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Volver A Mí: Capítulo 30. ¿Verdad?

El documento resume un capítulo de una novela. Manuel está casado con María Dolores pero también tiene una relación con Raquel. Un día, María Dolores le dice que está embarazada. Manuel se siente feliz pero también preocupado porque sigue viendo a Raquel a escondidas. Más tarde, María Dolores descubre que Manuel lleva puesta la alianza de Raquel, revelando que la está engañando.

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Volver A Mí: Capítulo 30. ¿Verdad?

El documento resume un capítulo de una novela. Manuel está casado con María Dolores pero también tiene una relación con Raquel. Un día, María Dolores le dice que está embarazada. Manuel se siente feliz pero también preocupado porque sigue viendo a Raquel a escondidas. Más tarde, María Dolores descubre que Manuel lleva puesta la alianza de Raquel, revelando que la está engañando.

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Volver a mí

June 20, 2022

Capítulo 30. ¿Verdad?


Página 32 de 69

capítulo 30

¿Verdad?
Hay tres cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo:

El sol, la luna y la verdad.

Buda

María Dolores disfrutó de una cena inolvidable con Manuel. Él se mostraba


muy entusiasmado con la idea de ser padre, aunque insistía en que era mejor
estar seguros para hacer planes. Pero más que eso, era muy notorio que le
alegraba verla feliz y distendida.

–Me gusta verte así, feliz. Cuando en tu mirada no hay miedos o angustia.

–Amor, eso sucede cuando estoy contigo. Tú eres la razón de mi felicidad –


hizo una pausa–. Te diré algo que nunca te dije… –comenzó.
:
Manuel sintió un escalofrío en la espalda. Pensó en Raquel.

–Dime, amor… Te escucho.

–Cuando me ves de ese modo, cuando descubres tristeza en mi mirada es


porque estoy pensando que puedo perderte –se animó a decirle parte de la
verdad.

–No debes pensar en eso. Nunca vas a perderme –respondió sin meditar y
sintiendo lo que decía. De inmediato al escucharse pensó: ¿Y Raquel?
También a ella le había dicho lo mismo, sintiendo exactamente que era igual
de honesto respecto de su amor. Justo esa había sido la forma en que la había
convencido de que no podía verla esa noche.

–¿De verdad sientes eso? ¿Me amas?

–Claro que te amo. Tú eres mi vida y eso no cambiará nunca. No importa lo


que pase, nada cambiará esa verdad. Debes estar tranquila cuando digo que
te amo. Es lo que siento. No podría vivir sin ti.

María Dolores, completamente feliz, deseó estar embarazada para que su


matrimonio venciera por fin las tentaciones de Manuel y él olvidara sus
distracciones. Le creía. Definitivamente decía la verdad. Sin embargo, cuatro
palabras de su discurso hicieron sonar un alerta en su interior.

–¿A qué te refieres cuando dices “no importa lo que pase”?

–Al embarazo –dijo. Fue veloz al responder. Con esas palabras su inconsciente
perturbado había dejado una pista de su propio temor. Ser descubierto.
Ignacio quizá tuviera razón y su esquema de vida fracasara tarde o temprano.

–Bueno, si no estoy embarazada, quizá sea tiempo de que busquemos un hijo.


He dejado de tomar la píldora.

Manuel se quedó mudo.

Era lógico lo que decía. Pero ¿cómo podría avanzar? Las preocupaciones
empezaron a inquietarlo. Decidió disfrutar a su lado y no pensar. Era feliz por
:
sentir que la hacía feliz. Quitarle sus miedos era muy importante para él. Sin
embargo, olvidaba un detalle. Ese amor genuino que le había jurado era
cierto, pero no exclusivo y allí comenzaba la historia de su contradictoria
verdad mentirosa.

A la mañana siguiente se levantó muy temprano y le dijo que debía trabajar.


Tuvo una idea y realizó una llamada desde su móvil.

A las siete y media llegó a la casa de Raquel, cumplió con el ritual de


cambiarse la alianza y llegó al dormitorio donde ella dormía.

La observó. Era tan hermosa. Algo cambió dentro de sí. Pensó en María
Dolores, deseó sacarla de su recuerdo, pero no pudo. La estrategia de mundos
paralelos comenzaba a fracasar. No estaba logrando olvidar a la otra en
ninguno de los dos casos. ¿Cuál era la otra? Para el mundo era Raquel,
porque había llegado después y no estaba casado con ella, pero para él era
imposible atribuirle a ninguna de las dos ese rol. Simplemente porque las
amaba a ambas. No había otra, había un hombre con su corazón dividido,
casado dos veces. Una vez de un modo tradicional y otra, de manera privada
pero igual de auténtica.

Se sentó a su lado y acarició su rostro. Ella despertó.

–Lo siento. Te extrañé anoche pero no fue posible venir.

–Lo de siempre –murmuró–. Excusas.

–No. No ha sido lo de siempre. No importa el motivo, porque lo único que


interesa es que te amo y aquí estoy listo para invitarte a desayunar.

Ella se incorporó.

–¿Adónde?

–En la habitación de un hotel precioso. Pasaremos allí el día. He rentado la


suite matrimonial.

–¿Cuándo has hecho eso?


:
–Recién. Desde mi automóvil. Pero debes apresurarte porque en otro caso te
haré el amor aquí, ahora, ya. No resisto verte sin poseerte, sin hacerte el
amor.

Raquel lo besó apasionadamente en la boca. Sus lenguas latían la urgencia de


los momentos que se anunciaban. Por eso, abruptamente interrumpió el beso
y se levantó urgida por la necesidad de estar lista cuanto antes. Era feliz y
Manuel sintió que era feliz también por haber logrado que se sintiera tan
contenta.

***

Llegaron a una suite soñada. La cama era king size, tenía jacuzzi y hasta un
pequeño sauna. Todo estaba decorado con un gusto distinguido y cálido. Al
realizar el chek-in, Manuel anotó el nombre de ambos y se registraron como
un matrimonio. Era un hotel cinco estrellas lejos del centro de la ciudad.
Raquel sentía que por fin su suerte cambiaba, él la había llevado a un lugar
público, exponiendo su amor, al menos delante de algunas personas. No
advirtió que estaría encerrada en la suite. Se centró en que Manuel la había
presentado como su esposa al conserje. Era un avance.

Lo demás había sido perfecto. Durante casi ocho horas habían disfrutado de
sus cuerpos, sus ganas y su amor sin inhibiciones. Habían hecho el amor en
cada rincón de esa suite como si fuera necesario compensar su precio.
Desayunaron, almorzaron y merendaron como reyes que recuperaban
fuerzas. Manuel no era un gran amante, pero tenía el potencial de poder
volver a empezar si su compañera era lo suficientemente creativa. Raquel lo
era. Por eso, durante ese día mágico había superado sus records de
pretensiones sexuales. Varios orgasmos para Raquel y otros para él, que
sentía su hombría al nivel de un dios griego. Le había dicho tantas cosas
hermosas que Raquel solo podía sentirse amada. Sus palabras eran caricias y
sus proyectos eran sueños que le quitaban el aliento. A pesar de haber estado
allí por horas, la cama no era lo mejor que compartían. Raquel se había
enamorado del efecto de sus promesas y sentimientos.
:
Afortunadamente, su celular no había sonado, señal de que María Dolores
estaba tranquila. Cuando el horario presionó silencioso sobre su tumultuosa
doble vida, se fueron de allí.

Dejó a Raquel cansada y feliz en su casa. Subió a su vehículo y regresó a su


hogar con María Dolores.

Al entrar, encontró a su esposa radiante. Toda ella brillaba y su sonrisa


iluminaba la vida de ambos. Sonrió.

–¡Hola! –dijo y lo besó. Estaba tan feliz que no percibió las huellas de otros
labios en su boca–. ¿Mucho trabajo?

–Sí… fue una jornada diferente. Estoy cansado. ¡Estás preciosa!

–Es por esto –dijo y le dio un sobre.

Él lo abrió, mientras ella lo observaba detenidamente esperando su reacción.


El corazón de Manuel descubrió lo que sus ojos adivinaron. Un resultado
positivo le anunciaba desde un informe de laboratorio que sería padre. Sintió
emoción. Levantó la vista con una lágrima rodando por su mejilla.

Sin embargo, cuando se acercó a María Dolores para besarla, ella lo apartó
bruscamente. Manuel se sorprendió. Esperaba otra celebración. Insistió y el
rechazo en esta oportunidad fue acompañado de una bofetada que le dejó
marcados sus dedos en el rostro.

–¿Qué significa esa alianza? No es la nuestra –afirmó poderosa. Como si la


fuerza que le daba el hijo que gestaba se hubiera sumado a la furia de
descubrir lo lejos que había llegado el engaño, que había elegido ignorar. No
era difícil suponer la respuesta.

¿Había algo de verdad en Manuel?

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