Conceptualización de un nuevo modelo para transformar la responsabilidad social
empresarial
Conceptualizing a new model to turn corporate social responsibility
Jesús Carrillo Rodríguez1
Claudia Eugenia Toca Torres2
Resumen
Con base en las teorías multidisciplinarias existentes sobre los asuntos sociales y
ambientales, este trabajo desarrolla un nuevo marco conceptual para el Ejercicio
Empresarial Íntegro, como medio adecuado para planear y enfrentar las cambiantes
condiciones sociales y ambientales que enfrentan los países. La construcción de este marco
conceptual se soportó en el método de análisis conceptual. El modelo resultante se
compone de treinta y cuatro conceptos agrupados en cuatro categorías fundamentales:
conducta empresarial, apego institucional, dirección y gerencia y enfoques del entorno. De
forma global el modelo apunta hacia un ejercicio empresarial íntegro, demandando algunos
ajustes en los contenidos curriculares que persiguen la formación de profesionales social y
ambientalmente responsables.
Palabras clave: Responsabilidad social, ejercicio íntegro, conducta empresarial.
Abstract
From multidisciplinary theories, all related with both social and environmental issues, this
research proposes a new conceptual framework for the Upright Corporate Exercise, as
suitable way to planning and coping with changing social and environmental conditions.
The final model is made up of thirty-four concepts grouped into four basic categories:
corporate behavior, institutional attachment, management and functions, and external
approaches. In a comprehensive manner, the model aims toward an upright corporate
exercise and requires adjustments in the curricula content that pursue the training of
professionals in both business management and accounting.
Key words: Social responsibility, upright exercise, corporate behavior.
1
Doctor en Ciencias Políticas y Sociales (Ciencia Política). Universidad Nacional Autónoma de México UNAM; Maestro en Gobierno y
Asuntos Públicos FLACSO México. Actualmente investigador y consultor independiente en México. jecarrillor@[Link]
2
Doctora en Ciencias Políticas y Sociales (Administración Pública), Maestra en Administración (Organizaciones) y Especialista en
Administración (Mercadotecnia) de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Actualmente, asesora estratégica de la
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. cleutoto@[Link]
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Introducción
Una revisión crítica de la literatura interdisciplinaria sobre la responsabilidad social
empresarial RSE, realizada durante un año, conduce a dos conclusiones fundamentales. Por
un lado, que actualmente se carece de una teoría general sobre RSE y por otro que como
término, la RSE se define de forma diferente, ligera y conveniente de acuerdo a los
intereses de las empresas. Derivado de esto, se presenta una atomización de esfuerzos y de
prácticas empresariales hacia distintos frentes, en tanto el panorama social y ambiental de
los países tiende a empeorar. Si bien la mayoría de propuestas prácticas en materia de RSE,
derivan de la administración de negocios, todas denotan la ausencia de un marco conceptual
que se adapte a condiciones ambientales y sociales particulares. Y es que como disciplina
ha pecado, al no acudir a otras disciplinas como las sociales, las humanidades o las
naturales, a fin de configurarla como un constructo o como modelo teórico.
En virtud de lo anterior, el primer apartado discute la metodología utilizada para la
construcción del marco conceptual, la sección dos presenta la clasificación y el mapeo de
los conceptos, el tercer apartado explora los conceptos de una nueva RSE, la sección cuarta
demuestra la utilidad del marco conceptual ofreciendo algunas claves para enfrentar los
retos del nuevo modelo. Finalmente el trabajo cierra con un apartado de conclusiones y
recomendaciones.
1. Metodología
Esta investigación apunta hacia la construcción de un marco conceptual para la
responsabilidad social y ambiental de las empresas, formado por constructos teóricos de
distintas disciplinas sociales, humanas y naturales. Dado que regularmente, la RSE encierra
prácticas accesorias o voluntarias, la investigación persigue un concepto inmanente, es
decir inherente a toda empresa e inseparable de su esencia empresarial. La red conceptual
inicial, está conformada por ochenta y nueve conceptos vinculados, que de forma integrada
ofrece un amplio entendimiento de fenómenos sociales y ambientales. Un marco conceptual
presenta no solo una colección de conceptos, sino también un constructo compuesto de
conceptos consistentes en los que cada uno juega un papel integral y está intrínsecamente
vinculado a los otros (Jabareen, 2009 en Jabareen, 2013: 110).
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La construcción del marco conceptual se soportó en el método de análisis
conceptual. Esta técnica teórica fundamentada tiene por objeto “generar, identificar y
rastrear los principales conceptos relacionados a un fenómeno, que en conjunto constituyen
su marco teórico” (Jabareen, 2009 en Jabareen, 2013: 110). Cada concepto ostenta sus
propios atributos, características, supuestos, limitaciones, perspectivas y funciones
específicas dentro del marco conceptual. La identificación de los principales conceptos del
fenómeno bajo discusión, se genera a través de un proceso de análisis cualitativo que
implica una revisión extensa y una clasificación de la literatura proveniente de las ciencias
sociales, las naturales y las humanidades (490 referencias). Dentro de las disciplinas
sociales a las que se recurre están economía, historia, sociología (sociología política y
sociología del derecho internacional, tributario y público), administración de empresas y
ciencias políticas (ciencia política, políticas públicas y administración pública). Dentro de
las disciplinas naturales consultadas se encuentran biología y ecología; en las humanidades
están teología y filosofía (Ética y política). Este amplio marco multidisciplinario está
proyectado para garantizar que la teoría generada sea relevante para el máximo posible de
disciplinas, habilitándolas para ampliar las perspectivas teóricas con las que se aborda el
fenómeno (Jabareen, 2013: 111).
2. Clasificación y mapeo de los conceptos
Con base en un proceso multifase, la investigación identifica ochenta y nueve
conceptos cuyo entendimiento habilita a los estudiosos a teorizar en torno a la RSE (Figura
1). Los conceptos pueden ser clasificados de acuerdo a distintos criterios, sin embargo, se
trabajaron tres a saber: ubicación, institución, contexto y ciencia.
De acuerdo con la ubicación del concepto, el empresario puede clasificarlo en
internos, interfase o externos; en función de la institución la clasificación obedece a Estado,
mercado y sociedad civil organizada (SCO), en relación con contextos se tienen medio
ambiente, sociedad civil y contexto internacional. Obedeciendo a ciencia, cada concepto
puede inscribirse en las ciencias sociales, naturales o en las humanidades.
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Figura 1
Mapeo de conceptos
Fuente: La investigación
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La actuación de las empresas está determinada por factores internos, externos e
interfase. Los internos están configurados por los sistemas, los procesos (decisorios, de
gestión, de descentralización o de formalización), la dirección, los recursos (financieros,
físicos, de conocimiento) y desde luego las personas que hacen parte de la unidad
empresarial. Los factores interfase incluyen la capacidad de adaptación de las habilidades
empresariales a las demandas del entorno; y los externos pueden ser tratados desde los
distintos contextos y desde la realidad enfrentada en cada uno. De los ochenta y nueve
conceptos, veintiséis son internos, dos son interfase y sesenta y uno son externos.
Como instituciones formalmente reconocidas es posible visualizar el Estado, el
mercado y la sociedad civil organizada SCO. El Estado reúne un conjunto de instituciones,
agencias y agentes que operan territorialmente, cuyo poder es legal y reconocido, que
pueden aplicar la ley y utilizar la violencia contra quienes no acatan o se resisten a sus
disposiciones. El mercado se define como el arreglo de operaciones comerciales que
afectan a un determinado sector de bienes o como el conjunto de consumidores en
capacidad de comprar un producto o servicio a los productores. La SCO es un ámbito o
espacio para actores organizacionales que no forman parte ni del Estado ni del mercado.
Del mismo modo, se identifican tres contextos particulares: sociedad civil, capital natural
(medio ambiente) y contexto internacional. La sociedad civil es el lugar donde surgen y se
desarrollan los conflictos económicos, sociales, ideológicos y religiosos, los sujetos de
estos conflictos son las clases sociales. El capital natural es el complejo de factores físicos,
biológicos y bióticos que actúan sobre un organismo o una comunidad ecológica y que
determinan su forma y supervivencia. Por lo regular, el contexto internacional tiene una
incidencia importante en el desarrollo de los sistemas nacionales, en particular involucra
organizaciones mundiales, acuerdos y declaraciones internacionales y códigos
internacionales. Estos arreglos intentan estandarizar las reglas para el establecimiento de
regulaciones domésticas, son conductores importantes del cambio en los sistemas
nacionales (Spriggs e Isaac, 2001).
En la institución Estado se enmarcan ocho conceptos, en mercado que incluye a la
empresa se registran treinta y ocho y en SCO ocho conceptos. Por su parte, el contexto
sociedad civil agrupa veinte conceptos, capital natural diez y el contexto internacional tres
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conceptos. Se identifican dos conceptos compartidos entre las distintas instituciones y
contextos (instituciones y portadores de interés).
“Cuando existen temas de índole global y problemas cuya consideración y solución
son esenciales para la búsqueda común de un futuro mejor para la sociedad”, las ciencias
deben reflexionarse y repensarse (Wallerstein, 1996: 1). En el siglo XXI, esta situación se
presenta con algunos temas y problemáticas de índole social y ambiental, cuyo adecuado
abordaje desde distintas ciencias puede proporcionar soluciones a las que ni el propio
Estado ha llegado. Esto significa que ya no deben ser temas exclusivos de una disciplina,
sino que deben pensarse de tal forma que se conviertan también en un tema de juicioso
estudio en las ciencias sociales, las naturales y las humanidades.
Una clasificación de los conceptos en función de las ciencias, en efecto revela que la
gran mayoría (sesenta y seis) son propios de las ciencias sociales, nueve de las ciencias
naturales y ocho de las humanidades. La convergencia de las ciencias en torno a ciertos
temas también se revela, es así que entre sociales y naturales o las también denominadas
ciencias biosociales, se encuentran tres conceptos y entre sociales y humanidades un
concepto. Objetivos de Desarrollo del Milenio, se ubica en el centro de las tres ciencias.
Ahora bien, no solo se presentan temas de las ciencias sino también de la tecnología, por lo
que se considera un concepto de la ingeniería industrial: la producción limpia.
Dentro de las disciplinas sociales a las que recurre la investigación se encuentran
economía, historia, sociología (política y del derecho internacional, tributario y público),
administración de empresas y en general a las ciencias políticas (ciencia política, políticas
públicas y administración pública). Las disciplinas más consultadas son economía,
sociología y la ciencia política. La economía soporta el desarrollo de veintisiete conceptos,
que a su vez son compartidos con otras disciplinas como ciencia política, sociología,
administración de empresas y filosofía. La ciencia política apoya el desarrollo de treinta y
un conceptos, en torno a los cuales aportan otras disciplinas como economía, sociología y
filosofía. A la sociología se recurre para el entendimiento de veintisiete conceptos en torno
a los que convergen otras disciplinas como la ecología y la historia. Dentro de las
disciplinas naturales consultadas se encuentran biología y ecología (doce conceptos); en las
humanidades están filosofía (Ética y política) y teología que apoyan el entendimiento de
nueve conceptos.
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La investigación también agrupó los conceptos de acuerdo a su categoría, de modo
tal que aquellos que tienen que ver con acciones, actitudes, actuaciones, conductas, actores
e impactos son diez (acción colectiva, causa social, conservación ambiental, consumo
sostenible, desempeño sostenible, externalidades, impacto ambiental, focalización,
protección ambiental y grupos de interés). Los conceptos relacionados con capacidades,
cualidades, facultades, atributos, habilidades, expresiones, hábitos y virtudes son trece
(agencia, capacidad de respuesta, derechos humanos, sensibilidad al conflicto, donación,
justicia social, legitimidad, receptividad social, responsabilidad, solidaridad, protesta social,
compromiso cívico y virtudes). Los conceptos que tienen vínculo con funciones y procesos
son nueve (mercadeo, mercadeo sostenible, producción sostenible, cohesión social,
desarrollo sostenible, empoderamiento social, emprendimiento social, inclusión social e
investigación social). Los conceptos que se relacionan con instituciones es decir con reglas,
mandatos, deberes, obligaciones y arreglos son quince (deber moral, declaraciones sobre
medio ambiente y desarrollo, doble efecto, Estado, ética, igualdad social, legislación
ambiental, mercado, fallo del mercado, Objetivos de Desarrollo del Milenio, sellos verdes,
rendición de cuentas, sanción social y sociedad civil organizada).
Por su parte, seis conceptos están vinculados a lo colectivo o común (bienes
públicos, comunidad, ecosistema, minorías, movimientos sociales y sociedad civil).
Relacionados con estados o condiciones se encuentran cinco conceptos (bienestar social,
biodiversidad, calidad social, ciudadanía y finalidad no lucrativa). Ahora bien, los
conceptos vinculados a variables, recursos, instrumentos, herramientas, concepciones,
esquemas, disciplinas y enfoques son trece (balance social, capital natural, capital social,
público–privado, comunicación, societal, ecocentrismo, ecología profunda, economía
verde, hombre económico, indicadores de desarrollo sostenible, modelo de desarrollo
sostenible y mitigación). Los conceptos que tienen que ver con ámbitos, contextos,
impactos y situaciones externas son seis (realidad social, pobreza, tercer sector, esferas,
problema social y vulnerabilidad). Los conceptos dentro del espectro de decisiones, formas
e intervenciones del gobierno y del tercer sector son democracia, gobernanza,
corporativismo, política pública, política social y programa social (seis). En el plano
organizacional se identifican tres conceptos: gobierno, empresa industrial y comercial del
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estado y organización del tercer sector. Dentro de las actuaciones y los sentimientos
negativos se encuentran corrupción, indiferencia social y egoísmo.
El trazado del mapeo de la figura 1, también debe ser tenido en cuenta ya que si bien
algunos conceptos corresponden a una institución o contexto particular, se encuentran
relacionados con los de otros. Todos los conceptos están relacionados, ya sea directa o
indirectamente, no existen conceptos sueltos o accesorios. Los colores y la orientación de
las flechas confirmarían un vínculo real de la empresa con la mayoría de conceptos, sin
importar su grupo de interés (Estado, mercado, SCO, medio ambiente, sociedad, medio
ambiente o contexto internacional). Este vínculo se puede explicar ya que la empresa en
calidad de unidad productiva de la institución mercado, establece relaciones (directas,
indirectas, evidentes, vinculantes, opcionales, etc.) con los componentes de los otros grupos
de interés.
Otro aspecto importante del mapeo, es que partiendo de la idea que todos los
conceptos tienen que ver con lo ‘social’ y lo ‘ambiental’ es posible visualizar aquellos
asuntos en los que se tiene que centrar el mercado (institución) y la empresa (unidad
productiva). Esto es los conceptos gris pálido, pero sin descuidar, desatender o ignorar las
flechas discontinuas. Es de destacar que los cinco conceptos en fondo blanco, se deben
descartar o evitar en cualquier organización (egoísmo, corrupción, indiferencia social,
impacto ambiental y externalidades negativas). El mapeo sugiere el rescate e
institucionalización de un conjunto de formas de actuar, de enfoques y de esquemas
teóricos, a fin de garantizar un impacto real y evidente sobre los dos actores en torno a los
cuales gira la investigación: capital natural y sociedad civil.
3. Conceptos para una nueva Responsabilidad Social Empresarial RSE
Según el mapeo presentado, los conceptos del espectro de la institución mercado y
de la unidad productiva empresa, serán los que configurarán la nueva propuesta conceptual
en materia social y ambiental. Se identifican por tanto, treinta y cuatro conceptos que
conjuntamente posibilitan la teorización en torno a un ejercicio empresarial íntegro.
1. Solidaridad. Los motivos de la solidaridad pueden ser calculadores o afectivos
(De Beer y Koster, 2009 en Paskov y Dewilde, 2012: 417). Bajo la solidaridad calculadora,
se ayuda a los demás porque se desea mejorar el bienestar propio y en consecuencia recibir
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a cambio beneficios indirectos. Se ayuda a los demás no por preocupación sincera, sino
porque indirectamente se mejora el bienestar propio o porque su bienestar es amenazado
por los apuros de los demás. La solidaridad afectiva está basada en sentimientos de
simpatía y deber moral; la gente está motivada a contribuir al bienestar de los demás por
altruismo o porque piensan que, ayudar a otros es lo que moralmente se debe hacer
(Schokkaert, 2006 en Paskov y Dewilde, 2012: 417).
2. Receptividad social. La receptividad social refiere la capacidad de una empresa
para responder a las demandas y necesidades sociales, ello es a la presión social (Frederick,
1978 en Lotila, 2010: 396). Se presenta como la implementación de las obligaciones de la
empresa con la sociedad (Carroll, 1991 en Crampton y Patten, 2008: 864). Ha sido usada
como punto de partida del modelo de adaptación organizacional al entorno social y
enfocada como un asunto de adaptación de la estructura y de la estrategia empresarial
(Holmes, 1978 y Salbu, 1993 en Vallentin, 2009: 64). La receptividad social es la tarea
directiva de hacer lo que se ha declarado que se hará para ser una empresa socialmente
responsable (Ackerman y Bauer, 1976 en Hopkins, 2003: 10).
3. Responsabilidad. El principio de la responsabilidad está implícito en la mayoría
de visiones morales razonablemente exhaustivas (responsabilidad moral); significa que la
mayoría de personas, por lo regular desea y acepta responsabilidad por los efectos de sus
acciones sobre otros (Connolly, 2012: 1232). Podría afirmarse que mientras las leyes
exigen la responsabilidad civil y penal de las personas, las virtudes reclaman su
responsabilidad moral. La responsabilidad es incondicional con la humanidad (personas) y
con la bestialidad (criaturas vivientes) y encarna acciones de prevención y de precaución
(Bauman, 2007: 255).
4. Legitimidad. Se define como el conjunto de evaluaciones sociales de las metas
organizacionales (Parsons, 1960 en Scott, 1999: 222) o como el apoyo de actores colectivos
externos a las acciones de una organización (Stinchcombe, 1968 en Singh, Tucker y
Meinhard, 1999: 482). La legitimidad es la justificación del derecho a actuar de una
organización y el correspondiente reconocimiento por parte de un sistema superior (Maurer,
1971 en Suchman, 1995: 573). Es la percepción generalizada de que las acciones de una
organización son deseables, adecuadas o apropiadas dentro de un sistema de normas,
creencias y valores, socialmente construidos (Suchman, 1995: 574).
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5. Ciudadanía. Bajo las actuales circunstancias, si las empresas pretenden adquirir y
practicar la condición de ciudadanas, deben aportar a metas como: eliminación de
consecuencias negativas de las actividades empresariales sobre los grupos de interés
(externalidades negativas); maximización de beneficios societales directos; compromiso y
transparencia con los stakeholders; e institucionalización e integración de valores y
actitudes públicas en las operaciones empresariales (Verschoor, 2006: 4). La ciudadanía
empresarial debe asegurar que aquellos grupos afectados por las estrategias de la empresa
sean consultados y que se eviten, resuelvan o mitiguen las injusticias en el marco de la
previsión (Smith y Pangsapa, 2008: 158).
6. Virtudes. Las virtudes son conductas o caracteres moralmente buenos, son
factores que ayudan al individuo a entender la importancia de su actuar diario para la
existencia y bienestar de otros. Las siete virtudes cardinales de la tradición cristiana
incluyen cuatro naturales (prudencia, templanza, fortaleza y justicia) y tres cristianas (fe,
esperanza y caridad) (Merriam Webster Dictionary). De las siete virtudes, cuatro deben
dominar los actos de los empresarios: prudencia (sensatez, buen juicio, cautela), templanza
(moderación y sobriedad), justicia y caridad.
7. Justicia social. Se considera como la distribución de recursos dentro de un grupo,
misma que corresponde a aquella esperada sobre la base de unos principios normativos
(Hegtvedt y Johnson, 2000 en Mueller y Landsman, 2004: 190). Las empresas constituyen
uno de los ámbitos desde donde podrían desplegarse ciertas condiciones para la justicia
distributiva: generar condiciones para que el trabajador refuerce su pertenencia, aquel bien
primario, que le permite sentirse miembro de una comunidad y desplegar todo su potencial.
Por su parte, entregar productos y servicios de calidad a precios adecuados, es un
imperativo de la justicia conmutativa.
8. Bienestar social. Encarna un proceso de cambio social planeado y diseñado para
promover la prosperidad de la población como un todo en conjunto, acompañado de un
proceso dinámico de desarrollo económico (Midgley, 1995 en Wong, Wan y Law, 2010:
621). El bienestar social se define como un estado o condición de prosperidad humana que
existe cuando los problemas sociales son administrados, cuando las necesidades humanas
son satisfechas y cuando las oportunidades sociales son maximizadas (Midgley, 1997 en
Wong, Wan y Law, 2010: 624). El fracaso de la filantropía, el trabajo social y la gerencia
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social es evidente, pues estas actividades se relacionan con intervenciones remediales
(Wong, Wan y Law, 2010: 625).
9. Capacidad de respuesta. La capacidad de respuesta es la facultad de dar
explicación sobre acciones emprendidas o decisiones tomadas a quien así lo demande; es la
responsabilidad por una acción o decisión. El término está estrechamente asociado con la
rendición de cuentas y por lo tanto con la responsabilidad (Pennock, 1952: 796). La
capacidad de respuesta o de explicación es una forma de interacción y de relacionamiento
entre partes, algo muy propio de las acciones en favor de la consecución de objetivos
colectivos (Kenny, 2007: 270). Un ente ostenta capacidad de respuesta cuando, al ser
requerido por otra, se hace responsable por sus acciones y da cuenta de ellas.
10. Derechos humanos. Los derechos humanos representan un conjunto de
principios que deben ser objeto de salvaguarda y protección para todas las personas, sin
importar su condición social, cultural, económica o política. Son atributos de los seres
humanos por el simple hecho de serlo (Cisneros y Bokser-Liwerant, 2000: 165). Si bien, el
Estado es el principal promotor de la garantía, la protección y el cumplimiento de los
derechos humanos, las empresas deben actuar como promotoras de los derechos humanos y
acompañar al Estado en la regulación y monitoreo de su cumplimiento.
11. Compromiso cívico. El compromiso cívico incluye los vínculos del individuo a
redes que ayudan a determinar el futuro de su comunidad; integra la comunidad y conduce
colectivamente los asuntos y problemas sociales enfrentados por la comunidad (Meshram y
O’Cass, 2013: 257). Es expresado como una conexión del individuo con la comunidad,
como una responsabilidad para mejorarla y como el acto de ayudarla, consistente con las
ideas de conexión, obligación y conducta respectivamente (Zaff et al, 2010: 737). Implica
que la gente participa activa y conjuntamente en la deliberación y en la acción colectiva, en
el marco de un arreglo de intereses de instituciones y de redes; desarrollando así su
identidad cívica e involucrándose en procesos de governance (Cooper, 2005, 534).
12. Deber moral. Un deber es aquello a lo que está obligado un individuo por los
preceptos morales o por las leyes naturales o positivas; los preceptos morales indicarán los
deberes morales y las leyes marcaran los deberes legales. Un deber es una obligación de
tipo moral o legal. Los deberes morales han sido categorizados como perfectos e
imperfectos. No cometer suicidio y cumplir las promesas, corresponden a deberes
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perfectos; desarrollar nuestros propios talentos y ejercer la benevolencia y la filantropía son
deberes imperfectos (Ohreen y Petry, 2012: 368). La benevolencia hace referencia a la
simpatía, al interés y a la buena voluntad hacia los demás (Bews y Rossouw, 2002: 383). La
filantropía se considera el espíritu de la benevolencia hacia la humanidad (Raymond, 2004
en Brown y Purushothama, 2005: 129).
13. Sanción social. La sanción social es un mecanismo de presión externa ejercida
por terceros sobre un individuo con la intención de regular su conducta (Clinard y Meier,
2008, 28). Normalmente, la conducta es regulada a través de sanciones formales o
informales; las formales impuestas por entes legales o por autoridades, y las informales por
agentes privados (Falk, Fehr y Fischbacher, 2005, 2017). La sanción social es el acto
evidente de condena moral, es el consentimiento de costumbres sociales y la expresión de
culpa hacia aquellos que se desviaron de ellas. La sanción social toma la forma de
aprobación o desaprobación de aquellos que se adhieren a una norma social (Rege, 2004 en
Shirley, 2010: 97).
14. Ética. La ética está configurada por una cantidad de principios morales o
conjunto de valores sobre, lo que es correcto o incorrecto, verdadero o falso, justo o injusto,
apropiado o inapropiado; lo que es correcto es ético y lo que es incorrecto no es ético
(Paliwal, 2006: 3). En las empresas, la ética indica qué es correcto o incorrecto en el sitio
de trabajo y qué hacer para lograr lo que es correcto; esto es en función de los efectos de los
productos y servicios y de las relaciones con los grupos de interés. La ética empresarial es
el manejo sistemático de valores en la empresa, en la industria y en el mercado; se
concentra en estándares morales aplicados a las políticas de negocios a las instituciones y a
la conducta (Paliwal, 2006: 7).
15. Doble efecto. Según este principio, las acciones a menudo tienen más de un
resultado, surgiendo un problema moral cuando los efectos colaterales no son deseables, y
especialmente cuando los mismos son dañinos para un grupo de individuos. Las empresas,
son responsables de dichos efectos cuando aun siendo predecibles insisten en el desarrollo
de sus actividades productivas; resultan culpables del perjuicio de los efectos colaterales al
permitir que sucedan cuando podrían haberlos evitado, cuando no lo intentan o cuando los
intentos son insignificantes para minimizarlos (Bomann-Larsen y Oddny, 2004: 7). Baja
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colateral o daño colateral, denotan los efectos no intencionados ni planeados que, no
obstante, son dañinos, lesivos y perjudiciales.
16. Rendición de cuentas. La rendición de cuentas hace referencia al deber de
presentar explicaciones a alguien o a alguna instancia por las acciones emprendidas
(Normanton, 1966: 1). El problema de la rendición de cuentas aparece cuando una sociedad
debe delegar autoridad a actores públicos y privados, regularmente a través de la
legislación, los contratos u otros mecanismos, lo que a la par implica que deben disponerse
de distintos mecanismos que aseguren un adecuado grado de control, bien para ejercerlo de
manera anticipada o posterior (Scott, 2000: 39).
17. Sensibilidad al [post]conflicto. Capacidad empresarial para “entender
exactamente los conflictos armados, actuales o potenciales, sus actores, causas y
consecuencias, y para entender el espectro de influencias que la inversión de una empresa
puede, directa o indirectamente, tener en los conflictos” (Banfield et al, 2004: 1). Un
enfoque estratégico sensible al conflicto, busca evitar los costos del conflicto armado
mediante la implementación de estrategias informadas para el manejo del conflicto
(Banfield et al, 2004: 6). Este enfoque también asegura que las inversiones de la empresa
no exacerbarán el conflicto armado y ayuda a las empresas a desarrollar acciones legítimas
tendientes a contribuir a la paz y a la estabilidad en países con conflicto.
18. Democracia directiva. La democracia empresarial, refiere un sistema de
gobernación democrática incrustada en una estructura organizacional de apoyo que incluye
reclamos residuales compartidos por todos los miembros, en combinación con reglas
democráticas de toma de decisiones (Harrison, 2004 en Yazdani, 2010: 55). La democracia
organizacional ha sido vista como una mezcla naturalmente ecléctica de filosofías, un
colectivo racional en el que la autoridad legítima es derivada del consenso de los
gobernados (Luhman, 2006 en Clarke, 2011: 416). La dirección democrática constituye uno
de los principios, universalmente aceptados del cooperativismo, y se entiende como la
distribución equitativa de los beneficios (Korovkin, 1990: 3).
19. Gobernanza. Entraña la conducción y la integración social en sociedades
abiertas, libres, informadas, conectadas y democratizadas. Sus modelos han sido
desarrollados y basados en la forma cómo un sistema responde a la información originada
en la sociedad y en su capacidad para responder efectivamente a dicha información. En el
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marco de la gobernanza, las decisiones buscan asociar la empresa con el sector público y el
tercer sector y pretenden bajarle importancia a los intereses económicos para empezar a
priorizar intereses sociales o colectivos. Bajo estas circunstancias, la empresa responde
oportunamente y se adapta efectivamente a las demandas de la sociedad.
20. Desempeño sostenible. Significa una mejora de la eficiencia de una empresa que
incluye las dimensiones del desarrollo sostenible (social, ecológica y económica) en
combinación con los elementos o procesos de sus áreas funcionales: productivos,
mercadológicos, humanos y financieros (Ciemleja y Lace, 2011: 503). El desempeño
sostenible tiene que ver con indicadores, la selección de estos es una decisión técnica y
política y tiene que centrarse en la identificación de asuntos relevantes y válidos para la
evaluación de los sistemas locales: social, económico y ambiental (Castellani y Sala, 2010:
873).
21. Protección ambiental. Es el amparo, favorecimiento, defensa y resguardo del
sano estado de los recursos biológicos, los recursos físicos y los recursos bióticos. La
protección del capital natural es uno de los denominados pilares del desarrollo sostenible,
junto con la igualdad social y el desarrollo económico. Por tanto, las empresas deben lidiar
con el dilema entre beneficios económicos y beneficios públicos. Y es que dada su
naturaleza lucrativa y que un beneficio ambiental es un tipo de bien público, la empresa
debe asumir mayores responsabilidades en cuanto a la protección ambiental. Frente a este
dilema, el gobierno debe cumplir su rol y proteger los bienes públicos (aire puro)
imponiendo a las empresas una determinada inversión con destino a la protección ambiental
(Song, 2011: 247).
22. Conservación ambiental. Alude el mantenimiento, cuidado y garantía del sano
estado de los recursos biológicos, los recursos físicos y los recursos bióticos. La
conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica determinan en gran
medida la satisfacción de las necesidades alimentarias, de salud y de otra naturaleza de la
población en crecimiento (ONU, 2012: Preámbulo). Estos dos propósitos exigen cambios
en los modelos y prácticas de desarrollo socioeconómico en todo el mundo y cambios en la
mentalidad de los empresarios, hacia una asociación más ecuánime con la tierra.
23. Mercadeo. El mercadeo es un proceso que facilita 1) el conocimiento de
comportamientos, motivaciones, percepciones, preferencias, actitudes y emociones de los
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miembros del mercado; 2) el entendimiento de reacciones, objetivos y capacidades de los
competidores; y 3) la conciencia sobre las capacidades, recursos, cultura y personal de la
organización. En cualquier empresa el mercadeo es un área funcional junto con recursos
humanos, finanzas y producción; y dado que las empresas tienen una finalidad lucrativa, el
único mercadeo que tiene cabida es igualmente lucrativo.
24. Comunicación. Definida como el conjunto de herramientas cuya aplicación
integrada y coordinada contribuye a informar y atraer compradores, a estimular ventas, a
generar recordación y a influir en la actitud de los distintos stakeholders. Constituida por
cuatro variables: 1) publicidad o forma de comunicación impersonal que identifica
claramente al patrocinador; 2) promoción de ventas o acciones periódicas y
complementarias para dar a conocer el producto a los compradores; 3) fuerza de ventas
materializada en individuos encargados de ofrecer y traspasar la propiedad del producto al
comprador; y 4) relaciones públicas que administra temas que generan preocupación social
y desarrolla programas para captar la comprensión y aceptación del público” (Lamb, Hair y
McDaniel, 2002, 522).
25. Donaciones. Las donaciones son entregas, traspasos o cesiones de recursos y
bienes, de manera voluntaria y con destino a la población necesitada, realizadas directa o
indirectamente por individuos, grupos familiares y empresas. Las empresas que conectan
sus objetivos económicos con los objetivos de la sociedad además de dinero, entregan
alimentos y hasta materiales. El voluntariado es la donación de tiempo consistente en
destinar un tiempo para desempeñar actividades operativas, técnicas o profesionales en una
organización del tercer sector o en una causa social, sin recibir un pago y sin mediar
coerción. En algunos países, es posible deducir de la renta, el valor de las donaciones que
realizan las empresas.
26. Mercadeo sostenible. El mercadeo sostenible indica que el área funcional de
mercadeo, opera conforme a las dimensiones del desarrollo sostenible, es decir cumpliendo
objetivos sociales y del medio ambiente. El mercadeo sostenible tiene como propósito
central ofrecer bienes que permitan elevar la calidad de vida y trabajar en el presente sin
comprometer las condiciones actuales y futuras del medio ambiente. El principio
fundamental de este mercadeo es la concurrencia, es decir garantizar que las necesidades
del consumidor no se encuentren en conflicto con el medio ambiente y con la sociedad
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(Gudziol. 1999). Las estrategias empresariales deben considerar el uso racional de
empaques, la conservación del producto que no demande demasiada energía y el uso de
materiales biodegradables.
27. Producción limpia. La producción limpia es la aplicación continua de una
estrategia ambiental integrada y preventiva a procesos, productos y servicios para
incrementar la eco–eficiencia y para reducir los riesgos sobre los humanos y sobre el medio
ambiente. Tiende a hacer más eficiente el uso de los recursos naturales (materias primas,
energía y agua) y a reducir la generación de desperdicios y emisiones en la fuente
(Zhongfan, 2008 en Kamande y Lokina, 2013: 170). Bajo esta producción se fabrica para la
duración y el re–uso más que para el reciclaje; se aporta en la reducción del consumo en
economías boyantes manteniendo la calidad de vida; y se implementa el enfoque preventivo
de selección de materiales y diseño de procesos (Baillie, 2004: 207)
28. Ecocentrismo. Es una perspectiva de la ecología profunda, también reconocida
como versión transpersonal del desarrollo sostenible. El interés ecocéntrico por el ambiente
predispone a los individuos a valorar la naturaleza por su propio bien, considerando que
merece protección dado su valor intrínseco, sin tener en cuenta su utilidad para los
humanos. Los individuos están más inclinados a proteger el ambiente sin importar que ello
implique sacrificios o inversiones (Casey y Scott, 2006: 58). El ecocentrismo engloba un
conjunto de éticas “que creen en el valor inherente de toda la naturaleza y consideran moral
e integralmente a los ecosistemas, a la biosfera y a la Tierra” (Lecaros, 2009: 63).
29. Ecología profunda. Es un enfoque ecoradical centrado en la liberación de todos
los humanos y animales del sometimiento, de la subordinación y de la dominación. Implica
un compromiso con la promoción de la comunidad y la unidad y con el reparto de los
recursos, más allá de las divisiones de clase de género y raciales. La ecología profunda
reclama que las consecuencias de la arrogancia humana (expresada en una tecnología
industrial rampante y un consumismo inconsciente) son amenazantes para la integridad de
la biosfera (Zimmerman, 1995: 208-209).
30. Mitigación. Implica el uso de recursos considerables para asegurar la estabilidad
y evitar fracasos masivos que afecten a los débiles o vulnerables (Stevis, 2002: 94). La
mitigación incluye cinco acciones: evitar completamente un impacto al no llevar a cabo una
determinada acción; minimizar los impactos al limitar el grado de la acción; rectificar el
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impacto mediante reparación, rehabilitación o restauración del entorno afectado; reducir o
eliminar el impacto en el tiempo preservando y manteniendo operaciones para ello; y
compensar por el impacto al remplazar o proporcionar recursos sustitutos (Lindell, et al.
1996: xii).
31. Economía verde. Disciplina que garantiza el crecimiento del ingreso y del
empleo reduciendo las emisiones de carbón y de polución, mejorando la eficiencia de la
energía y de los recursos y previniendo pérdidas de la biodiversidad y los servicios de los
ecosistemas. Esto es, una economía baja en carbón, de recursos eficientes, y socialmente
inclusiva. La transición hacia la economía verde exige una serie de condiciones facultativas
entre las que se encuentran regulaciones nacionales, políticas, subsidios, incentivos,
mercado internacional, infraestructura legal y protocolos de comercio y ayuda (UNEP,
2011: 01).
32. Enfoque societal. Enfoque holístico que integra asuntos sociales, económicos y
educativos de las sociedades. Integra los sectores público y privado y el tercer sector, por lo
que exige la creación colectiva de programas que ayuden a los trabajadores a adquirir las
habilidades necesarias para ajustarse a nuevos modelos económicos, a industrias, a
actividades y a posiciones. Exige una colaboración estrecha y continua entre la empresa, el
gobierno y las organizaciones sociales (Abonyi y Van Slyke, 2010: 41). Problemas sociales
como el desempleo, la indigencia y el empobrecimiento exigen el establecimiento de
nuevos arreglos institucionales y administrativos para garantizar el bienestar a la sociedad
(Ferge y Juhász, 2004: 240).
33. Calidad social. Cuatro son los dominios de la calidad social: seguridad
socioeconómica, cohesión social, inclusión social y empoderamiento social. La seguridad
socioeconómica indica el grado en que la gente accede a vivienda, salud, educación y
demás, gracias a que es capaz de generarse un ingreso derivado de un empleo o de una
oportunidad de negocio. La cohesión revela la medida en que la gente comparte
identidades, valores y normas; la inclusión muestra si la gente se siente parte de o incluida
en la sociedad y demás instituciones en el diario vivir. El empoderamiento indica la forma
como las capacidades individuales son mejoradas por las relaciones sociales.
34. Modelo de desarrollo sostenible. Para efectos de modelación, el desarrollo
sostenible ha sido agrupado en cuatro asuntos: ambientales (recursos nacionales, polución
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ambiental, uso de tierra, biodiversidad), económicos (finanzas, servicios públicos,
infraestructura, empleo), sociales (inclusión, seguridad física y social, salud, comunidad) e
institucionales (governance, justicia, sistema ético). Entre las razones por las que resulta
útil la construcción de modelos de desarrollo sostenible destacan: modificar el estado del
sistema porque existe un problema [ambiental o societal] por lo que la serie histórica no
tiene continuidad; comparar el comportamiento del modelo y la realidad; y aumentar el
conocimiento acerca del sistema estudiado y crear un instrumento útil para el análisis de
políticas.
4. Marco conceptual para el Ejercicio Empresarial Íntegro EEI
El análisis conceptual previo revela treinta y cuatro conceptos claves que
conjuntamente conforman el marco conceptual para un Ejercicio Empresarial Íntegro EEI.
Cada concepto tiene un rol particular y una función teórica dentro del marco, pero es la
transformación de la RSE el núcleo del modelo. Con base en esto, se propone que los
esfuerzos se centren en ejercicios íntegros tanto individuales como colectivos, estos últimos
cuando en calidad de actor de una industria, la empresa actúe conjuntamente con los demás
competidores. En primer lugar, la empresa debe evitar conductas individuales y colectivas
(red, gremio, asociación) motivadas por vicios, sentimientos y estados de ánimo negativos
como corrupción, egoísmo e indiferencia social; o que causen impactos y efectos
indeseables como externalidades negativas e impactos ambientales.
Para el EEI en el plano individual, esta investigación identifica cuatro
determinantes: conducta empresarial CE; apego a la institucionalidad AI; dirección y
gerencia D&G; y enfoques centrados en el entorno ECE. La conducta empresarial está
motivada por atributos, capacidades, cualidades, facultades, condiciones, hábitos y virtudes.
El apego de la empresa a las instituciones incluye reglas, mandatos, deberes, obligaciones y
arreglos. Por su parte, la dirección y gerencia consideran formas directivas, acciones,
operaciones, funciones y procesos internos. Por último, los enfoques centrados en el
entorno incluyen concepciones, esquemas, disciplinas y enfoques para enfrentar el contexto
social y ambiental. La función que representa el ejercicio empresarial íntegro es:
EEI = ƒ (CE, AI, D&G, ECE)
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Dentro de los motivadores de la conducta empresarial se consideran solidaridad,
receptividad social, responsabilidad, sensibilidad al [post]conflicto, legitimidad, ciudadanía,
virtudes, justicia social, bienestar social, capacidad de respuesta y derechos humanos. Se
observa que, la responsabilidad es apenas un componente (capacidad) de una dimensión del
EEI (conducta empresarial), confirmando la necesidad de un nuevo modelo que incluya la
responsabilidad pero también otros componentes de la conducta. Se suman por tanto, otras
capacidades como también atributos, cualidades, facultades, condiciones, hábitos y
virtudes, para fortalecer la conducta de la empresa e impactar positivamente a la sociedad y
al medio ambiente. La sensibilidad al conflicto, como capacidad resulta muy demandada en
aquellos países que experimentan el conflicto, no obstante y dado que ningún país está
exento del conflicto social, es recomendable su consideración. Ninguna propuesta de
responsabilidad social empresarial existente lo considera de forma expresa.
Dentro de la institucionalidad cuenta no solo el apego a las instituciones informales
como el compromiso cívico, el deber moral, la sanción social y la ética, sino también a los
principios formales como el doble efecto y la rendición de cuentas. Esto desde luego, no
descarta o impide que la empresa respete otro tipo de instituciones o arreglos formales y
escritos como las declaraciones internacionales, leyes, decretos, acuerdos o disposiciones
que rigen los sistemas económicos.
Las formas directivas están materializadas en la democracia directiva y en la
gobernanza, dos conceptos ampliamente estudiados por la ciencia política y que ahora están
motivando los estudios de los administradores de empresas. Por su parte, la gerencia
incluye acciones como el desempeño sostenible, la protección ambiental y la conservación
ambiental; la actividad funcional del mercadeo (incluida la comunicación y dentro de esta
las donaciones); y funciones sostenibles como el mercadeo sostenible y la producción
limpia. Dentro de los enfoques centrados en el entorno figuran el ecocentrismo, la ecología
profunda, la mitigación, la economía verde, el enfoque societal, la calidad social y el
modelo de desarrollo sostenible.
Para el ejercicio íntegro colectivo, es decir el ejercicio de la industria o del sector
industrial, se hace necesario el desarrollo de la habilidad del agenciamiento, la promoción
de conductas de consumo sostenible, la instauración del corporativismo como forma de
gobernanza, la obligatoriedad de los sellos verdes y la consolidación de la esfera privada
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como estructura. Por su parte, las redes empresariales, gremios o asociaciones de
industriales deben abstenerse de configurar fallos del mercado.
5. Conclusiones y recomendaciones
La administración de empresas es receptora de una crítica permanente: se nutre de
modas administrativas, entendidas estas como aquellas perspectivas temporales, fugaces,
sin un soporte teórico robusto e insostenibles, a menudo difundidas por la industria
editorial. Estas modas prometen éxito inmediato y rentabilidades asombrosas, como
también ‘posibles’ ventajas competitivas y mejora en la reputación de las empresas.
Desafortunadamente, estas perspectivas en boga son tomadas por empresarios, gerentes y
accionistas como la panacea para la supervivencia y permanencia de las empresas en los
mercados. El peligro de una adopción acrítica e irresponsable de estas modas, es que
fácilmente se cae en el engaño y la frustración de propios y extraños que se relacionan con
la empresa.
La responsabilidad social empresarial, tal como es entendida y practicada por los
empresarios, es quizá uno de estos mal denominados modelos, adoptado de manera
equivocada, en virtud a que la sociedad, no se ha elegido como el núcleo central de la
actividad empresarial, como originalmente se había propuesto. Por el contrario, ha sido
utilizada para sacar provechos individuales a costa del sufrimiento y el dolor de los grupos
vulnerables de la sociedad (desmovilizados, familias desplazadas, niños maltratados, adulto
mayor abandonado, etc.). Estas prácticas deben desterrarse, no solo porque resultan crueles
e inhumanas, sino porque asaltan la buena fe de los benefactores y porque usufructúan la
solidaridad de clientes, proveedores y empleados. Llego el momento entonces para que la
academia asuma la responsabilidad por el desarrollo teórico de modelos que consideren a la
sociedad y al capital natural como los focos centrales; como en efecto se ha invocado desde
distintos foros mundiales.
El Ejercicio Empresarial Íntegro EEI, como se ha denominado la nueva propuesta,
contiene elementos normativos (el deber ser de las empresas) como también conceptos
universales que pueden ser aplicados por cualquier empresa en cualquier contexto;
independientemente de su industria, de su tamaño o de su presencia en los mercados
(nacionales y globales). Del modelo es destacable, su composición amplía e integral
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encontrándose elementos que dan cuenta de aspectos endógenos y exógenos de la actividad
empresarial, con conceptos novedosos traídos de otras ciencias, generalmente ausentes en
la teoría administrativa convencional, tal es el caso de receptividad societal, sensibilidad al
conflicto, doble efecto, producción limpia, ecocentrismo, economía verde, capacidad de
respuesta o legitimidad, por mencionar solamente algunos. Si bien es cierto, que la
sensibilidad al conflicto pudiera considerarse como una capacidad particular desarrollada
por ciertas sociedades, no se puede soslayar que el conflicto social es latente y que en
consecuencia, cualquier sociedad es susceptible de tramitarlo.
La intencionalidad es que la dirección de las empresas, sea una actividad cada día
más incluyente e interdisciplinaria, que apunte hacia una forma superior de dirección
denominada gobernanza empresarial. Esta forma promueve la dirección democrática con
claros efectos en las jerarquías organizacionales y motiva la carrera profesional de los
empleados en la empresa. El nuevo modelo propuesto deberá impactar los contenidos
temáticos de programas de pregrado y posgrado relacionados con la administración de
empresas, la contaduría y con la responsabilidad social empresarial. En efecto, es necesario
que emprendedores, directivos y gerentes en formación, sean los directos beneficiarios de
estos hallazgos investigativos, para que su gestión vaya más allá de las utilidades. Un
profesional productivo y a su vez íntegro, sensible y comprometido con la sociedad y con el
capital natural. Indudablemente este nuevo modelo impactará no solo las escuelas y
facultades de negocios, sino también las contables. La función de los contadores debe
superar la presentación de informes, para empezar a considerar la rendición de cuentas, el
desempeño sostenible y los costos de mitigación, así como el pago por servicios al
ecosistema, la valoración de los ecosistemas, los impuestos ambientales, la contabilidad
verde y la inversión en capital natural. Todos estos aspectos demandados no solo por las
declaraciones de medio ambiente y desarrollo social de los organismos multilaterales, sino
también por los acuerdos con organizaciones internacionales.
Partiendo de la idea que, en ciertos contextos la responsabilidad social empresarial
es todo y es nada y que se limita a los asuntos sociales dejando de lado los ambientales, esta
investigación presentó un marco conceptual para entender el ejercicio empresarial íntegro
EEI. Este puede servir como una herramienta para la evaluación y análisis crítico de las
actuaciones empresariales y para orientar la reformulación de sus estrategias. Un buen
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comienzo sería, la valoración de los cuatro determinantes: conducta empresarial, apego a la
institucionalidad, dirección y gerencia, y enfoques centrados en el entorno, a fin de
identificar aquellos que deben ser fortalecidos.
Por otro lado, las entidades responsables (universidades, periódicos, organismos
públicos, agremiaciones, etc.) desde ya pueden pensar en otorgar algún tipo de
reconocimiento a las empresas, cuyo ejercicio empresarial sea íntegro, obviamente que tras
aprobar la evaluación correspondiente. La intención de la presente investigación no fue otra
que apoyar la implementación de un modelo que garantice resultados positivos para la
sociedad y el capital natural, dejando de lado, modas administrativas carentes de un marco
conceptual capaz de garantizar su continuidad y sostenibilidad. El paso siguiente consiste
en probar con las empresas –aquellas que levanten la mano–, el modelo teórico propuesto,
para a partir de análisis discriminante identificar aquellos conceptos que determinan de
mejor forma el Ejercicio Empresarial Íntegro.
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