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Ut4.Psicomotricidad: Teoría Y Práctica

Este documento presenta la teoría y práctica de la psicomotricidad dividida en tres partes. Explica que la psicomotricidad estudia las relaciones entre el movimiento y el desarrollo psicológico. Describe dos modelos de intervención y cómo organizar las sesiones de psicomotricidad. Finalmente, explica los componentes del esquema corporal como el control tónico, postural, la respiración y la orientación espacial y temporal.
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Ut4.Psicomotricidad: Teoría Y Práctica

Este documento presenta la teoría y práctica de la psicomotricidad dividida en tres partes. Explica que la psicomotricidad estudia las relaciones entre el movimiento y el desarrollo psicológico. Describe dos modelos de intervención y cómo organizar las sesiones de psicomotricidad. Finalmente, explica los componentes del esquema corporal como el control tónico, postural, la respiración y la orientación espacial y temporal.
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Módulo: DCM

Autor: José Villalba [Link]: teoría y práctica

[Link]: TEORÍA Y PRÁCTICA

INDICE

1. Presentación de la unidad.
2. ¿Qué es la psicomotricidad? Principios. Tipos de juego.
3. Objetivos de la psicomotricidad en la escuela infantil.
4. Modelos de intervención en Psicomotricidad: modelo “Reeducativo” y
modelo "Dinámico-vivencial”.
5. Pautas de intervención en la práctica psicomotriz
6. Estructuración temporal de las sesiones.
7. Estructuración espacial de la sala.
8. El esquema corporal y sus componentes:
8.1. El control tónico.
8.2. El control postural.
8.3. La respiración.
8.4. La orientación espacial.
8.5. La orientación temporal.
8.6. Lateralidad.

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[Link]: teoría y práctica
Autor: José Villalba

1. PRESENTACIÓN DE LA UNIDAD

• Resumen

Este tema se divide en tres partes fundamentales:

- Concepto, funciones y modelos de la psicomotricidad. Conocerás


los principales enfoques y su sentido. Diferenciarás qué puedes y
qué no puedes realizar desde tu puesto de educador/a infantil.

- Práctica psicomotriz: en este apartado aprenderás cómo organizar


el tiempo-las fases- y el espacio-con sus materiales- en una sesión
de psicomotricidad basándonos en el modelo Aucouturier.

- El esquema corporal: este concepto hace referencia a la imagen


mental que tenemos de nuestro propio cuerpo como “estructura
organizada”, en sus aspectos anatómicos y funcionales. Consta de
estos “elementos”: control tónico, control postural o equilibrio,
orientación espacial y temporal, respiración y lateralidad.
Aprenderás la evolución de cada elemento en el niño y algunos
“procedimientos” para trabajarlos.

• Comprueba tus conocimientos: haz los siguientes ejercicios y


compara luego tus respuestas con la documentación.

1. Intenta definir con tus palabras el concepto de Psicomotricidad y


Esquema corporal.
2. ¿Qué hace el psicomotricista en las sesiones de psicomotricidad?
Intenta concretar sus tareas.
3. ¿Qué puede observar el psicomotricista en la sala de
psicomotricidad?

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Autor: José Villalba
• Evaluación de la unidad

-Competencias profesionales
Consistente en programar una sesión de psicomotricidad para 1-2/ 2-3 ó 3-4
años siguiendo estos puntos. Corresponde al 30% de la evaluación.
1. Objetivos.
2. Nivel: 1-2/2-3/3-4 años
3. Número de niños.
4. Ámbitos de experiencia con los que se relaciona.
5. Descripción de la sesión.
6. Principios metodológicos.
7. Estrategias metodológicas: cómo lo organizamos
8. Recursos: materiales y humanos
9. Evaluación de la enseñanza y aprendizaje.

Indicadores de evaluación: organización, adecuación a los niños y trabajo en


equipo.

Se podrán llevar a cabo las sesiones programadas de acuerdo con el tiempo y


las medidas COVID.

2. ¿QUÉ ES LA PSICOMOTRICIDAD? PRINCIPIOS. TIPOS DE JUEGO.

• ¿Qué es la psicomotricidad?

Si te fijas en la palabra encontramos dos términos:” psico": se refiere a la


mente o psicología del individuo y "motricidad": que se refiere al movimiento.

¿El desarrollo psicológico y el del movimiento están relacionados?


La respuesta que nos da la psicomotricidad es Sí.

La Psicomotricidad, como disciplina, estudia las relaciones existentes entre


el sentir, el conocer y el movimiento. Como “metodología” se basa en la
activación corporal como un instrumento integral del desarrollo y
aprendizaje, utilizando materiales que inviten al movimiento.

“El niño construye su emocionalidad y esquemas mentales desde su


experiencia corpórea”.

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Autor: José Villalba
Para que un niño se desarrolle sanamente, necesita experimentar con su
cuerpo sensaciones agradables que le estimulen y estimulen sus sentidos. El
niño pequeño comienza a pensar gracias a las estimulantes sensaciones que
canaliza desde su cuerpo. A medida que crece y se hace mayor, no necesitará
tanto la realidad sensible para pensar. Aparece la inteligencia abstracta que
le ayuda a resolver problemas de tipo lógico - matemático, de análisis racional
etc. Ahora bien, el nacimiento de esta inteligencia no solapa la "inteligencia
corporal". Sobre la base de experiencias agradables vivenciadas el propio
cuerpo, se irá desarrollando la capacidad para pensar más objetivamente,
para desarrollar la abstracción y esquemas mentales. El desarrollo de ésta
permite tener conciencia de lo que siente, de las emociones que emergen
desde su interior, etc. Para que una persona esté equilibrada potenciar ambos
tipos de inteligencia es fundamental: la inteligencia lógica y racional y la
corporal y emocional.

Algunas personas dejan a un lado sus sensaciones corporales y sus emociones


(registradas en su corporeidad) tratando de responder al medio únicamente
desde lo mental, razonamiento, inteligencia abstracta. El ser humano no es
exclusivamente "razón" también es "sensación". Coordinar estas importantes
dimensiones de la persona es fundamental para guardar un equilibrio y
armonía interna. Cuando la mente da mensajes contradictorios al sentimiento
y al cuerpo, la persona se siente dividida y el resultado es el sufrimiento, la
confusión, etc.

A través de la psicomotricidad, pretendemos ayudar al niño a integrar estas


dos dimensiones del ser humano tan esenciales: el sentir corporal y la
racionalidad.

La razón debe tener su "espacio" dentro de nosotros pero no a costa de


convertirse en una "tirana". Se puede tener mil razones para tomar una
determinada decisión pero qué hacer con nuestros sentimientos de miedo,
confianza y/o entusiasmo. Encontrar la armonía entre sentimiento y razón no
es tarea fácil. El “espacio" donde ambas dimensiones confluyen es en el
cuerpo. "El cuerpo tiene memoria" y en él quedan registradas todas las
experiencias placenteras o traumáticas asociadas a cada situación vivencial.
El cuerpo "aprende" una forma de sentir, (o de no sentir), una forma de
"sentir sana", adaptada a cada situación, o una forma de "sentir

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estereotipada", es decir; alejada de las verdaderas necesidades de la
persona.

Uno de los objetivos del trabajo psicomotriz más importantes es:

“Mantener el contacto con las sensaciones y emociones que permiten al


niño/a comunicarse desde la libertad con él mismo y con los otros”.

El trabajo psicomotriz contribuye a hacer al niño “más libre”, en el sentido de


que ayuda a comprender desde la experiencia su conducta y la de los otros.

La psicomotricidad es un instrumento de comunicación y conocimiento, (de sí


mismo y de los otros).

La psicomotricidad estimula y hace fluir la actividad del niño, conecta con


sus necesidades reales de movimiento y expresión emocional.

Esta metodología tiene como fin último el desarrollo integral del niño, esto
es, desarrollo en el plano motor, cognitivo y afectivo-relacional:

- El niño, a través de su cuerpo y movimiento, se pone en contacto con


los objetos y aprende de forma práctica sus cualidades,
desarrollando así su capacidad cognitiva.
- El niño, a través de su cuerpo y movimiento, se pone en contacto con
su propio yo y con el de los demás, desarrollando así su capacidad
relacional.

• Principios.

Esta metodología responde a un planteamiento educativo que se rige por los


principios de individualización, actividad y globalización.

- Según el “principio de Individualización”: conectando con las


necesidades e intereses del niño podemos despertar su interés y con
ello, su estilo particular de aprendizaje.
- Según el “principio de Actividad”: es la propia conducta del niño el
origen mismo de su aprendizaje.
- Según el “principio de Globalización”: aprende con todo su cuerpo,
utilizando sus diferentes sentidos y diversidad de capacidades
aprende, a la vez, a relacionarse con los demás y consigo mismo, a

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conocer y controlar su cuerpo, a orientarse en el espacio, a adquirir la
noción de tiempo, nociones matemáticas (de volumen, peso, distancias,
sucesiones, número…).

Utilizando la psicomotricidad como metodología de aprendizaje, estamos


ofreciendo al niño una vía adaptada a su forma natural de aprender,
facilitando la adquisición de aprendizajes significativos. Además es una
metodología que se adapta a las características individuales de los niños, su
peculiar forma de ser, estar y manifestarse a través de su cuerpo.

A continuación explicamos algunos aspectos básicos para desarrollar la


psicomotricidad en el marco de la Escuela Infantil, siguiendo la línea de
Bernard Aucouturier.

• Tipos de juego: Aucouturier estudia los “juegos de los niños” por la


función psicológica que desempeñan en su “psique”, en el proceso de
construcción de su personalidad.

Siempre es importante que el espacio donde se explore sea seguro, cómodo y


placentero, donde el adulto que acompañe transmita seguridad y libertad, más
no ansiedad o nerviosismo ante las destrezas de los niños.

El diferencia los siguientes tipos:

• “JUEGOS DE ASEGURACIÓN PROFUNDA”.

Dentro de estos juegos distinguimos: “jugar a construir y destruir, a


agrupar y dispersar, a llenar y vaciar, a trepar, saltar, tirarse, caer, a
dar vueltas, jugar al equilibrio, a deslizarse, a envolverse, esconderse,
ser perseguido/perseguir, a atraparse jugando al agresor y agredido”.
Todos estos juegos son juegos universales presentes en todas las
culturas, que los niños comienzan a dar indicios espontáneos de
algunos de ellos, desde los 6-8 meses y perduran durante toda la
vida bajo el prisma de distintas “formas”. Son de una vital
importancia para el desarrollo en toda la etapa de infantil.
La necesidad psicológica de estos juegos radica en que suponen
maneras de “reasegurarse” ante la amenaza de “ser destruido,
anegado”-relacionada con las “angustias arcaicas”, miedos grabados en
nuestro inconsciente desde el trauma del nacimiento”. Todos los
miedos más profundos del niño tienen como origen “el temor a dejar de
existir, de desintegración y de perder a la figura maternizante”. Estos

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juegos le permiten al niño obtener una experiencia de “unificación
corporal”, que le hace más fuerte y reafirma. Se produce una
“alquimia”: se transforma la energía del miedo, en energía lúdica, de
placer y entusiasmo.
Estos juegos los emprenderá espontáneamente el niño- no inducidos
por el educador- siempre que se encuentre en un “ambiente
maternizante”-vivido como “seguro” por él-, que motive la expresión de
sus fantasías de acción, que le motive a actuar y jugar. De ahí la
importancia de cuidar mucho tanto el “espacio”-sala de
psicomotricidad- como la actitud del educador- que observa con
respeto su juego, no lo interfiere y, a la vez, le da seguridad.

- Jugar a destruir/construir.

Es necesario que el niño pueda jugar a destruir dentro de un contexto claro


y seguro, donde no exista espacio para la culpa.

El educador debe entender este juego como “una sucesión de acciones


complementarias, necesarias una con la otra, que es necesario que lo haga
dentro de su proceso de desarrollo para sentirse más seguro y conocer
realmente su entorno, en límites y posibilidades y establezca relaciones entre
los objetos.

Un “momento especialmente significativo”, que marca el comienzo de la


sesión, es el “juego de derribar el muro”. Cuando los niños llegan a la sala de
psicomotricidad se encuentran con un “muro”- hecho con elementos de foam
o goma espuma. El educador invita a los niños a derribarlo. Para niños más
pequeños de tres años este no debe ser mucho más grande que su tamaño. A
través del “juego del muro”-representante simbólico de las “normas y límites”,
del “orden y lo establecido”- el educador transmite el mensaje de “puedes
jugar como quieras”.

- Jugar a agrupar y dispersar, llenar y vaciar.

Fundamental, para que establezca relaciones entre los objetos y entre estos
y su entorno, para trabajar la diferencia entre continente y contenido, los
volúmenes, espacios, el número. A nivel emocional se relaciona con las nociones
de “recogerse” o “expandirse”, “dar” y “tomar”, “proteger a” y “desprenderse
de”

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- Jugar a moverse (trepar, saltar, tirarse, caer, a dar vueltas).

Cuando el niño juega a saltar, correr, trepar, arrastrarse….se siente seguro


ya que se llena de la ilusión de poder hacer muchas proezas él solo. Esto le
confiere una imagen positiva de sí mismo y le otorga la tranquilidad sobre sus
habilidades y destrezas. Además, es una forma de conocer y organizar el
espacio- desde su propio cuerpo- y el tiempo- desde su propio movimiento y
la coordinación con los compañeros.
Esta experiencia sensorio-motora, lo unifica y le otorga integridad dentro de
sus procesos psicológicos.

- Jugar al equilibrio.

El “equilibrio corporal” aumenta su capacidad de concentración y de


descentración de sus propias emociones. Le confiere más seguridad en el
conocimiento del entorno y en su adaptación al mismo, lo que ayuda a su
equilibrio también psicológico. Este tipo de juego aparece en combinación de
otros más impulsivos a medida que el niño confía más en sus posibilidades.

- Jugar a deslizarse.

Los “deslizamientos” se relacionan con la capacidad para “dejarse llevar” y


dejan una resonancia interna de “prolongar su yo”, alcanzar una meta, fluir
con su entorno.

- Jugar a envolverse.

La “envoltura” se da de muchos modos, desde que el bebé es bañado por la


mamá, acogido en brazos y acunado, desde que lo envolvemos con nuestro
amor y cuidado. Todo esto se va reactualizando en los juegos, por ejemplo:
cuando el niño se envuelve con las telas o cuando se envuelve en los brazos de
la maestra o los de un compañero.

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- Jugar a esconderse.

Esconderse para ser encontrado y reconocido. Este juego es muy importante


y simbólico ya que trabaja la ausencia en la búsqueda y la permanencia en el
encuentro. Para todos los niños es de vital importancia comprobar que “el
adulto le echa en falta, que pregunta por él”. Una manera de resolver el
conflicto interno que le provoca el temor a “la desaparición de la figura
maternizante”.

- Jugar a ser perseguido/perseguir, a ser atrapado/atrapar.

Dos tipos de juego que parten de mecanismos y necesidades psicológicas


comunes. Es por ello que es muy fácil pasar de uno a otro en la práctica.
Este juego es un medio, donde el niño se asegura frente a la angustia de ser
perseguido por el exterior dominante.
El jugarlo atenúa este miedo y ayuda a que el niño encuentro otras vías de
expresión. Cuando el niño cambia de lugar y es él quien juega a perseguir,
muestra que ha alcanzado una seguridad que le permite identificarse
simbólicamente con la “figura del perseguidor” (el “monstruo, ogro, lobo…”) y
sentir placer al hacerlo.

• “JUEGOS SIMBÓLICOS”.

Este otro tipo de juegos, a diferencia de los “juegos de aseguración


profunda”, se basan en el “hacer como sí…”.En otras palabras, “el juego de
papeles”.
Tienen la función de atenuar la angustia de “ser uno mismo”, imitando en
diferido modelos referenciales para el niño (“mamás, papás, educador,
médico…)
El juego simbólico de “hacer cómo sí…” permite expresar sin temor a la
censura y tiene un efecto terapéutico que permite “transformar”
imaginariamente la realidad exterior, de acuerdo a sus fantasías y
necesidades. Al mismo tiempo, le sirve para “interiorizar” qué funciones
ejercen los otros en su vida y cómo se sitúa ante ellos.
En la sala de psicomotricidad suelen aparecer hacia el final de la sesión,
cuando el niño ha descargado- a través de los juegos de aseguración
profunda-la mayor parte de su energía más impulsiva. Sirven de “puente”
entre el estado más compulsivo- canalizado a través de los juegos de
aseguración profunda- y un estado más calmado que le permite centrarse en
el exterior- “descentrarse de sí mismo”- y pasar a un plano más racional,

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donde tiene cabida “el momento del cuento”, la expresión a través del
lenguaje o el dibujo y los juegos de construcción.

Pueden jugar a ser papás, mamás, a cocinar a ser bebés, personajes de la


tv….a través de estos roles expresan emociones, afectos, necesidades y es el
adulto quien recoge estas experiencias con mucho respeto y cuidado, sin
intervenir o influir en sus juegos.
Los temas que pueden salir, muchas veces son censurados por el exterior, por
eso se atreven a jugarlos, sabiendo que están en un espacio de juego y de
placer. Por ejemplo: Temas sexuales o de pareja, que muchas veces son
censurados y es en este espacio donde pueden expresarlos. Aquí el adulto
debe estar tranquilo y contener estas necesidades, sin culparlos o decirles
“eso no se hace o no se dice”, pero si más bien recogiendo sus emociones.
Ejemplo: Veo que estás un poco confuso o molesto, no te preocupes que Yo te
ayudaré a estar mejor…
Cuando los juegos suelen repetirse y se va resolviendo la necesidad o
dificultad, es un proceso progresivo y beneficioso para el infante, pero si la
repetición es compulsiva, desmedida y sin evolución, nos da síntomas de una
problemática más profunda.

3. OBJETIVOS DE LA PSICOMOTICIDAD EN LA ESCUELA


INFANTIL

Partiendo de una Psicomotricidad vivencial donde el niño pueda expresar sus


sentimientos y deseos con libertad, distinguimos las siguientes estrategias.

1. Conocerse a uno mismo y de los demás, desarrollando una valoración


cada vez más ajustada de sí mismo y de los otros.
2. Desarrollar contacto placentero y cuidadoso consigo mismo y con los
demás.
3. Crear a través de la expresión gestual - corporal, vocal, gráfica, verbal
y cognitiva.
4. Resolver problemas cada vez más complejos descubriendo los distintos
componentes físicos, (longitud, altura, colores, volumen, etc.)
5. Desarrollar su movimiento espontáneo.
6. Interiorizar las normas y límites a través de la convivencia con los
demás.
7. Desarrollar su capacidad de comunicación y la confianza en uno mismo y
los demás.
8. Explorar el entorno utilizando como instrumento el propio cuerpo.

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4. MODELOS DE INTERVENCIÓN PSICOMOTRIZ EDUCATIVA.

Haciendo una síntesis de los modelos de intervención psicomotriz educativa


más relevantes, podemos diferenciar dos: el “Reeducativo” y el “Dinámico –
vivencial”.

El primer modelo- “Reeducativo”- se remonta a los orígenes de la


psicomotricidad, que nació como técnica terapéutica para niños con
dificultades motrices y se sigue utilizando en el ámbito de la discapacidad
por profesionales con formación específica para realizarlo (psicólogos,
terapeutas ocupacionales, etc.) No es un método adecuado para ser
aplicado por educadores infantiles con fines terapéuticos ni en su versión
desvirtuada, a modo de “pruebas deportivas de competición”. Su conocimiento
por el educador puede ser interesante para llevar a cabo algunas actividades
en el aula de infantil relacionadas con la exploración del propio cuerpo pero
de una manera flexible, dejando al niño que haga diversidad de ensayos,
adaptada a cada edad.

El segundo modelo- “Dinámico-vivencial”, también llamado “relacional”-


sería el propiamente dicho de la Escuela Infantil, dado que satisface la
necesidad de “movimiento espontáneo”, integra los tres ámbitos del
desarrollo: “emocional, corporal y cognitivo” y se puede utilizar con fines
educativos. A la hora de llevarlo a la Escuela, es muy importante que el
Educador Infantil programe las sesiones en equipo, esté formado en el
método y siempre lo aplique con fines educativos. Para utilizar este método
con fines de psicoterapia, la escuela no es el lugar adecuado para ello y se
debe tener, como mínimo, una formación especializada en psicomotricidad
relacional, sin olvidar de que son los psicólogos fundamentalmente los
capacitados para realizar diagnósticos sobre problemas conductuales.
Explicamos ambos modelos remarcando que el educador infantil los aplicará
con fines únicamente didácticos

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• MODELO REEDUCATIVO.

- Objetivos.

Conseguir mayor control del propio cuerpo y de su movimiento por


el espacio.

- Metodología.

La característica más sobresaliente de este modelo es que prosigue


una metodología directiva. En otras palabras, el psicomotricista va
indicando al niño una serie de “pruebas psicomotoras” y
comprobando cómo los ejecuta. Esta metodología es adecuada en
sesiones individualizadas, de reeducación postural, intervención
terapéutica para niños con necesidades educativas específicas, etc.

- Contenidos. Estructurados en tres áreas, la primera es la base de


la segunda y esta la base de la tercera. Se abordan de forma
paralela.

1. Esquema corporal: percepción del cuerpo, coordinación dinámica


general y equilibrio, tono y relajación, disociación de movimientos,
lateralidad.
2. Esquema espacial: orientación, trasposición de las nociones
espaciales sobre otro.
3. Esquema temporal: adquisición de nociones de: velocidad, duración,
continuidad/irreversibilidad/intervalo, simultaneidad y sucesión.

Algunos de los representantes más importantes de este modelo son: Picq,


Vayer y Destrooper.

• MODELO DINÁMICO-VIVENCIAL O RELACIONAL.

- Objetivos.

- Practicar el movimiento espontáneo como instrumento esencial


para la conformación del yo.
- Desarrollar la comunicación no verbal, a través del cuerpo,
como medio de potenciar los procesos tónico-emocionales,
ligados a la vida afectiva.

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- Desarrollar la capacidad de crear, mediante la creación de
producciones simbólicas, gestuales, vocales, etc.
- Aplicar el pensamiento operativo, su capacidad de análisis y
síntesis. (a partir de 2-3 años).

A través del movimiento libre y creación espontánea, el niño libera sus


tensiones y se produce una sensación de bienestar encaminada a la
comunicación y búsqueda de reconocimiento por el “otro”, de lo que ha creado.

El pensamiento operativo se desarrolla mediante el distanciamiento


sensomotriz y emociones respecto el espacio, los objetos y los otros. Por ello,
es esencial que el niño experimente y reconozca su emocionalidad y
corporeidad. Con esta vivencia puede trascender a un segundo plano,
conformado por el “pensamiento operativo”. Digamos que pasa de la
“subjetividad” a la “objetividad”, de la sensación corpórea al pensamiento
racional.

• Contenidos

Esta metodología no realiza una clasificación de contenidos de conductas


psicomotrices, sino que toma la actividad motriz global del niño, para
favorecer los objetivos anteriormente señalados. Las áreas que abarca son la
sensomotriz, afectivo-simbólica y cognitivo-lingüística.

• Metodología

Parte de una actitud no directiva por parte del adulto, colocando al


niño en una situación de total libertad en la sala de psicomotricidad. El
educador “no dice al niño a qué debe jugar” sino que organiza el espacio
de tal manera que sea en sí mismo motivador de diferentes actividades.

Distribución según edades: para el uso de la sala de psicomotricidad


el grupo de niños debe ser reducido. Para cada grupo se debe
acondicionar la sala.
- En el nivel 0-1: es más adecuado usar el aula, a no ser que contemos
con una adecuación del espacio de la sala de psicomotricidad y al
menos dos educadores para 8 niños.
- En el nivel 1-2 años: debemos tener en cuenta separar el grupo en
niños que ya han adquirido la marcha automatizada- se sientan
seguros andando- y niños que están en proceso. De esta manera

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evitamos que los primeros invadan o acaparen el espacio de los
segundos. En cualquier caso no debe superar los 8 niños, al cargo de
un educador (como mínimo).
- En el nivel 2-3 años: el número de niños por sala no debería rebasar
los diez niños. A partir de esta edad ya podríamos organizar una
sesión de “práctica psicomotriz Aucouturier” con sus tres fases al
completo.
- Mayores de 3 años: igualmente que en 2-3 años, el número de niños
por sala no debería rebasar los diez niños. Al tener un nivel de
lenguaje mayor podríamos diferenciar los espacios y tiempos de
manera más estructurada.

La actitud del educador tiene que ser de escucha y de capacidad empático


tónica y ser un referente de la seguridad y orden en la sala.

• Espacios dentro de la “sala de psicomotricidad”.

En esta metodología cobra especial importancia el aula de psicomotricidad.


Para el niño, el aula debe ser un lugar de placer sensorio motriz, un lugar de
expresividad a través del movimiento, un lugar donde pueda realizar sus
deseos motores. Cada espacio tiene sus materiales específicos que no pueden
ser transportados a otros espacios, así como cada espacio tiene sus propias
“normas” que el niño o niña debe conocer.

Desde 2-3 años, podemos organizar el espacio siguiendo este criterio:

- Un espacio para el placer sensorio motriz


- Un espacio para el placer simbólico
- Un espacio para el placer cognitivo (construcciones y dibujo)
- Un espacio para el “descanso” o “relajación”-cuando el niño
prefiere ausentarse del movimiento o actividad.
-
Los creadores de este método son Jean Lapierre y Bernard Aucoutourier.
A continuación, explicamos la estructura básica de una sesión de
psicomotricidad siguiendo su método.

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5. PAUTAS DE INTERVENCIÓN EN LA PRÁCTICA PSICOMOTRIZ

El espacio psicomotriz es un espacio de libertad, de exploración, que facilite


el contacto con el otro y con el mundo de los objetos. Es un “espacio” donde
el “estar corporal”, el movimiento y libertad son los principales protagonistas.
El “cuerpo” nunca se entiende como un “medio”, como en el deporte, sino que
se trata como “fin en sí mismo”.

Para conseguir lo anterior, una actitud adecuada del educador antes, durante
y al finalizar la sesión es clave. El educador se convierte en "compañero
invisible" en el juego del niño. El protagonista de la sesión en todo momento
debe ser el niño y debemos apartar elementos o circunstancias que inhiban
sus ganas de actuar o de no actuar, sus decisiones y elecciones particulares.
El educador debe ser el “representante de las “normas y límites”. Es una
“figura de seguridad” para el niño.

Si el educador observa que un niño se autoexcluye del espacio de juego a


menudo, o es agredido o marginado por sus compañeros, irá recabando datos
y analizará con su equipo que puede estar pasando y de qué manera
reforzaremos la conducta de juego, seguridad e interacción de ese niño al
mismo tiempo que de cuidado y respeto por los otros.

El "espacio psicomotriz" es un fiel reflejo de las relaciones de grupo pero


también es un espacio ideal para compensar aquellas situaciones en donde se
atisben desequilibrios, un espacio para aprender a respetar al otro y a
disfrutar con el otro.

La actitud del educador debe ser discreta, observadora, mediadora de


conflictos (sin invadir ni suplir nunca la capacidad del niño para
solucionarlos) y potenciadora de los deseos y la actividad del niño sin
“sobre proteccionismos”.

El educador disfruta con la espontaneidad y libre movimiento del niño y utiliza


esta energía para trabajar los diferentes elementos del esquema corporal,
de forma flexible, adaptándose a las necesidades vitales y corporales del
niño. Si como educador tienes dificultades continuas para disfrutar con el
niño en su actividad- sobre todo de su observación- tendrás que trabajar
algunas cosas dentro de ti. Es muy importante que veas en ti cómo te
relacionas con el movimiento, tu grado de confianza y bienestar corporal, tus
miedos, etc.

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Autor: José Villalba
Es importante que vayas introduciendo algunas normas básicas, (no pegar, no
morder) que hagan sentir al niño que está en un espacio seguro.

Podemos decir que el educador psicomotricista pone en marcha las siguientes


estrategias:

1. Ser dinamizador de las sesiones, (no el protagonista), potenciando


situaciones, vivencias o dejando que el niño consiga los fines que desea
conseguir por sí mismo.
2. Ser observador, escuchar al niño. Estar atento a las producciones que
elabora el niño, a sus necesidades, peticiones. Valorar su acción, sus
logros- muchas veces con una mirada atenta basta. Relacionado con
esto, Winnicott dice que “un hombre está más cerca de comprender
la soledad, como un bien positivo y maduro, cuanto más ha jugado bajo
la mirada atenta y cómplice de los mayores”.
3. Ser símbolo de las normas y seguridad; ya que la práctica psicomotriz
tiene unas” reglas de convivencia”. El educador debe ser el garante de
que se respeten los derechos individuales de cada niño.
4. Debe cuidar el orden, la selección de los materiales y su accesibilidad.
La sala debe estar colocada inicialmente del mismo modo, facilitando
que el niño se sitúe espacial en ella e iremos introduciendo algunos
cambios a medida que van conociendo el espacio y madurando.
5. Debe partir del punto en que se encuentre cada niño: le deja hacer,
expresar. Es decir, no impone, no obliga y sí invita a realizar, eligiendo
muy bien el momento, es decir; no adelantándose al interés del niño.
6. Debe valorar que lo importante no es que el niño haga algo y sí que se
atreva a hacerlo. Tiene que ir apreciando y reforzando lo que cada uno
va consiguiendo.
7. Debe facilitar que los niños en primer lugar sean los que resuelvan las
dificultades.
8. Debe facilitar todo el material que no esté al alcance del niño cuando
este se lo pida.
9. Va recogiendo el material no usado que va quedando esparcido por la
sala durante la sesión; así se evitará la invasión de material y posibles
accidentes.
10. Intervenir si hay incesante “repetición”, sugiriendo otras
propuestas.
11. Infundir seguridad para que el niño se muestre tal cual es.
12. Tiene que saber devolver una imagen positiva del otro. Debe cuidar
su mirada, (no transmitir reproches, no mirar al niño como un objeto, no

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inhibirse…), su voz, su tono, gesto, postura, desplazamiento por la sala
pausado.
13. Debe estar atento a todos los niños.
14. Ha de observar lo que pasa en la sala para posteriormente realizar
un registro.

• Conductas para observar

En las sesiones de psicomotricidad el educador puede observar conductas


muy interesantes. Una vez acabada la sesión puede registrarlos en una lista
de control o anecdotario. Algunos aspectos que puede observar durante el
juego libre son:

- Tipos de juego que emprende.


- Juego individual o en grupo.
- Actitud del niño hacia otros niños (liderazgo, sumisión, cooperación,
inhibición, agresividad, etc.)
- Actitud del niño hacia el material (investiga, repite, utiliza diversos
materiales, etc.)
- Actitud del niño hacia el adulto (dependencia, agresividad, autonomía,
colaboración, etc.)
- Destreza en los movimientos (coordinación general, coordinación
óculo-manual, equilibrio, orientación espacial y temporal)
- Confianza y cuidado de sí.
- Formas de exploración.

6. ESTRUCTURACIÓN TEMPORAL

Es importante, sea cual sea la programación del día, que seas consciente del
sentir general del aula, (ej. están muy cansados, o al contrario, muy inquietos,
en qué grado se sienten a gusto en la sala, están inhibidos o desinhibidos,
están alegres o tristes).

Conecta con la necesidad del grupo más aparente en cada instante. De forma
general, puedes plantear, a partir de los 18 meses: ritual de entrada,
movimiento libre, cuento y ritual de salida. En cuanto la duración y la
frecuencia, las sesiones durarán unos cuarenta y cinco minutos
aproximadamente y se realizaran con frecuencia, incorporadas a la rutina del
aula.

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Web explicativa del modelo de sesión Aucouturier:
[Link]
psicomotriz-aucouturier-que-es-para-que-sirve-y-como-es-una-sesion/

• Comienzo: Ritual de Entrada.

Establece un "Ritual de Entrada". Queremos hacer una breve asamblea con


los niños, a ser posible en círculo.

Momento muy importante para que el niño se sienta “acogido”. Es el momento


de “recordar” quienes estamos y quienes no han venido hoy. El momento de
sentirnos grupo y preguntar a los niños y niñas cómo están.

También, es el momento de recordar las normas de la sala (“nos cuidamos, no


nos hacemos daño”). Este tiempo debe ser breve pero es importante crear un
clima de escucha dialogando con los niños.

Generalmente, la sala se encontrará dispuesta de la misma manera, (eso da


seguridad al niño cuanto más pequeño es). Nos quitaremos los zapatos fuera
de la sala (incluido el psicomotricista) y los dejaremos colocados. El educador,
cuando todos los niños están descalzos y sentados, recuerda en voz alta tres
normas de la sala:

Es recomendable hacer este “ritual de entrada” sin que los niños tengan al
alcance la visión de los objetos de juego, que les va a distraer y hacer que se
levanten.

Como “puente” entre este “Ritual de Entrada” y la fase siguiente de


“descarga psicomotriz” proponemos “derribar el muro”, hecho con los
bloques de foam-previamente preparado por el educador- psicomotricista.
Según Aucouturier, este “derribar” refleja simbólicamente que el educador
le da libertad al niño para transformar el espacio y jugar libremente.
Permitimos que los niños sientan el placer de “derribar”, a sabiendas de que
es el primer paso para la “construcción de su juego”.

• Movimiento libre

Esta parte puede durar alrededor de los 30-40 minutos, según las edades de
los niños. Cuanto mayor es se puede alargar. Con 1-2, alrededor de treinta
minutos. Con 2-3: 40 minutos. Dependerá también del estado del grupo.

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La sala ya tiene que estar colocada cuando entran (con toboganes, rampas,
altos y bajos, túneles, etc.) según la edad de los niños. A lo largo de la sesión,
puedes ir poniendo o quitando algunos materiales según tus observaciones.

Llegará un momento que el nivel de intensidad motriz irá bajando, al estar


más cansados. Este es el momento ideal para reconducir la sesión hacia algún
“juego” que haga de “puente” hacia la siguiente fase, es decir; que introduzca
“aspectos simbólicos” además del movimiento (como por ejemplo el “pilla,
pilla”, siendo el perseguidor “un tiburón” o “el lobo”, etc.) Antes de terminar
esta fase es importante avisar que vamos a contar un cuento (relacionado con
el personaje utilizado en el “pilla pilla”). Es importante para que el niño vaya
interiorizando el final de esta fase y suscitar interés por la siguiente.

• La Historia

Ahora que el niño ha gastado casi todas sus ganas de moverse, ha descargado
casi toda su energía y se siente reconfortado por ello, está más preparado
para escuchar el cuento o la historia. Entramos en la dimensión de la
imaginación del niño. El sentido más profundo del “cuento” es motivarle a
expresar, canalizar y finalmente, “solucionar” sus temores, bajo el atento
acompañamiento de su educador. Por ello, dentro de la historia, deben
reflejarse dos momentos:

1. “Momento de angustia”: se puede relacionar con muchos


temores encaminados hacia “el dejar de existir” o “perder a la
madre” (máximos miedos del niño); bajo la apariencia de “ser
comido” o “destrozado” o “perseguido” o “atrapado” o
“abandonado”, etc.
2. “Retorno a la seguridad emocional”: el “héroe/heroína del
cuento” salen siempre victoriosos. Esta victoria es muy
importante porque el niño se identifica con él o ella. La heroína
o héroe hacia el final del cuento “se crece”, triunfa frente a la
ignorancia y ferocidad del agresor.

La historia se debe contar dando margen a los comentarios de los niños y al


acabarla, dejando tiempo para el diálogo y la manifestación espontánea de sus
emociones.

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• Fase de la expresividad (desde los 3 años aproximadamente).

Esta fase nos la saltaríamos con niños de dos- tres años. Hacia finales
de los dos años, con niños acostumbrados a ir a la sala de
psicomotricidad y un alto desarrollo del lenguaje, podemos empezar a
introducir esta fase, antes del “Ritual de Salida”.

Se reserva para el final ya que los niños normalmente han entrado en


un estado de calma y descentración de sus propias emociones que les
motiva a concentrarse y a disfrutar con actividades más simbólicas y
cognitivas. Le planteamos al niño que elija entre estas dos opciones (o
las dos, dependiendo del tiempo disponible y la edad).

- Dibujo: con temática de libre elección. De esta manera,


condicionamos menos su conducta y dejamos emerger lo que el niño
necesita expresar. No interrumpimos su trabajo, dejando el tiempo
que quiera tomar. Evitaremos plantearle preguntas muy concretas-
como “qué has dibujado”- sino que dejamos que nos cuente la
“historia de su dibujo” y escuchamos a cada niño sin interpretar lo
que ha querido dibujar. En cualquier caso, evitaremos dar consignas
cerradas y sin conexión con el interés del niño o muy por encima de
sus capacidades, por ejemplo: “dibuja lo que has sentido en la
sesión”. Plantéate si tú misma serías capaz de hacer este ejercicio.

- Construcción: requiere alto nivel de “autocontrol” pues esta


actividad contiene la “pulsión motriz”, sobre todo de los niños más
nerviosos y emotivos.

Una vez que hayan terminado, les damos tiempo para escucharles y dialogar
sobre todo lo que deseen expresar. Debemos asegurarnos de que, si ha habido
algún conflicto, los niños implicados se van bien.

• “Ritual de Salida”

Podemos utilizar una canción para que la asocien con el final.


También, debemos saber que se sienten muy bien estrechándoles la mano a la
vez que decimos su nombre y apellido, sobre todo a partir de los tres años.

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7. ESTRUCTURACIÓN ESPACIAL

• Tipos de espacio dentro de la sala

Debería ser un espacio amplio, acogedor y cálido, de tal modo que permitiera
que los niños pudieran ir con poca ropa. Esto facilita el movimiento y favorece
la percepción de distintas sensaciones. Debería ser luminoso, con ventanas
altas para que no distraiga la actividad exterior la atención del niño. Sería
conveniente que un espacio cubriera una de las paredes del espacio con el fin
de facilitar que la niña y niño puedan ver sus propios movimientos "fuera de
él", conozcan mejor su propia imagen y el educador observe más ampliamente
lo que ocurre en la sala.

En cuanto a los espacios de juego podemos distinguir:

- Espacio Sensorio motor


- Espacio Cognitivo
- Espacio simbólico
- Espacio para el descanso

Estos espacios no aparecerán en todos los niveles de edad. Irán acompañando


el proceso evolutivo de los distintos grupos. En 0-1 sólo aparecerá el sensorio
motor. A partir del año también el cognitivo. A partir de los 18 meses el
simbólico.

A estos espacios, sumamos un “rincón del descanso”: espacio acotado para


aquellos niños que quieran acostarse y relajarse sin ser molestados.

- Espacio sensorio motor.

Este espacio contribuye fundamentalmente al desarrollo motórico y sensitivo


del niño.

Su función es permitir que el niño disfrute de su movimiento. En este espacio


el niño vivencia su cuerpo a través de la tonicidad o fuerza de sus músculos,
el equilibrio/desequilibrio, los saltos, subir/bajar escaleras, trepar, reptar,
girar, pasar por un túnel, correr, etc.

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El educador da seguridad con su estar próximo, su mirada atenta, observación
etc. Cuida de que las actividades que realiza son seguras para él pero
dejándole en libertad. “Cuidado con los mensajes negativos tipo "te vas a
caer", "eres muy pequeño para hacer eso", "no puedes", "te harás daño" Esto
inhibe la iniciativa del niño y le hace dependiente del adulto en tanto que no
fomenta la confianza en sí mismo.

El material que podemos encontrar en este espacio debe acomodarse a


distintas situaciones, no ser fijo, (para modificar alturas, distancias etc.)

Lo podemos clasificar en:

- Material blando (de goma espuma o foam): como toboganes, cilindros o


rulos, aros, puentes, moldes cuadrados, tubos, picas y ladrillos, pelotas
gigantes, cojines de varios tamaños, telas, aros, colchonetas, cuerdas,
espalderas, escaleras, globos etc.

- Material duro: aros, picas, zancos, cuerdas, etc.

- Espacio simbólico

Como ya sabes a partir de los dieciocho meses el niño empieza a desarrollar


su capacidad simbólica. Por ejemplo, construirá "algo" a lo que llamará casa y
él asumirá un papel de papá. Este espacio favorece la afectividad,
comunicación, la posibilidad de conocer y reflexionar sobre lo que sabe de su
realidad desde el juego y la diversión.

El educador tiene que ir delimitando los espacios simbólicos que el niño crea
al interferir el de otros niños.

A veces, el educador puede introducirse en esa situación o historia creada


por el niño con el fin de hacerle "crecer" en la misma o ayudarle a ponerle fin.

Podemos dejar utilizar objetos del espacio sensorio motor, a fin de que el
niño los “transforme" en su juego. “Las picas serán ahora caballos, por
ejemplo”.

Otros materiales serían: círculos de cartón que pueden representar platos.


Muñecos, peluches que pueden ser hijos, hermanos etc. Biberones, frutas de
madera, instrumentos de música etc.

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Este espacio contribuye fundamentalmente al desarrollo emocional y juego


simbólico del niño.

- Espacio cognitivo

Este material contribuye principalmente al desarrollo intelectual del niño, al


conocimiento de la realidad desde un punto de vista más objetivo. El material
lo sacará el educador en la “fase de expresión”.

Para construcciones: delimitado por una alfombra, en este espacio el niño


jugará con las construcciones, cuyas piezas no deberán llevarse a otro lado
de la sala. Prioritariamente, serán bloques de madera. También, podemos
sustituirlos con legos.

Para el dibujo: Tendremos otro lado delimitado, con sillas y mesas, para el
espacio del dibujo. En el momento de la actividad, sacaremos las hojas y
pinturas de palo, que no deben llevarse a otro lado de la sala. Al acabar el
educador recogerá el material.

- Espacio para el descanso

Destinado a aquellos niños que desean descansar o simplemente no moverse.


Lo componen colchonetas y cojines blandos. Estaría bien delimitarlo con una
cortina de gasa transparente.

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8. EL ESQUEMA CORPORAL Y SUS COMPONENTES

El esquema corporal es la imagen o representación mental del propio cuerpo,


como una estructura organizada.

Hacia los 5-6 años el niño termina por construir su esquema corporal.
Esto significa que ya tiene una imagen corporal de su propio cuerpo
globalizada.

Esto va a conllevar niveles de autonomía mayor. Se reflejará en su gran


capacidad para moverse por el mundo y auto cuidarse.

Los elementos fundamentales y necesarios para una correcta elaboración del


esquema corporal son: control tónico, equilibrio o control postural, control
respiratorio, orientación espacial, orientación temporal, lateralidad.

Un buen desarrollo del esquema corporal es fundamental para la adaptación


del individuo al medio. La conciencia de todas las partes o segmentos
corporales y de sus posibilidades de movimiento es lo que permite la
elaboración mental del gesto preciso a realizar previamente a su ejecución y
la posibilidad de corregir los movimientos innecesarios e inadaptados.

El esquema corporal no es algo innato, sino que se va construyendo a través


de las experiencias motrices, el desarrollo de los sentidos y todas las
sensaciones que emanan del propio cuerpo en movimiento en interacción con
el medio.

El esquema corporal está bien construido si existe correspondencia entre


realidad, percepción y movimiento, cuando las posibilidades motrices se
acomodan al medio. Pero el esquema corporal no es algo estático, cambia según
las exigencias del medio, las experiencias acumuladas y el estado corporal,
mental y emocional.

Un dominio general del esquema corporal no se alcanza hasta los 5 o 6


años, a no ser que existan dificultades específicas en el desarrollo.

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A continuación, analizamos cada uno de sus elementos:

8.1. EL CONTROL TÓNICO

La tonicidad es el grado de tensión o distensión necesaria en los músculos


para mantener determinadas posturas corporales o ejecutar determinados
movimientos.

El control tónico es un elemento importantísimo del esquema corporal para


poder desenvolverte autónomamente en la vida diaria. El control del tono de
los músculos es determinante para la ejecución de un acto motor de tipo
voluntario. Este control tiene su base en las primeras experiencias
sensomotoras del niño. La conciencia de nuestro cuerpo y su posibilidad de
utilización dependen de un correcto funcionamiento y control de la tonicidad.

La tensión de los músculos es variable según el acto a realizar y está


estrechamente ligado al estado emocional del individuo. Wallon llega a decir:
"el tono es la materia de la que están hechas las emociones". Para
comprobarlo, experimenta en ti misma o mismo, cuál es el grado de tensión
que tienen los músculos bajo el dominio de diferentes estados emocionales,
(alegría, euforia, desidia, desánimo, agresividad, tranquilidad…)

El tono es la base de las actividades motrices y posturales, prepara el


movimiento, fija la actitud, sostiene el gesto, mantiene la postura estática y
el equilibrio.

El tono muscular necesario para realizar cualquier movimiento está sometido


y regulado por el sistema nervioso. Excepto para los movimientos de tipo
reflejo será necesario, por tanto, un aprendizaje psicomotor para adaptar el
movimiento a su propósito.

• Procedimientos:

Para desarrollar el control tónico utilizaremos ejercicios tendentes a


proporcionar al niño el máximo de sensaciones posibles de su propio cuerpo,
en diversas posiciones: de pie, sentado, reptando, a gatas…, en actitudes
estáticas o en movimiento, con distintos grados de dificultad.

Jugaremos con la prensión - coger objetos, tirarlos, etc. -, el tacto - tocar su


propio cuerpo y el de los otros -, la experimentación de distintos pesos en su

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propio cuerpo - no sólo en la mano -, el masaje - de bebés sólo recibiendo y a
partir del segundo año también dando a otros -, la relajación - apretando y
distendiendo partes del cuerpo.

La relajación segmentaria, de partes específicas del cuerpo, la podemos

En la escuela infantil utilizaremos para la relajación elementos táctiles y


auditivos - objetos que sea agradable tocar, suaves, blandos, músicas
tranquilas etc.

A partir del segundo ciclo, podemos utilizar más a fondo "elementos


representativos o evocativos". Es decir, motivarles a que imaginen situaciones
que contribuyan a su relajación.

Para desarrollar una actividad de relajación debemos tener en cuenta, además


del estado de excitabilidad de los niños, las condiciones ambientales: ausencia
de ruidos molestos, una luz tenue, el tono de voz del educador, control de los
movimientos de éste entre los niños, un ambiente de confianza y seguridad,
etc.

La relajación consciente y global entraña un dominio generalizado del esquema


corporal, lo que no se consigue hasta la edad de los seis o siete años.

En educación infantil utilizaremos la relajación para inducir al sueño, como un


medio para conocer su cuerpo, eliminar la fatiga mental y física, equilibrar su
estado emocional. Dado que es una práctica que se realiza mucho, advertimos
que no tiene sentido hacerla como final de una sesión de psicomotricidad
antes de la hora del patio. Solo conseguiremos que los niños entren en un
estado hipotónico y somnoliento que no les prepara para la acción.

8.2. EQUILIBRIO O CONTROL POSTURAL

Un desarrollo adecuado de este elemento favorece ser capaz de


experimentar con el equilibrio - desequilibrio, mantener posturas cada vez
más complejas, experimentando el “ensayo-error” para llegar a ellas. En este
sentido, una actitud rígida constituye un equilibrio más estable al mismo
tiempo que la pérdida de consciencia de la movilidad de algunas partes o
segmentos corporales y más esfuerzos a la hora de efectuar cualquier
movimiento.

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La liberación de brazos y manos del torso es fundamental para una buena


equilibración.

El equilibrio es la base para la actividad social y la capacidad de iniciativa y


autonomía del niño. A través de ejercitación del equilibrio estamos
trabajando la seguridad en sí mismos, la confianza, el sentimiento de
fortaleza y autonomía. Aspectos fundamentales para la mejora de las
relaciones sociales, la expresión de sentimientos y la motivación para abrirse
y participar con los demás.

En el cerebro se concentran los analizadores de la sensibilidad


exteroceptiva, especialmente el sentido de la vista, y los analizadores de
orientación, sentido vestibular. Su control nos permite asimilar el espacio y
estructurar nuestra orientación.

En el equilibrio lo somático o corporal y lo psicológico confluyen, encontrando


influencias recíprocas.

• Procedimientos:

En el desarrollo del control postural integraremos actividades estáticas como


dinámicas, y en diversos planos de altura, de forma que obliguen al niño a
mantenerse en equilibrio, desde muchas actitudes y puntos de apoyo
distintos.

De 0 a 1 año nos centraremos en el control de la cabeza, postura sedente,


gateo y posición erguida, en este mismo orden. Así como la manipulación de
objetos desde los tres meses.

De 1 a 2 trabajaremos la marcha, la manipulación de objetos siguiendo fines


previos, (ej.; juego de encajes, meter y sacar fichas etc.), subir y bajar
escaleras, reptar.

De 2 en adelante iremos graduando el nivel de dificultad en el movimiento y


ampliando los retos hasta conseguir la plena autonomía. Saltar, trepar,
correr, ejercitación de la motricidad fina, juegos de relevos con objetos etc.

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8.3. CONTROL RESPIRATORIO

La respiración corriente se encuentra regulada por el auto reflejo pulmonar


que se adapta de una manera automática la respiración a las necesidades de
cada momento.

No obstante, también existe una respiración consciente.

La respiración automática se desencadena de la siguiente manera:

- Cuando se produce una hipoventilación voluntaria, a continuación se


produce el efecto contrario: una hiperventilación. También
encontramos este fenómeno a la inversa.
- Hipoventilación provocada por la atención, movimientos delicados,
situación de concentración, etc.
- Hiperventilación o hipoventilación provocadas por factores
emocionales, según su intensidad, (ansiedad, miedo, angustia,
sorpresa, alegría, EUFORIA, decaimiento. etc.)

Es importante conocer y respetar estos mecanismos fisiológicos con el fin de


no forzar al niño en los ejercicios respiratorios y no provocar en él mareos,
náuseas y fatiga que un hipo o hiperventilación prolongada podría acarrear.

La respiración es importantísima como vía de canalización de la energía,


control de la atención y las emociones. El niño debe adquirir una respiración
nasal adaptada en amplitud y frecuencia a cada tipo de tarea. La canalización
de las emociones a través de la respiración es el resultado de un proceso de
aprendizaje que se va consiguiendo paulatinamente y no un proceso
automático del que se disponga desde el nacimiento.

Como pauta general, cuando el niño se encuentre en estados emocionales de


tensión (ansiedad o euforia) no fomentamos que tome aire “para tranquilizar”
sino ejercicios que permitan la expulsión del aire sobrante que tiene en sus
pulmones (si al contrario, hacemos que coja aire, se pondrá más ansioso o
eufórico todavía, pudiendo favorecer el desencadenamiento de una crisis de
ansiedad).

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Al contrario, si el niño se encuentra en un estado emocional de distensión
(tristeza, decaimiento…) fomentaremos, le invitaremos a que tome aire
profundamente. La entrada masiva de aire acarrea una revitalización
generalizada.

En ambos casos anteriores, la colaboración voluntaria y de agrado por parte


del niño es imprescindible. Contextualizar cada momento y caso, también.

• Procedimientos.

Para lograr el control respiratorio haremos actividades donde se integre la


ejercitación de inspiraciones y espiraciones tanto bucales como nasales, de
retenciones de la inspiración y espiración, en diferentes estados de reposo y
esfuerzo.

Combinaremos diferentes tipos de respiración: pulmonar o torácica y


diafragmática- abdominal.

8.4. ORIENTACIÓN ESPACIAL

La noción del espacio se va configurando a lo largo de la etapa infantil. A


través de esta noción el niño diferencia su cuerpo del mundo exterior,
(diferenciación del yo y el no yo). La percepción del espacio corporal es
exteroceptiva – la percepción de las sensaciones a través de la vista, oído,
olfato, tacto, en contacto con un estímulo externo- y propioceptivas –
sensaciones que provienen del interior del cuerpo.

Ejemplo de sensaciones exteroceptivas: “veo como mi brazo se mueve, oigo


una voz, siento el olor de mi madre cuando me abraza”.

Ejemplo de sensaciones propioceptivas: “siento como mi espalda se relaja, el


control de mi respiración, la tensión de mis músculos, los movimientos que
hago para agarrar un objeto”.

La identificación de ambos tipos de sensaciones va a ayudar al niño a


descubrir el espacio.

El niño tiene que ir aprendiendo a orientarse en el espacio, a localizarse y


estructurarlo. Esto implica que debe aprender a situar los objetos respecto
al yo, situar al yo respecto a los objetos, situar los objetos entre sí.

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Aproximadamente, a partir de los tres años, le ayudaremos a pasar del
espacio físico al espacio gráfico.

Es muy importante que en la sesión de psicomotricidad trabajemos a partir


de los dos años las nociones de:

1. Orientación: “arriba, abajo, delante, detrás, a un lado, a otro”


2. Dirección: “ir hacia…venir de…desde….a través de…...entre…...aquí…allí”
3. Grandeza: “grande-pequeño, largo-corto, lejos-cerca, ancho-estrecho…”
4. Situación: “dentro…fuera”

• Procedimientos.

Todos aquellos ejercicios que favorezcan la coordinación dinámica general


donde el niño tenga que mover todo su cuerpo, tomando conciencia de sus
diferentes partes o segmentos. Ejemplos: desplazamientos, itinerarios,
construcciones, juegos con materiales blandos, observación de móviles,
manipulaciones, construcciones, etc.

8.5. ORIENTACIÓN TEMPORAL

El tiempo se define como el intervalo entre dos acontecimientos o la duración


de una acción.

En función de que el tiempo se vive podemos hacer la siguiente diferenciación:

Tiempo subjetivo: el tiempo que siente cada individuo según su propia


motivación o interés en un contexto determinado.

Tiempo objetivo: es el tiempo científico – matemático, que es mensurable e


igual para todos.

El proceso de interiorización del tiempo, tan importante para su equilibrio


psicológico, se inicia en el niño a partir de la vivencia de las rutinas y hábitos
diarios. Ellas establecen un ritmo, una sucesión de acontecimientos, que son
el núcleo de esta noción.

A partir de este núcleo, irá adquiriendo gradualmente las nociones de día –


noche, mañana –tarde, organizando su propia percepción temporal hasta
alcanzar el hoy – ayer – mañana.

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Es importante que en la sesión de psicomotricidad trabajemos nociones


relacionados con el tiempo en diferentes ejercicios a partir de 2 años (“muy
deprisa, deprisa, despacio, muy despacio…

• Procedimientos.

Podemos proponer ejercicios que requieran una sucesión de acciones y


aspectos de velocidad y ritmo. El ritmo es la sucesión de estímulos con una
periodicidad y estructura concreta.

El tiempo es inmaterial pero se puede objetivar su duración a través de


actividades rítmico sonoras. Podemos pedir al niño que coordine sus
movimientos conforme a diferentes ritmos y más tarde que él mismo cree
estos ritmos a través de sonidos provenientes de su propio cuerpo o de
instrumentos de percusión.

Los problemas en la organización espacio-temporal pueden acarrear


dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura, adquisición del
lenguaje y de su estructuración interna.

8.6. LATERALIDAD

La lateralidad se define como la predominancia funcional de un lado del cuerpo


(izquierdo o derecho) sobre el otro.

El proceso de lateralización se interrelaciona con el control progresivo del


cuerpo y queda instaurada definitivamente alrededor de los seis años.

Las variables que influyen en la formación de la lateralidad según las últimas


teorías apuntan a factores innatos o hereditarios que persisten a pesar de la
presión social y educativa.

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• Evolución de la lateralidad

Durante los primeros meses de vida, el bebé reacciona ante los estímulos con
respuestas globalizadas sin diferenciar un lado de otro.
A partir de los seis meses comienza a coger y manipular objetos con las dos
manos. A los dos años se observa un gran avance en la capacidad de
manipulación con cada mano pero todavía no hay un predominio en el uso de
una mano sobre la otra.
A los 3-4 años reafirma la utilización de un hemisoma. Se observa cuál es su
tendencia.
A los 6-7 años adquiere las nociones de derecha-izquierda referidas a su
propio cuerpo.
De los 8 a los 11 años las nociones de derecha-izquierda son consideradas ya
desde el punto de vista de los otros cara a cara. Ya sabe señalar la izquierda
y derecha en los demás.
A los 11-12 años izquierda y derecha empiezan a ser consideradas desde el
punto de vista intrínseco de los objetos.

BIBLIOGRAFÍA

-Manual de Psicomotricidad. Autoras: Mónica Bernaldo de Quirós.


Editorial: Pirámide.
-Actuar, jugar, pensar. Autor: Bernard Aucouturier. Editorial: Grao
-Psicomotricidad y vida cotidiana (0-3 años). Susana Fusté, Mercé
Bonastre. Editorial: Grao

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