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Este documento presenta una introducción al estudio de los contratos administrativos de suministro y prestación de servicios en Chile. Define estos contratos y describe sus características generales, incluyendo que son contratos bilaterales, onerosos y de adhesión. Además, clasifica los contratos de suministro y servicios en tres categorías: por objeto del contrato, por la normativa que los rige, y si son principales o accesorios. El régimen básico de contratación en la materia está configurado por la Ley No 19.886 sobre Compras P

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Este documento presenta una introducción al estudio de los contratos administrativos de suministro y prestación de servicios en Chile. Define estos contratos y describe sus características generales, incluyendo que son contratos bilaterales, onerosos y de adhesión. Además, clasifica los contratos de suministro y servicios en tres categorías: por objeto del contrato, por la normativa que los rige, y si son principales o accesorios. El régimen básico de contratación en la materia está configurado por la Ley No 19.886 sobre Compras P

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Capítulo 

I Los contratos de suministro y de servicios y el régimen general de compras públicas

Sección I Generalidades
Introducción. El presente trabajo constituye un esfuerzo doctrinal, dirigido a la parte especial del Derecho de los
contratos públicos, referido particularmente a la categoría de los contratos administrativos de suministro y
prestación de servicios, con especial énfasis en el régimen de la Ley  Nº  19.886, de Compras Públicas y su
Reglamento de ejecución, sin excluir, por cierto, la revisión acotada de otros sistemas normativos de adquisiciones
y servicios especiales que rigen a determinados órganos de la Administración del Estado.
En todo caso, este trabajo, si bien de carácter dogmático jurídico, privilegia un enfoque pragmático, profesional y
forense por sobre el científico, de manera que, en esta oportunidad, el prisma de estudio se centrará en una
sistematización de la normativa legal y reglamentaria sobre contratación administrativa en las compras públicas,
adoptando un enfoque más bien práctico, a la luz de los criterios adoptados por la jurisprudencia judicial,
constitucional y administrativa.
Si bien el universo de contratos administrativos relativos a las adquisiciones de bienes y la prestación de
servicios por parte de las entidades que conforman la Administración del Estado que contempla nuestro
ordenamiento jurídico es relativamente amplio y variado, el régimen básico de contratación en la materia está
configurado por la Ley  Nº  19.886 y su Reglamento —Decreto Nº  250, de 2004, del Ministerio de Hacienda—,
normativa cuyo análisis constituye nuestra prioridad en el presente texto, lo que no obsta a efectuar una revisión
sintética de los demás contratos sobre adquisiciones y servicios especiales.

I. El contrato de suministro y el de prestación de servicios


Concepto de contrato de suministro y de servicios. Corresponde iniciar el estudio de los contratos administrativos
de suministro y de prestación de servicios, los que, si bien constituyen especies contractuales diversas, con
frecuencia operan de forma conjunta.
Ahora bien, nuestra legislación —tanto general como sectorial— no formula una definición sobre tales contratos,
atendido lo cual debemos recurrir a las nociones elaboradas por la doctrina y la jurisprudencia.
A. ¿Qué se entiende por contrato administrativo de suministro? Según lo define el jurista argentino, Miguel
Marienhoff: "En general, hay 'contrato de suministro', o de 'abastecimiento' o de 'provisión', cuando la
Administración Pública conviene con una persona o entidad en que éstas le provean de cierto o ciertos elementos,
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mediante un precio que les abonará".
Por su parte, la jurisprudencia administrativa de la Contraloría General de la República, en su Dictamen
Nº 39.478, de 2000, define el contrato de suministro como "aquél en que una de las partes se obliga a efectuar
prestaciones periódicas o continuadas de cosas materiales en favor de otra persona, para su consumo o a título
traslaticio, a cambio de una retribución".
B. ¿Qué se entiende por contrato administrativo de prestación de servicios? Ahora bien, en el caso de que
estas periódicas o continuadas se refieran a servicios —materiales o inmateriales—, a cambio de una retribución
económica, estamos en presencia de un contrato de prestación de servicios.
Por regla general, la normativa general y sectorial regula ambos contratos administrativos —de suministro y de
servicios— de manera conjunta, siendo la excepción, el caso de los servicios de externalización o outsourcing,
normativizados en la Ley  Nº  18.803, sobre acciones de apoyo, que únicamente se refieren a la prestación de
servicios.
Características del contrato de suministro y de servicios. Si bien suministro y servicios constituyen especies
distintas de contratos administrativos, atendido que, por regla general, la legislación interna los regula de forma
conjunta, intentaremos una caracterización simultánea de ambas modalidades contractuales. De acuerdo con la
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doctrina, es posible mencionar las siguientes peculiaridades.
A. Es un contrato administrativo, sujeto a un régimen de Derecho Público estructurado sobre la base de
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cláusulas exorbitantes y en que uno de los contratantes es una persona jurídica de Derecho Público.
En todo caso debe ser entendido en sentido estricto, esto es, exclusivo de contrataciones para fines públicos no
comprendiendo las actividades empresariales del Estado.
B. Es un contrato bilateral, por cuanto genera derechos y obligaciones para ambas partes (artículo  1440 del
Código Civil).
C. Es un contrato oneroso, en tanto produce beneficios y utilidades recíprocos para los contratantes
4
gravándose cada uno en beneficio del otro (artículo 1440 del Código Civil).
D. Es un contrato de adhesión. Tiene una estructura sobre la base de cláusulas mínimas u obligatorias.
E. Es un contrato principal, ya que subsiste por sí mismo, sin necesidad de otro contrato al cual acceda.
F. Es un contrato definitivo, no provisorio.
G. Es un contrato medial, ya que su objeto es la provisión de suministros por parte de un proveedor para el
Estado, ya que lo se pretende es adquirir insumos o contratar servicios necesarios para el desarrollo de sus
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funciones.
H. Es un contrato de colaboración, ya que el proveedor se transforma indirectamente en un colaborador de la
Administración.
I. La prestación mobiliaria que constituye el objeto del contrato de suministro puede efectuarse una sola vez o
en períodos sucesivos, caso este último en que el negocio jurídico adquiere el carácter de tracto sucesivo, ya
que la administración adquiere bienes muebles que el proveedor se obliga a proporcionar mediante entregas
6
sucesivas.
Clasificación de los contratos de suministro y servicios. En el ámbito de los contratos de suministro y prestación
de servicios, resulta útil para efectos didácticos y de sistematización de contenidos la formulación de algunas
tipologías, para efectos de su estudio:
A. En atención al objeto del contrato. En consideración al objeto material o contenido del contrato de suministro y
prestación de servicios, podemos distinguir dos categorías: contratos de suministro y de prestación de servicios.
1. Los contratos de suministro son aquellos que tienen por objeto la compra o el arrendamiento, incluso con
opción de compra, de productos o bienes muebles.
2. Los contratos de prestación de servicios son aquellos que tienen por objeto encomendar a una persona
natural o jurídica la ejecución de tareas, actividades o la elaboración de productos intangibles.
La importancia de esta tipología estriba en que, de un punto de vista conceptual, son contratos administrativos
diversos, vale decir, de distinta naturaleza jurídica. Sin embargo, nuestro legislador los regula de manera conjunta,
es decir, los somete a un mismo cuerpo normativo.
B. En atención a la normativa que rige el contrato. Atendiendo a la normativa jurídica que rige los contratos de
suministro y de prestación de servicios, podemos diferenciar tres categorías:
1. Los contratos de suministro y de prestación de servicios bajo la normativa de la Ley  Nº  19.886, sobre
Compras Públicas y su Reglamento.
2. Los contratos de suministro y de prestación de servicios sujetos a normativa especial, como son:
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— Los contratos para las adquisiciones de bienes y servicios por las Fuerzas Armadas (Ley Nº 18.928 ).
— Los contratos para las adquisiciones y servicios en materia municipal (Ley Nº 18.695 y Ley Nº 19.886).
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— Los contratos para las adquisiciones de bienes y servicios por las universidades estatales (Ley Nº 21.094 y
Ley Nº 19.886).
— Los contratos de adquisición de obras de arte para el ornamento de edificios públicos, celebrados en virtud
del artículo  6º de la Ley  Nº  17.236, los que de acuerdo con el Dictamen Nº  16.993, de 2007, difieren en su
naturaleza de los contratos que deben someterse a la Ley de Compras.
3. Los contratos de suministro y de prestación de servicios que carecen de normativa específica, los cuales
pueden quedar sometidos a diversas normativas:
— Aquellos que se someten al régimen general de contratación pública establecido en el artículo  9º de la
Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, en caso de que no
cuenten con regulación alguna.
— Aquellos que contando con normativa especial, se someten supletoriamente al régimen de la Ley de Compras
Públicas y su Reglamento, en caso de vacíos puntuales.
La importancia de esta clasificación radica en que, a falta de normativa especial, y salvo remisión a otro sistema
específico de suministro, recibe aplicación supletoria el régimen de contratación de la Ley de Compras Públicas en
virtud de su carácter de "ley de bases".
Lo anterior es sin perjuicio de que, a falta de normativa especial sobre suministro o servicios, la propia normativa
orgánica de una entidad se remita a otra legislación, vale decir, efectúe un reenvío por incorporación, o bien, que
por su especificidad no reúna los requisitos de aplicabilidad de la Ley de Compras.
C. Contratos principales y accesorios. Finalmente, acudiendo a una categoría empleada por la doctrina
iusprivatista, podemos distinguir entre: contratos de suministro y servicios principales y accesorios.
1. Son contratos de suministro y servicios principales o autónomos, aquellos que no dependen de ningún otro
contrato administrativo —sea o no de suministro y/o servicios— para su generación y subsistencia.
Constituyen la regla general en la materia.
2. Son contratos de suministro y servicios accesorios, aquellos que se originan en atención a otro contrato
administrativo principal al cual acceden.
— Así sucede con los contratos de obra que se celebran vía licitación privada o trato directo, para completar las
bienes no suministrados a cabalidad o los servicios inconclusos de un contrato anterior el cual concluyó
anticipadamente por incumplimiento del cocontratante u otra causal, según lo prevé la Ley de Compras Públicas, el
cual determina la posibilidad de acudir a licitación privada o trato directo, si se tratare la contratación de trabajos
que correspondan a la realización o terminación de un contrato, que haya debido resolverse anticipadamente por
falta de cumplimiento del contratista u otras causales.
— Otro caso lo constituyen los contratos sobre servicios accesorios.
Enumeración de los contratos de suministro y de prestación de servicios. El régimen general de los contratos de
suministro y prestación de servicios está regulado, principalmente, por la Ley Nº 19.886, de Bases sobre Contratos
Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios, y su Reglamento, aprobado por el Decreto Supremo
Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda.
Así lo ha reconocido la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 29.281, de 2013, refiriéndose a este régimen
como "la normativa de carácter general sobre compras públicas contenida en la Ley Nº 19.886 y sus disposiciones
complementarias".
No obstante, existen otras contrataciones de suministro y/o prestación de servicios especiales, como son, a
modo ejemplar, los siguientes:
A. Los contratos sobre acciones apoyo, externalización de servicios o outsourcing (Ley Nº 18.803).
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B. Los contratos para las adquisiciones de bienes y servicios por las Fuerzas Armadas (Ley Nº 18.928 ).
C. Los contratos para las adquisiciones y servicios en materia municipal (Ley Nº 18.695 y Ley Nº 19.886).
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D. Los contratos para las adquisiciones de bienes y servicios por las universidades estatales (Ley Nº 21.094
y Ley Nº 19.886).
E. Los contratos de adquisición de obras de arte para el ornamento de edificios públicos, celebrados en virtud
del artículo  6º de la Ley  Nº  17.236, los que de acuerdo con el Dictamen Nº  16.993, de 2007, difieren en su
naturaleza de los contratos que deben someterse a la Ley de Compras.
Atendido que este curso pretende un fin didáctico, para efectos de servir como texto de cabecera de la cátedra
de Derecho Administrativo, como asimismo, de utilización en los programas de Diplomado en Compras Públicas y
de Magíster vinculados al Derecho Público y Administrativo, y finalmente como texto teoórico-práctico, para ser
consultado por parte de operadores jurídicos del sistema de compras públicas, no sólo nos ocuparemos
exhaustivamente de los contratos de suministro y servicios que se someten al régimen jurídico de la
Ley Nº 19.886, de Compras Públicas y su Reglamento, dado que dicho sistema normativo configura, por una parte,
la ley de bases de contratos administrativos, y, por otra, el régimen de aplicación general en materia de suministro
y prestación de servicios, sino que, abordaremos también, aunque de manera un poco más sintética, los demás
regímenes de contratos de suministro y/o servicios enumerados.

II. Normas financieras comunes a los contratos de adquisición de bienes y/o prestación de servicios
Autorización previa del Ministerio de Hacienda para celebrar contratos o convenios que constituyan excepción al
principio de anualidad presupuestaria. Antes de iniciar el estudio específico de los contratos de suministro y/o
prestación de servicios sometidos al régimen de la Ley de Compras Públicas Nº  19.886, debemos recordar
algunas disposiciones de Derecho Público Presupuestario comunes a los contratos de prestación de servicios,
celebrados por entidades regidas financieramente por el Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975 —Orgánico de
Administración Financiera del Estado—, independiente de la normativa jurídica que rija tales contrataciones.
En efecto, nuestro Derecho Público Financiero contempla el principio de anualidad presupuestaria
consagrado en los artículos  9º, 12 y 19 del D.L. Nº  1.263, de 1975, Orgánico de Administración Financiera del
Estado, el cual consiste en la vigencia temporal de la Ley de Presupuestos, la cual es coincidente con el año
calendario, que corresponde a su período de eficacia jurídica, siendo el principal medio de que dispone el
Congreso Nacional para realizar los controles políticos al presupuesto presentado por el Ejecutivo, el que debe
materializar sus objetivos dentro de este lapso, el presupuesto público es para una anualidad, la cual coincide con
el año calendario.
En particular, el artículo  12 del D.L. Nº  1.263, de 1975, dispone que el ejercicio presupuestario tiene carácter
anual y debe coincidir con el año calendario, no pudiendo efectuarse, a partir del 1 de enero, pago alguno con
cargo a un presupuesto fenecido.
En este orden de ideas, y tal como lo ha manifestado la jurisprudencia contenida en los Dictámenes Nºs. 21.459,
de 2011, y 40.080, de 2015, todo egreso debe autorizarse con cargo al presupuesto vigente y de conformidad con
las normas de ejecución del gasto público contempladas en la respectiva ley del ramo, las que, por ende, deben
aplicarse en el ejercicio correspondiente.
Ahora bien, sin perjuicio de lo indicado existen diversas excepciones al anotado principio de anualidad
presupuestaria, en que la ley puede autorizar gastos cuya ejecución puede exceder del año calendario.
En materia de ejecución presupuestaria, es necesario hacer presente que el Decreto Supremo Nº 854, de 2004,
del Ministerio de Hacienda, incluye el concepto de compromiso cierto, por lo que es posible que existan
proyectos que si bien fueron aprobados para un año presupuestario determinado, estos sean ejecutados en años
posteriores, generando un arrastre.
En el fondo, se permite entonces la existencia de compromisos financieros, es decir, obligaciones que se
devenguen pero no se paguen en el respectivo ejercicio presupuestario, sino con los caudales del presupuesto del
ejercicio siguiente.
En este contexto, y a modo de excepción a dicho principio, en el ámbito de la contratación de bienes y servicios,
el artículo 14 de la Ley Nº 20.128 establece que los órganos y servicios públicos regidos presupuestariamente por
el Decreto Ley  Nº  1.263 de 1975, necesitarán autorización previa del Ministerio de Hacienda para celebrar
cualquier tipo de contratos o convenios que originen obligaciones de pago a futuro por la obtención de la propiedad
o el uso o goce de ciertos bienes, y de determinados servicios.
Al respecto, cabe considerar que la disposición indicada se encuentra inserta en el Título  II denominado
"Normas sobre Gestión de Activos y Pasivos del Sector Público" y tiene por finalidad que la Secretaría de Estado
aludida disponga oportunamente de información sobre los compromisos financieros y presupuestarios, necesaria
para la toma de decisiones, y el uso y asignación eficiente de los recursos públicos, en conformidad con la
normativa de la Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado.
Seguidamente, se advierte que el citado artículo  14 dice relación con la celebración de contratos o convenios
con el objeto de adquirir la propiedad o el uso o goce de determinados bienes necesarios para el cumplimiento de
las funciones de los órganos y servicios regidos por el D.L. Nº 1.263 de 1975, cuyo precio y modalidad de pago se
acordará en el marco de la oferta del mercado, con sujeción a la normativa que rija al respectivo organismo.
Al respecto, resulta relevante destacar que, en cuanto a su ámbito aplicación —material y subjetivo—, el
artículo  14 de la Ley  Nº  20.128 corresponde a una norma general que, por tanto, contempla una exigencia
genérica, y que, en consecuencia, excede —cuando corresponda— el ámbito de las contrataciones bajo el
régimen de la Ley de Compras Públicas.
En relación con dicho precepto legal, la jurisprudencia contralora contenida en los Dictámenes Nºs.  8.070 y
17.367, ambos de 2009, ha concluido que la disposición legal en comento —artículo 14 de la Ley Nº 20.128— "es
una norma de carácter general plenamente aplicable a las municipalidades, corporaciones de derecho público
regidas por el Decreto Ley Nº 1.263, de 1975 y, consecuentemente, los contratos que ellas suscriban y que tengan
por objeto alguna de las finalidades antes indicadas, necesitarán la autorización del Ministerio de Hacienda".
En todo caso, debemos advertir que, si bien a la fecha no se ha dictado el Reglamento de ejecución del
artículo 14 de la Ley Nº 20.128, ello no es óbice para su vigencia y aplicación, puesto que los preceptos legales
tienen aplicabilidad inmediata y directa —salvo que la propia ley modifique su fecha o fechas de entrada en
vigencia, según lo previene el artículo  7º del Código Civil— y, por ende, su eficacia no está condicionada por la
potestad reglamentaria de ejecución, que precisamente se encuentra subordinada a la ley, la que, por tanto, sólo
contribuye a su eficacia plena.
En este sentido, y conforme lo ha precisado la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 17.367, de 2009, "la
ausencia de esa normativa reglamentaria no constituye una circunstancia que impida aplicar la ley, toda vez que en
la situación en análisis aparece indubitablemente que el espíritu del legislador ha sido el de establecer
restricciones al gasto público que implican las operaciones como las señaladas, que comprometen futuros
ejercicios presupuestarios —Mensaje del Presidente de la República Nº 259­353, de 14 de septiembre de 2005, con
que se inicia el proyecto de ley sobre responsabilidad fiscal—".
Ahora bien, para que opere la exigencia de autorización previa del aludido Ministerio de Hacienda deben
reunirse dos requisitos:
A. Debe tratarse de órganos y servicios públicos regidos presupuestariamente por el Decreto
Ley Nº 1.263, de 1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado.
Nótese que no se trata de órganos públicos, incluidos entre los órganos del sector público enumerados en el
artículo 2º inciso 1º del D.L. Nº 1.263, de 1975, sino de aquellos órganos y servicios que, además, se encuentren
regidos presupuestariamente.
B. Debe tratarse de contratos de arrendamiento de bienes con opción de compra o adquisición a otro título del
bien arrendado y para celebrar cualquier tipo de contratos o convenios que originen obligaciones de pago a
futuro por la obtención de la propiedad.
— Así, por ejemplo, en el caso de la adquisición de maquinaria (por un municipio), bajo la Ley de Compras
Públicas, el Dictamen Nº 8.070, de 2009, concluyó que ésta "deberá, en definitiva, ser autorizada por el Ministerio
de Hacienda, a través de la Dirección de Presupuestos, dándose cumplimiento, de este modo, a la exigencia
prevista en el artículo 14 de la Ley Nº 20.128".
— Por el contrario, tratándose de un contrato de prestación de servicios, sujeto a la normativa de Compras
Públicas, no resulta aplicable la exigencia de contar con la autorización previa del Ministerio de Hacienda, tal como
se concluyó, por ejemplo, mediante el Dictamen Nº 1.919, de 2013.
Forma de pago a los proveedores de bienes y servicios: mediante transferencia electrónica de fondos. De
acuerdo con el artículo 8º de la Ley Nº 21.395, de Presupuestos del Sector Público correspondiente al año 2022,
todos los pagos a proveedores de bienes y servicios de cualquier tipo, que se realicen por parte de los órganos de
la Administración del Estado, durante el año en curso, incluidos aquellos relacionados a contratos de obra o
infraestructura, deberán realizarse mediante transferencia electrónica de fondos. Asimismo, su reconocimiento en
la ejecución presupuestaria deberá realizarse en pleno cumplimiento de la ley N° 19.983, que regula la
transferencia y otorga mérito ejecutivo a copia de la factura. Para ello, los órganos de la Administración del Estado
deberán requerir la información necesaria para realizar estas transferencias a los proveedores que corresponda,
como parte del proceso de contratación, y cumplir las instrucciones técnicas generales que al respecto emita la
Dirección de Presupuestos.

Sección II El contrato de suministro y de prestación de servicios bajo la Ley de Compras Públicas

I. Generalidades

1. Régimen general de contratación de suministro y servicios por la Ley de Compras Públicas

1.1. Ámbito de aplicación de la Ley de Compras Públicas


Ámbito de aplicación material de la Ley de Compras Públicas. El artículo  1º inciso  1º de la Ley  Nº  19.886, de
11
Compras Públicas, reiterado por el artículo  1º inciso  1º de su Reglamento —aprobado por Decreto Supremo
12
Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda — establece su ámbito de aplicación objetivo o funcional, vale decir,
cuáles son las especies o formas de contratación pública que están regidas directamente por este régimen jurídico.
Dicho precepto profesa que: "Los contratos que celebre la Administración del Estado, a título oneroso, para el
suministro de bienes muebles, y de los servicios que se requieran para el desarrollo de sus funciones, se ajustarán
a las normas y principios del presente cuerpo legal y de su reglamentación. Supletoriamente, se les aplicarán las
normas de Derecho Público y, en defecto de aquéllas, las normas del Derecho Privado".
En términos muy similares, el artículo 1º inciso 1º de su Reglamento de ejecución, prescribe que: "Los contratos
que celebre la Administración del Estado, a título oneroso, para el suministro de bienes muebles, y de los servicios
que se requieran para el desarrollo de sus funciones, se ajustarán a la Ley de Compras, sus principios y al
presente Reglamento. Supletoriamente, se les aplicarán las normas de Derecho Público y, en defecto de ellas, las
normas de Derecho Privado.
Añade su inciso  2º que: "En lo que sea pertinente, se aplicarán a los contratos señalados anteriormente las
normas establecidas en los Tratados Internacionales sobre la materia, ratificados por Chile, y que se encuentren
vigentes".
— Para abordar el ámbito de aplicación material de esta normativa debemos partir señalando que la
Ley  Nº  19.886 regula una especie de contratos administrativos. En efecto, el sistema de contratación
administrativa previsto en la Ley de Compras Públicas se enmarca plenamente en el esquema general de los
contratos públicos ya esbozado. En particular, establece un régimen jurídico de contratación de suministros y
servicios, constituidos por la adquisición de bienes muebles y/o de prestación de servicios, a título oneroso,
13
requeridos por los órganos de la Administración del Estado para el desarrollo de la función pública.
— Por tanto, en primer lugar, podemos afirmar que constituye una norma de aplicación directa. En efecto,
podemos aseverar que se trata de una normativa de eficacia directa, ya que sus normas no se aplican
supletoriamente a los contratos excluidos de su aplicación, salvo que ella misma lo ordene como en su artículo 3º
letra e), relativo a los contratos de obra pública.
Al respecto, tanto la jurisprudencia judicial como la jurisprudencia contralora, han aludido explícitamente a que
se trata de una normativa de aplicación inmediata o directa y no supletoria.
Así, la Corte Suprema ha resuelto, en causa rol Nº 1115-2012, que la Ley de Compras Públicas: "constituye una
normativa de aplicación inmediata a las contrataciones que ella señala en cuanto a su objetivo y al procedimiento o
14
metodología a seguir para ese tipo de contratos".
En idéntico sentido, la Contraloría General, en su Dictamen Nº  32.424, de 2004, ya había precisado que este
cuerpo legal: "es especial en cuanto a su objetivo y a la metodología a seguir en ese tipo de convenios y prima en
todo lo que contradiga a aquélla, integrando incluso lo existente con sus reglas de aplicación inmediata y directa,
como ocurre con los requisitos de publicidad, transparencia, información y de reclamos (...)".
En la misma lógica, el Dictamen Nº 53.449, de 2005, sostuvo que: "debe observarse el inciso final del artículo 12
de las mismas bases administrativas, en cuanto indica que en todo lo no regulado en ellas se aplica la
Ley Nº 19.886 y su reglamento, toda vez que la aplicación de dichas preceptivas es directa, y no supletoria, como
se indica en este caso".
— En segundo lugar, acorde a su propia denominación, es una ley de bases, lo que significa que establece las
premisas básicas y medulares de una institución, en este caso, la contratación administrativa y los contratos
públicos a que da lugar, entregando a la potestad reglamentaria de ejecución el desarrollo de la misma. Esta
perspectiva refuerza el mandato del artículo  63 Nº  20 de la Constitución en el sentido de instaurar el carácter
15
general y abstracto de los preceptos legales. En este caso, se establece la preceptiva fundante para la
16
contratación administrativa de aprovisionamiento o suministro.
Al respecto, la Corte Suprema ha resuelto, en causa rol Nº 1115-2012, que la Ley Nº 19.886 constituye una ley
de bases, esto es, que "contiene las reglas y principios básicos, fundamentales y obligatorios que rigen la
17
contratación administrativa de suministro y prestación de servicios".
En términos similares, desde los inicios de la normativa, la Jurisprudencia de la Contraloría afirma que se trata
de una ley de bases al igual que la Ley de Procedimiento Administrativo. Así, el Dictamen Nº  24.152, de 2005,
sostuvo que: "las Leyes Nºs. 19.880 y 19.886 constituyen textos legales de bases, esto es, contienen las reglas y
principios directrices mínimos, fundamentales y obligatorios que rigen a los sectores de la administración del
estado, ya en relación con los procedimientos administrativos, ya con la celebración de contratos administrativos
de suministro y prestación de servicios".
En efecto, si bien, la Ley Nº 19.886 no constituye una ley general de contratos administrativos, ya que sólo se
concibió para regular a los contratos de suministro y servicios, ella tiene una vocación de eficacia que excede
dichas especies contractuales, ya que se trata de una ley de bases, lo que trae como consecuencia el efecto de la
supletoriedad para otras contrataciones administrativas.
En definitiva, el ámbito de aplicación Ley de Compras Públicas y su Reglamento implica diversos grados de
18
eficacia jurídica: directa e indirecta.
La aplicación normativa de la Ley de Compras Públicas es bastante compleja, en tanto puede ser de carácter
directo o inmediato, pero también supletorio o indirecto, atendido su carácter supletorio, el cual se establece en sus
artículos 3º letra e) y 4º.
A su vez, la aplicación directa puede ser total, es decir, integral, o bien sólo parcial, tratándose del sistema de
información pública y de los convenios marco.
Por último, la aplicación supletoria puede asumir distintos grados: una supletoriedad total o de primer grado, una
parcial o de segundo grado, y, finalmente, una supletoriedad hermenéutica o de tercer grado.
Analicemos con mayor detalle tales modalidades de aplicación normativa de la Ley de Compras Públicas y su
reglamento de ejecución:

1.1.1. Aplicación directa de la Ley de Compras Públicas


Qué comprende la aplicación directa de la Ley de Compras Públicas. Para iniciar el estudio acerca del ámbito de
aplicación de la Ley de Compras Públicas, debemos abordar: Primero, una eficacia directa o inmediata, que, a su
vez, puede ser: total en orden a regular los contratos de suministro y prestación de servicios que indica su
artículo  1º, así como los contratos de concesión de servicios municipales, por mandato del artículo  66 de la
Ley  Nº  18.695, y, además, parcial en cuanto algunos de sus preceptos reciben aplicación inmediata en otros
contratos administrativos que menciona su propio artículo 3º, como sucede con el Tribunal de Contratación Pública
respecto de los contratos de obra, o incluso respecto de otras normativas de contratación, como acontece con las
normas sobre el sistema de información electrónica.

1.1.1.1. Aplicación directa e integral


Requisitos de aplicabilidad de la Ley de Compras Públicas. Respecto de la aplicación directa e integral, de la
Ley de Compras Públicas y su Reglamento, ella está dada por el cumplimiento de cuatro requisitos de
aplicabilidad, que establece su artículo 1º, cuales son los siguientes:
A. Que se trate de una contratación que celebre la Administración del Estado.
B. Que se trate de una contratación a título oneroso.
C. Que el objeto del contrato sea el suministro de bienes muebles, y/o prestación de servicios.
D. Que tales insumos o servicios se requieran para el desarrollo de las funciones de la entidad pública.
Desarrollemos brevemente estas exigencias.

1.1.2. Contratación que celebre la Administración del Estado

Ámbito de aplicación orgánico de la Ley de Compras. Conforme al artículo 1º de la Ley de Compras Públicas, el
primer requisito para su aplicabilidad inmediata o directa es que debe tratarse de una: "Contratación que celebre la
Administración del Estado", concepto que desarrolla el artículo  1º incisos  2º y 3º de la Ley  Nº  19.886, y que
corresponde al ámbito de aplicación subjetivo y orgánico de dicho cuerpo legal y su Reglamento.
Ahora bien, el ámbito de aplicación subjetivo de la indicada norma legal y su Reglamento no se agota
exclusivamente, en su dimensión orgánica, contenida en su artículo 1º inciso 2º y 3º de la Ley Nº 19.886, sino que
es más amplio, ya que se ve complementada por su aplicación a otras entidades públicas, según lo prevén las
leyes de presupuestos del sector público, la Ley  Nº  20.285, de Transparencia, e incluso abarca entidades de
Derecho Privado que administran fondos públicos, según lo ha dictaminado la jurisprudencia de la Contraloría
General de la República. Analicemos, con mayor detalle, todas estas hipótesis.
A. Los órganos de la Administración del Estado indicados en la Ley Nº 18.575, excluidas las empresas públicas.
En primer lugar, se aplica el que, a su vez, se remite al concepto de órganos de la Administración del Estado,
contenido en el artículo 1º de la LOC Nº 18.575, de Bases Generales de la Administración, pero excluyendo del
mismo a las empresas públicas, es decir, efectúa un reenvío por incorporación parcial al catálogo de entidades
administrativas contenido en el citado artículo 1º de la Ley Nº 18.575.
B. El Consejo Nacional de Televisión. Sin perjuicio de lo indicado, el artículo 1º inciso 3º de la Ley Nº 19.886,
incorpora además al Consejo Nacional de Televisión, como órgano de la Administración del Estado —de carácter
autónomo y constitucional—, que si bien no se encuentra incluido en la enumeración formulada por el artículo 1º
de la LOC Nº  18.575, queda —por vía de regulación legal directa e inmediata—incorporado en el ámbito de
aplicación orgánico de la Ley de Compras Públicas.
Recordemos que, el Consejo Nacional de Televisión es un servicio público autónomo, funcionalmente
descentralizado, dotado de personalidad jurídica y de patrimonio propio, que se relaciona con el Presidente de la
República por intermedio del Ministerio Secretaría General de Gobierno, al cual le corresponde velar por el
correcto funcionamiento de los servicios de televisión, y, que para tal fin tiene su supervigilancia y fiscalización, en
cuanto al contenido de las emisiones que a través de ellos se efectúen, en conformidad con las normas de la
Ley Nº 18.838, concepto que se desprende de lo dispuesto en el indicado artículo 1º de la Ley Nº 18.838, sobre
19
Consejo Nacional de Televisión.
C. Entidades excluidas por su artículo  1º, pero sometidas voluntariamente a convenio marco y/o sistema de
información según lo establecido en las Leyes de Presupuestos. Lo anterior no obsta, por último, a la aplicación
voluntaria del régimen de información y de los convenios marco de la Ley  Nº  19.886, por parte de entidades
excluidas por su artículo 1º, acorde a lo establecido en las Leyes de Presupuestos del Sector Público, a contar del
año 2007.
D. Empresas públicas y sociedades del Estado, sometidas voluntariamente, para fortalecer la transparencia, en
virtud de la Ley Nº 20.285. Las empresas públicas y las sociedades del Estado con participación mayoritaria del
mismo pueden someterse voluntariamente al sistema de información pública electrónico previsto por la
Ley Nº 19.886, en virtud de lo previsto en el artículo 2º inciso 3º del artículo primero y en lo dispuesto en el artículo
décimo de la Ley  Nº  20.285. Así lo ha reconocido, además, la jurisprudencia administrativa en su Dictamen
Nº 31.956, de 2011, de CGR, el cual ha precisado que: "(...) las empresas públicas creadas por ley y las empresas
del Estado y sociedades en que éste tenga participación accionaria superior al 50% o mayoría en el directorio,
podrán incorporarse en este sistema, porque a ellas se les aplica, en lo que corresponda, la Ley  Nº  20.285, en
conformidad a lo prescrito en el inciso tercero del artículo 2º del artículo primero y en el artículo décimo, ambos del
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mencionado cuerpo normativo".
E. Entidades de Derecho Privado receptoras de fondos públicos sometidas voluntariamente a la Ley de
Compras. Por último, cabe mencionar la hipótesis de utilización voluntaria del régimen de contratación de la Ley de
Compras Públicas por parte de entidades de Derecho Privado receptoras de fondos públicos.
— Así acontece, por ejemplo, con la Corporación Nacional Forestal —CONAF—, según lo concluido en los
Dictámenes Nºs. 33.622, de 2008 y 23.195, de 2017.
En efecto, según lo precisado por el Dictamen Nº  23.195, de 2017, los procesos de contratación de la
Corporación Nacional Forestal (CONAF) "no se rigen por Ley Nº 19.886, atendida la naturaleza jurídica de derecho
privado de dicha entidad, sin perjuicio de que, en uso de las facultades que para adquirir bienes le confieren sus
estatutos y su reglamentación orgánica pertinente, pueda disponer que se aplicarán en las licitaciones que efectúe
las mismas reglas que contiene ese texto legal".

1.1.2.1. Contratación a título oneroso


El carácter oneroso del contrato celebrado bajo la Ley de Compras Públicas. El segundo requisito de
aplicabilidad directa, previsto en el artículo 1º de la Ley de Compras Públicas, es que se trate de una contratación
"a título oneroso", concepto que, a falta de norma específica en la propia Ley Nº 19.886 y su Reglamento, como
asimismo, en ausencia de otro concepto en el ámbito del Derecho Público, y atendida la aplicación supletoria del
Derecho Privado prevista en el artículo  1º de la propia Ley  Nº  19.886, debe entenderse en los términos del
artículo  1440 del Código Civil, esto es, aquella en que "el contrato tiene por objeto la utilidad de ambos
contratantes gravándose cada uno en beneficio del otro", vale decir, caracterizado por la reciprocidad en las
prestaciones entre las partes, en tanto su aplicación genera derechos y obligaciones recíprocos e
interdependientes, y, por ende, un provecho o beneficio para ambos contratantes.
Ahora bien, el carácter oneroso del contrato, bajo el régimen jurídico de la Ley  Nº  19.880, ha sido objeto de
importantes precisiones jurisprudenciales —a nivel judicial y administrativo—.
A. Para que se configure el carácter oneroso del contrato basta el pago de un precio. En este contexto, la
jurisprudencia contralora —contenida en los Dictámenes Nºs. 60.989, de 2004; 51.081, de 2006 y 7.122, de 2010
— ha informado que para que se configure el carácter oneroso a que se refiere la Ley Nº 19.886 basta el pago de
un precio por parte de las entidades licitantes por la contraprestación de los servicios o bienes que reciben.
B. El precio puede ser indeterminado, siempre y cuando la entidad establezca un precio estimado. Conforme al
Dictamen Nº 50.110, de 2013, relativa a la indeterminación del monto de un convenio regido por la Ley Nº 19.886,
precisó que: "de conformidad con el inciso segundo del artículo  11 del citado Decreto Nº  250, de 2004, del
Ministerio de Hacienda, resulta admisible que la Administración celebre contratos en los que no es posible estimar
su monto, en cuyo caso debe convocarse, necesariamente, a una licitación pública, requisito que se cumplió en la
situación de la especie.
No obstante lo anterior, es del caso agregar que, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 68 del anotado
Decreto Nº  250, de 2004, del Ministerio de Hacienda, y acorde con lo manifestado en el Dictamen Nº  3.071, de
2012, de este origen, la falta de un precio convenido no impide la constitución de los mecanismos de resguardo
exigidos, para cuyo propósito debe pactarse un precio estimado con el fin de fijar la proporción que la respectiva
garantía debe representar con relación a dicho valor.
Por ende, aunque en la cláusula sexta del convenio en comento se estipula una garantía de fiel cumplimiento por
un millón de pesos, no se establece un precio estimado, con el objeto de determinar a qué porcentaje corresponde
el monto de la garantía, lo que, por las razones expuestas, no se ajusta a derecho".
C. El carácter oneroso no se circunscribe exclusivamente al pago de un precio, sino que se satisface por que el
contrato tenga por objeto la utilidad de ambos contratantes. Ahora bien, de acuerdo con la jurisprudencia del
Órgano Contralor, plasmada en los Dictámenes Nºs. 94.473, de 2014 y 75.412, de 2016, el carácter oneroso que
exige la Ley  Nº  19.886 no se circunscribe exclusivamente al pago de un precio, sino que se satisface por la
circunstancia de que el convenio tenga por objeto la utilidad de ambos contratantes.
En este contexto, la jurisprudencia contralora plasmada en el Dictamen Nº  91.031, de 2014, ha concluido que
resulta aplicable la Ley Nº 19.886 a las adquisiciones y contratación de pólizas de seguro para bomberos que debe
efectuar la Superintendencia de Valores y Seguros, en virtud de lo dispuesto en el Decreto Ley Nº 1.757, de 1977,
que Otorga Beneficios por Accidentes y Enfermedades a los Miembros de los Cuerpos de Bomberos.
Sostuvo el indicado Dictamen Nº 91.031, de 2014, que: "en la especie se advierte que la SVS lleva a cabo las
contrataciones que motivan la consulta en estudio con la finalidad de desarrollar las funciones que le encomienda
el referido Decreto Ley Nº 1.757. Además, que el contrato de seguro tiene carácter oneroso, será celebrado entre
la SVS y la compañía de seguros adjudicada, y que por ello pagará el precio que ofrezca esa compañía
seleccionada en la respectiva licitación.
Por otro lado, es útil consignar también que el artículo  3º de la Ley  Nº  19.886 expresamente excluye
determinadas clases de operaciones contractuales de la aplicación de sus disposiciones, entre las que no se
cuentan aquellas a que se refiere la consulta que se atiende.
En este contexto, es menester concluir que las contrataciones en comento se encuentran sujetas a la normativa
que sobre la materia contempla la Ley  Nº  19.886, sin que obste a ello, como lo ha precisado la jurisprudencia
reseñada, la circunstancia de que el gasto que demande el respectivo convenio se financie con recursos de
particulares".
D. Para la procedencia de la aplicación de la Ley  Nº  19.886, el carácter oneroso no atiende al origen de los
recursos necesarios para el financiamiento del contrato por lo que pueden ser solventados por particulares.
También ha precisado la jurisprudencia de la Contraloría —por medio de sus Dictámenes Nºs. 49.337, de 2008, y
5.090, de 2012— que para los efectos de determinar la procedencia de la aplicación de la Ley  Nº  19.886, el
artículo 1º de ese cuerpo legal no atiende al origen de los recursos necesarios para el financiamiento del contrato
correspondiente, de manera que aun cuando estos sean solventados por particulares, deberá estarse a ese marco
obligatorio.
E. El carácter oneroso del contrato de suministro y servicios no admite una oferta cuya contraprestación
propuesta sea equivalente a cero. Conforme lo ha sostenido el Tribunal de Contratación Pública, en Sentencia rol
Nº 42-2016: "La naturaleza onerosa de los contratos que celebra la Administración del Estado para el suministro de
bienes muebles, y de los servicios que se requieran para el desarrollo de sus funciones, deben ajustarse a las
normas y principios de la Ley Nº 19.886 que así lo dispone expresamente. Por su parte las propias bases explicitan
en su numeral 5.2 que la legislación aplicable a la licitación sería la mencionada ley. La aplicación de la normativa
de la Ley  Nº  19.886 permite situar presente licitación en el marco de los contratos a título oneroso, por lo que
ofertar una contraprestación equivalente a cero constituye una mera liberalidad propia de los contratos de
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naturaleza diversa".

1.1.2.2. Contratación para el suministro de bienes muebles, y/o prestación de servicios


Objeto del contrato celebrado bajo la Ley de Compras Públicas. Un tercer requisito para la aplicabilidad directa
de la Ley de Compras Públicas consiste en que el objeto del contrato sea el suministro de bienes muebles, y/o
prestación de servicios, conforme los define el artículo 2º inciso 2º de la Ley Nº 19.886, el cual es complementado
por el artículo 2º Nº 9 de su Reglamento, el que, a su vez, distingue entre:
A. El contrato de suministro, esto es, de adquisiciones o insumos, consistente en la compra de bienes muebles,
fungibles o no fungibles (útiles de oficina, uniformes, mobiliario, etc.), como consumibles o no consumibles
(alimentos, combustibles, etc.), y
B. El contrato de prestación de servicios, que pueden ser materiales (aseo, seguridad, etc.) o inmateriales
(servicios informáticos, asesoría profesional especializada, etc.).
Por tanto, todo contrato administrativo que no comprenda como objeto la prestación de servicios (o de
suministros) queda, por defecto, excluido de la normativa sobre compras públicas estatuida por la Ley Nº 19.886,
tal como acontece con la concesión de recintos e instalaciones de propiedad de órganos del Estado.
¿En qué casos un contrato administrativo, en atención a su objeto, queda sujeto a la Ley de Compras? La
jurisprudencia de la Contraloría General ha ido precisando en qué casos un convenio o contrato administrativo, en
atención a su objeto, queda sujeto al régimen de la Ley de Compras Públicas.
A. Convenios D.F.L. Nº 36, de 1980. La jurisprudencia contralora contenida en el Dictamen Nº 51.081, de 2006,
ha sostenido que los convenios celebrados bajo la normativa del Decreto con Fuerza de Ley Nº 36, de 1980, del
Ministerio de Salud, tienen la naturaleza de un contrato especial de servicios, atendido lo cual, se encuentran
regulados directamente por la Ley Nº 19.886, es decir, deben ser tramitados bajo el sistema de la Ley de Compras
Públicas y su Reglamento y subsidiariamente por la preceptiva del anotado D.F.L. Nº 36.
En todo caso, discrepamos doctrinalmente de este criterio, atendido que dicha hipótesis obedece a un convenio
de encomendamiento de funciones entre entidades públicas, conforme a lo previsto en el artículo  37 de la LOC
Nº  18.575, el que, por tanto, se encuentra excluido de la aplicación directa de la Ley  Nº  19.886, en virtud de lo
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dispuesto en su artículo 3º letra b).
Asimismo, resulta incongruente con el principio de especialidad de las normas jurídicas —previsto en los
artículos 4º y 13 del Código Civil—considerar que la Ley de Compras Públicas se aplica primero, y luego, la propia
normativa del D.F.L. Nº 36, atendido, por una parte, que, ante la presencia de una normativa especial, como es la
de los convenios D.F.L. Nº 36, la Ley Nº 19.886, atendido su carácter de ley de bases, opera con efecto supletorio.
B. Las importaciones que efectúa la CENABAS. Por último, el Dictamen Nº 19.166, de 2018, ha concluido que
las importaciones que efectúa la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud —
CENABAS—se rigen por la Ley Nº 19.886.
Contratos o convenios que no se rigen por la Ley de Compras. Mencionemos ahora aquellos convenios que,
atendido su objeto, no se encuentran regulados por la Ley  Nº  19.886, según lo resuelto por la jurisprudencia
contralora:
A. La adquisición, a título oneroso, de partes de cuerpos humanos sometidas a plastinación. Conforme a lo
concluido en el Dictamen Nº 89.906, de 2014, respecto del cual se analizó la procedencia de que la Universidad de
Tarapacá convoque a un proceso de licitación pública destinado a adquirir, a título oneroso, partes de cuerpos
humanos sometidas a plastinación, para que éstas sean utilizadas con fines docentes en su Escuela de Medicina.
Sostuvo ese pronunciamiento que: "En virtud de lo expuesto y que no se advierte la existencia de disposición
legal alguna que autorice la celebración de contratos a título oneroso respecto de partes de cuerpos humanos, sino
sólo donaciones, según consta de lo prescrito en el Libro  IX del Código Sanitario y en la Ley  Nº  19.451 —que
establece Normas sobre Trasplante y Donación de Órganos—, se concluye que no procede que la Universidad de
Tarapacá desarrolle el proceso de contratación por el que se consulta".
B. Convenios de encomendamiento de funciones. La jurisprudencia contralora, en su Dictamen Nº  59.540, de
2003, ha concluido que el procedimiento de contratación aplicable a los convenios de encomendamiento de
funciones entre entes administrativos se encuentran sometidos a la normativa especial, que para cada caso
contemple el ordenamiento jurídico, como asimismo, a las exigencias de carácter general previstas en el
artículo 9º de la LOC Nº 18.575, de Bases Generales de la Administración del Estado, por lo que se encuentran
excluidos del régimen de la Ley Nº 19.886.
En efecto, como indica dicho pronunciamiento administrativo: "los contratos que celebre el Fondo de Solidaridad
e Inversión Social conforme al referido artículo 10 de Ley Nº 18.989, deben someterse a la ordenación particular
que ese precepto contempla y a las exigencias de carácter general contenidas en el artículo 9º de Ley Nº 18.575".
La Contraloría ha dictaminado, por ejemplo, que no están regidos por la Ley de Compras los convenios de
encomendamiento de funciones que puede celebrar el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS)
conforme al artículo 10 de la Ley Nº 18.989, que crea el Ministerio de Planificación y Cooperación, en relación con
la hipótesis general prevista en el artículo  37 de lo LOC Nº  18.575, ya que, además de considerarse como
instituciones diversas, están sujetos a un procedimiento especial que regula aquella normativa, sin perjuicio de
las exigencias generales de contratación pública previstas en el artículo 9º de la citada LOC de Bases (Dictamen
Nº 59.540, de 2003).
C. Un acuerdo marco para servicios de asesoría. Un acuerdo marco para servicios de asesoría no constituye un
contrato de prestación servicios de aquellos regidos por la Ley  Nº  19.886, el que conforme a su artículo  1º se
encuentra excluido de su aplicación, pues "únicamente establece el marco regulatorio conforme al cual se
celebrarán futuros contratos de prestación de servicios entre las partes", tal como lo ha precisado el Dictamen
Nº 7.572, de 2019.
En efecto, mediante el anotado Dictamen Nº 7.592, de 2019, la Contraloría General dio curso "al documento del
rubro, que aprueba un acuerdo marco para servicios de asesoría suscrito entre la República de Chile,
representada por el Ministerio de Hacienda y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, por ajustarse a
derecho.
No obstante, cabe señalar que el referido acuerdo de voluntades se encuentra excluido de la aplicación de la
Ley Nº 19.886, por disposición de su artículo 1º, y no del precepto aludido en los vistos. Lo anterior, considerando
que no se trata de un convenio de aquellos a que se refiere dicha norma, pues únicamente establece el marco
regulatorio conforme al cual se celebrarán futuros contratos de prestación de servicios entre las partes".
D. Una concesión de recintos e instalaciones de una entidad administrativa. En efecto, según lo manifestado por
la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 31.782, de 2018, la concesión de los recintos e instalaciones del
Instituto Nacional de Deportes de Chile, conforme a las normas de la Ley  Nº  19.712, del Deporte, no tiene la
naturaleza de un contrato de prestación de servicios regulado por la Ley Nº 19.886.
Así, sostiene ese pronunciamiento que: "Respecto a la naturaleza de la concesión de inmuebles y recintos
deportivos regulada por las precitadas normas, tal como se aprecia del concepto que emana del aludido artículo 56
de la Ley del Deporte, ella difiere de la del contrato de suministro de bienes muebles o prestación de servicios, por
lo tanto, no le es aplicable la anotada Ley Nº 19.886 y su reglamento. En consecuencia, se desestima la denuncia
sobre infracción a estas últimas disposiciones, que rigen en materia de compras públicas".
Asimismo, según lo concluido en el Dictamen Nº 6.484, de 2008, de la Contraloría General, la contratación de
adquisiciones que suponga la entrega de ciertos bienes en comodato no se condice con la naturaleza del contrato
de suministro, conforme al artículo  2º de la Ley  Nº  19.886, y en cuya virtud estos acuerdos tienen por objeto la
compra o arrendamiento, incluso con opción de compra, de productos o bienes muebles.
En otro orden de materias, cabe señalar que no resulta procedente lo indicado en el precitado artículo 10 y en el
artículo 32 del pliego de condiciones, en cuanto disponen la entrega de ciertos bienes en comodato, toda vez que
ello no se condice con la naturaleza del contrato de suministro que se viene licitando, conforme al artículo 2º de la
Ley Nº 19.886 ya citada, y en cuya virtud estos acuerdos tienen por objeto la compra o arrendamiento, incluso con
opción de compra, de productos o bienes muebles.

1.1.2.3. Contratación para el desarrollo de las funciones de la entidad pública


La finalidad del contrato vía Ley de Compras: El desarrollo de las funciones de la entidad pública. Un último
requisito para la aplicabilidad directa de la Ley de Compras Públicas consiste en que tales insumos o servicios se
requieran para el desarrollo de las funciones de la entidad pública, en aplicación del principio de servicialidad de la
Administración del Estado, contenido en el artículo 1º inciso 4º de la Constitución, y los artículos 3º y 28 de la LOC
Nº 18.575, los cuales adquieren un carácter medial e instrumental para el logro de los objetivos de la respectiva
entidad pública.
Según lo explica el Dictamen Nº  17.353, de 2018, "tales funciones, como indica el artículo  28 de la
Ley Nº 18.575, tienen por objeto satisfacer las necesidades colectivas que el ordenamiento jurídico ha asignado a
cada órgano e institución".
¿Qué convenios, atendida su finalidad, se encuentran regulados por la Ley  Nº  19.886? Mencionemos ahora
aquellos convenios que, atendida su finalidad, se encuentran regulados por la Ley  Nº  19.886, según lo
resuelto por la jurisprudencia contralora:
A. Caso de convenios para servicios de sala cuna. Los convenios para prestación de servicios de sala cuna, los
que, pese a las críticas formuladas por la doctrina, acerca de la aplicabilidad de la Ley Nº 19.886 y su Reglamento,
han sido posteriormente reconocidos por la vía reglamentaria.
Recordemos que, según lo concluido por el Dictamen Nº  46.589, de 2005: "los convenios de prestación de
servicios que los organismos de la Administración del Estado celebren con establecimientos de sala  cuna para
cumplir con el artículo 203 del Código del Trabajo y dado que, en ese caso, la repartición respectiva desarrolla una
función impuesta por el ordenamiento jurídico, ella no está marginada de la Ley Nº 19.886 y su reglamento, tanto
en relación con los preceptos que establecen los procedimientos uniformes y obligatorios que deben observarse en
la preparación y celebración de los convenios pertinentes, como en lo tocante al acatamiento de las reglas
destinadas a garantizar la transparencia y publicidad de las operaciones contractuales de la administración (...) lo
anterior, por aplicación del artículo 1º de la citada Ley Nº 19.886 y porque el artículo 3º del mismo texto excluye
determinadas clases de operaciones contractuales de la aplicación de sus normas, entre las cuales no se
encuentran las negociaciones analizadas".
B. Caso de convenios para servicios de sala cuna. Los convenios para prestación de servicios de jardín infantil,
los que, pese a las críticas formuladas por la doctrina, acerca de su aplicabilidad, han sido posteriormente
reconocidos por la vía reglamentaria.
¿Qué convenios, atendida su finalidad, NO se encuentran regulados por la Ley  Nº  19.886? Mencionemos, a
continuación, aquellos convenios que, atendida su finalidad, no se encuentran regulados por la Ley  Nº  19.886,
según lo resuelto por la jurisprudencia judicial y contralora:
A. El aporte que solicita el municipio y que se compromete a enterar como manifestación de responsabilidad
social empresarial. El Tribunal de Contratación Pública en su sentencia del rol Nº  155-2015, concluyó que una
licitación que tiene como principal objeto el Servicio de apertura de cuentas corrientes y recaudación municipal se
encuentra regida por la Ley de Compras Públicas, ya que se vincula con las necesidades municipales, y
mantención, en cambio, el aporte que solicita el municipio como manifestación de aquel compromiso de
responsabilidad social empresarial, simplemente consiste en fijar su monto en UF y comprometerse a enterarlo
como un pago de prestaciones sociales administradas por el municipio, por lo que no se encuadra en las funciones
públicas municipales, y, por tanto, no se rige por la Ley de Compras Públicas.
Así, sostuvo este pronunciamiento constitucional, en su considerando  6º "Que, en cuanto a la ilegalidad
reclamada, consistente en que se vulneraría la Ley Nº 19.886 al no ser un 'servicio' que pueda ser requerido por el
municipio para el 'desarrollo de sus funciones' aquel aporte que solicita el ente licitante a los Bancos licitantes
como manifestación de aquel compromiso de Responsabilidad Social Empresarial que les correspondería,
pidiendo una manifestación explícita de participación activa y desarrollo a la comunidad. Dicha medida requerida
como aporte, no constituiría una prestación de un servicio al municipio, ya que solo pretende recibir una
contribución que no puede asimilarse a los servicios personales que son materia de regulación por la
Ley Nº 19.886, dentro del contexto de un contrato administrativo a celebrar con un Banco que resulte adjudicado y
el Municipio licitante. El objeto de la licitación tiene como principal objeto el Servicio de apertura y mantención de
cuentas corrientes y recaudación municipal por el plazo de cuatro años que dura el contrato propuesto, y el aporte
requerido nada tiene que ver con ese tipo de servicios".
Añade el considerando  7º: "Que, resulta evidente que el aporte requerido no puede ser considerado como un
servicio compatible con aquellos principales destinados a la apertura y mantención de cuentas corrientes y/o
servicios relacionados con el giro bancario que se mencionan. Los servicios requeridos principalmente en la
licitación aparecen como de ejecución permanente y en cambio el aporte simplemente consiste en fijar su monto
en UF y comprometerse a enterarlo como un pago de prestaciones sociales administradas por el municipio".
Continúa el considerando  8º precisando: "Que, el sentido de incorporar esos aportes como servicio en la
licitación no puede tener cabida precisamente porque a la luz de lo establecido en los artículos  1º y 6º de la
Ley Nº 19.886; y los artículos 2º Nº 10 y 12 y 105 del Reglamento de la citada Ley de Compras ello supone que el
organismo público licitante obtenga un beneficio o servicio que propenda al mejor y más oportuno cumplimiento de
sus labores mediante un servicio y no mediante la erogación de pagos de servicios innominados cuyo contenido
quede dejado al criterio de programas y proyectos por determinarse por el municipio".
Conforme al considerando  9º, se sostiene: "Que, tampoco se condice con el desarrollo de sus funciones
municipales, aquel servicio consistente en un aporte que pretende obtener la Municipalidad para que le permita
destinarlo a una o más de los programas y/o las obras de adelanto para la comuna de Villa Alemana; ello da
cuenta no de un servicio relacionado con el desarrollo de funciones municipales sino más bien con una finalidad
orientada a la obtención de recursos para el financiamiento de servicios distintos a los licitados e incluso
innominados, por la vía del incentivo de la adjudicación de la administración de las cuentas corrientes y
determinado por el mayor aporte que realicen los oferentes, desvirtuándose un real y genuino servicio que pueda
ser contratado por la utilización de las disposiciones de la ley de compras públicas".
Así, conforme con el considerando 10º, se concluye: "Que, por lo que se viene diciendo, resultan contrarios a la
ley de contratación pública, el servicio consistente en un aporte estimado en UF y cuyos mayores montos se
premian con la adjudicación del Servicio de administración de las cuentas corrientes municipales, aún a pretexto
de constituir aportes voluntarios destinados a programas y/o las obras de adelanto de la comuna, porque el
establecimiento de esos aportes en las bases, no puede entenderse que propendan a la eficacia, eficiencia con
dicha contratación o que ello pueda ser entendido como un servicio o beneficio requerido para el desarrollo de las
funciones municipales que le son inherentes, por lo que este capítulo de impugnación será acogido en lo
23
resolutivo".
B. Los convenios que celebre el Servicio de Bienestar del IPS con profesionales de la salud para que atiendan
de manera particular a sus afiliados. Recordemos que según lo manifestado en el Dictamen Nº 17.353, de 2018,
"tales funciones, como indica el artículo  28 de la Ley  Nº  18.575, tienen por objeto satisfacer las necesidades
colectivas que el ordenamiento jurídico ha asignado a cada órgano e institución". Concluye ese pronunciamiento
que, por tanto, los convenios que celebre el Servicio de Bienestar del Instituto de Previsión Social con
profesionales de la salud para que atiendan de manera particular a sus afiliados no se rigen por la Ley Nº 19.886.
C. Finalmente cabe señalar aquellos convenios que, atendida su finalidad, no se encuentran regulados por la
Ley  Nº  19.886, sino por su normativa específica, pero que, a falta de normas especiales sobre contratación
administrativa, se rigen por el régimen de compras públicas, según lo resuelto por la jurisprudencia contralora:
El Dictamen Nº 9.028, de 2017, concluyó que las convenciones que suscriba un organismo de la Administración
para el arriendo de vehículos y la contratación del servicio de transporte para sus servidores en el ejercicio de sus
funciones, se regirán respectivamente por las normas contenidas en el Decreto Ley  Nº  799, de 1974, y por el
Secreto Supremo Nº  80, de 2004, del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, sin perjuicio que para
celebrar ambos tipos de acuerdos deberán aplicarse las normas y mecanismos contemplados en la mencionada
Ley Nº 19.886 y su reglamento.
Señala ese pronunciamiento que: "conforme a su artículo 1º, inciso primero, ese cuerpo legal rige respecto de
los vehículos de propiedad fiscal, semifiscal, de organismos de administración autónoma o descentralizada y
empresas del Estado, cualquiera que fuere su estatuto legal, de las Municipalidades, y de las empresas,
sociedades o entidades públicas o privadas en que el Estado o sus empresas, sociedades o instituciones
centralizadas o descentralizadas tengan aportes de capital, representación o participación, superiores al cincuenta
por ciento, con las excepciones que señala dicho cuerpo legal.
Según su inciso segundo también regula los vehículos que cualquiera de las entidades u organismos señalados
tomen en arriendo, usufructo, comodato, depósito o a otro título no traslaticio de dominio.
Asimismo, conviene tener presente que el arrendamiento a que se refiere la disposición antes citada
corresponde al de cosas, conforme al concepto que al respecto contiene el Código Civil, y no al de transporte, que
reglamenta este cuerpo legal y el Código de Comercio, puesto que el inciso segundo del artículo 1º del Decreto
Ley Nº 799, de 1974, alude específicamente a "los vehículos" que se tomen en arriendo (aplica criterio contenido
en Dictamen Nº 35.593, de 1995).
Por la razón indicada precedentemente, cabe advertir que dicha disposición no es aplicable, por ejemplo, a un
vehículo, conducido por su dueño o por un dependiente de éste, que, por cuenta de algunos de los organismos
mencionados, transporta personas o cosas, según la terminología del Código Civil, o pasajeros o mercaderías,
según el Código de Comercio, ámbito distinto del arrendamiento de cosas muebles que regula el Código Civil y el
referido Decreto Ley Nº 799 (aplica criterio contenido en Dictamen Nº 9.011, de 2006).
En este punto, y tal como lo ha manifestado el Dictamen Nº  88.264, de 2015, de este origen, corresponde
prevenir que las convenciones que suscriba un organismo de la Administración para el arriendo de vehículos y la
contratación del servicio de transporte para sus servidores en el ejercicio de sus funciones, se regirán
respectivamente por las normas contenidas en el Decreto Ley Nº 799, de 1974, y por el Decreto Nº 80, de 2004,
del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, sin perjuicio que para celebrar ambos tipos de acuerdos
deberán aplicarse las normas y mecanismos contemplados en la mencionada Ley Nº 19.886 y su reglamento".

1.1.3. Aplicación directa, a modo parcial de la Ley de Compras


Aplicabilidad directa, a modo parcial de la Ley de Compras Públicas. La aplicación directa, a modo parcial de la
Ley de Compras Públicas consiste en que sólo resultan aplicables determinadas disposiciones e instituciones
jurídicas de dicho régimen normativo a determinadas contrataciones administrativas.
Por su parte, la aplicación directa o inmediata, a modo parcial, de la Ley de Compras Públicas, está
conformada por:
1. Las normas sobre el Sistema de Información Pública, previstas en los artículos 18 y siguientes de la Ley de
Compras Públicas y aquellas complementarias de las mismas contenidas en su Reglamento; aplicables a las
contrataciones públicas regidas integralmente, vale decir, en forma completa y exhaustiva, por la Ley Nº 19.886,
como también a aquellas excluidas de su aplicación integral, enumeradas en el artículo 3º de la Ley Nº 19.886.
2. La normativa sobre el Tribunal de Contratación Pública, establecida en el capítulo  V de la Ley  Nº  19.886,
complementado por el pertinente Auto Acordado de la Corte Suprema, preceptiva aplicable a las diversas variantes
de contratos de obra pública que contempla el ordenamiento jurídico, por mandato de lo previsto, a su vez, en el
artículo 3º letra e) de la indicada Ley Nº 19.886.

1.1.4. Aplicación indirecta o supletoria de la Ley de Compras Públicas


Supletoriedad de la Ley de Compras Públicas. Finalmente, resta por analizar la aplicación supletoria o indirecta
de la Ley de Compras Públicas a determinadas contrataciones administrativas, la que, según hemos señalado,
permite distinguir tres niveles, atendida su intensidad normativa.
En segundo lugar, se distingue una aplicación supletoria para los contratos de obra, según lo previsto en su
artículo 3º letra e) de la Ley Nº 19.886, y sobre aquellos contratos regidos por la Ley Nº 18.803, de acciones de
apoyo (acorde a la jurisprudencia contralora), y por la Ley Nº 18.928, sobre adquisiciones de las fuerzas armadas y
su Reglamento (conforme a su artículo 6º), vale decir, una aplicación subsidiaria de su preceptiva y de algunas de
sus instituciones, ya sea de primer, o de segundo grado, o bien, como principios hermenéuticos.
Como puede advertirse, la Ley de Compras Públicas no se agota en una simple aplicación inmediata de una
determinada forma contractual de suministro o prestación de servicios, sino que se constituye en un cuerpo de
principios y reglas jurídicas aplicables subsidiariamente a otras especies de contratación administrativa,
en tres niveles.
1. Una aplicación supletoria de primer grado o integral del régimen de la Ley de Compras Públicas, vale decir, de
manera completa o exhaustiva, en ausencia de toda otra normativa sobre contratación administrativa específica, la
que opera tanto para los contratos de servicios de los órganos de la Administración que no cuenten con normas
especiales, como también respecto de los contratos de obras que celebren otros organismos públicos, que no han
sido encargados al MOP y que carecen de una regulación que discipline el procedimiento contractual y los efectos
del contrato, los cuales, en ambos casos, a falta de normativa especial, se someten a la Ley  Nº  19.886 y su
Reglamento.
a. Contratos de servicios que celebren los órganos de la Administración que no cuenten con normas especiales.
En primer lugar, todo contrato administrativo de suministro o servicios, debe quedar sometido, a falta de norma
especial, a la preceptiva de compras públicas de la Ley Nº 19.886 y su Reglamento.
— Un ejemplo en tal sentido, lo encontramos en el artículo  4º de la Ley  Nº  19.465, el cual dispone que los
Servicios de Sanidad de las Fuerzas Armadas, organizados en conformidad a la reglamentación correspondiente,
entre los que se encuentra el COSALE, serán los responsables de la ejecución de las acciones que tiendan a la
promoción, protección y recuperación de la salud, y a la rehabilitación de los beneficiarios del Sistema de Salud
que se crea en virtud de esa ley, en cuyo contexto, el Dictamen Nº  95.954, de 2015, concluye que "las
contrataciones de servicios que efectúa el COSALE en conformidad con la Ley  Nº  19.465, que no contiene una
regulación especial sobre la materia, se rige supletoriamente por la Ley Nº 19.886, de conformidad con lo señalado
en su artículo 1º".
b. Contratos de obras que celebren los organismos administrativos, que no han sido encargados al MOP y que
carecen de una regulación especial. Recordemos en segundo lugar que, existen entidades administrativas dotadas
de facultades para contratar obras públicas, pero que no cuentan con normativa sectorial y propia para ello, caso
en el cual, no rigen las normas de contratos de obra y de concesión de obra del MOP, sino que la preceptiva del
régimen de la Ley de Compras Públicas y su Reglamento.
— Así, a propósito de un contrato destinado a reparar y reconstruir aquellos jardines infantiles que administra
directamente la Junta Nacional de Jardines el Dictamen Nº 58.020, de 2011, precisó que, "teniendo en cuenta que
la normativa aplicable a esa entidad no contempla disposiciones relativas a la forma de contratación de obras
públicas, resulta procedente aplicar, de manera supletoria, aquellas contenidas en la referida Ley Nº 19.886 y en
su reglamento", concluyendo que esa entidad puede acudir al trato directo, siempre que se dé cumplimiento a las
exigencias contenidas en la normativa pertinente al caso, esto es, el artículo 8º letra c), de la Ley Nº 19.886.
No obstante, si una entidad pública cuenta con facultades para contratar obra pública y no ha conferido poder al
MOP, pero la normativa de este primer organismo remite la tramitación esa contratación a las normas sobre
contratos de obra del MOP, entonces se aplica dicha normativa y no tiene aplicación el régimen de la
Ley Nº 19.886.
2. A continuación, se distingue una aplicación supletoria de segundo grado, o sea, en caso de existir vacíos en
otros cuerpos normativos que regulan la contratación administrativa, la cual tiene cabida en materias vinculadas
con las obras públicas sujetas a la normativa sectorial, bien sea general o especial, como, asimismo, en el caso de
las adquisiciones de las Fuerzas Armadas.
a. Aplicación supletoria de segundo grado a la contratación de obras públicas. Así acaece, primeramente, con
los diversos sistemas de contratación de obra pública, en virtud de lo dispuesto en el artículo  3º letra  a) de la
Ley Nº 19.886.
— Es el caso de los contratos de obra pública bajo la normativa del MOP —Ley Orgánica del MOP y Decreto
Supremo Nº 75, de 2004, del MOP—, resultan aplicables las disposiciones sobre inhabilidades para contratar con
la Administración del Estado contenidas en el artículo  4º de la Ley  Nº  19,886, tal como ha reconocido la
jurisprudencia contralora, por ejemplo, en su Dictamen Nº 40.100, de 2007.
— También acontece con los contratos de obras que celebren las municipalidades, los cuales se rigen por el
procedimiento de contratación previsto en el artículo  8º de la LOC Nº  18.695 y sus reglamentos, y se someten
supletoriamente al régimen normativo de la Ley de Compras Públicas, conforme lo han concluido los Dictámenes
Nºs. 29.281, de 2013 y 15.504, de 2016.
En este punto, el Dictamen Nº 29.281, de 2013, precisó que "si bien el contrato en análisis se relaciona con la
ejecución de una obra municipal, por lo que en razón de lo establecido en el artículo 3º, inciso primero, letra e), de
la referida Ley Nº 19.886, en principio, se encuentra, excluido de su aplicación, no obstante, dicha preceptiva le es
aplicable supletoriamente en aquellos aspectos no previstos en su propio ordenamiento —como sucede con la
normativa de la Ley Nº 18.695 a que se ha hecho referencia, que regla las causales que determinan la modalidad
de contratación—, atendido lo previsto en el inciso final de la mencionada disposición legal y la inexistencia de una
regulación especial respecto de obras municipales".
En el mismo sentido, según lo concluido en el Dictamen Nº  15.504, de 2016, conforme al cual: "las
municipalidades, para celebrar un contrato de obra, están obligadas a sujetarse a los procedimientos fijados en el
anotado artículo 8º de la Ley Nº 18.695 y en la Ley Nº 19.886, en lo pertinente".
— En tercer lugar, encontramos los contratos de obras que celebren las universidades, conforme lo precisado
por el Dictamen Nº  38.794, de 2009, el cual sostuvo que "los contratos relacionados con la ejecución de obras
públicas que celebre la Universidad de Chile, que cuentan con una regulación específica, se sujetarán a ella y no a
las disposiciones de Ley  Nº  19.886, y sólo en la medida en que existan aspectos no regulados, se aplicarán
entonces, supletoriamente, las normas de la ley en comento. Al efecto, cabe recordar que, según el Diccionario de
la Real Academia de la Lengua Española, el término 'supletoria' significa 'que suple una falta' y 'suplir' es 'cumplir o
integrar lo que falta en algo, o remediar la carencia de ello'".
Agrega ese pronunciamiento que "la supletoriedad específica que establece el artículo  3º, letra  e), de la
Ley  Nº  19.886, dice relación por una parte y desde luego, con la circunstancia de que leyes especiales pueden
regular tales contratos y en tal caso se aplicará la legislación especial primeramente, y la Ley Nº 19.886 sólo en
aquéllos aspectos no regulados por aquélla, y por la otra —de acuerdo al contexto normativo a la época de su
dictación, y a los antecedentes que se advierten de la historia fidedigna de su establecimiento, como el Segundo
Informe de la Comisión de Hacienda del Senado— con el reconocimiento. de la normativa de orden administrativo
vigente a su fecha de entrada en vigor".
Por consiguiente, concluye que "en los aspectos específicamente regulados en las disposiciones citadas por la
ocurrente, deben aplicarse las mismas, en tanto que, en los demás que no se encontraban igualmente regulados,
corresponde aplicar la preceptiva de la Ley Nº 19.886".
— Idéntica situación acaece también con los contratos de obras que celebre Carabineros de Chile, los cuales se
rigen por el procedimiento de contratación previsto en la Ley Nº 18.785, que establece normas para construcción
de obras de exclusivo carácter policial de Carabineros de Chile y su Reglamento, sometiéndose supletoriamente al
régimen normativo de la Ley de Compras Públicas. En efecto, el artículo 1º inciso 1º de la Ley Nº 18.785, previene
que: "todo lo relacionado con la planificación, estudio, proyección, construcción, demolición, ampliación,
reparación, conservación y explotación para obras de exclusivo carácter policial en Carabineros de Chile, se regirá
por las disposiciones de esta ley, sin perjuicio de las demás normas legales vigentes, en cuanto no le sean
contrarias", precepto que debe ser armonizado con el artículo  3º letra  e) de la Ley de Compras, tal como lo ha
reconocido el Dictamen Nº  67.134, de 2016, el cual concluyó que "respecto de las obras públicas que contrate
Carabineros de Chile le resulta aplicable supletoriamente la normativa contenida en la Ley Nº 19.886".
b. Aplicación supletoria de segundo grado a la contratación de adquisiciones y servicios por las Fuerzas de
Orden y Seguridad Pública. Un segundo grupo de contratos que reciben aplicación supletoria de segundo grado se
verifica con los diversos sistemas de contratación de bienes muebles y/o servicios por los órganos que integran las
Fuerzas de Orden y Seguridad Pública —Carabineros de Chile e Investigaciones de Chile—, atendido lo dispuesto
en el artículo 11 de la Ley Nº 18.928, el cual prescribe que: "Las normas de la presente Ley Nº 18.928 y la Ley de
Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios serán aplicables, en lo que fueren
pertinentes, a las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública y las facultades otorgadas a los Comandantes en Jefe de
las Fuerzas Armadas y al Director de Logística del Ejército, al Director General de los Servicios de la Armada y al
Comandante del Comando Logístico de la Fuerza Aérea, se entenderán conferidas al General Director de
Carabineros, al Director General de la Policía de Investigaciones, al Director de Logística de Carabineros y al Jefe
de Logística de la Policía de Investigaciones".
Como puede advertirse, en este último caso, la aplicación supletoria encuentra incluso un doble sustento
normativo, puesto que la supletoriedad opera en virtud de una doble remisión legislativa.
3. Por último, también resulta extensible una supletoriedad de tercer grado, en cuanto los principios jurídicos
contenidos en la Ley sobre Compras Públicas son aplicables, como criterios de interpretación, vale decir, como
criterios de comprensión o hermenéuticos, en tanto sean compatibles con la contratación de obras públicas, de
acciones de apoyo de la Ley  Nº  18.803, o bien de las adquisiciones de las Fuerzas Armadas reguladas en la
Ley Nº 18.928, o de aquellas adquisiciones que desarrollan las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública.
— La aplicación supletoria de tercer grado, respecto de las contrataciones de obra pública bajo la normativa del
MOP ha sido reconocida por la jurisprudencia judicial. Por ejemplo, en el fallo rol Nº  16-2011, el Tribunal de
Contratación Pública sostuvo que no obstante tratarse de un contrato de ejecución de una obra pública, "las reglas
y principios de la Ley Nº 19.886 rigen supletoriamente, en especial en lo relativo al principio de estricta sujeción a
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las bases consagrado en el artículo 10 inciso tercero de esta ley", reconociendo la supletoriedad de segundo y
tercer grado de la misma, y dando aplicación a un principio jurídico de la Ley de Compras Públicas en tercer grado
de supletoriedad, vale decir, como criterio de interpretación para la resolución de la causa y la acertada inteligencia
de las normas sobre contratación de obra pública que rigen al MOP.
Normativa aplicable al régimen de contratación bajo la Ley de Compras Públicas. Según lo dispone el artículo 1º
inciso 1º, oración final, de la Ley Nº 19.886, los contratos de suministro y prestación de servicios: "se ajustarán a
las normas y principios del presente cuerpo legal y de su reglamentación. Supletoriamente, se les aplicarán las
normas de Derecho Público y, en defecto de aquéllas, las normas del Derecho Privado".
Dicho precepto es reiterado en términos cuasi idénticos por el artículo 1º inciso 1º de su Reglamento, conforme
tales contratos: "se ajustarán a la Ley de Compras, sus principios y al presente Reglamento. Supletoriamente, se
les aplicarán las normas de Derecho Público y, en defecto de aquéllas, las normas del Derecho Privado".
Como puede advertirse, la Ley Nº 19.886 prevé un caso de supletoriedad normativa de segundo grado, vale
decir, en caso de vacíos parciales en dicha normativa legal y en su Reglamento complementario, como
mecanismo de integración jurídica para el caso de lagunas normativas específicas, en materia de contratación
administrativa, lo que se extiende tanto a la fase precontractual, como a la vigencia y eficacia del propio contrato
de suministro o servicios, es decir, a la fase contractual.
A. En este caso, primero recibe aplicación supletoria parcial, la normativa del Derecho Público, vale decir,
aquel que preside una superioridad jurídica del Estado sobre los particulares, sobre la base del ejercicio de sus
potestades exorbitantes, y que, en síntesis, está conformado por la preceptiva del Derecho Administrativo
pertinente.
Recordemos que la Constitución Política recibe aplicación directa en virtud del principio de fuerza vinculante,
previsto en el artículo 6º inciso 2º de dicha Carta, por lo que la supletoriedad parcial en comento opera a nivel legal
y reglamentario.
En este contexto resultan aplicables, supletoriamente, los principios jurídicos —materiales y orgánicos— y las
reglas jurídicas, contenidas en la Ley Nº 18.575, así como aquellas normas principiales —sustantivas y adjetivas—
y las reglas procedimentales, que contempla la Ley  Nº  19.880, dado que los mecanismos de contratación
constituyen procedimientos administrativos.
En particular, resultan relevantes los principios sustantivos de esta última normativa, en efecto, debemos
recalcar que: "la Ley de Procedimiento no solo establece reglas jurídicas procedimentales mínimas para las
actuaciones administrativas, sino también principios jurídicos que van más allá de constituir un régimen normativo
de aplicación especial, por tanto cumplen una función orientadora en los procesos de adquisición, operando una
aplicación supletoria de tercer grado, es decir, que si bien una determinada preceptiva agota una materia, puede
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no obstante ello, ser informada por las normas principiales contenidas en otra preceptiva".
B. En segundo lugar, en caso de ausencia de disposiciones propias del Derecho Público, el citado artículo 1º
de la Ley Nº 19.880 establece la supletoriedad parcial o de segundo grado de las normas del Derecho Privado,
esto es, aquellas que operan sobre la base de una equiparidad jurídica entre el Estado y los particulares.
En definitiva, el cuerpo normativo de aplicación supletoria al régimen de Compras Públicas cierra con las
disposiciones iusprivatistas, como acontece, principalmente, con las normas sobre capacidad de ejercicio previstas
en el Código Civil, las cuales resultan aplicables al co-contratante privado.
Finalmente, debemos recordar que el artículo 1º inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que:
"En lo que sea pertinente, se aplicarán a los contratos señalados anteriormente las normas establecidas en los Tratados
Internacionales sobre la materia, ratificados por Chile, y que se encuentren vigentes".
Esta disposición encuentra su sustento en el principio de prevalencia del Derecho Convencional Internacional
o aplicabilidad preferente de los tratados internacionales, consagrado en el artículo  27 de la Convención de
Viena sobre el Derecho de los Tratados, y reiterado por el artículo  54 Nº  1 inciso  5º de nuestra Constitución
Política.
De manera que no se trata de una aplicación supletoria, sino que directa, de las disposiciones contenidas en
los tratados internacionales "sobre la materia, ratificados por Chile, y que se encuentren vigentes", es decir,
incorporados al ordenamiento jurídico interno, como acontece con los acuerdos de libre comercio o de asociación,
celebrados por el Estado de Chile, que contienen apartados específicos relativos a la contratación pública.
En efecto, según lo dispone el artículo 1º inciso 1º, oración final, de la Ley Nº 19.886, reiterado por el artículo 1º
inciso  1º de su Reglamento: "Los contratos de suministro y prestación de servicios: 'se ajustarán a la Ley de
Compras, sus principios y al presente Reglamento. Supletoriamente, se les aplicarán las normas de Derecho
Público y, en defecto de aquéllas, las normas del Derecho Privado'".
Por ende, la preceptiva directamente aplicable a los contratos administrativos que constituyen el ámbito de
aplicación material de la Ley de Compras Públicas está conformada por las reglas y principios jurídicos contenidos
en la propia Ley Nº 19.886 y su Reglamento de ejecución, los cuales conforman un bloque normativo armónico e
indisoluble.
Ahora bien, en aquellas materias en que dicha preceptiva —legal y reglamentaria— presente puntos lagunosos,
se contempla una remisión por incorporación a los preceptos que conforman el Derecho Público, y en ausencia de
éstos, a las normas del Derecho Privado.
Como puede advertirse, la Ley  Nº  19.886 prevé un caso de supletoriedad normativa de segundo grado, vale
decir, en caso de vacíos parciales en dicha normativa legal y en su Reglamento complementario, como mecanismo
de integración jurídica para el caso de lagunas normativas específicas, en materia de contratación administrativa,
lo que se extiende tanto a la fase precontractual como a la vigencia y eficacia del propio contrato de suministro o
servicios, es decir, a la fase contractual.
A. En este caso, primero recibe aplicación supletoria parcial la normativa del Derecho Público, vale decir, aquel
que preside una superioridad jurídica del Estado sobre los particulares, sobre la base del ejercicio de sus
potestades exorbitantes, y que, en síntesis, está conformado por la preceptiva del Derecho Administrativo
pertinente.
En este contexto resultan aplicables, supletoriamente, los principios jurídicos —materiales y orgánicos— y las
reglas jurídicas, contenidas en la Ley Nº 18.575, así como aquellas normas principiales —sustantivas y adjetivas—
y las reglas procedimentales, que contempla la Ley  Nº  19.880, dado que los mecanismos de contratación
constituyen procedimientos administrativos.
A.1. En el caso de la Ley  Nº  18.575, resultan fundamentales los principios de organización administrativa del
Estado, así como las normas sobre representación extrajudicial, y aquellas que regulan la delegación de
atribuciones y de firma.
A.2. A su turno, en el caso de la Ley Nº 19.880, reciben aplicación los principios y derechos contenidos en su
parte inicial, como, asimismo, el régimen de recursos administrativos para el caso de aplicación de multas por
incumplimiento del contrato.
En particular, resultan relevantes los principios sustantivos de esta última normativa, en efecto, debemos
recalcar que la Ley de Procedimiento no solo establece reglas jurídicas procedimentales mínimas para las
actuaciones administrativas, sino también principios jurídicos que van más allá de constituir un régimen normativo
de aplicación especial, por tanto cumplen una función orientadora en los procesos de adquisición, operando una
aplicación supletoria de tercer grado, es decir, que si bien una determinada preceptiva agota una materia, puede,
no obstante ello, ser informada por las normas principiales contenidas en otra preceptiva.
B. En segundo lugar, en caso de ausencia de disposiciones propias del Derecho Público, el citado artículo 1º de
la Ley Nº 19.880 establece la supletoriedad parcial o de segundo grado de las normas del Derecho Privado, esto
es, aquellas que operan sobre la base de una equiparidad jurídica entre el Estado y los particulares.
En definitiva, el cuerpo normativo de aplicación supletoria al régimen de Compras Públicas cierra con las
disposiciones iusprivatistas, lo que se ve reforzado por el artículo  4º inciso  1º de la Ley  Nº  19.886, que alude
expresamente a la aplicación de los principios del "derecho común", como acontece, principalmente:
B.1. En el caso de las personas naturales, con las normas sobre capacidad de ejercicio previstas en el Código
Civil (arts.  1445 a 1447), las cuales resultan aplicables al co-contratante privado, en cuanto requisitos para
contratar (y presentar ofertas, cuando fuere del caso).
B.2. Asimismo, para el caso de las personas jurídicas, como son las empresas individuales de responsabilidad
limitada —EIRL— y las sociedades, debe darse cumplimiento y aplicación a las normas sobre personería jurídica,
aplicables en cada caso, en que rigen las normas del Derecho Comercial.
Finalmente, debemos recordar que el artículo 1º inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que:
"En lo que sea pertinente, se aplicarán a los contratos señalados anteriormente las normas establecidas en los
Tratados Internacionales sobre la materia, ratificados por Chile, y que se encuentren vigentes".
B.3. En tercer lugar, resultan aplicables supletoriamente para los efectos de la acertada inteligencia de los
contratos de suministro y/o servicios celebrados bajo la Ley de Compras Públicas, vale decir, en su fase de
ejecución, los principios de interpretación de los contratos de Derecho Privado contenidos en el Código Civil.
Ahora bien, la relevancia de esta cláusula de remisión supletoria al Derecho Privado, que comentamos, radica
en que ella no se restringe a los contratos de suministro y prestación de servicios regidos por la Ley Nº 19.886,
sino que se extiende, además, a otros contratos administrativos, que, a su vez, se rigen supletoriamente por la
indicada Ley de Compras Públicas, como son los de obra pública y adquisiciones de las fuerzas armadas,
adquisiciones municipales y adquisiciones y servicios por las universidades estatales, de manera que la
aplicabilidad de los principios de interpretación de la legislación iusprivatista revisten una amplitud que alcanza a
numerosos regímenes de contratos administrativos.
Así lo ha reconocido la jurisprudencia contralora, respecto de las adquisiciones de fuerzas armadas y de
carabineros celebradas vía Ley Nº 18.928.
Dictamen Nº  23.570, de 2015: "(...) que el artículo  1º de la Ley  Nº  19.886 —regulación aplicable a la especie
conforme a lo previsto en el artículo 11 de la Ley Nº 18.928—, prescribe que a los contratos administrativos que
señala se les aplicarán las disposiciones de ese cuerpo legal, supletoriamente las normas de Derecho Público, y
en defecto de aquellas, las normas de Derecho Privado".
Dictamen Nº 74.194, de 2016, respecto de las adquisiciones de fuerzas armadas y de carabineros celebradas
vía Ley  Nº  18.928, al señalar que: "(...) El artículo  1º de la Ley  Nº  19.886, de Bases sobre Contratos
Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios —aplicable en este caso en virtud del artículo  11 de la
Ley  Nº  18.928, que Fija Normas sobre Adquisiciones y Enajenaciones de Bienes Corporales e Incorporales
Muebles y Servicios de las Fuerzas Armadas, y que rige también para Carabineros de Chile—, dispone que los
contratos administrativos que señala se regirán supletoriamente por las normas de Derecho Público y, en defecto
de aquéllas, por las normas de Derecho Privado".
Ámbito de aplicación subjetivo de la Ley de Compras Públicas. Los artículos  1º y 2º de la Ley de Compras
Públicas delimitan el ámbito de aplicación subjetivo de dicho cuerpo legal y su Reglamento de ejecución.
Al respecto, el artículo 1º inciso 2º de la Ley Nº 19.886 entiende por administración del Estado, para los efectos
de dicho cuerpo legal, "los órganos y servicios indicados en el artículo 1º de la Ley Nº 18.575, salvo las empresas
públicas creadas por ley y demás casos que señale la ley". Por su parte, el artículo 2º Nº 12 del Reglamento las
denomina genéricamente como entidades.
Se establece así, el ámbito de aplicación orgánico del régimen de contratación estatuido por la Ley de
Compras Públicas, el que, de acuerdo con la remisión por incorporación que efectúa el mencionado precepto legal,
respecto de la LOC Nº  18.575, de Bases Generales de la Administración del Estado, comprende los siguientes
órganos:
A. Los Ministerios.
B. Las Delegaciones presidenciales regionales —ex Intendencias—.
C. Las Delegaciones presidenciales provinciales —ex Gobernaciones—.
D. Los órganos y servicios públicos creados para el cumplimento de la función administrativa. En este último
grupo se incluyen:
1. La Contraloría General de la República.
2. El Banco Central.
3. Las Fuerzas Armadas.
4. Las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública.
5. Los Gobiernos Regionales.
6. Las Municipalidades.
— Se excluyen las empresas públicas o estatales. En efecto, según lo determina el artículo  1º inciso  2º de la
Ley Nº 19.886, la noción de Administración del Estado se identifica sólo parcialmente con el concepto de órganos
de la Administración del Estado contenido en el artículo 1º de la Ley Nº 18.575, por cuanto se comprenden todas
las entidades que indica este último cuerpo legal, "salvo las empresas públicas creadas por ley".
Se trata, en definitiva, de un concepto de órganos de la Administración del Estado para los efectos de la
contratación administrativa en materia de compras públicas, es decir, regida por el sistema de la Ley Nº 19.886, y
diverso, por tanto, del concepto genérico y básico establecido en el artículo 1º de la LOC Nº 18.575.
En este contexto normativo, el Dictamen Nº 25.948, de 2009, ha precisado que: "De lo anterior, se desprende
que para los efectos de la Ley Nº 19.886, el legislador ha dado un alcance especial al concepto de Administración
del Estado, distinto del concepto general que entrega la Ley  Nº  18.575 (...), en términos tales que, para sus
efectos, no comprende a las empresas públicas creadas por ley —como es el caso de la Empresa Portuaria
Austral—, las cuales, por ende, se encuentran al margen de sus disposiciones".
E. Esta ley también será aplicable al Consejo Nacional de Televisión, acorde al artículo  1º inciso  3º de la
Ley Nº 19.886.
Ahora bien, el ámbito de aplicación subjetivo de la indicada norma legal y su Reglamento, no se agota
exclusivamente, en su dimensión orgánica, contenida en su artículo 1º incisos 2º y 3º de la Ley Nº 19.886, sino que
es más amplio, ya que se ve complementada por su aplicación a otras entidades públicas, según lo prevén las
leyes de presupuestos del sector público, la Ley  Nº  20.285, de Transparencia, e incluso abarca entidades de
Derecho Privado que administran fondos públicos, según lo ha dictaminado la jurisprudencia de la Contraloría
General de la República.
F. ¿Qué acontece con las entidades públicas que no forman parte de la Administración del Estado?
Originalmente el Dictamen Nº  39.690, de 2006, sostuvo que no resulta procede que la Dirección de Compras y
Contratación Pública suscriba convenios marco —definidos en el artículo  2º Nº  10 del Reglamento de la Ley de
Compras—, con entidades públicas que no forman parte de la Administración del Estado, tales como el Congreso
Nacional, el Poder Judicial, el Ministerio Público y los órganos que conforman la Justicia Electoral.
Tratándose de entidades estatales que no pertenecen a la Administración del Estado, tales como el Congreso
Nacional, el Poder Judicial, el Ministerio Público y los órganos que conforman la Justicia Electoral; las Leyes de
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Presupuestos del Sector Público para los años 2007 a 2021 inclusive, han previsto la utilización facultativa tanto
del sistema de información como de los convenios marco por parte de los órganos del sector público incluidos
por dichas leyes, pero que no se encuentran regidos por la Ley de Compras, en tanto estos organismos excluidos
del ámbito de aplicación orgánico de la Ley Nº 19.886 (art. 1º) pueden adherir voluntariamente a los Convenios
Marco suscritos por la Dirección, comunicando previamente tal adhesión a dicha Institución.
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En particular, las Leyes de Presupuestos para los años 2011, en adelante, señalan que a este sistema de
información y a los convenios marco suscritos por la Dirección de Compras, podrán adherir voluntariamente los
órganos del sector público que no estén regidos por la Ley  Nº  19.886, añadiendo que dicho organismo podrá
aceptar la incorporación de las organizaciones afectas a la Ley Nº 20.285, sobre Acceso a la Información Pública.
En el fondo, se incorporan voluntariamente las entidades públicas que no se incluyen en la Ley de Compras, pero
que se encuentran comprendidas en la Ley de Transparencia y sometidas a ella.
G. Asimismo, cabe agregar a las empresas públicas y las sociedades del Estado con participación
mayoritaria del Estado. Con respecto a las empresas públicas y sociedades del Estado con participación
mayoritaria de éste, la jurisprudencia contralora concluyó, a partir del año 2011, que pueden utilizar
voluntariamente el sistema de información pública electrónica de la Ley Nº 20.285, por encontrarse sometidas a la
Ley Nº 20.285, de Transparencia. Al respecto, el Dictamen Nº 31.956, de 2011, de CGR, ha precisado que, "las
empresas públicas creadas por ley y las empresas del Estado y sociedades en que éste tenga participación
accionaria superior al 50% o mayoría en el directorio, podrán incorporarse en este sistema, porque a ellas se les
aplica, en lo que corresponda, la Ley Nº 20.285, en conformidad a lo prescrito en el inciso tercero del artículo 2º del
artículo primero y en el artículo décimo, ambos del mencionado cuerpo normativo".
Agrega este pronunciamiento, que "la adhesión voluntaria que realicen las aludidas empresas y sociedades al
Sistema de Información de Compras y Contrataciones de la Administración —que comprende la información que
debe ser remitida por los organismos públicos y, además, permite realizar los procesos de contrataciones
administrativas—, les otorgará los derechos y obligaciones del sistema en su integridad, razón por la cual, no sólo
deberán enviar a éste los antecedentes que ordena la ley, sino que, además, estarán habilitadas para ejecutar sus
contrataciones a través de dicho sistema".
En su Dictamen Nº 52.519, de 2013, la Contraloría General ha confirmado la aplicabilidad de los incisos 6º, 8º y
9º del artículo 4º de la Ley Nº 19.886 a las empresas públicas. En efecto, sostuvo que la Empresa Portuaria San
Antonio es una persona jurídica de derecho público, que constituye una empresa del Estado, a la cual "le resultan
aplicables los incisos sexto, octavo y noveno del artículo  4º de la Ley  Nº  19.886". Añade que: "No obsta a lo
anterior, el hecho de que las empresas públicas creadas por ley —calidad que reviste el organismo consultante—
se encuentren excluidas de la aplicación de la generalidad de los preceptos contenidos en la Ley  Nº  19.886, en
razón de lo previsto en su artículo 1º, ya que tanto de lo prescrito en los incisos en cuestión, como de la historia de
la Ley Nº 20.088 —que establece como obligatoria la declaración jurada patrimonial de bienes a las autoridades
que ejercen una función pública—, y cuyo artículo 13 incorporó los actuales incisos sexto a noveno en el artículo 4º
de la Ley  Nº  19.886, se aprecia que la modificación en comento se efectuó con el propósito de resguardar la
observancia del principio de probidad en los contratos que se celebran no solo para proveer de bienes y servicios a
los órganos que integran la Administración, incluidas las empresas públicas, sino también a otros poderes del
Estado, como asimismo a entidades de derecho privado con participación estatal (Informe de la Comisión de
Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado, de 29 de julio de 2005)".
H. Por último, cabe mencionar la hipótesis de utilización voluntaria del régimen de contratación de la Ley de
Compras Públicas por parte de entidades de Derecho Privado receptoras de fondos públicos.
Por tanto, en principio, las corporaciones de Derecho Privado que no forman parte de la Administración del
Estado en los términos del artículo 1º de la LOC Nº 18.575, pero si integran las entidades que conforman el "sector
público" en los términos del Decreto Ley Nº 1.263, de 1975, se encuentran excluidas de la aplicación del régimen
de compras públicas, tal como lo ha reconocido la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 37.948, de 2004,
respecto del Servicio de Cooperación Técnica —SERCOTEC—, señalando que "el servicio de cooperación técnica
es una corporación de derecho privado que no forma parte de la administración del Estado, sin desmedro de
integrar el sector público acorde al Decreto Ley Nº 1.263, de 1975 (...) por lo tanto, considerando que el artículo 1º
de la Ley  Nº  19.886 dispone que sus normas y principios regulan los contratos que sean celebrados por la
administración del Estado".
No obstante, tales organismos pueden someterse voluntariamente a dicha normativa de contratación, en
ejercicio de las facultades que prevean sus respectivos estatutos, según lo ha reconocido también la jurisprudencia
de la Contraloría General.
— Así acontece, por ejemplo, con la Corporación Nacional Forestal —CONAF—, según lo concluido en los
Dictámenes Nºs. 33.622, de 2008 y 23.195, de 2017. En efecto, según lo precisado por el Dictamen Nº 23.195, de
2017, los procesos de contratación de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) "no se rigen por Ley Nº 19.886,
atendida la naturaleza jurídica de derecho privado de dicha entidad, sin perjuicio de que, en uso de las facultades
que para adquirir bienes le confieren sus estatutos y su reglamentación orgánica pertinente, pueda disponer que se
aplicarán en las licitaciones que efectúe las mismas reglas que contiene ese texto legal".

1.2. Exclusiones a la aplicación de la Ley de Compras Públicas


1.2.1. Generalidades
Contratos parcialmente excluidos de a la aplicación de la Ley de Compras Públicas. El artículo 3º inciso 1º de la
Ley  Nº  19.886 enuncia un catálogo con aquellos contratos —administrativos, interadministrativos, financieros e
incluso contratos privados de la Administración— que se encuentran parcialmente excluidos de su ámbito de
28
aplicación funcional, los cuales, por tanto, no se someten a su normativa, en tanto, quedan regidos "(...) por sus
propias normas especiales (...)", según lo determina el inciso 3º de dicho artículo, sin perjuicio de que todos ellos
deben "(...) informarse de manera completa y oportuna (...)" en el Sistema de Información, de conformidad con lo
prescrito por el artículo 3º inciso 3º de la Ley, en relación con su artículo 21 —que reitera dicha obligación—, y con
el artículo 57 de su Reglamento, que establece el contenido de lo que las entidades respectivas deben publicar en
el portal electrónico mercadopúblico.cl.
Conforme lo sostuvo el Dictamen Nº  12.679, de 2005: "los preceptos aludidos —especialmente los incisos
primero de los artículos 19 y 20, y el artículo 21—, ordenan otorgar la publicidad referida en relación con todas las
adquisiciones y contrataciones de bienes, servicios, construcciones y obras, que dichos organismos lleven a efecto
—también con las solas excepciones previstas en el inciso segundo del artículo 20—, sin que corresponda excluir,
para dichos efectos, los acuerdos de voluntades individualizados en el artículo 3º de Ley Nº 19.886".
Como puede advertirse, se trata de una exclusión parcial, dado que el mencionado artículo  3º exime a los
contratos públicos que indica de la aplicación de la Ley de Compras Públicas, pero les hace directamente
aplicables las normas relativas al sistema de información electrónica contenidos en ese texto y de su Reglamento,
a cargo de la Dirección de Compras y Contratación Pública, de manera que, en el fondo, se trata de contratos que
se someten parcialmente a la Ley Nº 19.886.
No se trata entonces de un catálogo exhaustivo de exclusiones, sino que únicamente de contratos públicos que
no tienen el carácter de contrato de suministro y/o de servicio y que, además, deben informarse mediante el
sistema electrónico creado por la Ley y desarrollado por su reglamento. Así, por ejemplo, los contratos de
concesión de servicio público no son contratos regidos por la Ley de Compras pero no se han mencionado en el
artículo 3º de la Ley, y, por tanto, no existe la obligación de informar tales contrataciones.
La jurisprudencia administrativa de la Contraloría General, contenida en su Dictamen Nº  16.993, de 2007,
confirma la existencia de contratos de suministro de bienes muebles que, pese a encuadrar en la noción de
contrato de suministro vertida en el artículo 2º de la Ley Nº 19.880, no se rigen por dicha preceptiva, y pese a que
tampoco han sido mencionados entre las exclusiones que enumera el artículo 3º de dicha Ley Nº 19.886.
Tal es el caso, según lo precisa el anotado Dictamen Nº 16.993, de 2007, de los contratos de adquisición de
obras de arte para el ornamento de edificios públicos, celebrados en virtud del artículo 6º de la Ley Nº 17.236, los
que de acuerdo con dicho pronunciamiento difieren en su naturaleza de los contratos que deben someterse a la
Ley de Compras Públicas.
Así, sostiene este Dictamen Nº 16.993, de 2007, que no resulta aplicable el régimen normativo de la Ley de
Compras a un proceso concursal convocado mediante invitación para la incorporación de una obra de arte en el
edificio Centro de Justicia de Santiago por aplicación del artículo 6º de la Ley Nº 17.236, ya que si bien se trata
de la compra de un bien mueble que puede asimilarse a la definición de contrato de suministro contenida en el
artículo 2º de ese cuerpo legal y que no se encuentra dentro de los casos expresamente excluidos de la aplicación
de dicha normativa, ella se enmarca dentro de una actividad especial de fomento estatal, consistente en favorecer
el ejercicio y difusión de las artes, que excede el mero ámbito contractual, y por su propia naturaleza impide el
empleo de análisis económico y técnico de beneficios y costos, presentes y futuros.
En este caso, por tanto, se trataba de un contrato administrativo, que no estaba sometido a un régimen de
contratación en particular, por lo que resultaba aplicable el régimen general de la Ley Nº 18.575, y, en la especie,
se tramitó como licitación privada, sobre la base del cumplimiento de las exigencias del artículo 9º inciso 3º, esto
es, por resolución fundada, que justifica y acredita la utilización de dicho procedimiento excepcional.
Analicemos, a continuación, estos contratos excluidos de la aplicación integral de la Ley de Compras Públicas y
su Reglamento:
A. Los contratos de personal y a honorarios (art.  3º letra  a) Ley  Nº  19.886). Comprende dos tipos de
29
contrataciones:
1. Las contrataciones de personal de la Administración del Estado reguladas por estatutos especiales.
2. Los contratos a honorarios que se celebren con personas naturales para que presten servicios a los
organismos públicos, cualquiera que sea la fuente legal en que se sustenten.
B. Los convenios interadministrativos. Quedan excluidos: Los convenios que celebren entre sí los organismos
públicos enumerados en el artículo  2º, inciso  1º, del Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, Ley Orgánica de
Administración Financiera del Estado, y sus modificaciones (art. 3º letra b) Ley Nº 19.886).
Al respecto, el artículo  2º inciso  1º del citado Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, establece los servicios e
instituciones que forman parte del sector público, para los efectos de la aplicación del sistema de Administración
30
Financiera del Estado.
C. Los contratos relativos a aportes o créditos celebrado con un organismo internacional. Quedan excluidos: Los
contratos efectuados de acuerdo con el procedimiento específico de un organismo internacional, asociados a
31
créditos o aportes que éste otorgue (art. 3º letra c) Ley Nº 19.886). Abarca dos tipos de contratos:
1. Los contratos efectuados de acuerdo con el procedimiento específico de un organismo internacional,
asociados a aportes que éste otorgue.
2. Los contratos efectuados de acuerdo con el procedimiento específico de un organismo internacional,
asociados a créditos que éste otorgue.
D. La compraventa y transferencia de instrumentos financieros (art. 3º letra d) Ley Nº 19.886). Quedan excluidos:
Los contratos relacionados con la compraventa y la transferencia de valores negociables o de otros instrumentos
financieros.
E. Los contratos de obras (art.  3º letra  e) Ley  Nº  19.886). Abarca tres grupos de contrataciones
32
administrativas:
33
1. Los contratos relacionados con la ejecución y concesión de obras públicas.
Comprende, por ejemplo:
— Los contratos de obra pública del MOP, vía Ley Nº 15.840, regidos por la Orgánica del MOP y el Reglamento
para Contratos de Obra Pública, Decreto Supremo Nº 75, de 2004, del MOP.
— El contrato de concesión de obra pública, mediante la Ley de Concesiones de Obras Públicas —D.F.L.
Nº  164, de 1991, del MOP, texto refundido, coordinado y sistematizado, fijado por Decreto Supremo Nº  900, de
1996, del MOP— y su Reglamento —Decreto Supremo 956, de 1997, del MOP—.
— Los contratos de obras municipales, normados en el artículo 8º de la LOC Nº 18.695, Orgánica Constitucional
de Municipalidades.
2. Los contratos de obra que celebren los Servicios de Vivienda y Urbanización para el cumplimiento de sus
fines.
— Son los contratos de construcción de viviendas sociales de los SERVIU (Ley General de Urbanismo y
34 35
Construcciones D.F.L. Nº 458, de 1976, del MINVU y D.S. Nº 236, de 1976, del MINVU ).
3. Los contratos destinados a la ejecución, operación y mantención de obras urbanas, con participación de
terceros, que suscriban de conformidad a la Ley  Nº  19.865 que aprueba el Sistema de Financiamiento Urbano
36
Compartido.
Comprende:
— Los contratos de participación, destinados a la adquisición de bienes muebles o inmuebles, que están
excepcionados de la aplicación de la Ley de Compras en tanto se refieran a bienes inmuebles.
— Los contratos de participación, destinados a la adquisición de bienes o a la ejecución, operación y mantención
de obras urbanas, que están excluidos de la Ley de Compras.
No obstante, a los contratos excluidos por la letra e) del artículo 3º se les aplica la normativa contenida en el
Capítulo  V de la Ley  Nº  19.886, relativa al Tribunal de Contratación Pública, como, asimismo, el resto de sus
disposiciones en forma supletoria, por disposición expresa del artículo 3º letra e) inciso final de la misma Ley.
F. Los contratos sobre material de guerra, Leyes Nºs. 7.144, y 13.196, adquisiciones de las Fuerzas Armadas o
de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, y de bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos a la
seguridad nacional o a la seguridad pública (art. 3º letra f) Ley Nº 19.886). Encontramos cuatro grupos de contratos
excluidos:
1. Los contratos que versen sobre material de guerra.
2. Los celebrados en virtud de las Leyes Nºs. 7.144, y 13.196 y sus modificaciones.
Comprende:
37
— Los contratos celebrados mediante la Ley Nº 7.144, que crea el Consejo Superior de Defensa Nacional.
38
— Los contratos celebrados vía Ley Nº 13.196, que fue de carácter reservada, relativa al cobre.
3. Los que se celebren para la adquisición de las siguientes especies por parte de las Fuerzas Armadas o por
las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública:
— vehículos de uso militar o policial (por ejemplo: tanques, aviones de guerra, vehículos blindados, vehículos
destinados al uso policial, etc.), excluidas: camionetas, automóviles y buses.
— equipos y sistemas de información de tecnología avanzada y emergente, utilizados exclusivamente para
sistemas de comando, de control, de comunicaciones, computacionales y de inteligencia.
— elementos o partes para la fabricación, integración, mantenimiento, reparación, mejoramiento o armaduría de
armamentos, sus repuestos, combustibles y lubricantes.
4. Las contrataciones sobre bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos excepcionales a la seguridad
nacional o a la seguridad pública, calificados por decreto supremo expedido por intermedio del Ministerio de
Defensa Nacional a proposición del Comandante en Jefe que corresponda o, en su caso, del General Director de
Carabineros o del Director de Investigaciones:

1.2.2. Exclusiones a la aplicación de la Ley de Compras Públicas —Análisis en particular—


1.2.3. Contratos de personal y a honorarios
Los contratos de personal y los contratos a honorarios. Esta primera exclusión normativa se contempla en el
39
artículo 3º letra a) Ley Nº 19.886, el cual comprende dos tipos de contrataciones:
A. Las contrataciones de personal de la Administración del Estado.
B. Contratos a honorarios.

1.2.3.1. Contratación de personal

Las contrataciones de personal de la Administración del Estado. Conforme al artículo  3º letra  a) de la


Ley Nº 19.886, se encuentran excluidas de su aplicación: "Las contrataciones de personal de la Administración del
Estado reguladas por estatutos especiales".
Acorde al artículo 3º letra c) del Estatuto Administrativo empleo a contrata es "aquél de carácter transitorio que
se consulta en la dotación de una institución".
A su turno, la Corte Suprema ha sostenido que los empleos a contrata "son aquellos de carácter transitorio y
que tienen como plazo máximo el día 31 de diciembre de cada año, época en la cual expiran las funciones por el
sólo ministerio de la ley, salvo que la autoridad competente prorrogue la misma con 30 días de anticipación, a lo
40
menos" (rol Nº 5878-2012).
Por último, según la jurisprudencia administrativa contenida en los Dictámenes Nºs.  19.920, de 2007 y
30.295, de 2008, los empleos a contrata "son aquellos que tienen un carácter transitorio, cuya duración máxima
se extiende sólo hasta el 31 de diciembre de cada año, de modo que quienes sirvan el cargo expirarán en sus
funciones en esa fecha, por el solo ministerio de la ley, salvo que hubiere sido propuesta la prórroga con 30 días de
anticipación a lo menos".
El fundamento de los empleos a contrata radica en la necesidad de aumentar la dotación o conjunto de personas
naturales que actúan por la Administración en el ejercicio de una función pública, dado que, en virtud de lo previsto
en los artículos 63 Nº 14 y 65 inciso 4º Nº 2, de la Constitución, los cargos públicos sólo pueden ser creados por
ley. Ello supone que la precariedad de su empleo está asociada, por una parte, a la necesidad de contar con los
servicios del contratado, pero por otra, a un tema de orden presupuestario, dado que a diferencia del cargo de
planta que, atendido su carácter permanente, obliga al Estado a garantizar su financiamiento, el empleo a contrata
está condicionado por los recursos que disponga la respectiva Ley de Presupuestos del Sector Público, normativa
que tiene una vigencia anual, asociada a cada año calendario, de manera que asegurar el mantenimiento de un
empleo de este carácter por la vía de la confianza legítima pugna, en principio, con la naturaleza de las citadas
leyes de presupuesto, como asimismo con el principio de legalidad del gasto, consagrado en los artículos 32 Nº 20,
63 Nº 7, 67, y 100 la Carta Fundamental, como asimismo, en el artículo 4º de la Ley Orgánica de Administración
Financiera del Estado, Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, y el artículo  56 de la Ley  Nº  10.336, de Organización y
Atribuciones de la Contraloría General. Lo anterior es sin perjuicio de dos o más prórrogas a la contrata (Dictamen
Nº 63.920, de 2016).
Ahora bien, la fuente de un empleo a contrata radica en el respectivo Estatuto Administrativo general o especial
que rige al funcionario.
A.1. En primer lugar, encontramos la Ley  Nº  18.834, texto normativo que se autodenomina Estatuto
Administrativo.
La Ley Nº 18.834, constituye el Estatuto Administrativo de carácter general, aplicable supletoriamente a todos
los trabajadores que no tengan un cuerpo estatutario especial (supletoriedad de primer grado).
De acuerdo a la jurisprudencia contralora, el Estatuto Administrativo y el Estatuto administrativo para
funcionarios municipales constituyen textos de aplicación general respecto del ámbito de los empleados públicos a
quienes rige, constituyéndose en "textos integradores de los principios generales que inspiran el desarrollo de la
función pública" (Dictamen Nº 19.270, de 1999).
A.2. De conformidad con el artículo  43 inciso  2º de la LOC Nº  18.575 y el artículo  162, letra  d), de la
Ley  Nº  18.834, cuando las características de su ejercicio lo requieran, podrán existir estatutos de carácter
especial para determinadas profesiones o actividades.
A modo meramente ejemplar, podemos mencionar los siguientes:
1. El Estatuto Administrativo para funcionarios municipales, contenido en la Ley Nº 18.883.
2. Los Estatutos para el personal de las universidades estatales.
41
— El Estatuto de la Universidad de Chile, D.F.L. Nº 153, de 1989, del Ministerio de Educación.
— El Estatuto de la Universidad de Santiago de Chile, D.F.L. Nº 149, de 1981, del Ministerio de Educación.
— El Estatuto Orgánico de la Universidad Tecnológica Metropolitana. D.F.L. Nº  2, de 1994, del Ministerio de
Educación.
3. Los Estatutos para el personal de las instituciones castrenses y de seguridad pública:
42
— El Estatuto del Personal de las Fuerzas Armadas. D.F.L. Nº 1, de 1997, del Ministerio de Defensa Nacional.
43
— El Estatuto del Personal de Carabineros de Chile. D.F.L. Nº 2 de 1968, del ex Ministerio del Interior.
— El Estatuto del Personal de la Policía de Investigaciones de Chile. D.F.L. Nº  1, de 1980, del Ministerio de
44
Defensa Nacional.
— El Estatuto del Personal perteneciente a las plantas I y II de Gendarmería de Chile. D.F.L. Nº 1.791, de 1979,
45
del Ministerio de Justicia.
4. Los Estatutos para el personal de los Ministerios o de sus servicios dependientes.
— El Estatuto para el Personal del Ministerio de Relaciones Exteriores. D.F.L. Nº 33, de 1979, del Ministerio de
46
RR. EE.
5. Los Estatutos para el personal del área de la salud pública.
— El Estatuto de Atención Primaria de Salud Municipal, Ley Nº 19.378.
47
— El Estatuto Médico funcionario, Ley Nº 15.076.
6. Los Estatutos para el personal del área de la educación pública.
48
— El Estatuto Docente, Ley Nº 19.070.
No obstante, a los cuerpos estatutarios especiales se les puede aplicar supletoriamente la Ley  Nº  18.834,
Estatuto Administrativo (supletoriedad de segundo grado), por disposición legal expresa como acontece con los
estatutos que menciona el artículo 162 de la Ley Nº 18.834.
En todo caso, el artículo 43 de LOC Nº 18.575 dispone que los estatutos especiales que pueden existir deben
ajustarse a las normas del párrafo segundo del título  II de ese texto legal, el cual está referido a la carrera
funcionaria.

1.2.3.2. Los contratos a honorarios con personas naturales


Los contratos a honorarios con personas naturales que presten servicios a la Administración. Asimismo,
conforme al artículo  3º letra  e) de la Ley  Nº  19.886, se encuentran excluidas de su aplicación: "Los contratos a
honorarios que se celebren con personas naturales para que presten servicios a los organismos públicos,
cualquiera que sea la fuente legal en que se sustenten".
La jurisprudencia administrativa define el contrato a honorarios como "un acto jurídico bilateral en virtud de la
cual una parte se obliga a prestar servicios específicos, por un tiempo determinado en favor de otra, la que a su
vez se obliga a pagar una cierta cantidad de dinero por dichos servicios" (Dictamen Nº 7.266, de 2005).
El sistema de contratación a honorarios puede tener diversas fuentes legales. En el ámbito de la Administración
civil del Estado, encontramos, básicamente, las siguientes:
B.1. Una primera fuente de contratación a honorarios está prevista en el artículo 11 de la Ley Nº 18.834, sobre
Estatuto Administrativo.
Esta norma permite contratar a honorarios, para atender labores accidentales y no habituales de la institución,
profesionales y técnicos de educación superior o expertos en determinadas materias como asimismo extranjeros
con el título correspondiente a la especialidad requerida (art. 11 inciso 1º Ley Nº 18.834). También autoriza para
contratar a honorarios acorde normas generales, la prestación de servicios para cometidos específicos (art.  11
inciso  2º Ley  Nº  18.834), caso en el cual solo pueden encomendarse labores puntuales, claramente
49
individualizadas y determinadas en el tiempo.
50
B.2. Otro caso es el artículo 16 del Decreto Ley Nº 1.608, de 1976, reglamentado por el Decreto Supremo
51
Nº 98, de 1991, del Ministerio de Hacienda, sobre prestación de servicios personales de personas naturales,
cuyo artículo 2º inciso 2º permite contratar, sobre la base de honorarios consistentes en una suma alzada u otro
sistema y por decreto supremo fundado del ministerio correspondiente, a "profesionales, técnicos o expertos, de
alta especialización para labores que por su naturaleza, no sean susceptibles de asimilarse a posiciones de la
escala única de sueldos".
52
B.3. Una tercera posibilidad de contratación a honorarios se presenta en el Decreto Ley  Nº  249, de 1973,
cuyo artículo 33 establece que los montos de los honorarios que se contraten deberán ajustarse a las rentas que
fija la Escala Única, de acuerdo con la posición relativa que corresponda a la función encomendada y/o a los
requisitos exigidos para su desempeño, según su artículo 12º fija las siguientes posiciones relativas de cargos y
escalafones representativos.
B.4. Por último, encontramos una modalidad de contratación a honorarios prevista por las Leyes de
Presupuestos, a través de glosas, que establecen modalidades de contratos que permiten prescindir de algunas
exigencias previstas en los otros cuerpos legales.
Exclusiones por contratación de personal a honorarios. El artículo 3º letra a) de la Ley Nº 19.886, excluye de su
aplicación a las contrataciones de personal de la Administración del Estado reguladas por estatutos especiales y
los contratos a honorarios que se celebren con personas naturales para que presten servicios a los organismos
públicos, cualquiera sea la fuente legal en que se sustenten.
El elemento determinante, para calificar si una relación contractual a honorarios con una persona natural se
encuentra excluida de la aplicación directa e integral de la Ley  Nº  19.886, de acuerdo con la jurisprudencia
administrativa, radica en determinar si dicha contratación supone una provisión de personal a honorarios que
integre la dotación del Servicio, caso en el cual no se rigen por esa normativa.
En efecto, recordemos que, la jurisprudencia contralora ha precisado, que "el legislador confió la ejecución de
las tareas necesarias para cumplir las funciones públicas que la ley asigna a cada institución, en primer lugar, a la
dotación permanente de la misma, constituida por los funcionarios de planta; luego, a aquella dotación transitoria,
esto es, a los empleados a contrata, y finalmente, de manera excepcional y restringida, a quienes sirven labores en
calidad de contratados a honorarios" (Dictamen Nº 70.929, de 2012).
Por el contrario, cuando deban ejecutarse programas financiados con transferencia de fondos públicos que
incluyen gastos para tal fin, si se rigen por la Ley de Compras Públicas.
Veamos a continuación ambas hipótesis con más detalle, de acuerdo con la jurisprudencia contralora.
A. No se rige por la Ley de Compras Públicas la provisión de personal a honorarios. En efecto, se encuentran
excluidos de la aplicación de la Ley de Compras los contratos a honorarios para la provisión de personal según lo
concluido por la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº  102.340, de 2015, el cual ha precisado que las
regulaciones contenidas en la Ley  Nº  19.886 no resultan aplicables a los contratos a honorarios que las
municipalidades suscriban con personas naturales, cuando importen una provisión de personal municipal.
En esta misma línea jurisprudencial el Dictamen Nº  1.624, 2019, sostuvo que, con cargo a los recursos
transferidos para la ejecución del programa que señala, la Municipalidad de Vilcún debió contratar a los
profesionales que se indica, acorde con lo previsto en la Ley Nº 19.886, considerando que así estaba establecido
en el pertinente convenio de cooperación.
En dicho pronunciamiento, la SEREMI del Medio Ambiente de Antofagasta consulta si resultó procedente que
una Municipalidad, en el marco del convenio de transferencia de recursos para la ejecución de un programa de
Certificación Ambiental Municipal, haya contratado a honorarios a dos profesionales, aplicando para ello lo previsto
en la Ley Nº 18.883.
Ello, dado que, al analizar la rendición de cuentas presentada por la citada entidad edilicia, rechazó en un
principio dicho desembolso, por estimar que tales contrataciones debieron efectuarse conforme a la Ley Nº 19.886.
Agrega que finalmente aprobó esos egresos.
Como cuestión previa, cabe señalar que la Ley Nº 20.882, de Presupuestos del Sector Público para el año 2016,
vigente a la época de suscripción del citado convenio, contempló recursos en la asignación 24-03-004,
denominada "Certificación Ambiental Municipal", del programa 01 de la Subsecretaría del Medio Ambiente.
Su glosa 09 dispuso que con cargo a estos recursos se podían efectuar todo tipo de gastos, incluidos los de
personal que demande la ejecución de los programas asociados al ítem de que se trata.
Así, según explica el Dictamen "la Subsecretaría del Medio Ambiente suscribió con la Municipalidad en cuestión
un convenio de cooperación con transferencia de recursos para la ejecución del Sistema de Certificación Ambiental
Municipal, Fase 3, aprobado por resolución exenta de la aludida Subsecretaría.
La cláusula cuarta, letra  f), de dicho acuerdo contempló la obligación de la municipalidad de proceder a la
ejecución del mismo conforme a los procesos de licitación pública, privada o trato directo según corresponda, de
acuerdo a lo estipulado en la Ley Nº 19.886 y su reglamento.
A su vez, su cláusula séptima estableció que la municipalidad rendiría cuenta mensual de los fondos entregados
por el ministerio, las cuales debían ser remitidas a la SEREMI".
En este contexto, se aprecia que la Municipalidad "contrató a honorarios a dos profesionales, con el fin de
realizar capacitaciones en implementación de huertos urbanos y para el diseño gráfico de un pendón para el
Comité Ambiental Comunal, financiando los pagos respectivos con recursos provenientes del referido convenio de
cooperación".
Concluye el pronunciamiento que debió contratarse a honorarios mediante la normativa estatutaria municipal, y
no vía régimen de Ley de Compras Públicas.
A su vez, conforme al Dictamen Nº  36.144, de 2015: "las regulaciones contenidas en la Ley  Nº  19.886, en
general, no resultan aplicables a los contratos a honorarios que los órganos de la Administración del Estado —
entre ellos, las municipalidades— suscriban con personas naturales, los cuales deberán ajustarse a los
procedimientos establecidos en los preceptos estatutarios pertinentes, esto es, en la especie, el artículo 4º de la
Ley  Nº  18.883 —Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales—, que trata acerca de la modalidad de
contratación aludida, remunerada mediante honorarios".
Por su parte, el Dictamen Nº 7.241, de 2007, puntualizó que "la excepción del artículo 3º, letra a), en estudio al
aludir a 'los contratos a honorarios que se celebren con personas naturales', encuentra su sustento en la
circunstancia particular de calificación profesional o técnica del sujeto a quién se le encarga determinado servicio,
generalmente asociada a la entrega de conocimiento o información, de modo que por su naturaleza dicho tipo de
convenios resulta incompatible con los procesos de licitación establecidos en la Ley Nº 19.886.
Tal como lo ha informado la Contraloría General en los Dictámenes Nºs.  17.918, de 2009; 23.325, de 1998, y
18.523, de 1996, la ejecución de las labores de secretaría exceden el ámbito de los servicios de apoyo, en la
medida que al desempeño de un empleo público, en cuanto están directamente vinculadas al ejercicio de las
potestades públicas de la entidad que requiere sus servicios, razón por la cual se ha manifestado, además, que
tales cometidos deben ser desarrollados por los funcionarios del respectivo organismo, sean éstos de planta o a
contrata y, excepcionalmente, por servidores contratados sobre la base de honorarios, en las condiciones
que indica el artículo 11 del Estatuto Administrativo.
B. Si se rige por la Ley de Compras Públicas, la contratación de personas naturales a honorarios cuando deban
ejecutarse programas financiados con transferencia de fondos públicos que incluyen gastos para tal fin.
En cambio, las regulaciones contenidas en la Ley Nº 19.886 sí pueden usarse para la contratación de personas
naturales cuando deban ejecutarse programas financiados con los caudales que los municipios reciben de otras
entidades y que incluyen gastos para tal fin, en cuyo caso procede imputar presupuestariamente el respectivo
egreso en el ítem 22-11, bienes y servicios de consumo-servicios técnicos y profesionales (Dictamen Nº 46.431, de
2015).
Finalmente, a propósito de la obligación de informar cabe recordar lo manifestado en el Dictamen Nº 43.065, de
2008, que manifiesta lo siguiente: "Esta Entidad de Control ha informado en los Dictámenes Nºs. 18.267, de 2007 y
12.679 y 34.033, ambos de 2005, entre otros, que todas las entidades de que tratan los mencionados artículos 20
y 21 de la Ley Nº 19.886, deben suministrar la información básica sobre los convenios a honorarios celebrados con
personas naturales.
Por lo tanto, y atendidas las consideraciones expuestas, es necesario concluir que sí bien los convenios a
honorarios que las municipalidades celebren con personas naturales —acorde con lo previsto en el artículo 4º de la
Ley  Nº  18.883—, se encuentran excluidos de la Ley  Nº  19.886, deben cumplir con la normativa relativa a la
publicidad de dichas contrataciones en el Sistema de Información de las Compras y Contrataciones Públicas
contenida en los citados artículos 20 y 21 de dicho cuerpo legal y en su Reglamento.
En la práctica, el sistema de información de las contrataciones de personal y a honorarios no se contiene en la
plataforma electrónica mercadopublico.cl, como lo ordena el artículo 3º letra a) de la Ley Nº 19.886, sino que se
verifica de manera muy indirecta, por medio de la transparencia activa regulada en la Ley Nº 20.285.
Lo anterior es sin perjuicio de la inclusión de estos antecedentes en el Sistema de Información y Control del
Personal de la Administración del Estado —SIAPER— que mantiene la Contraloría General de la República, por
mandato de su Ley Nº 10.336, Orgánica Constitucional.

1.2.4. Los convenios interadministrativos


Los convenios interadministrativos entre entidades incluidas en la Ley de Administración financiera del Estado.
Conforme al artículo  3º letra  b) de la Ley  Nº  19.886, quedan excluidos de su aplicación: "Los convenios que
celebren entre sí los organismos públicos enumerados en el artículo  2º, inciso  1º, del Decreto Ley  Nº  1.263, de
1975, Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado, y sus modificaciones".
Ahora bien, el aludido artículo  3º letra  b) de la Ley  Nº  19.886 considera un grupo determinado de convenios
interadministrativos para efectos de su exclusión, el cual está referido a aquellas entidades —públicas o privadas—
que integran la noción de sector público contenida en el artículo 2º del Decreto Ley Nº 1.263, de 1975, Orgánico de
Administración Financiera del Estado.
Para comprender la exclusión normativa en análisis, resulta necesario referirnos al Decreto Ley  Nº  1.263, de
1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado, cuyo artículo  2º inciso  1º establece los servicios e
instituciones que forman parte del Sector Público, para los efectos de la aplicación del sistema de Administración
Financiera del Estado a los procesos presupuestarios, de contabilidad y de administración de fondos, entre los
cuales se incluyen entidades que —de conformidad con la Ley  Nº  18.575— no forman parte de los cuadros
orgánicos de la Administración del Estado, como acontece con algunas Corporaciones de Derecho Privado, que
son incluidas en la enumeración formulada por dicho artículo, tal como es, por ejemplo, el caso de SERCOTEC.
En efecto, en su artículo 2º inciso 1º el citado Decreto Ley Nº 1.263, de 1975, delimita en términos orgánicos el
sistema de administración financiera del Estado, el cual comprende el conjunto de los servicios e instituciones que
enumera, los cuales se identifican con el Sector Público, para los efectos jurídicos de la aplicación del régimen
presupuestario del Estado, noción que resulta amplísima, puesto que incluye instituciones públicas pertenecientes
a la Administración del Estado; como también entidades estatales independientes de aquella, esto es, el Congreso
Nacional y el Poder Judicial; y, por último, considera además entidades de Derecho Privado, como algunas
Corporaciones de Derecho Privado que administran fondos públicos.
Al respecto, según lo determina su artículo  2º inciso  1º: "El sistema de administración financiera del Estado
comprende los servicios e instituciones siguientes, los cuales para estos efectos se entenderá por Sector Público"
el conjunto de entidades que indica:
"JUNTA DE GOBIERNO DE LA REPUBLICA DE CHILE
Junta de Gobierno de la República de Chile
Secretaría General de Gobierno
Oficina de Planificación Nacional
Radio Nacional de Chile
Comisión Nacional de Energía
CONGRESO NACIONAL
Senado
Cámara de Diputados
Biblioteca del Congreso
PODER JUDICIAL
Poder Judicial
Junta de Servicios Judiciales
CONTRALORIA GENERAL DE LA REPUBLICA
MINISTERIO DEL INTERIOR
Secretaría y Administración General
Servicio de Gobierno Interior
Servicio de Correos y Telégrafos
Dirección del Registro Electoral
Dirección de Asistencia Social
Oficina de Presupuestos y Planificación
Oficina Nacional de Emergencia
Superintendencia de Servicios Eléctricos, de Gas y Telecomunicaciones
Dirección de Inteligencia Nacional
Regiones
Región I
Región II
Región III
Región IV
Región V
Región VI
Región VII
Región VIII
Región IX
Región X
Región XI
Región XII
Área Metropolitana de Santiago
Municipalidades
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
Secretaría y Administración General
Servicio Exterior
Secretaría Ejecutiva para los Asuntos de la ALALC
Dirección de Fronteras y Límites del Estado
Instituto Antártico Chileno
MINISTERIO DE ECONOMIA, FOMENTO Y RECONSTRUCCION
Subsecretaría de Economía
Dirección de Industria y Comercio
Servicio Nacional de Turismo
Corporación de Fomento de la Producción
Comisión Chilena de Energía Nuclear
Instituto Nacional de Estadísticas
Fiscalía de Defensa de la Libre Competencia
Superintendencia de la Industria Textil
Almacenes Reguladores
Instituto de Promoción de Exportaciones de Chile
Instituto Forestal
Instituto de Fomento Pesquero
Instituto de Investigaciones Geológicas
Instituto de Recursos Naturales
Instituto de Investigaciones Tecnológicas
Instituto Nacional de Capacitación Profesional
Servicio de Cooperación Técnica
DEROGADA
Instituto Nacional de Normalización
MINISTERIO DE HACIENDA
Secretaría y Administración General
Dirección de Presupuestos
Servicio de Impuestos Internos
Servicio de Aduanas
Servicio de Tesorerías
Casa de Moneda de Chile
Dirección de Aprovisionamiento del Estado
Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras
Superintendencia de Compañías de Seguros,
Sociedades Anónimas y Bolsas de Comercio
Polla Chilena de Beneficencia
Caja Autónoma de Amortización de la Deuda Pública
Caja Central de Ahorros y Préstamos
MINISTERIO DE EDUCACION PUBLICA
Secretaría y Administración General
Dirección de Educación Primaria y Normal
Dirección de Educación Secundaria
Dirección de Educación Profesional
Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos
Superintendencia de Educación Pública
Oficina de Presupuestos
Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica
Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas
Consejo Nacional de Televisión
Junta Nacional de Jardines Infantiles
DEROGADA
Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales
Consejo de Rectores
MINISTERIO DE JUSTICIA
Secretaría y Administración General
Servicio de Registro Civil e Identificación
Servicio Médico Legal
Gendarmería de Chile
Sindicatura General de Quiebras
Consejo de Defensa del Estado
Oficina de Presupuestos
Consejo Nacional de Menores
DEROGADA
MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL
Subsecretaría de Guerra
Subsecretaría de Marina
Subsecretaría de Aviación
Subsecretaría de Carabineros
Subsecretaría de Investigaciones
Dirección General de Reclutamiento y Estadísticas de las Fuerzas Armadas
Dirección General de Deportes y Recreación
SUPRIMIDA
Instituto Geográfico Militar
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
Corporación de Construcciones Deportivas
Instituto Hidrográfico de la Armada de Chile
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
Servicio Aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea de Chile
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
Fábrica y Maestranza del Ejército
Astilleros y Maestranzas de la Armada
Dirección General de Aeronáutica Civil
SUPRIMIDA
SUPRIMIDA
MINISTERIO DE OBRAS PUBLICAS
Secretaría y Administración General
Dirección General de Obras Públicas
Dirección General del Metro
Dirección General de Aguas
Instituto Nacional de Hidráulica
MINISTERIO DE AGRICULTURA
Subsecretaría de Agricultura
Oficina de Planificación Agrícola
Instituto de Desarrollo Agropecuario
Corporación de la Reforma Agraria
Instituto de Investigaciones Agropecuarias
Instituto de Capacitación e Investigación en
Reforma Agraria
Corporación Nacional Forestal
Servicio Agrícola y Ganadero
Instituto de Desarrollo Indígena
ELIMINADA
MINISTERIO DE TIERRAS Y COLONIZACION
Subsecretaría de Tierras
Dirección de Tierras y Bienes Nacionales
Oficina de Presupuestos
MINISTERIO DEL TRABAJO Y PREVISION SOCIAL
Subsecretaría del Trabajo
Dirección del Trabajo
Subsecretaría de Previsión Social
Dirección General de Crédito Prendario y Martillo
Servicio Nacional del Empleo
Instituto Laboral y de Desarrollo Social
Superintendencia de Seguridad Social
Fondo de Educación y Extensión Sindical
Caja Nacional de los Empleados Públicos y Periodistas
Caja de Previsión de la Defensa Nacional
Departamento de Previsión de Carabineros de Chile
Caja de Previsión de los Empleados Particulares
Caja de Previsión de la Marina Mercante Nacional
Servicio de Seguro Social
Caja de Retiro y Previsión Social de los Ferrocarriles del Estado
Caja de Retiro y Previsión de los Empleados Municipales de la República
Caja de Retiro y Previsión Social de los Obreros Municipales
Departamento de Indemnización de Obreros Molineros y Panificadores
Fondo Revalorizador de Pensiones
Fondo Único de Prestaciones Familiares
Caja de Previsión de los Empleados y Obreros de la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias
Caja de Previsión de la Hípica Nacional
Sección de Previsión Social de los Empleados de la Compañía de Consumidores de Gas de Santiago
Caja de Previsión para Empleados del Salitre
MINISTERIO DE SALUD PUBLICA
Subsecretaría de Salud
Servicio Nacional de Salud
Servicio Médico Nacional de Empleados
Consejo Nacional para la Nutrición y Alimentación
Sociedad Constructora de Establecimientos Hospitalarios
MINISTERIO DE MINERIA
Subsecretaría de Minería
Servicio de Minas del Estado
MINISTERIO DE LA VIVIENDA Y URBANISMO
Subsecretaría y Dirección General de Planificación y Presupuestos
Corporación de la Vivienda
Corporación de Servicios Habitacionales
Corporación de Mejoramiento Urbano
Corporación de Obras Urbanas
MINISTERIO DE TRANSPORTES
Secretaría y Administración General de Transportes
Junta de Aeronáutica Civil
MINISTERIO DE COORDINACION ECONOMICA".
Como puede advertirse, son tres grupos de entidades aquellas que conforman la noción de servicios e
instituciones del sector público, para los efectos de la aplicación del Decreto Ley Nº 1.273, de 1975, Orgánico de
Administración Financiera del Estado.
A. Primero, las entidades de la Administración centralizada y descentralizada, las que no se limitan
exclusivamente a las enumeradas en la Ley de Administración Financiera del Estado, puesto que el artículo  1º
inciso penúltimo del Decreto Ley  Nº  1.263, explicita que la enumeración de entidades de la Administración
centralizada y descentralizada que incorpora su inciso  1º no constituye una enumeración exhaustiva, en cuando
indica que: "Asimismo, el sistema de administración financiera del Estado comprende, en general, a todos los
servicios e instituciones de la administración centralizada y descentralizada del Estado, aun cuando no estén
incluidos en la enumeración precedente".
B. Segundo, otras entidades estatales que no integran la Administración del Estado, como son el Poder
Judicial y el Congreso Nacional, inclusive el Senado, la Cámara de Diputados y la Biblioteca del Congreso.
A su turno, el artículo 1º inciso final del Decreto Ley Nº 1.263 reitera y explicita la amplitud de las expresiones
Servicio, Servicios o Servicios Públicos que emplea dicho cuerpo normativo, por cuanto señala que: "Las
expresiones 'Servicio', 'Servicios' o 'Servicios Públicos', señalados en las disposiciones del presente decreto ley, se
entenderán referidos, indistintamente, a los organismos del sector público señalados en este artículo".
C. Tercero, algunas entidades que integran la Administración invisible del Estado, como acontece en el
caso de las Corporaciones de Derecho Privado que administran fondos públicos, que el Decreto Ley  Nº  1.263
menciona expresamente, cual es, por ejemplo, SERCOTEC.
Así, por ejemplo el Dictamen Nº  75.412, de 2016, ha concluido que resulta aplicable la Ley  Nº  19.886 al
convenio para la prestación de servicios bancarios, suscrito entre el Gobierno Regional de Antofagasta (GORE de
Antofagasta) y el Banco del Estado de Chile, al precisar que: "el Banco del Estado no se encuentra entre los
organismos públicos mencionados en el inciso primero del artículo 2º del Decreto Ley Nº 1.263, referido, por lo que
en la especie no resulta aplicable la exclusión prevista en el artículo 3º, letra b), de la Ley Nº 19.886".
Por el contrario, se encuentran excluidos de la aplicación del régimen de la Ley Nº 19.886, las Corporaciones de
Derecho Privado que integran el sector Público conforme al D.L. Nº  1.263, tal como acontece por ejemplo, con
SERCOTEC, según lo precisado por la jurisprudencia, en su Dictamen Nº 37.948, de 2004, conforme al cual "el
servicio de cooperación técnica es una corporación de derecho privado que no forma parte de la administración del
Estado, sin desmedro de integrar el sector público acorde al Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975 (...) por lo tanto,
considerando que el artículo 1º de la Ley Nº 19.886 dispone que sus normas y principios regulan los contratos que
sean celebrados por la administración del Estado".
Ahora bien, sin perjuicio de lo indicado, nada obsta a que el legislador, en diversas ocasiones, explicite por
medio de otro texto legal, si una determinada entidad se encuentra incorporada, o bien excluida, de la noción de
entidades del sector público, para los efectos del Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975. Veamos algunos ejemplos, en
este sentido:
53
1. El inciso final del artículo 4º de la Ley Nº 18.042 dispone que a la Corporación Nacional Portuaria le serán
aplicables las disposiciones del presente decreto ley.
54
2. El artículo  2º de la Ley  Nº  18.065 eliminó a la Secretaría Ejecutiva del Comité Ejecutivo de Inversiones
Extranjeras.
55
3. El artículo único de la Ley  Nº  18.194 excluyó al Instituto Nacional de Capacitación Profesional de la
aplicación de este Decreto Ley.
56
4. El artículo  1º del Decreto Ley  Nº  3.277 dispuso que no les serán aplicables las disposiciones de este
decreto ley al Instituto de Investigaciones Agropecuarias.
57
5. El artículo  29, del Decreto Ley  Nº  3.529, Hacienda, señala que lo dispuesto en el inciso penúltimo del
presente artículo no será aplicable respecto de la Universidad de Chile y Técnica del Estado.
De manera que la noción de organismos del Sector Público que establece la Ley de Administración Financiera
del Estado supone un concepto más amplio que el de la Administración del Estado contenido en la
Ley Nº 18.575, de Bases Generales de la Administración del Estado, en el sentido de que la primera contempla
entidades privadas que integran la Administración invisible del Estado. No obstante, debemos tener presente que
su ámbito de aplicación se encuentra acotado al régimen presupuestario del Estado, esto es, al campo del
Derecho Público Financiero.
En definitiva, si bien la noción de órganos de la Administración del Estado contenida en la Ley Nº 18.575 es más
restringida que la de órganos de la Ley de Transparencia, y la de servicios e instituciones del Sector Público del
Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, constituye, sin embargo, el concepto de alcance genérico en nuestro
ordenamiento jurídico-administrativo, aplicable a falta de una regulación específica o sectorial, tal como lo ha
concluido la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº  31.941, de 2015, emitido a propósito del ámbito de
aplicación orgánico de la Ley de Compras Públicas, el cual precisa que la Ley Nº 18.575, "dando cumplimiento al
mandato constitucional, en orden a determinar la organización básica de la Administración del Estado, en el inciso
segundo de su artículo 1º establece las entidades que la constituyen, previendo un concepto de carácter lato de
aquella expresión, al disponer que comprende a todos los órganos y servicios públicos creados para el
cumplimiento de la función administrativa".
Despejado el punto anterior, resulta ilustrativo analizar algunos Dictámenes que se han pronunciado en relación
con la exclusión del artículo 3º letra b) de la Ley Nº 19.886.
— Asimismo, el Dictamen Nº  72.891, de 2011, a propósito de un addendum a un convenio marco para la
adquisición de vehículos para Carabineros de Chile, celebrado por la Dirección de Logística de esa institución
policial y Fábricas y Maestranzas del Ejército —FAMAE—, sostuvo que no se encontraba excluido del régimen de
compras públicas, en tanto indicó: "que la letra b) del artículo 3º de la Ley Nº 19.886, invocada en (...) los vistos de
la resolución en estudio, no resulta pertinente para los efectos de eximir al proceso de la especie de la aplicación
del referido texto legal, dado que Fábricas y Maestranzas del Ejército se rige, en materia financiera y
presupuestaria, por la preceptiva especial del artículo  11 de la Ley  Nº  18.382, y no por las normas del Decreto
Ley Nº 1.263, de 1975, Ley Orgánica de la Administración Financiera del Estado, a excepción de su artículo 44,
relativo al crédito público".
En suma, para la jurisprudencia contralora, si bien FAMAE se encuentra contenida en la enumeración de
entidades que integran el Sector Público, para efectos del D.L. Nº  1.263, para el caso de celebrar un convenio
interadministrativo con otro órgano de la Administración, esa convención no se encuentra excluida de la aplicación
de la Ley de Compras Públicas, en tanto FAMAE no se rige por el D.L. Nº  1.263, sino por el artículo  11 de la
Ley Nº 18.382.
— Así, también, por ejemplo, el Dictamen Nº  75.412, de 2016, ha concluido que resulta aplicable la
Ley  Nº  19.886 al convenio para la prestación de servicios bancarios, suscrito entre el Gobierno Regional de
Antofagasta (GORE de Antofagasta) y el Banco del Estado de Chile, al precisar que: "el Banco del Estado no se
encuentra entre los organismos públicos mencionados en el inciso primero del artículo  2º del Decreto
Ley Nº 1.263, referido, por lo que en la especie no resulta aplicable la exclusión prevista en el artículo 3º, letra b),
de la Ley Nº 19.886".
En caso contrario, si se trata de convenios entre organismos incluidos en el concepto de sector público de la Ley
de Administración Financiera del Estado opera la exclusión en análisis.
— Así se ha resuelto, por ejemplo, a través del Dictamen Nº 34.459, de 2005, el cual precisó que "conforme al
artículo  3º, letra  b), de la Ley  Nº  19.886, no son aplicables las normas sobre contratación contenidas en dicho
cuerpo legal al convenio en estudio, por referirse a aquellos celebrados entre sí por organismos públicos
enumerados en el artículo  2º, inciso primero, del Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, de tal manera que no
corresponde el otorgamiento de la autorización aludida".
Procedimiento de contratación aplicable a los convenios de encomendamiento de funciones entre órganos
administrativos diversos de las municipalidades. Sobre el procedimiento de contratación aplicable a los convenios
de encomendamiento de funciones entre entes administrativos, la jurisprudencia contralora, en su Dictamen
Nº  59.540, de 2003, ha precisado que éstos se encuentran sometidos a la normativa especial, que para cada
caso contemple el ordenamiento jurídico, como, asimismo, a las exigencias de carácter general previstas en el
artículo 9º de la LOC Nº 18.575, de Bases Generales de la Administración del Estado.
En efecto, como indica dicho pronunciamiento administrativo: "los contratos que celebre el Fondo de Solidaridad
e Inversión Social conforme al referido artículo 10 de Ley Nº 18.989, deben someterse a la ordenación particular
que ese precepto contempla y a las exigencias de carácter general contenidas en el artículo 9º de Ley Nº 18.575".
Por tanto, sin perjuicio de la preceptiva especial, tales convenios deben someterse a la normativa básica y
general, que contempla el artículo  9º de la LOC Nº  18.575, el cual establece el orden de prelación de los
mecanismos de contratación administrativa.
A. En consecuencia, por regla general, estos convenios interadministrativos de encomendamiento de funciones
se celebran previa licitación pública, según lo establece el artículo  9º inciso  1º de la citada ley orgánica
constitucional, el cual determina que: "Los contratos administrativos se celebrarán previa propuesta pública, en
conformidad a la ley".
B. Asimismo, por aplicación del artículo  9º inciso  3º de la LOC Nº  18.575, de manera excepcional, tales
convenios pueden tramitarse mediante licitación privada o trato directo, por resolución fundada previa, vale
decir, requieren de un acto administrativo que se sustente en alguna causal que posibilite la aplicación de alguno
estos mecanismos de contratación.
1. En el caso de acudirse a la licitación privada, según lo prescribe el artículo 9º inciso 3º de la LOC Nº 18.575,
dicho mecanismo sólo procede: "previa resolución fundada que así lo disponga".
2. Por último, de acuerdo con el artículo 9º inciso 3º de la LOC Nº 18.575, la contratación directa sólo procede
en los casos que "por la naturaleza de la negociación corresponda acudir al trato directo". En este sentido, el citado
Dictamen Nº 59.540, de 2003, manifiesta que: "la celebración del convenio a que alude la consulta, si se hace en
forma directa, le será aplicable lo dispuesto en el inciso tercero del referido artículo  9º de Ley  Nº  18.575, y en
cumplimiento de dicho precepto, el Fondo deberá dictar una resolución fundada en que se deje expresa constancia
que por la naturaleza de la negociación corresponde acudir a esa modalidad de contratación".
Convenios interadministrativos excluidos del régimen de la Ley de Compras Públicas. Finalmente, corresponde
analizar la exclusión material de los convenios administrativos, que establece el artículo  3º letra  b) de la
Ley Nº 19.886, de la Ley de Compras Públicos, debiendo advertir, por cierto, que estos convenios no constituyen
una modalidad propia de administración concertada, ya que, por una parte, admiten múltiples formas, y por otra, no
se encuentran regulados por la Ley Nº 19.886, sino únicamente sometidos al sistema de información.
Conforme al artículo 3º letra b), de la Ley Nº 19.886, quedan excluidos de dicha normativa "los convenios que
celebren entre sí los organismos públicos enumerados en el artículo  2º, inciso  1º, del Decreto Ley  Nº  1.263, de
1975, Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado, y sus modificaciones", los que no obstante deben
transparentarse por el sistema de información.
Como todo convenio interadministrativo, se someterán a las normas especiales —si existieren—, como
asimismo, a las disposiciones generales previstas en el artículo 9º de la LOC Nº 18.575, conforme al cual la regla
general es la licitación pública, procediendo en forma excepcional la licitación privada y el trato directo, previo acto
administrativo fundado.
Como puede advertirse, tales convenios no se identifican con un tipo de contrato específico, exigiendo sólo que
debe tratarse de convenios celebrados entre aquellos organismos públicos enumerados en el artículo 2º inciso 1º
del D.L. Nº  1.263, de 1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado, por lo que pueden versar sobre
cualquier materia que contemple el ordenamiento jurídico-administrativo, de manera que podemos clasificarlos en
dos grupos:
A. Los convenios interadministrativos de suministro y/o prestación de servicios.
B. Los convenios interadministrativos de colaboración.
Convenios interadministrativos de suministro y/o prestación de servicios. Cabe interrogarse acerca de si
¿pueden existir convenios interadministrativos que se encuentren sometidos a la Ley de Compras Públicas? La
respuesta es afirmativa, puesto que, sin perjuicio de la amplitud del concepto de servicios del Sector Público, que
emplea la Ley de Administración Financiera del Estado, puede acontecer que una o ambas entidades que celebren
un contrato de suministro y/o servicios se encuentren incluidas en la noción de órganos de la Administración del
Estado que establece la Ley de Compras Públicas, y no en la enumeración del Decreto Ley Nº 1.263, caso en el
cual rige entonces este último régimen de contratación administrativa.
Ahora bien, si se tratara de convenios de suministro y/o prestación de servicios, celebrados por dos órganos de
la Administración del Estado, tal como lo ha precisado la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 13.061, de
2013, debemos distinguir dos hipótesis para delimitar si se encuentran excluidos o no del régimen normativo de la
Ley de Compras Públicas, esto es, si tales entidades están o no incluidas en el Decreto con Fuerza de
Ley Nº 1.263, Orgánico de Administración Financiera del Estado.
A. Si tales convenios fueren celebrados por órganos incluidos en la enumeración formulada por la Ley de
Administración financiera del Estado: no rige la Ley de Compras. En efecto, conforme al Dictamen Nº 13.061, de
2013: "tanto los convenios que celebre el Complejo Hospitalario San José, como los que acuerde un centro
hospitalario de una Institución de las Fuerzas Armadas —conforme a las facultades que les otorgue su preceptiva
—, en la medida que reúnan las características de un contrato a título oneroso para el suministro de bienes o
servicios, en los términos que contempla el artículo  1º de la Ley  Nº  19.886, se encontrarán sometidos a la
normativa de dicho cuerpo legal".
B. Si tales convenios fueren celebrados por órganos incluidos en la enumeración formulada por la Ley de
Administración financiera del Estado: si rige la Ley de Compras. En cambio, según lo precisa el citado Dictamen
Nº  13.061, de 2013: "si tales contratos son celebrados entre sí por los mencionados entes, no les resultan
aplicables las disposiciones de la Ley Nº 19.886, en razón de lo dispuesto en su artículo 3º, letra b), puesto que
ambos organismos se encuentran incluidos en la hipótesis a que se refiere este último precepto, cual es, tratarse
de organismos públicos comprendidos en el artículo  2º, inciso primero, del Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975,
debiendo proceder al efecto por la vía de la contratación directa".
¿Qué comprenden los convenios interadministrativos de colaboración? Recordemos que estos convenios, a los
cuales ya nos hemos referido, pueden consistir en: un encomendamiento de funciones, la coordinación entre
órganos administrativos y los acuerdos mandatarios.
Lo que nos interesa recalcar en este apartado es que, al no versar sobre suministros y/o servicios, tales
acuerdos no se rigen por la Ley  Nº  19.886, de Compras Públicas, dado que no están sujetos a su ámbito de
aplicación material.
Así lo ha confirmado la jurisprudencia contralora, por ejemplo, en el Dictamen Nº 59.540, de 2003, a propósito de
los convenios de encomendamiento de funciones entre servicios públicos.

1.2.5. Los contratos relativos a aportes o créditos celebrados con un organismo internacional
Los contratos relativos a aportes o créditos celebrados con un organismo internacional. Conforme al artículo 3º
letra  c) de la Ley  Nº  19.886, quedan excluidos de su aplicación: "Los contratos efectuados de acuerdo con el
procedimiento específico de un organismo internacional, asociados a créditos o aportes que éste otorgue". Abarca
58
dos tipos de contratos:
A. Los contratos efectuados de acuerdo con el procedimiento específico de un organismo internacional,
asociados a aportes que éste otorgue. Se trata de donaciones internacionales.
B. Los contratos efectuados de acuerdo con el procedimiento específico de un organismo internacional,
asociados a créditos que éste otorgue. Se trata de empréstitos públicos internacionales.

1.2.5.1. Las donaciones internacionales


Análisis. Las donaciones internacionales concertadas entre el Estado de Chile y una determinada entidad
internacional, de acuerdo con el procedimiento específico de ese organismo internacional, se encuentran excluidas
de la aplicación integral de la Ley de Compras Públicas, debiendo informarse en el Sistema de Información a cargo
de la Dirección de Compras.
— Un primer ejemplo, relativo a estos contratos de aportes financieros internacionales lo constituye el convenio
de donación suscrito entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Internacional de Fomento y Reconstrucción, en su
calidad de administrador de los fondos provenientes del global environment facility (GEF), en virtud del cual se
otorgó apoyo financiero para la preparación del proyecto de desertificación, que se efectúa a través de la
Corporación Nacional Forestal.
— Otra aplicación es el convenio de donación entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Internacional de
Fomento y Reconstrucción, en virtud del cual este último otorga apoyo financiero reembolsable, proveniente del
fondo de desarrollo institucional, para la ejecución del proyecto "desarrollo de la Capacidad institucional de los
profesionales del derecho en igualdad de género", a ejecutarse a través de la Fundación Facultad de Derecho de
la Universidad de Chile.
Fundamento legal. En todo caso, el órgano administrativo respectivo debe estar facultado por ley para aceptar
donaciones (nacionales o internacionales), caso en el cual lo usual es que el legislador exima dicha donación del
trámite de insinuación, como sucede con la Ley de universidades estatales.

1.2.5.2. Los créditos internacionales


Análisis. Los créditos internacionales concertados entre el Estado de Chile y una determinada entidad
internacional, de acuerdo con el procedimiento específico de ese organismo internacional, se encuentran excluidos
de la aplicación integral de la Ley de Compras, debiendo informarse en el Sistema de Información a cargo de la
Dirección de Compras.
Los sustentos constitucionales del contrato de empréstito público se encuentran en el artículo 63 Nºs. 7 y 8 de la
Carta Fundamental, en relación con su artículo  65 inciso  4º Nº  3, que entrega a la reserva legal de iniciativa
exclusiva del Presidente de la República, aquellas materias que dicen relación con el endeudamiento público, por
parte de los órganos del Estado, y en particular a que la autorización al Estado para la contratación de empréstito.
En efecto, conforme al artículo 63 Nº 7 de la Constitución son materia de ley las que: "autoricen al Estado, a sus
organismos y a las municipalidades, para contratar empréstitos, los que deberán estar destinados a financiar
proyectos específicos. La Ley deberá indicar las fuentes de recursos con cargo a los cuales deba hacerse el
servicio de la deuda. Sin embargo, se requerirá de una Ley de quórum calificado para autorizar la contratación de
aquellos empréstitos cuyo vencimiento exceda del término de duración del respectivo período presidencial".
Lo dispuesto en este número no se aplicará al Banco Central;".
Asimismo, el artículo 63 Nº 8 de la Constitución incluye como materia de ley, también de iniciativa exclusiva del
Presidente, las que: "autoricen la celebración de cualquier clase de operaciones que puedan comprometer en
forma directa o indirecta el crédito o la responsabilidad financiera del Estado, sus organismos y de las
59
municipalidades".
Por último, de acuerdo con el artículo 63 Nº 9 de la Constitución, son materias de ley: "Las que fijen las normas
con arreglo a las cuales las empresas del Estado y aquellas en que éste tenga participación puedan contratar
empréstitos, los que en ningún caso, podrán efectuarse con el Estado, sus organismos o empresas;".
De conformidad con el artículo 109 inciso 2º de la Carta Fundamental, ningún gasto público o préstamo puede
financiarse con créditos directos o indirectos del Banco Central.
Acorde al artículo  39 inciso  1º de la Ley de Administración Financiera del Estado se entiende por crédito
público "la capacidad que tiene el Estado para contraer obligaciones internas o externas a través de operaciones
tendientes a la obtención de recursos".
Agrega el inciso 2º del citado texto normativo que la deuda pública está constituida por "aquellos compromisos
monetarios adquiridos por el Estado derivados de obligaciones de pago a futuro o de empréstitos públicos internos
o externos".
El artículo  39 inciso  3º del referido cuerpo legal define el empréstito público como "un contrato especial de
derecho público en virtud del cual el Estado obtiene recursos sujetos a reembolso de acuerdo con las condiciones
60
que se establezcan".
En armonía con la preceptiva constitucional, el artículo  43 inciso  1º del D.L. Nº  1.263, de 1975 —Ley de
Administración Financiera del Estado—, exige autorización legal previa para constituir la deuda pública, la que
puede ser de carácter permanente o transitorio.
"Son transitorias aquellas limitadas en cuanto a la suma máxima permitida o por un plazo fijo para su utilización" (art. 43
inciso 2º D.L. 1.263).
Agrega el artículo  44 del citado Decreto Ley que los actos administrativos de los servicios públicos, de las
empresas del Estado, de las empresas, sociedades o instituciones en las que el Sector Público o sus empresas
tengan un aporte de capital superior al 50% del capital social, que de cualquier modo puedan comprometer el
crédito público, solo podrán iniciarse previa autorización del Ministerio de Hacienda.
Asimismo, el artículo 13 de la LOC Nº 10.336 establece la obligación de refrendar los bonos u otros documentos
de deuda pública, esto es, aquellos que importan un compromiso del crédito o de la responsabilidad financiera del
Estado en los términos de los Nºs. 7, 8 y 9 del artículo 63 de la Constitución.
Agrega la Constitución que la Ley debe indicar las fuentes de recursos con cargo a los cuales deba hacerse el
servicio de la deuda, en armonía con el principio de tipicidad presupuestaria o legalidad del gasto (art. 100 CPR).
Sin embargo, se requiere de una Ley de quórum calificado para autorizar la contratación de aquellos
empréstitos cuyo vencimiento exceda del término de duración del respectivo período presidencial.
El Tribunal Constitucional ha sentenciado —en el fallo rol Nº 1153, de 2008— que la exigencia de una ley que
autorice el endeudamiento del Estado, sus organismos o las municipalidades se debe, precisamente, al impacto
que ello puede tener en las finanzas públicas, precisando que:
"... la norma contenida en el numeral 7 del artículo 63 de la Carta Fundamental, sin embargo, se refiere a quien contrata el
préstamo en calidad de 'deudor', lo que se ve corroborado por la frase incluida en dicha norma: 'La ley deberá indicar las
fuentes de recursos con cargo a los cuales deba hacerse el servicio de la deuda'.
La exigencia de una ley que autorice el endeudamiento del Estado, sus organismos o las municipalidades se debe,
61
precisamente, al impacto que ello puede tener en las finanzas públicas".
Mediante el Dictamen Nº  47.437, de 2007, la Contraloría General representó la ilegalidad de un decreto de la
Universidad de Santiago de Chile, que aprueba contrato de mutuo celebrado entre esa casa de estudios y el Banco
de Chile, acorde a la Ley Nº 20.044. Ello, porque se contemplaban diversas operaciones de crédito de dinero sin
señalar el objetivo a que se aplicarían los recursos obtenidos. Además, se indicaba expresamente que los fondos
que contempla esa estipulación son de "libre disponibilidad", lo que contraviene el artículo  63 Nº  7 de la
Constitución, el artículo 1º de la Ley Nº 20.044 y las bases administrativas especiales de la licitación.
"Corresponde primeramente observar que, en las cláusulas quinta y octava del convenio de que se trata, se contemplan
diversas operaciones de crédito de dinero, sin señalar, en la primera de las cláusulas referidas, el objetivo preciso a que se
aplicarán los recursos así obtenidos, e indicando expresamente, en la segunda, que los fondos que esa estipulación
contempla son de 'libre disponibilidad', todo lo cual contraviene lo previsto en el artículo 63 Nº 7 de la Constitución Política,
el artículo 1º de la Ley Nº 20.044, ya citada, y las bases administrativas especiales de licitación, aprobadas por el Decreto
Nº  677, de 2007, de la indicada Universidad, por cuanto debe necesariamente señalarse el proyecto específico que se
financiará con esos recursos, lo que en este caso concreto, debe corresponder a la reestructuración del pasivo de esa
entidad universitaria, existente al 31 de diciembre de 2004, fijado por el Decreto Nº  240, de 2005, del Ministerio de
Educación".
Así, por ejemplo, la Ley  Nº  20.044 —que establece facultades en materias financieras para las universidades
estatales—, cuyo artículo 1º inciso 1º autorizó "a las universidades estatales, por el plazo de dos años a contar de
la fecha de entrada en vigencia de la presente ley, para contratar uno o más empréstitos, u otras obligaciones
financieras, con el objeto de reestructurar sus pasivos financieros, existentes al 31 de diciembre de 2004. El monto
de tales pasivos será establecido en un decreto del Ministerio de Educación que además llevará la firma del
Ministro de Hacienda".
En nuestro ordenamiento jurídico interno, los créditos que adquieren los órganos de la Administración del
Estado, que corresponden al contrato de empréstito público, pueden ser, de conformidad al Decreto Ley Nº 1.263,
de 1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado, de origen externo o interno.
Conforme lo dispone el artículo 41 del D.L. Nº 1.263, de 1975, son operaciones de deuda externa "aquellas en
que se convienen obligaciones con otro Estado u Organismo Internacional o con cualquiera persona natural o
jurídica sin residencia ni domicilio en Chile y cuyo cumplimiento pueda ser exigible fuera del territorio de la
República".
Estas contrataciones se encuentran excluidas del régimen de contratación pública de la Ley  Nº  19.886, pero
están sometidos al sistema de información, es decir, requieren informarse a través del Sistema.
62
Estos contratos internacionales quedan sometidos, además, al Decreto Ley Nº 2.349, de 1978, que establece
normas sobre contratos internacionales para el sector público, cuyo artículo 1º permite pactar que el respectivo
63
convenio quede regido por el Derecho extranjero, el cual declara: "válidos los pactos destinados a sujetar al
derecho extranjero los contratos internacionales, cuyo objeto principal diga relación con negocios u operaciones de
carácter económico o financiero, celebrados o que se celebren por organismos, instituciones o empresas
internacionales o extranjeras que tengan el centro principal de sus negocios en el extranjero, con el Estado de
Chile o sus organismos, instituciones o empresas".
Tales contratos incluyen también, conforme al artículo 1º inciso 3º del Decreto Ley Nº 2.349, de 1978, aquellos
acuerdos de voluntad en los cuales el organismo otorgue una garantía respecto de terceros, el cual
establece que: "Lo dispuesto en los incisos anteriores igualmente es aplicable a los actos y contratos por los
cuales el Estado de Chile o sus organismos, instituciones y empresas, hayan otorgado u otorguen, en cualquier
forma, su garantía a terceros en los contratos a que se refiere el inciso primero".
Ahora bien, en caso de acogerse el empréstito público externo a la legislación foránea, el artículo  11 del
citado D.L. Nº  2.349, de 1978, hace aplicable ipso iure a dicho contrato, en materia de intereses, comisiones,
recargos, pago anticipado y demás condiciones financieras, las normas del mercado externo de capitales, vale
decir, del Mercado internacional de Valores.
En efecto, el artículo  11 inciso  1º del D.L. Nº  2.349, de 1978, declara que: "las operaciones de crédito con el
exterior, pactadas con instituciones o empresas bancarias o financieras, extranjeras o internacionales, han estado
y estarán sometidas, en cuanto a estipulaciones sobre intereses, comisiones, recargos, pago anticipado y demás
condiciones financieras, a las modalidades usuales imperantes en el mercado externo de capitales, sin que les
sean aplicables las disposiciones limitativas sobre la materia de la legislación nacional". Añade su inciso 2º que:
"Se presume que las condiciones contenidas en operaciones aprobadas por el Banco Central de Chile son las
imperantes en el respectivo mercado externo de capitales".
Finalmente, en cuanto a los contratos de empréstito interno. Conforme lo dispone el artículo  42 del D.L.
Nº 1.263, es deuda interna "aquella que contrae el Estado con personas naturales o jurídicas de derecho público
o privado residentes o domiciliadas en Chile la cual es exigible dentro del territorio nacional".
Estas contrataciones se encuentran también excluidas del régimen de contratación pública de la Ley Nº 19.880,
pero además no están sometidos al sistema de información, es decir, no requieren informarse a través del
Sistema.
Acorde al artículo 6º de la LOC Nº 10.336, a la Contraloría General de la República corresponde informar sobre
cualquier asunto que se relacione o pueda relacionarse con la inversión o compromiso de los fondos públicos,
siempre que se susciten dudas para la correcta aplicación de las leyes respectivas, lo cual se extiende a las
materias de ley previstas en los Nºs. 7, 8 y 9 del artículo 63 de la Constitución.

1.2.6. Los contratos de compraventa y transferencia de instrumentos financieros


Los contratos de compraventa y transferencia de valores o instrumentos financieros, según lo prevé el artículo 3º
letra d) de la Ley Nº 19.886, quedan excluidos de su aplicación: "Los contratos relacionados con la compraventa y
la transferencia de valores negociables o de otros instrumentos financieros".
El fenómeno de la inversión en el mercado de capitales por parte de entidades estatales forma parte del amplio
ámbito de la actividad material o sustancial de la Administración del Estado —que alude al contenido de la
actuación que despliegan las entidades administrativas—, y, en particular, se inserta en aquel campo de acción
consistente en el desarrollo de actividades empresariales.
Una manifestación de la actividad empresarial desplegada por parte de las entidades de la Administración del
Estado la constituyen las operaciones bursátiles que desarrollan determinados servicios públicos que integran los
cuadros orgánicos de la Administración estatal.
Así acontece con algunas entidades estatales, las cuales pueden invertir en el mercado financiero y accionario, a
condición de contar con facultad legal expresa, pero que luego conduce a que en el ejercicio de tales actividades
dichos organismos deban someterse al Derecho del mercado de valores, gobernado en el ámbito de nuestro
ordenamiento jurídico interno, principalmente, sobre la base de la preceptiva contenida en la Ley  Nº  18.045, de
Mercado de Valores; la Ley  Nº  18.046, de Sociedades Anónimas; el Decreto Ley  Nº  1.328, de 1976, que fija
64
normas para la administración de fondos mutuos; la Ley  Nº  18.815, que regula los fondos de inversión; y
general, las demás normas legales y reglamentarias complementarias que rigen este sector normativo del Derecho
65
privado comercial.
Lo anterior se explica porque, en nuestro sistema constitucional, estas inversiones de orden bursátil encuentran
su sustento en la actividad empresarial, que excepcionalmente emprende el Estado administrador, previa
autorización legal con quórum calificado, quedando sometido en dicha hipótesis —y salvo disposición en contrario
66
— al Derecho Privado mercantil, según lo previene el artículo 19 Nº 21 inciso 2º de la Constitución en armonía
con lo dispuesto en el artículo  6º de la Ley  Nº  18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
67
Administración del Estado.
Nuestra Ley  Nº  19.886, de Bases de Contratos Administrativos, confirma la exclusión de tales inversiones
respecto del régimen de contratación administrativa propio del Derecho público, en tanto su artículo  3º letra  d)
determina que quedan excluidos del ámbito de aplicación de la antedicha ley: "Los contratos relacionados con la
compraventa y la transferencia de valores negociables o de otros instrumentos financieros".
En esta misma perspectiva, la Corte Suprema ha sostenido que la intervención del Estado en actividades
empresariales no queda comprendida en la función pública del mismo, y debe, por tanto, regirse acorde a las
normas que se aplican a los particulares, por lo que para estos efectos se considera al propio Estado como
particular.
Así, en su sentencia rol Nº 3886-1998, ese tribunal concluyó que: "la actividad empresarial del Estado no forma
parte de la función pública del mismo, y por lo tanto, debe regularse dicha actividad por las mismas normas que se
68
aplican a los particulares, es decir, el Estado es en estos casos, un particular más ".
En el mismo sentido, la Contraloría General de la República ha precisado que el inciso  2º del Nº  21 del
artículo  19 de la Constitución somete a la legislación común aplicable a los particulares las actividades
empresariales que desarrolle o en que participe el Estado o sus organismos, sin que ello signifique, sin embargo,
que éstos puedan entenderse, en su virtud, desvinculados de su naturaleza pública y del sometimiento a las
normas, fines y principios que, en cuanto integrantes del sector público, les son aplicables. La finalidad de la norma
constitucional consiste en que las sociedades en las cuales el Estado tiene participación desarrollen sus
actividades empresariales en igualdad de condiciones con los demás entes privados, excluyendo la posibilidad de
69
que aquellas sociedades actúen en una posición de privilegio o preeminencia.

1.2.6.1. Régimen general de inversión en el mercado de valores del Decreto Ley Nº 1.056, de 1975
Análisis. Iniciemos ahora el estudio del régimen jurídico general de inversión en el mercado de valores por parte
de entidades estatales contenido en el Decreto Ley Nº 1.056, de 1975, el cual se encuentra referido a los Servicios
e instituciones públicas incluyendo a las empresas del Estado, en cuanto sujetos integrantes de la Administración
dotados de facultades para invertir en el mercado de capitales, lo que abarca, por cierto, el mercado accionario.
En este contexto, el artículo  3º del Decreto Ley  Nº  1.056, de 1975 —que determina normas complementarias
relativas a la reducción del gasto público y al mejor ordenamiento y control de personal—, y el artículo  32 de la
Ley  Nº  18.267 —que reajusta las remuneraciones de los trabajadores del sector público y establece normas
complementarias que indica—, facultan a determinados organismos públicos para efectuar depósitos en
instituciones financieras o adquirir instrumentos en el mercado de capitales, previa autorización del Ministerio de
Hacienda, con los fondos provenientes de venta de activos o excedentes estacionales de caja.
En todo caso, sin perjuicio de la aplicación de la preceptiva jurídico-mercantil y bursátil, según lo dispone el
artículo 3º inciso 3º del D.L. Nº 1.056, de 1975, para celebrar operaciones en el mercado de capitales por parte de
las entidades administrativas que indica, se requiere autorización previa del Ministerio de Hacienda.
En efecto, según preceptúa el citado artículo 3º inciso 3º del D.L. Nº 1.056, de 1975: "A contar del 1º de Enero
de 1976, los servicios, instituciones y empresas del sector público solamente podrán efectuar aportes de capital a
sociedades o empresas de cualquiera naturaleza o hacer depósitos o adquirir instrumentos en el mercado de
capitales, previa autorización del Ministro de Hacienda".
A su vez, el artículo  32 de la Ley  Nº  18.267, interpretativo del primer precepto legal, ha explicitado que dicha
norma "ha facultado y faculta a los organismos a que se refiere para invertir, previa autorización del Ministro de
Hacienda, los recursos provenientes de enajenación de activos o los excedentes estacionales de caja, en
depósitos en instituciones financieras o en la adquisición de instrumentos en el mercado de capitales".
Son dos, entonces, los requisitos que el citado precepto legal establece para invertir en el mercado de valores:
A. En primer lugar, debe tratarse de servicios, instituciones y empresas del sector público, de manera que
podemos distinguir dos grupos de entidades públicas.
A.1. Primero, en lo que respecta a los servicios e instituciones del sector público, en ellos se encuentran
comprendidas diversas entidades como, a modo ejemplar, las municipalidades y la ex Caja Autónoma de
Amortización de la Deuda Pública.
Así encontramos, por ejemplo, las municipalidades, tal como lo ha reconocido el Dictamen Nº 38.123, de 1997,
conforme al cual las entidades edilicias "pueden efectuar inversiones en el mercado de capitales utilizando los
excedentes que se generen en los ingresos reflejados en cualquiera de los presupuestos que administran:
institucional y de cada uno de los servicios traspasados".
Ahora bien, la ejecución presupuestaria de las operaciones en el mercado de capitales ha de reflejarse en el
ordenamiento de gastos institucional, en la cuenta contable analítica 1213280000, representativa del ítem 32/80
"inversión financiera", ajustándose al procedimiento que para dicho rubro consulta el clasificador general de
ingresos y gastos, aprobado por el Decreto Supremo Nº 850, de 2004, del Ministerio de Hacienda. Lo expresado,
considerando que este ordenamiento, al referirse a la "compra de títulos y valores", estatuye que la inversión de
títulos mercantiles que se efectúe durante el ejercicio presupuestario y al 31 de diciembre no se hayan liquidado,
vendido o rescatado, atendidas sus fechas de vencimiento, constituyen gastos del periodo.
Otra entidad es, por ejemplo, la ex Caja Autónoma de Amortización de la Deuda Pública. Así, de acuerdo con lo
concluido por el Dictamen Nº 2.588, de 1976, emitido antes de la extinción de la Caja Autónoma de Amortización
de la Deuda Pública, ésta, como organismo del sector público, en conformidad con artículo 3º inciso 1º del Decreto
Ley Nº 1.056, de 1975, podía adquirir pagarés emitidos por la Tesorería General de la República, en el mercado de
capitales, hasta el 31 de diciembre de 1975 y constituye una simple adquisición de valores en el mercado
financiero, que opera en iguales condiciones y con los mismos efectos que para los otros organismos del sector
público.
Según lo precisado por el Dictamen Nº 49.311, de 1975, que representó la ilegalidad de unas resoluciones de la
Corporación de la Vivienda —CORVI— que sancionaban contratos celebrados con una empresa destinada a la
ejecución de obras de urbanización de obras y que disponían que las retenciones de los respectivos contratos
podrían canjearse por documentos o valores que se transen en el mercado de capitales, ya que según el
artículo 3º del Decreto Ley Nº 1.056, de 1975, los Servicios de la administración del Estado no pueden adquirir los
instrumentos de capital señalado. y el cual señalaba que las retenciones en dinero que garantizan cumplimiento
del contrato no se reajustarán según el IPC, sino que se convertirán a valores hipotecarios reajustables u otros
valores aceptados por la fiscalía de CORVI, por cuanto el artículo 3º del D.L. Nº 1.056, de 1975, prohíbe hasta el
31 diciembre 1975 a los servicios, instituciones y empresas del sector público hacer depósito o adquirir en el
mercado de capitales, bajo ninguna forma, con la sola excepción de adquisición de valores de la Tesorería
General.
A.2. En segundo lugar, encontramos las empresas del sector público. Como cuestión previa, resulta necesario
70
indicar que las empresas del Estado —en contraste con las empresas privadas del Estado — son entidades que
pertenecen a los cuadros orgánicos de la Administración Pública. No obstante, tales empresas públicas admiten
diversas modalidades de configuración jurídica en cuanto a su regulación normativa, tal como lo ha explicado el
71
profesor Rolando Pantoja. Así, acorde con dicho autor, tales entidades pueden consistir en servicios públicos
descentralizados regidos por la normativa general para organismos descentralizados, como el caso de la Empresa
Portuaria de Chile (Decreto Supremo Nº 91, de 1978, del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones).
También pueden configurarse como servicios públicos descentralizados que cuentan con su propia normativa
orgánica, y no se rigen por la normativa general de los servicios públicos, siendo, no obstante, aplicables
supletoriamente las normas de Derecho Común, como acontece con: la Empresa de Correos de Chile (D.F.L.
Nº 10, de 1981).
Asimismo, puede tratarse de empresas creadas como servicios públicos descentralizados que no obstante
72
funcionan como sociedades anónimas abiertas, como acaece con Televisión Nacional de Chile (Ley Nº 19.132 ),
y la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (D.F.L. Nº  1, de 1993, del Ministerio de Transportes y
Telecomunicaciones).
Finalmente, pueden ser constituidas como sociedades anónimas abiertas por expresa disposición legal, como
son la Empresa de Transporte de Pasajeros Metro S.A. constituida por el Fisco de Chile y la Corporación de
73
Fomento de la Producción, con arreglo a la Ley Nº 18.772, la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias S.A. y
la Empresa de Obras Sanitarias de la V Región constituidas por el Fisco de Chile y la Corporación de Fomento de
74
la Producción, con arreglo a la Ley Nº 18.777, y la sociedad anónima denominada Zona Franca de Iquique S.A.,
75
ZOFRI S.A, creada por la Ley Nº 18.846, la Casa de Moneda de Chile S.A., constituidas por el Fisco de Chile y
la Corporación de Fomento de la Producción, en virtud de lo dispuesto en la Ley Nº 20.309.
Ahora bien, en lo que respecta a la posibilidad de inversión de empresas públicas en el mercado financiero, tales
entidades se encuentran enumeradas en el Anexo 1, del Oficio Ordinario Nº  1.507, de 2010, del Ministerio de
Hacienda —que establece normas de participación de las empresas del sector público en el mercado de capitales
76
—, todas las cuales corresponden exclusivamente a empresas públicas o estatales, y en el cual se formula una
77
distinción entre: empresas con autorización para invertir en el mercado local y empresas con autorización para
78
invertir en el extranjero.
B. En segundo lugar, se requiere de previa autorización del Ministro de Hacienda. Esto supone la emisión de un
acto administrativo del Ministro de la Cartera de Hacienda, confiriendo autorización, el cual se contiene
actualmente en el mencionado Oficio Ordinario Nº 1.507, de 2010, del Ministerio de Hacienda.
De conformidad con lo previsto en el punto 3, de dicho Oficio Ordinario Nº  1.507, de 2010: "Las empresas
contarán con autorización para participar en el mercado de capitales local o internacional", las cuales se
singularizan en el Anexo 1, de dicho instrumento.
79
B.1. Autorización para participar en el mercado de capitales local. Según lo determina el punto 4, del citado
Oficio ordinario del Oficio Ordinario Nº  1.507, de 2010, las empresas públicas podrán realizar inversiones en el
mercado local en los siguientes instrumentos tanto en moneda nacional como extranjera.
a. Depósitos a plazo bancarios con vencimiento antes de un año: depósitos a plazo desmaterializados, de
80
primera o segunda emisión, que tengan una clasificación de riesgo igual o superior a Nivel 1 (4.1.).
b. Depósitos a plazo bancarios con vencimiento a más de un año: depósitos a plazo desmaterializados, de
81
primera o segunda emisión, que tengan una clasificación de riesgo igual o superior a AA (4.2.).
c. Pactos de retrocompra: sólo con bancos cuyas clasificaciones de riesgo para depósitos de corto plazo y largo
plazo cumplan conjuntamente con las clasificaciones definidas anteriormente en 4.1 y 4,2, respectivamente, o con
82
corredoras de bolsa que sean filiales con responsabilidad solidaria de dichos bancos (4.3).
d. Fondos mutuos: sólo cuotas de "Fondos Mutuos de Inversión en Instrumentos de Deuda de Corto Plazo con
83
duración menor o igual a 90 días», según clasificación de la Circular Nº 1.578, de 2002, de la SVS (4.4).
e. Si la empresa contrata el servicio de "Administración de Cartera de Terceros", podrá invertir adicionalmente,
ya sea en moneda nacional o extranjera, en los instrumentos emitidos por el Banco Central de Chile o la Tesorería
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General de la República (4.5):
B.2. Autorización para participar en el mercado de capitales extranjero. Conforme al punto 5 del Oficio Ordinario
Nº 1.507, de 2010, las empresas públicas podrán realizar inversiones en el mercado internacional en los siguientes
instrumentos denominados en moneda extranjera (5):
a. Certificados de depósito y depósitos a plazo con vencimiento antes de un año: certificados o depósitos a plazo
desmaterializados, de primera o segunda emisión, que tengan una clasificación de riesgo igual o superior a Al o su
equivalente, de acuerdo a la clasificación de riesgo otorgada por al menos dos de las siguientes clasificadoras de
85
riesgo: Standard & Poor's, Moody's, o Fitch Ratings (5.1).
b. Certificados de depósito y depósitos a plazo con vencimiento a más de un año: certificados o depósitos a
plazo desmaterializados, de primera o segunda emisión, que tengan una clasificación de riesgo igual o superior a A
o su equivalente, de acuerdo a la clasificación de riesgo otorgada por al menos dos de las siguientes clasificadoras
86
de riesgo: Standard & Poor's, Moody's, o Fitch Ratings (5.2.).
87
c. Depósitos ovemight en una o más entidades financieras que cumplan uno de los siguientes requisitos (5.3.):
C. Finalmente, en cuanto a la procedencia de los recursos que pueden ser invertidos, por parte de las entidades
públicas en comento, en el mercado de valores, estos admiten dos supuestos: los recursos provenientes de
enajenación de activos, como, asimismo, aquellos recursos que proceden de los excedentes estacionales de caja.
Como cuestión previa, cabe recordar que de conformidad a lo señalado en el artículo 32 del D.L. Nº 1.263, de
1975, todos los ingresos del sector público, salvo aquellos expresamente exceptuados por ley, deben depositarse
en el Banco del Estado de Chile en una cuenta corriente denominada Cuenta Única Fiscal. Agregan sus incisos 2º
y 3º que aquélla se subdividirá en una principal mantenida por la Tesorería General de la República y en otras
subsidiarias, destinadas a los distintos servicios, pudiendo los titulares de ellas efectuar giros hasta el monto de los
depósitos sin que puedan sobregirarse.
Al respecto, los artículos 55 y 68 de Ley Nº 10.336 —de Organización y Atribuciones de la Contraloría General
—, precisan que los Ministros de Estado, Jefes de Servicios y demás autoridades que indica, podrán designar y
nombrar, dentro de los empleados de su dependencia, uno o más contadores pagadores, según sea necesario,
para hacer pago de las sumas consultadas en la ley de presupuestos o en leyes especiales, quienes serán
responsables de su correcto desempeño, los que deberán rendir caución para asegurar el debido cumplimiento de
sus deberes y obligaciones.
En este contexto, respecto de la operación de las aludidas cuentas subsidiarias la jurisprudencia administrativa
de la Contraloría ha manifestado, mediante sus Dictámenes Nºs. 45.237 y 57.189, ambos de 1974, que, por regla
general y por razones de orden administrativo y de fiscalización, las cuentas corrientes de los servicios deben ser
"bipersonales", entendiéndose por tales, como lo ha indicado el Oficio Nº  5.072, de 1975, del mismo origen,
aquellas "individuales" cuyo manejo para girar recursos corresponde a dos titulares que deben, necesariamente,
operar de consuno, exigencia que tiene como propósito el resguardar debidamente el patrimonio e interés estatal,
impidiendo que la sola voluntad de un funcionario sea decisiva en operaciones recaídas sobre caudales públicos.
Ahora bien, en cuanto al origen o procedencia de los recursos, decíamos que ellos admiten dos fuentes: Los
recursos provenientes de enajenación de activos y los provenientes de los excedentes estacionales de caja.
Analicemos ambos casos:
C.1. Los recursos provenientes de enajenación de activos. La enajenación de activos por parte de entidades
públicas se somete a la normativa sobre bienes patrimoniales de la administración. En este contexto, los
procedimientos de enajenación de bienes fiscales previstos en el D.L. Nº 1.939 constituyen el régimen normativo
general.
Asimismo, existen los regímenes jurídicos especiales aplicables a los bienes fiscales que utilizan las Fuerzas
Armadas, los cuales se encuentran regulados en la Ley Nº 17.174, en el Decreto Ley Nº 1.113, de 1975, y en el
Decreto Ley Nº 2.569, de 1979; el régimen especial de enajenación de bienes prescindibles de propiedad del Fisco
88
y/o de los órganos descentralizados, previsto en los artículos  8º al 18 del Decreto Ley  Nº  1.056, de 1975; el
procedimiento de enajenación de bienes de las Fuerzas Armadas, previsto en la Ley  Nº  17.174; la normativa
aplicable a los bienes de dominio privado del gobierno regional, los que se encuentran regidos por el artículo 70 de
la LOC Nº 19.175, de Gobierno y Administración Interior; y la preceptiva aplicable a los bienes municipales o de
dominio propio de los municipios, respecto de los cuales rigen los artículos 5º letra c), 32 a 35, y 63 letra f), de la
Ley Nº 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades.
C.2. Los recursos provenientes de los excedentes estacionales de caja. Conforme a lo concluido por el Dictamen
Nº  38.123, de 1997, de la Contraloría General de la República corresponden a "las mayores disponibilidades
monetarias que se originan por sobre los recursos suficientes para satisfacer las necesidades inmediatas
inherentes a la gestión operacional", de manera que podrían provenir de ingresos por concepto de transferencias
de recursos.
A través de su Oficio Nº 34.313, de 1993, la Contraloría General concluyó que la Empresa de Ferrocarriles del
89
Estado —EFE —, está facultada para realizar inversiones en el mercado de capitales, en los términos que allí se
consignan.
A su vez, en lo relativo a sus filiales, el Dictamen Nº 2.051, de 2016, de ese Ente Contralor, precisó que EFE y
sus filiales pueden invertir en el mercado de capitales los recursos públicos y subsidios que reciben para financiar
proyectos ferroviarios de ejecución prolongada, durante el período que media entre la recepción de los fondos
respectivos y su utilización, con la finalidad de evitar su desvalorización. En particular, concluyó que EFE y sus
filiales pueden invertir transitoriamente los recursos provenientes del artículo 5º de la Ley Nº 20.378 en el mercado
de capitales, durante el período que señala.
Precisado lo anterior, resulta menester interrogarnos si resulta necesario que las filiales de empresas públicas
obtengan la autorización del Ministerio de Hacienda para poder realizar inversiones en el mercado de capitales.
Recordemos, al respecto, que conforme al artículo  86 inciso  1º de la Ley  Nº  18.046 —sobre Sociedades
Anónimas—, es sociedad filial de otra empresa "aquella en la que ésta controla directamente o a través de otra
persona natural o jurídica más del 50% de su capital con derecho a voto o del capital, si no se tratare de una
sociedad por acciones o pueda elegir o designar o hacer elegir o designar a la mayoría de sus directores o
administradores". Su inciso segundo añade que la sociedad en comandita será también filial de otra empresa,
"cuando ésta tenga el poder para dirigir u orientar la administración del gestor".
Un interesante caso lo constituye el Dictamen Nº 38.526, de 2016, en el cual el Comité Sistema de Empresas —
SEP—, consulta si es posible que la Sociedad Agrícola y Servicios Isla de Pascua SPA, SASIPA, invierta en el
mercado de capitales los recursos que anualmente le son transferidos por la Corporación de Fomento de la
Producción —CORFO—, con cargo al subtítulo 33 de su presupuesto, con el objeto de financiar sus proyectos de
inversión.
En tal sentido, indica que SASIPA es una sociedad de Derecho privado que tiene actualmente como único
accionista a la CORFO y que, además, se encuentra comprendida dentro de las empresas del sector público que,
en virtud del inciso  2º del artículo  3º del Decreto Ley  Nº  1.056, de 1975 y del Oficio Nº  1.507, de 2010, del
Ministerio de Hacienda, se encuentran autorizadas para adquirir instrumentos en el mercado de capitales.
Siendo así, debe tenerse en cuenta que acorde con las normas sobre clasificaciones presupuestarias contenidas
en el Decreto Supremo Nº  854, de 2004, del Ministerio de Hacienda, el subtítulo  33 Transferencias de Capital
"Comprende todo desembolso financiero, que no supone la contraprestación de bienes o servicios, destinado a
90
gastos de inversión o a la formación de capital".
De lo expuesto es posible afirmar entonces, que SASIPA pertenece a un género de entidades privadas utilizadas
por el Estado y/o sus organismos para el desarrollo de ciertas actividades vinculadas al cumplimiento de sus
91
funciones públicas.
Así, al igual que en la situación analizada por el Dictamen Nº 2.051, de 2016, el posterior Dictamen Nº 38.526,
de 2016, precisó que en dicha sociedad está presente de un modo predominante el interés público, toda vez que
mediante SASIPA el Estado persigue satisfacer necesidades públicas y colectivas, motivo por el cual le son
aplicables ciertos principios básicos de gestión propios del derecho público, aun cuando, por regla general, se rijan
por la preceptiva propia del sector privado, atendido lo cual concluyó que SASIPA requiere autorización del Ministro
de Hacienda para poder realizar inversiones en el mercado de capitales con los excedentes estacionales de caja
que se generen a propósito de las transferencias que le efectúe CORFO con cargo al subtítulo  33 de su
presupuesto.
En todo caso, estimamos que tal inversión de los excedentes estacionales de caja sólo puede ser realizada por
SASIPA durante el período que media entre la recepción de los fondos y su uso efectivo, debiendo resguardar que
el total de aquellos haberes esté disponible para ser utilizado, oportunamente, en las finalidades para las cuales
fueron otorgados.
Por último, cabe puntualizar que el producto de lo obtenido por aquella gestión debe ser empleado en los
mismos fines que especifiquen los actos administrativos que dispongan la transferencia de los recursos públicos de
que se trata, de acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente, por aplicación del principio de juridicidad previsto en
el artículo 7º de la Constitución Política.
Finalmente, podemos mencionar el caso particular del Banco del Estado de Chile, empresa pública cuyo
artículo 2º letra d) del Decreto con Fuerza de Ley Nº 126, de 1953, que crea dicho Banco, formado por la fusión de
las entidades que detalla, establece como una de sus funciones, la de: "Realizar las operaciones bancarias de
depósito, de crédito a corto, mediano y largo plazo, de mediación en los pagos, de cambio, de inversión y demás
que se contemplan en este decreto con fuerza de ley; y, en general, todos los actos, contratos y operaciones que
tiendan al cumplimiento de sus fines y estén autorizados por la Ley General de Bancos u otras leyes de la
República". En consecuencia, dicha entidad se somete al régimen normativo del mercado de valores, como,
asimismo, a la Ley General de Bancos —contenida en el Decreto con Fuerza de Ley Nº 3, de 2019, del Ministerio
de Hacienda— para los efectos de las inversiones que efectúe, con los fondos de los cuentacorrentistas.
Finalmente, cabe señalar que el Sistema de Empresas —SEP—es un comité creado por el Consejo de la
Corporación de Fomento de la Producción, en virtud del artículo 7º inciso 3º del Decreto con Fuerza de Ley Nº 211,
de 1960, del Ministerio de Hacienda, en el cual se ha delegado la atribución contenida en el artículo 6º, letra a), de
ese texto legal, de servir al Estado como organismo técnico asesor en la inversión de los recursos fiscales, a fin de
dar a éstos el destino más adecuado.

1.2.6.2. Régimen especial de inversión en el mercado de valores por parte de las universidades estatales vía
Ley Nº 18.267
Análisis. El caso más interesante, a nuestro juicio, lo representan las universidades públicas. En efecto, para el
caso de las universidades e institutos profesionales estatales, el artículo  36 de la Ley  Nº  18.267 contempla una
normativa especial, que faculta a dichas entidades para invertir en el mercado de valores, con la limitación de que
se trate de instrumentos financieros de renta fija.
En efecto, dicho artículo 36 de la Ley Nº 18.267 faculta a las universidades e institutos profesionales estatales
"para efectuar operaciones de ahorro o adquirir instrumentos en el mercado de capitales, siempre que estos
ahorros o estos instrumentos sean de renta fija".
A. En primer lugar, debe tratarse de universidades e institutos profesionales estatales. Al efecto, el artículo 36 de
la Ley Nº 18.267 contempla un procedimiento especial para la inversión en el mercado de valores por parte de las
universidades e institutos profesionales del Estado tal como lo ha concluido en el Dictamen Nº 9.801, de 2014, el
cual expresa que "la norma legal precedentemente transcrita contempla una regulación particular y posterior en
cuanto a la forma de participar en el citado mercado de capitales, en lo que se refiere a las universidades e
institutos profesionales estatales, a diferencia del procedimiento previsto en el apuntado Decreto Ley  Nº  1.056,
cuya aplicación es de carácter general para los servicios, instituciones y empresas del sector público".
B. La inversión se sujeta a la limitación de que se trate de instrumentos financieros de renta fija, vale decir,
aquellos en que se conoce con precisión la rentabilidad que se obtiene, como acontece con los depósitos a plazo,
los bonos y pagarés del Banco Central, tal como lo ha dictaminado la jurisprudencia contralora. Esta limitación se
fundamenta en el principio de protección del patrimonio público.
En este contexto, la jurisprudencia contralora, en su Dictamen Nº 26.515, de 1984, precisó que la Universidad de
Valparaíso, en su carácter de entidad estatal conforme al artículo  1º del Decreto con Fuerza de Ley  Nº  147, de
1981, del Ministerio de Educación, se encuentra autorizada para efectuar inversiones en el mercado de capitales,
en la medida que ellas recaigan en instrumentos de renta fija, acorde al artículo 36 de la Ley Nº 18.267.
A contrario sensu, cabe concluir que bajo el régimen del artículo 3º del Decreto Ley Nº 1.056, de 1975, resulta
factible invertir tanto en instrumentos financieros de renta fija como en instrumentos variables, es decir, aquellos en
que la rentabilidad es incierta, vale decir, no es conocida por el inversionista, dado que tales instrumentos están
propensos a más volatilidades en el mercado, como sucede con las acciones y los instrumentos derivados.
Conforme al Dictamen Nº 61.431, de 1977, la Universidad Tecnológica Metropolitana —UTE— no está facultada
para realizar inversiones financieras en el mercado de capitales que no han contado con consentimiento formal del
Ministerio de Hacienda, toda vez que los servicios, instituciones o empresas del sector público pueden efectuar
depósitos o adquirir instrumentos en el mercado de capitales, siempre que cuenten con autorización previa del
ministro de hacienda, la que solo posibilitará adquisición de valores privados o realización de depósitos a plazo en
financieras o bancos, salvo el Banco Central, en algunos casos especiales.

1.2.6.3. Régimen especial de inversión en el mercado de valores por parte de entidades previsionales estatales

Análisis. Ahora bien, la posibilidad de invertir en el mercado de capitales no se agota tampoco en los municipios
y las universidades estatales, sino que puede referirse a otras entidades públicas como acontecía con las
instituciones de previsión social de origen público, hasta el año 2008.
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Al respecto, cabe señalar que el artículo 55 del Decreto Ley Nº 670, de 1974, modificado por el artículo 31 del
Decreto Ley  Nº  1.819, de 1977 —que dispone suplementos al presupuesto general de la nación y establece
normas de carácter presupuestarias, financieras y de personal—, establecía, antes de ser derogado por el
artículo 21 de la Ley Nº 20.128, sobre Responsabilidad Fiscal, que:
"Las instituciones de previsión social podrán efectuar inversiones en instrumentos financieros, conforme a las normas del
presente artículo.
El Consejo Monetario determinará periódicamente los instrumentos en que podrán efectuarse tales inversiones.
El Ministerio del Trabajo y Previsión Social, previo informe de la Superintendencia de Seguridad Social, podrá otorgar a
tales instituciones la autorización respectiva, fijando el monto y oportunidad de las inversiones dentro del total autorizado
en los respectivos presupuestos y de acuerdo a programas previamente establecidos, los cuales serán visados por el
Ministerio de Hacienda".
Por ello, antes de que se derogara el citado artículo 55 del Decreto Ley Nº 670, de 1974, la Contraloría General
concluyó en su Dictamen Nº 25.237, de 1984, que conforme al artículo 55 del Decreto Ley Nº 670, de 1974 y el
artículo único del Decreto Ley Nº 3.158, de 1980, que la Caja de Previsión de la Defensa Nacional puede operar en
el mercado de capitales, efectuando inversiones en los títulos que determine periódicamente el consejo monetario,
previa autorización del ministerio de defensa. Para invertir en otros títulos, distintos a los expresamente
autorizados, se requiere una nueva autorización de esa secretaría de Estado, la que solo puede referirse a los
valores o títulos que haya determinado el consejo monetario, acorde al artículo 55 inciso 2º del mencionado D.L.
Nº 670, de 1974.
En esa materia, podemos mencionar también el Dictamen Nº 32.660, de 1984, emitido durante la vigencia del
artículo 55 del Decreto Ley Nº 670, de 1974, conforme al cual la Contraloría precisó que no existía inconveniente
jurídico para que los recursos internos de las instituciones de la Defensa Nacional, en la parte de ellos que no
tenga utilización inmediata, sean invertidos en el mercado de capitales, como medida tendiente a obtener un mejor
rendimiento de esos valores, por cuanto esos fondos no integran los recursos monetarios contemplados
anualmente en la ley de presupuestos, sino que se trata, básicamente, de dineros aportados por el personal de
esas entidades con el fin de otorgar ciertos beneficios y comodidades, por lo que no les son aplicables las
restricciones existentes para la inversión de los caudales públicos; además, no se rigen por el Decreto
Ley Nº 1.263, de 1975, ni deben manejarse tales fondos en cuentas subsidiarias de la única fiscal sino en cuentas
corrientes separadas, no existiendo obligación de rendir cuenta de la inversión de esos fondos a la Contraloría
General. En este caso la posibilidad de invertir esos valores en instrumentos financieros debía reglamentarse a
través de decretos supremos; pero la materialización de esas operaciones no requería de la autorización previa del
Ministerio de Hacienda, ya que tal exigencia estaba prevista para los recursos públicos.

1.2.6.4. Régimen de inversión en el mercado de valores de fondos soberanos por parte de entidades estatales vía
Ley Nº 20.128

Análisis. Los Fondos Soberanos constituyen un instrumento de la política fiscal cuyo objetivo es contribuir a la
estabilidad de la macroeconomía y a financiar eventuales pasivos contingentes. En este contexto, podemos
mencionar, por ejemplo, el Fondo de Reserva de Pensiones —FRP—, destinado a financiar las obligaciones
previsionales del Fisco, como, asimismo, el Fondo de Estabilización Económica y Social —FEES—, cuyo objeto
consiste en financiar déficits fiscales y específicamente la amortización de la deuda pública.
Ahora bien, para tales efectos, la Ley  Nº  20.128 prevé que tales fondos soberanos son administrados por el
Ministerio de Hacienda. En concreto, el Ministro de Hacienda representa al Fisco de Chile en la administración de
los recursos fiscales mediante la creación de la Unidad de Fondos destinada a asesorar a dicha autoridad en
materia de inversión de tales fondos.
Por otra parte, el Ministro de Hacienda delegó al Banco Central de Chile la inversión de los fondos debido a su
prestigio y experiencia en el manejo de las reservas internacionales. Asimismo, nombró un Comité Financiero,
compuesto por seis expertos, para asesorarlo en la definición de la política de inversión de los fondos.
De acuerdo a lo señalado en el artículo 9º de la Ley Nº 20.128, los recursos del Fondo de Reserva de Pensiones
—FRP—, creado por el artículo  5º de la Ley  Nº  20.128, podrán invertirse en los siguientes instrumentos,
93
operaciones y contratos de los señalados en el inciso 2º del artículo 45 del Decreto Ley Nº 3.500, de 1980. En
otros términos, autoriza la inversión de los recursos de FRP en instrumentos similares a aquellos en los cuales
pueden invertir sus recursos las Administradoras de Fondo de Pensiones chilenas (AFP).
La inversión de los recursos del FRP se encuentra regulada en el Decreto Supremo Nº  1.382, de 2006, del
Ministerio de Hacienda —que Fija Normas, Límites, Procedimientos y Controles para las Inversiones de los
Recursos del Fondo de Reserva de Pensiones creado por la Ley Nº 20.128—. Su artículo 1º señala respecto de
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qué instrumentos procede la inversión y su artículo  5º establece los procedimientos para implementar las
95
respectivas inversiones.

1.2.6.5. Los contratos de administración de carteras de inversión regulados en la Ley Nº 19.908


Análisis. Por último, a fin de tutelar el principio de protección del patrimonio público el artículo  3º de la
Ley  Nº  19.908 —que permite la emisión de deuda pública mediante medios inmateriales y autoriza al Fisco y a
otras entidades del sector público para la contratación de instrumentos de cobertura de riesgos financieros—,
contempla la posibilidad de que los entes públicos que hubieren invertido en el mercado de valores celebran
contratos de administración de carteras de inversión con empresas privadas, con el objeto de que entidades
financieras especializadas del sector privado puedan desarrollar una gestión y administración más eficiente de
dichas inversiones.
En efecto, según lo prevé el citado artículo 3º de la Ley Nº 19.908, pueden celebrar determinados organismos
públicos, para efectos de una mejor administración e inversión de los recursos provenientes de la venta de activos
o excedentes estacionales de caja, son contratos administrativos de prestación de servicios inmateriales.
Al respecto, el artículo 3º de la Ley Nº 19.908, dispone que los servicios públicos regidos por el Título II de la
Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, "podrán encomendar
a las empresas bancarias, o a filiales de éstas con mandato y responsabilidad solidaria del banco, la contratación
de servicios de administración de carteras de inversión correspondiente a recursos provenientes de la venta de
activos o excedentes estacionales de caja, incluida la facultad de decidir las inversiones respectivas según los
términos de los convenios que en cada caso se acuerden".
Otro caso interesante lo constituye el Dictamen Nº 75.897, de 2011, en el cual la Corporación de Fomento de la
Producción —CORFO— consulta si resulta procedente que dicha institución celebre un contrato de mandato con el
Banco del Estado de Chile, por el cual se faculte a este último para que gire de sus cuentas corrientes los
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excedentes estacionales de caja y los invierta en pactos de retrocompra.
En el aludido Dictamen Nº 75.897, de 2011, la Contraloría indicó que, según la conceptualización utilizada en el
mercado de valores, el 'pacto de retrocompra' "es una operación de inversión a corto plazo consistente en la
compraventa de instrumentos financieros, en que el vendedor se obliga a recomprar la cosa vendida en una fecha
y precio establecido y, el comprador, a revenderla en las mismas condiciones".
Pues bien, de la preceptiva legal indicada —artículo 3º de la Ley Nº 19.908—, dicho pronunciamiento contralor
concluyó que el mandato por el cual se consulta no satisface las exigencias señaladas, ya que, tal como se viera,
deben ser dos funcionarios dependientes de la referida CORFO los que debidamente autorizados y procediendo
de consuno efectúen tales giros, argumentando que si bien en la especie los mencionados excedentes estarían
constituidos por los fondos que se encuentren en las cuentas corrientes bancarias de dicha Corporación por sobre
los indispensables para afrontar los gastos previamente planificados y definidos por esa institución para su manejo
operacional en un momento determinado, se trata de un concepto inherentemente variable y temporal pues por
circunstancias externas al servicio o por requerimientos propios pueden variar, sin que exista capital suficiente para
hacer frente a tal imprevisto y a la inversión de esos caudales en el mercado de capitales, de manera que no es
posible entregar a un tercero ajeno a la Corfo la fijación del monto de las sumas a girar por tal concepto.
Sostiene ese pronunciamiento, además, que el mandato en cuestión no constituye un método que ofrezca las
garantías suficientes para la adecuada protección del patrimonio público, pues no se advierten las medidas
concretas de fiscalización y control a su respecto. Por consiguiente, la Contraloría General concluye que no resulta
procedente el otorgamiento del referido contrato en los términos consultados.
Precisemos, por último, que estos contratos se rigen por la normativa de la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas,
tal como lo ha confirmado, por ejemplo, en el Dictamen Nº  94.316, de 2014, ya que no se trata de contratos de
Derecho Privado mercantil, sino de genuinos contratos administrativos de prestación de servicios en favor de una
entidad estatal.

1.2.7. Los contratos de obra pública


Concepto de obra pública. Un quinto grupo de contratos administrativos excluidos de la aplicación integral de la
Ley de Compras son los contratos de obra pública.
Tanto la legislación interna como la jurisprudencia administrativa contemplan algunas definiciones conceptuales
de obra pública.
A. En primer lugar, nuestro ordenamiento jurídico contempla una definición legal de obra pública, en materia de
contratos de concesión de obra pública bajo la normativa del MOP. Al respecto, el artículo 39 inciso 1º de la Ley de
Concesiones precisa que, para los efectos de esta ley, se entenderá por obra pública fiscal a "cualquier bien
inmueble construido, reparado o conservado a cambio de la concesión temporal de su explotación o sobre bienes
nacionales de uso público o fiscales destinados al desarrollo de áreas de servicio, a la provisión de equipamiento o
a la prestación de servicios asociados".
B. A su turno, la jurisprudencia contralora, en sus Dictámenes Nºs.  38.839, de 1976 y 21.607, de 2004, ha
precisado que "el concepto de obra pública comprende toda 'obra inmueble', financiada con fondos del Estado y
destinada a cumplir una finalidad pública, requisitos que es menester que concurran en forma copulativa".
Requisitos para que se configure una obra pública. Conforme a la doctrina iusadministrativa y la jurisprudencia
contralora —contenida en los aludidos Dictámenes Nºs.  38.839, de 1976 y 21.607, de 2004—, son tres los
requisitos para que se configure una obra pública:
A. Debe tratarse de una obra inmueble, vale decir, de una determinada infraestructura, que se procede a
construir, reparar o conservar.
B. La obra debe ser financiada con fondos del Estado, vale decir, con recursos públicos, provenientes de la
Ley de Presupuestos del Sector Público, de la rentabilidad de activos del órgano administrativo, etc., según sea el
caso.
C. La obra debe estar destinada a cumplir una finalidad pública, vale decir, la satisfacción de necesidades
colectivas, en armonía con el artículo 1º inciso 4º de la Constitución y los artículos 3º y 28 de la LOC Nº 18.575.
Los contratos de obra pública y la aplicación supletoria de la Ley de Compras Públicas. La Ley  Nº  19.886 no
define el contrato de obra pública, atendido lo cual, en este punto, debemos recurrir a la legislación general sobre
la materia y también a la doctrina.
Respecto del alcance de la expresión "ejecución y concesión de obras públicas", la jurisprudencia contralora en
su Dictamen Nº 18.740, ha precisado que la Ley Nº 19.886: "no distingue, de manera que debe entenderse referida
a todos los contratos de confección de obras de naturaleza inmueble, construidas o financiadas por el Estado y
destinadas a cumplir una finalidad pública, ejecutadas a través de cualquiera de los sistemas que contempla la ley,
incluido el de concesiones".
En materia de contratación de obras regida por la normativa del MOP, el artículo 4º Nº 15 del Reglamento para
Contratos de Obras Públicas, contenido en el Decreto Supremo Nº 75 de 2004, de esa Secretaría de Estado, el
contrato de obra pública "es un acto por el cual el Ministerio encarga a un tercero la ejecución, reparación o
conservación de una obra pública, la cual debe efectuarse conforme a lo que determinan los antecedentes de la
adjudicación, incluyendo la restauración de edificios patrimoniales".
Desde un punto de vista doctrinal y meramente general, en nuestra opinión, podemos conceptuarlo como aquel
contrato administrativo por el cual la autoridad administrativa encarga a un tercero la ejecución, reparación o
conservación de una obra pública estatal, a su costa a cambio del pago de un precio, o bien, a cambio cobrar en
su favor, una vez terminada la fase construcción, y durante cierto tiempo, tarifas a los usuarios de la respectiva
infraestructura.
En la doctrina extranjera, segu´n el académico argentino Miguel Marienhoff, la concesio´n de obra pu´blica
"constituye un contrato de derecho pu´blico entre el Estado y un tercero, donde e´ste se obliga a realizar una obra,
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cuyo pago no le sera´ efectuado directamente por el Estado, sino por ciertos administrados".
Conforme al Dictamen Nº  17.208, de 2013, respecto a la pregunta relativa a si deben sujetarse a la
Ley Nº 19.886 "los contratos de 'mantención de obras públicas por adherencia, por el que se adquiere un ascensor,
se construyen las obras civiles y se instala aquél en un edificio público' corresponde indicar, que la contratación
que se describe, no se encuentra exceptuada de sujetarse a la citada ley".
Ello, según añade dicho pronunciamiento: "por cuanto el contrato señalado corresponde a un contrato a título
oneroso de un bien mueble, y que la letra  e) del artículo  3º de la Ley  Nº  19.886 al disponer que quedan
exceptuados los contratos relacionados con la ejecución y concesión de obras públicas, está aludiendo a aquellas
convenciones, reguladas en el Decreto Nº  900, de 1996, del Ministerio de Obras Públicas y su reglamento,
contenido en el Decreto Nº 75, de 2004, de esa misma cartera, que no comprenden la instalación de un ascensor
en un edificio público".
Ahora bien, el artículo 3º letra e) Ley Nº 19.886, abarca tres grupos de contrataciones administrativas de obra
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pública:
A. Los contratos relacionados con la ejecución y concesión de obras públicas.
B. Los contratos de obra que celebren los Servicios de Vivienda y Urbanización para el cumplimiento de sus
fines.
C. Los contratos destinados a la ejecución, operación y mantención de obras urbanas, con participación de
terceros, que suscriban de conformidad a la Ley  Nº  19.865 que aprueba el Sistema de Financiamiento Urbano
Compartido.
A. Contratos relacionados con la ejecución y concesión de obras públicas
Tales contratos comprenden diversas manifestaciones:
A. El régimen general de los contratos obra pública está regulado por la Ley Orgánica del MOP, contenida en
el Decreto con Fuerza de Ley  Nº  850, de 1997, del Ministerio de Obras Públicas, y el Reglamento respectivo,
sobre Contratos de Obra Pública, contenido en el Decreto Supremo Nº  75, de 2004, del MOP, el cual
corresponde a aquellos contratos celebrados por el Ministerio de Obras Públicas, o bien por otro órgano
administrativo a través de una delegación conferida a dicha Secretaria de Estado para que los celebre en su
nombre y representación.
Esta normativa rige, en principio, el procedimiento de contratación para la concesión de obras públicas, aplicable
al Ministerio de Obras Públicas. Asimismo, disciplina la vigencia y ejecución de dichos contratos, para lo cual dota
de facultades y atribuciones a dicha cartera de Estado.
De manera, que los contratos de obras que celebren otros servicios públicos, que no han sido encargados
al MOP, quedan excluidos de este régimen normativo, se someten al procedimiento contractual de la Ley de
Compras Nº 19.886.
Así acaece, por ejemplo, con la Junta Nacional de Jardines Infantiles según lo precisado mediante el Dictamen
Nº 58.020, de 2011, el cual concluyó que: "teniendo en cuenta que la normativa aplicable a la Junta Nacional de
Jardines Infantiles no contempla disposiciones relativas a la forma de contratación de obras públicas, resulta
procedente aplicar, de manera supletoria, aquellas contenidas en la referida Ley Nº 19.886 y en su reglamento".
Acorde al artículo 4º Nº 15 del Reglamento para Contratos de Obras Públicas, contenido en el Decreto Supremo
Nº 75 de 2004, de la misma Secretaría de Estado, el contrato de obra pública "es un acto por el cual el Ministerio
encarga a un tercero la ejecución, reparación o conservación de una obra pública, la cual debe efectuarse
conforme a lo que determinan los antecedentes de la adjudicación, incluyendo la restauración de edificios
patrimoniales".
En general, este tipo de contrato se enmarca en la modalidad de los contratos de obra pública, tal como lo ha
reconocido la Corte Suprema en el fallo rol Nº  2525-2006, considerando  14º, el cual precisó que: "los contratos
administrativos de obra pública tienen una doble característica que los particulariza, primero se enmarcan dentro
de los contratos administrativos, en los cuales la Administración tiene diferentes potestades, facultades o
prerrogativas de las cuales las partes carecen, por lo general, en el derecho privado, por lo que se les denomina
exorbitantes, entre las que se mencionan los poderes de dirección, fiscalización, control, interpretación unilateral,
revocación, anulación, variación, resolución, terminación, sancionatorio y ejecutividad de las decisiones adoptadas,
sin perjuicio de la revisión judicial, en su caso. Estos poderes se encuentran regidos por el Derecho Público. En
efecto, en el caso de la Administración central ello se cumple por el Decreto Supremo Nº  75, del Ministerio de
Obras Públicas de 1 de diciembre de 2004 y en el caso de la Municipalidad demandada, los ha dejado establecido
tanto en las bases de licitación, como en el contrato mismo. Si bien a la Administración se le reconocen tales
poderes exorbitantes, su ejercicio debe ser motivado en razones de interés público y manteniendo el equilibrio
financiero del contrato, sin perjudicar al contratista, de lo contrario, su actuación resulta al mismo tiempo
99
injustificada e ilegal".
No obstante, existen otras contrataciones relativas a obras públicas, de carácter especial y sectorial, como
son:
B. Los contratos para la ejecución de obras municipales (art. 8º LOC Nº 18.695).
Tales contratos se rigen por el procedimiento de contratación previsto en el artículo 8º de la LOC Nº 18.695 y sus
reglamentos, y se someten supletoriamente al régimen normativo de la Ley de Compras Públicas, conforme lo han
concluido los Dictámenes Nºs. 29.281, de 2013 y 15.504, de 2016.
El artículo 8º inciso 2º de la LOC Nº 18.695 establece que, a fin de atender las necesidades de la comunidad
local, las municipalidades podrán celebrar contratos que impliquen la ejecución de acciones determinadas. A su
vez, los incisos 4º, 5º y 6º del mismo precepto disponen, en lo que importa, que la celebración de dichos contratos
se hará mediante licitación pública, o bien a través de propuesta privada, o, finalmente por contratación directa, en
los supuestos que ahí se prevén.
A su turno, de conformidad con el artículo  66 inciso  1º de la misma ley, la regulación de los procedimientos
administrativos de contratación que realicen las municipalidades se ajustará a la indicada Ley  Nº  19.886, y sus
reglamentos.
En ese contexto, y en torno a si los contratos que celebren las entidades edilicias deben ajustarse a la citada
Ley  Nº  19.886, el Dictamen Nº  29.281, de 2013, precisó que "si bien el contrato en análisis se relaciona con la
ejecución de una obra municipal, por lo que en razón de lo establecido en el artículo 3º, inciso primero, letra e), de
la referida Ley Nº 19.886, en principio, se encuentra, excluido de su aplicación, no obstante, dicha preceptiva le es
aplicable supletoriamente en aquellos aspectos no previstos en su propio ordenamiento —como sucede con la
normativa de la Ley Nº 18.695 a que se ha hecho referencia, que regla las causales que determinan la modalidad
de contratación—, atendido lo previsto en el inciso final de la mencionada disposición legal y la inexistencia de una
regulación especial respecto de obras municipales".
En el mismo sentido, el Dictamen Nº  15.504, ha precisado que: "si bien en razón de lo establecido en el
artículo  3º, inciso primero, letra  e), de la referida Ley  Nº  19.886, en principio los contratos relacionados con la
ejecución y concesión de obras municipales se encuentran excluidos de su aplicación, tal preceptiva le es aplicable
supletoriamente en aquellos aspectos no previstos en su propio ordenamiento, atendido lo consignado en el inciso
final de la mencionada disposición legal y la inexistencia de una regulación especial respecto de obras
municipales".
100
C. Los contratos de obras públicas en el ámbito militar (Ley Nº 17.502).
El artículo 1º de la Ley Nº 17.502 determina que: "Todo lo relacionado con el planeamiento, estudio, proyección,
construcción, demolición, ampliación, reparación, conservación y explotación para obras de exclusivo carácter
militar en las Fuerzas Armadas, estará regido por las disposiciones de la presente ley y de las demás normas
legales vigentes, en cuanto no le sean contrarias".
El artículo  1º del Reglamento de Ejecución de Obras para las Fuerzas Armadas determina que: "El presente
reglamento formará parte integrante de todos los contratos de ejecución de obras celebrados por las Fuerzas
Armadas, salvo aquellos casos en que por decreto supremo se aprueben bases especiales que expresamente lo
notifiquen".
101
D. Los contratos de obras públicas de exclusivo carácter policial (Ley Nº 18.785).
El artículo  1º inciso  1º de la Ley  Nº  18.785 establece el ámbito de aplicación de dicho cuerpo legal: "Todo lo
relacionado con la planificación, estudio, proyección, construcción, demolición, ampliación, reparación,
conservación y explotación para obras de exclusivo carácter policial en Carabineros de Chile, se regirá por las
disposiciones de esta ley, sin perjuicio de las demás normas legales vigentes, en cuanto no le sean contrarias".
El artículo  1º del Reglamento de ese cuerpo legal prescribe que: "El presente reglamento formará parte
integrante de todos los contratos de ejecución y construcción de obras celebradas por Carabineros de Chile, salvo
aquellos casos en que por Decreto Supremo se aprueben bases especiales".
E. Los contratos de obras públicas que no cuentan con una regulación especial. Sobre la normativa aplicable
a las entidades administrativas distintas del MOP que cuentan con potestades para celebrar contratos de obra
pública, resulta necesario distinguir si existe o no normativa específica:
E.1. Si existe normativa específica de contratación de obra pública, se aplica dicha normativa.
E.2. Si no existe normativa específica de contratación de obra pública, debemos distinguir, a su vez, cuatro
hipótesis posibles:
— Primero, que la respectiva entidad administrativa hubiere conferido la facultad de contratar obras al MOP,
mediante la celebración de un convenio mandato con dicha entidad, caso en el cual el MOP contrata a nombre del
primer organismo, pero bajo su propia normativa de contratación de obra pública.
— Segundo, que la respectiva entidad deba contratar por intermedio del MOP, en virtud de lo dispuesto por el
ordenamiento jurídico, caso en el cual rige la normativa de contratación de obra pública del MOP.
— Tercero, que si bien la respectiva entidad contrate directamente y por sí misma las obras, pero su normativa
orgánica se remita a las normas sobre contratación de obra pública bajo el régimen del MOP.
— Cuarto, que la normativa orgánica de la respectiva entidad administrativa guarde silencio, es decir, nada
indique, caso en el cual resulta aplicable el régimen de contratación, contenido en la Ley  Nº  19.886, de
Compras Públicas y su Reglamento —Decreto Supremo Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda—.
Asimismo, podemos mencionar los contratos de concesión de obra pública, los cuales admiten, a su vez,
diversas modalidades, siendo la más relevante aquella contenida en la Ley de Concesiones.
En efecto, la propia jurisprudencia contralora, en su Dictamen Nº 83.607, de 2015, ha reconocido explícitamente
"la circunstancia de existir diversas preceptivas que regulan la contratación de obras públicas".
Mencionemos los principales contratos de concesión de obra pública:
A. El régimen general de los contratos de concesión de obra pública está regulado por la Ley de Concesiones
de Obra Pública, aprobada por el Decreto con Fuerza de Ley Nº 164, de 1991, del Ministerio de Obras Públicas —
cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado se fijó por el Decreto Supremo Nº  900, de 1996, de ese
Ministerio, y el Reglamento respectivo, contenido en el Decreto Supremo Nº  956, de 1997, del MOP, el cual
corresponde a aquellos contratos celebrados por el Ministerio de Obras Públicas, o bien por otro órgano
administrativo a través de una delegación conferida a dicha Secretaria de Estado para que los celebre en su
nombre y representación.
En este contexto, el artículo  88 de la Ley Orgánica del MOP prescribe que los contratos de obra pública de
competencia de dicha Secretaría de Estado, que incorporen el sistema de concesiones, corresponden a la Ley de
Concesiones —D.F.L. Nº 164, de 1991, del MOP—.
Al respecto, el artículo  88 de la Ley Orgánica del Ministerio de Obras Públicas, contenida en el Decreto con
Fuerza de Ley  Nº  850, de 1997, del MOP —que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado de la
Ley Nº 15.840 y del Decreto con Fuerza de Ley Nº 206, de 1960, de la misma cartera de Estado— dispone que la
ejecución, reparación o conservación de obras públicas fiscales mediante el sistema de concesiones previsto en su
artículo 87, "se regirán por las normas del DFL. Nº 900, de 1996, del Ministerio de Obras Públicas, su Reglamento
y las bases de la licitación de cada contrato en particular, que el Ministerio de Obras Públicas elabore al efecto",
vale decir, se regirán por el régimen normativo de concesiones de obra pública para el MOP.
A su turno, la Ley de Concesiones de Obras Públicas —Decreto con Fuerza de Ley  Nº  164, de 1991, de esa
102
Secretaría de Estado —, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado se fijó por el Decreto Supremo
103
Nº 900, de 1996, de ese Ministerio, confiere al Ministerio de Obras Públicas la facultad de otorgar concesiones
a los particulares tanto para la ejecución de una obra como para su reparación o conservación, siempre que la
obra no esté entregada a la competencia de otro Ministerio, servicio público, Municipalidad, empresa pública u otro
organismo de la Administración del Estado, en cuyo caso, sin embargo, se le puede delegar la materia, según lo
determina el artículo 39 inciso 2º de la Ley de Concesiones.
Al respecto, conforme al artículo  39 inciso  2º de la Ley de Concesiones: "El Ministerio de Obras Públicas es
competente para otorgar en concesión toda obra pública, la provisión de su equipamiento o la prestación de
servicios asociados, salvo el caso en que tales obras estén entregadas a la competencia de otro Ministerio,
servicio público, Municipio o empresa pública u otro organismo integrante de la administración del Estado".
Ahora bien, como lo reconoce el artículo 39 inciso 2º de la Ley de Concesiones, el legislador puede conferir
competencia a otras entidades administrativas para otorgar concesiones de obra pública, sin perjuicio de lo
cual éstas pueden otorgar un mandato al Ministerio de Obras Públicas, para que éste efectúe la contratación de
una concesión de obra pública en su representación, caso en el cual queda sujeta a la normativa de contratos
de concesión de obra pública del MOP, lo que reafirma su carácter general.
Al respecto, conforme al artículo  39 inciso  2º de la Ley de Concesiones: "El Ministerio de Obras Públicas es
competente para otorgar en concesión toda obra pública, la provisión de su equipamiento o la prestación de
servicios asociados, salvo el caso en que tales obras estén entregadas a la competencia de otro Ministerio,
servicio público, Municipio o empresa pública u otro organismo integrante de la administración del Estado. En estos
casos, dichos entes públicos podrán delegar mediante convenio de mandato suscrito con el Ministerio de Obras
Públicas, la entrega en concesión de tales obras bajo su competencia, para que éste entregue su concesión,
regida por esta ley. En estos casos se entenderá incluido en dicho convenio la totalidad del estatuto jurídico de
concesiones de Obras Públicas, esto es, tanto el procedimiento de licitación, adjudicación y la ejecución,
conservación y explotación como las facultades, derechos y obligaciones que emanan de la ley".
No obstante, existen otras contrataciones relativas a concesión de obras públicas, de carácter especial y
sectorial, como son:
B. Los contratos de concesión de obras municipales (art. 8º LOC Nº 18.695 y Ley Nº 19.886).
Estos contratos se rigen por las disposiciones contenidas en los incisos  4º, 5º y 6º del artículo  8º de la LOC
Nº  18.695, salvo que se confiera un mandato al Ministerio de Obras Públicas, caso en el cual se rigen por las
normas sobre contratos de obra pública aplicables a dicho Ministerio. En este contexto, el Dictamen Nº 2.138, de
2017, concluyó que: "considerando que en la especie la Municipalidad de Las Condes no delegó en el MOP la
concesión del servicio en comento, es dable colegir que la concesión que esta efectúe a terceros debe someterse
a las reglas establecidas en los incisos cuarto, quinto y sexto del citado artículo 8º de la Ley Nº 18.695".
C. Los contratos de concesión de obra pública en el ámbito militar (Dictamen Nº 45.466, de 2000).
D. Los contratos de concesión de obras públicas de exclusivo carácter policial (art.  3º letra  e)
Ley Nº 18.785).
E. Los contratos de concesión de obras públicas que no cuentan con una regulación especial. Sobre la
normativa aplicable a las entidades administrativas distintas del MOP que cuentan con potestades para celebrar
contratos de concesión de obra pública, resulta necesario distinguir si existe o no normativa específica:
E.1. Si existe normativa específica de contratación de concesión obra pública, se aplica dicha normativa.
E.2. Si no existe normativa específica de contratación de concesión obra pública, debemos distinguir, a su vez,
cuatro hipótesis posibles:
— Primero, que la respectiva entidad administrativa hubiere conferido la facultad de contratar obras al MOP,
mediante la celebración de un convenio mandato con dicha entidad, caso en el cual el MOP contrata a nombre del
primer organismo, pero bajo su propia normativa de contratación de concesión de obra pública, esto es, la
Ley de Concesiones y su Reglamento.
— Segundo, que la respectiva entidad deba contratar por intermedio del MOP, en virtud de lo dispuesto por el
ordenamiento jurídico, caso en el cual rige la normativa de contratación de concesión de obra pública del
MOP —Ley de Concesiones y su Reglamento—.
— Tercero, que si bien la respectiva entidad contrate directamente y por sí misma las obras, pero su normativa
orgánica se remita a las normas sobre contratación de concesión de obra pública bajo el régimen del MOP
—Ley de Concesiones y su Reglamento—.
— Cuarto, que la normativa orgánica de la respectiva entidad administrativa guarde silencio, es decir, nada
indique, caso en el cual resulta aplicable el régimen de contratación, contenido en la Ley  Nº  19.886, de
Compras Públicas y su Reglamento —Decreto Supremo Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda—.

B. Contratos de obra que celebren los SERVIU para el cumplimiento de sus fines
Comprende:
— Los contratos de obra que celebren los Servicios de Vivienda y Urbanización relativos a la construcción de
viviendas sociales, regulados en la Ley de Urbanismo y Construcciones contenida en el Decreto con Fuerza de
Ley Nº 458, de 1976, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo —MINVU— y el Decreto Supremo Nº 236, de 2002,
104
del MINVU.
El artículo 162 inciso 1º de la Ley de Urbanismo y Construcciones define las viviendas económicas, como "las
que tienen una superficie edificada no superior a 140 metros cuadrados por unidad de vivienda y reúnen los
requisitos, características y condiciones que se determinan en el Decreto con Fuerza de Ley Nº 2, de 1959, en la
presente ley y en el Reglamento Especial de Viviendas Económicas".
A continuación, el artículo 162 inciso 1º de la Ley de Urbanismo y Construcciones determina que las viviendas
económicas gozarán del régimen de beneficios, franquicias y exenciones del Decreto con Fuerza de Ley Nº 2, de
1959.
El artículo 3º del Decreto Supremo Nº 236, de 2002, del MINVU, indica que los contratos de ejecución de obras
que celebren los SERVIU, se adjudicarán por propuestas públicas, llamando a los contratistas inscritos en el
Registro Nacional de Contratistas, RENAC, en los registros, especialidades y categorías que corresponda.
Agrega que, excepcionalmente, podrán contratarse obras, indistintamente, por trato directo o por propuesta
privada, en los casos que indica.

C. Contratos destinados a la ejecución, operación y mantención de obras urbanas, con participación de terceros
105
El artículo  1º de la Ley  Nº  19.865 establece y regula el sistema de financiamiento urbano compartido,
mediante el cual los Servicios de Vivienda y Urbanización y las Municipalidades pueden "celebrar con terceros
contratos de participación, destinados a la adquisición de bienes o a la ejecución, operación y mantención de obras
urbanas, a cambio de una contraprestación, que podrá consistir en otorgar a aquéllos derechos sobre bienes
muebles o inmuebles, la explotación de uno o más inmuebles u obras".
Comprende:
— Los contratos de participación, destinados a la adquisición de bienes muebles o inmuebles, que están
excepcionados de la aplicación de la Ley de Compras en tanto se refieran a bienes inmuebles.
— Los contratos de participación, destinados a la adquisición de bienes o a la ejecución, operación y mantención
de obras urbanas, que están excluidos de la Ley de Compras.
Normativa de la Ley de Compras Públicas aplicable a los contratos de obra pública. Según lo determina el
artículo 3º letra e) inciso 3º de la Ley Nº 19.886: "No obstante las exclusiones de que se da cuenta en esta letra, a
las contrataciones a que ellos se refieren se les aplicará la normativa contenida en el Capítulo V de esta ley, como,
asimismo, el resto de sus disposiciones en forma supletoria".
Normativa aplicable a la contratación de adquisiciones de bienes muebles por el MOP. Las adquisiciones que
realicen los servicios del Ministerio de Obras Públicas se encuentran reguladas en el Título  VIII de la Ley
Orgánica del Ministerio de Obras Públicas, contenida en el Decreto con Fuerza de Ley  Nº  850, de 1997, del
MOP.
El artículo  106 de dicha Ley Orgánica establece que corresponde a la Subsecretaría de Obras Públicas
adquirir directamente, con cargo a los fondos de que disponga, previas las correspondientes propuestas públicas
o cotizaciones privadas, conforme al reglamento, los materiales, herramientas, equipo de construcción,
maquinarias, vehículos, elementos de transporte motorizado, repuestos y demás bienes muebles necesarios para
los estudios, construcción, reparación, conservación y vigilancia de las obras a su cargo, como asimismo para la
administración y explotación de los servicios públicos que atienda, excluidos los útiles y mobiliarios de oficina a que
alude el inciso segundo de la norma.
Además, el artículo  6º Nºs.  14 y 15, de la misma Ley Orgánica, disponen que a las Secretarías Regionales
Ministeriales de Obras Públicas corresponde, respectivamente, adquirir bienes muebles y activo físico para el
funcionamiento de la SEREMI respectiva, de acuerdo a las condiciones y montos que establezca el reglamento; y
adquirir materiales y activo físico cuando obedezca a un plan común de adquisiciones para dos o más Servicios
Operativos Sectoriales del MOP en la Región, de acuerdo a los montos que determine el Ministro.
En cuanto a la reglamentación vigente, en materia de adquisiciones por el Ministerio de Obras Públicas de
bienes muebles nacionales y por importación, ella está contenida en el Decreto Supremo Nº 170, de 1993, de esa
Secretaría de Estado.
Normativa aplicable a la contratación de estudios por el MOP. La contratación de estudios por el MOP se
encuentra regulada en el Reglamento para la Contratación de Trabajos de Consultoría del Ministerio de
Obras Públicas, aprobado por el Decreto Supremo Nº 48, de 1994, de esa Secretaría de Estado.
Se trata de genuinos contratos de prestación de servicios regidos por normativa específica y de carácter
reglamentaria.
Dicha preceptiva es obligatoria para todas las Direcciones Generales del MOP, sus servicios dependientes, el
Instituto Nacional de Hidráulica e Instituciones y Empresas dependientes del Ministerio de Obras Públicas o que se
relacionen con el Estado por su intermedio.
Los contratos de obra pública celebrados bajo la normativa de la Ley de Compras Públicas. Analicemos,
finalmente, el caso de aquellas entidades distintas del MOP, si bien cuentan con potestades para celebrar
contratos de obra pública, no están dotadas de normativa específica para la contratación de tales obras públicas, y
que, por tanto, quedan sometidas, para tales efectos, al régimen jurídico de la Ley de Compras Públicas y su
Reglamento.
Recordemos que todo contrato de obra pública se encuentra sometido de forma directa al Sistema de
Información Electrónica y al Tribunal de Contratación Pública, regulados en la Ley de Compras Públicas, como
asimismo, de forma supletoria, a los demás preceptos de dicho cuerpo legal, esto es, primero a nivel
hermenéutico, a los principios jurídicos de contratación pública contenidos en dicha Ley de Compras, como
asimismo, a falta de norma especial —en los vacíos que presente la normativa de obras de que se trate— a las
reglas jurídicas contenidas en dicho bloque normativo.
No obstante, la hipótesis contractual que aquí nos ocupa es la aplicación integral del régimen normativo de la
Ley de Compras Públicas a la contratación de obras, respecto de entidades que carecen de normativa específica,
y que tampoco han efectuado una delegación en el MOP, el respectivo proceso de contratación se fundamenta en
el artículo 3º letra e) de la Ley Nº 19.886 el cual establece la supletoriedad de dicho cuerpo legal, respecto de los
contratos de obra pública.
Por tanto, careciendo una entidad administrativa de normas específicas de contratación para la celebración de
un contrato de obra pública, rigen las disposiciones contenidas en la Ley Nº 19.886 y su Reglamento.
Así lo ha reconocido la jurisprudencia contralora, en su Dictamen Nº 58.020, de 2011, conforme al cual, a falta
de normativa especial, los contratos de obras que celebren otros servicios públicos, que no han sido
encargados al MOP, se someten al régimen de la Ley de Compras Nº 19.886.
Ahora bien, dicha aplicación supletoria opera sobre la base del principio de congruencia, esto es, que la
aplicabilidad del régimen general de compras públicas solo resultará aplicable a la contratación de obras, en la
medida que los procedimientos administrativos e instituciones contenidas en la Ley  Nº  19.886 y su Reglamento
sean conciliables con la naturaleza de la contratación de obras públicas y los efectos del contrato de obra pública.
A. Así, por ejemplo, resultan aplicables a la contratación de obras las causales de licitación privada o trato
directo previstas en el artículo 8º de la Ley Nº 19.886.
B. Por el contrario, no resultan aplicables a la contratación de obras las causales de trato directo contenidas en
el artículo 10 del Reglamento de la Ley Nº 19.886, ya que son inconciliables con la naturaleza de la contratación
directa en materia de obras públicas.
Lo anterior, por último, no obsta a que la entidad administrativa se someta de manera parcial y
voluntariamente a la normativa de contratos de obra pública del MOP —contenida en su Ley Orgánica y el
Reglamento respectivo—, por así disponerlo en las pertinentes bases administrativas de licitación, respecto de
aquellas materias que, por su propia naturaleza, no se encuentren reguladas en el régimen de contratación de la
Ley de Compras Públicas.
Ello acontece, por ejemplo, con la preceptiva sobre liquidación del contrato de obra, contenida en los
artículos  177, 178 y 184 a 188 del Reglamento para Contratos de Obra Pública del MOP, sancionado por el
Decreto Supremo Nº 75, de 2004, de esa Secretaría de Estado, que puede ser incorporada por la vía de las pautas
concursales confeccionadas por el órgano de la Administración.

1.2.8. Los contratos sobre material de guerra


Los Contratos sobre material de guerra, Leyes Nºs. 7.144, y 13.196, adquisiciones de las Fuerzas Armadas o de
las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, y de bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos a la seguridad
nacional o a la seguridad pública (art.  3º letra  f) Ley  Nº  19.886). Encontramos cuatro grupos de contratos
excluidos:
A. Los contratos que versen sobre material de guerra.
B. Los contratos celebrados en virtud de las Leyes Nºs. 7.144, y 13.196 y sus modificaciones.
C. Los contratos que se celebren para la adquisición de las siguientes especies por parte de las Fuerzas
Armadas o por las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública:
D. Los contratos sobre bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos excepcionales a la seguridad
nacional o a la seguridad pública, calificados por decreto supremo expedido por intermedio del Ministerio de
Defensa Nacional a proposición del Comandante en Jefe que corresponda o, en su caso, del General Director de
Carabineros o del Director de Investigaciones:
Veamos, brevemente, estos cuatro grupos de contratos.

1.2.8.1. Los contratos que versen sobre material de guerra


Análisis. Comprende: Los contratos administrativos para la adquisición de vehículos militares (aviones de carga
para fines bélicos, aviones de combate, tanques, autos blindados, jeeps, etc.), municiones, armas de fuego, etc.,
que, si bien constituyen adquisiciones de bienes muebles a título oneroso para el desarrollo de la finalidad pública
perseguida por una institución estatal, configuran un régimen de contratación especial y diverso de la
Ley Nº 19.886.

1.2.8.2. Los contratos celebrados en virtud de las Leyes Nºs. 7.144, y 13.196


Análisis. Comprende:
106
A. Los contratos celebrados mediante la Ley Nº 7.144, que crea el Consejo Superior de Defensa Nacional, la
que fue derogada por la Ley Nº 20.424.
107
B. Los contratos celebrados vía Ley Nº 13.196, que fue de carácter reservado, relativa al cobre.
A. Los contratos celebrados mediante la Ley  Nº  7.144 actualmente derogada. El artículo  3º transitorio de la
Ley Nº 20.424, Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional, derogó la Ley Nº 7.144 a partir de la fecha
señalada en el artículo 2º del Decreto con Fuerza de Ley Nº 1, de 2011, del Ministerio de Defensa Nacional, esto
es, el 4 de febrero de 2011.
Agregó que: "Sin perjuicio de lo anterior, el Reglamento Complementario de la Ley  Nº  7.144, contenido en el
Decreto Supremo Nº 124, de 2004, del Ministerio de Defensa Nacional, mantendrá su vigencia en todo lo que no
sea contrario a la presente ley, en tanto no se dicte por el Presidente de la República el reglamento que lo
reemplace".
Sobre el particular, el artículo  26 de ese Reglamento establece que a los contratos administrativos se les
aplicarán los sistemas previstos en el artículo 9º de la Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales
de la Administración del Estado y las demás disposiciones contenidas en el presente reglamento.
Ahora bien, el artículo  30 Nº  1 de dicho decreto previene que: "En las propuestas públicas, la respectiva
Institución de las Fuerzas Armadas elaborará bases, condiciones y especificaciones especiales, las cuales
complementarán las bases y condiciones generales establecidas en este reglamento".
Por su parte, el artículo  33 preceptúa, en lo pertinente, que las ofertas de los proveedores deberán ser
presentadas de acuerdo con lo dispuesto en las bases administrativas.
A su vez, el artículo 47 de ese reglamento dispone que los artículos que requieran análisis de calidad deberán
estar sujetos a las respectivas especificaciones técnicas del producto entregadas por el proveedor, requeridas por
las instituciones y verificadas por éstas.
B. Los contratos celebrados vía Ley Nº 13.196, relativa al cobre. A su turno, el artículo 1º de la Ley Nº 13.196
previene que el porcentaje que indica del ingreso y de los aportes que señala debe ser depositado en la Tesorería
General de la República "con el objeto de que el Consejo Superior de Defensa Nacional cumpla con las finalidades
de la Ley Nº 7.144".
Luego, su artículo 2º dispone que las entregas de fondos que deben realizarse en cumplimiento a lo establecido
en el presente cuerpo legal "se harán en forma reservada; se mantendrán en cuentas secretas, se contabilizarán
en forma reservada y su inversión, ya sea en compras de contado o en operaciones a crédito, pago de cuotas a
contado o servicio de los créditos, se dispondrá mediante decretos supremos reservados exentos de toma de
razón y refrendación".
Su artículo  5º señala que los giros de los fondos que correspondan deberán estar destinados a satisfacer los
requerimientos que tengan por objeto adquirir y mantener materiales y elementos que conforman el potencial
bélico de las instituciones armadas. Agrega que con tales recursos se podrán efectuar en el país adquisiciones de
materiales y elementos antes referidos y solventar los gastos de mantención de ellos.
Por su parte, cabe hacer presente que el artículo  4º de la Ley  Nº  7.144, que crea el Consejo Superior de
Defensa Nacional (CONSUDENA) —actualmente derogada—, establecía que "Los recursos que produzca la
presente ley se destinarán exclusivamente al pago de las adquisiciones, construcciones, reparaciones y
fabricaciones referidas y al servicio de los empréstitos, créditos y anticipos autorizados en el artículo anterior, en la
forma y condiciones que establece el artículo 5º de la presente ley".
A su turno, los Nºs. 1, 4 y 6 del artículo 3º del reglamento complementario de la citada Ley Nº 7.144, contenido
en el Decreto (R) Nº 124, de 2004, del Ministerio de Defensa Nacional, prevén que el Consejo tiene, entre otras
funciones, las de "Velar por la administración de los fondos que se concedan para los fines del Consejo, en
conformidad a la Ley  Nº  7.144 u otras posteriores para mantener e incrementar el potencial bélico nacional";
fiscalizar el cumplimiento de los planes de adquisiciones e inversiones que realicen las Fuerzas Armadas, según
las resoluciones previas del Consejo, y proponer la contratación de empréstitos, créditos o anticipos necesarios
para los fines del artículo 3º de ese cuerpo legal. Agrega su Nº 8 que también le corresponderá fiscalizar, controlar
y aprobar las rendiciones de cuentas de las inversiones decretadas, sin perjuicio de las facultades de la Contraloría
General.
Enseguida, el inciso primero del artículo 56 del aludido reglamento preceptúa que "Los fondos de que dispone el
Consejo para los fines de la Ley  Nº  7.144, tienen por objeto la adquisición y mantención de los materiales y
elementos que conforman el potencial bélico nacional". Su inciso segundo añade que "No podrán destinarse tales
fondos para gastos en personal, ni otros que deban figurar en la Ley de Presupuestos de la Nación".
Cabe consignar que el artículo 3º transitorio de la Ley Nº 20.424 derogó la precitada Ley Nº 7.144 a partir de la
fecha señalada en el artículo 2º del Decreto con Fuerza de Ley Nº 1, de 2011, del Ministerio de Defensa Nacional,
esto es, el 4 de febrero de 2011. Agrega que, sin perjuicio de lo anterior, el indicado reglamento complementario
mantendrá su vigencia en todo lo que no sea contrario a la presente ley, en tanto no se dicte por el Presidente de
la República el reglamento que lo reemplace.
Ahora bien, el artículo 8º transitorio de la anotada Ley Nº 20.424 puntualiza que, para todos los efectos legales,
reglamentarios y contractuales, el Ministerio de Defensa Nacional es el sucesor del CONSUDENA y que toda
mención que se haga en leyes, reglamentos y otros instrumentos jurídicos respecto a aquel, se entenderá referida
a esa cartera.
Así, acorde a lo expuesto se advierte que la normativa vigente en examen aún hace directa mención a las
finalidades contenidas en la derogada Ley  Nº  7.144 para la utilización de los haberes provenientes de la
Ley  Nº  13.196, sin que la posterior Ley  Nº  20.424 haya, a su vez, detallado objetivos para aquellos, como sí lo
hacía el texto abrogado en su citado artículo 3º. En ese sentido, y tal como lo informara este Órgano de Control en
sus Dictámenes Nºs. 98.501, de 2015 y 40.968, de 2016, el uso de los caudales provenientes de la Ley Nº 13.196
que se destinan a la defensa nacional está regulado en el reseñado Decreto Nº 124.
De igual modo, es dable colegir que en la actualidad le corresponde al Ministerio de Defensa Nacional velar por
la administración de dichos fondos, lo que resulta concordante con lo dispuesto por los artículos  3º, letra  d); 21,
letras f) y m), y 33 de la Ley Nº 20.424, ya citada.
Asimismo, debe tenerse en cuenta que según los artículos 4º y 25 a 28 de la anotada Ley Nº 20.424, el EMCO
es el organismo de trabajo y asesoría permanente de la antedicha Secretaría de Estado en las materias vinculadas
con la defensa nacional que esos preceptos señalan, estando comprendido entre los servicios e instituciones que
pueden recibir recursos de la citada Ley  Nº  13.196, y se encuentra incluido entre aquellas instituciones que
conforman el Sistema de Administración Financiera del Estado, según el artículo 2º del Decreto Ley Nº 1.263, de
1975.

1.2.8.3. Los contratos que se celebren para la adquisición de determinadas especies por las Fuerzas Armadas o
por las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública
Análisis. Comprende los contratos que se celebren para la adquisición de:
A. Vehículos de uso militar o policial, como, por ejemplo: tanques, aviones y helicópteros de combate, vehículos
blindados, vehículos destinados al uso policial, etc., excluidas: las camionetas, automóviles y buses.
B. Equipos y sistemas de información de tecnología avanzada y emergente, utilizados exclusivamente para
sistemas de comando, de control, de comunicaciones, computacionales y de inteligencia.
— elementos o partes para la fabricación, integración, mantenimiento, reparación, mejoramiento o armaduría de
armamentos, sus repuestos, combustibles y lubricantes.
Estos contratos se rigen por la Ley Nº 18.928, que Fija Normas sobre Adquisiciones y Enajenaciones de Bienes
Corporales e Incorporales Muebles y Servicios de las Fuerzas Armadas, tal como lo ha reconocido el Dictamen
Nº 44.816, de 2012, conforme al cual "se advierte que la contratación de la especie debe sujetarse al artículo 9º de
la Ley  Nº  18.575, y a la mencionada Ley  Nº  18.928, sin que resulten exigibles las disposiciones de la
Ley Nº 19.886 ni de su reglamento".

1.2.8.4. Los contratos sobre bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos excepcionales a la seguridad
nacional o a la seguridad pública
Análisis. Comprende: Las contrataciones sobre bienes y servicios necesarios para prevenir riesgos
excepcionales a la seguridad nacional o a la seguridad pública, calificados por decreto supremo expedido por
intermedio del Ministerio de Defensa Nacional a proposición del Comandante en Jefe que corresponda o, en su
caso, del General Director de Carabineros o del Director de Investigaciones:
Desde la perspectiva de la doctrina constitucional, el profesor Alejandro Silva Bascuñán define la seguridad
nacional como "el conjunto de exigencias de la organización social y de cautelas jurídicas que garanticen la
inexistencia de riesgos y de conflictos que conduzcan o puedan conducir a un deterioro de la normalidad en lo
108
externo o en lo interno".
Por su parte, desde un punto de vista normativo, cabe señalar que, de conformidad con el Reglamento del
Decreto con Fuerza de Ley Nº 181, de 1960, del Ministerio de Defensa Nacional, contenido en el Decreto Supremo
Nº  261, de la misma Secretaría de Estado, se entenderá por seguridad nacional: "toda acción encaminada a
procurar la preservación del orden jurídico institucional del país, de modo que asegure el libre ejercicio de la
soberanía de la Nación en el interior como en el exterior, con arreglo a las disposiciones establecidas, a la
Constitución Política del Estado, a las leyes de la República y a las normas del derecho internacional, según
corresponda".
Finalmente, cabe precisar que este tipo de contratos se corresponden con aquellos contratos regidos por la
Ley  Nº  18.928 y su Reglamento, puesto que estos están destinados a adquisiciones y abastecimiento que no
revisten un contenido bélico o armamentista o de defensa.

1.2.9. Normas de la Ley de Compras Públicas aplicable a los contratos excluidos por su artículo 3º

Cuestiones previas. El artículo 3º de la Ley de Compras Públicas distingue dos niveles de exclusión parcial de
dicha normativa, o, dicho en otros términos, dos niveles de aplicación parcial de la Ley Nº 19.886.
A. A los contratos excluidos por el artículo 3º de la Ley Nº 19.886, salvo los de obra pública.
B. A los contratos de obra pública excluidos por el artículo 3º letra e) de la Ley Nº 19.886.
Normas de la Ley de Compras Públicas aplicable a los contratos excluidos por su artículo 3º. A los contratos
públicos excluidos que menciona el artículo 3º letras a), b), c), d y f), de la Ley de Compras Públicas, se les aplican
las normas sobre el Sistema de Información Pública, contenidas en la Ley Nº 19.886 —artículos 18, 19 y 20—
y su Reglamento, en tanto, las entidades deben informar el desarrollo de todos sus procesos de contratación a
través del portal electrónico mercadopúblico.cl.
Normas de la Ley de Compras Públicas aplicable a los contratos de obra. A los contratos excluidos por la letra e)
del artículo 3º de la Ley de Compras se les aplica la normativa contenida en el Capítulo V de la Ley Nº 19.886,
relativa al Tribunal de Contratación Pública, como, asimismo, el resto de sus disposiciones en forma supletoria, por
disposición expresa del artículo  3º letra  e) inciso final de la misma Ley, según lo dispone su artículo  3º letra  e)
inciso  3º el cual determina que: "No obstante las exclusiones de que se da cuenta en esta letra, a las
contrataciones a que ellos se refieren se les aplicará la normativa contenida en el Capítulo V de esta ley, como,
asimismo, el resto de sus disposiciones en forma supletoria".
En síntesis, para el caso de los contratos de obra pública, son tres los niveles de aplicación de la Ley de
Compras Públicas:
A. Aplicación directa de las normas sobre el Sistema de Información Pública, contenidas en la Ley Nº 19.886
—artículos 18, 19 y 20— y su Reglamento, en tanto, el MOP debe informar el desarrollo de todos sus procesos
de contratación a través del portal electrónico mercadopúblico.cl.
Esta es la Glosa de la Ley de Presupuestos del MINVU (Aplica a todos los SERVIU) (El 236 es "similar" al
Reglamento de obras públicas) Las licitaciones para la contratación de obras, que realicen los Servicios de
Vivienda y Urbanización, por sí o por mandato, durante el año 2020, podrán desarrollarse a través del Sistema de
Información de Compras y Contrataciones de la Administración, creado por el artículo 19 de la Ley Nº 19.886 de
Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios, cuando las bases del concurso, o
la respectiva autorización de trato directo, así lo establezcan. En tal caso, todas las etapas que contengan aquellos
procesos de contratación, desde la publicación hasta la adjudicación, deberán desarrollarse íntegramente a través
del Sistema de Información antes citado, salvo que concurra alguna de las hipótesis del artículo 62 del Reglamento
de la Ley  Nº  19.886. Dichas bases o trato directo, formulados de acuerdo a la normativa vigente, regularán los
requisitos y formalidades para llevar a cabo los procesos concursales respectivos a través del Sistema de
Información señalado. Con todo, la presente autorización no alterará en otros aspectos lo dispuesto por el Decreto
Supremo Nº 236 (V. y U.), de 2002, que "Aprueba Bases Generales Reglamentarias de contratación de obras para
los Servicios de Vivienda y Urbanización" o de los actos que los modifiquen o reemplacen. Se informará
trimestralmente, treinta días después del término del trimestre respectivo, a la Comisión Especial Mixta de
Presupuestos, acerca de los procesos de licitaciones indicados en el párrafo anterior.
B. Aplicación directa de las normas relativas al Tribunal de Contratación Pública, contenidas en el capítulo V
de la Ley Nº 19.880, complementadas por el Auto Acordado de la Corte Suprema, sobre funcionamiento interno del
Tribunal de Contratación Pública.
Así, por ejemplo, la Contraloría había expresado, mediante el Dictamen Nº 79.848, de 2010, que "tratándose de
contrataciones de acciones vinculadas a la ejecución de obras municipales, la Ley  Nº  19.886, solo regirá en lo
relativo al Tribunal de Contratación Pública y de manera supletoria en aquellos aspectos no previstos en la
regulación dispuesta por la Ley Nº 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades".
C. Luego, y supletoriamente, resultan aplicables a los contratos de obra pública del MOP, las disposiciones de
la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas y su Reglamento —Decreto Supremo Nº 250, de 2004, del Ministerio de
Hacienda—, según lo determina el artículo 3º letra e) de dicho cuerpo legal, lo cual comprende:
1. Primero, las normas —reglas procedimentales o normas contractuales— contenidas en la Ley Nº 19.886 y su
Reglamento, se aplican supletoriamente, en caso de presentarse vacíos, tanto en la fase de contratación como la
de ejecución del contrato de obra pública, en las partes que las disposiciones sobre contratos de obra nada
señalen, esto es, como normativa de segundo grado, vale decir, en caso de vacíos parciales en dicha normativa
legal y en su Reglamento complementario, como mecanismo de integración jurídica para el caso de lagunas
normativas específicas, en materia de contratación administrativa, lo que se extiende tanto a la fase precontractual,
como a la vigencia y eficacia del propio contrato de obra, es decir, a la fase contractual, todo ello a condición de
que sean conciliables con la naturaleza de la preceptiva propia de estos contratos.
2. Luego, los principios jurídicos contenidos en la Ley  Nº  19.886 y su Reglamento, que operan como normas
hermenéuticas, es decir, en tercer grado de supletoriedad, para la acertada interpretación, tanto en la fase de
contratación como la de ejecución del contrato de concesión de obra pública.

2. El contrato de suministro y de servicios bajo la Ley de Compras Públicas

2.1. Generalidades
Generalidades. Analizado el ámbito de aplicación de la Ley de Compras Públicas y las exclusiones parciales a
su aplicación, corresponde analizar la fisonomía del contrato de suministro y de servicios celebrado bajo dicho
régimen normativo.
Concepto de contrato de suministro y/o prestación de servicios bajo la Ley de Compras Públicas. Según el
artículo  2º inciso  1º de la Ley de Compras Públicas se entiende por contrato de suministro "el que tiene por
objeto la compra o el arrendamiento, incluso con opción de compra, de productos o bienes muebles".
No obstante, son dos hipótesis en términos generales las prestaciones que admite este tipo de contratos, acorde
al artículo 2º Nº 9, del Reglamento de la Ley Nº 19.886: el contrato de suministro y el contrato de servicios.
Características del contrato de suministro y/o prestación de servicios bajo la Ley de Compras Públicas. En
cuanto a sus características reúne todas las peculiaridades de un contrato administrativo, tal como tempranamente
sostuvimos con la profesora Nancy Barra, en el texto Contratación administrativa bajo la Ley de Compras
publicado el año 2008, posición que fue confirmada posteriormente por el Tribunal Constitucional en su sentencia
109
rol Nº 2133-2011, considerando 8º.

2.2. Elementos del contrato de suministro y de servicios bajo la Ley de Compras Públicas
2.2.1. Elementos subjetivos
Partes del contrato de suministro y prestación de servicios bajo la Ley de Compras Públicas. Las partes o
sujetos del contrato son de acuerdo a los artículos 1º y 4º de la Ley de Compras Públicas:
A. Los órganos de la administración del Estado, que para efectos de la Ley Nº 19.886 son, de conformidad
con su artículo  1º inciso  2º: "los órganos y servicios indicados en el artículo  1º de la Ley  Nº  18.575, salvo las
empresas públicas creadas por ley y demás casos que señale la ley", incluyendo además el Consejo Nacional de
Televisión (art. 1º inciso 3º Ley Nº 19.886). Son denominados también como entidades por el Reglamento de la
Ley de Compras Públicas (art. 2º Nº 12).
B. Cualquier persona natural o jurídica, nacional o extranjera (art.  4º Ley  Nº  19.886). Si son de nacionalidad
extranjera deben considerarse las disposiciones sobre contratación pública contenidas en los tratados sobre libre
comercio y los acuerdos de asociación celebrados por el Estado chileno.

2.2.1.1. La Administración del Estado


El concepto de órganos de la Administración del Estado bajo la Ley de Compras Públicas. Recordemos que los
artículos 1º y 2º de la Ley de Compras Públicas delimitan el ámbito de aplicación orgánico de dicha norma y su
Reglamento. Al respecto, el artículo  1º inciso  2º de la Ley  Nº  19.886 entiende por administración del Estado,
para los efectos de dicho cuerpo legal "los órganos y servicios indicados en el artículo  1º de la Ley  Nº  18.575,
salvo las empresas públicas creadas por ley y demás casos que señale la ley". El artículo 2º Nº 12 del Reglamento
las denomina genéricamente como entidades.
Recordemos que el artículo 1º inciso 2º de la Ley Nº 18.575 prescribe que: "La Administración del Estado estará
constituida por los Ministerios, las Intendencias, las Gobernaciones y los órganos y servicios públicos creados para
el cumplimiento de la función administrativa, incluidos la Contraloría General de la República, el Banco Central, las
Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, los Gobiernos Regionales, las Municipalidades y
las empresas públicas creadas por ley".
Ahora bien, de acuerdo a la remisión legal que hace el mencionado precepto a la LOC Nº 18.575, comprende los
siguientes órganos:
A. Los Ministerios.
B. Las Intendencias.
C. Las Gobernaciones.
D. Los órganos y servicios públicos creados para el cumplimento de la función administrativa. En este último
grupo se incluyen:
1. La Contraloría General de la República.
2. El Banco Central.
3. Las Fuerzas Armadas.
4. Las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública.
5. Los Gobiernos Regionales.
6. Las Municipalidades.
E. Esta ley también será aplicable al Consejo Nacional de Televisión, acorde al artículo  1º inciso  3º de la
Ley Nº 19.886.
La indicada enumeración se ve, no obstante, ampliada por la vía legislativa —leyes anuales de presupuestos y
Ley Nº 20.285— como también jurisprudencial en sede administrativa, por cuanto a ella se incorporan también:
A. Las entidades excluidas por su artículo  1º, pero sometidas voluntariamente a convenio marco y/o
sistema de información según lo establecido en las Leyes de Presupuestos del Sector Público, a contar del
año 2007.
B. Las empresas públicas y sociedades del Estado en que éste tenga participación accionaria superior al
50% o mayoría en el directorio, sometidas voluntariamente, para fortalecer la transparencia, en virtud de lo
prescrito en el inciso tercero del artículo 2º del artículo primero y en el artículo décimo, ambos de la Ley Nº 20.285.
C. Las entidades de Derecho Privado receptoras de fondos públicos sometidas voluntariamente al
régimen de contratación a la Ley de Compras Públicas como acontece, por ejemplo, con la Corporación Nacional
Forestal —CONAF—, según lo concluido en los Dictámenes Nºs. 33.622, de 2008 y 23.195, de 2017.
He aquí la relevancia de analizar la noción orgánica de Administración del Estado, contenida en este texto legal,
puesto que, al ser una ley de bases de contratos administrativos, en ausencia normativa expresa que delimite el
ámbito de aplicación orgánico en un determinado régimen general o especial de contratación pública, el concepto
órganos de la Administración equivale al del artículo 1º de la Ley Nº 19.886.
En definitiva, en materia de contratación pública, si una determinada normativa utiliza la expresión órganos de la
Administración del Estado o similares, sin definirla o especificarla, debe estarse a la noción prevista en el tantas
veces indicado artículo 1º de la Ley Nº 19.886, y no al concepto que contempla el artículo 1º de la Ley Nº 18.575,
ya que si bien esta última noción es genérica para todo el ordenamiento jurídico administrativo a falta de norma
especial, en el ámbito de los contratos públicos no resulta aplicable, puesto que dicha noción se encuentra
normativizada en la Ley de Compras Públicas, que al tratarse de una ley de bases de contratos administrativos
constituye el concepto genérico aplicable supletoriamente en ausencia de conceptualización específica.
Analicemos, a continuación, la noción de órganos de la Administración del Estado bajo el régimen normativo de
la Ley de Compras Públicas y su Reglamento, considerado en el contexto de las leyes de presupuestos y de la
jurisprudencia administrativa de la Contraloría General de la República.
En todo caso, a falta de regulación expresa, el concepto de órganos de la Administración del Estado aplicable
en el ámbito de la contratación administrativa, siempre que se trate de un contrato de suministro o servicios,
corresponde a aquel previsto por el artículo 1º de la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas, atendido su carácter de
"ley de bases", lo que conlleva el efecto de "supletoriedad" de dicha normativa respecto de otros sistemas de
contratación pública.
He aquí la relevancia de analizar la noción orgánica de Administración del Estado, contenida en este texto legal,
puesto que, al ser una ley de bases de contratos administrativos, en ausencia de normativa expresa que delimite el
ámbito de aplicación orgánico en un determinado régimen general o especial de contratación pública, el concepto
órganos de la Administración equivale al del artículo 1º de la Ley Nº 19.886.
Analicemos a continuación, la noción de órganos de la Administración del Estado bajo el régimen normativo de
la Ley de Compras Públicas y su Reglamento, considerado en el contexto de las leyes de presupuestos y de la
jurisprudencia administrativa de la Contraloría General de la República.
Requisitos de validez de la actuación de la Administración en materia de contratación pública. Los requisitos de
validez obedecen a las exigencias constitucionales establecidas en el artículo 7º de la Constitución, esto es:
A. Actuación previa investidura regular.
B. Actuación dentro de su competencia.
C. Actuación en la forma que prescribe la ley a la cual nos referiremos a propósito de los elementos objetivos y
formales del contrato.

2.2.1.1.1. Actuación previa investidura regular


Actuación de la autoridad previa investidura regular. De conformidad con lo dispuesto en el artículo  7º de la
Constitución Política, la actuación del representante de la entidad administrativa, en materia de contratación
pública, supone actuar "previa investidura regular".
A. El órgano de la Administración del Estado en cuanto cocontratante, debe actuar por medio de la autoridad
facultada para representar extrajudicialmente a dicha entidad.
B. Lo anterior no obsta a que las entidades administrativas puedan actuar por delegación de firma o de
facultades.
C. Finalmente, también es factible que un organismo técnico como la Dirección de Compras o el MOP
represente a la entidad en virtud de un convenio mandato.
Autoridades y representantes de las Entidades. El artículo  5º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 regula los
representantes de las entidades que efectúen procesos de compras.
A. Las Entidades deben efectuar sus Procesos de Compras a través de la autoridad competente. El artículo 5º
inciso 1º del Reglamento de la Ley Nº 19.886: "Las Entidades deberán efectuar sus Procesos de Compras a través
de la autoridad competente, o las personas en las cuales ésta haya delegado el ejercicio de facultades suficientes,
en conformidad a la normativa vigente aplicable a la delegación".
A.1. Con respecto a las entidades, la autoridad competente corresponde al Jefe de Servicio, vale decir, a la
superioridad del órgano administrativo, sin perjuicio de la posibilidad de que actúen, por vía de delegación de
atribuciones, las personas en las cuales ésta haya delegado el ejercicio de facultades suficientes, en
conformidad a la normativa vigente aplicable a la delegación, esto es, el artículo 41 de la Ley Nº 18.575.
A.2. Al respecto, el artículo 2º Nº 32 del Reglamento define al usuario comprador como aquel: "Funcionario que
participa directa y habitualmente en los Procesos de Compra de una Entidad Licitante en los términos previstos en
el artículo 5º de este reglamento".
B. Cada Entidad debe informar a la Dirección el nombre de un representante. El artículo  5º inciso  2º del
Reglamento de la Ley Nº 19.886 prescribe que: "Para efectos de la utilización del Sistema de Información, cada
Entidad deberá informar el nombre de un representante, haciéndole llegar a la Dirección una copia de los
antecedentes legales correspondientes".
C. Entrega de la clave maestra. El artículo 5º inciso 3º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 señala que: "Una vez
que la Dirección haya constatado el poder del representante, le hará entrega de la clave maestra para operar en el
Sistema de Información, a través de un medio seguro que le permitirá participar en los Procesos de Compra y
permitir que otros funcionarios de la Entidad puedan a su vez actuar en dichos Procesos de Compra".
D. Responsabilidad del representante de cada entidad. El artículo  5º inciso  4º del Reglamento de la
Ley Nº 19.886 determina que: "El representante de cada Entidad será exclusivamente responsable del uso de la
clave maestra, de la entrega de claves secundarias y de comunicar oportunamente a la Dirección de cualquier
cambio en la persona de su representante o en las facultades de las que está investida".
Competencias técnicas de los usuarios de las Entidades Licitantes. El artículo  5º bis del Reglamento de la
Ley Nº 19.886 regula las competencias técnicas de los usuarios de las Entidades Licitantes.
A. Los usuarios de las entidades licitantes deben contar con las competencias técnicas. "Los usuarios de las
entidades licitantes deberán contar con las competencias técnicas suficientes para operar en el Sistema de
Información, de acuerdo a lo establecido en las Políticas y Condiciones de Uso del Sistema de Información y
Contratación Electrónica" (art. 5º bis inciso 1º Reglamento Ley Nº 19.886).
B. Contenido de las competencias técnicas. "Tales competencias técnicas estarán referidas a los distintos
perfiles de usuarios y comprenderán materias relacionadas con gestión de abastecimiento, uso del portal,
aplicación de la normativa y conceptos de ética y probidad en los Procesos de Compra, entre otros. Los perfiles de
usuarios estarán definidos en las Políticas y Condiciones de Uso" (art. 5º bis inciso 2º Reglamento Ley Nº 19.886).
Comprenden materias relacionadas con:
A.1. gestión de abastecimiento, es decir, de la provisión de bienes y servicios.
A.2. uso del portal, es decir, de la plataforma electrónica sobre sistema de información pública.
A.3. aplicación de la normativa, es decir, de la Ley Nº 19.886 y su Reglamento, así como la preceptiva jurídica
complementaria, esto es, la Ley  Nº  18.575, la Ley  Nº  19.880 la Ley  Nº  20.282, la Ley  Nº  20.880, el Decreto
Ley Nº 1.263, etcétera.
A.4. conceptos de ética y probidad en los Procesos de Compra.
C. Designación de los usuarios de las entidades licitantes. "Los usuarios a que se refiere este artículo deberán
ser designados por las autoridades y jefaturas de las Entidades de acuerdo a lo señalado el artículo anterior"
(art. 5º bis inciso 2º Reglamento Ley Nº 19.886).
Por tanto, los usuarios deben ser designados por las autoridades y jefaturas de las reparticiones públicas en
consideración a sus competencias técnicas.
Representación de las Entidades por la Dirección de Compras. Conforme al artículo 7º inciso 3º del Reglamento
de la Ley  Nº  19.886, las entidades pueden celebrar un convenio mandato con la Dirección de Compras y
Contratación Pública, a fin de que ésta asuma la representación del respectivo organismo en el proceso de
adquisición respectivo. Al respecto: "Las entidades podrán ser representadas por la Dirección de Compras en la
licitación de bienes o servicios. Para ello, y en cada caso, se suscribirá un convenio en el cual se regulará la forma
y alcance del mandato requerido".
Ello se reitera en el artículo 30 letra e) de la Ley Nº 19.886, el cual atribuye a la Dirección de Compras la función
de celebrar este tipo de convenios interadministrativos previo mandato.
Infracción a la actuación previa investidura regular. La infracción a la exigencia constitucional en orden a que la
autoridad o funcionario de la entidad estatal contratante no hubiere contado con una investidura regular previa
acarrea un vicio esencial que provoca la nulidad del contrato, la cual debe ser declarada por la judicatura
competente, que, en nuestro ordenamiento jurídico, a falta de tribunales especiales corresponde a los tribunales
ordinarios, esto es, a los Juzgados de Letras.
Lo anterior, salvo, por cierto, que hubiere actuado como funcionario de hecho, acorde a lo dispuesto en los
artículos 63 de la LOC Nº 18.575 y 16 de la Ley Nº 18.834.

2.2.1.1.2. Actuación de la autoridad dentro de su competencia


Competencia de la Administración como cocontratante: Actuación dentro de su competencia. Finalmente
debemos reiterar que, de conformidad con el artículo  7º de la Constitución Política, en materia de contratación
pública la entidad administrativa debe actuar dentro de su competencia, vale decir, dentro de la esfera de sus
atribuciones conferidas por ley, o bien en ejercicio de aquellas facultades que le hubieren sido delegadas por la
autoridad superior.
Delimitación de funciones y ámbitos de competencia de los funcionarios. El artículo 12 bis del Reglamento de la
Ley  Nº  19.886 regula la delimitación de funciones y ámbitos de competencia de los distintos funcionarios que
participan en las múltiples etapas de los procesos de compras públicas: "Las entidades procurarán promover
medidas tendientes a delimitar las funciones y ámbitos de competencia de los distintos funcionarios que participan
en las múltiples etapas de los procesos de compra, en cuanto a que la estimación del gasto; la elaboración de los
requerimientos técnicos y administrativos de la compra; la evaluación y la adjudicación; y la administración del
contrato y la gestión de los pagos, sean conducidos por funcionarios o equipos de trabajo distintos".
Se exigen funcionarios o equipos de trabajo distintos para las siguientes etapas:
A. La estimación del gasto, la cual se verifica en la etapa de los estudios preliminares.
B. La elaboración de los requerimientos técnicos y administrativos de la compra, la que también se verifica
en la etapa de los estudios preliminares.
C. La evaluación y la adjudicación, es decir, la ponderación y posterior selección del mejor oferente.
D. La administración del contrato y la gestión de los pagos, correspondientes a la fase de ejecución.
Esta exigencia tiene su fundamento en los principios de eficacia y eficiencia administrativas, como también en el
principio de probidad administrativa.

2.2.1.2. El cocontratante particular —Cualquier persona natural o jurídica, nacional o extranjera—


2.2.1.2.1. Requisitos de los oferentes y el cocontratante
Requisitos para contratar —y participar en una licitación— bajo la Ley de Compras Públicas. Por aplicación del
principio de idoneidad del contratante, el artículo  4º inciso  1º de la Ley  Nº  19.886 determina los requisitos para
poder contratar con la Administración del Estado, esto es: Ser persona natural o jurídica, chilena o extranjera;
acreditar su situación financiera e idoneidad técnica; y cumplir con los demás requisitos que señale el Reglamento
y con los que exige el derecho común.
A. Ser persona natural o jurídica, chilena o extranjera. En primer lugar, conforme al artículo  4º inciso  1º de la
Ley Nº 19.886 el cocontratante debe "ser una persona natural o jurídica, chilena o extranjera".
Al respecto, el artículo 2º Nº 32 del Reglamento define al usuario oferente como la "Persona natural o jurídica
que utiliza el Sistema de Información con el fin de participar en los Procesos de Compra que se realizan a través
de él".
De manera que, el cocontratante particular puede consistir tanto en una persona natural chilena o extranjera,
como en una persona jurídica de Derecho privado nacional o extranjera.
A.1. El caso de que se trate de personas naturales o jurídicas extranjeras tiene importancia para efectos de
los tratados internacionales ratificados por Chile y vigentes —consistentes en Tratados de Libre Comercio y/o
Acuerdos de Asociación—, que contengan principios sobre la contratación pública, los cuales resultan vinculantes
para los órganos de la Administración del Estado chileno, en armonía con lo dispuesto en el artículo  1º del
Reglamento de la Ley de Compras Públicas.
A.2. La participación de personas jurídicas comprende tanto instituciones de Derecho Privado con o sin fines
de lucro, por cuanto la normativa sobre compras públicas no contiene ninguna disposición que limite o excluya la
participación de personas jurídicas sin fines de lucro.
Al respecto, el Dictamen Nº 29.065, de 2018, precisó que: "Las disposiciones de la Ley Nº 19.886 permiten, sin
distinción alguna, la participación de personas jurídicas con o sin fines de lucro. Profundizando este criterio, el
Dictamen Nº  31.876, de 2019, manifestó que: "sobre la participación en la licitación de la especie de personas
jurídicas sin fines de lucro, aspecto que también se consulta, es pertinente anotar que las entidades públicas
deben asegurar la libre concurrencia en los procesos concursales a que convoquen y que en la Ley Nº 19.886, no
se advierte la existencia de disposición alguna que las faculte para limitar la intervención en ellos solo a
instituciones con fines de lucro, por lo que no se observa irregularidad sobre lo obrado al efecto por el servicio
recurrido".
En este contexto, el Dictamen Nº  42.497, de 2011, objetó unas bases administrativas ya que "en los Anexos
Nºs. 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 8, no es dable hacer exclusiva referencia a la firma del 'representante legal', por cuanto ello
no se ajusta a lo dispuesto en los artículos 4º y 7, letra a), de la citada Ley Nº 19.886, conforme a los cuales toda
persona, natural o jurídica, puede presentar ofertas en los procesos licitatorios que ese texto legal regula".
1. En el caso de las personas jurídicas con fines de lucro, encontramos una variada gama de entidades, por
cuanto, en ausencia de norma específica, operan en virtud del artículo  1º de la Ley  Nº  19.886, las normas del
Derecho Privado civil y mercantil, de manera que se comprenden, entre otras, las empresas individuales de
responsabilidad limitada —EIRL—, las sociedades de responsabilidad limitada, las sociedades en comandita, las
sociedades por acciones —SPA—, las sociedades anónimas, etcétera.
2. En el caso de las personas jurídicas sin fines de lucro, encontramos, a modo ejemplar, las corporaciones y
fundaciones que regula el Código Civil.
B. Acreditar su situación financiera e idoneidad técnica. Este requisito constituye una aplicación del principio de
idoneidad del contratante. Para efectos de acreditar su situación financiera se utilizan los documentos
administrativos y los antecedentes disponibles en el Registro de Proveedores, mientras que para acreditar la
idoneidad técnica los indicados antecedentes disponibles en el Registro de Proveedores.
1. Al respecto, el artículo  2º Nº  36 del Reglamento de la Ley de Compras Públicas define los documentos
administrativos como "las certificaciones, antecedentes y en general aquellos que dan cuenta de la existencia
legal y situación económica y financiera de los oferentes y aquellos que los habilitan para desarrollar actividades
económicas reguladas".
2. El artículo 29 inciso 1º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que: "La idoneidad técnica y financiera
será acreditada en cada caso, de acuerdo a los antecedentes disponibles en el Registro de Proveedores" el cual
administra la Dirección de Compras y Contratación Pública.
Esta norma debe ser concordada con el artículo 66 inciso 2º de ese Reglamento conforme al cual los oferentes
inscritos acreditarán su situación financiera y técnica a través de su inscripción en el registro de proveedores, sin
perjuicio de otras exigencias que establezcan en cada caso las entidades licitantes, en tanto que los oferentes no
inscritos lo harán con los documentos justificatorios que indiquen las bases respectivas.
Según lo manifestado por el Dictamen Nº  12.441, de 2014, "resulta improcedente lo dispuesto en el párrafo
cuarto del punto 1 del anexo Nº 1 del pliego de condiciones, dado que en el evento que se convoque a la licitación
pública que allí se menciona, todos los interesados que deseen podrán presentar sus ofertas al nuevo llamado que
se efectúe, ajustándose a los requerimientos que en esa ocasión se establezcan, sin que esa institución policial
pueda considerar aquellas entregadas con anterioridad por las entidades adjudicadas y contratadas, pues ello
puede traducirse en una vulneración a los principios de igualdad de los oferentes y estricta sujeción a las bases,
reconocidos en los artículos 9º de la Ley Nº 18.575 y 10 de la Ley Nº 19.886.
Lo anterior es sin perjuicio que se pueda acreditar la idoneidad técnica y financiera de los postulantes por medio
de los documentos que consten en el registro de proveedores de la Dirección de Compras y Contratación Pública,
conforme lo establecen los artículos 29 y 66 del Decreto Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda, que aprueba
el reglamento de la citada Ley Nº 19.886".
Además, "el Oferente deberá presentar los documentos que acrediten la calidad de los bienes y/o servicios
ofrecidos, la garantía otorgada sobre los mismos a favor de la Entidad Licitante, la forma de ejercer tal garantía, la
calidad de distribuidor oficial del fabricante o proveedor del bien o servicio y las certificaciones de los bienes y
servicios que correspondan" (art. 29 inciso 2º Reglamento).
C. Cumplir con los demás requisitos que señale el Reglamento y con los que exige el derecho común.
Finalmente, para contratar —y participar en una licitación— bajo la Ley de Compras Públicas, la persona jurídica
natural o extranjera debe dar cumplimiento a las demás exigencias previstas en el Reglamento de la Ley Nº 19.886
y los requisitos que exige el Derecho Común.
C.1. Cumplir con los demás requisitos que señale el Reglamento de la Ley Nº 19.886. Tales exigencias pueden
ser requeridas por el Reglamento de la Ley de Compras Públicas, tanto en la etapa de recepción de las ofertas,
como también, en la fase de adjudicación:
1. Al momento de presentar la oferta, la exigencia de acreditar que no registra saldos insolutos, como asimismo
de otorgar garantía de seriedad de la propuesta.
En todo caso, la exigencia reglamentaria de acreditar que el oferente no registra saldos insolutos de
remuneraciones o cotizaciones de seguridad social con sus trabajadores, no constituye una inhabilidad para ofertar
y/o contratar con la Administración, sino que regula un mecanismo que operará en el caso de adeudarlas.
Al respecto, el Dictamen Nº 27.686, de 2019, manifestó que una determinada entidad licitante "deberá precisar
en el Sistema de Información de Compras y Contrataciones de la Administración, que la exigencia al adjudicatario
de acreditar que no registra saldos insolutos de remuneraciones o cotizaciones de seguridad social con sus
trabajadores —contenida en (...) las bases en examen—, no se corresponde con lo dispuesto en el inciso segundo
del artículo 4º de la Ley Nº 19.886, toda vez que este precepto no establece que la circunstancia de registrar tales
deudas constituya un impedimento para contratar con la Administración, sino que regula un mecanismo que
operará en el caso de adeudarlas".
2. Al momento de suscribir el contrato, la exigencia de otorgar la garantía de fiel cumplimiento.
C.2. Cumplir con los requisitos que exige el derecho común, vale decir, aquellos que contemple el Derecho
Privado, que recibe aplicación, en virtud del reenvío por incorporación que efectúa el artículo  1º de la Ley de
Compras Públicas.
1. Tratándose de personas naturales, reciben aplicación, por ejemplo, las normas sobre capacidad de ejercicio
previstas en el Código Civil.
2. Tratándose de personas jurídicas, reciben aplicación, a modo ejemplar, las normas sobre personería,
previstas en la legislación civil y/o comercial, según sea la naturaleza jurídica de la entidad privada, como son las
sociedades anónimas, las sociedades de responsabilidad limitada, las sociedades en comandita, las sociedades
de profesionales o las empresas individuales de responsabilidad limitada.
Los requisitos para contratar la Administración son de Derecho estricto y sólo pueden ser establecidos por el
legislador, o bien por vía del Reglamento de ejecución de la Ley Nº 19.886, en virtud de la autorización conferida
por el artículo  4º inciso  1º de ese texto legal, de modo que establecer otras exigencias, como por ejemplo, un
requisito de experiencia para participar en una licitación pública resulta contrario a Derecho, y en particular, al
principio de libre concurrencia, tal como lo ha reconocido la jurisprudencia administrativa en su Dictamen
Nº 41.106, de 2007, el cual manifestó que: "El punto VI de las bases en estudio, establece que 'pueden participar
en la presente licitación pública personas jurídicas que se encuentren inscritas en el portal www.chilecompra.cl,
que tengan experiencia comprobada en la provisión de los servicios requeridos y que acrediten las autorizaciones
respectivas para realizar el control e inspección de las T.N.E. en los medios de transporte público colectivo de
pasajeros de las comunas a las cuales postula'".
Agregando que el pronunciamiento que: "ello no se ajusta a lo dispuesto en los artículos  4º y 6º de la citada
Ley  Nº  19.886, toda vez que en virtud de dichos preceptos no es admisible impedir la libre concurrencia de
oferentes a los procesos concursales, en cuanto sean personas naturales o jurídicas, ni establecer requisitos de
experiencia, sin perjuicio de la atribución de la entidad convocante para establecer este último como elemento de
evaluación, de acuerdo al artículo 38 del Decreto Nº 250, de 2004".

2.2.1.2.2. Inhabilidades
Inhabilidades de los particulares para contratar con la Administración. En esta materia podemos distinguir tres
grupos de inhabilidades genéricas, sin perjuicio de la existencia de inhabilidades específicas que establezca la
normativa de contratación administrativa a nivel sectorial:
A. En primer lugar, la prohibición parlamentaria prevista en el artículo  58 inciso  1º de la Constitución, en cuya
virtud las personas naturales y los gerentes o administradores de personas jurídicas que celebren o caucionen
contratos con el Estado no pueden ser diputados o senadores, la que también opera como incompatibilidad
sobreviniente, en el sentido de que los parlamentarios no pueden contratar con la Administración del Estado.
B. En segundo lugar, no podrán contratar con la Administración quienes hayan sido condenados por el
Tribunal de Defensa de la Libre Competencia habiéndose impuesto dicha prohibición conforme al artículo 26
inciso 2º letra d) del Decreto Ley Nº 211, de 1973.
El artículo  26 inciso  2º letra  d) del Decreto Ley  Nº  211, de 1973 determina que: "En el caso de las conductas
previstas en la letra  a) del artículo  3º, podrá imponer, además, la prohibición de contratar a cualquier título con
órganos de la administración centralizada o descentralizada del Estado, con organismos autónomos o con
instituciones, organismos, empresas o servicios en los que el Estado efectúe aportes, con el Congreso Nacional y
el Poder Judicial, así como la prohibición de adjudicarse cualquier concesión otorgada por el Estado, hasta por el
plazo de cinco años contado desde que la sentencia definitiva quede ejecutoriada".
C. Tampoco podrán contratar con la Administración las personas jurídicas sancionadas por sentencia penal
en el marco del artículo  10 de la Ley  Nº  20.393, que establece la pena de prohibición de celebrar actos y
contratos con el Estado, aprobada por el artículo primero de la Ley Nº 20.393.
Dispone el artículo  10 inciso  1º de la Ley  Nº  20.393 que esta pena "consiste en la prohibición de contratar a
cualquier título con órganos o empresas del Estado o con empresas o asociaciones en que éste tenga una
participación mayoritaria; así como la prohibición de adjudicarse cualquier concesión otorgada por el Estado".
Añade el artículo 10 inciso 2º del mismo cuerpo legal que, para determinar esta pena, el tribunal se ceñirá a la
siguiente escala:
1. Prohibición perpetua de celebrar actos y contratos con el Estado.
2. Prohibición temporal de celebrar actos y contratos con el Estado. Su duración se graduará del siguiente modo:
a. En su grado mínimo: de dos a tres años.
b. En su grado medio: de tres años y un día a cuatro años.
c. En su grado máximo: de cuatro años y un día a cinco años.
El artículo 10 inciso 3º de la Ley Nº 20.393 determina que: "La prohibición regirá a contar de la fecha en que la
resolución se encuentre ejecutoriada. El tribunal comunicará tal circunstancia a la Dirección de Compras y
Contratación Pública. Dicha Dirección mantendrá un registro actualizado de las personas jurídicas a las que se les
haya impuesto esta pena".
Inhabilidades para contratar con la Administración bajo la Ley de Compras Públicas. Por aplicación, a su vez, del
principio constitucional de probidad administrativa (arts. 8º inciso 2º CPR y 52 LOC Nº 18.575), el artículo 4º de la
Ley de Compras Públicas establece causales de inhabilidad o impedimentos para contratar con la Administración
del Estado.
Al respecto, del punto de vista de los principios jurídicos que gobiernan la contratación administrativa, según lo
manifestado en el Dictamen Nº 55.801, de 2016, las inhabilidades establecidas en la Ley Nº 19.886, constituyen
una restricción al principio de la libre concurrencia, consignado en el artículo 9º de la Ley Nº 18.575, al prohibir la
participación de los proveedores afectados en los procedimientos licitatorios y en la suscripción de contratos con la
Administración.
Seguidamente, debemos indicar que las inhabilidades sólo pueden contemplarse en una norma legal, y no por
vía de las bases concursales, atendido lo cual el Dictamen Nº  10.684, de 2012, ha precisado que "resulta
improcedente el establecer que el adjudicatario no podrá participar en caso de llamarse a una nueva licitación si se
da por terminado el respectivo contrato, pues importaría configurar una inhabilidad no contemplada en la ley".
Extensión de las inhabilidades para contratar bajo la Ley de Compras Públicas. Ahora bien, en cuanto a la
extensión de estos impedimentos, y particularmente, la aplicación de estas inhabilidades a otras contrataciones
administrativas, podemos distinguir dos teorías: una extensiva y otra restrictiva.
A. Adoptando una tesis extensiva, el jurista chileno Claudio Moraga Klenner, considera que estas
disposiciones si resultan aplicables a las demás contrataciones administrativas, en tanto se consideran como
110
principios jurídicos generales de la contratación pública.
Siguiendo esta misma línea doctrinal, el profesor Luis Cordero también sostiene que los requisitos para contratar
con la Administración, contenidos en la Ley Nº 19.886, resultan aplicables supletoriamente a los demás contratos
administrativos.
En todo caso, la aplicación supletoria de la preceptiva de la Ley Nº 19.886 opera sobre la base del principio de
congruencia, esto es, en la medida que resulte compatible con las peculiaridades propias de los demás contratos
administrativos.
Estimamos que, sin perjuicio del carácter estricto que debe darse a la aplicación de las normas que establezcan
inhabilidades para contratar, aquellas establecidas en el artículo  4º de la Ley de Compras, resultan aplicables
supletoriamente a todo tipo de contratos administrativos a los cuales resulte aplicable supletoriamente el régimen
normativo compras pública, por cuanto la interpretación restrictiva constituye una limitación para la aplicación de la
analogía jurídica, pero no para la técnica de la supletoriedad.
Esta tesis, pareciera asumirse únicamente en el anotado Dictamen Nº 25.948, de 2009, el cual señala que "cabe
considerar que el artículo 1º de la Ley Nº 19.542, creó diez empresas del Estado —entre las cuales se encuentra la
Empresa Portuaria Austral—, que son las continuadoras legales de la Empresa Portuaria de Chile en todas sus
atribuciones, derechos, obligaciones y bienes, de conformidad a las disposiciones que establece. Dichas
empresas, agrega su artículo 2º, son personas jurídicas de derecho público, constituyen una empresa del Estado
con patrimonio propio, de duración indefinida y se relacionan con el Gobierno por intermedio del Ministerio de
Transportes y Telecomunicaciones.
Por su parte, el inciso segundo del artículo  1º de la Ley  Nº  19.886, que establece las bases sobre contratos
administrativos de suministro y prestación de servicios, previene, en lo pertinente, que "para los efectos de esta ley,
se entenderán por Administración del Estado los órganos y servicios indicados en el artículo  1º de la
Ley Nº 18.575, salvo las empresas públicas creadas por ley y demás casos que señale la ley".
De lo anterior, continúa el Dictamen Nº  25.948, de 2009, se desprende que "para los efectos de la
Ley Nº 19.886, el legislador ha dado un alcance especial al concepto de Administración del Estado, distinto del
concepto general que entrega la Ley  Nº  18.575 —Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
Administración del Estado, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado, fue fijado por el Decreto con Fuerza
de Ley Nº 1/19.653, de 2000, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia—, en términos tales que, para
sus efectos, no comprende a las empresas públicas creadas por ley —como es el caso de la Empresa Portuaria
Austral—, las cuales, por ende, se encuentran al margen de sus disposiciones".
De este modo, en la licitación en estudio no resultan aplicables las normas sobre inhabilidades previstas en
la Ley Nº 19.886.
B. Asumiendo una tesis restrictiva, la jurisprudencia de la Contraloría General de la República considera que
las inhabilidades para contratar previstas en el artículo  4º de la Ley  Nº  19.886, sólo resultan aplicables, en
principio, a las contrataciones regidas por dicho cuerpo legal y su Reglamento de ejecución.
Dicha doctrina jurisprudencial se sustenta en dos argumentos: el primero, relativo a la interpretación que debe
darse a normas sobre inhabilidades, y el segundo referido a la tutela del derecho fundamental a la libre iniciativa
privada.
El primer argumento se sustenta en la naturaleza de las normas prohibitivas, por cuanto, tratándose de
inhabilidades o prohibiciones éstas deben ser interpretadas de forma restrictiva, y por tanto no pueden ser
aplicables en virtud de una interpretación extensiva.
De acuerdo con la tesis restrictiva, tal como ha dictaminado la jurisprudencia contralora, "las disposiciones que
contemplan inhabilidades o prohibiciones —como el referido artículo  4º de la Ley  Nº  19.886—, son de derecho
estricto, de interpretación restrictiva y no pueden, por tanto, extenderse más allá de sus términos" (Dictamen
Nº 26.153, de 2012).
El segundo argumento se basa en que una aplicación extensiva de las inhabilidades en comento vulnera el
derecho fundamental a la libertad empresarial asegurado en el artículo 19 Nº 26 de la Constitución Política.
Por ende, a las adquisiciones excluidas de la Ley  Nº  19.886, no le resultan aplicables los preceptos de la ley
citada, y por consiguiente, las inhabilidades que esta regula, por cuanto, en virtud del artículo  19 Nº  21 de la
Constitución las prohibiciones o restricciones al ejercicio de la libertad económica son de derecho estricto, sin que
sea posible exigir por la vía administrativa mayores requisitos que aquellos previstos por el legislador" (Dictamen
Nº 13.994, de 2012).
Consecuente con la tesis restrictiva adoptada por la jurisprudencia contralora, el Dictamen Nº 25.948, de 2009,
resolvió que las inhabilidades para contratar previstas en el artículo 4º de la Ley Nº 19.886, no resultan aplicables a
los contratos que celebren las empresas públicas, puesto que tales entidades no se rigen por dicho cuerpo legal.
Lo anterior, salvo el caso de los contratos de obra, atendida la remisión expresa existente en el artículo  3º
letra  a) de la Ley  Nº  19.886, esto es, la aplicación supletoria de su preceptiva, como ha tenido oportunidad de
111
reconocer la jurisprudencia de la Contraloría General (Dictamen Nº 40.100, de 2007).
En esta ocasión no profundizaremos esta temática, por cuanto, su análisis corresponde más bien a la parte
general de los contratos administrativos cuyo estudio excede el objeto de este trabajo que es de tipo profesional y
teórico-práctico, y que, por tanto, reservamos para un estudio separado de tipo doctrinal general.
Causales de inhabilidad para contratar previstas en la Ley de Compras Públicas. Sin perjuicio de que el alcance
jurídico de los impedimentos previstos en el artículo  4º de la Ley  Nº  19.886 no resulta pacífico en la doctrina
nacional, pasemos a enumerar y a continuación a analizar tales inhabilidades, las cuales se contienen en sus
incisos 1º y 4º:
A. Condenas por prácticas antisindicales, infracción a los derechos fundamentales del trabajador y por delitos
concursales establecidos en el Código Penal.
B. Tratándose de funcionarios directivos del mismo órgano o empresa y de personas unidas a ellos por los
vínculos de parentesco descritos en la letra b), del artículo 54 de la Ley Nº 18.575.
A. Primer grupo. Condenas por prácticas antisindicales, infracción a los derechos fundamentales del trabajador y
por delitos concursales establecidos en el Código Penal. De conformidad con el artículo  4º inciso  1º de la
Ley Nº 19.886, el primer impedimento para contratar con la Administración del Estado afecta a "quienes hayan sido
condenados por prácticas antisindicales o infracción a los derechos fundamentales del trabajador", y "por delitos
concursales establecidos en el Código Penal, dentro de los dos años anteriores al momento de la presentación de
la oferta, de la formulación de la propuesta o de la suscripción de la convención, según sea el caso".
A.1. Causales. La inhabilidad legal contempla, entonces, tres hipótesis:
1. Condenas por prácticas antisindicales. Las prácticas antisindicales del empleador se encuentran reguladas en
el artículo 289 del Código del Trabajo.
Señala el artículo  289 del Código del Trabajo que serán consideradas prácticas desleales del empleador las
acciones que atenten contra la libertad sindical. Agrega que incurre especialmente en esta infracción:
a) El que obstaculice la formación o funcionamiento de sindicatos de trabajadores negándose injustificadamente
a recibir a sus dirigentes, ejerciendo presiones mediante amenazas de pérdida del empleo o de beneficios, o del
cierre de la empresa, establecimiento o faena, en caso de acordarse la constitución de un sindicato; el que
maliciosamente ejecutare actos tendientes a alterar el quórum de un sindicato.
Las conductas a que alude esta letra se considerarán también prácticas desleales cuando se refieran a los
Comités Paritarios de Higiene y Seguridad o a sus integrantes.
b) El que se niegue a proporcionar a los dirigentes del o de los sindicatos base la información a que se refieren
los incisos quinto y sexto del artículo 315.
c) El que ofrezca u otorgue beneficios especiales con el fin exclusivo de desestimular la formación de un
sindicato.
d) El que realice alguna de las acciones indicadas en las letras precedentes, a fin de evitar la afiliación de un
trabajador a un sindicato ya existente.
e) El que ejecute actos de injerencia sindical, tales como intervenir activamente en la organización de un
sindicato; ejercer presiones conducentes a que los trabajadores ingresen a un sindicato determinado; discriminar
entre los diversos sindicatos existentes otorgando a unos y no a otros, injusta y arbitrariamente, facilidades o
concesiones extracontractuales; o condicionar la contratación de un trabajador a la firma de una solicitud de
afiliación a un sindicato o de una autorización de descuento de cuotas sindicales por planillas de remuneraciones.
f) El que ejerza discriminaciones indebidas entre trabajadores con el fin exclusivo de incentivar o desestimular la
afiliación o desafiliación sindical.
g) El que aplique las estipulaciones de un contrato o convenio colectivo a los trabajadores a que se refiere el
artículo 346, sin efectuar el descuento o la entrega al sindicato de lo descontado según dicha norma dispone.
2. Condenas por infracción a los derechos fundamentales del trabajador. Los derechos fundamentales del
trabajador, a los cuales se refiere el precepto legal en comento, se encuentran determinados en el artículo 485 del
Código del Trabajo, que contempla una acción procesal de tutela de tales derechos.
Al respecto, y tal como lo ha precisado la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 6.388, de 2009, atendida
la circunstancia de que la definición del concepto de derechos fundamentales de los trabajadores se encuentra
expresamente establecida en la precitada disposición legal, habrá que estarse a ella para los efectos de aplicar la
inhabilidad del inciso primero del artículo 4º de la mencionada Ley Nº 19.886, en cuanto la sentencia de que trata
debe versar sobre la infracción de los derechos de rango constitucional que en aquella norma se enumeran.
De conformidad con el artículo 485 del Código Laboral, son invocables los siguientes derechos fundamentales:
— vida e integridad física y psíquica (art. 19 Nº 1 inciso 1º CPR), siempre que su vulneración sea consecuencia
directa de actos ocurridos en la relación laboral.
— vida privada y honra (art. 19 Nº 4 CPR).
— Inviolabilidad de toda forma de comunicación privada (art. 19 Nº 5 CPR).
— Libertad de conciencia y culto (art. 19 Nº 6 CPR).
— Libertad de opinión e información (art. 19 Nº 12 CPR).
— Libertad de trabajo, derecho a su libre elección (art. 19 Nº 16 incisos 1º y 2º CPR).
En estos cuatro casos se requiere que los derechos resulten lesionados en el ejercicio de las facultades del
empleador, vale decir, en uso de su potestad de mando.
— Derecho a la isonomía laboral (art.  19 Nº  16 inciso  3º CPR) por actos discriminatorios del artículo  2º del
Código del Trabajo, con excepción de los contemplados en su inciso 6º.
Ahora bien, en relación con los medios de prueba que permiten acreditar las inhabilidades en comento, la citada
jurisprudencia ha sostenido que ellas se configuran, de acuerdo al inciso  1º del artículo  4º de la mencionada
Ley Nº 19.886, por la existencia de sentencias condenatorias dictadas en las materias allí señaladas, razón por la
cual serán dichos instrumentos públicos los medios idóneos para demostrar los supuestos de ese impedimento
(Dictamen Nº 6.388, de 2009).
En este punto, se debe hacer presente que la Dirección del Trabajo, de acuerdo con lo establecido en los
artículos  294  bis y 495, ambos del Código del Trabajo, deberá llevar, respectivamente, un registro de las
sentencias condenatorias por prácticas antisindicales o desleales y por infracción de los derechos fundamentales
del trabajador, y, en ambos casos, los tribunales deberán remitir copia de los fallos que emitan, para su registro.
De esta manera, entonces, la certificación que emita la referida Dirección del Trabajo sobre la materia también
es un instrumento que permite probar la inhabilidad en estudio, en la medida que en ella se dé cuenta de que en
los aludidos registros consta la dictación de las sentencias condenatorias por prácticas antisindicales o infracción
de los derechos fundamentales del trabajador en contra de un oferente o un proveedor, dentro de los dos años
anteriores a la presentación de la oferta, de la formulación de la propuesta o de la suscripción de la convención,
según corresponda (Dictamen Nº 6.388, de 2009).
El Tribunal Constitucional, en sentencia rol Nº  5360-2018, dictada en un requerimiento de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad presentado por AMEC FOSTER WHEELER INTERNATIONAL Ingeniería y Construcción Ltda.
(AMEC) respecto del inciso primero del artículo  4º de la Ley  Nº  19.886, en los autos caratulados "Dirección
Regional del Trabajo Metropolitana Oriente con AMEC", sostuvo: "DECIMO: Que la inconstitucionalidad del
precepto contenido en el inciso 1º del artículo 4º de la Ley Nº 19.886 se manifiesta, fundamentalmente, en tanto
aquel obsta participar a todos los empleadores condenados por igual, con independencia de su comportamiento
individual y sin atender a que puedan haber cumplido respectivo fallo condenatorio, en su oportunidad. La
disposición, entonces, opera con desaprensión a las particulares circunstancias que puedan constituir como
diverso un caso respecto de otro, imponiendo un tratamiento idéntico a todo evento. Pese a que pueden cometerse
infracciones no iguales —desiguales— la respuesta del legislador, materializada en la norma impugnada, es y será
siempre la misma.
En este sentido, esta Magistratura ha entendido que "la disposición cuestionada desborda los límites que debe
respetar el Legislador a la hora de perseguir y castigar a quienes cometen ilícitos, conforme la Carta Fundamental.
Por cuanto, cualquiera sea su naturaleza o entidad de la falta cometida, con prescindencia absoluta de su
extensión o gravedad, siempre e ineluctablemente la disposición legal objetada da lugar a una sanción única de
obstrucción contractual durante el lapso inamovible e invariable de dos años. (STC rol Nº 3750, c 9º);
Decimoprimero: Que, entonces, no escapa a esta Magistratura, que el precepto impugnado se presta para
abusos por ser insuficiente a efectos de asegurar que la medida de castigo no trascienda la gravedad de los
hechos cometidos.
Lo anterior, en tanto describe una conducta amplísima, que no individualiza por sus características propias
cuales son en si mismas los hechos concretos que se valoran por sus repercusiones negativas (prácticas
antisindicales o infracción a los derechos fundamentales del trabajador). Por ello, este Tribunal ha considerado que
la norma es susceptible de aplicación indiscriminada pudiendo llegar hasta abarcar actuaciones de ínfima
significación o apenas reconducibles a su formulación genérica, a las que se ha de aplicar una sanción única e
inexorable, prevista con un rigor que otras normas reservan para los crímenes más graves como se ha apuntado
precedentemente (la exclusión de dos años del sistema de contratación administrativa señalado) (STC rol Nº 3750,
c 10º).
Lo dicho exhibe prístinamente que la norma trata igual, con una misma y única pena, a quienes pueden haber
cometido infracciones muy desiguales. Aquello infringe el derecho de ser sancionado, siempre en directa relación
112
con la conducta efectivamente realizada;".
Luego, el Tribunal Constitucional, en sentencia rol Nº 3702-2017, de 28 de noviembre de 2018 sostuvo que: "3º
La inhabilitación establecida en el artículo  4ª, inciso primero, parte final, de la Ley  Nº  3.9.886, es una sanción
accesoria derivada de una condena por infracción a los derechos de los trabajadores, en este caso a través del
procedimiento de tutela de laboral del artículo 485 del Código del Trabajo.
El carácter accesorio de la sanción de inhabilitación deriva del hecho de que ésta, a diferencia de las medidas de
reparación y eventuales multas por la infracción de derechos fundamentales, no es autónoma en el sentido de
bastarse a sí misma. Es decir, existe una relación lógica de dependencia de la primera en relación a la segunda de
las infracciones aludidas, toda vez que sólo en el evento de que se incurra en la condena por las causales
indicadas en el artículo  40 inciso primero de la Ley  Nº  19.886 se entiende aplicable la sanción de inhabilitación
cuestionada.
La utilidad de la relación de accesoriedad mencionada radica en que debe considerarse el impacto económico
acumulado de la medida reparatoria, de la multa y de la inhabilitación para evaluar si se está o no ante una
transgresión de los límites constitucionalmente permitidos. Este límite dice relación con la prohibición de establecer
sanciones de severidad excesiva, lo cual se desprende del principio que exige racionalidad y justicia en los
procedimientos, los cuales tienen, como fase final, la aplicación de una sanción.
5º La inhabilitación no es una medida que tenga esencialmente una función retributiva, sino que tiene por objeto
una función disuasiva. De acuerdo a la historia de su implementación, el objetivo legislativo fundamental de la
sanción de inhabilitación, en el ámbito laboral, es el de 'proteger más eficazmente a los trabajadores' (véase
Historia de la Ley Nº 20.238 - motivación Nº 11 de la Moción). La alusión al concepto de eficacia denota la finalidad
o función disuasoria de este tipo de sanción.
6º Obviamente, una sanción puede tener una variedad de justificaciones o funciones, entre ellas, la retribución y
la disuasión. Asimismo, la opción por el tipo de función con que se establece una sanción es, generalmente, una
materia de política pública a ser determinada por el legislador, lo que no significa que la severidad de una sanción
no carezca de límite desde una perspectiva constitucional. También, desde dicha perspectiva, es efectivo que en el
caso de sanciones no penales existe un mayor espacio para satisfacer objetivos disuasivos.
7º No obstante, cualquiera sea el ámbito de su aplicación (penal o no penal), la función retributiva no desaparece
y en materia no penal (caso en los cuales existe un mayor espacio para satisfacer objetivos disuasorios) asume el
rol de límite o contorno dentro del cual ha de satisfacerse la función disuasiva, más que como medida exacta u
óptima de la sanción. Teniendo presente lo anterior, y entendiendo que la sanción accesoria de inhabilitación para
contratar con el Estado tiene un objetivo fundamentalmente disuasivo, la proporcionalidad como límite debe
permitir vislumbrar cuándo el efecto pecuniario es excesivo y, por ende, no permitido desde el punto de vista
constitucional.
8º Como se manifestara previamente, se requiere valorar el impacto económico que, en su conjunto, significa —
actual o potencialmente— la medida de reparación, la multa y la inhabilitación (esta última objeto de impugnación).
En este caso concreto, la evaluación de los antecedentes permite afirmar que estamos ante sanción excesiva o
manifiestamente desproporcionada y, por lo tanto, inconstitucional en cuanto a sus efectos.
11º Si se compara el efecto económico aproximado de la medida de inhabilitación con el monto de la medida
reparatoria impuesta por la vulneración a derechos fundamentales en el juicio laboral, se constata que esta última
representa una, infracción insignificante de la primera cifra, sin existir además multa alguna para la requirente por
las infracciones. El monto ordenado por el juez como reparación en este caso representa un porcentaje ínfimo en
113
comparación con el impacto pecuniario aproximado de la sanción accesoria de inhabilitación".
El Tribunal Constitucional, en requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad Presentado por la
Pontificia Universidad Católica de Chile respecto del artículo  294 Bis del Código Del Trabajo y la segunda frase
contenida en el artículo 4º, inciso primero de la Ley Nº 19.886, en los autos Rit S-99-2016, Caratulados "Sindicato
De Empresa Pontificia Universidad Católica De Chile Salud Uc Con Pontificia Universidad Católica de Chile",
Seguidos ante el 2º Juzgado de Letras Del Trabajo De Santiago, sostuvo:
"Octavo: Que, para lo que incumbe en este caso, es útil anotar que la Carta Fundamental se proyecta cumplidamente en
el artículo  9º de la Ley  Nº  18.575, orgánica constitucional sobre Bases Generales de la Administración del Estado, al
señalar que, en lo administrativo contractual, 'El procedimiento concursal se regirá por los principios de libre concurrencia
de los oferentes al llamado administrativo y de igualdad ante las bases que rigen el contrato' (inciso segundo).Tal
disposición, concreta los principios por los cuales debe regirse la Administración del Estado, según el artículo 38, inciso
primero, constitucional, además de abrevar del derecho de igualdad ante la ley que asegura la misma Carta Fundamental,
en su artículo  19, Nº  2. En razón de esta última garantía, la jurisprudencia ha apuntado que el legislador se encuentra
impedido de tratar a sus distintos destinatarios de manera indiscriminada, ya que la igualdad ante la ley consiste en que
sus normas deben ser iguales para todas las personas que se encuentran en la misma situación pero, consecuentemente,
distintas para aquellas que se encuentran en circunstancias diversas. Esa misma jurisprudencia reitera que, acorde con el
inciso segundo del referido artículo  19, Nº  2, si es que deben hacerse diferencias entre iguales, éstas no pueden ser
arbitrarias, esto es, sin fundamentos o por motivos ajenos a la cuestión (STC roles Nºs.  53, considerando  72º; 1502,
considerando 11º; 1535, considerando 33º, y 2888, considerando 22º, entre varias);
Noveno: Que, sin embargo, el inciso primero del artículo 4º de la Ley Nº 19.886, obsta participar a todos los empleadores
condenados por igual, con independencia de su comportamiento individual y a despecho de que puedan haber cumplido el
respectivo fallo condenatorio en su oportunidad. Es algo muy claro que la disposición cuestionada desborda los límites que
debe respetar el Legislador a la hora de perseguir y castigar a quienes cometen ilícitos, conforme a la Carta Fundamental.
Por cuanto, cualquiera sea la naturaleza o entidad de la falta cometida, con prescindencia absoluta de su extensión o
gravedad, siempre e ineluctablemente la disposición legal objetada da lugar a esa sanción única de obstrucción
contractual durante el lapso inamovible e invariable de dos años. En circunstancias que darle a cada uno lo suyo —
reconocerlo en sus particularidades— es la definición de justicia y sustento de nuestro régimen constitucional;
Décimo: Que, en estas condiciones, la oración final del artículo  4º, inciso primero, de la Ley  Nº  19.886 se presta para
abusos por ser insuficiente a efectos de asegurar que la medida de castigo no trascienda la gravedad de los hechos
cometidos: comoquiera que describe una conducta amplísima, que no individualiza por sus características propias cuáles
son en sí mismos los hechos concretos que se valoran por sus repercusiones negativas ('prácticas antisindicales o
infracción a los derechos fundamentales del trabajador'), ella deviene susceptible de aplicación indiscriminada, puesto que
puede llegar hasta abarcar actuaciones de ínfima significación o apenas reconducibles a su formulación genérica, a las
que se ha de aplicar una sanción única e inexorable, prevista con un rigor que otras normas reservan para los crímenes
más graves (la 'exclusión' por dos años del sistema de contratación administrativa señalado). A un paso que esto muestra
bien a las claras que la norma trata igual, con una misma y única pena, a quienes pueden haber cometido infracciones
muy desiguales. Algo muy elemental dice que el derecho a hacerse acreedor a la sanción merecida, en relación con la
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conducta efectivamente realizada, se encuentra aquí severamente menoscabado".
Otro pronunciamiento judicial en esta materia es la sentencia rol Nº 43854-2017, de la Corte de Apelaciones de
Santiago, la cual señaló:
"TERCERO: Que resulta entonces parte de las normas decisorias para resolver, lo dispuesto en el inciso primero del
artículo  4º de la Ley  Nº  19.886 de Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios, que
dispone: 'Podrán contratar con la Administración las personas naturales o jurídicas, chilenas o extranjeras, que acrediten
su situación financiera e idoneidad técnica conforme lo disponga el reglamento, cumpliendo con los demás requisitos que
éste señale y con los que exige el derecho común. Quedarán excluidos quienes, dentro de los dos años anteriores al
momento de la presentación de la oferta, de la formulación de la propuesta o de la suscripción de la convención, según se
trate de licitaciones públicas, privadas o contratación directa, hayan sido condenados por prácticas antisindicales o
infracción a los derechos fundamentales del trabajador, o por delitos concursales establecidos en el Código Penal'. A su
turno el artículo  92 número  7 del Reglamento de la citada Ley, dispone que 'Estarán inhabilitados para inscribirse en el
Registro de Proveedores los que se encuentran en alguna de las siguientes circunstancias: Nº 7 Haber sido condenado
por prácticas antisindicales o infracción a los derechos fundamentales del trabajador'.
Cuarto: Que tal exclusión fue introducida a la Ley Nº 19.886 por la Ley Nº 20.238, que en su proyecto original, tal como
bien lo trae a colación la parte recurrente, dejaba en evidencia que la sanción de inhabilitación en el Registro de
Contratistas y Proveedores, estaba dirigida a entes particulares, que incurriendo en actitudes desleales mediante la
violación de las leyes laborales, sociales y tributarias, pudieren "mejorar sus costos y tener así mayores posibilidades de
éxito en las licitaciones y convocatorias" amagando así una libre competencia entre proveedores de la Administración
Estado. De este modo para entender que tal sanción puede ser aplicada a una institución de derecho público, habría de
tener que recurrirse a una interpretación extensiva de la norma del artículo  4º de la Ley  Nº  19.886, cuestión que está
vedada, pues esta clase de prohibiciones son restrictivas y excepcionales no pudiendo ser aplicadas por analogía.
Quinto: Que entonces la cuestión es si la Universidad de Chile, indubitadamente es un ente público y no privado para
efectos de la operatividad de la antes referida exclusión, pues de ser así, la condena por vulneración de derechos
fundamentales en el ámbito laboral, del que fue objeto en la citada causa Rit T-439-2016, del Segundo Juzgado Laboral de
Santiago, no podría producir el efecto de excluirla temporal o definitivamente de la posibilidad contratar con la
Administración del Estado.
Sexto: Que la Universidad de Chile de acuerdo al artículo 1º de sus Estatutos contenidos en el D.F.L. Nº 153 de 181, es
una persona jurídica de derecho público autónoma; es una Institución de Educación Superior del Estado de carácter
nacional y público, con personalidad jurídica, patrimonio propio, y plena autonomía académica, económica y
administrativa, dedicada la enseñanza superior, investigación, creación y extensión en las ciencias, las humanidades, las
artes y las técnicas, al servicio del país en el contexto universal de la cultura. El artículo  35 de los citados Estatutos, al
referirse a la estructura académica de la Universidad, establece: "La estructura académica de la Universidad estará
conformada por Facultades, Departamentos, Institutos, Centros y Escuelas, que cumplen labores de cultivo disciplinal, de
integración multidisciplinaria y de gestión académica en diversos niveles. Estas unidades deberán contar con un cuerpo
académico que garantice una labor creativa y eficiente". Asimismo, y sin perjuicio de su dependencia orgánica, gozarán de
autonomía en el desempeño de las funciones que les competen y conforme a lo dispuesto en el inciso final del artículo 36,
en lo pertinente. La estructura académica de la Universidad de Chile deberá facilitar el ejercicio de las funciones
universitarias, debiendo organizar el conjunto de actividades y sus niveles en concordancia con su misión y principios.
Deberá, especialmente, promover la integración funcional y territorial de la Universidad, la transdisciplinaridad y la
transferencia entre conocimiento básico y aplicado, así como el desarrollo y perfeccionamiento de sus integrantes. "Cada
Facultad de la Universidad de acuerdo al inciso primero de los Estatutos estará encargada de la realización de una tarea
permanente en una o más áreas del conocimiento, para lo cual desarrollan integradamente la docencia, la investigación, la
creación, la extensión y la prestación de servicios en el campo que les es propio, de conformidad a la ley. Cada facultad
estará a cargo de un Decano, el que entre otras facultades podrá celebrar contratos de prestación de servicios y de
honorarios" (letra d) artículo 37).
Séptimo: Que como se advierte entonces, si bien de acuerdo a sus Estatutos la Universidad a través de los Decanos de
las distintas Facultades puede en el cumplimiento de una de sus misiones —prestación de servicios en el campo que les
es propio— celebrar contratos de prestación de servicios y de honorarios, el hecho es que lo hace en el marco de su
característica fundamental, esto es ser una persona jurídica de derecho público autónoma: En consecuencia con lo ya
prevenido en el segundo párrafo del considerando cuarto, no cabría sino concluir que ha sido ilegalmente inhabilitada del
Registro Electrónico oficial de Contratación de la Administración de la Dirección de Compras Públicas que establece el
artículo 16 y siguientes de la Ley Nº 19.886.
Octavo: Que, por su parte la arbitrariedad con que ha actuado la recurrida, queda de manifiesto cuando argumenta que la
inhabilidad que motiva el recurso de protección no es una facultad discrecional de aquella, ya que al respecto el Registro
operaría en forma automatizada y completamente en línea. En efecto no es admisible que la mera programación de un
sistema electrónico, pueda acarrear que una persona natural o jurídica por el solo hecho de ser condenada en
procedimiento de tutela laboral sea considerada inhábil para formar parte del Registro Electrónico oficial de Contratación
de la Administración de la Dirección de Compras Públicas, sin que el organismo a cargo del Registro haga una mínima
ponderación de mérito para ello, con base en la naturaleza de ente público o privado del demandado, pues no puede ser
ignorado por la recurrida la evolución jurisprudencial especialmente de la Corte Suprema posterior a la reforma del inciso
primero del artículo 4º de la Ley Nº 19.886, que en ocasiones ha llevado a que entes públicos hayan sido considerados
sujetos pasivos de la acción de tutela laboral por derechos fundamentales en los términos del artículo 485 del Código del
Trabajo, por lo que era del todo previsible que entre las condenas comunicadas por los Juzgados del Trabajo a la
Dirección del Trabajo, se incluyeren condenas a organismos públicos a los que no les es aplicable la sanción de
inhabilidad que establece la citada norma— como fue el caso que motiva este recurso—.
Noveno: Que de este modo efectivamente el actuar de la recurrida ha vulnerado la garantía constitucional del derecho a la
no discriminación arbitraria respecto de toda persona natural o jurídica, que protege el artículo 19 Nº 2 de la Constitución
115
Política de la República".
3. Condenas por delitos concursales establecidos en el Código Penal. Los tipos penales a que se refiere la Ley
de Compras corresponden a los delitos de insolvencia punible previstos en el artículo 466 del Código Punitivo.
Señala el artículo 466 del Código Penal que: "El que se haya apropiado, en beneficio propio o de otro, alguna
cosa ajena que se le hubiere confiado o entregado por cualquier título que comporte la obligación de restituirla o de
hacer de ella un uso determinado, será castigado con prisión de tres meses a dos años, por acusación de la parte
agraviada".
A.2. Desde qué momento opera este primer grupo de inhabilidades. Sobre este punto, es menester distinguir, si
se trata de una licitación (pública o privada) o de un trato directo.
1. En el caso de las licitaciones, opera dentro de los dos años anteriores al momento de la presentación de la
oferta o de la formulación de la propuesta.
Al respecto, la jurisprudencia contralora ha dictaminado que, si una sociedad ha sido condenada por estas
conductas después de la presentación de la oferta o de la formulación de la propuesta, tratándose de licitaciones
públicas o privadas, respectivamente, está habilitada para celebrar los contratos derivados de esos procesos
concursales, pues no tiene el impedimento en el momento exigido por la ley, no obstante, quedará sujeta a la
prohibición de participar en nuevas licitaciones públicas y privadas, así como de suscribir contratos por trato
directo, en los términos previstos en el citado artículo 4º (Dictamen Nº 26.153, de 2012).
2. En el caso de trato directo, opera dentro de los dos años anteriores al momento de la suscripción de la
convención.
B. Segundo grupo. Conflictos de intereses. El artículo 4º inciso 6º, del mismo texto legal establece que "ningún
órgano de la Administración del Estado y de las empresas y corporaciones del Estado o en que éste tenga
participación, podrá suscribir contratos administrativos de provisión de bienes o prestación de servicios" con las
personas y entidades que indica:
B.1. Causales. El inciso 6º del artículo 4º de la Ley Nº 19.886 dispone que ningún órgano de la Administración
del Estado y de las empresas y corporaciones del Estado o en que éste tenga participación, podrá suscribir
contratos administrativos de provisión de bienes o prestación de servicios "con los funcionarios directivos del
mismo órgano o empresa, ni con personas unidas a ellos por los vínculos de parentesco descritos en la letra b) del
artículo 54 de la Ley Nº 18.575, ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado,
ni con sociedades de personas de las que aquéllos o éstas formen parte, ni con sociedades comanditas por
acciones o anónimas cerradas en que aquéllos o éstas sean accionistas, ni con sociedades anónimas abiertas en
que aquéllos o éstas sean dueños de acciones que representen el 10% o más del capital, ni con los gerentes,
administradores, representantes o directores de cualquiera de las sociedades antedichas".
El inciso séptimo del precepto recién citado dispone que: Las mismas prohibiciones del inciso anterior se
aplicarán a ambas Cámaras del Congreso Nacional, a la Corporación Administrativa del Poder Judicial y a las
Municipalidades y sus Corporaciones, respecto de los Parlamentarios, los integrantes del Escalafón Primario del
Poder Judicial y los Alcaldes y Concejales, según sea el caso".
Esta inhabilidad legal contempla tres hipótesis de conflictos que impiden la suscripción de contratos:
1. Con los funcionarios directivos del mismo órgano o empresa.
2. Con personas unidas a ellos por los vínculos de parentesco descritos en la letra  b), del artículo  54 de la
Ley Nº 18.575.
Por su parte, la letra  b) del artículo  54 de la Ley  Nº  18.575 prevé que no podrán ingresar a cargos en la
Administración del Estado las personas que tengan la calidad de cónyuge, hijos, adoptados o parientes hasta el
tercer grado de consanguinidad y segundo de afinidad inclusive respecto de las autoridades y de los funcionarios
directivos del organismo de la administración civil del Estado al que postulan, hasta el nivel de jefe departamento o
su equivalente, inclusive.
Como sostiene el Dictamen Nº 2.095 de 2020, "ha sido el legislador quien ha fijado el alcance de la prohibición
que afecta a los organismos de la Administración del Estado para efecto de llevar a cabo sus contrataciones,
limitándola, en lo que importa, a los funcionarios directivos del mismo órgano o servicio, y hasta los grados de
parentesco que se indica".
3. Con sociedades de personas de las que aquéllos o éstas formen parte, ni con sociedades comanditas por
acciones o anónimas cerradas en que aquéllos o éstas sean accionistas, ni con sociedades anónimas abiertas en
que aquéllos o éstas sean dueños de acciones que representen el 10% o más del capital.
El Dictamen Nº  20.454, de 2019 concluyó que la prohibición de contratar contemplada en el inciso sexto del
artículo 4º de la Ley Nº 19.886 resulta aplicable a las sociedades por acciones —SpA—.
Al respecto dicho oficio se pronunció acerca de la procedencia de adjudicar licitaciones públicas efectuadas por
un municipio a la empresa Constructora Río Rahue SpA., considerando que uno de sus socios tiene un vínculo de
parentesco con un concejal de esa comuna.
Sostuvo esa Municipalidad, que, a su juicio, no habría impedimento en contratar con dicha persona jurídica,
atendido que su figura societaria no está mencionada en el artículo 4º de la Ley Nº 19.886.
Al respecto, "y en lo que se refiere a la inhabilidad a que alude el municipio, procede consignar que el inciso
primero del artículo  9º de la Ley  Nº  18.575 establece que los contratos administrativos se celebrarán previa
propuesta pública, en conformidad a la ley. El inciso segundo prevé que el procedimiento concursal se regirá por
los principios de libre concurrencia de los oferentes al llamado administrativo y de igualdad ante las bases que
rigen el contrato".
A su vez, "el inciso octavo prevé que los contratos celebrados con infracción a lo dispuesto en el inciso anterior
—referencia que debe entenderse efectuada al inciso sexto— serán nulos y los funcionarios que hayan participado
en su celebración incurrirán en la contravención al principio de probidad administrativa descrito en el numeral 6 del
inciso segundo del artículo  62 de la Ley  Nº  18.575, sin perjuicio de la responsabilidad civil y penal que les
corresponda.
Por su parte, la jurisprudencia de este Órgano de Control ha establecido que la prohibición contenida en el
precitado artículo  4º, inciso sexto, fue introducida por el legislador con el propósito de fijar reglas de alcance
general destinadas a cautelar que las autoridades y funcionarios que ejercen una función pública observen, en la
celebración de los contratos de provisión de bienes y de prestación de servicios, el principio de probidad,
consagrado en el inciso primero del artículo 8º de la Constitución Política de la República (aplica criterio contenido
en el Dictamen Nº 2.453, de 2018).
Luego, respecto a lo manifestado por la Municipalidad acerca de que las sociedades por acciones no estarían
incluidas en la prohibición de que se trata, cabe señalar que esta inhabilidad fue agregada por medio de la
Ley  Nº  20.088, publicada en enero de 2006, esto es, con anterioridad a que las sociedades en comento fueran
incorporadas a la normativa chilena, lo que se hizo a través de la Ley Nº 20.190, publicada en junio de 2007.
De este modo, atendido que la finalidad perseguida por el mencionado artículo 4º, como se indicó, es resguardar
el principio de probidad administrativa, y que este principio podría verse vulnerado en caso de que un órgano de la
Administración del Estado y de las empresas y corporaciones del Estado o en que éste tenga participación
suscriba contratos con una sociedad por acciones en que uno de sus accionistas reúna las condiciones señaladas
en ese artículo, cabe colegir que a las contrataciones que se celebren con dichas sociedades les resulta aplicable
la prohibición que esa norma contempla.
Por otro lado, es oportuno anotar que de los antecedentes tenidos a la vista se advierte que el socio de la
empresa antes singularizada que tenía un vínculo de parentesco con un concejal dejó de ser parte de ella antes de
que se efectuara la adjudicación, lo que llevó a la Municipalidad de Osorno a sostener que no habrían existido
inconvenientes para celebrar con esa sociedad el respectivo contrato, criterio que resulta concordante con lo
señalado en los Dictámenes Nºs. 61.723, de 2013, y 49.454, de 2015, ambos de este origen".
4. Con los gerentes, administradores, representantes o directores de cualquiera de las sociedades antedichas.
5. Las mismas prohibiciones del inciso anterior se aplicarán a ambas Cámaras del Congreso Nacional, a la
Corporación Administrativa del Poder Judicial y a las Municipalidades y sus Corporaciones, respecto de los
Parlamentarios, los integrantes del Escalafón Primario del Poder Judicial y los Alcaldes y Concejales, según sea el
caso (art. 4º inciso 6º Ley Nº 19.886).
B.2. Efectos en caso de incurrir en un conflicto de intereses. De conformidad al artículo  4º inciso  6º
Ley  Nº  19.886, los contratos celebrados con infracción a lo dispuesto en el inciso anterior generan dos
consecuencias.
1. La ineficacia del contrato. En primer lugar, el precepto dispone que tales contratos "serán nulos", lo que debe
entenderse como que la propia ley señala que adolece de un vicio de ilegalidad, lo cual debe ser declarado por el
Tribunal competente.
2. La infracción a la probidad administrativa. En segundo lugar, los funcionarios que hayan participado en su
celebración incurrirán en la contravención al principio de probidad administrativa descrito en el numeral 6 del inciso
segundo del artículo 62 de la Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del
Estado, sin perjuicio de la responsabilidad civil y penal que les corresponda.
B.3. Excepción a las inhabilidades por conflictos de intereses. El artículo  4º inciso final, primera oración, de la
Ley Nº 19.886, establece una excepción a las inhabilidades motivadas por conflictos de intereses, señalando que
los órganos y empresas referidos en el inciso 6º del citado artículo 4º podrán celebrar dichos contratos, en caso de
reunirse dos requisitos.
1. Cuando circunstancias excepcionales lo hagan necesario.
2. Siempre que se ajusten a condiciones de equidad similares a las que habitualmente prevalecen en el
mercado.
En estos casos la aprobación del contrato debe cumplir dos formalidades adicionales, según lo exige el
artículo 4º inciso final, segunda oración de la Ley Nº 19.886:
1. Hacerse por resolución fundada.
2. Comunicarse al superior jerárquico del suscriptor, a la Contraloría General de la República y a la Cámara de
Diputados. En el caso del Congreso Nacional la comunicación se dirigirá a la Comisión de Ética del Senado o a la
Comisión de Conducta de la Cámara de Diputados, según corresponda y, en el caso del Poder Judicial, a su
Comisión de Ética.
Conforme al Dictamen Nº 68.650, de 2013: "La Ley reguló de manera minuciosa las inhabilidades para contratar
con la Administración, sin incluir entre ellas la existencia de litigios pendientes con la entidad contratante,
impedimento que sólo podría establecerse por vía legislativa, por lo que, a falta de esta, no existe impedimento
jurídico para que los órganos de la Administración —entre los que se encuentran las municipalidades—, celebren
contratos con una empresa que se halle en tal supuesto".
Así, por ejemplo, resulta procedente la contratación directa con una empresa que tiene causas pendientes en el
tribunal de compras públicas con una entidad licitante.
Según lo concluido en el Dictamen Nº 12.121, de 2019, "dentro del catálogo de prohibiciones que contempla la
norma citada no se encuentra alguna que se refiera a las eventuales relaciones de trabajo que pudiesen tener
quienes participen en los procesos concursales que lleve a cabo la Administración".
Añade que "al efecto se debe tener en consideración que las inhabilidades constituyen una restricción al
principio de la libre concurrencia, consignado en el artículo 9º de la Ley Nº 18.575, al prohibir la participación de los
proveedores afectados en los procedimientos licitatorios y en la suscripción de contratos con la Administración, por
lo que son de derecho estricto y no pueden, por tanto, extenderse más allá de sus términos (aplica Dictámenes
Nºs. 26.153, de 2012, y 67.837, de 2015)".
Prohibiciones para contratar contempladas en los incisos 1º y 6º del artículo 4º de la Ley Nº 19.886 rigen durante
todo el procedimiento de licitación. El Dictamen Nº  20.454, de 2019, precisó que la prohibición del inciso  6º del
artículo  4º de la Ley  Nº  19.886 no rige desde la firma del contrato, sino que, al igual que la del inciso  1º, opera
durante todo el iter precontractual:
Primero, hace presente que "el artículo  5º de la Ley  Nº  19.886, prevé que la Administración adjudicará los
contratos que celebre mediante licitación pública, licitación privada o contratación directa".
A su vez, "el artículo  7º define cada uno de ellos como un procedimiento de contratación, lo que permite
entender que quienes intervienen en los mismos deben ser hábiles para participar en todas las actuaciones que los
conforman".
Añade que: "las prohibiciones contenidas en el artículo  4º, inciso sexto, tienen como finalidad resguardar la
probidad administrativa y precaver conflictos de intereses, pues el legislador ha entendido que los directivos que
poseen los vínculos de parentesco que indica la norma con los proveedores, ven, aun potencialmente, afectados
sus intereses, lo que a su vez puede repercutir en el resto de los funcionarios del organismo.
Dicha afectación no solo se produce desde la firma del contrato, sino que también durante la selección de los
proveedores en el procedimiento licitatorio, por lo que resulta necesario entender que la prohibición del artículo 4º,
inciso sexto, de la Ley Nº 19.886 es aplicable durante todo el procedimiento de contratación.
Por último, se hace presente que el criterio que sostiene que la prohibición aplicaba solo desde la firma del
contrato se deriva de la interpretación del inciso sexto del artículo 4º de la Ley Nº 19.886, en comparación con el
inciso primero de la misma norma, por lo que se entendía que al estar redactadas ambas limitaciones en términos
distintos —la del inciso sexto como prohibición de contratar, y la del inciso primero como inhabilidad que se debía
revisar al momento de presentación de las ofertas—, el legislador había previsto dos momentos distintos para
verificar la configuración de alguna de esas inhabilidades o prohibiciones.
No obstante, de un nuevo estudio de esas normas se advierte que el inciso primero fue agregado por la
Ley Nº 20.238 del año 2008, esto es con posterioridad a la del inciso sexto, por lo que ambas técnicas legislativas
no necesariamente eran las mismas.
Refuerza lo anterior lo dispuesto en el inciso sexto del artículo 41 del Decreto Nº 250, de 2004, del Ministerio de
Hacienda —reglamento de la Ley  Nº  19.886—, el que previene que no podrán adjudicarse ofertas de Oferentes
que se encuentren inhabilitados para contratar con las Entidades.
En conformidad con lo anterior, las ofertas de proveedores afectados con la prohibición del inciso sexto para
suscribir el contrato no serían serias, pues no podrían ser adjudicadas.
De esta manera, en los casos en que el procedimiento de contratación se efectúe por medio de una licitación
pública, como aconteció en la especie, los participantes deben acreditar, al momento de presentar sus ofertas, a
través de la pertinente declaración jurada, que no están afectos a la prohibición de contratar contenida en el citado
inciso sexto del artículo 4º de la Ley Nº 19.886.
En razón de lo expuesto y en las condiciones anotadas, se reconsideran parcialmente y en lo pertinente los
Dictámenes Nºs.  61.723, de 2013, y 49.454, de 2015, de este origen, así como toda jurisprudencia contraria al
criterio expuesto en el presente oficio".
La ausencia de inhabilidades para contratar se acredita mediante declaración jurada del representante de la
empresa. Conforme al Dictamen Nº  69.865, de 2012, mediante el cual se representa un acto administrativo que
regulariza una contratación bajo la Ley de Compras Públicas, acorde al cual: "procede observar que se omite
adjuntar la declaración jurada del representante de la entidad contratante, en orden a que no se encuentra afecta a
las inhabilidades que establecen los artículos  4º de la Ley  Nº  19.886, y 8º y 10 de la ley sobre responsabilidad
penal de las personas jurídicas, aprobada por el artículo primero de la Ley Nº 20.393".
Pago de saldos insolutos de remuneraciones o cotizaciones de seguridad social. En caso de que la empresa que
obtiene la licitación o celebre convenio "registre saldos insolutos de remuneraciones o cotizaciones de seguridad
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social con sus actuales trabajadores o con trabajadores contratados en los últimos dos años", el artículo  4º
inciso 2º de la Ley Nº 19.886, establece dos consecuencias:
A. Los primeros estados de pago deben ser destinados al pago de los saldos insolutos. "Los primeros
estados de pago producto del contrato licitado deberán ser destinados al pago de dichas obligaciones, debiendo la
empresa acreditar que la totalidad de las obligaciones se encuentran liquidadas al cumplirse la mitad del período
de ejecución del contrato, con un máximo de seis meses. El respectivo servicio deberá exigir que la empresa
contratada proceda a dichos pagos y le presente los comprobantes y planillas que demuestren el total
cumplimiento de la obligación".
B. Término del contrato y sanción en caso de incumplimiento por parte de la empresa. "El incumplimiento
de estas obligaciones por parte de la empresa contratada, dará derecho a dar por terminado el respectivo contrato,
pudiendo llamarse a una nueva licitación en la que la empresa referida no podrá participar", es decir:
1. Configura una causal de término anticipado del contrato de suministro y/o servicio.
2. Habilita a la entidad administrativa para iniciar un nuevo procedimiento licitatorio en el cual la empresa
incumplidora no puede participar.
2.2.2. Elementos objetivos
Enumeración de los elementos objetivos. También en materia de compras públicas, los elementos objetivos de
orden esencial que integran el contrato administrativo de suministro y servicios, están conformados por el motivo,
el objeto y el fin.
El motivo del contrato suministro y/o servicios. En materia de compras públicas el motivo puede consistir en el
aumento de la inseguridad interna de un determinado recinto o establecimiento fiscal de uso o propiedad de una
determinada entidad del Estado sumado a la falta de dotación para cubrir la actividad consistente en otorgar
seguridad.
El objeto del contrato: suministro y/o servicios. Recordemos que, son dos hipótesis en términos generales, las
prestaciones que admiten los contratos regidos por la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas, acorde al artículo 2º
Nº 9 de su Reglamento: el suministro y los servicios.
A. El contrato de suministro. El Reglamento de la Ley de Compras Públicas contempla, a su vez, dos hipótesis:
A.1. El contrato de suministro es "aquel que tiene por objeto la compra o el arrendamiento, incluso con opción
de compra, de productos o bienes muebles" (art. 2º Nº 9 Reglamento).
A.2. Un contrato será considerado igualmente de suministro "si el valor del servicio que pudiere contener es
inferior al cincuenta por ciento del valor total o estimado del contrato" (art. 2º Nº 9 Reglamento).
En definitiva, también puede considerarse contrato de suministro aquél que contempla, además de una
adquisición de bienes muebles, la contratación de determinados servicios, a condición de que estos últimos no
superen el cincuenta por ciento del valor total del contrato.
B. El contrato de servicios. El Reglamento de la Ley Nº 19.886 contempla también dos hipótesis:
B.1. El contrato de servicios es "aquél mediante el cual las entidades de la Administración del Estado
encomiendan a una persona natural o jurídica la ejecución de tareas, actividades o la elaboración de productos
intangibles" (art. 2º Nº 9 Reglamento).
De ello, se desprende que los servicios contratados pueden ser de carácter material o inmaterial.
B.2. Un contrato será considerado igualmente de servicios "cuando el valor de los bienes que pudiese
contener sean inferiores al cincuenta por ciento del valor total o estimado del contrato" (art. 2º Nº 9 Reglamento).
Por tanto, también puede considerarse contrato de servicios aquél que contempla, además de la ejecución de
tareas, actividades o elaboración de productos tangibles, la contratación de determinadas adquisiciones de bienes
muebles, a condición de que estos últimos no superen el cincuenta por ciento del valor total del contrato.
Para efectos del reglamento de la Ley de Compras Públicas, los servicios se clasificarán en generales y
personales, los que a su vez podrán tener el carácter de servicios personales propiamente tales y personales
especializados según lo señalado en el capítulo XII.
1. Los Servicios generales son "aquellos que no requieren un desarrollo intelectual intensivo en su ejecución,
de carácter estándar, rutinario o de común conocimiento" (art. 2º Nº 11 Reglamento).
2. Los Servicios personales son "aquellos que en su ejecución demandan un intensivo desarrollo intelectual"
(art. 2º Nº 12 Reglamento).
3. Los Servicios habituales: son "aquellos que se requieren en forma permanente y que utilizan personal de
manera intensiva y directa para la prestación de lo requerido por la entidad licitante, tales como servicios de aseo,
seguridad, alimentación, soporte telefónico, mantención de jardines, extracción de residuos, entre otros" (art.  2º
Nº 13 Reglamento).
Ahora bien, acorde al inciso  2º del artículo  2º de la Ley  Nº  19.886, se comprenden dentro del concepto de
contrato de suministro y de prestación de servicios, y, a modo ejemplar, entre otros, los siguientes contratos:
A. La adquisición y arrendamiento de equipos y sistemas para el tratamiento de la información, sus
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dispositivos y programas y la cesión de derecho de uso de estos últimos.
No obstante lo expresado, la adquisición de programas de computación a medida se considerará contratos de
servicios;
B. Los de mantenimiento de equipos y sistemas para el tratamiento de la información, sus dispositivos y
programas cuando se contrate conjuntamente con la adquisición o arrendamiento, y
C. Los de fabricación, por lo que las cosas que hayan de ser entregadas por el contratista deben ser
elaboradas con arreglo a las características fijadas previamente por la Administración, aun cuando ésta se obligue
a aportar, total o parcialmente, los materiales.
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Tal como hemos sostenido en otros trabajos doctrinales, esta enumeración no es exhaustiva, sino meramente
enunciativa. Así, encontramos también, a modo ejemplar:
A. Los contratos sobre acciones de apoyo, esto es, de externalización de servicios u outsourcing
administrativos, que son aquellos en que se encarga el desarrollo de servicios accesorios para la función principal
de una entidad pública.
B. Los contratos de leasing y de lease back, siempre que se refieran a bienes muebles.
1. El leasing es un contrato de arrendamiento de bienes, de naturaleza mueble o inmueble, con opción de
compra.
2. A su turno, el contrato de lease back, "constituye una modalidad de leasing, en cuya virtud el dueño de un
bien, de naturaleza mueble o inmueble, lo vende a una empresa de leasing, la que simultáneamente le concede en
leasing el uso del mismo bien contra el pago de un canon periódico, durante un plazo determinado, y le otorga una
opción de compra al final del contrato por un valor residual preestablecido" (Dictámenes Nºs.  38.010, de 2002 y
3.181 de 2003).
C. Otro caso son los contratos de administración de carteras de inversión, que de conformidad con lo previsto
en el artículo  3º de la Ley  Nº  19.908, pueden celebrar determinados organismos públicos, para efectos de una
mejor administración e inversión de los recursos provenientes de la venta de activos o excedentes estacionales de
119
caja, los cuales constituyen contratos administrativos de prestación de servicios inmateriales, y se rigen por la
normativa de la Ley de Compras Públicas, tal como se reconoció en el Dictamen Nº 94.316, de 2014.
Recordemos, que en todo caso, ya sea que se trate de bienes y/o servicios, la contratación administrativa
sometida al régimen de la Ley de Compras Públicas debe ser del tipo oneroso. Así acorde al artículo  1.440 del
Código Civil, aplicable supletoriamente en la materia, en virtud del artículo  1º de la propia Ley de Compras
Públicas, entendemos por contrato oneroso el caso en que: "el contrato tiene por objeto la utilidad de ambos
contratantes gravándose cada uno en beneficio del otro", es decir, que los derechos y obligaciones que genera
para los contratantes son recíprocos o interdependientes, y su conclusión reporta un provecho para ambas partes.
En este contexto, la jurisprudencia contralora —contenida en los Dictámenes Nºs. 60.989, de 2004; 51.081, de
2006 y 7.122, de 2010—, ha informado que para que se configure el carácter oneroso a que se refiere la
Ley  Nº  19.886 basta el pago de un precio por parte de las entidades licitantes por la contraprestación de los
servicios o bienes que reciben.
Ahora bien, de acuerdo con la jurisprudencia del Órgano Contralor, plasmada en los Dictámenes Nºs. 94.473, de
2014 y 75.412, de 2016, el carácter oneroso que exige la Ley  Nº  19.886, no se circunscribe exclusivamente al
pago de un precio, sino que se satisface por la circunstancia de que el convenio tenga por objeto la utilidad de
ambos contratantes.
En efecto, conforme a lo precisado en el primero de estos pronunciamientos —Dictamen Nº 94.473, de 2014—:
"la circunstancia de que el banco respectivo no le efectúe cobros al municipio recurrente por los servicios que le
presta, como manifiesta este último, no afecta el carácter oneroso del contrato de cuenta corriente en comento, ya
que este tiene por objeto la utilidad de ambos contratantes, por lo que es menester concluir que tal acuerdo de
120
voluntades se rige por lo dispuesto en la Ley Nº 19.886".
En el mismo sentido se ha pronunciado el Dictamen Nº 75.412, de 2016, precisando que: "la circunstancia de
que el GORE de Antofagasta resulte beneficiado con las prestaciones que son objeto del contrato, lo que se regula
en la cláusula segunda del acuerdo de voluntades, y que al Banco del Estado se le permita implementar publicidad
corporativa en los términos establecidos en la sexta disposición convencional, importa que el contrato tiene por
objeto la utilidad de ambos contratantes, y en consecuencia, tiene una naturaleza onerosa, aun cuando el banco
singularizado no le efectúe cobros a ese GORE por los servicios que le presta".
D. Un cuarto caso, son los contratos para la mantención de obras públicas por adherencia, específicamente,
de adquisición e instalación de ascensores, reconocidos por el Dictamen Nº 17.208, de 2013, el cual concluyó que
"la reposición o complementación de equipamiento o servicios accesorios, que deben necesariamente ser
compatibles con los modelos, sistemas o infraestructura previamente adquirida, hipótesis a la que se ajusta la
instalación de ascensores en los términos consultados", esto, es la "mantención de obras públicas por adherencia,
por el que se adquiere un ascensor, se construyen las obras civiles y se instala aquél en un edificio público".
Lo anterior, es sin perjuicio de que, como acaece con todo contrato administrativo, también en el caso de las
compras públicas, el contratante particular se considera como colaborador de la Administración para efectos de la
121
satisfacción de la necesidad pública que la ley le encarga cumplir.
Por último, los bienes muebles a adquirir y/o servicios a contratar deben ser necesarios para el desarrollo de la
función pública que compete a la respectiva entidad estatal, en armonía con el principio de servicialidad del
Estado en función de la obtención del bien común (art. 1º inciso 4º CPR y art. 3º LOC Nº 18.575) y la satisfacción
de necesidades colectivas que establece el artículo 28 de la citada LOC de BGAE.
Lo anterior, reiteramos, sin perjuicio de que acorde a la dogmática iusadministrativa la entidad contratante se
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transforma en colaborador indirecto de la Administración para la satisfacción de una necesidad pública.
El objeto del contrato no comprende actividades empresariales del Estado. Debemos recordar, por último, que
como sostiene la doctrina, en los procesos de compra regidos por la Ley  Nº  19.886 no existe una actividad
123
empresarial del Estado.
La finalidad del contrato administrativo de suministro y/o servicios. En las compras públicas el motivo del
contrato puede consistir en el aumento de la inseguridad interna de un determinado recinto o establecimiento fiscal
de uso o propiedad de una determinada entidad del Estado sumado a la falta de dotación para cubrir la actividad
consistente en otorgar seguridad. El objeto será la entrega, por parte de la empresa cocontratante, de servicios de
externalización consistentes en guardias de seguridad, mientras que la finalidad será que el respectivo órgano de
la Administración del Estado pueda dar cumplimiento eficaz a los cometidos que le han sido impuestos por el
ordenamiento jurídico.

2.2.3. Elementos formales


Mecanismos de contratación administrativa. El estudio de los elementos formales del contrato de suministro y de
servicios, corresponde principalmente a los mecanismos de contratación pública que contempla el régimen
normativo de la Ley  Nº  19.886 y su Reglamento, esto es, el convenio marco, la licitación pública, la licitación
privada y el trato directo, a los cuales dedicaremos el próximo acápite.
La forma del contrato de suministro y/o servicios. Sobre este punto, debemos precisar que:
A. Por regla general, esta contratación se materializa a través de la suscripción de un contrato de suministro, el
que debe ser aprobado posteriormente por acto administrativo, que se encuentra o no afecto a toma de razón,
atendiendo a su monto.
B. Las excepciones que se presentan son:
1. Las contrataciones menores a 100 UTM que se formalizan mediante la orden de compra de la entidad y la
aceptación del proveedor (art. 63 inciso 1º Reglamento).
2. También, las licitaciones menores a 1000 UTM y superiores a 100, ya que las bases pueden definir que el
contrato se formalizará mediante la emisión de la orden de compra por el comprador y aceptación por parte del
proveedor (art. 22 Nº 8 y 63 inciso 1º Reglamento).

II. Procedimientos administrativos de contratación

1. Generalidades
Mecanismos de contratación bajo la Ley de Compras Públicas. El artículo  5º inciso  1º de la Ley  Nº  19.886
determina que: "La Administración adjudicará los contratos que celebre mediante licitación pública, licitación
privada o contratación directa".
Dicho precepto es complementando por el artículo  7º inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, el cual
preceptúa que: "Las adquisiciones de Bienes o contrataciones de Servicios serán efectuadas por las Entidades a
través de los Convenios Marco, Licitación Pública, Licitación privada, Trato o Contratación Directa, de conformidad
a la Ley de Compras y su Reglamento".
Por último, el artículo 2º Nº 24 del citado Reglamento establece que el Proceso de compras: "Corresponde al
Proceso de compras y contratación de bienes y/o servicios, a través de algún mecanismo establecido en la Ley de
Compras y en el Reglamento, incluyendo los Convenios Marcos, Licitación Pública, Licitación Privada y Tratos o
Contratación Directa".
En todo caso, el artículo  7º inciso  2º del Reglamento de la Ley puntualiza que: "Cuando se trate de la
contratación de servicios, el procedimiento dependerá de la clasificación de éstos, de acuerdo a lo establecido en
el presente reglamento".
En definitiva, acorde al artículo  5º inciso  1º de la Ley  Nº  19.886, y los artículos  2º Nº  24, y 7º inciso  1º del
Reglamento, se contemplan cuatro mecanismos o procedimientos de contratación.
A. El convenio marco.
B. La licitación pública.
C. La licitación privada.
D. El trato directo o contratación directa.
Prelación de los mecanismos para la formación del consentimiento bajo la Ley de Compras Públicas. En
conformidad al artículo  9º de la Ley de Compras Públicas, el contrato se perfecciona primeramente por el
mecanismo de contratación denominado convenio marco.
A. De acuerdo al artículo 8º inciso 1º de la Ley Nº 19.886, la regla general, es que si existiere un convenio
marco sobre el bien o servicio a ofertar las entidades deben emplear obligatoriamente este procedimiento de
contratación cualquiera sea el monto de la contratación.
B. Por regla general, en defecto del sistema anterior, esto es, si no existiere convenio marco vigente, el
procedimiento o mecanismo de contratación administrativa aplicable será el de la licitación pública.
C. Excepcionalmente, sin embargo, en los casos señalados taxativamente por la Ley Nº 19.886 y su Reglamento
podrá utilizarse el sistema de:
C.1. La licitación privada y/o,
C.2. El trato directo, o contratación directa.
Previo al estudio en particular, de cada uno de los sistemas o mecanismos de contratación, bajo el régimen de la
Ley de Compras Públicas, resulta indispensable analizar los principios de contratación administrativa aplicables a
algunos o a la totalidad de dichos sistemas, según sea el caso.

III. Mecanismos de contratación administrativa


A continuación, procede iniciar el estudio pormenorizado de los mecanismos de contratación administrativa, que
contempla la Ley Nº 19.886 y su Reglamento, a la luz de la jurisprudencia judicial, constitucional y administrativa,
vale decir, con un enfoque profesional y práctico.

1. El Convenio marco

1.1. Generalidades
Concepto de convenio marco. Tal como señalamos previamente, de conformidad con el artículo  2º Nº  14 del
Reglamento de la Ley de Compras Públicas Nº 19.886, el Convenio Marco es un "procedimiento de contratación
realizado por la Dirección de Compras, para procurar el suministro directo de bienes y/o servicios a las Entidades,
en la forma, plazo y demás condiciones establecidas en dicho convenio".
Este mecanismo recibe aplicación en los contratos de suministro y prestación de servicios sometidos al régimen
normativo de la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas. En todo caso, ello es sin perjuicio de su utilización voluntaria
por parte de organismos estatales que están excluidos de la aplicación de dicho régimen de contratación, pero que
no obstante pueden emplear dicho mecanismo, así como el sistema de información electrónico, en virtud de las
leyes de presupuestos del sector público dictadas a partir del año 2007 en adelante.
Características del convenio marco. El convenio marco es un mecanismo de contratación administrativa que
reúne, básicamente, las siguientes características.
A. Es un procedimiento administrativo. Esto supone un conjunto de ritualidades externas que tienen por objeto
obtener un acto terminal, cual es, la suscripción del contrato respectivo.
B. Es un mecanismo de contratación directa. Desde el punto de visto de la Administración que desea adquirir un
determinado bien o servicio, se trata de un mecanismo de contratación directa, ya que la entidad se relaciona
directamente con el contratista adjudicado previamente por la Dirección, adquiriendo el producto que aparece en el
catálogo de convenios marco mediante la emisión de una orden de compra al contratista, sin que medie una
adjudicación, como tampoco un acto administrativo aprobatorio del contrato.
Por ello, este procedimiento constituye una aplicación en el ámbito contractual de los principios de eficiencia y
eficacia consagrados en el artículo  5º de la LOC Nº  18.575 en relación con el artículo  6º inciso  2º de la
Ley Nº 19.886, de Compras Públicas.
C. Es un mecanismo de carácter colectivo. El convenio marco es un mecanismo de formación del
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consentimiento de carácter colectivo, ya que la posibilidad de utilizar dicho procedimiento está abierta a la
participación de diversos oferentes.
D. Es un mecanismo de carácter obligatorio y previo a la licitación pública. Por último, el convenio marco es un
mecanismo de contratación de carácter obligatorio y previo a la licitación pública, ya que exonera a la
Administración de emplear un procedimiento licitatorio de esa naturaleza, salvo en los casos excepcionales en que
no resulta procedente, hipótesis en las cuales la entidad deberá regirse en principio por la licitación pública o
abierta, sin perjuicio, de excepcionarse de ella acudiendo a la licitación privada o al trato directo, de conformidad
con las exigencias y causales taxativas previstas por el legislador.
¿Cuándo procede el convenio marco? En lo que se refiere a las circunstancias en que procede el convenio
marco, en materia de contratos de suministro y prestación de servicios, cabe señalar que, en cuanto procedimiento
administrativo de contratación, el convenio marco constituye la modalidad de contratación pública de aplicación
preferente.
En efecto, de acuerdo con el artículo 30 letra d) de la Ley Nº 19.886 y los artículos 8º y 14 de su Reglamento, las
entidades afectas a esta preceptiva se encuentran obligadas a efectuar sus adquisiciones a través de los
convenios marco suscritos por la Dirección de Compras y Contratación Pública, relacionándose directamente con
el contratista adjudicado por dicho Organismo.
El artículo  8º inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, al regular las circunstancias en que procede la
utilización de un convenio marco, previene que: "Las entidades celebrarán directamente sus contratos de
suministro o servicio por medio de los convenios marco, licitados y adjudicados por la Dirección de Compras, sin
importar el monto de las contrataciones, los que serán publicados a través de un Catálogo de Convenios Marco en
el Sistema de Información o en otros medios que determine la Dirección".
Por su parte, el artículo 14 inciso 5º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que: "Cada Entidad estará
obligada a consultar el Catálogo antes de proceder a llamar a una Licitación Pública, Licitación Privada o Trato o
Contratación Directa".
Excepciones a la aplicación del convenio marco. La regla general de aplicabilidad preferente del convenio
marco consulta algunas excepciones que habilitan a las entidades para excluirse de la utilización de este
mecanismo, vale decir, en que no resulta obligatorio contratar vía convenio marco a través de la Dirección de
Compras:
A. Primero, en caso de que no exista un convenio sobre el bien o servicio requerido.
B. Para las Municipalidades, sin perjuicio de que éstas, individual o colectivamente, puedan adherir
voluntariamente a los mismos (arts. 30 letra d) Ley Nº 19.886 y 8º inciso 3º Reglamento).
C. Para las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, respecto de los bienes y servicios que
respectivamente determinen el Director de Logística del Ejército, el Director General de los Servicios de la Armada,
el Comandante del Comando Logístico de la Fuerza Aérea, el Director de Logística de Carabineros y el Jefe de la
Jefatura de Logística de la Policía de Investigaciones, de acuerdo a los criterios que al respecto defina el
reglamento (art.  30 letra  d) inciso  3º Reglamento). Dichos criterios son materia de un reglamento, dictado en
conjunto entre los Ministerios de Hacienda y Defensa Nacional (arts.  30 letra  d) Ley  Nº  19.886 y 8º inciso  3º
Reglamento).
D. Por último, las Entidades que obtuvieren por su propia cuenta condiciones más ventajosas sobre bienes
o servicios respecto de los cuales la Dirección de Compras y Contratación Pública mantiene convenios marco
vigentes, deben informar de tal circunstancia a la Dirección. Con esta información, la Dirección debe adoptar las
medidas necesarias para lograr la celebración de un convenio marco que permita extender tales condiciones al
resto de organismos públicos (arts. 30 letra d) Ley Nº 19.886 y 8º inciso 3º Reglamento).
Analicemos, a continuación, cada una de estas cuatro excepciones, a la aplicabilidad del convenio marco:
A. En caso de que no exista un convenio sobre el bien o servicio requerido. La primera excepción a la
obligatoriedad de utilizar el mecanismo del convenio marco por parte de una entidad que requiere la provisión o
suministro de bienes muebles y/o de la prestación de servicios materiales o inmateriales, la constituye el caso de
que, consultado el catálogo de convenios marco, tales bienes o servicios no se encuentren incluidos en el mismo.
Esta primera excepción habilita, entonces, para utilizar el mecanismo de licitación pública. La jurisprudencia
contralora ha exigido que, en los considerandos del acto que aprueba las bases que regirán la licitación pública
respectiva, se debe dejar constancia de la circunstancia de no haber encontrado disponible el bien o servicio
requerido en el catálogo de bienes y servicios ofrecidos en el Sistema de Información Chilecompra, en la
modalidad de Convenios Marcos vigentes, acorde a lo dispuesto en el artículo 14 del Decreto Nº 250, de 2004, del
Ministerio de Hacienda. (Dictamen Nº 11.788, de 2008).
B. En el caso de las Municipalidades. Por norma legal expresa, los municipios se encuentran exentos de la
obligación de consultar y contratar sus bienes y/o servicios vía convenio marco, conforme lo prescribe el artículo 30
letra d) de la Ley Nº 19.886.
Ello, por cierto, es sin perjuicio de que éstos, individual o colectivamente, puedan adherir voluntariamente a tales
convenios marco, según lo determinan los artículos 30 letra d) Ley Nº 19.886 y 8º inciso 3º del Reglamento.
C. En el caso de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública. Respecto de los bienes y servicios que
respectivamente determinen el Director de Logística del Ejército, el Director General de los Servicios de la Armada,
el Comandante del Comando Logístico de la Fuerza Aérea, el Director de Logística de Carabineros y el Jefe de la
Jefatura de Logística de la Policía de Investigaciones, de acuerdo a los criterios que al respecto defina el
reglamento (art. 30 letra d) inciso 3º Reglamento).
Dichos criterios son materia de un reglamento, dictado en conjunto entre los Ministerios de Hacienda y Defensa
Nacional (arts. 30 letra d) Ley Nº 19.886 y 8º inciso 3º Reglamento).
Al respecto, el artículo 11 de la Ley Nº 18.928 —que fija normas sobre adquisiciones y enajenaciones de bienes
corporales e incorporales muebles y servicios a las Fuerzas Armadas— establece que las disposiciones de ese
texto legal y de la Ley Nº 19.886 son aplicables, en lo que fueren pertinentes, entre otras, a las Fuerzas de Orden y
Seguridad Pública.
Enseguida, el artículo 10 del Reglamento de la Ley Nº 18.928 —Decreto Supremo Nº 95, de 2006, del Ministerio
de Hacienda— prevé que las compras de bienes corporales e incorporales muebles y las contrataciones de
servicios en las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública se efectuarán en la forma establecida en la
señalada Ley  Nº  19.886, conforme a los siguientes procedimientos: a)  Propuesta pública, b)  Propuesta Privada,
c) Trato o Contratación Directa y d) Convenios Marco.
En armonía con lo anterior y conforme a lo que disponen los artículos  4º y final de la Ley  Nº  18.928, el
Reglamento de dicha ley, determina en su artículo 11 que, la suscripción de convenios marco no será obligatoria
para las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, respecto de los bienes y servicios que respectivamente
determinen el Director de Logística del Ejército, el Director General de los Servicios de la Armada, el Comandante
del Comando Logístico de la Fuerza Aérea, el Director de Logística de Carabineros y el Jefe de la Jefatura de
Logística de la Policía de Investigaciones, cuando, de acuerdo con el Nº 2 de dicha disposición, sea necesario que
el bien o servicio a contratar cumpla con especificaciones y certificaciones técnicas de calidad que sean requeridas
por esas instituciones.
El artículo 11 de dicho Reglamento establece que la contratación de convenios marco no será obligatoria para
las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública respecto de los bienes servicios que determine, alguna de
las autoridades indicadas según sea la entidad involucrada, de acuerdo a los criterios que a continuación se
enumeran:
1. Cuando se trate de bienes a adquirir o servicios a contratar, con proveedores o prestadores de servicios que
requieran el cumplimiento previo de requisitos de seguridad de la respectiva institución contratante.
2. Cuando sea necesario que el bien o servicio a contratar cumpla con especificaciones y certificaciones técnicas
de calidad que sean requeridas por las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública.
A su vez, el artículo  53 del referido Reglamento preceptúa que cuando no se trate de una de las situaciones
comprendidas en el artículo  11, las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública contratarán a través de
Convenios Marco, salvo que por su propia cuenta obtengan directamente condiciones más ventajosas para
contratar.
En este contexto normativo, el Dictamen Nº 12.083, de 2014, ha concluido que "conforme con lo previsto en el
artículo  11 del Decreto Nº  95, ya aludido, la suscripción de convenios marco no es obligatoria para las Fuerzas
Armadas y las de Orden y Seguridad Pública —entre las que se encuentra Carabineros de Chile—, pero que en
caso de utilizar esa forma de contratación, deben estarse a la regulación que le da la Ley Nº 19.886, que faculta a
la Dirección de Compras y Contratación Pública para licitar y adjudicar los bienes y servicios por esta vía,
correspondiendo a cada servicio adquirente la función de vincularse sin intermediarios con los proveedores
adjudicados".
D. En el caso de las Entidades que obtuvieren por su propia cuenta condiciones más ventajosas sobre
bienes o servicios respecto de los cuales la Dirección de Compras y Contratación Pública mantiene convenios
marco vigentes, deben informar de tal circunstancia a la Dirección.
El artículo  15 inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 establece que las condiciones más ventajosas
"deberán referirse a situaciones objetivas, demostrables y sustanciales para la Entidad, tales como, plazo de
entrega, condiciones de garantías, calidad de los bienes y servicios, o bien, mejor relación costo beneficio del bien
o servicio a adquirir".
Conforme lo dispone el artículo 15 inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886: "En el evento que la Entidad
obtenga condiciones más ventajosas respecto de un bien o servicio contenido en el Catálogo, deberá informarlo a
la Dirección de Compras, a través del canal que esta disponga. Las condiciones más ventajosas se podrán
verificar a través de diversos mecanismos diferentes a la utilización del Sistema de Información, tales como:
procesos de consulta a la industria, publicidad, listas de precios o catálogos públicos, entre otros. En este caso,
deberá efectuar sus Procesos de Compra conforme las reglas establecidas en la Ley  Nº  19.886 y este
Reglamento, así como mantener los respectivos antecedentes para su revisión y control posterior".
Por último, el artículo 15 inciso 3º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 establece que: "La entidad fiscalizadora
correspondiente podrá requerir la documentación que respalde fehacientemente, que al momento en que se realizó
una determinada contratación, las condiciones de dicha contratación eran más ventajosas a las existentes en los
Convenios Marco vigentes".
Con esta información, la Dirección debe adoptar las medidas necesarias para lograr la celebración de un
convenio marco que permita extender tales condiciones al resto de organismos públicos (arts.  30 letra  d)
Ley Nº 19.886 y 8º inciso 3º Reglamento), en suma, incluir esas condiciones en nuevo convenio marco.

1.2. Procedimiento
Fundamento y fases del procedimiento de contratación vía convenio marco. El convenio marco tiene su fuente
legal en los artículos 18 y 30 letra d) de la Ley Nº 19.886, de Compras Públicas, a propósito de la regulación del
Sistema de Información Pública y de las Funciones de la Dirección de Compras y Contratación, respectivamente.
No obstante, el procedimiento administrativo de contratación, vale decir, el mecanismo procedimental
propiamente tal, se encuentra desarrollado por el Reglamento respectivo —Decreto Supremo Nº 250, de 2004, del
Ministerio de Hacienda—, en virtud del mandato previsto en el artículo 18 letra d) de la Ley de Compras Públicas.
En efecto, según lo prescribe el artículo  18 letra  d) de la Ley  Nº  19.886, ésta encomienda a la potestad
reglamentaria de ejecución del primer mandatario, la tramitación de los convenios marco, los que, según establece
dicha disposición: "estarán regulados en el reglamento de la presente ley".
Ello es consecuente con el principio de reserva legal relativa en materia de procedimientos administrativos
previsto en el artículo 63 Nº 18 de la Constitución Política.
Como habíamos adelantado, esta primera modalidad de formación del consentimiento para los contratos de
suministro y prestación de servicios de la Ley Nº 19.886 consta de dos etapas o fases procedimentales:
Este mecanismo de contratación administrativa, comprende dos grandes fases procedimentales:
A. La primera, destinada a la suscripción de convenios marco por parte de la Dirección de Compras.
B. La segunda, destinada a concretar un convenio marco a través de la Dirección de Compras.

1.2.1. Suscripción de convenios por parte de la Dirección de Compras —Licitación de convenios marco—
Los convenios marco establecen una doble vinculación. Como sostiene la jurisprudencia administrativa "en el
caso de los convenios marco existe una doble vinculación. En efecto, existen dos relaciones jurídicas distintas, por
una parte, se encuentra aquella que vincula al proveedor con la Dirección de Compras y Contratación Pública y,
por otra, la que lo une al órgano adquirente" (Dictámenes Nºs. 12.083, 30.003 y 74.911, todos de 2014).
Licitación de convenios marco por parte de la Dirección de Compras. La primera etapa supone la licitación y
adjudicación de un convenio marco por parte de la Dirección de Compras y Contratación Pública con un
contratista, el que luego debe incluirse en un catálogo que se publica en el sistema electrónico de información.
Para tales efectos, la Dirección de Compras efectúa una licitación pública con el objeto de contratar un
proveedor que acredite estar en condiciones de ofrecer el suministro de bienes y/o prestación de servicios en los
términos acordados con dicha Dirección, mediante la suscripción de un convenio marco, el cual pasa a integrar el
catálogo respectivo que, a partir de esa data se encontrará disponible en el Sistema de Información electrónico,
para efectos de que, posteriormente una determinada entidad estatal, previa consulta del mencionado catálogo,
adquiera posteriormente ese bien y/o servicio, sin necesidad de efectuar una licitación pública, contratando
directamente, pero por intermedio de la Dirección, con un contratista previamente adjudicado, emitiendo una orden
de compra.
A. Licitación de oficio o a petición de parte. La iniciativa de licitar un bien y/o servicio con el objeto de ser incluido
en el catálogo de convenios marco puede operar por el propio impulso de la Dirección, como, también, a petición
de una entidad administrativa. En efecto, conforme al artículo  30 letra  d) de la Ley  Nº  19.886, corresponde a la
Dirección de Compras y Contratación: "De oficio o a petición de uno o más organismos públicos, licitar bienes y
servicios a través de la suscripción de convenios marco, los que estarán regulados en el reglamento de la presente
ley".
De manera que el proceso puede efectuarse bajo dos modalidades:
A.1. De oficio por la Dirección de Compras y Contratación Pública, vale decir, de propia iniciativa.
A.2. A petición de uno o más organismos públicos, vale decir, mediante una solicitud presentada por éstos ante
la Dirección de Compras y Contratación Pública para que lleve a cabo un proceso de contratación.
En efecto: "Las Entidades podrán solicitar a la Dirección que lleve a cabo un Proceso de Compra para concretar
un Convenio Marco de un bien o servicio determinado, sea encargándole la gestión de coordinar un proceso
conjunto de contratación o requiriéndole la obtención de condiciones específicas de contratación para bienes o
servicios determinados" (art. 14 inciso 2º del Reglamento).
En este contexto el Dictamen Nº 27.327, de 2007, ha precisado que "la licitación de convenios marco tiene como
propósito que la Dirección de Compras y Contratación Pública seleccione al oferente que esté en condiciones de
suministrar a las entidades que lo requieran determinados bienes o servicios, en los términos que para tal efecto se
definan en las bases pertinentes y en la oferta respectiva. De este modo, al celebrarlos no adquiere bienes
muebles o servicios, sino que obtiene del adjudicatario el compromiso de que este suministre a las entidades los
que ellas le soliciten".
B. Publicación de los convenios marco vigentes. Una vez celebrado el convenio marco, este debe ser publicado
en el sistema electrónico de información por parte de la Dirección de Compras y Contratación Pública.
Al respecto, el artículo 17, primera oración, del Reglamento de la Ley Nº 19.886, establece que: "La Dirección
deberá publicar en el Sistema de Información aquellos Convenios Marcos que se encuentren vigentes, así como
las condiciones económicas, técnicas y administrativas contenidas en ellos".
De manera que la publicación de los convenios marco vigentes debe incluir:
B.1. Las condiciones económicas contenidas en los convenios.
B.2. Las condiciones técnicas contenidas en los convenios.
B.3. Las condiciones administrativas contenidas en ellos.
Ahora bien, la suma de tales publicaciones conforma el denominado catálogo de convenios marco, el cual
permite a las entidades administrativas, por medio de su consulta, identificar si el bien o servicio que desea adquirir
se encuentra en dicho catálogo con el objeto contratar su adquisición por medio de la Dirección de Compras.

1.2.2. Suscripción de convenios a través de la Dirección de Compras —Adquisiciones vía convenio marco por las
entidades—
Adquisiciones vía convenio marco por las entidades a través de la Dirección de Compras. La segunda fase
corresponde al procedimiento de adquisición propiamente tal, consistente en la suscripción de un convenio marco
a través de la Dirección de Compras, es decir, en que una entidad procede a suscribir un convenio marco vigente
adquiriendo directamente un determinado bien o servicio con el contratista adjudicado previamente por la
Dirección.
Tal como señala el artículo  8º del Reglamento de la Ley de Compras Públicas, las entidades celebrarán
directamente sus acuerdos de voluntades de suministro o servicio por medio de estos instrumentos, sin importar el
monto de las contrataciones.
El mismo Reglamento distingue, a su vez, dos procedimientos:
A. El procedimiento general de adquisiciones vía convenio marco, regulado en el artículo 14 del Reglamento de
la Ley Nº 19.886.
B. El procedimiento especial de adquisiciones vía convenio marco, previsto en el artículo 14 bis del Reglamento
de la Ley Nº 19.886, denominado de "Grandes Compras".

1.2.2.1. Procedimiento general de adquisición vía Convenio Marco

Adquisiciones vía Convenio Marco por las entidades mediante el procedimiento general. El artículo  14 del
Reglamento de la Ley  Nº  19.886 regula el procedimiento general de adquisición vía convenio marco, el cual
contempla los siguientes trámites:
A. La consulta del catálogo de Convenios Marco por parte de la entidad.
B. La emisión de la orden de compra por parte de la entidad.

1.2.2.1.1. Consulta del catálogo de Convenios Marco


Consulta previa del catálogo de Convenios Marco por parte de la entidad. De acuerdo al artículo 30 letra d), de la
Ley  Nº  19.886, de Compras Públicas y al artículo  14 inciso  6º del Reglamento de dicha Ley  Nº  19.886, cada
entidad está obligada a consultar el Catálogo de Convenios Marco antes de proceder a llamar a una Licitación
Pública, Licitación Privada o Trato o Contratación Directa.
Según lo establece el artículo  30 letra  d), segunda oración, de la Ley  Nº  19.886: "Respecto de los bienes y
servicios objeto de dicho convenio marco, los organismos públicos afectos a las normas de esta ley estarán
obligados a comprar bajo ese convenio, relacionándose directamente con el contratista adjudicado por la
Dirección, salvo que, por su propia cuenta obtengan directamente condiciones más ventajosas. En este caso
deberán mantener los respectivos antecedentes para su revisión y control posterior por parte de la correspondiente
entidad fiscalizadora".
¿Qué son los catálogos de Convenios Marco? El Catálogo de Convenios Marco es una "lista de bienes y/o
servicios y sus correspondientes condiciones de contratación, previamente licitados y adjudicados por la Dirección
y puestos, a través del Sistema de Información, a disposición de las Entidades" (art. 2º Nº 6 Reglamento).
Características de los catálogos de Convenios Marco. El catálogo de convenios marco reúne, básicamente, las
siguientes características:
A. Es una lista de bienes y/o servicios y sus correspondientes condiciones de contratación, como, por
ejemplo, el precio.
B. Tales bienes y/o servicios han sido previamente licitados y adjudicados por la Dirección y puestos, a
través del Sistema de Información, a disposición de las Entidades, para que previa consulta del catálogo,
estás procedan a emitir la orden de compra adquiriendo el producto o servicio requerido.
La Dirección debe publicar en el Sistema de Información aquellos Convenios Marco que se encuentren vigentes
para su posterior consulta. Recordemos que para efectos de que las entidades puedan consultar el catálogo, el
artículo 17, primera oración, del Reglamento de la Ley Nº 19.886, establece que: "La Dirección deberá publicar en
el Sistema de Información aquellos Convenios Marcos que se encuentren vigentes, así como las condiciones
económicas, técnicas y administrativas contenidas en ellos".
Entidades eximidas de consultar el catálogo de Convenios Marco. Recordemos, finalmente, que existen dos
entidades exentas de la obligación de consultar previamente, el catálogo de convenios marco:
A. Las Municipalidades.
B. Las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad.

1.2.2.1.2. Emisión de la orden de compra


Si el Catálogo contiene el bien y/o servicio requerido, la Entidad deberá adquirirlo mediante la emisión de una
orden de compra. Una vez consultado el catálogo el artículo  14 inciso  6º del Reglamento previene que: "Si el
Catálogo contiene el bien y/o servicio requerido, la Entidad deberá adquirirlo emitiendo directamente al Contratista
respectivo una orden de compra, salvo que obtenga directamente condiciones más ventajosas en los términos
referidos en el artículo  15 del presente Reglamento". Por ende, si el Catálogo contiene el bien y/o servicio
requerido, la Entidad deberá adquirirlo mediante la emisión de una orden de compra.
Generación de la orden de compra por parte de la entidad. Finalmente corresponde generar la orden de compra.
En efecto, el artículo  17 del Reglamento, segunda oración, determina que: "Las Entidades se relacionarán
directamente con el contratista adjudicado por la Dirección, a través de la emisión de la orden de compra
respectiva".
La orden de compra genera un vínculo jurídico entre la entidad pública y el proveedor. En el caso de
adquisiciones vía convenio marco, la emisión de la orden de compra por parte de la entidad genera el vínculo
jurídico contractual con el proveedor. Tal como ha precisado el Dictamen Nº 12.083, de 2014: "si bien la Dirección
de Compras y Contratación Pública es quien licita, selecciona y adjudica, son las entidades públicas que requieren
los bienes quienes finalmente pagan el precio a cambio del producto que reciben de los proveedores, generándose
este vínculo jurídico a través de la emisión de la orden de compra".
Las órdenes de compra deben efectuarse a través del Sistema de Información. Señala el artículo 65 inciso final
de Reglamento de la Ley  Nº  19.886 que: "Las órdenes de compra emitidas de acuerdo a un contrato vigente,
deberán efectuarse a través del Sistema de Información".
Al respecto, el Dictamen Nº  27.862, de 2014, ha precisado que, en virtud de lo prescrito en dicha disposición
reglamentaria, las órdenes de compra deben emitirse de acuerdo a un contrato vigente, esto es, una vez aprobado
a través del correspondiente acto administrativo debidamente tramitado, encontrándose el licitante sólo a partir de
esa época en condiciones de emitir tales documentos.
No existe adjudicación y tampoco un acto administrativo aprobatorio del contrato. El artículo  14  bis del
Reglamento de la Ley  Nº  19.886 precisa que, luego de seleccionar la oferta más conveniente, la entidad debe
"adjuntar a la orden de compra" que se emita, el cuadro comparativo aludido en la norma, el que servirá de
fundamento de la resolución que apruebe la adjudicación.
Luego, el artículo 57 letra a), de dicho Reglamento de la Ley, al individualizar los actos y documentos que las
entidades deben publicar y realizar en el Sistema de Información al operar a través de los procedimientos a que
alude, tratándose de convenios marco menciona únicamente la correspondiente orden de compra emitida por las
Entidades a través del respectivo procedimiento, en la que se individualiza el contrato marco al que accede, el bien
y/o servicio que contrata y su número, y el monto a pagar al contratista.
Como es factible apreciar, este mecanismo no prevé la adjudicación y tampoco corresponde dictar un acto
administrativo aprobatorio en las contrataciones realizadas a través del Catálogo de Convenios Marco existente en
el portal electrónico de la Dirección de Compras y Contratación Pública. En efecto, la jurisprudencia administrativa
ha concluido que "la normativa legal y reglamentaria que regula el mecanismo de contratación en comento no
contempla, al momento de requerir un bien o servicio a través del Catálogo de Convenios Marco, la exigencia de
dictar un acto administrativo que apruebe la contratación y autorice el gasto que se realice por esa vía, distinto o
complementario a la orden de compra que la respectiva entidad debe emitir directamente al contratista" (Dictamen
Nº 49.119, de 2009).
Así la orden de compra corresponde a la suscripción del contrato respectivo. En síntesis, como sostiene el
Dictamen Nº 16.928, de 2017, "en el caso de los convenios marco, es la respectiva orden de compra la que hace
las veces de contrato".
Rechazo de una orden de compra. El artículo  63 inciso  2º del Reglamento determina que: "En caso que una
orden de compra no haya sido aceptada, los organismos públicos podrán solicitar su rechazo, entendiéndose
definitivamente rechazada una vez transcurridas 24 horas desde dicha solicitud".
Como apunta la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº  31.421, de 2018, "la norma citada entrega a los
servicios públicos la facultad de solicitar el rechazo de una orden de compra emitida, correspondiendo al servicio
ponderar el ejercicio de tal atribución".

1.2.2.1.3. El Convenio Marco


Normativa aplicable a cada Convenio Marco. Conforme al artículo  18 inciso  1º del Reglamento de la
Ley Nº 19.886, cada convenio marco se regirá por:
A. Sus bases, es decir, las pautas concursales de licitación de la Dirección de Compras para adjudicar con un
proveedor el bien o servicio que será incluido en el catálogo de convenios marco.
B. El contrato definitivo si fuere del caso y
C. La respectiva orden de compra.
Agrega el artículo 18 inciso 2º del Reglamento de la Ley que: "Las órdenes de compra deberán ajustarse a las
condiciones licitadas, ofertadas y finalmente adjudicadas por la Dirección".
Contenido de los Convenios Marco. El artículo 18 incisos 3º y 4º del Reglamento de la Ley Nº 19.886, se refiere
al contenido del convenio marco:
A. Los derechos y obligaciones de la Dirección. "En dichos convenios quedarán regulados los derechos y
obligaciones que mantendrá la Dirección de Compras para la adecuada fiscalización de los Convenios Marco"
(art. 18 inc. 3º Decreto Nº 250).
B. Las bases deben contemplar el incumplimiento como causal de término anticipado. "Con todo, en las
bases de licitación para Convenios Marco, la Dirección de Compras deberá contemplar como causal para poner
término anticipado a dichos convenios, el que el o los Contratistas incumplan" (art. 18 inc. 4º Reglamento).
Al respecto, la jurisprudencia administrativa ha manifestado que "las condiciones de la correspondiente
contratación, incluida la configuración de las obligaciones del prestador, provienen enteramente de los términos
establecidos al efecto en las bases de la licitación del convenio marco y en la oferta u ofertas aceptadas en dicho
procedimiento, de manera que, cuando los organismos públicos interesados en los respectivos bienes o servicios
generen la orden de compra que los vinculará directamente con tales adjudicatarios, adhieren a las regulaciones
ahí establecidas" (Dictamen Nº 58.629, de 2007).

1.2.2.2. Adquisiciones vía Convenio Marco mediante Grandes Compras


Adquisiciones vía Convenio Marco superiores a 1.000 UTM mediante el procedimiento de Grandes Compras. El
artículo  14  bis del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, contempla un procedimiento de contratación vía convenio
marco, mediante Grandes Compras, vale decir, de carácter especial, para el caso de adquisiciones superiores a
1.000 UTM. Se fundamenta en el principio de eficiencia administrativa.
Enumeración de los trámites del procedimiento de grandes compras. Consta de los siguientes trámites:
A. La comunicación de la intención de compra por parte de la entidad.
B. La presentación de las ofertas.
C. La evaluación de las ofertas.
D. La selección de la oferta más conveniente.
E. La emisión de la orden de compra por parte de la entidad.

1.2.2.2.1. Comunicación de la intención de compra

Comunicación a través del sistema de información la intención de comprar a todos los proveedores que tengan
adjudicado en Convenio Marco el producto requerido. En las adquisiciones vía convenio marco superiores a
1.000  UTM, las entidades deben comunicar, a través del Sistema y en los términos que indica ese precepto, la
intención de comprar a todos los proveedores que tengan adjudicado en Convenio Marco el tipo de producto
requerido.
En efecto, conforme lo dispone el artículo 14 bis inciso 1º del Reglamento de la Ley de Compras Públicas: "En
las adquisiciones vía convenio marco superiores a 1.000  UTM, denominadas Grandes Compras, las entidades
deberán comunicar, a través del Sistema, la intención de compra a todos los proveedores adjudicados en la
respectiva categoría del Convenio Marco al que adscribe el bien o servicio requerido".
Conforme al Dictamen Nº  1.199, de 2019, "De lo dicho con antelación se desprende que al efectuar grandes
compras las entidades deben comunicar la intención a todos los proveedores adjudicados en la respectiva
categoría, sin que puedan restringir la selección solo a aquellos que, estando allí catalogados, tengan productos de
una marca específica".
Según lo precisado por el Dictamen Nº  49.793, de 2016: "la intención de compra forma parte de un
procedimiento administrativo que lleva a cabo la autoridad para seleccionar a un proveedor con quien contratará el
suministro de bienes muebles o la prestación de los servicios que se requieran para el desarrollo de sus
funciones".
Agrega el Dictamen Nº 21.143, de 2019, que: "al efectuar grandes compras las entidades deben comunicar la
intención a todos los proveedores adjudicados en la respectiva categoría. Además, que en tales procesos los
organismos públicos no pueden exigir que las ofertas deban corresponder a un producto específico, identificado a
través de un ID, pues esa posibilidad no está prevista en la normativa aplicable en la especie y afecta la libre
concurrencia de los proveedores".
Por último, según lo manifestado por el Dictamen Nº 30.836 de 2019: "en el caso en estudio en la medida que la
aludida repartición pública no definió ni comunicó los requerimientos técnicos de las especies a adquirir, las
exigencias que debían cumplir las mismas quedaron definidas mediante la alusión a fichas referenciales del
catálogo del referido convenio, correspondientes a una empresa determinada, lo que no se ajusta a la normativa
aplicable en la especie y motivó, además, que las ofertas de otros proveedores fueran declaradas inadmisibles".
Antelación de la comunicación de intención de compra. "Esta comunicación será realizada con la debida
antelación, considerando los tiempos estándares necesarios para la entrega de la cantidad de bienes o servicios
solicitados" (art. 14 bis inciso 2º, primera oración, Reglamento).
Menciones de la comunicación de la intención de compra. "En la comunicación de la intención de compra se
indicará, al menos, la fecha de decisión de compra, los requerimientos específicos del bien o servicio, la cantidad y
las condiciones de entrega y los criterios y ponderaciones aplicables para la evaluación de las ofertas" (art. 14 bis
inciso 4º, primera oración, Reglamento).
Por tanto, en ella se indicará, al menos (art. 14 bis inciso 4º, primera oración, Reglamento):
A. La fecha de decisión de compra.
B. El producto o servicio requerido.
C. La cantidad y
D. Las condiciones de entrega.

1.2.2.2.2. Presentación de ofertas


Plazo para presentar ofertas. "Adicionalmente, en dicha comunicación se deberá contemplar un plazo razonable
para la presentación de las ofertas, el cual no podrá ser inferior a 10 días hábiles contados desde su publicación"
(art. 14 bis inciso 2º, segunda oración, Reglamento). Por tanto, el plazo para presentar las ofertas no puede ser
inferior a 10 días hábiles contados desde la publicación en el portal, de la intención de compra.

1.2.2.2.3. Evaluación de las ofertas


Normas sobre la evaluación de las ofertas. Sobre este punto, podemos distinguir dos aspectos:
A. Las ofertas se evalúan conforme a los criterios y ponderaciones definidos en las bases. "Las ofertas
recibidas en el marco de un procedimiento de Grandes Compras serán evaluadas según los criterios y
ponderaciones definidos en las bases de licitación del convenio marco respectivo, en lo que les sean aplicables"
(art. 14 bis inciso 3º, primera oración, Reglamento).
B. Se puede establecer criterios de evaluación especiales. Sin perjuicio de lo anterior, conforme al Reglamento
de la Ley: "Asimismo, las bases de licitación del convenio marco respectivo podrán establecer criterios de
evaluación especiales para los procedimientos de Grandes Compras" (art.  14  bis inciso  3º, segunda oración,
Reglamento).

1.2.2.2.4. Selección de la oferta

Selección de la oferta más conveniente. La selección de la oferta más conveniente corresponderá al resultado
del cuadro comparativo que debe confeccionar la entidad.
En efecto: "La entidad deberá seleccionar la oferta más conveniente según resultado del cuadro comparativo
que deberá confeccionar sobre la base de los criterios de evaluación y ponderaciones definidas en las bases de
licitación del convenio marco respectivo, en lo que les sean aplicables, cuadro que será adjuntado a la orden de
compra que se emita y servirá de fundamento de la resolución que apruebe la adquisición" (art. 14 bis inciso 4º,
segunda oración, Reglamento).
A su vez, el cuadro comparativo debe cumplir las siguientes reglas:
A. Se debe confeccionar sobre la base de los criterios de evaluación y ponderaciones definidas en las
125
bases de licitación del convenio marco respectivo, en lo que les sean aplicables.
B. Se debe adjuntar a la orden de compra que se emita.
C. Sirve de fundamento de la resolución que apruebe la adquisición.

1.2.2.2.5. Emisión de la orden de compra


Acto administrativo aprobatorio de la adquisición y emisión de la orden de compra. De conformidad con lo
previsto, en el artículo 14 bis inciso 4º del Reglamento de la Ley Nº 19.886, una vez seleccionada la oferta más
conveniente corresponde dictar el acto administrativo aprobatorio de la adquisición —la resolución que apruebe la
adquisición—.
Una vez emitido el pertinente acto que aprueba la adquisición, corresponde emitir la orden de compra. Al
respecto, conforme a lo manifestado en el Dictamen Nº 49.793, de 2016: "De la norma mencionada se desprende
que una vez notificada la selección la Administración debe proceder a aprobar la adquisición mediante el
correspondiente acto administrativo y a emitir la orden de compra, en la medida, por cierto, que esa selección se
haya llevado a cabo conforme a un procedimiento válido".

1.2.2.2.6. Omisión del procedimiento de Grandes Compras


Requisitos para la omisión del procedimiento de Grandes Compras. Sin perjuicio de lo señalado, el
artículo 14 bis inciso 5º del Reglamento de la Ley Nº 19.886, faculta a las entidades para omitir el mecanismo de
Grandes Compras, al señalar que: "Con todo, la entidad contratante podrá omitir el procedimiento de Grandes
Compras en casos de emergencia, urgencia o imprevisto, calificados mediante resolución fundada del jefe superior
de la entidad, sin perjuicio de las disposiciones especiales para los casos de sismo y catástrofe contenidas en la
legislación pertinente".
De modo que, para que pueda omitirse el procedimiento de contratación de Grandes Compras, deben cumplirse
dos requisitos:
A. Tratarse de casos de emergencia, urgencia o imprevisto.
B. Los cuales deben ser calificados mediante resolución fundada del jefe superior de la entidad, es decir,
acto administrativo motivado.
Lo anterior es sin perjuicio de las disposiciones especiales para los casos de sismo y catástrofe contenidas
en la legislación pertinente, la cual está contenida, básicamente, en la Constitución Política, la LOC Nº  18.415,
sobre Estados de Excepción Constitucional, la Ley de Sismos —contenida en el Título I de la Ley Nº 16.282— y el
Código Sanitario.
Recomendaciones para compras conjuntas en grandes compras de convenio marco. El punto 6 de la Directiva
Nº 29 efectúa recomendaciones para compras conjuntas en grandes compras de convenio marco.
A. Además del procedimiento de licitación pública, es posible utilizar una compra conjunta en un convenio
marco, en la medida que la adquisición total supere las 1.000 UTM y sea procedente una gran compra.
B. Es necesario que los órganos públicos que concurran conjuntamente a una gran compra de convenio marco
colaboren en la elaboración de una única intención de compra que recoja los intereses de todos los participantes
en el requerimiento, claramente definidos y diferenciados.
Para ello se sugiere tener presente lo dispuesto en el punto 1.2 de la Directiva Nº 26, sobre Recomendaciones
para una mayor eficiencia en la contratación de bienes y servicios.
Con todo, tal diferenciación de requerimientos no puede ser significativa o referirse a características esenciales
de los bienes y servicios solicitados, para no desvirtuar la condición de homogeneidad de la demanda. De lo
contrario, corresponde realizar procesos de compra separados, según las reglas generales.
La formalización de la intención de compra es decisión de cada entidad compradora.
C. Es importante que la intención de compra determine claramente los términos particulares que tendrá la
adquisición conjunta de bienes o servicios, para cada órgano que concurra, en cuanto a cantidades, lugares de
despacho, plazos de ejecución diferidos u otros similares. Es decir, se sugiere que el pliego de condiciones
contenido en la intención de compra informe con claridad al proveedor seleccionado las particularidades con las
que se encontrará al ejecutar el contrato, por ejemplo, fijando fechas diferentes de entrega para cada órgano
comprador.
D. Se espera que la estandarización de los bienes y servicios requeridos conjuntamente en una gran compra
de convenio marco simplifique la evaluación de ofertas, sobre todo si, en lo posible, el factor determinante de
selección sea el precio.
E. Se recomienda que los órganos que concurran conjuntamente a una gran compra de convenio marco
participen en el proceso de selección, a través de una comisión evaluadora integrada por representantes de cada
uno de ellos.
De este modo, dicha comisión confeccionará un único cuadro comparativo de ofertas e informe de propuesta de
selección. Sin perjuicio de ello, corresponde que la decisión formal de seleccionar o declarar desierto el proceso,
sea dictada desde la autoridad o funcionario competente de cada órgano comprador.
F. Luego de realizada la selección del proveedor común, se recomienda que cada órgano público que concurre a
una compra conjunta suscriba un acuerdo complementario con aquél, de manera separada, estipulando las
condiciones particulares que le sean aplicables, según lo indicado en la intención de compra.
G. Finalmente, téngase presente que los órganos que concurren conjuntamente a una gran compra de convenio
marco son responsables de la gestión de sus respectivos acuerdos complementarios, de la emisión de sus propias
órdenes de compra, del pago oportuno de los bienes y servicios que adquieren para sí y de las demás obligaciones
que se deriven de tales contratos.

1.2.3. Normas comunes para las Adquisiciones vía convenio marco por las entidades
Las entidades deben exigir que el proveedor dé cumplimiento a los requisitos para contratar bajo el régimen de
la Ley de Compras Públicas.Acorde a la jurisprudencia contralora: "Siendo el convenio marco uno de los
mecanismos con que cuentan los servicios públicos para contratar el suministro de bienes muebles y de los
servicios que se requieran para el desarrollo de sus funciones —ya sea emitiendo directamente la orden de
compra a un proveedor o comunicando una intención de compra, en el caso de las grandes compras—, las
entidades que hagan uso de él deberán exigir que el respectivo proveedor dé cumplimiento a todas las exigencias
legales y reglamentarias pertinentes, dentro de las cuales se encuentra aquella relativa a no estar afectado por
alguna de las inhabilidades a que alude el artículo 4º, inciso sexto, de la Ley Nº 19.886" (Dictamen Nº 12.424, de
2017).
Ahora bien, "dada la doble vinculación a que se hizo alusión, las declaraciones que los proveedores efectúen
ante la Dirección de Compras y Contratación Pública tienen por objeto acreditar que son hábiles para contratar con
esa entidad, pero no resultan suficientes para comprobar tal idoneidad en los casos en que, por aplicación de un
convenio marco, convengan el suministro de bienes o la prestación de servicios con un organismo afecto a la
Ley  Nº  19.886, por lo que en este último caso es necesario que se verifique por la repartición adquirente que
respecto de ella el respectivo prestador no sea inhábil" (Dictamen Nº 21.148, de 2019).
Recordemos que tales inhabilidades, previstas en el artículo 4º inciso 6º de la Ley Nº 19.886, son:
1. Condenas por prácticas antisindicales.
2. Condenas por infracción a los derechos fundamentales del trabajador.
3. Condenas por delitos concursales establecidos en el Código Penal.
Condiciones más ventajosas. El artículo 15 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que: "Las condiciones
más ventajosas deberán referirse a situaciones objetivas, demostrables y sustanciales para la Entidad, tales como,
plazo de entrega, condiciones de garantías, calidad de los bienes y servicios, o bien, mejor relación costo beneficio
del bien o servicio a adquirir.
En el evento que la Entidad obtenga condiciones más ventajosas respecto de un bien o servicio contenido en el
Catálogo, deberá informarlo a la Dirección de Compras, a través del canal que esta disponga. Las condiciones más
ventajosas se podrán verificar a través de diversos mecanismos diferentes a la utilización del Sistema de
Información, tales como: procesos de consulta a la industria, publicidad, listas de precios o catálogos públicos,
entre otros. En este caso, deberá efectuar sus Procesos de Compra conforme las reglas establecidas en la
Ley  Nº  19.886 y este Reglamento, así como mantener los respectivos antecedentes para su revisión y control
posterior.
La entidad fiscalizadora correspondiente podrá requerir la documentación que respalde fehacientemente, que al
momento en que se realizó una determinada contratación, las condiciones de dicha contratación eran más
ventajosas a las existentes en los Convenios Marco vigentes".
Suscripción de los Convenios Marco. El artículo  16 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 prescribe que: "El
Proceso de Compras, seguido por la Dirección para seleccionar al Proveedor de un Convenio Marco, se efectuará
de acuerdo a la Ley de Compras y su reglamento.
Las bases de convenios marco establecerán los criterios de evaluación que la Dirección estime relevantes para
el convenio específico, pudiendo, entre otros, considerar el precio, las condiciones comerciales, la experiencia de
los oferentes, la calidad técnica, consideraciones medioambientales y los servicios de post venta de los bienes o
servicios objeto de este tipo de contratación".
Vigencia de los Convenios Marco. El artículo  17 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 establece que: "La
Dirección deberá publicar en el Sistema de Información aquellos Convenios Marcos que se encuentren vigentes,
así como las condiciones económicas, técnicas y administrativas contenidas en ellos. Las Entidades se
relacionarán directamente con el contratista adjudicado por la Dirección, a través de la emisión de la orden de
compra respectiva",
Sin perjuicio de lo antes mencionado, y para dar cumplimiento a lo establecido en los artículos  14 y 15 del
Reglamento de la Ley  Nº  19.886, la responsabilidad final del proceso de adquisición mediante Convenio Marco,
específicamente en la de lograr las condiciones más ventajosas, recae en cada entidad administrativa,
entendiendo que la DCCP es sólo una institución facilitadora y mediadora de los procesos de adquisición del
Estado.

2. La licitación pública

2.1. Generalidades
Concepto de licitación pública. De conformidad con el artículo  7º letra  a) de la Ley  Nº  19.886, reiterado por el
artículo  2º Nº  21 de su Reglamento, la licitación o propuesta pública es un "procedimiento administrativo de
carácter concursal mediante el cual la Administración realiza un llamado público, convocando a los interesados
para que, sujetándose a las bases fijadas, formulen propuestas, de entre las cuales seleccionará y aceptará la más
conveniente".
Características de la licitación pública. El mecanismo de licitación pública o abierta reúne —cualquiera sea el
régimen de contratación normativo aplicable—, básicamente, las siguientes características.
A. Es un procedimiento administrativo. Esto supone un conjunto de ritualidades externas que tienen por objeto
obtener un acto terminal, cual es la adjudicación, y, en su defecto, la declaración de licitación desierta.
B. Es un procedimiento concursal de carácter abierto. La propuesta pública es un certamen abierto, esto es, un
procedimiento administrativo concursal en que la Administración efectúa un llamado a licitación, en forma pública e
indeterminada, vale decir, formulada a cualquier persona, que reuniendo los requisitos de idoneidad y técnicos
previstos en la legislación y explicitados en las bases de licitación, se interese en presentar una propuesta, en
orden a contratar con la respectiva repartición pública.
Como señala Marienhoff, una característica distintiva de toda licitación pública es la posibilidad de concurrencia
de un número ilimitado de oferentes, en tanto éstos se sometan a la preceptiva prevista por el ordenamiento
126
jurídico vigente. Por tanto, la licitación pública sólo obliga, desde un principio, al o los oferentes que presentan
127
las propuestas, ya que deben ser mantenidas durante el lapso que el ordenamiento normativo señale.
En definitiva, la base ético-jurídica de este mecanismo reside en la posibilidad de que todo aquel que cumpla las
condiciones legales presente su oferta. Así, al obtener el mayor número de propuestas posibles, permitirá
seleccionar la oferta más ventajosa o conveniente, disminuyendo la posibilidad de una colusión entre el proponente
128
y la Administración.
El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, en Sentencia Nº  50, de 2017, ha precisado que: "56. En
términos económicos, una licitación es un modo de selección del proveedor de un bien o servicio mediante
concurso. En aquellos casos que una licitación es no discriminatoria, objetiva y transparente, ésta es competitiva.
Tal como se señaló en la Sentencia Nº 118/2012, las licitaciones para adquirir bienes o servicios "son aptas para
crear mercados nuevos, eliminar o reemplazar los existentes, o afectar positiva o negativamente la competencia en
unos u otros, dependiendo de las características y estructura de los mercados en que inciden, así como de las
condiciones o requisitos de participación que se establezcan en las respectivas licitaciones o concursos"
(consideración sexta). Dado lo anterior, la conducta tanto de compradores como de oferentes en el marco de una
129
licitación podría afectar la libre competencia".
C. Es un mecanismo de contratación de carácter colectivo. El procedimiento licitatorio se caracteriza, además,
por ser un mecanismo de formación del consentimiento contractual de carácter colectivo, ya que en virtud del
principio de libre concurrencia previsto en el artículo  9º inciso  2º de la LOC Nº  18.575, en dicho procedimiento
pueden participan diversos oferentes, a diferencia del trato directo y el convenio marco, en que sólo interviene un
130
interesado.
D. Constituye la regla general como mecanismo de contratación. El artículo  9º inciso  1º de la LOC Nº  18.575
determina que: "Los contratos administrativos se celebrarán previa propuesta pública, en conformidad a la ley",
vale decir, que la primera modalidad o mecanismo de formación del consentimiento en materia de contratos
131
administrativos es, por regla general, la licitación o propuesta pública.
En todo caso, bajo el régimen de la Ley de Compras Públicas, si bien la propuesta pública es la regla general,
opera como subsidiaria del convenio marco, ya que dicha normativa primero exige agotar el convenio marco y, en
su defecto, ordena proceder mediante el sistema de licitación abierta.
E. Es un mecanismo de contratación obligatorio. Es, asimismo, un procedimiento de contratación administrativa
obligatorio, ya que sólo puede ser omitido, en caso de concurrir alguna de las causales legales o reglamentarias
que autorizan recurrir a la licitación privada o al trato directo "previa resolución fundada que así lo disponga"
132
conforme al artículo 9º inciso 3º de la LOC Nº 18.575.
En este sentido, cabe precisar que, en nuestro Derecho Administrativo interno, la utilización de la licitación
abierta tiene consecuencias jurídicas en materia de responsabilidad disciplinaria, ya que "omitir o eludir la licitación
pública en los casos que la Ley lo prevé", constituye una infracción al principio de probidad administrativa, de
conformidad con el artículo 62 Nº 6 de la LOC Nº 18.575.
¿Cuándo procede la licitación pública? En cuanto a las circunstancias en que procede la licitación pública,
recordemos que, en materia de contratos de suministro y prestación de servicios, bajo la Ley de Compras Públicas,
la licitación o propuesta pública constituye la regla general, pero subsidiaria de los convenios marco, tal como se
desprende del artículo 9º de la LOC Nº 18.575, en relación con el artículo 5º inciso 2º de la Ley Nº 19.886 y los
artículos 9º inciso 1º y 19 bis inciso 2º de su Reglamento.
En términos similares la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 17.016, de 2013, ha concluido que "según
el artículo 9º de la Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, en
concordancia con las disposiciones contenidas en el Capítulo  III, Párrafo 1, de la señalada Ley  Nº  19.886, el
mecanismo de la licitación pública es la regla general para que las entidades públicas convengan el suministro a
título oneroso de bienes o servicios, admitiendo, excepcionalmente, la posibilidad de llevarlos a cabo mediante
licitación privada o trato directo, en la medida que concurra alguna de las situaciones contempladas en el
artículo 8º de la citada Ley Nº 19.886, o en el artículo 10 de su reglamento, contenido en el Decreto Nº 250, de
133
2004, del Ministerio de Hacienda".
El artículo  5º inciso  2º de la Ley  Nº  19.886 dispone que: "La licitación pública será obligatoria cuando las
contrataciones superen las 1.000 unidades tributarias mensuales, salvo lo dispuesto en el artículo 8º de esta ley",
que autoriza en los casos fundados que indica a recurrir a la licitación privada o el trato directo, que constituyen
mecanismos excepcionales.
Esta estructura es desarrollada por los artículos  9º, 10, 11 y 19  bis inciso  1º del Reglamento de la Ley de
Compras Públicas, sobre la base de cinco reglas:
A. Cuando no proceda la contratación a través de Convenio Marco, por regla general las Entidades
celebrarán sus Contratos de Suministro y/o Servicios a través de una Licitación Pública, de acuerdo a los
artículos 19 al 43 del presente Reglamento (art. 9º inc. 1º Reglamento).
B. No obstante, y en casos fundados, las Entidades podrán realizar sus procesos de contratación a través de
la Licitación Privada o el Trato o Contratación Directa, en conformidad a lo establecido en la Ley de Compras y
el Artículo 10 y siguientes del Reglamento (art. 9º inc. 2º Reglamento).
C. No obstante lo anterior, en todos los casos enumerados anteriormente podrá realizarse la contratación a
través de licitación pública si así lo estimare la entidad licitante (art. 10 inciso 2º Reglamento).
D. En situaciones en donde no sea posible estimar el monto efectivo de la contratación, las Entidades
deberán efectuar dicha contratación a través de una Licitación Pública, para asegurar el cumplimiento de la
Ley de Compras (art. 11 inciso 3º Reglamento).
Analicemos, con mayor detalle, cada una de estas reglas de operatividad de la licitación pública en el sistema de
la Ley de Compras Públicas:
A. Primera regla: La licitación pública opera por regla general, en defecto de convenio marco. Bajo el régimen de
la Ley de Compras Públicas, el procedimiento licitatorio abierto se aplica, como regla general, en defecto del
convenio marco, según lo prescrito por los artículos  9º inciso  1º y 19  bis inciso  1º del Reglamento de la
Ley Nº 19.886.
Por tanto, primero, se debe verificar o descartar la aplicabilidad del convenio marco, caso en el cual, por regla
general, procede obligatoriamente la licitación pública con independencia del monto involucrado.
Según lo prevenido por el artículo  9º inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886: "Cuando no proceda la
contratación a través de Convenio Marco, por regla general las Entidades celebrarán sus Contratos de Suministro
y/o Servicios a través de una Licitación Pública, de acuerdo a los artículos 19 al 43 del presente Reglamento".
Al respecto, los artículos  19 a 24 de ese Reglamento corresponden al capítulo que, junto a los lineamientos
establecidos en la Ley Nº 19.886, desarrolla la regulación en detalle del procedimiento precontractual de licitación
pública.
A continuación, añade el artículo 19 bis inciso 1º del mismo Reglamento de la Ley Nº 19.886 que: "En todos los
casos, las entidades regidas por el presente reglamento deberán sujetarse a las normas descritas en este
capítulo", el cual corresponde al apartado de la licitación pública.
Esta regla resulta armónica con el orden de prelación de los mecanismos de contratación establecido, en
general, por el artículo 9º inciso 1º de la LOC Nº 18.575, y a falta de otra regulación especial, para los contratos
administrativos, y conforme al cual, la licitación pública corresponde al procedimiento obligatorio y de aplicación
preferente.
B. Segunda regla: Las entidades pueden excepcionarse de la licitación pública recurriendo, en casos fundados,
a la licitación privada o el trato directo. En tanto regla general, la excepción a la licitación pública se configura en el
caso de concurrir una causal legal o reglamentaria de licitación privada y/o trato directo, según lo previsto en los
artículos 9º inciso 2º y 19 bis inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886.
Al respecto, según lo prevenido por el artículo 9º inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886: "No obstante, y
en casos fundados, las Entidades podrán realizar sus procesos de contratación a través de la Licitación Privada o
el Trato o Contratación Directa, en conformidad a lo establecido en la Ley de Compras y el artículo 10 y siguientes
del Reglamento".
Luego, según lo previene el artículo 19 bis inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886: "En todos los casos,
las entidades regidas por el presente reglamento deberán sujetarse a las normas descritas en este capítulo, a
menos que concurra alguna de las causales previstas en la Ley Nº 19.886, y en el Reglamento, para efectuar una
licitación privada o un trato o contratación directa".
Esta segunda regla también resulta armónica con lo dispuesto en el artículo 9º de la LOC Nº 18.575, que prevé
la aplicación excepcional de la licitación privada o del trato directo, previa resolución fundada que así lo autorice.
Debe tratarse, por cierto, de casos fundados sobre la base de las hipótesis previstas en la Ley de Compras o en
su Reglamento, ya que, de lo contrario, se genera una infracción al principio de probidad administrativa,
consistente en omitir o eludir una licitación pública en los casos que la ley lo exija (art. 62 Nº 7 LOC Nº 18.575), lo
que acarrea la pertinente responsabilidad disciplinaria.
C. Tercera regla: Aun concurriendo una causal de licitación privada o trato directo, puede recurrirse a la licitación
privada. Por regla general, la concurrencia de una causal de licitación privada o trato directo no impide a la
Administración utilizar facultativamente, en tales casos, el mecanismo de la licitación pública.
Según lo prevenido por el artículo 9º inciso 2º del Reglamento de la Ley Nº 19.886: "No obstante lo anterior, en
todos los casos enumerados anteriormente podrá realizarse la contratación a través de licitación pública si así lo
estimare la entidad licitante".
Ello se explica en que la licitación pública configura el mecanismo de contratación general y preferencial, por lo
que las entidades estatales, en principio, siempre pueden utilizar este sistema, pese a la concurrencia de una
causal de licitación privado o trato directo. Lo anterior, salvo que por su naturaleza la(s) causal(es) de licitación
privada o trato directo sea incompatible con el procedimiento licitatorio, que es el caso, por ejemplo, de la
urgencia, o emergencia imprevisible, o bien el del único proveedor.
En efecto, aun concurriendo una causal de licitación privada o trato directo, puede recurrirse igualmente a la
licitación pública, si así lo estima la entidad administrativa, según lo determina explícitamente el citado artículo 9º
inciso 2º del Reglamento de la Ley de Compras Públicas, lo que encuentra sustento en el principio de prelación de
los mecanismos de contratación establecido en el artículo 5º inciso 2º de la Ley Nº 19.886 y el artículo 9º inciso 1º
de su Reglamento, los cuales prevén que el procedimiento licitatorio abierto constituye el mecanismo de aplicación
general y obligatorio, en defecto del convenio marco.
Insistamos en que esta posibilidad, en todo caso, no es absoluta, ya que la concurrencia de determinadas
causales de licitación privada o trato directo, por su propia naturaleza, impiden utilizar la licitación pública, como es
la situación de emergencia (tanto para licitación privada como el trato directo) o la existencia de un único proveedor
(respecto del trato directo).
D. Cuarta regla: La aplicación de la licitación pública resulta obligatoria en los casos en que no sea posible
estimar el monto de la contratación. Conforme al artículo  11 inciso  3º, primera oración, del Reglamento de la
Ley Nº 19.886: "En situaciones en donde no sea posible estimar el monto efectivo de la contratación, las Entidades
deberán efectuar dicha contratación a través de una Licitación Pública, para asegurar el cumplimiento de la Ley de
Compras". Esta norma también afirma el carácter preferencial y de "regla general" que caracteriza al procedimiento
de licitación pública.
Por ende, si por cualquier circunstancia no resulta posible estimar el monto efectivo de la contratación, la
entidad debe efectuar dicha contratación a través de una licitación pública, vale decir, mediante el procedimiento
licitatorio abierto.
Lo anterior, para asegurar el cumplimiento de la Ley de Compras Públicas, esto es, por aplicación de la
norma de prelación contenida en el artículo  5º inciso  2º de la Ley  Nº  19.886 y el artículo  9º inciso  1º de su
Reglamento, los cuales establecen que dicho mecanismo de contratación constituye el procedimiento general y
obligatorio, en defecto del convenio marco.
Conforme al artículo  11 inciso  3º, segunda oración, del Reglamento de la Ley  Nº  19.886: "En dicho caso se
exigirá, además, que los plazos mínimos entre el llamado y la recepción de ofertas sean los exigibles para las
contrataciones iguales o superiores a 1.000  UTM e inferiores a 5.000  UTM, en conformidad al artículo  25 del
presente Reglamento. Adicionalmente, los oferentes deberán otorgar garantías de seriedad de la oferta, en
conformidad al artículo 31 de este Reglamento".
Tipos de licitación pública. Bajo el régimen de la Ley de Compras Públicas, es factible formular dos tipologías de
licitación pública.
A. Atendiendo a su monto. El artículo  19  bis inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 sobre Compras
Públicas señala que, según el monto de la adquisición o la contratación del servicio, la licitación pública puede
revestir cuatro modalidades:
1. Licitaciones públicas para contrataciones inferiores a 100 UTM.
2. Licitaciones públicas para contrataciones iguales o superiores a 100 UTM e inferiores a las 1.000 UTM.
3. Licitaciones públicas para contrataciones iguales o superiores a 1.000 UTM e inferiores a 5.000 UTM.
4. Licitaciones públicas para contrataciones iguales o superiores a 5.000 UTM.
Acorde a la jurisprudencia contralora, emitida bajo la vigencia de la Resolución Nº 1.600, de 2008, de CGR se
precisó que, en el caso de los procesos licitatorios, la conversión debe realizarse a la fecha de la resolución que
aprueba las bases y llama a propuesta (Dictamen Nº 27.357, de 2013).
Ahora bien, la importancia de esta tipología reglamentaria no dice relación con la aplicabilidad del procedimiento
licitatorio a una determinada contratación, dado que el mecanismo de licitación pública constituye siempre la regla
general —en defecto del convenio marco—, independiente del monto de la adquisición y/o la contratación del
servicio, salvo que concurra una causal de licitación privada o trato directo, tal como se desprende de los
artículos 9º de la LOC Nº 18.575, en relación con el artículo 5º de la Ley Nº 19.886 y el artículo 9º inciso 1º de su
Reglamento.
A mayor abundamiento, cabe tener presente lo dispuesto por el Reglamento de la Ley de Compras Públicas, que
luego de enumerar las modalidades de licitación pública, con base en su monto, dispone en su artículo  19  bis
inciso  2º que: "En todos los casos, las entidades regidas por el presente reglamento deberán sujetarse a las
normas descritas en este capítulo, a menos que concurra alguna de las causales previstas en la Ley Nº 19.886, y
en el Reglamento, para efectuar una licitación privada o un trato o contratación directa", explicitando que el
procedimiento de licitación pública constituye el mecanismo general y obligatorio, independiente del monto de
la contratación.
En definitiva, como ya hemos sostenido anteriormente con la profesora Nancy Barra, las licitaciones públicas
también operan bajo las 1.000 UTM, por lo que la diferenciación de los montos de la contratación no determina el
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sistema o mecanismo de contratación administrativa que corresponda utilizar.
Por ende, la relevancia de la clasificación de la licitación pública, atendiendo al monto de la adquisición y/o del
servicio, prevista en el artículo  19  bis inciso  1º de la Ley  Nº  19.886, se vincula a otros aspectos, como son, por
ejemplo:
— Para efectos de la fase de los estudios preparatorios, en las licitaciones superiores a 5.000  UTM, el
artículo 13 ter del Reglamento, previene que con anterioridad a la elaboración de las bases, las entidades licitantes
deberán obtener y analizar información acerca de las características de los bienes o servicios requeridos, de sus
precios, de los costos asociados o de cualquier otra característica que requieran para la confección de las bases,
pudiendo para ello utilizar procesos formales de consultas al mercado u otro mecanismo que estimen pertinente.
— En la fase de elaboración de las bases de licitación, para efectos de determinar si tales pautas o bases
concursales y el posterior contrato administrativo, están afectos al trámite de toma de razón. Finalmente, se debe
hacer presente que la Resolución Nº  1.600, de 2008, de la Contraloría General, fija normas sobre exención de
toma de razón, por lo que el criterio contenido en su artículo 4º, respecto de la data a considerar para expresar
los montos de los actos administrativos de acuerdo con la  UTM, tiene sólo la finalidad de determinar si ellos en
particular se encuentran afectos o exentos de dicho trámite, tomando en cuenta para la conversión el mes de
enero del año en que se dictan (Dictamen Nº 27.357, de 2013).
— A su vez, para efectos de la etapa de evaluación de las propuestas, ya que si el monto es de 1.000 UTM o
superior, deben ser evaluadas por una comisión de evaluación de ofertas, en los términos previstos por el
artículo 37 inciso 5º del Reglamento de la Ley de Compras.
— Asimismo, durante la vigencia del contrato, el monto de la contratación resulta trascendente para los efectos
de las garantías exigibles. Tratándose de contrataciones iguales o inferiores a las 2.000 UTM, la entidad licitante
deberá ponderar el riesgo involucrado en cada contratación para determinar si requiere la presentación de
garantías de seriedad de la oferta.
Sin perjuicio de todo lo señalado, es menester tener en cuenta que, en situaciones en donde no sea posible
estimar el monto efectivo de la contratación, las Entidades deben efectuar dicha contratación a través de una
Licitación Pública, para asegurar el cumplimiento de la Ley de Compras Públicas, según lo previene el artículo 11
inciso 3º del Reglamento de la Ley Nº 19.886.
B. Atendiendo a sus etapas. Conforme al artículo 34 del Reglamento de la Ley Nº 19.886, las bases concursales
pueden establecer la licitación en una o en dos etapas.
1. La licitación en una etapa, "consiste en que en el acto de la apertura se procede a abrir tanto la oferta técnica
como la oferta económica" (art. 34 inciso 3º Reglamento).
2. La licitación en dos etapas, "consiste en que existen dos aperturas diferidas de ofertas; una de las ofertas
técnicas y otra respecto de las ofertas económicas" (art. 34 inciso 3º Reglamento).
La importancia de esta distinción radica en que, en este segundo caso, "la apertura de las ofertas económicas
sólo se efectuará en relación a los Oferentes que hubiesen calificado su oferta técnica" (art.  34 inciso  4º
Reglamento), de manera que, si las propuestas económicas no superan el puntaje mínimo, no procede aperturar,
ni evaluar las ofertas técnicas.
Prohibición de fragmentación en los procedimientos de contratación administrativa. Acorde al artículo  7º de la
Ley  Nº  19.886: "La Administración no podrá fragmentar sus contrataciones con el propósito de variar el
procedimiento de contratación".
El artículo 13 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 reitera en términos idénticos dicho principio.
Infracciones al principio de prohibición de fragmentación. Sobre la vulneración al principio de prohibición de
fragmentación, en materia de licitación pública, podemos puntualizar tres concreciones:
A. Efectuar licitaciones simultáneas con el objeto de adquirir el mismo bien y/o servicio, ya que ello constituye
una contravención al principio de prohibición de fragmentación.
Por ende, no es posible efectuar distintas licitaciones simultáneas con el objeto de adquirir el mismo servicio
(Dictamen Nº 75.251, de 2013).
B. Efectuar licitaciones sucesivas con el objeto de adquirir el mismo bien y/o servicio. Asimismo, tampoco es
factible efectuar licitaciones sucesivas en el tiempo con el objeto de adquirir el mismo bien y/o servicio, ya que ello
infringe la interdicción de fragmentación.
C. La fragmentación de un proceso de contratación —vulneración de dicha prohibición— constituye una
infracción al principio de probidad administrativa en los términos previstos en el artículo  62 Nº  7 de la LOC
Nº 18.575, esto es, una omisión o elusión de la licitación pública.

2.2. Procedimiento
Enumeración de las etapas del procedimiento de licitación pública. Este sistema de contratación administrativa,
vía licitación pública, bajo el régimen de compras públicas, consta de diversas etapas:
A. Los estudios preliminares.
B. La elaboración de las bases de licitación.
C. El llamado a presentar propuestas.
D. La aclaración de las bases de licitación.
E. La recepción y apertura de las ofertas.
F. La evaluación de las propuestas.
G. La adjudicación de la oferta más conveniente y su aceptación por parte de oferente seleccionado, o en su
defecto, la declaración de la licitación desierta.
Concluida exitosamente la licitación pública, se procede a la celebración del contrato administrativo pertinente.
Señalemos, por último, que, conforme al artículo  22 Nº  3 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, las bases de
licitación deben contener: "Las etapas y plazos de la licitación".

2.2.1. Los estudios preliminares


Estudios preliminares que efectúa la entidad administrativa. La fase inicial de una licitación pública, bajo el
régimen de la Ley de Compras Públicas, son los estudios preliminares que efectúa la Administración en orden a
preparar el proceso de licitación, consistentes en definir las adquisiciones o servicios que se requieren, la
estimación de los gastos y el presupuesto público.
En materia de compras públicas supone: la revisión del plan anual de compras y contrataciones, la revisión
previa del catálogo de convenios marco y otras actuaciones preparatorias de la licitación.
A. Realización de los estudios relativos al contrato que se requiere celebrar.
B. Estimación de los gastos asociados y recursos presupuestarios.
C. Revisión previa del catálogo de convenios marco.
D. Otras actuaciones preparatorias de la licitación.
Analicemos, con mayor detalle, cada una de estas reglas de operatividad de la licitación pública en el sistema de
la Ley de Compras Públicas:

2.2.1.1. Realización de los estudios relativos al contrato


Realización de los estudios relativos al contrato que se requiere celebrar: Revisión del plan anual de compras.
Tal como acontece en cualquier procedimiento licitatorio, independiente de la normativa sectorial aplicable
conforme a la naturaleza y objeto del contrato administrativo, la primera fase de los estudios preliminares la
constituye la realización de los estudios del contrato que se pretende celebrar, para el caso los suministros o
adquisiciones de bienes muebles y/o la prestación de servicios materiales o inmateriales.
La determinación de los suministros y/o servicios requeridos supone, en primer lugar, la revisión del plan anual
de compras y contrataciones existente.
Asimismo, según lo previene el Reglamento de la Ley Nº 19.886, el Manual de Procedimientos de Adquisiciones
debe referirse a lo menos, a la planificación de compras.

2.2.1.2. Elaboración del plan anual de compras


Elaboración y revisión del plan anual de compras. El artículo  12 de la Ley de Compras Públicas, y luego, los
artículos  98 a 102 de su Reglamento, contemplan la obligación de las entidades en orden a elaborar y evaluar
periódicamente un plan anual de compras y contrataciones.
El artículo  12 inciso  1º de la Ley  Nº  19.886 determina que: "Cada institución deberá elaborar y evaluar
periódicamente un plan anual de compras y contrataciones, cuyos contenidos mínimos serán definidos en el
reglamento", obligatoriedad que reitera el artículo 98 del aludido Reglamento, el cual indica el contenido esencial o
mínimo del plan anual de compras.
¿Qué es el plan anual de compras? Ahora bien, conforme al artículo  2º Nº  23 del Reglamento de esa Ley, el
plan anual de compras y contrataciones "corresponde a la Lista de bienes y/o servicios de carácter referencial,
que una determinada Entidad planifica comprar o contratar durante un año calendario".
Características del plan anual de compras. Las peculiaridades o características de este plan anual de compras
son, básicamente, que:
A. Corresponde a la Lista de bienes y/o servicios de carácter referencial.
B. Que una determinada Entidad planifica comprar o contratar durante un año calendario, es decir, entre el 1º de
enero y el 31 de diciembre.
Por tanto, la revisión posterior del plan anual de compras permite determinar los requerimientos de suministros
y/o servicios.
Contenido mínimo del plan anual de compras. El artículo  98 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 reitera la
obligatoriedad de elaboración del Plan Anual de Compras prevista en el artículo 12 inciso 1º de la Ley de Compras
Públicas, y por mandato de dicho precepto establece el contenido esencial o mínimo del aludido plan anual, al
señalar que: "Cada Entidad deberá elaborar y evaluar un Plan Anual de Compras que contendrá una lista de los
bienes y/o servicios que se contratarán durante cada mes del año, con indicación de su especificación, número y
valor estimado, la naturaleza del proceso por el cual se adquirirán o contratarán dichos bienes y servicios y la
fecha aproximada en la que se publicará el llamado a participar".
A. Una lista de los bienes y/o servicios que se contratarán durante cada mes del año.
B. Una indicación de la especificación, número y valor estimado de tales bienes y/o servicios.
C. La naturaleza del proceso por el cual se adquirirán o contratarán dichos bienes y servicios.
D. La fecha aproximada en la que se publicará el llamado a participar.
Analicemos, brevemente, estas exigencias legales:
A. Una lista de los bienes y/o servicios que se contratarán durante cada mes del año. En primer lugar, el plan
anual de compras debe incluir un listado de los bienes y/o servicios que se determine contratar, la lista debe
encontrarse detallada a nivel de cada mes calendario.
B. Una indicación de la especificación, número y valor estimado de tales bienes y/o servicios. Esta estimación
permite definir, con antelación, aspectos tales como el monto de las garantías, la necesidad de someter las bases
o términos de referencia y el acto aprobatorio del contrato a toma de razón, la necesidad de constituir una comisión
de evaluación, etcétera.
C. La naturaleza del proceso por el cual se adquirirán o contratarán dichos bienes y servicios. Se exige
identificar con antelación si la adquisición o servicio se efectuará por convenio marco, licitación pública, licitación
privada o trato directo.
D. La fecha aproximada en la que se publicará el llamado a participar. Esta exigencia resulta aplicable para el
caso de la licitación pública y de la propuesta privada.
Obligatoriedad del Plan Anual de Compras. Con respecto a la sujeción de las entidades licitantes al Plan Anual
de Compras, esta materia se regula en el artículo 99 inciso 1º del Reglamento de la Ley Nº 19.886.
A. En principio, vale decir, por regla general, el Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina la obligatoriedad
del Plan Anual de Compras por parte de las entidades, al prescribir que: "Los Procesos de Compras y
contratación deberán formularse de conformidad y en la oportunidad determinada en el Plan Anual de Compras
elaborado por cada Entidad Licitante, previa consulta de la respectiva disponibilidad presupuestaria" (art. 99 inc. 1º
Decreto Nº 250), vale decir, que deben formularse, es decir, concretarse:
A.1. De conformidad con el Plan Anual de Compras elaborado por cada Entidad Licitante, es decir, acorde a la
lista de bienes y/o servicios que ésta planifica comprar o contratar durante un año calendario.
A.2. En la oportunidad determinada en el Plan Anual de Compras elaborado por la respectiva entidad, es decir,
acorde al cronograma que se hubiere planificado.
B. Lo anterior, vale decir, la obligatoriedad del Plan, admite dos situaciones de excepción, "a menos que
circunstancias no previstas al momento de la elaboración del Plan Anual de Compras hagan necesario dejar de
cumplirlo o se haya efectuado una modificación al mismo" (art.  99 inc.  1º Decreto Nº  250), es decir, la indicada
regla general es sin perjuicio de que el propio Reglamento consulta dos excepciones en que no resulta obligatorio
su cumplimiento:
B.2. Que circunstancias no previstas al momento de la elaboración del Plan Anual de Compras hagan necesario
dejar de cumplirlo, vale decir, que a pesar de que dicho Plan se encuentre vigente, con posterioridad a su
elaboración, se generen circunstancias fácticas imprevisibles que generen la necesidad de incumplirlo.
B.1. Que se haya efectuado una modificación al mismo Plan Anual de Compras.
En todo caso, el pertinente Texto Reglamentario reitera y enfatiza que el Plan Anual de Compras no resulta
vinculante para las Entidades ni para la Dirección de Compras en orden a efectuar los procesos de contratación de
suministros y/o servicios de conformidad con él, ya que señala expresamente que: "Bajo ninguna circunstancia el
Plan Anual de Compras obliga a las Entidades o a la Dirección a efectuar los Procesos de Compras en
conformidad a él" (art. 99 inc. 2º Decreto Nº 250).
Publicación y registro público del Plan Anual. El artículo 100 del Reglamento de la Ley Nº 19.886, determina que:
"Cada Entidad publicará su Plan Anual de Compras en el Sistema de Información, en la forma y plazos que
establezca la Dirección".
Actualizaciones y modificaciones del Plan Anual. El artículo 101 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina
que: "Cada Entidad podrá fundadamente modificar el Plan Anual de Compras en cualquier oportunidad,
informando tales modificaciones en el Sistema de Información", lo que constituye una consecuencia de los
principios de eficacia y eficiencia administrativa.
Plan Anual General de Compras de la DCCP. El artículo 102 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que:
"La Dirección de Compras y Contratación Pública podrá formular con carácter referencial y no obligatorio un Plan
Anual General de Compras para el Sector Público con la información de los Planes Anuales de Compras
presentados por las Entidades".

2.2.1.3. Estimación de los gastos asociados y recursos presupuestarios


Estimación de los gastos asociados y consulta de la respectiva disponibilidad presupuestaria. Una vez
determinado el requerimiento de adquisiciones y/o servicios corresponde calcular el costo asociado y verificar la
disponibilidad presupuestaria o financiera, mediante los presupuestos de gastos, que son estimaciones sobre la
erogación máxima que puede alcanzar la contratación.
Supone las siguientes actividades:
A. El cálculo de los costos asociados al contrato.
B. Consultar la disponibilidad presupuestaria, es decir, los fondos disponibles (art. 99 inc. 1º Decreto Nº 250).
C. Asimismo, tratándose de contratos de arrendamiento de bienes con opción de compra o adquisición a otro
título del bien arrendado y para celebrar cualquier tipo de contratos o convenios que originen obligaciones de
pago a futuro por la obtención de la propiedad o el uso y goce de ciertos bienes y de determinados servicios,
se exige una autorización previa del Ministerio de Hacienda.
Determinación de los costos asociados. El cálculo de los costos asociados se determina mediante una
estimación que formula la propia entidad licitante.
Consulta de la disponibilidad financiera. Una vez calculado el monto asociado al futuro contrato se debe
consultar la disponibilidad presupuestaria, es decir, los fondos disponibles para asumir el gasto. Dispone el
artículo 99 inciso 1º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 que: "Los Procesos de Compras y contratación deberán
formularse de conformidad y en la oportunidad determinada en el Plan Anual de Compras elaborado por cada
Entidad Licitante, previa consulta de la respectiva disponibilidad presupuestaria, a menos que circunstancias
no previstas al momento de la elaboración del Plan Anual de Compras hagan necesario dejar de cumplirlo o se
haya efectuado una modificación al mismo".
Según ha fallado el Tribunal de Contratación Pública en causa rol Nº 59-2010, los presupuestos de gastos "son
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estimaciones del límite máximo que pueden alcanzar los egresos y compromisos públicos".
A. La estimación del quantium o monto de la contratación es un asunto de mérito que corresponde a la
Administración activa. Corresponde a cada entidad administrativa, determinar la estimación del quantium o monto
de la contratación pública que planea efectuar, el que tiene un carácter referencial, puesto que no resulta
vinculante para ésta, lo que importa que el valor de la adjudicación puede ser distinto.
B. Principio de la diferencia máxima del quantium. Ahora bien, lo anterior no obsta a que, a fin de evitar una
diferencia muy elevada entre el quantium o valor estimado y el monto adjudicado del contrato, el Derecho
Administrativo contemple la obligación de fundamentar en el acto de adjudicación, esto es, aquel en que la
Administración seleccione la mejor propuesta, las razones de hecho y de Derecho por las cuales dicha variación
exceda de un determinado porcentaje.
Así sucede, por ejemplo, en el régimen de contratación administrativa bajo la Ley de Compras Públicas, cuyo
Reglamento exige fundamentar la adjudicación en el caso que la estimación del valor efectuado por la
Administración difiera en un 30 por ciento del monto adjudicado.
Autorización previa del Ministerio de Hacienda conforme al artículo  14 de la Ley  Nº  20.128. Por último, cabe
tener en consideración el principio de anualidad presupuestaria consagrado en los artículos 9º, 12 y 19 del D.L.
Nº 1.263, de 1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado, el cual consiste en la vigencia temporal de
la Ley de Presupuestos, la cual es coincidente con el año calendario, que corresponde a su período de eficacia
jurídica, siendo el principal medio de que dispone el Congreso Nacional para realizar los controles políticos al
presupuesto presentado por el Ejecutivo, el que debe materializar sus objetivos dentro de este lapso, el
presupuesto público es para una anualidad, la cual coincide con el año calendario.
En cuanto a este punto, el artículo  14 de la Ley  Nº  20.128, sobre Responsabilidad Fiscal, prescribe que los
órganos y servicios públicos regidos presupuestariamente por el Decreto Ley  Nº  1.263, de 1975, necesitarán
autorización previa del Ministerio de Hacienda para comprometerse mediante contratos de arrendamiento de
bienes con opción de compra o adquisición a otro título del bien arrendado y para celebrar cualquier tipo de
contratos o convenios que originen obligaciones de pago a futuro por la obtención de la propiedad o el uso y goce
de ciertos bienes y de determinados servicios, agregando que un reglamento emanado de dicho ministerio
establecerá las operaciones que quedarán sujetas a la referida autorización previa, los procedimientos y
exigencias para acceder a esta y las demás normas necesarias para la aplicación de este precepto.

2.2.1.4. Revisión previa del catálogo de convenios marco


Revisión previa del catálogo de convenios marco. Asimismo, procede la revisión previa del catálogo de
convenios marco, con el objeto de verificar si el bien o servicio requerido se encuentra en dicho listado, ya que sólo
en caso de no existir un convenio sobre el bien o servicio requerido o de obtener por su propia cuenta condiciones
más ventajosas sobre bienes o servicios respecto de los cuales la Dirección de Compras y Contratación Pública no
mantiene convenios marco vigentes, como también de las Municipalidades, las Fuerzas Armadas y de Orden y
Seguridad Pública (arts. 30 letra d) Ley Nº 19.886 y 8º Reglamento), no se requerirá utilizar este mecanismo.
En definitiva, sin perjuicio de que el procedimiento de licitación pública constituye la regla general para contratar,
en el régimen de Compras Públicas, opera siempre en defecto del convenio marco.
Casos en que no procede utilizar el convenio marco. En efecto, de acuerdo con el artículo 8º del Reglamento de
la Ley de Compras Públicas, no procede emplear el convenio marco como mecanismo de contratación:
A. Cuando no exista convenio marco vigente sobre el bien o servicio requerido.
B. Tratándose de las Municipalidades.
C. Tratándose de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública.
D. Casos en que la entidad obtuviere condiciones más ventajosas, es decir, no existiendo convenios marco
vigentes que ofrezcan tales condiciones.
Por tanto, en caso de concurrir cualquiera de estas hipótesis, la contratación respectiva debe someterse, en
principio, al mecanismo de licitación pública.

2.2.1.5. Otras actuaciones preparatorias de la licitación


Enumeración de otras actuaciones preparatorias de la licitación. El Reglamento de la Ley de Compras Públicas
otorga competencia a las entidades para ejecutar determinadas actuaciones preparatorias a la correspondiente
licitación, cuales son:
A. Las consultas al mercado o reuniones con proveedores, facultativas para las entidades, en al caso de
licitaciones inferiores a las 5.000 UTM o complejas.
B. Las consultas al mercado u otro mecanismo, con carácter obligatorio para las entidades, en caso de
licitaciones superiores a 5.000 UTM.

2.2.1.5.1. Consultas al mercado o reuniones con proveedores —Licitaciones iguales o inferiores a 5.000 UTM—
Primera hipótesis. Consultas al mercado o reuniones con proveedores, con carácter facultativo: Licitaciones
iguales o inferiores a 5.000 UTM: El artículo  13  bis del Reglamento de la Ley de Compras, determina que: "Las
entidades licitantes podrán efectuar, antes de la elaboración de las bases de licitación, procesos formales de
consultas o reuniones con proveedores, mediante llamados públicos y abiertos, convocados a través del Sistema
de Información, con el objeto de obtener información acerca de los precios, características de los bienes o
servicios requeridos, tiempos de preparación de las ofertas, o cualquier otra que requieran para la confección de
las bases".
A. Objeto. Los procesos se utilizan con el objeto de obtener información acerca de los precios, características
de los bienes o servicios requeridos, tiempos de preparación de las ofertas, o cualquier otra que requieran para la
confección de las bases, las que en todo caso son facultativas por parte de la entidad licitante.
B. Dos mecanismos preparatorios posibles. Se prevén entonces dos sistemas:
1. Los procesos formales de consultas al mercado o
2. Las reuniones con proveedores,
En ambos casos previas a la elaboración de las bases licitatorias, mediante llamados públicos y abiertos,
convocados a través del Sistema de Información.

2.2.1.5.2. Consultas al mercado u otro mecanismo —Licitaciones superiores a 5.000 UTM—

Segunda hipótesis: Consultas al mercado u otro mecanismo, con carácter obligatorio en Licitaciones superiores
a 5.000 UTM o complejas. El artículo 13 ter del Reglamento de la Ley de Compras Públicas, prescribe que: "En las
licitaciones en las que la evaluación de las ofertas revista gran complejidad y en aquellas superiores a 5.000 UTM,
con anterioridad a la elaboración de las bases, las entidades licitantes deberán obtener y analizar información
acerca de las características de los bienes o servicios requeridos, de sus precios, de los costos asociados o de
cualquier otra característica que requieran para la confección de las bases, pudiendo para ello utilizar procesos
formales de consultas al mercado en la forma regulada en el artículo anterior u otro mecanismo que estimen
pertinente".
A. Objeto. Se establece un trámite obligatorio impuesto a las entidades licitantes, las que con anterioridad a la
elaboración o confección de las bases de licitación, deben obtener y analizar información acerca de:
A.1. Las características de los bienes o servicios requeridos.
A.2. De sus precios.
A.3. De los costos asociados.
A.4. De cualquier otra característica que requieran para la confección de las bases respectivas.
Así, conforme a lo concluido en el Dictamen Nº 14.237, de 2018, "siendo obligación de la Administración llevar a
cabo procedimientos de licitación públicos, transparentes e imparciales, que permitan a todos los interesados
conocer con exactitud el objeto de la convocatoria, a los efectos que éstos formulen sus ofertas en igualdad de
condiciones, es dable sostener que los eventuales errores en los antecedentes que rigen la licitación —y que no
hayan sido salvados con las correspondientes aclaraciones o modificaciones—, son, en principio, de
responsabilidad de la propia Administración y, por tanto, ella debe hacerse cargo de las consecuencias
136
económicas de sus errores".
B. Dos mecanismos preparatorios posibles. Se prevé también un análisis técnico y económico mediante:
B.1. Consultas formales al mercado bajo el mismo procedimiento del artículo 13 bis, o bien,
B.2. Mediante otro mecanismo que determina la entidad licitante, como informes internos especializados.
En ambos casos, con objetivos similares al del citado artículo 13 bis del Reglamento, esto es, para conocer las
características de los bienes o servicios requeridos, de sus precios, de los costos asociados o de cualquier otra
característica que requieran para la confección de las bases, actuaciones preparatorias que a diferencia del caso
anterior, constituyen un trámite obligatorio con antelación a la confección de las bases licitatorias en dos hipótesis:
B.1. En las licitaciones en las que la evaluación de las ofertas revista gran complejidad
B.2. En las licitaciones por montos superiores a 5.000 UTM.
Conforme a lo precisado en el Dictamen Nº 7.153, de 2020: "De ello se sigue que la normativa aplicable en la
especie contempla los mecanismos para que las entidades compradoras puedan, antes de la elaboración de las
bases, tener conocimiento, en lo que importa, del precio de los bienes que pretenden adquirir y planificar sus
compras con el presupuesto necesario para solventarlo.
En ese contexto, no procede contemplar la etapa de negociación de precio con el oferente mejor evaluado, por
cuanto ello no ha sido recogido en la normativa que rige esa contratación, y supone establecer condiciones no
requeridas ni ofertadas en la licitación, afectando la igualdad de los oferentes y la legítima expectativa de los
proponentes de adjudicarse en los términos ofertados.
Por lo anterior, si el precio de la oferta mejor evaluada resulta más caro que el valor que tiene el bien respectivo
en el mercado y por ello no resulta conveniente a los intereses de la institución licitante, lo que correspondería
sería declararla desierta por esa circunstancia y volver a licitar o acudir al trato directo conforme con las reglas
generales".

2.2.2. La elaboración de las bases


2.2.2.1. Generalidades
Confección de las bases de licitación. Efectuados los estudios preliminares, se procede a la confección y
aprobación de las bases de licitación, tanto las administrativas —que regularán el proceso licitatorio— como las
técnicas —referidas al contenido del contrato—, las que, luego, deben ser publicadas en el sistema de información
pública, a cargo de la Dirección de Compras y Contratación Pública.
Al respecto, la Ley de Compras Públicas encomienda a su Reglamento, la determinación de las características
que deben reunir las bases de licitación —administrativas y técnicas— según lo previene el artículo 10 inciso 4º de
la Ley Nº 19.886, el cual dispone que: "El reglamento determinará las características que deberán reunir las bases
de las licitaciones".
Concepto de bases de licitación. El artículo 2º Nº 3 del Reglamento de la Ley de Compras Públicas define las
Bases como aquellos "documentos aprobados por la autoridad competente que contienen el conjunto de
requisitos, condiciones y especificaciones, establecidos por la Entidad Licitante, que describen los bienes y
servicios a contratar y regulan el Proceso de Compras y el contrato definitivo". De conformidad con dicho precepto,
se incluyen las Bases Administrativas y las Bases Técnicas.
Bajo el régimen de la Ley de Compras Públicas las bases de licitación:
A. Son actos administrativos elaboradas unilateralmente por la Administración, por lo que constituyen actos
trámite, destinados a obtener un acto terminal, que en principio corresponde a la adjudicación.
Desde un punto de vista formal, tal como indica el artículo 2º Nº 3 del Reglamento, son "documentos aprobados
por la autoridad competente", vale decir, por un acto administrativo aprobado por la entidad licitante.
B. Constituyen la oferta que formula la Administración a los interesados en contratar con ella. Las bases de
licitación corresponden a la oferta que formula el ente administrativo, vale decir, las condiciones de contratación
que propone a los interesados que deseen postular.
C. Regulan el procedimiento de contratación vía licitación pública. Las bases de licitación constituyen el
documento que regula en el detalle el procedimiento de contratación por vía concursal, el que si bien se encuentra
normativizado en términos generales por la Ley y el reglamento pertinente, es concretado, para cada proceso de
contratación por dichas pautas del certamen. Como indica el artículo 2º Nº 3 del Reglamento: "regulan el Proceso
de Compras".
D. Durante el proceso de licitación, indican a los interesados las condiciones a que han de ajustar sus ofertas.
Las bases de licitación permiten a los interesados las condiciones a que deben ajustar sus propuestas. Como
indica el artículo  2º Nº  3 del Reglamento: "contienen el conjunto de requisitos, condiciones y especificaciones,
establecidos por la Entidad Licitante, que describen los bienes y servicios a contratar".
Conforme a lo sostenido en el Dictamen Nº  2.862, de 2014, es "obligación de la Administración llevar a cabo
procedimientos de licitación públicos, transparentes e imparciales, que permitan a todos los interesados conocer
con exactitud el objeto de la convocatoria, a los efectos de que éstos formulen sus ofertas en igualdad de
condiciones, es dable sostener que las eventuales diferencias o contradicciones entre los antecedentes que rigen
una licitación —y que no hayan sido salvadas con las correspondientes aclaraciones— son, en principio, de
responsabilidad de la propia Administración, y, por tanto, ella debe hacerse cargo de las consecuencias
económicas de esos errores, a menos que se demuestre que no podían sino haber sido advertidas por los
oferentes, lo cual debe ser analizado en cada caso según las diversas situaciones que se presenten".
E. Una vez concluida la licitación, constituyen la matriz contractual, pues se entienden incorporadas al contrato.
En definitiva, una vez culminada la licitación por medio de la adjudicación, las bases de licitación se entienden
formar parte del contrato administrativo, las que, por tanto, determinan los derechos y obligaciones contractuales.
Como indica el artículo 2º Nº 3 del Reglamento: "regulan (...) el contrato definitivo".
Tipos de bases de licitación. Las bases de licitación pueden ser de dos tipos: administrativas o técnicas.
A. Las Bases Administrativas son aquellos "documentos aprobados por la autoridad competente que
contienen, de manera general y/o particular, las etapas, plazos, mecanismos de consulta y/o aclaraciones, criterios
de evaluación, mecanismos de adjudicación, modalidades de evaluación, cláusulas del contrato definitivo, y demás
aspectos administrativos del Proceso de Compras" (art. 2º Nº 4 Reglamento).
B. Las Bases Técnicas son aquellos "documentos aprobados por la autoridad competente que contienen de
manera general y/o particular las especificaciones, descripciones, requisitos y demás características del bien o
servicio a contratar" (art. 2º Nº 5 Reglamento).
En este punto, el artículo  22 Nº  2 del Reglamento prescribe que las bases de licitación deben contener: "Las
especificaciones de los bienes y/o servicios que se quieren contratar, las cuales deberán ser genéricas, sin hacer
referencia a marcas específicas", lo que debe entenderse referido al contenido mínimo de las bases técnicas.
Aprobación de las bases de licitación mediante acto administrativo. El artículo 19 del Reglamento de la Ley de
Compras determina que: "Las Bases de cada licitación serán aprobadas por acto administrativo de la autoridad
competente. En caso que las Bases sean modificadas antes del cierre de recepción de ofertas, deberá
considerarse un plazo prudencial para que los Proveedores interesados puedan conocer y adecuar su oferta a
tales modificaciones".
A. Las Bases de cada licitación son aprobadas por acto administrativo de la autoridad competente, esto es,
aquella que representa extrajudicialmente al respectivo órgano administrativo licitante, la cual corresponde al
Presidente de la República en el caso de entidades centralizadas y al jefe superior de servicio tratándose de
entidades descentralizadas. Ello, sin perjuicio de la desconcentración y la delegación administrativas.
Constancia en la parte considerativa del acto que aprueba las bases de no existir convenio marco. En los
considerandos del acto que aprueba las bases que regirán la licitación pública respectiva, se debe dejar constancia
de la circunstancia de no haber encontrado disponible el bien o servicio requerido en el catálogo de bienes y
servicios ofrecidos en el Sistema de Información Chilecompra, en la modalidad de Convenios Marco vigentes,
acorde a lo dispuesto en el artículo  14 del Decreto Nº  250, de 2004, del Ministerio de Hacienda. (Dictamen
Nº 11.788, de 2008).
B. En caso de que las Bases sean modificadas antes del cierre de recepción de ofertas, debe considerarse un
plazo prudencial para que los Proveedores interesados puedan conocer y adecuar su oferta a tales
modificaciones.

2.2.2.2. Contenido de las bases de licitación


El contenido de las bases de licitación es objeto de Reglamento. Recordemos que la Ley de Compras Públicas
encomienda a su Reglamento, la determinación de las características que deben reunir las bases de licitación —
administrativas y técnicas— según lo previene el artículo 10 inciso 4º de la Ley Nº 19.886, el cual dispone que: "El
reglamento determinará las características que deberán reunir las bases de las licitaciones".
Ello, por cierto, no sólo comprende las materias obligatorias o contenido mínimo de las bases, previsto en el
artículo 28 del Reglamento de ese texto legal, sino también el contenido adicional, que menciona el artículo 23 de
dicho Reglamento.
Contenido mínimo de las bases de licitación. El artículo  22 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 establece el
contenido mínimo de las bases, es decir, las menciones obligatorias y esenciales.
El artículo 22 del Reglamento de la Ley de Compras Públicas señala que las bases deben contener, en lenguaje
preciso y directo, a lo menos las siguientes materias:
1. Los requisitos y condiciones que deben cumplir los Oferentes para que sus ofertas sean aceptadas.
2. Las especificaciones de los bienes y/o servicios que se quieren contratar, las cuales deberán ser
genéricas, sin hacer referencia a marcas específicas.
3. Las etapas y plazos de la licitación, los plazos y modalidades de aclaración de las bases, la entrega y la
apertura de las ofertas, la evaluación de las ofertas, la adjudicación y la firma del Contrato de Suministro y Servicio
respectivo y el plazo de duración de dicho contrato.
4. La condición, el plazo y el modo en que se compromete el o los pagos del Contrato de Suministro y
Servicio, una vez recepcionados conforme los bienes o servicios de que se trate.
5. El plazo de entrega del bien y/o servicio adjudicado.
6. La naturaleza y monto de la o las garantías que la entidad licitante exija a los oferentes y la forma y
oportunidad en que serán restituidas.
7. Los criterios objetivos que serán considerados para decidir la adjudicación, atendido la naturaleza de los
bienes y servicios que se licitan, la idoneidad y calificación de los Oferentes y cualquier otro antecedente que sea
relevante para efectos de la Adjudicación.
8. En las licitaciones menores a 1000  UTM y superiores a 100, definir si se requerirá la suscripción de
contrato o si éste se formalizará mediante la emisión de la orden de compra por el comprador y aceptación
por parte del proveedor, de conformidad con lo establecido en el artículo 63 del reglamento.
9. Los medios para acreditar si el proveedor adjudicado registra saldos insolutos de remuneraciones o
cotizaciones de seguridad social con sus actuales trabajadores o con trabajadores contratados en los últimos dos
años y la oportunidad en que ellos serán requeridos.
10. La forma de designación de las comisiones evaluadoras, que se constituirán de conformidad con lo
establecido en el artículo 37 de este reglamento.
Analicemos brevemente cada una de estas menciones o cláusulas esenciales, que deben contener las pautas
concursales de toda licitación regida por la normativa de la Ley de Compras Públicas.
A. Requisitos y condiciones que deben cumplir los Oferentes para que sus ofertas sean aceptadas. Esta primera
mención, impuesta por el artículo 22 Nº 1 del Reglamento de la Ley Nº 19.886, tiene importancia para efectos de la
declaración de licitación fallida por inadmisibilidad de las ofertas, puesto que el incumplimiento de los requisitos
mínimos para ofertar conlleva la declaración de inadmisibilidad de la propuesta, lo que, en el caso de ser la única
propuesta recibida, o si, existiendo varias, ninguna cumpliere con los mentadas exigencias, genera la obligación,
por parte de la Administración en orden a declarar desierto el procedimiento licitatorio y con ello, la concusión
anormal o extraordinaria del mismo, lo que posibilita luego recurrir a la licitación privada o el trato directo.
B. Especificaciones de los bienes y/o servicios que se quieren contratar, las cuales deberán ser genéricas, sin
hacer referencia a marcas específicas. Esta segunda exigencia, que impone el artículo 22 Nº 2 Reglamento de la
Ley Nº 19.886, debe entenderse referida al contenido mínimo de las bases técnicas.
Según lo ha precisado el Dictamen Nº 14.250, de 2018, "de conformidad con el artículo 22 Nº 2 del reglamento
de la Ley Nº 19.886, al elaborar las bases las entidades licitantes pueden exigir el cumplimiento de los requisitos
técnicos que consideren pertinentes de acuerdo con la naturaleza de los bienes o servicios que pretenden
contratar, de manera que la determinación de los estándares que deben concurrir en cada caso es un asunto que
compete decidir a la repartición pública que licita, ponderando las necesidades que en cada caso pretende
satisfacer por esa vía". Continúa el citado Dictamen Nº  14.250, de 2018 expresando que, "resolver si en un
proceso concursal pueden ofertarse bienes reacondicionados es una decisión que corresponde adoptar a la
entidad licitante, teniendo en consideración que deberá propender a la eficacia, eficiencia, calidad de los bienes y
servicios que pretende contratar y ahorro en sus contrataciones". Por tanto, dicho pronunciamiento concluye que:
"el Hospital Clínico de la Universidad de Chile puede contemplar la inclusión de bienes reacondicionados en los
procedimientos concursales que lleve a cabo para el suministro de los equipos que necesite para el desarrollo de
sus funciones, en la medida que con ello no se transgredan los principios que deben regir el proceso, en especial
el de libre concurrencia y de igualdad de los licitantes".
En el caso de que sea necesario hacer referencia a marcas específicas, deben admitirse, en todo caso, bienes o
servicios equivalentes de otras marcas o genéricos agregándose a la marca sugerida la frase "o equivalente",
según lo previene el artículo 22 inciso 1º Nº 2, inciso 2º del Reglamento.
Con todo, y en la medida que resultare factible, las especificaciones deberán orientarse a la búsqueda de la
mejor solución a las necesidades que las respectivas Entidades procuran satisfacer con los procedimientos de
contratación, debiendo para ello priorizarse el desempeño y los requisitos funcionales esperables del bien, servicio
u obra a contratar, por sobre sus características descriptivas o de diseño, según lo previene el artículo 22 inciso 1º
Nº 2, inciso 3º del Reglamento.
C. Etapas y plazos de la licitación, los plazos y modalidades de aclaración de las bases, la entrega y la apertura
de las ofertas, la evaluación de las ofertas, la adjudicación y la firma del Contrato de Suministro y Servicio
respectivo y el plazo de duración de dicho contrato. Este grupo de menciones obligatorias del artículo 22 Nº 3 del
Reglamento, comprende tres grandes materias:
1. La primera parte se refiere a los actos de la entidad licitante que integran el procedimiento licitatorio: debiendo
regularse en las bases las etapas y plazos de la licitación, los plazos y modalidades de aclaración de las bases, la
entrega y la apertura de las ofertas, la evaluación de las ofertas y la adjudicación.
Conforme al Dictamen Nº  45.506, de 2015, no corresponde que en unas bases de licitación pública "se
establezca que las fechas previstas para la adjudicación y para la firma del contrato son estimadas".
2. La segunda, a la formalización del contrato de suministro y servicio, en el caso de que corresponda suscribir
un documento contractual: debiendo regularse en las bases la firma del convenio.
En todo caso, según lo concluido en el Dictamen Nº 67.470, de 2012, la circunstancia de que no se respete el
plazo contemplado en las bases administrativas "para proceder a la firma del contrato respectivo" no constituye un
vicio esencial por aplicación de lo establecido en el artículo 13 inciso 2º de la Ley Nº 19.880.
3. La tercera está referida a la vigencia del contrato: debiendo regularse el plazo de duración del contrato de
suministro y servicio.
D. Condición, plazo y modo en que se compromete el o los pagos del Contrato de Suministro y Servicio, una vez
recepcionados conforme los bienes o servicios de que se trate.
E. Plazo de entrega del bien y/o servicio adjudicado. Esta mención que impone el artículo  22 Nº  5 del
Reglamento adquiere relevancia para los efectos del contrato de suministro y servicio, y en particular, para medir el
oportuno cumplimiento por parte del contratante particular.
La indicación del plazo debe incluir también su forma de cómputo. Al respecto, el Dictamen Nº 86.827, de 2017,
ha concluido que: "encontrándose regulada en la especie la manera en que se contabilizaría el plazo para la
entrega de los bienes comprometidos, no resulta aplicable en este caso lo preceptuado en el artículo  111 del
Código de Comercio, que se refiere a la misma materia".
F. Naturaleza y monto de la o las garantías que la entidad licitante exija a los oferentes y la forma y oportunidad
en que serán restituidas. El contrato de suministro y prestación de servicio estará sujeto a la garantía de fiel
cumplimiento y eventualmente además a la garantía de anticipos.
G. Criterios objetivos que serán considerados para decidir la adjudicación, atendido la naturaleza de los bienes y
servicios que se licitan, la idoneidad y calificación de los Oferentes y cualquier otro antecedente que sea relevante
para efectos de la Adjudicación. Este punto, exigido por el artículo 22 Nº 7 del Reglamento, es vital para efectos de
la fase evaluación de las propuestas recibidas dentro de plazo.
H. En las licitaciones menores a 1000 UTM y superiores a 100, definir si se requerirá la suscripción de contrato o
si éste se formalizará mediante la emisión de la orden de compra por el comprador y aceptación por parte del
proveedor, de conformidad con lo establecido en el artículo 63 del reglamento. Recordemos que en las licitaciones
por montos menores a 1000  UTM y superiores a 100  UTM, la entidad licitante está facultada para omitir la
suscripción de un contrato de suministro y servicio el cual se puede formalizar sólo con la emisión de la orden de
compra.
I. Medios para acreditar si el proveedor adjudicado registra saldos insolutos de remuneraciones o cotizaciones
de seguridad social con sus actuales trabajadores o con trabajadores contratados en los últimos dos años y la
oportunidad en que ellos serán requeridos. Cabe precisar que esta acreditación constituye una exigencia de la
oferta, pero no corresponde a una inhabilidad para contratar, sino que conlleva otros efectos.
J. Forma de designación de las comisiones evaluadoras, que se constituirán de conformidad con lo establecido
en el artículo 37 de este reglamento. Conforme al artículo 37 inciso 5º del Reglamento de la Ley Nº 19.886 resulta
imperativo designar una comisión evaluadora en dos casos:
— En las licitaciones en las que la evaluación de las ofertas revista gran complejidad.
— En todas aquellas licitaciones superiores a 1.000 UTM.
Contenido adicional de las bases de licitación. El artículo  23 del Reglamento de la Ley de Compras Públicas
señala que las Bases pueden contener, en lenguaje preciso y directo, las siguientes materias:
1. La prohibición de subcontratar impuesta al proponente adjudicado y las circunstancias y alcances de tal
prohibición.
2. Puntajes o ponderaciones que se asignen a los Oferentes, derivados del cumplimiento de normas que
privilegien el medioambiente, contratación de discapacitados y demás materias de alto impacto social. Estos
puntajes o ponderaciones no podrán, en caso alguno, ser los únicos que se consideren para determinar la
adjudicación de la oferta más conveniente.
3. Cualquier otra materia que no contradiga disposiciones de la Ley de Compras y el Reglamento.
Analicemos, brevemente, cada una de estas menciones o cláusulas accidentales, que pueden contener las
pautas concursales de toda licitación regida por la normativa de la Ley de Compras Públicas.
A. Prohibición de subcontratar impuesta al proponente adjudicado y las circunstancias y alcances de tal
prohibición. Al respecto, la regla general, es que resulta admisible la subcontratación, salvo prohibición expresa por
parte de la autoridad administrativa, de manera que, si se estima necesario prohibirla, ello debe ser indicado en las
pertinentes bases concursales.
B. Puntajes o ponderaciones que se asignen a los Oferentes, derivados del cumplimiento de normas que
privilegien el medioambiente, contratación de discapacitados y demás materias de alto impacto social. Acorde con
el artículo  23 letra  b) del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, la entidad licitante puede asignar puntajes o
ponderaciones, para los oferentes que asuman el cumplimiento de normas jurídicas —convencionales, legales,
reglamentarias, u otras— que privilegien alguno de los siguientes temas:
137
B.1. El medioambiente. El artículo  2º letra ll) de la Ley  Nº  19.300, de Bases del Medio Ambiente, define
medio ambiente, como "el sistema global constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza física,
química o biológica, socioculturales y sus interacciones, en permanente modificación por la acción humana o
natural y que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus múltiples manifestaciones".
B.2. La contratación de discapacitados. Sobre este punto, debemos aludir a la Ley  Nº  20.422, que Establece
138
Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad, cuyo artículo 1º
incluye en el objeto de esta preceptiva la inclusión social de las personas con discapacidad, al señalar que: "El
objeto de esta ley es asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, con el
fin de obtener su plena inclusión social, asegurando el disfrute de sus derechos y eliminando cualquier forma de
discriminación fundada en la discapacidad".
B.3. Demás materias de alto impacto social. Al respecto, el Dictamen Nº 10.374, de 2020, ha manifestado que:
"nuestro ordenamiento jurídico reconoce la posibilidad de que incluso en las licitaciones que realice la
Administración del Estado regida por sus normas en su totalidad, pueda considerarse el desarrollo local como una
materia que, dado su impacto social, sea objeto de evaluación, asignando una ponderación o puntaje a la
concurrencia del mismo, como sería el caso de la contratación de trabajadores que residan en los lugares donde
deban prestarse los servicios".
No obstante, el Reglamento establece un límite, en cuanto: Estos puntajes o ponderaciones no podrán, en caso
alguno, ser los únicos que se consideren para determinar la adjudicación de la oferta más conveniente.
C. Cualquier otra materia que no contradiga disposiciones de la Ley de Compras y el Reglamento. El artículo 23
letra  c) del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 reconoce la posibilidad de incluir cláusulas accidentales en los
contratos de suministro y/o servicios. Por ejemplo, caben aquí:
C.1. Las cláusulas de reajuste. La jurisprudencia contralora ha puntualizado, en sus Dictámenes Nºs. 24.617,
de 2011, 85.121, de 2013; y 56.435, de 2015, que el reajuste, en general, "consiste en la actualización de una
suma de dinero para evitar que ella se desvalorice por el efecto de la inflación y así permitir que el capital primitivo
conserve su valor adquisitivo".
Desde este punto de vista, el acreedor al obtener lo adeudado en un plazo posterior, está recibiendo la misma
suma que tenía al momento de entregar dicho monto (Dictámenes Nºs.  48.300, de 2004, 43.714, de 2010 y
24.617, de 2011).
Acorde a lo expresado por la jurisprudencia contralora la reajustabilidad del precio "tiene por objeto mantener el
equilibrio del contrato y las prestaciones que de él emanan, ya que el monto de aquél podría verse distorsionado
debido a la desvalorización monetaria, producto de factores inflacionarios de los insumos que integran los índices
de precios" (Dictamen Nº 43.714, de 2010).
Por último, cabe afirmar que el sistema de reajustabilidad del precio, que esté condicionado a un determinado
índice, se deberá aplicar tanto si la variación de éste resulte positiva como negativa.
Como apunta la jurisprudencia contralora, en su Dictamen Nº  43.714, de 2010: "entender que la cláusula de
reajuste sólo se puede aplicar cuando la variación es positiva, produciría un enriquecimiento ilícito para una de las
partes, quebrantándose por tanto el equilibrio que debe mantenerse en los convenios que se adopten para la
prestación de servicios, el que precisamente se busca asegurar a través de la adopción del régimen de reajuste
basado en las oscilaciones del índice respectivo".
C.2. Las cláusulas de indemnización y compensación para los casos especiales de término anticipado del
contrato.
C.3. La inclusión de mecanismos de preselección y precalificación técnica de licitantes. Conforme al
artículo 35 del Reglamento de la Ley Nº 19.886, las bases podrán establecer mecanismos de preselección de los
proponentes que pueden participar en una licitación.
Conforme al Dictamen Nº  8.373, de 2014, no resulta procedente que las propuestas que no satisfagan los
requisitos fijados para ser preseleccionadas sean objeto de evaluación.
A su vez, según el Dictamen Nº  9.158, de 2014, también en relación con unos prerrequisitos de selección,
precisó que los aludidos requerimientos no se describen, por lo que no son suficientes para efectos de
preseleccionar o evaluar las propuestas, según sea el caso.
C.4. La obligación de otorgar mandato con poder suficiente o constitución de sociedad chilena o agencia
extranjera. Asimismo, en el caso de los contratos de suministro y/o prestación de servicios de tracto sucesivo,
según lo previene el artículo  4º incisos  4º y 5º de la Ley  Nº  19.886, la entidad licitante puede establecer en las
bases "la obligación de otorgar y constituir, al momento de la adjudicación, mandato con poder suficiente o la
constitución de sociedad de nacionalidad chilena o agencia de la extranjera, según corresponda, con la cual se
celebrará el contrato y cuyo objeto deberá comprender la ejecución de dicho contrato en los términos establecidos
en esta ley" (art. 4º inciso 4º Ley Nº 19.880), siempre que el objeto "sea la adquisición de bienes o la prestación de
servicios que el adjudicatario se obligue a entregar o prestar de manera sucesiva en el tiempo" (art.  4º inciso  5º
Ley Nº 19.880).

2.2.2.3. Otras normas comunes relativas a las bases de licitación


Formularios de bases de licitación. El artículo 21 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 prevé la posibilidad de que
las entidades utilicen formularios de bases de licitación, completando los datos que la singularizan, lo que implica
la posibilidad de modificar y ajustar, es decir, adaptar, el respectivo formulario a las necesidades particulares de
cada proceso de contratación de suministros y/o servicios.
Como puede advertirse, esta normativa viene a concretizar el principio de eficiencia administrativa que consagra
la Ley Nº 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado.
A. Elaboración de un formulario de bases disponible en el Sistema de Información. El artículo inciso 21 inciso 1º
del Reglamento de la Ley señala que la Dirección, siguiendo las pautas establecidas en la Ley de Compras y el
Reglamento, "elaborará uno o más Formularios de Bases, que estarán disponibles en el Sistema de Información".
B. Concepto de formulario. El artículo 2º Nº 18 del Reglamento define el Formulario, en sentido genérico, como:
"Formato o documentos elaborados por la Dirección, los cuales deberán ser completados por las Entidades
interesadas en efectuar un Proceso de Compras, a través del Sistema de Información y de otros medios para la
contratación electrónica".
C. Modificaciones y ajustes a los formularios. Añade el artículo 21 inciso 2º del Reglamento de la Ley que: "Cada
Entidad deberá completar el o los Formularios que al efecto establezca la Dirección. La Entidad podrá modificar y
ajustar el Formulario a las necesidades particulares de cada Proceso de Compra, siempre que se cumpla con la
Ley de Compras y el Reglamento".
Los formularios de bases elaborados por la Dirección de Compras y Contratación Pública pueden ser ajustados
por las entidades a las necesidades particulares de cada proceso de compra (Dictamen Nº 30.825, de 2019).
Límites a que están sujetas las bases de licitación. Las bases administrativas para una licitación, bajo el régimen
de la Ley de Compras Públicas, se encuentran sujetas a diversos límites:
A. Las bases no pueden contener exigencias meramente formales como parte de las condiciones de una
licitación. Primero, existe una limitación expresa en la reglamentación de la Ley de Compras Públicas. Al respecto,
el artículo 20 inciso 3º del Reglamento de la Ley Nº 19.886, prescribe que las bases de licitación "evitarán hacer
exigencias meramente formales", disposición que encuentra sustento en el principio de no formalización previsto
en el artículo 13 de la Ley Nº 19.880, tal como lo ha reconocido el Tribunal de Contratación Pública en su sentencia
139
rol Nº 16-2018.
B. Las bases deben ajustarse a la normativa vigente al momento de convocar el proceso licitatorio. Si el proceso
licitatorio se inicia bajo una determinada normativa y durante el transcurso del mismo se produce una enmienda
legislativa y /o reglamentaria, puede acontecer que entre la data en la cual se aprobaron las bases y aquella en
que se procede a efectuar el llamado a licitación se verifique una modificación legal y/o reglamentaria.
En esta eventualidad la entidad licitante debe someterse a la nueva normativa, atendido lo cual debe modificar
las pautas concursales de conformidad con la nueva regulación, puesto que en el Derecho Administrativo las
normas jurídicas rigen in actum.
Al respecto, se debe tener presente lo concluido por la jurisprudencia contralora contenida en el Dictamen
Nº 11.358, de 2017, en materia de compras públicas, el cual concluyó que: "las bases tipo que rigieron el proceso
licitatorio en análisis fueron aprobadas por medio de la Resolución Nº  190, de 2013, y no se le incorporaron las
modificaciones efectuadas por el Decreto Nº  1.410, de 2014, del Ministerio de Hacienda, al Decreto Nº  250, de
2004, de esa Cartera de Estado, reglamento de la Ley Nº 19.886, las que comenzaron a regir el 10 de agosto del
año 2015, esto es, antes de que se convocara al proceso concursal en análisis, por lo que la licitación en estudio
no se ajustó a la normativa vigente".
C. Las bases no pueden establecer que las divergencias serán resueltas sin ulterior recurso administrativo. Las
pautas concursales no pueden contener una mención que prohíba la interposición de un recurso, ante una
diferencia interpretativa en torno al respectivo contrato, puesto que ello vulnera el principio de impugnabilidad de
los actos administrativos previsto en los artículos 10 de la Ley Nº 18.575, y 15 de la Ley Nº 19.880.
En efecto, si bien la entidad licitante es aquella que, en principio, tiene la potestad de interpretación del contrato,
en caso de que el co-contratante disienta de la interpretación asumida por el órgano administrativo, puede
interponer los recursos administrativos y/o jurisdiccionales que la ley franquea.
Tal como ha sido confirmado por la jurisprudencia administrativa, establecida en el Dictamen Nº  12.951, de
2012), el cual ha precisado que: "Resulta improcedente" la disposición contenida en unas bases de licitación
pública —regidas por la Ley de Compras Públicas—, "en cuanto a que toda discrepancia entre los distintos
documentos del contrato, así como toda diferencia de interpretación de su contenido será resuelta sin ulterior
recurso por el Director del Servicio, por cuanto no se condice con el principio de impugnabilidad de los actos
administrativos regulado en los artículos 10 de la Ley Nº 18.575, y 15 de la Ley Nº 19.880".
D. Las bases no pueden exigir como requisitos certificaciones que no estén contemplados por la legislación. El
Tribunal de Contratación Pública, en sentencia rol Nº 245-2014, sostuvo: "19.- Que, de tal manera que, las bases
de licitación al exigir adjuntar a proponentes en los Anexos de sus ofertas técnicas las certificaciones de las
agencias internacionales que menciona como requisito para la evaluación del producto licitado, como consta del
numeral 4, bajo el Título 'Evaluación' del Anexo Nº 11 para asignar el puntaje máximo de 8 puntos establecido para
el subfactor Cumplimiento BPM en el numeral 2.1 del Capítulo  VI para evaluar el Técnico, no se ajustaba a la
legalidad vigente; ya que la exigencia de certificaciones contravenía las normas del Código Sanitario y de su
Reglamento, las que establecían que respecto de cualquier producto farmacéutico, bastaba solamente contar con
el registro sanitario otorgado por el Instituto de Salud Pública de Chile, sin que fuera necesario obtener ninguna
otra certificación nacional o extranjera.
20.- Que, además, las bases de licitación al imponer el requisito adjuntar las certificaciones de agencias
extranjeras, vulneraron el principio de la libre concurrencia de los proponentes; ya que al exigir tales
certificaciones, que no encontraban contempladas en la legislación vigente nacional, constituía una barrera de
entrada para poder participar en la licitación, de todos aquellos otros oferentes que contando con el registro
sanitario del producto licitado, se veían impedidos poder intervenir en el concurso, por el solo hecho de no contar
con certificaciones y no poder cumplir una exigencia que carecía de todo sustento legal, principio que se encuentra
establecido en nuestro ordenamiento jurídico por artículos 7º letra a) de la Ley Nº 19.886 y artículo 8º bis inciso 2º
de la Ley Nº 18.575.
21.- Que, asimismo, las bases de licitación impugnadas, al exigir adjuntar las certificaciones de agencias
internacionales señaladas en el punto 4.1 del numeral 4 de ese mismo cuerpo normativo para la evaluación de la
oferta técnica y asignación de puntajes para el subfactor: Cumplimiento de BPM; afectó también el principio de
igualdad de los oferentes establecido en el artículo  6º de la Ley  Nº  19.886, desde el momento que dichas
certificaciones solo podían ser cumplidas por aquellos oferentes que las habían obtenido en los países que las
otorgaban, los que por sola circunstancia quedaban en situación de privilegio frente a sus oponentes, que teniendo
el registro sanitario vigente, quedaban en condición desmedrada para la evaluación de su producto ofertado,
generándose un trato desigual entre ellos.
22.- Que, por lo tanto, las bases de licitación al establecer entre criterios de evaluación de las ofertas para
evaluar el factor Técnico el subfactor: Cumplimiento de BPM, que implicaba adjuntar certificaciones de agencias
extranjeras no exigidas por la legislación vigente nacional para otorgar el registro sanitario del producto licitado
como requisito para la evaluación de dichas ofertas, dichas normativas merecen la calificación de ilegales; pues
imponían criterios que no se conformaban con las exigencias y certificaciones otorgadas por el Instituto Salud
Pública de Chile, único organismo llamado por ley para poder calificar calidad, como la seguridad y eficacia del
140
producto licitado y en general, de todos los fármacos de uso en el país".
E. Las bases no pueden solicitar ofertas alternativas estableciendo un orden de prelación. La jurisprudencia
contralora en su Dictamen Nº 41.355, de 2009, precisó que no se ajustan a Derecho unas bases de licitación que
disponen ofertas alternativas fijando un orden de prelación para el caso de que la primera resulte insuficiente o
defectuosa, consistente en "un mecanismo de contratación conjunta de proponentes, con carácter de ofertas
alternativas, singularizadas como opciones de compra 1, 2 y 3, estableciendo un orden de prelación en el evento
de que la primera incurra en la no entrega de los insumos dentro del plazo estipulado en las bases técnicas o se
efectúe con defectos, por cuanto contraviene el artículo 6º de la Ley Nº 19.886 (...), en relación con los artículos 2º,
Nº 17, y 41 del Decreto Nº 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda (...). En efecto, conforme a dichos preceptos,
el propósito de una licitación pública es seleccionar y aceptar una propuesta recaída sobre bienes o servicios
determinados que, sujetándose a los requisitos establecidos en las bases, sea la más conveniente a los intereses
de la entidad convocante, no previendo un orden alternativo en la ejecución de la contratación".
Los límites mencionados han sido reconocidos por la jurisprudencia judicial y administrativa, para efectos del
régimen de la Ley de Compras, sin perjuicio de lo cual estimamos que son aplicables a cualquier régimen de
contratación administrativa, ya que se fundan en principios generales del Derecho de la Contratación
Administrativa.
F. Las bases no pueden contemplar la posibilidad de suspender o poner término en cualquier momento a la
licitación. La Contraloría General representó una resolución aprobatoria de bases administrativas y términos de
referencia, por cuanto tales pautas contemplaban "la posibilidad de suspender o poner término en cualquier
momento a la licitación, facultad no contenida en el procedimiento especial de Ley Nº 19.886 sobre Bases de los
Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios, que entiende terminado el proceso por la
adjudicación o bien por la declaración de desierto del concurso, conforme a lo indicado en el artículo  9º del
mencionado cuerpo normativo. Lo señalado infringe, además, el principio conclusivo contenido en el artículo 8º de
Ley Nº 19.880 de Bases de los Procedimientos que Rigen los Actos de la Administración del Estado".
Toma de razón del acto que aprueba las bases. El acto administrativo que aprueba las bases de licitación, como,
asimismo, el que las modifique, están afectos a toma de razón en el caso que el contrato de suministro respectivo
esté sometido al control preventivo de juridicidad de la Contraloría General de la República.
La Resolución Nº 7, de 2019, que derogó la Resolución Nº 1.600 de 2008, ambas de la Contraloría General de la
República, establece un novedoso sistema para la determinación de los actos administrativos sometidos al trámite
de toma de razón, el cual se complementa por resoluciones de vigencia temporal que definen los montos en forma
separada y que, atendido su plazo, obligan a dictar nuevas resoluciones que van actualizando los valores afectos.
Recordemos que, la Resolución Nº  1.600, de 2008, al igual que sus antecesoras, establecía un sistema de
exenciones que era regulado exclusivamente en dicho acto administrativo.
Sin embargo, durante el año 2017, se derogan las exenciones relativas a normas de personal contenidas en la
Resolución Nº  1.600, de 2008, las que pasan a ser reguladas en una resolución independiente: la Resolución
Nº 10, de 2017. A partir de ahí, se inicia la modalidad de regular la exención de toma de razón por la vía de más de
un acto administrativo del Ente Contralor, abandonando el sistema anterior de resolución única, criterio que
continuará en aplicación el año 2019, con la emisión de las Resoluciones Nºs. 6, 7 y 8, de 2019.
En la actualidad, la Resolución Nº  6, de 2019, que deroga la Resolución Nº  10, de 2019, regula en forma
exclusiva la exención de los actos en materias de personal, mientras que, para el resto de las materias, rige la
Resolución Nº 7, de 2019, que como ya hemos indicado, reemplaza a la Resolución Nº 1.600, de 2008.
Al respecto, la Resolución Nº 7, de 2019, determina que la aprobación de contratos para la adquisición de bienes
muebles y prestación de servicios se encuentra afecta a toma de razón atendiendo al monto de la contratación,
es decir, al valor comprometido, el cual no se define en dicha resolución, sino que su determinación se entrega a
uno o más actos administrativos distintos, mediante la emisión de una o más resoluciones con vigencia temporal,
no inferior a dos años.
Así, la Resolución Nº 7, de 2019, fija las materias afectas a toma de razón, pero los montos a partir de los cuales
resulta obligatorio el control de juridicidad se determinan por acto(s) separado(s) y tales actos tienen una vigencia
temporal mínima de dos años, lo que posibilita la actualización constante y permanente de dichos valores, sin la
necesidad de modificar la Resolución Nº 7.
Es un sistema peculiar, por lo que sólo su aplicación en el tiempo permitirá medir sus resultados, desde el punto
de vista de la economicidad, esperemos que con éxito.
Un problema práctico, podría ser que las entidades fragmenten sus contrataciones, en el caso de que tales
procesos tengan aplicación en más de una región, con el objeto de eludir la toma de razón, ya que en la
Resolución Nº 8, los montos se fijan en atención a la Contraloría regional, siendo más elevados para la Contraloría
General y las Contralorías regionales metropolitanas, luego, un segundo nivel para las regionales de Valparaíso y
Concepción, y un tercer nivel de montos más bajos, para las demás contralorías regionales.
Ahora bien, según lo previene el artículo  4º inciso  1º de la Resolución Nº  7, de 2019: "El Contralor General
dictará a más tardar en noviembre del año anterior en que comiencen a regir, una o más resoluciones para
determinar los montos a partir de los cuales los actos en las materias que se indican en la presente resolución,
quedarán sujetos a toma de razón. Dicha determinación tendrá una vigencia de a lo menos 2 años".
Por su parte, el artículo 12.1 de la indicada Resolución Nº 7, de 2019, prescribe que están afectos a toma de
razón los siguientes actos: "Aprobación de contratos para la adquisición o suministro de bienes muebles y/o de
prestación de servicios por trato directo, licitación privada o licitación pública, de acuerdo con los montos fijados en
las resoluciones a que se refiere el artículo 4º".
La excepción está dada por aquellos actos administrativos que aprueben contratos ajustados a un formato tipo
aprobado previamente por la Contraloría General, ya que conforme al mismo artículo 12.1 de la Resolución Nº 7,
de 2019: "No obstante, están exentos los que "aprueben contratos que se ajusten a un formato contenido en actos
141
tomados razón previamente" por la Contraloría General.
Según lo establece el artículo 20, sobre Afectaciones y exenciones temporales, de la Resolución Nº 7, de 2019,
142
de la Contraloría General de la República, que fija normas sobre exención del trámite de toma de razón, el
Contralor General puede dictar resoluciones que fijen temporalmente nuevas materias afectas y/o disponer que
otras pasen a ser exentas.
En efecto, según lo prescribe el artículo 20 inciso 1º de la Resolución Nº 7, de 2019: "Sin perjuicio de lo previsto
en los párrafos II a IX del título I de la presente resolución, el Contralor General podrá dictar, de oficio o a petición
de un órgano, una o más resoluciones que fijarán temporalmente nuevas materias afectas y otras que dejarán de
tener ese carácter".
Agrega el artículo 20 en su inciso 2º que: "Dichas resoluciones podrán ser dictadas respecto de determinados
actos de un órgano en particular, o bien, respecto de todos los decretos y resoluciones de una materia específica
emitidos por diferentes entidades", añadiendo el inciso 3º que: "Estas medidas podrán ser adoptadas por plazos
determinados y dejadas sin efecto por el Contralor General".
Seguidamente, el artículo  21 de la Resolución Nº  7, de 2019, establece los criterios para determinar la
afectación o exención temporal, en tanto prescribe que: El Contralor General, para dictar las resoluciones del
artículo precedente, podrá tener en consideración, entre otros, los siguientes criterios":
1. Órganos de la Administración que hayan sido objeto de observaciones complejas o altamente complejas,
detectadas en fiscalizaciones anteriores.
2. Órganos de la Administración que hayan emitido actos afectos a toma de razón sin observaciones relevantes
en periodos anteriores.
3. Resultados de los controles de reemplazo.
4. Impacto de los actos y el monto del gasto involucrado en relación con el presupuesto del órgano.
5. Existencia de actos por montos levemente inferiores a los establecidos en las resoluciones que se dicten
conforme a esta normativa.
Ahora bien, en este contexto normativo, la resolución que aprueba el contrato está afecta tratándose de
licitaciones públicas cuyo monto exceda las sumas que indica el artículo 2º de la Resolución Nº 8, de 2019, de
143
la Contraloría General, que determina los montos a partir de los cuales los actos que se individualizan quedarán
sujetos a toma de razón y a controles de reemplazo cuando corresponda, expresadas en unidades tributarias
mensuales —UTM—.
El citado artículo 2º prescribe que "Los siguientes actos a que se refiere el Título I, Párrafo III, de la Resolución
Nº 7, de 2019, quedarán sujetos a toma de razón en los casos que se indican":
"4. Respecto de su artículo 12, Nº 12.1, sobre aprobación de contratos para la adquisición o suministro de bienes muebles
y/o de prestación de servicios por licitación pública. cuya competencia territorial corresponda al Nivel Central de la
Contraloría General; a la I Contraloría Regional Metropolitana Valentín Letelier y a la II Contraloría Regional Metropolitana
Humberto Mewes, cuando el monto supere las 15.000 UTM.
Quedarán sujetos a los controles de reemplazo aludidos en el artículo  5º los mencionados actos cuando su monto sea
desde 5.000 y hasta 15.000 UTM.
5. Respecto de su artículo 12, Nº 12.1, sobre aprobación de contratos para la adquisición o suministro de bienes muebles
y/o de prestación de servicios por licitación pública, cuya competencia territorial corresponda a las Contralorías Regionales
de Valparaíso y del Biobío, cuando el monto supere las 10.000 UTM.
Quedarán sujetos a los controles de reemplazo aludidos en el artículo  5º los mencionados actos cuando su monto sea
desde 5.000 y hasta 10.000 UTM.
6. Respecto de su artículo 12, Nº 12.1, sobre aprobación de contratos para la adquisición o suministro de bienes muebles
y/o de prestación de servicios por licitación pública, cuya competencia territorial corresponda a las Contralorías Regionales
de Arica y Parinacota; de Tarapacá; de Antofagasta; de Atacama; de Coquimbo; del Libertador General Bernardo
O'Higgins; del Maule; de Ñuble; de La Araucanía; de Los Ríos; de Los Lagos; de Aysén del General Carlos Ibáñez del
Campo y de Magallanes y la Antártica Chilena, cuando el monto supere las 8.000 UTM".
Quedarán sujetos a los controles de reemplazo aludidos en el artículo  5º los mencionados actos cuando su monto sea
desde 5.000 y hasta 8.000 UTM".
Quedarán sujetos a los controles de reemplazo aludidos en el artículo  5º los mencionados actos cuando su
monto sea desde 2.500 y hasta 5.000 UTM.
En definitiva, quedan sujetos a toma de razón:
A. La aprobación de contratos, cuya competencia sea para el nivel central de la Contraloría General o para
las Contralorías Regionales Metropolitanas, cuando el monto supere las 15.000 UTM.
B. La aprobación de contratos, cuya competencia sea para la Contraloría Regional de Valparaíso o del
Biobío, cuando el monto supere las 10.000 UTM.
C. La aprobación de contratos, cuya competencia sea para otras Contralorías de regiones distintas a las
indicadas, cuando el monto supere las 8.000 UTM.
Ahora bien, conforme a lo dispuesto en el artículo 5º inciso 1º de la Resolución Nº 7, de 2019, de la Contraloría
General de la República, que fija normas sobre exención del trámite de toma de razón, las unidades tributarias
mensuales que se consideren para remitir a toma de razón los actos a que se refiere la presente resolución o las
que se dicten conforme a ella, serán las correspondientes al mes de enero del año de su emisión.
Recordemos que, conforme a lo declarado por la jurisprudencia contralora en su Dictamen Nº 17.785, de 2018,
para determinar si un acto administrativo que aprueba una contratación se encuentra afecto al trámite de toma de
razón debe atenderse al monto original del contrato.
Sostiene ese pronunciamiento que: "del análisis de las disposiciones sobre las que se consulta, se puede
apreciar que los conceptos de 'monto superior' y 'monto total' están referidos a la suma original del contrato, ya que
será ésta la única que se conocerá con certeza al momento de efectuar el análisis respectivo".
Agrega que: "Luego, para establecer si una contratación se encuentra afecta al control previo de juridicidad debe
atenderse al monto del acuerdo propiamente tal, con independencia de si en éste se contempla la posibilidad de
efectuar eventuales modificaciones o renovaciones".
Añade que: "A lo anterior es necesario agregar que en el caso de prórrogas o renovaciones de contratos, al
implicar un nuevo acuerdo de voluntades, será el monto de este último el que habrá que considerar para
determinar si el respectivo acto aprobatorio se encuentra afecto al control previo de esta Entidad".
Concluye el Dictamen Nº  17.785, de 2018, que "es el monto original del respectivo convenio el que se debe
tener en cuenta para establecer su calidad de afecto o exento del trámite de toma de razón".
Por último, cabe recordar que, según lo establece el artículo 8º de la Resolución Nº 7, de 2019: "Los decretos y
resoluciones afectos a toma de razón deberán remitirse conjuntamente con los antecedentes que les sirvan
de fundamento, salvo aquellos a los que se pueda acceder electrónicamente a través de técnicas, medios,
procedimientos o sistemas institucionales.
Además, en el caso de los actos que impliquen gasto, tales como los que aprueben aportes o transferencias
de recursos, con o sin convenio, y los que aprueben adjudicaciones o contratos, deberá remitirse el
correspondiente antecedente que dé cuenta de la disponibilidad presupuestaria.
Asimismo, los actos aprobatorios de documentos, tales como protocolos, convenios y bases administrativas,
deberán contener en su texto de forma íntegra el objeto que aprueben".
Por último, en los actos de cuantía indeterminada, para los efectos de determinar si procede la exención o la
toma de razón, de las resoluciones que se dicten, se estará al gasto estimado por el Servicio conforme a
parámetros objetivos, cuyos antecedentes estarán a disposición de la Contraloría General, según lo previene el
artículo 6º de la Resolución Nº 7, de 2019, de CGR.
En tales casos deben ser acompañados los antecedentes referidos a la estimación del gasto (Dictamen
Nº 67.522, de 2010).
Asimismo, cabe precisar que "en virtud de lo previsto en los Nºs. 9.1.1, inciso segundo, y 9.5. del artículo 9º de la
citada Resolución Nº 1.600, de 2008, y en consideración a los principios de eficiencia y eficacia, consagrados en
los artículos  3º y 5º, de la Ley  Nº  18.575, y de economía procedimental, que contempla el artículo  9º de la
Ley Nº 19.880, es el acto que sanciona el pliego de condiciones que rige una licitación pública y que debe
contener tanto sus bases administrativas como técnicas, el que tiene que ser sometido al control
preventivo de juridicidad que ejerce esta Contraloría General, con arreglo a lo prescrito en el artículo  99 de la
Constitución Política de la República, en la medida, por cierto, que se refiera a contratos afectos a dicho trámite"
(Dictamen Nº 15.909, de 2014), criterio que resulta aplicable también bajo la vigencia de las Resoluciones Nºs. 7 y
8, de 2019, de la CGR.
Finalmente, si el pliego de condiciones que rige una licitación está afecto al trámite de toma de razón, las bases
técnicas que forman parte del mismo también deben ser sometidas a dicho control preventivo de juridicidad. En
efecto, dado que la Contraloría General, "debe cautelar que los distintos apartados de un pliego de condiciones
guarden la debida correspondencia entre sí, cabe concluir que aun cuando el aludido Nº 9.5. del artículo 9º de la
Resolución Nº 1.600, de 2008, haga mención a 'las bases administrativas', ello no importa que las demás partes
que integran dicho pliego —entre ellas, las bases técnicas— se encuentren exentas del señalado control de
legalidad" (Dictamen Nº  15.909, de 2014), criterio que resulta aplicable también bajo la vigencia de las
Resoluciones Nºs. 7 y 8, de 2019, de la CGR.
Publicidad y gratuidad de los documentos de la licitación. Según el imperativo previsto en el artículo  28 del
Reglamento de la Ley Nº 19.886: "Las Bases, sus modificaciones y aclaraciones, la Adjudicación y el Contrato de
Suministro o de Servicio deberán estar siempre disponibles al público en el Sistema de Información en forma
gratuita. Lo anterior, sin perjuicio de lo previsto en los casos del artículo 62 del presente Reglamento".
De manera que, deben publicarse en el Sistema de Información Electrónica en forma gratuita, los siguientes
documentos del proceso licitatorio:
A. Las Bases de licitación, vale decir, las pautas concursales —tanto las administrativas como las técnicas—
que regirán el procedimiento licitatorio.
B. Las modificaciones a las bases, es decir, las alteraciones a las pautas del certamen, efectuadas por la
entidad licitante.
C. Las aclaraciones a las bases destinadas a determinar el sentido y alcance de las pautas del certamen,
efectuadas por la entidad licitante.
D. La Adjudicación, esto es, el acto administrativo mediante el cual la entidad licitante selecciona la(s) oferta(s)
más conveniente.
E. El Contrato de Suministro o de Servicio, esto, es el acuerdo de voluntades suscrito entre la entidad licitante
y el adjudicatario, una vez finalizado el procedimiento licitatorio.
Lo anterior, consulta como excepción, los casos del artículo 62 del Reglamento de la Ley Nº 19.886.
Publicación de las bases de licitación: por el Sistema de Información Electrónica. Con arreglo a lo dispuesto en
el artículo  28 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, las bases de licitación constituyen el primer documento, que
debe publicarse en el sistema de información electrónica, que administra la Dirección de Compras.
En todo caso, en lo que respecta a la oportunidad de este trámite, acorde a la jurisprudencia, las bases deben
publicarse en el sistema de información con posterioridad a su toma de razón (Dictamen Nº 13.471, de 2007).
Lo anterior, por cierto, es sin perjuicio de los documentos en soporte papel, en los casos en que se verifique
alguna de las hipótesis contempladas en el artículo 62 del Reglamento de la Ley de Compras Públicas.
Modificación de las bases. El artículo  19, segunda oración, del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 establece la
posibilidad de efectuar modificaciones a las bases de licitación, pero para que ellas sean válidas debe darse
cumplimiento a dos requisitos:
A. Que las bases sean modificadas antes del cierre de recepción de ofertas.
B. Debe considerarse un plazo prudencial para que los Proveedores interesados puedan conocer y
adecuar su oferta a tales modificaciones.

2.2.3. Llamado a presentar propuestas


2.2.3.1. Generalidades
Concepto y generalidades. Consiste en el llamado o convocatoria que hace la autoridad administrativa por el
sistema de información electrónica en orden a que los interesados presenten sus propuestas —técnica y
económica— de contratación.
De acuerdo al artículo  2º Nº  13 del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, se entiende por entidad Licitante
"cualquier organismo regido por la Ley de Compras, que llama o invita a un Proceso de Compras".
En los procedimientos de licitación pública, vía Ley de Compras Públicas, la convocatoria o llamado admite los
siguientes alcances:
A. Es un acto administrativo, emanado de la entidad licitante y sujeto a las formalidades previstas por el
legislador y/o el reglamento respectivo.
B. El llamado es abierto, vale decir, se trata de una convocatoria efectuada a persona indeterminada, para
presentar sus ofertas o propuestas en orden a contratar con dicho órgano administrativo.
C. El llamado es público y se efectúa a través del sistema de información que determine la ley. Así, en el caso
de la Ley de Compras Públicas, por regla general, se efectúa mediante un sistema electrónico, mientras que en los
contratos de obra pública, a través de periódicos, del Diario Oficial o incluso de Internet.

2.2.3.2. Tramitación

Cuestiones previas. En relación con el llamado a licitación pública, el régimen normativo de la Ley de Compras
Públicas, regula los siguientes aspectos.
A. La publicación del llamado a licitación pública.
B. El contenido del llamado a licitación pública.
Publicación del llamado: por el Sistema de Información Electrónica. La publicación de la convocatoria o llamado
a licitación se encuentra regulada en los artículos 7º inciso 2º de la Ley Nº 19.886 y 26 inciso 1º de su Reglamento,
conforme a los cuales, ésta siempre debe efectuarse por el Sistema de Información, sin perjuicio de la facultad
discrecional de la entidad licitante, en orden a publicar, adicionalmente, dicha convocatoria por medio de uno o
más avisos en diarios o medios de circulación, en las condiciones que detalla el mismo Reglamento.
A. De conformidad al artículo  7º inciso  2º de la Ley  Nº  19.886, de Compras Públicas, en principio, y sin
excepción, el llamado a licitación pública debe efectuarse a través del sistema de información electrónica, es
decir, por la plataforma electrónica mercadopublico.cl., a cargo de la Dirección, dado que según preceptúa: "En las
licitaciones públicas cualquier persona podrá presentar ofertas, debiendo hacerse el llamado a través de los
medios o sistemas de acceso público que mantenga disponible la Dirección de Compras y Contratación Pública, en
la forma que establezca el reglamento. Además, con el objeto de aumentar la difusión del llamado, la entidad
licitante podrá publicarlo por medio de uno o más avisos, en la forma que lo establezca el reglamento".
Al respecto, el artículo  26 inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886 determina que: "el medio oficial de
publicación de los llamados a licitación será el o los Sistemas de Información u otros medios o sistemas que
establezca la Dirección".
B. Lo anterior no obsta a que, facultativamente, según determina el artículo 7º inciso 2º de la Ley Nº 19.886, la
entidad pueda publicar llamado adicionalmente por medio de uno o más avisos en diarios o medios de
circulación internacional, nacional o regional, según lo dispone el Reglamento: "Además, con el objeto de
aumentar la difusión al llamado, la entidad licitante podrá publicarlo por medio de uno o más avisos en diarios o
medios de circulación internacional, nacional o regional, según sea el caso" (art. 26 inciso 1º Decreto Nº 250/04).
Contenido del llamado. El artículo 24 del Reglamento de la Ley Nº 19.886 determina que el llamado a presentar
ofertas deberá publicarse en el Sistema de Información y deberá contener al menos la siguiente información:
1. Descripción del bien y/o servicio a licitar.
2. Nombre de la Entidad Licitante.
3. Modalidades y fechas para las aclaraciones a las Bases.
4. Fecha y hora de la recepción y apertura de las ofertas.
5. Monto y modalidad de las garantías exigidas cuando corresponda.
6. El nombre completo y correo electrónico del funcionario de la Entidad Licitante encargado del Proceso de
Compras.
Veamos, a continuación, cada una de estas menciones:
A. Descripción del bien y/o servicio a licitar. Dicha descripción se encuentra en las bases técnicas de la licitación
y constituye el objeto mismo del contrato administrativo.
B. Nombre de la Entidad Licitante. Ya que la entidad licitante será el cocontratante.
C. Modalidades y fechas para las aclaraciones a las Bases. Esta mención adquiere relevancia para el caso de
que se efectúen aclaraciones a solicitud de uno o más oferentes. Lo que no obsta a la posibilidad de efectuar
aclaraciones de oficio.
D. Fecha y hora de la recepción y apertura de las ofertas. La fecha y hora de recepción resulta fundamental para
definir el plazo máximo de modificaciones a las bases, como, asimismo, para la entrega oportuna de las
propuestas.
En los casos fundados en que la apertura se efectúe respecto de sobres en Soporte Papel y se admita la
presencia de los Oferentes, se deberá indicar el lugar en que se llevará a cabo la apertura.
E. Monto y modalidad de las garantías exigidas cuando corresponda. Las garantías de seriedad, de fiel
cumplimiento y de anticipos (si fuere el caso) se expresan en las bases administrativas.
F. El nombre completo y correo electrónico del funcionario de la Entidad Licitante encargado del Proceso de
Compras. Ello es fundamental para la transparencia del proceso.
Conductas esperables en el llamado y publicación de las bases. El punto 3.2.1 de la Directiva Nº 28, de la DCCP,
regula las conductas esperables en la fase del llamado y publicación de las bases de licitación pública.
— Respetar la igualdad de los oferentes ante las bases de licitación, y NO establecer requisitos o criterios de
evaluación que se traduzcan en discriminaciones arbitrarias en contra de uno o más oferentes, de modo tal que la
mayor cantidad de proveedores puedan responder al llamado.
— Asegurar tiempos adecuados de publicidad, a fin de otorgar un mayor acceso a los procesos de compra. Al
respecto, deben establecerse plazos acordes a la complejidad de la compra. A mayor complejidad del
requerimiento, mayores debieran ser los plazos otorgados para la presentación de las ofertas.
— No establecer en la descripción del producto o servicio a contratar, requisitos que sólo un oferente pueda
cumplir. Si fuera necesario hacer referencia a una o más marcas, debe agregarse la frase "o equivalente", para que
se oferten todos aquellos productos que cumplan con la funcionalidad y requisitos técnicos requeridos.
— Establecer criterios de evaluación objetivos, procurando disminuir al máximo posible la subjetividad.
Plazos mínimos entre llamado y recepción de ofertas. El artículo  25 inciso  1º del Reglamento de la
Ley  Nº  19.886, determina que "los plazos entre el llamado y cierre de recepción de ofertas se fijarán por cada
entidad atendiendo al monto y complejidad de la adquisición, considerando particularmente el tiempo requerido
para que los proveedores preparen sus ofertas", de manera que corresponde a cada entidad, establecer en las
pertinentes bases, los plazos entre el llamado y la recepción de las propuestas.
Sin perjuicio de lo anterior, las entidades deben respetar los plazos mínimos que, atendiendo al monto de la
contratación, establece el Reglamento de la Ley de Compras Públicas, así como aquellos que se contemplen en
acuerdos comerciales de naturaleza internacional que hubiere celebrado el Estado chileno, los cuales pasamos a
analizar:
A. Contrataciones por un monto igual o superior a 1.000  UTM: 20 días corridos. "Con todo, cuando el
monto de la contratación sea igual o superior a 1.000  UTM, el llamado deberá publicarse en el Sistema de
Información de la Dirección con una antelación de a lo menos 20 días corridos anteriores a la fecha de recepción
de las ofertas" (art. 25 inciso 2º Decreto Nº 250).
Este plazo puede reducirse a 10 días corridos: "No obstante, el plazo señalado precedentemente podrá
rebajarse hasta 10 días corridos en el evento de que se trate de la contratación de bienes o servicios de simple y
objetiva especificación, y que razonablemente conlleve un esfuerzo menor en la preparación de ofertas" (art.  25
inciso 3º Decreto Nº 250).
B. Contrataciones por un monto inferior a 1.000 UTM: 10 días corridos. "A su vez, cuando el monto de la
contratación sea inferior a 1.000 UTM, el llamado deberá publicarse en el Sistema de Información de la Dirección
con una antelación de a lo menos  10 días corridos anteriores a la fecha de recepción de las ofertas" (art.  25
inciso 4º Decreto Nº 250).
Este plazo puede reducirse a 5 días corridos: "No obstante, el plazo señalado precedentemente podrá
rebajarse hasta 5 días corridos en el evento de que se trate de la contratación de bienes o servicios de simple y
objetiva especificación, y que razonablemente conlleve un esfuerzo menor en la preparación de ofertas" (art.  25
inciso 5º Decreto Nº 250).
C. Contrataciones por un monto igual o inferior a 100 UTM: 5 días corridos. "En el caso de las licitaciones
para contrataciones iguales o inferiores a 100 UTM, el plazo mínimo que debe mediar entre la publicación de las
bases y la recepción de las ofertas será de 5 días corridos" (art. 25 inciso 6º Decreto Nº 250).
Según lo precisado por el Dictamen Nº 41.738, de 2016, "la facultad de rebajar el plazo de recepción de ofertas
prevista en el inciso cuarto del artículo  25 del Decreto Nº  250, de 2004, (...), no resulta aplicable en aquellas
licitaciones como la de la especie, cuyo monto de contratación supera las 5.000 UTM, por lo que no es procedente
la disposición del considerando tercero de la resolución en examen".
D. Plazos mínimos previstos en los acuerdos comerciales suscritos por Chile. "Lo anterior es sin perjuicio de las
normas que sobre el particular se establecen en los acuerdos comerciales suscritos por Chile y se encuentren
vigentes" (art. 25 inciso 9º Decreto Nº 250).
Esta disposición debe armonizarse con el artículo  1º inciso  2º del mismo Reglamento, conforme al cual, en lo
que sea pertinente, se aplican a los contratos de suministro y prestación de servicios "las normas establecidas en
los Tratados Internacionales sobre la materia, ratificados por Chile, y que se encuentren vigentes", los que
precisamente pueden establecer plazos distintos entre el llamado y la recepción de ofertas y reciben aplicación
preferente en caso de presentarse oferentes extranjeros.
Lo anterior encuentra su sustento en el principio de intangibilidad de los tratados reconocido en los artículos 27
de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, en relación con el artículo 54 Nº 1 de la Constitución,
conforme al cual los Estados no pueden incumplir un tratado internacional so pretexto de aplicar su legislación
interna.
El artículo  54 Nº  1 inciso  5º de la Carta Fundamental confirma la prevalencia del derecho convencional
internacional sobre los preceptos de fuente interna —constitucionales, legales o infralegales—, en tanto
preceptúa que: "Las disposiciones de un tratado sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la
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forma prevista en los propios tratados o de acuerdo a las normas generales de derecho internacional", lo que no
significa derogar las normas internas, sino tan sólo que ellas pierden su aplicación para el caso específico y
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concreto, puesto que ambas tienen un ámbito de validez diverso, prevaleciendo las disposiciones del tratado.
Esta disposición encuentra sustento, a su vez, en el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de
los Tratados, conforme al cual los preceptos de derecho convencional internacional tienen aplicabilidad
preferente sobre las normas de derecho interno en caso de contradicción, al señalar que: "una parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado".
El artículo  9.5 del Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y los EE. UU. regula los plazos para el proceso de
presentación de ofertas, estableciendo, como regla general un plazo mínimo de 30 días entre la fecha de
publicación del aviso y la fecha de recepción de las propuestas:
1. Una entidad prescribirá los plazos para el proceso de presentación de ofertas, que les den a los proveedores
el tiempo suficiente para preparar y presentar ofertas adecuadas, teniendo en cuenta la naturaleza y la complejidad
de la contratación pública. Una entidad concederá no menos de 30 días entre la fecha en la cual se publica el aviso
de contratación pública futura y la fecha final para la presentación de las ofertas.
2. Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo  1, cuando no hubieren requisitos de calificación para los
proveedores, las entidades podrán establecer un plazo inferior a 30 días, pero en ningún caso menor de 10 días,
en las siguientes circunstancias:
(a) cuando la entidad ha publicado un aviso que contiene la información especificada en el artículo 9.4(2), con
una anticipación de al menos 30 días, y no mayor a 12 meses;
(b) en el caso de una segunda publicación o de publicaciones subsecuentes para avisos de contratación pública
de naturaleza recurrente;
(c) cuando una entidad contrata mercancías o servicios comerciales, que son vendidos u ofrecidos para la venta
a, y que habitualmente son adquiridos y utilizados por, compradores no gubernamentales para propósitos no
gubernamentales; o
(d) cuando una situación de urgencia imprevista, debidamente justificada por la entidad, haga impracticable los
plazos especificados en el párrafo 1.
E. Norma común de cómputo de plazos: Para el cómputo de los plazos mínimos entre llamado y recepción de
ofertas, el Reglamento determina que: "En todos los casos, el plazo de cierre para la recepción de ofertas no podrá
vencer en días inhábiles ni en un día lunes o en un día siguiente a un día inhábil, antes de las quince horas"
(art. 25 inciso 8º Decreto Nº 250).
Extensión del plazo para presentar ofertas. La decisión de una entidad en orden a extender el plazo para la
presentación de las ofertas conlleva obligatoriamente la publicación en el Sistema de Información. En efecto,
según lo manifestado por el Dictamen Nº  24.446, de 2014, "cabe advertir que según lo dispuesto en los
artículos  18 de dicho texto legal y 54 de su reglamento, para la entidad licitante es obligatorio publicar en el
Sistema de información establecido en aquella preceptiva la decisión de extender el plazo para presentar ofertas, y
no facultativo, como se indica en la letra f) del Nº 3 de aquellas bases".

2.2.4. La aclaración de las bases


2.2.4.1. Generalidades
Cuestiones previas. Publicado el llamado a licitación pública, empieza a correr el término para presentar las
propuestas, período en el cual se pueden efectuar eventuales aclaraciones a las bases concursales, destinadas a
determinar el sentido y alcance de una o más de sus cláusulas, bien sea de oficio, por la propia entidad licitante, o
bien a solicitud de uno o más de los interesados, en forma previa a la presentación de su respectiva oferta.
La aclaración de las pautas constituye una de las menciones obligatorias de las bases. Con arreglo a los
artículos  22 Nº  3 y 27 inciso  1º del Reglamento de la Ley  Nº  19.886, la posibilidad de aclaración de bases
constituye una de las menciones obligatorias que deben contener las pautas concursales.
Al respecto, el artículo 22 Nº 3 del anotado Reglamento determina que las bases de licitación deben contener:
"los plazos y modalidades de aclaración de las bases".
Por su parte, el artículo  27 inciso  1º de ese cuerpo reglamentario prescribe que las bases de licitación deben
establecer "la posibilidad de efectuar aclaraciones, en donde los Proveedores podrán formular preguntas, dentro
del período establecido en ellas".
Las aclaraciones pueden ser de oficio o a solicitud de los oferentes. Tal como acontece, en las demás
licitaciones públicas, en materia de compras públicas —sujetas a otros regímenes de contratación pública—, las
aclaraciones de las bases de licitación proceden de oficio por la Administración, es decir, de propia iniciativa por la
entidad licitante, o bien a solicitud de los oferentes, por medio de respuestas a interrogantes formuladas por dichos
proponentes, tal como se ha reconocido en el Dictamen Nº 45.479, de 2011.
A. Aclaraciones de bases de oficio por la Administración. Corresponde al caso de que la propia entidad licitante
procede de propia iniciativa a precisar el contenido y alcance de una o más disposiciones de las bases concursales
o pautas de la licitación, en la etapa o fase denominada, precisamente, como aclaraciones a las bases.
Originalmente, el Dictamen Nº  45.479, de 2011, precisó que las aclaraciones a las bases de licitación pueden
efectuarse tanto de oficio, por la entidad licitante, como a solicitud de uno o más interesados.
No obstante, atendido que el tenor literal del artículo  27 del reglamento de la Ley  Nº  19.886, sólo regula la
publicidad de las preguntas y respuestas, evidentemente, para el caso de que las aclaraciones fueren solicitadas
por los inter