Responsabilidad Penal en Enriquecimiento Ilícito
Responsabilidad Penal en Enriquecimiento Ilícito
Facultad de Derecho
Autor
Dora Lucia Yaringaño Campos
Revisor
Chanjan Documet, Rafael Hernando
Lima, 2021
Resumen
This legal report seeks to determine the type of consummation that occurs in the crime of
illicit enrichment, as well as the possible attribution of criminal responsibility to third
parties (extranei) who intervene and collaborate with the carrying out of the crime. In
addition to this, we will analyze the legal status of the “prior agreement” or “pactum
sceleris” and the implications that it may have on the attribution of criminal responsibility
to the third parties. Thus, the research method will be used based on existing doctrine and
relevant jurisprudential pronouncements. In this sense, it will be demonstrated that,
according to the facts narrated in the sub-examine appeal (Recurso de Nulidad N ° 2976-
2004-Lima), the Supreme Court should have chosen to attribute criminal responsibility
to the wife and daughters of a former Army General Peruvian (public official). This
insofar as the illicit enrichment is a residual crime, it’s commission is of permanent
consummation and, the extranei, through the deployment of various actions and financial
transactions (material and mental complicity), collaborated in carrying out the crime of
illicit enrichment, coupled with the fact that they would have incurred in the execution,
in conjunction with the public official, of a prior agreement or pactum sceleris.
Índice de contenido
Dedicatoria
Agradecimientos
Resumen
Índice de contenido
1. Introducción …………………………………………………….1
2. Justificación de la elección de la resolución……………………2
3. Hechos sobre los que versa la controversia de la que trata la
resolución………………………………………………………3
4. Identificación de principales problemas jurídicos……………..5
a. Elementos típicos y naturaleza del delito de Enriquecimiento
ilícito…………………………………………………..5
b. Atribución de responsabilidad penal a los extranei……5
c. Determinación de la fase de intervención de terceros en la
comisión del delito……………………………………5
5. Análisis del caso………………………………………………6
a. Determinación de los elementos típicos y la naturaleza del
delito de Enriquecimiento ilícito………………………6
i. Regulación normativa al momento de los hechos y
regulación normativa actual……………………6
ii. Elementos típicos del delito de Enriquecimiento
ilícito…………………………………………..8
1. Sujetos intervinientes en el delito……..8
2. Relación funcional y abuso del cargo…9
3. Incremento patrimonial……………….9
4. Ilicitud del enriquecimiento…………..10
5. Actuar doloso del sujeto activo……….11
iii. Determinación del bien jurídico protegido……12
iv. Estándar probatorio del delito de Enriquecimiento
ilícito…………………………………………..13
v. La naturaleza subsidiaria del delito de Enriquecimiento
ilícito………………………………………….15
vi. La consumación del delito del delito de
Enriquecimiento ilícito……………………….16
1. Definición de la fase de consumación…16
2. Tipos de consumación………………….17
a. Concepto de delito de consumación
instantánea……………………..17
b. Concepto de delito permanente…..17
c. Concepto de delito continuado…..18
3. El delito de Enriquecimiento ilícito como delito
permanente………………………………18
b. Atribución de responsabilidad penal a los extranei………20
i. Teoría de la ruptura del título de la imputación…..20
ii. Teorías de la unidad de título de la imputación…..21
1. Teoría de la infracción del deber…………21
2. Teoría de la vulnerabilidad del bien
jurídico…………………………………..22
iii. Atribución de responsabilidad de los extranei de
acuerdo a la categoría de autoría y participación….23
c. Determinación de la fase de intervención de terceros en la
comisión del delito……………………………………..25
i. Reparto de papeles entre comisores del delito (pactum
sceleris)………………………………………..26
ii. Determinación del actuar típico de las encausadas (hijas
y esposa) en concordancia con el pactum sceleris…27
6. Conclusiones……………………………………………………..30
7. Recomendaciones………………………………………………..31
8. Bibliografía……………………………………………………….32
Dedicatoria
La corrupción es un mal sistémico instaurado en nuestro país desde hace muchos años.
Esta no solo genera pobreza, sino que incrementa las brechas preexistentes. Ello queda
expuesto en el informe realizado por el World Justice Project (WJP), en cual evalúa a más
de 100 países del mundo en diversas categorías, una de ellas la corrupción. El citado ubica
a Perú en el puesto 80 de 128 países con 0.50 de puntuación 1. Sumado a ello, resulta
pertinente mencionar que, de acuerdo al informe técnico elaborado por el INEI en mayo
de 2020, se menciona que la población reconoce a la corrupción como el principal
problema que afronta el país (ello expresado con en un 60.6% del universo encuestado). 23
Una clara muestra de las situaciones de impunidad que se podrían suscitar se encuentra
en lo suscitado en el marco del Recurso de Nulidad N° 2976-2004-Lima en tanto, en el
mismo, la Corte Suprema absuelve a la esposa e hijas de un exfuncionario público en
cuanto consideró que las mencionadas habrían desplegado su actuar únicamente luego de
consumado el delito de Enriquecimiento ilícito.
En razón de ello, nuestro presente informe jurídico cuenta con tres principales problemas
jurídicos. El primer problema jurídico es la determinación del momento de consumación
del delito de Enriquecimiento ilícito. El segundo problema jurídico es si se puede atribuir
responsabilidad penal a los extranei que intervengan en los hechos materia de
controversia. Finalmente, el tercer problema jurídico gira en torno a la posible existencia
1
World Justice Project (2020). Índice de Estado de derecho. URL:
https://cdn01.pucp.education/idehpucp/wp-content/uploads/2021/02/15035414/WORLD-JUSTICE-
PROJECT-2020.pdf
2
Instituto Nacional de Estadística e Informática (2020). Percepción ciudadana sobre gobernabilidad,
democracia y confianza en las instituciones. URL: https://cdn01.pucp.education/idehpucp/wp-
content/uploads/2021/02/15034327/INEI-informe_de_gobernabilidad_may2020-octubre-2019-marzo-
2020.pdf
3
Estadísticas obtenidas del compendio elaborado por el observatorio IDEHPUCP sobre casos
anticorrupción. URL: https://idehpucp.pucp.edu.pe/observatorio-de-casos-anticorrupcion-y-lavado-de-
activos/estadisticas-en-materia-de-corrupcion-y-lavado-de-activos/corrupcion/
1
de un acuerdo previo y las posibles consecuencias que este pueda tener en la atribución
de algún tipo de responsabilidad penal al autor y partícipes.
Es así que, haciendo uso del método de investigación doctrinaria y jurisprudencial, hemos
logrado concluir que el delito de Enriquecimiento ilícito se encuentra revestido de un
carácter comisivo permanente el cual, mediante la aplicación de la teoría de unidad del
título de imputación, permite la asignación de una sanción penal al extraneus y, sumado
a ello, en el presente caso, se demostró que sí se produjo un acuerdo previo entre el
exfuncionario, la esposa e hijas, en el cual estas últimas incurrieron en la complicidad
psicológica y material.
2
En ese sentido, en el presente informe jurídico, analizaremos los hechos planteados a la
luz de la doctrina y jurisprudencia que resulte relevante y, de tal manera, plantearemos lo
que, a nuestra consideración, debió ser la correcta forma en la cual se debió atribuir la
responsabilidad penal. Es así que esperamos que el presente informe jurídico pueda ser
considerado como una referencia de apoyo en los casos que puedan surgir en un futuro,
cooperando así al esclarecimiento de las controversias y atribución de las
responsabilidades conforme corresponda, reduciendo de tal manera el margen de
impunidad.
3
Luego de ello, se pudo determinar que el exfuncionario se realizó una serie de operaciones
de para remitir tal dinero a una cuenta en el extranjero (Banque Nationale de Paris,
sucursal Miami-EEUU), pero posteriormente realizó su repatriación del mismo a la
cuenta de la empresa Camde Inmobiliaria SAC, la misma que fue creada por sus hijas
Jessica y Mónica Patricia Rodríguez Córdova para cumplir con dicho fin.
Aunado a ello, se pudo tomar conocimiento que las mencionadas hijas utilizaron el dinero
recibido para la adquisición de un inmueble en ubicado en la Urbanización Monterrico
Norte en el distrito de Santiago de Surco y, lo restante fue depositado en una cuenta a
plazos de titularidad de las mismas. Luego de ello, se ha corroborado, que se realizó la
simulación de venta del inmueble a una pareja (Victor Manuel Paiva Heredia y Rosa
Amelia Tipismana Barbarán) quienes luego afirmaron que accedieron a realizar la
transacción comercial a forma de “favor”.
Sumado a lo expuesto previamente, se tiene que la pericia contable arrojó como resultado
la existencia de un desbalance patrimonial por aproximadamente $ 410 848 dólares
americanos en el periodo 1996 a 1997, lo cual generó convicción sobre la materialidad
del delito. Tal pericia fue cuestionada por los encausados; no obstante, dicha apelación
no prosperó ya que se llegó a demostrar que la elaboración y contenido de la misma fue
de acuerdo a ley.
4
correspondía sancionarlas penalmente como partícipes del delito de Enriquecimiento
ilícito.
Sin embargo, el problema jurídico surge cuando este funcionario o servidor público ha
sido apoyado mediante el actuar de un tercero (quien puede o no ser su familiar). Un
sector de la doctrina considera que únicamente podrá responsabilizarse penalmente al
funcionario público, en tanto es él quien posee la condición especial (vínculo
funcionarial).
5
Es imprescindible determinar la fase en la cual intervienen los terceros al momento de la
comisión del delito. El aspecto problemático se presenta en tanto si el actuar del extraneus
se produce luego de consumado el delito, pues en tal caso no se le podría atribuir
responsabilidad penal.
6
Artículo 401.- El funcionario o servidor público que, por razón de su cargo, se
enriquece ilícitamente, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de
cinco ni mayor de diez años.
Luego de ello, del año 2011 al 2013 se realizaron tres modificaciones al tipo penal.
Finalmente, mediante una cuarta modificatoria en el año 2016, a través del artículo 2° del
Decreto Legislativo N° 1243, se obtiene la redacción del delito de Enriquecimiento ilícito
conforme se muestra a continuación:
7
Se considera que existe indicio de enriquecimiento ilícito cuando el aumento del
patrimonio o del gasto económico personal del funcionario o servidor público, en
consideración a su declaración jurada de bienes y rentas, es notoriamente superior al
que normalmente haya podido tener en virtud de sus sueldos o emolumentos
percibidos o de los incrementos de su capital o de sus ingresos por cualquier otra
causa lícita.
Al estar ente un delito especial (delito que requiere una cualidad especial por parte del
agente comisor), el sujeto activo deberá ser un funcionario o servidor público. En otras
palabras, el sujeto activo deberá mantener un vínculo funcionarial con el Estado al
momento de la comisión del ilícito, pues es a través de ese vínculo que se enriqueció
ilícitamente.
En concordancia con ello, el sujeto pasivo será el Estado, pues es será este quien perciba
la afectación económica en atención a la merma en el erario público. Sumado a ello, el
Estado presentará una afección en cuanto el funcionario o servidor público no está
cumpliendo con las obligaciones y deberes que se le encomendó al momento de asumir
el cargo.
“(…) no es asimilable la idea que los particulares puedan, en este ilícito penal, ser
sujetos pasivos del delito. Sin embargo, pueden presentarse circunstancias en las que
determinados particulares reclamen ser sujetos agraviados con el enriquecimiento
8
del funcionario o servidor público, situación que puede conllevar a que dichas partes
reconduzcan sus peticiones por la vía civil correspondiente, siendo difícil que en
sede penal se satisfagan sus expectativas de restitución o reparación civil”.4
«Asimismo, se tiene que el transcurso del tiempo, este tipo penal también establece
entre otros elementos, que el funcionario o servidor público actúe por razón de su
cargo —como prescribe en el texto original— o abusando de su cargo —previsto en
el texto actual—; al respecto, debe entenderse que el legislador no está cambiando
el verbo rector del tipo penal, sino que solo está haciendo referencia tanto al
momento en que debe producirse el enriquecimiento como al vínculo que debe
existir con el cargo para enriquecerse […] se establece que tales modificaciones
no han variado el núcleo esencial del injusto típico, ni tampoco han incorporado
elementos típicos nuevos, sancionando la misma conducta de enriquecimiento
patrimonial injustificado legalmente, efectuando únicamente presiones a los
elementos objetivos del tipo penal» 5 (Resaltado nuestro).
3. Incremento patrimonial
Según lo planteado en el artículo 401° del Código Penal, el funcionario o servidor público
debe percibir un incremento en su patrimonio. Sin perjuicio de ello, este incremento se
producirá en dos momentos, según señala Yvan Montoya, pues “son dos momentos
4
(Rojas Vargas, 2007, pág. 856)
5
(Casación N° 343-2012-Lima, 2013)
9
relacionados pero distintos. El acto de incorporación es el primer momento y el acto de
acrecentamiento o enriquecimiento del patrimonio es un segundo momento” 6.
Sumado a ello, existen dos vertientes distintas que pueden plasmar el beneficio
patrimonial y/o económico percibido por el funcionario o servidor público. Según
menciona Montoya, este “no solo se produce por actos de incremento o incorporación de
un bien al patrimonio del funcionario, sino por la disminución o extinción de pasivos (…)
Por lo tanto, el elemento central no será el acto de incorporar algún bien al patrimonio del
funcionario sino de acrecentarlo sea por actos comisivos como también por
comportamientos omisivos (disminución de pasivos)” 7
Conforme se encuentra regulado en el artículo 401° del Código Penal, podrá considerarse
como indicio de ilicitud que dicho incremento sea notoriamente superior al que podría
haber obtenido normalmente, según la información registrada en su declaración jurada de
bienes y rentas y en virtud de su sueldo o emolumento u otra causa lícita.
6
(Montoya Vivanco, 2012, pág. 65)
7
Ídem.
8
(Recurso de Nulidad N° 847-2006, 2006)
10
En el mismo sentido, la Corte Suprema reafirma nuestra posición a través de lo
mencionado en el Recurso de Nulidad N° 09-2001, conforme se muestra a continuación:
En cuanto al elemento subjetivo del delito resulta pertinente mencionar que únicamente
podrá configurarse el delito cuando se cometa dolosamente. La norma penal no ha
configurado la modalidad culposa; por tanto, si el agente lo cometiera sin aspecto cumplir
con el aspecto volitivo, devendría en una situación atípica.
De acuerdo a Rojas Vargas, “el dolo del enriquecimiento ilícito supone voluntad de
enriquecerse ilícitamente, así como conocimiento por parte del sujeto público de la
tipicidad de sus actos de aprovechamiento que hace del ejercicio funcional o del
prevalimiento de su calidad funcional y del enriquecimiento que está logrando por vías
de ilicitud” 10
9
(Recurso de Nulidad N° 09-2001, 2003)
10
(Rojas Vargas, 2007, pág. 866)
11
(Buompadre, 2009, pág. 354)
11
En ese sentido, no nos debemos conformar con que el funcionario público tenga
conocimiento que su actuar contraviene las normas, sino que deberemos también valorar
el hecho que el sujeto activo no justifique la procedencia de los activos cuando le sea
requerido, pues estará procurando ocultar los beneficios económicos obtenidos
ilícitamente.
Se tiene que el bien jurídico general protegido por nuestro ordenamiento jurídico, en
cuanto a los delitos contra la administración pública, es el correcto y normal
funcionamiento de la administración pública. No obstante, es pertinente mencionar que
los delitos incluidos en dicho capítulo protegerán un bien jurídico específico.
Al respecto, coincidimos con Fidel Rojas Vargas, en tanto indica que “[El] artículo 401
del Código Penal busca garantizar el normal y correcto ejercicio de los cargos y empleos
públicos, conminando jurídico-penalmente a que ajusten sus actos a las pautas de lealtad
y servicios a la nación” 12
12
(Rojas Vargas, 2007, pág. 824)
13
(Sentencia del Exp. N° 99-2009, 2011)
14
(Estado Peruano, 2002)
12
Tomando en consideración las citas planteadas previamente, podemos afirmar que el bien
jurídico protegido por el delito de Enriquecimiento ilícito se asemeja al bien jurídico
general protegido por los delitos contra la administración pública; no obstante, presta
especial atención en los principios de probidad, transparencia y respeto a los deberes
funcionales, ello en tanto el tipo penal simultáneamente también se encuentra protegiendo
el patrimonio del Estado.
En tal sentido se pronuncia la Sala Especial Penal de Lima, a través de la sentencia del
expediente N° 01-2011, e indica que:
“(…) el delito de Enriquecimiento ilícito bajo los alcances de las Leyes 28355, 29703
y 29758, considera como indicio de la comisión, cuando el aumento del patrimonio
y/o gasto económico personal del funcionario público o servidor público, en
consideración a su declaración jurada de bienes y rentas, es notoriamente superior al
que normalmente haya pedido obtener en virtud de sus sueldos o emolumentos
percibidos, o de los incrementos de su capital, o de sus ingresos por cualquier otra
causa lícita, regla que índice directamente en el Derecho Probatorio Penal. Sin
embargo, la desproporción notoria del incremento del patrimonio del servidor o
funcionario público no es prueba acabada o determinante, pues se hacen necesarias
pruebas adicionales o concurrentes que corroboren dicho indicio (…)” 15
15
(Sentencia del Exp. N° 01-2011, 2012)
13
Al respecto, el Recurso de Nulidad sub-examine (R.N. N° 2976-2004), en su fundamento
quinto menciona lo siguiente:
De esa manera queda demostrado que la pericia contable tiene un rol preponderante sobre
la acreditación probatoria. Sobre todo, si se toma en consideración que para la elaboración
de la misma se ha tomado en cuenta las declaraciones juradas realizadas por el funcionario
público y otros documentos que este haya presentado para acreditar sus movimientos
financieros y económicos.
Siguiendo el orden lógico de ideas, corresponde entonces afirmar existe una distribución
de roles que coadyuvan al esclarecimiento de los hechos, mas no se invierte la carga
probatoria, como algunos concluyen erróneamente a partir de la lectura de la Casación
N° 953-2017-LIMA, en base al siguiente fragmento:
“Las fuentes internacionales antes citadas, hacen mención a la naturaleza del delito
de enriquecimiento ilícito, y nos muestra de un modo relativo la inversión de la carga
de la prueba. En donde la carga de probar, está circunscrita a demostrar la existencia
del incremento patrimonial de un funcionario público, cuando son muy superiores a
los que regularmente hubiera podido alcanzar como resultado de sus ingresos
legítimos; y es a partir de ese instante, en que se invierte la carga de la prueba,
correspondiendo al funcionario el deber de acreditar que ese incremento
desmesurado, ha tenido una causa justificada licita” 17
16
(Recurso de Nulidad N° 2976-2004-Lima, 2004)
17
(Casación N° 953-2017-Lima, 2018)
14
De tal manera, corresponde considerar que es el Ministerio Público quien tiene el deber
de probar el delito, es decir, sigue ostentando la carga de la prueba y, realizará tal función
sustentando el caso mediante la pericia contable elaborada por el perito contable
correspondiente. El funcionario o servidor público investigado será quien contribuya al
esclarecimiento de los hechos aportando información y/o documentación que justifique
la legalidad de sus ingresos, ello debido a que será él quien tenga pleno conocimiento
sobre las actividades que realiza y generan un incremento en su patrimonio.
En ese sentido también se pronuncia la Casación N° 782-2015, la misma que indica “es
un tipo subsidiario que se imputa al funcionario o servidor público a quien no se le puede
imputar otro delito específico, pero que ha incrementado su patrimonio de modo
irrazonable” 18
Al respecto, resulta relevante tener presente lo expuesto por la Primera Sala Penal
Especial de Lima en el Expediente N° 85-2008, pues realiza importantes precisiones
sobre la aplicación de dicho carácter subsidiario:
18
(Casación N° 782-2015, 2016)
19
(Sentencia de Expediente N° 85-2008, 2011)
15
vi. La consumación del delito del delito de Enriquecimiento ilícito
El Iter Criminis contempla diversas fases de la comisión del delito, siendo la consumación
una de las últimas etapas. En ella podemos encontrar a la consumación formal y la
consumación material.
La consumación formal surge cuando se han cumplido con todos los elementos del tipo
y el verbo rector del mismo ha sido realizado. En el mismo sentido se pronuncia Muñoz
Conde, pues menciona que la “consumación es la plena realización del tipo en todos sus
elementos” 20.
Por otro lado, la consumación material, también conocida como agotamiento del delito,
es cuando el sujeto activo realiza todos los elementos objetivos y subjetivos del tipo y,
además de ello, logra su finalidad ulterior. Al respecto, Villavicencio Terreros indica que
la consumación material “se presenta cuando el sujeto – además de realizar lo exigido por
el tipo penal – consigue el fin perseguido. Esta etapa es punible y puede ser atenuante o
agravante, dependiendo del hecho.” 21
20
(Muñoz Conde & García Arán, Derecho Penal. Parte general, 2010, pág. 412)
21
(Villavicencio Terreros, 2017)
16
también existen circunstancias en las cuales la consumación formal coincide con la
consumación material.
2. Tipos de consumación
La consumación mantiene una intrínseca relación con el tipo de delito cometido. En ese
sentido, determinaremos si el momento de consumación del delito de Enriquecimiento
ilícito y si este es un delito de consumación instantánea, un delito con consumación
permanente o un delito de consumación instantánea.
En cuanto a los delitos instantáneo, se puede afirmar que esos se consuman cuando la o
las acciones han sido ejecutadas y, mediante ellas, se cumplieron con los elementos
objetivos del tipo. Según indica la Casación N° 819-2016, los delitos instantáneos se
caracterizan “porque la sola conducta consuma el delito, no siendo indispensable que el
autor siga realizando o efectué otras.” 22
b. Delito permanente
22
(Casación N° 819-2016-Arequipa, 2019, pág. 7)
23
(Meini Mendez, 2014, pág. 90)
24
(Jakobs, 1997, pág. 1085)
17
c. Delito continuado
El artículo 49° de nuestro Código Penal, define al delito continuado como varias
violaciones de la misma ley penal o una de igual o semejante naturaleza hubieran sido
cometidas en el momento de la acción o en momentos diversos, con actos ejecutivos de
la misma resolución criminal. Tal actuar, a efectos de determinación de la sanción penal,
será considerado como un solo delito y, se aplicará la pena correspondiente al delito más
grave.
Ello mantiene relación con lo expuesto en la sentencia del expediente N° 85-2008, pues
“(…) la situación antijurídica relevante no culmina al momento de la consumación que
es propia de los delitos instantáneos, sino con la fijación de la permanencia; en el delito
permanente el menoscabo a los bienes jurídicos, esto es, a la administración pública es
constante hasta el cese del estado antijurídico así la intervención de los extraneus es decir
de los cómplices, en el mismo los torna en partícipes del delito (…)” 26.
25
(Casación N° 819-2016-Arequipa, 2019, pág. 8)
26
(Sentencia de Expediente N° 85-2008, 2011)
18
bancarios y realizar movimientos bancarios en la cuenta mancomunada que mantenía en
el Banco Continental. Posteriormente a ello, luego de las actuaciones desplegadas por las
hijas, el autor seguiría interviniendo ya que recibe el dinero restante de la compra del bien
inmueble, luego de que este fuera depositado en una cuenta a plazo fijo.
De esa manera, se tiene pues que la consumación del mismo inicia cuando el ex –
funcionario sentenciado Marco Antonio Rodríguez Huerta se aprovecha indebidamente
de su cargo y realiza compras de cheques bancarios por la suma total de $652, 300 dólares
americanos, introduciendo así el dinero indebido a su esfera económica personal y
familiar; no obstante lo mencionado, tal consumación encuentra su fin luego de que las
encausadas Nelly Graciela Córdova Velásquez de Rodríguez, Mónica Patricia Rodríguez
Córdova y Jessica Rodríguez Córdova (esposa e hijas del ex - funcionario sentenciado,
respectivamente) coadyuvaran en la comisión del delito, ya sea mediante la recepción del
dinero en la cuenta mancomunada, creación de empresas con el fin de ocultamiento,
compra de bienes inmuebles o con depósito del dinero restante en cuentas bancarias
personales, pues fue luego de diversas transacciones financieras que el autor recuperó
formalmente el “control” del dinero al recibirlo en su cuenta bancaria.
Es pertinente entonces recalcar que, en todo momento, el autor del delito tuvo la voluntad
– y el despliegue de acciones – para mantener el dinero dentro de su esfera de control,
ello en complicidad con su esposa e hijas. Sin perjuicio de que tal voluntad puede ser
demostrada mediante la realización de diversas transacciones financieras, también puede
ser demostrada con el hecho de que el exfuncionario nunca demostró de manera alguna
que tenía la intención de devolver el dinero al erario público, muy por el contrario, con
su actuar demostró que buscaba acrecentar su patrimonio personal.
19
b. Atribución de responsabilidad penal a los extranei
En el caso de los delitos especial por cualidad de funcionario público, se tendría que los
únicos pasibles de recibir sanción penal serían quienes cuenten con tal investidura, es
decir, únicamente los funcionarios públicos.
Respecto a los terceros intervinientes, se plantean dos opciones. La primera, que sean
sancionados bajo otra figura jurídica o delito. En otras palabras, se plantean que se les
sancione penalmente por un delito común. Ello traería problemas en cuanto implicaría
que los hechos podrían ser sancionados dos veces si es que se evalúa el actuar del
intraneus a la luz de los delitos comunes.
27
(Casación N° 782-2015, 2016)
20
Al respecto, cabe mencionar que discrepamos profundamente con lo señalado en el
extremo de la atribución de responsabilidad penal a los terceros. Ello en cuanto si bien
son los funcionarios quienes actúan como autores del delito, nada obsta que los terceros
puedan contribuir con el autor en la realización del delito, aunque no con el título de
autores, sino como partícipes. Sumado a ello, si bien los terceros no cuentan con la
investidura funcionarial, si estarían contribuyendo a la lesión del bien jurídico protegido,
por lo que son pasibles de ser sancionados penalmente y, conforme señalamos
previamente, podrían ser sancionados en calidad de partícipes del delito.
Habiendo determinado que la teoría de la ruptura del título de no puede ser aplicada al
caso en concreto, nos corresponde evaluar otras teorías dogmáticas que sí permiten la
consideración del actuar de terceros ajenos a la calidad especial del autor y, la imposición
de la respectiva sanción penal por el delito especial. Al respecto, podemos encontrar a la
teoría de la infracción del deber y a la teoría de la vulnerabilidad del bien jurídico.
La teoría de la infracción del deber tiene como mayor exponente a Roxin. Esta teoría es
es aplicable a delitos especiales, en tanto se ha contravenido un deber específico por parte
28
(Acuerdo Plenario N° 03-2016/CJ-116, 2016)
21
del sujeto activo. Es así que “no se trata de la infracción de un deber impuesto por el rol
general de ciudadano, sino de un rol especial o institucional” 29
Bajo esta teoría se considera que los funcionarios o servidores públicos, al infringir que
ostentan, serán consideramos como autores del delito. No obstante ello, quienes
coadyuven a la realización del mismo y no ostente la calidad de funcionario o servidor
público (extranei) serán considerados como partícipes. Ello analizando únicamente la
calidad especial requerida por el tipo penal y no la actuación en sí misma que haya sido
desplegada por los actores.
Cabe mencionar que, según lo señalado por la presente teoría, y conforme a lo expone el
profesor Montoya, “el partícipe extraneus siempre responderá por el mismo delito que el
autor”. 30 Sumado a ello, también indica que “aunque el extraneus sea la persona que tiene
el dominio del hecho, el intraneus es el autor del delito especial, pues este es el que
infringe su deber especial” 31.
Resulta necesario traer a colación lo expuesto por el magistrado Salinas Siccha, pues nos
brinda la clave para realizar la diferenciación entre la teoría del dominio del hecho y la
teoría de la infracción del deber:
“según la teoría del dominio del hecho, es autor quien domina el evento que lleva a
la realización del delito, en tanto que si bien el partícipe interviene e influye en la
comisión del suceso criminal, carece del dominio del hecho. La contribución del
partícipe no es determinante para la realización del delito. En cambio, en la teoría de
los delitos de infracción de deber, el autor o figura central se concretiza en el criterio
de la <<infracción del deber>> ”. 32
29
(Gálvez Villegas, 2017, pág. 144)
30
(Montoya Vivanco, 2015)
31
Ídem.
32
(Salinas Siccha, pág. 4)
22
actuar en el marco de un delito contra la Administración Pública, aun cuando este no
ostente el carácter especial de funcionario o servidor público.
El actuar del partícipe extraneus se dará “de forma accesoria en la lesión o puesta en
peligro del bien jurídico en situación de vulnerabilidad respecto del intraneus. Según
Rueda Martín, el ámbito de protección del delito especial abarca todos los ataques al bien
jurídico, tanto de ataques de un autor intraneus (ataque directo) como de ataques de un
partícipe extraneus (ataque accesorio).” 33
Luego de haber desarrollado de manera breve las teorías relevantes para la atribución de
responsabilidad penal a los extraei, corresponde pronunciarnos sobre la que consideramos
más adecuada a efecto de analizar el presente caso.
En primer lugar, es menester mencionar que debemos optar por una de las teorías de la
unidad de título de imputación, pues mediante ellas se evita generar una situación de
impunidad respecto de los extranei que participaron en el delito, pero que no ostentan el
deber especial generado por el ejercicio de un cargo público.
Asimismo, consideramos que los terceros, aun cuando no ostenten la cualidad de ser
funcionarios públicos, pueden ser considerados como partícipes, en concordancia con lo
expuesto en el Acuerdo Plenario N° 03-2016 ya que se pondrá considerar la actuación
“como cómplice cuando ayude, de cualquier manera, a obtener, recepcionar, administrar,
guardar, transferir o mantener los ingresos, bienes, créditos, o réditos que van
produciendo el enriquecimiento del intraneus” 35. Asimismo, en el Acuerdo Plenario N°
33
(Montoya Vivanco, 2015, pág. 69)
34
Ibídem, pág. 72
35
(Acuerdo Plenario N° 03-2016/CJ-116, 2016)
23
02-2011, se indica que “serán partícipes los que sin infringir el deber, formen para del
hecho referido a la acción del infractor del deber (…) Esta posición guarda absoluta
concordancia con el artículo 26° CP” 36
En ese sentido, nos decantamos por la teoría de la vulnerabilidad del bien jurídico, en
cuanto, no nos podemos centrar únicamente en la infracción del deber del funcionario o
servidor. Ello debido a que existen tanto deberes internos como externos e, inclusive,
algunos de ellos podrán ser sancionados en la vía administrativa.
Así, Schünemann considera que la teoría de infracción del deber no se ha expresado sobre
los deberes internos y externos de la función, por lo que se ejemplifica tal situación
conforme se muestra a continuación:
36
(Acuerdo Plenario N° 02-2011, 2011)
37
ídem
38
(Schünemann, 2018, pág. 104)
24
por la redacción del tipo penal. Es decir, la valoración sobre la afectación ocurrida va más
allá de la plena corroboración de la infracción de un deber funcionarial, y se centra en
determinar si es que el bien jurídico protegido (por el delito de Enriquecimiento ilícito,
en el presente caso), ha sido puesto en riesgo o vulnerado dolosamente.
De manera similar, cabe afirmar que Nelly Graciela Córdova Velásquez o Córdova
Velásquez de Rodríguez, Jessica Rodríguez Córdova y Mónica Patricia Rodríguez
Córdova (esposa e hijas de Marco Antonio Rodríguez Huerta, respectivamente) pueden
ser pasibles de atribución de responsabilidad penal como partícipes del delito de
Enriquecimiento ilícito, debido a su condición de extraneus.
El actuar delictivo de los sujetos activos puedes darse únicamente hasta el momento de la
consumación del delito. Luego de ello, cualquier actuar que se produzca en la fase de
agotamiento o posterior, carece de relevancia penal. Pues, en términos de Montoya,
“estamos frente a lo que (…) se constituiría como una intervención posconsumativa y
que, por lo tanto, sería impune” 39
39
(Montoya Vivanco, 2012, págs. 69-70)
40
(Recurso de Nulidad N° 2939-2015, 2017, pág. 30)
25
activo puede prolongar durante un periodo determinado de tiempo el comportamiento
delictivo sin que se pierda la unidad de la acción. Es así que afirmamos que el actuar
desplegado por la esposa y las hijas del exfuncionario se dieron durante la fase de
consumación, por lo que si podrían ser sancionadas penalmente por su contribución al
ilícito.
Sin perjuicio de ello, también debe evaluarse qué otras conductas pudieron haber
desplegado las mencionadas encausadas durante otras fases del iter criminal, ya que dicho
actuar podría encontrarse estrechamente vinculado con su actuar en la fase de
consumación.
Es menester mencionar que existe una circunstancia excepcional que tiñe de relevancia
penal a los actos realizados luego de consumado el delito. Para ello, es necesario contar
con un “pactum sceleris”, acuerdo previo, promesa de ayuda posterior o complicidad
psicológica.
Para cierto sector de la doctrina, es posible que los partícipes (en el presente caso,
cómplices) puedan intervenir en la comisión del delito incluso aún cuando este ya se
encuentra consumado y, a diferencia de la regla general, sí podrán ser sancionados.
Conforme ha sido mencionado previamente, lo expuesto es una situación de carácter
excepcional, pues únicamente se sancionará penalmente si es que, con anterioridad a la
comisión del delito, se realizó un acuerdo de cooperación entre el autor y los cómplices.
Es así que el profesor Montoya Vivanco entiende al pactum sceleris, como “un pacto o
acuerdo previo a la comisión del hecho delictivo entre el autor (intraneus) y los
partícipes.” 41
41
(Montoya Vivanco, 2012, pág. 70)
42
(Jakobs, 1997, pág. 815)
26
Asimismo, queda plasmado en la sentencia del Expediente N° 99-2009 (Caso Familia
Cano) que se reprime la promesa de apoyo, pues se mencionar que “[e]n caso de
prometerle ayuda al autor una vez que haya cometido el delito, se habla de complicidad
psicológica o intelectual (…) En este caso, el cómplice no será reprimido por el acto que
ha cometido después de la ejecución de la infracción, sino por haber alentado al autor
mediante la promesa de ayudarlo” 43
Por otro lado, es menester señalar que esta complicidad psíquica, obtenida a raíz del
acuerdo previo, se diferencia de la instigación en cuanto esta última mencionada implica
que el autor (intraneus) aún no tomaba la decisión de perpetrar el delito y es con la
instigación que se convence de realizarlo. Por el contrario, en el caso de la realización de
un acuerdo previo y la manifestación de la complicidad psíquica, el autor del delito
(intraneus) ya tenía tomada la decisión de cometer el ilícito y, tal voluntad antijurídica se
ve reforzada por la complicidad, sea psíquica o material, que es ofrecida por los partícipes.
43
(Sentencia del Expediente N° 99-2009, 2011)
27
Tomando en consideración tal definición, podemos afirmar que en el presente caso sí se
produjo un acuerdo previo entre, por un lado, Marco Antonio Rodríguez Huerta
(intraneus) y, por otro lado, Nelly Graciela Córdova Velásquez o Córdova Velásquez de
Rodríguez, Jessica Rodríguez Córdova y Mónica Patricia Rodríguez Córdova (extranei).
Realizamos tal afirmación luego de analizar los hechos narrados a lo largo del proceso
seguido y, sobre todo, lo mencionado en el marco del Recurso de Nulidad N° 2976-2004-
Lima. A continuación fundamentaremos nuestra posición en base a tres principales
argumentos:
En segundo lugar, evaluando el caso en base a las reglas de la lógica y las máximas de la
experiencia, resulta inverosímil que las encausadas no hayan tenido conocimiento de la
procedencia ilícita del dinero, sobre todo si se toma en consideración que, por lo menos,
el exfuncionario condenado se enriqueció ilícitamente con $652, 300 dólares americanos.
Ello en tanto, por reglas de la lógica, conociendo que el intraneus recibía un sueldo por
ser General del Ejército, percibía una renta (no declarada tributariamente) por el alquiler
del inmueble de su propiedad sito en el distrito de Barranco, sumado a las dietas que
recibió por haber sido Vocal del Consejo Supremo de Justicia Militar y Director dela Caja
de Pensiones Militar Policial, del Hotel Las Américas y FINSUR (aprox. $ 63,944 dólares
44
(Sentencia del Expediente N° 27-2002, 2004)
28
americanos por un periodo total de 4 años) y, junto al premio recibido por el casino
Atlantic City, resulta imposible colegir que haya logrado tener ahorrado la suma de $652,
300 dólares americanos. Evidentemente, tal situación debió despertar la sospecha de las
encausadas.
Finalmente, en tercer lugar, habiendo determinado que había un alto nivel de confianza
en el círculo familiar y que las encausadas tenían conocimiento de la proveniencia ilícita
del dinero, resulta pertinente traer a colación lo que sería la materialización de lo acordado
previamente entre el autor y las partícipes, nos referimos a la actitud encubridora por parte
de la esposa e hijas del exfuncionario.
En dicho actuar no solo se puede apreciar el gran nivel de complicidad psíquica, sino que
también se puede observar la materialización del acuerdo a través de diversos
mecanismos de ocultamiento del dinero. Entre ellos tenemos a la constitución de una
persona jurídica para la repatriación del dinero que había sido enviado al banco Banque
Nationale de Paris, sucursal Miami-EEUU, así como la creación de cuentas bancarias en
moneda nacional y extranjera, a fin de que estas reciban el dinero ilícito.
Sumado a ello, resulta necesario también tener presente lo surgido a partir de la compra
de un inmueble con tal dinero ilícito, pues, a efecto de darle apariencia legal, se realizó
una simulación de venta posterior del mismo a las personas de Víctor Manuel Paiva
Heredia y Rosa Amelia Tipismana Barbarán, quienes luego refirieron que realizaron tal
transacción “de favor” 45, conforme consta en el fallo del Recurso de Nulidad N° 2976-
2004.
45
(Recurso de Nulidad N° 2976-2004-Lima, 2004)
29
En ese sentido, hemos podido determinar que existía un alto nivel de confianza entre los
encausados, que las encausadas tenían conocimiento de la proveniencia ilícita del dinero
y que estas brindaron su complicidad psíquica y material al encargarse de realizar las
acciones necesarias para generar una apariencia de legalidad al dinero obtenido
ilícitamente.
En conclusión, podemos afirmar que las encausadas (esposa e hijas del condenado) tenían
conocimiento, desde un estadío temprano, de la voluntad y actuar del exfuncionario
respecto de la comisión del delito de Enriquecimiento ilícito y, conforme se ha podido
apreciar, le brindaron su apoyo (complicidad psíquica y material). Tomando ello en
consideración, se puede afirmar que sí se produjo un acuerdo previo entre el condenado
y las encausadas respecto a la comisión del delito de Enriquecimiento ilícito, en el cual,
la función de las mismas sería procurar el dotamiento de apariencia de legalidad al dinero
obtenido ilícitamente. Por ende, al existir un acuerdo previo, se reafirma la posibilidad de
que se le debió atribuir responsabilidad penal a Nelly Graciela Córdova Velásquez o
Córdova Velásquez de Rodríguez, Jessica Rodríguez Córdova y Mónica Patricia
Rodríguez Córdova (esposa e hijas de Marco Antonio Rodríguez Huerta).
6.- Conclusiones
Como segunda conclusión se puede afirmar que el delito de Enriquecimiento ilícito puede
ser valorado a la luz de la teoría de la vulnerabilidad de los bienes jurídicos. En ese
sentido, se tomará en consideración las conductas que pongan en riesgo o lesionen los
bienes jurídicos protegidos. En el presente caso, se tiene que se puede atribuir de
responsabilidad penal no solo a quien fue el funcionario público (intraneus - autor), sino
también a Nelly Graciela Córdova Velásquez o Córdova Velásquez de Rodríguez, Jessica
Rodríguez Córdova y Mónica Patricia Rodríguez Córdova (extraneus) mediante la
calificación como partícipes – cómplices primarios, puesto que estas última actuaron
antes de que culmine la consumación del delito.
30
Finalmente, como tercera conclusión, se ha logrado determinar que sí se produjo un
acuerdo previo entre el exfuncionario condenado y las encausadas (esposa e hijas). En
ese sentido, aun cuando cierto sector de la doctrina pueda considerar que su actuar se dio
luego de consumado el delito, el actuar de las encausadas aún continuaría siendo
reprochable penalmente, pues así lo permite la ley cuando haya de por la celebración de
un pactum sceleris entre los encausados y se haya efectuado así, por lo menos, la
complicidad psíquica.
7.- Recomendaciones
Sin perjuicio de lo mencionado, consideramos que debería existir una mayor cantidad de
pronunciamientos respecto a la teoría de vulnerabilidad del bien jurídico, pues esta al ser
una teoría relativamente nueva y/o moderna, suele ser bastante confundida con los
planteamientos de la teoría de la infracción del deber.
Asimismo, consideramos que resulta necesario que se hagan mayores aportes doctrinarios
en cuanto a lo concerniente a el desarrollo del concepto e implicancias del pactum
sceleris, pues esta figura jurídica no solo es poco desarrollada por juristas, sino que, en
muchos casos, ante el desconocimiento o desconfianza de los magistrados, no suele ser
adoptada en las resoluciones judiciales y, lastimosamente, como ha sucedido en el recurso
de nulidad sub-examine, se generan situaciones de impunidad.
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