CASO 1
Tim, un niño de 8 años de edad, es visitado en un centro de atención a petición de su pediatra,
que detecta una grave pérdida de peso durante el último año, sin que esté clara la causa. Tim se
encuentra muy preocupado por su peso y diariamente lo controla. Explica que esta demasiado
gordo y que si no adelgaza dejará de comer del todo. Ha perdido 4,5 kilogramos el último año y
continúa pensando que se encuentra muy gordo, a pesar de estar muy delgado. Sus padres han
escondido todas las básculas de la casa; Tim anota y controla cada día las calorías que toma en la
comida. Emplea mucho en esta actividad, comprobando una y otra vez que no ha hecho nada mal.
Además, está obsesionado por la limpieza. No tiene amigos por que se niega a ir a visitarles y que
cree que su casa estará “sucia” y le molesta que le toquen. Comprueba siempre que las cosas
estén como deben estar. La ansiedad y la agitación que todo esto le produce son notables. Los días
que va a la escuela tiene que levantarse al menos 2 horas antes para prepararse y dejarlo todo
arreglado. Recientemente se levanta 1:30 de la madrugada para prepararse para el colegio.
Este caso cumple con los criterios diagnósticos pertenecientes a la clasificación
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA Y DE LA INGESTA DE ALIMENTOS, ANOREXIA
NERVIOSA. CÓDIGO 307.1 (F50.01)Tipo restrictivo.
[Link]ón de la ingesta energética en relación con las necesidades, que conduce a un peso corporal
significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física. Peso
significativamente bajo se define como un peso que es inferior al mínimo normal o, en niños y adolescentes,
inferior al mínimo esperado.
[Link] intenso a ganar peso o a engordar, o comportamiento persistente que interfiere en el aumento de
peso, incluso con un peso significativamente bajo.
[Link]ón en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o constitución, influencia impropia del peso
o la constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo
peso corporal actual.
CASO 2
Cuando se valoró la posibilidad de que Peggy fuera ingresada por primera vez en un programa de
trastornos de alimentación, tenia 20 años y compatibilizaba bastante mal, su estatura de 1.62 cm
con sus 30 kg de peso. Había empezado a adelgazar 4 años antes, al principio mediante dietas que
solo le reportaron la insatisfactoria perdida de 2,5 kg. Animada por los piropos que recibía por su
nueva figura, siguió haciendo regímenes logrando perder 3.5 kg más. Durante los dos años
siguientes continuo adelgazando y aumento su actividad física, hasta llegar a un peso mínimo de
29 kg y la desaparición de la regla. En ese momento fue ingresada en un servicio de medicina por
úlcera péptica. No fue hasta pasados los tres meses que se decidió hospitalizarla en una unidad de
psiquiatría. Durante las 8 semanas que duro el ingreso, paso de 38 a 45 kg. Estuvo bien hasta que
se matriculo en el instituto, sometida a mayores demandas académicas y sociales, recayó hasta
situarse en un peso de 30 kg. Sus hábitos alimenticios seguían unos rituales: cortaba la comida en
trozos muy pequeños, los movía alrededor del plato y los ingería muy lentamente. Evitaba comer
alimentos con un alto contenido de grasas o carbohidratos. Se sentía molesta por los cambios que
experimentaba su cuerpo, volviéndose cada vez mas ansiosa a medida que su figura se
desarrollaba. Fue obligada a dejar la escuela y someterse a un nuevo ingreso hospitalario.
Peggy estaba motivada a cumplir tratamiento, pero su temor a ganar peso y volverse obesa
dificultaba cualquier tipo de progreso. Se esperaba que ganase un mínimo de 900 g semanales y
así esto no sucedía, se le obligaba a permanecer quieta en la cama. Las sesiones de psicoterapia se
dirigían a que fuera capaz de verbalizar sus sentimientos y mirar a si misma en el espejo de forma
gradual inicialmente se le hacia contemplar una sola parte del cuerpo un mínimo de 10 segundos;
este tiempo fue aumentándose progresivamente hasta que pudo observar su cuerpo completo, sin
que ello le provocara ansiedad. Volvió a venirle la regla al llegar a los 42 kg. Peggy reanudo sus
estudios, se busco un trabajo de media jornada y fue a vivir a casa de sus padres.
Este caso cumple con los criterios diagnósticos pertenecientes a la clasificación
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA Y DE LA INGESTA DE ALIMENTOS, ANOREXIA
NERVIOSA. CÓDIGO 307.1 (F50.01)
[Link]ón de la ingesta energética en relación con las necesidades, que conduce a un peso corporal
significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física. Peso
significativamente bajo se define como un peso que es inferior al mínimo normal o, en niños y adolescentes,
inferior al mínimo esperado.
[Link] intenso a ganar peso o a engordar, o comportamiento persistente que interfiere en el aumento de
peso, incluso con un peso significativamente bajo.
[Link]ón en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o constitución, influencia impropia del peso
o la constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo
peso actual.
CASO 3
Gregory, estudiante de 18 años, fue evaluado en una clínica de trastornos de la alimentación.
Aunque había perdido 25 kg en los últimos meses, pasando de 108 a 83 kg con una estatura de
1.86 cm, seguía aterrorizado con la posibilidad de engordar.
Gregory empezó a hacer dieta hace 5 meses cuando la chica que le gustaba le dijo que era un
“estúpido gordo”, esta declaración le afecto de tal manera que comenzó a hacer un régimen
estricto: fibra y tortilla para desayunar, café para almorzar, ensalada y marisco o pollo para cenar.
Su objetivo original era perder unos 30 kg. Cuando vio que esta dieta no le permitía perder peso
con la rapidez que deseaba, empezó a meterse los dedos en la boca para inducirse el vómito
después de las comidas.
Gregory esta ahora “obsesionado” con la comida. Justo antes de ir a un restaurante, se preocupa
por lo que pedirá. Ha hecho un estudio de lo que come teniendo en cuenta que es lo que resulta
más fácil de purgar y conoce todos los lavabos de los lugares que frecuenta. No puede soportar
sentirse lleno después de comer y se preocupa porque su estomago esta “gordo”. Tres o cuatro
veces por semana es incapaz de resistir la necesidad urgente de “atacarse” de comida. En esos
momentos siente que pierde el control sobre el hambre y puede engullir hasta tres hamburguesas,
dos bolsas de papas fritas, medio litro de helado y dos paquetes de galletas. Siempre se induce el
vómito después de un atracón. Nunca ha tomado laxantes, diuréticos o pastillas de régimen para
perder peso.
Gregory también esta preocupado por la delgadez. Progresivamente ha ido revisando a la baja su
objetivo original, primero consistía en conseguir un peso de 82 kg y luego de 80, ha empezado a
hacer ejercicio físico, andando al menos una hora al día y últimamente hace cábalas sobre su peso
varias veces a la semana. Cree que las mujeres lo miran ahora de una forma diferente: cuando
estaba más gordo, le miraban de soslayo y por casualidad ahora su respuesta es de “admiración”
Gregory siempre ha sido una persona algo ancha y con tendencia a recurrir a la comida en
momentos de estrés, pero nunca se preocupo por su peso hasta que la chica le hizo la observación
peyorativa sobre su apariencia. Desde entonces no puedo disfrutar ningún tipo de comida y siente
que ha perdido el control de este aspecto de su vida dado que no puede parar de hacer dieta, a
pesar de que su familia le ha comentado que actualmente esta demasiado delgado. Por ello visito
hace poco a su internista, quien no les descubrió problema físico decidió remitirlo al psiquiatra.
Este caso cumple con los criterios diagnósticos pertenecientes a la clasificación
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA Y DE LA INGESTA DE ALIMENTOS, BULIMIA
NERVIOSA. CÓDIGO 307.51 (F50.2)
Gravedad leve-moderado.
A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes:
1. Ingestión, en un período determinado (p. ej., dentro de un período cualquiera de dos horas), de una
cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoria de las personas ingerirían en
un período similar en circunstancias parecidas.
2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (p. ej., sensación de que no
se puede dejar de comer o controlar lo que se ingiere o la cantidad de lo que se ingiere).
[Link] compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito
autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio
excesivo.
[Link] atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, a menos una
vez a la semana durante tres meses.
[Link] autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.
[Link] alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa.