Los dragones mexicanos
Los dragones mexicanos
El cocodrilo —reptil de “sangre fría” que vive tan-
to en ambientes acuáticos como terrestres— es
el animal que dio origen al mítico dragón. Existen
23 especies de cocodrilos en el planeta y tres de
ellas se hallan en nuestro país.
Fabio Germán Cupul Magaña
S
eguramente el lector se encuentra familiarizado Las dimensiones del cuerpo son extraordi-
con la forma clásica del mítico dragón, una cria- narias para los de su clase, ya que logra longitu-
tura cuadrúpeda con escamas resistentes, garras de des desde un metro hasta ocho o más, así como
águila, cola larga y sinuosa, y hocico de reptil co- pesos de cien a mil kilogramos. Es un carnívoro
ronado por sendos cuernos. Posee alas de murciélago que se in- depredador que se alimenta principalmente de
sertan en articulaciones justo por detrás de las extremidades peces y pequeños mamíferos, aunque las crías se
anteriores. Además, son parte importante del matiz cultural de alimentan casi exclusivamente de insectos. Asi-
diversas civilizaciones europeas, norasiáticas, arábigo-africanas, mismo, habita en las aguas de los ríos, panta-
indias y orientales. nos, lagunas costeras, lagos, en la costa oceáni-
Sin embargo, poco se habla sobre el animal que dio origen ca o hasta en mar abierto.
a tan fabuloso mito: el cocodrilo. Se trata de un reptil de “san- Existen 23 especies de cocodrilos que se lo-
gre fría” (porque no pueden mantener la temperatura de su calizan en las zonas tropicales del planeta, y tres
cuerpo libre de amplias variaciones, como lo hacen los mamí- de ellas pueden hallarse en nuestro país: el co-
feros y las aves), que vive tanto en ambientes acuáticos como codrilo de río o americano (Crocodylus acutus),
terrestres. Sus crías nacen de huevos incubados bajo tierra o en- el cocodrilo de pantano o moreletii (Crocody-
tre un cúmulo de hojas; posee una cabeza grande con fuertes y lus moreletii) y el caimán o pululo (Caiman cro-
largas mandíbulas equipadas con afilados dientes, su cuerpo codilus chiapasius).
es pesado y se encuentra cubierto de escamas córneas (las del A diferencia de los dragones fantásticos, que
lomo son osificadas). Las patas son robustas y cortas; la cola es son considerados como “malos padres”, los co-
gruesa en su base y comprimida lateralmente en su parte distal. codrilos son los únicos reptiles que confieren
enero-marzo 2005 • ciencia 75
Comunicaciones libres
cuidados parentales a su descendencia, ya que protegen los ni-
dos, ayudan a las crías a salir de éstos y las transportan en sus
fauces hasta la seguridad del agua.
Estos organismos no siempre han sido de carne y hueso, ya
que para los pobladores del México antiguo eran seres mágicos
que, al igual que los dragones, encarnaban la delicadeza y ferti-
lidad de la “madre Tierra” o la desesperanza que aguarda a los
pecadores en el mundo de los muertos. Por ejemplo, en la cul-
tura maya el nombre Itzam Na era empleado para designar a un
cocodrilo hembra y macho a la vez, bicéfalo, deidad creadora,
la tierra que uno pisa; es decir, la “madre/lagarto”. De igual forma,
el nombre que en la cultura azteca se empleó para designar a la
El cocodrilo de río
deidad cocodriliana fue Cipactli o Cipactónal.
es el más grande El cocodrilo de río es el más grande de las tres especies que
de las tres especies habitan en el país; llega a medir entre cinco y siete metros de
que habitan en el país; longitud, aunque actualmente los mayores ejemplares alcanzan
llega a medir entre cinco sólo los cuatro metros. Tiene el hocico notablemente agudo y
largo, en el cual es visible el cuarto diente de la mandíbula, aun
y siete metros de longitud cuando ésta se mantiene cerrada.
Es el único cocodrilo americano con amplia distribución, ya
que se le encuentra desde el sur de la Florida y las islas del Ca-
ribe, Centroamérica, Colombia, Venezuela y el Perú. Solía ha-
bitar la costa oeste de México, desde la mitad sureña de Vera-
cruz hasta Quintana Roo, aunque aún existen ejemplares en
este último estado y en el de Yucatán. En el Pacífico se localiza
desde el río Fuerte, en Sinaloa, hasta el río Suchiate, en Chia-
pas. Asimismo, se interna al país por la cuenca de los ríos Gri-
jalva y Usumacinta hasta 110 kilómetros de la costa.
76 ciencia • enero-marzo 2005
Los dragones mexicanos
Por su parte, el cocodrilo moreletii es una especie un
poco más pequeña que la anterior, ya que alcanza ape-
nas los tres metros de longitud. Su hocico es más
corto y ancho que el del cocodrilo de río. Posee
ojos grandes y saltones de color pardo dora-
do. Su piel es bastante delgada, situación
que la hace de gran aprecio para el co-
mercio. Su distribución se restringe al
centro de Tamaulipas, pasando por
San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco,
Campeche, la península de Yucatán
y en la zona norte de Chiapas, así
como en Belice y la región del Pe-
tén, en Guatemala.
Por su parte, en los esta-
dos de Oaxaca y Chiapas
se localiza al caimán o
pululo, especie en la que,
a diferencia de las otras
dos, que tienen un com-
portamiento maternal de-
finido, ambos padres cuidan
del nido y a la descendencia. Es la más pequeña de
las tres especies, ya que alcanza una longitud de dos metros en
los machos y de 1.20 en las hembras. Su color es amarillo u os-
curo con numerosas manchas negras.
Las características morfológicas coinciden con la de los
otros dos cocodrilos, sólo que presenta el hocico más corto y
ancho, así como una especie de cuernos sobre los ojos, razón
por la cual también se le llama “caimán de anteojos”. Además,
los dientes de la mandíbula inferior no son visibles cuando el Los dientes de la mandíbula
animal cierra el hocico, excepto en los individuos adultos, inferior no son visibles
pues en ellos el cuarto diente suele perforar la orilla de la man- cuando el animal cierra
díbula superior.
el hocico, excepto en
En 1994, al publicarse la Norma Oficial Mexicana para las
especies y subespecies de la flora y fauna del país (NOM-059- los individuos adultos,
ECOL-1994), se determinó, en función de su abundancia y pues en ellos el cuarto diente
distribución en el territorio nacional, que las dos especies del suele perforar la orilla
género Crocodylus se consideran como raras (cuya población es
de la mandíbula superior
biológicamente viable, pero muy escasa de manera natural, pu-
diendo estar restringida a un área de distribución reducida o
hábitats muy específicos. Con la actual Ley General de la Vi-
da Silvestre la categoría de rara pasó a ser de riesgo). La de Cai-
man pasó a ser especie sujeta a protección especial, con lo cual
se abrió la posibilidad de su utilización y conservación bajo
enero-marzo 2005 • ciencia 77
Comunicaciones libres
normas estrictas. En el actual proyecto de
Norma 059 del año 2000, las tres especies es-
tán propuestas en la categoría de protección
especial.
Se estima que la situación actual de los co-
codrilianos en México ha mejorado, proba-
blemente por la veda total de 1970 y por las
acciones de investigación y aprovechamiento
realizadas por instituciones públicas y priva-
das. Igualmente, se ha observado que la pre-
sión ejercida por el crecimiento de la pobla-
ción humana ha llegado hasta sitios antes
inaccesibles y ha impactado sobre una de las
especies más susceptibles: el cocodrilo de río.
Por fortuna, las tres especies de “dragones”
mexicanos están siendo estudiadas en cada
uno de los Centros Integrales para la Conser-
vación de la Vida Silvestre (CIVS) y Unidades
de Manejo para la Conservación de la Vida
Silvestre (UMAS), las cuales son figuras admi-
nistrativas que el gobierno federal ha instau-
rado para que grupos privados, sociales o cual-
quier otro interesado puedan utilizarlos como
instrumentos para su rescate, conservación,
aprovechamiento, crianza y preservación.
Fabio Germán Cupul Magaña realizó sus estudios de licencia-
tura en Oceanología (1982-1987) y de maestría en Oceano-
grafía Biológica (1987-1989) en la Facultad de Ciencias Marinas
de la Universidad Autónoma de Baja California, en Ensenada.
Desde 1992 es investigador del Centro Universitario de la Cos-
ta de la Universidad de Guadalajara. Desarrolla investigación
sobre los aspectos ecológicos de las aves acuáticas y el coco-
drilo de río en la región de Bahía de Banderas, Nayarit-Jalisco.
Es miembro del Subcomité Técnico Consultivo para la Conser-
vación y el Aprovechamiento Sustentable de los Crocodylia en
México. Es divulgador de la ciencia y en mayo de 2004 publi-
có, con Juan Luis Cifuentes Lemus, el libro ¿Los terribles coco-
drilos?, dentro de la colección “La ciencia para todos” del Fon-
do de Cultura Económica.
[email protected] 78 ciencia • enero-marzo 2005