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NELSON DUEÑAS-32941 Proy. de Investigacion

The document discusses the ecological structure concept used in Bogota's territorial planning since 2000, which interprets large urban parks as an essential system for sustaining biodiversity and ecological processes. It focuses on the Third Millennium Metropolitan Park, conceived in 2000-2006 to renovate a deteriorated area of downtown Bogota along two important rivers. The park aimed to improve the city's ecosystem and hydrological system as part of Bogota's ecological structure, but research found a disconnect between this environmental vision and the actual implemented project.
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NELSON DUEÑAS-32941 Proy. de Investigacion

The document discusses the ecological structure concept used in Bogota's territorial planning since 2000, which interprets large urban parks as an essential system for sustaining biodiversity and ecological processes. It focuses on the Third Millennium Metropolitan Park, conceived in 2000-2006 to renovate a deteriorated area of downtown Bogota along two important rivers. The park aimed to improve the city's ecosystem and hydrological system as part of Bogota's ecological structure, but research found a disconnect between this environmental vision and the actual implemented project.
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Itinerario de una transformación paisajística urbana.

El Parque Tercer Milenio y la Estructura Ecológica


Principal en la ciudad de Bogotá DC - Colombia.
(Titulo original)

Nelson Domingo Dueñas Pinto


i

Epígrafe

[...] no hay batalla entre la civilización y la barbarie,


sino una falsa erudición y la naturaleza".
José Martí, 1891
ii

RESUMEN

A partir del año 2000 se acuñó en el discurso del Ordenamiento Territorial de


Bogotá D.C. el concepto de “Estructura Ecológica”, el cual se interpretó como una
categoría fundamental en el ordenamiento espacial del territorio, con una función
específica: sostener y conducir la biodiversidad y los procesos ecológicos esenciales del
territorio. Los “parques urbanos” de gran escala, –que hasta antes de ese año, se
visualizaban como piezas aisladas en la superficie urbana, destinadas a la recreación de
los ciudadanos– se incorporaron como un sistema esencial en el ordenamiento del
territorio a través de este concepto de Estructura Ecológica; en consecuencia, la noción
de “parque urbano” de gran escala o metropolitano, adquirió un compromiso ambiental,
que hasta el momento no había sido plenamente reconocido.
En este contexto se enmarca el Parque Metropolitano Tercer Milenio (2000-2006),
el cual fue concebido como una obra de renovación urbana en el sector de mayor
deterioro físico, social y ambiental del centro de la ciudad y se localizó sobre el cauce y
punto de confluencia de los ríos San Francisco y San Agustín, cuerpos de agua de gran
importancia desde la fundación de la ciudad.
Debido al propósito con el cual fue concebido el proyecto y a su estratégica
localización como parte integrante de la Estructura Ecológica de Bogotá, el Parque Tercer
Milenio era una gran oportunidad para contribuir al mejoramiento de las condiciones del
ecosistema de la ciudad, la recuperación del sistema hídrico natural, la re-naturalización
de la red de Corredores Ecológicos y la transformación del paisaje del centro de Bogotá.
La simultaneidad de propósitos que se dieron cita en la concepción, formulación y
materialización de este Parque, es precisamente el punto de partida que motiva la
presente investigación.
El Parque Tercer Milenio reúne condiciones que lo convierten en una oportunidad
para la reflexión sobre los vínculos y las posibles contradicciones que existen entre el
discurso ambiental –representado en el concepto de Estructura Ecológica– y la
formulación y materialización de un proyecto concreto.
Es así como la metodología privilegia un análisis del ideario presente en los
documentos de formulación del proyecto, para lo cual se adelanta una lectura crítica del
concepto de Estructura Ecológica; una evaluación en perspectiva histórica y en diferentes
escalas, de la manera como la ciudad ocupó su territorio; un examen de los estudios y
iii

diseños de los tres proyectos que configuraron el ideario del Parque y su relación con la
Estructura Ecológica; y un análisis integral de la relación entre el parque y su cuenca
hidrográfica.
El desarrollo de la investigación permitió establecer entre otros aspectos, que
existe una fractura entre el discurso ambiental y el proyecto ejecutado, que es pertinente
que la academia y la administración distrital realicen una mirada más amplia –cualitativa y
cuantitativa– sobre el sistema hídrico de la ciudad, y por último, que es necesario
implementar nuevas metodologías y elementos de análisis que subsanen las deficiencias
que se presentaron en la formulación y construcción de proyectos urbanos pertenecientes
a la estructura ecológica, como lo fue el caso del Parque Tercer Milenio.

PALABRAS CLAVES:
Estructura Ecológica, Paisaje, Renovación Urbana.
iv

ABSTRACT

Since 2000 the concept of “Ecologic Structure” has been incorporated as part of
the territorial reorganization of Bogota D.C., and is being interpreted as a fundamental
category in the spatial reorganization of the territory, with a specific function: sustain and
drive the biodiversity and the territory’s essential ecological processes. The large scale
urban parks –which until that year were visualized as separated pieces in the urban
landscape providing recreation to inhabitants- were incorporated as an essential system in
the territory’s order thru the concept of Ecological Structure; as such, the metropolitan
urban park or large scale park acquired an environmental compromise that until then was
not recognized.
Under this context, the Third Millennium Metropolitan Park (2000-2006) was
conceived as a piece of urban renovation in the area of the city presenting the most
physical, social and environmental detriment in the downtown core and it was located
where the rivers San Francisco and San Agustín meet. It should be noted that these two
Rivers have been water bodies of great importance since the foundation of the city.
Given the purpose of the project and its strategic location as an integral part of the
Ecological Structure of Bogota, the Third Millennium Park was visualized as a great
opportunity to contribute to the improvement of the city’s ecosystem, the recovery of the
natural hydrological system, the re-naturalization of the network of ecological corridors and
the transformation of the downtown’s landscape. The way of these diverse purposes came
together during the conception, proposal and implementation of this park is precisely the
starting point for this investigation.
The Third Millennium Park meets the conditions that turn it into an opportunity to
reflect about the linkages and potential contradictions that exist between the environmental
speech –represented by the concept of ecological structure- and the proposal and
implementation of a concrete project.
This is how the methodology benefits an analysis of the thoughts and ideas
contained in the proposal documents of the project. For this reason the following actions
are being conducted: a critical analysis of the Ecological Structure concept; an evaluation
of how the city occupied its territory from a historical and scale perspective; research of the
designs and studies of the three projects that conformed the conceptualization of the park
and its relationship with the Ecological Structure; and a thorough analysis of the
relationship between the park and the watershed.
v

This research established among other aspects that there is a disconnect between
the environmental speech and the implemented project, that it is pertinent that the scholars
and the municipal administration perform a more comprehensive analysis –quantitative
and qualitative- about the hydrological system of the city, and lastly, that it is necessary
implementing new methodologies and analysis elements to correct the deficiencies that
were found in the proposal and construction of urban projects belonging to the ecological
structure, as it was the case with the Third Millennium Park.

KEYWORDS:
Ecological Structure, Landscape, Urban Renovation.
vi

TABLA DE FIGURAS
Figura 1 Modelo de ordenamiento de la ciudad de Bogotá. ............................................... 8
Figura 2. Estructura Ecológica Principal (EEP). ................................................................. 9
Figura 3. Estructura Ecológica original de la Sabana de Bogotá. Falta numerales: 1, 2 y 3
.................................................................................................................................. 11
Figura 4. Propuesta de Estructura Ecológica Principal para la región y la ciudad. P2-
Limite Bogotá ............................................................................................................ 12
Figura 5. El concepto de Estructura Ecológica Principal en el POT. P1-Falta numerales:
1, 2 y 3 ...................................................................................................................... 13
Figura 6. Alteraciones de la Estructura Ecológica de Bogotá. P1- Falta numerales: 1, 2 y 3
.................................................................................................................................. 15
Figura 7. Unidades geográficas. ...................................................................................... 18
Figura 8. La EEP propuesta confrontada con la ciudad construida.................................. 20
Figura 9. EEP – Parques Urbanos Metropolitanos ........................................................ 23
Figura 10. Parques urbanos y corredores ecológicos en la Estructura Ecológica Principal
.................................................................................................................................. 24
Figura 11. Localización del Parque Tercer Milenio (PTM) en el centro de Bogotá ........... 26
Figura 12. Mar de Humboldt - Salto Tequendama. .......................................................... 27
Figura 13. Territorio y Lagunas Sagradas de la Cultura Muisca. ..................................... 29
Figura 14 Cuadro vegetación potencial de la Sabana. Según Thomas Van Der Hammen.
.................................................................................................................................. 31
Figura 15. Cuencas hidrográficas de Bogotá. .................................................................. 32
Figura 16. Relación de la ciudad con sus cuerpos de agua. Colonia. .............................. 34
Figura 17. Bogotá a inicios del siglo XIX. Ciudad nuclear ................................................ 37
Figura 18. Los Cerros orientales deforestados. Autor Foto 1 ........................................... 38
Figura 19. Las tradicionales plazas se transforman en parques. ..................................... 41
Figura 20. Bogotá a finales del siglo XIX. Ciudad bipolar. Fotos 1 y 2 Autores ................ 42
Figura 21. Bogotá a inicios del siglo XX. Ciudad lineal. .................................................. 45
Figura 22. Parques recreativos para Bogotá. Ciudad atomizada. ................................... 48
Figura 23. Primeros planes urbanos para Bogotá. Ensanches. Fotos 1 y 2 Autores ....... 51
Figura 24. Bogotá a mediados de siglo. La ciudad que Le Corbusier vio. ....................... 53
Figura 25. La ciudad imaginada. ...................................................................................... 58
Figura 26. “Modernización” del sistema hídrico de Bogotá: Plan maestro de 1962. ....... 60
Figura 27. 1970. Parques Distritales. ............................................................................... 62
Figura 28. La ciudad construida. Ciudad compacta y horizontal. ..................................... 63
Figura 29. La ciudad a finales del siglo XX. Síntesis y conflictos. .................................... 66
Figura 30. Plan Zonal del Centro de Bogotá (PZCB), 1986. Plano de usos del sector .... 72
Figura 31. PZCB - Ejes estructurantes del Centro de la Ciudad. ..................................... 73
Figura 32. Maestro Tercer Milenio (PMTM). Área de estudio. (M&L) ............................... 75
Figura 33. Datos simplificados del censo de 1999. .......................................................... 76
Figura 34. PMTM - Vista aérea del Parque Tercer Milenio. ............................................. 80
Figura 35. PMTM - Planta general del proyecto. Zonificación general. ............................ 81
Figura 36. PMTM - Dibujos de Análisis del proyecto. ...................................................... 83
Figura 37. Concurso Arquitectónico de Ideas (CAI). Proyecto ganador. .......................... 86
Figura 38. CAI - Vista aérea del proyecto ganador. (P&P)............................................... 90
Figura 39. CAI- Planta general del Proyecto Ganador. Zonificación general. .................. 91
Figura 40. CAI - Análisis del Proyecto Ganador............................................................... 94
Figura 41. POUPTM - Vista aérea del Proyecto Construido. ........................................... 98
Figura 42. Plan de Ordenamiento Urbanístico Parque Tercer Milenio - POUPTM.
Proyecto construido. ................................................................................................ 101
vii

Figura 43. POUPTM - Planta general del Proyecto Construido. .................................... 103
Figura 44. Análisis del Proyecto Construido. ................................................................. 104
Figura 45. Recorrido fotográfico del Parque Construido. ............................................... 106
Figura 46. Plan Maestro Parque Tercer Milenio - PMPTM. Camilo Santamaría ............ 107
Figura 47. Vista aérea del estado inicial del sector y después del proyecto construido. 109
Figura 48. Delimitación de la cuenca. Crecimiento histórico de la misma. ..................... 113
Figura 49. Organización Política del Centro de la Ciudad: Parroquias y barrios. ........... 115
Figura 50. Presencia de equipamientos religiosos en el sector San Victorino. .............. 117
Figura 51. Alamedas y entorno rural en el sector de San Victorino. .............................. 118
Figura 52. Innovaciones tecnologías de movilidad. Tranvía y estaciones de tren. ....... 120
Figura 53. Ciudad ideal vs Ciudad construida. Los ríos dejan su marca. ....................... 121
Figura 54. Los puentes como elementos destacados del paisaje del centro de la ciudad.
................................................................................................................................ 123
Figura 55. Edificios de servicios de abasto e industria.................................................. 123
Figura 56. Equipamientos de educación y cultura. ........................................................ 127
Figura 57. Figura 57- Canalización de los ríos San Francisco y San Agustín. ............. 130
Figura 58. Vías sobre los ríos canalizados, y ampliación de avenidas. ......................... 132
Figura 59. Construcción de Avenidas arborizadas. ........................................................ 135
Figura 60. “Bogotazo” construcciones e infraestructura afectada. ................................. 136
Figura 61. Obras de infraestructura y urbanizaciones ilegales. ..................................... 137
Figura 62. Evolución y ocupación de la Plaza de San Victorino. .................................. 139
Figura 63. Figura 63- Transformación de la vivienda y pérdida de la tenencia de la
propiedad. ............................................................................................................... 141
Figura 64. La “Calle del Cartucho” y “El “Castillo”. ......................................................... 143
Figura 65. Proyectos previos a la construcción del Parque Tercer Milenio. ................... 145
Figura 66. Perdida de equipamientos en el sector de San Victorino .............................. 146
Figura 67. Usos del sector antes y después de la construcción del Parque Tercer Milenio.
................................................................................................................................ 147
Figura 68. Dinámicas de ocupación del sector de San Victorino. .................................. 148
Figura 69. Estado actual del entorno del Parque Tercer Milenio. Levantamiento (Ver hoja
adjunta) ................................................................................................................... 151
viii

ABREVIATURASABREVIATURAS

Av.: Avenida
B.: Barrio
CAI: Concurso Arquitectónico de Ideas
CAN: Centro Administrativo Nacional
CAR: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca
DAMA: Departamento Administrativo del Medio Ambiente
DAPD: Departamento Administrativo de Planeación Distrital
DTS: Documento Técnico Soporte
EAAB: Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
EEP: Estructura Ecológica Principal
EHM: Esguerra, Hernández y Mazzanti
ERU: Empresa de Renovación Urbana
FONADE: Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo
I.: Iglesia
IDU: Instituto de Desarrollo Urbano
M&L: Montenegro Lizarralde Cía. Ltda.
P&P: Pereira y Pabón
PMEP: Plan Maestro de Espacio Publico
PMTM: Plan Maestro Tercer Milenio
POT: Plan de Ordenamiento Territorial
POUPTM: Plan de Ordenamiento Urbano del Parque Tercer Milenio
PTM: Parque Tercer Milenio
PZCB: Plan Zonal del Centro de Bogotá
Q.: Quebrada.
SCA: Sociedad Colombiana de Arquitectos
ix

INDICE

INTRODUCCIÓN ............................................................................................................... 1

1. LA ESTRUCTURA ECOLOGICA DE BOGOTA Y EL PARQUE TERCER MILENIO .... 5

1.1 La Estructura Ecológica Principal. (EEP) .................................................................. 7

1.2 El Parque Tercer Milenio (PTM) en la EEP. ............................................................ 23

2. LA CIUDAD QUE IGNORO SUS CUERPOS DE AGUA. EL FIN DE LOS RÍOS ........ 27

2.1 escenario natural de la ciudad ................................................................................ 28

2.2 Abusos y deterioro del entorno natural ................................................................... 36

2.3 La ciudad entierra sus cuerpos de agua ................................................................. 43

2.4 Vientos de modernización de la ciudad ................................................................... 55

2.5 Desequilibrio ambiental de la ciudad....................................................................... 62

3. EL PLAN Y EL PROYECTO. ITINERARIO DE UNA TRANSFORMACION


PAISAJISTICA URBANA ................................................................................................ 70

3.1 La ciudad dirige su mirada al centro ....................................................................... 71

3.2 El Parque Tercer Milenio (PTM). Ideario, propuesta y condición actual .................. 73

3.3 Análisis comparativo de los proyectos .................................................................. 108

4. EL PARQUE TERCER MILENIO Y SU CUENCA. OCUPACIÓN: PERIFERIA,


CENTRO, ISLA Y VACÍO URBANO .............................................................................. 112

4.1 La cuenca de los ríos San Francisco y San Agustín ............................................. 113

4.2 Consolidación del paisaje urbano del sector. (Siglo XIX) ..................................... 117

4.3 De los ríos de agua a los ríos de carros. (Primera mitad del Siglo XX) ................. 126

4.4 Perdida de equipamientos y liderazgo. (Segunda mitad del siglo XX.) ................ 135

4.5 Perdida de identidad y deterioro físico y ambiental. (Finales del siglo XX) ........... 143

4.6 Los retos que planteaba el proyecto Parque Tercer Milenio ................................. 149

CONCLUSIONES .......................................................................................................... 152

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS .............................................................................. 157


1

INTRODUCCIÓN

Vista Panorámica del parque. – Foto: del Autor

En los últimos diez años, Bogotá D.C, capital de la República de Colombia,


presentó significativas transformaciones sociales, físicas y espaciales, las cuales le
merecieron algunos reconocimientos a nivel internacional. Ejemplo de ello es el premio
León de Oro el cual fue otorgado a la ciudad en 2006, en el marco de la X Bienal de
Arquitectura de Venecia; los organizadores de este evento hicieron un reconocimiento a
Bogotá por los visibles avances sociales, culturales y tecnológicos, que le permitieron
consolidarse como una de las metrópolis con mayor proyección en el mundo.
Más allá de la importancia de este premio, tal vez el mayor reconocimiento que tuvo
la ciudad radicó en el hecho de convertirse en un referente obligado para las ciudades del
tercer mundo; lo anterior, debido a su capacidad para generar novedosos programas, los
cuales, no sólo ayudaron a resolver problemas de infraestructura urbana, servicios y espacio
público, sino a transformar positivamente el paisaje de la ciudad. Además de los resultados
visibles, el mérito de estos programas radicó esencialmente en su capacidad para enfrentar
complejas situaciones sociales, físicas y económicas, típicas de las ciudades suramericanas
en vías de desarrollo.
El Parque Tercer Milenio (2000-2006), hace parte del conjunto de programas,
planes y obras que se realizaron durante este periodo de transformación de la ciudad, y
su diseño mereció inclusive un reconocimiento nacional en la XX Bienal de Arquitectura
2

Colombiana de 2006: los diseñadores del parque recibieron el Premio Karl Brunner en la
categoría de Diseño Urbano y Paisajismo, por considerarse que el parque fue, según
indicó la mención “[…] iniciativa que buscaba la recuperación integral urbana, paisajista,
ambiental y social de un sector estratégicamente ubicado en la ciudad de Bogotá” 1
Precisamente esta afirmación, la cual se reiteró continuamente durante la
concepción, diseño y materialización del Parque Tercer Milenio, constituye uno de los
puntos de partida de la reflexión que plantea el presente trabajo de investigación; el otro
punto de partida, lo constituye la afiliación del proyecto Parque Tercer Milenio, al concepto
de Estructura Ecológica Principal, el cual como se verá en el desarrollo de este
documento, fue un concepto ambiental que se acuñó en el discurso de planeación de la
ciudad, a partir de la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial adoptado en 2001.
Así, el Parque Tercer Milenio reúne condiciones que lo convierten en una
oportunidad de reflexión sobre los vínculos y las posibles contradicciones que existen
entre el discurso ambiental y la formulación y materialización de un proyecto concreto; a
estas condiciones se suma la vigencia actual del proyecto, por cuanto es objeto de
indiscutible reconocimiento profesional a nivel local y nacional, y pertenece al grupo de
significativas transformaciones físicas y sociales que tuvo la ciudad durante los últimos
años.
Con estas premisas, la investigación se concreta en cuatro líneas de trabajo con
sus respectivos propósitos: el primero, determinar los elementos de reflexión y juicio sobre
el Proyecto, a partir de la revisión del discurso ambiental que constituyó la base teórica
del concepto de Estructura Ecológica Principal en el Plan de Ordenamiento Territorial de
Bogotá; el segundo, realizar una lectura en perspectiva histórica de la ocupación espacial
urbana de la sabana y sus implicaciones sobre el medio natural; el tercero, verificar la
coherencia entre el discurso ambiental de la ciudad y la concepción, formulación y
materialización del Parque Tercer Mileno; y el cuarto, efectuar una mirada en perspectiva
histórica, de la relación entre el sector de San Victorino, el Parque y la cuenca de los ríos
San Francisco y San Agustín, con el fin de develar posibles elementos que podrían
enriquecer la reflexión ambiental y plantear alternativas que le podrían dar mayor alcance
al concepto de Estructura Ecológica Principal en la materialización de proyectos urbanos y
paisajísticos como es el caso de los parques metropolitanos; sin duda alguna, estos
proyectos podrían contribuir efectivamente al mejoramiento de las condiciones del
ecosistema de la ciudad, la recuperación del sistema hídrico natural y la re-naturalización
de la red de Corredores Ecológicos del centro de la ciudad.
3

Para el análisis del ideario, concepción y formulación del proyecto, se realiza una
lectura crítica de los estudios previos a su construcción, los cuales incluyen el Plan Zonal
del Centro de Bogotá (1986), el Plan Maestro Tercer Milenio (1998), las Bases del
Concurso Arquitectónico de Ideas (1999), la Memoria del proyecto ganador, y del Plan de
Ordenamiento Urbano del Parque Tercer Milenio (2000), el cual tuvo dentro de sus
principales tareas el diseño arquitectónico y paisajístico del parque.
Para el análisis espacial, se estableció como estrategia metodológica, una lectura
dialéctica que va de lo general a lo particular y viceversa, a través de tres escalas de
análisis: la sabana-ciudad, el centro tradicional y el sector de San Victorino, lugar de
localización del Parque Tercer Milenio. En cada una de las escalas se tomó como unidad
básica de análisis, la cuenca o micro cuenca hidrográfica: A nivel de la sabana, la cuenca
del R. Bogotá, a nivel de la ciudad, la cuenca de los ríos Torca, El Salitre (Juan Amarillo),
Fucha y Tunjuelo y a nivel del centro tradicional, la cuenca media de los ríos San
Francisco y San Agustín.
Con estos objetivos y estrategias metodológicas de investigación, el trabajo que se
presenta a continuación, se divide en cuatro capítulos. El primero de los cuales, aborda la
construcción del concepto de Estructura Ecológica y su incorporación como parte
fundamental del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad (Bogotá 2000-2010), y
además, indica la manera como el proyecto Parque Tercer Milenio se vincula a esta
Estructura, como parque metropolitano, esencial en la conformación de corredores
biológicos prestadores de bienes y servicios ambientales.
El segundo capítulo, tiene la finalidad de ilustrar cómo fue el proceso de
ocupación de la sabana de la ciudad de Bogotá, desde la conquista hasta nuestros días;
con este propósito, se registran de manera cronológica, las trasformaciones de las
manchas, los corredores verdes y de agua que hacen parte del sistema natural de la
ciudad, y se comentan las implicaciones que este proceso tiene en el equilibrio ambiental
de la ciudad.
El tercer capítulo, tiene como prioridad establecer la relación entre el concepto de
Estructura Ecológica Principal, y los contenidos de los estudios elaborados dentro del
proceso de formulación, diseño y construcción del Parque Tercer Milenio. Para tal fin, se
realiza el análisis de los documentos y planos de los tres proyectos que se elaboraron
antes de la construcción final del Parque y se muestran los resultados de la verificación in
situ del proyecto construido, realizadas por el autor, durante los últimos tres años.
Finalmente, el capítulo cuarto busca realizar una mirada integral de la cuenca donde se
4

localiza el Parque Tercer Milenio, con énfasis en el proceso de ocupación de la misma y la


relación entre el área de San Victorino y su entorno; esta mirada aborda las
transformaciones físicas, sociales y ambientales más significativas del sector en los dos
últimos siglos.1

1
Acta del jurado, donde además se menciona que, “[…] para el jurado, este tipo de proyectos es una nueva manera del
quehacer profesional; la intervención del Distrito, mediante una inversión en espacio público a escala metropolitana,
complementada con la infraestructura vial y de transporte, así como de un programa de recuperación del espacio público,
es el primer paso para que el espacio privado entre en un proceso de transformación y revitalización urbana integral,
equilibrada y con participación del sector público, el sector privado y la comunidades.” SCA-Acta del jurado calificador.
Bogotá, 5 de mayo de 2006.
5

1. LA ESTRUCTURA ECOLOGICA DE BOGOTA Y EL PARQUE TERCER MILENIO

Antecedentes.

A finales de la década de 1950,2 Colombia incorporó el tema ambiental en el


ámbito normativo e institucional. Con la creación de la primera Corporación Autónoma
Regional3 en la década del cincuenta, la conformación del Instituto Nacional de los
Recursos naturales-INDERENA4 en 1968, y la expedición del Código Nacional de los
Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente5, hecho
en el cual, sin duda alguna, tuvieron influencia las iniciativas gestadas en el ámbito
internacional, como el informe encomendado por el Club de Roma al Massachusetts
Institute of Technology (MIT) en 1968,6 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el
medio ambiente humano 1972.7
Debido a estas acciones, el país se encauzó en la institucionalización y regulación
del tema ambiental, sin embargo, durante los siguientes años, se presentaron varias
deficiencias en materia de gestión de los recursos naturales,8 las cuales, sólo comenzaron
a superarse hasta la década de 1990,9 cuando se consolidaron algunas iniciativas
promovidas por el Estado, para la regulación normativa, la reorganización institucional, y
la planeación y el ordenamiento del territorio en el ámbito Nacional y Distrital. 10
2
Antes de la década de 1950, existieron disposiciones legales relativas a la protección del agua, los boques y las tierras.
Por ejemplo la Ley 119 de 1919 trataba sobre la conservación de las aguas aprovechables, y los boques próximos a sus
cauces. CONGRESO DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA. Ley 119 de 1919 "Por la cual se reforma el Código Fiscal
(Ley110 de 1912), sobre explotación de bosques nacionales." Sin embargo solo hasta la década de 1970 el tema se
institucionaliza y adquiere importancia a nivel normativo.
3
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Decreto 3110 la Sabana de Bogotá y de los de los valles de Ubaté y
Chiquinquirá”.
4
Este Instituto fue liquidado por la Ley 99 de 1993, y sus funciones se transfirieron a las Corporaciones Autónomas
Regionales las cuales son entes corporativos de carácter público, integrados por varias entidades territoriales
[Departamentos, distritos, municipios y territorios indígenas] que por sus características constituyen geográficamente un
mismo ecosistema o conforman una misma unidad geopolítica, biogeográfica o hidrogeográfica. CONGRESO DE LA
REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 99 de 1993."Por la cual se crea el Ministerio del Medio Ambiente, se reordena el Sector
Público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, se organiza el
Sistema Nacional Ambiental, SINA, y se dictan otras disposiciones."
5
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Decreto 2811 de 1974. “Por el cual se Dicta el Código Nacional de
Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente”; CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA.
Ley 23 de 1973, “Por la cual se conceden facultades extraordinarias al presidente de la república para expedir el Código de
Recursos Naturales y de Protección al Medio Ambiente y se dictan otras disposiciones”.
6
Massachusetts Institute of Technology. The Limits to Growth, 1972.
7
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS. Declaración de Estocolmo, 1972.
8
Las competencias en materia de gestión del medio ambiente se encontraban dispersas en varias instituciones, dando
lugar a la duplicidad de funciones entre entidades; las acciones del INDERENA eran de carácter policivo, de control y
vigilancia, pero no de planeación u ordenamiento; y aún no se hacía suficientemente explícita, a nivel normativo, la
asociación entre medio ambiente y desarrollo sostenible.
9
Para esta época, valga la pena resaltar que en el ámbito internacional se habían producido otros eventos relevantes, en
relación con la reflexión sobre el tema ambiental, como el informe de la Comisión Brundtland (Nuestro futuro común) el cual
enfatizó en la relación entre desarrollo económico y medio ambiente, acuñándose el concepto de “desarrollo sostenible”.
10
REPÚBLICA DE COLOMBIA. Constitución Política de 1991. Artículo 322. Cambia el estatus de Bogotá de Distrito
Especial para Distrito Capital "Santa Fe de Bogotá, capital de la república y del departamento de Cundinamarca, se
6

La primera de estas iniciativas, fue la promulgación de la nueva Carta Política de


nuestro país en 1991, en la que el tema ambiental fue incluido en un el capítulo
independiente, de los derechos colectivos; la Constitución consagró el derecho de todas
las personas a gozar de un ambiente y sano, y el deber del Estado de proteger la
diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia
ecológica, y prevenir y controlar las factores de deterioro ambiental.11
Con lo anterior, la Nación abrió un camino12 en el que jugó un importante papel la
reorganización y redefinición de las competencias de las entidades para la gestión del
medio ambiente, las cuales conforman hoy, el Sistema Nacional Ambiental Colombiano-
SINA, cuya cabeza es el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, a
cargo de promover y facilitar el desarrollo sostenible del territorio y la formulación de
políticas, planes, programas y proyectos, sobre el uso sostenible de los recursos naturales
renovables, como por ejemplo, el agua, el suelo y el paisaje.13
Por otra parte, la Constitución de 1991 también facilitó la expedición de una ley de
Ordenamiento Territorial14 con mecanismos que permitieran a los municipios promover el
ordenamiento de su territorio, el uso equitativo y racional del suelo, y la preservación y
defensa del patrimonio ecológico y cultural localizado en su ámbito territorial 15. La
concreción de esta ley, se dio a través de la implementación de Esquemas y Planes de
Ordenamiento Territorial en los municipios para el cumplimiento de los objetivos de
desarrollo sostenible: sostenibilidad ambiental, equidad y equilibrio territorial,
16
competitividad y productividad, y sostenibilidad financiera y fiscal .

organiza como distrito capital."


11
REPÚBLICA DE COLOMBIA. Constitución Política de 1991. Artículos 79, 80 Capítulo III. "De los Derechos Colectivos y
del Medio Ambiente."
12
El país fue permeable al escenario internacional, acogiendo los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas en
Río de Janeiro (1992) y respectivos protocolos como el de la Agenda 21 y la Declaración de Río sobre medio ambiente y
desarrollo sostenible.
13
CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 99 de 1993. "Por la cual se crea el Ministerio del Medio
Ambiente...”. Artículo 1"Principios Generales Ambientales". Artículo 2. "Creación y Objetivos del Ministerio del Medio
Ambiente." Bogotá 1993. En el año de 2002 al Ministerio le fueron concedidas nuevas funciones y también se modifico su
nombre " Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial". Ley 790 de 2002. "Por la cual...se otorgan unas
facultades Extraordinarias al Presidente de la República."
14
CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 388 de 1997. “Por la cual se modifica la Ley 9ª de 1989 y la Ley
2ª de 1991 y se dictan otras disposiciones”. Bogotá, 1997.
15
CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. La Ley 388 de 1997, de ordenamiento Territorial, utilizó dos nociones
relacionadas con el concepto y recuperación de la estructura ecológica: la primera referente a las áreas de reserva para la
protección del medio ambiente, la conservación del los recursos naturales y defensa del paisaje; y la segunda, relacionada
con el suelo de protección, el cual tiene restricción de urbanización, debido a que puede ofertar servicios ambientales, o
constituye un área de amenaza o riesgo para la localización de asentamientos humanos, o tiene características y valores
geográficos, ambientales o paisajísticos importantes para el territorio.
16
CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. La Ley 388 de 1997 establece hacer el ordenamiento, territorial de
acuerdo con el tamaño de las ciudades así: Planes para distritos y municipios con población superior a los 100.000
habitantes. Planes Básicos para municipios con población entre 30.000 y 100.000 habitantes. Esquema para los municipios
con población inferior 30.000 habitantes.
7

1.1 La Estructura Ecológica Principal. (EEP)


Dimensión ambiental en el ordenamiento territorial de la ciudad

El Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital 17 expedido en el 2000, en


adelante POT, procuró mantener coherencia con los principios ambientales
constitucionales,18 las recomendaciones del Ministerio de Medio Ambiente y las políticas
y lineamientos de ley de Ordenamiento Territorial. Por tal motivo, los estudios técnicos, la
conceptualización y la formulación del Plan, tuvieron como eje central, la construcción de
un modelo, cuya gestión, en teoría, permitiría superar los problemas asociados a la
dinámica de asentamientos humanos y el desequilibrio entre el soporte natural y
actividades humanas, así como otorgar las herramientas para alcanzar la sostenibilidad,
equidad y competitividad del Distrito.19
Dicho modelo está conformado por tres estructuras interrelacionadas: la Estructura
Socioeconómica y Espacial, la Estructura Funcional y de Servicios, y la Estructura
Ecológica Principal, la cual opera como soporte fundamental de las dos primeras. (Figura
1).
La Estructura Socioeconómica y Espacial, comprende:

[...] “el centro y la red de centralidades que concentran actividades económicas y


de servicios, y que se disponen sobre todo el territorio del Distrito Capital para
garantizar el equilibrio urbano y rural en prestación de servicios, la cohesión social,
la integración de la ciudad a diferentes escalas, y el desarrollo económico.”20

La Estructura Funcional y de Servicios:

[...] “está conformada por los sistemas generales de servicios públicos, de

17
La Ley 388 de 1997 en su Artículo 9° define el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), como el conjunto de objetivos,
directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas adoptadas para orientar y administrar el
desarrollo físico del territorio y la utilización del suelo. Para el caso de Bogotá, el POT fue adoptado mediante el Decreto
619 de 2000, revisado mediante el Decreto 469 de 2003. El Decreto 190 de 2004 compilo los dos anteriores.
18
REPÚBLICA DE COLOMBIA. Constitución Política de 1991. Artículos 79, 80 Capítulo III. "De los Derechos Colectivos y
del Medio Ambiente. Colombia."
19
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ. Decreto 619 de 2000. "Por el cual se adopta el Plan de Ordenamiento Territorial para
Santa Fe de Bogotá, Distrito Capital." POT. Documento Técnico Soporte, DAPD página 9. Valga la pena anotar en este
punto, que el discurso político de las administraciones distritales y las premisas que justifican las acciones de ordenamiento
territorial en la ciudad en los últimos años, se han justificado invariablemente en discursos que incluyen las premisas de
“sostenibilidad, equidad, competitividad”, de tal suerte que la pertinencia y legitimidad de una decisión política y la
evaluación de los resultados, se basa en la utilización de un vocabulario consecuente con estas tres premisas.
20
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. "Por medio del cual se compilan las disposiciones contenidas en
los Decretos Distritales 619 de 2000 y 469 de 2003." Artículo 16. Principios Básicos. Numeral 3.
8

movilidad y de equipamientos, cuya finalidad es garantizar que el centro y las


centralidades que conforman la estructura socio económica y espacial y las áreas
residenciales, cumplan adecuadamente sus respectivas funciones.”21

Figura 1 Modelo de ordenamiento de la ciudad de Bogotá.

El modelo de ordenamiento propuesto para la ciudad de Bogotá - POT, (P4) esta soportado por tres
Estructuras básicas: (P1) Socioeconómica y espacial, (P2) Funcional y de servicios, y (P3) Ecológica
principal.

La Estructura Ecológica Principal (EEP), se definió como:

[...] “la red de espacios y corredores que sostienen y conducen la biodiversidad y


los procesos ecológicos esenciales a través del territorio, en sus diferentes formas
e intensidades de ocupación, dotando al mismo de servicios ambientales para su
22
desarrollo sostenible”.

La EEP está constituida por una:

[...] “red de corredores ambientales integrados a la estructura ecológica regional,


cuyos componentes básicos son el sistema de áreas protegidas, los parques

21
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Art 16. Numeral 2.
22
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Art 16. Numeral 1.
9

urbanos, los corredores ecológicos y el área de manejo especial del río Bogotá”.23
(Figura 2).

La referida Estructura es de fundamental importancia en el modelo de


ordenamiento, por cuanto debido a sus valores paisajísticos, ecológicos y culturales, se
comporta como proveedora de bienes y servicios ambientales y constituye el sustrato
base del ordenamiento de los usos, actividades y servicios urbanos.

Figura 2. Estructura Ecológica Principal (EEP).

De la propuesta de la EEP formulada en el POT, el presente estudio se centrara en los temas resaltados en
color verde. Los temas identificados en color amarillo serán tratados de manera marginal. [Editado por el
autor]
El concepto de EEP en el país, como elemento fundamental del modelo de
ordenamiento del territorio, se remonta tiempo atrás, cuando algunos académicos,
investigadores y profesionales adscritos a las entidades ambientales, comenzaron a
construir un concepto que se presentó como una oportunidad de establecer un puente

23
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Art 16. Numeral 1.
10

entre el conocimiento científico de los procesos del ecosistema y las prácticas de


ordenamiento del territorio24, permitiendo visualizar alternativas de equilibrio entre las
actividades humanas y el soporte natural del territorio. El profesor Thomas Van Der
Hammen (1975-2000), precursor del concepto en el país, definió la estructura ecológica
como un sistema, basado en “la ecología, la geomorfología e hidrografía del área, y en la
25
vegetación original o lo que queda de ella” en una región, y conformado por el
“geosistema (que comprende el subsuelo y los procesos ecológicos), el pedosistema,
(que hace referencia a la relación entre suelo y clima, y el biosistema (que incluye la
totalidad de la flora y la fauna y los procesos biológicos)”.26 (Figura 3)
El profesor Van Der Hammen realizó numerosas investigaciones sobre la
evolución y la vegetación en la Sabana de Bogotá, y a partir de este enfoque sistémico27,
propuso una estrategia para la recuperación ambiental y forestal de esta área, la cual
había sufrido un proceso de degradación28 desde el periodo colonial, caracterizado por la
modificación de la vegetación nativa, del suelo y del ciclo hidrológico de los ecosistemas
de páramo,29 subpáramo,30 bosque altoandino o bosque de encenillo,31 y bosque de áreas
24
En este sentido, el concepto se ubica en lo que se ha denominado urbanismo ecológico, el cual, “controvierte las
herramientas convencionales del urbanismo, incorporando nociones de capacidad de carga y de soporte de un territorio,
riesgo, límite ecológico, interacciones, procesos, etc.”. MALDONADO, 2001, p.6. Respecto al uso del término “ecológico”
vale la pena citar la explicación de los profesores OSEKI y PELLEGRINO "[...] Seria interessante introduzia aqui uma
distinção importante entre dois níveis: o da ecologia e o do ecologismo (ou entre o ecólogo e o ecologista). No primeiro
caso, trata-se de uma postura científica, quer se trate de ecologia natural, quer social e no segundo, de uma prática, de um
projeto político de transformação cultural, social e econômica da sociedade moderna [...]”. OSEKI Jorge, PELLEGRINO
Paulo. Curso de Gestão Ambiental, PHILIPPI JR Arlindo, et. al. Ed São Paulo Coleçao Ambiental. 2002, Capítulo 14. pp.
496-497.
25
VAN DER HAMMEN. Thomas. Estructura Ecológica Regional: La capacidad de soporte del territorio. En: Memorias del
foro. SOS Sabana de Bogotá. Bogotá: CAR, Ed. Gobernación de Cundinamarca, U. Externado de Colombia, 2000, p.45.
26
VAN DER HAMMEN, 2000, p.46.
27
La noción de sistema resulta mucho más incluyente que la noción de estructura, en tanto contribuye a entender desde la
complejidad, la relación entre los fenómenos naturales y la sociedad. En este sentido BERTALANFFY (1950) es un
referente indispensable sobre el tema de análisis sistémico.
28
Este fenómeno local, estudiado y trabajado por Van Der Hammen y Ernesto Ghul, que es reflejo de un desequilibrio entre
sociedad y medio ambiente, no se distingue mucho de la situación planetaria actual: "No momento, presenciam-se
fenômenos globais inquietantes de desequilíbrio entre sociedades e médio ambiente, como: Rupturas de processos
bioquímicos e ecológicos antigos, por causa do desmatamento (agrícola e industrial) e de outras práticas rurais e urbanas
predadoras de recursos naturais limitados; [...]". OSEKI, PELLEGRINO, 2002, p.496.
29
"El paramo es una formación vegetal predominantemente herbácea continua, conformada por gramíneas macollosas y
salpicada por arbustos enanos solos o en grupos y por plantas arrosetadas y caulirrósulas, la más característica de ellas es
el frailejón (Espeletia). El cinturón de los páramos se extiende de forma aproximada entre 3.300-3.500 hasta 4.000-4.200 m.
de altitud, máxima altura en la región de Bogotá (Cerro Nevado del Paramo de Sumapaz), con temperaturas medias entre 4
y 9° C y precipitaciones entre 700 y 2.000 mm.". PEREZ, Alfonso. Estructura Ecológica Principal de la Sabana de Bogotá.
Sociedad Geográfica de Colombia. Academia de Ciencias Geográficas. Bogotá, 2000. p.19.
30
"El Subpáramo es una franja angosta e irregular localizada entre el bosque altoandino y el paramo propiamente dicho,
entre 3.000 y 3.600 msnm, aproximadamente. Se caracteriza por matorrales arbustivos más o menos abiertos y salpicada
por arbolitos del bosque altoandino inferior. se trata de hecho de una franja de transición entre el bosque y el paramo. Sin
embargo se le ha dado categoría de subpiso en atención a que presenta algunos elementos característicos que faltan en la
flora del bosque altoandino.". PEREZ, 2000, p.20.
31
"Se trata de un bosque de fisionomía muy distinta la del andino bajo, con un solo estrato de de arboles pequeños y
arbustos nanófilos [...] con alturas entre 3 y 10 m., en el que predomina los elementos de la familia de las compuestas [...]
Los musgos son abundantes y forman, junto con la hojarasca gruesos colchones en el piso del bosque de 20 a 50 cm de
espesor, de gran importancia en el ecosistema y en la regulación (SALAMANCA, 1984). Se extiende aproximadamente
entre 2.750-2.800 hasta 3.300-3.500 msnm. Este tipo de bosque corresponde, en términos generales, al "bosque húmedo y
muy húmedo montano", según la clasificación de Holdridge, con temperaturas medias de 9 a 12° C y precipitaciones medias
11

32
inundables Este proceso de degradación, en particular, el relacionado con el aspecto
hídrico, se tratará con mayor profundidad en el capítulo 2 del presente documento.
La propuesta de Van Der Hammen consistía en la recuperación de franjas anchas
de vegetación en los bordes de los ríos, las quebradas y los humedales, y la localización
de cercas vivas con especies nativas que sirvieran de conexión entre los Cerros
Oriéntales y el río Bogotá, de tal suerte que, formando una especie de red vegetal nativa
sobre el territorio –a la cual se le permitiera un crecimiento natural sin la intervención del
hombre– se asegurara la recuperación ambiental de la Sabana y la cuenca del río Bogotá.
Puesto que los procesos ecológicos, y las realidades ambientales, exceden los límites
territoriales establecidos administrativa o políticamente, valga la pena recalcar, que por su
naturaleza, el concepto de EEP, introducido por Van Der Hammen trasciende el área de la
Sabana de Bogotá, comprendiendo también una propuesta de ordenamiento del territorio
en el ámbito regional y nacional.

Figura 3. Estructura Ecológica original de la Sabana de Bogotá.

Van Der Hammen identifica como elementos fundamentales de la estructura ecológica de la Sabana de
Bogotá: (1) los cerros, (2) los corredores y (3) el valle aluvial del río Bogotá. Coherente con estos elementos
propone implementar una red verde teniendo como eje central el sistema hídrico, es con esta estrategia, que
se pretende recuperar el sistema ambiental de la Sabana.

A los aportes de Van Der Hammen se sumaron otros estudios de la Sabana de


Bogotá, como algunos realizados por la Corporación Autónoma Regional de

de 900 a 1.500 mm. anuales.". PEREZ, 2000, p.19.


32
"Es el bosque característico de los acaules valles aluviales del río Bogotá y de sus tributario, los que son especialmente
importantes en la parte más baja del sur de la sabana, donde se junta el río Bogotá con varios de sus principales afluentes
(Balsillas, Tunjuelo, Soacha y Fucha) y allí, por tal motivo, se encuentra la mayor parte de los humedales sabaneros."
PEREZ, 2000, p.23.
12

Cundinamarca (CAR)33 y las entidades universitarias del Distrito. De estos estudios, se


destacan los de Pérez (1975-2000) quien definió la EEP como un sistema conformado a
partir de cuatro elementos: La estructura morfopedalógica,34 la biota,35 la estructura
hídrica,36 y la estructura antrópica que se traduce en el conjunto de actividades y usos
desarrollado por el hombre en el territorio.
Para responder a la problemática de degradación de la EEP en la Sabana de
Bogotá, Pérez (2000) propuso una serie de estrategias, con el fin de recuperar el
ecosistema deteriorado, y garantizar el equilibrio entre las actividades humanas, los
procesos hidrológicos y la conservación de los suelos y la biodiversidad. De su propuesta
es destacable la recuperación la cobertura vegetal en los cerros, la detención de la
localización de asentamientos humanos en los valles aluviales, la creación de cinturones
de conexión entre los valles aluviales y los cerros, la recuperación de los suelos
erosionados y del sistema de humedales, la regulación de la explotación de aguas
subterráneas, y el planeamiento regional de los recursos hidráulicos. (PEREZ, 2000. p.
37)

Figura 4. Propuesta de Estructura Ecológica Principal para la región y la ciudad. P2- Limite Bogotá

Para el departamento Cundinamarca (P1), y la Sabana de Bogotá (P2), la EEP propuesta está conformada
por la red de páramos y bosques andinos. Para el caso de la ciudad de Bogotá (P3) se adiciona a los Cerros
Orientales la red de corredores ecológicos -cuerpos de agua- y el valle aluvial del río Bogotá. [Planos: (P1) y
(P2) Editados por el autor.]
33
CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 3 de 1961. La cual la crea y "...tendrá como finalidades principales
las de promover y encauzar el desarrollo económico de la región comprendida bajo su jurisdicción, atendiendo a la
conservación, defensa, coordinación y administración de todos sus recursos naturales..."
34
Constituida por una zona montañosa y una zona plana, suavemente inclinada. PEREZ, 2000, p.9.
35
Conformada por el bosque andino, la vegetación de páramo, la vegetación xerofítica en el sur de la sabana y la
vegetación de pantano, a base de juncos, cortaderas y alisos en los humedales. PEREZ, 2000, p.35.
36
Corresponde a la escorrentía del agua de la cuenca y está conformada por 15 cuencas hidrográficas, con sus respectivas
subcuencas, 27 humedales naturales y 9 embalses de regulación. PEREZ, 2000, p.36.
13

A pesar de que el POT de Bogotá se expidió en el año 2000, (Figura 4),


conceptualmente tuvo en cuenta estos aportes que se venían construyendo en el
ambiente académico e institucional, y concibió el concepto de EEP, espacialmente, como
una red, conformada, como se mencionó anteriormente, por las áreas protegidas, los
corredores ecológicos, los parques urbanos y el área de protección del río Bogotá, y a la
vez, como un sistema, que en la escala distrital está integrado a la estructura socio-
económica espacial y la estructura funcional y de servicios, y en una escala mayor –
integrado a través de la cadena de cerros, el río Bogotá y el macizo paramo de Sumapaz–
a la estructura ecológica regional, sin la cual sería impensable la sostenibilidad y
sustentabilidad de una ciudad como Bogotá, en tanto esta estructura es proveedora de
servicios ambientales, paisajísticos y culturales.37 (Figura 5).

Figura 5. El concepto de Estructura Ecológica Principal en el POT. P1-Falta numerales: 1, 2 y 3

La EEP está conformada por la red de (P1) elementos naturales: (1) Cerros orientales; (2) Corredores
ecológicos; y (3) el valle aluvial del R. Bogotá. Como también por la red (P2) verde artificial: Parques
metropolitanos y red vial principal. La superposición de estas dos redes configura la Estructura ecológica
Principal de la ciudad (P3). Planos: (P1 y P2) Elaborado por el autor. (P3. Editado por el autor.]

37
De las 426.870 ha de la sabana de Bogotá, 42.230 ha corresponden a áreas protegidas, 196.000 ha son utilizadas en la
producción agropecuaria y 30.0000 ha están ocupadas por áreas urbanas. Contiene cinco represas y una red de canales de
irrigación de 7.500 Km. Directrices de la CAR para preservar el medio ambiente y fomentar un desarrollo sostenible en la
Sabana de Bogotá. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca-CAR, 2007.
14

Es preciso recalcar que el concepto y acciones propuestas sobre EEP en el POT,


así como en los estudios que lo antecedieron tuvieron como principal finalidad ser una
herramienta, que desde un enfoque sistémico, garantizara la sostenibilidad ambiental, y la
restauración de la composición biótica y de los procesos ecológicos, estableciendo un
vínculo entre el saber científico, el conocimiento del ecosistema y las prácticas de
ordenamiento de los usos y actividades humanas en el territorio.
Desde este perspectiva, para lograr las metas y objetivos que se propone el POT
de Bogotá, era indispensable conocer, comprender y actuar en la restauración de los
procesos ecológicos de la Sabana de Bogotá, en los cuales, juega un papel relevante el
ciclo del agua. Como se indicó anteriormente –y se tratará con mayor profundidad en el
capítulo 2– el ecosistema original de la Sabana de Bogotá fue intensamente modificado
desde el periodo Colonial hasta nuestros días: las cuencas de los ríos fueron
progresivamente ocupadas por los asentamientos humanos, las edificaciones y las
infraestructuras de servicios, y sus cauces, fueron contaminados desviados y canalizados
bajo tierra o a cielo abierto. Por su parte, los humedales sufrieron una intensa
degradación, por obras de urbanización, disposición de aguas negras, basuras,
colmatación y pastizales y la vegetación nativa fue reemplazada por vegetación foránea o
desapareció. De tal modo que un proceso ecológico esencial, como el ciclo del agua, fue
modificado drásticamente con la constante impermeabilización de la Sabana de Bogotá,
la construcción de redes de alcantarillado, la canalización de los ríos, la desecación de los
humedales, y la contaminación de los cuerpos de agua, en especial en los últimos cien
años. (Figura 6).
15

Figura 6. Alteraciones de la Estructura Ecológica de Bogotá. P1- Falta numerales: 1, 2 y 3

La estructura ecológica (P1) estaba conformada originalmente por: (1) las manchas de vegetación de los
cerros orientales, (2) los corredores verdes sobre los cuerpos de agua y (3) el valle aluvial del R. Bogotá. Con
el acelerado proceso de antropización de la Sabana desde mediados del siglo XX (P1), se fueron perdiendo
los corredores verdes (hídricos) que conectaban los cerros orientales con el valle aluvial del R. Bogotá, de
esta manera se altero el equilibrio del ecosistema. La propuesta de POT busca la recuperar parte del
ecosistema perdido. Planos: (P1 y P2) Elaborado por el autor. (P3. Editado por el autor.]

El consecuente resultado de este proceso, no dista de lo que sucede en otras


latitudes del planeta (PELLICER. F, 1998, HUGH, 1998). En primer lugar, un incremento
sustancial de los coeficientes de escorrentía en cuencas, por la

[...] “disminución del tiempo de concentración de las aguas y un aumento del


caudal pico de escorrentía en los hidrógramas de crecida, fenómeno que a su vez,
produce el incremento del grado de inundabilidad de la ciudad, el cual se acentúa
especialmente en ciertas áreas, dependiendo de la morfología de la superficie
urbanizada, de las características morfológicas del terreno, del tipo de vegetación
de las subcuencas que han sido ocupadas e impermeabilizadas, y de la capacidad
y distribución del sistema de alcantarillado o drenaje artificial”.38

En segundo lugar, la modificación de los procesos relacionados con el sistema


38
La reducción de tiempo corresponde a la mitad del que era originalmente, lo que repercute negativamente en las cuencas
naturales en que se inscribe la ciudad. PELLICER, Francisco. El ciclo del agua y la reconversión del paisaje periurbano en
las ciudades de la red C-6. In: MONCLÚS, Francisco Javier (Ed.). Urbanismo, ciudad, historia (I). La ciudad dispersa.
Suburbanización y nuevas periferias. Edición Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Barcelona, 1998. pp.111-
142.
16

hídrico, incide en la calidad de las aguas: la precipitación arrastra partículas de la


atmósfera polucionada, la escorrentía superficial es contaminada por el lavado de calles,
los cuerpos de agua son afectados por el vertido de aguas residuales, y los suelos
contaminados degradan los acuíferos subterráneos.39
Frente a este panorama, necesariamente surge una pregunta ¿Cómo se hace
efectivo el concepto de EEP, en una ciudad que alteró y eliminó la vegetación original,
que impermeabilizó la mayoría de la superficie que ocupa, y que alteró sustancialmente
su sistema hídrico?
Para procurar responder a esta pregunta, al hacer una lectura del POT,
encontramos que las políticas sobre el medio ambiente enuncian entre otros aspectos:

[…] “la optimización […] en el dimensionamiento y operación de los sistemas de


saneamiento básico llevándolos a una condición de economía y eficiencia
ambiental; la orientación espacial y cualitativa del desarrollo de las redes y los
equipamientos urbanos, bajo criterios ambientales […]; la consolidación funcional y
física de la Estructura Ecológica Principal; y la protección, conservación,
restauración y mejora del potencial ecológico, paisajístico y recreacional ofrecido
por importantes ecosistemas estratégicos urbanos [...]”40
Frente al sistema hídrico, enuncia el POT, que las áreas de recarga de acuíferos,
los cauces y rondas de nacimientos y quebradas, de rondas de ríos y canales,
humedales, lagos y lagunas deberán ser recuperadas y conservadas41.

Instrumentos y conceptos complementarios al POT

Con este derrotero, posterior a la expedición del POT, el Distrito Capital desarrolló
instrumentos que pretenden aterrizar en el territorio, el modelo de ordenamiento
propuesto en el año 2000, con sus respectivos objetivos, estructuras y subsistemas; en
esta línea se inscriben los Planes Maestros,42 entre los cuales es preciso destacar el Plan
Maestro de Espacio Público (PMEP),43 en tanto guarda una estrecha relación con la EEP.
39
PELLICER, MONCLÚS, 1998.
40
ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Artículo 157. Numerales 12, 5, 8 y 2.
41
ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Artículos 76 y 77.
42
El artículo 45 del POT los define así: "Los planes maestros constituyen el instrumento de planificación fundamental en el
marco de la estrategia de ordenamiento de la ciudad-región; permiten definir las necesidades de generación de suelo
urbanizado de acuerdo con las previsiones de crecimiento poblacional y de localización de la actividad económica, para
programar los proyectos de inversión sectorial en el corto, mediano y largo plazo". Así mismo en el artículo 46 se establece
como planes maestros prioritarios los de: Movilidad, de Servicios Públicos, Equipamientos y de Espacio Público. ALCALDIA
MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004.
43
El Plan Maestro de Espacio Público tiene como objeto: "[…] Concretar las políticas, estrategias, programas, proyectos y
17

Este propuso ocho Unidades Geográficas44 y cinco Unidades Paisajísticas45 cuyo


perímetro se fija con el límite que marca el cauce de los ríos que hacen parte de la
cuenca. La referencia de estos dos conceptos en el documento técnico soporte del Plan
se presentan de forma marginal; en el caso de las Unidades Paisajísticas se limita a
indicar que el paisaje visual de la ciudad está dominado por la silueta de los cerros
orientales y por los focos visuales creados por las escorrentías y cauces de agua que
relacionan los cerros con el río Bogotá.46 En el caso de las Unidades Geográficas, el
documento indica que […] la disposición espacial corresponde a los cauces de las
escorrentías.47
La figura 7 nos permite advertir una distancia entre el concepto y la concreción
espacial del mismo: a pesar de que el PMEP tiene como propósito incorporar un criterio
ambiental como parámetro de ordenamiento, no se tienen en cuenta las subcuencas
como elementos ordenadores del espacio, es así como el perímetro de la Unidades
Geográficas es determinado, por el curso del cauce de los ríos, tomando estos como
límite y no como centro de cada Unidad Geográfica, criterio tradicional de división
administrativa en el país. En consideración del autor de este trabajo, desde el punto de
vista ambiental sería más lógico que los cauces de los ríos fueran considerados como
centro espacial de las unidades de geográficas y no como simple limite físico de las
mismas.
Los demás planes maestros del Distrito Capital contienen lineamientos
relacionados con la restricción o prohibición de ocupación de zonas que por su capacidad
de prestación de servicios ambientales deben ser protegidas o que por sus características
de morfología, suelos o posibilidad de inundación resultan inadecuadas para la

metas relacionados con el espacio público del Distrito Capital, y establecer las normas generales que permitan alcanzar una
regulación sistemática en cuanto a su generación, mantenimiento, recuperación y aprovechamiento económico, y
apropiación social."[ y establece] "1.Contribuir a la consolidación de la estructura urbana mediante el desarrollo de una red
de espacios públicos, que garantice el equilibrio entre densidades poblacionales, actividades urbanas y condiciones medio
ambientales, de manera que se integren los elementos del espacio público construido con los de la Estructura Ecológica
Principal." ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 215 de 2005. "Por el cual se adopta el Plan Maestro de Espacio
Público para Bogotá Distrito Capital, y se dictan otras disposiciones." Artículo 5. ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto
190 de 2004. Artículo 239 "Sistema de Espacio Público. Definición. El espacio público, de propiedad pública o privada, se
estructura mediante la articulación espacial de las vías peatonales y andenes que hacen parte de las vías vehiculares, los
controles ambientales de las vías arterias, el subsuelo, los parques, las plazas, las fachadas y cubiertas de los edificios, las
alamedas, los antejardines y demás elementos naturales y construidos. […]”
44
Unidades geográficas: 1. Torca-Conejera, 2. Torca-Molinos, 3. Conejera-Juan Amarillo, 4. Molinos-Arzobispo, 5. Juan
Amarillo-Fucha, 6. Fucha-Tunjuelo, 7. Tunjuelo-Sur y 8. Cerros Orientales-Teusaca. ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ,
Decreto 215 de 2005. Documento Técnico de Soporte del PMEP. Tomo 2 Numeral 3.2.1.
45
Unidades de paisaje: 1. Cordillera, 2. Borde de cordillera, 3. Urbano de trazados continuos, 4. Urbano discontinuo de
periferia y 5. Borde hídrico. ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 215 de 2005. Documento Técnico de Soporte del
PMEP. Tomo 2, Numeral 3.1.4.
46
ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 215 de 2005. DTS. Tomo 2, Numeral 3.1.4.
47
ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 215 de 2005. DTS. Tomo 2, Numeral 3.2.1.
18

localización de asentamientos humanos48. Sin embargo, aún estos planes están en mora
de hacer una clara contribución al desarrollo de estrategias para la consolidación de una
red que articule los parques urbanos (metropolitanos, urbanos y zonales), los corredores
ambientales, la restauración del ciclo del agua y la incorporación de las subcuencas como
elemento ordenador del territorio en términos ambientales: por ejemplo, al año 2006, casi
el 50% de los parques metropolitanos y zonales no contaban con plan directivo o
maestro49; esta falencia, incide directamente en el desconocimiento del compromiso que
debieran tener las inversiones, diseños y construcción, en el fortalecimiento de la EEP;
por otra parte, para en el caso de los corredores ecológicos viales (Avenidas arborizadas),
también a esta fecha, aún no se desarrollaban estrategias específicas de intervención.

Figura 7. Unidades geográficas.

El Plan Maestro de Espacio Público establece para la ciudad ocho unidades geográficas (P1), definidas por el
espacio comprendido entre los principales ríos: (1) Torca - Conejera, (2) Torca - Molinos, (3) Conejera - Juan
Amarillo, (4) Molinos - Arzobispo, (5) Juan Amarillo - Fucha, (6) Fucha - Tunjuelo, (7) Tunjuelo - Sur, (8)
Cerros Orientales - Teusacá. Al proponerse el rio como centro de las unidades geográficas (P2), serían las
principales cuencas hídricas de la ciudad, las que definirían las unidades geográficas, de esta manera el
sistema hídrico incrementa su protagonismo en el ordenamiento y el ecosistema de la ciudad. (1) Torca, (2)
Juan Amarillo, (3) Fucha y (4) Tunjuelito. [Plano: (P1) Editado por el autor. (P2) Elaborado por el autor.]

48
En este punto CAMARGO 2007, sostiene que en Bogotá D.C., a pesar de los significativos esfuerzos en materia
ambiental, se ha caído en un gran error de gestión, por cuanto ha confundido “prohibición de ocupación”, con “protección
del ecosistema”: “Prohibir equivale a alejar todos aquellos usos que tendrían que pedir un permiso y dejar el espacio libre
para aquellos que nunca lo piden. Una verdadera conservación implica equipar, promover y administrar un área de modo tal
que la sociedad se la apropie con un significado y con unos usos acordes con el reconocimiento y el mantenimiento de su
valor ambiental colectivo”. CAMARGO, Germán. Estado y perspectivas de los ecosistemas urbanos de Bogotá. Prioridades
2008-2011, 2007.
49
Según un informe sobre el estado de los recursos naturales en el Distrito expedido por la Controlaría en 2006, el 47.44%
de los parques metropolitanos y zonales establecidos en el POT, para este año, no contaban con un Plan Directivo (Plan
Maestro).
19

Una mirada a otros instrumentos de ordenamiento y de gestión de los recursos


naturales en el Distrito Capital permite evidenciar que estos se han concentrado
principalmente en la protección de los Cerros Orientales50, de las rondas de los ríos y
canales que corren a cielo abierto51, el tratamiento de las aguas contaminadas del río
Bogotá52, y el mejoramiento en la eficiencia de operación de sistemas de saneamiento
básico53, sin embargo aún está pendiente un largo camino por recorrer, en tanto es
preciso revisar las estrategias y concretar las acciones que realmente permitan la
consolidación de un sistema y una red de conexión con los cerros, el río Bogotá y la
estructura ecológica regional, –a través de los corredores ecológicos propuestos por el
POT– que contribuyan positivamente a los procesos ecológicos como el ciclo del agua, a
través de soluciones creativas dentro de la gestión innovadora de las interfases urbano-
naturales,54 cerrando la brecha entre el concepto de EEP y la ciudad construida. (Figura
8)

50
Posterior al POT se elaboran los siguientes estudios: "Plan de Ordenamiento de los Cerros Orientales-POMCO 2004."
Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Resolución 0463 de abril 14 de 2005. "Por medio de la cual se
redelimita la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá, se adopta su zonificación y reglamentación de usos y
se establecen las determinantes para el ordenamiento y manejo de los Cerros Orientales de Bogotá." Corporación
Autónoma Regional de Cundinamarca-CAR, Bogotá D.C., Abril de 2006. El "Plan de manejo de la reserva forestal
protectora bosque oriental de Bogotá documento principal."
51
ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 456 de 2008. "Por el cual se reforma el Plan de Gestión Ambiental del Distrito
Capital y se dictan otras disposiciones". Bogotá, 2008.
52
El POT en su artículo 66 contempla el adelanto de programas en el marco del “Plan de Gestión Ambiental del Distrito
capital”, a saber: Programa de descontaminación del Río Bogotá, estudio de modelamiento técnico económico y guía
técnica para el manejo ecoeficiente del agua en arquitectura y urbanismo, y el programa de uso eficiente del agua en el
sector productivo. ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. POT. Así como también en la Resolución 3194
de 2006, "Por la cual se aprueba el Plan de ordenación y manejo de la cuenca hidrográfica del río Bogotá y se toman otras
determinaciones." POMCA, expedida por la CAR. Bogotá, 2006.
53
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Decreto 2889 de 2007, "Por el cual se modifica la planta de personal
de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, CRA." Bogotá, 2007.
54
Parafraseando a PELLICER, 1998.
20

Figura 8. La EEP propuesta confrontada con la ciudad construida.

La EEP de la ciudad de Bogotá según el POT (P1). Estado de la red hídrica principal (P2). El mayor reto para
concretar la idea de Estructura Ecológica Principal es la recuperación de los corredores ecológicos teniendo
en cuenta que los ríos durante el proceso de urbanización de la Sabana, fueron: canalizados y enterrados (1)
R. San Francisco, en otros casos canalizados con muros de concreto (2) R. San Agustín, y/o controlados con
taludes artificiales (3) como en el caso del R. Bogotá. [Plano: (P2) Elaborado por el autor. Fotos 1, 2 y 3 del
autor.]

En este sentido, es esencial, incluir el concepto de cuenca hidrográfica como


unidad de análisis e instrumento decisivo en el ordenamiento del territorio y profundizar en
la reflexión y operatividad de la idea de EEP en el Distrito Capital. Para conseguir este
objetivo, es oportuno rescatar la esencia de los aportes de autores como Van Der
Hammen y Pérez y tener en cuenta los conceptos de paisaje, ecología del paisaje,
infraestructura verde que ayudarían a enriquecer nuestra comprensión y gestión sobre la
EEP en Bogotá:
En primer lugar, el concepto de paisaje, entendido como expresión sensible
[perceptible] de la mediación sociedad-naturaleza,55 pero a la vez, como producto
concreto de estas relaciones (BERQUE. 1998).56 En este sentido, el estudio del paisaje
implica un complejo abordaje conceptual en tanto es a la vez configuración es decir, el
proceso de construcción de una representación, y a la vez, conformación, esto es, el
55
"O conceito de paisagem, envolve o concepto de imagem. Meining (1978) diz que as paisagens se mostram diferentes
em função de quem as observa, dada a carga cultural, maneira e freqüência de observação. Qualquer paisagem é
composta não apenas pelo que se estende defronte dos olhos, mas pelo que se encontra dentro das mentes, ou
seja,somos capazes de ver aquilo que conseguimos interpretar." citado por: NEVES, Ézia. Paisagem-Conceito In: Paisagem
e Ambiente: Ensaios. São Paulo: USP, Faculdade de Arquitetura e Urbanismo, n.IV pp.107-112, 1982.
56
"[…] a paisagem é a expressão sensível de uma mediância. Esta, por sua vez, revela o sentido da relação de uma
sociedade com o seu meio ambiente. As paisagens são tanto maneiras de ser (produtos e projetos) como maneiras de ver
(percepções sobre) os espaços produzidos (isto é, as cidades e os campos historicamente formados)". (BERQUE A. À
L’origine du paysage. Lés carnets du paysage printemps 1998, 1; Arles/ Tolouse: Actes Sud/ENSP, citado por: OSEKI,
PELLEGRINO, 2002, p.488.
21

proceso de construcción de su materialidad (MAGNOLI 1984)57. Los procesos


remediación entre la naturaleza y la sociedad pueden ser estudiados por medio de
padrones culturales58 con los cuales una sociedad interpreta, interactúa e interviene sobre
los elementos naturales a lo largo de la historia; por un lado, la materialidad del paisaje
puede ser estudiada por intermedio de la identificación de patrones, en función de sus
transformaciones sucesivas en la historia (FORMAN, 1997)59.
En segundo lugar, la ecología del paisaje, interpretado en el sentido que lo
plantean OSEKI, PELLEGRINO (2002), como un proceso que conduce al uso racional y
sustentable del paisaje local, consistente en la toma de decisiones espaciales, capaces de
generar transformaciones en los elementos conformantes de este paisaje, de tal suerte
que las actividades humanas, sean compatibles con la capacidad de los ecosistemas de
absorber los impactos previsibles provenientes de esas actividades, y mantener con la
mayor integridad, los procesos y ciclos vitales que ocurren en su interior, teniendo
siempre como referencia el contexto regional en el que se sitúan.60
Este concepto, implica acciones específicas en la concepción, diseño y
construcción de los proyectos, como la identificación de los patrones, función y
transformaciones sucesivas del paisaje en la historia, el mantenimiento de grandes
manchas y de corredores de vegetación original, a lo largo de los principales cursos de
agua, el mantenimiento del contacto entre las grandes manchas para el flujo de especies
clave y el mantenimiento de fragmentos naturales heterogéneos en medio de áreas
construidas (FORMAN 1997) 61.
Finalmente el concepto de infraestructura verde, la cual, guarda similitud con la de
EEP en Bogotá, ya que comprende “[…] o conjunto de espaços abertos ou áreas verdes
62
que juntam o meio urbano com o campo vezinho" y constituye una alternativa de
aplicación de los conceptos de la ecología del paisaje en áreas intensamente
transformadas por procesos urbanos. Este concepto y su aplicación, como en el caso de
la EEP en Bogotá, ofrece la oportunidad de ir más allá de las prácticas del urbanismo

57
Citado por SANDEVILLE. "Miranda Martinelli Magnoli: Contribuição fundamental para uma teoria e ação do arquiteto na
paisagem brasileira. Uma aproximação de seus escritos. SANDEVILLE, E. Paisagem Ambiente: Ensaios No. 21. FAUUSP.
São Paulo, 2006. p.92.
58
Los patrones culturales varían en el tiempo. "Considerando um ponto determinado no tempo, uma paisagem representa
diferentes momentos de desenvolvimento de uma sociedade. A paisagem é o resultado de uma acumulação de tempos"
SANTOS, M. citado por: NEVES, 1982, p.108.
59
FORMAN, Richard T. T. Land mosaics: the ecology of landscapes and regions, 1997. Citado por: OSEKI, PELLEGRINO,
2002, p.507.
60
OSEKI, PELLEGRINO, 2002, pp.503-506
61
OSEKI, PELLEGRINO, 2002, p.511
62
PELLEGRINO, et. al. A paisagem da borda: uma estratégia para a condução das águas, da biodiversidade e das pessoas.
In: Rios e paisagens urbanas. Rio de Janeiro: Ed. Viana & Mosley, p.60, 2006.
22

convencional, al incorporar el entendimiento de funciones relacionadas con la circulación,


la accesibilidad, la permanencia, la contemplación y la recreación de las personas en las
áreas verdes, así, como las funciones de conexión de fragmentos de vegetación, la
conducción de aguas con seguridad (respetando el ciclo del agua, previniendo así, la
inundación y contaminación del suelo y los cuerpos de agua), el mejoramiento de
condiciones microclimáticas, la incorporación de actividades residenciales, educativas y
laborales, la creación y la conservación de los valores y la memoria ambiental y estética
de una comunidad.63
La propuesta de PELLEGRINO et. al. (2006) presenta la idea de Infraestructura
Verde, además como una oportunidad de crear un retorno financiero de largo plazo en
términos del valor de la propiedad, y de inversiones y proyectos urbanos, así como un
aumento de la base fiscal de los municipios (en este caso, del Distrito) y de ofrecer una
alternativa menos costosa que la de la infraestructura urbana tradicional, cuyo valor
aumenta, en vez de disminuir con el tiempo.
En este orden de ideas, es importante reconocer la oportunidad que presentan los
parques urbanos (Metropolitanos) como elementos integrantes de la red de EEP,
conectados a los corredores ecológicos, y a las subcuencas, en tanto contribuyen a la
consolidación, de una infraestructura verde en la ciudad, considerando de manera
integrada los usos urbanos (Figura 9). Los significados culturales, el mejoramiento de las
condiciones de microclima, la circulación, la recreación y el equilibrio con los ciclos vitales
del ecosistema hídrico.

63
. .“[…] A atividade de planejamento da paisagem, com base em princípios conservacionistas, implica uma tomada de
decisões sobre soluções espaciais, capazes de gerar mudanças em elementos da paisagem, de forma a compatibilizar as
intervenções humanas com a capacidade dos ecossistemas de absorver os impactos advindos dessas atividades
previsíveis, e manter maior integridade possível nos processos e ciclos vitais que ocorrem em seu interior, tendo sempre
como referencia o contexto regional em que se situam”. OSEKI, PELLEGRINO, 2002, p.504.
23

Figura 9. EEP – Parques Urbanos Metropolitanos

Todos los parques metropolitanos y la mayoría de los parques zonales, se localizan en el centro y sur de la
ciudad, correspondiente al área de habitación de la población de estratos medio y bajo. El parque
Metropolitano Simón Bolívar es el de mayor extensión (113 ha) y el parque de La Independencia es el más
antiguo (1910). [Plano: (P1) Elaborado por el autor. Foto 1: del autor, foto 2: Geografía Pintoresca de
Colombia.]

1.2 El Parque Tercer Milenio (PTM) en la EEP.

Como se indicó en las páginas anteriores, los parques urbanos y los corredores
ecológicos son considerados elementos conformantes de la red de la EEP64 (Figura 10):
los parques, por cuanto son espacios verdes de uso colectivo que poseen funciones
sociales, recreativas y de equilibrio ambiental, y los corredores ecológicos en tanto, a
través de la ronda de los ríos y las vías urbanas, cumplen una función de conexión
ecológica al interior del Distrito Capital y con la región.65
Los parques urbanos en el Distrito Capital, están clasificados según el modelo,

64
De acuerdo con el POT: "Los Parques Distritales corresponden a aquellos espacios verdes de uso colectivo que actúan
como reguladores del equilibrio ambiental, son elementos representativos del patrimonio natural y garantizan el espacio
libre destinado a la recreación, contemplación y ocio para todos los habitantes de la ciudad. Se organizan jerárquicamente y
en forma de red para garantizar el cubrimiento de toda la ciudad, e involucran funcionalmente los principales elementos de
la estructura ecológica principal para mejorar las condiciones ambientales en todo el territorio urbano." ALCALDIA MAYOR
DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Artículo 243.
65
Los corredores ecológicos están definidos así: "Son zonas verdes lineales que siguen los bordes urbanos y los principales
componentes de la red hídrica y la malla vial arterial como parte del manejo ambiental de las mismas y para incrementar la
conexión ecológica entre los demás elementos de la Estructura Ecológica Principal, desde los Cerros Orientales hasta el
Área de Manejo Especial del río Bogotá y entre las áreas rurales y las urbanas." ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto
190 de 2004. Artículo 98.
24

bajo criterios de tamaño y uso, de tal forma que se pueden identificar cinco categorías66
que van desde la escala regional hasta la escala de barrio en cada una de las cuales se
destacan las funciones sociales, culturales, paisajísticas y ecológicas que cumplen estas
porciones del territorio.

Figura 10. Parques urbanos y corredores ecológicos en la Estructura Ecológica Principal

La EEP además de los parques metropolitanos incluye otras dos categorías de menor escala, estos son, los
parques vecinales, destinados a la recreación activa, la reunión y la integración de residentes de los barrios y
parques de bolsillo, destinada fundamentalmente a la recreación pasiva de niños y personas de la tercera
edad. El presente estudio se centrará en los temas correspondientes a los Parques metropolitanos, y los
corredores ecológicos identificados en color verde. [Editado por el autor.]
66
Como se indicó antes, tres de estas categorías, están clasificadas según el POT, como parte de la EEP, por cuanto en
ellas predomina una función ecológica, y las otras dos categorías (parques vecinales y de bolsillo) están clasificadas como
parte del sistema de espacio público, ya que en estas predominan los usos de recreación pasiva o activa a nivel local.
25

Ahora bien, de manera consistente con el modelo planteado, los parques que
cumplen una importante función ambiental, social y paisajística, como los denominados
metropolitanos en teoría,67 debieran, estar conectados a los corredores ecológicos viales
o de ronda de los ríos, garantizando de esta forma, la continuidad de los procesos
ecológicos, entre los que es de fundamental importancia, como se dijo antes, el ciclo del
agua. El PTM pertenece, según el modelo de ordenamiento, a la categoría de parques
metropolitanos68 y por lo tanto, los criterios de su gestión, concepción y diseño debieran
guardar coherencia con este modelo. Sin embargo, su localización debió plantear a los
profesionales y gestores que hicieron posible su construcción, una disyuntiva entre el
modelo y la realidad de la ciudad construida.
El Parque se ubica en el centro de la ciudad, en un punto intermedio entre los
Cerros Orientales –reserva ambiental de la ciudad–,69 (Figura 11) en el comienzo del
curso a cielo abierto del río San Francisco –canal artificial– , en un área caracterizada por
una profunda degradación urbana, paisajística y social, donde confluyen las subcuencas
de los ríos San Francisco y San Agustín, los cuales fueron enterrados durante los
procesos de urbanización que datan de hace casi un siglo; estas condiciones, sin duda
alguna, debieron imponer un reto en lo que respecta a la consolidación de EEP en el
centro de la ciudad y a la concepción y diseño del parque, como pieza fundamental de
esta estructura.
Para poder entender lo que significo este desafío, es necesario, antes de todo
profundizar en un comprensión de la ciudad y de esta área bajo los conceptos de paisaje
e infraestructura verde, en perspectiva histórica, teniendo en cuenta principalmente la
cuenca hidrográfica como unidad de análisis; en segundo lugar, analizar cuáles fueron los
criterios ambientales y paisajísticos, con los cuales fue concebido y diseñado el PTM, con
el fin de identificar dificultades o retos pendientes por asumir, y en tercer lugar, esbozar
las herramientas de reflexión y estrategias que podrían contribuir a una mayor
operatividad del concepto de EEP en el Parque Tercer Milenio. El contenido de las
páginas sucesivas, procurará cubrir estos temas, con la intención de aportar a la reflexión

67
Los Parques de escala Metropolitana son definidos por el POT, como "... áreas libres que cubren una superficie superior a
10 hectáreas, destinadas al desarrollo de usos recreativos activos y/o pasivos y a la generación de valores paisajísticos y
ambientales, cuya área de influencia abarca todo el territorio de la ciudad." ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190
de 2004. Artículo 243, Numeral 2.
68
El PTM como Parque Metropolitano. ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 469 de 2003 "Por el cual se revisa el
Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá D.C." Artículo 181. El Decreto 619 de 2000 en su artículo n.36 lo define como
Parque Urbano de Recreación Activa.
69
Según el POT "Los cerros orientales y el río Bogotá, conjuntamente con los suelos rurales del D. C conforman un
continuo ambiental y protegido alrededor de la ciudad, cuya finalidad principal es evitar los procesos de conurbación con los
municipios vecinos." ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto 190 de 2004. Artículo 16, Numeral 1.
26

que podría ser útil en la academia y gestión del modelo de ordenamiento territorial del
Distrito Capital.

Figura 11. Localización del Parque Tercer Milenio (PTM) en el centro de Bogotá

(P1) Centro de Bogotá: (1) Parque Tercer Milenio, (2) Plaza de Bolívar, (3) Centro Internacional, (4) Ciudad
Universitaria y (5) Ciudadela de la salud. (P2) Sector de San Victorino: (1) Parque Tercer Milenio, (2) Plaza
de San Victorino, (3) Parque de los Mártires. [Plano (P1) y (P2) Editados por el autor.]

FUENTES FIGURAS CAPITULO 1:


[POT Bogotá. Decreto 619 de 2000] Figuras: 1, 2, 5, 6, 8, 10.
[POT Bogotá. Documento técnico] Figura: 4.
[POT Bogotá, 2000 e IDRD] Figura: 9.
[VAN DER HAMMEN, 1998. Figura 3.
[PMEP Bogotá, 2004.] Figura 7.
[Google Earth.] Figura 11.
27

2. LA CIUDAD QUE IGNORO SUS CUERPOS DE AGUA. EL FIN DE LOS RÍOS

“¡Tierra buena!! Tierra buena! / ¡Tierra que pon fin a nuestra pena! /
¡Tierra de oro, tierra abastecida, / tierra para hacer perpetua casa, /
tierra con abundancia de comida / tierra de grandes pueblos, tierra rasa,/
tierra donde se ve gente vestida, / tierra de bendición, clara y serna,/
tierra que pone fin a nuestra pena!”

Juan de Castellanos

La ciudad de Bogotá está localizada en la Cordillera Orienta de Colombia sobre un


altiplano que tiene como origen un antiguo mar "La Sabana de Bogotá se originó a partir
de un gran lago conocido como "Mar de Humbolt",70 que data de aproximadamente
40.000 años". Siguiendo la mitología Muisca,71 fue Bochica72 quien, con una barita, dreno
el lago en el lugar conocido como "Salto de Tequendama".73 (Figura 12). Dando origen al
escenario natural actual.

Figura 12. Mar de Humboldt - Salto Tequendama.

A la llegada de los españoles, la Sabana “era un conjunto de grandes lagos y pequeños pantanos (P1) que
avanzaban hacia el Río Bogotá y una decena de ríos que recogían a su vez más de sesenta pequeñas
quebradas y cientos de cortos cauces que provenían de los cerros capitalinos”. Contraloría de Bogotá, 2001.
El Salto de Tequendama (P3) es una cascada natural (con 157 m de altura) formada por el Río Bogotá en la
parte baja de la Sabana de Bogotá (P2). [Dibujos: (P1) y (P2) Elaborados por el autor. Acuarela (P3) Enrique
Gómez Campuzano]
70
Al comienzo del periodo cuaternario, "El rico altiplano de Bogotá estaba cubierto por aguas, que formaban un gran lago,
de más de 25.000 Km cuadrados de extensión." VAN DER HAMMEN, Thomas; GONZALEZ, 1960-1963.
71
Así llamaron los españoles a los aborígenes de la Sabana, al distorsionar la voz indígena "Muexca" (Hombre) por mosca
–abundan como moscas– que después se transformó en Muiscas. Estos pertenecían al grupo lingüístico de los Chibchas,
grupo con influencia en el área comprendida entre Centro América y el norte del Perú. IRIARTE, Alfredo. Breve historia de
Bogotá. Bogotá: Ed. Oveja Negra, 1988, p.19.
72
Bochica, Nenqueteba o Zuhé, dios de la mitología Muisca, encargado de regular la lluvia. A él se le atribuye el origen del
Salto del Tequendama.
73
La versión del cronista Lucas Fernández es la siguiente: "Del Bochica refieren en particular muchos beneficios que les
hizo, como son decir que por inundaciones del río Funza en que intervino el arte de Huythaca, se anego la sabana o
pampa...Hasta que llego Bochica y con el bordón hiriendo en una serranía, abrió camino a las aguas.... y se formo el Salto
de Tequendama". RODRIGUEZ, Camilo.et. al. El agua, en la Historia de Bogotá. Bogotá: EAAB-VILLEGAS Ed. Tomo I,
2003, p.49.
28

2.1 escenario natural de la ciudad


La Sabana de Bogotá y sus primeros moradores.
Los conquistadores encontraron un escenario perfecto para instalarse en la
Sabana de Bogotá: tierras planas y cultivadas, abundante agua (ríos, lagos y humedales),
riqueza en comida, sal, oro74, y esmeraldas, y una población social y económicamente
organizada, en términos socio-políticos a través de aldeas jerarquizadas y centralizadas,
en cuatro confederaciones Bacata (Bogotá), Hunza (Tunja), Tundama (Duitama) y
Sugamuxi (Sogamoso),75 en términos económicos, a partir de los pueblos vinculados al
comercio de la sal –Teusa, Nemocón y Zipaquirá– y en términos agrícolas y religiosos, a
partir de los cuerpos de agua.

Los poblados muiscas se ubicaban cerca a los ríos y a los lugares anegadizos, con
fines de aprovechamiento agrícola;76 el éxito de las cosechas se asoció a la acción
del agua y en consecuencia, esta adquirió un carácter sagrado, como proveedora
de vida y de fertilidad, a tal punto que diversos eventos y ritos de la vida de los
nativos, tenían como elemento central a la diosa del agua Sie; el nacimiento, la
pubertad de la mujer, la ceremonia de “[…] correr la tierra, la consagración del
Jeque77 y la muerte del Cacique, tenían rituales relacionados con el agua.78 (Figura
13).

Es oportuno describir brevemente dos de estos eventos, para ilustrar el significado


que tenía el agua entre los Muiscas: El primero tenía que ver con el nacimiento de los
hijos; “...cuando –las mujeres– van a parir, huyen si pueden de la gente y se van a
esconder cerca de un río, para en pariendo entrarse en él a lavarse con su parto...”,79
después de dar a luz, consagraban al recién nacido a la diosa Sie a través de un ritual. El
74
Aunque en la zona no hay registros de grandes yacimientos de oro, este preciado metal era fundamental en la actividad
económica y religiosa de los muiscas.
75
“La confederación de Bogotá era la más poderosa y grande del territorio muisca a la llegada de los españoles, pero
parece que este dominio lo había logrado pocos años antes de la conquista el cacique Suguanmachica (1470-1490) quien
empezó a expandir su territorio mediante campañas bélicas contra Fusagasugá, Guatavita, Ubaque y Tunja. Para 1536, ya
Bogotá había logrado sujetar a los tres primeros poblados”. Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP);
ZAMBRANO, Pantoja Fabio (Ed.). “Colombia. País de regiones Tomo 2. región noroccidental-región Cundiboyacense”.
Colciencias. 1998.
76
R. Eidt. Comprobó en la Sabana la existencia de los mismos camellones que J.J., Parsons encontró como antiguos
“campos de cultivos” en las "llanuras aluviales y anegadizas" del Río San Jorge (Cultura Sinú)...Estos restos indican sin
duda un cierto grado avanzado de civilización socio-cultural y tecnológicos en Colombia prehispánica." GUHL Ernesto. La
sabana de Bogotá sus alrededores y vegetación. Bogotá. 1981. p.34.
77
La estructura social de los Muiscas estaba conformada por: Los Zipas que ocupaban la parte superior de la pirámide
social, seguidos por los Caciques, que estaban encargados de gobernar las confederaciones; después están los sacerdotes
Jeques representantes de la clase religiosa; después los guerreros y por último los artesanos, costureros, trabajadores de
las minas y del campo. VARGAS, Julián. Historia de Bogotá, Tomo 1.Villegas Editores. 2007.
78
RODRIGUEZ, Tomo I, 2003. p.41.
79
SIMÓN, 1981-1982, I, 157; III, 399. In: PATIÑO, Víctor Manuel. Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial
(Tomo VII) Vida Erótica y Costumbres Higiénicas. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 1993 p.84.
29

segundo, se presentaba cuando los caciques, celebraban una fiesta en honor al agua, la
cual tenía una duración de aproximadamente veinte días: Los hombres emprendían un
recorrido, partiendo de la laguna de Ubaque.80 Al finalizar el recorrido, todos los caciques,
capitanes y demás indígenas se reunían en la laguna de Guatavita81 para continuar las
festividades durante tres días.

Figura 13. Territorio y Lagunas Sagradas de la Cultura Muisca.

El territorio Muisca (línea roja) abarco buena parte del altiplano Cundi-boyacense (verde) del cual hace parte
la cuenca alta del Rio Bogotá (verde oscuro). Área ocupada por Bogotá (negro). En el sector oriental de la
Sabana (Cerros Orientales) se destaca la constelación de Lagunas Sagradas: (1) Ubaque, (2) El Verjón
(Teusacá), (3) Siecha; (4) Guasca; y (5) Guatavita. La laguna de Iguaque (6) génesis de la vida Muisca está
ubicada en zona central del altiplano. [Plano: (P1) Editado por el autor.

Los cinco lugares sagrados en los que los Muiscas se consagraban a sus
divinidades acuáticas eran las lagunas de Guatavita, Guasca, Siecha, Teusacá y
Ubaque82 Según la mitología Muisca, la creación de los hombres estaba asociada a la
laguna de Iguaque; de allí había salido la madre Bachué con un niño que, una vez adulto,
tuvo con ella centenares de hijos, que poblaron el mundo.83
Entre los muiscas, el agua no solo tuvo un valor como recurso indispensable para
80
“[...] Salían del valle de Ubaque y toda aquella tierra, con la gente de la sabana grande de Bogotá, comenzaban la
estación desde la laguna de Ubaque. La gente de Guatavita y toda la demás de aquellos valles, y los que venían de la
jurisdicción de Tunja, vasallos de Ramiriquí, la comenzaban desde la laguna grande de Guatavita [...]”.RODRÍGUEZ, Juan.
El Carnero. Bogotá: Biblioteca Colombiana. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá: 1984 (1926). Capitulo V, p.
81
Situada a 75 km de Bogotá, a una altitud de 2688 msnm hace parte del grupo de lagunas sagradas “algunas pequeñas
lagunas regadas en la mesa. Recordaran la existencia del antiguo mar. Tales son las de Guatavita, guasca o de Siecha,
rodeadas de derrumbes casi desprovistos de vegetación. Estas fueron antes aguas sagradas, y los caciques y los
sacerdotes, seguidos por la multitud de adoradores, a pasear en ellas en balsas, para honrar a los genios y les ofrecían
regalos.” RECLUS, Eliseo. Geografía de Colombia Bogotá. Bogotá: Ed. ABC, 1958.
82
RESTREPO, Vicente. Los Chibchas antes de la conquista Española. Imprenta La Luz. Bogotá 1895. In: RODRIGUEZ,
Tomo I, 2003.
83
LONDOÑO, Eduardo. Los Muiscas. Una reseña etnohistórica, con base en las primeras descripciones. Museo del Oro.
30

la agricultura y como deidad vinculada a diversos rituales, sino como elemento con
propiedades terapéuticas.84 Las nociones Muiscas sobre el agua como elemento sagrado,
como recurso para el descanso y la recreación, y como líquido con propiedades
terapéuticas, perdieron importancia con la llegada de los españoles, quienes guardaban
una relación con el agua, determinada en buena parte por una visión utilitaria, como se
podrá observar más adelante.
Bajo las características antes descritas y los patrones culturales de los Muiscas en
relación con el agua, –cuando llegaron los españoles– la Sabana de Bogotá aún era una
zona pantanosa; además de los corredores de vegetación que acompañaban los cauces
de los ríos, se desarrollaban manchas de un bosque liviano85 y manchas de agua
conformadas por los pantanos y lagos extensos, los cuales modificaban su tamaño según
la época del año y los periodos de lluvias: marzo-abril-mayo y septiembre-octubre-
noviembre y, periodos secos, diciembre enero febrero y junio, julios agosto y estaban
generalmente cubiertos por una abundante vegetación nativa.86
A estos corredores y manchas de agua y vegetación, se sumaban manchas y
superficies producto de la antropización del paisaje,87 constituidas por las confederaciones
de Sugamuxi, Hunza, y Bacata (Bogotá), esta última confederación que posiblemente
contaría con aldeas como Suba, Tuna, Tibabuyes, Usaquén, Teusaquillo, Cota, Engativá,
Bacata, (Funza), Fontibón, Techo, Bosa y Soacha,88 con bohíos y Camellones89 de
campos de cultivo, y una población cercana a los 500.000 habitantes.90Los corredores de
agua partían de la mancha verde que ocupaba los cerros circundantes, donde se
desarrollaba un bosque andino, denso, alto vigoroso y concluían, en el gran corredor del
río Bogotá (94 Km), que recorre de norte a sur por la línea media de la Sabana de Bogotá.
(Figura 14).

84
RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.52.
85
"La Sabana misma era, como hemos dicho, un lago, mas tarde un pantano y no ha sido capaz de sostener un bosque
desarrollado alto y vigoroso." GUHL, 1981. p.34.
86
GUHL, 1981, p.34.
87
Según Guhl, el espacio disponible para asentamientos humanos permanentes debió ser limitado. GHUL. Ernesto.
Op.cit.1981 p.34. “Aunque los españoles (JENNY, 1948) encontraron la Sabana de Bogotá desprovista de árboles, hay
razonas fundadas para creer que la vegetación de prados es antropogénica y no debida a factores ecológicos y que la
vegetación primitiva y original debió ser predominantemente boscosa” GUHL, 1981, p.36.
88
Aldeas localizadas sobre la superficie que hoy ocupa Bogotá D.C. y sus municipios anexos como Soacha y Cota, con los
cuales se dan actualmente fenómenos de conurbación.
89
El "[...] vocablo ´Camellón´ [...] deriva de ´Camello´, y significa el lomo de tierra que queda entre surco y surco de lo arado
[...]" CARRASQUILLA, Juan. Quintas y Estancias de Santafé de Bogotá. Banco Popular. Bogotá 1989, p.206.
90
"A la llegada de los españoles estos indios, en un numero de aproximadamente medio millón, ocupaban las tierras altas y
las faldas templadas, entre el macizo de Sumapaz..." RECHEL-DOLMATOFF, Gerardo. Colombia indígena-periodo
prehispánico. In: Manual de historia de Colombia. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, Ed. PROCULTURA, Tomo I,
1984. pp.97-98.
31

Figura 14 Cuadro vegetación potencial de la Sabana. Según Thomas Van Der Hammen.

La mancha verde de los Cerros Orientales estaba constituida por vegetación de Paramo, Bosque Andino alto
y bajo. Los corredores verdes los complementan la vegetación de zonas secas, bosques inundables y
vegetación de humedales. Desafortunadamente solo quedan pequeños reductos de la vegetación original. El
presente cuadro se complementa con la Figura 3 del capítulo 1.

Como se indicó en el capítulo anterior, la Sabana de Bogotá tiene 15 cuencas que


surcan su territorio; sobre el extremo suroriental de la Sabana, en la porción que ocupa
hoy día la ciudad de Bogotá, se podían distinguir cuatro conformantes del sistema hídrico
de cuencas (Figura 15). La primera, localizada en la zona norte, correspondiente a Torca,
donde se encuentran las quebradas de Bárbara o Trujillo, Delicias del Carmen, El Cóndor,
El Cedro, San Cristóbal, La Cita, la Floresta y Torca. La segunda, correspondiente a la
cuenca del El Salitre, donde nacen las quebradas Arzobispo, Las Delicias, La Vieja, Los
Rosales, Los Molinos, La Carrera (R. Rionegro), Usaquén (Q. La Perdida). La tercera,
Fucha, correspondiente a la parte sur de los Cerros Orientales, desde el páramo de la
Cruz Verde, hasta Monserrate, área en la cual entre otros, nace el río San Cristóbal y el
río San Francisco que recibe los afluentes de quebradas como la de San Bruno, La
Cabaña, La Osa, Plazuela, Laureles, San Blas y Ramajal y el río San Agustín, que nace el
en cerro de Guadalupe. La cuarta, correspondiente al río Tunjuelo, cuyo nacimiento está
en la laguna de los Tunjos. Dos cuencas se suman a los anteriores: el sistema
conformado por el humedal de la Conejera localizado al noroccidente de la ciudad, que
corresponde a la escorrentía proveniente del Cerro de Suba; y el sistema correspondiente
al valle del río Teusacá cuyo nacimiento se da en el Páramo del Verjón y se dirige al
32

nororiente hacia el Valle de Sopó.91

Figura 15. Cuencas hidrográficas de Bogotá.

El territorio de la ciudad contiene 4 cuencas principales (P-1): (1) Torca 2. Juan Amarillo, (3) Fucha y (4)
Tunjuelito. Dentro de la cuenca del R. Fucha (P-2) se ubica la micro cuenca del R. San Francisco (verde
oscuro): (1) R. San Francisco, (2) R. Fucha. Es sobre la cuenca del R. San Francisco que se localiza la zona
histórica de la ciudad y el Parque Tercer Milenio-PTM (P-3): (1) Q. San Diego, (2) R. San Francisco, (3) R.
San Agustín y (4) R. San Cristóbal. [Plano: (P1) Editado por el autor. Planos: (P2) y (P3) Elaborados por el
autor.]

Los nuevos ocupantes de la Sabana.

Jiménez de Quesada, fundó en 1538 la ciudad de Santafé Bogotá, localizada al pie


de los cerros, al lado de la Q. de San Bruno –afluente del río San Francisco– en el sitio de
Teusaquillo, lugar de recreo de los Zipas,92 provisto con abundante agua, leña y tierras
cultivables, conforme a las prescripciones de fundación de poblaciones.93 Los Cerros
Orientales fueron aprovechados como barrera natural de protección frente a los vientos
predominantes, como punto de vigilancia para prevenirse frente a los posibles ataques de

91
La identificación de las cuencas se ha realizado a partir del libro "Cerros de Bogotá" VILLEGAS EDITORES; SALAZAR,
Camilo, et. al. Cerros de Bogotá. Bogotá: Villegas Editores, 2000. pp.81-99; y anotaciones obtenidas del análisis
cartográfico adelantado por parte del autor del presente trabajo.
92
"El soberano más importante fue el Zipa, que vivía en Bacata (Funza); vera venerado por sus súbditos, poseía grandes
riquezas, joyas y casas de recreo siendo la de Teusaquillo la más importante". IRIARTE, 1988, p.
93
Estas orientaciones serian recogidas y formalizadas por las "Ordenanzas del descubrimiento, nueva población y
pacificación de las Indias...". A pesar de que las Ordenanzas de fundación de poblaciones de Felipe II, fueron expedidas en
1573 y la “Recopilación de las leyes” se publicó en 1680, se consideran también aplicables al caso Bogotano, puesto que a
pesar de la diferencia de más de 30 años entre la fundación de Bogotá (1539) y la expedición oficial de leyes, sus
lineamientos en materia de trazado y aprovechamiento de los recursos naturales, se habían aplicado ya en las fundaciones
españolas anteriores a la fecha de 1573. MILAGROS DEL VAS MINGO, María. Las Ordenanzas de 1573, sus antecedentes
y consecuencias. Universidad Complutense de Madrid. Quinto centenario 8. Madrid. 1985.
33

los enemigos (indígenas)94 y como fuente de extracción de maderas, material


indispensable para la construcción de las edificaciones y la producción de energía
calórica.
Mientras que el asentamiento de los poblados indígenas se encontraba localizados
hacia las zonas más próximas a los valles de inundación, donde se podía realizar un
aprovechamiento agrícola a través de sistemas de drenaje y camellones, en la fundación
española, se prefirió un lugar en el cual hubiese proximidad a los cuerpos de agua, pero
distante de las zonas de inundación. El trazado de la ciudad, tuvo como soporte una
estructura en damero (cuadrícula de 100x100 yardas) en la cual, el espacio central
correspondía a la Plaza Mayor, alrededor de la cual se ubicaban los edificios del poder
religioso, político y económico.95 El nuevo asentamiento estaba localizado entre los ríos
San Francisco y San Agustín, que cumplieron la función de límites naturales y a la vez,
proveían de agua a la población recién asentada.
Como se mencionó anteriormente, para los españoles, los ríos tuvieron un valor
meramente utilitario. Las ordenanzas de fundación de poblaciones prescribían en relación
con la proximidad de la ciudad a los cuerpos de agua, lo siguiente: “Procuren tener agua
cerca, y que se pueda conducir al pueblo y heredades, derivándola si fuere posible, para
mejor aprovecharse de ella”96 (Figura 16).
Conforme a las ordenanzas, las partes altas de los ríos se aprovecharon para el
movimiento de los molinos y los primeros precarios acueductos de la ciudad: A finales del
siglo XVII, la ciudad contaba con el agua de la pila de la Plaza mayor, la cual se proveía
de los ríos San Agustín y Fucha, “...el chorro de San Agustín derivado de la quebrada de
La Peña, el chorro de San Juanito, alimentado por el río Arzobispo y, también surtida por
este último río, la pila de Las Nieves”.97 Hacia la mitad del siglo XVIII, se construyó el
acueducto que recibió el nombre de Aguanueva,98 que tomó sus aguas de la subcuenca
alta del río San Francisco.

94
"Lo que maravilló a los conquistadores del territorio muisca, según crónicas al respecto, fue la sabana, no los cerros. De
hecho los primeros campamentos españoles se levantaron en la sabana y solo fue su preocupante desprotección lo que los
llevo a cambiar de sitio. Así, pues, la primera valoración que los españoles dieron a los cerros orientales se debió a la
posibilidad de aprovechar sus características topográficas para protegerse." VILLEGAS Ed.; SALAZAR, 2000, p.125.
95
“La Plaza ha tenido en la historia de Occidente un claro valor comunitario: ha sido, y aún es en muchos casos, el lugar
para el encuentro de de la comunidad o de algunos sectores especializados de ella. […] La plaza es un ámbito público,
generalmente descubierto, expresión de la escala urbana." PERGOLIS, Juan Carlos. La Plaza. El centro de la ciudad.
Universidad Católica de Colombia. Universidad Nacional de Colombia, Stoa libris ediciones. Bogotá. 2002. pp.14.
96
Libro IV, Título VII, ley primera. Recopilación de leyes de los Reinos de las Indias. Boix Editor. Madrid, 1841, p. 102.
RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, pp.59-60.
97
RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.89.
98
El acueducto de los Laureles pasó a llamarse de Aguavieja. RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.105.
34

En las partes bajas, a pesar de los acuerdos de la Audiencia Real99 para evitar el
deterioro del agua,100 los ríos fueron convertidos en cloacas, depósito de basuras y heces.
Con el crecimiento de la ciudad, las edificaciones fueron ajustándose y acomodándose a
la forma del cauce del río, sin una solución distinta a la de ofrecer a este sus culatas,
quedando tan solo un talud en deficientes condiciones de higiene como espacio de
transición entre la edificación y el cauce o flujo de agua del río. Por otra parte, las tierras
próximas a los pantanos y los humedales no fueron ocupadas por los españoles debido a
que, en periodo de lluvias, inundarían la ciudad y además, eran considerados foco de
animales venenosos. Sobre este último aspecto, las prescripciones de fundación de
poblaciones estipulaban: “Ordenamos que el terreno y cercanía, que se ha de poblar, […]
no tengan cerca lagunas ni pantanos en que se críen animales venenosos”101

Figura 16. Relación de la ciudad con sus cuerpos de agua. Colonia.

Para finales del S. XVIII la ciudad había superado la barrera natural de sus cuerpos de agua - ríos San
Francisco y San Agustín- (P-1) Plano, “vista por la parte occidental de la ciudad de Santafé” de Joseph
Aparicio Morata, 1772. Los cuerpos de agua sufren la ocupación de sus rondas (1) “Vista del rio San
Francisco” de Luis Núñez Borda, 1910 y la disminución de sus caudales producto de la alta deforestación de
los Cerros Orientales (2) Pintura “Sabana de Bogotá” de Roberto Pizarro, 1915.

99
La Real Audiencia de Santafé de Bogotá: "[...] La nueva Audiencia se inauguró con las solemnidades acostumbradas el 7
de abril de 1550 a fin de que concentrara "la buena gobernación" del territorio y la administración de la justicia real en el
ámbito de su jurisdicción. Era claro que la corona pretendió crear un órgano que, además de funcionar como tribunal de
justicia, sustituyera la autoridad unipersonal del gobernador por la de un cuerpo colegiado compuesto por sus magistrados.
La Audiencia gobernó como tal hasta 1563. [...]"MAYORGA, Fernando. La Real Audiencia. Órgano colegiado de justicia en
el período hispánico. Revista Credencial Historia. Bogotá, n. 148, 2002.
100
La primera norma de protección de los cuerpos de agua en Bogotá de la que se tiene noticia es el Acuerdo 8 de marzo
de 1557 en el cual se ordenaba, entre otras cosas que “[...] en el dicho río [San Francisco] desde la dicha puente arriba, no
laven, ni echen, ni consientan echar ningunas inmundicias, antes lo prohíban y manden las penas que les parecieren [...]
para que el dicho río este limpio para el servicio y aprovechamiento […]” RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.65.
101
RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.60.
35

Como se mencionó antes, a la llegada de los españoles, en los Cerros Orientales


existía un bosque vigoroso;102 como los españoles tenían una percepción negativa de los
bosques al considerarlos una fuente de pestilencia y enfermedades.103 Este bosque fue
desapareciendo progresivamente, debido a la extracción de la vegetación, por cuanto la
leña proveniente de esta vegetación, era un material indispensable para la construcción y
la producción de energía calórica. A mediados del siglo XVI, se fijó un servicio obligatorio
de Mita de Leña,104 el cual fue posteriormente abolido y reemplazado por el servicio de
leñateros independientes.
Los patrones culturales de relación utilitaria entre los nuevos pobladores con los
cuerpos de agua, y el recurso forestal determinaron de manera significativa las
características particulares del paisaje durante los siguientes tres siglos.
A finales del siglo XVIII, a pesar de que en el paisaje eran predominantes las
manchas de la vegetación de los cerros, los cuerpos de agua y los corredores
conformados por las cuatro cuencas. Dos de los cauces de las subcuencas (alta y media)
de los ríos San Francisco y San Agustín se encontraban ya flanqueados por una mancha
urbana medianamente homogénea y compacta105 que solamente estaba interrumpida por
el cauce de estos dos ríos, extendiéndose y diluyéndose en la Sabana de Bogotá. La Q.
de San Diego o la Burburata al norte, y la Q. San Juanito, localizada al sur, las cuales,
actuaron como nuevos límites naturales. Más allá de esta mancha de la ciudad, que se
diluía con sus huertos sobre la Sabana, se localizaban las áreas de carácter rural, primero
los Ejidos y Dehesas;106 luego los asentamientos de carácter disperso, correspondientes a
los pueblos (resguardos) de indios107 de Suba, Usaquén, Tunjuelo, Fontibón y Soacha, los
cuales estaban bajo el dominio de la Corona Española.
102
GUHL, 1981, p.34.
103
"Juan de Castellanos, en 1520, considero que el bosque nativo era un criadero de pestilencias y encargo varias
cuadrillas para destruirlo; en 1575 el gobierno (la corona) español emprendió una persecución contra los nogales
(Juglandácea Junglas), por ser árboles que los indígenas adoraban" MOLINA, Luis. SANCHEZ, Gabriel. GONZALEZ,
Mauricio. Guía de árboles: Santafé de Bogotá. Bogotá: DAMA, 1995, p.11.
104
Servicio obligatorio exigido a las comunidades indígenas, para aportar a la ciudad, una cuota determinada en cargas de
leña. VILLEGAS Ed.; SALAZAR, 2000, pp.139-140.
105
Es importante aclarar dos factores que hacían que esta mancha no fuera en términos absolutos compacta y homogénea:
Por una parte, la tipología de las viviendas coloniales corresponde a la de casa de patio, la cual contenía en su interior
pequeños huertos o jardines de carácter doméstico, y por otra parte, además había numerosos huertos que aumentaban su
frecuencia, conforme la ciudad se diluía en la Sabana.
106
El ejido y la dehesa “…campos sin cultivar directamente colindantes con los solares de la ciudad, utilizados para
esparcimiento de los vecinos y como tierra de pastos,…” Teoría Urbanística en la Colonización Española de América Las
ordenanzas de Nueva Población. AGUILERA, Javier. Ciudad y Territorio -Revista de Ciencia Urbana 1/77, p.16 En su
sesión de del 12 de enero de 1571, el cabildo estipuló los linderos para la dehesa y el ejido de Bogotá. CARRASQUILLA,
1984. p.21.
107
El proceso de colonización marco una estrategia para la ocupación y control del territorio con la fundación de "poblados
de blancos" (españoles) y "poblados de indio". La ordenanza 36 de los pueblos de indios: " Y que sean poblados de indios y
naturales a quien se le pueda predicar el evangelio pues este es el principal fin para que mandamos hacerlos nuevos
descubrimientos y poblaciones". GUZMAN, Ángela. Poblamiento y urbanismo colonial en Santander. Bogotá: U. Nacional,
1987, p.24.
36

En el paisaje de finales del siglo XVIII, sobre la Sabana de Bogotá se evidenciaban


algunos corredores de movilidad sobre el territorio, los cuales se mejoraron, con la
construcción de camellones108 destinados a facilitar el transporte de personas y
mercancías desde y hacia las ciudades y pueblos del Nuevo Reino. Su ejecución tuvo
como finalidad mitigar109 el efecto de las inundaciones durante los periodos de lluvia:
hacia el norte, se consolido el camino Bogotá-Usaquén-Zipaquirá-Tunja, el cual
posteriormente se complementó con el Camellón del Norte (hoy Autopista Norte), trazado
con cinco varas de anchura (4 m) y en línea recta desde San Diego (Bogotá) hasta el
Puente del Común110 (Chía); hacia el occidente se consolido el camino Bogotá-Fontibón-
Honda111 (hoy Av. Jiménez o calle 13); hacia el sur se consolido el camino Bogotá-Usme-
Llanos Orientales; hacia el nor-oeste, los caminos Bogotá-Suba y Bogotá-Engativá; y
finalmente, hacia el sur-oeste el camino Bogotá-Soacha - Fusagasugá (hoy Autopista
Sur).
El Camellón de Norte, se convirtió en la primera obra de infraestructura que altero
el sistema hídrico de la ciudad al subdividir dos humedales e impedir la continuidad de los
cuerpos de agua que bajaban de los cerros. Para su construcción –parcialmente
concluida en 1807– fue preciso elevar el terreno para rellenar los surcos dejados cuerpos
de agua que atravesaba el camino, realizando movimientos de tierras para abrir las zanjas
y conformar el relleno.112 En un plano de 1805 (Lorenzo Marroquín-Luis Guerrero), se
evidencia el trazado del Camellón del Norte, cruzando sobre 15 cuerpos de agua que
comprendían varios ríos, quebradas, arroyos y los humedales de Torca y Guaymaral. 113

2.2 Abusos y deterioro del entorno natural


Los ríos son contaminados. Ciudad nuclear.

108
“El vocablo “camellón” se deriva de “camello”, que significa lomo de tierra que queda entre surco y surco de lo arado.
Acepción consoladoramente campesina” CARRASQUILLA, 1984. p.206
109
A pesar de los esfuerzos técnicos, en los periodos de invierno, el Camellón del Norte y el Camellón de Occidente se
convertían en lodazales durante el periodo de lluvias.
110
Esta fue la única obra de infraestructura de transporte, heredada del periodo colonial. Hoy día su trazado corresponde al
de la carrera 13 y la autopista norte.
111
Este camino fue adecuado como camellón durante el siglo XVI, cuya construcción fue motivada por las avenidas del Río
Bogotá. “Estaba el río de Bogotá tan crecido con las muchas lluvias de aquellos días, que allegaba hasta Techo, junto a lo
que tiene ágora Juan de Aranda por estancia. Era de tal manera la creciente, que no había camino libre por donde pasar, y
para ir de esta ciudad (Santafé) a Techo, había tantos pantanos y tanta agua, que no se veía por donde iba” Era necesario
cruzar hacia occidente con ayuda de balsas. RODRÍGUEZ, 1984 (1926). Capítulo XIII, p.139.
112
"...En realidad, hubo que elevar entonces el terreno para rellenar los pantanos que atravesó el camino, haciendo a los
lados préstamos, como dicen tan gráfica y graciosamente los ingenieros..." CARRASQUILLA, 1984. p.206.
113
“Plano en el que se manifiesta el camino que pasa por Usaquén y el nuevamente proyectado en Derechura”. 1805.
Archivo General de la Nación. Mapoteca 4 n. 117. In: MARTINEZ, Beatriz. DUEÑAS, Nelson.et. al. La movilidad y el
transporte en la construcción de imagen de ciudad: el sector de San Diego en Bogotá, D.C. 2006, p.12.
37

El inicio del siglo XIX marcó el fin de la colonia; en 1810 se dio la independencia
del país la cual quedó confirmada en 1819. Este hecho no marcó ninguna transformación
en lo que atañe al tema central de este documento, por cuanto la mancha urbana continuó
creciendo con la misma inercia y la actitud frente al entorno natural mantuvo las mismas
prácticas negativas que tanto daño causaron al ecosistema original. (Figura 17).

Figura 17. Bogotá a inicios del siglo XIX. Ciudad nuclear

Para la época de la Independencia (1810), la ciudad contaba con 21.000 habitantes y ocupaba un área de 241
ha. (Densidad 87.1 hab./ha) Su crecimiento era lento y compacto (P-1). La ciudad mantiene como ejes
principales y los caminos heredados de la colonia (P-2): (1) De la sal Tunja, (2) “Camellón del Norte”, (3) Suba,
(4), Engativá, (5) Fontibón, (6) Soacha y (7) Usme. De estos tres se destacan (P-3): El camino a Tunja, Calle
Real (1) llegando a la Plaza Mayor y dos alamedas que tienen como punto de convergencia la plaza de San
Victorino, (2) la alameda vieja, “Camellón del Norte” y (3) la alameda nueva, camino a Fontibón. [Planos: (P1)
Carlos Francisco Cabrer, 1797. (P2) Elaborado por el autor. (P3) Julio C. Vergara y Vergara, 1921]

Como se mencionó anteriormente, durante los siglos XVI al XVIII, se adelantaron


obras de construcción de caminos y camellones entre los que se destacó el Camellón del
Norte; sin embargo, debido a que los camellones fueron construidos sobre zonas de
inundación, los pobladores españoles y sus descendientes criollos,114 se vieron obligados
a enfrentar, las impetuosas aguas de los ríos que inevitablemente reclamaban su valle
original de inundación durante los periodos de lluvias. Es así como el Camellón del Norte
se inundaba en las épocas de invierno, razón por la cual durante la segunda década del

114
Criollo (del portugués crioulo, y este de criar) es un término que históricamente fue utilizado en el pasado colonial bajo la
metrópoli española para designar al habitante nacido en América que descendía exclusivamente de padres españoles o de
origen español. Mediado el siglo XVIII controlaban buena parte del comercio y de la propiedad agraria, por lo que tenían un
gran poder económico y una gran consideración social, pero estaban desplazados de los principales cargos políticos en
favor de los nacidos en España. Se calificaba también de criollo al individuo nacido de criollos.
38

siglo XIX, había sido abandonado por las recuas115 y los jinetes.116 Por otra parte, las
avenidas de los ríos, producían grandes estragos entre los que contaba la muerte de
algunos animales domésticos, la destrucción o averías ocasionadas en los puentes y la
inundación de las calles y edificaciones de la ciudad.117 Valga la pena decir en este punto
que para la conducción de las aguas lluvias, en 1890 se creó en la ciudad, el Ramo de las
Aguas Sucias, y se dispusieron algunos mandatos en relación con el manejo de las aguas
lluvias.118

Figura 18. Los Cerros orientales deforestados.

Después de la independencia la ciudad mantuvo los mismos vicios heredados de la colonia. Continúa con la
invasión de las rondas de los ríos y el secado de sus cauces (1). Los cerros estaban deforestados y las aguas
servidas eran transportadas por pequeños canales a cielo abierto ubicados en la parte central de las calles,
como se observa en el (2) Daguerrotipo “La Calle del Observatorio” del Barón Jean Baptiste Louis Gros, 1842
y (3) en la “Calle de San Carlos” atribuida a Demetrio Paredes, 1890.

En cuanto a la mancha de vegetación sobre los Cerros Orientales, es preciso


decir, que a mediados del XIX, se encontraba significativamente disminuida a tal punto,
que el nivel de agua de los ríos que surtían los acueductos de la ciudad, se veía bastante
115
Recua: "Grupo de caballerías que van juntas...". EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO 2002. Barcelona: Spes
Editorial SL, 2001.
116
El General (Pacificador) Pablo Morillo dejó constancia del estado del camino hacia 1816-17 “Lo fangoso del terreno, no
ha permitido acabar esta obra que está trazada sobre el terreno” MARTÍNEZ, Carlos “Bogotá. Sinopsis sobre su evolución
urbana”. Editorial Escala 1976, p.150.
117
En abril de 1710, el Río San Agustín tuvo una avenida como producto de una fuerte granizada, la cual inundó las calles y
las edificaciones y averió dos puentes (p.92). En octubre de 1814, una avenida del Río San Agustín inundó varias
edificaciones, destruyó el puente de Lesmes (Carrera 6a.-Calle 7a.) y produjo otros estragos (p.127). En 1870, el R. San
Agustín tuvo una gran crecida la cual levantó piedras sobre los puentes que los atravesaban (p.179). En 1872, se produjo
una gigantesca creciente de todos los ríos que surcaban la ciudad, todos los puentes de la ciudad fueron arrasados, a
excepción del de San Francisco y el de San Victorino y la ocasión sirvió para que los cadáveres de los reos, en la Colonia,
se arrojaran a sus aguas, ya que se consideraban indignos de sepultura eclesiástica (p.181). RODRIGUEZ, Tomo I, 2003,
pp.92, 127, 179, 181.
118
Concejo Municipal. Acuerdo 18 de 1890 "Sobre conducción de algunas aguas lluvias". RODRIGUEZ, Tomo I, 2003,
p.245.
39

reducido.(Figura 18). En efecto, un artículo de la Gaceta Médica de 1865, indicaba:

“Bogotá se reciente ya de la escasez de aguas vivas que viene de la cordillera a


formar lo que llamamos los ríos San Francisco, Manzanares (San Agustín) y
Fucha, cuyos cauces dan a conocer la cantidad de agua que corría por ellos por
otros tiempos, y que en el día ha quedado reducida a una porción insignificante e
insuficiente para arrastrar consigo los inmensos depósitos de infección recopilados
en sus márgenes […] Esta disminución de la cantidad de agua de los arroyos y de
los ríos, está en relación con los desmontes practicados para proveer de leña y de
carbón, único combustible que se consume entre nosotros” 119

Ahora bien, al comparar el paisaje de finales del siglo XVIII, con el paisaje de
finales del XIX, se presentan pocas diferencias en lo que respecta a la relación de la
ciudad con el sistema hídrico superficial. Sin embargo, vale la pena resaltar un par de
diferencias: por una parte la homogenización de las superficies relacionadas con las
microcuencas de las quebradas de San Diego y San Juanito, las cuales en el plano de la
ciudad de 1885 (Anónimo)120 aparecen prácticamente cubiertas por la mancha
homogénea de la ciudad (en especial la Q. de San Diego), la superación de la frontera de
la ciudad hacia occidente, rebasando el límite generado por la confluencia de los ríos San
Francisco y San Agustín y una incipiente mancha urbana en el sector de Chapinero, y su
corredor vial que determinarán el posterior crecimiento de Bogotá hacia el norte.
A la disminución de la cobertura vegetal sobre los Cerros Orientales, la ocupación
de la ciudad sobre los cuerpos hídricos, y la construcción de caminos y camellones, se
sumaron un par de elementos asociados a las manchas y corredores vegetales, que
modificaron el paisaje de finales del siglo XIX, se trata de los la siembra de eucaliptos y la
transformación de plazas como de los parques urbanos; los primeros asociados al
alinderamiento de propiedades y los segundos asociados a un proyecto político de la
República.

Los cuerpos de agua se secan. Ciudad bipolar.

Aunque no se ha establecido con precisión la llegada de las primeras semillas de

119
ZERDÁ, Liborio. “Climatología”. Gaceta Médica N° 7, 1 de diciembre de 1865. In: RODRIGUEZ Tomo I, 2003 p.167.
120
Anónimo. Plano de Bogotá levantado en el año 1885. In: CUELLAR, Marcela; MEJÍA, Germán. Atlas histórico de Bogotá.
Cartografía 1791-2007. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá: PLANETA, 2007, p.38.
40

Eucalipto a la ciudad, se tienen registros que indican que en 1893 se plantaron los
primeros Eucaliptos en el poblado vecino de Soacha.121 Tres opciones de siembra se
utilizaron para la localización de los eucaliptos en las haciendas: la primera, conformando
los linderos de las propiedades, la segunda, conformando portadas y corredores de
acceso a las haciendas simulando alamedas, y la tercera, como manchas de bosque de
árboles destinados a la industria maderera. La siembra del eucalipto marcó el inicio de
una significativa modificación del paisaje de la ciudad y la Sabana de Bogotá, se le señala
de haber secado los suelos sobre los cuales se plantó.
En cuanto al segundo elemento, hacia la segunda mitad del siglo XIX se inicia el
proceso de transformación de las plazas coloniales en "Parques ajardinados": 122 (Figura
19), en estos parques se sembraron jardines divididos por caminos en estricta
distribución geométrica, cuyo centro tenía por remate una escultura (Bustos de personajes
ilustres o mitológicos) o elemento emblemático y sus límites se configuraban a partir de
una verja de hierro. Esta transformación evidenciaba una intención política del gobierno
de fines del siglo XIX, la cual consistía en reforzar el sentido patriótico y el respeto por las
instituciones, por medio de la cual, “los nuevos parques quedaron convertidos en
instrumentos del nuevo culto a la patria y a las instituciones civiles” 123

121
Según Pérez Arbeláez en 1893, Don Pepe Urdaneta sembró el primer Eucalipto en la sabana de Bogotá en predios de
Soacha; otras fuentes (Ernesto Guhl) dicen que el Eucalipto fue importado de Nueva York por el presidente Murillo Toro y
sembrado por los pobladores de la sabana en sus fincas y en los Cerros Orientales. Sea como fuere, esta no fue una buena
idea, porque la variedad de Eucalipto (E. Globulus) reseca el suelo en el que habita, y parece ser una de la causas de
desertificación paulatina que sufre la Sabana". MOLINA, et. al. 1995, p.13.
122
El proyecto "Obras de Ornato para la Plaza de Bolívar", elaborado por Jorge Brunch en 1862, es testimonio de esta
nueva visión sobre los espacios públicos de la Bogotá de mediados del siglo XIX. LEÓN, Natalia. Bogotá: de paso por la
capital. In: Revista Credencial Historia. Bogotá, n.224, 2008.
123
Estas intenciones estuvieron enmarcados en un proyecto político que pasó a la historia del país como el de “La
Regeneración”. “La Regeneración marcó un punto culminante en el procesos de consolidación del Estado Nacional.
Ideológicamente ella dio inicio a que los principios del conservatismo fueran impuestos desde el poder del estado” MEJÍA,
Germán. Los años del cambio. Historia urbana de Bogotá 1820-1910. 2003, p.204.
41

Figura 19. Las tradicionales plazas se transforman en parques.

Las plazas coloniales de Bogotá sufrieron una transformación significativa a finales del siglo XIX y comienzos
del siglo XX, época en la cual se incorpora el concepto de parque urbano. La Plaza Mayor (Plaza de Bolívar)
era un espacio con pavimento en piedra y sin árboles (1). En 1861 se suprime el mercado semanal y se
construye un parque con árboles y parcelas verdes (2). Para 1883 se le agregan cuatro fuentes (3). En 1959
se recupera su apariencia original con el proyecto del Arq. Fernando Martínez Sanabria (4). (1) Acuarela,
Edward Mark (Detalle), 1846. (2) Jorge Bunch. Archivo General de la Nación, mapoteca 4, ref. 38A ,1916. (3)
Luis Trejos, 1916. (P1) Dibujos y (4) del autor]

Las tierras pertenecientes a las haciendas de El Salitre, La Chamicera, Chapinero,


y La Merced durante el siglo XIX, las cuales estaban destinadas principalmente a los usos
recreativos, ganadero y agrícola, con cultivos de "pan coger"124, contribuyeron a que
buena parte de la Sabana de Bogotá se mantuviera como una extensa superficie verde
con áreas de pantanos y "cercas vivas",125 sin la penetración de la mancha urbana. Esta
situación se puede atribuir al hecho de que la propiedad de la tierra estaba concentrada
en pocas manos que las mantenían congeladas.126
La excepción a esta condición la marcó el caserío de Chapinero, localizado a 5.8
km al norte de Bogotá, mancha que comenzó con un incipiente proceso de ocupación
urbana hacia la segunda mitad del siglo XIX, debido principalmente a la construcción de
una capilla católica (En 1875 se da inicio a la construcciones de la actual Iglesia de
Lourdes) que atraía peregrinos de Bogotá y de las 30 a 40 casas y quintas de recreo

124
Cultivos en pequeña escala, que tienen como objeto suplir el sustento diario de sus cultivadores.
125 Corresponde al plantío de arboles utilizados para delimitar las propiedades.
126
Carrasquilla (1984), indicó que al menos 2900 fanegadas (Cuadrado de 80 metros de lado, 6 400 m².) de terreno de la
zona nororiental (de la superficie que hoy ocupa Bogotá) se encontraban congeladas para efectos de urbanización.
CARRASQUILLA, 1984.
42

localizadas en sus inmediaciones, así como de numerosas chozas pajizas. 127 (Figura 20).
Una guía de Bogotá describió el asentamiento de Chapinero como sitio de recreo así: “La
pureza del aire y de las aguas, la belleza de sus campos, la cercanía a la ciudad y la
facilidad de los baños, atraen durante el año a familias de todas las clases sociales” 128
El crecimiento de Chapinero, fue estimulado por la construcción de la línea del
tranvía de mulas en 1885 y posteriormente el tranvía eléctrico (1910), que facilito la
comunicación con el centro de Bogotá, además de la susbdivisión por sucesión, de los
predios que hacían parte de la hacienda de Chapinero, durante la primera mitad del siglo
XX.
En cuanto a la relación entre los cuerpos de agua y el caserío de Chapinero, el
nuevo asentamiento requería del abastecimiento de fuentes de agua lo que implicó la
construcción de un nuevo acueducto;129 en el aspecto paisajístico, el crecimiento de la
mancha urbana durante los primeros años del siglo XX, generó procesos similares a los
que tuvo Bogotá en relación con los cauces de los ríos San Francisco y San Agustín.

Figura 20. Bogotá a finales del siglo XIX. Ciudad bipolar.

En 1894 la ciudad contaba con 95.000 habitantes. (P-1) Para esta época mantenía la misma inercia de
crecimiento heredada de la colonia. (P-2) La novedad más importante es el surgimiento de la aldea de
Chapinero, al norte de la ciudad sobre el camino a Tunja, la cual posteriormente se convertiría en el barrio de
recreo preferido de la elite bogotana. Asentamiento que fue favorecido por la construcción del tranvía en 1884
(1), la construcción de la iglesia católica (Lourdes) 1890 y de las Quintas de recreo (2). [Plano: (P1) W. A. y
J. M., 1908. (P2) Detalle, plano de la Oficina de Longitudes, 1913.
127
"[...] es un caserío compuesto en su mayoría por habitaciones pajizas, y de unas 30 a 40 de teja, entre las cuales varias
quintas muy hermosas y elegantes". Almanaque y guía ilustrada. 1881. In: MARTÍNEZ, 1976, p.151.
128
Almanaque y Guía ilustrada. 1881. MARTÍNEZ, 1976, p.151.
129
Una reforma del Ramo de las Aguas de 1886, declaró como propiedad del distrito de Bogotá los arroyos de “Chapinero”
y “La Vieja” y establecía que de las dos terceras partes del caudal de agua que tuvieran dichos arroyos, se podría sacar el
agua que se juzgara suficiente para conducirla a una o varias pilas y a los lavaderos públicos. p.202; además, el contrato
para la construcción del acueducto por Tubería de Hierro en 1886, contempló la construcción de tuberías para esta zona de
la ciudad, p.205; en 1912 se abrió un concurso para el alcantarillado de Chapinero y en 1913 se incorporó la quebrada la
Vieja a este acueducto. RODRIGUEZ, Tomo I, 2003 p.347.
43

En la década de 1980, los Ejidos de la ciudad se ofrecían en subasta como parte


de una estrategia política de desamortización de bienes de "manos muertas", emprendida
por el General Mosquera.130 Esta acción abrió el camino a un proceso de subdivisión,
venta y sucesión de tierras, que concluían con la urbanización de los lotes
correspondientes a las antiguas haciendas vecinas al centro urbano. De esa forma se dio
inicio a un lento, pero progresivo, proceso de ocupación de las rondas de los ríos y
humedales de la periferia de la ciudad.
En cuanto al sistema hídrico, a pesar de los corredores de movilidad que
comenzaron a marcar discontinuidades en los cauces de los ríos y la relativa
homogenización de algunas superficies de las microcuencas –por cuenta de la mancha
urbana a finales del siglo XIX y principios del XX– es en parte la razón para que la
porción restante de la Sabana de Bogotá, objeto de este estudio, mantuviera
relativamente estable su sistema hídrico. Sin embargo, las infraestructuras
correspondientes al tranvía de mulas, y posteriormente tranvía eléctrico, y la construcción
de las líneas del Ferrocarril de la Sabana (1889), Ferrocarril del Norte (1894), y el
Ferrocarril del Sur (1903),131 contribuirían entre otros factores a acelerar el proceso de
expansión de la mancha urbana de la ciudad.132

2.3 La ciudad entierra sus cuerpos de agua


Canalización y entierro de los principales ríos. Ciudad lineal.

Para los primeros años del siglo XX, aunque la población urbana había crecido
aproximadamente cinco veces en comparación a la población de 1800, la ciudad
mantenía su proceso de expansión dentro de la estructura heredada de la colonia. Sin
embargo, debido a los problemas de salubridad y de movilidad, se hicieron manifiestos los
primeros esfuerzos normativos por regular el desarrollo urbano de la ciudad.133

130
Tomás Cipriano de Mosquera (1798-1878) fue un militar, político, reformador y diplomático colombiano, que se
desempeñó como Presidente de la Nueva Granada entre 1845 y 1849 y de los Estados Unidos de Colombia entre 1861 y
1864 y de 1866 a 1867. Es considerado una de las figuras más importantes de la historia colombiana del siglo XIX”. En el
segundo período presidencial (1861-1863), emitió una serie de decretos que tenían por objetivo controlar el poder de la
Iglesia Católica, entre los que sobresalen el de desamortización de bienes de manos muertas, por el cual se expropiaron las
tierras que poseía esta entidad, para luego ser rematadas en pública subasta; así mismo decretó la expulsión de los jesuitas
del territorio nacional.
131
Estas fechas corresponden a la conexión férrea de Bogotá con otros pueblos de la sabana: con Facatativá en 1889, con
Zipaquirá en 1898 y con Sibaté en 1903. IRIARTE, 1988, p.147.
132
Otro factor que puedo haber influido en este proceso, fue la subdivisión, sucesión y venta de las haciendas, así, como la
venta del área correspondiente a los antiguos ejidos de la ciudad.
133
"La primera de ellas fue el Acuerdo 10 de 1902, que reglamento las construcciones, la apertura de calles y la
44

En 1912, Bogotá contaba con 121.257 habitantes134 y cubría un área de 530 ha, la
“frontera natural” al occidente de la ciudad, estaba definida por los humedales y las áreas
de inundación de la Sabana de Bogotá. Esta fue una de las razones por las cuales la
ciudad mantuvo su crecimiento en la franja de la parte baja de los cerros (piedemonte) en
el sentido norte-sur. Para esta época, la mancha urbana había incorporado nuevos ríos,
quebradas y riachuelos: al norte la Q. San Diego, el río Arzobispo, la Q. Las Delicias, la
Q. La Vieja; y al sur la Q. San Juanito, la Q. La Calera y el río San Cristóbal. (Figura 21).
Los ríos San Francisco y San Agustín presentaban ya un alto grado de deterioro y
contaminación, y por esta razón, se iniciaron las obras de canalización de los mismos,
aspecto que se tratará con mayor detalle en el capítulo 4 de este documento.
En cuanto a las manchas verdes, además de las haciendas y los parques urbanos
conmemorativos de finales del siglo XIX, en 1910, con motivo de la celebración del
Centenario de la Independencia, se realizó la adecuación del Parque de la Independencia,
localizado al oriente del Parque del Centenario,135 el cual sirvió como escenario de
exhibición de una feria de exposición, cuyo propósito era mostrar los nuevos avances
tecnológicos, que ayudarían al mejoramiento de las condiciones de vida en la ciudad y su
invitación a la industrialización de la ciudad.

urbanización de terrenos. Le siguió el acuerdo 6 de 1914, que reglamento específicamente las urbanizaciones, es decir, la
adecuación de los terrenos para la edificación. El Acuerdo 15 de 1917 creó la Junta de Obras Publicas Municipales,
encargada de regular la aplicación de las normas. SALDARRIAGA, Alberto. Bogotá siglo XX. Urbanismo, arquitectura y vida
urbana. Bogotá, Colombia: Departamento Administrativo de Planeación Distrital, 2000, p.88.
134
Censo oficial de la República de Colombia, levantado el 5 de marzo de 1912.
135
MARTÍNEZ; DUEÑAS et. al., 2006, pp.6-29.
45

Figura 21. Bogotá a inicios del siglo XX. Ciudad lineal.

Para 1912 la ciudad contaba con 121.257 habitantes y ocupaba un área de 530 ha (densidad 228.7 hab./ha).
Al consolidarse Chapinero como polo de crecimiento, aparecieron nuevos barrios en el eje de conexión con
el centro, (P-1), esta configuración de “ciudad lineal” afecta los cuerpos de agua que descienden de los Cerros
Orientales. Se destacan las manchas de los humedales (P-2): 1. Torca, 2. Guaymaral, 3. La Conejera, 4. Juan
Amarillo, 5. Jaboque, 6. Santa María del Lago, 7. Capellanía, 8. La Vaca, 9. El burro y 10.Tibanica, con sus
áreas de inundación. Las manchas y corredores verdes (P-3) se mantienen en el borde de los ríos y
humedales y en la ciudad los Cerros Orientales mantienen su alto nivel de deforestación. [Planos: (P1)
Gregorio Hernández, 1913. (P2) y (P3) Elaborados por el autor.]

En 1923, la ciudad contaba con 143.994 habitantes,136 13 barrios y


aproximadamente 608 manzanas (incluyendo algunas que se estaban proyectando en los
nuevos barrios de la ciudad), la mancha urbana homogénea y compacta se había
extendido hacia el oriente sobre las líneas del tranvía y el ferrocarril, finalizando en el
sector de Paiba, en inmediaciones a la Estación de la Sabana;137 a esta mancha se
sumaba otra de carácter también homogéneo y compacto al occidente de la ciudad y
sobre el camino a Fontibón (Calle 13) y la calle 10a., correspondiente al barrio obrero
Ricaurte, el cual limitaba por el costado sur con el río San Francisco.138
Es oportuno aclarar que para esta época la ciudad estableció, como “unidad” de
crecimiento el barrio –obrero o residencial– el cual tenía mantenía el trazado en damero
heredado de la ciudad colonial, con su respectivo centro definido por un parque o plaza
elemento que conferían identidad y alrededor de los cuales se establecían equipamientos
religiosos, educativos, de salud, etc.
Hacia el sur del casco urbano central, según un plano de 1932,139 comenzaban a
136
Censo de población de la República de Colombia levantado el 14 de octubre de 1918
137
Estación del tren, localizada sobre la Av. Centenario (calle 13) con carrera 20, inaugurada en 1917. Construcción de
estilo neoclásico, diseñada por el ingeniero William Lidstone. CORPORACIÓN LA CANDELARIA; ESCOVAR, Alberto,
MARIÑO, Margarita. PEÑA, Cesar. Atlas histórico de Bogotá 1538-1910. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá: PLANETA,
2004.
138
Según plano de Manuel Rincón (1923) CUELLAR, MEJÍA, 2007, p.75.
139
Según plano de la Sección de Levantamiento, Secretaria de Obras Públicas Municipales (1932). CUELLAR, MEJÍA,
46

aparecer manchas urbanas proyectadas, correspondientes a los barrios San Cristóbal,


San Javier, Santa Ana, 20 de julio y Sur América. Al suroriente, cruzando la línea del
tranvía de oriente, se observaba la adhesión de los barrios Restrepo, Santander,
Libertador, Bravo Páez, y Santa Lucia.140 Hacia el norte, la mancha de la ciudad se
extendió mucho más que al sur, generando una configuración lineal, asociada a las líneas
del Tranvía Eléctrico y el Ferrocarril del Norte, corredores a los cuales se adhirieron
manchas urbanas entre las que se destacaron los barrios Quesada, Sucre y Chapinero.
Sobre el corredor vial de la calle 68 que se proyectaba hacia el nororiente de la ciudad,
también se observaban asentamientos proyectados, como los barrios Colombia, Gutt, Las
Granjas, La Paz, 7 de Agosto y Uribe Uribe.141
Valga la pena aclarar en este punto, que las manchas urbanas que aparecieron en
las primeras décadas del siglo XX, se pueden atribuir, al crecimiento poblacional, los
procesos de subdivisión y venta de las antiguas haciendas y quintas –factor que estimuló
los procesos de urbanización adelantados por la empresa privada, que ofertaba cómodas
viviendas para las élites en el norte de la ciudad–, al adelanto de proyectos de vivienda
obrera, en primera instancia orientadas por las organizaciones de beneficencia y
posteriormente como parte de las políticas de la administración Estatal y de la ciudad,142 y
finalmente a las posibilidades que brindaban los sistemas de transporte público
motorizado, los cuales ingresaron a la ciudad hacia la década del 30 y contribuyeron
durante las siguientes décadas a la expansión tentacular y atomizada de la mancha
urbana al noroccidente y sur de la ciudad.143
Ahora bien, en cuanto a la relación de la mancha urbana con los cuerpos de agua,
el trazado de los barrios actuales y proyectados durante la década de 1920,
contemplaban los ríos como límites (obstáculos) a la traza, sin plantear soluciones de
transición entre estos y las edificaciones, como si a futuro, el destino de la traza fuera
completar su homogeneidad al otro lado del cauce, pasando indiferente sobre el cuerpo

2007, p.83.
140
A la mancha urbana conformada por el barrio Ricaurte, en las siguientes décadas se le sumarían los barrios Olaya
Herrera, Francisco de Paula Santander y más al noroccidente, Santa Lucía.
141
Información obtenida por el autor, a partir del análisis del Plano el estado de la ciudad de Bogotá.
142
El primer pronunciamiento del Estado colombiano en relación con el problema de la vivienda, fue la ley 46 de 1918 por la
cual se dicta una medida de salubridad pública y se provee la existencia de habitaciones higiénicas para la clase proletaria.
SALDARRIAGA. Alberto. Percepciones sobre el problema de la vivienda en Colombia en el siglo XX. In: Vivienda Social.
Miradas actuales a retos recientes. Ed. Doris Tarchópolus Sierra. Centro editorial Javeriano. Ceja. 2003, p.27.
143
A partir de la década del 30, administradas por el sector privado, empezaron a formarse las primeras cooperativas de
transporte público de buses. Si bien para esta época, la extensión y cubrimiento de las rutas no superaba la de los tranvías,
ya para la década del 40 la diferencia comenzaba a hacerse visible: el crecimiento del número de buses pasó de 200 a
1522 unidades, entre 1931 y 1949, en comparación al número de carros del tranvía, que decrecieron de 73 a 65 unidades
en las mismas fechas. MARTINEZ, DUEÑAS et. al. 2006.
47

de agua. Así lo evidenciaron los trazados de varios barrios actuales y proyectados de la


ciudad entre 1923 y 1932: al norte, el B. el Retiro con la Q. De La Carrera, el B. Rionegro
con el río del mismo nombre, los barrios Quinta Camacho, La Concepción, Colombia y
Las Granjas con la Q. La Vieja, los barrios Rosario, La Paz y San Fernando con el río
Salitre, los barrios Santa Teresita, Palermo y La Constructora con el río Arzobispo y el B.
Teusaquillo con la Q. Tequenusa; en el centro-oeste, el B. Puente Aranda con el río San
Francisco; finalmente los barrios proyectados al sur de la ciudad, Girardot con la Q. San
Juanito, el B. Santa Ana con la Q. Teñidero y el B. Restrepo con el río San Cristóbal (R.
Fucha).
Sin duda alguna –igual que en el periodo colonial y republicano– la mancha de la
ciudad con su traza en damero, continuó desconociendo los cauces de los cuerpos de
agua los cuales quedarían cubiertos por la mancha urbana (vías y edificaciones) con el
paso del tiempo. La única excepción a esta condición, la constituyeron algunos parques
urbanos que incorporaron el agua como objeto de recreo y contemplación, pero que
igualmente estaban condenados a desaparecer con el transcurrir de los años: este fue el
caso de parque de San Diego144 –carrera 7a. con calle 26–; parque Luna Park145 –carrera
Decima con calle 6a. sur– y el Parque Gaitán,146 –calle 77 con carrera 15 –. (Figura 22).
En el paisaje al occidente de la ciudad se mantenían las manchas de varios áreas
inundables y humedales147 como el de Torca, Guaymaral, La Conejera, Juan Amarillo,
Jaboque, Córdoba, Santa María del Lago, Capellanía, Techo, El Burro, La Vaca, y La
Tibanica. Así como los lagos Los Lagartos y La Florida.

144
El Parque de San Diego (1883) localizado en la carrera 7a con calle 26, antes de convertirse en el emblemático parque
del Centenario (1886), trató de mantener un pequeño lago asociado al cauce de la Q. de la Burburata, que se perdió con la
realización de las obras.
145
”Aproximadamente en 1923, Nicolás Liévano (Compañía de Desarrollo Urbano) construyó el parque de atracciones Luna
Park. Represó el río Fucha con una compuerta ubicada en la actual carrera 21, con lo que logró un estupendo lago de
aguas cristalinas que llegaba hasta la actual Avenida Caracas". Además, en el parque había zoológico, plaza de toros y
salón de fiestas; era el espacio adecuado para los paseos domingueros de las parejas de enamorados de la época. La
empresa cerró en 1942 y el lago fue rellenado con los escombros de los disturbios del 9 de abril de 1948.” ALCALDÍA
MAYOR DE BOGOTÁ. Panorama turístico de 12 Localidades, 2004.
146
El Parque Gaitán (1922) localizado al norte de la ciudad en la calle 77 con carrera 15 que contenía un pequeño lago y
espacios verdes, y por un tiempo fue el principal centro de recreación al norte de la ciudad. Desafortunadamente, fue
cerrado y después urbanizado en la década de 1950. ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ. Panorama turístico de 12
Localidades, 2004.
147
“Los humedales son ecosistemas de gran valor natural y cultural, constituidos por un cuerpo de agua permanente o estacional de
escasa profundidad, una franja a su alrededor que puede cubrirse por inundaciones periódicas (Ronda hidráulica) y una franja de
terreno no inundable, llamada Zona de Manejo y Preservación Ambiental." Secretaria Distrital de Ambiente. 2004.
48

Figura 22. Parques recreativos para Bogotá. Ciudad atomizada.

En 1920 Bogotá contaba con 230.000 habitantes. Surgen nuevos barrios al nor-occidente y sur de la
ciudad (P-1). Asentamientos que no obedecen a un plan urbano, razón por la cual la imagen es de una
“ciudad atomizada”. (P2) Como espacios de recreación aparecen: (1) en 1922 el parque Lago Gaitán
(foto1) y (2) en 1923 el parque Luna Park, el primero al norte y el segundo al sur de la ciudad. Estos dos
parques fueron cerrados y urbanizados. [Planos: (P1) Secretaria de Obras Públicas, 1932. (P2)
Elaborado por el autor. Fotos (1) y (2) Fundación Misión Colombia.]

Las manchas verdes dentro del casco urbano, estaban constituidas por los
parques antes mencionados y otras pequeñas manchas similares al tamaño de una
manzana correspondientes a los parques Lourdes, Ricaurte, Sucre (Calle 42 con carrera
8a.); Mártires y España. Igualmente aún se mantenía la presencia de zonas verdes al
interior de las manzanas, correspondientes a los patios de las viviendas o edificios
institucionales, los cuales, desaparecerían en las siguientes décadas durante los procesos
de subdivisión de predios y densificación de las manzanas.148
Con una mayor extensión, se desatacaban como manchas verdes los
emblemáticos parques del Centenario y el parque de La Independencia en el sector de
San Diego.149 El área restante, hacia occidente de la ciudad, correspondía a las
propiedades que hacían parte de antiguas haciendas y los predios de algunos
equipamientos institucionales entre los que se destacaban el Sagrado Corazón y la

148
"Estos espacios, patios y solares donde abundaban árboles y cultivos que suplía la carencia total de parques y jardines
públicos en la ciudad, se convirtieron pronto en espacios construidos." [Desafortunadamente] "Se volvió común que los
dueños de las grandes casas, los habitantes más pudientes de la capital, dividieran la planta baja en pequeños locales o
piezas denominados "tiendas", que alquilaban como habitación a las más populares." VILLEGAS ED.; SALAZAR, 2000,
pp.167-169.
149
Este espacio es de singular y significativo interés para la ciudad. Coincidente con su inauguración se realizo la
"Exposición agrícola e industrial" (1910) para la cual se construirían varios quioscos (de la música, japonés y de la luz) y
varios pabellones (industria, bellas artes, maquinas y egipcio). CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al. 2004, pp.512-514.
49

Escuela Militar de San Diego y el Cementerio Central.150


Más allá de las manchas descritas, hacia el occidente y el norte de la ciudad la
Sabana se dilataba hasta el río Bogotá con las antiguas haciendas y cultivos de cereales;
el pensador y humanista colombiano Luis López de Mesa registró los siguientes versos
sobre el aspecto de la Sabana, en uno de sus viajes en el Ferrocarril de la Sabana:

“En frente de mí se mostraba la llanura de un verde rebosante en su amplitud de


cuarenta kilómetros, hasta arriscarse en los cerros de Facatativá, de donde salta la
vista a vuelo de pájaro a través de la invisible llanura del Magdalena sobre las
cumbres más altas de la cordillera central, como el Nevado del Tolima, cuya
pirámide esplendente preside el panorama remoto […] La gran llanura, nuestra
amada planicie, dilataba enfrente de nosotros el verde amarillento de sus pastos y
el verde oscuro de sus arboledas, hacia el ocaso, por leguas y leguas de distancia,
hasta morir, suavemente vagarosa, contra la falda azulina de la lejana cordillera”.151

En cuanto a la mancha verde de los Cerros Orientales, es preciso decir, que


continuó el proceso de deforestación durante la segunda década del siglo XX; ante el
problema de la disminución del caudal de las aguas del río San Francisco, algunos
estudiosos advertían sobre la importancia de evitar la erosión de los suelos de los cerros
(TRIANA. 1914), y recomendaban la utilización de vegetación en las orillas de los ríos,
para evitar la desecación de sus cauces:

“En efecto, las plantas que cubren una superficie mojada, no solamente la
precaven del contacto de los vientos disminuyendo así la evaporación, sino que le
comunican por las raíces las condiciones porosas de una esponja, para almacenar
el agua durante el tiempo lluvioso a fin de irla soltando paulatinamente durante el
tiempo seco, por esta razón los arroyos formados bajo frescor de una vegetación
152
exuberante son más persistentes que los corren por terrenos desnudos”.

150
"En Bogotá, las instrucciones reales fueron acatadas por el virrey José de Ezpeleta, quien mandó a construir, por decreto
del 11 de abril de 1791, un cementerio para esta ciudad y encomendó para esta tarea al comandante de artillería Domingo
Esquiaqui (¿1737?-1820) [...] Para 1827, el Cementerio Central de Bogotá no había comenzado aún a construirse [...] A
fines de 1836, se dio definitivamente al servicio público el cementerio, a pesar que venía funcionando como tal desde 1832,
en parte, gracias al empeño que puso en esta empresa Rufino Cuervo, quien al retirarse como gobernador de Bogotá dejó
concluidas las paredes del contorno, más de doscientas bóvedas en "estado de prestar servicio" y la portada, que se
conservó hasta 1904, cuando fue remplazada por la actual, diseñada por Julián Lombana." ESCOBAR, Alberto. El
Cementerio Central de Bogotá y los primeros cementerios católicos. In: Revista Credencial Historial. Bogotá, 2002 n.155,
pp.
151
LOPEZ DE MESA, Luis. Bogotá contemporánea. In: Universidad Segunda época. Bogotá: 1929, p.237.
152
A propósito de estas recomendaciones, Triana proponía la siembra de especies nativas como el Arboloco, (Polymnia
pyramidalis) y otras especies de tipo arbustivo. TRIANA, 1914, pp.14-18.
50

Sin embargo, hacia 1918 se emprendieron actividades de reforestación que


pretendían devolver la cobertura vegetal a los Cerros Orientales;153 infortunadamente esta
loable intención no fue afortunada por cuanto se sembraron especies foráneas –pinos y el
eucaliptos– (eucalyptus globulus) que causaron un efecto negativo sobre los escarpados
suelos de los cerros.154
En relación con el abastecimiento de agua, los barrios que surgieron en la década
de 1920 y 1930 en varios casos carecieron de una planificación adecuada, y se hicieron
evidentes las necesidades de abastecimiento de agua, sistemas de alcantarillado e
impermeabilización de las superficies para garantizar la circulación del transporte
automotor. Así, en el año de 1931, la ciudad proyectaba obras de pavimentación,
"macadamizada",155 arreglo de calles, y aproximadamente 50.000 m de alcantarillas, para
aquellos barrios que el Concejo Municipal denominó, “los barrios extremos de la
ciudad".156
Como se indicó antes, durante las décadas de 1920 y 1930, la mancha urbana
presentaba una estructura tentacular y atomizada extendiéndose al sur y al noroccidente
de la ciudad y se acrecentaba la preocupación de la administración por planificar el
crecimiento futuro; así, la alcaldía emprendió iniciativas de planeación dentro de las que
se destacan las propuestas del Plan Bogotá Futuro en 1923157 y las iniciativas del
arquitecto urbanista Karl Brunner quien fue contratado en 1933, para asumir la dirección
del recién creado Departamento de Urbanismo de Bogotá.158 (Figura 23).

153
"[...] El 8 de abril de 1918, se dio principio, en la hacienda de San Francisco, en la hoya del San Cristóbal, a los trabajos
de arborización [...] Como el Acueducto no tenia semilleros preparados y los únicos árboles que se conseguían eran
eucaliptos, al principio la siembra se hizo únicamente de esta clase se arboles, pero en atención a las opiniones emitidas
por algunos expertos, entre otros por Mr. Daw, en el año pasado se ha dado la preferencia a los pinos [...]" RODRIGUEZ,
2003, Tomo I, p.422.
154
"El Eucaliptus globulus es una especie contraindicada. Cuando se trata de aumentar el caudal de las aguas de una hoya
hidrográfica, puesto que evaporación de la humedad del suelo, provocada por dicho árbol, puede alcanzar proporciones
extraordinarias..." RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.423.
155
"[...] Construir una carretera a la Mc Adams o "macamizada" [...] consistía en el siguiente proceso: [...] se hace
enteramente de piedras de alrededor de 10 pulgadas y cada una es reducida a un peso que no exceda las 6 onzas. Bajo la
presión del tráfico, los agudos ángulos de la piedra se unen en una masa compacta enteramente impermeable a la
humedad. La carretera debe ser tendida tan plana como sea posible [...]" In: MEJÍA, 2003, p.109.
156
Los Barrios unidos de Chapinero: Rosario, La Paz, Uribe-Uribe, La Salle, Urbanización San Felipe, Gaitán, La
Constructora y Quesada. La Perseverancia, Nordeste, La Serpentina (hoy B. Restrepo), Chiquinquirá, Ricaurte, Seminario.
ALCALDÍA DE BOGOTÁ. "Las necesidades de los barrios extremos. Informe del Alcalde de Bogotá al Concejo Municipal.
In: Registro Municipal. Bogotá, noviembre 17 de 1931.
157
Los primeros planes de la ciudad (Bogotá Futuro y el de Karl Brunner) se encuadran en la línea de los planes de
ensanche del urbanismo europeo del siglo XIX. "En ellos se pretendió establecer, mediante el dibujo de la ciudad o de sus
fragmentos, los parámetros ordenadores de una ciudad armoniosa en cada uno de sus componentes". SALDARRIAGA,
2000, p.88.
158
Fue creado como dependencia de la Secretaria de Obras Publicas Municipales, según el Acuerdo 28 de 1933, que en
su artículo 2 dice: "El Departamento de Urbanismo estará encargado del planeamiento de la ciudad futura, del estudio de la
legislación que reglamente las urbanizaciones y facilite la apertura y ensanche de las vías urbanas y, en general, de todos
los problemas de urbanismos relacionados con el desarrollo de Bogotá.". LEMUS, Víctor. Planificación y control urbanístico
en Bogotá: desarrollo histórico y jurídico. Bogotá: U. del Rosario. 2006, p.64.
51

Figura 23. Primeros planes urbanos para Bogotá. Ensanches.

En 1923 el en la Oficina de Obras Publicas elabora el plan “Bogotá Futuro” (P-1), siendo este el primer
esfuerzo de planeación y regulación de la ciudad. Sin embargo fue el urbanista austriaco Karl Brunner quien
a partir de 1933 realiza una serie de propuestas para la ciudad (P-2), proyectando nuevos ensanches (rojo);
ampliación de la red vial, incorporando el concepto de avenida parque en la Av. Caracas (1) y la construcción
de parques urbanos como el “Paseo Bolívar” (2). [Planos: (P1) Ing. Enrique Uribe Ramírez. (P2) MAMBO,
Catalogo exposición KB, 1989.]

Las ideas urbanas de Brunner:

[…] “se identificaron con las de sus maestros del urbanismo de la primera
modernidad europea que concibieron la ciudad como una entidad estéticamente
ordenada, ambientalmente agradable y apta para la vida del ser humano, con una
fuerte participación estatal en su construcción y con un sentido social al mismo
tiempo aristocrático y democrático”159

En este sentido, la concepción urbanística de Brunner preveía tres niveles


respecto a la adecuación de superficies públicas, destinadas a hacer parte integral de la
estructura urbana: las vías arborizadas –bulevares– las plazas y los parques forestales,
160
que procurarían la vinculación con los espacios verdes ya existentes en la ciudad.
Vale la pena citar algunos proyectos enmarcados en esta concepción urbanística:
En el proyecto de la Av. Caracas Brunner vinculó los criterios necesarios para el manejo
de una vía de alta capacidad (40 metros de perfil), con el concepto de bulevar conformado
159
CORTES, Fernando. Karl Brunner. "La construcción de la ciudad como espacio público" MAMBO, 1989. In:
SALDARRIAGA, 2000, p.100.
160
HOFFER, Andreas. Karl Brunner y el Urbanismo Europeo en América Latina. Traducción: Luisa Ungar; Olga Martin.
Bogotá: Ed. Ancora, 2003, p.143.
52

por franjas laterales y un separador central empradizado y arborizado. La propuesta


también incluía la integración (a través de franjas verdes) de la Av. Caracas y el corredor
161
del río Arzobispo a la altura de la calle 39. En cuanto a los parques forestales, es de
destacar el estímulo que dio Brunner a la materialización de los proyectos del Parque
Nacional162 y el Paseo Bolívar163 conectados a la mancha verde de los Cerros Orientales.
Infortunadamente de la gestión de Brunner, pocas cosas quedan hoy día en la
ciudad. Sin embargo, sin duda alguna tuvo un aporte significativo en tanto abrió un
camino para el reconocimiento de la importancia del tejido verde conformado por
manchas y corredores al interior de las superficies urbanizadas, vinculados en algunos
casos, a los cuerpos de agua, como en el caso del río Arzobispo, antes mencionado y el
río San Cristóbal para el cual se proponía una vinculación al tejido verde de la ciudad.

Centro homogéneo. Ciudad Fragmentada.

El paisaje de la ciudad para 1953 evidenció el resultado del progresivo avance de


la urbanización de la Sabana de Bogotá, durante las primeras décadas del siglo XX. La
mancha urbana se extendió de manera homogénea y compacta –especialmente en el
norte y centro– y de manera dispersa, en el sur de la ciudad. Esta configuración daba
como resultado una forma de "medialuna" cuyos límites extremos eran, al occidente, la
Av. Cundinamarca (hoy, Av. carrera 30 o Av. NQS) y al oriente, la macha verde de los
Cerros Orientales, que lentamente comenzaba a recuperarse de la acción depredadora
del hombre durante los cuatro siglos anteriores. Más allá del límite de la Av. carrera 30 se
extendía el corredor de la Av. de Las Américas164 (Vía Parque) que conectaba la ciudad
con el recién construido Aeropuerto de Techo.165 Como es natural, ya comenzaban a

161
HOFFER, 2003.
162
Proyectos como el Parque Nacional, ya existían con anterioridad a la llegada de Karl Brunner, sin embrago, el mérito del
arquitecto austriaco, radica en el hecho de haber respaldado firmemente su materialización.
163
En el asentamiento subnormal sobre Cerros Orientales, en 1925 se inicio el estudio para el saneamiento del sector.
"Contemplo la conformación de un gran Parque forestal Urbano, prolongación del Parque Nacional, con instalaciones
adecuadas de recreación popular como un jardín botánico, un zoológico, un auditorio al aire libre, [...] Como elemento
articulador de este conjunto de Espacios y servicios proponía la conformación de un Paseo Urbano definido como una gran
Terraza- Mirador sobre el espectáculo de la ciudad y la Sabana." CORTES, 1989, p.8.
164
Construida en 1948 con motivo de la IX Conferencia Pan-Americana. "Esta avenida cuyo ancho entre paramentos de
114.00 m. tendrá una longitud total de 6,5 kilómetros contados desde el cruce de las calles 26 y 34 y prolongados hasta el
parque de estacionamiento del aeropuerto de " Techo". hasta el aeropuerto de Techo. [...] El carácter general de la avenida
en este sector es el de un "Park Way" [...] La arborización será realizada a los principios del "Jardín a la Inglesa" y
participaran profusamente todas las variedades de árboles y arbustos sabaneros". RITTER, Herbert. La Avenida Las
Américas. In: Revista PROA. Bogotá, n.1, 1946, pp.30-31.
165
Primer aeropuerto de la ciudad de Bogotá, construido en 1930, situado en el sector de Techo. Su ubicación e
instalaciones físicas no eran las más adecuadas, teniendo en cuenta el crecimiento del transporte aéreo. Las inundaciones
frecuentes de la plataforma constituían otro gran problema, además de que el largo de pista era insuficiente y el edificio
Terminal era demasiado estrecho para recibir la cantidad de pasajeros.
53

aparecer nuevas manchas urbanas “colgadas” a su trazado como el B. Puente Aranda.


Además aparecían otras manchas urbanas sobre el trazado de la calle 68 al noroccidente
de la ciudad, como el B. San Fernando y el B. Las Ferias, consolidándose este eje como
nuevo polo de crecimiento de la ciudad.
En la década de 1950, el sistema hídrico en el centro de la ciudad se encontraba
sustancialmente modificado, se habían entubado los ríos y sobre los mismos, se
construían nuevas avenidas, sobre la Q. San Juanito, la calle 4a, sobre el río San
Agustín, la calle 6a., sobre el río San Francisco, la Av. Jiménez, y sobre la Q. San Diego,
la calle 26. Al norte sobre la Q. Las Delicias, la calle 62, sobre la Q. La Vieja, las calles 68
y 70. Al sur, el río San Cristóbal (Fucha) había sido incorporado a la mancha urbanizada
de la ciudad. Para esta misma época se canalizaron a cielo abierto el río San Agustín
(Calle 6a.), a partir de la Av. Caracas y el río Arzobispo, a partir de la carrera 7a. Con
estas obras hidráulicas, sin duda alguna, se inició el proceso de "manejo técnico" de los
ríos desconociendo su papel como elementos importantes del ecosistema del centro de la
ciudad. (Figura 24).

Figura 24. Bogotá a mediados de siglo. La ciudad que Le Corbusier vio.

En 1951 la ciudad tenía 715.250 habitantes y ocupaba un área de 2.700 ha (densidad 264.9 hab./ha). (P-1) Se
mantiene su crecimiento desordenado y se incrementan los desarrollos ilegales al nor-oeste y sur de la
ciudad. (P-2) Los humedales pierden buena parte de sus zonas de inundación. En la Sabana (P-3) se
disminuyen los corredores verdes de los ríos, quebradas y bordes de los humedales; los Cerros continúan
deforestados y en la ciudad se incrementan los corredores viales de las avenidas arborizadas. [Planos: (P1)
"Bogotá y sus alrededores", IGAC, 1954. (P2) y (P3) Planos elaborados por el autor.]

Como se mencionó anteriormente, el cauce del río San Francisco fue entubado y
54

enterrado durante la década de 1920 hasta la altura de la Av. Caracas.166 A partir de este
punto fue canalizado a cielo abierto y se le cambio su curso obligándolo a continuar por la
calle 6a (hoy Av. de Los Comuneros) hasta el punto identificado desde la colonia como
Puente Aranda, hasta finalmente continuar su descenso atreves de su cauce natural.
El río Arzobispo, estaba flanqueado por la traza urbana corriendo a través de un
canal a cielo abierto hasta la carrera 24, continuaba por su curso natural, conformando
más abajo pantanos que variaban de extensión, según la época del año, inundando los
predios de la Ciudad Universitaria (1936) –a partir de este punto recibe el nombre de río
Salitre– después del Estadio el Campin (inaugurado en 1938) de nuevo se veía
flanqueado por la mancha urbana asociada a los nuevos barrios (San Fernando y 12 de
Octubre) que aparecían sobre la calle 68, de tal suerte que su destino sería ocultarse bajo
la homogenización de las superficies urbanas. Por su parte el río San Cristóbal (Fucha), al
sur de la ciudad aún corría por su cauce natural. Por último, las cuencas de Torca, El
Salitre (Juan Amarillo) y Tunjuelo, aún no habían sido cubiertas por la mancha urbana.
En cuanto a las manchas verdes de la ciudad, por su puesto siguió prevaleciendo
la asociada a los Cerros Orientales (en proceso de recuperación) 167 con la cual se
conectaba la ciudad, entre otros elementos puntuales, a través del Parque Nacional, el
Paseo Bolívar, y las zonas de ascenso al cerro de Monserrate y Nuestra Sra. de la Peña.
También se destacaba en la periferia occidental la Av. de las Américas, la Ciudad
Universitaria, el área inmediata al Estadio El Campin, el Bosque Popular (Jardín Botánico)
y el Batallón Caldas; al sur, el Hospital San Juan de Dios y la Escuela de Policía; al norte,
el Parque Gaitán, la Escuela Militar, y el Cantón Norte. Otras manchas verdes
corresponden a instalaciones privadas, el Hipódromo de San Isidro o de Techo (1954), la
Quinta Mutis y el Club Los Lagartos (1950), este último al norte de la ciudad, el cual, en
adelante, protegería el lago de su mismo nombre, y estaba destinado a las élites sociales
de la ciudad.
El Club Los Lagartos168 evidenció un patrón que se replicaría durante las
siguientes décadas: las áreas de manchas verdes en el norte de la ciudad pasaban al

166
RODRIGUEZ, 2003, Tomo I.
167
"La municipalidad de 1916 y 1917 realizo todas las compras [...] y ordeno que los terrenos adquiridos se le entregaran a
la Empresa de Acueducto para que los cuidara, administrara y arborizara...cubriendo estos una extensión aproximada de 7
000 fanegadas, se dividieron en tres porciones para su manejo: la Hoya del San Cristóbal...la del San Francisco...las del
Arzobispo, Las Delicias y La Vieja. PORTOCARRERO, Alberto. acta 361 del 28/02/20. RODRIGUEZ, 2003, Tomo I, p.421
168
"Bajo la iniciativa de un grupo de amigos ingenieros, en 1936 se inicio el "club Los Lagartos", con la compra de los
terrenos próximos a la ciudad de Bogotá, en la antigua heredad llamada Muriel, donde se encontraban las fuentes de aguas
termales, se torno un lugar de recreo para la elite de la ciudad, su desarrollo principal se dio entre 1947-1950 con las
construcciones ejecutadas por la firma Cuellar Serrano Gómez.". Club los Lagartos, Bogotá. In: Revista PROA. Bogotá,
n.12, pp.7-16, 1948.
55

dominio de manos privadas, convirtiéndose en áreas de acceso restringido, destinadas


exclusivamente al disfrute de las élites sociales de la ciudad. En contraposición, al sur,
en las inmediaciones de las cuencas de los ríos Fucha y Tunjuelo, y en algunas zonas de
los Cerros Orientales –donde existía explotación de canteras–, los elementos naturales
estuvieron asociados a la marginalidad y a la miseria: durante las siguientes décadas del
siglo XX, los campesinos provenientes de otras zonas del país desplazados por la
violencia, ocuparon las áreas de riesgo por deslizamiento, remoción en masa e
inundación, estrechándose de esta manera, con el transcurrir de los años, el vínculo entre
marginalidad urbana y riesgos naturales.

2.4 Vientos de modernización de la ciudad


El "Bogotazo" y los proyectos de modernización de la ciudad.

Al finalizar la década de 1940, el país y la ciudad asistieron al recrudecimiento de


la ola de violencia política motivada por el radicalismo bipartidista que se había gestado
varias décadas atrás. El 9 de abril de 1948, fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliecer
Gaitán, y tras su muerte, se desataron numerosos hechos violentos, que entre otras
cosas, dejaron su rastro en Bogotá al ser incendiadas y destruidas varias edificaciones del
centro. Este escenario de destrucción, resultó favorable para la administración de la
ciudad; en efecto, las autoridades municipales aprovecharon la oportunidad para
adelantar un plan urbanístico, para lo cual, contrataron al arquitecto y urbanista Le
Corbusier quien elaboró el Plan Piloto de Bogotá169 y a los arquitectos y urbanistas Wiener
y Sert para la elaboración del Plan Regulador de Bogotá.170
El propósito del presente trabajo, amerita hacer algunas precisiones en relación
con el Plan Piloto de Le Corbusier, por cuanto este presentó una interesante propuesta en
relación con el sistema hídrico, la cual, sólo sería retomada, por supuesto, a partir de
otros antecedentes171 con la formulación del concepto de Estructura Ecológica Principal
en el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, en el año 2000: El Plan Piloto de Le
Corbusier, dividía a Bogotá, a partir de los cuerpos de agua, en tres unidades: La primera,
169
Plan dado a conocer por Le Corbusier en 1950 y adoptado por la ciudad, mediante el Decreto 185 de 1951. "Por el cual se
adopta el Plan Piloto de la ciudad y se dictan normas sobre urbanismo y servicios públicos." ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ. Plan
que fue aprobado según Decreto 292 de 1951. GOBERNACIÓN DE CUNDINAMARCA.
170
El Plan Regulador, elaborado por los arquitectos y urbanistas Wiener y Sert, corresponde a la segunda fase del Plan
para Bogotá. La primera fase fue el Plan Piloto elaborado por Le Corbusier. HERNÁNDEZ, Carlos. Las ideas modernas del
Plan para Bogotá en 1950. El trabajo de Le Corbusier, Wiener y Sert Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá-IDCT, 2004.
171
Como se indicó en el capítulo 1, la inclusión del concepto de EEP en el POT de Bogotá surgió a partir de las reflexiones
que se habían gestado con anterioridad en el ámbito institucional y académico, destacándose especialmente los aportes del
profesor Van Der Hammen.
56

denominada la “ciudad sur”, destinada a los barrios obreros, localizada entre el río
Tunjuelo y el río Fucha; la segunda, denominada "ciudad centro", de gestión y negocios
entre el río Fucha y el río Arzobispo, la tercera, llamada “ciudad norte”, destinada a los
barrios de las élites económica, localizada entre el río Arzobispo y el río Negro.
En el sentido este-oeste, el plan estableció dos zonas: el área urbana entre los
Cerros Orientales y la Av. carrera 30, y el área rural y núcleo industrial entre la Av. carrera
30 y el límite occidental de la ciudad. El plan además propuso áreas verdes de transición
entre la zona urbana y la zona rural, y áreas verdes de protección en los Cerros
Orientales y en el límite occidental de la ciudad. Así mismo estableció un área de
protección para el río Bogotá; como borde municipal propuso una franja verde de 500
metros de ancho (lo que hoy corresponde al trazado de la Av. Boyacá) y como límite
urbano planteó una franja de 200 metros al oeste de la Av. carrera 30, conformando una
red de espacios verdes que integran a la ciudad con su entorno natural.
En la propuesta del arquitecto franco-suizo se destacaron los siguientes aspectos
novedosos: la inclusión de una mirada regional del territorio, la prioridad de conservar los
Cerros Orientales y los cuerpos de agua, con el propósito de proteger el sistema hídrico
de la ciudad y la sabana; la intención de aprovechar los cuerpos de agua para la
conformación de una red verde que integrara todo el territorio, desde los Cerros
Orientales hasta el río Bogotá; y finalmente la propuesta de franjas verdes en el límite
urbano y del municipio, las cuales integrarían de manera transversal los cuerpos de agua;
finalmente, para el centro de la ciudad, la propuesta de Le Corbusier aprovechaba los ríos
San Francisco (Fucha) y Arzobispo (El Salitre), como elementos ambientales donde se
ubicarían los equipamientos de educación, salud y recreación.

Dictadura y visión técnica de la ciudad. Se controla y se altera el sistema hídrico


original.

Ahora bien, como indicó antes, con los graves hechos del 9 de abril, se desató una
ola de violencia en todo el territorio nacional. La población rural colombiana resultó ser la
más afectada por esta situación, de tal suerte que se generó un proceso migratorio del
campo a la ciudad, conformado por campesinos que iban en busca de seguridad y nuevas
oportunidades. Ante la evidente inestabilidad y la pérdida de control del país por parte del
presidente conservador Dr. Mariano Ospina Pérez, en 1953 asumió el poder una junta
militar liderada por el General Rojas Pinilla, quien terminó ejerciendo las funciones de
57

presidente, bajo la figura de dictadura militar, durante el periodo comprendido entre 1953
y 1957.
El General Rojas, como parte de una estrategia militar y aprovechando los vientos
de “modernización” de la ciudad, promovidos desde la década del 1940, emprendió
importantes proyectos de infraestructura para imprimir modernización y seguridad a la
ciudad.172 Entre estos proyectos, es preciso destacar, en primer lugar, la creación de un
eje urbano institucional y de negocios sobre la calle 26, con una longitud de 12.5 Km, el
cual conectaba a la ciudad con el Aeropuerto Internacional El Dorado y como punto de
articulación con el centro tradicional, el sector de San Diego, y agrupó las funciones
administrativas que anteriormente se localizaban en el centro tradicional en las nuevas
instalaciones del Centro Administrativo Nacional-CAN.173
En segundo lugar, la construcción del Paseo de los Libertadores (actual Autopista
Norte), eje y puerta norte de la ciudad, con una longitud de 22 Km, sobre el antiguo
trazado del Camellón del Norte, el cual tuvo como punto de partida el Monumento a los
Héroes (Av. Caracas con calle 80) y como punto final el Puente del Común (puente
colonial sobre el río Bogotá) cerca al municipio de Chía. (Figura 25). En tercer lugar, la
creación –mediante decreto legislativo– del Distrito Capital de Bogotá,174 el cual integró a
Bogotá seis de sus municipios vecinos:175 Usaquén, Suba, Engativá,176 Fontibón, Bosa y
Usme177 en 1954.178 Por esta misma época se crea la Empresa de Acueducto y
Alcantarillado de Bogotá,179 entidad que sería la encargada del manejo del sistema hídrico
de la ciudad y de sus municipios anexados.

172
SUARES, Adriana. La ciudad de los elegidos. Bogotá: Ed. Guadalupe, 2006.
173
Obra prioritaria del General Rojas fue la de trasladar la presidencia y los ministerios a la periferia oeste de la ciudad, al
denominado Centro Administrativo Nacional (CAN. Al final de la dictadura ya se había construido la estructura de varios
predios. En la actualidad funcionan varios ministerios y otras entidades del estado. La presidencia nunca se trasladó a este
lugar.
174
CONSEJO DISTRITAL. Decreto 3640 de 1954. "Por el cual se organiza el Distrito Especial de Bogotá."
175
CONSEJO ADMINISTRATIVO DE CUNDINAMARCA. Ordenanza numero 7 de 1954 "Por la cual se incorporan seis
Municipios al Municipio de Bogotá."
176
Fue en terrenos del municipio de Engativá que se construye el Aeropuerto El Dorado.
177
La incorporación del Municipio de Usme al Distrito Capital, tuvo como finalidad, tener control sobre la importante reserva
ambiental (Agua) del Páramo de Sumapaz, localizado al sur de la ciudad. RODRIGUEZ, Camilo et. al. El agua, en la
historia de Bogotá, 1938-1985. Tomo II. Bogotá: VILLEGAS Ed., 2003.
178
Esta integración tuvo un doble propósito: por una parte, dotar de suelo suficiente a la ciudad, para satisfacer la demanda
de tierras urbanizables destinadas a las orlas migratorias que ingresaban por estos años a Bogotá. Y por otra parte, generar
las condiciones jurisdiccionales apropiadas, para tomar decisiones políticas sobre una mayor porción de territorio y así
realizar las obras que se esperaba, impulsarían el desarrollo económico de la capital.
179
CONSEJO ADMINISTRATIVO DEL D.E. DE BOGOTÁ. Acuerdo 105 de 1955, el Capítulo I Emisiones, artículo 1 reza: "El
Distrito Especial de Bogotá y la persona jurídica "Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá", que se crea mediante
el presente, acto...".
58

Figura 25. La ciudad imaginada.

En 1949, la alcaldía contrata al urbanista Le Corbusier para elaborar un “Plan piloto” (P-1), el cual fue
adoptado en 1951. Se destaca la creación de una red verde aprovechando el sistema hídrico de la Sabana.
En 1953 el general Rojas Pinilla promueve la anexión de 6 municipios a Bogotá (P-2). Con esta nueva
dimensión territorial y ante la presión de crecimiento de la ciudad en 1958 se elabora el “Plan Distrital” (P3)
el cual mantiene parcialmente la red verde propuesta por Le Corbusier y plantea la construcción de “Parques
Distritales”. [Planos: (P1) Plan Piloto, 1951. (P3) Plan Distrital, 1958. Editados por el autor. (P2) Elaborado por
el autor.]

La administración distrital estableció como prioridad de gobierno, la inversión en


las áreas periféricas de la ciudad, con lo cual se iniciaron programas de enfoque
eminentemente técnico, para la higienización y la dotación de infraestructura en la zona
rural de la Sabana de Bogotá, sobre tres ejes fundamentales: La construcción de
equipamientos básicos, la ejecución del plan vial que se había establecido en el Plan
Distrital de 1948, y la canalización de ríos, última acción que tenía como propósito
controlar la inundaciones en los periodos de lluvia, cuyas líneas de acción fueron
establecidas por el Plan Maestro de Alcantarillado de 1962. 180
Este plan definió acciones técnicas para el manejo de las aguas lluvias y servidas
(negras) de la ciudad, y para el control del cauce del río Bogotá, con el fin de evitar
inundaciones en especial en las principales vías de transporte de la ciudad. Para este fin
se establecieron dos fases de ejecución: la primera fase, de diseño, que se extendió hasta
el año 1966, y la segunda fase de construcción de obras que finalizo en el año 1986. 181

180
A partir del "Plan Maestro de Alcantarillado" 1960-1962, elaborado por las firmas Camp Dresser & McKee de Boston y la
Compañía de Ingeniería Sanitaria de Bogotá, se inició la canalización de los principales cuerpos de agua en la parte media
de sus cuencas. RODRÍGUEZ, 2003, Tomo II, p.195.
181
RODRÍGUEZ, 2003, Tomo II, pp.196-210.
59

Esta segunda fase se desarrolló en tres etapas: la primera inicio en 1967 y termino en
1996, la segunda tuvo su inicio en este mismo año y termino en 1971 y la tercera, que
comenzó en este mismo año, termino en 1986. (Figura26)
Durante estas tres etapas se realizaron numerosas obras de canales e
interceptores en toda la ciudad, especialmente en la cuenca del río San Francisco.182 La
mirada técnica del manejo del sistema hídrico de la ciudad llevo a inclusive a considerar la
rectificación del río Bogotá, modificando su curso "meándrico" llegando a recorta su
longitud a casi la mitad. Un estudio de 1966 propuso: "... La longitud del río se reducirá así
de 100 Km a 59.5 Km entre el Puente del Común y Alicachín".183 Para beneficio de la
ciudad este proyecto no fue ejecutado.
El propósito inicial se cumplió, pero presentó un par de aspectos negativos en lo
que respecta a la relación de la ciudad con los cuerpos de agua: por una parte se optó por
solución técnica de sistema combinado de alcantarillado (aguas lluvias y aguas negras).
Por otra parte la desecación de las superficies que antes se inundaban, trajo como
consecuencia el estímulo del crecimiento de la mancha urbana sobre la periferia, por
cuanto se incorporan tierras al mercado inmobiliario, sin prever las graves implicaciones
ambientales a futuro,184 es decir, la modificación del sistema hídrico y sus consecuentes
efectos sobre el ecosistema.185 El sistema de drenaje de la Sabana de Bogotá paso a ser
de tres cuencas naturales a ocho cuencas artificiales creadas por las obras técnicas
desarrolladas entre las décadas de 1960 y 1980.186

182
Comprendió en su primera etapa: "4. Canal del río San Francisco e interceptor izquierdo desde la carera 45 hasta el
interceptor del Boyacá; 5. Interceptor derecho de Comuneros en sección rectangular para aguas negras, desde la carrera
30 hasta Puente Aranda; 6. Interceptor del Boyacá para aguas negras en sección rectangular, desde la autopista de El
Dorado hasta el río San Francisco". En su segunda etapa: "18. Canal de Boyacá e interceptor derecho, desde la autopista
de El Dorado hasta el río San Francisco; 9. Canal de San Francisco desde el ferrocarril hasta el río Fucha e interceptor
derecho de San Francisco, desde la ciudad universitaria hasta la avenida Boyacá; 20. Canal de los Comuneros e
interceptores derecho e izquierdo de Puente Aranda hasta el río San Francisco; 21. Colector de Las Américas, de Puente
Aranda al río Fucha; 22. Colector de El Ejido, de la calle 20 al río San Francisco." Y en la tercera etapa: "44. Canal del
Fucha, II sector; 45. Interceptor del Fucha; 46. Sistema de aguas lluvias de Fontibón." RODRIGUEZ, 2003, Tomo II, pp.198-
201.
183
El estudio de 1966 propone como estrategia de drenaje de agua lluvia en la ronda del R. Bogotá lo siguiente: " Se debe
rectificar, ampliar y profundizar el río Bogotá en el futuro inmediato, entre Alicachín y el río Juan Amarillo, con base en un
nivel controlado de Alicachín a la cota 2 568. RODRIGUEZ, 2003, Tomo II, pp.204-205.
184
Es oportuno recordar que a comienzos de la década de 1960, apenas comenzaba a gestarse en el país una conciencia
ambiental, la cual estaba especialmente dedicada a la protección de los recursos naturales en el área rural.
185
En 1967, el cauce del Río San Francisco se canalizó entre la Av. Caracas y la carrera 37, y se bifurcó a la altura de esta
última carrera: El brazo original con rumbo norte, se entubó y enterró, destinándolo para la conducción de aguas negras de
la zona occidental de la ciudad; y el nuevo brazo con rumbo sur, se conectó con el río Fucha a la altura de la Avenida 68.
RODRIGUEZ, 2003, Tomo II, p.202.
186
"El manejo del alcantarillado de la ciudad ya no se hacía en tres cuencas básicas sino en ocho: Torca, Conejera, Salitre,
Jaboque, Fucha, Tintal, Tunjuelito y Soacha".EAAB.1985. RODRIGUEZ, 2003, Tomo II, p.210.
60

Figura 26. “Modernización” del sistema hídrico de Bogotá: Plan maestro de 1962.

En 1962, la EAAB emprende un ambicioso plan de “modernización” del sistema de acueducto y


alcantarillado de la ciudad. Para el suministro de agua se construyen nuevas represas (Chingaza, 1985 y
San Rafael, 1996) y una amplia red de distribución que cubre toda la ciudad (P-1). En cuanto al alcantarillado
se canalizan y controlan los ríos, alterándose todo el sistema hídrico de la ciudad (P-2). Etapa I (rojo), etapa
2 (Ocre) etapa 3 (Verde). Se adelanta la Canalización de los ríos San Francisco (1) y Fucha (2) y la
construcción de “jarillones” en el Rio Bogotá. [Planos: (P1) Editado por el autor, EAAB, 2003. (P2)
elaborados por el autor.]

Complementario a estas actividades, el sistema hídrico también se vio afectado


por la construcción de infraestructuras como la del el Aeropuerto El Dorado, cuya
instalación exigía el control del área de inundación del río Bogotá a través de taludes
artificiales (jarillones).187 Con las respectivas obras de control del río Bogotá, se abrió el
camino para que se ejecutaran en las siguientes décadas, obras similares en otros ríos de
la ciudad, como se hizo evidente en las demás cuencas hídricas, en especial la de los ríos
El Salitre (Juan Amarillo), Fucha y Tunjuelo.

Planeación local: Plan Distrital de 1958". Ciudad Horizontal.


Después de los aportes de Le Corbusier, los esfuerzos de planificación de la
ciudad se concentraron en la zonificación, la proyección de vías y en la incorporación de
tierras con propósitos de urbanización, y en numerosas oportunidades, se consideró la
importancia de la incorporación de los cuerpos de agua, las manchas verdes y la
cobertura vegetal de los Cerros Orientales. Sin embargo, en la práctica, las operaciones
de la administración distrital terminaron por dar la espalda al sistema hídrico.

187
Cresta o talud de tierra construido para la contención y/o conducción de cuerpos de agua.
61

Con la anexión de los seis municipios al Distrito Capital, se crearon nuevas


determinantes y retos para el crecimiento de la ciudad, y por lo tanto, se consideró que el
Plan Piloto de Le Corbusier, requería ser replanteado. Por estas razones, hacia 1958, la
administración distrital impulsó un nuevo Plan cuya propuesta mantuvo parte del trazado
vial y la zonificación del Plan Piloto propuesto por Le Corbusier, pero con una ampliación
del perímetro urbano, incluyendo el área de los municipios recién anexados. El plan
mantuvo la propuesta de proteger los Cerros Orientales y los cuerpos de agua, con la
creación de una red verde formada por la ronda de los ríos,188 y propuso la
implementación de un programa de Parques Distritales en la zona norte, centro y sur de la
ciudad.
Con las directrices del Plan Distrital de 1958, la ciudad comenzó en la siguiente
década el proceso de construcción de los Parques Distritales, los cuales fueron
concebidos principalmente con propósitos de recreación y esparcimiento, y ocuparon
áreas de la ciudad que oscilaban entre 50 ha y 60 ha: (Figura 27) en el sur, se localizaron
el Parque Timiza (1968) y el Parque El Tunal (1970) y al oeste el Parque El Salitre (1973)
y Parque Florida (1974).189 Posteriormente, en los años 1980, se realizó la construcción
del Parque Simón Bolívar (1983-1993) el cual se adicionó como mancha verde al Parque
El Salitre. Paradójicamente, a excepción del Parque de Florida, llama la atención que
ninguno de estos parques está asociado al sistema hídrico natural de la ciudad.
Para esta época, las manchas verdes en el norte de la ciudad correspondían a los
clubes privados de las élites sociales –Club Los Lagartos, Club Country, El Carmel Club y
el Club Los Arrayanes, entre otros– y los recientemente construidos Parques Cementerio,
como Jardines de La Paz, Jardines de la Inmaculada y Jardines del Recuerdo.

188
"La propuesta mantuvo los criterios corbusianos de generación de parques, o zonas verdel lineales en los recorridos de
los ríos y quebradas y en las estribaciones de los cerros orientales, donde una extensa área se catalogo como de reserva
forestal. SALDARRIAGA, 2000, p.116. Con relación al centro de la ciudad, valga la pena decir, que ninguno de estos tres
planes (Piloto, Regulador y Piloto Distrital) proponen recuperar el cauce de los ríos San Francisco y San Agustín.
189
El parque La Florida está localizado en el costado oeste del río Bogotá (Municipio de Funza) y está fuera del perímetro
de la ciudad. Desde la década de 1970 fue incorporado al sistema de parques y humedales del Distrito.
62

Figura 27. 1970. Parques Distritales.

Para suplir la necesidad de recreación de la población, que en apenas 22 años se había multiplicado
cuatro veces, población que en 1973 ascendía a 2.861.913 habitantes y ocupaban un área de 22.299 ha
(densidad 128.3 hab./ha) y atendiendo los lineamientos del “Plan Distrital” de 1958, en la década del 60
la ciudad emprende la construcción de varios “Parques Distritales”, en la zona sur y centro de la ciudad
(P-1): (1) en 1968 el P. Timiza con 29.98 ha, (1); en 1970 el P. Tunal con 62.66 ha, (2) en 1973 el P. El
Salitre con 46.78 ha, (3) y en 1974 el P. La Florida con 72.473 ha, (4). [Plano: (P1) IGAC, 1970. Fotos (1),
(2), (3) y (4) Archivo Distrital.]

2.5 Desequilibrio ambiental de la ciudad


El fin de los ríos y humedales. Ciudad construida.

Durante las siguientes décadas continuó el incremento de las migraciones del


campo y de las ciudades de escala intermedia, a las ciudades de mayor primacía
(Jerarquía) demográfica, fenómeno que se extendió durante los siguientes decenios y que
inclusive se acrecentó dramáticamente a partir de la década de 1980, 190 debido a la
depresión de la actividad agrícola y al desplazamiento forzado de campesinos que
quedaron en medio del fuego cruzado entre el ejército nacional y la guerrilla. Bogotá fue
una de las ciudades del país con mayor recepción de población desplazada por la
violencia, la cual se localizó, como se mencionó anteriormente, en las periferias sur,
oriental y occidental de la ciudad, sobre zonas de riesgo por remoción en masa e
inundación. De esta manera aumentó la presión que la mancha de la ciudad ejercía sobre
el sistema hídrico de la Sabana de Bogotá, más si tenemos en consideración que la
ciudad en apenas cuatro décadas multiplico 8 veces su población, al pasar de 715.362
190
El número de habitantes de la ciudad paso de 715.250 en 1951, a 4.441.470 en 1985.
63

habitantes en 1951 a 5.484.244 habitantes en 1993.


En las décadas de 1980 y 1990, la mancha urbana se presentaba de manera
homogénea y compacta extendiéndose prácticamente hasta las inmediaciones del río
Bogotá, franja en la cual, se fragmenta en algunos sectores, por efecto de la presencia de
algunas áreas agrícolas y zonas de inundación que aún no han cedido ante el implacable
crecimiento urbano.
El crecimiento de la mancha urbana en las últimas décadas ha estado
determinado en primera instancia, por la iniciativa privada que adelanta programas de
densificación de vivienda y oficinas en la zona centro y norte de la ciudad; en segundo
lugar por las entidades oficiales que financian nuevos programas de vivienda popular; y
en tercer lugar por los asentamientos sub-normales, promovidos por el sector informal e
ilegal en las zonas periféricas y marginales de la ciudad.191 (Figura 28).

Figura 28. La ciudad construida. Ciudad compacta y horizontal.

En 1993, la ciudad contaba con 5.484.244 habitantes y cubría un área de 26.654 ha (Densidad 205.8hab./ha),
crecía rápido y de manera horizontal urbanizando la mayoría del territorio de la Sabana, (P-1). Se modifica el
sistema hídrico de la Sabana (P-2) al canalizarse los ríos y al continuar el proceso de secamiento de los
humedales poniendo en peligro su existencia. Por lo anterior los corredores verdes de los ríos y humedales
pierden presencia en la ciudad y el paisaje es dominado por las vías arborizadas (P-3), los Cerros Orientales
recuperan parte de su cobertura vegetal. [Planos: (P1) "Alcaldías menores" IGAC, 1991. (P2) y (P3)
Elaborados por el autor]

Por su parte las manchas de agua, se han visto significativamente disminuidas por
el avance de la mancha urbana: De las19.000 ha de humedales que tenía la Sabana de
Bogotá en los primeros años del siglo XX, hoy sólo sobreviven 800 ha. A finales de la
Es de desatacar en esta dinámica de asentamiento el caso de Ciudad Bolívar –en el sur de la ciudad– que en apenas 15
191

años contaba con aproximadamente un millón de habitantes, viviendo en precarias condiciones.


64

década de 1990, los humedales habían perdido grandes porciones de sus antiguos
espejos de agua y avanzaban hacia procesos de relleno, "potrerización",192 parcelación y
urbanización.193 Producto de esta malas prácticas, se alteró el hábitat natural de reptiles
(rana verde, lagartijas), mamíferos (curí, murciélago,) y aves (pato de pico azul, garzas y
las tinguas), y se modificó el albergue estacional de las aves migratorias.194
En cuanto al manejo de las aguas servidas, como se mencionó antes, la ciudad
optó desde la década de 1960 por un sistema de alcantarillado combinado, hecho que
trae graves problemas en los periodos de lluvias. Por tal motivo en los últimos años se
han iniciado programas que buscan independizar el sistema de alcantarillado de aguas
negras, del sistema de aguas lluvias, especialmente en el área de nuevos desarrollos, al
oeste de la ciudad.195
Esta visión técnica, orientada por grupos de ingenieros especializados, logró sus
objetivos funcionales, pero perjudicó de manera sustancial el sistema hídrico natural de la
Sabana de Bogotá; factor que sumado a la pérdida de los humedales y de la ronda de los
ríos, pone en peligro la estabilidad de todo el sistema natural, patrimonio ambiental de la
ciudad y de la Sabana de Bogotá.
En relación con los corredores verdes, infortunadamente, para mejorar el tránsito
vehicular, se emprendieron obras para la ampliación de las avenidas, se suprimieron los
separadores verdes centrales y se retiró la arborización de los andenes; ejemplo de este
patrón, fue la construcción, a finales de los años 1980, de la Troncal de la Caracas,196 la
cual terminó alterando de manera negativa el ya precario paisaje del centro de la ciudad.

Crisis general y años de cambio.

A finales del siglo XX, la ciudad presenta un sistema hídrico altamente modificado:
En la parte baja de los Cerros Orientales, se ha entubado y enterrado la mayoría de los

192
Habilitar áreas (humedales) para realizar actividades agrícolas y agropecuarias.
193
En 1999 las zonas de humedales contaban con las siguientes áreas: Torca 24 ha, Guaymaral 49 ha, La conejera 60 ha,
Juan Amarillo 220 ha, Córdoba 40 ha, Jaboque 80 ha, Santa María del Lago, Capellanía 18 ha, Meandro del Say, El Burro
26 ha, La Vaca, Techo, Tibanica 23 ha. DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE MEDIO AMBIENTE (DAMA);
Hidrogeología y Geotecnia Ambiental LTDA.; MARTÍNEZ, J.; et. al. Historia de los Humedales de Bogotá. Con énfasis en
cinco de ellos. Bogotá: DAMA, 2000.
194
DAMA, 2000, p.12.
195
En 1952 se propone para el proyecto de alcantarillado de Bogotá: " Las aguas pluviales pueden continuar corriendo por
los canales abiertos, que son mucho más económicos, pero construido de inmediato los dispositivos de separación para los
líquidos y las aguas lluvias". FORERO, 1959, pp.19-20.
196
Frente a la crítica situación del transporte público en Bogotá, la administración Distrital propone como solución el modelo
de transporte de la ciudad de Curitiba, Brasil (calzadas de transito exclusivas para buses). Con esta exitosa referencia se
inicia la construcción de un sistema semejante sobre la Av. Caracas, pero desafortunadamente este no contó con la misma
suerte que tuvo en Curitiba y resulto ser uno de los peores y costosos emprendimientos realizados en la ciudad.
65

ríos, razón por la cual la población no reconoce la existencia de los mismos; en la parte
media de la cuenca, se han canalizado todos los ríos y los humedales han reducido
considerablemente su tamaño; por último, en el área correspondiente al valle aluvial de
los ríos Bogotá y Tunjuelo, el curso de los ríos es controlado con taludes artificiales en
tierra, “jarillones”, alterando la dinámica natural de inundación del valle, en época de
lluvias.197 Otro factor para destacar corresponde al agotamiento del suelo urbano de la
ciudad, razón por la cual en los últimos años se inició un proceso de renovación y
densificación de los sectores centrales de la ciudad.
Las acciones de entubar, canalizar y controlar los cuerpos de agua, dieron como
resultado un paisaje dominado por tres franjas: La primera, correspondiente a la ciudad
que enterró sus ríos, –que se extiende desde la Av. Circunvalación (Carrera 1) hasta la
Av. carrera 30– (Figura 29) ; esta franja creció de manera lineal paralela a los Cerros
Orientales, en un proceso que implicó la canalización de los ríos y posteriormente la
homogenización de la superficies, bien sea con la construcción de vías o de edificaciones,
proceso que inició en los años 1920 con el río San Francisco y que finalizó en la década
de 1960.198 Esta franja interrumpió la continuidad de los cuerpos de agua que bajaban de
los Cerros Orientales y dentro de la misma, se destacan: las manchas verdes
corresponden a unos pocos cuerpos de agua, la Q. de Los Molinos, río Arzobispo y río
San Cristóbal; los parques de escala zonal y de barrio, y la vegetación predominante está
localizada sobre las vías principales, como una herencia de los años 40. Corresponde a
esta franja la mancha urbana de la ciudad histórica, la zona administrativa, financiera y
comercial tradicional y los nuevos desarrollos del norte y sur de la ciudad.
La segunda franja corresponde al área comprendida entre la Av. carrera 30 y la
Av. Boyacá: la ciudad que canalizó sus ríos con muros de concreto, a partir de la década
de 1950, conservando el trazado vial de manera paralela a los costados del cauce
canalizado, disminuyendo el área verde de la ronda. En esta franja prevalecen las
manchas verdes de los Parques Distritales, la Ciudad Universitaria, los Cuarteles
Militares, los Clubes Privados y los Parques Cementerio. Como corredores verdes viales
se destacan las avenidas construidas a partir de la segunda mitad del siglo XX, entre las

197
Complementario a las obras de canalización de ríos, se inicia la construcción de “jarillones” en la parte baja de los
principales ríos, en especial la ronda del río Bogotá y Tunjuelito. RODRIGUEZ, 2003, Tomo II, pp.199-201.
198
Con el irracional crecimiento de la ciudad yacen enterrados los cuerpos de agua bajo calles y avenidas. Al norte: la Q.
Tequenusa (Calle 34 y Park Way), la Q. de Chapinero (Calle 62), la Q. de La Vieja (Calle 70A), la Q. de La Cabrera y El
Chico (Calle 88), la Q. Los Molinos (Calle 106), la Q. de Luce (Diagonal 109), la Q. (Calle 116), la Q. de Trujillo (Calle 127) y
la Q. de Los Cedros (Calle 134). En el centro: la Q. San Diego (Calle 26), el río San Francisco (Av. Jiménez-Calle 13). la Q.
San Agustín (calle 6a.), la Q. San Juanito (calle 3a.) y la Q. La Calera o (calle 1a). Al sur: la Q. de Los Molinos (Calle 8a.
sur) y la Q. del Cable o Santa Catalina (calle 11 sur).
66

que se desatacan la Av. de Las Américas, la Av. El Dorado, la Av. 68 y la Av. Boyacá. La
mancha urbana está conformada por los barrios y los conjuntos residenciales199 y las
zonas industriales.

Figura 29. La ciudad a finales del siglo XX. Síntesis y conflictos.

Por el manejo que le dio la ciudad a su sistema hídrico se configuraron tres zonas (P-1): (1) la ciudad que
enterró sus ríos, (2) la ciudad que canalizo los ríos y (3) la ciudad que controlo sus ríos. El manejo
inadecuado de su recurso hídrico le ha generado a la ciudad múltiples problemas (P-2): deslizamientos por
remoción de masa en los cerros y laderas (1) Soacha, inundaciones en el centro y periferia de la ciudad (2)
Carrera 7-Calle 73 y la urgencia de construir plantas de tratamiento para descontaminar los ríos (3) planta El
Salitre. [Planos: (P1) y (P2) Elaborados por el autor.]

La tercera franja corresponde a la ciudad que controló sus ríos, conformando


taludes artificiales en tierra (Jarillones) que buscando evitar las inundaciones sobre zonas
urbanas, modificaron el valle aluvial del río Bogotá, alterando el sistema hídrico. Las obras
de control, fueron promovidas por la necesidad de adecuar infraestructuras para la ciudad
como el caso del Aeropuerto El Dorado.200 Esta franja se desarrolló a partir de la década
de 1970, producto de los nuevos programas de vivienda con el ánimo de suplir las
necesidades de las clases menos favorecidas.201 Por efecto de los procesos de
urbanización y del control sobre el sistema hídrico, los humedales localizados dentro de
esta franja entraron en acelerado proceso de deterioro, disminuyendo considerablemente
199
Al norte: en la cuenca del río Salitre los barrios Niza y Córdoba, en el canal de San Francisco, el Barrio Modelia (en la
década de 1990 Ciudad Salitre); en el canal del Fucha, los barrios La guaca, Torremolinos, Milenta, Carvajal y Marsella. Al
sur: en el río Tunjuelito los barrios Tejar, Nuevo Muzu, Madelena, Villa del Rio y Timiza.
200
Es construido por la firma Cuellar Serrano Gómez las obras se iniciaron en 1955 y empezó a operar en 1959.
201
Al norte: en el humedal de La Conejera los conjuntos residenciales de COMPATIR y la Ciudadela CAFAM. Al Noroeste:
en el humedal Juan Amarillo (R. Salitre) los conjuntos residenciales de Bachue, Bochica, Quirigua, Bolivia, y la Ciudadela
COLSUBSIDIO. Al centro: en el humedal Jaboque el conjunto residencial Villas de Granada; en el canal del San Francisco
el conjunto residencial Los Hayuelos y en cercanías al río Bogotá las ciudadelas habitacionales El Tintal, El recreo y El
Porvenir.
67

de su espejo de agua.202 La mancha verde está dominada por los parques zonales, por
las vías arborizadas y por las pocas superficies que aún no han sido urbanizadas.
La urbanización de la Sabana de Bogotá y la alteración de su sistema hídrico,
provoca actualmente numerosos conflictos ambientales al interior de la ciudad, por cuanto
las rondas de los ríos y los humedales, actuaban como zonas de inundación natural,
regulando el sistema hídrico, y retenían el agua en época de lluvia. Con la canalización y
control de los cuerpos de agua, se rompió esta dinámica hídrica de la Sabana de Bogotá,
como resultado de esta acción, en la época de lluvias intensas, se incrementa el riesgo
por remoción en masa en las zonas de ladera, debido a la acumulación de grandes
volúmenes de agua.203 Al ser ocupada la zona inundable de los ríos Bogotá y Tunjuelo
por la ciudad, se requirió proyectar un sistema de bombeo, para la evacuación de las
aguas servidas y de lluvia durante todo el año, en especial en la época de lluvia donde
crece el riesgo de inundación.204 Finalmente, el deficiente manejo de aguas servidas que
son mezcladas con las aguas lluvias tiene como consecuencia que el río Bogotá sea uno
de los más contaminados de mundo. Es por causa de esta última razón y enmarcado
dentro de la misma línea de buscar soluciones eminentemente técnicas que en el Plan de
Ordenamiento Territorial, se ha incluido la construcción de tres plantas de purificación en
la desembocadura de los ríos El Salitre (Juan Amarillo), Fucha y Tunjuelo. 205
Así, la construcción de infraestructura creada para dominar y controlar el sistema
hídrico, hace insostenible el ecosistema de la ciudad. Perdiéndose la oportunidad de
mantener los corredores ecológicos que permitieran la conectividad de los Cerros
Orientales con la sabana y el río Bogotá.
Sin embargo, ante estas situaciones negativas, resalta, en un sentido positivo, la
recuperación de buena parte de la cobertura vegetal de los Cerros Orientales, con lo cual
cambió el color ocre de la deforestación, por el verde de la reforestación. De esta manera,
se recuperó buena parte de la imagen original de este paisaje, que tanto impresionó a los
viajeros y visitantes del pasado. Otro hecho positivo es la construcción, en la década de

202
"[...] de las 50.000 hectáreas de lagos y humedales de la Bogotá del pasado, solo subsisten 800..." DAMA, 2000, p. 42.
203
Situación generada como producto del estrecho diámetro de los tubos que remplazan el cauce de los ríos.
204
El 2 de abril de 2009: en la cuenca alta del río San Cristóbal, afluente del río Fucha registró una precipitación de agua y
un flujo de 73 mm de agua y 26 metros cúbicos por segundo, inundando los barrios ubicados en el sector de Fontibón. El 3
de noviembre de 2007: granizada histórica, inundaciones en el centro de la ciudad. 14 de mayo de 1996: inundaciones en el
barrio San Benito situado en el R. Tunjuelo. 19 de mayo de 1994: avalanchas en la Q. Chiguaza, que arrastró material de la
Cantera El Zuque, destruyendo varias casas, con un resultado de 6 muertos, 60 casas destruidas y 822 damnificados.
Noviembre de 1979: el Río Bogotá se desborda, cerca de la desembocadura del río Fucha que afecta principalmente a la
zona de Patio Bonito.
205
Está incluido en el componente "Construcción del sistema de tratamiento" de los Decretos 619 de 2000, Artículo 60; 469
de 2003 Artículo 106; y 190 de 2004, Artículo 122. "Construcción del sistema de tratamiento".
68

1980, del Parque Simón Bolívar, con lo cual la ciudad ganó uno de sus mayores pulmones
verdes y un espacio para la recreación de todos los bogotanos.
En cuanto a las restantes manchas verdes de la ciudad, se pueden destacar las
áreas que quedaron como propiedad de las élites sociales, como el Club Los Lagartos y el
Country Club, las manchas correspondientes a los parques urbanos cuya construcción fue
impulsada por la Administración Distrital durante la década de 1960 y los Parques
Cementerio. Es de desatacar que la mayoría de estas manchas verdes se distribuyen de
forma atomizada dentro de la mancha urbana, sin estar asociados a corredores verdes o
corredores hídricos. En este sentido, están lejos de conformar una verdadera red de
espacios verdes tal como lo propone el modelo de ordenamiento del Plan de
Ordenamiento Territorial, descrito en el capítulo 1.
Ante este panorama, inevitablemente surge una pregunta acerca del vínculo a
establecer entre un ideario de ciudad y la configuración del paisaje actual: ¿cómo cumplir
el ideario representado en el concepto de Estructura Ecológica Principal, en una ciudad
que alteró todo su sistema hídrico –al entubar, canalizar y controlar sus ríos– que
desconoció sus humedales a lo largo de cuatro siglos, y que además, estimuló el
crecimiento de la mancha urbana, ignorando la importancia de mantener una red de
espacios verdes dentro de la ciudad.
Si se pretenden buscar respuestas a esta pregunta, entre otros posibles
elementos, los proyectos de Parques Urbanos Metropolitanos debieran aparecer sin duda
alguna, como una oportunidad para la recuperación de una red verde, especialmente en
las zonas donde se encuentran, aún cubiertos bajo el suelo, los cauces de los ríos. En
este sentido, el Parque Tercer Milenio debió presentarse, como una excelente
oportunidad para hacer realidad el sueño planteado por el ideario del Plan de
Ordenamiento Territorial, teniendo en cuenta su estratégica localización sobre la franja de
la ciudad que enterró sus ríos, la cual carece de áreas verdes, y sobre la confluencia de
las cuencas de los ríos San Francisco y San Agustín la posibilidad que brindaba de
recuperación de una zona altamente degradada en el centro histórico de Bogotá.
Así, el siguiente capítulo (Capítulo3) procurará profundizar sobre la concepción,
desarrollo y materialización del este proyecto para develar los elementos que primaron en
el vínculo entre un positivo ideario de ciudad descrito en el POT y las realidades y
patrones culturales con las que se enfrentó el proyecto.
69

FUENTES FIGURAS CAPITULO 2:

Botiva Contreras, Figura 13


Van Der Hammen, 1998 Figura 14
Documento técnico PTO, 2000. Figura 15
El agua en la historia de Bogotá 1538-1937 Figura 18
(P1) Plano de Bogotá. Secretaria de Obras Públicas, 1932. Figura 22
(P1) IGAC, Plano “Bogotá y sus alrededores”, 1954. Figura 24
(P1) IGAC, Plano “Alcaldías Menores”, 1991 Figura 28
70

3. EL PLAN Y EL PROYECTO. ITINERARIO DE UNA TRANSFORMACION


PAISAJISTICA URBANA

Como se mencionó en el capítulo 2, a partir de 1954, la Administración Distrital


concentró la mayoría de sus recursos en la construcción de infraestructura en la periferia
de la ciudad (vías, equipamientos y servicios públicos), estimulando el crecimiento urbano
e incrementado de esta manera la presión de la mancha urbana sobre la zona rural de la
ciudad (Sabana), actitud con la cual se disminuyó la inversión Estatal en centro de la
ciudad dejando en manos del sector privado la iniciativa de adelantar proyectos de
renovación de este importante sector de la ciudad.

Utopías urbanas e intentos fallidos

Desde finales de la década del 1940, se dieron algunas iniciativas para la


renovación del sector de San Victorino, el cual ya presentaba señales de deterioro, que
requerían pronta solución. Entre estas iniciativas vale la pena destacar en primer lugar, el
proyecto de la administración Distrital "Re-urbanización de la Plaza Central de Mercado y
las 16 manzanas vecinas”,206 correspondiente al polígono formado por la carrera 9a., la
calle 7a., la carrera 12A, y la calle 11.
El segundo proyecto de renovación “La Ciudad del Empleado”,207 (26 manzanas) el
cual abarcaba el polígono conformado por la carrera 10a. y la calle 4a., la Av. Caracas y
la calle 9a. Estas dos propuesta fueron ante todo, portadoras de la ideas preconizadas por
el urbanismo moderno, las cuales ya comenzaban a penetrar en el país y particularmente
en Bogotá: se trataba de permitir el florecimiento de un “barrio moderno” en la ciudad
antigua, alterando de manera drástica las condiciones morfológicas, espaciales y
paisajísticas de configuradas durante los siglos XVI al XIX.
El tercer proyecto que vale la pena destacar es el de Le Corbusier, quien dentro de

206
La propuesta de "Re-urbanización de la Plaza Central de Mercado" incluía la demolición de las construcciones
existentes, y la supresión de las carreras 11, 12 y de las calles 8a., 9a. y 10a. "artículo que llevaba el sugerente nombre de
"Bogotá puede ser una ciudad moderna". Los autores del proyecto eran la señorita Luz Amorocho, el arquitecto Enrique
Martínez (director de la Revista Proa)." Revista Proa n. 3 (1946) pp.15-26. MONDRAGON, Hugo. El proyecto moderno en
Bogotá. Arquitectura en Colombia, 1946-1950. Lectura crítica de la Revista PROA. In: Documentos de Historia y teoría -
TEXTOS [12]. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes. Bogotá: CIDAR, 2005, pp.36-39.
207
El proyecto de Ciudadela del Empleado, proponía la supresión de las carreras 11, 12, 12A y 13 y las Calles 5a, 6a, 7a, y
8a. Esto permitía pasar del concepto de manzana, al de sector, cambiando la morfología compacta de edificaciones de dos
pisos, por bloques sueltos de 12 pisos sobre una explanada de áreas verdes. "Sus autores fueron: Jorge Gaitán, Álvaro
Ortega, Gabriel Solano, Augusto Tobito y Alberto Iriarte." Revista Proa n.7 (1947) pp.7-11 MONDRAGON, 2005, pp.39-41
71

los trabajos del Plan Piloto, elaboró la propuesta de un “Centro cívico”208 que se
desarrollaría el área formada por la carrera 10a., la calle 6a., la Av. Caracas y la Av.
Jiménez.
El cuarto proyecto, fue el elaborado por Wiener y Sert, también, “Centro Cívico” 209
dentro de los trabajos del “Plan Regulador” el cual incluyó un proyecto en la misma área
del elaborado por Le Corbusier dos años antes.

En todas las propuestas se evidencia un esfuerzo por disponer libremente edificios


sobre una amplia superficie dentro del concepto de sector preconizado por el urbanismo
moderno que en este caso desconoce la traza histórica de la ciudad. Todo el esfuerzo se
centra en la noción de composición urbana desconociendo el valor y significado de los
elementos naturales del entorno, actitud que se evidencia al no incluirse en ninguna de las
propuestas estrategias para recuperar o re-naturalizar la cuenca de los ríos San Francisco
y San Agustín.
Ningún aspecto de estas cuatro propuestas logró finalmente materializarse;
durante un periodo de aproximadamente 30 años, la ciudad se olvidó de su centro, se
estimuló el proceso de urbanización hacia la periferia, y tanto la administración de la
ciudad como la inversión privada fijaron sus mirada la generación de nuevo suelo urbano.

3.1 La ciudad dirige su mirada al centro


Plan zonal del centro de Bogotá. (PZCB) 1986.

Solamente hasta después de la década de 1980, a administración Distrital, volteo


su mirada al centro: En 1986, a Alcaldía de Bogotá, con el apoyo del Fondo Nacional de
Proyectos de Desarrollo (FONADE), contrato un equipo de profesionales, 210 para que
realizaran un estudio para la recuperación del centro, denominado “Plan Zonal del Centro
de Bogotá” (PZCB). El área de trabajo corresponde al sector denominado Centro

208
La propuesta de Le Corbusier consistía en demoler todas las edificaciones del área, reemplazándolas con bloques
verticales de vivienda, dispuestos en diagonales y con alturas de 12 pisos, bloques horizontales de servicios comunitarios,
adosados a los bloques verticales y amplias zonas verdes, interrumpidas tan solo con un trazado vial irregular al interior.
Esta propuesta, de manera análoga a la del año 1947, también ignoró la recuperación de los cauces de los ríos, a pesar de
que paradójicamente, como se vio en el capítulo 2, la propuesta de Le Corbusier para toda la ciudad, incorporaba el
concepto de corredores verdes determinados por los cauces de los ríos. HERNÁNDEZ, Carlos. Las ideas modernas del
Plan para Bogotá en 1950. 2004 pp.134-144.
209
HERNÁNDEZ, 2004, pp.134-144.
210
Grupo de investigadores principales constituido por los arquitectos Liliana Bonilla, Carolina Barco, Fernando Jiménez,
Nicolás Rueda y José Salazar. Preinversión, FONADE, 1988.
72

Tradicional211 con un área de 1.750 ha. (Figura 30).


El diagnóstico del área demostró problema como la exclusión social de sus
moradores, la concentración excesiva del sector terciario, el deterioro del medio ambiente,
la generación de grandes vacíos urbanos, la inoperancia del sistema de transporte la
ineficiencia de la administración pública, el deterioro de la imagen del centro y la
disminución de la inversión privada. Fueron propuestos como solución a estos problemas:
el fortalecimiento de la actividad residencial, la descentralización de actividades, la
conservación del patrimonio, la recuperación del espacio público, la racionalización del
sistema de transporte, la reorganización de la administración de la zona, el fortalecimiento
a la participación y el estímulo a la inversión por parte del sector privado. Finalmente fue
creada una política general de acciones constituida por la definición de un plan de acción,
orientado por principios básicos, estrategias de intervención, instrumentos de gestión, y la
realización de proyectos de intervención en el espacio público.

Figura 30. Plan Zonal del Centro de Bogotá (PZCB), 1986. Plano de usos del sector
El plan (P1) definió como Centro Tradicional (rosado) el área comprendida por la Av. Circunvalación, la Calle
1, la Carrera 30 (Av. NQS) y la Calle 4, con un área de 1750 ha. Como Centro Histórico (azul) el área
correspondiente a la Carrera 1, Calle 4, Carrera 10 y Av. Jiménez (Calle 13) con un área de 39,5 ha. En color
verde se resalta el Parque Tercer Milenio. El Plan adelanto un inventario de usos del sector de San Victorino
(P2), predominando la actividad comercial (rojo), institucional (azul), hospedaje y similar (naranja), oficinas
(verde) y vivienda (amarillo). [Planos:(P1) y (P2) Editado por el autor, sobre planos de FONADE, 1988.]

A partir de este estudio fueron establecidos dos ejes urbanos en forma de cruz,
con punto de intercesión en la Plaza de Bolívar; estos funcionan como elementos físicos,
espaciales y funcionales estructurantes del centro de la ciudad, en el sentido norte-sur el
eje institucional y en el sentido oriente-occidente el eje tradicional. (Figura 31).

211
Área de la ciudad consolidada hasta el año de 1950. Incluye el centro Histórico. Está delimitado al oeste por la Av.
Circunvalación (carrera 1a.), al oeste por la Av. Norte-Quito-Sur (carrera 30), al norte por la calle 45 y al sur por la calle 1a.
73

Figura 31. PZCB - Ejes estructurantes del Centro de la Ciudad.

Se establecen a partir de los caminos heredados de la colonia: (P1) en sentido norte-sur el camino a Tunja (rojo),
en sentido este-oeste el camino a Honda (azul). (P2) El primero dio origen al Eje Institucional de 2.9 km (calle 2a-
calle 26) e integra:(1) el parque de La Independencia, (2) la plazoleta de Las Nieves, (3) el parque Santander, (4)
la plaza de Bolívar, (5) la plazoleta de San Agustín, (6) y la plaza de Las Cruces. Y el segundo al Eje Tradicional
de 2.2 km. (carrera 18- carrera 3a Este) e integra:(7) la plaza España, (8) el parque de Los Mártires, (4) la plaza
de Bolívar y (9) la plaza del B. Egipto. [Planos:(P1) y (P2) Editados por el autor, sobre planos de FONADE, 1988.]

Esta estructura espacial urbana fue retomada literalmente por todos los análisis
posteriores hechos en el área y en los proyectos de intervención del centro, omitiendo la
inclusión de programas de recuperación del sistema natural original, especialmente los
ríos San Francisco y San Agustín, por considerar que esta era una causa perdida y sin
ningún valor importante para el Centro Tradicional de la Ciudad. Con este estudio
comenzó un lento, pero firme proceso de recuperación del Espacio Público,212 con la
construcción y arborización de andenes en el centro de Bogotá, proceso que lidero la
Corporación La Candelaria213 y que tuvo como propósito preservar o patrimonio
arquitectónico y urbano del centro histórico y su área de influencia.

3.2 El Parque Tercer Milenio (PTM). Ideario, propuesta y condición actual

El análisis que se desarrolla en las siguientes páginas, está soportado en la


revisión de documentos y particularmente del discurso que presentaron los estudios,
planes y proyectos asociados al componente ambiental del Parque Tercer Milenio (PTM),
212
“[…] constituyen el Espacio Público de la ciudad las áreas requeridas para la circulación, tanto peatonal, como vehicular,
las áreas para la recreación pública, activa o pasiva, para la seguridad y tranquilidad ciudadana, las franjas de retiro de las
edificaciones sobre las vías, fuentes de agua, parques, plazas, zonas verdes y similares, las necesarias para la instalación y
mantenimiento de los servicios públicos básicos". ALCALDIA MAYOR DE BOGOTA, Acuerdo 6 de 1990, Artículo 70, en
concordancia con la ley 9 de 1989 y el artículo 674 del Código Civil.
213
Acuerdo 10 de 1980 "por el cual se crea la "Corporación" para la conservación y protección del BARRIO LA
CANDELARIA, se dictan medidas sobre la defensa y conservación de dicho Barrio. ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ
74

por cuanto estos reflejan el ideario y el enfoque que guió las acciones que posteriormente
se desarrollarían en el parque.

3.2.1. Plan Maestro Tercer Milenio (PMTM)

Al final de la década de 1990, en el marco de los ejes prioritarios del Plan de


Desarrollo y especialmente del programa de Renovación Urbana,214 la administración
distrital se interesó en la búsqueda de alternativas que le dieran salida a la crítica
situación del centro de Bogotá. Además, el alcalde Peñalosa (1998-2001), desde el inicio
de su periodo de gobierno, manifestó la voluntad de emprender programas para la
generación de espacios verdes para la ciudad,215 buscando no solo cumplir con las metas
trazadas por su programa de gobierno, sino, ante todo, dejar la huella de su gestión en la
historia de la ciudad.
De manera consecuente con lo anterior, en 1998 la Administración Distrital
contrató al consorcio Montenegro Lizarralde y Cía. Ltda. (M&L) para que adelantara el
Plan Maestro Tercer Milenio (PMTM)216 cuyo propósito principal era la renovación de una
pieza urbana217 conformada por el sector comercial de San Victorino, el B. San Bernardo y
el B. Santa Inés, con un área de 32.5 ha, delimitada al oriente (este) por la Carrera
Décima (carrera 10a.), al oeste por la Av. Caracas (carrera 14) al norte por la Av. Jiménez
(calle 13), y al sur por la Av. de Los Comuneros (calle 6a.), y el cual se encontraba en un
estado de avanzado de deterioro físico, social, ambiental y paisajístico. (Figura 32)

214
El Programa de Gobierno del periodo 1998-2001, la “Renovación Urbana” fue un tema fundamental del componente
“Urbanismo y Servicios“ el cual, tenía como propósito el crecimiento de la ciudad armonizando los procesos de urbanización
para adelantar procesos de recuperación y densificación de sectores en deterioro.
215
Días después de su posesión, el 6 de enero de 1998, el alcalde Enrique Peñalosa envió un memorando a todos los jefes
de las entidades distritales. El memorando tuvo el título de “Parques a trabajar” y en este, el alcalde preveía la realización
del "parque central de Colombia", localizado en el área comprendida entre la avenida Jiménez, la calle 1a. en sentido norte-
sur y en sentido oriente-occidente entre las carreras 15 y la 9a. Se trataba de una gran extensión de área verde arborizada
"como los jardines de Luxemburgo o Versalles", con equipamientos de carácter Nacional y Distrital, centros comerciales y
zonas de vivienda.
216
Este estudio dio origen al Decreto 880 del 19 de octubre 1998 el cual “asigna el tratamiento de Renovación Urbana al
sector comprendido por los barrios San Bernardo y Santa Inés y a su área de influencia [...] lo califican para la renovación
mediante la formulación de un proyecto denominado Tercer Milenio.” INSTITUTO DE DESARROLLO URBANO. EMPRESA
DE RENOVACIÓN URBANA (IDU/ERU). Proyecto Parque Tercer Milenio. Documento final, 2001. Anexo 1.1.
217
El consorcio Montenegro Lizarralde y Cía. Ltda., utilizo este concepto para definir el área de estudio. Posteriormente el
POT incorpora este concepto como "[...] grandes territorios que integran el área urbana, los cuales se diferencian entre sí
por la intensidad y distribución de los usos sobre su tejido, las formas en que estos se manifiestan y la dinámica que
generan, en relación con su composición geográfica. [...] Las Piezas Urbanas son: a. El Centro Metropolitano [...] constituido
a su vez por áreas especializadas: 1) El Centro Tradicional, 2) Ciudad Central, 3) Eje Occidente, 4) Nodo de Equipamientos
[...] b. Los Tejidos Residenciales Norte, c. Ciudad Norte y Ciudad Sur [...]". ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTA. Decreto 619
de 2000.
75

Figura 32. Maestro Tercer Milenio (PMTM). Área de estudio. (M&L)

Se definió como área de estudio (P-1) la Pieza Urbana (verde) delimitada por: la Av. Jiménez, la Carrera
Decima, la Calle 5a y la Av. Caracas, con un área de 33.5 ha. Dentro de la cual se incluye el Parque Tercer
Milenio (verde oscuro). El área de influencia (rosado) estaba conformada por la calle 17, la carrera 4, la calle
3 y la carrea 19 con un área de 268 ha. La pieza urbana, (P-2) de acuerdo con su morfología, el estado de las
construcciones y el uso del suelo se subdivido en cuatro zonas:(1) B. La Capuchina (San Victorino sector
comercial) área de conservación parcial e intenso uso comercial, área 7,3 ha; (2) área de renovación y uso
comercial y vivienda, área 9,5 ha; (3) B. Santa Inés; área de mayor deterioro, uso de comercio y vivienda
informal 16,7 ha; y (4) B. San Bernardo, área de renovación y uso mixto (comercio y vivienda), área 3,7 ha.
[Planos: (P1) y (P2) Editados por el autor sobre planos de FONADE, 1988.]

El sector de San Victorino en el marco del PMTM ocupa un área de 7.5 ha,218 está
conformado por el B. La Capuchina y el sector que recibe propiamente el nombre de San
Victorino:219 El B. La Capuchina cuenta con “comercio de materiales de construcción,
eléctricos, ropa de trabajo, cueros y plásticos”,220 y San Victorino –sector comercial– se
caracteriza por una intensa actividad comercial mayorista y minorista de útiles escolares,
lencería, vestuario y artículos misceláneos de manufactura local y extranjera. El PMTM
tenía previsto para esta área el fortalecimiento de la actividad comercial no solo para
contribuir a la recuperación del sector, sino para garantizar la sostenibilidad económica
del proyecto.
El B. San Bernardo, aunque en la actualidad tiene una intensa actividad comercial, mantiene principalmente
el uso residencial, y es uno de los pocos que conserva buena parte de la estructura, usos y funciones del
barrio original, contando con equipamientos como una iglesia, una escuela y un pequeño parque. La
excepción a esta condición, es la franja norte del barrio, próxima a la Av. de Los Comuneros, la cual se
caracteriza por el comercio informal, la venta de alucinógenos y la presencia de inquilinatos. El Plan previó
para esta área, el fortalecimiento de la actividad residencial.
El B. San Inés, a finales de la década del 1990, enfrentaba graves problemas
físicos y sociales, entre los que se destacaban el altísimo nivel de deterioro físico, la

218
IDU/ERU, 2001, Anexo 1.2.
219
"[...] A comienzos de septiembre de 1598 se creó la parroquia de San Victorino, a partir de la existencia de las Nieves,
que funcionaba desde 1585: " dividida por la calle que baja desde el puente de San Francisco arrimada al convento, el río
abajo hasta el campo". CORPORACIÓN LA CANDELARIA. ESCOVAR, Alberto; MARIÑO, Margarita; PEÑA, César. Atlas
histórico de Bogotá 1538-1910. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá: PLANETA, 2004, pp.234.
220
IDU/ERU. 2001, Anexo 1.2, Numeral 2.3.2.
76

invasión del espacio público, la pérdida de control sobre la propiedad, las condiciones
extremas de pobreza marginalidad social, y el más alto índice de criminalidad de la
ciudad.221 En el sector se sitúa el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el
Colegio Distrital Santa Inés. Además de estas, también se ubicada la emblemática “Calle
del Cartucho” (carrera 12A entre calles 9a. y 10a.), centro de operaciones de los actores
más peligrosos de la ciudad (criminales, traficantes de droga y armas), presencia de la
población más vulnerable (recicladores, drogadictos e indigentes) y lugar de localización
del predio “El Castillo” (construcción republicana de dos pisos) símbolo y centro del
accionar de los criminales.
A estas condiciones se sumaba el deterioro ambiental de la zona y, en
consideración del autor del presente trabajo, la ocupación y urbanización de las
subcuencas de los ríos San Francisco y San Agustín, de los cuales sólo quedaba una
huella en la morfología urbana, que paradójicamente correspondía a la zona de mayor
deterioro físico y social (Figura 33). Con el fin de lograr la recuperación física, social y
ambiental de esta área, el Plan propuso –como una de las principales acciones– la
construcción del PTM, con una extensión de 20 ha.

Figura 33. Datos simplificados del censo de 1999.

Se determina la composición física y social del sector y el grado de vulnerabilidad de la población residente.
(P-1) Se referencia los espacios de mayor significado en el sector del proyecto: (1) plaza de San Victorino, (2)
plaza de Bolívar, y (3) Parque de Los Mártires; y los barrios: La Capuchina -zona comercial de San Victorino-
(rosado), Santa Inés (verde claro) y San Bernardo (amarillo). [Aerofotografía (P1) Editada por el autor.]

221
“En el caso de la zona de influencia del Proyecto Tercer Milenio, los índices de criminalidad son los más altos de la
ciudad, 8.72: Tasa de homicidios por cada 1000 habitantes”. IDU/ERU. 2001, Anexo 1.2 Numeral 3.1.4. La tasa media para
Bogotá es de 0.58. Instituto de Desarrollo Urbano-Econometría SA. (IDU/Econometría) Evaluación de impacto socio
económicos y ambientales del Parque Tercer Milenio. Bogotá. 1999.
77

Para cumplir con los propósitos del plan, el cronograma de trabajo estuvo
compuesto por una fase de diagnóstico, otra de formulación de propuesta y finalmente un
esbozo –lineamientos básicos– de lo que podría llegar a ser el diseño del Parque Tercer
Milenio. A continuación se mencionan algunas consideraciones sobre estas fases,
teniendo en cuenta los propósitos del presente trabajo.

El diagnóstico comprendió la realización de un análisis urbano conformado por


varios aspectos: estado y comportamiento de los elementos tipo-morfológicos, de la
estructura urbana, del papel del sector en el contexto de la ciudad, de las cualidades de
las actuales edificaciones y de su potencial para responder a las demandas de la ciudad.
Igualmente, identificó algunos elementos que incidían en el estado crítico de deterioro del
sector:

“[…] Alta presencia de indigentes y moradores de la calle generando problemas


de inseguridad y salud pública […] alta invasión del espacio público por
comerciantes informales. Ausencia de árboles, parques y zonas verdes en la
zona […] déficit hídrico en la atmósfera y en el suelo que afecta las plantas
proporcionando una disminución en la cobertura vegetal. Sistema de
alcantarillado combinado de aguas servidas y aguas pluviales. [...]
Contaminación atmosférica presente por fuentes fijas de talleres e incineración
de basuras; y por fuentes móviles de automóviles particulares y servicio
público222 […] alta contaminación por ruido en las vías de mayor afluencia como
la Caracas, la Avenida Jiménez y la Carrera Décima como producto del alto
tránsito de vehículos y por su fuerte actividad comercial.[…] Contaminación
visual por la alta presencia de anuncios publicitarios, pasacalles, pancartas,
afiches, vallas etc. como también por la multiplicidad de cables de las redes de
energía y comunicaciones. […] Permanente deterioro de las construcciones
existentes producto de transformaciones inadecuadas o improvisadas y por falta
de mantenimiento de las mismas.”223

Este diagnóstico ambiental no distó mucho del que se realizó diez años antes, en

222
La contaminación por automóviles se produce por dos factores, por su volumen de tránsito de vehículos por la zona y
por el bajo promedio de velocidad lo que causa un notable aumento en la emisión de gases contaminantes. Instituto de
Desarrollo Urbano. Montenegro Lizarralde y Cía. Ltda. (IDU/M&L) Plan Maestro Parque Tercer Milenio 1998, p.17.
223
IDU/M&L, 1998, p.18.
78

el PZCB y en los trabajos de las Agendas Locales de Bogotá,224 los cuales, a pesar de
que identificaron elementos significativos, no incluyeron un análisis del estado de las
microcuencas de los ríos San Francisco y San Agustín, ni mucho menos del equilibrio
(balance) hidrológico o del ciclo del agua, como proceso esencial del ecosistema. Lo
anterior se podría explicar en el hecho de que el enfoque del estudio estuvo determinado
por las premisas de una operación de Renovación Urbana, con énfasis principal en la
revitalización de los elementos urbanos construidos, desconociendo la importancia del
soporte ecosistémico del lugar.
En la fase de formulación de la propuesta, una de las metas del plan, fue la

“Construcción de una imagen espacial pública para la pieza comercial de San


Victorino que relacionada con la singularidad producida por el desarrollo histórico,
pudiera ser reconocida como un espacio contemporáneo único y competitivo, parte
esencial del centro de la capital.”225

En este sentido, la propuesta estaría comprometida con un ideario político, el cual


tenía como propósito convertir el centro de Bogotá en destino turístico nacional e
internacional y mejorando sus condiciones de competitividad que estimularían la inversión
privada para el mejoramiento del sector.
Para hacer realizable esta meta, el plan fijó como uno de sus objetivos organizar y
racionalizar el sistema de circulación peatonal226 y vehicular del centro, buscando una
mayor y mejor movilidad y conectividad con sus sectores vecinos, e incluso con la
periferia de la ciudad. Además, como se indicó antes, se realizaría la construcción del
PTM adjunto a un Complejo Comercial. La propuesta de un parque de 20 ha, halló
justificación en el discurso ambiental en boga por estos años "más verde para la ciudad",
y la propuesta de consolidación de un área comercial –Centro Comercial– de gran
envergadura, tuvo una argumentación basada en el ideario político de estímulo a la
inversión en la ciudad dentro del lema de “competitividad de la ciudad”.
El Plan presentó cuatro sistemas para la configuración y consolidación del sistema
de espacio público: el sistema ambiental, el sistema de espacios libres, el sistema de
224
Es un instrumento de Planeación Ambiental, que busca caracterizar el estado ambiental del municipio para así planear
con visión estratégica y concertada con todos los actores el desarrollo sustentable local. En Bogotá las primeras Agendas
Ambientales fueron adoptadas en 1994, y en abril de 2009 fueron actualizadas.
225
IDU/M&L, 1998, p.31.
226
Priorizar el uso peatonal de San Victorino fortaleciendo el sistema peatonal del centro de la ciudad: mediante la relación
del área comercial al eje ambiental de la Avenida Jiménez y las zonas peatonalizadas del eje gubernamental. IDU/M&L,
1998, p.31.
79

circulación peatonal y el sistema de circulación vehicular. En la presentación del sistema


ambiental, el diagnóstico evidenció el hecho de que el sector de San Victorino contaba
con pocas referencias naturales cercanas, pero que sería posible la conformación del
sistema, gracias a la ejecución de los proyectos del Eje Ambiental de la Av. Jiménez y el
Parque Tercer Milenio.227
El proyecto Eje Ambiental de la Av. Jiménez “proponía reconstruir el tejido
ambiental del río San Francisco228 y potenciar los valores arquitectónicos y urbanos de la
zona que se construyeron históricamente con esa relación”.229 En palabras del Arq.
Rogelio Salmona, –autor del proyecto–, esta intervención urbana pretendía “recuperar la
memoria” del curso del río San Francisco. A pesar de que esta propuesta parecía
interesante en el discurso, el proyecto ejecutado no tuvo nada que ver con lo planteado en
el papel: nunca se definió el concepto de “tejido ambiental” de tal suerte que la expresión
se redujo al plano retórico y en la ejecución del proyecto, a cambio de una restauración
ambiental del rio, se instaló un extenso y angosto espejo de agua de 1.600 metros de
longitud a lo largo de la Av. Jiménez, entre la carrera 4a. y la Carrera Decima.
Por su parte, el proyecto PMTM se presentó en el Plan como “una operación
estructural que buscaba reemplazar la pieza urbana más deteriorada del centro y
proponer una recuperación ambiental como digno acompañamiento del centro histórico de
la ciudad”.230
Sin duda alguna, el proyecto Eje Ambiental Av. Jiménez contribuyó a la
recuperación de espacio peatonal y a la revalorización del centro histórico; sin embargo, a
partir de su ejecución se acuñaron expresiones como “tejido ambiental”, “recuperación de
la memoria”, “recuperación ambiental” las cuales, a pesar de su sugestiva apariencia,
poco bien le hicieron al ecosistema de la ciudad; así, en la concepción y formulación de la
operación urbana y del proyecto PTM el discurso oficial, por ejemplo, frases como
“recuperación ambiental”, disfrazaron la omisión de un análisis serio de los procesos del
ecosistema y su relación con la recuperación de las microcuencas ocupadas por la
ciudad.
A pesar de esta grave falencia, no se puede desconocer que el estudio realizado por M&L, aportó elementos
importantes en la comprensión de la problemática urbana del sector e información privilegiada para que la
227
"Debido a que san Victorino se localiza en el centro de la ciudad, el sistema ambiental cuenta con pocas referencias
naturales cercanas; sin embargo, la recuperación del centro, con los proyectos del espacio público con énfasis en la
recuperación ambiental, permite una percepción favorable en este aspecto sistémico. Sin duda los dos grandes elementos
del sistema ambiental lo constituyen los proyectos en ejecución del parque del Tercer Milenio y del eje ambiental de la Av.
Jiménez". IDU/M&L, 1998, p.43.
228
Es oportuno recordar que el río San Francisco fue entubado y enterrado bajo la Av. Jiménez, entre 1927 y 1938.
229
IDU/M&L, 1998, p.44.
230
IDU/M&L, 1998, p.44.
80

Administración Distrital pudiera trazar su estrategia de gestión del proyecto PTM. Además el plan presentó
una propuesta coherente con el ideario político –renovación urbana destinada al estímulo de la
competitividad– para la intervención en el espacio público y de reordenamiento del espacio privado, 231
dimensionó el alcance físico y espacial de las operaciones, simuló escenarios de inversión y viabilidad técnica
y económica de la operación inmobiliaria y generó estrategias para el diseño del plan de inversión social,
componente fundamental del proyecto, teniendo en cuenta la compleja y vulnerable población instalada en el
área.
Como tercera fase al diagnóstico y formulación del PMTM se proyectó un diseño
del parque y su borde (Figura 34), como primera aproximación a la imagen física, espacial
y paisajística que adquiriría el sector. Diseño que fue realizado por los Arquitectos.
Fernando Montenegro y Edgar Bueno.232 Por la envergadura de la operación, la propuesta
consideró cuatro zonas de intervención, cada una con características urbanas particulares
determinadas por su nivel de deterioro físico y ambiental y por el control del espacio
público y de la propiedad privada, así mismo se trazaron estrategias de gestión, para cada
una de las zonas.

Figura 34. PMTM - Vista aérea del Parque Tercer Milenio.

Vista desde el suroccidente, en primer plano el Parque Tercer Milenio con su extensa explanad y su larga fuente
en sentido norte sur, al centro la plaza Cívica enmarcada por los edificios comerciales y culturales, y al norte la
remodelada plaza de San Victorino. En segundo plano el centro de la ciudad y al fondo los Cerros Orientales.
[Perspectiva de Arq. Edgar Bueno.]

Zona 1. Esta zona es la de mayor actividad económica, contiene inmuebles de


231
“Para poder concretar la trascendental operación urbana, se trazaron dos estrategias, la primera la recuperación y
control del espacio urbano, proceso que se inicia con la reubicación de las ventas populares presentes en la Plaza San
Victorino y la posterior construcción de la nueva Plaza; la segunda, una intervención directa sobre los bienes inmuebles, los
cuales se cuantificaron y clasificaron en patrimoniales, conservables y renovables; de esta manera se determinó el Plan de
Gestión del proyecto, se estableció la responsabilidad pública y privada de inversión en lo construido y se determinó la
prioridad de compra de predios requeridos para la operación urbana”. IDU/ERU, 2001, Anexo 1.2 p.17.
232
Propuesta elaborada dentro del alcance de los estudios del PMTM-M&L.
81

mediana altura (de 3 a 8 pisos) –algunos con valor patrimonial–, y hace parte del entorno
tradicional e histórico de la Plaza de San Victorino;233 por esta razón el plan propuso
mantener las estructuras y morfologías existentes, adelantar un programa de restauración
y renovación de los inmuebles y una recuperación del espacio público. A nivel
morfológico, se propuso el recorte de una manzana sobre la carrera 12, para permitir la
prolongación de la Plaza de San Victorino y comunicarla con los edificios comerciales
propuestos, generando una continuidad espacial y de usos entre las dos zonas. (Figura
35).

Figura 35. PMTM - Planta general del proyecto. Zonificación general.

La propuesta incluye toda la pieza urbana (P-1), se proponen grandes zonas verdes, arborización, una fuente
artificial y un canal alusivo a la memoria del rio San Francisco. Establece cuatro zonas (P-2): al norte, en el sector
(1) sobre la plaza de San Victorino área en que mantiene su morfología y el uso existente; en el sector (2) se
propone una gran plaza conformada por tres grandes edificios comerciales y uno cultural; en el sector (3) el
parque “versallesco” con grandes superficies duras, y al sur en el sector (4) edificios de vivienda en forma de
claustro. [Planos:(P1) Editado por el autor, M&L, 1998. (P2) Elaborado por el autor.]

Zona 2. Esta zona se caracterizaba por una actividad mixta (comerció y vivienda) y
por una morfología producto del trazado tradicional en damero. Para esta zona se
propusieron varios edificios comerciales y un edificio cultural en el centro, asemejando la
tipología de los centros cívicos preconizados por el urbanismo moderno: grandes edificios
flotando sobre una inmensa plataforma dura impermeable, modificando de manera
abrupta la estructura del espacio público tradicional de calles y Plazas de la ciudad; en
esta propuesta, el peatón pierde su escala espacial, debido a que el área libre es tres

233
"La historia de la plaza se inicia con la advocación a San Victorino de la iglesia que se pensaba construir en este lugar.
[...] La Plaza de San Victorino era el lugar donde se tomaba el camino de Occidente que llevaba al puerto fluvial de Honda,
sobre el río Magdalena, a través del cual se llegaba al mar, por consiguiente era la puerta de acceso a la ciudad.". CLC,
2004, p.234. En 1907 se suprime la fuente de agua y en el mismo lugar en 1910 se instala la escultura del prócer Antonio
Nariño. En 1948 se retira la escultura, se pavimenta toda la superficie y se habilita como área de estacionamiento de carros.
En 1960 la Alcaldía Mayor autoriza que en este espacio se establezcan los vendedores ambulantes. En 1999 se trasladan
los vendedores con lo cual se recupera este importante espacio público para la ciudad y se le reasigna el nombre de plaza
de San Victorino.
82

veces mayor que la de la Plaza de Bolívar, primer centro cívico y cultural de la ciudad y el
país.
Zona 3. Es la zona con mayor deterioro físico, social y ambiental, en la cual se
localizó el PTM, componente central de toda la operación urbana. Como soporte de
diseño, se optó por una cuadrícula ortogonal, similar a la trama urbana existente de calles
y carreras, estableciendo una integración y continuidad espacial urbana con su entorno. A
esta cuadricula se le superpuso una gigantesca elipse que abarca la totalidad del parque,
la cual definía el espacio central monumental, de carácter intimista. Complementario a
estas dos geometrías de soporte, se incluyen dos ejes fundamentales de diseño.
Sobre una inmensa explanada se trazaron los caminos peatonales en sus
diferentes jerarquías, los cuales se resaltaron con líneas de árboles de gran porte.
Teniendo en cuenta el enfoque del presente trabajo, esta propuesta de arborización, es
interesante en términos compositivos, y de seguridad, de manera similar al caso Brasileño
o Europeo “Os grandes parques se tornam transparentes no Brasil e na Francia, para
evitar a delinquência e outros atos de vandalismo, atividades que apreciam na sombra
dos árvores e arbustos”.234
Sin embrago la propuesta fue simplista e insuficiente en términos ambientales, por
cuanto evidenció una obsesión por la geometría y no propuso, por ejemplo, masas de
árboles que configuraran espacios con características propias e independientes de los
trazados geométricos y los caminos. La siembra de plantas arbustivas agrupadas, en vez,
de grama o explanadas de concreto con alcorques para plantación de árboles, favorece
los procesos sucesionales y la atracción de la vida silvestre.235 “Un paisaje multifuncional
y auto sostenible proporciona beneficios sociales, económicos y medio ambientales y
ayuda a rebatir la idea generalizada de mono-funcionalidad de los parques”.236
Además de las líneas de árboles, se propuso paralelo al eje norte sur de la elipse, un gran cuerpo longitudinal
de agua, compuesto por cuatro fuentes artificiales sucesivas;237 el trazado del cuerpo de agua se
complementó con amplios caminos y con palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), árbol nacional de
Colombia. Con estos elementos se configuraba una perspectiva monumental sobre el espacio central del
parque conformando un gran “paseo señorial”. Sin embargo, aunque la presencia del cuerpo de agua tuvo
valor como propuesta de diseño, esta opción desechó una posible re-naturalización de los elementos de la
sub-cuenca.
Zona 4. Con la intención de construirle un marco urbano al parque, se propuso el
desarrollo de las manzanas adyacentes, con la presencia de edificios de uso mixto con

234
SERPA, Ángelo. Paisagem em movimento: O parque André. Citroën em Paris. Em Paisagem Ambiente: ensaios. n.19
São Paulo. 2004 p.141. O autor toma a expressão “apreciam a sombra das árvores e arbustos“ de LEMONIER, 1995, p.32.
235
HOUGH, Michael. Naturaleza y Ciudad. Cap. 3. 1998, p.114.
236
HOUGH, 1998, p.127.
237
Fuentes con las siguientes formas: La primera circular, la segunda rectangular, la tercera en forma de cruz y la última
rectangular.
83

alturas máximas de diez pisos, y comercio a nivel del primer piso. El uso de vivienda en
los pisos superiores de las edificaciones, se presentó como estrategia para atraer
población a vivir al centro de la ciudad.
Como lo evidencian las anteriores líneas, en términos ambientales, el diseño
propuesto para el PTM si bien, presentaba aportes para la recuperación física y del
paisaje urbano del área a intervenir, no presentó mayor aporte para la recuperación
ambiental de la sub-cuenca. (Figura 36). Por otra parte, en términos físicos y sociales,
valga la pena anotar que la propuesta, al estar soportada en un discurso ambiental en
boga para esta década, justificaba el hecho de sustraer en el corto plazo 18 manzanas en
avanzado estado de deterioro físico y el traslado de 6.248 residentes en precarias
condiciones de habitación del B. Santa Inés.238

Figura 36. PMTM - Dibujos de Análisis del proyecto.

La propuesta toma como soporte de diseño la malla tradicional urbana, sobre la cual se superpone una gran
elipse (espacio del parque) y se enfatiza el eje central -norte sur- con una larga fuente (1).En la zona central
se proyectan cuatro grandes edificios comerciales, en el costado sur occidental del parque se proyecta una
pequeña unidad cultural y de servicios (2). En el sector de los edificios comerciales se propone una extensa y
árida plataforma dura peatonal -plaza cívica- y en el Parque una red de caminos internos y perimetrales (3).
El parque se configura con una gran explanada verde (4), con arborización que resalta el trazado de los
caminos (5), el conjunto del Parque se completa con una fuente artificial, que recuerda la “memoria” del R.
San Francisco (6). [Dibujos: elaborados por el autor]

No se puede desconocer que para cumplir con el objetivo trazado por la


construcción del PTM, la administración invertiría todo su esfuerzo, recursos humanos,
técnicos y económicos, y además, se propondría adelantar un complejo y completo

238
Incluyendo residentes y habitantes de la calle. IDU/ERU, 2001, Anexo 1.1
84

proceso de asistencia social a la población residente y flotante (arrendatarios, inquilinos y


habitantes de la calle, recicladores etc.), así como una operación estratégica de compra y
control de los 603 predios (18 manzanas). Sin embargo existe en el PMTM una
ambigüedad, por cuanto el discurso ambiental y de recuperación urbanística y paisajística,
sirvió como pretexto para legitimar la idea de que era necesario adelantar drásticos
procesos de sustracción de población de escasos recursos ubicada en lugares
estratégicos de la ciudad, con el fin de recuperar zonas beneficiando la competitividad y la
recuperación ambiental.
Esta condición no dista mucho de lo que explica SERPA (2004, p. 154):

“[…] uma política estranha de requalificação do espaço urbano, "porque, por um


lado, cria novos parques, que são realmente interessantes em termos de
concepção, mas, por outro lado, expulsa para a periferia os antigos habitantes dos
239
bairros onde esses parques são implantados..." .

3.2.2 Concurso Arquitectónico de Ideas (CAI)

La elaboración del PMTM permitió clarificar los propósitos, las estrategias y la


viabilidad de la realización del proyecto de renovación urbana, sin embargo la
administración tenía pendiente concretar los diseños del PTM, y además encontrar un
mecanismo que permitiera la visibilidad del proyecto, de manera que el ideario político
fuera incorporado en el ámbito profesional y en la opinión pública.240 Así, en 1999, la
alcaldía de Bogotá contrató con la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA), la
realización de un Concurso Arquitectónico de Ideas (CAI) para el diseño del Parque
Tercer Milenio, dirigido a los profesionales de todo el país.241
La convocatoria del concurso, tuvo en cuenta como referencia obligatoria las
premisas del Plan de Desarrollo Económico, Social y de Obras Públicas (1998-2001), del
PMTM y su propuesta de diseño del Parque. Igualmente incluyó los lineamientos y

239
El autor retoma la entrevista realizada al paisajista Gilles Clement, y a dos consultores del Parque André-Citroën, en el
contexto de una investigación de post-doctorado realizada en el Laboratorio de Espacio y Cultura de la Universidad de París
IV. SERPA, 2004, p.145.
240
“Facilitar la Promoción y Apropiación social del proyecto. La espacialidad propuesta será el primer elemento para que la
ciudad y los habitantes lo incorporen como una realidad colectiva que interese a toda la ciudadanía. Las ideas del concurso
deben proponer a los ciudadanos la imagen de este nuevo territorio, permitir su identificación como símbolo urbano y
constituir una oferta de espacio público con la que los usuarios puedan contar”. Instituto de Desarrollo Urbano. Sociedad
Colombiana de Arquitectos (IDU/SCA). Bases del Concurso […], 1999. Numeral 2.3.4.1
241
“Concurso de arquitectura en la modalidad de ideas para la elaboración del proyecto arquitectónico y diseño paisajístico
del Parque Tercer Milenio en Santafé de Bogotá”. IDU/SCA, 1999, portada.
85

conceptos del modelo de ordenamiento del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el


cual, para la fecha se encontraba en su proceso de aprobación, por parte de la entidad
ambiental competente.242
El documento, presentó en los dos primeros capítulos, los antecedentes históricos
generales, la descripción actual del área a intervenir, algunas referencias al POT y al
PMTM, la presentación institucional del proyecto de renovación de la pieza urbana y de
los instrumentos de gestión que se utilizarían para su realización. A partir del tercer
capítulo, se presentó los componentes particulares del concurso arquitectónico –el objeto,
el alcance y los elementos fundamentales: urbanístico, paisajístico y arquitectónico–
mencionó los criterios del proyecto y el resumen de las normas urbanísticas generales.
La presentación institucional del proyecto, evidenció la premisa de la propuesta del
año 1998 de M&L: La consigna era generar un gran impacto en el centro histórico y
tradicional, con la intención de estimular la inversión pública y privada en programas de
vivienda, comercio y cultura, para hacer de Bogotá una ciudad más competitiva y atractiva
para la inversión y el turismo nacional e internacional. 243 La conformación de espacios
públicos de carácter emblemático, se presentó como la alternativa que permitiría lograr
estos propósitos, pero además garantizar el acceso de toda la población en condiciones
a la “recreación, el descanso y el entretenimiento”.244

242
De acuerdo con la ley 388 de 1997 de Ordenamiento Territorial, el proceso de elaboración del POT tiene tres fases o
procesos:(1) Formulación, (2) Conciliación y organización Institucional y consulta con los ciudadanos y (3) Aprobación".
Para el caso de Bogotá la aprobación le corresponde a la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR).
243
"El proyecto debe contribuir a mejorar las condiciones de competitividad de Bogotá de cara al tercer milenio y hacerla
atractiva para nuevas inversiones y actividades futuras. Se propone apostar allí por mayores actividades residenciales,
lúdicas y culturales, y dotar el centro de espacios públicos o recreativos, a escala de la urbe moderna, para los tiempos
contemporáneos [...]” IDU/SCA,1999, Numeral 3.3
244
“La construcción y dotación de espacios públicos de carácter representativo corresponde a la política de la
Administración de proveer a la ciudad de lugares de encuentro y esparcimiento, donde el ciudadano tenga, sin distingo de
su capacidad económica o de cualquier otro factor de segregación, igualdad de oportunidades de recreación, descanso y
entretenimiento”. IDU/SCA, 1999. Numeral 3.3
86

Figura 37. Concurso Arquitectónico de Ideas (CAI). Proyecto ganador.

Las propuestas de diseño del Parque (P1) debían presentar una solución integral a toda el área de la Pieza
Urbana (verde) delimitada por: la Av. Jiménez, la carrera Decima, la Av. de Los Comuneros y la Av. Caracas.
Además debían resolver la articulación del proyecto con su entorno inmediato (rosado). La propuesta
ganadora (Pereira & Pabón) subdividió la Pieza Urbana (P2) en cuatro zonas: (1) área de conservación
parcial, donde se mantiene la morfología y uso existente; (2) área de renovación total, con usos de comercio
y vivienda; (3) área de renovación total, de uso exclusivo para el parque; y (4) área de renovación total, con
uso principal vivienda. [Planos :(P1) y (P2) Editados por el autor sobre plano de FONADE, 1988.]

Las bases del concurso también mencionaron la intención de mejorar las


condiciones ambientales del sector, a través de “un área importante verde”, 245 pero
paradójicamente en su planteamiento, omitió todo tipo de compromiso con la recuperación
de los elementos naturales del lugar, en especial de los cauces de los ríos San Francisco
y San Agustín.246 (Figura 37).

Desprovisto de un compromiso de recuperación de los procesos esenciales del


ecosistema, asociados a las sub-cuencas de los ríos San Francisco y San Agustín, el
concurso de ideas asignó al Parque esencialmente un significado y valor emblemático,
con la clara intención de reforzar su importancia y pertinencia, haciendo sentir a la
población que lo que estaba en juego con la realización del proyecto era la dignidad
nacional, y que por tanto era urgente que todos los ciudadanos respaldaran esta noble y
loable iniciativa:

245
"Uno de los objetivos de Ciudad Central es mejorar las calidades ambientales de esta pieza estratégica, proponiendo un
área importante verde que permita compensar los efectos y condiciones de ocupación urbana característica del sector [...]
Busca mejorar las calidad de vida de los habitantes del sector y a su vez, como equipamiento metropolitano, la de todos los
habitantes de la urbe." IDU/SCA, 1999. Numeral 3.3
246
El documento pedía a los concursantes, plantear soluciones en tres escalas: “A: La del Parque y la volumetría de su
borde, B. La del sector, como su área de influencia y C. La articulación del Parque, el sector y el centro con la ciudad en
general.” IDU/SCA, 1999. Numeral 3.1. En la definición de las escalas de intervención, no apareció por ninguna parte una
referencia a los subcuencas de los ríos San Francisco y San Agustín como elementos que ayudaran a definir las escalas y
relaciones que debía guardar el Parque en términos espaciales.
87

“[…] El centro de Bogotá y del país es tan importante como la bandera o el escudo
de Colombia. Por tal razón, la recuperación de este sector, debe concentrar sus
esfuerzos no solo en mejorar la infraestructura actual, sino en potenciar este
sector, que por las actividades y servicios que presta al resto de la ciudad y al país
debe alcanzar una connotación de símbolo nacional […]”. (SCA, 1999,
Presentación).

Este enfoque hace inevitable pensar en el papel que cumplieron los parques
bogotanos en un periodo de la historia de nuestro país que pasó a la memoria del pueblo
como la época de “La Regeneración”: a finales del siglo XIX, los proyectos de los parques
bogotanos se convirtieron en los abanderados de un proyecto político que pretendía la
consolidación y control de un Estado Nacional,247 y que buscaba enfrentar la situación de
pobreza, violencia y crisis interna en la que se sumía el país.
Es necesario recordar –guardando prudente distancia de tiempo, escala y
contextos históricos– , que en Europa surgió la idea del parque público urbano en el siglo
XIX, como una alternativa que reunía un conjunto de cualidades que ayudarían a resolver
los males de la ciudad industrializada, de tal suerte que las teorías higienistas legitimarían
las funciones sanitarias del parque urbano, en el que “[…] Aos benefícios sanitários da
natureza vão juntar uma virtude "pacificadora", associada rapidamente a uma ideia de
controle social”.248 En el caso Bogotano, no se trata de un mundo industrializado, sino de
una ciudad pre-moderna de apenas 100.000 habitantes, capital de una República, que
trataba de superar la inestabilidad política y los fenómenos de violencia y pobreza que
sucedieron después de la independencia en 1810, y que concibe en el espacio del parque
urbano la oportunidad de cultivar valores “pacificadores” fundamentados en el orgullo
nacional y el culto a los héroes y mártires de la independencia.
Llama la atención que en caso bogotano, con un siglo de diferencia, se
propusieron soluciones con discursos políticos similares, desconociéndose que la escala y
conflictos de la ciudad son diferentes y más complejos; el PTM como proyecto político de
finales del siglo XX guarda similitud con los emprendidos en la época de "La
Regeneración", pero ahora, mediado por el discurso contemporáneo de los símbolos
247
“La regeneración marcó un punto culminante en el procesos de consolidación del Estado Nacional. Ideológicamente ella
dio inicio a que los principios del conservatismo fueran impuestos desde el poder del estado. Dos elementos de dicha
ideología quedaron claramente plasmados sobre el paisaje de la ciudad, marcando así otro de los signos del nuevo orden.
El primero de ellos fue la revaluación del hispanismo. [...] El segundo elemento de la ideología conservadora de fines del
siglo XIX, que quedó claramente plasmada sobre el espacio de la ciudad, fue la revitalización del catolicismo como religión
de la Nación." CUELLAR, Marcela; MEJÏA, Germán. Atlas histórico de Bogotá. Cartografía 1791-2007. ALCALDÍA MAYOR
DE BOGOTÁ. Bogotá: PLANETA, 2007, pp.204-205.
248
SERPA, 2004 p.160.
88

nacionales, la promoción de la competitividad, la búsqueda de la equidad y de la


sostenibilidad ambiental, que además se reforzaron con un enfoque casi mesiánico: el
CAI jugaba el papel de la semilla en el proceso de salvación y redención del centro de la
ciudad y de todos sus moradores:

“[…] Esta es una ocasión única, y todavía oportuna, para obtener en el área central
de la ciudad las condiciones para insertarse al futuro de manera adecuada, y para
actuar como centro de integración social en el mundo contemporáneo” […] “No
hacerlo sería condenar toda la ciudad central a la decadencia, el anacronismo y el
abandono, en tanto que los equipamientos contemporáneos van haciéndose en la
periferia, a donde se desplazan los atractivos, mientras que el centro ni siquiera se
conserva […]” (SCA, 1999, Numeral 3.1)

Con este ideario, en las bases del concurso se le pidió a los participantes toda su
dedicación y sabiduría para presentar las más creativas soluciones, que dieran respuesta
a aspectos trascendentales como la “[…] creación de un hecho urbano de tal significación
y atractivo que se convirtiera en referente general de la Bogotá metropolitana del siglo
XXI” 249
En la búsqueda de una solución integral en el sector de San Victorino y el centro
de la ciudad, las bases del concurso enfatizaron en la necesidad de que las propuestas
abordaran simultáneamente tres aspectos básicos: el urbanístico, el arquitectónico y el
paisajístico.
En cuanto al aspecto urbanístico se insistió en la importancia de conservar la
“memoria” y resaltar la importancia del lugar en la historia de la ciudad, 250 así como en la
urgencia de disponer grandes áreas para el estacionamiento de vehículos, debido a que
toda la operación inmobiliaria tenía como eje central la construcción de un complejo

249
De manera consecuente con este objetivo, el documento del concurso presentaba como objeto los siguientes aspectos:
“2. Generar un impacto social cultural y urbano que potencie la rehabilitación de toda la ciudad central. 3. Plantear la
vocación y el carácter del Parque, así como su representación simbólica y cultural para la ciudad y el país en general. 4.
Definir los usos y posibles actividades en el Parque y en el borde de influencia inmediata […], que garanticen la
permanencia, el atractivo, el carácter y la sostenibilidad del Parque […] la utilización de los edificios que se deba, o se
proponga conservar. 5. Localizar esculturas, símbolos, fuentes, señales, árboles y otros elementos organizadores del
espacio cívico propuesto. 7. Considerar la trama urbana y los espacios públicos pre-existentes o propuestos que articulen el
Parque y su área de influencia con el resto de la ciudad.” IDU/SCA,1999, Numeral 3.1
250
“El Parque como Hito Urbano: Se deberá incorporar al desarrollo del Parque la memoria urbana y el significado histórico
que ha tenido y tiene este sector para los ciudadanos de fuera y dentro de la ciudad. El parque deberá ser un motivo de
orgullo y reconocimiento para los ciudadanos y sitio obligado de visita, tanto para los bogotanos como para los habitantes
de fuera de ciudad”. IDU/SCA,1999, Numeral 3.2
89

comercial en la parte media de la pieza urbana.251 En relación con el aspecto


arquitectónico, se insistió en la necesidad de proponer un desarrollo inmobiliario sobre la
Carrera Decima con características similares a la solución propuesta por M&L, con la
intención de incluir esta zona como parte de la estrategia de financiación del parque.252
Finalmente, a pesar de que el concurso del diseño correspondía a un Parque
Metropolitano, que por su naturaleza, debía hacer parte de la Estructura Ecológica
Principal (EEP) de la ciudad, el aspecto ambiental y paisajístico fue referido dentro de las
bases con unas pocas líneas y de manera superficial; a los concursantes se les pidió
exclusivamente:

“[…] Plantear la idea básica del parque con sus áreas, pisos, caminos, fuentes,
edificios y demás elementos concebidos, así como las masas, alturas, alamedas o
alineaciones arborizadas, sin necesidad de precisar las especies, ni hacer un
proyecto paisajístico detallado […]”. (SCA, 1999, Numeral 3.2)

El tema de los cuerpos de agua –ríos San Francisco y San Agustín– también se
trató de manera trivial a tal punto, que incluso el río San Agustín, ni siquiera se mencionó
dentro de las bases. El manejo del agua se redujo al típico artificio de recuperación de la
“memoria urbana” y no se incorporó como un elemento vital del sistema hídrico del centro
de la ciudad. A los concursantes se les pidió simplemente “[…] tener en cuenta el cauce
del antiguo río San Francisco […]” sin proporcionar mayores precisiones o paramentos al
respecto.
Los criterios de evaluación y calificación de los proyectos fueron consecuentes con
los objetivos trazados, en este sentido, no incluyeron aspectos ambientales y
paisajísticos, y concedieron prioridad únicamente a la propuesta de usos, de articulación
urbana y de gestión de la propuesta. El jurado del concurso otorgó el primer premio a la
propuesta de los arquitectos Juan Guillermo Pereira y María Camila Pabón (P&P), (Figura
38) la cual comprendía una operación urbana integral para todo el sector, coincidente con
las cuatro zonas de intervención, que propusieron M&L.

251
“Debe considerarse que en la zona norte del borde del parque se ubicará un sector comercial y de servicios de unas seis
hectáreas, complementarias a la zona consolidada existente, la cual, según los cálculos, deberá prever estacionamientos
para 5.000 vehículos”. IDU/SCA,1999, Numeral 3.2
252
“[…] considerar el planteamiento de nuevos edificios representativos de carácter institucional que le den sostenibilidad a
la conservación del patrimonio urbanístico y arquitectónico del borde oriental del Parque”. IDU/SCA,1999, Numeral 3.2
90

Figura 38. CAI - Vista aérea del proyecto ganador. (P&P)

El Parque en primer plano con sus plazas, caminos, zonas verdes y fuentes, al norte el conjunto de edificios
comerciales y de vivienda. [Fotomontaje elaborado por el autor, sobre la perspectiva aérea de Arq. Edgar
Bueno.]

De acuerdo con el jurado, el proyecto ganador:

“[…] crea un nuevo paisaje a través de la técnica apropiada en la creación de


parques cuyo secreto está en el trabajo paciente sobre las articulaciones
altimétricas, sobre las masas de árboles, sobre el agua, sobre el tejido entre lo
anterior y lo construido. […]" El jurado también consideró para seleccionar el
proyecto, “[…] la importancia que este le dio a la vinculación directa del parque con
sus bordes inmediatos […]".253

Zona 1. Norte. La solución propuso mantener la estructura morfológica en las


manzanas existentes. Para integrar la Plaza San Victorino con el parque, se propuso
sustraer la manzana pero se mantuvo el edificio patrimonial de la esquina de la carrera 12
con calle 11, el cual sería reciclado como edificio institucional. (Figura 39).
Se propuso la modificación de dos manzanas, al trazar dos nuevas vías que
alterarían la estructura urbana, lo anterior con la doble intención de dar continuidad a la
carrera 13 y de comunicar el parque con la esquina de la Av. Jiménez con Av. Caracas,
donde se ubica la estación de intercambio del sistema de transporte Transmilenio.

253
Oficio del jurado calificador dirigida a los concursantes Concurso de ideas Parque Tercer Milenio, noviembre de 1999.
IDU/ERU, 2001, p. 55. Folio 094.
91

Figura 39. CAI- Planta general del Proyecto Ganador. Zonificación general.

El proyecto incluye toda la Pieza Urbana (P1), propone: mantener los edificios patrimoniales, apropiar
extensas zonas verdes, implementa líneas de arborización y una larga fuente artificial. Se destaca la
plataforma peatonal sobre la Carrera Decima que facilita la continuidad espacial entre el Parque y el Centro
Histórico. Establece cuatro zonas (P-2): al norte, sector (1) sobre la plaza de San Victorino mantiene la
morfología y uso existente; en el sector (2) propone una renovación total con edificios comerciales que
respetan la morfología existente; en el sector (3) el Parque, una extensa explanada con tres ejes principales:
(A) calle 11, camino de Jardines Temáticos, (B) camino del Museo Urbano y (C) alameda carrera 12, y al sur,
sector (4) grandes edificios de vivienda con tipología de barra. [Planos: (P1) Editado por el autor, P&P, 1999.
(P2) Elaborado por el autor.]

Zona 2. Central. Para esta zona la propuesta incluyó una renovación total de las
cuatro manzanas las cuales mantienen la morfología urbana pero recuperan la tipología
de manzana con patio interior (claustro); se establecen como usos, el comercio a nivel de
la calle y la vivienda en los pisos superiores “[…] para garantizar la sostenibilidad nocturna
del sector […]”.254 Para propiciar la continuidad entre la Plaza de San Victorino y el
parque, se sustraen dos manzanas, pero se mantienen los edificios patrimoniales, los
cuales son habilitados como equipamientos institucionales.
Zona 3. Sur. Corresponde al sector sur de la pieza urbana, con un área de 19.5 ha
y está definida por la calle 10a., la Carrera Decima, la calle 6a. (Av. de Los Comuneros) y
la Av. Caracas, conformada por veintidós manzanas. Esta área corresponde al PTM, y es
de un tamaño mayor al planteado en el proyecto de M&L, al integrar al Parque las
manzanas del costado norte del mismo. Se plantea la conservación de todos los edificios
patrimoniales, los cuales son reciclados como edificios institucionales, que prestan
servicios complementarios al Parque. Para conservar la estructura espacial y funcional de
la calle 10a., se plantea la construcción de nuevos edificios en forma de barra, paralelos a
la calle 10a., que confinados con los edificios patrimoniales recomponen el espacio
escénico de la vía. La composición general del Parque se soporta sobre la cuadrícula
254
PEREIRA, Juan; PABON, María. Concurso de ideas: Parque Tercer Milenio, Bogotá, Colombia. In: Revista Escala.
Bogotá, Colombia, n. 186-187, 2000. p. 67.
92

tradicional, típica de la morfología de la ciudad colonial, a la cual se le superpusieron ejes


diagonales, que responden –según los proyectistas– a las tensiones propias del lugar:255
un eje que integra la Plaza de San Victorino con la esquina de la Av. Caracas con Av. de
Los Comuneros, y un eje curvo que asociado al anterior conforma el espacio monumental
más importante del parque; otro eje diagonal conecta la esquina de la Av. Caracas y la
Av. Jiménez con el parque y el B. San Bernardo; a partir de este eje, se establece un
nuevo plano visual que integra el parque con los Cerros Orientales de la ciudad.
Zona 4. Corresponde al sector del costado sur del Parque, comprendido por la Av.
de Los Comuneros, la Carrera Décima, la calle 5a. y la Av. Caracas con un área de 3 ha
en el B. San Bernardo, correspondiente a cuatro manzanas. Se plantea la modificación de
todas las manzanas, la construcción de un plan de vivienda, con tipología en barra, con
espacios verdes al interior, con comercio a nivel de la calle y vivienda en los pisos
superiores. Para integrar el PTM con este nuevo desarrollo de vivienda se proyecta un
“parque lineal” en el costado sur de la Av. de Los Comuneros, parque que en realidad
correspondió a un andén arborizado.
Como había plena libertad de proponer el contenido del programa del Parque, el
proyecto planteó una serie de elementos, los cuales fueron aprovechados como estrategia
de composición del mismo y de su integración con el sector.
Uno de los elementos novedosos que se propone para la integración del proyecto
con el sector, es la creación de una plataforma peatonal a nivel de los andenes sobre la
Carrera Décima entre las calles 8a. y 11, conectando espacial y funcionalmente el PTM
con el Centro Histórico (Plaza de Bolívar); la continuidad del flujo vehicular de la Carrera
Décima se resuelve con una vía subterránea que pasa bajo la plataforma peatonal. El
tratamiento que recibe esta plataforma peatonal, “parque lineal” como la definen los
autores, incluye arborización, mobiliario urbano y tratamiento especial de piso.
Para revitalizar el eje urbano –este oeste– (calles 10a. y 11), que comunica la
Plaza España, el Parque de Los Mártires, la Plaza de Bolívar y el B. Egipto, se propone
sobre la Carrera Décima aprovechar la plataforma peatonal antes mencionada.
Sobre la Av. Caracas se plantea una solución menos afortunada, al intentar
resolver la integración a partir del trazado geométrico de la arborización propuesta, la cual
proporciona una aparente homogeneidad al espacio, pero en realidad este se fragmenta
255
Un eje que integra la Plaza de San Victorino con la esquina de la Av. Caracas con calle 6a., y un eje curvo que asociado
al anterior conforma el espacio monumental más importante del parque; otro eje diagonal conecta las esquina de la Av.
Caracas con Av. Jiménez con el barrio de San Bernardo; a partir de este eje, se establece un nuevo plano visual que integra
el Parque con los Cerros Orientales de la ciudad
93

bajo la copa de los árboles, sin resolver la conectividad urbana.


Como se mencionó anteriormente, la pieza urbana se compone por cuatro zonas
claramente establecidas; para lograr una integración entre estas el proyecto propone tres
elementos estratégicos: el primero es un gran espacio verde en forma de "banana" que
por su longitud conecta la Plaza de San Victorino con la Plaza Avenida Caracas (esquina
Av. Caracas con Av. de los Comuneros) Este espacio de carácter monumental domina
toda la composición del parque, contiene dos Plazas: Central y de Esculturas, acoge el
paso de las calles 10a. y 11, resalta cuatro edificios patrimoniales y un largo cuerpo de
agua conformando por cuatro sucesivas fuentes artificiales que recuerdan el viejo cauce
del río San Francisco. Este espacio se delimita con árboles de gran porte plantados sobre
los caminos de los ejes principales.
Un segundo elemento es el camino diagonal que comunica el gran espacio verde
en forma de "banana" con las tres Plazas principales del Parque, las cuales tienen forma
triangular: la Plaza Central, la Plaza de Esculturas, y la Plaza de Eventos localizada en la
carrera 12 con calle 7a. Este eje tiene la particularidad de conectar con un puente tres
pequeños edificios que hacen parte del conjunto denominado “museo urbano” generando
de esta manera dos formas de percibir el espacio central del parque, una a nivel de piso y
otra a nivel superior.
El tercer elemento lo constituye el camino correspondiente al trazado de la carrera
11, que comunica la Plaza de San Victorino con la Av. de Los Comuneros. Este eje
contiene una biblioteca acondicionada en un edificio patrimonial, tres jardines temáticos –
flores, verde y árido– el parque infantil con juegos mecánicos y las zonas deportivas con
cuatro canchas múltiples. (Figura 40)
94

Figura 40. CAI - Análisis del Proyecto Ganador.

Similar a la propuesta de B&M, toma como soporte de diseño la malla tradicional urbana, sobre la cual se
trazan ejes diagonales que relacionan puntos importantes del sector (1). Sobre la plaza de San Victorino, se
sustrae una manzana para permitir la conexión de esta con el Parque, en la zona central se proyectan
edificios de comercio en forma de claustro, y en el Parque se proponen pequeñas unidades (museos y
servicios) sobre los tres ejes principales (2). Como sistema peatonal se propone una sencilla red de caminos,
con plazas de forma irregular en el cruce de los caminos (3). El parque se beneficia con una importante
explanada verde que incluye un talud central (4). La red de caminos se realza con las líneas de arboles de
gran porte (5). Para rememorar el cauce del R. San Francisco se proyecta una larga y esbelta fuente de cinco
tramos (6). [Dibujos: elaborados por el autor.]

Llama la atención el tratamiento marginal que recibe la carrera 12, que no incluye
ningún elemento significativo, desconociendo que este es el eje conector directo entre la
Plaza de San Victorino y la Plaza de Eventos del parque.
En cuanto los elementos naturales presentes en la propuesta ganadora, el
proyecto tuvo como base una extensa planicie verde, que cubrió todo el espacio del
parque, la cual era hendida por la cuadrícula de estrechos caminos, por los ejes
diagonales y por las pequeñas Plazas propuestas. Con la intención de romper con este
continuo paisaje, se planteó al costado este del eje central que comunica la Plaza Central
y la Plaza de Eventos, un largo talud triangular conformado por tres secciones
trapezoidales, el cual cumplía con varias funciones: generar un lugar tranquilo y
estratégico para el ocio y disfrute del parque, establecer un control espacial entre las
áreas este y leste del parque, comportarse como un "balcón urbano", desde el cual se
tenía una vista panorámica del parque, su entorno y en especial los Cerros Orientales de
la ciudad.
La vegetación se dispuso básicamente de dos maneras: por una parte, filas de
árboles que acompañaban los caminos y enmarcaban los espacios, con la clara intención
95

de resaltar la trama tradicional urbana –calles y carreras de árboles–, y por otra parte, la
configuración de masas “cuadriculadas” de árboles con la finalidad de crear barreras
naturales que controlaran visual y acústicamente las interferencias producidas por la Av.
Caracas, una de las vías más congestionadas de la ciudad.
Para la recuperación de la “memoria” del cauce del río San Francisco se propuso,
paralelo al eje diagonal que comunica la Plaza de San Victorino y la Plaza Avenida
Caracas, un largo cuerpo de agua, formado por cuatro fuentes rectangulares artificiales de
agua, las cuales hacían parte del espacio verde dominante de la composición del parque.
Es claro que el proyecto se distinguió con el primer premio por su respuesta frente
a las exigencias de las bases del concurso, en las cuales se insistía en reconocer las
estructuras urbanas existentes, en propiciar la conectividad urbana y en mantener el
patrimonio arquitectónico. También es claro que como en las directrices de las bases del
concurso no incluyeron referencias en cuanto a la recuperación de los elementos
naturales del sector, ni del sistema hídrico, la propuesta ganadora ignora los criterios y las
estrategias de diseño ambiental. Sin embargo, bajo la mirada del presente trabajo, se
observaron los siguientes aspectos positivos en la propuesta ganadora:
El proyecto proponía mantener la mayor cantidad de espacios libres en el parque y
en el sector, con una superficie verde permeable equivalente al 70% del área del Parque y
con pocas áreas impermeables (duras), conformadas por la red de caminos –los cuales
tenían dimensiones similares o menores al ancho de las calles existentes en el sector–, y
el conjunto de Plazas, cuyas dimensiones eran inferiores a las de la Plaza de San
Victorino, principal espacio público del sector. El modelado de la topografía, configuraba
un talud central el cual operaría como un balcón urbano, desde el cual se tenía pleno
dominio del parque, de su entorno y de los Cerros Orientales, elemento dominante del
paisaje de la ciudad.
La instalación de una plataforma peatonal sobre la Carrera Décima daba
continuidad y conectividad urbana entre el Parque y el centro histórico de la ciudad,
logrando con esto, que la población usuaria del centro participara y disfrutara de manera
directa de los espacios y actividades que les podría ofrecer el Parque.
El gran espacio verde en forma de “banana” era un elemento de integración de
todos los componentes destacados de la pieza urbana: al norte la zona comercial de San
Victorino, al centro el eje urbano este-oeste (calles 10a. y 11), la zona institucional sobre
la calle 10a. y al sur el Parque propiamente dicho. Este espacio contenía la Plaza de San
Victorino, la Plaza Central, la Plaza de las Esculturas, el Colegio Distrital de Santa Inés y
96

la Plaza Avenida Caracas, los cuales se conectarían por dos caminos peatonales –uno
recto y otro curvo– que recorrerían el espacio, teniendo como elemento de composición
la gran fuente artificial, “[…] figura verde, acompañada de un plano de agua lineal,
memoria del paso del río […]”.256
Dentro del programa propuesto para el Parque se destacaron los eventos
planteados sobre el eje recreativo y deportivo –carrera 11– que cuenta con una biblioteca
pública, tres jardines temáticos –flores, verde y árido–, un parque de juegos infantiles y
una zona deportiva con cuatro canchas múltiples. Este programa es retomado para el
diseño del proyecto definitivo.
A partir de esta misma lectura, en el presente trabajo se identifican aspectos
débiles en el proyecto ganador: Al tomarse como base de diseño el trazado tradicional de
las calles y carreras existentes, el proyecto presenta una solución espacial que reproduce
de manera simplista el tejido de la ciudad, donde lo construido es reemplazado por lo
vacío. Es así, que el proyecto es concebido como una gran operación de sustracción de
las manzanas, en la cual las calles se vuelven caminos y las manzanas espacios verdes.
Esta solución aparentemente respetuosa del pasado, como lo refieren los autores, no
aportaba elementos paisajísticos significativos para el nuevo parque, por cuanto esta
actitud generaba que todos los recorridos fueran similares, lineales y con las mismas
perspectivas sin ningún valor escénico.
Llama la atención que la única parte donde no se mantuvo el trazado urbano fue
en la zona correspondiente a las manzanas irregulares, justo por donde pasa el curso de
las aguas del río San Francisco. En el proyecto hay una obsesión marcada por enderezar
todo, por trazar grandes ejes conectores de espacios o puntos de interés, como
intencionalmente lo anotan los autores:

“[…] El urbanismo de Sixto V, que establece puntos de tensión entre la ciudad, y


recorridos lineales que los comunica, hacen aparecer (en el proyecto) una segunda
estructura superpuesta, rica en diagonales que responde al hecho de que la
menor distancia entre dos puntos es una línea recta [...]"257

Es con esta misma actitud que se traza la rígida fuente de agua, con la intención
de recuperar la “memoria” del recorrido del río San Francisco.
En estrecha relación con los conceptos anteriormente expuestos, la propuesta de
256
PEREIRA, PABON, 2000, p.65.
257
PEREIRA, PABON, 2000, p.67.
97

arborización reafirmó esta obsesión por resaltar la traza urbana y los nuevos ejes
diagonales, por cuanto la ubicación de la vegetación se hizo a partir de una rígida
geometría en la cual las líneas de árboles enmarcaban los espacios, las filas de
vegetación acompañaban los caminos y en los casos que se proponían masas de árboles,
se hizo bajo una severa geometría similar a la utilizada en la siembra mecanizada para la
producción agroforestal.
La propuesta fiel a la bases del concurso, no presentó ninguna alternativa de
recuperación de los elementos naturales perdidos, los cuales tuvieron gran importancia
para el sector y la ciudad, como los ríos San Francisco y San Agustín. La referencia al río
San Francisco se hizo con una larga fuente de agua compuesta por cuatro piletas
artificiales, que poco tenían que ver con el curso original de río y mucho menos con la
función biológica que podrían cumplir dentro del ecosistema de la ciudad. Por último, no
se hizo ninguna referencia o alegoría al río San Agustín.
A pesar de estas falencias, el proceso del CAI, cumplió con la estrategia central
trazada por la administración Distrital: dimensionar el costo político y social de la obra a
emprender –aprovechando la oportunidad como un instrumento de publicidad de la
operación inmobiliaria de la Pieza Urbana Tercer Milenio– a través de un evento de
carácter nacional, que convocó a todos los arquitectos del país por medio del ente más
importante del gremio, la Sociedad Colombiana de Arquitectos.
La estrategia de utilizar el concurso como un instrumento de publicidad o
promoción, evidencia que el PTM, en el fondo, fue un proyecto político, que en su
concepción retomó la experiencia del modelo francés, utilizado en la construcción de
parques en la segunda mitad del Siglo XX: “Concebido como equipamento urbano e
recreativo, o parque público está ligado, sobretudo, a uma vontade política […] Trata-se,
principalmente, de uma vontade política de representação no (e através do) tempo".
(SERPA, 2004, p. 139-140)

3.2.3 Plan de Ordenamiento Urbano del Parque Tercer Milenio (POUPTM). Proyecto
construido

Con el Plan Maestro Tercer Milenio elaborado por M&L, la convocatoria del
Concurso Arquitectónico de Ideas y la elección de un proyecto ganador, la Administración
Distrital logró precisar numerosos aspectos relacionados con la materialización de este
megaproyecto portador de un ideario político.
98

Sin embargo, aún era necesario dotar al proyecto, de un elemento adicional que
permitiera finalmente la ejecución amparada en un marco legal y normativo. Así fue que la
Alcaldía contrató el “Plan de Ordenamiento Urbano del Parque Tercer Milenio” (POUPTM)
cuyo documento técnico fue encargado a la Unión Temporal, EHM Arquitectos,
conformada por los Arquitectos Rafael Esguerra, Carlos Hernández y Giancarlo Mazzantti.
(Figura 41) El estudio tuvo como objetivo "establecer un diagnóstico sobre la situación
actual, los potenciales, y las restricciones del sector utilizando una base técnica que
permitiera analizar las características de los componentes ambientales, paisajísticos,
espaciales, funcionales y físicos de área"258. Para los propósitos de este trabajo, se
requiere profundizar en los elementos que primaron en la concepción del POUPTM, pues
estos evidencian las prioridades y parámetros que se establecieron para la ejecución del
proyecto.

Figura 41. POUPTM - Vista aérea del Proyecto Construido.

En primer plano el Parque con sus alamedas, caminos, zonas verdes y fuentes, al norte el trazado del nuevo
desarrollo urbanístico, conjunto de edificios comerciales (sin construir). [Fotomontaje elaborado por el autor,
sobre la perspectiva de Edgar Bueno.]

El documento técnico del POUPTM, incluyó una aproximación a la escala


metropolitana, para “[…] visualizar las transformaciones ambientales y geográficas, la
conectividad y accesibilidad al sector”, una aproximación al centro de la ciudad, “área
comprendida entre el Parque Nacional, la ronda del río Fucha, los Cerros Orientales y la

258
Instituto de Desarrollo Urbano. EHM Arquitectos. ESGUERRA, Rafael. HERNÁNDEZ, Carlos. MAZANTTI, Giancarlo
(IDU/EHM). Plan de Ordenamiento Urbano Parque Tercer Milenio. Cuarto Informe Técnico. Septiembre de 2000. p. 6
99

Carrera 30”, y una aproximación y al área de influencia del Parque, con una extensión de
62,7 ha.259 El Plan definió, los usos, densidades y niveles de intervención y el
procedimiento para la definición de las normas del sector, los instrumentos de gestión
urbana y planeamiento, y la actuación urbanística de acuerdo con los lineamientos de la
ley 388 de 1997, Ley de Ordenamiento Territorial.
En cuanto al marco legal, el documento técnico del POUPTM tomó en cuenta las
definiciones y lineamientos del “Decreto 880 de 1998,260 el cual le asigna el tratamiento de
Renovación Urbana261 al barrio de San Bernardo y su área de influencia; el Decreto 334
de 2000" por el cual se modifica y se complementa el Decreto 880 de 1998 en relación
con los contenidos del Programa de Renovación Urbana para el Sector de San Bernardo”
262
y el Decreto 619 del POT, cuya formalización y divulgación se realizó en el año 2000.
El POUPTM, en cuanto a la escala urbana, incorporó los objetivos establecidos por el
POT para el ordenamiento de la ciudad central.263
Sin embargo, si bien se precisaron los aspectos relacionados con la norma
específica del sector y la operación de renovación urbana, 264 en cuanto a la dimensión
ambiental, es preciso decir que en su introducción, el documento técnico del POUPTM,
dejó en un lugar marginal la dimensión ecosistémica, a pesar de la presencia del concepto
de Estructura Ecológica Principal (EEP) en el POT. Tan solo hizo una breve alusión a este
concepto de EEP, transcribiendo los objetivos del ordenamiento de la ciudad central
estipulados por el POT:

“[…] mejorar la calidad ambiental del área y destacar sus elementos naturales
como componentes fundamentales de su paisaje urbano mediante el mejoramiento

259
IDU/EHM, 2000, p.4.
260
Decreto 880 de 1998 "por el cual se adopta el programa de Renovación Urbana para la recuperación del sector
comprendido por los barrios San Bernardo y Santa Inés y su área de influencia y se establecen normas específicas para
algunos de los sectores dentro del área de Renovación Urbana." ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ.
261
El Decreto 880 de 1998 definió la Renovación Urbana como el "proceso de intervención sobre la política de uso del
suelo, por medio de esta se procura transformar y adecuar un asentamiento urbano existente y adaptarlo a las nuevas
necesidades urbanas con el fin de dinamizar zonas deterioradas o en proceso de deterioro". IDU/EHM, Informe final, 2000,
p.5.
262
IDU/EHM, Informe final, 2000, p.5.
263
"Son objetivos de Ordenamiento en la Ciudad Central: [...] 4) Mejorar la calidad ambiental del área y destacar sus
elementos naturales como componentes fundamentales de su paisaje urbano mediante el mejoramiento del espacio público
y el aumento y recuperación del espacio libre. 5. Proteger y conservar los elementos de la Estructura Ecológica Principal
dando trato especial a los Cerros Orientales. 6. Incentivar la conservación de las zonas e inmuebles patrimoniales. [...]"
POT, Decreto 619, 2000.
264
El Plan Maestro recomendó lo siguiente: “La norma específica para el sector de intervención estará delimitada por medio
de tres actos administrativos que son: la Ficha Reglamentaria: para los sectores con tratamiento de renovación en su
modalidad de reactivación. El Plan Parcial: Para los sectores con tratamiento de renovación en la modalidad de redesarrollo
y el Plan Maestro para Parques y Plan Maestro para Equipamientos: en el área específica del parque. Dado que son tres
actos administrativos que pueden ser independientes y estar a cargo del Departamento Administrativo de Planeación
Distrital, la Empresa de Renovación Urbana debería ser la gestora de un único Plan que integre las tres modalidades para
que permita el desarrollo integrado de todo el sector” IDU/EHM, Informe final. 2000, p.56.
100

del espacio público y el aumento y recuperación del espacio libre. Y proteger y


conservar los elementos de la Estructura Ecológica Principal dando trato especial a
los Cerros Orientales”. (IDU/ EHM, 2000, p. 56)265

Valga la pena anotar además, que paradójicamente, en estas pocas líneas no se


consideraron las subcuencas de los ríos San Francisco y San Agustín como parte
fundamental de la EEP en el centro de la ciudad.
A pesar de esta omisión en la introducción, la descripción del área de estudio del
documento técnico del POUPTM, incluyó algunos enunciados sobre el “Sistema
Ambiental Geográfico y de Paisaje”, sin asumir un compromiso tangible con el ideario que
le dio vida al concepto de EEP en la formulación del POT: (Figura 42), en el estudio se
mencionaron algunos antecedentes y el estado del paisaje, de los componentes
hidrológico, topográfico y biótico, enfatizando en la vegetación existente y predominante
en el área. La descripción de cada uno de estos componentes, retomó los elementos
enunciados por los estudios que le antecedieron (Plan Zonal Centro, Agendas Locales
Ambientales, Plan Maestro Tercer Milenio, y bases del CAI entre otros). Por su parte, las
recomendaciones para el mejoramiento de la calidad ambiental retomaron la retórica de la
bases del CAI y el PMTM, sin formular propuesta encaminada a concretar acciones
específicas para la recuperación del sistema hídrico original.266
La ejecución del proyecto PTM implicó la coordinación institucional267 y el
desarrollo de actividades en dos frentes de trabajo en lo que se denominó “Gestión social
del proyecto”;268 el primero, relacionado con la operación inmobiliaria, la cual comprendió
el proceso de compra y englobe de predios; y el segundo, asociado al trabajo con la
265
ALCADÍA MAYOR DE BOGOTA. Documento Técnico Soporte del POT. Numeral 5.2.1.2.3. Bogotá, 1999.
266
“La recuperación de la memoria de los ríos se plantea mediante la incorporación del Eje Ambiental de la Avenida
Jiménez, que se continúa al interior de la zona. Es un componente esencial para la recuperación del espacio público de San
Victorino y para el Parque del Tercer Milenio. De la misma manera la calle séptima por donde pasaba el cauce del río San
Agustín se incorpora también como Eje Ambiental, aportando un mejoramiento de las condiciones para la circulación
peatonal y de bicicletas y con un criterio claro de arborización para articular la red verde. Como una manera de contrarrestar
la artificialización de los ríos, es importante considerar la conexión entre los cerros y sus ríos mediante la incorporación de
las principales avenidas a manera de ejes ambientales y soporte de la malla verde, de manera que todas estas funcionen
dentro de una red verde vial” […] De esta forma la penetración del paisaje de los cerros en la trama urbana mediante sus
principales ejes (antiguos cauces) Avenida Jiménez y Calle séptima, entre los que se recomienda incluir además la Avenida
de Los Comuneros y la Avenida 1ª, de manera que estos ejes verdes desciendan y penetren en el área para llegar al
Parque y continúen por la red verde vial. Estos corredores podrán atraer nuevas especies de fauna asociada buscando
mejorar la calidad sonora, no solamente por la absorción desviación y reflexión del ruido, sino por su remplazo por otro
sonido más placentero o más tolerable al haberse reducido la energía original”. IDU/EHM, 2000, pp.39-40. El documento
del Plan Maestro no hizo ninguna recomendación técnica, para el logro de estos loables objetivos, por cuanto la labor para
la cual había sido contratada la Unión E.H.M. Arquitectos, consistía solamente en efectuar recomendaciones generales, de
tal suerte que las propuestas como por ejemplo la de un “eje ambiental” sobre la carrera 7a., o sobre la Avenida 1a. jamás
se realizaron.
267
En la cual hicieron parte: El Instituto de Desarrollo Urbano-Renovación Urbana; las Secretarías de Ambiente, Integración
Social y de Gobierno. Además de: Planeación Distrital, el Fondo de Ventas Populares, el IDIPRON, la Caja de Vivienda
Popular y la Policía Metropolitana.
268
Gestión Social. IDU/ERU, 2001.
101

población asentada en el lugar, la cual se desarrolló utilizando dos tipos de estrategias


según los grupos de población que se encontraron en el área: población autónoma,269 que
podía dar solución a sus necesidades de manera independiente y población vulnerable, 270
que se encontraba en situación de dependencia familiar o dependencia de drogas, así
como niños y ancianos.

Figura 42. Plan de Ordenamiento Urbanístico Parque Tercer Milenio - POUPTM. Proyecto construido.

El área de estudio del Plan (P1) estaba definida por zona (verde) delimitada por: la Av. Jiménez, la carrera
Decima, la calle 1 y la Av. Caracas, con un área de 68,3 ha. Dentro de la cual se incluye el Parque Tercer
Milenio (verde oscuro). El área de influencia (rosado) esta demarcada por la calle 19, la carrera 4, la calle 6
sur y la carrea 19 con un área de 310 ha. El área del Parque (P2) se subdivido en dos zonas: (1) en verde
oscuro, pertenece al espacio de articulación entre el área comercial de San Victorino y el Parque; y (2) en
verde claro, corresponde al área del parque propiamente dicho. [Planos: P1) y (P2) Editados por el autor
sobre planos de FONADE, 1988]

La población independiente –propietarios y comerciantes dedicados a la venta de


imprentas, repuestos y al acopio de materiales de reciclaje– se localizaba sobre los
predios de la periferia de las manzanas; y la población vulnerable, se localizaba sobre la
zona interna del sector. Por tal motivo la operación inmobiliaria comenzó por la
negociación y compra de los predios que se encontraban en la periferia de las manzanas,
acción que se acompañó con programas de reubicación de la población autónoma, en
otras zonas de la ciudad, donde se pudiera dar continuidad a las actividades productivas a
las que se dedicaban. Para la adquisición de los predios con los cuales no fue posible
llevar buen término los procesos de negociación, el Distrito inició el proceso legal de
adquisición de los predios.
Con la población ubicada en la zona interna, se iniciaron programas sociales para
la rehabilitación de personas en edad económicamente productiva, la reubicación de
niños y ancianos en centros donde se les pudiera brindar la debida asistencia.
269
Población Autónoma. IDU/ERU, 2001.
270
Población Vulnerable. IDU/ERU, 2001.
102

De manera simultánea al proceso de compra de predios y al trabajo social con la


población, se adelantó la construcción del PTM, la cual incluyó dos actividades: la
elaboración del POUPTM y la ejecución de las obras propiamente dichas. El propósito del
presente trabajo, amerita profundizar en los elementos que primaron en la concepción
POUPTM, por cuanto estos evidencian las prioridades y parámetros que se establecieron
para la ejecución del proyecto.
En la metodología del documento técnico del POUPTM, se definieron tres fases: la
primera "Análisis y diagnóstico a nivel de sector", la segunda, a una "Definición de las
alternativas de ordenamiento", y la tercera, al "Desarrollo del escenario de ordenamiento y
desarrollo del Diseño del Parque".271 Es en esta última fase que se incluyó el proyecto
arquitectónico "Establecer las directrices de diseño del parque y desarrollarlas".272 En este
escenario fue determinada la función y el contenido del programa, y fueron elaborados los
planos generales de construcción del Parque.

Proyecto construido.

Para la zona de 18.5 ha (Figura 43) correspondiente al Parque Tercer Milenio, 273 el
POUPTM, retomó varios criterios del proyecto ganador del CAI:

“[…] la integración con su contexto urbano: relación con el cardo 274 Institucional,
con (los barrios) la Candelaria, la Capuchina, El Voto Nacional y La Estanzuela.
[…] El planteamiento del Parque relacionado con sus etapas de construcción275,
[…] La “recuperación de la memoria” de los ríos: San Francisco y San Agustín.
Mediante la creación de espejos de agua, la evocación de sus cauces por el tipo de
arborización asociada (Cedros, Sangregaos, Gaques, Pinos Romerones), […] La
creación de grandes espacios representativos de encuentro abiertos hacia el
paisaje de los cerros. […] El manejo del parque mediante sistemas operativos
(suelos y topografía), de tensiones y flujos (movilidad), de acontecimientos
(programa de usos)” y finalmente “La evocación de la memoria de sus calles y
espacios. Nombramiento de sus espacios con sus antiguos nombres.". (Toponimia)
271
IDU/EHM, 2000, Informe final, pp.6-7. Como se verá en el capítulo 4, estos procesos de trabajo social con la comunidad
no lograron el 100% de las metas por cuanto, buena una parte de la población interrumpió los procesos de rehabilitación.
272
IDU/EHM, Informe final 2000, p.8.
273
El área inicial era de 20 ha, pero se suprimieron dos manzanas al costado norte del parque, el área del parque se
disminuyó a 18.8 ha. IDU/EHM, Informe final, 2000. p.37.
274
Cardo: calle en sentido norte sur usadas en la planeación urbana de las ciudades romanas. La calle sentido este-oeste
se le domina Decumenus.
275
“Lo cual se verificó de acuerdo al Plan de compra de predios de la Empresa de Renovación Urbana”. IDU/EHM, Informe
final 2000, p.60.
103

(IDU/ EHM, 2000, p. 60-61.)

Las líneas anteriores, evidencian que en cuanto al tema ambiental a nivel del PTM,
persistió la retórica de la “evocación” y “recuperación de memoria” de los ríos, cuyo reflejo
en el diseño, sería el espejo de agua y la arborización asociada.

Figura 43. POUPTM - Planta general del Proyecto Construido.

A diferencia de los proyectos de M&L y P&P, la propuesta solo incluye el área del Parque (P2),
correspondiente a zona (2). Se mantienen los edificios de Medicina Legal y el Colegio Santa Inés, (P1) se
proyectan siete taludes perimetrales para aislar los espacios interiores con su entorno, además de trazar una
red senderos inferiores y superiores al mismo. Alamedas-numerarlas. Como complemento al Parque (P2) la
administración Distrital contrata los Planes Maestros de Santa Inés, al norte (1) y San Bernardo, al sur (3), con
los cuales se establecen las normas de ocupación y uso de estos dos importante sectores vecinos al Parque.
[Planos:(P1) Editado por el autor, EHM, 2000, 2 (P2) elaborado por el autor]

La composición general se apoyó sobre la antigua cuadrícula tradicional de calles


y carreras, sobre la cual se destacaron tres ejes: El principal eje correspondió a la
prolongación de la carrera 12 (Alameda Tercer Milenio), cumpliendo la función urbana de
integrar de norte a sur la Plaza de Nariño con el parque del B. San Bernardo. El segundo
eje correspondió a la calle 9a. (Alameda Calle Novena), la cual tuvo la función urbana de
integrar la parte norte del sector con el Parque Tercer Milenio y la de conectar el Parque
con el centro histórico de la ciudad. El tercer eje correspondió a la calle 7a. (Alameda
Calle Séptima) recorriendo el Parque en el sentido oeste-este, integrando la escultura
urbana "Pórtico", del escultor Ramírez Villamizar, localizada en el acceso del Parque, al
Colegio Distrital Santa Inés, a la Alameda Tercer Milenio y a las zonas de juegos para los
niños. (Figura 44)
104

Figura 44. Análisis del Proyecto Construido.

El proyecto toma como soporte de composición la malla tradicional urbana, -similar a los proyectos anteriores-
la cual, es modificada con dos ejes diagonales en el sur del parque (1); propone pequeñas unidades
culturales y de servicios diseminadas por todo el parque (2); el sistema peatonal lo constituye amplias
alamedas interiores y perimetrales, destacándose la Alameda Tercer Milenio –eje central norte sur- (3); Las
zonas verdes son sacrificadas por la alta presencia de zonas duras- alamedas-(4); análogo a las propuestas
anteriores la arborización se dispone en líneas que marcan los caminos (5); sobre el eje central y los caminos
diagonales se proyectan cinco fuentes y otra mayor en la zona del “jardín botánico”(6). [Dibujos: elaborados
por el autor]

En cuanto a los elementos naturales, en el diseño paisajístico, se destacó como


diferencia en relación con las propuestas anteriores, la utilización de taludes artificiales en
la periferia y en el interior del Parque, los cuales se localizaron con la intención de
configurar micro-espacios y generar barreras de aislamiento visual y acústico con el
entorno inmediato. Adicionalmente se proyectaron explanadas verdes acondicionadas y
dotadas con mobiliario de juegos para niños.
Con la intención de consolidar una red de alamedas con pisos duros en la periferia
y en el interior del parque, se sacrificó una parte significativa de la superficie permeable,
de tal suerte que esta se limitó, tan sólo al 36% del área total. Se propusieron líneas de
árboles de gran porte en la periferia y en las alamedas principales del parque, y no se
realizó ninguna propuesta de masas de árboles de diferentes especies nativas que
favorecieran los procesos sucesionales y la atracción de fauna.
Se mantuvo el criterio de instalar fuentes (piletas) artificiales de agua, a las cuales
se les asignó una función exclusivamente decorativa, sin incorporar estrategias de manejo
de las aguas pluviales, ni mucho menos considerar la posibilidad de recuperación de las
dinámicas de las microcuencas de los ríos San Francisco y San Agustín.
La propuesta incluye un Jardín Botánico, que resultó ser más una alusión
105

alegórica, que lo que debía corresponder a un elemento de esta naturaleza. En


consideración del autor de este trabajo, en realidad, todo el Parque debió ser concebido
como un gran reservorio de vegetación nativa, que contribuyera a la recuperación de
procesos ecológicos en el centro de la ciudad.
En relación con la propuesta de movilidad, para el uso de los peatones, se propuso
un anillo perimetral de circulación con calzadas largas y arborizadas sobre los cuatro
bordes del Parque: Carrera Decima, Av. de Los Comuneros, Av. Caracas y calle 9a. Al
interior del Parque se localizó una alameda central, de 32 metros de ancha y 280 metros
de larga, la cual, de manera contradictoria con su nombre, no incluyó árboles. Esta
alameda fue complementada con una red de calzadas menores (calle 7a. y calle 8a .), y
una red de caminos estrechos. El tamaño y cantidad de alamedas y calzadas obligó a
tener una cantidad significativa de superficies duras que ocupan el 61% del Parque,
generando una imagen de paisaje árido. A este paisaje se opuso el valor escénico de los
taludes surcados por senderos sinuosos localizados en las zonas bajas y superiores de
los mismos. 276 (Figura 45)

276
Alamedas: "Tercer Milenio: Se extiende desde la Alameda de la Calle 10ª hasta la Calle 6ª. Carrera 10ª: Costado
occidental de la Carrera 10ª entre Calle 9ª y Calle 6ª. Carrera 13: Se extiende desde la Alameda de la Calle 9ª hasta la
Avenida de Los Comuneros. Avenida Caracas: Desde la Alameda de la Calle 10ª hasta la Avenida de Los Comuneros.
Calle 9ª: Desde la Avenida Caracas hasta la Carrera 10ª. Calle 8ª: Desde la Carrera 13 hasta la Alameda Tercer Milenio.
Calle 7ª: Desde la Carrera 13 hasta la Carrera 10ª. Calle 6ª: Costado norte de la Avenida Los Comuneros entre la Avenida
Caracas y la Carrera 10ª." ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, Decreto Distrital 346 de 2003. "Por el Cual se adopta el Plan
Maestro Parque Tercer Milenio.
106

Figura 45. Recorrido fotográfico del Parque Construido.

Se destacan los siguientes elementos: (1) la Alameda Central con su exagerada dimensión y su evidente falta de
arborización. (2) los Taludes perimetrales, con los caminos “trazados” por los usuarios en sus crestas. (3) la
Explanada verde con juegos para niños, con baja utilización. (4) las Fuentes artificiales como “memoria” del los
ríos San Francisco y San Agustín. (5) el Jardín Botánico, demasiado nombre para este desolado espacio. (6) el
Modulo cultural y de servicios, (café internet) con baja frecuencia de uso. [Fotos: del autor, 2007]

La red de ciclorrutas se instaló sobre la red principal de calzadas, beneficiándose


de la arborización y del mobiliario propuesto. Finalmente, la calle 9a. y la calle 13 fueron
mantenidas como vías vehiculares, pero de tránsito restringido; la función de estas dos
calles, es la de mantener la conectividad el Parque y del edificio del Instituto de Medicina
Legal y Ciencias Forenses con el sector y la ciudad. Para los vehículos se proyectó una
zona de estacionamiento subterránea con capacidad para 168 carros, bajo la Alameda
Central, con ingreso y salida por la Av. de Los Comuneros.
En cuanto a las edificaciones, fueron mantenidos los edificios del Colegio Distrital
Santa Inés por su valor cultural y patrimonial y el edificio del Instituto de Medicina Legal y
Ciencias Forenses, en virtud de su importancia de servicio de salud pública para la
ciudad. Para uso exclusivo del Parque se propusieron pequeñas unidades de servicios
dispuestas así: sobre la Alameda Tercer Milenio, dos tarimas (palcos) para la realización
de espectáculos culturales y un Centro Cultural (Ian house). Dos restaurantes, uno en el
Jardín Botánico y otro frente al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, y tres
unidades de servicio en la zona de juegos infantiles. El total del área ocupada por las
construcciones es de 4% del Parque.
Para la legalización (normalización) de todo el proceso de construcción del
Parque, la Alcaldía contrato al arquitecto Camilo Santamaría para que elaborara el "Plan
Maestro Parque Tercer Milenio" (PMPTM) en el cual se determinó el uso y ocupación del
107

Parque, documento con el cual se legalizo el proyecto ante el Departamento


Administrativo de Planeación Distrital (DAPD). (Figura 46)

Figura 46. Plan Maestro Parque Tercer Milenio - PMPTM. Camilo Santamaría

Con este Instrumento Legal se determina el uso y ocupación del Parque Tercer Milenio. Se establece la
zonificación (P1): (1) Alameda Tercer Milenio, (2) Explanada, (3) Juegos niños Norte, (4) Juegos niños Sur,
(5) plaza y acceso norte, (6) Alameda Calle Séptima, (8) Zona Deportiva, (9) Jardín Botánico. Además
determina la cantidad y uso de los edificios P-2: (1) edificios existentes de Medicina Legal, (2) Colegio Santa
Inés,-existente- (3) Cafetería estudiantes-sin construir-, (4) Restaurante del Jardín Botánico -cerrado- (5)
Escenarios Culturales-tarimas-, (6) Unidades de Servicios y (7) Centro cultural -café internet. [Planos:(P1) y (P2)
Editados por el autor.]

La impresión que trasmite el parque es la misma que se siente al estar frente a las
ruinas de una ciudad que ha sido devastada por un evento natural, a la cual, en el tiempo,
solo se le identifica por las huellas dejadas por las calles y caminos, producto del
pavimento que no dejó crecer la hierba.
Todo de alguna manera en los términos que define el arquitecto paisajista
brasileño, Silvio Soares Macedo:

Na linha projetual. "Contemporânea – expressa uma nova ruptura que se anuncia


após um predomínio não muito longo das diretrizes modernas, ainda utilizadas de
um modo intenso e continuo, e que praticamente minimizam e reduziram a um
terceiro plano os preceitos ecléticos nas ultimas quatro décadas do século [...]
Novos usos, novas formas e uma renovada influencia europeia, especialmente dos
projetos executados em Paris e por toda Espanha, reintroduzem a cenarização
exacerbada, agora inspirada em figurações da arquitetura pós-modernista”.
(SOARES, 1998, p. 18).
108

3.3 Análisis comparativo de los proyectos

El análisis de las propuestas de diseño elaboradas para el Parque por los


arquitectos Montenegro y Bueno dentro del (Plan Maestro Tercer Milenio); por Pereira y
Pabón (Concurso Arquitectónico de Ideas); y por Esguerra, Sáenz y Mazzanti (Proyecto
Construido), permite entrever elementos que vale la pena comparar:
Con respecto a los ejes de composición, se evidenció que la propuesta de M&L
hizo énfasis en una solución simétrica, mientras que la solución del concurso ganador
consistió en una propuesta dinámica producto de la superposición de ejes diagonales –
que responden a las tensiones y relaciones del lugar– sobre una retícula, que representa
la referencia directa al trazado urbano del sector. Finalmente, el proyecto construido,
plantea una solución híbrida: sobre una estructura ortogonal, propia del trazado urbano,
superpuso un recorrido irregular, localizado en la parte interna del Parque.
En cuanto a la propuesta de plazas, el proyecto M&L, optó por la alternativa de la
plaza monumental en la que se distorsiona la escala humana; la propuesta ganadora del
concurso de ideas, presentó la alternativa de plazas triangulares que se generaban a
partir del cruce de los ejes diagonales con la malla ortogonal; El proyecto construido, no
incorporo el concepto de plaza, por cuanto reemplazó dichos conceptos por los de
“alameda”,277 entendida como la materialización de un eje de composición a través de una
extensa superficie dura con alcorques (materas enterradas) para la siembra de árboles.
Finalmente en cuanto a la propuesta de áreas (edificios) construidas, el proyecto
de M&L propuso una edificación comercial en el centro del Parque y un conjunto de
equipamientos en la parte sudeste del mismo. El proyecto ganador del concurso
arquitectónico, propuso un conjunto lineal de predios comerciales e institucionales en la
zona norte del Parque, la conservación de las edificaciones con valor patrimonial, y la
instalación de una red de pequeños equipamientos. El proyecto construido dentro de su
proceso de diseño redujo el área de ocupación del Parque de 20 ha a 18.5 ha, mantuvo
los predios del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y del Colegio Distrital San
Inés y dispuso una serie de equipamientos distribuidos dentro del parque, en especial
sobre la Alameda Tercer Milenio y la calle 7a.
En cuanto a los elementos naturales, el proyecto de M&L propuso una explanada

277
En los parámetros generales de diseño del Parque se incluyo el concepto de plaza; pero durante el proceso de diseño el
referido concepto fue cambiado por el de alameda, como se puede constatar en el Decreto 246 de 2003.
109

verde, con una gran fuente de agua; el proyecto ganador del concurso, una planicie verde
con talud central y una larga fuente de agua; y el proyecto construido, taludes
perimetrales sobre un plano verde y tres conjuntos de pequeños espejos de agua. Las
tres propuestas utilizaron el mismo concepto de arborización: hileras de árboles marcando
los caminos y las alamedas.
Infortunadamente, a pesar de que no se pueden desconocer los ingentes
esfuerzos de gestión adelantados por la Administración Distrital y los profesionales
contratados para lograr la materialización del PTM, el elemento (componente) natural en
las tres propuestas tuvo importancia en tanto su valor escénico y decorativo. (Figura 47).
Pero no como herramienta que verdaderamente contribuyera a la conformación de una
EEP en el centro de la ciudad. Lo anterior, se puede explicar en el hecho de que, a pesar
del discurso y la retórica de los estudios Técnicos del POT y del concepto de EEP, como
colombianos y como bogotanos no contamos con una tradición que otorgue valor a los
ríos como elementos verdaderamente importantes dentro de la ciudad; la evidencia de
esta condición se encuentra precisamente en una Bogotá que por casi cuatro siglos se
dedicó a contaminar y “enterrar sus ríos”.

Figura 47. Vista aérea del estado inicial del sector y después del proyecto construido.

Imagen aérea del estado del sector antes de la intervención urbana (P1), se aprecia el alto nivel de ocupación del
sector. Montaje del Parque en el sector (P2), se evidencia la magnitud de la operación urbana que significo la
construcción de Parque Tercer Milenio. [Vista aéreas: (P2) Imagen editada por el autor.]

Con lo anterior, la ciudad perdió una valiosa oportunidad de hacer realidad el


ideario planteado por el concepto de EEP en la franja de la ciudad que enterró sus ríos y
en el sector que correspondió a la confluencia de los ríos San Francisco y San Agustín.
Esta condición es similar a la que se presentó con el proyecto del Eje Ambiental Avenida
110

Jiménez278 en el cual, como se explicó antes, se instaló una extensa, angosta y superficial
pileta de 1.600 metros de longitud a lo largo de la Av. Jiménez.
Con estas acciones se evidencia que los proyectos de recuperación del sistema
hídrico se reducen exclusivamente al plano retórico, sin llegar a una concreción del ideario
de la EEP. Esta actitud se ha replicado en otras áreas de la ciudad, donde por ejemplo, la
recuperación de humedales como el Juan Amarillo, se ha materializado en la construcción
de alamedas perimetrales, que si bien, son un alternativa para la generación de espacio
público (superficies impermeables con árboles en materas) no contribuyen al proceso de
restitución del sistema hídrico de la ciudad.
Ahora bien, ante la ausencia de una propuesta que concretara el ideario de la
EEP, quedaba aún la oportunidad de que el proyecto pudiera ser una alternativa de
renovación urbana de una pieza de la ciudad que se encontraba en avanzado estado de
deterioro urbano y “descomposición social" de tal forma que contribuyera a la
conformación de un “centro de integración social en el mundo contemporáneo”,279 que
atrajera la inversión del sector del privado, motivando el retorno de población que ocupara
de manera estable la zona centro de la ciudad, como bien lo pregonaron las iniciativas
emprendidas por la alcaldía de turno.
Sin embargo después de doce años de construido, en las visitas de campo
realizadas en el desarrollo del presente trabajo, aún no se evidencia una transformación
del entorno construido del Parque, tampoco se aprecia una afluencia masiva de personas
al mismo, y por el contrario aún el sector mantiene una connotación negativa en la
percepción de los ciudadanos. Frente a este panorama, surgen inevitablemente algunos
cuestionamientos: ¿Es posible que el parque, no esté contribuyendo a un proceso de
renovación urbana en el centro de la ciudad? ¿Cuáles debieran ser los elementos a tener
en cuenta para que no se produjera una situación de estas características? ¿Sería posible
que el proyecto, en realidad se hubiera convertido en un ejercicio de "limpieza social"
oficial en una zona de alta degradación urbana, generando un vacío urbano dentro de la
ciudad?
El capítulo 4 procurará responder a estos cuestionamientos, partiendo de la
278
El Eje ambiental Av. Jiménez,..."Para su realización fue necesario recuperar y articular importantes espacios públicos
comprendidos entre la estación del Funicular (Carrera 2a este con calle 21) y la estación (tren) de la Sabana (Calle 13 con
carrera 18). El conjunto crea un entorno que recupera integralmente parte del Centro Histórico, resalta el patrimonio
arquitectónico y urbano localizado a lo alargo del Eje y genera las condiciones necesarias para reanimarlo en términos
ambientales. El Eje incluye un amplio paseo para peatones y un corredor para uso exclusivo de servicio de transporte
público Transmilenio [...] El tramo construido mide 1.6 Km comprendido entre la carrera 2a y la Carrera Decima, y tuvo un
costo final de 7.056 millones de pesos (2.8 Millones de US$) el costo inicial estimado fue de 6.000 millones de pesos (2.4
millones de US$).
279
IDU/SCA. Bases del concurso 1999, Numeral 3.1
111

premisa de que es necesario develar cuáles fueron los procesos y fenómenos urbanos y
paisajísticos que dieron lugar a lo que hoy día es este sector de la ciudad, por cuanto
estos debieron marcar el derrotero o el punto de partida en la toma de decisiones para la
recuperación de Estructura Ecológica inicial.

FUENTES FIGURAS CAPITULO 3:

ESCALA, No. 186-187. Figura 37, 38, 39, 40


ESCALA, No. 208 Figura 41
FONADE “Preinversión”, 1988. Figura 30
FONADE, 1988. Figura 31
IDU/Econometría S.A., 1999. Figura 33
IDU/EHM, 2000. Figura 42, 43, 44
IDU/M&L, 1998. Figura 32, 34 35 36
IDU/SCA, 1999 Figura 46
PMPTM Bogotá, Decreto 346 de 2003. 2003. Figura 46
112

4. EL PARQUE TERCER MILENIO Y SU CUENCA. OCUPACIÓN: PERIFERIA,


CENTRO, ISLA Y VACÍO URBANO

En el capítulo 1 se presentaron algunos aspectos que dieron lugar a la formación


del discurso ambiental en el país, se explicó el origen e inclusión del Concepto de
Estructura Ecológica Principal (EEP) en el modelo del Plan de Ordenamiento Territorial
(POT) de Bogotá, se mencionaron algunos elementos o herramientas, que en
consideración del autor, podrían aportar a la materialización efectiva del concepto de EEP
en Bogotá, y finalmente, se hizo énfasis en la importancia de estudiar los fenómenos de
transformación del paisaje local en perspectiva histórica, con el fin de encontrar elementos
que permitieran, no solo comprender cuáles son los fenómenos que dieron lugar a las
condiciones ambientales actuales, sino, obtener enseñanzas y aprovechar oportunidades,
que propendieran, por la revitalización de valores sociales, urbanos, ecológicos y
paisajísticos de un lugar. En el capítulo 2, se realizó un recuento histórico el cual permitió
verificar la manera como el ecosistema original donde hoy se emplaza la ciudad, fue
intensamente modificado desde el periodo Colonial hasta nuestros días, como producto
del acelerado crecimiento de la ciudad –especialmente durante la segunda mitad del siglo
XX– y del manejo inadecuado de los recursos naturales, a tal punto que el sistema
hídrico, fue alterado drásticamente con la impermeabilización del suelo, la canalización de
los ríos, la desecación de los humedales, la contaminación de los cuerpos de agua y la
construcción de redes combinadas de alcantarillado. En el capítulo 3, se evidenció la
distancia entre el discurso ambiental de las propuestas y la concepción y ejecución de los
diseños del Parque, y la manera como la concepción del mismo, terminó por ser el reflejo
de un proyecto o ideario político.
Por otra parte se concluyó que las propuestas de diseño del Parque incorporaron
los elementos naturales como componentes con valor escénico y decorativo, pero no
como herramientas que contribuyeran a la conformación de una EEP en el centro de la
ciudad.
Con estos antecedentes, el presente capítulo tiene el propósito de hacer un
acercamiento al estudio de caso, develando los elementos sociales, urbanos y
ambientales que desde el periodo la Colonial, configuraron el paisaje del área en la que
hoy se ubica el Parque Tercer Milenio (PTM), y en especial, indagar por el proceso de
ocupación de la sub-cuenca del río San Francisco en este sector de la ciudad. La finalidad
de este análisis es aportar un enfoque alternativo, distinto al que se dio durante la
113

concepción y ejecución del PTM; para tal efecto, el autor del presente trabajo parte de la
convicción de que es indispensable estudiar cuál fue la dinámica de transformación social,
urbana y ambiental, de la cuenca del río San Francisco, ya que así se podrá tener una
nueva mirada que a futuro permita tomar decisiones acordes con las condiciones físicas
sociales y ambientales del sector.
Para este análisis se tomó el espacio conformado por el curso y la confluencia de
las cuencas de los ríos San Francisco y San Agustín, el cual corresponde al lugar de
fundación y ubicación del Centro Histórico de la ciudad, y al sector donde se localizó y
construyó el PTM. (Figura 48)

Figura 48. Delimitación de la cuenca. Crecimiento histórico de la misma.

Se toma como área de estudio la cuenca de los ríos San Francisco y San Agustín, (P1) delimitada por (1) los
Cerros Orientales, (2) Calle 16, (3) Carrera 18, (4) Calle 4a, con un área de 352 ha. (P2) Crecimiento histórico
del sector: 1539-1560 (azul escuro), 1560-1600 (azul), 1600-1670 (morado), 1670-1790 (lila), 1790-1840 (rojo
escuro), 1840-1890 (rojo), 1890-1900 (amarillo). (P3) San Victorino (punteado negro) colinda con el Centro
Histórico de la ciudad. [Planos: (P1), (P2) y (P3) Editadas por el autor. IDEA-UN, 2005.]

4.1 La cuenca de los ríos San Francisco y San Agustín


Dimensión espacial y ambiental de la cuenca. (Siglos XVI–XVIII)

Durante el periodo colonial, la Parroquia280 de San Victorino,281 –lugar donde hoy


día se localiza el PTM– estaba ubicada en la parte baja y en la periferia de la ciudad,

280
Para efectos de administración religiosa, Santafé se dividió en 4 Parroquias desde el siglo XVI, “...las cuales fueron la
única forma de organización espacial hasta el siglo XVIII.” MEJÍA, Germán. Los Años del cambio. Historia urbana de
Bogotá. 1810-1920. 1999, p.302.
281
La Parroquia recibió su nombre en honor a San Victorino “...abogado contra los hielos que suelen hacer daño a los
panes recién sembrados...”. IBAÑEZ, Pedro María. Crónicas de Bogotá. 1989, Tomo I, p.92.
114

cercana a la confluencia de los cauces de los ríos San Francisco y San Agustín.282 Estos
ríos, cumplían el papel de límites naturales de la ciudad, marcando una interrupción de la
traza en damero de la ciudad colonial.
Como se explicó en el capítulo 2, en la fundación y consolidación de la ciudad
colonial, primó una visión utilitaria de los cuerpos de agua y el recurso forestal, y además
una percepción negativa de las zonas bajas inundables las cuales eran vistas como foco
de animales venenosos. Esta condición repercutió de dos maneras en la Parroquia de
San Victorino. (Figura 49). En primer lugar, los habitantes de la Parroquia de San
Victorino no se pudieron beneficiar de las aguas de los ríos San Francisco y San Agustín,
por cuanto el consumo y contaminación en la partes altas de la ciudad, provocó la
disminución del caudal y una abundante presencia de desperdicios en el cauce de los
mismos. En segundo lugar, en el límite occidental de la Parroquia de San Victorino, a la
altura del actual B. Santa Inés, (carrera 10a.) había un barranco profundo, que se
conformó con los desbordamientos del río San Francisco;283 en este barranco los
habitantes de la Parroquia, desecharon los escombros, los animales muertos y las
basuras. Estas dos situaciones, determinaron el hecho de que el sector de San Victorino,
fuera poco apetecido para la ubicación de las clases ricas (blancos); así, hasta bien
entrado el siglo XIX, San Victorino fue un suburbio de la Parroquia de La Catedral,284 que
acogió a los indios que habitaban Santafé.285 En este sentido, se podría decir que San
Victorino nació bajo el signo de la marginalidad, originada a partir de una condición
ambiental preexistente, la cual consistió en el desprecio que sentían los santafereños
hacia un río que se desbordaba durante ciertos periodos del año286 y cuyo caudal era
incapaz de surtir con aguas limpias a los habitantes; así como el desprecio hacia los
suelos, sometidos al riesgo de posibles inundaciones, y a los supuestos peligros de la
naturaleza representados principalmente por animales venenosos de los cuales
advertían las ordenanzas de fundación de pueblos.

282
Estos ríos antes de la conquista, recibían el nombre indígena de Vicachá y Manzanares. Los nombres de los lugares
naturales, designados por los indígenas, fueron cambiados por los españoles como herramienta de dominación del
territorio.
283
"La ciudad colonial llegaba por el occidente hasta la actual carrera 10a., que presentaba entonces un profundo barranco,
producto de los desbordamientos periódicos del río Vicachá (hoy río San Francisco)" VILLEGAS EDITORES; SALAZAR,
Camilo, et. al. Cerros de Bogotá. Bogotá: Villegas Editores, 2000, p.130.
284
ZAMBRANO, Fabio; CARREIRA, Ana María; RIVERA, Mauricio. Historia Urbana de la Localidad de Teusaquillo. Inédito.
2007, p.41.
285
Hacia 1688 había en Santafé 3.000 blancos y 10.000 indios […] los sectores más densamente poblados por indios
fueron Pueblo Viejo (oriente y sur) Las Nieves, Santa Barbará y San Victorino. […] Hacia 1780 los indios puros pasaban
escasamente el 10%, mientras los mestizos eran el 45% de la población Santafereña. Finalizando el siglo, los indios no
pasaban de un 4%.” IRIARTE, Alfredo. Breve Historia de Bogotá, 1988, p.68.
286
"En general los meses más lluviosos tienden a ser abril, mayo, junio, octubre y noviembre..." VILLEGAS Ed.; SALAZAR,
2000, p.104.
115

Consecuentemente con la condición de sus pobladores, y el hecho de estar en un


valle inundable, las tierras de la Parroquia de San Victorino se caracterizaron por
conformar una mancha verde de tierras destinadas en su mayor parte a la actividad
agrícola de "pan coger",287 esta mancha verde tan solo era interrumpida por algunas
edificaciones y senderos.
Al sur de la Parroquia de San Victorino también se ubicaron algunas propiedades
rurales de los españoles: la Quinta de Segovia288 y la Huerta de Jaimes,289 cuyas tierras
comenzaban enfrente de la Plaza de su mismo nombre, y una porción de la Hacienda de
la Estanzuela que conformaba el límite sur de la Huerta de Jaimes y se extendía al
occidente hasta la actual carrera 20.290

Figura 49. Organización Política del Centro de la Ciudad: Parroquias y barrios.

Hasta finales del siglo XIX la división administrativa de la ciudad estaba determinada por las Parroquias: (P-1)
Catedral (rojo), San Pablo (morado), San Victorino (amarillo), Santa Barbará (azul), Las Cruces (rosado)
Egipto (verde), Las Aguas (marrón), Las Nieves (verde escuro). (P-2) Al inicio del siglo XX la división política
se establece por barrios. El barrio de Santa Inés (10) se encontraba rodeado por los barrios: (1) San Victorino,
(2) La Capuchina, (3) Veracruz, (4) La Catedral, (5) Centro Administrativo, (6) Santa Bárbara, (7) San
Bernardo, (8) La Estanzuela y (9) Voto Nacional. Por tradición, la Plaza Antonio Nariño o de San Victorino (A)
operaba como centro del sector, razón por la cual la población identifica el área de confluencia de los seis
barrios vecinos (ovalo rojo) como San Victorino. [Planos: [(P1) Editado por el autor.]

287
"Pan coger" Vale la pena aclarar que también había comercialización de algunos productos agrícolas, consistente en la
venta de legumbres en la “Plaza de las Yerbas”, plaza, que durante el periodo republicano adquirió el nombre de Plaza de
Santander. Durante el periodo colonial era la Plaza de mercado permanente de la ciudad, las legumbres que se vendían en
dicha plaza provenían de la Parroquia de San Victorino, y la de Las Nieves ubicada al norte de la ciudad, donde también se
localizó un pueblo de indios. MEJÍA, 1999.
288
La Quinta de Segovia estaba ubicada así: "Su frente mirando al norte era la Huerta de Jaimes, hoy plaza de los Mártires;
al oriente lindaba con la calle de los Curubos...que conduce a la plazuela de San Victorino. Al occidente seguían predios
campestres; y en la parte posterior, o sea el sur, hoy calle 9a., lindaba con La Estanzuela..." CARRASQUILLA, Juan.
Quintas y Estancias de Santafé y Bogotá, 1989, p.74.
289
La Huerta de Jaime corresponde al área donde hoy se encuentra la iglesia del Corazón de Jesús (Voto Nacional). Según
lo anota en su libro Apostillas, el historiador Eduardo Posada, su nombre y linderos aparecen en un Testamento del 24 de
mayo de 1688 del señor Arzobispo Don Antonio Sáenz Lozano. CARRASQUILLA, 1989, p.74.
290
"Al oriente llega La Estanzuela hasta la actual Caracas y en ella ocupa desde la 6a. y el camino de Montes hasta la calle
9a., donde colinda con la Quinta de Segovia. Y, por el occidente, llega abajo de la carrera 20 de hoy." CARRASQUILLA,
1989, p.63.
116

Elementos urbanos: San Victorino conventual y puerta de la ciudad

En los siglos XVI al XVIII se configuraron elementos urbanos significativos que


comenzaron a conferir una identidad a San Victorino con respecto a las demás parroquias
de la ciudad: El primero de ellos es el hecho de que la parroquia se comportaba como
puerta de entrada a la ciudad, por cuanto allí remataba el camino de Occidente, calle 13
(Avenida Jiménez). Este camino cumplía un importante papel en la escala regional, ya
que conectaba la ciudad con el puerto fluvial de Honda, localizado sobre el Río
Magdalena a 135 Km de distancia de Bogotá.291 Lo anterior, concedió una particularidad a
la Plazuela de la Parroquia de San Victorino, como puerto terrestre de viajeros y como
importante punto de venta de materiales de construcción y de miel al por mayor. 292
Otros elementos urbanos destacables en este periodo, por cuanto configuraron el
paisaje otorgando identidad al sector, fueron las iglesias y conventos de Santa Inés293
(consagración en1645); y de San José o de La Capuchina,294 (consagración en 1791) que
marcó el límite occidental de la ciudad en la actual carrera 13 (alameda vieja) con calle
14; las Iglesias de la Concepción y de San Juan de Dios y finalmente, la Iglesia de San
Victorino en la calle 13 con carrera 12; esta última se erigió en 1598, 295 y tuvo gran
significación como símbolo máximo de la Parroquia, ya que allí se concentró la religiosa
labor de “administración de las almas” que se realizó bajo la tutela del catolicismo.
San Victorino se asomó al siglo XIX, contando con cinco edificios religiosos y
conventuales, separados apenas por pocas calles. (Figura 50) Durante el periodo
Colonial, las iglesias constituyeron un elemento de relevante importancia en el paisaje
urbano, no solo por su significación religiosa, sino por el hecho de destacarse en el perfil
urbano, en relación con las demás edificaciones, las cuales, salvo casos excepcionales,
alcanzaban dos pisos de altura. Así, “la urbe aparecía como un espacio sagrado,
protegido de las influencias externas como las heladas, los rayos y las sequías […]”296 una
ciudad viviendo tranquilamente al amparo de las torres de las iglesias y de los objetos e
291
Bien lo describe el Historiador Jorge Orlando Melo: "Durante todo el siglo [XX], el eje del sistema, la pieza fundamental
estuvo constituida por el río Magdalena. Por donde se introducían, desde los puertos atlánticos de Cartagena, Santa Marta
y posteriormente Barranquilla (Sabanilla), los bienes importados; por él salían al mercado mundial los productos agrícolas
de exportación". MELO, Orlando. La evolución económica de Colombia, 1830-1900. In: Nueva Historia de Colombia.
Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, Ed. PROCULTURA S. A., 1984, p.153.
292
Esta importante función se mantuvo hasta finales del siglo XIX. MEJÍA, 1999, p.177.
293
Aunque la Iglesia de Santa Inés pertenecía a la Parroquia de la Catedral, se menciona aquí, por cuanto esta
construcción religiosa con cuatro claustros fue representativa para la época en la consolidación del paisaje urbano del
entorno de San Victorino. MEJÍA, 1999, p.160.
294
La iglesia de San José o La Capuchina " En 1828 se convierte en iglesia parroquial en remplazo a la de San Victorino,
destruida por el terremoto. En 1938 se dedico el edificio al colegio de Niñas de la Merced. [...] MEJÍA, 1999, p.162.
295
La construcción original con techo de paja data de 1578, en 1598 se techó con teja de barro. MEJÍA. 1999, p.158.
296
MEJÍA, 2003. p.
117

iconografía religiosa que albergaban los templos en su interior.


En este punto se puede afirmar que durante el periodo colonial, el paisaje de San
Victorino se caracterizó por la presencia de cuatro elementos: (1) la connotación marginal
derivada de la utilización y percepción de los elementos naturales, (2) el carácter rural
asociado principalmente a la actividad agrícola de "pan coger", (3) los elementos propios
de un puerto terrestre y puerta de la ciudad, y (4) finalmente la presencia protectora de las
iglesias en el perfil de la ciudad. En cuanto a la dimensión ambiental, valga la pena
recalcar, que en virtud de un inadecuado uso y percepción del entorno natural, San
Victorino nació como lugar de asentamiento de las clases pobres, conformadas por indios
y mestizos, hecho que sin duda alguna, es indicativo de una paradójica relación entre
hombre y naturaleza, en la que la marginalidad social y la presencia del agua parecieran ir
de la mano.

Figura 50. Presencia de equipamientos religiosos en el sector San Victorino.

Durante mucho tiempo el paisaje de la ciudad fue denominado por las torres de las Iglesias -en una misma
manzana se localizaban varias Iglesias-, el sector de San Victorino presento esta misma lógica. (P1)
Conventos e Iglesias: (1) Santa Inés 1645, (2) Nuestra Señora de la Concepción 1538, (3) San Juan de Dios
1723, (4) San Victorino 1568, (5) La Capuchina 1778 y (6) Sagrado Corazón-Voto Nacional. Foto 1 Iglesia de
Santa Inés 1945. Foto 2 Iglesia La Capuchina, 1910. [Plano: (P1) Elaborado por el Autor. Fotos: (1), (2)]

4.2 Consolidación del paisaje urbano del sector. (Siglo XIX)


La herencia de la colonia y las innovaciones tecnológicas en la ciudad

Es preciso destacar tres elementos que incidieron en la consolidación del paisaje


urbano de San Victorino durante el siglo XIX: (1) el incremento poblacional, (2) la
construcción de la Alameda Nueva (calle 13) y (3) las mejoras tecnológicas en materia de
transporte.
Hasta finales del siglo XVIII, San Victorino era una Parroquia relativamente
118

despoblada en comparación con la Parroquia de La Catedral. Sin embargo, durante el


siglo XIX, se dio un significativo incremento poblacional que provocó que el sector se
consolidara como núcleo residencial:297 el número de habitantes en San Victorino pasó de
tener aproximadamente 2.000 habitantes en 1.793 a 14.000 en 1912, y aunque se
mantuvo como la Parroquia con menor cantidad de población de Bogotá, 298 su población
prácticamente se multiplicó por siete durante el siglo XIX.
A finales del siglo XVIII, probablemente ante la presión de los vientos
independentistas, el Virrey Ezpeleta,299 emprendió algunas obras materiales en la Nueva
Granada y Santafé, entre las cuales, vale la pena destacar para el caso que nos ocupa, la
obra de la Alameda Vieja (actual carrera 13). (Figura 51).300

Figura 51. Alamedas y entorno rural en el sector de San Victorino.

Para 1900 el sector contaba con: (P1) (1) La alameda vieja (Carrera 13) 1791. (2) La alameda nueva (Calle
13) 1791. En el límite oeste se encontraban las quintas de: (3) San Fason, (4) La Estanzuela, (5) Santa
Catalina y (6) San José del Fucha. Foto 1: La Av. San Diego, antigua alameda vieja, 1906. Foto 2: Paseo Av.
Colón, antigua alameda nueva, 1930, en primer plano las estatuas de los reyes de España y al fundo los
cerros Orientales. Foto 3: Paseo parque del Centenario, 1895. [Plano: (P1) Elaborado por el autor. Foto 1 y 2-
Recuerdos de Bogotá. Foto 3- Henri Duperly.]

Esta “alameda” no poseía álamos, pero si vegetación propia del clima del altiplano:
Sauces (Salix humboldtiana) y Alisos (Alnus jorullensis), alternados con jardines en
algunos tramos. En consideración del autor del presente trabajo, a primera vista, la

297
MEJÍA, 2003. p.300.
298
Censo de la ciudad de Bogotá de 1912 p. 336. Tomado de MEJÍA, 1999, p.352.
299
Virrey que gobernó la Nueva granada entre 1789-1796.
300
Para finales del siglo XVIII se construyeron dos alamedas: "[...] En cuanto a las mejoras materiales, el progresista Virrey
se intereso en adornar la capital, quitándole su aspecto mezquino. El hizo sembrar árboles frondosos, desde la plaza de
San Victorino hasta el campo abierto de San Diego [...] y que entonces se llampo Alameda Vieja, en contraposición a la
Alameda Nueva, también sembrada por el Virrey, desde la el desprendimiento de la calzada de Occidente hacia puente
Aranda [...] El gobierno sin atender al Diccionario, llamo alamedas (sitios sembrados de álamos) a estos paseos, a los
cuales sólo adornaban los árboles de nuestro clima, es decir sauces, robles, cerezos y alisos." IBAÑEZ, 1989, Tomo II,
pp.111-112.
119

adecuación de alamedas, parecería evidenciar un interés del gobierno de la ciudad, por


conceder relevancia al papel de los elementos naturales en el paisaje. Sin embargo,
paradójicamente las acciones no se concentraron en los corredores naturales de la
ciudad, es decir, en los cauces de los ríos San Francisco y San Agustín, sino en la
arborización de una vía de la ciudad. Por otra parte, en cuanto a la incidencia que tuvo la
Alameda en la configuración del paisaje de San Victorino, no se puede desconocer que la
construcción la misma, fortaleció a la Plazuela de San Victorino, como punto vital y
estratégico de la estructura urbana heredada del periodo colonial, reforzando la imagen
de puerta de ingreso de la ciudad, de punto de llegada de los ómnibus y carruajes de
alquiler y de paseo público para los moradores de Bogotá.
En cuanto a las mejoras tecnológicas en materia de transporte, se destacó en
primer lugar, la “macamadizada” del camino de occidente; posteriormente, la construcción
de la línea del Ferrocarril del Occidente cuya estación, llamada “De La Sabana”,301 se
localizó en la calle 13 entre carreras 17 y 18 (1892) y por último, el Ferrocarril del Norte,
con su estación “Del norte”302(1894), en la carrera 14 con calle 17. Con estas mejoras
tecnológicas, aumentó el volumen de mercaderías y el movimiento de personas que
entraban y salían de la Plazuela de San Victorino. 303 La condición de San Victorino como
puerto seco, incidió en la construcción de hoteles y posadas para viajeros,304 locales
comerciales para la compra y venta de productos, y estancias para caballos y carruajes.
Fue precisamente alrededor de estas actividades que el sector se consolidó como un
escenario con diferentes actores urbanos. El suburbio colonial, habitado por pocos
moradores indígenas y mestizos, se transformó en un lugar dinámico, de población
flotante conformada por viajeros, comerciantes y otras gentes cuyas actividades de
subsistencia se soportaban en la vocación del sector.
Con la construcción del ferrocarril y la consolidación de actividades urbanas, San
Victorino dejó de ser periferia de la ciudad, para convertirse en parte importante del casco

301
Proyecto del ingeniero inglés William Lidstone, con la colaboración del arquitecto colombiano Mariano Sáenz de
Santamaría. Se termino de construir en 1917 y fue reformado en 1955. CORPORACIÓN LA CANDELARIA. ESCOVAR,
Alberto; MARIÑO, Margarita; PEÑA, César. Atlas histórico de Bogotá 1538-1910. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá:
PLANETA, 2004, p.304.
302
"El llamado Ferrocarril del Norte tubo una primera estación a la altura de la actual calle 17 con carrera 14, de sombría
arquitectura, realizada en 1924 por el ingeniero Andrés Santodomingo..." TELLEZ, Germán. Manual de Historia de
Colombia, 1984, Tomo II, p.525.
303
MEJÍA, 1999, p.187.
304
Una guía bastante completa de los hoteles más destacados de la zona, se encuentra en la guía descriptiva que
acompaño el plano topográfico de Pedro Clavijo de 1891, reformado en 1894. CORPORACIÓN LA CANDELARIA;
CUELLAR, Marcela; MEJÏA, Germán. Atlas histórico de Bogotá. Cartografía 1791-2007. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá:
PLANETA, 2007, pp.46-47.
120

urbano y centro de intercambio cultural, social y económico.305 (Figura 52). A partir de las
últimas décadas del siglo XIX la Plaza de San Victorino y la calle 11 comenzaron a
consolidarse en el paisaje como un espacio y eje de carácter comercial: Una guía de
Bogotá de 1893, decía: “[…] las calles que cruzan de oriente a occidente, desde la carrera
5a., (por la casa de la moneda), hasta las plazas de Los Mártires (Huerta de Jaimes) y de
Nariño (San Victorino) […en estas calles], queda comprendido todo lo más importante del
comercio y de los industriales en general”.306 La afluencia de personas y la vocación de
puerto seco de la ciudad, es una característica urbana que se mantiene aún hoy día en
los alrededores de la plaza, conformando un elemento decisivo en el paisaje, a pesar de
todas las transformaciones de la ciudad durante el siglo XX.
Sumándose a las mejoras de transporte ya mencionadas, a finales del siglo XIX,
también se inició la construcción de las líneas del tranvía de mulas, dos de estas,
relacionadas con el sector de San Victorino.

Figura 52. Innovaciones tecnologías de movilidad. Tranvía y estaciones de tren.

(P1) Rutas del tranvía (línea verde) del centro de la ciudad: (1) Carrera 7a, (2) Carrera 13, (3) Calle 15, (4)
Carrera 18, (5) Calle 10, (6) Carrera 11 y (7) Carrera 10. Se destaca la Plaza de Mercado (8), punto central
del circuito donde confluyen tres líneas del tranvía. Por San Victorino pasaban las rutas (línea negra) y se
ubican las estaciones del tren del Norte y de la Sabana (10). Foto 10A: antigua estación de la Sabana, 1895.
Foto 10B: nueva estación de la Sabana, 1918. Foto 9: estación del tren del Norte (1894). Foto 11: tranvía en
San Francisco (Carrera 7a). [Plano: (P1) Elaborado por el Autor. Foto: 9- Bogotá litográfico Arco. 1978. Foto:
10A- Historia de Bogotá. Foto: 10B- Ignacio Sánchez Santamaría, 1929. Foto: 11- Sady Gonzales.]

Los ríos San Francisco y San Agustín: cicatriz y marginalidad

305
Valga la pena aclarar en este punto, que las actividades de venta de materiales de construcción y de miel que
usualmente se concentraron en esta plaza, se trasladaron en 1883 a otra, localizada al occidente de la Plaza de los
Mártires, llamada la Plaza de las Maderas, la cual a su vez recibió el nombre de Plaza España en 1902. MEJÍA, 2003,
p.187.
306
Como producto de esta actividad comercial surgió el pasaje Navas Azuero en 1891, el Pasaje Rivas en 1894, localizado
en la carrera 10 con calle 11, el cual según un anuncio publicitario, tenía en los primeros pisos locales “propios para
almacenes y tiendas de licores” y en la segunda planta, “departamentos de arriendo adecuados para estudiantes”.
CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et al, 2004, p.393.
121

El proceso de densificación y urbanización de San Victorino en el siglo XIX, fue


indiferente a la presencia de los ríos San Francisco y San Agustín: la morfología urbana
caracterizada por el damero y la manzana como unidad básica de agrupación de
edificaciones, incorporó los cauces de los ríos, como una especie de cicatriz de apariencia
amorfa, que iba en contravía de la formalidad de la traza, sin ninguna solución de
continuidad o transición. (Figura 53). Así, cruzaban sobre el río San Francisco 18 puentes
y sobre el río San Agustín otros 9 puentes307, con el fin de facilitar la continuidad de las
calles; por su parte, las edificaciones próximas, simplemente se limitaban a ofrecer sus
patios posteriores al cauce, ignorando la presencia de los cuerpos de agua, que
continuaban siendo un foco de contaminación, cloacas urbanas. (Figura 54)

Figura 53. Ciudad ideal vs Ciudad construida. Los ríos dejan su marca.

La ciudad ideal de las “Leyes de indias” (P1) -cuadricula perfecta que sobre el territorio- damero artificial que
choca con el escenario natural de cerros y ríos del territorio (P2) los cuales marcan su huella en la morfología
inicial de la ciudad. [(P1) Carlos Martínez, 1976. (P2) ESQUIAQUI, Domingo, 1816]

San Victorino como espacio incluyente

Antes vimos, cómo fue posible, que una condición ambiental, manifiesta desde el
periodo colonial, se encontrara en la base de la segregación espacial y la marginalidad
social que caracterizó a la parroquia de San Victorino en sus inicios; también hemos
observado que durante el siglo XIX, se dio una situación paradójica, la cual configuró el
paisaje del sector en doble vía: por una parte un San Victorino “puerta de la ciudad”,
consolidado como sector comercial y residencial, y beneficiado por la circulación de dos

307
CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, pp.224-225.
122

líneas de tranvía y la localización de las dos estaciones del ferrocarril; y por otra parte, un
San Victorino “marginal”, caracterizado por la presencia de población de escasos recursos
en las márgenes contaminadas del río San Francisco. En este punto es preciso explicar
que a San Victorino “marginal” se sumó un nuevo elemento urbano a finales del siglo XIX,
el cual terminó por configurar un fenómeno de deterioro urbano, paisajístico y social del
área: En 1864 se dio al servicio la primera “galería” de la Plaza de Mercado de la ciudad
(La Concepción), localizada en la carrera 10a. entre calles 10a. y 11, en el solar del
convento de La Concepción.308 (Figura 55). La construcción de la Plaza tuvo como
propósito reemplazar las funciones que anteriormente se realizaban en el mercado
semanal de productos agropecuarios de la Plaza de Bolívar y de la Plaza de las Yerbas309
(Parque Santander).
De esta manera, el B. Santa Inés intensificó el uso comercial y se constituyó en un
nuevo polo de atracción para toda la ciudad. Sin embargo, la Plaza de Mercado de La
Concepción no fue la excepción a un fenómeno bastante arraigado en los centros de
abasto de las ciudades colombianas: la incorporación de numerosa mano de obra no
calificada y de escasos recursos económicos, para asegurar el funcionamiento de todas
las actividades relacionadas con el mercado; así, la Plaza abrió sus puertas a la población
pobre de la ciudad, la cual estaba conformada por un ingente grupo de comerciantes y
ayudantes, entre los que contaban placeros, revendedores, “lichigueros”, “coteros”
mandaderos, cuidanderos, aseadores etc. La actividad del mercado además incentivó el
transporte improvisado de mercaderías en “zorras”, la localización de comederos
improvisados “chuzos” en dudosas condiciones de higiene, la aparición de inquilinatos 310
(lo cual implicó hacinamiento y precarias condiciones higiénicas de habitación) y
finalmente, la afluencia de “rebuscadores”, que harían parte fundamental de la historia y
de la configuración del paisaje del sector, durante las siguientes décadas, hasta nuestros
días.

308
EL COLOMBIANO. “Plaza de mercado”. n.104, enero 22 de 1864 p. 136. “El proyecto de sacar el mercado de la Plaza
Principal se había formulado muchos lustros antes, pero la empresa de construir el mercado cubierto tomó más tiempo del
que pensaban tanto los constructores como la construcción municipal. Efectivamente en 1848, concedió la cámara
provincial de Bogotá el privilegio a Juan Manuel Arrubla para construir en la ciudad un mercado cubierto”. MEJÍA. 2003,
p.185.
309
La plaza de las Yerbas continuó sus actividades de mercado semanal hasta 1877, año en el que se transformó la
plazuela en parque. Francisco Javier Vergara y Francisco José de Vergara. Almanaque y guía ilustrada. 1881. pp. 208-209.
In: MEJÍA. 2003, p.186.
310
En lenguaje coloquial, "Inquilinato": vivienda habitada por varias familias o personas, en la mayoría de los casos
alquilada.
123

Figura 54. Los puentes como elementos destacados del paisaje del centro de la ciudad.

Desde la colonia hasta comienzo del siglo XX los puentes fueron importantes referentes del paisaje urbano
de la ciudad. P1: Se destacan sobre el R. San Francisco los puentes: (8) San Francisco 1551, sobre el
camino a Tunja, (9) Cundinamarca, 1858, (10) Nuevo, (11) Filadelfia, (12) Los Micos, (13) San Victorino,
1791, por donde ingresaban los viajeros y mercadorías a la ciudad, (14) Acevedo Gómez 1882, (15) Los
Mártires 1870, (16) Núñez 1886, (17) Arrubla, (18) Caldas y (19) Uribe 1892, lugar de confluencia con el R.
San Agustín. Foto 8: P. San Francisco Foto 11: P. Filadelfia Foto 16: P. Núñez Foto 19: P. Uribe. [Plano: (P1)
Elaborado por el Autor. Foto 8, Papel Periódico Ilustrado 1885. Foto 11, Historia de Bogotá tomo 5 p. 86. Foto
16 y 19, Sociedad de Mejoras y Ornato.]

Figura 55. Edificios de servicios de abasto e industria.

San Victorino fue por mucho tempo el sector que concentro el mayor número de edificios de abastos de la
ciudad (P1), donde se localizaba: (1) Plaza Central de Mercado, (2) Plaza de Carnes, (3) Carnicería Pública,
(4) Matadero Público. Como también importantes industrias: (5) Fabrica de Cerveza C. Cuervo, (6) Fábrica de
Chocolates Chávez y Equitativa, (7) Fabrica de Fósforos V&M, (8) Fabrica de Cigarrillos y la (9) Fabrica de
Luz Eléctrica. Foto 1- Plaza de mercado. Foto 2- Plaza de carnes. Foto 3- Matadero municipal. [Plano: (P1)
Elaborado por el autor. Fotos 1, 2 y 3 Atlas histórico de Bogotá, 2004.].

Permanencia y mudanza y referentes urbanos

Hasta este punto se puede observar que durante el siglo XIX, se dieron varios
cambios en la configuración del paisaje de San Victorino, caracterizados por una
mudanza de lo rural a lo urbano, proceso en el cual se reemplazaron los huertos por
124

zonas urbanizadas y aparecieron nuevos elementos dominantes en el paisaje, o


referentes urbanos, entre los cuales se cuentan la Sociedad Filarmónica, 311 La Plaza de
Mercado312 las estaciones del Ferrocarril de La Sabana y del Norte y las líneas del tranvía.
Además de estos elementos de primera jerarquía, es preciso mencionar un par de
eventos: El primero, la desaparición del centro de "administración de almas" –iglesia
parroquial de San Victorino– localizada en la plaza del mismo nombre, iglesia parroquial
(Erigida en 1598) la cual fue destruida por un terremoto en 1827;313 con este fatal
acontecimiento desapareció no solo una edificación, sino además un referente urbano y
centro simbólico de la “administración religiosa de las almas”.314 El centro parroquial tuvo
que ser trasladado a la iglesia de San José o de La Capuchina, localizada –como ya se
mencionó– en el costado occidental de la carrera 13 con calle 14.
El segundo, relacionado con la Plaza Huerta de Jaimes: En esta Huerta fueron
fusilados importantes próceres de la independencia por orden del pacificador Pablo
Morillo en 1816,315 razón por la cual, en honor a aquellos que fueron asesinados, la Plaza
recibió el nombre de Plaza de los Mártires en 1850.316 Dicha plaza fue reformada en forma
similar a otras plazas de la ciudad por esta época, las cuales, como se explicó en el
capítulo 2, se convirtieron en parques emblemáticos, portadores del mensaje del proyecto
político de la Regeneración.317 Sobre el costado occidental de la Plaza se inició en 1881,
318
la construcción de la Iglesia del Voto Nacional, cuyas obras culminaron en 1902 y en la

311
En 1849 con planos de Tomás Reed se inicia la construcción de la sede de La sociedad Filarmónica, en un predio
ubicado al costado norte de la plaza de San Victorino. Infelizmente en 1857 se disolvió la sociedad y se paran las obras.
CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, p.199.
312
La plaza original (Mercado de la Concepción) fue reemplazada en 1925-1927, por la nueva Plaza Central de Mercado, la
cual funciono hasta 1953) cerca a la misma funcionaba la plaza de las carnes y el matadero municipal. CORPORACIÓN LA
CANDELARIA, et al, 2004, p.371.
313
"La iglesia existió hasta 1827, cuando se derrumbo en el terremoto de ese año." CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et.
al., 2004, p.90. Armando Espinosa lo registra así: "[...] Poco antes del terremoto del 16 de noviembre de 1827(el padre
Margallo) anuncio que algo grave sucedería a la Capilla del Sagrario pues había sido profanada [...] La capilla y muchos
otros edificios quedaron gravemente averiados por el sismo, uno de los mas fuertes de la historia de la ciudad. [...]"
ESPINOSA, Armando. Historia Sísmica de Bogotá. Sociedad Geográfica de Colombia, Academia de Ciencias Geográficas,
2004, p.3.
314
" Administración religiosa de las almas"
315
"La llegada de don Pablo Murillo y el ejercito expedicionario de la Reconquista en los finales de 1815, es el símbolo del
triunfo del realismo [...] El método utilizado en la pacificación fue el del terror, el exterminio y el militarismo, que
estructuraron lo que se ha denominado tradicionalmente como el Régimen del Terror, sistema utilizado desde siglos
anteriores, tendiente a pacificar por la fuerza a los dominios coloniales." OCAMPO, Javier. Manual de Historia de Colombia,
1984, Tomo II, pp.41-42.
316
"El lugar se hizo tristemente célebre por los fusilamientos que allí se realizaron con la entrada de Pablo Morillo a la
ciudad en 1816 [...]" Las obras se comenzaron en 1851 y fue inaugurado en 1880. CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et.
al., 2004, pp.238-239.
317
Los nuevos parques quedaron convertidos en instrumentos del nuevo culto a la patria y a las instituciones civiles Estas
intenciones estuvieron enmarcados en un proyecto político que pasó a la historia del país como el de “La Regeneración”.
“La regeneración marcó un punto culminante en el procesos de consolidación del Estado Nacional. Ideológicamente ella dio
inicio a que los principios del conservatismo fueran impuestos desde el poder del estado” MEJÍA, 2003, p.204.
318
En el mismo lugar de la capilla del Sagrado Corazón de Jesús (1860), en 1902 se coloca la primera piedra de la iglesia
del Voto Nacional. Fue construida con fondos de la Nación (1903-1918). CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004,
p.79 y 121
125

cual, hasta nuestros días, el país se consagra –cada año– al “Corazón de Jesús”. Parque
e iglesia configuraron un núcleo emblemático, no solo para la ciudad sino para el país,
conjugando un significado político y un arraigado sentido religioso representado en la
creencia popular del pueblo católico colombiano.319

Últimos años del siglo XIX

A finales del siglo XIX, el paisaje cada vez más urbanizado, comenzó a eliminar,
lenta, pero progresivamente los elementos naturales (ríos, huertos y áreas rurales) que en
otros tiempos, fueron dominantes en el escenario de San Victorino. Este proceso se
caracterizó por el comienzo de impermeabilización de superficies y las primeras obras de
canalización y entierro de los cuerpos de agua.
En 1869 con la intención de evitar las inundaciones producidas por el río San
Francisco se ejecutó el proyecto de canalización y desvío de sus aguas, a la altura de la
carrera 2a (Quinta de Bolívar), las cuales fueron transportadas por el canal de la calle
22;320 esta obra aceleró el deterioro ambiental del río por cuanto se sustrajeron sus aguas
limpias reemplazándolas por las aguas servidas de la ciudad. Posteriormente, en la
década de 1880 se inició la canalización del río San Francisco –en un tramo comprendido
321
entre las carreras 7 y 8– la cual continúo durante las siguientes décadas quedando
canalizado hasta su encuentro con el río San Agustín. De esta forma la ciudad resolvió el
“incómodo problema” de una cicatriz (huella) indeseable, higienizando y homogenizando
el área, con un colector de aguas. Igual suerte correría el río San Agustín.
Como manchas rurales, heredadas del periodo colonial, se conservaron en el
sector de San Victorino, tres fanegadas de la Huerta de Jaimes322 las cuales quedaron en
manos del Instituto Nacional de Agricultura Superior,323 y una porción de la Hacienda La

319
Valga la pena anotar que las iglesias pervivieron con una significativa presencia en el sector de San Victorino durante el
siglo XIX; como se puede observar en la Figura 50 de este documento, en los últimos años de este siglo, el barrio contaba
con 5 establecimientos de culto católico. Al lado de estos establecimientos surgieron, como es natural, actividades
relacionadas con la vocación misional de cada comunidad religiosa: la iglesia de la Capuchina, tenía al lado el Colegio de la
Merced y en la cuadra de la iglesia de San Juan de Dios, se encontraba el Hospital de Caridad.
320
RODRIGUEZ, Camilo et. al. El agua, en la historia de Bogotá, 1538-1937. Tomo I. Bogotá: VILLEGAS Ed., 2003. p.
321
"En esta misma década (1880) se inicia también la canalización del río San Francisco, sobre el cual desagua buena
parte de la ciudad, obra que se realiza en el tramo comprendido entre las carreras 7a. y 8a." DEL CASTILLO, Juan Carlos.
Bogotá, el tránsito a la ciudad moderna 1920-1950, 2003, p.47.
322
La huerta además tenía "[...] una casa de un piso con 27 piezas, algunas mas accesorias separadas, jardín y aljibe",
según Escritura No 845 de 10 de julio de 1881. CARRASQUILLA, 1989, p.77.
323
El Decreto 514 expedido en 1879, “ordena el establecimiento de una quinta de aclimatación y experimentos y la
enseñanza de la agricultura en la capital o a sus inmediaciones con las secciones de plantas leñosas, arbustos y árboles
frutales, botánica agrícola, hortalizas, floricultura, sericultura, viticultura, arvicultura en general, aplicación cultural de
labranza, práctica de cultivo y animales. El instituto dictaba cursos de física y meteorología agrícola, química agrícola,
126

Estanzuela; esta última, a pesar de que comenzó un proceso de subdivisión de la


propiedad durante la primera mitad del siglo XIX, permaneció con un aspecto
predominantemente rural debido a la voluntad de un terrateniente.324 Así, gracias al
empeño estatal de estimular la formación técnica agropecuaria y a la iniciativa privada de
un terrateniente, San Victorino guardó por largo tiempo un reducto del paisaje rural,
delimitando el borde occidental de la ciudad.

4.3 De los ríos de agua a los ríos de carros.


Surgimiento de la isla urbana y del archipiélago social

Durante los primeros años del siglo XX, se construyeron dos edificaciones que
constituyeron elementos esenciales en la consolidación del barrio como polo atractor de
actividades. La primera edificación construida por estos años, fue la Escuela de Medicina
de la Universidad Nacional,325 construida entre 1916-1931. La segunda construcción fue el
Colegio Santa Inés,326 puesto en servicio en 1938, edificio que junto con el de Medicina
Legal327 son los únicos que hoy hace parte del PTM. (Figura 56).
La Escuela de Medicina, a pesar de su función educativa, tuvo un final similar al de
la Plaza de Mercado, en la segunda mitad del siglo XX, ya que se constituyó en un
referente para la ciudad, pero a la vez, en un detonador de actividades informales. La
Escuela de Medicina, fue el primer centro de formación de médicos en Bogotá, actividad
que iba de la mano con la prestación de servicios de salud y en consecuencia, con la
localización de otros servicios y prácticas no convencionales de salud: tiendas de
superchería, sobanderos, brujos, sacamuelas, enfermeros y médicos ilegales "teguas", se
instalaron en el sector aledaño, ofreciendo alternativas “de salud” asequibles para las
clases menos favorecidas o para los incautos ávidos de curas mágicas para sus
enfermedades, que preferían no hacer uso de los servicios médicos prestados por la
institución.

mecánica aplicada, agronomía, botánica, zoología, geología, zootecnia, agricultura, veterinaria, ingeniería rural, cuyas
materias podían abarcar varios años". CARRASQUILLA, 1989, p.77.
324
“Don Pepe no vendía ni urbanizaba, pero sí lo hicieron sus descendientes" CARRASQUILLA, 1989, p.64.
325
"La construcción de la sede para la Escuela de Medicina se inicio el 1 de abril de 1916 y se constituyo en una de las
principales obras de arquitectónicas de de ese periodo en la Ciudad. El predio elegido estaba situado en los terrenos de la
antigua Quinta Segovia, frente al parque de los Mártires. El diseño de la edificación estuvo a cargo del francés Gastón
Lelarge." CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, p.169.
326
Colegio de Santa Inés. MALDONADO, Rafael. Historia de la arquitectura escolar en Colombia. Bogotá: Universidad
Nacional de Colombia. Unibiblos 1999.
327
El Instituto de Medicina Legal (carrera 12A-calle 7a.) se construye con planos del Arq. Bruno Violi entre 1944 y 1948.
NIÑO, Carlos. Arquitectura y Estado, 2003, p.200.
127

Figura 56. Equipamientos de educación y cultura.

A comienzos del siglo XX el sector contaba con importantes predios educativos y culturales. (P1) Se
destacan: (1) Colegio Americano para Señoritas, (2) Colegio Nuestra Señora del Pilar, (3) Sociedad
Filarmónica, (4) Escuela de Veterinaria y Escuela de Agricultura (5 Escuela Normal de Institutoras (6) Facultad
de Medicina de la Universidad Nacional, para la época el edificio más importante de salud y educación de la
ciudad, (7) Colegio del Sagrado Corazón de María, (8) Escuela Santa Inés. (9) Escuela de Ciencias Naturales
-Instituto Nacional de Agronomía- y (10) Instituto Técnico Central. Foto 3: Sociedad Filarmónica, desde la
Plaza de San Victorino, 1848. Foto 6: Facultad de Medicina, fachada principal, 1916. Foto 10: Instituto Técnico
Central 1921. [plano: (P1) Elaborado por el autor. Foto 3- El neogranadino. Foto 6- Sociedad de Mejoras y
Ornato. Foto 10- Díaz N.]

Algunas de estas prácticas se mantuvieron en el sector –hasta antes de la


construcción del PTM– especialmente, las del servicio de sobanderos, los cuales incluyen
en su oferta de productos, pócimas elaboradas con grasa humana para la mejoría de las
dolencias musculares. Otra actividad que surgió de manera no planificada, cerca de este
instituto de salud, fueron los servicios funerarios, la venta de cajones mortuorios, arreglos
florales (coronas), velas y lápidas para sepulturas.
Este fenómeno de servicios de salud alternativos y servicios funerarios, no alcanzó
grandes proporciones en San Victorino, pero valga la pena anotar que se evidenció con
bastante fuerza en un sector sur del barrio, en el eje conformado por la calle 1a, donde se
localizó el hospital de La Hortúa en 1926.328

328
"Durante el gobierno del virrey Mendinueta y Muzquiz en 1803, se realizo la separación los hospitales militar y civil, hasta
entonces reunidos y dos años después Fray Domingo Petrés fue convocado por fray Lorenzo Manuel de Amaya para
culminar las obras en el hospital San Juan de Dios. Estas se realizaron durante el, periodo comprendido entre 1807 y 1811,
fecha de la muerte de Petrés. Así se completó el complejo hospitalario que comprendía tres cuartas partes de la manzana
definida por las calles 11 y 12 y las carreras 9a. y 10a. CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, p. 333. El hospital
funciono en el sector entre 1739-1926 y fue trasladado en 1926 a su nueva sede diseñada por el arquitecto Pablo de la Cruz
en los terrenos de El Molino de La Hortúa al sur de la ciudad (calle 10a. con calle 1a.). CORPORACIÓN LA CANDELARIA,
et. al., 2004, pp.267-269
128

Consolidación y formación de complejas dinámicas socio espaciales

En la década de 1930, podemos confirmar a través de un artículo de la época, la


continuidad del carácter de San Victorino como puerto seco de la ciudad, con la afluencia
de los comerciantes, los viajeros, y la presencia de los hoteles y lugares asociados con la
vida del mismo:

“La plaza de San Victorino es el puerto de Bogotá. Allí todo se disfraza con el tinte
de las cosas portuarias. La gente, como de viaje unas, como guardias de aduana
otras, tienen el aire de las gentes de la navegación [...] los camiones llegan con
racimos humanos de los cuatro puntos cardinales y los van descargando en la
Plaza. Los hoteluchos de nombres proceros abren sus bocas para tragarse a
aquella humanidad foránea Los que no entran a pagar el alquiler de la cama por
veinte centavos, entran a la gran rueda de los trasnochadores”.329

Esta condición estimuló las actividades de la vida nocturna, en los cafetines,


cantinas y salones de baile, ubicados en inmediaciones de la Plazuela de San Victorino y
en la calle 10a, donde según el artículo de 1938, residía la zona más amplia de los
noctámbulos en Bogotá.330 Esta zona de los noctámbulos, como es natural, dio lugar a la
localización de prostíbulos y de sitios para la compra y consumo de alucinógenos, última
situación que ya era motivo de preocupación para la ciudad en la década de 1930.331
Ahora bien, con el posicionamiento de la ciudad dentro de la incipiente red de
centros de producción agrícola e industrial del país,332 el sector de San Victorino –por su
estrecha relación con la Estación de La Sabana– se consolidó como el centro de
recepción de población (hoteles y residencias) acopio de mercaderías (bodegas),
comercio de alimentos (almacenes de víveres) y de materiales para la construcción
(depósitos de materiales) y de producción industrial, todos estos usos mezclados con el

329
BRUJÉS, Antonio. “Bogotá de noche”. Revista Estampa. Bogotá. 31 de diciembre de 1938.
330
“Loteros, limpiabotas, matarifes y mozos de cordel, tenderos de mala economía carreteros y negociantes quebrados
prenden todas las noches en aquellas tiendas de nombres novelescos […] Hasta que los primeros camiones cargados de
víveres hacen su aparición por el occidente anunciando que llega el nuevo día. La Plaza de mercado que desde cerca
preside silenciosa las “tenidas” de la calle 10, da entonces a sus porteros y borrachos los tufos alcohólicos, con el aroma de
sus cebollas sus frutas y sus cilantros […]” BRUJÉS, 1938.
331
Un artículo del diario El Tiempo “informó en 1933 que en la capital había unos 260 adictos a la morfina y a la heroína y
se refería de forma patética a quienes, habiendo sido distinguidos profesionales, funcionarios y artesanos, arrastraban su
miseria por las calles de la ciudad” IRIARTE, 1988, p.223.
332
Producto de la construcción de las líneas de tren y debido el beneficio económico generado por la bonanza cafetera en
las primeras décadas del siglo XX.
129

uso residencial.333 Así se originó una zona industrial predominante en la ciudad, en el área
adyacente al camino a Fontibón.
San Victorino, durante la primera mitad del siglo XX, se podría observar como un
sector que para efectos administrativos estaba conformado por los barrios La Capuchina,
Santa Inés y San Bernardo,334 pero que como territorio, mantenía una rica e imbricada red
de relaciones funcionales y espaciales que incluía a los barrios vecinos,335 cubriendo un
área en la que aparecieron diversidad de usos y convivían diferentes grupos sociales.

Construcción y ampliación de avenidas: fragmentación y aislamiento

Durante la primera mitad del siglo XX, en San Victorino se adelantaron cinco obras
que buscaban facilitar el tránsito de los vehículos motorizados, pero que a su vez,
generaron un aislamiento del sector, modificaron el paisaje, concluyeron con la ocupación
de los antiguos cauces de agua y eliminaron algunos referentes urbanos que otorgaban
identidad al sector, de tal suerte que lo dejarían reducido a una isla urbana carente de
elementos emblemáticos y abierta a la segregación social y la marginalidad:
La primera de estas obras fue la canalización del río San Francisco, la cual se
había iniciado años atrás en las partes altas de la ciudad: (Figura 57) Según una
entrevista realizada a Germán Zea, alcalde de Bogotá (1938-1941), durante las dos
primeras décadas del siglo XX:
“[...] la canalización del río San Francisco ya había llegado hasta la Calle Real
(carrera 7). Abajo de la séptima el río bajaba descubierto y era cruzado por varios
puentes en casi todas las calles transversales.” [...] 336
“Ahora, usted pregunta si no se pensó construir un parque, un paseo en torno a
San Francisco, como ocurre en todas la grandes ciudades. No. En primer lugar
porque el cauce del río era mínimo, y en segundo lugar porque Bogotá no tenía
forma de movilizarse. El conjunto de la ciudad semejaba el de Roma en la Edad
Media, un sitio hecho para caballos donde no podía pensarse ni por un momento,
en grandes sistemas masivos de movilización. La Avenida Jiménez, solucionó un

333
La primera planta de las edificaciones se destinaba para el comercio, los patios traseros para la industria y la segunda
planta se utilizaba como vivienda.
334
El sector toma su nombre de la plaza de San Victorino a pesar que este barrio –San Victorino– no hace parte de la pieza
urbana donde se construye el Parque Tercer Milenio.
335
Por su intensa actividad el sector de San Victorino tenía ascendencia sobre los barrios vecinos de San Victorino,
Veracruz, Catedral, Santa Bárbara, Eduardo Santos, Estanzuela y Voto Nacional.
336
“Recuerdo en especial el puente de Filadelfia. Luego el cauce cruzaba desde San Victorino hacia el sur.” Decía el
Alcalde Germán Zea en entrevista a Juan Mosca. MOSCA, Juan. Bogotá ayer, hoy y mañana. Bogotá: Villegas Ed., 1987,
p.30.
130

problema mayúsculo. Hoy en día toda la ciudad pasa por allí. Como lo hace por la
Caracas.” 337

Figura 57. Figura 57- Canalización de los ríos San Francisco y San Agustín.

El proceso inicia con el R. San Francisco: (1) durante la colonia se desvían sus aguas limpias por la Calle 22,
condenándolo de esta manera a servir como alcantarilla del centro de la ciudad. A partir de las primeras
décadas del siglo XX la ciudad inicia la canalización y enterrado de sus ríos, alterando el sistema hídrico del
centro de la ciudad. Los trabajos fueron realizados por tramos así: (2) carrera7a-carrera 8a (Plaza de San
Francisco) 1911, (3) Quinta de Bolívar-carrera 7a 1927, (4) carrera 8a-Plaza de San Victorino, dando origen a
la Av. Jiménez, (5) Plaza de San Victorino-calle 6a, (6) Av. Caracas-Carrera18 (calle 6a), 1954. Proceso
semejante se realizo en el río San Agustín: (7) carrera 7a-Carrera 8a (Plaza de Ayacucho) 1911, (8) Carrera
3a-Carrera 7a, (9) Carrera 8a- Av. Caracas, (10) Plaza del barrio Egipto-Carrera 3ª, dado origen a la Av. de
Los Comuneros. Fotos 3A, 3B y 4: obras de canalización y enterrado del R. San Francisco, 1926. [Plano: (P1)
Elaborado por el autor. Foto 3A, El agua en la historia de Bogotá 1538-1937 p. 360-361. Foto 3 B y 4, José
Ortega y Antonio Ferro. La Gruta Simbólica 1952.]

La entrevista concedida por Germán Zea, resulta ilustrativa del arraigado desdén
que sentían los ciudadanos y el gobierno de la ciudad por los cuerpos de agua; en este
caso, el río San Francisco, el cual a estas alturas del siglo, ya estaba bastante
contaminado y disminuido en su caudal producto en parte por la presencia en la parte alta
del rio de molinos e industrias artesanales que se beneficiaban del mismo desde la época
de la colonia, y representaba un obstáculo para la fluidez del transporte motorizado y la
modernización de la ciudad.
En la década de 1920, se continuó la construcción del colector del antiguo río San
Francisco, llegando hasta la carrera 14 (hoy Av. Caracas) en 1927-1928.338 Esta obra
permitió que entre 1938 y 1942,339 se realizara la prolongación de Av. Jiménez, desde la
carrera 7a. a San Victorino, para lo cual fue necesario comprar y demoler varias

337
MOSCA, 1987, p.30.
338
CORPORACIÓN LA CANDELARIA. ESCOVAR, Alberto et. al. Atlas histórico de Bogotá 1910-1948. Alcaldía Mayor de
Bogotá. Bogotá: PLANETA, 2006.
339
CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et al. 2006, p.521.
131

propiedades del sector.340


Aprovechando los anteriores trabajos se ejecutó la segunda obra, construcción de
la Av. Jiménez, entre las carrera 2a. y 14 que pretendía imitar en su diseño el concepto
del "boulevard parisino" de Haussman. Este tipo de adecuación sin duda alguna,
manifiesta la penetración y adaptación en el ámbito colombiano, de los conceptos del
urbanismo europeo; para ilustrar esta afirmación, valga la pena citar la poética descripción
de López de Mesa, quien en 1929 escribió sus percepciones sobre el avance de las obras
de la Av. Jiménez:

“Me ha sorprendido hoy lo mucho que va cambiando Bogotá […]. ¿Sabe usted,
señor, que me agradó la perspectiva que ofrece la Avenida Colón? Será un buen
paseo. La he visto algunas veces en las horas de la tarde, y al contemplar la larga
fila central de los faroles de grandes bombas, que, recta y hermosa, avanza hacia
el occidente, iluminándose de pronto en la penumbra del crepúsculo me pareció
que corrían presurosos, a evitar la muerte del sol con su bella claridad ambarina”341

La tercera obra, correspondió a la construcción de la Av. Caracas; el Arq.


Austriaco Karl Brunner concibió este proyecto, como par vial, entre las calles 8a. y 19, con
el propósito de conservar importantes edificios y espacios urbanos de la ciudad como la
Escuela de Medicina y el parque de Los Mártires, en el sector de San Victorino; y como
avenida arborizada entre las calles 19 y 46.342 (Figura 58). Sin embargo, la obra se
ejecutó bajo los lineamientos del plan Soto-Bateman,343 el cual dejó atrás la propuesta de
Brunner y propuso la extensión de la avenida en línea recta, con calzadas de doble
sentido y un perfil de 40 ms de ancho. En lo que respecta al sector de San Victorino, esta
340
Germán Zea también comentó al respecto “...Cuando yo entré a la alcaldía, la Avenida Jiménez iba desde la Quinta de
Bolívar hasta la Calle Real. Hacia abajo había que comprar varias propiedades. Yo logré hacerlo, prolongué la avenida
entre la séptima y San Victorino.” MOSCA, 1987, p. 30.
341
LOPEZ DE MESA, Luis. Bogotá contemporánea. Universidad Segunda época. Marzo 2 de 1929. p.241.
342
“La concepción urbanística de Brunner preveía tres niveles con respecto a la adecuación de superficies públicas para el
esparcimiento y a su papel como elementos estructurantes del tejido urbano: Los parques forestales, el espacio vial y los
bulevares y las plazas". HOFFER, Andreas. Karl Bruner y el Urbanismo Europeo en América Latina. 2003, p.146. "Con el
proyecto de la Avenida Caracas en Bogotá, Brunner vinculo una línea de conexión de alta capacidad con un bulevar
representativo. Al ser una de las vías de comunicación más importantes en dirección Norte-Sur de la ciudad, junto con la
carrera Séptima, la Caracas impulso la construcción en el norte, como los nuevos barrios del Campin y Palermo, y los
conectó con el centro de la ciudad. Para el trazado de la misma, el plan de desarrollo solo preveía una serie de correcciones
locales y de pequeñas aperturas para su prolongación en los barrios obreros del sur" HOFFER, 2003, p.148.
343
El Arquitecto y urbanista austriaco Karl Brunner, contempló para el trazado de la Av. Caracas en el sector de San
Victorino la permanencia del edificio de la Escuela de Medicina, y propuso como solución a la continuidad de la Av. Caracas
la creación de un par vial entre las calles 19 y 8a, utilizando la carrera 15 para la circulación en el sentido norte-sur y la
carrera 13 para la circulación en el sentido sur-norte. Infortunadamente, el proyecto aprobado correspondió al plan vial
presentado por los ingenieros Soto-Bateman, que propusieron para el sector de San Victorino prolongar en línea recta la
actual Av. Caracas, para lo cual se requería de la demolición parcial del edificio de la Escuela de Medicina de la Universidad
Nacional de Colombia y el recorte del parque de Los Mártires. INSTITUTO DE DESARROLLO URBANO. EMPRESA DE
RENOVACIÓN URBANA (IDU/ERU). Proyecto Parque Tercer Milenio. Documento final, 2001.
132

operación precisó de la mutilación del edificio de la Escuela de Medicina de la Universidad


Nacional en 1947344 y del recorte del Parque de Los Mártires, elemento que junto con la
iglesia del Voto Nacional, perdió de manera definitiva su ascendencia simbólica e
importancia como espacio público, sobre el territorio y los moradores del B. San Victorino.

Figura 58. Vías sobre los ríos canalizados, y ampliación de avenidas.

Sobre los ríos canalizados (P1) se construyen nuevas avenidas (color rojo): sobre el R. San Francisco (1) la
Av. Jiménez, la carrea 13 y la calle 6ª a partir del la calle 14 (Av. Caracas). Sobre el rio San Agustín (2) la
calle 5a y la calle 6a. Para esta misma época se amplían las avenidas (color naranja): (3) carrera 10 y (4) Av.
Caracas. Con estas obras el sector de San Victorino pierde con la primera (3A) la Iglesia de Santa Inés y
parte de la Plaza Central de Mercado; con la segunda (3B) parte de la Facultad de Medicina. También se
construyo la Av. Colon (5) sobre a alameda nueva. Con estas obras se transformo sustancialmente el paisaje
del centro de la ciudad. Foto 1: construcción de la Av. Jiménez, 1927 foto 4A: ampliación de la calle 14 (Av.
Caracas), 1947. Foto 4B: demolición de la Facultad de Medicina, 1948. Foto 5: construcción de la Av. Colon
1938. [Plano: (P1) Elaborado por el autor. Foto 1, Juan Mosca. Foto 4 A, Museo de Desarrollo Urbano. Foto
4B, aerofotografía IGAC. Foto 5, Sociedad de Mejoras y Ornato.]

La cuarta obra, fue la ampliación de la carrera Décima (carrera 10a.)345 en 1947.


Hasta esta fecha, las obras de la carrera 10a. (iniciadas años atrás, en la zona norte) se
detenían en este sector del centro de la ciudad a la altura de la Iglesia de Santa Inés.
Sobre la ejecución de esta obra, es preciso anotar –teniendo en cuenta los propósitos del
presente trabajo– que su desarrollo condujo a la demolición parcial de la Plaza de
Mercado de la Concepción (1953) y demolición total de la Iglesia de Santa Inés en
1957:346

344
"... a pesar de haber sido cercenado a raíz de la construcción de la avenida Caracas, aun conserva su larga fachada
principal en donde se destaca el pórtico de acceso." Actualmente el edificio está ocupado por las oficinas de reclutamiento
del Ejército Nacional. CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, p.169.
345
MONDRAGON, Hugo. El proyecto moderno en Bogotá. Arquitectura en Colombia, 1946-1950. Lectura crítica de la
Revista PROA. In: Documentos de Historia y teoría -Textos [12]. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes.
Bogotá: CIDAR, 2005, pp.31-34.
346
"Luis Duque Gómez cuenta que la demolición de la iglesia fue ordenada por la Alcaldía Mayor del Distrito Especial, con
el objeto de conseguir la ampliación de la avenida Décima en su tramo sur. [...] En 1957 concluyeron los trabajos de
demolición." CORPORACIÓN LA CANDELARIA, et. al., 2004, p.107
133

“la plaza de mercado de Santa Inés (Concepción) se trasladó a la Plaza España y


al Colegio Agustín Nieto Caballero; el vacío dejado por su demolición no fue
renovado sino que generó un mayor deterioro, si bien la intensa actividad persistió
e inclusive se incrementó”.347

En cuanto a la Iglesia de Santa Inés, el historiador Alfredo Iriarte (1932-2002)


mencionó: “la bella Iglesia de Santa Inés fue arrasada para que por encima de sus
escombros pasara la carrera Décima…”.348 Esta frase evidencia no solo la añoranza de un
edificio simbólico víctima del exterminio, sino la pérdida de un referente urbano de
relevante significado para la ciudad desde el periodo colonial.
A este resultado, en términos paisajísticos, se sumó otro en términos sociales: el
proyecto de la carrera Décima, el cual no sólo tenía como propósito facilitar el tránsito
vehicular de la ciudad en el sentido norte-sur / sur-norte, sino, como sostiene Niño (1999)
“Sanear la zona y desplazar la prostitución, el bandidaje y el desaseo que caracterizaban
el lugar”.349 Este hecho nos ofrece dos elementos importantes de reflexión, el primero, la
confirmación del estado de deterioro social presente en el área de San Victorino, desde
las primeras décadas del siglo XX, “el submundo que empieza a las 11 de la noche detrás
de la última pareja de cineastas, y se acaba a las 5 de la mañana, cuando las primeras
beatas traspasan el umbral de las iglesias [...]”.350 El segundo, la evidencia de que la
administración de la ciudad había emprendido programas de des-marginalización e
higienización del sector, tomando como pretexto la ejecución de obras físicas, en este
caso, la construcción de una avenida de primera jerarquía para la ciudad. Lo anterior nos
permite apreciar un enfoque particular de la administración de la ciudad durante estos
años, la cual solía pensar que los problemas de marginalidad se resolvían con acciones
de renovación urbana basados en la construcción de infraestructura, dejando en un
segundo plano acciones de incorporación, comprensión y trabajo social con las
comunidades que habitaban los sectores objeto de renovación.351 Esta acción logró

347
SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS (SCA). “Concurso de arquitectura en la modalidad de ideas para la
elaboración del proyecto arquitectónico y diseño paisajístico del Parque Tercer Milenio en Santafé de Bogotá”. SCA, 1999,
Portada.
348
IRIARTE, 1988, p.47.
349
SCA, Bases del Concurso […], 1999. Numeral 1.1
350
BRUJES, 1938, p.22
351
En el capítulo 2 se mencionó como la administración de la ciudad emprendió durante los años 20 y 30 del siglo XX,
acciones de des-marginalización, higienización y homogenización de sectores deteriorados de la ciudad, con la ejecución
de proyectos de “saneamiento” como el del Paseo Bolívar, que requirió el traslado de su población para lo cual se construyo
el B. Centenario (Diseñado por el arquitecto y urbanista Karl Brunner) para reubicar a sus moradores. HOFFER, 2003,
p.141-143
134

parcialmente su objetivo, porque aunque se recuperaron algunos sectores, persistieron la


prostitución y vandalismo.
La quinta obra en el sector de San Victorino, consistió en la canalización del río
San Agustín y la construcción de la Av. de Los Comuneros (calle 6a.) en la década del
cincuenta, la cual surgió como una alternativa de comunicación entre el centro histórico y
los barrios recién construidos en el sector sur occidental de la ciudad. La ronda del río
San Agustín era estrecha, a la altura del sector de San Victorino, razón por la cual se
descartó la construcción de una gran avenida similar a la Av. Jiménez. La solución que se
adoptó, fue la construcción de un par vial aprovechando las calles existentes (calles 6a. y
7a.). Esta obra facilitó la conexión entre el sector de San Victorino, de intensa actividad
comercial (formal e informal) con el B. de San Bernardo caracterizado por una tranquila
vida residencial. Las nuevas vías y el servicio de transporte público incidieron en una
mudanza del uso del suelo de este último barrio: una zona que era de un uso
predominantemente residencial, comenzó a incorporar actividades comerciales
progresivamente.
En términos ambientales, con la canalización y la construcción de las Avenidas
Jiménez y de Los Comuneros, no solo el sector residencial comenzó a transformar sus
usos, sino que además, la ciudad enterró en su centro histórico los últimos elementos de
su estructura ecológica original: los ríos San Francisco y San Agustín cayeron en el olvido
y dejaron de tener relevancia en el paisaje quedando tan solo la impronta de su antiguo
cauce en la configuración morfológica del sector, en la que los cuerpos de agua y las
superficies permeables, fueron reemplazadas por los andenes y el asfalto de las calzadas.
En términos paisajísticos es preciso decir que con estas dos obras de canalización y
cuatro obras viales antes mencionadas, San Victorino quedó conectado a la ciudad, pero
a la vez fragmentado y aislado por las amplias avenidas y su intenso flujo vehicular: al
norte la Av. Jiménez, al este la carrera Décima, al oeste la Av. Caracas y al Sur la Av. de
Los Comuneros. Con la construcción de estas vías arborizadas (Figura 59) se desarticuló
la red de relaciones funcionales y espaciales del territorio de San Victorino de esta
manera se inició un proceso de constreñimiento y aislamiento espacial del sector, lo cual
generó con el tiempo, la configuración de un “archipiélago urbano” donde San Victorino
operaba como una isla urbana, en pleno centro de la ciudad.
Con relación a la dimensión social, San Victorino, como se mencionó
anteriormente, comenzó a semejarse a un aísla urbana conformada por residentes,
comerciantes y especialmente habitantes de la calle que dieron continuidad al estigma de
135

espacio socialmente marginado, cuya más intensa manifestación se dio sobre la huella
dejada por el río San Francisco, especialmente en la franja donde hoy se encuentra el
PTM, lugar donde se manifestó el mayor deterioro físico, social y ambiental de la ciudad.
Allí se estableció un lugar central de encuentro de los habitantes de la calle, en la famosa
“Calle del Cartucho”352 la cual tuvo como edificio simbólico “El Castillo”353 lugar desde el
cual se “administraba” el submundo del sector. Así, la marginalidad, presente desde el
periodo colonial, se manifestó con una faceta distinta, acorde al vertiginoso y conflictivo
desarrollo del área en los últimos cincuenta años.

Figura 59. Construcción de Avenidas arborizadas.

Con la aparición del carro como medio de transporte las viejas calles coloniales se tornan insuficientes, por
esta razón la ciudad inicia en la década de 1930 un programa de construcción de avenidas arborizadas,
tomando como referencia la experiencia europea y norteamericana. (P1) En el sector de San Victorino se
construye: (1) la carrera Decima, (2) la Av. Caracas, (3) la Av. Colon y años después (4) la Av. de Los
Comuneros. Foto 1: Carrera Decima. Foto 2: Av. Caracas, 1938. Foto 4: Av. Los Comuneros 1964. [Plano:
(P1) Elaborado por el autor. Foto 1 y 4 Saúl Orduz, Museo de Desarrollo Urbano. Foto 2, Fernando Garabito.]

4.4 Perdida de equipamientos y liderazgo. (Segunda mitad del siglo XX.)


Conformación del archipiélago urbano

Como se explicó en el capítulo 2, con los graves hechos del 9 de abril, se desató
una ola de violencia en todo el territorio nacional la cual se manifestó especialmente en el
campo; por tal motivo se produjo una migración masiva de campesinos a la ciudad, los
cuales llegaron a esta, en busca de seguridad y nuevas oportunidades de trabajo. (Figura
60).
352
"El Cartucho" nombre popular que recibió la carrera 12A entre calle 9a. y calle 10a., por ser lugar de venta de la flor de
cartucho (Zantedeschia aethiopica). A partir de la década de 1970 se acelero el deterioro físico y social hasta convertirse en
el sector más peligroso de San Victorino y de la ciudad.
353
"El castillo" predio localizada en la carrera 13 con calle 9a. En la década de los años 1970 fue invadido y se convirtió en
centro de operaciones de los principales delincuentes que controlaban el sector de San Victorino, convirtiéndose en un
"símbolo de poder" de los bandidos.
136

Ante la evidente inestabilidad y la pérdida de control del país por parte del
presidente conservador Dr. Mariano Ospina Pérez, en 1953 asumió el poder una junta
militar liderada por el general Rojas Pinilla, quien terminó ejerciendo las funciones de
presidente bajo la figura de dictadura militar, durante el periodo comprendido entre 1953 y
1957. Como se mencionó en el capítulo 2, el General Rojas, como parte de una estrategia
militar y aprovechando los vientos de “modernización” de la ciudad, promovidos desde la
década de 1940, emprendió importantes proyectos de infraestructura para acelerar el
proceso de modernización y seguridad a la ciudad. Entre estos proyectos, es preciso
destacar algunos que incidieron en el proceso de deterioro del sector de San Victorino.

Figura 60. “Bogotazo” construcciones e infraestructura afectada.

Con los actos violentos del 9 de abril de 1948 el sector de San Victorino fue seriamente afectado (P1) este
evento acelero el proceso de traslado de la Plaza Central de Mercado (naranja), la demolición de la Iglesia de
Santa Inés (azul) para dar paso a la nueva carrera Decima (1) y el desmonte de la red del tranvía (línea verde)
símbolo del transporte público de la ciudad. Con estas nefastas decisiones el sector de San Victorino pierde
liderazgo y visibilidad en la ciudad. Foto 1: Plaza Central de Mercado, 1929. Foto 2: ataque al tranvía ,1948.
Foto 3: estragos en la carrera 7a, 1948. Foto 4: el tranvía en llamas, 1948. [Plano: (P1) Editado por el autor.
Foto 1, Ignacio Sánchez Santamaría. Fotos 2 y 4 José Vicente Ricaurte. Foto 3, Luis Gaitán.]

Sin embargo, antes de entrar a explicar estos proyectos y su relación con el sector,
es preciso mencionar que debido a los daños causados al sistema de tranvía el 9 de abril
de 1948 y a las deficiencias en la administración y en el manejo de los recursos
económicos, la empresa del Tranvía Municipal dejó de prestar el servicio del tranvía en
1952, sustituyendo dicho servicio por el de buses y trolly bus. Con esta decisión,
desapareció el circuito férreo conformado por el tranvía en el sector de San Victorino, que
recorría por la calle 10a. y las carreras 10a. y 11, el cual, no solo confería vitalidad a la
zona, sino que también permitía la conexión de esta zona con la ciudad. Una vez
desapareció el circuito, también desapareció la importancia que tenían las calles 10a. y
11, en términos paisajísticos y urbanos; desprovistas de su importancia, se acelera el
137

proceso de deterioro físico y social en el sector de San Victorino.


Ahora bien, retomando los proyectos ejecutados durante la dictadura del General
Rojas, los cuales incidieron en el deterioro del sector, es preciso destacar los siguientes:
con la construcción de la calle 26 (Av. El Dorado), el Paseo de los Libertadores (Autopista
Norte) y la anexión de seis Municipios vecinos a Bogotá, se inició un acelerado proceso
de crecimiento no planificado sobre la Sabana de Bogotá, caracterizado por una intensa
ocupación del área rural, la cual se extendió principalmente al occidente de la ciudad en
los primeros años, y posteriormente, al norte de la misma.354 (Figura 61).

Figura 61. Obras de infraestructura y urbanizaciones ilegales.

Con la ejecución de obras de infraestructura -equipamientos y avenidas- en la ciudad se incorpora áreas


rurales al proceso de urbanización de Bogotá dando origen, en muchos casos, a la proliferación de
asentamientos ilegales en la periferia de la ciudad. (P1) Plano de asentamientos clandestinos, 1950. Foto1:
Aeropuerto El Dorado 1956 (Cuellar Serrano Gómez). Foto 2: perspectiva del Ministerio de Obras Públicas en
el CAN (Skidmore Owens & Merril). [Fuente: (P1) Joaquín Martínez-Registro Municipal tomo XX 1950. Foto 1,
Germán Téllez Foto 2, Revista Proa, 1955.]

Durante este periodo de inversión en la periferia, sobre la Autopista Norte y la Av.


El Dorado, el sector inmobiliario (empresa privada) y la Administración Distrital, se
olvidaron del centro tradicional de la ciudad de tal suerte que durante las siguientes
décadas se aceleró el deterioro físico y social de este segmento de la ciudad. San
Victorino no fue ajeno a este proceso de deterioro, el cual estuvo acompañado de algunos
hechos que agravaron las condiciones de marginalidad social y la generación de una isla
urbana: La expedición de un decreto para que los vendedores ambulantes localizados en
las calles y andenes de San Victorino, se concentraran en la Plazuela del mismo
354
“Tres fueron las principales intervenciones de impacto urbano emprendidas por el gobierno de Rojas Pinilla en Bogotá: el
Centro Administrativo Oficial, CAO, el aeropuerto internacional y el paseo de los Libertadores o Autopista Norte. [...] Su
localización (CAO) y la del aeropuerto internacional, sobre el eje oriente-occidente (calle 26) abrieron la compuerta a la
expansión de la ciudad en esta dirección, algo que se evitaba en el Plan Regulador por considerar esta áreas poco aptas
para desarrollos urbanísticos.” SALDARRIAGA, Alberto. Bogotá siglo XX. Urbanismo, arquitectura y vida urbana. 2000,
p.114.
138

nombre;355 el traslado de comerciantes mayoristas de víveres a la Central Mayorista de


Corabastos (1972) al sur oeste de la ciudad, y finalmente, el traslado de prestadores del
servicio de transporte terrestre intermunicipal y nacional, al Terminal de Transportes
ubicado en la periferia oeste de la ciudad (1984).
El decreto que el alcalde Jorge Gaitán Cortes expidió en 1964, tenía como
finalidad la recuperación de la imagen y el espacio público del centro, sin embargo,
contrario a sus nobles propósitos, terminó por legitimar que la plaza, los andenes y las
calles, se convirtieran en objeto de aprovechamiento económico, bajo prácticas
“irregulares” que se consolidaron en el transcurso de las siguientes décadas: vendedores
ambulantes356 (Figura 62) que tomaron posesión y defendieron como propias, porciones
de una calle, un andén o de la plaza; mayoristas propietarios o arrendatarios de locales
comerciales y bodegas en los edificios de la zona, que contrataron numerosas personas
para ofertar los productos en las calles; "mafias y jibaros"357 que se dedicaron al comercio
de alucinógenos encubiertos por los vendedores ambulantes aprovechando el incremento
del consumo producto de la bonanza marimbera de los años 1970; recicladores de papel
y cartón que desarrollaron improvisados centros de acopio en el área aledaña a la plaza y
habitantes de la calle, quienes convirtieron la zona en su morada permanente. 358 Así,
contrario a lo previsto por el Alcalde, la ciudad en vez de ganar, perdió espacio público y
la Plaza de San Victorino, en vez de conservar sus características, dilapidó su importancia
como referente urbano rico en significados desde tiempos de la colonia.
Otro fenómeno que se presentó en el área y que generó condiciones de
marginalidad, fueron las condiciones sociales que quedaron como producto del abandono
de infraestructura y el traslado de las actividades del comercio mayorista y del servicio de
transporte intermunicipal a otros sectores de la ciudad.
En los años 1970 –como ya se mencionó– numerosos comerciantes mayoristas de
víveres que se concentraban en el sector de San Victorino, se trasladaron a la Central

355
Decreto 227 de 1964 “por el cual se reglamenta la profesión de vendedores ambulantes de que trata el capítulo XII del
título IX del libro II del Código de Policía del Distrito Especial de Bogotá.”. Firmado por Jorge Gaitán Mahecha, Alcalde
Mayor del Distrito Especial.
356
Sin duda alguna el fenómeno de vendedores ambulantes es una manifestación de un problema social cuyo origen radica
en las condiciones de desempleo, de la inequitativa distribución de la riqueza y en el acceso a bienes y servicios básicos.
Por lo tanto no es pretensión de este documento "satanizar" la existencia de los vendedores ambulantes, si no llamar la
atención sobre los negativos impactos que puede producir la legitimación del aprovechamiento económico del espacio
público.
357
"Jibaros: administrador de expendios de droga." NAVAS-ALARCON, María. El banquete de las moscas: historias de
gente como uno atrapada en El Cartucho. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2006, p.187.
358
En palabras del arquitecto Carlos Niño “...a partir de entonces, se formó se formó un improvisado centro de recolección
de papeles y cartones, de recogedores de toda la ciudad, a la vez que se convirtió en refugio de indigentes, de miseria y
drogadicción." SCA, 1999, Numeral 1.1
139

Mayorista de Corabastos,359 en 1972; dicho traslado probablemente estuvo motivado por


las condiciones favorables de trabajo –seguridad, accesibilidad, aseo etc.– que les
ofrecían las nuevas instalaciones de la Central de Abastos, pero al mismo tiempo,
provocó que San Victorino perdiera identidad como centro del comercio mayorista de
víveres de la ciudad, y que quedara tan solo con los residuos de lo que alguna vez fue.
Así, el escenario del sector se comenzó a caracterizar por edificaciones abandonadas
(que antes se utilizaron para las actividades comerciales) y personas sin empleo, (que
antes se dedicaban a las labores asociadas con el comercio de víveres).

Figura 62. Evolución y ocupación de la Plaza de San Victorino.

Similar a otras plazas de la ciudad, la plaza de San Victorino sufrió importantes modificaciones: (1) Espacio
colonial original con pila, operaba como puerta de llegada a la ciudad y el R. San Francisco pasa por su
margen. (2) Se entierra el R. San Francisco, se adicionan otras áreas, se construyo un parque y se le
denomina plaza Antonio Nariño. (3) Se pavimenta el parque y se habilita el espacio como zona
estacionamiento para vehículos. (4) En 1964 el alcalde Gaitán Cortes, autoriza la ocupación de la plaza por
los vendedores ambulantes, perdiéndose así, uno de los espacios más tradicionales y representativos de la
ciudad. Foto 1: San Victorino, plaza con pila, 1900. Foto 2: San Victorino, plaza /parque, 1920. Foto 3: vista
aérea, plaza Antonio Nariño (parqueadero), 1947. Foto 4: vista aérea de San Victorino, espacio invadido por
los vendedores ambulantes, 1998. [Dibujos: 1 a 4 elaborados por el autor. Foto 1: Henry Duperly. Foto 2:
Sociedad de Mejoras y Ornato. Foto 3: en IDU/PMTM, 1998. Foto 4, El Tiempo.

Por otra parte, a inicios de los años ochenta se habilitó al primer terminal
“moderno”360 de transporte que tuvo Bogotá; dicho terminal se inauguró en 1984, en el
sector que hoy se conoce como Ciudad Salitre. Varias empresas de transporte que
prestaban el servicio en proximidades a San Victorino, se trasladaron al nuevo terminal.

359
SCA, 1999, Numeral 1.2
360
Para la época el transporte intermunicipal de pasajeros se prestaba en condiciones precarias en improvisados “puertos
secos”, ubicados en los barrios de San Victorino, La Estanzuela, Paloquemao y Siete de Agosto.
140

Sin duda alguna, la ciudad se benefició significativamente con la construcción este


moderno Terminal de Transportes, por cuanto esta obra permitió superar la informalidad y
racionalizar la prestación del servicio de transporte de pasajeros.361 Sin embargo, los
barrios San Victorino y La Estanzuela, perdieron su carácter como puerto seco, y
adicionalmente su capacidad de ofertar fuentes de trabajo a las personas que prestaban
la asistencia técnica y logística al servicio de transporte de pasajeros y que en su
mayoría, vivían en el B. Santa Inés. En cierta medida, se podría afirmar que con la
migración de las actividades y las personas asociadas al servicio transporte, se
incrementó el desempleo y aumentó la inseguridad en el sector.

San Victorino: isla y marginalidad urbana

Frente al nuevo panorama, la administración Distrital no tomó ninguna medida de


mitigación y prevención de deterioro, ni consideró programas de inclusión social de
aquellas personas que perdieron su fuente de ocupación y subsistencia.
La construcción de estas importantes obras de infraestructura, –Corabastos y
Terminal de Transporte– no incluyó planes de re-desarrollo de los espacios vacíos
dejados en la ciudad y mucho menos implementación de programas para reincorporar al
mercado laboral la población de bajos recursos, –mano de obra no calificada– que
dependía para su sustento, de la presencia de estos servicios en el centro de la ciudad.
Este hecho trajo nefastas consecuencias para el sector de San Victorino las cuales se
manifestaron, en muchos casos, en el cambio de usos y en el incremento de la población
de escasos recursos o en condición de indigencia: Después de la emigración de los
comerciantes mayoristas, las bodegas desocupadas fueron destinadas principalmente
para el almacenamiento de materiales reciclables como papel, metales y desechos de
construcciones, y las personas que perdieron su antigua ocupación y en general, la
población de escasos recursos de la ciudad, se ocupó de la recolección, transporte y
venta de estos materiales. De esta forma, el espacio urbano y sus actores pasaron de una
condición de “formalidad” (mercado de mayoristas de víveres) a una de “informalidad”
(reciclaje de materiales).
En este escenario de informalidad, se aceleró el proceso de deterioro del espacio
361
El Terminal de Transporte se construye con diseños del consocio de los arquitectos Gafaro, Bonilla, Estrada, ganadores
del concurso arquitectónico convocado por la SCA para tal fin en 1980. Revista Escala n.107.
Con este proyecto la ciudad pasa del arcaico sistema de agencias de transporte de pasajeros de “calle y bodega” dispersas
por la ciudad, al moderno y funcional sistema de Terminal de Transporte.
141

público: las calles y los andenes fueron invadidos por el creciente número de “carros de
balineras” (zorras), y de materiales que no hacían parte de la lista de los “negociables”, de
tal suerte que el espacio público se convirtió en una zona de acumulación de desechos.
En los andenes comenzaron a proliferar improvisados puntos de venta de comidas
preparadas en parrillas de carbón, cuyas fumarolas de humo y tizne se multiplicaron año
tras año; así, progresivamente se fue enrareciendo el aire de las calles y se modificó
negativamente el paisaje del barrio.
Por otra parte, también estos hechos marcaron el inicio de una nueva dinámica en
relación con la propiedad privada: (Figura 63) En el sector se comenzó a presentar una
mayor concentración de la población marginal que subsistía del “rebusque”o de la
recolección de materiales, la cual no contaba con ingresos suficientes para pagar un
espacio donde dormir. Los arrendatarios de propiedades, al ver una oportunidad de
negocio, incrementaron la práctica de especulación con los inmuebles a través del sub-
arriendo de cuartos, en los cuales se alojaban familias enteras. De esta forma, el barrio de
arrendatarios, pasó a ser un barrio de inquilinatos, y aumentó el índice de ocupación con
grupos de familias viviendo en condiciones de hacinamiento.

Figura 63. Figura 63- Transformación de la vivienda y pérdida de la tenencia de la propiedad.

Los predios del sector presentan una evolución similar: (1) Vivienda original con tipología de claustro (patio
anterior y posterior), habitado por una familia, en su mayoría propietarias. (2) Se subdivide la vivienda en dos
propiedades, se mantiene el patio anterior y posterior, se ocupa por dos o más familias, propietarias o
arrendatarias. (3) Se subdivide los locales, se construyen más cuartos, se pierde el patio posterior, cada
cuarto es ocupado por una familia, se vuelve inquilinato. Se pierde el control sobre la propiedad. (4) Se
acondicionan más cuartos, se pierde el patio anterior, los cuartos son ocupados por varias personas, no
necesariamente conocidas entre sí (se cobra por noche). Se generan espacios de condiciones precarias y de
promiscuidad absoluta. Comercio (rojo) vivienda y otros (amarillo) servicios (azul). [Dibujos 1 a 4 elaborados
por el autor].
142

Los arrendatarios” 362 con el fin de obtener un mayor aprovechamiento económico


de las edificaciones, ubicaron año tras año más familias en las habitaciones de las
deterioradas residencias, con lo cual se incrementaron las condiciones de hacinamiento y
su vez se profundizaron las fracturas de convivencia típicas de este modo de habitar,
surgiendo fenómenos de violencia al interior del grupo de residentes, los cuales
terminaron por irse en contra de los arrendatarios, quienes terminaron por ser objeto de
incumplimiento en el pago y agresiones por parte de los arrendatarios y finalmente fueron
expulsados por el grupo de inquilinos.363
Así se da un fenómeno que podríamos denominar de pérdida de control de la
propiedad privada, el cual generó una atmósfera propicia para el deterioro físico de las
edificaciones, y la descomposición social caracterizada por conflictivas relaciones de
convivencia y los fenómenos de violencia.
En los años 1970, surgió un fenómeno que fue determinante en el posterior
deterioro social y físico del sector de San Victorino. Durante esta década se presentó el
auge del comercio de drogas en todo el país y San Victorino,364 como los demás sectores
del centro de la ciudad, fueron olvidados por la Administración Distrital. Estos dos hechos
–unidos a la vulnerabilidad de la población que habitaba el sector de San Victorino–
constituyeron un campo de acción propicio para los comerciantes de alucinógenos, que
paradójicamente, comenzaron a ejercer sus ilícitas actividades a tan sólo dos cuadras de
Palacio Presidencial, la Alcaldía Mayor, y la Plaza de Bolívar, primer centro cívico de la
ciudad y el país.
La usencia del Estado, el incremento de la venta de alucinógenos y de los
fenómenos de violencia en medio de la población vulnerable, fueron decisivos en el
proceso de descomposición física y social del sector, y además marcaron la configuración
de un imaginario negativo en la población bogotana: San Victorino, pasó de ser sinónimo
de puerto urbano y atractor de actividades, a sinónimo de degradación social,
drogadicción y crimen en todas sus manifestaciones.

362
"Arrendatarios", en este caso, se refiere a los nuevos poseedores –no propietarios– de los inmuebles.
363
María Paula Navas describe esta dramática situación muy bien:" Hay jefes, lideres o administradores por donde usted
mire, y cuando dejan de mandar llega otro inmediatamente a ocupar su puesto. El más hábil. Así hubo no sé cuantos
propietarios que perdieron definitivamente la posesión de sus predios. Hubo tantos dueños que los pobres ricos no pudieron
regresar al punto en que abandonaron sus casas." NAVAS-ALARCON, 2006, p.49.
364
En la década de 1970 se intensifico en el país la producción, consumo y tráfico de marihuana (Cannabis Sativa), hecho
conocido como "Bonanza marimbera". Este evento permeo la mayoría de las estructuras sociales y económicas del país, y
para el caso de San Victorino este se transformo en el principal punto de venta y consumo de alucinógenos, afectando a su
población y a su entorno físico de manera negativa.
143

4.5 Perdida de identidad y deterioro físico y ambiental.


Consolidación de la Muralla urbana. Tiempo de crisis

Bajo estas condiciones, el sector de San Victorino comenzó a configurarse en el


paisaje como una especie de “muralla urbana", el reino del “basuco”,365 del saqueo y el
vandalismo, al que la ciudad y las Instituciones del Estado le dieron la espalda. (Figura
64) La “Calle del Cartucho”, terminó por constituirse en el centro simbólico y espacial de
esta “muralla urbana”, con el avanzado estado de descomposición social, el dramático
deterioro del espacio público, la pérdida total del control sobre la propiedad privada, y la
destrucción física de las edificaciones a tal punto que las paredes de las casas
comenzaron a ser derruidas por sus habitantes para utilizar el material en la preparación
de "basuco": “Empiezan a llevarse partes de las casas […] se llevan las cornisas, las
molduras y hasta los tapices de las paredes”. La policía se negó a intervenir para evitar el
saqueo que ocurría a tres cuadras de su estación. “En un mes la casa de la familia
Liévano desapareció. Se llevaron la fachada, las puertas y las rejas […] quedó solo el
lote”.366 El lote y el testimonio de cómo Bogotá– al igual que en otras ciudades del, país–
abandonó su centro y con él, parte de su memoria.

Figura 64. La “Calle del Cartucho” y “El “Castillo”.

Sobre las calles ondulantes que recuerdan el curso del R. San Francisco (P1), se genera el mayor deterioro
físico y social del sector, y es en este lugar donde se consolidan dos símbolos para los habitantes informales
del área: (1) “Calle del Cartucho”, (2) “El Castillo”, en gris área de influencia directa. Foto 1A y 1B: “Calle del
Cartucho”. Foto 2A: demolición de predios. Foto 2B: demolición del “El Castillo”, centro de la delincuencia.
[Plano: (P1) Elaborado por el autor sobre plano de IDU/POUPTM, 2000. Fotos: 1 y 2, Instituto de Desarrollo
Urbano].

365
"Basuco: ripio de la base de coca muy popular por su intenso efecto y bajo costo". NAVAS-ALARCON, 2006, p.185.
366
LEÓN, Juanita. El Cartucho: de la opulencia a la indigencia. In. El Tiempo. Bogotá, 28 marzo, 1999.
144

Se podría decir que por estos años, la única presencia del Estado en la zona, se
manifestó a través del Instituto de Medicina Legal y Ciencia Forenses y la Estación de
Policía367 localizada en la Av. Caracas con Av. de Los Comuneros y el Centro de
Reclutamiento del Ejército instalado en lo que quedó del edificio de la antigua Facultad de
Medicina: el primer establecimiento, sin duda significativo para la ciudad, por cuanto
presta un importante servicio de recepción de cadáveres, pero negativo para San
Victorino, ya que en el sector próximo al mismo, se establecieron las más miserables
condiciones de vida y muerte: un lugar donde la vida no tiene el menor significado para
sus moradores y donde los funcionarios del Instituto, y dolientes de los muertos
valientemente se enfrentan día a este aterrador panorama. Con relación a los últimos
llama la atención, que a pesar de que la Estación de Policía y el Centro de Reclutamiento
del Ejército, fueron ubicados como parte del aparato de seguridad estatal de la ciudad y el
país, sus miembros fueron incapaces de mantener el control del Estado sobre la zona y
asumieron una actitud pasiva y de sospechosa complacencia con los actos delictivos que
se generaban en San Victorino y sin duda afectaron la credibilidad de la población en las
fuerzas de seguridad y convivencia de la sociedad bogotana.

Intentos fallidos de recuperación del sector

Como se indicó en el capítulo 3, en 1986, ante el proceso de abandono y deterioro


que sufrió el centro de la ciudad, y la situación conflictiva en la que se sumió San
Victorino, especialmente en la zona llamada “El Cartucho”, la Administración Distrital
volvió la mirada al centro a través de la contratación de un estudio técnico que se
denominó “Plan Zonal del Centro de Bogotá”; con este plan, el gobierno de la ciudad
asumió como prioridad los programas de recuperación del espacio público y la
racionalización del transporte de pasajeros en el Centro Tradicional. Infelizmente, a pesar
de sus nobles intenciones dicho plan jamás se materializó.
Con esta misma preocupación en la de década de los ochenta, se trazaron nuevos
diseños y se realizaron las obras de un proyecto destinado a mejorar las condiciones de
movilidad sobre la Av. Caracas. (Figura 65). El proyecto denominado “Troncal de la
Caracas”368 consistió en la destinación de carriles exclusivos para el tránsito de los buses,

367
Es la Estación de Policía más importante del centro de la ciudad. Construida en los años de 1960. Hoy sede del
Comando de la Policía Metropolitana de Bogotá.
368
Troncal de la Caracas
145

con áreas delimitadas para el cargue y descargue pasajeros, imitando el modelo de


Curitiba en Brasil. Como esta iniciativa implicaba suprimir el separador central y el retiro
de los árboles, en su mayoría Urapanes (Fraxinus chinensis),369 el centro de la ciudad y
en especial el sector de San Victorino perdieron el único corredor vial verde, modificando
negativamente la principal avenida arborizada, heredada de los planes de modernización
emprendidos por la ciudad a mediados del siglo XX.
Posteriormente se plantearon proyectos específicos de recuperación del sector,
como el “Plan de recuperación de los barrios de San Victorino y Santa Inés 1992-1995”,
liderado por el alcalde Jaime Castro, Plan que buscaba resolver la movilidad en el
conflictivo y deteriorado sector de la “Calle del Cartucho” y mejorar las condiciones de
accesibilidad a las instalaciones del Instituto de Medicina Legal y Ciencia Forenses para lo
cual se propuso ampliar el perfil de todas la vías del sector, la construcción de nuevas
vías, un nuevo parque y el cambio de uso (comercio e institucional) en varias manzanas.
Igual a los anteriores proyectos, este Plan tampoco se ejecutó.

Figura 65. Proyectos previos a la construcción del Parque Tercer Milenio.

A finales de la década de 1980 ante las dificultades de movilidad en la ciudad la Alcaldía decide adelantar el
proyecto “Troncal de la Caracas”, emulando el exitoso modelo de transporte de Curitiba en Brasil. Para dar
paso a los nuevos carriles de transporte público, (P2) el diseño incluyo el retiro de los arboles del separador
central y de los andenes lo cual afecto sustancialmente el paisaje del centro de la ciudad. De esta manera se
pierden las “Avenidas arborizadas” (P1), que por buen tiempo fueron orgullo de la ciudad. Preocupados por el
alto nivel de descomposición física y social en el sector de San Victorino, la Alcaldía en 1993 presenta una
propuesta de intervención, (P3) que incluía la abertura de nuevas vías en el sector de la “Calle del Cartucho”,
carrera 12A, calle 7A y la construcción de un pequeño parque. Esta propuesta no fue ejecutada. [Dibujos:
(P1) y (P2) Elaborados por el autor. Plano: (P3) Editado por el autor]

Dinámicas de ocupación del sector. Perdida de equipamientos y superposición de


369
En 1945 se ejecuta en Bogotá un ambicioso programa de arborización, liderado por un Japonés Hoshino, quien propone
como especie única a plantar el árbol Urapán (Fraxinus chinensis) de origen asiático. Esta especie se adapto muy bien al
clima y altura de la ciudad. Con el tiempo se constituyo en un monocultivo de la ciudad, problema que se evidencio con la
epidemia de finales s de los ochenta. (Jorge Enrique Hoschino- Revista Proa No. 1)
146

actores

A finales de siglo XX el paisaje del sector de San Victorino estaba sustancialmente


alterado debido a la pérdida del comercio mayorista, de la industria y de sus principales
equipamientos como la Facultad de Medicina, la Plaza Central de Mercado, las Iglesias de
San Victorino y Santa Inés. A esta situación se sumó la mutilación del espacio público
conformado por la Plaza de los Mártires, la invasión de la Plaza de San Victorino por
vendedores informales, la supresión de las rutas del transporte público del Tranvía (calle
10a., carreras 10a. y 11) y la ampliación de las principales vías, operación con la cual se
retiraron los árboles que se ubicaban sobre los corredores viales. (Figura 66).

Figura 66. Perdida de equipamientos en el sector de San Victorino

A mediados del siglo XX San Victorino contaba con importantes equipamientos de servicio y transporte, (P1)
abasto (naranja), Iglesias (rojo), educación (azul), culturales (azul claro), industria (morado), seguridad-militar
(verde escuro), plazas y parques (verde), ruta del tranvía (Línea verde). Por la construcción de avenidas y
traslado de equipamientos que nunca fueron sustituidos, (P2) para finales del siglo XX el sector perdido
presencia y liderazgo en el contexto de la ciudad [Planos: (P1) y (P2) Elaborados por el autor].

Otro elemento que incidió en la transformación del paisaje fue el constante y


sistemático cambio de uso de la propiedad privada: el uso residencial fue desplazado por
el uso comercial, con lo cual los habitantes habituales del sector se vieron obligados a
trasladarse hacia las nuevas urbanizaciones localizadas en la periferia de la ciudad. De
esta manera, el carácter que le imprimía a San Victorino, la vivienda tradicional se fue
transformando por la presencia de peligrosos inquilinatos, ocupados bajo prácticas
“primitivas”: en un solo cuarto duermen en el piso370 grupos de personas en condiciones
de alto hacinamiento y en precarias condiciones higiénicas.

370
Las personas duermen pero no residen en estos espacios. Se paga por dormir cuatro mil pesos (1.5 dólares). NAVAS-
ALARCON, 2006, p.102.
147

A pesar de sus precarias condiciones de habitación, como se mencionó antes, la


población vulnerable que ocupaba San Victorino, le aportaba al sector una intensa
dinámica durante las 24 horas del día y durante los 365 días del año. Con la construcción
del PTM, como se indicó en el capítulo 3, se cambió el uso de vivienda por el de
recreación, y se expulsó esta población vulnerable. Esta acción en consideración del autor
del presente trabajo, definitivamente fue en contravía del interés de mantener y atraer
población que habitara el centro de la ciudad. (Figura 67).
Los actores presentes en el sector adyacente al sector se San Victorino están
conformados principalmente por dos grupos plenamente diferenciados: el primer grupo
que se puede denominar “formal” conformado por los empleados de las entidades
públicas de nivel nacional y distrital (Presidencia, Congreso, Ministerios, Banco Central,
Alcaldía mayor, Secretarias, Corporaciones Culturales y sociales) los empleados
entidades culturales (Bibliotecas, Museos y otros) los integrantes de las instituciones
religiosas (Arzobispado, Catedral primada, Iglesias parroquiales) y por último, los
propietarios y empleados del sector privado del área financiera (bancos y corporaciones)
del sector de gestión y servicios (profesionales de todas las áreas en especial la de
justicia) del sector comercial (almacenes mayorista y minoristas, librerías, restaurantes y
cafeterías).

Figura 67. Usos del sector antes y después de la construcción del Parque Tercer Milenio.

Para finales de la década de 1980, el sector de San Victorino presenta una alta diversidad de usos, (P1)
destacándose la presencia de comercio en la zona norte y vivienda en el costado sur. (P2) Por la construcción
del parque el área de vivienda es sustituida por recreación (PTM), sí, el sector se queda sin habitantes que
disfruten el nuevo espacio verde y servicios culturales que ofrece el parque. [Planos: (P1) FONADE, 1988.
(P2) IDU/SCA, 1999. Editado por el autor.]

El segundo grupo, el cual se puede denominar “informal”, está conformado por


vendedores ambulantes (ropa, cachivaches, confitería, comida, bebidas y libros “pirata”)
148

recicladores (de papel, vidrio, metal, plásticos) y rebuscadores (ayudantes, mandaderos).


Por su naturaleza, estos dos grupos de habitantes presentan diferentes maneras
de utilización y ocupación del sector, generando ritmos ambivalentes: el sector formal,
trabaja y se beneficia del centro de la ciudad durante el periodo diurno, y lo abandona en
la noche para refugiarse en los sectores residenciales de la periferia; en cambio, el sector
informal vive y disfruta del centro durante las 24 horas del día en jornadas de trabajo y
periodos de descanso sin horario fijo (se rebusca la comida y duerme en cualquier
horario). De esta manera se genera una presencia constante del “mundo de la
informalidad”, el cual, es el mundo que realmente “habita” y le imprime dinamismo al
centro de la ciudad. (Figura 68).

Figura 68. Dinámicas de ocupación del sector de San Victorino.

Antes de la construcción del PTM el sector se reconocía como un área urbana con dos ritmos de ocupación:
(P1) por un lado el sector formal o autónomo (rojo) que utiliza el centro de la ciudad como espacio de trabajo
durante el día y lo abandona en la noche (1). Por otro lado el sector informal o dependiente (azul) que habita
el sector con la misma intensidad de día o de noche, manteniendo una estrecha relación con su entorno (2).
Con la construcción del PTM (P2), se pierde la presencia del sector informal y como el sector formal no
reconoce como propio el tradicional sector de San Victorino, es una de las razones por la que el parque
presenta una baja frecuencia de uso, creándose de esta manera un vacio urbano. Foto 1: Plaza de San
Victorino. Foto 2: actividad cotidiana del sector informal en San Victorino. [Esquema: (P1) y (P2) Elaborados
por el autor. Foto 1: autor. Foto 2: Instituto de Desarrollo Urbano]

Estas características se replicaron al interior de la pieza urbana de San Victorino.


En 1999 San Victorino contaba con 22.138 habitantes,371 y sus elementos configuraban
un “archipiélago urbano” y a la vez una "muralla urbana. Al interior de este archipiélago,
convivían la ciudad formal y la ciudad informal; el sector norte y su periferia alojaron al
sector formal, y el núcleo de San Victorino –conformado por el B. Santa Inés– acogió al
sector “informal” perteneciente a la población más vulnerable, con las correspondientes
371
Instituto de Desarrollo Urbano / Empresa de Renovación Urbana. (IDU/ERU) Proyecto Parque Tercer Milenio.
Documento final, 2001, Anexo 1.8 p.12, folio 622.
149

condiciones de avanzado deterioro físico y social.


Con la construcción del PTM, se alteró la superposición y “convivencia” del sector
formal e informal, al estimular la permanencia de la población del sector formal y expulsar
la población perteneciente al sector informal; de esta manera se modificaron los ritmos de
funcionamiento de sector de San Victorino: Como se indicó antes, la relación que guarda
la población “formal” con San Victorino es de carácter exclusivamente laboral, de tal
suerte que no se desarrollan vínculos afectivos, simbólicos o un sentido de pertenencia al
lugar. Como el proyecto PTM expulsó la población que realmente guardaba un vínculo o
un sentido de pertenencia con el lugar y no atrajo nueva población residente, el área del
Proyecto terminó por convertirse en un "vacío urbano". Este hecho se evidencia en la baja
frecuencia de uso del Parque y en las pocas o inexistentes alteraciones o mejoras en las
construcciones y lotes que configuran su entorno.

4.6 Los retos que planteaba el proyecto Parque Tercer Milenio

Las anteriores páginas han procurado mostrar la evolución histórica de San


Victorino con el fin de determinar y explicar el origen de los elementos que configuraron
sus actuales condiciones ambientales, urbanas, sociales y paisajísticas. En consideración
del autor, la comprensión de estos elementos históricos y la consecuente situación actual
del sector, imponía importantes retos a las operaciones de renovación urbana
emprendidas por el Distrito a partir de 1999: San Victorino, y específicamente el B. Santa
Inés, se configuraron como una “muralla urbana" en la cual sobre de una ciudad formal,
se dan las dinámicas de una ciudad informal, que refuerza condiciones de aislamiento,
amparadas en las redes del comercio ilegal de alucinógenos y la complacencia de la
fuerza pública. Esta población de la ciudad formal no ha desarrollado un sentido de
pertenencia con el sector, puesto que su relación con el mismo es exclusivamente de
carácter laboral, y las actividades de la vida familiar, lúdica y de descanso, ocurren en
otros lugares de la ciudad.
Por otra parte, está la población informal, las más vulnerable por cuanto su
actividad principal corresponde a la lucha diaria para conseguir el sustento, es decir, lo
que popularmente se llama “el rebusque”. Dentro de esta población se configuran grupos
característicos, de acuerdo al tipo de actividad que desempeñan: Recicladores (de papel,
metal, vidrio, madera, etc.), compradores de materiales reciclables, consumidores de
alucinógenos, dispensadores de alucinógenos (jíbaros), vendedores de comida,
150

administradores de los inquilinatos. Las actividades de esta población se mantienen vivas


durante las 24 horas del día, no solo por el reciclaje de materiales, sino por el comercio de
los alucinógenos, el cual provee inclusive a los consumidores pertenecientes a clases
acomodadas de la ciudad.
En cuanto a la imagen del sector frente a la ciudad, el comercio de alucinógenos,
la pérdida de control sobre la propiedad, la enajenación del espacio público, las
condiciones de hacinamiento y los consecuentes fenómenos de violencia, son los
elementos que terminan por configurar una realidad con la cual San Victorino se convierte
en un símbolo de la miseria, de lo indeseable.
Este panorama, paradójicamente se produce a tan sólo dos cuadras de los
símbolos políticos, sociales y religiosos del país: La Plaza de Bolívar, el Palacio
presidencial, el Capitolio Nacional y la Catedral Primada de Bogotá; y además en las
inmediaciones del antiguo cauce del río San Francisco, de tal forma que en el espacio
urbano pervive la antigua alianza entre marginalidad y agua, ahora, bajo unas condiciones
distintas a las de la colonia: se entubó el río, se impermeabilizaron y homogenizaron las
superficies, desaparecieron los símbolos religiosos y emblemáticos, la antiguos residentes
y comerciantes migraron y el sector quedó sitiado por las grandes avenidas de la ciudad.
Bajo estas condiciones, se conformó una “muralla urbana" caracterizada por la
enajenación del espacio público, la intensa presencia de agentes delictivos y la pérdida
total del control de la propiedad privada.
El discurso y concepto de la Estructura Ecológica Principal del POT de Bogotá, así
como los objetivos de equidad (ver capítulos 1 y 2), debieron significar una oportunidad
con la cual, por la vía de tres acciones: recuperación de la EEP, generación de nuevos
hitos en el paisaje y creación de alternativas para retener población y atraer habitantes, se
pudieran superar los retos que planteaba esta isla “muralla urbana".
Con la construcción del proyecto Parque Tercer Milenio, sin duda alguna, se
recuperó el espacio público y la propiedad privada a través de una compleja gestión
inmobiliaria. Sin embargo, a pesar de estos significativos resultados, es preciso decir que
el proyecto no contribuyó a un proceso de renovación en el centro de la ciudad: en cuanto
a la dimensión social, no se crearon alternativas de vivienda y equipamientos para
estimular la atracción de habitantes, se provocó la expulsión y atomización de la población
más vulnerable del sector y se alteró la dinámica “población formal–informal”. En cuanto a
la dimensión paisajística, las decisiones de diseño, incrementaron el aislamiento generado
por las amplias avenidas, por cuanto no se propusieron elementos que contribuyeran a la
151

conectividad urbana peatonal (moradores y visitante del sector), y además, no se


propusieron nuevos equipamientos que revitalizaran el sector y que devolvieran al barrio
los referentes, el significado y la importancia que tuvo para la ciudad durante muchos
siglos. Esta característica se evidencia en el hecho de que hoy día el parque tiene bajas
frecuencias de uso, no presenta modificaciones importantes en su entorno y requiere de
constantes medidas de seguridad y vigilancia para su utilización. (Figura 69).

Figura 69. Estado actual del entorno del Parque Tercer Milenio. Levantamiento (Ver hoja adjunta)

Finalmente, el proyecto no contribuyó a la recuperación de los cauces de los


cuerpos de agua, ni aportó elementos importantes para la restauración (re naturalización)
de los elementos naturales que ayudarían a configurar la EEP. El parque desconoció la
función hidrológica de la vacía e impermeabilizó la mayor parte del suelo recuperado,
perdiéndose la oportunidad de contar con servicios ambientales para el sector y la ciudad,
ya que no contribuye a la continuidad del corredor ecológico del río San Francisco que
como ya se dijo es fundamental para la conectividad de los tres componentes más
importantes de la EEP de Bogotá: Cerros Orientales, Sabana y Río Bogotá.
Todos estos elementos permiten concluir que el parque fue en realidad un ejercicio
de limpieza social oficial, en una zona de alta degradación social y paisajística con el cual,
la “muralla urbana" quedó convertida en un “vacío urbano”, en el cual la población que
podría aprovecharlo –sector formal– no lo disfruta y la población que está dispuesta a
utilizarlo –sector informal– las autoridades no le permiten ingresar por temor a que el
Parque sea invadido.

FUENTES FIGURAS CAPITULO 4:

CARRASQUILA, 1989. Figura 51


CORPORACION LA CANDELARIA, 2004.. Figura 49, 50, 52, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 66.
FONADE, 1988. IDU/SCA, 1999.Figura 67
Google Earth. Figura 48
MARTÍNEZ, Carlos, 1987 Figura 53
Ministerio de Obras Publicas, 1949. Figura 60
152

CONCLUSIONES

El anterior trabajo permitió poner en evidencia la importancia y el papel que ha


cumplido el concepto de EEP en el ordenamiento espacial del territorio, y a su vez
permitió concluir que es perentorio revisar el contenido, procesos y programas de los
proyectos vinculados a la EEP.
El capítulo 2 permitió verificar cómo el acelerado y descontrolado crecimiento de la
ciudad en los últimos 50 años, puso en riesgo la estabilidad ambiental del territorio por
cuanto afectó sustancialmente los procesos del ecosistema, a través de la alteración del
sistema hídrico, la fragmentación de la red de corredores ecológicos y la
impermeabilización de la sabana. En este sentido, actualmente el concepto de EEP, no
sólo es de indudable pertinencia -como alternativa a la restauración del equilibrio
ambiental- sino que los proyectos específicos, como por ejemplo, los parques
metropolitanos tienen un indiscutible compromiso, el cual está asociado a la recuperación
del sistema hídrico y los corredores ecológicos, así como a la generación de superficies
permeables y de condiciones paisajísticas óptimas en el medio urbano.
En este contexto, surge el proyecto Parque Tercer Milenio el cual, además de ser
pieza central de un ambicioso programa de renovación urbana -formulado para la
recuperación integral del sector de San Victorino en el centro de Bogotá-, era una
oportunidad para mejorar las condiciones ambientales y paisajísticas del centro de la
ciudad. Sin embargo, a través de este trabajo de investigación fue posible establecer que
si bien el proyecto Parque Tercer Milenio permitió el rescate del espacio público, la
recuperación de la propiedad privada, la reubicación de la población y la rehabilitación
parcial de los residentes ilegales, no aportó elementos importantes para la restauración
ecológica del sistema hídrico, la conformación de corredores ecológicos, la recuperación
integral urbana y para el mejoramiento ambiental, paisajístico y social del sector.
Este trabajo permitió concluir que existe una contradicción entre el discurso
ambiental y los proyectos pertenecientes a la Estructura Ecológica Principal, miremos
porque:

La Estructura Ecológica Principal y la ciudad construida.

El soporte principal para restablecer la estructura ecológica original y actual de la


ciudad requiere de la recuperación de su sistema hídrico, conformado por los principales,
153

ríos, canales, humedales, áreas de recarga de acuíferos y valle aluvial del rio Bogotá. El
análisis sobre como la ciudad ha ocupado la sabana permite establecer que el sistema
hídrico de la ciudad se encuentra profundamente alterado, lo cual exige novedosas
estrategias para cumplir con los objetivos y metas asociados al concepto de Estructura
Ecológica Principal. Es precisamente en este punto, donde el trabajo de investigación
permitió establecer que existen actualmente deficiencias que indican que existe una
distancia entre el concepto y su materialización en la ciudad.
El sistema hídrico tiene como ejes principales los ríos Torca, El Salitre (Juan
Amarillo), Fucha y Tunjuelo ríos que han sufrido un progresivo y constante deterioro de
sus cursos y cuencas. En la parte baja se les “controló” con taludes naturales, en la parte
media se les canalizó y en algunos casos, su curso se modificó; la situación más crítica se
presenta en la parte alta, donde fueron entubados y enterrados bajo las nuevas calles y
avenidas, afectando toda la red de ríos y quebradas afluentes de sus cuencas. Es
precisamente en esta última zona donde la Estructura Ecológica Principal formulada en el
POT presenta su mayor debilidad, por cuanto no incluyó políticas y acciones claras para
la recuperación y re-naturalización de esta zona. En este sentido, el propósito de
restablecer la unidad biológica (postulado por Thomas Van Der Hammen, e integrado al
POT), es imposible de realizar.
Otra dificultad de materialización que presenta el EEP, es la de limitar la dimensión
del sistema hídrico a las líneas (cursos) de los ríos, ignorando la noción de cuenca
hidrográfica en el área urbana de la ciudad. Lo anterior se debe, en parte, a la ausencia
del concepto de “ciclo del agua” el cual es marginalmente mencionado; indudablemente
este concepto requiere de una mayor discusión e incorporación en las metodologías e
instrumentos de planeación de la ciudad, ya que no sólo permite una aproximación y
acciones adecuadas sobre el sistema hídrico, sino que permite materializar el concepto de
corredor ecológico.
Por otra parte, en cuanto a los parques metropolitanos, llama la atención que
ninguno está integrado al sistema hídrico de la ciudad, y por el contrario, operan como
entes autónomos sin articulación con los demás componentes de la EEP.
Finalmente, el POT establece como conector trasversal de todo el sistema de la
EEP la red de corredores viales, pero como se observó en el análisis, entre la Carrera 30
(Av. NQS) y los Cerros Orientales, donde se ubica gran parte de la población y servicios
de la ciudad, las avenidas arborizadas han sucumbido ante la satisfacción de la movilidad
vehicular que cada día demanda más espacio, es así como se asfaltaron los separadores
154

centrales, se suprimieron los jardines laterales y se retiraron los árboles, de tal suerte que
el corredor vial es despojado de su rol como conector transversal de la EEP.
Es claro que para materializar el concepto de estructura ecológica se requiere que
todos los proyectos asociados a esta, tengan como referencia obligatoria las cuencas
hidrográficas e incorporen el concepto de infraestructura verde, de tal manera que el
ecosistema y el ciclo del agua sean la base fundamental en la concepción y ejecución de
los mismos. Además es perentorio revisar la concepción de las unidades geográficas e
incluir el concepto de unidades de paisaje para que con una visión más ambiental que
administrativa, se hagan parte activa de la planeación del territorio.

La EEP en el centro de la ciudad.

Una mirada al centro tradicional de Bogotá, nos permite identificar que dentro de
esta zona -cuyo límite norte es el R. Arzobispo y el límite sur el R. San Cristóbal-, los
cuerpos de agua fueron sepultados bajo las edificaciones y las nuevas calles y avenidas.
Además, los proyectos de intervención en esta zona de la ciudad, no incluyeron
estrategias o acciones para la recuperación y para la re-naturalización de sistema hídrico:
este es el caso del los proyectos Eje Ambiental de la Av. Jiménez, el Parque de San
Victorino (La Mariposa) y el PTM, los cuales, a pesar de que se localizan sobre el curso
del R. San Francisco, no tuvieron en cuenta un compromiso con el sistema hídrico.
Es oportuno mencionar que no se trata simplemente de reclamar por la re-
naturalización de los cuerpos de agua, sino de llamar la atención sobre el hecho de que
los proyectos mencionados no presentan ningún compromiso o propuesta concreta frente
al sistema hídrico –drenaje- del centro de la ciudad.

El Parque Tercer Milenio

El análisis que se realizó en este trabajo de investigación, pone en evidencia la


contradicción que se presenta entre el discurso ambiental y las prácticas ambientales de
la ciudad; por lo anterior, no es de extrañar que el proyecto del PTM no propusiera
alternativas concretas para resolver la discontinuidad de los ríos, ni programas para un
manejo sostenible de sus escasos recursos hídricos, ni estrategias para restaurar la
fragmentada red de corredores ecológicos, reduciendo el problema a soluciones técnicas
simplistas en el diseño y construcción del mismo.
155

Se propusieron piletas artificiales con la intención de recuperar la “memoria” de los


ríos San Francisco y San Agustín, a cambio presentar alternativas para re-naturalizar los
ríos; además se desconoció la posibilidad de incluir estrategias que permitieran el uso
sustentable de los recursos hídricos superficiales de la cuenca. Se dio preferencia a
creación de suelo impermeable, y el plan de arborización privilegió la siembra de líneas de
árboles, desconociendo la importancia de generar masas de árboles, más cuando el
centro de la ciudad carece de estas.
Ahora bien, como el parque no aportó elementos significativos para la
restauración ambiental del sector, ni para una integración con su entorno natural, es de
esperar que hubiese un aporte en cuanto a la relación con su entorno urbano y social. Sin
embargo, después de tres años (hoy 11) de inaugurado, llama la atención la baja
frecuencia de uso del parque, a pesar de los esfuerzos por parte de la administración para
que la población utilice sus instalaciones. Lo anterior se evidencia en la desolación de las
áreas de juegos para niños, de los equipamientos y demás servicios, como por ejemplo,
los parqueaderos subterráneos. Este nivel de abandono es contradictorio en un sector de
la ciudad que diariamente es ocupado por más de un millón y medio de habitantes y
donde la demanda de estacionamientos de vehículos es la más alta de la ciudad.
Esta paradójica situación se puede explicar en el hecho de que los estudios de
formulación y diseño del parque carecieron de un análisis de las dinámicas históricas de
ocupación de la cuenca de los ríos San Francisco y San Agustín.
Como se indicó en el capítulo 4, en los últimos cincuenta años, el sector presentó
una gran transformación, producto del abandono al que fue sometido por la administración
Distrital; con la construcción de la Av. Caracas y la ampliación de la Carrera Decima, el
sector perdió sus equipamientos más importantes, -la iglesia de Santa Inés, la Escuela
de Medicina, la Plaza de Mercado de Santa Inés-, los cuales le confirieron identidad y
reconocimiento en la ciudad durante más de cien años. Con la pérdida de las rutas del
tranvía, el sector quedó por fuera de los circuitos de transporte público, dejando de ser
paso obligado de los habitantes de la ciudad, con lo cual, el barrio perdió visibilidad e
importancia en el contexto del centro de la ciudad; a partir del “Bogotazo” (1948) se
generaron varias migraciones, con lo cual se transformó gradualmente el control de la
propiedad privada, el sector pasó de ser una barrio de propietarios, a uno de arrendatarios
y por último llegó a ser un barrio de invasores. Finalmente, con la autorización del alcalde
Gaitán Cortés para que la plaza de San Victorino fuera ocupada por los vendedores
ambulantes se estimuló y “legalizó” la invasión del espacio público del sector.
156

Como producto de estos eventos, en términos sociales se consolidaron dos grupos


de habitantes -los del “sector formal” y los del “sector informal”- cada uno de los cuales
opera con ritmos y hábitos diferentes de ocupación del territorio: los integrantes del
primero, en su mayoría, laboran en el centro y habitan en la periferia; los integrantes del
segundo, bastante numerosos y con una significativa presencia en el sector, se
“rebuscan y viven” en el centro. Como los primeros no utilizan el centro como espacio de
recreación y ocio y los segundos, con la ejecución del proyecto, fueron expulsados, el
Parque no tiene actualmente una población que demande su uso.
Sin duda alguna la carencia de un análisis de las dinámicas históricas de
ocupación de la cuenca de los ríos San Francisco y San Agustín, y el desconocimiento de
la importancia que tenían los habitantes del “sector informal” en San Victorino, condujo a
que parque terminara por convertirse en un vacio urbano sin mayor importancia y
significado para los usuarios y moradores del centro de la ciudad.

Comentarios Finales

Una de las premisas utilizadas por la administración distrital para la promoción del
proyecto era que con la construcción del parque se mejorarían las condiciones físicas,
ambientales y sociales del sector, con lo cual se iniciaría un proceso de renovación
urbana que transformaría el entorno inmediato del Parque, al incentivarse la ejecución de
proyectos inmobiliarios, financiados por el sector privado.
La realidad nos muestra lo contrario. Hasta la fecha no se ha iniciado ningún
proceso de inversión pública o privada en el entorno del Parque, y lo que se percibe es un
perfil urbano con precarias condiciones, distante de lo prometido en el discurso que
soportó la concepción y promoción del proyecto.
La idea de rehabilitación de población vulnerable no cumplió con las metas
trazadas: el resultado fue una atomización o dispersión de esta población por la ciudad,
creando nuevos focos de conflicto urbano. La paradoja radica en el hecho de que la
ciudad suprimió un escenario de conflicto social pero terminó creando otros.
Sin duda alguna, con proyectos como el Eje Ambiental Av. Jiménez, la plaza de
San Victorino y el Parque Tercer Milenio, la ciudad desperdició la oportunidad de
contribuir efectivamente al mejoramiento de las condiciones del ecosistema de la ciudad,
la recuperación del sistema hídrico natural y la re-naturalización de la red de Corredores
Ecológicos del centro de la ciudad.
157

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