MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA
Hoy ha resucitado el Señor. Hoy el Señor nos explica las Escrituras y parte para
nosotros el Pan en el Sacramento de la Eucaristía. Hoy nosotros como Iglesia,
queremos reconocer esta presencia del Resucitado y por eso brota de nuestro
corazón la misma súplica de los discípulos de Emaús en el camino: «Quédate con
nosotros, Señor». Esta petición se convierte en una oración actual ya que deseamos
que el Resucitado no pase de largo por nuestras vidas. Convencidos de que Él
permanece en medio de nosotros, vivamos alegres esta celebración eucarística.
MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Así como sucedió en el camino de Emaús, ahora en la liturgia de la Palabra, Cristo
nos ayuda a comprender las Escrituras, por medio de la Iglesia. Dejemos que este
mensaje, que nos continúa anunciando el acontecimiento de la resurrección, alegre
nuestra vida, de manera que podamos decir: ¡Como ardía nuestro corazón cuando
el Señor nos explicaba las Escrituras!
ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES
Presidente: Como los discípulos de Emaús, reconociendo que Cristo Resucitado
está presente en su Palabra y en la Fracción del Pan, oremos con esperanza por
las necesidades del mundo entero y digamos:
R. Por la victoria de Cristo, salva, Señor, a tus redimidos.
1. Por la Iglesia: para que la fe de la Pascua la libre de toda servidumbre y la haga
más generosa en el servicio. Roguemos al Señor.
2. Por los pueblos todos de la tierra: para que el triunfo de Jesús sobre la muerte
apague los odios y restaure la paz. Roguemos al Señor.
3. Por todos los que sufren: para que la gloria del Resucitado cure sus heridas y
transforme su dolor en alegría. Roguemos al Señor.
4. Por nuestros hermanos que viven en las periferias, para que, por la caridad, se
sientan incluidos y atendidos, y así experimenten la cercanía de Cristo y de la
Iglesia. Roguemos al Señor.
5. Por nosotros y por todos los cristianos: para que el gozo de esta Pascua renueve
nuestra fe y nos haga testigos entusiastas del Evangelio. Roguemos al Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Junto con Cristo, ofrezcámosle los dones del pan y del vino a nuestro Padre Dios,
que nos ama entrañablemente. Signos sencillos en los que tu Hijo camina con
nosotros en el camino polvoriento de la vida.
Que él haga arder nuestros corazones cuando se nos entrega a nosotros y cuando
nos dirige palabras que hacen la vida digna de vivirse.
Ellos serán nuestro alimento, y nos darán la fuerza necesaria para superar
desalientos y cansancios, en medio de la situación que estamos viviendo.
ORACIÓN CONCLUSIVA
¡Oh Dios!, tu amor ha sido más fuerte que el odio y que la muerte.
Escucha nuestra súplica filial y haz de nosotros hombres nuevos
por la fe en tu Hijo Jesús Resucitado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.