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¡Cuentos de Sillón Y de Telón!: Schujer

Este documento propone escuchar cinco cuentos narrados por actores y actrices famosos. Los estudiantes deberán escuchar un cuento por día durante cinco días y responder preguntas sobre cada cuento. Luego elegirán uno de los cuentos para realizar actividades como crear la tapa de un libro, dramatizar una escena, pasarla a historieta o crear una versión del libro. El documento incluye enlaces y guías para realizar las actividades.

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¡Cuentos de Sillón Y de Telón!: Schujer

Este documento propone escuchar cinco cuentos narrados por actores y actrices famosos. Los estudiantes deberán escuchar un cuento por día durante cinco días y responder preguntas sobre cada cuento. Luego elegirán uno de los cuentos para realizar actividades como crear la tapa de un libro, dramatizar una escena, pasarla a historieta o crear una versión del libro. El documento incluye enlaces y guías para realizar las actividades.

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¡CUENTOS DE SILLÓN Y DE TELÓN!

Áreas: Lengua- Plástica-Tecnología.

Se propone la escucha de cinco cuentos de autores argentinos, narrados por


Julieta Díaz, Nicolás Vázquez, Roberto Carnaghi, Hilda Bernard y otros actores
y actrices famosos. Éstos, nos regalan momentos mágicos mientras relatan
historias de terror, misterio, humor o amor.
Para realizar la actividad deberán acceder al siguiente link
https://www.educ.ar/recursos/108633/la-fiesta-inolvidable-cuento-de-silvia-
schujer .

¡PASOS PARA COMENZAR!

1) Entrar en el link detallado anteriormente o abrir el video que la docente


mandará al grupo en el día.
2) Escuchar un cuento por día, comenzando por:

DÍA 1: “El rey que no quería bañarse” de Ema Wolf.


DÍA 2: "Desafío" de Aldo Tulián.
DÍA 3: "En la luna" de Silvia Schujer.
DÍA 4: “Prueba escrita” de Marcelo Silvestro.
DÍA 5: "Moscas resucitadas", de Ema Wolf.

3) Escribir en la carpeta de Lengua un texto breve respondiendo las siguientes


preguntas para los 5 cuentos.
Antes de leer: ¿Qué me dice el título y de qué se tratará el cuento?
Después de leer: ¿De qué se trata y dónde se desarrolla?(es decir el lugar, el
escenario, puede ser por ejemplo una casa, una plaza, un palacio, etc.)
4) Apreciación de los cuentos: Contar cuál te gustó más y por qué.
5) Elegir un cuento de todos los presentados para realizar la siguiente
actividad:

a) Imaginar la tapa del libro. Materializar la idea haciendo un collage en la


carpeta de plástica. Detrás de la hoja nombrá: todos los materiales y
herramientas que utilizaste para su construcción. Si querés ver cómo se realiza
un collage entrá al siguiente video.

https://youtu.be/jWjmVYNPFQo

b) Representar una escena del cuento sacándose una foto donde se incluyan
ustedes (también pueden participar familiares en caso de que hayan pensado
una imagen que necesite varias personas) y otros elementos como disfraces,
maquillajes, decorados, parte de la escenografía, utilizando materiales que
tengas en casa y te puedan ser útil.
c) Filmar/grabar la misma escena u otra del cuento, con un diálogo entre los
actores (hacer una dramatización). Se pueden utilizar las hojas con los diálogos
como apoyo visual si no se acuerdan los textos que deben decir oralmente.

Pautas para pasar un cuento a guión de teatro (DRAMATIZACIÓN):


● Elegir el cuento.
● Leer o escuchar el cuento y decidir la escena a desarrollar.
● Describir a los personajes. (Haciendo un listado de las características
físicas, personalidad, de carácter o emocionales)
● Describir el escenario. (Lugar donde se lleva a cabo la escena,
detallando características, la “escenografía” que son los objetos,
elementos, vestimenta, es muy importante ya que nos permite
trasladarnos al lugar.)
● Escribir el parlamento, que sería el diálogo de cada personaje. Cuando
uno escribe un diálogo debe incorporar “acotaciones” si son necesarias,
que van entre paréntesis antes del diálogo. Estas acotaciones
acompañan a la línea que se va decir.
● Revisar la ortografía y la puntuación. Por ejemplo, si se dice algo con
fuerza, se deben agregar los signos de exclamación o si se pregunta
deben ir los signos de interrogación. Son importantes ya que marca
cómo decir la línea del diálogo.

d) Pasar la escena a historieta.

¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA PARA REALIZAR UNA HISTORIETA?

Hacemos un poco de memoria…

1. Define cuántas viñetas o cuadros tendrá tu historieta. Distribúyelas en tu


papel o material de trabajo y dibújalas.
2. Realiza tus dibujos dentro de cada viñeta (cuadro), de acuerdo con tu guion
de referencia. Las viñetas pueden ser de diferentes tamaños, según tus
necesidades.
3. Coloca los textos con lo que dicen o piensan tus personajes. Para darles
más importancia, pueden estar escritos en letras grandes. El espacio para los
textos se llama “bocadillo” y tiene dos partes: el globo y el rabillo o delta que
señala al personaje que está hablando o pensando. Toma en cuenta que, de
acuerdo con la forma del globo, el texto tendrá diferentes sentidos. Aquí
algunos ejemplos:
- Contorno en forma de nubes: Muestra lo que el personaje piensa sin decirlo.
- Contorno con bordes temblorosos: voz temblorosa que expresa debilidad, frío,
miedo, etc.
- Contorno con bordes de dientes de serrucho: Aparece cuando el personaje
grita, está irritado, etc.
- Contorno con líneas punteadas: Aparece cuando el personaje susurra o habla
muy bajito.
- Bocadillo que señala un lugar fuera del cuadro: el personaje habla, pero no
aparece en el cuadro.
- Globo con varios rabillos: texto hablado por varios personajes.
4. También puedes usar otros recursos, si tu historieta los requiere.
- Sucesión de globos que rodea a los personajes: pelea, agresividad.
- Onomatopeyas: ayudan a definir bien una situación. Por ejemplo: crash, bang,
boom, etc.

e) Crear una versión del libro que llevará ese cuento.

Primero deberás hacer el libro. Una opción es hacer un mini libro, o libro de
artista para luego agregarle su contenido.

Video de cómo realizar un libro de artista:

https://photos.app.goo.gl/fak5vYNLvbAwGaZVA
https://pin.it/3SlCDYE

● Acá abajo te dejamos algunas ideas que puedes tener en cuenta al


momento de confeccionarlo:
● Con dibujos realizados con lápices, fibras, etc.
● Con imágenes/ dibujos en 3d que sobresalgan del libro cuando lo abrís.
● Un libro de dibujos donde se visualizan sus movimientos al pasar rápido
sus hojas. Acá te dejamos un link de cómo hacer un mini libro

https://www.youtube.com/watch?v=u9B0HEwoCVo

● Utilizar dibujos al estilo collage creando un efecto 3d de los mismos,


superponiendo elementos de la naturaleza, materiales que reutilices
como cartón.
.
A continuación se detallan los títulos de los cuentos, los autores y la duración
de los mismos.
Título Autor Duración

"La fiesta inolvidable", cuento de Silvia Schujer (6 minutos)

"Mi hermano y la guerra del pis", cuento de María Inés Falcón (7 minutos)

"El camino de la luna", de Laura Escudero y Saúl Rojas (7 minutos)

"El rey que no quería bañarse", cuento de Ema Wolf (7 minutos)

"Desafío", cuento de Aldo Tulián (7 minutos)

“Animal de pelea”, cuento de Gustavo Roldán (7 minutos)

"El semáforo loco", cuento de María Laura Dede (7 minutos)

"Defectos especiales", cuento de Ricardo Mariño (7 minutos)

"En la luna", cuento de Silvia Schujer (7 minutos)

"Ni fu ni fa", cuento de Luis Salinas (7 minutos)

"Una sombra como yo", cuento de Franco Vacarini (7 minutos)

"Prueba escrita", cuento de Marcela Silvestro (7 minutos)

"Moscas resucitadas", cuento de Ema Wolf (7 minutos)

ANEXOS:
Aquí encontrarás cinco cuentos escritos para que puedas utilizar uno en la
actividad de la dramatización.
¡IMPORTANTE! También es válida la opción de escoger otro cuento mientras
te guías por el audiolibro para hacer el guión de teatro.

“Prueba escrita”- Marcela Silvestro


(Este cuento lo tenés en el cuadernillo de actividades)

“El rey que no quería bañarse” - Ema Wolf

Las esponjas suelen contar historias muy interesantes, el único problema es


que lo cuentan en voz muy baja y para oírlas hay que lavarse muy bien las
orejas. Una esponja me contó una vez lo siguiente: En una época lejana las
guerras duraban mucho, un rey se iba a la guerra y tardaba treinta años en
volver, cansado y sudado de cabalgar, y con la espada tinta en chinchulín
enemigo.
Algo así le sucedió al rey Vigildo. Se fue a la guerra una mañana y volvió veinte
años más tarde, protestando porque le dolía todo el cuerpo.
Naturalmente lo primero que hizo su esposa, la reina Inés, fue prepararle una
bañera con agua caliente. Pero cuando llegó el momento de sumergirse en la
bañera, el rey se negó.
-No me baño –dijo-¡No me baño, no me baño y no me baño!
La reina, los príncipes, la parentela real y la corte entera quedaron
estupefactos.
-¿Qué pasa majestad? – preguntó el viejo chambelán- ¿Acaso el agua está
demasiado caliente? ¿El jabón demasiado frío? ¿La bañera demasiado
profunda?-No, no y no –contestó el rey- pero yo no me baño nada.
Por muchos esfuerzos que hicieron para convencerlo, no hubo caso.
Con todo respeto trataron de meterlo en la bañera entre cuatro, pero tanto grito
y tanto escándalo formó para escapar que al final lo soltaron.
La reina Inés consiguió cambiarle las medias,-¡las medias que habían batallado
con él veinte años!- pero nada más.
Su hermana, la duquesa Flora le decía:
-¿Qué te pasa Vigildo? ¿Temés oxidarte o despintarte o encogerte o
arrugarte…?
Así pasaron días interminables. Hasta que el rey se atrevió a confesar.
-¡Extraño las armas, los soldados, las fortalezas, las batallas! Después de
tantos años de guerra, ¿qué voy a hacer yo sumergido como un besugo en una
bañera de agua tibia? Además de aburrirme, me sentiría ridículo.
Y terminó diciendo en tono dramático: ¿Qué soy yo, acaso un rey guerrero o un
poroto en remojo?
Pensándolo bien el rey Vigildo tenía razón. ¿Pero cómo solucionarlo?
Razonaron bastante, hasta que al viejo chambelán se le ocurrió una idea.
Mandó hacer un ejército de soldados del tamaño de un dedo pulgar, cada uno
con su escudo, su lanza, su caballo, y pintaron los uniformes del mismo color
que el de los soldados del rey. También construyeron una pequeña fortaleza
con puente levadizo y con cocodrilos del tamaño de un carretel, para poner en
el foso del castillo. Fabricaron tambores y clarines en miniatura. Y barcos de
guerra que navegaban empujados a mano o soplidos.
Todo esto lo metieron en la bañera del rey, junto con algunos dragones de
jabón.
Vigildo quedó fascinado. ¡Era justo lo que necesitaba!
Ligero como una foca, se zambulló en el agua. Alineó a sus soldados, y ahí
nomás inició un zafarrancho de salpicaduras y combate. Según su costumbre
daba órdenes y contraordenes. Hacía sonar la corneta y gritaba:
-¡Avanzad mis valientes! Glub, glub. ¡No reculéis cobardes! ¡Por el flanco
izquierdo! ¡Por la popa…! - Y cosas así.
La esponja me contó que después no había forma de sacarlo del agua.
También que esa costumbre quedó para siempre. Es por eso que todavía hoy,
cuando los chicos se van a bañar, llevan sus soldados, sus perros, sus osos,
sus tambores, sus cascos, sus armas, sus caballos, sus patos y sus patas de
rana.
Y si no hacen eso, cuénteme lo aburrido que es bañarse.

“Moscas resucitadas” - Ema Wolf


Una mañana la tía Birguita se fue a la feria y volvió al mediodía sin nada en la
canasta y con la noticia de que podía resucitar moscas. No dijo quién le había
enseñado.
Al día siguiente se compró una bata azul flúor y colgó en la puerta de su casa
un sencillo cartel que decía: “Se resucitan moscas”.
Limpió el galpón del fondo e instaló allí lo que ella llamaba su consultorio.
Según mi tía, las moscas se resucitan colocando a la fallecida bajo un
montoncito de ramas de poleo y pronunciando ciertas palabras (ella sabía
cuáles). En instantes la mosca vuelve a la vida y despliega sus alas, para posar
dócil en la mano de su resucitador.
El primer cliente tardó en aparecer porque no es común que la gente se ocupe
de la salud de las moscas. El cliente traía al animal envuelto en una servilleta.
Mi tía lo observó con la lupa, y dijo: -Un mal golpe.
Después puso la mosca sobre la mesa, la cubrió de ramas, acercó un fósforo
encendido y pidió que la dejaran a solas con ella.
Como a los tres minutos salió del galpón. Estaba magnífica Birguita, envuelta
en su bata y en una bruma de humo de poleo. Traía el puño cerrado y se
escuchaba el zzzzz del animalito vivo en la mano. Con toda delicadeza se la
entregó al cliente. El hombre estaba muy impresionado. Le pagó y se fue. En la
vereda dejó escapar a la mosca.
El negocio de mi tía anduvo muy bien. La casa se llenó de clientes que hacían
fila delante del galpón. Todos con una cajita o un pañuelo envolviendo moscas
muerta de distintas muertes.
El problema se presentó un sábado. Llegó un hombre muy apurado que
pretendió esquivar la cola explicando que su mosca merecía atención especial
porque era blanca. Su ejemplar, dijo, era único en el mundo. Los de la fila le
contestaron que una mosca es una mosca en cualquier caso, y que no
importaba para nada el color, así que tenía que esperar su turno. El hombre
insistía en pasar primero.
Birguita se asomó al escuchar la discusión. Cuando vio la mosca, se asombró
porque la mosca era blanca de la cabeza hasta las patas.
Mi tía miró la mosca un largo tiempo. Después se metió en el galpón. La
escuchamos remover frascos. Salía y entraba del galpón preocupada. De
golpe, volvió a salir y gritó: - ¡Talco! ¡Talco es lo que le puso a la mosca!
¡Farsante! Y como loca dijo: -¡Saquenlo de aquí!

El cliente se enfureció y empezó a gritar que su mosca era blanca de verdad y


que mi tía no sé qué, y que por su culpa la ciencia perdía un animal
extraordinario. Al fin el hombre se fue.
Ya más calmada mi tía Birguita improvisó un discurso sobre las avivadas de la
gente, lo mal que está colarse en una fila, las falsas moscas y …
Se aplaudió mucho su sentido de justicia.
Pero ese día, después de despedir al último cliente, guardó su bata, descolgó
el cartel y nunca más volvió a resucitar.

“Desafío” - Aldo Tulián


La escuela quedaba en las orillas del pueblo, frente a las vías del ferrocarril.
Más allá de las vías comenzaba la pampa frutal. Miles y miles de árboles
iguales, alineados, mansos y obedientes, trabajaban en silencio para dar sus
frutos a tiempo. Desde la escuela, a lo lejos, se veían a los hombres andar
entre los naranjos. Unas veces pasaban con un pequeño tractor echando una
lluvia finita y blanca que el viento elevaba asustando a las palomas. Otras, se
trepaban a las escaleras con tijeras enormes y recortaban hojas y ramas,
dejando las copas de los árboles como redondos nidos de plumas verdes.
Cuando aparecían los azahares, en la escuela el perfume barría con el olor a
tinta.
Carlos y Zuleta caminaban lado a lado en silencio.
A Zuleta en la casa le decían Choclo, pero en la escuela hasta los compañeros
lo llamaban Zuleta. A él no le gustaba, pero lo había aceptado como al
guardapolvo o a esos bancos incómodos y antiguos con el pupitre surcado de
iniciales grabadas a cortaplumas. Que lo llamaran Zuleta o “niño” era parte de
ese mundo que había empezado para él hacía cuatro años y al que tenía que
entregar sus tardes, menos las de los sábados y domingos.
Zuleta vivía más allá de las vías, donde comenzaban los naranjos infinitos. Era
un experto acomodando panales en los cajones de abejas o eligiendo plantas
en el vivero junto a su padre, pero la matemática se le estaba haciendo cuesta
arriba.
Y no parecía que el año próximo fuera a ser mejor. Un chico de quinto le había
dicho que estaban aprendiendo raíz cuadrada y le mostró el cuaderno. Zuleta
recordó aquel enjambre de números y letras, levantó una piedra y la estrelló
contra un poste de luz.
Carlos iba tratando de recordar la causa del desafío. ¿Por qué se iban a
pelear? Zuleta era su amigo. Bueno, bastante amigo. Aunque no tan amigo
como Gerardo, que vivía al lado de su casa y el papá le dejaba usar la bicicleta
de reparto del almacén y daban vueltas a la manzana, uno pedaleando
mientras el otro iba sentado en la canasta, delante del manubrio. Con Gerardo
nunca se habían tenido que pelear, pero con Zuleta, era otra cosa. Zuleta era
terminante y hosco. Una vez tiró de espaldas de un empujón a Sarnelli, que es
de quinto, cuando quiso matar a una culebra con un medio ladrillo. Zuleta
agarró la culebra con la mano y la metió entre los yuyos. Después se dio vuelta
y le sostuvo la mirada mientras el bicho se ponía a salvo. Carlos había querido
decirle que estaba de su parte, pero no le salió. Zuleta les dio la espalda y se
fue a su casa solo, como siempre Zuleta era así. Con Zuleta no se discutía. Y
hecho el desafío había que achicarse o pelear. Llegaron al canchón que estaba
al lado de las vías. Cada uno se fue desabrochando el guardapolvo y lo dobló
sobre la pila de cuadernos y libros. Hacía calor. Al fondo, los vagones de carga
dormían al costado de la vía principal. Avanzaron hacia el centro del canchón.
Una bandada de tordos salió de los matorrales alborotando el aire. Desde el
patio de tierra de la escuela, las casuarinas, altísimas, vigilaban.
Y fueron los dos un solo puño
El cuerpo sobre el cuerpo
El cielo y la tierra
El jadeo
Y luego, el silencio.
Se miraron un rato sentados en el suelo. A Carlos le dolía la nariz pero dijo que
estaba resfriado. Zuleta le alcanzó su pañuelo, juntó el guardapolvo y los útiles,
se fue caminando despacio y se perdió en el naranjal.
El día siguiente fue sábado. Hizo un lindo día. Carlos tomó la leche con pan y
manteca y fue al kiosco a buscar el diario para su papá.
Después caminó por la vereda de paraísos hacia la escuela. Bordeó el patio
de casuarinas, pasó por el canchón, atravesó las vías y llegó a la casa de
Zuleta. Dijo que venía a devolverle el pañuelo. Zuleta lo estaba esperando,
para jugar.

“En la luna”- Silvia Schujer.


Oprimió el botón de despegue y sintió que todo su cuerpo comenzaba a
elevarse. Lentamente. Lentamente, al principio.

En pocos minutos, los ruidos y las voces conocidas empezaron a bajar el


volumen hasta perderse por completo.

Las cosas y las personas fueron disminuyendo su tamaño hasta convertirse en


hormigas y, en seguida, desaparecer.

Oliverio abrió la carpeta y anotó: "Despegue sin problemas", "Primer tiempo de


vuelo silencioso".

Un rayo de luz calentito y amarillo se coló por la ventana.

Oliverio giró apenas la cabeza y, ante sus ojos, el espacio infinito llenó
completamente su atención.

Después de comprobar que no era oscuro, el universo luminoso le permitió


divisar los paisajes con lujo de detalles: estrellas apagadas por la luz del día,
planetoides blancos alineados sobre un gran espejo verde.

Oliverio anotó en la carpeta: "Las luces del espacio se meten por la ventana",
"Algo verde se ve en el frente".

De pronto, el chirrido de una puerta rompió el silencio bruscamente. Antes de


reaccionar, Oliverio creyó escuchar un sonido distorsionado diciendo:
AQUIESTAELBORRADOR. Una voz lejana metiéndose por alguna ranura de la
nave en cámara lenta.

Preocupado, estiró la mano para comprobar que su cápsula estuviera


herméticamente cerrada. Y cuando volvió su mirada hacia el frente, una nube
de polvo cubría los planetoides blancos. Al cabo de unos segundos,
reaparecería la brillante superficie verde del frente.

Oliverio escribió en su carpeta: "Los planetoides desaparecieron tras una nube


de polvo".

El tiempo se fue volviendo más lento. Más gelatinoso.

Oliverio apretó el botón para acelerar la velocidad de su viaje y una sucesión


de imágenes desfiló ante su vista como los cuadros de una película.
Al principio, una suelta de colores desbordó de sus pantallas de control.

Planetas con forma de manzanas y alfajores fueron quedando atrás a su paso.

Oliverio creyó ver entre el desorden de imágenes otros claros planetoides


desparramados sobre el espejo verde del frente.

Atravesando una larga extensión cósmica, reconoció a Esteban y a otros cinco


compañeros saludándolo desde el espacio infinito. Caminando por la
inmensidad del universo. Perdidos y sonrientes como él.

Hasta que una voz se internó como una aguja en sus oídos.

—¡Oliverio! —sonó metálicamente.

Asustado por el extraño zumbido, Oliverio aumentó la velocidad y por fin pudo
divisar la superficie de la luna. Blanca como la leche.

Tan nítidamente la vio ir tomando forma, que, por un momento, tuvo la


sensación de que no era él quien se acercaba a la Luna, sino que la luna se
arrimaba a él.

—¡Oliverio! ¡Oliverio! —volvió a sonar en la nave como si alguien lo llamara


desde adentro.

Decidido a no interrumpir su travesía a pesar del miedo (porque tenía miedo),


Oliverio oprimió el botón de llegada urgentemente.

Con cierta emoción comprobó que las rueditas se asomaban por la base de la
nave.

—¡Oliverio! —sonó estruendosamente.

Y procedió al alunizaje. Tranquilo, con la suavidad de un bostezo nocturno,


para no cometer errores.

Se colocó el casco. Esperó que el motor detuviera su marcha por completo y


entonces se puso de pie.

—¡La Luna! —pensó Oliverio-. ¡La Luna!

Y la vio toda de blanco con sus cráteres inconfundibles, los banderines, los
selenitas y las selenitas haciéndole señas de bienvenida.

—¡Oliverio! —sonó casi al borde de su nariz.

Y Oliverio, maravillado, abrió la puerta y, apenas apoyó un pie sobre la


superficie, recibió sorprendido el encuentro.

—¿Me puede decir dónde estaba, señor? —preguntó la maestra.


—-En la Luna —respondió Oliverio con toda sinceridad. Y la boca se le quedó
un poco abierta. Seguramente por los recuerdos.

—Repita lo que yo estaba explicando —dijo la maestra.

—¿Cómo? —preguntó Oliverio.

—¿Me puede decir dónde estaba "el señor" mientras yo explicaba?

—En la Luna —aseguró Oliverio.

Y entonces la maestra agarró la carpeta y se puso a escribir una nota a los


padres.

Cuando Oliverio llegó a su casa, se sentó a comer y...

-¿Qué tal, Oli? ¿Cómo te fue en el colegio? -le preguntó su mamá.

—Me pusieron una mala nota por no prestar atención — respondió.

—¡Pero qué chico! —dijo la mamá—. ¡Siempre en la Luna! —agregó enojada.


Pero se quedó dura cuando sin saber ella por qué, Oliverio le dio un beso, un
abrazo y le dijo: —No importa mamucha. Por suerte vos me creés.

FECHA DE ENTREGA DE ACTIVIDADES:

Lunes 1º de junio: Actividad nº 1, 2, 3 y 4.


Martes 2 de junio: Actividad nº 5 a).
Miércoles 3 de junio: Actividad nº 5 b).
Miércoles 10 de junio: Actividad nº 5 c).
Viernes 12 de junio: Actividad nº 5 d).
Martes 16 de junio: Actividad nº 5 e).

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