P.
BUENAVENTURA DE CARROCERA
O. F. M. Cap.
LA PROVINCIA
DE
FRAILES MENORES CAPUCHINOS
DE
CASTILLA
VOL. I
1575 - 170 1
MA DRI D
1949
Adm inistración de «El M ensajero Seráfico»
Plaza de Jesús, 2
L A P R O V IN C IA D E F R A IL E S
MENORES C A P U C H IN O S DE C A S T IL L A
P. BUENAVENTURA DE CARROCERA
O. F. M. Cap.
LA PROVINCIA
DE
FRAILES MENORES CAPUCHINOS
DE
CASTILLA
VOL. I
15 7 5 - 17 0 1
MADRI D
1949
Administración de «El Mensajero Seráfico
Plaza de Jesús, 2
Nihil obstat:
Fr. T eófilo de Gusendos,
O. F. M. Cap.
Puede imprimirse:
fr. hiqinio de trascastro, O. F. M. Cap.,
Min. Prov.
Madrid, 14 de noviembre de 1948
Nihil obstat:
Dr. Manuel Fernández lerena
Imprimase:
t Casimiro morcillo,
Obispo Auxiliar y Vic. Gen.
Madrid, 17de noviembre de 1948
I N D I C E
PÁGS.
Introducción ...................... XIII
CAPITULO PRELIMINAR
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA
i. La Orden Capuchina.— 2 . Origen y progresos.— 3 . Los Capuchi
nos se extienden fuera de Italia.— 4 . Venida a España.— 5 . Esta
bléceme en Barcelona.— 6 . Fundación de las tres primeras Pro
vincias: Cataluña, Valencia y Aragón.— 7 . Situación jurídica ... 1
P A R T E P R I M E R A
PRIMER PERIODO
DE LA HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CASTILLA.
DESDE SU FUNDACION HASTA SU DIVISION
(1 5 7 5-1 62 5)
CAPITULO PRIMERO
PRIMEROS INTENTOS DE ESTABLECERSE EN CASTILLA
1 . Los Capuchinos en El Viso.— 2 . Fracaso de aquella fundación.—
3 . Oposición de los contrarios.— 4 . Oposición interna.— 5. Tra
bajos para fundar en la Corte ....................................................... 23
CAPITULO II
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACION EN CASTILLA
1 . Esfuerzos para hacerlo en Madrid.— 2 . El P. General, Jerónimo
de Castelferretti, el P. Serafín de Policio y S. Lorenzo de Brin
dis en la Corte.— 3 . Se vencen todas las dificultades.— 4 . Toma
de posesión en el Hospital de los Italianos.— 5 . Una cuestión
histórica .............................................................................................. 35
VI LA PROVINCIA DE FF . MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
PÁGS.
CAPITULO III
EL PRIMER CONVENTO DE MADRID
i. En busca de sitio para convento.— 2 . La primera comunidad.—
3 . El convento de San Antonio del Prado. — 4. Los primeros
aspirantes ...................................................... 47
CAPITULO IV
MAS CONVENTOS EN CASTILLA
1. El de Toledo.— 2 . El de Alcalá de Henares.— 3. El de El Pardo... 55
CAPITULO V
OTRAS FUNDACI ONES
1. Andalucía recibe a los Capuchinos.— 2 . Se funda en Anteque
ra.— 3. Convento de Salamanca.— 4. El de Granada ................... 66
CAPITULO VI
GOBIERNO DE CASTILLA
1. Comisariato del P. Serafín de Policio.— 2 . El P. Iluminado de
Mesina, nuevo Comisario.— 3 . Visita del P. General.— 4. El P. Ga
briel de Valencia, Comisario provisional ...................................... 77
CAPITULO VII
LA PROVINCIA DE CASTILLA
1 . Castilla se erige en Provincia.— 2 . Su gobierno.— 3 . P. Bemardino
de Quintanar.— 4. P. Félix de Granada.— 5. El P. General visita
la Provincia.— 6. El P. Diego de Quiroga, tercer Superior Pro
vincial ................................................... 84
CAPITULO VIII
AUTORIZACION PARA NUEVAS FUNDACIONES
1 . Permiso del rey para 36 conventos.— 2. El de Cubas.— 3 . El de
Málaga.— 4. El de Toro.— 5. El de Jaén.— 6. El de Andújar ... 94
CAPITULO IX
ORGANIZACION
1 . Noviciado.— 2 . Estudios.— 3 . Vida de l o religiosos en Castilla... 108
CAPITULO X
CASTILLA Y ANDALUCIA
1 . Causas de la división de la Provincia de Castilla.— 2 . La Custodia
de Andalucía.— 3 . Límites.—4. Estadística.— 5. Mutua carta
de Hermandad ................................................................................ 116
ÍNDICE VII
PÁGS.
SEGUNDO PERIODO
DESDE LA DIVISION DE LA PROVINCIA HASTA COMIENZOS DEL SIGLO XVIll
( 1 6 2 5 -I 7 OI)
EPOCA PRIMERA
Desde la división hasta la iniciación del apostolado entre infieles
(1 6 2 5 -1 6 4 5 )
CAPITULO PRIMERO
REORGANIZACION Y GOBIERNO
1. Provincialatc del P. Diego de Quiroga.— 2 . Gobierno de los PP. Se
bastián de Santa Fe y Alejandro de Valencia.— 3. Dos Visitadores
de Castilla a Andalucía y Valencia.— 4. Un Visitador a Castilla.—
5 . Los PP. Juan de Ocaña y Cristóbal de Morentin.— 6 . Actividad
apostólica.— 7. El P. Serafín de León y las nuevas Constitucio
nes.— 8. Imporantes ordenaciones capitulares ............................... 1 2 1
CAPITULO II
FUNDACIONES EN ESTOS AÑOS
1. Convento de Villanueva del Cárdete.— 2 . El de Segovia.— 3. Pleito
con los Descalzos.— 4. Convento de Valladolid.— 5. El de Villa-
rrubia de los Ojos.—6. El de La Paciencia ................................... 1 3 8
CAPITULO III
REFORMAS Y FUNDACIONES FRUSTRADAS
1 . Nueva iglesia en Toledo.— 2. Nuevo convento e iglesia en El
Pardo, — 3 . Fundación frustrada de Valdemaqueda. — 4 . La de
Becerril de Campos ........................................................................ 1 5 6
EPOCA SEGUNDA
Desde la iniciación del apostolado entre infieles hasta la abolición
de los Discretos Capitulares
(1 6 4 5 -1 6 9 3 )
CAPITULO IV
SUCESOS Y GOBIERNO DE LA PROVINCIA HASTA 1 6 5 7
1. Provincialatc del P. Leandro de Murcia.— 2. Las Misiones entre
infieles.— 3 . La del Darién.— 4. Intento de fundación en Lima.—
5 . Visita del P. General Inocencio de Caltagirone.— 6. Gobierno
VIH LA PROVINCIA DE F F . MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
PÁGS.
de los PP. Alejandro de Valencia, Bernardino de Quiroga, Diego
de Arévalo y Buenaventura de Toledo.— 7. Actividades en estos
años .................................. 163
CAPITULO V
CONVENTOS NUEVOS E INTENTOS DE OTRAS FUNDACIONES
1 . Convento de Sta. Leocadia de Toledo.— 2 . Tercer convento de
Alcalá de Henares. — 3. Intento de fundación en Burgos.— 4.
Idem en Roa ............................. '.................................................. 174
CAPITULO VI
EXTENSION DEL APOSTOLADO A LOS INFIELES
1. Misión del Congo.— 2. El P. Buenaventura de Cerdeña.— 3 . El
P. Juan de Santiago.— 4. Los PP. José de Pernambuco y Fran
cisco de Veas. — 5. Misión de Guinea y Sierra Leona. — ó.
Los PP. Antonio de Jimena y Serafín de León.— 7 . Misión del
Darién.— 8. Martirio del V. P. Antonio de Oviedo .................... 184
CAPITULO VII
VIDA DE LA PROVINCIA DESDE 1657 A 1678
1. Gobierno del P. Francisco de Yecla. Misión de Arda.— 2. Provin-
cialato del P. Basilio de Zamora y del P. Pedro de La Morale
ja. Movimiento científico-literario.— 3. Dos Visitadores generales
de Castilla.— 4. Los Provinciales PP. Manuel de Madrid y An
tonio de Caller. — 5. Importantes ordenaciones sobre los estu
dios.— 6. P. Antonio de Fuentelapeña. Las misiones populares.—
7 . P. Martín de Torrecilla. Visitadores generales de Castilla a
Sicilia y Navarra. Nueva misión para Guinea.— 8. El P. General,
Esteban de Casena, en Madrid.— 9. Actividades más importantes
en estos años .......... 198
CAPITULO VIII
AUMENTAN LOS CONVENTOS
1 . El de Laguardia.— 2 . El de Jadraque.— [Link]ón frustrada en
Fuenmayor.— 4. Idem en Monteagudo.— 5. Idem en Ausejo.— 6.
Idem en La Puebla de Sanabria .................................................. 211
CAPITULO IX
NUEVAS MISIONES ENTRE INFIELES
1. La de Arda: sus vicisitudes.— 2 . Por segunda vez la de Gui
nea y Sierra Leona. Contradicciones.— 3. El prefecto P. Antonio
de Trujillo.— 4. Frutos conseguidos .......................................... 219
ÍNDICE IX
PÁGS.
CAPITULO X
VICISITUDES DE CASTILLA DESDE 1678 HASTA 1693
i. El P. Torrecilla, Definidor general.— 2 . Su destierro a Portugal
y disturbios en la Provincia.— 3. Provincialato del P. Félix de
Bustillo. Nueva misión al Darién.— 4. Gobierno de los PP. Ber
nardino de Toledo, Manuel de -Madrid y Gregorio de Guada
lupe. Adimisión dé donados. Nuevos disturbios. Misiones popu-
lares.— 5. LTn Visitador a Castilla.— 6. El P. Antonio de Tru-
jillc.— 7 . Actividades en estos años ............................... 230
CAPITULO XI
UN CONVENTO Y TRES INTENTOS DE FUNDACION
1. Convento de Tarancón.— 2. Fundación frustrada en El Toboso.
3. Idem en Piedrabuena.— 4. Idem en Carrascosa ..................... 244
CAPITULO XII
NUEVA MISION AL DARIEN
1. Castilla se encarga de esta misión por segunda vez.— 2 . Pocos éxi
tos alcanzados.— 3. Capuchinos castellanos en otras misiones de
América.— 4. En la de Cumaná.— 5. En la de Los Llanos ........... 250
EPOCA TERCERA
Desde la abolición de los Discretos hasta comienzos del siglo xvm
(1693- 17 0 1)
CAPITULO XIII
GOBIERNO Y VIDA DE LA PROVINCIA
i. Provincialato del P. Bernardino, de Madrid.— 2 . Abolición de los
Discretos Capitulares.— 3. El P. Bernardino, de Granada.— 4. Flo
recimiento de la predicación.— 5. Gobierno de los PP. Gregorio
de Guadalupe y Antonio de La Puebla.— 6. Muerte de Carlos III.
7 . Resumen de estos años ............................................................. 258
CAPITULO XIV
ULTIMAS FUNDACIONS EN EL SIGLO XVII
1. El convento de Esquivias.— 2 . Fundación frustrada en Haro.— 3.
Estadística ......................................................................................... 270
X LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
PÁGS.
P A R T E S E G U N D A
CAPITULO PRIMERO
MORADA DE LOS RELIGIOSOS
i. Conventos. Modo de edificarlos.— 2 . Iglesias. Adornos..— 3 . Huer
ta.— 4. Biblioteca.— 5. Calentador.— 6. Enfermería ................... 280
CAPITULO II
REGIMEN Y ORGANIZACION
r Los Capítulos Provinciales: su autoridad; modo de celebrarse.
2 . Los Ministros Provinciales.— 3 . Definidores.— 4. Custudios.—
5. Guardianes.— 6. Vicarios.— 7. Familia conventual .............. 287
CAPITULO III
ADMISION Y FORMACION
1. Vocaciones.— 2 . Admisión de candidatos.— 3 . Información.— 4. Or
ganización del noviciado: Maestros de novicios: formación de és
tos.— 5. Conventos.— 6. Continuación delnoviciado:los nuevos. 294
CAPITULO IV
LOS ESTUDIOS
1. Posición de la Provincia.— 2 . Seminarios de nuevos: estudios pre
paratorios.— 3 . Estudio de la Filosofía y de la Teología.— 4. Doc
trinas y escuelas seguidas: escritores ........ 299
CAPITULO V
VIDA COMUN Y OBSERVANCIA REGULAR
1. Sostenimiento de la vida.— 2 . La pobreza.— 3. Los enfermos y
huéspedes.— 4. Horarios conventuales.— 5. Oficio divino.— 6. Pe
nitencias y mortificaciones.— 7. Trato con losseglares .. ............ 309
CAPITULO VI
ESPIRITUALIDAD EN LA PROVINCIA
i Formación espiritual.— 2 . Fuentes de espiritualidad.— 3. Manifes
taciones.— 4. Maestros de la vida espiritual y corrientes ascético-
místicas ............................................................................ 317
ÍNDICE XI
PÁGS.
C A P IT U L O V II
APOSTOLADO DE LA PREDICACION
i. Su importancia.— 2. Predicadores y Misioneros.— 3 . Clases de
predicación.— 4. Congregaciones y devociones.— 5. Devocionarios.
6. Predicadores más célebres.— 7 . Predicadores cíe reyes ......... 328
CAPITULO VIII
OTRAS CLASES DE APOSTOLADO
I. Confesonario.-—2 . Dirección de almas.— 3. Asistencia a enfermos,
moribundos y hospitales.— 4. Culto en nuestras iglesias.— 5. La
Orden Tercera ........................................................ 340
CAPÍTULO IX
EN PRO DE LA IGLESIA, DE LA ORDBN Y DE LA PATRIA
1. Servicios prestados a la Iglesia. Impugnadores del error. Califi
cadores de la Inquisición.— 2 . Amantes de las glorias de la Orden.
3 . Defensores de sus derechos. El P. Procurador.— 4. Servicios
a la Patria ....................................................................................... . 351
CAPITULO X
RELIGIOSOS INSIGNES
1. P. Serafín de Policio.— 2 . P. Francisco de Sevilla.— 3. P. Juan
de Villafranca.— 4. P. Severo de Lucena ................................. 360
CAPITULO XI
CONFESORES DE RE>ES
I. Ei P. Diego de Quiroga. Su actividad diplomática. Su personali
dad.— 2 . Ei P. Alejandro de Valencia. Su influencia y su valer... 374
CAPITULO XII
PREDICADORES MAS DISTINGUIDOS
i P. Juan de Ocaña.— 2 . P. Miguel de Lima.— 3 . P. Bernardino de
Jvladrid.— 4 . P. José de Madrid ................................................... 3^3
XII L A PROVINCIA DE FF . M M . CAPUCHINOS D E CASTILLA
PAgs .
CAPITULO XIII
ILUSTRES MISIONEROS
I. El V. P. Antonio de Oviedo, misionero y mártir en el Darién.—
2 . El V. P. Serafín de León, apóstol de Sierra Leona ............. 391
CAPITULO XIV
SABIOS Y ESCRITORES
l. Vida, escritos y mérito literario del P. Leandro de Murcia.— 2 .
Idem del P. Antonio de Fuentelapeña.— 3. Idem del P. Martín
de Torrecilla ..................................................................................... 399
CAPITULO XV
AUREOLA DE SANTIDAD
1. Vida ejemplar y austera.— 2 . Vida de retiro, oración y predica
ción.— 3 . Veneración popular, de reyes y prelados.— 4. Ejemplos
vivientes ............................................................................................ 416
I NTRODUCCI ON
Uno de los deberes que me impuse al recibir el cargo de Archi
vero y Cronista de la Provincia Capuchina de Castilla, fué recoger los
materiales necesarios para escribir su historia; pero en la convicción
de que habría de ser necesariamente tal como hoy en día se exigen
los trabajos de este género; es decir, una historia documentada y al
propio tiempo con la mayor amplitud posible, a fin de dar a conocer
lo que en todos sus aspectos ha sido la Provincia en el pasado y es asi
mismo en el presente.
El llevar a cabo este trabajo era llenar, por otra parte, un vivo
anhelo de los religiosos de nuestra Provincia, que siempre han acogido
con visibles muestras de regocijo y han aplaudido con entusiasmo
cuanto a enaltecerla vaya dirigido, y que repetidas veces han manifes
tado ardientes deseo1; de saber lo que han hecho nuestros antepasados
para en cierto modo emular y aun superar aquellas gloriosas gestas.
Además, lo exigía así el decoro de la Provincia. No podemos es
perar en manera alguna que manos extrañas ni ajenos investigadores
vengan a sacar del olvido y del secreto nuestras propias glorias; apar
te de que no lo harán, somos nosotros quienes en justicia y por obli
gación las hemos de dar a conocer.
Finalmente, es cosa que cerca de medio siglo vienen urgiendo y
hasta exigiendo en cierto modo los Superiores de la Orden, quienes
en cartas y alocuciones a los Superiores Provinciales han exhortado
con apremiante celo para que cuanto antes se realizase esa labor tan
importante como necesaria. Sin ella no podrán los religiosos jóvenes
ser debidamente instruíaos en cuanto concierne a la historia de lo
pasado; y sólo así podrán imbuirse en el espíritu de la Orden y com
penetrarse de lleno con las tradiciones recibidas de nuestros mayores,
y hallar estímulo para la virtud y el estudio en los que en épocas pa
sadas lucieron cual astros refulgentes por su ciencia y su santidad.
De esas y otras múltiples razones nacía una obligación, nunca desde
luego cumplida por mí con mayor satisfacción cuanto que estoy plena
XIV LA PROVINCIA DF. F F . M M . CAPUCHINOS DE CASTILLA
mente convencido de que este trabajo, además de servir de aliciente
para que otros emprendan iguales o parecidos estudios, será un estí
mulo para toda nuestra juventud.
Decidido, pues, a llevar adelante este propósito, no obstante las
muchas dificultades encontradas, nacidas principalmente de la falta
de documentación, por haber desaparecido en su mayor parte en la
exclaustración de 18 3 5 , he venido trabajando en esta labor dura y
pesada por espacio de algunos años, en los que puedo decir con satis
facción no he perdonado ni fatigas ni desvelos, visitando bibliotecas,
así públicas como privadas, y registrando archivos de la Orden, del
Estado y también muchos particulares.
El fruto de esas investigaciones lo verá el lector en el presente
volumen y en los que a éste seguirán con la protección divina. Nuestro
intento ha sido compendiar la historia total de nuestra Provincia de
Castilla en tres gruesos volúmenes, adoptando en la narración de los
acontecimientos la división que más abajo indicaremos.
Para ello, y para facilitar nuestro trabajo, hubiera sido preciso
haber contado antes con otros estudios parciales, ya que una historia
de esta dase necesariamente tiene que abrazar múltiples aspectos:
espiritual, científico, literario, apostólico, misional, etc., de una Pro
vincia. Por eso mismo, si esos aspectos parciales hubieran sido ya estu
diados particularmente, no habría presentado mayor dificultad nuestra
empresa; pero no existiendo esa labor previa, forzosamente ha habido
que realizarla antes para llegar luego a tejer la historia total y de con
junto. De ahí que el tiempo no ha corrido en vano y se haya retrasado
su aparición.
DIVISION .
Como fácilmente se comprende, era de todo punto necesario adop
tar en la narración de los sucesos una división, más o menos sistemá
tica, no fijada arbitrariamente, sino basada en hechos salientes y que
hayan influido notablemente en la marcha y desenvolvimiento de la
Provincia, lo mismo por lo que se refiere a su historia interna que a
la externa.
Siguiendo esos principios, creemos que la historia de la Provincia
de Castilla podría ser dividida en ios siguientes grandes períodos:
PRIMER PERÍODO
Fundación de la Provincia de Castilla hasta su división.
(1 5 7 5 - 16 2 5 )
INTRODUCCIÓN XV
SEGUNDO PERÍODO
Desde la división de la Provincia hasta comienzos del siglo XVIII.
(16 2 5 - 1 7 0 1 )
TERCER PERÍODO
Desde comienzo s del siglo XVIII hasta la exclaustración.
(1 7 0 1 - 18 3 5 )
CUARTO PERÍODO
Desde la exclaustración hasta ¡a supresión del Comisariato.
(18 3 5 - 18 8 4)
QUINTO PERÍODO
Desde la supresión del Comisariato hasta nuestros días.
(1884- 1949 ) v
Ni que decir tiene que no sólo para mayor claridad en la narración,
sino por exigirlo así el curso de los acontecimientos,, cada período lo
subdividiremos en varias épocas.
En cuanto al método adoptado es desde luego el cronológico, na
rrando los hechos que en cada período y época hayan tenido lugar;
quizás así se vea mejor la marcha de la Provincia y el desenvolvimiento
de los sucesos.
Esto no obstante, hemos tratado después, en capítulos aparte, aque
llas cuestiones que lo merecían por su importancia y que no podían
ser tratadas por extenso de otra manera sin interrumpir el hilo de la
historia. Así, por ejemplo, hemos hecho la indicación de la fundación
de los respectivos conventos, mas luego hemos tratado exprofeso, en
capítulos separados, de las vicisitudes de su fundación; lo mismo de
cimos de las misiones entre infieles, etc.
Asimismo hay asuntos que forzosamente exigen se les dedique uno
o varios capítulos, ya . que por su índole general dicen relación a todo
un período e incluso a varios; por ejemplo, los estudios, la predicación;
por lo cual hay que tratarlos detenida y separadamente. Para evitar
molestas y enojosas repeticiones, que a nada conducirían, hemos pre
ferido formar con ellos como una segunda parte de cada volumen. Así
creemos quedará completo nuestro trabajo y mejor expuestos esos pim
íos que, a no dudarlo, ofrecen peculiar interés, tanto y a veces más
que la narración cronológica de los sucesos.
XVI LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
FUENTES
C o m o ya h em os in d ica d o, nuestro in ten to ha sid o escribir la his
toria d ocu m en tada d e la P rov in cia d e C astilla, p rob a n d o al e fecto
nuestras afirm aciones, lo m ism o q u e los h ech os narrados, c o n testim o
nios fehacientes y d ig n os d e créd ito, tom ados lo m ism o d e obras im
presas q u e m anuscritas, p refirien d o, en igualdad d e circunstancias, las
prim eras a las segundas, precisam ente p o rq u e están más al alcance de
tod os y p u ed en ser más fá cilm en te consultadas.
P or eso m ism o, y ya q u e d e señalarlas se trata, darem os aquí una
breve n oticia d e las principales d e qu e n os h em os servid o para historiar
sobre to d o los dos p rim eros p eríod os, q u e justam ente ha d e abarcar
este presente volu m en .
S on , en prim er térm in o, los A nales o C rónicas d e la O rd en C ap u -
cfíina ( i ) . P or ser fuentes generales y com u n es y tan co n o cid a s, nada
d ecim os d e ellas, c o m o ta m p oco nos d eten em os a discutir su valor his
tórico, adelantando, sin em b a rg o, qu e fu eron com pu estas a base d e los
docu m en tos qu e ca d a P rovin cia rem itió al C ronista general.
( i) L a s escribió en latín el P . B o v e r i o con e l sigu iente títu lo : Annalium seu
sacrarimi historiarum Ordinis Minorum S. Francisci qui Capuccini nuncupantur...
A u c to ie R . P . Z a c h a r i a B o v e r io S a U j T IE ü s i, ejusdem O rd in is theologo.— T . I y I I ,
L u g d u n i, 16 3 2 y 16 39 .
Esto s dos tom os que llegan solam ente hasta 1 6 1 2 , fu eron traducidos a l caste
llano por el C o rista de la P ro vin cia d e C astilla F r . F ra n cisco A . d e M a d rid M on ead a
y publicados en tres volúm enes con el siguiente títu lo : Chronicas de los Frailes
Menores Capuchinos de N . P. S. Francisco, traducidas de la lengua latina en cas
tellano de los Annales del R. P. F. Zacharia Boverio, por el P . F r . F r a n c i s c o A n
t o n io de M a d r id M oncada. religioso de la m ism a O rden, M a d rid , 16 4 4 , 16 46 y 16 4 7 .
C o m o continuación de esa o b ra se pu blicó Annalium... tomus tertius... A u cto re
R . P . M a r c e l i n o d e P i s e M a t i s c o n e n s i , eju sdem O rd in is praedicatore, L u g d u n i,
16 76 .
E s te tercer tom o qu e abarca los años 1Ó 13 a 16 3 4 , fu é trad ucido po r el P . Jo s é
de M ad rid y pu blicado en dos volúm enes con este títu lo : Quarta parte de las
Chrorúscas de los Frayles Menores Capuchinos de N . S. P. S. Francisco. Historial,
y sucinta serie de algunos de los más insignes Varones suyos, que tym florecido)
en vida, doctrina y milagros, desde el año 1613 hasta el de 1624. Traducida del
idioma latino en castellano de los Anales que escrivio el R. P. Fr. Marcelino de
Pise, Teologo de la misma Orden, aumentada en algunas noticias pertinentes a
esta Provincia de la Encarnación de las dos Castillas..., por F r a y J o s e p h d e M a q R I D ,
religioso de la m ism a P ro vin cia, M a d rid , 16 90.
Quinta parte de las Chronicas... desde el año 1625 hasta el de 1634..., M ad rid ,
1 6 9 1.
F in a l m e n t e , el P. S il v e s t r e D raghetta c e M il á n p u b l i c ó : Annales Ordinis
FF. Minorum Capuccinorum. Appendix ad tomum tertium, M e d i o l a n i , 17 3 7 .
V a d ivid id a esta o b ra en dos partes, y la prim era de ellas fu é trad u cid a al cas
tellano con el títu lo : A pendice.a la tercera pane de los Annales de la Religión de
INTRODUCCIÓN XVII
F uen tes tam bién co m u n e s, aunque enteram ente fidedignas, se han
d e considerar el Bulario ( 2 ) y la revista Analecta ( 3 ), d o n d e se han
re co g id o y se van r e co g ie n d o los d ocu m en tos oficiales q u e d icen re
lación lo m ism o a la O rd en en general, qu e a cada P rovin cia en par
ticular.
C o m o fuentes particulares, aparte de otras qu e se irán citando,
m en cion arem os las siguientes, co m e n za n d o p or las im p resa s:
1 ) F é l i x d e G r a n a d a , O. F . M. Cap. Anales de los Frailes M e
nores Capuchinos de Castilla, editados p o r el P. Buenaventura d e C iudad
R o d rig o , O . F . M . C a p ., Salam anca, 1 9 1 0 .
E l original d e dich a obra se conserva en el A rch iv o P rov in cia l de
los C apu ch in os d e Castilla (sign. 1 / 0 0 0 1 4 ), y, al d ecir d e l P. M a te o
d e A n gu ia n o, en nota prelim inar, es « e l lib r o más' antiguo d e esta
P rov in cia ». L o editado p o r el P . C iu d a d R o d r ig o llega solam ente hasta
el a ñ o 1 6 2 5 , p ero el m s. original alcanza hasta 1 6 3 4 , y si b ien las n o
ticias qu e da lu eg o se refieren m ayorm en te a la C ustodia d e A ndalucía,
separada d e Castilla en 1 6 2 5 , n o echa en o lv id o la fu n d a ción d e los
con ven tos castellanos y algunas otras cosas m ás n otables hasta el m en
cion a d o año 1 6 3 4 . P o r eso, al citar la parte n o p u blicada, lo in d ica
rem os co n esta d is tin ció n : ms.
H a b ien d o sid o el P. F é lix de G ranada u n o de los qu e asistieron a
la fu n d a ción d el prim er con v e n to d e C a pu ch in os d e M a d rid , y asim is
m o testigo presencial d e los a con tecim ien tos q u e narra, m erecen entero
créd ito sus noticias.
2 ) Erario divino de la Sagrada Religión de los Frailes Menores
Capuchinos en la Provincia de Castilla. Parte tercera eri que se ponen
por su orden los Capítulos que se han celebrado en esta Provincia y
Menores Capuchinos de N. S. P. San Francisco, dividido en dos partes, que vie
nen a ser sexto, y séptimo tomo de sus Chronicas generales, traducidles del idioma
latino, en que las escrivió el R. P. Fr. Sylvestre de Milán, Theologo de la misma
Religión, en Castellano, qon las noticias, que nuevamente se han adquirido en di
versas Provincias, por el R . P . F r . M a t h i a s ’ d e M a r q u i n a , M issic n e ro A postólico,
E scrito r, y A n n alista d e la P ro vin cia de la E n carn ació n , en las dos C astillas. Parte
prim era, o T o m o se x to ..., M ad rid , 17 5 8 .
L a segunda parte fu é traducida po r el P . F r a n c i s c o d e A j o f r i n , O . F . M . C a p .,
pero ha perm anecido inédita y se con serva m anuscrita en n u estra B . N ., M s. 1 2 .9 1 3 .
L a s citas las harem os por la traducción castellana, c c n ia ind icación Crónicas
Capuchinas, añadiendo la parte que corresponde a los distintos tomos.
(2) Bullarium Ordinis Fr. M in. S. P. Francisci Capuccinorum, seu Collectio
bullarum, brevium, decretorhm, rescriptorum, oracidorum, etc., quae a Sede Apostó
lica pro Ordine Capuccino emanarunt..., variis notis et scholiis elucúbrala a P . F . M i-
chaele A T u g io , I-VII, R o m ae, 1740- 1752.
(3) Analecta Ordinis Fr. Min. Capuccinorum in lucem edita jussu Revmi. P. M i-
nistri Geñeralis, R o m ae, 18 8 4 -19 4 8 , tom os I - L X I V .
xvm LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
los nombres de los Padres Provinciales, Definidores, Guardianes y Cus
todios, Salam anca, 1 9 0 9 .
L a p u b lica ció n d e esa tercera parte d e l im portan te m an u scrito Era
rio divino se d e b e tam bién al P. C iu d a d R o d rig o . S u original se c o n
serva asim ism o en nuestro A r ch iv o P rovin cial, y con sta d e cin co par
tes, c o m o lu e g o in d ica re m o s; d e ellas solam ente la tercera ha visto la
luz p ú blica.
L as apuntaciones hechas hasta 1 6 4 8 son d e l P . Juan d e M o n z ó n ,
otro cronista d e la P rovin cia, p e ro los siguientes C apítulos fu eron ano
tados p o r los respectivos cronistas o, m ejor d ich o , p o r los Secretarios
provinciales.
Para distinguir esta parte tercera im presa d e las restantes m an u s
critas, harem os su cita solam ente a sí: Erario divino; a las otras aña
d irem os ms.
3 ) Nicolaus a Cordoba, O. F . M . Cap. Brevis notitia almae Ca-
puccinorum S. P. N. S. Francisci Baeticae Provinciae in Hispania...
O pu s ed itu m et a p p en d icib u s adauctum a F ratre P rovin ciae Hispanae
alum no, M e d iola n i, 1 8 8 9 .
C o m o el m ism o título lo in d ica , es una brev e reseña histórica de
la P rovin cia C apu ch in a d e A n d alu cía y d e sus m ision es, obra original '
del P . C ó rd o b a , diligen te cron ista d e dich a P rovin cia , y editada p or el
entonces P . José Calasanz d e L levaneras, m ás tarde C ardenal V iv es y
T u t ó . A u n q u e n o es com p leta , trae al p rin cip io lo relativo a la fu n
d a ción d e Castilla y de sus con v en tos, sobre to d o d e los fu n d ados en
A ndalucía, aportando datos y d ocu m en tos d e interés.
4) Ambrosio d e Valencina, O. F . M . C ap. Reseña histórica de
la Provincia Capuchina de Andalucía y varones ilustres en ciencia y
virtud, que han florecido en ella desde su fundación hasta el presente.
T o m o s I-V, Sevilla, 1 9 0 6 - 1 9 0 8 .
Esta obra vien e a ser casi m era co m p ila ció n d e varios m anuscritos,
con servados en el A rch iv o P rovin cia l d e los C a pu ch in os d e A ndalucía,
algunos d e v erd a d ero m érito y valor h is tó r ic o ; entre otros, el del
P. A gu stín d e G ranada, d e l cual lu e g o hablarem os.
E l trabajo d e l P . V alencina llega solam ente hasta fines d el siglo X V I I ,
p ero trae p or exten so la fu n d a ció n de los con ven tos andaluces, y asi
m ism o otras noticias q u e interesan a nuestra historia.
5) Buenaventura de Ciudad Rodrigo, O. F. M. Cap. Estadís
tica de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Castilla
( 1 6 0 9 - 1 9 0 9 ), Salam anca, 1 9 1 0 .
H a sid o form a da a base d e los datos relativos a las fechas de naci
m ien to, tom a d e h ábito, p ro fe sió n y ord en a ción , tom ados d e los libros
d el n ov icia d o d e Salamanca, A lcalá d e H enares, L a Paciencia, T o r o
INTRODUCCIÓN XIX
y D eu sto (B ilb a o), y asim ism o d el m an u scrito V irid cric a u tén tico, del
q u e lu eg o n os ocu parem os. P o r eso, aparte d e algunas erratas e in c o
rreccion es, m erecen esos datos entera fe , aunque n o n os haya sid o p osi
b le com p u lsarlos c o n sus originales, p o r haber desap arecid o los m anus
critos en la pasada guerra española.
6) Buenaventura de Carrocera, O. F. M. Cap. N e c r o lo g io d e
los Frailes M e n o r e s C ap u ch in os d e la P rovin cia d el Sagrado C orazón
d e Castilla ( 1 6 0 9 - 1 9 4 3 ), M a d rid , 1 9 4 3 .
E n este N e c r o lo g io se han r e c o g id o los datos d e n acim ien to, toma
d e h ábito, p ro fesió n , ord en a ción , cargos desem peñ ados y m uerte, y se
ha h e ch o un bre v e e lo g io d e las virtudes más principales d e los reli
giosos fa llecid os y qu e han fo rm a d o parte d e la P rov in cia d e Castilla
desde 1 6 0 9 hasta la fech a d e p u b lica ción . Es el qu e citam os en nuestra
obra cu an d o otra cosar n o se in diqu e.-
7 ) Melchor de Pobladura, O. F. M. Cap. L o s Frailes M en o r e s
C ap u ch in os en Castilla. B o sq u e jo h istórico (1606- 1045 ), M a d rid , 1046 .
Este trabajo d el rep u ta d o historiador P. P obladura, h ijo d e la P ro
vincia d e Castilla, vien e a ser un c o m p e n d io d e su historia, o m ejor
aún, c o m o él m ism o lo titula, b o s q u ejo h istórico. S in descu idar el
ord en cro n o ló g ic o y d e p erío d o s, ha agrupado los h ech os qu e narrn
p or seccion es, casi m e jo r diríam os, p or aspectos.
Sus afirm aciones y la verdad d e la narración están corroboradas
c o n abundancia d e citas y d ocu m en tos, m u ch os d e ellos d e sco n o cid o s,
q u e realzan el valor d e la obra. L le v a al p rin cip io un catálogo d e lila o s
escritos p or C a pu ch in os castellanos, o tam bién referentes a Castiíla,
q u e p u ed en ser con su ltados co n p ro v e ch o para co n o ce r su historia.
8) Miguel de Valladolid, O. F. M. Cap. C rón ica d e los Frailes
M e n o r e s C ap u ch in os d e la P rovin cia d e la M a d re d e D io s d e Cataluña,
prim era d e E spaña.— Manuscrita (Biblioteca Universitaria de B a rcelo
na, M s . 987 ).
Esta interesantísim a C rón ica , cuya m ayor parte sigue todavía in éd i
ta, la com p u so el P. M ig u e l de V a ü a d olid en 1 6 1 2 .
F u é el p rim er cronista d e Cataluña y el qu e nos ha d a d o m u y
interesantes datos sob re la ven ida d e los C ap u ch in os a España y fu n
d ación d e los prim eros con v en tos, así d e la P rov in cia d e Cataluña
c o m o d e la d e A ra gón y V alencia. S on m u ch os tam bién los datos
recog id os acerca d e la vida de los prim eros ca p u ch in os españoles, fa
llecid os antes d e 1 6 1 2 .
S u testim on io es, p o r otra parte, d ig n o d e créd ito, ya q u e to m ó el
h ábito al p o c o tiem p o d e llegar los C a pu ch in os a B arcelona, y estuvo
presente a los acon tecim ien tos q u e narra. Solam ente una m ínim a parte
d e esa C rón ica ha sid o p u b lica d a en la revista E stu dios Francisca
XX LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
nos, d e B arcelona, 1 9 1 0 -1 9 1 1 (V -V I I ). N uestras citas están hechas c o n
form e co n lo aquí p u b lica d o , a n o ser q u e se haga flotar fu eron tom adas
d el original, ms.
9) Antonio de Alicante, O. F . M . C ap. Parte primera de las
Chronicas de Religiosos Capuchinos de la Provincia de la Sangre de
Christo del Rey no de Valencia recopiladas por el Rdo. Pe. F. Antonio
de Alicante Predicador de la misma Provincia y Diffinidor que fue
muchas veces. A quien para mayor gloria della con affecto de hijo las
dedica el año de 1654.— M a n u scrito (A rc h iv o P rovin cial d e C apu ch in os
d e V alencia).
S u autor asistió a la fu n d a ció n d el prim er co n v e n to de M a d rid y
v iv ió en Castilla algún, tiem p o. F u é asim ism o testigo presencial d e los
h ech os q u e narra y d e los sucesos acaecidos en aquellos p rim eros años.
P or eso su testim on io es tam bién d e m u c h o p e s o ; d e él tom am os bas
tantes noticias, aunque en algunas apreciaciones n os parece un tanto
parcial.
10) Juan d e M o n z ó n , O . F . M . C ap. Erario Divino de la Sa
grada Religid. de los Frailes [Link] Capuchinos En la Prou.a de Cas
tilla. Contiene El trabajoso digreso de sus [Link] Los sucesos dig
nos de memfi de la Probincia. Los Capítulos Provinciales celebrados
en ella. Las Vidas Exeniplares de los difuntos religiosos.— M an uscrito
(A rch iv o P rovin cial d e C a p u ch in os d e Castilla).
Este interesante m an u scrito d e grandes d im ensiones (4 0 0 por
2 8 5 m m .) tiene 5 3 5 págs., d e ellas bastantes en b la n co. Y a h em os d i
ch o qu e la tercera parte, es decir, la d e los C apítu los P rovin ciales, se
p u b licó en 1 9 0 9 . L as restantes, 3 las qu e lu e g o se añadió una quinta,
Necrología,, n o han v isto aún la luz p ú b lica , y son d eb id a s casi en su
totalidad al P . Juan de M o n z ó n , qu ien co m p u so su obra antes d e 1648 .
U na m a n o posterior añadió algunos acon tecim ien tos h a b id os desde
esa fech a hasta 1 6 5 9 .
N o hay para q u é d ecir qu e sien do el P. M o n z ó n C ronista d e C as
tilla y h a bien d o asistido 3 la fu n d a ción d e los prim eros con v en tos y
co n v iv id o co n los aquellos prim eros religiosos castellanos y c o n los
q u e llevaron a ca b o la fu n d a ción de M a d rid , su testim on io es d e gran
valor, c o m o d e testigo presencial.
11) Agustín de Granada, O . F . M . C ap. Descripción de los
Principios y progressos felizes de la Sagrada Religión de los frayles
Menores Capuchinos de N. P. S. Francisco de esta Provincia y Rey-
nos de Andalucía en que se contienen las historias de las fundacio
nes, casos particulares, Capítulos, vidas de Religiosos insignes en vir
tud y letras, y cosas memorables de ella — M a n u scrito (A r c h iv o P ro
vincial d e los C apu ch in os de A ndalucía).
INTRODUCCIÓN XXI
Este m an u scrito, d e gran interés h istórico, está in co m p le to y es
d e b id o a la plum a d el P . A gu stín d e G ranada, n o precisam ente del
qu e fu é prim er C om isario de la C ustodia d e A ndalucía, co m o m uy
acertadam ente anota el P. V alen cin a en su R eseñ a H istórica (t. I, pá
gina V i l ) , y qu e m u rió en 1 6 3 4 , sin o d e o tro qu e llevó el m ism o
n om b re y q u e fa lleció en G ranada en 1 6 5 6 .
Este C ronista trata tam bién latamente d e la fu n d a ción d e los C a p u
ch in os en M a d rid y d e los trabajos qu e costó realizar dich a fu n d a ción ,
y asim ism o d ed ica la prim era parte d e su obra a historiar las fu n da
cion es d e los con v en tos llevadas a ca b o hasta 1 6 2 5 , dán don os intere
santes porm en ores sobre to d o ello.
H em os d e hacer notar qu e entre este autor y su paisano el P. F élix
d e G ranada, arriba m e n cio n a d o en p rim er térm in o, se advierte no
sólo un gran p a recid o, sino en m uchas ocasiones com p leta igualdad
d e palabras y frases y hasta d e párrafos.
12) V iridario a u tén tico en q u e fl o r e c m siem p re vivas las m e m o
rias d e lo q u e p e r te n e c e al b u en g o b iern o d e esta P rovin cia.— M a n u s
crito (A rch iv o P rovin cia l d e los C a pu ch in os d e Castilla).
Es un abultado v olu m en d e 7 4 8 págs., y co m p re n d e p rin cipalm en
te sucesos y noticias d e régim en y g o b ie rn o interno d e la P rovin cia
d e Castilla d esd e 1 0 6 6 hasta 1 8 1 5 , tales c o m o decretos d e la D e fin i
ción . orden acion es d e la m ism a, orden acion es capitulares, recep cion es
d e órd en es sagradas, estu dios, etc.
N i q u e d ecir tiene q u e, p or tratarse de un lib ro enteram ente oficial,
cuyas n oticias d e trien io en trien io van firm adas p o r los respectivos
S ecretarios P rovin ciales, su con te n id o es d e gran interés y d e gran
valor h istórico, y p o r fortun a, después d e la desaparición d e otros
d o cu m e n to s: C rón icas, L ib r o s d e D e fu n cio n e s, etc., es h o y en día
para n osotros una d e las fuentes más im portantes.
13 ) M a t e o d e A n g u ia n o , O . F . M . C ap. S egun d a Parte d e la
C h ron ica d e los M e n o r e s C ap u ch in os d e N u e str o S erá fico Padre SoM
F ra ncisco de esta P rovin cia de la E n ca m a ción d e las dos Castillas.—
M a n u scrito (B. N ., M s. 1 8 . 1 7 8 ).
Constituía la prim era parte d e ese m an u scrito la crón ica d e la P ro
vincia d e Castilla, q u e llevaba p o r título M em o ria s H istoria les, obra
d e varios C ronistas, entre ellos d e l P. M ig u e l d e V a lla d olid , del p ro
p io P. A n gu ia n o, e t c .; esta segunda parte, aunque lleva ese título, n o
es sin o la historia de las M ision es C apuchinas en A frica v en A m érica
hasta el año 1 7 1 6 , en q u e p rob a b lem en te escrib ió el P. A n g u ia n o este
interesante y p re cio so m anuscrito. A barca, c o r con sigu ien te, n o sólo
las M ision es entre infieles encom en dadas a C astilla, sin o tam bién a las
otras P rovin cias españolas hasta el m e n cio n d o año.
XXII LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
D e él nos h em os d e valer para historiar las M isio n e s d e nuestra
P rovin cia, advirtien do q u e, en general, sus aserciones y noticias m e
recen seguro créd ito p o r haber ten id o el P . A n g u ia n o en sus m anos
la. d ocu m en ta ción y relaciones d e los resp ectivos m ision eros, c o m o él
m ism o lo afirma y rep ite en varios lugares d e la obra.
L a parte relativa a las M isio n e s d e A m é rica ha sid o p u blicada por
el P. F r o i l á n d e R i o n e g r o , O . F. M . C a p ., en el segu n d o to m o de
Relaciones de las Misiones de los PP. Capuchinos en las antiguas Pro
vincias españolas, hoy República de Venezuela ( 1 6 5 0 - 1 8 1 7 ), Sevilla,
1 9 1 8 , páginas 8 0 - 2 1 4 .
★ ★ ★
E xp u esto así nuestro p ro p ó sito y señaladas las fuentes principales
para nuestro trabajo, qu erem os hacer una ob serva ción c o m o final de
esta in trod u cció n , y es q u e h em os d e d ica d o un cap ítu lo prelim inar a
d ecir breve, casi sum ariam ente, el origen d e la O rd en C apu ch in a, una
de las tres grandes ramas d e l fro n d o so árbol fran ciscan o, y h em os
reservado el resto d e d ic h o capítulo prelim inar a historiar la venida
de los C apu ch in os a España y fu n d a ción d e las tres prim eras P ro v in
cias, co n el fin d e q u e así pu eda apreciarse m ejo r el ord en d e los a con
tecim ientos y lu e g o entrar c o n más lu z en la narración d e la fu n d a
ció n d e Castilla, cuarta P rovin cia capu china española en ord en c r o
n ológ ico.
F inalm ente, term inam os d ed ica n d o c o n el más sin cero a fecto la
presente obra a tod os los R elig iosos d e la P rovin cia , co n v e n cid o s de
qu e ellos la recibirán c o n re cíp ro co s sentim ientos.
M i m ayor satisfacción sería q u e encontrasen lo qu e en ella buscan
y preten den y tienen d erech o a esperar, y , c o m o fr u to , llegasen a c o m
penetrarse d el espíritu genuinam ente seráfico y ca p u ch in o qu e anim ó
a nuestros antepasados. Sírvales al m en os la verd ad , así co n o cid a , de
estím u lo para em ular l o q u e ellos h icie ro n y aun d e superarlos en
cien cia y virtud, en sabiduría y santidad, para gloria d e D io s , d e la
O rd en y d e la P rovin cia.
INTRODUCCIÓN XXIII
S I G L A S
P o r ser m u y frecuentes las citas d e algunos de los lib ros y d e nuestro A rch ivo
P ro vin cial^ usarem os para indicarlos las siguientes s ig la s :
ED =r Erario divino de la Sagrada religión de los Frailes Menores Capuchinos
en la Provincia de Castilla. Pane tercera en que se ponen por su orden
los Capítulos que se han celebrado en esta Provincia y los nombres de
los Padres Provinciales, Dejiniáores, Guardianes y Custodios.— S a la
m an ca, 1909.
VA = Viridario auténtico en que florecen siempre vivas las memorias de lo que
pertenece al buen gobierno de esta Provincia.— M s. (A rch ivo Provincial
de los C ap u ch in o s d e C astilla).
APC = A rc h iv o P ro vin cial d e los C ap uchinos de C astilla (M adrid ).
CAPITULO PRELIMINAR
Los C a p u c h in o s y su e s ta b le c im ie n to en E sp añ a
i. La O rd en C apuchina.— 2 . O rig en y p ro g reso s.— 3 . L o s C ap u ch i
n os se ex tien d en ju era d e Italia.— 4 . V en id a a España.— 5 . E sta-
b lécen se en B arcelona.— 6 . F u n d a ción d e las tres prim eras P ro
vin cia s: Cataluña, V alencia y A ra gón .— 7 . S ituación jurídica.
1 . L o s C a pu ch in os, al igual q u e las otras d os ramas de ia O rden
F ranciscana, O bservantes y C onven tu ales, tienen la gloria d e traer su
erigen d el m ism o S eráfico P adre S. F ra n cisco p o r línea directa, nunca
interrum pida, c o m o más d e una vez han declarad o los S u m os P on tí
fices, y últim am ente P ío X , d e fe liz record a ción .
Sin em b argo, c o m o reform a, qu e en realidad d e verdad así es, .d e
de la O rd en F ranciscana, data solam ente d el p r im ír tercio d el si
g lo X V I .
M u ch a s habían sid o las reform as qu e anteriorm ente habían surgi
d o en el seno m ism o d e la O rd en , las cuales n i siquiera m en cion a m os,
p or n o hacer a nuestro p rop ósito. P ero c o n todas ellas había term inado,
en cierto m o d o , L e ó n X c o n su Bula I te e t v o s, d e l 2 9 d e m a y o de
1 5 1 7 , d eterm in ando q u e todas se agrupasen b a jo la d ep en d en cia de
un solo M in istro G en era l y qu e llevasen el n o m b re d e Frailes M e n o
res d e San F ra n cisco d e la R eg u la r O bservan cia. A parte, sjln e m b a rg o,
quedaba igualm ente constituida otra fam ilia franciscana, qu e tendría
tam bién su M aestro G en eral, y qu e llevaría el n om b re d e Frailes M e
n ores C on ven tu a les.
2 . P ocos años después, en 1 5 2 5 , se in iciaba un n u e v o m ov im ien
to reform ista y a la vez vivificad or, qu e habría d e dar orieen a la O rden
C apuchina. Y lo com en za b a un h u m ilde h ijo d e la O bservan cia, el
V . P. M a teo d e B ascio ( 1 ).
H acia 1 5 1 0 había in gresado en la O rd en . R e c ib id o el sa cerd ocio,
( 1) Indicam os a continuación algunas d e las m uchas fuentes qu e pueden con
sultarse acerca del o rigen c historia d e los C ap u c h in o s:
E d u a e d u s A l e n c o n e n s i s , O . F . M . C a p . Tribulationes Ord. Fratrum Aíin. Ca-
puccinorum primis anms ponlijicatus Pauli I I I ( 15 3 4 - 15 4 1 ) , R o m a e, 1 9 1 4— De pri-
mordiis Ord. Fratrum Min. Capuccinorum ( 15 2 5 - 15 3 4 ) . Commentarium historicum,
R o m ae, 1 9 2 1 . — C u t h b e r t , O . F . M . C ap . I Cappuccini: un contributo alla storia
2 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
d ed ica desde 1 5 2 2 sus actividades a la p red ica ción y a la asistencia
de los contagiados d e peste en C am erin o. T r e s años más tarde, oye
una v oz qu e le invitaba a la pura y literal observancia de la R e g la S e
ráfica, y , vestido c o n to sco h á b ito d e ca p u ch o p u n tia gu d o, se retira
co n licencia d e C lem en te V I I a un lugar solitario y com ien za a o b ser
var la R egla sin glosas qu e la m itigu en , y a pred icar a los fieles la pa
labra divina.
P ron to se le juntan otros dos religiosos, tam bién de la O bservan
cia y anim ados de id én ticos deseos. S on dos herm anos, naturales de
F ossom b ron e, u no sacerdote y el o tro leg o, el P. L u d o v ic o y F r. R afael.
A q u e l m ovim ien to reform ista, enteram ente particular, p riva d o, que
n o tenía d e m o m e n to ulteriores pretensiones, p ron to fu é advertid o p or
los dem ás. L as p ersecu cion es y esfu erzos para lograr sofoca rlo, n o se
d ejaron esperar. P or lo m ism o y p o rq u e aquellos tres iniciadores fu e
ron tenidos c o m o contraventores d e la ob ed ien cia , les fu é necesario
acudir a R o m a en bu sca d e p ro te cció n y ayuda. L a hallaron, efectiv a
m ente, gracias a la duquesa d e C am erin o, Catalina C ib o , convertida
desd e entonces en d ecid id a am paradora d e la reform a. M u y pron to
ob tu vieron d el C ardenal P enitenciario, L o r e n z o P u cci, letras apostóli
cas en form a d e B reve, E x p arte vestra (1 8 d e m ayo de 1 5 2 6 ) ( 2 ), p o r las
qu e se les perm itía llevar vid a erem ítica, vestir el h ábito aidoptado y
qu e se d ecía haber sid o llevado p o r el m ism o Seráfico P adre, y o b ser
var en to d o su rig or la R egla d e él dim anada.
A pesar d e tod os los con tratiem pos y dificultades y hasta persecu
cion es, otros religiosos, sabedores de la vida qu e llevaban y anim ados
d el m ism o espíritu, se les fu e ro n agregando, hasta el p u n to d e que
se p en só en dar estabilidad a lo h e ch o y en cie rto m o d o form a ju rídica
d e qu e aún se carecía.
P or esa causa L u d o v ic o d e F osso m b ro n e , h o m b re q u e p o r nada
se intim idaba, lleva n d o p or delante la valiosa reco m e n d a ció n d e la
celia contrareforma. T r a d . it a l., p o r e ! P . A r s e n i o d e S . A g a t a F e lt r ia , O . F . M . C a p .,
Faenza, a P o b l a d u r a , O . F . M . C a p . Historia generalis Ordinis
1 9 3 0 .— M e l c h i o r
Frutrum Minorum Capuccinorum. Pars prima ( 1 5 2 5 - 1 6 1 9 ) , R o m a e , 1 9 4 7 . — I d . Pars
secunda ( 1 6 1 9 - 1 7 6 1 ) , v o !. I - I I , R o m a e , 1 9 4 8 . — Monumenta histórica Ordims Fra
irum Minorum Capuccinorum in lu c e m e d ita a P . M e l c h i o r e a P o b l a d u r a , I - V ,
A s i s i i -R o m a e , 1 9 3 7 -1 9 4 6 , y que com p ren d e lo s s ig u ie n te s v o lú m e n e s : V o i. I :
M a r iu s a M e rc a to S a racen o, O : F . M . C ap. Relationes de origine Ordinis M ino
rum Capuccinorum, 1 9 3 7 .— V o l . I I : B e r n a r d i n u s a C o l p e t r a z z o , O . F . M . C a p
Historia Ordinis Frairum Minorum Capuccinorum ( 1 5 2 5 - 1 5 9 3 ) . L i b e r p r i m u s : Prae-
cipui nascentis Ordinis eventus, 1 9 3 7 .— V o l . I I I : I d . L i b e r s e c u n d u s : Biograpkiae
selectas, 1 9 4 0 . — V o l . I V : I d . L i b e r t e r t i u s : Ratio vivendi frairum. Minisiri et vicarii
generales. Cardinales Protectores, 1 9 4 1 .— V o l . V : M a t h i a s a S a l ó , O . F . M . C a p .
Historia capuccina. Pars prima, 1 9 4 6 .
(2 ) Bullarium Ordinis Fr. Min. S. Francisci Capuccinorum , seu collectio bu-
llarum, brevium, decretorum, rescriptorum, oraculorum, etc., a P . F . M i c h a e l e a
T u g i o , l, R o m ae, 1 7 4 0 , p . 1.
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 3
m en cion ada [Link] d e C am erin o, lo g ró obten er d e C lem en te V I I la
Bula qu e em pieza R elig ion is zelu s, d el 3 d e ju lio d e 1 5 2 8 ( 3 ). F u é
ese d o cu m e n to p on tificio la con sagración oficial d e la naciente refor
m a, la base y fu n d a m en to d e lo que lu eg o sería la O rd e n d e Frailes
M en ores C apu ch in os, qu e desd e en ton ces quedaba práctica y ca n ón i
cam ente erigida.
P or dich a Bula se les perm itía llevar vida erem ítica, observar la
R egla d e San F ra n circo co n to d o rig or, vestir el h á b ito c o n el ca p u ch o
cu adrado, tener barba y adm itir n uevos aspirantes así clérigos co m o
seglares, etc. M a s p or lo qu e respecta al régim en de la nueva c o n
greg ación , nada se establecía con cretam en te. P or lo m ism o se p en só
en celebrar una junta para elegir Superiores y al p r o p io tie m p o esta
b le ce r algunas norm as d e vida a qu e d ebían sujetarse los seguidores
d e la reform a. C o n tal o b je to se e fe ctu ó en abril d e 1 5 2 9 la prim era
reu nión o capítulo en el p o b r e y estrecho co n v e n to d e A lbacin a, en
el q u e se celebraron las eleccion es dichas y se d ieron estatutos par
ticulares qu e han llegad o a hacerse fam osos c o n la d en om in a ción d e
C on stitu cion es d e A lbacina.
N o cesaron p o r eso las co n tra d iccion es, venidas p rin cipalm en te de
parte d e los S uperiores d e la O bservancia. Se o b tu v ieron en contra
varios Breves d el Papa, se em p learon asim ism o otros m e d io s ; p ero lo
q u e n o se lo g ró fu é la rev o ca ció n d e la m en cion ada Bula Religionis
zelu s, qu e sigu ió sien do siem pre el a p oy o d ecisiv o d e la nueva c o n
gregación.
A su am paro fu eron erigiéndose n u m erosos con ven tos en varias
provin cias d e Italia, y aun en la m ism a R o m a , y asim ism o se fu eron
adm itien d o m ás y más aspirantes, ven id os en su m ayor parte d e la
p ropia O b serva n cia ; hasta el p u n to d e q u e, cu a n d o en 1 5 2 8 eran so
lam ente tres o p o co s m ás, al año siguiente llegaban a 3 0 los religiosos, y
varios años despu és, en 1 5 3 6 , se con taban ya unos d o c e con v en tos con
cerca d e 5 0 0 frailes ( 4 ).
P ero adem ás, la nueva reform a n o sólo aum entaba n um érica y te
rritorialm ente, sin o qu e iba a d q u irien d o al p ro p io tiem p o interna es
tabilidad, sobre to d o cu a n d o en 1 5 3 6 se d ió nueva form a a las p rim i
tivas C on stitu cion es d e A lb a cin a , c o n lo q u e se lo g r ó m ás vigorosa y
estable m anera d e vivir y d e regirse. P or otra parte, y a m ayor a b u n -
(3) Ibid., pp. 3-4.
(4) Liber Memorialis Ord. Fratrum M in. S. Francisci Capuccinorum ( 15 2 8 -
19 2 8 ), R o m ae, 19 2 8 , Brevis conspecttts evolulionis Ordinis FF. M in. Capuccinorum
quaiuor saeculorum spatio, p. 3 3 2 .— C fr. tam bién P o b l a c u r a , Historia generalií,
o. c., P . I , pp . 46 -47. P ru eb a evidente d e la vitalidad d e la refo rm a es qu e qu in ce años
después, en 15 5 0 , contaba ya con qu ince provincias, un total d e 10 5 conventos y
2.50 0 religiosos.
4 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
dam iento, el Papa, c o n su B reve E x p o n i n ob is (2 5 d e agosto d e 1 5 3 6 ),
venía a confirm ar d e n u ev o la reform a d e lo s C a pu ch in os ( 5 ).
A pesar d e tod os los esfu erzos realizados para extin gu ir la re fo r
ma p rim ero y lu eg o para im p edir su p rop a g a ción e in crem en to, es un
h ech o innegable qu e, a los p o co s años d e ser co n o cid a en Italia, llevó
en pos d e sí gran n ú m ero d e adeptos n o só lo entre los seglares sin o
aun entre los m ism os religiosos.
Y las m ism as causas q u e en ello in flu yeron p od erosa y d ic a z m e n
te hubieran ten id o c o m o con secu en cia la expan sión y p rop a g a ción a
ctras naciones, si n o se h ubiera interpuesto el B reve d e Paulo III,
D n d u m siquidem, d el 5 d e en ero de 1 5 3 7 , p o r el q u e se p roh ib ía ter
m inantem ente y" b a jo pena d e e x co m u n ió n q u e los C a p u ch in os pasa
sen los A lp es, es decir, se propagasen fuera d e Italia ( 6 ).
Q uizás el Papa ce d ió en parte a extrañas presiones e in flu en cia s;
al m en os d ió así alguna satisfacción a los O bservantes. D e tod os m o
dos n o p u ede negarse q u e co n d ich o B reve se am enazaba grandem ente
v aun se pon ía en grave p elig ro la existencia d e la nueva reform a, al
n o perm itírsele fundar con ven tos fuera d e Italia y con sigu ien tem ente
lim itando su expansión.
3. A pesar d e eso v in o la realidad y vin ieron sob re to d o los h e
ch os y las circunstancias a im p onerse lógicam en te, in clu so con tra el
m en cion a d o d ecreto p on tificio. C on sig n em os para p rob a rlo algunos h e
ch os, precisam ente con cern ien tes a nuestra patria. N o s referim os a lo
qu e su ced ió co n los llam ados D esca lzos, p or otro n o m b re A lcantarinos,
en 1 5 6 7 .
N a cieron éstos en España del seno m ism o d e la O bservan cia, p e
ro lu eg o pasaron a d ep en d er d e los C onven tu ales c o n el fin d e tener
m ás libertad para llevar a ca b o su reform a. Julio II I les c o n c e d ió en
1 5 5 2 q u e p u diesen llevar el h ábito ca p u ch in o, cu y o n o m b re les da tam
b ién oficialm ente P ío I V en. 1 5 6 5 en la B ula p o r la qu e precisam ente
los agregaba a la O bservan cia ( 7 ). C o m o lu eg o verem os, cu a n d o los
C a pu ch in os fu n d aron con v e n to en Salam anca, eran allí efectivam ente
co n o cid o s los A lcantarinos aún c o n el n om b re d e C a p u ch in os, qu e lue
g o tu vieron qu e m udar al llevarse a ca b o nuestra fu n d a ció n ( 8 ).
D ic h o s D esca lzos o A lcantarinos españoles p id ieron su fu sión con
los C apu ch in os al celebrarse el C a pítu lo G en era l d e nuestra O rd e n el
15 d e m ayo d el cita d o año 1 5 6 7 ; p ero, c o m o se les con testó q u e « n o
(5) Bullarium, I, p. 17 .
(6) Ibid., p. 23.
(7) C uthber Tj o. c ., p p . ' 18 2 y 2 18 .
(8 ) F É L ix d e G ran ad a, O . F . M . C ap. Anales de los Frailes Menores Capuchi
nos de Castilla, Salam anca, 1 9 1 0 , p . 3 7 .
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 5
se p od ía llevar a ca b o sin licen cia d el Papa y d el R e y C a tó lico , nada
se h iz o » ( 9 ).
A ú n m ás, ya en 7 d e n o v ie m b re d e 1 5 5 0 Julio I I I , p o r su B reve
B cm P ástoris, ren ovaba la m en cion ada p ro h ib ició n d e qu e los C a pu
ch in os p u diesen fu n dar fuera d e Italia, y precisam ente la ejecu ción
d e d ich o B reve se en com en d a b a a los o b isp o s d e Santiago d e C o m p o s -
tela y d e Jaén, lo cual p ru e b a .q u e , lo m ism o en G alicia qu e en A n
dalucía, ya existía p o r esas fechas el deseo y hasta el p ro y e cto d e im ir
se a los C a p u ch in o s; eso h ubiera sid o prácticam ente lo m ism o que
adm itir en España la nueva reform a capu china ( 1 0 ).
S in em bargo, sabem os qu e algunos d e d ich os D esca lzos españoles,
más an im osos y más d e cid id o s, se d irigieron a Italia para allí unirse
a los C a pu ch in os, c o m o efectivam en te lo h icieron el P. A n g e l d e M a s,
el P. A lfo n s o L o b o y otros.
E s m ás, n o obstante esas p roh ib icion es, p on tificia y regia, sabem os
q u e p o c o después, p rob a b lem en te en 1 5 7 0 ( 11 ), el P. F ra n cisco A lar-
c ó n d e T ord esilla s, herm an o d el P . A rcá n gel, el fu n d a d or d e los C a
p u ch in os en España, «r e c ib ió en ca rgo y m andato d e los Superiores
m ayores para q u e sin tardanza pasase a España y más p ropiam en te a
Cataluña, para establecer allí el Instituto d e los C a pu ch in os, fu n d a n d o
n u evo co n v e n to en Santa C ru z [¿ d e M ú d e la ? ], c o m o fe u d o de su fa
m ilia» ( 1 2 ).
P ero el m en cion a d o P. A la rcó n , apenas em b a rca d o para dar cim a
a la em presa en com en d a da d e pasar a E spaña, ca y ó e n ferm o, vién dose
o b lig a d o a volverse a N á p oles, d o n d e fa lleció en 1 5 7 1 ( 13 ).
H ech os p a recidos tenían lugar en F rancia d o n d e , aun contra la
(9) Collectio authentica ordinalionum et decisionum Capituiorum Generalium.
Capitulum X III (15 6 7 ), en Analecta Ord. FF. Min. Cppuceinorum, V (18 89 ), pp. 79-
80. N o sabem os a qué pueda referirse lo de la prohibición regia. E s v erd ad que
C arlo s V escribió u na carta a Paulo I I I (4 d e diciem bre d e 15 3 5 ) en la que le decía
que, sabedor d e qu e «se ha com enzado a institu ir nuevam ente una cierta secta que
se llam a d e los C ap uch in o s», le pide «no perm ita ni dé lu gar que se proceda ad e
lante en esto y especialm ente no consienta que en n in gun a m anera se introduzca
en Esp añ a» . P e ro tam bién sabem os qu e lu ego «enterado de la verd ad , los había
recom endado al Pon tífice». C fr. Analecta, X X I X ( 19 1 3 ) , p. 3 1 2 , y T a c c h i V e n t u -
Ri, S . J., Vittoria Colorína e la Rijorma Cappuccina, en Colleclanea Franciscana, I
( I 93 i) , PP- 33- 40 .
( 10) POBLADURA, O. C., p. 83.
(11) B a s iliu s C ap . De qiiadam «peregrina» narratione circa
A R u b í, O . F .
M .
criginem et fundationem Provinciae Capuccinorum Catalauniae ( 15 7 6 - 15 7 8 ) , en Col-
lectanea Franciscana, I X (19 39 ), pp. 36 4-5. C a si lo m ism o qu e dijo en dicho artículo
el P . R u b í, expuso en el qu e escribió con el título Establecimiento de los Capuchinos
en España y primera jundación en Barcelona, en la revista Uisparúa, V (19 4 5 ),
núm . X V I I I , pp. 1-3 7 .
( 12) Crónica napolitana, ossia Memorie storiche cronologiche attenti a’ FF. Min.
Cappuccini della provincia di Napoli, M s. citado por el P . R u b í , art. c., p. 36 5,
nota 1.
( 13 ) Ihid.
6 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
p ro h ib ició n del Papa, trataron d e establecerse los C a pu ch in os en la
m ism a capital en 1 5 7 2 -1 5 7 3 ( 1 4 ).
P or eso precisam ente, p o rq u e la realidad se im p on ía y p o rq u e eran
m uchas ¡as instancias y solicitudes qu e se h icieron , así al C apítu lo
G en eral c o m o al Papa, para q u e los C a pu ch in os se estableciesen en
Irlanda, España y F rancia, G r e g o r io X I I I se v ió en cierto m o d o en
la p recisión d e derogar form alm en te el B reve de P aulo II I, y , co n el
q u e e x p id ió el 6 de m a y o d e 1 5 7 4 , E x n osíri pastoreáis o jficii, p erm i
tía a los C apu ch in os «pasar librem en te a cu alqu ier parte d el m u n d o
y fundar allí casas y p rov in cia s» (d o m o s, loca, C ustodias e t P rov in
cias) ( 15 ).
T a i d ecisión tu v o y ha ten id o en la O rd en , c o m o fá cilm en te p u ed e
conjeturarse, una im portancia capital y d ecisiva en su expan sión y en
su desarrollo e in crem en to. A partir d e esa fech a y en el co rto espacio
d e m e d io siglo lograrán los C a pu ch in os establecerse en gran parte del
m u n d o civ iliza d o y asim ism o irán a otras tierras inexploradas e ig n o
tas para llevar a sus habitantes las lu ces d e la fe y d e la civilización .
L a prim era en recibirlos y p rop orcion arles con v en tos fu é F ra n cia ;
a ella sigu ió co n n o m en os entusiasm o y calor E spaña, c o m o vam os a
ver.
4. R esp e c to d e los intentos d e fu n d a ció n d e los C a pu ch in os en
nuestra patria tenem os un testim on io excelen te y fid e d ig n o d e fines
d e 1 5 7 6 o com ie n zo s d el 7 7 en el P. V ica rio G en era l d e la O rd e n ,
Jerón im o de M on te fio re , q u ien así contestaba p o r segunda v e z a los
C on celleres d e B arcelona qu e instaban p o r q u e vin iesen a fu n dar en
la capital d e Cataluña, d icién d oles entre otras cosas qu e «sabía que
la voluntad de ios Padres d e la R e lig ió n había sid o la d e pasar m u ch os
años hacía a España, p e ro q u e p o r las m uchas con tra d iccion es que
habían ten id o p or parte d e algunos ém u los, n o habían log ra d o obtener
íal fa v o r» ( 16 ).
N o fu eron , pues, solam ente los reyes los q u e im p id ie ro n entonces
la entrada d e los C a pu ch in os en nuestra patria. A pesar d e to d o sabe
m os qu e ya en 1 5 7 5 vin ieron a ella y asim ism o llegaron a pisar tierras
castellanas, traídos p o r el prim er M a rq u és de Santa C ruz.
D o n A lv a ro d e Bazán estaba em parentado c o n la fam ilia d e los
A larcón . E n la batalla d e L ep a n to, d o n d e aquél tanto se distin guió,
m an dan do las naves de la retaguardia, p u d o co m p r o b r p o r sí m ism o
el c e lo d e los C a p u ch in os, designados oficialm ente p o r P ío V capella-
(14 ) O jT H B E R T , O. C ., pp . 2 2 1- 2 2 . — POBLADURA, O. C ., p. 85.
( 15 ) Bullarium, I , pp. 2 2 y 34, y V , pp. 1 - 2 . — C fr. asim ism o Analcota, V (18 S9),
pp. 8 1-8 2 , donde se exponen las causas d e esta concesión.
( 16 ) R u f i n o d a S i e n a , O . F . M . C ap . I FF. Minori Ccppuccini nel primo sé
calo del!’origine, M s. ed. por el P . S ix to de P isa, O . F . M . C ap ., en L'Italia Fran-
ciscma, V I ( 19 3 1 ) , citado por el P . R u b í , art. c., p. 376.
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 7
4T
nes d e la flota papal en aquella gloriosa jornada. P recisam ente u n o de
ellos era el P. Juan A la rcón d e T ord esilla s, a qu ien una relación
llama «h o m b re d e m u y ejem plar vida y d e valeroso co r a z ó n », qu e n o
sólo se co n ten tó c o n animar a los soldados, llevando el C ru cifijo p en
diente d e una alabarda, sin o q u e, al em bestir la galera en qu e iba, a
la contraria, fu é el p rim ero q u e saltó a ella ( 1 7 ).
F u é óin d u da entonces cu a n d o el M a rq u és d e Santa C ru z sintió
deseos d e tener en sus estados y posesion es a los C a p u ch in o s; los p i
d ió encarecidam ente al P. V ica rio G en era l y c o n toda seguridad que,
en una d e aquellas sus venidas a España, co n sig o los trajo para que
llevasen a ca b o su p ro y e cto d e fu n d a ción . D e b ió su ceder esto en 1 5 7 5 ,
a más tardar.
D e s d e lu eg o sabem os q u e p o r esas fechas v in ieron p o r lo m enos
d os religiosos, y p or cierto e sp a ñ oles; p e r o F elipe II se n e g ó a adm i
tirlos. A sí lo con sign a el P. A n g e l d e M a s, u n o d e los D esca lzos espa
ñ oles, qu e pasó a Italia para abrazar la reform a capuchina. E scrib ien d o
desd e G é n o v a a 2 4 d e agosto d e 1 5 7 6 , d ice q u e la n oticia d e qu e los
C on celleres d e B arcelona habían escrito al P. G en era l sobre la fu n
d a ción d e un con v e n to en B arcelona, la había sabido tam bién p or dos
Padres españoles qu e «v in g u eren després co n les galeres d e Spayna,
y m e digu eren lo m ateix, y un dells escrigué al pare n ostro G eneral
d e dit n e g o c i» . A ñ a d ie n d o qu e d ifícilm en te se con se g u iría : « L a causa
es ésta: p erq u é lo any pasat lo M a rq u és d e santa C ru z, capitá general
de les galeres de N a p o ls, y altres senyors de Castella pregaren al pare
n ostro G en era l quels donas frates capu chins p erq u é eils v o lie n fe r alcuns
m onastirs en ses terres p rop ies, y lo R n t. Pare G en era l enviá aquelis
dos pares espagnols juntam ent ab lo M a rq u és q u e anava á Spagna, y
essentse los dos pares presentáis al rey, ell les resp on gu é q u e ell amaba
ia nostra religió, más qu e n o con ven ía qu e nosaltres pren guesen m o
nastirs en Spayna essenthi los d esca lsos, tots d e u n m ateix habit y
p rofessió, m as solam ent diferents en los prelats» ( 1 8 ).
( 17 ) T c d o s los escritores, al referir la v id a d el P . Ju a n A larcó n , reproducen
cuanto dice el P . M ig u e l de V allad o lid , en sus tantas veces citada Crónica m an u s
crita, ff. 7 1 ss. A s í ío hace F . C a l a s a n z d e L l e v a n e r a s (C ard . V iv e s y T u tó ) en
Biografíe hispano-capuchina, B arcelo n a, 1 8 9 1 , p. 1 7 1 ss., y el P . F é lix d e P re
m ié, O . F . M . C ap . en su Libro de las cosas memorables de los PP. Capuchinos de
la Madre de Dios de Cataluña, y particularmente de este nuestro convenio de Arenys
de Mar, M s. del A rch iv o P ro vin cial de los C ap uch in o s de C atalu ñ a, pp. 1 1 1 - 1 1 8 ,
com o asim ism o lo reprod u ce luego en la historia d e los otros conventos de la m en
cionada P ro vin cia C apuchina.
E s e hecho sucedido en L e p a n te , referid o tam bién po r el P . V allad o lid , lo toma
a su vez fielm ente d e la o b ra de J e r ó n i m o d e T o r r e s y A g u i l e r a , Chronica, y Re
copilación de varios succesos de guerra que ha acontecido en Italia y partes de
Leuante y Berbería desde que el tinco Salim rompió con Venecianos y fue sobre
la Isla de Chipre año de M .D .LX X..., Z arago za, M . D . L X X I X , cap: 16 , fo l. 7 5 ss.
(18 ) A m b r o s i o d e S a l d e s , O F . M . C a p ., Establecimiento de los Capuchinos
8 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
C o m o esa carta está escrita en 1 5 7 6 , n o ca b e la m en or duda de
q u e ei año anterior ya habían v en id o a España dos C a pu ch in os p or lo
m en os y co n in ten to d e fu n d a r ; y aun n o faltan cronistas q u e afirm en
q u e in clu so llegaron a pisar tierras castellanas: «E sta fu n d a ción , pues,
d e Castilla— escrib e u n o d e ellos— estuvo siem pre m u y caída en los
ánim os d e los qu e la p od ía n intentar, p or h aber sid o ech ados los frailes
d e u n con v en tico desierto q u e habían tom a d o en ei lugar d e l V is o en
una erm ita d e San A n d rés, h abién d olos traído de N á p oles el M a rq u és
de Santa C ru z el año d e 1 5 7 5 » ( 1 9 ).
T a m p o c o esta v ez tu vo e fe cto la fu n d a ción d e los C a p u ch in os eri
España, d e b id o prin cipalm en te a la o p o s ició n d e F elip e I I ; esa m ism a
op o sició n hará tam bién qu e años más tarde sean ech a d os d e los reinos
d e Castilla. Y es qu e justam ente llegaban a España en un m om en to
m u y p o c o p ro p icio , en qu e F elip e II p om a tod os sus con atos en llevar
a ca b o la reform a d e las O rden es religiosas y n o estaba p o r eso m ism o
dispu esto a adm itir otras nuevas. C o m o d e él se ha escrito «m ás que
p or la creación d e nuevas O rd en es, estaba p o r su re d u cció n a las
antiguas, y solía d ecir q u e, según iban m u ltip licán d ose, era d e tem er
qu e abundaran más en el m u n d o les institutos qu e la p ied ad re lig io
sa» ( 2 0 ).
Sin em bargo, tam bién la realidad logrará im p on erse, y la vida
sencilla y ejem plar, al par q u e austera, d espren dida d e las cosas y
penitente d e los C a pu ch in os, influirá m u y poderosam en te en su venida
a España y en su p rop a g a ción p or el suelo patrio, c o m o igualm ente
había su ced id o en Italia.
5. E fectiva m en te: la fam a de esos ejem plos d e austeridad y p e
nitencia llegó tam bién a España y , al igual q u e a otros corazon es, m o v ió
asim ism o el d e un tal M o s é n Q u e ro l, fa rm a céu tico d e B arcelona, quien
n o con ten to co n sus gestiones personales para hacer ven ir a los C a
p u ch in os a la C iu d a d C on d a l, se valió a su v ez d e los qu e form aban
el C o n sejo d e la ciudad.
H e aquí có m o n os lo refiere el P. M ig u e l d e V ailad olid , el más
antiguo cronista e historiador d e la O rd en C apu ch in a en E spañ a: «U n
d istin gu id o farm acéutico d e B arcelona, q u e se llam a M o s é n Q u erol,
m o v id o d e la n oticia q u e le d ieron algunas personas q u e habían estado
en Italia, de la vida ejem plar d e nuestros frailes, solicitó a los del
en España y fundación de sus conventos en Cataluña, en Estudios Franciscanos, I I
(19 0 8 ), pp. 9 1-9 2 .
(1 9 ) F é lix de G ran ad a, o. c ., p. 8. Lo m i s m o d ic e e l P. Juan d e M on
zón, O . M . C a p ., Erario Divino, M s . c ., f . 4V .
F.
C reem o s, sin em bargo, qu e estos dos cronistas juntan dos sucesos d istin to s: la
venida prim era d e los C ap uch in o s a E sp añ a, en 15 7 5 , y la exp u lsió n de la erm ita
de S a n A n d rés d e E l V iso , qu e tuvo lu gar hacia fines d e 15 7 9 .
(20) M o d e s t o L a f u e n t e , Historia General de España, B arcelo n a, 18 8 8 , t. X I ,
P- 3-
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 9
sería bien enviarles a llamar o darles licen cia para q u e viniesen a fundar
en su ciu d ad , y , c o m o se determ inase en C o n se jo q u e sería b ie n viniesen
y qu e les darían una casa d e d e v o ció n qu e está fuera de la ciu d a d y
las dem ás ayudas necesarias para la fu n d a ción , el so b re d ich o Q u erol
en vió a Italia diversas cartas c o n el aviso y determ in ación d e l C o n s e jo ;
mas c o m o estos avisos n o llegasen o p o r ser d e personas particulares
n o se m ov iesen p or ellas los frailes a venir, p ro cu ró el so b red ich o Q u erol
C o n se jo d e la sobredich a ciu d ad para q u e propu siesen en C o n se jo si
escribiese el C on se jo d e la ciu d a d a nuestro M . R d o . Padre G en eral,
p id ién d ole se sirviese de enviar frailes para esta ¡fu n d ación » ( 2 1 ).
E fectiva m en te : los C on celleres, d espu és de tom ar ese acu erdo en
el C on sejo d el 2 d e ju n io d e 1 5 7 6 , escribieron cu atro días más tarde
al P . G en eral, ofre cié n d o le sus servicios en ese sen tido y hasta la casa
e iglesia d e Santa M a d ron a . E l P. G en era l contestaba el 11 d e o ctu b re
d el m ism o año a Q u erol y a los C on celleres, a gradecien do la buena
voluntad y qu e, si llegaba el caso, aceptaría la casa e iglesia qu e le
ofrecían ( 2 2 ).
M as los C on celleres n o se d ieron p o r satisfechos c o n tal respu esta;
escribieron d e n u ev o al P.. G en era l, h acién d ole las m ism as dem andas
e id én ticos ofrecim ien tos. P ero sólo o b tu v ieron p o r con testación que
una cu estión d e tanta m onta n o quería resolverla p or sí m ism o, sino
q u e esp'eraría a p rop on erla al p ró x im o C a pítu lo G en eral qu e se cele
braría en 1 5 7 8 .
In sistieron d e n u e v o los C on celleres y , p o r fin, logra ron qu e el
P . G en era l se aviniese a sus deseos. N o m b r ó al defecto p or C om isario
para España al P. A rcá n g el A la rcó n d e T ord esilla s, q u e será el fu n d a
d o r d e los C apu ch in os en nuestra Patria, c o m o seguidam ente verem os.
E l P. A rcá n g e l A la rcó n d e T ord estilas era español y natural de
T ord esilla s (V alladolid ). P roced ía d e la fam ilia d e los A la rcón y de
los M e n d o z a y estaba em parentado co n la d e l M a rq u és d e Santa C ruz.
H abía id o a Italia c o n sus padres, y allí to m ó el h á b ito ca p u ch in o en
ia p r o v in c ia .d e M ilá n , qu e lu eg o d e jó para pasarse a la d e N ápoles,
en la qu e vivían d os herm anos suyos, tam bién ca p u ch in os, los Padres
F ra n cisco y Juan, aquél fa lle cid o en 1 5 7 1 y éste co fu n d a d o r suyo de
las p rovin cias españolas ( 2 3 ).
( 2 1) V a l l a d o l i d , o . c ., en Estudios Franciscanos, V ( 19 10 ) , p. 4 7 1.
(22) V é ase el texto original del acuerdo y asim ism o las m encionadas cartas en
Estudios Franciscanos, I I (19 0 8 ), pp. 8 8 -9 1. P a ra m ás abundante b ib liografía, véase
el artículo de! P . R u b í, ya citado.
(23) H a y varios historiadores que han hecho al P . A rcán gel natu ral de T a r r a
gona, siendo sobradam ente com probado qu e n a d ó en T o rd esillas (V alladolid).
P a ra la vid a del P . A larcó n véase Biografía hispano-capuchina, o. c., pp. 1 0 1 - 1 1 2 ; V a
l l a d o l i d , Crónica m s., f. 4 s s .; A n d r é s d e P a l a z u e l o , O . F . M . C a p ., Vitalidad Seráfi
ca. Los Franciscanos Capuchinos en Castilla, P rim era serie, M ad rid , 1 9 3 1 , pp. 4 8 -6 5 ;
e tcé te ra; Crónicas Capuchinas, Parte prim era, pp. 2 3 7 -3 9 , y Parte tercera, p. 2 8 1.
10 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
ju stam en te en ese m om en to h istórico se hallaba el P. A rcá n g el, al
igu al qu e el P. Juan, sum am ente o cu p a d o, ya desd e 1 5 7 4 , en levantar
el con v en to ca p u ch in o de N á p oles, llam ado d e la C o n ce p c ió n , cu a n d o
fu é design ad o C om isa rio p or el P. G en era l, a fines d e 1 5 7 6 o , más
probab lem en te, a com ien zos d el siguiente año.
P ron to se p u so a buscar com p a ñ eros qu e quisiesen seguirle en su
em presa y p ron to tam bién los en con tró. F u e ro n éstos los PP. M a te o
d e G u a d ix y Serafín d e N á p oles, F r. R afael d e N á p oles, C orista, y los
H erm anos L e g o s F r. P a cífico d e G é n o v a y F r. Q u eru b ín d e N á p o
les ( 2 4 ).
P or una coin cid en cia provid en cial, en aquel en ton ces, fe b re ro de
1 5 7 7 , el M a rq u és d e Santa C ru z era llam ado a España ( 2 5 ). N inguna
ocasión más p rop icia para p ed ir al d e Bazán se dignase llevarlos en
sus naves. P ero la estancia d e D . A lv a ro se p r o lo n g ó todavía en Italia
m ás d e un año. C asi otro tanto se d e m o ró , a su v e z , la ven ida d e los
C apu ch in os. P or fin lograron em barcarse en los p rim eros días de 1 5 7 8 ,
p e ro n o en las naves d e l M a rq u és, sin o en las d e l D u q u e d e Sessa,
q u e desd e P uerto H ércu les se dirigieron a España en ese tiem po,
saliendo el 3 d e fe b r e ro d el m e n cio n a d o año ( 2 6 ).
L leg a ron a Palam ós p o c o antes d e R esu rrección . L o s C apu ch in os
se adelantaron a la escuadra y entraron en B arcelona el día d e Pascua,
q u e aquel año ca yó el 3 0 d e m a r z o ; el 17 d e abril entraba en el pu erto
de la C iu d ad C on d a l el d e Sessa c o n todas sus naves ( 2 7 ).
L a prim era visita d e los C a pu ch in os fu é para el Sr. O b is p o d e la
ciu d a d ; después se d irig ieron en com p a ñ ía d e u no d e los C on celleres ai
co n v e n to de los O bservantes, llam ado d e Jesús, d o n d e fu e ro n am able
m en te recib id o s y h osp ed ados. P ero p ron to ca m b ia ron las c o s a s; a la
am abilidad su ced ió la in d iferencia y lu eg o el desp recio.
S abed or el Sr. O b isp o de lo qu e ocurría, les o fr e c ió para habitación,
aunque tem poralm ente, la casa rectoral con tigu a a la iglesia d e San
G ervasio, distante d e B arcelona unas dos leguas. A llí v ivieron algunos
E s autor el P . A rcán ge l de u n herm osísim o y clásico libro de poesías devotas,
titulado Vergel de plantas divinas en varios metros espirituales, B arcelo n a, 159 4 ,
cu ya descripción detallada puede v erse en Estudios Franciscanos, X X V I I I , pp. 276-88.
D . M ig u e l M ir en su obra Al pie del Altar, D evocion ario clásico-poético, M ad rid ,
19 0 2 , ha recogido m uchas de esas poesías.
(24) E x iste a'gu n a varied ad o divergencia respecto a los nom bres y condición
de los qu e fueron por com pañeros d el P . A rc á n g e l; pero creem os pu ed e sostenerse
en firm e lo que aquí decim os.
(25) R u b í , art. c., p. 380, nota 4.
(26) Ibid., p. 526, nota 5.
(27) V a l l a d o l i d , o. c., en Estudios Franciscanos, V ( 19 10 ) , pp . 4 7 2 -3 . A u n q u e
en ¡as palabras del P . V allad o lid parece ad vertirse alguna contradicción, es m ás
bien aparente, com o lo hace notar el P . R u b í, art. c., p. 5 22 . L o que parece que
intentaba pro b ar sobre todo el P . V allad o lid era que los C ap uchino s h abían ven i
do en 157 8 .
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA II
m e se s; p ero les fu é fo r z o s o dejarla p o rq u e el re cto r d e la m en cion ada
iglesia llevaba m u y a m al la estancia d e lo s religiosos.
P or fin, un r ic o señor d e B arcelona, p o r n om b re Juan T e rre r, les
o fre ció en Sarriá una capilla c o n su casa adjunta, levantadas en el
lugar d o n d e , según la tradición , había v iv id o Santa Eulalia c o n sus pa
dres. C o n in d ecib le g o z o re cib ie ro n los C a pu ch in os el ofrecim ien to y
allá se trasladaron. F u é esa m orada perm anente el prim er con ven to
q u e, c o m o tal, tu vieron en España los C a p u ch in os, y allí vivían ya por
lo m en os el 2 0 d e agosto d e 1 5 7 8 .
A l co n v e n to d e Santa E ulalia d e Sarriá se siguieron p ron to otros,
tales c o m o el d e M on teca lv a rio, sito extram uros d e la ciu d ad , p ero
m u y cercan o, cuya prim era piedra se p u so el 14 d e d icie m b re d e 1 5 7 8 ;
el d e V alls, tam bién fu n d a d o a fines d el cita d o año o p rin cip ios del
siguiente i el de San B oy, en 1 5 8 0 , y así otros, c o n una rapidez tan
asom brosa, que, al d ecir d el P. V alla a olid , « e n los on ce p rim eros años
llegaron a 18 co n v e n to s» ( 2 8 ).
6. C o n ese paso la O rd en C apu ch in a había lograd o establecerse
en España y fundar la prim era P rovin cia, llam ada d e la M a d re d e D io s
d e Cataluña.
A ésta seguirán otras d os, la d e V alen cia y A ra g ó n , tam bién co n
m aravillosa rap id ez. P ero, si b ie n es cierto qu e al m ism o tie m p o que
en Cataluña, se in ten tó la entrada en tierras d e Castilla, sus puertas
p or desgracia seguirán cerradas a tales pretensiones. Y lo p eor d e to d o
fu é qu e m u y p ron to su rgieron dificultades y con tra d iccion es qu e im
p id ieron p rim ero y am inoraron después el au m en to d e con v en tos y
d e Provincias.
«M a s c o m o el d em on io— d ice el P. V alladolid— viese p or co n je tu
ras lo q u e aventuraba a p erd er c o n la dilatación d e la P rovin cia [C ata
lu ñ a], to m ó p o r m e d io la p ru d en cia hum ana d e algunos religiosos d e
otra C on g reg a ció n para im p ed ir la sob red ich a dilatación, y p or m e d io
d e las personas qu e con v in ieron en este pensam iento y d e las persua
siones fraudulentas q u e forja ron , m o v ie ro n el án im o d e l C a tó lico F e
lip e I I a m andar a los Presidentes y P relados d e este P rin cip a d o de
Cataluña qu e n o consin tiesen tom ar a nuestros religiosos más de d o c e
con v en tos en este rein o, y c o n esta P rovisión R ea l y c o n las sinrazones
q u e añadían, an d uvieron m o v ie n d o ios ánim os d e la gen te p rin cip al y
ordinaria a persuadirse qu e nuestro Instituto es inútil y las fu n d a cio
nes d e nuestros con v en tos perniciosas y supérfiuas, y , en ten ien d o n o
ticia d e alguna fu n d a ción qu e querían hacer los nuestros, presentaban
co n asistencia d e n otario su P rov isión y procu raban p o r éste y otros
m ed ios im pedirla, y la m ism a diligen cia h icieron para im p ed ir la fu n
d a ción d e V alencia y A ra gón , p o rq u e h u b ieron cartas d e la M ajestad
(28) Jbid., p. 1 7 2 .— Analecta O. F. A i. Cap., V I I ( 18 9 1) , p. 3 5 1 .
12 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
d el m ism o rey F elipe I I para los Presidentes d e aquellos rein os p or
las cuales les m andaba qu e d e ninguna suerte consintieran fu n dar en
sus g ob iern os a nuestros religiosos, y, aunque los señores D ip u ta d os
de Cataluña suplicaron a S. M . revocase aquel m andato qu e había dado
para Cataluña, c o m o consta p o r la cop ia d e una carta q u e escribieron ,
la cual está en el A rc h iv o d e nuestro c o n v e n to d e M on teca lv a rio de
B arcelona, n o fu é bastante este fa vor para qu e el re y hiciese lo que
le suplicaban, n i los contrarios dejaron d e m olesta m os, p or lo cual
estu vo parada la fu n d a ción d e esta P rovin cia p o r algún tiem p os con
solos d o ce co n v e n to s» ( 2 9 ).
E n esas palabras están suficientem ente explicadas las dificultades
y co n tra d iccion es qu e su rgieron al intentar las diversas fu n d acion es
llevadas a ca b o p or los C apu ch in os en Cataluña, las qu e lu ego se re p i
tieron en V alencia y A ra gón ( 3 0 ).
N o nos alargarem os m u ch o en lo referen te a la fu n d a ción d e estas
d os últim as P ro v in cia s; es un asunto q u e n o nos toca d e llen o y sola
m en te lo h acem os en cuanto q u e fu eron paso para la entrada de los
C apu ch in os en Castilla.
L a fu n d ación d e V alencia co m e n z ó a tratarse ya hacia 1 5 8 7 o 1 5 8 8 ,
en un C apítu lo, ce leb ra d o prob a b lem en te en u n o d e esos años, en
e) qu e el P. Juan A la rcón fu é eleg id o P rovin cial ( 3 1 ) ; p ero su p ro
puesta fu é rechazada p o r m ayoría d e v otos ( 3 2 ).
Pasaron varios años y nada se p u d o hacer en ord en a la m e n c io
nada fu n d ación . P e ro los esfu erzos aunados d el P. Juan A la rcó n y
del Beato Juan d e R ib era , Patriarca d e A n tioq u ía , A r z o b is p o y V irrey
de V alen cia, lograrán echar p o r tierra aun ios m ayores obstácu los. A
eilos se d e b e sin duda alguna la fu n d a ción d e V alencia.
A sí escribe efectivam en te el P. M ig u e l d e V a lla d o lid : « Y n o o b s
tante q u e h abien d o p rop u esto en un C a pítu lo P rovin cia l si sería bien
fu n dar en el rein o d e V alen cia y resu elto qu e n o p o r la m ayor parte
d e ios votos, el P. Juan su po hallar m o d o c o n su p ru d en cia para q u e
(29) Ibid., V I ( 1 9 1 1 ) , 9 9 - 1 1 0 . V éase tam bién allí la v aliosa docum entación que
corrobora este aserto del prim ero d e cronistas capuchinos españoles.
(30) C£r. lo qu e el m ism o P . V alladolid d ice respecto d e la d e V alen cia al
narrarnos la vid a del P . Ju a n A larcó n en su Crónica m s., f. 6 $ r .: « E l P . ju a n de
A larcó n trató d e la fu n dación del reino d e V alen cia en la cual había la m ism a
contradicción qu e en C atalu ñ a por parte d e los O bservantes, p o rqu e aún no tenían
p ro visió n del re y para pro h ibir la fu n dació n en aquel reino, y no obstante que m e
dijo el C o n d e d e A y to n a , padre d e este M arq u és qu e ho y v iv e, siendo v irrey de
V alen cia, que le escribió el R e y F e lip e I I lo m ism o q u e a l v irre y d e C atalu ñ a y
que, respondiéndole en fa vo r nuestro, to m ó a replicar que hiciese lo q u e le había
m andado.»
( 3 1) C fr. Biografía hispano-capuchina, o. c., p. 590, « M in istro s provinciales
d e Cataluña».
(3 2 ) V a l l a d o l i d , Crónica m s., f . 6 s r .
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 13
el Patriarca A rz o b is p o d e V alen cia, D . Juan d e R ib e ra , tom ase a su
ca rg o el n egociar la fu n d a ción y ayudar a ella c o n su hacienda, c o m o
después ayudó y a cabó c o n los religiosos d e nuestra P rov in cia [Cata
luña] q u e consin tiesen en ello y al fin se e fe ctu ó sien d o C om isa rio d e
esta P rovin cia el P. Juan (había m u erto el P . F ra n cisco d e F igueras
en R om a sien d o P rovin cia l), y el d u q u e d e L erm a virrey d e V alen cia,
el cual ayudó c o n una santa disim u lación a nuestra fu n d a ción d e V a
len cia » ( 3 3 ).
Q uizás esa propuesta d el P . Juan A la rcón d e fundar en V alencia
fu ese h echa a instancias d e l p r o p io Juan d e R ib era . Estaba éste d e sd e
lu eg o sobradam ente in form a d o d e la vida d e los C a pu ch in os p or el
B to. P ed ro N icolá s F a ctor, q u ien se había pasado d e los R e co le to s a
los C apu ch in os, y c o n ellos estu vo desde 1 5 81 a ju n io d e 1 5 8 3 , v o l
vién d ose lu eg o a los O bservantes del con v e n to d e Jesús d e B a rcelo
na ( 3 4 ). «L a fam a d e santidad d e los C a pu ch in os d e Cataluña había
d espertado en el co ra zó n d el Santo Patriarca el S eñ or D . Juan de
R ib era deseos grandes de traerlos a este rein o d e V alen cia, p e ro lo
q u e le o b lig ó más a qu e hiciera más apretadas diligen cias para traerlos
fu eron las instancias grandes qu e p or sus cartas le h iz o el P . F r. N i
colás F a ctor, después d e haber salido d e ellos, desd e su co n v e n to de
Jesús d e B arcelon a» ( 3 5 ).
B u en o será d e tod os m o d o s consignar aquí p o r adelantado lo que
u n o d e sus historiadores nos d ice d el B to. R ib e r a : « A costa d e gran
des disgustos y con tra d iccion es (q u e d e ordin ario n unca faltan a las
obras buenas) h izo pasasen [los C a p u ch in os] d e Cataluña a V alencia
para dilatar su sagrado instituto n o solam ente p o r aquel , rein o sino
tam bién p or toda E spaña» (36). E ntusiasm ado p or las noticias re ci
bidas acerca d e los C a pu ch in os, escrib ió a! P. J erón im o d e S orb o,
qu e a la sazón era S u perior d e toda la O rd en d esd e el C a pítu lo G e n e
ral h abid o el m es d e m ayo de 1 5 9 6 ( 3 7 ).
A l tener lugar d ich o C a pítu lo G en era l m oría justam ente en R om a
el P. P rovin cia! d e Cataluña, F ra n cisco d e F ig u e ra s; q u e d ó en ton ces
d e C om isario el P. Juan A la rcó n , qu e había asistido al C a pítu lo en
calidad d e C u stod io, y allí le fu é ord en a do q u e, en llega n d o a la P r o -
( 33) Ibid. D . Fran cisco G ó m ez de San d o val y R o jas, el fu tu ro D u q u e d e L e r
m a, era entonces solam ente M arq u és de D en ia.
(34) A n t o n i o d e A l i c a n t e , O. F . M . C ap ., Parte primera de las Chronicas
de Religiosos Capuchinos de la Prouincia de la Sangre de Christo del Rey no de
Valencia, M s., p. 6 (A rch ivo P ro vin cia! de los C ap uch in o s de V alen cia).
(35) Ibid., pp. 2 y 10 .
(36) J u a n J i m é n e z , M ín im o , Vida y Virtudes del V. S. de Dios el limo, y
Excmo. Sr. D. Juan, de Ribera, Patriarca de Antioquta, Obispo de Badajoz y des
pués Arzobispo de Valencia, su Virrey y Capitán General, etc., R o m a, 1734,_ p. 18 5 .
(37) A l i c a n t e , m s. c., p. 1 1 , n .° 2 1 . — Estadística general de la Seráfica Pro
vincia de los Menores Capuchinos de Valencia..., V alen cia, 1 9 0 1 , p. 4.— C fr. tam
b ién Analecta, V (18 89 ), p. 1 3 3 .
>
14 la p r o v in c ia d f ff. mm. c a p u c h in o s de c a s tilla
vin cia, « c o n co n s e jo d e los Padres D e fin id ores con v oca se y celebrase
el C a pítu lo P rovin cial. L le g ó a 2 de agosto y celeb róse el C anítulo
P rovin cial a 2 7 d e septiem bre del m ism o en el con v e n to d e M o n te -
ca lv a rio», en el qu e fu é eleg id o p o r S u perior P rov in cia l el p r o p io
P. Juan ( 3 8 ).
D e tod os m o d o s parece qu e— c o m o afirma el P . VaJladolid, cuyas
palabras h em os cita d o arriba— , la fu n d a ció n d e V alen cia se llev ó a
ca b o sien d o aún C om isa rio el P . A la rcón , si b ie n los religiosos n o fu e
ron enviados a V alen cia sino después d el C a p ítu lo P rovin cia l, tom án
d ose la posesión «a tantos d e o c tu b r e » ( 3 9 ).
M a s, c o m o esas gestiones n o p u d ieron llevarse secretam ente, n o fal
taron quienes acudiesen al rey para con segu ir d e él un d e cre to p o r el
q u e se proh ibía la fu n d a ción d e V alencia. A visa d o de ello el Patriarca,
m an d ó fuesen urgentem en te los religiosos a tom ar p osesión , y , cuan
d o a m anos d el virrey lleg ó el d e cre to en q u e se le m andaba qu e, si
Jos C apu ch in os n o habían tom a do p osesión d el n u e v o con v e n to en
la ciu d a d d e V alen cia, n o se lo perm itiese, ya había ten id o lugar aqu é
lla el 2 4 d e octu b re d e 1 5 9 6 ( 4 0 ).
A sí se echaron los fu n dam en tos de otra P rovin cia co n este prim er
con v en to de la calle d e A lboraya, en los arrabales d e la ciu d a d del
T u ria . El Patriarca co lo ca b a solem nem ente la prim era piedra d el c o n
v en to definitivo el 7 d e m arzo d e 1 5 9 7 , y , después d e haber gastado,
al d ecir d e su historiador, nada m en os qu e diecisiete m il escu d os en
levantar la fábrica, él m ism o h iz o la traslación del Santísim o a la nueva
iglesia el 2 d e agosto de 1 5 9 8 ( 4 1 ).
A esa fu n d a ción sigu ieron otras co n ritm o verdaderam ente acele
rado. A sí el co n v e n to de M asam agrell se fu n daba el 2 6 d e a bril d e
1 5 9 7 ; el d e A lbaida, el 2 5 d e en ero d e 1 5 9 8 ; el 19 d el m ism o m es
y año, el de O n ten ien te; el i q d e n o v ie m b re d e 1 5 9 9 , el de A lica n te ;
en 1 6 0 1 se tom aron el d e O llería, a 2 d e m ayo, y el d e S e g o rb e , a
2 5 d e ju lio ; el d e A lcira en 1 6 0 2 ; el 2 d e agosto d e 1 6 0 7 , el d e Já-
tiva, y ¿1 2 d e ju n io d e 1 6 0 8 , el d e C astellón ( 4 2 ).
E n cu an to a su régim en fu é in dep en dien te d e la P rovin cia d e C a
taluña ya desd e sus com ie n zo s hasta 1 6 0 2 , estando al fren te un C o -
(3 8 ) Libro de los Actos Capitulares así generales como provinciales desde el
Capítulo general celebrado en Roma el último día de mavo de 1 5 9 6 y del Capitulo
Provincial celebrado en esta Provincia de la Madre de Dios de Cataluña a 2 7 de
septiembre del mismo año 15 96 , M s. f. 5v. (A rch ivo P ro vin c ial de los C ap u ch in o s
d e C atalu ñ a).
(39) Ibid., f. 6 r.
(4 0 ) A lic a n te , ms. c., pp. n -1 2 .
(4 1 ) Ibíd., p. 15; J. J i m é n e z , o‘. c ., p . 185.
(4 2 ) A l ic a n t e , m s. c., p p . 18 s s . ;
Estadística general de Valencia, o. c ., pp. 9 -
1 2 . — C fr. tam bién Analecta O. F. M. Cap., V I I ( 1 8 9 1 ) , p p . 1 5 1 - 1 5 5 .
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 15
m isario n om b ra d o p o r el P. G en era l, lo cual n o su ced ió c o n la de
A ragón ( 4 3 X
E n ese citad o año, al celebrarse el C a pítu lo G en era l el 2 6 d e m ayo
y ser e leg id o S u perior d e toda la O rd e n el fu tu ro San L o r e n z o de
Brindis ( 4 4 ), « s e o rd e n ó q u e la P rovin cia d e V alen cia se uniese co n
3a d e Cataluña y qu e en A ra gón y V alen cia p on g a el qu e fu ere P ro
vincial C om isarios q u e en to d o estén su bordin ados a é l» ( 4 5 ).
A s í sigu ieron las cosas hasta 1 6 0 7 , según p arece, en q u e fu é co n s
tituida P rovin cia, sien do e le g id o a la sazón prim er P rov in cia l el P . S e
rafín d e P o licio , u n o de sus fu n dadores ( 4 6 ).
U n año después d e la fu n d a ció n del p rim er co n v e n to en el rein o
d e V alen cia se llevaba a ca b o tam bién la fu n d a ción del p rim er c o n
ven to d e la futura P rovin cia d e A ragón . L as vicisitu d es p o r q u e atra
vesó las refiere así el P. V a lla d o lid : « L a m ism a d iligen cia qu e usó
el P. Juan A la rcón en allanar las dificultades q u e se ofre cie ro n en la
fu n d ación d e la P rovin cia de V alen cia, v ió en la fu n d a ción de A r a g ó n ;
p orq u e n o obstante qu e, c o m o m e d ijo el R e g e n te D . M onserrat
G u a rd iola, procu raron los ém u los qu e escribiesen a la corte los seño
res d el C o n se jo d e A ra gón , casi tod os los estados d e aquel re in o y
hasta el H ospital G en era l d e Z aragoza, qu e nuestra fu n d a ció n era
p ern iciosa, y n o obstante q u e e l señ or A r z o b is p o y virrey estaban
preven id os co n cartas d el re y para q u e n o n o s recib iesen , p o r lo cual
se d etu vo el C o n se jo en dar licen cia , al fin p u d o m ás la pru dencia
y bu en m o d o d el P . Juan, ayu dado c o n e l fa vor d iv in o , qu e todas las
diligen cias d e nuestros ém u los, p o rq u e , in form ad os los señores A r
z o b is p o y virrev y los dem ás q u e con tradecían , vin ieron a escribir
lo con trario d e lo q u e p rim ero habían escrito, c o m o el m ism o señor
R ege n te m e d ijo . Y finalm ente el año 1 5 9 7 , sien d o P rov in cia l el
P. Juan, se tu vo C a pítu lo P rovin cia l en B arcelona, en el cual fu é c o n
firm ado en el o ficio el P . Ju a n ; y en el d iscu rso d e este año, v ie n d o
la oca sión , se d eterm in ó a fu n dar la p rovin cia d e A r a g ó n » ( 4 7 ).
(4 3 ) A li c a n t e , m s. c ., p . 16. P or ese m o t i v o n o se h a c e m e n c ió n de V a le n c ia
Libro de los Actos Capitulares de Cataluña
e n e l c it a d o h a s ta 1602.
(4 4 ) Analecta, V ( 1 8 8 9 ) , p . 1Ó6.
(4 5 ) Libro de los Actos Capitulares de Cataluña, m s. c ., f. i o r .— A l i c a n t e ,
p. 24.
(4 6 ) N o aparece m u y claro cuándo haya sido con stituida com o tal la P rovincia
d e V alen cia. L a Estadística general, ya citada, p. 1 7 , nota, dice qu e fué en 1 6 0 5 ,
pero creem os sigue en ello al P . A lican te, qu ien, si bien es cierto q u e en una parte
d e s u m s. (p. 2 5 , n .° 4 9 ) parece afirm ar qu e en dicho año 1 6 0 5 se erigieron en
P ro vin cias lo m ism o V alen cia q u e A ragó n , en cam bio en o tra (p. 5 9 , n .° 1 2 5 ) , dice
qu e f u é el año siete, y al describirn os la v id a d el P . S e ra fín d e P olicio (p. 5 2 8 ,
n .° 8 5 ) dice tam b ién q u e e l prim er C ap ítu lo Pro vin cial se celebró después d e 1 6 0 6 .
P o r otra parte sabem os ciertam ente qu e A ragó n no se erigió en P ro vin c ia hasta el
añ o 1 6 0 7 .
(4 7 ) V a l l a d o l i d , Crónica m s ., f f . 6 5 v .- 6 ó r .
IÓ LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
E se m ism o año se enviaron algunos religiosos a Z aragoza ( 4 8 ),
p ero la posesión n o se to m ó hasta el 21 d e m ayo d e 1 5 9 8 , en qu e la
O rd en d e M alta d ió los terrenos para edificar el co n v e n to , p on ién d ose
la prim era piedra el 11 de d icie m b re ( 4 9 ).
C o m o su ced ió en V alencia tam bién en A ra gón se p rop a g ó la O rden
co n gran rapidez. A sí el 31 d e o ctu b re d e 1 5 9 9 se tom aba la fu n d a
ción del con v en to d e T a ra z o n a ; el 6 d e e n e r o d e 1 6 0 0 , e l d e Calata-
y u d ; el 2 0 de ju n io d e 1 6 0 2 , el d e H u e s ca ; en 1 6 0 5 se llevaba a ca b o
la fu n d ación d e C aspe y hasta se extendía a P am plon a al tom arse esta
fu n d a ción en 1 0 de ju lio d e 1 6 0 6 ( 5 0 ).
S egú n ya d ijim os al hablar de la P rovin cia d e V a len cia, la d e A ra
g ón estu vo siem pre regida p o r C u stod ios a m o d o de C om isarios, los
q u e dependían del P rovin cial de Cataluña, q u ien los n om braba a su
arbitrio, ordinariam ente para un trienio. A sí sigu ió hasta 1 6 0 7 en que
con los seis con ven tos arriba m en cion a d os se con stitu yó in depen dien te
co m o P rovin cia ( 5 1 ).
7. Q u erem os añadir a estas notas qu e sirven c o m o d e in trod u c
ción a nuestra obra, a lgo qu e en cierto m o d o n os p o n e ya a las p u er
tas d e la fu n d a ció n en tierras d e Castilla, p ero qu e sin e m b a rg o n o
fu é preparación para ello, c o m o tal v ez a prim era vista pudiera parecer.
R etroced ien d o un p o c o en los acon tecim ien tos, h em os d e afirmar
qu e, n o obstante la o p o sició n h echa a los C a p u ch in o s, se fu n d aron en
breve tiem p o nada m en os qu e tres P rovin cias. C o n to d o y c o n eso aún
F elip e I I seguía op u esto a ello y aferrado a su op in ión , c o m o lo da
entender en una d e sus cartas. V a dirigida al Beato R ib era , c o n fech a
< d e m arzo d e 1 5 9 8 , y en ella le p id e su parecer en ord en a q u e el
P rocu rad or general d e la O rd e n d e San F ra n cisco le ha expuesto
«q u e d e n u ev o tratáis d e q u e a una legua d e esa m i ciu d a d d e V alencia
se fu n d e un m onasterio d e C a pu ch in os d e la O rd en d e San F ran
c is c o » . A ñ a d e q u e, sin innovar cosa, le avise sob re lo q u e h u b iere ( 5 2 ).
N o sabem os lo qu e con testó el P atriarca; p e ro sí p o d e m o s afirmar
qu e la situación n o ca m b ió. M ese s después, el 13 d e septiem bre de
1 5 9 8 , bajaba al sep u lcro el rey P ru d en te y le su ce d ía en el tro n o F e
lip e I I I , con ra zón llam ado eí P ío. C o n él habrá d e cam biar radical
m ente la situación jurídica de los C a pu ch in os españoles.
(48) Crónicas Capuchinas, P arte tercera, p . 274.— V a l l a d o l i d , ibid.
(49) Crónicas Capuchinas, ibid.— Fundationes, fundatores, sigilla el titulares con-
ventuum Aragoniae Capuccinorum provinciae, en Analecta, I X (18 9 3), p. 30.
(,50) Ibid.— Schematismus Ord. Fr. Min. S. Francisci Capuccinorum Provinciae
Aragoniae in Hispania, O loti, 1889.
( 5 1) Bullarium, V , p. 342. — Libro de los Actos Capitulares, y a c it a d o , f o l . 14 v.
C f r . P . V a l l a d o l i d , Crónica m s . , f f . 6 s v . ~ 6 6 r .
(52) A rc h iv o del Patriarca de V alen cia.— L u g a r-M a d rid , C la se -A , Sección-6,
A rm ario I , E stan te 7 , L e g . 3, n .° 42.— H a y copia en el A rc h iv o P ro vin cial d e los
Cap uchinos de V alen cia, C arpeta B , L e g . 10 , n .° 12 6 .
LOS CAPUCHINOS Y SU ESTABLECIMIENTO EN ESPAÑA 17
E n e fe c t o : p o c o después d e haber o cu p a d o el tron o, los C a p u
ch in os in vocaban su clem en cia v pedían su real p erm iso para exten
derse librem en te p o r los reinos d e V alen cia y A ra gón , ñ o r el P rin cio a -
d o d e Cataluña y co n d a d o s d e R o se lló n v C erdeña. F e lip e I I I , antes
d e dar un p erm iso tan am p lio, con su ltó a los resp ectivos capitanes
generales, virreyes v arzobispos. A sí lo h iz o , entre otros q u e señam os,
co n el A rz o b isp o d e V a len cia, B eato R ib era , c o n fech a 7 d e abril de
1 5 9 9 , p id ién d ole le d ijese co n b reved ad su parecer ( 5 3 ). L o m ism o
v en esa m ism a fe ch a c o n el d e Zaragoza, cu ya con testación vam os a
insertar p o r p a rece m o s d o cu m e n to de im portan cia v q u e n os da una
idea d e las actividades y apostolado d e los C anu ch in os en aauel en
to n c e s : « S e ñ o r : en la d e siete, a u e h e r e c ib id o h o y , m e m anda
V . M . diga m i parecer cerca d e la licen cia p o r qu e han su p lica d o a
V . M . los F railes C a p u ch in os, para au e librem en te puedan extenderse
en estos reinos. Y o n o los había tratado hasta d e un año acá, q u e v i
nieron a esta c iu d a d ; en to d o este tiem p o han p r o ce d id o b ie n y con
gran ejem n lo y ed ificación d el p u eb lo. Y aunque n o confiesan, m e
parecen útiles p o r ser gen te m u y m ortificada, d e m u ch a ora ción y
p rov ech osos para ayudar a b ie n m orir, q u e es d e los más principales
institutos qu e ellos tienen v d e m ayor b e n e ficio pára el p ró jim o . Y al
parecer dan p oca p esadu m bre. Y así m e persu ad o n o lo errará V . M . en
hacerles la m e rce d qu e p id en , c o m o sea para lugares grandes y p o
pu losos v con bu en n ú m ero d e frailes, advirtien do a los P relados n o
Ies den licen cia d e otra m anera, p o r o u e m e d icen son am igos d e fu n
dar m u ch os con v en ticos y d o n d e quiera qu e hallan entrada, y eso n o
lo ten g o p or acertado en ellos ni en otros religiosos. E n cam in e D io s
a V . M . para q u e haga lo q u e con v en g a para su serv icio y n os le
guarde infinitos años. D e C aspe, a 2 7 d e abril d e 1 5 9 9 .— A . A rps. C ae-
saraugust.» ( 5 4 ).
F avorables, c o m o éste, d eb ieron ser los dem ás in form es, puesto
qu e p o c o tiem p o más tarde, el 2 6 d e agosto d e 1 5 9 9 , F elip e I I I e x c e
día una R eal C édu la en la q u e, después d e h acer constar qu e los C a
p u ch in os habían fu n d a d o con ven tos en los rein os d e V alencia y A ra gón ,
P rin cip a d o d e Cataluña y co n d a d o s d e C erdeñ a y R o se lló n , y qu e de
su eje m p lo y d octrina resultaba m u ch o p re v e ch o a los naturales, d e
term ina qu e los C apu ch in os puedan fundar en los m en cion a d os reinos,
p rin cip a d o y con d a d os «las casas y m onasterios q u e tengan p o r b ie n » ,
p reced ien d o siem pre la licen cia d e los Superiores de la O rd en , y que
(53) S e halla tam bién en el m ism o A rch iv o y co-n la m ism a sign. T am b ién
hay copia en nuestro A rc h iv o de V alen cia, a su vez con la m ism a sign atura citada.
(54) A rch iv o d e la C o ron a de A ragó n .— F o n d o s m onacales.— L e g . 6 1 , tom o 2 .0,
fol. 6.
E l A rzo b isp o se llam aba A lon so G reg o rio , qu e rigió aquella diócesis los años
15 9 3 -16 0 2 .
i8 LA PROVINCIA D 2 FF. MM, CAPUCHINOS DE CASTILLA
dichas casas y m onasterios « n o las pu edan fu n dar ni fu n d e n sino en
ciu dades, villas y lugares grandes, có m o d o s y d e con sid era ción , y que
de la grandeza y c o m o d id a d de los d ich os lugares hayan d e ser c o n o
ced ores y co n ozca n los virreyes y arzobispos d e cada rein o, y así para
el d ich o e fecto y qu e n o se fu n d en m ás m onasterios d e los qu e con
toda com od id a d p od rá sustentar cada u n o d e los d ich os rein os, p rin
cip a d o y con d a d os, haya d e p reced er licen cia d e los d ich os virreyes y
arzobisp os juntam ente cada u n o en su rein o y p rin cip a d o » ( 5 5 ).
T o d a v ía más tarde un B reve d e P aulo V les abrirá n u evos y más
am plios h orizon tes, al perm itirles qu e, n o obstante lo p rescrito p o r su
antecesor G e m e n te V I I I , en su B reve d e 2 3 d e ju lio d e 1 6 0 3 , Q uon iam
ad instituía, los C a pu ch in os españoles pu diesen re cib ir m onasterios o
casas librem en te, co n tal d e qu e, al recibirlas, guardasen las p res
crip cion es d e los cánones y lo ord en a d o p o r el C o n cilio T r id e n tin o ( 5 6 ).
A pesar d e to d o , Castilla, el rein o d e Castilla, seguía im penetrable
a la sandalia d el C a pu ch in o. N o obstante ese B reve d e P aulo V y la
R ea l C édula d e F elip e I I I , se levantó un m u ro in fran qu eable que
p areció cerrar el p aso para qu e en Castilla n o se fundase. C iertam ente
q u e esa co n cesió n d e parte d e F elip e I I I fu é una oca sión m agnífica
para haber solicita do la m ism a gracia para los reinos de Castilla, p ero
n o se h iz o así, sin que. sepam os la causa.
H agam os sin em b a rgo constar qu e n o fu é , c o m o se ha escrito «el
o rg u llo nacion al, el q u e p or algunos años levantó una barrera para
qu e los C apu ch in os n o se estableciesen en C asdlla y en otras par
tes» ( 5 7 ), sino más b ie n la em u lación d e algunos.
Y c o n esto n os hallam os prop iam en te en el d in tel d e la historia
d e la P rovin cia C apu ch in a d e la E n carn ación d e las d o s Castillas.
( 55) O riginal d e dicha C é d u la en el A rc h iv o P ro v. d e C ap uch in o s d e V alen cia,
C arpeta B , L e g . 10 , núm eros 12 7 y 12 8 .
(56) B re v e A d uberes fructus (5 d e sept. de 16 06 ), Bullarium, V , 295, y A rc h i
v o Pro v. d e C ap . d e V alen cia, C arpeta F , L e g . 6 1 , n .° 9 16 , d o n d e existe u n a copia
en pergam ino y autenticada.
(57) CUTHBERT, O. C., p. 237.
PRIMERA PARTE
PRIMER PERIODO
DE LA HISTORIA DE LA PROVINCIA DE CASTILLA
D e s d e s u f u n d a c ió n h a s t a s u d iv i s ió n
( 1575- 1625)
D esean d o qu e nuestro trabajo resulte lo m ás co m p le to p osib le, n o
qu erem os pasar en silen cio cuanto pu eda ilustrar la historia d e la P ro
vin cia d e Castilla. A sí lo h em os h e ch o en el capítulo prelim inar y así
lo vam os a hacer tam bién ahora al p rop on ern os narrar los esfuerzos
realizados para llevar a ca b o la fu n d a ción d e con ven tos cap u ch in os en
tierras castellanas, aunque d e m om en to nada se haya lograd o. P ero cree
m os qu e esos esfu erzos d eb en necesariam ente ser narrados p or eso
m ism o qu e integran la historia, y p o r otra parte para qu e qu ed e más
patente la op osició n qu e durante casi m e d io siglo se h iz o a la entrada
de los C apu ch in os en Castilla.
Servirán asim ism o c o m o d e in trod u cción a los h ech os que p reced ie
ron a la fu n d a ción efectiva del prim er con v e n to en la corte, el de San
A n to n io d el P rado. A ese seguirán otros y otros, n o solam ente en tierras
d e Castilla, sino tam bién en A ndalucía, d e tal manera q u e cu a n d o sólo
contaba n ueve años d e existencia, p od ía ser erigida en P rovin cia en 1 6 1 8 .
Pasados lu ego otros siete años, y cu a n d o ya los con ven tos fu n d a dos al
canzaban la cifra d e d o ce , se efectúa la d ivisión d e Castilla en 1 6 2 5 ,
para seguir form a n d o c o n siete de sus con ven tos una P rovin cia c o n la
m ism a d en om in a ción , m ientras qu e c o n los c in c o restantes se constituye
la C ustodia de A ndalucía.
S on esos, c o m o claram ente se ve, a con tecim ien tos d e im portancia y
trascendencia q u e m erecen ser tratados p or separado y c o n alguna d e
ten ción , así c o m o p or otra parte la organ ización de vida, régim en de
estudios., etc., dados a Castilla en los p rim eros años, co m o C om isariato
y lu e g o co m o P rovin cia. A sí lo vam os a hacer en capítulos sucesivos.
CAPÍTULO PRIMERO
P r im e r o s in t e n t o s d e e s t a b l e c e r s e en C a s t i l l a
i . L o s C ap u ch in os en E l V iso.— 2 . Fracaso d e aquella fu n d a ción .—
3 . O p osición d e los con tra rios.— 4 . O p o sició n interna.— 5 . Trabajos
para fundar en la C o rte.
1. L o s p rim eros C a pu ch in os qu e pisaron tierra española fu eron
traídos, c o m o ya d ijim os arriba, p or el M a rq u és d e Santa C ru z, d on
A lva ro d e Bazán. N o obstante los m u ch os servicios prestados p o r él a
su patria y a F elip e II, éste n o atendió a sus deseos, n o q u iso adm itirlos
en Castilla y aquellos se v ieron ob lig a d os a regresar a Italia en 1 5 7 5 .
H abían pasado solam ente dos añcs d e aquella contrariedad. Iba a
1egresar nuevam ente a España el d e Bazán, llam ado p or el m ism o
F elip e II, y en sus galeras pensaron hacer el viaje los C a pu ch in os que
venían a fundar en B arcelona, P. A rcá n g el A la rcón d e T ord esilla s y
sus com p añ eros, aunque lu e g o lo h icieron en las naves, d el d u q u e de
Sessa.
A l ver q u e los deseos d e los C on celleres d e B arcelona iban a ser
realidad, d e b ió pensar d e n u e v o el M a rq u és en aquella antigua idea y
acariciado p roy ecto de qu e tam bién viniesen los C a pu ch in os a fundar
un con v en to en sus tierras y posesion es d e E l V iso. S i antes había fra
casado, quizás ahora las cosas h ubiesen ca m b ia d o ; _y si en Cataluña
eran adm itidos, ¿p o r qu é n o lo seríaii tam bién en C astilla? T a n to más
cu anto qu e hasta ahora n o existía p ro h ib ició n form a l d el rey.
Para preven ir los m u ch os in con ven ien tes y dificultades qu e pudieran
surgir, aun de parte d el m ism o F elip e II, o b tu v o de G r e g o r io X I I I un
B reve, p or el qu e se le perm itía establecer u n co n v e n to d e C apu ch in os
en E l V iso. A l m ism o tiem p o se m andaba en él al P. G en eral designase
para el d ich o co n v e n to G u ardián y algunos fraile^, y tam bién en careci
dam ente se p ed ía 3 F elip e I I y se le urgía para qu e, juntam ente con
los arzobisp os, ob isp os y otros eclesiásticos, n o sólo n o pusiesen im p e
d im en to alguno para ello, sino fa voreciesen eficazm ente esa fu n d a ción .
D ic h o B reve fu é c o n c e d id o a p etición de la M arqu esa d e Santa
■M LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
C ru z, doñ a M aría M a n u el, y lleva la fech a 2 7 d e abril d e 1 5 7 7 , jus
tam ente en el m ism o tie m p o en qu e el P . A rcá n g e l A la rcó n era d esig
nado C om isario general para llevar a ca b o la fu n d a ción d e Cataluña ( 1 ).
E n ese B reve se hace notar q u e el M a rq u és había h e ch o levantar
una casa para los religiosos en m em oria d e la victoria d e L ep a n to, con
e l fin d e q u e los C a pu ch in os p idiesen constantem ente p o r los fieles
cristianos q u e m u rieron en aquella m em ora b le batalla, y sien do inten
ció n del M arqu és q u e, p o r el m u c h o a fecto y d e v o ció n qu e la M arqu esa
profesa a la O rd e n C apu ch in a, cu y os religiosos « s e distin guen p o r la
santidad d e vida y co stu m b re s», sea dada la casa, q u e ha h e ch o co n s
truir, a los C apu ch in os, había p e d id o al Papa perm itiese y autorizase
la erección d el con v en to, a lo q u e G re g o r io X I I I a cce d ió d e m u y buena
voluntad.
P ero ad em á s: se perm itía q u e los D esca lzos o A lcantarinos p u d ie
sen, c o n licencia d e sus S u periores, pasarse a los C a pu ch in os, ya que,
co m o el m ism o B reve agrega, «eran m u y p o co s los qu e en E spaña ha
bía » (e i quia adm od um p a u ci F ratres C a p u ccin i in illis partibus r e p e -
riuntur), palabras qu e d e b e n interpretarse c o m o qu e «eran p o c o s los
qu e para España eran d estin a d os», pues consta c o n certeza qu e en esa
fech a , 1 5 7 7 , n o había C a pu ch in os en nuestra patria.
E l P . G en era l d e la O rd en , o b lig a d o p o r el m an dato e im p osición
d el Papa, d esign ó para aquella n ueva fu n d a ció n a lo s P P. Juan A la rcón
d e T ord esilias, B ernardino d e A lh am a o d e A ra gón y F r. M a se o de
T u rín , L e g o .
E l P. Juan era h erm an o d el P. A rcá n gel, y su design ación para
pasar a España co n el M a rq u és d e Santa C ru z d e b ió hacerse al m ism o
tiem p o q u e el P . A rcá n g el era n o m b ra d o C om isa rio para la fu n d a ción
de Barcelona. N o deja d e llamar desde lu e g o la atención qu e éste, al
escoger los com p a ñ eros en esa em presa, n o eligiese al P . Juan, q u e con
é l vivía en el m ism o co n v e n to y qu e sin duda alguna le h ubiera ayu
d a d o c o m o n ingún otro. L a única exp lica ción aceptable es la d e que
el P. Juan tem a otra m isión qu e cu m p lir, lleva n d o a ca b o la fu n d ación
d e El V iso.
C o n el M a rqu és d e Santa C ru z y en sus galeras v in ieron los tres
íe lig io so s, arribando a B arcelona a m ed ia dos de m ayo de 1 5 7 8 ( 2 ). L le
garon a la C iu d ad C on d a l cu a n d o el P. A rcá n g el y sus com p a ñ eros vivían
aun h ospedados en San G ervasio ( 3 ).
A pesar d e qu e el P . Juan traía sus com p a ñ eros design ados, al
llegar a B arcelona qu ed aron allí el P . B ernardino y F r. M a se o , y él,
ju n to c o n el P. M a te o d e G u a d ix , d irig ió sus pasos ca m in o d e la
(1) C fr. dicho breve In caetera Divinae Majestati, Bullarium, V , pp. 368-370.
(2) Cfr. R ubí , art. c., p. 530, nota 2.
(3) V a l l a d o l i d , o . c ., en Estudios Franciscanos, V (1910), p. 475.
PRIMEROS INTENTOS DE ESTABLECERSE EN CASTILLA 25
M a n ch a , a tierras d e E l V iso , co n el fin d e dar cim a a la fu n d a ció n del
p royecta d o co n v e n to ( 4 ).
N o sabem os a pu n to fijo si, c o m o d icen los cronistas, fu é a fijar
su m orada en Sierra M o re n a , en una erm ita dedicada a San A n d rés, o
si q u e d ó en el p u e b lo d e E l V iso del M a rq u és, en el con v e n to q u e, según
el B reve d e G re g o r io X I I I , el d e Santa C ru z había h e ch o levantar para
los religiosos. N o s in clin am os desde lu e g o p or lo p rim ero, afirm ando
que el tal con v en to n o estaba aún edificado.
E n e fe c t o : en las estribaciones d e Sierra M oren a y en u n o de
los sitios más saludables y am enos existe aún h o y día una ermita d e d i
cada a San A n d rés, cuya co n stru cció n data ya d el siglo X V ; dista d e El
V iso 17 k ilóm etros, y en ella se veneraba una antigua im agen d el Santo
A p óstol, destruida p o r los ro jo s en 1 9 3 6 . A su alrededor parecen co n
servarse aún restos d e ed ifica ción qu e qu ieren sem ejar restos d e c o n
ven to, si b ien , según la tradición , fu eron d e una residencia d e T e m
plarios ( 5 ).
2. A llí d e b ió fijar su m orada el P. Juan A la rcón , aunque habría
d e ser d e corta du ración , de solos dos años in c o m p le to s ; n o obstante,
sún «re c ib ió algunos seglares al h á b ito ; y , c o m o n o tuviese e fecto
aquella fu n d a ción p or la con tra d icción d e los Padres O bservantes, el
año 1 5 8 0 , a 2 4 de m arzo, se v o lv ió a esta P rovin cia [d e Cataluña] con
d ich o F r. M a te o y c o n un sob rin o suyo llam ado F r. F ra n cisco d e A la r
có n ( 6 ), qu e había vestid o nuestro h ábito, y c o n otros, llam ados el uno
F r. P ed ro d e G u a d ix , qu e después fu é G u a rd iá n d e esta P rovin cia , y el
otro F r. T a d e o C astellano (o d e Castilla), L e g o , tod os b u en os y eje m
plares» ( 7 ).
L a causa d e este segu n d o fracaso fu é qu e el C o n se jo d e Castilla
n o q u iso dar la corresp on d ien te licen cia para fundar, sin o qu e m an dó
saliesen lu eg o d e Castilla ( 8 ), según qu e más patentem ente consta p or
(4) Ibid.—Biografía hispano-capuchina, o. c., p. 173.
(5 )Cfr. I n o c e n t e H e r v á s y B u e n d í a , Diccionario histórico, geográfico, bio
gráfico y bibliográfico de la Provincia de Ciudad Real, Ciudad Real, 1899, pp. 647-8.
(6) Cfr. F é lix d e G r a n a d a , o . c ., p. 74-5, donde narra su vida.
(7) Libro de la vestición y profesión de los Religiosos Capuchinos de la Santa
Provincia de Cataluña, recopilado de orden del M. R. P. Provincial Fr. José Fran
cisco de Barcelona en el año 1 7 7 3 , Ais., cap. V I II, p. 120 (A rch ivo Provincial de
los Capuchinos de Cataluña).— El P. Valladolid, Crónica ms., f. I26v., hablando
del P. Pedro de G uadix dice que tom ó el hábito «en la ermita de S. Andrés que
tomaron nuestros frailes en Sierra M orena, y vino n ovicio a esta Provincia cuando
vino el P. Fr. Juan d e A la rcón ; hizo profesión en M ontecalvario a 25 de marzo
del año 1579». Según esto la vuelta del P. Alarcón a Cataluña habría sidoi un año
antes, en 1579.
(8) C fr. Biografía hispano-capuchina, p. 173.— Crónicas Capuchinas, Par
te segunda, p. 239.— P e t r u s R o d u l p h i u s T o s s i a n i n e n s i s , O . F. M . Conv.,
Historiarum Seraphicae Religionis libri tres, Venetiis, 1586, f. 201, después de se
ñalar la fundación de Baicelor_a, añade: «Sed R egio mandato prohibitum fuit ne
26 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
el d o cu m en to qu e abajo cop ia m os, un m em orial presentado a F elipe II
p or el C om isario general d e la O rd e n d e San F rancisco.
Sea d e ello lo qu e fu ere, lo cierto es qu e el P . Juan A la rcón se v io
ob lig a d o a volverse a Cataluña, llegando efectivam en te a B arcelona en
el m es d e m arzo d e 1 5 8 0 , aunque ya tenía ord en d e l P. G en era l para
q u e regresase en septiem bre d e 1 5 7 9 ( 9 ).
Y p o r lo qu e h ace al co n v e n to o fre c id o p or el M a rq u és d e Santa
C ru z en E l V iso , el B ulario d e la O rd en p on e esta nota a con tin u a
ción d el m en cion a d o B re v e : «V arias dificultades surgidas n o p erm i
tieron su e jecu ció n , y la casa c o n s tr u id a ' fu é ocu p ada p or los Padres
D e sca lzos» ( 10 ).
Sin em b argo, p od em os añadir qu e n o fu e ro n ta m p oco los D e s
calzos sino los O bservantes los q u e en definitiva se qu ed aron c o n la
fu n d a ción de D . A lv a ro d e Bazán, la qu e se red u jo, en un p rin cip io
al m en os, a una sencilla casa, en la cual vivían ya los religiosos en
1 5 8 5 , p ero sin iglesia, ten ien d o qu e d ecir M isa «e n una cuadra
p eq u eñ a » ( 11 ), pues el co n v e n to definitivo n o se acabó hasta 1 6 1 5 ( 1 2 )
y la iglesia hasta 1 6 3 1 , cam biándose en ton ces el titular, San F ra n cis
c o , p or eí de Santa A na ( 1 3 ).
3. T erm in a m o s este ep iso d io e inten to d e fu n d a ción en tierras de
Castilla co n el siguiente d o cu m e n to enteram ente d e s co n o cid o y al pa
recer d e 1 5 8 1 , qu e vien e a corrob a r cu anto llevam os d ic h o en éste y
ulterius prcgrederentur Fratres Capuccini, unde in R egno Catalo»iae solum ha-
bitant.»
(9) El P. Am brosio de Vich, Capuchino, al dar sus noticias sobre el P. Juan
Alarcón, dice también que «después de haber estado dos años, por n o haber podido
fundar allí, se volvió a esta Provincia de Cataluña». C fr. V a l l a b o l i d , Crónica ms,,
f. 69
El P. General escribía a mosén Q uerol el 2 de septiembre de 1579, lamentando
n o poder enviar por entonces más religiosos: «A quest’ hora in viaggio per cotesta
volta doi, che m ando, uno de quali é Predicatore et e de la natione spagnola, fra
pochi giorni ancora ne serano Fr. Giovanni fratello del Com messario di cotesti
iuochi con il su com pagno pur predicatore, di m od o che serano di grande aiuto,
finche D io benedetto provederá altro.» Cfr. Estudios Franciscanos, II (1908), p. 147.
(10) Bullarium, V , p. 370.
(11) H e r v á s y B u e n d í a , o . c., p. 647, hace remontar la fundación de este con
vento por ios años 1570-80, cosa que en manera alguna puede ser. Sabemos, sin
embargo, que ya estaban allí los Observantes en enero de 1586. E n uno de los
docum entos del Archivo del Marqués de Santa Cruz, que hemos registrado con
esta finalidad, "se habla (Leg.° 6, n.° 7) de la venta de un quiñón que estaba vaxo
del señor san Frnco. que lo pane el arroyo, hecha en esa fecha. Y en otra escritura
de venta de otro quiñón, hecha el 24 de diciem bre de 1587, se dice también
(Leg. 6, n.c 11) que estaba como vamos a el sor. san ¡raneo, a la mano derecha.
L a iglesia cretinitiva se com enzó a edificar en 1623 (Leg. 50, n.° 9).
(12) A rchivo del Marqués de Santa Cruz, L eg. 50, n.° 18.
(13) Ibid., L eg. 50, n.° 9. D e la lectura de este docum ento se desprende que
la primitiva fundación se redujo excíusivamente a una casa, en la que vivieron pro
visionalmente los religiosos hasta que se hizo el convento en debida forma.
PRIMEROS INTENTOS DE ESTABLECERSE EN CASTILLA 27
en el cap ítu lo prelim inar, y al m ism o tiem p o n os da más luz sobre las
dificultades qu e surgieron para esta fu n d ación .
Se trata, co m o ya h em os in sinu ado arriba, d e un m em orial presen
tado a F elip e II p o r el C om isario general y otros P relados d e la O r
d en d e San F ran cisco, y d ice así transcrito literalm ente:
« I S. C . R . M .— A b ra c o m o 4 anyos qu e el m arques d e Sta. C ruz
h izo ven ir d e Italia unos frailes d e Sant F ra n cisco ilam ados C a p u ch i
n os, co n intento d e q u e fundassen con v en tos en Espania y les d io en
el V is o un m on asterio su yo q u e eslava h a c ien d o ; lo qual en ten d id o
p o r V . M . y su R ea l C o n se jo m a n d o al N u c ió y sus con su ltores que
viesen si con ven ia aniadir otra R e lig ió n nueva en Espania y m irado
p or ellos co n cu id a d o la m u ch ed u m b re d e R elig ion es y con ven tos p o
bres, y particularm ente d e Sant F ra n cisco, h icieron rela ción a V . M .
qu e n o con venía aniadir sobrecargas a la rep ú b lica c o n adm itir nuevos
religiosos p ob res, particularm ente sien do los C a pu ch in os d e p o c o p r o
v ech o exterior para las almas, p o rq u e tienen estatutos qu e n in gu n o
d e ellos pu eda confessar, y para p redicar entre ellos ay m u y p o c o s , y
las dem as R elig ion es en los p u eb los d e d o n d e sacan las lim osnas tie
n en cu id a d o de acudirles c o n estos b en eficios espirituales, y c o n esto
tienen harto en qu e en tender para sustentarse p o r ser tantos. V isto
esto, m a n d o V . M . y su R ea l C o n se jo q u e d ich os C a pu ch in os saliessen
d e C astilla; y p o rq u e el m andato n o dezía d e toda E spania, b olv ien -
d ose para Italia, se qu ed aron en B arcelona d o n d e han hasta agora,
qu e qu ieren extenderse p o r Espania y causar in qu ietudes entre los
religiosos d e las provin cias antiguas d e la O rd en d e Sant F rancisco,
co m o consta d e la p rov in cia de la C o n ce p tio n , a d o n d e el P relado de
d ich os C a pu ch in os ha en b ia d o patentes para qu e los frailes d el A b r o
jo y d e otras casas se passen a su o b ed ien cia , d e qu e está aquella p r o
v in cia alborotada. Y en V alen cia, v ien d o el Patriarcha qu e n o p u ede
salir c o n su preten tion d e los R e co le to s, quiere q u e los C apu ch in os
se passen a V alen cia y los R e co le to s se ju n ten c o n ellos y hagan otro
con v en to en dich a ciu d a d , ten ien d o ya q u atro d e Sant F ra n c is co ; de
suerte qu e, si esto n o se ataja, servirán d e inquietar a las repúblicas
y a las p rovin cias antiguas d e Sant F ra n cisco cu y os ex ercicios en
predication es y con fession es y otros servicios son m anifiestos y sirven
ha V . M . en lo q u e les es m a n d a d o y tienen harta carga los seculares
en sustentarles. A ten to lo so b re d ich o suplican ha V . M . el C om isario
general cism on tan o y los dem ás prelados de la O rd e n d e Sant Fran
cisco sea servid o de qu e assi c o m o se m a n d o a los d ich os C apu ch in os
salir d e Castilla, se les m ande salir d e toda E spania, qu e ellos m es-
m os an d ich o qu e c o n m edia palabra qu e les m anden, se irán lu ego,
d e q u e rescebira toda la O rd e n m e rce d y b en eficios d e V . M . cuya
R eal P ersona D io s para la d effen sion d e la Santa F e nos co n serv e .»
A l p ie d e d ich o m em orial F elip e I I añadió d e su p u ñ o y letra:
28 LA PROVINCIA DE I-'F. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
«P a rece q u e con ven d ría m andar supression al p rogresso q u e preten
d en hasta enform ar a S u Santidad, y qu e en llega n d o representar tam
bién los incon ven ien tes qu e hay» ( 1 4 ).
L o intentado p or los O bservantes n o se llev ó a ca b o , p ero, p or lo
que a Castilla se refiere, sigu ieron las cosas en el m ism o estado sin
qu e se vislum brase siquiera la p osib ilid a d d e dar un paso en orden
a la fu n d ación . C ierto qu e con tra v ien to y m area, y a pesar d e todas
las cartas y provision es d e F e lip e II, se logra ron las fu n d a cion es de
V alencia y A r a g ó n ; p e r o en Castilla n o lograrán entrar los C a p u ch i
n os en vida d el rey Prudente. E xp on ga m os m ientras tanto los esfuerzos
realizados para p o d e r con seg u irlo durante su reinado y en los prim eros
años d el d e su sucesor.
4. H e aquí lo qu e con cern ien te a esto nos d ice el P . V a lladolid,
al trazarnos la b iografía d el P. Juan A la r c ó n : « Y n o só lo acabó el
P. Juan estas dos fu n d acion es d e V alen cia y A ra gón , mas aun había
facilitado d e tal manera la d e Castilla, q u e si n o le fueran a la m an o
algunos religiosos d e nuestra P w v in cia [C ataluña], se hubiera fu n d a
d o en M a d rid cu a n d o fu n d ó el co n v e n to de C alatayud [ 1 6 0 0 ], p orq u e
vi y o cartas d e algunos señores d el R ea l C o n se jo y le prom etían aque
lla fu n d ación . D etú v ose el P . Juan p o r respeto a los D efin id ores de
nuestra P rovin cia, qu e alcanzaron una ord en d e l P . G en era l C astel-
ferret para qu e n o p u diesen tom ar con ven tos sin su con sen tim ien to y
n o vin ieron a q u e se fu n dase en ton ces en Castilla, p a recién doles qu e
había p o co s religiosos en la P rovin cia. Y p or esta razón y p or enga
ñarse el P. Juan, pen sand o q u e haría al caso la fu n d a ción d e Calatayud
para la fu n d ación d e Castilla, d e jó d e ir a M a d rid en aquella ocasión ,
y así se q u ed ó para otro tie m p o » ( 15 ).
A dem ás d e estas cartas d e señores d el C o n s e jo , entre los cuales se
contaba su Presidente el C o n d e d e M iran d a, el P . Juan había c o n
traído ante F elip e II un m érito particular cu a n d o en el año d e 1 5 9 4
«p a só a F rancia en la e x p e d ició n d e graves n e g o cio s, a instancias del
E xcm o. Sr. D u q u e d e M a q u e d a , V irrey d e C atalu ñ a; to d o lo cual
p om a la fu n d a ción d e Castilla en tanta seguridad cual nadie podía
esperaría m a y or» ( 16 ).
(14) A rch ivo de Simancas.— Estado, Leg. 161, n.° 107. Aunque no lleva fecha
este docum ento, com o todos los memoriales, ha sido incluido en el atijo de pa
peles del P. Com isario de San Francisco, Fr. A ntonio de Aguilar, que son de 1581.
Por otra parte, en el inventario n.° 153 del A rch ivo es citado este docum ento com o
riel año mencionado 1581.
(1 5 ) V a l l a d o l i d , Crónica ms., f . 6 6 r .
(1 6 ) Biografía hispano-capuchina, p. 1 7 6 .— F é l i x ce G ranad a, o. c ., p. 8.
H1 P. José Calasanz de Llevaneras, O . F . M . C a p ., m ás ta r d e Cardenal V i v e s y
T u t o , n o ha hecho otra cosa en la mencionada Biografía hispano-capuchina que
copiar casi literalmente la o b r a [Link] P . I l d e f o n s o d e C a m p d e v a n o l , O . F . M . C a p ., ti
tulada Chronica de la santa Provincia de Capuchinos de la Madre de Dios de Ca-
PRIMEROS INTENTOS DE ESTABLECERSE EN CASTILLA 29
P ero, aunque n o faltaron d eseos, n o tu v o e fe cto , más b ie n p o r n o
h aberlo qu erid o así los D e fin id ores d e la P rovin cia de Cataluña, que
p o r falta d e re lig io so s; pu es, si los había para ir tom a n d o tantos c o n
ventos en Cataluña, V alencia y A ra gón , ¿ p o r qu é habían d e faltar
solam ente para C astilla?
Es m á s: n o deja d e llamar p oderosam en te la atención el h e ch o
d e qu e cu a n d o en 1 5 9 9 los C a pu ch in os p id ieron a F elip e II I p erm iso
am p lio para p od er extenderse librem en te v fu n dar con v en tos en los
reinos d e V alen cia y A ra gón , P rin cip a d o d e Cataluña y con d a d os d e
R osellón y C erdeñ a, n o se p id iese la m ism a gracia para Castilla cuan
d o tan p rop icios estaban los ánim os p o r acá, lo m ism o d el rey q u e de
los csue com p on ía n el C o n se jo d e Castilla.
T a l v ez tem ían «algu n os Padres celantes y d e natural e n co g id o ,
c o m o d e ord in ario suelen ser los catalanes, q u e sien d o los ánim os de
p or acá más dilatados, se causaría presto en la O rd e n relajación si se
exten diese en estas p a rtes». Y sobre to d o , c o m o añade el m ism o c r o
nista castellano, p o rq u e el P . Juan A la rcón tenía re ce lo «d e ver a los
qu e habían d e ayudar, d e tan contraria o p in ió n » ( 1 7 ).
P or desgracia esa o p o sició n d e los D efin id ores d e Cataluña halló
e c o en los m ism os S uperiores d e la O rd en . A sí el P. P rocu rad or G e
neral, A n selm o d e M o n ó p o li, contestaba co n fech a 7 d e septiem
bre d e i« ;q 9 a varias consultas, q u e el 2 4 d e ju lio d e aquel año le
habían h ech o, y sobre la fu n d a ción d e Castilla les d e c ía : «C u a n to a pasar
los religiosos a Castilla, se d e b e cam inar p o c o a p o c o , p o rq u e cu ando
será tiem p o, n o faltará el fa vor d e D io s que quitará to d o im p ed i
m e n to » ( 1 8 ).
Y en definitiva, n o p u d o verificarse « e n virtu d d e una ord en que
n u estros Padres D efin id o r es d e Cataluña alcanzaron d e n u estro Padre
G en eral, el cual, tem ien d o algunos in con ven ien tes d e tan rápidas fu n
d acion es, im p u so ciertas c o n d icio n e s para el p o rv e n ir» ( 19 ).
taluña, obra que consta de cuatro tom os y que se conserva ms. en el A rchivo Pro
vincial d e Capuchinos de Cataluña, con la sign. A - i . Cuanto en Biografía hispano-
capuchina dice de! P. Juan Alarcón lo tom ó de ese ms. casi al pie de la letra,
om itiendo por cierto algunas cosas que nos interesan y que luego haremos notar.
Pero uno y otro escritor han tom ado a su vez las noticias de la obra ms. del P. V a-
lladolid, f f . 6 . - I V . - 6 7 V .
Y por lo que hace a ios servicios prestados por el P. Alarcón a Felipe II, es
cierto que n o en 1593 sino en diciem bre del siguiente año, fué enviado por el
D u q u e de M aqueda al D u q u e de Joyosa para hacerle importantes ofrecimientos de
parte de Felipe II. Las cartas cruzadas con ese m otivo y la relación de la jom ada
del P. Alarcón se encuentran en el A rch ivo de Simancas. Estado, Legajos 171,
341 y 3 4 2 , sobre todo los folios 98-101 d e estd último.
"» ( 1 7 ) F. d e G r a n a d a , o . c ., p . 8 .
(18) A rch ivo de la Corona de Aragón.— Fondos M onacales, Leg. 59, t. 4.0, f. 22.
«(Libro d e Cartas de de todas las suertes. Cartas misivas», carta 3.a Es copia, com o
todas las de este cuaderno.
(19) D e propósito hemos subrayado esas palabras que n o se recogieron en la
30 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
E l 2 7 d e m a v o d e 1 6 0 5 se celebraba en R o m a el C a pítu lo G e
neral d e la O rd en . E n él cesaba d e S u perior d e los C a pu ch in os San
L o re n z o d e B rindis y era eleg id o en su lugar el P . Silvestre d e Asís.
A l m ism o tiem p o, aparte d e otras determ in acion es, era d esign ado C o
m isario general para las P rovincias d e T o lo s a , Cataluña, V alen cia y
A ragón , el P . Buenaventura d e C atanzaro ( 2 0 ).
E l 6 d e en ero d e 1 6 0 6 presidía el C a pítu lo P rov in cia l d e la p rim e
ra d e las citadas P rovin cias en C arcassonne Í2 1 ). D ir ig ió lu e g o sus
pasos a Cataluña, y. «h allándose d ic h o P . C om isa rio c o n el P . P rov in
cial v D efin id ores en Perpiñán p o r d o n d e co m e n z ó a entrar en esta
P rovin cia a los 6 d e fe b re ro d el d ich o año, y p o r hallarse el d ich o
Padre en ferm o y qu e se le iba agravando la en ferm ed ad , se d ió prisa
de üegar a B arcelon a» ( 2 2 ).
F u é p or esas fech as, sin duda alguna, cu a n d o, desean do d e veras
la fu n d ación d e Castilla y v ién d ose en la im p osib ilid a d d e llesa r per
sonalm ente a la C orte, en v ió d os Padres c o n esa m isión . E scrib ió con
ellos a varios señores d e la C orte, en com en d á n d oles el asunto, v p rin
cipalm en te al d u q u e d e L érm a , su p licán d ole favoreciese a los Padres
qu e iban a disponerla m ientras él estaba en ferm o. L o s d os religiosos
enviados fu eron los PP. M ig u e l de V a lla d olid y F ra n cisco d e Baeza ( 2 3 ).
D ich o s Padres dirigieron sus pasos a la C orte, la cual se e n co n
traba aún a nuestro ju icio en V allad olid , d e d o n d e regresó a M a d rid
en los p rim eros m eses d e 1 6 0 6 . H icie ro n sus gestiones y «su m isión
loable y religiosa m en te». P ero «e n m e d io d e la bu ena acogida y de
Biografía hispavo-capuchina, y que trae el P. Campdevano!, Crónica ms. c., t. II, libro
IV , cap. 5, ff. 167-74.
N o hemos pod ido dar con la carta del P. General relativa a este asunto; sin
embargo, en un «Catálogo del A rch ivo d e Cataluña antiguo», Letra E, L eg. 2, mis
celáneo, com ún de Provincia, se lee: «Letras o carta de| N . R m o. P. General res
pecto de enviar tres o cuatro religiosos castellanos a Gastilla (1600)».
(20) Analecta, V (1889), p. 224.— Libro de los Actos Capitulares de Cataluña,
ms. c., f. I4r.
(2 1 ) C fr . M e lc h o r de P o b la d u r a , O. F. M . C a p ., Los Frailes Menores Ca
puchinos en Castilla, M a d r i d , 1 9 4 6 , p . 9 , n o ta I .
(2 2 ) Libro de los Actos Capitulares, m s . c ., f. i4 r .
(2 3 ) F é lix de G ran ad a, o. c ., p. 9 .— A g u s t í n de G ranad a, Descripción de
los principios y progresos, e t c ., m s . c ., p. 3 .— A l i c a n t e , m s. c ., p. 1 2 0 .— J u a n de
M onzón. O . F. M . C a p ., Erario Divino, m s. c ., f f . 4 .v .-5 r . Los c r o n is ta s P . F é li x
de G ranad a y P. M onzón ponen e s to s su cesos el año de 1605, lo cu al n o puede
se r e n m a n e r a a lg u n a , c o m o t a m p o c o lo q u e d ic e n r e la tiv o a l m e m o r ia l d e l P . S o s a ,
q u e se im p r i m ió el m i s m o a ñ o . P o r o tr a p a r te , el P . A l i c a n t e ( p . 1 2 0 ) a fir m a q u e el
P. C o m is a r io C a ta n z a r o e n v ió ord en á la P r o v in c ia d e V talen cia p a ra q u e el P a d re
F r a n c is c o d e S e v illa f u e s e t a m b ié n a la C o r t e c o n ta l o b je t o d e tra b a ja r la f u n d a
c ió n , m arch and o allá acom p añado del H no. Lego Fr. D ie g o de M o a r a t. Los de
m á s c ro n ista s n a d a d ic e n s o b r e e s to .
PRIMEROS INTENTOS BE ESTABLECERSE EN CASTILLA 31
las esperanzas qu e co n cib ie ro n de q u e tendría b u e n e fe cto su p etición ,
le salteó la m uerte al P . C om isa rio, qu e fu é sentido d e to d o s» ( 2 4 ).
E l P. Buenaventura d e C atanzaro m u rió, efectivam en te, en B arce
lona el 6 d e abril, aun antes d e celebrar el C a pítu lo P rovin cial, el cual
tu vo lugar en el co n v e n to d e M on teca lv a rio el 21 de abril d el citado
año 1 6 0 6 , y en él fu é eleg id o P rovin cia l d e Cataluña el P . H ilarión de
M ed in a celi ( 2 5 ), «m u y santo varón, p e ro rem iso m u ch o para cualquiera
em presa de alguna d ificu lta d » ( 2 6 ).
E l P. H ilarión d io ord en para q u e los Padres q u e gestionaban,
ahora ya en M a d rid , la fu n d a ción en -C astilla, se v olviesen a Cataluña.
N o lo h icieron así sin o q u e, después de h aber exp u esto la bu ena a co
gida q u e habían te n id o y las esperanzas grandes d e con seg u ir su pre
ten sión , lograron au torización para continuar sus gestiones.
E fectiva m en te: bu ena acogida habían en con tra d o en el d u q u e de
L erm a y en el d e M a q u ed a y tam bién en el conche d e M ira n d a , P re
sidente d el C o n se jo de Castilla, qu ien les había o fr e c id o su lice n cia ;
buena acogid a hallaron a su v ez en el C ardenal A r z o b isp o d e T o le d o ,
D . B ernardo Sandoval y R o ja s, qu e asim ism o había o fre c id o la suya.
Hasta el p u n to d e q u e se había co m p ra d o sitio, se disp u so la casa, se
h icieron celdas, se había m an dado ven ir religiosos y p rocu ra d o sayal
para recibir algunos n o v icios ( 2 7 ).
P ero, cu an d o to d o parecía salir a p ed ir d e b o c a , com en za ron las
con tra d iccion es, y los qu e más h icieron fu eron los B ened ictin os de San
M a rtín , los D esca lzos d e San B ernardino y los O bservantes. Y para
persuadir a los C a pu ch in os « d e que era fo r z o s o desistir d e nuestra
pretensión, n os daban p o r los o jo s c o n el m em orial q u e sacó entonces
el P. Sosa, cu y o d esm ed id o p ro ce d e r n os declaraba bastantem ente la
fuerza q u e habían p u esto en d e scom p on ern os y resistir a nuestra en
trada en C astilla» ( 2 8 ).
E n e fe c t o : el P . F ra n cisco d e Sosa, G en era l q u e había sid o de
Ja O bservancia y fu é más tarde O b isp o de Canarias y d e O sm a, co m p u so
con tra los C a pu ch in os u n m em orial en form a d e «carta qu e escrib ió
al R e y n uestro S eñ or F elip e I I I en razón d e qu e n o con v en ía dar li
cen cia a los Padres C a pu ch in os para fundar con v en tos en la corona
de C astilla» ( 2 9 ).
(2 4 ) F é l i x d f . G r a n a d a ., ibid. Que todavía estaba el R ey en Valladolid, lo
afirma el P. Francisco de Sosa, en el memorial o carta, del que luego hablaremos,
donde dice «que, estando la Corte en Valladolid fueron los Capuchinos despedidos
del R ey Felipe I I I » (p. 2 7 6 ) .
(25) Libro de los Actos Capitulares, ms. c., f. 14.
(26) F é lix de G ran ad a, ibid.
(2 7 ) ' Ibid.— A g u s t í n ms. c., p. 4 .— A l i c a n t e , ms. c., p. 1 2 0 .
de G ranad a,
(28) F é lix de c., p. 1 0 . Son dignas de ponderarse las idas y v e
G ran ad a, o.
nidas de los PP. D escalzos, quienes, a l’ decir de dicho cronista, no perdonaban
horas ni tiempos para buscar recom endaciones en contra de la fundación.
(29) Tratados del limo, y Rvdmo. Sr. D. Fr. F r a n c isc o de S osa, hijo de la San-
32 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
L a finalidad d e ese m em orial era p robar qu e los C a pu ch in os n o
traían nada n u e v o : n i en el rig or, n i en la observan cia, ni en el r e c o
gim ien to, n i en la p re d ic a c ió n ; lo ú n ico n u e v o , para el P . Sosa, era
la barba y el ca p u ch o largo. Hasta intenta p robar q u e los C a pu ch in os
n o solam ente n o eran necesarios sino superfluos y hasta p erju d icia
les, p u es, h abien d o m u ch os m onaterios q u e viven d e lim osna, al fu n
dar otros los C a pu ch in os, ellos saldrían p erju d ica d os. Y en una se
gu nda parte trataba d e rebatir las razones qu e los C a pu ch in os alega
ban en su fa vor, entre otras aquellas m ism as qu e el A r z o b is p o d e Z a
ragoza señalaba a F e lip e I I I , c o m o más arriba h em os visto, para que
se Ies diese am plia licen cia d e fu n dar con ven tos en V a len cia, A ra gón ,
Cataluña, R oselló n y C erdeñ a, es d e cir, q u e servían d e gran ejem p lo
y ed ificación al p u e b lo , qu e así se aum entaba el n ú m ero d e pred ica
d ores, qu e ayudaban a b ien m orir, etc.
D e b id o en parte a ese m em oria l v asim ism o a la influencia d e otros
personajes, lo p rom etid o al P. V a lla d olid se iba d em ora n d o. In clu -
so al d e L erm a , gan ado ahora p or los con trarios, to d o se le volvían
excusas, d icien d o q u e p or entonces n o era p o sib le la fu n d a c ió n : qu e
se volviesen a su p rov in cia , b ie n persuadidos d e qu e los quería, c o m o
lo había dem ostrad o al llevarlos a V a len cia , y qu e in clu so al presente
había im p e d id o u n d ecreto en qu e se pon ía p erp etu o silen cio a la
preten sión d e fu n dar en Castilla ( 3 0 ).
E l P. M ig u e l d e V allad olid n o d e b ió persuadirse m u ch o d e esas
razones d el d e L erm a y, cansado de la tardanza y abu rrido p o r los
m il fútiles pretextos a d u cidos, y, más qu e to d o , enterado d e las in
trigas d e sus adversarios y con tradictores, se d eterm in ó a hablar cla
ram ente a F elip e I II ( 3 1 ).
L o h iz o efectivam en te y presentó al rey un m em oria l en q u e le
pedía su licen cia, a ñ a d ien d o: «E l O rd in ario tiene hechas todas las d i
ligencias co n los m onasterios y parroquias d e esta co rte , d e m o d o
qu e en lo ju d icia l to d o está aju stad o; sólo se espera n os con firm e
la gracia que ya tiene ofrecid a , qu e sus m inistros nos im p id en . A
V . M . su p lico se sirva d e darla, p u es, negándose la fu n d a ción en esta
corte, coleg im os estar revocada y desistirem os d e ella.» [Link] ism o cu l
paba d e t o d o al d u q u e d e L e rm a ( 3 2 ).
P ero «la resulta q u e tu v o fu é salir un d ecreto q u e saliese d e la
ta Provincia de Santiago, y del convento de San Francisco de Salamanca, General
de toda la Orden, Obispo de Canarias, Osma y Segovia, etc., Salam an ca, 16 2 3 .
F o rm a el m encionado m em orial el tratado V I I y ocupa las pp. 256 -29 6. N o lleva
fecha, pero v a firm ado en S . Ju a n de los R e y e s, de T o le d o , y , a l citar en la p. 282
u n decreto d e Paulo V , dice que h abía sido dado el 1 5 d e no viem bre del año pasado
d e 16 0 5 , d e donde se colige qu e el m em orial fu é escrito en 1606.
(30) C f r . F é l i x d e G r a n a d a , p. 1 1 , y A g u s t í n d e G r a n a d a ,, m s. c., p. 5.
( 3 1) P . F é l i x , ibid.— J u a n d e M o n z ó n , Erario Divino, m s. c., f . 5V .
(32) M o n z ó n , ibid.
PRIMEROS INTENTOS DE ESTABLECERSE EN CASTILLA
co rte » ( 3 3 ) el P . V a lla d oü d , y en eso vin ieron a parar sus idas y v e
nidas durante varios m eses.
Sin em ba rgo el P . V a lla d olid , h o m b re e n é rg ico y e m p ren d ed or,
n o se dará p o r enteram ente v e n cid o. E l 2 3 d e m ayo d e 1 6 0 8 se ce le
braba en R o m a el C a pítu lo G en era l d e la O rd en . A é l debía asistir
en calidad d e C u sto d io d e Cataluña ('3 4 '). N o se había o lv id a d o del
citad o m em orial del P. Sosa y co n s ig o lo llev ó a R o m a , h a b ien d o ano
tado en el m argen cu a n to d ecía contra los C a pu ch in os, y presentó
querella ante la C on g re g a ció n de C ardenales, la qu e m a n d ó al N u n c io
d e España re cog e r co n grandes censuras d ich o m em orial. T o d o eso
d ió m otiv o a qu e el Papa P aulo V pu blicase la con stitu ción Ecclesiae
militantis regimini (1 5 d e octu b re d e 1 6 0 8 ) ( 3 5 ), sacada «para atajar
la mala v o z q u e nuestros ém u los habían sem brad o, ocasionada d e la
m ism a con tra d icció n d e q u e n o éram os frailes m en ores, declarando
q u e nuestras C on stitu cion es eran co n fo rm e s a la R egla d e N . P . S. Fran
c isco , sin haber cosa en ellas q u e en algo le con trad igan » ( 3 6 ).
E l P. V allad olid n o se con ten tó co n e s o ; a p rov ech ó la oca sión para
delatar asim ism o la obra d el P. P e d ro d e A lava, Doótrind satisfactorio
de los Frailes Menores, en la q u e, si n o se d ice abiertam ente q u e los
C a pu ch in os n o sean h ijos d e San F ra n cisco, se d efiende en varias par
tes qu e la ú nica verdadera O rd en fundada p or San F ra n cisco era la
rama d e los O bservantes ( 3 7 ).
(3 3) F é l i x , p . 1 1 . — A g u s t í n , m s. c., p. 5.
( 34) E n el C ap ítu lo P ro vin cial celebrado el 20 de jü lio de 1607 fu é elegido
D efin id o r y C u sto d io prim ero para el C ap ítu lo G en eral. C fr. Libro de los Actos
Capitulares, m s. c., f. .16.
C35) Bullarium, I , p. 57.
(36) F é l i x d e G r a n a d a , o. c., pp. 12- 13. E s te cronista afirm a qu e el m em o
rial del P . So sa fu é m an dado recoger po r la In q u isició n d e T o led o . T a m b ié n el
P . M a r t í n d e T o r r e c i l l a , O F . M . C a p ., Apolczema, espejo y excelencias de la
Seráfica Religión de Menores Capuchinos, M a d rid , 1701, p. 270, hablando «de
u nos apuntam ientos im presos qu e dió (el P . Sosa) al rey d e E sp añ a, el año 1606»,
d ice qu e «dichos apuntam ientos están, según tengo entendido, recogidos po r el
San to T r ib u n a l d e la. F e » .
( 37) L a obra del P . A lav a, im presa en M ad rid , 1601, no fu é escrita contra
ios C ap uch in o s ni tam poco se dice en ella directam en te que los C ap uch in o s no sean
verdaderos hijos d e S . F ra n c is c o ; pero lo supon e al hacer ciertas afirm aciones
(pp. 439 y 441), com o é sta : « L o s P adres C ap uch in o s, com o o tra cualqu iera C o n
gregación d e R eligio so s, aunque tengan y gocen el títu lo d e F r a ile s d e S a n F r a n
cisco, n o es p o r legítim o y verd ad ero derecho sino po r particu lar privilegio.»
L a s delaciones hechas po r el P . V allad o lid , así d el m em orial del P . So sa com o
d e la o b ra d el P . A la v a , se conservan en el A rc h iv o V atican o , F o n d o Borghese,
ser. I , vol. 193, f. 271V.-287V. L le v a n los siguientes títu lo s: Aduertimientos de
le que parece mal escrito en un libro que escriuio el Pe. Alava intitulado satisfac
torio .de los frayles menores, y Aduertimientos de lo que parece mal escrito en
una relación que el Pe. Francisco de Sossa hizo por escrito al Rey catholico,
y esta estampada, sobre no dexa>■ fundar a los capuchinos en Castilla.
3 -! LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
Y , aún n o satisfecho, c o m p u so un la rgo tratado en qu e sale p or
los fu eros d e la verdad en contra d e los m en cion ad os P P . Sosa y A la v a ;
en él refuta sus acusaciones con tra los C a p u ch in os, prin cipalm en te
aquellas q u e se aducían para frustar la fu n d a ción d e C astilla, y lu eg o
prueba co n m il argum entos la legitim id ad d e la O rd e n C apu ch in a, c u
yos m iem bros n o p u e d e en m anera alguna negarse sean h ijos verda
deros del Seráfico Padre ( 3 8 ).
N o obstante esos esfu erzos d el P . V allad olid , la fu n d a ción de co n
ven tos 'capuchinos en tierras castellanas seguía sien d o cu estión in
soluble.
E stá n escritos a dos co lu m n as: en u na se po n e lo qu e afirm an dichos autores,
y en la otra se rebaten o rectifican.
E n el f. 2 7 t r ., antes de em pezar el texto, otra m ano escrib ió : « X I di nov. 16 08»,
qu e es sin duda la fech a en qu e se presentaron a la San ta Sed e, y al final, f. 287V.,
la m ism a m an o an o tó : «A M o n s. L an fra n c o che n e parli a N o stro Sign ore.»
(38') A l h ab lar así nos referim os a un m anuscrito sin títu lo qu e se conserva
en la B , U n iv e rsita ria d e B arcelo n a (M s. 13 3 ) , pero r u é bien pudiera llevar el de
Defensa de los Capuchinos, com o se le h a dado ( Estudios Franciscanos, X X I V
(19 2 0 ). p . 368). E s m s. anónim o, pero no nos cabe la m enor duda de que su autor
es el P . M igu el de V alladolid.
E n e fe c to : dich o m s., de m ás de 200 pp., es todo él u n a defensa de los C a
puchin os, precisam ente en contra de los P P . So sa y A lav a, y justam ente com pues
to en 1608.
E s , desde luego, d e un religioso que h abía estado en V alen cia y q u e había
hablado con el B to. R ib e ra sob re la fun dación (p. 19 3 ), com o así lo fu é e l P . V a
lladolid, G u a rd iá n del convento d e V alen cia en 16 0 2 ( Libro de los Actos Capitu
lares, m s. c., f. n r . ) ; estaba enterado de cuántos conventos ten ían los C ap uch in o s
en 1608 en el reino d e V alen cia, qu e no era uno, com o decía el P . So sa, sin o diez.
A d e m á s: al final de dicho m s. h a y tres c u a d ern o s; el prim ero lleva el m ism o tí
tu lo : Advertimientos de lo que parece mal escrito en un libro que escribió el
P. Fr. Pedro de Alava, intitulado Satisfactorio de los Frailes Menores. Y al Sol. 6v.
dice tam bién textu alm en te: Advertimientos de lo que parece mal escrito en una
relación que el P. Sosa hizo por escrito al Rey Católico y 1está estampada, sobre
el no dejar fundar convento de los Capuchinos en España (sic).
E l segundo cuaderno lleva este títu lo : Anotación de los lugares en los cuales
e^ P. Alava habla mal contra los Capuchinos y su Instituto y Regla con algunas
réplicas a lo que dice.
E l tercer cuaderno se titu la : Anotación de los lugares en los cuales el P. Fr. Fran
cisco de Sosa habla mal de los Capuchinos.
C o m e se v e , h ay una perfecta sem ejanza y casi absoluta igualdad entre los
docum entos d e R o m a y los m encionados.
A d e m á s : el autor estaba perfectam ente al tanto de la m archa d e la fun dación
de C astilla, com o en efecto lo estaba el P . V allad o lid , al afirm ar a l f. 1 7 del c u a
derno tercero q u e e l P . So sa afirm aba q u e «en V allad o lid fu eron los C ap uchinos
despedidos d el R e y F e lip e I I I » , afirm ación qu e rebate d ic ien d o : «Sien d o verdad
que tienen dos cédu las suyas para fu n d ar en C astilla, y que nun ca el re y los ha
despedido, sino qu e los O bservantes han procu rado p o r m ed io de m inistros entre-
n ie r en todas partes de E sp añ a las sobredichas fundaciones.»
CAPITULO II
N uevos in t e n t o s de f u n d a c ió n en C a s t il l a
i. Esfuerzos para hacerlo en Madrid.— 2. El P. General, Jerónimo de
Castelferretti, el P. Serafín de Policio y S. Lorenzo de Brindis en
la Corte.— 3 . Se vencen todas las dificultades.— 4 . Toma de po
sesión en el Hospital de los Italianos.— 5 . Una cuestión histórica.
1. E l C ronista P. F é lix d e G ranada presenta siem pre, a m o d o
de m a rco h istórico, los personajes qu e in tervinieron en los h ech os que
preten de narrar año p o r año, d a n d o lu eg o una ligera idea d e los su
cesos más im portantes así p olíticos c o m o religiosos, q u e en ellos tu
vieron lugar.
A sí lo hace tam bién p o r lo q u e respecta al añ o 1 6 0 9 en qu e fe liz
m ente se llevó a ca b o la fu n d a ción d el prim er co n v e n to cap u ch in o
en M ad rid .
E ntre esos sucesos y esos personajes apunta c ó m o en ton ces regía
los destinos d e la O rd e n C apu ch in a, en calidad d e V ic a r io G en eral, el
P. J erón im o d e C astelferretti, eleg id o para tan elevad o ca rg o e l 23
de m ayo d e 1 6 0 8 .
O tro h e ch o , qu e tam bién hace notar, es q u e el P. Serafín d e P o
licio había sid o eleg id o ya anteriorm ente P rovin cia l d e V alen cia en
1 6 0 7 ( 1), en contrándose en ton ces en Italia a. d o n d e había pasado c o m o
co n fe so r del co n d e de B enavente, d esign ado virrey d e N á p oles. S in em
b a rg o d e esa ele cció n n o v o lv ió inm ediatam ente a la P rovin cia, sin o que,
d eb ién d ose celebrar al siguiente año 1 6 0 8 el C a pítu lo G en era l, se qu e
d ó todavía en Italia para asistir a él ( 2 ).
E n N áp oles se encontraba todavía el 4 d e en ero d e 1 6 0 9 , cu ando
escribía al B eato R ib era estas palabras llenas d e reverente d e v o ció n
hacia la persona d el P atriarca: «P o r ver y besar los pies d e V uestra
E xcelen cia así fuera d e rodillas cu a n d o n o p u diera c o n los p ie s » ( 3 ).
( 1) Y a hem os dicho anteriorm ente en el capítulo prelim inar, nota 46, cóm o
nos parecía casi seguro el qu e V alen cia hu biese sido erigida en P ro vin cia el
año 16 0 7 , y asim ism o q u e el P . P olicio h ab ía sido elegido P ro vin cial en dicho
año, y eso po r prim era vez.
(2) A l i c a n t e , m s . c ,. p . 26, n .° 49 y n . ° 12 5 .
(3) M a n u e l C u b í, P b ro ., Vida del Beato Juan de Ribera, B arcelo n a, 1 9 1 2 , p. 3 1 1 .
36 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
A ñ a d e el C ronista castellano q u e, al pasar p or R o m a el P . P o licio ,
sin duda en d ire cció n a V a len cia, o b tu v o p erm iso para llevar adelante
la fu n d a ción d e M a d r id ; y, para m e jo r lograr su in ten to, m anifestó
al P. G en era l su d e se o d e q u e él m ism o se llegase a la C o rte a besar
la m an o de F elipe II I ( 4 ).
E l P. G en era l v in o efectivam en te a España y , antes d e acercarse
a M s d rid , p resid ió el C a pítu lo P rovin cia l de V a len cia, en m ayó d e
1 6 0 9 , en el qu e d e n u e v o fu é e le g id o S u perior d e aquella P rovin cia
el P. P olicio. P o co s días después el P . G en era l, a com p a ñ a d o d e éste
y d e otros trece religiosos, u nos d e la P rovin cia d e V alen cia y dos de
la de Cataluña, dirigía sus pasos a M a d rid y se h ospedaba en el H o s
pital d e los Italianos ( 5 ).
2. E l 2 8 de m a y o lleg ó a la C orte el P. G en era l y , en contránd ose
a la sazón el rey en E l E scorial, allá se en ca m in ó, arribando el 6 de
ju n io. T re s días después era r e cib id o en audiencia solem ne p o r F e
lipe I I I , qu ien , llevad o d e su reverente p ied a d , h iz o cu b rir al P. C as-
telferretti d e G ra n d e de España d e P rim era C lase ( 6 ).
E n la festividad d e San A n to n io , 13 d e ju n io, era re cib id o de n u e
v o el P. G en era l a la audiencia d e l rey. A p ro v e c h ó aquella ocasión
para exp on erle sus deseos d e fu n dar en M a d rid y las razones au e ha
cían d e to d o p u n to necesaria esa fu n d a ción . Y , antes d e ausentarse
de aquel R eal Sitio, d irig ió a S. M . un m em orial en el q u e repetía
esas m ism as razones, m em orial qu e lu eg o el rey rem itió -al C o n se jo d e
Castilla para su exam en y despach o. T a m b ié n v isitó el P . G en era l al
d u qu e d e L erm a , sien d o r e cib id o p o r éste co n grandes m uestras d e
ven eración ( 7 ).
(4) F é l ix de r a n a d a , o . c ., p . 1 1 .
G
(5 ) A lic a n te , m s. c., p. 1 1 7 , n . u 1 y 2 . E l P . A gu stín de G ran a d a, m s. c., p. 7 ,
afirm a qu e el P . G en eral entró en E sp añ a por V alen cia. C iertam en te q u e no lo
hizo po r C atalu ñ a, P ro vin cia que visitó después d e s u estancia en la C o rte.
(6) A s í lo declara F e lip e I I I en su D esp ach o d e 7 de agosto d e 1 6 1 2 , a su
em bajador en R e m a , C o n d e d e C a s tr o : «C o n m otivo qu e en 9 de ju nio del año
pasado de 16 09, estando en esta corte cl P . F r . Jeró n im o d e C a s te l F e rre te , G e
neral de la O rd en d e C ap uch in o s, le h ice m erced d e ad m itirle a m i R e a l audiencia
y, com o S u p erio r d e una O rd en tan ejem plar y conspicua, le hice el h onor de
m an darle cu b rir» (C fr. J o s é M . a P o u Y M a r t í , O . F . M . , Sobre la Grandeza de
España a favor de los Generales Franciscanos, en Archivo Ibero-Americano, X I
( 19 19 ) , PP- 1 5 - 1 7 — M e l c h o r d e P o b l a d u r a , O . F . M . C a p ., Los Generales de la
Orden Capuchina Grandes de España de Primera Clase, en Collectanea Franciscana,
X I I I ( 1943 ). PP- 2 54 -57).
(7) A l i c a n t e , m s. c., p. 1 1 8 , n .° 2 -3 .— A g u s t í n d e G r a n a d a , m s. c., p. 8.—
L a s Crónicas Capuchinas, T e rce ra parte, p. 5 5 1 , d icen qu e el P . G en eral expuso
a! R e y , en tre otras razones qu e había para fu n d a r : e l aum ento del culto, el bien
pú b lico, el qu e la O rd en ten ía m uchas P ro vin cias e n los estados d e S . M . y que
se hacía necesario un con ven to en M a d rid p o r las m uchas veces q u e era forzoso
tratar los asuntos con el R e y o con sus m inistros.
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACION EN CASTILLA 37
E l día 15 partía el P. G en era l d e M a d rid en d ire cció n d e las P ro
vincias d e A ra gó n y Cataluña. A q u í lo en contram os el 1 4 d e agosto
d el m ism o año T6 0 9 , p resid ien d o el C a pítu lo P rovin cia l ( 8 ). D e jsb a
sin em barg o en buenas m anos el asunto d e la fu n d a ción d e M a d r id ; el
P. P o licio quedaba en cargado d e to d o y hasta era d esign ado C om isario
para efectuar n o sólo esa fu n d a ción sin o cuantas pudieran legrarse en
C asulla ( 9 ). M u ch as dificu ltad es, y n o d e p c ca m onta, le saldrán al
paso. T e n d rá qu e llevar adelante la p reten sión ante el C o n se jo de
Castilla, y lu eg o v e n ce r la volu n tad d el rey y , lo q u e fu é más d u ro
todavía, la d el p rivad o d e F e lip e I I I . V a m os a ver c ó m o paso a paso
se fu eron allanando todas esas barreras.
E l m em orial qu e el P. C astelferretti d ió al rey, lo rem itió éste al
C o n se jo d e Castilla, al q u e in cu m bía cuanto se relacionase c o n fu n
dacion es. A llí se entabló p leito form a l entre los C a pu ch in os y aquellos
otros religiosos qu e se op o n ía n a la nueva fu n d a ción en M a d r id : B e
n ed ictin os, O bservantes y D esca lzos, y, más qu e los otros, estos últim os.
T o d o s los cronistas ca p u ch in os, varios d e ellos testigos presenciales,
están contestes en afirmar q u e d ic h o p leito se ven tiló ante el C o n sejo
en form a de verdadero ju icio.
E n tan apurado trance el P. P o licio p rom etió a San A n to n io d e
Padua qu e, si el C o n s e jo fallaba a favor d e los C a p u ch in os, le d e d i
caría la prim era iglesia qu e se edificase, y, para obten er m e jo r esta
gracia, m a n d ó a los religiosos d e la P rov in cia d e V alen cia, d e la que
seguía sien do S u perior P rovin cial, «q u e todas las n och es, después de
la estación d el c o r d ó n , se d ijese a este fin en com u n id a d en todos
los con v en tos el R e sp o n so rio d e San A n to n io y qu e n o parasen hasta
otra ord en suya» ( 1 0 ).
E l P. A n ton io d e A lican te, gran panegirista d el P. P o licio , n os da
toda clase d e p orm en ores d e los esfu erzos h ech os p o r éste para llevar
adelante su in ten to, «solicita n d o la causa d e la fu n d a ció n co n el P re
sidente y M in istros d el R ea l C o n se jo , h ablando a cada u n o d e p or sí y
presen tan do a tod os m em oriales en q u e c o n razones eficaces les signi
ficaba la n ecesid ad y con v en ien cia d e tener nuestra R e lig ió n en la corte
de S. M . u n co n v e n to ». A ñ a d e asim ism o qu e dich a causa n o se sacó
d el R eal C o n s e jo : qu e allí se co m e n z ó , se p rosig u ió co n tod os los tér
m in os y rigor d e justicia c o n qu e se tratan las causas q u e se resuelven
en él, y aquí felizm en te se co n c lu y ó ( 11 ).
P or su parte el P. S evero d e L u ce n a , com p a ñ ero d e San L o r e n z o
en su em bajada ante F e lip e I I I , n o obstante que atribuye gran parte
d e la gloria d e la fu n d a ció n al d e B rin dis, n o deja d e re co n o ce r qu e
(8 ) Libro de los Actos Capitulares de Cataluña, m s . c ., ff. 1 7 V .-1 8 .
(9 ) m s . c., p . 1 1 8 , n .ü 4 .
A lic a n te ,
(1 0 ) Ibid., p . 1 1 9 , n . ° 5.
(1 1 ) Ibrid., p . 1 2 1 , n . ° 8 .
3« LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
«la consulta qu e el C o n s e jo R e a l h iz o tan en nuestro fa v or, la trabajó
y p rocu ró el P. P rovin cia l d e V alen cia a qu ien se le d e b e m u ch o , p o r
qu e co n su d iligen cia y buena m aña, valiéndose d e l Sr. C on d esta b le y
Sra. D u q u esa d e M e d in a d e R ío s e c o , a ca b ó tan b ie n este paso qu e
era en realidad el más d ificu lto so » ( 1 2 ).
A fortu n adam ente el C o n se jo falló el p leito a favor d e los C a p u
ch in os el 1 4 d e ju lio , fiesta d el Seráfico D o c t o r San B uenaventura, n o
tando a este p ro p ó sito los cronistas « q u e tod os los felices sucesos que
tu vo esta fu n d a ción , tod os los tu vo en días d e los santos d e nuestra
O rd e n » ( 1 3 ).
Esta con su lta o fallo d el C o n se jo fu é llevado a S egovia, d o n d e se
hallaba a la sazón F elip e I I I , c o n el fin d e obten er tam bién su p e rm i
s o ; p e ro nada se co n sig u ió hasta su vuelta a M a d rid en los p rim eros
días d e septiem bre ( 1 4 ).
P o c o después, a m ediados d e este m es, llagaba tam bién a la C orte
San L o re n z o d e B rindis, gloria preclara d e la O rd e n C apu ch in a, en
calidad d e em bajador d el em perador d e A lem an ia y d el Papa cerca del
R e y C atólico. C o n su venida se alegraron sobrem anera los C a p u ch i
n os, qu e en n ú m ero p o r lo m en os d e d iez se hallaban h osp ed a dos en
el H osp ital d e los Italianos. L a fam a y santidad d el d e B rindis p or
una parte y p or otra su íntim a amistad co n la esposa d e F elip e I I I ,
D .a M argarita d e A ustria, a la q u e había c o n o c id o y tratado siendo
niña en V ien a, eran presagio d el b u e n suceso q u e tendrían las cosas ( 1 5 ).
3. C o m o ya h em os in d ica d o antes, la prim era dificu ltad, la de
alcanzar licen cia d e l C o n se jo , estaba ven cida. T ratábase ahora d e c o n
seguir el perm iso d e l rey. N in g u n o m ás a p ro p ó sito q u e el p ro p io San
( 12 ) C arta del P . Sev ero d e L u ce n a , C ap uch in o (M a d rid , 1 3 de octubre de
16 09), en Vida, virtudes y milagros de San Lorenzo de Brindis, p o r e l I \ FEAN-
c is c o d e A j o f r í n , O . F . M C ap ., 2 .a ed., B arcelo n a, 1 8 8 1 , pp. 569 -77.
( 13 ) A l i c a n t e , m s. c., p. 12 2 , n .° 10 .
( 14 ) C arta del P . L u cen a, y a citada, ibid., p. 570. P o r lo s D espach o s de F e
lipe I I I (A rch ivo d e Sim an cas.— Estado. L e g . 2.704) d el año 16 09 se ded u ce que
se encontraba en Seg ovia desde prim eros d e agosto hasta el 2 de sep tiem b re; en
cam bio, y a aparece u n despacho fechado el 3 de septiem bre en M ad rid .
( 15 ) L o s R ey es deb ían tener y a un alto concepto del San to , puesto qu e en
repetidas cartas G u illér. d e Sa n C lem en te, escribiendo a S . M . desde P raga en
16 0 7 y 16 0 8 , había puesto d e m anifiesto su virtu d y valo r, llam án dole sin rebozo
«santo varón », «santísim o hom bre, vasallo de V . M . y por quien y por la real
prole d e V . M . y d e la rein a n u estra señora está continuam ente haciendo oración»
(Sim an cas.— Estad o . L e g 2.493). P o r su parte el em bajador en A lem an ia, D . B a l
tasar d e Z ú ñ ig a, dió a S . L o ren zo las convenientes instrucciones (Praga, 8 d e ju
n io d e 1609) (Sim an cas.— Estad o . L e g . 709, f. 56). E n ellas dice lo qu e deb e hacer
en su itinerario desde A le m a n ia : q u e debía entrar por B a rc e lo n a ; qu e, a l lleg ar a
M ad rid , se hospedase en los D escalzos que llam an de S a n G il, «qu e es ju n to a
P a la c io » ; ie aconseja luego qu e vea, entre otros, al D u q u e de L e rm a , «m u y d evo
ro d e las R eligio n es y en particular de la d e S a n F ran cisco , y quizá él m ism o
querrá lle var a V . P . a la audiencia de S . M .» .
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACIÓN EN CASTILLA 39
L o r e n z o d e B rindis q u e, en su calidad d e em bajador, iba a estar en
con tacto frecu en te c o n F e lip e I I I . Y n o d u dam os qu e, gracias a sus
gestiones, se p u d o dar este segu n d o paso, tan d e cisiv o c o m o el prim ero.
San L o r e n z o se valió para ello d e la reina, q u e tenía fo rm a d o del
Santo un alto co n ce p to , c o m o lo m anifiestan las cartas qu e lu eg o de
su partida d e M a d rid escrib ió a varios personajes ( 16 ). P ero el rey,
antes d e d ecid irse, con su ltó este asunto c o n su co n fe so r, el d o m in ico
P. L u is d e A liaga. E ste, algo p re v e n id o al p rin cip io c o n la n oticia de
q u e los C apu ch in os h abían fu n d a d o en M u rcia sin perm iso de S. M .,
n o q u iso d e m om e n to dar su co n sen tim ie n to ; p ero, enterado lu eg o de
ía falsedad, se in clin ó a fa v o r d e la fu n d a ció n ( 17 ). T a m b ié n a q u í e l
P. P o licio se valió d e su m u ch a d ip lom a cia para lograr esa d ecisión
d e l con fesor, «e n q u e ha te n id o tam bién q u e trabajar y en q u e p on er
cu id a d o y m ed ios, d e m anera qu e salió c o m o deseaba» ( 18 ).
S in em barg o seguían las co n tra d iccion es, p ero seguían tam bién las
gestiones d e San L o r e n z o cerca d e la re in a ; tanto qu e en cierta oca
sión , en contránd ose San L o r e n z o reu n id o c o n los reyes «la reina su
p licó (al rey), presente el P. B rindis, p o r am or d e ella y d e d ich o
P adre, nos diese licen cia para fu n dar, y el rey resp on d ió c o n v o lu n
tad mas sin declararse, y a ca b o d e p o c o s días, estando otra v ez juntos
los tres, d ijo la reina al P. B rin d is: «Y a tienen su fu n d a ción cierto,
p ero agradézcanlo a V uestra Paternidad, qu e, si n o fu era p o r él, no
se les d iera », y el rey a esto se son rió, c o m o ap roban do lo qu e la reina
había d ich o , y él les b e só las m anos a tod os dos co n m u c h o agradeci
m iento y cortesía s; y , según se co lig e p or lo qu e pareció después, el
intervalo en n o declararse S. M . la prim era v e z q u e la reina se lo
su p licó, fu é q u e había r e m itid o la consulta d el C o n se jo al c o n fe
so r» (.1 9 ).
N o faltan historiadores qu e, al tratar d e la fu n d a ción d e los C a p u
ch in os en la C orte, atribuyen la d ecisión d e l re y a los sucesos d e A le
m ania y han q u e rid o seguir, al parecer, lo qu e G il G o n zá le z D ávila
consigna en una d e sus o b r a s : « L a causa d e fundarse éste y otros
con ven tos d e esta R e lig ió n en Castilla fu é p o rq u e en estos tiem pos
(1 6 ) E n tre las varias cartas qu e la R e in a d irigió al em bajador en R o m a y en las
qu e habla de S a n L o re n z o de B rin d is con gran encom io, citarem os la d el 2 4 de no
viem b re, en q u e d ic e : «A q u í se ha h allad o estos días F r . L o re n z o de B rin d is ... y
ha dado tanta dem ostración de su m u cha religión y virtu d , qu e m e ha edificado
y dejado con m ucha satisfacción.» A sim ism o el R e y escribía al propio em bajador
con fecha 1 4 del m ism o m es, anunciándole se vo lvía a R o m a , y añ a d ía : « S eré m u y
servido en qu e le honréis y hagáis el buen acogim iento qu e m erece su m u cha v ir
tu d y santo celo, y que procuréis qu e S u B eatitu d haga lo m ism o y le oiga m u y
gratam ente.» (Sim an cas, E stad o , L e g . 9 9 2 .)
(1 7 ) F é l i x d e G r a n a d a , o . c ., p . 1 6 , y P . A g u s t í n d e G r a n a d a , m s . c ., p . 10.
(1 8 ) L ucena , carta citada, en P . A j o f r ín , o. c., p. 572.
(1 9 ) Ibid.
40 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DÉ CASTILLA
trataban los herejes d e A lem ania d e expulsar del Im p e rio este sagrado
Instituto, p orq u e c o n sus oracion es, co n sejos, serm ones y c o n disputas
deshacían sus d ip arates; y para qu e en A lem an ia co n o cie se n lo m u ch o
qu e España los estim aba, el rey fu n d ó este co n v e n to » ( 2 0 ). N i falta
historiador qu e a esto añade el q u e, al hablar S. L o r e n z o al re y »e n
una d e sus entrevistas so b re los sucesos d e A lem an ia y ex p on erle el
aprieto d e los C apu ch in os en aquel im p e rio , el re y lu e g o se había
adelantado a con ced erle licen cia para la fu n d a ción ( 2 1 ).
Si ese fu é e l m o tiv o d e ia co n ce sió n , es cosa qu e han silenciado
los C ronistas prim itivos d e la P rovin cia d e Castilla, así c o m o tam bién
el P . S ev ero d e L u ce n a qu ien , c o m o ya se ha in d ica d o , estaba en
M a d rid , acom pañ an do a S. L o r e n z o de. B rindis, y n os ha d a d o n o
ticias m u y particulares e interesantes d e to d o . E l es qu ien n os d ice
tam bién a con tin u a ción d e las palabras arriba transcritas: «A h o ra el
m iércoles pasado p r ó x im o [7 d e o ctu b re ] estu vo m ed ia hora a solas
c o n el rey el P. B rindis, qu e le d ió audiencia privada, d e q u e salió
con ten tísim o, p o rq u e le acom pañ é, y c re o ha acabado el fin d e sus
n eg ocios. Y p ero en lo qu e toca al n uestro, le d ijo S. M . : «P resto
m andaré despachar el m em oria l o consulta para qu e fu n d é is », d e qu e
d e n u evo le d ió las gracias. M ir e n V uestras C aridades ahora si se
d e b e este n e g o cio al P . B rin d is; acá así lo ju zgam os y así lo enrien
d en cuantos saben d e e s to ; y , au nqu e el P. Serafín co n su buena
traza y m ed ios, sin d u da lo con clu yera , p e ro c o n to d o hay q u ien duda
y q u ien afirma qu e a b ien n egociar n o fu era en dos a ñ os» ( 2 2 ).
' Faltaba solam ente v en cer la resistencia d el d u q u e de L erm a , quien
había em p eñ ad o su palabra c o n los contrarios d e qu e n o fundarían
en M a d rid los C apu ch in os. H asta tal p u n to qu e la C onsulta d el C o n
sejo la había gu ardado en u n escritorio llam ado e l c e s to d e San P atri
cio , d o n d e solían ir a parar los papeles d e n e g o cio s qu e nunca habían
d e salir a luz ( 2 3 ).
Sin em bargo to d o lo su p o v en cer la d ip lom acia d el P. Serafín d e
P olicio, a qu ien sin duda alguna ca b e la gloria de este éxito. U na
(2 0 ) G i l G o n z á l e z D á v i l a , Monarquía de España. Historia de la vida y he
chos del ínclito monarca D. Felipe III... Obra postuma , M a d r i d , 1 7 7 1 , p . .1 7 0 . L o
m i s m o a firm a e n Teatro de las graiidezas de la Villa de Madrid , M a d r i d , 1 6 2 3 ,
p p . 2 7 3 - 4 . Y casi ¡ o m i s m o re p ite a s u v e z J e r ó n i m o d e Q u i n t a n a e n Historia de
la antigüedad y nobleza de la villa de Madrid, M a d r i d , 1 6 2 9 , f. 4 3 5 . E s o m i s m o
d ic e a su v e z e l P . A j o f r í n , o . c ., p p . 3 4 9 - 5 0 , y el P . M a t e o d e A h g u i a í j o , O . F . M .
C a p . , e n su o b r a s o b r e el c o n v e n t o d e E l P a r d o , titu la d a Paraíso en el desierto...,
M a d r i d , 1 7 1 3 . Y d e e s e m i s m o se n tir es A n t o n i o d e L e ó n P i n e l o , Anales de M a
drid. Reinado de Felipe I I I ( 1 6 9 8 - 1 6 2 1 ) , e d . y e s t u d io c r ític o d e l m s . n ° 1 .2 5 5 de
la B . N . , p o r R ic a r d o M arto rell T éllez -G ir ó n , M a d r id , 1 9 3 1 , p p . 8 4 -8 5 .
(2 1 ) A j o f r í n , o . c ., p p . 3 4 9 - 5 0 .
(2 2 ) L ucena, carta c ., en P. Ajofrín, p . 5 7 3 .
(2 3 ) F é l ix de G ranada, o . c., p . 1 6 .— A g u s t í n de G ranada, m s . c ., p . 11.
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACIÓN EN CASTILLA 41
ocasión p rop icia se le o fr e c ió m u y p ron to para inclinar a su fa vor el
án im o d el valido.
E ntre las personas cu ya influencia in terpu so e l P. P o lic io para c o n
seguir su in ten to, fu eron la duquesa d e T erra n ov a , qu e más tarde fu n
dará el co n v e n to d e A lcalá d e H enares, y su prim a herm ana D . ' V ic -
toiia C olon n a , du quesa d e M e d in a d e k iose'co y viuda d el A lm irante
d e Castilla ( 2 4 ). Su segunda hija, F eiich e E n riq u ez C olon n a , trata
ba en aquellos días d e con certar su m a trim on io c o n e l n ieto d e l d u
qu e d e L erm a , el co n d e d e A m p u d ia , h ijo m ayor d e l d u q u e d e Cea.
Precisam ente d ich o m a trim on io se había co m e n z a d o a con certar la vís
pera d e San F ra n cisco , 3 d e o ctu b re, y se term in ó feü zm en te el día
üe la octava ( 2 5 ).
A p ro v e ch a n d o aquella oca sión el P . Serafín, escrib ió a la duquesa
d e M e d in a d e R io s e c o , instándole a q u e se acordase d e l asunto d e ios
C apu ch in os. A l siguiente día recib ía la respuesta favorable « d e m ano
de la m ism a duquesa, q u e d ice así p o rq u e io h e visto y le íd o y te n id o
en m is m anos— escrib e el P. L u ce n a — : « M i P a d r e : an oche p e d í al d u
qu e m e h iciese m e rce d d e despachar nuestra consulta, y h ám e p ro m e
tido qu e mañana lo hará ver y acabar este n e g o c io .» Y co n esto la
visitó esta mañana el P adre, q u e to d o era fiestas y enhorabuenas ese
día y galas, y le 'c o n tó m ás ad L ongum : q u e celeb rá n d ose los capítulos
m atrim oniales entre su hija d e ella y n ieto d e él, le d ijo : «,S e ñ o r:
ahora qu e ten go m is h ijos co lo ca d o s, n in gu na cosa d eseo más q u e ver
un co n v e n to d e C a pu ch in os en esta c o r t e ; su p lico a V . E. m e haga
esta m erced , qu e será gratísim a para m í.» A lo cual resp on d ió ei d u
qu e qu e mañana en la n o ch e la haría firmar d el rey. Y esta nueva
co rrió este día entre los m u y fam iliares y lo ten em os ya p o r tan cierto,
qu e n o se d u da d e ello, y así creem os q u e den tro d e o c h o días se to
mará la p osesión . Y a se h acen cam as y se a com od a un aposento en
(24) D o ñ a V ictoria C o lo n n a, D u q u esa de M ed in a d e R io seco , fu é h ija de!
céleb re M a rco A n to n io C olonn a, y casó con D . L u is E n riq u ez de C ab rera, octavo
A lm iran te d e C astilla, cuarto D u q u e de M ed iría de R io seco , que falleció en V a lla
d o lid el 1 7 de agosto de 1600.— C fr. L u i s C a b r e r a d e C ó r u o b a , Relación de las
cosas sucedidas a: la Corte de España desde 1599 hasta 1614, M a d rid , 18 5 7 ,
pp. 93 y 608. E l P . F é lix d e G ran a d a, o. c ., p. 1 7 , y el P . A lican te, m s. c., p p . 12 6 -
2 S , nos dan m u y interesantes noticias sobre la intervención de la m encionada D u
qu esa y d e su h ija cerca del d e L e r m a en los días en qu e se concertó el m atrim onio
d e la h ija con el nieto d e éste.
(25) F é l i x d e G r a n a d a , o. c., p. 17 .— L u c e n a , carta citada, en P . A jo frín ,
p. 5 73. D . F ran cisco G ó m ez de San d o val y R o ja s, C o n d e de A m p u d ia, fu e hijo de
D . C ristó b al G . de San d o val y R o ja s, D u q u e d e U ced a, y nieto del D u q u e de L e rm a ,
D . F r a n c is c o ; fu é p rim ero C o n d e de A m p u d ia, por m erced d e F e lip e I I I , y m ás
tarde D u q u e de C e a ; casó con la segu nda h ija del A lm iran te d e Castilla,, D . L u is
E n riq u ez, y de D .a V icto ria C olonn a, D u q u es de M ed in a de R io seco .— C fr. Luís
C a b r e r a d e C ó r d o b a , o. c., p. 6 17 .
42 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
este H osp ital para ponellas, y n o hay d escu id o en ojear sitio ; quiera
D io s se acierte» ( 2 6 ).
D e b ió ser el lunes, 5 de octu b re , cu a n d o el rey. firm ó el tan ansia
d o perm iso. S in em b a rg o d ich a n oticia n o lleg ó a co n o ce rse hasta el
viernes, 1 6 , en «q u e se d iv u lg ó y p u b licó que S. M . h iz o para qu e
fundemos^ y la cam pana co m e n z ó el alborada c o n m il repiqu es d i
ferentes, qu e los d el H osp ital h icie ro n » ( 2 7 ).
4. D a d o ese paso d ecisiv o, faltaba solam ente tom ar p osesión ofi
cial d el sitio en qu e se había d e levantar el con v en to. M a s, c o m o de
p ron to n o se p u d o determ inar con cretam en te el lugar, se d e c id ió to
m ar p osesión sim bólica en el m en cio n a d o H osp ital d e los Italianos,
qu e hasta e n to n ces había servid o d e m orada y h osp ed aje a los religiosos.
T o d o s los cronistas e historiadores se detienen en d escribirn os con
gran lu jo d e porm en ores la cerem on ia d e la tom a d e posesión , a la
qu e d ieron realce y solem nidad los reyes y la fam ilia real ( 2 8 ). P re fe
rim os sin em b arg o transcribir la d escrip ción hecha p or el P. Severo
d e L u cen a , llena de singular gracia y galanura. E n su carta ya citada
del 15 de n oviem b re d e 1 6 0 9 , d ic e que «p o r varias causas n o se p u d o
tom ar la p osesión hasta el día d e San D ie g o de A lcalá, 12 d e n o v ie m
bre, y to d o lo iba ord en an d o D io s para en día d e nuestros santos para
a u e así se viese c ó m o ellos nos lo am paraban».
« L u e g o estu vo acom od ad a la iglesia d e este H osp ital d e los Italia
n os, pues adornaron su altar de los adornos d e la C apilla R ea l con
frontai riqu ísim o b o rd a d o sobre b o rd a d o , al p ro p ó sito d e la fiesta, y
sendos b lan don cetes d e plata dorada harto esco g id o s c o n cirios g ru e
sos y una cru z d e o r o riquísim a y herm osísim a. L a capilla y altar co n
paños d e b ro ca d o co n fo rm e al frontal y d osel, y el cu e r p o d e la ig le
sia co n tapicería d e o ro y seda d e F landes, d e la historia d el E m p e -
la d o r en T ú n e z , qu e es una d e las cosas más ricas q u e el rey tiene,
y el m iércoles a la tarde, vigilia de San D ie g o , v in o el S eñ or N u n c io
y d e P ontifical b en d ijo un territorio p e q u e ñ o delante d e la iglesia, se-
(26) L u c e n a , carta c., en P . A jo frín , p. 5 73.
(27) C arta del P . S ev ero d e L u ce n a (M a d rid , 1 5 de noviem bre de 1609). N o
conocem os el o rigin al de esta interesan te carta, p ero en nuestro A rch iv o Provincia!
d e C ap uchinos d e C astilla existe una copia de la q u e nos servim os (Sign . 6/0003).
Sabem os qu e el P . L u c e n a escribió desde M ad rid por lo m enos cuatro cartas,
dando noticia a los Su periores de C atalu ñ a de los pasos que se d aban en la fu n
dación. D e esas cartas, im portantes sobrem anera, sólo conocem os ésta y la transcrita
a l final d e la o bra del P . A jo frín , en la segunda y tercera edición. P o r uno d e Ibs
catálogos del an tiguo A rc h iv o de los C ap uchinos de C atalu ñ a consta que existía
entre otros docum entos «un legajo qu e contiene lo qu e los fun dadores de C astilla
avisan d e cóm o les van las cosas (16 0 9)». Q uizás haga referencia a las m encionadas
cartas del P . L u cen a.
(28) F é l i x d e G r a n a d a , o. c., p. 17 .— A g u s t í n d e G r a n a b a , m s. c., p. 12 . —
A l i c a n t e , m s. c., p. 12 8 .— A j o f r í n , o. c., pp. 352 -54 .
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACIÓN EN CASTILLA 43
ñalán dolo en cem en terio, y se trabajó t o d o ese día y la n o ch e siguien
te en com p on er la casa lo m e jo r q u e se p u d o.
» L u e g o en am an ecien do D io s el jueves a 12 d e éste, día d el g lo rio
so San D ie g o , vin ieron los reposteros d e estrado c o n acém ilas carga
das d e to d o lo necesario, qu e aderezaron la cortin a y estrado en la
iglesia para S S . M M . y una ventana qu e hay sobre la puerta d e ella,
co n paños d e carm esí, y el C o rre g id o r p o r su persona y m u ch o s al
guaciles desd e la plaza d el S o l aqu í c o n d ie c io c h o carros h a cien do
lim piar la calle p o rq u e había m u ch o lo d o a causa d e un gran tu rbión
qu e cayó a las o n ce d e la n o ch e , sin lo m u ch o q u e había llo v id o antes,
y después am an eció el día claro y se d ieron prisa en lim p ia r; y tras
esto vin ieron acém ilas de despensa y cocin ero s, y m u ch a m áquina,
así d e carne c o m o d e p esca d o, p o rq u e co m ió un R egen te d el C o n sejo
y otros oficiales d e l rey, y esta co m id a la d ió la reina nuestra señora,
q u e d eterm in ó h acernos banquete este día.
»A n tes d e las n u eve estaban en la iglesia señores titulados a lo en
cu b ierto, y n o entraron m ás gente p o rq u e desd e las siete había o ch o
alabarderos; y en esto salim os ca torce frailes y fu im os tod a la calle
m ayor hasta el H ospital de la C orte ju n to a la Puerta del S ol, d o n d e
hallam os sesenta frailes D esca lzos d el co n v e n to d e San G il y d e San
B ernardino y p o co s m en os d e San F ra n cisco. T e n ía m o s allí prepara
da nuestra C ru z y clérigos d el H osp ita l y la C apilla d e la m ú sica d el
rey y un San A n to n io d e b u lto, vestid o c o n nuestro h ábito, m u y d ev oto,
qu e terna una vara de alto, p u esto en sus andas b ie n aderezadas. Y el
Sr. C on d estable y otros caballeros y el C orreg id or acu dieron allí, y,
estando cosa d e m e d io cuarto, o rd en a n d o las cosa s, pasó la palabra
q u e venía el rey y , al em parejar, cantó la capilla L aúd ate D o m in u m , y
com en za ron a pasar co ch e s y co ch e ro s y caballos. Y , llega n d o S. M . a
nuestro H osp ital, su b ió a la ventana q u e d ije estaba aderezada sobre
1?. iglesia y la reina nuestra señora c o n el c o n d e c ic o d e A m p u d ia ...
» S e c o m e n z ó a cam inar desd e el d ich o H osp ital d e la C orte en p ro
cesión , sigu ien d o a la C ru z d e é l San A n to n io en andas, en h om b ros
d e cu atro C apu ch in os, d os d e ellos legos, y tod os los sob red ich os reli
giosos O bservantes y D esca lzos en ord en a dos hileras, y al ca b o una
cru z d e un p in o re císim o q u e pesa co m o m eliz, q u e tiene cin c o cañas
de largo, y co n ella abrazados d iez d e n osotros, gatean do entre aquel
lo d o lim p ito q u e era placer vernos hacer piernas, y to d o era m enester.
L u e g o v e n ía n lo s clérig os d el H osp ita l revestidos, y detrás el Sr. C o n
destable, C orreg id or y otros caballeros cortesanos y d e la V illa e in
finita gente d e q u e toda la calle estaba llena y las ven ta n a s... L leg a d os
b a jo la ventana del rey d o n d e estaba h e ch o el agujero para fijar la C ru z,
se pu so el pie en él y los brazos sobre un b a n co, y salió el Sr. N u n c io
d e la iglesia ya revestid o d e P ontifical, c o n sus con celebran tes y co a d
jutores co n capas, q u e serían cerca de las on ce d el día, y , adorando
44 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
ia C ru z, se v o lv ió al rey, alzando la ca b eza a la ventana, y le h izo un
gran acatam iento, y el re y se q u itó la gorra en q u e tenia cin tillo de
diam antes y plum as, q u e ib a m u y galán ese día. Y lu e g o el Sr. N u n c io
co m e n z ó a b en d e cir la C ru z c o n m uchas cerem on ias d el P ontifical,
resp on d ien d o la m úsica real. Y p or haber en esta b e n d ición cierto pre
fa cio qu e can tó en m ás alta v o z el Sr. N u n c io , q u e las ora cion es, fu é
d e gu sto oír la C apilla a las responsiones.
»A ca b a d a la b e n d ició n , com en za m os tod os los d o c e d e n osotros a
levantar la C ru z, y , c o m o era tan m ov ed iza , n o la p u d im os pasar de
los h om b ros, aunque estaba un carpin tero y u n albañil y dos p eon es,
y, estando m u y h a cendosos y alegres en nuestra porfía, se allegaron
más d e treinta alabarderos d el rey, q u e, p on ié n d o se p o r puntales, se
alzó en un instante y se fijó la Santa C ru z, cantando la C apilla en el
interior n o sé q u é cosa d el C erem on ial, q u e pien so era el h im n o V exilla
R eg is, y qu e, c o m o hacían tantas gargantillas, n o le p u d e p ercib ir b ie n ,
aunque estaba tres pasos d e ellos apegado a la C r u z ; en esto se arro
dilló el Sr. N u n c io y la a d oró y b e só y v u elto al rey le h iz o otra m e
sura y se torn ó a la iglesia, q u ed a n d o cam p ea n d o la Santa C ru z, y
orn an d o y beatificando este barrio y calle.
» A q u í fu é después lo b u e n o al entrar en la iglesia la prisa y la d e
fensa d e ios alabarderos, p ero a fe qu e n o q u e d ó fraile en la calle ni
en e-1 p eor p u esto en la ig le sia ... D es p u é s d e d ic h o el E va n gelio p re
d icó el P. F ran cisco m edia hora sola, tom a n d o p or tem a N isi e fjicia -
mvni sicu i parvuli, etc. ( 2 9 ). M u y solem ne fu é el o ficio y c o n m u ch o
gu sto lo asistieron SS. M M . y acabado salieron a dalles, las gracias los
d ich os dos Padres [B rindis y P o lic io ], y S. M . p regu n tó, y e n d o andan
d o , para p on erse en su c o c h e : « ¿ H a c é is esta cerem on ia siem pre que
fu n d á is ?» D i jo el P. P rovin cial [P. P o lic io ]: « S í, S e ñ o r ». «H o lg a d o
he d e vella, d ijo el rey, qu e m e con ten ta m u c h o » . R e p lic ó e l P . P ro
v in cia l: «S a lv o, S eñ or, cu a n d o se hace a escondidas y c o n m ie d o , co m o
sabe el d u q u e » , esto es, ei d u q u e d e L erm a , q u e iba delante d el rey
c o n el C on d estable, el cual nos h o n ró m u c h o en este acto, así c o m o
n os ha ayu dado en to d o , q u e verdaderam ente se le d e b e gran voluntad
y grandes obras buenas a este señor en to d o cu a n to ha pasado aquí,
q u e ha p rocu ra d o toda nuestra recu p era ción y acrecen tam ien to» ( 3 0 ).
(29) S e refiere al P . F ra n c is c a d e Sev illa, C ap u ch in o , u no d e los m ás célebres
oradores d e su tiem po, llam ado «el águ ila de los predicadores». U n a prueba de
su ejem plar obediencia la dió en esta o ca sió n ; se le había dicho que no estuviese
predicando m ás de m edia h o ra ; al pasar ese tiem po, y a una señal d el P . Policio,
interru m pió en seco el serm ón, dicien do «que la obediencia le h abía ordenado parar».
(3 0 ) L u c e n a , carta d el 15 d e noviem bre. E l célebre H osp ital d e los Italian o s,
d e qu e tantas veces se hace m ención, estaba situado entre la C arre ra de S a n Je ró
nim o y la calle d e Z o rrilla, en el encuentro d e estas do s calles y co n la fachad a a
ia d e C ed aceros o M u ñ o z y R iv ero . H o y ha desaparecido totalm ente lo m ism o el
hospital que la iglesia.
NUEVOS INTENTOS DE FUNDACIÓN EN CASTILLA 45
D esp u és d el acto d e la tom a d e p osesión , llevada a ca b o c o n toda
esa extraordinaria solem nidad, tu vieron lugar otros cu ltos religiosos
qu e se p rolon g a ron p o r cuatro días.
A s í quedaba h ech a la fu n d a ción d e M a d rid , qu e al p ro p io tiem p o
será el p rin cip io d e una nueva P rovin cia capu china en España, la de
la E ncarn ación d e las d os Castillas.
5. C errem os este capítulo d icie n d o algo sobre q u ién ha d e ser
con sid era d o precisam ente c o m o su verd ad ero fu n d a dor.
E l P . A n to n io d e A lica n te, acérrim o d efen sor y apologista d e l
P. Serafín d e P o licio , trata d e vin d ica r para éste tod a la gloria de
haber sido el ú n ico y verdadero fu n d a d or d e Castilla, n ega n d o p o r el
con trario rotu n dam en te qu e a San L o r e n z o d e B rindis pu eda atri
buírsele ( 3 1 "). Y hasta llega a echar en cara a los h istoriadores de C as
tilla la ingratitud c o n qu e, a su parecer, habían p r o c e d id o , al n o re
c o n o ce rlo así ni siquiera en la tra d u cción d e las C rónicas generales de
la O rd en ( 3 2 ).
S in em b argo d e eso los cronistas castellanos y tam bién los andalu
ces han d ad o p repon deran cia en esa gloria a San L o r e n z o d e B rindis,
con sid era n d o sin . d u da qu e, gracias a su influencia in n egable, se c o n
sigu ió el perm iso d el rey, c o m o ya h em os h e c h o notar ( 3 3 ).
N o obstante, en justicia, creem os q u e u n o y otro, San L o r e n z o de
B rindis y el P. Serafín d e P o licio , tu vieron parte en dar los pasos para
llevar a ca b o la fu n d a ción , y a entram bos cabe con sigu ien tem en te su
parte d e gloria. E l P . P o licio , alcanzando la licen cia d el C o n s e jo , y lue
g o S. L o re n z o , log ra n d o d e cid ir el án im o d e F elin e I H p or m e d io
d e la reina, y u n o y o tro v e n c ie n d o la resistencia d el d u q u e de
L erm a. M as ju sto es tam bién re co n o ce r, y lo h acem os d e b u en grado,
qu e fu é prop iam en te el P . P o lic io qu ien llev ó el p eso d e aquella o r i-
m era fu n d a ción y de las otras qu e a ella se sigu ieron, el qu e fu é alma
y vida d e la naciente P rovin cia , el q u e d irig ió su orga n iza ción y sus
p rogresos, y el qu e rig ió sus d estinos durante los siete prim eros años.
A pesar d e to d o la P rovin cia d e C astilla, sin q u erer quitar esas
glorias al P. P o licio , ha co n sid era d o siem pre c o m o su fu n d a d o r a San
L o re n z o , quizás p o r verle adornado c o n la aureola d e la santidad. C o m o
p ru eb a y agradecim ien to lle v ó a c a b o p o r m e d io d e sus religiosos los
p rocesos d e su beatificación h ech os en 1 6 2 4 , 1 6 2 6 , 1 6 3 0 , 1 6 7 7 y
1 7 2 4 ( 3 4 ). Y , finalm ente, el c o n o c id o P . F ra n cisco d e A jo fr ín , V ic e -
(3 1 ) A l ic a n t e , m s. c ., pp. 1 2 3 -2 6 .
(3 2 ) Ibid
(3 3 ) F é l i x d e G r a n a d a , o . c ., p p . 1 5 - 1 7 .— A g u s t í n d e G r a n a d a , m s . c ., p p . 1 1 -
1 2 .— A j o f r í n , o . c ., pp. 34 ss.
(34) C fr. L u c io M .a F . M ., Los Procesos de 1630 y 1677 Para la
N úñez, O .
beatificación de San Lorenzo de Brindis, en Archivo Ibero-Americano, X I I ( 19T9),
pp. 321- 389, y P . A j o f r í n , o . c ., p . 5 0 5 .
46 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
P ostu lador d e la causa, h iz o el ú ltim o en 1 7 8 3 sob re la identidad del
cu e rp o , extrajo las reliquias q u e se llevaron a R o m a y , tan p ron to
c o m o tu vo lugar la beatificación, escrib ió su vida qu e, aunque resa
biada d el gusto d e la ép oca , está b ien docu m en ta d a y creem os es la
obra d e m ás valor h istórico salida d e su plu m a ( 3 5 ).
P o r otra parte, al celebrarse en M a d rid las solem nísim as fiestas de
su beatificación en 1 7 8 4 , fiestas qu e duraron diecisiete días, los b ille
tes enviados c o m o in vita ción llaman a San L o r e n z o «fu n d a d o r d e esta
santa P rovin cia de C astilla» ( 3 6 ).
Y aun h o y en día la actual P rovin cia d e Castilla n o se ha o lv id a d o
de ese h ech o y, c o m o cariñ oso re cu erd o, ha c o lo c a d o en el testero d el
altar m ayor d e la iglesia d e Jesús de M a d rid un b e llo cu a d ro en el
qu e su autor. D . José Llasera, ha q u erid o representar la cerem on ia de
la p osesión sim bólica d el prim er con v en to. E n él, aunque n o resp on
d ien d o en rigor a la verd ad histórica, aparece San L o r e n z o b e n d icien
d o la C ru z en presencia d el Sr. N u n c io , d e F elip e II I y M argarita,
d el d u q u e d e L erm a , d e otros n o b le s y d e varios religiosos capu chinos.
(35) N o s referim os a la o b ra qu e hem os citados varias v e c e s : Vida, virtudes
y milagros de San. Lorenzo de Brindis, la cual ha tenido tres e d ic io n e s: M ad rid ,
17 8 4 y 19 0 4 , y B arcelon a, 1 8 8 1 . N o contento con eso, com puso u n Compendio,
M a d rid , 17 8 4 , o bra por cierto bastan te rara y q u e sin duda se pu b licó para dar
a conocer en el pu eblo la figu ra del santo de B rin d is.
(36) C fr. Colección «Papeles d e Jesu ítas» , t. 59, f. 2 7 2 , im preso, u n a hoja (B i
blioteca d e la A cad em ia de la H istoria).
A u n q u e dicha colección se ha llam ado d e Jesu ítas, h ay bastantes tom os de
papeles varios qu e pertenecieron a la B ib lio teca de Sa n A n to n io del Prad o, entre
ellos este tom o 59, com o se dice claram ente al princip io d e él.
CAPITULO III
E l p r im e r co nvento en M a d r id
i . En busca de sitio para convento.— 2. La primera comunidad..—
3. El convento de San Antonio del Prado.— 4 . Los primeros as
pirantes.
1. E n la festivid ad d e San D ie g o d e A lcalá, q u e en aquel en ton
ces se celebraba el 12 d e n ov ie m b re , y c o n Ja solem nidad q u e acabam os
de referir, tu vo lugar la tom a sim bólica d e p osesión d el p rim er c o n
ven to d e la naciente P rovin cia d e Castilla en el llam ado H osp ital de
los Italianos. P e ro aquella residencia era solam ente p rovisional, m orada
pasajera d e u nos días o d e u nos m eses. E l p r o p io C om isa rio P . P o lic io así
lo h izo constar antes d e tom ar p o s e s ió n : estarían allí hasta q u e en
contrasen casa, v. una v ez en contrad o sitio para edificar con v en to,
abandonarían el H osp ital d e los Italianos, d o n d e justam ente vivían va
co n anterioridad trece religiosos en total, to d o s d e la P rovin cia d e V a
le n cia ; los dem ás, hasta vein tid ós, se p u sieron lu eg o en ca m in o y lle
garon a M a d rid antes d e finalizar el m es d e n ov iem b re ( 1 ).
P o r lo qu e respecta al sitio qu e d ebía ser e leg id o para la erección
definitiva del con v en to , n o faltaron o frecim ien tos, y p o r cierto bastante
num erosos.
F u é el p rim ero el C on d esta b le d e Castilla, D . Juan F ernán dez d e
V ela sco, D u q u e d e Frías, qu ien p ro m e tió dar «una huerta herm osísi
m a, en q u e certifican algunos hay hasta siete m il árboles p o r cu e n ta ;
está a lg o lejos al a rroyo B ernigal, q u e es p o r el ca m in o d e A lcalá,
partiend o desd e M a d rid , d o n d e hay m u ch a agua y tiene su recreación
el C on d esta b le» ( 2 ). P ero tan g e n e ro so o fre cim ie n to , lo m ism o q u e el
d e edificar p or su cuenta el co n v e n to , fu é ¡rechazado p o r quedar m u y
lejos d e la ciu d ad , distante nada m en os q u e una legua d e M a d rid ( 3 ).
A ése se siguieron otros ofrecim ien tos, y entre ellos el d el D u q u e
d e O livares, qu e para tan p ia d o so fin daba un solar ce r ca n o a los C a r-
(1 ) A lic a n te , m s. c., pp. 1 2 7 -8 .
(2) Severo de L ucena, carta c ., en P . A jo frín , p. 574.
(3 ) Ibid.
48 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
melitas D esca lzos ( 4 ). A sim ism o D . E n riqu e d e G u zm á n , M a rq u és d e
P ovar, ofrecía una casa y huerta qu e tenía cerca d e San J e ró n im o ;
D . F ern an d o G aitán, otro en la calle d e A toch a , y o tro tam bién el
D u q u e d e M a q u ed a en la d e L egan itos. P e ro n in g u n o p u d o ser acep
tado p o r ser esos sitios red u cid os en dem asía para edificar juntam ente
iglesia y con v en to.
P or fin, n o q u iso ser m en os el D u a u e d e L e rm a , qu ien p u so a d is-
o o s ic ió n de los C a pu ch in os narte d e la huerta d e su casa, sita en la
calle d el P rad o, lo cual fu é p o r una Darte m u v del asjrado d e la reina
v llen ó asim ism o los deseos v aspiraciones d el P. P o lic io ( 5 ). A ceptada
!a oferta, el p ro p io D u a u e fu é d e parecer qu e los religiosos dejasen
cu anto antes el H osp ita l d e los Italianos y , hasta qu e el con v e n to
definitivo se levantase, Ies o fr e ció parte d e su palacio cara m orada.
C o n tal fin h u b o n ecesid ad d e tirar tabiques, d isp on er celdas, hacer
capilla, re fe cto rio y dem ás oficinas propias d e un con v en to. Y , c o m o
d on d e h ay d in ero n o d u elen prendas, trabajaron en esos m enesteres
más d e cien ob reros a u n tie m p o , gastando el d e L erm a solam ente en
e so la respetable sum a d e tres ¡mil d u ca dos ( 6 ).
2. E ntre tanto, los religiosos seguían en el H osp ital d e los Italia
n os, d o n d e , m u y p o c o después d e haberse to m a d o p osesión , se esta
b le ció co n p len o rig o r con ven tu al y ju ríd ico la fam ilia religiosa y se
form alizó aquella prim era com u n id a d .
L o s cronistas nos han con serv a d o c o n resp etu oso cariñ o y co n escru
p u loso cu id a d o los n om b res d e aquellos q u e entraron a form a r parte
d e esa prim era co m u n id a d v c u e c o n justicia d eb en ser con siderados
co m o fundadores, d e la P rovin cia d e Castilla.
C on ese m ism o respeto y escru pulosidad vam os a anotar sus n o m
bres, d istribu id os según las P rovincias d e o r ig e n :
De la Provincia de Valencia:
P. S erafín de P o licio , P rov in cia l d e V alencia y C om isa rio general.
P. Juan d e V illafranca, G uardián.
P. F ra n cisco d e Sevilla, P redicador.
P. A gu stín d e G ranada, P redicador.
P. Buenaventura d e V alen cia, P redicador.
P. B ernardino d e V alen cia, P redicador.
P. Sebastián d e V alencia, P redicador.
P. G a b riel d e V alencia.
(4) L o s C arm elitas D escalzos ocupaban, según el plano de W eit ( 16 1 3 - 1 6 3 6 ) ,
casi toda h m anzana com prendida entre las calles d e A lcalá, V ald eiglesias, Plaza
del R e y y B arq u illo . S u iglesia era la actual parroquia d e Sa n Jo sé .
(5 ) A l i c a n t e , ra s. c ., p p . 1 2 9 -3 0 .,
(6 ) F é lix d f . G r a n a d a , o . c ., p . 1 9 .— A g u s t í n d e G r a n a d a , m s . c ., p p . 1 2 -1 3 .
EL PRIMER CONVENTO EN MADRID 49
P. G re g o rio d;i Baeza.
P. R afael d e V alencia.
P. F ran cisco d e B enavente.
C orista s:
F r. Juan d e A lfam bra.
F r. M a te o d e M aluenda.
F r. José d e Linares.
F r. L o r e n z o d e A licante.
F r. A n to n io d e A lican te.
F r. Baltasar d e L érida.
F r. Silvestre de A lican te.
Hermanos Legos:
F r. Juan d e G eron a .
F r. M a rtín d e Sevilla (otros d ice n d e O llería).
F r. V id al de A lcira.
F r. M artín de C isn eros (otros d ice n de Sahagún).
De la Provincia de Cataluña:
P. D ie g o d e Q u iroga , P redicador.
P. S evero d e L a ce n a .
P. A lon so d e Barcelona.
P . F ran cisco d e Baeza, llam ado el v iejo .
P. A m b ro s io d e Perpiñán.
Fr. C risóstom o d e M a d rid , L e g o .
L o s tres ú ltim os llegaron algún tie m p o después de efectuada la
fu n d ación .
D e la P rovin cia d e A ra g ó n :
P. P ed ro d e B arbsstro.
P. F élix d e Granada.
T a m b ié n este ú ltim o v in o a M a d rid u nos m eses desp u és d e hecha
la fu n d a ción .
H em os d e advertir qu e n o tod os sigu ieron lu e g o fo rm a n d o parte
d e la naciente P rovin cia de C a stilla; la m ayoría fu e ro n regresando a
sus P rovin cias de origen en m u y diversos tie m p o s ; entre ellos, F r. V i
dal d e A lcira, a los p o c o s m eses d e su venida, aunque, a d ecir verdad,
m ás b ien le trajo el P. P o licio en calid ad d e H erm a n o S o cio ( 7 ).
(7) C fr. A l ic a n t e , p. 1 3 5 . E l 10 d e ju n io d e 1 6 1 0 asistía F r . V id al de A lcira
con otros religiosos d e la P ro vin cia de V alen cia a la tom a d e posesión de la nueva
fun dación de Sa n M ateo
50 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
M ien tras llegaban los religiosos, se iba prep arand o la parte d el pa
lacio d el D u q u e d e L erm a , destinada a co b ija r m en os in cóm od a m en te
aquella num erosa com u n id a d . T re s m eses escasos fu e ro n suficientes
para ello.
3. T o d o historiador m edianam ente in fo rm a d o d e las cosas de M a
d rid sabe sobradam ente el lugar que antiguam ente ocu paba la augusta
m otada d el p riv a d o d e F elip e III . L a finca d o n d e estaba em p lazad o su
palacio com p ren d ía el esp acioso terren o q u e se ex tien d e desde la calle
d e San A gu stín , b a ja n d o p or Plaza d e las C ortes hasta P aseo d e l P rad o
(h oy Palace H o te l), sigu ien d o lu eg o hasta la Plaza d e Platerías M a rtí-
n ez, su b ien d o p o r H uertas, calle d e Jesús, Plaza d e Jesús y calle de
C ervantes, hasta unirse c o n la d e San A gu stín . T é n g a se en cuenta que
la actual calle d el D u q u e d e M ed in a ce li n o existía, c o m o ta m p o co la
bajada d e la calle d e C ervantes (antiguam ente d e F ra n cos) desd e la
Plaza d e Jesús hasta P aseo d el P rado, n i la p rolon g a ción d e la de L o p e
d e V ega, tam bién desd e lá Plaza de Jesús hasta el P rado.
D e n tro d e ese esp a cioso recin to, el d e L e rm a había h e ch o levantar
en 1 6 0 6 el co n v e n to d e Padres T rin ita rios D esca lzos, c o n su grandiosa
iglesia, q u e venía a ocupar parte d e la iglesia y co n v e n to actuales d e
los PP. C apu ch in os. A l lad o iz q u ie rd o d e dicha iglesia estaba la capilla
de M. P. Jesús N azareno.
E l p alacio d el B u q u e d e L e rm a venía a caer, p o c o más o m en os,
en la actual calle d el D u q u e d e M e d in a celi. Seguidam en te, hacia la
calle d el P rad o, existían algunas casas tam bién d e su pertenencia, las
cuales fu eron ofrecid as a los C a pu ch in os para la fu n d a ción , terren o su
ficiente para edificar iglesia y con v e n to , y juntam ente qu edaba en la
parte d e atrás sobrad o esp acio para tener huerta.
M ien tras tanto su m orada d eb ía ser el p r o p io palacio d el D u q u e .
A él, después d e h ech os los arreglos im prescin d ibles y acom odadas las
salas para oficinas propias de un con v e n to , se trasladaron los religiosos
en la tarde d el 2 d e fe b re ro d e 1 6 1 0 , fiesta d e la P urificación . E n la
pequ eña iglesia o capilla se d ijo al día siguiente M isa , qu e «se ce le b ró
cantada a nuestro m o d o » y q u e d ó desd e en ton ces reservad o el San
tísim o ( 8 ).
P ero aqu ello n o era al fin d e cuentas sin o otra residencia p rovisio
nal. F orzosam en te había q u e pensar en una casa más a p rop ósito para
la vida con ven tu al, más ^acom odada al vivir d e los religiosos.
A sí lo com p ren d ía el P. P o licio , qu ien , v ie n d o al d e L erm a ocu p a d o
en asuntos d e más m onta, con cern ien tes al g o b ie rn o d e la n a ción , co n
prudencia y h u m ild e cortesía le d ió a en ten der sus deseos d e qu e se
activase la con stru cció n d el co n v e n to definitivo. N o en vano iba pasando
(8) F. de G ranada, o. c ., p . 2 1 .— A . de G ranada, m s. c., p. 1 5 ,
EL PRIMER CONVENTO EN MADRID 51
el tiem p o y estaban para cu m p lirse d os años d e estancia en su palacio.
A v isa d o y com p re n siv o tam bién el D u q u e , d eterm in ó edificar cuan
to antes el con v en to y q u e fu ese precisam ente p eg a d o a su casa.
D o s años justos, desd e la traslación d e los religiosos d el H ospital
de los Italianos, se cu m p lían el 2 d e fe b re ro d e 1 6 1 2 , y ese día fu é
el e sco g id o para la b e n d ició n y co lo ca ció n d e la prim era piedra d el n uevo
con v en to e iglesia. L a cerem on ia la d escrib en los cronistas, qu e justa
m ente a ella estuvieron presentes, c o n tod a clase d e p orm en ores, y n o
es d e extrañar cu a n d o alguno d e ellos llega a d e cir q u e fu é «la más
céleb re qu e ha h a b id o en E spañ a» ( 9 ).
T u v o lugar, c o m o h em os d ich o , el día 2 d e fe b re ro d e 1 6 1 2 p or
la tarde. U n a lu cidísim a p rocesión , d e la qu e form a b a n parte nada
m en os qu e cuarenta C a p u ch in os, salió d el palacio d el D u q u e ; a ellos
seguía gran n ú m ero d e clérigos. L a plaza, h o y llam ada d e las C ortes,
estaba totalm ente engalanada co n tapices d el palacio real, y form ába
c o rd ó n a lo largo d e ella la guardia tudesca. Presentes estaban los R eyes,
asistiendo al acto d e s d e u n o d e los balcon es d e l palacio d el D u q u e , y
juntam ente co n ellos el P rín cip e e Infantes, y en otros b a lcon es el
N u n cio d e S u Santidad, m u ch os caballeros, señoras y personas d e lus
tre. E l C ardenal D . G aspar d e B orja, v estid o d e P ontifical, cerraba la
p ro ce s ió n ; iba rod ea d o d e m u ch os m inistros, u n o de los cuales llevaba
en una fu en te la piedra « d e m á rm ol labrado d e una cuarta en cu a d ro »,
q u e se había d e b e n d e cir, c o n el p erg a m in o de la escritura en caja de
p lo m o y varias m onedas. H ízose c o n m u ch a gravedad la cerem on ia, tal
c o m o lo d isp on e el P ontifical, m ientras qu e la m úsica de la R ea l C a
pilla cantaba a su v e z lo d e ritual e n sem ejantes casos. D e s d e aquel día
q u ed ó ya dedicada la iglesia a San A n to n io d e Padua. A s í cu m plía el
P. P o licio su prom esa al Santo d e los m ilagros d e dedicarle el prim er
tem p lo qu e se fundase en M a d rid ( 10 ).
L a fábrica se co m e n z ó c o n gran calor y se p rosig u ió c o n el m ism o
entusiasm o. E n ella in virtió el R e y grandes cantidades d e títulos y
m erced es, q u e ap licó para esta o b r a ; tam bién a yu dó grandem ente el
caballero gen ovés D . O cta v io C en tu rión , más tarde M a rq u és d e M o
n asterio, m u y d e v o to y gran b ien h ech or de la O r d e n ; n i fu é m enos
g en eroso el p ro p io D u q u e d e L erm a , q u ien , p o r eso m ism o y dem ás
favores h ech os, p id ió y o b tu v o para sí el patronato, gracia qu e tam bién
le c o n ce d ió el R e y , y p o r testim on io p erp etu o sus armas fu e ro n puestas
a los lados del altar m ayor de la iglesia y en la entrada d el co n v e n to ( 1 1 ).
— *— *—
(9) A . d e G r a n a d a , m s. c., p. 20.
(10 ) F . d e G r a n a d a , o. c., pp. 26 -27.
(11) Ibid. 2 3 .— A . d e G r a n a d a , m s. c., p. 17 . S in em bargo, no se sabe c o n c r e
tam ente cuándo haya sido concedido dich o patronato, n i existe tam poco docum ento
alguno, y a q u e «no se hicieron por entonces m ás asientos n i escrituras de este p a
tronato que la palabra y aceptación del D u q u e y consentim iento d e los religiosos,
52 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
«A ca b a d a la obra, q u e d u ró dos años, y hechas las cuentas del
gasto, se halló se habían e x p e n d id o m ás de cuarenta m il d u c a d o s ; ha
llóse se le debían cu atro m il al señor M a rq u é s ' d e M on a sterio, que
había gastado d e su hacienda, y liberalm ente p e rd o n ó , h a cien d o d e ellos
lim osna a la O rd e n » ( 12 ).
D o s años solam ente fu eron suficientes para levantar el co n v e n to e
iglesia. Y n o es d e extrañ ar; en la fábrica se trabajó c o n entusiasm o y
con tanta prisa, qu e h u b o día en q u e pasaron d e trescientos entre oficia
les y m aestros. É l 2 0 d e abril d e 1 6 1 4 se daba p o r term inada la obra,
v en la tard e d e ese día tenía lugar la cerem on ia d e la traslación del
S antísim o ( 13 ).
«E sta tarde— d ice u n o d e los cronistas— v ió la C orte segunda vez
la fiesta d el C orp u s C hristi. E staba la plaza d e nuestro con v e n to [la ac
tual d e las C ortes] toda entoldada y sus paredes todas colgadas d e ricas
tapicerías y colgaduras co n m u ch os altares rica y cu riosam en te aliña
dos, y c o n todas las dem ostracion es d e fiesta c o n q u e suele la villa d e
M a d rid celebrar el C orp u s, c e le b ró esta traslación c o n m uchas danzas
v c o n toda la m úsica d e la C apilla R eal. V e s tid o d e P ontifical sacó el
Sr. N u n c io d e E spaña c o n sus m anos e l S antísim o S acram ento d e la
iglesia d e la casa d el D u q u e y c o n solem ne p ro cesió n , acom p añ ad o de
su A lteza el P rín cip e nuestro señor, d el D u q u e y d e otros señores gran
des, d an d o vuelta a la plaza, entró en la iglesia d el n u ev o co n v e n to y
le en cerró en un m u y r ic o tabern ácu lo q u e se p re v in o para esta oca-
hasta el año 16 36 . Q uedando la señora D .a F e lic h e Colorína, viu d a d e! D u q u e de
L e r m a (D . Fran cisco G ó m ez d e San d o val, antes C o n d e d e A m p u d ia), nieto de
n uestro gran D u q u e , y asistiendo en sus casas con trib u n a a la capilla m ayor, a l
gunos religiosos con celo im prudente quisieron lim itar a dicha D u q u esa la entrada-
po r su tribun a, y llegaron a decir qu e n o se extendía a tanto el derecho de su
patronato, n i había escrituras de él, c o n qu e desp ertaron a la D u q u esa a que se
qu ejase al C o nsejo , el cual, notándonos d e ingratos, m andó hacer escritura d el pa
tronato m u y a gusto de la D u q u esa» (A . d e G r a n a d a , ibid.).
P o r otra parte., en una com unicación de! D u q u e de M ed in aceli (M a d rid , 1 0 de
ju nio d e 18 3 6 ) a la Ju n ta de incautación d e conventos, se d e c ía : «H asta ahora no
se ha podido h allar escritura de fu n dación del convento de .C ap u ch in o s, tal vez por
el trastorno que sufrieron m i casa y papeles en tiem po d e la gu erra d e la In d e '
pendencia, p o r haberse apoderado de todo ello el gob iern o intru so y los franceses
a consecuencia del decreto del E m p erad o r N apoleón » (N o ta del fichero del A rch ivo
del D u q u e de M edinaceli).
(1 2 ) A l ic a n t e , m s . c„ p. 1 3 1 -1 3 2 .
(13 ) T e n em o s qu e rechazar d e plano lo qu e d ice el P . C oloma, S . J . (Historia
de las sagradas reliquias de San Francisco de Borja, B ilb ao , 19 0 3 , pp. 1 7 - 1 8 ) cuando
afirm a qu e el con ven to e iglesia de S a n A n to n io del P rad o fu eron edificados por
el D u q u e d e L e r m a para casa-profesa d e la C o m pañ ía. N i fu eron edificados para
la C om pañía, sino expresam ente para los C ap uch in o s, ni fu é esa la iglesia a donde
fu eron traídas las reliqu ias de S a n Fran cisco d e B o rja, sino otra edificada posterior
m en te, en la m ism a calle.
E n e l m i s m o erro r in c u rre M e s o n e r o R o m a n o s (El Antiguo Madrid , M a d r i d ,
1861, p 2 1 5 ) , c o n f u n d ie n d o a d e m á s la s co sa s y lo s a c o n te c im ie n to s .
EL PRIMER CONVENTO EN MADRID 53
s ió n » ( 1 4 ). N i faltó ta m p oco en tan solem ne acto el C ardenal d e T o le d o ,
D . B ernardo d e S andoval y R oja s, qu e, acom p añ ad o d e cuatro O b isp os
qu e le asistían, cerraba aquella tan ilustre cu anto m agnífica p r o ce
sión ( 1 5 ). T o d o term in ó « c o n el m ayor re g o c ijo y alegría, así d e los
religiosos c o m o d e tod os los qu e les acom pañ aron c o n m u ch os parabie
nes qu e recib iero n , sien d o tan deseado día c o n tantas felicid ad es c o n
se g u id o » ( 1 6 ).
T a n to m ás, añadirem os n osotros, cu anto q u e desd e en ton ces c o n
taba la O rd en co n un co n v e n to en la C orte, q u e será el p rim ero y más
p rin cipal d e la in cipien te P rovin cia d e Castilla.
P ero n o p or haberse h e ch o la traslación d e l S antísim o se vaya a
creer q u e e i con v e n to estaba totalm ente term in ado y co m p le to . En
1 6 1 6 todavía se com p ra b a n d os casillas con tigu as al con v e n to para aña
dirías sin d u da a éste ( 1 7 ), y en 1 6 2 3 se destinaban nada m en os que
cu atro m il d u ca d os p o r e l C o n se jo d e Castilla c o m o «m e rc e d y lim osna
al m on asterio d e ios C a p u ch in os d e esta villa para el gasto q u e han
d e hacer en traer una fu en te d e agua a su casa» ( 1 8 ).
P or otra parte, fu e ro n m uchas las lim osnas qu e el D u q u e d e L erm a
y el R e y daban anualm ente al m e n cio n a d o con v en to. Y a en 1 6 11 F e
lipe III con ced ía le 3 o o arrobas de leña, y en 1 6 1 6 , 2 4 carretadas de
leña cada año ( 1 9 ). Y p od em os d ecir q u e fijam ente se le d ieron anual
m ente 5 0 0 d u cados, aparte d e otras lim osnas en cera, sobre to d o en la
Sem ana Santa.
A sim ism o el co n v e n to d e San A n to n io ad qu irió p o r su situación
una prep on deran cia extraordinaria. Y , para d e cir aquí sum ariam ente
a lg o d e su historia, solam ente harem os notar qu e fu é siem pre residencia
d e los Superiores d e la P ro v in cia ; en él se celeb ra ro n en su casi tota
lidad los C apítu los P ro v in cia le s; fu é C o le g io casi sin in te rru p ció n ; te
nía una grandiosa y b ie n instalada en ferm ería para toda la P ro v in cia ;
poseía una abundante y selecta b ib lioteca , q u e se acercaba a los d oce
m il v o lú m e n e s; n o faltaban en él n u m erosos cu adros d e m érito y de
los m ejores pintores, y en él re cib ie ro n tam bién sepultura ilustres p e r
sonajes, entre ellos el D u q u e d e M o n te le ó n en 1 6 2 2 .
A to d o esto nada p o d e m o s d ecir de lo q u e fu é aqu el p rim itiv o c o n
ven to c o m o ta m p o co la iglesia. U n a y o tr o fu eron d e m o lid o s en 1 7 1 5
para levantar los que lu eg o subsistieron hasta 1 3 9 0 . Sin em bargo, en
el in form e q u e en 1 7 1 5 daban los m aestros d e obra se hacía constar
(1 4 ) A l ic a n t e , m s. c ., p. 1 3 2 , n .° 25.
(1 5 ) M onzón, Erario divino, m s. c., f. 14V . — F. d e G r a n a b a , o. c., p. 40.
(1 6 ) M onzón, ibid.
(1 7 ) Sim an cas.— C ám ara de C astilla, L e g . 1 .0 6 5 , n .° 91.
(1 8 ) A . H . N .— C o nsejo s. L e g . 1 3 .1 9 2 , n .° 63.
(19 ) A rc h iv o del Palacio N . d e M ad rid .— C éd ulas R eales, t. X I , ff. 16 2 y 506.
54 Í.A PROVINCIA DÉ FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
que «su fábrica era muy pobre» y que teman «malísimos cimien
tos» (20).
4. En aquel primitivo convento de San Antonio se echaron tam
bién los fundamentos espirituales de la nueva Provincia, al tomar el
hábito los primeros aspirantes a la Orden.
Fué el día de San Romualdo, 7 de febrero de 16x0, cuando tuvo
lugar la primera vestición de hábito. Se le quiso dar tal realce a aquella
ceremonia, que asistieron a ella nada menos que los Reyes y el Duque
de Lerma. Ofició el P. Comisario, Serafín de Policio, y predicó el
P. Diego de Quiroga. De los tres que entonces recibieron la librea
seráfica, uno de ellos era criado del Nuncio, peto no perseveró; los
otros se llamaron Fr. Buenaventura de Cea y Fr. Juan Antonio de
Madrid, legos, «tan buenos religiosos como sabemos», dice uno de los
cronistas (21).
Poco después eran enviados a Castilla cuatro novicios más que en
Alicante habían recibido el hábito de manos del P. Policio. Todos cua
tro eran jóvenes y pajes del Duque de Montalto, y venían a Madrid
expresamente para que con su ejemplo alentasen a otros y quitasen ios
miedos a los que desviaba de abrazar nuestro instituto el concepto de
su mucho rigor. De los cuatro solamente llegaron a profesar dos: el
P. Serafín de León, que por su virtud y méritos fué después Provin
cial, y Fr. Luis de Palencia, «religioso muy ejemplar» (22).
A éstos se siguieron luego otros, y con ellos y con los religiosos
que fueron viniendo no sólo de las Provincias españolas sino también
de las italianas, pero que eran castellanos de origen, aumentó aquella
primera comunidad de tal manera que a la procesión del Corpus que
se celebró aquel año en la coronada villa, procesión que entonces re
vestía inusitada solemnidad, asistieron nada menos que 36 Capuchinos
que llamaron poderosamente la atención del público por su compos
tura y mortificación (23).
Por eso mismo fué necesario buscar un medio de expansión, fun
dando otros conventos, como efectivamente así se hizo y aun antes
de edificarse el definitivo de San Antonio.
(20 ) Viridario auténtico, ms. c., p. 134.
(21 ) F. d e G r a n a d a , o. c ., p. 23 .—A. d e G r a b a d a , ms. c ., p. 16.
(22 ) A l i c a n t e , ms. c., p. 135, n.° 29 . E l P. F. de Granada, p. 19, pone entre
los fundadores al P. Serafín de León y al P. Luis de Palencia; pero en rigor no
deben ser considerados tales por haber tomado el hábito posteriormente.
(23 ) F. d e G r a n a d a , o . c ., p. 22 .
CAPITULO IV
M ÁS CONVENTOS EN C A S T IL L A
i. E l de Toledo. — 2. E l de Alcalá de Henares.— 3. E l de E l Pardo.
Las tres mencionadas fundaciones, iniciadas solamente un año des
pués de instalarse los religiosos provisionalmente en el palacio del du
que de Lerma, se sucedieron, como vamos a ver, con ritmo verdade
ramente acelerado. En ellas tuvo parte unas veces la piedad y devoción
hacia la Orden y otras, las exigencias y la necesidad.
1. C o n v e n t o d e T o le d o . La primera que se ofreció fué en la
imperial Toledo. «La entrañable devoción del señor Cardenal Bernardo
de Rojas, Arzobispo de aqueila iglesia», fué el principal motivo de 'esa
nueva fundación (1).
Era el mencionado Cardenal, D . Bernardo de Sandoval y Rojas,
sobrino del duque de Lerma. Fué grande el amor que sintió hacia los
Capuchinos, admirado sobremanera de las virtudes que muy de cerca
pudo observar en ellos, cuando poco menos que con ellos convivió,
al hospedarse frecuentemente en el palacio de su tío. Llevado de ese
aprecio, les ofreció gustoso la fundación de Toledo y para ello un ci
garral, posesión suya. Estaba situada dicha finca en uno de los sitios
más pintorescos de la ciudad, aunque extramuros y a un cuarto de
legua distante del puente de San Martín, río abajo; era colindante
de otra finca llamada la Peraleda o Peralera y venía a caer frente de
la actual fábrica de armas pero en la ribera contrariadel Tajo (2).
Contenía dicho cigarral, además de la casa, una galería y una huer
ta con sus árboles frutales y fuentes, siendo sitio muy agradable y
ameno por estar a orillas del río y con vistosa alameda. Por otra parte
el Cardenal lo cedió tan generosamente, que no puso carga alguna,
ni siquiera la de ser patrono; se reservó únicamente una celda y un
( 1) F. de G ra n ada, o . c ., p. 24.
(2 ) S ix to R am ón P a rd o, T o led o en la m ano o d e s c r ip c ió n h is té r ic o -a r tís tic a ,
t. II, Toledo, 1857, pp. 75 -80 .
56 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
cuarto para cuando fuese a hacer ejercicios o retirarse de sus ocupa
ciones (3).
Pronto se consiguió también la licencia del rey (17 de febrero
de 1611), quien hacía constar en ella cómo los Capuchinos tenían per
miso para fundar monasterios, «aunque siempre que se ofrezca fundar
alguno se nos haya de dar cuenta de ello para que en particular la
concedamos». A continuación anota también que dicho convento se
fundaba «por la devoción que tiene a la dicha Orden» el Cardenal
Arzobispo de Toledo, quien «toma a su cargo la conservación, protec
ción y amparo de dicho monasterio» (4).
Tres días después daba su permiso por escrito el P. Comisario,
Serafín de Policio, y el 2 7 del mismo mes lo hacía el propio Car
denal (5).
Con esos permisos fué enviado a Toledo el P. Diego de Quiroga,
con el corista Fr. Silvestre de Alicante, los cuales tomaron posesión
de la mencionada casa, que les entregó en nombre del Cardenal su
propio Secretario, el 4 de marzo (6).
N o satisfecho aún el Cardenal, escribió al Cabildo, expresando su
devoción a los Capuchinos y manifestando su deseo de que se «hol
garía mucho que el Cabildo los acariciase y algunos capitulares se ha
llasen presentes el día que pusiesen el Santísimo Sacramento, para
que se les hiciese fiesta solemne», como así se acordó en el Cabildo
de 12 de marzo (7).
Para vivienda de los religiosos se arregló la casa ya existente, co
rriendo los gastos por cuenta del Cardenal fundador; se hizo la igle
sia de los aposentos más capaces, con el coro, sacristía y capillas, y se
cerró casa y huerta de pared' de mampostería. Pero, no obstante los
muchos gastos que se hicieron, fué «con poco acierto»: todo quedó
a medio construir y ni siquiera se pensó en levantar enfermería, por
lo cual fueron muchos los religiosos que murieron por este descuiuo,
s> bien esta necesidad se remedió después (8).
Se proveyó también de agua suficiente para el servicio de los re
ligiosos y riego de la huerta, todo a su vez a expensas del Cardenal,
quien daba además de limosna cuanto era necesario para sanos y en
fermos y destinó asimismo para ellos parte de la renta anual de doce
mi! ducados que estaban destinados para los pobres (9).
(3) F . d e G r a n a d a , o. c., p. 25 .—A. d e G r a n a d a * ms. c., p. 18.
(4 ) Simancas.— Cédulas de Cámara.—Libro 179 , ff. I 78 v-I 79 r.
( 5) Los originales se conservan en el Archivo Provincial de Capuchinos de
Castilla, 25 / 00094 .
(6 ) Acta de la toma de posesión. Ibid.
(7) Actas Capitulares de Toledo, t. 26 ( 1611- 1614), Cabildo de 12 de marzo
de 1611.
(8) J u a n -d e M o n z ó n , Erario divino, ms. c., f. 16.
(9 ) F . d e G r a n a d a , o . c ., p. 25 .
MÁS CONVENTOS EN CASTILLA 57
A l poco tiempo de la toma de posesión ya se puso en la casa de
Toledo familia conventual, quedando de ese modo algún tanto deshao-
gado el convento de Madrid, de donde también pasaron los novicios
que aquí habían tomado el hábito. Quedó de Guardián el P. Diego
de Quirtga y por Maestro de novicios el P. Sebastián de Valencia,
aunque el noviciado estuvo en Toledo solamente dos años, pasando
más tarde a Alcalá (10).
El P. Diego de Quiroga adquirió luego en la ciudad imperial cré
ditos de excelente predicador ( n ) . Su fama y el aprecio grande que
el Cardenal sentía por los Capuchinos, contribuyeron poderosamente
a que fuesen bien recibidos y altamente estimados.
De io que tué aquella primera morada y residencia en Toledo,
poco podemos decir; la iglesia, pequeña y en estado ruinoso, fué de
rribada veinte años después para levantar la que aun hoy en día se
conserva, también de muy reducidas proporciones, y que no es otra
que la ermita del Angel, conocida en Toledo por las populares rome
rías que tienen lugar en sus alrededores. Y el convento fué convertido
en casas particulares al ser dejado más tarde, por quedar aquél muy
distante de la ciudad y, lo que es peor aún, por resultar muy insano,
siendo muchos los religiosos que enfermaban y morían.
2. C o n v e n t o d e A l c a l á d e H e n a r e s . La finalidad que tuvo el
F. Policio en intentar la fundación de un convento en Alcalá de He
nares es muy de alabar por lo oportuna y acertada. En Alcalá, además
de su célebre y acreditada Universidad, existían muchas Escuelas, y
una y otras eran muy frecuentadas de estudiantes y estudiosos. Forzo
samente se podría esperar hubiese buenas y numerosas vocaciones a
la Orden, y consiguientemente un convento allí sería de gran conve
niencia al progreso y aumento de la naciente Provincia.
Se animó a llevar adelante la idea, pensando que para tal intento
tendría sobradamente propicio al Cardenal Sandoval y Rojas, a la sazón
señor de Alcalá, como así fué. El Cardenal envió luego cartas a su
Vicario de allí y al Corregidor de la villa para que ayudasen esta fun
dación de los Capuchinos. Dichas cartas fueron llevadas en propia
mano por el P. Pedro de Barbastro, a quien el P. Serafín había enco
mendado el asunto de la fundación. Y tan bien marcharon las cosas,
que se creyó no habría inconveniente alguno en que se llevase a cabo
la toma de posesión.
Pero faltaba la licencia del rey o, por mejor decir, del Consejo, y,
para conseguirla, se elevó un memorial en que se pedía se sirviese
( 10) Ibid .— M o n z ó n , ms. c., f. r/v.
( 11) En la cuaresma de 1612 ya fué encargado de predicar algunos sermones en
la catedral, como lo fué en los años siguientes. (Cfr. Actas Capitulares de Toledo,
t. 26, Cabildo de 15 de febrero de 1612 y del 1 de febrero de 1613).
5*> LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
aprobar las diligencias hechas. Llegó dicho memorial a manos del pre
sidente del Consejo, D . Juan de Acuña, Marqués del Vaíle, «poco
afecto a fundaciones», al decir del cronista, quien trabajó para que la
fundación de Alcalá no se llevase a efecto. Hasta tal punto que ios
Capuchinos se vieron en la precisión de recurrir al duque de Lerma
y, gracias a su intervención, se pudo conseguir por ñn el intento (12),
Obtenida la licencia del Consejo, el 20 de septiembre de 1612
partió para Alcalá el P. Serafín, acompañado del P. Sebastián deVa
lencia, y con ellos D . Francisco Salgado, Secretario del Cardenal, con
el fin de preparar las cosas y tomar posesión (13).
El P. Serafín «pidió a Juan Sánchez Hidalgo, un hombre honrado
y rico de esta villa, le vendiese una tierra suya en el alto de la Horca
Vieja, enfrente de donde está el convento del Angel, que no sólo se
la dió de balde sino que se ofreció a favorecerlos con todo su poder
v hacienda, y en 24 de este mes (septiembre) tomó la posesión de las
tierras el P. Comisario ante Felipe del Castillo, escribano del Ayunta
miento, y, en el ínterin que se fabricaba el convento, les dió Juan
Sánchez unas casas fuera de la puerta del Rastro Viejo, donde se dis
puso io necesario para iglesia y habitación de los religiosos que entra
ron en ella en cinco de octubre de este año» (1612) (14).
En esas casas, sitasfuera de las murallas de la ciudad, se dijo la
primera Misa el 29 de octubre, quedando de Guardián el P. Sebastián
de Valencia, quien juntamente con otros ocho religiosos formaron des
de entonces la primera comunidad (15).
Para la fábrica del convento definitivo, que debía ser edificado en
tierras de Juan Sánchez, «se echaron los cordeles y la planta y se em
pezaron a abrir zanjas, y, dispuesto io necesario, en 8 de noviembre
se puso la primera piedra y la bendijo con toda solemnidad y ceremo
nias que usa la iglesia, el Abad Mayor de esta santa iglesia, D .Ber-
nardino Avila de Vera» (16).
(1 2 ) M o n z ó n , m s . c ., f f. 2 5 -2 7 .
( 13)
Anales Complutenses e historia eclesiástica y seglar de la Ilustre Villa de
Alcalá de Henares... compuesta por un Prebendado de su Santa Iglesia de San Justo.
Libro sexto, cap. 22 , año 1611 (B. N.— Ms. 7 .899).
Este ms., de gran importancia para la historia, sobre todo erlesiástica, de Alcalá,
narra los hechos sucedidos antes de 1 6 4 5 . Su autor parece haber sido testigo pre
sencial de cuanto dice respecto a los Capuchinos; por eso lo citamos con absoluta
confianza. Por otra parte, desgraciadamente, en nuestro Archivo Provincial se con
servan de dicho convento muy escasos documentos, y esos relativamente modernos.
( 14) No todos convienen en esta última fecha. É l P. F . de Granada, o. c.,
pone el 3 de octubre, y el P. Monzón, ms. c., f. 20 v., el 4 .
(1 5 ) Anales Complutenses, ms. c., libro sexto, cap. 22 , año 1 6 1 1 , y P. F. de
Granada, p. 28 . Pero no creemos, como éste dice, que el primer Guardián haya sido
el P. Agustín de Granada, puesto que se trasladó allá con los estudiantes de Ma
drid, y malamente podrían hacerlo cuando aun era una mera residencia provisional.
(1 6 ) Anales Complutenses, ibid.
MÁS CONVENTOS EN CASTILLA 59
Sin embargo, apenas comenzados los trabajos, por no encontrar
agua en aquel lugar, les fué forzoso buscar otro más a propósito. Lo
hallaron) aunque también fuera de la ciudad, en la vega, según se sale
por la puerta dicha de San Bernardo, camino de Camarmilla, justa
mente en el sitio donde, según los historiadores, falleció el rey Don
Juan (17).
Desgraciadamente este nuevo sitio tenía tales inconvenientes, que
de haberlo buscado a propósito, no se hubiese encontrado otro peor.
Era sumamente húmedo por estar muy cercano al río Henares y, so
bre todo, muy insano por falta de ventilación. Sin embargo de todo,
se llevó adelante el proyecto y el 6 de abril de 1614 por la tarde «puso
el Vicario General de esta corte arzobispal la primera piedra, asistien
do el Cabildo de esta santa iglesia, su Abad Mayor, el Corregidor y
mucha gente. Salió la procesión a las seis de la tarde... Iban en esta
procesión todos los religiosos de San Francisco del convento de Santa
María de Jesús y del Angel, el Rector y Colegio Mayor con el Ayun
tamiento y Corregidor de la villa, que todo aumentaba celebridad tan
solemne» (18).
Y «se dispuso la fábrica en la disposición que hoy vemos», dice
el autor de los Anales Complutenses, y con tal rapidez que el 29 de
julio de 1618 «se mudó a ella el Santísimo Sacramento que le llevó
el Cabildo de esta santa iglesia con gran acompañamiento; estaban las
calles muy bien colgadas y hubo muchos altares» (19).
A levantar la fábrica contribuyeron los fieles con sus limosnas y,
más que todos, el mencionado Juan Sánchez, hasta llegar a empobre
cerse. N o contribuyó menos D . Octavio Centurión, Marqués de M o
nasterio, y asimismo otras personas, devotas, como él, de lo Orden.
Pero no llegando aún lo recaudado, tomó a su cuenta el terminarlo,
a condición de que le diesen el patronato, la Duquesa de Terranova,
y, aunque murió al poco tiempo de aquel ofrecimiento, dejó con tal
fin la suma de siete mil ducados. Fué sepultada más tarde en el con
vento y como patrona de él se le tuvo (20).
Gracias a esta cuantiosa limosna pudo llevarse a feliz término la
fábrica del convento e iglesia, que fué dedicada a San Francisco. En
una de sus capillas— dice un escritor de la época— , «hay un retrato
del original de nuestro P. S. Francisco, tan devoto, que ocasiona te
meroso respeto. Los religiosos procuran imitarle y edifican con su
ejemplar vida» (21).
(1 7 ) M o n zó n , m s. c ., f. 2ov. y f. 52V .
(1 8 ) Anales Complutenses, 1. c.
(1 9 ) Ibid.
(2 0 ) F. de G r a n a d a , o . c ., p . 2 8 . — F . d e G r a n a d a , m s . c ., p. 21.
(2 1 ) Anales Complutenses, 1. c. A llí r e fie r e un h ech o, m ila g r o s o a ju ic io del
e s c r it o r , s u c e d id o a lo s r e lig io s o s en 1620.
6o LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
El convento de Alcalá fué a los pocos años de su fundación desti
nado ya a convento de estudios, siéndolo por lo menos, si no antes,
en el Capítulo Provincial de 10 de septiembre de 1615; pero en 16x8,
en vez de convento de estudios, pasa a noviciado, si bien solamente lo
fué por entonces hasta 1621 (22).
Quizás influyese para quitar de allí lo mismo ios estudios que el
noviciado, el que dicho convento resultó tan insano, que ni los mis
mos religiosos lo querían ya para vivienda. Fueron tantos los que
enfermaron y murieron, que uno de los cronistas llega a llamarle «se
pultura de religiosos», no pudiendo por otra parte ser debidamente
atendidos los enfermos ni tampoco ser trasladados a Madrid para su
curación por las distandas y muchos inconvenientes del viaje-5(23).
Por eso, como más adelante diremos, se hizo necesario ■'cambiar
de sitio y levantar convento en otro punto dentro de la ciudad.
3 . Convento de E l Pardo. Antes de intentar esta fundación,
pensaron los Superiores solicitar permiso para hacerla en El Escorial,
guiados por una razón de muy poco peso, al menos para ios que vivi
mos en el siglo X X . Y era que la Corte, que solía trasladarse a dicho
Rea! Sitio para pasar el verano, podría así ganar el jubileo de la Por-
ciúncuia, teniendo en cuenta que en El Escorial no existía iglesia fran
ciscana donde poder hacerlo.
Sin embargo prevaleció en esto la opinión del P. Policio que de
seaba fuese en el Real Sitio de El Pardo, lugar más frecuentado de los
reyes. De ese modo podría fomentar mejor la devoción de S. M . y
prestarle algún servicio, aunque corto; por otra parte se atendería
también espiritualmente a los guardas del monte y juntamente vivirían
los religiosos en más apartada soledad (24).
Tres fueron los conventos que sucesivamente tuvieron los Capu-
(2 2 ) A. de G r a n a d a , m s . c ., p . 2 1 . — Erario divino, o. c ., p p . 4 -5 .
(2 3 ) M o n z ó n , m s . c ., f. 2 iv .
( 24 ) Cír. C a r l o s d e A l m e r í a , O. F. M. Cap., Documentos originales archiva
dos en el Real Convento de Capuchinos de El Pardo en que se convence la in
disputable verdad de ser el Rey fundador, reedificador, Patrono único y señor ab
soluto de dicho convento. Ms.. f. 3 (Archivo Prov. de los Capuchinos de Castilla,
33 / 00064 ). A q u í se dice también que el Rey habló con el P. Policio, diciéndole
entre otras cosas: «En ese mi bosque de E l Pardo tengo mis diversiones; tengo
mi palacio, mis criados y guardas en casas distantes; pero no hay más iglesia que
una reducida capilla en mi palacio, ni más sacerdote que un capellán, que va a
decir Misa los días de fiesta. Quiero que tengan más pasto espiritual y que no les
falte per falta de ministros, y quiero que seáis los Capuchinos; id desde luego;
escoged sitio cerca de mi palacio; hágase en él a mi costa y de mi orden convento
con la advocación de Nuestra Señora de los Angeles. A un desierto váis; vuestra
manutención desde ahora correrá de mi cuidado; haced breve lo que osmando:
id seguros de mi protección; yo lo estoy de que pediréis a Dios por mí, por la
reina, por mis hijos y por mis reinos.»
MÁS CONVENTOS EN CASTILLA 6l
chinos en el Real Sitio de El Pardo (25). El primero, provisional, en
teramente rudimentario, fué hecho a modo de eremitorio. Reducíase
todo él a una pequeñísima iglesia o capilla de «dos tapias y media de
alta», hecha de juncos y barro y cubierta también de juncos, en la
cual había solamente un altar, y a este talle la sacristía, también de
barro y mimbres. Alrededor se fueron haciendo «celdillas para los re
ligiosos, armándolas de algunas maderas entretegidas de ramas» (26).
El sitio donde se levantó este primitivo convento no deja lugar a
duda; todos los historiadores convienen en que estuvo emplazado «en
lo alto del estanque que es a la parte donde están las moreras» (27),
cuyos años de existencia sería difícil señalar por cuanto de ellas nos
hablan los más antiguos documentos.
Se tomó posesión del sitio para tal fundación y se puso la primera
piedra de ese convento provisional y rudimentario el 13 de noviembre
de 1612, y se pudo decir !a primera Misa el 21 de dicho mes, fiesta
de la Presentación de Nuestra Señora, cuando ya estaban terminados
lo mismo el convento que la capilla (28). Y sin embargo de todo se dió
al acto la mayor solemnidad posible. Fué el mismo P. Policio el que
dijo la Misa, a ella asistió Felipe III, acompañado del Duque de Ler-
ma v de otros caballeros, y predicó el P. Diego de Guiropa (29).
Mas como ese convento era solamente provisional, se eligió luego
sitio a propósito para levantar el definitivo, el 17 de enero de i 6 f } ,
tomando de él posesión ya entonces, aunque la primera piedra no se
puso hasta el 12 de febrero, asistiendo también a esa ceremonia el Rey,
los Infantes, gran número de caballeros y grandes, y oficiando el Pa
triarca de las Indias, D . Diego de Guzmán (30).
En el pergamino, encerrado en caja de plomo, puesta dentro de
(25) No obstante la abundante documentación que existe sobre ei convento
de E! Pardo, es difícil coordinar cuanto nos dicen los cronistas, por dar cada uno,
sobre todo por lo que a fechas se refiere, datos contradictorios. Después de estudiar
a fondo la documentación particular, hornos fijado las fechas que nos parecen no
sólo probables sino ciertas y que deben sostenerse.
(26 ) M o n z ó n , ms. c., f. 2 iv.—F. d e G r a n a d a , o. c., p. 29 .
(27 ) Cfr. Libro en que se hace mención de la fundación de este convento de
El Pardo, ms., f. 1 (Archivo Prov. de Capuchinos de Castilla, 27 / 00071 ). E l P. Car
los de Almería, ms. c., f. 3, dice también que «venía a estar sobre lo que es estan
que, hacia las moreras».
( 28) A . d e G r a n a d a , ms. c., p. 22 .— A n g u i a n o , Paraíso en el desierto, o. c.,
P- 45-
(29 ) A n g x j i a n o , ibid.— F . d e G r a n a d a , o. c., p. 29 .
(30 ) El P. A n g u i a n o , o . c., p. 5 1 ; el P. F. d e G r a n a d a , o . c., p. 29 , y G i l
G . D á v i i .a , en Monarquía de España. Historia de ¡a vida y hechos del ínclito' mo
narca... D . Felipe Tercero, Madrid, 1771, pp. .170-71, copian el contenido del per
gamino que se encerró en la caja de plomo en dicha ocasión, en el que se consig
nan esas, fechas. Este último historiador hace también relación de la fundación de!
convento. La licencia para ello la dió el Cardenal de Toledo el 5 de febrero de 1613
(Archivo Prov. de Cap. de Castilla, 23 /00002 ).
62 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
la primera piedra, se hacía constar la devoción que Felipe III sentía
por el Seráfico Padre y por los religiosos Capuchinos, amor que le
había impulsado a fundar cerca de su palacio de El Pardo este con
vento, cuyo titular debía ser Nuestra Señora de los Angeles (31).
Dos años se tardó en la fábrica, la que se ejecutó conforme con
los planos hechos a gusto y satisfacción del P. Policio y muy en con
formidad de la santa pobreza. Pero resultó «tan desacomodada, corta
y estrecha», que el Rey no pudo por menos de manifestar su descon
tento, si bien accedió a ello, pensando en que era del agrado de los
frailes. Sin embargo hay historiador que afirma se invirtió allí la res
petable suma de catorce mil ducados (32).
Justamente se eligió el día 21 de noviembre de 1614 para la tras
lación del Santísimo a la nueva iglesia, cuando se cumplían exactamen
te dos años de haberse dicho la primera Misa. Nada faltó en aquella
solemne fiesta. «Colgóse todo el espacio desde el un sitio a otro [el
convento primero al segundo] con las tapicerías reales más ricas;
acompañóse todo con diversidad de ramos; sembróse el suelo de mu
cha juncia y espadaña, formándose una competida floresta.» Para acom
pañar Ja procesión vino la Capilla Real y acudieron las danzas del día
del Corpus con otros regocijos de los lugares comarcanos. Las galas
que sacaron este día las damas y señoras de palacio fueron muy pro
pias para demostración del fervor piadoso con que celebraban fes
tividad de tanta devoción. Se formó una procesión solemnísima, acom
pañada de muchos cirios encendidos, con muchos capellanes del Rey,
predicadores de S. M . y muchos religiosos. llevaba el Santísimo el
Patriarca de las Indias bajo palio, cuyas varas movían sacerdotes con
capas. Seguía luego la Capilla Pea! con todo género de instrumentos
v de voces. Cerraba el acompañamiento el Rey con los Príncipes y
toda la Grandeza de la Corte. Hiciéronse las paradas en los dos alta
res, cantándose villancicos muv a pronósito v aleeres motetes com-
Duestos para el caso. Llegado el Santísimo a la nueva iglesia, dijo la
Misa de Pontifical el Patriarca de las Indias, acabándose así aquella
manifestación de fe y de niedad v al proDÍo tiemoo demostración viva
de la devoción aue a los Capuchinos sentía Felipe III (33).
En aquella obra habían trabajado numerosos operarios y oficiales,
todos pagados por el Rey. Gracias a las listas de jornales podemos
seguir día a día las obras realizadas en el convento y en la huerta. Así
en abril de 1613 se hacen las tapias de la huerta; en 1614 se des
monta parte de la huerta, se rellenaron de arena sus calles, se pusie
ron árboles frutales, traídos de Aranjuez, se empedró la plaza que está
(3 1 ) rbid.
(3 2 ) G il G. D á v il a , o . c., p . 171.
(3 3 ) A n g u i a n o , o . c., pp. 5 3 -4 .— F . de G r a n a b a , o. c., p p . 3 2 - 3 .
MÁS CONVENTOS EN CASTILLA 63
delante del convento (la era actual de la huerta) y se hizo una galería
para S. M ., que estaba junto al cuarto del noviciado. En 1615 se hace
el empedrado de las ermitas que había en la huerta para satisfacer la
devoción de los religiosos; se construyen minas, pozos y zanjas para
llevar el agua, obra que ya se había comenzado en 1613; finalmente,
entre las obras realizadas en la iglesia, se cuenta una capilla para el
Santísimo Cristo y otra de San Francisco (34).
Si bien no eran precisamente los Capuchinos los que estaban al
frente de esas obras, tenían en alguna manera la vigilancia de ellas y
debían dar su conformidad par que los obreros pudiesen cobrar (35).
No se contentó Felipe III con hacer el convento sino que procuró
que la estancia de sus moradores fuese lo más llevadera posible. Era de
todo punto necesario traer el agua para uso de los religiosos y para
la huerta, e hizo conducir la de cuatro fuentes del monte, sobre todo
la llamada fuente grande que tomaba su agua un cuarto de legua lejos
del convento en dirección de Valdelapeña (36). «Llevado de la de
voción que tiene al monasterio de Nuestra Señora de los Angeles»,
manda dar al convento anualmente 150 cargas de leña por tiempo de
su voluntad (37 ). Se considera y tiene como padre y proveedor de tales
religiosos que vivían en aquella soledad, y, aparte de otras limosnas,
ordena darles semanalmente cuatro carneros; mas pareciéndoles de
masiado y contrario a la pobreza, no quisieron aceptar sino sólo dos.
Eran entonces de residencia 22 religiosos; mas luego, aumentando en
número hasta llegar a 40, también, el Rey mandó aumentar la ra
ción dándoles semanalmente 73 libras de carnero para su sustento (38).
N i queremos bajar a otros pormenores y a otros regalos hechos
por el Rey y la Reina, tales como cuadros de mérito, relojes, obras de
arte, etc. Pero no podemos por menos de anotar que, al morir, dejó
determinado fuese llevado a su convento de El Pardo el cuadro de
la Virgen del Consuelo que tenía en su cuarto y ante la cual rezaba
diariamente sus devociones, cuadro que por fortuna aún se conserva
en la iglesia.
Mas donde sobre todo se manifestó el aprecio que por los Capu
chinos sintió Felipe III fué al donarles la sagrada y venerada imagen
de! Santísimo Cristo yacente.
Gregorio Hernández, insigne escultor vallisoletano, había labrado
(34 ) Archivo del PalacioNacional de Madrid.—Patrimonio. El Pardo.—Leg. 6 ,
«Lista de gente aue trabajó en dicho sitio» (el convento).
(35) Ibid.
(36 ) Memorias de las fuentes de este convento [de El Pardo] y del nacimien
to de ellas. Ms., f. 7 (Archivo Prov. de Cap. de Castilla, 27 /00071 ).
(37 ) Archivo de! PalacioNacional de Madrid.—Cédulas Reales, t. X I, f. 445 .
(38) Archivo del PalacioN. de Madrid.— Secc. Administrativa.—Corporaciones
Religiosas.— Capuchinos.— Leg. 3, Convento de E l Pardo.
64 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
«con místico buril la efigie de Jesucristo en el sepulcro, interpretando
la piedad de Felipe III, que así quiso perpetuar la memoria de haber
nacido en Viernes Santo el que llevó después su corona» (39). Fué
efectivamente en el Viernes Santo de 1605 cuando tuvo lugar el na
cimiento de Felipe IV, encontrándose aún la Corte en Valladolid.
Cuando un año después se trasladaba a Madrid, Felipe III llevó con
sigo aquella devotísima imagen y la colocó en su oratorio. Debió ser
al tener lugar la traslación del Santísimo a la iglesia del segundo con
vento, cuando se determinó a donar a los Capuchinos de El Pardo
aquel Cristo yacente, que para él era un recuerdo y un incentivo de
su piedad.
Desconocemos las circunstancias que conurrieron al traslado de la
mencionada imagen desde el palacio de Madrid a! convento de El Par
do; se sabe, no obstante, que fué en 1615 y que se formó una con
curridísima procesión en la que tomó parte mucha gente y gran nú
mero de títulos y grandes. Se !a colocó en una de las capillas de la
nueva iglesia, haciendo un pequeño ensanche al efecto en el tránsito
de la portería (40). Desde entonces comenzó a ser venerada de nu
merosos fieles y peregrinos que al convento llegaban diariamente para
satisfacer su devoción.
Aparte de eso, el convento de El Pardo tuvo ya desde un princi
pio excepcional preponderancia en la Provincia. Apenas terminado, se
destinó a convento-noviciado cuando ya comenzaban a ser numerosas
las recepciones de novicios, «los cuales se enviaban al convento de
El Pardo, que era donde estaba el noviciado de la Provincia de Casti
lla y Andalucía» (41). Más tarde fué destinado a convento de estudios.
Pero desgraciadamente también en El Pardo se repitió la misma
triste historia de Toledo y Alcalá. N o había pasado siquiera un cuar
to de siglo y hubo que abandonar aquel convento. El sitio había sido
elegido por el P. Serafín en contra del parecer de todos; su fábrica
se hizo asimismo en conformidad con sus indicaciones, y también en
contra del sentir de los demás religiosos. Por eso fueron muchos los
defectos que allí se cometieron, entre ellos, el principal, que el sitio
era malsano y grandemente nocivo a la salud, por estar en parte baja,
muy cerca del arroyo, y no llegar a él los vientos del Guadarrama,
siendo muchos los religiosos que enfermaban de tercianas. Por otra
parte la consjrucción no era ni medianamente firme y a ello se añadía
(39) A n t o n i o F e r r e p . d e l Río, Historia del reinado de Carlos III en España,
t. I, Madrid, 1856, p. 62 y nota.
(40 ) Archivo del Palacio N. de Madrid.—Patrimonio.—E l Pardo. Leg. 6 , carta
de D. Tomás de Angulo (14 de junio de 1615),
(41 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 28 .
MÁS CONVENTOS EN CASTILLA 65
que la iglesia resultaba pequeña para contener el número cada día ma
yor de peregrinos que acudían a venerar el Smo. Cristo (42).
N i que decir tiene que por esos motivos se impuso por necesidad
el cambio de sitio y consiguientemente la edificación de un tercer con
vento;, como más adelante hemos de reseñar, y que no es otro que el
que aún subsiste hoy en día.
Fáltanos solamente dilucidar la cuestión dónde fué levantado este
segundo convento, cosa que jo s cronistas no dicen con entera claridad.
Hay no obstante datos suficientes para determinar su situación con
entera certeza y para afirmar sin género de duda que estuvo situado
inmediatamente debajo del actual cementerio del pueblo de El Pardo.
En primer término porque sabemos que la era de la huerta, que
no es otra que la actual, utilizada para ios trabajos de recolección, es
taba justamente delante del convento (43).
Además: todos los historiadores están concordes en decirnos que
el segundo convento estaba donde existió la capilla de Nuestra Seño
ra de la Paz, imagen que en 1758 fué trasladada a la iglesia del tercer
convento y colocada en un?, hermosa capilla al lado de la Epístola,
que no es otra que la actual capilla del Colegio Seráfico. Entonces se
puso en su lugar la imagen de San José, llamándose desde entonces
capilla de San José, la cual fué convertida luego en sitio de enterra
mientos, teniendo nada menos que cincuenta y tres nichos en sus pa
redes laterales (44). Pues bien: esta capilla existía todavía en tiempos
de la exclaustración (45) y aun subsistió bastantes años después. Y
precisamente, según declaración de uno de los que trabajaron en su
derribo, estaba «la capillita de San José inmediata al cementerio, en
la que se enterraban los vecinos del pueblo, especialmente los señores
curas, administradores y empleados del Real Patrimonio» (46).
(4 2 ) M o n z ó n , ms. c., f . 2 2 .
(43 ) Archivo del Palacio N. de Madrid.— Patrimonio. E l Pardo. Leg. 6 , «Lista
de la gente que trabajó en dicho sitio» (el convento).
(44 ) Cfr. los documentos 33/00068 y 33 / 00079 , que tratan sobre enterramien
tos de personas principales en la capilla de San José (Archivo Prov. de Capuchinos
de Castilla).
(45 ) Inventarío del convento de P. P. Capuchinos de El Pardo. Año 1835 .
(Archivo Prov. de Cap. de Castilla, 27 / 00076 ). Aquí se dice: «Panteón. Un altar
viejo con una imagen de San José de talla como de tres cuartas de alto con una
mano rota. Treinta nichos para difuntos en el lado izquierdo. Veintitrés id. en el
lado derecho.»
(46 ) Notas existentes en la Crónica del Convento de PP. Capuchinos de E l Par
do, de las que se conserva una copia en el Archivo Provincial, hecha por el P. Ber-
nardino de Azpilcueta, en un cuaderno de apuntes: «Colección de documentos re
ferentes al convento de E l Pardo, al Smo. Cristo», etc.: Declaraciones de D. Vic
toriano Lucas Carmona, vecino de E l Pardo, hechas a nuestros religiosos en 1902.
CAPITULO V
O tras fundaciones
i. Andalucía recibe a los Capuchinos.— 2. Se fundaen Antequera.—
3. Convento de Salamanca.— 4. El de Granada.
1. Forzosamente tenemos que tratar aquí de la fundación de al
gunos conventos en tierras de Andalucía. Es por una parte una exi
gencia histórica, aunque parezca despropósito, y por otra esos con
ventos, el de Antequera primero y el de Granada después, lo mismo
que años más tarde los de Málaga, Jaén y Andújar, fueron fundados
como expansión o dilatación de Castilla; de ella fueron y de ella for
maron parte hasta la división en 1625.
N o eran pocos los religiosos naturales de aquellosreinos,que a
Castilla habían venido para fundar, aparte de otros que en ella habían
tomado ya el hábito. Todos sentían grandes deseos de que se fundase
en Andalucía algún convento y procuraban con tal ñn inclinar los áni
mos, particularmente el del P. Serafín, para que así se ejecutase. Pero
el cronista P. Agustín de Granada añade esta amarga queja y dolorosa
declaración: «Había algunos Padres catalanes que juzgaban por in
conveniente alargar a esta Provincia antes de fundar en la Mancha, y
disponer los conventos a moderada distancia por no ocasionar a los re
ligiosos tan largos viajes por despoblado de conventos, y así con este
color sustentaba el P. Serafín su opinión, que era no multiplicar Pro
vincias en estos reinos y que estuviese en Custodia la de Castilla» (1).
Uno de los que más ansiaban esas fundaciones en Andalucía era
justamente el P. Severo de Lucena. Aparte de su fama de devoto re
ligioso y del prestigio personal de que gozaba en la Corte, uno de sus
hermanos, D . Sebastián de Tovar, era Secretario del Rey. Tenía asi
mismo muy buenos conocimientos entre la gente influyente. Todo ello
hizo que muy presto fuesen bella realidad aquellos sus deseos. Una
ocasión propicia para llevarlos a feliz término y para hacer patente
su influencia en la Corte se la ofreció el apuro de un ilustre y acauda-'
(1 ) A g u s t ín de G ran ad a, m s. c ., pp. 2 6 -2 7 .
OTRAS FUNDACIONES 67
lado antequerano. Llamábase éste D . Jerónimo Matías de Rojas, Re
gidor perpetuo de dicha ciudad. Llegaba a Madrid en 1613 a pretender
un hábito de las Ordenes Militares, y, viendo en ello mucha dificultad,
ofreció la suma de cinco mil ducados si conseguía su intento. Pero
precisamente había salido en aquellos días un Real Decreto por el que
se determinaba, para prevenir abusos, que el que ofreciese dinero para
conseguir hábitos o beneficios, no sólo quedaba privado de él por ese
hecho, sino que sería inhábil para conseguirlos en adelante.
Desilusionado por aquel contratiempo, conoció al P. Severo de Lu-
cena, y, sabedor de los buenos conocimientos e influencia de que gozaba
ante el Duque de Lerma, llegó a prometerle, si le ayudaba en su apuro
y lograba sus deseos, poner todo su empeño para que se fundase un
convento de Capuchinos en Antequera, y que los cinco mil ducados
ofrecidos los destinaría a tal objeto (2).
El P. Severo habló entonces a su hermano, D . Sebastián de Tovar,
exponiéndole el asunto; ambos acudieron al Duque de Lerma, a fin
de obtener del Rey, con su influencia, dispensa del decreto en este
caso particular. Dicho y hecho: la gracia se consiguió prontamente.
Alcanzada su pretensión, volvió D . Jerónimo a Antequera y habló
a los que componían el cabildo de la ciudad con tan eficaces razones,
que se decidieron a escribir al P. Comisario, pidiéndole enviase a
Antequera al P. Severo para tratar de la fundación del convento. Y,
no contentos con eso? en la junta habida el 9 de julio de 1613 se
acordó suplicar al Rey, al Duque de Lerma y al Presidente del Con
sejo, que lo era a la sazón el Duque de Uceda, concediesen licencia
para dicha fundación, y, para mejor conseguir su intento, comisionaron
al mencionado D . Jerónimo y a otro del .cabildo para que hiciesen las
oportunas gestiones. Afortunadamente un mes después, en el cabildo
del 13 de agosto, se daba cuenta de haber recibido cartas del Duque
de Lerma, del de Uceda y del P. Comisario, Serafín de Policio, en las
que recomendaban a los Capuchinos que eran enviados a fundar (3).
2. C o n v e n t o d e A n t e q u e r a . — Logrado ese primer paso, solicita
ron también la licencia del Obispo de Málaga, quien la dió el 20 del
mismo mes. Se escribió de nuevo al Consejo a fin de que el Rey otor-
(2) La mayor parte de los datos relativos al convento de Antequera los hemos
entresacado de la obra manuscrita Historia instrumental de la fundación y progre
sos del convento de Capuchinos de Antequera, escrita por el R. P. Fr. N i c o l á s
de C ó r d o b a , ex Lector de Theología Moral, Custodio primero, y Chronista d e
esta Provincia (de Andalucía). Año 1759 .— Ms. de 102 ff. conservado en el Archivo
Provincial de los Capuchinos de Andalucía. Los datos merecen entera fe por haber
consultado el autor los documentos originales, como Actas del Ayuntamiento, etc.
(3) Ibid., ff. 27 -28 . Toma los datos del Libro de protocolos.
68 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
gase asimismo su permiso, el cual no se hizo esperar, siendo concedido
el 3 de octubre (4).
La Cédula Real comenzaba así: «Por cuanto por parte de vos la
ciudad de Antequera nos fué hecha relación que habíades deseado
mucho tiempo tener en ella un convento de religiosos reformados y
pobres, que se fundase en alguna de las buenas salidas que había al
campo..., lo cual era de gran necesidad y ornato en esa ciudad...,
habíades acordado se hiciese un convento de Frailes Capuchinos del
Señor San Francisco, por la pobreza y ejemplo con que vivían..., damos
licencia y facultad para que se pueda fundar y funde en esa dicha
ciudad...» (5).
De paso queremos hacer notar aquí cómo en ésta, y otras fundacio
nes, entre los motivos aducidos por las ciudades para pedirlas y llevarlas
a cabo, se hace destacar «la pobreza y ejemplo en que vivían» los
Capuchinos.
Luego de recibida dicha Real Cédula, el P. Severo de Lucena y
el P. José de Linares, enviados por el P. Policio para fundar en Ante
quera, fueron invitados a escoger sitio a propósito para el convento,
eligiendo !a ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, que estaba justa
mente en una de las salidas de la ciudad, camino de Málaga, en un
cerro llamado monte de Barrial o Barrizal, ya extramuros y por encima
del barrio de San Juan. De esa ermita tomaron posesión el 15 de
octubre del mismo año 1613 (ó).
Poco después marcharon también a Antequera el P. Bernardino
de Quintanar y Fr. Juan de Ocaña, siendo aún corista. Pero no son
para contadas las incomodidades que pasaron hasta que lograron ha
cerse algunas celdas en la capilla mayor de la ermita, que era por cierto
muy capaz, y cercaron un trecho de terreno para huerta (7).
Mas se hizo necesario de todo punto buscar sitio para edificar el
convento definitivo, y se escogió al efecto «un collado que está a la
(4 ) Tbi., f. 29 .
( 5) N i c o l a u s a C o r d o b a , O. F. M. Cap., Brevis notitia almae Capuccinorum
S. P. N. S. Francisci Baethicae Provincias in Hispania, Mediolani, 1889 , pp. 3-4,,
donde se reproduce la Real Cédula de Felipe I II . Cfr. también A m b r o s i o d e V a -
í e n c i n a , O. F. M. Cap.. Reseña histórica de Ja Provincia de Capuchinos de Anda
lucía y [Link] ilustres, en ciencia y virtud, t.’ I, Sevilla, 1906, pp. 33 -35 , donde
también se transcribe dicha Cédula.
(6) C ó r d o b a , Historia Instrumental..., ms. c., f. 29 .— V a l e n c i n a , o . c., p. 36 .
En los ff. ss. se esfuerza el P. Córdoba en probar cómo la toma de posesión no
se llevó a cabo en junio, como sostiene el P. I s i d o r o d e S e v i l l a , O . F . M. Cap., en
su obra Florido andaluz pensil—vergel capuchino ameno— , donde en varios cuadros
de veinte conventos han florecido a Dios muchas fragantes flores de Varones virtuo
sos... Ms. (Archivo Prov. de Capuchinos de Andalucía). L a misma fecha que el
P. Isidoro pone el P. A. de Granada, ms. c., p. 27 .
(7) A . d e G r a n a d a , ms. c., p. 28 .
OTRAS FUNDACIONES
salida del camino de Málaga, cerca de la ermita, que fué el que pareció
más a propósito» (8).
Pronto debió dar comienzo la obra, aunque no podemos determi
nar la fecha exacta: quizás a fines de 1Ó13 o comienzos de 1614. Cedió
el terreno para la fundación D . Juan del Castillo y Padilla «caballero
maestrazgo de dicha ciudad y padre carnal de los RF.. PP. Leandro y
Hermenegildo de Antequera» (9).
Seis años duró la fábrica del convento, el cual fué edificado con
limosnas de la gente, que cooperó no sólo con su dinero, sino también
con su ayuda personal. En cambio, aquel caballero antequerano, don
Jerónimo Matías de Rojas, olvidado de su promesa de cinco mil du
cados, nada dió y nada hizo (10).
N o podemos señalar con certeza , el año en que se terminaron con
vento e iglesia, la que fué dedicada a la Inmaculada Concepción. Uno
de los cronistas anota que lo fué siendo Guardián el P. Marcos de
Toledo, Definidor de la Provincia de Castilla y Maestro de novicios
en dicho convento, «varón de insigne virtud, doctrina y prudencia».
D e ser así, no debió terminarse hasta octubre de 1621 (11).
Como la mayor parte de aquellos primeros conventos fundados por
los Capuchinos, también el de Antequera tuvo el defecto y la fatalidad
de ser hecho como para vivir en él solamente algunos años. «Fué este
convento como una habitación y morada de la altísima pobreza, así por
la vileza de los materiales como por la estrechez de la obra, resplan
deciendo en todo suma austeridad y pobreza» (12). Por eso, debido
a haber hecho resentimiento la obra y por otras muchas incomodidades,
fué forzoso cambiar de sitio y edificar uno nuevo en 1Ó33, el cual ha
perdurado hasta el presente (13).
El convento de Antequera fué destinado ya en octubre de 1620 a
noviciado, aunque sólo por dos o tres años; en 1622 se ponía en él
(8) Ibid.
(9) Sucesión de la Provincia de Capuchinos de Andalucía.— Ms., f. IV. (Ar
chivo Prov. de Capuchinos de Andalucía). E l convento de Antequera presentó al
Rey un memorial a fin de que autorizase la permuta de las tierras que había dado
D. Juan del Castillo y Padilla para edificar el convento, por otras (23 de marzo
de 1615) (Simancas.—Cámara de Castilla. Leg. 1.051 , n.° 104), y el Rey lo auto
rizaba por su Cédula del 6 de julio de 1616 (Simancas.—Cédulas de Cámara, L i
bro .183, f. 469 ).
E l mismo D. Juan, al enviudar, tomó nuestro hábito para Corista y murió con
fama de santidad en Ecija el año 1633.
( 10) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 28 .
( 11) Ibid. En dicha fecha, octubre de 1621, fué elegido el [Link] de To
ledo Definidor y al mismo tiempo Guardián de Antequera, si bien teste último
cargo lo venía desempeñando desde 1619 (Cfr. Erario divino, o. c., pp. 8-9 ).
( 12) A. d e G r a n a d a , ibid.
( 13) V a l e n c i n a , o . c., t. I I , Sevilla, 1906, pp. 201 ss.
7c LA PROVINCIA DÉ FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
un nuevo curso de Artes, y como coiegio de estudios debió seguir hasta
la división de la Provincia en 1625 (14).
3. C o n v e n t o d e S a la m a n c a . — Salamanca, lo mismo que Alcalá,
era en el siglo X V ÍI emporio de ciencia a donde acudía a graduarse la
juventud estudiosa, si quería el día de mañana tener un puesto de
honor en el gobierno de la nación o en la cátedra. Por eso en ella se
fijó el P. Serafín de Policio, como a su vez lo había hecho anterior
mente con Alcalá, para tratar de fundar allí un convento. Exisdendo
allí Universidad y Escuelas, se podría ofrecer ocasión de que entrasen
en la Orden sujetos insignes en virtud y en letras.
Abrió horizontes en ello lo sucedido a . un capitán, por nombre
D . Juan de Mier y Noricga, natural de San Vicente de la Barquera.
Había prestado éste una considerable suma de dinero a un genovés,
quien, después de fracasar en sus negocios, se negó a pagar a sus acree
dores. Sumamente afligido el citado capitán, comenzó a tratar a los
Capuchinos de Madrid, a quienes expuso sus necesidades y aprietos;
al mismo tiempo les prometió que, si volvía a recobrar su hacienda,
la destinaría a obras pías, sobre todo a fundación de algún convento.
Con tal promesa se animaron los religiosos a solucionarle el asunto, y
a tal efecto hablaron a su gran bienhechor D . Octavio Centurión, Mar
qués de Monasterio, quien tomó como suyo el despacho de este ne
gocio. Efectivamente: poco tiempo después podía comunicar al P. Se
rafín que, si el capitán seguía firme en su promesa, el asunto de la
hacienda estaba favorablemente resuelto (15).
Con esos antecedentes se dirigieron al Duque de Lerma y al Con
sejo, exponiendo los propósitos que tenían de llevar a cabo una nueva
fundación en Salamanca, y al propio tiempo los medios con que
contaban para realizarla. Todo resultó a medida de sus deseos. Presen
tada la solicitud al Consejo y expuestos ios motivos para fundar, el
Consejo contestó favorablemente, apoyándose en las razones expuestas,
entre otras, que la Orden tenía necesidad de fundar en Salamanca «para
comodidad de los estudios y de los sujetos que de ellos se sacaría para
servicio de dicha Religión». La licencia del Consejo fué despachada el
13 de enero de 1614, y juntamente se autorizó en la misma Real Cé-
duia la fundación de Granada (16).
Dado este importantísimo paso sin gran contratiempo, el P. Serafín,
fiado de la «gran prudencia, virtud y letras» del P. Diego deQuiroga,
le envió luego a Salamanca (17).
(1 4 ) A . de G r a n a d a , m s . c ., pp. 6 7 -7 0 . Sucesión dela Provincia de Capuchi
nos de Andalucía, m s . c ., ff. 4 -5 .— F . de G ranada, o. c ., p . 65.
(1 5 ) M o n z ó n , m s . c ., f f. 2 4 -2 5 .— F . de G r a n a d a , o . c ., p p . 3 5 -3 6 .
(1 6 ) Archivo Prov. de Capuchinos de Castilla, 2 8 /0 0 0 1 9 .— V a l e n c in a , o . c ., I,
p p . 4 1 -2 .
(1 7 ) M on zón , m s . c ., f. 2 5 .
OTRAS FUNDACIONES
Partió el P. Quiroga, acompañado del mencionado capitán Mier y
Noriega, llegando a Salamanca al principio de la Cuaresma. Halló en
todos muy buena acogida, incluso en el Sr. Obispo, a la sazón D . Luis
Fernández de Córdoba, que más tarde lo fué de Málaga y Sevilla;
a ello se añadió el crédito logrado por el P. Quiroga con los sermones
que aún pudo predicar en la parroquia de San Mateo. Tratado con el
Obispo y Cabildo el asunto de la fundación y alcanzadas las licencias,
aún antes de terminarse la Cuaresma pudo tomar posesión de unas
casas que alquiló para el efecto cerca de la mencionada parroquia de
San Mateo, y en ellas dispuso iglesia y algunas celdas (18).
Aquel convento provisional estaba sito en la Ronda del Corpus, y
las casas eran propiedad de la ilustre familia de los Calvo, pasando luego
a los nobles hidalgos salmantinos los Ruanos; aún se conservaban en
1776 el oratorio y la pila del agua bendita (1 9)..
N i que decir tiene que todos los gastos que se iban haciendo fueron
sufragados por el capitán Mier y Noriega, quien en todo momento
prestó al P. Quiroga su ayuda y cooperación.
En Salamanca existía ya un convento de Padres Descalzos los cuales
casi desde su establecimiento en dicha ciudad dieron en llamarse Ca
puchinos. Mas «así como fundamos nosotros, fué necesario reconocer
el apellido de un hábito y otro, y así un predicador de ellos lo fué
diciendo en los púlpitos dando satisfacción del motivo que hubo para
llamarse así, que fué a distinción de un convento de Recoletos que
habían fundado en la misma ciudad, y que de allí en adelante se lla
marían los Descalzos del Calvario,' que es la advocación de su igle
sia» (20).
Tratando ya de buscar sitio para edificar el convento definitivo, el
P. Quiroga y el capitán pusieron sus ojos en unas tierras que había
fuera de la llamada puerta de Zamora, en la carretera de este nombre,
que justamente era una de las entradas más concurridas de la ciudad.
Algunas de esas tierras pertenecían al Cabildo catedral, por lo cual el
20 de octubre de 1614 se presentó una solicitud, firmada por el propio
P. Quiroga en calidad de Guardián de los Capuchinos, en la que se
decía «que parte dei sitio en que ha puesto los ojos para la fundación
de nuevo convento de su Orden, viene a tocar en tierra de V. S., a
quien cuan humildemente puede suplica se sirva mandar que se dé la
( 18) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 31 .—F. d e G r a n ap a , o . c ., pp. 36 y 55 .
( 19) B e r n a r d o D o r a d o , Compendio histórico de la ciudad de Salamanca: su
antigüedad, la de su Santa Iglesia, su fundación y ¡¡randezas que la ilustran, Sa
lamanca, 1776, p. 462 .
(2 0 ) F . d e G r a n a d a , o . c ., p. 3 7 . E l convento de Padres Descalzos, llamado
vulgarmente el Calvario, fué fundado en 1596 (Cfr. DoRApo, o. c., p. 433 ).
72 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
parte que fuere menester para la dicha fundación por el precio que
valiere» (21).
La primera piedra se puso el 15 de junio de 1615, oficiando en esta
ceremonia el Deán del Cabildo (22). Y lo primero que se hizo fué
levantar un cuarto que sirviese de portería, y encima una sala donde
el capitán D. Juan Mier y Noriega se instaló con su criado para dirigir
las obras (23).
Estas se comenzaron «muy a gusto de toda la Provincia, y ha teni
do esta casa en lo material y en lo formal notable dicha, pues en todo
se trae por ejemplar con ocasión de mucha virtud que continuamente
se ha profesado en ella. Hízose una muy buena huerta, la necesaria
para que se pueda tener siempre bien cultivada, y el beneficio es tal
que rinde sazonados frutos y abundantes hortalizas; tiene su fuente,
aunque no muy caudal, pero dé muy buena agua» (24).
«Todo se acabó con harta brevedad», de tal manera que al año y
medio se levantó el convento y con la misma celeridad se construyó
la iglesia (25), haciéndose la traslación del Santísimo el año 1617, ofi
ciando en esta ocasión el Obispo de la diócesis, D . Francisco Mendoza,
y tomando parte en esta fiesta toda la ciudad, revistiendo la ceremonia
solemnidad extraordinaria (26).
El capitán, hombre profundamente piadoso, después de disponer
su cuarto que formaba parte del mismo convento, hizo una tribuna
que le comunicaba con la iglesia; allí asistía día y noche, como si
fuera uno de tantos, religiosos. Más tarde pasó a vivir entre ellos en
hábito de terciario y despidió a su criado, no queriendo en adelante
saber más noticias del mundo, hasta el punto de que habiendo recibido
un despacho del Rey, poniéndole sobre su cabeza en señal de reveren
cia, sin abrirlo siquiera, lo devolvió al mensajero diciendo: «Decid al
Rey que ya D . Juan de Mier es muerto». Nonagenario terminó sus
días en el mismo convento y fué enterrado en el cementerio común
de los religiosos (27).
El 29 de noviembre de 1621 otorgaba su testamento el mencionado
capitán y fundador del convento de Salamanca. De él se deduce que
para esas fechas aún no estaban totalmente terminados convento e igle
sia. La enfermería, que antiguamente se poma en todos los conventos,
estaba aún haciéndose. Las tapias de la huerta, hechas de tierra, se
estaban arruinando y era necesario hacerlas de piedra y pizarra; tam-
(21 ) Actas Capitulares de Salamanca. Año 1614 . Cabildo del mes de octubre.
(22 ) Estadismo de la ciudad de Salamanca— 1902— . Salamanca, 1902 , p. 81 .
(23 ) A. d e G ra n a d a , ms. c., p. 32 .
(2 4 ) M on zón , m s. c ., f. 25.
(25) Ibid.— A. d e G r a n a d a , m s. c., p. 32 .
(2 6 ) B. D o r a d o , o . c ., p . 4 6 3 .
(27) F. de G ra n a d a , o . c ., p. 37 .—A. de G ranada, ms. c., p. 32 .
OTRAS FUNDACIONES 73
poco era suficiente el agua para la huerta, proyectándose traerla de
fuera, hacer cañería y asimismo estanque. Para todas esas obras dejaba
el fundador consignada en su testamento la suma de mil ducados (28).
Estaban situados convento e iglesia cerca de la entrada de la puerta
de Zamora; la mayor parte del terreno lo ocupa hoy en día la carre
tera que va a dicha ciudad, y el resto, casas particulares; de todo no
quedaba otro recuerdo hace unos años sino el aljibe de agua potable
para el consumo de los religiosos. Por otra parte, fueron casi totalmente
destruidos en la guerra de la Independencia, al hacer por allí las tropas
francesas su ataque a la ciudad. De todos modos sabemos que el plano
del primitivo convento constaba solamente de dos pisos, y su forma
era un polígono irregular. El piso bajo lo formaban únicamente ofici
nas, y el superior 21 celdas para los religiosos, más once para los no
vicios y aparte la enfermería. Era un edificio sencillo, pobre y austero
en armonía con la índole penitente de sus moradores.
La iglesia era también pequeña, con bóvedas sencillas y fachada
pobrísima: un frontón con una ventana circular y una cruz de remate.
Tenía también varias capillas, al estilo de las otras iglesias capuchinas,
entre ellas una que más tarde se dedicó a la Divina Pastora y otra a
Jesús Nazareno, levantada por el famoso poeta y catedrático D . Diego
de Torres Villarrcel, que quiso ser allí enterrado (29).
En el altar mayor y formando el retablo, como era costumbre entre
los Capuchinos, había un gran cuadro, obra de Vicente Carducho, en
el que se representaba a San Francisco, titular de la iglesia, «con gran
pedazo de gloria arriba y Cristo Señor nuestro y su Madre Santísima,
y abajo gran número de Santos de la Orden» (30).
El convento de Salamanca fué destinado casi inmediatamente de
su inauguración a casa-noviciado, siendo Maestros de novicios, en los
primeros años, los propios Guardianes, a los que «se les concede li
cencia de recibir novicios por enseñar la experiencia que los estudiantes
se divierten a otras partes si no son luego recibidos» (31).
Y esa elección para noviciado fué tan acertada «que no se ha va
riado desde sus principios, hallándola siempre tan a propósito por su
recogimiento y demás cualidades que deben tener las que ocupan se
mejante ministerio» (32).
(28 ) Cfr. el testamento de D. Juan Mier de Noriega en Archivo Prov. de Ca
puchinos de Castilla, 28 / 00018 .
(29 ) Cfr. J u a n A n t o n i o V i c e n t e B a j o , Chantre, Guía descriptiva de Salaman
ca, Salamanca, 1901, p. 287 .
(30 ) F . J. S á n c h e z C a n t ó n , Fuentes para la historia del arte español, t. IV ,
Madrid, 1936, p. 100.— P o n z , Viaje por España, X II, 2 .a ed., Madrid, 1788, p. 263 .
(3 1 ) A. d e G r a n a d a , m s . c . , pp. 6 0 y 6 5 .— M o n z ó n , m s . c . , f. 2 5 V .
(3 2 ) M o n z ó n , ibid.
74 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
4. C o n v e n t o de G r a n a d a . — Para sü fundación contaba ya el Pa
dre Policio anticipadamente con el ofrecimiento hecho de una quinta
con su huerta y jardín. Le animó a dar los pasos para llevarla a cabo
el considerar la conveniencia de que no estuviese solo el convento de
Antequera, sobradamente separado de los restantes de Castilla. Se so
licitó la Ucencia del Rey al mismo tiempo que se pidió la de Salaman
ca, y alegando las mismas razones, entre ellas «la comodidad de los
estudios y de los sujetos particulares que hacían instancia por la dicha
fundación, como se decía en la Cédula Real dada el 13 de enero de
1614 (33). _
Se consiguieron también cartas de recomendación del Duque de
Lerma y de otros caballeros para el Sr. Arzobispo de Granada y para
la ciudad, y, con ellas en mano, partió el P. Félix de Granada para
Antequera, donde quedó al frente de aquel convento, mientras el Padre
Severo de Lucena, acompañado del Corista Fr. Juan de Ocaña, mar
chaba por el mes de mayo a Granada, a dar los pasos para esta fun
dación.
Estaba entonces de Arzobispo de Granada un franciscano, el
limo. D . Fr. Pedro González de Mendoza, y allí residía también otro
franciscano. P. Juan Ramírez, consejero del Sr. Arzobispo y sujeto
de prestigio y autoridad. A ellos se presentó el P. Severo, entregán
doles las cartas de recomendación, y fué tan bien recibido, que sin
dificultad alguna el Sr. Arzobispo dió prontamente su consentimiento
v la licencia para fundar.
Otro tanto hizo la ciudad en el cabildo celebrado el 10 de junio,
movida por las buenas recomendaciones que llevaba el P. Severo de
Lucena, en las que se ponderaba la vida ejemplar de los Capuchinos
y los copiosos frutos que habían hecho en los pueblos donde tenían
fundado convento (34).
Entre los ofrecimientos hechos para la fundación se contó el del
Licenciado Campomanes, que quiso dar un carmen próximo al Darro,
muy bueno por cierto pero que no pudo admitirse por ser insano y
poco a propósito. Se escogió, en cambio, una casa pequeña que esta
ba a espaldas del Hospital Real, cuya puerta daba al campo que lla
man las Heras de Cristo, a la salida del camino de Jaén (35J.
Con gran solemnidad se tomó posesión de ese sitio el 24 de junio
(3 3 ) C ó r d o b a , Brevis notitia, o . c . , pp. 5 - 6 . — V a l e n c b s a , o . c., I , pp. 41 -42 .
Archivo Prov. de Capuchinos de Castilla, 28 / 00019 .
(34 ) V a le n c in a , o. c.j I , p. 44 ss. Toma los datosde una obra manuscrita
del P. Nicolás de Córdoba, Crónica del convento de Granada, ms. que no hemos
podido consultar.
( 3 5 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 3 3 .
OTRAS FUNDACIONES 75
de 1614, festividad de San Juan Bautista, titular que se dió al con
vento e iglesia (36).
Para ayudar a la fundación fueron enviados luego el P. Francisco
de Sevilla y los Hermanos Legos Fr. Martín de Sevilla, «dicho antes
de la Ollería», «natural de Manzanilla, junto a la misma ciudad», y
Fr. Lorenzo de Campillo, natural de dicho lugar en tierras de la Man
cha. Poco después era también enviado el P. Bernardino de Quintanar
para que ayudase con la predicación (37).
Porque, aunque fué muy grande la estima que ya desde los co
mienzos adquirieron los Capuchinos en Granada, sin embargo no es
tuvieron muy socorridos de limosnas para levantar el convento y la
iglesia. Entre los que más ayudaron fué un genovés, llamado Juan
Bautista Larreta o Sarreta, y más que todos D . Jerónimo de Torres y
Portugal, caballero de Jaén, de la casa de los Condes de Villar, quien
quiso levantar el convento a su costa a condición de que le diesen
el patronato. Aceptado el ofrecimiento, se dió comienzo a la fábrica,
pero, yendo luego a Madrid a casarse, murió en el camino, dejando
en su testamento cuanto fuese necesario para terminar el convento.
Se sacaron en efecto de su hacienda treinta mil ducados con los que
pudo concluirse la obra (38).
Una dificultad no pequeña surgió de improviso y fué la del agua,
de que carecía el lugar escogido para la fundación; todo se resolvió
fácilmente, haciendo la ciudad donación al convento de «tres reales
de agua» de la acequia de Alfacar, el ix de noviembre de 1614 (39),
donación y privilegio que fueron luego confirmados y autorizados por
Felipe III en 1615 (40).
La fábrica de dicho convento duró bastantes años. La inaugura
ción de la iglesia no pudo llevarse a efecto hasta el 1 de agosto de
1624, haciéndose con la mayor solemnidad y concurriendo en corpo
ración el Cabildo del Sacro Monte, oficiando el Abad, asistido de
sus Canónigos. Queriendo mostrar su amor a los Capuchinos, deter
minaron bajar todos los años el 2 de agosto al convento y celebrar por
su cuenta la fiesta de la dedicación de la iglesia, asistiendo no sólo el
Cabildo tino también todos los Capellanes y llevando para el caso los
mejores ornamentos (41).
(36) Ibiá.— F . de G ra n a d a , o. c ., p. 36 .
(37) Ibid.
(38 ) A. d e G ran ad a , ms. c., p. 35 .
(39) Simancas.— Cámara d e Castilla.— L e g . 1.050 , n.° 138 .— V ale n c in a , o. c.,
I, p. 50 .
(40 ) Simancas.—Ibid.
(41 ) C ó r d o ba , Brevis notitia, o. c., pp. 25 -26 .
76 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
El convento de Granada se destinó ya casi desde el principio para
noviciado y lo fué sobre todo a partir de 1618 en que, al celebrarse
el primer Capítulo Provincial de Castilla, aparece designado capitu
larmente como tal (42).
Una cosa molestaba empero a los religiosos y era obstáculo para
su recogimiento: la torre del Hospital Real, que servía al mismo tiem
po de atalaya. Desde ella se dominaba la huerta y convento de los
Capuchinos. Por eso el P. Guardián, Lorenzo de Alicante, pidió al
Rey, en septiembre de 1637, se llevase a efecto el acuerdo de derri
baría (43).
(4 2 ) V a l e n c in a , o. c ., I, p. 126.
(4 3 ) Simancas.— Cámara de Castilla. Memoriales.—Leg. 1 .2 3 7 , septiembre, n.“ 40.
CAPITULO VI
G obierno de C astilla
I. Comisariato del P. Serafín de Policio.— 2 . El P. Iluminado de M e-
sina, nuevo Comisario.— 3. Visita del P. General.— 4. El P. Ga
briel de Vülanueva, Comisario provisional.
Para nadie es un secreto ni una novedad la mucha y, en gran par
te de los casos, exagerada intervención que los Reyes ejercían en el
siglo X V II en asuntos religiosos, aun en hechos de menor cuantía.
Prueba de ello, entre otras cosas, va a ser este capítulo de nuestra
historia, como lo será también de la facilidad con que los religiosos
pedían esa intervención real, aun en contra de los Superiores de la
Orden y a las veces también del propio Romano Pontífice.
Aquello que en pasados siglos parecía muy natural y hasta legal
jurídicamente, hoy lo tomaríamos como punible recurso a la autoridad
civil y, aun en el mejor de los casos, ilícito y reprobable.
Aparte de eso queremos hacer notar por anticipado algo que qui
zás llame nuestra atención, y es el ver que, aun en aquellos tiempos
primeros de extraordinario fervor, de vivir recogido y mortificado, las
pasiones humanas aparezcan y floten en medio de ese ambiente de
espiritualidad profunda.
1. En efecto: el P. Serafín de Policio quedó de Comisario ge
neral, como ya hemos indicado arriba, para llevar a cabo la fundación
de Madrid v cuantas pudieran tomarse en Castilla, y con ese mismo
cargo siguió aún después de haber cesado de Provincial de Valencia
en el Capítulo del 25 de junio de 1610, al ser elegido Superior de
aquella Provincia el P. Eugenio de Oliva (1).
Así siguió hasta el Capítulo General de 24 de mayo de 1613, en
el que se designó otro en su lugar. La causa fué que el P. Serafín, pa
deciendo mucho de gota, no podía visitar personalmente los conventos
ni los religiosos; contentándose con hacerlo por cartas. Por otra parte
(1 ) A lic a n te , C r ó n i c a s , m s . c ., p . 1 3 5 , n .° 18.
LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
los mismos religiosos se hallaban disgustados con su gobierno, tan lar
go y asimismo tan distinto de toda la Orden. Consciente de todo, re
nunció a su cargo «con grande instancia por su imposibilidad de la
gota y por conocer que los frailes no llevaban bien el gobernar desde
la cama y desear que se diese principio más convenible en esta parte
a la Provincia» (2).
En el Capítulo general se designó para sucederle al P. Francisco
de Nápoles, que al propio tiempo, y sin que sepamos la causa, fué
nombrado Comisario general de las otras Provincias españolas. Pero
éstas protestaron de tal nombramiento, consiguiendo la revocación, que
dando así solamente de Castilla. Mas el interesado, un tanto molesto
por lo sucedido, renunció a. todo, y de nuevo vino a recaer el cargo
de Comisario en el P. Policio.
No obstante esa confirmación, se le ordenó que, para que su go
bierno no fuese tan absoluto, celebrase una junta con los Presidentes
de los conventos fundados, y, con el parecer de todos, se ordenase lo
más conveniente para el gobierno de conventos y religiosos. Dicha
junta, a modo de Capítulo, se celebró en El Pardo el 31 de enero
de 1614 (3). En ella se designaron Presidentes de los conventos con
nombre de Guardianes y asimismo se tomaron otras determinaciones,
como poner curso de estudios en Madrid, etc. Pero los cronistas aña
den con amarga queja que esos nombramientos no se hicieron «por
elección». «Dispusiéronse las familias y fué lo primero que se dispuso
en la Provincia, pero tan informemente, como se ve, pues no fué con
autoridad ni elección de Definidores sino pareceres consultivos y ab
soluta determinación del mismo P. Fr. Serafín» (4).
2. Los religiosos no pudieron por eso mismo darse por conten
tos y satisfechos; deseaban otro modo de gobierno, menos absoluto
y más ajustado al que se usaba en toda la Orden. Por ello volvieron
a reclamar al P. General, quien, atendiendo a sus quejas y sabedor
de que no se había dado justa interpretación a su anterior mandato,
ordenó al P. Comisario reunir el Capítulo y que antes se tuviesen las
oportunas elecciones de los vocales. Estos debían ser elegidos de la
siguiente manera: en los conventos donde hubiese Santísimo, los re
te) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 26 .— F. d e G r a n a d a , o . c., p. 30 y 35 .
( 3) Respecto a la fecha de celebración de esta Junta hay discrepancia entre
los cronistas, diciendo unos que tuvo lugar en 1614, y otros que en 1615 . Creemos
fué en 1614, entre otras razones porque dicha Junta se celebró por mandato del
Capítulo general, e! cual tuvo lugar el 24 de mayo de 1613, y no parece verosímil
que se tardara en obedecer dicha orden año y medio. Además, en esa Junta fué
designado el P. Diego de Quiroga para ia nueva fundación de Salamanca, «que es
taba para tomarse», como en efecto se llevó a cabo en la Cuaresma de 1614 .—
Cfr. F é l i x d e G r a n a d a , o . c . , p. 34-5 . Erario divino, o. c., p. 3 .— V a l e ü c i n a ,
o. c., I, p. 59 .—A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 37 . Sucesión..., ms. c., f. zr.
(4 ) Ibid,
GOBIERNO DE CASTILLA “9
ligiosos de la respectiva comunidad debían elegir del gremio de toda
la Provincia un Guardián, y luego un Discreto solamente de entre los
religiosos que formaban la respectiva familia conventual. En las casas
donde no hubiese aún Santísimo, quedaban designados sin más los
actuales Presidentes (5).
Dichos Guardianes, elegidos o confirmados, juntamente con los
Discretos, se reunieron capitularmente en el convento de Madrid el
10 de septiembre de 1615. «Año feliz— exclama uno de los cronis
tas— , en el que comenzó a mostrarse cuerpo perfecto la Custodia en
el modo de gobierno político» (6).
En ese primer Capítulo se eligieron efectivamente cuatro Defini
dores y se designaron, también por elección, los Superiores de los dis
tintos conventos y casas, quedando de ese modo el gobierno del Padre
Policio no tan absoluto ni centraüzador (7).
Con ello se aquietaron de momento los ánimos, pero los religiosos
no dejaban de sentir que el P. Comisario no pudiera hacer por sí mis
mo la visita, «gobernando por cartas los conventos distantes, y por
esta causa no faltaban quejas» (8).
Y , como todas las cosas tienen su límite, bien fuese porque recla
masen los mismos religiosos o quizás porque el propio P. Serafín puso
de nuevo la renuncia de su cargo con mayor insistencia, lo cierto es
que de la noche a la mañana se recibió la noticia de haber sido nom
brado nuevo Comisario en la persona del P. Iluminado de Mesina,
italiano (9). Dicha noticia causó en todos muy mala impresión; no era
precisamente esa la solución que se pretendía sino que el, gobierno lo
desempeñase uno de los religiosos españoles. Por eso no faltaron que
jas y murmuraciones, y hasta el mismo P. Serafín «no lo llevó a bien».
Inquietos y desasosegado los ánimos, se tomó la decisión de acudir
al Rey para que prohibiese al nuevo Comisario su entrada en Castilla
v el ejercicio de su cargo. El P. Iluminado que había desembarcado
va en Cartagena y que, ignorante de lo que pasaba en la Corte, dirigía
sus pasos a Madrid, se encontró en la Mancha con el P. Juan de Va-
lladolid, que le hizo presente la decisión del Rey. El, sin inmutarse
ni llevarlo a mal, la acató, pero, en vez de volverse a Italia, pidió ve
nir a Madrid con objeto de descansar de su viaje y esperar órdenes
del P. General.
(5) F. d e G r a n a d a , o . c ., 4 2 -3.—A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 39 .
(6) A. d e G ran ad a , ms. c., p. 37 .
( 7 ) Ibid., p. 40 .
(8 ) Ibid.— F . d e G r a n a d a , o. c ., p . 4 3 .
(9) Parece deducirse de lo que dicen los cronistas que dicho nombramiento
obedeció más bien que a la renuncia del P. Serafín, a las quejas de los religiosos.—
Cfr. V a l e n c i n a , o . c . , I , p p . iio -n x .
8c LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
Prosiguió su camino hasta la Corte a donde llegó a fines de junio
de 1616. Pero fué tal su comportamiento en el convento de San An
tonio del Prado y los raros ejemplos de humildad, pobreza y obser
vancia regular, que dió, y tal la afabilidad y dulzura con que trataba
a los religiosos, que los mismos que habían intervenido para aquella
intromisión del Rey, estaban más que arrepentidos. También lo esta
ba a su vez el P. Serafín, quien, para congraciarse con el P. Ilumina
do, le prometió su apoyo e influencia para conseguir la revocación de
aquella determinación del Rey. Así se efectuó, y seguidamente comen
zó a gobernar el P. Iluminado con carácter de Comisario (10).
Hizo luego la visita, usando de mucha amabilidad y muestra de
buen talento, procurando atraerse las simpatías de todos, lo que logró
efectivamente (n ).
3. Pero, cuando así corrían las cosas, el P. General, Pablo de Ce-
sena, enterado de lo ocurrido, se presentó en España y se encaminó
rápidamente a Madrid, a donde llegó a fines de enero o principios de
febrero de 1617 (12). Visitó seguidamente algunos conventos y con
vocó el Capítulo que tuvo lugar en El Pardo, el 1 de marzo. En él
fueron elegidos cuatro Definidores; se designaron los Guardianes y
se distribuyeron las familias conventuales, siguiendo de Comisario el
P. Iluminado. Pero «no se puede bien encarecer cuán desgraciado Ca
pítulo fuese éste y lo que se fué originando de mal por no haber
atendido el P. General al consuelo común de la Provincia que sólo se
libraba en darles Provincial, por el recelo que había de que la querían
tener otros tantos años en semejante suspensión... Las elecciones se
hicieron pacíficamente pero quedaron los ánimos escocidos mucho y
generalmente con desconsuelo toda la Provincia, y más viendo en e!
proceder de! P. General un desabrimiento y aversión conocida contra
aquellos Padres que trataron más eficazmente de esto» (13).
Las pretensiones de estos Padres y, en general, de los religiosos,
reducíanse a que Castilla pasase a ser Provincia y fuese regida por un
religioso español. Pero a todo se mostró el P. General absolutamente
intransigente y al propio tiempo duro, sobre todo con aquellos que
habían mostrado en ello más interés, echándoles en cara que lo hacían
por ambición, y, no contento con eso, llegó hasta negar permiso para
recibir nuevas fundaciones (14).
(1 0 ) A. de G r a n a d a , m s . c ., p. 4 2 .— M o n z ó n , m s . c ., ff. 6 0 -6 1 .
(1 1 ) F. de G ra n ada, o.c.
,pp. 4 4 -4 5 .
(1 2 ) Ibid.— A. d e G r a n a d a , m s . c., p. 4 2 . — P o b l a c ü r a , L os Generalesdela
Orden Capuchina Grandes de España de Primera Clase, e n Collectanea Franciscana,
X I I I (1943), P- 275-
(1 3 ) F. d e G r a n a d a , o . c ., p. 46.
(1 4 ) M o n z ó n , m s . c . , f. 6 2 .
GOBIERNO DE CASTILLA Si
No paró todo en eso. Una vez que el P. General se ausentó de
Castilla, el P. Iluminado cambió radicalmente de conducta, «trocando
la fingida mansedumbre de un principio en rigor absoluto y rígido
gobierno».
Mas justamente el proceder del P. General y luego el carácter
insufrible y despótico del P. Comisario, decidieron a algunos Padres
a dar la última batalla. Entre todos fué el más arriesgado el P. Juan
de Villafranca, quien habló al Duque de Lerma sobre el particular
para ver de poner remedio. Pero, enterado de esos pasos el P. Ilumi
nado, como primera medida desterró al mencionado P. Villafranca a
Francia, lo que no se llevó a efecto por haber intervenido el Rey.
Fueron sin embargo tales los descontentos, los improcederes, el
mal carácter del P. Iluminado y los malos tratos dados a los religio
sos, y asimismo las quejas que continuamente se daban contra él, que
por fin varios religiosos tomaron la decisión de acudir al Rey. Entre
otros el propio P. Serafín habló a S. M ., exponiendo lo que pasaba y*
suplicándole diese un despacho para que el P. Iluminado marchase de
Castilla y se nombrase otro religioso para gobernarla.
El Rey no dió de momento ese paso, pero escribió seguidamente
al P. General, exponiéndole la situación de los religiosos, y, aunque
desconocemos los términos de tal carta, es fácil deducirlo por la que
escribió a su embajador en Roma, Cardenal D . Gaspar de Borja, que
es de! tenor siguiente:
«Don Felipe por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de
Aragón, de Sicilia, de Jerusalcn, de Portugal, de Navarra y de las
Indias, etc.
Muy Rdo. en Cristo Padre Cardenal. Mi. muy caro y amado ami
go: El General de los Capuchinos [ha nombrado] Comisario general
un religioso italiano que en su gobierno ha procedido de manera que
tiene inquietos y muy desconsolados a los religiosos por las sinrazones
que ha hecho y hace con ellos [como] particularmente veréis por el me
morial que va con ésta por la contraposición que siempre hay entre
ias naciones extranjeras y los españoles; y siendo esta Religión de tan
gran perfección, rigor y aspereza [de vida?], tienen precisa necesidad
de ser gobernados por persona a quien conozcan y los conozca y trate
de manera que vivan consolados v libres de pasiones, se ocupen en
servir a nuestro Señor, y estando de prófximo el Capítujlo general de
esta Orden, que se ha de celebrar en esa corte, me ha parecido con esta
ocasión escribir a! General envíe orden al dicho Comisario para que
vaya con sus compañeros a hallarse en él y [envíe?] su patente a uno
de los Definidores que tiene esta provincia de Castilla, para que haga
oficio de Comisario hasta que llegue el Capítulo, del cual se envíe
orden y mandato para que se puedan celebrar Capítulos en la dicha
Provincia y elegir Provincial castellano, pues hay para esto suficiente
82 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
número de conventos y sujetos capaces de quien echar mano. Yo os
ruego y encargo muy afectuosamente que, en recibiendo ésta, habléis
a dicho General en mi nombre y procuréis con él que en todo caso
venga en hacer lo que escribo, representándole para ello lo que os pare
ciere convenir de lo contenido en dicha petición, y que, habiendo tan
justas causas, no lo será lo rehúse; y, si habiendo hecho en esto es
fuerzo con el dicho General, le pareciere riguroso el mandar al dicho
Comisario salga de España y vaya al Capítulo general, a lo me[nos?]
pediréis envíe luego persona de mucha satisfacción que visite esta
Provincia y se satisfaga de la justificación con que se le pide llame al
dicho Comisario, para que, enterado de ella, lo ponga en ejecución.
Y lo mismo haréis al tiempc del Capítulo, dando a entender que en
ninguna manera se permitirá que el dicho Comisario sea extranjero,
pues basta que lo sea el General; y que para excusarlo, se. usará de
los medios que convenga, que no es bien dar a que las cosas lleguen
a este estado. En que también habéis de hacer los oficios que viéredes
ser necesarios con el Cardenal Montalto, Protector de esta Religión, a
quien escribo sobre ello, para que por su parte lo encamine. Y avisarme
héis del suceso que tuvieren las diligencias que hiciéredes, que en ello
recibiré de Vos agradable placer y servicio. Y sea, Muy Rdo. Cardenal,
mi muy amado amigo, nuestro Señor en vuestra continua guarda y
protección. De Madrid, a 29 de noviembre de 1617.— Yo el Rey» ( 15)-
4. Efectivamente, al P. Iluminado le llegó la orden de resignar
su cargo en uno de los Definidores, y escogió para sucederle justa
mente al último de todos, el P. Gabriel de Villanueva, que no se lleva
ba bien ni con dicho P. Comisario ni tampoco con el P. Policio (16).
Pero tal nombramiento no trajo, por desgracia, la paz y la calma
ni se aquietaron por eso los ánimos; antes bien comenzaron luego las
disensiones y los toces entre el P. Gabriel de Villanueva y el P. Sera
fín, y, lo que fué aún peor, todo eso llevó a divisiones y bandos entre
los mismos religiosos, que se mostraban partidarios de uno o de otro.
Descontento y mal avenido el P. Serafín, enfermo como estaba
y casi impedido de la gota, se dió a escribir frecuentes cartas a Roma,
en las que refería cuanto sucedía en Castilla, indicando al mismo
tiempo la conveniencia de que la Custodia fuese gobernada por Padres
italianos; a su vez desacreditaba a los Padres más conspicuos que
había en Castilla y que podían ser nombrados Superiores, entre ellos
( 15) Archivo de la Embajada de España ante la Santa Sede.— Leg. 139, f. 191 .
Las palabras entre corchetes las hemos suplido por haber desaparecido del original
con la goma del sello.
( 16) A d e G r a n a d a , o s . c., p. 46 .
GOBIERNO DE CASTILLA
al P. Diego de Quiioga, que, por haber sido ya Provincial de Valencia,
mayores créditos tenía para ser designado (17).
Tales cartas del P. Policio llegaron, por arte del religioso que le
asistía en su enfermedad, a manos de otros, quienes sin pérdida de
tiempo enteraron al Rey de todo. Felipe III, sabedor del proceder del
P. Serafín, se sintió muy lastimado por ello, tanto más cuanto que todo
iba en contra de los religiosos a los que él tanto favorecía (18).
Con esto quedó el P. Serafín en muy mala posición ante el Rey
v ante los demás religiosos. N i vahó para enmendar la plana el que el
Nuncio interviniese con su autoridad en el asunto. El mal estaba hecho
y las cosas no podían volver atrás ni cambiar de curso (19).
En situación tan penosa y verdaderamente insostenible, eí Patriar
ca, D . Diego de Guzmán, persuadió al P. Policio marcharse de Cas
tilla; y, con pretexto de su quebrantada salud y necesidad de tomar
baños en Alicante, salió de la Corte y se encaminó a dicha ciudád,
donde, pasado un año, terminó sus días el 19 de abril de 1619.
Entre tanto que estos últimos y desagradables acontecimientos
tenían lugar, se celebraba en Roma el Capítulo General de la Orden,
e l.i de junio de 16x8, en el que Castilla fué erigida Provincia.
( 17) E! P. Quiroga fué elegido Provincial de Valencia el 30 de enero de 1615
y desempeñó ese cargo hasta el 19 de diciembre de 1618.—Cfr. A l i c a n t e , m s . c.,
pp. 423 y 483 .
( 18) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 49 .
( 19) F. d e G r a n a d a , o . c ., p. 52 .— M o n z ó n , ms. c., ff. 63 -64 .
CAPITULO VII
L a Provincia de Castilla
i. Castilla se eiige en Provincia.— 2. Su gobierno.— 3. P. Bernardino
de Ouintanar.— 4. P. Félix de Granada.— 5. El P. General visita
la Provincia.— 6. El P. Diego de Quiroga, tercer Superior Provináal.
1. Los acontecimientos narrados en el antecedente capítulo, rela
tivo? al gobierno turbulento de Castilla, tuvieron afortunadamente una
solución satisfactoria, la única que se podía esperar y_ que exigían las
circunstancias, o sea, la erección de Castilla en Provincia, y consiguien
temente, que su gobierno se llevase como en toda la Orden.
Ocasión propicia brindó para ello la celebración del Capítulo G e
neral el 1 de junio de 1 6 1 8 , en el que no sólo se renovaron las peticio
nes de los religiosos, sino que el mismo Felipe III intervino para con
seguirlo, valiéndose de su embajador en la Ciudad Eterna, el Cardenal
Borja.
Así se lo había escrito ya con anterioridad por medio de la si
guiente carta:
«Don Felipe por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de
Aragón, de Sicilia, de Jerusalén, de Portugal, de Navarra y de las
Indias, etc.
M uy Rdo. en Cristo Padre Cardenal. M i muy caro y muy amado
amigo: Aunque por la que os escribí a 29 de noviembre pasado estaréis
con cuidado de procurar que el Capítulo General de los Capuchinos
envíe orden para que en esta Provincia se celebre Capítulo y elija
Provincial castellano, todavía por ser tan importante para el consuelo
de los religiosos que hostigados del rigor, aspereza y modo de proceder
del Comisario general pasado y temiendo que hará lo mismo otro cual
quier extranjero, se hallan afligidos y temerosos de caer en sus manos,
me ha parecido escribir al Capítulo lo que va aquí, significándoles lo
que conviene y el gusto que tendré en ello, y os ruego y encargo muy
afectuosamente que dándoles mi carta y representando lo que os pare
ciere de lo que dicho día os escribí y de la relación que os envié,
valiéndoos del Protector de esta Religión, a quien también escribo
LA p r o v in c ia d e c a s t il l a 85
sobre ello, procuréis con muchas veras disponer y encaminar este ne
gocio de manera que tenga efecto lo que [palabra quemada], que en
ello recibiré de Vos agradable placer y servicio. Y sea Muy Rdo. Car
denal mi muy caro y muy amado amigo, Nuestro Señor en vuestra con
tinua guarda y protección. De Madrid a 10 de abril de 1618.— Yo el
Rey» (1).
Efectivamente: celebrado el Capítulo general, en el que fué ele
gido Superior de toda la Orden el P. Clemente de Noto, el Cardenal
Borja pidió en nombre de su soberano, que Castilla fuese erigida en
Provincia, petición que asimismo hizo en nombre de todos los reli
giosos el P. Bernardino de Quintanar, que asistía en calidad de Cus
todio a dicho Capítulo.
A esos deseos accedió por fin el Definitorio genera!, determinando
que Castilla, al igual que otros varios Comisariatos, fuesen erigidos en
Provincias (2 ): «que en la Provincia de Castilla se hiciese Provincial
y fuese un Padre de ésta (Cataluña) a presidir en él y visitarla, que sea
el P. Fr. Dámaso de Castellar» (3).
Dicho P. Castellar, a la sazón Provincial de Cataluña «entró en la
Provincia con mucha cordura, sin quererse entremeter en otra cosa»;
reunió el Capítulo a fines de septiembre o principios de octubre en
el convento de El Pardo, siendo elegido Ministro Provincial el P. Ber
nardina de Quintanar, y Definidores los PP. Buenaventura de Zamora,
Agustín de Granada, Bernardino de Segovia y Antonio de Segovia (4).
Acabado el Capítulo, el P. Castellar se volvió a su Provincia y los
religiosos quedaron muy contentos y muy en paz (5), después de ver
erigida Castilla en Provincia, con sus siete conventos: cinco en tierras
castellanas y dos en Andalucía.
2. Desde entonces comienza a tener Castilla vida propia e in
dependiente en cierto modo, y asimismo se abre para ella un nuevo
período de expansión, al cesar la prohibición impuesta por el P. General
anterior de no poder admitir nuevos conventos, y justamente, al ce
lebrarse ese primer Capítulo Provincial, se designa al P. Jerónimo de
Salamanca come Superior del convento de Toro «para cuando se to
mase dicha fundación» (6).
A partir de esa fecha también comienzan a celebrarse con regulari-
( 1) Original de la carta en Archivo de la Embajada de España ante la* Santa
Sede. Leg. 139, f. 193.
(2) Cfr. F e l i c e d a M a r e t o , O. F . M . Cap., Tavole dei Capitoli Generali,
o. c., pp. 119- 121.
(3) Libro de los Actos Capitulares de la Provincia de Cataluña, ms. c., f. 20 .
(4 ) F . d e G r a n a d a , o. c., p . 52 .— C ó r d o b a , Brevis notitia, o . c., p. 7 . — Erario
divino, o. e., p. 7 .— A . d e G r a n a d a , ms. c., p. 59 .
(5) A. d e G r a n a d a , ms. c., p . 60 .
(6) Ibid.
86 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
dad los Capítulos Provinciales, cada año, por el mes de octubre, y en
el convento de Madrid o de El Pardo. En ellos prácticamente se elegía
por un trienio consecutivo el. mismo P. Provincial, pero en cambio se
renovaban anualmente los Definidores y los Guardianes.
3. El primero que desempeñó el cargo de Provincial fué, como ya
dejamos dicho, el P. Bernardino de Quintanar, que gobernó Castilla
hasta octubre de 1621. Fué religioso de genio activo y emprendedor,
que no paraba en dificultades ni estaba acostumbrado a dejar las em
presas a medio hacer.
Había tomado el hábito en la Provincia de Cataluña el 7 de sep
tiembre de 1592, cuando contaba dieciséis años de edad, y se ordenó
de sacerdote en 1599. En 1611 era predicador y aún no había venido
a ,Castilla, donde lo encontramos en 1614 de Superior de Granada, pa
sando luego con el mismo cargo a Salamanca en 1615. Luego es elegido
Definidor y Custodio general (1617-1618) y por fin Ministro Provin
cial (1618) (7).
Era excelente predicador y, aun siendo Superior de Salamanca, en
1615, fué llamado a Barcelona a predicar la Cuaresma (8).
La Provincia de Castilla tiene que agradecerle la fundación de cua
tro nuevos conventos: Cubas, Málaga, Toro y Jaén. Pero también te
nemos que decir que su gobierno no fué del agrado de todos, debido
sin duda a su carácter impetuoso, duro y poco complaciente. Todo eso
dió motivo a bastantes quejas que contra él se hicieron al P. General,
el cual, al llegar en 1622 a la Provincia, le «visitó rigurosamente y, por
quietar la multitud de los quejosos, envió al P. Fr. Bernardino a Cata
luña, no obstante que era castellano»; castigo que el P. Quintanar llevó
con ejemplar paciencia y sin dar la menor queja (9). No obstante eso,
el mismo P. General consignaba lo siguiente en las ordenaciones cue
dió luego a la Provincia de Cataluña: «Tenga por recomendado al
P. Fr. Bernardino de Quintanar durante el tiempo que esté en esta
Provincia, colocándolo de familia en un lugar cómodo y poniendo en
su compañía el compañero que trae de Madrid» (10).
No sabemos cuándo haya vuelto el P. Quintanar a la Provincia.
Pero no desempeñó cargo alguno en adelante, y al dividirse la Pro
vincia de Castilla debió quedar en la Custodia de Andalucía, en la que
tampoco ejerció otros cargos. Figura sin embargo predicando en
¿a inauguración del convento de Sanlúcar el año 1635, luciendo sus
(7) C a r r o c e r a , Necrologio, o. c., p. 305, 9 de noviembre.
(8) Archivo de la Corona de Aragón.— Fondos Monacales.—Leg. 58 , t. 4 .0, f. 22 .
«Libro de todas las cartas. Cartas misivas», n.° 6 , Carta del Nuncio (Madrid 27 de
agosto de 1615), sobre el P. Quintanar. ’
(9 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 71 .
( 10) Archivo Provincial de les Capuchinos de Cataluña. Ordenaciones del P. G e
neral en italiano, n.° 7 . Aunque no ponen año, creemos se refieren a estas fechas.
LA PROVINCIA DE CASTILLA 87
grandes dotes oratorias, y después termina sus días en el de Sevilla
en 1Ó41 (11).
4. Por una coincidencia singular, en ese mismo año 1641 moría
también y en tierras castellanas, en Torrijos, su sucesor el P. Félix de
Granada, elegido para Ministro Provincial de Castilla en octubre de
1621.
Había tomado también el hábito en Cataluña en 1596, pero luego
había formado parte de la Provincia de Aragón, de donde pasó a Cas
tilla poco tiempo después de la fundación del convento de San Antonio
del Prado.
Aunque siempre se firmaba como natural de Granada, los cronistas
afirman que su patria fué Andújar, y allí fué tenido siempre como «uno
de los más nobles caballeros de aquella ciudad», descendiente de los
Duques de Maqueda y de Nájera y pariente muy cercano (12).
Era a su vez hombre emprendedor y había trabajado grandemente
por la propagación de la Orden, sobre todo en Andalucía, ayudando lo
mismo con su influencia que con su predicación. Tal sucedió, por
ejemplo, en la fundación de Antequera, de la que fué Presidente los
primeros años, y asimismo más tarde, en 1619, ayudó al P. Jerónimo
de Salamanca a vencer las dificultades surgidas en la fundación de!
convento de Toro, cuando estaba de Guardián de Salamanca.
Al poco tiempo de ser elegido Provincial dió comienzo a la visita
de los conventos, haciéndola primero en Castilla, pasando luego a An
dalucía, aun antes de finalizar el año 1621 (13).
Movido sin duda del aplauso con que fué recibido en su ciudad
natal, Andújar, concibió el proyecto de fundar allí un convento, y, no
obstante las muchas dificultades salidas al paso, por fin logrósu intento
en ios primeros meses del año siguiente.
Pero cuando más atareado se hallaba en aquella fundación, recibió
la noticia de que había llegado a la Corte el P. Jacinto deCasal, ca
puchino italiano, que venía como embajador del Emperador Fernan
do II al Rey de España y, al mismo tiempo, en nombre de! Sumo
Pontífice, para tratar del socorro de Alemania por una partey por
otra para que se diese al Duque de Baviera el electorado (14).
Entró en Madrid el 16 de diciembre de 1621 con «ruido de auto
ridad, en su coche y acompañado de un canónigo italiano; traía por
( 11) V a l e n c in a , o. c., t. II, p. 359 , y t. I II , pp. 55-6 .— B. de C arrocera,
Necrologio, o. c., p. 305 , 9 de diciembre.
( 12) V a l e n c i n a , o. c., I, p. 214 .—A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 70 .
( 13) F é l i x d e G r a n a d a , o. c., p. 58 .
( 14) Archivo de Simancas.—Estado. Leg. 2851 y K - 1456, ff. 187, 191 y 195.
Hay aquí abundante documentación sobre el viaje a España del P. Jacinto de Casal:
cartas del Emperador a D. Baltasar de Zúñiga, a Felipe IV y al propio P. Casal
en que se expone la finalidad de su embajada.
88 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
compañero a Fr. Alberto», un hermano lego italiano, que antes había
sido echado de la Corte (15).
Para mejor conseguir su intento y juntamente le ayudase, el P. Ca
sal mandó venir a Madrid al P. Diego de Quiroga, quien, después de
haber cesado de su cargo de Provincial de Valencia, se había retirado
al convento de Murcia (16).
Sin que sepamos la causa, la venida del P. Quiroga «alteró los
ánimos de algunos y principalmente del P. Fr. Félix de Granada, que
actualmente era. Provincial, y en esta ocasión estaba ausente visitando
los conventos de Andalucía; así como lo supo, partió al punto para
Castilla, como adivinando era mucha persona el P. Fr. Diego para, una
vez vuelto a la Provincia, el estado y asiento de sus cosas no padeciesen
notable alteración, como no se engañó, así por ser el P. Fr. Diego muy
bien afecto a todos como por la grandeza de su talento, prudencia y
otras muchas buenas partes que le hacían bien visto y deseado; al con
trario, el gobierno presente era duro, violento y no encaminado a la
blandura, paz y sosiego que nuestro estado pide, übrando en la saga
cidad de alguna alterada violencia lo que por otros caminos no se podía
sustentar, que cayó con facilidad, teniendo con este sujeto con que
poder mejorarse el estado de la Provincia pues parece salió a nuevos
aires de vida» (17).
Por otra parte el carácter del P. Félix de Granada era muy pare
cido al del P. Bernardino de Quintanar, y por desgracia aquel «era más
rígido y menos amable y en extremo desgraciado en la elección de
amigos, siendo él finísimo con los que tenía por tales, de lo cual se
siguió dar muchas quejas de él al P. General» (18).
Efectivamente: fueron muchas las quejas que se levantaron con
tra él, debidas a su carácter y a su modo de gobernar, como había su
cedido también con su antecesor el P. Quintanar. De todo eso se en
teró suficientemente el P. Jacinto de Casal durante los cuatro meses
largos que permaneció en Madrid; por eso, regresando a Italia, se
encontró de camino con el P. General, Clemente de Noto, «a quien
informó bastantemente del estado en que se hallaba la Provincia y
del descontento con que todos se hallaban del gobierno presente» (19).
Con todo lo cual «el P. General entró sobradamente desazonado en
Castilla con los dos Padres Fr. Félix y Fr. Bernardino» (20).
(1 5 ) F . d e G r a n a d a , o . c ., p . 5 9 . — C f r . t a m b i é n M o n z ó n , m s . c . , f . 6 4 : Venida
del P. Fr. Jacinto de Casal a España.
(1 6 ) F. de G r a n a d a , o . c ., p . 5 9 .— A . d e G r a n a t i a , p . 7 1 . — C f r . t a m b i é n n u e s
tro Ei P. Diego de Quiroga diplomático y confesor de reyes
t r a b a jo : (1 5 7 4 -1 6 4 9 ),
en Estudios Franciscanos, 5 0 ( 1 9 4 9 ) , p p . 7 1 - 1 0 0 .
(1 7 ) M o n z ó n , ibid.
(1 8 ) A. de G ranada, m s. c ., p. 71.
(1 9 ) M o n z ó n , m s. c ., f. 6 4 v.
(20 ) A. de G ranada, •bid.
LA PROVINCIA DE CASTILLA 89
5. Llegó a la Provincia a fines de octubre de 1622 y, tan «luego
como entró, se vió bien cuán dueño estaba de todo, obrando de tal
manera que lo mudó todo cuanto tocaba al gobierno pasado, desha
ciéndose como humo lo que parecía según la prudencia humana no
era fácil de desbaratarse; que así ruedan las cosas y están sujetas con
los no imaginados accidentes a repentinas mudanzas» (21).
Y , después de visitar los conventos de Castilla y «rigurosísimamen-
te» a los dos mencionados Padres, sin pasar a Andalucía, convocó el
Capítulo Provincial que se celebró en Madrid el 11 de diciembre, en
el cual «por mayor conveniencia renunció el Provincial, y fué elegido
el P. Fr. Diego de Quiroga; también renunciaba públicamente, cuan
do fué llamado, y no quiso el P. General admitir la renuncia» (22).
Como castigo mandó al P. Quintanar a Cataluña, y al P. Félix de
Granada privó «por tres años de ambas voces», pena que cumplió en
uno de los conventos de Andalucía. Luego, al dividirse Castitilla y for
marse la Custodia de Andalucía, desempeñó el P. Granada casi sin
interrupción el cargo de Definidor hasta 1635 en que es nombrado
Comisario general; es, al mismo tiempo que Definidor, Guardián de
varios conventos, y asiste a la fundación de Sanlúcar y de Cabra. Fi
nalmente, sin que sepamos la causa, al hacer la visita de Andalucía el
P. General, Juan de Moncalieri, en los primeros meses de 1640, lo
envió a Castilla «por echarlo de Andalucía», muriendo al año siguien
te en Torrijos, villa de su pariente el Duque de Nájera (23).
No obstante lo que antecede, no podemos por menos de confesar
que, aparte de las fundaciones de nuevos conventos llevadas a cabo
por los dos primeros Provinciales que tuvo Castilla, es gloria suya el
haber organizado debidamente los estudios y asimismo las casas de
noviciado, de tal manera que desde entonces la formación de los as
pirantes se llevó a cabo no en varios conventos y en grupos disgrega
dos y poco numerosos, sino en noviciados expresamente designados
v a propósito, uno en Castilla, el de Salamanca, y otro en Andalucía,
el de Granada, a donde eran enviados cuantos pedían el ingreso en
la Orden.
6. Esa labor de organización la habría de proseguir el P. Diego
de Quiroga, sucesor del P. Félix de Granada en el cargo de Provin
cial. Castilla comenzó entonces a gozar de paz y los ánimos se aquie
taron grandemente con su elección «que llenó de gozo y consuelo a
(2 1 ) M on zón ,ibid.
(2 2 ) F. d h G r a n a d a , o . c ., p . 6 0 . — A . d e G r a b a b a , p . 7 2 .
(2 3 ) A. d e G r a n a d a , p . 7 c , e n nota marginal, que parece ser del P. Pablo de
Granada.— Cfr. V a l e n c i n a , I II , p. 56 .—B. d e C a r r o c e r a , Necrologio, p. 88 , 2 de
abril.—Libro de los Religiosos Difuntos de Menores Capuchinos... de Andalucía,
año 1641 (Archivo Prov. de Capuchinos de Castilla, 46 / 00001 ).
90 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
todos los Padres del Capítulo y al resto de la Porvincia, teniéndose
por dichosos en ser gobernados de sujeto tan experimentado, tan re
ligioso y prudente; no salieron sus esperanzas vanas, porque el acierto
fué tal como se esperaba de sujeto tan grande» (24).
Entre otras medidas que tomó, una fué hacer venir a la Provincia
algunos que en años anteriores la habían dejado por los motivos indi
cados, entre ellos el P. Agustín de Granada, que volvió de Valencia
a donde se había retirado en la Cuaresma de 1620, siendo luego en
viado a Málaga de predicador (25).
Asimismo en el Capítulo en que fué elegido Provincial, dió dos
ordenaciones que luego se repetirán en la mayor parte de los Capítu
los. Por la primera mandaba que los religiosos no hablasen con mon
jas sin licencia del P. Provincial, y la segunda prescribía que, al hacer
la visita de los conventos el P. Provincial, cada religioso debía firmar
de su puño y letra 1o que le dijera y expusiera, debiendo ser castiga
dos los celantes e indiscretos que decían con mentira o con falta de
sinceridad el hecho que deponían (26).
N o queremos por ahora hacer la apología del P. Quiroga: de él
hemos de hablar con detención más adelante. Vino a Castilla en les
primeros días de la fundación de San Antonio del Prado, procedente
de la Provincia de Cataluña, donde había tomado el hábito. Ya hemos
hecho destacar en capítulos anteriores su labor en pro de la extensión
de la naciente Provincia de Castilla por medio de la fundación de
conventos. Por desgracia en el tiempo que gobernó la Provincia, des
de diciembre de 1622 hasta el 18 de mayo de 1627, sólo se pudo
efectuar una nueva fundación, la de Villanueva del Cárdete, más que
por otra causa, por haber estado sobradamente ocupado en otros gra
ves asuntos que llenaron su atención y sus actividades.
En efecto: cuando, apenas terminada la visita de los conventos
de Castilla, se disponía a pasar a Andalucía a cumplir ese mismo de
ber, llegaba a Madrid de incógnito el Príncipe de Gales, el 17 de
marzo de 1623. Las intenciones que le guiaban al emprender este
viaje era la pretensión de concertar su matrimonio con la infanta M a
ría de Austria, hermana de Felipe IV. A su llegada se levantó en la
Corte un tremendo revuelo. Se organizaron en su honor torneos y fies
tas, y entre ellas no faltaron tampoco las religiosas. Para obtener su
conversión se celebraron en los tres últimos días de Semana Santa
(24 ) Monzón, ms. c., p. 432 , Vida del M. Rdo. Padre Fr. Diego de Quiroga,
Confesor ds la Señora Emperatriz Doña María de Austria y de la, Serenísima In
fanta María Teresa de Austria.
(2 5 ) F. d e G r a n a d a , o. c ., p. 6 5 . — A . d e G r a n a d a , m s . c . , pp. 6 5 y 7 2 . — Su
cesión..., m s . c ., f. 5r.
(26 ) Cfr. d e G r a n a d a , ms. c., p. 74 , donde dice que esas normas las
A g u s t ín
fué estableciendo el P. Quiroga al hacer la visita de los conventos. El ms. Suce
sión..., f. 5r., dice en cambio que se dieron en el Capítulo.
LA PROVINCIA DE CASTILLA 91
procesiones de penitencia, cuya descripción causa espanto por las mu
chas y extraordinarias mortificaciones que entonces se hicieron. Tam
poco faltaron en ellas los Capuchinos, que organizaron a su vez la
suya (27). Ni fué menos notable la que tuvo lugar con motivo de la
festividad del Corpus, presenciada por el de Gales, a la que asistieron
muchos religiosos de todas las Ordenes, entre otros, 126 Jesuítas, 65
Trinitarios Descalzos, 52 Carmelitas Descalzos, 1Ó4 Agustinos, 194
Observantes y Descalzos y 88 Capuchinos (28).
Pero’ ya antes de esa fecha se había tratado sobre lo que debía
hacerse respecto del pretendido matrimonio. Se formó una junta de
teólogos, y entre ellos se contaba también el Provincial de Castilla,
P. Diego de Quiroga; se tuvieron numerosas reuniones que se pro
longaron hasta fines de mayo; hubo negociaciones, promesas, conve
nios por una y otra parte; pero a fin de cuentas nada se consiguió (29).
Se quiso hacer un. último esfuerzo, y fué el que algunos intenta
sen la conversión del Príncipe, teniendo una entrevista con él sobre
materias religiosas. Para ello fueron elegidos el corifesor del Rey y el
P. Quiroga, quien se había dado ya a conocer por lo acertado de sus
consejos en las juntas de Estado habidas cuando el P. Casal se encon
traba en Madrid (30).
Para mejor conseguir lo que se intentaba el P. Quiroga hizo venir
al P. Pedro de Barbastro, Capuchino de la Provincia de Aragón y teó
logo consumado; que había sido antes de entrar en la Orden catedrá
tico de la Universidad de Huesca. Por su parte el P. General, noticio
so de lo que pasaba, envió a su consultor de visita, el P. Zacarías Bo-
verio, también insigne teólogo y «persona tan grave y tan versado en
las disputas contra los herejes, como lo muestran sus obras» (31).
Los tres Padres mencionados, juntamente con el confesor del Rey,
tuvieron con el Príncipe de Gales una junta o conversación sobre re
ligión, estando también presente el Conde-Duque de Olivares y Buc
kingham. Duró la conferencia tres horas y media, pero nada se consi
guió (32), como nada se logró tampoco con el libro que el P. Boverio
(27 ) M o n z ó n , ms. c., 1 72 - De una procesión que hizo la Religión un Jueves
Santo por orden de Su Majestad cuando vino a España el Príncipe de Gales.
(28 ) C u . Noticias de Madrid, 1621 - 1627, ed. de A n g e l G o n z á l e z P a l e n c i a ,
Madrid, 1942, p. 64 .
(29) C f r . M . d e T o r r e c i l l a , o . c ., p. 296 , donde habla particularmente de la
reunión que se tuvo en palacio el 26 de mayo de 1623, en la que sé tomaron
acuerdos decisivos.—C ír. también Copia del papel que el Príncipe de Gales envió
como respuesta a otro de S. M., enPapeles deJesuítas, t. 71 , n.° 26 , y t. 75 ,
n.° 102(Biblioteca de la Academia de laHistoria), y nuestro artículo arriba citado
en Estudios Franciscanos, 50 ( 1949), pp. 78 - 80 .
(30) Cfr. M o n z ó n , ms. c., pp. 432-3
(31) F. d e G r a n a d a , o. c., p. 62 .
(3 2 ) M o n z ó n , ms. c.,f . 7 2 .
92 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
expresamente compuso para él, tal vez por indicación del Nuncio, «en
muy breve tiempo, como es en menos de veinte días, y sacó a luz,
dedicado al mismo Príncipe, en que trató agudísimamente las materias
oresentes, refutando errores que podían estorbar los intentos» (33).
El hecho fué que el de Gales, sin haberse convertido y sin haber lo
grado sus deseos de casamiento, se volvió a su país el 9 de sep
tiembre (34).
Otro asunto, bastante desagradable por cierto, tuvo también ocu
pado al P. Quiroga en este tiempo, y en su resolución mostró bien
claramente su celo y su amor a la Orden. Un P. Guardián de la Ob
servancia hizo imprimir en Salamanca los opúsculos del P. Sosa, en
tre los cuales está el que compuso contra los Capuchinos y del que
ya hemos hecho mención en esta historia (35). Y para colmo otro
(33 ) F. d e G r a n a d a , ibid. La obra del P. B o v e r i o lleva el siguiente título:
Orthodoxa consultatio de ratione verae fidei el Religicmis amplectendae ad Sere-
nissimuni Carolum Walliae Principem, Jacobi I Magnas Britanniae Regis filium ac
Regtii successorem juratum, in suo in Hispamos adventus..., auctore R. P. F. Z a c c h a -
r i a B o v e r i o S a l u t i e n s i , Ord. Min. S . Francisci, qui vulgo Capuccini nuncupantur.
Matriti, apud Thomam Junti, Typographum Regium, M JD CXXIII. Conocemos otras
dos ediciones de esta obra, una hecha en Viena, 1626 , y otra en Madrid, 1633.
En esta obra, escrita en latín elegante y clásico, aunque algo enfático, la firma
su autor er. el convento de Madrid «tertio idus Julii 1623», esdecir, el 13 de
julio, y en el mes de agosto ya estaba terminada su impresión. En ella expone
las notas que debe tener la verdadera Iglesia, y en 3a segunda parte prueba cómo
solamente en la Iglesia Católica se cumplen adecuadamente esas notas, terminando
con una fervorosa peroración en que invita al Príncipe a convertirse y así conseguir
la mano de la Infanta de España.
(34) C fr.: Relación de la partida del serenísimo Principe de Vvalia, que fue
a nueve de Setiembre deste año de 1623, Madrid, 1623, impreso: 2 hojas (B. de la
Academia de la Historia, Papeles de Jesuítas, t. 61 , n.° 25).
«Culpóse—dice un historiador— , y no con motivo, a Olivares; se achacó a la
altivez de Buckingham; se habló de las dilaciones y entorpecimientos en Madrid
y en la curia romana para conceder dispensas, y fatigaron al príncipe las juntas de
teólogos y la catequesis de indiscretos predicadores. Mucho trabajaron y de buena
fe el Conde Bristol y nuestro Gondomar, pero la causa verdadera de no llevarse
a cabo el matrimonio, yace en el secreto. Los dos príncipes se gustaron, pero pro
bablemente las cancillerías no eran sinceras: España acaso por escrúpulos religio
sos e Inglaterra por intereses políticos» (A. B a l l e s t e r o s y B a r e t t a , Historia de
España y su influencia en la Historia Universal, IV, primera parte, Barcelona, 1926 ,
225 ). Otro historiador, en cambio, añade por su cuenta: «El Conde de Olivares in
tervino, además, con un espíritu de intransigencia religiosa que acabó por desco
razonar a Carlos de Inglaterra, que, al fin, se fué con la desilución y el despecho
anegadof en un torrente de regalos magníficos» (G. M a r a ñ ó n , El Conde-Duque de
Olivares (La pasión de mandar), Madrid, 1936, 52 ). Lo que podemos añadir a todo
esto es que Urbano V II I , en un Breve dirigido al Conde-Duque (27 de abril de
1624), alaba al de Olivares , por haberse opuesto al dicho casamiento por motivos
de Religión con estas palabras: «Hemos oído ahora al amado hijo Fr. Zacarías,
Sacerdote Capuchino, cuánto más estimas el buen nombre que las muchas riquezas»
(,Semanario erudito de V a l l a d a r e s , I I ( 1788), p. 216 ).
( 35 ) Tratados del Ilustrissimo y Reverendissimo Señor Don F r . F r a n c i s c o d e
S o s a .., o. c ., S a la m a n c a , 1623.
LA PROVINCIA DE CASTILLA 93
religioso de la Observancia, el P. Juan de la Solana, publicaba tam
bién por ese mismo tiempo otro folleto, cuyo título desconocemos, en
el que indirectamente se atacaba a los Capuchinos, ya que en él se
intentaba probar «que la Regular Observancia de los Frailes Menores
de San Francisco es su legítima y verdadera religión». Contra dicho
opúsculo, que constaba de 22 hojas de a folio, salió inmediatamente d
P. Quiroga, llevando el asunto al Supremo Consejo de la Inquisición
V probando ante los Inquisidores cómo, según las Bulas de los Sumos
Pontífices, los Capuchinos eran verdaderos Frailes Menores e hijos
legítimos de San Francisco. Por lo cual el Santo Oficio de la Inqui
sición ordenó recogerlo (Toledo, 23 de junio de 1623), ya que en él
«se hallan algunos errores contra nuestra santa Fe Católica»; al Padre
Solana se le mandó salir de Madrid, aunque luego, al reconocerse,
el Nuncio, con fecha de 16 de septiembre, revocaba la orden de des
tierro (36).
Desembarazado ya el P. Quiroga de esos asuntos, emprendía la
ardua misión de visitar les conventos de Andalucía. Justamente el
invierno se echó encima, y fueron tales las incomodidades que sufrió,
los peligros en que se encontró, los trabajos de frío, agua y nieve que
le fuá forzoso soportar, lo mismo al pasar de Castilla a Andalucía por
Sierra Morena, que luego en la visita de aquellos conventos, que por
propia experiencia vino a conocer la gran conveniencia de que se di
vidiese la* Provincia. Y , una vez terminada la visita, al celebrarse el
Capítulo Provincial en Madrid el 11 de mayo de 1624, en el cual íué
reelegid), allí mismo expuso ante los Capitulares la necesidad de lle
var a cabo tal división, la que se efectuó, como veremos en otro ca
pítulo, el año 1625 (37).
(36 ) U n ejemplar del mencionado decreto de la Inquisición hemos visto en el
Archivo Provincial ide Capuchinos de Valencia, Carpeta I, Leg. 98 , números 1.396
y 1.397 . E l P. T o r r e c i l l a , Apolegema, etc., o. c., p. 3-4 , lo copia también al pie
de la letra.
(37) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 76 .
CAPITULO VIII
A u t o r iz a c ió n para nuevas f u n d a c io n e s
i. Permiso del Rey para 3 6 conventos.— 2. El de Cubas.— 3. El de
Málaga.— 4. El de Toro.— 5. El de Jaén.— ó. El de Andújar.
1. Hemos hecho notar que la fundación de conventos en Castilla
llevó un ritmo verdaderamente acelerado hasta 1614. Mas a partir de
ese año todo se paralizó. Varias fueron las causas; entre ellas no fué la
de menos alcance los pocos deseos del P. Serafín de Policio de que
se multiplicasen los conventos, a fin de que Castilla continuase siendo
Comisariato (1).
A ello se añadieron las dificultades externas y contradicciones que
en todas partes se levantaban, mayormente porque el Consejo se mos
traba poco propicio a nuevas fundaciones. En vista de lo cual los Su
periores se vieron obligados a tomar las convenientes medidas, entre
otras, acudir al Rey (2).
Bien es cierto que, según propia confesión de Felipe III, al dar
su licencia para fundar en Toledo, la Orden Capuchina «tiene Ucencia
nuestra para fundar monasterios en estos nuestros reinos, aunque siem
pre que se ofrezca fundar alguno se nos haya de dar cuenta de ello
nara que en particular la concedamos» (3). Pero, aun así eran muchos
[os reparos que se ponían para fundar, y, deseando más libertad de
acción y más amplia licencia, para conseguirla de Felipe III aprove
charon la ocasión del casamiento del Príncipe Felipe con Isabel de
Borbón y de la Infanta Ana de Austria con Luis X III de Francia en
1615. Se consiguió, afectivamente, pero no tan general como se de
seaba, bien fuese a instancias del propio P. Serafín, o bien, lo que pa
rece más probable, por exigencias del Consejo, que limitó, el número
de fundaciones a solas 3 6 ; 12 en Castilla la Vieja, 12 en la Nueva y
12 en Andalucía; al propio tiempo se señalaron los lugares donde po-
( 1) A. d e G r a n a d a , m s . c., p. 26 .
(2 ) Ibid., p p . 3 7 - 3 8 .
(3) Simancas.— Cédulas de Cámara, Libro 179, ff. I 78 v.-i 79 r.
AUTORIZACIÓN PARA NUEVAS FUNDACIONES 95
dían llevarse a cabo (4). «Es constante— escribe el P. Torrecilla— que
ej señor rey Felipe III con santo celo concedió a mi Sagrada Religión
de los Capuchinos que pudiesen fundar generalmente todos los con
ventos que les pareciese convenir en ambas Castillas, Vizcaya, Galicia
y Andalucía. De esta concesión resultaron gravísimas contradicciones
que hicieron los Padres Observantes; lo cual ocasionó que S. M . die
se decreto para que se suspendiesen las fundaciones, y remitió el ne
gocio al Consejo Real de Castilla para que consultase sobre ello, y,
después de madura deliberación, sé consultó a S. M . que la concesión
general se limitase a treinta y seis convetnos en ambas Castillas, León.
Asturias y Andalucía, doce en Castilla la Nueva y otros doce en Cas
tilla la Vieja o en las demás partes referidas, y S. M . fué servido de
hacer la concesión en la forma de la consulta y en ejecución de ella
se han hecho algunas fundaciones, oponiéndose siempre a cualquiera
los Padres Observantes y los Descalzos animosamente» (5).
La mencionada concesión para la fundación de los 36 conventos
fué dada por Felipe III el 10 de marzo de 1616 (6), y en virtud de
ella se hicieron las fundaciones de Toro y Málaga y aun quizás la d<?
Cubas, sin llenar otros requisitos. De todos modos no se usó para nada
de dicha licencia hasta 1619, y a punto estuvo de ser anulada por la
concesión del servicio de millones hecha por las Cortes en 1621.
El 6 de junio de 1618 remitía Felipe III al Presidente de Castilla
c¡na proposición para que el Consejo estudiase el remedio de ia des
población de España. El Consejo, después de maduro examen, propu
so a S. M ., el 1 de febrero de 1619, siete medios, a su modo de ver,
<eficaces para la población del reino». Entre ellos el sexto era: «Oue
se tenga la mano en dar licencias para muchas fundaciones de religio
nes y monasterios, y que se suplique a S. Santidad se sirva de poner
límite en esta parte y en el número de los religiosos, representándole
los grandes daños que se siguen de acrecentarse tanto estos conventos
v aun algunas religiones, y no es el menor el que a ellas mismas se
les sigue, padeciendo con la muchedumbre mayor relajación de la que
fuera justo, por recibirse en ellas muchas personas que más se entran
huyendo de la necesidad y con el gusto y dulzura de la ociosidad, que
por la devoción que a ellos les mueve... Para lo cual no sería medio
poco conveniente que no pudiesen profesar de menos de veinte años,
ni ser recibidos en la religión de menos de dieciséis: que Su Santidad,
(4 ) A . de G ranada, ibid.
(5) M. d e T o r r e c i l l a , O. F. M. Cap., Consultas, a l e g a t o s , apologías y otros
tratados, etc., t. I, 2 .a ed., Madrid, 1702, p. 386 , n.° 52 .—Cfr. también Alegatos,
apologías, etc., t. I II , Madrid, 1697, PP- 331-33-
(6) A. H. N.— Consejos, Leg. 7 .117, n.° 25 .—No hemos podido dar con !a
Cédula original, quizás porque «se ocultó en el mismo oficio donde se había des
pachado», y con la venida luego del P. Iluminado de Mesina por Comisario no
se preocuparon los Superiores de sacarla a luz (Cfr. A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 38).
96 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
vistas las causas tan justas como se le representarán, podría expedir
Breve para que esto se guardase en estos reinos de España, especial
mente en esta corona de Castilla» (7).
Esas mismas peticiones habían sido ya formuladas en 1604 y 1610.
Por fin el Rey, cediendo a la imperiosa necesidad en que se encon
traba el erario público, admitía el servicio de millones en 1621, a con
dición de no dar permiso por sí y ante sí para fundación de nuevos
conventos (8).
No obstante eso los Capuchinos quedaron exceptuados por haber
obtenido anteriormente licencia para fundar 36, como se vió práctica
mente al tratar de la fundación del convento de Andújar en 1622 (o),
v asimismo reconoció el Consejo de Castilla en 1629 al afirmar: «Su
puesto que los dichos Capuchinos tienen licencia anterior a la prohi
bición de que se funden monasterios, y decretos de V. M . para edi
ficar el número de casas que proponen y que toda la dificultad consiste
en la contradicción que han hecho los Frailes Descalzos...» (10).
Sin embargo de esa concesión, bastante amplia a fin de cuentas, en
la práctica y para la generalidad se exigió también el permiso del
Consejo, que lo dió o negó según los casos y los informes recibidos;
más tarde se estableció una norma fija para todos.
No sabemos a punto cierto las ciudades o sitios señalados en las
dos Castillas por Felipe III para poder fundar, a excepción de Toro
*• Segovia; los de Andalucía eran los siguientes: Sevilla, Málaga, Cá
diz, Córdoba, Jaén, Jerez, Ecija, Sanlúcar, Ronda, Osuna, Lucena y
Morón ( n ) .
En virtud de esos permisos y durante el gobierno de los tres pri
meros Provinciales de Castilla, PP. Quintanar, Granada y Quiroga, se
llevaron a cabo, antes de la división de la Provincia (1625), las cinco
siguientes fundaciones: Cubas, Málaga, Toro, Jaén y Andújar.
2. C o n v e n t o d e C u b a s . — Numerosas habían sido ya las peticiones
hechas para nuevas fundaciones hasta 1619; prácticamente no se pu
dieron atender por falta de personal y oposición de los Descalzos prin
cipalmente, y también por la negativa de los religiosos a oír confesio
nes de seglares, en lo cual no hicieron otra cosa sino seguir la norma
trazada por las Constituciones, aunque «habiendo ya mostrado la ex-
oenencia ser conveniente no negarse a la administración de este sacra-
( 7) Cfr. P e d r o F e r n á n d e z N a v a r r e t e , Conservación de monarquías y discur
sos políticos sobre la gran consulta que el Consejo hizo al Señor Rey Don Felipe
Tercero, 4 .a ed., Madrid, 1792, pp. 28 -29 .
(8 ) A . d e G r a n a d a , m s . c . , p. 7 0 . — F . d e G r a n a d a , o . c ., p. 60.
(9 ) Ibid. V
( 10) A. H. N.—Consejos, Leg. 7 .117, n.° 35 .
(1 1 ) V a l e n c i n a , o . c ., I , p. 60.
Lam . I
AUTORIZACIÓN PARA NUEVAS FUNDACIONES 97
mentó, los que con vida y doctrina se suponen más aptos a ella» (12).
Ofreció esta fundación en Cubas el Marqués de Pobar, D . Enrique
de Guzmán, que era señor de la villa. No era a la verdad muy acep
table, porque Cubas, aunque en tiempos pasados había llegado a tener
hasta cien vecinos, había venido muy a menos en población y en ri
queza (13). No obstante, en atención a las instancias del Marqués que
por otra parte se comprometió a dar lo necesario para el culto y sus
tento de los religiosos, y, más que todo, teniendo en cuenta que distaba
cinco teguas de Madrid y siete de Toledo y era consiguientemente
buen paso entre ambos conventos, se recibió.
El mismo Marqués se encargó de sacar las oportunas licencias del
Consejo y del Ordinario, y, para que más presto se llevase a efecto la
fábrica del convento, el Dr. D. Francisco González de Sepúlveda, M é
dico del Rey y de la Inquisición, ofreció d?.r (12 de enero de 1619}
unas casas que tenía próximas a la ermita de San Blas, con su huerta
y olivar, que llevaba más de una fanega de sembradura, y un caño de
agua de sus fuentes (14).
Con tan buenos principios se tomó la posesión en la mencionada
ermita de San Blas el 3 de febrero de 1619. Los religiosos quedaron
hospedados en la casa del Dr. Sepúlveda, que desde aquel momento
se convierte en insigne bienhechor y gran amigo de Ja Orden.
Mas, a pesar de todas las promesas del Marqués, el tiempo iba
pasando y nada se hacía, hasta que los Superiores se decidieron a pe
dirle cediese su patronato a favor del Dr. Sepúlveda. Este, no sólo lo
recibió con extraordinarias muestras de satisfacción y alegría, sino que
inmediatamente puso manos a la obra y comenzó a reunir materiales
para la fábrica del convento e iglesia, y sin pérdida de tiempo dió
principio a la edificación, empleando gran número de operarios. Des
graciadamente, el de Pobar, viendo que la fábrica marchaba rápida
mente, se arrepintió de lo hecho y, abusando de su autoridad de señor
de la villa, prohibió al Dr. Sepúlveda seguir adelante en su intento,
ofreciendo él acabarla en breve.
Pero pasó el tiempo y pasaron los años, hasta 1624, y nada hizo.
Entre tanto, el Dr. Sepúlveda, gravemente enfermo, el 6 de marzo
otorgaba su testamento, en el que encarga a sus herederos dar 500
ducados anuales hasta que se termine la obra, con la condición de ser
eilos los patronos; de otro modo sólo dejaba a los religiosos la casa
que habitaron desde un principio. Mas, si el convento se levantaba con
( 12) M o n z ó n , ms. c., f. 26.— Crónicas Capuchinas, Parte cuarta, p. 343 .
( 13) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 61 .
( 14) Escritura del Dr. Sepúlveda y su mujer por la que hacen dicha dona
ción (Madrid, 12 de enero de 1619) (A. Provincial de Capuchinos de Castilla,
28 / 00064 ).
9« LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
limosnas diversasj dejaba también a los religiosos los muchos materia
les de madera y ladrillo que hábía anteriormente juntado (15).
Poco después fallecía el Dr. Sepúlveda (16) y los religiosos, viendo
que el Marqués nada hacía' ni dejaba hacer y que la obra seguía poco
menos que parada, solicitaron ayuda a los herederos de Sepúlveda, su
hermana Lorenza y el marido de ésta, Fernando Pizarro, quienes con
fecha 4 de abril de 1630 les contestan diciendo: «Por cuanto se hace
el convento de Padres Capuchinos de la villa de Cubas por nuestra
cuenta y orden y los dichos Padres no pueden gastar, concertar ni pagar
los gastos de la obra y las demás cosas tocantes a éstas, según la estre
cha pobreza que en su regla profesan, por estas y otras razones desde
ahora señalamos por todo el tiempo que durase la obra» la siíma de
500 ducados anuales (17).
Así lo hicieron, y con esa limosna y algunas otras, siguió adelante
la obra; pero al fallecer aquellos en 1636, los herederos se negaron
a dar los 500 ducados anuales (18).
Para entonces se habían construido los principales cuartos y ofici
nas del convento, pero fué necesario parar la fábrica «con suma des
gracia de este convento y de los que le han habitado y habitan...,
aunque ahora, este año de 1643, la Marquesa de Fobar ha vuelto a
tratar de que se haga la iglesia y se ha ejecutado, con que se espera
ver puesta en perfección con mucha brevedad. Lo labrado del con
vento es ajustado a nuestras Constituciones, aunque no de mucha dura;
tiene buena huerta y una fuente de excelente agua; goza de saludables
aires, gran soledad y retiro, aunque, por confesar generalmente a todos,
en algunas ocasiones de demasiada frecuencia» (19).
La mencionada Marquesa prosiguió efectivamente la obra y la ter
minó, dándosele a la iglesia por titular Santa Catalina de Alejandría (20).
Sin embargo de eso, el patronato no se dió a persona determinada,
por haber sido muchas las que contribuyeron a la fábrica. En 1736 eran
patronos los Marqueses de Malpica, cuya casa estaba muy próxima al
convento, y disfrutaban de una tribuna que daba a la iglesia (21).
El convento, lo mismo que la iglesia, resultó pequeño y poco capaz;
&
( 15)Cfr. Tanto de la cláusula del testamento deí Dr. Sepúlveda (6 de marzo
de 1624) (APC, 2 S/00062 y 28 / 00063 ).
( 16) Cfr. el mencionado testamento. En notas adjuntas se hace constar que
murió antes de marzo de 1625 .
( 17) Escritura de D. Fernando Pizarro y D .a Lorenza de Sepúlveda por la
que nombran a un sustituto para que en su nombre administre el dinero de la
obra del convento (4 de abril de 1630)) (APC, 2 8 /ooo66 a).
( 18) Cuentas del empleo de los 500 ducados que cada año debían dar los su
cesores y herederos para el convento de Cubas (APC, 28 /ooc66 b).
(1 9 ) M on zón , m s. c ., f. 2óv.
(20 ) Cfr. Crómcts Capuchinas, Parte cuarta, p. 343 .
( 21) VA, p. 222 .
AUTORIZACIÓN PARA NUEVAS FUNDACIONES 99
ni era necesario más, teniendo en cuenta que Cubas, más que centro
de apostolado o convento de estudios, debía servir como de paso entre
Madrid y Toledo. Por otra parte nunca pudo haber muchos religiosos
por falta de medios económicos, aunque debían salir a predicar a los
pueblos y asimismo asistir espiritualmente a las vecinos de la villa.
La huerta, en cambio, era grande, buena y bien cultivada, gracias
a la abundante agua, cuya distribución se hacía por medio de una muy
bien trazada acequia, modelo en este género de obras (22).
3. Convento de M álaga. — Málaga fué una de las ciudades señala
das en el decreto de Felipe III, de 10 de marzo de 1616, para que ep
ella pudiesen fundar los Capuchinos. Por eso mismo no se sacó licencia
especial del Consejo, bastando esa general del Rey.
Corría el año 1619 y era a la sazón Provincial el P. Bernardino de
Quintanar. Al llegar, a mediados del citado año, a hacer la visita a!
convento de Antequera, recibió carta de un vecino de Málaga, D . Diego
Polín, en la que le invitaba a pasar a dicha ciudad y gestionar la fun
dación de un convento. No se hizo de rogar; partió inmediatamente, y
su primer cuidado fué entrevistarse con el Sr. Obispo, D . Luis Fer
nández de Córdoba, el mismo que en 1614, siendo Obispo de Sala
manca, concedió aquella fundación. Desde el primer momento no sólo
dió de buen grado ia licencia, sino que prometió ayudar a los religiosos
en cuanto pudiese.
Presentóse luego memorial al Cabildo de la ciudad en que se soli
citaba también su permiso. Leyóse en la junta habida el 13 de septiem
bre y, aunque no faltaron algunos regidores que lo contradijeron, por
fin se consiguió la licencia. Se tomó posesión al siguiente día, en una
ermita de la Concepción de Nuestra Señora, sita «dentro de la ciudad,
detrás de la calle nueva per el oriente, donde estuvieron los frailes
algunos días» (23).
Pero el sitio escogido, estando dentro de la ciudad, era muy poco
a propósito para tener huerta, cosa que los Capuchinos miraron siempre
mucho en aquellos orimeros tiempos. A este reparo respondió solícito
el Sr. Obispo, ofreciéndoles una ermita de Santa Brígida, situada a un
lado del Guadalmediana, donde había terreno suficiente para edificar
convento y para tener huerta.
En aquel sitio, hermoso y alegre sobremanera por sus vistas al
mar, «se hizo una muy linda iglesia y convento con bastante sitio nara
huerta, cuyo promontorio cerca de las capillas de la mano derecha me
reció ser santuario de veinte y tantos cuerpos de santos frailes que
(22 ) Diseño y planos de los lavaderos y conducción del agua de riego para la
huerta y por toda ella (APC, 28 /ooo6oa).
(23 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 61 .— F . d e G r a m a c a , o. c ., p. 55 .— V a í -e n c i n a ,
o. c., I, pp. 132-4
100 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
murieron en la peste del año 1637, y otros que murieron sirviendo a
ios soldados enfermos del Alcazaba el año de 39. Para cuyo honorífico
y decente depósito se cercó el cementerio y se hizo una capilla muy
capaz y de grande devoción» (24).
La fábrica debía estar muy adelantada en 1624, puesto que en ese
año se le destina a colegio de Teología (25); pero no se terminó hasta
el 30 de abril de 1632, día en que asimismo quedó dedicada la iglesia
a Santa Brígida. Falto, sin embargo, de agua el convento, un insigne
bienhechor, D . Baltasar de Cisneros, regidor de Málaga, hizo por su
cuenta la cañería que proveyó de agua a los religiosos; en agradeci
miento, se le dió el patronato (26).
Dicho convento, que ocupa el tercer lugar entre los fundados en
Andalucía, tuvo, según algunos, por fundador al que con gran celo lo
había sido de Antequera y Granada, el P. Severo de Lucena (27), mien
tras otros, y aun creemos que con más razón, dan esa gloria al P. Fran
cisco de Baeza (28).
4. C o n v e n t o d e T o r o . — Este célebre convento capuchino, conser
vado aún hoy casi tal y como fué levantado por nuestros antepasados,
se fundó en 1619.
Era también la ciudad de Toro una de de las señaladas por Fe
lipe III para que en ella se pudiese establecer libremente convento;
y, aparte de otras razones, se escogió porque allí no eran de temer
tanto las contradicciones de los Descalzos.
Sin embargo, previendo las dificultades que casi imperiosamente
surgirían, fué designado para llevar a cabo dicha fundación el P. Jeró
nimo de Salamanca, religioso muy antiguo en la Orden y de más de
sesenta años de edad, «hombre de grande celo del aumento de la
Religión», y asimismo prudente y en extremo político (29).
Buscó en Madrid cartas de recomendación y las obtuvo también
del Duque de Lerma para el corregidor de Toro, pasando a tal objeto
por Valladolid donde aquel residía, retirado por entero de la política.
En las del de Lerma quiso hiciese constar, y así lo consignó efectiva-
.,
(24 ) F. d e G r a n a d a , o. c p. 55 . E l ms. original no pone 1631 , sino 1637 ,
.,
como así realmente fué. Cfr. también V a l e n c q ja , o. c II, p. 341 , y M o n z ó n ,
ms. c., f. 6 9 V . - 7 1 Í .
.,
(25 ) F. d e G r a n a d a , o. c p. 65 .—E D , p. 11.
. .,
(26 ) V a l e n c i n a , o c I, p. 135.
(27 ) Sucesión..., ms. c., f. 3v.
(28 ) Cfr. V a le n ciiC a , o . c.. I , p. 135-6, y Erario divino, o. c., p. 8 .Aquí se
dice q u e fué e! P. Francisco de Baeza«el mozo», que erajustamentehermano del
otro llamado «el viejo»; pero no puede ser en manera alguna, ya que para esas
fechas aquél aún no había tomado el hábito, haciéndolo luego en 1620 (Cfr. V a -
LENCINA, II, p. 312).
(2 9 ) A. d e G r a n a d a , m s . c . , 6 1 .
AUTORIZACIÓN PARA NUEVAS FUNDACIONES IO Ï
mente, cómo los Capuchinos tenían permiso del Rey para fundar con
vento en Toro (30).
Con estas cartas se presentó ante el Obispo de Zamora, D . Juan
de Zapata y Osorio, quien le recibió «como verdadero padre», conce
diéndole inmediatamente la licencia de fundar. Obtenida ésta, el P. Je
rónimo de Salamanca, acompañado del Guardián de Salamanca, P. Félix
de Granada, se dirigió a Toro, a donde llegó el 16 de septiembre;
presentó las cartas que llevaba y la licencia del Obispo a las autoridades.
Al siguiente día dieron posesión a los religiosos en una ermita de
Nuestra Señora de la Vega, llamada también del Cristo de las Batallas,
sita extramuros de la ciudad y en medio de la magnífica y espaciosa
vega, ermita que aun hoy día subsiste a orillas del Duero, cuyas aguas
tocan sus muros en las grandes avenidas (31).
Pocos días pudieron estar en aquella morada provisional. Los Ca
balleros de San Juan, teniéndose como propietarios de la mencionada
ermita (32), quisieron ponerles pleito. En vista de ello y de que el sitio
•resultaba insano, pues en corto tiempo murieron hasta cuatro religiosos
de ¡ios dieciséis que habían ido a la fundación, el Justicia y Ayunta
miento de Toro, enterados de que por razón de la ermita les querían
«mover pleito y por quitarles de él y por ser gente de tan santa vida y
buen ejemplo y tenerlos más a mano para las cosas necesarias, acorda
ron que a los dichos frailes se les diese posesión de la ermita de San
Roque, asimismo extramuros de la ciudad»; de ella tomaron posesión
el 4 de octubre de 1619 (33).
Sin embargo, dos días antes habíase dado Provisión Real a instan
cias de Fr. Juanetín Niño, Ministro Provincial de Santiago, de la Or
den de San Francisco, por la que se manda no se lleve a cabo dicha
fundación, y, si es que algo se hubiese hecho, se suspenda hasta obtener
licencia del Consejo y del Rey (34).
Las autoridades de Toro, ignorantes de todo, no se intimidaron por
eso; contestaron el 9 del mismo mes de octubre, diciendo obedecían
¡a orden del Rey, pero exponiendo al mismo tiempo los hechos, a saber :
«Que ios Padres Capuchinos vinieron a esta ciudad trayendo licencia
(30) M o n z ó n , ms. c., f. 27 . La carta del Duque de Lerma está fechada en
Valladolid, 9 de septiembre de 1619 , y se conserva original en el Archivo Prov. de
les Capuchinos de Castilla, 28 /00039 .
(3 1 ) C f r . G a s p a r C a l v o A l a g u e r o , Historia de la M uy Noble, M u y Leal y
antigua Ciudad de Tora con noticias biográficas de sus mas ilustres hijos, V a l l a d c i -
lid , 1909, p p . 100 y 114.
(3 2 ) Ibid.— M o n zó n , m s. c ., f . 2 7 .— A . de G ran ad a, m s. c ., p . 64.
(33 ) Acta de los escribanos de Toro sobre la llegada de los Capuchinos a dicha
ciudad ccn licencia del Obispo de Zamora, toma de posesión de la ermita de la
Vega y luego de la de San Roque (Toro, 9 de octubre de 1619) (APC, 28 /00039 ).
(34 ) Provisión Real en contra de la fundación a petición de los Observantes
(2 de octubre de 1619) (APC, 28 / 00040 ).
102 LA PROVINCIA DE FF MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
del Obispo de Zamora y presentaron una petición en ayuntamiento con
una carta del Duque Cardenal en que certificaban a esta ciudad tenían
licencia de S. M . para fundar convento de su Orden en ella. Y visto
por la ciudad el despacho y atendiendo al mucho provecho y ejemplo
que se sigue a los lugares donde están, esta ciudad los admitió y dió
posesión de la ermita de Nuestra Señora de la Vega, extramuros de
esta ciudad. Y pareciendo a la dicha ciudad estaban lejos para gozar
del provecho que de tratarlos se sigue, acordó el pedirles se viniesen
a la ermita del Señor San Roque, que es a los muros de la ciudad, a
donde dicha ciudad los metió y amparó en la posesión de la dicha
ermita con mucho contento de los vecinos, sin haber contradicción de
persona alguna, religiosa ni seglar, y hasta ahora no han hecho edifi
cación alguna» (35).
Ni se contentó el Ayuntamiento con eso, sino que escribió al Obis
po de Zamora, haciéndose lenguas de la «vida, doctrina, y ejemplo de
ian ejemplares y santos religiosos», pidiéndole al mismo tiempo les
favorezca y ampare para que siga adelante la fundación (36). Lo propio
hizo más tarde con el Consejo, repitiendo los mismos elogios de los
Capuchinos (37).
N o sabemos el éxito que tuvieron esas alabanzas y recomendacio
nes; pero sí que, a pesar de la oposición de los Observantes, al fin
de cuentas se les impuso silencio, intimándoles no molestasen para
nada a los Capuchinos (38).
A pesar del entusiasmo con que fueron recibidos, la fábrica del
convento tardó mucho tiempo en llevarse a cabo. No sabemos la fecha
fija en que se puso la primera piedra; tal vez no diera comienzo la
fábrica hasta el provincialato del P. Alejandro de Valencia (1630-1633)
(39), o quizás en el primer año de su sucesor, P. Juan de Ocaña, pues
en octubre de 1634 es aprobado por la Definición un plano rudimenta
rio de lo que debía ser dicho convento (40). Lo que sí podemos decir
es que dicha obra fué la pesadilla de los Superiores Provinciales, y que
para levantarla poco a poco fué necesario echar mano de muchas limos
nas de la Provincia (41).
Gracias a la generosidad de un mercader de sedas e insigne bien-
(35 ) Acta de los escribanos de Toro, etc., ya citada.
(36 ) Carta de la ciudad de Toro al Obispo de Zamora (15 de noviembre de
1619) (APC, 28 / 00041 ).
(37) Carta de la ciudad de Toro al Consejo (15 de julio de 1620) (APC,
28 / 00042 ).
(38 ) M o n z ó n , ms. c., f. 27.— Crónicas Capuchinas, Parte cuarta, pp. 344 -46 .
(39 ) Por él van firmadas algunas resoluciones sobre la fábrica del convento
de Toro (Cfr. Archivo Prov. de los Capuchinos de Castilla, 28 / 00034 ).
(40 ) Juntamente con el plano del convento se halla otro del cuarto que se
habría de levantar al lado paira D. Juan Bravo (APC, 28 /00043 ).
(41 ) Cfr. M o n zó n , ms. c., f. 27 y Crónicas Copuchinas, Parte cuarta, p. 344 -46 .
Au t o r iz a c ió n pa ra n u ev a s fu n d a c io n e s 103
hechor de la Orden, D. Juan de Espinosa, que donó la suma de dieci
nueve mii reales en 1638 y 1639, y más tarde costeó el cuadro del altar
mayor y volvió a dar otros once mil reales, se pudieron concluir al fin
la iglesia y el convento (42).
Sin embargo, las obras no se dieron por terminadas hasta el 24 de
agosto de 1643 (43)> y aun quedaron por hacer en la iglesia algunas
capillas, entre otras la de la Inmaculada Concepción, edificada tres años
después por Juan Bravo de Lugo y Sotomayor (44).
_ obstante esa tardanzan en su edificación, el convento de Toro
fué considerado como «cumplido convento» y «uno de los mejores que
tiene la Provincia de Castilla» (45).
Su iglesia, que terna por titular a San Roque, aunque no de gran
des proporciones, no era tampoco muy reducida. Contaba con una
nave central y capillas laterales, bastante espaciosas e independientes
unas de otras, como aun puede verse hoy en día.
Tenía asimismo una espaciosa huerta «muy poblada de hortalizas
y arboleda». Y , como no podía utilizarse otra agua que la de lluvia,
hiciéronse grandes pozos para recogerla, valiéndose luego de una noria
para el riego. Asimismo para el servicio de los religiosos hicieron en
medio del patio del convento un muy capaz aljibe, de 18 varas de pro
fundidad, a donde iba a parar el agua de todos los tejados.
El convento e iglesia de Toro son ahora posesión de los Padres
Mercedarios Descalzos. Quedaban extramuros, en el camino de Po-
zoantiguo, y aun al presente están separados de la población por la ca
rretera de Valladolid a Salamanca. Sin embargo, Toro ha conservado
vivo hasta ahora el recuerdo de los antiguos moradores. Aunque el con
vento ha cambiado de dueños, sigue llamándose aún «los Capuchinos»,
y la larga calle que, partiendo del centro de la ciudad va a desembocar
muy cerca de él, se llama todavía «Calle de los Capuchinos».
5. Convento de Jaén.— Fué Jaén la primera ciudad de Andalucía
'que ya en 1606 solicitó del Consejo Real permiso para una fundación
de Capuchinos, con motivo de haber predicado allí el P. Francisco de
(42 ) Cfr. Peticiones y ofrecimientos de Juan de Espinosa al convento de Toro
y concesiones hechas por la Definición ( 1641) (Archivo Prov. de los Capuchinos
de Castilla, 28 / 00045 , 28/00046 y 28 / 00047 ).
La iglesia se terminó antes que el convento, y debió serlo ya en 1639, pues existe
un Breve de Urbano V II I (4 de junio de 1639) por el que concede una indulgen
cia plenaria a los que visitaren la iglesia de San Roque de Toro (APC, 28 / 00044 ).
.,
(43) C f r . G . C a l v o A l a g u e r o , o . c p. 114 ss.
(44 ) Cfr. sobre la mencionada capilla de la Concepción, edificada por Juan
Bravo, de la que tuvo el patronato y en la que fué enterrado, los siguientes docu
mentos del Archivo Prov. de Capuchinos de Castilla, 28 / 00049 , 28/00050 y 28 / 00080 .
(45 ) F. d e G r a n a d a , o . c ., p. 5 6 — A. d e G r a n a d a , ras. c., p. 64 .
104 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
Sevilla (46). Pero precisamente, como en ese año se gestionaba la fun
dación de Madrid, que no se consiguió, tampoco el Consejo accedió a
la petición de Jaén.
Se pretendió de nuevo dicha fundación en 1620; el encargado de
hacer las gestiones fué el P. Gregorio de Baeza, no siendo a la verdad
pocas las dificultades que hubo que vencer «de parte del Sr. Obispo
v Religiones», pasándose en esos trámites hasta siete meses (47).
La ciudad, en cambio, «en diez de septiembre de mil seiscientos y
veinte por sus acuerdos ha prestado agradable consentimiento para que
los dichos Religiosos puedan fundar un convento en esta ciudad y en
su territorio, por haber sido deseado de todos estados de gentes gozar
de tal Religión y tan santos varones, y porque, conforme a su instituto,
como es notorio, no sólo no son penosos ni molestos para su sustento,
antes por medio de sus oraciones y sacrificios y pobreza y desnudez lo
dan espiritual y temporal a las almas con su ejemplo» (48).
Todavía pasaron seis meses más sin poder conseguirse los otros
permisos. El Cardenal Obispo de Jaén, D . Baltasar de Moscoso y San
doval, dió el suyo el 24 de enero de 1621. Sin embargo el Consejo,
solamente tras repetidas instancias de la ciudad (49), concedió su li
cencia el 22 de marzo; el 22 de abril se tomó posesión de una ermita
sita extramuros y dedicada a San Jerónimo, y de unas casas adjuntas
medio derruidas, colocándose al mismo tiempo el Santísimo, que fué
llevado por el propio Cardenal (50).
Allí estuvieron los religiosos hasta 1625; en ese año, por condes
cender con los deseos del Cardenal y, más que todo, del Obispo Auxi
liar de Jaén y de la misma ciudad, se trasladaron a otro sitio. Y es que
tanto unos como otros estaban interesados en que esa ermita de San
Jerónimo quedase para convento de Religiosas. El entonces P. Comisa
rio de Andalucía, Agustín de Granada, expuso en extenso memorial a
la ciudad (22 de octubre de 1625) las condiciones para trasladarse a
otra parte; entre otras cosas, que se les diese sitio a propósito no sólo
para levantar convento, sino también para tener huerta, y asimismo se
les proporcionase el agua necesaria para riego y el servicio de los reli
giosos. Aceptadas esas condiciones, se les dió posesión de otra ermita
de Nuestra Señora de la Cabeza (25 de octubre), señalándose sitio para
convento y huerta en la alameda contigua, que estaba también fuera
de los muros de la ciudad. Con eso se cumplió al propio tiempo un
(46) .
A s í consta en los acuerdos de la ciudad. C fr. V a l e n c i n a , o c., I, p . 2 0 1 . —
A. de m s. c., p . 6 8 . — F . d e G r a n a d a , o . c . , p . 5 7 .
G ra n ad a,
(47 ) Ibid.
(48) A s í dicen textualm ente los acuerdos de la ciudad. C fr. V a l e n c i n a , 1. c.
Í49) Ibid.
(5 0 ) C fr. V a l e n c i n a , 1. c., p . 2 0 2 . — C ó r d o b a , Brevis notitia, o. c., p . 2 7 y
Sucesión..., ms. c., f. 4r.
AUTORIZACIÓN PARA NUEVAS FUNDACIONES 105
vivo anhelo del Cardenal. Y es que por desgracia no faltaban gentes
desaprensivas que, con pretexto de satisfacer su devoción y visitar la
imagen de la Virgen venerada en la ermita, se entregaban a veces a
costumbres libertinas. Para contrarrestar esas profanaciones, el Carde
nal había pensado convertir la ermita en iglesia y edificar al lado un
convento que fuese casa de oración. Nada le pareció mejor entonces
que ofrecérselo a los Capuchinos (51).
Allí se levantaron efectivamente convento e iglesia, todo de nueva
planta y a expensas del propio Cardenal Moscoso, quedando por titu
lar Nuestra Señora de la Cabeza. Para su uso hizo fabricar el Carde
nal un cuarto pegado al convento, con las oficinas necesarias, y tam
bién para satisfacción de su piedad una tribuna que comunicaba con
la iglesia (52).
La fábrica se ejecutó con tal rapidez, que el 4 de octubre de 1627
tenía lugar la traslación del Santísimo en una solemnísima procesión,
en la que el mismo Cardenal llevó la Custodia (53).
Sin embargo, ni convento ni iglesia se habían terminado por ente
ro aún en mayo de 1628, cuando el Cardenal Moscoso donaba a los
Capuchinos tanto la iglesia y convento que «habernos labrado y vamos
labrando a nuestras expensas... y es nuestro intento acabarlo de labrar,
si Dios nos diere vida para ello» (54).
A sus expensas se hizo efectivamente todo. Se cercaron también
la alameda y el bosque próximos a la ermita, que fueron luego con
vertidos en huerta para los religiosos. Y su biógrafo añade: «La fá
brica del convento y cuarto es muy decente y capaz, aunque más ajus
tada a la pobreza de los religiosos que a la grandeza y ánimo de tan
gran señor, Cardenal y Prelado» (55).
Todo debía estar sobradamente terminado para mayo de 1629,
pues el 11 de dicho mes tenía lugar en este convento de Jaén la cele
bración del Capítulo de la Custodia de Andalucía (56).
6. C o n v e n t o d e A n d ú ja r . — La fundación de Andújar se llevó a
cabe siendo Provincial el P. Félix de Granada. Se ofreció en 1622 y
. ..
(51 ) Cfr. V a l e n c i n a , o c I I, p. 10 ss.— A n d r é s P a s s a n o d e H a r o , Exem-
plar eterno de Prelados, impresso en el corazon, y executado en la vida y acciones
del [Link]. Señor el Señor Don Baltasar de Moscoso y Sandoval, Presbitero Car
denal, etc., Toledo, 1670, pp. 18-20 .— A l o n s o d e A n b R A D E , S. J., Idea del per
fecto Prelado, y vida del Cardenal Arzobispo de Toledo D. Baltasar de Moscoso
y Sandcval, Madrid, 1658, pp. 60 -61 .
(52 ) Ibid.
( 53) Cfr. V a l e n c i n a , ibid.— A . d e G r a n a b a , ms. c., p. 6 9 . — Sucesión..., ms.
c., f. 4 r.
(54) Escritura del patronato del convento de Jaén hecha por el Card. Mos-
ccso y Sandoval (12 de mayo de 1628). Cfr. V a l e n c i n a , o . c., I I, pp. 23 -28 .
( 55) A. P a s s a n o d e H a r o , o. c., p. 20 .
( 56) V a l e n c i n a , o . c . , II, p. 9 2 .
LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPT'CHINOS DE CASTILLA
era «la primera que se intentó después de haber hecho el rey Cortes
v en el servicio que el reino hizo de los millones haber sacado por
condición que S. M . no había de dar más lugar a que se fundasen
nuevos conventos» (57).
No obstante esa dificultad, bien pronto surgió la solución, y fué
que justamente los Capuchinos teman ya con anterioridad permiso de
Felipe III para la fundación de 36 conventos, y, a juicio de todos, la
nueva concesión de millones no invalidaba en manera alguna aquel
permiso. Con ese precedente se animó el P. Félix de Granada a llevar
adelante su intento de fundar en Andújar (58).
Por otra parte estaba seguro de que el Cardenal Moscoso y San
doval, ahora gran amigo de los Capuchinos, le concedería esa gracia;
Andújar pertenecía a Ja diócesis de Jaén. No se hizo efectivamente
[Link] rogar el Cardenal, y el 16 de enero de 1622 daba su licen
cia, haciendo constar en ella una vez más el mucho fruto que los Ca
puchinos hacían en la Iglesia, «edificando espiritualmente los ánimos
de los fieles con su predicación y ejemplo», proclamando al mismo
tiempo «la mucha devoción que tenemos a la dicha Religión». Junta
mente en carta aparte pedía a la ciudad de Andújar se dignase con
cederles la misma gracia (59).
En vista de tal dignación por parte del Cardenal, la ciudad tam
poco dudó un momento en prestar su consentimiento, y el 18 del mis
mo mes de enero, el P. Provincial con otros varios religiosos, entre
ios que se contaba el P. Pedro de Andújar, tomó posesión «de la er
mita y casas del Señor San Roque, que está fuera de los muros de
esta ciudad, donde se tiene erigido y señalado por sitio para hacer fun
dación de un convento de su Orden», y asimismo de «tres casas acce
sorias, que tiene la dicha ermita incorporadas con ella» (60).
Sin embargo, aun después de la toma de posesión, no faltaron di
ficultades; fueron justamente los Observantes y Descalzos, los unos
de Córdoba y los otros de Málaga, quienes se levantaron a impugnar
la fundación. No lograron, a pesar de t-odo, su intento; sólo valió su
contradicción para que de nuevo saliera a luz pública la cuestión del
mencionado decreto de Felipe III en que autorizaba la fundación de
36 conventos en ambas Castillas y Andalucía (61).
Con todo la fábrica no pudo comenzarse hasta 1623, siendo ya
(5 7 ) F. de G r a n a d a , o . c ., p . 6 0 .— A . de G ranada, m s. c., p p . 7 0 -7 1 .
(5 8 ) V a le n c I n a , o. c.
,I , pp. 2 1 4 -2 1 5 .
(5 9 ) Ibid., p p . 2 1 6 -2 1 7 .
(6 0 ) I ’oid., pp,2 2 0 - 2 2 2 . No todos convienen con esa fecha de la toma de po
sesión. Algunos la ponen en mayo de ese mismo año ( P . A . d e G r a n a b a , ms. c.,
p. 7 1 ) , mientras otros la retrasan hasta el mes de septiembre ( P . C o r b o b a , B r e v i s
nolitia, o.-c., p. 27).
(6 1 ) F. d e G r a n a d a , o . c . , p . 6 0 . — A . d e G r a n a d a , ms. c., p . 7 .
Au t o r iz a c ió n pa ra ñ ü e Vas fu n d a c io n es
Provincial el P. Diego de Quiroga, y se prosiguió muy lentamente.
Gastaron grandes sumas los hermanos D . Alonso y D . Pedro Lucena
V Cárdenas en comprar sitio y llevar adelante las obras. Tanto que,
no pudiéndolas concluir por falta de recursos, el año 1645 D . Anto
nio Pérez Serrano se comprometió a terminar convento e iglesia, a
condición de que se le diese el patronato, obligándose por otra parte
a pagar a los mencionados hermanos la suma gastada por ellos. Todo
pudo concluirse con felicidad el 12 de mayo de 1645, quedando la
iglesia dedicada también a San Roque, titular de la antigua ermita (62).
Fué esta fundación de Anaújar la última de las llevadas a cabo
antes de la división de la Provincia de Castilla en 1625.
(6 2 ) S u c e s i ó n ..., m s. c ., f. 4 v .— V a l e n c i n a , o. c.
,I I I , pp. 1 0 1 -1 0 4 .
CAPITULO IX
O r g a n i z a c i ó n
i Noviciado.— 2. Estudios. — 3. Vida de los religiosos en Castilla.
1. Ciertamente que en esto no podemos por menos de alabar el
talento y visión del P. Policio. No se contentó con levantar edificios
materiales sino que comenzó luego a organizar la vida de la naciente
Provincia, y, como no podía por menos, la base tenía que ser el no
viciado, cuna de nuevas vocaciones y forjador de nuevas almas que
aspiraban a la perfección.
Ya hemos dicho anteriormente cómo a los cinco días de tomar
posesión del convento provisional en el palacio del de Lerma, el 7 de fe
brero de 1610, fiesta de San Romualdo, se daba el hábito a tres as
pirantes, los cuales allí mismo comenzaban seguidamente el año de
prueba (1). Poco después, ansioso el P. Policio de nuevos aumentos
de Castilla, y viendo que eran muy pocos los que pedían nuestro há
bito, amedrentados por el rigor en que se vivía, envió a Madrid a
cuatro caballeros mozos, pajes del Duque de Montalto, a quienes dio
el hábito en Alicante, con el fin de que su ejemplo en la Corte alen
tase a los demás y quitase «los miedos a los que desviaba de abrazar
nuestro instituto el concepto de su mucho rigor» (2).
El primer noviciado, después de Madrid, se colocó en Toledo, más
a propósito que la Corte para el retiro v la soledad, una vez que la
casa del Cardenal D . Bernardo de Sandoval y Rojas se hubo acomo-
( 1) Fueron estos primeros novicios, como ya hemos dicho anteriormente, Fray
Buenaventura de Cea «de condición apacible y de gran virtud; hizo la portería
de Madrid muchos años con. gran edificación»; murió en Madrid en 1643 . Otro
se llamó Fr. Juan Antonio de Madrid, quien «vivió con opinión de virtud; en
todos los ministerios que la obediencia ie ocupó, procedió con mucho ejemplo»;
murió también en San Antonio en 1637 (C fr . M o n zó n , ms. c., pp. 388 y 384 -5,
y C arrocera , Necrologio, o. c., pp. 144 y 236 ). E l tercero, que era criado del
Nuncio, no perseveró.
(2) A l i c a n t e , ms. c., p. 135, n.° 29 .
ORGANIZACIÓN
dado para convento, quedando de Guardián el P. Diego de Quirosa
y de Maestro de novicios el P. Sebastián de Valencia (3).
Luego, y quizás al mismo tiempo que Toledo, fué también novi-
ciaoo El Pardo, pues a partir de 1613, cuando ya comenzaron a ser
numerosas las vocaciones a la Orden, había muy buenas recepciones
de novicios, «los cuales se enviaban al convento de El Pardo que era
donde estaba el noviciado de la Provincia de Castilla y Andalucía» (4).
El 31 de enero de 1614, en la Junta de Superiores allí habida, que
daba ciertamente El Pardo señalado noviciado y como Maestro de no
vicios el propio P. Guardián, Bernardino de Valencia (5), y así debió
seglar hasta septiembre de 161$, en que, al celebrarse el primer Ca
pítulo de la Custodia, aparecen señalados dos noviciados : uno en M a
drid, siendo Maestro de novicios el P. Guardián, Juan de Villafranca,
y otro en Granada, siendo también al propio tiempo Guardián y Maes
tro el P. Bernardino de Segovia (6).
Quizás para esas fechas fuese también noviciado el incipiente con
vento de Salamanca, donde recibieron va en 1615 algunos el hábito (7).
De él escribe uno de los cronistas: «Es casa perpetua de noviciado y
aJ Guardián se le concede licencia de recibir novicios por enseñar la
experiencia que los estudiantes se divierten a otras partes si no son
luego recibidos» (8). Ciertamente lo fué ya desde 16x7 en que, termi
nados el convento definitivo y la iglesia, «determinóse en la Provincia
fuese casa de noviciado y así desde luego se fueron enviando a ella los
que en otras venían a recogerse y consagrarse a D ios; fué tan acerta
da elección, que no se ha variado desde sus principios, hallándola siem-
nre tan a propósito por su recogimiento y demás cualidades que de
ben tener las que ocupan semejante ministerio, ciue es calidad de los
que profesan haber en ella recibido el hábito, criádose y profesado» (9).
Por estos mismos años otros varios conventos, como el de Alcalá,
Toledo, Antequera y Granada, aparecen también como casas de novi
ciado, y es que eran considerados como tales aunque solamente toma-
(3) M o n z ó n , ms. c., f. i~¡v.—F . d e G r a n a d a , o. c., p. 25 .—Archivo Prov. de
Capuchinos de Castilla, 25 / 00085 .
(4 ) A. d é G r a n a d a , ms. c., p. 28 .
( 5) Sucesión de la Provincia de Capuchinos de Andalucía, ms. c., f. 2 r. Ya
hemos hecho notar arriba la discrepancia existente entre los cronistas sobre si dicha
Junta tuvo lugar en 1614 o 16 x5.
(6 ) Ibid.y f. 2v.— V a l e n c i n a , o . c., I , p. 62 .
(7 ) Cfr. C a r r o c e r a , Necrologio, o. c., p. 47 , 19 de febrero, en que se hace
conmemoración del corista Fr. Juan de Salamanca, que en su ciudad natal tomó
e! hábito el 7 de febrero de 1615,y asimismo en el 9 denoviembre, p. 278 , se
hace memoria del novicio corista Fr. Dionisio deVenezuela, que murió en Sala
manca en 1615, poco tiempo después de haber allí recibido la seráfica librea.—
Cfr. M o n z ó n , ms. c., p. 331 . •
(8) A. d e G r a n a d a , m s . c., p. 31 .
(9 ) M o n z ó n , m s . c., f. 2 5 V .
HO LA PROVINCIA DE FE. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
sen allí el hábito uno o dos (10). Y así siguieron las cosas hasta 1624
eff que se fijaron definitivamente como noviciados los conventos de
Salamanca y de Granada. Además: el cargo de Maestro de novicios,
que hasta ahora venía siendo desempeñado por el Guardián del res
pectivo convento, desde ese año, 1624, comienza a ser desempeñado
por otros religiosos. Así en esa fecha queda de Maestro en- Salamanca
el P. Juan de Portilla y en Granada el P. Arcángel de Manzanares (11).
Esa misma observación hemos de hacerla al tratar de la organiza
ción de los estudios, medida que quizás haya obedecido a la falta de
personal.
2. El P. Alicante, ai tejer la biografía del P. Serafín de Policio,
dice que tan pronto como éste fué elegido Provincial de Valencia y
regresó de Italia, se ocupó en establecer algunas cosas en las que no
se había reparado, entre otras, la de establecer los convenientes estu
dios, trayendo al efecto por Lector de Artes y Teología al P. Yictorio
de Palermo, religioso muy erudito en la doctrina de Escoto y que luego
sacó muy excelentes predicadores (12).
Aunque por lo que se refiere a Castilla nada se nos dice expresa-,
mente, es bien de creer que el P. Policio, con la experiencia adquirida,
tan pronto como en los conventos fundados comenzó la vida orgánica
con la recepción de los primeros novicios, establecería también los
oportunos estudios. Estos debieron dar comienzo efectivamente ya en
1Ó12 o quizás antes. En la Junta de Superiores celebrada en El Pardo
el 31 de enero de 1614, se determinó poner dos cursos: uno de Filo
sofía y otro de Teología, con un total de 16 estudiantes, y por Lector
al P. Agustín de Granada, leyendo a los primeros que había tenido,
la Teología, y, a los recién puestos, las Artes o Súmulas (13). De
donde es fácil deducir que, puesto que algunos ya habían estudiado
Filosofía con anterioridad y justamente con el mismo Lector, habrían
comenzado sus estudios años antes.
Esos cursos se pusieron primeramente en el convento de Madrid,
de donde pasaron en septiembre de 1615 a Alcalá, llevando el mismo
Lector, el P. Agustín de Granada, que a la vez desempeñaba el cargo
de Guardián (14). Así siguen las cosas hasta 1618, en que se cambia
(1 0 ) C f r . A . d e G r a n a d a , r a s . c . , p p . 6 0 , 6 5 y 6 7 .— Sucesión... ms. c . . f f . 3 v.-4 r.
Es de advertir que ni el P. Félix de Granada, 'ni tampoco el autor del Erario
divino, señalan en sus respectivos escritos los conventos designados para ser no
viciado.
(1 1 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p p . 7 0 y 7 5 . —Sucesión..., ms. c., f f . 4 v y 5 v .
(1 2 ) A l i c a n t e , m s . c., p . 5 2 7 , n.° 8 6 .
(1 3 ) .,
F. d e G r a n a d a , o, c p . 2 8 . — A . d e G r a n a d a , m s . c., p . 3 7 . — Sucesión...,
m s . c., f . 2 r .
( 14) Ibid.—ED . pp. 4 - 5.
ORGANIZACIÓN III
el estudio de la Teología de Alcalá a Toledo, también con el mismo
Lector, quien es a su vez Guardián (15).
Pero ya por esas fechas se estableció un nuevo curso de Artes en
El Pardo y por Lector el P. Esteban de Lérida, que por cierto no
desempeñaba el cargo de Guardián, aunque más tarde, en 1621, casa
a Alcalá, siendo a la vez Guadián y Lector, ahora ya de Teología (16).
Un año después, en 1622, se establecen dos nuevos cursos de Ar
tes: uno en Madrid, siendo nombrado Lector el P. Sebastián de Ye-
pes, y otro en Antequera y por Lector el P. Hermenegildo de Mont-
blanc, ambos sin ser Guardianes (17).
Al P. Sebastián de Yespes, fallecido en 1 6 2 3 o, a más tardar, en
1624 (18), sucedió como Lector de Artes en Madrid el P. Leandro
de Murcia en 1624 (19), y en ese mismo año el P. Hermenegildo de
Montblanc pasa de Antequera a Málaga, con el cargo de Guardián
y a la vez de Lector, ahora va de Teología, dándosele por sustituto o
«Lector de vísperas», al P. Juan de Tarazona (20), «hombre de mu
cho ingenio y de grandes esneranzas, mas murió en Toro ñocos años
después» (1627) (21). Así siguieron las cosas hasta la división de la
Provincia, advirtiendo de paso que ni entonces ni después se hicieron
los estudios en los mismos conventos fijos y determinados.
Los primeros que cursaron Artes en Castilla fueron, a no dudarlo,
aquellos que habían venido, siendo aún Coristas, de la Provincia de
(1 5 ) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 4 3 .
( 16) Ibid,, pp. 67 , 70 y 72 .—E D , p. 9 .—Sucesión..., ff. 4 r. y 5r. Sospechamos
que el P. Esteban d e Lérida, que desde el año 1622 no aparece más n i e n las
tablas capitulares ni tampoco en los Alíales, deió poco después Castilla para vol
verse a Cataluña, su Provincia d e origer, donde falleció en. 1640 .— Cfr. B a s i l i d e
R u b í, O F . M. Cap., Necrologi deis Captttxins de Catalunia i Balears, B a r c e l o n a -
Sarriá, 1945 , p. 131.
( 17) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 72 .
( 18) E! P. Sebastián de Yepesfué insigne predicador y varón muy adornado
de virtudes y letras; había sido antes religioso trinitario calzado; siendo aún diáco
no, tomo nuestro hábito y, a los cuatro años de ser sacerdote, era ya notable por
su doctrina— Cfr. A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 78 .
Su muerte la pone el P. Monzón, ms. c., p. 533 , en Madrid en 1623 . En cambio,
el P. Córdoba, Brevis tietitia, o. c., p. 44 , dice que murió en Andújar en 1624, siendo
Lector de Filosofía, y esa misma fecha y lugar trae el Libro de los Religiosos Di
funtos de esta Provincia de Menores Capuchinos de N. S. P. S. Francisco de An
dalucía desde el año de 1618 en adelante. Ms., f. I (Archivo Prov. de Capuchinos
de Castilla, 4 6 /0001 ).
De todos modos, ciertamente murió antes del Capítulo de mayo de 1624 , pues
ya no aparece en las tablas capitulares.
( 19)' F . d e G r a n a d a , o. c., o. 65 .—E D , p. 12.
(20) Ibid. E l P. V a l e n c i n a , o. c., I, p. 267 , dice equivocadamente «de T a
rragona».
(21) A. d e G r a n a d a , ms. c., p. 75 .— B . d e C a r r o c e r a , Necrologio, o. c., p. 127.
112 LA PROVINCIA DE FF. MM. CAPUCHINOS DE CASTILLA
Valencia, cuyos nombres hemos consignado arriba, los cuales, a ex
cepción de uno, habían tomado el hábito en 1 6 0 7 (22)-
Sin embargo no fueron inmediatamente de su profesión puestos
al estudio, sino que debieron pasar antes al llamado Seminario «has
ta cumplir lo que prescriben nuestras Constituciones a los nuevos, de
estar en el Seminario tres años después de la profesión, antes de des
tinarlos al estudio» (23).
Creemos sin embargo que para éstos que vinieron a Castilla, no
fueron esos años tan rigurosos. Y por cierto que no deja de causarnos
extrañeza lo sucedido en aquellos primeros tiempos, expücable sola
mente por la penuria de personal, y es el ver cómo esos mismos Co
ristas, apenas salidos del noviciado y aun quizás en pleno curso de
estudios, son destinados a echar los fundamentos de las nuevas fun
daciones que se van tomando. Tal sucede, por ejemplo, co