El leopardo burlado
El leopardo no había cazado nada ese día, así que estaba cansado, de mal humor
y hambriento. De vuelta a casa, vio a lo lejos una paloma que se miraba en un
charco. Sin dudarlo se lanzó sobre ella.
La paloma, al verse en las garras del leopardo, con gran tranquilidad le dijo:
reconozco que estoy en tus garras y vas a comerme, pero antes quisiera que me
concedieses un deseo.