Hipertrofia: Planificación y Periodización
Hipertrofia: Planificación y Periodización
Planificación, Programación y
Periodización de la Hipertrofia
Alex j
Programación e Int egración del Ent renamient o de Fuerza en la Preparación de los Deport es de Conjun…
Fernando Naclerio
MD T RAINING Las ciencias del ejercicio a su alcance La periodización en el ent renamient o de la fuerza
JORGE ANDRÉS ARANCIBIA MELLICO
PubliCE, (PubliCE) 2015
Artículo
Planificación, Programación y
Periodización de la Hipertrofia
Prof. SALVADOR VARGAS MOLINA1,2
1
University of Wales (EADE Málaga)
2
Physical Training and Sport
RESUMEN
Pretendemos con este trabajo ofrecer las propuestas metodológicas más consideradas y con el mayor sustento científico
que tenemos a día de hoy en un campo de acción tan específico y tan desordenado como es la hipertrofia, al contrario que
en otras finalidades del ejercicio físico controlado, bien sea con bases deportivas o con orientaciones físico-saludables.
Para ello tendremos en cuenta la escasa documentación de rigor de los principales profesionales que han tomado como
campo de estudio, entre otros, el trabajo exclusivo del aumento de sección transversal.
Palabras Clave: Hipertrofia, Sección transversal, Estética Corporal, Programación, Periodización, Planificación
INTRODUCCIÓN
Seguramente este tipo de entrenamiento, hipertrofia, sea en la actualidad de los más demandados debido al auge que
existe en las temáticas relacionadas con la composición corporal y la imagen. En las salas de musculación de todo el
mundo el mayor porcentaje de sujetos entrenan sin un orden establecido, la mayoría de las veces sin control de las
cargas ni ajustes de variables de programación. Otras veces adoptando recetas de deportistas profesionales que para
nada se adecuan a su entorno socio/laboral, ni por supuesto poseen el tiempo ni el sustento económico que conlleva
mantener un determinado entrenamiento, puesto que la mayoría de las veces va acompañado de un régimen alimenticio,
unido a la suplementación, de un alto coste.
Queremos analizar detenidamente las principales propuestas de organización del trabajo de hipertrofia anual que nos
ofrecen los especialistas más representativos en la actualidad en el campo del cambio de la composición corporal. Así
mismo quisiéramos ofrecer unas pautas y consideraciones básicas y personales para la organización de dicho trabajo.
Pero antes de llegar a ese punto de análisis final, hemos creído oportuno establecer un orden de desarrollo de temáticas
desde las más generalizadas hasta llegar al trabajo exclusivo de hipertrofia, desde la conceptualización terminológica, la
razón de la organización del entrenamiento de manera coherente, la periodización, programación y planificación desde su
perspectiva más general pasando por la organización del entrenamiento de fuerza hasta llegar a la programación de
hipertrofia, pensamos es una manera de hacer llegar a los iniciados en la temática el porque de la importancia de la
organización de las cargas y la aplicación de las distintas variables y para los más experimentados ofrecer las ideas de
estructuración de profesionales contrastados en este campo de trabajo.
La organización y la secuenciación de las distintas variables de entrenamiento nos serviría para optimizar los resultados
perseguidos y prever posibles incidencias a lo largo del proceso de preparación de nuestros sujetos teniendo diseñadas
posibles alternativas que nos ayuden a resolver situaciones que se salgan de nuestro plan establecido.
Los términos de periodización, planificación y programación se han ido utilizando a lo largo de los años con diferentes
enfoques y atendiendo a diferentes conceptualizaciones haciendo referencia muchas veces, a un mismo termino. Esto nos
ha llevado muchas veces a la confusión a la hora de comprender muchos trabajos de profesionales, al no haber una
unanimidad conceptual.
Por ello, debemos destacar el trabajo realizado por (Grupo IICEFS, 2013), en el que están trabajando desde hace años con
la intención de unificar criterios que nos acerquen a todos los profesionales del ejercicio bajo unos mismos contenidos
conceptuales con la idea de valorizar el trabajo que realizamos los profesionales de las ciencias del deporte y es por ello
que no debemos pasar por alto la diferenciación que realizan de los conceptos, planificación, periodización y
programación, con sus respectivas definiciones y en definitiva de las distintas variables de programación basándose en
algoritmos que simplifiquen, ordenen y a la vez establezcan ese conjunto de operaciones bajo el rigor científico más
exhaustivo que debe considerar un profesional de las ciencias del deporte para desarrollar su trabajo.
Por tanto y basándonos en IICEFS (2013), por un lado la Planificación sería la manera mediante la cuál se estructura el
proceso, atendiendo a aspectos más globales, como objetivos, técnicas y métodos así como evaluación y control .
La Programación, por otro lado sería, la siguiente fase del proceso, en el cuál a partir del objetivo que hemos propuesto,
determinaríamos una organización dándoles un orden y distribución en el tiempo basándose en los criterios específicos de
la teoría del entrenamiento.
Y por último en la Periodización se secuencializa y temporaliza los contenidos , teniendo como puntos de referencias
cuatro variables claves, como serían, la frecuencia, volumen, intensidad y densidad, que además se condicionan.
Dejándose como última fase de la estructuración, la prescripción, donde se concretarán las dosis del entrenamiento .
Las bases fisiológicas para proponer una organización del trabajo o del estrés que proporcionamos a nuestro organismo y
que con ello consigamos las adaptaciones oportunas se centrarían en:
La ley de Arndt Schulz a finales del siglo XIX, donde se concluye como necesario la existencia de un umbral mínimo
de excitación para que se produzcan el estímulo suficiente que nos conduzca a las adaptaciones que perseguimos.
Es decir debemos ir aumentando la intensidad del esfuerzo para que se produzcan nuevas adaptaciones, esto
derivaría posteriormente en el denominado por los especialistas Principio de Sobrecarga .
El Síndrome General de Adaptación (SGA), de Selye H. (1936), se basaría en la aplicación de dicho estímulo y la
correspondiente fatiga que se produciría, una vez pasado el umbral que mencionamos con anterioridad, que no
sería otra cosa que un desequilibrio que haría que nuestro organismo reaccione para volver a su estado anterior,
produciéndose una homeostasis o equilibrio y a su vez buscándose una súper compensación que sería el objetivo
final, es decir adquirir un nivel superior al estado anterior a los estímulos. Esto daría lugar a otro principio del
entrenamiento como sería, Principio de la Súper compensación . Para ello debemos ir suministrando
progresivamente estímulos mayores que nos eviten el estancamiento en la medida de lo posible. Pero igualmente
debemos tener en cuenta que no se produzca un estímulo demasiado alto o continuado sin las respectivas
recuperaciones puesto que podríamos llegar a un estado de descenso en el rendimiento.
Por eso el objetivo prioritario de todos los profesionales del entrenamiento deportivo se encuentra en la recuperación. Sin
descanso no hay progreso, ni aumento de masa muscular. Por tanto debemos planificar el trabajo basándonos en los
descansos o recuperaciones que es precisamente cuando se producen las compensaciones y hacerlo en todas las
estructuras básicas de entrenamiento.
Haciéndonos eco de las palabras del profesor García Manso et al. (1996), un micro ciclo en la mayoría de los casos hará
referencia a 7 días por razones obvias de practicidad laboral y cultural, por tanto cada estructura hará referencia a una
medida en el tiempo establecida en nuestra sociedad, aunque es cierto que según otros autores cada una de dichas
estructuras pueden cambiar la duración, en días o semanas.
De manera que los objetivos de recuperación que se persiguen a la hora de planificar en cada estructura serían los
siguientes.
Las cualidades o capacidades físicas básicas se han clasificado comúnmente en cuatro, fuerza, velocidad, resistencia y
flexibilidad. Añadiéndose dos cualidades coordinativas, como serían, coordinación y equilibrio, (Torres Guerrero J,
1996). Aunque debemos resaltar que en la actualidad, algunos autores priorizan sobre una sola capacidad o capacidad
física fundamental que sería la fuerza, siendo la velocidad y la resistencia derivadas de esta y la flexibilidad y
coordinación, capacidades físicas facilitadoras, (Tous J, 2003).
Independientemente de la clasificación que escojamos, para profundizar más en nuestro objetivo, necesitaremos
desarrollar aún más la fuerza. Y para ello conocer las distintas manifestaciones que se producen con un tipo de
orientación de trabajo u otra.
Tabla 1. Adaptado de Berger 1972, Fleck y Kraemer 1987, Fleck y Kraemer 1997, Garhammer 1986, Hedrick 1995, Hedrick y Stone
1996, Kraemer y Koziris 1992, Lombardi 1989, O´Shea 1976, Stone y O´Bryant 1987, Tesch y Larson 1982 y Verhoshansky 1976.
Manual NSCA. Fundamentos del entrenamiento personal, (Earle RW y Baechle TR, 2008)
Por tanto, se consideran a día de hoy los porcentajes del 60 al 85% de una repetición máxima (R.M), como la franja de
trabajo más propicia para el aumento de sección transversal, (Badillo (2002); Baechle y Earle (2000, 2008). Es decir
mientras que en cualquier modalidad deportiva se utiliza dentro del macrociclo programado, algunos mesociclos de
hipertrofia como apoyo para conseguir más masa muscular válida para un desarrollo posterior de fuerza útil o aplicable a
cada modalidad deportiva, dentro de un macrociclo cuya finalidad sea la hipertrofia, sería al revés, se utilizarían
macrociclos con otras orientaciones de la fuerza, como fuerza máxima, para conseguir un pico mayor de la misma y poder
aumentar las cargas dentro del porcentaje adecuado que hemos visto, optimizando el trabajo de hipertrofia. O incluso
trabajar en menor medida y dentro del macrociclo rangos de trabajo más bajos, sobre el 45-55% RM, con la idea de
favorecer el trabajo de fibras lentas o tipo I, menos susceptibles de desarrollo que las rápidas o tipo II.
De esta manera se pretende dar un orden coherente a los entrenamientos, dejando a un lado el azar, secuenciando,
ordenando y priorizando los objetivos del mismo.
A raíz de este autor surgen otros modelos tradicionales de planificación.
Figura 5. Resumen de modelos tradicionales entrenamiento deportivo tomado de Planificación del Entrenamiento Deportivo, (Juan M.
García Manso, M. Navarro Valdivieso y José A. Ruiz Caballero, 1996)
Y a raíz de aquí podemos encontrarnos modelos de planificación más modernos basados en las características del deporte o
en las características del deportista, (García Manso JM et al, 1996).
Concretando más iremos de las planificaciones aplicables a las modalidades deportivas, donde interaccionan todas las
capacidades/cualidades básicas, hacia las programaciones que más nos interesa, la fuerza, aunque sabemos que este
trabajo profundizará más en una consecuencia que se consigue en el entrenamiento de esta capacidad, la hipertrofia, que
será nuestro objetivo final.
Para las periodizaciones de fuerza, centrándonos en esta capacidad, tendríamos varios enfoques de trabajo.
La más tradicional y que ha predominado bastante tiempo, serían las lineales. Básicamente este tipo de enfoque y de
manera resumida sería un aumento de volumen al principio y gradualmente se iría bajando el mismo para dar más
prioridad a la intensidad, con el objetivo de alcanzar un estado de forma óptima.
Esto es lo que popularizaron (Fleck y Kraemer, 1996), basándose en los principios de periodización clásica de Matveiev.
A día de hoy cada vez se manifiesta con más fuerza el enfoque que propusiera (Poliquin C, 1988), no lineal u ondulante.
Donde realizaríamos trabajos alternativos de distintos rangos de fuerza, que trataremos más abajo debido a su implicación
directa también para los trabajos de aumento de sección transversal, objetivo prioritario.
El modelo de trabajo lineal inversa, fue popularizado por (Ian King, 2000) en su libro Foundations of Physical
Preparation , enfocado al entrenamiento de diversas modalidades deportivas, en (Arroyo Toledo JJ, 2011).
Prestes J et al. (2009) compararon los efectos que podrían ocasionar dos modelos de programación, la lineal y la lineal
inversa en mujeres de entre 20 y 35 años durante 12 semanas. Para ello el grupo lineal, realizó 12-14 repeticiones,
llegando a 4-6 repeticiones máximas mientras que el programa lineal inversa comenzó por 4-6 repeticiones máximas, para
acabar con 12-14 repeticiones. Es decir mientras que en el grupo lineal se aumentaba la intensidad disminuyendo las
repeticiones máximas y por ende aumentando las cargas, a la vez que se reducía el volumen de trabajo, para el grupo
lineal inversa ocurría lo contrario, se modificaban igualmente el número de repeticiones y de cargas, pero esta vez al
revés. En este estudio se concluye que se consigue más aumento de masa muscular y aumentos de fuerza en el modelo
lineal en detrimento del lineal inverso, mientras que Ebben et al. (2004), no encuentran modificaciones significativas en la
composición corporal.
De una manera general, podríamos decir que el modelo lineal se basaría en la disminución progresiva del número de
repeticiones y un aumento de la carga, mientras que el modelo lineal inversa, sería todo lo contrario, aumento progresivo
de las repeticiones y disminución de las cargas. A simple vista parecería más lógico y tal y como se viene haciendo por
años en el físico culturismo, que el modelo lineal inversa sería la manera más óptima, puesto que se empieza el programa
con más peso, para pasar a fases o rangos hipertróficos para acabar en el estado de forma o pico competitivo con un
trabajo de bajas cargas y altas repeticiones, pero a día de hoy y con las bases científicas que tenemos, se nos antoja
bastante más complejo que la simple aplicación de repeticiones y cargas, valorados como volumen e intensidad.
Especialistas del trabajo de la fuerza, como máxima expresión, como (Bret Contreras, 2014), utilizan métodos propios
con orientaciones no-lineales.
Utiliza un método que el mismo denomina 2 x 4, que consistiría a rasgos generales en una variación de las cargas cada dos
semanas, manteniéndose dentro de los rangos de trabajo de fuerza máxima o sub-máxima, haciendo referencia a la 1RM,
realizando unas descargas en la séptima semana.
Las premisas básicas de trabajo se organizan en 4 días semanales con sus respectivos descansos, realizando cada dos
semanas el mismo tipo de trabajo pero alternando los ejercicios de orden, con cargas que se organizan en 3 x 5, 3 x 3 y 3
x 1, en cada semana respectivamente. Se repite el ciclo y se realiza la semana de descarga. completándose un ciclo a las
14 semanas, (Contreras B, 2014).
Debemos diferenciar igualmente dentro de las programaciones de fuerza, como no todos los especialistas coinciden en
denominar fuerza máxima a la máxima expresión que se produce con la 1RM, sino que más bien la fuerza máxima podría
ser aplicada ante cualquier cargas sin ser exclusiva de la 1RM, puesto que la fuerza máxima tal y como la conocemos no
suele darse en la mayoría de las modalidades deportivas, (González Badillo JJ, 2002).
Como nos clarifica y especifica, el profesor (González Badillo, 2002), tenemos cuatro modelos de programación de la
fuerza, que hacen referencia a las modificaciones de las cargas en cuanto a la aplicación del volumen y la intensidad.
Denominadas PIP (Programación progresiva de la intensidad con una reducción progresiva de la repetición por serie),
PIPM (Programación de un aumento progresivo de la intensidad y una reducción progresiva de las repeticiones por serie
con oscilaciones en las cargas), PAO (Programación de un aumento progresivo de la intensidad y una reducción progresiva
de las repeticiones por serie pero con acentuadas oscilaciones del volumen y la intensidad) y PIE (Programación de un
aumento progresivo de la intensidad absoluta con volumen e intensidad relativa estables).
Hemos querido plasmar las ideas principales que utilizan los profesionales del campo de la composición corporal más
destacados a nivel mundial a la hora de programar el entrenamiento enfocado a la hipertrofia.
(Tudor Bompa, 1998, 2006), fue uno de los primeros autores que comenzó a plasmar con orden coherente y con
basamentos científicos, es decir, justificando lo más posible con las investigaciones y avances hasta el momento, de cómo
organizar los entrenamientos con un objetivo exclusivo de hipertrofia a lo largo del año. Para ello, no utilizó ningún
programa lineal, en el que se comenzará con más volumen y poco a poco se fuera restringiendo este y se fuera
introduciendo la intensidad, para mantenerlo en los picos competitivos o temporada. Lo que hizo fue crear una serie de
fases o bloques de trabajo cada uno de los cuáles tendría un objetivo específico, aunque con un claro dominio y meta
final, aumento de sección transversal (tenemos que dejar claro que este maestro del entrenamiento deportivo, ha sido
preparador en numerosas modalidades deportivas, buscando la mayoría de las veces el aumento de rendimiento).
Si nos fijamos, en la figura inferior, esta carga estaría comprendida dentro de los parámetros propicios para hipertrofia,
entre el 60-80% (85% para otros autores) de la RM y básicamente la aplicación sería un aumento progresivo y un cuarto
estímulo de descarga por debajo del pico alto de intensidad. Importante resaltar que cada escalón supone una semana o
micro ciclo de entrenamiento, puesto que una sola sesión no supondría un estímulo suficiente para provocar cambios
coherentes en nuestro organismo. La fase de descarga sería la última semana o cuarta semana, en la que se busca una
regeneración y recuperación del estrés generado en las tres semanas anteriores a nivel fisiológico y psicológico (sobre todo
las dos últimas). Aunque también hay que resaltar que se podría aumentar cada una de estas fases algunas semanas
más individualizando en cada caso, pero respetando esta dinámica de cargas.
Es importante resaltar aquí que para aumentar el trabajo de cada escalón se realiza de dos maneras o bien se aumenta la
carga de trabajo y/o se aumenta el número de series, desde 5 series en el primer escalón hasta 7 series en el tercer
escalón o incluso aumentando la frecuencia de sesiones. De manera que en el cuarto escalón o semana se disminuye la
carga y número de series.
Pero ¿qué fases utilizan estos autores para confeccionar sus programas?
Cada una de estas fases nos indica un trabajo específico. La adaptación anatómica, como su nombre indica serviría para
conseguir una activación de ligamentos, tendones y sistema muscular progresivo y para conseguir una prevención de
probables lesiones. La fase de hipertrofia mixta, tiene como objetivo aumentar la hipertrofia a la vez que se introduce la
Como es lógico estamos hablando de una orientación puramente hipertrófica, si se buscase rendimiento deportivo, habría
que tener en cuenta otros factores, priorizar en más tiempo en ciertas fases y eliminar otras que no son necesarias
Estos serían dos ejemplos de programas de entrenamientos anuales ofrecidos por (Bompa y Cornacchia, 2006).
Figura 12. Modelo básico de plan anual para la Periodización para la periodización de Culturismo y entrenamiento de la fuerza .
(Bompa y Cornacchia, 2006). Musculación Entrenamiento Avanzado.
Figura 13. Periodización recomendado para culturistas y practicantes de fuerza de nivel inicial. (Bompa y Cornacchia, (2006)
Musculación Entrenamiento Avanzado.
Gilles Cometti
Este autor realiza unos ajustes anuales a modo de recomendaciones de alternancia de métodos de entrenamientos
enfocados a la hipertrofia, lo que el llama alternancia de métodos en el año para el culturista .
Primero aconseja un trabajo alterno del tren superior y tren inferior y propone como sesión ideal para el tren superior,
una sesión que incorpore ejercicios al 10 x 10 RM y ejercicios al 6x10 RM, mostrándonos como sesión alta ideal , una
que sumaría un total de 78 series para aumento de masa muscular. A día de hoy sabemos que el trabajo de fuerza para
que sea efectivo no debe pasar de 6-9 series, (Baechle y Earle, 2000); Peterson et al, 2004); Rhea et al, 2003); Nacleiro
F, 2013); Heredia et al, 2012) y a veces 12 series totales no por mucho tiempo con sus respectivos microciclos de
descargas posteriores, debiendo tener en cuenta que estos estudios se realizaron en la mayoría de los casos sobre sujetos
no avanzados o desentrenados y que tenemos escasa documentación que nos indique que realmente el pasarnos de 10-12
series repercute negativamente en los progresos de cambios en la composición corporal, como si nos indica el estudio de
(Ostrowoki et al, 1997) en Nacleiro (2004).
Basándonos en la falta de estudios que tenemos que nos indiquen el volumen correcto o ideal para el aumento de masa
muscular debemos centrarnos en este tipo de recomendaciones para la fuerza, puesto que recordemos que el trabajo de
hipertrofia también vendría a ser un trabajo de fuerza. Incluso Colado JC (2008) y Peterson et al. (2004, 2005) en Nacleiro
F (2012) nos dicen que más de 27- 30 series totales en una sesión no es lo apropiado. Por lo que estas recomendaciones se
nos antojan demasiado altas.
Y para sujetos que ya tienen una masa muscular previa, aconseja el trabajo de dos días seguidos de la misma parte del
cuerpo, según Cometti, para acumular el agotamiento .
Estas propuestas, pensamos están faltas de sustento científico a parte denota bajo nuestro punto de vista una falta de
práctica en este campo de trabajo, puesto que no contempla correctamente los descansos oportunos (como vimos
primordial para el aumento de masa muscular). No creemos lógico el trabajar una serie de ejercicios el lunes con un
volumen tan alto como propone este autor y una intensidad alta también y al otro día volver a hacer lo mismo, el sistema
nervioso y la percepción subjetiva del dolor se recuperaría alrededor de las 48 horas siendo más óptima a las 72 horas,
(Chen et al, 2011).
Cometti igualmente cicla el año para el trabajo de hipertrofia por un lado para:
Este ciclo anual constaría de distintos bloques de trabajo alternándolos consecutivamente y nos propone nuevamente un
ejemplo de ello.
Observamos, bajo nuestro punto de vista una falta de orden en la organización de bloques y una falta de practicidad-
realidad. Por un lado nos propone el trabajo de súper series en el segundo bloque, cuando es sabido que el
emparejamiento de ejercicios provoca un mayor gasto calórico más idóneo para la aproximación del pico competitivo. Por
otro lado la electro estimulación se nos antoja demasiado prioritaria al dedicarle un porcentaje tan alto en el ciclo de
entrenamiento y por supuesto poco práctico, (aunque tenga base científica), muy pocos culturistas abandonan el trabajo
en la sala de musculación para realizar sólo y exclusivamente electro estimulación durante 3 semanas, como mucho se
podría hacer algunas semanas como apoyo al trabajo de sobrecargas.
Las conclusiones que nos ofrece este autor es por un lado el buen intento que tuvo de procurar organizar y darle algún
orden coherente al trabajo exclusivo de hipertrofia, pero pensamos existen muchos errores metodológicos en la aplicación
de variables de programación dentro del ciclo anual y básicamente su propuesta se basa en alternar métodos de hipertrofia
que tienen cierta base científica pero sin un orden concreto en base a un objetivo final.
Christian Thibaudeau
Este autor organiza sus entrenamientos de hipertrofia, denominándolos bloques, que vendría a ser una modificación de
los entrenamientos por fases de (Tudor Bompa, 2006). Es decir trabajar cada fase o bloque con una orientación
específica, utilizando los mismos medios y ejercicios y buscando el objetivo final, en este caso de aumento de sección
transversal. Se pueden hacer bloques orientados a la Fuerza máxima y al trabajo de hipertrofia, que es en este caso el
principal objetivo, nuevamente. Para él, un bloque no debería ser menor de dos semanas puesto que si lo fuese no se
alcanzarían las adaptaciones que se persiguen. Aquí se introduciría una diferenciación en dos tipos de trabajo de
hipertrofia, funcional y no-funcional. Para este autor se debe trabajar al 50% en unos rangos específicos de hipertrofia,
denominada funcional o sarcomérica (trabajo entre 6-8 repet. avanzados) y otro 50% en el otro rango de trabajo, no
funcional o sarcoplasmática (9-12 rept. avanzados). Y por supuesto entrenar en zona de fuerza máxima o sub-máxima a lo
largo del macro ciclo anual.
Figura 17. Ejemplificación Planificación en Bloques (Thibaudeau, 2007) Libro Negro de los secretos del entrenamiento
A su vez cada bloque de entrenamiento, Thibaudeau (2007), lo divide en cuatro micro ciclos diferentes, a modo similar
como lo hacía Bompa y Cornacchia, atendiendo, a una progresión de intensidad, concretamente, cargas introductoria,
carga de base, cargas de choque y descarga/test, basándose dichas recuperaciones en el principio de carga concentrada
de (Verkhoshansky, 2000). En cada fase utiliza los mismos ejercicios y medios.
En la carga introductoria el volumen e intensidad son bajos, y serviría para introducir al sujeto en los nuevos ejercicios.
En la carga base, el volumen de entrenamiento es máximo, se realizan un número de series tolerables por el individuo.
En la carga de choque la intensidad es mucho mayor medida por el aumento de las cargas, parámetro principal que define
que una determinada fase requiera de un mayor esfuerzo que otra y el cuarto microciclo como su nombre indica se
utilizaría un volumen muy bajo y una intensidad menor, incluso es utilizado como evaluación de progresos del sujeto.
Utilizando los mismos ejercicios en cada bloque de entrenamiento, que equivaldría normalmente a un mes y cada semana
Charles Poliquin
Sobre finales de los años 80, un innovador de su época, (Charles Poliquin, 1988), introdujo un nuevo concepto a la
programación del entrenamiento deportivo, el método no-lineal u ondulante. Esta manera de organizar los
entrenamientos, tenía como objetivo prioritario que no se saturara el sistema neuromuscular. Así las recuperaciones
serían mucho más propicias, y tanto los aumentos de fuerza como de composición corporal mucho más favorables.
Poliquin, organiza las ondulaciones o bien por día, por semana o cada dos semanas, aunque prefiere que cada fase no
dure más de dos semanas.
Para el aumento de los niveles de fuerza tenemos varios estudios, que comparan una periodización lineal contra una no-
lineal. Rhea M et al. (2002), compararon un protocolo de doce semanas. El protocolo lineal realizó las primeras 4 con un
entrenamiento a 8 RM, las siguientes 4 semanas, entrenamientos a 6 RM y las últimas 4 a un rango de trabajo de 4 RM.
En comparación con otro protocolo, que realizó una ondulación diaria, el primer día, lunes, 8 RM, miércoles a 6RM y el
viernes a 4 RM, durante las 12 semanas, se concluyó aumentos de los niveles de fuerza en el protocolo no-lineal, al igual
que ocurriría con el estudio de Monteiro et al. (2009).
Buford TW, et al. (2007), al contrario no encuentran diferencias significativas ni en la composición corporal, ni en los
aumentos de fuerza en tres protocolos, uno ondulante diario, otro ondulante semanal y un método lineal. Al igual que
otros autores, (Hoffman et al, 2009; Hartman et al, 2009). Aunque faltarían más estudios para verificar que en atletas
avanzados la periodización no-lineal sea superior para aumentar los niveles de fuerza en comparación con la lineal, todo
parece indicar que las vías de estudios irán encaminadas a su demostración.
Las comparaciones de la metodología de trabajo lineal y no-lineal en lo concerniente al cambio en la composición corporal,
que sería nuestro objetivo principal, en los estudios realizados son similares, en cuanto a cuál de las dos periodizaciones
es mejor, (Rhea et al, 2002; Bufford et al, 2007; Hoffman et al, 2009; Kok et al, 2009; Monteiro et al, 2009; y Prestes et
al, 2009), en (Fleck SJ, 2011) que como nos indica este autor, en todos menos en el estudio de (Rhea et al, 2002), se
realizan las evaluaciones mediante pliegues cutáneos, que pudiera no tener la sensibilidad suficiente para detectar
cambios en la composición corporal.
Pero esta disparidad de diferencias vio más luz en un estudio muy reciente de Simao R et al. (2012).
Figura 19. Simao R et al. (2012). Comparison Between Nonlinear and Linear Periodized Resistance Training: Hypertrophic and
Strength Effects
En este estudio se comparan un método lineal durante 12 semanas, como observamos en la figura anterior, desde unos
rangos de repeticiones de 12-15, pasando por 8-10 hasta llegar a 3-5 Repeticiones máximas.
Se hicieron sobre 30 hombres no-entrenados, midiéndose la técnica de ultrasonidos y 1RM, tanto el aumento de sección
transversal como la fuerza. Se concluyó que en ambos programas hubo ganancias en los dos parámetros que evaluaron,
aunque se obtuvieron mejores resultados en la programación no-lineal.
Fase Fuerza
Fase Metabólica
Fase Hipertrofia
Para organizar los entrenamientos haría una ondulación o programación no-lineal, como ya hiciera (Poliquin, 1988), con
una organización semanal. De esta manera cada semana tendría una orientación de trabajo distinta dentro de cada
bloque, con un número de repeticiones variados y unas pausas entre series acordes a cada trabajo.
De esta manera ondularía en el año, combinando estas tres fases generales y ondulando a la vez cada semana cambiando
variables de programación, como repeticiones, pausas y volumen en series totales, pero sin salirse de los parámetros y
rangos de trabajo que orientan cada fase.
Las fases las orienta cada 4 semanas, duplicando o triplicando según prioridad de trabajo. Es decir para fuerza utiliza 8
microciclos, formados por 2 mesociclos de 4 microciclos cada uno. Para la fase metabólica utilizaría un mesociclo con 4
microciclos o semanas y obviamente para la fase de hipertrofia, puede llegar a 12 microciclos (si el sujeto es avanzado).
Esta intención de organizar cada cuatro semanas viene determinada por una carga en escalera, que ya utilizaría, como
vimos, (Tudor Bompa, 1998, 2006), de la misma manera, una progresión de las cargas desde 65% de la 1RM en la primera
semana o microciclo, 75% en la segunda, 85% en la tercera y una fase de descarga en la cuarta, bajando a niveles por
debajo de los rangos predominantes del trabajo de hipertrofia, 55% de 1RM.
Estos aumentos de intensidades o de esfuerzo, viene determinado por la carga a levantar que nos indica el % de la 1RM
que sería equivalente al número de repeticiones, entre 6 y 12, concretamente, con unas pausas entre series incompletas
(no se recupera completamente los fosfágenos), entre 60-90 sg. Mientras que en el entrenamiento de fuerza, se
utilizarían repeticiones que oscilen entre 1-5. Las recuperaciones serían completas, de ATP y Pcr (fosfágenos), de 2 a 5
minutos.
La fase de trabajo menos utilizada, pero imprescindible para este autor, por su capacidad de adaptar al organismo a
desarrollar las fibras menos susceptibles de hipertrofiar, Tipo I, hablamos de la Fase Metabólica, que conlleva un número
de repeticiones de 15 a 20 y unos descansos que oscilan en torno a los 30 segundos o incluso menos.
Stoppani, Jim
(Stoppani J, 2006) organiza sus entrenamientos manipulando o haciendo énfasis en una variable de entrenamiento u otra,
considerando 6 de ellas:
Este autor utiliza unos parámetros para valorar el tiempo, la dificultad y los resultados que se pueden obtener en cada uno
de los programas que propone.
De manera que Time , nos informaría sobre el tiempo que tardaría la sesión de entrenamiento en completarse para
adecuarse los más posible a los tiempos disponibles de entrenamiento de cada sujeto, cuanto más alto es el número más
tiempo necesitamos emplear en la sesión. Length , nos dice cuanto tiempo debemos seguir en un programa determinado
para que obtengamos los resultados que esperamos, cuanto más alto es el número más tiempo durará ese programa.
El término Difficulty , nos informa sobre la dificultad que nos ofrece un determinado programa y su relación directa con
el nivel de experiencia de un sujeto para que pueda realizarlo o no dependiendo de su nivel y capacidad entrenamiento.
Cuanto más alto es el número más se adecua a sujetos con un nivel más alto de entrenamiento. Y por último Results , se
identifica con el mayor grado de ganancia muscular que puede ofrecernos un programa de entrenamiento, así mismo
cuanto más alto sea el número más masa muscular podemos ganar.
Por tanto en el ejemplo que vemos en el cuadro superior, que haría referencia a Giant-Set Training , series gigantes
desarrolladas por Stoppani, tendríamos que se tardaría un tiempo ni muy largo ni demasiado corto en realizar la sesión,
que no debemos mantener las series gigantes durante un tiempo elevado, que el nivel de dificultad lo hace un
entrenamiento propicio para sujetos avanzados y que además es una alternativa idónea para ganar masa muscular.
En un programa de entrenamiento avanzado nos recomienda igualmente cambiar de entrenamiento cada 4 a 6 semanas
para hacer más óptimo el entrenamiento.
Mientras que en programas básicos, medios y avanzados intermedios utiliza cada 4 semanas indistintamente enfoques
lineales inverso u ondulantes.
Para avanzados introduce las distintas técnicas más complejas, a las cuáles hemos hecho mención con anterioridad
organizadas cada cuatro microciclos.
Tabla 5. Programación para sujetos avanzados. Tomado de (Stoppani J, 2006) Encyclopedia of Muscle & Strength
Debemos destacar que dentro de la periodización anual y de la incorporación de unos programas de trabajo o metodologías
Propuesta de organización
Realmente el entrenamiento de hipertrofia iría integrado en el entrenamiento de estética corporal, que buscaría no sólo el
aumento de masa muscular, que sería la fase de trabajo a la que estamos dedicando este estudio, sino también la
reducción de grasa. Es decir, la meta final sería llegar a un momento determinado, con la mayor masa muscular, pero a
su vez con la menor cantidad de grasa.
Cuando hablamos de fase de definición (Bompa, 2006), quizás no sea lo más apropiado. ¿Por qué? Porque en el
entrenamiento del cambio en la composición corporal, desde el prisma de la estética, no ocurre lo mismo que en cualquier
otra modalidad de ejercicio físico controlado, que existe lo que se conoce como entrenamiento invisible , haciéndose
referencia a los planes alimenticios. Aquí la nutrición se hace muy visible , diríamos imprescindible. Para conseguir
unos resultados óptimos entrenamiento y dieta deben ir íntimamente unidos. Es por eso que si pasamos de una fase de
definición a una de hipertrofia, pudiera parecer que tanto hábitos alimenticios como entrenamientos cambiarían
radicalmente y eso no es precisamente lo que se hace actualmente. Se hace una progresión en las descargas de hidratos
de carbono. Y por tanto se va acelerando igualmente la quema de grasas con el entrenamiento, de una manera también
progresiva, súper series, (Kelleher AR et al, 2010), la ausencia de periodos de recuperación entre las series y ejercicios
promueve un aumento en la magnitud del EPOC Da Silva et al. (2010), volumen, intervalo de descanso y carga aplicada
influenciaban sobre la magnitud del EPOC en Farinatti et al. (2013). En cuanto a las cadencias en el estudio de (Farinatti
et al, (2013) no son concluyentes , siendo una opción de trabajo tanto una fase del macrociclo, hipertrofia como en las
subsiguientes de aceleración del ritmo metabólico, la utilización de cadencias alternativas dentro de los rangos apropiados
y con base científica, (Vargas [Link] al, 2014). Pudiera ser muy recomendable la progresión metodológica de
emparejamientos de ejercicios en los cuáles se reduzcan progresivamente las pausas entre series y ejercicios, (súper
series, triseries, series gigantes o circuito) (Vargas S, 2014), quizás sea más lógico, por tanto, hablar de fase de
aproximación al pico competitivo (FAPC).
Figura 21. Fase de Hipertrofia dentro del enfoque de organización de trabajo de Estética corporal.
En este esquema tan sólo se muestra una orientación de cómo cada fase iría acompañada de un macronutriente u otro.
Obviamente hablar de esta temática requeriría un trabajo mucho más extenso.
Por tanto de todas las fases que podemos dividir la estética corporal, aquí tan sólo haremos referencia al macrociclo que
vincularemos al aumento de masa muscular, Hipertrofia.
Al intentar aumentar la intensidad de trabajo mediante un estímulo de mayor esfuerzo con la idea de superar los umbrales
de adaptación de una manera progresiva, creemos oportuno no utilizar tan sólo una variable como fuera la carga de
trabajo, medida mediante el porcentaje de la RM, creemos más oportuno utilizar y ajustar los esfuerzos, haciéndonos eco
Tomando la organización más usada, con más base científica y más adaptable al calendario socio-cultural en el que
vivimos, un mes de cuatro semanas, propondremos un ajuste de variables progresivas centrada igualmente en 4 fases o
bloques de trabajo con orientación hipertrófica pero con diversidad de esfuerzo en cada una de ellas.
Utilizaremos igualmente una carga escalonada, donde la tercera semana sería la de mayor impacto al igual que ya
utilizaran (Bompa, 2006) o (Thibaudeau, 2007), pero utilizando no una ni dos variables de programación, haciéndolo con
todo el arsenal de variables que disponemos, de manera coordinada y ordenada. Buscamos con esta progresión de
esfuerzos y descarga o recuperación en la cuarta semana, optimizar el entrenamiento atendiendo a los mecanismos
que favorecen o que influyen directamente en la hipertrofia y que nos facilitara Schoenfeld (2010), estrés metabólico ,
tensión mecánica y daño muscular , a la vez que conseguir un EPOC muy pronunciado al hacerse los entrenamientos
muy intensos y de manera escalonada.
Debemos resaltar que para la mayoría de autores parece ser la tensión mecánica el factor principal en el aumento de masa
muscular, (Schoenfeld, 2010).
Por tanto para aumentar esa tensión mecánica tenemos un aumento de tensión muscular mediante el aumento de las
cargas de manera progresiva y escalonada a la vez que podemos ir aumentando el tiempo bajo tensión en algunas de las
series, con la idea de llegar a la tercera semana con la máxima tensión posible en ese momento determinado, pudiendo
dejar alguna serie (según estimemos) para realizar cadencias explosivas con la idea de utilizar igualmente cargas más
altas.
Debemos controlar en este punto que las cargas de trabajo sean lo suficientemente altas como para pasar ese umbral de
trabajo que nos proporcione más eficacia en nuestro objetivo a la vez que dedico más tiempo bajo tensión. En cuanto a la
cadencia proponemos un trabajo máximo bajo tensión en la primera semana de 4 segundos, en la segunda incrementamos
a 6 como máximo y en la tercera podemos llegar a 8 segundos como máximo (en algunas series, en otras disminuimos las
cadencias, incluso explosivas para aumentar las cargas de trabajo), priorizando en la fase excéntrica. En un reciente
meta análisis de Schoenfeld B y col. (2015), igualmente nos concluye no pasar de 8 segundos máximo en la repetición,
puesto que según él las cadencias entre 0,5 segundos y 8 segundos producen el mismo resultado, no siendo aconsejable
sobrepasar ese tiempo bajo tensión, entre otras cosas por correr el riesgo de descender demasiado las cargas de trabajo.
Este mismo autor, Schoenfeld B (2013), para la fase concéntrica aconseja entre 1 y 2 segundos, de manera rápida (aún
teniendo en cuenta que debido a la fatiga muscular las últimas repeticiones se harían más lentas, pero la intención sería
rápida), mientras que la fase excéntrica recomienda entre 2 y 3 segundos. Por lo tanto el objetivo sería utilizar algunas
series en el que se priorice el aumento de las cargas con rangos de cadencias desde explosivas hasta 4 segundos de
cadencias y otras series en las que empleemos un mayor tiempo bajo tensión utilizándose cadencias que oscilen desde 5-6
hasta 8 segundos, dependiendo del microciclo utilizado.
Y en cuanto a las cargas de trabajo hemos dividido en dos franjas de trabajo, la denominada sarcomérica y
sarcoplasmática o funcional y no-funcional, (Thibaudeau, 2007); Tous J, 1999; Siff y Verkhoshansky, 2004) sin entrar a
valorar si esa terminología o ese tipo de hipertrofia existe o no realmente, lo que si es cierto es que unas franjas de trabajo
u otras ofrecen resultados fisiológicos diferentes. Por tanto dependiendo si un mesociclo trabajemos entre 6-8 repeticiones
o 9-12 iremos aumentando las cargas progresivamente desde la primera a la tercera semana, como es obvio
disminuyendo las repeticiones.
El volumen, si hacemos referencia a las series totales utilizadas por grupo muscular, tendríamos que atender al tipo de
trabajo que realicemos y la organización propuesta. Por un lado rutina dividida, empezaríamos desde 12-10 series totales
por grupo hasta llegar a 7-9 series totales muy intensas. En cuanto a circuito podemos hacer de 5 series hasta llegar a 3
series por grupo, tomando como referencia los principales grupos musculares, pectorales, dorsales, deltoides, bíceps,
tríceps, piernas y gemelos, cuidando de no sobrepasar las 27-30 series totales en la sesión, (Colado JC, 2008; Peterson et
al, 2004, 2005; en Nacleiro F, 2012). Y por último, si hablamos de rutinas torso/cuerpo, iríamos desde 6 series totales
por grupo hasta 3-4 (pudiéndose dividir aquí el entreno de piernas para localizar aún más cada zona, isquiocrurales,
cuádriceps, gemelos o incluso aductores y glúteos).
La frecuencia de trabajo semanal iría en relación con la organización del trabajo que hagamos. De manera que si
hiciésemos rutina dividida comenzaríamos con una frecuencia mayor de 5-6 días, distribuidos por un grupo muscular
grande diario. Para pasar a 4-5 días y obtener en la fase más intensa 4 días o incluso 3 emparejando cada dos grupos
musculares grandes, obviamente dejando mínimo 48 horas de descanso entre sesiones. Es decir si aumentamos la
intensidad del esfuerzo disminuimos el número de estímulos semanales.
Si por el contrario hiciésemos circuito, al disminuir el número de series totales por grupo muscular, pudiéramos realizar
3-4 sesiones de trabajo en las dos primeras semanas, para hacer sólo 3 en la semana más intensa, tercer microciclo.
Para la pausa entre series igualmente crearíamos más estrés al ir disminuyendo desde 120 segundos en la primera semana
hasta 60 segundos en la semana de máximo esfuerzo, respetando los márgenes más propicios para una mayor segregación
hormonal más factible para la hipertrofia, (Kraemer et al, 1990; Limano et al, 2005; Villanueva MG et al, 2012), debido a
las recuperaciones incompletas de los fosfágenos. Debemos resaltar aquí dos estudios realizados por el mismo grupo de
trabajo, Tácito P Souza Junior et al. (2010, 2011), en ambos estudios se hicieron descansos progresivos. En el primer
estudio un grupo hizo 2 minutos de descanso hasta 6 semanas y el otro grupo hizo 2 minutos decreciendo hasta llegar a 30
segundos. En el segundo estudio se realizaron igualmente descensos de tiempo cada dos semanas de 15 segundos hasta
llegar a 30 segundos. Los resultados del primero no mostraron una efectividad mayor ni menor en la reducción progresiva
de pausas entre series, pero en el segundo estudio si que se encontraron mejoras, aunque hay que señalar que este
segundo estudio puede no ser concluyente en comparación con el anterior puesto que se añadió igualmente monohidrato
de creatina con suficiente base científica como para determinar que el progreso fue a consecuencia de su consumo.
Si hablamos del fallo muscular, la desventaja que puede ocasionarnos sería, un posible sobrentrenamiento y estrés
psicológico, cuando se alcanzan periodos de trabajo al fallo por 16 semanas, (Schoenfeld B, 2013), para Wilardson et al.
(2010), la estrategia más usada sería ciclos de 6 semanas. Schoenfeld B, (2013), utiliza la RPE, de 1 a 10 para medir
este esfuerzo o fallo muscular. El fallo muscular por tantas semanas nos parece muy excesivo. De hecho para eso
tenemos que diferenciar entre fallo concéntrico y fallo muscular. Para Willardson et al. (2010), el fallo concéntrico se
daría en la fase concéntrica cuando los músculos no pueden producir el torque suficiente para levantar una determinada
carga esto sería el fallo concéntrico, que no quiere decir que el músculo en cuestión este fatigado, por lo que se
utilizarían determinadas técnicas avanzadas para alcanzar el fallo muscular. Concretamente nos referimos a las
repeticiones asistidas por compañero; por un lado podemos encontrarnos las repeticiones forzadas y por otro las
descendentes, como estrategias más usadas. Consideramos imprescindible trabajar al fallo concéntrico en las tres
primeras semanas haciéndose un trabajo a un carácter del esfuerzo máximo, dejando la cuarta semana para el carácter de
esfuerzo sub-máximo con la misma idea de utilización de las demás variables, recuperación y regeneración. Y en cuanto al
fallo muscular podemos utilizarlo tanto en la segunda como en la tercera semana, pudiendo utilizarse técnicas como series
descendentes, (Goto et al, 2003) y series forzadas, (J.P. Ahtiainen et al, 2003), (en ambos estudios se alcanzaron
segregaciones de hormona de crecimiento importantes) realizando 2-3 o 3-4 bajadas de peso (en el caso de las
descendentes) o trabajos con peso supra máximo con ayuda del compañero si nos referimos a las forzadas.
CONCLUSIONES
Como conclusión final debemos dejar claro que no optamos por un trabajo u otro como más favorable, considerando a
todos los profesionales aquí expuestos como grandísimos expertos en la materia, el éxito de un tipo de programación u
otra muchas veces se nos escapa debido a variables totalmente externas al programa en si. Por lo que pudiera ser muy
interesante la aplicación de diferentes formas de programar en diferentes sujetos, desde principiantes hasta avanzados.
Para organizar el entrenamiento deberíamos establecer correctamente la aplicación de cargas y recuperaciones, así como
de las diversas variables de programación haciendo hincapié en la importancia de mantener un rigor lo más cercano
posible a la ciencia actual, pudiendo permitirse licencias en determinados casos en los que no se obtengan los
beneficios esperados con los márgenes científicos, debido entre otras cosas a la necesidad de investigación que nos
acerque más a las decisiones correctas y más factibles para lograr un éxito en nuestros objetivos.
Es interesante resaltar las palabras del Profesor González Badillo JJ (2002), La solución actual está en una mezcla
adecuada de las aportaciones de la ciencia y del arte y sentido común del entrenador .
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