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Diccionario Teologico Manual DEL Antiguo Testamento: - E - Jenni /C. Westermann

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Diccionario Teologico Manual DEL Antiguo Testamento: - E - Jenni /C. Westermann

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_ E . JENNI /C.

WESTERMANN _ _

DICCIONARIO
TEOLOGICO
MANUAL
DEL
ANTIGUO
TESTAMENTO
1

_ _ EDICIONES CRISTIANDAD _ _
'l'

A lo largo de los últimos treinta años he-


mos vivido una renovación gigante en
cuanto se refiere al AT: historia, lingüís-
tica, cultura y religiosidad. Los descubri-
mientos arqueológicos e idiomáticos de
Palestina y países circundantes han otor-
gado · luz nueva a todo ese mundo de pa-
triarcas, profetas, sabiof y creencias que
llamamos Israel.
Pero esa investigación ha creado biblio-
grafía tan oceánica que sólo un especialis-
ta la podrá abarcar. De ahí la utilidad de
libros como éste para tener a mano lo
fundamental y necesario, sin naufragar en
lo superfluo. Un grupo de técnicos en la
materia, coordinados por dos eminentes
profesores, E. ]enni y C. Westermann,
ofrecen en él, braceando contra el espacio
y el tiempo, una síntesis de cuanto se ha
escrito sobre el tema, ahorrándonos así la
lectura de amplias teologías del AT, co-
mentarios o aburridas monografías. Tal es
el propósito de este «Diccionario teológi-
co manual del AT» y por eso se le deno-
mina «manual».
No se reduce a un mero vocabulario con
el significado del vocab~o en nuestro idio-
ma, ni es tampoco una teología estructu-
rada por palabras, sino u_na especie de
enciclopedia en la que esa palabra sigue
siendo tal y es estudiada en su vertiente
filológico-semántica, pero es, al propio
tiempo, concepto, con fecundo contenido
teológico. De su raíz y uso procede la
carga doctrinal que lleva en su seno.
Está el lector, por tanto, ante un libro-
instrumento, que trata de ofrecerle en el
espacio mínimo y en forma sencilla y cla-
ra lo fundamental de las palabras-clave
-unas 330- que albergan el contenido
/
teológico del AT. Por razones metódicas
obvias todas se estudian de forma análo-
ga: 1) raíz y derivados; 2) utilización en
el AT; 3) significado e historia; 4) conte-
nido teológico; 5) posterior utilización en
el NT; 6) bibliografía básica. El estudio,
pese a los límites de espacio, no puede
ser más meticuloso y . completo. Y, al fir-
marlo un especialista, se tiene la seguri-
dad de que es responsable y está al nivel
de la ciencia actual y al día. Por tratarse
de teología del AT, se sigue en el libro
el alfabeto hebreo, apareciendo en el epí-
grafe la palabra en ese idioma, su trans-
cripción y la voz castel(ana correspondien-
tP. Así podrá ser utilizado sin dificultad
por amplios lectores no especialistas.
DICCIONARIO TEOLOGICO MANUAL
DEL ANTIGUO TESTAMENTO
BIBLIOTECA BIBLICA
CRISTIANDAD

La dirige
A. DE LA FUENTEADANEZ

Titulos publicadas:

COMENT ARIO BlBLTCO «SAN JERONIMO». 5 tomos.

I. Antigw; T estamenta I. 886 pags.


II. Antigu'J Testamenta II. 766 pags.
III. Nueva Testamenta I. 638 pags.
IV. Nueva Testamenta II. 605 pags.
V. Estudios sistematicas. 956 pags.

G. E. WRIGHT: Arquwlogza Biblica. 402 pags. y 220 ilustraciones.


R. DE VAux: Histaria Antigua de Israel. 2 tomos. 454 y 366 pags.
W. ErcHRODT:Tealogiä del Antigua Testamenta. 2 tomos.

I. Dias y pueblo. 478 pags.


II. Dias y mundo.-Dios y hombre. 558 pags.

M. NoTH: El mundo de! Antigua Testamento. Intraducci6n a las ciencias auxi-


liares de la Biblia. 400 pags.
J. JEREMIAS:Jerusale~ en tiempos de Jesus. Estudio econ6micay sacial del
munda de! Nueva Testamenta. 410 pags.
J. LEIPOLDT/W. GRUJ'.-DMANN:El mundo del Nueva Testamenta. 3 tomos.

I. Estudic. hist6rica-cultural. 750 pags.


II. Textas y dacumentos de la epaca. 447 pags.
III. El munda del NT en el arte. 80 pags. 323 ilustraciones.

P. BONNARD:Evangelio segun san Matea. 632 pags.


Diccianaria T eal6gica del Antigua T estamenta, dirigido por los profesores
G. J. BoTTERWECKy H. RINGGREN.

Tomo I: 'äb - g,äläh. 1.100 col. + 16 pags.

Diccianario T eal6gico •nanual de! Antigua Testamento, dirigido por los profe-
sores E. }ENNIy C. WESTERMANN. 2 tomos.

Tomo I: 'äb - mätey. l.272 col. + 34 pags.


DICCIONARIO
TEOLOGICOMANUAL
DEL ANTIGUO TESTAMEN.TO
Editado por
ERNST JENNI
con la colaboraci6n de
CLAUS WESTERMANN

Tomo I

EDICIONES CRISTIANDAD
Huesca, 30-32
MADRID
Publicado por
CHR. KAISERVERLAG,Munich 1971

Con el dtulo
THEOLOGISCHES HANDWÖRTERBUCH
ZUM ALTEN TESTAMENT

*
Traducci6n espaiiola de
J. ANTONIO MUGICA

Derechos para todos· los paises de lengua espafiola en


EDICIONES CRISTIANDAD, S. L.
Madrid 1978

Dep6sito legal: M. 32.890.-1978 ISBN: 84-7057-241-5


Printed in Spain
ARTESGRAFICASBENZAL - Virtudes, 7 -MADRID-3
CONTENIDO
Introducci6n . . . . . . .. . . . .. . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . . 13

I. Finalidad del Diccionario . . . . . .. . .. . . . . . . . .. . ... . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . . . . . 13


II. Estructura del Diccionario ............. ... ... ..... ... . ... . ..... .. . ........ ......... 15
III. Es tructura de los artkulos . . . . . .. . ... . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . . 17
IV. La transcripci6n del hebreo . . .. . .. . . . . . . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . . 20
V. La edici6n del primer tomo . . . . . . . . .. . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . 23

Abreviaturas y siglas . . .. . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . 24

Diccionario .................................................................................... 35-1272

'ab Padre E. Jenni 35


'bd Perecer E. Jenni 57
'bh Querer E. Gerstenberger 61
'abbzr Fuerte H. H. Schmid 68
>bl Hacer duelo F. Stolz 71
'adon Sefior E. Jenni 76
'adätr Fuerte E. Jenni 86
'ädäm Hombre C. Westermann 90
'"dämä Tierra, suelo H. H. Schmid 110
'hb Amar E. Jenni 115
'"häh iAh! E. Jenni 132
'wh piel Desear E. Gerstenberger 133
",,,wzl Necio M. Srebo 137
'ulay Quiza E. Jenni 140
'dwam Desgracia, calamidad R. Knierim 143
'i5r Luz M. Srebo 148
'i5t Signo, sefial F. Stolz 156
'BzEEn Oreja, ofdo G. Liedke 163
'äb Hermano E. Jenni 167
'iebäd Uno G. Sauer 175
'bz Asir, agarrar H. H. Schmid 180
'br Despues E. Jenni 183
'i5yeb Enemigo E. Jenni 194
'ed Desgracia M. Srebo 200
'ayye ~D6nde? E. Jenni 203
'ayin No-existencia S. Schwertner 207
>tS Hombre J. Kühlewein 210
'kl Corner G. Gerleman 222
'el Dios W. H. Schmidt 227
'älä Maldici6n C. A. Keller 238
>ceföbtm Dios W. H. Schmidt 242
>cetzz Nulidad, vanidad S. Schwertner 262
'almänä Viuda J. Kühlewein 264
'em Madre J. Kühlewein 269
'mn Firme, seguro H. Wildberger 276
'm$ Ser fuerte A. S. van der Woude 319
'mr Decir H. H. Schmid 321
,anz Yo K. Günther 327
'af Ira G. Sauer 333
10 Contenido
)arz Le6n F. Stolz 339
'tera:::; Tierra, pais H. H. Schmid 343
'rr Maldecir C. A. Keller 355
'rs piel Desposar J. Kühlewein 360
'es Fuego F. Stolz 363
'issä Mujer J. Kühlewein 369
i 'äsäm Reato R. Knierim 375
'sr piel Declarar dichoso M. Sreb0 383
bgd Ser desleal M. A. Klopfenstein 387
bö' Venir E. Jenni 392
bös Avergonzarse F. Stolz 399
b[Jn Probat E. Jenni 403
bbr Elegir H. Wildberger 406
btb Confiar E. Gerstenberger 439
bzn Comprender H. H. Schmid 446
bayit Casa E. Jenni 449
bkh Llorar F. Stolz 457
ben Hijo J. Kühlewein 460
bnh Construir A. R. Hulst 472
b!fal Duefio J. Kühlewein 474
bqs piel Buscar G. Gerleman 483
br' Crear W. H. Schmidt 486
b'rzt Compromiso, obligaci6n E. Kutsch 491
brk piel Bendecir C. A. Keller (I-III)/
G. Wehmeier (IV-V) 509
bäsär Carne G. Gerleman 541
g'h Ser alto H.-P. Stähli 545
g'l Redimir J. J. Stamm 549
gbh Ser alto H.-P. Stähli 564
gbr Ser superior J. Kühlewein 568
gadöl Grande E. Jenni 574
gür Residir como forastero R. Martin-Achard 583
göräl Suerte H. H. Schmid 588
gzl Gri tar de alegria C. Westermann 591
glh Descubrir C. W estermann/
R. Albertz 596
gml Hacer, retribuir G. Sauer 606
g'r Reprender G. Liedke 609
dbq Adherirse E. Jenni 612
dabär Palabra G. Gerleman 614
dör Generaci6n G. Gerleman 627
dzn Juzgar G. Liedke 631
däm Sangre G. Gerleman 635
dmh Parecerse E. Jenni 638
dha::k Camino G. Sauer 645
drs Inquirir G. Gerleman (1-4a.5)/
E. Ruprecht (46-e) 650
hteba::l Soplo R. Albertz 659
hadär Esplendor G. Wehmeier (1-3)/
D. Vetter (4-5) 662
höd Majestad D. Vetter 666
höy Ay E. Jenni 668
hyh Ser S. Amsler 672
Contenido 11

hlk Ir G. Sauer 683


hll piel Alabar C. Westermann 692
hmm Confundir F. Stolz 703
hinne He aqui D. Vetter 706
zkr Recordar W. Schottroff 710
z;zh Prostituirse J. Kühlewein 725
zär Extranjero R. Martin-Achard 728
z'rö"' Brazo A. S. van der Woude 730
bädäs Nuevo C. W estermann 733
l;rwh histafel Postrarse H.-P. Stähli 740
bzh Mirar D. Vetter 744
bzq Estar firme A. S. van der Woude 750
b!' Errar, pecar R. Knierim 755
[Jyh Vivir G. Gerleman 765
bkm Ser sabio M. Sreb0 776
blh Estar enfermo F. Stolz 789
bll piel Profanar F. Maass 793
plq Dividir H. H. Schmid 800
bmd Codiciar E. Gerstenberger 804
bemä C6lera G. Sauer 807
bämäs Violencia H. J. Stoebe 810
bnn Ser compasivo H. J. Stoebe 815
bnp Ser perverso R. Knierim 829
pcesced Bondad H. J. Stoebe 832
f;,sh Refugiarse E. Gerstenberger 861
bN Hallar gusto, agrado G. Gerleman 864
pqq Grabar, establecer G. Liedke 868
brh Arder G. Sauer 876
[:hcem Anatema, exterminio C. Brekelmans 879
brs Callar M. Dekor 885
l;,sb Pensar W. Schottroff 888
thr Ser puro F. Maass 895
töb Bueno H. J. Stoebe 902
tm' Ser impuro F. Maass 918
yäd Mano A. S. van der Woude 921
ydh hifil Alabar C. Westermann 931
yd' Conocer W. Schottroff 942
Yhwh Yahve E. Jenni 967
yöm Dfa E. Jenni 975
ypl piel/hifil Esperar, aguardar C. W estermann 1001
ykb hifil Determinar lo que es justo G. Liedke 1005
yld Dar a luz J. Kühlewein 1008
ysd Fundamentar W. H. Schmidt 1013
ysr Corregir, castigar M. Sreb0 1016
y<d Determinar G. Sauer 1021
y<lhifil Aprovechar M. Sreb0 1027
y'~ Aconsejar H.-P. Stähli 1030
yp< hifil Brillar E. Jenni 1036
y~' Salir E. Jenni 1039
y~r Formar W. H. Schmidt 1047
yr' Temer H.-P. Stähli 1051
yrs Heredar H. H. Schmid 1068
Yi~rä'el Israel G. Gerleman 1073
12 Contenido
ys' hifil Ayudar F. Stolz 1078
y.fr Set derecho, recto G. Liedke 1085
kbd Ser pesado C. Westermann 1089
kün nifal Estar firme E. Gerstenberger 1113
kzb Mentir M. A. Klopfenstein 1120
kö"b Fuerza A. S. van der Woude 1127
k!;,s piel Negar M. A. Klopfenstein 1129
köl Totalidad G. Sauer ll3L
klh Estar acabado G. Gerleman 113,
känaf Ala A. S. van der Woude 1141
k'szl Necio M. Srebo 1144
k's Enojarse F. Stolz 1147
kpr piel Expiar F. Maass 1152
krt Cortar E. Kutsch 1171
leb Corazon F. Stolz 1176
lbs Vestirse E. Jenni 1185
"lün Rebelarse R. Knierim 1188
lmd Aprender E. Jenni 1191
lqf;, Tomar H. H. Schmid 1196
m's Rechazar H. Wildberger 1200
müt Morir G. Gerleman 1217
ml' Estar lleno, llenar M. Dekor 1223
mal'äk Mensajero R. Ficker 1227
mi!lEek Rey J. A. Soggin 1237
m<l Ser infiel R. Knierim 1252
mt Encontrar G. Gerleman 1255
mrd Rebelarse R. Knierim 1259
·, mrh Ser rebelde R. Knierim 1262
msl Dominar J. A. Soggin 1265
mätay <'.Cmindo? E. Jenni 126!~
lndice de terminos espaiioles .................................................................. 1275
INTRODUCCION

l. FINALIDAD DEL DICCIONARIO

El hebraista dispone desde hace ya tiempo de un buen numero de dic-


cionarios relativamente buenos. Mencionemos entre los mas usados: GB,
KBL, Zorell y los primeros volumenes ya publicados del HAL (se indican
sus tfrulos completos en el apartado de siglas). Pero no cabe duda de que
estos diccionarios -construidos a modo de listas de posibles traducciones
de cada palabra hebrea a una lengua moderna (con introducciones etimo-
l6gicas a veces muy bien elaboradas, pero utiles solo para el especialista),
sin presentaci6n ni discusi6n de los problemas por motivos de espacio-
no pueden dar 1a orientaci6n sobre el uso y vida de las palabras del AT
que serfa deseable dado el nivel actual de esta ciencia. A esto se afiade que,
junto a las tendencias filol6gicas tradicionales, 1a semantica y los metodos
hist6rico-formal e hist6rico-tradicional han adquirido una gran importancia
en los ultimos afios. Sus resultados y planteamientos no pueden recibir un
tratamiento adecuado en el marco tradicional de los diccionarios corrientes.
En el caso de las voces teol6gicamente importantes resulta especialmente
difkil dar cuenta del trabajo realizado por 1a ciencia veterotestamentaria
internacional en el campo de la lexicologfa. Responde, pues, a una necesi-
dad la elaboraci6n de un diccionario especializado que, como se formul6 en
la orientaci6n dada a los colaboradores al comunicarles, en 1966, su plan,
«presente, como complemento de los diccionarios hebreos existentes, sobre
una base lingfüstica cientfüca y teniendo en cuenta los metodos semanticos,
hist6rico-formal e hist6rico-tradicional, los vocablos de importancia teo-
l6gica del AT, estudiando, en la forma mas concisa y exhaustiva posible
y con la correspondiente bibliograffa, su utilizaci6n, historia y significado
para 1a teologfa neotestamentaria».
Somos conscientes de que el resultado que, tras cinco afios de trabajo,
presentamos ahora al publico en su primera mitad no corresponde en todo
al ideal deseado. Sera util decir ya desde el comienzo que es lo que este
diccionario no se ha propuesto como finalidad:
a) Aunque, como se vera por el fodice previsto para el segundo volu-
men, se ha incluido una gran parte del vocabulario del AT, este diccionario,
solo en raz6n de la selecci6n misma de voces tratadas, no puede sustituir,
sino unicamente completar los diccionarios en uso. Incluso en las rakes y
vocablos tratados no se han agotado, ni con mucho, los abundantes datos
lexicol6gicos, gramaticales, crfrico-textuales y bibliograficos que ofrecen los
volumenes ya publicados del HAL.
b) A pesar de la total apertura de esta obra a los nuevos desarrollos
de la lingfüstica (cf., por ejemplo, la amplia presentaci6n de la Encyclopedie
de la Pleiade, Le langage, editada por A. Martinet [ 1968] o la introducci6n
mas especializada de 0. Reichmann, Deutsche Wortforschung [ 1969]) y de
1a exegesis (cf., por ejemplo, K. Koch, Was ist Formgeschichte? [ 2 1967]),
no puede ser finalidad de un trabajo de este tipo en colaboraci6n llevar uni-
14 Introducci6n

tariamente hasta las ultimas consecuencias una determinada teoria y metodo


y aportar asi algo trascendentalmente nuevo. Ni la mayoria de los exegetas
del AT son especialistas ni existe tampoco por el momento un metodo lin-
güistico o exegetico al que se podria obligat a todos los colaboradores con
sus diversas procedencias. EI especialista podra traducir por su cuenta a su
precisa terminologia mucho de lo que aqui encuentre expresado de un moclo
mas libre («significaclo base», «campo semantico», etc.). Para algunos se
habra dado excesiva importancia a 1ahistoria de las formas o a otro metoclo
determinado; otros pensaran que se ha prestaclo demasiada poca atenci6n a
esos mismos puntos. Pero tampoco en esto podfa ni queria el eclitor reducir
todo a un comun denominador.
c) Aun cuando el empleo teol6gico de las palabras ocupa un puesto
central en el diccionario, este no pretende ser una presentaci6n de 1a teo-
logia del AT organ::zada por vocablos. Aun prescindiendo de que no se podfa
obligat a los colaboradores del cliccionario a una determinada escuela o di-
recci6n teol6gica y de que el eclitor ha intervenido lo menos posible en cues-
tiones de este tipo, no se puede construir una teologfa sobre la base de 1a
pura lexicologia (cf. J. Bart, The Semantics of Biblical Language [1961]).
Este diccionario toma como punto de partida las palabras y su utilizaci6n,
lo cual puede conducir realmente a conceptos teol6gicos precisos; pero no
parte de conceptos e ideas teol6gicos en cuanto tales («omnipotencia», «pe-
·cado», «monoteismo», etc.), que podrian quiza estructurarse en un sis-
tema. Aun cuando al tratar precisamente de entidades abstractas se con-
funden facilmente ~as fronteras entre el significado de una palabra y el con-
tenido designado por ella (cf. las observaciones de H. H. Schmid, Gerech-
tigkeit als Weltordnung [ 1968] 4ss, sobre la lengua hebrea y el concepto
israelita de 1a realidad), y aunque hay buenas razones para completar 1a
semantica con 1a onomasiologia, nuestro diccionario sera un autentico clic-
cionario, sin que pretenda sustituir a los lexicos teol6gicos que ofrecen in-
formaci6n sobre el ~<pecadoen el AT», «la idea del hombre en el AT», «la
concepci6n israelita de la alianza», etc., y mucho menos a las teologfas
del AT, para las que esta obra constituye solo un instrumento subsicliario.
d) Este diccionario especializado se dirige ante todo a te6logos y sacer-
dotes con un conocimiento minimo de hebreo y de la exegesis veterotesta-
mentaria. Pero tambien los que no son hebraistas podran tener acceso a el,
ya que se ha facilitado su uso, en la meclida de lo posible, traduciendo las
palabras y textos hebreos, transcribiendo su escritura hebrea y por medio
de indices. Hemos intentado reunir concisamente en el los resultados de
especialistas en publicaciones dispersas haciendolos asequibles a un publico
mas vasto. Esperamos que este trabajo sea de utilidad para la comprensi6n
del AT y para su ::,roclamaci6n. Pero, al mismo tiempo, queremos sefialar
los Hmites que en el nos hemos impuesto: no pretende ahorrar al sacerdote
la labor de interpretaci6n de los textos, ni siquiera la de traducirlos al len-
guaje actual, y desde este punto de vista sera tambien un mero instrumento
subsidiario de la exegesis.
II. ESTRUCTURA DEL DICCIONARIO

Al seleccionar los vocablos «teol6gicamente importantes» no se puede


evitar totalmente el peligro de apreciaciones subjetivas. Esto depende tam-
bien de que la «utilizaci6n teol6gica de las palabras» no se puede distinguir
con toda precisi6n de su «uso general o profano». En general se ha aplicado
un concepto lo mas amplio posible de la «utilizaci6n teol6gica», es decir, se
han tomado en consideraci6n no solo los pasajes con verbos que tienen a
Dios por sujeto o por objeto, o los sustantivos que sirven para designar
a Dios, sino, en cuanto ha sido posible, todos los casos en los quese expresa
algo que sucede entre Dios y el pueblo o entre Dios y el hombre. Pero pre-
cisamente aqui no se puede evitar que unos echen de menos lo que para
otros ha sido tratado con demasiada extensi6n.
Para documentar la distancia que separa este diccionario de los diccio-
narios de conceptos diremos que, junto a la gran masa de sustantivos y
verbos, se han tratado tambien en articulos especificos otras partes de la ora-
ci6n, como pronombres (➔ >anz,«yo»; ➔ köl, «todo» ), adverbios (➔ 'ülay,
«quiza»; ➔ >ayye,«d6nde»; ➔ matay, «cuando» ), preposiciones ( ➔ 'im,
«con») e incluso interjecciones (➔ ,ahah, <qah!»; ➔ höy, «johl»; ➔ hinne,
« he aqui»).
No se ha tratado, en cambio, en articulos especiales toda una serie de
palabras que se podria esperar en un diccionario de este tipo. Esto vale
tanto en el caso de algunos sustantivos frecuentes ( har, «monte»; mayyim,
«agua») o de verbos ( ysb, «sentarse, habitar»; ktb, «escribir») como en el
de muchos objetos, concretamente objetos del culto, para los que se puede
remitir a los diccionarios biblicos. El diccionario no ha sido planeado como
una obra de consulta arqueol6gica o de historia de las religiones; si asi fue-
ra, el punto de gravedad (igual que en el caso de los diccionarios teol6gicos
de objetos o de conceptos) se habria desplazado de la funci6n semantica de
las palabras a la descripci6n de lo designado por ellas y a su historia. Quien
busque informaci6n arqueol6gica o de historia de las religiones sobre el san-
tuario del arca, el sacrificio o el sacerdocio, no la encontrara aqui bajo el
pretexto de una investigaci6n lexicol6gica de 'arön, «caja»; zb/p, «degollar,
sacrificar», o köhen, «sacerdote». Este tipo de vocablos, con pocas excep-
ciones, ha sido omitido, asi como >ezöb,«hisopo»; 'eföd, «efod»; >arz'el, «ani-
mal sacrificial»; bama, «alto cultual», etc. De otro modo se sobrepasaria
con mucho los limites de un diccionario teol6gico.
Lo mismo ha de decirse de los nombres propios, que, a excepci6n de las
designaciones divinas Y ahve y Shadday y de los nombres de Israel y Si6n,
no han sido tratados en articulos especiales. Es verdad que Abrahan y sus
tradiciones, David y sus tradiciones, Jerusalen, Canaan y Babilonia son voca-
blos de gran importancia teol6gica, pero no tienen cabida en un diccionario
de orientaci6n semantica.
Hay que hacer notar que muchos vocablos no tratados en articulo propio
han sido estudiados en uni6n con otras palabras, sea como sin6nimos, como
opuestos o como elementos que por una raz6n o por otra caen dentro del
campo semantico del vocablo tratado. Asi, por ejemplo, es posible subordi-
16 Introducci6n

nar el vocablo har, «monte», en sus connotaciones teol6gicas, al vocablo


➔ :Jiyyon, «Si6n»; lo mismo ocurre con mayyim, «agua», y yäm, «mar»,
con respecto a ➔ t"höm, «aguas subterraneas primordiales», en sus conno-
taciones miticas, o con ysb, «sentarse, habitl.'.r», con respecto a skn, «habi-
tar», etc. En algunos vocablos frecuentes se ha indicado, por tanto, en el
indice alfabetico de voces, el artkulo donde se estudia el vocablo en cuesti6n
en uni6n con otro. En multiples casos, el indice que aparecera al final del
segundo volumen facilitara notablemente la localizaci6n de las diversas
voces.
En lo que respecta al orden de las palabras tratadas, hubiera sido posi-
ble seguir diversos criterios. No dejaba de ser tentador seguir un criterio de
contenido estructurando el vocabulario segun este principio. Pero razones
te6ricas y sobre todo practicas nos movieron a quedarnos con el criterio alfa-
betico y ofrecer las referencias de contenido necesarias en el curso del ar-
tkulo por medio de flechas. De este modo, como es natural en una lengua
semitica, las palabras de identica raiz han sido tratadas en un mismo artkulo,
lo que no quiere decir naturalmente que se haya sacrificado su autonomfa
semantica a un falso «fantasma radical» (cf. J. Barr, op. cit., 104ss) y que
su significado haya sido subordinado a 1a etimologfa. Es verdad que estas
posibles distorsiones no quedan excluidas automaticamente con un mero
orden alfabetico de las palabras; pero tampoco el tratamiento por separado
de las formas nominales y verbales de la misma raiz, como ocurre en los dic--
cionarios corrientes, esta libre de toda crftica, ya que en ellos $Eedceqy
tdäqä, por ejemplo, tienen entradas diversas, pero no $iddeq y hi~dzq.Tam-
bien en este punto han sido determinantes consideraciones practicas de pre„
sentaci6n frente a principios puramente te6ricos. Su consecuencia obvia ha
sido que en la disposici6n de los artkulos individuales se ha permitido cierta
libertad y elasticidad de organizaci6n (cf., por ejemplo, el caso de ➔ 'bh,
donde se ha debido tratar por separado el vocablo 'cebyön, y el de ➔ 'mn,
donde los derivados mas importantes han sido tratados por separado en los
apartados .3 y 4 del mismo articulo ).
Otro problema subjetivo de criterio lo constituye la amplitud que debfa
asignarse a cada articulo. Corno era de esperar, la divisi6n original entre
artkulos cortos, normales, largos y extralargos qued6 un tanto trastocada
en la realizaci6n practica. Sin duda unos temas debfan ser tratados con ma-
yor brevedad, otros con mayor amplitud, pero las diferencias no debfan ir
mas alla de lo que se puede esperar en una obra de colaboraci6n. Por lo
general, gracias a la disciplina de los colaboradores, se ha evitado el peligro,
tan conocido de todo editor, de que las colaboraciones se convirtieran en ver-
daderos tratados.
III. ESTRUCTURA DE LOS ARTICULOS

En cuanto resumen de los resultados de las investigaciones lexicol6gicas,


cada ardculo debfa ofrecer, a diferencia de los diccionarios corrientes, pro-
posiciones a ser posible en frases completas con un estilo conciso y denso.
En vez de subtftulos y notas se han utilizado la numeraci6n de parrafos y
1a divisi6n en letra normal y pequefia; para ideas secundarias, citas e indi-
caciones bibliograficas se ha hecho uso frecuente del parentesis.
EI tftulo del articulo aparece con una unica palabra hebrea, por lo gene-
ral 1araiz (verbal), o un sustantivo primario; en casos especiales, el vocablo
mas importante del grupo tratado (por ejemplo, ➔ tora); a la palabra hebrea
se afiade la traducci6n directa en castellano. Dado que el tftulo del articulo
sirve tambien de tftulo a la columna, se procur6 que fuese muy breve. Sirve
solo para la finalidad practica de identificar el artl'.culo y no pretende antici-
par su contenido. En las raices ➔ 'pr y ➔ 'mn, que carecen de modo qal,
pero que poseen numerosos derivados, todos con los mismos derechos y con
significados diversos, se han elegido traducciones aproximativas del signi-
ficado de la raiz ( «despues», «firme, seguro» ).
Cada articulo contiene regularmente cinco partes fijas; la tercera y 1a
cuarta son las mas extensas. La numeraci6n de las partes principales esta
indicada por cifras romanas en el caso de los artl'.culos largos y por numeros
arabigos en los demas: la jerarqufa de la numeraci6n de apartados es la si-
guiente: LU .... 1.2 .... a)b) ... (1)(2) ... No hay que temer una confu-
si6n en los casos de los numeros arabigos en negrita, que sefialan tanto los
subapartados de las cinco partes principales de los articulos largos marca-
das con numeros romanos como las cinco partes principales de los articulos
normales.
Sobre las partes principales, que permanecen siempre identicas, digamos
lo siguiente:
1. Raiz y derivados.La primera parte principal informa sobre lo mas
importante relativo a la raiz. Sigue luego la enumeraci6n de los derivados
que han de ser tratados en el artl'.culo, las mas de las veces con indicaciones
sobre el modo de derivaci6n (funci6n del modo verbal, tipo de formaci6n
nominal, etc.), si de ello se pueden sacar conclusiones para el significado
(cf. 0. Michel: «Archiv für Begriffsgeschichte» 12 [1968] 32ss). Una de
las funciones de esta primera parte es servir de indice que presenta el grupo
de palabras que va a ser tratado. En esta funci6n indicadora, y no en una
supravaloraci6n de la etimologia en orden a determinar el significado de los
vocablos en el AT, se basa el que se hayan colocado 'al principio del articulo,
y no al final, como lo recomienda expresamente la lexicograffa moderna, las
indicaciones sobre la existencia de la raiz en otras lenguas semfricas, consi-
deraciones sobre el «significado base» comun a todo el grupo y todo tipo de
observaciones sobre la etimologfa. En muchos casos se indican tambien los
Hmites del metodo etimol6gico, tan querido del te6logo, y se previene con-
tra posibles especulaciones. Por otra parte es tambien de interes para el es-
pecialista del AT saber algo, aunque sea brevemente, sobre la extensi6n de
un determinado grupo de palabras en las otras lenguas semfricas o eventual-
2
18 Introducci6n

mente sobre su sustituci6n por otras raices en determinados campos. Es


evidente que a este respecto, a diferencia de un diccionario etimol6gico
(que no existe aun en nuestro campo), no se ha pretendido ser exhaustivos
en las indicaciones. Por lo general se han tenido mas en cuenta las lenguas
semfticas mas antiguas o contemporaneas del AT: acadico, ugaritico, fenicio-
punico y arameo antiguo.
2. Estadfstica. En 1a segunda parte principal, asimismo relativamente
corta, se ofrecen los datos estadfsticos sobre la frecuencia de los vocablos en
el AT y en sus diverses libros, en algunos casos en la forma de un cuadro
sin6ptico. A veces se :ha ido mas alla del mero inventario y se ponen de re-
lieve peculiaridades en la distribuci6n de frecuencias. En la lingüistica mo-
derna esta ganandose lentamente un puesto 1aestadistica de la lengua. Aun°
que aqui tambien, al igual que en toda estadfstica, exista el peligro de abuso,
nos ha parecido acertado tratar de echar las bases para una estadfstica de pa~
labras en el AT, ya que, a diferencia de lo que ocurre en el NT (R. Morgen-
thaler, Statistik des ntl. Wortschatzes [1958]), existe en nuestro campo
poco material disponible.
Corno en toda estadfstica, tambien en nuestro caso el primer mandamien-
to es indicar exactamente lo que se cuenta. Los calculos aqui ofrecidos se
basan en el texto masoretico no enmendado de BH 3 y contabilizan cada una
de las presencias de una determinada palabra en sus diversas formas grama-
ticales como una unidad. Segun esto, el infinitivo absoluto que acompafia al
verbo conjugado en las construcciones enfaticas ha sido computado como
caso independiente. No se cuentan, pues, los contextos o los versiculos que
contienen el vocablo (en algunos casos varias veces), sino cada presencia in-
dividual de la palabra. Aun cuando para el valor de las conclusiones g_uese
han de sacar de los numeros no tienen mayor importancia practica los pe-•
quefios errores o «redondeos», se ha puesto sumo cuidado en la exactitud de
la estadfstica. Asi, se han contado regularmente, libro por libro del AT, las
dos concordancias, bdependientes una de otra y construidas segun criterios
distintos, la de Mandelkern (incluyendo el apendice de S. Herner) y la de
Lisowski, y se las ha cotejado con el original en caso de divergencias para
comprobar los resultados. AIH donde se ha debido elegir entre diversas ex-
plicaciones gramaticales e identificaciones de palabras, se ha indicado breve-
mente, en cuanto era necesario, la alternativa preferida, ya que una estadistica
puede ser comprobada solo cuando los datos estan bien delimitados. Las
correcciones que han resultado en este proceso con respecto a la concordan-
cia de Lisowski, no pretenden ser de ningun modo una critica de la gran
aportaci6n que representa esta obra. Cuando en otros libros aparecen indi-
cadones estadfsticas divergentes de las nuestras, la raz6n esta muchas veces
en el modo diferente de contar, que naturalmente tiene los mismos derechos
que el nuestro, con tal que sea reconocible y haya sido llevado a cabo cohe-
rentemente.
EI valor de las indicaciones estadfsticas serfa considerablemente mayor
para la historia de la lengua si estas pudieran ser ordenadas no mecanica-
mente segun los libros del AT, sino teniendo en cuenta la epoca de compo-
sici6n de los diversos complejos literarios. Pero, dado que el analisis literario
Estructura de los articulos 19

y 1adatacion de muchos textos son discutidos o imposibles, ·no se ha podido


seguir este criterio, y si se ha hecho solo ha sido en casos excepcionales.
Tambien e1 tratamiento separado de, por ejemplo, el Deuteroisaias (y ~el
Tritoisaias?) habria complicado notablemente el proceso'. En casos particu-
lares se pueden conseguir estas sutilezas, caso por caso, sin excesivo trabajo.
Para poder medir la frecuencia relativa de una palabra en un determi-
nado libro biblico, sea o no estadfsticamente relevante, se necesita un cua-
dro comparativo de su presencia en cada uno de los libros de 1aEscritura.
Sirva de ayuda el siguiente cuadro de 1aproporcion de los libros del AT
expresada en tantos por mil:

Gn 68 Is 55 Sal 64
Ex 55 Jr 71 Job 27
Lv 39 Ez 61 Prov 23
Nm 54 Os 8 Rut 4
Dt 47 Jl 3 Cant 4
Pentateuco 263 Am 7 Ed 10
Abd 1 1am 5
Jos 33 Jon 2 Est 10
Jue 32 Miq. 5 Dn 20
1 Sm 43 Nah 2 Esd 12
2 Sm 36 Hab 2 Neh 17
1 Re 43 Sof 3 1 Cr 35
2 Re 40 Ag 2 2 Cr 44
Jos-2 Re 227 Zac 10 . Ketubim 275
Mal 3
Gn-2 Re 490 Profetas 235 AT 1000
(arameo 16: Dn 12 de 20, Esd 4 de 12)

3. El significado y su historia. En la terc~ra parte de cada articulo


se presenta 1autilizacion general de la palabra o grupo de palabras en el An-
tiguo Testamento. EI cuadro se limita a los libros del canon hebreo; ocasional-
mente, pero no de modo regular, se incluyen tambien las partes del Eclo
conservadas en hebreo. No se ha tenido en cuenta el hebreo posbfulico y 1~
literatura intertestamentaria conservada solo en traducciqn griega; a veces
se tocan brevemente algunos puntos mas importantes soh,re estos temas al
final del articulo. .,,.
En la presentacion se ha dejado a los autores una grap, libertad. La divi-
sion puede estar basada en consideraciones semanticas (significado principal,
extensiones de sentido, sentidos traslaticios, etc.), gramaticales y sintacticas
(singular o plural, diversas construcciones ·de lo!l.yerbos, etc.) o tambien
historicas; por lo general se han tenido en cuenta las indicaciones que no se
encuentran en los diccionarios por falta de espacio sobre series de palabras,
campos semanticos, opuestos, delimitaciones con respecto a palabras seman-
ticamente emparentadas, razones de los cambios de sentido, significados que
faltan en el AT, etc. Se han evitado, en cambio, en_la medida de lo posible,
los excursos historico-culturales o exegeticos que se salen del marco de 1a
investigacion lexicologica. Se ha crefdo suficiente a este respecto indicar 1a
bibliografia pertinente (manuales, comentarios, monograffas).
Dado que no pareda absolutamente conveniente un apartado bibliogra-
20 I ntroducci6n

fico fijo, las referencias de este tipo se han ido haciendo a lo largo del ar-
tfculo segun iban apareciendo los temas; en algunos casos se ha utilizado la
forma de una breve resefia historica de la investigacion. En el caso de opil-
niones discutidas, se ha hecho al menos una breve mencion de la posicion
contraria. Aunque concisos, los articulos deben orientar objetivamente sobre
el estado actual df la .·discusion.
4. El empleo teol6gico de las palabras. Sobre el trasfondo de la tercera
parte principal, mas generica, se presenta finalmente el empleo teologico ma.s
especffico. Solo en casos excepcionales se puede delimitar con precision en-
tre «significado profano» y «teologico», pero existe una cierta graduaci6n
-no igualmente clara en todos los vocablos- de empleos de las palabras
en contextos mas o menos relevantes teologicamente, que a menudo puede
ser aclarada por medio de un estudio historico-formal o historico-tradicional.
No se debe de ningun modo crear la ilusion de que se pueden trazar clara-
mente las fronteras en todos los casos: por lo general, la tercera parte prin-
cipal ofrece una vision general (omitiendo los empleos espedficamente teo-
logicos), para tratar luego en 1acuarta parte los problemas concretos de ca-
racter teologico. Existe tambien 1a posibilidad de unir los apartados 3 y 4
(por ejemplo, ➔ tm'); a veces se han asignado vocablos diversos a das gru-
pos de palabras, cada uno a un apartado (cf. el caso de ➔ 'bh y el de ➔ '/pr).
Tampoco dentro de la cuarta parte general se ha regulado un orden mas
preciso. Se podran encontrar en ella consideraciones semanticas, hist6ricas y
teologicas segun el juicio del autor.
Dei material extrabfulico se han utilizado, como es natural, solo los textos
acadicos y semfricos noroccidentales mas antiguos o contemporaneos del AT;
con frecuencia tambien material egipcio. Por motivos de espacio, y teniendo
en cuenta las posibilidades existentes, se ha renunciado a estudiar siste-
maticamente el empleo de palabras equivalentes desde Mesopotamia hasta
Egipto, asi como a äducir datos de historia de las religiones.
5. Epoca posterior al AT. La parte conclusiva indica muy brevemente
en que medida ha pasado d empleo teologico de una palabra al judafsmo
tardfo y al NT o al cristianismo primitivo. A este respecto, nos limitamos
ordinariamente a tina serie de referencias bibliograficas. Por lo que se refiere
a las principales equivalertcias griegas de las palabras hebreas en los LXX:
y en el NT, solemos remitir a los correspondientes articulos del ThW. Pot
lo demas, tampoco ert este puhto, como en los demas campos limftrofes,
se han podido ofre;::erindicaciones exhaustivas. No se trataba de hacer una
summa bfblico-teologica que abatcase todos los campos, sino solo de ofrecer
una escueta indicaci6n que orientase al teologo hacia el campo vecino.

IV. LA TRANSCRIPCION DEL HEBREO

A excepcion de los tftulos de los articulos y de poqufsimos pasajes en que


habfa que sefialar alguna sutileza masoretica, se ha renunciado en este diccio-
nario, por razones tecnicas, a la escritura hebrea -con pesar de muchos
hebrafstas, que echaran de menos 1aescritura familiar y tendran dificultad er..
La transcripci6n del hebreo 21

habituarse a la transcripci6n-. Una mirada a 1~ j?toducci6n cientifica actual


dejara ver que esta creciendo el empleo de la transcripci6n; si se aplica ade-
cuadamente, puede satisfacer todas las exigencias justificadas mejor que el
compromiso tecnico de emplear unicamente las letras hebreas no vocalizadas.

Consonantes

p
~
::l b ,u !
y
!J
'l ~
l g :J k v q
i d ', 1 , r
s
,
n h
w
z
~
l
m
n
s
tt.,
'rJj s
T t) 1'l t
n l:i ~

Vocales

breve larga
-- T ä o (en silaba cerrada
a no acentuada)
-- .. ö
--
e
ü
re ie
-- i i
e

a
-- ö
r: 0
u ü e

El sistema de transcripci6n utilizado en esta obra es u,µa ayuda practica


para representar el hebreo masoretico segun la pronunciaci6n tradicional de
nuestras universidades. No es una transliteraci6n exacta que pretenda reflejar
todas las particularidades de la ortograffa tiberiense; no t~ene tampoco una
finalidad puramente fonematica, ni quiere descubrir, tras las tradiciones gra-
maticales corrientes, formas mas propias desde un punto de vista de la his-
toria de la lengua. Las siguientes aclaraciones se dirigen al no especialista;
las decisiones practicas, necesarias al editar el diccionario, en las que habfa
que tener en cuenta las posibilidades tecnicas de impresi6n, no pretenden
ser absolutamente normativas.
En cuanto a las consonantes (para detalles, cf. las gramaticas), valgan las
aclaraciones siguientes: tanto > como c suelen ser pronunciadas convencional-
mente como una aspiraci6n que impide la uni6n de dos sonidos vocalicos
consecutivos (cf. el aleman ge'ehrt); z es una sibilante sonora (cf. la z fran-
cesa); b corresponde aproximadamente a nuestra j; f ,a 1az alemana (ts);
s a la sh inglesa o sch alemana. En el caso del llamado begadkefat ( b, g, d,
k, p y t), 1adiferencia entre oclusivas y fricativas se ha mantenido en la graffa
solo en el caso de p/f (p al comienzo de palahra y despues de consonante;
f despues de vocal). La extendida pronunciaci6n de b como v (francesa) des-
22 Introducci6n
pues de vocal y de k_aproximadamente como nuestra ;, tambien despues de
vocal, puede lllantenerse fa<;ilmentesin necesidad de distinguir graficamente
los dos sonidos.
. Los signos consop.antic;:os h; w y y; empleados para designar vocales lar-
gas (es decir, como matres lectionis), se han utilizado en la transcripci6n solo
para representar textos no puntuados (inscripciones no biblicas, textos de
Qumran, ketib, etc.) y para la alfabetizaci6n; h ha sido utilizada tambien en
los verbos tertiae infirmae (III w/y) en la forma paradigmatica (tercera per•-
sona singular inasculina del perfecto); esta forma paradigmatica ha sido re--
presentada siempre, excepto en los verbos de segundo radical largo (inf ..
constr. bö', bzn, gür, etc.), como raiz consonantica no vocalizada (por ejem„
plo, >bd,>bh,'bl, que deben ser pronunciados >äbad,,äbä, 'äbal, con acento
en la segunda silaba; en algunos casos, con e en vez de a en la segunda silaba:
PN = päfe~, asi como tambien fhr, yr, kbd, lbs en este primer tomo ). La
unica posibilidad de confusi6n con la h consonantica como tercer radical es
gbh ( = gäbah); pero en este caso se ha indicado en el texto la pronunciaci6n
correcta (col. 394). En las palabras vocalizadas no se ha tenido en cuenta la h
vocalica; asi, por ejemplo, en la final del femenino -ä ( malkä, «reina», y
no malkäh, «su reina de ella», etc.). EI alef quiescens ha recibido un trata-
miento algo diverso: cuando es pura vocal no ha sido transcrito (en palabras
como lö, «no»; hü, «tl»; rös, «cabeza»; arameo malkä, «eI rey» ); en cambio,
en los casos en que el alef quiescens y el sonoro aparecen dentro del mismo
paradigma gramatical o en un grupo de palabras estrechamente emparenta-
das ha sido transcrito para facilitar la identificaci6n de la raiz (por ejemplo,
los derivados nörä', «:terrible», y yirä, «temor», de la raiz yr).
En cuanto a las vocales, el sere c-.-.) y el h6lem (-·-) han sido tra-
tados como vocales largas ( e y ö), de acuerdo con la tradici6n gramatical. , ·
EI acento recae, por lo general, en la silaba final; cuando se cumple esta
regla, no ha sido expresado gra:ficamente. Las formas paradigmaticas con
acento en la penultima silaba, especialmente las segoladas (sustantivos con te
final no acentuada), Ilevan un acento grafico agudo; este acento no ha sido
expresado graficamente en las formas flexionadas con sHaba final no acen-
tuada (por ejemplo, lammä, «dpOr que?»; 'awcen, «desgracia»; l;,ertem,«ex-
terminio»; 'ozcen,«oreja»; frente a däbär, «palabra»; ""mcet,«fidelidad», que
tienen acento en la u:tima o kätabtä, «tu escribiste», pronunciado kätabtä).
En los segolados muy frecuentes y facilmentc reconocibles del tipo mcelcek,
«rey»; dcercek,«camino»; /;Jcesced, «bondad», etc., no se ha sefialado, para
no complicar las cosas, la duraci6n de la vocal radical (duraci6n que, por
otra parte, no es cierta); cuando se usan tipos de imprenta pequefios se ha
renunciado, por razones ·tecnicas, al acento grafico.
Los nombres propios llevan mayuscula inicial (excepto los que comien-
zan con ' o con <),
En cuanto a la transcripci6n de las lenguas semiticas afines, veanse las
gramaticas y diccionarios' correspondientes; la transcripci6n del acadico sigue
las normas de GAG y AHw, la del ugaritico se adapta a las de UT (n6tese
que en esta lengua a, i y u no representan vocales, sino el alef en sus diversas
vocalizaciones).
V. LA EDICION DEL PRIMER TOMO

El director de la obra expresa su sentido agradecimiento al profesor


D; C. Westermann, de Heidelberg, por su ayuda en el reclutamiento de una
gran parte de los cuarenta colaboradores de este tomo; a el se debio tambien
el primer impulso para la realizacion de esta obra y el fue quien establecio
los contactos necesarios con la casa editora. Las relaciones personales de los
directores explican por que la mayor parte de las colaboraciones de este pri-
mer tomo proceden de Heidelberg y Suiza; con todo, esas colaboraciones
abarcan nada menos que diez pafses.
EI director tradujo los manuscritos de autores de lengua extranjera. To-
dos los artkulos fueron sometidos a una reelaboracion por parte del mismo
director, con el fin de conseguir ciertä uniformidad en la presentacion. Se ha
hecho uso frecuente del derecho estipulado a cambios de contenido (en los
casos mas importantes despues de una consulta con el ,autot); estos cambios
consistieron en afiadiduras mas que en cortes. Cierto numero de estos cam-
bios (los que tenian alguna importancia o afectaban al diccionario en su con-
junto -adicion de palabras emparentadas, etc.- y :ho constitufan una critica
ä la aportacion del autor) han sido marcados con un asterisco, que indica una
afiadidura del director {los asteriscos que siguen inmediatamente a los nu-
meros o letras indicadores de apartados af ectan a todo el apartado en
cuestion; los que siguen a un parrafo se re:fieren unicamente a ese parrafo ).
EI director tuvo que intervenir mas a fondo en las dos prim.eras partes ·prin-
cipales de los artkulos. Solo el director es responsable de la comprobacion
de los datos estadisticos. Los autores solo corrigieron las pruebas en el caso
de artkulos largos; las erratas y descuidos, mas frecuentes que lo que seria
de desear, deben ser imputados, por tanto, al director.
Merecen especial agradecimiento el Prof. Thomas Willi (ahora en Eich-
berg, St. Gallen), el Prof. Gerhard Wehmeier (en Dharwar, Mysore St.,
India) y Matthias Suter, que desde fines de 1968 se foeron relevando en el
puesto de ayudantes del director y se tomaron el pesado trabajo de comprobar
citas, bfulicas y bibliograficas, y de leer y corregir las pruebas.

ERNST ]ENNI
Basilea, abril de 1971.
ABREVIATURAS Y SIGLAS

Libros biblicos
Gn Ex Lv Nm Dt Jos Jue Rut 1 Sm 2 Sm 1 Re 2 Re 1 Cr 2 Cr
Esd Neh Tob Jdt Est 1 Mac 2 Mac Job Sal Prov Ed Cant Sah Edo
Is Jr Lam Bar Ez Dn Os Jl Am Abd Jon Miq Nah Hab Sof Ag
Zac Mal Mt Mc Lc Jn Hch Rom 1 Cor 2 Cor Gal Ef Flp Col 1 Tes
2 Tes l Tim 2 Tim 'fit Flm Heb Sant 1 Pe 2 Pe 1 Jn 2 Jn 3 Jn Jds Ap.

Comentarios a libros biblicos


Gn G. von Rad, ATD 2-4 (1949-52); C. Westermann, BK I (1966ss).
Ex M. Noth, ATD 5 (1959).
Lv M. Noth, ATD 6 (1962); K. Eiliger, HAT 4 (1966).
Nm M. Noth, ATD 7 (1966),
Dt G. von Rad, ATD 8 (1964).
Jos M. Noth, ATD 7 (21953).
1 Re M. Noth, BK IX/1 (1968).
Is 0. Kaiser, ATD 17 (1960); H. Wildberger, BK X (1965ss).
Dtis C. Westermann, ATD 19 (1966); K. Eiliger, BK XI (1970ss).
Jr W. Rudolph, HAT 12 (31968)(la numeraci6n de las paginits varfa con
respecto a 2 1958).
Ez G. Fohrer-K. Galling, HAT 13 (1955); W. Eichrodt, ATD 22 (1959-
1966); W. Zimrnerli, BK XIII (1969).
Os H. W. Wolff, BK XIV /1 (1961); W. Rudolph, KAT XIII/1 (1966).
Jl/Am H. W. Wolff, BK XIV /2 (1966).
Sal H.-J. Kraus, BK XV (1960).
Job G. Fohrer, KAT XVI (1963); F. Horst, BK XVI/1 (1968).
Prov B. Gemser, HAT 16 (2 1963); H. Ringgren, ATD 16/1 (1962).
Rut/Cant W. Rudolph, KAT XVII/1.2 (1962); G. Gerleman, BK XVIII (1965);
E. Würthwein, HAT 18 (21969).
Ed W. Zimmerli, ATD 16/1 (1962); H. W. Hertzberg, KAT XVII/4
(1%3); K. Galling, HAT 18 (2 1969).
Lam H.-J. Kraus, BK XX (2 1960); W. Rudolph, KAT XVII/3 (1962};
0. Plöger, HAT 18 (21969).
Est H. Bardtke, KAT XVII/5 (1963); G. Gerleman, BK XXI (1970ss).
Dn A. Bentzen, HAT 19 (21952); 0. Plöger, KAT XVIII (1965).
Esd/Neh W. Rudolph, HAT 20 (1949).
1/2 Cr W. Rudolph, HAT 21 (1955).

T extos de Qumr!m
Sobre el sistema actual para designar los diversos libros, d. D. Barthelemy y J. T. Mi-
lik, Qumran Cave I = DJD I (1955) 46s; Ch. Burchard, Bibliographie zu den Hand-
schriften vom Toten Meer (1957) 114-118; 0. Eissfeldt, Einleitung in das AT (31964)
875; G. Fohrer(-E. Sellin), Einleitung in das AT (1°1965)544-547. Los textos no bf-
blicos mas importantes (d. Die Texte aus Qumran. Habräisch und deutsch, ed. E. Lohse
[ 1964]) son::
CD Docu:nento de Damasco.
!OH Hodayot, Salmos.
lOM Docu:nento de 1a Guerra.
lQpHab Comentario a Habacuc.
!OS Regla de 1a Secta.
lOSb Bendiciones.
4OFl Florilegio.
T extos de Ugarit
En la designaci6n de los textos se ha seguido el sistema de C. H. Gordon, Ugaritic
Textbook (1965). Las siglas son de Eissfeldt (cf. J. Aistleitner, Wörterbuch der ugari-
tischen Sprache [ 3 1967] 348-356: concordancia y primera publicaci6n). Para compararlos
con la edici6n de A. Herdner, Corpus des tablettes en cuneiformes alphabetiques (1963)
(= CTA), que se va imponiendo cada vez mas en los ultimos afios, cf. los cuadros com-
parativos de Herdner, op. cit., XIX-XXXIV, o tambien H. Gese y otros, Die Religionen
Altsyriens ... (1970) 231s.
Significado de las siglas:
AB Ciclo de Anat y Baal.
Aqht Texto de Aqhat.
D Texto de Aqhat.
K, Krt Texto de Keret.
MF Fragmentos mitol6gicos.
NK Poema de Nikkal.
ss Texto de Sal:tr y Salim.

Signos

- cf. (referencia a otra entrada).


* (delante de una forma) Forma deducida, no documentada.
* (delante o despues de
parrafos) Elaborado por el director (cf. XXV).
> Ha dado lugar a.
< Proviene de.

Siglas de las principales obras citadas


AANLR «Atti della Accademia Nazionale dei Lincei. Rendiconti».
AbB F. R. Kraus, Altbabylonische Briefe in Umschrift und Übersetzung,
fase. lss ( l 964ss).
ABR «Australian Biblical Review».
AcOr «Acta Orientalia».
AfO «Archiv für Orientforschung».
Ab.; Ah Novela aramea de Ab.iqar (cf. Cowley).
AHw W. von Soden, Akkadisches Handwörterbuch (1959ss).
AION «Annali dell'Istituto Universitario Orientale di Napoli».
AIPHOS «Annuaire de !'Institut de Philologie et d'Histoire Orientales et
Slaves».
AJSL «American Journal of Semitic Languages and Literatures».
ALBO «Analecta Lovaniensia Biblica et Orientalia».
Alt, KS 1-III A. Alt, Kleine Schriften, vol. 1 ('1963); vol. 2 ('1964); vol. 3 (1959).
ALUOS «Annual of the Leeds University Oriental Society».
ANEP The Ancient Near Bast in Pictures Relating to the Old Testament,
ed. J. B. Pritchard (1954).
ANET Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, ed.
J. B. Pritchard (2 1955).
AO «Der Alte Orient».
AOB Altorientalische Bilder zum Alten Testament, ed. H. Gressmann
(21927).
AOT Altorientalische Texte zum Alten Testament, ed. H. Gressmann
( 2 1926).

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35 :lij 'äb Padre 36

=iN 'äb Padre en 1a lista de sustantivos mas usados


en el AT, detras de däbär y delante
I. La palabra de raiz bfütera *'ab- de 'zr.
(GVG I, 331; BL 450.524) pertenece,
lo mismo que otros terminos importan- En la siguiente estadistica prescindimos
de 'äbz como interjecci6n (1 Sm 24,12;
tes referentes a lazos de parentesco 2 Re 5,13; Job 34,36) y del afiadido de la
(➔ 'em, «madre»; ➔ ben, «hijo»; ➔ 'äp, Bombergiana en 2 Cr 10,14; incluimos,
«hermano» ), al semitico comun. Se por el contrario, 'äbz(w) en el nombre
trata, como en el caso de 'em y sus personal I:Iuran-Abiu (2 Cr 2,12; 4,16); en
correspondencias en numerosas lenguas, Lisowsky falta Gn 46,34.
de una palabra propia del balbuceo in-
Singular Plural Total
fantil (L. Köhler, ZA W 55 [1937]
;69-172; fd., JSS 1 [1956] 12s); es Hebreo:
err6neo, por tanto, hacerla derivar de
Gn 198 10 208
una raiz verbal (por ejemplo, de ➔ 'bh, Ex 10 14 24
« quev~r»). Lv 22 3 25
En el hebreo del AT no existen deri- Nm 28 57 85
vados de esta palabra base (formas abs- Dt 20 51 71
tractas, adjetivos, diminutivos, formas alo- Jos 17 18 35
cutivas especiales); cf., por el contrario, el Jue 44 10 54
acadico abbütu, «paternidad» (AHw 6a; 1 Sm 48 5 53
CAD A/I, 50s), usado con frecuencia en 2 Sm 27 1 28
sentido traslaticio ( «modo de proceder pa- 1 Re 64 31 95
terno»; abbüta epesuhabätu/abäzu = pre- 2Is Re 31 38 69
sentar una intercesi6n») incluso en docu- 16 5 21
mentos propios del derecho familiar, por Jr 15 48 63
ejemplo, en Nuzi sobre el traslado de la Ez 13 14 27
autoridad familiar a 1a esposa tras 1amuer- Os 1 1
te del adoptante (P. Koschaker, OLZ 35 Jl 1 1
[1932] 400). Am 1 1 2
Tambien en fenicio esta documentada la Miq 1 1 2
forma abstracta: Inscripci6n · de Karate- Zac 2 5 7
pe I, Hnea 12s ( = KAI N. 26): «incluso Mal 3 4 7
para 1a paternidad me eligieron ( b>bt Sal 5 14 19
p<ln) todos los reyes por mi rectitud, mi Job 6 3 9
Prov 23 3 26
sabidurfa y la bondad de mi coraz6n» Rut 3 3
(Friedrich 91.130; KAI II, 40; DISO 3 );
cf. otra interpretaci6n, aunque no cierta, Lam 1 1 2
en M. Dahood, Bibl 44 [1963] 70.291; Est 3
8
3
HAL 2a: 'äböt debe entenderse como plu- Dn
8
ral mayestatico y traducirse en singular, Esd 14 14
incluso en Is 14,21 y Sal 109,14. Neh 1 19 20
El sirfaco 'pd 'bwt (C. Brockelmann, 21 Cr 60 46 106
Cr 58 65 123
ZA 17 [1903] 251s; LS la) parece haber
sido tomado del acadico abbüta abäzu, Arameo:
«presentar una intercesi6n» (CAD A/I,
178); tambien aparece como calco del Dn 4 1 5
arameo en el hebreo de Qumran (lQS 2, Esd 2 2
9) el giro 'öb"ze 'iibüt, «intercesor»
(P. Wernberg-M0ller, VT 3 [1953] 196s; AT:
id., The-Manual of Discipline [1957] 53s; hebreo 720 491 1211
E. Y. Kutscher, «Tarbiz» 33 [1963-64] arameo 4 3 7
125s).
III. 1. EI significado base del ter-
II. Con algo mas de 1200 casos mino, «padre (de sus hijos segun la san-
documentados, 'äb ocupa el puesto 11 gre )», dice ya relaci6n a hijo/hija/nifio
37 ::iij 'ab Padre 38

o a sus respectivos ?lurales; nunca se testimonios posteriores al AT; cf. tam-


emplea la palabra sin esta referencia bien el acadico abbü (AHw 76, raro),
expHcita, si exceptuamos algunos casos el siriaco 'abähe y el arabe dual 'aba-
de sentido metaforico (como titulo ho- wäni.
norffico, «autor», etc.). En el AT no se En su significado base, 'äb no tiene
usa este termino en una funcion mera- ningun sinonimo.
mente relativa, como sucede en parte
en el arabe de Ku::iya (por ejemplo, En ugarftico existen para designar al pa-
«padre del desierto» = avestruz). Sobre dre, junto al frecuente ab, los terminos
ad, adn y lptk. De ellos, ad parece ser (en
'"bz~'ad en Is 9,5, cf. in/. 3. 52 = SS, 32.43 ad ad par. um um o mt
Tratandose de un concepto que indi- mt) un apelativo carifioso(cf. Driver, CML
ca una relacion interpersonal dentro del 123a.135a: «dad[dy ]»; UT N. 71; WUS
ambito familiar, el singular aparece en N. 73; tambien Huffmon 130.156), que en
la mayorfa de los casos (14/15) segui- el lenguaje familiar sustituye a la designa-
do de un genitivo o de un sufijo pose- cion normal. Por el contrario, adn, «sefior,
sivo; en tres casos aparece con articulo soberano», sustituye a la designacion del
(generico ). padre en el lenguaje de respeto (77
[= NKJ, 33; 125 [= II KJ, 44.57.60;
«Padre», en cuanto parte genitora A. van Selms, Marriage and Family Life
masculina, esta en relacion de comple- in Ugaritic Literature [1954] 62.113),
mentariedad con «madre», lo cual nos pero de ahi no se sigue que ➔ 'iidön y
ofrece ya dentro de este campo seman- «padre» sean equivalentes (contra lo que
tico una segunda oposicion, aunque me- afirma M. Dahood, CBQ 23 [1961] 463s,
nos destacada que la anterior. Ambos refiriendose a Jr 22,18; 34,5; Prov 27,18;
terminos aparecen con frecuencia uni- cf., por ejemplo, Gn 31,35: «entonces
dos en listas nominales; el orden padre- habl6 ella con su padre: Sefior mio ... »).
Por lo que respecta a lptk (participio o
madre se <lebe a la prioridad del padre nomen agentis), no se conoce todavia con
en la familia organizada segun el dere- certeza cual es su significado fundamental
cho patriarcal (G. Quell, ThW V, 961s). como verbo (UT N. 911; WUS N. 985;
«Padre» y «madre» aparecen en pa- en arabe lpataka, «cortar») ( cf. E. Ullen-
ralelismo en Sal 109,14; Job 7,14; 31, dorff, JSS 7 [1962] 341: «circuncidar»;
18; Prov 1,8; 4,3; 6,20; 19,26; 23,20; Gray, Legacy 71, nota 2). Es poco proba-
30,11.17; Miq 7,6; cf. ademas, sin for- ble que esta raiz este presente en Sal 52,7
zar excesivamente las formas, Jr 16,3; (A. F. Scharf, VD 38 [ 1960] 213-222;
Dahood, UHPh 58: piel privativo, «no
20,14s; Ez 16,3.45, con el orden de los padre», es una interpretacion improbable).
elementos cambiado en parte por exi-
gencias de contenido. A diferencia de 'em (Ex 22,29 ma-
De 52 series ncminales (listas en dre de novillo y de oveja; Dt 22,6
B. Hartmann, Die nominalen Aufrei- madre de pajaros), 'ab no se usa nunca
hungen im AT [19.53] 7; afiadanse Lv para designar a animales.
20,9b; Jue 14,6; 1 Re 22,53; 2 Re 3,
13; suprimase Jr 6,21), tres presentan 2. El empleo de la palabra en sen-
el orden madre-padre (Lv 19,3; 20,19; tido lato pertenece tambien al semitico
21,2; sobre las razones, cf. Elliger, comun y se realiza a) bien por exten-
HAT 4,256 nota 5). sion del termino a los antepasados, b)
En algunos de estos lugares, «padre bien por inclusion de la paternidad no
y madre» podria traducirse muy bien corporal procedente de la adopcion o
por «padres» (Gn 2,24; 28,7; Dt 21, algo semejante.
13; Jue 14,2ss; 1 Sm 22,3; 2 Sm 19, a) Como en indogermanico, tampo-
38; Zac 13,3.3 con yöl•daw, «los que co en hebreo existe un termino especial
lo han engendrado»; Rut 2,11; Est 2, para designar al «abuelo»; esto depen-
7 .7; cf. LXX y 1a Zürcher Bibel sobre de quiza de la estructura sociologica de
Est 2,7). Sobre el t::so del plural 'äböt la familia: dentro de la gran familia, el
para. designar a «los padres» solo hay pater f amilias tiene autoridad no solo
39 :JI$ 'äb Padre 40

sobre los hijos, sino tambien sobre nie- sente en el AT (Jue 21,22: los padres o
tos y _bisnietos (E. Risch, «MuseUtn hermanos de las muchachas raptadas en
Helveucum» 1 [ 1944] 115-122). Silo; Jr 16,3: «sus padres, que los engen-
Para designar al abuelo paterno bas- draron»; ademas, otras dos docenas de lu-
gares en que aparece una contraposici6n
ta en el AT el simple 'äb (Gn 28,13 general entre las generaciones mas viejas
Jacob-Abrahan; 2 Sm 9,7 y 16,3 Meri- y las mas j6venes), pero es mucho menos
baal-Saul), mientras que para designar f;e~uente _queel significado «antepasados»,
al abuelo materno se emplea 1a expre- umco pos1ble desde un punto de vista bio-
si6n >abz'imm,kä, «padre de tu madre» l6gico cuando a la palabra se afiade un su-
(Gn 28,2 Jacob-Betue!). fijo singular ( «mis padres», etc.).
En acadico existe la forma abi abi o No es seguro que la forma del femenino
con graffa sandhi, abadi (CAD A/I, 70{ plural -öt tenga relaci6n con el hecho de
que 'äb, por naturaleza, es solamente sin-
AHw 7b), tambien como nombre per- gular (L. Iföhler, ZAW 55 [1937] 172).
sonal ( sustitutivo) ( Stamm AN 302 · Nöldeke, BS 69, conjetur6 que se trataba
fd., HEN 422); cf. tambie~ el nombr~ de una formaci6n construida por analogfa
personal AßaßouLc; en Dura (F. Ro- con el correlativo immöt, «madres» (asi
senthal, Die aramaistische Forschung tambien GVG I, 449; BL 515.615; Me-
[1939] 99, nota 1) y el sirfaco 'bbwy yer II, 45; G. Rinaldi, BeO 10 [1968]
(J. B. Segal, BSOAS 16 [ 1954] 23 ). 24).
Los LXX usan una vez 'ltCx:7t7tO<:;,sados» Existen testimonios del plural «antepa-
en inscripciones semfticas norocci-
«abuelo» (pr61ogo a Eclo 7), y otra dentales y en acadico, recogidos en DISO 1
1tp61ta1t1toc;,«(bis)abuelo» (Ex 10,6, y en CAD A/I, 72 (junto a abbü se da
donde, sin embargo, >aböt>abötcekä,se- tambien, en regiones que estan dentro del
gun el contexto, significa «tus antepa- campo de influjo del semitico occidental,
sados» ). la forma abbütu).
EI hebreo moderno se sirve de 'äb La expresi6n enfatica «ni tus/sus padres,
zäqen, «patriarca» (cf., por el contrario, ni los padres de tus/sus padres» (Ex 10,6
del fara6n, Dn 11,24 de Antfoco IV) viene
Gn 43,27 y 44,20 «padre anciano» ). a significar, cuando se encuentra en una
La extensi6n del concepto a los ante- frase negativa, toda 1a serie de los ante-
pasados tiene lugar primariamente en el pasados.
plural 'äböt, que, junto al padre inclu-
ye tambien al abuelo (Gn 48,15.16 T ambien el singular puede tener el
Isaac y Abrahan como «padres» de Ja- significado de «antepasado» (80 X),
cob) y al bisabuelo (2 Re 12,19 Josa- pero entonces designa siempre al ante-
fat, Joran y Ocozfas como padres de pasado por excelencia (cf. Is 43,27
J oas) o un numero indefinido de ge- 'äbtkä härzsön), es decir, al primer ante-
neraciones. pasado de un clan (recabitas, Jr 35,
En este significado lato de «antepa- 6-18), de una tribu (Dan, Jos 19,47;
sados» (cf. >abötämhärisönim Jr 11,10) Jue 18,29; Levf, Nm 18,2), de un grupo
la palabra tiene diversos sin6nimos profesional (Gn 4,21s.22 texto enmen-
principalmente rzsönim (Lv 26,45; D~ dado; aaronitas, 1 Cr 24,19), de una
GA 'ltp6-rep,oL;Is 61, dinastfa (David, 1 Re 15,36.11.24, etc.,
19,14, G ·1t,a't•Ep-Ec;,
4; Sal 7~,8) y haqqadmönz (l Sm 24, 14 X) o de un pueblo (Israel: Abrahan,
14 colecuvo, en el caso de que no haya Jos 24,3; Is 51,2; Jacob, Dt 26,5; Is
de leerse -nim), asf como <ammzmen 1a 58,14; los tres patriarcas, 1 Cr 29,18).
expresi6n 'sp nifal 'cel-<ammcekä/<am-Mientras que en el caso de los heroes
mäw, «reunirse con los suyos» (Gn 25, ep6nimos se podrfa hablar, en un sen-
8.17; 35,29; 49,29 [texto enmendado]. tido legendario, de «padre» (Cam-Ca-
33; Nm 20,24; 27,13; 31,2; Dt 32,50; naan, Gn 9,18.22; Quemuel-Aran, Gn
-'am). 22,21; Jamor-Siquen, Gn 33,19; 34,6;
Jos 24,32; Jue 9,28; Arba-Anaq, Jos
El plural del significado base («padres 15,13; 21,11; Maquir-Guilead, Jos 17,
de diversas familias») esta tambien pre- 1; 1 Cr 2,21.23; 7,14; cf. tambien, en
41 ::!t$ 'ab Padre 42

lenguaje figurado, Jerusalen personifi- profesional aparece guiza en 1 Cr 4,14


cada, Ez 16,3.45), cuando se trata de (cf. 4,12.23) (I. Mendelsohn, BASOR
pueblos serfa preferible traducir el ter- 80 [1940] 19).
mino por «padre de 1a tribu» (hijos de Posiblemente tambien el Hder de un
Heber, Gn 10,21; moabitas y amonitas, grupo de profetas, que a su vez tam-
Gn 19,37s; edomitas, Gn 36,9.43). bien era padre «espiritual» del mismo,
En 1 Cr 2,24.42-55; 4,3-21; 7,31; 8, era llamado 'ab (L. Dürr, Heilige Va-
29; 9,35 (31 X), la f6rmula «x, padre terschaft im antiken Orient, FS Her-
de y» (M. Noth, ZDPV 55 [1932] 100; wegen [1938] 9ss; J. Lindblom, Pro-
Rudolph, HAT 21,13s) contiene no s6lo phecy in Ancient Israel [ 1962] 69s;:
nombres de clanes, sino tambien de lu- J. G. Williams, The Prophetie «Fa-
gares. ther»: JBL 85 [1966] 344-348); por lo
En Gn 17,4.5 la rara forma construc- menos con referencia a EHas y a Eliseo
ta 'iib(-)hamön göyim, «padre de mu- encontramos la apelaci6n 'iibi, «padre
chos pueblos», esta condicionada por el mio» (2 Re 2,12; 13,14; la emplean
juego de palabras con 'abriihiim. tambien personas no pertenecientes al
b) La extensi6n del significado a Ia grupo de los bene hannebi'im: 2 Re 6,
paternidad adoptiva esta facilitada por 21; cf. 8,9 «tu hijo» ). Aquf, sin em-
el hecho de que 1arelaci6n entre el ni- bargo, el paso a 'ab como tftulo hono-
fio y el padre es por naturaleza menos rffico (cf. inf. 3) es muy fluido (Lande,
directa que 1a relaci6n entre el nifio y 21s; K. Galling, ZThK 53 [1956] 130s;
la madre. El derecho babil6nico no hace A. Phillips, FS Thomas [1968] 183-
diferencia entre 1a legitimaci6n de un 194 ).
hijo nacido de 1aesclava y la adopci6n En 1 Sm 24,12 y en 2 Re 5,13 'äbi
de un nifio extrafio (Driver-Miles I, debe interpretarse como interjecci6n
351.384 ). Sin embargo, a excepci6n del (GVG II, 644; Joüon, § 105s; contra
uso puramente metaf6rico, raramente ThW V, 970 nota 141; de otro modo,
se emplea Ia palabra 'ab sin referencia deberfa suponerse en 1 Sm 24,12 un
a Ia paternidad natural, pues tampoco tftulo honorffico o f6rmula de alocuci6n
la adopci6n en sentido propio, es decir, al suegro, y en 2 Re 5,13 una f6rmula
fuera de la parentela, aparece con fre- alocutiva fija con sufijo singular en boca
cuencia en el AT (de Vaux I, 85-87; de una colectividad, cf. L. Köhler,
H. Donner, Adoption oder Legitima- ZAW 40 [1922] 39).
tion?: OrAnt 8 [1969] 87-119). Sobre Se podrfa tambien suponer que, de
Yahve como «padre» 3el rey davfdico, acuerdo con el tratamiento de benz,
cf. inf. IV /3b. «hijo mio», dado a los disdpulos, es-
pecialmente dentro de 1a literatura sa-
En acadico se distingue entre abum piencial ( ➔ ben), se usarfa tambien 'äb
murabbisu, «padre adoptivo», y abum para dirigirse al maestro de sabidurfa
wiilidum, «padre segur. la carne» (CAD como padre espiritual (cf. sobre Egipto:
A/I, 68b). Dürr, loc. cit., 6ss; H. Brunner, Altäg.
Al igual que en Babilonia (Driver- Erziehung [ 1957] 10; para Mesopota-
Miles I, 392-394 ), tambien entre los mia: Lambert, BWL 95.102.106). En
israelitas podfan estar los alumnos y el AT, sin embargo, no se puede sepa-
aprendices en una rela::i6n semejante a rat nunca con seguridad este empleo
la de adopci6n con respecto a sus ins- del uso normal del termino (cf., todo
tructores. Este uso de los terminos de Io mas, Prov 4,1 y 13,1).
parentesco «hijo» y «padre» para indi-
car asociaci6n o direcd6n dentro de un 3. EI uso figurado del vocablo (com-
grupo profesional esta facilitado por el paraci6n y metafora) destaca un aspecto
hecho de que normalmente el hijo ad- particular del concepto: el padre, ade-
quirfa la misma profesion que su padre. mas de una persona respetada, es tam-
'ab como fundador o jefe de un gremio bien un protector pr6vido.
43 :lt$ 'äb Padre 44

Sobre el acadico, cf. CAD A/I, 51s.68a. Segun Rudolph, HAT 21,200.208,
71-73.76; AHw 8a. Sobre e1 fenicio: Ins- 'äbi o 'äbiw en 2 Cr 2,12 y 4,16 no
cripci6n de Kilamuwa (= KAI N. 24) I, <lebe considerarse como parte compo-
10: «yo, en cambio, era para uno padre, nente de un nombre, sino como titulo,
para otro madre y para e1 tercero herma-
no»; Inscripci6n de Karatepe (=KAI N. que <lebe traducirse «mi/ su maestro»
26) I, 3: «Baal me convirti6 en padre y (del mismo modo Stamm, HEN 422;
madre para Danuna» (cf. I, 12, cf. sup. I); cf. tambien CAD A/I, 73a).
J. Zobel, Der bildliche Gebrauch der Ver- El tratamiento de 'äbi aplicado a
wandtschaftsnamen im Hebr. mit Berück- Elias y a Eliseo ya ha sido mencionado
sichtigung der übrigen sem. Sprachen anteriormente (2b). El acadico abu
[ 1932] 7ss (tambien para e1 material rabf- como f6rmula alocutiva honorifica esta
nico).
documentado en cartas (cf. CAD A/I,
Prescindiendo de los casos en que 71).
se aplica a Dios (cf. inf. IV /3 ), el uso 4. 'äb aparece en expresiones com-
ocasional figurado de esta palabra apa- puestas, como nombre recto, con bayit,
rece en el AT solo en el libro de Job «casa». bet-'äb, «casa paterna, familia»,
(autor de la lluvia: Job 38,28; cuidador significa «originalmente la gran familia
de los pobres: Job 29,16; 31,18, cf. que vive reunida en una casa comun
BrSynt § 97a; relacion estrecha: Job y a cuya cabeza esta el pater familias.
17,14; sobre la «formula del hijo»: «tu Incluye, ademas de a la mujer o muje-
eres mi padre», cf. Fohrer, KAT XVI, res del pater familias, a los hijos, lo
295). mismo si estan solteros que si han for-
Los tftulos honorfficos usados en di- mado una nueva familia; a las hijas, lo
versas regiones y en distintas epocas mismo si estan solteras que si han en-
para designar a personalidades poHti- viudado o abandonado la casa del ma-
cas y sacerdotales tienden a ir fijandose rido, y, finalmente, a las esposas e hijos
en formulas hechas: Jue 17,10 y 18,19: casados» (L. Rost, Die Vorstufen von
«padre y sacerdote» (cf. G. Quell, ThW Kirche und Synagoge im AT [1938,
V, 961s, segun Bertholet 256); Is 22, 2 1967] 44).
21 «padre para los habitantes de Jeru- Mientras en la epoca preexilica la
salen y de la casa de Juda» (sobre el «casa paterna» solo tiene importancia
jefe de palacio, cf. de Vaux I, 199s); desde el punto de vista del derecho fa_
y lo mismo el nombre de trono del Me- miliar y hereditario, tras la catastrofe
sfas en Is 9 ,5: «padre eterno» (cf. del 587, que comporto el derrumba-
H. Wildberger, ThZ 16 [1960] 317s); miento de la organizacion tribal, ocupa
fuera de Israel, en Al_i.55: «padre de el lugar de la mispäf.Ja ( ➔ <am) como
toda Asiria» (Cowley 213.221 ); Est G celula fundamenal de la vida comuni-
3,13s ÖEu-repoi;-rotx't"T}p;8,12; 1 Mac taria. En el escrito sacerdotal ( en sus
11,32. partes secundarias) y en la obra histori-
En Gn 45,8, «padre para el faraon», ca del cronista, la ➔ <edä ( o ➔ qähäl)
<lebe suponerse una transposicion al he- «comunidad», se divide en mat{öt, «es-
breo del tfrulo ·egipcio yt-ntr, «padre tirpes», y bet-'äböt, «casas paternas»,
de Dios», hecha para evitar el escan- sobre las que presiden un näfi', «prfn-
dalo de llamar dios al rey (J. Vergote, cipe de estirpe», y un rös, «jefe», res-
Joseph en Egypte [1959] 114s). Sobre pectivamente (Rost, loc. cit., 56-76.84 ).
la historia del titulo egipcio aplicado a De 83 casos en singular (preexilicos
visires y sacerdotes, originalmente usa- en su mayorfa: Gn 18 X, Jue 12 X,
do tambien para el educador del prfn- 1 Sm 13 X), once responden al uso
cipe heredero, cf. A. H. Gardiner, An- tecnico posexilico (casos en Rost, loc.
cient Egyptian Onomastica I (1947) cit .. 56).
47*-531'; H. Brunner, ZÄS 86 (1961) F.J plural bet-'äböt (68 X, de ellas
90-100; H. Kees, ibfd., 115-125. 30 X en Nm 1-4, 10 X en 1 Cr 4,7;
45 :lt$ 'ab Padre 46

a los casos de Rost, loc. cit., 56, afia- rece en casi todos ellos en primer lu-
dase 1 Cr 7,40; el texto mas antiguo gar, normalmente como sujeto, y nunca
es Ex 12,3) esta formado de una ma- puede ser interpretado como construc-
nera peculiar a base de pluralizar solo to. Pero antes de enjuiciar este material
el segundo elemento de la composicion desde un punto de vista hist6rico-reli-
(GK § 124p; Joüon § 136n), de donde gioso hay que considerar 1a diferencia
se deduce que forma una estrechisima que existe entre el uso teof6rico y el
union de palabras (no aparece claro en uso profano de este termino. Mien-
ThW V, 960, Hneas 40ss). En vez de tras las primeras investigaciones de
la cadena constructa del tipo rase bet- W. W. Baudissin (Kyrios als Gottesna-
,abötam (p. ej., Ex 6,14 ), aparece tam- me im Judentum III [1929] 309-379)
bien e1 abreviado ra'!e 'aböt (p. ej ., Ex y de M. Noth (cf. sup.) tenfan en cuen-
6,25) sin bet- (43 X, a los casos en ta casi exclusivamente el uso teof6rico
Rost, loc. cit., 56, afiadase Esd 8,1; de las palabras de parentesco, como in-
tambien ne.fi'e hifaböt l Re 8,1; 2 Cr dicadores del dios tribal, Stamm, HEN
5,2; sare ha'aböt Esd 8,29; 1 Cr 29,6), 413-424, piensa que es probable su uso
sobre todo cuando a dicha expresion si- profano en mas de 1a.cuarta parte de
gue no solo el sufijo de tercera plural, los casos, a saber: en los llamados nom-
sino determinativos mas concretos ( esta bres sustitutivos, «nombres segun los
diferencia aparece regularmente en los cuales se ve en el recien nacido 1a reen-
pasajes de P, mientras que en la obra carnacion sustitutiva de un miembro de
historica del cronista aparece tambien 1a familia ya fallecido» (J. J. Stamm,
rase [ ha]'äböt sin otros determinativos RGG IV, 1301).
mas coricretos e inch:.so 'aböt solo, Neh Algunos ejemplos de nombres sus-
11,13; 1 Cr 24,31). Cuando va unido titutivos: 'iyyöb, «Job» (lamento for-
a las palabras >af?uzzii,«posesion» (Lv mado con una particula interrogativa:
25,41), naf?a/a,«herencia» (Nm 36,3.8), «~donde esta el padre?» ), >abzsay,«Abi-
y mattce, «estirpe» (Nm 33,54; 36,3.8), sai» ( «el padre existe otra vez», segun
debe ser traducido simplemente por H. Bauer, ZAW 48 [1930] 77); de
«padre» (contra Rost, loc. cit., 56s ). nombres designativos: 'af?'ab, «Ajab»
En total aparecen, pues, 201 casos ( «hermano del padre» ). En casos como
de 'ab en el sentido de «casa paterna», >abz'el >refz'äb>abiyyä Yö'äb >abzmEe-
de los cuales 129 en el sentido tecnico !Eek (~f. ,re!z~Ee!Eek),;abzdän, (cf. Dä-
tardio. niyyel) y otros, el significado teof6rico
del elemento 'ab es cierto.
5. En toda la onomastica semitica La valoracion historico-religiosa de
antigua aparecen nombres propios for- los nombres debe tener en cuenta:
mados con el termino 'ab. a) que estos siguen usandose, por sim-
ple inercia conservadora, en situaciones
Bibliograffa: acadico: Stamm, AN; Mari distintas de aquellas en que el nombre
y cananeo oriental: Huffmon; ugarftico.: fue acufiado (cf. Noth, IP 141 sobre
Gröndahl; fenicio: Harris; arabe meridio.- los nombres de confesion, como Jö'äb:
nal: G. Ryckmans, Les noms propres sud,- originalmente venfa a indicar la equi-
semitiques (1934); hebreo: Noth, IP; l!l valencia entre el antiguo Dios tribal y
mas antigua recopilaci6n de material, em el nuevo Dios de 1a alianza, pero siguio
M. Noth, GemeinsemitischeErscheinungen usandose incluso en tiempo posexilico ),
in der isr. Namengebung: ZDMG Si
(1927) 1-45, con un resumen estadistico eih y b) que pueden haber surgido nuevas
14-17; para el arameo, cf. A. Caquot, Sur interpretaciones gramaticales, sintacti-
l'onomastiquereligieusede Palmyre: Syria cas y de contenido (metaf6rico) (H.
39 (1962) 236.240s. 1
Bauer, OLZ 33 [1930] 593ss). Espe·
cialmente en las etimologfas de los
En el AT se dan unos 40 nombres nombres que se remontan a un dios
formados con el elemento 'ab, que apar considerado como pariente del clan, es
47 :i.15'äb Padre 48

«seguro que en la epoca hist6rica de el gran Dios, que mas tarde habfa de
Israel el significado de tales nombres desplazarlos completamente».
qued6 modificado como resultado de En los pasajes yahvistas y elohistas
la identificaci6n de la divinidad tenida del Gn referentes a nuestro tema (26,
por padre, hermano o tfo con Yahve» 24; 28,13; 31,5.29.42.53; 32,10.10; 43,
(Stamm, HEN 418). Segun W. Mar- 23; 46,1.3; 49,25; 50,17 siempre con
chel, Abba, Pere (1963) 13-27ss, la re- sufijo personal), 1a palabra 'äb, en sin-
laci6n de parentesco atribuida a los gular, se refiere, segun los casos, a cada
dioses en los nombres propios era desde uno de los patriarcas: en el caso de
el mismo comienzo una meta metafora. Isaac a Abrahan (26,24 ), en el de Ja-
cob a Isaac (p. ej., 46,1) o a Abrahan
IV. 1. Partiendo de las designacio- e Isaac (32,10; doble f6rmula con un
nes divinas en las narraciones patriar- unico 'äb en 28,13; 31,42; cf. 48,15),
cales y mosaicas, que contienen como en el de los hijos de Jacob a Jacob (50,
segundo elemento el genitivo de un 17), incluso aunque no aparezca, como
nombre personal («el Dios de Abra- en el ultimo caso, el nombre propio
han», etc.), y comparandolas con casos correspondiente. En los pasajes en sin-
analogos de la religi6n nabatea, A. Alt gular de Ex (3,6 junto al «Dios de
ha probado (Der Gott der Väter [1929] Abrahan, Isaac y Jacob»; el texto sa-
= KS I, 1-78) que en los primeros maritano lo hace plural; 15,2 paralelo
tiempos de Israel existfa probablemente a «Dios mfo»; 18,4) es dudoso si la ex-
una religi6n del tipo del «dios de los presi6n «el Dios de mi/tu padre» se re-
padres» (han manifestado su acuerdo fiere exactamente al Dios de los pa-
W. F. Albright, Von der Steinzeit zum triarcas o, mas bien (lo que objetiva-
Christentum [1949] 248s; von Rad I, mente es de identico significado), al
21s; J. Bright, A History of Israel Dios que ya antes era venerado en la
[1960] 86-93; V. Maag, SthU 28 familia de Moises (sobre 3,6, cf. Alt,
[1958] 2-28; H. Ringgren, Isr. Reli- loc. cit., 13, nota 2; distinto Ph. Hyatt,
gion [1963] 17s; en contra, J. Hoftij- VT 5 [1955] 130-136); los pasajes mas
zer, Die Verheissungen an die drei Erz- tardfos, que se refieren al Dios del an-
väter [1956] 85ss; cf. ademas M. Noth, tepasado de David (2 Re 20,5 = Is 38,
VT 7 [1957] 430-433). La persona X, 5; 1 Cr 28,9; 2 Cr 17,4; 21,12; 34,3)
de la que el dios recibe el nombre de designan simplemente la continuidad en
«dios de X», ocupa el puesto de recep- 1a veneraci6n de Dios dentro de la fa-
tor de la revelaci6n y fundador del co- milia o de la dinastfa. De modo espo-
rrespondiente culto; en la tribu de X radico aparece la expresi6n «el Dios de
la divinidad sera adorada en lo sucesivo nuestro padre Israel» en 1 Cr 29,10
como «dios del padre» (0c:oc;1t,a-i;p0-oc;). (cf. 29,18.20).
1

El hecho de que estas divinidades no La formulaci6n plural «el Dios de


esten ligadas a un lugar, sino a un gru- vuestros/sus padres» aparece en Ex 3,
po humano, con todos los cambios de 13.15.16; 4,5 (Alt, loc. cit., 9-13 ), don-
destino que un tal grupo lleva consigo, de se identifica a Y ahve con el Dios de
hace que estos «dioses de los padres» Abrahan, Isaac y Jacob. Los demas pa-
se aparten cada vez mas del naturalis- sajes que mencionan al «Dios de los
mo y funcionen como seres hist6ricos padres» (Dt 1,11.21; 4,1; 6,3; 12,1;
y sociales (W. Eichrodt, Religionsge- 26,7; 27,3; 29,24; Jos 18,3; Jue 2,12;
schichte Israels [1969] 7-11). Conside- 2 Re 21,22 y otros 30 X en Dn, Esd
rando 1a identificaci6n de los diversos y Cr) dependen del uso deuteron6mico
dioses de los padres entre si y con Yah- de la expresi6n «padres» (cf. inf. 2b ).
ve, que tuvo lugar en los inicios de la Dn 11,37 trata de los dioses (plural) de
historia de Israel, dice Alt (loc. cit., los padres del principe pagano (cf. tam-
63): «Los dioses de los padres fueron bien Ez 20,24 gillüle >abötäm, «idolos
los 1tm.ö,aywy,ol que condujeron hacia de sus padres» ).
49 ::11$'ab Padre 50

2. EI plural 'äböt, «padres», se en- Israel, que forma una unidad organica
cuentra en una serie de expresiones, en los padres e hijos, tanto en su rela-
mas o menos hechas. de diferente im- ci6n como en su contraposici6n red-
portancia teol6gica. · proca.
a) Teol6gicamente neutras son, en En conexi6n con las tradiciones pa-
primer lugar, las parafrasis eufemisticas triarcales, las promesas a los padres des-
para «morir», como «acostarse con sus empefian un papel importante dentro
padres», estudiadas por B. Alfrink, OTS de la teologia deuteron6mica. En el len-
2 [1943] 106-118 y 5 [1948] 118-131 guaje que depende del Dt los padres
(cf. tambien 0. Schilling, Der ]enseits- aparecen repetidamente como recepto-
gedanke im AT [1951] 11-15; M. D. res de diversos dones salvificos (cf. so-
Goldman, ABR 1 [1951] 64s; ibid., 3 bre el Dt 0. Bächli, Israel und die
[1953] 51; G. R. Driver, FS Neuman Völker [1962] 119-121).
[ 1962] 128-143 ). Y a en Oseas aparecen una vez los
«padres», aunque no en el contexto de
Los verbos usados son (1) skb, «acos- la tradici6n patriarcal, sino en la ima-
tarse», Gn 47,30; Dt 31,16; 2 Sam 7,12; gen poetica que describe c6mo Y ahve
ademas 26 X en 1 y 2 Re y 11 X en 2 Cr, los encontr6 en el desierto (9,10: «vues-
en total 40 X; en 2 Sm 7,12 con la prepo-
sici6n 'il?t-, en los demas casos con <im-. tros padres», paralelo a «Israel»).
La expresi6n se refiere a 1a muerte, no a 1a La f6rmula preferida en las alusio-
sepultura; es usada, como lo ha mostrado nes deuteron6micas a la promesa de los
Alfrink, solo en casos de muerte natural padres reza asi: «La tierra que Yahve
(en referencia a 9 de los 18 reyes del Norte habia jurado a los padres darnos», o
y a 13 de los 19 reyes de Juda; sobre el expresiones semejantes. He aqui pasa-
problema de Ajab 2 Re 22,40, cf. C. F. jes con sb<en nifal, «jurar», dentro de
Whitley, VT 2 [1952] 148s); (2) qbr, la Iiteratura deuteron6mico-deuterono-
«enterrar», Gn 49,29 (.::on'iEl-), 1 Re 14,
31 y otras 13 X en 1 :, 2 Re y 2 Cr (con mistica: Ex 13,5.11; Nm 11,12; 14,23;
'im-); (3) 'sp, «reunirse», Jue 2,10 (con Dt 1,8.35; 4,31; 6,10.18.23; 7,8.12.13;
'iEl-); 2 Re 22,20 = 2 Cr 34,28 (con 'al-); 8,1.18; 9,5; 10,11; 11,9.21; 13,18; 19,
la f6rmula usada en Jue 2,10 parece haber 8; 26,3.15; 28,11; 29,12; 30,20; 31,7.
surgido por contaminaci6n de 1a expresi6n 20 (afiadase 21); Jos 1,6; 5,6; 21,43.
'sp nifal 'iEl-'ammäw, «reunirse con su 44; Jue 2,1; Jr 11,5; 32,22; Miq 7,20;
pueblo» (Gn 25,8 y otros nueve pasajes con dbr piel, «prometer»: Dt 19,8; cf.
en el Pentateuco; cf Alfrink, OTS 5 'mr Neh 9,23. Sobre el juramento de
[1948] 118s) con la f6rmula 0); (4) bo',
«entrar», Gn 15,15 (con 'iEl-); Sal 49,20 Yahve a los patriarcas, cf. G. von Rad,
(con 'ad-); (5) hlk, «i::», 1 Cr 17,11 (con Das Gottesvolk im Dtn (1929) 5;
<im, cf. Rudolph, HAT 21,131). N. Lohfink, Das Hauptgebot (1963) 86-
En 1 Re 13,22; Jr 34,5; Neh 2,3.5; 89 con listas en 307s. Junto a la pro-
2 Cr 21,19, referentes a la tumba y al en- mesa de la tierra, se mencionan tam-
tierro, se dan composiciones de diversos bien otros contenidos de esa promesa,
sustantivos con 'äbot; en Jue 8,32; 16,31; asi la descendencia numerosa y, fuera
2 Sm 2,32; 17,23; 21,14, se habla de ser del ambito de la tradici6n de los pa-
sepultado en la tumb:c.del padre (singu-
lar). No se puede atribdr aqui ninguna im- dres, la elecci6n, la donaci6n amorosa
portancia religiosa a los «padres» en el y la alianza (cf. ademas Dt 4 ,37; 5 ,3,
sentido de un culto a los antepasados (con- donde se coloca pareneticamente la con-
tra G. Hölscher, Gesc.l:Jichte der isr. und clusi6n de la alianza en la generaci6n
jüd. Religion [ 1922] .30s). actual; 10,15; 30,5.9). En el contexto
de estas f6rmulas ha de entenderse Io
b) Hacia el s. vn, el plural «los que se dice sobre el «Dios de los pa-
padres» se convierte en un concepto dres» en la teologia deuteron6mica
importante del lenguaje religioso; man- (pasajes cf. sup. IV /1). A veces Abra-
tiene la dimensi6n hist6rico-religiosa han, Isaac y Jacob son mencionados
en las afirmaciones s::ibre el pueblo de por su propio nombre (Dt 1,8; 6,10;
51 :Jij 'äb Padre 52

9,5; 29,12; 30,20, ademas 1 Cr 29,18); De la apostasfa de los padres, si-


Dt 10,22 habla de los padres como de guiendo a los cuales pecan tambien sus
los setenta que emigraron a Egipto. descendientes, habla en primer lugar Jr,
De los muchos textos posdeuteron6- en el que no siempre es facil distinguir
micos que mencionan a los padres como entre textos autenticos y secundarios
receptöres de dones salvificos entresa- (Jr 2,5; 3,25; 7,26; 9,13; 11,10; 14,
quemos aquf las expresiones hechas so- 20; 16,11.12; 23,27; 31,32; 34,14; 44,
bre «la tierra que Yahve ha dado a los 9.17.21; 50,7).
padres», relacionadas con las f6rmulas De los textos posteriores a J eremfas
deuteron6micas de juramento (verbo se deben sefialar: Lv 26,39.40; 2 Re
ntn): l Re 8,34.40.48 ( = 2 Cr 6,25. 17,14.41; 22,13 (2 Cr 34,21); Is 65,7;
31.38); 14,15; 2 Re 21,8 = 2 Cr 33,8 Ez 2,3; 20,4.18.24.27.30.36; Am 2,4;
texto enmendado; Jr 7,7.14; 16,15; 23, Zac 1,2.4.5.6; 8,14; Mal 3,7; Sal 78,8.
39; 24,10 C'.autentico de Jr?); 25,5; 57 (cf. 79,8 <awönötri'fönzm, «pecados
30,3; 35,15; Ez 20,42; 36,28; 47,14; de los antepasados»); 95,9; 106,6.7;
Neh 9,36; con n~l hifil Jr 3,18. Lam 5,7; Dn 9,16; Esd 5,12; 9,7; Neh
Mencionemos ademas los grandes re- 9,2.16; 2 Cr 29,6.9; 30,7.8. J. Schar-
sumenes hist6ricos de Jos 24 (los pa- bert, Unsere Sünden und die Sünden
dres sacados de Egipto, v. 6 .17, son unserer Väter: BZ 2 ( 1958) 14-26, tra-
contrapuestos a los padres gentiles del za la historia del genero literario llac
otro lado del torrente, v. 2.14.15); Jue mado «confesi6n de pecado», tanto de
2,17.19.20.22; 3,4; 1 Sm 12,6-8; 1 Re los propios como de los de los padres,
8,21.53.57.58; 9,9; 2 Re 17,13.15; 21, desde Jeremfas (Jr 3,25; 14,20) hasta
15; ademas, pasajes deuteronomfsticos despues del AT (Tob 3,3.5; Jud 7,28;
como Jr 7,22.25; 11,4.7.10; 17,22; 34, Bar 1,15-3,8; lQS 1,25s; CD 20,29;
13; 44,10 y Sal 78,12, asf como otros lQH 4,34).
pasajes dispersos: Is 64,10; Ez 37,25; Las afirmaciones de principio sobre
Mal 2,10; Sal 22,5; 39,13; 1 Cr 29,15. la responsabilidad solidaria entre hijos
No hemos tenido en cuenta frases ne- y padres o sobre la derogaci6n de la
gativas como Dt 9,15, etc., antepasados misma no emplean el plural «padres»
especiales (p. ej., Nm 20,15; 1 Re 21, con el significado tratado hasta ahora
3s) y otras menciones de los padres teo- de «antepasados de Israel», sino en el
16gicamente irrelevantes (p. ej., Dn 9, sentido de 1a contraposici6n general
6.8). · padres-hijos. Sobre la antigua f6rmula
Textos como Jos 4,21; Jue 6,13; Sal de confesi6n: «Yahve, que ... castiga la
44,2; 78,3.5 (cf., aunque no este pre- culpa de los padres en los hijos, nietos
sente nuestro vocablo, Ex 10,ls; 12, y bisnietos» (Ex 20,5; 34,7; Nm 14,
26s; Dt 6,20ss) ilustran la transmisi6n 18; Dt 5,9; Jr 32,18), cf. J. Scharbert,
de la historia de salvaci6n de padres a Formgeschichte und Exegese von Ex
hijos; cf. un paralelo babil6nico en el 34,6/. und seiner Parallelen: Bibi 38
epHogo del Enüma Elis (VII, 147). ( 1957) 130-150; L. Rost, Die Schuld
Los padres, sin embatgo, no son uni- der Väter, FS Hermann (1957) 229-
camente receptores de la promesa y de 233; R. Knierim, Die Hauptbegriffe
las bendiciones; sus pecados pesan en für Sünde im AT (1965) 204-207. So-
la relaci6n de Dias con los descendien- bre la negaci6n de la solidaridad en Dt
tes, de manera que el problema de la 24,16; 2 Re 14,6; 2 Cr 25,4, cf. Schar-
solidaridad de los hijos con los padres bert, Solidarität, 114s.124s.251, y von
recibe diversas soluciones; cf. sobre Rad, ATD 8 (1964) 109. Sobre el pro-
todo esto el trabajo de J. Scharbert, verbio de los padres que comieron agra-
Solidarität in Segen und Fluch im AT ces y los hijos que sufrieron la dentera
und in seiner Umwelt, vol. I: Väter- (Jr 31,29; Ez 18,2), cf. los Comentarios
fluch und Vätersegen (1958). y Scharbert, Solidarität, 218-226.
53 :Jl$ 'äb Padre

3. Aunque 1a «invocaci6n de 1a di- orden de elementos, tr abk/abh il. «toro,


vinidad bajo el nombre de padre per- tu/su padre, EI» (137 [ = III AB, B],
tenece a los fen6menos primordiales de 16.33.36; Krt [ = I K], 59.77.169; 2001
1a historia de la religi6n» (G. Schrenk, [ = PRU V, 1 = IX Myth.Fr.J, 15 rever-
so 2; en Krt 41 tr abh falta il porque estä
ThW V, 951ss; G. Mensching, RGG precedido de glm il); el sufijo personal
VI, 1232s), el AT es muy reservado se refiere en cada caso a1 dios o diosa so-
en el uso de esta dtsignaci6n de padre brentendido en el contexto o que acaba de
en relaci6n a Yahve :G. Quell, ThW V, ser nombrado (tambien a Krt). Finalmente,
964-974; H. J. Kraus, RGG VI, 1233s). en el poema de Krt encontramos tambien
Esto vale de manera muy especial a) de la expresi6n ab adm, «padre de la humir
las afirmaciones, completamente exclui- nidad» (Krt 37.43.136.151.278.291).
das en el AT, sobre una paternidad ff.
sica de Dias, b) pero tambien de la Para entender el texto de Dt 32,6b
idea de adopci6n c) e incluso del uso « ~ no es el tu padre y tu creador, el que
metaf6rico de 1a pa=abra «padre». te hizo y te constituy6 (kün pole!)?»,
a) Podemos hacernos una idea de puede resultar interesante observar que
las concepciones miticas sobre divinida- la f6rmula tr il abh, «toro, EI, su (de
des que engendran y crean a dioses y Baal) padre», esta en paralelo en algu-
hombres, corrientes en el ambiente re- nos lugares a il mlk dyknnh, «EI, el
ligioso que rodeaba a Israel, leyendo rey, que lo form6 (kün polel)» (51
los textos ugariticos (sobre Egipto y [= II AB], IV 47s; afiadase I 5s; 'nt
Babilonia, ➔ yld), donde a El, cabeza [= V AB], V 43s; cf. Schmidt, loc.
del pante6n, se le atribuye en una cit., 23.59). Si relacionamos el v. 6 con
serie de f6rmulas esrereotipadas, el epi- Dt 32,18, se puede ver en aquel, al
teto de «padre». menos en la dicci6n poetica, un eco de
representaciones miticas cananeas, que
. El aparece como ab bn il, «padre de loslos profetas, en sus diatribas contra los
d1oses», en una liturgia de expiaci6n (2, cultos de 1a vegetaci6n y de 1a fertili-
(16).25.33; 0. Eissfel::lt,El im ugar. Pan- dad, rechazan decididamente: Jr 2,27:
theon [1951] 62-66). Significado similar «(se perderan) ... los que dicen al arbol:
parece tener el discutido mlk ab snm (49 jtu eres mi padre!; y a 1a piedra: jtu
[= I AB], I 8; 51 [= II AB], IV, 24; me has engendrado!» (cf. Quell, ThW
2 Aqht [ = II DJ, VI 49; 129 [=III V, 967; P. Humbert, Yahve Dieu Ge-
AB, CJ, 5 afiadido; 'nt pl. VI [=V
AB], V 16; 'nt pl. IX-X [ = VI AB], III niteur?: «Asiatische Studien» 18/ 19
24 ), si en vez de tradi:cir con Driver (CML [1965] 247-251).
109) y otros ab snmpor «padre de los Sobre Is 1,2 G EYEW"(JO'a,cf. J.
afios» o con Eissfeldt (loc. cit., 30s) «pa-Hempel, Gott und Mensch im Ai'
dre de los mortales», preferimos traducir (21936) 170, nota 6, y Wildberger, BK
con M. H. Pope «padre de los excelsos X, 8.
(=de los dioses)» (El in the Ugaritic b) Las afirmaciones sobre una rek-
Texts: SVT 2 [1955] 32s; asi traduce tam- ci6n de paternidad y filiaci6n entre
bien Gray, Legacy 114.155s; W. Schmidt,
Königtum Gottes in Ugarit und Israel Y ahve y el rey davidico pertenecen al
['1966] 59 nota 3). Las expresiones il abh, campo de la adopci6n (2 Sm 7,14: «yo
«EI, vuestro padre» (6, 21 de Anat ), e il sere para el un padre y el sera para mi
abn, «EI, nuestro padre» (75 [=BH], I un hijo»; Sal 89,27; 1 Cr 17,13; 22,10;
9, en un contexto fragmentario; cf. Eiss- 28,6; cf. tambien 1a f6rmula de adop-
feldt, loc. cit., 34) aparecen una vez cada ci6n en Sal 2,7: «tu eres mi hijo; hoy
una. La f6rmula mas frecuente es tr il aby/ te he engendrado vo» ). Es evidente el
abk/abh, «toro, EI mi/tu/su padre» (49 influjo de la ideologfa real egipcia
[ = I AB], IV 34; VI 27; 51 [=II AB],
IV 47; 129 [ = III AB, CJ, 16.17.19.21; (S. Morenz, Äg. Religion [1960] 35-43.
2 Aqht [= II DJ, I 24; 'nt [= V AB], 154s; RGG VI, 118) en el rito de co-
V [7].18.43; afiadk'o en 'nt pl. IX-X ronaci6n jerosolimitano, pero no es me-
[= VI AB], III 26 y V 22), o con otro nos evidente la clara diferencia en la
55 :J.ij 'äb Padre 56

concepc10n de la filiacion divina: en de Yahve como creador del pueblo (Is


Egipto se entiende de un modo fl:sico 43,6s.15.21; 44,2.21.24; 45,lOs).
inmediato y en el AT solo por adop- En 1a relacion padre-hijo, mirada
cion y en virtud de un oraculo profe- desde el punto de vista del ultimo, el
tico de eleccion (J. Hempel, loc. cit., peso recae sobre la posicion de autori-
173ss; Alt, KS II, 63s.218; G. von dad que goza el pater f amilias y sobre
Rad, ThLZ 72 [1947] 214 = Ges. la obediencia que se le <lebe. Asi es
Stud. 222-224; K. H. Bernhardt, Das como Yahve aparece como padre, aun-
Problem der altorientalischen Königs- que solo indirectamente, en Is 45,10
ideologie im AT [1961] 74-76.84-86). (cf. v. 11), paralelo a la imagen del ar-
EI concepto de hijo referido a la re- tifice soberano que modela sus obras;
lacion del pueblo con Yahve aparece esta imagen vuelve a aparecer en Is 64,
ya en Ex 4,22 (Noth, ATD 5,22.33s: 7 junto con la expresion directa «tu
adiciones secundarias a J o JE); Os 11,1 eres nuestro padre» (<los veces en 63,
(en sentido adoptivo y con el acento 16). En Mal 1,6a tenemos 1aexpresion
sobre la idea de amor y educacion, cf. «un hijo honra a su padre» en paralelo
Wolff, BK XIV /1, 255-257); Is 1,2 a «un siervo teme a su sefior»; en v. 6b,
(bondad que se preocupa por 1a educa- de la representacion de Dios como pa-
cion de los hijos [plural]; quiza deba dre, presupuesta tambien en 2,10 en
entenderse en el contexto de 1a filia- virtud de su dignidad de creador, se de-
cion espiritual propia del ambiente sa- duce 1a exigencia de respetarle; en 2,
piencial, cf. sup. III/2b, cf. Wildber- 10, en cambio, es predominante la idea
ger, BK X, 12-14) y 30,9 (-'> ben; so- de la fraternidad entre los hijos del
bre el Dt, cf. D. J. McCarthy, CBQ mismo padre ( = Dios, cf. Comentarios
27 [1965] 144-147). Pero 1a palabra y Quell, Th W V, 973; distinto Horst,
'äb, empleada siempre en un claro sen- HAT 14,269, que piensa en Jacob)
tido adoptivo y como indicadora de (-'> 'af? 4c). Esta concepcion del padre
trato amoroso, aparece por primera vez no llega a adquirir un caracter univer-
en J eremias: 3,4 ( que debe considerar- salista, puesto que la creacion, dentro
se, con Duhm y otros, como una inser- de esta tradicion, afecta solo al pueblo
cion tomada del· v. 19, cf. Rudoplh, de Israel (contra R. Gyllenberg, Gott
der Väter im AT und in der Predigt
HAT 12,22); 3,19, donde Jahve expre-
sa su deseo, frustrado por el comporta- Jesu: Stür 1 [1925] 53s).
miento del pueblo, de reconocer a Is- Mirada desde el punto de vista del
padre, el acento de la relaci6n recae
rael como a uno de sus hijos (cf. tam-
sobre los lazos de union y asistencia
bien S. H. Blank, HUCA 32 [1961]
prestada. Asi, en Is 63,16 (cf. v. 15
79-82) 31,9: «pues yo me he conver- «observa ... ») se invoca al que es padre
tido en padre de Israel». y redentor desde antiguo (gö'atenii,
EI motivo de adopcion aparece en -'> g'l) y que supera con mucho a los
Sal 27,10 referido al individuo, pero padres de la tierra.
sin que Yahve sea designado directa- Finalmente, tambien la entrega amo-
mente como padre. rosa del padre puede constituir, en las
c) Quedan muy pocos textos en los comparaciones relativamente raras de
que se compara a Yahve con un padre Yahve con un padre, el tertium com-
o en los que se le llama metaf6ricamen- parationis (lo mismo que en el rico ma-
te «padre». Siempre que no se trate de terial babilonico, cf. CAD A/I, 69b ).
simples comparaciones con la vida fa- Sal 103,13: «como se apiada un padre
miliar (Sal 103,13; Prov 3,12) o de de sus hijos, asi se apiada Dios de los
ideales comunes a toda el area semitica que le temen» (cf. Dt 1,31 sin 'äb)
antigua (Sal 68,6), estas afirmaciones y Prov 3,12: «porque Yahve reprende
(posexilicas) estan generalmente en H- a aquel que ama, como un padre al hijo
nea con la designacion deuteroisaiana querido» (asi MT; segun G hay que
57 i·:lN 'bd Perecer 58

corregir ük''iib en w'yak'ib; sobre el parse» (J. Lewy, Or NS 29 [1960] 22-27·


contenido, cf. Dt 8,5 sin 'ab). CAD A/I, 45). '
EI motivo del «padre de los huerfa- De esta raiz, aparte del qal, piel «ani-
nos» en Sal 68,6, aunque no tan acen- quilar», y hifil, «hacer perecer» (en a'rameo,
qal, hafel y hofal), se han formado en el
tuado, es muy frecuente en el AT y en AT solo los nombres verbales ''bedä «cosa
el ambiente circundante oriental (cf. perdida», y ''baddön, «ruina» (ade~as los
Dt 10,18; Sal 10,14.18; 82,3s; 146,9; aramaismos 'abdän y 'obdän, «ruina», cf.
ademas Job 29,16; 31,18; Eclo 4,10 y Wagner N. 1/la).
material del antiguo Oriente en Wild- ''de 'öbed, «para siempre», de Nm 24,
berger, BK X, 48); rn es necesario atri- 20.24, parece derivarse de una segunda
buirle un origen egipcio (asf, Quell, raiz 'bd, «durar», documentada en arabe
ThW V, 966 nota 118). y, al parecer, tambien en ugarftico (J. Gray,
ZAW 64 [1952] 51.55; UT N. 17; WUS
La designaci6n de Dios como padre N. 15; distinto M. Dietrich-O. Loretz,
del creyente individual no aparece to- WdO III/3 [1966] 221) (cf. D. Künstlin-
davfa en el AT (por primera vez, Eclo g~r, OLZ 34 [1931] 609-611); las hip6te-
50,10 [hebreo] en conexi6n con Sal s1s que se han formulado en el mismo
89,27); sobre 1a literatura judfa inter- sentido con respecto a Prov 11,7 (J. Rei-
testamentaria, cf. Bousset-Gressmann der, VT 2 [1952] 124) y Job 30,2 (G. Ri-
377 y sobre todo T. Jeremias Abba naldi, BeO 5 [1963] 142) son todavfa in-
(1966) 19-33. - ' seguras.

V. Las investigaciones neotestamen- 2. Estadistica: qal 117 X (Sal 21 X.


tarias sobre -&.ßßii
y -rorx:TI)p
suelen tam- Jr 16 Xi Dt 13 X, Job 13 X), arame~
bien tratar la prehistoria del concepto 1 X; p1el 41 X (Est 10 X); hifil
en ~1AT, asf ~01:10 en el judafsmo pa- 26 X, arameo, hafel 1 X ; formas ver-
lestmo y helemsttco. Cf. G. Kittel, art. bales en total, hebreo 184 X, arameo
rxßßii:ThW I, 4-6; G. Schrenk, art. 7 X ; >abedii4 X, >abaddön6 X, 'abdan
ThW V, 974-1024; D. Marin,
-rorx:'t'IJp: 1 X , 'obdiin 1 X . La rafz no aparece
Abba, Pater: FS Herrmann (1960) 503- en Gn y en Cr/Esd/Neh (cf. 2 Re 11,
508; W. Marchel, Abba, Pere! La prie- l; 21,3 con 2 Cr 22,10; 33,3; y tam-
~e du Christ et des Chretiens ( 1963); bien 2 Re 9,8 con 2 Cr 22,7).
1d., Abba, Vater! Die Vaterbotschaft En 1 Sm 12,15; Is 46,12 y Prov 17,5
des NT (1963); J. Jeremias, art. Vater- hay que contar con 1a posibilidad de
name Gottes III, RGG VI, 1234s; fd., una correcci6n basada en los LXX (cf.
Abba, Studien zur t:tl. Theologie und BH3).
Zeitgeschichte (1966) 15-67.145-148.
3. Segun 1a diversidad de sujetos
E. JENNI (cosas particulares, entidades colectivas,
se~es vivos) y de preposiciones ( be,
mzn), existen tambien diversas traduc-
i:l~ 'bd P.el'ecer ciones posibles del relativamente uni-
forme significado del qal, «perecer»
( «perderse, sucumbir, ser arrebatado»,
1. 'bd pertenece al semftico comun etc., cf. HAL 2b). Las lenguas semfti-
(Bergstr. Einf., 190), pero con el signi- cas emparentadas (cf. acadico arabe
ficado de «extraviarse, perecer» ha so- eti6pico ), con sus significados 'especia~
brevivido solo en el semftico norocci- les de «extraviarse, vagar, huir» (Dt 26,
dcntal. 5; 1 Sm 9,3.20; Jr 50,6; Ez 34,4.16;
En acadico, abätu (disimilaci6n de Sal 2,12; 119,176), se acercan quiza
d > t, cf. GAG p. XXV del § 51d · dis- al sentido original (cf. Th. Nöldeke,
tinto GVG I, 152; Bergstr. I, 109) es' tran- ZDMG 40 [1886] 726).
sitivo, «destruir»; per::>en asirio antiguo Debido a su significado negative y
aparece tambien como intransitivo «esca- poco espedfico, este verbo no tiene
59 i::iN 'bd Perecer 60
ningun concepto claramente contra- 17,27; cf. Nm 21,29 par. Jr 48,46 y
puesto; como posibles oposiciones se Mt 8,25 par. Lc 8,24) se emplea el ver-
pueden citar: 'md, «permanecer» (Sal bo 'bd (cf. Is 6,5; Jr 4,13; G. Wanke,
102,27; cf. 112,9s ), hyh, «llegar a ser» ZAW 78 [1966) 216s).
(Jon 4,10) y 'rk hifil yämzm, «vivir Corno campos en los que se ha arrai-
muchos afios» (Dt 4,26; 30,18). gado el uso de la palabra 'bd, citemos,
a modo de ejemplo, los siguientes:
Semanticamente,'bd coincide casi exac- a) las afirmaciones sobre la corres-
tamente con el acadicobaläqu (AHw 310s: pondencia entre comportamiento y re-
«desaparecer, perecer, huir»; tambien en
ugaritico y eti6pico); cf. 1a carta de Amar- sultado (cf. H. Gese, Lehre und Wirk-
na EA 288, linea 52 (de Jerusalen): «to- lichkeit in der alten Weisheit [1958)
dos los paises del rey estan pereciendo 42ss), propias de la literatura sapien-
( bal-qa-at)» con la glosa cananea a-ba-da- cial (Sal 1,6; 37,20; 49,11; 73,27; 112,
at. Se ha conjeturado tambien esta raiz p:{q 10; Job 4,7.9; 8,13; 11,20; 18,17; 20,
III en Sal 17,14; 73,18; Job 21,17; Lam 7; Prov 10,28; 11,7.7.10; 19,9; 21,28;
4,16 (M. Dahood, Bibl 44 [ 1963] 548; 45 28,28); expHcita o impHcitamente,
[1964] 408; 47 [1966] 405; sobre Is 57, Yahve se encarga de que el malvado,
6, W. H. Irwin, CBQ 29 [1967] 31-40),
pero debido a su proximidad de significa- su nombre, su esperanza, etc., acaben
do con respecto a plq I ( /:J"läqötSal 73, mal.
18 «resbaladero») y II (piel, «destruir», b) las maldiciones condicionadas
Gn 49,7 y Sal 17,14, cf. G. R. Driver, con que terminan las f6rmulas de ben-
JThSt 15 [1964] 342), su existencia no se dici6n-maldici6n en la ley de santidad
puede probar con certeza. y la ley deuteron6mica (Lv 26,38; Dt
28,20.22; sobre su origen cultico-sa-
En piel y hifil, «aniquilar», 'bd per- cral, cf. Elliger, HAT 4,372), y que apa-
tenece al mismo campo semantico que recen tambien en 1a predicaci6n deu-
➔ krt y ➔ smd. teron6mica (Dt 4,26; 8,19.20; 11,17;
30,18; Jos 23,13.16; cf. tambien lQ
Sobre la diferencia de significado entre 22 I, 10); estas maldiciones estan pro-
el piel, «aniquilar, eliminar», y el hifil bablemente relacionadas con las f6rmu-
«hacer perecer» (el ultimo, referido casi
siempre a personas y usado en futuro ), las de maldici6n de las inscripciones
cf. E. Jenni, Faktitiv und Kausativ von semiticas noroccidentales y de los pac•
'bd «zugrunde gehen», FS Baumgartner tos del Oriente antiguo (bibliografia en
[1967] de 143 a 157. D. R. Hillers, Treaty-Curses and the
Sobre >•baddön, «ruina, abismo», cf. OT Prophets [1964] ). Cf. en una ins-
➔ s''öl. cripci6n funeraria fenicia del s. IX de
Chipre: «y que est[ a maldici6n (?)]
4. En mas de <los tercios de los pa- lleve a [ ese hombre] a la perdici6n
sajes con qal y hifil (piel 1/3), Yahve (wy'bd hifil)» (KAI N. 30, Hnea 3;
es el autor directo o indirecto de 1a cf. Friedrich 127, distinto DISO ls);
ruina. Aqui 'bd no conserva ya su sen- en una inscripci6n funeraria aramea del
tido neutral (cf. Sal 102,27; 146,4), s. VII, procedente de Nerab junto a
sino que signi:ficala ruina infligida por Aleppo: «y que su descendencia perez-
Dios al impfo. Pero, debido a su signi- ca (t'bd qal)» (KAI N. 226, Hnea 10);
ficado tan generico, es dificil reconocer «Que sHR, samas, Nikkal y Nusku ex-
en este termino un empleo fijo en f6r- tirpen (yh'bdw hafel) tu nombre ... »
mulas hechas; el termino no ha llegado (KAI N. 225, Hnea 11); sobre galäqu
a fijarse como termino teol6gico. (cf. sup. 3) en las f6rmulas de maldi-
En la «f6rmula de exterminio», 'bd ci6n aradicas, cf. F. C. Fensham, ZA W
aparece una sola vez, en Lv 23,30, en 74 (1962) 5s; 75 (1963) 159.
vez del usual y mas concreto krt (El- c) en las amenazas de juicio profe-
liger, HAT 4,310.319, nota 24). Tam- ticas emparentadas con b), 'bd aparece
poco para 1a «llamada de angustia» (Nm raramente en el s. VIII (qal en Is 29,
61 iT::JN'bh Querer 62

14; Am 1,8; 2,14; 3,15); piel y hifil aparece tambien una vez en hebreo comc
con Yahve como sujeto son usados es- aramafsmo (Sal 119,131; Wagner N. 119;
poradicamente desde el tiempo de Je- Garbini, loc. cit., 180).
remfas (textos mas antiguos: Miq 5,9, La forma hebrea secundaria t'b, «anhe-
lar» (Sal 119,40.174), no debe conside-
caso de que sea autentico; piel: Is 26, rarse como aramaismo, sino como deriva-
14; Jr 12,17; 15,7; 51,55; Ez 6,3; 28, ci6n secundaria de ta'"ba, «exigencia» (Sa1
16; Sof 2,13; hifil: Jr 1,10; 18,7; 25, 119,20); este ultimo termino es, a su vez,
10; 31,28; 49,38; Ez 25,7.16; 30,13; una forma sustantiva, con t- preforma-
32,13; Abd 8; Miq 5,9; Sof 2,5). tiva, de la rafz 'bh (A. M. Honeyman,
JAOS 64 [1944] 81; Garbini, loc. cit.,
5. En el AT, los terminos 'bd y 180s).
>abaddön no se emplean todavfa para EI desarrollo de sentidos contrarios, que
designar una perdici6n eterna en el mas se ha dado en arabe (eti6pico), debe con-
siderarse como caracteristica propia de las
alla (y lo mismo sucede en Qumran), lenguas semiticas meridionales: diversos
aun cuando disponfan de expresiones terminos de estas lenguas han desarrollado
para indicar «eternidad» (läni:[ap, Job su significado base neutral en sentido posi-
4,20; 20,7; cf. tambien en 1a inscrip- tivo y negativo; asi, por ejemplo, «ser de-
ci6n de Mesa wYsr'l 'bd 'bd 'lm «e cidido» (F. Delitzsch, Prolegomena eines
Israel ha perecido para siempre», KAI neuen hebr.-aram. Wörterbuchs zum AT
N. 181, Hnea 7). [1886] 111), «ser obstinado» (W. M. Mül-
Sobre el NT, cf. A. Oepke, artkulo ler, segun GB 3a), «mouvement psycholo-
gique de 1a volonte» (C. Landberg, Glos-
&1t6AAVµL: ThW I, 393-396; J. Jere- saire Datinois I [1920] 2lss), «se flecti
mias, art. 'Aßa.oow•J: ThW I, 4. sivit» (Zorell 3a), «carecer de» (Honey-
man, loc. cit., 81s). No se puede, pues,
E. JENNI recurrir al :irabe y al eti6pico para explicar
el hecho de que en hebreo 'bh aparezca
casi siempre en proposiciones negativas
n::.,~'bh Quel'er (cf. in/. 3a) (contra Nöldeke, BS 66, quien
afirma que la partkula negativa solo es
un reforzamiento del sentido negativo ori-
1. La rafz 'bh ('by) esta documen- ginal; de la misma opini6n es L. Köhler,
tada principalmente, ademas de en he- ZS 4 [1926] 196s; distinto GVG II, 186;
breo, en las lenguas semfticas meridio- BrSynt 53.158; Honeyman, loc. cit., 81)*.
nales, pero con forrr:aciones tfpicas de
significados contrapuestos ( en arabe De la misma rafz 'bh (en el sentido
clasico y eti6pico, «no querer»; en ara- aceptado de «tener un deseo, necesitar»
be dialectal, «queren,). y otros) se suele hacer derivar normal-
mente el adjetivo '&:byön, «necesitado,
Es posible que la rafz este relacionada pobre» (p. ej., GB 4a; BL 500: propia-
con el egipcio 'by, «desear» (cf., sin em- mente «mendigo» [?]; A. Kuschke,
bargo, Calice N. 462). ZAW 57 [1959] 53; Honeyman, loc.
Sobre las presuntas correspondencias cit., 82; P. Humbart, RHPhR 32
acadicas, cf. HAL 3a. [1952] lss = Opuscules d'un hebra'i-
En arameo, 1a rafz n:i es comun, si pres-
cindimos de! hebrafsmo targumico '"ba sant [1958] 187ss; HAL 5a); es, sin
(Nöldeke, BS 66, nota 7). Es problematica embargo, problematico hasta que punto
la expresi6n htn'bw de la inscripci6n esta etimologfa es determinante para es-
aramea antigua de Barrakib KAI N. 216, tablecer el significado de '&:byön (cf.
Hnea 14 (hifnafal de 'bh o y'b, KAI II, E. Bammel, ThW VI, 889). Ahora, cf.
233s; cf. G. Garbini, L'aramaico antico: tambien W. von Soden, Zur Herkunft
AANLR VIII/7 [1956] 274, pero id.: «Ri- von hebr. 'ebyön «arm», MIO 15 (1969)
cerche Linguistiche» ; [1962] 181, nota
28). 322-326 (se tratarfa de un adjetivo
En arameo existe el verbo y''b, «anhelar, «amorreo antiguo» derivado de ""bi,
ansiar», posiblemente emparentado con 'bh «ser pobre, necesitado», y que pasa
('by) (DISO 103; LS 293a); ese verbo como extranjerismo al ugarftico, al he-
63 n::i~ 'bh Querer 64

breo y al acadico de Mari [abiyänum cas e hist6rico-lingüfsticas (cf. sup. 1),


«pobre, indigente»] ). Mas adelante por sino que ha de considerarse mas bien
tanto, en 3 y 4-5, se hablara de 'bh y el campo semantico concreto (cf. E. Jen-
'a?byon en secciones separadas. ni, «Wollen» und «Nichtwollen» im
El copto EBIHN es probablemente Hehr., FS Dupont-Sommer [1971]). EI
un semitismo (cf. W. A. Ward, JNES significado positivo «estar dispuesto,
20 [1961] 31s; distinto T. 0. Lamb- queret» se expresa en hebreo por me-
din, Egyptian Loan W ords in the OT: dio del verbo y'l hifil, «decidirse, dig•
JAOS 73 [1953] 145s). narse a, comenzar» (18 X), que nunca
Los terminos ugarfticos abynm (313 aparece en proposiciones negativas.
= 122, 6) y abynt (2Aqht [= II D] I, Corno hifil interno causativo («persua-
17) no iluminan el problema (cf. WUS dirse a, tomar un prop6sito» o seme-
N. 18/20; UT N. 23/24). jantes ), este verbo, que nunca expresa
No es seguro que >aboy,«ay» (Prov una acci6n puramente accidental, no
23,29), se derive de 'bh (cf. HAL 4a puede recibir forma negativa (cf. Jen-
con bibliograffa); lo mismo debe decir- ni, HP 95ss, tambien 250ss.256); por
se de 'äbi, «ojala» (Job 34,36; cf. 1 Sm otra parte, el hifil interno causativo
24,12; 2 Re 5,13; ➔ 'äb III/2b; cf. es precisamente muy apropiado para
Honeyman, loc. cit., 82; HAL 4a). expresar la acci6n deliberada del su-
jeto, mejor que un neutral qal 'bh,
2. El verbo 'bh aparece 54 X en que significa «estar dispuesto (de he-
la forma qal, preferentemente en 1a li- cho, accidentalmente)». Asi se com-
teratura narrativa (2 Sm 10 X, Dt 7 X, plementan mutuamente el positivo y'l
Is 5 X; Ju, 1 Sm, 1 Cr y Prov 4 X hifil y el verbo 'bh qal usado en
en cada uno). formas• negativas y condicionales (cf.
'a?byon (61 X) esta arraigado prin- Jue 19,6-10, donde ambos verbos apa-
cipalmente en los textos condicionados recen contrapuestos )*.
por el culto ( Sal 23 X , ademas 1 Sm b) El verbo presenta toda su fuer-
2,8; Is 25,4; Jr 20,13), pero tambien za verbal («acceder, estar dispuesto»,
se encuentra en 1a literatura profetica, etcetera) en muy pocas ocasiones: Prov
legal y sapiencial (Dt 7 X, Job 6 X, 1,30: «no han aceptado mi consejo»; 1,
Is y Am 5 X cada uno). 25: «no habeis seguido mi exhorta-
ci6n»; Dt 13,9: «no cedas ante el». En
3. a) El verbo 'bh se emplea casi estos casos se habla de una decisi6n es-
siempre en proposiciones negativas y pedfica de 1a voluntad en contra de
signi:fica «no queret, rechazar, rehu- una exigencia que viene del exterior,
sar»; segun eso, se encuentra en el cam- de un oponerse neutral. EI objeto no-
po semantico de las e:x:presionesm'n minal es precedido por la partkula ze
piel, «rehusar» (46 X ; una vez en Nm (Dt 13,9; Prov 1,30; cf. Sal 81,12) o
22,13 con Yahve como sujeto, sin que bien es formulado en acusativo (Prov
se pueda reconocer un uso teol6gico; 1,25). 'bh se emplea como f6rmula en
paralelo a 'bh en Dt 25,7; 2 Sm 2,21. la expresi6n bipolar «no escuchar y
23; Is 1,19s; Prov 1,24s); mn<, «rete- oponerse» (Dt 13,9; 1 Re 20,8; Sal 81,
ner, rehusar»; ➔ n'f, «despreciar», etc. 12; cf. Is 1,19; 42,24 ). Podrfa parecer
Las dos unicas frases en las que 'bh que a veces se emplea el termino de
aparece en proposiciones afirmativas (Is forma absoluta; pero no hay tal, pues
1,19 en una frase condicional, paralelo en realidad se trata de modos de hablar
a ➔ sm', <<obedecer»;Job 39,9, en una eHpticos; cf., por ejemplo, Jue 11,17
pregunta ret6rica que practicamente (G !); 1 Sam 31,4 = 1 Cr 10,4; 2 Sm
equivale a una negaci6n) no son afir- 12,17; 1 Re 22,50; Is 30,15; cf. Prov
mativas en cuanto al significado real. 1,10; 6,35.
Para explicar este fen6meno no se ha c) En la mayorfa de los casos, 'bh
de partir de combinaciones etimol6gi- va acompafiado de un verbo de acci6n,
4
65 n.:i~'bh Querer 66
desempefiando asf el papel de verbo y E. Bammel, art. 1t'tWX6c;: Th W VI,
auxiliar (p. ej., Gn 24,5.8: «si ella no 885-915, con bibliograffa). Apenas si se
quiere acompafiarlo»). Probablemente puede distinguir ya el significado es-
en conexi6n con 1a f6rmula anterior- pedfico de la palabra «queret tenet,>
mente citada es como se generaliz6 el (Kuschke, loc. cit., 53 ), «le pauvre qui
giro «no queret escuchar» (Lv 26,21; quemande» (Humbert, loc. cit., 188) (cf.
Dt 23,6; Jas 24,10; Jue 19,25; 20,13; Bammel, loc. cit., 889, nota 24 ). En los
2 Sm 13,14.16; Is 28,12; 30,9; Ez 3, textos legales y profeticos, 'cebyön es el
7.7; 20,8). explotado (Ex 23,6.11; Dt 15,1-11; 2L,
14; Am 2,6; 4,1; 5,12; 8,4.6; Jr 2,34;
Pero se puede «no queret, rehusar, re- 5,28; 22,16; Ez 16,49; 18,12; 22,29).
chazar» cualquier acci6n posible (Dt 1,26; Los pasajes sapienciales muchas veces
Jue 19,10; 1 Sm 22,17; 26,23; 2 Sm 2,21; tienen en cuenta solo 1a miseria mate-
6,10; 13,25; 14,29; 23,16.17 = 1 Cr 11,
18.19; 2 Re 8,19 = 2 Cr 21,7; 2 Re 24,4; rial en contraposici6n a 1a riqueza (Sal
1 Cr 19,19); el verbo principal va con fre- 49,3; 112,9; Prov 31,20; cf. räs, «po-
cuencia en infinitivo con l' (excepciones: bre», - 'nh II).
Dt 2,30; 10,10; 25,7; 29,19; 1 Sm 15,9; b) EI socialmente debil tiene en
2 Re 13,23; Is 28,12; 30,9; 42,24; Job todo el antiguo Griente una relaci6n
39,9). especial con la divinidad.
d) Cuando el no queret es conse- Cf. Lambert, BWL 18, nota 1 («the
cuencia de un endurecimiento u obsti- poor of this world, rich in faith», a quie-
nes los dioses prestan especial atenci6n,
naci6n internos, 'bh puede tener el as- de tal forma que hasta el mismo Nabopo-
pecto de un uso tecnico teol6gico (Ex lasar se considera perteneciente a ellos),
10,27: «Yahve habfa endurecido el co- con una enumeraci6n de las expresiones
raz6n del fara6n, por eso este no les que designan al «pobre» en acadico. (Tex-
querfa dejar marchar»; cf. Dt 2,30), tos y bibliograffa en AHw s. v. aku, du.ri-
que puede desembocar eventualmente namu, ensu, katu, lapnu, muskenu, etc.).
en 1a f6rmula de los discursos profeti- Cf. W. Schwer, RAC I, 689ss; RGG I,
cos de juicio y acuaci6n: « j ... no ha- 616ss; ademas el himno a Sammas (Lam-
bert, BWL 121ss) y Sal 82,3, como reflejo
beis querido!» (Is 30,15; cf. Mt 23,37 de ideas orientales antiguas.
con el verbo 8,D..,'iot'\I,
que en los LXX
traduce a 'bh en la mitad de los casos; Desde este trasfondo es comprensi-
cf. G. Schrenk, art. ~ouA•Ol(Jla::L:
ThW ble que 'cebyön tenga un matiz clara-
I, 628-636; fd., art. 8,elw: ThW III, mente religioso en el AT. En los gene-
de 43 a 63 ). Se p.1ede tambien consi- ros enraizados en el culto (en especial
derar el endurecimiento como algo in- en los cantos de lamentaci6n y de ac-
trinseco al hombre, casi patol6gico (2 ci6n de gracias), el orante se presenta
Sm 13,2.14.16; cf. K. L. Schmidt, ThW ante Yahve como el pobre y el necesi-
V, 1024ss; F. Hesse, RGG VI, 1383). tado. Debe confesar su inferioridad
ante el Dios poderoso y justo, cf. Job
4. a) 'cebyön pertenece a 1a cate- 42,2ss. Pero con tal confesi6n el pobre
gorfa de palabras que designan en el hace valer sus derechos a recibir justi-
AT a las personas socialmente debiles cia: pertenece a los deberes del pode-
(da!, misken, 'äni, räs, etc., -'nh II; roso y, por tanto, tambien de DiJs
cf. A. Kuschke, Arm und reich im AT, (para lo cual no es necesario recurrir
ZAW 57 [1939] 31-57; J. van der a la idea de alianza), apiadarse de los
Ploeg, Les pauvres d'Israel et leur pie- necesitados (cf. Dt. 14,28s; Is 58,7;
te: OTS 7 [1950] 236-270; P. Hum- Ez 18,7; Sal 72,2.4.12.13; 82,3; 112,
bert, Le mot biblique ebyön: RHPhR 9; Prov 3,27s; 31,20). La riqueza es
32 [1952] 1-6 = Opuscules d'un he- siempre un don; el hombre en situa-
bra'isant [1958] 187-192; F. Hauck, ci6n normal siempre es pobre y des-
ThW VI, 37-40; F. Hauck amparado (cf. Gn 3,21; Ez 16,4ss;
art. -roevr1c;:
67 ,,::iN 'abbzr Fuerte 68

Os 2,10; Sal 104,14s.27ss, etc.); el dotales (cf. Is 14,30; 29,19; 41,17; Sal
AT vive de 1a certeza de que Yahve 132,15) se da testimonio de la salva-
tiene un aprecio especial por el pobre. ci6n del pobre, realizada ya o asegu-
La convicci6n de que Yahve es quien rada.
reparte la exaltaci6n y la bajeza segun
su voluntad y exalta al pobre, invir- 5. En muchos textos religiosos del
tiendo las categorfas humanas, ha en- perfodo intertestamentario el pobre ad-
contrado en 1 Sam 2,lss su expresi6n quiere una importancia todavfa mayor,
clasica. quiza como consecuencia de una estra-
c) EI modo como se emplea 'mbyön tificaci6n de 1a sociedad cada vez mas
en los textos culticos concretos confir- marcada. Especialmente 1a comunidad
ma la impresi6n general. Desaparecen de Qumran sospecha de 1a propiedad
completamente los matices de las diver- privada y considera la pobreza y 1a hu-
sas expresiones usadas para designar al mildad como condiciones previas para
«pobre, pequefio»; su significado social 1a vida espiritual. La postura positiva
pasa a segundo plano. ante la pobreza continua en el NT
Corno sfntoma de ese «ser pobre (Sermon de la Montafia, Lucas, Pablo)
ante Dios» valen: los malos aconteci- y los ebionitas no son ni los unicos ni
mientos (Sal 40,13), el menosprecio los ultimos cristianos que atribuyen una
(69,9.llss), 1apersecuci6n (35,lss; 109, importancia programatica a la actitud
2ss), la enfermedad (109,22ss), el decai- de humildad ante Dios. Cf. E. Bam-
miento ante la muerte (88,4ss), etc. mel, art. 'lt't"WX,6,;: ThW VI, 894ss;
(cf. S. Mowinckel, The Psalms in Is- RGG s. v. «Armenpflege», «Armut»,
rael's Worship II [1962] 91s). Los «Ebioniten»; L. E. Keck, The Poor
enemigos del pobre no estan muy pre- among the Saints in Jewish Christia-
cisamente descritos; por lo general, se nity and Qumran: ZNW 57 [ 1964]
trata de c6mplices o ejecutores de una 54-78; A. Gelin, Les Pauvres de Yahve
voluntad hostil a Yahve (cf. Mowin- (1953) (21967).
ckel, loc. cit. II, 5ss).
La expresi6n formularia «yo soy po- E. GERSTENBERGER
bre y desvalido» (Sal 40,18; 70,6; 86,
1; 109,22; cf. tambien Sal 25,16; 69,
30; 88,16; 1 Sm 18,23) describe la 7i'~~ 'mbyön Pobre ➔ il:IN 'bh
situaci6n del orante; es a 1a vez con-
fesi6n (de cu1pa), reconocimiento de 1a ,,::iN 'abbzr Fuerte
superior potencia de Yahve y funda-
mentaci6n de la suplica. Pero Yahve
«salva al debil de quien tiene poder y 1. Que 'abbzr, «fuerte, potente», y
al pobre de quien lo explota» (Sal 35, 'äbzr (con un significado fundamental-
10; cf. parecidos atributos hfmnicos en mente identico, cf. inf. 4) estan rela-
Job 5,15; 1 Sm 2,8; Sal 113,7 y pas- cionados, es evidente; no lo es, sin em-
sim). EI hecho de que casi siempre se bargo, que tambien 'ebcer y 'mbrä,
empleen dos o mas sin6nimos para de- «ala, extremidad» ( ➔ känäf), asf como
signar al «pobre» (la mayorfa de las ve- el verbo denominativo 'br hifil, «alzar
ces 'äni w"mbyön, «desvalido y pobre», el vuelo» (Job 39,26), pertenezcan a la
Sal 35,10; 37,14; 40,18; 70,6; 74,21; misma rafz (asf GB 4s.7; distinto HAL
86,1; 109,16.22; cf. Dt 24,14; Jr 22, 6a.9; cf. AHw 7a).
16; Ez 16,49; 18,12; 22,29; Job 24,14;
Prov 31,9) puede indicar la formaci6n No es tampoco claro que 1a rafa exista
en las otras lenguas semiticas.
de un estilo condicionado por el para- A 'ebrer, «ala», corresponden en acadico
lelismus membrorum. En las acciones abru, en ugarftico 'br, «volar» (?) (WUS
de gracias (cf. Sal 107,41) y en los N. 33; distinto UT N. 39), en sirfaco
oraculos de salvaci6n profeticos y sacer- 'ebrä, «pluma»; el significado de este gru-
69 '1'!1N:'abbir Fuerte 70

po de palabras es muy lejano del de 'abbir 8; Is 10,13 K; Job 24,22; 34,20; Lam
y, por tanto, no sera tratado en este ar- 1,15; probablemente tambien Jr 46,15:
tkulo. fara6n, distinto los LXX: Apis), y en
A 'abbir corresponden el ugaritico ibr, la expresi6n 'abbir ➔ leb al «valiente»
«toro» (WUS N. 34; CT N. 39; sobre 1a i
o Ja e de la primera dlaba como vocales (Sal 76,6 par. «heroe guerrero»; cf. Is
modifi.cadas,cf. W. Vycichl, AfO 17 [1954- 46,12);
1956] 357a; sobre los nombres personales b) referido a animales, al «caba-
ugariticos formados con ibr, cf. Gröndahl llo» (Jue 5,22; Jr 8,16 par. süs, «caba-
88.133) y el egipcio ybr, «caballo», como llo», LXX: i'lt'roo,,;; Jr 47,3 junto a
cananeismo (Burchardt II, 2; W. F. Al- rd!kceb, «carro»; 50,11 como 8,16 junto
bright, BASOR 62 [1936] 30). a ~hl, «relinchar») y al «toro» (Is 34,7;
De los vocablos acacEcosenumerados en Sal 22,13; 50,13 par. <attüd, «macho
AHw 4b.7a, abru, «fuerte, vigoroso (?)»;
abiiru, ducha cuerpo a cuerpo, fuerza», y cabrfo»; LXX siempre -c,ex,v,p,o~), mien-
abiiru, «tensar», CAD A/I, 38.63 acepta tras que Sal 68,31 juega con el doble
como valido solamente abiiru, «fuerza». significado de «fuerte» y «toro»;
Del semftico noroccidental mencione- c) camino de alcanzar un significa-
mos: un nombre personal punico 'brb'l do teol6gico se halla Sal 78,25 con la
CIS I [1886]; W. W. Baudissin, Kyrios expresi6n li?p.cem'abbirim, «pan de los
III [1929] 85, «fuerte es Baal»; Harris angeles» (Mana; LXX: ä.,p't',o,,; a."'("'(f·
73: ~error en vez de 'arb<l?) y el arameo A.W'Vi par. d•gan sämayim, «trigo del
antiguo 'brw, «grandeza, potencia» (DISO
3; KAI N. 214, lfnea 15.21, cf. II, 219). cielo», en v. 24; cf. Sal 105,40; Sah
El hebreo medio 'br piel, «hacer fuer- 16,20; Jn 6,31).
te», <lebe considerarse, segun E. Y. Kut-
scher, FS Baumgartner .(1967) 165, como La tesis de K. Budde, ZAW 39 (1921)
forma secundaria. 38s, de que en muchos pasajes 'eföd es un
Son positivamente improbables las co- sustituto tardfo de 'abbir, «imagen de un
nexiones de 1a rafz 'br con el g6tico abrs, toro», no es muy convincente. H. Torczy-
«fuerte», y demas correspondientes n6rdi- ner, ibid., 296-300, lo rebate, pero va de-
cos antiguos y eventualmente tambien cel- masiado lejos al negar que 1a rafz pueda
tas, asf como con el sumerio ab, «vaca», emplearse para designar al «caballo» y al
que, segun H. Wagner, «Zeitschrift für «toro» (cf. tambien W. Caspari, Hehr.
vergl. Sprachforschung» 75 (1958) 62-75, abzr als dynamischer Ausdruck: ZS 6
serfan indicio de una situaci6n cultural [1928] 71-75).
prehist6rica comun. Llama la atenci6n la traducci6n de los
LXX en Job 24,22 y 34,20: aÖU'\Oa-ro~,
2. 'abbir aparece 17 X, disperso «impotente» (usada en Job otras 4 X para
por todo el AT desde el cantico de traducir 'tebyön, «pobre», graficamente si-
Debora hasta los discursos de Elihu en milar) y la de Sal 76,6: aouvs,o~, «irra-
cional» (cf. Is 46,12), ambas en conexi6n
el libro de Job. 'äbir aparece 6 X, con una intervenci6n divina. ~Estan quiza
siempre como componente de un nom- los LXX haciendo una correcci6n para
bre divino, una vez en el oraculo de expresar que hasta el mas fuerte es debil
Jose en 1a bendici6n de Jacob, otra en ante Dios?
Isafas, otra en el Deuteroisafas, otra
en el Tritoisafas y dos veces en Sal 4. EI nombre divino >abir Y a<aqöb
132. (Gn 49,24; Is 49,26; 60,16; Sal 132,
2.5) o >abirYifrii'el (Is 1,24; cf. Wild-
3. 'abbir se emplea siempre como berger, BK X, 63s) «el Fuerte de Ja-
sustantivo y semantica:nente pertenece cob/Israel», traducido antiguamente
al campo de «fuerte, violento» (cf. como norma general por «Toro de Ja-
lcrxup6,;y ,ow,cx.'t'6,;en las traduccio- cob/Israel», fue reconocido por A. Alt,
nes de los LXX en Ji.:.e 5,22; Lam 1, Der Gott der Väter [1929] = KS I,
15 y Job 24,22). Designa: 1-78 (sobre todo 24ss), como un epfteto
a) en referencia a hombres, al «so- del Dios de los padres. En Gn 49,24
berano, tirano, heroe, jefe» (1 Sm 21, esta en paralelo con «pastor de Israel»
71 ',~ 'bl Hacer duelo 72

y «Dios de tu padre» (cf. V. Maag, Der termino pertenece a un campo semantico


Hirte Israels: SThU 28 [1958] 2-28, bastante distinto (cf. Scharbert, loc. cit.,
con una previa presentacion de todas 48, nota 95; Wehr 2a: «festejar, alabar [a
las concepciones sobre el Dias de los un muerto] »).
padres; completamente distinto J. Hof- En algunos nombres de lugar compues-
tos con el elemento 'äbel, «corriente de
tijzer, Die Verheissungen an die drei agua» (HAL 7; la etimologfa popular lo
Erzväter [1956], sobre todo 95s). Por explica por medio de 'bl, «hacer duelo»,
lo general se piensa que la diferencia en Gn 50,11), aparece una rafz ulterior
existente en el tipo nominal ('äbzr con- 'bl (forma secundaria de ybl). No es facil
tra 'abbir) sea un resultado secundario determinar con seguridad a que rafz perte-
de desdoblamiento. Podria ser tambien, nece el ugaritico qrt ablm, 1a ciudad del
como opina Meyer II, 30 ( qatfil pasa dios luna (1 Aqht 163.165; 3 Aqth 8 re-
verso 30).
a veces al constructo qätil), que este No es necesario recurrir a una nueva
condicionada gramaticalmente ( 1 Sm rafz 'bl, «cerrar», para explicar Ez 31,15
21,8, texto dudoso, cf.Gy BH3, no va (cf. inf. 3a) (GB 5b: denominativo del
contra esta opinion). No se ha dado acadico abullu > arameo >•bülä,«puerta»)
todavia una razon convincente de por (HAL 7a).
que la expresion aparece en pasajes tan
dispersos. Son derivados, ademas del verbo (in-
transitivo ), el adjetivo verbal 'äbel,
5. Del «Fuerte de Jacob» se vuelve «afligido», y el sutantivo 'ebtel, «due-
a hablar en el salmo insertado en Eclo lo», asf como tebel, «tierra firme», que
51,12 (hebreo) (cf. A. A. Di Lella, The <lebe entenderse como derivado del sig-
Hebrew Text of Sirach [1966] 101s); nificado base «secarse» (probablemente
en Qumran y en el NT no existen for- es un extranjerismo tomado del acadi-
mulas correspondientes. co: täbalu, «tierra firme [seca]», GAG
§ 56k; cf. Zimmern 43; Driver, loc.
H. H. SCHMID cit., 73 ).
2. Estadfstica: qal 18 X (solo tex-
tos profeticos y Job 14,22), hitpael
'i:1N 'bl Hacer duelo 19 X (preferentemente en textos na-
rrativos), hifil 2 X; 'äbel 8 X; 'ebtel
1. La rafz 'bl existe en semfrico 24 X; tebel 36 X (solo en textos poe-
ticos, con frecuencia en paralelo a
noroccidental y acadico; pero solo en
➔ 'i!rte~, «tierra» ).
semfrico noroccidental tiene el signifi-
cado de «hacer duelo». En el acadico 3. a) EI significado de 'bl qal no
no se ha dado el paso, que pensamos puede traducirse a nuestras lenguas con
se dio en hebreo, del significado Hsico un solo equivalente, ya que abarca des-
(abälu, «secarse») al espiritual. de «secarse», «echarse a perder», «ya-
cer sin esperanza» y otros, hasta «hacer
Desde G. R. Driver, FS Gaster (1936) duelo» (Kutsch, loc. cit., 36, defiende
73-82, se va admitiendo cada vez con mas
seguridad el sentido de «secarse» tambien como significado principal «volverse
para el hebreo (HAL 7a presenta ocho pequefio» ).
pasajes contra KBL 6b que presenta tres); Son sujetos la tierra/suelo, el cam-
no es necesario, sin embargo, desdoblar la po, los pastos, 1a vifia, Juda (ls 24,4;
rafz en 'bl I, «hacer duelo», y 'bl II, «se- 33,9; Jr 4,28; 12,4.11; 14,2; 23,10;
carse» (J. Scharbert, Der Schmerz im AT Os 4,3; Joel 1,10; Am 1,2), el vino (ls
[1955] 47-58; E. Kutsch, ThSt 78 [1965] 24,7; aquf y en los textos anteriores
35s), cf. inf. 3a. esta insinuado el sentido de «secarse,
No es probable que esta rafz este rela•
cionada con el arabe 'abbana (como, segun marchitarse, quedar desierto» o pareci-
Th. Nöldeke, ZDMG 40 [1886] 724, di- dos, a no ser que se los considere me-
rfan los diccionarios), pues este ultimo taforicos ), tambien las puertas (ls 3,
73 '1;,:i,~'bl Hacer duelo 74

26), las almas (Job 14,22) y las perso- a una cosa (Ez 7,12, el signüicado es ve-
nas (Is 19,8; Os 10,5; Joel 1,9; Am 8, cino a «enfadarse») o al propio comporta-
8; 9,5; en todos estos pasajes se debe miento inj~st? (Ex 33,4; Nm 14,39; Neh
traducir ciertamente por «hacer due- 8,9, con s1gmficadovecino a «arrepentir-
se»). En Dn 10,2 se refiere a la ascesis
lo» ). preparatoria para recibir una revelaci6n
Conceptos paralelo, son: 'umlal (plu- (Montgomery, Dan. 406s; cf. el desarrollo
ral de 'ml) «marchitarse, secarse, des- del siriaco 'abtlä, «triste» y «asceta, mon-
aparecer» (Is 19,8; 24,4.7; 33,9; Jr je», y como extranjerismo tambien en
14,2; Os 4,3; Joel 1,10), yäbes, «se- mandeo (Nöldeke, MG XXIX y en arabe
carse» (Jr 12,4; 23,10; Joel 1,10; Am Fraenkel 270). Ezequiel, en un anuncio de
1,2), näbel, «marchitarse, arruinarse» juicio, convoca un tiempo de duelo (Ez 7,
(Is 24,4 ), sämem, «quedar desierto» (Jr 27); por medio de 'bl hitpael un sentimien-
to apocalfptico del mundo colorea 1a exis-
12,11; cf. Lam 1,4), qdr, «hacerse os- tencia presente (Is 66,10; concepci6n con-
curo, borroso, hacer duelo» (Jr 4,28; traria en la alegria escatol6gica, sis).
14,2), 'nh, «gemir» (Is 3,26; 19,8), 'nf?, 'äbel, «(uno en estado) de luto» pre-
«suspirar, gemir» (Is 24,7). No se si- senta empleos similares (en caso de muer-
gue de esto que 'bl, unido a verbos re- te: Gn 37,35; Sal 35,14; Job 29,25; des-
ferentes a secarse, et:., pueda emplear- gracia: Est 4,3; 9,22; tristeza del fin de
se solo en referencia a la naturaleza y los tiempos: Is 57,18; 61,2s); en Lam 1,4
que, unido a verbos referentes a que- el adjetivo predicativo corresponde al
modo qal.
jarse, etc., solo pueda aplicarse a per- 'ebiiel, «luto», se refiere tambien, casi
sonas (cf. Is 19,8, donde aparecen 'bl, siempre, al luto por algun muerto (Gn 47,
'nh y 'umlal con sujetos humanos ). 21; 50,lOs; Dt 34,8; 2 Sm 11,27; 14,2;
. Sobre Job 14,22, cf. Scharbert, loc. 19,3; Jr 6,26; 16,7; Ez 24,17; Am 5,16;
czt., 56-58, y Horst, BK XVI, 214. 8,10; Ecl 7,2.4; Lam 5,15; en general:
Los dos pasajes que emplean el hifil Miq 1,8; Job 30,31; Est 4,3; 9,22; trans-
(Ez 31,15, Lam 2,8) <leben traducirse formaci6n de la tristeza del fin de los tiem-
como «enlutar, hacer guardar duelo» pos en alegria: Is 60,20; 61,3; Jr 31,13).
(sobre Ez 31,15, cf. Zimmerli, BK
XIII, 747.750.761). EI luto, expresado en hitpael, se ex-
Sobre los verbos de quejarse, gemir, terioriza en actitudes concretas (lagri-
suspirar, etc., cf. ➔ t'q, «clamar»; so- mas, vestidos de duelo, lamentaciones.
bre los opuestos, ➔ nf?m, «consolar», ayunos, etc., cf. Gn 37,34; Ex 33,4;
cf. smf?, «alegrarse». 2 Sm 14,2; 19,2; Dn 10,2; Esd 10,6;
La misma indiferenciaci6n entre si- Neh 1,4; 8,9; 2 Cr 35,24; cf. BHH III.
tuacion fisica y espiritual se puede ob- 2021ss, con bibliograffa; E. Kutsch:
servar tambien en 'wnlal, «marchitarse, «Trauerbräuche» und «Selbstmin~
desaparecer» (HAL 61a), y en smm, derungsritten» im AT: ThSt 78 [1965]
«quedar desierto, solitario, destruido» 25-42), pero no se puede vincular de
(N. Lohfink, VT 12 [1962] 267-275). modo fijo el significado fundamenta~
b) EI contenido semantico del hit- de 'bl a unas practicas externas de due-
pael se puede traducir bastante perfec- lo (asf KBL 6a y V. Maag, Text, Wort-
tamente con «hacer duelo» .. A diferen- schatz und Begriffswelt des Buche!
cia del qal, que ind~ca 1a simple situa- Amos [1951] 115-117; G. Rinaldi,
cion, este significa «comportarse (cons- Bibl 40 [1959] 267s).
cientemente, en 2 Sm 14,2 fingiendo) Sobre 1a delimitacion de qdr, «estar
como un 'äbel». oscuro, sucio, estar triste» (algo mas
restringido L. Delekat, VT 14 [1964]
Puede tratarse del duelo por un muerto 55s), 'gm/<gm, «estar triste» (Is 19,10;
(Gn 37,34; 1 Sm 6,19; 2 Sm 13,37; 14,
2.2; 19,2; 1 Cr 7,22; 2 Cr 35,24) o por Job 30,25) y spd, «Iamentarse» (origi:
una grave desgracia o culpa de un hom- nalmente «darse golpes en ·el pecho en
bre cercano (1 Sm 15,35; 16,1; Esd 10, sefial de duelo», cf. Kutsch, loc. cit.,
6; Neh 1,4). 'bl hitpael puede referirse 38s), cf. Scharbert, loc. cit., 58-62.
75 ,,,~ 'adön Seiior 76

4. La lamentaci6n por los muertos


no tiene en Israel ningun significado
religioso; mas min, el culto israeHtico ,,,~ 'adön S,eiior
ha excluido toda forma de culto a los
muertos (cf. von Rad I, 288ss; V.
Maag, SThU 34 [1964] 17ss); y, por I. EI vocablo 'adön, «sefior», de
tanto, tampoco 'bl hitpael tiene signi- origen desconocido, se limita al area
ficado religioso, a no ser en los casos cananea. Las demas lenguas semfricas
en que se trata de humillarse ante Dios poseen distintas expresiones para desig-
(Ex 33,4; Nm 14,39; Dn 10,2; Esd 10, nar al «sefior»: en acadico se dice belu;
6; Neh 1,4; 8,9; cf. Kutsch, loc. cit., en arameo, mare'; en arabe, rabb; en
28s.36; ➔ <nh II). El uso en qal y su eti6pico, 'egzi'.
correspondiente campo semantico for-
man parte, por el contrario, de un mo- En HAL 12b se indican diversas hip6te-
tivo frecuente en los profetas, que tiene sis sobre 1aetimologfa de la palabra, todas
su lugar propio en los anuncios de jui- ellas inciertas (mas alejado todavfa F. Zim-
cio (Is 3,26; 19,8; Os 4,3; Am 8,8). mermann, VT 12 [1962] 194). Segun BL
En Jeremfas aparece claro el paso for- 16.253, '"dönäy es quiza una palabra ex-
tranjera, no semitica, de 1a que se ha deri-
mal, observable tambien en los demas vado secundariamente el singular 'ädön.
profetas, de anuncio de juicio a descrip- Puramente hipotetica es tambien la deri-
ci6n de desgracia (Jr 4,28; 12,4.11; 14, vaci6n a partir del ugaritico ad, «padre»
2; 23,10). En la apocaHptica, finalmen- ( ➔ 'äb III/1); que el significado base de
te, este motivo del luto esta caracteri- 'ädön sea «padre» (KBL 10b, como cues-
zado por la angustia del fin de los ti6n) es algo indemostrable, aunque en
tiempos (Jl 1,9.10; Is 24,4.7; 33,9). lenguaje de respeto se de al padre el tra-
El comienzo del motivo es ya reco- tamiento
[ =
de «sefior» (en ugarftico, 77
NK] 33; Gn 31,35, cf. inf. III/3);
nocible en Am 1,2 (cf. M. Weiss, ThZ del mismo modo, segun el texto 138
23 [ 1967] 1-25). El juicio, coh sus efec- [ = 146] 19, el ugarftico adn podrfa tam-
tos en la naturaleza y en el hombre, es bien significar «hermano».
consecuencia de la teofanfa de Yahve En ugaritico existe, junto a adn, «se-
(reflejos de esta teofanfa en Am 9,5; fior», tambien la forma femenina adt, «se-
Is 33,9). fiora» (WUS N. 86). Los nombres propios
Corno paralelos al pasaje de Am 1,2, de EA, Mari, Ugarit, etc., tan importantes
para conocer la vocalizaci6n y derivaci6n
cita Weiss, loc. cit., 19, las palabras de las formas, estan recogidos en Huffmon
del perro en una fabula de 1a epoca 156.159 y en Gröndahl 88-90, donde se
medio-asiria sobre el zorro (Lambert, ofrece tambien una discusi6n en torno a
BWL 192s.334): «Soy vigoroso y fuer- los mismos (sin llegar a una conclusi6n
te ... soy el le6n en persona ... ante mi definitiva).
terrible voz se marchitan (abalu Gtn) El fenicio-punico >dn es muy frecuente
montafias y rfos». (DISO 5; nombres propios: Harris 74);
tambien aqui existe el femenino 'dt (como
5. En el NT se presuponen las cos- caso aislado, quiza como cananeismo, apa-
tumbres de duelo del AT, pero Jesus rece en una inscripci6n de Palmira, cf.
M. Noth, OLZ 40 [1937] 345s). Basan-
niega que tengan algun significado para dose en eso, 0. Eissfeldt sospecha (OLZ
el hombre (Mt 8,21s). Es importante 41 [1938] 489) que en Jr 22,18 hödö es-
1a afirmaci6n apocaHptica de que el fin conde una palabra femenina paralela de
de los tiempos sera caracterizado por 'ädön escrita err6neamente (distinto Ru-
«el duelo» (Mt 24,30s y passim). La dolph, HAT 12,142; M. Dahood, CBQ 23
bienaventuranza de Mt 5,4 recoge Is [ 1961J 462-464).
61,2. Cf. G. Stählin, art. xo1te't'6~: En el hebreo extrabiblico 'dny, «sefior
ThW III, 829ss; R. Bultmann, art. mfo», aparece en las cartas de Laquis (KAI
N. 192-197 passim); cf. tambien 'dny hsr,
1tevHo~:ThW VI, 40-43. «mi sefior, el gobernador», en los 6straca
F. STOLZ de Yavneh-Yam (KAI N. 200, Hnea 1).
77 jiil$ 'ädön Sefior 78

La forma >adönäy,reservada para de- 'ädon '"dönäy Total


signar a Yahve, se explica generalmente
como f6rmula alocutiva estereotipada Esd 1 1
del plural mayestatico mas sufijo per- Neh 3 2 5
sonal y en pausa (emotiva): «mis Sefio- 1 Cr 5 5
res = mi Sefior = el Sefior>>(estudiado 2 Cr 4 4
detalladamente en W. W. Baudissin, Totales: 334 439 773
Kyrios II [1929] 27ss), pero de todos
modos es muy discutido el analisis de
1a desinencia -äy. Las concentraciones de frecuencia de
los casos de 'ädön (en Gn, 1/2 Sm, 1/2
II. En el estudio estadistico pre- Re) esta condicionada por el contenido;
sentamos por separado las diversas for- la de >adönäy(en Ez y Am) por moti-
mas: 'ädön (incluido >adönäy,«mis se- mos redaccionales.
fiores» de Gn 19,2) como designaci6n EI arameo bfülico märe' aparece 4 X
divina (incluido Gn 19,18). En Man- en Dn.
delkern falta, como en la edici6n
Bombergiana, 2 Sm 7,22; en Lisowsky III. Corno concepto indicador de
falta Ez 14,20. relaciones dentro del orden social 'ädön
tiene el significado base de «sefior, jefe
'ädon '"dönäy Total (sobre personas subordinadas)»; este
significado esta condicionado por el
Gn 71 9 80 concepto opuesto, explicito o implicito,
Ex 10 6 16 de <cebced,«siervo», y semejantes (cf.
Lv en especial Gn 24,9.65; Ex 21,4-8; Dt
Nm 6 1 7 23,16; Jue 3,25; 1 Sm 25,10; Is 24,2;
Dt 4 2 6
Jos 3 2 5
Mal 1,6; Sal 132,2; Job 3,19; Prov 30,
Jue 7 4 11 10; con na'ar, «siervo», Jue 19,11; 1 Sm
1 Sm 38 38 20,38 y passim; con 'ämä o sifl;ä, «sier-
2 Sm 52 7 59 va», 1 Sm 25,25.27s.41 y passim); se-
1 Re 34 5 39 gun eso, la palabra se emplea casi ex-
2 Re 37 2 39 clusivamente seguida de un genitivo o
Is 16 48 64 de un sufijo pronominal (perffrasis por
Jr 6 14 20 medio de ze en Gn 45.8.9; 1 Re 22,
Ez 222 222
Os 1 1 17 = 1 Cr 18,16; Sal 12,5; 105,21;
Jl por medio de expresiones verbales es-
Am 1 25 26 peciales en Is 19,4; 26,13; 'ädön se
Abd 1 1 emplea de forma absoluta en 1a f6rmu.
Jon 1a de lamentaci6n por los muertos de
Miq 1 2 3 Jr 22,18; 34,5, asi como 10 X para
Nah designar a Yahve, cf. inf. IV /2.4 ).
Hab 1 1
'ädön se diferencia, pues, claramente
Sof 1 1 2
Ag de ba'al, «sefior en cuanto poseedor de
Zac 7 2 9 alguna cosa» (tambien 1a esposa es con-
Mal 3 2 5 siderada como una posesi6n, cuando
Sal 13 54 67 ba'al significa «marido» ).
Job 1 1 2 La afirmaci6n de F. Baethgen, Beiträ-
Prov 3 3 ge zur sem. Religionsgeschichte [ 1888]
Rut 1 1 41, citada en ThW III, 1052: «EI se-
Cant
Ed fior es llamado ba'al en relaci6n a su
Lam 14 14 esclavo en cuanto que es poseedor de
Est este ultimo; y es llamado 'ädön en cuan-
Dn 6 11 17 to que puede disponer de este a su
79 ·i,,15 >adön Seftor 80

antojo», no corresponde totalrnente a 1a do del pronornbre), 1a palabra no solo


realidad, pues nunca se ernplea b/,fal se ernplea como formula alocutiva en
en el AT en relacion a un 'ceb,2d, casos de verdadera relacion sefior-es-
En ugaritico no parece ser tan clara clavo (muy frecuentemente, p. ej., en
la diferencia entre adn y b<l;cf. 1a for- la formula cortesana >adönihammcel,2k,
rnula alocutiva b<ly,«sefior rnfo», diri- «mi sefior, el rey» ), sino tambien como
gida al rey en el estilo epistolar (WUS formula de cortesia dirigida a otras per-
N. 544, 3 ), a irnitacion de 1a forrnula sonas que se quiere honrar con esta de-
acadica; cf. tarnbien el paralelisrno signacion (L. Köhler, ZAW 36 [1916]
b<lkm/adnkm en 137 ( = III AB, B), 27; 40 [1922] 39ss; Lande 28ss.81);
17.33s, y 62 reverso (= I AB VI), 57 a este empleo corresponde la autodesig-
«Nqmd, rey de Ugarit, adn de Yrgb, nacion surnisa por medio de ➔ <ceb,2d,
b<l de Trmn». «esclavo». Asi, tanto el padre (Gn 31,
En Gn 27,29.37 aparece, corno sino- 35 Raquel a Laban), como el hermano
nirno raro de >iidön,el terrnino gebir, (Gn 32,5s.19; 33,8ss, Jacob-Esau; Ex
«sefior, gobernador» (frente a <abädim, 32,22; Nm 12,11, Aaron-Moises), el tfo
«siervos», en v. 37); rnas usado y fre- (2 Sm 13,32s, Yonabad-David) y el
cuente es el fernenino gebirä, «sefiora, conyuge (Gn 18,12, Sara-Abrahan; Jue
gobernadora» (de una siff.>ä, «sierva», 19,26s, la concubina-el levita; Arn 4,1,
en Gn 16,4.8.9; Is 24,2; Sal 123,2; «las vacas de Basan»; Sal 45,12, matri-
Prov 30,23; y con na'-arä,«rnuchacha», monio del rey) pueden ser designados
2 Re 5,3; ➔ gbr 3e). como >ädön,e incluso tambien perso-
nas extrafias (p. ej., en boca de las mu-
2. Solo en una ocasion se usa >adön jeres en Gn 24,18, Rebeca-siervo de
para designar a una persona que puede Isaac; Jue 4,18, Yael-Sisara; Rut 2,13,
disponer de cosas impersonales: l Re Rut-Boas) o personas de rango igual o
16,24 >adönehiihiir (Serner), «el (anti- inferior (1 Re 18,7.13, Abdfas-Elfas;
guo) sefior del rnonte (de Sarnarfa)». 20,4.9, Ajab-Benhadad; 2 Re 8,12, Ja-
Cuando se habla de 1a posicion de un zael-Eliseo). EI paso de «tu/tu» a «mi
sefior sobre la casa del faraon (Gn 45, sefior» (p. ej., Nm 32,25.27) sucede
8) o sobre el pais de Egipto (Gn 42, tan facilmente como el cambio de pa-
30.33; 45,9; Is 19,4; Sal 105,21), no peles entre «yo/mi» y «tu/su esclavo»
se quiere indicar otra cosa sino la so- (p. ej., 1 Sm 22,15). >adöni,«mi sefior»
beranfa sobre los rniernbros de esa casa (cf. monsieur), se emplea con frecuen-
o de ese pais. cia como formula hecha en lugar de
Mencionernos del ugaritico el pasa- «nuestro sefior» cuando habla un grupo
je anteriorrnente citado (IIl/1), que (Gn 23,6; 42,10; 43,20; Nrn 32,25.27;
habla de adn Yrgb; en el jurarnento 36,2; 2 Sm 4,8; 15,15; 2 Re 2,19).
fenicio de Arslan Tas (s. vn) es prefe- Sobre la f6rmula bi >adöniy bi >adö-
rible la lectura propuesta por W. F. niiy, «con permiso, sefior» (7 X y 5 X,
Albright, BASOR 76 (1939) 8 y acep- respectivarnente), cf. L. Köhler, ZAW
tada en KAI (N. 27) b<lpn >rJ,«sefior 36 [1916] 26s; Lande 16-19; HAL
de la faz de la tierra», a la lectura de 117.
Hnea 15 [>Jdn >rs,«sefior de la tierra»
(Th. H. Gaster, Ör NS 11 [1942] 44. IV. 1. EI empleo de >adön/'adönäy
61; HAL 126). referido a Yahve (W. W. Baudissin,
Kyrios 1-IV [1929]; G. Quell, ThW
3. Corno ocurre en nurnerosas len- III, 1056ss; Eichrodt I, 128s; 0. Eiss-
guas (p. ej., el latfn rnedio «senior» y feldt, RGG I, 97) esta estrechamente
tarnbien el alernan «Herr», originalrnen- relacionado con su uso en el ambito
te un cornparativo de «hehr = [ancia- profano. Israel, o dentro de el cada
no, venrable]», cf. Kluge 305a; el fran- israelita o grupo de israelitas, conside0
ces monsieur, con un ernpleo fosiliza- ra natural -como lo hacfan las diver-
81 111ij'iidön Seiior 82

sas comunidades religiosas de su entor- que en Mal 1,6, el ya conocido emplec


no en el trato con sus dioses- dirigirse absoluto de 1a palabra para designar a
a Y ahve segun el modelo de 1a relaci6n Yahve.
humana siervo-Sefior y hacer afirmacio-
nes respecto a el segun este mismo 3. Corno f6rmula alocutiva, >adöniiy_
modelo. De igual nodo Israel puede «mi Sefior», esta testimoniado desde
ser designado, y de hecho lo es al me- antiguo. A diferencia de mrBtek, «rey»_,
nos a partir del Dtis, como siervo de por ejemplo, nuestro termino no servfa
Yahve (ThW V, 66s; ➔ <bd). La afir- originalmente para describir 1a esencü::
maci6n de que hablaremos en 2) se de Dios como Sefior soberano o J efe
emplea raramente y :10 de forma tipica; poderoso, sino que es un simple titulo
la f6rmula alocutiva 3 ), en cambio, se honorffico que usa cualquier inferior
emplea frecuentemente como f6rmula cuando se dirige a un superior suyo
fija; lo mismo se diga del empleo, tam- (Eichrodt I, 128; distinto Köhler,
bien formulario, de 1a palabra como Theo!. 12, quien se fija en Sal 105,21,
epiteto divino 4 ), el cual, en virtud de pasaje para el fundamental, donde el
1a peculiaridad de ese sefior, se va con- autor determina el sentido de la pala-
virtiendo en designaci6n absoluta (el bra tomando como criterio el paralelo
Sefior por excelencia, Sefior universal, mö'fel, «soberano», que no es identico
etcetera) y llega finalmente a sustituir en su significado; cf. tambien Baudis-
al mismo nombre divino 5). sin, loc. cit. II, 246). A este grupo per-
tenecen, junto a otros pasajes que no
2. Dentro de una afirmaci6n, 'iidön vamos a enumerar detalladamente (cf.,
seguido de sufijo personal, «su sefior», por ejemplo, la oraci6n de David en
aparece solo en el anuncio profetico 2 Sam 7,18-22.28s, donde >adönii-~
de castigo contra Efrafn en Os 12,15: Yhwh aparece 7 X, aunque en el resto
«por eso su Sefior va a descargar sobre de 1/2 Sm esta ausente), las viejas f6r-
ellos su delito de sangre»; aqui el voca- mulas textualmente seguras bi >adönäy,
blo, usado en su sentido pleno, intenta «con permiso, Sefiot>>(Ex 4,10.13; Jm
subrayar 1a paradoja de la desobedien- 7,8; Jue 6,15; 13,8; cf. Jue 6,13 bi
cia; semejante es tambien Neh 3,5: «sus >adöni),y >abäh>adönäyYhwh, «ah, mi
notables se negaron a poner su cuello Sefior Yahve» (Jos 7,7; Jue 6,22; otra,
al servicio de su sefior». Cf. tambien 8 X en Jr y en Ez, ➔ >abäh)(cf. tam-
Is 51,22: «tu Sefion>, en su sentido bien el empleo de >adönireferido a los
pleno, paralelo a «el que dirige los angeles en Jos 5,14; Zac 1,9; 4,4.5.13;
asuntos de su pueblo». 6,4; Dn 10,16.17.19; 12,8).
Las afirmaciones que contienen 1a EI plural «Yahve, Sefior nuestro» se
expresi6n «nuestro Sefior» (Sal 135,5; Iimita a Sal 8,2.10; esta expresi6n se
147,5; Neh 8,10; 1C<,30)deben ser con- acerca mucho a los nredicados divinos
sideradas, por el contrario, como va- que mencionamos en el siguiente apar-
riantes tardfas del uso formulario de tado.
'iidön como epiteto divino o como sus-
titutivo del nombre divino. 4. 'ädön, empleado absolutamente,
En Mal 1,6 «si yo soy sefior, <'.d6nde aparece ya desde antiguo como un epf-
queda mi respeto?, no se trata propia- teto divino fijo. Pero el significado no
mente de una designaci6n divina, sino sobrepasa, tampoco en este caso, el sen-
de una comparaci6n con un sefior (pa- tido indicado hasta ahora; asi, p01
dre, etc.) terreno. En Mal 3,1: «el Se- ejemplo, en el mandato sobre 1a pere-
fior a quien busdis», el empleo de grinaci6n de Ex 23,17 y 34,23, con el
hii'iidön esta condicionado por la con- titulo solemne hii'ädön Yhwh ()("löhe
traposici6n entre el Sefior y el mensa- Yisrii'el), «el Sefior Yahve (el Dios de
jero enviado por delante, aunque en el Israel)», y en la f6rmula usada tantas
puede resonar evidentemente, al igual veces por Isafas, y que se remonta a 1a
83 jii~ 'ädön Sefior 84

tradici6n jerosolimitana hii'ädön Yhwh sin); cf. ahora, mas detallado, Zimmer-
!•bä'öt (Is 1,24; 3,1; 10,16.33; 19,4; li, BK XIII, 1250-1258.1265.
cf. Wildberger, BK 62s). Muchos textos, y precisamente los mas
antiguos, son discutidos por razones de
En las inscripciones fenicio-punicas se crltica textual (sobre Am, cf. V. Maag,
aplica el epfteto 'dn a numerosas divini- Text, Wortschatz und Begriffswelt des
dades y se emplea con extraordinaria fre- Buches Amos [1951] 118s, y Wolff, BK
cuencia (Baudissin, loc. cit. III, 52ss; XIV /2, 122.161; sobre 1 Re 2,26, cf. los
DISO 5, con listas de las divinidades per- Comentarios).
tinentes al caso). El paso de tftulo a nom- No se puede tampoco decidir en muchos
bre propio se advierte en ciertos nombres casos concretos por que determinados au-
(cf. 'smn 'dn/'dn 'smn, «Esmun es Sefior», tores (o en su caso redactores) tienen pre-
con 'dnpl{, «'dn ha salvado») y, sobre ferencia por la expresi6n '"dönay Yhwh.
todo, en el dios de la vegetaci6n Adonis de Baumgärtel (loc. cit., 27ss) supone que Ez
Biblos, que muere y resucita (W. W. Bau- (217 X) evita conscientemente la designa-
dissin, Adonis und Esmun [1911]; 0. Eiss- ci6n divina Yhwh $'bii'öt (ligada al arca
feldt, RGG I, 97s; G. von Lücken, Kult del templo de Si6n y normal todavfa en
und Abkunft des Adonis: FuF 36 [1962] Jr) por la situaci6n del exilio, y que la
240-245). sustituy6 por '"dönay Yhwh en conexi6n
con el nombre cultico antiguo.
Dada que estos epftetos estan muy 5. EI paso de >adönay de epfteto
extendidos en todo el antiguo Orien- divino a designaci6n del ser divino, usa-
te (egipcio, nb; sumerio, en; acadico, da tambien de modo absoluto, en el
belu; arameo, mr'; hitita isga-), no es sentido de «Sefior por excelencia» o
necesario buscar una derivaci6n especial «Sefior de todo», esta facilitado por las
del tftulo 'ädön aplicado a Yahve, aun- formas de 'adön seguidas de un geniti-
que cabe muy bien pensar que la tra- vo que indica la extensi6n universal
dici6n jerosolimitana, a la que per- de esa soberanfa. Estos empleos super-
tenecen sin duda estas f6rmulas, este lativos, hiperb6licos, son conocidos
influida por el uso lingüfstico cana- tambien en el repertorio babil6nico de
neo (cf. tambien los nombres propios dtulos divinos (por ejemplo, bel bete,
como >adöniyyahü, >adönt!.ed.eq, >adönt- «Sefior de Sefiores», cf. Tallqvist 40-
qam, >adöniräm, formados con 'ädön, 57) e incluso reales (por ejemplo, junto
con sus correspondientes ugarfticos y a bel bele, tambien bel sarrani, «sefior
fenicios; cf. sup. I; Noth, IP 114ss). de los reyes»; bel gimri y bel kissati,
No sabemos cuando empez6 a usarse «sefior de 1a totalidad», cf. Seux 55-
la expresi6n >adönay Yhwh al margen 57 .90s ); no son, por tanto, sin mas,
de las f6rmulas alocutivas, es decir, testimonios de una fe monotefsta pura.
cuando se empez6 a emplear la expre- En el AT hebreo aparecen las expre-
si6n «el Sefior Y ahve» como nominati- siones «Dias de dioses y Sefior de se-
vo y no como simple f6rmula fija de fiores» (Dt 10,17; Sal 136,2s) y >adön
vocativo. Baudissin (loc. cit. I, 558ss; kol-ha'ar.es, «Sefior de toda la tierra»
II, 81ss) opina que >adönayha sido in- (Jos 3,ll.i3; Miq 4,13; Zac 4,14; 6,5;
troducido secundariamente en todos los Sal 97,5; 114,7 texto enmendado, cf.
pasajes junto o en lugar de Yhwh; Kraus, BK XV, 778-783; parte de estos
contra el, Eissfeldt defiende la antigüe- pasajes son probablemente preexHicos,
dad del empleo del termino en nomina- cf. Noth, HAT 7,25; H.-M. Lutz, Jah-
tivo (RGG I, 97); segun F. Baumgär- we, Jerusalem und die Völker [1968]
tel (Zu den Gottesnamen in den Bü- 94-96; segun Kraus, BK XV, 199, la
chern Jer und Ez: FS Rudolph [1961] expresi6n probablemente «ha sido to-
1-29), f6rmulas como kö 'ämar >adönay mada de las tradiciones cultuales de la
Yhwh y n•'üm >adönay Yhwh son ori- antigua ciudad de los jebuseos» ).
ginales en Jr y Ez (con J. Herrmann, märe>,el arameo bfblico equivalente a
FS Kittel [1913] 70ss, contra Baudis- 'adön, se emplea dos veces en la f6rmula
85 i':T!t'addir Fuerte 86

alocutiva märz, «Seiior mfo))•,dirigida al tfculo xup!lo<;: ThW III, 1081-1098;


rey (Dn 4,16.21) y ot:as <losveces seguido K. H. Rengstorf, art. Öisrn-oTY]'c;:Th W
de un genitivo en referencia a Dios: Dn 2, II, 43-48; K. G. Kuhn, art. :µ,l'Xipa•va0,ti.:
47 mare~ malkzn, «Sefior de los reyes», y ThW IV, 470-475; para ulterior 6:.-
5,23 mare'-s'mayyä, «Sefior del cielo».
Sobre los paralelos en las inscripciones bliograffa, cf. las teologfas del NT y
arameas (tftulo aplicado a reyes y dioses), los estudios sobre titulos cristol6gicos.
cf. Baudissin, loc. ci!. III, 57-61; DISO
166s{sobre el fenicio 'dn mlkm y el arameo E. }ENNI
mr' mlkn, «Sefior dcclos reyes», referido
a los reyes, cf. K. Galling, Eschmunazar
und der Herr der Könige: ZDPV 79
[1963] 140-151). EI Genesis ap6crifo de ,,7~ 'addir Fuerte
Qumran ha aumentado considerablemente
el mimero de veces que se emplea esta
expresi6n (con 1a escritura mrh), cf. Fitz- 1. La raiz 'dr, «ser fuerte, podero-
meyer, Gen. Ap. 69.75.88.116.220. so, magnffico», se limita al area cana-
nea (ugaritico: UT N. 92; WUS N. 95;
Cuando >adonäy,«el Sefior», se em- Gröndahl 90; fenicio-punico: DISO 5s;
plea fuera de f6rmulas alocutivas (unas Harris 74s).
70 X, principalmente en Is, Sal, Lam:
1 Re 3,10.15; 22,6; 2 Re 7,6; 19,23; De los modos verbales, el qal, «ser po-
Is 3,17.18; 4,4; 6,1.8; 7,14.20 y pas- deroso», y el piel, «hacer poderoso, glori-
sim; Ez 18,25.29; 21,14; 33,17.20; Am ficar», estan documentados solo en fenicio
5,16; 7,7.8; 9,1; Miq 1,2; Zac 9,4; Mal (DISO 5); por el contrario, el participio
1,12.14; Sal 2,4; 22,31; 37,13; 54,6 nifal, «magnifico»(Ex 15,6.11), y el l::ufil,
y passim; Job 28,28; Lam 1,14.15; 2,1 «manifestarse algo como magnifico» (=s
y passim; Dn 1,2; 9,3.9; Esd 10,3,
42,21), solo aparecen en hebreo.
donde hay que leer >adanireferido a
Esdras; Neh 4,8), existe 1a duda ante- Entre los derivados, el adjetivo 'ad-
riormente mencionada (IV/ 4) acerca de dir, «poderoso, fuerte, magnifico, prin-
1a autenticidad del texto. EI texto tal cipal», es el mas importante. En uga-
como esta presupone el significado ex- ritico y en fenicio-punico se encuentra
clusivo de «el Sefior XtX"t'' egoxnv».En con relativa frecuencia, incluso en el
el empleo de >adanäycomo sustitutivo lenguaje diario (por ejemplo, el ugari-
del nombre de Y ahve desde el siglo m tico aft adrt en 1a lista 119 [ = 107],
antes de Cristo (Bousset y Gressmann, lfnea 4.7.9.16.18, segun UT N. 92,
307ss), que se puede observar tambien «upper-class wife», cf. A. van Seims,
en los textos de Qumran (M. Dekor, Marriage and Family Life in Ugaritic
Les Hymnes de Qumran [1962] 195; Literature [1954] 19s.58s; en punico,
cf., en f6rmula afo.::utiva, lQH 2,20 y KAI N. 65, lfnea 2 = N. 81, lfnea 5:
passim con Is 12,l; Sal 86,12; lQH «desde los grandes hasta los pequefios
7,28 con Ex 15,11; fuera de f6rmulas entre ellos [los edificios]»; la rafz gdl,
alocutivas, lQM 12,8 con Sal 99,9; «ser grande», no existe en fenicio-pur:i-
lQSb 3,1 con Nm 6,26), y que final- co, mientras que en hebreo parece ser,
mente lleva al Q•re perpetuum >adonäy por su forma nominal y su uso, una pa-
en lugar del Tetragrama (,➔ Yhwh), la labra arcaica o arcaizante (Gulkowitsd1,
palabra pierde completamente su carac- 95).
ter originario de apelativo y se convier-•
te en un claro sustitutivo del nombre Corno femenino existe la forma 'addik-
con valot descriptivo. rret {< *'addirt-, BL 479), usada, por una
parte, con el sentido abstracto de «esplen-
dor» (Ez 17,8; Zac 11,3), y por otra, con
V. Sobre el empleo de 'ädon y el el significado concreto de «capa» (cf.
correspondiente xup!loc; en el judaismo H. W. Hönig, Die Bekleidung des Iie-
tardfo y en el NT, cf. W. Foerster, ar- bräers [1957] 66ss). Es imposible demos-
87 ,,,~ 'addir Fuerte 88

trar que tuviese el significadobase de «es- nea 19) como a personas (reyes: Sal
tar lejos» (GB 12a), del cual se hayan de- 136,18; cf. en fenicio, entre otros, KAI
rivado «esplendor» y «capa»; mas bien se N. 24, Hnea 5s; soberanos: Jr 30,21;
deberfa pensar, si es que 'addrkrcetperte- sefiores del rebafio = pastores: Jr 25,
nece a la rafz 'dr, que el atributo ha pasa-
do a ocupar el puesto de 1a cosa (lo es- 34.35.36; nobles: Jue 5,13-25; Jr 14,3;
plendido» < «el vestido [ esplendido]»). Nah 2,6; 3,18; Sal 16,3; Neh 3,5; 10,
El sustantivo 'cedcer,«esplendor» (?), es 30; 2 Cr 23,20; Ez 32,18 texto dudo-
discutido tanto exegetica como textual- so; en ugarftico WUS N. 92,2*b; en
mente (Zac 11,13; Miq 2,8 texto enmen- neopunico KAI N. 119, lfnea 4, y N.
dado 'addrkrcet, «capa[?]»); cf., sobre el 126, Hnea 7: «los poderosos de Leptis
particular, los Comentarios y recientemen- y el pueblo entero de L.», que corres-
te G. W. Ahlström, VT 17 [1967] 1-7. ponde al latin ordo et populus).
El nombre propio 'adrammcelcek(2 Re
19,37 = Is 37,38) tiene su correspondiente Los pasajes citados de Neh y de las
en fenicio ('drmlk = «Mlk es poderoso»; inscripciones muestran que el termino
Harris 75). En 2 Re 17,31, por el contra- se usa para una designaci6n personal
rio, el nombre divino hom6nimo debe con- indiferenciada socialmente, en el senti-
siderarse como una deformaci6n del acadi- do de «magnates» o semejante (E. Me-
co Adadmilki («Adad es rey») (Eissfeldt, yer, Die Entstehung des Judentums
KS III, 335-339; K. Deller, OrNS 34 [1896] 132s). Por eso, en 2 Cr 23,20
[ 1965] 382s). sirve como sustitutivo generico del es-
pedfico, pero no entendido, käri, «los
2. La extensi6n de este grupo de carios», de 2 Re 11,19.
palabras, si se prescinde de 'addcertet He aqui algunos terminos semantica-
en el significado de «capa» (10 X), se mente emparentados que aparecen jun-
limita casi exclusivamente a textos poe- to a 'addir: gädöl, «grande» (Sal 136,18;
ticos: nifal 2 X, hifil 1 X (textos, cf. cf. Is 42,21 ); mösel, «soberano» (Jr 30,
sup.); 'addir 27 X; ademas de Ex 15, 21; 2 Cr 23,20); gibbör, «heroe» (Jue
10 (El canto del Mar Rojo), Jue 5,13. 5,13); cf. ademas Sal 76,5. Tambien es
25 (El canto de Debora), 13 X en tex- significativo el opuesto fifir, «peque-
tos profeticos escritos en metrica y 7 X fio, minimo, joven» (Jr 14,3: «siervo»,
en el Salterio, aparece en prosa en 1 Sm cf. S. E. Loewenstamm, «Tarbiz» 36
4,8 (en boca de los filisteos), Neh 3,5; [ 1966-67] 110-115), que aparece tam-
10,30; 2 Cr 23,20 (con el significado bien en las inscripciones punicas cita-
de «nobles»); 'addcerEEt, «esplendor» das anteriormente, en 1).
2 X (textos profeticos, cf. sup. ). Inclu-
yendo 'cedEer(2 X), la palabra aparece 4. Corno gädöl, «grande» (- gdl),
44 x. y otros adjetivos que sirven para expre-
Cf. ademas Eclo 36,7 (hifil); 43,11; sar una actitud admirativa ante los po-
49,13 (nifal); 40,13; 46,17; 50,16 derosos, tambien 'addir, sin ningun
('addir); sobre los textos de Qumran, afiadido, se emplea para referirse a
cf. Kuhn, Konk. 2s. Dios y a todo lo divino (W. W. Baudis-
sin, Kyrios III [ 1929] 85s.120).
3. La potencia, fuerza y esplendor
es atribuida (lo mismo que en ugarftico En ugaritico (Texto 2001 [ = PRU V,
y fenicio) tanto a cosas impersonales 1], Hnea 7 adrt, referido probablemente a
(aguas: Ex 15,10; Sal 93,4s; cf. el uga- Astarte) y especialmente en fenicio-punico,
ritico gsm adr, «fuerte lluvia», en 2059 'dr y el femenino >drt son epftetos fijos
[ = PRU V, 59], Hnea 14; arboles: Is de diversas divinidades: en fenicio, B<l'dr,
10,34 texto dudoso, de distinto modo KAI N. 9b, Hnea 5 (Biblos, hacia el 500
antes de Cristo); 'skn 'dr, KAI N. 58 (Pi-
lo lee M. Dahood, Bibl 38 [1957] 65s; reo, s. m a. C.); Isis/ Astarte, KAI Nr.
Ez 17,8.23; Zac 11,2; barco: Is 33,21b; 48, Hnea 2 (Menfis, siglos III-II a. C.);
cf. el fenicio 'r1t dgn h'drt, «los esplen- en punico (y neopunico), Astarte, Tnt y
didos campos de trigo», KAI N. 14, H- B<l 'dr (DISO 5s; KAI II, 11.89; J.-G.
89 C1N 'ädäm Hombre 90

Fevrier, «Semitica» 2 [1949] 21-28; LXX se <leben destacar especialmente


A. Berthier y R. Charlier, Le sanctuaire ecw[JJ~O"'t'6,;
(6 X en Sal) y 1µ;Ey,a,;
punique d'El Hofra lt Constantine [1955] (➔ gdl).
14.237). EI predicado divino oriental y hele-
nistico, 1µ;Eya,,;«grande» (W. Grund-
Ya que Is 10,34 (cf. sup. 3) y 33,21a mann, art. 1µ;h,a,,;:ThW IV, 535-550),
son textual y exegeticamente muy du- que aparece en el NT en 1a f6rmula de
dosos, solo quedan los siguientes tex- aclaracion a Artemis de Efeso (Hch 19,
tos en que 'addzr o 'dr nifal/hifil estan 27s.34s) y que vuelve a sonar tambien
usados con valor teologico: Ex 15,6 «tu en Tit 2,13: «del gran Dios y Salvador
derecha, Y ahve, fuerte y magnffica»; Jesucristo», corresponde dentro de las
V. 11: «~quien es como tu, magnffico
lenguas semfticas no a gädöl, sino al
en santidad?»; 1 Sm 4,8: «~quien nos arameo rab (acadico rabu, fenicio rbt,
salvara de las mancs de ese Dios pode- «sefiora», como titulo) y al fenicio 'dr.
roso?»; Is 42,21: «Yahve quiso, por su
fidelidad, hacer grande y magnffica su E. }ENNI
ley»; Sal 8,2.10: «Yahve, Sefior nues-
tro, jque poderoso es tu nombre en to-
da la tierra!»; 76,5: «eres terrible, mag- C'1-~'ädäm Hombre
nffico»; 93,4: «mas imponente que las
aguas inmensas, mas que las olas del
mar, es imponente el Sefior en las al- l. a) 'ädäm, «hombre, hombres:•>,
turas». aparece solo en cananeo (hebreo y lite-
Estas afirmaciones sobre 1a diestra ratura posbfblica, fenicio-punico y uga-
de Yahve, sobre su nombre, su ley y rf tico) y esporadicamente en semftico
sobre el mismo no dan a entender un meridional (HAL 14a).
empleo formulario del termino. Deben
sefialarse las formas comparativas y su- En ugarftico adm, «hombres», aparece
perlativas de Ex 15,11 y Sal 93,4. Pero una vez en paralelo a lim ( = hebreo l''i5m,
«gente») en <nt [= V AB] II, 8, y tam-
no parece que 1a palabra tenga aquf un bien 1a expresi6n ab adm, «padre de la
matiz teologico especial ( en 1a traduc- humanidad», en el poema de Krt (➔ 'äb
cion espafiola usamos el termino «impo- IV /3a).
nente» o «magnffico») y tambien poco En fenicio-punico 'dm tiene tambien la
creemos que adquiera ese matiz por el forma plural 'dmn (DISO 4).
uso de los comparativos y superlativos. En arabe meridional antiguo, 'dm tiene
Si tenemos en cuenta el trasfondo el significado de «siervo» (Conti Rossini,
1006).
cananeo del termin::>, no es de admirar Sobre la forma 'ädäm del hebreo medio,
que aparezca con mayor frecuencia, cf. E. Y. Kutscher, PS Baumgartner [1967]
cuando se refiere a Yahve, en las anti- 160.
guas tradiciones je::osolimitanas influi- La cuesti6n sobre el origen de 1a pa1a-
das por 1a cultura cananea (1 Sm 4,8 bra no ha recibido todavia ninguna res-
en 1a narracion del arca; Sal 76,5 en un puesta definitiva (cf. los diccionarios y los
poema de Sion preexHico, cf. H.-M. Comentarios a Gn 2,7; especialmente
Lutz, Yahwe, Jeruralem und die Völ- Th. C. Vriezen, Onderzoek naar de Para-
dijsvoorstelling bij de oude semietische
ker [1968] 167s; 93,4 en un salmo Volken [1937] 63s.129-132.239).
real de Yahve tambien antiguo, cf. Vriezen (loc. cit.) presenta las tentati-
Kraus, BK XV, 648; cf. tambien el ver- vas que se han hecho para hacer derivar
so trimembre de Ex 15,11 y Sal 93,4 1a palabra del sumerio o del asirio-babil6-
con el paralelismo climatico conocido nico o para explicar 1a figura de Adan a
tambien en Ugarifl. partir de los nombres divinos o de figuras
mfticas (como portadores de 1a cultura a
imitaci6n de Adapa, segun de Liagre-Böhl)
5. Entre las numerosas traduccio- y llega a 1a conclusi6n de que ninguna de
nes de 'addzr que se encuentran en los ellas ha llevado a resultados convincentes.
91 C)~ 'ädäm Hombre 92

Dado que estas tentativas (cf. tambien riosa. S6lo en Ez aparece 132 X (de
GB 10a; KBL 12s) apenas han sido acep- ellas 93 textos son f6rmulas alocutivas
tadas o, mas bien, han sido rechazadas, dirigidas por Dios a los profetas: bten-
no las enumeraremos en este artkulo. 'ädäm). Prescindiendo de Ez, el termi-
Tambien se pregunta Vriezen sobre 1a
relaci6n entre 'ädäm y '"dämä (cf. Gn 2,7 no aparece con mayor frecuencia en dos
con un juego de palabras tipico del he- lugares: s6lo en Gn 1-11 46 X (y, por
breo): <'.nosencontramos aquf ante una el contrario, en Gn 12-50 no aparece
simple etimologfa popular, o se da entre mas que una: en Gn 16,12 pt&rte''adäm)
ambos terminos una relaci6n lingüfstica y en Ed 49 X . Aparte de estos casos
original? Las respuestas que se han dado se da una cierta acumulaci6n s6lo en
hasta el momento a esa pregunta son muy Prov (45 X) y Sal (62 X); por lo de-
diversas; mientras Köhler y otros piensan mas, la distribuci6n es puramente ca-
que 'ädäm se deriva claramente de '"dämä
(Theol. 237, nota 57; 240, nota 97), sual (Jr 30 X, Is y Job 27 X, Nm
Th. Nöldeke y otros piensan que ambas 24 X, Lv 15 X, Ex 14 X; los demas
palabras no tienen lingüfsticamente nada libros, por debajo de 10 X, y ausente
en comun (ARW 8 [1905] 161). Vriezen en Abd, Nah, Rut, Cant, Est y Esd).
llega a 1a conclusi6n de que la palabra b) ""nös aparece 42 X (Job 18 X,
debe explicarse o bien unicamente a partir
del hebreo (aqul'.entrarfa en juego el verbo Sal l3 X, Is 8 X; ademas, Dt 32,26;
'dm, «ser rojo»), o bien desde las diversas Jr 20,10; 2 Cr 14,10) y todas en textos
posibilidades que se dan en arabe. Para el poeticos (2 Cr 14,10, en cuanto parte
1a etimologfa mas probable es 1a que ofre- de una oraci6n, no constituye excep-
ce H. Bauer, ZDMG 71 (1917) 413; ZA ci6n). A ellas se afiade ""nös como nom-
37 (1927) 310s, partiendo del arabe 'adam bre propio en Gn 4,26; 5,6-11; 1 Cr
(at), «piel, superficie», que en arabe meri- 1,1.
dional y en hebreo, como pars pro toto,
ha recibido el significado de «hombre», EI arameo ""nas aparece 25 X (Dn
mientras que en arabe ha mantenido su 23 X, Esd 2 X; en Dn 4,14 debe leer-
significado antiguo. Segun eso, serfa posi- se la forma ""nasä en lugar del hebreo
ble establecer una relaci6n entre 'ädäm y plural >anäszm),bien con sentido gene-
'"dämä, «superficie de 1a tierra», pero una ral/ colectivo o bien individualizado,
relaci6n distinta de la que presupone el formando 1a expresi6n bar ""näs (Dn 7,
autor de Gn 2-3. Cf. tambien-'"dämä (1). 13; cf. C. Colpe, ThW VIII, 403ss con
Ese significadoarabe de «piel, cuero» ha
sido sugerido por G. R. Driver, JThSt 39 bibliografl'.a) o el plural b•ne ""näsä
(1938) 161 (HAL 14b; cf. Barr, CPT 154) (Dn 2,38; 5,21), tanto en textos poeti-
tambien para Os 11,4 (paralelo a 'ah"bä, cos como en no poeticos.
para el cual se postula tambien el signifi-
cado de «cuero», - 'hb I), perö no puede 3. a) 'ädäm tiene el significado co-
ser aceptado como seguro (cf. Wolff, BK
XIV /1, 258; Rudolph, KAT XIII/1, 210). lectivo «el hombre ( como genero ), 1a
humanidad, los hombres» y (a diferen-
Junto a 'ädäm aparece raramente en cia de - 'zs, «hombre») se emplea s6lo
hebreo la palabra ""nös, que se remonta en singular y en estado absoluto y nun-
a una rafa seml'.ticacomun, mientras que ca en sufijos. El «hombre individual».
en el arameo biblico ""näs es la pala- es expresado con bten-'ädäm, y el plural
bra normal para designar al «hom- «los hombres (individuales)» con b•ne/
bre( s )» (<*'unäs; cf. Wagner N. 19/ b•nöt (hä)'ädam (cf. L. Köhler, ThZ 1
20; P. Fronzaroli, AANLR VIII/19 [ 1945] 77s; id., Teol., 114s; - ben).
[ 1964 J 244.262.275; - 'zs I). El significado de la palabra se mantiene
invariado a lo largo de todo el AT. Pue-
2. a) La palabra aparece en el AT de ser usado en composiciones como
554 X (incluyendo Os 6,7; 11,4; 13,2, «sangre de hombre» (Gn 9,6; segun
pero sin contar el nombre personal KBL existen unas 40 composiciones de
Adan en Gn 4,25; 5,1.1.3.4.5; 1 Cr 1, este tipo ), tambien como genitivo que
l ). La distribuci6n de frecuencia es cu- sustituye a un adjetivo: «de forma hu-
93 CJ~'ädäm Hombre 94

mana» (2 Sm 7,14; Os 11,4), y en ex- 26. EI hombre es ""nös en contraposi-


presiones genericas que deben traducir- ci6n a Dios: Job 7,17; 10,4.5; 13,9; 32,
se por «alguien» (Lv 1,2 y passim), 8; 33,12; 36,25. Cercana a esta desig-
«todos» (Sal 64,10) y en negativo «na- naci6n esta la del enemigo en alguno,
die» (1 Re 8,46; Neh 2,12) (cf. tam- pasajes de los salmos: Sal 9,20.21; 10,
bien inf. 4j). 18; 56,2; 66,12; cf. 55,14. EI punto de
Corno frase hecha sefialemos 1a si- contacto lo muestra Sal 9,21: «los gen-
guiente: me'ädäm (we)<ad-b'hemä,«tan- tiles reconoceran que son hombres».
to hombres como animales» (Gn 6,7; Este mismo significado tiene, fuera de
7,23; Ex 9,25; 12,12; Nm 3,13; Jr 50, Sal y Job, otros seis pasajes del libro
3; 51,62; Sal 135,8). Otros textos en de Isafas: Is 13,7.12; 24,6; 33,8; 51,7.
que aparece en serie con b'hemä, «ani- 12; ademas, 2 Cr 14,10. Asf, pues, de
mal, bestia», son: Ex 8,13.14; 9,9.10. los 42 pasajes en que el termino apare-
19.22.25; 13,2.15; Lv 7,21; 27,28; Nm ce, 33 forman un unico grupo seman-
8,17; 18,15; 31,11.26.30.47; Jr 7, tico (cf. sobre esto inf. 4e-h).
20; 21,6; 27,5; 31,27; 32,43; 33,10.12; Del modo de empleo anteriormente
36,29; Ez 14,13.17.19.21; 25,13; 29,8; mencionado se alejan los siguientes p!:.-
36,11; Jon 3,7.8; Sof 1,3; Ag 1,11; sajes: Dt 32,26; Is 8,1; 56,2; Jr 20,
Zac 2,8; Sal 36,7; cf. Ecl 3,19. 10; Sal 55,14; 104,15; Job 5,7; 28,4.
EI correspondiente mas frecuente en Las pocas excepciones existentes se E-
paralelismo es - 'zf (III/ 4c), cf. 2 Re mitan a frases hechas o expresiones
7,10; Is 2,9; 5,15; 52,14; Sal 49,3; 62, compuestas: 'asre ""nös, «dichoso el
10; con >anäsimIs 2,11.17 y passim. hombre (Is 56,2; Job 5,17); l'bab ""nöf,
b) ""nös va siempre en singular y «coraz6n humano» (Is 13,7; Sal 104,
nunca lleva articulo. Es, al igual que 15); ptertef ""nös, «cincel human:>
'ädam, un concepto estrictamente colec- (normal entre los hombres)» (Is 8,1;
tivo, es decir, que significa siempre cf., sin embargo, Wildberger, BK X,
«hombres» o «los hombres»; una sola 311s); ""nös s'lömz, «mi hombre de con-
vez aparece individualizado: bam-""nös fianza» (Jr 20,10; cf. Sal 55,14, ""nos
(Sal 144,3). L. Köhler afirma que es un k"terkz, «hombre de mi rango» ). E1 que
termino «cuyö empleo va muriendo» ""nös en estas composiciones haya man-
(KBL 68a); quiza ,ea una afirmaci6n tenido su significado neutral parece que
exagerada, si tenemos en cuenta que en se debe al hecho de que, en un nivel
el tardfo libro de Job aparece todavfa lingüfstico antiguo, ""nös tenfa todavfa
18 X. Sin embargo, puede muy bien un empleo mas general y extenso. Fue-
decirse que su empleo tiene limites pre- ra de estos casos, ""nös conserva su sig-
cisos: aparece solo en textos poeticos, nificado neutral solo en Dt 32,26 y Job
siempre sin artkulo y con un campo 28,4; aquf me'"'nös, «(de) entre fos
semantico muy reducido. Tiene, pues, hombres», podrfa ser una expresi6n
los mismos lfmites que el vocablo hecha.
'ädäm (cf. sup. 4a): tampoco el vocablo Se debe dar este mismo sentido ge-
""nös aparece nunca en textos hist6ri- neral y neutral (cf. inf. 4j) a los pasa-
cos o en contextos hist6rico-salvfficos. jes en que '"'nös aparece como nombre
En Job y en Sal predominan con mu- propio (Gn 4,26; 5,6.7.9.10.11; 1 Cr::.,
cho los pasajes en que se habla del 1; cf. Westermann, BK I, a Gn 4,26).
hombre refiriendose a su mortalidad,
caducidad y limitac:6n: Sal 103,5: «los 4. a) EI AT no habla indiscrimina-
dfas del hombre son como 1a hierba»; damente de 'ädäm siempre que se trata
semejantes, 73,5; 90,3; 8,5 = 144,3; del homo sapiens. Reserva el vocablo
Job 7,1; 14,19; 25,6; 28,13. EI hom- para aquellas ocasiones en que se quie-
bre no puede ser justo (puro) ante re destacar, de uno u otro modo, el ca-
Dios: Job 4,17; 9,2; 15,14; 25,4; 33, racter de ser creado o un elemento con-
95 l:l}~ 'iidäm Hombre 96
creto de ese caracter; 'ädäm no es el criatura posee, en oposicion a Dios, una
hombre que aparece no importa donde: existencia limitada.
en la familia, en la polftica, en el que- c) Las narraciones sobre la creaci6n
hacer o en la convivencia ordinarios. del hombre (cf. E. Lussier, Adam in Gn
Se habla de 'iidäm en el AT solo cuan- 1,1-4,24: CBQ 18 [1956] 137-139) se
do se quiere hacer resaltar ese mas alla hallan en Gn 1,26-30 y 2,46-24.
de todas estas relaciones en su aspecto EI trasfondo historico-religioso de las
puramente humano. La espedfica ac- narraciones de 1a creacion muestra que
cion salvffica de Dios, la historia de 1a creacion del mundo y 1a creacion del
Dios con su pueblo, no tiene que ver hombre presentaban originalmente H-
con el 'ädäm. Con el hombre como cria- neas distintas de tradicion. Se ve, por
tura o con un elemento de su caracter ejemplo, que en las civilizaciones primi-
criatural tienen que ver no solo los <los tivas 1a creacion aparece casi exclusiva-
complejos literarios en que aparece con mente como creacion del hombre, mien-
mayor frecuencia el termino 'ädäm (Gn tras que en Egipto 1a creacion es fun-
1-11 y Prov), sino tambien los grupos damentalmente creacion del mundo, es
de textos que estan estrechamente rela- decir, cosmogonfa. La cosmogonfa pre-
cionados con estos en su contenido. No dominante en las civilizaciones desarro-
existen complejos literarios o de conte- lladas ha asumido en una fase posterior
nido fijos, ni en los libros historicos ni la creacion del hombre; asf aparecen las
en los profeticos, que reserven un pues- <los unidas en el Enüma Elis y Gn 1.
to fijo para 'iidäm. Gn 2, por el contrario, pertenece a la
tradicion de la creacion del hombre. No
b) EI vocablo 'ädäm tiene su lugar es, por tanto, exacto hablar de <los na-
propio en la historia de los orfgenes y, rraciones de 1a creacion, una mas anti-
en concreto, en aquellas secciones de gua (Gn 2-3) y otra mas reciente (Gn
Gn 1-11 que tratan del hombre en su 1); hay que considerar mas bien que el
devenir primordial: creacion del hom- paralelo de Gn 2 es solamente Gn 1,
bre (Gn 1,26-30 y 2,46-24), expulsion 26-30 y no toda la seccion Gn 1,l-2,4a.
del parafso (Gn 3 ), diluvio (Gn 6-9) y La interpretacion historico-tradicional
dispersion de los hombres (Gn 11,1-10). de Gn 1 deja ver todavfa la indepen-
Aparte de estas narraciones, el vocablo dencia original de Gn 1,26-30 (Wester-
aparece solo en 4,1 (hä'ädäm).25 y 5,1. mann, BK I, 198ss).
1; pero aquf 'ädäm se ha convertido en Gn 2-3 es una unidad literaria en-
nombre propio (o esta camino de ha- samblada por el yahvista, pero detras de
cerlo ). La frecuente presencia del voca- ella se pueden reconocer todavfa clara-
blo en estas narraciones de los odgenes mente <los narraciones independientes:
y su limitacion a las mismas indican una narracion de la creacion del hom-
que 'ädäm designa en el AT al hombre bre en 2,46-24 y la narracion de 1a ex-
(en sentido colectivo) antes y fuera de pulsion del jardfn 2,9.16.17.25; 3,1-24.
todas las determinaciones, que comien- La primera pertenece como tema al gru-
zan con los nombres de las genealogfas, po de narraciones sobre la creacion del
y antes de la division de la humanidad hombre, la segunda explica 1a limita-
en pueblos que empieza en Gn 11 o en cion del hombre. Al ensamblar ambos
las listas de los pueblos. Las narracio- motivos, el yahvista ha puesto de .re0
nes que hablan del hombre en este sen- lieve 1a interrelacion de ambos temas
tido se dividen en <los grupos funda- fundamentales.
mentales: tratan de la creacion del hom- Ambas presentaciones de 1a creacion
bre c) y de los Hmites del ser humano del hombre en Gn 1,26-30 y 2,46-24 tie-
en las narraciones sobre su culpa y cas- nen lo siguiente en comun: 1) el hom-
tigo d). Contienen las <losafirmaciones bre <lebe su existencia a Dios, 2) desde
fundamentales que el AT hace sobre el el comienzo es entendido como hombre
hombre: es criatura de Dios, y como en la comunidad, 3) junto con la crea-
5
97 CJ~'ädäm Hombre 98

ci6n va unida tambien 1a provisi6n de afirman que Dios provee de alimento a


alimentos para el hombre, 4) se le da sus criaturas.
el dominio sobre los animales y sobre 4) En contraposicion con otras pre-
el resto de lo creado. P afiade ademas sentaciones de 1a creaci6n del hombre,
las afirmaciones especiales de que 5) en especial sumero-babilonicas, el AT
Dios ha bendecido al hombre y de que en J y en P afirma que el hombre ha
6) lo ha hecho conforme a su imagen sido creado no para servir a los dioses,
(- stF!Eem). es decir, para el culto, sino para domi-
1) Ninguna de las dos presentacio- nar sobre los animales (l,26b.28b; 2,
nes afirma propiamente que Dios cre6 19.20) y tambien sobre el resto de las
al primer hombre (a los primeros hom- criaturas (1,28) y para trabajar 1a tierra
bres ). La creaci6n del hombre es mas (2,15; cf. 2,5b). EI quehacer cultural,
bien una afirmaci6n protohist6rica, es es decir, el quehacer sobre 1a tierra, ha
historia experimentable y documentable sido instituido, por tanto, en y junto
del mas alla. Se afirma que 1a humani- con 1a creaci6n del hombre. Este tra-
dad y, por tanto, cada hombre <lebe bajo cultural no se puede separat del
su existencia a Dios, ni mas ni menos. ser humano del hombre.
EI hombre creado por Dios se convierte 5) EI P habla expresamente de la
en Adan (nombre) solo cuando comien- bendici6n del hombre en conexion con
za la serie de generaciones (4,1.25; 5, su creaci6n (1,28). Lo que P afirma de
1); el hombre creado de las narraciones modo conceptual J lo presenta por me-
de la creaci6n no es un hombre dentro dio de una narracion: 1a fecundidad,
de una serie determinable. La narra- implicita en la bendicion, se realiza en
ci6n de 1a creaci6n del hombre viene a 1a continuidad de generaciones, en la
decir, mas bien, que el hombre se da concepci6n y generaci6n de 1a descen-
solo como criatura de Dios; es imposi- dencia (4,1.2.25). EI hombre creado por
ble abstraer al hombre de su caracter Dios ha sido creado como un ser que
de ser creado. EI hombre es lo que es continua en una serie de generaciones.
en cuanto criatura ::leDios. 6) Existen muchos intentos de ex-
2) La creaci6n del hombre para plicar la afirmacion de que Dios ha
formar comunidad es presentada de for- creado al hombre a su imagen; cf. sobre
ma lapidaria en Gn 1,26-30: «como esto, Westermann, BK I, 197ss. Ahi 1a
hombre y mujer los cre6~>.En Gn 2, interpretaci6n se basa en un trasfondo
4b-24 esta comunidad constituye 1a fi- hist6rico-religioso: Dios cre6 al hombre
nalidad de 1a narraci6n: el hombre for- como su correspondiente, como su co-
mado por Dios de la tierra (2,7) no es rrelativo, de tal forma que entre esta
todavia 1a criatura que Dios queria criatura y su creador pudiera suceder
( «no esta bien ... », 2,18); solo tras 1a algo, que la criatura pudiera oft a su
creacion de 1a mujer se ha conseguido creador y responderle. Esta precisi6n
de verdad la creaci6n del hombre. El J tiene un caracter explicativo; no afiade
ha destacado, pues, de una manera es- nada a la creaci6n del hombre; aclara,
pecial este aspecto de 1a creaci6n del mas bien, que es lo que quiere decir
hombre, a saber: que el hombre alcanza el caracter criatural del hombre ( asi
su propia identidad en la comunidad tambien, por ejemplo, K. Barth, Kirch-
(cf. sobre esto, Pedersen, Israel I/II, liche Dogmatik III/1 [1945] 206s).
61s). Aunque esta afirmaci6n explicita falta
3) Segun ambas narraciones, el incluso en J, 1a idea aparece en el me-
hombre se alimentaba en un principio diante la union de 1a historia propia-
de vegetales ( 1,29; 2,8.9.15); 1a alimen- mente dicha de 1a creacion (2,4-24) con
taci6n con carne se da solamente en la narraci6n de 1a transgresi6n del man-
conexi6n con el alejamiento de Dios. dato y de 1a expulsion del jardin: Dias
A este tema pertenecen todos los pasa- ha creado al hombre para que suceda
jes, especialmente en los Salmos, que algo entre el y su criatura.
99 CJ~'ädäm Hombre 100
d) Las narraciones sobre el pecado Solo estas tres afirmaciones unidas entre
y el castigo forman un segundo grupo. sf pueden darnos lo que la narracion quie-
AlH donde hay una narraci6n de la crea- re decir. Y una interpretacion que defien-
ci6n del hombre o una afirmaci6n so- da que de un estado paradisfaco de ino-
bre el ser creado del hombre, va siem- cencia se paso por el «pecado original» a
un estado de humanidad cafda, no respon-
pre acompafiada por narraciones y afir- de ni al texto ni al sentido de 1a narra-
maciones que hablan de la limitaci6n cion. En la narracion, el mandato, 1a trans-
del hombre. Ambas aparecen unidas por gresion y e1 castigo son todos ellos de
un contraste: ~por que el hombre, a igual modo acontecimiento primordial, que
pesar de ser criatura de Dias, esta tan no se puede transferir a ningun perfodo
limitado en su existencia? Las respues- de 1a historia. El nombre de «pecado ori-
tas a esta pregunta pueden ser diver- ginal», que introdujo en la interpretacion
sas; en el AT -como en otros muchos de la narracion un matiz un poco diverso
(aunque de enormes consecuencias), nacio
lugares- se ve la explicaci6n en un en e1 judaismo tardfo (4 Esd).
pecado del hombre.
La posibilidad humana de pecar, que
pertenece a la historia de los origenes, re-
La narracion de la expulsion del jardin cibe en la narracion del diluvio en Gn 6-9
en Gn 3 contiene como Hnea directiva el un aspecto nuevo. Mientras en Gn 3 (y 4)
simple hecho: Dios coloca a los hombres se contempla 1a transgresion de un solo
creados por el en un jardin, en el que hombre, en Gn 6-9 se tiene en cuenta el
los deja alimentarse de todos los frutos; fenomeno de la humanidad, que consiste
solo de un arbol les prohibe comer. Los en que un grupo, toda una comunidad de
. hombres, sin embargo, comen de los frutos hombres, puede fallar y pecar. Aquf apa-
de ese arbol y entonces son expulsados del rece tambien por primera vez la posibili-
jardin. Con ello son alejados tambien de dad de que el creador aniquile su creacion.
Dios, y esta lejanfa de Dios lleva consigo Esta posibilidad esta ya presente potencial-
el ser limitados de forma multiple. Esta H- mente desde e1 momento en que el mun-
nea fundamental ha sido enriquecida con do, y la humanidad, tiene un creador: el
una serie de diversos motivos que se le creador, en cuanto tal, tiene la fuerza de
han insertado y que antes pertenecfan a destruir de nuevo su obra. Por eso las na-
otras narraciones independientes de pareci- rraciones del diluvio (o el incendio uni-
da tematica; asi, sobre todo, e1 motivo del versal) estan tan extendidas por toda 1a
arbol de la vida, conocido tambien fuera tierra como las narraciones de la creacion.
de esta narracion (por ejemplo, en el poe- Aquf esta fundado el esquema tiempo pri-
ma de Gilgames y en el mito de Adapa); mordial-tiempo final: a la posibilidad de
asf tambien cada uno de los oraculos de decadencia del genero humano corresponde
castigo que explican la limitacion del hom- 1a posibilidad de su aniquilacion. En la
bre y quiza tambien la escena de la tenta- apocaliptica, por tanto, al igual que en los
cion por obra de 1a serpiente. primeros tiempos, se trata de la huma-
Lo que J quiere decir con estas narra- nidad.
ciones se puede resumir brevemente asf: Gn 6-9 ofrece los siguientes datos para
1) No solo su caracter de criatura, sino la comprension del hombre: 1) La huma-
tambien la limitacion de la existencia hu- nidad que se propaga tiene la posibilidad
mana esta fundada en un acontecimiento de oue con el numero crezca 1a corrup-
original entre Dios y el hombre. 2) La cion. 2) El creador tiene la posibilidad de
transgresion del mandato divino y su cas- destruir la humanidad por el creada. 3) Con
tigo son acontecimientos de los origenes el diluvio y 1a salvacion de un hombre de
que deben ser dejados con su caracter de ese diluvio se afiade a la existencia hu-
enigmaticos e inexplicables. La culpa y el mana la vida salvada o preservada en las
castigo determinan al hombre en cuanto grandes catastrofes. 4) La promesa de que
tal; no hay ningun ser humano que no no sobrevendra una catastrofe mundial
participe de ellos. 3) Dios da un sf al hom- «mientras haya tierra» fundamenta 1a his-
bre que ha pecado contra el. Aunque lo toria de la humanidad, que incluye corrup-
aleja de su cercanfa y con ello le da un cion (parcial) de todo un grupo y catas-
ser limitado por e1 cansancio, los dolores trofes (parciales). Y con esto, tambien la
y 1a muerte, sin embargo le deja 1a vida y salvacion y 1a preservacion se convierten
le permite prolongarla en e1 tiempo. en fenomenos de la humanidad.
101 Cil(
TT
'adäm Hombre 102

En la narraci6n de la construcci6nde 1a
humano». De forma parecida hablan deI
torre de Babel se habla de una extralimita-
ser humano 2 Sm 7,14 y Os 11,4.
ci6n particularmente peligrosa para la hu- Pero el hombre tampoco tiene esta
manidad, consistente en 1a autosuficiencia
dignidad en si mismo, sino quese basa
del hombre en el ambito del desarrollopo-en el hecho de que Dios se ocupa de
Htico (ciudad y torre) y tecnico (que en
cuanto tal es aceptado). Aquf el castigo los suyos: «~Que es el hombre (""nös)
«gracioso»,que permi~e1a continuidad de para que te acuerdes de el, y el hijo
de hombre (ba:n-'ädam) para que te
la vida, consiste en l.i dispersi6n y la alie-
naci6n entre los hombres. ocupes de el?» (Sal 8,5). Muchos pasa-
jes hablan de esta protecci6n del hom-
e) Existe una serie de textos en que bre por parte de Dios; el es el «guar-
se recuerda la creaci6n del hombre o se dian del hombre» (Job 7,20); con esta
menciona el motivo de la creaci6n, por protecci6n y este cuidado realiza el «sus
ejemplo, Dt 4,32:. «desdtc;el dfa en que milagros para con los hijos de los hom-
Dios cre6 al hombre sobre la tierra», bres» (Sal 107,8.15.21.31; ademas, Sal
o Ex 4,11; Is 17,7; 45,12; Jr 27,5; 36,7.8; 80,18 y passim).
Zac 12,1; Sal 8,5ss; 139,13ss; Job 15, f) Lo que el hombre realmente es
7; 20,4; Prov 8,31 {la sab:idurfa en la aparece en el AT en especial en su
creaci6n: «y me complada en los hom- ser frente a Dios, en su distancia con
bres» ); Dt 32,8 (a1usi6n a 1a separa- respecto a el y en su dependencia de
ci6n de los pueblos). el. En los pasajes que presentan este
Estan en estrecha relaci6n con el ca- empleo de 'adam (unos 60 textos) hay
racter criatural del hombre las afirma- un aspecto de central importancia: 1a
ciones en las que se atribuye al hombre comprensi6n del hombre en el AT no
un vaior o una dignidad en tuanto cria- parte de un ser que existe en si mismo,
tura, valor y dignidad que <leben ser apoyado en su propia existencia, y que
en un segundo momento entra de un
custodiados y defendidos. Se defiende
modo u otro en relaci6n con Dios;
la vida del hombre porque es criatura
de Dios (Gn 9,5s). Lo mismo se presu- 'adäm designa mas bien a unser huma-
no que esta relacionado con Dios. EI
pone tambien en las leyes: «el que da hombre, por tanto, no puede ser enten-
muerte a un hombre ... » (Lv 24,17.21).
dido en cuanto tal si no se ve su exiE-
Cuando en Gn 9,6, como fundamen- tencia como existencia frente a Dios.
to de todo esto, se menciona el hecho A este caracter criatural del hombre,
de que el hombre ha sido creado a tal como es presentado en la historia
imagen de Dios, se nos .esta presentan- de los origenes, se debe el que en es-
do el punto de partida del concepto tos textos se vea la relaci6n entre Dios
moderno de la «dignidad del hombre». y el hombre como una oposici6n. Su
Esta se apoya en que el hombre es un estar frente a Dios hace al hombre ne-
ser creado y su fuerza radica en la pro- cesariamente limitado, y si este despre-
tecci6n que asiste al hombre como cria- cia u olvida dicha limitaci6n corre u:i
tura de Dios. Tambien frases como 1a riesgo que le afecta en su mismo ser
de Hab 1,14: «cuando el (el conquista- humano: «ningun hombre que me haya
dor) trata a los hombres como a los visto vivira» (Ex 33,20).
peces en el mar», inplican ut;ta concep-
ci6n de la dignidad del hombre. Esta En un oraculo de Is contra la polftica
se manifiesta en el hecho de que «el de alianza con Egipto se llega a una ex-
hombre no vive solo de pan» (Dt 8,9) presi6n especialmente fuerte y unica ce
o en la lamentaci6n <<soyun gusano y lo que estamos diciendo: «pero Egipto es
no un hombre» (Sal · 22,7) y, fuerte- hombre y no dios... » (Is 31,3). En 31,8
vuelve a aparecer el vocablo en sentido
mente desarrollada, en el Cantico del parecido: «Asur caera a espada no-de-
Siervo en Is 52,14: «porque desfigura- hombre, por espada no-de-hombresera de-
do no pareda hombre ni tenfa aspecto vorado». Ezequiel volvera a tomar 1a fraEe
103 C1N >ädäm Hombre 104

de Is 31,3 en el discurso del prfncipe de Dios · a 1a esfera de la humanidad, al


Tiro (Ez 28,2.9). Se debe notar que los igual que en Mal 3,8: «iPuede un
dos pasajes isaianos son ampliacionesde la hombre engafiar a Dios?». Pero estas
forma profetica empleada: en estas amplia-
ciones el profeta supera 1a forma literaria frases muestran tambien que este cui-
preestablecida y aporta algo nuevo, espe- dado por dejar bien marcados los Hmi-
dfico, en su mensaje. La amonestaci6ncon- tes entre Dios y el hombre no ha lleva-
tra el pacto con Egipto en Is 31,1-3 se do a determinaciones ontol6gicas. No
basa propiamente en el anuncio, que suena se hacen afirmaciones abstractas sobre
en v. 3b, de que el «protector» sera ani- el ser de Dios ni söbre el ser del hom-
quilado. Isafas amplfa esta fundamentaci6n bre. La oposici6n entre Dios y el hom-
refiriendose a 1a limitaci6n de todas las bre se mantiene siempre como una opo-
potencias humanas, limitaci6n que perte- sici6n en el acontecer, nunca como una
nece al mismo ser humano. La misma indi-
caci6n aparece en 31,8: Asur sera aniqui- oposici6n en el ser. Por eso faltan com-
lada, pero no por espada de hombre (por pletamente afirmaciones que expresan
ejemplo, de Egipto); solo el No-hombre, el una diversidad entre el modo de ser de
creador, el que en cuanto creador es tam- Dios y del hombre. La oposici6n se
bien sefior de la historia, aparece aqul'.en presenta como muy importante cuando
acci6n. La frase «Egipto es hombre y no el hombre se halla ante 1a decisi6n de
Dios», por tanto, es una afirmaci6n que elegir en quien debe confiar, es decir,
se basa en el caracter criatural del hom- cuando el confiar en Dios se opone de-
bre; es independiente de la espedfica his-
toria de Dios con Israel. cididamente al confiar en el hombre: Jr
Al mismo contexto pertenece el estribi- 17,5; Miq 5,8; Sal 36,8; 118,8; 146,3;
llo de Is 2,9.11.17; 5,15: «el var6n sera «pues la ayuda del hombre no vale
humillado, el hombre sera abajado... » (y nada» (Sal 60,13; 108,13); es preferi-
semejantes). Wildberger, BK X, 103s, se- ble caer en manos de Dios que en
fiala con raz6n que esta frase de la humi- manos del hombre (2 Sm 24,14 = 1 Cr
llaci6n del que esta elevado no pertenece 21,13 }; si se conffa en Dios, no hay
propiamente al lenguaje profetico: «Isafas motivo para temer al hombre (Is 51,
cita indudablemente un dicho sapiencial,
formulado en imperfecto consecutivo en el 12).
v. 9 y usado en forma mas original en 2, La misma oposici6n se manifiesta en
17 y en 5,15». EI autor remite al mismo la decidida prohibici6n de hacer image-
paralelismo entre 'zsy >ädämen Prov 12, nes de Dios: las imagenes de los dioses
14; 19,22; 24,30; 30,2; Sal 49,3: «En es- son obra de manos humanas (2 Re 19,
tos proverbios la humillaci6n y el doble- 18 = Is 37,19; Sal 115,4; 135,15; Jr
gamiento aparecen como consecuencia de 16,20: «jc6mo puede un hombre hacer-
la arrogancia» (cf. tambien Jr 10,14; 51, se dioses!»; cf. Is 44,11.13).
17). Cuando Is 2,12-17 anuncia el «dfa»
que llegara para los soberbios y arrogantes Al mismo contexto pertenece 1a f6r-
y en el que solo Yahve sera elevado y mula que dirige Dios al profeta Eze-
exaltado, haciendo uso para ello de un quiel: «Tu, hijo de hombre», que apa-
dicho sapiencial que coloca al hombre y a rece mas de 90 X . Cf. sobre esto Zim-
Dios uno freute a otro, vemos que el len- merli, BK XIII, 70s: «EI acento cae
guaje profetico y el sapiencial han sufrido sobre la palabra 'ädäm, junto al cual se
una alteraci6n: la extensi6n del anuncio oye de forma implicita el contrapuesto
de juicio, que propiamente valfa para Is- >el(Is 31,1; Ez 28,2)». Se trata, pues,
rael, a todos «los hombres y varones» esta
condicionada por la oposici6n Dios-hombre de la ·misma contraposici6n entre Dios
que prohfüe toda extralimitaci6n. y el hombre que aparece en Is 31,3 y
2, 11.17, solo que aquf es el mismo
La misma oposici6n aparece en otros profeta el que es contrapuesto a Dios
lugares: «Dios no es hombre (>zs)para como simple y limitada criatura.
que pueda mentir, ni hijo de hombre g) El hecho de que se considere al
(bam-'ädäm) para que pueda arrepen- hombre y al animal como pertenecien-
tirse» (Nm 23,19; cf. 1 Sm 15,29). En tes al grupo comun de los seres vivien-
estas frases se rechaza la reducci6n de tes tiene su fundamento en la creaci6n
105 ciN
TT
'ädäm Hombre 106

del hombre. En J la creacion de los ani- h) EI hombre comparte con el ani-


males esta muy relacionada con 1acrea- mal su caracter de ser pasajero;el Ecle-
cion del hombre (Gn 2,7.18-24) y en P siastes habla expresamente de ello en
tanto los animales como el hombre re- una ocasion: «pues el destino de los
ciben 1a bendicion del creador (Gn 1, hijos de los hombres es semejante al
22.28). Tambien en cl diluvio hallamos destino de los animales» (3,19; cf. Sal
juntos a los animales y a los hombres 49,13 ). Tambien este caracter de tran-
(Gn 6,3; 7,23). Esta correspondencia sitoriedad se funda en los acontecimien-
entre el hombre y el animal recibe su tos originales (Gn 3,19.24), lo mismo
expresion en 1a frase hecha: me'ädäm que 1a falibilidad y maldad del hombre
<adb•hemä, «tanto hombres como ani- (en las narraciones del pecado y casti-
males» (cf. sup. 3). go ), que con frecuencia estan unidas
En otros muchos contextos aparecen con la caducidad.
juntos los hombres y los animales, sin Se menciona esta caducidad, como
usar 1a f6rmula citada: al tratar de 1a simple constatacion, en textos como
redencion de los primogenitos de hom- Nm 16,29: «si estos mueren de muerte
bres y animales (Ex 12,12; 13,2.13.15; natural, segun el destino de todos los
Nm 3,13; 8,17; 18,15), del botin de hombres» (parecido en Ez 31,14; Sal
guerra (Nm 31,11.26.35.40.46; Jos 11, 73,5; 82,7; cf. tambien Jue 16,7.11.17).
14), de 1a dedicacion al culto de parte EI tema de 1a transitoriedad del hom-
de ese botin (Nm 31,28.30.47). Lo mis- bre tiene su lugar privilegiado en las
mo que al hablar de 1a creacion, tam- lamentaciones sobre 1a transitoriedad,
bien al tratar de 1a destruccion se men- que son ampliaciones de las lamenta-
ciona con frecuencia juntos al hombre ciones en primera persona (singular y
y al animal; asf en las plagas de Egipto plural) (Sal 39,6.12: «es un soplo, todo
(Ex 8,13.14; 9,9.10.19.22.25; 12,12; lo quese llama hombre»; 49,13.21; 62,
Sal 135,8); hombres y animales seran 10; 89,48; 90,3; 144,4; Job 14,1.10;
destruidos en la cafda de Babilonia (Jr 25,6; 34,15; Is 2,22). Estas lamenta-
50,3 ). La destruccion total abarca con ciones sobre la transitoriedad han teni-
frecuencia a hombres y animales (Jr 36, do un desarrollo especial en el libro de
29: «desolara este pafs y aniquilara a Job, sobre todo en 14,1-12. Tampoco
sus hombres y animales»; tambien Jr aquf se puede decir que el vocablo
7,20; 21,6; 27,5s; 50,3; 51,62; Ez 14, «hombre» como tal pertenezca a la
13.17.19.21; 25,13; 29,8; 38,20; Sof 1, lamentacion; por el contrario, 'ädäm se
3; Ag 1,11; solo hombres en Zac 11, encuentra solo en la ampliacion, en 1a
6). A hombres y animales afecta 1a pe- que esta inserta 1a especial lamentacion
nitencia impuesta en relaci6n con el del sufriente, de modo que este se ve,
anuncio de destruccion que aparece en con su sufrimiento, como partfcipe de
Jon 3,7.8; tambien en 1a acusacion de la transitoriedad comun a todos los
Habacuc contra el conquistador apare- hombres.
cen ambos unidos (Hab 2,8 y 17). Es Esta nulidad o caducidad esta en es-
curioso notar que los anuncios de des- trecha relacion con la falibilidad del
truccion de hombres y animales apare- hombre o con su maldad, lo mismo en
cen solo en las plagas de Egipto y Gn 1-11 que en Job 14,1-12 (v. 4:
luego en los profetas a partir de Jere- «2quien sacara pureza de lo impuro?
mfas. Tambien en las promesas que se jNadie!»), y corresponden una a otra
refieren al tiempo que sucedera al jui- en Sal 90,7-9 (cf. Nm 5,6: «pecados,
cio, hombres y animales son menciona- como los que el hombre comete» ). Esta
dos con frecuencia juntos: Ez 36,11: estrecha correlacion explica el hecho cu-
«multiplicare en vosotros hombres y rioso de que en las lamentaciones indi-
animales»; tambien Jr 31,27; Zac 2,8; viduales (y en otros lugares) se hable
8,10 (solo hombres: Jr 51,14; Ez 36, del «hombre» solo en el contexto de
10.12.37.38; Miq 2,12). los enemigos, los impfos (Sal 140,2:
107 C~l5'ädäm Hombre 108

«salvame de los hombres malos, Yah- hombre es comer y beber y disfrutar


ve»; muchos casos semejantes: Sal 12, del producto de su trabajo»; 3,13.22;
2.9; 57,5; 116,11; 119,134; 124,2; Job 5,18: «recibir su parte y alegrarse»; 7,
20,29; 27,13; 33,17; 34,30; frecuente- 14; 8,15; 11,8). Esta afirmaci6n de 1a
mente en los Proverbios, cf. Prov 6,12; alegrfa de vivir o del goce de 1a vida
11,7; 12,3; 15,20; 17,18; 19,3; 21,20; es acentuado frecuentemente como una
24,30; 28,17; 23,28; es mucho menos afirmaci6n del ser creado por Dios (2,
frecuente que en los Proverbios se ha- 24; 3,13; 5,18; 7,14; 8,15). Precisa-
ble de 'ädäm con referencia al hombre mente en esa afirmaci6n del momento,
sabio e inteligente, cf. Prov 12,23.27; en la alegrfa de las cosas agradables de
16,9; 19,11.22; 28,2; cf. Job 35,8). la vida, puede el hombre, aun recono-
i) En el libro del Eclesiastes el tema ciendo 1a limitaci6n de su ser, afirmar
de 1a transitoriedad o caducidad del a su creador.
hombre se radicaliza de tal forma que La comprensi6n del hombre del Ecle-
no se trata de una simple constataci6n siastes tiene su expresi6n 3) mas clara
o lamentaci6n, sino del resultado de en 8,17: «Despues observe todas las
una reflexi6n quese ha ocupado (1,13) obras de Dios: e1 hombre no puede
de investigar a fondo acerca de la hu- averiguar lo que se hace bajo e1sol. Por
manidad (2,3). Tambien este libro se mas que e1hpmbre se fatigue buscando,
remonta a los sucesos originales; 1a ca- no lo averiguara...». E1 Eclesiastes ha
ducidad esta en tensi6n con el caracter comprendido que el hombre no puede
criatural del hombre, y ahi es donde llegar a una comprensi6n total de Dios
tiene su puesto el pecado: 7,29: «mira y, en correspondencia, a 1a compren-
lo que encontre: Dios hizo al hombre si6n de la totalidad de cuanto acontece.
equilibrado, y el se busc6 preocupacio- Pues el hombre ha de plantearse lo si-
nes sin cuento», cf. 9,3. Con esta com- guiente: la limitaci6n de la existencia
prensi6n del hombre como criatura, e1 humana determina la comprensi6n de su
Qohelet salva, a pesar de su escepticis- ser y el conocimiento de Dios. Solo
mo, la uni6n con la teologfa (cf. 3,11; dentro de estos Hmites puede un ser
7,29; 8,17). humano tener sentido, s61o dentro de
El aspecto fundamental de su com- estos Hmites puede tener sentido ha-
prensi6n del hombre es 1) el reconoci- blar de Dios.
miento radical de la nulidad del hom- j) En todos los modos de empleo
bre, de su ser-para-la-muerte. En su ca- de 1a palabra estudiados hasta ahora se
ducidad, el hombre se parece a los ani- podfa reconocer una relaci6n al caracter
males (3,18.19.21). EI verdadero ser criatural del hombre y a todo lo que
del hombre aparece mas en el duelo que este significa; pero e1AT conoce tam-
en 1a alegrfa (7,2). Ese ser-para-la- bien un empleo neutral de 1a palabra
muerte recibe mayor fuerza por e1he- en el que no aparece esa relaci6n; en
cho de que la muerte tiene un caracter ese empleo la palabra tiene un sentido
de sorpresa (8,8; 9,12). tCual es, pues, tan extenso y poco preciso como en
el sentido de ese ser que corre hacia la nuestras lenguas modernas.
muerte? 2) Lo que el hombre consigue En un grupo de dichos de los Prover-
en su vida por medio del trabajo y la bios se habla del ser y del actuar del hom-
investigaci6n debe ser abandonado al bre en forma muy general. Son dichos que
final ( 1,3: «tque saca el hombre de to- recogen observaciones sobre el hombre; asf,
das las fatigas que lo fatigan bajo el Prov 20,27: «el respiro del hombre es una
sol?»; 2,12.18.21.22; 6,ls.10.11.12; 7, lampara de Yahve» (parecido 27,19.20), u
14; 10,14; 2,5). Precisamente en vista observaciones y experiencias de 1a convi-
vencia humana, que afectan en la mayoria
de la fatiga, vanidad y caducidad del de los casos al hombre; asf, 18,16: «los
ser humano, adquiere un sentido e1 regalos abren caminos al hombre», ademas
presente, la afirmaci6n de lo simple- 16,1; 19,22; 20,24.25; 24,9; 29,23.25; d Is
mente dado (2,24: «el unico bien del 29,21; Sal 58,2; Job 5,7.
109 m~,N>adämä Tierra, suelo llC

Tambien en otros lugares se encuentrano en expresiones como «dichoso ('asre)


afirmacionesgeneralesy neutrales sobre elaquel que ... » (Is 56,2; Sal 32,2; 84,6.
hombre, asi Sal 17,4: «el salario que el 13; Prov 3,13; 8,34; 28,14). En todos
hombre recibe»; 1 Sm 16,7; 2 Sm 23,3; estos textos, 'ädäm es usado poco mas
Is 44,15; 58,5; Jr 47,2; Sal 104,23; Ecl 8,
1; Lam 3,36.39. Se puede emplear este o menos como sin6nimo de ➔ 'is (cf.
modo generico de hablar para expresar 1a sup. 3).
multiple acci6n de Dios con respecto a los k) Resumiendo: el hebreo 'ädäm
hombres: Job 34,11: «el paga al hombre corresponde solo en parte a 1a palabra
segun su conducta»; Ez 20,11.13.21:«pres-«hombre» de las lenguas modernas.
cripcionesy mandatos que el hombre debe Con 1a palabra 'ädäm no se indica al
cumplir, si quiere permanecer con vida» hombre como ejemplar, al hombre in-
(cf. Neh 9,29); Am 4,13: «descubre al
hombre sus pensamientos».Este pequefio dividual, sino al genero humano, a 1a
humanidad, que existe como totalidad
grupo de textos se encuentra muy lejos del
resto de los pasajes que emplean nuestro y a 1a que pertenece el hombre particu-
termino; parece como si se elaborara aquilar. La humanidad esta determinada
una etica general, separada del marco cul-
por su origen, por su caracter criatural
tico e hist6rico-salvifico. (4b-e). La mayorfa de los empleos de 1a
palabra estan relacionados directa o ir.-
En este grupo de pasajes, 'ädäm es directamente con ese caracter del hon:-
una simple designaci6n generica, en 1a bre: el hombre existe frente a Dios (4/),
que se prescinde de que el hombre sea como ser vivo (4g), con limitaciones que
una criatura y de las multiples deter- le vienen de su caracter criatural (4h-i).
minaciones que nacen de ese caracter Puede emplearse tambien el vocablo
de ser creado; asi, por ejemplo, en Dt para designar genericamente al hombre,
20,19: «los arboles del campo no son igual que en nuestras lenguas (4j).
hombres»; cf. tambien Ez 19,3.6; 36,
13.14. 5. Sobre el empleo neotestamenta-
A este empleo como simple designa- rio del termino y 1a correspondiente
ci6n generica pertenecen tambien los comprensi6n del hombre, cf., entre
pasajes de Ez que comparan al hombre otros, J. Jeremias, art. liv0pwrco<;:ThW
con lo que se aparece al profeta (Ez 1, I, 365-467; N. A. Dahl, art. Mensch
5: «que paredan figuras humanas»; III: RGG IV, 863-867 (con biblio-
ademas, 1,8.10.26; 10,8.14.21; 41,19; graffa); W. Schmitals, art. Mensch:
cf. Is 44,13; Dn 10,16.18). En este sen- BHH II, 1189-1191 (con blibliograffa).
tido generico se emplea tambien el VO- La gran importancia hist6rico-salvffica
cablo en compuestos como «mano de que se da en el NT, en especial en Pa-
hombre» (Dt 4,28 y passim), «voz de blo, a 1a figura de Adan no esta en
hombre» (Dn 8,16 ), «excrementos de Hnea con el uso general del vocablo en
hombre» (Ez 4,12.15), «huesos de hom- el AT (cf. Jeremias, art. 'Aoci:µ,:ThW
bre» (1 Re 13,2; 2 Re 23,14.20; Ez I, 141-143; J. de Fraine, Adam und
39,15), «cadaver de un hombre» (Nm seine Nachkommen [1962] 129-141).
9,6.7; 19,11.13.14.16; Jr 9,21; 33,5;
Ez 44,25), «cuerpo de hombre» (Ex C. WESTERMANN
30,32).
En el sentido de este empleo general
de 1a palabra como simple designaci6n
generica <leben entenderse muchos pa- m_;!~>adämäTierra, suelo
sajes en los que 'ädäm significa «cual-
quiera», o en negativo «nadie, ningu- 1. >adämäpertenece probablemnete
no»; lo mismo, «muchos hombres», a la rafz semitica comun 'dm, «ser rojo»
«todos los hombres», o «con, bajo, ante (en arameo sustituido por smq) y, con
los hombres», en las enumeraciones el significado de «tierra, campo, suelo
(como Miq 5,4; Jon 4,11; 1 Cr 5,21) (rojo)», aparece en hebreo, en neopu-
111 il~J~ >adämäTierra, suelo 112

nico (inscripci6n de Mactar, KAI N. guiendo a Noth, BK IX, 164, como


145, Hnea 3: «para su pueblo que vive apelativo «tierra» y no como nombre
en la tierra»; DISO 5) y en arameo de lugar (cf. >adämä,Jos 19,36; 'ädäm,
(arameo-judaico y sirfaco 'adamtä; qui- Jos 3,16; 'admä, Gn 10,19; 14,2-8; Dt
za tambien en arameo antiguo en KAI 29,22; Os 11,8; cf. HAL 14b.15b), y
N. 222A, Hnea 10 'dm[ h ], «tierra de lo mismo en Dt 32,43 (HAL 15b segun
cultivo», cf. KAI II, 239.246; distinto Tur-Sinai: «rojo de sangre», i. e., gra-
Fitzmyer, Sef 36). nate).

Sobre la etimologfa,cf. Dalman, AuS I, 3. Sobre el empleo de la palabra en


333; II, 26ss; Rost, KC 77; Galling, BRLel AT, cf. L. Rost, Die Bezeichnung für
151; R. Gradwohl, Die Farben im AT Land und Volk im AT; FS Procksch
[1934] 125-148 = KC 76-101; A.
[1963] 5s; HAL 14s. La opini6n de Hertz-
berg (BHH I, 464), que supone que 'aefömSchwarzenbach, Die GeographischeT er-
con el sentido de «color de la tierra» ·se
minologie im Hehr. des AT [ 1954]
deriva de '"dämä, es menos probable que
133-136.174.187.200.
la opini6n contraria. BL 466 sugiere la po-
a) >adämä.
sibilidad de derivar el significadode color, designa en su signi:ficado
'ädom como «color de la carne», a partirbase la tierra cultivable, la tierra roji-
za (cf. sup. 1) (cf. von Rad I, 34.163 ),
de *'adam, «piel» (arabe 'adamat), con lo
cual habria que atribuir a '"dämä el signi-
en contraposici6n a estepa y desierto
ficado primario de «superficie». (Cf. ade-
(midbär, <aräbä,y•szmön, s'mämä; cf.
mas ➔ 'ädäm I). B. Baentsch, Die Wüste in den atl.
Atribuir a 'ädäm en algunos pasajes el
Schriften [1883]; A. Haldar, The Na-
sentido de «tierra» (M. Dahood, CBQ 25
tion of the Desert in Sumero-Accadian
[1963] 123s; fd., Proverbs and Northwest
Semitic Philology [1963] 57s; lo mismo, and West-Semitic Religions [1950];
en parte, HAL 14b) es una hip6tesis dig-Schwarzenbach, loc, cit., 93-112; IDB
na de consideraci6n, pero que debe ser I, 828s).
rechazada (en Gn 16,12, «asno salvaje de Cafn se convierte en n6mada porque
1a estepa» en lugar de «potro salvaje», 1a >adämälo ha rechazado (Gn 4,11.
pero estepa se opone a «tierra cultivada»;
14). Este es el lugar que se puede cul-
Is 29,19 y Jr 32,20 traducidos asf resultan
tivar ( ➔ <bd:Gn 2,5; 3,23; 4,12; 2 Sm
innecesariamentetrivializados;en Prov 30,
9,10; Is 30,24; Jr 27,11; Prov 12,11;
14 se exagera el paralelismo con 'terte~;
28,19; cf. 1 Cr 27,26). <öbedhä'adämä
en Job 11,12; 36,28; Zac 9,1; 13,5, textos
es el labrador (Gn 4,2; Zac 13,5; cf. 'zs
exegeticamente diffciles, resulta necesario
hä'adämä, Gn 9,20). Al campo seman-
recurrir a una serie de hip6tesis ulterio-
res)*. tico de este vocablo pertenecen los ver-
bos referidos a la siembra (zr<: Gn 4 7,
2. Los 225 casos en que aparece el 23; Is 30,23) y la germinaci6n (~ml;:
vocablo, de los cuales s6lo uno esta en Gn 2,9; Job 5,6; cf. Gn 19,25).
plural (Sal 49,12, «terrenos» ), estan La vida es posible s6lo cuando se
distribuidos por todo el AT, pero con riega la >adämä(Gn 2,6); se debe aban-
una frecuencia especial en Gn (4 3 X , donar su cultivo cuando falta 1a lluvia
de las cuales 27 X en la historia de (Jr 14,4, texto dudoso ). La lluvia y el
los orfgenes y 12 X en Gn 47), Dt rocfo caen sobre la >aJämä(2 Sm 17,
(37 X), Ez (38 X) y Jr (18 X). 12; 1 Re 17,14; 18,1) y con relaci6n a
Los demas casos aparecen en: Is esta se habla de abono (Jr 8,2; 16,4;
16 X, Am 10 X, Ex 9 X, 1 Re 8 X, 25,33; Sal 83,11), de frutos. (Gn 4,3;
Sal y 2 Cr 6 X, Nm y 2 Sm 5 X, 2 Re Dt 7,13; 28,4.11.18.42.51; 30,9; Jr 7,
y Neh 4 X, 1 Sm, Zac y Dn 3 X, Lv, 20; Sal 105,35; Mal 3,11), primicias
Jos, Jl, Sof, Job y Prov 2 X, Os, Jon, (Ex 23,19; 34,26; Dt 26,2.10; Neh 10,
Ag, Mal y 1 Cr 1 X . 36), productos (Dt 11,17; Is 30,23;
En esta estadfstica se considera 1a cf. 1,7) y decimos (Neh 10,38).
>adämäde 1 Re 7,46 = 2 Cr 4,17, si- b) En sentido material, >aJämäde-
113 i1~J~>adämäTierra, suelo 114

si_gna el «terreno cultivable»; su sin6- de la >aJämäque Yahve prometi6 a los


mmo mas frecuente es ➔ <äfär (cf. padres y dara, o ha dado, a Israel (Ex
Schwarzenbach, loc. cit., 123-133 ). 20,12; Nm 11,12; 32,11; Dt 4,10.40;
5,16; 7,13; 11,9.21; 12.1.19; 21,1; 25,
Uno puede echar '"dämä sobre su cabeza 15; 26,15; 28,11; 30,20; 31,20 [cf. 30,
(1 Sm 4,12; 2 Sm 1,2; 15,32; Neh 9,1), 18; 31,13; 32,47]; 1 Re 8,34.40
tomar consigo una «carga» de ella ( 1 Re 2 Cr 6,25.31; 1 Re 9,7; 14,15; 2 Re
=
5,17), arrojar utensilios en ella (1 Re 7,
46 = 2 Cr 4,17, cf. sup. 2). Con ella se 21,8; 2 Cr 7,20; 33,8). A ella corres-
forman utensilios (Is 45,9) y puede cons- ponde 1a otra f6rmula de 1a maldici6n
truirse un altar (Ex 20,24); de ella estan de ser extirpado de 1a >adämä(Dt 28,
hechas las bestias del campo y las aves 21.63; Jos 23,13.15; 1 Re 9,7; 13,34
(Gn 2,19). Hay que 1:acer notar el modo y otros). De 1a >adämämarcharan al
de hablar algo diverso cuando se hace exilio Israel y Juda (2 Re 17,23; 25,
referencia al hombre: el 'ädäm ha sido 21 = Jr 52,27) y a ella volveran (Is 14,
tomado de la '"dämä (Gn 3,19,23) o ha ls; Jr 16,15; 23,8; Ez 28,25; cf. Am 9,
sido formado del polvo de la '"dämä (Gn
2,7). 15 y passim).
No se puede determinar una diferen-
c) En un sentido mas amplio, >adä- cia de contenido entre el uso de >adämä
mä se emplea en ger..eral para designar y el de su correspondiente ➔ 'terEEf
el suelo sobre el que se esta (Ex 3,5; (4c).
8,17), que puede resquebrajarse (Nm
16,30s), que lleva los reptiles sobre sf J. P1öger,Literarkritische, formgeschicht-
liche und stilkritische Untersuchungen
(Gn 1,25; 6,20; 7,8; 9,2; Lv 20,25; zum Dtn (1967) 121-129, ha probado que
Ez 38,20; Os 2,20). la observaci6n de G. Minette de Tillese,
d) En un sentido todavfa mas uni- VT 12 (1962) 53, nota 1, segun la cual
versal, >adämä sign:fica simplemente el Deuteronomista y las secciones «vos-
«tierra», generalmente en el sentido de otros» del Dt prefieren en general el
«tierra habitada» (cf. «razas de la tie- empleo de 'certe$ en el sentido de
rra», Gn 12,3; 28,14; Am 3,2), de 1a «tierra prometida» y las secciones «tu»,
cual uno puede ser extirpado, etc. (smd por el contrario, prefieren '"dämä en
un sentido mucho mas general, no re-
hifil: Dt 6,15; 1 Re 13,34; Am 9,8). siste un anilisis detallado (un repaso del
material de la obra hist6rica deuterono-
Las construcciones derivadas de este mfstica nos llevaria en la misma direcci6n);
empleo recuerdan el significado indicado ha probado ademas que -al menos en el
en c) «tierra, suelo» o tambien «superfi- Dt- la elecci6n de vocablos depende del
cie de la tierra»: <al .'/;a'"dämä,«sobre la empleo de diversas composiciones fijas de
tierra», Gn 8,13; <alp•ne hä'"dämä, «sobre palabras. '"dämä aparece en Dt en expre-
la tierra», Gn 6,1.7; 7,4.23; 8,8; Ex 32, siones compuestas p'ri ha'"dämä, «fruto de
12; 33,16; Nm 12,3; Dt 6,5; 7,6; 14,2; la tierra», payyim <al-hä'"dämä,«los que
1 Sm 20,15; 2 Sm 14,7; 1 Re 13,34; Is viven en la tierra» y 'rk hifil yämim <al-hä-
23,17; Jr 25,26; 28,16; Ez 38,20; Am 9, '"dämä, «vivir largamente en la tierra» (so-
8; Sof 1,2s. bre composicionesfijas de palabras con el
termino 'd!rte$, cf. Plöger, loc. cit.). En
4. Sobre el empleo teol6gico de este la literatura posdeuteron6mica desaparece
vocablo hay que se:ialar, ademas de esta diferenciaci6n.
algunas formas especiales como 'adamat
(haq)q6dais, «tierra santa» (Ex 3,5; Mientras el empleo de 'terEEfen estos
Zac 2,16), 'admat Yhwh, «tierra de contextos se refiere a 1a tierra como en-
Yahve» (Is 14,2) y de 1a maldici6n di- tidad geografica, y en ocasiones tam-
vina de 1a >adämä(Gn 3,17; cf. 5,29; bien polftica, hay en el USO de >adämä
8,21), que da raz6n de 1a fatiga del cul- reminiscencias de expresiones antiguas:
tivo de 1a tierra (Gn 3,17ss; 5,29), es- a los n6madas se les habfa prometido
pecialmente 1a f6rmula fundamental- originalmente no un «pafs» determina-
mente deu teron6mico-deu teronomfstica do con sus Hmites geograficos y polfti-
115 :in~ 'hb Amar 116

cos bien precisos, sino 1a posesi6n de Cherchel(Argelia)(NP 130 = NE 438d =


una «tierra de cultivo». La tendencia Cooke N. 56) se encuentra el participio
del AT a unir diversos temas muestra pual femenino mhbt, «querida»; pero se-
que, al menos desde el yahvista, la pro- gun J. T. Milik, Bibl 38 (1957) 254,
mesa general de sedentarizaci6n se ha nota 2, este termino deberfa derivarse mas
bien de bbb ( b > h).
identificado con 1a promesa concreta de El arameo'hbth de CIS II, 150 ( = Cow-
la posesi6n del pafs de Canaan. Al mis- ley 75,3, Papyrusfragment aus Elephanti-
mo campo de ideas pertenece 1a desig- ne) es muy incierto (cf. DISO 6).
naci6n >aadmat Yisrä'el, que aparece
solo en Ezequiel, 17 X , y que califica Partiendo de una supuesta rafz (ono-
a Israel no politica, sino teol6gicamen- matopeyica) bilitera, ampliada por una
te (cf. Rost, KC 78s; Zimmerli, BK ', hb, «soplar, respirar profundamente,
XIII, 147.168s); cf. tambien 'admat exigir» (cf. el arabe habba). D. W. Tho-
Y<hüdä, en Is 19,17. mas. The root 'äheb <fove' in Hebrew:
Tambien son muy antiguas las ex- ZAW 57 ( 1939) 57-64 (siguiendo a
presiones que determinan >adämä con Schultens, Wünsche y Schwally), pone
un pronombre posesivo y que con la este verbo en relaci6n con rakes seme-
forma «mi/tu/su tierra» se acercan al jantes (s'p, npm, nsm, etc.), que unen
significado de «patria» (Gn 28,15; Am la idea del respiro con la de emotivi-
7,11.17; Jon 4,2; Dn 11,9; cf. Sal 137, dad (lo mismo Wolff, BK XIV /1,42).
4: «tierra extranjera» ). De todos modos no se pueden deducir
conclusiones exegeticas de esta etimo-
5. Los pocos casos en que el voca- logfa (Thomas, loc. cit., 64 ).
blo aparece en Qumran se acoplan al No se puede admitir 1a opini6n que
sentido del AT. El griego del NT no es- pretende relacionar etimol6gicamente
tablece entre >adämäy 'cer.e~ mayor dis- nuestra voz con el termino 'ahabä II,
tinci6n que la traducci6n de los LXX. «piel» (cf. Driver, CML 133, nota 2;
Ambos terminos son traducidos por yfj. HAL 18a), sugerida para Cant 3,10 (y
Cf. H. Sasse, art. yfj: ThW I, 676-680, menos probablemente tambien para Os
que pasa por alto varios aspectos im- 11,4) (en contra de H. Hirschberger,
portantes. VT 11 [1961] 373s).
H. H. SCHMID Entre los derivados se emplean 'oheb
(participio y sustantivo «amigo») y
'ahabä (infinitivo y nombre verbal,
«amor» ); mas raros son los nombres
::ii!N 'hb Amar de acci6n o formas abstractas >ahäbim,
«amores» (Os 8,9, cf. Rudolph, KAT
I. La rafz 'hb se ha extendido solo XIII/1, 159), «amabilidad» (Prov 5,
en cananeo (en acadico, su correspon- 19) y ' 0 häbim, «placeres del amor»
diente es ramum [r'm]; en arameo, (Prov 7,18).
pbb y rpm; en arabe, pbb y wdd). Esta rafz (a diferencia de ydd, PNe
En ugarftico (UT N. 105; WUS N. 103; incluso pnn) no aparece en el AT for-
A. van Selms, Marriage and Familiy Life mando parte de nombres propios; fue-
in Ugaritic Literature [1954] 47.67), el ra de la Biblia aparece en Elefantina
verbo yuhb aparece en 67 ( = I, AB), V n'hbt/nhbt (participio nifal femenino
18, empleado eufemfsticamente con ß<l amabilis, Cowley 1,4; 22,91.96.107) y
como sujeto y <glt, «ternera», como obje- en un sello hebreo (Levy 46 = Dirin-
to; el sustantivo 'hbt, «amor», aparece en ger. 217), cf. Noth, IP N. 924.937;
51 ( = II, AB), IV, 39, y <nt III, 4 J. J. Stamm, Hehr. Frauennamen: FS
(=V, AB,C4) paralelo a yd, «amor» (rafz
ydd). La palabra lihbt en 1002,46 ( = MF Baumgartner (1967) 325.
V, 46) es incierta.
J. G. Fevrier, RHR 141 (1952) 19ss, su- II. Estadfstica: De los 251 casos
pone que en una inscripci6nneopunica de en que la rafz aparece en el AT, 231
117 ·:in~ 'hb Amar 118

corresponden al modo qal (incluidas unido» (Gn 34,3 con otras formulacic-
65 X 'öheb y 53 X 'ahaba), l corres- nes paralelas; 1 Re 11,2; Prov 18,24;
ponde al nifal, 16 al piel, 2 a >ahabim cf. Eichrodt I, 162; III, 205); ➔ i?N,
y 1 a '0 habim. EI empleo mas frecuente «gustar, hallar gusto» (1 Sm 18,22;
del verbo se da en Sal ( 41 X), Prov Sal 109,17); l;sq, «sentir carifio por•>
(32 X), Dt (23 X), Os (J.9 X), Cant (➔ dbq) y ➔ bl;r, «elegir» (Dt 10,15;
(18 X) y Gn (15 X). Los casos de piel cf. Eichrodt, loc. cit.; 0. Bächli, Israel
se concentran en Jr/Ez/Os; los de und die Völker [1962] 134ss). Parale-
'öheb, en Sal y Prov ( 17 X en cada lo de 'öheb es rea<,«compafiero, ami-
uno ), y los de 'ahabä, en Cant ( 11 X, go» (Sal 38,12, donde aparece tambien
incluyendo 3,10) y Dt (9 X). qäröb, «pariente»; 88,19 unido con
Segun Gerleman, BK XVIII, 75, de m•yuddä<, «amigo intimo», cf. BHS y
los 30 casos en que el verbo designa el Kraus, BK XV, 607 ad locum). Juntn
amor er6tico, 7 casos corresponden a a 'ahabä encontramos, siempre en sen-
Cant y 11 casos al yahvista y a 1a obra tido teol6gico y referidos al amor a
narrativa, mas o menos contempora- Dios, los terminos yr', «temer»; <bd,
nea, de la ascensi6n de David al trono «servir»; lrek;,et b•kol-d•räkäw, «cami-
y de su sucesi6n. nar por todos sus caminos» (Dt 10,12;
Llama la atenci6n 1a ausencia de 'hb cf. Eichrodt III, 205; ThW I, 27, nota
en el libro de Job (aparece s6lo en 19, 39), y aplicados al amor de Dias a su
19); ➔ rea<. pueblo ➔ l;res;,ed,«gracia» (Jr 2,2; 3~,
2; cf. Sal 37,28) y p;,emlä ( ➔ rl;m),
III. 1. 'hb coincide fundamental- «misericordia» ( Is 63 ,9 ).
mente con nuestro ~<amar»en la exten-
si6n del signifcado y, consiguientemen- Corno sin6nimos raros de 'hb se en-
te, en el campo semantico correspon- cuentran en el AT los siguientes: lp-bb,
diente (cf., por el contrario, la presen- «amar», el correspondiente de 'hb e:n
cia en griego de O"'C'Epy·Ei:V,epfiv, (jlt" arameo y en arabe (Wagner N. 82a), que
AEi:Vy ay,cx,nfiv). 'hb, junto con otros aparece en Dt 33,3, texto dificil, que tiene
verbos de sentimiento como ➔ pp!f, por sujeto a Dios; ademas, <gb, «desear
(sensualmente)» (Jr 4,30; Ez 23,5.7.9.12.
«hallar gusto», ➔ yr', «temer», y ➔ sn', 16.20; Ez 16,37, texto enmendado, cf. Zio 0

«odiar», pertenece a los pocos verbos merli, BK XIII, 339.543) con significaco
que tienen flexi6n estativa con sentido mas especial.
transitivo (Bergs. E, 76). Se puede ha- La rafz ydd, tan extendida en las le::i-
cer una clasificacion funcional de los guas semfticas (KBL 363b), aparece s6:o
modos de empleo segun los tipos de en formas nominales ( yaäzd, «amable», Sal
personas o cosas que aparecen como 48,2; «amigo, predilecto», Is 5,1.1; Jr 11,
objeto (III/2, amor entre hombre y 15, texto enmendado; cf. inf. IV /2, otros
cuatro casos; y'äzdüt, «predilecto», Jr 12,
mujer; III/3, las demas relaciones per- 7; fir y'didöt, «canto de amor», Sal 45,L)
sonales; III/4, relaciones con objetos), y en nombres personales (Noth, IP N. 571.
donde pueden entrar tambien las afir- 576.577.843).
maciones mas generales sobre el sustan- EI verbo r/;Jm piel, «apiadarse», queda
tivo 'ahaba sin objeto. Semanticamente, ya algo lejos en cuanto aI contenido; eI
Ia referencia personal (tanto de «eros» caso unico que aparece en Sal 18,2, r/;J,n
y «filfa» como de «agape») debi6 de qal, «amar», y que suena a arameo, suele
ser primaria y anterior al uso del con- ser normalmente corregido ('"römimka, «te
elevare»).
cepto aplicado al sentimiento hacia co- Corno sustantivo se debe mencionar död
sas, de forma que el amor por cosas o (61 X) con multiples significados, como ::s
acciones ha de cor.siderarse como em- 16gico en una palabra que tiene probab]e-
pleo traslaticio y metaf6rico del voca- mente origen en el balbuceo infan~il
blo (Quell, ThW I, 22). (J. J. Stamm, SVT 7 [1960] 174ss):
Con frecuencia se matiza 'hb por me- a) «querido, amigo» (Is 5,1 y 33 X en
dio de conceptos paralelos: dbq, «estar Cant junto aI femenino ra<yä,«querida»,
119 :Ji'IN 'hb Amar 120
➔ re"';acadicodädü, cf. AHw 149a; CAD en Eclo 4,7 y en hebreo medio. El pea-
D, 20); lal 'hbhb, «galantear», sugerido para
b) en plural, «arnor,placeresdel amor» Os 4,18, es muy inseguro (HAL 176 ).
(9 X; Ez 16,8; 23,17; Prov 7,18; Cant 1,
2.4; 4,10.10; 5,1; 7,13; acadico dädü plu- 2. La relacion amorosa primaria ·
ral, love-making, CAD D, 20a; ugarftico entre los hombres es la que se da entre
dd 51 [ = II AB], VI, 12; 77 [ = NKJ, el hombre y la mujer ( terminologica-
23; 'nt [ = V AB], III, 2.4);
c) «tfo» (18 X; ➔ 'äp 3a), un signi- mente aparece en 2 Sm 1,26, 'ahabat
ficado especial en el que coinciden el he- näszm, «amor de mujeres», como punto
breo, el arabe y el ararneo (Stamm, loc. de comparacion para el amor de amis-
cit., 175ss). tad): Isaac-Rebeca (Gn 24,67), Jacob-
Raquel {29,18.20.30.32), Siquen-Dina
El opuesto constante de 'hb es ➔ sn', (34,3), Sanson y la filistea (Jue 14,16),
«odiar». Ambos verbos aparecen juntos Sanson - Dalila ( 16,4.15), Elcana -Ana
en mas de 30 casos (Gn 29,31s; 37,4; (1 Sm 1,5), David-Mikal (18,20.28; cf,
Ex 20,5s; Lv 19,17s; Dt 5,9s; 21,15. Gerleman, BK XVIII, 73: unicos pasa-
16; Jue 14,16; 2 Sm 13,15 transfor- jes, fuera de Cant, en que una mujer
macion del amor en odio; 19,7; Is 61, aparece como sujeto), Amnon-Tamar
8; Ez 16,37; Os 9,15; Am 5,15; Miq (2 Sm 13,1.4.15), Salom6n-mujeres ex-
3,2; Zac 8,17; Mal 1,2s; Sal 11,5; 45, tranjeras (el autor trata de descualifi-
8; 97,10; 109,3s.5; 119,113.127s.163; carlas teol6gicamente, cf. Quell, Th W
Prov 1,22; 8,36; 9,8; 12,1; 13,24; 14, I, 23, nota 20) junto a 1a hija del fa-
20; 15,17; Ed 3,8; 9,6; 2 Cr 19,2). raon (1 Re 11,1.2), Roboan-Maaka
Otras contraposiciones ocasionales, por (2 Cr 11,21; sobre 1a «administracion
ejemplo, con s{n, «hostilizar», en Sal del baren», cf. Rudolph, HAT 21,233),
109,4, no tienen importancia compara- Asuero-Ester (Est 2,17). Sobre el caso
das con la anterior. Sorprendentemente especial de Oseas (Os 3,1), cf. Wolff,
apenas se emplea estiHsticamente el par BK XIV /1, 75, y Rudolph, KAT XIII/
de palabras opuestas 'i5heby 'i5yb, «ene- 1, 89. Los casos citados entienden cla-
migo», a pesar de su asonancia, cf. Jue ramente el amor en sentido sexual.
5,31, y todo lo mas, Lam 1,2. El amor es un elemento constitutivo de
Los modos derivados aparecen solo la familia solo en grado limitado; asi apa-
en forma participial. El nifal hannce rece, entre otras, en las frases comparati-
>rehäbzm,«amigos queridos», aparece vas siguientes: Gn 29,30 (con min); 1 Sm
una sola vez como epfteto de Saul y 1,5 ('hb, «preferir»); 2 Cr 11,21 y Est 2,
Jonatan en 1a Lamentacion de David 17 (superlativo). La ley de la herencia en
(2 Sm 1,23, paralelo a hanne'zmzm,«fn- Dt 21,15-17 cuenta precisamente con 1a
timos» ); cf. sup. I, sobre los nombres presencia de una mujer querida ('"hübä)
y otra postergada (➔ sn').
propios. El piel solo aparece en el par-
ticipio plural me>ahabzmcon el sentido A lo anterior se une lo que la Urica
peyorativo de «amantes, queridos» (Jr hebrea (y la literatura sapiencial) tiene
22,20.22; 30,14; Ez 16,33.36.37; 23,5. que decir sobre el amor (d. especial-
9.22; Os 2,7.9.12.14.15; Zac 13,6; Lam mente Gerleman, BK XVIII, 72-75).
1,19), mientras que para el significado Las afirmaciones indican 1a fuerza
normal de «amigo, amado» se emplea atractiva del amado (Cant 1,3.4), que
el participio qal. El piel, «requebrar, li- en Cant generalmente es llamado di5di,
sonjear», no es un intensivo, sino el «mi amado», aunque para variar apa-
resultativo que resume sucesivas accio- rece tambien en f6rmulas poeticas como
nes particulares, que no pueden ocurrir «aquel a quien ama mi alma» ( 1,7; 3,
simultaneamente; significa «amar (a mu- 1-4). En 7,7 probablemente hay que
chos alternativamente)» (cf. Jenni, HP leer >abübä,«amada», en lugar de 'ahabä
158). (abstractum pro concreto, cf. Gerle-
El hifil «hacerse simpatico» aparece man, 201). En 2,4, el sustantivo 'ahabä,
121 :::,,,,N 'hb Amar 122

«amor», se encuentra curiosamente co- te el amor entre padres e hijos, aunque


locado como letrero que indica el nom- se habla raramente de el en la litera-
bre de una bodega; por eso los traduc- tura narrativa (en casos especiales
tores en general ponen esa palabra en- como el del hijo unico, el de las prefe-
tre comillas (Rudo~ph, KAT XVII/2, rencias, por ejemplo, por el hijo me-
130s; Gerleman, 117s); en 2,5 y 5,8 nor): Abrahan-Isaac (Gn 22,2), Isaac-
la muchacha esta «enferma de amor» Esau y Rebeca-Jacob (25,28), Israel-
(sobre la enfermedad de amor, cf. 2 Sm Jose (37,3.4 comparativamente en sen-
13,2 y Rudolph, 131, nota 4; Gerle- tido de preferir), Jacob-Benjamin (44,
man, 119); segun 2,7 ( = 3,5) y 8,4, el 20). La extranjera Rut ama a su suegra
amor no debe ser c.espertado ni moles- Noemf (Rut 4,15). EI caso normal se
tado antes de tiempo. Los restantes pa- esconde tras la paradoja de Prov 13,24
sajes en que aparece la palabra 'ahabä («el que ama a su hijo, 1ocastiga»). Por
contienen afirmaciones generales, pero lo demas, cf. mas bien ➔ rl;m.
sin llegar a hipostasiar el amor: este es Tambien el seiior y el siervo pueden
fuerte como la muerte (8,6), grandes estar unidos con lazos de amor, asf en
aguas no pueden apagarlo (8,7), no se el C6digo de la Alianza, Ex 21,15 (b.-
puede medir (8,7). cluidos mujer e hijos) y en la ley deu-
En la comparaci6n «mejor que el teron6mica Dt 15,16; cf. ademas el ci-
vino» (Cant 1,2.4; 4,10) y en las de- clo narrativo de Saul y David (1 Sm 16,
mas expresiones referentes al goce (em- 21); entran tambien en este capftulo
briagador) del amor (Cant 5,1; 7,13; las simpatfas del pueblo hacia Dav:d
Prov 5,19b, texto enmendado; 7,18), ( 18,16.22).
se usa dödim, y en los dos pasajes de Un caso especial del empleo de 'hb
Prov anteriormente citados, dödim tie- es la relaci6n de amistad entre Jonatan
ne por paralelo a 'ahabä o '0 häbim. y David. EI alma de Jonatan esta unida
En la literatura sapiencial se usa to- (ysr) al alma de David (1 Sm 18,1),
davfa la rafz 'hb en sentido er6tico para ama a David k•nafsö, «como a su vida»
designar al amado: asf, en Prov 5,19a (18,1.3; 20,17; contra la interpretacion
('ayycelret 'ahabä, «cierva amada») y en que ve aquf una perversi6n, cf.
Ed 9,9 ('füa >aJrer'ähabtä) referido a M. A. Cohen, HUCA 36 [1965] 83s),
la esposa (Hertzberg, KAT XVII/4, presta juramento a David «por su
172). amor» (20,17), mientras que David, por
Sobre Cant 3,10, cf. sup. I, cuando su parte, reconoce en su Lamentaci6:i:
se habla de 'ahabä II, «piel (? )». «tu amor era para mf mas maravillmo
Esta descripci6n del amor y de la (Hertzberg, ATD 10, 189) que el am:>r
sexualidad totalmente natural y des- de una mujer» (2 Sm 1,26, cf. v. 23 ).
preocupada no trata de sublimar el
amor espiritual e intelectualmente ni
juzgarlo moralmente para reprimirlo Cuando aqui se dice que la amistad ha
llevado a concluir un tratado (cf. sol:re
psicol6gicamente; precisamente por eso esto Quell, ThW II, 112s; ➔ b'rit), ::10
se le despoja de su caracter numinoso se prescinde de su base emocional. Pero
y queda separado del aspecto mitico en casos como este se comprende c6mo el
que lo sexual tiene en el ambiente reli- vocablo «amar», usado en contextos poH-
gioso que rodea a Israel. EI Cant des- tico-juridicos, puede llegar a significar la
empeiia un gran papel en la lucha con- lealtad propia de los contrayentes de ·.1n
tra la religi6n er6tico-orgiastica de Baal pacto; W. L. Morau, CBQ 25 [1963] 82,
(cf. von Rad I, 36: «Israel no ha to- nota 33, y Th. C. Vriezen, ThZ 22 [1966]
4-7, llaman 1a atenci6n sobre el paralelis-
mado parte en la 'divinizaci6n' de lo mo con los pactos de vasallaje de Asara-
sexual»). d6n: «(jurad) que amareis a Asurbanipal
como a vuestras propias almas ( ki nap-
3. Entre las demas relaciones per- siitkunu) », donde se emplea el verbo
sonales debe mencionarse primeramen- ramu, «amar» (D. J. Wiseman, The Vassal-
123 :JilN 'hb Amar 124

Treaties of Esarhaddon [= Iraq 20/1], bado con odio» ). Donde mas se des-
[ 1958] 49, vol. IV, 268). Cf. inf. IV/3. arrolla esta abstracci6n es en los meris-
mos del Qohelet: el amor y el odio tie-
El verbo 'hb aparece claramente tras- nen su tiempo (Ecl 3,8), los hombres
ladado al area de las relaciones politi- no reconocen ni el amor ni el odio (9,
cas internacionales en 1 Re 5,15, donde 1 ), el amor y el odio estan presentes
se presenta al rey de Tiro, Jiran, como desde hace tiempo (9,6).
'öheb, aliado amigo, de David (Moran, Sobre el amor al pr6jimo, al extran-
loc. cit., 78-81, con empleos semejantes jero y a sf mismo, cf. inf. IV /1.
tomados de las cartas de Amarna; Noth
BK IX, 89). Tambien en 1 Sm 18,16
y especialmente en 2 Sm 19,7 posee 4. Cuando 'hb se aplica a la rela-
'öheb, segun Moran, el sentido polftico ci6n con cosas, situaciones y acciones,
de lealtad del vasallo hacia el rey. uso derivado del de la relaci6n perso-
T ambien el reproche del profeta en nal, se destaca el aspecto oportunista y
2 Cr 19,2, que acusa a Josafat de unilateral y se descuida el aspecto de la
«haber entablado amistad con gentes reciprocidad; no se personifica el ob-
que odian a Dios» (se refiere a Ajab jeto (sobre el amor a la sabidurfa y la
y al reino del Norte), tiene un contexto correspondencia de esta, cf. inf. IV /3 ).
poHtico-religioso. Referida a personas El verbo 'hb es mas fuerte que ➔ l?N
descritas negativamente, la expresi6n y ➔ r1h, «hallar gusto, placer», y tiene
«todos tus/sus enemigos» tiene un un matiz pasional que estos ultimos no
matiz valorativo; asf, por ejemplo, re- tienen. Junto a cosas neutras (por ejem-
ferida a Pasjur (Jr 20,4.6) y Jaman plo, 2 Cr 26,10: Ozfas amaba la agri-
(Est 5,10.14; 6,13 ). cultura) o positivas (por ejemplo, Zac
8,19: la verdad y la paz), las acusacio-
Queda por tratar todavfa el empleo nes se refieren tambien a objetos y ac-
de 'hb para describir las relaciones hu- ciones reprochables (por ejemplo, Is 1,
manas, que se puede encontr1;1ren las 23: el soborno; Os 12,8: el engafio).
afirmaciones generales de los Salmos y
la literatura sapiencial. EI salmista se He aqui otros pasajes donde se emplea
lamenta del deterioro de la situaci6n el termino sin valor teol6gico: Gn 27,4.9.
normal: sus amigos se apartan de el 14 (plato gustoso), Is 56,10 (dormir); 57,8
(Sal 38,13; semejante, Job 19,19), (bodas); Jr 5,31; 14,10; Am 4,5 (ken,
Yahve los ha alejado (88,19), su amor «asi»); Os 3,1 (pastel de uva); 4,18 (ver-
es pagado con enemistad y odio (109, güenza); 9,1 (precio de la prostituci6n);
4.5). Los Proverbios presuponen el 10,1 (trilla); Am 5,15 (bondad); Miq 3,2
«amor» y la «amistad» como elementos (maldad); 6,8 (➔ l;nesll:!d);Zac 8,17 (jura-
mento falso); Sal 4,3 (lo inutil); 11,5 (cri-
conocidos y factores positivos en el or- men); 34,13 (dfas buenos); 45,8 (justicia);
den de valores. Junto a observaciones 52,5 (el mal mas que el bien). 6 (palabras
particulares (Prov 14,20, el rico tiene dafiinas); 109,17 (maldici6n); Prov 1,22
muchos amigos; 9,8, el sabio ama al (ingenuidad); 12,1 (educaci6n,conocimien-
que corrige, semejante en 27,5.6; 16,13, to); 15,12 (reprensi6n); 17,19 (riiia, cri-
el rey ama a quien habla con rectitud), men); 18,21 (lengua); 19,8 (su vida); 20,
encontramos tambien afirmaciones de 13 (dormir). 17 (diversi6n); 21,17 (vino);
principios: el (verdadero) amigo ama Ed 5,9 (dinero, riqueza).
en todo momento (17,17), muchas ve-
ces el amigo esta mas unido incluso que IV. Trataremos las afirmaciones
el hermano ( ➔ dbq) (18,24). Afirma- teol6gicamente relevantes en que esta
ciones generales sobre el amor se en- presente 'hb en los tres apartados si-
cuentran en 10,12 (el amor oculta los guientes: 1) amor al pr6jimo (al extran-
fallos, semejante en 17,9) y el prover- jero y a uno mismo), 2) amor de Dios
bio de 15,17 («mas vale un plato de a los hombres y 3) amor de los hom-
legumbres con amor que un buey ce- bres a Dios.
125 :in,~ 'hb Amar 126

1. La afirmaci6n de Lv 19,18, a «yo soy Yahve», ➔ '"ni; Ex 22,20b;


«amaras a tu pr6jimo como a t1 m1s- Lv 19,34b y Dt 10,19b recuerdan el
mo» (J. Fichtner, WuD N. F. 4 [1955] tiempo en que el mismo Israel fue fo-
23-52 = Gottes Weisheit [1965] 88- rastero en Egipto ). Esto esta confir-
114, en especial 102ss), que aparece mado por los paralelos del lenguaje po-
citada tantas veces rn el NT (Mt 5,43; Htico-juridico del ambiente del Oriente
19,19; 22,39; Mc 12,31; Lc 10,27; antiguo (cf. sup. III/3), los cuales
Rom 13,9; Gal 5,14; Sant 2,8), apa- muestran, ademas, que se presupone el
rece exclusivamente en este pasaje. La amor a sf mismo (Lv 19,18.34, kämö-
Ley de Santidad llega a esta exigencia kä, «como a ti mismo»; cf. tambien
de amor, que sobrepasa con mucho las 1 Sm 18,1.3; 20,17: «como a su propia
regulaciones legales externas, transfor- vida»; Dt 13,7: «como a tu vida»)
mando toda una serie antigua de leyes como algo normal (H. van Oyen, Ethik
negativas referentes al comportamiento des AT [1967] 101s) y no como una
legal del israelita er_ leyes positivas ge- tentaci6n peligrosa que haya que con:-
neralizadas e interiorizadas por medio batir con la negaci6n de uno mismo
de la parenesis (cf. Lv 19,17: «no odia- (asf, F. Maass, Die Selbstliebe nacb
ras a tu hermano en tu coraz6n» ). Pero Lev 19,18: FS Baumgärtel [1959] 109-
este mandato, a diferencia de lo que 113).
ocurre en el NT, q-.1edalimitado a los Los textos a que se suele apelar para
(<compatriotas» (➔ rea<) y no abarca defender el amor a los enemigos (Ex
todavfa, como mandato principal, toda 23,4s y Prov 25,21) no emplean el
la etica del comportamiento interperso- verbo 'hb.
nal, como sucede ya en la primera parte
del doble mandamiento del amor (Dt 2. En este apartado hablaremos del
6,5) para con Dios. amor de Dias teniendo en cuenta solo
Una adici6n de Lv 19,34: «el foras- los textos que emplean el verbo 'hb
tero (ger, ➔ gür) q-.1ereside entre vos- (sobre el tema general del amor de
otros sera para vosotros como el indi- Dias, cf., por ejemplo, Eichrodt I, 162-
gena y lo amaras ,:::omoa ti mismo», 168; Jacob 86-90; J. Deak, Die Got-
incluye dentro de 1a ley tambien al re- tesliebe in den alten semitischen Reli-
sidente forastero acogido en el pais gionen [ 1914]; J. Ziegler, Die Liebe
(Elliger, HAT 4, 259), pero descarta Gottes bei den Propheten [1930];
implkitamente al extranjero (nokri, ➔ IJcksted, ➔ qn', ➔ rlJm).
➔ nkr ), para quien se aplican otras Que Y ahve ama a su pueblo Israel
medidas. Tambien en Dt 10,19: «ama- es una afirmaci6n relativamente tardfa.
reis al forastero» se exige el amor al fo- Se encuentra por primera vez en una
rastero, y esta exigencia aparece aquf tradici6n recogida en Oseas, el Deute-
en conexi6n con 1a exigencia israelita ronomio y Jeremfas (von Rad, Gottes-
antigua de 1a compasi6n por las perso- volk, 78-83; Alt, KS II, 272) y preci-
nas debiles (cf. la formulaci6n negativa samente en pasajes que, desarrollando
en Ex 22,20ss) (v. 18: huerfanos, viu- el tema de 1a fe en la elecci6n, se pre-
das, forasteros; ➔ rlJm). EI amor al guntan por el motivo de esa eleccion
pr6jimo o al forastero no aparece en (H. Breit, Die Predigt des Deutero-
ningun texto como simple expresi6n nomisten [1933] 113ss; H. Wildber-
etica (Pedersen, Israel I-II, 309; dis- ger, Yahwes Eigentumsvolk [1960]
tinto Th. C. Vriezen, Rubers Ausle- llOss; 0. Bächli, Israel und die Völ-
gung des Liebesgebots: ThZ 22 [1966] ker [1962] 134ss). EI motivo esta en
8s), sino que esta siempre motivado el amor de Dias, en su decisi6n sobe-
teol6gicamente en el amor de Dios al rana que no puede fallar.
pueblo o al forastero, y se basa, como Oseas (F. Buck, Die Liebe Gottes
el resto de los mandatos de Yahve, en beim Propheten Osee [ 1953]) emplea
la relaci6n de alianza (Lv 19,18b sigue la metafora del amor paterno (11,1:
127 :::lnN 'hb Amar 128

«cuando Israel era aun joven, yo lo «siendo amado de su Dios» ['ähüb]) y


ame»; v. 4: «con lazos de amor») y Ciro (Is 48,14: «el, a quien Yahve
del amor conyugal (3,1: «ama a una ama» ). Debemos suponer que resuena
mujer amante de otro y adultera, como aquf la ideologfa real del antiguo Orien-
ama Yahve a los israelitas» ), pero tam- te (Quell, ThW I, 29), cf. el acadico
bien usa 'hb en un sentido general (9, narämu/rzmu, «querido», como epfteto
15: «ya no los amare mas»; 14,5: «los del rey (Seux 189ss.251) y en los nom-
querre sin que lo merezcan [ nedäbä]» ). bres propios (por ejemplo, Naram-Sin,
En Dt, junto a 'hb, aparece tambien Rim-Sin); sobre el egipcio, cf. H. Ran-
el verbo fsq, «tomar carifio a alguien, ke, Die äg. Personennamen II [1952]
enamorarse de», ambos muy vecinos a 226.
➔ b9r, «elegir» (4,37: «porque el amo Puede tambien derivar del Oriente
a vuestros padres y eligio a su descen- antiguo el empleo de 'hb en relacion a
dencia»; 7,7s: «no porque seais mas nu- cosas y situaciones (cf. III/4): Yahve
merosos que los demas pueblos se ha ama la justicia y el derecho (Is 61,8;
enamorado [ 9sq J Yahve de vosotros y Sal 11,7; 33,5; 37,28; 99,4; mispät,
os ha elegido ... , sino que por puro ➔ spt; ~edäqä,➔ ~dq; cf. los paralelos
amor ... »; 7,13; 10,15: «pero solo de en las inscripciones reales acadicas de
vuestros padres se ha enamorado Y ah- Seux 236s). A partir de 1a teologfa deu-
ve [ 9sq 1, pues el los amaba y OS ha teron6mica de 1a elecci6n se han for-
escogido a vosotros, su descendencia»; mado expresiones sobre el amor de Dias
23 ,6 ). En J r 31,3 («con amor eterno te a su santuario en Si6n (Mal 2,11; Sal
ame, por eso prolongue mi lealtad» ), 78,68 paralelo a b9r, cf. 132,12; tam-
el concepto ➔ 9i1sa?d aparece como bien 87 ,2, «mas que todas las moradas
paralelo de 'ahabä, «sefial de que para de Jacob», es comparativo y contiene
Jeremfas ambos temas tradicionales, 1a 1a idea de 1a elecci6n).
eleccion y la alianza, comienzan a con- Se <leben mencionar tambien en este
fluir» (Wildberger, loc. cit., 112). contexto las afirmaciones que emplean
1 Re 10,9 ( = 2 Cr 2,10 = 9,8); Is el termino yädzd (Dt 33,12: «Benjamin
43,4; 63,9; Sof 3,17; Mal 1,2 <leben es el favorito de Y ahve»; Sal 60,7 =
ser considerados como productos tar- 108,7: «tus predilectos»; 127,2: «su
dfos de esas tradiciones. predilecto» ); sobre 9bb, cf. sup. III/1.
Si 'hb, aplicado al amor de Dias por
su pueblo, se emplea en un marco rela- 3. Las afirmacion~s del AT sobre el
tivamente reducido, con mas razon ocu- amor a Dias son mas recientes aun que
rrira lo mismo cuando el objeto del las del amor de Dias; estas afirmacio-
amor son personas particulares. Si pres- nes vuelven a concentrarse en 1a teo-
cindimos de Sal 47,5 ( «el orgullo de logfa deuteron6mica (Bibliograffa: G.
Jacob a quien ama» ), donde ni el su- Winter, Die Liebe zu Gott im AT:
jeto ni el objeto estan determinados ZAW 9 [18R9] 211-246; H. Breit, loc.
con claridad, y de las afirmaciones que cit., 156-165, C. Wiener, Recherches
afectan a categorfas enteras (el foras- sur l'amour pour Dieu dans l'AT
tero, Dt 10,18, cf. sup. IV /1; Sal 97, [ 1957]; Eichrodt II/III, 200-207; J.
10, texto enmendado, «los que odian el Coppens, La doctrine biblique sur
mal»; 146,8: los justos; Prov 3,12: l' amour de Dieu et du prochain: ALBO
«Yahve reprende a los que ama»; 15,9: IV /16 [1964]).
«el que busca la justicia»; 22,11: «el Hay que distinguir entre empleo in-
que tiene corazon puro» ), solo de dos dicativo y el imperativo del vocablo.
reyes se dice que son objeto del amor El empleo afirmativo de 'öheb (la ma-
de Yahve: Salomon (2 Sm 12,24, pro- yorfa de las veces en plural) en el senti-
bablemente en conexion con el nombre do de «partidario» (cf. sup. III/3), en
yedzdeyä, «querido de Yahve», de contraposicion a «el que Odia» (➔ sn')
v. 25; cf. Noth, IP 149; Neh 13,26: y «enemigo» (➔ 'öyeb), puede tener
6
129 130

su origen en algunas f6rmulas cultico- antiguo Oriente (cf. sup. III/3; ejem-
liturgicas (N. Lohfink:,Das Hauptgebot plos de las cartas de Amarna). >hb sig-
[1963] 78). Se trata de la f6rmula «con nifica segun eso «obrar con perfecta
aquellos que me aman» de Ex 20,6 y lealtad con respecto al partner de 1a
Dt 5,10, probable afiadido deuteron6- alianza» y pertenece, en este caso con
mico al decalogo, de dificil dataci6n un claro matiz religioso, al campo se-
(semejante tambien Dt 7,9 y mas tarde, mantico de los tratados. EI afiadido
sin contraposici6n, Dn 9,4 y Neh 1,5; .«con todo el coraz6n, con toda el alma
sobre la f6rmula completa, cf. J. Schar- y con todas tus fuerzas» de Dt 6,5
bert, Bibl. 38 [1957] 130-150), de la (f6rmulas semejantes tambien en 10,
conclusi6n del cantico de Debora en 12; 11,13: tras <bd, «servir») y 1a ex-
Jue 5,31, tambien de dificil dataci6n presi6n sobre 1a circuncisi6n del cora-
(cf. A. Weiser, ZAW 71 [1959] 94) y z6n (30,6) muestran 1a tendencia (ein-
de Sal 145,20. En Is 41,8, >öhabi, «el cluso 1a necesidad) de reforzar e inte-
que me ama», se refiere a Abrahan (y, riorizar un vocablo que corrfa el peli-
dependiente de este texto, 2 Cr 20,7; gro de desgastarse con el uso.
Sant 2,23; cf. tambien 1a sura 4,125
[124]: «Dios tom6 a .Abrahan como EI amor a Dios como sentimiento reli-
gioso
amigo [ !Jatil]). Jr 2,2: «el amor de tu cual no subjetivo apenas aparece en el AT, lo
.es de extrafiar, ya que falta una
noviazgo», el texto mas antiguo datable religiosidad mfstica. Son inciertos desde el
con seguridad, depende de la ideologfa punto de vista textual los pasajes de Sal
de Oseas (Rudolph, HAT 12,14s). 18,2: «yo te amo, Yahve, mi fuerza» con
La exigencia de a:nar a Dios se in• rbm qal (Kraus, BK XV, 138; cf. sup.
serta en Ia parenesis deuteron6mica y III/1) y 116,1: «yo amo, pues Yahve es-
se dirige a todo el pueblo (Dt 6,5; 10, cucha» con 'hb (Kraus, loc. cit., 793). EI
12; 11,1.13.22; 13,4; 19,9; 30,6.16.20; texto mas relevante en este contexto es
y, dependientes de estos, Jos 22,5; 23, 73,25: «cuando te tengo, ya no deseo nada
en la tierra» con - PN, pero no se refie-
11; 1 Re 3,3: 1a exigencia cumplida por re directamente a Yahve.
Salom6n). >hb no esta aqui determina- Corno es natural, dada esta limitaci6n
do por 1a imagen del matrimonio ni del empleo de 'hb con Yahve como ob-
por 1a de la relaci6n padre-hijo y, por jeto, 1a piedad de los salmos prefiere los
lo mismo, no hay aqui influencia de circunloquios (cf. sup. III/4). Aparecen
Oseas. EI amor es objeto de un man- como objeto: el nombre de Yahve (-sem)
dato ( aparte de aqui aparece solo en en Sal 5,12; 69,37; 119,132; tambien Is
la amonestaci6n didactica del salmo de 56,6; su salvaci6n en Sal 40,17 = 70,5;
su santuario en 26,8; cf. 112,6 e Is 66,10,
acci6n de gracias [31,24]); forma par- Jerusalen; tambien su ley, sus mandatos,
te de una serie en la que aparecen - yr', etcetera, Sal 119,47s.97.113.119.127.140.
«temer» (R. Sander, Furcht und Liebe 159.163.167.
im palästinischen Judentum [ 1935] ),
- <bd, «servir», y verbos semejantes Un grupo aparte esta formado por
que se refieren a 1a relaci6n con Yahve las frases sobre el amor de 1a sabidurfa
(N. Lohfink, loc. cit., 73ss, listas 303s; y sobre el amor a 1a sabidurfa. Estas
cf. tambien - dbq, <•adherirse», en Dt frases podrfan inferirse en este contex-
11,22; 13,5; 30,20; Jos 22,5; 23,12); to, pues la sabidurfa hipostasiada se
se concretiza como el amor humano que acerca muchisimo al mismo Yahve. Esas
responde al amor de Dios con fidelidad f6rmulas, a diferencia de las expresio-
y obediencia dentro de 1a alianza de nes deuteron6micas, son todas redpro-
.Yahve. Todos estos textos sugieren, se- cas: Prov 4,6: «amala y ella te guar-
gun W. L. Moran, The Ancient Near dara»; 8, 17: «yo amo a quienes me
Eastern Background of the Love of aman»; 8,21: «doy riquezas a quienes
God in Deuteronomy- CBQ 25 [1963] me aman»; cf. 8,36: «los que me odian,
77-87, un origen del uso deuteron6mi- aman 1a muerte» (en 29 ,3: «el que ama
co en la terminologfa diplomatica del la sabidurfa es 1a alegrfa de su padre»,
131 132

la sabidurfa no esta' personificada; este mos entre las grandes nionograffas la


pasaje pertenece a los casos enumera- de C. Spitq, Agape dans le NT I-III
dos en III/ 4 ). Los paralelos egipcios, [1958~1960]. ·
que tratan del amor a Maat y del amor E. JENNI
de Maat, el orden del universo insti-
tuido por Dios, sugieren que las afir-
maciones sobre la sabidurfa hipostasia-
da tienen su origen probablemente en
ese ambiente cultural (Ch. Kayatz, Stu-
dien zu Proverbien 1-9 [1966] 98-102; L En las interjecciones puras (sim-
antes lo explicaba de forma distinta ples signos sonoros ); · como son >ahäh,
G. Boström, Proverbienstudien [1935] <<jah!», ➔ höy, <<jay!»,etc., no tiene
156ss; cf. tambien Prov 7,4: «di a la sentido buscar las rakes de las que se
sabidurfa: 'tu eres mi hermana [ ➔ >äh derivan (es diverso en casos como f?äli-
3c]', llama a la prudencia parienta tuy~, lä, «jlejos este!», ➔ f?ll). Su sonido y
para que te guarde ... »). su escritura tienen una cierta fluctua-
ci6n; por eso las. diversas interjecciones
individuales <leben unirse en grupos
'hb aparece tambien, dentro de este mis- atendiendo a su significado, que puede
mo contexto, en Jr 2,25: «pues amo a los ser identico o semejante. En el pre-
extranjeros» (bajo 1a influencia de Oseas;
cf. 2,33), y en 8,2: «ante el sol y la luna, sente artkulo; junto a >ahähseran trata-
que aman y a los que han servido» (con dos tambien häh (Ez 20,2) y ~~~lm~
terminologfadeuteronomistica),los dos con (>annä,BL 652), que probablemente ha
divinidades extrafias como objeto. surgido de la combinaci6n >äh+ nä,
Os 3,1, '"hübat re"', «que se deja querer «por favor».
por otros» (Rudolph, KAT XIIl/1,84), y
el participio plural de >hbpiel, «amante, 2. >ahähaparece 15 X, con espe-
querida» (cf. sup. III/1), Os 2,7.9.12.14. cial frecuencia en .las narraciones de
15, referidos a los Baales,Jr 22,20.22; 30, Eliseo, en Jr y en Ez, 'annä esta docu-
14; Ez 16,33.36.37; 23,5.9.22; Lam 1.19
(cf. 1,2), referidos a los supuestos amigos mentado 13 X .
politicos (Zac 13,6, sin metafora), conser-
van, aun dentro del lenguaje figurado, el 3. La exclamaci6n espontanea >ahäh,
significadopropio de «amante»y no se <le- «ah», como reacci6n de temor, aparece
ben considerar, relacionandolo con el ca- 6.nicamente en las leyendas populares
racter sincretista de la religi6n cananea que que recogen motivos de cuentos y fabu-
se oculta tras la imagen, como expresiones las, cosa nada extrafia .desde el punto
cultuales tecnicas (contra A. D. Tushin- de vista estiHstico (et P. Grebe, Duden
gam, JNES 12 [1953] 150ss).
Grammatik der deutschen Gegenwarts-
sprache [1959] 324): Jue 11,35 (el
V. EI NT esta estrechamente ligado voto de Jefte); 2 Re 3,10; 6,5.15 (his-
al AT por el empleo de los pasajes cla- torias de Eliseo ). La palabra >adö,ni,
ves de Lv 19,18 y Dt 6,4s y tambien «sefior mfo», que sigue en 2 Re 6,5.15,
del termino ,&y,&:rrr1, escasamente docu- <lebe referirse a la persona a quien se
mentado fuera de los LXX en la epoca dirige la exclamaci6n (Eliseo) (cf. Jue
precristiana. Los artkulos en los diver- 11,35, bitti, «hija mfa») y no a Dios.
sos diccionarios, normalmente precedi- >annä,<qoh!», como lamentaci6n que
dos de un apartado dedicado al AT, introduce una petici6n dirigida a un su-
ofrecen visiones generales y bibliogra- perior, aparece 6.nicamente en Gn 50,
Ha sobre el tema. Cf., por ejemplo, 17, con un empleo no teol6gico.
G. Quell y E. Stauffer, art. &:ycx.-rociw:
ThW I, 2055; W. Zimmerli y N. A. 4. Los demas pasajes en que >abäh
Dahl, RGG IV, 363-367; E. M. Good aparece pertenecen casi exclusivamente
y G. Johnston, IDB III, 168-178. Cite- al lenguaje de oraci6n. Con la f6rmula
133 n'IN'wh piel Desear 134

>ahäh>aJonäyYhwh, «ah, Sefior Yah- y lo mismo en smaco ('ewä, «estar de


ve», se introducen en Jos 7 ,7; Jue 6, acuerdo»). J. L. Palache, Semantic Notes
22; Jr 1,6; 4,10; 14,13; 32,17; Ez 4, on the Hebrew Lexicon (1959) 2-5, sugiere
14; 9,8; 11,13; 21,5, oraciones de la- como significadobase del semitico comun
el de «adaptarse,estar de acuerdo»{piele~-
mentaci6n o petici6n, acompafiadas con timativo, «considerar apto, bueno» > «de-
frecuencia de un estado emocional in- sear»); pero semanticamente nuestro ter-
tenso que se rebela contra 1a voluntad mino es mucho mas cercano a hwh III
de Dios, real o supuesta. F. Baumgärtel (hebreo hawwäh, «capricho, avidez»; ara-
ha probado (FS Rudolph [1961] 2,9s. be hawiya, «amar»; hawan, «avidez, ca-
18s.27) que >ahäh>aJonäyYhwh es una pricho»).
f6rmula fija de gran antigüedad, propia
de las oraciones culticas de petici6n. Los modos verbales usados son el
Wolff, BK XIV/25s, reconoce otra piel y el hitpael (las presuntas forma,
f6rmula fija, el grito de angustia ante nifal, «ser hermoso, agradable; conve-
el anuncio del dfa de Yahve, introdu- nir», en Is 52,7; Sal 93,5; Cant 1,10
cida por helilü, «gritad», en Ez 30,2: pertenecen probablemente, a pesar de
häh layyom, y JI 1,15: >ahählayyom, BL 422 y HAL 20a, a 1a raiz n'h).
«ah, que dfa» (cf. tambien Is 13,6; Se dan ademas tres formas nominales:
Sof l,ll.14ss). con 1a preformativa ma- (ma'awayyim,
«deseo», solo en Sal 140,9: «no cum-
'annii! en 6 X (Ex 32,31; Sal 118,25.25; plas los deseos de los impfos») o ta-
Dn 9,4; Nah 1,5.11) y 'annä en otras 6 X (ta'awä, «deseo, codicia») y 1a deriva-
(2 Re 20,3 = Is 38,3; Jn 1,14; 4,2; Sal ci6n que surge duplicando 1a segunda
116,4.16) aparecen como introducci6n o radical (>awwä,«conveniencia» ).
nuevo comienzo de una oraci6n de peti-
ci6n. A 1a interjecci6n sigue siempre, a
excepci6nde Ex 32,31, invocaci6nde Dios, 2. Los 27 casos en que aparece el
en Dn 9,4 con '"döni'ryy en todos los de- verbo (piel 11 X, hitpael 16 X, pero
mas casos con Yhwh. Correspondiendo a cf. BH 3 en Nm 34,10) estan distribuidos
su origen compuesto de una interjecci6n en casi todos los generos literarios del
de dolor mas 1a particula impetratoria nii', AT; por lo que respecta al sustantivo
esta exclamaci6n es al mismo tiempo la- ta'awä (22 X y ademas 5 X en la de-
mentaci6n y petici6n. signaci6n geografica Qibröt hatta'awä,
Nm 11,34s; 33,16s; Dt 9,22), podemo,
5. EI NT no tiene interjecciones observar, por el contrario, que es mu-
que acompafien a 1ainvocaci6n de Dios cho mas frecuente en Salmos y en Pro-
(los LXX traducen >ahähpor medio de verbios ( 16 X, de las cuales, Prov 18,1
w, (X &, 01'.pJµ;ot,'µ"'(JÖcxµw~
1 0 ofoµirtt). y 19,22 son inciertos desde el punto
de vista textual). 'awwä (7 X) esta
E. ]ENNI ciertamente documentado en Dt 12,15.
20.21; 18,6; 1 Sm 23,20; Jr 2,24 (so-
bre Os 10,10, cf. Comentarios).
,n·M'ühaJ! Tienda
➔ ri~~ bayit Casa 3. 'wh piel y hitpael ofrecen den-
tro de un campo semantico delimitado
mM 'wh piel Hesear todo un espectro de matices: ambas
formas verbales designan los deseos,
1. 'wh piel, «desear, codiciar», no anhelos y apetitos del hombre en toda
posee ningun correspondiente inmedia- su gama de intensidad y finalidades. La,
to fuera del hebreo. necesidades basicas de la vida, inclui-
das las de caracter instintivo, despier-
En arabe existe un verbo que tiene esta tan el deseo de determinadas cosas: Da-
misma secuencia fonetica: 'wh ('wy) vid quiere beber agua (2 Sm 23,15);
('awä, «dirigirse a», d. Nöldeke, NB 190), los israelitas quieren comer carne (Dt
135 n,~ 'wh piel Desear 136

12,20); al huesped le atraen los man- lugar Qibrot hatta'awä, «sepulcros de


jares exquisitos de la mesa (Prov 23,3. placer», en Nm 11,34, cf. Noth, ATD
6); se ansfan dfas felices y el bien en 7, 76.
general (Is 26,9; Am 5,18; Miq 7,1); No se pueden apenas apreciar cam-
el esposo desea a la esposa (Sal 45,12). bios de significado de las dos rakes ver-
Estos multiples deseos son vistos como bales piel y hitpael; pero, sin embargo,
deseos sanos, normales y buenos; el pueden apreciarse. particularidades sin-
sabio sabe que un deseo cumplido tacticas, que comportan consigo impor-
(ta'awä ba'ä o nihyä, Prov 13,12.19) tantes consecuencias semanticas. EI piel
hace bien. tiene casi siempre por sujeto a mef res,
Los deseos pueden, sin embargo, so- «alma», es decir, se considera el deseo
brepasar la justa medida y orientarse como expresi6n dpica de la fuerza vi-
hacia objetos malos (Prov 21,10: «el tal, del yo. Tambien el sustantivo
impfo codicia las cosas malas» ); pue- 'awwä (rafa duplicada sin aumento)
den traer perjuicios para los demas y aparece en compuestos fijos: kol-'awwat
extraviar la propia suerte (Prov 13,4). mefres, «segun el deseo del coraz6n»
Por eso se prohfbe la codicia y el deseo (solo en Jr 2,24 falta kol; allf se refie-
mal orientado o inconveniente (Prov re al celo de la camella; expresiones de
23,3.6; 24,1; Dt 5,21). sentido general con 'wh piel: Dt 14,
26; 1 Sm 2,16; 3,21; 1 Re 11,37; hit-
EI campo semantico de 'wh es muy cer- pael: Ecl 6,2). EI hitpael a veces va
cano al de ➔ pmd. W. L. Moran, The acompafiado de objeto (por lo general,
Conclusion of the Decalogue (Ex 20,17 =
Dt 5,21): CBQ 29 [1967] 543ss, propone se menciona explfcitamente a la perso-
la siguiente diferencia: l;mzdes 1a apeten- na que hace de sujeto, cf. Dt 5,21; Jr
cia suscitada tras la visi6n de algo her- 17,16; Am 5,18; Sal 45,12; Prov 23,
moso (s6lo en Dn 10,3 aparece en relaci6n 3.6; 24,1), pero tiende claramente al
con la comida) y 'wh es la exigencia que empleo absoluto (con el significado de
surge de una necesidad interna (hambre, «codiciar, ser codicioso, avido» ), asf en
sed, etc.; solo en Gn 3,6 aparece 1a me- 2 Sm 23,15 (= 1 Cr 11,17) o con ob-
diaci6n de la vista). jeto interno: hit'awwä ta'awä, en Prov
Comparese ademas ➔ s'l, «exigir» (Dt
14,26), ➔ qwh piel, «esperar algo» (Is 21,26; Nm 11,4; Sal 106,14.
26,8), spr piel, «buscar algo» (Is 26,9),
'ü~, «exigir algo» (Jr 17,16), ➔ bpr, «ele- 4. En los dos ultimos pasajes apa-
gir» (Sal 132,13),que aparecen en paralelo rece un uso del termino eminentemente
a 'wh; ademas de ksp qal/nifal, «anhe- teol6gico: la codicia insaciable como
lar»; 'rg, «ansiar»; el arameo biblico ~bh, tal se dirige contra Yahve (tradici6n
«desear, queret», y los sustantivos '"rtefret, del desierto), cf. Sal 78,29s. Por lo
«exigencia» (Sal 21,3), möräs, «deseo» demas, no se puede determinar ni para
(Job 17,11), baqqäsä, «apetencia»(Esd 7,6
y 7 X en Est), hawwä, «codicia»(Miq 7, el verbo ni para el nombre un signifi-
3; Prov 10,3; 11,6), mis'älä, «apetencia» cado espedficamente teol6gico, ni si-
(Sal 20,6; 37,4). quiera en Is 26,8s (el devoto suspira
por Yahve); Sal 132,13 (Yahve tiene
El nombre ta'awä designa, lo mismo el deseo de instalarse en Si6n); Job 23,
que el verbo, el deseo mas o menos 13 (Dios hace lo que quiere).
fuerte sin ningun matiz de valoraci6n
(el deseo del justo: Prov 10,24; 11,23; 5. Partiendo del AT (cf. en espe-
del rey: Sal 21,3; del malo: Sal 10,3; cial Nm 11,4.34; Sal 106,14; Sal 78,
112,10; del perezoso: Prov 21,25) y 29s), el judaismo y el cristianismo lle-
-objetivado- designa tambien lo de- garon (en la misma Hnea estan las doc-
seable, lo apetecible: <erta'awä, «arbol trinas helenfsticas) a las afirmaciones
deseable» (Gn 3,6), ma'akal ta'awä, «co- sobre la pecaminosidad de la codicia y
mida selecta» (Job 33,20). del afan, cf. lQS 9,25; 10,19 y lQS
Sobre 1a explicaci6n del nombre de 4,9ss; 5,5 para la secta de Qumran; las
137 138

fuentes rabi'.nicas se encuentran en StrB de los .Proverbios: '"'wil aparece en Prov


III, 234ss; sobre e:Cmateri~l del NT, 19 de las 26 veces en que es usado en 1a
F. Büchsel, art. E1t't'8uµia.:ThW III, Biblia (el 70 por 100); 'iwwteltet aparece
168-173; RGG VI, 482ss; P. Wilpert, 23 de las 25. veces en que es empleado en
el AT (el 92 por 100). Se encuentra espe-
art. Begierde: RAC II, 62ss. cialmente en las colecciones de proverbios
de antigüedad reconocida (cf. Gemser,
E .. GERSTENBERGER HAT 16,4s.55ss.93ss; U. Skladny, Die äl-
testen Spruchsammlungen in Israel [1962=
6ss; tambien H. R Schmid, Wesen und
Geschichte der Weisheit [1966] 145ss);
concretamente, '"'wil aparece 13 X e 'iw-
wa:la:t 16 X derttro de 1a segunda colec-
cion de proverbios (10,1-22,16),'"'wil 3 X
1. Las formas nominales "2 wil, «ne• e 'iwwtela:t 4 X dentro de la quinta co-
cio, estupido» (sustantivo de la forma leccion (25-29), es decir, en total 36 X (de
''qitil, cf. GVG I, 356; BL 471), un total de 42 X en Prov).
'"'wilz, «necfo» ( adjetivo con el sufijo -i En Ed no aparece ningun termino de
de pertenencia, a no ser que en Zac 11, este grupo (un total de 52 casos); en Job
15 haya un error grafico, cf. Delitzsch aparece solo '"'wil 2 X (5,2s).
§ 53a) e 'iwwi?la;t__«necedad» (abs-
tracto femenirto, cf. BL 477; Nyberg 3. El significado base del concreto
215), que aparecen s6lo.en hebreo (los personal '"'wil es «necio» y el del abs-
vocablos del ·arabe meridional moderne tracto 'iwwcelcet, «necedad». Para po-
que aparecen en Leslau 10 quedan muy der fijar el campo semantico de estos
lejos), se derivan de 1a rafz 'wl de eti- terminos es importante considerar sus
mologfa discutida (cf. GB 16a y König sin6nimos y sus opuestos (cf. T. Do-
7b con Zorell 21a y HAL 21a, que son nald, The Semantic Field of «Folly» in
mas moderados), y g_ue no esta docu- Proverbs, Job, and Ecclesiastes: VT 13
mentada como verbo. [1963] 285-292).

HAL 21 ofrece, comö hip6tesis, la si- En las secciones mas antiguas de Prov
guiente etimologia arabe: 'wl, «coagularse, >tewzles un importante concepto opuesto
engordar» > «volverse tonto». Se debe a ('is) hiikäm, el «sabio» (10,8.10.14; 12,
compiirar tambien el verbo vedno y'l, ~<ser 15; 14,3; 17,28; 29,9), a näbön, el «inte-
necio/actuar como un riecio», que esta do- ligente» (17,28), a <ärüm, el «listo» (12,
cumentado en nifal 4 ><(asf, KBL 358a). 16; cf. 15,5). Opuesto a l,fkam leb (10,8;
'"'wil en algunos casos se comporta como 11,29) aparece b"sar leb, «deficiente men-
adjetivo; GB lo considera adjetivo en 7 X, tal» (10,21), pero esta expresion sinonima
Lis y HAL solo en tres casos, a saber: no aparece en paralelismo a '"'wil (tam-
Jr 4,22; Os 9,7; Prov 29,9; e1 unico caso poco otros sinonimos; cf., sin embargo,
claro es el de Prov 29,9, donde '"'wil es pöta:, «ingenuo», en Job 5,2, y bänim
iitributo de 'zs,«homhre»; cf. Barth, § 29a. s'kälim, «hijos ingenuos», en Jr 4,22).
Otras palabras de semejante significado
2. EI origen ~timol6gico de estos son ➔ k'sil (este, que aparece 70 X, es el
vocablos. es todavfa bseguro; su signi- sinonimo mas importante; sobre 1a dife-
ficado es, .·sin · embargo, claro. En este rencia de .significado·con respecto a >rewzl,
cf., por ejemplo, Skladny, loc. cit., 52,
sentido es muy indicativa su distribu- nota 30), ➔ näbäl y pa:ti (➔ pth); mas
ci6n, por 1a,que aparece claro que los lejano es m'suggä', «loco» (Os 9,7).
vocablos .son · en primer lugar terminos 'iwwa:ltet aparece varias veces unido a
sapienciales. muy, antiguos. k'sil (3 X en la descripcion del necio de
Prov 26,1-12; ademas, en 12,23; 13,6; 14,
Prescindiendo .de >rewzü,que esta. docu- 824; 15,2.14; 17,12) y tambien a '"'wil
mentado solo en Zac .11,15(en v. 17 no se (16,22; 27,22), p•täyim, «ingenuos» (14,
puede leer este termino, cf. B.•Otzeiv Dru- 18; ➔ pth), b"sar leb, «tonto» (15,21;
terosacharja [19641 260), estös, vocablos cf. 10,21), q'~ar 'appayim/rü"b, «colerico»
aparecen con · mayot frecuencia en·•el librb (14,17.29). Paralelo a 'iwwa:ltet es el ter-
139 140

n:tlno k'li"!m~, «vergüenza» (18,13); el ''"wil en 1,7 esta negativamente rela-


opuesto mas .1mportantees da<at «conod- cionado con el «temor de Yahve»; pero
miento, sab,er»(12,23; 13,16; 14,18; 15,2. ya en 1a secci6n mas antigua (l0ss) pue-
14), ademas t'bünä, «opini6n» (14 29) de el «justo» ser su opuesto (➔ fdq;
«e~tendimiento»(16,22), asf c~m~
sekEEl,_
l;akmot (s1c)/pokmä, «sabidurfa» (14,1.8). 10,21; cf. 14,9), pues tambien aquf 1a
contraposici<Sn«sabio / necio» correspon-
Corno tipo, el ""wil tiene. caracterfs- de a la contraposici6n «justo/pecador»
ticas co?J-pletamente negativas; es lo (Skladny, loc. cit., 7ss; Gemser, HAT
«cont~ar10del sabio» en todo (Skladny, 16, y Ringgren, ATD 16, en el comen-
loc. czt., 12). Su falta de entendimien- tario a lOss). En este sentido teol6gico
to se debe entender en primer lugar se puede emplear ocasionalmente ''"wil
,como «necedad»; pues en «las puertas en un contexto profetico de amenaza
de la ciudad» el necio debe callar 1a contra Israel (Jr 4,22); por el contrario,
sabidurfa le sobrepasa (24,7); su n~ce- en Os 9,7 la palabra · debe entenderse
dad va unida con frecuencia a sus la- como una cita ir6nica tomada del mun-
bios /boca, es decir, a sus manifesta- do sapiencial tradicional (cf. ademas Is
ciones (poco) inteligentes (17 28· tam- 19,11; distinto 35,8).
bien 10,8.10.14; 14,3; asf co~o 12 23· Por. lo demas, 'iww1el1et puede em-
15,2.14Q; 18,13). Pero a esto se ;fia~ plearse en una confesi6n de pecados
den aspectos morales .y sociales: es co- dentro de una lamentaci6n (Sal 38 6·
lerico (12,16; 27,3; 29,9; cf. 14,17.29 69,6; cf. ''"wilim en el canto de acci6~
y Job 5,2) y belicoso, con lo cual ca- de gracias, Sal 107,17, donde de todos
rece d~ _käböd, «honor» (20,3; 29,9, modos el texto es dudoso ).
autosuf1c1ente, no escucha, como lo
hace el sabio, el <efä,«consejo» ( 12,15), 5. En los escritos de Qumran ''"wil
desprecia 1amüsär, «correcci6n» (➔ ysr; aparece 1 X e 'iwwieltet 5 X (Kuhn,
15,5; tambien 1,7; 5,23; 7,22 sin cam- Konk. 4b ). Los LXX traducen ''"wil
biar el texto; 14,3; 16,22, cf. inf. 4 ). por medio de ocho palabras distintas,
En el joven, la 'iwwteltet puede corre- sobre todo con ä.(J)pW\I( 13 X), 'iww1e-
girse con la «vara de la correcci6n» (22, l1et por medio de otras ocho palabras,
15), pero por lo demas el ''"wil esta sobre todo con a.q>poO"U\IT} (8 X) y
indisolublemente ligado a su necedad ä.q>pW\I(3 X) (sobre esto y sobre el
(27,22). concepto neotestamentario de la nece-
dad, cf. G. Bertram, art. µwp6c;: ThW
IV, 837-852; W. Caspari, über den
4. La necedad como actitud lleva bibl. Begriff der Torheit: NKZ 39
consigo, debido a la inseparabilidad en- [1928] 668-685; U. Wilckens, Weis-
tre «necedad» y «necio», una conexi6n heit und Torheit [1959]).
necesaria entre acci6n y resultado que
determina su destino (K Koch, ZTh.K
M. SlllB0
52 [1955] 2ss; G. von Rad, KuD 2
[1956] 68s). Pues la necedad es para
el ·necio su «castigo» (opuesto a «fuen-
te de vida», 16,22; cf. 14,3). Mas to-
davfa: los necios mueren por falta de
inteligencia (10,21; cf. 19,3; Job 5,2).
La necedad acarrea desgracia y lleva a 1. El adverbio modal 'ülay, «qui-
1a muerte; en lo religioso descalifica a za», es analizado generalmente como
las personas y se convierte asf en equi- compuesto de las partfculas 'ö, «o», y
valente de «impiedad/crimen»; asf, lö ( disimilado ), «no» (o bien lü, «oja-
tambien en 5,23, la secci6n mas recien- la») (GB 16a; HAL 21a); pero la eti-
te de Prov, la necedad esta unida con mologfa no es decisiva para determinar
la muerte del «criminal» ( ➔ rs<), y el el · valor semantico del termino. Mas
141 ~z~N
'ülay Quiza 142

clara es la expres10n hecha mi yödeac, luntad de Yahve (Nm 23,3: «si el Se-
«('.quien sabe?», en el sentido de fior me saliera al encuentro»; 23,27:
«quiza». «quiza le guste a Dias»; Jas 14,12:
«quiza Yahve este conmigo»; 1 Sm 6,5:
En los dialectos semiticos emparentados «quiza retire el de vosotros su pesad2
se emplean diversos terminos (en hebreo mano»; 14,6: «quiza haga Yahve algo
medio, s1emmii; en sirfaco, dalmii, k'bar y por nosotros»; 2 Sm 16,12: «quiza vea
/iik <griego ,ax:a;so:,re los vocablos aca- Yahve mi miseria»; 2 Re 19,4 = Is
dicos piqat, minde [ < mzn zde, «c:que se 37,4: «quiza oiga Yahve»; Jr 21,2:
yo?», AHw 655a], assurri, insurre, d.
W. von Soden, «Vielleicht» im Akkadi- «quiza nos haga Yahve un milagro,
schen: OrNS 18 [1949] 385-391). como el suele hacer»; Am 5,15, cf. inf.;
Jan 1,6: «quiza tenga consideraci6n de
2. 'ülay aparece 45 X en el AT, nosotros»; Sof 2,3, cf. inf.) aI igual que
principalmente en los textos narrati- en tres pasajes en que aparece mi yöde""-
vos (de Gn a 2 Re y Job 1,5 30 X, en (2 Sm 12,22: «(quien sabe?, quiza me
la literatura profetica, y Lam 3,29 haga gracia Yahve»; Jl 2,14: «('.quien
15 X, no aparece en Sal y en los de- sabe?, quiza se apiade todavfa»; Jan 3,
mas Ketubim). En Nm 22,33, 'ülay 9: «iquien sabe?, quiza se apiade Dias
<lebecorregirse a lül§, «si no». todavfa?»; el cuarto pasaje, Est 4,14:
«('.quien sabe si no has subido al trono
para esta ocasi6n?» se refiere a la fuer-
mz yöde"', con el significadode «quiza»,
aparece 4 X (2 Sm 12,22; Joel 2,14; Jon za irracional del destino). Estas afirma-
3,9; Est 4,14). ciones sobre Y ahve no son, sin embar-
Un testimonio extrabiblico de 'ülay go, expresi6n de la inseguridad del
[> 'üle) ha sido conjeturado por W. F. hombre ante un destino caprichoso, sino
Albright, JAOS 67 [1947] 155, nota 23, expresi6n de la consciente humildad de
en 1a Ifnea 2 de 1ainscripci6n de Ahiram quien tiene en cuenta la soberana liber-
(cf., sin embargo, DISO 13). tad de Dias. Lo mismo vale para las
respetuosas palabras de salvaci6n de
3. Mas que en contextos pasados y Am 5,15: «quiza haga Yahve enton-
presentes (Job 1,5: «quiza han pecado ces... gracia al resto de Jose», y Sof 2,
mis hijos», en perfecto; Gn 43,12; Jos 3: «quiza OS saivareis eI dfa de la ira
9,7; 1 Re 18,27 en frases nominales; de Yahve» (cf. R. Frey, Amos und Te-
Gn 18,24 y Lam 3,29 con yes; Gn 18, saja [1963] 53). Wolff, BK XIV/2,59,
28-32, con imperfecto), 'ülay, «quiza», escribe refiriendose a Jl 2,14: «EI 'qui-
aparece preferentemente referido al fu- za' de la esperanza forma parte de b
turo (Jas 14,12 en frase nominal, 32 X humildad del orante (2 Sm 12,22; Lam
en imperfecto ). En las frases negativas 3,29b); en el anuncio del mensajero se
de Gn 24,5.39 y de 27,12 se expresa subraya que el que ha sido llamado a 1a
un temor (LXX :µ1\1tO't'E, tambien en conversi6n cae antes de nada dentro
Gn 43,12; 1 Re 18,27; Job 1,5; u11 del mensaje de juicio (Am 5,15; Sof 2,
Jas 9,7; en los demas casos, Et/M'J 3; Jon 3,9) y que <lebe aguantarlo. EI
(1twi;), r·va,Ö'7tWi;,tcrwi;). Os 8,7 pue- hecho de que el Dias fiel y misericor-
de clasificarse como concesivo «aun- dioso sea libre tambien ante su propia
que». Los demas casos expresan una ira ('rk 'pym) fundamenta 1a esperanza
esperanza vacilante o confiada (ir6nica- en el 'quiza'».
mente en Is 47,12.12; Jr 51,8; seme-
jante tambien 1 Re 18,27: «quiza duer- 5. De los pasajes neotestamentarios
me» ). son i'.crwi;(Lc 20,13) y -rtixa (Rom
5,7; Flp 15), solo Flp 15 recuerda de
4. En una docena de casos aproxi- lejos la idea de Est 4,14.
madamente, el factor de incertidumbre
que comporta 'ülay se aplica a la vo- E. JENNI
143 1!~'awam Desgracia, calamidad 144

1!~'awten de Am 5,5; Os 6,8; 10,8; 12,:2; Is


Desgracia, calamidad 1,13; 10,1; 31,2; Miq 2,1; Ha::. 1,3
(?); 3,7; Sal 7,15; 28,3; 41,7; 59,3.6;
101,8 son tambien preexHicos. Los de-
1. EI sustantivo hebreo 'awten, miis casos son probable o ciertamente
«desgracia», derivado generalmente de exHicos o posexHicos.
una raiz ,;"wn, «ser energico, fuerte» EI sustantivo 'ön, «fuera, riqueza»,
(HAL 21b), tiene correspondientes al aparece 10 X (Gn 49,3; Dt 21,17; Is
parecer solo en el semftico norocci- 40,26.29; Os 12,4.9; Sal 78,51; 105,
dental. 36; Job 20,10; 40,16).
El termino, que aparece solo en forma 3. EI signi:ficado base del concep-
nominal, parece haber sido formado en to coincide en gran parte con su eti-
oposici6n intencional a 'ön, «fuerza gene-
radora, fuerza corporal, riqueza» (HAL mologfa: el poder de la calamidad (S.
22a); este es el derivado positivo y aquel Mowinckel, Psalmenstudien I [1921]
un segolado con significado negativo. 30ss). Su empleo presupone, sin embar-
El derivado t"'ünzm (Ez 24,12) es muy go, una comprension diniimica de la
dudoso textualmente (cf. Zimmerli, BK existencia (mentalidad de accion): 1a
XIII, 558). A esa misma raiz pertenecen desgracia es una potente marcha de los
los nombres propios 'ön (Nm 16,1, texto acontecimientos, y la fuerza, cuando
inseguro), 'önäm y 'önän (cf. Noth, IP toma una configuracion negativa, es un
225), pero no el sustantivo 'önt, «tristeza»
(Gn 35,18; Dt 26,14; Os 9,4; raiz 'ny, acontecimiento desastroso.
cf. C. Rabin, «Scripta Hierosolymitana» 8 a) Un 'awten puede ocurrir en di-
[1961] 386s). versos tipos de actividad desastrosa: en
Entre los correspondientes ugariticos que el campo de los sentimientos (Is 32,6;
se suelen citar, an y un (WUS N. 292.295; Sal 55,4.11; 66,18), en el del pensa-
UT N. 238.240) son difkiles tanto por su miento programador (en Is 55,7; 59,7;
etimologfa como por su significado; como Jr 4,14; Ez 11,2; Miq 2,1; Sal 36,5;
miis cercano habrfa que citar anm (plural, en Prov 6,18 hallamos la uni6n de
«fuerza», 49 [ = I AB] I, 22). No resulta
facil determinar hasta que punto el arameo 'awten con ➔ f/sb,«pensar», y sus de-
'wyn, que aparece en KAI N. 222 B, rivados), en el del lenguaje (Is 58,9;
Hnea 30, junto a mwt, «muerte», deba Sal 10,7; 36,4; Job 22,15; 34,36; Prov
tenerse en cuenta aqui (cf. KAI II, 256; 17,4; 19,28);en e1de 1a accion de todo
Fitzmyer, Sef. 69). Tambien 'wn en Al:i. tipo, por ejemplo, cultico (Is 1,13; Zac
160 (DISO 6) es dudoso. 10,2), poHtico (Is 31,2), jurfdico (Is 10,
1; 29,20), militar (Sal 56,8), etc. Cf. la
2. 'awten no pertenece al campo na- tfpica conexion terminologica de 'awten
rrativo/informativo. Los 80 testimo- con ➔ p'l, «hacer», propia de esta es-
nios del termino en el AT (incluido fera (23 X pa'ate 'awten participio,
Ez 30,17, donde debe vocalizarse 'ön «malhechores»: Is 31,2; Os 6,8; Sal 5,
como nombre geogriifico) se hallan, con 6; 6,9; 14,4; 28,3; 36,13; 53,5; 59,3;
excepcion de un caso (Ez 11,2), en tex- 64,3; 92,8.10; 94,4.16; 101,8; 125,5;
tos poeticos, sean textos cultuales, sa- 141,4.9; Job 31,3; 34,8.22; Prov 10,
pienciales, profeticos o de la literatura 29; 21,15; 1 X perfecto: Prov 30,20).
poetica propiamente tal (Job). Se puede reconocer con frecuencia 1a
Das terceras partes de los casos se aptitud general de este termino para
hallan en Sal (29 X), Job ( 15 X) y designar todo tipo de actividad desas-
Prov (10 X). Quedan 24 casos distri- trosa, cf. Is 59,4-7; Sal 5,6; 7,15; 55,4.
buidos en los diversos libros profeticos 11; 92,8.10; Job 5,6; Prov 12,21; en
(de ellos 12 X en Is) y otros 2 en Nm especial, Prov 6,12-14; Job 31,3ss.
23,21 y 1 Sm 15,23. b) 'awten designa no solo las acti-
Los testimonios miis antiguos son vidades desastrosas, sino tambien sus
1 Sm 15,23 y Nm 23,21. Los textos consecuencias, cf. Nm 23,21; Jr 4,15;
145 7!~'dwcen Desgracia, calamidad 146
Am 5,5; Hab 1,3; 3,7; Sal 90,10; Job no discute el adulterio, sino la acusa-
21,19; Prov 22,8, etc. Estos textos y ci6n de que su adulterio acarree la des-
todos aquellos en que el termino abar- gracia. El analisis del campo semantico
ca ambos aspectos, es decir,, la acci6n y del termino viene a confirmar lo mis-
sus consecuencias (Sal 55,4; 56,8; Job mo: de los 45 conceptos vecinos, apro-
15,35; 18,7.12; Is 59,4.6b.7; cf. tam- ximadamente, van por delante con dis-
bien Job 4,,8; Prov 22,8), muestran que tancia ra<,«malo, maligno» ( 17 X ),
la palabra, de acuerdo con la mentali- rasa'-, «culpable» ( 17 X), y <amäl, «fa-
dad dinamica que la ha concebido, se tiga» (11 X). Los opuestos como mis-
refiere fundamentalmente a la totalidad pär, «justicia»; töm, «integridad»; ~tf!-
del suceso desgraciado. dceq, «justicia»; ""münä, «lealtad», vie-
c) Las afirmaciones hechas en a) y nen a confirmar lo mismo.
b) indican que 'dwcen no es un concep- e) EI significado base, «potencia de
to material que designe una actividad desgracia», choca a veces en la traduc-
especial o describa una fase de algun d6n con diversas dificultades a causa
suceso determinado. de nuestra diferente mentalidad. Nos-
otros no llamamos a una acci6n «des-
Pot tanto, atribuir a 'awten eI significa- gracia>~,sino «delito», «injusticia», «cri-
do original de «magia» (Mowinckel) es men» (cf. HAL 21s). Dado que al fen6-
algo que no se puede deducir de su etimo- meno de la «desgracia» le es inherente
logfa ni del empleo del termino dentro del
AT. Pero no por eso se excluye que el el caracter de lo no valido, pueden jus-
concepto pueda referirse a actividades ma- tificarse traducciones como «engafio»,
gicas o a las desgracfas que estas provo- «nada» (Is 41,29). Por el contrario,
can (cf. la relaci6n entre Nm 23,,21y v. 23; aunque el concepto pueda referirse
cf. 1 Sm 15,23; Zac 10,2; Sal 59,3.8?; tambien al «culto idolatrico», nunca
64.3.6s?). La relaci6n con la magia es na- puede traducirse asf (1 Sm 15,23; Zac
tural, dado que esta es el medio mas ade- 10,2; Os 10,8; cf., sin embargo, Is 66,
cuado -aunque no el ·unico-- para mani- 3, ➔ '"'til 4). Cf. V. Maag, Text, Wort-
pular la esfera de lo real. Y lo mism6
vale para los ejecutores de 'awam en los schatz und Begriffswelt des Buches
Salmos (cf. sup. 3a). Se puede deducir en Amos (1951) 120.
que consisten sus acciones solamente del
contexto en que se emplea el termino, 4. El hecho de que 'dwa?n en el AT
pero no del termino mismo (cf. G. W. An-
derson, Enemies and Evildoers in the sea una palabra que se refiere a fen6-
Book of Psalms: BJRL 48 [1965] 18-30). menos de desgracia, que deben ser cali-
Los que hacen 'awten no solo cometen in- ficados negativamente, y de que nunca
justicias, sino que acarrean tambien des- se emplee para referirse a una acci6n
gracias, como lo demuestra el aspecto de de Dios (a diferencia de rä'ii, «desgra-
acci6n por terminar que ocasionalmente cia»; por ejemplo, Is 31,2: «pero tam-
acompafia a p<l, «hacer». Finalmente, bien el es diestro en traer males»; cf.
'awten no es ni «un medio para el firn>
(Mowinckel, loc. cit., 8.12.15.29 y passim) Jr 4,6; 6,19; 11,11.17.23; Miq 2,3 y
hi el fin de una acci6n. La designaci6n de passim) demuestra que cualquier forma
acciones, consecuencias y situaciones como de actividad del 'awam y de toda su
'awten indica otra fonci6n del termino. esfera es implfcita o explfcitamente con-
traria a Dios y, por tanto, teol6gica-
d) 'dwten es un termino calificativo mente negativa. Los diversos puntos de
que califica negativamente un suceso se- vista desde los que se califica negativa-
fialandolo como un peligro portador de mente el 'awlen(sapienciales, discursos
desgracia. En este sentido es significa- profeticos, oraci6n, etc.) y el modo
tivo que se emplee siempre el termino como se lo califica asf (dichos sapien-
para juzgar las acciones de otra persona ciales, juicios profeticos) varfan con las
y nunca para juzgar las propias accio- circunstaricias. Pero el criterio es siem-
nes. En Prov 30,20 12 mujer adultera pre el mismo: el 'dwa?n es una perver-
147 iiM 'ör Luz t48
si6n de la esfera del poder salvffico y, iiM 'ör Luz
por ende, de la presencia salvffica de
Dios. 1. Los vocablos emparentados con
Sucede un 'awtl!n,. por tanto: cuando 'ör, «luz», estan documentados casi ex-
$e recurre al oraculo en sustituci6n de clusivamente en acadico y en cananeo
la obediencia a Dios (1 Sm 15,23; Zac (en acadico, üru/urru, «luz», la mayo-
10,2), cuando se cambia y pervierte el rfa de las veces «dfa»; en ugarftico, ar,
sentido de los santuarios (Am 5,5; Os WUS N. 368, cf. N. 370.372; UT N.
io,8; Is 1,13 ), en cualquier acci6n 114; en fenicio, 'r- en nombres pro-
opuesta a la influencia salvffica de la pios, cf. Harris 73; ademas, Huffmon
ley, el derecho y la justicia (Os 6,8; 12, 169s; Gröndahl 103 ); en otras lenguas
12; Miq 2,1; Sal 14,4; Prov 12,21; 21, se~fticas se emplean otras rafces para
15). Quien provoca un 'awtl!n en ulti- des1gnar 1a «luz» (acadico nüru y arabe
mo termino niega a Dios (Is 32,6; Jr 4, nür; arameo nhr; por ejemplo, arameo
14-18; Sal 10,7; 14,4; 53,5; 92,8.10; bfülico nehör, Dn 2,22 Q, cf. KBL
Job 22,15; 34,8.22.36; Prov 19,28). 1098b; sobre el arameo judaico 'ürtä,
Segun Isafas, los po<a/e'awtl!n son gen- cf. Levy I, 46a; ademas DISO 23 ).
te «que no mira al Santo de Israel ni En hebreo se han formado de esta
busca a Yahve» (31,ls). Por eso Yahve rafz el verbo 'ör, que aparece en la for-
esta contra ellos (Sal 5,6; 36,4.5.13; ma qal, «amanecer», tambien en nifal
Prov 10,29) y les ordena que se apar- (aunque es inseguro), y en especial en
ten del 'awtl!n (Job 36,10.21 ). Segun hifil (causativo, «iluminar, aclarar», y
Job 5,6s, es el hombre quien da origen causativo interno, «brillar» ), asi como
al 'awtl!n: «pues la desgracia no surge los sustantivos 'ör (masculino, aunque
del polvo ni brota el mal de 1a tierra; en Jr 13,16, texto dudoso, y Job 36,32,
al contrario, es el hombre quien engen- texto dudoso, es femenino) y 'örä,
dra el mal...». Cf. Job 11,11.14 (com- «luz»; 'ür, «brillo», y mä'ör, «luz =
pletamente distinto Sal 90,7-10). cuerpo luminoso, lampara».
· La raz6n por la que los Salmos lla- Tambien el nombre m"ürä de Is 11,
man 'awtl!n a la acci6n de los malvados 8 es explicado como derivado de esta
rafz en GB 393a, BDB 22b, Zorell 404b
se encuentra, al parecer, en el hecho de
y otros; KBL 489b, sin embargo, recu-
que, o bien 1a desgracia que esos mal-
vados quieren imponer al perseguido es rre al acadico müru, «animal joven»
(remitiendose a Perles), y lo traduce
injusta, o bien tratan de mantenerlo en
como «joven» (lo mismo Fohrer, ]es I,
la desgracia que le ha sobrevenido por
medio de algun dolor, olvidando que 151, y Kaiser, ATD 17,116). Tampoco
este conffa en 1aprotecci6n divina (y en hay que relacionar con esta rafz los ter-
el oraculo de protecci6n divina). En minos 'ür II (en la expresi6n 'ürim
wetummim) y III ('ür Kasdzm). Por el
cualquiera de los dos casos los malva-
contrario, no parece tener raz6n 1. Ei-
dos actuan contra Yahve. Su caracteri-
zaci6n como pö'a/e 'awtl!n lleva consigo tan, HUCA 12/13 (1938) 65s, al expli-
un juicio teol6gico preciso. car 'ör en Is 18,4 y Job 37,11 en e1
sentido de «lluvia» o «rodo», ofrecien-
do con ello un nuevo hom6nimo 'ör.
5. Los LXX traducen 'awtl!n de for-
ma irregular por <i:vo µa.-
µta,, x6-roo,,;,
1
2. Resulta diffcil ofrecer la estadfs-
-.a:vo~,-roo·vripla,,
ao·txla,, etc. En estas tica exacta del sustantivo 'ör, ya que
traducciones se ha perdido todo ·Io que se puede tomar ocasionalmente esta for-
estaba impHcito en el hebreo. En Qum- ma como un infinitivo qal (cf. HAL
rin, por el contrario, se ha mantenido 24a, N. 3; Zorell 23b). Segun Lisowsky,
vivo; cf. los pasajes en Kuhn, Konk. 4. el verbo aparece 41.X, de ellas 5 X en
i qal (Mandelkern afiade Gn 44,3 y 1 Sm
R. KNIERlM 29,10, mientras que considera 2 Sm 2,
149 i1M 'ör Luz 150

32 como nifal), 2 X en nifal (Sal 76,5 si Is 18,4 (en Mandelkern, tomado como
y Job 33,10, textualmente dudoso) y 'ör II) y Am 8,8 (en Lisowsky, tomado
34 X en hifil ( de ellas 15 X en los como y''ör).
Salmos). Su distribuci6n no ofrece ca-
racteristicas tan precisas como 1a del 3. EI significado base del nombre
nombre 'ör, que aparece 124 X (de principal 'ör es «luz»; su proximidad
ellas 1 X en plural, en Sal 136,7) y que a «fuego» (especialmente en 'ür, Is 31,
parece tener connotaciones sapienciales. 9; 44,16; 47,14; 50,11; Ez 5,2; quiza
tambien Job 38,24, cf. G. R. Driver,
Asi, pues, 'or aparece 32 X en Job, 4 X SVT 3 [1955] 91s; Barr, CPT 260s)
en Prov y 3 X en Eclo. En los Salmos aparece en primer plano en algunas
aparece 19 X (ademas 1 X en Lam 3,2);
1a mayorfa de las veces se trata de salmos ocasiones (cf. Is 10,17; Sal 78,14); con
sapienciales o de textos de influjo sapien- frecuencia se emplea tambien ner como
cial (36,10; 37,6; 49,2ü; 8~,16; 97,11; 104, paralelo de nuestro termino ( Sal 119,
2; 112,4: 119,105; 139,11). 105; Job 18,6; 29,3; Prov 6,23; 13,9;
Ademas llama la atenci6n el hecho de cf. Jr 25,10). Por «luz» se entiende
que de 47 textos profeticos 27 pertenecen primeramente 1a luz del dfa (cf. su em-
al libro de Isafas, que contiene muchos pleo formando parte de förmulas he-
pasajes de factura sapiencial (3 X en el chas en la literatura narrativa, cf. sup.
Protoisafas, especialmente en los pasajes
mas recientes; 6 X en el Deuteroisaias, a 2, asi como en Miq 2,1; Prov 4,18).
los que hay que aiiadir lQis•b 53,11, Pero 'ör, sin embargo, no se identifica
y 8 X en el Tritoisafas, donde son espe• con 1a luz del sol, sino que puede refe-
cialmente significativos los pasafes ae 60, rirse tambien a 1a luz de 1a luna y las
1.3.19.20),mientras que en Jr aparece solo estrellas (ls 13,10; 30,26; Ez 32,7), asf
5 X y 2 X en Ez 2 (32,7s). En los profe- como a sahar, «luz de 1a aurora» (Is 58,
tas menores aparece 13 X distribuidas en- 8; Job 3·,9; 41,10; Dalman, AuS I,
tre textos cercanos a Is como Am (5, 601; distinto L. Köhler, ZAW 44
18.20; 8,8 [texto dudoso]; 9; cf. H. W.
Wolff, Amos' geistige Heimat [1964] 57) [1926] 56-59, y KBL 962: «aurora»);
y Miq (2,1; 7,8.9), asf como Hab, el lla- tampoco su uni6n con los verbos zr!J
mado discipulo de Is (3,4.11), Sof (3,5) y yf en el sentido de «salir» indica de
y los pasajes tardios Zac 14,6 (texto por si que «la salida del sol este inclui-
dudoso).7, mientras que la palabra apa- da» (S. Aalen, Die Begriffe «Licht» und
rece en Os solo 1 X (6,5 texto dudoso). «Finsternis» im AT im Spätjudentum
En la literatura narrativa 'ör aparece und im Rabbinismus [1951] 39; eI
casi exclusivamente en 1a expresi6n tem- autor pone el acento sobre 1a compren-
poral <ad 'ör habboqer, «hasta el amane-
cer» (Jue 16,2; 1 Sm 14,36; 25.[22].34. si6n <ipresolar» del mundo que tenfan
36; 2 Sm 17,22; 2 Re 7,9; abreviada en los israelitas y sobre el alternar del dfa
Jue 19,26; cf. Gn 44,3; 1 Sm 29,10; Neh y de la noche como un elemento funda-
8,3); fuera de esta expresi6n se encuentra mental de 1a misma, loc. cit., l0ss; fd.,
en Ex 10,23; 2 Sm 23,4 y 6 X en Gn 1, RGG IV, 357-359, y BHH II, 1082;
3-5.18 P (sobre 1a elaboraci6n sapiencial distinto W. H. Schmidt, Die Schöp-
de Gn 1, cf. S. Herrmann, ThLZ 86 fungsgeschichte d er Priesterschrift
[ 1961] 413-424). [1964] 95-100).
EI unico caso de forma plural es el de
Sal 136,7 'orim, «(grandes) luminarias»; EI alternar del dfa y de 1a noche ha
corresponde de cerca al m''örot, «lumina- llevado tambien a un empleo metaf6-
rias, lamparas», de Gn 1. mä'ör aparece rico y simb61ico del termino. Por un
19 X (9 X en Ex-Nm en contexto cultico, lado, la luz de la maiiana que irrumpe
5 X en Gn 1 referido a las estrellas); 'ür (con frecuencia simplemente btJqcer,
esta documentado 6 X, de ellas 5 X en las «maiiana») se ha convertido en salva-
secciones mas recientes del libro de Isaias.
La mas reciente parece ser 1a forma feme- ci6n divina en el sentido de una victo-
nina örii (Sal 139,12; Est 8,16). ria en el ambito militar (cf. Ex 14,24;
En 1a estadfstica anterior no se ha teni- 2 Re 19,35 = Is 37,26; Is 17,14; Sa]
do en cuenta 1 Sm 25,22 (cf. BH'), pero 46,6 ), de 1a sentencia absolutoria en e1
151 i,N 'ör Luz 152

ambito juridico ( Sof 3 ,5; Sal 3 7 6 · ( 12 X, «oscuridad», por ejemplo, en Is


tambien Os 6,5, cf. Is 59,9) y de' 1~ 59,10). Sobre este grupo de palabras, cf.
curaci6n y la ayuda en el ambito medi- S. Aalen, loc. cit.; H. Conzelmann, art.
co (Sal 56,14; cf. Is 58,8; en Job 33, O%OTO<;:ThW VII, 242-446.
28.30, sapat, «tumba», es el concepto Los sin6nimos y terminos paralelos a
'ör no son tan daros como sus opuestos.
opuesto; «ver 1a luz» = «vivir» en Sal Ademas de ner, «lampara» (cf. sup.), se
49,20; Job 3,16, cf. v. 20) (asf lo han deb~n mencionar especialmente nogah,
entendido J. Hempel, Die Lichtsymbo- «bnllo» (19 X, y ademas el arameo n'gah
lik im AT: «Studium Generale» 13 en Dn 6,20) en Is 60,3; Am 5,20; Hab 3,
[196~] 352-368, siguiendo a Aalen, 4.11; Pr~)V4,18 y n'göhä en Is 59,9; ngh
loc. ctt., y J. Ziegler, Die Hilfe Gottes qal, «bnllar» (3 X), aparece unido a 'ör
«am Morgen»: FS Nötscher [1950] en Is 9,1; Job 22,28, y el hifil, «hacer bri-
281-288). llar» (3 X), en Is 13,10.
'ör se encuentra frecuentemente en Cf. ademas ➔ s1Em1Es, «sol», en Ed 11,
7, ➔ k'böd Yhwh en Is 60,1 (cf. v. 2b
paralelismo con otras expresiones, en con zrb, «salir», referido a Yahve) y otras
las que algun termino que designa 1a palabras paralelas como alegrfa, justicia,
«oscurid~d» forma el concepto opuesto, salvaci6n, etc., que interesan al sentido
en especial dentro de la literatura sa- lato de 'ör (entre otros, Is 42,6; Jr 25,10;
piencial. Miq 7,9; Sal 27,1; 36,10; 97,11).
Vocablos vecinos en cuanto al significa-
El opuesto mas importante es hosrek do son los :verbos 'hl hifil, «brillar» (Job
«oscuridad» (Gn 1,3-5.18; Is 5,20.30; 9,1; 25,5), hll h1fil, «(hacer alumbrar» (Is 13,
58,10; 59,9; Am 5,18.20; Miq 7,8; Sal 10; Job 29,3; 31,26; 41,10), zhr hifil, «res-
112,4; 139,11; Job 12,22.25; 18,18; 29,3; plandecer» (Dn 12,3), zrb, «salir relucir»
38,19; Ed 2,13; Lam 3,2; 1a palabra apa- ( 18 X, ➔ srem1Es),zrq qal, «s~r daro»
rece en total 80 X , de las cuales 23 X en (Os 7,9), ~hl hifil, «hacer brillar» (Sal 104
Job y 14 X en Is). Con el verbo psk qal, 15), los sustantivos zohar, «brillo» (Ez 8'.
«estar oscuro» ( 11 X), hifil, «oscurecer» 2;_ Dn 12,?), yif'ä, «brillo» (Ez 28,7.17),
(6 X), aparece 'ör en Job 18,6; Ed 12,2; ne~ab, «bnllo» (Lam 3,18: 1 Cr 29,11),
cf. Is ~3,10; Am 5,8; 8,9; Job 3,9. lfsekä, y los adjetivos bähzr, «brillante» (?)
«oscundad» (6 X), aparece junto a 'örä en (Job 37,21; cf. Wagner N. 35), $ab y
Sal 139,12, mapsäk, «lugar oscuro» (7 X), $äbt"b, «brillante» (Is 32,4; Cant 5,10 o
aparece junto a 'ör en Is 42,16 (cf. tam- ~z 24,7.8; 26,4.14; cf. tambien J. A. Sog-
bien el arameo biblico p"sök junto a n'hör gm, ZAW 77 [1965] 83-86); ➔ yp< hifil.
en Dn 2,22). nhr qal, «alumbrar» (Is 60,5; Jr 31,12;
Otros conceptos opuestos son 'of fEl, «os- Sal 34,6), y n'härä, «luz del dfa» (Job 3,
curidad» (9 X, de ellas 6 en Job), en Job 4), son arameismos (Wagner, N. 184.185).
30,26; 'äfel, «oscuro» (1 X), en Am 5,20; En arameo biblico, zzw es el termino usa-
'"felä, «oscuridad» (10 X), en Is 58,10; do para designar la idea de «brillo» (Dn
59,9; <•räf1El,«oscuridad producida por las 2,31; 4,33).
nubes» (15 X), en Jr 13,16; salmi1w1Et
«tinieblas» ( 18 X, de ellas 10 en Job), e~ 4. La distinci6n corriente entre em-
Is 9,1; Jr 13,16; Job 12,22 (sobre su eti- pleo propio y metaf6rico de la palabra
mologfa, cf. D. W. Thomas, JSS 7 [1962]
191-200; sobre su uso en la literatura sa- 'ör no basta para descubrir su aspecto
piencial, cf. J. L. Crenshaw, ZAW 79 teol6gico, pues este esta incluido en
[1967] 50). ambos empleos. Mas bien deberfa ha-
Ulteriores vocablos de su campo seman- cerse una clasificaci6n entre formas de
tico son: <•fätä, «oscuridad» (Gn 15,17; empleo: a) en las categorfas de orden
Ex 12,6.7.12), <efä,«oscuridad» (Am 4,13; sapienciales y b) en las categorfas de
Job 10,22), mü<äf,«tiniebla» (Is 8,22 [ tex- salvaci6n del culto; deberfa distinguir-
to enmendado].23), qadrut, «edipse» (Is se ademas su uso c) en la predicaci6n
50,3), qdr qal, «oscurecerse» (Jr 4,18 y escatol6gica y d) en las afirmaciones
passim; hitpael 1 Re 18,45; hifil Ez 32,
7.8), $lt qal, «hacerse oscuro» (Neh 13,19; que hacen una especial referencia a
sobre $el, «sombra» ➔ 'iiz), y tambien Dias.
n1Es1Ef,«crepusculo matutino/vespertino» a) En las categorfas de orden sa-
153 iiN 'ör Luz 154

pienciales la luz es la primera y «bue- 45ss) y mas tarde en los Salmos (cf.
na» obra de Dios en la creacion (Gn 1, Sal 36,10; y en las manifestaciones de
3s). En Gn 1 no se dice lo mismo de confianza, Sal 4,7; 27,1; en el cantico
la oscuridad; esta es teologicamente de accion de gracias, 56,14; y en 1a
ambivalente, pues a pesar de su dasi- lamentacion, 43,3, asi como en la amo-
ficacion positiva como noche, que ocu- nestacion sapiencial, 37,6; cf. 89,16;
rre en virtud de la separacion y desig- A. M. Gierlich, Der Lichtgedanke ir.
nacion divina (Gn 1,4s; cf. Wester- den Psalmen [1940]); lo mismo apare-
mann, BK I, 157-159) o de la delimi- ce como eco en la literatura profetica
tacion entre el dfa y 1a noche (Job 26, (Is 2,5).
10; cf. 38,19), esta es tambien el tiem- Desde el punto de vista historico-sal-
po del crimen (Job 24,13ss), las tinie- vffico son importantes Sal 78,14, donde
blas son simbolo de necesidad y juicio 'or esta unido con el tema del vagar
y seran eliminadas a1 final de los tiem• por el desierto (cf. Ex 13,21s; Sal 105,
pos (cf. inf. c). Existe, pues, una ten- 39), asi como Sal 44,4, donde aparece
sion entre luz y oscuridad (cf. Aalen, unido al tema de 1a conquista de la
loc. cit., 16s) que solo puede mantener- tierra. 'ör aparece tambien en conexion
se gracias a Ja «omni-causalidad» y a la con el rey salvador (2 Sm 23,4; Prov
potencia de Dios (cf. Is 45,7: «yo que 16,15).
formo la luz y creo :a oscuridad») (cf.
c) En los discursos y la expectativa
inf. d).
de juicio la luz de salvacion se convier-
En la misma relaci6n que luz-oscuri- te en oscuridad de catastrofe que se
dad estan: avecina (Am 5,18.20; Is 13,10; cf. F. C.
1) en el plano individual, la vida y Fensham, ZAW 75 [ 1963] 170s, sobre
la muerte (cf. Job 3,4.9.16.20s y los el tema del dia de Yahve; ademas, Am
discursos de Elihu 33,28.30; tambien 8,9; Is 5,30; Jr 4,23; 25,10; Ez 32,7s;
Ed 12,2ss). en Jr 13,16 en el cuadro de una admo-
2) en el orden social, el «justo» y nicion profetica); Lam 3,2 es un ejem-
el «injustO>)•(Job 12,25; 18,5s.18; 22, plo de lamentacion ante 1a catastrofe
28; 38,15; Prov 4,18; 13,9; tambien que ya ha sucedido.
Sal 97,11; 112,4); se puede plantear
en este contexto el problema de la «jus- Por otra parte, en la escatologfa pro-
ticia como orden del mundo» (cf. el fetica de salvacion hay un movimiento
libro de ese titulo ce H. H. Schmid que parte de 1a oscuridad del estado
[1968]) y de la teodi::ea (cf., por ejem- de necesidad hacia 1a luz de 1a nueva
plo, Is 5,20). salvacion que llega (Is 8,23-9,1; 10,17;
3) en el orden del conocimiento 42,16; 58,8.10; Miq 7,8s). La salva-
(aunque no sin una connotacion religio- cion vendra no solo para Israel, sino
sa ), la sabidurfa y la necedad (Ed 2, tambien para los pueblos (Is 51,4); les
13; - >r2 wil). Cuando se ha roto el or- sera otorgada por medio de especiales
den establecido, Isaias pronuncia su mediadores salvfficos (Is 42,6; 49,6).
«ay de aquellos que ... » (Is 5,20). Es propio de 1a escatologfa tardfa descri-
b) Este par de conceptos contra- bir el acontecimiento salvffico por llegar
puestos se aplica tambien a la salvacion en conformidad con el ya ocurrido (cf. Jr
y juicio divinos. Dentro de las ideas 31,35, donde 1a certeza de la salvaci6n sur-
de salvacion del culto, la luz (del ros- ge de 1a certeza del orden creado; obser-
tro) de Dios es expresion de su actitud vamos aqui un influjo redproco de las ca-
graciosa, tal como aparece en la bendi- tegorfas de orden y las de salvaci6n, cosa
cion sacerdotal Nm 6,25 ('ör hifil) en caracteristica del Dtls; sobre esto, cf. von
Rad, GesStud 136ss) o como una supera-
el material antiguo (sobre los contextos ci6n de lo actual (cf. Is 30,26; tambien
mas recientes, cf. Noth, ATD 7, 53s; 10,17), o tambien como una supresi6n del
C. Westermann, Der Segen in der Bibel orden creado (Is 60,19s; Zac 14,6s; cf.
und im Handeln der Kirche [1968] tambien Hab 3,11; mas textos en Aalen,
155 11iN 'öt Signa, seiial 156

loc. cit., 20ss; cf. H.-J. Kraus, ZAW 78 mero para Israel y despues tambien
[1966] 317-332).Pero en Zac 14,6s elin- para los pueblos.
teres de la comunidad posexilica no se
ha fijado tanto en la supresi6n del orden 5. En los LXX, 'ör recibe diversas
creado, sino que se ha dirigido mas bien
a la persona de ·Dios y a su gloriosa teo- traducciones, de las cuales la mayorfa
fanfa final (cf. M. Srebo, Sacharja 9-14 solo aparece una vez; la mas frecuen-
[1969] 298-300). (cf. Gierlich, loc.
te es con mucho cp,G'}c:,
cit., 3 y passim). Sobre el material ju-
d) La luz -y lo mismo los «porta- dfo tardfo y rabinico, cf. Aalen, loc. cit.,
dores de luz» (m•'öröt, Gn 1,14ss; Sal 96ss.237ss. En los escritos de Qum-
136,7-9)-, en cuanto creaturas de ran el empleo de 'ör (segun Kuhn,
Dios, le estan totalmente subordina- Konk., 4s, el sustantivo aparece 42 X
das. La luz, en las teofanfas, forma par- y el verbo 17 X ) coincide en ge-
te no de la esencia de Dios, sino de su neral con su empleo en el AT (cf.
modo de manifestacion (cf. Is 60,lss; F. Nötscher, Zur theol. Terminologie
Hab 3,4.11; tambien Sal 44,4; cf. Aa- der Qumran-Texte [1956] 76ss; H. W.
len, loc. cit., 73ss; J. Jeremias, Theo- Huppenbauer, Der Mensch zwischen
phanie [1965] 24ss y passim; tambien zwei Welten [1959] 26ss.71.80ss); de
F. Schutenhaus, ZAW 76 [1964] 1-22). todas formas, la contraposicion entre
Dios aparece cubierto de luz no solo «luz» y «tinieblas» es mas acentuada
en las teofanfas, sino tambien en su (incluso desde el punto de vista social).
morada celeste (Sal 104,2; ni aqui ni A diferencia del AT y de los escri-
en Ez 1 o 43 se puede entender la ima- tos de Qumran, en el NT se habla de
gen de Dios en categorfas solares; segun la luz como designacion de la esencia
Aalen, loc. cit., 82ss, contra J.Morgen- de Dios, especialmente en la teologfa
stern y otros). La luz «viste» a Dios joanea (cf., por ejemplo, 1 Jn 1,5; tam-
(➔ lbs); del mismo modo forma parte bien Jn 1,1-18; cf. sobre el tema R.
tambien de su palabra y de su ley ( Sal Bultmann, Das Evg. des ]oh. [1957]
119,105; Prov 6,23). El es el Sefi.or,su- 22ss; P. Humbert, Le theme vetero-
perior a su criatura (Sal 139,lls; Job testamentaire de la lumiere: RThPh 99
12,22; 28,11); solo el, por tanto, cono- [1966] 1-6).
ce el origen de esta (Job 38,19s). A el M. SJEBO
le alaban «todas las estrellas lucientes»
(Sal 148,2).
Los nombres propios teoforicos com-
puestos con palabras que significan riiN 'öt Signo, sieiial
«luz», como 'ürt'el, 'üriyyä(hü), >abiner,
'abner, Neriyyä(hü), deben entenderse, 1. Esta palabra aparece en semitico
lo mismo que la mayorfa de los nom- noroccidental (en epoca veterotestamen-
bres extrabfülicos de este estilo (sobre taria solo en hebreo y en el arameo bi-
el aciidico, cf. Stamm, AN s. v. nüru, blico 'ät) y en arabe; probablemente se
namäru, etc.; Huffmon, 169s.237.243, debe poner en relacion con el aciidico
con bibliograffa), no como testimonios ittu, cuyo significado tiene un alcance
de una religi6n astral, sino en senti- parecido al de la palabra semitico-nor-
do figurado (luz = fortuna, salvaci6n) occidental y arabe (AHw 406; CAD I,
(Noth, IP 167-169). 304-310). Su origen es desconocido;
'ör es, por tanto, un concepto teo- podrfa tratarse de una rafz 'wy.
logicamente muy importante, que de-
signa primeramente una criatura y un Su campo semanticoen las.lenguas men-
cionadas es muy amplio y abarca tanto la
modo de manifestacion divina. Este do- esfera profana como 1a religiosa (sobre el
ble concepto ha evolucionado luego en arabe, cf. Lane I, 135; sobre el sirfaco,
varias direcciones, especialmente en lo cf. Payne-Smith412s). En una inscripci6n
referente a la salvaci6n divina, pri- neopunica 't significa claramente «monu-
157 n1N 'öt Signa, sefial 153

(KAI N. 141, lf-


mento conmemorativ::»> adquiere, en manos del yahvista, una
nea 4). interpretaci6n teol6gica apropiada al
contexto general de la historia de lc,s
2. 'öt aparece 79 X, de ellas 44 X orfgenes.
en singular y 35 X en plural (Penta- Tambien el termino tötäföt, «signo»
teuco 39 X, en todos los estratos na- (3 X paralelo a 'öt), tenfa originalmen-
rrativos; el vocablc esta ausente de la te, con probabilidad, un significado se-
literatura sapiencial, a excepci6n de Job mejante. La expresi6n deuteronomisti-
21,29; por lo dem:is, los casos se dis- ca: «una 'öt en 1a mano y {ötäföt entre
tribuyen regularmente entre 1a literatu- los ojos» (Ex 13,16; Dt 6,8; 11,18; en
ra narrativa, profetica, y la de los sal- Ex 13,9, con zikkärön, «sefial conme-
mos; cf. 1a estadistica material y crono- morativa», en vez de {ö{äföt, ➔ zkr),
16gica en C. A. Ke[er, Das Wort 0TH tiene sin duda un sentido espirituali-
als Offenbarungszeichen Gottes [1946] zado, pero se deriva originalmente c.e
7s); aparece tambien 3 X en arameo un tatuaje (cf. Noth, ATD 5,79: «joyas
(Dn 3,32s; 6,28). pendientes de 1a cabeza» ).
En contextos profanos 'öt significa
Se deben afiadir, tras corregir el texto,
los casos de Nm 15,39 y 1 Sm 10,1 tambien, en un segundo momento, «es-
(LXX), eventualmen~etambien el de Jon tandarte» (Nm 2,2 y tambien en el
2,23 (W. R.udolph,FS Baumgartner[1967] Documenta de 1a Guerra de Qumran;
249). probablemente tambien en Sal 74,4,
Fuera de 1a Biblia, 'öt aparece, poco an- cf. Kraus, BK XV, 512s.516).
tes del exilio, en un 6stracon de Laquis da:ga:l,«estandarte, bandera > grupo
(KAI N. 194, Hnea l0ss): «sepa el (el des-
tinatario de la carta) que nosotros espera- de una tribu» (Nm 1,52; 2,2-34; 10,
mos sefialesde humo (ms't, termino tecni- 14-25; 13 X), es un concepto cercano
co para este concepto, cf. Jue 20,38.40; a 'öt de Nm 2,2; en Cant 2,4 parece
Jr 6,1) de Laquis, pues nos atenemos a estar presente todavfa el significac.o
todas las sefiales ('tt) que mi sefior ha fundamental de «sefial, bandera» o se-
dado; ya que no se ve ninguna sefial ('t) mejantes (cf. Rudolph, KAT XVII/2,
de Azeqa». De todos modos, 1a traducci6n 130s; Gerleman, BK XVIII, 117s),
de la ultima Hnea es discutida (bibliogra-
ffa sobre el particular en DISO 29). 'tt mientras que en los papiros de Elefan-
significa aquf claramente «sefiales milita- tina (DISO 55; BMAP 41s) y en el
res». Este significado,no documentadopor Documenta de la Guerra de Qumr:in
lo demas en hebreo, puede tener su equi- (Yadin, 38-64) tiene el significado de
valente en el arabe 'Jyat (Lane I, 135). «divisi6n militar».
Al mismo contexto militar pertene-
3. EI empleo que el AT hace del cen, como vocablos de significaci6n pa-
concepto 'öt (cf. ademas de Keller, loc. recida, los siguientes terminos: nes,
cit., tambien B. 0. Long, The Problem «estandarte, sefial» (21 X; exceptua-
of Etiological Narrative in the OT dos Ex 17,15; Nm 21,8.9; 26,10 y
[ 1968] 65-86) no se puede reducir des- Sal 60,6 aparece siempre en la litera-
de un comienzo a determinados ambi- tura profetica; cf. BRL 160s), que en
tos de la vida (distinto, Keller, loc. cit., Nm 26,10, referido a la banda de Core,
66ss). Su significado base es el de «se- adquiere el significado generico de «se-
fial» en sentido de «prueba» e «indica- fial admonitoria», y t6ra:n, «mastil,
ci6n». asta» (Is 30,17; 33,23; Ez 27,5, siem-
Segun un empleo muy antiguo de la pre paralelo a nes).
palabra, la «sefial de Cafn», Gn 4,15, En Job 21,29 y Ez 14,8 (paralelo a
designa una sefial tribal tatuada en la mäsäl, «proverbio») el significado se
frente, que prueba su pertenencia a los aproxima a «hecho memorable» en el
quenitas y a sus obligaciones tribales sentido mas amplio, en Jos 2,12 a
(las siete venganzas de sangre). La sefial «garantfa» (segun Noth, HAT 7,24s,
159 11iN 'öt. Signa, seiial 160

glosa tardfa) y en Jr 10,2 e Is 44,25, a profeta, pero interviene en el futuro;


«signo astrologico». los profetas lo predicen (formulado ge-
nericamente en Dt 13,2s, con el verbo
4. a) Ya el yahvista usa 'öt como caracterfstico ➔ bö', «suceder», que
termino religioso; lo aplica, siguiendo esta presente tambien en 1 Sm 2,34;
1atradicion, a 1ahistoria de Egipto (Ex 10,1.7.9; cf. ademas 2 Re 19,29; 20,
8,19; 10,ls). La sefial consiste en una 8s = Is 37,20; 38,7.22; Jr 44,29; algo
demostracion de poder, por medio de mas complejo Is 7,11.14). El contenido
la cual Dios legitima la mision de Moi- de 'öt en estos casos no esta en rela-
ses. Al documenta elohistico pertene- cion directa con el mensaje profetico.
cen los textos de Ex 3,12 y 4,17.30. La sefial es en cierta medida un medio
Estos dos ultimos pasajes (asf como 1a tecnico del profeta para conseguir el
presencia de 'öt en Ex 4,8s.28; Nm 14, reconocimiento y la fe de sus oyentes
(➔ yd' con 'öt en Ex 10,2; Dt 4,35;
11 que hay que atribuir a la ultima re-
daccion) son semejantes al empleo yah, 11,2s y passim, cf. Keller, loc. cit., 58s;
vistico; 3,12 tiene un significado algo ➔ 'mn hifil Ex 4,30; Nm 14,11; cf. Is
diverso: Moises mismo es confirmado 7,9ss).
en el encargo que ha recibido de Dios En un sentido mas amplio, 'öt puede
(el contenido propio de 'öt ha desapa- designar «distintivo» o «monumento»
recido, cf. Noth, ATD 5, 29). Este tex- que conmemora alguna accion salvffica
to esta muy cercano a Jue 6,17ss, donde pasada de Dios (Jos 4,6; en sentido pa-
el jefe carismatico Gedeon recibe con- recido algunos pasajes del P, cf. inf.),
firmacion de su encargo. 'öt es la prue- o que preve una futura y ultima etapa
ba que el jefe carismatico designado re- de 1ahistoria divina (textos que se ave-
cibe como confirmacion de la mision cinan a una perspectiva apocalfptica, Is
que le ha sido confiada. 19,20; 55,13; 66,19).
Del mismo modo, 'öt puede designar b) El termino 'öt adquiere un signi-
1a sefial oracular (y no solo cultica) ficado esencialmente teologico en la
(1 Sm 14,10; el contenido de 1a'öt en profecfa clasica, en 1ateologfa .deutero-
este texto es el comportamiento de los nomfstica y en el escrito sacerdotal.
enemigos). En Sal 74,9; 86,17 -que En la profeda clasica y en el contex-
pertenecen al . ambito de la actividad to de acciones simbolicas puede usarse
profetica- puede resonar un eco de tanto 'öt como möfet (ambos conceptos
oraculos profeticos. en Is 8,18 y 20,3; 'öt solo en Ez 4,3;
Para designar el manejo de sefiales möfet, solo en Ez 12,6.11; 24,24.27;
(buenas o malas) existe el termino es- Zac 3,8). En cuanto al contenido, per-
pecial nf/s ( tambien en arameo y en ara- tenecen a este contexto todas las accio-
be; W. von Soden, WZKM 53 [1956] nes simbolicas narradas en el AT (cf.
157; 0. Eissfeldt, JRL 82 [1963] 195- Fahrer, ZA W 64 [ 1952] 101-120; fd.,
200) piel, «buscar signos, profetizar, to- Die prophetische Zeichenhandlungen
mar como signo» (Gn 44,5.15; 1 Re [1953]). A diferencia de los signos pro-
20,33; «conocer por medio de signos»; feticos anteriormente mencionados, que
Gn 30,27; distinto J. Sperber, OLZ 16 solo tienen valor de prueba, el conteni-
[1913] 389; H. Torczyner, OLZ 20 do de 'öt en este contexto tiene una
[ 1917] l0ss; sustantivo na~as, «pre- relacion objetiva con el mensaje del pro-
sagio», Nm 23,23; 24,1), y mas gene- feta. Aquf el signo consuma un suceso
ralmente «vaticinar» (prohibido en Is- que todavfa no se ha cumplido y que se
rael: Lv 19,26; Dt 18,10; 2 Re 17,17; hace presente y real precisamente en
21,6; 2 Cr 33,6)*. virtud de la .accion simb61ica. El «sig-
Un empleo algo diverso aparece en no» tiene, pues, una funcion analoga a
el ambiente profetico antiguo. 'öt tiene la de la palabra del profeta (cf. Fohrer,
la funcion de legitimar la palabra del 85ss; von Rad II, 104-107).
7
161 111N'öt Signa, sefial 162

La obra deuteronomistica resume 1a alianza: los pactos de Abrahan y


todos los sucesos de Egipto en una Noe tienen sus sefiales (Gn 9,12s.17, e~
formula de 1a que forma parte 1a expre- arco iris; 17,11, 1a circuncision). Final-
sion 'ötöt iimöf tim (junto con 1a «sali- mente, tambien las estrellas son 'ötöt
da con mano fuerte y brazo extendi- (Gn 1,14, junto a mö'adzm, «estacio-
do», Dt 4,34; 6,22; 7,19; 11,2s; 26,8; nes», - y<d).
29,2; 34,11; sobre 1a förmula comple- 'öt designa aqui la manifestacion vi-
ta, cf. B. S. Childs, Deuteronomic For- sible de un orden universal divino, que
mulae of the Exodus Traditions: FS abarca 1a naturaleza y el tiempo, que
Baumgartner [ 1967] 30-39). Se desig- se concreta en 1a historia de Israel y
na con 'öt no solo las «plagas», sino que finalmente llega a su culminacion
toda 1a historia de 1a actuacion divina en el culto.
en Egipto, es decir, el dato fundamen-
tal de 1a teologfa deuteronomistica; 'öt
es, pues, 1a forma de 1a revelacion divi- möfet (36 X) es un concepto cuya eti-
mologfa no ha sido todavfa aclarada (Kel-
na, que habra de entenderse como pre- ler, loc. cit., 60s.115); su presencia en una
sente. De ahf la pregunta de si sera ca- inscripci6n fenicia de Chipre es muy du-
paz Israel de reconocer y comprender dosa (cf. KAI N. 30, Iinea 1). Aparece
los 'ötöt (Dt 29,2ss). De la obra deu- por primera vez en Is 8,18 y 20,3, ya aquf
teronomistica dependen los demas pa- paralelo a 'öt, asf como en el lenguaje deu-
sajes que hablan de los 'ötöt y los teronomfsticoy en diversos textos depen-
möftim en Egipto (Jr 32,20; Sal 78, dientes de este (Ex 7,3 P; Dt 4,34; 6,22;
43; 105,27; 135,9; Neh 9,10; ademas, 7,19; 13,2.3; 26,8; 28,46; 29,2; 34,11; Jr
32,20s; Sal 78,43; 105,27; 135,9; Neh 9,
Ex 7,3 P; solo 'ötöt en Nm 14,22; Jos 10; en total, 18 X, y ademas en arameo:
24,17 y. sin una clara referencia a Egip- Dn 3,32s; 6,28, 'ätin w'timhin, «sefialesy
to, Sal 65,9). prodigios»). EI uso lingüfstico de. möfet
El termino 'öt tiene un sentido deu- coincide esencialmentecon el de 'öt, aun-
teronomistico tambien en otros contex- que posteriormente destaca quiza algo mas
tos (sobre Dt 13,2s; cf. sup. 4a) Segun el aspecto prodigioso(paralelo a niflä'öt en
Ex 13,9.16, 1a haggada pascual es 'öt y Sal 105,5 = 1 Cr 16,12, - pl'): porten-
tos en Egipto: Ex 4,21 (redaccional); 7,
zikkärön o fötäföt (cf. sup. 3) para Is- 3.9 y .11,9.10 (P); Dt 4,34; 6,22; 7,19;
rael; segun Dt 6,8, Io es la profesion 26,8; 29,2; 34,11; Jr 32,20s; Sal 78,43;
de fe (sema'-); segun 11,18, toda la pre- 105,27; 135,9; Neh 9,10; toda clase de
dicacion deuteronomica. 'öt tiene tam- sefiales terribles o maravillosas por parte
bien aqui 1a funcion de actuaJizar acon- de Dios: Dt 28,46; JI 3,3; Sal 71,7 = 1 Cr
tecimientos pasados de la historia de la 16,12; sefiales que los profetas ofrecen
salvacion. Segun Dt 28,46, tanto 1aben- como prueba: Dt 13,2s; 1 Re 13,3.3.5;
dicion prometida co:no la maldicion 2 Cr 32,24.31; acciones simb6licas pro-
feticas: Is 8,18; 20,3; Ez 4,3; 12,6.11;
amenazada son «sefiales» para Israel; 24,24.27; Zac 3,8*.
por medio del «signo» tambien el fu-
turo se abre al presente.
EI escrito sacerdotal toma el concep- 5. En el judaismo tardio el termi-
to 'öt con gran amplitud: lo aplica a las no aparece con el mismo uso que en
«sefiales y prodigios» en Egipto (Ex 7, el AT (Qumran: cf. sup. 3; en 1a lite-
3 ), a determinados monumentos de la ratura rabinica se dan en parte nuevos
historia del culto de Israel (Nm 15,39, significados y desplazamientos de 'öt
texto enmendado «distintivo»; 17,3: por szmän, probablemnete < del griego
«sefial monitoria»; 17,25: «sefial de re- Sobre el NT, cf. K. H.
O'YJ![J)Efov).
cuerdo»); 1a sangre pascual de Ex 12, Rengstorf, art. O'TjµIEfoV:ThW VII,
13 es «sefial protectora»; el sabado (Ex 199-268 (de ellos, 207-217 tratan deta-
31,13.17; cf. ya Ez 20,12) es sefial de lladamente de 'öt en el AT).
1a relacion entre Yahve e Israel; el vo-
cablo entra tambien en el contexto de F. STOLZ
163
.
7i~ 'oza?n Oreja, oido 164

1!N 'oz.en O:rieja, oitlo castigo (Ez 23,25; Zimmerli, BK XIII,


549). En Am 3,12 (b•dal 'oz.en, «16bu-
1. EI sustantivo 'oza?n,«ofdo», per- lo de la oreja», de un animal del reba-
tenece al semftico comun (*'uq,n-;HAL fio) y en Prov 26,7 (la de un perro)
27a), y existe tambien en egipcio: idn se trata de orejas de animales.
(Erman-Grapow I, 154; suplantado por Fuera de estos casos, el ofdo aparece
msq,r, «lugar sobre el que se duerme», siempre como 6rgano de la audici6n:
cf. W. Helck, ZÄS 80 [1955] 144s; oye (➔ sm<, Ez 24,26; Sal 92,12; Job
W. C. Till, Zum Sprachtabu im Ägyp- 13,1 y passim); presta atenci6n ( ➔ qsb
tischen, en 0. Firchov (ed.), Ägyptolog. hifil, Sal 10,17; Neh 1,6.11 y passim).
Studien [ 1955] 327.355). Del sustanti- Con los verbos de hablar, especialmente
vo, que como miembro corporal es fe- con dbr piel (por ejemplo, Gn 20,8) y
menino, se ha derivado el verbo deno- qr' (por ejemplo, Ex 24,7), se introdu-
minativo 'zn hifil, «ejercitar el ofdo, ce a los oyentes por medio de la f6rmu-
ofr» (GK § 53g). la b"'oz.etz.Esta f6rmula sirve frecuen-
temente para sefialar a los oyentes como
En el nombre '"zanya (Neh 10,10) esta testigos (Gn 23,10.13.16). Tambien tras
presente 1a forma qal; en Ya'"zanyahü el verbo sm< cumple 1a expresi6n b•
(2 Re 25,23; Jr 40,8; Ez 8,11; Ya'"zanya, 'oZa?nesa funci6n (b• instrumental) (Jr
Jr 35,3; Ez 11,1; abreviado, Y•zanya[ hü], 26,11; 2 Sm 7,22; Sal 44,2). Por el
Jr 40,8; 42,1) aparece 1a forma hifil, unica contrario, sema<'oza?nsignifica «de of-
forma atestiguada a excepci6ndel caso qal das» (Sal 18,45; Job 42,5). La comu-
anteriormente mencionado (Noth, IP 36. nicaci6n de asuntos importantes (con
198; fuera de la Biblia se encuentra el
nombre Y'znyhw en un sello [W. F. Ba- frecuencia de importancia vital) se in-
de, ZAW 51 (1933) 150-156; Moscati, dica por medio de 1a expresi6n ➔ glb
EEA 70] en Laquis, 6stracon 1, linea 2,3, 'ozno, «descubrir el ofdo de alguien»
TGP N. 34; ademas, Y>znyh y Yzn'l en (1 Sm 20,2.12s; 22,8.8.17; el autor de
diversos sellos [Diringer N, 21.28]; sobre la narraci6n del ascenso de· David usa
formas de nombres de Elefantina, cf. Noth con frecuencia esta expresi6n; tambien
IP 198; L. Delekat, VT 8 [1958] 251s); Rut 4,4; con Yahve como sujeto, cf.
inf. 4; ➔ <ayin).EI maestro de sabidu-
2. En el AT el sustantivo aparece rfa puede exigir que «se preste aten-
187 X y el verbo 41 X (Sal 15 X) ci6n» por medio de 1a expresi6n nth
con una distribuci6n regular a lo largo hifil 'oz.en, «inclinar el ofdo» (Sal 78,
del mismo. EI sustantivo aparece pre- 1; Prov4,20; 5,1.13; 22,17; semejante
dominantemente en dual ( 108 X, de en Is 55,3; Sal 45,11 y 49,5; cf. ade-
ellas 80 X con la preposici6n b•), y el mas inf. 4).
verbo en imperativo (30 X).
Las enumeracionesde diversosmiembros
3. Raramente designa 'ozam el corporales destacan sus diversas funciones:
miembro corporal sin hacer referencia 1s casi siempre ojos-ofdos (2 Re 19,16 =
37,17; Is 11,3; 30,20s; 35,5; 43,8; Jr
a la acci6n de ofr. 5,21; Ez 8,18; .12,2; Sal 34,16; 92,12; 94,
Deben sefialarse los siguientes em- 9; Job 13,1; 29,11; 42,5; Prov 20,12; Ed
pleos: uso de pendientes (Gn 35,4; Ex 1,8; .Dn.9,18; Neh .1,6; 2 Cr 6,40; 7,15),
32,2s; Ez 16,12; BRL 398-402); perfo- manos'.ojos-ofdos(Is 33,15), coraz6n-ofdo
raci6n de la oreja como signo de escla- (Jr 11,8; Ez 3,10; Prov 2,2; 18,15; 22,17;
vitud (Ex 21,6; Dt 15,17; ThW V, 23,12), coraz6n-ojo-ofdo(Dt 29,3; 1s 6,10;
546; distinto de Vaux I, 132); ritual 32,3; Ez 40,4; 44,5), ofdo-paladar(Job 12,
11; 34,3), ,ofdo-~engua(1s 50,4s), manos-
de la consagraci6n sacerdotal y purifi- cuello-nariz-ofdos-cabeza (Ez 16,lls ), boca-
caci6n del leproso (t•nük 'oz.en, «16bu- ojos-ofdos-nariz-manos-pies-garganta(Sal
lo de la oreja», en Ex 29,20.20; Lv 8, 115,5ss; cf. 135,16ss).En la f6rmula del
23s; 14,14.17.25.28 P; Eiliger, HAT tali6n falta el ofdo (Ex 21,23ss; Lv 24,
4,119); amputaci6n de la oreja como 19s).
165
.
1TN'ozcen Oreja, oido 166

Cornovocablosindicadoresdel no querer f6rmula «inclina a mi tu oido» es tipi-


ofr o del no poder oir se deben mencio- ca de los salmos de lamentaci6n indi-
nar: ➔ pr'f qal, «ser sordo» (Miq 7,16; vidual (nth hifil: Sal 17,6; 31,3; 71,2;
Sal 28,1; 35,22; 39,13; 50,3; 83,2; 109,1), 86,1; 88,3; 102,3; 2 Re 19,16 = Is
bere'f,«sordo» (Ex 4,11; Lv 19,14; Sal 38, 37,17; cf. Dn 9,18; de alabanza, Sal
14; 58,5; en sentido metaf6rico, Is 29,18;
35,5; 42,18s; 43,8); '!>n, «cerrar» (Is 33, 116,2), y lo mismo con el imperativo
15; Sal 58,5; Prov 21,13), kbd hifil, «en- de 'zn hifil, junto a 'fm<y qsb hifil (Sal
durecer» (Is 6,10; Zac 7,11), </m hifil, 5,2; 17,1; 39,13; 54,4; 55,2; 86,6; 140,
«tapar» (Lam 3,56)*. 7; 141,1; en un salmo de lamentaci6n
del pueblo, 80,2; de suplica, 84,9).
EI verbo 'zn hifil se encuentra en la Yahve oye a los hombres (Sal 94,9;
invitaci6n a. ofr, formulada en impera- Is 59,1; cf., sin embargo, Job 9,16),
tivo y que introduce canticos (Dt 32,1; tambien 1a insolencia de estos llega a
Jue 5,3; Gn 4,23), dichos sapienciales sus oidos (2 Re 19,28 = Is 37,29). Los
(Is 28,23; Sal 49,2; 78,1), instruccio- idolos no oyen (Sal 115,6; 135,17; cf.
nes juddicas (Job 33,1; 34,2.16; 37,14) Kraus, BK XV, 788; Zimmerli, BK
y palabras profeticas (Is 1,2.10; 32,9; XIII, 260; distinto Weiser, ATD 20,
51,4; Jr 13,15; Os 5,1; Jl 1,2; cf. Nm 54).
23,18). Con frecuencia aparece en para- Y ahve cava, planta, crea el oido del
lelismo con Jm< y/o q'fb hifil (Wolff, hombre (Sal 40,7; 94,9; Prov 20,12;
BK XIV /1, 122s: «f6rmula introduc- Dt 29,3; cf. Gn 2,7). EI «descubre el
toria en boca del naestro,~; distinto ofdo» del hombre (1 Sm 9,15; 2 Sm
L. Köhler, Dtjes, stilkritisch untersucht 7,17 = 1 Cr 17,25; Job 33,16; 36,10.
[ 1923] 112: «llamada de dos testigos»; 15; lQH 1,21 y passim; cf. Is 22,14 ),
finalmente, I. von Loewenclau, EvTh despierta (<ür hifil) y abre (ptl;) el oido
26 [1966] 296ss). .de los profetas (Is 50,4s; cf. Ez 9,1; Is
EI contenido de lo escuchado lo for- 5,9; Job 4,12). Al confiarles su misi6n
man casi siempre los d•bärim (palabras se ordena a los profetas que hablen «al
o acontecimientos, Gn 20,8; 44,18). oido» (Ex 11,2; Jr 2,2; 26,15; Dt 31,
Sobre las preposiciones que siguen a 'zn 11; Jue 7,3). Es expresi6n deuterono-
hifil, cf. HAL. 27a. mistica el dicho referente al «retumbar
de oidos» (sll en 1 Sm 3,11; 2 Re 21,
'ozcen, ademas de 6rgano de 1a audi- 12; Jr 19,3). Israel oye las palabras y
ci6n, es tambien, sobre todo en la lite- mandatos de Yahve (Ex 24,7; 15,26;
ratura sapiencial, 6rgano del conoci- 2 Re 23,2; Is 1,10 y passim). La pa-
miento y de la comprensi6n (Job 12, renesis deuteron6mica no emplea la raiz
11; 13,1; 34,3; Prov 2,2; 5,1.13; 18, 'zn ( ➔ sm<). Israel se cierra a 1a pala-
15; 22,17; 23,12; Is 32,3). Comparte bra de Y ahve, cf. 1a f6rmula en el es-
esta funci6n con el coraz6n (cf. Ch. Ka- trato C de Jr: «no oian ni inclinaban
tatz, Studien zu Proverbien 1-9 [1966] su oido (y caminaban ... )» (Jr 7,24.26;
43-47). 11,8; 17,23; 25,4; 34,14; 35,15; 44,5;
Cf. HAL 276 sobre el acadico uznu, cf. 'zn hifil usado en forma negativa
«ofdo > entendimiento, y gasisu, «ore- por el cronista en Neh 9,30; 2 Cr 24,
ja, audici6n < comprensi6n, inteligen- 19). Aunque el pueblo tiene oidos, no
cia» (AHw 3306; CAD lf 126s; gasä- oye (Jr 5,21; Is 43,8; Ez 12,2), su oido
su, «pensar» ), ademas, Dhorme, 89s. esta incircunciso (Jr 6,10; cf. H.-J. Her-
misson, Sprache und Ritus im altisr.
4. Del oido de Y ~hve se habla con Kult [1965] 71), Yahve mismo lo en-
toda normalidad (Nm 11,1.18; 14,28; durece (Is 6,9s; Dt 29,3; cf. von Rad
1 Sm 8,21 y passim; sobre el ofdo de II, 158ss). Pero al final de los tiempos
los angeles, cf. lQM 10,11; sobre an- se abriran los oidos de los sordos (pqf;
tropomorfismos, cf. Köhler, Theo!., 4- nifal en Is 35,5; 0. Procksch, Jesaja I
6). EI ruego de ser escuchado con la [1930] 435; ➔ <ayin).
167 nl$ 'a9 Hermano 168

5. Qumran enlaza con el uso teol6- 3. a) Se debe partir de la designa-


gico del AT. Sobre Fi16n, Josefo, el ra- ci6n de la hermandad segun la carne
binismo y el NT: G. Kittel, art. cboouw: (en hermanos o hermanastros, por ejem-
ThW I, 216-225; J. Horts, art. ouc;: plo, 2 Sm 13,4, cf. 2 Sm 3,2s; Peder-
ThW V, 543-558. sen, Israel I-II, 58ss), que muchas ve-
Cf. 1a apertio aurium de 1a liturgia ces para diferenciarla de un sentido
bautismal de la primitiva Iglesia (RGG mas amplio suele ser precisada ulterior-
VI, 651s); sobre Agustfn: U. Duchrow, mente: Gn 37,27: «nuestro hermano y
Sprachverständnis und biblischen Hö- nuestra carne»; 42,13.32: «hermanos,
ren bei Augustin (1965) (con biblio- hijos de un mismo hombre/de nuestro
graffa). padre»; Dt 13,7: «tu hermano, el hijo
de tu madre», semejante Jue 8,19 y en
G. LI;EDKE
paralelismo de miembros Gn 27 ,29;
Sal 50,20; 69,9; Cant 8,1 (asf ya en
ugarftico: Krt 9, «siete hermanos», pa-
nl$ 'a9 Hermano ralelo a «ocho hijos de una madre»; 49
[= I AB], VI 10s.14s).
l. *'a/J,«hermano», y *'a!Jat,«her-
mana», pertenecen lo mismo que ➔ 'ab, El mismo significado estricto aparece
«padre») al semftico comun (Bergstr. tambien en diversas designaciones de pa-
Einf. 182); se usan tambien en un sen- rentesco: 1) «hermano del padre» (Lv 18,
tido traslaticio en todas las lenguas se- 14, perffrasis de ambiente legal [W. Korn-
mfticas (cf. inf. 3b). feld, Studien zum Heiligkeitsgesetz (1952)
103] en vez de död, el termino corriente
para patruus en Lv 10,4; 20,20; 25,49.49;
En el AT aparecen los derivados si- Nm 36,11; 1 Sm 10,14-16; 14.50; 2 Re
guientes: el abstracto 'a/j'wa, «herman- 24,17; Jr 32,7.8.9.12; Am 6,10; 1 Cr 27,
dad» (entre Juda e Israel, Zac 11,14), el 32; Est 2,7.15); cf. HAL 206b, que ofrece
diminutivo 'a/;yän, «hermanito» (solo como bibliograffa, y Fitzmyer, Gen. Ap., 120s;
nombre propio, 1 Cr 7,19; Stamm, HEN sobre ➔ 'am en el sentido de «do», su-
422), asi como eventualmente un verbo de- plantado en hebreo por död, cf. L. Rost,
nominativo 'bh nifal, «hermanarse» ( näpä FS Procksch (1934) 143s (= KC 90s);
< me''"pä en Is 7,2, cf. HAL 30a; distinto J. J. Stamm, ArOr 17 (1949) 379-382; id.,
Eissfeldt, KS III, 124-127; L. Delekat, SVT 7 (1960) 165-183; id., HEN 418s.
VT 8 [1958] 237-240; H. Donner, SVT 422; Huffmon, 196s;
11 [1964] 8), cf. el acadico aguGt, «her-
manarse mutuamente» ( atgu,«compafiero, 2) «hermana del padre» (Lv 18,12; 20, ·
camarada»); St, «juntarse, aliarse» (sutägu, 19; cf. dödä, «hermana del padre», en Ex
«emparejados, uno frente a otro»); N, 6,20; cf., sin embargo, Lv 18,14; 20,20:
«hermanarse» (AHw 22b). «esposa del hermano del padre»);
3) «hermano de la madre» (Gn 28,2;
29,10; en acadico-arameo-arabeexiste una
2. 'ä(), «hermano», aparece 629 X palabra especial para designar al «hermano
(296 X en singular y 333 X en plural, de la madre», *gäl-, que falta en hebreo;
ademas 1 X en arameo plural en Esd Huffmon 194);
7,18), con mayor frecuencia en las na- 4) «hermana de la madre» (Lv 18,13;
rraciones familiares del Gn ( 178 X, de 20,19);
ellas 100 X en singular); siguen 1 Cr 5) «esposa del hermano» (Lv 18,16, en
(99 X, de ellas 79 X en plural, con lugar de y'bämii, «cufiada», en Dt 25,7.9;
frecuencia en listas como 1 Cr 25, 10. Rut 1,15; ➔ 'almänä);
31) y Dt (48 X), donde el concepto 6) «hijo del hermano» (Gn 12,5);
adquiere gran relevancia (cf. inf. 4c). asi como en un sentido delimitado por
palabras vecinas de su campo semantico,
'ii9öt, «hermana», aparece 114 X (de por ejemplo en la enumeraci6n de los pa-
ellas 9 X en plural), con gran frecuen- rientes mas cercanos en Lv 21,2s; 25,48s;
cia en Gn (24 X) y en 2 Sm 13, Ez 16 Nm 6,7; Ez 44,21.
y 23. Cf., ademas, G. Ryckmans, Les noms
169 ms'äp Hermano 170

de parente en safaitique: RB 58 · (1951) 13; sobre Am 1,9, cf. J. Priest, The


377-392. Covenant of Brothers: JBL 84 [1965]
400-406; en Nm 25,18, «compaisana»),
b) AI igual que en otras lenguas, ni este del otro mas general de «compa-
incluso no semiticas, tambien en hebreo iiero» (por ejemplo, 2 Re 9,2, entre
se da facilmenteel paso a un significa- soldados; Is 41,6, entre artesanos; Nm
do lato, «pariente cercano, compaiiero 8,26; Esd 3,8; Neh 5,14 y frecuente-
de tribu, compatriota» o «colega, ami- mente en la obra hist6rico-cronista apli-
go» hasta un significado completamente cado a los levitas). Un cuadro parecido
neutro como «el/lo o;:ro» en relaciones aparece en las inscripciones provenien-
de reciprocidad ( «uno a otro») (un 45 tes de Zincirli (KAI N. 214, Hnea 27-
por 100 de los casos de 'äp en el AT), 31; N. 215, Hnea 3.12.17; N. 216, lf-
aplicando el modelo familiar a los com- nea 14; DISO 8).
paiieros de cualquier otro tipo de co- Los sin6nimos de este significado lato
munidad estrecha, que son designados seran tratados al hablar de ➔ rea<.
como «hermanos» o «hermanas». En
estos casos se pone de relieve el ele- c) Como uso metaf6rico del termi-
mento de uni6n, efecto, semejanza o no es caracterfstica la f6rmula alocutiva
igualdad; ese elemento sirve de tertium «hermano mfo/hermana mfa», dirigida
comparationis en el empleo lato del incluso a los no parientes: Gn 19,7;
termino, cf. J. Zobel, Der bildliche Ge- 29,4; Jue 19,23; 1 Sm 30,23; 2 Sm 20,
brauch der Verwandtschaftsnamen im 9; 1 Cr 28,2 (cf. Lande 20.23-25, que
Hebräischen (1932) 35-42. enumera las ideas que acompaiian con
No siempre es posible hacer una pre- frecuencia al lenguaje de cortesfa). Con
cisa separaci6n entre un sentido estric- este uso esta relacionado el empleo del
to y un empleo traslaticio del termino termino «hermano» entre iguales a las
(en Gn 49,5, «Sime6n y Levf. son her- f6rmulas de mensaje (Nm 20,14; 1 Sm
manos», el termino encierra ambos sig- 25,6, texto enmendado), en las f6rmu-
nificados); cf. la reseiia sobre textos del las epistolares de cortesfa y en el trato
Lv en Eiliger, HAT 4, 137, nota 12; diplomatico (1 Re 9,13, Hiram-Salo-
259, nota 37; cf. sobre textos del Dt m6n; 20,32s, Ajab-Ben Adad).
la reseiia de C. Steuernagel, Das Dtn
(21923) 42, ademas Fitzmyer, Sef 112 Los testimonios extrabiblicos de este es-
en Sef. (=KAI, N. 224) III, 9. Testi- tilo epistolar son numerosos; en acadico:
monios del empleo de «hermano» para CAD A/I, 200-202; en ugaritico: 18,17;
designar la relaci6n tfo-sobrinos o pri- 138,3.10.15.18 (entre padre e hijo); 1016,3
mos-primas son Gn U.8; 14,16 (sobri- (reina como hermana); 1019,8.10 (paralelo
a r<, «amigo»); PRU V 59, 2.3.26 (reyes
nos, corregido en GnAp 22,11 a br de Tiro y Ugarit); 65,17.19.21; 130,4; 159,
'pwhy, Fitzmyer, Gen; Ap., 153); 29, 2; cf. A. van Selms, Marriage and Family
12.15; Lv 10,4 (hijos c:e primos); 1 Cr Life in Ugaritic Literature (1954) 113; en
23,22; del uso de «her;:nana» para her- fenicio y arameo, cf. DISO 8 y Fitzmeyer,
manastra, Gn 20,12. Gen. Ap., 77.
EI significado «parientes» (en plural)
es claro en Gn 16,12; 25,18; 31,23.25. Del mismo modo deben entenderse
32.37.46.54; Ex 2,11; 4,18; Jue 9,26. las f6rmulas alocutivas de los cantos
31.46 y passim (cf. Ez 11,15: «todos funebres (1 Re 13,30: <<jay,hermano
tus hermanos, los pertenecientes a tu mfo!»; Jr 22,18: <<jay,hermano mfo;
familia»; Zimmerli, BK XIII, 190.200. ay, hermana mfa»; y tambien, por in-
248; ➔ g'l), pero no pt:ede siempre se- fluencia de estos ultimos, 2 Sm 1,26:
pararse con seguridad del. otro significa- «Corno sufro por ti, Jonatan, hermano
do mas amplio «pertenecientes a la mfo»; cf. Jahnow, 61ss; Lande, 25s).
misma tribu, al mismo pueblm> (por Corno metafora de afecto se usa «her-
ejemplo, Nm 36,2; Jue 9,18; 2 Sm 9, mana mfa» (esposa), dirigida a 1a ama-
171 MI$ 'äp Hermano 172
da (designada en los demas casos de o cosas (CAD A/I, 203s), y lo mismo el
Cant como ra'yä, «amiga», ➔ rea'), en hebreo tö'"mim/t''ömzm (R. Köbert, Bibl
Cant 4,9.10.12; 5,1.2, y tambien en 35 [1954] 139-141)«gemelos»(Gn 25 24
poemas de amor egipcios (Grapow 32; Jacob y Esau; 38,27, Fares y Zaraj; Cant
4,5 = 7,4, gacelas,y en Ex 26 24 y 36 29
A. Hermann, Altäg. Liebesdichtung tablas). ' ' '
[1959] del 75 al 78; Rudolph, KAT
XVII, 150) y en ugarfrico (3 Aqht, re-
verso 24, Anat a Aqhat: «tu eres mi 4. a) Los empleos teol6gicos mas
relevantes de este termino no se refie-
hermano, yo soy tu hermana»; cf. van
ren a su significado mas estricto «her-
Selms, loc. cit., 70.120.122; M. Da- , 1a carne», con todas ' sus
hood, Bibl 42 [1961] 236). Cf. tam- mano segun
implicaciones de derecho familiar sino
bien Prov 7,4: «df a 1a sabidurfa: tu
a su significado mas general de «~iem-
eres mi hermana», refiriendose a la sa-
bro (de una comunidad)» o al uso me-
b~durfa personificada (Ch. Kayatz, Stu-
dien zu Proverbien 1-9 [1966] 98).
taf6rico del mismo.
Sobre el derecho familiar: prohibi-
La pertenencia al mismo grupo y la
ci6n de relaciones sexuales entre her-
igualdad se indican por medio de 'ab en
manos (Lv 18,9.11 = 20,17; Dt 27,22),
Job 30,29: «me he convertido en ·her-
mano de los chacales»; Prov 18,9: «her-
cf._W. Kornfeld, Studien zum Heilig-
keztsgesetz [ 1952] ll0ss; instituci6n
mano del derrochador», cf. 28,24: «ca-
del matrimonio con el cufiado (levira-
marada del malvado», con häber· con
'äpöt: Job 17,14: «a la fosa le' digo
to), cf. F. Horst, RGG IV, 338s; Ru-
'madre mfa' y al gusano 'hermano dolph, KAT XVII, 60-65 (bibliogra-
mfo'». fia) ➔ g'l,· C. H. Gordon, JBL 54
(1935) 223-231, cree encontrar tambien
Cf. en acadico, J.?Orejemplo, CAD A/I, ~n el AT indicios de fratriarqufa, seme-
172a,:.«Los dos oJos son hermanos»; en J~nte a la que puede probarse sin duda
ugar1t1co,127 (= IIK, VI), 35.51: «como mnguna en la regi6n hurrita (P. Kos-
una hermana se te ha vuelto la enferme- chaker, Fratriarchat, Hausgemeinschaft
dad», a no ser que con Driver, CML 47. und Mutterrecht in Keilsschrifttexten:
133, entre otros, haya que entender aht ZA 41 [ 1933] 1-89): fratronimia (Gn
como verbal «tu eres un hermano». " 4,22; 36,22; 1 Cr 2,32.42; 24 25· tam-
bien en ugarfrico, 300,5, RJpab ab Ubn)
d) EI empleo pronominal del termi- y motivos fratriarcales particulires en
no en expresiones que contienen las pa- las narraciones patriarcales (por ejem-
labras 'is-'äpzw aparece referido a per- plo, Gn 24, Laban-Rebeca), pero cf.
sonas (Gn 9,5; 13,11; 26,31; 37,19; 42, tambien De Vaux I, 37. Sobre Gn 12,
21.28; Ex 10,23; 16,15; Lv 7,10; 25, 13, «di que eres mi hermana» como
14.46; 26,37; Nm 14,4; Dt 1,16; 25, f6rmula · de divorcio condicion;da, cf.
11; 2 Re 7,6; Is 3,6; 19,2; 41,6; Jr 13, L. Rost, FS Hertzberg (1965) 186-192.
14; 23,35; 25,26; 31,34; 34,17; Ez 4,
17_;24,23; 33,30; 38,21; 47,14; Jl 2,8; b) Diversas reflexiones eticas sobre
M1q 7,2; Ag 2,22; Zac 7,9.10; Mal 2, 1a justa fraternidad en la vida diaria
10; Neh 4,13; 5,7, en parte con el sig- ponen de relieve, tanto en los textos
nific~~o propio de «hermano» ), pero bfülicos como extrabfülicos, 1a confian-
tamb1en con referencia a cosas (Ex 25 za, el afecto, la disponibilidad, etc. En
20 y 37,9, querubines de oro; Job 41,9'. frases comparativas, «hermano» puede
escamas de un cocodrilo); el femenino aparecer en paralelo a «padre», por
'issä 'äpöt referido tambien a cosas (cor-
0
e1emplo en un texto acadico de Mari:
tinas, Ex 26,3.5.6.17; alas Ez 1 9· 3 <<yosoy para ti como un padre y un
13). ' ' ' hermanq y tu eres para mf como un
adve~sario y un enemigo» (G. Dossin,
~os paralelos acadicos(a!Jua!Ja,1!Juana «Syna» 33 [1956] 65); en fenicio, Kil.
abt, etc.) se refieren tambien a personas I, 10 (➔ 'äb III/3 ). Los ejemplos ve-
173 MI$ 'al; Hermano 174

terotestamentarios de 1a literatura sa- ci6n de la relaci6n ejemplar entre Dios,


piencial ponen al «amigo» (➔ rea<)y al el hombre y el pr6jimo (W. Vischer,
«vecino» junto al he:::mano,y 1a compa- Das Christuszeugnis des AT I [1935]
raci6n resulta a veces negativa para el 90s: «La responsabilidad ante Dios es
hermano (Prov 17,17: «el amigo ama la responsabilidad en favor del her-
en todo tiempo, un hermano es para el mano» ).
dfa de la desgracia»; pero 18,24: «mu- Este lenguaje deuteron6mico se des-
chos amigos estan mas cerca que un arrolla en el contexto de la concepci6n
hermano», y 27,10: «mejor es un ve- deuteron6mica del pueblo de Dios
cino cercano que un hermano lejano» ). (G. von Rad, Das Gottesvolk im Dtn
Otros textos sapienc~ales sobre el tema [1929] 13.50; H. Breit, Die Predigt
de 1a fraternidad son: Sal 133,1: «mira, des Deuteronomisten [ 1933] 179-185;
que dulce y amable es convivir los her- 0. Procksch, Theo!. des AT [1950]
manos unidos», y el arameo Ah. 49: 239). «Pueblo es 1a familia acrecentada
«te cuide como uno trata a su herma- que forma una unidad. Pero el empleo
no» (Cowley, 221; AOT 456). Cf. tam- del termino 'hermano' como elemento
bien la designaci6n c.e los amigos Guil- constitutivo del concepto de pueblo
games y Enkidu como «hermanos» tiene tambien una funci6n niveladora:
(Guilg. VI, 156 = Schott, 58). los hermanos estan al mismo nivel, tie-
nen iguales derechos y deberes y son
c) EI concepto «hermano» adquiere redprocamente responsablesr, (Bächli
un colorido mas claramente teol6gico en 123).
1a ley de santidad (Lv 19,17 ➔ rea'; La idea de 1a hermandad de los is-
25,35.36.39.46.47.48 ➔ g'l). Pero lade- raelitas bajo un padre ( ➔ 'ab IV /3c)
signaci6n deuteron6nica de los miem- aparece ciertamente en Mal 2,10, pero
bros del · pueblo o de 1a comunidad no esta fijada terminol6gicamente
como hermanos no implica un nuevo («~por que obrar deslealmente unos con
empleo de la palabra. EI matiz religio- otros?», cf. 3d).
so aparece en el contexto de la intima-
ci6n de la ley unicamente mediante el d) Sobre la designaci6n de la divi-
empleo insistente del termino con sufi- nidad como «hermano» en los nombres
jo, 1a mayorfa de las veces, 'ahzkä, «tu
propios teof6ricos de la antroponimia
hermano»; asi ocurre en todo·s los pa- semitica antigua vale, mutatis mutan-
sajes de 1a ley deuteron6mica en Dt
dis, cuanto se ha dicho sobre ➔ 'ab,
«padre» (III/5, con bibliografia).
12-16, a no ser que se den, como en
13,7 y 25,5-9, especiales determinacio- Tambien aquf, junto a los nombres teo-
nes de derecho familiar (15,2.3.7.9.12; f6ricos ("'biyyähü/"'/;Jiyyä/Yö'äl;, «Yahve
17,15.20; 18,15.18; 19,18.19; 20,8; 22, es mi hermano»· "'hzmteltek Hz>el< *<•hi
1-4; 23,20.21; 24,7.14; 25,3.11; levitas, 'el, J:Izräm< feu'icio 'brm, ~f. ·Friedrich.§
18,2.7; edomitas, 23,8; cf. 0. Bächli, 94 ), se encuentra una serie de nombres
Israel und die Völker [ 1962] 121 a sustitutivos, por ejemplo, "biqäm, «mi
123 ). En Jr 34,9 .14.17 hallamos textos hermano ha resucitado (de nuevo)»; 'ab'äb,
directamente influidos por el lenguaje «hermano del padre»; '"pümay, «hermano
de mi madre» (segun Nöldeke, BS 95),
deuteron6mico; la obra hist6rico-cro- cf. Stamm, HEN 417s.422; sobre Dodö,
nista emplea «hermano» en sentido «su do», y Däwzd, «tfo», cf. Stamm, SVT
lato casi exclusivamente en plural; cf. 7 (1960) 165-183; sobre <ammon,«tio pe-
ademas H. C. M. Vog:, Studie zur nach- quefio», cf. id., ArOr 17 (1949) 379-382.
exilischen Gemeinde in Esra-Nehe-
mia [1966] 113-115, sobre todo lo re- 5. EI desarrollo ulterior del empleo
ferente a Neh 5. lingüistico de nuestro termino en el
Ya en Gn 4,9: «~d6nde esta tu her- judaismo y en el NT esta estrechamente
mano Abel?», 1a forma sufijada des- relacionado con el concepto de pr6jimo
empefia un papel especial en la descrip- (➔ rea'), d. H. von Soden, art. <ZO'EA.-
175 in!(
.,.,.. 'cehäd
. Uno 176

{1)6.c;:
ThW I, 144-146; H. Greeven y miembro de la tribu de Benjamfn) debe
J. Fichtner, art. 1tA'l'Jcrl·o'\I:ThW VI, corregirse en 'ehüd (Noth, IP N. 76; Ru-
309-316; RAC II, 631-646; ThBNT I, dolph, HAT 21,76; HAL 30a).
146-151; J. Fichtner, Der Begriff des e) Junta a >pd existe en todas las
«Nächsten» im AT mit einem Ausblick lenguas semfticas la rafz emparentada
auf Spätjudentum und NT: WuD N. F. wpd (en neosemftico, ypd): en acadico,
4 (1955) 23-52 (= Gottes Weisheit wedum, «unico, solo» (cf. sup. la); en
[ 1965] 88-114). ugarftico ypd hafel, «unir» (DISO 106);
E. }ENNI sobre ulteriores formas (posteriores al
AT), cf. KBL 376b. En hebreo, el verbo
aparece muy raramente: ypd qal, «unir-
se», Gn 48,6 (distinto M. Dahood, Bibl
40 [1959] 169); Is 14,20; el piel de
1. a) EI numeral usado para desig- Sal 86,11 es dudoso. Mas frecuente son
nar el numero «uno» es, en su forma el sustantivo (usado tambien en los
triHtera basica, 'pd, comun a todas las textos de Qumran) yapad, «uni6n» (Dt
lenguas semfticas (GVG I, 484; Bergstr. 33,5; 1 Cr 12,18; cf. S. Talmon, VT 3
Einf., 191; ugarftico: UT N. 126; [ 1953] 133-140), en forma adverbial
WUS N. 131; inscripciones neosemfti- yapad (44 X, incluido Jr 48,7 K), y
cas: DISO 9; sobre el arameo pad, con yapdäw (94 X, excluido Jr 48,7 Q;
desaparici6n de la ', cf. GVG I, 243. -äw es quiza desinencia locativa antigua
257; BLA 54.248s). que ha sufrido un cambio de sentido,
cf. GVG I, 460-465; BL 529s; J. C. de
En acadico, 1a rafz tiene la forma (w)e- Moor, VT 7 [1957] 350-355; cf. ade-
dum (mas tarde edu), con el significado mas yapudunni, «junto conmigo», un
«unico, solo» (GAG § 71c; AHw 184. cananeismo de las cartas de Amarna,
186-188; CAD E 27s.33.36-39 con otros CAD I/J 321), ambas con el significa-
derivados ), mientras que para decir «uno» do de «mutuamente» (y otros matices
se usa la palabra istenum (GAG § 69b; modales, locales y temporales, cf. de
AHw 400s; CAD 1/J 275-279), que tam- Moor, loc. cit,, 354s; pero no «solo»,
bien es conocida en hebreo (<aste 'äsär,
«once», siempre en uni6n de <äsär,«diez»; como afirman J. Mauchline, TGUOS 13
segun Zimmern 65y y Meyer II, 87, se [1951] y M. D. Goldman, ABR 1
trata de un extranjerismo tomado del aca- [ 1951] 61-63, refiriendose a determi-
dico; pero existe tambien en ugaritico). nados pasajes), y yäptd, «unico, solo,
Junto a la forma original 'abad (Gn 48, solitario» ( 12 X ; con frecuencia, refe-
22; 2 Sm 17,22; Is 27,12; Ez 33,30; Zac rido a «hijo unico»; en Sal 22,21 y 35,
11,7; cf. BL 622; Meyer II, 85) se da como 17: «mi unico = mi vida» )*.
forma mas frecuente 'li!päd con reduplica-
ci6n secundaria de la consonante media de 2. El numeral (masculino 703 X,
la rafz (GVG I, 68; BL 219), con lo cual femenino 267 X, con 2 Sm 17,12 Q;
la vocal que antecede a b con qämEe~se 1 Re 19,4 Q; Is 66,17 Q; Cant 4,9 K),
convierte en Ee(Bergstr. I, 152; BL 216).
b) En hebreo (y tambien en ugaritico, que aparece 970 X (ademas, como es-
cf. UT 43s, N. 126) existe tambien el plu- critura defectiva, Ez 18,10: >äp,y 33,
ral '"bädzm (Gn 11,1: «las mismas pala- 30: bad, cf. Zimmerli, BK XIII, 393.
bras»; 27,44; 29,20; Dn 11,20: «algunos 816 ); se encuentra en casi todos los
dfas»; Ez 37,17: «para que sean uno solo», escritos del AT (falta en Jl, Miq, Nah,
segun Gordon, UT, loc. cit.: «un par»; Hab), aunque, como es l6gico, aparece
cf. ademas BrSynt 74s). con mayor frecuencia en los libros que
c) La rafz aparece muy pocas veces en contienen enumeraciones, secciones le-
forma verbal: en hebreo, 'bd hitpael, «unir-
se», solo en Ez 21,21, texto discutible; en gales, descripciones, etc. (Nm 180 X,
ugarftico, >pd D, «asociar(se)» (WUS N. de ellas 89 X en Nm 7; Ez 106 X;
131), es tambien muy inseguro. Ex 99 X ; 1 Re 63 X ; Jos 60 X); el
d) EI nombre propio 'ebüd (1 Cr 8,6, arameo pad aparece 14 X.
177 im(
T-.;
'tehäd Uno

178

3. Gb 22s y HAL 29s presenta11 si6n que -entiendase como se entien-


una descripci6n detallada del empleo da su construcci6n sintactica (sobre
de este termino. EI significado base es esto, cf., entre otros, S. R. Driver, Deu-
el de «uno» en sentido numeral, que teronomy [31902. 1952] 89s; G. Quell,
puede referirse a Di.os (Dt 6,4; cf. Gn ThW III, 1079s; von Rad, ATD 8,
3,22), hombres, animales o cosas. De 44-46) y deddase como se decida cual
ahi deben derivarse tambien el empleo es el punto principal de discusi6n, e1
absoluto «el uno» (1 Sm 13,17s y pas- politeismo o el poliyahvismo- pone
sim; en ocasiones con el artkulo deter- claramente de relieve la unicidad y ex-
minado, cf. GVG II, 69) y el empleo clusividad de Yahve (cf. E. König,
distributivo «cada uno» (por ejemplo, Theologie des AT [1922] 129-132,
Dt 1,23). Paradesignar una unidad no que recuerda la muerte del martir
determinada puede emplearse el nume• R. Aqiba pronunciando las palabras de
ral en el sentido de «alguno», por ejem- 1a Jemtf; ademas, H. Breit, Die Predigt
plo, 1 Sm 26,15: 'apad hä'äm, «uno des Deuteronomisten [1933] 60-65;
del pueblo» (sobre el uso de min den- Vriezen, Theo!., 136.147-152; von Rac.
tro de esta construcci6n, cf. GVG II, I, 240). La f6rmula no aparece aislada,
84); con la particula negativa lö o sino que esta inserta en el mandamien-
tambien 'en significa «ninguno». En to de amar a este Sefior unico de for-
ocasiones, 'tepäd puede desempefiar ma tambien unica (Dt 6,5; cf. N. Loh-
tambien el papel de ordinal, por ejem- fink, Das Hauptgebot [1963] 163s;
plo, Gn 1,5: «dfa u:10 = primer dfa»; id., Häre, Israel [1965] 63). De ahf se
lo mismo ocurre en las f6rmulas de deduce tambien 1a exigencia de adorar
dataci6n. Fuera de estos casos, se dice al Dios unico en un unico lugar (cf.
rzsön, «el primero». 'apat se emplea 2 Cr 32,12) (von Rad I, 240).
con el significado de «una vez», por De todos modos, 1a idea de 1a unici-
ejemplo, en Lv 16,34 y 2 Re 6,10. dad de Y ahve no esta ligada al empleo
del vocablo 'tep.äd(por ejemplo, Ex 15,
4. a) EI numeral adquiere una es- 11; 2 Sm 7,22; Is 44,6; cf. C. J. La-
pecial relevancia en el lenguaje teol6- buschagne, The Incomparability of
gico. La intolerancia v -unida a esta- Yahweh in the OT [1966]). Con todo,
la intransigente dinainica de 1a fe yah- en el texto tardfo de Zac 14,9, 'tepäd
vista veterotestamentaria descarta cate- vuelve a ser empleado teol6gicamente,
g6ricamente toda divinizaci6n del hom- hablando del cumplimiento escatol6gi-
bre (Gn 3 ,22) y toda adoraci6n de otras co a nivel universal de 1a exigencia de
divinidades o potencias junto a Yahve. Dt 6,4s: «aquel dfa Yahve sera unico
Con esto, el dios uno pasa a primerisi- y su nombre sera unico» (cf. G. A. F.
ma posici6n; esto es lo que exige ya el Knight, The Lord is One: ET 79 [1967-
Decalogo, que enfrenta al «Yo», enten- 1968] 8-10).
dido como una unidad divina (Ex 20,2;
Dt 5,6), los «otros dioses» (Ex 20,3; 'li!padse emplea de forma distinta en
Dt 5,7; ➔ 'hr). Mientras los demas Mal 2,10: «('.No tenemos todos un unico
padre? ('.No nos ha creado a todos un
dioses tienen· muchm nombres, Yahve unico Dios? ('.Por que, pues, no somos
solo tiene un nombre (Ex 3,14s; cf. von leales entre nosotros... ?»; aquf el vocablo
Rad I, 199). esta al servicio del ideal de la unidad del
Esta concepci6n ha recibido una for- pueblo (cf. tambien Job 31,15). Hay que
mulaci6n clasica en 1a expresi6n sur- mencionar tambien el empleo enfatico del
gida en tiempo de Josfas (Eichrodt I, termino en contextos escatologicoscomo
145): Jemä< Yifrä'el Yhwh '"'löhenü Jr 32,39: «un solo coraz6n y un solo cami-
no» (Rudolph, HAT 12, 212); Ez 34,23 y
Yhwh 'tepäd: «escucha Israel, Yahve 37,24: «un solo pastor»; 37,22: «un solo
nuestro Dios es solo 1:no» (Dt 6,4; otra pueblo... , un solo rey»; Os 2,2: «un solo
traducci6n posible es: «Yahve es nues- jefe»; Sof 3,9: «con un solo hombro =
tro Dios, Yahve como unico» ), expre- servirle unanimemente»*.
179 m~ 'f?z Asir, agarrar 180

b) En este contexto se pueden men- 1'11n~'äf?ot Hermana ➔ n~ 'äf?


cionar tambien los vocablos de la rafz bdd,
vecinos semanticamente a algunos empleos
de 'iepäd: bad, «soledad», usado adverbial- TMN'f?z Asir, aga:rrar
mente, l'bad, mill•bad, «solo, fuera de»
(158 X): boded, «solo» (3 X); bädäd, 1. La rafa *'brJ,«asir», pertenece
«solo» (11 X). Mas de una vez se presenta al semftico comun (Bergstr., Einf., 188)
la unicidad de Yahve por medio de [•bad: y aparece, segun 1a diversa evoluci6n y
Dt 4,35: «Solo Yahve es Dios y ningun
otro»; 1 Re 8,39 ==2 Cr 6,30: «solo tu escritura de la segunda o tercera letra
conoces el corazon de los hombres»; 2 Re radical, de las siguientes formas: en
19,15.19 = Is 37,16.20: «solo tu eres arabe y en arabe meridional antiguo,
Dios»; Is 2,11.17: «solo Yahve sera exal- '!}q,; en acadico y eti6pico, 'pz; en he-
tado aquel dfa»; Is 44,24 y Job 9,8: «el breo (moabita, punico [?]) y arameo
que extiende el cielo completamente solo»; antiguo, 'f?z; en ugarfrico y desde el
ademas, Is 63,3; Sal 72,8; 83,19; 86,10; arameo imperial, 'f?d (los testimonios
136,4; 148,13; Neh 9,6; tambien por me- semfricos noroccidentales, en WUS N.
dio de bädäd, Dt 32,12: «Yahve solo le 135 y DISO 9s).
dirigfa; no habfa con el ningun dios ex-
tranjero». A esto corresponde 1a exclusivi•
dad de la relacion con Yahve expresada Para el empleo tecnico de 'bz qal en
por medio de [•bad en Ex 22,19: «el que 1 Re 6,10 (segun Noth, BK IX, 96.99,
ofrece sacrificios a otros dioses y no solo a <lebe leerse piel en vez de qal», 'bz piel
Yahve»; 1 Sm 7,3.4; Is 26,13; Sal 51,6; en Job 26,9 y hofal (o pual) en 2 Cr 9,18
71,16; por medio de l'bädäd, Sal 4,9; Nm (cf. 1 Re 10,19), HAL 31b postula un 'bz
23,9: «un pueblo que vive aparte y no se II, «recubrir» (originalmente identico a
cuenta entre las gentes», sefiala las conse- 'bz I), que serfa un extranjerismo tomado
cuencias que se siguen para el pueblo*. del acadico ubbuzu,«recubrir», verbo de-
nominativo derivado de ibzu, «cubierta»
(cf. täfüs, «cubierto», en Hab 2,19, de
5. En el judafsmo, «el Uno» puede tpf, «agarrar»).
usarse como nombre sustitutivo de Y ah- En Neh 7,3, «atrancar», hay otro extran-
ve (StrB II, 28). jerismo, esta vez proveniente del arameo
Precisamente este aspecto de la ex- (cf. Wagner N. 7a); a el pertenecen tarn•
clusividad de Dios, que interpela al bien pzdä (arameo, participio pasivo con '
hombre con esa misma exclusividad, es elidida; en arameo bfülico, >"ljidä,Dn 5,
el que mas intensamente ha influido en 12), que significa («asido, agarrado > ce-
rrado») > «enigma» ( 17 X , de ellas 8 X
el NT y en su mentalidad (Mc 12,29s; en Jue 14,12-19) y 1a derivacion denomi-
Rom 3,30). Solo a Dios hay que adorar nativa l;,üd qal, «proponer un enigma»
y servir (Mt 4,10; 6,24). Esta unicidad (Jue 14,12.13.16; Ez 17,2), cf. Wagner N.
divina se refleja en Jesus, el hijo unico 100.101 (algo diverso, G. Rinaldi, Bibl 40
de Dios (1 Cor 8,6; Ef 4,4-6), que con [1959] 274-276; H.-P. Müller, Der Begriff
su t~yw !Er)µ'~ prohfüe todas las demas «Rätsel» im AT: VT 20 [1970] 465-489).
posibilidades de pensar o razonar reli-
gioso (Jn 6,6.48; 8,12; 11,25; 14,6). EI verbo aparece en qal y en nifal
Cf. E. Stauffer, art. ,e~: ThW II, 432- (pasivo en Gn 22,13 y Ecl 9,12; en los
440; F. Büchsel, art. 1µov,0"(!€V"r},c;:
ThW demas casos es denominativo de >abuz-
IV, 745-750. . zä, «posesi6n», en el sentido de «asen-
Lo mas cercano a 1a importante ex- tarse en» ); sobre piel y hofal, cf. sup.
presi6n neotestamentaria ·eq>cx:10rx!;(cf. De 1a misma rafa se ha formado el
G. Stählin, art. ä:1,rx!;: ThW I, 380- sustantivo >af?uzzä, «posesi6n», forma
383) es 1a expresi6n adverbial vetero- nominal empleada en la terminologfa
testamentaria 'af?at,«una vez para siem- juddica. Finalmente, el AT posee una
pre», de Sal 89,36 (H. Gunkel, Die serie de nombres propios que contie-
Psalmen [1926] 394). nen la rafa 'f?z (cf. inf. 4).
Sobre el debatido significado de
G. SAUER 'äf?iiz en Cant 3,8 (participio qal «aga-
181 TnN 'f;z Asir, agarrar 182

rrando» o adjetivo «instruido, entendi- 20,6; 2 Sm 2,21; 4,10; Is 5,29; Sal 56,
do» ), cf. HAL 31b, con bibliograffa. 1; 137,9; Job 16,12; Cant 2,15).
Mas frecuente es todavfa el uso me-
2. En el AT hebreo 1a forma qal taf6rico en expresiones que indican que
del verbo aparece 58 X, nifal 7 X, piel el miedo, el temblor, el pasmo, 1a del:i-
y hofal 1 X cada una. Estos casos es- lidad, el dolor, 1a ira o semejantes han
tan distribuidos a lo largo de todo el agarrado al hombre (Ex 15,14.15; 2 Sm
AT; el hecho de cue los escritos mas 1,9; Is 13,8; 21,3; 33,14; Jr 13,21.;
tardfos presenten mas casos es simple 49,24; Sal 48,7; 119,53; Job 18,20;
casualidad. Por el contrario, los 66 tex- 21,6; 30,16 ).
tos que contienen el sustantivo >af;uzzä Muy general es finalmente 1a expre-
se encuentran, aparte de en Sal 2,8, si6n de Nm 31,30.47 «(un entresao-
solo en los textos tardfos; entre ellos do =) uno de entre cincuenta»; seme-
en el documenta ,acerdotal y en Ez jante en 1 Cr 24,6 (cf. Rudolph, HAT
44-48. 21,160).
Algunos pasajes en nifal (Gn 34,10;
3. En la mayorfa de los casos el 47,27; Nm 32,30; Jos 22,9.19) debrn
verbo <lebe traduci::se por «coger, aga- traducirse por «asentarse (en el pafs)::>,
rrar, asir, sujetar» o semejantes (sobre «tomar posesi6n (del pafs)». A este con-
otros usos tecnicos en 1 Re 6,6 y Ez texto pertenece el sustantivo >af;uzzJ,
41,6, derivados de dicho significado, que generalmente significa «posesi6n::>,
cf. HAL 30a.31a). la mayorfa de las veces en el sentido
de posesiones de tierra o pafs (Gn 23,
Sin6nimos de 'bz son tps, «agarrar, asir, 4.9.20: posesi6n de una tumba; Lv 25,
tener que ver con» (qal 49 X, nifal 15 X, 45s: posesi6n de esdavos). Este nom-
piel 1 X, Prov 30,28, texto dudoso); tmk, bre recibe un empleo metaf6rico en :a
«asir, coger» ( qal 20 X , nifal 1 X ; tam- ley que determina que los levitas no
bien en fenicio y acadico), y qmt, «aga-
rrar» (qal Job 16,8; pual Job 22,16; tam- deben poseer ninguna propiedad, ya
bien en arameo y en arabe); ademas ➔ lq/J que Yahve es su «propiedad» (Ez 44,
y ➔ /Jzq en algunas de sus formas. 28; cf. Zimmerli, BK XIII, 1137; von
EI objeto del verbo va con la par- Rad I, 416s). Conceptos paralelos a
tfcula be o con acusativo ( textos en ,af;uzzä son: naf;atä ( ➔ nf;l), f;ela?q( ➔
HAL 31a). Asf, por eje:nplo, se agarra: f;lq), ➔ goräl, y"russä/yeresä ( ➔ yrs).
los talones (Gn 25,26), los cuernos del Sobre >af;uzzä(y sobre su delimitaci6n
carnero (Gn 22,13 nifal), la cola de con respecto a naf;atä), cf. F. Horst,
la serpiente (Ex 4,4 ), los batientes de Zwei Begriffe für Eigentum (Besitz):
1a puerta (Jue 16,3 ), el arca (2 Sm 6, naf;atäund >af;uzzä:FS Rudolph (1961)
6 = 1 Cr 13,9), la barba (2 Sm 20,9), 135-156, espec. 153ss.
los cuernos del altar (1 Re 1,51), los
parpados (Sal 77,5), al amado (Cant 3, 4. Este grupo de palabras no tiene
4), racimos (7,9), paiios (Est 1,6), lanza un significado propiamente teol6gico.
y escudo (2 Cr 25,5; cf. Cant 3,8); del En una ocasi6n el sujeto del verbo es
mismo modo tambien el lazo (Job 18, Yahve (Sal 73,23: «tu agarras mi mano
9; Ed 12,9) y 1a red (Ed 12,9 nifal) derecha»; cf. tambien las afirmaciones
agarran; en sentido metaf6rico se habla sobre 1a acci6n salvffica de Y ahve que
de «coger» o «retener» el camino (Job sujeta, con el verbo tmk en Is 41,lC,;
17,9), la huella (Job 23,11), la necedad 42,1; Sal 16,5; 41,13; 63,9); en dc,s
(Ed 2,3. cf. 7,18). ocasiones el sujeto es 1a mano de Dios:
Se emplea el verbo con especial fre- esta agarra induso al que habita en el
cuencia cuando se habla, en el contexto extremo del mar (Sal 139,10), arrastra
de una empresa hostil o violenta, de al juicio (Dt 32,41). Pero no por eso
alguien que ha sido agarrado, apresado adquiere 'f;z una importancia teol6gica
o encarcelado (Jue l,6; 12,6; 16,21; especial.
183 inN 'pr Despues 184

Lo mismo vale para >apuzzä:por mente como transposici6n basada en el


mucho que la posesi6n de 1a tierra y desarrollo del movimiento local: lo que
otras propiedades sean entendidas como viene detras viene despues.
don de Yahve (Gn 17,8; 48,4; Lv 14,
34; Dt 32,49 y passim), no se sigue No hay, pues, por que seguir a G. R.
Driver (JThSt 34 [1933] 377s; ZDMG 91
que tal matiz este contenido sin mas en [1937] 346), quien para explicar 'a/;Jar su-
el termino >apuzzä,ni siquiera en los pone que designaba originalmente un
textos que hablan de una >apuzzat miembro corporal ( dual 'a/fre, «nalgas»),
'öläm, una «posesi6n eterna» ( Gn 17, aunque este significado sea posible en 1a
8; 48,4; Lv 25,34) e incluso alguna vez rafz *wark- (hebreo yiirek, «caderas, nal-
de la >apuzzatYhwh (Jos 22,19; cf. gas, costado», 34 X ; yarkä, «espalda; el
H.-J. Hermisson, Sprache und Ritus im miembro mas lejano», 28 X) (cf. Dhorme,
altisr. Kult [1965] 108). 98-100).
En este contexto deben mencionarse La -e de 'a/;>"re
no debe entenderse como
desinencia de dual, sino como asimilacion
tambien los nombres personales forma- al opuesto lifne, «antes» (BL 644s); el sig-
dos con 'pz, pues todos ellos son (origi- nificado «parte trasera, posterior» de 'abör
nalmente) nombres teof6ricos: Yehö' (2 Re 7,25 = 2 Cr 4,4) es de caracter
äpäz/Yö'äpäz: «Yahve ha asido (para abstracto.
proteger)» (cf. Noth, IP 21.62.179), El significado local «detras» se expresa
>apazyä(hü)y otras formas abreviadas en acadico por medio de * ( w) ark-, y apa-
o secundarias, que a veces aparecen rece en la raiz 'br (<:Potinflujo cananeo?,
fragmentariamente en sellos y 6straca cf. W. von Soden, OrNS 18 [1949] 319s)
solamente en Mari ( abarätum, «orilla pos-
('äpäz, en escritura cuneiforme Ya-u- terior», AHw 18a; CAD A/I, 170a) y
[?a-zi;ademas, 'apzay, >apuzzäm,>apuz- como glosa cananea en una carta de Amar-
zat). na en Meguido (EA 245,10: arki-su/ab-ru-
un-u,«detras de el», CAD A/I, 194b).
5. No se puede teconstruir con Tambien en ugaritico, hasta el momento,
exactitud la historia posterior de este han aparecido solo empleos temporales, 1a
grupo de palabras. Los casos de Qum- mayorfa adverbiales, del termino (UT N.
ran coinciden con los modos de expre- 138; WUS N. 150). En las inscripciones
cananeas la rafz aparece muy raramente
si6n veterotestamentarios (lQH 4,33; (>br'by, «detras de mi padre», en la ins-
CD 2,18; sobre lQS 2,9 ➔ 'äb I; el cripcion de Mesa, KAI N. 181, lfnea 3;
sustantivo 'pzh en CD 16,16, y 'wpzh cf. DISO 10).
en lQS 11,7). En el NT no se puede En arameo antiguo son frecuentes (des-
encontrar un equivalente perfecto de de Sef. III = KAI N. 224, lfnea 24: 'brn,
este termino; los LXX traducen el ver- «otro»; con frecuencia, en los papiros de
bo por 27 verbos distintos y el nom- Elefantina) el uso adverbial, preposicional
bre por 6 vocablos diversos (sobre y nominal (tambien en el sentido de «pos-
teridad», cf. DISO 10); falta, sin embargo,
xpa:-r·ew,cf. W. Michaelis, ThW III, por completo el uso verbal. El local «de-
910s). tras... de» se encuentra solo en la narra-
H. H. SCHMID cion de AJ.:iiqar(Cowley, 214, lfnea 63
[']bryn, «tras nosotros [envfan]»). En el
arameo tardio la rafz cede el puesto a bätar
(cf. KBL 1049a).
in~ 'pr Bespues
b) De las formas verbales, la mas
usada es la de rafz duplicada ( «retra-
1. a) La rafz semfrica comun *'hr
sar» y semejantes); la forma qal tanto
sirve para expresar, en diversas combi-
en hebreo como en las demas lenguas
naciones y composic:iones, una serie de
semfricas esta muy poco documentada.
significados derivados todos ellos de la
idea de la sucesi6n temporal. Los sig- En acadico, la raiz abäru, «ser tarde»,
nificados locales son menos frecuentes aparece solo en EA 59,26 (CAD A/I,
que los temporales y se explican facil- 170b).
185 iMN 'l;r Despues 186

Las formas hebreas de 'br qal, «detener- leer '.ebad(BH'), en 2 Re 11,6: 'a/;,er
se, demorarse» (Gn 32,5), y el hifil, «re- (cf. W. Rudolph, PS Bertholet [1950]
trasarse» (2 Sm 20,5 Q, transitivo interno), 474s); 'a/;fre, «detras», en Gn 18,10; Nm
son hapaxlegomena. Sobre el piel «rete- 3,23; Dt 11,30; Jue 18,12 ( «occidental»);
ner», cf. Jenni, HP 99. En Qumran apa- 1 Sm 21,10; en Ez 41,15 se debe leer
rece tambien 'br hit;,ael, «quedarse reza- '"bör<Ehä(BH'); «detras de si (echar/mi-
gado, hacerse tarde» (lQS ll,14; CD 11, rar)», Gn 19,17; 1 Re 14,9; Is 38,17; Ez
23). 23,35; Neh 9,26; me>ab"re, «detras», Gn
19,26 (texto enmendado); Ex 14,19.15;
La forma nominal 'al;ör, «parte tra- Jos 8,2.4.14; 2 Sm 2,23; 1 Re 10,19; Jr 9,
sera, oeste», se emplea tambien adver- 21; me>ab"re l', «detras», Neh 4,7.
Los «significados secundarios» atribui-
bialmente: «despues; (hacia) atras»; dos a 'abr/'ab"re, como «en, con, junto a•>
ademas existe 1a rara forma adverbial (B. B. Y. Scott, JThSt 50 [1949] 178s)
,al;örannit, «hacia atras» (BL 633 ). EI o tambien «a causa de, a pesar de, corres-
adjetivo verbal 'al;er (con reduplicaci6n pondiente a» (W. J. P. Boyd, JThSt NS
secundaria de 1a segunda consonante 12 [1961] 54-56), responden a matices de
de 1a rafz en el singular ), «siguiente, las traducciones modernas que correspon-
consecuente, otro, di.stinto», se diferen- den a diversas caracteristicas idiomaticas
cia tambien semanticamente de las for- (Ex 11,5: «detras de la muela» = «en 1a
muela»; «ir detras de alguien» = «ir con
mas adjetivales propias, construidas por alguien», etc.). Pero no hay que exagerar
medio de aformativas, 'al;arön,«tardfo, el valor de estas observaciones y preten-
futuro, ultimo, pos~erior, occidental», der que esta preposici6n significa siempre
y 'al;arzt,«futuro, fin, descendencia». 'im, «con» (asi, M. Dahood, Bibl 43
EI abstracto 'aharzt es un femenino [1962] 363s; 44 [1963] 292s; ugaritico
sustantivado de ·una forma adjetival 77,32 no debe traducirse «with Nikkal
en -i ( cf. GK § 95t; G. W. Buchanan, will the Moon enter in the wedlock», con-
JNES 20 [1961] 188; distinto, BL siderando 'hr nkl yrg ytrg paralelo de
'mn nkl htny, «con Nkl ... , con», sino que
505; Meyer II, 77). Formas emparen- debe traducirse, siguiendo a W. Hermann,
tadas son: el acadico a!Jru (AHw 21a) Yarib und Nikkal ... t1968] 19, como ad-
y el ugarftico u!Jryt '.2 Aqht [ = IID] verbio: «despues se rescat6... »). Ed 12,2:
VI, 35); asf, Aistleimer, Untersuchun- «antes de que ... vuelvan (siempre) las nu-
gen zur Grammatik des Ug. [1954] bes tras la lluvia» (Zimmerli, ATD 16/1,
21, y WUS N. 150: «perteneciente al 242.246) no es ninguna «meteorological
tiempo posterior = futuro, tiempo pos- absurdity» (R. B. Y. Scott, Proverbs/
terior»; cf. ANET 151: «further Iife»; Ecclesiastes [1965] 255), sino que consi-
gue un efecto especial dentro de esta
CML 134a;, Gray, Legacy 113; UT N. alegorfa de la vejez (H. W. Hertzberg,
138: «latter end». ZDPV 73 [1957] 115).
>aJ;ar (con reduplicaci6n virtual de 1a
!;, no segolado) y 'al_Jare, « tras, detras
Con 1a rafz 'hr deben tambien conec"
de, despues de», son usados solo adver-
tarse las palabras mäl;ar, «mafiana», y
bial y preposicionalmente.
mof;0 rat, «dfa siguiente» (GVG I,
241).
En 2 Sm 2,23 debera leerse "'böre
hal;fnit, «punta posterior de la lanza»; en EI nombre personal 'al;er (1 Cr 7,12)
Gn 16,13 y Ex 33,8 1a preposici6n «(mi- debera entenderse como nombre susti-
rar) hacia atras» puede dejarse como esta tutivo (HAL 346), pero no hay que
(HAL 34b: «lado posterior»). corregir el texto (cf. Rudolph, HAT
Al lado del significado temporal «des- 21,66).
pues» y del correspondiente local «detras c) Nos limitaremos en este artfculo
de», usado en contextos de movimiento, a lo anunciado en lb. En contextos de
aparece con menor freoencia el significado
puramente estatico «detras» (que responde alguna relevancia teol6gica aparecen
a 1a pregunta cd6nde? o chacia d6nde?): 'af;er, «otro», y 'aharit, «fin»; de estos
'abar, «detras», en Ex 11,5; Cant 2,9: dos vocablos, cuyos significados quedan
«detras de», Ex 3,1; en Gn 22,13 se <lebe relativamente alejados uno de otro, se
187 188

hablara mas adelante en la secci6n 3 tinto, Alt, KS I, 311, nota 2); 23,13:
('aper) y 4 ('aparzt). «no debes invocat el nombte de otros
dioses»; 34,14: «no debes adorar a nin-
2. La rafa aparece en el Antiguo gun otro dios».
Testamento 1140 X: 'ahare617 X (Gn Tambien pueden emplearse en lugar
69 X, 2 Sm 58 X), junto a 'apar 96 X de 'aper, en textos vecinos desde el
(Gn 16 X, Nm 10 X); 'aper 166 X punto de vista de la ttadici6n, f6rmulas
(sin 1 Cr 7,12; en Lisowsky falta 1 Re intetptetativas como «extrafio, desco-
3,22), con mayor frecuencia en Dt nocido», pot ejemplo, Os 13,4: «tu no
(25 X), Jr (25 X), Gn (15 X), 2 Cr conoces (➔ yd<)otro Dios fuera de mfo
(10 X), 1/2 Re (cada uno 9 X). A con- (cf. Dt 11,28; 13,3.7.14 y passim); Sal
tinuaci6n siguen en la serie de frecuen- 81,10: 'el ➔ zär y 'el ➔ nekär, «dios
cias: 'aparzt61 X, mäpär 52 X, 'aparon exttanjeto».
51 X, 'äpor 41 X, mop0 rät 32 X, el EI profeta Oseas, familiatizado con
verbo 'pr 17 X (piel 15 X, qal e hifil el decalogo, recoge la f6tmula «ottos
1 X cada uno), >aporannzt7 X. dioses» en 3,1: «dirigitse a ottos dio-
Las secciones arameas del AT contie- ses» (cf. Wolff, BK XIV /1,75s). En la
nen 'oh0 rän (femenino 'oh0 rz), «otro», misma Hnea se situa el empleo de la
11 X; ·,apare,«tras», 3 X;· 'aparz,«fin», f6rmula en Jeremfas (por lo menos Jr
1 X ; <ad'pryn (puntuaci6n discutida, 1,16 debe set autentico, cf. Rudolph,
cf. KBL 1049a), «finalmente», 1 X HAT 12,l0s) y lo mismo, finalmente,
(Dn 4,5); los 16 casos pertenecen al en la teologfa deuteton6mico-deutero-
libto de Daniel. nomfstica (cf. 0. Bächli, Israel und die
Völker [ 1962] 44-47).
3. La exptesi6n 'el 'aper, «otto La gran frecuencia del vocablo en
dios» (solo en Ex 34,14 ), y >celohzm Dt, Jr y 1/2 Re (cf. sup. 2) esta con-
>aherzm,«otros dioses» (63 X), tienen dicionada por el empleo de la f6rmula
significado teol6gico ante todo en el hecha «ottos dioses» (Dt, ademas de 5,
contexto del ptimet mandamiento (cf. 7, los siguientes textos: 6,14; 7,4; 8,
R. Knietim, Das erste Gebot: ZAW 77 19; 11,16.28; 13,3.7.14; 17,3; 18,20;
[1965] 20-39), donde 'aper constituye 28,14.36.64; 29,25; 30,17; 31,18.20;
la l6gica conttaposici6n al unico Dios Jos 23,16; Jue 2,12.17.19; 10,13; 1 Sm
petmitido, y dentto de las frases fot- 8,8; 1 Re 9,6.9 = 2 Cr 7,19.22; 1 Re
muladas negativamente es terminol6gi- 11,4.10; 14,9; 2 Re 17,7.35.37.38; 22,
camente antetior a ➔ 'EEpäd,que pte- 17 = 2 Cr 34,25; Jt, ademas de 1,16,
supone una formulaci6n positiva. Sin los siguientes textos: 7,6.9.18; 11,10;
enttat mas a fondo en la cuesti6n de 1a 13,10; 16,11.13; 19,4.13; 22,9; 25,6;
edad, absoluta y telativa, de las fot- 32,29; 35,15; 44,3.5.8.15; 2 Cr 28,25).
mulaciones que ptohfüen el culto a Los pasajes de Jos 24,2.16 son pre-
dioses exttanjetos (cf., por ejemplo, deuteton6micos (Noth, HAT 7,139) y
von Rad I, 216s; Knierim, loc. cit., reflejan 1a antigua tradici6n sobte la
27ss), dtemos las siguientes: Ex 20, asamblea de Siquen con su renuncia de
3 = Dt 5 ,7: «no tendras ottos dioses dioses extranjetos (Alt, KS I, 79-88;
(la ttaducci6n en singular que defiende H.-J. Kraus, Gottesdienst in Israel
A. Jepsen, ZAW 79 [1967] 287, no [ 2 1962] 161-166), que esta en estrecha
supone ninguna vatiaci6n de sentido, relaci6n con el primer mandamiento;
dado que la frase esta formulada en segun Knierim (loc. cit., 35ss) es aqui
negativo) junto a mi (o 'a despecho de donde debe situarse 1a primerisima fot-
mf o ''frente a mf. cf. J. J. Stamm, mulaci6n de la prohibici6n de adorar
ThR 27 [ 1961] 237s; Knietim, loc. cit., a dioses extranjetos.
24s)»; Ex 22,19: «el que ofrezca sacri-
ficios a ottos dioses sera extetminado» Los ·verbos que acompafian a la expre-
(texto enmendado, cf. BH3 ); algo dis- si6n >ce[ohtm.,.f:,ertm son varios. Pueden
189 ,™'br Despues 190

considerarse estereotipos ➔ <bd, «servir» posteridad», en una inscripci6n del s~-


(Dt 7,4; 11,16; 13,7.14; 17,3; 28,36.64; glo vn a. C., de Nerab, KAI N. 226,
29,25; Jos 23,16; Jue 10,13; 1 Sm 8,8; Hnea 10; en nabateo, 'br, «posteridad»,
1 Re 9,6 = 2 Cr 7,19; Jr 44,3; cf. Jos 24, cf. DISO 10). Si ademas se tiene en
2.16; 1 Sm 26,19) y ➔ hlk 'a/;f're,«seguir» cuenta que el hebreo no tiene una for-
(Dt 6,14; 8,19; 11,28; 13,3; 28,14; Jue 2,
12.19; 1 Re 11,10; Jr 7,6.9; 11,10; 13,10; ma especial para el adjetivo comparati-
16,11; 25,6; 35,15), tambien q{r, «quemar vo o superlativo y que al igual que en
en ofrenda» (2 Re 22,17 = 2 Cr 34,25; la mayorfa de los idiomas no se ha for-
Jr 19,4; 44,5.8.15; 2 Cr 28,25; cf. Jr 1,16).mado un concepto abstracto sobre el
«contenido del tiempo», puede expli-
Mientras la mayorfa de los pasajes carse claramente el uso de 'a~rit con el
que presentan la expresi6n >refohim significado fundamental de <;loque vie-
>aperzm estan conectados de algun ne despues» en todos los textos del AT.
modo con el primer mandamiento, en EI significado <<resto,residuo» (por
dos ocasiones se ha':Jla de los «dioses ejemplo, KBL 33b; cf. LXX), que afia-
extranjeros» en un contexto diverso, al de al concepto de lo tardfo la nota de
afirmar que Yahve ;mede ser adorado lo todavfa existente, de lo que queda,
solo en la propia tierra (1 Sm 26,19; apoya la traducci6n «lo que viene des-
2 Re 5,17). pues = la posteridad»; asi, en Jr 31,17
'aper, «otro» (sin ""lohim), aparece (paralelo «hijos» ); Ez 23,25.25 (parale-
en una afirmaci6n himnica monotefsta lo «hijos e hijas»; la diferenciaci6n que
de Dtls (Is 42,8: «oo dare mi gloria a establece Zimmerli, BK XIII, 533, no
ningun otro ni mi honor a los idolos»; es decisiva); Am 4,2 y 9,1 (en un con-
parecido tambien 48,11); cf. tambien texto oscuro); Sal 37,37.38 (o «futu-
el arameo bfölico 'obarän en Dn 3,29: ro»); 109,13 (paralelo «otra genera-
«pues no hay otro dios que pueda sal- ci6n); Dn 11,4 debe ser eliminado (cf.
var asi». GB 27a; HAL 36b).
Segun muchos comentadores, la ex- 'aparit adquiere una coloraci6n mas
presi6n «de otro lugar», en Est 4,14, comparativa («tiempo posterior = tiem-
tiene el fin de evitar pronunciar el nom- po siguiente, futuro») o superlativa
bre de Dios (por e:emplo, Ringgren, («tiempo ultimo = salida, fin») segun
ATD 16/2,116.131; mas moderado, el punto del tiempo que tiene presente
Bardtke, KAT XVII/5,332s). el que habla, aunque nunca llega a sig-
nificar un punto final en el sentido
4. a) Para la recta co:nprensi6n del del corte definitivo (para ese concepto
termino 'aharit (sobre su derivaci6n, cf. esta ➔ qef, de qff, «cortar» ).
sup. lb) rio hay que mirar tanto a las Los textos de Jr 29,11, «futuro y
traducciones griegas de los LXX ( en esperanza»; Prov 23,18 = 24,14: «fu-
unos dos tercios de los pasajes este turo» (paralelo «esperanza»; 24,20: «el
«ul- malo no tiene futuro» (cf. W. Zimmer-
termino es traducido por EO')CIX:'t'O·t;,
«res- li, ZAW 51 [1933] 198) no tienen un
timo», 5 X. por :Ey)OOC't'-äNe!JfJJ(Jill:,
to» h~a't'&Ao'i"lilot;,
«restante», en Sal significado «Hmite» de 'aparit. Si es
37,37.38 o Ez 23,25.25; Am 9,1; 6 X claramente Hmite el significado de Dt
«tltimo» /-'t'ENEU't"TJ,11,12: «desde el comienzo del afio
por 't''EA/EV't'a'iio,i;,
O'\JV't'€Ne!ia,«fin», en Prov 14,12.13; hasta el final del afio»; Jr 5,31: «cuan-
16,25; 20,21 [ = 9b LXX] o 24,14 do se ha terminado»; Dn 12,8: «<:'.cual
y Dt 11,12), cuanto a determinadas es el final de estas cosas?», asi como
analogfas de las lenguas semiticas em- en el significado de «tiempo ultimo»
parentadas, asi al ugaritico uhryt (cf. (Dn 8, 19.23). Las ideas de desenlace
sup. lb) y tambien al significado «pos- y fin estan incluidas en el significado
teridad» junto al de «futuro» en acadi- «salida (de una cosa)» (Is 41,22; 46,
co (ahratu/ahrutu, cf. AHw 21a; CAD 10; 47,7; Am 8,10; Prov 14,12 = 16,
A/I, 194b.195a) y al arameo ('brth, «su 25; 14,13, texto enmendado; 20,21;
0
191 inN 'f?r Despues 192
25,8; Ed 7,8 junto a resit, «m1c10»; cionada por el uso tardfo del concepto
10,13 junto a t•f?illä, «inicio»; Lam 1, ecr~a:t,o~en la apocalfptica y por la
9, cf. Rudolph, KAT XVII, 213) y en discusi6n sobre la naturaleza y la edad
el de «fin que llega a alguien» (Nm 23, de la escatologfa veterotestamentaria;
10, paralelo «muerte»; 24,20; Dt 32, pero las publicaciones mas recientes
20.29; Jr 17,11 junto a «en la mitad de estan estudiando mas de cerca la f6r-
sus dfas»; Sal 73,17; Job 8,7 junto a mula atendiendo a los datos de 1a len-
«inicio»; Prov 29,21; en Jr 12,4 <lebe gua hebrea y de la historia de la reli-
leerse 'orf?ötenu, «nuestras sendas» ). gi6n veterotestamentaria (cf., entre
En los pasajes del Dt cuya mejor tra- otros, G. W. Buchanan, Eschatology
ducci6n es una expresi6n adverbial, no and the «End of Days»: JNES 20
siempre resulta facil hacer una clara [1961] 188-193; A. Kapelrud, VT 11
elecci6n entre las das posibilidades (Dt [1961] 395s; H. Kosmala, At the End
8,16: «finalmente»; Job 42,12 y Prov of the Days: ASTI 2 [ 1963] 27-37;
23,32: «mas tarde»; Prov 5,4.11: «por Wildberger, BK X, 75; Zimmerli, BK
fin»; para Prov 19,20, donde se puede XIII, 949s).
dudar entre los sentidos de «en el fu- Sobre las opiniones antiguas, cf. Kos-
turo» y «en tu final», se ha propuesto mala, loc. cit., 27s: al traducir con
la lectura b"'orf?ötcekä, «por tus sen- W. Staerk, ZAW 11 [1891] 247 a 253,
das» ). la expresi6n por «al fin de los dfas» o
«en los ultimos dfas» y considerarla
En uni6n con una expres1onde movi- f6rmula escatol6gica en sentido estric-
miento, el termino (superlativo) 'al;trit, to, se llegaba necesariamente a una de
«lo que viene al final», recibe un signifi- estas das conclusiones: o bien se daba
cado local en Sal 139,9: «si tomo las alas una dataci6n temprana a la escatologfa
de la aurora y voy a habitar al extremo del (por ejemplo, B. H. Gressmann, Der
mar» (cf., por el contrario, el simplemente Messias [1929] 74ss.82ss) o bien se
estatico qi~ön, «el mas extremo», en Ex
26,4.10; 36,11.17,«el tapiz mas extremo»). consideraban generalmente tardfos los
Con P. Volz, Der Prophet Jeremia textos que contenfan dicha f6rmula (en-
[ 2 1928] 424s, y W. Rudolph, ZAW 48 tre otros, S. Mowinckel, He That Co-
[1930] 285, debe rechazarse,por motivos meth [1956] 131).
exegeticos, un significado valorativo: «el Teniendo en cuenta que hayyämim,
ultimo = el menor», que en relaci6n con «los dfas» (o el correspondiente hafsä-
resit, «el primero, el mejor» (cf. Nm 24, nim, «los afios»), no da la idea abstrac-
20 y Am 6,1: «el primero de los pueblos»), ta del tiempo en general (➔ yöm; so-
se habfa aceptado generalmentepara Jr 50, bre 1a falta del concepto abstracto,
12 («el ultimo de los pueblos», cf., entre
otros, B. Duhm, Das Buch Jeremia [1901] «vado», del tiempo, cf. von Rad II,
362; Weiser, ATD 21, 427; KBL 33b) 108ss) y ni siquiera 1a idea de un espa-
(cf. Rudolph, HAT 12,300: «mira, [este cio de tiempo limitado (el tiempo de
es] el fin de los paganos»; cf. Jr 17,11). este mundo, el perfodo presente del
mundo), sino la idea del «curso pre-
b) Segun el sentido que acabamos sente del tiempo» (con valor ligeramen-
de establecer, <lebe entenderse tambien te demostrativo del artfculo, cf. Kos-
la discutida expresi6n b"'a/j'rit hayyä- mala, loc. cit., 29), no se debe atribuir
mim (13 X: Gn 49,1; Nm 24,14; Dt a 'a/j'rit el significado Hmite «fin», sino
4,30; 31,29; Is 2,2 = Miq 4,1; Jr 23, que, al igual que en acadico ina/ ana
20 = 30,24; 48,47; 49,39; Ez 38,16; abrat umi, «en el futuro», o algo se-
Os 3,5; Dn 10,14; ademas, el arameo mejante (AHw 21a; CAD A/I, 194),
b"'af?arztyömayyä, Dn 2,28), expresi6n se le debe asignar un significado no H-
que, junto con b"'af?arit hafsänim (Ez mite: de «tiempo posterior, continua~
38,8), hemos dejado para esta secci6n. ci6n, porvenir, futuro». Pot tanto, la
Durante mucho tiempo 1a interpreta- expresi6n b•'aharit hayyämzm, «en el
ci6n de esta f6rmula ha estado condi- curso del tiempo, en los dfas futuros»,
8
193 :i.~N'öyeb Enemigo 194

no tiene por sf misma ningun significa- gicamente el libro de Daniel posee k


do escatol6gico especial; viene a decir palabra ➔ qef para indicar el final erc
lo mismo que el te:rmino 'a}_Jar,«des- el sentido estricto de 1apalabra, termi-
pues», que le precede en Os 3,5, y que no que no es todavfa sin6nimo de
1aexpresi6n a}_Jare d•nä, «despues», que 'a}_Jaru(Kosmala, loc. cit., 30s).
le sigue en Dn 2,29 (cf. 45) (Buchanan, No parece que la expresi6n tenga un
loc. cit;, 190; Kosmala, loc. cit., 29). empleo estereotipado (semejante al de
Sobre la antigüedad de los diversos bayyöm hahü, «en aquel dfa»; bayyä-
pasajes, cf. Wildberger, loc. cit., 81: mim hähem, «en aquellos dfas»; bifet
ademas de Gn 49,1 (introducci6n de hahi, «en aquel tiempo»; hinne yämim
las profecfas en 1a bendici6n de Jacob) ba'im, «mira, vienen dfas», f6rmulas
y Nm 24,14 («lo que este pueblo hara profeticas introductorias no muy leja-
a tu pueblo en el tiempo posterior» ), nas en cuanto al significado de 1a ex-
<leben considerarse :ambien como pre- presi6n be'a}_Jarit hayyämim) (contra lo
exHicos Is 2,2 («sucedera al cabo de que opina Gressmann, loc. cit., 84 ).
los dfas») y Jr 23,30 (Rudolph, HAT Solamente Is 2,2: «y sucedera al cabo
12,152s; «despues de eso se OS hara de los dfas», podrfa tomarse en consi-
claro y manifiesto» ); por el contrario, deraci6n, pero como f6rmula introduc-
Jr 30,24 ( = 23,20); 48,47 y 49,39 toria resulta un caso aislado; en los de-
(«pero despues de esto restablecera a mas casos, teniendo en cuenta su posi-
Moab /Elam») <leben considerarse pos- ci6n en la frase, viene a ser una desig-
exflicos, lo mismo que Os 3,5 (f6rmula naci6n normal y no especialmente con-
conclusiva de una promesa) y Miq 4,1 creta del tiempo (el hecho de que apa-
(Is 2,2). rezca preferentemente al final de 1a
En los pasajes deuteron6rnicos secun- frase, cf. Gn 49,1; Jr 48,47; 49,39; Os
darios Dt 4,30 y 31,29 el autor se re- 3,5, se debe simplemente a su signi-
fiere, desde el punto de vista ficticio ficado ).
de Maises, al tiempo presente, lleno de
necesidades, como a un futuro indeter- 5. Sobre la supervivencia de la ex-
minado (4,30: «cuando en medio de tus presi6n estudiada en 4b en los escritos
angustias todo esto haya venido sobre intertestamentarios y neotestamentarios,
ti en el tiempo futuro»; 31,29: «des- cf. Kosmala, loc. cit., 32ss; G. Kittel,
Th W II, 694s. Sobre 1a
pues de mi muerte ... , entonces en el art. foxcx."'t'o,,;:
tiempo futuro 1a desgracia vendra so- exclusi6n de los demas dioses (cf. sup
bre vosotros»; cf. en 4,32: «los dfas 3) en el NT, cf. H. W. Beyer, art.
anteriores = pasado:., como concepto it~epo,,;: ThW II, 669-702.
opuesto al de futuro en v. 30); no pa-
rece justificado atribuir un valor espe- E. }ENNI
cial precisamente a estos dos pasajes
por su presunto contenido escatol6gico
(H. H. Schmid, Dc:s Verständnis der :i:N'öyeb Enemigo
Geschichte im Dtn: ZThK 64 [1967]
12, nota 71 ).
1. La raiz 'yb, «enemistar», apare-
En los pasajes tardfos de Ez 38,8.16 ce siempre, a excepci6n de un caso, en
y Dn 2,28; 10,14, el contexto es cierta- participio, usado por lo general en for-
mente escatol6gico en el sentido estric- ma sustantivada, y raramente como ver-
to del termino, pero tambien aquf se bo (1 Sm 18,29; cf. Sal 69,5; Lam 3,
habla propiamente de predicciones so- 52). Corno derivado esta el nombre
bre un futuro lejano. Al traducir por abstracto 'äbä, «enemistad».
«el tiempo final» (cf. 'a}_Jarit
en Dn 8,
19.23; 12,8), se co:orea la expresi6n, EI acadico ayyabu (con derivados, cf.
en sf misma elastica, con concepciones AHw 23s; CAD A/I, 221-224) y el uga-
propias del ambiente. Pero termino16- ritico ib (WUS N. 7; UT N. 144; cf. tam-
195 :i~N 'oyeb Enemigo 196
bien el cananeo ibi en EA 129,96 y 252, En la mayorfa de los casos el texto
28, segun W. F. Albright, BASOR 89 se refiere a enemigos polftico-militares
[1943] 32, nota 26), se emplean solo no- del pueblo de Israel; asi en las narra-
minalmente, cada uno con una forma no-
minal diversa. En 51 [=II AB] VII, 35s ciones hist6ricas de los estilos mas di-
ib es paralelo de snu, «que odia»; sobre versos (Nm 10,9; 14,42; 32,21; Dt 1,
el pasaje de 68 [ = III AB] A, 8s, que se 42; 6,19; 12,10; 25,19; 11 X en Jos
puede comparar con Sal 92,10; cf. H. Don- 7,8-23,1; Jue 2,14.14.18; 3,28; 8,34;
ner, ZAW 79 (1967) 344-346. 11,36; 1 Sm 4,3; 12,10.11; 14,30; 29,
El arameo, para designar al «enemigo», 8; 2 Sm 3,18; 19,10; 2 Re 17,39; 21,
emplea generalmente el participio de sli',14.14; Est 8,13; 9,1.5.16.22; Esd 8,22.
«odiar» (por ejemplo, en las inscripciones31; 5 X en Neh; 2 Cr 20,27.29; 25,8;
de Sefira, KAI N. 122 B, Hnea 26; N. 223 26,13 ), en los cantos de lamentaci6n del
B, lfnea 14; N. 224, Hneas 10-12; arameo
biblico en Dn 4,16, paralelo <är➔ $rr) y pueblo (Sal 44,17; 74,3.10.18; 80,7) y
en los himnos (Sal 78,53; 81,15; 106,
mas tarde, por ejemplo en sirfaco, b''eld'-
bäbä (➔ acadico bel dabäb'i). 10.42; cf. Dt 32,27.31.42; 33,27), tam-
El nombre propio 'iyyob (Job) parece bien en las leyes deuteron6micas sobre
tener un origen diverso, cf. Stamm, HEN la guerra (Dt 20,1.3.4.14; 21,10; 23,10.
416; ➔ 'äb III/5 y ➔ 'ayye 1. 15) y en la consagraci6n del templo de
Salom6n (6 X en 1 Re 8,33-48 para-
2. 'oyeb aparece 282 X (incluyen- lelo 2 Cr 6,24-36). Es digna de men-
do 1 Sm 18,29 y el femenino 'oytebEet ci6n su frecuente presencia en bendi-
en Miq 7,8.10), de ellas 80 X en sin- ciones, amenazas de maldici6n y contex-
gular y 202 X en plural (2 Sm 19,10 tos semejantes (Gn 22,17; 49,8; Ex 23,
plural contra Mandelkern 41c). El libro 22.27; 13 X en Lv 26,7-44; Nm 10,35;
que mas casos presenta es Sal (74 X); 23,11; 24,10.18, texto enmendado; 8 X
siguen Dt 25 X , 1 Sm 20 X , J r 19 X, en Dt 28,7-68; 30,7; 33,29; 1 Sm 25,
2 Sm 16 X, Lam 15 X, Lv 13 X (solo 26.29; 2 Sm 18,32; 1 Re 3,11), a 1a
en Lv 26,7-44), Jos 11 X; el lugar pre- que se une en cuanto al contenido su
ferente son los Salmos de lamentaci6n presencia en discursos profeticos de
y los libros hist6ricos; en 1a literatura salvaci6n y desgracia (en Is solo en 9,
sapiencial, por el contrario, 1a palabra 10; 62,8; en los demas profetas todos
tiene menos relevancia (lo mismo que los pasajes pertenecen a este grupo, a
en Is). excepci6n de Jr 30,14; Nah 1,2.8, cf.
'yb qal aparece 1 X como verbo fi. inf. 4; Miq 7,6, cf. inf.; en Miq 7,8.
nito (Ex 23,22, en una etimologfa, pa- 10, «enemiga» se refiere a un pueblo
ralelo ➔ srr), 'ebä 5 X (Gn 3,15; Nm extranjero personificado ).
35,21s; Ez 25,15; 35,5). Son menos frecuentes, a excepci6n
de en los Salmos (cf. inf. b), las alu-
3. a) EI singular 'oyeb designa ra- siones a los enemigos de un individuo
ramente a un enemigo unico y concreto particular (1 Sm 2,1; 14,24.47; 18,25;
(en debates judiciales: Ex 23,4; Nm 20,15.16; 24,5; 29,8; 2 Sm 5,20 =
35,23; Sans6n: Jue 16,23.24; Saul y 1 Cr 14,11; 2 Sm 7,1.9.11 = l Cr 17,8.
David: 1 Sm 18,29; 19,17; 24,5; 26,8; 10; 2 Sm 18,19; Miq 7,6; Sal 127,5, en
2 Sm 4,8; Elfas con respecto a Ajab: un salmo sapiencial; Job 27,7; Prov 16,
1 Re 21,20; Nabucodonosor: Jr 44, 7; 24,17; 1 Cr 21,12; 22,9); cuando
30b; Job con respecto a Dios: Job 13, se trata del rey (2 Sm 22 = Sal 18,1.4.
24; 33,10; Haman: Est 7,6; sobre Yah- 18.38.41.49; Sal 21,9; 45,6; 72,9; 89,
ve como enemigo, cf. inf. 4 ). General- 23.43; 110,1.2; 132,18) sus enemigos
mente, «el enemigo» tiene un sentido vienen a ser enemigos del pueblo.
de plural e indica a «los enemigos» en Sobre 1a intercalaci6n eufemistica de
general (cf., por ejemplo, 1 Re 8,37.44 'oy"be en 1 Sm 20,16; 25,22; 2 Sm 12,
con 2 Cr 6,28.34 y el cambio entre sin- 14, cf. RAL 37b, con bibliograffa, y
gular y plural en Lam). los Comentarios.
197 ::i~·N'öyeb Enemigo 198

Entre las expresiones paralelas, las 17,9; 25,2.19; 27,2.6; 30,2; 31,16; 35,19;
mas frecuentes son los participios qal/ 38,20; 41,3.6; 54,9; 56,10; 59,2; 69,5.19;
piel de -sn', «el que odia» (qal: Ex 71,10; 102,9; 138,7; 139,22; 143,9.12;
23,4; Lv 26,17; Dt 30,7; 2 Sm 22, cf. 119,98, con el termino en plural.
18= Sal 18,18; Sal 21,9; 35,19; 38,
Deben rechazarse absolutamente las
20; 69,5; 106,10; Est 9,1.5.16; piel:
Nm 10,35; 2 Sm 22,41 = Sal 18,41; interpretaciones que hablaban de opo•
sici6n de partidos dentro del judafsmo
Sal 55,13; 68,2; 83,3), y ~ar, «opresor»
(- Jrr; Nm 10,9; Dt 32,27; Is 1,24; (la antigua exegesis de los Salmos), de
9,10, texto dudoso; Miq 5,8; Nah 1,2; hechiceros (S. Mowinckel, Psalmenstu-
Sal 13,5; 27,2; 74,10; 81,ll5; 89,43; dien I [ 1921]) o de enemigos extran•
Lam 1,5; 2,4.17; 4,12; Est 7,6; cf. jeros (Birkeland, loc. cit.). Las afirma•
'Jörer, Ex 23,22; Nm 10,9; Sal 8,3; ciones sobre los enemigos de las per-
143,12). sonas particulares (sus anuncios de ame•
naza, sus discursos ofensivos, su per•
Otros cuasi sin6nimos de 'öyeb son, en• versidad; cf. Westermann, loc. cit., 61-
tre otros, los siguientes: m'baqqes rä'-äo 66) se diferencian claramente de las
tambien nEPf EPs,«el que trama maldad», afirmaciones sobre los enemigos en los
o «el que atenta contra la vida» (- bqs; cantos de lamentaci6n del pueblo. Mien-
Nm 35,23; 1 Sm 25,26 o Jr 19,7.9; 21,7;
34,20.21; 44,30.30; 49,37), qiim, «anta· tras los enemigos en estas ya han gol-
gonista» (-qüm; Ex 15,6; 2 Sm 22,49 = peado a Israel, en aquellas solo amena-
Sal 18,49; Nah 1,8, texto enmendado; zan a los enfermos y a los que se en-
cf. 2 Sm 18,32; mitqömem, Sal 59,2; Job cuentran en necesidad jurfdica. En es-
27,7), mitnaqqem, «vengativo» (- nqm; tas, los enemigos no provocan la des•
Sal 8,3; 44,17). En Sal 5,9; 27,11; 54,7; gracia, sino que atacan al orante porque
56,3; 59,11 aparece jun:o a 'öyeb, aunque este ha cafdo ya en la desgracia (cf. Sal
no inmediatamente, el sin6nimo sörer, 71,11). Lo que adquiere un relieve es•
«enemigo». Cf. tambien - #n y 1a lista pecial es precisamente el hecho de que
en Gunkel-Begrich,19fü..
Sobre el opuesto 'öheb, «amigo», cf. se ha dado una ruptura dentro de las
-'hb III/1. relaciones en la comunidad (cf. Sal 41,
b) Se ha discutido mucho sobre 1a 7; 55,22).
identidad del enemigo de las personas par• En primer lugar deberfa aclararse
ticulares en los salmos de lamentaci6n o el trasfondo del libro de Job. Precisa•
acci6n de gracias indiYiduales (G. Mar- mente por haber cafdo en desgracia, le
schall, Die «Gottlosen» des ersten Psalm- consideran a Job sus enemigos como
buches [1929]; H. Birkeland, Die Feinde
des Individuums in der isr. Psalmenlitera- culpable y sospechan que ha cometido
tur [1933]; fd., The Evi?doersin the Book alguna falta secreta. Tambien David,
of Psalms [1955]; N. H. Ridderbos, De despues de ser expulsado por Absa16n,
«werkers der ongerechtigheid» in de indi- es objeto en 2 Sm 16 de desprecio e
vidueele Psalmen [1939]; A. F. Puuko, incluso de ataques. EI caer repentina-
Der Feind in den atl. Psalmen: OTS 8 mente en la miseria era en aquella men-
[1950] 47-65; C. Westermann, Struktur talidad ocasi6n de desprecio, reproche,
und Geschichte der Klage im AT: ZAW aislamiento y enemistad. Oposiciones
66 [ 1954] 44-80; resefia de las diversas privadas y diferencias religiosas vienen
posiciones en J. J. Stamn, ThR 23 [1955]
50-55; Kraus, BK XV, 40-43). a intensificar el aislamiento del que
EI material esta ·prese:itado con detalle,ya esta a mitad de camino hacia el
entre otros, en Gunkel-Begrich, 196s; los mundo de la muerte (C. Barth, Die
pasajes con 'oyeb, que se encuentran ge• Errettung vom Tode in den indivi-
neralmente en los generos de lamentaci6n duellen Klage. und Dankliedern des
o acci6n de gracias individuales (y tambien AT [1947] 104-107).
cantos de confianza), son los siguientes:
Sal 7,6; 9,7; 13,3.5; 31,9; 41,12; 42,10;
43,2; 55,4.13; 61,4; 642; 143,3, con el 4. a) No es necesario enumerar los
termino en singular, y Sal 3,8; 6,11; 9,4; pasajes en que se habla de la interven-
199 ,,~ 'ed Desgracia 200

c1on de Dios contra los enemigos del Israel («se les troco en enemigo» ). En
pueblo o de personas particulares (por Jr 30,14 y Lim 2,4.5 se compara la
ejemplo, Ex 23,22: «cuando tu ... ha- actitud de Y ahve con 1a de un enemigo
gas todo lo que te mando, yo sere ene- («como un enemigo» ). En todos estos
migo de tus enemigos y opresor de tus casos se constata una paradoja.
opresores» ). El hecho de que Dios en-
trega tambien a su pueblo en manos de 5. Los LXX traducen 'öyeb casi ex-
los enemigos, como lo dan a entender, clusivamente por i!:x0p~.En los textos
al menos como posibilidades, los anun- de Qumran, 'öyeb es frecuente en
cios profeticos de desgracia (Os 8,3; lQM (Kuhn, Konk., 4). Sobre el NT
Am 9 ,4) y los capfrulos de bendiciones- y su contexto, cf. W. Foerster, art.
maldiciones de Lv 26 y Dt 28, es enun- i!:x0p6,i;:
ThW II, 810-815.
ciado sobre todo por Jr (6,25; 12,7; Sobre 1a idea del «amor al enemigo»,
15,9.14; 17,4; 18,17; 19,7.9; 20,4.5; ausente todavfa en el AT, habrfa que
21,7; 34,20.21; 44,30; fuera de estos mencionar Ex 23,4s, donde, sin embar-
textos, 'öyeb aparece en Jr solo en 15, go, se exige solamente igual trato en la
11, texto dudoso; 30,14, cf. inf. b; 31, ayuda que se ha de prestar al adver-
16, en un discurso de salvacion; 49,37, sario (Prov 25,21 emplea ➔ sn').
en un oraculo a las naciones), por Lam
(todos los pasajes) y por 1a obra histo- E. JENNI
rica deuteronomfstica (Jue 2,14; 1 Re
8,33.37.46.48 y paralelos; 2 Re 21,14;
cf. Neh 9,28). ,,~ 'ed Desgracia
b) Ya en los mas antiguos cantos,
en los que se alaba a Dios como guerre 0
1. No es facil determinar de que
ro, aparece Yahve enfrentandose a sus raiz se deriva el sustantivo 'ed, «des-
propios enemigos (Ex 15,6: «tu dere- gracia». Generalmente se acepta como
cha, Yahve, aniquila al enemigo», cf. raiz el verbo no documentado 'üd, para
v. 9; Nm 10,35, en el dicho sobre el lo cual se recurre a palabras arabes,
arca, «levantate, Yahve, que desapa- como 'äda (ü) (asi, entre otros, Zorell,
rezcan tus enemigos»; Jue 5,31: «pe- 40; distinto, P. Humbert, ThZ 5
rezcan, Yahve, todos tus enemigos» ). [1949] 88; cf. L. Kopf, VT 6 [1956]
Parecidas afirmaciones aparecen en el 289). RAL 38a remite a *'aid o *'ayid.
Salterio en secciones himnicas de tonos
en parte arcaicos (Sal 8,3; 66,3; 68,2. El verbo 'üd estarfa, sin embargo, docu-
22.24; 89,11.52; 92,10.10). En los pro- mentado si aceptamosque (t•)>eden Prov
fetas, Is 42,13; 59,18; 66,6.14 y Neh 17,5 es un participio, como ha sido pro-
1,2.8 estan en la misma linea. puesto por G. R. Driver, Bibl 32 (1951)
Casos aislados son los de 1 Sm 30,26 182, que, sin embargo, corrige en (lä)'ed
(«un presente del botin de los enemi- («as it ought to be written»), y como lo
gos de Yahve», con cierto deje propa- ha entendido M. Dahood, Proverbs and
Northwest Semitic Philology [1963] 38s,
gandfstico, a no ser que 'öy•be sea una que apela al ugarftico y lo analiza como
interpolacion secundaria, cf. W. Caspa- «participio estativo»; cf. tambien Gemser,
ri, Die Samuelbücher [1926] 387); Is HAT 16,72s; Barr, · CPT 266.321 (sobre
1,24 (enemigos de Yahve dentro de Is- Job 31,23 y 2 Sm 13,16).
rael); Sal 37,20 (equiparacion sapien- Pero quiza fuera preferible partir del
cial de los impfos con los enemigos de acadico edu( m) II, «(amenazadora)inun-
Yahve); 83,3 (la lamentacion colectiva, daci6n, <liluvio»(AHw 187b), con lo que
en el llamado «motivo de la interven- se designa «a rare and catastrophic event»
(CAD E 36a), y considerar 'ed un extran-
cion divina», describe a los enemigos jerismo tomado del sumerio-acadico(cf.
del pueblo como enemigos de Yahve). E. A. Speiser, BASOR 140 [1955] 9-11;
c) Solo en Is 63,10 se presenta di- M. Sreoo,Die hebr. Nomina 'ed und 'ed:
rectamente a Yahve como enemigo de StTh 24 [1970] 130-141);
201 ,,~ 'ed Desgracia 202

2. 'ed aparece 24 X: Job y Prov para», Job 21,17; tambien 18,5 y


6 X en cada uno, Jr5 X, Abd 13 3 X, Horst, BK XVI, 270); tambien los si-
y ademas, en Dt 32,35; Ez .35,5; 2 Sm n6nimos se dividen en A y B.
22,19 = Sal 18,19. Ez 35,5, asi como
Prov 17,5; 27,10 y Job 31,23, ha sido En A se encuentra el frecuente rä<ä,
impugnado muchas veces desde el pun- «mal, desgracia» (Jr 48,16; Abd 13; cf.
tambien, por ejemplo, Is 7.5; Jr 1,14), y
to de vista textual. A excepci6n de Ez expresiones que dejan resonar el tema tan
35,5, 'ed aparece sclo en textos poe- querido por los profetas de la visita de
ticos. Nunca lleva articulo, pero apa- Dios (Jr 46,21; 49,8); cf. tambien Ez 35,5:
rece determinado 2 X por nombres «el dia de 1a desventura final», y Abd 12,
propios y 17 X por sufijos. 14: «el dfa de su desgracia [de su caida]
de la necesidad». En B, por otra parte, se
3. La palabra es un termino rela- encuentran <los palabras infrecuentes para
tivamente fijo para designar 1a «desgra- designar la «desgracia», a saber: pzd (Prov
cia»; no puede hacerse una historia do- 24,22; y fuera de este texto solo en Job
12,5; 30,24; 31,29; cf. KBL 759a y Fah-
cumentada de su significado. De todas rer, KAT XVI, 232.237: «ruina») y nekr;er
formas existen dos empleos del termi- (Job 31,3; cf. Abd 12; «algo extrafio» =
no tan claramente diferenciados, que «portador de desgracia»); tambien el mas
se debe distinguir tambien su signifi- frecuente pa!;ad, «terror,- (Prov 1,26s; cf.
cado base a tenor de dichos empleos: Job 31,23 y passim), yom <•baröt, «dfa de
'ed, por un lado (A) se emplea en sen- 1a ira» (Job 21,30), y /;fbältm, «dolores»
tido politico o militar con referencia a (Job 21,17), donde a 'ed se afiade 1a idea
un pueblo (tambien 2 Sm 22,19 = Sal de «enfermedad»; lo mismo ocurre en Job
30, donde el v. 12 esta construido con
18,19), y por otro (B) se usa al hablar 'orl;öt, «caminos» (HAL 84a: «calzadas»);
del destino de personas particulares o en Prov 1,27 se compara 'ed con una tor-
de pequefios grupos de personas; este menta (cf. tambien Jr 18,17).
ultimo es el caso de los 12 pasajes sa-
pienciales de Job y Prov. En comparaci6n con el empleo profe-
tico de 'ed en A, que parece mas tra-
En ambos usos se asocia con frecuencia dicional, el uso sapiencial en B es mas
'ed a «dfa» (Dt 32,35; 2 Sm 22,19 = Sal variado y rico. El termino parece pro-
18,19; Jr 18,17; 46,21; Abd 13 3 X; Job ceder del ambiente cultual y haber sido
21,30; Prov 27,10) o a «tiempo» (<et),
Ez 35,5; cf. Jr 46,21; 49,8); con 1a pre- mas tarde asumido por el lenguaje pro-
posici6n b' viene a ser una importante fetico ( tardio).
determinaci6n de tiempo y situaciones.
Tambien se puede decir en ambos casos 4. El nombre abstracto es neutral,
que 'ed llega «repentinamente», en el sen- desde el punto de vista teol6gico, solo
tido de lo humanamente «imprevisible» en Prov 27,10; los demas textos en
(Dt 32,35; Jr 48,16; Prov 6,15; 24,22; Job y Prov son expresi6n de una sabi-
cf. 1,27). El predicado contiene el verbö duria fundada en 1a teologia. 'ed esta
bö' bien en qal «llegar» (Jr 46,21; Prov 6,
15; Job 21,17; cf. Jr 48,16 y 'ätä, «lle- en relaci6n con Dios: incluso cuando
gar», Prov 1,27), bien en hifil causativo aparece personificado ( especialmente,
«hacer llegar» (Jr 49,8.32); tres veces va Job 18,12; cf. Fahrer, KAT XVI, 303),
unido con 1a preposici6n 'al (Jr 46,21; 49, no se trata de simple «fatalidad», sino
8; Job 21,17; cf. 30,:2; Prov 1,27). Tam- que esta subordinado a Dios, que es
bien se dice en A que 'ed «esta cerca» quien lo causa (cf. Job 31,23; Prov 24,
( qäröb) (Dt 32,35; Jr 48,16) y en B que 22). Negativamente aparece unido con
«se levanta» ( qüm; Prov 24,22) o que el destino desgraciado de los impfos
«esta pronta ( niikön) para caer» sobre el
criminal (Job 18,12). (<awwäl, ra'-, r'sä'-zm); se trata de la
«desgracia definitiva que lleva a 1a
El termino tiene en ambos grupos muerte» (Fohrer, loc. cit.). Se inserta
diversos smommos, pero casi ningun en el esquema sapiencial de 1a «acci6n
opuesto (cf., sin embargo, ner, «Iam- y sus consecuencias» (cf. K. Koch,
203 il::~ 'ayye ,;D6nde? 204

ZThK 52 [1955] 2ss); asi puede apa- son», < ayyiinum, «id6nde?», GAG
recer tambien en 1a teodicea y en la § llb; CAD I/J 323s).
lamentaci6n del justo que sufre perse-
cuci6n (Job 21,17.30); en ultimo ter- 'ekii (Cant 1,7.7) y 'ekö (2 Re 6,13) con
mino se debe atribuir a 1a justicia de e1 significado «<:'.d6nde?»son arameismos
Dios. En la misma Hnea estan los tex- (Wagner N. 10).
tos profeticos, la mayorfa de los cuales La suposici6n de G. R. Driver, WdO
I/1 (1947) 31, de que 'al, en 1 Sm 27,10
gira en torno a la catastrofe nacional (generalmente corregido en 'tel-mi o 'iin)
y religiosa del afio 587 (Abd 13; Ez depende del acadicoali, «<:'.d6nde?», parece
35,5; cf. Jr 18,17; 46,21; 48,16; tam- poco probable.
bien Dt 32,35). En el (quiza tardfo)
salmo de acci6n de gracias, Sal 18 y 2. Los casi 90 textos que contienen
paralelos, 'ed es la contrapartida de la 1a pregunta «id6nde?» (junto a 27 X
ayuda y salvaci6n divinas. «ide d6nde?» y 20 X «<'.ad6nde?»)
emplean toda una serie de partkulas
5. En los LXX este termino no tie- interrogativas, todas formadas con el
ne un equivalente fijo; los LXX lo tra- elemento *'ay-; la mas frecuente y, den-
ducen nada menos que con 12 palabras tro del lenguaje teol6gico, 1a mas im-
griegas distintas, de las cuales deben portante es 'ayye.
mencionarse a"l't'WAELIIX.
(9 X ) y 'X(X.'t'(l)CT-
(2 X). Finalmente, la palabra
't'P'0'(J>11 Con el significado «('.d6nde?» se en-
no aparece en los escritos de Qumran cuentran:
y tampoco parece haber tenido ninguna 1) 'e 4 X (Gn 4,9; Dt 32,37; 1 Sm
importancia en el NT. 26,16; Prov 31,4 Q, texto dudoso, cf.
Gemser, HAT 16, 108; distinto, N. M. Sar-
na, JNES 15 [1956] 118s; UT § 6.31 y
M. SJEB0 N. 42: «any liquor»);
2) 'ezie/ezie 17 x, a veces tambien
pronominal, «<:'.cual?»(1 Sm 9,18; 1 Re
il:~ 'ayye ;,Donde? 13,12; 22,24 = 2 Cr 18,23 + haddtertek;
2 Re 3,8; Is 50,1; 66,1.1; Jr 6,16; Job 28,
1. El elemento ~''ay,presente en to- 12.20; 38,19.19.24;Ed 2,3; 11,6; Est 7,5;
das las lenguas semiticas, forma de di- cf. tambien 'e mizzii!, «<:ded6nde?», 9 X,
junto a me'ayin, «<'.ded6nde?», 17 X, in-
versos modos adverbios y pronombres cluyendo 2 Re 5,25 Q; ademas, una vez
interrogativos (Barth, Pronominalbil- >e liizot, «wor que?», en Jr 5,7);
dung, 144-149; GVG I, 327s; Moscati, 3) 'efo ('yph) 10 x (Gn 37,16; Jue 8,
Introduction, 114s.120s), entre ellos 18; 1 Sm 19,22; 2 Sm 9,4; Is 49,21; Jr
las partkulas interrogativas hebreas, 3,2; 36,19; Job 4,7; 38,4; Rut 2,19; no
que van a ser tratadas aqui, 'e, 'efö y se debe confundir con el 'pw' o 'pw, es-
'ayye, «<'.d6nde?» (cf. el ugaritico iy, crito 'efo, «entonces, pues», que puede
WUS N. 161; UT N. 143), ademas, 'e 'ayye unirse a particulas interrogativas como
para darles mayor enfasis);
mizzce y me'ayin, «<'.de d6nde?», 'än/ 4) 'eka 2 X (Cant 1,7.7; fuera de es-
'dnä, «( <'.d6nde?) <'.ad6nde?», e 'i-, tos textos, 15 X, con el significado«<:c6-
«id6nde esta ... ?», en nombres propios mo?», junto a 60 x 'ek, 4 x >ekaka y
(HAL 37b; Stamm, HEN 416). De 1a 2 X hek arameismo, cf. Wagner N. 73
pregunta ret6rica «id6nde esta ... ?» se y el arameo bfulico he-k'di, «como», en
ha desarrollado quiza la expresi6n nega- Dn 2,43,< hek di, KBL 1068a);
tiva « ... no esta ahi» (➔ 'ayin; cf. 5) 'eko 1 x (2 Re 6,13);
GVG I, 500; II, 114; BL 633s; I. Gui- 6) 'iina 1 X (Rut 2,19; fuera de este
di, Particelle interrogative e negative wa'iina,texto, 19 X, «<:'.ad6nde?»,y 3 X, 'ilnie
«aqu:Cy alH», as:Ccomo 13 X,
nelle lingue semitiche: FS Vrowne «('.(hasta)cuando?», ➔ matay); cf. 'an en
[1922] 175-178; A. Goetze, Ugaritic me'an, «<'.de d6nde?», 2 Re 5,25 K,
Negations: FS Pedersen [ 1953] 115- «<:'.ad6nde?»,1 Sm 10,14; «<:(hasta)cuan-
123; cf. el acadico yänu, «no es/ do?», Job 8,2;
205 206

7) 'äyye 45 X (Is 10 X; Jr 6 X, Sal donde esta pues ... ?» ( = «no


retorica « <'.
y Job 5 X cada uno, Gn 4 X, en Jue 9, esta en ningun sitio ... ») aparece em-
38 y Job 1.7,15 reforzado por medio de pleada en las mas diversas formas (cf.
'efö,«pues», y en Sal 115,2 por medio de F. Asensio, Teologfa e historia del pacto
nä, «pues»);
8) 'e o 'ayye, con sufijo pronominal, en torno a una interrogaci6n bfblica:
8 X (Gn 3,9; Ex 2,20; 2 Re 19,13; Is 19, «Gregorianum» 47 [1966] 665-684).
12 con 'efö, «cd6nde estan pues... ?»; Distintos son los casos en que el in-
Miq 7,10; Nah 3,17; Job 14,10; 20,7). terrogador conoce de antemano la res-
EI arameo 'än (DISO 18) no esta docu- puesta («aqui» o semejantes), pero for-
mentado en arameo biblico. mula la pregunta para apelar insistente-
mente a la responsabilidad de alguno:
3. Solo la mitad aproximadamente Gn 3,9: «Adan, <'.donde estas?»; 4,9:
de las preguntas sobre el lugar «en don- «<'.dondeesta tu hermano Abel?»; 1 Sm
de» en el AT son preguntas autenticas. 26,16: «cdonde esta la lanza del rey?»;
La mayorfa de los textos con 'ayye (son tambien 2 Re 2,14: «cdonde esta ahora
excepcion Gn 18,9; 19,5; 22,7; 38,21; Yahve, el Dias de Elfas?», invocacion
Ex 2,20; 2 Sm 16,3; 17,20; Jr 2,6.8; a Yahve expresada exclamativamente.
Job 35,10; Lam 2,12; en Nah 3,17 y La pregunta retorica «<'.donde?» re-
Job 15,23 se <lebe corregir el texto), ferida a Dias ( distinta del autentico
y tambien, aunque mucho menos, algu- interes por Dias, cuya carencia se re-
nos textos con 'e (-zie) y 'efö (solo Dt procha en Jr 2,6.8; Job 35,10) se <lebe
32,37; Is 50,1 y Jr 3,2; Job 4,7; 38,4), entender en la mayorfa de los casos
son preguntas retoricas, en las que, por como negacion malintencionada de la
diversas razones estili:sticas (afirmacion existencia y actividad de Dias y, menos
enfatica, ironfa y b:..1rla,lamentacion frecuentemente (en las preguntas sobre
viva, desconcierto, etc.), se sobrentien- la actividad milagrosa de Dias), como
de la respuesta «en ningun sitio». He lamentacion del perseguido y llamada
aqui algunos ejemplos tomados del em- al Dias oculto, a quien se pide que
pleo profano: Jue 9,}8: «idonde esta, vuelva a manifestar su (antigua) poten-
pues, tu boca, con que dijiste ... ?; Nah cia (Jue 6,13; Is 63,11.11.15; Mal 2,
2,12: «idonde esta el cubil de leo- 17; Sal 89,50: «<'.dondeestan tus anti-
nes?»; Job 17,15: «cdonde ha quedado guas piedades? » ). En las lamentaciones
mi esperanza?». colectivas se recoge la pregunta ironica
Las preguntas <,<'.dedonde?» y de los enemigos: «<'.donde esta ahora
«<'.adonde?>>son en la mayorfa de los vuestro Dias?» (Jl 2,17; Sal 79,10;
casos preguntas autenticas (tambien 115,2; cf. Miq 7,10; de ahi ha pasado
Sal 121,1: «<'.de donde me viene ayu- tambien a la lamentacion individual de
da? » ), que en algunos casos pueden Sal 42,4.11: «<'.donde esta ahora tu
convertirse en expresiones formularias Dias?»; de modo semejante tambien
con que se abre el dialogo (por ejem- en la lamentacion de Jeremfas, Jr 17,
plo, Jue 19,17: «<'.aconde quieres ir 15: «<'.dondequeda entonces la palabra
y de donde vienes?»; cf. Lande 40s). de Dias?»). Tambien el discurso del
En ocasiones pueden tambien ser pre- copero con su pregunta: «<'.dondeestan
guntas retoricas que expresan el des- los dioses de Jamat...?» (2 Re 18,34.
concierto en que se halla el que inte- 34 = Is 36,19.19; cf. 2 Re 19,13 = Is
rroga o tambien la imposibilidad de 37,13: «idonde estan vuestos dioses?»;
encontrar salida a una situacion (con Jr 2,28: «<'.dondeestan tus dioses, que
me'ayin: Nm 11,13; 2 Re 6,27; Nah te has fabricado?» ).
3,7; con 'anä: Gn 37,30; 2 Sm 13,13; En el lenguaje vivo de la polemica
Is 10,3). profetica y sapiencial, el retorico «<'.don-
de?» se emplea tambien en otros con-
4. En los Salmos y en las polemi- textos muy diversos, cf. Is 19,12; 33,
cas sapienciales y profeticas la pregunta 18.18.18; 50,1; 51,13; Jr 3,2; 13,20;
207 j~~ 'ayin No-existencia 208

37,19; Ez 13,12; Os 13,10.14.14, don- Jr 30 7· 'en 747 X, de ellas 103 con


de se debe corregir ""hi por 'ayye; Zac sufijo;):
1,5; Mal 1,6.6; Job 4,7; 14,10; 20,7;
21,28.28; 38,4; en Job 28,12.20; 38, EI opuesto yes, «existencia», aparece
19.24: se trata de preguntas que no 140 X (incluyendo 'is en 2 Sm 14,19 y
Miq 6,10, cf. Wagner N. 28a.b; Gn 21 X,
tienen respuesta y que se formulan Ecl 16 X, Prov 13 X, Job 12 X).
como prueba de que el conocimiento es Los correspondientesarameo-bl'.blicos
son
limitado. 'Uay (8 X ) y en forma negativa lä 'itay
(9 X).
5. Las preguntas ret6ricas con -roov,
«cd6nde?», en el NT (Lc 8,25; Rom 3. Su significado base es «no-ser/
3,27; 1 Cor 1,20 cita de Is 19,lls; 12, no-existencia» (paralelo a be!z, bilti,
17; 15,55, segun Os 13,14; Gai 4,15; '#.es, tohü) como negaci6n de yes,
1 Pe 4,18 cita de Prov 11,31 G; 2 Pe «ser/existencia» (cf. Is 44,8). Sobre el
3,4) dependen probablemente de la empleo de la palabra, cf. GK § 152
gran extensi6n de este recurso estilfsti- i-p.u.
co (J. Konopasek, Les «questions rhe-
toriques» dans le NT: RHPhR 12 4. Entre las multiples afirmaciones
[1932] 47-66.141-161; Balss-Debrun- sobre Dios en las que se emplea 'ayin
ner I, 230; II, 83 ), pero al mismo sobresalen aquellas que tienen un cier-
tiempo solo pueden entenderse como to caracter formulario. Aparecen prin-
dependientes del AT en cuanto al con- cipalmente en Dtls; pero se encuentran
tenido. tambien en algunos textos deuterono-
E. JENNI mfsticos y en Os.
Mencionemos en primer lugar la f6r-
mula 'en ke ... , «no hay nadie como ... »,
7~~ 'ayin No--exr"IStencfa que sirve para afirmar que una persona
es incomparable (cf. C. J. Labuschagne,
1. Al hebreo 'ayin, «no-existencia, The Incomparability of Yahweh in the
no es», corresponden en el acadico OT [1966]). Esta f6rmula presupone
yänu (GAG § lllb.190b, babil6nico la pregunta «iquien es como tu?»
medio y tardfo), en el ugarftico in (1 Sm 26,15); la respuesta a tal pre-
(WUS N. 294; UT N. 149.252), en el gunta sera: «nadie es como tu». Esta
moabita 'n (KAI N. 181, Hnea 24), cf. afirmaci6n de incomparabilidad no se
el punico ynny (Poen., 1006, Sznycer, emplea en el AT al dirigirse a un hom-
142). bre (en tercera persona: 1 Sm 10,24;
Job 1,8; 2,3; cf. Lande 103); aparece,
La base de esta palabra, tratada en he- por el contrario, frecuentemente en ora-
breo como un segolado,parece ser la mis-
ma que 1a del interrogativo ➔ 'ayye, ciones a Yahve (1 Sm 2,2; 2 Sm 7,
«cd6nde?». De aqul'.que la mayor parte 22 = 1 Cr 17,20; 1 Re 8,23 = 2 Cr 6,
de los autores hagan derivar 'ayin, «no- 14; Jr 10,6.7; Sal 86,8). En tercera
existencia, no es», de esta pardcula inte- persona aparece tambien en la f6rmula
rrogativa: «la pregunta ret6rica 'cd6nde de reconocimiento de Ex 8,6 y en 1a
esta X?' pudo convertirse en 1a frase ne- alabanza descriptiva de Dt 33,26, y
gativa 'X no esta ahl'.'»(BL 633; cf. HAL como autoafirmaci6n de Y ahve en Ex
40b). El semejante desarrollo en acadico 9,14.
(➔ 'ayye 1) apoya esta explicaci6n.
Ejemplos hebreos extrabl'.blicosaparecen Junto a la afirmaci6n de incompara-
en 1a segunda inscripci6n de Silwan (KAI bilidad esta la afirmaci6n de exclusivi-
N. 191B, Hnea 1) y en el 6stracon N. 4 dad o unicidad. A esta categorfa perte-
de Laquis (KAI N. 194, Hneas 5.7). necen los dos giros que encontramos en
1 Sm 2,2: «nadie es santo como Yahve,
2. La palabra aparece 789 X en el pues nadie hay fuera de ti», y 2 Sm 7,
AT ('ftyin 42 X, incluyendo Is 41,24; 22 = 1 Cr 17,20: «por eso eres grande,
209 lli''N 'is Hombre 210

Sefior Dios mfo, pues nadie es igual a te la importancia de la palabra 'ayin


ti y no hay Dios bera de ti». En la en Dtls; aparece en ella hasta seis ve-
f6rmula de reconocimiento de cufio ces: das veces para declarar que los
deuteronomfstico se acentua la exclusi- ricos y poderosos de este mundo son
vidad por medio de la expresi6n 'en «nada» ante Yahve (v. 17; cf. 41,11.
<öd: «tu debes/todos los pueblos <leben 12); Yahve los «aniquila» (v. 23; cf. Ez
reconocer que Yahve es Dios y nadie 26,21; 27,36; 28,19); el Lfbano con
mas» (Dt 4,35.39; 1 Re 8,60; cf. Dt sus maderas y bosques no basta para
32,39). Esta afirmaci6n de unicidad se ofrecer sacrificios (v. 16); el pensamien-
combina con la f6rmula de autopresen- to de Yahve no se puede sondea:
taci6n (W. Zimmerli, Ich bin Yahwe: (v. 28), Yahve ayuda al impotente
FS Alt [1953] 179-209 = GO 11-40) (v. 29); cf. ademas 50,2 y 63,3.
en Oseas (Os 13,4; cf. 5,14). No es
extrafio que esta combinaci6n se de con La negaci6n de Dios 'en ''"löh"im, «no
gran frecuencia en Det::teroisafas, que hay Dios», en Sal 10,4; 14,1 = 53,2, no
tanto destaca la exclusividad del Dias debe entenderse como negaci6n te6rica,
sino mas bien en el sentido de 3,3: «no
unico en la creaci6n, en la direcci6n de ha encontrado ayuda en Dios», como ne-
la historia y en la salvaci6n. Su predi- gaci6n practica: «Dios no esta presente/
lecci6n por esta forma esta condiciona- no interviene» (➔ '"'löhzm IV /5; cf. Kraus,
da tambien por los himnos de autoala- BK XV, 106, que cita a Kohler, Theo!., 1).
banza o autoglorificaci6n de los dioses Cf. tambien las afirmaciones con yes,«est:i
en el ambiente babii6nico en que vivi6 presente», en Gn 28,16; Ex 17,7; Jue 6,
(cf. Westermann, ATD 19,126s). La 13; 1 Sm 17,46; Is 44,8 (yesse usa ade-
forma sencilla aparece en el oraculo de mas en contextos teol6gicos: 2 Re 3,12;
Ciro Is 45,5.6: «yo soy Yahve y nadie Jr 14,22; 37,17; Sal 73,11; 2 Cr 25,8).
mas», y en el litigio de 45,18.22; en
43,11 se amplfa a «y junto a mf no hay 5. En los LXX, para traducir 'ayin/
salvador»; en 43,13 (litigio), a «y na- 'en aparecen con frecuencia, ademas de
die arranca de mi mano»; en 45,21, a las partfculas negativas, palabras com-
puestas con alfa privativa. Las f6rmu-
«junto a mf no hay un dios verdadero, las de incomparabilidad y de unicidad
salvador», y en 46,9, a «yo soy Dios y
nada es como yo» (disputa). van desapareciendo en el NT, al igual
que las confrontaciones con los dioses
Que estas locuciones no <leben en- extranjeros; cf., sin embargo, 1 Cor
tenderse como «f6rmulas monotefsti-
8,4.
cas» (asf, B. Hartoann, ZDMG 110
S. ScHWERTNER
[ 1961] 229-235) se deduce clarfsima-
mente del genero al que pertenecen: es
un proceso judicial en el que Yahve
comparece freute a los otros dioses. La
frase «y fuera de mi no hay dios algu-
no» (44,6, cf. v. 8) no es una afirma- I. Los terminos para «hombre» (a
ci6n, sino una reivindicaci6n (W ester- diferencia de los terminos para «mu-
mann, ATD 19,114; cf. 69ss). Yahve jer», ➔ 'issä) no coinciden en las len-
exige de los dioses de las naciones prue- guas semfticas, ya que han sufrido di-
bas de su divinidad en el actuar hist6- versas innovaciones y cambios. 'is apa-
rico continuo, pruebas que ellos son rece solo en hebreo, fenicio-punico y
incapaces de presentar. La parte con- arameo antiguo (DISO 26), asf como
traria solo puede callar (41,26: «nadie en arabe meridional antiguo (W. W.
lo afirma, nadie lo hace ofr, nadie os Müller, ZAW 75 [1963] 306), mien-
ha ofdo una palabra») y abandona la tras que en acadico (awtlu, etlu, mutu),
escena (41,28: «no hay nadie allf, no ugarftico (bns, mt), arameo (➔ gbr) y
hay entre ellos ningun consejero» ). La arabe (mar') predominan otros ter-
disputa de 40,12-31 muestra claramen- minos.
211 !JNI: 'zs Hombre 212

La etimologfa de 'is es muy incierta; asf Singular Plural Total


lo es tambien, por ejemplo, el intento de
K. Eiliger, Studien zum Habakuk-Kom-
mentar vom Toten Meer (1953) 78s.189, Gn 107 51 158
y FS Alt (1953) 100s, de hacer derivar 1a Ex 83 13 96
palabra de una rafz >ff (KBL 93b: «ser Lv 93 1 94
firme, apretado»; HAL 91b: arabe 'at_t_a, Nm 98 33 131
«brotar abundantemente»), basandose en Dt 76 14 90
la forma 'sysym, «hombres (?)», de lQp Jos 39 33 72
Hab 6,11 (y de aqui conjeturada tambien Jue 155 44 199
en Is 16,7, cf. HAL 91b). 1 Sm 141 70 211
2 Sm 105 34 ' 139
1 Re 69 16 85
En fenicio-punico el plural se forma 2 Re 104 23 127
regularmente; en los demas casos, al Is 49 14 + 1 64
igual que en el hebreo >anäsim, se sus- Jr 114 47 161
tituye la raiz 'is con una forma de la Ez 65 24 89
raiz 'ns (P. Fronzaroli, AANLR VIII/ Os 10 10
19 [1964] 244.262.275) (cf. el hebreo Jl 2 2 4
""nös, «hombre»; ➔ 'issä, «mujer» < Am
Abd
2
1
1
2
3
3
.,,,ant-at-,no depende de esta raiz). La
Jon 4 5 9
forma plural 'isim, raramente documen- Miq 7 1 8
tada, debe ser una forma mas reciente Nah 1 1
elaborada sobre 1a base del singular (Is Hab
53,3; Sal 141,1; Prov 8,4; BL 616). Sof 2 2 4
Ag 3 3
Corno derivado debe mencionarse la for- Zac 20 3 23
ma diminutiva '"isön, «hombrecillo (en el Mal 4 4
ojo) = pupila» (Dt 32,10; Sal 17,8; Prov Sal 38 6+1 45
7,2; para paralelos en otras lenguas, cf. Job 29 13 42
HAL 42a); el verbo >ff hitpolel, «animar- Prov 84 5+1 90
se», en Is 46,8 es muy discutido tanto Rut 19 2 21
textual como gramaticalmente (cf. HAL Cant 3 3
96b; Bibl 41 [1960] 173 N. 2620). Ed 8 2 10
Sobre los nombres propios 'a?sb!t'al( 1 Cr Lam 1 1
8,33; 9,39; en 2 Sm 2-4 cambiado ten- Est 20 20
denciosamente en '"is-bosa?t,«hombre de Dn 7 1 8
ignominia») e 'ishöd (1 Cr 7,18), cf. Noth, Esd 4 10 14
IP 138.225, con lo que queda con todo Neh 24 20 44
abierta 1a posibilidad de reinterpretaciones 1 Cr 24 17 41
etimol6gicas populares (cf. HAL 89b) de 2 Cr 43 13 56
formas que originalmente eran distintas (lo
mismo vale para Yi#äkär, interpretado fre- Total AT 1.657 523 + 3 2.183''
cuentemente de acuerdo con Gn 30,18,
como 'is säkär, «mercenario»). Sobre '"is{öb
(2 Sm 10,6.8), cf. A. Jirku, ZAW 62 III. 1. En su significado base, la
(1950) 319; HAK 43a. palabra debe traducirse por «hombre»
(persona adulta masculina en oposici6n
II. Los 2.183 casos (incluyendo a «mujer» ). Se da, pues, un campo se-
2 Sm 16,23 Q; 23,21 Q; excluyendo mantico natural en el que hombre y
Prov 18,24) de este sustantivo, que mujer se contraponen.
ocupa el sexto lugar por su frecuencia Son corrientes las series nominales
en la Biblia, estan distribuidos regular- del tipo «hombre y mujer», «hombres
mente en todo el AT, aunque son algo y mujeres» (singular junto a plural en
mas frecuentes en los libros narrativos Jue 9,49.51 y 16,27.27), en las cuales,
(Gn, Jue, 1/2 Sm) y en los legales de acuerdo con la estructura patriarcal
(tambien Prov): dominante en Israel, el hombre apare 0
213 W'N 'is Hombre 214

ce siempre en primer lugar (➔ 'äb III/ tambien los nombres propios M'tüsä'el,
1). La expresi6n «hombre y/o mujer» Gn 4,18, y M'tüscela~, Gn 5,21-27;
tiende a aparecer en los textos legales 1 Cr 1,3).
con el significado de «cualquiera, quien-
quiera que» (Ex 21,28.29; 35,29; 36,6; Para designar el sexo existe el termino
Lv 13,29..38; 20,27; Nm 5,6; 6,2; Dt especifico zäkär, «masculino, hombre va-
17,2.5; 29,17; Est 4,11; cf. 2 Cr 15, ron» (82 X, de ellas 18 X en Lv, 18 X
en Nm, 14 X en Gn, 12 X en Esd 8;
13 ). La expresi6n «hombre y mujer», ademas, el colectivo antiguo :t'kür, «todo
o en su caso «hombres y mujeres», pue- lo masculino», en la ley sobre las pere-
de tambien emplearse para designar la grinacionesde Ex 23,17 = 34,23 = Dt 16,
totalidad (Jas 6,21; 8,25; 1 Sm 15,3; 16 y en 1a ley sobre el anatema de Dt
22,19; 27,9.11; 2 S:n 6,19 = 1 Cr 16, 20,13; 1a rafa *4akar-, «masculino», per-
3; Jr 6,11; 51,22; Neh 8,2.3, a veces tenece al semfticocomun); su contrario es
tambien en series mas largas). Existen generalmente n'qebii, «femenino» (22 X,
tambien series trim::mbres «hombres/ si se exceptua el dificil texto de Jr 31,22
[cf. Rudolph, HAT 12, 198s] aparece solo
mujeres/nifios» (Dt 31,12; Jr 40,7; Est en el Pentateuco).
10,1; cf. Jr 44,7; con metim, Dt 2,34; Referido a animales, 'zsaparece en su
3,6; con gebärim, Jr 41,16) .. EI concep- significadobase solo en Gn 7,2.2 (en los
to ben, «hijo», pertenece a este campo demas textos se usa zäkär, Gn 6,19; 7,3 y
semantico s6lo cuando es empleado en otros).
sentido lato (por ejemplo, Gn 42,11.
13; Dt 1,31; Ez 16,45.45; Mal 3,17). 2. EI significado base queda restrin-
EI hombre tiende a 1a comunidad gido con frecuencia a sentidos especia-
sexual con la mujer (Gn 2,24) o, vice- lizados:
versa, la mujer con el (cf. Jr 29,6). a) 'is <lebe traducirse en muchos
«Estar casada», visto desde el punto casos simplemente por «marido» (Gn
de vista de 1a mujer, se expresa por 3,6.16 y passim). Dentro de los textos
häy"tä te'is (Lv 21,3; Ez 44,25). A 1a legales pertenecen a esta categorfa so-
inversa, se puede llamar a una mucha- bre todo los pasajes en que se zanjan
cha virgen cuando ningun hombre ha diversas cuestiones de derecho matrimo-
cohabitado todavia con ella (lö yäde<ä nial (Nm 5,12ss, en el caso de sospe-
'is, Jue 11,39; 21,12; cf. Gn 19,8; 24, cha de adulterio; 30,8ss, en el caso de
16). Toda una serie de cuestiones sobre votos hechos antes de contraer matri-
las relaciones sexuales extramatrimo- monio; Dt 22,13ss, en el caso de sepa-
niales entre hombre y mujer (esclava, raci6n; 24,1-4, en caso de nuevo ma-
virgen, desposada) aparece regulada en trimonio tras la separaci6n, cf. Jr 3,1;
clausulas legales (Lv 19,20; Dt 22, Dt 24,5, en caso de exenci6n del ser-
22-29); lo mismo vale de las relaciones vicio militar).
sexuales con una nujer durante 1a Sobre 1a designaci6n de Yahve como
menstruaci6n (Lv 15,24.33 ), 1acuesti6n «esposo», cf. inf. IV /3.
del matrimonio con el cufiado (Dt 25, En el sentido de «esposo» es sin6-
7), caso de poluci6n en el hombre (Lv nimo el termino ➔ ba'-al, «marido»
15,16ss), etc. (2 Sm 11,26 paralelo a 'ts),· cf. tambien
Un. sin6nimo en el significado base ➔ 'ädön (Gn 18,12; Jue 19,26s; Am 4,
es gcebcer( ➔ gbr; D: 22,5 en contra- 1; Sal 45,12).
posici6n a 'issä; usado frecuentemente b) En algunos textos, 'is sirve es-
en el sentido de 'is: Nm 24,3.15), que pecialmente para designar algunas pro,
aparece mucho mas rarame.nte. Tam- piedades tfpicamente viriles, como la
bien es poco frecuente el termino fuerza, dominio, valentfa (1 Sm 4,9;
m'tim, «hombres, gente», usado s6lo 26,15; 1 Re 2,2; cf. Gn 44,15; Jue 8,
en plural (22 X, de ellas 6 X en Job; 21, etc.). Otto sin6nimo, aunque rara-
cf. el acadico mutu, eI ugaritico mt y el mente empleado en este sentido, es
eti6pico met, «hombre, esposo»; cf. gcebcer(Job 38,3; 40,7)..
215 .
W'N 'is Hombre 216

c) Solo aparentemente se restringe sona humana» es evidente en aquellos


el sentido de 'is al significado de «pa- textos en que 'is se contrapone a «ani-
dre» o «hijo» en algunos pasajes, a sa- mal» (Ex 11,7; 19,13; Sal 22,7) y tam-
ber: cuando 'is, «uno, alguno», en sen- bien en aquellos en que se habla del
tido general aparece en contraposicion hombre en contraposicion a Dios: muy
a «hijos» o «padres», respectivamente, destacado en Nm 23,19; Jue 9,9.13;
en lugar de 1a designacion propia de 1 Sm 2,26 y passim, cf. befeb&t >anä-
parentesco (padre: hijo en Gn 42,11. sim, «con azotes de hombres» (2 Sm
13; Dt 1,31; 8,5 Mal 3,17; hijo: pa- 7,14); mifwat 'is, «estatuto de hom-
dres en Gn 2,24; 1 Sm 1,11; Am 2,7; bres» (Is 29,13) (cf. IV /5b).
Is 66,13; cf. tambien Gn 4,1). c) Esta generalizacion se manifiesta
d) Tambien el plural puede, segun sobre todo en los estados constructos:
el contexto, sustituir a determinadas 'anse habbayit, «servidumbre» (Gn 39,
designaciones mas precisas. Asi, los 11.14 abarca tanto a hombres como a
«hombres» son, en Gn 12,20, 1a guar- mujeres), b"ammat 'is, «segun el codo
dia que el faraon da a Abrahan; en Jos corriente» (Dt 3,11), etc.
9,14, negociadores; en Jos 10,18, centi- En este sentido general hay que com-
nelas; en 2 Sm 18,28, insurrectos, etc. pararlo con su sinonimo ➔ 'ädäm, que
Con especial frecuencia, el plural los en ocasiones aparece en paralelismo con
«hombres» designa a exploradores (Nm 'is (Is 2,9.11.17; 5,15; Sal 62,10, etc.);
13s; Dt 1; Jos 2,6s) o acompafiantes, cf. tambien el concepto '"'nös, que en
sobre todo en Sm y Re (con frecuencia, epocas tardfas se emplea la mayor parte
con la forma sufijada >anäsäw, «sus de las veces en el sentido de «debil,
hombres» ). Precisamente como sequito mortal» ( ➔ 'ädäm).
de David (unas 30 X ), Saul, Abner o d) Baste solo indicar el empleo de
Joab tienen que desempefiar por lo re- 'is como pronombre en el sentido de
gular funciones militares (distinto, por «cada uno, todo el mundo, alguno» o,
ejemplo, Gn 24,54.59; 2 Re 5,24). negado, «ninguno».

3. Existe la tendencia a emplear el 5. 'is forma parte de toda una serie


concepto como colectivo, especialmente de expresiones compuestas, de las cua-
en conexion con numerales (por ejem- les mencionaremos solo las mas impor-
plo, 2 Re 4,43; 10,6.14). Este empleo tantes:
tiene su contexto mas apropiado en los
libros narrativos; cf. tambien la cone- a) Se emplea, junto al normal yöseb,
xion fija entre las palabras 'is ➔ Yif- «habitante», para designar a los habitantes
rä'el. de una ciudad o de un pafs (habitante de
una ciudad: bien por medio de la expre-
4. Con cierta frecuencia se emplea si6n compuesta 'anse hifir, por ejemplo,
'is en el sentido generalizado de «per- Gn 24,13, o bien 'anse hammäqöm, por
sona humana»: ejemplo, Gn 26,17, o bien en uni6n con
nombres de lugar, por ejemplo, Jos 7,4s;
a) Esta tendencia a generalizar su miembros de una naci6n: sea en plural
significado se deja notar particularmen- constructo 'anse Yisrä'el, por ejemplo,
te en los textos legales (por ejemplo, 1 Sm 7,11, sea como colectivo 'is Yisrä'el,
Ex 21,12: «el que hiere a un hom- 'is Y'hüdä, etc.). Para designar a un habi-
bre ... »; naturalmente, estos castigos va- tante particular de una ciudad o naci6n
len tambien para aquel que hiere a una existen expresionescomo 'is ~öri, «hombre
mujer), en los textos sapienciales (por de Tiro» (1 Re 7,14), 'is mi~ri, «egipcio»
(Gn 39,1), etc.
ejemplo, Prov 12,25; Sal 37,7) y en las b) En cinco pasajes se habla de 'anse
bendiciones o maldiciones (Dt 27,15: habbayit: Gn 17,23.27 (esclavos varones
«maldito el hombre que ... »; Sal 1,1; que son circuncidados); 39,11.14 (criados
112.1.5 y passim). de Putifar); Miq 7,6 (gente que vive en la
b) EI significado general de «per- misma casa).
217 tzNt 'is Hombre 218

c) 'zsaparece en muchas expresiones 18,7 y Gn 42,21). El texto que mas se


compuestas para de~ignar profesiones. 'zs aleja del significado original es el de Gn
milbämä (o plural) es el «guerrero» (Ex 15,10, donde incluso la referencia personal
15,3, cf. inf. IV/1; Jas 17,1; 1 Sm 18,5 y se ha perdido: «Abrahan coloco las partes
passim; pero tambien «enemigo», 2 Sm 8, (del animal partido) una frente a otra».
10 = 1 Cr 18,10; Is 41,12). En tiempos de
Salomon parece que se designaba con esa
expresion a un conocido grupo profesional IV. 1. Aunque en el AT se repre-
(1 Re 9,22); el concepto esta documentado senta a Y ahve como hombre, solo rara-
mayormente en 1a epoca tardia de 1a mo- mente y en sentido metaf6rico se habla
narqufa (como sinonimo, cf. m'tzm en Dt de el como 'zs.
33,6; Is 3,25, y babürzm en Is 9,16). Muy En la alabanza descriptiva de Ex 15,
cercana es 1a expresion >ff payil. Se trata 3 se llama a Y ahve 'is milpämä, «gue-
de «hombres habiles:>en lenguaje jurfdico rrero». Es esta 1a formulaci6n de un
(Ex 18,21.25),rabadanes capaces del faraon
(Gn 47,6) o idoneos centinelas (1 Cr 26, descubrimiento que Israel hizo en las
8), etc. Desde el tiempo de los jueces, con batallas con sus vecinos. En Dtls 42,
la expresion anse payil se designaba a los 13 se vuelve a emplear este lenguaje y
«guerreros habiles» (Jue 3,29; 2 Sm 11,16 tambien el concepto mismo de 'zs mil-
y passim; cf. gibbor bayil, -'> gbr ). Otras pämot, «guerrero»; pero aqui se trata
designaciones de profesion son 'zs näbz', de una simple comparaci6n entre la a,:-
«profeta» (Jue 6,8), 'zs hä'"dämä, «labra- tividad de Y ahve y 1a actividad de rm
dor» (Gn 9,20), >rf yöde"" $ayid, «cazador» guerrero (k 0 zs milpämi5t).
(25,27), etc. Otras expresiones compuestas
que designan 1a acfr;idad o 1a naturaleza
de un hombre son: 'zshabbenayim, «lu- 2. a) En el antiguo relato de Ja
chador cuerpo a cuerpo» (1 Sm 17,4.23), promesa de Gn 18 1a narraci6n alterna
'zs raglz, «infanterfa» (2 Sm 8,4 = 1 Cr 18, entre Yahve y los tres hombres. Dado
4; 1 Cr 19,18), etc. que el v. 13 menciona expresamente a
d) 'is se emplea en perffrasis adjetiva- Yahve como sujeto, tambien los restan-
les, por ejemplo, en 'zs sä'-är, «peludo», e tes versfculos en singular (3.10.14b.
zsbäläq, «lampifio» (Gn 27,11). 15b) deberan referirse a el en la mis-
e) Alguna vez aparece tambien la ex-
presion b'ne 'is (Sal 4,3; Lam 3,33; para- ma funci6n gramatical. En Gn 18, por
lelo a b'ne 'ädäm e::i.Sal 49,3 y 62,10). tanto, se representa a Yahve como al-
Esta expresion esta documentada solo a guien que aparece en 1a figura de «tres
partir de 1a epoca exflica y <lebetraducirse hombres», aunque nunca se le identi-
simplemente por «hombres»; solo en Sal fica explfcitamente con ellos. Cf. fos
49,3 se puede pensar en traducirla por dos hombres en Gn 19 y el «hombre»
«nobles» (cf. HAL 42a; Kraus, BK XV, en Gn 32,23ss. En 1a epoca mas anti-
33.365). gua de Israel no habfa dificultad al-
f) La expresion k""is 'ä'!päd, «como un guna en representar a Yahve, siguiendo
solo hombre», sirve para designar la uni- las sagas preisraelfticas, como un hom-
dad y 1a totalidad de un grupo de hom-
bres, por ejemplo cuendo 1a comunidad se bre de apariencia identica a 1a de lcs
reune «como un solo hombre» (Jue 20,1; demas hombres, que anda sobre la tie-
Esd 3,1; Neh 8,1) o cuando sale «como rra, come o lucha (una representaci6n
un solo hombre» a 1a guerra (1 Sm 11,7 y parecida aparece posiblemente en Jcs
passim). «Corno un solo hombre» se pue- 5,13-15 y Ez 8,2).
de tambien matar a un gran numero de b) En algunos textos posexfücos se
hombres (Nm 14,15 y passim); cf. la idea designa ocasionalmente con el termin::>
de exterminio en la guerra de Yahve 'zs a los seres celestiales enviados a lcs
(-'> brm).
hombres (profetas) en el contexto de
g) Mencionemos finalmente algunas
expresiones en las que se emplea >zs en un visiones profeticas del futuro, sin que
sentido muy generalizado (cf. III/4d). En se les identifique con Dios, pero sb
conexion con -'> reacy con -'> 'äb su signi- que tampoco se les diferencie clara-
ficado base se atenua hasta significar «uno mente.
a otro, recfprocamente» (por ejemplo, Ex Ez 9,2ss («seis hombres con el ins-
219 ttNt 'zs Hombre 220

trumento destructor», «hombre con 13,1-29; 20,28; 2 Re 23,16.17; 2 Cr 25,


vestido de lino»; cf. Ex 12,12 P; 12, 7.9.9.); - '"'lohzm III/6.
23 J, donde Yahve mismo pasa por ''is hä'"'löhzm es, junto a ro'ii, «viden-
Egipto como angel exterminador); Zac te» (-r'h), y -näb'i', «profeta», uno de
1,8.10 («hombre entre los mirtos» ); los conceptos fundamentales en la primi-
tiva profeda de Israel. A pesar de 1a di-
Zac 2,5 («hombre con un cordel de versidad de matices en el significado(Elias
medir»); Dn 10,5; 12,6s («hombre con y Eliseo son «hombres de Dios», sus dis-
vestido de lino» ). dpulos se llaman «disdpulos de los pro-
fetas»; en 1 Re 13 se encuentran preci-
3. En Os 2,4.9.18 se llama a Yahve samente frente a frente un «hombre de
el esposo de Israel. Esto hubiera sido Dios» y un «profeta»), el hombre de Dios
imposible en el primitivo Israel, pues del tiempo primitivo desempefiafunciones
profeticas.
esta designaci6n implica una concep- En este campo semantico se encuentran
ci6n propia de 1a religi6n cananea de la «f6rmula de comunicaci6nde la palabra
Baal con su Hier6s Gamos y su prosti- divina» (1 Re 12,22; 17,2.8), la misi6n
tuci6n sagrada. Es Oseas el primero del mensajero (1 Re 12,23; 2 Re 1,3.15)
que se atreve a emplear esa imagen, que y 1a f6rmula del mensajero (1 Sm 2,27;
precisamente le sirve para atacar a 1 Re 12,24; 13,2; 17,14; 20,28 y otros).
aquellos que se sienten atral'.dos'por el Los hombres de Dios de los primitivos re-
culto sexual cananeo (cf. Wolff, BK latos profeticos anuncian, igual que los
profetas, 1a salvaci6n o la desgracia. Con
XIV /1,60, y Rudolph, KAT XIII/1, frecuencia «hombre de Dios» y «profeta»
78s). son terminos sin6nimos (1 Sm 9,8s; 1 Re
Este mismo tipo de imagen lo reco- 13,18 y otros); cf. C. Kuhl, Israels Pro-
ge despues Ezequiel (Ez 16, claramen- pheten (1956) 14s; von Rad II, 16s.
te en v. 32 y 45; pero cf. tambien v. 8.
20). Por el contenido habrfa que citar No se emplea nunca estc termino
aqui Jr 3,6ss y Ez 23, aunque falta en para designar a los llamados profetas
ellos el termino 'is. escritores de los siglos VIII-VI. En el
Tambien en otros pasajes se compara perfodo tardfo pasa a ser un simple tf-
directamente a Yahve y su actividad tulo de grandes personalidades (Moises,
con la actividad de un hombre: Ex 33, David).
11 (lo mismo que un hombre habla con Tambien se habla de hombres a los
su amigo, asi habla Dios con Moises); que Dios ha confiado alguna misi6n
Dt 1,31; 8,5; Mal 3,17 (igual que un especial: «el bast6n del hombre que yo
hombre lleva a su hijo, lo castiga se elija» (Nm 17,20; cf. 2 Cr 6,5); «el
apiada de el). ' hombre de mi plan» ( = Ciro, Is 46,
11 ); «el hombre que profetizaba en
4. El «hombre de Dios» esta clara- nombre de Yahve» (Jr 26,21); «el hom-
mente del lado de los hombres; es el bre de tu diestra» (Sal 80,18), etc.
encargado, el mensajero de Dios. El
concepto 'is hä'"'lohim aparece en el 5. Los textos citados anteriormente,
AT 76 X, de ellas 55 X en los libros en los que se designa a Dios directa-
de los Reyes. mente como 'is o en los que se com-
para su actividad con la de un 'is (IV/
Se designa como «hombres de Dios» a 3 ), son pocos en comparaci6n con aque-
los siguientes: Eliseo (29 X en 2 Re 4 llos que presentan al 'is como criatura
7-13,19); Elias (7 X en 1 Re 17,18.24{ de Dias y, por lo mismo, claramente
2 Re 1,9-13); Maises (6 X en Dt 33,1; diferenciado de el.
Jos 14,6; Sal 90,1; Esd 3,2; 1 Cr 23,14; a) En Gn 2-3 el concepto es raro
2 Cr 30,16); Samuel (4 X en 1 Sm 9, (2,23s; 3,6.16; aquf el concepto funda-
6-10); David (3 X en Neh 12,24.36; 2 Cr
8,14); Semeyas (1 Re 12,22; 2 Cr 11,2); mental es - 'ädäm).
Janan (Jr 35,4); hombres de Dios an6ni- b) En algunos textos se acentua
mos (24 X, en Jue 13,6.8; 1 Sm 2,27; 1 Re con gran claridad la diferencia entre
221 1,::i~ 'kl Comer 222

Dios y el hombre: el hombre, a dife- Jr 31,30; 32,19; Ez 6,16; Sal 62,13;


rencia de Dios, es pasajero (Sal 39,7; Prov 24,29; 2 Cr 25,4).
62,10); a diferencia del hombre, Dios
nunca miente (Nm 23,19) y mantiene V. En el NT se distingue entre
la palabra (Os 11,9). La literatura sa- av-lip, «hombre, persona humana» (A.
piencial destaca de modo especial esta Oepke, art. ,&:v-lip:ThW I, 362-364),
contraposicion: Prov 21,2; 14,12, etc. y &v(Ipw1t,oi;,
«persona humana» (J. Je-
Cf. tambien pasajes como Gn 32,29; remias, art. &v0pw'ltloi;:ThW I, 365-
Jos 10,14; Jue 9,9.13; 2 Sm 7,14; 2 Re 367). Se evoluciona en la direccion del
5,7; Is 40,6ss ( ➔ bäsär). AT. Se establece una clara diferencia en-
tre Dios y el hombre (Mt 21,25; Heb
6. Por lo que respecta al hombre, 5,29, con &v0pw'ltloi;:Jn 1,13, con
su comportamiento, especialmente el a'VT)p),mientras que se contempla 1a
sexual, esta regulado por una serie de uni6n entre Dios y el hombre en Jesus
mandatos divinos cuya transgresi6n de Nazaret (Mc 14,71; 15,39; Jn 19,5,
provoca 1a ira y el castigo de Dios. con &v0pw10oi;:Jn 1,30; Hch 2,22;
Mencionemos algunos contextos: 17,31, con avqp).
a) Al acto de promulgaci6n de las
leyes <leben acudir todos, hombres, mu- J. KÜHLEWEIN
jeres, nifios, forasteros (Dt 31,12; cf.
Jos 8,35). En las asambleas del pueblo
celebradas por Esdras y Nehemfas apa-
recen de nuevo estos grupos de perso-
nas (Esd 10,1; Neh 8,2s). 1. La raiz 'kl pertenece al semitico
b) La ley del anatema de la guerra comun (en eti6pico aparece solo como
de Yahve afectaba a hombres, mujeres sustantivo ). Corno verbo aparece en e1
y nifios (bueyes, ovejas, asnos) (Jos 6, hebreo del AT en las formas qal, nifal,
21; 8,25; 1 Sm 15,3 y otros). La pro- pual y hifil; en arameo solo en qal
feda vuelve a mencionar los mismos (cf. inf. 3a). En 3b diferenciaremos los
grupos de gente, solo que aqui los ene- numerosos derivados nominales (s6lc
migos de Dios, que son totalmente ani- en hebreo) que tienen el significado ge- .
quilados, son los mismos israelitas (Jr nerico de «comida», las formas segola-
6,11; 44,7; cf. 51,22). das 'okcel y el femenino 'oklä, la forma
c) El matrimonio de un israelita aramaizante >akilä,los nombres con e]
con una extranjera e:a en ocasiones po- preformativo ma-, ma'akäl y ma'akolcet
sible, pero con el tiempo fue recibien- (1 Re 5,25, makkolcet, GK § 23s).
do un juicio cada vez mas negativo Corno nomen instrumenti aparece ma'-
teol6gicamente, ya que la venida de mu- akcel.et, «cuchillo».
jeres paganas significaba la introduc-
ci6n de cultos paganos (Gn 34,14; es- lbm, «alimentar», es en cierto sentido
pecialmente en la epoca posexilica: sin6nimo (6 X, tambien en ugarftico junto
a >kl; sobre el fenicio Kil I,6, cf. DISO
Nm 25,6; Esd 10,17; Neh 13,25). 137 y KAI II, 32; en acadico, la'iimun,
d) Israel se defendi6 decididamente labämu, lemu, «tomar, comer»,AHw 527b.
contra la introducci6n y adopci6n de 543b) del 'sustandvo hebtem, «pan, alimen-
cultos paganos en especial a partir del to» (300 X, incluidos Is 47,1 y Job 30,4,
Dt. Se castigaba, por tanto, con gran de ellas 1 X es arameo en Dn 5,1, «comi-
severidad a los id62atras (Dt 17,2.5; da»; tambien punico,. arameo; sobre el
29,19; Ez 8,11.16; 11,1; 14,3.8). arabe labm, «carne», cf. L. Köhler, JSS 1
e) EI que viola estos mandamien- [1956] 10; sobre e1 eti6pico, cf. E. Ullen-
tos recibe el correspondiente castigo, dorf, VT 6 [1956] 192), que aparece en
contextos teol6gicosal afirmar la potencia
pues Dios «paga al hombre segun sus creadora de Yahve (Sal 136,25; 146,7; 147,
obras» (Job 34,11; cf., entre otros, 9; sobre Dt 8,3, cf. von Rad, ATD 8,51;
1 Sm 26,23; 1 Re 8,39 = 2 Cr 6,30; H. Brunner, VT 8 [1958] 428s).
223 1,:;N 'kl Comer ·224

Al sentido de nuestro termino se acerca que (2 Sm 18,8), el calor y el frfo (Gn


el del vocablo {'m, «saborear.»( 10 X, de 31,40), 1a maldici6n. (Is 24,6), 1a ira
las que en sentido traslaticio, «sentir, ex- (Ex 15,7), el hambre y la peste (Ez 7,
perimentar», en Sal 34,9; Prov 31,18), con 15), 1aenfermedad (Job 18,13). EI ob-
el sustantivo correspondiente ta'am, «gus•
to», en sentido traslaticio, «entendimien- jeto del verbo puede tambien ser algo
to» (12 X, ademas Jon 3,7: «orden», ex· que no sea estrictamente comida: 1a tie-
tranjerismo tomado del arameo o del aca• rra (Jr 8,16; 2 Cr 7,13), el campo (Gn
dico, cf. Wagner N. 117); los correspon• 3,17; Js 1,7), ruinas (Is 5,17), heren-
dientes arameo-bfblicosson: {'m pael, «dar cia (Dt 18,1; hifil, Is 58,14), propie-
de comer», y los sustantivos ttf-amy t"'em, dades (Gn 31,15; Is 61,6; Ed 5,10.18;
«entendimiento; orden, relato». 6,2), pecados (Os. 4,8), etc. En estas
Ulteriores vocablos referentes a 1a co- conexiones el sentido puede ampliarse
mida, con significados en ocasiones espe• en diversas direcciones: «acabar con»,
ciales, son los siguientes: brh, «comer co-
mida de enfermo» (biryii y biirüt, «comida pero tambien «disfrutar de, beneficiar-
de enfermo, de duelo»); g:r.r, «devorar» se, acarrear con las consecuencias» (asi,
(Is 9,19); :r.ün, «alimentar» (Job 36,31, especialmente con «fruto» como objeto,
texto corregido; mä:r.ön, «alimento», en Is 3,10; Prov 1,31 y passim). EI hebreo
arameo, el hitpael «alimentarse»y mä:r.ön), gusta