El significado de la Piedra, la columna, la
Casa de Dios y el aceite en Génesis 28
by Dios HombreSeptember 16, 2014
La calle principal en la
Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo:
Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)
El sueño que Jacob tuvo en Génesis 28 es el momento más crucial de todo el libro
de Génesis y la palabra más crucial en la revelación de Dios.
Jacob, un suplantador que huyó de la casa de sus padres por miedo de su
hermano a quien robó la primogenitura y la bendición de primogénito, estaba
vagando por el desierto hasta que llegó a cierto lugar donde se quedó a pasar la
noche. Él tomó una piedra como almohada para dormir. No es muy cómodo dormir
sobre una piedra y muchos preferirían algo más suave, pero en el caso de Jacob, él
usó una piedra como soporte.
Durante la noche él tuvo un sueño asombroso respecto a una escalera celestial
apoyada en la tierra que llegaba hasta el cielo, sobre la cual los ángeles de Dios
descendían y ascendían (ver Génesis 28:10-22). Aunque Jacob era una persona
terrible, alguien que robó la primogenitura y la bendición a su propio hermano y por
ello tuvo que huir de su familia, Dios le escogió y por ello tuvo una revelación de la
casa de Dios, la escalera celestial que une la tierra con el cielo y trae le cielo a la
tierra.
¡Después que se despertó de su sueño, Jacob estaba asombrado y asustado -este
es un lugar impresionante, esta es la casa de Dios! ¿Cómo es que él pudo tener
este entendimiento y revelación? Tiene que haber venido del Padre, que es quien
revela estas cosas a Sus escogidos (ver Mateo 16:17). Jacob tomó la piedra-
almohada y la erigió como columna, sobre la cual derramó aceite, llamando al
lugar Betel, la casa de Dios (Génesis 28:22).
Aquí vemos cuatro elementos principales: La piedra, la columna, la casa de Dios y
el aceite. ¡Estos son cuatro asuntos muy importantes. Son los elementos básicos
que componen toda la Biblia!
La piedra simboliza a Cristo como la piedra viviente, la piedra del ángulo, la
piedra de fundamento, la piedra cimera y la piedra en la edificación de Dios,
y a la humanidad transformada en la cual Cristo se forja para el edificio de
Dios.
La columna se refiere al material que fundamento el edificio de Dios, la casa
de Dios.
La casa de Dios es el sueño de Dios, el deseo de Su corazón, la mezcla de
Dios y el hombre para que Dios more en el hombre y el hombre en Dios.. El
aceite es un cíbolo del Espíritu como la consumación del Dios Triuno que
alcanza al hombre y lo unge para que el hombre sea lleno y pueda expresar
a Dios.
¡Qué revelación tan asombrosa y crucial tenemos en Génesis 28!
El significado espiritual de la piedra, la columna, la casa de Dios y el
aceite en Génesis 28
Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.
En el registro de Génesis 28:10-22 acerca del sueño de Jacob, tenemos cuatro
asuntos fundamentales: La piedra (vers. 11, 18, 22), la columna (vers. 18), la casa
de Dios (vers. 17, 19, 22) y el aceite (vers. 18); estos son los factores básicos que
forman toda la Biblia.
¿Qué significa la piedra? Primero, representa a Cristo como la piedra para el
edificio de Dios: Él es la piedra del ángulo, la piedra cimera, la piedra de
fundamento y la piedra viviente -Él es la piedra para el edificio de Dios. Igualmente,
la piedra representa al hombre transformado que ha sido constituido con Cristo
como el elemento piedra para ser casa de Dios, la cual es la iglesia hoy. Así
también, la piedra fue usada por Jacob como almohada, es decir, como soporte y
descanso. Cristo como la roca sólida para el edificios e Dios es nuestro soporte y
descanso.
Jacob tomó la piedra que usó como almohada y la erigió como columna – nadie le
dijo que hiciera esto, pero lo hizo y esto es muy importante. La columna es para el
edificio de Dios, para sostener el edificio de Dios. Nosotros nosotros nos
encontramos en el proceso para llegar a ser columnas en el edificio de Dios para
Su testimonio y expresión sobre la tierra.
Jacob dijo: ¡Esta es la Casa de Dios! La casa de Dios es el lugar para el descanso
de Dios, Su satisfacción y Su expresión. Dios se siente en Su hogar cuando está en
Su casa (Efesios 2:22) y es la manifestación de Dios en la carne, Dios manifestado
en el hombre (1 Timoteo 3:15). Finalmente, la casa de Dios será ampliada como la
Nueva Jerusalén, la ciudad santa que tiene la misma apariencia que Dios (ver
Apocalipsis 4:2-3; 21:11).
El aceite es un tipo de Dios alcanzando al hombre, Dios fluyendo como el Padre, en
el Hijo como el Espíritu para alcanzar al hombre. El Dios Triuno fluye para alcanzar
al hombre, ungir al hombre, llenar al hombre para ser la Casa de Dios. Antes que el
Espíritu nos alcanzara éramos sólo piedras; al tener Su unción somos la casa de
Dios.
¡Aleluya. Somos piedras vivas para el edificio de Dios (1 Pedro 2:5). Estamos en el
proceso mediante el cual llegamos a ser columnas en el templo de Dios, la iglesia
(Apocalipsis 3:12). Somos la casa de Dios en espíritu, Dios manifestado en la
carne (Efesios 2:22; 1 Timoteo 3:15). Estamos siendo ungidos con el Dios Triuno
fluyendo como el Espíritu para ser la casa de Dios, el hogar de Dios, Su morada (1
Juan 2:20, 27). Aleluya!
¡Señor, Jesús, Tú eres la piedra para el edificio de Dios. Fórjate con tu elemento
piedra en nosotros para hacernos piedras vivas edificables como partes del
edificio de Dios. Señor, haznos columnas en Tu casa, fuertes y que permanecen
para sostener el testimonio de Jesús y expresar a Cristo de manera corporativa.
Edifícanos con todo los santos como Tu casa para que seamos para tu descanso
y satisfacción. Guárdanos bajo el ungir del Espíritu, disfrutando al Dios Triuno que
fluye para alcanzarnos y llenarnos con Dios!
¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea
nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!
En esta historia en Génesis 28 Jacobo estaba sin hogar (él huyó de casa) y no
tenía reposo (vagaba por el desierto, buscando un lugar donde pasar la noche).
Cuando el hombre no tiene hogar, Dios tampoco tiene hogar. Dios creó todas las
cosas, en los cielos se encuentra Su trono y la tierra es estrado para Sus pies, pero
nos preguntamos algo más: ¿Dónde está Su casa (Isaías 66:1)?
En Génesis 28 e incluso hoy Dios carece de casa -Él quiere un hogar, una morada, y
no descansará (no tiene reposo) hasta que lo obtenga. Nosotros no tenemos no
tenemos reposo y estamos sin hogar hasta que encontremos un hogar, y Dios no
tiene reposo y está sin hogar hasta que encuentre Su hogar.
Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo o después de un viaje,
nos alegra decir: ¡Alabado sea el Señor, estoy en casa! En términos espirituales
estamos en casa cuando estamos en Dios. Dios es nuestro hogar – Él es nuestra
morada a través de las generaciones (ver Salmos 90:1; 91:1, 9). ¡En realidad no
estamos en nuestro hogar cuando llegamos a nuestra casa física – estamos en
casa cuando estamos en Dios, y somos uno con Dios!
Los que no son salvos no están nunca en casa hasta que reciben al Señor son
introducidos en Dios, que es su hogar verdadero. Cuando estamos lejos de Dios,
estamos lejos de casa – estamos sin hogar ni reposo. ¡Una vez que entramos en
Dios hemos llegado a casa! Del mismo modo, Dios está sin hogar y no tiene
reposo cuando no es uno con nosotros, complacido de morar en nosotros y entre
nosotros.
Cuando tomamos a Dios como nuestro hogar, llegamos a ser Su hogar (enlace).
Cuando estamos separados de Dios por el pecado, el yo, el mundo, la rebelión, o
cualquier otra cosa, carecemos de reposo y estamos sin hogar. Dios está en Su
hogar cuando nosotros estamos en nuestro hogar. Nosotros estamos en nuestro
hogar cuando Dios está en Su hogar. Necesitamos permanecer en nuestro hogar
en Dios, morando en Él al ejercitar nuestro espíritu para ser uno con Él en todo.
Este es el sueño de Dios y también es nuestro sueño: Dios y nosotros soñamos
con tener un hogar, una morada par nuestro descanso, paz y satisfacción. La
morada de Dios es en el hombre. Para ello Él se edifica a Sí mismo en el hombre y
nos edifica para ser Su morada. Nuestra morada es Dios. Para ello Dios nos edifica
en Él siendo Él mismo la casa del Padre con las muchas moradas para nosotros
(Juan 14:1-6).
¡Oh, Señor, Tú has sido nuestra morada a través de las generaciones. Tú eres
nuestro hogar y nosotros estamos en casa solamente en Ti. Que sigamos
morando en Ti al ejercitar nuestro espíritu para ser uno contigo en todo lo que
hagamos. Señor, sálvanos de huir de casa. Haznos Tu hogar en nuestro corazón y
obtén Tu hogar en la humanidad redimida y edificada. Que sigamos morando en Ti
así como Tú moras en nosotros para que estemos en nuestro hogar en Ti como Tú
estás en tu hogar en nosotros!