SEMINARIO INTERNACIONAL BIDASOA
TERTULIA DON MANUEL
Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros. Cuando llega al altar, hace
una inclinación profunda y lo venera con un beso.
El Sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, desde
la sede, vuelto hacia el pueblo, dice:
S: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R: Amén.
El Ministro Lector 2 (L2), introduce a los fieles en el acto litúrgico, con la siguiente monición u
otra semejante:
L2: Estamos aquí, conscientes de que el vía crucis del Hijo de Dios no fue
simplemente el camino hacia el lugar del suplicio. Creemos que cada paso de
Nuestro Señor luego de su injusta condena, cada gesto o palabra suya, así como lo
que han visto y hecho todos aquellos que han tomado parte en este drama, nos
hablan continuamente. En su pasión y muerte, Cristo revela plenamente la verdad
sobre Dios y sobre el hombre.
A continuación, el sacerdote, con las manos juntas, dice Oremos. Y todos, junto con él, oran en
silencio durante un breve espacio de tiempo. Entonces el sacerdote, con las manos extendidas,
dice la siguiente oración:
S: Señor mío y Dios mío nos ponemos en este vía crucis bajo la mirada amorosa de
tu Madre, la Virgen María, y contemplamos tu rostro junto a ella, al pie de la cruz,
acompañándote en el dolor, del que es fruto nuestro rescate. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
R: Amén.
A continuación el Lector 1 (L1) anuncia las estaciones del Vía Crucis junto con la cita bíblica
correspondiente.
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según san Marcos
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
«¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?» Ellos
gritaron de nuevo: «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo
complacer a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús,
después de azotarlo, lo entregó para que lo
crucificaran.
L2: Muchas veces me he preguntado ¿cómo el pueblo pidió con voz potente que crucificaron
a Jesús? si él pasó toda su vida haciendo el bien, sanando a los enfermos, liberando a los
endemoniados, acogiendo a los pecadores, marginados, etc. Luego pienso que cuando no
conocemos a Dios también somos capaces de pedir que lo crucifiquen.
Señor Jesús, te pedimos que nos concedas la gracia de conocerte, de amarte, y nunca
apartarnos de ti, para que así habiéndote amado con todas nuestras fuerzas nunca más te
lastimemos con nuestros pecados, y que con una decisión firme de no pecar más, te
amemos hasta el punto de morir contigo en la cruz.
L2: Padre Nuestro...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Jesús víctima escogida - condenado es a morir;
para darme eterna vida - quiere tal suerte sufrir.
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Marcos
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le
pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo.
L2: Se han burlado de Él y han dejado desnudo al que es la Verdad. ¡Cuánto ensañamiento!
¡Qué paradoja la de esta escena: ¡muchos de los que unos días atrás le recibían con vivas, le
humillan y le condenan! Sacan a crucificar al Señor, después de un juicio plagado de
mentiras que Él ha acepta libremente.
Señor, ¡cuántas veces me he burlado de ti con mi pecado! Te ruego me des tu gracia
para saber agradecer tantas pruebas de sobrenatural cariño y confianza. Ayúdanos, Buen
Jesús, a ser radicalmente fieles, que no nos demos ‘a medias’ y que nuestra lucha vaya
enmarcada con muchos nombres.
L2: Dios te salve María...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Jesús el leño pesado - abrazó con tierno amor
en sus hombros colocado - por este vil pecador
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del profeta Isaías
Pero, Él fue traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo
saludable cayó sobre Él, sus cicatrices nos curaron.
L2: Hasta cuando seguiremos Señor traspasándote con nuestra ingratitud permite que
arrepentidos de nuestras faltas, busquemos amarte y serte fieles, que el precio de tus heridas
nos hagan verte y amarte fielmente.
Misericordiosísimo Señor Jesucristo, hoy fuiste apuñalado y crucificado de nuevo por
nuestros pecados, hemos sido sanados, y también te pedimos que sanes a nuestros hermanos
y hermanas que sufren, que fortalezcas sus cuerpos y almas, Haz que se curen de nuevo
dentro de ti.
L2: Gloria al Padre...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Mi Jesús por vez primera - rendido en tierra cayo;
haré su cruz mas ligera - si a sus pies me postro yo
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según san Lucas
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
«Éste ha sido puesto para que muchos en Israel
caigan y se levanten; y será como un signo de
contradicción, y a ti misma una espada te traspasará
el alma, para que se pongan de manifiesto los
pensamientos de muchos corazones». Su madre
conservaba todo esto en su corazón.
L2: El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María. La virgen María no abandono a
su Hijo en ningún momento de dolor. Al contrario, ella quiso ser el modelo de todas las madres
que sufren por el hijo que han perdido. Que el amor de Cristo revolucione nuestras vidas, para
que permanezcamos fieles a la tarea que se nos ha encomendado.
Señor regálanos la gracia de tu amor, para que, al momento de las pruebas, podamos
mantenernos con firmeza y deseos de hacer contigo el camino de la Cruz. Que no nos
desesperemos por las contradicciones de nuestra historia, sino que al igual que la Virgen María,
tengamos un corazón que sepa creer en tu Palabra y amar hasta lo infinito.
L2: Padre Nuestro...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
En la calle de amargura - a su Madre Jesús ve;
de semejante tortura - mi maldad la causa fue;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Lucas
Mientras lo conducían, echaron mano de un
cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le
cargaron la cruz, para que la llevase detrás de
Jesús.
L2: “El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias”. Señor, soy yo el que
necesita ser ayudado por ti, soy yo Señor, el que va cayendo, el que esta resquebrajado, el que
ya no tiene fuerzas para seguir andando. Ven en mi ayuda, se mi auxilio y fortaleza porque a
tu lado suave es el yugo y la carga ligera.
Señor, déjame aliviar por un instante el peso de la cruz, déjame acompañarte, aunque sea
por un momento, porque esa cruz son mis pecados, mi egoísmo y mi soberbia. Deja Señor que
todo ello se derrita ante tu mirada y con cada paso que dé a tu lado se convierta en amor.
L2: Dios te salve María...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Obligado Cirineo - presta ayuda al Redentor;
Yo llevar mi cruz deseo - resignado y por amor;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del libro de los Salmos
Dice de ti mi corazón: “Busca su rostro”. Sí,
Yahveh, tu rostro busco:
No me ocultes tu rostro. No rechaces con
cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me
abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
L2: Verónica encarna el ansia de ver el rostro del Señor; esta buena mujer, en medio de la
brutalidad de la Pasión, fue capaz de hacer un acto de amor por el Señor tan pequeño
como heroico: le limpió el rostro, el cual quedó impreso en su paño. Así queda dibujada la
faz de Cristo en el corazón de todo aquel que lo busca con un corazón sencillo y limpio.
Señor, aviva nuestro anhelo de buscarte con amor, humildad y pureza de corazón para
que, como Verónica, reproduzcamos tu bondad aún en medio de las dificultades de la vida.
L2: Gloria al Padre ...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Verónica compasiva - limpia la divina faz;
del polvo, sangre y saliva - de mi soberbia procaz;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del libro de los Salmos
Al verme se burlan de mí, hacen visajes, menean la
cabeza. Pero tú, Señor, no te quedes lejos, que el peligro
está cerca y nadie me socorre.
L2: Cae por segunda vez, es insultado y maltratado. No tenía por qué sufrir y padecer todo
esto, pero por nosotros lo hizo, para limpiarnos de nuestros pecados, pero sobre todo para
darnos la verdadera muestra de amor, y de tal manera nosotros amarle y seguirle sin
medidas.
Señor, danos la fuerza para saber levantarnos en nuestras caídas, que con tu gracia
seamos capaces de amar y darnos a los otros. Y a pesar de ser rechazados y burlados por los
demás sepamos seguir andando como tú lo hiciste hacia el camino de la cruz, por el camino
del amor. Amén.
L2: Padre Nuestro...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Jesús de fatiga tanta - cae por segunda vez;
cayó cuando su ley santa - quebranté con altivez;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Lucas
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de
mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban
lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por
vosotras y por vuestros hijos».
L2: Junto a la Virgen María, las mujeres santas de Jerusalén acompañan con Jesús en el
camino al Calvario. Nos daba cuenta de que estas mujeres eran muy valiosas frente de los
judíos, caminaban en silencio contemplando al rostro del Señor. Así, se manifiesta un gran
amor al Señor en sus corazones y sus vidas.
Señor, como las mujeres de Jerusalén, en nuestra vida nunca faltan la imágenes de las
abuelas, las madres, las hermanas, las benefactoras, la administración de Bidasoa y todas las
mujeres que están rezando por nosotros y, ayudando de varias maneras en silencio para que
en nuestra vocación se dé el fruto. Te pedimos Señor, que derrames abundantemente tu
gracia sobre ellas para que continúen acompañándonos a nosotros en esta vida.
L2: Dios te salve María...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Jesús a llorar convida - a las hijas de Judá;
si lloro mi mala vida - Jesús me consolará
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: De la segunda carta del apóstol San Pablo a
los Corintios
Nos apremia el amor de Cristo, al considerar
que, si uno murió por todos, todos murieron. Y
Cristo murió por todos, para que los que viven,
ya no vivan para sí, sino para el que murió y
resucitó por ellos.
L2: Jesús, incluso habiendo sido duramente forzado a llevar el peso de la cruz, no te rendiste.
Aunque agotado, perseveraste. Nos amaste tanto que soportaste el sufrimiento y la muerte en
una cruz. Revelaste el amor incondicional de Dios por nosotros y la vida eterna. ¿Te
reconozco Señor Jesús en la bondad y el sufrimiento de los demás? ¿Extiendo mi mano para
mostrarles amor?
Señor Jesús, a través de tus sufrimientos y amor por nosotros, ayúdanos a encontrar
sentido a nuestros sufrimientos y abrazarlos con alegría. Que tu amor y tu luz nos inspiren a
salir de nuestras zonas de cómoda por amor a toda la humanidad.
L2: Gloria al Padre...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Jesús ríndese extenuado - ante inmensa multitud;
¡ay, que cara le ha costado - mi obstinada ingratitud!
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del libro de los Salmos
Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica.
L2: Señor, despojado de tus vestiduras, se mofan de ti, buscando humillarte y despreciar tu
dignidad. ¿Cuántas veces nosotros lo hemos hecho? Al difamar y despojar de su dignidad a
algun hermano, dejandonos llevar por calumnias y por sentimientos de ira y rencor. Cuando
con uno de tus pequeños lo hacemos, tambien lo hacemos contigo.
Señor Jesús, perdona nuestras faltas, danos un corazón generoso para que amemos sin
medida, para que en nuestros hermanos podamos ver tu rostro.
L2: Padre Nuestro...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Arrancan las vestiduras - a Jesús con gran crueldad;
así expía mis locuras - mi impureza y vanidad;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Juan
Entonces se lo entregó para que lo
crucificaran. Y Pilato escribió un letrero y lo
puso encima de la cruz; en él estaba escrito:
«Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos».
L2: Junto al árbol prohibido, Adán pecó. En el árbol de la Cruz, tú, el Hijo de Dios Altísimo
nos redimió. Mientras las manos de Adán se extendieron para coger el fruto prohibido, las
tuyas, santas están clavadas, por mí.
Esta sabiduría me supera Señor. Darme tu gracia, de conocer y amar la verdad, esta
verdad que me hará libre, libre como Tu Señor.
L2: Dios te salve María...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Con terribles martillazos - en la cruz clavado fue;
Yo descoyunté sus brazos, - sus manos y pies clavé;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Lucas
Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a
tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto,
expiró.
L2: Jesús muere realmente porque es verdadero hombre. Encomendado al Padre su espíritu.
Hoy Jesús nos invita a dejar nuestras miserias ante Dios, depositando en él todo aquello que
solamente nos hace daño, nos hace inútiles, y que por consiguiente no nos hace ser felices.
Oh, buen Dios, que nos llamas a morir a nuestra vida de pecado, dañada por nuestra
débil naturaleza, no permitas que las atracciones del mundo nos hagan cargar con
vanidades, sino más bien, hacer germinar tu palabra en los lugares menos favorecidos.
L2: Gloria al Padre...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
Después de larga agonía - el buen Jesús espiró;
y al verle ¿no lloraría - sus culpas quién lo ofendió?
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Juan
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al
discípulo al que amaba, dijo a su madre: “Mujer,
ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí
tienes a tu madre”.
L2: Y una espada traspasará aun tu propia alma, a fin de que sean revelados los
pensamientos de muchos corazones, María recibe el cuerpo de tu hijo, lo hemos matado por
nuestros pecados, nos arrepentimos ante él y ante ti.
Oh Jesús, que fuiste bajado de la cruz después de la muerte, concédeme todas las virtudes
que van con el gozo de la vida y la gracia eterna, en la vida de Sacrificio hasta el día de mi
muerte.
L2: Padre Nuestro...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
El cadáver santo adora - María con gran piedad;
el perdón ¡Oh, Madre implora - este monstruo de maldad!
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
L1: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R: Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
L1: Del Evangelio según San Juan
Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo
de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de
mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo
envolvieron en los lienzos con los aromas, según se
acostumbra a enterrar entre los judíos.
L2: A través de Jesús, Dios vence: al poder, a la muerte, al diablo. “El amor siempre vence”.
Sin embargo, para reclamar la resurrección también debemos aceptar la cruz, en el aquí el
ahora de la historia.
Señor Jesucristo, aunque te has apartado del mundo, pero estás siempre con nosotros,
para ayudarnos al ser probados en el crecimiento de la fe, para vivir en una vida nueva. Por
tu sacrificio en la cruz nos has salvado, te pedimos que a través de tu resurrección que ha
triunfado ante la muerte, nos guíes que un día junto a Ti podamos gozar para de la vida
eterna.
L2: Dios te salve María...
Señor, pequé:
R: Ten piedad y misericordia de mí
En el sepulcro reposa - el cuerpo del Salvador;
encerrado con su losa - quisiera morir de amor;
por vuestra pasión sagrada, oh adorable Redentor,
salvad el alma apenada de este pobre pecador
Terminadas las Meditaciones del Vía Crucis, el sacerdote, con las manos juntas, dice Oremos. Y todos,
junto con él, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Entonces el sacerdote, con las manos
extendidas, dice la siguiente oración:
Oh, Dios, Padre, que durante estos días cuaresmales nos has introducido en la
inteligencia del misterio de la pasión, muerte y resurrección de tu hijo, Jesucristo,
haz que meditándolo en la oración diaria nos veamos movidos a la conversión. Por
nuestro Señor, Jesucristo, tu hijo que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu
santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R: Amén.
BENDICIÓN FINAL
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice: Inclinaos, para recibir la bendición. Luego el
sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.
S: El Señor esté con vosotros.
R: Y con tu espíritu.
S: Cristo, modelo de oración y de vida, os guíe a la auténtica conversión del
corazón, a través del camino de la Cuaresma.
R: Amén.
S: La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda
sobre vosotros y permanezca para siempre.
R: Amén.
S: Podéis ir en paz.
R: Demos gracias a Dios.
“Él nos arrebató del poder de las
tinieblas y nos trasladó al reino del
Hijo de su amor, en quien tenemos la
redención, el perdón de los
pecados.”
Colosenses 1, 13-14