PON LA VISIÓN EN LA TABLILLA
¡Buenas noches hermanos y hermanas en la FE! Hoy quiero compartir con
ustedes la historia del profeta Habacuc, un hombre de fe y valor que confió
en Dios en medio de las dificultades.
Habacuc vivió en tiempos difíciles, en los que el pueblo de Dios estaba en un
estado de corrupción y maldad. Sin embargo, en medio de esta oscuridad,
Habacuc clamó a Dios y pidió que interviniera. Él confió en que Dios
respondería a sus oraciones y lo sacaría de la angustia.
¿Hasta Cuando clamaré Adonai sin que me escuches? ¿Te gritaré Violencia sin
que me salves? Habacuc 1:2 y Hashem le responde, ESCRIBE LA VISION
PONLA EN LA TABLILLA. EL INJUSTO TIENE EL ALMA HINCHADA, Habacuc
(2:2)
A pesar de las dificultades, Habacuc no perdió su fe. En Habacuc 2:4, él
declara: "El justo vivirá por su fe". Esta declaración es un llamado a confiar
en Dios en todo momento, incluso cuando las cosas parecen difíciles o
incomprensibles.
Como pentecostales, sabemos que la fe en Dios es esencial para nuestra vida
espiritual. Debemos confiar en Dios en todo momento, incluso en los
momentos más difíciles. En medio de las pruebas y las dificultades, debemos
tener la confianza de que Dios está con nosotros y nos llevará a través de
ellas.
Pero, ¿qué es la fe? La fe se define comúnmente como la creencia en algo
que no podemos ver o demostrar científicamente. Pero la fe en la Biblia va
más allá de eso. La fe no es simplemente creer en algo que no podemos ver,
sino confiar en la promesa de Dios y vivir de acuerdo con ella. La fe es la
certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).
En este lugar hemos recibido promesas, HASHEM ha hablado, el ha enviado
su palabra para que como HABACUC, escribamos en las tablillas de nuestros
corazones esas promesas.
Habacuc es un ejemplo para todos nosotros de cómo debemos confiar en Dios
en todo momento. Su fe y valentía son un recordatorio de que Dios siempre
está con nosotros y nos ayudará a superar cualquier dificultad.
Habacuc vivió en el siglo VI a.C. y escribió uno de los libros más cortos de la
Biblia, pero un libro muy poderoso y lleno de enseñanzas.
Habacuc fue un profeta que se enfrentó a muchas dificultades y preguntas sin
respuesta. Vivía en un tiempo en el que el pueblo de Israel estaba siendo
oprimido por el reino de Babilonia. Habacuc se preguntaba cómo podía Dios
permitir que su pueblo fuera sometido a tanta injusticia y sufrimiento.
Estas preguntas sin respuestas inmediatas también vienen a nuestra vida, a
veces nos preguntamos porque DIOS permite que nos pasen tantas
calamidades y porque se alarga su promesa.
Pero a pesar de todas estas preguntas sin respuesta, Habacuc decidió confiar
en Dios. En el capítulo 2, versículo 4, Habacuc dice: "El justo vivirá por su fe".
Esta frase se ha convertido en un lema para muchos cristianos que confían
en Dios en medio de las dificultades.
Esta frase también tiene que ser un lema para nosotros amados hermanos,
esta frase debe ser nuestra consigna de vida cada día que veamos que se
alarga la promesa debemos confiar.
Habacuc. Este hombre de Dios fue uno de los doce profetas menores en el
Antiguo Testamento, y a través de sus escritos, podemos aprender muchas
lecciones importantes para nuestras vidas hoy en día. Habacuc fue un profeta
que vivió en el siglo VII a.C. en Judá, durante un período tumultuoso en la
historia de la región. Durante este tiempo, los asirios estaban atacando a las
naciones vecinas, y el pueblo de Dios estaba luchando por sobrevivir en medio
de la guerra y la opresión. Sin embargo, el pueblo estaba lleno de corrupción
y pecado.
Habacuc 1:6 “ 6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y
presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas
ajenas. 7 formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su
dignidad. 8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que
lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes,
y volarán como águilas que se apresuran a devorar. 9 toda ella vendrá a la
presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como
arena. 10 escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de
toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará. 11 Luego pasará como el
huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.
A veces hermanos, DIOS pone verdugos en nuestros caminos para que
enderecemos nuestro caminar, pone impíos para que nos hagan reflexionar,
para que nos sometan y nos humillen por nuestro mal proceder.
Tambien a veces Dios nos disciplina. A veces, Dios nos disciplina para
corregirnos y hacernos más dignos. A veces, nos disciplina para fortalecer
nuestra fe y hacernos más perseverantes en las pruebas. Pero la disciplina de
Dios nunca es para hacernos daño, sino para hacernos mejores personas y
para llevarnos más cerca de él.
Las oraciones de los justos pueden mucho, y a veces cuando un justo se
levanta en oración a Dios, Hashem responde y es lo que ocurrió aquí, Hashem
respondió a las oraciones de Habacuc de una manera sorprendente. Le dio
una visión que le mostró que a pesar de los desafíos que enfrentaban los
judíos, Dios estaba en control y tenía un plan para su futuro. Habacuc registró
esta visión en el libro (Habacuc 2:1-4)
Podemos encontrar esperanza en Dios incluso en los momentos más difíciles.
En hebreo, la palabra para fe es "emuná", que se deriva de la palabra "aman",
que significa "creer".La fe judía se basa en la creencia en un solo Dios, quien
creó el mundo y guía nuestra existencia. Esta creencia se remonta a nuestros
antepasados Abraham, Isaac y Jacob, quienes establecieron la relación entre
Dios y el pueblo judío. Pero la fe no es solo una creencia abstracta. La fe judía
se manifiesta a través de acciones concretas, como la observancia de los
mandamientos de la Torá y la realización de buenas obras. La fe judía
también implica una conexión con la comunidad judía y la tradición, que nos
brinda guía y apoyo en nuestro camino de fe.
Pero una de las parte mas importantes de la fe judía es la oración. La oración
es una forma de conectarnos con Dios y de expresar nuestra gratitud y
nuestras necesidades. La oración también nos ayuda a centrarnos en nuestras
prioridades y a mantener nuestra perspectiva en la vida.
Habacuc nos enseña a crecer en nuestra fe. Nos enseña a confiar en Dios
incluso cuando las cosas parecen estar fuera de control. Habacuc oró a Dios,
sabiendo que él era el único que podía ayudar a su pueblo a superar sus
problemas. Al igual que Habacuc, debemos recordar que Dios es nuestro
refugio y fortaleza en tiempos de dificultad, y que siempre podemos confiar
en él para guiarnos en el camino correcto.
Habacuc entendió que la justicia de Dios es eterna y que debemos vivir por la
fe y no por la vista. Él sabía que las promesas de Dios eran verdaderas, incluso
si no podía verlas en ese momento. Debemos confiar en que Dios nos guiará
a través de cualquier desafío que enfrentemos, sabiendo que su amor y gracia
son suficientes para todas nuestras necesidades. Y que, aunque sus promesas
tardaren al final llegaran.
Pero la fe no es algo que se adquiere de manera automática. Requiere
esfuerzo y compromiso. A veces, la fe se ve desafiada por las dificultades y
pruebas que enfrentamos en la vida. En estos momentos, es importante
recordar que la fe nos da la fuerza y el coraje para superar estas pruebas y
encontrar el significado en ellas. Además, la fe nos enseña que cada
persona es única e importante. Cada uno de nosotros tiene un propósito en
este mundo y debemos trabajar para alcanzar ese propósito.
LA FE nos enseña la importancia de la esperanza. A pesar de los desafíos y
las dificultades, siempre debemos tener esperanza en un futuro mejor y en
un mundo más justo y amoroso. Hashem nos da la fuerza para trabajar hacia
ese futuro y Dios nos guiará para alcanzar una vida mejor en este mundo y
en el mundo venidero.
Habacuc 3:17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
En Hebreos, encontramos muchos ejemplos de personas que vivieron por fe.
En Hebreos 11, el autor habla de hombres y mujeres de fe, como Abel, Enoc,
Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab, y muchos más. Cada
uno de ellos confió en la promesa de Dios y vivió de acuerdo con ella, a pesar
de las circunstancias adversas que enfrentaron.
Abraham es uno de los ejemplos más destacados de fe en Hebreos. Él fue
llamado por Dios para dejar su tierra y su parentela y seguir a Dios a un lugar
que Dios le mostraría. Abraham confió en la promesa de Dios, a pesar de no
saber a dónde iba ni cómo sería su vida en el futuro. Y como resultado de su
fe, Dios lo bendijo y lo hizo padre de muchas naciones.
La fe también nos transforma. En Hebreos 11:6, leemos que sin fe es
imposible agradar a Dios. La fe nos conecta con Dios y nos hace confiar en su
plan para nuestras vidas. La fe nos da la fuerza para perseverar en las pruebas
y nos da la esperanza de una vida mejor en el futuro. La fe nos lleva a amar
y servir a los demás, y a buscar la justicia y la paz en el mundo.
En conclusión, Habacuc es un ejemplo de fe y confianza en Dios en medio de las
dificultades. Aunque a veces no podemos entender por qué suceden las cosas,
podemos confiar en que Dios tiene un plan y que Él es bueno. Debemos confíar en
la promesa de Dios y vivir de acuerdo con ella. Y hoy yo te digo también como dijo
otro hombre de FE, ELIAS, cuando estaba en el monte Carmelo, 1Reyes 18: 43 Y dijo
a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada.
Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. 44 A la séptima vez dijo: Yo veo una
pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Asi
también las promesas que DIOS te ha dado en este monte, se van a cumplir, Asi
también las promesas que Dios te ha dado están como esa pequeña nube, pero de
allí saldrán las lluvias torrenciales que llenaran tu casa de alegría y felicidad, en el
nombre de Jesus Yeshua Ha Mashiaj y en el libro de Habacuc (2:3) “ Por que es
una visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque
tarde aguardala porque sin duda vendrá y no se retrasara.AMEN.