Ud2 Psicologia Salud
Ud2 Psicologia Salud
Psicología de la Salud
Alcohol (IV)............................................................................................................ 13
2. Resumen ................................................................................................................ 29
2
Unidad didáctica 2. Adicciones
En este tema trataremos las adicciones, las cuales constituyen un problema de salud muy
importante en la sociedad actual. Empezaremos por definir qué es una adicción, así como los
términos necesarios que debemos entender para hablar de adicciones: tolerancia, abstinencia y
dependencia. Posteriormente, introduciremos algunos de los principales factores de riesgo para
el desarrollo de adicciones, incluyendo las influencias sociales, personales y genéticas.
Finalmente, daremos pautas para la prevención de las adicciones en población joven, un grupo
de especial riesgo, así como pautas de tratamiento en personas que han desarrollado alguna
adicción.
Figura 1. Las adicciones a sustancias suponen un problema grave de salud en la sociedad actual.
3
1. Desarrollo del contenido
Una adicción es una conducta que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de
drogas, o por la realización de determinadas acciones en exceso a pesar de sus consecuencias
nocivas. Una adicción se define por los siguientes parámetros:
• Su intensidad.
• Su frecuencia.
• Si es o no adaptativo realizarla.
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Algunos conceptos importantes que se deben considerar en relación con las adicciones son los
siguientes:
Droga
Adicción
Tolerancia
Efecto del consumo de drogas por el cual, para conseguir los mismos efectos psicológicos o
somáticos, es necesaria una cantidad mayor de droga.
Síndrome de abstinencia
Mal funcionamiento del sistema nervioso central y otros aparatos y sistemas como consecuencia
de la ausencia de droga en una persona con adicción.
Dependencia
Los mecanismos biológicos que explican las conductas adictivas no van a ser objeto de esta
asignatura, pero es importante destacar que, aunque van a ser distintos para cada droga, tienen
en común su capacidad para activar de forma directa el sistema de recompensas del
cerebro, generando sentimientos de intenso placer. Este sistema de recompensas está
involucrado en el refuerzo de comportamientos y la generación de recuerdos. Algunas drogas
producen una activación tan intensa de este sistema que las actividades cotidianas que no
implican el consumo de la droga en cuestión pueden llegar a no ser capaces de generar placer.
Personales
Las personas con niveles bajos de autocontrol, lo que puede deberse a deficiencias en los
mecanismos inhibitorios del cerebro, pueden estar especialmente predispuestas a desarrollar
adicciones (American Psychological Association, 2013). Además, los niveles de estrés que
experimente la persona pueden hacerle especialmente vulnerable, así como sus estrategias
efectivas de afrontamiento o sus expectativas positivas con respecto al consumo.
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Por ejemplo, una persona con pocas habilidades sociales, que piensa que para interactuar con
otras personas necesita consumir alcohol, será más vulnerable a desarrollar una adicción. Entre
otros factores, el fracaso escolar en la infancia o en la adolescencia o los primeros consumos
tempranos de drogas se relacionan con mayor consumo en la edad adulta.
Sociales
Otros factores de predisposición son los ambientales, que incluyen las actitudes hacia el
consumo de determinadas sustancias (por ejemplo, el grado en que el tabaco es socialmente
aceptado en una determinada comunidad), la facilidad de acceso a la sustancia (su legalidad,
precio, etc.) o las experiencias personales previas con la sustancia. Ciertos factores familiares,
como uso de drogas por parte de los padres, la baja atención parental o las estrategias de
afrontamiento inadecuadas en la familia, se relacionan con un mayor riesgo. Además, las
personas en situación de deprivación económica y social tienen un mayor riesgo de desarrollar
adicciones (Markez, 2015).
Genéticos
La tendencia a desarrollar adicciones parece tener una cierta base genética que hace que unas
personas estén más predispuestas que otras. Por ejemplo, en el caso del consumo de alcohol,
entre el 4 y el 60 % de la varianza en el riesgo se explica por influencias de tipo genético.
6
Por ejemplo, se ha encontrado un incremento significativo del riesgo de sufrir trastorno por abuso
de alcohol en individuos cuyos padres biológicos sufrían esta adicción, incluso aunque hubiesen
sido dados en adopción en el momento de su nacimiento a padres que no padecían el trastorno.
En esta sección vamos a ver algunas de las adicciones a sustancias que suponen un problema
de salud importante en la actualidad. El manual DSM-5 reconoce diez clases de sustancias que
producen adicciones:
1. Alcohol. 6. Opioides.
3. Cannabis. 8. Estimulantes.
4. Alucinógenos. 9. Tabaco.
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Además, según el manual DSM-5, los trastornos relacionados con el consumo de sustancias
se dividen en cuatro.
Trastornos mentales que se producen como consecuencia del consumo de sustancias. Son
potencialmente severos y, a veces, reversibles. Se reconoce que el consumo de sustancias
puede acarrear trastornos psicóticos, trastornos bipolares y otros relacionados, trastornos
depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos y relacionados,
trastornos del sueño, disfunciones sexuales, delirio y trastornos neurocognitivos. La existencia
en una misma persona de consumo de drogas y psicopatología se denomina patología dual.
1.3.1. Alcohol
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A lo largo de la historia de la humanidad, el uso de bebidas alcohólicas ha estado presente en
todas las culturas. En la actualidad, en las sociedades industrializadas, la mayor parte de la
población consume bebidas alcohólicas, como mínimo ocasionalmente, con frecuencia en el
contexto de situaciones sociales, lúdicas y de celebración.
Los cereales fermentados, el jugo de frutas y la miel se han utilizado durante miles de años para
fabricar alcohol (alcohol etílico o etanol). Las evidencias arqueológicas más antiguas que indican
la existencia de bebidas intencionalmente fermentadas datan del periodo Neolítico (10 000 años
a.C.). En la antigua Babilonia, fue común el consumo de bebidas fermentadas, sobre todo el vino
y la cerveza, al igual que en Egipto, Grecia, Roma, China, India e incluso en las culturas
precolombinas. Solía consumirse con fines religiosos o recreacionales. Las bebidas destiladas
fueron descubiertas en China y refinadas posteriormente por los árabes.
Figura 2. El alcohol está frecuentemente asociado a situaciones lúdicas y de celebración en la cultura occidental.
Play
Campaña de 2012 del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad contra el consumo
de alcohol en jóvenes.
Campaña de 2017 del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad dirigida a madres
y padres para prevenir el consumo de alcohol en jóvenes. Su mensaje es «Tranquilo, tu hija
seguro que no bebe, ¿verdad?».
Viaja
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Hace 20 años, los jóvenes islandeses eran de los más bebedores de Europa, pero Islandia ha
logrado reducir su consumo de alcohol mediante una serie de estrategias hasta ser los jóvenes
europeos con un estilo de vida más saludable. El porcentaje de jóvenes entre 15 y 16 años
que se habían emborrachado el mes anterior descendió del 42 % en 1998 al 5 % en 2016.
Aunque no es una sustancia con un alto potencial para provocar tolerancia, el alcohol puede
resultar adictivo y provocar dependencia, con la sintomatología característica que se produce
cuando se interrumpe su consumo habitual (desasosiego, irritabilidad y agitación). Del total de la
población española, se calcula que el 20 % consume alcohol de forma arriesgada y
perjudicial (Amigo, 2012). En España, la edad de inicio de los escolares en el consumo de alcohol
se sitúa, de media, en los 13,7 años.
Dados sus potenciales efectos negativos, no es de extrañar que el alcohol se asocie con sustancias
indudablemente perjudiciales para la salud, como el tabaco u otras drogas, cuando, en realidad,
como veremos a continuación, hay discrepancias sobre si su consumo moderado es o no
saludable.
Alcohol (II)
Viaja
De entre todas las bebidas alcohólicas que se han asociado con una mejora en la salud,
posiblemente la cerveza sea aquella considerada como más saludable. Los ejemplos en los
medios de artículos que mencionan sus beneficios son múltiples, como este publicado en La
Vanguardia en 2014.
Es frecuente la publicación de datos que muestran los efectos beneficiosos para la salud del
consumo moderado de alcohol, aunque hay gran prudencia por parte de los investigadores a la
hora de traducir esos resultados en nuevas recomendaciones sobre los hábitos de salud pública.
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Entre los efectos protectores que se han estudiado se encuentra la prevención del alzhéimer, del
accidente cerebrovascular y de la mortalidad en general, entre otros. No obstante, el potencial
efecto beneficioso más mencionado del alcohol sobre la salud es sobre el sistema cardiovascular,
por lo que nos centraremos en el mismo en este apartado.
En 1996 se reconoció por primera vez desde una institución pública americana el efecto
cardiosaludable del alcohol. Las directrices dietéticas actuales de las agencias nacionales u
organizaciones profesionales de nutricionistas aceptan el consumo de alcohol de forma
moderada dentro de la dieta. Sin embargo, este paso a la aceptación del consumo moderado de
alcohol no se ha dado en el entorno médico. En esta línea, actualmente la Organización
Mundial de la Salud no admite estos beneficios, habiendo indicado en 2008 que «no hay nivel de
consumo de alcohol libre de riesgos».
Los beneficios potenciales del consumo del vino y la cerveza sobre la salud cardiovascular ya
fueron descritos en la década de los setenta. En este sentido, se realizó un estudio longitudinal
con 2000 participantes a lo largo de 10 años para establecer la relación entre consumo de alcohol
y mortalidad (Klatsky, Friedman y Siegelaub, 1981). Se encontró que los bebedores ligeros
(aquellos que consumían tres o menos bebidas al día) tuvieron la mortalidad más baja. Los no
bebedores tuvieron una mortalidad semejante a los bebedores moderados (aquellos que
consumían entre tres y cinco bebidas diarias) y ambos grupos presentaron una mortalidad un
50 % más elevada que los bebedores ligeros. Por último, los grandes bebedores (aquellos que
bebían más de seis bebidas al día) fueron los que mostraban una tasa de mortalidad más elevada,
duplicando a la de los bebedores ligeros. Otro estudio realizado con una muestra de 89 299
médicos varones encontró una relación en forma de U entre el consumo de alcohol y la mortalidad
total (Gaziano et al., 2000).
Además, los estudios reconocen que este efecto cardioprotector depende del patrón de
consumo del alcohol: mientras que un consumo moderado y regular a lo largo de la semana es
favorecedor, un elevado consumo concentrado en el fin de semana incrementa el riesgo
isquémico.
Añadiendo controversia, un estudio publicado en 2015 en el British Medical Journal indicó que el
efecto protector del consumo de alcohol para la salud se limitaba a las mujeres mayores de 65
años, mientras que no existiría en otros grupos de edad. Además, esta investigación criticó los
estudios anteriores, indicando que los efectos positivos encontrados podían deberse a una
selección inadecuada de la muestra.
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En definitiva, pese a haber estudios que han mostrado los efectos beneficiosos de un consumo
reducido de alcohol, este es un tema todavía controvertido y poco claro que, en la
actualidad, sigue abierto a debate.
Alcohol (III)
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Noticia publicada en 2017 en el diario La Vanguardia donde se indica que los médicos de
familia de España advierten de que no existe un umbral de consumo de alcohol ni seguro ni
beneficioso para la salud.
Mientras que, como acabamos de exponer, los efectos beneficiosos del consumo ligero de alcohol
para la salud son poco claros, nadie duda de sus efectos negativos cuando las personas se
exceden en su consumo. Es de sobra conocido que el consumo elevado de alcohol puede acarrear
graves daños para la salud, siendo el hígado el órgano que sufre sus consecuencias en mayor
medida. A continuación, se resumen los principales riesgos derivados del consumo abusivo de
alcohol.
• Comportamientos agresivos.
• Cirrosis hepática.
• Problemas laborales.
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Riesgo del consumo habitual de alcohol durante el embarazo
• Aborto espontáneo.
Alcohol (IV)
Según el DSM-5, los trastornos relacionados con el consumo de alcohol pueden ser trastorno
por el consumo de alcohol, intoxicación por alcohol, síndrome de abstinencia y otros
trastornos inducidos por el alcohol. El primero se divide en tres grandes grupos, dependiendo de
su gravedad: leve, moderado o severo.
Sabías que:
El riesgo de padecer una adicción al alcohol es mucho mayor en hombres que en mujeres.
Sin embargo, dado que usualmente las mujeres tienen un menor peso corporal, cuando estas
beben grandes cantidades, son más vulnerables a los efectos negativos del alcohol,
incluyendo enfermedades del hígado.
Siguiendo con la descripción de los efectos negativos del abuso de alcohol, cuando su consumo
es muy elevado, de más de cinco o seis bebidas alcohólicas diarias, el hígado se engrosa por una
acumulación excesiva de grasa. Esto puede llegar a producir un bloqueo en el flujo de sangre a
través de este órgano, provocando un tipo de hepatitis que va seguido de cirrosis hepática, la
cual se define como una acumulación de tejido fibroso en el hígado. Este estado es irreversible
y constituye la principal causa de muerte entre las personas que sufren de alcoholismo.
Viaja
Datos de la OMS sobre el consumo de alcohol que muestran hasta qué punto el consumo de
esta sustancia, tan aceptada socialmente, supone un problema de salud grave en nuestros
días.
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El abuso de alcohol puede llevar también a la muerte a través de crisis respiratorias. Además,
el consumo de alcohol está asociado a un mayor riesgo de padecer cáncer de boca, laringe,
faringe, esófago, páncreas, hígado y mama (Amigo, 2012).
Figura 3. Alrededor del 20 % de la población española consume alcohol de forma arriesgada y perjudicial.
Sabías que:
El alcohol mata a 80 000 personas cada año en América, como muestra un artículo publicado
en El País en 2014.
Viaja
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Además, el consumo de alcohol aumenta la probabilidad de que las personas realicen conductas
de riesgo, lo que puede desembocar en accidentes de tráfico por la disminución en la
coordinación, la lentitud de reflejos, el estrechamiento del campo visual y la distorsión en la
percepción de las distancias. Además, la desinhibición que provoca el alcohol lleva a infravalorar
el riesgo al volante y tomar decisiones inapropiadas, como realizar adelantamientos poco seguros,
que incrementan el riesgo de accidentes. En consecuencia, se estima que el 35 % de los
accidentes mortales de circulación estén relacionados con el consumo de alcohol.
1.3.2. Tabaco
Sabías que:
El tabaco ha sido consumido por los humanos donde la planta crecía de forma natural
(América del Norte y del Sur) desde hace unos 2000 años. Llegó a Europa a finales del siglo
XV, bajo la creencia errónea de que tenía una enorme capacidad curativa, sin embargo, no
fue hasta el siglo XX cuando se generaliza su consumo tal y como lo conocemos.
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El tabaco, junto con el alcohol, es hoy en día la droga más socializada y generalizada en su
consumo. Se considera adicción al tabaco o tabaquismo el consumo habitual de productos
elaborados del tabaco, especialmente cigarrillos, en forma tal que supone un riesgo para la salud
a medio o largo plazo (Gil Roales-Nieto, 2004).
Nota
Históricamente el porcentaje de hombres que fumaba era más alto que el de mujeres. En la
actualidad, estas diferencias son menores. Actualmente, uno de los mejores factores
predictivos del consumo de tabaco es el nivel educativo. Los sectores con niveles de
estudios más bajos muestran niveles más altos de consumo.
El consumo de tabaco fumado en un patrón típico de fumador habitual (en torno a los 20 cigarrillos
al día) puede ser considerado un caso de comportamiento de abuso y dependencia de una
sustancia psicoactiva o droga: la nicotina. Esta sustancia actúa sobre el sistema nervioso
central, produciendo su efecto solo 7 segundos después de haber sido inhalada. Su actividad se
prolonga durante 30-40 minutos. La llegada de la nicotina al cerebro produce la activación del
sistema nervioso simpático, lo que parece paradójico teniendo en cuenta que el efecto subjetivo
de su consumo para los fumadores es el de relajación. Esto se explica porque los fumadores
están a menudo en un estado de dependencia que se alivia al fumar. Se podría decir, por
tanto, que fumar alivia la ansiedad producida por la propia dependencia a la sustancia.
En España, según los datos del Eurobarómetro de 2015, la prevalencia de fumadores es del
29 %. Esta cifra se ha reducido desde finales de los años setenta, cuando fumaba el 42 % de la
población. Mientras que la edad media para comenzar a fumar en la UE es en torno a los 17
años, en España el primer contacto con el tabaco se produce en torno a los 13 años, lo que nos
indica la importancia de los programas preventivos en la adolescencia.
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Tabaco (II)
Sabías que:
Más del 80 % de los fumadores expresan el deseo de dejar de fumar, y el 35% lo intenta
cada año, pero solo el 5% lo consigue. Esto muestra el potencial adictivo de la nicotina y lo
difícil que puede resultar dejar de fumar.
La relación entre fumar y riesgo de cáncer ha sido sugerida desde el siglo XVIII en informes
aislados, pero no fue hasta los años 50 cuando se dispuso de datos de estudios epidemiológicos
que señalaran la relación entre el consumo de tabaco y la salud. En 1964, el servicio de salud
público estadounidense alertó por primera vez desde el punto de vista médico de sus peligrosos
efectos.
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La página web de la Asociación Española contra el Cáncer describe los efectos perjudiciales
del tabaco. Según un artículo de El Mundo con motivo de la XVIII Semana sin Humo, en
España el tabaco mata a 52 000 personas al año. El 17 % de los fumadores ha intentado
dejarlo al menos cuatro veces, lo que muestra su potencial adictivo.
En Estados Unidos, se estima que se producen unas 430 000 muertes anuales por causas
relacionadas con el tabaco. El consumo de tabaco está detrás de 20 veces más muertes anuales
que todas las drogas ilegales juntas; 15 veces más muertes anuales que todos los actos violentos
homicidas, y 16 veces más muertes anuales que todos los accidentes de tráfico. En España, el
tabaco provoca la muerte de 52 000 personas al año. La siguiente tabla resume los principales
riesgos para la salud derivados del consumo de tabaco.
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Enfermedades cardiovasculares
Cáncer
El tabaco desempeña una función muy importante en el desarrollo de distintos tipos de cáncer,
entre los que destacan el de labio, cavidad bucal, faringe, esófago, páncreas, laringe, tráquea,
vejiga, riñón y leucemia, sobresaliendo el de pulmón. Se calcula que el 80 % de los
fallecimientos anuales debidos a los efectos cancerígenos del tabaco son debidos al cáncer de
pulmón. Los fumadores tienen 9 veces más probabilidades de sufrir este tipo de cáncer.
Envejecimiento de la piel
Impotencia
Este efecto se produce debido a la alteración que produce el tabaco sobre las arterias más
pequeñas.
Otros efectos
Viaja
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Las personas expuestas al humo ambiental, conocidos como fumadores pasivos, también tienen
mayor probabilidad de sufrir enfermedades, como cáncer de pulmón. Un estudio mostró que las
mujeres mayores de 65 años casadas con fumadores tenían un 30 % más de riesgo de desarrollar
cáncer de pulmón que las casadas con no fumadores (Fontham et al., 1994). La población más
sensible a los efectos del humo del tabaco son los niños, habiéndose encontrado una mayor
incidencia de problemas respiratorios, como asma, bronquitis o neumonía en hijos de padres
fumadores (Britton, 2010).
Tabaco (III)
Viaja
Existen distintos programas para ayudar a dejar de fumar. El programa online del Hospital
Carlos III es de libre acceso y gratuito. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad, Servicios
Sociales e Igualdad ofrece pautas para abandonar el tabaco y mantenerse sin fumar y la
Asociación Española Contra el Cáncer ofrece un amplio abanico de recursos.
¿Quién dijo…?
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Figura 5. Mark Twain.
Esta frase muestra la dificultad que tienen muchos fumadores en mantenerse sin fumar una
vez que han dejado de hacerlo.
Varios estudios han mostrado que los fumadores que consumen menos de un paquete diario y
abandonan el tabaco durante al menos 16 años tienen una tasa de mortalidad equivalente a la
de aquellos que nunca habían fumado. Esta reducción del riesgo es mayor para los trastornos
cardiovasculares que para el riesgo a padecer cáncer.
Los tratamientos para el abandono del tabaco tienen una eficacia limitada, pero de entre todos
los disponibles el más efectivo es la terapia cognitivo-conductual, con una eficacia de en
torno al 30 % frente al 4 % del uso de parches de nicotina. Además, la eficacia de la combinación
de terapia psicológica y parches no es superior a la terapia psicológica (García-Vera y Sanz,
2006), lo que nos habla del impulso por parte del mercado de tratamientos de salud por motivos
más económicos que de eficacia. Entre las medidas políticas más efectivas para fomentar el
abandono del tabaco destaca el incremento de su precio de venta.
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1.3.3. Adicción a sustancias ilegales
Viaja
Viaja
El Informe 2015 sobre alcohol, tabaco y drogas ilegales en España muestra múltiples datos
sobre su consumo actual y qué evidencia la población española con respecto al consumo de
distintas sustancias.
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España es uno de los países donde más consumidores jóvenes de cannabis hay, según este
artículo periodístico de 2016 de El País que muestra los preocupantes datos de prevalencia de su
consumo en España, así como los riesgos asociados a su consumo.
La edad media de inicio del consumo de cannabis se sitúa en torno a los 19 años y produce
dependencia en el 7-10 % de las personas que lo prueban. Su consumo está asociado a déficit
de memoria y aprendizaje, incremento del riesgo de consumo de otras drogas y mayor riesgo de
sufrir depresión, ansiedad, trastornos de personalidad o trastornos de tipo psicótico.
Lee este artículo de El País sobre el riesgo de los jóvenes de sufrir adicciones a las nuevas
tecnologías. A la vista de este, reflexiona sobre las siguientes preguntas: ¿estamos dando
suficiente importancia a este riesgo?, ¿cómo se puede prevenir esta adicción?
Con respecto a las adicciones no relacionadas con el consumo de sustancias, el manual DSM-5
únicamente incluye la adicción al juego. Aunque no niega la existencia de otros patrones
comportamentales, como la adicción a Internet, al sexo o al trabajo, este manual no las incluye
por falta de evidencia suficiente. No obstante, dado que existen numerosos datos de su
prevalencia y relevancia, sí las incluiremos en esta sección, añadiendo una nota de cautela sobre
las mismas.
Play
Este reportaje muestra la preocupación actual por el abuso e incluso adicción a las nuevas
tecnologías en jóvenes, problema que el 20 % de los jóvenes tendrían riesgo de sufrir. La
Comunidad de Madrid ha lanzado en 2018 el primer servicio especializado para este tipo de
adicciones, y existen otros recursos disponibles en otras comunidades autónomas.
Las conductas susceptibles de ser consideradas una adicción no son «malas» en sí mismas.
Resulta obvio que conductas cotidianas, como las compras, el sexo, trabajar, mirar el móvil o
entrar en Facebook, no son prácticas ilegales ni insanas. El problema se define, como decíamos
al principio de esta unidad didáctica, por la intensidad de la conducta, su frecuencia, el tiempo
dedicado a ella, el control que hay sobre ella, el malestar que produce dejar de realizarla y si
es o no adaptativo realizarla. Es decir, lo que caracteriza a una adicción sin droga no es el tipo
de conducta implicada, sino la forma de relación que la persona establece con ella
(Echeburúa, Labrador y Becoña, 2009).
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Estas conductas activan sistemas de recompensa similares a los que activan las drogas y
producen algunos síntomas conductuales similares a los producidos por sustancias (Sánchez
Carbonell, 2015), incluyendo:
Figura 7. Las nuevas tecnologías son elementos clave de progreso, pero su uso excesivo puede ser problemático.
• Cuanto más vulnerable es un colectivo, más intensivas deben ser las intervenciones y más
tempranamente deben emplearse. Las intervenciones tempranas sobre los factores de
riesgo tienen mayor impacto que aquellas que se aplican tardíamente.
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• Los programas comunitarios tendrán como objetivo último generar una mayor percepción
del riesgo ante el consumo de sustancias (legales e ilegales).
• Los programas que incluyan cambios en la política (leyes más restrictivas) y campañas en
los medios de comunicación son más eficaces si se acompañan con programas dirigidos al
ámbito familiar y escolar.
• Los programas dirigidos solo a familias o a jóvenes son menos eficaces por separado que
si se refuerzan mutuamente.
• Los programas más eficaces son aquellos que muestran diferentes estrategias a la vez
(programas multicomponentes) y son reforzadas por diferentes ámbitos de aplicación al
mismo tiempo.
• Los programas dirigidos a la Educación Primaria tendrán como objetivo incrementar los
aprendizajes académico y socioemocional que están implicados en el desarrollo de
comportamientos agresivos, fracaso escolar y absentismo escolar.
• Respecto a los programas dirigidos al consumo de drogas ilegales, muestran más eficacia
aquellos que unen las estrategias basadas en el entrenamiento y mejora de habilidades
para la vida (toma de decisiones y pensamiento crítico, habilidades de afrontamiento y
autocontrol, etc.) y las referidas a minimizar el impacto de la influencia social (información,
asertividad, etc.).
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• Es altamente recomendable proporcionar oportunidades reales o ensayos interactivos para
practicar las nuevas habilidades a través de situaciones donde garanticemos, en un
principio, la eficacia (incremento de la autoeficacia).
• Desarrollar intervenciones donde los referentes sean los iguales incrementa la efectividad
de los programas preventivos.
A, B, C…
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2. Elevación y mantenimiento de la motivación
I like it
Favorecer la implicación activa en el proceso de cambio, empezando por reconocer y validar los
obstáculos a la hora de empezar (p. ej. «Dejar de fumar engorda», «Ahora mismo no es buen
momento de dejarlo»), es un elemento clave para la efectividad de una intervención. El modelo
transteórico del cambio de Prochaska y Diclemente, que veremos en mayor detalle en las
Unidades didácticas 3 y 6, ha mostrado ser el más útil para favorecer la motivación al cambio por
medio del empleo de la entrevista motivacional. Esta estrategia parte de validar el punto de
vista de la persona que sufre una adicción, respetando su perspectiva y empatizando con ella.
4. Control estimular
Debido al bajo autocontrol asociado a las conductas adictivas, será necesario, en el tratamiento
de algunas adicciones, que este control sea inicialmente externo, preferiblemente llevado a cabo
por una persona cercana. Por ejemplo, en una persona con una adicción al juego, sería
aconsejable restringir la disponibilidad de dinero, para ayudarle a controlar el impulso de jugar.
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5. Exposición a estímulos que desencadenan la conducta
No es necesario exponerse innecesariamente (por ejemplo, en una persona adicta a sustancias
ilegales, no se promovería exponerse a ir al parque en el que solía adquirir la sustancia si no es
necesario que pase por ahí en su vida cotidiana), pero sí lo es exponerse a aquellos que son
inevitables, como pasar por un bar en una persona con adicción al alcohol o estar en una terraza
al aire libre en una persona con adicción al tabaco.
6. Reestructuración cognitiva
De las creencias erróneas con respecto al consumo y al cese de este.
7. Tratamiento psicológico individual
Este tendrá como objetivo tratar el problema en su origen y ayudar a la persona a reestablecer
aquellas áreas que se han visto dañadas por la adicción, como las áreas personal, psicológica,
familiar, social, de ocio, económica o laboral. Dado que la ansiedad es antecedente de consumo
(pues el consumo de droga disminuye la ansiedad, aunque sea una droga estimulante), su control
será una constante en los tratamientos para las adicciones.
8. Proporcionar entrenamiento y apoyo a las familias de los pacientes
Viaja
A menudo, son los grandes olvidados, pero las personas que conviven con personas que sufren
adicciones frecuentemente viven situaciones de sobrecarga difíciles de sobrellevar.
Al eliminar una conducta muy frecuente, que ocupaba gran parte de la vida del individuo, es
necesario propiciar la realización de conductas alternativas saludables, que pueden realizarse en
grupos de ayuda mutua.
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10. Tratamiento farmacológico en los casos en que sea necesario: Por ejemplo, los parches
o chicles de nicotina no parecen haber mostrado eficacia como ayudante a la terapia psicológica
en el tratamiento para dejar el hábito del tabaco, pero el tratamiento con metadona sí ha
mostrado ser de utilidad para ayudar a las personas a superar el síndrome de abstinencia
producido por la heroína.
11. Seguimiento: En algunas adicciones, como la adicción a la heroína, serán frecuentes los
controles de drogas, que deberán ir siempre acompañados de la firma de un consentimiento
informado.
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2. Resumen
Una adicción es una conducta que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de
drogas o por la realización de determinadas acciones en exceso a pesar de sus consecuencias
nocivas. Una adicción, sea o no a sustancias, se define por su intensidad, su frecuencia, el tiempo
dedicado a ella, el control que hay sobre ella, el malestar que supone dejar de realizarla y si es o
no adaptativa.
Por otro lado, hemos visto que también existen adicciones psicosociales o conductuales, como el
juego patológico, la adicción a Internet, el uso del teléfono móvil o el trabajo, entre otras. Estas
conductas no son malas ni buenas en sí mismas, el problema se produce cuando la forma de
relación que la persona establece con ellas no es sana.
Finalmente, en lo que respecta a pautas de tratamiento en personas que han desarrollado alguna
adicción, ciertos aspectos, como la motivación, el control estimular o la prevención de recaídas,
son esenciales para incrementar las probabilidades de éxito.
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3. Mapa conceptual
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4. Recursos bibliográficos
Bibliografía básica
Bibliografía complementaria
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DSM-5 (5.ª ed.). Washington, DC: American Psychiatric Publishing.
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27-31.
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de cannabis en población vulnerable e inmigrante. Visión diferencial para ambos sexos. Madrid:
Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.
Fontham, E. T., Correa, P., Reynolds, P., Wu-Williams, A., Buffer, P. A.…, Liff, J. (1994).
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Journal of American Medical Association, 271(22), 1752-1759.
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Gaziano, J. M., Gaziano, T. A., Glynn, R. J., Sesso, H. D., Ajani, U. A., Stampfer, M. J.…, y
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https://www.bmj.com/content/bmj/350/bmj.h384.full.pdf
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Otros recursos
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