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Lex Fori Regit Processum en Procesos Extranjeros

Este documento describe el régimen del proceso con elemento extranjero en España. Explica que la regla general es que la ley del foro (lex fori) rige el proceso, lo que significa que los tribunales españoles aplican su propia ley procesal. Sin embargo, hay excepciones establecidas en tratados y convenios internacionales que permiten ciertas formalidades extranjeras. También analiza la posición de los litigantes extranjeros en los procesos españoles, distinguiendo entre su capacidad para ser parte y su capacidad
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Lex Fori Regit Processum en Procesos Extranjeros

Este documento describe el régimen del proceso con elemento extranjero en España. Explica que la regla general es que la ley del foro (lex fori) rige el proceso, lo que significa que los tribunales españoles aplican su propia ley procesal. Sin embargo, hay excepciones establecidas en tratados y convenios internacionales que permiten ciertas formalidades extranjeras. También analiza la posición de los litigantes extranjeros en los procesos españoles, distinguiendo entre su capacidad para ser parte y su capacidad
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LECCIÓN 3: EL RÉGIMEN DEL PROCESO CON ELEMENTO EXTRANJERO

I. PERSPECTIVA ESTRUCTURAL: LA REGLA LEX FORI REGIT PROCESSUM

1. PLANTEAMIENTO GENERAL

* lex fori regit processum= Regla que establece que los actos procesales se sucederán
normalmente conforme a lo establecido en la propia ley del foro, con base en el principio de estricta
territorialidad de las leyes procesales. «Con las solas excepciones que puedan prever los Tratados y
Convenios internacionales, los procesos civiles que se sigan en el territorio nacional se regirán
únicamente por las normas procesales españolas»

El principio general lex fori regit processum procede del siglo XIII, época en la que el glosador
Jacobus Balduinus estableció la distinción entre las normas que regulan el proceso (normas ad
ordinandam litem: normas del ordenamiento del Estado del foro, es decir, estado del órgano
judicial ante el que desarrolla el proceso) y las normas aplicables a la resolución del fondo de la
cuestión litigiosa (normas ad decidendam litem, o bien normas del ordenamiento del Estado o
bien las de otro Estado.

La regla lex fori regit processum es generalmente admitida por todos los ordenamientos. En su
virtud, los tribunales de cada Estado deben aplicar su propio Derecho procesal a todos los
procedimientos tramitados en su territorio.
*Seria impracticable un sistema que obligase a los jueces a aplicar un Derecho procesal extranjero.
Esta regla abarca aspectos como los actos procesales propiamente dichos (tanto de las partes-
demanda, reconvención, etc- como del juez o tribunal – medidas cautelares, sentencia, etc-), como
las clases y estructura del proceso o como sus consecuencias. Fuera de estos ámbitos y
concretamente en relación a la situación de las partes en el proceso o a las reglas sobre la carga
de la prueba, es posible la aplicación de la Ley personal de las partes, que podría ser
eventualmente una Ley extranjera.

EXCEPCIONES DEL PRINCIPIO LEX FORI REGIT PROCESSUM


- En el Reglamento (CE) 1293/2007 (relativo a la notificación y al traslado en los Estados
miembros de documentos judiciales y extrajudiciales en materia civil y mercantil), se
contempla la posibilidad de que la notificación se realice según una forma particular
solicitada por el organismo transmisor, siempre que NO sea incompatible con el Derecho
interno del Estado requerido.
- En el Reglamento (CE) 1206/2001 (relativo a la cooperación entre los órganos
jurisdiccionales de los Estados miembros en el ámbito de obtención de pruebas), se
permite solicitar la practica de una prueba en el extranjero de acuerdo con alguno de los
procedimientos especiales previstos en las normas procesales del Estado requirente,
siempre y cuando no sea incompatible con el Derecho del Estado requerido o existan
grandes dificultades de hecho. Si se admitiera, en ambos casos, el juez del Estado
requerido (encargado de practicar la notificación o la prueba) lo haría conforme a una
forma que no es la contemplada en su propio sistema procesal, por lo que se apartaría de
la regla lex fori regit processum.

2. EL SISTEMA ESPAÑOL

La regla lex fori regit processum en el sistema español aparece enunciada con carácter general en el
art. 3 LEC (Ámbito territorial de las normas procesales civiles): Con las solas excepciones que
puedan prever los Tratados y Convenios internacionales, los procesos civiles que se sigan en el
territorio nacional se regirán únicamente por las normas procesales españolas (regla general).
Dos notas derivadas del artículo:

1. Desde una perspectiva crítica: en la actualidad se admite dar eficacia a las leyes procesales
extranjeras en determinados ámbitos
2. Desde el lado positivo: destacar la amplitud en su ámbito de aplicación personal, que
permite predicar la tutela judicial efectiva a los extranjeros en igualdad de condiciones que
los españoles.

Nuestro sistema se encuentra conformado por las normas derivadas de la UE (régimen


institucional), de los convenios internacionales (régimen convencional) y de nuestras normas
internas (régimen interno).

 EL SISTEMA INSTITUCIONAL

Integrado en nuestro ordenamiento fundamentalmente por reglamentos y directivas de la


UE. Se refieren principalmente a la asistencia jurídica gratuita, a la notificación y traslado
de actos judiciales al extranjero (reglamento 1393/2007) y a la obtención de pruebas en el
extranjero (reglamento 1206/2001).

 EL SISTEMA CONVENCIONAL

Nos encontramos con diversos convenios internacionales multilaterales aplicables en los


referidos ámbitos. Han sido elaborados principalmente en el seno de la Conferencia de la
Haya de Derecho internacional privado, pero NO exclusivamente (también nos referimos a
convenios elaborados en el marco del Consejo de Europa o de la Organización de Estados
Americanos).

 EL SISTEMA INTERNO ESPAÑOL

En defecto de instrumento supraestatal, se recurrirá en el mayor número de ocasiones a


la Ley 29/2015 (LCJIMC= ley de cooperación jurídica internacional en materia civil). El
régimen general de la cooperación jurídica internacional, destacamos unas características
generales:

a) Se designa al Ministerio de Justicia como autoridad central española,


concretándose en el art. 8 sus competencias ad extra y ad intra.
b) En el art. 9 se abordan los mecanismos de transmisión de solicitudes que han de
estar previstos en los ordenamientos de los dos Estados afectados:

o Vía consular o diplomática.


o A través de las respectivas autoridades centrales
o Directamente entre los órganos jurisdiccionales
o Por conducto notarial

En todo caso, con independencia de cual fuere el mecanismo de transmisión


utilizado, es importante señalar que el contenido y requisitos mínimos (art.
10)

c) La ejecución en España de las solicitudes de cooperación jurídica internacional se


someterá a las normas procesales españolas en tanto que lex fori.
Excepcionalmente, y a solicitud de la autoridad extranjera del Estado requirente,
podrían aceptarse formalidades o procedimientos especiales previstos en el
ordenamiento del tal Estado siempre que fuere compatible con nuestro
ordenamiento.
d) Con carácter general, la LCJIMC establece diversas causas por las que cabe que las
autoridades españolas denieguen las solicitudes de cooperación recibidas de
autoridades extranjeras, y las podemos sintetizar del siguiente modo:
o Desde el punto de vista teleológico: porque el objeto o finalidad de la
cooperación solicitada por la autoridad extranjera resultase contrario al
orden público.
o Desde el punto de vista procesal: Por una parte, cuando la autoridad
extranjera se halle conociendo de un proceso que fuese de la exclusiva
competencia de la jurisdicción española. Por otra parte, cuando el
contenido del acto cuya realización la autoridad extranjera solicite no
correspondiese a las atribuciones propias de la autoridad judicial española
requerida.
o Desde el punto de vista técnico: cuando la solicitud de cooperación
internacional no reuniese los requisitos exigidos por la LCJIMC para su
tramitación.
o Desde el punto de vista político: si las autoridades extranjeras denegasen
reiteradamente la cooperación solicitada por las autoridades españolas o
si su ordenamiento dispusiese de una prohibición de hacerlo con previa
aprobación de un real decreto por el Gobierno español que ordenase la
denegación de la cooperación.

Cualquiera que fuese la causa aplicable, la autoridad española que la


dispusiere tendría una doble obligación:
1) emitir una resolución motivada sobre el particular
2) comunicarla a la autoridad requirente.

II. PERSPECTIVA SUBJETIVA: EL LITIGANTE EXTRANJERO EN EL PROCESO

1. EL LITIGANTE EXTRANJERO ANTE EL PROCESO

1.1 LA CAPACIDAD

La doctrina española suele distinguir entre DOS situaciones, tanto por personas físicas como
jurídicas:
o La capacidad para ser parte

Es un presupuesto del proceso consistente en la aptitud para ser titular de los derechos y
obligaciones que dimanan del proceso. Asimismo, es un concepto que se encuentra ligado
a la idea civilista de CAPACIDAD JURÍDICA. En el art. 6 LEC se determina quienes podrían
ser parte en los procesos penales ante los tribunales.

Las personas físicas extranjeras tienen capacidad para ser parte por el mero hecho de serlo
y en el supuesto que se tuviese duda sobre si un sujeto extranjero tiene la condición de
persona, habría que acudir a lo dispuesto en su Ley personal.

Las personas jurídicas extranjeras ostentan dicha capacidad si han sido constituidas
válidamente conforme a su Ley personal.

o La capacidad procesal
Referida a la aptitud para comparecer en juicio a fin de realizar válidamente actos jurídicos
en el proceso, y que esta mas vinculado con la capacidad de obrar.
Su regulación se recoge en el art. 7.1 LEC, que remite a nuestra norma de conflicto prevista
para determinar la capacidad de las personas físicas será la Ley personal la que establezca
quienes carecen de capacidad de obrar, quienes la poseen limitada o incompleta, quienes
representan legalmente en juicio a los incapaces, quienes sustituyen o suplen a los
representantes legales y quienes pueden jurídicamente integrar la capacidad de obrar
incompleta. En relación a las personas jurídicas extranjeras, se regulará por la lex societatis
por la ley que regule la sociedad, la cual en nuestro sistema será determinada a través de
los criterios que se establecen en el art. 9.11CC.

*la STS de 13 septiembre de 2017 reconoce al Gobierno de Gibraltar capacidad para ser
parte y capacidad procesal ante los tribunales españoles conforme el art. 9.11 CC. Gibraltar
no tiene el reconocimiento de Estado independiente en el derecho internacional por
tratarse de una colonia de la Corona británica. Sin embargo, según su legislación interna se
considera que reúne los requisitos para reconocerle personalidad jurídica y por lo tanto
para ser parte en un proceso ante los tribunales españoles.

1.2 LA LEGITIMACIÓN

Si el extranjero ostenta capacidad para ser parte y capacidad procesal, hay que determinar si
también se encuentra legitimado para actuar en el proceso.

Rompiendo la regla lex fori regit processum, la doctrina estima que, con carácter general, el
ordenamiento aplicable a la legitimación debe ser el de la lex causae, es decir, el aplicable al
fondo del litigio.

*esta solución se refiere tanto a la legitimación propia, en la que la acción se concede


directamente al titular del derecho subjetivo, (la concesión o no de la legitimación al titular de una
finca rustica para reclamar su propiedad se decidirá según el derecho del lugar en que se hallare tal
inmueble) como a la legitimación por sustitución, en que la tutela judicial se otorga a personas que
en principio no son titulares del derecho subjetivo (así será la ley sucesoria – eventualmente una
Ley extranjera- la que indicara si los herederos se encuentran legitimados o no antes de tomar
posesión de la herencia para defender procesalmente los bienes hereditarios frente a terceros.*

La regla general indicada seria así, SALVO que la LEX FORI estableciera algún tipo de limitación en
este ámbito (ej. en cuanto a la aceptación de la legitimación activa en determinados casos de
acciones colectivas en materia de daños medioambientales). En tales supuestos, se tendría en
cuanta lo dispuesto en la lex fori y no se tendría en consideración la posible legitimación que
pudiera establecerse con fundamento en la lex causae.

2. LA INTERVENCIÓN DEL EXTRANJERO EN EL PROCESO

2.1 REPRESENTACIÓN PROCESAL

Corresponde también a la lex fori regular el ejercicio del ius postulandi. Los extranjeros que litiguen
ante nuestros tribunales deberán confiar la representación de sus intereses en juicio a un
Procurador en los mismos supuestos que, si se tratase de españoles, a tenor del art. 23 LEC.
Con carácter general, nuestro OJ permite que el poder para pleitos se otorgue bien ante Notario o
bien apud acta ante el Letrado de la Administración de Justicia del juzgado que conozca del asunto.
Sin embargo, dado que frecuentemente el extranjero demandado en España se encontrará fuera
de nuestro territorio, las principales dificultades en este ámbito se han planteado en relación con el
poder otorgado en el extranjero.
DEBEN DESTACARSE TRES ASPECTOS:
1) La forma del poder: puede ser tanto la admitida por la ley local extranjera si el mismo
fuese otorgado ante autoridad extranjera (en cuyo caso para producir eficacia ante
nuestros tribunales el documento debe reunir los requisitos exigidos por los arts. 144 y 323
LEC), como la prevista en la ley española si el poder fuese otorgado ante autoridades
consulares españolas en el extranjero.
2) la capacidad para otorgar el poder : se regirá por lo dispuesto en la ley personal del
otorgante, que en nuestro OJ se determina por la Ley de su nacionalidad.
3) el contenido del poder: se regulará necesariamente por la lex fori. Será este ordenamiento
el que determinará cuestiones como: si es bastante el poder o si es necesario un poder
especial; si es subsanable; si es substituible la persona del apoderado; o si, en virtud de la
doctrina, no se puede excepcionar la falta de personalidad de quien fuera del juicio o en él
hubiera reconocido anteriormente la condición con que pleita la otra parte.

2.2 LA DEFENSA

En relación a la otra faceta del ius postulandi, se refiere a la asistencia jurídica mediante Abogado
(que será exigida a los extranjeros en los mimos supuestos que el art. 31 LEC lo exige a los
españoles). La relación contractual cliente-abogado se regirá por la ley determinada en virtud del
Reglamento 593/2008 teniendo en cuenta que el TJUE ha declarado que se trata de una relación
cliente-consumidor.

El cobro de honorarios de abogados, al igual que los aranceles de procuradores, que han realizado
su actuación ante tribunales o juzgados españoles en litigios internacionales, de no producirse de
manera voluntaria el pago, se llevara a cabo según los procedimientos contemplados en el OJ
español ex lege fori. A tal efecto, se podrá presentar la reclamación ante los tribunales españoles
con independencia de que el demandado tenga su domicilio o residencia habitual en el extranjero.
Posteriormente, se podrá solicitar la ejecución de la eventual condena al pago de costas en el
Estado miembro del domicilio del deudor, o en aquel donde éste tuviera patrimonio.

Sobre la posible actuación de abogados de otros Estados miembros de la UE en España, se han de


tener en cuenta 2 posibles situaciones:
1) Real Decreto 936/2001 por el que se regula el ejercicio permanente en España de la
profesión de abogado con titulo profesional obtenido en otro Estado miembro de la UE, -el
cual transpone a nuestro ordenamiento la Directiva 98/5/CE-, regula la posibilidad de que
abogados que han obtenido el titulo profesional en otro Estado miembro puedan ejercer
con carácter permanente la abogacía en nuestro país.
2) En relación a la posible prestación ocasional de servicios por parte de abogados
extranjeros en España, su regulación se estableció en la Directiva 77/249/CE, dirigida a
facilitar el ejercicio efectivo de la libre prestación de servicios por los abogados, que fue
desarrollada en España por el Real Decreto 607/1986.

2.3 LA ASISTENCIA JURÍDICA GRATUITA

El posible derecho a la asistencia jurídica gratuita (también denominada exención de costas


procesales o beneficio de pobreza), corresponde también determinarlo a la lex fori al considerarse
una cuestión de naturaleza eminentemente procesal. En el ámbito de los litigios internacionales de
lo que se trata es de que la persona que tiene su domicilio en un país distinto de aquel donde se
desarrolla el proceso no desista de la idea de acudir a los tribunales extranjeros debido a los altos
costes que suelen conllevar la personación en dicho tipo de procedimientos. En España, el artículo
119 CE establece que “La justicia será gratuita cuando así lo disponga la Ley y, en todo caso,
respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar”.
En el PLANO SUPRAESTATAL son varios los instrumentos internacionales en los que España
participa y que contemplan el derecho a la justicia gratuita:

 En la UNIÓN EUROPEA encontramos la Directiva 2002/8/CE, de 27 de enero de 2003,


destinada a mejorar el acceso a la justicia en los litigios transfronterizos mediante el
establecimiento de reglas mínimas comunes relativas a la justicia gratuita para dichos
litigios. Dinamarca no participó en este instrumento. La Directiva fue incorporada a
nuestro Derecho mediante la Ley 16/2005, de 18 de julio para regular las especialidades
de los litigios transfronterizos civiles y mercantiles en la Unión Europea, la cual a su vez
modificó la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita, precisamente para
regular dichas especialidades. Esta adaptación ha supuesto que, en su ámbito de
aplicación, se reconozca el derecho a la justicia gratuita también a los nacionales de
terceros países que residan legalmente en el territorio de un Estado miembro. Ha
supuesto también el reconocimiento de una serie de prestaciones hasta entonces no
contempladas en nuestra legislación: servicios de interpretación, traducción de
documentos presentados por el beneficiario (STJUE de 26 julio 2017, C-670/15,
Salplachta), gastos de desplazamiento del solicitante, etc.

 En el ámbito de la CONFERENCIA DE LA HAYA DE DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO


hemos de destacar el Convenio sobre procedimiento civil, de 1 de marzo de 1954, cuyo
artículo 20 atribuye a los nacionales de los demás Estados contratantes el beneficio de la
asistencia judicial gratuita en los mismos términos que a los propios nacionales conforme
a la Ley del Estado en que se solicita. No obstante, ha de tenerse en cuenta que este
Convenio fue sustituido en parte, y en relación a determinados Estados (entre ellos
España), por el Convenio tendente a facilitar el acceso internacional a la justicia, de 25 de
octubre de 1980, el cual contiene una más moderna y detallada regulación de la materia.

 En el marco del CONSEJO DE EUROPA contamos con el Acuerdo europeo relativo a la


transmisión de solicitudes de asistencia judicial gratuita, hecho en Estrasburgo el 27 de
enero de 1977, del que es parte España. Cualquier persona que tenga su residencia
habitual en el territorio de uno de los Estados contratantes y que desee solicitar
asistencia judicial en materia civil, mercantil o administrativa en el territorio de otro
Estado contratante, podrá presentar su solicitud en el Estado de su residencia habitual,
que transmitirá tal solicitud al otro Estado para su tramitación.

 Finalmente existen OTROS CONVENIOS INTERNACIONALES que contemplan


incidentalmente el derecho a la justicia gratuita, tanto multilaterales (el Convenio sobre
reconocimiento y ejecución de decisiones relativas a obligaciones alimenticias, hecho en La
Haya el 2 de octubre de 1973) como bilaterales, en concreto España tiene suscritos
convenios que afectan a esta materia con Francia (1969), Alemania (1983), Austria (1984),
Chequia (1987), Eslovaquia (1987), Brasil (1989), Italia (1973), Uruguay (1987), Bulgaria
(1993), Marruecos y Rumanía (1997), Túnez (2001), Argelia (2005) y Mauritania (2006).

En el PLANO INTERNO la importante STC 95/2003, de 22 de mayo, que resolvió un recurso de


inconstitucionalidad contra el apartado a) del artículo 2 de la Ley 1/1996 de 10 de enero,
reguladora de la asistencia jurídica gratuita, estableció de una manera muy amplia que el beneficio
de justicia gratuita es predicable tanto en relación a los extranjeros que residan legalmente en
España, como a quienes simplemente se encuentren en situación irregular. Ello dio lugar a que
mediante la citada Ley 16/2005 se modificara el artículo 2 de la Ley 1/1996 con el fin de ajustar su
texto a la doctrina constitucional emanada de la referida sentencia.

lll. LA PERSPECTIVA FUNCIONAL: LA ASISTENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

1. EL CONCEPTO Y EL FUNDAMENTO
La asistencia judicial internacional consiste en la ejecución de un acto procesal por un órgano
judicial de un Estado distinto de aquel ante el que se sigue el proceso, y ello dada la necesidad de
la realización de tal acto en una circunscripción territorial ajena a la de este último. La asistencia
judicial internacional constituye un acto de auxilio y colaboración entre órganos judiciales de
diferentes Estados.

Los actos procesales más frecuentes como objeto de la asistencia judicial internacional se refieren
a:
- Notificación y traslado de documentos al extranjero
- Obtención de pruebas en el extranjero
- Adopción de medidas cautelares o provisionales en el extranjero (en menor medida)

En estas materias, al Estado que solicita la cooperación a otro se le denomina Estado de origen o
requirente, mientras que al Estado al cual se le solicita el auxilio se le califica como Estado
receptor o requerido. Asimismo, desde el punto de vista de nuestro sistema, nos referimos:
- Asistencia judicial ad extra cuando es solicitada por las autoridades judiciales españolas a
extranjeras
- Asistencia judicial ad intra cuando las solicitudes tienen su origen en autoridades
extranjeras y son dirigidas a autoridades judiciales españolas

Desde otra perspectiva se habla de:


o Cooperación pasiva cuando las autoridades del Estado de origen llevan a cabo
directamente las diligencias de que se trate (Ej. la práctica de una notificación) en el
Estado receptor (por ej. a través de sus agendas de diplomáticos o consulares)
o Y de cooperación activa cuando son las autoridades del Estado receptor quienes, a
solicitud de las del Estado requirente, realizan las diligencias en cuestión. Esta última es la
forma más habitual de desarrollo de la asistencia judicial internacional.

El FUNDAMENTO TRADICIONAL de esta institución es la cortesía internacional (comitas gentium)


pues, salvo las obligaciones asumidas convencionalmente, es un principio de Derecho
internacional general admitido que ningún Estado puede ejercer la jurisdicción sobre el territorio
de otro Estado sin el consentimiento de éste, y además, no existe una norma consuetudinaria
internacional en virtud de la cual los Estados estén obligados, bajo condición de reciprocidad, a
prestarse mutua ayuda oficial. SIN EMBARGO, un importante sector doctrinal considera que el
fundamento último hay que encontrarlo en el desarrollo de la tutela judicial efectiva referido al
derecho de los particulares a una tutela judicial efectiva internacional, existiendo un deber por
parte del Estado de prestar esa especial garantía también en el marco de los litigios
internacionales.

Con independencia del origen de la institución, lo cierto es que hoy en día tenemos un importante
número de instrumentos internacionales, tanto CONVENIOS (bilaterales y multilaterales) como
REGLAMENTOS UE que regulan los diversos ámbitos de la asistencia judicial internacional.

Es de destacar como una herramienta de gran utilidad en este campo el Portal Europeo de e-
justice, donde se encuentra amplia información sobre los sistemas jurídicos de los distintos
Estados miembros y además incorpora la Red Judicial Europea, que constituye una estructura
flexible y no burocrática que funciona de manera informal con el fin de simplificar y reforzar la
cooperación judicial entre los Estados miembros y ayudar a los particulares en los asuntos
transfronterizos. La Red presta apoyo a las autoridades centrales nacionales establecidas por
los instrumentos de la Unión y facilita los contactos entre los diferentes órganos
jurisdiccionales a través de una red de puntos de contacto nacionales. En este ámbito es de
destacar también la nueva plataforma Iber@, una importante herramienta de comunicación
de la Red Iberoamericana de cooperación jurídica internacional (IberRed), estructura formada
por Autoridades Centrales y puntos de contacto de los ministerios de Justicia, fiscalías y
poderes judiciales de los veintidós países que componen la Comunidad Iberoamericana de
Naciones.

2. LA NOTIFICACIÓN Y TRASLADO DE ACTOS JUDICIALES EN EL EXTRANJERO

2.1 ASPECTOS GENERALES

La notificación es un acto procesal formal del órgano judicial por el que se comunica a una
persona una resolución determinada: así, la admisión de una demanda, la citación para
comparecer como testigo o una sentencia.

En los litigios internacionales la notificación al extranjero viene derivada normalmente del hecho
de tener la persona a notificar su domicilio en un país diferente al del Estado del foro . El hecho de
que el demandado tenga su domicilio en el extranjero NO implica que sea admisible una
relajación en cuanto a la forma de llevarse a cabo la notificación.
No procede utilizar con carácter general las notificaciones a través de edictos (artículos 156.4 y 164
LEC) por la única circunstancia de tener el demandado su domicilio en un Estado diferente al del
tribunal  la notificación edictal también constituye un último y excepcional remedio en las
notificaciones internacionales, pues en otro caso se podría caer en causa de nulidad, al infringirse
la tutela judicial efectiva (STC 214/2005, de 12 setptiembre).

En la STJUE de 17 noviembre 2011, C-327/10, Okresní soud, se concluyó que es admisible la


tramitación de un procedimiento en ausencia del demandado por carecer de domicilio
conocido, pero siempre que el órgano judicial que esté conociendo del litigio hubiese
constatado que se llevaron a cabo todas las investigaciones posibles en virtud de los
principios de diligencia y buena fe con la finalidad de tratar de localizar un domicilio. Sólo en
tales casos en los que sin éxito se agotan todos los medios posibles para localizar el domicilio, o
aquellos en los que la notificación en el extranjero resulte materialmente imposible, estaría
justificada la notificación de la demanda por medio de edictos.

Los instrumentos supraestatales que vinculan a España en este campo pertenecen tanto al
Derecho internacional privado institucional, al Derecho internacional privado convencional, como
al Derecho español puramente interno aplicable a falta de tales instrumentos.

2.2 EL RÉGIMEN SUPRAESTATAL

Los instrumentos supraestatales que vinculan a España en este ámbito pertenecen tanto al
Derecho internacional privado institucional, al Derecho internacional privado convencional,
como al Derecho español interno. Nos centraremos en el primero de ellos.

2.2.1 EL RÉGIMEN INSTITUCIONAL

Texto de referencia -> Reglamento 1393/2007, de 13 de noviembre, relativo a la notificación


y el traslado en los Estados miembros de documentos judiciales y extrajudiciales en materia
civil y mercantil. Es aplicable a todos los Estados miembros de la UE y se utiliza cuando un
documento debe transmitirse de un Estado miembro a otro.
Desde un punto de vista material, el Reglamento pretende la transmisión directa y rápida de
los documentos judiciales y extrajudiciales.

El Reglamento opera mediante un sistema de organismos transmisores (En España, los


letrados de la administración de justicia), y receptores designados por cada Estado miembro,
art. 2.
Asimismo, instaura una entidad central, designada por cada Estado miembro, cuya función es
auxiliar a los organismos transmisores de cada Estado miembro, si buen en casos excepcionales
pueden incluso cursar una solicitud de notificación al organismo receptor competente, art. 3.
España designó como entidad central a la Subdirección General de Cooperación Jurídica
Internacional del Ministerio de Justicia.

Al margen de este canal directo de notificación entre autoridades judiciales (el más utilizado),
se prevén en el Reglamento otras vías:

¶ Consular o diplomática, a utilizar en casos excepcionales. Arts. 12 y 13.


¶ Postal directa, siempre que sea admitida en el Estado de origen y sea practicada conforme
a lo que disponga el Estado de destino, art. 14.
¶ Notificación por el mimo interesado a través de funcionarios competentes del Estado de
destino, art. 15.

*NO existe una relación de jerarquía entre los cuatro canales de notificación, pudiendo
utilizarse cualquiera de ellos, e incluso de una manera simultánea, en cuyo caso la fecha de
notificación relevante sería la de la primera notificación efectuada.

El documento a notificarse se transmitirá acompañado de una solicitud cuyo modelo se recoge


en el Anexo I del Reglamento, (España admite que dicha solicitud sea redactada en español,
inglés, francés o portugués), estando exento de legalización o de cualquier trámite equivalente,
art. 4.

En cuanto a la lengua en la cual debe ir redactado el documento a notificar, consideraciones:

 El receptor de la notificación puede negarse a aceptarla – bien en el momento de la


notificación, bien en el plazo de una semana – si el documento no se encuentra
redactado en una lengua que entienda o que sea la oficial del Estado miembro
requerida, art. 8.
 El hecho de que el destinatario de un documento objeto de notificación, haya
acordado en el ejercicio de su actividad profesional en un contrato con el demandante,
que la lengua utilizada en la correspondencia entre ellos sería la del Estado miembro
de origen, no constituye una presunción de conocimiento de la lengua, aunque si un
indicio que el juez del Estado del foro puede tomar en consideración cuando verifica si
el destinatario entiende la lengua del Estado miembro de origen.
 En relación a la necesidad de traducir los documentos anexos a una demanda, la
sentencia Weiss resolvió que, ello no es necesario si se trata de documentos que no
resulten indispensables para comprender el objeto y la causa de la demanda, lo cual
no es siempre fácil de apreciar, quedando en todo caso dicha valoración en manos del
juez del Estado del foro.

[Link] OBTENCIÓN DE PRUEBAS EN EL EXTRANJERO

3.1 ASPECTOS GENERALES

Mediante una comisión rogatoria, en un proceso con elemento extranjero, el órgano judicial que
está conociendo de un asunto solicita de un órgano judicial extranjero que realice en el territorio
del Estado al que éste pertenece la ejecución de una diligencia probatoria como tomar declaración
a un testigo, interrogar a una parte o practicar una prueba pericial.
3.2 EL RÉGIMEN SUPRAESTATAL

3.2.1 EL RÉGIMEN INSTITUCIONAL

Texto de referencia -> Reglamento 1206/2001, de 28 de mayo, relativo a la cooperación entre los
órganos jurisdiccionales de los Estados miembros en el ámbito de la obtención de pruebas en
materia civil o mercantil. Es aplicable a todos los Estados miembros de la UE, a excepción de
Dinamarca.

La solicitud de práctica de prueba debe tener como destino su utilización en un procedimiento


judicial.
En el Reglamento se prevé una doble posibilidad en cuanto a la práctica de prueba:

1) Práctica de diligencias de obtención de pruebas por un órgano jurisdiccional del Estado


requerido, que será lo habitual -> cooperación activa.
Se establece como mecanismo a esta primera posibilidad, la previsión de una
comunicación directa entre órganos jurisdiccionales requirentes y órganos jurisdiccionales
requeridos, art. 2, habiendo elaborado cada Estado miembro una lista de órganos
jurisdiccionales competentes para la realización de las diligencias de obtención de pruebas
(en España los juzgados decanos de cada partido judicial).
2) Realización de diligencias de obtención de pruebas en otro Estado miembro directamente
por el Tribunal ante el que se tramita el proceso -> cooperación pasiva.

A su vez, el Reglamento establece que cada Estado miembro designará un órgano central. En el
caso de España, la Subdirección General de Cooperación Jurídica Internacional del Ministerio de
Justicia, cuya función principal es facilitar información a los órganos jurisdiccionales y buscar
soluciones en caso de que una solicitud plantee dificultades, e incluso en situaciones excepcionales
dar traslado de dicha solicitud al órgano jurisdiccional requerido, art. 3.

La solicitud de práctica de diligencias de obtención de pruebas se presentará mediante formulario


contenido en el propio Reglamento, y será redactada en la lengua oficial del Estado miembro
requerido o en otra que éste haya aceptado (España acepta que la solicitud y las comunicaciones
previstas en el Reglamento se realicen en español o portugués), transmitiéndose por la vía más
rápida – siempre que haya sido aceptada por el Estado miembro requerido – (España ha aceptado
como medio de transmisión el correo postal).

En la solicitud debe describirse la diligencia de obtención de prueba que interesa y, si se trata de


una solicitud que tenga por fin la toma de declaración a una persona, habrá de acompañarse de la
relación de preguntas que hayan de formularse.

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