CONTROL DE LECTURA “LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS”
I.-Instrucción: Encierra en un círculo la respuesta correcta.
1.-Según la obra leída el personaje Don Santos que simboliza:
a) Amor b) subestimación c) sumisión d) interés material e) T.A
2. Los niños que simbolizan dentro de la obra:
a) Miseria b) inhumanidad c) sociedad injusta d) N.A
3. El personaje Pedro que simboliza:
a) abuso b) injusticia c) ternura d) sumisión
4. ¿Quién es el autor de la obra leída?
a) Julio Ramón Ribeyro b) César Vallejo c) Mario Vargas Llosa d) Abraham Valdelomar
5. ¿A qué género literario pertenece a obra literaria?
a) Dramático b) Poesía c) Narrativo d) Lírico
II.-Instrucción: Escribe V o F según corresponda. (1 punto c/u)
1 Efraín y Enrique vivían en un corralón. ( ).
2 Enrique, en uno de sus duros días de trabajo, pisa un vidrio en el basurero y no puede trabajar ( )
3., Efraín tiene buenos sentimientos; cuida de Enrique y recoge a un perro abandonado del muladar. ( )
4. Don Santos mata al perrito, y da como plato favorito a Pascual. ( )
5. Efraín, furioso, golpea al abuelo con una vara, lo hace tropezar y caer de espalda sen el chiquero. ( )
III. Instrucción: Lee y responde
subraya la palabra que califica a los personajes de la lectura.
a. Efraín: 1) débil 2) fuerte 3) cobarde 4) perverso
b. Enrique: 1) callado 2) dócil 3) protector 4) frágil
c. Abuelo: 1) risueño 2) malo 3) cariñoso 4) comprensivo
d. Pascual: 1) tranquilo 2) limpio 3) pequeño 4) asesino
IV. Contesta
1. ¿Qué son los gallinazos?
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2. ¿A quiénes se les llama gallinazos sin plumas?
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3. ¿Te parece justo lo que lo ocurrió al anciano? …………………………………………………………………………………………
¿Por qué? …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
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4. ¿Por qué existe en las ciudades los “Gallinazos sin plumas”? ……………………………………………………………….
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5. ¿Qué debería hacerse para que desaparezcan los “Gallinazos sin plumas”? …………………………………….
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6. ¿Qué debería hacer un niño que sufre el abuso y maltrato de los mayores?
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7. ¿Qué deben hacer las autoridades para evitar los abusos a los niños? ……………………………………………
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8. ¿Qué cosas se recuperan de los basurales? ¿Qué hacen con ellas?
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9. ¿Con cuál de los personajes de la historia te identificas? ¿Por qué?.................................................
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V. Grafica o dibuja sobre algún pasaje de la historia que más te llamó la atención.
SUERTE…
ITEMS SI NO
¿Comprendimos la lectura e identificamos la idea principal?
¿El tema elegido es relevante para tu aprendizaje?
¿Participaste activamente en la clase?
Utilizas ayudas como diccionarios y otros materiales.
¿El texto es adecuado a tu interés?
¿Identificas el tipo de texto leído?
La lectura es uno de los actos más grandes e importantes de la vida.
¡AL RINCÓN! ¡QUITA CALZÓN!
El liberal obispo de Arequipa Chávez de la
Rosa, a quien debe esa ciudad, entre otros
beneficios, la fundación de la Casa de
expósitos, tomó gran empeño en el progreso
del seminario, dándole un vasto y bien
meditado plan de estudios, que aprobó el rey,
prohibiendo sólo que se enseñasen derecho
natural y de gentes.
Rara era la semana por los años de 1796 en que su
señoría ilustrísima no hiciera por lo menos una
visita al colegio, cuidando de que los catedráticos cumpliesen con su deber, de la moralidad de los
escolares y de los arreglos económicos.
Una mañana encontrose con que el maestro de latinidad no se había presentado en su aula, y
por consiguiente los muchachos, en plena holganza, andaban haciendo de las suyas.
El señor obispo se propuso remediar la falta, reemplazando por ese día al profesor titular.
Los alumnos habían descuidado por completo aprender la lección. Nebrija y el Epítome habían
sido olvidados.
Empezó el nuevo catedrático por hacer declinar a uno musa, musæ. El muchacho se equivocó
en el acusativo del plural, y el Sr. Chávez le dijo:
-¡Al rincón! ¡Quita calzón!
En esos tiempos regía por doctrina aquello de que la letra con sangre entra, y todos los
colegios tenían un empleado o bedel, cuya tarea se reducía a aplicar tres, seis y hasta doce
azotes sobre las posaderas del estudiante condenado a ir al rincón.
Pasó a otro. En el nominativo de quis vel quid ensartó un despropósito, y el maestro profirió la
tremenda frase:
-¡Al rincón! ¡Quita calzón!
Y ya había más de una docena arrinconados, cuando le llegó su turno al más chiquitín y
travieso de la clase, uno de esos tipos que llamamos revejidos, porque a lo sumo representaba
tener ocho años, cuando en realidad doblaba el número.
-¿Quid est oratio? -le interrogó el obispo.
El niño o conato de hombre alzó los ojos al techo (acción que involuntariamente practicamos
para recordar algo, como si las vigas del techo fueran un tónico para la memoria) y dejó pasar
cinco segundos sin responder. El obispo atribuyó el silencio a ignorancia, y lanzó el inapelable
fallo:
-¡Al rincón! ¡Quita calzón! El chicuelo obedeció, pero rezongando entre dientes algo que hubo
de incomodar a su ilustrísima.
-Ven acá, trastuelo. Ahora me vas a decir qué es lo que murmuras.
-Yo, nada, señor... nada -y seguía el muchacho gimoteando y pronunciando a la vez palabras
entrecortadas.
Tomó a capricho el obispo saber lo que el escolar
murmuraba, y tanto le hurgó que, al fin, le dijo el
niño:
-Lo que hablo entre dientes es que, si su señoría
ilustrísima me permitiera, yo también le haría
una preguntita, y había de verse moro para
contestármela de corrido.
Picole la curiosidad al buen obispo, y sonriéndose
ligeramente, respondió:
-A ver, hijo, pregunta.
-Pues con venia de su señoría, y si no es
atrevimiento, yo quisiera que me dijese cuántos
Dominus vobiscum tiene la misa. El Sr. Chávez de
la Rosa, sin darse cuenta de la acción, levantó los
ojos.
-¡Ah! -murmuró el niño, pero no tan bajo que no lo oyese el obispo-. También él mira al techo.
La verdad es que a su señoría ilustrísima no se le había ocurrido hasta ese instante averiguar
cuántos Dominus vobiscum tiene la misa.
Encanto lo, y esto era natural, la agudeza de aquel arrapiezo, que desde ese día le cortó, como
se dice, el ombligo. Por supuesto, que hubo amnistía general para los arrinconados.
El obispo se constituyó en padre y protector del niño, que era de una familia pobrísima de
bienes, si bien rica en virtudes, y le confirió una de las becas del seminario.
Cuando el Sr. Chávez de la Rosa, no queriendo transigir con abusos y fastidiado de luchar sin
fruto con su Cabildo y hasta con las monjas, renunció en 1804 el obispado, llevó entre los
familiares que lo acompañaron a España al cleriguito del Dominus vobiscum, como
cariñosamente llamaba a su protegido.
Andando los tiempos, aquel niño fue uno de los prohombres de la independencia, uno de los
más prestigiosos oradores en nuestras Asambleas, escritor galano y robusto, habilísimo
político y orgullo del clero peruano. ¿Su nombre? ¡Qué! ¿No lo han adivinado ustedes? En la
bóveda de la catedral hay una tumba que guarda los restos del que fue Francisco Javier de
Luna-Pizarro, vigésimo arzobispo de Lima, nacido en Arequipa en diciembre de 1780 y muerto
el 9 de febrero de 1855.
Ricardo Palma nació en Lima el 5 de abril de 1833. Fue hijo de Ramón Palma Castañeda y de
Juanita Soriano Carrillo. Su madre era descendiente de una familia de Cañete, con raíces
africanas. Desde joven tiene ideales políticos para el bando de los liberales, Estudió leyes
en el Convictorio de San Carlos y posteriormente en la Universidad Nacional de Ingeniería.
Participa en la defensa de Miraflores, el 15 de enero de 1881, al mando del coronel Ramón
Ribeyro. En seguida, las tropas invasoras(chilenas) incendiaron la capilla incluyendo su casa
y su biblioteca personal. Después del desastre, para renovar su biblioteca fue de casa en
casa pidiendo libros, por lo que lo conocían con el sobrenombre de "El Bibliotecario
Mendigo". Don Ricardo Palma estuvo en 2 oportunidades cerca de perder la vida; la
primera, fue en 1854 cuando trabajaba en un barco como contador de la Armada Peruana y
TRADICIONES PERUANAS ¡AL RINCON! ¡QUITA CALZON!
el buque se hundió. Como no sabía nadar, un marinero, admirador apasionado de él, lo salvó.
La segunda fue en el Combate del 2 de mayo, cuando aún servía en el ejército.