Fase Previa en El Proceso Civil Venezolano
Fase Previa en El Proceso Civil Venezolano
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INDICE
INTRODUCCION…........................................................................................Pág. 3
CAPITULO I
CAPITULO II
LA ORALIDAD EN VENEZUELA
2
CAPITULO III
CAPITULO IV
CAPITULO V
CONCLUSIONES…………………………………………………………...Pág.82
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS……………………………………..Pág.85
3
INTRODUCCION
Por lo que, se debe tomar en cuenta cada uno de los principios que orientan al
proceso, ya que los mismos deben ser ajustados al sistema procesal que se abre paso
en nuestro país y de esa manera implementar un proceso con elementos tanto desde el
punto de vista oral como escrito, actuando en total armonía; y de esta manera se
resguarda de una mejor forma el derecho de los ciudadanos que acceden al sistema de
justicia.
4
desarrollo de los actos, logrando la instauración de una fase previa o preliminar en el
proceso civil venezolano.
Por lo que, sólo después que se haya culminado la fase preliminar, puede celebrarse
el debate oral a través de una audiencia que además debe ser pública, en la cual se
procede a la evacuación de las pruebas, con sus observaciones, siempre en presencia
del juez y bajo su estricta dirección.
5
Asimismo, el mandato constitucional que abre paso a un verdadero sistema oral en
Venezuela es el previsto en el artículo 257 cuando señala: “El proceso constituye un
instrumento fundamental para la realización de la justicia. Las leyes procesales
establecerán la simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y adoptarán un
procedimiento breve, oral y público. No se sacrificará la justicia por la omisión de
formalidades no esenciales”. De allí que es necesario precisar que dicho mandato se
patentiza con la creación de un proceso como instrumento fundamental para la
realización de la justicia.
6
se sacrificará la justicia por omisión de formalidades no esenciales ya que el proceso
constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia.
Con la finalidad de llegar a concretar los principios básicos de una fase previa, se
pretende demostrar los diversos asuntos que servirán de referencia para las reformas
procesales que debe efectuar el órgano legislativo correspondiente, y asimismo
proporcionar una idea que sirva de punto de partida para consolidar una instrucción
preliminar que limite la litigiosidad innecesaria y agilice los procesos judiciales.
7
ordenamiento jurídico venezolano; y por último el núcleo de la investigación un
capitulo referido a la instrucción preliminar, temas que permiten construir una fase
especial y previa que puede ser implementado con eficacia, lo cual significa un
cumplimiento del mandato constitucional señalado precedentemente en este trabajo.
8
CAPITULO I
EL PROCESO CIVIL EN VENEZUELA
Definición de Proceso
9
Todo lo anterior, dentro de una exhaustiva aplicación de los principios procesales que
le dan orientación al juzgador, para llegar a la decisión final y a su vez bajo las bases
firmes de los presupuestos procesales que son los que permiten constituir un proceso
válido.
De manera que a través del proceso civil se pueda lograr la tutela judicial efectiva,
que comprende el derecho a ser oído por los órganos encargados de administrar
justicia establecidos por el Estado, quien es el que impone tal función, para conocer el
fondo de las pretensiones y llegar a una decisión dictada en derecho.
10
jurídica. Cuando sucede un hecho al cual la ley vincula una sanción, surge el proceso
para poner en práctica la sanción.1
Asimismo, para Puppio (1998) el proceso es una serie de actos que se desenvuelven
progresivamente, con el objeto de resolver, mediante juicio de la autoridad el
conflicto sometido a su decisión. La definición esta basada en una acepción del
vocablo proceso como secuencia de actos, y en este sentido, viene a ser una actividad
del hombre que se proyecta en el tiempo.
Como ocurre en otros casos, una misma palabra denota el acto y el documento que lo
contiene, por ejemplo decimos el contrato de arrendamiento, para referirnos al
documento, éste es la prueba; el contrato consensual y no necesita documento. 3
11
De manera que, también se entiende por proceso como el conjunto de actos
procesales tendentes a lograr una sentencia definitiva e inimpugnable, es decir que
haya adquirido autoridad de cosa juzgada. Proceso que es regido por la ley y
posprincipios doctrinarios que le dan forma al mismo, como son el principio de
contradicción, de igualdad, publicidad, responsabilidad, economía procesal probidad,
etc.
En tal sentido, se debe señalar que esta actividad, queda plasmada o materializada en
la sentencia como un acto jurisdiccional que emana de un juez que pone fin al
proceso o a una etapa del mismo, la cual tiene como objetivo reconocer, modificar o
extinguir una situación jurídica así como formular ordenes y prohibiciones. Esta es
regida por normas de derecho publico, ya que es un acto emanado por una autoridad
publica en nombre del Estado y que se impone no solo a las partes litigantes sino a
todos los demás órganos del poder publico; y por normas de derecho privado en
cuanto constituye una decisión respecto de una controversia de carácter privado,
cuyas consecuencias se producen con relación a las partes litigantes.4
Para, Balzán, (1986) el proceso es la ciencia que estudia el conjunto de normas que
regulan el proceso. Desde que desapareció la justicia privada, salvo el derecho de
autodefensa, el estado asumió la obligación de ofrecer protección jurídica a los
particulares para resolver sus conflictos, razón por la cual el derecho procesal civil
estudia las condiciones de actuación de la ley para la realización del derecho.
4 Rengel R, Aristides (1994). Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano Tomo III. pág. 99.
1
resultado, es decir, una tal regulación del conflicto de intereses que consiga realmente
la paz, y por tanto, sea justa y cierta: la justicia debe ser su cualidad exterior o formal;
si el derecho no es cierto, los interesados no saben, y si no es justo, no sienten lo que
es necesario para obedecer. Como lo señala Cuenca mencionado por Balzan, en el
fondo, el proceso no es sino un sustituto organizado de la autodefensa o justicia
privada, también la manera en que el Estado atiende las peticiones de los justiciables
y procurar mantener la paz social y asegurar la justicia como valor del derecho.
En este orden de ideas, el proceso es la suma de los actos por medio de los cuales se
constituye, desarrolla y termina la relación jurídica, el proceso tiene como finalidad
dar solución al litigio planteado por las partes, a través de la sentencia que debe dictar
el juzgador.6
Asimismo, el proceso debe estar enmarcado dentro de los principios procesales, y los
define como aquellos criterios o ideas fundamentales, contenidos en forma explícita o
implícita en el ordenamiento jurídico, que señalan las características principales del
derecho procesal y sus diversos sectores, y que orientan el desarrollo de la actividad
1
procesal, teniendo una doble función: por un lado, permiten determinar cuáles son las
características más importantes del derecho procesal en un lugar determinado, así
como las de sus diferentes sectores; y por el otro, contribuyen a dirigir la actividad
procesal, ya sea proporcionando criterios para la interpretación de la ley procesal.7
En tal sentido Cuenca, H (1994) es del criterio de que el proceso es una continuidad
de actos que comienza con la demanda y culmina con la ejecución de la sentencia.
1
Estos actos tienen un contenido que expresa la voluntad del juez, de las partes o de
los terceros, según el sujeto al cual le corresponda realizarlos. En este sentido los
actos pueden ser unilaterales, que corresponden a un solo sujeto, como la demanda
del actor o la sentencia del juez, o multilaterales cuando en su ejecución intervienen
varios sujetos, como ocurre generalmente en las actuaciones del tribunal, como
contestación, actos de prueba, etc y en cada acto deben cumplirse ciertos requisitos
externos, como indicación del sujeto que actúa, idioma, firma entre otros y a su vez el
proceso se divide en etapas o fases. 10
Por otra parte, Esparza L, I (1995) establece que tanto en el proceso formalmente
escrito como dentro de las nuevas concepciones del proceso civil basadas en la
oralidad, hay que tomar en cuenta lo relativo a la garantía al debido proceso y el
derecho a la defensa que tienen los justiciables, en el sentido de que son inviolables
en todo estado y grado del proceso, toda persona tiene derecho a ser notificada a los
cargos por los cuales se le investiga, de acceder a las pruebas y de disponer del
tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa, siendo nulas las pruebas
obtenidas mediante la violación del debido proceso.11
En este orden de ideas, Cabrera A, H (1996) establece que las garantías judiciales
descansan en dos pilares fundamentales: a) la imparcialidad e independencia del juez,
lo cual a su vez debe ser una condición intrínseca del juez natural, que si no existe, la
parte no será juzgada por el juez natural y b) el debido proceso, conforme al cual se
permite oír a las partes de la manera prevista en la ley, y que ajustado a derecho le
otorga a las misma el tiempo y los medios para proponer su defensa. 12
1
Finalidad del Proceso
El privado concierne, es inherente y satisface el interés de las partes, tanto el del actor
como del demandado: y el interés público se realiza mediante la función
jurisdiccional.
1
De manera que la función privada del proceso concierne, es inherente y satisface el
interés de las partes, tanto el del actor como el del demandado; y el interés público se
realiza mediante la función jurisdiccional.14
Cualquiera que sea la concepción que se tenga del proceso, bien sea como actuación
del derecho objetivo o como creación del juez de una norma particular, es evidente
que tanto el interés individual como el público deben verse actuando coherentemente
para que se cumpla el fin de la paz jurídica. 15
1
Desde otro punto de vista, la finalidad del proceso es tanto la actuación del derecho
objetivo como la tutela de los derechos subjetivos. La concepción objetiva atiende a
la finalidad del estado y la concepción subjetiva atiende a la finalidad del actor, que
persigue que se realicen los derechos subjetivos que cree poder alegar. Es decir, el
proceso es pues, la satisfacción de un interés público, con un fin secundario como es
la composición de un litigio.16
1
En segundo lugar, hay que tomar en cuenta la diferencia entre proceso y litigio; ya
que conviene a precisar el alcance del concepto de litigio con el propósito de advertir
lo inadecuado que resulta el empleo del vocablo como sinónimo de proceso. La
expresión litigio denota pugna, un desacuerdo sobre un determinado objeto, que
plantea la presencia de intereses lógicamente excluyentes entre sí.
Con lo anterior no se quiere significar que litigio sea lo mismo que conflicto de
intereses. En realidad, el litigio es la expresión del conflicto ante la jurisdicción. De
otro lado, aun surgido el litigio, por haber sido planteado un conflicto ante la
jurisdicción, puede no haber proceso si los implicados encuentran una fórmula de
avenimiento antes de trabarse la contienda.
Por lo que, hay que advertir que no siempre el proceso supone un litigio, pues en
muchas ocasiones versa sobre asuntos que por su naturaleza excluyen la posibilidad
de conflicto, dado que comprometen el interés de sólo un individuo o el de varios
sujetos que obran con idéntico propósito. En estos, casos no obstante la necesidad de
proceso judicial para proveer la solución respectiva, no hay lugar a pensar en la
presencia de una disputa que permita hablar de litigio.18
Y en tercer lugar, hay que analizar la diferencia entre proceso y juicio, ya que el
concepto de juicio se contrae a la labor intelectual del juez consistente en adoptar la
solución que corresponda a la cuestión problemática conforme a las prescripciones
del orden jurídico, tras examinar la realidad sobre la cual versa.
1
Aunque por lo regular el proceso lleva a la emisión del juicio, también con frecuencia
el proceso termina antes de emitirse el juicio, como ocurre cuando los implicados
encuentran una solución y de esa manera hacen innecesarios el esfuerzo intelectual
del juez para proveerla.19
En este orden de ideas, se puede señalar que la pretensión procesal como el acto
mediante el cual el sujeto señala que es titular de un interés jurídico frente a otro
sujeto, por lo que solicita al juez que dicte una resolución judicial favorable a el, con
autoridad de cosa juzgada que lo reconozca y le otorgue el derecho. De manera que,
vasta observar a la acción como el poder jurídico concedido a todo ciudadano, de
solicitar al juez la composición de la litis mediante la actuación de la pretensión que
hace valer el demandante contra el demandado; esto es, que el conjunto de de
conductas intervinientes organizadamente en el proceso, giran en torno a la
pretensión; porque fundamentalmente, la conducta principal del demandante consiste
en hacer valer o plantear la pretensión; la del demandado, en oponerse a ella o
satisfacerla; y la del juez en examinarla en su mérito, para acogerla o rechazarla, por
lo que constituye el objeto del proceso.21
2
Elementos del Proceso
En segundo lugar, b- El juez, quien es el principal sujeto del proceso, como que es
quien habrá de emitir el juicio que contenga la solución que constituye la finalidad de
aquél. Se insiste aquí en que el concepto de juez denota la autoridad legítimamente
instituida para cumplir la función jurisdiccional en relación con cada cuestión
concreta. Otro es el empleado, servidor o funcionario perteneciente al cuerpo
burocrático del estado, quien físicamente realizar la labor de juzgar por el hecho de
haber sido encargado transitoriamente de representar la autoridad.23
2
En tercer lugar, c- El procedimiento, que es la apariencia exterior, la forma, la figura
corporal del proceso. Gracias a esa forma, el proceso puede ser observado
físicamente. Por medio de los sentidos sólo puede percibirse el procedimiento, que es
la manifestación física del proceso. Desde esta óptica el proceso no puede prescindir
del procedimiento.
El procedimiento está compuesto por una buena cantidad de formas que pueden
agruparse en tres categorías: formas esenciales, formas de garantía y formas de mero
rito. Son formas esenciales las que componen la estructura básica del procedimiento,
las que constituyen su columna vertebral. Son las estrictamente necesarias para la
realización adecuada del proceso. Las formas de garantía son las que aseguran y
facilitan a los implicados el ejercicio de su defensa en las oportunidades establecidas.
Estas formas tienen que ser siempre respetadas por la autoridad judicial, pero como
están a disposición de los implicados, por lo regular cada uno de estos pueden
renunciar a cualquiera de las instituidas en su favor.
Por último, las formas de mero rito se establecen para hacer más cómodo, seguro y
eficiente el trámite del proceso, pero no tocan la estructura básica del procedimiento
ni al defensa de los justiciables. Su inobservancia puede disminuir la comodidad, la
seguridad y el rendimiento de la actividad procesal, peor no compromete la validez de
la actuación.24
2
La finalidad del proceso, comos e ha dicho insistentemente, es la provisión de
solución a una cuestión problemática concreta. El proceso judicial separado de la
solución como propósito carece de sentido; si el proceso no persigue una solución no
debe realzarse.
Por otra parte, el proceso debe culminar una vez conseguida y aplicada la solución de
la cuestión concreta, pues de ahí en adelante ya no tendría función. Si la solución se
consigue antes de que el juez la adopte, el proceso debe terminar por sustracción de
materia.
Hay que señalar, que la solución no deja de ser elemento esencial del proceso por el
hecho de que no todos conduzcan infaliblemente a ese resultado. La solución es
connatural el proceso como finalidad, peto toda finalidad se caracteriza por ser
falible.
De manera que, esto no debe constituir cuestiones para que se promuevan o adelanten
procesos sin una solución como propósitos. Sólo se quiere poner de manifiesto que en
ocasiones la excesiva duración del examen jurisdiccional de un asunto conduce a que
antes de emitirse la sentencia ocurran hechos que por sí mismos hacen innecesarios
proseguir el trámite e inútil el pronunciamiento antes deseado.25
25 Bello y otros, H (2000) Teoría General del Proceso y de la prueba. pág. 130
2
CAPITULO II
LA ORALIDAD EN VENEZUELA
Definición de Oralidad
2
pesar de haber innumerables libros dedicados a la enseñanza de la cocina. Prueba de
ello es, quizás, la proliferación de los programas televisados sobre este particular.1
Ahora bien, Como señala Blanche-Benveniste (1998) la descripción del lenguaje oral
no es posible sin lo escrito, ya que mal podemos recordar grandes fragmentos de
oralidad sin recurrir al otro sistema. Además, porque el procedimiento de descripción
tiñe de escritura la gramática que elaboramos de la lengua oral. Las categorías que
atribuimos a la oralidad están transferidas de la escritura, sin que se adecuen a
menudo para describirla.4
1 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 65.
2 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 67.
3 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 68.
4 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 70.
2
Las disposiciones contenidas en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela de 1999, permiten acceder a un sistema oral como paliativo a la
litigiosidad innecesaria que se presenta en nuestro país y por ello la oralidad se
concibe como un principio integrado a todo sistema de derecho y en este orden de
ideas, el más representativo oralista contemporáneo Mauro Capelleti, a quien se le ha
calificado como el padre de la oralidad, considera que este principio ofrece resultados
invaluables en la fase probatoria, como es el caso de la prueba testifical, donde el juez
debe presencia el interrogatorio y permitir de esa manera la valoración de los actos y
comportamientos que acompañan a los testigos, como son los gestos, contradicciones
y veracidad de sus declaraciones, entre otros.
En tal sentido la oralidad se entiende como la relación inmediata entre los jueces y las
personas, cuyas declaraciones, están llamados apreciar; significa también una racional
contemporización de lo escrito y la palabra como medios diversos de manifestación
del pensamiento.
En este orden de ideas, No hay duda que la oralidad implica que el proceso más que
la realización de actos orales, se imponga un proceso por audiencias donde las partes
expongan oralmente sus planteamiento y pretensiones, los cuales deben constituir
manifestaciones que procedan de las informaciones escritas (demanda-contestación)
y, de esa manera se realice un debate oral que simplifique las exposiciones escritas,
cuya tendencia es larga.
Características de la Oralidad
En tal sentido, la oralidad y escritura son, dos formas de producción del lenguaje que
se distinguen profundamente la una de la otra. La escritura es un sistema secundario
2
en el sentido de que la expresión oral existe sin la escritura, pero la segunda no lo es
sin la primera. En virtud, de la profunda diferencia que se deriva de la formulareidad
de la una y de la carencia de la misma en la otra.5
La relación emisor-texto receptor varía entre los discursos orales y el escrito dado,
fundamentalmente a la ausencia física del emisor en la situación de lectura, que le
confiere entre otras cosas una autonomía al lector que no tiene el oyente. El productor
de un texto escrito puede planificar cuidadosamente la construcción del mismo, una
ventaja que no tiene quien produce un texto oral.6
Otra característica es que el texto oral se percibe a partir de sonidos que operan como
instancias concretas de un sistema de unidades abstractas, los fonemas. En la lengua
oral están presentes estrategias de carácter suprasegmental, que no se dan en la
escrita, salvo en la descripción explícita del escritor. Asimismo, para garantizar la
permanencia de la oralidad hay que valerse de recurso mnemotécnicos que le
garanticen una trascendencia restringida.8
Con respecto al tema, la incorporación de la oralidad dentro del ámbito procesal civil,
es desde todo punto de vista, un gran avance, dentro de los problemas y conflictos
que se presentarán en el camino como no puede dejar de ser en cualquier proceso de
transición, sin embargo las ventajas que pueden obtenerse son significativas.
5 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 88.
6 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 90.
7 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 90.
8 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 96.
2
Por otra parte, Marín B, F,J (2005) señala que la oralidad constituye uno de los
principios fundamentales e innovadores, que ha orientado la reforma procesal en
nuestro país. Es así como se ha implementado con la aplicación del Código Orgánica
Procesal Penal (COPP) y la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del
Adolescente (LOPNA), y es elemento preponderante del nuevo procedimiento
laboral, previsto en la Ley Orgánica Procesal del Trabajo (LOPT). La oralidad surge
de un derecho positivo en el cual los actos procesales se realizan de viva voz,
normalmente en audiencia, y reduciendo las piezas escritas a lo estrictamente
indispensable. 9
Vescovi, E (1999) es del criterio de que el proceso por audiencias comprende – una
fase de proposición escrita, uno o dos audiencias orales ( prueba y debate; a veces,
inclusive la sentencia dictada al final de la última) y luego los recursos de apelación o
casación, también escritos, y son por lo tanto mixtos: El autor expone que los
procesos que hoy se consideran orales, dada la mixtura referida, mas concretamente
deberían llamarse así Procesos por Audiencias, ya que en esta es donde se realiza la
parte sustancial del juicio.
9 Marin B, R (2005). Principio de que las partes estan a derecho en el proceso civil Venezolano. Pág. 145.
10 Rengel R, Aristides (2004). Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano Tomo III. pág. 150.
2
La secuencia de audiencias procesales, es la manifestación fundamental de la
oralidad, principio básico en el nuevo procedimiento laboral venezolano. Tales
audiencias son: - La audiencia preliminar: es uno de los momentos fundamentales y
estelares del juicio del trabajo, y su realización y conducción se materializa en la fase
de sustanciación del proceso y la Audiencia de juicio: es el elemento central del
proceso laboral y consiste en la realización oral del debate procesal, las pruebas y
tiene lugar la inmediación efectiva por parte del juez, quien atendiendo a diversos
grados de ésta se impone de los actos del proceso, y está en capacidad de decidir el
conflicto en tiempo breve.11
11 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 98.
12 Sánchez N, A. (2004) Teoría del proceso. Pág. 93
13 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 110.
2
La Concentración y la inmediación como principios de la oralidad
En este orden de ideas, Cuenca, H (1994) señala para que los principios procesales
puedan ser aplicados en la jurisdicción debe existir un proceso validamente
constituido, es decir, bajo la existencia y cumplimiento de los presupuestos
procesales, en cuanto al cumplimiento de las condiciones sin las cuales el proceso no
existe o tiene una existencia irregular o viciosa. De allí la división clásica, entre los
requisitos relativos a la existencia del proceso y requisitos de validez del mismo.
Dentro del grupo de presupuestos relativos a la existencia del proceso se incluyen: a)
La existencia de un órgano jurisdiccional cuya función es proveer la actividad de las
partes, b) Los sujetos procesales, ósea, un actor que reclama y un demandado que
resiste y c) la demanda judicial que contiene la petición. 15
3
Estos principios bajo análisis están íntimamente ligados a la oralidad, en primer
término el de la inmediación, que requiere que el sentenciador tenga el mayor
contacto personal con los elementos subjetivos y objetivos que conforman el proceso.
Su antítesis está formada por el principio de mediación, inspirado quizás en el
resquemor de que el contacto vivencial especialmente del juez y las partes pueda
afectar la imparcialidad del juzgador; sustenta la convivencia de que el tribunal
guarde una relación impersonal e indirecta con aquellos elementos.
3
De ese modo es como el tribunal puede tener una cabal y completa comprensión de
las cuestiones debatidas y del objeto del proceso, y estar mejor habilitado para
decidir.19
Siendo así las cosas, es el modo, también, de cumplir con el principio de publicidad,
que permite la apertura del proceso para que potestad jurisdiccional pueda ser
controlada por quienes tienen interés en hacerlo. Y de esa manera se pueda realizar el
ideal democrático de que las funciones del estado estén sometidas al contralor
popular, que es natural destinatario de ellas, el verdadero protagonista de las normas
jurídicas y de su aplicación.
Todo lo cual, no deja de ser discutido, como se vera, empezando por quienes
sostienen que la inmediación, la concentración y aun la publicidad (aunque esta más
difícilmente) pueden darse, también, en un proceso escrito. Esto, aun cuando
teóricamente posible, no lo es en la práctica. Y en definitiva, si incorporamos estos
principios y los realizamos plenamente, solo podemos hacerlo por medio de un
proceso oral o por audiencias.
3
En este orden de ideas, el principio de igualdad, bilateralidad y contradicción, el
principio de igualdad domina el proceso y significa una garantía fundamental para las
partes. Importa el tratamiento igualitario a los litigantes y se entiende que resulta del
principio constitucional de igualdad ante la ley.21
3
En este sentido el proceso por audiencias, contiene dentro de los medios técnicos para
su realización a la oralidad, que surge como consecuencia de la reunión de los sujetos
en la audiencia.22
Son precisiones terminológicas. En primer lugar, debe aclararse que cuando se habla
de oralidad, se hace para usar un término que es de común conocimiento y
aceptación, aunque se sabe de antemano que prácticamente no hay régimen alguno de
derecho positivo exclusivamente oral, sino que todos son mixtos.
Los procesos que hoy se consideran como orales, tienen, en general, una fase de
proposición escrita, una o dos audiencias orales, (prueba y debate; a veces, inclusive
la sentencia dictada al final de la última) y luego recursos de apelación o casación,
también escritos. Son por lo tanto, mixtos. Más correctamente se deberían llamar
procesos por audiencias, ya que esta es donde se realiza la parte sustancial del juicio.
En el proceso penal oral, se ha visto, que hay también una fase de preparación: la
instrucción del sumario, que es predominantemente escrita, y luego el juicio plenario
se desarrolla en la audiencia oral. Es decir, la Oralidad, tal como se entiende, no
implica desaprovechar un medio de comunicación tan preciso y depurado como la
escritura, lo que se rechaza es el proceso escrito y secreto, sin inmediación y
concentración, especialmente para la prueba y el debate oral.
22 Gelsi B, A .(2000) Concepto y Método del derecho procesal Civil. Pág. 174
3
En la primera de ellas se persigue evitar el litigio, limitar su objeto y depurar el
proceso; y en la segunda complementariamente siguiente, se persigue el conocimiento
del fondo del asunto.23
El derecho de audiencia es una garantía del proceso civil, que permite asegurar la
efectividad de los derechos fundamentales de la persona a lo largo de las diversas
fases del proceso.
23 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 99.
24 Newman, J (1999). La Oralidad en el procedimiento Civil y el proceso por audiencias. Pág. 100.
3
CAPITULO III
LOS PRINCIPIOS APLICABLES EN EL ORDENAMIENTO
JURÍDICO PROCESAL
Los principios procesales pueden concebirse como criterios que regulan las diferentes
actuaciones que integran el procedimiento. Existen muchos principios y su adopción
obedece al momento histórico y al sistema político de cada país, los principios se
refieren a determinados procedimientos cuando su ámbito de actuación es mayor y
constituye el medio rector del proceso, estructura a lo que se le denomina sistemas,
como sucede con el inquisitivo y el dispositivo.
Ahora bien, también se pueden concebir los principios procesales, como las
orientaciones generales que indican la pauta de cómo han de desarrollarse las
instituciones del proceso, enseñando al legislador la forma de su estructuración y
facilitando el estudio comparativo de los diferentes sistemas en el presente como el
pasado, constituyendo a la vez una clara guía de interpretación. 1
3
Pues bien, los principios procesales son los criterios, directrices, reglas y
orientaciones que rigen tanto las diversas situaciones que pueden surgir en el juicio,
como la actuación de las partes y del magistrado judicial.3
En tal sentido, el proceso esta regulado por una serie de principios que constituyen la
estructura en la que se apoya la totalidad de las normas que lo regulan, ya que ellos
contienen los preceptos fundamentales que deben guiar al órgano jurisdiccional y a
las partes en la interpretación y aplicación de las normas adjetivas. Dichos principios
son aplicables cualquiera que sea el tipo de proceso mediante el cual se desarrolle la
función jurisdiccional, debiendo advertirse que la aplicación de alguno de ellos es
más o menos rigurosa, dependiendo de la naturaleza de la situación sustantiva
respecto a la cual nazca la controversia que mediante un determinado proceso deba
resolverse. 4
De manera que, el proceso, como objeto del estudio de la ciencia procesal, está
sometido a principios que regulan la actividad de los sujetos que intervienen en él.
Por lo que esta sometido a reglas y principios de la lógica formal y su mecanismo,
desde el comienzo hasta su conclusión, obedece a un orden y su desarrollo a
exigencias de principios.5
3
En tal sentido, preestablecer una teoría conforme a las últimas investigaciones es
indispensable, pero la absoluta lista de principios, en texto legal, acarrearía cierta
rigidez por la inflexibilidad de algunos que, como la carga procesal, la oralidad, el
impulso, etc; son cada vez objeto de más novedosos estudios, de correcciones y
temperamentos, y la investigación es realmente infatigable en esta labor de
afloramiento de nuevos principios. De manera que la lista sería siempre incompleta y
podría acarrear cierto frío mecanicismo que impidiera el descubrimiento de nuevos
rumbos procesales.6
Es así, todo principio procesal tiene un amplio dominio sobre el desenvolvimiento del
proceso, pero también que el radio de acción de algunos es más dilatado que el de los
otros. Por tanto, una teoría de los principios generales del proceso debiera por
comenzar a distinguir entre aquellas condiciones esenciales a la existencia y validez
de la relación jurídica procesal, que constituyen una categoría aparte, denominada
presupuestos procesales, que no son propiamente principios sino requisitos previos
para asegurar la existencia y validez de la relación jurídica procesal, pero que en
cierta forma participan del carácter principista.7
3
En este orden de ideas, los principios procesales son aquellas reglas de valoración que
se deducen del ordenamiento jurídico y que sirven de fundamento para la
interpretación y aplicación de las normas procesales en atención a un criterio
axiológico primario: la realización de la justicia. En efecto, los mecanismos
procesales, desde el comienzo hasta su efectiva conclusión, obedecen a un orden y un
desarrollo a exigencias de unos principios. Los mismos sirven para enjuiciar la
dirección y finalidad del proceso, y aun cuando no sean técnicamente normas
procesales, sí pueden ser objeto de infracción tanto por el legislador, cuando establece
leyes procesales contrarias o evidentemente violatorias de algún principio
comúnmente establecido.
Es importante resaltar que los principios no son normas jurídicas, pero la mayoría de
las normas jurídicas tienen su base y soporte en un principio. Tampoco se encuentran
en el ordenamiento jurídico un catálogo de normas que contengan los principios pero
se extraen o se deducen de las normas procesales, en particular, de las llamadas
disposiciones o principios fundamentales con que se inicia el Código de
procedimiento Civil y la propia Constitución.
El jurista Chiovenda, Giuseppe, señala que en los varios tipos o sistemas de proceso,
los cuales difieren entre sí por el hecho de que unos siguen determinados principios;
otros, principios diferentes, y otros concilian a su vez, en diversa medida, los
principios opuestos.9
Por su parte Vescovi, Enrique (1999) considera que el estudio histórico de los
diferentes procesos, nos ha mostrado cómo los diversos principios han sido
sucesivamente admitidos, rechazados y vueltos a instaurar, en una especie de corsi e
ricorsi.
3
Continua explicado el citado autor, que encontramos una lucha, que se repite sin
cesar, entre oralidad y escritura, entre celeridad y la búsqueda de mayores garantías
que conduce a retardar los trámites, entre libertad de formas y sujeción a estas, entre
el predominio de las partes o del juez en la dirección del proceso, entre tarifa legal y
libre apreciación de la prueba, entre unidad y multiplicidad de instancias, etc.10
4
El debate procesal es necesariamente un debate ordenado y con igualdad de
oportunidades de hacer valer sus derechos por ambos contendientes.
4
aquellas que en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar e
reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos y
libertades de toda persona.
Ahora bien, en materia del proceso civil se desarrolla en el artículo 15 del Código de
Procedimiento Civil, conforme al cual los jueces son personas obligadas a mantener a
las partes en los derechos y facultades comunes sin preferencia ni desigualdades,
teniendo las partes iguales oportunidades de defensa, lo cual tiene su fundamento en
la máxima auditir ex altera pars, que viene a ser la aplicación del postulado antes
señalado.10
Pero este principio no es del todo absoluto, dado que la propia constitución contempla
privilegios a ciertos funcionarios públicos, como es el caso de los diputados que
gozan de impunidad parlamentaria o fuero de irresponsabilidad penal, más no
patrimonial, que protege a los miembros de la Asamblea Nacional. l1
En este orden de ideas, este principio esta relacionado con que todo persona tiene
libre derecho de acceder a los órganos jurisdiccionales para hacer valer sus derechos e
intereses, incluso los colectivos o difusos, con el objeto de obtener una tutela efectiva
de los mismos y obtener con prontitud la decisión correspondiente. La justicia,
conforme a lo previsto en el artículo 26 de la Constitución de la república Bolivariana
de Venezuela “Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración
de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, a
la tutela judicial efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión
correspondiente.
4
El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente,
autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas,
sin formalismos o reposiciones inútiles. 12
Estas son las características que envuelven al proceso dentro del nuevo marco
constitucional, destacándose la referida a la falte de formalismos en el proceso, lo que
tiene por objeto arrancar ese vicio que se ha venido reiterando por años en el poder
judicial, conforme al cual los magistrado han tejido una red de formalismos
procesales, sobre todo en materia de amparo constitucional, que tornan dificultosos e
inclusive casi nula, el verdadero ideal del proceso, como lo es la composición de los
pleitos mediante la búsqueda de la verdad.13
Toda persona tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se les
investiga, de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de los medios
adecuados para ejercer su defensa, siendo nulas las pruebas obtenidas mediante
violación del debido proceso.14
4
Asimismo, comprende lo relacionado con el debido proceso, el derecho que tiene
todo ciudadano de ser oído en cualquier clase de proceso, con las debidas garantías y
dentro del plazo razonable determinado legalmente, por un tribunal competente,
independiente e imparcial establecido con anterioridad.15
Aquí también se involucra el principio del juez natural, conforme al cual, toda
persona tiene el derecho de ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones
ordinarias y especiales, con las garantías establecidas en la Constitución y las leyes,
siendo que ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de
quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones
creadas al efecto.16
Por lo que se puede concluir señalando que las garantías judiciales descansan en dos
pilares: a) la imparcialidad e independencia del juez, lo cual a su vez debe ser una
condición intrínseca del juez natural, que si no existe, la parte no será juzgada por el
juez natural; b) el debido proceso, conforme al cual se permite oír a las partes de la
manera prevista en la ley, y que ajustado a derecho le otorga a la mismas el tiempo y
los medios para proponer la defensa.
4
Quienes violen este derecho serán sancionados conforme a la ley, pudiendo ser
destituidos del cargo respectivo.17
De manera que, conforme a esta norma toda persona tiene derecho a representar y
dirigir peticiones ante cualquier autoridad, funcionario público o funcionaria pública
sobre los asuntos que sean de la competencia de estos y obtener oportuna respuesta.18
4
Por lo que esta función poder-deber de administrar justicia, de ejercer la función
jurisdiccional, recae en forma única y exclusiva en el estado, como ser soberano y
que es ejercida por conducto de los órganos jurisdiccionales creados al efecto.20
Lo que significa que el derecho objetivo regula las relaciones entre los sujetos de la
comunidad y entre estos y el estado. Por su parte el derecho subjetivo regula la
facultad jurídica del ciudadano, de obtener la satisfacción de sus intereses
enmarcados en el derecho objetivo. Al lado de estas normas encontramos el derecho
material o sustancial, que regula la conducta del individuo dentro de la sociedad, y
reglamenta las relaciones de intereses en orden a la distribución y goce de los bienes
de la vida.21
4
Principio de la cosa juzgada o inmutabilidad de la sentencia
Se entiende por instancia, cada uno de los grados del proceso, o, en sentido amplio, el
conjunto de actuaciones que integran la fase del proceso surtida ante un determinado
funcionario y a la cual este le pone fin mediante una providencia en la cual decide el
fondo del asunto sometido a su consideración.
4
Por lo que la instancia se caracteriza porque, de una parte, comprende toda la fase,
grado o actuación del proceso efectuada por un funcionario judicial, y, de otra, por
corresponderle decidir en forma amplia sobre el fondo de la cuestión debatida.25
25 Couture J, E (1999). Trayectoria y destino del Derecho Procesal Civil. Pág. 120
26 Couture J, E (1999). Trayectoria y destino del Derecho Procesal Civil. Pág. 121
27 Couture J, E (1999). Trayectoria y destino del Derecho Procesal Civil. Pág.
124
4
Y la publicidad externa atañe a los terceros o extraños al proceso y se contrae a la
posibilidad que presencien ciertas actuaciones realizadas dentro de él. Por lo que se
deduce de lo expuesto que esta modalidad se caracteriza, en primer lugar, porque se
estableció a favor de personas ajenas al proceso y con un criterio fiscalizador, pues su
presencia implica, en cierto sentido, que velen por el cumplimiento de la ley; y en
segundo lugar, porque, a diferencia de la interna, se contrae solo a la posibilidad que
concurran o asistan dichos terceros, puesto que el acto es público, pero sin que sea
indispensable la presencia de ellos, por no afectarlos las decisiones que se tomen.28
Igualmente, el juez debe ser un sujeto imparcial, quien no debe estar ligado con
ninguna de las partes en el proceso, y quien no debe tener interés alguno en el asunto
que conoce, solo así se obtendrá una sana y justa administración de justicia.29
28 Couture J, E (1999). Trayectoria y destino del Derecho Procesal Civil. Pág. 127
29 Couture J, E (1999). Trayectoria y destino del Derecho Procesal Civil. Pág. 130
4
PRINCIPIOS QUE RIGE EN EL PROCESO CIVIL
Principio Inquisitivo
30 Loreto, L (1987). El principio de que las partes están a derecho. Pág. 141
5
De manera que, el principio inquisitivo ha sido asignado a los procesos en donde se
controvierten o ventilan asuntos en los que el estado o la sociedad tienen interés,
como acontece con el penal, porque se consideran de índole pública y, por tanto, no
susceptibles de terminación por desistimiento o transacción. Este principio al igual
que el dispositivo, no rige con la totalidad de sus presupuestos, porque las partes
gozan de ciertos derechos, como es el de solicitar pruebas.31
Principio Dispositivo
31 Loreto, L (1987). El principio de que las partes están a derecho. Pág. 145
32 Loreto, L (1987). El principio de que las partes están a derecho. Pág. 147
5
Este principio descansa en el hecho de que el estímulo de la actividad jurisdiccionales
y el suministrar los materiales necesarios para su desarrollo, corresponde
exclusivamente a las partes interesadas, por lo que solo a ellas le compete el instar o
iniciar el proceso a través de la correspondiente demanda o solicitud, situación esta
que configura la máxima romana nemo iudex sine actore, ne porcedat iudex es
officcio.33
En este orden de ideas, en el proceso civil, conforme a este principio, el juez civil
solo puede conocer del proceso cuando las partes a través de la acción soliciten la
tutela jurisdiccional. El juez no puede investigar oficiosamente la verdad, limitándose
únicamente a la controversia que las partes le someten a su conocimiento, con los
alegatos y pruebas que estos aporten, salvo la actividad probatoria oficiosa de que
goza conforme a los artículos del Código de Procedimiento Civil que rigen la
materia.34
Asimismo, los ejemplos mas resaltantes del principio dispositivo son los siguientes:
en la iniciativa, ya que sin la actividad de las partes no habría litigios; en el impulso
procesal, confiado solo a las partes; en la disponibilidad del derecho material, ya que
interpuesta la demanda el actor puede desistir de la misma y el demandado convenir
en ella, pudiendo igualmente las partes terminar el proceso mediante la transacción;
en la disponibilidad de las pruebas, puesto que la tramitación compete a las partes; en
los límites de la sentencia, ya que el juez no puede acordar en su decisión más de los
pedido por las partes y debe atenerse a lo alegado y probado en ellas en la secuela del
proceso.35
5
CAPITULO IV
EL DERECHO DE ACCESO A LA JURISDICCION
5
En otro orden de ideas, Ortiz O, R (2004) define lo relativo a la tutela judicial
efectiva, como pilar fundamental de todo proceso, como un derecho humano cuya
funcionalidad se enmarca en el ámbito procesal. Tiene un papel relevante al resto de
los derechos humanos, pues permite la exigibilidad de aquéllos ante un órgano del
estado que se debe caracterizar por su imparcialidad, idoneidad y transparencia,
mediante un procedimiento previamente establecido por las leyes. (p. 441)3
5
Bolivariana de Venezuela, de la siguiente manera: “Toda persona tiene derecho de
acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e
intereses, incluso los colectivos o difusos, a la tutela judicial efectiva de los mismos y
a obtener con prontitud la decisión correspondiente. El Estado garantizará una
justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma,
independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin
formalismos o reposiciones inútiles”.
En primer lugar, es un derecho de acceso a la justicia, que debe estar signado por el
principio de igualdad y no discriminación, aplicable en todos los ámbitos de
actuación del estado, de manera que el acceso a los órganos de administración de
justicia no esté sujeto, directa o indirectamente a condiciones de naturaleza
discriminatoria. Se entiende por condiciones discriminatorias, todas aquellas que
consideran características subjetivas tales como sexo, religión, afiliación política,
condición económica, entre otras, para denegar el ejercicio de derechos
fundamentales.6
5
De allí que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela atribuya al
estado la obligación de garantizar una justicia gratuita, como una medida tendente a
salvar el obstáculo económico que impide la activación de un proceso judicial a
quienes carecen de recursos económicos.7
5
situación fáctica que avale la ejecución cabal de la sentencia que definitivamente se
dictará o anticipar total o parcialmente los efectos de la sentencia con al finalidad de
que no quede ilusorio su disposición.10
5
En este sentido, la sala Constitucional del tribunal Supremo de Justicia en una
decisión de fecha 10 de mayo de 2001, recaída sobre el expediente Nro 00-1683 con
ponencia del magistrado Jesús Eduardo Cabrera Romero, razona: “…En un Estado
Social de derecho y de justicia (artículo 2 CRBV), donde se garantiza una justicia
expedita, sin dilaciones indebidas y sin formalismos o reposiciones inútiles, la
interpretación de las Instituciones Procesales debe ser amplia, tratando que si bien el
proceso sea una garantía que las partes puedan ejercer su derecho a la defensa, no
por ello se convierta en una traba que impida lograr las garantías que el artículo 26
constitucional instaura. La decisión en referencia, emitida en virtud de la
interposición de una acción de amparo contra una decisión de la Corte Primera en lo
Contencioso Administrativo, declara con lugar la acción de amparo y ordena a la
Corte continuar conociendo del caso, por considerar lesionado el derecho a la tutela
judicial efectiva de los accionantes, aún cuando sus apoderados esgrimieron la
vulneración del derecho al debido proceso, omitiendo denunciar la vulneración del
derecho a la tutela judicial efectiva.11
5
actuando en armonía con el derecho garantizado, pero el hecho de que los fenómenos
procesales que consagran las leyes adjetivas sean anteriores a la Constitución, no
implica que deban ser desechados, sino que deberían ser revisados, por que se corre el
riesgo de eliminar fenómenos procesales que se conciben dentro del catalogo de
derechos procesales que tiene un ciudadano, pudiendo generar indefensiones en la
consecución de los juicios y que se traduciría en un incumplimiento del mandato
constitucional de consagrar un proceso que tiene por norte la satisfacción de los
intereses materiales y por ende la justicia concebida como procedimental.
5
CAPITULO V
La instrucción preliminar
6
“…..El procedimiento de la acción de amparo constitucional será oral, público,
breve, gratuito y no sujeto a formalidad, y la autoridad judicial competente tendrá
potestad para restablecer inmediatamente la situación jurídica infringida o la
situación que más se asemeje a ella. Todo tiempo será hábil y el tribunal lo tramitará
con preferencia a cualquier otro asunto…”
En tal sentido, tenemos que la fase previa contiene una instrucción preliminar que
consiste en el período del procedimiento destinado a recoger las razones y las pruebas
a la luz de las cuales debe ser decidida la litis. No hay que creer que las razones y las
pruebas puedan estar todas ellas prontas en el momento en que el demandante hace la
citación o el demandado redacta el escrito de respuesta; en efecto las razones o las
6
pruebas del adversario, o las observaciones mismas del juez, pueden determinar la
necesidad o cuando menos la oportunidad de mutaciones en los motivos o
conclusiones, por lo cual conviene distinguir entre el contenido provisional de la
demanda, tal cual resulta de la citación o del escrito de respuesta y el contenido
definitivo.1
En este orden de ideas, no se excluye que haya litis y asuntos tan sencillos que este
esquema pueda traducirse a la realidad; pero la experiencia demuestra que ésta no
puede ser la regla, sino que en general ocurre que el juez ejerce, además, una
actividad directiva e inquisitoria. Por lo que la instrucción, fase del proceso
incomparablemente más complicada y delicada que la introducción y el
pronunciamiento, se presta mucho menos que aquélla y que éste a ser directamente
regulada por la ley, por lo cual asumen mucho mayor importancia los actos de
gobierno procesal.2
Dentro de la instrucción se encuentra una fase previa y una fase final, estadios
distintos que tienen su función, así tenemos que en la instrucción en la fase previa
está destinada a realizar los actos procesales necesarios para que el merito pueda ser
decidido, se trata de atender asuntos que deben ser resueltos antes del debate oral.
6
Asuntos que deben ser revisados por el juez en la fase previa de
todo proceso:
Por ello debe destacarse, que el derecho constitucional al debido proceso, se infringe
cuando se le impide a una de las partes el ejercicio de sus derechos y se les coarta de
la posición que les corresponde dentro del proceso.
6
cuando admite la demanda o se pronuncia sobre la cuestión previa de inadmisibilidad
de la acción intentada debe observar el interés que priva sobre el orden público.
6
vista desde un sentido amplio, es sinónimo de legitimación y en esta acepción, la
cualidad no es una noción específica o peculiar al derecho procesal sino que se
encuentra a cada paso en el vastísimo campo del derecho tanto público como
privado.4
En este orden de ideas, el autor Loreto, Luís (1987) señala que allí es donde se
discute acerca de la pertenencia o titularidad de un derecho subjetivo o de un poder
jurídico, allí se encuentra planteado un problema de cualidad o de legitimación. Allí
donde se discute acerca de la vinculación de un sujeto a un deber jurídico, allí se
encuentra planteado igualmente un problema de cualidad o de legitimación. Continúa
enseñando el Dr. Luis Loreto al tratar la figura de la cualidad, que el problema de la
cualidad entendido si se habla de cualidad o de legitimación bien activa o pasiva, se
resuelve en la demostración de la identidad entre la persona que se presenta
ejercitando concretamente un derecho o poder jurídico o la persona contra quien se
ejercita, y el sujeto que es su verdadero titular u obligado concreto.5
6
necesariamente debe ser sostenida por el demandado y en ningún modo el juez puede
declararla de oficio, pero existen procedimientos especiales como los previstos en la
Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia que disponen que pueden ser
declarados de oficio, lo cual constituye un avance en esta materia superado en otras
legislaciones, que pregonan la declaratoria de oficio de la falta de legitimidad, por
ello nos permitimos destacar que todo proceso debe estar integrado por los sujetos
vinculados con la pretensión y al presentarse una evidente, manifiesta y patente falta
de legitimidad, tal situación puede ser abordada oficiosamente por el juez en la fase
inicial del proceso.
6
Si el juez debe regir el proceso, está obligado a garantizar la seguridad jurídica,
saneando el proceso en todos sus estadios, pudiendo utilizar la figura del despacho
saneador.
6
El juez está en la obligación antes de declarar concluida la fase previa, hacer uso del
despacho saneador, no solo para corregir los vicios procesales que pudiere detectar,
sino también el cumplimiento de los requisitos libelares, los que configura una
ampliación de los poderes del juez, toda vez que ello incide con el derecho a la
defensa del demandado cuando le corresponda contestar la demanda, así como
también con el debate que se desarrollará en la audiencia de juicio.
También debe decidir los presupuestos que observa o que planteen las partes durante
la celebración de la audiencia, tales como la falta de jurisdicción; la incompetencia
del Tribunal; la litispendencia, la acumulación procesal, la ilegitimidad de la persona
del actor por carecer de capacidad necesaria para comparecer en juicio, la
ilegitimidad de la persona que se presenta como apoderado del actor, la ilegitimidad
de la persona notificada (en sus casos), la cosa juzgada, la caducidad de la acción y
por supuesto la prohibición de la ley de admitir la pretensión, incluso la prescripción,
sin que ello impida que pueda declararse en forma oficiosa.
Así tenemos por ejemplo, el artículo 19 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia, que establece:
6
acciones o recursos que se excluyan mutuamente o cuyos
procedimientos sean incompatibles; o cuando no se acompañen los
documentos indispensables para verificar si la acción o recursos es
admisible; o cuando no se haya cumplido el procedimiento
administrativo previo a las demandas contra la República, de
conformidad con la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la
República; o si contiene conceptos ofensivos o irrespetuosos; o es de
tal modo ininteligible que resulte imposible su tramitación; o cuando
sea manifiesta la falta de representación o legitimidad que se atribuya
al demandante, recurrente o accionante; o en la cosa juzgada…En la
norma en comento, tenemos fenómenos procesales como la
legitimidad, la cosa juzgada y la prescripción que deben ser
observados en forma oficiosa.”
Sin embargo, consideramos conveniente disertar sobre este tema en este trabajo, el
cual no pretende ser exhaustivo, sino más bien, llamar la atención, en el sentido de
que esta tesis de improponibilidad aceptada en otras legislaciones, podría constituir
un instituto procesal que de ser aplicado en nuestro país, resolvería situaciones
jurídicas que se presenten en la realidad forense, sin confundirse con otras
instituciones como por ejemplo la prohibición de la ley de admitir la pretensión o la
falta de legitimidad para actuar en juicio.
En este trabajo nos hemos atrevido a construir una base legal de esta tesis en nuestro
país (art.16 CPC), para que la misma comience a ser observada y en sus casos
6
aplicada, ya no de una forma tímida, como hasta los momentos ha venido ocurriendo,
sino como una panacea a soluciones de conflictos Inter-subjetivos que se presenten
ante los Tribunales venezolanos y, que a su vez, sea interpretada como un resultado
judicial en total armonía con los postulados contenidos en el artículo 26 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, referido a la tutela judicial
efectiva.
7
En este sentido, tal como lo afirma el Prof. Arístides Rengel Romberg, se trata de
condiciones de la pretensión y no de la “acción”, para los que consideran la acción
como un derecho abstracto, no subordinada a ninguna condición objetiva ni
subjetiva.6
Esta definición de Peyrano lanza por tierra lo afirmado por Arazi y Pigni quienes
restringen los supuestos de improponibilidad objetiva a aspectos meramente
prohibidos o inmorales, en efecto dicen los autores “cuando surge en forma
manifiesta que la pretensión carece de tutela jurídica, ya sea porque la demanda tiene
un objeto inmoral o prohibido por las leyes o cuando la causa invocada como
fundamento de la petición es ilícita o inmoral, el juez debe desechar de oficio la
demanda. Sería el supuesto típico de “improponibilidad objetiva”, por oposición a la
“improponibilidad subjetiva derivada de la falta de legitimación”.
6 Rengel R, Aristides (2004). Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano Tomo III. pág. 119.
7
el órgano judicial pueda acoger la demanda del reclamante, y con ello satisfacer el
derecho de acción que éste ejercita, es preciso que ese órgano se convenza de que tal
derecho existe concretamente; y para convencerse de ello es necesario que verifique
la existencia en concreto de estos requisitos constitutivos de la acción; existencia que
constituye el mérito de la demanda, que el juez debe examinar para valorar su
fundamento y para establecer, por consiguiente si la misma merece ser acogida.
En otro orden de ideas, los maestros Morello y Berizonce afirman que “Las notas de
la improponibilidad manifiesta aparecen al cobijo de una concepción publicista
dentro de la cual el Juez tiene el deber de examinar in limine el contenido de la
demanda (y, en general de los escritos constitutivos del proceso), e igualmente vigilar
para que el resultado de la actividad jurisdiccional resulte útil (principio de eficacia)”.
Se preguntan los maestros: “¿Le está permitido al Juez –fuera de los supuestos de
inhabilitación formal de la demanda (defecto legal de su proposición)- disponer su
repulsa in limine, juzgando sin sustanciación acerca de su fundabilidad o mérito
(inadmisibilidad intrínseca)? ¿Los amplios poderes que confieren al órgano
jurisdiccional los modernos ordenamientos procesales, o la necesidad de evitar el
inútil dispendio de la actividad jurisdiccional son suficientes para sustentar una
respuesta afirmativa? ¿O acaso la garantía constitucional de la defensa en juicio, que
tutela la plenitud del derecho de acción impide la expedición válida de una decisión
semejante en el mérito?
A su vez, los citados autores afirman que “si el rechazo in limine de la demanda viene
a sustentarse en la inconducencia de la vía o del tipo procesal elegido o en la
idoneidad del objeto inmediato de la pretensión (la clase o contenido del
pronunciamiento que se persigue) o ya en la falta de capacidad procesal, ha de
convertirse reposaba más en defectos de procedibilidad que en el infundabilidad o
mérito”.
7
A diferencia de la doctrina mayoritaria, el profesor Rafael Ortíz-Ortíz propone que
tradicionalmente la improponibilidad manifiesta, se centra en el objeto de la
pretensión, en la idoneidad de la relación jurídico sustancial presentada en el proceso
y la aptitud que tiene esa pretensión de ser actuada en derecho; sin embargo, los
mismos principios de autoridad del juez, celeridad y economía procesal que signan la
improponilidad objetiva pueden justificar la improponibilidad subjetiva, esto es la
falta evidente de interés sustancial (por decaimiento o falta de titularidad). En
definitiva estamos en presencia de un problema de cualidad que muy bien pudiera
decidirse in limine litis cuando fuere evidente y no requiera la previa constitución de
la pretensión procesal.7
7
En cuanto a los efectos que produce la Declaratoria de Improponibilidad aún
realizada in limine litis, constituye un conocimiento sobre el mérito de la demanda,
por lo cual no cabe duda que genere perfectamente cosa juzgada.
7
Por supuesto que el juez en su actuación debe siempre observar que se presenten las
condiciones exigidas para hacer tal declaratoria, interpretando en forma restrictiva las
causas de improponibilidad, entendido que la pretensión debe ser manifiesta, patente,
clara y fuera de toda duda improponible, realizando un juicio valor atendiendo a los
presupuestos de racionabilidad y proporcionalidad.
Conforme a la concepción del autor antes citado, no hay duda que al profundizar sus
reflexiones, en su contenido encontramos cabida al juicio de improponibilidad
manifiesta de la pretensión, entendiendo como lo expresa Jorge W. Peyrano existe un
defecto absoluto de juzgar, es decir, existe en nuestra opinión una improponibilidad
cuando se pretende algo que no está tutelado en nuestro ordenamiento jurídico,
siempre que sea una petición absurda y evidentemente improcedente.
Así también cuando se utiliza una vía inídonea para lograr una pretensión especifica,
supuestos éstos que se corresponden con la improponibilidad manifiesta de la
pretensión en forma objetiva; por otro lado, cuando un sujeto no tiene identidad con
la pretensión deducida, estaríamos en presencia de una improponibilidad
manifiestamente de la pretensión en forma subjetiva.
7
objetiva o subjetiva, tal como lo sostiene Peyrano, el juicio de improponibilidad es
una revisión de la pretensión jurídica colocada frente al ordenamiento jurídico, que
concluye en la falta de aptitud jurídica para ser actuada.
Entonces no tenemos dudas, que al plantearse una pretensión jurídica donde el actor
pretenda se tutele situaciones que no están ordenadas en nuestro ordenamiento
jurídico, como por ejemplo la creación de un negocio jurídico frente a la
determinación de una resolución de un contrato; o casos donde sea evidente su
inatendibilidad por absurda; o cuando se procura una vía judicial que no encuadra en
el supuesto fáctico presentado, como por ejemplo, cuando se pretende la nulidad de
un asiento registral (permitido en la Ley de Registro Público), a los fines de que sea
declarada la nulidad de las decisiones adoptadas en el seno de una asamblea de
accionistas, a sabiendas de que existe una demanda de nulidad contemplada en el
Código Civil Venezolano (1346 CC), estaríamos en presencia de casos donde se
puede imponer la improponibilidad manifiesta de la pretensión en forma objetiva.
Incluso nos atrevemos a señalar que frente a un juicio donde se ha omitido llamar a
todos los sujetos necesarios para discutir el asunto, lo cual determina un litisconsorcio
7
forzoso, tal forma de proceder implicaría un defecto absoluto de juzgar en cuanto al
merito de la pretensión y, solo en el supuesto de que exista imposibilidad de llamarlos
al juicio para solventar tal omisión – por ejemplo, cuando el juez lo detecta en el
momento de dictar sentencia - el juez podría invocar y aplicar en todo su rigor la
improponibilidad manifiesta de la pretensión, porque de conocer, tal fallo estaría
inficcionado de nulidad o en todo caso sería ineficaz, de acuerdo a la óptica que se
vea.
7
La sociedad no debería depender exclusivamente de los Tribunales para la resolución
de conflictos. Las Tribunales pueden ser una manera eficaz de resolver conflicto y
establecer los derechos de las partes pero el proceso judicial es normalmente largo,
costoso, público y muchos participantes tienen una experiencia negativa o poco
satisfactoria. Los métodos de Resolución de Conflicto son normalmente más eficaces,
efectivos y menos costosos.
En tal sentido, las tres (3) formas mas populares de resolución de conflictos son:-
negociación, -mediación y arbitraje. Muchos conflictos públicos utilizan una de estas
técnicas para resolver desacuerdos en la comunidad, personales, laborales o
comerciales. Los usuarios de las técnicas de Resolución de Conflicto incluyen
individuos, grupos de vecinos, grupos cívicos, universidades, sindicatos de
trabajadores, Cámaras de Comercio, departamentos de recursos humanos de pequeñas
y grandes corporaciones, entre empresas y negocios y cada vez más entre abogados y
las Partes.
7
controversia. La mediación, entendido como un mecanismo en el cual interviene un
tercero que ayuda a las partes para arribar a una solución pero sin proponer fórmulas
de solución. El papel del tercero, es mejorar la comunicación entre las partes para
que estas precisen con claridad el conflicto, descubran sus intereses y generen
opciones para hacer realizable un acuerdo satisfactorio.
La mediación involucra a una tercera-parte como facilitador que ayuda a las Partes en
el conflicto a moverse hacia una resolución aceptable de su conflicto. La mediación
se concibe como una negociación con una tercera-parte como facilitador. Al igual que
la negociación, la mediación es voluntaria, no-obligatoria, informal y privada. El
facilitador solo ayuda a las Partes a alcanzar una resolución de su conflicto, y no tiene
poder para decidir el conflicto o imponer un arreglo entre las partes. El facilitador
(mediador) es un consultor para las Partes y puede, si así se le pide, ofrecer
sugerencias de opciones o soluciones a las Partes.
7
Si la mediación no tiene éxito, por lo menos los problemas en conflicto ya se han
identificado lo cual ayuda a la posibilidad de que la resolución del conflicto por las
Partes ocurra antes de que se llegue al litigio. El trabajo del mediador es de vital
importancia, aunque no logre que las partes alcancen un acuerdo, ya que el juez al
momento de decidir sobre el merito tendrá un conocimiento concreto de los aspectos
que se discuten y la solución judicial será más efectiva.
Hay que destacar que el juez que actúe como mediador debe regirse en el marco
ético y para ello esta en el deber:
Permanecer imparcial.
Evitar conflictos de interés (o su mera apariencia).
Obtener el consentimiento informado de las partes.
Mantener la confidencialidad: honestidad
Desarrollar el proceso en el tiempo debido.
Evitar una actitud excesivamente “dirigista”.
Debe ser competente.
Debe ser prudente.
Debe ser tolerante.
Debe controlar la audiencia.
El juez-mediador se erige como una persona neutral que no tiene interés personal en
el resultado por lo que la suspicacia y la desconfianza se reducen al mínimo, por ello
su gestión está marcada: 1.- Por el resultado; es colaboradora, porque "ambas partes
ganan", 2.- Por las personas que intervienen; es autocompositiva, porque la solución
"depende de las partes".
8
En este orden de ideas, las ventajas de la mediación son muy parecidas a las que
brinda la conciliación, tenemos: Permite a las partes inmersas hallar de manera
directa la solución que aún no ha podido materializarse; el costo que es mucho menos
si transcurre todo el juicio.
Es un acto jurídico por medio del cual las partes buscan solucionar sus conflictos, con
la ayuda de un juez-conciliador que da fórmulas o propuestas conciliatorias, dentro de
una audiencia de conciliación, cuyos acuerdos será reflejado en un acta de
conciliación. Para lograr una fase previa en el proceso civil que se ajuste al modelo de
proceso que ordena la Constitución, se deben incluir facultades oficiosas al órgano
jurisdiccional que permita hacer uso de un despacho saneador y se corrijan los vicios
que pudieren afectar al proceso y evitar de esa manera nulidades y reposiciones
inútiles, logrando una economía procesal.
Se justifica una fase previa que incluya una audiencia preliminar en donde se
concentren varios actos procesales y se permita a las partes ejercer su derecho a la
defensa, brindando oportunidad para exponer argumentos que tengan como finalidad
la revisión de los presupuestos de la pretensión del demandante.
8
CONCLUSIÓN
Una vez realizada la presente investigación, este autor concluye que la potestad de
administrar justicia emana de los ciudadanos o ciudadanas y se imparte en nombre de
la República por autoridad de la ley. Y pertenece a los órganos del Poder Judicial
conocer de las causas y asuntos de su competencia mediante los procedimientos que
determinen las leyes, y ejecutar o hacer ejecutar sus sentencias.
8
En tal sentido, todo el proceso tanto expreso tradicionalmente, como en su nueva
concepción oral debe estar orientado a través de los principios procesales que pueden
concebirse como criterios que regulan las diferentes actuaciones que integran el
procedimiento. Existen muchos principios y su adopción obedece al momento
histórico y al sistema político de cada país, los principios se refieren a determinados
procedimientos cuando su ámbito de actuación es mayor y constituye el medio rector
del proceso, estructura a lo que se le denomina sistemas, como sucede con el
inquisitivo y el dispositivo, y de una u otra manera dan un orden al procedimiento, sin
lesionar a las partes, mas bien sirven de guías a las mismas; teniendo presente un
proceso bien orientado y distribuido, los juzgadores deben tomar en cuenta el derecho
a la tutela judicial efectiva es un derecho humano cuya funcionalidad se enmarca en
el ámbito procesal.
Teniendo un papel relevante respecto al resto de los derechos humanos que permite la
exigibilidad de aquellos ante un órgano del estado que se debe caracterizar por su
imparcialidad, idoneidad y transparencia, mediante un procedimiento previamente
establecido en las leyes, ya sea oral o escrito.
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Finalmente, se puede concluir lo siguiente, que la instrucción es la fase del
procedimiento en la cual cooperan el juez y las partes. Lo que se desplegará en un
hacer de las partes y en un observar por parte del juez: las partes exponen sus razones
y le muestran sus pruebas, y el juez escucha las primeras y atiende las segundas, no se
excluye que haya litis y asuntos tan sencillos que este esquema pueda traducirse a la
realidad; pero la experiencia demuestra que ésta no puede ser la regla, sino que en
general ocurre que el juez ejerce, además, una actividad directiva e inquisitoria. Por
lo que la instrucción, fase del proceso incomparablemente más complicada y delicada
que la introducción y el pronunciamiento, se presta mucho menos que aquélla y que
éste a ser directamente regulada por la ley, por lo cual asumen mucha mayor
importancia los actos de gobierno procesal.
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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