Trabajo Practico de Literatura
Alumno: Cristian Rebort
Profesora: Andrea Soto
Curso Y División: 6to “A”
Tema: Monografía.
Cuento elegido: “La Intrusa” de Jorge Luis Borges.
Introducción:
En el siguiente trabajo se refleja la obra literaria “la Intrusa” escrita por Jorge Luis
Borges Acevedo, quien fuera reconocido poeta, ensayista y escritor nacido el 24
de agosto 1899 en la ciudad de Buenos Aires y muere el 14 de junio de 1986 en
Ginebra.
La obra la Intrusa fue escrita en el año 1966 el cual es un cuento realista que
forma parte del libro “El informe de Brodie” y se relaciona con una temática
frecuente en los escritos de Borges que era la vida de los antiguos orilleros de
Buenos Aires.
En el comienzo de la lectura podemos ver que el autor nos genera duda acerca de
la verdad de la fuente de donde recibió el relato y también de si dicha historia
ocurrió o no y también deja en claro de una manera que el relato también tendrá
algo de su subjetividad a la hora de narrar la historia.
En la historia se refleja la vida de dos hermanos llamados Cristian (quien era el
mayor) y Eduardo los cuales viven solos en una casa hecha de ladrillo sin revocar
con baldosas rojas y las grandes habitaciones del caserón están desmanteladas
ya que ellos duermen en catres.
Según relata la historia los hermanos no son muy queridos en el pueblo porque
aparte de ser muy extraños ambos tienen carácter fuerte y buscan peleas. No son
muy sociables les gustaba mucho el juego y el alcohol.
los dos hermanos eran solos hasta que un día al mayor de ellos se lo vio traer una
chica la cual presumió en una fiesta, pero se dice que la trajo mas de empleada
que de otra cosa. Un día Eduardo trajo también una acompañante, pero al poco
día el saco de su casa. Los vecinos comentaban que Eduardo había echo eso
porque estaba enamorado de la mujer de su hermano lo cual hacia crecer en el un
especie de odio que conociendo a los dos no terminaría bien.
Bibliografía del autor
Jorge Luis Borges procedía de una familia de próceres que contribuyeron a la
independencia del país. Un antepasado suyo, el coronel Isidro Suárez, había
guiado a sus tropas a la victoria en la mítica batalla de Junín; su abuelo Francisco
Borges también había alcanzado el rango de coronel. Pero fue su padre, Jorge
Borges Haslam, quien rompiendo con la tradición familiar se empleó como
profesor de psicología e inglés. Estaba casado con la delicada Leonor Acevedo
Suárez, y con ella y el resto de su familia abandonó la casa de los abuelos donde
había nacido Jorge Luis y se trasladó al barrio de Palermo, a la calle Serrano
2135, donde creció el aprendiz de escritor teniendo como compañera de juegos a
su hermana Norah.
En aquella casa ajardinada aprendió Borges a leer inglés con su abuela Fanny
Haslam y, como se refleja en tantos versos, los recuerdos de aquella dorada
infancia lo acompañarían durante toda su vida. Con apenas seis años confesó a
sus padres su vocación de escritor, e inspirándose en un pasaje de Don Quijote
de la Mancha redactó su primera fábula cuando corría el año 1907: la tituló La
visera fatal. A los diez años comenzó ya a publicar, pero esta vez no una
composición propia, sino una brillante traducción al castellano de El príncipe
feliz de Oscar Wilde.
En el mismo año en que se inició la Primera Guerra Mundial, la familia Borges
recorrió los inminentes escenarios bélicos europeos, guiados esta vez no por un
admirable coronel, sino por un ex profesor de psicología e inglés, ciego y pobre,
que se había visto obligado a renunciar a su trabajo y que arrastró a los suyos a
París, a Milán y a Venecia hasta radicarse definitivamente en la neutral Ginebra
cuando estalló el conflicto.
Borges era entonces un adolescente que devoraba incansablemente la obra de los
escritores franceses, desde los clásicos como Voltaire o Víctor Hugo hasta los
simbolistas (Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé), y que descubría
maravillado el expresionismo alemán, por lo que se decidió a aprender el idioma
descifrando por su cuenta la inquietante novela de Gustav Meyrink El golem.
Hacia 1918 lee asimismo a autores en lengua española como José
Hernández, Leopoldo Lugones y Evaristo Carriego, y al año siguiente la familia
pasa a residir en España, primero en Barcelona y luego en Mallorca, donde al
parecer compuso unos versos, nunca publicados, en los que se exaltaba la
revolución soviética y que tituló Salmos rojos.
En Madrid trabará amistad con un notable políglota y traductor español, Rafael
Cansinos Assens, a quien extrañamente, a pesar de la enorme diferencia de
estilos, proclamó como su maestro. Conoció también a Valle-Inclán, a Juan
Ramón Jiménez, a Ortega y Gasset, a Ramón Gómez de la Serna, a Gerardo
Diego... Por su influencia, y gracias a sus traducciones, fueron descubiertos en
España los poetas expresionistas alemanes, aunque había llegado ya el momento
de regresar a la patria convertido, irreversiblemente, en un escritor.
De regreso en Buenos Aires, en 1921 fundó con otros jóvenes la
revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta
argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro
de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas
publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925)
y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como Inquisiciones, El tamaño
de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a
reeditar.
Durante los años treinta su fama creció en Argentina y su actividad intelectual se
vinculó a Victoria Ocampo y Silvina Ocampo; las hermanas Ocampo le
presentaron a su vez a Adolfo Bioy Casares, pero su consagración internacional
no llegaría hasta muchos años después. De momento ejerce asiduamente la
crítica literaria, traduce con minuciosidad a Virginia Woolf, a Henri Michaux y
a William Faulkner y publica antologías con sus amigos; frecuenta a su
maestro Macedonio Fernández y colabora con Victoria Ocampo en la fundación de
la emblemática revista Sur (1931), en torno a la cual se moverá lo mejor de las
letras argentinas de entonces (Oliverio Girondo, Enrique Anderson Imbert y el
mismo Bioy Casares, entre otros).
En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras
de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave
accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de
costarle la vida. Al agudizarse su ceguera, Borges deberá resignarse a dictar sus
cuentos fantásticos, y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud
de su madre y de su amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy
fructífera. Así, en 1940, el mismo año en que asiste como testigo a la boda de
Silvina Ocampo y Bioy Casares, publica con ellos una espléndida Antología de la
literatura fantástica, y al año siguiente una Antología poética argentina.
En 1942, Borges y Bioy se esconden bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq y
entregan a la imprenta unos graciosos cuentos policiales que titulan Seis
problemas para don Isidro Parodi. Sin embargo, su creación narrativa no obtiene
por el momento el éxito deseado, e incluso fracasa al presentarse al Premio
Nacional de Literatura con sus cuentos recogidos en el volumen El jardín de
senderos que se bifurcan (1941), los cuales se incorporarán luego a uno de sus
más célebres libros, Ficciones (1944), obra con que se inicia su madurez literaria y
el pleno reconocimiento en su país.
Síntesis argumental de la obra
La intrusa es un cuento del autor argentino Jorge Luis Borges. Este cuento está
trascurre en la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Turdera hace hacia mil
ochocientos noventa y tanto.
El cuento es narrado en primera persona al comienzo por parte del narrador para
luego ser narrada en 3ra persona. En un comienzo se presenta el origen de la
historia en el funeral de uno de los hermanos, luego continúa con la historia en sí
describiendo quienes eran los hermanos y como era su vida hasta la llegada de
Juliana. El hecho de compartir a la mujer que amaban los llevó a estar peleados
entre ellos de diversas maneras. La historia concluye con la única solución que
encontraron para cuidar su relación de hermanos.
Los hermanos Cristian y Eduardo Vivian en Turdera a quienes sus vecinos
llamaban los a Nilsen. según la historia los describe como hombres solitarios y
toscos que Vivian en una casa grande. Eran altos, su melena era rojiza y según se
cuenta tenían muy mal carácter y le gustaba pelear también les gustaba mucho el
vino y el juego.
Ambos hermanos se enamoran de la misma mujer quien Cristian (el mayor) lleva a
su casa para que sea de mujer de él y de empleada doméstica, la muchacha se
llamaba Juliana. Si bien Eduardo conoce a otra chica luego de un tiempo la saca
de su casa porque estaba enamorado de la mujer de su hermano.
Cristian se da cuenta de los sentimientos de su hermano y le permite que este con
ella y parecía que todo iba a funcionar, pero no fue así ya que comenzaron los
conflictos entre ellos ya que todo era motivo de peleas y discusión
por ese motivo lo que planearon llevarla y venderla a un prostíbulo para que ella
no sea motivo de que ellos estén peleando.
Si bien la vendieron los hermanos no pudieron cumplir con la promesa y por
separado iba a verla hasta que decidieron volverla a llevar a su casa para no
seguir haciendo el recorrido hasta el prostíbulo.
Un día Cristian pidió a su hermano que lo acompañe a llevar un cuero a lo de
Pardo y llegando le confeso que había matado a esa mujer que destruía su
hermandad.