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Este documento presenta una reflexión bíblica sobre el pasaje del Evangelio de Marcos donde Jesús cura a una mujer que había estado enferma durante 12 años. Se analiza la gran fe que tenía esta mujer al atreverse a tocar el manto de Jesús a pesar de las dificultades. También se reflexiona sobre cómo Jesús no sólo la sanó físicamente sino que la salvó. Finalmente, se plantean preguntas para un diálogo sobre cómo Jesús ha sanado y salvado a los lectores de sus propias enfermedades y situaciones difíciles.

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1

DIOS SE DEJA TOCAR


Mc 5, 21-34
SEMANA UNO: CATEQUESIS

“DIOS RESPONDE A NUESTRAS NECESIDADES”


ORACIÓN INICIAL: leemos todos
Señor, te agradezco de todo corazón por todo lo que Tú me has dado. Creo en Ti, pero
aumenta mi fe para que realmente te trate como la persona más importante de mi vida.
Espero en Ti, pero ayúdame a abandonarme en tus brazos amorosos. Te amo, pero ayúdame
a que mi amor se traduzca en obras concretas a fin de establecer tu Reino y hacer que más
personas te conozcan. Amén.
Padre Nuestro..., Dios te Salve María..., Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en
un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

TEXTO BÍBLICO: Marcos 5, 21-34


REFLEXIÓN:
Lector: Acabamos de escuchar en el texto bíblico, cómo la mujer
enferma; se acerca a Jesús y lo toca confiada en su poder para sanarla.
Jesús Ia cura, pero interroga a los presentes ¿Quién lo ha tocado? La
mujer con una fe madura por su contacto con Jesús es capaz de dialogar
con Él, sin esconderse más.
Qué grande es el ser humano cuando, consciente de su pequeñez y de su pobreza, sabe
buscar en Dios la solución de lo que le preocupa El corazón de Dios se conmueve al ver la
actitud de sus hijos que acuden a Él como verdadero Padre. El que ama y se sabe amado,
no tiene miedo de pedir y no se reserva nada cuando se trata de dar.
Pidamos conscientes de que Dios nos ama, aunque no lo merezcamos. Nos ama a pesar de
nuestra debilidad. Y así como h pedimos, sepamos ofrecerle la ofrenda de nuestra fe y nuestra
confianza total. No dudemos de su amor, Él quiere darnos todo lo que realmente necesitamos,
quiere curarnos de nuestra enfermedad, quiere darnos la verdadera vida.
¿Qué necesito para lograr mi curación? Primero, si es a nivel físico; saber qué me pasa, qué
me duele, qué malestar siento. Voy al doctor para que me examine y él ya me da
medicamento para curar la enfermedad; lo mismo pasa en lo espiritual, voy a la Iglesia, busco
al sacerdote para que sane la dolencia de mi alma.
¿Pero qué pasa si creo que el Señor no me escucha? ¿Será que no tengo fe, será que el Señor
está enojado conmigo, será la enfermedad un castigo? ¿será consecuencia de mis actos, mis
descuidos personales mis malos hábitos de alimentación, mi falta de higiene o de buscar otros
lugares donde puedan sanarme? Hoy descubrimos en el Evangelio que solo Dios puede sanar
y perdonar los pecados.
Estamos pasando una pandemia muy difícil que ha afectado a las familias, muchos no hemos
podido despedir a nuestros seres queridos y quizá nos hemos sentido abandonados por Dios,
por esta situación, pero recordemos que nuestra fe nos asegura que ellos, ya está gozando
de una vida mejor junto a Dios, están más cerca de la esperara de la vida eterna.

2
Dios hoy me dice, como a la mujer enferma: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz y que se cure
tu mal”. La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha
revelado, y que la Iglesia nos propone, para nuestra salvación.

CANTO: SI TUVIERAS FE, COMO UN GRANITO DE MOSTAZA

Si tuvieras fe, como un granito de mostaza, eso dice el Señor.


Si tuvieras fe, como un granito de mostaza, eso dice el Señor.

Tú le dirías a los enfermos: “Sánense, sánense, sánense”.


Tú le dirías a los enfermos: “Sánense, sánense, sánense”.
los enfermos se sanarán, se sanarán, se sanarán.
los enfermos se sanarán, se sanarán, se sanarán.

ORACIÓN FINAL:
Lector: Señor Dios, tu poder está sobre cuanto existe, Tú eres nuestra fortaleza, nos has dado
pruebas que estás con nosotros, ayudándonos en todo. Y cuando tengamos dificultades,
encontraremos la fuerza en ti. Danos valentía para enfrentar la vida y la muerte con
esperanza.
Padre Nuestro..., Dios te Salve María..., Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en
un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

SEMANA DOS: ESPIRITUALIDAD

TU FE TE HA SALVADO
ORACIÓN INICIAL:
Podemos leer entre todos, una estrofa cada uno Salmo 30.
"Te alabaré, Señor, porque me has levantado y muy poco se han reído mis contrarios". "Señor,
Dios mío, clamé a ti y tú me sanaste. Señor, me has sacado de la tumba, me iba a la fosa y
me has devuelto a la vida. Que sus fieles canten al Señor, y den gracias a su Nombre santo.
Porque su enojo dura unos momentos, y su bondad toda una vida. Al caer la tarde nos visita
el llanto, pero a la mañana es un grito de alegría". "Cuando me iba bien, decía entre mí: "Nada
jamás me perturbará".
Por tu favor, Señor, yo me mantenía como plantado en montes poderosos; apenas escondiste
tu rostro, vacilé. A ti clamé, Señor, a mi Dios supliqué.
"¿Qué ganas si me muero y me bajan al hoyo? ¿Podrá cantar el polvo tu alabanza o pregonar
tu fidelidad? ¡Escúchame, Señor, y ten piedad de mí; sé, Señor, ¡mi socorro!
Tú has cambiado mi duelo en una danza, me quitaste el luto y me ceñiste de alegría.
Así mi corazón te cantará sin callarse jamás ¡Señor, mi Dios, ¡por siempre te alabaré!"

Letanías de fe. Podemos leer todos


• Creo, Señor, que el Padre te envió a la historia para salvar al hombre.
• Creo que eres el Mesías, el Cristo, el Ungido, el Libertador.
• Creo, Señor, que eres hombre nacido de mujer, de María Virgen.
• Creo, Señor, que eres el Hijo de Dios.
• Creo, Señor, que viviste como uno de nosotros y amaste como nadie.
• Creo, Señor, que realizaste tu misión con la fuerza de tu Espíritu.

3
• Creo, Señor, que anunciaste un Reino nuevo, una nueva humanidad.
• Creo, Señor, que en tu Palabra dejaste una buena noticia para el hombre.
• Creo que te dieron muerte en una cruz para salvar a la humanidad.
• Creo que tu Padre Dios te resucitó con el poder del Espíritu.
• Creo que vives resucitado en tu Iglesia y sigues salvando hoy la historia.
• Creo que eres Señor y Salvador y estás sentado a la derecha de Dios Padre en el Reino
de los cielos.
• Creo que vendrás y que la humanidad será tuya para siempre.
• Creo que los que en Ti creemos, Señor, tendremos vida ahora y en el Reino de los Cielos.
Vida que no terminará nunca.

¿Por qué buscamos a Jesús?


Muchas veces buscamos a Jesús por necesidad y hacemos cualquier cosa, ofrecemos
muchas cosas por conseguir lo que queremos.
A veces necesitamos verdaderos milagros y vamos a la iglesia, ofrecemos sacrificios,
pedimos oración a otros para lograrlo.
Esta mujer, se atrevió a acercarse a Jesús, tenía que hacerlo oculta, que no la notaran
porque sus condiciones no le permitían llegar de frente, porque estaba enferma, tenía flujo
de sangre y eso la hacía impura y lo que tocara quedaba impuro. Sabía que la gente la
conocía porque era mucho el tiempo de su enfermedad y más de alguno se lo impediría
Pero su fe fue mayor que su miedo. Se acerca por detrás y toca solo el borde del manto y
es suficiente para que Jesús sienta que esa mujer ha hecho que una fuerza sanadora salga
de él. Su fe era realmente inmensa y al final Jesús le dice: tu fe te ha salvado, quedas libre
de tu enfermedad.

REFLEXIÓN PERSONAL:
¿Es mi fe del tamaño de la de esta mujer?
¿Qué experiencias recuerdo que han fortalecido mi fe en Dios?
¿Qué experiencias recuerdo que me hicieron dudar del amor de Dios?

ORACIÓN FINAL ¿Qué le decimos al Señor movidos por su Palabra?

SEMANA TRES: EDIFICACION MUTUA

¿QUIÉN ES EL QUE ME HA TOCADO?


ORACIÓN INICIAL
Lector: Señor, yo creo en ti, que mi fe sea pura, sin reservas, y que ilumine mi pensamiento.
Señor, que mi fe sea libre, que acepte las renuncias y los riesgos que vengan a mi vida.
Señor, que mi fe sea verdadera: para anunciar con firmeza tu verdad a la luz de tu Espíritu
Santo. Señor, que mi fe sea fuerte, para vencer los obstáculos de mi vida, que no tenga miedo
a las pruebas, sino que se fortalezca y crezca en la verdad. Amén.

Releemos el texto
Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había
hecho esto. Entonces dijo: - Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido
poder de mí.

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Cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temiendo y temblando, sabiendo
lo que en ella había sido hecho, se postró a sus pies, y le declaró delante de todo el pueblo
por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Jesús le dijo: - Hija,
tu fe te ha salvado; ve en paz, y queda sana de tu azote (enfermedad)

La mujer que tocó el manto de Jesús


- Tenía una enfermedad que la había debilitado, padecía hemorragias de sangre.
- Llevaba 12 años sufriendo esta enfermedad.
- Perdió todo su dinero en muchos médicos.
- Era considerada impura, no podía entrar al templo a orar o a pedir ayuda.
-Jesús era su única posibilidad.
-No podía acercarse de frente, porque la conocían.
-Se atrevió a meterse entre la gente y a escondidas, tocar, aunque solo fuera su manto.
-Logró de Jesús no solo la sanación, sino también la salvación.
Nosotros, al igual que esta mujer hemos venido a Jesús buscando muchas cosas, nos hemos
atrevido a seguirlo no importando las condiciones o dificultades y seguro la obra de sanación
y salvación se ha hecho en nosotros.

Preguntas para el Diálogo


1- ¿De qué te ha sanado Jesús?
2- ¿Te sentiste alguna vez como esta mujer, sin derechos, pero con necesidades?
3- Pero además de sanar, Jesús salva ¿De qué situaciones o formas antiguas de vida te
sientes salvado o rescatado?
4- Los doce años de enfermedad se transformaron en vida nueva para ella ¿Y
tú, tienes una vida nueva?

CANTO: TAN CERCA DE MÍ, TAN CERCA DE MÍ


Tan cerca de mí, tan cerca de mí
que hasta lo puedo tocar Jesús está aquí.
No busques a Cristo en lo alto,
ni lo busques en la oscuridad
muy dentro de ti,
en tu corazón puedes adorar a tu Señor.

ORACIÓN FINAL: la hacemos de manera espontánea

SEMANA CUATRO:
La cuarta Semana queda libre para terminar alguna parte del tema atrasado o, si se desea
hacer reunión presencial, es un compartir, una convivencia
¿Qué aprendí del texto bíblico?
¿Cómo viví la experiencia de la catequesis de este mes?
¿Qué nueva enseñanza me deja?

ORACIÓN FINAL:
Lector: Señor, te pedimos que esta reflexión compartida nos ayude a crecer en nuestra fe y
dar testimonio a los demás con nuestros actos, para que los demás quieran ser parte de tu
Reino de Amor.
Padre nuestro..., Dios te Salve María..., Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en
un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

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