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Sistema Inmune: Estructura y Función

El documento proporciona información sobre el sistema inmune humano. Resume lo siguiente: 1) Los principales componentes del sistema inmune son los glóbulos blancos o leucocitos, que ayudan a combatir agentes infecciosos y tóxicos. 2) Existen dos tipos de respuestas inmunitarias: la respuesta innata que provee una primera línea de defensa general, y la respuesta adaptativa específica que reconoce amenazas específicas. 3) Los leucocitos incluyen granulocitos como neutró

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Sistema Inmune: Estructura y Función

El documento proporciona información sobre el sistema inmune humano. Resume lo siguiente: 1) Los principales componentes del sistema inmune son los glóbulos blancos o leucocitos, que ayudan a combatir agentes infecciosos y tóxicos. 2) Existen dos tipos de respuestas inmunitarias: la respuesta innata que provee una primera línea de defensa general, y la respuesta adaptativa específica que reconoce amenazas específicas. 3) Los leucocitos incluyen granulocitos como neutró

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CAPÍTULO I Cátedra de Fisiología Humana

CAPITULO VIII
Sistema Inmune

Carrera de Enfermería. Universidad Nacional del Nordeste 135


CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

CAPITULO 8

Los glóbulos blancos son los principales componentes del Sistema Inmunitario.

SISTEMA INMUNE

Históricamente, inmunidad significa protección frente a la enferme-


dad infecciosa. Las células y moléculas responsables de la inmunidad
constituyen el sistema inmune y la respuesta global y coordinada tras la
introducción de sustancias extrañas es la respuesta inmunitaria.

Constantemente, nuestro organismo está expuesto a microorganismos


(bacterias, virus, hongos y parásitos) que se encuentran en la piel, boca,
vías respiratorias, intestino, incluso en los ojos. Muchos de estos agen-
tes son capaces de originar enfermedades graves si invaden los tejidos
más profundos.
Además, estamos expuestos en forma intermitente a otras bacterias y
virus del ambiente (distintos de los que suelen encontrarse en nuestro
organismo) que pueden causar enfermedades mortales como neumo-
nía, fiebre tifoidea, gangrena gaseosa, etc.

Qué es el sistema inmune?

Afortunadamente, la naturaleza es sabia y nuestro organismo tiene un


sistema especial para combatir los diferentes agentes infecciosos y
tóxicos, el sistema inmune, constituido fundamentalmente por los leu-
cocitos (o glóbulos blancos) y las células de los tejidos originalmente
procedentes de ellos.
Los leucocitos son las unidades móviles del sistema de defensa del or-
ganismo, y tienen una capacidad especial para buscar y destruir cual-
quier invasor extraño.

Además de los leucocitos, el sistema inmunitario está constituido por


otros elementos de defensa, tales como la piel y mucosas, sustancias
antimicrobianas y otros mecanismos inmunes responsables de la res-
puesta inmune.

Las respuestas inmunitarias

Los mecanismos de la inmunidad humana pueden ser agrupados en dos


grandes categorías: el sistema inmune innato o inespecífico, que pro-
vee una primer defensa y de carácter general contra cualquier elemento
reconocido como extraño, y el sistema inmune adquirido o específico
que reconoce agentes amenazantes específicos y genera una respuesta
dirigida contra esos elementos. Los mecanismos de las respuestas in-

Cátedra de Fisiología Humana. Carrera de Enfermería. UNNE 137


CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

munitarias innata y específica forman un sistema integrado de defensa


en el huésped en el que existe una cooperación funcional de numero-
sas células y moléculas.

Las respuestas inmunitarias específicas se adquieren habitualmente


tras la exposición de un individuo a un agente extraño. Los mecanismos
que actúan en este tipo de respuestas son de dos tipos dependiendo del
componente del sistema que participa en la respuesta. Cuando la res-
puesta inmunitaria específica actúa mediante moléculas (anticuerpos)
que reconocen y eliminan los agentes extraños (antígenos), recibe el
nombre de inmunidad humoral. Mientras que cuando participan célu-
las llamadas linfocitos T, la respuesta se denomina inmunidad celular.
Todas las respuestas inmunitarias se inician cuando se reconocen los
antígenos extraños. Esta da como resultado la activación de los linfo-
citos que reconocen específicamente al antígeno y termina en el desa-
rrollo de mecanismos que median la función fisiológica de la respuesta,
es decir la eliminación del antígeno. Así, la respuesta inmunitaria puede
dividirse desde el punto de vista funcional en tres fases: la fase de reco-
nocimiento del antígeno, la fase de activación de la respuesta, y la fase
efectora.

Aplicando el enfoque sistémico pasaremos a describir las caracte-


rísticas estructurales del sistema inmune; más adelante desarrolla-
remos los aspectos funcionales, y finalmente la forma de evaluar
este sistema.

Aspectos estructurales del sistema inmune

Límites: piel y mucosas

El cuerpo humano está protegido del medio por una barrera mecánica
continua, formada por una membrana cutánea (la piel) y membranas
mucosas. La piel es el órgano más grande del cuerpo y la principal ba-
rrera física entre el organismo y el medio exterior. Además, la piel es un
participante activo en la defensa del huésped, ya que tiene la capacidad
de generar y apoyar las reacciones inmunitarias locales debido a que
cuenta entre sus componentes con linfocitos y macrófagos cutáneos.

En su composición, consta de una capa epidérmica separada de la der-


mis subyacente por un membrana basal. La mayoría de los microorga-
nismos no sobreviven sobre la piel debido a la acción inhibitoria directa
del ácido láctico y los ácidos grasos de las secreciones sudoríparas y
sebáceas, y el pH ácido que generan.

Al igual que la piel, los epitelios mucosos representan barras entre los

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CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

ambientes interno y externo y, por lo tanto, constituyen una importante


primera línea de defensa. El moco secretado por las membranas muco-
sas que revisten las superficies internas del organismo también actúa
como barrera protectora que bloquea la adherencia de las bacterias a
las células epiteliales.

Elementos del sistema inmune

El sistema inmune está constituido por una serie de componentes, que


en conjunto interactúan para llevar a cabo la función de protección del
cuerpo humano. Los principales elementos del sistema inmune son cé-
lulas, barreras físicas y químicas y sustancias antimicrobianas.

Células del sistema inmune

Las células del sistema inmune son los leucocitos o glóbulos blancos. Se
llaman así porque que no poseen color propio, por carecer de proteínas
coloreadas. A diferencia de los hematíes y las plaquetas, los leucocitos
son células completas provistas de membrana, citoplasma y núcleo, en
las que es posible distinguir al microscopio diversos tipos morfológicos,
cada uno de los cuales posee una actividad concreta dentro del común
denominador de la función defensiva que les es propia.

Los leucocitos que normalmente se encuentran en la sangre periférica


son de tres tipos:

1. Granulocitos o polimorfonucleares
2. Linfocitos
3. Monocitos

1.- Los polimorfonucleares (también llamados granulocitos, por los grá-


nulos que poseen en el citoplasma), tienen el núcleo segmentado y, se-
gún las características tintoriales de sus gránulos, se dividen en:

* Neutrófilos
* Eosinófilos
* Basófilos

El tamaño de los granulocitos neutrófilos oscila entre 12 y 14 mm y su


núcleo está formado por cromatina madura y densa. Con la tinción pa-
nóptica (May- Grünwald- Giemsa), el citoplasma presenta un color li-
geramente rosado y está ocupado por una fina granulación puntiforme
de color neutro.

Los granulocitos eosinófilos tienen 10-12 mm de diámetro y poseen el


núcleo típicamente bilobulado. El citoplasma de color ligeramente azu-
lado está ocupado por gránulos gruesos, que con la tinción panóptica

Cátedra de Fisiología Humana. Carrera de Enfermería. UNNE 139


CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

presenta un típico color ocre-anaranjado (granulación eosinófila o aci-


dófila). Cuando los eosinófilos son destruidos, las estructuras cristaloides
que poseen sus gránulos permanecen intactas y se unen entre sí, lo que
da lugar a unas partículas denominadas cristales de Charcot-Leyden,
que suelen observarse en secreciones y exudados de origen alérgico.

Los polimorfonucleares basófilos miden 10-13 mm de diámetro. Su


citoplasma, de color rosado, posee gran cantidad de granulación gruesa
que cubre habitualmente el núcleo y que, mediante la tinción de May-
Grünwald-Giemsa,
adopta un color azul-negruzco muy característico.

2.- Los linfocitos son las células que específicamente reconocen y res-
ponden a los antígenos extraños. Son células de tamaño pequeño (6-8
mm), aunque en ocasiones pueden ser un poco más grandes (linfoci-
tos grandes: 10-25 mm). El núcleo nunca presenta segmentación y es
redondeado, con una discreta zona invaginada. El citoplasma suele ser
escaso, basófilo (de color azul claro) y forma una delgada banda perinu-
clear. En ocasiones puede presentar una fina granulación citoplasmática
azurófila.

Los linfocitos constan de diferentes subgrupos que difieren en sus fun-


ciones y productos proteicos, aunque todos ellos parecen morfológica-
mente similares. Una clase de linfocitos son los linfocitos B, así llamados
porque se observó en las aves que maduraban en un órgano denomina-
do bolsa de Fabricio.
La segunda clase principal de linfocitos son los linfocitos T, cuyos pre-
cursores provienen de la médula ósea y después migran y maduran en
el timo (de allí su nombre). Los linfocitos T se subdividen en poblaciones
funcionalmente distintas, siendo las mejor definidas las células T cola-
boradoras y las células T citotóxicas.

3.- Los monocitos son las células de mayor tamaño que circulan en la
sangre periférica normal. Tienen un diámetro aproximado de 14-20
mm. El núcleo casi siempre es reniforme y está formado por una cro-
matina laxa y de aspecto ondulado (cromatina “peinada”). El citoplasma
es amplio, de color gris pálido y posee una granulación azurófila muy
fina y abundante. Se mantienen muy poco tiempo en la sangre (10-20
horas) antes de salir de los capilares hacia los tejidos. Allí se agrandan y
se transforman en los macrófagos tisulares. En esta forma pueden vivir
meses o incluso años. Pueden activarse por una gran variedad de estí-
mulos y pueden adquirir diferentes formas. Algunos llegan a tener un
citoplasma abundante y se llaman células epiteloides, por parecerse a
las epiteliales. Y también pueden fusionarse y formar células gigantes
multinucleadas.

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CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

Barreras físicas y químicas:


Piel y mucosas y sus secreciones

Además de formar una pared protectora, la piel y las mucosas operan


mediante otros mecanismos inmunes adicionales, las barreras mecáni-
cas y químicas:

• Sebo cutáneo: contiene agentes inhibidores de patógenos, ácidos


grasos, y generan un pH ácido.

• Mucus: la viscosidad impide el movimiento de los microorganismos y


de otras partículas extrañas atrapadas en el mucus. Así, por ejemplo, en
la mucosa respiratoria, mediante mecanismos como el movimiento de
los cilios, la tos y los estornudos, pueden ser eliminados al exterior.

• Enzimas: proteínas capaces de destruir patógenos

• Secreciones (sudor, lágrimas, saliva): acción de dilución y lavado; ade-


más contiene enzimas que inhiben el crecimiento microbiano. Muchos
de los líquidos corporales secretados contienen sustancias bactericidas,
como el ácido en el jugo gástrico, la espermina y el zinc en el semen,
la lactoperoxidasa en la leche y la lisozima en las lágrimas, secreciones
nasales y la saliva.

Sustancias antimicrobianas

Diferentes sustancias del cuerpo humano participan y colaboran con la


defensa del organismo, como los anticuerpos, las citoquinas, el comple-
mento, y el complejo mayor de histocompatibilidad.

Anticuerpos

Los efectos protectores de la inmunidad humoral están mediados por


una familia de glucoproteínas estructuralmente relacionadas llamadas
anticuerpos. Los anticuerpos siempre inician sus efectos biológicos al
unirse a los antígenos. Estas moléculas son producidas por los linfocitos
B y actúan como receptores para el antígeno. La interacción del antíge-
no con los anticuerpos de membrana de las células B constituye la fase
de reconocimiento de la inmunidad humoral.
Los anticuerpos también se producen en una forma secretada por la
progenie de células B que se diferencia en respuesta a la estimulación
antigénica. Estos anticuerpos secretados se unen al antígeno y desenca-
denan varias de las funciones efectoras del sistema inmunitario.

Aunque los anticuerpos se aislaron inicialmente a partir de la porción


líquida de la sangre, se pueden encontrar en diferentes localizaciones
anatómicas:

Cátedra de Fisiología Humana. Carrera de Enfermería. UNNE 141


CAPÍTULO VIII Sistema Inmune

- Los anticuerpos están presentes dentro de compartimentos unidos a la


membrana citoplasmática (retículo endoplásmico y complejo de Golgi)
y sobre la superficie de los linfocitos B.

- Los anticuerpos están presentes en el plasma (porción líquida) de la


sangre y, en menor proporción, en el líquido intersticial de los tejidos
donde se acumulan los anticuerpos secretados por las células B.

- Los anticuerpos están unidos a la superficie de determinadas célu-


las inmunitarias efectoras, como los fagocitos mononucleares, células
citotóxicas naturales y mastocitos, que no sintetizan anticuerpos, pero
poseen receptores específicos para unir anticuerpos.

- Los anticuerpos están presentes en los fluidos secretados como el


moco y la leche, en los cuales se trasnportan específicamente ciertos ti-
pos de anticuerpos.

Las glucoproteínas plasmáticas o séricas tradicionalmente se separan


por sus características de solubilidad en albúminas y globulinas, y pue-
den separarse más por migración en un campo eléctrico, proceso deno-
minado electroforesis. Elvin Kabat y colaboradores demostraron que la
mayor parte de los anticuerpos se encuentran en el tercer grupo de las
globulinas de migración más rápida, llamado gammaglobulinas por la
tercera letra del alfabeto griego. Otro nombre común para los anticuer-
pos es inmunoglobulina (Ig), que hace mención a la parte de la fracción
de las gammaglobulinas que confiere inmunidad.
Todos los anticuerpos tienen una estructura básica común formada por
dos cadenas ligeras idénticas y dos cadenas pesadas idénticas. Cada ca-
dena consta de múltiples dominios plegados de forma independiente
con unos 110 aminoácidos.
A pesar de su gran parecido en su estructura general, los anticuerpos
pueden clasificarse fácilmente en un pequeño número de clases dis-
tintas basándose en diferencias menores de sus características fisico-
químicas como el tamaño, carga y solubilidad y en su comportamiento
frente a los antígenos. A las clases de anticuerpos también se les deno-
mina isotipos y en el hombre se llaman IgA, IgD, IgE, IgG e IgM.

El complemento

El complemento comprende un grupo de más de 30 proteínas séricas y


de la superficie celular, que interactúan con otras moléculas del sistema
inmunitario y entre ellas mismas de una manera intensamente contro-
lada, con el fin de suministrar muchas de las funciones efectoras de la
inmunidad humoral y de la inflamación.

El complemento tiene la característica de amplificar las respuestas frente


a microorganismos por medio de una cascada enzimática. Los compo-

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