0% encontró este documento útil (0 votos)
62 vistas167 páginas

Universidad Nacional Autónoma de México: Facultad de Ciencias Políticas Y Sociales

Cargado por

flanns
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
62 vistas167 páginas

Universidad Nacional Autónoma de México: Facultad de Ciencias Políticas Y Sociales

Cargado por

flanns
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

Las formas simbólicas de lo “indígena”


en el discurso de Fonatur sobre el Tren Maya,
como dispositivo de poder para la
legitimación de la 4T

TESIS

Que para obtener el título de

Licenciada en Ciencias de la Comunicación

PRESENTA
Jennifer Cházaro Rocha

DIRECTOR DE TESIS

Dr. Fabian Bonilla López

Ciudad Universitaria, CDMX, 2023


UNAM – Dirección General de Bibliotecas
Tesis Digitales
Restricciones de uso

DERECHOS RESERVADOS ©
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL

Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal
del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México).

El uso de imágenes, fragmentos de videos, y demás material que sea


objeto de protección de los derechos de autor, será exclusivamente para
fines educativos e informativos y deberá citar la fuente donde la obtuvo
mencionando el autor o autores. Cualquier uso distinto como el lucro,
reproducción, edición o modificación, será perseguido y sancionado por el
respectivo titular de los Derechos de Autor.
Esta tesis se realizó gracias al Programa de Apoyo a proyectos de
Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM
"IN309120 Las formas elementales de la comunicación política en
el México actual: ritual, diálogo y controversias discursivas".
Agradezco a la DGAPA la beca recibida.

1
Para ti, que sentías que no eras suficiente

y hoy lo eres… en realidad, siempre lo has sido.

2
Agradecimientos
A mis papás: son el motor que me hace querer ser mejor día con día. Gracias por la vida que
me dieron y la que no, porque eso me hizo lo que soy ahora, todo lo que logro es gracias a ustedes. A
mi mamá Sonia por ser mi mujer divina, por enseñarme a ser una mujer fuerte y que construir lo que
amas es posible. A mi papá Fermín por ser mi músico favorito, por enseñarme que los cambios son
posibles y se demuestran cuando realmente se ama. Gracias a ambos por ser mi apoyo incondicional,
por escucharme y aprender conmigo, los amo infinitamente.

A mi hermano Erick: quien desde que era niña me hizo sentir valiente, poderosa y llena de
magia con sus juegos e historias, quien me hizo saber que, como nuestros juguetes, tenía el poder
para hacer lo que quisiera. Has sido mi guía y mi inspiración para crecer.

A Xbalamque: por ser la respuesta a preguntas que desconocía, por sentir igual que yo y ser
conmigo. Por el mar que me ofreciste, por tu hermosa sonrisa, por todo lo inefable, por ser mi rescate
y la constante. Eres tú.

A mi asesor Fabian Bonilla López: Por ser una guía en mi proceso de investigación,
ayudándome a cuestionar y entender mejor los temas socioculturales, dándome herramientas para
analizar y comprender mejor la realidad. Gracias por fomentar en clase el conocimiento de nosotras
mismas y de nuestras identidades, porque fue el parteaguas para comprenderme mejor. Gracias por
tu dedicación y conocimientos para esta tesis, ha sido una experiencia muy grata.

A mis sinodales:

Felipe Neri López Veneroni: por todo el apoyo y oportunidades para ser parte del proyecto
de investigación que culminó en esta tesis. Gracias por crear espacios para que los estudiantes puedan
explorar y fomentar la investigación, y, sobre todo, gracias por su amabilidad y su pensamiento crítico
que inspira siempre al diálogo.

Amílcar Chavarría Cruz: Por ser parte de mi vida universitaria desde mi primer semestre y
desde entonces, ser una guía constante para mí, escuchando y atendiendo a mis dudas e ideas. Por
compartir dos años de clases, siempre demostrándome su confianza y apoyo en todo momento, por
confiar en mí, enseñarme tanto y ayudarme a crecer, gracias por todo.

Patricia Alejandra Celis Banegas: Por aceptarme en tu grupo aun sin conocerme y dejarme
seguir contigo. Por tus consejos y guía sincera en todo momento, por enseñarme a que puedo seguir
y alcanzar mis sueños, por tus conocimientos, dedicación y apoyo. Eres un gran ejemplo e inspiración

3
como profesionista y mujer, te admiro mucho. Estoy muy agradecida de haberte conocido y que seas
parte de esto.

Yessica Paulina Cano Santander: Por darme la oportunidad de colaborar en tu clase, por
considerarme para más proyectos y por ser parte de esta tesis. Gracias por compartir tu conocimiento
y experiencia conmigo.

A los miembros del Proyecto PAPIIT: “IN309120 Las formas elementales de la comunicación
política en el México actual: ritual, diálogo y controversias discursivas":

Jennie Quintero, José Luis Sánchez, Mario Zaragoza, Ricardo Gómez, Vania Fuentes y
Úrsula Albo Cos, por compartir su conocimiento, por inspirarme y motivarme a ser mejor estudiante
y tesista, por hacer la pandemia más ligera. Especial agradecimiento al profesor Fernando Martínez
Elorriaga, quien creyó en mí y me dio todo su apoyo para que pudiera ser parte del proyecto, siempre
lo recordaré con gratitud.

A las profesoras de mi vida: mujeres increíbles a quienes admiro infinitamente y fueron parte esencial
de mi trayectoria escolar:

Carmen Olivares Escamilla: por ser el pilar de mi educación, por tu dedicación que me enseñó
a ser, desde temprana edad, una buena alumna. Siempre recordaré tu pasión por la enseñanza y el
compromiso con tus estudiantes.

Belem Contreras Ramos: Por creer en mí y en mi escritura cuando yo no lo hacía, por llenarme
de poesía y amor por este arte, por Sabines, Benedetti, Neruda y La Dama de las Camelias, que
continúa siendo de mis libros favoritos. Tu pasión, inteligencia y amabilidad fueron contagiosas y
hasta hoy me siguen inspirando a seguir explorando mi creatividad.

Esperanza Lugo Ramírez: Por ser la mejor guía para descubrir mi pasión por la investigación,
por promover el pensamiento crítico, el diálogo, la información, la lectura y metodología como los
mejores aliados para crecer. Todas y cada una de tus clases me inspiraban a aprender más y mejor,
cambiaron mi perspectiva y enriquecieron mi educación. Gracias a ti, pude desarrollar una
pensamiento crítico y reflexivo sobre el mundo que me rodea.

Susana Huerta González: Por despertar en mí la curiosidad por aprender cosas nuevas, por
siempre motivarme a salir de mi zona de confort y ver en mí cualidades que aún no comprendía, por
invitarme a proyectos y enseñarme tu amor a las Ciencias Sociales. Gracias por tus enseñanzas que
me llevaron a descubrir nuevas habilidades y a tener confianza en mí.

4
A mis compañeras y compañeros profesores adjuntos:

Montse, Viri, Gaby, Eli, Jorge e Isaí, por permitirme conectar con ustedes de una manera muy
única, por ser una gran compañía y de lo mejor que tuvo el zoom-semestre. Gracias por dejarme
aprender de ustedes, por brindarme su amistad y apoyo en tan poco tiempo. Les quiero.

A todos y todas las estudiantes que compartieron aula conmigo en mi periodo de profesora adjunta
(agosto 2020-junio 2022):

Por ser mi tablita de salvación durante la pandemia, por ayudarme a descubrirme a mí misma
a partir de sus ideas e historias, gracias por ser tan amables conmigo y darme un espacio en su vida
académica, especialmente a Sabdi, Iridian, Yazmín, Valerie, Johanna, Fercha, Victoria, Ivana, Tania,
Aysline, Jimena, Nicole, José Eber, Guillermo, Max, Jesús Alfonso, Bruno, Marco, Adrián.

A las personas con las que he tenido la fortuna de coincidir:

Jessica Fernanda Conejo: por ser un gran ejemplo de profesora y mujer, gracias por haberme
permitido compartir clases y proyectos contigo, por dejarme aprender de tus pasiones y contagiarme
tu amor por el conocimiento. Te admiro mucho

Diana Yoatzin Trejo: por ser una gran inspiración en mi vida desde que era estudiante, por
tener siempre las palabras necesarias para darme confianza y seguridad, por tu disposición para
compartir lo que sabes, por ser pieza clave en mi crecimiento profesional y brindarme tu amistad para
defendernos la una a la otra siempre que sea necesario.

Alan José Martínez: por haber creído en mí desde el minuto cero, por siempre tener
disposición para enseñar y escuchar, por las oportunidades que me han ayudado a crecer. Admiro
mucho tu dedicación y liderazgo, eres una gran inspiración y motivación. Gracias, world's best boss.

Por último, agradezco profundamente a todos aquellos que continúan dando la oportunidad de crecer
a personas que desean explorar su curiosidad y pasión.

5
Tabla de contenido
Introducción ....................................................................................................... 7
Capítulo 1 ......................................................................................................... 11
1. La capacidad simbólica del ser humano ............................................................................... 11
1.1.1¿Qué es el símbolo? ........................................................................................................... 13
1.2 Lenguaje y símbolo: comunicación y discurso .......................................................................... 15
1.3 Cultura y símbolo ...................................................................................................................... 18
1.3.1¿Qué es la cultura?............................................................................................................. 19
1.3.2 La cultura y los símbolos ................................................................................................... 21
1.4 Formas simbólicas ..................................................................................................................... 23
1.4.1 ¿Qué son las formas simbólicas? ...................................................................................... 24
1.5 Formas simbólicas y el poder .................................................................................................... 26
1.5.1 ¿Qué es el poder? ............................................................................................................. 28
1.5.2 El dispositivo como estrategia de poder ........................................................................... 30
1.5.3 Ideología y discurso para reproducir el poder .................................................................. 32
Capítulo 2 ......................................................................................................... 38
2.1 Antecedentes ............................................................................................................................ 38
2.1.1 La modernidad .................................................................................................................. 39
2.1.2 Nacionalismo moderno ..................................................................................................... 41
2.2 Nacionalismo en México ........................................................................................................... 48
2.2.1 ¿Por qué era necesario una nación? ................................................................................. 48
2.2.2 El conflicto del Estado-Nación con lo “indígena” .............................................................. 50
2.2.3 Construcción de la nación mexicana ................................................................................. 51
2.2.4 Estrategias para la construcción de la nación ................................................................... 53
2.3 Políticas indigenistas ................................................................................................................. 61
2.3.1 Colonialismo interno ......................................................................................................... 63
2.3.2 Indigenismo Post revolucionario ...................................................................................... 68
2.3.3 Neo-Indigenismo ............................................................................................................... 76
2.3.4 Uso de la cultura “indígena”: exotismo, folklorización y patrimonialización. .................. 80
Capítulo 3 ......................................................................................................... 98
3.1 Situación sociopolítica del turismo en México ......................................................................... 98
3.1.1 Gobierno de Andrés Manuel López Obrador .................................................................. 100
3.2 Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024 ............................................................................ 106
3.3 Sobre el Tren Maya ................................................................................................................. 108
3.3.1 Los ejes del Tren Maya .................................................................................................... 109
3.3.2 Controversias y repercusiones del Tren Maya ................................................................ 113
3.4 Análisis del discurso sobre el Tren Maya ................................................................................ 117
Conclusiones ................................................................................................... 149
Referencias.................................................................................................................................... 158

6
Introducción
Desde inicios de la campaña política para la presidencia 2018-2024, Andrés Manuel
López Obrador mostró interés en ayudar a las comunidades originarias, por medio
de diferentes proyectos y políticas capaces de saldar la deuda histórica que el
Estado ha tenido con ellas, derivado de su condición de marginación y pobreza.
Para llevar a cabo esto, se propusieron diversos programas, entre ellos y de los más
importantes para traer beneficios a las comunidades fue el Tren Maya: un proyecto
turístico ferroviario capaz de mejorar la situación de los “indígenas”, ya que estos
son considerados fundamentales en la cadena de valor turística por el patrimonio
cultural que aportan.

Una vez ganadas las elecciones presidenciales, el 24 de febrero del 2019 el


gobierno de AMLO presentó la Estrategia Nacional de Turismo 2018-2019, en la
cual se materializa la perspectiva que tiene el gobierno sobre este sector como una
herramienta para la reconciliación social y el desarrollo del país. Según lo propuesto,
se pretende consolidar la integración y el desarrollo regional del sureste mexicano
a partir de un proyecto de infraestructura de alto impacto, es decir, el Tren Maya, el
cual será junto con las comunidades indígenas la representación de la unidad
nacional.

En este sentido, en virtud de sus profundas raíces ancestrales y culturales,


México tiene una oportunidad histórica para dignificar a sus comunidades
indígenas, que por mucho tiempo han estado marginadas del desarrollo
nacional y de una mejor calidad de vida. Por tal motivo, debemos entender
su realidad, apreciar sus tradiciones y rescatar aquello que nos identifica
entre sí, como un símbolo de unidad y fraternidad. (Comunicado 121 Sectur,
2020)
Lo anterior, de manera general, muestra que el Estado, a través de Fonatur,
busca promover este proyecto turístico del Tren Maya a partir de un discurso donde
se enaltecen a las comunidades originarias y sus símbolos como parte del
patrimonio y folclor del país. Es decir, existe un reconocimiento parcial, pues no se

7
les nombra desde su autonomía, sino como parte de una estrategia para legitimar
al gobierno de la Cuarta Transformación1, el nacionalismo y al proyecto mismo.

Este discurso se sustenta en la historia misma de las comunidades


originarias, las cuales han sido marginadas y despojadas durante años, ya que es
el mismo Estado quien las ha catalogado como “indígenas”, es decir, han sido
nombradas por su dominador, quien las reconoce parcialmente, pues no lo han
hecho para aceptar su autonomía o derechos, sino como un recurso más para
fortalecer al nacionalismo y legitimar al gobierno de la 4T. En ese sentido
¿realmente el Tren Maya es un proyecto de unidad nacional? ¿este proyecto de
nación beneficiará a las comunidades originarias? ¿el folclor y patrimonio justifica
este proyecto de nación?

Ante esta problemática, la pregunta principal de investigación que se resolvió


en la presente tesis fue: ¿Cómo se expresan los dispositivos de poder en el discurso
de la 4T para la implementación de megaproyectos como el Tren Maya? Para
responder a ello, se analizó el discurso de la 4T en torno al megaproyecto Tren
Maya como un dispositivo de poder, de acuerdo con la metodología cualitativa,
sustentada principalmente en el análisis del discurso, retomando como parte del
corpus el spot “Proyecto Tren Maya” (2018), publicado en el canal de YouTube de
Andrés Manuel López Obrador.

Para poder ahondar más en el tema se plantearon las siguientes preguntas


con sus correspondientes objetivos: ¿cuál es la construcción discursiva acerca de
lo “indígena” en la comunicación de Fonatur sobre el Tren Maya? Con lo cual se
especificaron las formas simbólicas en torno a lo “indígena” usados en el discurso
de la 4T, a partir del análisis de la comunicación de Fonatur sobre el Tren Maya. Y
por último, ¿cómo el gobierno desarrolla su discurso basándose en el nacionalismo
para legitimar el proyecto de la 4T? En función de esto se entendió la construcción

1 La Cuarta Transformación (4T), hace referencia al proyecto de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el cual se basa en querer situar a su sexenio
en un momento clave de la historia del país que represente un verdadero cambio, como lo fue también la Independencia, la Reforma y la Revolución. A esto se le suma
la referencia a héroes nacionales como ejemplo del comportamiento deben de seguir los servidores públicos.

8
discursiva de la 4T en relación con el nacionalismo que propone para legitimar el
proyecto del Tren Maya.

Resultó pertinente, retomar el discurso del sexenio actual, para entender


cómo han sido usadas las comunidades originarias como parte de una estrategia
discursiva para hacer el proyecto más atractivo, no solamente en cuestiones de la
industria turística, sino también como parte del ejercicio político del Estado al
mostrar la transformación que el gobierno ha logrado hacer con las comunidades.

Así es como, esta investigación aporta al ámbito académico de las Ciencias


de la Comunicación, un análisis sobre cómo opera el discurso de una institución de
gobierno, como lo es Fonatur, acerca de las comunidades originarias y la
construcción de lo “indígena”. Además de documentar las formas simbólicas de las
comunidades originarias que han sido apropiadas dentro del discurso para fomentar
la unión nacional. Además, de mostrar cómo se han actualizado diferentes
estrategias sobre lo “típico” y lo “nacional” en diferentes discursos, como el
publicitario.

Por lo tanto, la estructura de la presente tesis es la siguiente: en el Capítulo


1 se buscó evidenciar la relación entre símbolo, cultura, poder y discurso, por medio
de autores críticos que reconocieran el valor de lo simbólico, como un recurso para
la creación de sentido y consenso, dentro de las dinámicas sociales, donde el poder
forma parte de la vida cotidiana de las personas y no solamente es un atributo
designado a las instituciones. Además de entender que las formas simbólicas son
capaces de materializar ideas de los grupos dominantes, las cuales se reproducen
por medio de los dispositivos de poder, como el discurso.

Para comenzar la relación de los conceptos con el objeto de estudio, en el


Capítulo 2 se realizó una revisión histórico-contextual acerca del vínculo que ha
tenido el Estado mexicano con los “indígenas” para la construcción de la nación,
según los ideales y valores que guiaban en las épocas post revolucionarias hasta la
actualidad, donde es posible reconocer ciertos elementos del pasado que continúan
vigentes.

9
Así como, las políticas indigenistas que se realizaron como parte de
los proyectos nacionales que respondían, y aún responden, a dinámicas de
colonialismo interno que explotan y marginan a las comunidades, a la par que son
exhibidas de forma exótica y folclórica, mientras sus formas simbólicas son
convertidas en bienes del patrimonio. Este capítulo no solo es un recorrido histórico,
sino que también problematiza y evidencia la relación de poder en la que las
comunidades originarias han estado inmersas, aun cuando discursivamente o en el
papel de las políticas públicas se planteaba lo contrario.

Mientras que en el Capítulo 3, se retoma lo concerniente al Tren Maya como


parte de la Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024 del gobierno de AMLO, quien
ha destinado gran parte de los recursos de la industria turística para el proyecto
ferroviario, a pesar de las controversias y repercusiones. Lo planteado por Fonatur
muestra la insistencia por hacer un proyecto transformador tanto para la comunidad
como para la región, para tener el mérito y los beneficios de llevar a cabo el Tren
Maya y por ende, obtener más simpatizantes que reconozcan al presidente por
actuar primero para los “pobres”.

En ese mismo capítulo tercero se presenta el análisis del discurso,


sustentando principalmente en el análisis crítico del discurso, con el modelo
tridimensional propuesto por el lingüista británico Norman Fairclough. Dicha
perspectiva crítica del discurso resulta pertinente para esta investigación, ya que el
objeto de estudio se centra en el discurso emitido por una institución de gobierno
que mantiene una relación asimétrica de poder con las comunidades originarias.

Se concluye la presente investigación con una discusión sobre las


contradicciones discursivas que presenta el discurso sobre el Tren Maya planteado
por Fonatur, desde la perspectiva nacionalista, indígena y de poder, además, para
finalizar se plantean las futuras líneas de investigación pertinentes.

10
Capítulo 1
Los símbolos son elementos fundamentales en la vida social de las personas; pues
permiten que estas se comuniquen, expresen, identifiquen y se relacionen con su
entorno y los otros. Su abordaje teórico ha tenido diferentes ángulos, por lo que se
considera un término polisémico que puede ser usado como categoría de análisis
desde distintas disciplinas. En ese sentido, el símbolo no podría entenderse sin su
carácter cultural y político, en donde interceden otros conceptos que permiten tener
una concepción más amplía acerca de lo que es el ser humano y la sociedad, sobre
cómo se comunica por medio de códigos en común, donde interceden relaciones
de poder y los procesos de sujeción como dispositivos para mantener el orden y el
status quo dentro de la sociedad.

Por lo tanto, en este primer capítulo se desglosarán los conceptos teóricos


principales de la presente tesis, los cuales sirven para el desarrollo y comprensión
del resto de los apartados, con los que se podrá analizar el discurso del Tren Maya
como un dispositivo de poder, por medio del cual se recuperan formas simbólicas
del nacionalismo para lograr interiorizar la idea de unidad y desarrollo, pero sobre
todo para poder legitimar al gobierno de la denominada Cuarta Transformación (4T)
encargado de realizar dicho proyecto.

1. La capacidad simbólica del ser humano

¿Qué es lo que hace al “ser humano” ser humano? ¿Cuáles son los elementos que
han permitido que el ser humano sea lo que hoy es? En términos biológicos se habla
de una evolución, a partir del proceso de hominización que dio como resultado el
homo sapiens sapiens. Dicho proceso, de acuerdo con Lorite (1998), consistió, a
grandes rasgos, de transformaciones biológicas, como: la reducción del instinto y el
bipedismo, las cuales dieron paso a una evolución cultural, donde se configuró un
orden y organización social, a partir de la adaptación y relación con el ambiente por
medio de lo simbólico.

11
Las diferencias que distinguen al ser humano de otros animales, y a la vez
los convierte en ser humano, no se limitan a la racionalidad, ya que los humanos
pueden expresarse, tener consensos, representar, imaginar, etc. Es decir, tienen
una capacidad de simbolizar, la cual se basa en la construcción de una realidad
meta empírica, donde permea lo simbólico, este “(…)no es un mero reflejo de la
realidad objetiva, de la realidad vista desde parámetros utilitarios, sino que revela
algo de distinta naturaleza, perteneciente a otro ámbito(…), una estructura del
mundo no evidente en el plano de la experiencia inmediata”(Agís, 1988, p.141). Por
lo que los sujetos le otorgan sentido2 y significados a su entorno, así como a los
objetos y actos, por ello, además de ser homo sapiens-sapiens, el ser humano es
homo simbolicus.

Por medio de dicha capacidad de simbolizar, los humanos, de acuerdo con


Cassirer (1967), pueden aproximarse y adaptarse a la realidad, a partir de darle
sentido a la diversidad de las apariencias sensibles, por lo que ya no solamente se
vive en un universo físico, sino también en un universo simbólico. Por lo tanto, la
capacidad de simbolizar es una condición inherente del ser humano, es parte de
este pensar, es un proceso activo y cognitivo, el cual “(…) se ocupa de expresar lo
conceptualmente inefable o ambiguo, lo parcialmente conocido; otorgándole cierta
morfología, de tender puentes cognitivos analógicos para esa aprehensión de lo
desconocido o para afrontar aporías existenciales difícilmente disipables” (Couceiro,
2014, p.369).

Durante mucho tiempo se ha sostenido que el uso de símbolos es un rasgo


distintivo de la vida humana. En tanto que los animales no humanos pueden emitir
señales de diversas clases y responder a ellas, solo los seres humanos han
desarrollado plenamente, según se argumenta, lenguajes en virtud de los cuales se
pueden construir e intercambiar expresiones significativas. Los seres humanos no
solo producen y reciben expresiones lingüísticas significativas, sino que también

2 El sentido se puede entender, de acuerdo con Jiménez y Paulín (1985), a partir de la experiencia y el conocimiento como el conjunto de representaciones
que surgen en la mente de u individuo o grupo en el momento de captar una expresión. Se vincula al uso del signo, de acuerdo con tres relaciones básicas: relación
signo-objeto (semántica); relación signo entre sí (sintáctica) y relación signos-usuarios (pragmática).

12
dan significado a construcciones no lingüísticas: acciones, obras de arte y objetos
materiales de diversos tipos. (Thompson, 2002, p. 195)

En conclusión, lo simbólico dota de sentido a la realidad, así como a el


sujeto, ya que nace, crece y se desarrolla dentro de un sistema de símbolos, los
cuales funcionan como mediaciones que “(…) permiten conectar o poner en sintonía
el interior de la conciencia humana y el exterior de la realidad en sí” (Solá-Morales,
2014, p.12). El ser humano necesita estas mediaciones o símbolos para poder
comprender el mundo que habita, son marcos de referencia para situarse, definirse,
conocer al otro, compartir y comunicarse.

1.1.1¿Qué es el símbolo?

El símbolo es un concepto polisémico que se ha desarrollado con la cultura, distintos


autores han tratado este tema. Abordando diferentes usos y funciones del término
desde muchas disciplinas: semiótica, antropología, filosofía, psicología, etc., las
cuales han buscado comprender cómo los seres humanos se comunican mediante
convenciones codificadas de la conducta no verbal, como signos y símbolos. Estos
se diferencian, de acuerdo con Leach, (1998), porque en el signo: A representa a B
como la parte al todo, es decir, por metonimia, su significado es convencional y
totalmente fijo. Mientras que en el símbolo: A representa B por asociación arbitraria,
no hay relación intrínseca previa, el significado depende de una interpretación.

Uno de los autores que desarrollo el concepto de símbolo es Charles Peirce,


quien abrió líneas de investigación en la Semiótica, un campo científico articulado
en torno a reflexiones de carácter lógico-filosófico sobre la explicación e
interpretación del conocimiento humano. Peirce concibe al signo como una
categoría mental, una representación por la cual alguien puede remitirse a un objeto,
así como un proceso de una tríada donde está presente el representamen, como la
representación de algo: el signo en sí mismo; el interpretante como lo que produce
el representamen en la mente de la persona y el objeto como aquello a lo que alude
el representamen.

A partir de esto, Peirce hace una división del signo en relación con su objeto
(Zecchetto, Marro, & Vicente, 2013, p.100-101):

13
• Icono: es el signo que se relaciona con su objeto por razones de semejanza:
relación de razón entre el signo y la cosa significada. Para Peirce el icono es
una imagen mental, o sea, de un representamen que representa a su objeto
al cual se le parece. El icono de la palabra «frío» es la imagen que se forma
en nuestra mente y que se asemeja a nuestra experiencia del frío. Pero
también es un icono, un cuadro de paisaje, una fotografía o un diagrama.
• Índice: es el signo que se conecta directamente con su objeto: las huellas de
un caballo sobre el camino, o bien, el pronombre «tú» para indicar la persona
con la que se habla. El índice es, pues, indicativo y remite a alguna cosa para
señalarla, como sucede con el mercurio de un termómetro que está para
indicar la temperatura o el humo para indicar la presencia del fuego.
• Símbolo: es el signo simplemente arbitrario, como las palabras; ellas, en
efecto, tienen significado por una ley de convención arbitrariamente
establecida.
En específico sobre el símbolo, el autor menciona: es un signo que se refiere
al objeto que denota, en virtud de una ley, usualmente una asociación de ideas
generales que operan de modo tal que son la causa de que el símbolo se interprete
como referido a dicho objeto. (Peirce, 1986). Por ejemplo, el símbolo de la paz, las
señales de tránsito, la bandera, etc. , son símbolos que vinculan a un objeto con
un interpretante. Por lo tanto, el símbolo es un signo consciente, arbitrario y
convencional que tiene carácter de colectivo y social, por ende está ligado a la
cultura. “(…) el símbolo es aquello que, al presentarse a la mente, sin parecido con
su objeto y sin presuponer una convención previa, evoca un concepto” (Peirce,
1988, p.143).

En consecuencia, los símbolos no requieren semejanza ni conexión con su


objeto, sino un acuerdo o convención, con esto el significado del símbolo reside en
el hábito, disposición u otra regla de asociación. El significado es un concepto que
para Peirce (1988) habita en el pensamiento de las personas, pero no de forma
pasiva como una imagen estática, sino que es una acción activa capaz de organizar
y transformar la experiencia. Entonces, el significado es el conjunto de prácticas y/o
acciones que el objeto posee para algún sujeto, pero no es una actividad individual,
también puede ser interpretada por otros sujetos que compartan los mismos códigos
y sean capaces de decodificarlos por medio del lenguaje.

14
1.2 Lenguaje y símbolo: comunicación y discurso

Como se mencionó anteriormente, el ser humano es considerado así por diversos


aspectos, entre ellos: el lenguaje, el cual se destaca por ser una facultad innata que
funciona como un instrumento que sustenta, facilita y conforma significados,
sentidos y conceptos. Las mujeres y los hombres nacen con la capacidad de hacer
ruidos, esto es, una habilidad universal natural que se distingue de los animales por
el hecho de que los humanos convierten esos ruidos en expresión los cuales, a su
vez, serán distintos dependiendo el contexto sociocultural. “(…) si bien la capacidad
de producir secuencias sonoras inteligentes e inteligibles es común a todos los
hombres3, ni esas secuencias ni sus elementos constitutivos son interpretados en
la misma forma por todos los hombres” (Paulin, 2006, p.11).

Para que un hombre pueda comprender verdaderamente tan sólo una


palabra-comprenderla no solo como impulso sensorial sino como sonido
articulado definidor de un concepto- todo lenguaje debe estar ya presente
en su mente. Nada está separado en el lenguaje: cada elemento se revela
como parte de la totalidad. A pesar de que es natural asumir que el lenguaje
se formó gradualmente, su verdadera invención solo pudo haber ocurrido de
súbito. El hombre es hombre solamente por el lenguaje: pero para inventar
el lenguaje tuvo que haber sido ya hombre. (Goded, 1976, p.18).
Esto muestra, que los seres humanos son homo parlantes, como
consecuencia de su capacidad simbólica que tiene como fin fundar y sostener la
realidad a partir de la construcción de sentido por medio del lenguaje. No obstante,
este, a su vez, influye en la forma en que se percibe la realidad, pues, según Schaff
(1967), el lenguaje es parte del proceso del pensamiento humano e incluye una
visión del mundo, por lo tanto, la forma en que se habla y piensa está ligada con la
percepción de la realidad y lo que se conoce sobre esta. “(…) el pensamiento
conceptual es imposible sin el lenguaje, en el proceso de la múltiple educación
social, el hombre no solo aprende a hablar, sino a pensar” (Schaff, 1967, p.246).

En este sentido, el lenguaje es un vehículo de expresión, a través del cual se


aprende, se descubre lo desconocido y se comparte la realidad común. Como
postula Jiménez y Paulín (1985), es un sistema tanto de signos como de símbolos

3 Actualmente, el término de “hombre” ya no se considera como sinónimo de seres vivos o humanidad al ser excluyente. Al tratarse de una cita textual
se colocará el término, pero la autora de la presente tesis no está de acuerdo con el uso de dicha palabra.

15
que los seres humanos han producido, como resultado de la experiencia que han
tenido con el medio y los otros, es un medio de abstracción, universalización de las
experiencias con sus significados.

Los humanos expresan el sentido de la realidad y la vida a través del


lenguaje, el cual, a la vez, pone en común, como describe Zeccheto (2002, p.32),
categorías de comprensión de los objetos y fenómenos del mundo, por medio de
los cuales se analiza la realidad y se interpreta las propias experiencias de los
humanos. Por lo tanto, el lenguaje se concibe como un fenómeno social que
trasciende las individualidades, pues conforma convenciones sociales, las cuales
se aprenden y transmiten por medio de la comunicación.

El lenguaje humano manifiesta que somos seres simbólicos y que-en cierta


medida- los símbolos guían nuestros comportamientos. Toda respuesta
simbólica va articulada en un sistema de significaciones sociales, a menudo
complejas y muy ajenas a la realidad natural. Esta unión simbólica del
lenguaje es la más destacada de todas las actividades culturales porque,
expresa y condensa significados para manifestarlos y compartirlos, es decir
para producir comunicación” (Zeccheto,2002, p.32).
La comunicación es más que un proceso para intercambiar información, es
“(…) un proceso semiótico que incluye elementos esenciales de intencionalidad
comunicativa entre emisores y receptores. Un sistema de signos para codificar
mensajes y actos concretos de comportamiento comunicativo” (Zeccheto, 2002,
p.31). Esta intencionalidad necesita de códigos que sean compartidos para que
puedan ser codificados, como pueden ser, tal como plantea Leach (1989),
convenciones de la conducta no verbal, signos y símbolos.

El símbolo se entiende como un fenómeno comunicativo y recurso cognitivo,


debido a su capacidad de construcción e integración de sentido para definir y
expresar la realidad. Además, condensa ideas abstractas, las cuales gracias a la
comunicación permite que se compartan entre los participantes como Significados
comunes, por lo que funciona como un instrumento de interacción social. Por lo
tanto, el símbolo permite que “(…) las experiencias internas, los sentimientos y los
pensamientos, sean expresados como si fueran experiencias sensoriales,
acontecimientos del mundo exterior” (Fromm, 1972 citado en Zavala, 2010: 528).

16
Esto es posible gracias a los procesos comunicativos, como las interacciones
comunicativas constituidas por la producción, circulación y reproducción del
discurso, es decir, el lenguaje puesto en acto, porque “(…) en el discurso están
implicados el conocimiento, interacción social, sociedad y cultura, pues el discurso
es una manifestación de todas estas dimensiones de la sociedad” (Van Dijk, 1985
en Otaola, 1989,p.83). El discurso es para Calsamiglia (2001) una práctica social
compleja, oral y no verbal que se articulan a partir del uso lingüístico contextualizado
con el fin de comunicar y representar el mundo. Esto convierte a los sujetos en seres
sociales con una identidad que se construye en grupo, donde se presentan
relaciones de poder y solidaridad, que se estructuran como dominados y
dominantes. En síntesis, toda manifestación del lenguaje puesto en acto es
discurso.

El discurso como el lenguaje puesto en acto es, concebido para Salgado


(2019), no como un fenómeno aislado, sino como la interacción de las personas y
grupos donde valoran, construyen, perciben, se representan o preservan a la
realidad. Además de sus experiencias colectivas, construyen identidades y
establecen relaciones de poder, desde la cotidianidad con cualquier mensaje
consciente. Por lo tanto, el discurso es una práctica social vinculada a sus
condiciones de producción, así como la ideología, la cultura, la historia, el
conocimiento e instituciones.

El discurso, como propone Bolívar, es interacción social, porque los


significados se crean, se retan, se transforman, mueren y renacen en
sociedad y no son compartimentos aislados fuera de contexto. El discurso
es cognición porque las personas construyen su conocimiento del mundo y
adaptan sus representaciones a los contextos que viven. El discurso es
historia porque para interpretar los significados del presente es necesario
conocer la dinámica en que se crearon. El discurso es diálogo porque para
que existan las relaciones e interacciones se necesita un yo, tú, nosotros,
ustedes y un otros (Salgado 2019, p.16-17).
El discurso es más que solo palabras, es comunicación y posee varios
componentes sígnicos, así como semióticos, verbales: orales y escritos; no
verbales: gestos, señales, proxémicos; paraverbales: volumen, entonación, tono;
icónicos: imágenes, dibujos; multimodales: combinación de elementos verbales y
no verbales. Esos componentes se rigen por reglas y tienen el objetivo de transmitir

17
información y comunicar a partir de una intención, pero el significado de dichos
componentes dependen del contexto de producción y recepción. Es decir, el
discurso es una interacción situada, una situación social, cultural, histórica y política.

Otra característica del discurso se basa en que es interactivo, la forma más


común de esto es la conversación, pero existen otros modos en que se puede
manifestar incluso sin la presencia de un destinatario. A partir de un “(…)
intercambio explícito o implícito con otros locutores, virtuales o reales, que supone
siempre la presencia de otra instancia de enunciación a la cual se dirige locutor y
con respecto a la cual construye este su propio discurso” (Maingueneau, 2003,
p.182). Por otro lado, el discurso solo cobra sentido con otros discursos, pues para
interpretar otro enunciado es necesario entenderlo en relación con otros de su
mismo género.

En concreto, el lenguaje humano manifiesta que los seres humanos son


seres simbólicos, ya que toda respuesta simbólica va articulada a un sistema de
significaciones sociales. “Esta función simbólica del lenguaje es la más destacada
de todas las actividades culturales porque, expresamente, condensa significados
para manifestarlos y compartirlos, es decir para producir cultura” (Zecchetto, 2002).
En ese sentido, la cultura será relevante para el lenguaje, ya que este incorpora las
peculiaridades culturales y sociales de la comunidad lingüística, es decir, se
actualiza en la cultura, pues cada sociedad aprehende distintos elementos de la
realidad y eso es reflejado por medio del discurso.

1.3 Cultura y símbolo

Como se mencionó en el apartado anterior, la lengua trasciende a la individualidad,


es una convención social constituida por significantes y significados en común que
funcionan como códigos para que los sujetos puedan entenderse y comunicarse,
con ello se crea una imagen de la realidad que no es universal, es distinta
dependiendo de las particulares de cada grupo social y de su cultura. Por lo tanto,
existe un vínculo entre la lengua y la cultura, donde se expresa lo lingüístico y no
lingüístico para poder comunicarse y aprehender la realidad “(…) Geertz, explica la
relación de la cultura y el lenguaje, al decir que la cultura es ethos, una visión del

18
mundo expresada en símbolos y, por lo tanto, un conjunto elaborado de signos, es
decir un sistema de comunicación” (Zeccheto, 2002, p.83).

Es decir, la lengua es un fenómeno cultural que estructura la realidad4, pero


a la vez la cultura estructura a la lengua: la lengua varía dependiendo la cultura,
está en constante cambio por modificaciones culturales, pero de igual forma la
lengua es cocreadora de la propia cultura, debido a que es el vehículo de expresión
para comunicar lo conocido y lo desconocido: “En el momento en que los sistemas
simbólicos se constituyen en medios de comunicación se establecen los principios
de una cultura(…)” (Jiménez y Paulín,1985, p.8). Por ello, es importante ahondar en
el término de cultura para comprender su relación con el símbolo y la comunicación.

1.3.1¿Qué es la cultura?

El concepto de cultura ha tenido diferentes concepciones a lo largo de la historia, al


ser un término científico ha respondido a los diferentes movimientos intelectuales
de distintas épocas y ha servido como una categoría para pensar la alteridad, por lo
tanto, es posible dividir la formación histórica del concepto de cultura, siguiendo la
división de Pasquinelli (2005), en la concepción clásica y tres fases más: fase
concreta, fase abstracta y fase simbólica, siendo esta última la más relevante para
esta tesis.

Para comenzar, el término de cultura surgió en la época moderna, en un inicio


se preservó el sentido original de su origen latino culturam, que significa el cultivo o
el cuidado de algo, como de cosecha o animales, a partir del siglo XVI se utilizó para
referirse al proceso del desarrollo humano o el cultivo de la mente. Posteriormente,
la concepción clásica del concepto surge a finales del siglo XVIII e inicios del XIX,
como parte de la Ilustración y su idea del progreso como sinónimo de civilización,
con el propósito de “(…) describir un proceso progresivo de desarrollo humano, esto
es, un movimiento hacia el refinamiento y el orden, y un alejamiento de la barbarie

4 De acuerdo con la línea de Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo”.

19
y el salvajismo” (Thompson, 2002, p.186). Con ello se pudo identificar patrones y
conductas que distinguieran estratos sociales como superiores y eruditas.

Sin embargo, surgió un cambio a fines del siglo XIX con la incorporación del
concepto de cultura a la naciente disciplina de la antropología, que buscó alejar las
connotaciones etnocentristas y elitistas del término para ser una categoría que
ayudará a la descripción etnográfica. Con ello se inicia la fase concreta, la cual es
guiada por la definición de E.B Tylor5, quien introduce el concepto de costumbre al
término de cultura, para representar lo particular y concreto de la existencia
cotidiana de las personas que las identifica y distingue de los demás. Esto implicó
el análisis, la clasificación y la comparación científica de diferentes fenómenos.

Más adelante, la fase abstracta comenzó cuando el análisis se basó en los


modelos de comportamiento, como aquellos sistemas de valores y modelos
normativos que regulan los comportamientos de los sujetos pertenecientes a un
grupo (Pasquinelli, 2005). La cultura se concibe como un constructo social
conceptual que existe independientemente de la práctica social. A partir de esta
concepción el término comienza a entrar en crisis, pues se da por hecho y a su vez
se considera como un conjunto complejo.

La fase simbólica cambia lo que se consideraba en la fase abstracta, con el


pensamiento del antropólogo Clifford Geertz (2003). Quien considera a la cultura no
como fenómenos mentales o conductas aprendidas, sino como una telaraña de
significados o estructuras de significados socialmente constituidas con lo que se
forman sistemas simbólicos “(…) con relaciones entre sus elementos, con símbolos
centrales alrededor de los cuales se organiza la sociedad” (p.29). El autor considera
a la cultura como un texto creado a partir de las interpretaciones de los antropólogos
sobre lo que observan: elementos que ya han sido interpretados por alguien más.

En ese sentido: “La cultura consiste en estructuras de significación


socialmente establecidas en virtud de las cuales las personas hacen cosas”

5 Profesor de Antropología de la Universidad de Oxford, cuya obra más importante: Primitive Culture se publicó en dos volúmenes en 1871. “De acuerdo
con esta concepción, la cultura se puede considerar como el conjunto interrelacionado de creencias, costumbres, leyes, formas de conocimiento y arte, etcétera, que
adquieren los individuos como miembros de una sociedad particular y que se pueden estudiar de manera científica” (Thompson, 2002, p.191).

20
(Geertz,1992, p.26). Por lo tanto, se considera a la cultura como un sistema
simbólico en interacción con otros símbolos que pueden ser interpretados, por lo
que la cultura es pública porque la significación lo es, ya que se comparten códigos
en común que permiten conocer lo que significa.

Esta concepción parte del hecho de que los seres humanos son homo
simbolicus, es decir, ellos mismos son capaces de tejer esas tramas de significación
según su contexto sociohistórico y las relaciones de poder en las que esté vinculado.
Es decir, según Geertz (2003), son procesos simbólicos de la sociedad que son
transmitidos y encarnados en formas simbólicas, a partir de los cuales es posible
comunicarse para incorporarse en procesos sociales. Por lo tanto, este sistema de
símbolos organiza, moldea y confiere sentido a las prácticas sociales y a los sujetos.

1.3.2 La cultura y los símbolos

A partir de esta concepción simbólica de la cultura, resulta pertinente entender el


proceso de producción, actualización y transformación de los símbolos a través de
lo colectivo, debido a que los sistemas simbólicos sirven como modelos para
orientar la acción y conducta “(…) el símbolo y, por tanto, la cultura, no es solamente
un significado producido para ser descifrado como un texto, sino también un
instrumento de intervención sobre el mundo y un dispositivo de poder” (Giménez,
2005, p.35). La cultura está presente en todos los aspectos de la sociedad:
economía, política, arte y religión, etc. donde los símbolos se relacionan entre sí.

En este sentido, los símbolos operan en un contexto específico, pero a su


vez tienen un carácter histórico diacrónico, por lo que son fundamentales en la
memoria de la cultura porque son capaces de almacenar significados y transmitirlos
de generación en generación, “el símbolo siempre lo atraviesa verticalmente el
pasado y va al porvenir. La memoria del símbolo es más antigua que la de su
contexto textual no simbólico” (Lotman, 2002, p.91). Con base en esto, cada época
con su respectivo colectivo se simboliza distinto dependiendo de dicho contexto.

Asimismo, es capaz de organizar la vida cotidiana tanto a nivel grupal y


personal, “(…) el símbolo, entonces, desde sus convenciones confiere realidad y
sentido a cada acontecimiento de experiencia individual o colectiva porque la

21
absorbe y somete al modelo operado de su propio paradigma(…)” (Couceiro, 2014,
p.388). Es decir, la capacidad simbólica de los seres humanos no es solamente
individual, también es grupal “(…) aquello que llamamos experiencias individuales
también se hayan incluido en esquemas y estructuras de origen social” (Schaff,
1967, p.251). Para conocer dichas convenciones y significados que dan sentido se
necesita transmitirlas a partir de un proceso de socialización, donde el lenguaje es
su instrumento más importante.

El proceso de socialización consiste en comunicar los símbolos importantes,


que establecen vínculos de pertenencia de un grupo a través de mensajes, los
cuales, de acuerdo con Berger y Luckmann (2003), son importantes en la
percepción de los hechos, normas y valores de una sociedad. Lo anterior permite
identificar algunas aspectos, mientras otros los oculta, con ello se tiene un sentido
compartido de la realidad que permite adaptarse a la sociedad, auto referenciarse
entre “nosotros y los otros”, así como apropiarse de sus elementos y guiar la
conducta. Estos procesos comienzan en el hogar, posteriormente continúan en las
instituciones sociales, así como en los medios de comunicación.

Lo anterior, muestra la importancia de que los grupos cuenten con un


repertorio simbólico para reproducir y mantener su modo de vida, debido a que “(…)
el verdadero concepto de <<yo>> se adquiere por el hombre a través de interacción
con otros, con quienes se comunica a través de símbolos. Un hombre nace en una
sociedad con una cultura y estructuras que le dan forma” (Mead, 1934 en Cohen,
1979, p.67). Esto muestra la relación tan relevante que existe entre la cultura y los
procesos de socialización por donde se adquieren y conocen los símbolos.

La cultura denota un esquema históricamente transmitido de significaciones


representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y
expresadas en formas simbólicas, por medio de los cuales los hombres
comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y actitudes frente a la
vida (Gertz, 2003, p.88).
Por ende, existen, como afirma Lotman (2002), símbolos elementales que
conforman el núcleo simbólico de la cultura que funcionan como creadores de
sentido, elementos de cohesión en lo imaginario y en la comunidad. Dicha cohesión
se logra por modelos de conducta o patrones culturales simbólicos que utilizan los

22
seres humanos para poder orientarse y tomar acciones. Desde el punto de vista de
Geertz (2003), esto es relevante, ya que si la conducta del hombre no estuviera
dirigida por sistemas organizados de símbolos, su conducta sería puro caos de
actos sin finalidad (p.52). Por ejemplo, comer es una necesidad innata, pero la
conducta que existe al respecto en una cultura en específico: se basa en tener tres
comidas base guisadas de cierta manera, seguir la etiqueta de mesa, comer
sentado frente a una mesa en grupo o comer de pie, etc.

Estos modelos de conducta varían dependiendo de la cultura. Por lo tanto,


no hay símbolos interculturales, sí se pueden identificar universalmente, pero
interpretarlos de la misma forma no es posible, pueden estar presentes o ausentes,
diferir de una cultura a otra e inclusive dentro de una misma cultura. Esto como
consecuencia de que los símbolos son contextuales, pero además existen símbolos
dominantes, según Lotman (2002), también son capaces de definir de manera
esencial las fronteras nacionales y territoriales de una cultura.

A partir de lo anterior, es importante recalcar que existen símbolos con


interpretaciones consolidadas, como parte de su convencionalidad, pero que a la
vez son capaces de adaptarse a los cambios culturales. En ese sentido, quienes
busquen interpretar a los símbolos estarán interpretando significados que,
anteriormente, han sido interpretados por las mismas personas que los crearon,
quienes buscan expresarse, comprenderse a sí mismos y a los demás, mediante
“(…) la interpretación de las expresiones que producen y reciben” (Thompson, 2002,
p.183), que, en específico, se manifiestan en formas simbólicas, un concepto que
se desarrollará a continuación.

1.4 Formas simbólicas

Como se ha desarrollado en los apartados anteriores, los seres humanos se


encuentran en un universo simbólico que buscan comprender y expresar por medio
de acciones, textos, artefactos, imágenes, ritos, mitos, acontecimientos, símbolos
que están presentes en la vida social de las personas. Estos se considera como,
fenómenos culturales significativos, los cuales a su vez son fenómenos simbólicos
debido a que tienen un soporte simbólico, más allá de la escritura o el habla, ese

23
soporte puede ser: “(…) los modos de comportamiento, prácticas sociales, usos y
costumbres, vestido, alimentación, vivienda, objetos y artefactos, la organización
del espacio y del tiempo del ciclo festivos, etcétera” (Giménez, 2005, p.68).

Por lo tanto, como afirma Thompson (2002), los sujetos están situados en un
contexto sociohistórico, donde producen, construyen y reciben expresiones
significativas de diversos tipos (p.184). Así, los patrones de significados que se
crean dentro de la cultura se materializan en formas sensibles, conocidas, en
específico, como formas simbólicas. A partir de esto, se debe aclarar que el símbolo
no tiene una entidad física en sí, pero las formas simbólicas sí tienen la capacidad
de materializar y ser concretas.

La cultura es el patrón de significados incorporados a las formas simbólicas-


entre las que se incluyen acciones, enunciados, sujetos significativos de
diversos tipos- en virtud de los cuales los sujetos se comunican entre sí y
comparten sus experiencias, concepciones y creencias (Thompson, 2005,
p.97).
Es decir, la relación que hay entre la cultura y las formas simbólicas se basa
en que estas objetivizan los significados interiorizados, dejan de ser abstractos, por
los sujetos dentro de una cultura en específico, al objetivarse permite que se puedan
comunicar, expresar y relacionar entre sujetos, por lo tanto, la cultura es el sistema
de formas simbólicas. Para Cassirer (1923) las formas simbólicas constituyen las
principales dimensiones de la cultura: mito y religión, lenguaje, arte, historia y
ciencia. En ellas un elemento sensible se une a una forma, pero la construcción de
cada elemento se hará de acuerdo a las diferencias contextuales.

1.4.1 ¿Qué son las formas simbólicas?

Las formas simbólicas surgen como la interiorización de las representaciones,


ideas, creencias, valores sociales pertenecientes al imaginario colectivo de una
cultura, ya sea de una manera material o inmaterial. (Giménez,2005). Se relacionan
con las cosmovisiones y construcciones sociales de la realidad, por ende, están
presentes en la organización cognoscitiva de los sujetos. Por otro lado, para
Thompson (2005), las formas simbólicas son construcciones simbólicas que, en
virtud de sus rasgos estructurales, pueden, y afirman, representar, significar y decir

24
algo acerca de algo (Thompson, 2005, [Link]), como representaciones, ideas,
creencias, valores, imaginarios colectivos, esquemas de percepción.

Estas formas simbólicas no se reducen a artefactos, también pueden ser


expresiones lingüísticas, gestos, obras de arte, rituales, acciones, acontecimientos;
es decir, pueden poseer una naturaleza no lingüística o cuasi lingüística, combinar
imágenes y palabras. En concreto, son fenómenos significativos, recibidos por
individuos en un contexto específico que se transmiten del productor al receptor, a
partir de diversos medios, como aparatos técnicos, instituciones o las industrias de
los medios de comunicación. “El mundo está cada vez más entrecruzado por redes
institucionalizadas de comunicación, en el cual la experiencia está más mediada por
sistemas técnicos de producción y transmisión de forma simbólica” (Thompson,
2005, p. XXIII ).

Las formas simbólicas son constructos significativos que son interpretados y


comprendidos por los individuos que los producen y reciben, pero también
son constructos significativos que se estructuran de maneras diferentes y
que se insertan en condiciones sociales e históricas específicas (Thompson,
2005, p.407).
Es relevante mencionar, que las formas simbólicas están sometidas a
procesos de valoración, evaluación y conflicto. En el proceso de valoración, las más
importantes son el valor simbólico y valor económico, este último refiere a la
asignación de un valor monetario para poder ser intercambiadas en el mercado y
convertirse en bienes simbólicos y/o mercancías. El conflicto, se genera en el
contexto del capitalismo y neoliberalismo donde la acumulación de capital es un
pilar fundamental dentro de la vida cotidiana, por lo que a mayor valor simbólico
mayor valor económico tendrá un bien simbólico y viceversa.

Por otro lado, Thompson (2005) establece cinco características


fundamentales en las formas simbólicas: mismas que serán desarrolladas a
continuación:

• Intencional: Las formas simbólicas son expresiones producidas por


un sujeto para dirigirlas otro sujeto, con objetivos y propósitos. Estas
intenciones pueden variar entre productor y receptor de la forma
simbólica (Thompson, 2005, p.206)

25
• Convencional: La producción, construcción o empleo de las formas
simbólicas, así como su interpretación de los sujetos que producen y
reciben “(…) son procesos que implican la aplicación de reglas,
códigos o convenciones” (Thompson, 2005, p.208). Existen reglas de
codificación así como de decodificación.
• Aspecto estructural: Las formas simbólicas son construcciones que
presentan una estructura articulada, por lo que analizar la estructura
de las formas simbólicas implica analizar elementos específicos y su
interrelación de estos que puede distinguirse entre otras formas
simbólicas.
• Referencial: Las formas simbólicas tienen la capacidad de referir
algo, decir algo acerca de algo. Esto requiere de una interpretación
que vaya más allá de los rasgos y elementos externos.
• Contextual: Las formas simbólicas se insertan en contextos y
procesos sociohistóricos específicos en los cuales se producen,
circulan y reciben. De igual forma, “(…) tanto su sentido como valor
depende de los contextos e instituciones que las generan, mediatizan
y sostienen” (Thompson, 2005, p. 216).

Por lo tanto, las formas simbólicas al estar inmersas en un contexto


sociohistórico, donde se producen, circulan y reciben, son susceptibles de también
estar insertas en relaciones de poder y conflicto. Puesto que “no hay realización
cultural que no conlleve una organización cognoscitiva que afecte a todos los niveles
de la vida en comunidad” (Muñoz, 2005, p. 13) que se exprese en concepciones
políticas de individuos y grupos sociales a lo largo de la historia. La cultura y la
política se encuentran articuladas por el poder y sus mecanismos que son capaces
de regular la vida cotidiana.

1.5 Formas simbólicas y el poder

Los fenómenos culturales se relacionan con lo político, debido a que, de acuerdo


con Muñoz (2005), lo político no se refiere únicamente al sentido aristotélico del
término como la convivencia en la polis, sino que es una forma de entender la
estructura social, la cual abarca desde los roles de género, socialización y
educación “(…) pasando lógicamente por los conceptos de jerarquía y dominación
de los sujetos componentes de la sociedad. Hablar, por lo tanto, de cultura es hablar

26
de política” (Muñoz, 2005,p.13). Esto muestra que las formas simbólicas las
intercede lo político y por ende, las relaciones de poder y dominación.

El símbolo es un instrumento de conocimiento y construcción del mundo


objetivo, el cual tiene la función política de integración social “(…) que hace posible
el consenso sobre el sentido del mundo que contribuye a la reproducción del orden
social” (Bourdieu, 2001, p.92). Al ser capaz de lograr consenso y orden ejerce poder,
ya que también es un instrumento de dominación al servicio de los intereses de las
clases dominantes. Estas clases dominantes, siguiendo la línea de Bourdieu (2001),
se rigen por una ideología, al tener intereses particulares, que tienden a presentar
como intereses comunes al grupo o comunidad, de quien busca distinguirse, pero
el efecto ideológico genera una integración ficticia de la sociedad que a su vez
legitima el orden establecido, así como las distinciones y jerarquías que existen, es
decir a la clase dominante misma.

Este efecto ideológico lo produce la cultura dominante disimulando la función


de división bajo la función de comunicación: la cultura que une (medio de
comunicación) es también la cultura que separa (instrumento de distinción)
y que legitima las distinciones obligando a todas las culturas (denominadas
como subculturas) a definirse por su distancia respecto a la cultura
dominante (Bourdieu, 2001, p.93).
Para poder lograr lo mencionado anteriormente, la cultura dominante debe
de tener símbolos de distinción, como menciona Abner Cohen (1979, p.60). Así
como de identidad y exclusividad, por medio de la objetivación de dichos símbolos
en formas simbólicas diferentes, como emblemas, marcas, banderas, mitos,
prácticas, etc. Para que la función de estas formas simbólicas no se debiliten se
debe mantener su significado en el grupo, pueden cambiar de forma, pero su función
puede lograrse y conservarse con nuevas formas, en eso, específica Abner Cohen
(1979), radican las diferencias culturales.

Dichos símbolos de distinción también permiten mantener las relaciones


sociales, ya que son capaces de objetivar los valores, normas, reglas, tradiciones,
etc., pues al hacerlos tangibles ayudan a que los sujetos se reconozcan,
comprendan, se distingan, con el fin de tener estabilidad y continuidad dentro de la
sociedad. A partir de esto, el orden social que brindan los símbolos implica
relaciones de poder entre superiores, subordinados e iguales, las cuales se

27
mantienen por los mismos símbolos que legitiman dichas relaciones y las presentan
como parte del orden natural, “(…) aunque un régimen puede tener poder y
mantenerse durante algún tiempo simplemente por la fuerza; la estabilidad y
continuidad se logran principalmente a través del simbolismo de autoridad que el
régimen maneja (…)” (Cohen, 1979,p.63).

El término de poder es un concepto que intercede a las formas simbólicas


como fenómenos culturales, donde lo político también está presente. Por lo que sus
significados no solamente responden al sentido del ser humano y sus prácticas, sino
que también tienen una función política: cohesionan a los grupos para lograr un
orden social en pro de los intereses de los grupos dominantes. Es por ello que es
importante conocer, en específico, qué es el poder, cómo actúa en los sujetos, con
el fin de entender cómo se reproduce en los símbolos y sus formas simbólicas.

1.5.1 ¿Qué es el poder?

En términos generales se puede definir al poder, desde el punto de vista de Ronald


Cohen (1979), como la capacidad para influenciar la conducta de otros o también
influenciar el control sobre las acciones valoradas, las cuales pueden cambiar de
acuerdo al contexto sociohistórico, debido a que “(…) el poder contiene los valores
de la cultura en la que el sistema político está inserto, más las habilidades con que
los actores políticos efectúan sus actividades en el sistema político” (Cohen, 1979,
p.41). Al tener una estrecha relación con el contexto sociocultural, ocasiona que el
concepto de poder no solamente esté presente en lo político o mediático, sino que
también está presente en la vida cotidiana de las personas.

Es por ello que Castells (2009) considera al poder como un proceso


fundamental de la sociedad que se define de acuerdo a los valores e instituciones
que a su vez está definido por relaciones de poder. “El poder es la capacidad
relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones
de los actores sociales, de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los
valores del actor que tiene poder” (p.33). Mientras que Bourdieu (2001) considera
al poder como omnipresente y simbólico, como un círculo cuyo centro está en todas

28
partes, “(…) se ejerce con la complicidad de quienes no quieren saber que lo sufren
o que lo ejercen” (p.88).

El poder se ejerce mediante la coacción, persuasión, dominación y por la


construcción de significados en los discursos que son capaces de influir en la
sociedad, por lo tanto, el poder no se basa solamente en ejercer violencia o la
imposición de la fuerza, tampoco es un atributo en sí, sino una relación asimétrica
entre sujetos donde alguien tiene mayor grado de influencia sobre el otro. En este
sentido “no hay nunca un poder absoluto, un grado cero de influencia de aquellos
sometidos al poder respecto a los que ocupan posiciones de poder. Siempre existe
la posibilidad de resistencia que pone en entredicho la relación de poder” (Castells,
2009, p.34).

En ese sentido, las relaciones de poder comúnmente se refieren al poder


institucional y su vínculo con el Estado moderno, o en su defecto con la cuestión
legal sobre qué legaliza al poder, no obstante, el poder no es solamente un concepto
teórico, sino que forma parte de la experiencia y la vida cotidiana de las personas,
porque el poder no se hereda o transmite, no se posee, sino que se ejerce en una
relación social desigual.

Esta forma de poder se ejerce sobre la vida cotidiana inmediata que clasifica
los individuos en categorías, los designa por su propia individualidad, los ata
a su propia identidad, les impone una ley de verdad que debe reconocer y
los otros deben reconocer en ellos. Es una forma de poder que transforma a
los individuos en sujetos (Foucault, 1988, p.7).
La transformación de individuos a sujetos que menciona Foucault, es
consecuencia de la sujeción, concepto que Butler (2015) define como acción y
efecto de estar sujeto bajo el dominio de otro, es decir, estar sometido “La sujeción
es el proceso de devenir subordinado al poder, así como el proceso de devenir
sujeto. Ya sea a través (…) de la productividad discursiva, en el sentido de Foucault,
el sujeto se inicia mediante una sumisión primaria al poder” (Butler, 2015, p.12). En
esto existe una paradoja: el sujeto está sometido por el poder, pero depende de ese
poder que lo subordina y forma parte de su experiencia diaria, así como su rol dentro
de la sociedad.

29
El sujeto tiene una vulnerabilidad hacia el poder que lo somete, porque, como
menciona Castells (2009), en cualquier relación de poder hay un cierto grado de
cumplimiento y aceptación de los sujetos. En línea con esto, Butler (2015) explica
que el sujeto tiene vínculos apasionados con sus dominados, ya que está apegado
a su propia subordinación, tiene una relación de dependencia que funciona como
un instrumento para que el sujeto sea vulnerable al sometimiento, el cual se
manifiesta como algo externo al sujeto o como un efecto voluntario de él mismo; es
decir, el sometimiento es una situación que el sujeto se provoca así mismo.

Foucault (1988) muestra el mismo pensamiento acerca de que el


sometimiento se manifiesta de forma externa o interna, pero como efecto de un
consentimiento anterior al sujeto o permanente, como consecuencia de que el
poder solamente se ejerce sobre sujetos libres que a su vez son reconocidos como
sujetos de acción, para que exista la posibilidad de respuestas, reacciones, efectos
y posibles invenciones. Es decir, al ser libre, los sujetos eligen voluntariamente
mantener dicho vínculo apasionado y por ende ser subordinados. La vulnerabilidad
mostrada en esos vínculos apasionados surge debido a que el poder es una relación
entre sujetos, por lo que se necesitan el uno al otro para existir psíquica y
socialmente.

Por lo tanto, al estar subordinado el individuo asume o interioriza dicha


relación de poder y a partir de ello es como surge la subjetivación o el ser sujeto, ya
que se constituye una identidad, es decir, el poder se introyecta en su vida psíquica
para que pueda reconocerse y por ende, asumir el poder, así como mantener la
subordinación. Como consecuencia, sin la intervención del poder no es posible que
surja el sujeto y dependerá de la reproducción del poder que el sujeto continúe
siendo sujeto.

1.5.2 El dispositivo como estrategia de poder

Para que el poder persista, las condiciones deben de ser reiteradas, ya que el
sujeto, según Butler (2015), es un lugar de reiteración, por eso existen estrategias
que hacen posible la interiorización en los sujetos, con el fin de mantener un orden
social en donde dichas condiciones generadas por el poder no sean cuestionadas

30
y por ende, se normalice la subordinación y dominación de los sujetos. Esto se lleva
a cabo por medio del dispositivo.

El término de dispositivo fue inicialmente planteado por Michael Foucault


como una red de elementos heterogéneos de saber/poder donde se procesan tanto
las prácticas discursivas, como no-discursivas, estos elementos responden a una
urgencia de un momento histórico en específico. Al estar relacionado con el poder,
el dispositivo también propicia la sujeción, pues constituyen a los sujetos
inscribiendo en sus cuerpos un modo y una forma de ser. “Lo que inscriben en el
cuerpo son un conjunto de praxis, saberes, instituciones, cuyo objetivo consiste en
administrar, gobernar, controlar, orientar, dar un sentido que se supone útil a los
comportamientos, gestos y pensamientos de los individuos” (García, 2011, p.2).

El dispositivo actúa por medio del saber, el cual es usado acorde a los
intereses y beneficios de los grupos dominantes, para que describa, explique,
legitime, asegure o respalde su poder. Esto genera una red de elementos ligados
con el poder y el saber, los cuales configuran tanto la verdad como la realidad del
sujeto. Asimismo, el dispositivo condiciona tanto el saber cómo el poder para lograr
un efecto determinado en el sujeto, porque los dispositivos siempre deben implicar
un proceso de subjetivación, capaces de crear “cuerpos dóciles, pero libres que
asumen su identidad y su “libertad” de sujetos en el proceso mismo de su
sometimiento” (Agamben, 2014, p.23).

Un dispositivo sería entonces un complejo haz de relaciones entre


instituciones, sistemas de normas, formas de comportamiento, procesos
económicos, sociales, técnicos y tipos de clasificación de sujetos, objetos y
relaciones entre estos, un juego de relaciones discursivas y no discursivas,
de regularidades que rigen una dispersión cuyo soporte son prácticas. Por
eso no es exacto decir que los dispositivos “capturan” individuos en su red,
sino que producen sujetos que como tales quedan sujetados a determinados
efectos de saber/poder. (García, 2011, p.3).
Por otro lado, Agamben (2014) recupera el término de Foucault y destaca su
naturaleza esencialmente estratégica que se vincula con las relaciones de poder y
por ende le sirve a los juegos de poder, no obstante el autor actualiza el concepto,
a “cualquier cosa que de algún modo tenga la capacidad de capturar, orientar,
determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las
opiniones y los discursos de los seres vivientes” (Agamben, 2014, p.18).

31
Por lo tanto, no solo las prisiones, los manicomios, el Panóptico, las
escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas
(elementos mencionados por Foucault como parte dispositivo) etc., cuya
conexión con el poder de algún modo es evidente, sino también la pluma, la
escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación,
las computadoras, los teléfonos celulares y -por qué no- el lenguaje mismo
que, quizás, es el más antiguo de los dispositivos, en el que miles y miles de
años atrás -probablemente sin darse cuenta de las consecuencias a las que
se enfrentaba- un primate tuvo la inconsciencia de hacerse capturar.
(Agamben, 2014, p.18).
Otro elemento que agrega Agamben (2014), es que en la actualidad existen
más dispositivos, que son acumulados y proliferados como consecuencia del
capitalismo, por lo que si hay más dispositivos deben de existir múltiples procesos
de subjetivación que están presentes en todo momento de la vida cotidiana, pero
ahora hay más vínculos apasionados entre los dispositivos y los sujetos, ya que los
desean tener, continúan aceptando su sometimiento y voluntariamente entran en
esa dinámica de poder que los continúa subjetivando, por lo que el dispositivo
adquiere mayor potencia y “se convierte en una máquina que produce
subjetivaciones”(Agamben, 2014, p.23), pero que a su vez emplea sus estrategias
para reproducir el poder.

1.5.3 Ideología y discurso para reproducir el poder

Recapitulando lo anterior, el dispositivo reproduce relaciones de poder para


que los sujetos las interioricen y a la vez se normalicen para evitar su
cuestionamiento. Esto se desarrolla para mantener el control sobre los sujetos, así
como para seguir ejerciendo poder, por medio de estrategias, como la ideología y
el discurso, que también interiorizan el poder para poder reproducirlo por medio de
formas simbólicas.

Para comenzar, la ideología, en términos generales, es la concepción del


mundo que refleja valores para explicar y dar sentido a lo que es y debería ser el
sujeto, en función de los intereses de quienes concentran el poder. Son, menciona
Salgado (2019), creencias generalmente aceptadas como verdaderas o válidas por
una sociedad o cultura determinada que las da por hecho y forman parte del sentido
común, ya que se usan símbolos objetivados en formas simbólicas que sean fáciles
de reconocer, comprender y percibir. “La ideología hegemónica por naturaleza sirve

32
para establecer y sostener las relaciones de dominación y por lo tanto para
reproducir un orden social que favorezca a los grupos dominantes” (Thompson,
2002, p.103).

Las ideas ideológicas se aprenden en los procesos de socialización, donde


el discurso es fundamental para la comunicación de dichas ideas. (Van Dijk, 2002)
Se aprenden socialmente y se representan de forma colectiva, pero a su vez en lo
individual las ideologías funcionan como “estructuras representadas en la mente de
los individuos, igual que el conocimiento en la medida en que las personas actúan
como miembros de grupos sociales, manifiestan ideologías concretas en las
acciones e interpretaciones” (Van Dijk, 2002, p.41-43). Además, las ideologías se
desarrollan como las formas mentales de auto identificación de un grupo y a menudo
en relación con otros grupos, por lo que la ideología no es lo mismo que sus
prácticas e instituciones, menciona Van Dijk (2009), es una forma de cognición
social compartida por los miembros de un colectivo.

(…) una ideología es un complejo marco cognitivo que controla la formación,


la transformación y la aplicación de otras cogniciones sociales tales como el
conocimiento, las opiniones y las representaciones sociales, entre las que
se incluyen los prejuicios. Este mismo marco ideológico consiste en un
conjunto de normas, valores, propósitos y principios socialmente
importantes, seleccionados, combinados y aplicados de tal manera que
favorezcan la percepción, la interpretación y la acción de las prácticas
sociales que jueguen a favor del interés conjunto del grupo (Van Dijk, 2009,
p.68-69).
En ese sentido, la ideología, de acuerdo con Geertz (2003) funciona como un
esquema cultural que suministra un patrón o modelo para organizar procesos
sociales y psicológicos (p.189). Esos patrones o modelos son simbólicos y son
fuentes de información necesarias porque conforman y guían la conducta,
pensamiento e incluso sentimientos que deben de estar controlados por las
relaciones de poder. Con base en esto “los fenómenos ideológicos son fenómenos
simbólicos significativos en la medida en que sirven en circunstancias socio
históricas particulares para establecer y sostener las relaciones de dominación”
(Thompson,2002, p.85).

Lo anterior, no implica que la ideología sea un atributo o característica


inherente a las formas simbólicas, sino que son ideológicas de acuerdo a su

33
contexto sociohistórico y su significado. Sobre todo a su función que se basa en la
interacción de significado y poder en determinadas circunstancias de la vida social
con el propósito de establecer y sostener relaciones de dominación mediante su
producción y reproducción. Esto es importante porque para el ejercicio y
mantenimiento de poder supone un marco ideológico que consiste en “(…)
cogniciones socialmente compartidas fundamentales relacionadas con los intereses
de un grupo y sus miembros, se adquiere, confirma o cambia principalmente a
través de la comunicación y el discurso” (Van Dijk, 2009, p.63).

A partir de esto, Thompson (2002) menciona que existen cinco modos


generales por los que opera la ideología, los cuales no son los únicos, estos son:
legitimación, simulación, unificación, fragmentación y cosificación, pero para efectos
de este texto, solamente se desarrollarán dos: legitimación y unificación, con sus
respectivas estrategias simbólicas.

La legitimación, se refiere a “(…) las relaciones de dominación que se


establecen y sostienen al representarse como legítimas, decir justas y dignas de
apoyo” (Thompson, 2002, p.92). Se sustentan en ciertas bases, como racional, que
apela a la legalidad de las reglas sancionadas; la base tradicional que refiere a la
inviolabilidad de las tradiciones; la base carismática que alude al carácter
excepcional de una persona particular que ejerce la autoridad. Estas bases se
pueden expresar en formas simbólicas por medio de la estrategia de racionalización
que busca argumentos para defender o justificar las relaciones sociales. Otra
estrategia es la universalización donde los intereses de unos cuantos se presentan
como intereses de todos.

Asimismo, la unificación se refiere a que “(…) las relaciones de poder se


establecen y sostienen como una forma de unidad que abarque a los sujetos en una
identidad colectiva, sin tomar en cuenta las diferencias y divisiones que puedan
separarlos” (Thompson, 2002, p.97). Las estrategias que operan son: la
estandarización, donde las formas simbólicas adaptan a un marco de referencia
estándar que se promueve como la base aceptable y común del intercambio
simbólico. Por otro lado, la simbolización de unidad se refiere a la construcción de

34
símbolos de unidad, de identidad colectiva que se difunden en un grupo para que
se identifiquen, esta se combina con una narración de orígenes en común. En
síntesis, la ideología es un componente esencial del ejercicio y mantenimiento de
poder.

Por lo que se refiere a la ideología esta se materializa en el lenguaje, ya que


hace posible que se exprese, ejerza y reproduzca, en específico por medio del
discurso, que es considerado por Bourdieu (1985) como un instrumento de poder y
acción, pero ese poder no es inherente al propio discurso, sino que se debe a un
tipo de autoridad o legitimidad por el que está respaldado, debido a que los sistemas
conceptuales ideológicos que organizan los discursos se alimentan del mundo
social, en específico de las relaciones de poder que están inmersas en el discurso,
por lo que es un dispositivo que reproduce poder, subjetiva y orienta el pensamiento
y la conducta.

El discurso, como la manera en la que se estructura el lenguaje para


comunicar, emplea estrategias de poder para lograr consenso, controlar y
cohesionar el grupo bajo normas comunes, en específico por medio de la
estandarización del lenguaje, donde se establece una lengua oficial como unidad
política que, de acuerdo con Bourdieu (1985). De esta manera se impone a los
súbditos como la única legítima, para ello es necesario que “(…) el mercado
lingüístico se unifique y que los diferentes dialectos de clase (de clase, de religión o
de etnia) se midan en la práctica por el rasero de la lengua o según uso legítimo”
(Bourdieu, 1985, p.20).

La importancia de la lengua oficial es que homogeniza el pensamiento en la


vida cotidiana, al enseñar, a ver, escuchar y pensar por igual, de acuerdo con los
valores de las clases dominantes, es decir ideología, que tiene el objetivo de lograr
la dominación lingüística, que es una estrategia política como instrumento de
corrección de habitus lingüístico y reproducción de doxa, con el fin de lograr unidad
en un grupo a nivel micro o macro como con el nacionalismo, con ello se unifica el
pensamiento y se interiorizan valores, normas, símbolos, que se validan y

35
reproducen, generalmente, la lengua oficial la promueven los Estados-Naciones que
se emplea en sus instituciones.

El control directo de la acción se logra a través de discursos que tienen una


función directiva pragmática (fuerza de elocución), tales como órdenes,
amenazas, leyes, regulaciones, instrucciones y, más indirectamente, a
través de recomendaciones y consejos. Los locutores a menudo cumplen un
papel institucional y frecuentemente el poder institucional respalda sus
discursos. (Van Dijk, 2009, p.73).
En ese sentido, de acuerdo con Eliseo Verón (s/f), el poder no es un atributo
inherente o específico del discurso , sino que es una dimensión y efecto de este que
surge de la relación entre propiedades discursivas y condiciones de producción, por
lo que todo discurso producido en un determinado contexto social ejerce un
determinado poder, es decir produce un efecto que le es dado por un poder, ya sea
institucional, histórico, o por asimetría de relaciones “(…) estamos condenados, en
nuestro propio discurso a expresar el poder mismo que nos domina” (Verón, p.87).

Por lo tanto, el discurso de acuerdo a sus condiciones de producción refleja


una ideología porque producen una creencia, mientras que las condiciones de
reconocimiento produce ciertos efectos. Existe un efecto ideológico, donde el
discurso se considera como absoluto, es decir, como el único posible sobre aquello
que se habla; por lo que se presenta al discurso como verdadero y califica a los
otros como falsos, un ejemplo de ese tipo de discurso es el político que organiza la
sociedad a partir de nosotros y ellos, esto muestra que “los miembros de los
respectivos grupos dominantes pueden efectivizar estructuralmente estas
relaciones de poder, tanto en la interacción institucional como en la informal y
cotidiana (….)”. (Van Dijk, 2009, p.76)

A partir de ello, se entiende que el poder está relacionado con el control y,


por lo tanto, también involucra el control del discurso, que implica controlar
contenidos, información y por ende la opinión pública (Van Dijk, 2009), esto refuerza
el argumento de Foucault (1988) sobre la relación entre el poder y el saber. “(…) el
poder está relacionado con el control y el control del discurso implica un acceso
preferencial a su producción y, por consiguiente, a sus contenidos y su estilo y, por
último, a lo que piensa el público” (Van Dijk, 2009, p.13). Este control no solamente
se ejerce sobre el discurso, sino también sobre las mentes de los sujetos

36
controlados, como conocimiento, opiniones, actitudes, representaciones e
ideología, así el discurso logra sus objetivos como dispositivo, esto ocurre
principalmente con los partidos políticos o el gobierno.

Si quienes ocupan el poder necesitan controlar su imagen en los medios


para acumular apoyo e influir en las opiniones y el estado de ánimo del
público, tienen pues que controlar los detalles discursivos y de las
interacciones que participan de la construcción del discurso público, por
ejemplo la oportunidad, los contenidos precisos y el estilo de un comunicado
de prensa, un informe comercial o un anuncio publicitario o las
conversaciones y las entrevistas con los periodistas. (Van Dijk, 2009, p.38)
En relación con lo anterior, Van Dijk (2009) explica que si el discurso controla
las mentes y las mentes controlan la acción, para quienes ocupan el poder controlar
el discurso es esencial, ya que si se puede controlar ello, no hace falta la violencia,
si se puede persuadir como adoctrinar. Estas formas de reproducir el poder por
medio del discurso, varían dependiendo de la cultura con sus las cogniciones
sociales. Por lo que para comprender el poder del discurso es necesario analizar su
estructura, contexto, quiénes lo producen y quiénes lo reciben, pues implica distintas
estrategias.

Para finalizar, la revisión que se realizó de los conceptos de símbolo, formas


simbólicas, cultura, poder, dispositivo y discurso, permiten comprender distintos
modos en que los seres humanos se relacionan con su entorno y entre sí, porque
funcionan como instrumentos que generan conocimiento y ayudan a la construcción
de la realidad. Además, se planteó cómo las personas interactúan con el poder a
partir de la sujeción. En los capítulos posteriores, dichos conceptos estarán
presentes para comprender la situación de la relación de poder que existe entre el
Estado Mexicano con las comunidades originarias, donde su cultura ha sido usada
en el discurso estatal como símbolo de una nación y como símbolo del
megaproyecto Tren Maya en el sexenio del presidente Andrés Manuel López
Obrador.

37
Capítulo 2
En este segundo capítulo, se desarrollará el papel del nacionalismo como
fundamento para las políticas gubernamentales dirigidas a las llamadas
“comunidades indígenas”6. Las políticas del indigenismo post revolucionario y el
neoindigenismo correspondiente a la actualidad serán el centro de desarrollo para
este apartado; con el fin de comprender cómo el Estado ha pretendido asimilar e
integrar a las comunidades originarias a la nación para utilizarlas en pro de la
construcción de una cultura nacional y de su proyecto político.

Lo anterior, dará margen para entender el contexto socio histórico del


megaproyecto denominado Tren Maya, desarrollado por el gobierno de Andrés
Manuel López Obrador (2018-2024). Debido a que el discurso del proyecto toma
como protagonista a los “indígenas” de la zona sureste de México, pues pretende
reconocerlos para incorporarlos a la nación, mediante estrategias propias de lo que
se podría llamar Neo Indigenismo con antecedente en el indigenismo
posrevolucionario, para continuar fomentando un proyecto estatal basado en el
nacionalismo en el país. Cabe aclarar que este capítulo no pretende hacer un
reencuentro histórico detallado, sino que busca dar un panorama general para
entender las ideas principales que construyeron la nación mexicana a partir de la
alteridad: las comunidades originarias.

2.1 Antecedentes
La edad moderna dio inicio a una serie de revoluciones que cambiaron a nivel
mundial el orden social, político, económico y cultural de las sociedades, como
consecuencia de la crisis que padecía el Antiguo Régimen donde el absolutismo y
el derecho divino ya no eran legítimos ni vigentes para la época. En este contexto
surgió la nación como una nueva forma de entidad política, la cual se ha

6
Clasificación externa de origen colonial, como una identidad política, unificadora de la
diversidad de los pueblos así denominados (Pérez, 2012, p.32-33).

38
considerado como la más importante para el periodo histórico por sus
características vinculadas a la modernidad que reflejaban el espíritu del tiempo o
Zeitgeist7.

2.1.1 La modernidad

Para poder entender los fundamentos de la nación y el nacionalismo moderno se


requiere conocer, a grandes rasgos, el contexto en el que surgieron y las ideas a
las que respondieron, las cuales buscaban sustituir lo considerado tradicional y/o
obsoleto por lo nuevo, a través de la modernización que consistía en “(…)
perfeccionarse en virtud de un progreso en las técnicas de producción, de
organización social y gestión política”. (Echeverría, 2011, p.46)

Si bien, desde un ángulo histórico se considera que la modernidad empezó


con el “descubrimiento de América”8 o con la Revolución Industrial, Echeverría
(2009) considera que comienza con el apogeo de la fase neotécnica, debido a que
la creación e invención de nuevos instrumentos y técnicas dio paso a un modo de
reproducción económico basado en la producción, circulación y consumo de los
bienes producidos, es decir el Capitalismo. Con ello se consolidaron los rasgos
característicos de la vida moderna, propios de la occidentalización e
industrialización de la sociedad, los cuales se centraron en la razón, la ciencia
(tecnología) y la democracia, con el fin de alcanzar un progreso en la civilización.

Para ello era necesario cuestionar las convenciones pasadas, a partir de


dicotomías9 que otorgaban reconocimiento a todo aquello considerado como
moderno, pero también negaban aquello que no lo era, es decir, a partir del
contraste se pudo diferenciar e identificar lo moderno (Pasquinelli, 2005). El
concepto de cultura sirvió como categoría para definir dichas diferencias, pensar en
la alteridad a partir de dos principios básicos de la modernidad: la razón y el
progreso, con ello se podía considerar que una civilización estaba desarrollada y/o

7 Palabra en alemán que se asocia al pensamiento filosófico de G. Hegel, el cual habla acerca de las ideas, expresiones, manifestaciones y creencias de
un tiempo histórico en específico.
8 Suceso histórico llamado así por la Historia occidental, sin embargo, actualmente se hace una crítica a esto, ya que América no fue descubierta, sino
invadida.
9 Como nuevo-subdesarrollado, efímero-antiguo, científico-ignorante, progreso-barbarie, moderno-tradicional, etc.

39
evolucionada, según los parámetros que establecía Occidente en su búsqueda por
la igualdad.

El concepto de cultura nace bajo la protección de dos referentes: la idea de


una totalidad organizada y la imagen de un tiempo lineal y progresivo que le
imprimen el estigma de la modernidad. “Influido por la modernidad, el concepto de
cultura porta consigo el optimismo evolutivo y la ambición de controlar los recovecos
más escondidos de la realidad” (Pasquinelli, 2005, p.218). Esa ambición de controlar
la realidad que menciona la autora muestra que el otro es un elemento fundamental
en la modernidad, pues es el objeto que se busca modernizar, a partir de una
relación asimétrica de poder para reconocer a nosotros y ellos, entendiendo como
nosotros todo aquello que se relaciona con los valores de occidente. Por lo tanto,
los rasgos característicos de la vida moderna están en función del objetivo de
sustituir lo que se consideraba tradicional, antiguo, bárbaro por lo moderno.

La primera ruptura que establece la modernidad con respecto al Antiguo


Régimen es el fin de lo mágico, la fantasía, la superstición; pero sobre todo el
teocentrismo, lo cual dio paso a dos nuevos pensamientos: el antropocentrismo y el
cientificismo. El hombre se colocó en el centro del mundo liderado por la razón con
la que desarrolló la práctica técnica o instrumental, así comenzó una ciega confianza
en la Ciencia que fue la nueva explicación que dio sentido a la época, rechazaba
dogmas a la vez que el ateísmo crecía.

Otro fenómeno moderno fue el individualismo, como el nuevo


comportamiento social que se opuso al comunitarismo. Entonces el sujeto singular
era lo que une a la sociedad. “(…) su existencia en calidad de propietarios
(productores/consumidores) privados de mercancías, es decir, en calidad de
ejemplares de una masa anónima o carente de definición cualitativa, e integrados
en la pura exterioridad” (Echeverría, 2011, p.60), es decir la acumulación de capital
es la nueva base para la vida social.

En lo que se refiere a la sociedad, se buscaba perfeccionarla mediante un


proceso de innovación para sustituir lo viejo por lo nuevo, es decir, mediante el
progreso. Lo novedoso se consideró el valor positivo absoluto, el cual funcionó como

40
marco de referencia para “reclasificar las épocas y las civilizaciones alejadas en el
tiempo y en el espacio ordenándolas y denominándolas a partir de la propia
centralidad, por ejemplo, los primitivos, el medievo, el subdesarrollo, etcétera."
(Pasquinelli, 2005, p.216)

La concreción del progreso se manifiesta en el urbanismo, la gran ciudad


como el recinto exclusivo de lo humano donde se manifestaban, de acuerdo con
Echeverría (2011) cuatro núcleos de la actividad social moderna: la industrialización
del trabajo productivo; la potenciación comercial y financiera mercantil; la crisis de
culturas tradicionales y la estatalización nacionalista de la actividad política. “Se
trata de una absolutización del citadinismo propio del proceso civilizatorio, que lo
niega y lo lleva al absurdo al romper la dialéctica entre lo rural y lo urbano”
(Echeverría, 2011, p.59-60).

Por lo tanto, estas características fueron claves para el desarrollo de la nación


y el nacionalismo, en ellos se concretaron y manifestaron las ideas modernistas
para integrar el nuevo orden que se estaba generando a partir de construir una
cultura común para los ciudadanos. Además, estos fenómenos sirvieron para seguir
definiendo e identificando lo moderno y subdesarrollado mediante el concepto de
cultura nacional. “(…) la cultura nos hace vecinos, la idea de progreso nos vuelve
irremediablemente lejanos y la distancia entre nosotros y ellos asume la forma de
una rígida jerarquía.” (Pasquinelli, 2005, p.219). En ese sentido, el nacionalismo
moderno cobraría relevancia para la construcción de los Estados-Nación, un
organismo capaz de cohesionar a las personas en función de un tratado en común.

2.1.2 Nacionalismo moderno

El nacionalismo moderno se ha considerado como un término polisémico, debido a


que ha sido definido por diferentes autores de distintas disciplinas, se puede señalar
que surgió como un agente de modernización política capaz de racionalizar y
democratizar el poder para ser legítimo en una entidad política integrada (Herrero
de Miñón, 1999). En este apartado se presentará un panorama teórico general para
entender los elementos que, posteriormente, incidieron en el nacionalismo
mexicano.

41
Para comenzar, es preciso aclarar las diferencias entre Estado, Estado-
Nación, nación y nacionalismo. El Estado puede concebirse como “(…) una entidad
pública, dotada legalmente de órganos, aparatos, estructuras y recursos
económicos, así como fuerzas armadas, que permiten el control, organización y
desarrollo de una población y un territorio delimitado.” (Paoli, 2016, p.259). Mientras
que el Estado-Nación es la convergencia moderna del Estado con la nación; la
nación es, en sentido moderno, según Habermas (1999), una comunidad de origen
que está integrada geográficamente por relaciones de vecindad, una historia y
lengua común, así como tradiciones y costumbres. Esta conforma “(…) la primera
forma moderna de identidad colectiva (…) así como el sentido de pertenencia a un
pueblo culturalmente definido” (Habermes, 1999, p.89), a partir de ello los súbditos
pasan a ser ciudadanos.

Todorov (1991) considera que la nación como entidad política y cultura tiene
dos sentidos: 1) Interior: porque la nación resuelve el problema de legitimidad de las
sociedades monárquicas, por lo que ahora se actúa en nombre de la nación y no de
Dios10. 2) Exterior: porque la nación se opone a otras, ya que los ciudadanos
consideran a la nación como suya y no aceptan a otra, por lo que se generan
disputas por defenderla.

Uno de los elementos más importantes y característicos de la nación es la


conciencia nacional que se genera entre los ciudadanos, por medio de los
recuerdos, proyectos, creencias, costumbres e instituciones en común que se
convierten en un factor de integración para la cultura nacional. Es decir, existe
cuando los miembros se consideran parte de ella, a partir de un sentimiento de
pertenencia, por lo que se podría decir que la nación es subjetiva, ya que solo existe
cuando los sujetos se reconocen en ella.

Por lo anterior, Anderson (1993) considera a la nación como una comunidad


política imaginada. “Es imaginada porque aún los miembros de la nación más

10 Todorov hace la acotación de que antes se celebraba la vida del Rey (¡Viva el Rey!) y con la modernidad se celebra colectivamente a todos por medio
de la nación (¡Viva la nación!)

42
pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán, ni
oirán, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión.” (Anderson,
1993, p.23). Así, el autor enlista tres características de estas comunidades
imaginadas.

1) La nación se imagina ilimitada porque alberga a millones, pero tiene


fronteras finitas.
2) Se imagina soberana porque el poder de decisión lo tienen los
ciudadanos a partir de órganos de representación y el Estado es garantía
de ello.
3) Se imagina como comunidad, debido al compañerismo profundo y
horizontal que existe, es decir lo que se conoce como fraternidad, por lo
que no deben pelear para no perjudicar al grupo. Se imagina que unos
cuantos son parte de ellos y otros no.
Por otro lado, “si la nación es el correlato de la conciencia nacional, el
nacionalismo es el fenómeno de dicha conciencia.” (Herrero de Miñón, 1999, p.201).
Esto es, el nacionalismo es un movimiento de integración política, también
considerado una ideología, que “responde a la pregunta sobre cuál tiene que ser el
objeto del gobierno (ligado con la nación moderna y sus valores) y establece una
identidad entre individuo y sociedad.” (Caminal, 2005, p.156).

La relevancia del nacionalismo reside en que es capaz de generar apegos


profundos, ya que es un artefacto cultural con legitimidad emocional (Anderson,
1993), por medio de símbolos, como mitos, leyendas, instituciones, héroes,
costumbres, ideas, imágenes, rituales; capaces de inculcar los valores de la cultura
nacional, para que continúen reforzando la integración y unificación de la comunidad
y generen un orden social sobre la misma cultura en común. En resumen:

Con nacionalismo se refieren al proceso de construcción de la idea de


nación, un imaginario social que se construye con el objetivo de establecer
vínculos entre individuos a partir de la invención de una nueva identidad (la
identidad nacional) casi utópica, la cual se elaboraron a partir de un listado
de características que se supone deberían compartir todos sus integrantes,
como una historia común, tradiciones y elementos culturales comunes entre
los individuos que conforman la misma comunidad (imaginada), que de no
estar presentes a simple vista se buscan o se inventan; esta identidad intenta
o puede llegar a sustituir identidades culturales “reales” con la finalidad de
generar unidad y cohesión social dentro de territorios definidos
artificialmente y evitar la segregación de sus habitantes y división territorial
(Gellner, p. 200 en Castañón, 2019, p.2).

43
Ahora que se han aclarado las definiciones que competen a este primer
capítulo, es pertinente conocer qué eventos históricos favorecieron el origen de la
conciencia nacional en la época moderna, cómo fue que se generó esa imaginación
colectiva que respondió al problema de legitimidad de la sociedad monárquica.
Para, posteriormente, consolidar el fin del Viejo Mundo con las primeras
revoluciones liberales de 1789-1830, como la Revolución francesa, las cuales
“recibieron una fuerte influencia de la Ilustración que colocaba a la razón y al
individuo como ejes sobre los cuales se podía construir una mejor forma social para
lograr su libertad (…).” (Castañón,2019, p.4).

La nueva forma social por la que se luchaba en las revoluciones, es decir, la


nación, fue posible porque, de acuerdo con Anderson (1993), tres concepciones
antiguas fundamentales perdieron control sobre la mente de los hombres, estas son:
1) la lengua escrita como un privilegio para el clero y el reino; 2) la creencia de que
la sociedad estaba naturalmente organizada por la elección divina y 3) la concepción
de la temporalidad ligada a la cosmología y naturaleza que daban sentido a la vida
humana. Esa pérdida de certezas fueron una consecuencia del cientificismo y
antropocentrismo, mencionados en el apartado anterior, que comenzaban a ser más
relevantes en la vida cotidiana de la época moderna. Aunado a esto, la imprenta y
su reproducción, lo que Anderson (1993) denomina capitalismo impreso, lograron
que el latín se dispersara y las lenguas vernáculas tomaran su lugar. Con ello la
sociedad se alfabetizó, ya que se facilitó el acceso a la lectura y la escritura dejó de
ser exclusiva de la elite eclesiástica.

Esto promovió, por ejemplo, la estandarización y unificación de la lengua a


partir de la creación de diccionarios, novelas y periódicos masivos. Estos últimos
tuvieron el objetivo de difundir las ideas revolucionarias y aumentar la actividad
intelectual de la burguesía, quienes eran los nuevos consumidores. Por lo que el
crecimiento de la alfabetización favoreció al comercio, la industria, la comunicación
y sobre todo al deseo de saber de las personas que hablaban la misma lengua, de
saber sobre los lectores y escritores de los periódicos, el deseo de crear una
comunidad, en este caso una nación.

44
Estos sucesos fueron los que iniciaron el deseo de pertenecer a una
comunidad. Así como la búsqueda de pertenencia, sin embargo, para que la nación
se consolidara era necesario integrar y unificar a la población, por medio de
estrategias políticas y la creación de formas objetivadas y formas interiorizadas11 de
una cultura nacional en común, pero a la vez única, con valores modernos, difundida
oficialmente por el Estado. Realizar esto es necesario porque, como postula Ernest
Gellner12 pertenecer a una nación no es natural o universal, sin embargo, por medio
del nacionalismo se va construyendo y reproduciendo los elementos necesarios
para que los ciudadanos sean parte de la nación, es decir “es el nacionalismo el que
crea las naciones.” (Gellner, 1938, p.174 en Gutiérrez, 2012). Para ello hay que
enfrentar la pluralidad de culturas y/o etnias que existen dentro del mismo territorio
e integrarlos a una sola comunidad imaginada, pero ¿cómo es posible integrarlas?

Por medio del nacionalismo mismo, el cual se coloca como un mecanismo de


“(…) poder y dominio sobre ideologías o estructuras caducas y débiles.” (Gutiérrez,
2012, p.36). Ejemplo de ello, es la integración de lo rural y agrario a una sociedad
moderna, es decir urbana e industrial, donde los ciudadanos deben de ser
alfabetizados con competencias técnicas, “(…) pero no pueden obtenerlas de las
comunidades locales, sino de un sistema educativo moderno y nacional que es el
único que puede otorgarlas (…) el cual es necesario para la unidad nacional.”
(Gutiérrez, 2012, p.34).

Esto muestra que el Estado integra a las culturas consideradas inferiores o


subdesarrolladas, categorías propuestas por Occidente, a una comunidad

11 Conceptos que desarrolla Gilberto Giménez en La concepción simbólica de la cultura (2005). Las formas objetivadas son Símbolos objetivados bajo
objetos cotidianos y prácticas rituales, como: monumentos, personalidades, danza, gastronomía etc. Mientras que las formas interiorizadas son estructuras mentales
interiorizadas, como: representaciones sociales, ideologías, creencias, actitudes, conocimientos, etc.
12 Se considera que la teoría más importante e influyente del nacionalismo es la de Ernest Gellner, conocida como modernista, la cual plantea la idea de
que el nacionalismo es un componente necesario de la modernidad y el principio característico y más importante de legitimación política. Además identifica el papel
del Estado como fundamental para la formación de las naciones a partir de las políticas nacionalistas de integración, difusión de industrialización y la educación masiva.
Para conocer más sobre esto consultar: Gellner, E. (1983). Naciones y nacionalismo. Alianza Editorial.

45
homogénea para formar una nación, como consecuencia de que, de acuerdo con
Anthony D. Smith13:

(…) ninguna nación puede surgir y mantenerse por sí misma sin un núcleo
étnico o una ideología consecuente, sin conceptos y símbolos de
nacionalismo. La mayor parte de las naciones (…) tratan de integrar a toda
la variedad de comunidades étnicas que habitan en el territorio de la nación.
El proceso de integración consiste en “crear los mitos de descendencia, la
memoria histórica y la cultura común que conforman los elementos ausentes
de la composición étnica junta con una solidaridad mutua.” (Smith, 1986,
p.147 en Gutiérrez, 2012, p.41-42).
Lo expuesto por Smith refleja la importancia de la herencia cultural para el
nacionalismo, sin embargo, otra de sus principales características es que para crear
ese sentimiento de comunidad, solo es posible contar con una cultura, única y
oficial. Para ello puede retomar culturas preexistentes, inventarlas o eliminarlas con
el objetivo de unificar todos los elementos posibles que involucren a la nación, como
lo es la lengua, que a su vez es una característica básica de los Estados-Nación.

Por ello, Smith define al nacionalismo como: “(…) un movimiento cultural y


político que busca obtener un ideal de independencia, unidad e identidad”
(Gutiérrez,2012, p.41). Se pretende crear esa unidad desde lo universal, con
parámetros de la época moderna relacionados con la razón y el progreso, pero
manteniendo la singularidad que le pertenece a la cultura nacional, por medio de
mitos y símbolos de origen e historia compartida que sean capaces de reforzar los
lazos de parentesco imaginados (Anderson,1993).

La cultura nacional es posible en tanto la integración y unificación de las


culturas que conforman el territorio de la nación, así se puede definir como: “La
descripción de un modo de ser de un determinado pueblo obligado a definirse en
relación con otros (…) es decir, Grecia se define a sí misma como cultura en relación
con los pueblos bárbaros que la rodean y a los cuales se siente superior” (Zea,
1969., p.12).

13 Sociólogo fundador del campo de estudio interdisciplinario del nacionalismo, la cual se confrontó a la escuela modernista de Gellner. La teoría histórica
de Smith parte de que la fuente legítima de la nación es la historia, la continuidad de expresiones culturales, mediante la renovación, readaptación de mitologías y arte.
Para conocer más sobre esto consultar: Smith, A. (2001). Nacionalismo: teoría, ideología e historia. Alianza Ensayo.

46
Por lo tanto, la construcción de la cultura nacional necesita del otro para
validarse como nación y a sus ciudadanos como miembros de ella; pero también lo
necesita para existir, ya que, como se ha mencionado, retoma elementos de la
historia de otras etnias para crear una nueva, oficial y homogénea donde el otro ya
no es incorporado. Mientras que la conciencia nacional se fundamenta en lo que se
comparte de forma cultural como comunidad, para dar reconocimiento como un
igual, como parte de nosotros y los otros o ellos son marginados por no compartir lo
hegemónico.

En síntesis, lo propuesto por Gellner y Smith, a pesar de ser de teorías


nacionalistas distintas, resulta ser complementario entre sí para entender el
fenómeno del nacionalismo moderno, donde el otro ha sido un elemento clave para
la integración, unificación de la nación, pero a su vez este ha sido creado para
legitimar al Estado-Nación. “(…) el proceso de construcción de nación es un proceso
de construcción de razas, (…) en el cual los grupos raciales de origen son
transformados en “componentes” étnicos de la nación, creados por la nación, es
decir, por el elemento pensado como “no étnico” de la nación.” (Williams, 1989,
p.153,436 en Segato, 2007).

De modo que el nacionalismo presenta su carácter patológico, a partir del


temor y odio a los otros (Anderson, 1993), a lo que es diferente, a pesar de que,
teóricamente pretende defenderlos, integrarlos y nacionalizarlos en una comunidad
aparentemente uniforme. No obstante, son sus símbolos los que son fundamentan
y dan singularidad a la construcción de la nación y la cultura nacional. “(…) el
nacimiento de la modernidad, como concepto, nace cuando Europa pudo
confrontarse al otro controlarlo, vencerlo, violentarlo. Se define con un ego
descubridor, conquistador, colonizador, de la alteridad constitutiva de la misma
modernidad.” (Dussel, 2018 en Dávilo,2019).

Lo anterior demuestra que las representaciones hegemónicas de la nación


producen la otredad, el otro, que ha sido despojado de su herencia cultural material
e inmaterial para ser parte de la “herencia cultural” de la nación. Mostrando así la
subordinación histórica a la que ha sido sometido (Segato, 2007), como se

47
desarrollará en los apartados siguientes en el caso específico de México y su
otredad, las comunidades “indígenas”.

2.2 Nacionalismo en México

Con la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


en 1917, se marcó el fin de la lucha armada. Sin embargo, los años posteriores a
esta, serían los que mostrarían la verdadera revolución, es decir los cambios
políticos, económicos, sociales y culturales que surgieron a raíz de la pugna en el
país. La revolución dejaría de ser el fuego de las pistolas para pasar a ser el auge
de los discursos nacionalistas.

Terminada la época armada, a partir de 1917 se ponen las bases de un


nuevo equilibrio político que expresa tanto el nuevo reacomodo de las
fuerzas sociales como un proceso de institucionalización, de reconstitución
del estado con elementos que prolongan su historia anterior, pero también
con nuevas características que marcan rupturas importantes. Conforme se
va gestando un nuevo equilibrio de fuerzas va madurando el proceso de
institucionalización (Labastida, 1979, p.2).
Era momento de que los nuevos dirigentes pusieran en práctica la revolución
a través de un nuevo Estado “profundamente comprometido con el propósito de
convertirse en el verdadero motor del desarrollo nacional.” (Córdova, 1973, p.31).
Surgió, entonces, la noción de que México existía, por lo que era necesario saber
en qué consistía, conocer quiénes eran los mexicanos, retomar su historia para
fomentar la unidad nacional y por ende volverse un país moderno lleno de progreso
y desarrollo.

2.2.1 ¿Por qué era necesario una nación?


El escenario nacional post revolucionario no encontró de inmediato la paz y la unión
cuando acabó la lucha armada, pues existían grandes conflictos producto de las
diferentes facciones que surgieron durante la revolución, las cuales provocaron que
la violencia no cesara. “(…) las grandes masas de población que habían participado
en la ravietta hizo potente la urgencia de integrarlos dentro de un nuevo marco
ideológico, político e institucional.” (Urias,2007, p.15.). La revolución mostró la
diversidad nacional en todos sus ámbitos, así como las desigualdades

48
(Pérez,2012), por lo que era necesario modernizarse, unificar y occidentalizarse,
crear lo mexicano, para así distinguirse de otros países.

Así fue, como el nacionalismo surgió como una tendencia a seguir para
separar el viejo del nuevo régimen, pero sobre todo para poder reconciliar a los
diferentes grupos y unificar lo diverso, por medio de la retórica oficial nacionalista,
acompañado del arte, la educación y la literatura. En este periodo el nacionalismo
se institucionó como un proyecto estatal a largo plazo mediante políticas e
instituciones que buscaban consolidar al país. “La idea de una nación moderna era
compatible, entonces, con la necesidad de lograr la unidad lingüística, racial y
cultural como premisa del desarrollo y la integración nacional”. (Mijangos y López,
2011, p.44).

El desarrollo, era una de las principales promesas revolucionarias que se


basaba en aspectos económicos pero también sociales; sin embargo, ser una
nación moderna implicaba seguir el modelo europeo, es decir, imitarlo a pesar de
tener condiciones distintas. Esto como consecuencia de la influencia de Occidente
en los países que había dominado, así como la creencia de que sus valores eran
universales y por ende superiores. Además, por la herencia histórica proveniente de
las culturas prehispánicas se consideraba que México era subdesarrollo e
incivilizado, por lo que después de la crisis del movimiento armado era fundamental
imitar a Europa para ser una “civilización”.

Lo que se ha propuesto como cultura nacional en los diversos momentos de


la histona mexicana puede entenderse como una aspiración permanente por
dejar de ser lo que somos. Ha sido un proyecto cultural que niega la realidad
histórica de la formación social mexicana y por lo tanto, no admite la
posibilidad de construir el futuro a partir de esa realidad. (Bonfil, 1978, p. 78).
Así fue, como la nación era necesaria para crear un sentimiento de
pertenencia que pusiera fin a las disputas y diferencias que la revolución había
dejado, para ser reconocida internacionalmente como una civilización desarrollada
para ser más Europa y menos Latinoamérica. No obstante, lo anterior estaba lejos
de ser realizado, ya que había distintas realidades en el país que complejizaban,
pero a la vez hacían más necesario para el Estado, fomentar el nacionalismo
mexicano.

49
2.2.2 El conflicto del Estado-Nación con lo “indígena”

Desde la Conquista las comunidades originarias, han sido sometidas, violentadas y


marginadas por el grupo dominante en curso. A pesar de las diferentes batallas que
la nación comenzaba a ganar, las comunidades no eran incluidas en los beneficios
y logros que se obtenían. Durante el Porfiriato, a finales del siglo XIX y principios
del siglo XX, los discursos oficiales las catalogaban como un problema para la
nación, debido a que no correspondían a los ideales de la modernización por ser
esclavos o por pertenecer a castas inferiores alejadas de la élite.

A partir de ello se utilizó la palabra “indio” 14 para referirse a ellos de forma


peyorativa, ya que se dudaba de su humanidad y racionalidad, por lo que se les
consideraba como: flojos, primitivos, ignorantes, pero sobre todo, ellos eran quienes
impedían que México fuera el país que debía ser (Bonfil, 1987), pues obstaculizaban
el progreso nacional por ser una raza inferior alejada de la civilización. Con ello se
les adjudicó una identidad “lo indígena” como una construcción estatal para
relacionarlos con el atraso que impedía el progreso de la nación. Por este motivo,
era necesario asimilarlos e incorporarlos a la nación por medio del desarrollo, es
decir, imponerles “Occidente” para crear el sentido de nación política y cultural; pues
se consideraba que el país podía ser más respetado cuando su población estuviera
uniformada. Más adelante, lo “indígena” comenzó a plantearse en los discursos
oficiales del siglo XIX para poder integrarlo y reconocerlo.

Dentro del discurso oficial se destacaban los defectos del “indio”, como los
numerosos dialectos existentes, el analfabetismo, el alcoholismo, la
superstición y el fanatismo religioso, la miseria, acompañada siempre de
insalubridad, la carencia de hábitos de higiene, los medios anacrónicos de
trabajo, primitivismo, la abyección, así como una organización política y un
modo de vida elementales ocupados en atender los problemas esenciales
de la subsistencia. (Mijangos y López, 2011, p.52).
Es en el periodo post revolucionario que se buscó resolver el conflicto que
generaban las comunidades originarias por ser distintas a partir de la creación de
instituciones y políticas, “(…) ya que se consideraba que el progreso nacional

14 Concepto que tiene su origen en la época colonial que expresa su condición histórica, como dominados.

50
dependía de los procesos de integración de la población “indígena” al Estado
mexicano” (Mijangos y López, 2011, p. 42).

Por lo tanto, lo “indígena” como una construcción estatal que mostraba el


conflicto que le generaba al mismo Estado, también sirvió para la construcción de
la nación a partir de las dicotomías de la modernidad, como “tradición” y “moderno”,
para estimular la conciencia de la modernidad y el progreso nacional. Por ello, ante
este problema, el gobierno de la revolución buscó incorporar al “indio”, integrarlo
para asegurar su desarrollo, pero sobre todo el de la construcción de la nación
mexicana.

2.2.3 Construcción de la nación mexicana

En el contexto post revolucionario el progreso era necesario para que México fuera
reconocido como una nación tanto en el extranjero e internamente. Para lograrlo era
necesario seguir las tendencias occidentales, es decir, el nacionalismo moderno,
sin embargo, para que el país fuera una nación era indispensable que sus
ciudadanos fueran iguales en el sentido étnico, lingüístico, económico y cultural. A
pesar de la diversidad cultural que existía en México, fue necesario crear dicha
sociedad homogénea para forjar la “verdadera nación”. El modelo tenía que seguir
para lograrlo se basaba en lo propuesto por Occidente, en donde “(…) domina la
convicción de que un Estado es la expresión de un pueblo que tiene la misma cultura
y lengua como producto de una historia común.” (Bonfil, 1987, p.77).

Esto se logró a partir de negar las particularidades, la diversidad que


históricamente eran los “indios” o los “indígenas” para lograr la unidad a partir de su
supresión. Por lo tanto, la construcción de la nación mexicana se basó en negar y a
la vez reconocer la cultura de las comunidades originarias. Se negó por
considerarse un problema para la unidad, pero se reconoció su pasado para
exaltarlo, ya que su carácter único mostraba el “pasado glorioso de la nación”. Su
cultura se incorporó de forma simplificada y estereotipada, no con el propósito de
exaltar su diversidad y autenticidad, sino para homogeneizar estos elementos en
pro de crear discursivamente una única civilización mexicana y por ende legitimar
al Estado contemporáneo.

51
La construcción de una cultura nacional demanda la utilización selecta de
elementos usurpados de una vida cultural “indígena” y del pasado étnico.
Para ello se crean políticas para la construcción de una nación, expansión y
desarrollo de un sistema público y la introducción de libros de texto, esto con
el propósito de inculcar un punto de vista histórico oficial, así como una
identidad nacional que deben compartir la mayoría dominante, como en los
mestizos y los grupos “indígenas”. (Gutiérrez, 2012, p.18).
Lo “indígena” se incorporó al discurso nacionalista como exótico o mítico, a
partir de una dualidad, donde se percibe como extraño y primitivo, mientras que, por
otro lado, sus raíces son consideradas auténticas (Villoro, 1950). Además, se
sumaron elementos de los llamados mestizos15 para que la nación fuera una mezcla
de lo “indígena” con lo mestizo. Esto como consecuencia de que “el proyecto de
nación busca al México profundo16 por la vía de la negación, por eso México debía
ser mestizo, pero no “indio”, porque se quería una sociedad nueva” (Bonfil, 1987,
p.121), alejada de ese pasado.

Revolución no puede ignorar al “indio” vivo. La revolución propone redimir al


“indio”, incorporarlo a la cultura nacional y, a través de ella, a la civilización
universal occidental. Por otra parte, apropiarse de aquellos símbolos del
México Profundo que le permiten construir su propia imagen del país
mestizo. (Bonfil, 1987, p.122).
Así fue como la nación encontró en el mestizaje un elemento ideológico para
reforzar su legitimidad y fundamentar su originalidad, pero “(…) dependiendo de la
historiografía del pasado “indígena” al que se percibe como fuente de orgullo
cultural, pero se trata desde un punto de vista delictivo, conveniente y revisionista
de la historia “indígena”.” (Gutiérrez, 2012, p.122). A partir de ello, se crean
estereotipos nacionalistas que buscan volver a las raíces, pero simplificando la
cultura de las comunidades originarias, recuperando solo lo atractivo: artesanías,
folclor, danza, comida, literatura, monumentos, etc.

A pesar de que uno de los principales objetivos de la nación es desindianizar


al “indio”, su existencia es necesaria para “ser transformados en representaciones
simbólicas que el mundo no “indio” comprenda con facilidad.” (Gutiérrez, 2012,

15 El tema del mestizaje será abordado en el apartado 2.4 sobre las estrategias para la construcción de la nación.

16 Bonfil, Guillermo (1987) define al México Profundo, como: “la persistencia de la civilización mesoamericana que encarna hoy en pueblos definidos,
pero no se expresa en ámbitos de la sociedad nacional” (p.9).

52
p.158), para fomentar dicha conciencia nacional, a partir de la institucionalización
de proyectos nacionales.

El nacionalismo oficial, definido como un cuerpo ideológico o un conjunto de


políticas dirigidas a constituir una nación, emana del Estado y sirve a los
intereses de este, además de que su objetivo es llevar a cabo las
concordancias entre su cultura y sus fronteras y para poner en marcha las
políticas estatales, se requiere de: integración al servicio militar, educación
estatal, una nueva versión oficial de la historia, apropiación de los motivos
culturales sobresalientes y en el caso de México, del indigenismo. (Gutiérrez,
2012, p.46).
Por lo tanto, la construcción de la nación mexicana se basó principalmente
en el otro, en aquel que consideraba como un extraño y un problema, a partir de un
reconocimiento parcial y selectivo sobre su identidad. “Cultura nacional se ha
apropiado del pasado “indígena” y hacerlo suyo no solo se niega al “indio” de hoy,
también se le despoja de su pasado y se pretende que para que lo recupere deje
de ser “indio”.” (Bonfil, 1970, p.53).

2.2.4 Estrategias para la construcción de la nación

En este apartado se comentarán las estrategias para la construcción de la nación,


las cuales han servido para crear una identidad común mexicana, así como para
unificar a la nación a partir de la integración de las culturas. Es decir, se
desarrollarán las manifestaciones nacionalistas que han tenido como objetivo
legitimar al Estado por medio de la apropiación de las culturas de las comunidades
originarias en el sector económico, político y social. “La élite política busca
institucionalizar los gritos sentimentales del pueblo oprimido y los transforma en una
alternativa para la cultura nacional.” (Bartra 2005, p.141).

Dicha apropiación para la construcción de lo nacional o lo mexicano, refleja


la situación de dominación en la que han vivido las comunidades desde los tiempos
de la colonia hasta la actualidad, la cual se ha reproducido en la vida cotidiana por
la literatura, arte, música, prensa, radio, televisión; además, recientemente por la
publicidad y el turismo. Por lo tanto, la cultura nacional ha sido creada por los
intelectuales, a partir de las imágenes que se han formado de la vida campesina de
obrera rural, con lo cual se producen mitos o expresiones ideológicas del alma
nacional que se van acumulando en la sociedad. (Bartra, 2005).

53
Los mitos han estado presentes en la historia de la humanidad como aquellas
grandes explicaciones sobre el mundo y su modo de existir (Eliade, 1991) que han
dotado de sentido las diferentes experiencias, actividades, e incluso emociones de
los seres humanos. La función del mito, según Eliade (1991), se ha basado en
ofrecer reglas prácticas para el uso de los individuos, mostrar actividades humanas
significativas; es decir, expresa, realiza, codifica, los principios morales y los impone
para enseñarle al humano historias primordiales que constituyen todo lo que se
relaciona con su existencia.

Con la llegada de la modernidad se atribuía que este pensamiento era


exclusivo de las civilizaciones antiguas como parte de su cosmogonía, por lo que
era considerado un pensamiento “primitivo”, en contraposición con las mentes
civilizadas y científicas de la época. Con ello, según Eliade (1991), los sujetos
pasaron de ser constituidos por los mitos -soy lo que soy por los acontecimientos
sagrados que ocurrieron- a serlos por la Historia -soy lo que soy por la Revolución
Industrial-.

No obstante, el mito continúa presente en la actualidad, el cual ya no se


considera una historia sagrada, como lo definía Eliade (1991), sino como, según
Barthes (2010), un habla, un sistema de comunicación, un mensaje “(…) el mito no
podría ser un objeto, un concepto o una idea, se trata de un modo de significación,
de una forma” (Barthes, 2010, p.244). Esto quiere decir que los mitos no son
naturales, son creados con una intención específica “(…) para mantener y validar
los diversos tipos de comunicación con los cuales se experimenta, manifiesta,
valida, retroalimenta y utiliza la oralidad contemporánea.” (Paulín, 2007).

Entendiendo lo anterior, es pertinente retomar los mitos que han relatado


acontecimientos primordiales para la conformación de la cultura nacional y por ende
“lo mexicano”, que tienen como propósito propagar aquellos mensajes sobre la
identidad nacional para unificar a la nación y distinguirla del resto (Bartra, 2005). En
esto reside la importancia de los mitos nacionales, ya que en ellos radica la
legitimidad del Estado moderno al reproducir su poder por distintos medios.

54
Si bien existen distintos mitos nacionales, en este apartado se retomarán
aquellos en donde las comunidades originarias son parte fundamental del relato, en
específico el de la fundación de Tenochtitlan y el mestizaje, para comprender cómo
han sido utilizados por el Estado para formar tanto a la nación, al enaltecer las
“raíces del indígena prehispánico”, así como para construir al “mexicano” a partir de
la oposición de lo que no es: el “indígena” vivo.

“La política de integración nacional, impregnada principalmente de símbolos


mitológicos, aztecas y mestizos, asume primero, una continuidad histórica común a
la población étnicamente heterogénea y segundo, una unidad de descendencia
racial y culturalmente compartida.” (Gutiérrez, 2012, p.21). Por lo tanto, el
nacionalismo busca promover una cultura oficial para colocar a las comunidades
“indígenas” como los grandes ancestros que, junto con su herencia, forjaron a la
cultura mestiza.

[Link] El mito de la fundación

Una de las dudas inherentes al ser humano es saber el origen de lo que lo rodea,
como: la naturaleza, el tiempo, el universo, incluso su propia existencia. Por ello,
diferentes comunidades o pueblos cuentan con mitos que buscan responder a estas
inquietudes, a la par que dotan de sentido e identidad a la población. Esto resulta
más relevante con los Estado-Nación, debido a que el sentimiento de pertenencia
necesita ser reforzado constantemente por distintos medios.

Los mitos son historias de nuestra búsqueda de la verdad a través de los


tiempos, del sentido. Todos necesitamos contar nuestra historia y
comprenderla (…) Lo necesitamos para que la vida signifique algo, para que
se comunique con lo eterno, para que atraviese el misterio y podamos
descubrir quiénes somos. (Campbell, 2017, p.28).
Así es como, se recupera la historia prehispánica, en específico la fundación
de Tenochtitlan, para mostrar las raíces culturales de la nación, pero sobre todo
para relatar el inicio del lugar donde ahora se asienta la ciudad de México, lo que
también será interpretado como la fundación del país, con el objetivo de ligar la
hegemonía y centralidad de los mexicas con la nación, exaltar aquel pasado
prehispánico para en el presente mostrar lo único de la cultura nacional.

55
La narrativa del mito azteca de la fundación, gira en torno a la migración en
busca de la tierra prometida y la visión de las señales míticas (el águila devorando
a una serpiente) que indicaban el lugar escogido para construir su ciudad, un lugar
rodeado de agua, diferente a Aztlán (Gutiérrez, 2012). En este mito existen símbolos
que reflejan la hegemonía azteca:

Por ejemplo, el águila se relaciona con el sol porque el ave sigue el ascenso
del astro, contrariamente a la serpiente que representa la oscuridad, el
mundo oculto. El águila (el sol) está localizada en un lugar específico, un
lago que se vincula con el Aztlán primitivo, pero la luna se ve reflejada en las
aguas del lago y por lo tanto, este reflejo corresponde al ombligo del lago.
(…) El momento preciso de descubrir el águila (el sol) posada sobre el
cactus, en una isleta, en un lago (la luna), era para el pensamiento de los
descendientes originales la realización de su destino mágico y sagrado. Los
componentes del simbolismo azteca son arquetipos universales que
encuentran su expresión en muchas culturas antiguas. (Gutiérrez, 2012,
p.217).
El simbolismo referente a la fundación de México Tenochtitlan ha sido usado
en diferentes etapas de la historia del país, como: en el Virreinato con pinturas, o en
la Independencia, como escudo de armas; no obstante fue Guadalupe Victoria,
primer presidente electo del México independiente (1824-1829), quien decretó que
el emblema nacional debía ser el antiguo símbolo azteca, incluida la serpiente. Así,
durante los siglos XIX y XX el escudo nacional sufrió varias transformaciones, hasta
que en 1968 se hizo público su diseño actual, obra de los artistas Francisco Eppens
Helguera y Pedro Moctezuma. (Iguiñiz, 1920; Beyer, 1942; Carrera Stampa, 1960;
López Austin, 1994 en Gutiérrez, 2012, p.218-219).

Para fortalecer el nacionalismo mexicano, se estableció el 24 de febrero


como el día de la bandera, además el escudo es usado en los honores, así como
en el himno nacional. Por lo que este emblema es conmemorado, venerado y
exaltado a partir de diferentes ceremonias o eventos cívicos, su historia es difundida
en los libros de texto de la SEP, es usado por el funcionario civil más importante: el
presidente. “Es más, en virtud de que el emblema representa las funciones del poder
ejecutivo, alienta una asociación imaginaria entre la figura de la autoridad
presidencial y la narrativa mítica del asentamiento de los aztecas.” (Gutiérrez, 2012,
p.129).

56
Así es como, el emblema o escudo nacional ha sido considerado como un
símbolo patrio por parte del Estado, el cual da identidad y representa los valores
nacionales. Está presente en la bandera de México, la cual vincula tres tradiciones:
la “indígena”, la hispánica y virreinal, y la liberal que originó un estado autónomo. La
Secretaría de Gobernación destaca que “símbolos como el escudo del águila y la
serpiente resistieron con éxito la invasión de símbolos extranjeros y a la postre se
han impuesto a ellos” ([Link]). Su valor radica en que paso de ser “el
símbolo de una etnia para convertirse en un emblema colectivo.

Lo anterior, muestra cómo el pasado prehispánico se relata glorioso para


formar las bases de la cultura mexicana, al ser presentados como los ancestros de
la nación. No obstante, esto significa una visión reduccionista de las comunidades
originarias, debido a que colocan la historia de los aztecas como si fuera la única,
ellos son quienes reciben atención, respaldado por sus sitios arqueológicos,
mientras desconocen a las otras culturas, junto con sus mitos, símbolos y
conocimiento, que a la vez no se sienten representados y son ajenos a dichas
narraciones mitológicas.

Esta estrategia de retomar la cultura prehispánica del centro beneficia y nutre


el nacionalismo, así como a los grupos dominantes. Por un lado, funciona como
símbolo de la centralidad que existe en el país, reproduce el origen de un México
homogéneo, a pesar de que la historia de distintos pueblos no esté reflejada en ese
mito, pero es, sobre todo, (Gutiérrez, 2012) la historia de los mestizos, de aquel otro
mito que no tiene historia y anda buscando una.

[Link] Origen en común: mestizaje

La lucha armada de 1910 a 1917 dejó al descubierto las incongruencias de la nación


con sus puntos fuertes y débiles, pero sobre todo, mostró la diversidad de las
personas, sus lugares, historias e ideas que se encontraban en el campo, las
rancherías y en lo urbano. Distintos grupos de diferentes orígenes se habían
disputado y continuaban haciéndolo, así que para poder levantar los escombros de
la revolución y restablecer el orden, era necesario preguntarse ¿qué era el país?
¿quiénes conformaban a la nación? ¿qué era el pueblo mexicano?

57
Estas preguntas debían responder a la modernidad proveniente de
Occidente, México tenía que ser moderno para poder consolidar y fundamentar el
nacionalismo, a partir de una sociedad que fuera nueva y culturalmente homogénea,
razón por la cual, las comunidades “indígenas” fueron rezagadas, ya que eran
consideradas antiguas, diferentes e incapaces. El país necesitaba un origen en
común, capaz de generar aquel sentimiento de pertenencia que surge con la
identidad nacional, para poder integrar a los habitantes en la nación a partir del
mestizaje17 como mito.

El mito del mestizaje, a grandes rasgos, pretende integrar y unificar a


diversos grupos étnicos en una sola descendencia en común, para ser el
fundamento ideológico de la formación del nuevo Estado postcolonial (Segato,
2007) y posrevolucionario, el cual tiene como propósito reforzar la legitimidad de la
nación, en donde las comunidades originarias solamente son vinculadas con el
legado histórico prehispánico. Según, Bonfil (1970), se debe destruir la identidad
étnica del “indígena” para integrarlo en un esquema mayor de identidad. Para ello,
se debe transformar su cultura y suplantarla por otra: la nacional.

A partir de ello, se retoma el mestizaje como una metáfora (Catella, 2020) del
proceso histórico, social y cultural de los habitantes del país, pero sobre todo
muestra el contacto de dos mundos que, a su vez, provocó la unión de españoles
con mujeres prehispánicas, es decir una descendencia racial y cultural en común
producto de la mezcla, por lo que el mestizaje se convierte en un símbolo de la
integración nacional.

El mestizo se vuelve el arquetipo del nuevo héroe en la época mexicana de


la construcción de la nación y su éxito se refleja en el aumento acelerado de
la población mestiza (…) Este mito de la integración idealmente significa
igualdad y uniformidad. Busca inculcar decir que todos somos mexicanos.
Pero los mexicanos y los mestizos reciben muchos privilegios por encima de
las culturas indias. (Gutiérrez, 2012, p.234).
Esto quiere decir que, no solamente busca crear una nación homogénea,
sino también sujetos18 nacionales capaces de asimilar el poder del Estado para

17 “Mestizaje” es retomado de las teorías raciales biológicas, el cual será legado del periodo colonial.
18 Sobre el tema de sujeción con relación al poder revisar el capítulo 1.

58
adecuarse a la vida cotidiana que les permitirá pensar y actuar como “mexicanos”,
a partir del mito del mestizaje que proclama un hombre nuevo, moderno con un alma
mexicana, el cual “(…) sustituye el formalismo de la democracia política por una
imaginería que provoca una cohesión social del tipo irracional.” (Bartra, 1987, p.16).

Esta “imaginería” se sustenta en el discurso oficial que resalta la tan anhelada


unidad nacional, por medio de, crear representaciones de lo mexicano para
diferenciarse de las naciones, ya que era necesario una identidad con imágenes
que fueran fácil de identificar ante los extranjeros y los propios habitantes, como
menciona Pérez (2011). Debido a que “(…) los mitos que surgen después de la
Revolución Mexicana no son a partir de héroes o tiranos, surgen de la fusión entre
la masa y el Estado, entre el pueblo mexicano y el Gobierno revolucionario”. (Bartra,
1987, p.215).

Es decir, la cosmogonía prehispánica y el mexicano salvaje quedaron atrás,


según Bartra (1987), el sufrimiento ya no se puede atribuir a los dioses o amos,
entonces la revolución colocó como protagonista al “mexicano” con su origen
mestizo, idea que es retomada de Vasconcelos quien lo consideraba como una raza
pura y superior. Esta idea genera una dicotomía entre el “indio” y el mestizo, entre
el que sufre y es fuerte, respectivamente, el incapaz y el capaz de unir a toda la
población nacional.

Por lo que el mestizaje reproduce y construye símbolos, en torno a la


homogeneidad y unión, a partir del mito que inicia con la idealización del encuentro
entre Hernán Cortés y la Malinche, quienes tuvieron un hijo Martín Cortés,
considerado como el primer mestizo. No obstante (1987), el papel de la Malinche
en la idea de la nación, de acuerdo con Bartra, es más profundo. Por un lado, se
considera como la mamá de la nación mestiza y por el otro, es traidora de la patria,
a pesar de que en esa época no existiera una nación mexicana.

Asimismo, representa el intercambio sexual, simbólico y material que hubo


entre las dos culturas: la española y la prehispánica, como elementos
fundamentales para que el mestizaje se llevará a cabo. Debido a que, los españoles

59
recibieron a la Malinche y los “indígenas” a la Virgen de Guadalupe, dos vírgenes
que engendraron a la nación mexicana.

Tanto unas como otras (refiriéndose a la Malinche y la Virgen de Guadalupe)


fueron símbolos protectores y maternales; todas fueron seducidas y
violadas. Tanto traicionó la Malinche a su pueblo, como la Virgen al suyo,
pues las dos se entregaron y su originalidad quedó mancillada: la primera
dio inicio a la estirpe de mestizos, la segunda renació como Virgen India y
Morena (…) Estas imágenes primigenias de la mujer que es capaz de
penetrar en otro mundo o que es penetrada por otro mundo. -Dominante y
dominada, virgen y ramera, reina y esclava- van a ser las materias primas
que con el tiempo conformarán la imagen medular de la mujer mexicana
moderna. (…) Estos ejes han acabado por ser vistos como las semillas
fecundas de la nacionalidad mexicana depositadas en el vientre fundacional
de la patria. (Bartra, 1987, p.193;196).
Después de este encuentro, se relata el legado de la colonia, como aquella
época que fundo las bases de la nueva cultura, a partir del intercambio y mezcla de
pueblos, así como el periodo donde vivieron los ancestros mestizos de todos los
mexicanos, estableciendo que son parte de una sola familia. No somos “indios”,
tampoco somos europeos, somos el resultado de ambos. Por lo tanto, según lo
planteado por Bonfil (1987), la historia de los mexicanos y la cultura nacional se
puede resumir en lo siguiente:

La raíz profunda de nuestra nacionalidad está en el pasado “indio”, de donde


arranca nuestra historia. Es un pasado glorioso que se derrumba con la
conquista. A partir de entonces surge el verdadero mexicano, el mestizo que
va conquistando su historia a través de una cadena de luchas.
(Independencia, Reforma, etc.), que se esbozan hasta desembocar en la
revolución, a partir de la revolución será posible la incorporación plena del
mexicano a la cultura universal. (Bonfil, 1987, p.121).
Sin embargo, el concepto de mestizaje encubre una élite criolla, blanqueada,
eurocentrista que busca perpetuar el status quo social y racial, a pesar de que el
discurso promueva la unidad e integración, las comunidades originarias deben
abandonar su cultura para sumarse a la cultura oficial mexicana, con el objetivo de
suprimir dichas diferencias que impiden que la nación se modernice y alcance su
ideal de mestizaje, el cual tiene de fondo bases Occidentales.

Es así como, el mestizaje reproduce relaciones de poder hacia las


comunidades al reconocerlas como lo ajeno, lo otro, por medio de, como menciona
Urías (2007), rescatarlos del retraso de su cultura; crear un arquetipo de buen
ciudadano y un sujeto bueno que apele a la educación nacionalista, demostración

60
pública de la fuerza de las organizaciones de mesas, renovación de la cultura
popular y los símbolos patrióticos, así como la significación general del arte y las
expresiones estéticas.

El propósito de esto es tener una cultura política dominante capaz de definir


subjetividades socialmente aceptadas, las cuales están en una posición de
dominación histórica y legítima que reproducen jerarquías coloniales, puesto que se
alienta a ser mestizo y abandonar las costumbres tradicionales. Por medio de la
retórica oficial sustentada en el mito del origen en común que analiza el mestizaje
como un amoroso encuentro, una mezcla pasiva de razas de distintas partes del
mundo capaz de naturalizar la violencia que el Estado ejerce sobre las comunidades
originarias por ser consideradas históricamente como el problema de la nación.

El mestizaje refuerza “La idea de que existe un sujeto único de la historia


nacional-el mexicano- es una poderosa ilusión cohesionadora; su versión,
estructuralista o funcionalista, que piensa menos en el mexicano como
sujeto y más en una textura específica - lo mexicano- forma parte igualmente
de los procesos culturales de legitimación política del Estado moderno. La
definición de “el mexicano” es más bien una descripción de la forma como
es dominado y sobre todo de la manera en que es legitimada la explotación.”
(Bartra, 2005, p.20).
Así es como, el mito del mestizaje reproduce la creación de una nueva
civilización que sea síntesis de las anteriores, muestra un legado colonial, la
persistencia de jerarquías y relaciones de poder coloniales dentro de la nación, es
decir el mito del origen en común reproduce formas coloniales que a su vez dan
lugar a dinámicas del colonialismo interno.

2.3 Políticas indigenistas

La necesidad de generar modelos de comprensión de una sociedad que emergía


del proceso revolucionario, para dejar atrás la condición colonial, no superada en
un siglo de independencia, impulsó el surgimiento de una nueva política de Estado
y de una antropología aplicada, como respuesta a la situación que legitimaba, la
diferencia como desigualdad que presentaban los pueblos “indígenas” (Del Val,
2014, p.38).

El indigenismo, en términos generales, se puede definir como “(…) una


política de Estado que se ha aplicado desde tiempos coloniales, pasando por el siglo

61
XIX del liberalismo mexicano y durante el siglo XX, con políticas integracionistas de
asimilación” (Korsbaek, 2007, p.125), la cual busca la unidad étnica y económica
para consolidar la idea de nación como un proyecto social para definir una identidad.

Esta política de Estado tuvo fundamentaciones teóricas y procesos


confidenciales a lo largo de la historia para definir lo “indígena”. (Villoro, 1950). “El
indigenismo fue la propuesta no “indígena” que el nuevo Estado utilizó como
mecanismo ideológico. Clave para disminuir las desigualdades y reformular el
equilibrio entre actores sociales”. (Urías, 2007, p.16). Es decir, el Estado decidía
sobre lo que era propio de las comunidades originarias “(…) reinterpreta e inventa
el pasado prehispánico en ámbitos de la cultura popular, cine, teatro y prensa.”
(Pérez, 1999, p.185).

En la historia han existido otras etapas del Indigenismo que han sido
investigadas por diferentes teóricos. Por un lado, Villoro (1950) establece tres
etapas: 1) Conquista, donde el “indígena” es negado y rechazado. 2) “Indígena” se
aleja y ya no es realidad, sino pasado. 3) Es el indigenismo actual, donde se
considera al “indígena” como un elemento propio, deja de ser alteridad para ser un
yo social y personal.

El Indigenismo aparece como expresión de un momento del espíritu


mexicano en que este se vuelve la mirada sobre sí mismo para conocerse y
descubre en su interior la inestabilidad y contradicción. El indigenismo
contemporáneo es una expresión simbólica de una estabilidad por medio de
conceptos raciales. (Villoro, 1950, p.225).
Por otro lado, Korsbaek (2007) también establece tres periodos, pero
distintos: 1) Abarca de la conquista del nuevo mundo a la construcción de la nueva
España y la Revolución de México. 2) Tiene relación con la institucionalización,
inicia en el periodo post revolucionario, retoma el Congreso de Pascua en 1940, la
fundación del INI y la crisis de 1982. 3) Es el Neoindigenismo que se caracteriza por
el neoliberalismo como política oficial del Estado mexicano.

Según lo planteado por Gutiérrez (2012, p.148), los principios fundamentales


del indigenismo son, crear e inculcar una cultura nacional compartida; integrar o
mexicanizar a los pueblos “indígenas” a la vida nacional; hacer medidas para
mejorar los niveles de vida de la población “indígena”. Esto tenía el propósito de

62
enriquecer a la nacionalidad mexicana, pues se planteaba que “el indio” va a aportar
lo más positivo de su cultura para contribuir a fertilizar a la nacionalidad mexicana,
en una simbiosis de lo europeo y lo autóctono que da lugar a la cultura mestiza
mexicana.” (Bartra, 1974, p.480).

La característica principal de la creación y desarrollo del Indigenismo es que


nace como una política para los “indígenas”, quienes no tienen ninguna participación
en la realización y la perspectiva de lo que plantea es no “indígena”, es decir, va en
contra de la cultura de las comunidades originarias, porque “la meta del indigenismo
consiste en la desaparición del “indio”.” (Bonfil, 1970, p.79). Se convierte en una
posición que el Estado impone a las comunidades, desde una perspectiva
paternalista.

El indigenismo es el recurso para perpetuar el sistema de poder establecido


a partir del Estado, sistema de clases, explotaciones con fundamento en el
desarrollo que guían políticas e instituciones como vía para imponer un
modelo de cultura, de desarrollo y sociedad emanado de países
hegemónicos y colonialistas. (Pérez, 2013, p.118)
El indigenismo es, en su esencial, un sistema dominante para seguir
reproduciendo estructuras coloniales que debilitan a las etnias, pero fortalecen al
Estado, por medio del discurso oficial que alude a la pluralidad y al reconocimiento
de la cultura nacional (Alcina, 1990). Mientras que las comunidades son violentadas,
pues en la época post revolucionaria se plantea una ingeniería social 19 obligatoria
para forjar una nueva sociedad con ciudadanos “racialmente homogéneos,
moralmente, regenerados física y mentalmente sanos, trabajadores, activos y
miembros de una familia.” (Urias, 2007, p.12). Es una propuesta etnocentrista de
integración de los “indígenas” que niega el derecho de su autonomía que se basa
en dinámicas propias del colonialismo interno.

2.3.1 Colonialismo interno

El discurso mítico del Estado, desarrollado en el apartado sobre las estrategias para
la construcción de la nación, resalta el legado colonial como un pilar base para la

19 Para conocer más sobre la ingeniería social que se implementó en la época a las comunidades originarias, por medio de eugenesia, higiene mental,
racismo y discriminación. Ver: Urías, B. (2007). Historias secretas del racismo en México, Tusquets.

63
construcción de la mexicanidad, principalmente representado por las comunidades
originarias. A pesar de que se coloca a la colonia como un antecedente histórico,
sus dinámicas persisten, ya que los “indios”20 continúan oprimidos y dominados por
los grupos dominantes quienes, como plantea Alcina (1990), expresan al invasor, al
colonizador “(…) que ha detentado el poder desde 1821 y nunca ha renunciado al
proyecto civilizatorio.” (Bonfil, 1987, p.10).

Esto es lo que Pablo González Casanova (2015) denomina como:


colonialismo interno, un concepto que muestra como el colonialismo no solo sucede
a escala internacional, sino también en las naciones que tienen diversos grupos
étnicos que se encuentran en desigualdad frente a las élites o grupos de poder,
quienes se encargan de mantener su posición como dominantes mientras las etnias
conservan su posición como dominados.

En este sentido, el colonialismo interno surge, de acuerdo con González


(2013), a partir de la heterogeneidad étnica o la sociedad plural, la cual está llena
de matices, pero sobre todo de distancias que impiden la homogeneidad de la
nación. Esto provoca una condición de marginalismo en las comunidades, es decir,
no participan en el desarrollo económico, social y cultural; hay desigualdad en la
distribución de la riqueza; están al margen del desarrollo del país; se sustenta en
una relación asimétrica de poder de dominantes y dominados de origen colonial que
se ha adaptado históricamente.

El orden colonial es por naturaleza excluyente, descansa en la


incompatibilidad entre la cultura del colonizado y del colonizador. La
exclusión significa que, a la cultura del pueblo dominado, no se le reconoce
valor en sí misma. Es una cultura negada, incompatible no se somete al
colonizado para quitarle lo que hace o produce, sino para que haga o
produzca otra cosa. (Bonfil, 1987 p.88).
Lo anterior muestra como en el colonialismo interno las comunidades no son
exterminadas, por el contrario, forman parte del mismo Estado colonizador que las
explota tanto en lo económico, como en lo político, social y cultural. En concreto,

20 La palabra “indio”, de acuerdo con Pérez (2013), es una categoría colonial transétnica para mostrar su inferioridad al expresar la condición estructural
de la dominación, así como una relación asimétrica de poder. Por otro lado, Bonfil Batalla (1987) desarrolla que “indio” expresa su condición histórica colonial “(…)
“indio” es el producto de la instauración del régimen colonial. Antes de la invasión no había indios, sino pueblos particularmente identificados.” (p.88).

64
González Casanova (2013) detalla las formas en que se presenta el colonialismo
interno (p.117-119):

1. La “Metrópoli” ejerce un monopolio sobre el comercio y el crédito “indígena”, con


“relaciones de intercambio” desfavorables para las comunidades “indígenas”,
que se traducen en una descapitalización permanente de éstas a los más bajos
niveles.
2. Existe una explotación conjunta de la población “indígena” por las distintas
clases sociales de la población ladina. La explotación es combinada como en
todas las colonias de la historia moderna: mezcla de feudalismo, capitalismo,
esclavismo, trabajo asalariado y forzado, aparcería, peonaje, servicios gratuitos,
despojo de tierras.
3. Discriminaciones sociales (humillaciones y vejaciones), lingüísticas, por las
prendas de vestir, jurídicas, políticas, sindicales.
4. Niveles de vida inferiores, carencia de servicios (escuelas, hospitales, agua,
electricidad).
5. Situación de alcoholismo y prostitución.
6. Se vuelven marginales a la política, son objetos políticos, parte de la política de
los que sí la tienen. No son sujetos políticos ni en la información, conciencia,
organización o acción.
Estas formas son justificadas a partir de establecer que son consecuencia de
la inferioridad congénita de las comunidades y/o porque son habitantes primitivos,
sustentándose en el darwinismo político (González, 2015). Es decir, se le atribuye
al colonizado la causa de su colonización, al considerar que los “indios” son
ignorantes, conservadores y rechazan cambios, aun cuando eso signifique una
mejora de su forma de vida. Esto es con el fin de que los grupos dominantes y el
Estado nieguen que aún ejercen dinámicas coloniales, pero que en caso de existir
podrán llegar a su fin mediante progreso, desarrollo y modernidad.

Es decir, el marginalismo disminuirá al integrar a los subdesarrollados al país


con el fin de obtener progreso social, lo cual, en el contexto posrevolucionario con
las políticas indigenistas e incluso posteriormente con las neo indigenistas, se
vuelve fundamental incorporar al “indio” a la cultura nacional, bajo el argumento de
que en México todos son iguales; no obstante, se reconoce a través de prejuicios al
considerarlo: flojo, primitivo, ignorante, pintoresco. “Se dice que aquí todos somos
iguales, aunque también hay indios.” (Bonfil, 1987, p.35).

Para disfrutar el privilegio de la igualdad era necesario hablar el idioma del


Occidente, escribirlo, leerlo, vestir a la Europea y preferentemente ser

65
deslavado de color. La igualdad era para el sector afiliado a Occidente que
tomo el control político, económico y social del país. Había otra igualdad la
del “indio”, cuyo pasado se exaltaba, esta servía para ser explotado,
dominado y despojado de los recursos que la nueva tecnología hacía
rentables. (Bonfil,1970, p.17-18).
La idea de la igualdad no alcanza para incorporar al “indio” en la nación,
debido a que es un privilegio de los blancos, por ello se siguen reproduciendo
dinámicas y estrategias propias del colonialismo interno para acabar con el
"problema" que implica para el Estado la presencia de las comunidades originarias,
debido a que impiden que la nación sea homogénea. Por ello, se anula la capacidad
de decisión de las comunidades para ser parte, según Bonfil (1987), de un sistema
de control cultural donde se vuelven ajenas a sus propias culturas con el fin de “(…)
apropiarse de aquellos símbolos de México profundo21 que le permitan construir su
propia imagen del México, el país mestizo.” (p.122).

Es así como se desarrolla una nueva estrategia de colonialismo interno: la


apropiación y enajenación de las culturas de las comunidades originarias, con el fin
de recuperar elementos y convertirlos en símbolos nacionales que formen parte de
la demagogia estatal, como ocurre con la apropiación del pasado “indígena” en el
mito de la fundación y el origen en común desarrolladas en el apartado anterior.
Menciona González (2015), en este sentido, que se exalta su identidad como una
forma de aumentar su aislamiento, debido a que se están siendo despojados de su
pasado, sus símbolos con el fin de construir la cultura nacional.

Se habla sí, de preservar los valores “indígenas” sin que se explique cómo
lograrlo, pero curiosamente sus valores preservables coinciden con los que
postula la cultura nacional (a menos que por preservar valores “indígenas”
se deba entender el poner los objetos de artesanías en una vitrina de
museo). Sin embargo, sean los que fueren los valores por preservar, al
“indio” hay que integrarlo, debe traducirse como una asimilación total del
“indígena”, una pérdida de su identidad étnica, una incorporación absoluta a
los sistemas sociales y culturales del sector mestizo mexicano, cuya
valoración se mantiene en la ideología oficial (…). (Bonfil, 1970, p.43).
A pesar de que la cultura de las comunidades está parcialmente representada
en la nación, ellas no comporten el concepto de nacionalismo ni de la mexicanidad

21 Bonfil (1987) hace una distinción entre México profundo, que define como la presencia de los pueblos “indígenas” que resisten y viven en tensión; y
México imaginario, como la nación que se organiza y busca ser como civilizaciones occidentales.

66
como identidad, ya que el colonialismo los excluye, niega e impide ejercer su
autonomía. A menos que se integren a la nación, es decir a sus opresores: "para
sobrevivir necesitan cambiar, pero el sistema de clases de la sociedad global los ha
inmovilizado, solo pueden salir de él escapando de su región de refugio y
proletarizándose, es decir pasando de una explotación colonial a otra de clases."
(Bonfil, 1970, p.81).

Esto muestra que las políticas indigenistas son paternalistas, incrementan la


mano de obra, impiden la alza de los salarios y la explotación tecnificada, por lo que
sirven para perpetuar y reforzar el sistema de poder establecido. “Desde nuestro
punto de vista, los proyectos de incorporación, asimilación, integración u
homogenización en el fondo son políticas etnocentristas y racistas, lo que intentan
es mantener el status de la explotación, dominio, sometimiento con las minorías
étnicas nativas (…).” (Alcina, 1990, p.267).

Por lo tanto, el colonialismo interno conserva la existencia de las


comunidades para convertirlas en elementos capaces de ser aprovechadas por los
grupos dominantes. “Incorporar al “indígena” quiere decir aquí, hacerle abandonar
cualquier ideal exclusivo de su raza o de su clase para que, convertido mestizo,
acepte la dirección y dominación de este” (Villoro, 1950, p.179), de lo contrario
continúan sumisos, viviendo en una condición socialmente patológica.

Así es como, surge una nueva dinámica del colonialismo interno, la cual se
basa en exaltar su identidad como una forma de aumentar su aislamiento
(González, 2015), a partir de reproducir su cultura material, como técnicas, comida,
vestimentas, artesanías, pero sobre todo símbolos los cuales son incorporados
como elementos fundamentales de la cultura nacional.

A pesar de ello, los “indios” continúan siendo ajenos a la nación misma, pero
se convierten en “(…) representaciones simbólicas que el mundo no “indio”
comprenda con facilidad.” (Gutiérrez, 2012, p.158). Es decir, los “indios” contribuyen
a la nación de forma superficial, ya que en el fondo no participan dentro de la toma
de decisiones, sufren de imposiciones, se apropian de su cultura, continúan siendo

67
violentados, es decir su condición de dominación colonial no ha terminado y se
legitima por medio de políticas institucionales.

2.3.2 Indigenismo Post revolucionario

El nacionalismo mexicano que emergió con el fin de la revolución mexicana y la


promulgación de la Constitución de 1917 buscó, entre otras cosas, desarrollar la
soberanía del país sobre los recursos y su derecho, pero en específico reconstruir
la nación a partir de proyectos sociales, uno de ellos y de los más importantes fue
el indigenismo, donde elites, gobernantes e intelectuales reconocen a los
“indígenas” como los miembros fundamentales del pueblo mexicano.

Esto como consecuencia de que, con la constitución, el país se proclamaba


como una sociedad democrática, entonces todos debían ser incluidos e iguales.
¿Qué implicaba que los “indígenas” fueran iguales? Ser igual en una nación que
comenzaba a industrializarse significa ser parte de la mano de la obra barata, ser
clase baja, por lo que el Indigenismo refuerza esas relaciones asimétricas y busca
perpetuar el sistema de poder al alterar al “indio”, sin cambiar de fondo las
estructuras.

Una de las principales acciones que busca llevar a cabo el Indigenismo es la


integración del “indio” a la nación, preservando sus valores, pero a la vez
transformando su cultura para suplantarla por la nacional. Dicha integración surge
desde una relación de poder asimétrica donde la cultura nacional se postula como
la mejor en comparación con la “indígena”.

Se habla sí, de preservar los valores “indígenas” -sin que se explique cómo
lograrlo-, pero curiosamente esos valores preservables, coinciden con los
que postula la cultura nacional, (a menos que por preservar los valores
“indígenas” se deba entender el poner los objetos de artesanía en una vitrina
de museo). Sin embargo, sean los que fuesen los valores por preservar al
“indio”, hay que integrarlo, debe traducirse como una civilización total del
“indígena”, una pérdida de su identidad étnica, una incorporación absoluta a
los sistemas sociales y culturales del sector mestizo mexicano cuya
valoración se mantiene en la ideología oficial. (Bonfil, 1970, p.43)
Sin embargo, la integración del “indio” a la cultura mexicana fue más un
recurso retórico del Estado para justificar el despojo que estaban haciendo de su
cultura con el propósito de crear la nación. “El Estado también necesita un cadáver

68
cultural del “indio” para alimentar el mito de la unidad nacional (…).” (Bartra, 1974,
en Gutiérrez, 2012). La única alternativa que le ofrece el país al “indio” es dejar de
ser “indio”, mientras que se apropia cada vez más de su cultura, símbolos,
expresiones para crear la mexicanidad.

Es importante mencionar que el indigenismo estuvo fundamentado por


pensadores de la época que aportaron elementos a la creación de “(…) las políticas
estatales, producciones artísticas (…)” discursos estatales y de educación pública
(Zolla y Zolla, 2004). Sobre esto último, se especializó uno de los pensadores más
destacados de la historia nacional, perteneciente a la tendencia analítica que
compete a este estudio, la política estatal post revolucionaria: José Vasconcelos.

José María Albino Vasconcelos Calderón, fue un político y pensador de


origen oaxaqueño, nacido en el año de 1882. Conocido como “el maestro de la
juventud de América”, se licenció en derecho por parte de la Escuela Nacional de
Jurisprudencia en 1907. Más adelante, recibiría los nombramientos como director
de la Escuela Nacional Preparatoria, jefe del Departamento Universitario y de Bellas
Artes y, más popularmente, titular de la Secretaría de Educación Pública. Murió en
1959. (Fernández y Tamaro, 2004).

Entre sus obras más destacadas, se encuentra La Raza Cósmica, publicado


en 1925; en este, sustenta la idea de que una nueva raza ha de surgir a partir de la
mezcla de las demás. Se trata de un proyecto de mestizaje que ha de elevar a la
humanidad a sus más altos niveles, incluidos los culturales y los espirituales. Esta
“quinta raza” ha de vivir en una utopía llamada Universópolis, y ha de alejar a la
humanidad de los defectos del “indio”, el asiático, el negro y hasta del blanco.

El discurso ideológico del libro muestra connotaciones racistas, como: la


mestizofilia. La eliminación del resto de razas, según dice, eliminaría a su vez el
conflicto de relación casta-clase social, acaecido desde los tiempos de la Nueva
España. Su tesis tiende hacia la homogeneidad social y, por lo tanto, unidad
nacional. Se podría considerar como un proyecto expansionista, al hablarse de un
continentalismo basado en las ideas de Simón Bolívar y su concepto de hacer de

69
América “la nación más grande del mundo.” (Vasconcelos, 1925, como se citó en
Morales, 2016).

Con sus mismos ideales, Vasconcelos, estando a cargo de la SEP, comenzó


con el Proyecto Educativo Nacional durante el gobierno del presidente Álvaro
Obregón:

Buscaría la construcción del nacionalismo mexicano por medio de la


mezcolanza de las herencias culturales, tanto de la “indígena” como la
hispana. El modelo educativo nacionalista partía de un concepto de
educación humanista integral, que tendía a la promoción del desarrollo de
las diferentes facultades del individuo, integrando la educación con la
cultura, el trabajo práctico y productivo, la filosofía y estética, la organización
social, así como la política, con las creencias, tradiciones y costumbres del
pueblo. (Serrano, 2017, p. 117).
La principal consigna del megaproyecto fue la alfabetización masiva de la
población mexicana, incluyendo a las comunidades rurales “indígenas”. Es de esta
forma que nacen las llamadas “Misiones Culturales”, funcionales a partir de octubre
1923; además, creándose a su vez, el “Departamento de Educación y Cultura para
la Raza “indígena””, encargado de la instalación de escuelas en zonas aledañas a
las comunidades originarias de la nación.

Los maestros misioneros tuvieron la consigna de “aportar en el mejoramiento


cultural y profesional de los maestros en servicio, en el de las prácticas domésticas
y en el económico a través de la vulgarización de la agricultura y las pequeñas
industrias.” (Gamboa, 2012). De esta forma, el campesino y el “indígena” tendrían
la oportunidad de pasar al estadio de “ciudadanos civilizados”, negándose así su ya
previa condición como miembros de la nación. No obstante, llevado a la práctica,
las misiones se vieron sumamente corrompidas, no solo por la actitud de los
encargados de las misiones, sino por el delirio de superioridad, resultado de las
ideas vasconcelistas:

Los misioneros presentaban una falta total de ética profesional, pues eran
alcohólicos, practicaban los juegos de azar, se presentaban frente a los
campesinos como seres superiores llegados de la ciudad, realzando las
diferencias étnicas e imponiendo una total subordinación de las
comunidades hacia ellos. (Serrano, 2017, p. 123).
Hoy en día, se suele recordar a la figura del “maestro de la juventud de
América” como uno de los grandes referentes positivos de la educación en México.

70
No obstante, su ideología y métodos para el adoctrinamiento de la “inferior” clase
“indígena” aún son tema de debate para diversos autores. Mientras la revista Letras
Libres clasificó a su libro como uno de los “doce libros del siglo XX mexicano”, otros
pensadores le remarcan errores a lo largo del texto.

Entre los principales desaciertos señalados, Kurz apunta a la violencia racista


que involucra la utopía vasconcelista, al proponer la eugenesia22 como un método
de eliminación de razas: “Vasconcelos da (…) las instrucciones exactas para
realizar su utopía, hecho que podría poner en tela de juicio inclusive el carácter
utópico de La raza cósmica (…) Estamos ante una utopía aplicada, error trágico de
ideologías y regímenes totalitarios del siglo XX.” (2011).

Por lado del aspecto social, Morales destaca la irrealidad dentro del
argumento del libro, pero no en cuanto a la proposición de una utopía, sino en el
sentido de ignorancia sobre la comunidad “indígena”: “si algo caracteriza a su
ensayo es la ausencia de referencias a la situación material de los “indios” y los
mestizos. Pareciera que, para él, la condición social ya estuviera (…) lisa y
llanamente, no fuera tema.” (Morales, 2016).

Si bien, José Vasconcelos es el personaje más reconocido por las masas, lo


cierto es que hubo otros pensadores posrevolucionarios quienes, a su manera,
contribuyeron en la construcción del concepto de indigenismo. Para la antropología
existiría un referente por excelencia: Manuel Gamio.

Manuel Gamio Martínez nació en 1883, en la Ciudad de México. Con sus


estudios concluidos en la Universidad de Columbia, Nueva York, Gamio fue
ampliamente reconocido por sus aportes en la arqueología, la etnología y, sobre
todo, en la antropología, es considerado como “el padre de la antropología moderna
en México”. Parte de esto, se debe a su amplio estudio de la zona de Teotihuacán,
además de la creación del Instituto Indigenista Interamericano. Finalmente, falleció
en julio 1960. (Martínez, 1995).

22 Para más información sobre este tema revisar Urías, B. (2007). Historias secretas del racismo en México. Tusquets.

71
Su obra más reconocida, publicada en 1916, fue Forjando patria. Escrito en
el contexto de la revolución mexicana, propuso un proyecto de nación como
respuesta a la caótica situación social que enfrentaba el país a partir de incorporar
activamente al sector “indígena” dentro de la comunidad nacional. Este libro
marcaría la línea de investigación del autor por el resto de su vida, reflejándose en
sus escritos posteriores y en su diligencia de la Dirección de Antropología y del ya
mencionado Instituto.

Lo anterior se veía sustentado en las 3 líneas de acción de la Dirección:

1) obtención de los conocimientos "raciales, [...] lingüísticos, culturales,


económicos y de entorno natural de las poblaciones de México",
especialmente las “indígenas”; 2) indagación de los medios pertinentes y
prácticos para que las instituciones gubernamentales pudieran "fomentar
efectivamente el actual desarrollo físico, intelectual, moral y económico de
dichas poblaciones [“indígenas”]" 3) preparación de una aproximación
"racial, de la fusión cultural, de la unificación lingüística y del equilibrio
económico de dichas agrupaciones, las que sólo así formarán una
nacionalidad coherente y definida y una verdadera patria." (Gamio, 1992,
como se citó en Castillo, 2013).
Un aspecto fundamental para este proyecto de nación era la composición del
poder legislativo en cuanto a quienes estaban a cargo de este. ¿Realmente
representaban a la población nacional? ¿O solo a un par de sectores? Esas
preguntas eran prontamente contestadas cuando se constataba que la mayoría de
los legisladores eran originarios del centro del país, habiendo quienes
representaban a estados de los cuales no eran originarios y que, personalmente,
desconocían. (Castillo, 2013).

Además, Gamio pretendía, en similitud con Vasconcelos, integrar a ese


sector olvidado dentro de las políticas de gobierno, específicamente, dentro de la
constitución, a la cual, acusaba en su obra de basarse en los sistemas de legalidad
de Europa, siendo representativa de la población mexicana de ascendencia
europea. Esta falta de representación debía ser cambiada para proteger el interés
de todas las comunidades en México, estudiadas sociológica y culturalmente a
través de la antropología y no necesariamente de la historia.

En contraste con esa diversidad cultural que analiza la materia, se


encontraba la unificación de la población en una raza única dentro de sus planes

72
para la conformación de la nación. Al respecto, Gamio escribió: “esta homogeneidad
racial, esta unificación del tipo físico, esta avanzada y feliz fusión de razas,
constituye la primera y más sólida base del nacionalismo." (1992, p. 13). Pero la
unicidad no se reducía a las características físicas. Para él, el idioma, la historia y
las costumbres también debían ser comunes a todos en el país.

A pesar de que, en el libro, se señalaba que la gran mayoría de la población


era de sangre “indígena”, no eran las características de este sector las que debían
predominar después del mestizaje propuesto para la consolidación de la nación.
Más allá de los aspectos culturales, Gamio no consideraba que las comunidades
tuvieran algo rescatable, sino que, en todo caso, eran estas las que pedían auxilio.

El “indio” posee una civilización propia, la cual, por más atractivos que
presente y por más alto que sea el grado evolutivo que haya alcanzado, está
retrasada con respecto a la civilización contemporánea, ya que ésta, por ser en
parte de carácter científico, conduce actualmente a mejores resultados prácticos,
contribuyendo con mayor eficacia a producir bienestar material e intelectual,
tendencia principal de las actividades humanas.

La civilización “indígena”, además de ser retrasada con relación a la


occidental, no estaba sistematizada, no formaba escuela, la guardaban y cultivaban
las masas, no tenía vulgarizadores profesionales, se la dejaba propagarse
espontáneamente. En cambio, la cultura europea, además de presentar un grado
evolutivo más avanzado, era difundida metódica y científicamente, si cabe la
expresión y se consideran la época y las circunstancias. (Gamio, 1992, pp. 96-97).

Este discurso se mantuvo hasta su paso como director del Instituto


Indigenista Interamericano. Prácticamente, promocionó los referentes tradicionales
originarios, a la vez que, con sus programas, incentivaba a estas hacia el “progreso”,
basado en la concepción del siglo XX de modernidad, la ciencia, la tecnología y el
mercantilismo. Se llegó al grado de que, inclusive, se hizo una clasificación de las
actividades “indígenas”: útiles, deficientes y perjudiciales. (Castillo, 2019).

A la larga, los deseos de Gamio para la nación se hicieron realidad solo de


forma parcial. Las políticas indigenistas avanzaron al grado de que, en 1992, se

73
reconoció constitucionalmente al país como pluricultural. No obstante, estas
valoraciones se quedaron en el mismo terreno de lo cultural. “Los “indígenas” se
convirtieron en los depositarios de la cultura más representativa de México, mientras
continuaron social y económicamente degradados, es decir, hubo continuidad
respecto al siglo XIX en cuanto a la fórmula "riqueza cultural igual a pobreza
material." (Reynoso, 2013).

Después de hacer revisión de dos autores fundamentales para la


comprensión del indigenismo en el siglo XX, coincidentes en sus ideas
nacionalistas, de reintegración y de mestizaje, llega el momento de pasar al último
autor, quien, de forma literal, contribuyó a la concepción significativa del término:
Gonzalo Aguirre.

Nacido en 1908, en Veracruz, Gonzalo Aguirre Beltrán se graduó como


médico cirujano por parte de la UNAM. No obstante, es mejor reconocido por sus
contribuciones bibliográficas a las ciencias sociales. Se especializó en tocar temas
como la comunidad de ascendencia africana en México y la población “indígena” en
el país. Por sus trabajos en ambos campos, recibiría la medalla “Belisario
Domínguez” en 1991, solo 5 años antes de su deceso. (SEP, 2015).

La primera obra que publica en relación con las comunidades originarias es


“Problemas de la población “indígena” de la Cuenca del Tepalcatepec”, título que
amplió de forma enorme los campos de acción para este tipo de investigaciones,
anteriormente, reducidas a estudios de comunidad. Además, la obra resaltó un
aspecto mayormente relacionado con su carrera original y que, muchas veces,
pasaba desapercibido: las enfermedades en los pueblos “indígenas”.

Es precisamente él quien acuña una de las definiciones más popularmente


expandidas del término indigenismo: “la política aplicada hacia la población
“indígena” por los no indios.” (Aguirre, 1952, en Zolla y Zolla, 2004). Bajo esta
concepción, fue que desempeñó su papel como director del mismo órgano que el
ya mencionado Gamio fundó: el Instituto Indigenista Interamericano.

Igual que los autores predecesores, Aguirre insistió en una política de


integración al “indio” para convertirlo en todo un ciudadano, lo cual, permitiría

74
“alcanzar el grado de homogeneidad que le permita fundar (al país) los cimientos
sólidos de una nacionalidad.” (1991, p. 14). Como puede verse, el sentimiento
nacionalista persiste junto con la idea de una homogeneidad sociocultural. Sin
embargo, aquí el investigador hizo una distinción notable a las ubicaciones
geográficas de las comunidades, a las cuales, dio el nombre de “regiones refugio”.

Estas regiones, a las cuales caracterizó como “hostiles”, se ubicaban en


zonas circundantes a las ciudades civilizadas de ladinos, descendientes de
europeos. Beltrán apuntó que “ahí han persistido características geográficas,
demográficas, ideológicas, políticas y sociales de orden arcaico y primitivo que ya
no existen en otras zonas del país debido al progreso.” (Sodi, 1968, p. 268). Como
soluciones, apuntó a 2 propuestas: aculturación y mestizaje.

Aguirre, siendo director del Centro Coordinador Tzéltal-Tzotzil del Instituto


Nacional Indigenista de México, comenzó sus programas de integración inducida,
instalando en otras ciudades ladinas los “Centros Coordinadores Indigenistas”. Su
idea fue que el fracaso de las políticas indigenistas se debía a que se focalizaba el
problema solo en las comunidades originarias, cuando, en realidad, se debía
trabajar tanto con el sector “indígena” como con el ladino, para así, entre ambas,
generar un cambio:

Los cambios pueden ser internos o externos. Entre los primeros están los
que se producen por descubrimientos e invenciones de los miembros del grupo, que
acontecen todos los días y tienen fuerza principalmente porque se van acumulando.
Estos importan para el desarrollo de la cultura. Pero provenientes de fuera están los
segundos, que suelen ser muy poderosos y que producen cambios más notables.
(Sodi, 1968, p. 269).

Si bien, una vez más, se propone una integración del “indígena” basado en
la aculturación y el mestizaje, Aguirre se diferencia de los 2 autores ya
revisados por una razón: factor emocional. “Se pretende con ello encontrar
la fórmula apropiada para que el ajuste psicológico que habrá de llevar a
cabo el “indígena” para integrarse a las formas de cultura nacional se realice
sin graves frustraciones ni profundos conflictos emocionales” (1991, como
se citó en Castro, 2015).
Como resumen, hubo constantes en las propuestas de estos 3 pensadores
indigenistas: la homogeneización social y cultural, el “rescate” a los “indígenas”, la

75
propuesta de nación y, sobre todo, la ideología del mestizaje como factor de
“salvación”. Los autores pretendían que “al decir "todos somos mestizos", los
mexicanos nos (distanciaremos) del racismo y además (aprenderemos) a valorar y
rescatar nuestras raíces culturales múltiples. (De la Peña, Guillermo, s.f.).

No obstante, esto tomaría un nuevo camino, como consecuencia de los


cambios contextuales y políticos que atravesaron al mundo e incidieron en México:
la globalización y el neoliberalismo, por lo que fue necesario lidiar de otra forma con
los “indígenas” que pasarían a ser considerados como un bien cultural.

2.3.3 Neo-Indigenismo

El neo-indigenismo sustrae su prefijo del periodo histórico, social, económico y


político conocido como neoliberalismo, el cual ha sentado las bases para que
distintas administraciones, incluso aquellas que no se identifican con este modelo,
realicen estrategias de este tipo. Por ello, resulta pertinente dar un panorama
general de lo que es el neoliberalismo para, posteriormente, visualizar su incidencia
en el neoindigenismo.

Para comenzar, el primer indicio del neoliberalismo surge de acuerdo con


Escalante (2015) con el inicio de la Primera Guerra Mundial donde las naciones
beligerantes tuvieron que regular la producción industrial y afrontar la falta de mano
de obra que el conflicto había generado, esto provocó una crisis en el liberalismo,
lo que a su vez sería el preámbulo del neoliberalismo. A ello se le suma la Gran
Depresión, provocada por el “Crack del 29”, denominada por Escalante (2015) como
el principal detonante del inicio del movimiento neoliberal. A partir de este suceso,
Roosevelt creó lo que se conoce como New Deal, una política económica regulatoria
donde el Estado y sus disposiciones se sobreponen a la autorregulación del
mercado, principal tópico de la ideología liberal.

En este contexto, entre el 26 y el 30 de agosto de 1938 se reunieron en Paris


una larga lista de economistas para la presentación de la traducción francesa del
libro del Walter Lippmann, The Good Society (Escalante, 2015). Así pues, Escalante
(2015) afirma contundentemente: “El motivo básico no admitía dudas, se trataba de
la defensa del mercado, del mecanismo de precios como única forma eficiente de

76
organización de la economía, y la única compatible con la libertad individual.” (p.
28).

Esta reunión, que más adelante sería conocida como el coloquio Lippmann
será reconocida en la historia como el principio de la ideología neoliberal a nivel
mundial, esto en medio de las políticas del Estado de bienestar adoptadas por gran
parte de las naciones occidentales, principalmente después del fin de la Segunda
Guerra Mundial. Es hasta finales de siglo, cuando el neoliberalismo se consolida
como un modelo económico, político y cultural de manera formal en una nación.
Esta nación fue el país sudamericano de Chile. De acuerdo con Escalante (2015):

En los años cincuenta, el gobierno norteamericano inauguró un programa de


becas para favorecer la modernización de los estudios económicos en
América Latina. Como parte de ese programa, en 1956 se firmó un acuerdo
entre la Universidad Católica de Chile y el departamento de economía de la
Universidad de Chicago (p. 108).
Los Chicago Boys eran un grupo de economistas chilenos pertenecientes a
la Universidad de Chicago, quienes difundieron el neoliberalismo; proceso que si
bien, no empezó inmediatamente después del golpe de Estado encabezado por
Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, si recibió un impulso con la
implementación de un gobierno de derecha, como el que se formó con la dictadura
militar chilena. Este breve recorrido histórico, muestra que el neoliberalismo, como
su nombre lo indica, es la evolución de la ideología liberal capitalista del siglo XIX,
diseñada para el contexto mundial del siglo XX.

Las premisas principales se basan en el libre mercado, la imagen del


individualismo como premisa de la supervivencia del ser humano, la privatización y
la menor intervención posible del Estado en la economía; así como la iniciativa
privada, mercados competitivos, sociedades de inversión. A esto se suma, según
Muñoz (2005), una realidad de intercambios económicos donde los actos no tienen
carácter ético, sino carácter productivo y de rentabilidad, razón por la cual se
segmenta la población por sus niveles de renta, posesión y propiedad. Con esto se
crea un orden social que busca homogenizar a la población bajo las normas del
mercado.

77
En el contexto mexicano, el modelo neoliberal comenzó a ser adoptado
principalmente durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), después
de que el modelo de Desarrollo Estabilizador comenzara a presentar dolencias.
Posteriormente, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se hace más evidente la
inclusión de los principios del neoliberalismo en las políticas mexicanas. Bajo estas
premisas económicas, políticas y culturales que priorizan el individualismo y la
privatización, el Estado mexicano debía seguir considerando que hacer con los
“indígenas” del territorio nacional. En este sentido, y en pleno auge de las políticas
neoliberales en México con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio,
ocurre el que es considerado como el inicio del neoindigenismo, el levantamiento
armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.

A pesar de esto, Pérez (2020) identifica que existe un malestar desde el año
de 1992 cuando los gobiernos del continente intentaron organizar el V Centenario
del Encuentro de dos Mundos, situación que generó una protesta “indígena” que
sirvió para que estos pueblos obtuvieran un reconocimiento. Como fue el caso de
México que reformo el artículo 4º constitucional, donde se les daba reconocimiento
a los pueblos “indígenas” como mexicanos, respetando su identidad étnica (Pérez,
2020, p. 205).

Finalmente, después de la crisis y problema de relaciones públicas, que le


trajo al Estado mexicano el levantamiento armado en Chiapas y, de acuerdo con
Pérez, el gobierno nacional tomó una serie de medidas consistentes con la imagen
democrática que el Consenso de Washington pedía, como por ejemplo: La Ley
General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (2003) y la creación del
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (2005), para fortalecer las lenguas
“indígenas”. Con esto el Estado mexicano “(…) dejo su rostro nacionalista, social y
regulador, posterior a la revolución de 1910, para asumir abiertamente un perfil
neoliberal.” (Pérez, 2020, 205).

Este cambio en el discurso, y en general en las políticas, es el paradigma del


cambio del indigenismo hacia el neoindigenismo. El modelo neoliberal sumamente
globalizador e individualista cambian la forma en la que lo “indígena” era visto; deja

78
de ser observado como un problema de integración social de una comunidad en un
nacionalismo construido después de la Revolución, para comenzar a ser visto como
un problema de integración de estos individuos en la nueva imagen de la economía
de mercado.

El nuevo paradigma se reflejó en las políticas indigenista que tuvieron un


cambio, pues anteriormente dichas políticas se orientaron para crear una sola
identidad y cultura nacional, pues ante la diversidad se buscaba la homogenización
cultural. No obstante, con el cambio y el enfoque al mercado, de acuerdo con Pérez
(2020) la diversidad se convirtió en objeto de políticas de protección ante su
debilitamiento por el consumo masivo de bienes promovidos por empresas y medios
de comunicación masiva, por lo que con el neoindigenismo, no solamente se
buscará defender a la diversidad cultural, sino que se usará y se beneficiarán de
ella.

Estos cambios provocaron que las comunidades originarias reaccionarán


ante las decisiones del Estado, por lo que comenzaron a demandar su autonomía,
pues cada vez entraban inversiones privadas al país que buscaban usar sus tierras
para explotar los recursos, usarlos y privatizarlos, como consecuencia del contexto
de globalización económica.

En ese contexto, el país no adopta políticas para defender sus bienes


culturales los cuales se han homogenizado dentro del mercado, perdiendo su valor
simbólico, ya que ahora dichos bienes no son generados artesanalmente ni
individual, sino a través de medios técnicos propios de las industrias; es decir, el
neoindigenismo ha comercializado la cultura de las comunidades originas en pro del
“desarrollo”, sus elementos están subordinados a instrumentos económicos y
políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional, por mencionar un ejemplo.

Es importante recalcar que la nación en la globalización pierde su


homogeneidad, debido a que por la pérdida de fronteras políticas y simbólicas hay
un auge de las distintas identidades diferentes a la hegemónica, “ahí donde sería
obsoleto pensar en la realización de la ciudadanía nacional por la de un sujeto
homogénico que deposita en la cultura común un sentido de pertenencia, aparecen

79
los nuevos Estados como productos de alteridad (…) Producir nación ligada a una
memoria que olvida, suprime y silencia a otras.” (Rufer, 2016, p.13).

2.3.4 Uso de la cultura “indígena”: exotismo, folklorización y


patrimonialización.

Los mitos nacionales, así como el colonialismo interno refuerzan y reproducen


constantemente en la cultura nacional la situación colonial de las comunidades
originarias, debido a que el Estado se apropia de diversos elementos culturales para
usarlos como estereotipos, programas, bienes de consumo, objetos, etc., que son
capaces de reforzar el nacionalismo mexicano o la idea de “la mexicanidad”, a partir
de retomar la época prehispánica y su legado como un patrimonio lleno de folklore
sustentado en el exotismo.

El cómo se ha usado la cultura de los otros, es decir, las comunidades


originarias, como parte del nacionalismo mexicano, ha sido distinto de acuerdo con
los objetivos del gobierno en curso, así como de la época histórica y el contexto
político. Comenzando con el proyecto del indigenismo, durante los siglos XIX y XX,
como se ha mencionado en apartados anteriores, se buscaba unificar el Estado-
nación mexicano, por medio de políticas e instituciones capaces de crear una sola
identidad, así como una sola cultura nacional. “La cultura, entonces, se
institucionalizó como instrumento de cohesión para crear la unidad nacional bajo el
principio de la homogeneidad cultural” (Pérez, 2011, p.197), con el objetivo de
disolver las rupturas provocadas por la revolución, pero sobre todo unificar los
diferentes actores, culturas, intereses y proyectos económicos de la época.

Por ello, se decidió retomar el pasado prehispánico como el elemento cultural


entre todos los mexicanos, reforzando el mito del origen en común, a partir de
compilar y recrear los elementos arqueológicos e históricos que formarían la
memoria histórica y patrimonial, es decir se institucionalizó la cultura como
instrumento de cohesión social para formar la memoria histórica y la cultura nacional
que siguiera los estándares de las naciones hegemónicas. (Pérez, 2012).

80
A partir de esto, se establecieron cuatro pilares fundamentales en la política
cultural mexicana, de acuerdo con Pérez (2011, p.199), los cuales sirvieron para
organizar la diferencia entre los “indígenas” y los mexicanos, así como para construir
un legado patrimonial que se concibiera como natural, intrínseco, esencial en la
cultura y la historia nacional, ya que tanto el Estado, como intelectuales y artistas
sostuvieron que “(…) para construir una patria poderosa y una nacionalidad
coherente debía desplegarse una política que incluyera fusión de razas,
convergencia y fusión de manifestaciones culturales, unificación lingüística y
equilibrio económico de los elementos sociales." (García, 1989, p.101). Los pilares
son:

1. La arqueología y museos para conservar la memoria y el patrimonio cultural


para fundamentar la memoria de la nación. Darle sentido al pasado, tener un
mismo origen, en función de un proyecto a futuro (mestizaje).
2. El fomento de las bellas artes y la difusión cultural para vincular el desarrollo
espiritual de los mexicanos con los valores y aportes de la llamada cultura
universal, a partir de la educación básica y el impulso al muralismo mexicano.
3. La educación articulada con la difusión cultural, para educar y hacer llegar el
conocimiento y la cultura universal a las masas indígenas, campesinas y
urbanas que formaban al país.
4. Políticas de incorporación e integración de los indígenas al proyecto nacional.
Se funda la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1921, el Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH) en 1939, el Instituto Nacional de
Bellas Artes (INBA) en 1947, el Instituto Nacional Indigenista (INI) en 1948 y
la Subsecretaría de Asuntos Culturales incorporada a la SEP en 1960,
después en 1988 se transformó en el Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes (Conaculta).

Con estos pilares se resaltó el pasado como glorioso, como objeto de orgullo
con gran sentido histórico, se retomó lo atractivo, como monumentos, artesanías,
comidas, etc., las cuales comenzaron a difundirse bajo el patrocinio gubernamental
como patrimonio cultural que se buscaba recuperar para consolidar la historia del
país. Asimismo, para la construcción de la identidad nacional los medios de

81
comunicación aportaron representaciones y estereotipos sobre el típico mexicano y
el típico indígena, principalmente en el cine, televisión y radio basada en un discurso
nacionalista que negaba y omitía las diferencias.

Las figuras principales que se presentaban eran los “charros”, “chinas


poblanas” y los “inditos” quienes simplificaban, reinterpretaban e inventaban el
pasado prehispánico, porque se necesitaba ligar unas raíces culturales en común y
dicha época significaba una herencia llena de riqueza cultura, la cual se podía
recrear en películas, museos y en los mismos centros arqueológicos.

A esto se sumó, según Pérez (2012) otro conjunto de instituciones y políticas


públicas para impulsar el modelo de nación moderna con el fin de integrar a los
indígenas, aunque en el discurso no se enunciara explícitamente, como “(…) las de
castellanización, las de la educación básica regular, las de reforma agraria, las
agropecuarias y forestales, las crediticias, las de comunicación y transporte, y en
general, las instituciones y políticas de desarrollo creadas para los indígenas,
ejidatarios, cooperativistas, campesinos y minifundistas, entre otras maneras de
llamarlos y condicionarlos.” (p.31)

No obstante, para crear una nación uniforme, homogénea en su cultura e


identidad nacionales se necesitaba resaltar los indios “muertos”, mientras que a los
vivos se les consideraba atrasados, incivilizados y resistentes a la incorporación de
la nación. Esto ocasionó que la marginación de las comunidades aumentara, así
como el despojo de sus tierras, objetos, es decir, era negada por el Estado, mientras
este lograba obtener beneficios a costa de su condición y en su discurso se
apropiaba de sus símbolos para difundirlos en pro del arte y la educación nacional.

Posteriormente, en lo que corresponde al siglo XXI, caracterizado por el


neoliberalismo, la globalización económica y la mundialización de la cultura, la
diversidad cultural se convirtió en un tema relevante para los Estados nacionales, el
cual antes se consideraba como un problema a combatir y en esa época se
consolidó como un tema dentro de la agenda política importante, ya que se buscaba
preservar y evitar la pérdida de la diversidad cultural al considerarlo oficialmente

82
como patrimonio de la humanidad23 y por ende, como parte de un “(…) objeto de
políticas nacionales e internacionales de protección ante su debilitamiento por el
impacto del consumo masivo de bienes promovidos por las grandes empresas
transnacionales y los medios masivos de comunicación.” (Pérez, 2011, p.197).

Como consecuencia, se comenzaron a crear legislaciones que reconocen y


defienden la diversidad cultural, las cuales comenzaron a implementarse en México
en 1990 para fomentar la pluralidad étnica, cultural y lingüística, por ello se
reconoció al país como pluricultural, multiétnico y multilingüe. Con esto los pueblos
comenzaron a “(…) asumir su “ser indígena” y sobre esa identidad fincaron sus
reivindicaciones, que pasaron de pedir tierra a demandar territorios, y del respeto
de sus expresiones culturales, a exigir su derecho a la autonomía, y con ella a
decidir su desarrollo bajo directrices culturales y civilizatorias propias.” (Pérez, 2012,
p.33).

No obstante, en el contexto del neoliberalismo, que engloba al


neoindigenismo, los Estado-nación han perdido poder, además que existe una
tendencia hacia la homogenización de la cultura, como resultado de las estrategias
de mercado y consumo promovidos por empresas transnacionales mediante los
medios de comunicación, las cuales lideran e influyen en la cultura de las
comunidades originarias, lo que provoca que sus elementos culturales formen parte
de un ciclo económico de producción, circulación y consumo. Esto tiene como
función, según García Canclini (1989), ser instrumentos para la reproducción social,
luchar por la hegemonía, para construir el consenso y la identidad.

La incorporación de México a dichas dinámicas de mercado y consumo son


parte de su posición frente al libre comercio y su incorporación a varios tratados
internacionales, donde no protegió su patrimonio cultural ante la globalización con
políticas públicas, en cambio, “(…) ha alentado los procesos de concentración
empresarial en una lógica de inversión de capital que no promueve la producción

23 El término de patrimonio cultural de la humanidad se institucionalizó de manera oficial en 1972, con el objetivo establecer una normatividad internacional
para proteger y recuperar sus bienes culturales, así como en la ya mencionada de compatibilizar las necesidades del desarrollo y la modernización con las de
conservación y protección de sus bienes artísticos y culturales (Pérez, 2012, p.5)

83
de bienes culturales propios ,sino la inversión en la compra y la venta de mercancías
culturales producidas por capitales transnacionales” (Pérez, 2012, p.56), los cuales
han aumentado las diferencias y desigualdades sociales y económicas, así como
las exclusiones sociales, como el turismo y la promoción de los medios de
comunicación.

Este resumen sobre el uso de la cultura de las comunidades por parte del
nacionalismo mexicanos, tanto en el Indigenismo post revolucionario y el
Neoindigenismo, muestra como la memoria de los “indígenas” se convierte en
mercancía y espectáculo, por lo que, de acuerdo con Canclini (1989), las
comunidades se consideran como Culturas populares, un sinónimo de lo primitivo
“(…) un obstáculo a suprimir o un nuevo rubro de mercancías capaces de ampliar
las ventas a consumidores descontentos con la producción en serie”.

El Estado-Nación en su búsqueda por la homogenización de la cultura para


la construcción del nacionalismo, no busca eliminar los elementos simbólicos de los
“indígenas”, sino que se los apropia, reestructura y reorganiza su significado en
función de los valores nacionales, pero sobre todo de sus intereses estatales, con
lo que mantiene su posición de poder, así como una situación de resistencia por
parte de las comunidades. Por lo que la figura del “indígena” ha sido importante en
la historia de la nación mexicana como un elemento de museo a venerar, así como
un elemento vivo nacional.

Ambas construcciones son elementales para el Estado, debido a que


mantienen vigentes las dicotomías de la Modernidad acerca de lo tradicional y lo
moderno, lo civilizado e incivilizado, lo superior e inferior; distinciones que permiten
concebir al Estado como parte de las dinámicas occidentales y/o mundiales, pero
sobre todo porque, de acuerdo con Carbonell (1997), a partir de la representación
del otro se construye la propia y a su vez la construcción de la comunidad
imaginaria. Estas se han elaborado, tanto en el Indigenismo como en el
Neoindigenismo, a partir de la diversidad que implica la presencia de las
comunidades originarias en el territorio mexicano, ya sea desde su negación o
aceptación.

84
En los dos momentos, ha sido necesario una traducción de las culturas de
las comunidades originarias para ser parte de la cultura nacional, lo que implica
interpretarlas desde una perspectiva de occidente, lo que implica un mecanismo de
dominio donde la cultura es ajustada y manipulado para que se adecue al modelo
de la cultura nacional mexicana para que sea apropiado por los ciudadanos. “La
traducción es poner el significado de una cultura en otra, donde las convenciones
sociales, mitológicas y estereotipos no permiten que el significado original se
implemente en su contexto.” (Carbonell, 1997, p.67).

Ejemplo de ello, en el indigenismo es la adaptación que se realizó para el


mito de la fundación de la nación, donde se relatan los acontecimientos
prehispánicos mezclados con valores modernos relacionados con la nación, como
el orgullo, la pertenencia para hablar sobre el inicio de México desde aquellos
tiempos. Mientras que en el Neoindigenismo, la publicidad constantemente hace
traducciones de significados culturales de las comunidades “indígenas” para ligarlos
con valores y beneficios de marcas, servicios y productos, como es el caso de la
cerveza Victoria, en específico la campaña titulada “Chingones hasta la muerte”
(2018) donde, además de los comerciales, se realizaron otras acciones como una
línea de ropa que mezclara el día de muertos con ropa de la época, con el propósito
de que las personas conocieran sobre dicha festividad que remonta a la historia de
los prehispánicos a partir de elementos comunes dentro de la actualidad, como un
desfile de modas.

Estos dos ejemplos muestran como la traducción reescribe el significado


original del texto, donde el exotismo se manifiesta, esto significa “no acercarse a la
cultura de origen como una recreación de lo ajeno, sino que se importan elementos
extraños presentados como exóticos y ajenos de una cultura estereotipada."
(Carbonell, 1997, p.68). El exotismo se relaciona con la diversidad, ya que se basa
en la noción y percepción de lo que se considera diferente, lo que es ajeno a uno
mismo y distinto al nosotros. Segalen (2017) lo define como: “Todo lo que queda
«fuera» del conjunto de nuestras realidades de conciencia actuales, cotidianas, todo
lo que no es nuestra «Tonalidad mental» habitual.” (p.19).

85
No obstante, lo que realmente caracteriza al exotismo es convertir lo extraño
en algo excitante, una atracción misteriosa e incluso enigmática. A partir de ello, se
construyen sujetos exóticos que buscan “(…) marcar la diferencia entre los sujetos
civilizados y los sujetos exóticos.” (Weisz, 2015, p.30). En ese sentido, el “indígena”
ha sido construido como un objeto exótico, superficial y simplificado en ambas
políticas indigenistas. En el contexto posrevolucionario como parte de las
expresiones artísticas y en la actualidad como un bien de consumo, esto mantiene
a las comunidades en su lugar como colonizados al ser definidas por el Estado que
los concibe como exóticos por su lengua, traje, religión y magia; aspectos que son
usados también para distinguirse de los que consideran “atrasados culturales”.

Asimismo, el exotismo representa una atracción y espectáculo para aquellos


que no son parte de la minoría, ya que la cultura “indígena” es exhibida “la cultura
es igual que la naturaleza: un espectáculo, se miran del mismo modo las playas con
el sol y las danzas indígena (…) El pasado se mezcla con el presente.” (Canclini,
1989, p.15). Con esto se mantiene la atención del espectador, quien se muestra
curioso y expectante de aquella diversidad que no pretende conocer porque está
fuera del nosotros y por lo tanto se perpetua “(…) percepción aguda e inmediata de
una incomprensibilidad eterna.” (Segalen, 2017, p.25).

Como resultado, la diversidad en la cultura nacional en ambos contextos de


las políticas indigenistas se ha traducido para ser recreada como exótica, donde
“(…) se importan elementos extraños presentados como exóticos y ajenos de una
cultura estereotipada." (Carbonell, 19997, p.68). No obstante, desde el siglo XX
hasta la actualidad, distintos países como organismos internacionales han apelado
por defender la diversidad,

(…) lo paradójico es que, si antes la pluralidad cultural, étnica y lingüística


era un problema para combatir por los Estados nacionales, ahora es una de
sus preocupaciones es la pérdida de la diversidad cultural, aparejada a los
innumerables conflictos mundiales en torno a las reivindicaciones culturales,
identitarias, religiosas y étnicas. (Pérez, 2012, p.51).
Tanto la búsqueda por la homogenización de la cultura, como la diversidad
cultural han sido definidos por los grupos de poder y sus intereses, ejemplo de ello
es la posición actual de México, la cual está vinculada con, según Pérez (2012) con

86
su posición frente al libre comercio y su incorporación a varios tratados
internacionales ha ligado la diversidad con el comercio internacional haciendo caso
omiso de las demandas sociales internas, pero cediendo ante las presiones
internacionales con sus leyes y reglamentos que impulsan la diversidad a costa de
las comunidades y sus riesgos socioambientales.

Por lo tanto, “ya no es redituable para el Estado Nación desconocer a sus


otros, al contrario, los observa, los reconoce y los expone, pero en ese mismo acto
los identifica en la política, los define en la ley, los parcializa en lo público” (Segalen,
2017, p.13), no obstante se sigue identificando al Estado como uno solo, es decir,
no hay una manifestación del Estado plural, continua la tutela de este sobre las
comunidades que mantienen su condición de minorías “(…) de allí que continúen
necesitando de un adjetivo para existir y ser reconocidas, se trata de culturas
populares, cultura indígenas, culturas de masas, culturas campesinas, entre otras.”
(Pérez, 2012, p.32).

Dicha tutela y búsqueda por preservar la diversidad se realiza a partir de una


visión conservadora, según lo postulado por García Canclini (1989), donde: “solo ve
la cuestión cultural o meramente estética y se consagrada a custodiar las
tradiciones, embalsamar los diseños, técnicas que alguna vez los “indígenas”
reconocieron”. (p.18). Por lo que, a pesar de que en dichos organismos, leyes, e
instituciones se hable de una representación de la diversidad auténtica, en realidad
es una autenticidad ilusoria, ya que solamente se recupera lo fácil, lo atractivo que
es difundido por el gobierno.

Es decir, se presenta una folklorización de las expresiones culturales, como


danzas, artesanías, fiestas, los cuales se promueven con intereses políticos o
comerciales ajenos a su sentido original. “La inclinación romántica: de analizar
danzas, fiestas, atuendos, artesanías, juegos, música, cuentos, poesía, creencias
de mestizos, que estereotipan, simplifican expresiones de las culturas tradicionales
locales y las desvían de sus connotaciones originarias y sus particularidades
culturales.” (Pérez, 1999, p.268). Esto significa que dichas expresiones son

87
enajenadas por los grupos dominantes, con el propósito de que se rompa el vínculo
que tienen las comunidades con sus propias creaciones.

La folklorización, instalada en el sistema de relaciones intersubjetivas, es un


dispositivo que activa la enajenación de las representaciones y las prácticas
desconectándolas de sus historias y procesos locales, produciendo su
fragmentación, su discriminación y la selección de algunas, muy pocas, para
“envolverlas” con otra estética hasta convertirlas en mercancía. De esta
forma, la folklorización se constituye en un dispositivo de dominación
orientado en función de los beneficios de un determinado proyecto que
responde al patrón global de poder. (Romero, 2016, p.19)
Por ende, el proceso de folklorización también forma parte de la dominación
colonial por parte del Estado a las comunidades, debido a que los elementos que
se recuperan para representar la diversidad de las comunidades “indígenas” son
estereotipados, se vacían de su contenido, se transforma su conocimiento con el fin
de legitimar al Estado con sus proyectos civilizatorios, así como a su poder. Ejemplo
de ello en los tiempos del Indigenismo post revolucionario fue “la recurrente
presencia de prácticas de danza, música y fiestas urbanas durante la segunda mitad
del XX, además de forzadas representaciones de ceremonias rituales
desconectadas de sus contextos de origen y mediatizadas por intereses ajenos
aquellos contextos.” (Romero, 2016, p.18).

Esto quiere decir que la folklorización no es una representación auténtica de


la cultura de las comunidades originarias, sino que bajo el discurso estatal que usa
frases como: “recuperar la identidad”, “conectar con las raíces”, “rescatar los valores
originarios”, entre otras, lo que está realizando es un proceso para vaciar los
contenidos históricos, políticos y culturales de las expresiones culturales, al
traducirlas, manipularlas y adaptarlas para presentarlas fragmentadas o
incompletas con base en lo exótico, por lo que tanto el Indigenismo como el
Neoindigenismo promovieron lo folclórico con el fin de ofrecer un conjunto de
símbolos de las culturas originarias estereotipados o vaciados de contenido para
que sirvieran como símbolos estatales para la identificación e identidad nacional.

Acorde a lo planteado por Romero (2016, p.33-34) el dispositivo de la


folklorización ha servido para fetichizar las prácticas y procesos rituales en tres
dimensiones, descritas a continuación:

88
1. En la dimensión del saber: se han anulado diferentes saberes en
relación con el contexto histórico-político-cultural de aquellas prácticas y
procesos con contenidos que son fragmentados o aluden a lo moderno y
eurocéntrico. Por ejemplo, antes la danza era un ritual que contenía un
sistema de relaciones que relacionaba una historia, seres sobrenaturales,
naturaleza y seres humanos con el fin de la reproducción de la vida. No
obstante, actualmente se baila para la diversión, se compone música y se
la práctica, para grabar discos para el mercado y hacerse famoso en los
círculos “artísticos” locales.
2. En la dimensión del ser: con la anulación de determinados saberes se
ha afectado la subjetividad existente produciendo transformaciones para
generar su enajenación. La nueva subjetividad colonial, esto es el nuevo
modo de ser que consume lo festivo en el sentido consumista, como
objeto, como mercancía, paga por bailar, por divertirse y, entre otras
cosas, entra en niveles de consumo de alcohol sin sentido ritual, pero
ahora predomina el sentido festivo que incluso es atribuido al aumento de
consumo de bebidas alcohólicas y de casos de violencia.
3. En la dimensión de poder: Se afectan los procesos y expresiones
culturales a partir de un ejercicio del poder. En este caso, toma el control
la hegemonía. Así la “música folklórica”, que antes servía para la “fiesta
del pueblo” en la que todos compartían y cada uno aportaba con lo suyo
y el mayor beneficio era la alegría y el compartir, se ha transformado en
mercancía de diferentes precios que circula en festivales, espectáculos y
en grabaciones de audio.

Por lo tanto, se reduce lo étnico a lo típico, a la tradición: “lo típico es el


resultado de la abolición de las diferencias, la subordinación a un tipo común de los
rasgos propios de cada comunidad” (García, 1989. p.129), mientras que desde la
concepción del folklore, la tradición se promueve como archivo fosilizado y apolítico,
por lo tanto, se busca simplificar para el espectador, el turista, el consumidor para
que los contenidos puedan ser fácilmente reconocidos desde su lado histórico
precolonial y colonial, así se encierran en una vitrina o en un escenario, resaltado lo

89
bello, lo exótico, listo para tocar, comercializar, conservar o admirar, reproduciendo
únicamente su lado histórico precolonial y colonial, lo cual promueve la
desinformación y el olvido.

Esto es importante para la nación, la cual se construyó y justificó desde lo


tradicional, unificando los mismos símbolos, omitiendo diferencias y contradicciones
culturales. Pero a su vez, actualmente busca mostrar que lo antiguo y lo moderno
pueden existir, para seguir reproduciendo lo tradicional que aún tiene presencia en
la vida cotidiana y se reproduce al convertirse en una, de acuerdo con lo que Mario
Rufer (2016) llama, reliquia, la cual es un “elemento que habita el presente no solo
como huella del pasado en tanto índice, sino como algo testimonial en el presente”
(p.64), es digno de veneración al ser un objeto parcializado del pasado que justifica
la grandeza del presente y a su vez le da sentido, mientras marca distancia entre lo
viejo y lo moderno, lo viejo se relaciona en la vida moderna con el origen, perdurar
a diferencia de objetos actuales con la obsolescencia programada.

Al hablar de la cultura de las comunidades, se exageran elementos


folclóricos: la hipérbole es la figura predilecta de la retórica con que el
capitalismo se apropia de lo exótico. Cuando lo indígena o lo natural son
sometidos a la cultura urbana se recargan sus elementos distintivos, los
huipiles oaxaqueños deben llevar más flores y pájaros se hacen para
exportación (…) se busca amplificar su belleza de la cultura indígena, el
pasado se estereotipa: si la olla y el sarape artesanales se tienen en la casa
urbana no es por utilidad, sino por su valor decorativo. (Canclini, 1989).
Las reliquias surgieron para exhibirse y ser apropiadas, su fin principal es ser
vinculadas con un todo: la nación mexicana, por ello, menciona Rufer (2016),
México exhibe a “el huichol” como una demostración de que aún existen y se
desarrollan dentro del territorio nacional, su historia engrandece a la nación en el
presente por seguir sobreviviendo, mientras se apropia de ese mismo pasado y
continúa exhibiéndolo por medio de ceremonias, museos, monumentos como
reliquia y no como un sujeto activo. Esto es una muestra de que la mexicanidad se
construyó a base de estereotipos que se reproducen en el discurso oficial como
supuestos valores auténticos de la nación o como parte de la esencia de lo
mexicano y hasta la fecha se continúa con esa misma dinámica.

La permanencia del exotismo, la tradición, estereotipos y folklorización se ha


logrado por la reproducción que hacen los medios de comunicación sobre lo que

90
plantea el Estado como cultura hegemónica. “Esto tiene una función legitimadora,
le imprime un dinamismo al poder, de manera que nos encontramos con la
gestación constante de nuevas formas culturales.” (Bartra, 2005, p.109). Por su
lado, García Canclini (1989, p.156) menciona que instauran nuevos significados y
reelaboran otro imaginario social lleno de estereotipos. Hacen uso del discurso
folklórico para vender, exhibir las expresiones culturales, ignorando su relación con
la sociedad que le dio origen.

En ese sentido, la publicidad en los últimos años ha tomado un papel


relevante en la reproducción de los estereotipos nacionales, la cual busca,
principalmente, promover un orgullo por la cultura mexicana, como sus tradiciones
y costumbres, resaltando la comida, los lugares, las fiestas y las celebraciones. Es
decir, se promueve dicho pasado prehispánico y colonial, por medio de replicar el
mismo discurso tradicional que el Estado promueve en la educación para sus
ciudadanos y en el turismo para los extranjeros, por lo que la publicidad repite
elementos tradicionales que históricamente se han reproducido, pero ahora
añadidos a la representación de una marca.

Imagen 1: Elaboración propia

Lo tradicional y el folklor ahora es parte de un recurso creativo que usan las


marcas para lograr una diferenciación dentro de la industria y el mercado. Es usado
principalmente en las categorías de alimentos, bebidas sin alcohol y con alcohol, las

91
cuales hacen uso de elementos visuales que hacen alusión a lo típico de la cultura
mexicana, como trajes, artesanías, paisajes, iconografía, paisajes, lugares
turísticos, fiestas y costumbres, sonidos, música, personajes icónicos, entre otro, es
decir estereotipos que son fácilmente reconocidos por personas de distintas
edades. Además, también tienen en común la forma en la que son presentados, ya
que en sus secuencias usan cortes rápidos para mostrar muchos elementos de la
cultura en poco tiempo.

El tono de dichas publicidades es emotivo, pues se busca inspirar el “amor a


México” para enaltecer la cultura y a sus mexicanos, pero sobre todo busca
promover el orgullo por historias que ya han sido escuchas, pero se cuentan como
si fueran nuevas al añadir ciertos elementos nuevos ligados con los valores de la
marca, elementos funcionales del producto, etc. Esto refuerza y enfatiza la función
de las reliquias sobre dotar de sentido el presente, a partir del futuro, con el fin de
dar a conocer “lo que nos hace mexicanos”, por lo que para distintas marcas y
categorías es un recurso común y seguro cuando se busca representar lo
“mexicano” haciendo uso de expresiones de las comunidades.

Mediante una hábil alquimia ideológica, aquel pasado pasó a ser el nuestro
el de los mexicanos no indios, aunque sea un pasado inerte, simple,
referencia a lo que existió, como una especie de premonición de lo que
México es hoy y será en el futuro. Pero sin una vinculación real con nuestra
actualidad y nuestro proyecto (...). (Bonfil, 1987, p.68).
Dichos elementos representados por la publicidad forman parte de lo que se
concibe como Patrimonio Cultural Material e inmaterial24 de la nación, el cual “por
el papel que el patrimonio cultural ha desempeñado en la historia de México, en la
configuración de la cultura nacional y de la identidad de los mexicanos, este se
considera un bien público. Por ello se privilegia su uso social, y su protección.
(Pérez, 2012, p.13), esto tiene el fin de seguir conformando una imagen de unidad

24 La Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Patrimonio Cultural celebrada en México en 1982, se definió el patrimonio de la siguiente manera: El
patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas surgidas del alma
popular y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos,
las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas. En ese mismo artículo se considera que el patrimonio
cultural inmaterial se manifiesta en los siguientes ámbitos: a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; b)
artes del espectáculo; c) usos sociales, rituales y actos festivos; d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; e) técnicas artesanales
tradicionales.

92
e identidad nacional, ya que el patrimonio cultural se concibe como una propiedad
intrínseca de la nación que refleja riqueza histórica y cultural.

El papel que ha tenido el patrimonio cultural en la formación y consolidación


de la nación mexicana se ha considerado como necesario para su unidad y armonía,
lo cual a su vez oculta las condiciones de diferencia y desigualdad entre las
comunidades originarias quienes son los creadores de dichos elementos que se
consideran patrimonio, aun cuando son reconocidos dentro de los grupos culturales
diversos que conforman a la nación, pero son necesarios para seguir reforzando el
mito de la unidad nacional con su presencia en muros, museos, zonas
arqueológicas, pero como parte de un mundo pasado que ha muerto, pero que a su
vez sirve como símbolos nacionales con una capacidad de legitimación. Ya no son
memoria o historia, narrativa, sino estampa, postal vitrina y performance, menciona
García Canclini (1989). Se muestran como parte de la historia de la única nación y
no sobre las historias de otros.

El patrimonio formó un repertorio iconográfico unificado que es visto como


representativo de la mexicanidad hasta en poblaciones que nunca tuvieron
experiencias directas de esas manifestaciones regionales. No obstante,
como todo Estado Moderno al promover el patrimonio ha tendido a convertir
esas realidades locales en abstracciones político-culturales, en símbolos de
una identidad nacional en que se diluyen las particularidades y los conflictos.
A veces el Estado se interesa por el patrimonio para frenar el saqueo
especulativo, en otros casos porque el alto prestigio de los monumentos es
un recurso para legitimarse y obtener consenso. (García, 1999, p.21).
Según García Canclini, “como espacio de disputa económica, política y
simbólica el patrimonio está atravesado por tres tipos de agentes: Sector privado,
Estado y movimientos sociales” (García, 1999, p.19), estos agentes rigen al
patrimonio por necesidades de acumulación económica y reproducción de la fuerza
de trabajo. Esto es una muestra de que el patrimonio es parte de procesos que
sirven para el desarrollo de bienes que se patrimonializan para favorecer su
mercantilización, como plantea Pérez (2012). Por lo tanto, según Ginecco (2021) la
patrimonialización es un acto de despojo porque desarraiga los referentes de
memoria de sus redes tradicionales, menciona que, son desenterrados,
coleccionados y exhibidos. “El poder de la patrimonialización reside en su capacidad
de neutralizar (cuando no de eliminar) los significados históricos reales del bien

93
patrimonializado al mismo tiempo en que lo entrega al consumo como bien cultural
en un espacio enteramente vaciado de historicidad.” (Ginecco, 2021, s/p).

La patrimonialización es un acto moderno-colonial que nombra, cataloga y


administra los, ahora, bienes culturales que están desarraigados de sus valores
tradicionales para que puedan ser poseídos y consumidos, lo cual responde a
dinámicas de globalización y mundialización. Mientras que el “patrimonio vivo”, ese
que respira, camina, habla, pero que es distinto y es considerado primitivo, salvaje
y premoderno se vuelve exótico, un museo viviente que también se convierte en un
bien de consumo que es despojado de sus características étnicas al ser nombrado
como “patrimonio”, por lo que “la patrimonialización también despoja cuando
nombra (y posee) de otra manera. Nombrar lugares como patrimonio está atrapado
en la (re)producción de procesos más amplios de fetichización que pretenden borrar
las relaciones modernas de desposesión.” (Ginecco, 2021, s/p).

Por otro lado, el patrimonio cultural es uno de los principales impulsores del
turismo en México, el cual es uno de los sectores clave en el desarrollo económico
de México. No obstante, esto incrementa los procesos de patrimonialización, ya que
los turistas demandan objetos y experiencias exóticas, donde se mezcle, de acuerdo
con García Canclini (1989), “el gusto por lo artesanal, lo industrial, las tradiciones y
modernidad.” (p.96). El aumento de la llegada de turistas extranjeros al país ha
ocasionado que el turismo se uniforme, se hable mayormente inglés y se creen
experiencias occidentales con aquello que está de moda en el momento.

(...) pero para convencer a la gente de que se traslade hasta hoteles remotos
no basta ofrecerla la reiteración de sus hábitos, un entorno normalizado en
el que pueda sintonizarse rápidamente; es útil mantener ceremonias
"primitivas", objetos exóticos y pueblos que los entregan baratos (…) el
turismo se mezcla con la tecnología, por ejemplo, pirámides con luz y sonido,
es decir la cultura popular es convertida en espectáculo. (García, 1989,
p.97).
Así, los lugares se vuelven escenografías para fotografiarse, se prioriza la
demostración que la comprensión de lo que están explorando, por ello los
contenidos se vacían de contenido, pues los turistas no tienen un propósito
académico o de investigar, sino que se prioriza el disfrute. Es por lo que existe un
deterioro del patrimonio cultural, así como el fortalecimiento de ciertos grupos de

94
poder. Lo que se destaca en el turismo, son los bienes culturales y patrimoniales
que se les asigna un valor y el carácter de mercancías, con la justificación de que
deben impulsar el desarrollo económico, aunque esas ganancias sean para ciertos
grupos o capitales privados.

Entre las principales motivaciones de los turistas para comprar artesanías,


García (1989,p.96) enlista lo siguiente:

1. atestiguar su viaje al extranjero (por tanto el estatus socioeconómico y el


tiempo libre que implica).
2. la amplitud de su gusto que no se encierra en su propio contexto y es
suficientemente "cultivado" para abarcar hasta lo más primitivo.
3. el rechazo a una sociedad mecanizada, la capacidad de "escapar"
mediante la adquisición de piezas únicas elaboradas a mano.

Por lo tanto, los turistas consideran a las artesanías como evidencias de que
su propia sociedad es superior, como reflejo de su poder adquisitivo. Entonces, las
comunidades producen para otros, para que ellos miren y compren, lo que
promueve la mercantilización de la cultura donde lo industrial y artesanal se mezclan
con el fin de valorar los productos por su ganancia que a su vez es capaz de
incrementar el turismo y por ende las divisas. A esto se suma la demanda de
productos con diseños precolombinos adaptados a patrones de la esteticidad
moderna, lo que implica un deterioro de calidad y componentes simbólicos étnicos
para destacar solo el valor estético.

Al disolver el valor de uso de las artesanías en el intercambio indiferenciado


de las mercancías, o en el casi hueco valor simbólico de "lo indígena" el
capitalismo debe construir identidades imaginarias, fingir recuerdos,
subrayarlos, para generar significaciones que ocupen el vacío de aquellas
perdidas (…) Adaptada a las reglas de exhibición mercantil, la cultura
indígena ofrece algo "mejor" que su esencia: la multiplicación, la puesta en
escena amplificada de su belleza. El capitalismo nos ha enseñado a ver la
cultura del pueblo por un espectacular retrovisor. (García, 1989, p.155,157).
Para finalizar, este recorrido ha permitido entender el uso que el Estado le ha
dado a la cultura “indígena”, tanto en tiempos de Indigenismo como de
Neoindigenismo, la cual ha sido despojada, adaptada y apropiada con el fin de unir
una nación y ser parte de las nuevas dinámicas de mercado. Ambos usos son parte

95
de las dinámicas del colonialismo interno, donde a pesar de que han sido
reconocidas como parte de la diversidad del país y se han declarado patrimonio, la
crisis perdura, pero implica colocar a los miembros de las comunidades en una
situación difícil, ya que incorporarse a las dinámicas de mercado significa una fuente
de ingresos extras que funge como otro modo de subsistencia, a la vez que siguen
perpetuando las dinámicas del capitalismo y su explotación.

En conclusión, si bien “lo indígena” ha sido un tema relevante dentro de la


agenda política de los diferentes sexenios, no ha sido en función del beneficio de
las comunidades, sino del Estado, quien ha enfocado sus esfuerzos en mostrar a
las comunidades como “atrasadas” para reforzar su poder ante ellas y el resto de la
población. Además, en el capítulo se expone cómo lo que se considera “lo típico”
de la nación, en realidad es una simplificación de los símbolos, narrativas y mitos
de los “indígenas”.

Para su reconocimiento y apropiación por parte de la cultura nacional y por


ende, de las mexicanas y mexicanos se presentan como una atracción
estereotipada y simplificada de su contenido real. “Lo típico” ha creado
representaciones y discursos bajo la idea de que siempre han sido parte de la
nación y no de sus verdaderos creadores, para ser reconocidas al exterior
principalmente y ser replicadas al interior del país.

Los usos de la cultura de los “indígenas” se reducen a temporalidades, como


las fiestas patrias, y el turismo, como los pueblos mágicos y los sitios arqueológicos,
es decir eventos o sucesos que no ocurren en el día a día, se usan en ocasiones
“especiales” donde se construyen discursivamente a las comunidades como
elementos perpetuos, capaces de unir a aquello que se mantiene separado el resto
del año. Mientras que, en la publicidad, se simplifican y estereotipan aún más los
símbolos, pues un refresco puede ir acompañado solamente de un huipil y ya se
considera “mexicano” o representativo de, sin importar que las personas que
aparezcan en el comercial tengan rasgos occidentales y sus productores también.

96
Por último, lo desarrollado en el capítulo es un preámbulo para recalca la
dinámica del colonialismo interno, en donde AMLO, como el colonialista, busca ser
percibido como el “salvador” de las comunidades al identificar el problema que otros
no pudieron hacer y la solución a ello que es el Tren Maya, el cual será analizado
en el siguiente capítulo. Así, antes el colonialismo en los diferentes momentos del
indigenismo mexicano salvaba a los “indígenas” de los conquistadores, de los
esclavistas, de los criollos, pero ahora el enemigo en la 4T es el neoliberalismo, la
corrupción, las transnacionales que han aumentado la marginación y pobreza
histórica de las comunidades.

97
Capítulo 3
De acuerdo con el marco conceptual expuesto en el primer capítulo, en este
apartado se procederá a realizar el análisis del discurso del Tren Maya, dentro del
contexto de políticas nacionalistas indigenistas y neo indigenistas desarrolladas en
el capítulo segundo. Comenzando con un recorrido sobre la concepción que el
gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene sobre el turismo y su relación con
las comunidades originarias para dar paso a la creación de la Estrategia Nacional
de Turismo 2018-2024 donde se incorpora el denominado megaproyecto del
sexenio: El Tren Maya.

3.1 Situación sociopolítica del turismo en México

Desde que el turismo se comenzó a consolidar en México como una industria en


1920, esta ha sido incorporada a los programas de gobierno con el propósito de
mejorar la nación y a sus comunidades, generando así una estrecha relación con la
coyuntura política del país, la cual influye en las decisiones y estrategias del Estado
en torno a la actividad turística. Así es como en un inicio el turismo se concibió como
un espacio que “(...) a través de la diversidad cultural y natural, pretendía recuperar
el prestigio financiero internacional; una industria que conciliaría a empresarios,
gobernantes y sociedad civil; una industria que iba a contribuir a mejorar también
las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.” (Mateos, 2006, p.35).

Lo anterior muestra cómo el enfoque del turismo de esa entonces no ha


cambiado, solamente han variado algunos aspectos. Por ejemplo: ahora se
plantean más relaciones diplomáticas, sin embargo, la prioridad continúa siendo
[Link].; por otro lado, el sector empresarial se ha integrado y consolidado como
parte fundamental para el desarrollo de los proyectos turísticos. Lo cual fue
necesario para mostrar al exterior que México era capaz de conciliar diferentes
posturas, pero sobre todo que apuntaba hacia el progreso y la modernización.

No obstante, lo que se ha mantenido es el eje mediante el cual gira la


actividad, es decir, la cultura e identidad mexicana. A partir de ello se ha buscado

98
“promover la imagen de un México estable (...); como un medio para estimular el
intercambio comercial y el desarrollo industrial y para presentar a México como un
país moderno con méritos para ocupar un sitio en el concierto de las naciones.”
(Mateos, 2006, p.38). Por lo que, se ha buscado la protección y mejoramiento de
los recursos turísticos, por medio de programas y planes institucionales cuyas
características han variado de acuerdo con las tendencias mundiales y las políticas
de Estado. Esto también ha involucrado a las comunidades originarias, quienes han
estado relacionadas con el turismo como parte de la esencia cultural del país y se
promocionan como otro producto más.

Así es como “(…) desde el discurso político, la planificación turística del


Estado Mexicano se basó en las posibilidades de captar divisas, generar nuevos
puestos de trabajo y estimular el crecimiento de zonas que presentaban menor
crecimiento.” (Benseny, 2007, p.15). Esto ha continuado así hasta hoy en día, por
lo que el gobierno ha manejado al turismo como la eterna promesa de desarrollo
para las comunidades originarias, debido a sus beneficios económicos, lo cual
también surge por influencia internacional, ya que los rankings y análisis se basan
en estos indicadores económicos, por lo que para ser considerado como un país en
progreso se debe tener un buen turismo y por ende comunidades no marginadas.

Sin embargo ¿esto ha sido posible en la historia de México? En términos de


comunicación hay dos conceptos que han estado presentes en todos los discursos
políticos: turismo y desarrollo, los cuales se han propuesto para legitimar al
gobierno, así como ofrecer a las comunidades un supuesto futuro más próspero.
Esto se ha mantenido como constante, lo que cambia son las leyes, políticas,
inversiones, mejoras o construcción de infraestructuras, apertura de nuevos
mercados, actividades, festivales o atractivos turísticos, etc.; es decir, las acciones
que se llevan a cabo para hacer realidad aquel desarrollo promovido por el Estado.

Como resultado de la globalización, estas acciones han tomado diferente


perspectiva, pues las nuevas dinámicas globales y el neoliberalismo crearon un
nuevo contexto, en el cual ahora más que antes, el turismo debe responder a los
mercados internacionales. De modo que en los últimos años México ha tenido que

99
enfrentar distintos problemas en torno al turismo, como la inseguridad de los
destinos turísticos, los daños ambientales, la corrupción, la mala imagen, la
centralización, aunado a esto un gobierno que públicamente declaró la guerra contra
el narcotráfico y otro que decidió combatir la inseguridad.

A pesar de ello, el pasado sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018) “(…)


llevó al país de la posición 15 en el ranking de la Organización Mundial de Turismo
(OMT) a la sexta.” (Valadez, 2018). Las inversiones se dirigieron para mejorar
destinos como: Cancún, Marina Cozumel, Ixtapa, Los Cabos, Loreto, Huatulco,
Playa Espíritu o Riviera Nayarit. El gobierno de EPN cambio el discurso sobre la
inseguridad, mostró un escenario de menor conflicto o confrontación, además
promocionó más al país, lo cual tuvo un mejor impacto mediático al centrarse en la
zona sur del país.

Lo mencionado anteriormente, muestra que el turismo ha sido un pilar


relevante dentro de los diferentes sexenios del país, ya que, en términos
económicos, contribuye al PIB, desarrolla infraestructura y genera una gran
cantidad de divisas, a costa del uso de las comunidades originarias y todos sus
elementos como atracciones turísticas. No obstante, el gobierno de la “Cuarta
Transformación” al inicio de su campaña para la presidencia expuso que existirían
diferencias en esta industria, por lo que en los siguientes apartados se buscará
contestar lo siguiente: ¿cuál es la visión del nuevo gobierno sobre el turismo? ¿cuál
es el discurso que gira en torno a esta gran actividad? ¿cuáles serán las estrategias,
los planes y acciones a seguir? ¿qué posición tendrán las comunidades originarias
en esto?

3.1.1 Gobierno de Andrés Manuel López Obrador

El primero de julio del 2018 Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones
presidenciales con una ventaja de 30 puntos sobre el segundo lugar: Ricardo Anaya
“una diferencia que no se había presentado desde 1982 en una elección
presidencial en México. Pero ésta no fue la elección más concurrida: votaron dos
de cada 3 electores, y en 1994 acudió a votar el 77%.” (Daen. 2018). Así fue como

100
la llamada Cuarta transformación venció para dar inicio el primero de diciembre del
2019.

Desde el inicio de la campaña electoral el discurso de AMLO se centró en el


cambio histórico que significaría su gobierno, el cual se sumaría y sería equiparable
con tres momentos clave de la historia del país: la Independencia, la Reforma y la
Revolución; por lo que sus propuestas giraban acerca de ello: una transformación
respecto a lo que gobiernos pasados habían realizado o no, para así lograr un
cambio y relevancia histórica. (Fuentes, 2018). Sus propuestas para obtener esto
se plasmaron en el Proyecto de Nación 2018-2024 presentado en noviembre del
2017.

El Proyecto de Nación 2018-2024 recoge una nueva visión del país y


presenta proyectos y propuestas en materia económica, política, social y
educativa que tienen por objeto generar políticas públicas que permitan
romper la inercia de bajo crecimiento económico, incremento de la
desigualdad social y económica y pérdida de bienestar para las familias
mexicanas, tendencias que han marcado a México en los últimos 35 años, y
emprender un cambio de rumbo”, apunta el documento en su presentación.
(Redacción An, 2017).
A partir de este documento, el entonces precandidato presidencial, abordó el
tema del turismo en México con propuestas y determinados compromisos para
hacer crecer y mejorar la industria turística, la cual consideró tiene un problema,
puesto que “se encuentra desvinculado de la política social de educación, salud,
vivienda y servicios, por lo que los paraísos turísticos conviven con infiernos de
marginación.” (Corona, 2018). Asimismo, estas propuestas tienen relación con la
visión que proyectó un año después en el XVI Foro Nacional Turismo.

Vamos a apoyar toda la infraestructura turística, vamos a lograr un acuerdo


entre los empresarios, inversionistas, gobierno y trabajadores para atender
dos cosas importantes: primero, la seguridad en las zonas turísticas, y
segundo, cuidar el medio ambiente. Que haya desarrollo social en las zonas
turísticas, que no haya una desigualdad tan monstruosa de que son paraísos
turísticos rodeados de miseria, de colonias sin agua, sin drenaje, sin luz, sin
pavimento, donde viven los trabajadores. (Staff Entorno Turístico, 2018)
Acorde con lo anterior, AMLO desde su campaña política se manifestó a favor
del turismo, pues lo consideró fundamental para buscar el desarrollo. “Se trata de
una actividad extraordinaria, noble, porque no sólo produce, sino que distribuye
riqueza, hay crecimiento económico, pero también se generan muchos empleos.

101
Son millones los mexicanos que viven del turismo, es cosa de revisar lo que ha
pasado en estos últimos tiempos.” (Staff Entorno Turístico, 2018). Para lograr esto
explicó que era esencial el acuerdo y trabajo en equipo entre empresarios,
representantes del sector turismo, inversionistas, gobierno federal y trabajadores.

Estas declaraciones, a pesar de mantener un discurso favorecedor para el


turismo, causaron preocupación en el sector empresarial y en la sociedad civil, ya
que pese a pronunciarse a favor del cuidado del medio ambiente y la
sustentabilidad, en dicho Foro también el candidato mencionó que buscaría retomar
el proyecto lanzado desde su campaña electoral del 2012: construir un tren en los
destinos de la zona maya de Yucatán y Quintana Roo, el cual se sabía podía afectar
gravemente al medio ambiente de la zona, así como a las zonas arqueológicas.

Asimismo, señaló que el turismo es una actividad, la cual no necesita de


promoción y del apoyo del gobierno para salir adelante y funcionar, esto reflejó una
intención que, meses después de haber tomado posesión, se haría realidad: la
eliminación del CPTM (Consejo de Promoción Turística de México), aquel
organismo que se encargaba de la coordinación y operación de estrategias para la
promoción de la marca país México a nivel internacional, que además fue
cuestionado por la falta de transparencia en la ejecución de sus recursos asignados.

Con 63 votos a favor, 47 en contra y 5 abstenciones, el pleno de la Cámara


dio luz verde al proyecto enviado desde San Lázaro para la desincorporación del
Consejo. A decir de los senadores del partido del poder, esta institución era un barril
sin fondo, que no ayuda a los cinturones de la pobreza, contrario a los que opinaban
de la bancada contraria, pues ellos reclamaban y advertían por el impacto que
tendrá en el sector turístico la desaparición del organismo, el cual ha posicionado a
México como una potencia turística con una derrama económica de 22 mil 500
millones de dólares. (Redacción REPORTUR, 2019)

Esta decisión se tomó bajo el argumento de que “coexisten diversos órganos,


dependencias y entidades de distinta naturaleza jurídica, que desempeñan
funciones similares a las que venía desarrollando en CPTM.” (Redacción Reportur,
2019). Además, se cuestionaron los eventos organizados como Fórmula 1, partidos

102
de la NFL, torneos de golf y el Cirque du Soleil, entre otros; al ser catalogados como
gastos innecesarios y excesivos, los cuales fomentaban la corrupción.

Ante esto se anunció que las funciones del CPTM serán absorbidas por
SECTUR y las embajadas de México en el mundo, además de que su presupuesto
sería dirigido al financiamiento del proyecto denominado “Tren Maya”, puesto que
el presidente considera que el organismo “no era para fomentar el turismo, sino
publicidad para el Gobierno y para pagar favores.” (Redacción Reportur, 2019). Por
su parte, la senadora por Morena, Margarita Sánchez aseguró que esto no
significaba la desaparición de la promoción del país, sino que se haría de una
manera más eficiente, con racionalidad y transparencia.

Bajo el nuevo esquema presupuestal se subdividirán los programas para


promoción e inversión turística que requiera el país, pero ya sin la figura del CPTM
como órgano especializado en la labor promocional de México. “Se seguirá
realizando la promoción del país, pero con un gasto más eficiente, aprovechando
las embajadas de México en el Mundo” comentó Luis Alegre Salazar, presidente de
la Comisión de Turismo en la Cámara de Diputados (Vázquez, 2018).

La pérdida de este organismo significa un gran problema para el turismo, ya


que de la promoción depende la llegada de turistas, así como de inversiones, por lo
que se puede perder competitividad en el mercado internacional. En términos de
comunicación, la falta de promoción implica que no existirían las herramientas
necesarias para subsanar la gran cantidad de información que día a día circula en
medios de comunicación, así como en redes sociales sobre la situación de violencia
e inseguridad, por lo que sin un organismo especializado la incertidumbre
incrementará.

El presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas


(Fematur), Jorge Hernández, explicó que son necesarios los recursos y un
organismo del gobierno para hacer la promoción y contrarrestar todos los aspectos
negativos que surgen día con día. "La promoción es muy necesaria para México
sobre todo con temas de sargazo, imagen de inseguridad y la fuerte competencia
de los países de la región", indicó el directivo (Valadez, 2019).

103
Por su parte, el secretario de Turismo: Miguel Torruco: declaró ser consciente
de la importancia de la promoción. “No se puede vender lo que no se muestra”. Por
esta razón, se desarrollará un nuevo modelo que mantendrá a México en el
aparador del turismo internacional” (Redacción Pasillo Turístico, 2018). De igual
forma cuando se le preguntó sobre qué otras acciones se harían después de la
desaparición del CPTM comentó lo siguiente:

El Consejo cumplió un ciclo. Se erogaron US$ 1.200 millones para la


promoción, en los seis años anteriores, con resultados mediocres. Vienen más, pero
gastan menos. Mejor vamos a hacer una reingeniería para lograr que el turista
exterior tenga mayores satisfacciones, para que haya mayor beneficio en la
población local. En vez de apostarle al turismo de masas, le vamos a apostar al
turismo de alto poder adquisitivo. (Selmán, 2019).

Así fue como la eliminación del CPTM y cancelación del Nuevo Aeropuerto
Internacional de México (NAIM) en Texcoco marcaron el inicio del sexenio en temas
de turismo, lo cual, además de generar polémica, comenzó a contradecir el discurso
inicial de campaña de AMLO, el cual se caracterizó por mostrar apoyo al sector
turístico y por querer mantener acuerdos con todos a los actores involucrados en él,
incluyendo las comunidades originarias.

Por otra parte, la reducción del presupuesto como parte del plan de
austeridad fortaleció el descontento en los actores involucrados en el sector
turístico, ya que de acuerdo con el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la
Federación 2020, la Secretaría de Turismo recibirá 42% menos de recursos en
comparación con 2019, la cual la coloca como la secretaría con menos presupuesto,
esto como consecuencia de que el gobierno decidió que “las prioridades en el
paquete económico son los programas de bienestar, la seguridad y el rescate a
Pemex.” (Celis, 2019).

El presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio,


Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), José Manuel López Campos, afirmó que
el recorte "puede generar una desaceleración en el crecimiento del sector turístico,
considerando que es una de las actividades que más ingresos genera al país", dijo

104
en un comunicado. Según el dirigente, disminuir los recursos a la Secretaría de
Turismo, afirmó, "puede reflejarse en menos promoción y participación en eventos
del rubro, que son trampolines para atraer a más visitantes de otras partes del
mundo." (Notimex, 2019)

Lo mencionado anteriormente fueron tres acciones que han marcado el


rumbo del sector turístico en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el cual a
pesar de afirmar que: “El turismo fue lo único bueno que dejó el sistema neoliberal.”
(Redacción La Silla Rota, 2019). Sin embargo, a pesar de todas las controversias y
problemas que han traído estas decisiones. Miguel Torruco, el secretario de
SECTUR, afirma que el cambio sustancial del actual gobierno en cuanto a la política
turística se basará en: “buscar más el turismo de calidad y que este sea concebido
como una herramienta de reconciliación social. Queremos elevar la calidad del
producto para intentar que el paseante tenga una estancia más placentera y crezca
su capacidad de gasto.” (Tejeda, 2019).

El argumento de la reconciliación social surge a partir de la desigualdad que


existe en los destinos turísticos, en donde existe violencia y marginación, aspectos
que el gobierno busca combatir, por lo tanto Torruco definió a la nueva
administración como:

Un nuevo esquema de trabajo, más enfocado al desarrollo social, al beneficio


de la nación, a una mayor armonía, a beneficiar a la población a través de acciones
honestas. A que no se desvíen recursos para poder crecer en la economía y sacar
adelante a la población. Ese es el objeto de la izquierda mexicana que comanda
AMLO. Eso no quiere decir que estemos peleando con el sector privado. Soy
empresario, pero he decidido, y decidí siempre, apoyar a Andrés Manuel, porque es
el México que quiero para mis nietos. Será la consolidación de nuevos sistemas
políticos en América Latina, y México volverá a ser el hermano mayor, el líder que
siempre fue. (Selmán, 2019)

En resumen la Cuarta Transformación reconoce problemas del sector como


la desigualdad, la violencia, la inseguridad y la marginación que existe en los
destinos turísticos, sin embargo, a pesar de reconocer los problemas sociales del

105
turismo, los principales objetivos que se enuncian son de carácter económico.
Busca más poder conciliarse con los empresarios que con la sociedad y en
específico, las comunidades originarias quienes son un elemento fundamental en
su Estrategia Nacional de Turismo.

3.2 Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024

En 2019 se consolidaron las bases para la gestión y planeación de la Estrategia


Nacional de Turismo 2018-2019, presentada el 24 de febrero de ese año en
Chetumal, Quintana Roo, en la cual se materializa la perspectiva que tiene el
gobierno sobre el turismo, es decir como una herramienta para la reconciliación
social y el desarrollo del país, la cual podrá contribuir a la edificación del Plan
Nacional de Desarrollo (PND) y el Programa Sectorial de Turismo. En relación con
esto Pablo Azcárraga, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico,
mencionó lo siguiente:

El turismo no es el causante del rezago social, sino que muy al contrario, es


parte de la solución al problema de pobreza que aqueja a México y que, si
trabajamos juntos, Gobierno y empresarios, podemos aumentar la
contribución que el turismo hace al mejoramiento del bienestar de los
mexicanos. (Tarragona, 2020).
A partir de ello, la Estrategia Nacional de Turismo surge como una política
turística de gobierno para hacer crecer al sector turístico y mantenerlo como un
referente a nivel mundial, ya que en los últimos años México se ha posicionado entre
los primeros 15 lugares de rankings internacionales, por lo que, según lo planteado
por Fonatur, se busca crear un modelo turístico justo, transparente, equilibrado,
responsable, distributivo y ejemplar; bajo tres principios rectores: evitar
duplicidades, racionalización de recursos y austeridad en las acciones. Por lo que
se expone un objetivo, el cual será el principio fundamental de la estrategia y sus
planes de acción:

Posicionar a México como una potencia turística competitiva y de vanguardia


que haga del turismo un pilar para el desarrollo justo y equilibrado entre
comunidades y regiones, así como una herramienta de reconciliación social,
mediante el aprovechamiento sustentable del patrimonio turístico nacional.
(Secretaría de Turismo, 2019).
Asimismo, este objetivo está relacionado con los ejes que fundamentan el
Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, como justicia y estado de Derecho;

106
bienestar; desarrollo económico, así como con los ejes transversales: inclusión e
igualdad sustantiva; combate a la corrupción y mejora de la gestión pública y
territorio y desarrollo sostenible. Por lo tanto, el objetivo de la estrategia, además de
hacer crecer el turismo, pretende apoyar a diferentes regiones, las cuales según el
presidente de la nación: “se han quedado rezagadas en cuanto a crecimiento, en
cuanto a empleo, en cuanto a bienestar.” ([Link]).

Así es como el gobierno propone: “un modelo turístico con enfoque en los
derechos, accesibilidad, sostenibilidad e inclusión para reducir las brechas de
desigualdad entre comunidades y regiones.” (Celis, 2019). Es decir, esta estrategia
turística busca eliminar las desigualdades que el mismo turismo ha ocasionado en
los destinos, así como la descentralización de estos, razón por la cual las oficinas
de SECTUR se cambiaron de la CDMX a Quintana Roo. A propósito de ello, el
presidente mencionó que se busca que en la zona sur hay un crecimiento más
parejo. (Redacción REPORTUR, 2019).

Por otro lado, las estrategias principales del modelo y visión turística para
2019-2024 son las siguientes:

• Consolidar la integración y el desarrollo regional del sureste mexicano a partir


de proyectos de infraestructura de alto impacto.
• Regionalizar destinos con vocación turística en macro regiones que generen
un mayor equilibrio.
• Aumentar el gasto para ser los mejores, más que los primeros.
• Conciliar el crecimiento económico con el social, es decir, el turismo como
herramienta de integración y reconciliación social para generar condiciones
de bienestar de los mexicanos que viven en los destinos y que por muchos
años han sido ignorados.
• Diversificar los mercados para comercializar y posicionar nuestros destinos
y productos turísticos.

El PND también establece la implementación de políticas de sostenibilidad y


resiliencia de los recursos turísticos, para su protección, conservación y ampliación;
al igual que promover y consolidar los proyectos de turismo “indígena”, respetando

107
sus costumbres y considerando el ordenamiento territorial, regional y urbano. “Se
coordinarán acciones con los pueblos y comunidades “indígenas” y afromexicanas,
para definir en conjunto proyectos de turismo en sus territorios, aprovechando su
riqueza cultural para atraer a turistas interesados en vivir experiencias únicas y
conocer más sobre la forma de vida de estas comunidades”, señala el PND. (Celis,
2019).

A partir de ello, la Secretaría de Turismo ha determinado cinco proyectos, los


cuales se desarrollarán a continuación, como detonadores de la actividad turística
nacional, estos son: fortalecer destinos; fortalecer el mercado interno;
diversificación; vinculación multisectorial e interinstitucional y el megaproyecto: El
Tren Maya.

3.3 Sobre el Tren Maya

El Tren Maya ha sido catalogado como el proyecto turístico más emblemático del
sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el cual contempla la construcción 15
estaciones distribuidas a lo largo de 1,525 km, atravesando 5 entidades federativas:
Tabasco, Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, con un total de 42
municipios. El tren estará fragmentado en tres tramos para tres fines de transporte
distintos: carga, turístico y pasajeros locales. Con el fin de, según FONATUR,
“mejorar las condiciones de vida de toda la población, crear prosperidad compartida
en la región preservando el medioambiente, el patrimonio cultural tangible e
intangible y la identidad histórica.” (Ceceña y Veiga, 2019, p.13).

El proyecto busca ser el motor de crecimiento y derrama económica en la


región mediante la creación de una gran cantidad de empleos (suficiente
para ocupar habitantes locales y migrantes provenientes del sur); mediante
las obras de construcción de infraestructura (vías férreas y de
telecomunicaciones) y el desarrollo inmobiliario de nuevos centros urbanos.
(Ceceña y Veiga, 2019, p.13).
A pesar de que este proyecto busca brindar: “una nueva visión de turismo
sustentable, enfocado a un desarrollo sostenible, integral, cultural y social, teniendo
en el centro del proyecto a las personas” (FONATUR, 2019), en realidad no es una
propuesta novedosa, ya que ha sido una constante en gobiernos anteriores, desde
el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (Hernández, 2018), se ha buscado crear un

108
transporte interoceánico en dicha zona de la Península de Yucatán, pero ¿por qué
es tan atractiva para los políticos como para los inversionistas?

La Península de Yucatán es un lugar estratégico debido a que pertenece a


la región denominada “Gran Caribe”, la cual, según Ceceña y Veiga (2019) permite
interconexiones con el mercado mundial, favoreciendo al capitalismo, mediante
diferentes vías de comunicación, corredores multimodales y conexiones
interoceánicas. Por ello, la zona es de gran relevancia en términos geopolíticos, ya
que facilita el traslado para llegar a [Link]. y podría frenar los flujos migratorios que
se dirigen a ese país. Además de “abrir nuevos mercados e industrias que podrían
aprovechar las condiciones naturales de la región y los bajos costos del nuevo
transporte, así como la mano de obra barata.” (Ceceña y Veiga, 2019, p.21). En
ese sentido, el Tren intercede en diferentes ambientes, los cuales serán
desarrolladas a continuación.

3.3.1 Los ejes del Tren Maya

La justificación del gobierno de la 4T para la creación del Tren Maya en pro de las
comunidades, de acuerdo con lo propuesto en la página oficial del tren
([Link]), se basa en que la estrategia pretende consolidar la
integración y el desarrollo regional del sureste mexicano a partir del proyecto de
infraestructura de alto impacto, así como regionalizar destinos con vocación turística
en macro regiones que generen un mayor equilibrio. Así es como el gobierno
propone un proyecto para reducir las brechas de desigualdad entre las comunidades
y mejorar su calidad de vida.

Es decir, esta estrategia turística apuesta por su beneficio, pero a su vez


busca eliminar las desigualdades que el mismo turismo ha ocasionado en los
destinos, así como la descentralización de estos. "Es una ignominia, una
vergüenza, que nuestros pueblos originarios vivan desde hace siglos bajo la

109
opresión y el racismo, con la pobreza y la marginación a cuestas."25 (Rojas, 2018).
Bajo el slogan: “el Tren Maya nos use”, Fonatur propone en la página oficial del tren,
cuatro ejes en los que incide el megaproyecto a partir de acciones fundamentadas
en lo siguiente: ambiental, cultural, social y económico que son transversales entre
sí.

El patrimonio cultural es uno de los pilares de este proyecto el cual incide en


múltiples aspectos sociales haciendo al área de cultura del proyecto Tren Maya un
eje transversal que trabaja de manera coordinada con las diversas áreas del Tren,
con impacto en los cuatro ejes rectores: ordenamiento territorial, preservación del
medio ambiente, desarrollo económico inclusivo, y bienestar social.
([Link]).

• Eje Ambiental

La página oficial del Tren Maya establece que el tren tiene una
responsabilidad compartida entre las ciudades, las comunidades rurales y sus
actividades productivas a través de la rehabilitación y conservación de los recursos
naturales, como suelo, agua, flora y fauna silvestres. “El tren es el modelo de
transporte más eficiente y menos contaminante. Busca generar un nuevo modelo
de desarrollo territorial que conserva y aprovecha de manera sustentable los
servicios ecosistémicos del sureste.” ([Link]).

Se destacan beneficios ambientales, los cuales buscan el desarrollo


ecológico y urbano, como:

• Restaurar la conectividad biológica de áreas naturales para cuidar a


los animales y la vegetación.
• Favorecer la conservación de los ecosistemas y los servicios
ambientales.

25 Discurso de AMLO en el zócalo del país después de recibir el bastón de mando, 2018.

110
• Rehabilitar los ecosistemas degradados, en especial en las Áreas
Naturales Protegidas.
• Reducir la tala ilegal e implementar acciones que promuevan un uso
responsable del suelo.
• Fomentar la producción agrícola y ganadera amigable con el ambiente
para garantizar un mercado sustentable y sostenible.
• Generar una economía basada en el aprovechamiento responsable de
recursos naturales.
• Impulsar actividades económicas que hagan un uso menos intensivo
del suelo y de los recursos naturales.

Además, se establece que el Tren Maya cumple con los trámites para obtener
los permisos y autorizaciones ambientales y forestales que de acuerdo con la
legislación mexicana se requieren para su construcción y operación. Esto con el
objetivo de impactar positivamente en los programas de ordenamiento ecológico,
urbano y turístico, pues promoverá reordenamiento del territorio con base en las
características naturales del suelo y en su capacidad productiva, en conjunto con
las necesidades y propuestas de las comunidades locales.

• Eje cultural

El eje cultural del Tren Maya, el cual retoma las raíces culturales de la región
sureste como inspiración del proyecto para poder llevar a cabo los siguientes
beneficios culturales: promover y resguardar las zonas arqueológicas y el patrimonio
cultural, facilitar su acceso e impulsar las festividades y tradiciones de la región
([Link]). Por lo tanto, la construcción discursiva de este eje se basa
en destacar dos elementos fundamentales: la riqueza cultural y el patrimonio,
desarrollados por Fonatur en el siguiente fragmento:

La civilización Maya es emblemática de México ante el mundo. Quienes se


han acercado a esta cultura saben que se trata de una comunidad viva con un gran
legado histórico que enriquece la identidad de nuestro país. Sus descubrimientos y
conocimientos matemáticos, astronómicos y agrícolas han sido motivo de
admiración desde académicos hasta viajeros, así como del orgullo de sus

111
descendientes, que aún habitan en coexistencia con las selvas, cenotes y playas
que son testigo de la grandeza de esta civilización. En este homenaje se encapsula
la relevancia y el prestigio de un pueblo que ha existido hasta nuestros días y que
llama hogar al sureste mexicano y a la región centroamericana: los Mayas.
([Link]/cultural).

Respecto a la riqueza cultural se habla sobre la relevancia y prestigio de un


pueblo que ha existido en el país. Se coloca que el sureste mexicano es un mosaico
de maravillas naturales y culturales por explorar que será parte de la ruta del Tren
Maya. Mientras que sobre el patrimonio se menciona la grandeza cultural de la
región en todos los sentidos, desde centros ceremoniales, bosques tropicales,
comida y tradiciones, lo que se considera como una cultura viva que es reconocida
a nivel nacional e internacional, como Patrimonio Mundial de la UNESCO.

• Eje social y económico

El eje social y económico del Tren Maya comparten la misma premisa que se
resume en la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”. Por el lado
económico, se establece que en la Península de Yucatán “hay 7.3 millones de
personas en situación de pobreza, de los cuales el 30% se encuentra en pobreza
extrema”. ([Link]/desarrollo-economico/), como consecuencia de
que el desarrollo no ha llegado a la región de la misma forma que en otros estados.

Lo que se busca con el megaproyecto, es pagar una deuda histórica por


medio de detonar la economía de la región a partir de: incrementar el turismo de las
zonas para evitar marginación; impulsar proyectos productivos agroecológicos y
logísticos para hacer nuevas cadenas de valor, así como crear empleos, ya que se
prevé que se generarán aproximadamente medio millón de empleos durante la obra.

A partir de este aspecto económico, se pretende mejorar la calidad de vida


de las comunidades, lo cual tiene que ver con el eje social que busca una vinculación
plena, es decir, tejer lazos que unan al tren y la gente. Se colocan a las comunidades
como el centro de la estrategia total, a partir del respeto pleno de sus derechos con
el fin de traer bienestar, así como desarrollo integral, intercultural y sostenible.

112
El Tren Maya, un esfuerzo histórico para llevar prosperidad a las familias del sureste,
es un ejemplo perfecto de este nuevo paradigma. Por primera vez, el gobierno se
acercó a las comunidades para construir colectivamente un proyecto de desarrollo
regional que pone a la gente en el centro de todas las decisiones. (Fonatur, s.f.)
[archivo descargable].
Mientras que el eje social relaciona los beneficios económicos con propósitos
sociales, como defender la tierra, crear equidad social y abrir la península a un
sinnúmero de oportunidades de desarrollo, sin menoscabar los derechos de sus
habitantes a través de garantizar la distribución justa y equitativa de los beneficios
del Tren Maya, el cual será un detonador del desarrollo social integral de la región
del sureste. La estrategia social se sustenta en tres principios: diálogo y
participación continua; transparencia y rendición de cuentas; confianza y
corresponsabilidad. Quienes serán los protagonistas de la estrategia serán las
comunidades, se actuará a través del respeto pleno de sus derechos para un
bienestar común, desarrollo integral.

Con estos ejes es como se crea la relevancia e importancia del proyecto a


partir de construcciones discursivas que serán las bases y guías presentes en la
institución para promover al tren frente a las comunidades y público en general. De
los seis ejes que figuran, destacan principalmente tres: el eje cultural, el eje social y
económico, pues se hace más hincapié en ellos por parte del gobierno por la
trayectoria histórica que simbolizan, aunado a que el cumplimiento de ellos hará
crecer a la “Cuarta Transformación” y la separará de lo que históricamente se ha
hecho en beneficio de las comunidades.

No obstante, a pesar de las buenas intenciones que se exponen en estos


ejes, en la praxis esto connota una realidad distinta, en donde convergen elementos
del nacionalismo más el colonialismo interno. Es decir, estructuras de dominación
encubiertas en un discurso que alude a la riqueza cultural así como el patrimonio
maya; a la unidad nacional el desarrollo socioeconómico de las comunidades
originarias.

3.3.2 Controversias y repercusiones del Tren Maya

Desde que AMLO anunció que en su sexenio se realizaría este megaproyecto, las
controversias y discusiones comenzaron tanto para los que están a favor o en

113
contra. Comenzando con que el gobierno decidió destinar todos los recursos del
extinto CPTM para el proyecto del Tren Maya, lo cual empresarios lo tomaron como
una decisión arriesgada, ya que se centran todos los esfuerzos en dicho proyecto.
Según COPARMEX “los programas gubernamentales para el sector turístico están
abandonando el desarrollo integral, y se están concentrando en unos cuantos
proyectos como el Tren Maya, sin más criterio que la decisión presidencial.”
(Redacción Expansión, 2019).

No obstante, lo anterior sólo fue el inicio de las grandes controversias que ha


generado este proyecto, puesto que, de acuerdo con un estudio elaborado por
CONACYT: “Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos
previsibles” (2019), la región se encuentra en peligro, en todos los sentidos:
medioambientales, arqueológicos y socioculturales; aspectos que en el discurso
oficial manifiestan lo contrario, al exponer que esos riesgos están contemplados
para su preservación y cuidados, así como respaldados por estudios o análisis, sin
embargo, los hechos demuestran que esto es falso.

De acuerdo con CONACYT (2019), el recorrido del Tren Maya provocará


alteraciones, como degradación, fragmentación y deforestación en las selvas altas,
los pantanos y sabanas que están alrededor, así como en diez áreas naturales
protegidas, como resultado de la construcción, circulación y desarrollo del
proyecto. Es decir, estos ecosistemas se verán afectados, así como los servicios
ambientales que brindan, por ejemplo, la capacidad de ser sumideros de carbonos
se reducirá drásticamente. De igual forma, habrá pérdida en la fauna, pues en ese
tramo se registran 1,440 especies de fauna, 720 especies de vertebrados con 37
especies amenazadas, 16 en peligro de extinción y 61 con protección especial, de
acuerdo con SEMARNAT.

Ante esto, el secretario de Turismo: Miguel Torruco, sostiene lo siguiente en


una entrevista, mostrando las incongruencias entre el discurso oficial y los análisis
por parte de la comunidad especializada:

- ¿Cómo se puede asegurar la sustentabilidad del Tren Maya, que ha sido


criticado por muchos, entre ellos, los ambientalistas?

114
-Hay estudios ambientales, pero lo que no dicen los medios es que la mayor
parte de la vía ya existe. Donde hay vía no se va a quitar un árbol. Donde no
la hay, se utilizará el derecho de vía de la carretera. Igualmente, cuando se
interne en la selva, por las torres de electricidad, donde tampoco hay
árboles. Sabemos que para que un proyecto sea exitoso tiene que ser
responsable ecológicamente. Los países que mejor preserven su medio
ambiente y su identidad histórica, cultural y gastronómica serán los que
ganen esta batalla del turismo. (Selmán, 2019).
Por otro lado, también se establece que 44 grupos etnolingüísticos de la zona
se encuentran en peligro, así como 197 localidades “indígenas” con un total de
143,866 personas, según el Instituto Nacional de Pueblos “indígenas” (INPI), las
cuales se encuentran en una franja de 1 km a ambos lados de la vía, por lo que
pueden ser despojados de sus tierras y lugares de origen. También están en riesgo
los 1,288 sitios arqueológicos registrados por el Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) que se ubican dentro de los cinco estados comprendidos por la
ruta de tren con un margen de 10 km a ambos lados de la vía prevista.

Entre los problemas socioambientales que se presentan en este tramo y que


podrían incrementar con el paso del Tren Maya, destacan la transformación del
medio rural a un medio urbano con la consecuente pérdida de identidad maya, la
marginación y pobreza, la falta de servicios públicos, la inseguridad, la pérdida de
modos de producción tradicionales, el aumento de los cultivos agroindustriales y la
eliminación de gran parte de sus ecosistemas con la consecuente pérdida de
biodiversidad. (CONACYT, 2019, p.21).

Lo anterior solo muestra que los intereses económicos están por encima de
la situación sociocultural del país y sus habitantes, en específico de las
comunidades originarias. Es por ello por lo que, el proyecto ha sido cuestionado e
invalidado por expertos, analistas, pero sobre todo por las mismas comunidades
pertenecientes a la Península de Yucatán, quienes consideran que esto ha sido una
imposición en nombre del “desarrollo”, sin embargo, el gobierno quiso demostrar lo
contrario a partir de una consulta participativa “indígena”.

No obstante, dicha consulta fue rechazada por la Oficina en México del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-
DH), debido a que no cumplió con los estándares internacionales, ya que “la
consulta solo hizo referencia a los beneficios del megaproyecto y no se dio

115
información sobre los impactos negativos, además el consentimiento de los pueblos
y comunidades “indígenas” debe ser: previo, libre, informado y culturalmente
adecuado" (Ortiz, 2019), por lo que se considera una consulta inválida, ya que el
gobierno “no ha hecho público el proyecto correspondiente ni los estudios de
ingeniería básica e impactos ambiental, cultural y social (...).” (CONACYT, 2019,
p.13).

Ante esta situación, el Congreso Nacional “indígena” (CNI), el Concejo


“indígena” de Gobierno (CIG) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
“calificaron como una “simulación” la consulta para imponer el proyecto del Tren
Maya y de esta manera, entregar los territorios de naciones originarias a la lógica
neoliberal del despojo más viva que nunca” (Bonilla, 2019). Además, activistas,
organizaciones y colectivos exigieron al gobierno de México la suspensión
inmediata del Tren Maya, pues lo consideran: “un sueño capitalista que conducirá
al despojo, el desplazamiento y el deterioro de la vida de la gente que vive en zonas
próximas a lo largo de la vía férrea.” (Redacción Desinformémonos, 2019).

Por lo tanto, el megaproyecto de la cuarta transformación pretende lucrar con


los pueblos originarios a los cuales homogeniza e invisibiliza al nombrarlos a todos
como parte de la “cultura maya”, la cual se considera la fuente principal de la
actividad turística de la zona, esto bajo la promesa de distribuir la riqueza y generar
empleos, no obstante estos serán parte de la misma dinámica de colonialismo
interno, ya que será mano de obra barata, pero sobre todo porque por medio de la
imposición del desarrollo “el proyecto se está apropiando de significados e
imaginarios colectivos de la cultura maya para trastocarlos y venderlos como marca
de un proyecto nacionalista.” (Ceceña y Veiga, 2019, p.39).

El mismo nombre del proyecto evidencia una continuidad y profundización en


la estrategia de promoción del turismo basada en el ofrecimiento del producto
cultural “Mundo Maya” que incluye tanto las zonas arqueológicas como algunas de
las manifestaciones artísticas de los pueblos “indígenas” que habitan el territorio en
la actualidad. La mercantilización de las manifestaciones culturales conlleva la
folklorización y el vaciamiento de significados y saberes tradicionales, prácticas

116
rituales, arte, memoria histórica y sitios sagrados. “(...) La apropiación externa de
manifestaciones culturales, de prácticas y de conocimientos genera un paulatino
distanciamiento y sentimiento de enajenación por parte de quienes fueron sus
creadores y protagonistas, que dejan de considerarlas como parte sustancial de su
forma de vida.” (CONACYT, 2019, p.14).

Ante esto, Violeta Núñez (2019 en Ceceña y Veiga, 2019, p.44) enumera tres
contradicciones principales del Tren Maya: i) es un proyecto prácticamente privado
(la gran mayoría será de iniciativa privada), ii) el proyecto económico (Pejenomics)
presentado en campaña electoral anunciaba que el Tren Maya sería financiado con
inversión pública; y iii) este proyecto no devuelve al Estado un papel importante para
impulsar el desarrollo. Es decir, en cuanto al discurso se refiere AMLO ha
mantenido, como incluso parte de su eslogan de partido, la “esperanza” del
desarrollo a partir de este proyecto, sin embargo en la praxis es diferente.

3.4 Análisis del discurso sobre el Tren Maya

En los apartados anteriores se desarrollaron los conceptos relevantes para el


entendimiento sobre cómo el gobierno de México ha utilizado dispositivos de poder
para la construcción de la nación, donde lo “indígena” ha sido fundamental.
Asimismo, se realizó un reencuentro sociohistórico sobre cómo han sido utilizadas
las comunidades originarias en proyectos nacionales y políticas gubernamentales
que respondieron a sucesos mundiales como la modernidad y el neoliberalismo. De
igual forma, se describió la situación actual del gobierno de Andrés Manuel López
Obrador con respecto al turismo, como la industria principal en la que el Tren Maya
se desenvolverá y por medio de la cual es promocionado, en específico con la
Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024.

De acuerdo con esto, se realizará un análisis del discurso crítico sobre un


video publicado en el canal de YouTube de Andrés Manuel López Obrador sobre la
promoción turística del Tren Maya, esto como parte de una metodología cualitativa,
la cual busca responder a la siguiente pregunta general de investigación: ¿cómo se

117
expresan los dispositivos de poder en el discurso de la 4T26 para la implementación
de megaproyectos como el Tren Maya?

Con base en esto, el objetivo principal es: analizar el discurso de la 4T acerca


del megaproyecto Tren Maya como un dispositivo de poder. Para poder ahondar
más en el tema se plantean las siguientes preguntas con sus correspondientes
objetivos, estas son: ¿cuál es la construcción discursiva en torno a lo “indígena” en
la comunicación de Fonatur sobre el Tren Maya? Con ello, se busca especificar las
formas simbólicas sobre lo “indígena” usados en el discurso de la 4T, a partir del
análisis de la comunicación de Fonatur sobre el Tren Maya. Y por último ¿cómo el
gobierno desarrolla su discurso basándose en el nacionalismo para legitimar el
proyecto de la 4T? En función de esto, el objetivo es entender la construcción
discursiva de la 4T en relación con el nacionalismo que propone para legitimar el
proyecto del Tren Maya.

Corpus
El discurso para analizar en la presente tesis se basará en un video publicado
por el canal oficial de YouTube de Andrés Manuel López Obrador titulado: Proyecto
Tren Maya (2018), el cual fue publicado el 18 de octubre del 2018 con una duración
de tres minutos con treinta y tres segundos. El video se eligió porque fue el primer
video sobre el megaproyecto publicado en el canal oficial del presidente, en dicho
audiovisual se promociona y da una síntesis sobre lo que será el megaproyecto, en
términos sociales y culturales. Como consecuencia de la eliminación del Consejo
de Promoción Turística de México (CPTM), el tren no tuvo más comunicación de
este género, únicamente existen videos informativos sobre licitaciones,
construcciones de tramos, etc., además de lo que se menciona en las mañaneras o
en alguno otro medio informativo. Por lo que su análisis resulta pertinente para
identificar en el discurso que promociona al megaproyecto las formas simbólicas
sobre “lo indígena”.

26
El acrónimo de la llamada “Cuarta Transformación”

118
3.1 Metodología analítica
El presente análisis será realizada de acuerdo con la metodología cualitativa,
sustentada principalmente en el Análisis Crítico del Discurso, debido a que el objeto
de estudio se centra en el discurso de Fonatur sobre el Tren Maya, retomando como
parte del corpus el vídeo titulado “El proyecto Tren Maya” (2018), en su calidad de
fuentes primarias. En ese sentido, Van Dijk (2009) define el Análisis Crítico del
Discurso, como: “un tipo de investigación analítica sobre el discurso que estudia
primariamente el modo en el que el abuso del poder social, el dominio y la
desigualdad son practicados, reproducidos y, ocasionalmente combatidos, por los
textos y el habla en el contexto social y político.” (p.149).

El ACD, como se le denomina en abreviatura, es crítico debido a que se


analiza el abuso de poder de los grupos e instituciones dominantes que ejercen
sobre los dominados, por lo que crítica dichas relaciones asimétricas de poder a
partir de explicar el uso del lenguaje y el discurso dentro de un contexto social,
político, cultural e histórico con los que están interactuando permanentemente.
Además, considera que toda investigación es política, incluso si no se toma partido
en asuntos y problema sociales, por ello, en términos generales busca responder
“¿Cómo son capaces los grupos dominantes de establecer, mantener y legitimar su
poder y qué recursos discursivos se despliegan en dicho dominio?” (Van Dijk, 2009,
p.151-152).

Esta perspectiva crítica del discurso resulta pertinente para esta


investigación, ya que la relación entre discurso, poder y cultura es un pilar para el
entendimiento de los dispositivos de poder que se emplean y reproducen, por medio
del discurso de Fonatur sobre el Tren Maya, donde se usan formas simbólicas de lo
“indígena”. A partir de ello, se usará el modelo de ACD propuesto por el lingüista
británico Norman Fairclough, este autor menciona que el discurso se relaciona con
el uso lingüístico hablado o escrito “(…) visto como prácticas sociales, que se
caracterizan por ser maneras habituales vinculadas a tiempos y lugares
particulares- en las que la gente aplica recursos (materiales y simbólicos) para

119
actuar juntos en el mundo." (Chouliaraki & Fairclough, 1999, p.21 en Moreno, 2016,
p.133).
Su propuesta representa una interesante integración de elementos teóricos
y metodológicos provenientes del Materialismo Dialéctico de Karl Marx, la
Lingüística Sistémico Funcional de Michael Halliday, las elaboraciones de
Michel Foucault y Antonio Gramsci sobre el poder y el lenguaje en las
sociedades contemporáneas, y la comprensión estratificada, relacional y
transformacional del realismo crítico de Roy Bhaskar, entre otras influencias
de pensamiento (Palacio, 2020, p.104).
El modelo se basa en un análisis tridimensional del discurso a partir de tres
niveles: “una descripción lingüística del lenguaje del texto, la interpretación de la
relación entre los procesos discursivos (productivos e interpretativos) y la
explicación de la relación entre los procesos discursivos y los procesos sociales.”
(Moreno, 2016, p.136). Dichos niveles son los siguientes:

1. Práctica textual: La unidad de análisis es el discurso concebido como texto. Se


hace uso de teorías lingüísticas de acuerdo con los niveles sintáctico, semántico
y pragmático. El análisis es descriptivo en relación las propiedades formales del
texto
2. Práctica discursiva: Explica la producción, circulación y recepción de los
discursos, es decir, el modo en que los sujetos producen e interpretan los textos
a partir de recursos discursivos. Así como la relación del evento discursivo y el
orden del discurso, donde la intertextualidad es relevante. Asimismo, se incluyen
géneros discursivos y sus usos en relación con un tipo de actividad social. El
análisis es interpretativo con respecto a la relación texto e interacción, ya que,
según el autor, los textos son consumidos en diferentes contextos sociales que
determinan el trabajo de interpretación de estos. (Fairclough. 1992 en Moreno,
2016).
3. Práctica social: En este nivel se consideran las características de las
estructuras sociales y culturales que enmarcan los eventos comunicativos y que
a su vez los condicionan. En este análisis los conceptos de poder, ideología y
hegemonía se relacionan con las prácticas discursivas. El análisis se desarrolla
en el nivel explicativo sobre la relación entre el texto y el contexto social.

120
A continuación se presenta un gráfico (Figura 1) que resume el modelo con el
que se trabajará en las siguientes páginas:

Figura 1: Modelo tridimensional Fairclough, 1989 (retomado de Moreno, 2016, p.138).

3.2 Análisis práctica textual


1. Indicios contextualizadores de la enunciación

El contexto discursivo, en el análisis textual, se puede definir como el entorno


lingüístico del cual depende el sentido y valor de una palabra, frase o fragmento
considerado (Calsamiglia, 2001). A partir de esto, “las lenguas tienen la capacidad
gramaticalizar algunos de los elementos contextuales a través de la deixis que
permite jugar con los planos, tiempos y personas del escenario de la comunicación”
(Calsamiglia, 2001, p.116). Los elementos deícticos organizan el tiempo y espacio,
a la par que sitúan a los participantes de la enunciación. De acuerdo con esto, son
cuatro tipos de deixis: personal, social, espacial y temporal.

a) Deíxis de persona:

El discurso “Proyecto Tren Maya” (Canal Andrés Manuel López, 2018), presenta
dos personas: la 1ª del plural y la 2ª del singular, presentes en momentos distintos
a lo largo del desarrollo del discurso, los cuales se desarrollan a continuación:

121
Minuto del video Persona Ejemplo de oraciones
0:00-2:17 1ª persona del Más que una región, somos una familia”. “Nuestras tierras son
plural vastos territorios llenos de color y de sabor”. “El misticismo de
tus maravillas naturales nos recuerda que la magia existe”
2:18-2:37 2ª personal ¿Te has atrevido a imaginar el proyecto de infraestructura más
singular importante de la región en mucho tiempo? ¿Te has atrevido a
soñar a un sur Sureste unido y conectado? ¿Te has propuesto
lograr el desarrollo y equilibrio de una región que merece pasar
del olvido a una nueva era de transformación y crecimiento?
2:38-3:25 1ª persona del “Nos sentimos respaldados por una cultura y una sabiduría
plural milenaria que nos ha enseñado a convivir”. “Hoy celebramos
nuestra unidad llamándola tren maya” “Por nuestros Estados
del Sur, por nuestra gente, por nuestro México”
3:26-3:33 2ª personal “Por ti”.
singular

Tabla 1: Elaboración propia

b) Deixis social:

La relación social que hay entre los interlocutores es informal, pues al emplear la 1ª
personal del plural se busca crear una mayor proximidad y afinidad entre los
receptores, por ello se resaltan palabras como “somos” y “nuestro”, el discurso sobre
el Tren pretende hablar de iguales a iguales para buscar complicidad de los
receptores, con el fin de que estén a favor del Tren Maya.

Mientras que la relación que se muestra con la 2ª persona del singular revela
confianza y proximidad que mantiene la informalidad al dirigirse de “tú”. Con ello, y
de acuerdo con los momentos en que se usa esta deixis, se busca dirigirse de forma
directa al receptor cuando se cuestiona sobre el progreso del país a partir del
megaproyecto. Es un cuestionamiento personal que rompe con el resto de la
narrativa del discurso.

c) Deixis espacial:

El lugar donde se desarrolla el discurso es específico, por los siguientes adverbios


de lugar presentes en las siguientes oraciones “Aquí la naturaleza se respeta”; Aquí,
hace referencia a la zona sur de México, por lo que funciona como una delimitación
territorial que está presente en el resto del discurso al mencionar los Estados
correspondientes a dicha zona, que son presentados como parte del espacio
público.

122
d) Deixis temporal:

En el discurso del Tren Maya hay dos indicadores temporales que se repiten en
diferentes oraciones: “hoy” y “es momento”. En lo que respecta a “hoy” es usado
en los siguientes fragmentos:

“Construyó en ellas las culturas que hoy nos maravillan”; “A construir con la
naturaleza sitios majestuosos en los lugares menos pensados que hasta hoy
siguen siendo ejemplo de fuerza; “Es por eso que hoy celebramos nuestra
unidad llamándola tren maya”.
El tópico principal que se relaciona con el indicador es “lo indígena”, como un
tema que actualmente es relevante e importante para la cultura nacional debido a
su carácter folclórico y por la promoción del patrimonio en sitios turísticos, así como
su relación con el Tren Maya.

Por otro lado, “es momento” hace referencia a lo que busca hacer el gobierno
de Andrés Manuel López Obrador durante su sexenio, en específico en lo que se
refiere al Tren Maya. Esto marca una distinción entre el pasado y el futuro, por lo
que centra el discurso en el presente, como un llamado de acción para realizar
cambios, de acuerdo con las siguientes oraciones:

“Es momento de poner la mirada en lo más alto”; “Es momento de tender nuevos
lazos de fraternidad y amor”; “Es momento de que el sur se una”.

2. Las modalidades de la enunciación


La modalidad de la enunciación corresponde a “(…) cómo se dicen las cosas, es
decir, a la expresión verbal o no verbal de la visión del locutor respecto al contenido
de sus enunciados.” (Calsamiglia, 174). Es decir, es la relación entre el locutor y su
texto, el cómo lo dice.

En ese sentido, la mayor parte del discurso se desarrolla con una modalidad
aseverativa, pues se declara con seguridad aspectos y características sobre los
Estados que conforman a la región del sur de México, pero existen dos variables de
esta modalidad. La primera sucede cuando se hace el cambio de la 1ª persona del
plural a la 2ª persona del singular y se enuncian una serie de preguntas.

¿Te has atrevido a imaginar el proyecto de infraestructura más importante de la


región en mucho tiempo? ¿Te has atrevido a soñar a un sur Sureste unido y

123
conectado? ¿Te has propuesto lograr el desarrollo y equilibrio de una región que
merece pasar del olvido a una nueva era de transformación y crecimiento?
Esto responde a una modalidad interrogativa donde el enunciador solicita
información al receptor de forma directa. Estas preguntas son cerradas y guían el
pensamiento y respuesta de los receptores. No obstante, después el mismo
discurso responde a la pregunta:

“Te has propuesto lograr el desarrollo y equilibrio de una región que merece pasar
del olvido a una nueva era de transformación y crecimiento?” al aseverar: “Damos
paso a la realización de este gran proyecto que, sin ninguna duda traerá grandes
beneficios al sur de nuestro país”.
Es decir no hay espacio para la respuesta o cuestionamiento, puesto que
aseguran que lo que plantan dichas preguntas se resolverán gracias al Tren Maya.

Por otro lado, con las siguientes oraciones: “Es momento de poner la mirada
en lo más alto”; “Es momento de tender nuevos lazos de fraternidad y amor”; “Es
momento de que el sur se una”; se expresa una modalidad imperativa, la cual no es
completamente una orden, pero se está invitando y sugiriendo para que, por
ejemplo, existan más lazos de fraternidad y amor.

3. Nube de conceptos

A partir del análisis de la frecuencia de los conceptos utilizados en el discurso del


“Proyecto Maya”, se ponderan en el siguiente gráfico los resultados de los términos
más usados.

Figura 2: Elaboración propia

124
La palabra que más se repite en el discurso “Proyecto Tren Maya” (2018), es
nuestra/nuestro con nueve veces, le procede Sur con cinco veces, posteriormente
región cuatro veces y; cultura, gente, hoy, momento y tierra se repiten tres veces
respectivamente. Por otro lado, Sureste, maíz, lleno, magia, belleza, tradición,
milenaria, selva, naturaleza, mundo, mirada, naturales, soñar, maravillas, atrevido,
y proyecto; están presentes dos veces en el texto cada una. Mientras que Tren Maya
solamente es mencionado textualmente una vez durante todo el discurso.

Esto muestra que lo más importante dentro del discurso es hablar y resaltar
lo que es nuestra/nuestro dentro de la región del Sur, como su cultura, gente,
tradición, naturaleza, maravillas, etc. Es importante destacar que la palabra Tren
Maya, solamente se menciona una vez, a pesar de que es un discurso para
promocionarlo, por lo que solamente se referencia indirectamente como el proyecto
de infraestructura, pero se hace más énfasis al desarrollo y progreso que tendrá el
sur a partir de su implementación.

3. Campos semánticos

Los campos semánticos son “un grupo de palabras íntimamente relacionadas por
su significado que, frecuentemente, quedan subsumidas bajo un término general”
(Paulín, 2006, p.211). Los campos conceptuales son estudiados por el lingüista
alemán Jost Trier, quien establece que el contenido conceptual de una palabra se
define en la medida en que se delimite con respecto “al concepto de las palabras
vecinas y opuestas dentro del campo lingüístico.” (Pauín, 2006, p.214).

A continuación se analizarán dos términos generales relevantes del discurso


del Tren Maya que son opuestos entre sí, pero que en el texto están vinculándose
constantemente: Tradición y Modernidad, a partir de las cuales se relacionarán, por
su significado obtenido por el diccionario digital de la RAE27, todas las palabras que
pertenezcan a ese campo que estén presentes dentro del discurso para mostrar su

27
[Link]

125
relación con el término general. Por lo tanto, a continuación, se muestran algunos
acercamientos de la definición de los términos por analizar.

Comenzando con tradición, su significado etimológico proviene de latín


traditionem, ‘tradición, enseñanza, acción de transmitir o entregar’. De acuerdo con
Gómez Silvia (1988 citado en Madrazo, 2005), la tradición denota ante todo la
“transmisión de los elementos de una cultura de una generación a otra” o la idea de
“costumbre cultural”. Con esto en mente, se desarrolla el siguiente mapa semántico
conceptual.

TRADICIÓN

Familia Milenaria Naturaleza

Fraternidad Unidad Ancestral Eden Selvas Playas Tierra

Hermanos Compartir Dioses Paraísos Maíz

Lazos Misticismo Majestuoso Cacao

Unidad Magia

Venerar
Figura 3: Elaboración propia

El término de tradición se relaciona con tres conceptos más presente en el


discurso “Proyecto Tren Maya” (2018). El primero es familia, proviene del latín
“famulus” que significa sirviente o esclavo, también se podía relacionar con el
patrimonio proveniente de los parientes, el significado de acuerdo con el diccionario
es “conjunto de ascendientes, descendientes y demás personas relacionadas entre
sí por parentesco de sangre o legal”, en síntesis, personas con tradiciones en
común, esto lleva a otros conceptos como fraternidad que significa hermandad, lo

126
que deriva a otros conceptos como hermanos y lazos. También se vincula con
unidad, como aquello que no puede dividirse.

Por lo tanto, este primer campo refiere la idea del nacionalismo, de la unión
a partir de rasgos comunes compartidos entre los miembros, lo cual refiere a la
familia y fraternidad. Esto a su vez, remonta al folclor, los rasgos que son
considerados como “típicos” entre los y las mexicanas que a su vez son capaces de
unir a la comunidad imaginada, por lo que dicha fraternidad está vinculada a partir
de considerar a la tradición, como aquellas raíces, capaz de conectar con el sentido
de pertenencia y de un origen en común.

El segundo concepto es milenaria o milenario, proviene del latín millenarius


y significa "relativo al número mil", es un adjetivo que significa
que ha durado uno o varios milenios. Las palabras que complementan este
campo son: ancestral, como algo muy antiguo o perteneciente a tradiciones
antiguas, como los dioses, magia, misticismo, venerar. También se relaciona con
edén del hebreo ‘ēden que significa delicia, término que a su vez se vincula con
paraíso y majestuoso.

Estas categorías demuestran cómo se concibe la cultura denominada


“maya” perteneciente a la región sur del país y que tiene para ofrecer a los
viajeros. Dicha concepción se hace desde una mirada exótica, ya que el
misticismo con el que se presenta a las cultura milenaria mantiene a la historia y
al presente de las comunidades como ajeno, inaccesible, pero a la vez mágico y
distinto al día a día.

El tercer y último concepto es naturaleza, proviene del latín natura que


refiere al origen, desarrollo y cambios que pasan los seres vivos, su significado es
conjunto de las cosas que existen en el mundo o que se producen o modifican
sin intervención del ser humano. Este término se vincula con dos más, lo que se
refiere a la tierra como el terreno dedicado a cultivo o propio para ello, como el
maíz y cacao. Los otros conceptos son selvas y playas, como elementos propios
de la naturaleza.

127
Este campo expresa los elementos propios de la naturaleza que se
encuentran en la zona sur del país, los cuales, junto con los paraísos que ofrecen
las culturas milenarias, refieren a la patrimonialización tanto de las personas, sus
objetos, lugares, símbolos, para ser usados a favor de la tradición y la unidad
nacional que permite que una nación se distinga y sea identificada por la
diversidad cultural que representa.

Otro campo semántico corresponde a modernidad, la palabra está formada


por raíces latinas y significa "cualidad de la era actual". Sus componentes léxicos
son modemus (reciente, actual), más el sufijo -dad (cualidad). Echeverría (2008)
define como el “conjunto de comportamientos que estaría en proceso de sustituir
esa constitución tradicional, después de ponerla en evidencia como obsoleta, es
decir, como inconsistente e ineficaz.” (p.1). A partir de este concepto se desglosa
lo siguiente:

Figura 4: Elaboración propia

El concepto de modernidad se vincula con cuatro más, el primero de ellos es


transformar que “significa hacer cambiar de forma a alguien o algo”, a partir de se
desglosa el concepto de desarrollo cuyo significado es que acrecentar, dar
incremento a algo de orden físico, intelectual o moral, así como crecimiento que se
refiere a adquirir un aumento, y por último beneficio, es decir un bien que se hace o

128
se recibe. Este campo refiere a los efectos de la modernidad para la región sur del
país que surgirán con la integración del Tren Maya.

El segundo concepto es construir, es decir, hacer algo utilizando los


elementos adecuados, a partir de este se desglosa infraestructura, obra subterránea
o estructura que sirve de base de sustentación de otra, lo cual se vincula con
proyecto cuyo significado es una idea de una cosa que se piensa hacer y para la
cual se establece un modo determinado y un conjunto de medios necesarios. Dichos
conceptos derivan a Tren Maya, como el megaproyecto del sexenio de AMLO.

El tercer concepto es comunicar, la RAE lo define como: transmitir mensajes


mediante un código en común al emisor y receptor, esto deriva a mensaje que
significa información que se envía a otra persona. Lo cual desglosa en conectar, es
decir unir o poner en comunicación dos cosas o dos personas, a través de vías cuyo
significado es sistema de transporte o comunicación entre dos lugares. Al hablar de
transporte y vías de nuevo aparece el concepto del Tren Maya.

Por último, aventura del latín adventūra “lo que va a venir”, es decir, aquello
que vendrá o acontecerá, que significa suceso extraño o poco frecuente que vive o
presencia una persona, especialmente el que es emocionante, peligroso o entraña
algún riesgo que a su vez se relaciona con viajero, una persona que viaja. Esto se
vincula con tesoros como el conjunto de dinero, joyas u otros objetos de valor,
reunidos y guardados en un sitio. Lo anterior hace referencia al turismo que se
puede experimentar y vivir por las zonas que pasará el Tren Maya.

Por lo tanto, los campos semánticos conceptuales analizados tienen dos


términos generales que son opuestos entre sí, son una dicotomía, mantienen su
función de distinguir y marcar las diferencias entre la tradición y lo moderno, pero
convergen juntas, puesto que para que se note la transformación y desarrollo se
necesita de la existencia de lo tradicional. De igual forma, se expresa que la cultura
milenaria puede seguir coexistiendo dentro de la modernidad, ya que se considera
sagrada. En ese sentido, el campo sobre tradición refiere a la cuestión cultural y
ambiental de la región sur de México, mientras que el de modernidad se dedica a

129
hablar sobre el Tren Maya y sus beneficios de desarrollo para dicha zona en
términos económicos, por el crecimiento y el turismo.

4. Macroposiciones semánticas (Coherencia del texto)

En el discurso se articulan a modo de “esqueleto” o estructura un conjunto de


términos fundamentales para la coherencia del mensaje. El concepto de coherencia
se refiere al “significado del texto en su totalidad, abarcando tanto las relaciones de
las palabras con el contexto, como las relaciones entre las palabras en el interior
del mismo texto. Alude a la estabilidad y la consistencia temática.” (Calsamiglia,
2001, p.221-222). Esto sirve para un análisis del contenido del texto, entendido
como una unidad global.

Desde la perspectiva de Van Dijk, dicho análisis no parte de la oración, sino


de “macroestructuras”, es decir, unidades superiores de contenido que son la
síntesis de su contenido. Estas macroestructuras o macroposiciones “(…) dotan de
coherencia al texto en su conjunto, porque es una representación del tema general
que vertebra la unidad comunicativa.” (Calsamiliga, 2001, 224). A partir de esto, se
establece que hay dos niveles, el global de macroposiciones y el local de
microposiciones. Las macroposiciones se derivan de los conjuntos de
microposiciones que al relacionarse muestran una unidad de contenido común. Las
macroposiciones no son explícitas, sino que son proposiciones que se derivan del
contenido explícito de las microposiciones y de los conocimientos asociados a ellas.
Con base en esto se eligieron 10 palabras clave dentro del discurso
(microposiciones) para así determinar las macroposiciones.

Macroposiciones Lo “indígena” Unidad Tren Maya


Microposiciones • Tradición • Fraternidad • Proyecto
• Cultura milenaria • Nación • Desarrollo
• Riquezas • Gente • Transformación
• Región del sur • Progreso

Tabla 2: Elaboración propia

De acuerdo con la Tabla 2, existen tres macroestructuras o tópicos


principales con sus correspondientes microposiciones. La macroposición de lo
“indígena” se expresa por medio de la tradición, pues se concibe como una cultura
milenaria llena de riquezas que están presentes en la región sur de México.

130
Asimismo, la unidad es un tema relevante dentro del discurso, debido a que se
menciona al receptor como “hermana” o “hermano”, como si fueran una familia, es
decir hay fraternidad de la gente del país. Por último, la macroposición del Tren
Maya, como proyecto, es lo que logrará el desarrollo y transformación tanto de la
zona, como de las comunidades. En síntesis, las temáticas o macroposiciones
concuerdan con las microposiciones y viceversa, por lo que existe coherencia del
discurso, pues continuamente se refuerzan los temas principales entre sí.

3.2 Análisis práctica discursiva


1. Género discursivo

El tipo de discurso al que pertenece el “Proyecto Tren Maya” (2018) es político, el


cual en términos generales puede definirse como el que se emplea en el
pensamiento y la acción política como parte del proceso político (Van Dijk y
Mendizábal, 1999). En ciertas ocasiones se delimita el discurso político a sus
actores, es decir si un político emite un discurso, entonces será un discurso político.
No obstante, de acuerdo con Van Dijk y Mendizábal (1999), esta visión es
reduccionista, por lo que será la relación entre “texto y contexto” lo que podrá
delimitar y definir el objeto de estudio. “Es decir, los políticos hablan políticamente
también (o únicamente) si ellos y su habla están contextualizados en sucesos
comunicativos, como reuniones de gabinete, campañas eleccionarias,
demostraciones de protesta, etc.” (p.15).

Existen más condiciones adicionales para que un discurso sea político, como
el contexto en relación con las estructuras políticas; los temas a tratar, que son sobre
la política en sí misma, que se combina con temas sociales. En el caso específico
del discurso “Proyecto Tren Maya” (2018), el actor involucrado que enuncia es
Fonatur; el tema general que se trata es sobre la política gubernamental reflejada
en la Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024, en específico el megaproyecto del
Tren Maya, donde se abordan otros temas sociales, como se desarrolló en el punto
4 del análisis textual sobre las macroposiciones, como lo “indígena” y la unidad.

131
Por otro lado, el subgénero al que pertenece es el de propaganda, entendida
como: "una tentativa para ejercer influencia en la opinión y en la conducta de la
sociedad, de manera que las personas adopten una opinión y una conducta
determinadas." (Domenach, 1968, p.3). Se diferencia entre la publicidad porque
esta persigue un fin comercial, mientras que la propaganda uno político, aunque
ambas pueden influir en las opiniones de las personas y pueden compartir algunos
recursos.

Las necesidades o las preferencias que suscita la publicidad están


enderezadas a un producto particular, mientras que la propaganda sugiere
o impone creencias o reflejos que a menudo modifican el comportamiento,
el psiquismo y aun las convicciones religiosas o filosóficas. La propaganda
por consiguiente, influye en la actitud fundamental del ser humano.
(Domenach, 1968, p.3).
Tal como plantea, María Victoria Reyzabal (2002) existen cuatro rasgos
esenciales de la propaganda, que cumple el discurso sobre el megaproyecto, los
cuales se plantean a continuación:

a) Es una comunicación persuasiva con fines determinados: El discurso sobre


el Tren Maya principalmente tiene un orden argumental para lograr el
consenso sobre el proyecto y por ende al gobierno de la 4T.
b) Tiene carácter impersonal: Se enfoca a un sujeto colectivo “nosotros”, como
se mostró en el apartado del análisis textual sobre las deíxis del texto.
c) Contenidos pertenecen a categorías ideológicas y políticas: Los contenidos
refieren al megaproyecto del gobierno de AMLO y los beneficios que tendrá
para la nación, así como su relación con lo “indígena”.
d) Es intencional: La intención del discurso sobre el Tren se basa en que los
mexicanos conozcan los beneficios que aportará a la región del sur para que
lo aprueben y por ende también al gobierno de la 4T.
4. Modos de organización del discurso

Los modos de organización del discurso refieren al conjunto de secuencias textuales


heterogéneas prototípica “(…) que pueda proporcionar los instrumentos necesarios
para adscribir un texto a un tipo determinado, en relación con las secuencias
presentes en el” (Calsamiglia, 2001, p.265), que tienen la función de narrar,
describir, explicar, argumentar entre otras. A partir de esto, el modo más

132
fundamental dentro del discurso “Proyecto Tren Maya” (2018), es la argumentación,
la cual corresponde a la función apelativa propuesta por Jakobson (1960), debido a
que se busca influir en la percepción sobre el Tren Maya y el gobierno de la AMLO.

El texto se construye a partir de un problema que es “la falta de desarrollo de


la región sur del país” y la forma de darle solución es la implementación del Tren
Maya. Para justificar, defender y sostener dicha solución se dan diferentes
argumentos que se podrían resumir en la modernización de la región que enaltecerá
más a la riqueza de la llamada cultura maya. No obstante, a pesar de que la
argumentación es la más notable, también están presentes las descripciones y
narraciones que funcionan como refuerzos para los argumentos.

5. Condiciones de producción, circulación y recepción

A continuación se desarrollarán las condiciones de producción, circulación y


recepción, sin embargo, es importante aclarar que lo que compete a esta
investigación son las condiciones de producción, debido a que el análisis se basa
en la expresión de los dispositivos de poder en el discurso de la 4T, por lo que
solamente se describirán las condiciones de circulación y recepción sin ahondar en
un posterior análisis.

a) Condiciones de producción:

El discurso “Proyecto Tren Maya” (2018), se produce en un contexto donde


recientemente AMLO había ganado las elecciones presidenciales del 2018. Desde
que se le nombró ganador buscó reforzar sus propuestas de campaña de diversas
maneras para mostrar los cambios que se realizarían en los próximos años con su
gobierno, como consecuencia de que el país había quedado dividido en las
votaciones. En ese sentido, el Tren Maya fue propuesto desde que comenzó su
campaña electoral, causando polémica en diversos sectores de la sociedad, de
nuevo el país se dividió entre los que estaban a favor y en contra.

La decisión de construir el Tren Maya, como parte de la Estrategia Nacional


de Turismo 2018-2024, estuvo acompañada de otras decisiones que aumentaron la

133
tensión, como la eliminación del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM)
y la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA)28, además del
aumento de presupuesto para el megaproyecto que dejó sin presupuesto a otras
instancias, lo que comenzó a mostrar la prioridad del proyecto. A esto se suma que
AMLO desde su campaña dijo que les daría prioridad a las comunidades
“indígenas”, con frases como “primero los pobres” o “salvar la deuda histórica que
el país tiene con ellas”, con lo que logró distinguirse de sus competidores.

A falta de un organismo encargado de la promoción del turismo, el gobierno


de Campeche realizó el video “Proyecto Tren Maya”, cuando Alejandro Moreno
Cárdenas era gobernador del Estado por parte del PRI, quien mostró más su apoyo
ante el proyecto e incluso le pidió al presidente electo que incluyera Yucatán dentro
del tramo (Castillo, 2020). Además, Campeche fue seleccionado por Fonatur para
estar presente en la antesala de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) a inicios
del 2019 para promocionar al Tren Maya, por lo tanto Campeche fue el seleccionado
por Fonatur para hablar del megaproyecto del sexenio.

b) Condiciones de circulación:

El video “Proyecto Tren Maya” fue publicado en YouTube el 13 de octubre del 2018
en el canal oficial de Andrés Manuel López Obrador, a tan solo tres meses de haber
ganado las elecciones y a dos meses de haber eliminado el CPTM. A pesar de que
la realización estuvo a cargo del gobierno del Estado de Campeche, únicamente se
difundió por ese medio. En la descripción del video se muestra lo siguiente:

El Tren Maya integrará a la región más importante del mundo por su riqueza
arqueológica. Además, pasará por la orilla de la segunda reserva ecológica
más extensa del continente americano y fomentará la economía, el turismo
y el desarrollo social con absoluto respeto al ambiente. Les comparto este
video que realizó el gobierno del estado de Campeche. (Canal Andrés
Manuel López Obrador, 2018).
Usar a la plataforma YouTube como medio para difundir dicho video,
responde a la estrategia que AMLO había desarrollado durante su campaña

28 Para ahondar más en el tema revisar el apartado 3.1, 3.1.1, 3.2 y 3.3.2 de la presente tesis.

134
presidencial. Donde se mantenía dentro de los trending topics y la conversación de
los usuarios, quienes mostraban su apoyo al candidato en redes, lo cual le otorgaba
más fortaleza frente a sus adversarios. Asimismo, las redes sociales reforzaron su
función como un medio para mantenerse informado, por lo que seguir aportando
información en dichos medios era esencial para conservar la conexión con los
jóvenes.

c) Condiciones de recepción:

Al día de 24 de octubre del 2022, es decir cuatro años después de la publicación


del video, cuenta con 90,132 vistas, 6,956 likes y 1,094 comentarios, donde
principalmente se expresa el orgullo que sienten por México y su apoyo al
presidente, de los cuales se rescatan los siguientes:

Figura 5: Elaboración propia fuente Canal Andrés Manuel López Obrador, 2018

6. Intertextualidad

Para el análisis de la intertextualidad, entendida como el hecho de que un texto


puede derivar en otros, se eligieron dos textos de diferente formato al video
“Proyecto Tren Maya”, pero que continúan hablando sobre los ejes del proyecto29,
con el fin de conocer si el discurso ha sido consistente en este tiempo, para
analizarlos como una adición a la cadena de comunicación existente, los cuales han

29 Ejes desarrollados en el apartado 3.3.1 Los ejes del Tren Maya.

135
sido publicados cuatro años después del lanzamiento del objeto de estudio de la
presente tesis.

El primero de ellos es un tweet de la cuenta oficial del Tren Maya en Twitter,


donde diario se sube información sobre el proyecto. El tweet habla sobre los
beneficios que otorgará al turismo los cuales serán distribuidos de forma igualitaria
e inclusiva.

Imagen 2: Tweet de la cuenta oficial Tren Maya


@TrenMaya, 2022
Por otro lado, se retoma lo dicho en la mañanera30 del día 28 de septiembre
del 2022:

Vamos a dar conocer lo que se está haciendo para el rescate de zonas


arqueológicas en toda la ruta del Tren Maya, porque además de ser un
medio de transporte, de desarrollo para el sureste que ha permanecido como
región rezagada, abandonadas, la construcción del Tren Maya significa
también la recuperación de las antiguas ciudades mayas. (…) Se está
trabajando en descubrimientos, en rehabilitación de sitios arqueológicos
abandonados, incluso hay cientos de arqueólogos como no se había visto
trabajando, recuperando toda nuestra riqueza artística, cultural del mundo
maya. Y se va a mostrar eso, de cómo el Tren al mismo tiempo, va a
significar resaltar aún más la grandeza cultura de México en esta región.
(Informador, 2022).
A partir de los dos textos mencionados anteriormente, se concluye que no se
contradicen entre sí, sino que refuerzan el discurso principal del 2018, por lo que
funcionan como una repetición en donde vuelven a estar presentes las
macroposiciones desarrolladas en el apartado 4 del análisis textual, es decir: lo

30 Conferencia matutina a cargo del presidente Andrés Manuel López Obrador realizada de lunes a viernes.

136
“indígena”, la unidad y el Tren Maya. El eje cultural al que se refieren en ambos
textos, así como el del objeto de análisis, está relacionado con el turismo y lo
“indígena”, pues es una constante en ellos reflejar la idea de que al “descubrir y
recuperar la riqueza cultural del mundo maya los demás conocerán su esplendor”.
Por lo tanto, el megaproyecto del sexenio continúa construyéndose en el discurso
como lo que podrá unir, pero sobre todo traerá beneficios y desarrollo al zona sur
del país.

3.3 Análisis práctica social

1. Categorías analítica

A continuación se desarrollarán las categorías analíticas del discurso “Proyecto Tren


Maya” (2018), por medio de la división del texto en enunciados para poder identificar
los conceptos a los que refieren, para posteriormente ser usados como categorías
analíticas que serán relacionadas con los dispositivos de poder, la construcción
discursiva sobre lo “indígena” y el nacionalismo.

Enunciado Categorías analíticas


1 Mensaje al sur sureste, más que una región, somos una familia Unidad / Pertenencia
2 Hermanos y hermanas nacidos del barro, la madera y el maíz Unidad / Lo “indígena” /
Pertenencia
3 Nuestras tierras son vastos territorios Pertenencia / Recursos naturales
4 llenos de color y de sabor, de sonidos, de magia, de belleza y tradición Lo “indígena”
5 Hijos de una cultura milenaria Lo “indígena” / Pertenencia
6 que nos enseñó a mirar las estrellas Tradición
7 que vio en la selva un hogar lleno de riquezas Recursos naturales / “lo indígena”
8 y construyó en ellas las culturas que hoy nos maravillan. Lo “indígena” / Orgullo
9 Aquí la naturaleza se respeta y se venera Recursos naturales / Orgullo
10 Por esa intensa experiencia que nos regala en cada muestra de vida Orgullo
11 y que el mundo admira suspirando Orgullo / Turismo
12 Tabasco: Un Edén que acaricia la mirada Orgullo
13 y nos cautiva con el carácter amistoso de su gente Lo “indígena”
14 Tierra generosa de cacao y maíz bebamos un delicioso pozol, bebida de Lo “indígena”
los dioses
15 Yucatán: Perfecta dualidad entre lo moderno y la tradición Tradición / Modernidad
16 Tus noches bohemias invitan al romance Tradición
17 y en tus bellezas naturales, la aventura nos espera Recursos naturales / Turismo

137
18 Quintana Roo: ¡Cómo olvidar tus hermosas playas! Paraísos del mar Recursos naturales / Turismo
Caribe donde volvemos a soñar
19 Chiapas: Corazón selvático Recursos naturales / Turismo
20 el misticismo de tus maravillas naturales Recursos naturales / Turismo
21 nos recuerda que la magia existe. Recursos naturales / Turismo/
Tradición
22 Campeche: tu gente cálida y amistosa Lo “indígena” / Orgullo
23 que abre sus brazos para recibir al viajero. Turismo
24 Impresionas al mundo con maravillas ancestrales en medio de la selva. Turismo / Lo indígena/ Recursos
naturales/
25 Es momento de tender nuevos lazos de fraternidad y amor Pertenencia / Unidad
26 De compartir nuestros tesoros Turismo
27 De crear vías que unan nuestras tierras y nos comuniquen Tren Maya / unidad
Inicio quiebre narrativo
28 ¿Te has atrevido a imaginar el proyecto de infraestructura más importante Tren Maya / Modernidad
de la región en mucho tiempo?
29 ¿Te has atrevido a soñar a un sur Sureste unido y conectado? Tren Maya / Unidad / Progreso
30 ¿Te has propuesto lograr el desarrollo y equilibrio de una región que Tren Maya / Progreso / Modernidad
merece pasar del olvido a una nueva era de transformación y crecimiento?
31 Una región que irá de la mano de nuestro Presidente, licenciado Andrés Andrés Manuel López Obrador
Manuel López Obrador,
32 Es momento de que el sur se una Unidad / Tren Maya
Cierre quiebre narrativo
33 Nos sentimos respaldados por una cultura y una sabiduría milenaria Lo “indígena” / Tradición / Orgullo
34 que nos ha enseñado a convivir y a construir con la naturaleza sitios Tradición / Recursos naturales /
majestuosos en los lugares menos pensados que hasta hoy siguen siendo Orgullo
ejemplo de fuerza.
35 Es por eso que hoy celebramos nuestra unidad llamándola tren maya Tren Maya / Unidad
36 Damos paso a la realización de este gran proyecto que, sin ninguna duda Tren Maya / Progreso
traerá grandes beneficios al sur de nuestro país
37 Es momento de poner la mirada en lo más alto Orgullo
38 y seguramente podremos llegar a él Progreso
39 Por nuestros Estados del Sur, por nuestra gente, por nuestro México Unidad/ Orgullo/ Lo “indígena”
40 Por ti. Unidad

Tabla 3: Elaboración propia

Con base en lo anterior, están presentes 11 conceptos los cuales se


relacionan con las tres macroposiciones desarrolladas anteriormente: lo “indígena”,
unidad y Tren Maya, que a su vez también corresponden a las categorías de análisis
planteadas por medio de los conceptos predominantes que surgieron por la división
de enunciados. Las categorías planteadas son las siguientes: lo “indígena”, orgullo,
recursos naturales, unidad, turismo, tradición, Tren Maya, pertenencia, progreso,
modernidad, AMLO.

138
Por lo tanto, la construcción discursiva sobre lo “indígena” en el discurso del
“Proyecto Tren Maya” (2018), se asocia principalmente con el orgullo por aquel
origen en común (enunciado 2) donde se exaltan las características del México
prehispánico, principalmente los sitios arqueológicos (enunciado 8) y la comida
(enunciado 14), es decir, se propicia sentir orgullo por un pasado glorioso
precolonial, que englobas las tradiciones, para reforzar el sentido de pertenencia
e identidad dentro del país. No obstante, esto reconoce a las comunidades
originarias únicamente en esa etapa histórica y cuando se les mira desde el
presente (enunciado 4) son reducidos a la folklorización y exotismo, con frases
como sabor, magia, belleza, milenaria, majestuosa.

Esto muestra que “lo indígena” continúa presentándose de la misma manera


desde el nacionalismo post revolucionario donde se colocó a las comunidades
originarias como un objeto estereotipado y que el gobierno de la 4T continúa
reproduciendo. A esto se suma el turismo (enunciado 24), como un medio por el
cual las comunidades son exhibidas y comercializadas, así como los recursos
naturales (enunciado 18) que son explotados por esta industria. Tanto “lo indígena”
como los recursos naturales están al servicio del turista (enunciado 23), pues son
los atractivos turísticos que más derrama económica generan a los destinos
turísticos. Esto implica que se mantenga la condición de explotación y sometimiento
de las comunidades, pues son usadas como otro elemento de la atracción turística,
lo cual se contrapone con el objetivo social del tren sobre “saldar la deuda histórica”,
ya que continúa reforzando la relación asimétrica de poder entre el Estado y las
comunidades.

Por otro lado, si bien la palabra Tren Maya solamente es enunciada una vez
(enunciado 35) tal cual dentro del discurso, está presente en más momentos, sobre
todo en el quiebre narrativo (del enunciado 28 al 32), donde sucede el cambio de la
narración del “nosotros” al “tú”, pues es donde se exponen, a manera de pregunta,
los motivos del porqué se debe construir y realizar el megaproyecto, estos se basan
en aseverar que la región del sur sureste necesita desarrollo, equilibrio,
transformación y crecimiento, (enunciado 30), en resumen de progreso, concepto

139
que está ligado con los ideales de la modernidad y lo más importante, que el Tren
Maya es capaz de otorgar ese cambio (enunciado 36).

Lo anterior refleja dinámicas del colonialismo interno, ya que se concibe a las


comunidades como inferiores, con una gran riqueza cultura, pero como un problema
que se tiene que resolver por no cumplir con los cánones, por ello al ser
consideradas atrasadas, es necesario modernizarlas a partir de proyectos que
estimulen su desarrollo, es decir el Tren Maya. Esto refleja un Estado paternalista,
donde la familia (enunciado 1) tiene un padre: el presidente Andrés Manuel López
Obrador (enunciado 31) quien será el que guíe a la región y a lo “indígena”, esto
muestra relación asimétrica de poder que lleva a cabo procesos de imposición y
subordinación, los cuales son justificados en pro del progreso. Por lo tanto, el Tren
Maya representa un dispositivo de poder para las comunidades originarias, pues les
reitera su condición como sujetos dominados que son controlados para mantener el
orden social y legitimar tanto al tren como el gobierno de la 4T.

Otro pilar importante en la modernidad y por ende en el gobierno de la 4T es


la unidad, un elemento fundamental en los Estados democráticos donde se
proclama que todos son iguales ante la ley, pero la unión abarca elementos más
allá de los constituciones. En específico en el discurso “Proyecto Tren Maya, lo
“indígena” es capaz de unir por ese pasado en común que hace a los mexicanos
familia (enunciado 1 y 2), no obstante a pesar de eso hay conflicto, pues están en
una situación de marginación, además que no se les considera como parte del
“nosotros” de la enunciación, sino que se refieren a ellos como “su gente”
(enunciado 13), es decir como algo externo que es una propiedad, demostrando la
falta de unidad. A esto se suma la división del país como resultado de las elecciones
presidenciales del 2018.

La solución para dichas situaciones, planteada en el discurso del tren, es la


implementación del megaproyecto (enunciado 27) que será capaz de unir y conectar
no solo lugares, sino a la región sur con el resto del país para fomentar la idea de
nación, para cumplir con “la cuarta transformación” y que el presidente Andrés
Manuel López Obrador sea reconocido como aquel que saldó la deuda histórica que

140
tenía el país con las comunidades, por medio de proyectos que incentivaron su
desarrollo, crecimiento y progreso.

2. Análisis visual

Como se mencionó, en el capítulo 1, el discurso es más que solo palabras, posee


diferentes componentes, por ello resulta relevante hacer un análisis visual de lo
expuesto en el discurso “Proyecto Tren Maya” (2018).

Enunciado Foto
1 Inicio

2 Mensaje al sur sureste

3 Más que una región, somos una


familia

4 Hermanos y hermanas nacidos del


barro, la madera y el maíz

5 Nuestras tierras son vastos


territorios

6 llenos de color y de sabor, de


sonidos, de magia, de belleza y
tradición

7 Hijos de una cultura milenaria que


nos enseñó a mirar las estrellas

8 que vio en la selva un hogar lleno de


riquezas

9 y construyó en ellas las culturas que


hoy nos maravillan.

141
10 Aquí la naturaleza se respeta y se
venera por esa intensa experiencia
que nos regala en cada muestra de
vida
11 y que el mundo admira suspirando

12 Tabasco: Un Edén que acaricia la


mirada

13 y nos cautiva con el carácter


amistoso de su gente

14 Tierra generosa de cacao y maíz


bebamos un delicioso pozol, bebida
de los dioses

15 Yucatán: Perfecta dualidad entre lo


moderno y la tradición

16 Tus noches bohemias invitan al


romance y en tus bellezas naturales,
la aventura nos espera

17 Quintana Roo: ¡Cómo olvidar tus


hermosas playas! Paraísos del mar
Caribe donde volvemos a soñar

18 Chiapas: Corazón selvático

19 el misticismo de tus maravillas


naturales nos recuerda que la magia
existe.

20 Campeche: tu gente cálida y


amistosa

21 que abre sus brazos para recibir al


viajero.

142
22 Impresionas al mundo con maravillas
ancestrales en medio de la selva.

23 Es momento de tender nuevos lazos


de fraternidad y amor, de compartir
nuestros tesoros

24 De crear vías que unan nuestras


tierras y nos comuniquen

Inicio quiebre narrativo:


25 ¿Te has atrevido a imaginar el
proyecto de infraestructura más
importante de la región en mucho
tiempo?

26 ¿Te has atrevido a soñar a un sur


Sureste unido y conectado?

27 ¿Te has propuesto lograr el


desarrollo y equilibrio

28 de una región que merece pasar del


olvido

29 a una nueva era de transformación y


crecimiento?

30 Una región que irá de la mano de


nuestro Presidente, licenciado
Andrés Manuel López Obrador,

Cierre quiebre narrativo.


31 Es momento de que el sur se una

32 Nos sentimos respaldados por una


cultura y una sabiduría milenaria

143
33 que nos ha enseñado a convivir y a
construir con la naturaleza sitios
majestuosos en los lugares menos
pensados que hasta hoy siguen
siendo ejemplo de fuerza.
34 Es por eso que hoy celebramos
nuestra unidad llamándola tren maya

34 Damos paso a la realización de este


gran proyecto

35 que, sin ninguna duda traerá


grandes beneficios al sur de nuestro
país.
Es momento de poner la mirada en
lo más alto
36 y seguramente podremos llegar a él

37 Por nuestros Estados del Sur,

38 por nuestra gente,

39 por nuestro México

40 Por ti.

41 Cierre

Tabla 4: Elaboración propia

De acuerdo, a la tabla 4 las imágenes del video refuerzan el discurso verbal,


por medio de una redundancia semántica, para reiterar las ideas expuestas con el
fin de enfatizar lo que se dice. Esto sucede del enunciado 1 al 24, así como del 30

144
al 41, lo cual corresponde a un componente denotativo, ya que las imágenes son
literales, ejemplo de ello el enunciado 14, donde se muestra visualmente el cacao
y la bebida pozol que se menciona de forma verbal.

Solamente una vez esto cambia, en los enunciados 25 a 29, donde el quiebre
narrativo también es acompañado por imágenes que ya no son denotativas, sino
connotativas, ya que se menciona el proyecto de infraestructura más importante de
la región, así como la unión de la región sur, acompañado de escenas donde AMLO
es el protagonista: visita sitios arqueológicos, saluda a las personas, es aclamado
entre multitudes. Visualmente, esto refuerza la idea del paternalismo donde el lidera
la unión, como el proyecto. De igual forma, en el enunciado 30, el presidente vuelve
a salir a escena vestido con ropas típicas del Estado, saludando a más personas,
como símbolo de la aceptación que tiene él como figura presidencial.
Posteriormente, se habla de la región que debe pasar del olvido (enunciado 28)
junto con imágenes de carriles y vías que hacen alusión al tren maya, haciendo
referencia de que será este proyecto el que logre tal cometido.

Asimismo, del enunciado 1-24 se representa visualmente solamente lo


tradicional, lo “típico” de la cultura maya con un enfoque total al turismo, no obstante
del 25 al 41, conviven imágenes alusivas a la tradición y a la modernidad, en lo que
se refiere al primer concepto se continúan mostrando imágenes que refieren a lo
“típico” con rasgos estereotipados, mientras que el segundo término es presentado
principalmente por dos figuras: AMLO y el Tren Maya, representado por medio de
vías y caminos.

4. Análisis formas simbólicas

Por otro lado, la tabla 5 muestra las formas simbólicas que son usadas en la
construcción de lo “indígena”, desarrolladas a continuación:

145
Forma Imágenes Análisis
Simbólica

Comida La comida mostrada hace referencia a comida típica y


tradicional del país que tiene su origen en las culturas
prehispánicas. Principalmente, se relaciona con el
orgullo por ser comida única, inigualable y diversa, así
como mística y ancestral.

Danza La danza folclórica como expresión de una identidad


grupal, tiene la función de fomentar la idea de nación
al estar vinculada con sus orígenes coloniales.

Iconografía El logo del Tren Maya retoma la iconografía de la


deidad Kukulkán, deidad maya relacionada con el
viento y el agua.

Vestimenta Los atuendos típicos de México se apropian de


diseños de las comunidades originarias, se usan sin
conocer su significado y el valor simbólico que tienen
para estas. Reduciéndolos a un bien de consumo.

Tradiciones Las tradiciones se asocian con el orgullo y la


pertenencia, Según Statista, 91% población la celebra.
Según la Secretaría de Turismo Federal, entre el 1 y 2
de noviembre crece en 75% el turismo nacional y se
perciben hasta $3,918 mdp por actividades turísticas
en la temporalidad, por lo tanto son un elemento
relevante para el turismo tanto nacional como
internacional, al grado de volverlo un espectáculo.

146
Sitios Las imágenes de los sitios arqueológicos son las que
más aparecen en el discurso “El Proyecto Tren Maya”,
arqueológicos debido a que en ella confluyen diversos aspectos
como el turismo, tradición y recursos naturales que
relatan un orgullo heredado, como nostalgia del
México precolombino, donde se admira “la grandeza
de México y sus raíces”. Son espacios públicos que
por los altos precios del turismo se vuelven privados
para las comunidades originarias, las aparta, mientras
se recorren pirámides a su nombre.

Color de piel Durante todo el discurso se habla sobre un “nosotros”,


mostrando personas blancas, como las que aparecen
bailando en frente del nombre de cada Estado, pero al
momento de mostrar estas imágenes (enunciado 13 y
38) se dice “(…) el carácter amistoso de su gente” y
“por nuestra gente” se colocan personas de tez
morena, haciendo más clara la distinción entre
“nosotros” y “ellos”, entre nosotros “los mexicanos” y
“la gente”, lo “indígena”.

Tabla 5: Elaboración propia

Las formas simbólicas desarrolladas han sido utilizadas como parte de la


cultura nacional del país, desde el nacionalismo post revolucionario la nación se ha
simbolizado de la misma forma para lograr la cohesión entre los ciudadanos por la
relación que tienen con el pasado precolonial que remontan al mito del origen en
común, por lo que funcionan como un dispositivo de poder para que los ciudadanos
sean sujetos “mexicanos” e interioricen el discurso nacionalista para seguir
fomentando el orgullo por la nación, así es como en el contexto de la 4T se hace un
reconocimiento al dedicar un proyecto entero a lo “indígena”, al nombrarlo maya y
recuperar dichos símbolos, no obstante es un reconocimiento parcial que
estereotipa y simplifica sus símbolos para estar al servicio del Estado, por lo que su
relación de dominación se mantiene institucionalizada.

Por otro lado, estas formas simbólicas aluden al consenso sobre la


importancia de “rescatar” la cultura “maya” y de enaltecerla a través del turismo y
de la patrimonialización, para evitar las divergencias sobre la coyuntura sobre el
Tren Maya, por ende dichas formas simbólicas sirven como argumentos a favor del
mega proyecto para a su vez contrarrestar los discursos en su contra, incluso los

147
que son propios de las comunidades originarias. En síntesis, en los anteriores
sexenios cuando se hablaba de las comunidades originarias, se hacía de forma
general, sin especificar, o por el contrario aludiendo al pasado de Tenochtitlan, pero
AMLO hace una diferencia al centrar sus acciones en la zona sursureste del país y
a las comunidades que habitan en ese, por lo que ahora los símbolos dominantes
son los correspondientes a la “cultura maya”.

148
Conclusiones
Desde el inicio de la campaña de Andrés Manuel López Obrador y durante su
sexenio, el proyecto ferroviario “Tren Maya” ha sido un tema polémico que ha
dividido opiniones, debido a que discursivamente se ha promocionado como un
megaproyecto que brindará progreso y desarrollo a la zona sur del país, pero
distintos estudios, organizaciones, como sociedad civil, han denunciado las diversas
afectaciones medioambientales y sociales que serán provocadas por su
implementación.

Como respuesta a eso, el Estado ha defendido al tren como parte de una


estrategia de turismo que busca “saldar la deuda histórica” que el Estado tiene con
las comunidades originarias, quienes, se dice, serán las principales beneficiadas.
Como prueba de su inclusión en el proyecto de gobierno, se reconoció sus
problemáticas, principalmente las económicas, así como la riqueza de su cultura
milenaria para ser usada dentro del denominado “Tren Maya”; con esto se sumó
algo más a la lista de promesas de la “Cuarta Transformación”.

Es a partir de dicho reconocimiento planteado por el Estado, en específico


por Fonatur como el organismo encargado del proyecto, que comenzó el
acercamiento con la problematización de esta investigación, ya que el Estado, en
una tendencia paternalista y conservadora, niega tanto la autonomía como los
derechos de las comunidades al imponerles un tren, mientras que en el discurso
son usadas como parte de la demagogia estatal, donde sus símbolos se comunican
como elementos fundamentales para la unidad de la cultura nacional.

Lo anterior permitió entender que dicho reconocimiento era parcial y se


presentaba únicamente dentro del discurso del Estado, pues en la práctica se
contradecía. Por ello, esta investigación se centró en la producción discursiva
estatal sobre el Tren Maya para evidenciar si su relación con las comunidades
originarias era, realmente, parte de una transformación sobre cómo son concebidas
por el gobierno y lo que históricamente se ha dicho sobre ellas o si solamente eran

149
parte de una estrategia del discurso nacionalista que las promueve en pro de la
realización del megaproyecto.

Estas prenociones evidenciaron una relación de poder entre el Estado y las


comunidades, como dominantes y dominados respectivamente, que se reproduce
por medio del discurso del Tren Maya, como un dispositivo de poder, el cual utiliza
y exalta formas simbólicas de los “indígenas” cada que se hace referencia a la
nación, así como a la riqueza de la “cultura milenaria” maya que está presente en la
región sur sureste del país para fomentar la implementación del tren.

En su conjunto, el desarrollo de los tres capítulos teóricos y analíticos permitió


responder a las preguntas de investigación planteadas al inicio de la presente tesis,
comenzando con el entendimiento del nacionalismo promovido en la construcción
discursiva de la 4T sobre el Tren Maya. En ese sentido, es importante mencionar la
atracción que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene por la historia como
parte de la reincorporación del nacionalismo a los discursos gubernamentales al
recordar héroes nacionales, otras revoluciones hasta pedirle a España que ofreciera
perdón a México por lo sucedido en la conquista.

A pesar de que el impulso del nacionalismo fue usado principalmente


durante el periodo post revolucionario por su partido político adversario, el PRI; el
gobierno de la 4T ha mantenido dicho discurso basado en la justicia social. A partir
de este pilar, hay una separación respecto a lo planteado por sus antecesores, ya
que desde inicios de su campaña AMLO enunciaba que esa justicia social sería
incluyente para las comunidades originarias con el fin de “saldar la deuda histórica”
y para generar una alianza entre los “indígenas” y el Estado. Con esto logró llegar
a aquellos a los que antes no se dirigían, generando expectativas sobre lo que
ocurriría en un gobierno que daba prioridad a las comunidades antes que a los
empresarios e incluso de los mexicanos.

Como parte de dicha inclusión nacionalista, la implementación del


megaproyecto del sexenio se enuncia como un proyecto dedicado a las
comunidades, no obstante, de acuerdo con el discurso del Tren Maya analizado, su
ejecución es justificada en pro del desarrollo y progreso de las comunidades. Esto

150
muestra que dicha inclusión es enunciada a partir de elementos discursivos
pertenecientes al nacionalismo post revolucionario que remontan a las dicotomías
planteadas por la modernidad, en donde se considera que los otros de la nación son
subdesarrollados en comparación del resto de la población.

Por lo que, en cuanto al proyecto ferroviario se refiere, la modernidad es el


tópico principal presente en el discurso, que busca exponer a las comunidades,
consideradas como “subdesarrolladas” para fomentar su crecimiento. Esto muestra
que la posición del Estado respecto a los “indígenas” continúa siendo como en el
nacionalismo post revolucionario, al considerarlas como un obstáculo para alcanzar
el progreso nacional que ahora responde a ideales neoliberales, el cual usa la
diversidad para fines del mercado.

Si el nacionalismo post revolucionario buscó construir la nación mexicana a


partir de negar y suprimir la diversidad cultural de las comunidades en pro de una
sociedad homogénea. Actualmente, como parte de un contexto globalizado, el
gobierno de la 4T se ha incorporado a organismo y políticas que buscan defender
la diversidad de los “indígenas” para incorporarlas a la nación, como parte de una
tendencia mundial. Sin embargo, no habla de diversidad, sino de “una” cultura maya,
“una” nación y, por ende, “una” sola y única cultura nacional, con esto mantiene a
las comunidades como minorías, pero sobre todo como comunidades colonizadas
nombradas por el grupo de poder.

Esto exhibe que el nacionalismo sigue apostando por la homogeneización de


la cultura nacional, aunque pretenda lo contrario, mientras recupera a lo “indígena”
ya no como aquello que debe de perder su cultura para ser remplazada por la
nacional, como ocurría en el indigenismo, sino como un recurso más dentro de la
nación, que funciona principalmente como atractivo turístico y bien cultural. Por lo
que la deuda histórica que relata AMLO, la resuelve exhibiéndolos, mostrando su
falta de desarrollo, a la par que se acepta que hay una nación heterogénea,
ocasionada por la presencia de lo “indígena” y por ende diversa, pero que con el
megaproyecto moderno de la 4T podrá unificarse.

151
Así es como en el discurso del Tren Maya la unidad y pertenencia son temas
constantes que se promueven, a partir de destacar las formas simbólicas de las
comunidades que funcionan como símbolos de distinción de la nación, como la
comida, danzas, tradiciones y sitios arqueológicos, es decir la tradición de lo
“mexicano”, los cuales fomentan la identificación de los ciudadanos mexicanos.
Esto, de igual forma, responde a estrategias utilizadas en el nacionalismo con las
políticas indigenistas, donde el pasado prehispánico de lo “indígena” es usado para
ligarse con la identidad mexicana. A pesar de que esto ha sido usado por más de
100 años, sigue siendo usado por el carácter histórico de la identidad mexicana que
se construyó, por el carácter mitológico de la adaptación de los símbolos
“indígenas”.

En síntesis, el gobierno de AMLO buscó su anhelada transformación por


medio de un cambio en la estrategia nacionalista, al incluir a las comunidades que
antes habían sido relegadas; sin embargo, en el proyecto dedicado a ellas se
reproducen los mismos elementos pertenecientes al nacionalismo post
revolucionario. Por lo que, es un nacionalismo híbrido entre el pasado y el presente,
que reproduce ideas pertenecientes a la época postrevolucionaria, pero afín a
intereses neoliberales que buscan la legitimación de la implementación de
megaproyectos, a partir de promover la unión de la nación y el sentido de
pertenencia por medio de los símbolos de las comunidades originarias, exhibidos
como nacionales, en el discurso del Tren Maya.

Por lo tanto, la construcción discursiva en torno a lo “indígena” es un elemento


fundamental en el discurso del megaproyecto del sexenio, al ser un tren que
recorrerá zonas relevantes de la región sur sureste, con el objetivo principal de
impulsar el desarrollo socioeconómico de la zona, así como promover y resguardar
la cultura maya. Esto remonta a lo planteado por las políticas indigenistas donde se
integra al “indígena” dentro de los proyectos estatales, en este caso el tren
pertenece a la Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024, para seguir alimentando
el mito de la unidad nacional al usar las estrategias estatales de exotismo,
folklorización y patrimonialización, las cuales ahora responden a dinámicas del
mercado, es decir son reinventadas por el Neoindigenismo.

152
Por lo que para especificar las formas simbólicas acerca de lo “indígena”
usados en el discurso de la 4T, implicó conocer los procesos a los que
continuamente están sometidas para ser producidas y presentadas como parte de
la cultura nacional, lo cual se vuelve relevante en el contexto actual, donde cada
vez más los símbolos culturales de las naciones se homogeneizan como efecto de
la mundialización, por ello, resulta relevante seguir reproduciendo las formas
simbólicas de las comunidades originarias para ser que el país sea atractivo con
una gran oferta cultural para ofrecer.

El uso de lo “indígena” es parte de una estrategia de diferenciación en el


mercado mundial para atraer divisas en el sector turístico, que es una de las
industrias que más aportan al PIB, el cual se busca promover más en la región sur
del país con la implementación del Tren Maya. Así, el discurso del Tren Maya exhibe
aquellas atracciones turísticas ligadas con el pasado prehispánico de las
comunidades para que se relacione su grandeza y riqueza como propias de la
nación mexicana.

Las formas simbólicas de las comunidades están bajo la tutela del Estado,
con el fin de respaldar su poder por medio de estas y para reafirmarlo llaman a un
proyecto de infraestructura: “Tren Maya”, a pesar de que no fue una petición de ellas
y no responde a su cosmovisión, pero se nombra de tal manera para mostrar
discursivamente el cambio que ha generado el nacionalismo de la 4T, al hacer que
la modernidad y tradición, las dicotomías que antes representaban un conflicto,
ahora convivan en una supuesta armonía en la nación. Sin embargo, el tren es un
artefacto colonizador moderno que pretende ocultar sus intenciones tras la cultura
maya.

Así, lo “indígena” representado y generalizado en lo “maya” retoma lo


involucrado a lo típico, la tradición de las comunidades de la región sursureste,
manteniendo aquellos símbolos de su pasado, presentados como un elemento de
museo a mirar desde lejos, un archivo fosilizado incapaz de reaccionar y poner
resistencia. Además, estos símbolos tienen la misión de darle a los mexicanos y

153
extranjeros aquello que les gusta a modo de entretenimiento, como un snack, así
como incitar a las experiencias y aventuras turísticas.

Pero para lograr esto, el discurso estatal ya no basta, necesita


complementarse con otros discursos como el publicitario, el cual refuerza la posición
social de las comunidades como la alteridad, al presentarlas con una visión
romántica, simplista y estereotipada. Así, promover los valores de la comunidad
nacional, ya no solo corresponde al Estado, sino también a los discursos generados
por los medios de comunicación y las redes socio digitales que han logrado más
exposición y espacios para reproducir, por ejemplo, el orgullo por las “raíces
mexicanas”.

Por lo tanto, la construcción discursiva sobre lo “indígena” en la comunicación


de Fonatur sobre el Tren Maya, se basa principalmente en recuperar lo típico, lo
folclórico de las formas simbólicas como comida, vestimenta, fiestas, sitios
arqueológicos, recursos naturales que puedan ser patrimonializadas a favor del
turismo que promueve el megaproyecto, para convertirlos en bienes de consumo.
Entonces, lo “indígena” es una traducción e interpretación de lo que el gobierno ha
concebido que debe ser, sin permitir que las comunidades puedan auto
representarse o que el significado original de sus símbolos sea respetado. Esto es
muestra de una manipulación y apropiación de las comunidades para seguir
adecuándose a la concepción estatal que a su vez significa un dominio y por ende
una relación de poder.

En ese sentido, tanto el discurso del Tren Maya, opera como un dispositivo
de poder que tiene el objetivo de establecer, mantener y legitimar el poder del
presidente Andrés Manuel López Obrador, más que al partido MORENA, con el fin
de preservar y normalizar el orden que propone, para que así no de paso tanto a las
ideas e identidades divergentes. En este dispositivo se articula tanto el nacionalismo
como las formas simbólicas de lo “indígena”, para ser reiteradas continuamente y
que el poder pueda ser interiorizado por las comunidades originarias y por los
miembros de la nación.

154
En primera instancia, el objetivo estratégico que busca ejecutar el dispositivo
para los miembros del país se basa en fomentar la unidad nacional, al propiciar el
sentido de pertenencia y reforzar los valores de la identidad como parte de una
comunidad imaginaria. El saber que es usado es lo referente a la historia del país,
basada principalmente en símbolos y mitos de lo “indígena” con el propósito de
generar símbolos dominantes que representen a la nación y a la comunidad, los
cuales serán socializados para cohesionar al grupo.

Con esto, el proceso de sujeción pretende formar sujetos nacionales, unidos


por lazos de fraternidad, que son fomentados por la reproducción de dichas raíces
mexicanas. Dichos sujetos nacionales ceden al poder, por la necesidad social de
pertenencia y de identidad grupal, con lo que se genera dicha relación de
dominación con un poder estatal, al cual deben obediencia y respeto. Mientras que
la nación necesita de dominados para tener súbditos capaces de defender al país.

Por otro lado, en cuanto a los efectos que tiene el dispositivo del discurso del
Tren Maya sobre las comunidades originarias, se basan en el saber que tiene el
gobierno sobre la situación de las comunidades. Es el Estado quien explica y
describe lo que ocurre con ellas, es decir, continúa en su papel de colonizador al
manipular dicho saber en pro de sus intereses, como la aprobación del proyecto
ferroviario y de AMLO. Es el Estado quien tiene el poder de nombrar a las
comunidades y a partir de ello configurar tanto su “verdad”, como su realidad, así
como la forma en la que serán reconocidas por los otros, es decir por los mexicanos
o extranjeros, como un bien de consumo folclórico.

El proceso de subjetivación que ocurre con las comunidades, se basa en


producir a lo “indígena” como un sujeto que es “subdesarrollado”, “incivilizado” y
“tradicional”, por ello debe su sometimiento al Estado, en espera de que con la
implementación de megaproyectos, como el Tren Maya, su situación cambie, es
decir depende del gobierno para que situación de marginación, establecida por el
mismo Estado, cambie. Asimismo, el vínculo apasionado que une a las
comunidades con el gobierno también tiene efectos sobre este, ya que lo “indígena”

155
es necesario en la construcción de nación, pero sobre todo sirve como un recurso
que genera más aprobación, divisas, ofertas mercantiles, etc.

Esto muestra que el gobierno de la 4T continúa perpetuando el colonialismo


interno, tanto en el discurso como en la acción, puesto que se propone el proyecto
ferroviario para reducir las brechas de desigualdad entre las comunidades y mejorar
su calidad de vida, para a su vez obtener progreso social y beneficios para el Estado
por medio de su explotación a partir de trabajo asalariado y forzado, aparcería,
peonaje, servicios gratuitos, despojo de tierras.

En ese sentido, la implementación del propio Tren Maya se convierte en un


dispositivo de poder para las comunidades, ya que su inclusión e integración a
políticas y proyectos del gobierno, es parte de una retórica nacionalista para cumplir
con tendencias mundiales de defender la diversidad, sin embargo, continúa
fomentando la subordinación de los pueblos, con el propósito de apropiarse de sus
símbolos y seguir reproduciendo imágenes de “lo indígena”, mientras las
comunidades continúan buscando su autonomía y son explotadas.

En conjunto, el dispositivo del discurso del Tren Maya y el mismo


megaproyecto les atribuyen a las comunidades la causa de su colonización, al
construirlos discursivamente como “subdesarrollados” que están en contra de
proyectos que están creados para su beneficio. Con ello, el gobierno de AMLO
repite dinámicas colonizadoras pasadas, como lo hicieron sus antecesores, pero la
diferencia radica en que ahora el colonialismo lleva el nombre de lo “indígena”.

En suma, el dispositivo de poder del discurso de la 4T se expresa


principalmente por medio del lenguaje, el cual opera de forma aseverativa con lo
que propone, no hay espacios para la duda o el cuestionamiento, ya que en su
narrativa responde de forma inmediata a lo que plantea, es decir es capaz de
identificar el problema y dar una solución. Esto expresa la posición dominante de
que tiene el Estado al ser el portavoz oficial del proyecto, como de lo “indígena”,
quien busca el consenso para la implementación del Tren Maya.

Estos planteamientos muestran que no existe una “Cuarta transformación”


que sean disruptivos a lo planteado por los gobiernos anteriores, ya que

156
constantemente se recuperan elementos que pertenecen a políticas y e ideologías
pasadas, pero adecuándose al contexto neoliberal. Así, la construcción discursiva
de lo “indígena”, todavía es mirado como una pieza muerta y antigua de un museo
o del turismo.

No importa que tanto se le reconozca su riqueza cultural, mientras se


continúe reproduciendo su condición subordinada, no solamente en el discurso, se
podría hablar de una transformación, pero para lograr dicha transformación se
necesita más que ser un guardián de la tradición, como se autoidentifica AMLO. Por
lo tanto, la 4T es otro recurso discursivo, parte de la demagogia estatal que se
respalda en megaproyectos para aumentar su poder simbólico sobre la nación y
para que estos puedan ser implementados a costa de las consecuencias que pueda
tener para las comunidades.

Finalmente, la realización de esta tesis abre la posibilidad a nuevas líneas de


investigación, como puede ser el análisis de la recepción de los discursos sobre el
Tren Maya por parte de las mismas comunidades originarias para conocer su
postura ante lo que el Estado enuncia, si aprueban o no el Tren y al gobierno. Así
como también tomar en cuenta a los y las mexicanas como público al que se dirigen
dichos discursos, tomando en cuenta la fragmentación de las identidades
nacionales como consecuencia de la mundialización y la globalización, con el fin de
conocer si dicha unidad planteada por el nacionalismo del Tren Maya es vigente y
su percepción sobre ella.

157
Referencias
Libros
Agamben, G. (2014). ¿Qué es el dispositivo? Adriana Hidalgo Editorial.
Alcina, J. (Comp.) (1990). Indianismo e Indigenismo en América. Alianza Editorial
Anderson, B. (1993). Comunidades Imaginadas. Fondo de Cultura Económica.
Barthes, R. (2010). Mitologías. Siglo XXI.
Bartra, R. (2005). La jaula de la melancolía. Debolsillo.
Berger, P. y Luckmann, T. (2003). La construcción social de la realidad. Amorrortu Editores.
Bonfil, G. (1987). México profundo: una civilización negada. Fondo de Cultura Económica.
Bonfil, G., Nolasco, M., Vázquez, M., Valencia, Enrique, Warman, A,.(1970). De eso que llaman
Antropología Mexicana. Editorial Nuestro Tiempo.
Bourdieu, P. (1985). ¿Qué significa hablar? Ediciones Akal.
Bourdieu, P. (2001). Poder, Derecho y Clases Sociales. Editorial Desclée de Brouwer.
Butler, J. (2015). Mecanismos psíquicos del poder. Ediciones Cátedra.
Calsamiglia, H. (2001). Las cosas del decir: Manual de análisis del discurso. Ariel.
Caminal, M. (2005). Manual de Ciencia Política. Tecnos.
Campbell, J. (2017). El poder del mito. Capitán Swing.
Carbonell, O. (1997). Traducir al Otro. Ediciones Universidad de Castilla.
Cassirer, E. (1923). Filosofía de las formas simbólicas. Fondo de Cultura Económica.
Cassirer, E. (1967). Una clave de la naturaleza del hombre: el símbolo, en Antropología
Filosófica. Fondo de Cultura Económica, pp.25-27.
Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Alianza Editorial.
Catella, L. (2020). Arqueología del mestizaje. CLACSO.
Cohen, A (1979). Antropología política: el análisis del simbolismo en las relaciones de poder en
Llobera, J. (Comp.). Antropología Política, Anagrama, pp.55-85.
Cohen, R. (1979). El sistema político en Llobera, J. (Comp.). Antropología Política, Anagrama,
pp.27-55.
Córdova, A. (1973). La ideología de la Revolución Mexicana. Era.
Cuche, D. (2002). La noción de la Cultura, Nueva Visión.
Dávila, B., Borlochi, E., (Compiladores). (2019). Problemas de historia latinoamericana
colonialismo y colonialidad. Pegues.
Del Val, J., Zolla, C. (Coordinadores). (2014). Documentos fundamentales del indigenismo en
México. UNAM.
Domenach, J. (1968). La propaganda política. Editorial Universidad de Buenos Aires.
Echeverría, B. (2009). ¿Qué es la modernidad? Universidad Nacional Autónoma de México.
Echeverría, B. (2011). Discurso crítico y modernidad. Ediciones Desde abajo.
Eliade, M. (1991). Mito y realidad. Editorial Labor.
Escalante, F. (2015). Historia mínima del neoliberalismo. El Colegio de México.
Gamio, M. (1992). Forjando patria (pro-nacionalismo). Porrúa.
García, N. (1989). Las culturas populares en el capitalismo. Nueva Imagen.
Geertz, C. (2003). La interpretación de las culturas. Gedisa Editorial.
Giménez, G. (2005). La concepción simbólica de la cultura en Giménez, G. Teoría y análisis de
la cultura Vol. I, CONACULTA/ ICOCULY, pp. 67-88.
Goded, J. (1976). Antología sobre la comunicación humana. UNAM.
González, P. (2013). La democracia en México. Ediciones Era.

158
González, P. (2015). Colonialismo interno una redefinición en Antología del pensamiento crítico
mexicano contemporáneo. CLACSO, pp.85-113.
Gutiérrez, N. (2012). Mitos nacionalistas e identidades étnicas: los intelectuales indígenas y el
Estado México. Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM.
Habermas, J. (1999). La inclusión del otro. Paidós.
Leach, E. (1998). Cultura y comunicación de símbolos. Siglo XXI.
Lorite, J. (1998). Hombre. En Ortiz-Oses, A. y Lanceros, P. (Dir.). Diccionario interdisciplinar de
Hermenéutica. Editorial Bilbao.
Maingueneau, D. (2003). Los términos clave del análisis del discurso. Ediciones Nueva Visión
Buenos Aires.
Martínez, J. (1995). La literatura mexicana del siglo XX. Consejo Nacional para la cultura y las
artes.
Muñoz, B. (2005). Modelos Culturales. Anthropos.
Paoli, F. (2016). Estado Nacional y gobernanza global: definiciones, conceptos y reflexiones en
Gobernanza global y cambio estructural del sistema jurídico mexicano. Instituto de
Investigaciones Jurídicas. UNAM, pp.255-267.
Pasquinelli, C. (2005). El concepto de cultura entre modernidad y postmodernidad en Giménez,
G. Teoría y análisis de la cultura Vol. I, CONACULTA/ ICOCULY, pp.214-237
Paulín, G. (2006). Rudimentos del lenguaje articulado. UNAM, FCPyS.
Peirce, Ch. (1986). La ciencia de la semiótica. Buenos Aires: Nueva Visión.
Pérez, M. (2020). De la cultura para la identidad, a la diversidad cultural para el desarrollo
económico. Un cambio de paradigma en México en Portal, M. (Coord.) Repensar la
antropología mexicana del siglo XXI. UAM.
Pérez, R. (2011). Nacionalismo y representación en el México pos-revolucionario (1920-1940).
La construcción de estereotipos en Escalante, P. La idea de nuestro patrimonio histórico
y cultural, CONACULTA Tomo II, p.247-269.
Ramos, S. (1951). El perfil del hombre y la cultura en México. Colección Austral.
Reyzabal, M. (2002). Didáctica De Los Discursos Persuasivos La Publicidad Y La Propaganda.
Ediciones La Muralla.
Rufer, M. (2016). La tradición como reliquia: nación e identidad desde los estudios culturales,
en De la Peza, M. Estudios culturales, nación y crítica poscolonial. Editorial Itaca.
Salgado, E. (2019). Los Estudios del Discurso en Ciencias Sociales. Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales.
Schaff, A. (1967). Lenguaje y conocimiento. Editorial Grijalbo.
Segalen, V. (2017). Ensayo sobre el exotismo. La línea del horizonte.
Segato, R. (2007). La nación y sus otros. Prometeo Libros.
Thompson, J. (2002). Ideología y cultura moderna. UAM.
Todorov, T. (1991). Nosotros y los otros. Siglo XXI.
Urías, B. (2007). Historias secretas del racismo en México. Tusquets.
Van Dijk, T. (2003). Ideología y discurso. Ariel Lingüística.
Van Dijk, T. (2009). Discurso y poder. Gedisa Editorial.
Van Dijk, T. Mendizábal, I. (1999). Análisis del discurso social y político. Serie Pluriminor ABYA-
YACA.
Villoro, L. (1950). Los grandes momentos del indigenismo en México. Colegio de México.
Weisz, G. (2015). Tinta del exotismo: literatura de la otredad. FCE.

159
Zea, L. (1969). Características de la cultura nacional. Instituto de Investigaciones Sociales-
UNAM.
Zecchetto, V. (2002). La danza de los signos. Ediciones Abya Yala.
Zecchetto, V. Marro, M. & Vicente, K. (2013). Seis semiólogos en busca de un lector. Epulibre.
Zizek, S. (Comp.). (2003). La ideología un mapa de la cuestión. FCE.
Zolla, C. y Zolla, M. (2004). Los pueblos indígenas de México, 100 preguntas. UNAM.

Artículos
Agís, M. (1988). Homo religiosus y homo simbolicus en las sociedad arcáicas: claves para
entender Mircea Eliade en Agora: Papeles de Filosofía, no. 6, pp.133-144.
Bartra, R. (1974). El problema indígena y la ideología indigenista. Revista Mexicana de
Sociología, vol.30, no.3, p.459-482.
Bartra, R. (1989). La crisis del nacionalismo en México. Revista Mexicana de Sociología, vol.51,
no.3, p.191-220.
Benseny, G. (2007). El Turismo en México. Apreciaciones sobre el turismo en espacio Litoral
en Aportes y Transferencias, Vol. 11, Núm. 2, Universidad Nacional de Mar del Plata,
Argentina, pp. 13-34.
Bolívar, E. (2008). Un concepto de modernidad en Revista Contradictorias, no.11, pp.1-19.
Castañón, M. (2019). Del nacionalismo al cambio paradigmático en la política actual. Boletín
Antropológico, vol. 37, núm. 97, pp. 169-198.
Castillo, G. (2013). La propuesta de proyecto de nación de Gamio en Forjando patria (pro-
nacionalismo) y la crítica del sistema jurídico-político mexicano de principios del siglo
XX. Desacatos, vol.43.
[Link]
050X2013000300008
Castillo, G. (2019). El cambio cultural como programa indigenista: Gamio y el Instituto
Indigenista Interamericano (1942-1948). Signos históricos, 21 (42).
[Link]
44202019000200146
Ceceña, A. y Veiga, J. (2019). Avances de investigación Tren Maya. Observatorio
Latinoamericano de Geopolítica OLAG, UNAM.
CONACYT. (2019). Territorios Mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles.
México edición 2019, OMT, Madrid, Recuperado de: [Link]
[Link]/doi/pdf/10.18111/9789284421237
Couceiro, E. (2014). Símbolos culturales: condensadores semánticos para la comprensión de
la experiencia humana. Revista Antropológica Experimental, no.14, pp.367-389.
De la Peña, G. (s.f.). Indigenismo y mestizaje en la obra antropológica de Gonzalo Aguirre
Beltrán. Miscelánea.
Foucault, M. (1988). El sujeto y el poder en Revista Mexicana de Sociología, vol. 50, no. 3, pp.3-
20.
Gamboa, J. (2012). Las misiones culturales entre 1922 y 1927.
[Link]
[Link]
García, L. (2011). ¿Qué es un dispositivo? Foucault, Deleuze, Agamben en A parte Rei, vol.74,
pp.1-9.

160
García, N. (1999). Los usos sociales del patrimonio cultural en Aguilar, C. Patrimonio
Etnológicos. Nuevas perspectivas de Estudio. Consejería de la cultura. Pp.16-33.
Herrero de Miñón, M. (1999). ¿Qué es el nacionalismo? Ayer, no.35, pp.201-206.
Jiménez, R. y Paulín, G. (1985). Apuntes para una sociolingüística de la interacción en
Cuadernos de investigación social. UNAM Instituto de Investigaciones Sociales, núm.
11.
Korsbaek, L. (2007). El indigenismo en México: antecedentes y actualidad. Revista Ra Ximhai,
p.195-224.
Labastida, J. (1979). Evolución y perspectivas del sistema político mexicano. Gaceta UNAM,
vol. III, No.29.
Lotman, Y. (2002). El símbolo en el sistema de la cultura en Forma y Función, no.15, Universidad
Nacional de Colombia, pp.89-101.
Madrazo, M. (2005). Algunas consideraciones en torno al significado de la tradición en
Contribuciones desde Coatepec, no. 9, pp. 115-132.
Mijangos, E. y López, A. (2011). El problema del indigenismo en el debate intelectual
posrevolucionario. Signos históricos, vol.13 no.25.
Molina, F. (2005). Modernidad e identidad nacional: El nacionalismo español del siglo XIX y su
historiografía. Historia social, No.52, pp.147-171.
Morales, M. (2016). Notas en torno a la enunciación de José Vasconcelos en La raza cósmica.
Revista chilena de literatura, (7). [Link]
Moreno, E. (2016). El Análisis Crítico del Discurso en el escenario educativo en Zona Próxima,
no. 25, pp. 129-148.
Otaola, C. (1989). El análisis del discurso en Epos: Revista de Filología, no.5p.81-98.
Palacio, D. (2020). Norman Fairclough y el Análisis Crítico del Discurso: armas para una
lingüística materialista en Pensamiento al margen. Revista Digital de Ideas Políticas. No.
12, pp. 103-116.
Paulín, G. (2007). La comunicación mediática mexicana a la luz de sus formas míticas en Foro
Universitario, no.12, época IV. Disponible en
[Link]
Pérez, L. (2013). Guillermo Bonfil Batalla Aportaciones al pensamiento social contemporáneo.
Cuicuilco, no.57, p.116-136.
Pérez, M. (2012). Patrimonio, diversidad cultural y políticas públicas en Diario de Campo
Nueva época, núm,7. INAH.
Pérez, M. (2020). De la cultura para la identidad, a la diversidad cultural para el desarrollo
económico. Un cambio de paradigma en México en Portal, M. Repensar la antropología
mexicana del siglo XXI. UAM
Pérez, R. (1999). Un nacionalismo, sin nación aparente. Taller Revista de Sociedad: Cultura y
Política, vol. II, no.3, p.177-193.
Reynoso, I. (2013). Manuel Gamio y las bases de la política indigenista en México. Andamios,
10 (22). [Link]
00632013000200017
Romero, J. (2016). De la extirpación a la folklorización a propósito del continuum colonial el
siglo XXI en Estudios Artísticos, vol.1, no.1, p.14-36

161
Sodi, D. (1968). El desarrollo de la comunidad y el proceso de la comunidad y el proceso
dominical en Mestizo-América. Anales de antropología, (46).
[Link]
Solá-Morales, S. (2014). Hacia una epistemología del concepto símbolo en Cinta Moembio,
no.49, pp.11-21
Solares, B. (1998). Lenguaje y cultura o lo imaginario y la razón. Una aproximación a la
hermenéutica simbólica en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, vol.43,
no.174, pp.61-80.
Tardieu, J. (2015). El negro y la «raza cósmica» de José Vasconcelos (1925). Boletín
Americanista, vol. 2 no.71, pp.155-169.
Valdovinos, R. (2011). La crítica al indigenismo de Manuel Gamio en Estudios culturales náhuatl,
vol. 42. [Link]
16752011000100011
Verón, E. (s/f). Discurso, poder, poder del discurso, pp.85-98.
Yerko, C. (2015). El gobierno de los indios en Antropología de la formación del estado en
Oaxaca, México. Íconos, vol. 52. [Link]
Zavala, C. (2010). El manejo del símbolo como Gestalt. Una propuesta metodológica en Revista
IGT na Rede, vol. 7, no.13, pp. 525-538.
Tesis
Serrano Zafra, S. V. (2017). Vasconcelos y el Krausismo: El proyecto de educación nacionalista
de México 1921-1924. [Tesis de maestría, Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla]. Repositorio Nacional.
Videos
Canal Andrés Manuel López Obrador (13 de octubre del 2018). Proyecto Tren Maya [Video].
YouTube. [Link]
Páginas de Internet
Armenta, G. (2018). El turismo en el sexenio de Peña Nieto en El Financiero. Recuperado de:
[Link]
pena-nieto
Castillo, P. del. (2020, 28 enero). Moreno Cárdenas afirma que gracias a él se incluyó a Yucatán
en Tren Maya. El Dictamen. Recuperado 23 de octubre de 2022, de
[Link]
incluyo-a-yucatan-en-tren-maya/
Celis, F. (2018). EPN: Fin de ciclo. México en las grandes ligas del turismo, a pesar de la
violencia en Forbes México. Recuperado de: [Link]
ciclo-mexico-en-las-grandes-ligas-del-turismo-a-pesar-de-la-violencia/
Celis, F. (2019). PND 2019-2024 Este es el plan de AMLO para impulsar el turismo en México
en Forbes México. Recuperado de: [Link]
el-plan-de-amlo-para-impulsar-el-turismo-en-mexico/
Corona, L. (2018). El plan de AMLO para impulsar el turismo y combatir la pobreza en estos
destinos en Expansión Política. Recuperado de:
[Link]
turismo-y-combatir-la-pobreza-en-estos-destinos

162
Daen, A. (2018). AMLO obtuvo el triunfo más holgado en 30 años, pero no se rompió récord de
participación en Animal Político. Recuperado de:
[Link]
Espinosa, J. (2018). Gran error cancelar el NAIM en Milenio. Recuperado
de: [Link]
cancelar-el-naim
Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografía de José Vasconcelos. Biografías y Vidas. La
enciclopedia biográfica en línea [Internet].
[Link]
Fondo Nacional de Fomento al Turismo (2019). Presentación Informativa del Tren Maya,
FONATUR. Recuperado de: [Link]
informativa
Fondo Nacional de Fomento al Turismo (2020). ¿Qué hacemos? en Gobierno de México.
Recuperado de: [Link]
Forbes Staff (2019). Hace un año, AMLO ‘impuso’ la cancelación del aeropuerto de Texcoco en
Forbes México. Recuperado de: [Link]
la-cancelacion-del-aeropuerto-de-texcoco/
Fuentes, Y. (2018). Qué es la «Cuarta Transformación» que propone AMLO para México y por
qué la llama así en BBC News Mundo. Recuperado de:
[Link]
Kurz, A. (2011). La raza cósmica: 85 años de utopía. La Jornada Semanal, (840).
[Link]
[Link]#:~:text=En%20La%20raza%20c%C3%B3smica%2C%20Vasconcelos,ha
%20podido%20dar%20resultados%20v%C3%A1lidos%E2%80%9D
López, H. H. (2019). El turismo según el modelo Fonatur. En Desarrollo económico y proceso
legislativo (pp. 253-264). Recuperado de:
[Link]
Martínez, J. (2018). Manuel Gamio. Enciclopedia de la literatura en México [Internet].
[Link]
%20es%20uno,poblaci%C3%B3n%20del%20valle%20de%20Teotihuacan.
Mateos, Jimena. (2006). El turismo en México: la ruta institucional (1921-2006). En Patrimonio
Cultural y Turismo. Cuadernos, 14, p.33-44. Consultado en:
[Link]
Moncisbays, A. (2019). Plan Nacional de Turismo: 10 puntos que incluyen fiscalizar plataformas
digitales y cambiar sede de Sectur, en Noticias de la Industria Turística NITU.
Recuperado de: [Link]
10-puntos-que-incluyen-fiscalizar-plataformas-digitales-y-cambiar-sede-de-sectur-en-
40d/
Navarro, A. (2019). A un año de la cancelación del NAIM: caos, saturación, litigios, costos en El
Financiero. Recuperado de: [Link]
cancelacion-del-naim-caos-saturacion-litigios-costos
Notimex. (2019). Concanaco ve preocupante recorte de 45% al presupuesto para turismo en El
Economista. Recuperado de: [Link]
[Link]

163
Ramírez, Z. (2019). El gobierno debe destinar más dinero al turismo: Pablo Azcárraga Andrade
en Forbes México. Recuperado de: [Link]
destinar-mas-dinero-al-turismo-pablo-azcarraga-andrade/
Redacción An (2017). Este es el Proyecto de Nación 2018-2024 en Aristegui Noticias.
Recuperado de: [Link]
nacion-2018-2024-de-amlo-
documento/?fb_comment_id=1649112661805754_1864501693600182%2F%2F
Redacción El Financiero. (2019). Estas son las 5 estrategias del Gobierno para impulsar el
Turismo en El Financiero. Recuperado de:
[Link]
para-impulsar-el-turismo
Redacción El Informador (2022). AMLO: Tren Maya resaltará la grandeza cultural de México.
(2022, 28 septiembre). El Informador: Noticias de Jalisco, México, Deportes &
Entretenimiento. Recuperado 24 de octubre de 2022, de
[Link]
[Link]
Redacción Expansión. (2019). El turismo es víctima de la falta de visión del gobierno de AMLO,
dice Coparmex en Expansión. Recuperado de:
[Link]
del-gobierno-de-amlo-dice-coparmex
Redacción La Silla Rota. (2019). Turismo, lo único bueno que dejó; el sistema neoliberal: AMLO
en La Silla Rota. Recuperado de [Link]
presidente-unico-bueno/326972
Redacción Pasillo Turístico. (2018, 9 diciembre). Plantea Miguel Torruco la realidad del sector
turístico y cómo lo manejará en Pasillo Turístico. Recuperado de:
[Link]
como-lo-manejara/
Redacción REPORTUR. (2019). AMLO: Estrategia de turismo 2019-2024 tendrá 5 ejes en
REPORTUR. Recuperado de: [Link]
obrador-presenta-estrategia-nacional-turismo-2019-2024-basada-5-ejes/
Redacción REPORTUR. (2019). AMLO: Estrategia de turismo 2019-2024 tendrá 5 ejes en
REPORTUR. Recuperado de: [Link]
obrador-presenta-estrategia-nacional-turismo-2019-2024-basada-5-ejes/
Redacción REPORTUR. (2019). Cierra el CPTM y la esperanza es el Consejo de Diplomacia
Turística en REPORTUR. Recuperado
de: [Link]
Redacción REPORTUR. (2019). El concepto de AMLO sobre el CPTM: Era «para pagar
favores» en REPORTUR. Recuperado de:
[Link]
Redacción REPORTUR. (2019). Tiro de gracia al CPTM al cambiar la Ley General de Turismo
en REPORTUR. Recuperado de:
[Link]
Sánchez, A. (2019). Cae el turismo, Fórmula 1 lo levanta en El Financiero. Recuperado de
[Link]
lo-levanta

164
Secretaría de Educación Pública. (2015). Gonzalo Aguirre Beltrán. Gobierno de México.
[Link]
beltran#:~:text=Naci%C3%B3%20en%20Tlacotalpan%2C%20Veracruz%20el,en%20la
%20regi%C3%B3n%20de%20Huatusco.
Secretaría de Turismo (2005). Turismo en México: Treinta años de la Secretaría de Turismo.
Recuperado de:
[Link]
Secretaria de Turismo (2019) Estrategia Nacional de Turismo 2019-2024 en Gobierno de
México. Recuperado de: [Link]
content/uploads/2019/02/Presentaci%C3%B3n-Estrategia-Nacional-de-Turismo-
[Link]
Secretaría de Turismo. (2019). Estrategia Nacional De Turismo 2019-2024 Tendrá Un Sentido
Democrático: Miguel Torruco. Gobierno de México. en Gobierno de México. Recuperado
de: [Link]
tendra-un-sentido-democratico-miguel-torruco
Secretaría de Turismo. (2019). Logran Sectur Y Cnet Acuerdos Para Integrar Plan Nacional De
Desarrollo En Materia Turística en Gobierno de México. Recuperado de.
[Link]
nacional-de-desarrollo-en-materia-turistica
SEGOB (s/a). Símbolos patrios. Archivo General de la Nación. Disponible en:
[Link]
Selmán, E. (2019). Miguel Torruco: «Nuestros esfuerzos están dirigidos a evitar que convivan
paraísos turísticos con infiernos de marginación» en América Economía. Recuperado
de: [Link]
nuestros-esfuerzos-estan-dirigidos-evitar-que-convivan
Staff, E. T. (2019). ¿Cuáles son las propuestas de AMLO para el turismo de México? En Entorno
turístico. Recuperado de: [Link]
mexico/
Tarragona, R. (2020). Critica CNET falta de política turística en El Norte. Recuperado de:
[Link]
redirect=[Link]
turistica/ar1882232?referer=--
7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a-
Valadez, R. (2018). Heredará gobierno de Peña Nieto joya turística a AMLO en Milenio.
Recuperado de: [Link]
turistica-amlo
Valadez, R. (2019). Eliminación del CPTM, una pérdida para México: IP. En Milenio.
Recuperado de: [Link]
para-mexico-ip
Vázquez, J. (2018). Desaparecerá el CPTM, pero no la promoción turística del país: Morena. en
El Economista. Recuperado de:
[Link]
[Link]

165

También podría gustarte