Esa noche el cielo parisino se hallaba en el mismo estado de calma que el joven modelo Adrien
Agreste quien lloraba desconsolado frente a la ventana de su habitación; durante el día y parte de la
noche fingía hallarse perfectamente, pero por las noches tras el final del día y en su recamara vacía
no podía evitar sufrir por ese amor no correspondido que el aun intentaba soltar para al fin hoy
pensar en sí mismo.
Sabía que seguir enamorado de su compañera de batallas solo lo seguiría dañando, aun así en su
cabeza rondaba la charla mantenida con Kagami tras ese combate en esgrima…
- ¿Qué te pasa Adrien? Normalmente me gusta ganarte, pero no me divierto si es tan fácil.
- ¿Has tenido alguna vez la sensación de estar atascada, de que hagas lo que hagas es la
misma historia una y otra vez, de que las cosas no cambian?
- Adrien, el mayor error de un esgrimista no es elegir un mal movimiento, sino un mal objetivo.
Cambia de objetivo
Su “lady” era para si la persona más perfecta que el pudiera imaginar: inteligente, valiente,
hermosa, vivaz, considerada… el soñaba con poder vivir junto a ella en una isla privada, casarse,
tener hijos, un hámster y de ser necesario vivir a base de frutas; pero ella reiteradas veces lo había
rechazado a Chat Noir (siendo el sin ataduras y despreocupadamente jovial) que creyó que un “alto
en el cuento” les serviría a ambos para darse otra perspectiva. Por ahora estaría con Kagami dándole
la libertad a Ladybug de enamorarse de alguien más, y si eso no pasaba más adelante volvería a
intentar recuperarla.
Él no quería ilusionarse con un romance del cual solo él estaba interesado, lo malo es que pese a su
convicción de cambiar de objetivo él no sabía cómo ignorar los sentimientos y dar por perdida
definitivamente a su amada; todo sería más fácil si ella se hallara enamorada de otro ser y empezara
una relación una relación con este, quizás solo así el fuera capaz de odiarla… de olvidarla. Plagg
observaba todo desde lejos, veía a su portador sufrir por no poder ser correspondido en el amor; si
solo supiera que estaba más cerca de su amada de lo que él pensaba, que esta se hallaba enamorada
ya en sus dos formas de su forma civil (constándole eso no solo por haber sido testigo el mismo de
eso sino que el kwami de la heroína se lo había confirmado) y más aún que estaban destinados a
estar juntos.
Por su parte Marinette seguía compungida porque su amor imposible Adrien Agreste estaba
saliendo con Kagami Tsuguri, si bien al principio su relación con la nipona era nula ella bien pudo
comprender su actitud tras compartir con ella el día de la actividad en equipo. La joven heredera de
almendrados ojos había resultado ser una gran persona y alguien en quien se podía confiar con una
forma de ser tan segura, confiable y dedicada que incluso ella llegaba a sentirse inferior a su lado.
Aun así los recuerdos de su primer amor la atormentaban, para ella esos recuerdos amables de lo
vivido con él era inolvidable y claramente lo más difícil con lo cual luchar. Su recamara estaba repleta
de recuerdos y cosas que solo empeoraban su, ya de por sí, mala autoestima, con un pequeño
suspiro y una inmensa cantidad de fuerza de voluntad fue recogiendo una a una las fotografías del
rubio que abundaban en su cuarto; silenciosas lagrimas caían de sus orbes azulados acompañadas de
suaves hipidos, descolgó el ordenado itinerario que ella poseía donde plasmaba cada clase, sesión de
fotos y/o actividad extracurricular que el modelo llevaba a cabo.
Cuando fue a guardar todo en un cajón de su escritorio no pudo evitar sentir quebrarse cuando al
abrirlo diviso el paraguas que unió sus destinos aquella tarde lluviosa hace ya años y como por arte
de magia sintió revivir ese recuerdo…
- Hola –le había dicho el tratando de ser simpático a sabiendas que habían comenzado con
mal pie el día, ella no había hecho más que voltear la cabeza enojada tratando de ignorarlo-
solo quería que supieras, que solo estaba tratando de quitar la goma de mascar del asiento…
te lo juro –ella lo había juzgado de forma precipitada e injusta y cuando el, sinceramente
arrepentido dijo todo eso, ella no pudo evitar quedarse anonadada- nunca había estado en
una escuela antes, nunca había tenido amigos, esto es… nuevo para mí – en ese momento el
bello zagal le tendió su oscuro paraguas a ella para que no se mojara ni enfermara; había
titubeado bastante antes de tomarlo tímidamente de sus suaves y varoniles manos, la
azabache lo observaba por primera vez con lujo de detalles, con esa dulce mirada verde que
sin ella saber cómo le transmitía un sinfín de emociones haciéndole ruborizar. Fue en ese
preciso momento que el paraguas se cerró sobre ella generando en él una impulsiva
carcajada, esa suave y melodiosa voz se convirtió sin demoras en un nuevo vicio para ella-
hasta mañana.
- ¡Aja! No… nos… vemos mañana –ella había realizado una pausa muy breve preguntándose
de forma retorica una vez que el muchacho se había alejado bastante- ¿Por qué estoy
tartamudeando?
Se dejó caer de rodillas en ese momento rompiendo en llanto como últimamente cuando los
recuerdos de un amor perdido la agobiaban, dándole la sensación de una presión fuerte en el pecho
y una gran dificultad para respirar correctamente; en ese momento sintió un juego de brazos a su
alrededor que le brindaban consuelo y el veloz latir de un corazón que le brindaba una sensación
reconfortante, suaves arrullos escuchaba en su oído a la vez que aquella persona le acariciaba
tiernamente su cabeza mientras la mecía lentamente como a una niña pequeña. Cuando tras unos
minutos se logró calmar casi al por completo levanto su mirada a unos ojos celestes como los
propios que la observaban con una mezcla de ternura, tristeza y compasión…
- Luka… -dijo limpiándose las traviesas lagrimas que aún se escapaban de sus cristalinos ojos-
perdóname por esto…
- Descuida –susurro dándole un dulce beso en la coronilla- ¿te encuentras mejor? –ella asintió
aun tratando de componerse- ¿aún es por el tu sufrimiento?
- Estaba guardando todo… -hizo una pausa momentánea a la vez que sorbía por su nariz- se…
que no debo seguir amándolo… que es absurdo de mi parte el seguir tratando de
enamorarlo cuando él ya tiene a alguien a su lado y más cuando nunca fui capaz de hablar
cinco segundos consecutivos sin tartamudear – su mejor amiga Alya se acercó a ellos y se
arrodillo al lado de la franco-china poniendo una mano sobre su hombro, brindándole apoyo
como el primer día- es mejor pensar en mi misma y enamorarme con suficiente tiempo de
alguien más… que me haga sentir el deseo de no dejar pasar las horas que se nos escapen
juntos –sonrió a él joven guitarrista que aun la cobijaba pegado a su pecho, cerca de su
corazón- ¿no?
- Marinette… -susurro su mejor amiga captando su atención- ¿me permites?
- Por favor –contesto apoyándose sobre el músico quien la abrazo aun con más fuerza sin
hacerle el menor daño mientras la morena tomaba de sus manos las cosas que ella quería
alejar de su vista para permitirse sanar; cerro sus ojos permitiéndose ser débil por primera
vez en mucho tiempo, una vez que sintió el ruido del cajón cerrarse se permitió abrir los ojos
nuevamente- gracias
- Ven… salgamos un rato –dijo Alya ayudándola a la par que Luka a ponerse en pie- sal de aquí
un poco… toma aire fresco
- De acuerdo
Tras ese duro momento de debilidad Marinette se empezó a apoyar más en el hermano de su
amiga Juleka, poco a poco fue pudiendo ver a su ex amor platónico en la rutina sin sentir sus ojos
llenarse de lágrimas, había vuelto a sonreír y a reírse, no todo era color de rosas… pero
verdaderamente las cosas tenían un mejor color para ella cuando el bello joven se hallaba a su lado.
Con el paso de las semanas se permitió crecer y madurar emocionalmente, conocerse más a ella
misma; el joven se había vuelto una persona de suma importancia para ella, alguien que sentía le
colocaba un paño frio o anestesiaba su dolor… fueron justo esos momentos que le hicieron
plantearse empezar a salir con el joven de cabello negro con puntas teñidas.
Sentía un poco injusto para el músico el motivo real que la orillo a salir con él; el chico sabia de
sobra que no era la primera opción de la dama, que era meramente un premio consuelo para ella…
mas, aún conservaba esperanzas de que con un poco más de tiempo ella vea que él era un mejor
partido para ella, era capaz (gracias a su madurez) de escucharla y darle el tiempo necesario para
que ella cambie su sentir.
Fue así como ambos héroes dejaron de coquetearse mutuamente, al principio tuvieron varios
tropiezos incluso costándole algunas victorias frente a esas personas akumatizadas quienes
aprovechaban al máximo esos mínimos momentos de distracción y ese destiempo que tenían por
falta de química, era claro para los parisinos que algo había cambiado entre los héroes de su amada
ciudad. Con el tiempo recuperaron el ritmo en las batallas haciendo que los medios olvidaran su
pequeño traspiés.
Una noche tras un patrullaje a la luz de las estrellas ambos jóvenes descansaban
momentáneamente en lo alto del monumento más icónico de Francia, la torre Eiffel, fue allí cuando
en medio de la conversación el gatuno comento…
- Lamento haberte incomodado antes… realmente no era esa mi intensión –ambos se miraron
a los ojos con cierta incomodidad y un leve vestigio de reproche- no volveré a incordiarte
con mis declaraciones ni sentimientos, pero por el bien de lo que hacemos debemos poder
sobrellevar una amistad entre nosotros.
- En eso tienes razón Chat… -suspiro pesadamente cambiando la posición de su cuerpo para
abrazar sus rodillas- perdón si te lastime al rechazar tus sentimientos por mí, pero
realmente…
- Descuida –la corto de raíz, fingiendo una sonrisa cómplice- ya es pasado
- Como tú digas… -contesto la damisela sin intensiones de seguir molestando a su colega, tras
eso la charla resulto un poco más amena; luego de casi una hora llego la hora de despedirse-
adiós gatito
- Adiós ladybug
El joven felino se retiró inmediatamente dejando a una heroína un tanto perpleja por su
comportamiento tan frio, usualmente le llamaba “mi lady” o “bichito” u solo para coquetearle
“bogaboo”, con eso en mente llego a su recamara y destransformándose se recostó en su cama…
- Tikki…
- ¿Qué ocurre Marinette?
- ¿Crees que Chat Noir este enojado conmigo?
- No me pareció… ¿Por qué preguntas?
- Por cómo me habla –contesto la adolescente mientras observaba a su amiga kwami- antes
solía referirse a mí con apodos… y ahora…
- Seguramente está dándote tu espacio… no olvides que lo rechazaste muchas veces por estar
enamorada de Adrien
- Si… pero…
- Pero nadie es de piedra… -aquel pequeño ser ancestral soltó un suspiro mientras se posaba
cerca de su joven portadora- él te amaba, y tú a él no… es justo que le dejes un tiempo para
sanar
- Supongo
- Cuando te diste por vencida con Adrien tuviste el apoyo de Alya y Luka para salir adelante…
¿no? –la chica asintió esperando que la mágica criatura continuara- el, estando enamorado
de ti dudo tuviera alguien en quien apoyarse para sobrellevar el desamor, ya que su
identidad secreta se vería comprometida
- No lo había pensado… no hay más héroes constantes que nosotros dos
- Exactamente… “queen bee”, “rena rouge”, “viperion” y “caparace” son héroes de apoyo,
solo los llamas cuando realmente la situación se te va de las manos
- Pero… ¿y su kwami?
- ¿Plagg? –consulto sorprendida, recibiendo como respuesta un asentimiento veloz- él no
sirve realmente para brindar apoyo, lo único que le importa sinceramente es el queso
Camembert… fuera de eso casi nunca lo veras siendo serio
- Pero pensé que él era como tu
- Muy pocas veces lo vi ser serio en situaciones que lo ameritaban… y no olvides que tengo
más de 5000 años
Ambas féminas se recostaron con la firme intención de dormir, Marinette por su parte no pudo
evitar sentir pena por su compañero de batallas y con un suave suspiro se dejó caer en los brazos de
Morfeo deseando de forma sincera lo mejor para el héroe.
Así fue como ambos se enamoraron de alguien más para no seguir sufriendo por un amor que ellos
creen no correspondido, ambos estarían un tiempo con otras personas… lo cual les permitiría crecer
para ser mejores seres y héroes. Pero el destino es muy caprichoso; si bien puede parecer que se
empeña en tirarte lo peor, debes confiar que todo lo que está pasando en ese preciso momento te
formara y fortalecerá para que seas mejor y puedas sortear con mayor facilidad lo que el futuro te
traiga, pero tarde o temprano este (cuando menos te lo esperes y ya sin saberlo estés listo) te llevara
al lugar donde perteneces y con quien perteneces.