Trabajo Infantil en México 2007
Trabajo Infantil en México 2007
En el mundo millones de niñas y niños realizan trabajo económico que los priva de edu-
cación, salud, tiempo de ocio, y de libertades elementales.1 Las actividades productivas
en las que se insertan se relacionan con su entorno social, costumbres, tradiciones cultu-
rales y con las necesidades específicas de cada familia.
El ingreso de población infantil en estas actividades si bien se debe a diversas causas, está
asociado, entre otros factores, a la pobreza. En los hogares más empobrecidos, las niñas
y niños son una opción de apoyo económico, muchas veces como contribución al gasto
familiar y otras como un soporte para cubrir los gastos del infante. En los casos más ex-
tremos de pobreza, el trabajo infantil incluso evita los gastos que supone su escolaridad,
toda vez que se les priva de recibir educación formal.
El trabajo infantil es una violación a los derechos de la niñez cuando impide su desarrollo
humano. Por ello, desde hace más de una década, forma parte de la agenda internacio-
nal en materia de derechos humanos, de la cual presentamos una breve cronología.
• En 1989 se llevó a cabo la Convención de las Naciones Unidas sobre los dere-
chos de la niñez, México ratificó ese tratado internacional en 1990.2
• En 1998, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) emitió una declara-
ción sobre los principios y derechos fundamentales del trabajo infantil. De aquí
se desprenden la adopción del Convenio 138 sobre la edad mínima de admi-
sión al empleo3 y el Convenio 182, que responde a la necesidad de erradicar
las peores formas de trabajo infantil.4
1
Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, Campaña y Sensibilización, consultado en [Link]
ipec/Campaignandadvocacy/WADCL/lang--es/[Link]
2
Todas las niñas y los niños tienen estos derechos sin distinción de raza, sexo, religión, idioma, opinión política, posición social o
económica, impedimentos físicos o por la condición de sus padres. El Artículo 3º de la Convención establece que todas las acciones
de las instituciones públicas y privadas deben tener siempre en cuenta lo que es mejor para las niñas y los niños; el Artículo 4º
sostiene que el Estado tiene la obligación de llevar a cabo todo lo necesario para hacer que se cumplan los derechos de la niñez, y el
Artículo 5º que los padres o tutores tienen la responsabilidad y el derecho de orientar su desarrollo a fin de que ejerzan los derechos
que les corresponden, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
3
Uno de los métodos más efectivos para lograr que las niñas y niños no comiencen a trabajar demasiado temprano es establecer la
edad en que legalmente pueden trabajar.
4
El Convenio 182 ayudó a despertar un interés internacional respecto de la urgencia de actuar para eliminar las peores formas de
trabajo infantil prioritariamente y sin perder de vista el objetivo a largo plazo de la abolición efectiva de todo trabajo infantil.
2
Según la OIT, el trabajo infantil se define como “todo trabajo que priva a los niños/as de su
niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.
El término alude al trabajo que es peligroso y perjudicial para el bienestar físico, mental o
moral del niño/a; interfiere con su escolarización puesto que: les priva de la posibilidad de
asistir a clases, les obliga a abandonar la escuela de forma prematura o les exige combinar el
estudio con un trabajo pesado y que consume mucho tiempo”.5
En México, la Ley Federal del Trabajo, cuya reforma más reciente fue publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 17 de enero de 2006, establece en sus artículos 22 y 23 la edad
mínima a la que pueden trabajar las personas:
Artículo 22. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de ca-
torce años y de los mayores de esta edad y menores de dieciséis
que no hayan terminado su educación obligatoria, salvo los casos
de excepción que apruebe la autoridad correspondiente en que
a su juicio haya compatibilidad entre los estudios y el trabajo.
Artículo 23. Los mayores de dieciséis años pueden prestar libremente sus ser-
vicios, con las limitaciones establecidas en esta Ley. Los mayores
de catorce y menores de dieciséis necesitan autorización de sus
padres o tutores y a falta de ellos, del sindicato a que pertenez-
can, de la Junta de Conciliación y Arbitraje, del Inspector del
Trabajo o de la Autoridad Política.
[Link]
5
3
En su artículo 56 señala que a la población infantil se le deben brindar las mismas condicio-
nes de trabajo que a las personas de más edad.
Artículo 56. Las condiciones de trabajo en ningún caso podrán ser inferiores
a las fijadas en esta Ley y deberán ser proporcionadas a la impor-
tancia de los servicios iguales para trabajos iguales, sin que pue-
dan establecerse diferencias por motivo de raza, nacionalidad,
sexo, edad, credo religioso o doctrina política, salvo las modali-
dades expresamente consignadas en esta Ley.
En este marco, el objetivo de este boletín que edita el Instituto Nacional de las Mujeres con-
siste en analizar las características ocupacionales de las niñas y los niños de 5 a 17 años, que
han sido captados en el Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación
y Empleo 2007 (ENOE). Nuestro interés se centra en conocer la magnitud y estudiar los ras-
gos del trabajo infantil, y con ello contribuir a la planeación de políticas públicas dirigidas a
este sector de la población. También resulta útil para llamar la atención del gobierno, de las
empresarias/os, la sociedad civil, las instituciones educativas, los medios de comunicación y
demás interlocutoras/es interesadas/os en vigilar el cumplimiento de las actividades econó-
micas de la población infantil bajo los estándares permitidos.
Los primeros ejercicios para estimar el trabajo infantil en México se dieron a mediados de
la década de los ochenta; se estudió principalmente el trabajo realizado por niñas y niños
en situación de calle, y paulatinamente fueron incorporándose otros grupos de población
infantil trabajadora del medio urbano-marginal.
En lo que se refiere a encuestas levantadas en hogares para medir el trabajo infantil, eco-
nómico y doméstico, destaca el Módulo de Trabajo Infantil anexo a la Encuesta Nacional
de Empleo en Zonas Indígenas de 1997, con cobertura en las principales zonas indígenas
del país. Para dar continuidad al proyecto, se hizo el segundo levantamiento del Módulo
de Trabajo Infantil, utilizando una submuestra de la Encuesta Nacional de Empleo (ENOE)
de 1999, con representatividad a nivel nacional. En el levantamiento de 2007 hubo un
importante avance en cuanto a cobertura geográfica y contenido temático, lo que permite
disponer de mejores estimaciones del trabajo infantil en el país.
4
Este boletín fue realizado con datos del Módulo de Trabajo Infantil anexo a la ENOE del
cuarto trimestre de 2007, y su estructura es la siguiente:
El tipo de actividades y la combinación de éstas que realizan las niñas y los niños mues-
tran diferencias importantes por sexo, que pueden asociarse a la permanencia de roles
de género. El porcentaje de niños que sólo se dedica a estudiar (31.8%) o a trabajar
(3.7%) es más elevado en ambos casos que el de las niñas (25.7 y 0.2%, respectiva-
mente). En cambio, las niñas que sólo hacen quehaceres domésticos (6.7%), o bien
trabajo doméstico y estudios (58.3%) tienen porcentajes más altos en ambos casos que
el de los niños (con 2.7 y 47.4%, respectivamente). Esta distribución en la asignación
de actividades contribuye a perpetuar los roles de género entre niñas y niños (véase
Cuadro 1).
Del total de población infantil de entre 5 y 17 años, 12.5% está ocupada en el mercado
laboral, es decir, 3.6 millones de menores de edad, y que por lo general están también rea-
lizando en forma simultánea sus estudios o bien quehaceres domésticos de apoyo al hogar.
El porcentaje de niños duplica al de niñas del total de población infantil ocupada, 10.5%
combina su actividad económica con otro tipo de actividad, como los quehaceres domés-
ticos y el estudio. Solamente 2% se dedica exclusivamente a trabajar, pero casi la mitad de
niñas y niños ocupados realiza triples jornadas, pues también estudian y desarrollan labores
domésticas, con la consecuente disminución en su bienestar y desarrollo que ello implica
(véase Cuadro 1).
5
Cuadro 1 Distribución porcentual de niños y niñas de 5 a 17 años por características seleccionadas según sexo 2007.
Los estados con los más altos porcentajes de niñas de 5 a 17 Con respecto a los más altos porcentajes de niñas que ha-
años ocupadas en el mercado laboral son Tabasco (13.8%); cen trabajo doméstico en sus hogares además de estudiar,
Quintana Roo (13.3%) y Zacatecas (13.2%) (véase Gráfica destacan Chiapas (78.8%) e Hidalgo (74.8%); mientras que
1). Según la Gráfica 2, las entidades federativas con los por- Yucatán presenta el porcentaje más elevado de niños en esta
centajes más altos de población masculina ocupada de 5 a categoría 63.8%).
17 años son Guerrero (26.6%), Michoacán (23.8%), Oaxaca
(23.1%) y Zacatecas, con 23%, estado que también se colo- La población infantil que se dedica exclusivamente al estu-
ca entre los primeros lugares de trabajo infantil entre ambos dio representa una inversión en capital humano para el país
sexos. Por el contrario, las entidades con más baja participa- y para cada uno de sus estados, que al desagregarse por sexo
ción de infantes en el mercado de trabajo son el Distrito Fe- no siempre es equitativa, ya que es considerablemente ma-
deral (4.7% de niñas y 7.4% de niños); Sonora (5.1% y 8.4%, yor la proporción de niños que de niñas en esta situación
en el mismo orden) y el estado de México (5.0 y 10.9%, favorable. En Sonora y Nuevo León, cerca de la mitad de los
respectivamente). Con los porcentajes más bajos de niñas o niños tienen la oportunidad de dedicarse únicamente a es-
niños ocupados a nivel nacional destacan Chihuahua y Baja tudiar; estas mismas entidades, además de Veracruz, tienen
California con 4.6 y 10.1 por ciento, respectivamente. también los mayores porcentajes de niñas que se dedican
sólo al estudio; no obstante, éstos no llegan a 38%.
Algunos estados presentan brechas de género mayores en lo
que se refiere a la participación de niñas y niños en el mer- El análisis de las actividades que realizan
cado de trabajo. Tal es el caso de Chiapas y Campeche, con
las niñas y los niños que trabajan, evidencia
porcentajes de población infantil masculina ocupada tres ve-
ces mayores que los de las niñas.
diferencias por sexo que pueden asociarse
a la permanencia de roles de género.
6
Gráfica 1. Distribución porcentual de la población femenina de 5 a 17 años por entidad federativa según tipo de actividad desempeñada 2007.
13.8
Tabasco 13.1 72.8
0.3
13.3 18.0
Quintana Roo 68.4
0.3
13.2 20.8
Zacatecas 65.7
0.3
12.9
Guerrero 22.4 62.8
1.9
12.8 16.7
Michoacán 69.7
0.7
12.3 16.0
Puebla 70.7
1.0
12.114.8
Nayarit 72.8
0.3
11.4 24.0
Oaxaca 63.3
1.3
10.9 24.8
Jalisco 63.5
0.8
10.7 19.8
Colima 69.0
0.5
10.1
Morelos 30.4
1.1 58.4
10.1
San Luis Potosí 23.0 65.3
1.6
10.0 17.3
Yucatán 72.1
0.6
10.0 22.7
Sinaloa 66.5
0.9
9.3
Hidalgo 15.8 74.8
0.1
9.1
Guanajuato 31.0
59.6
0.3
9.0 29.7
Queretaro 60.6
0.8
8.3
Nayarit 25.7 65.1
0.9
7.9 23.9
Tlaxcala 67.8
0.4
7.7 35.1
Nuevo León 55.4
1.7
7.6
Tamaulipas 22.6
69.0
0.8
6.7 31.8
Aguascalientes 60.7
0.8
6.6 12.9
Chiapas 78.8
1.7
6.5
Campeche 23.9
68.7
0.9
6.3 30.7
Coahuila 62.0
0.9
Veracruz 36.3
56.6
0.8
6.1
Durango 23.9
69.2
0.8
5.9 26.8
Baja Califormnia 66.9
0.4
5.8 20.2
Baja California Sur 73.7
0.3
5.1 37.3
Sonora 56.9 Ocupados
0.7
5.0 28.7
méxico 65.7 Sólo estudian
0.6
4.7 33.4 Quehaceres domésticos
Distrito Federal 61.7
0.2 y/o estudian
4.6 31.5
Chihuahua 61.8
2.1 Otras actividades
Gráfica 2. Distribución porcentual de la población masculina de 5 a 17 años por entidad federativa según tipo de actividad desempeñada 2007.
Cuadro 2 Distribución porcentual de la población ocupada de 5 a 17 años por grupos de ocupación principal según
sexo 2007.
Fuente: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007 [en línea]. México: INEGI/STPS, s/f [fecha de
consulta: 3-14 agosto de 2009]. Disponible en: [Link]
9
80
63.3
60 58.5 56.1
43.9
41.5
40 36.7
20
6.1 7.7
4.4
0
Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres
FUENTE: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007 [en línea]. México: INEGI/STPS,
s/f [fecha de consulta: 3-14 agosto de 2009]. Disponible en: [Link]
con las becas de los hombres.6 El resultado de su aplicación, de acuerdo con información
del XII Censo General de Población y Vivienda y el II Conteo de Población y Vivienda,
ha sido que la brecha de género de inasistencia escolar pasó de 4.5 puntos porcentuales
en el año 2000 a su eliminación en 2005, entre la población de menores ingresos. Según
los datos del Módulo de Trabajo Infantil 2007, 18.6% de las niñas y 17.3% de los niños
cuentan con una beca de algún programa gubernamental para estudiar.7
Entre las razones por las que las niñas y los niños no asisten a la escuela sobresalen la “falta
de interés” o aptitud para la escuela y la “falta de recursos económicos”, tanto para la po-
Las becas educativas están dirigidas a niños, niñas y jóvenes menores de 18 años, miembros de familias beneficiarias e inscritos en
6
modalidad escolarizada, entre 3º de primaria y 3º de secundaria, y a jóvenes de entre 14 y 21 años que cursan algún grado de educación
media superior. Las becas se entregan durante los 10 meses del ciclo escolar y su monto se incrementa conforme el grado que se cursa
es más alto. Además, en secundaria y educación media superior el monto de las becas para mujeres es mayor que el de los hombres, con
el fin de fomentar su permanencia en el sistema educativo y reducir las brechas de género. Esta diferencia por sexo también aumenta
conforme se eleva el grado que se cursa, por ejemplo, durante el primer semestre de 2007 el monto mensual de la beca en el tercer
grado de secundaria fue de 465 pesos para las mujeres y 405 pesos para los hombres, y en el tercer grado del nivel medio superior fue
de 790 pesos y 695 pesos, respectivamente. Consultado en: [Link]
Durante el ciclo escolar 2007-2008 se entregaron casi 6 millones de becas en todos los niveles educativos: 76% corresponde a nivel
7
básico; 18.8% a nivel medio superior y 5.2% a nivel superior. Consultado en: [Link]
10
Cuadro 3 Distribución porcentual de niñas y niños de 5 a 17 años por razones de no asistencia escolar según condición de ocupación y sexo 2007
Ocupados No ocupados
Razones de no asistencia escolar
Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Por inseguridad, discriminación y/o distancia de la escuela 5.1 5.1 5.1 5.9 4.2 6.8
Por falta de interés o aptitud para la escuela 60.9 66.0 48.5 42.9 44.9 41.9
Por falta de recursos económicos 25.0 21.7 33.1 21.3 20.0 22.0
Por problemas familiares 3.3 2.1 6.1 10.0 0.9 14.8
Por enfermedad, accidente y/o discapacidad 1.0 1.1 0.9 8.7 12.5 6.7
Otra razón 4.8 4.1 6.3 11.2 17.5 7.8
Fuente: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007 [en línea]. México: INEGI/STPS, s/f [fecha de consulta: 3-14 agosto de 2009]. Disponible en: http://
[Link]/
blación infantil ocupada como para la no ocupada.8 En la población infantil ocupada, la falta
de interés afecta a 66% de los niños y 48.5% de las niñas, mientras que en la no ocupada
representa porcentajes relativamente más bajos, en especial para los niños, con 44.9%, y
41.9% de las niñas. La falta de recursos económicos entre la población infantil ocupada ad-
quiere más relevancia para las niñas (33.1% de ellas contra 21.7% de los niños). Este hallazgo
puede estar asociado a una situación de discriminación en la
Los problemas familiares afectan en mayor distribución de los recursos disponibles al interior de los hogares,
proporción a las niñas, ocupadas o no, lo en donde las niñas continúan resultando más desfavorecidas,
con la consecuente perpetuación de las brechas de género en el
que evidencia el rol de cuidadoras asociado acceso a mejores oportunidades de vida.
a las mujeres.
Una diferencia de género muy importante, ligada al tradicional
rol de cuidadoras asociado a las mujeres, se refleja en el mayor porcentaje de niñas respecto
al de niños cuya razón de no asistir a la escuela son “los problemas familiares”, que se triplica
entre la población infantil ocupada. Pero dicha diferencia es considerablemente mayor entre
la no ocupada, en donde la razón de no asistencia a la escuela por ese motivo es 15 veces
mayor entre las niñas que entre los niños (véase Cuadro 3).
En México de los 3.6 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años que trabajan, casi
un tercio tiene menos de la edad mínima legal requerida para trabajar (14 años): 6.3%
8
Los datos del Censo de Población y Vivienda 2000 muestran que 17.3% de la población infantil de 7 a 9 años abandonó la escuela por
falta de dinero o por la necesidad de trabajar; 27.9% de la población infantil de 10 a 14 años la abandonó por la misma razón, así como
35.2% de la población de 15 a 19 años (XII Censo General de Población y Vivienda 2000. Tabulados de la muestra censal, cuestionario
ampliado).
11
Gráfica 4. Estructura por edad de niños y niñas de 5 a 17 años por tipo de localidad 2007.
80 78.1
72.9
66.
66.2 67.5
67.
60
40
26.4 26.4
21.1
20 18
7.4 6 6.1
3.9
0
5a9 10 a 13 14 a 17 5a9 10 a 13 14 a 17
en las áreas menos urbanizadas. Esto es reflejo de la Fuente: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007.
estructura de la población total de 5 a 17 años en
cada tipo de localidad, y también de que la vida laboral en zonas rurales se inicia a eda-
des más tempranas, generalmente en trabajos agrícolas que requieren escasa capacitación,
mientras que en las ciudades es menos frecuente pues hay más oferta educativa y porque
los mercados de trabajo en la industria y en los servicios requieren de más calificación (Mier
y Terán y Rabell, 2005).
Las áreas más urbanizadas comprenden localidades con 100 mil y más habitantes y/o capitales de estado; las áreas menos urbanizadas
9
Los motivos que originan el trabajo infantil muestran diferencias notorias según el sexo y la
edad del infante y el tamaño de la localidad de residencia donde se desempeña. Entre las
niñas y niños menores de 14 años, las principales razones para trabajar son, en primer lugar,
“el hogar necesita de su trabajo”, motivo que toma especial importancia entre las niñas, y
Cuadro 5 Distribución porcentual de niños y niñas que trabajan por motivos por los que trabajan, por edad y tipo de
localidad según sexo, 2007
en segundo término, “aprender un oficio”, que es considerablemente mayor entre los niños
(véase Cuadro 5). Como veremos más adelante, ambas razones aducen a estereotipos de
género: ellas en casa, ellos en el inicio de su formación para un futuro empleo.
Para mujeres y hombres de entre 14 y 17 años el motivo más frecuente para trabajar es “pa-
gar su escuela y/o sus propios gastos”, lo que puede ser indicio de búsqueda de autonomía
y una acción responsable para subsanar las posibles dificultades económicas en sus hogares.
Las siguientes razones, en orden de importancia, consisten en que “el hogar necesita de su
trabajo” y que “el hogar necesita de su aportación económica”. En el primer caso se habla
de una necesidad de mano de obra que muy probablemente aplica cuando la fuente de em-
pleo es el mismo hogar, mientras que en el segundo se requiere específicamente el ingreso
del infante. La mayor diferencia de género en este grupo de edad se observa en la categoría
“aprender un oficio”, que impacta a 17% de los hombres y a menos de la mitad de este por-
centaje de las mujeres. También cabe mencionar que el motivo “no quiere ir a la escuela” es
casi dos veces mayor entre ellos (véase Cuadro 5).
Con relación al tamaño de localidad, en la Gráfica 5 se observa que en las áreas más ur-
banizadas el principal motivo por el que trabajan es “para pagar su escuela y/o sus propios
gastos” (44.4% de los niños y 40.4% de las niñas). Mientras que en las áreas menos urba-
nizadas, “que el hogar necesite de su trabajo” es el motivo más recurrente, especialmente
entre las niñas.
Más urbanizadas
Niños Niñas Menos urbanizadas
50
44.4
40.4
40 38.6
30.3
30
26.2
23.3 22.2 21
20
15.3 16.1
12
2 12.5 11.6
10.9 9.9 11.4
10 8.1 8.9 8.9 8.8
6.7 5.5 3.7 3.4
0
El hogar necesita
su aportación económica
El hogar necesita
de su trabajo
Aprender un oficio
No quiere ir a la escuela
Otra razón
El hogar necesita
su aportación económica
El hogar necesita
de su trabajo
Aprender un oficio
No quiere ir a la escuela
Otra razón
Las niñas y los niños pueden trabajar para una persona o personas que vivan en la misma
vivienda, en viviendas distintas, o laborar por su cuenta. La situación varía según la edad.
Alrededor de 70% de la población menor de 13 años trabaja para una persona que vive en
la misma vivienda, lo que puede estar asociado con trabajo familiar. En tanto, 56.2% de las
y los jóvenes entre 14 y 17 años desempeñan actividades para una persona que no vive en
la misma vivienda. La categoría “trabaja solo o por su cuenta” cubre a un porcentaje muy
pequeño de la población infantil ocupada (3.5); siendo relativamente más elevado entre las
niñas menores de 13 años (6.1%) (véase Cuadro 6). Es probable que en el trabajo familiar,
las niñas y los niños no estén sometidos a horarios fijos y se encuentren bajo la protección
de sus parientes, lo que puede reducir los riesgos de afectación a su salud física y mental e
incluso de violación a sus derechos humanos (Estrada, 2005).
Cuadro 6 Distribución porcentual de niños y niñas de 5 a 17 años que trabajan por persona para la que trabajan, por
edad y tipo de localidad según sexo, 2007
Fuente: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007 [en línea]. México: INEGI/STPS, s/f [fecha de consulta:
3-14 agosto de 2009]. Disponible en: [Link] y base de datos del Módulo de Trabajo Infantil 2007.
15
Otros elementos que brindan información relevante sobre las razones del trabajo infantil son
la “condición de aportación de ingresos al hogar” y las “consecuencias de dejar de trabajar”.
Un mayor porcentaje de niños aporta ingresos a sus hogares, tanto en las zonas más urbani-
zadas como en las de menor urbanización. En las de mayor tamaño, el porcentaje de niñas y
niños que provee ingresos a su hogar se incrementa. Vale recordar que en las de menor tama-
ño es más importante el porcentaje de mano de obra infantil que trabaja porque el hogar lo
necesita, dato indicativo de que su aportación quizás no sea monetaria sino en trabajo. Adicio-
nalmente esto podría relacionarse con el mayor número de niñas y niños que labora para una
persona que vive en la misma vivienda, respecto al observado en las zonas más urbanizadas.
Que las niñas o los niños dejen de trabajar puede traer consecuencias económicas en alre-
dedor de la tercera parte de los hogares de zonas más urbanizadas y alrededor de la cuarta
parte de los hogares menos urbanizados. En las más urbanizadas, la consecuencia “no habría
dinero para sus estudios, vestido y/o diversión” afectaría a 20.2% de los niños y a 14.4% de
las niñas. Este porcentaje, en las regiones menos urbanizadas, es muy similar entre las niñas,
pero 9.2 puntos porcentuales más bajo entre los niños (véase Cuadro 7). Por otra parte, “que
el ingreso del hogar se viera afectado” se mencionó en porcentajes muy similares para niñas
y niños en ambos tamaños de localidad.
El “no aprender un oficio o volverse irresponsable” se mencionó en mayor medida entre los
niños, con una brecha mayor en las zonas menos urbanizadas. Esta proporción da cuenta
de una diferencia de género importante, relacionada con la capacitación para el trabajo más
frecuente entre los hombres.
En regiones menos urbanizadas, es mayor el porcentaje que refirió como consecuencia de pres-
cindir del trabajo infantil que “tendría que contratarse a alguien para que lo supliera”, afirmación
que, nuevamente, refuerza la idea de mayor presencia de trabajo familiar en esas localidades.
16
Cuadro 7 Distribución porcentual de niñas y niños de 5 a 17 años que trabajan por características seleccionadas según tipo de localidad y sexo 2007
Finalmente, en más de 40% de los casos, no habría consecuencias si se tuviera que prescindir
del trabajo de niñas y de niños. En ambos tamaños de localidad, la falta de trabajo de las
niñas tendría menos consecuencias que la de los niños, según los datos del Cuadro 7.
El trabajo infantil no remunerado es más frecuente en las zonas menos urbanizadas, lo que
refuerza la importancia del trabajo familiar no pagado en estas regiones, donde 53.7% de las
niñas que trabaja lo hace sin recibir pago alguno, porcentaje superior al de los niños (52%).
En las zonas más urbanizadas, las brechas por sexo son mayores (véase Cuadro 8).
La partición de niñas y niños por sector de actividad económica también está fuertemente
afectada por la segregación ocupacional, como ocurre con las generaciones adultas. A todas
luces la segregación ocupacional por razón de género muestra que las oportunidades de las
niñas y las mujeres en el mercado de trabajo están restringidas a ocupaciones “típicamente
femeninas”, que muchas veces son de baja remuneración y ofrecen menos oportunidades de
progreso. Además contribuye a perpetuar las desigualdades entre mujeres y hombres, tanto
17
Cuadro 8 Distribución porcentual de la población ocupada de 5 a 17 años por características ocupacionales según tipo de localidad y sexo 2007
ocupadas en establecimientos de entre dos y cinco perso- así en las más urbanizadas, donde disminuye la proporción
nas, situación más recurrente en áreas menos urbanizadas. de niñas y niños que no lo perciben (37.6 y 22.6 por ciento,
Una brecha notable en la participación por sexo según el respectivamente).
tamaño de la unidad económica
se aprecia en los micronegocios Las mejores condiciones salaria-
de una persona, representados Las desventajas salariales de las mu- les son recibidas por porcentajes
por 9.0% entre las mujeres y por jeres se originan desde el trabajo in- muy bajos de la población infantil
3.1% entre los hombres (véase fantil. En las zonas urbanizadas y las ocupada, de los cuales la mayoría
Cuadro 8). son para el trabajo infantil mascu-
menos urbanizadas, los niños obtie- lino. En zonas más urbanizadas,
La disponibilidad de un local nen mejores salarios que las niñas. los niños con más de tres salarios
para trabajar varía según el mínimos tienen porcentajes casi
sexo y el tamaño de la locali- cinco veces mayor que el de las
dad de residencia. En las menos urbanizadas, sólo 28.8% niñas con esos salarios. En zonas menos urbanizadas la brecha
de los niños y 44.5% de las niñas cuentan con local para por sexo también favorece a los niños en una proporción si-
trabajar, porcentajes muy por debajo de los observados milar (véase Cuadro 8).
en las localidades más urbanizadas (57 y 59 por cien-
to, respectivamente) (véase Cuadro 8). Es probable que
la falta de un local para desempeñar su trabajo tenga Principales aspectos del trabajo peligroso
implicaciones distintas para la población infantil, por
ejemplo, en la calle podrían estar expuestas/os a algunos La OIT establece que las peores formas de trabajo infan-
riesgos del trabajo peligroso. til se consideran aquellas como el trabajo realizado en
entornos peligrosos, la esclavitud u otras formas de tra-
En general es bajo el porcentaje de población infantil que bajo forzoso, actividades ilícitas como el tráfico de estu-
cuenta con prestaciones sociales por su trabajo; probable- pefacientes y la prostitución, así como la participación en
mente esto se deba a la importancia del trabajo no remu- conflictos armados.10 El Módulo de Trabajo Infantil indaga
nerado en la población infantil, que se caracteriza por ser sobre algunos aspectos de la condición de riesgo en el tra-
de tipo familiar. Del total de niñas y niños que trabajan bajo que desempeñan las niñas y los niños de 5 a 17 años.
sólo 12% tiene prestaciones sociales y la brecha por sexo Los resultados indican que 20.7% de la población infantil
es de 6.2 puntos porcentuales, que sitúan con ventaja a ocupada está expuesta a algún tipo de riesgo, como pol-
las niñas. En las localidades menos urbanizadas, la pobla- vo, gases o fuego; ruido excesivo; humedad o temperatu-
ción infantil con prestaciones sociales se reduce a 8.1%, ras extremas; herramientas peligrosas; maquinaria pesa-
con una brecha por sexo de ocho puntos porcentuales. En da; oscuridad excesiva; productos químicos; explosivos
las más urbanizadas, aumenta a 20.4%, prácticamente sin y descargas eléctricas, y es comparativamente más alto el
diferencias por sexo. porcentaje de niños (23.2%) que de niñas (15.5%) (véase
Cuadro 9).
Por último y quizá más relevante es la diferencia en el nivel
de ingresos por tipo de localidad, en la que la población in- Del total de población infantil ocupada, 5.7% de los niños y
fantil ocupada que habita en localidades menos urbanizadas 2.9% de las niñas han tenido algún accidente o lesión en su
es la más afectada. En ambos tipos de localidad, las desven-
tajas salariales de las mujeres se originan desde el trabajo
infantil. En las zonas de menor tamaño, 52.3% de los niños 10
Consultado en [Link]
y 53.7% de las niñas no reciben ingresos por su trabajo, no [Link]
20
Cuadro 9 Distribución porcentual de la población infantil ocupada (5 a 17 años) por condición de trabajo
peligroso según sexo 2007
Fuente: INEGI/STPS, Resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2007 [en línea]. México: INEGI/STPS, s/f [fecha de consulta:
3-14 agosto de 2009]. Disponible en: [Link]
trabajo por la cual han requerido atención médica y 1.6% Tal precisión es necesaria para entender la participación de
señaló haber tenido alguna enfermedad (la brecha por sexo la población infantil en el trabajo doméstico y su relación con
es de sólo 0.2 puntos porcentuales). Uno de cada cinco ni- otras actividades. De los 29.2 millones de niñas y niños de entre
ños que han estado expuestos a trabajo peligroso o han pa- 5 y 17 años, 19.3 millones, que representan 66%, hacen traba-
decido algún accidente, lesión o enfermedad en su trabajo, jo doméstico11 en sus respectivos hogares.
se ha quejado por ello, mientras que de las niñas sólo 14.7%
ha manifestado alguna queja (véase Cuadro 9). De la población infantil que contribuye en sus hogares con
trabajo doméstico, alrededor de tres cuartas partes tiene 10
años o más. En adolescentes de entre 14 y 17 años, las di-
Población infantil que participa ferencias por sexo son claras: un mayor porcentaje de ellas
en el trabajo doméstico realiza tareas domésticas (véase Cuadro 10).
El marco conceptual de la ENOE establece que las tareas Es importante que las niñas y los niños contribuyan a las tareas
realizadas cotidianamente para el funcionamiento de hoga- necesarias para el funcionamiento de los hogares, de manera jus-
res y comunidades, que no tienen un carácter económico ta y dentro de sus posibilidades, sin que esto vaya en detrimento
o no se realizan dentro del terreno de las transacciones del de otras actividades indispensables para su desarrollo, como el
mercado, constituyen el trabajo doméstico. Gracias a que estudio. Si bien no podemos afirmar que la condición de no asis-
alguien se hace cargo de los quehaceres de un hogar, parti- tir a la escuela se debe a su participación en el trabajo doméstico,
cularmente las mujeres, los niños y las niñas, es posible que es claro que un mayor porcentaje de niños tiene la oportunidad
alguien más salga a trabajar o a buscar trabajo. El califica- de estudiar (89.8%), comparado con el de las niñas (87.2%) (véa-
tivo de “actividades no económicas” no tiene que ver con se Cuadro 10).
su relevancia, sino con el hecho de que se hacen sin remu-
neración, al margen de una lógica de mercado, por ello no
11
El trabajo doméstico comprende el cuidado exclusivo de personas, mantenimiento de la
forman parte de las mediciones económicas.
vivienda o bienes y quehaceres del hogar.
21
Los datos del Cuadro 10 muestran que los roles de género, particularmente en lo relacio-
nado con la realización de trabajo doméstico y las oportunidades de asistir a la escuela, se
adoptan desde temprana edad.
El tiempo que dedican las niñas y los niños al trabajo doméstico marca La reproducción y permanencia de
notables diferencias que evidencian la mayor participación de las niñas, y los roles de género se evidencia des-
por tanto, la reproducción y permanencia de roles de género. El 93% de los
de edades muy tempranas, al observar
niños que realiza trabajo doméstico le dedica menos de 15 horas a la se-
mana en promedio, porcentaje mayor en 15 puntos porcentuales al de las
que es mayor el tiempo que las niñas
niñas; en cambio, entre quienes le dedican de 15 a 24 horas el porcentaje dedican al trabajo doméstico en com-
de las niñas triplica al de niños, y el porcentaje de niñas que dedica más de paración con los niños.
24 horas es ocho veces mayor que el de niños (véase Gráfica 6).
Gráfica 6. Distribución de la población de 5 a 17 años que hace trabajo doméstico por horas que dedica según sexo 2007.
Hombres Mujeres
15 a 24 horas (0.8%)
25 a 34 horas (4.1 %)
25 a 34 horas (4.5%)
15 a 24 horas (12.7 %)
Menos de 15 horas (78.9 %)
Comentarios finales
El Día Mundial del Trabajo Infantil se creó para pedir El trabajo considerado peligroso afecta en mayor medida
respuestas políticas que permitan atacar las causas del a los niños y adolescentes, pues los porcentajes correspon-
trabajo infantil, prestando atención a la situación parti- dientes en lo que se refiere a exposición a riesgos en el tra-
cular de las niñas. La OIT declara que la educación es la bajo, así como a accidentes y lesiones, son más altos para
principal herramienta para combatir el trabajo infantil a esta población.
largo plazo.
Por otra parte, las niñas resultan particularmente perju-
En México, una alta proporción de población vive en dicadas por la permanencia de roles de género que les
condiciones de pobreza y elevados índices de desigual- atribuyen ciertas formas de trabajo, como el doméstico,
dad social. Datos como los que muestra este boletín re- que incluye el cuidado de personas, mantenimiento de la
presentan un insumo importante para la elaboración de vivienda o bienes y quehaceres del hogar, lo que puede
programas y políticas públicas dirigidos a mejorar las con- tener un impacto negativo en sus oportunidades futuras
diciones de vida de la población al buscar que se reduzca además de constituir un riesgo físico.
o se erradique la práctica del trabajo infantil, que a todas
luces limita las oportunidades de desarrollo de las niñas y Por tipo de localidad, el trabajo infantil no remunerado tiene
los niños que lo realizan. más peso en las localidades menos urbanizadas, en donde
más de la mitad de los niños y las niñas no recibe pago por su
La educación es indispensable para romper el círculo vicioso trabajo. En cambio, en las localidades más urbanizadas son
de la pobreza como causa del trabajo infantil y éste como más importantes los porcentajes de trabajadores/as subordi-
causa de pobreza. nados y remunerados.
Los datos muestran la permanencia de roles de género Conforme al análisis de los datos, el nivel de ingresos de-
con una mayor inserción de niños que de niñas en el mer- termina serias desventajas en las localidades menos urba-
cado laboral, por un lado, y por otro con una mayor par- nizadas, en donde niñas y niños reciben sistemáticamente
ticipación de niñas en el trabajo no remunerado y en el remuneraciones más bajas por su trabajo.
trabajo doméstico. Asimismo, se observa una mayor pro-
porción de niños que de niñas que asisten a la escuela, Como parte de los compromisos del gobierno mexicano para
destacando entre las razones de no asistencia escolar los combatir el trabajo infantil se ha planteado la repetición del
problemas familiares, en mayor medida para las niñas que levantamiento del módulo de trabajo infantil cada dos años;
para los niños. su aprovechamiento es importante para dar continuidad a
estudios de esta naturaleza, retirar del trabajo a las niñas y
Los motivos del trabajo infantil evidencian brechas de gé- niños menores de 14 años en el largo plazo y mejorar las con-
nero relevantes, por ejemplo, una a favor de los niños es diciones de trabajo para la población entre 14 y 17 años que
trabajar “para aprender un oficio”, mientras otras aluden realiza trabajos ligeros, siempre y cuando ello no ponga en
a una mayoría femenina como el “hogar necesita de su peligro su salud o su seguridad ni obstaculice su educación.
trabajo” y “pagar su escuela y sus propios gastos”.
Queremos destacar la necesidad de profundizar en este
Otra brecha relevante es con respecto a la condición de tema así como en algunos factores que inciden en la prácti-
aportación de ingresos al hogar, la cual muestra que es más ca del trabajo infantil, entre los cuales puede mencionarse
alto el porcentaje de niños que contribuye al ingreso familiar el trabajo materno como factor que retrasa la salida de la
con el producto de su trabajo. escuela, y el inicio de la vida laboral de los hijas/os; la es-
23
colaridad y ocupación de la madre y el padre; su contexto Además de políticas activas del mercado de trabajo, es ne-
socioeconómico; aspectos de los cuales algunos han sido cesario mejorar la calidad, la oferta educativa y su cobertura
abordados por otros autores (Giorgulli, Estrada, Murillo, dirigida no sólo al ámbito rural sino atendiendo de manera
entre otros). integral a la población urbana.
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foque sociodemográfico, IIS-UNAM/FLACSO/
Porrúa/Cámara de Diputados, México, 2005.
Instituto Nacional de las Mujeres
Dirección de Estadística
Alfonso Esparza Oteo 119, Col. Guadalupe Inn, C.P. 01020, México, D.F.
estadistica@[Link]
T. 5322 4200
Septiembre de 2009
[Link]
Esta es una publicación ecológica, fue impresa en papel elaborado con fibras de posconsumo y al carecer de una
capa protectora su reintegración al medio ambiente o su recuperación para la elaboración de nueva pulpa es más
eficiente y menos contaminante.