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TDAH: Impacto y Manejo en la Escuela

Este documento describe las características del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en niños. Explica que el TDAH se manifiesta como problemas de atención, hiperactividad e impulsividad que interfieren con el aprendizaje escolar. También discute las posibles causas biológicas y ambientales del TDAH así como su tratamiento médico y de modificación de conducta.
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TDAH: Impacto y Manejo en la Escuela

Este documento describe las características del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en niños. Explica que el TDAH se manifiesta como problemas de atención, hiperactividad e impulsividad que interfieren con el aprendizaje escolar. También discute las posibles causas biológicas y ambientales del TDAH así como su tratamiento médico y de modificación de conducta.
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12

Introducción.

Cuando el niño entra en la escuela las expectativas que el adulto tiene sobre su conducta cambian, se
espera que cumpla las normas de disciplina, permanezca quieto durante períodos prolongados de
tiempo, coopere en grupo, presente ciertas habilidades cognitivas y motoras, etc.

Las dos características esenciales del TDAH1 son (APA, 2013):

a) falta de atención y desorganización, lo que hace que el niño sea incapaz de permanecer
haciendo una tarea durante un periodo más o menos prolongado de tiempo, no parece escuchar
las instrucciones que se le dan y suele perder libros, lápices, etc.,
b) hiperactividad-impulsividad, el niño es incapaz de estar sentado, se ‘mete’ con sus
compañeros, está inquieto y muy activo (hiperactivo).

La presencia en mayor o menor medida de estos rasgos (pueden presentarse los dos con igual
intensidad o con predominio de uno o de otro) hace que el niño no sea capaz de aprender a leer y a
escribir en los primeros años de escolaridad, lo que da lugar a sentimientos de fracaso y ansiedad en
el niño y en sus padres y maestros.

Así pues, el TDAH se manifiesta como un problema en el aula donde se pide al niño por primera vez
una atención adecuada y que permanezca sentado. Por otro lado, la madre de un niño con TDAH
descubre que su hijo es rechazado en clase en la edad escolar o preescolar.

Más tarde, en la mediana infancia aparece poca actividad o poca dedicación al trabajo, conducta difícil
en clase, bajo rendimiento y pobres interacciones sociales. El rendimiento académico está devaluado
lo que conduce a conflictos con los padres y con los profesores. Las dificultades de comportamiento,
el bajo funcionamiento académico y otros aspectos presentes en el TDAH (organización del espacio
y de las cosas, p.e.) interfiere en las actividades de la vida académica diaria (Rubio-Grillo, Salazar-
Torres y Rojas-Fajardo, 2014).

En la niñez tardía puede aparecer depresión, bajo autoconcepto, agresión y robos; el niño no se suele
preocupar de sus acciones, registra falta de asistencia a clase y ausencia de amigos.

Por último, en la adolescencia, continúa el fracaso escolar y la ausencia de amistades; suele aparecer
falta de respeto a padres y autoridades, incapacidad para asumir responsabilidades. La hiperactividad
motora decrece pero la inatención y la impulsividad persisten.

1
Ver cuadro 1 para los criterios diagnósticos del TDAH.

13
Los niños con TDAH son más propensos que sus pares sin TDAH a desarrollar trastornos de
conducta en la adolescencia y el trastorno antisocial de la personalidad en la edad adulta, por
lo tanto aumenta la probabilidad de trastornos por uso de sustancias y el encarcelamiento
(APA, 2013, p. 63).

Es muy posible que surjan, en mayor o menor grado, problemas de inadaptación social, familiar y
escolar/laboral.

La prevalencia del TDAH es de aproximadamente el 5% en niños y el 2.5% en adultos. Con respecto


al sexo, el TDAH es más frecuente en hombres que en mujeres con una proporción de
aproximadamente 2:1 en niños. Las mujeres suelen presentar TDA sin hiperactividad (APA, 2013)

Sánchez, Ramos, Díaz y López (2014) encuentran que los signos de TDAH son más evidentes en la
etapa infantil que en la adolescencia y que la prevalencia de riesgo en primaria es mayor en las chicas
que en los chicos (es una investigación circunscrita a Canarias).

1. Etiología.

Hay que tener en cuenta que no existe ningún factor que esté presente en todos los niños
diagnosticados como hiperactivos y que conductas similares pueden tener orígenes distintos.

1.1. Causas ‘biológicas’.

A) Aspectos neuroanatómicos y neuroquímicos:

 disfunción del diencéfalo o del lóbulo central,


 defectos en los procesos de activación e inhibición del sistema nervioso central,
 déficit en el nivel de catecolaminas (neurotransmisor), que son las que controlan la motivación
y la conducta motora; las consecuencias del déficit en dopamina se solucionan mediante la
ingesta de estimulantes (anfetaminas); no se puede establecer una relación causa-efecto entre
los neurotransmisores y los patrones de conducta.

14
B) Alteraciones neurológicas, es inmadurez evolutiva que tiende a disminuir con la edad. Signos de
ella son: dificultades en el equilibrio, pobre coordinación motora fina, torpeza, reflejos asimétricos o
movimientos coreiformes (espasmos irregulares).

C) Factores perinatales: privación prolongada de oxígeno, nacimiento prematuro, hemorragias,


hidrocefalia.

1.2. Causas ambientales.

Se ha encontrado cierta evidencia empírica sobre la existencia de relación entre TDAH y:

 el plomo ambiental, en dosis elevadas se convierte en una toxina que puede causar
encefalopatía grave en niños; actualmente va cobrando interés la idea de que un número
elevado de niños que viven en grandes áreas urbanas pueden tener en su cuerpo cantidades de
plomo no detectadas que no producen una sintomatología aguda pero sí efectos de larga
evolución,
 alimentación, aditivos, colorantes y azúcares; algunas investigaciones han encontrado que los
niños hiperactivos mejoraban cuando se les suprimía de la dieta estos productos (en general,
no existen datos empíricos que demuestren la relación causa-efecto entre los aditivos y la
hiperactividad); también se ha sugerido que el azúcar de los alimentos dotados de aditivos y
colorantes es un factor que aumenta los síntomas de hiperactividad,
 influencias psicosociales, no hay datos empíricos de que los déficits sociales o culturales
constituyen las causas principales de la hiperactividad; en cualquier caso, parece que la
capacidad de adaptación, las características socioeconómicas y los acontecimientos
estresantes influyen en la génesis y mantenimiento de las conductas hiperactivas.

2. Factores de riesgo (APA, 2013).

En el DSM-5 se establecen como factores de riesgo para el TDAH: desinhibición conductual, falta
de control, emocionalidad negativa, búsqueda exagerada de la novedad, bajo peso al nacer (menos de
1.500 gramos), tabaquismo (en la madre) durante el embarazo, episodios de abuso infantil, exposición
a alguna neurotoxina (p.e., plomo), infecciones (p.e., encefalitis) o exposición al alcohol en el útero.

15
El alcoholismo en la madre durante el embarazo puede provocar que el niño nazca con trastorno del
espectro alcohólico fetal, el cual abarca diversos síntomas, entre ellos: deterioro cognitivo, déficits
de atención y anomalías en el sistema nervioso central, la activación cerebral es más débil (que en los
niños no afectados de este trastorno) en la realización de tareas cognitivas (Gautam et al., 2014).

El TDAH aparece con facilidad en los familiares biológicos de primer grado de personas con TDAH.
La heredabilidad del TDAH es sustancial pero no es un factor causal necesario ni suficiente. Otras
posibles influencias en los síntomas del TDAH pueden ser: deficiencias visuales y auditivas,
alteraciones metabólicas, trastornos del sueño, deficiencias nutricionales y la epilepsia.

Como síntomas asociados al TDAH pueden aparecer: baja tolerancia a la frustración, arrebatos
emocionales, autoritarismo, testarudez, labilidad emocional, baja autoestima, CI (medido con tests de
CI individuales) algo inferior al de los otros niños, trastorno disocial (ver cuadro 2), trastorno de la
Tourette, …

3. Tratamiento.

3.1. Tratamiento médico.

El tratamiento farmacológico más frecuente para el TDAH es la prescripción de psicoestimulantes2.


Estos fármacos producen mejorías en: la atención sostenida en la tarea, la concentración, el control
de impulsos y la conducta disruptiva. Incluso reduce el riesgo de autolesión producido por la falta de
control (Man et al., 2015).

Las consecuencias negativas son:

 Inhibición social, reducción del apetito, insomnio, irritabilidad, dolor de cabeza y de


estómago, y ansiedad con síntomas tales como onicofagia (morderse las uñas).
 Efecto de ‘conducta rebote’: deterioro en la conducta que ocurre por la tarde y al anochecer.

Los estimulantes no están indicados para los problemas de conducta en niños preescolares o con
retraso grave, tampoco para la conducta desafiante, actividades antisociales y fracaso escolar.

2
Ritalin /Rubifen (metilfenidato hidrocloruro); ver: [Link]

16
3.2. Tratamiento conductual.

El tratamiento se basa en técnicas de modificación de conducta (reforzamiento, moldeamiento,


encadenamiento, costo de respuesta, tiempo-fuera), técnicas de autocontrol (autoinstrucciones),
entrenamiento en habilidades sociales (modelado, roleplaying).

Estos tratamientos deben desarrollarse en estrecha colaboración escuela-familia para lo cual el


maestro debe estar en contacto con los servicios de orientación que son los que tienen que proponer
el programa más adecuado.

A continuación damos las pautas generales a seguir en el aula con alumnos que manifiesten TDAH.

a) Se debe evitar en lo posible toda fuente de estimulación que no sea el material de aprendizaje. Por lo
tanto el lugar y mesa donde trabaje el niño deberá tener los elementos imprescindibles, y no más, para
la realización de la tarea escolar.
b) Deberá ser colocado alejado de las ventanas o lugares del aula donde pueda distraerse.
c) Se deberá reforzar todas las conductas de mantenimiento de la atención sobre el material de apren-
dizaje, con golosinas, alabanzas, etc.
d) Se procurará estructurar al máximo las situaciones de aprendizaje, estando el programa lo más sim-
plificado posible y por tanto alejado de situaciones de elección. Hay que presentarle la tarea a realizar
muy definida.
e) La duración de las tareas deberá ser corta, adecuada al tiempo que el niño puede mantener la atención.
f) El material de aprendizaje deberá estar detallado paso por paso e ir desde las situaciones menos com-
plejas hasta las más elaboradas.
g) Facilitar al niño material estimulante ya sea por el color, por sus dimensiones, porque obedezcan a
intereses del propio niño, etc.
h) Sugerir al niño que narre lo que está haciendo ya que este proceso facilita una mayor focalización de
su trabajo.
i) Supervisar frecuentemente el trabajo del niño para orientarlo y centrarlo en su tarea.

Tal vez lo más adecuado sería una combinación de ambos tratamientos, médico y conductual, ya que
según Castro Manglano (2014), un tratamiento combinado de medicación junto con entrenamiento
de padres y profesores puede ser eficaz en el 80% de los casos, por otra parte la misma autora afirma
que la medicación no produce adicción ni efectos secundarios graves ni cambia la personalidad del
niño, en suma, es segura y eficaz.

17
Cuadro 1. DSM-5: Criterios para el diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactivi-
dad (adaptado de: APA, 2013, pp. 59-60).

A. Un patrón persistente de falta de atención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo,
caracterizado por (1) y/o (2):
1. Falta de atención: Seis (o más) de los siguientes síntomas han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que
es incompatible con el nivel de desarrollo y que tiene un impacto negativo directo en las actividades sociales y académicas /
profesionales:
Nota: Los síntomas no son únicamente una manifestación de la conducta de oposición, desafío, hostilidad o falta de
comprensión de las tareas o instrucciones. Para los adolescentes mayores y adultos (17 años o más), se requieren al menos
cinco síntomas.
a. A menudo no presta atención a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo, o durante
otras actividades (por ejemplo, pasa por alto o se pierde detalles, el trabajo es inexacto).
b. A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades de juego (por ejemplo, tiene dificultades para
mantener la atención durante las conferencias, conversaciones, o lecturas largas).
c. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, su pensamiento parece que esté en otra parte,
incluso en ausencia de cualquier distracción evidente).
d. A menudo no sigue las instrucciones y no finaliza las tareas escolares, encargos, u obligaciones en el lugar de trabajo (por
ejemplo, inicia tareas pero rápidamente pierde la atención y se desvía fácilmente).
e. A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para la gestión de tareas secuenciales,
dificultad para mantener sus materiales y sus pertenencias en orden, su trabajo es desorganizado confuso; mala gestión del
tiempo, deja de cumplir con los plazos).
f. A menudo evita, le disgusta o es renuente a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo,
trabajos escolares o domésticos; para los adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios,
revisar documentos largos).
g. A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros,
herramientas, carteras, llaves, papeleo, gafas, teléfonos móviles).
h. A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes (para adolescentes mayores y adultos, pueden incluir pensamientos
no relacionados).
i. A menudo es descuidado en las actividades diarias (por ejemplo, hacer las tareas, hacer mandados; para los adolescentes y
los adultos mayores, devolver llamadas telefónicas, el pago de facturas, acudir a las citas).
2. Hiperactividad e impulsividad: Seis (o más) de los siguientes síntomas han persistido por lo menos durante 6 meses con una
intensidad que es incompatible con el nivel de desarrollo y que tiene un impacto negativo directo en las actividades sociales y
académicas/profesionales:
Nota: Los síntomas no son únicamente una manifestación de la conducta de oposición, desafío, hostilidad o incomprensión de
las tareas o instrucciones. Para los adolescentes mayores y adultos (17 años o más), se requieren al menos cinco síntomas.
a. A menudo mueve en exceso manos o pies o se retuerce en su asiento.
b. A menudo abandona su asiento en situaciones en las que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, deja su lugar en el
salón de clase, en la oficina u otro lugar de trabajo, o en otras situaciones que requieren permanecer en el lugar).
c. A menudo corre o salta en situaciones en las que es inapropiado. (Nota: En los adolescentes o adultos puede limitarse a
sentirse inquieto).
d. A menudo no puede jugar o participar en actividades de ocio en voz baja.
e. A menudo ‘está en marcha’, actúa como si ‘tuviera un motor’ (por ejemplo, es incapaz de estar quieto por un tiempo
prolongado, como en restaurantes, reuniones, puede ser visto por los demás como inquieto o difícil de seguir).
f. A menudo habla excesivamente.
g. A menudo da una respuesta precipitada antes de que una pregunta se complete (por ejemplo, termina las oraciones de otra
persona antes de que esta lo haga, no puede esperar su turno en la conversación).
h. A menudo tiene dificultad para esperar su turno (por ejemplo, mientras espera en fila).
i. A menudo interrumpe o se inmiscuye (por ejemplo, se entromete en conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a
utilizar cosas de los demás sin pedir o recibir permiso; para adolescentes y adultos, podrá meterse o hacerse cargo de lo
que otros están haciendo).
B. Varios síntomas de falta de atención o de hiperactividad-impulsividad estaban presentes antes de los 12 años de edad.
C. Varios síntomas de falta de atención o de hiperactividad-impulsividad están presentes en dos o más entornos (por ejemplo, en el
hogar, la escuela o el trabajo; con amigos o familiares; en otras actividades).
D. Existe una clara evidencia de que los síntomas interfieren con, o reducen, la calidad de la actividad social, académica o laboral.
E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de la esquizofrenia u otro trastorno psicótico y no se explica mejor por
otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la
personalidad, intoxicación o abstinencia de sustancias).

18
Cuadro 2.
DSM-IV y DSM-5. Criterios para el diagnóstico de trastorno disocial (adaptado de: APA, 1995, pp.
94-95; APA, 2013, pp. 469-470).

A. Un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de otras personas o normas sociales
importantes propias de la edad, manifestándose por la presencia de tres (o más) de los siguientes 15 criterios durante los últimos 12
meses y por lo menos de un criterio durante los últimos 6 meses:
Agresión a personas y animales:
1. A menudo fanfarronea, amenaza o intimida a otros.
2. A menudo inicia peleas físicas.
3. Ha utilizado un arma que puede causar daño físico grave a otras personas p. ej., bate, ladrillo, botella rota, navaja,
pistola.
4. Ha manifestado crueldad física con personas.
5. Ha manifestado crueldad física con animales.
6. Ha robado enfrentándose a la víctima p.e., ataque con violencia, arrebatar bolsos, extorsión, robo a mano armada.
7. Ha forzado a alguien a una actividad sexual.
Destrucción de la propiedad:
8. Ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves.
9. Ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas, distinto de provocar incendios.
Fraudulencia o robo:
10. Ha violentado el hogar, la casa o el automóvil de otra persona
11. A menudo miente para obtener bienes o favores o para evitar obligaciones esto es, ‘tima’ a otros.
12. Ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento con la víctima (p.e., robos en tiendas, pero sin
allanamientos o destrozos, falsificaciones).
Violaciones graves de normas:
13. A menudo permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas, iniciando este
comportamiento antes de los 13 años de edad
14. Se ha escapado de casa durante la noche por lo menos dos veces, viviendo en la casa de sus padres o en un
hogar sustitutivo o sólo una vez sin regresar durante un largo período de tiempo.
15. Suele hacer novillos en la escuela, iniciando esta práctica antes de los 13 años de edad.
B. El trastorno disocial provoca deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.
C. Si el individuo tiene 18 años o más, no cumple criterios de trastorno antisocial de la personalidad.

19
Bibliografía recomendada
Arias Martínez, B. (1995). Evaluación de las alteraciones del comportamiento infantil. En M.A. Verdugo
Alonso (Dir.), Personas con discapacidad, pp. 971-1025. Madrid: Siglo XXI.
Mabres, M. (Coord.) (2012). Hiperactividades y déficit de atención. Comprendiendo el TDAH. Barcelona:
Octaedro.
Martin, G., y Pear, J. (2008). Modificación de conducta. Qué es y cómo aplicarla (8a ed.). Madrid: Pearson.

Páginas web
ADAHPO. Asociación TDAH Pontevedra
[Link]
FEAADAH. Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de atención e Hiperactividad.
[Link]
TDAH
[Link]

Documentales
El niño medicado
[Link]
Un nuevo enfoque sobre el TDAH/TDA: Neurofeedback como tratamiento complementario a la medicación
[Link]
Hiperactividad: La energía, … de los inquietos
[Link]
TDAH en el aula
[Link]
¿Qué es la hiperactividad? (UNED)
[Link]
TDAH
[Link]

Cine y TDAH
Mommy (2014) Ficha: [Link]/es/[Link]

20
BIBLIOGRAFÍA
APA, American Psychiatric Association (1995). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (DSM-IV).
Barcelona: Masson. (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders: DSM-IV (1994), publicado por APA,
Washington, D.C.).
APA, American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition
(DSM-5). Arlington, VA (USA): American Psychiatric Publishing.
Castro Manglano. Pilar de (2014, junio). Avances en el TDAH: entendiendo la genética, circuitos cerebrales y mecanismo
de acción de la medicación. Documento presentado en la VIII Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y
Adolescente: TDAH: ambiente, neuropsicología y mecanismos cerebrales para optimizar el tratamiento, Pamplona,
España.
Gautam, P., Nuñez, S.C., Narr, K.L., Mattson, S.N., May, P.A., Adnams, C.M., et al. Developmental Trajectories for
Visuo-Spatial Attention are Altered by Prenatal Alcohol Exposure: A Longitudinal FMRI Study. Cerebral Cortex,
first published online August 4, 2014, doi:10.1093/cercor/bhu162
Man, K.K.C., Chan, E.W., Coghill, D., Douglas, I., Ip, P., Leung, L-P, Tsui, M.S.H., Wong, W.H.S. & Wong, I.C.K.
(2015). Methylphenidate and the Risk of Trauma. Pediatrics, 135-1. Available on: [Link]
[Link]/content/135/1/[Link]
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fieren en la vida académica habitual de un grupo de estudiantes con signos y síntomas de TDAH. Revista Colombiana
de Psiquiatría, 43 (1), 18-24.
Sánchez, C.R., Ramos, C., Díaz, F., y López, D. (2014). Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: prevalen-
cia de riesgo en el ámbito escolar de Canarias. Actas Españolas de Psiquiatría, 42 (4), 169-75.

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