CUANDO ALLA SE PASE LISTA
Uno de los himnos cristianos que considero más hermoso es “Cuando allá
se pase lista”, y aunque no estoy seguro de que la Biblia haga mención de que
así será, si existe la certeza doctrinal de que hay un Libro de la Vida, donde
están los nombres de los que genuinamente acepten el sacrificio de Cristo para
su salvación (Ap. 20:12,15).
El trajín de la vida nos ha hecho olvidar muchas de las cosas maravillosas
que el Señor ha preparado para nosotros, haciendo que nos concentremos más
en las luchas terrenales que en las cosas gloriosas que nos esperan “más allá
del sol” (como dice otro hermoso himno).
A quienes nos regocijamos con la esperanza de que un día viviremos en un
bello hogar celestial, nos han tildados de “cristianos escapistas”, aludiendo
que es una posición ilusoria, cuando en realidad es la visión esperanzadora
que nos ayuda a soportar los duros embates de la vida, con la certeza de que
“cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son
las que Dios ha preparado para los que le aman”.
Los que hemos sido hechos hijos de Dios por adopción en Cristo, no
deberíamos olvidar jamás que vamos a disfrutar de experiencias maravillosas
como: el encuentro con Jesús en las nubes (arrebatamiento) premiación de
nuestra vida cristiana (Tribunal de Cristo) una gran celebración (Cena de las
Bodas del Cordero), entre otras, pero es estrictamente necesario estar escrito
(o inscrito) en el Libro de la Vida; sin esta condición, lamentablemente, no se
podrá disfrutar de todo lo grandioso que Dios tiene como regalo para nosotros.
Es cierto que en ocasiones la vida se nos puede volver dura, y nos provoca
“tirar la toalla”, pero es en ese momento que debemos recordar (sin temor a
caer en “escapismo”) que vivamos lo que vivamos, luchemos cuanto
luchemos; la certeza y la tranquilidad de nuestros pensamientos debe ser
siempre “cuando allá se pase lista a mi nombre yo feliz responderé”...
¡PRESENTE!