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Parroquia de La Inmaculada Concepción: OBJETIVO PARROQUIAL. Vivir Como Discípulos Misioneros de Jesucristo

El documento habla sobre la capacitación a las casas misión de la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Se enfatiza la importancia de que cada creyente sea un discípulo misionero y se desarrolle la dimensión misionera de la vida cristiana. El objetivo es vivir como discípulos misioneros de Jesucristo y María, formando una comunidad que viva en participación y misión. En los próximos años se trabajará en el encuentro con Cristo, el conocimiento y amor a Jesús maestro, y

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Temas abordados

  • liderazgo misionero,
  • cuidado de la casa común,
  • convicción en la misión,
  • método de evangelización,
  • cultura de la vida,
  • acompañamiento espiritual,
  • formación pastoral,
  • Pentecostés,
  • comunicación del Evangelio,
  • red de comunidades
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Parroquia de La Inmaculada Concepción: OBJETIVO PARROQUIAL. Vivir Como Discípulos Misioneros de Jesucristo

El documento habla sobre la capacitación a las casas misión de la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Se enfatiza la importancia de que cada creyente sea un discípulo misionero y se desarrolle la dimensión misionera de la vida cristiana. El objetivo es vivir como discípulos misioneros de Jesucristo y María, formando una comunidad que viva en participación y misión. En los próximos años se trabajará en el encuentro con Cristo, el conocimiento y amor a Jesús maestro, y

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  • liderazgo misionero,
  • cuidado de la casa común,
  • convicción en la misión,
  • método de evangelización,
  • cultura de la vida,
  • acompañamiento espiritual,
  • formación pastoral,
  • Pentecostés,
  • comunicación del Evangelio,
  • red de comunidades

Parroquia de la Inmaculada Concepción

CAPACITACIÓN A LAS CASAS MISIÓN

"Mi Iglesia cojea, pero no se rinde.

Se apoya en sus miembros.

Mi Iglesia sufre dolores, pero se levanta y lo hace con


esperanza.

Mi Iglesia tiene días en los que muchos dicen: "se acabó", y


justo ese día sale en silla de ruedas y sonriente.

Mi Iglesia muchas veces se ve vieja, pero cuando habla su


sabiduría irradia felicidad y difunde la Resurrección a
quienes estando jóvenes ya están envejecidos.

Amo mi Iglesia y mi sangre pertenece a ella.

Amo al Papa Francisco con las fibras de mi ser."

➢ La gran misión que nos propone Aparecida es: (362)


Convertir a cada creyente en un discípulo misionero.
Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida
en Cristo.
➢ La iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida
instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la
tibieza, al margen del sufrimiento. Necesitamos que cada
comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro
de irradiación de la vida en Cristo.
➢ Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la
fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una
venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra
esperanza.
OBJETIVO PARROQUIAL. Vivir como discípulos misioneros de Jesucristo
y de María, para “caminar juntos” experimentando la comunión en la
diversidad de los carismas y ministerios, formando una comunidad de

1
comunidades, que vive su PARTICIPACION Y MISION al servicio de los
hermanos y dar así vida al mundo.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

➢ Fortalecer la fe, el compromiso y la entrega de todos los agentes de


pastoral como discípulos misioneros para ser una comunidad viva.

➢ Transmitir el Evangelio a través de nuestro testimonio como


parroquia renovada en sus experiencias de fe y sus expresiones
pastorales.

➢ Impulsar la Nueva Evangelización y la Pastoral Integral


especialmente la Pastoral Familia, Juvenil, adolescentes y Social

➢ Ser una comunidad evangélica, eucarística y misionera

➢ Experimentar la llamada a una constante conversión pastoral y


misionera», consistente en una renovación de mentalidad, de
actitudes, de prácticas y de estructuras, para ser cada vez más fiel a
su vocación

➢ Acompañar los procesos de las nuevas casas misión y capacitarnos


todos para ser eficaces en la promoción, servicio, participación y
misión en nuestra comunidad parroquial.

ITINERARIO DE TRABAJO 2023-20025.


Itinerario formativo de los discípulos misioneros con María Inmaculada la
discípula más perfecta del Señor

Lema: Como discípulos misioneros de Jesucristo y de María caminemos


juntos

2023 Encuentro, llamada y seguimiento (Kerigma) COMUNION/


formalismo / Encuentro

➢ Formalización de nuestro consejo parroquial


➢ Comienza la restauración de nuestro templo parroquial
➢ Compra y venta del terreno para ampliar nuestro proyecto

2
➢ Proyecto arquitectónico y pastoral de la parroquia de la
Inmaculada Concepción
➢ Recibimos los resultados y el documento de del proceso del
Sínodo acerca de la Sinodalidad
➢ Plan orgánico para la parroquia de la Conchita
➢ Consolidación de nuestras casas misión

2024 Conocimiento, amor y seguimiento a Jesús Maestro


(discipulado) PARTICIPACION / intelectualismo / Escucha

➢ Aplicación de nuestro Plan Orgánico


➢ Consolidación del Proyecto de construcción y restauración del
templo parroquial
Lema: somos peregrinos del Esperanza

2025 Conoce, ama y comparte en comunidad (Misión) /


Movilismo / Cercanía

2025 el Jubileo signo de renacimiento, de esperanza y confianza

Año 2023 Encuentro, llamada y seguimiento (Kerigma)

Canto: Soy misionero

Oración Inicial

Dinámica de integración (Confianza en el equipo, el lazarillo o aislamiento


o integración)

Introducción

En este año, en nuestra parroquia trabajaremos arduamente sobre la


importancia del encuentro con Jesucristo, es decir, volver a Él. Es necesario
volver a los brazos del Señor, como signo importante para identificarnos
con el maestro.

Lo hemos hecho como pastores que queremos seguir impulsando la


acción evangelizadora de la Iglesia, llamada a hacer de todos sus
miembros discípulos y misioneros de Cristo, Camino, Verdad y Vida, para
que nuestros pueblos tengan vida en Él.” (DA 1).

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En este trabajo arduo, los primeros protagonistas para el encuentro con
Cristo, son ustedes anfitriones de las casas misión, ya que aceptaron libre
y voluntariamente a la Virgen María con una de sus estrellas de su manto,
y hoy corresponde formarlos según el corazón de nuestra Madre. En el
documento de aparecida, los laicos juegan un papel importante para la
misión.

Los laicos: Encuentro, llamada y seguimiento (Kerigma) COMUNION/


formalismo / Encuentro

Los fieles laicos son “los cristianos que están incorporados a Cristo por el
bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de
Cristo: sacerdote, profeta y rey.

Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en


la Iglesia y en el mundo”. Son “hombres de la Iglesia en el corazón del
mundo, y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia” (DA 209).

Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la


Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con
acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas
de apostolado, según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores.

Para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan


una sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado
acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino
en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural (DA 211).

EL ENCUENTRO Y LA LLAMADA. (AP 129-153).

Jesús sale al encuentro de los que serán sus discípulos, les pide un
seguimiento.

El encuentro es tan importante, pues se convertirá en materia de su


predicación “La misión no se limita a un programa o proyecto, sino que es
compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo,
testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a
comunidad, y de la Iglesia a todos los confines del mundo (cf. Hch 1, 8).”
(DA 145).

“Jesús salió al encuentro de personas en situaciones muy diversas:


hombres y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros, justos y
pecadores…, invitándolos a todos a su seguimiento.” (DA 147).

4
En la antigüedad los discípulos por lo general escogen a su maestro, en
cambio aquí el maestro escoge a sus discípulos (Cfr. Jn 15,16). En tercer
lugar, no son llamados para purificarse, sino para vincularse íntimamente
a su persona (Cfr. Mc 1,17; 2,14). Es más, el discípulo tiene que correr “la
misma suerte” y se hacen cargo de la misión de hacer nuevas todas las
cosas. Es una vinculación con Él, como “amigo”, y “hermano” (Cfr. Jn 15,14)
(DA 133).

“En el proceso de formación de discípulos misioneros, destacamos cinco


aspectos fundamentales, que aparecen de diversa manera en cada etapa
del camino, pero que se compenetran íntimamente y se alimentan entre
sí” (DA 278), el encuentro desencadena, el proceso de la vida del hombre
que escucha el llamado, inicia un camino de conversión, decide
pertenecerle a Jesús siendo su discípulo, entra a ser su familiar y siendo
testigo es enviado a llevar la Buena Nueva, para que el Maestro tenga más
discípulos.

EL TÉRMINO DISCÍPULO: 2024 Conocimiento, amor y seguimiento a


Jesús Maestro (discipulado) PARTICIPACION / intelectualismo /
Escucha

El término “discípulo” (en griego mathetés) indica a quien se pone


voluntariamente bajo la dirección de un maestro (didaskalos) y comparte
sus ideas: es un aprendiz, un estudiante.

En la versión AT de los Setenta, el término casi no aparece, pues para Israel


el único Maestro es Yahvé, en cuyo nombre hablan los profetas. Sin
embargo, la relación maestro-discípulo había sido cultivada en los círculos
de los sabios (Cf. Prov. 2,1) y entre los profetas (Is 8,16). La experiencia de
Elías y Eliseo son símbolo de estas escuelas de profetas.

De alguna manera ambas formas de discipulado pervivían en la época de


Jesús: los rabinos aparecen con discípulos (talmidím), a quienes instruyen
en la Escritura y en las tradiciones; se conoce además a los discípulos de
los esenios y a los de Juan Bautista que de algún modo continuarían las
escuelas proféticas, centradas en la adhesión a un profeta y al mensaje que
transmite de parte de Dios. En el mundo griego, de la misma manera, los
filósofos estaban rodeados de sus alumnos; dado que éstos a menudo
adoptaban las enseñanzas características de sus maestros, la palabra
“discípulo” llegó a significar adherente a una concepción particular en
religión o filosofía.

Los discípulos de Jesús ya no buscan aprender la Ley o un estilo de ascesis,


como los discípulos de los rabinos o del Bautista. Jesús actuaba con una

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autoridad desconocida hasta entonces y por eso, el hecho de ser discípulo
suyo pasó a significar una realidad muy distinta a lo que el término
indicaba anteriormente: la relación de fe con Jesús y de identificación con
él pasa a ser lo fundamental. Notamos entonces que el “discípulo” del
evangelio no corresponde al “alumno” de una escuela, porque ser alumno
es una relación temporal, centrada en el contenido del aprendizaje, una
etapa de paso hacia una meta mayor; mientras ser discípulo de Jesús, el
único Maestro, exige una relación vital con su persona, e iluminada por la
alegría “queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de
haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una
carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo,
Salvador del mundo.” (DA 28).

EL SEGUIMIENTO: 2025 Conoce, ama y comparte en comunidad


(Misión) / Movilismo / Cercanía

Seguir a Jesús significa mantener la cercanía a él mediante un


movimiento subordinado al suyo; es decir, Jesús es quien va delante y los
discípulos son seguidores del mismo itinerario. Como adhesión inicial, en
los evangelios se expresa en términos de “acercarse a él” (Jn 6,35); como
adhesión permanente, en cambio, se expresa en términos de
“seguimiento”.

“El discípulo es aquel que estando en la multitud se encuentra con


Jesucristo, lo descubre vivo y actuando, escucha de Él que Dios lo ama, que
lo quiere salvar, que le dice: SIGUEME. Le responde afirmativamente y se
compromete personalmente con Él, con su mensaje, con sus valores y con
su estilo de vida. Iniciando una conversión que marca un antes y un
después en su vida.

Así ser discípulo de Cristo:


a) Es configurarse con el maestro. “Para configurarse con el maestro es
necesario asumir la centralidad del mandamiento del amor, que Él mismo
quiso llamar suyo y nuevo: “ámense unos a otros como yo los he amado”
(Jn 15,12). (DA 138).

b) Es vivir según el estilo de vida de Jesucristo. Nadie puede seguir a Jesús


si antes no ha aceptado su estilo de vida, su integridad y desprendimiento:
“Las zorras tienen sus madrigueras y los pájaros sus nidos, pero el Hijo del
Hombre no tiene donde reclinar la cabeza (Lc 9,58). Se trata de un
planteamiento radical de la libertad absoluta, es de no estar atado a nada
ni a nadie. El mismo Jesús lleva una vida de fugitivo, sin patria, sin familia,
sin casa, sin todo lo que puede hacer confortable la vida; incluso los
animales llevan una existencia más segura (DA139).

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c) Es seguir su destino. “Identificarse con Jesucristo es también compartir
su destino: “Donde yo esté estará también el que me sirve” (Jn 12,26). El
cristiano corre la misma suerte del Señor, incluso hasta la cruz; “si alguno
quiere seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me
siga” (Mc 8,34; DA 14). El seguimiento de Jesús tiene como objetivo el bien
del hombre, para sanar, vivificar y liberar a todo el que lo necesita. Por lo
tanto, implica no solamente una experiencia de relación e intimidad con
el Señor, un perfeccionamiento personal, sino además una tarea. Por lo
tanto, seguimiento de Jesús y misión son inseparables. Finalmente la
llamada de Jesús a su seguimiento marca un destino: El mismo destino
que asumió Jesús. El destino de Jesús es entonces luchar y trabajar por el
bien del hombre, su solidaridad con él, hasta la muerte. Seguir a Jesús es
asumir este mismo destino en la vida, con todas sus consecuencias.

Para la reflexión y el diálogo:

1. ¿Cómo entiende Aparecida el proceso de formación?


¿Qué elementos nos han llamado más la atención?
2. ¿Qué resaltaríamos de este proceso como especialmente
importante para el momento actual?
3. ¿Qué aspectos están más presentes en mi propia formación y en
mi labor formativa?
4. ¿Qué llamadas y desafíos escuchamos para nuestra formación y
para nuestra misión de formadores a partir de la comprensión de
estos criterios?

Representación del texto para fundamentar la capacitación de los


anfitriones de las casas misión

Texto Bíblico: Quedarnos con Jesús, para siempre… (Juan 1, 29-42)

a) Fundamento y sentido del primer pasó en el itinerario formativo de


los discípulos.
b) Horizonte y visualización del proceso formatico de los discípulos
misioneros.

Francisco: el Jubileo de 2025 signo de renacimiento, de esperanza y


confianza

El Santo Padre ha enviado una Carta a Monseñor Rino Fisichella,


Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva
Evangelización, Dicasterio al cual se le confía la organización del Jubileo

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de 2025, y la responsabilidad de encontrar las maneras apropiadas para
que el Año Santo se prepare y se celebre con fe intensa, esperanza viva y
caridad operante.

“El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de


esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos
percibimos como urgente”, lo escribe el Papa Francisco en su Carta
dirigida a Monseñor Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para
la Promoción de la Nueva Evangelización, Dicasterio al cual se le confía la
organización del Jubileo ordinario del año 2025, que tiene como lema
“Peregrinos de la Esperanza”.

El Jubileo un don especial de gracia

En su Misiva – firmada en San Juan de Letrán, el 11 de febrero de 2022,


Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes – el Santo Padre
recuerda que, el Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran
importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. “Desde que
Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 —con cadencia de cien
años, que después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años
y ulteriormente fijado en veinticinco—, el pueblo fiel de Dios ha vivido esta
celebración como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón
de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la
misericordia de Dios”.

“Los fieles, generalmente al final de una larga peregrinación, acceden al


tesoro espiritual de la Iglesia atravesando la Puerta Santa y venerando las
reliquias de los Apóstoles Pedro y Pablo conservadas en las basílicas
romanas… Dando testimonio vivo de su fe perdurable”

Vivir el Año Santo en todo su significado pastoral

Asimismo, el Papa Francisco señala que, el Gran Jubileo del año 2000
introdujo la Iglesia en el tercer milenio de su historia. San Juan Pablo II lo
había esperado y deseado tanto, con la esperanza de que todos los
cristianos, superadas sus divisiones históricas, pudieran celebrar juntos los
dos mil años del nacimiento de Jesucristo, Salvador de la humanidad.
“Ahora que nos acercamos a los primeros veinticinco años del siglo XXI –
afirma el Pontífice – estamos llamados a poner en marcha una
preparación que permita al pueblo cristiano vivir el Año Santo en todo su
significado pastoral”.

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“En este sentido una etapa importante ha sido el Jubileo Extraordinario de
la Misericordia, que nos ha permitido redescubrir toda la fuerza y la ternura
del amor misericordioso del Padre, para que a su vez podamos ser sus
testigos”

Dos años de sufrimientos y limitaciones

Sin embargo, el Santo Padre recuerda que, en los dos últimos años no ha
habido país que no haya sido afectado por la inesperada epidemia que,
además de hacernos ver el drama de morir en soledad, la incertidumbre y
la fugacidad de la existencia, ha cambiado también nuestro estilo de vida.
Como cristianos, señala el Papa, hemos pasado juntos con nuestros
hermanos y hermanas los mismos sufrimientos y limitaciones. Nuestras
iglesias han sido cerradas, así como las escuelas, fábricas, oficinas, tiendas
y espacios recreativos. Todos hemos visto limitadas algunas libertades y la
pandemia, además del dolor, ha despertado a veces la duda, el miedo y el
desconcierto en nuestras almas. Los hombres y mujeres de ciencia, con
gran rapidez, han encontrado un primer remedio que permite poco a poco
volver a la vida cotidiana.

“Confiamos plenamente en que la epidemia pueda ser superada y el


mundo recupere sus ritmos de relaciones personales y de vida social. Esto
será más fácil de alcanzar en la medida en que se actúe de forma solidaria,
para que las poblaciones más desfavorecidas no queden desatendidas,
sino que se pueda compartir con todos los descubrimientos de la ciencia
y los medicamentos necesarios”

El Jubileo puede ayudar a restablecer la esperanza

De ahí deriva la invitación del Papa Francisco a “mantener encendida la


llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para
que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente
abierta, corazón confiado y amplitud de miras”. Por ello, afirma el Pontífice,
el próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de
esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos
percibimos como urgente. Por esa razón elegí el lema Peregrinos de la
Esperanza. Todo esto será posible si somos capaces de recuperar el
sentido de la fraternidad universal, si no cerramos los ojos ante la tragedia
de la pobreza galopante que impide a millones de hombres, mujeres,
jóvenes y niños vivir de manera humanamente digna. Pienso

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especialmente en los numerosos refugiados que se ven obligados a
abandonar sus tierras.

“Ojalá que las voces de los pobres sean escuchadas en este tiempo de
preparación al Jubileo que, según el mandato bíblico, devuelve a cada uno
el acceso a los frutos de la tierra: «podrán comer todo lo que la tierra
produzca durante su descanso, tú, tu esclavo, tu esclava y tu jornalero, así
como el huésped que resida contigo; y también el ganado y los animales
que estén en la tierra, podrán comer todos sus productos» (Lv 25,6-7)”

No descuidemos el cuidado de nuestra Casa común

Por lo tanto, el Obispo de Roma indica que, la dimensión espiritual del


Jubileo, que nos invita a la conversión, debe unirse a estos aspectos
fundamentales de la vida social, para formar un conjunto coherente.
Sintiéndonos todos peregrinos en la tierra en la que el Señor nos ha puesto
para que la cultivemos y la cuidemos (cf. Gn 2,15), no descuidemos, a lo
largo del camino, la contemplación de la belleza de la creación y el cuidado
de nuestra casa común. Espero que el próximo Año Jubilar se celebre y se
viva también con esta intención.

“De hecho, un número cada vez mayor de personas, incluidos muchos


jóvenes y adolescentes, reconocen que el cuidado de la creación es
expresión esencial de la fe en Dios y de la obediencia a su voluntad”

Fe intensa, esperanza viva y caridad operante

Así, el Papa Francisco confía a Monseñor Fisichella la responsabilidad de


encontrar las maneras apropiadas para que el Año Santo se prepare y se
celebre con fe intensa, esperanza viva y caridad operante. El Dicasterio que
promueve la nueva evangelización sabrá hacer de este momento de
gracia una etapa significativa para la pastoral de las Iglesias particulares,
tanto latinas como orientales, que en estos años están llamadas a
intensificar su compromiso sinodal. En esta perspectiva, la peregrinación
hacia el Jubileo podrá fortificar y manifestar el camino común que la
Iglesia está llamada a recorrer para ser cada vez más claramente signo e
instrumento de unidad en la armonía de la diversidad. Será importante
ayudar a redescubrir las exigencias de la llamada universal a la
participación responsable, con la valorización de los carismas y ministerios
que el Espíritu Santo no cesa de conceder para la edificación de la única
Iglesia.

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“Las cuatro Constituciones del Concilio Ecuménico Vaticano II, junto con
el Magisterio de estos decenios, seguirán orientando y guiando al santo
pueblo de Dios, para que progrese en la misión de llevar el gozoso anuncio
del Evangelio a todos”

Ser y quehacer de la casa Misión:

“Ser y Quehacer de la Iglesia, la casa y la escuela de la comunión’


Él es verdaderamente fundamental para la eficacia de todo compromiso
en la evangelización, puesto que revela el anhelo profundo del Padre: que
todos sus hijos vivan como hermanos; revela la voluntad del corazón de
Cristo: que todos sean uno; revela el dinamismo del Espíritu Santo, su
fuerza de atracción libre y liberadora. Cultivar la espiritualidad de
comunión contribuye además a hacernos más capaces de vivir el camino
ecuménico y el diálogo interreligioso”.

1. La casa misión es un signo e instrumento de Jesucristo Salvador.


2. Es una comunidad eclesial
3. Comunidad de fieles, comunidad orgánica y misionera, centro de
comunión y participación evangelizadora.
4. Red de comunidades eclesiales, vivas, dinámicas y misioneras.
5. Lugar donde los fieles viven la Iglesia y participan en su misión.
6. Existe para evangelizarse y evangelizar.
7. La casa misión es un centro de información, formación y
transformación de los discípulos misioneros en el seguimiento fiel a
Jesucristo vivo.

Slogan: Siéntete como en casa yo soy su anfitrión

Decálogo:

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1) Ser una célula viva de la Iglesia y lugar privilegiado donde las familias
tienen una experiencia con Jesucristo y su Iglesia.

2) Ser un espacio para formarse en la fe y crecer comunitariamente.

3) Ser lugar de cultivo para la formación comunitaria.

4) Ser como una familia en la fe y la caridad en la que mutuamente se


acompañen y ayuden en el seguimiento a Jesucristo.

5) Ser un centro de Irradiación misionera, acompañamiento y maduración


de todos insertos en el mundo.

6) Ser un medio privilegiado en que la pequeña comunidad pueda llegar a


vivir como autentico discípulo y misionero de Cristo.

7) Ser un ámbito propicio para escuchar la palabra de Dios, vivir la


fraternidad, animar en oración, profundizar procesos de formación en la fe y
fortalecer el compromiso de Todos.

8) Ser pequeñas comunidades vivas y dinámicas, en plena comunión de vida


e ideales con la comunidad parroquial.

9) Ser un lugar de experiencia cristiana y evangelización, en medio de la


sociedad que nos afecta, secularizada y hostil a la Iglesia.

10) Ser una comunidad a través de la cual se pueda llegar a los indiferentes
y alejados.

Quehacer:

1. Propiciar el encuentro de los hermanos para que, viendo, pensando


y actuando puedan transformar la vida plena de la comunidad.
2. Lugar de preparación de los diversos Sacramentos y anuncio directo
del Kerigma, es decir del primer anuncio y lograr que todo conozcan
a Jesucristo.
3. Como estrella que ha nacido en medio de la comunidad iluminar el
camino de los hermanos como un faro resplandeciente
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4. Lugar donde todos podremos encontrar nuestro lugar y sentirnos
acogidos, aceptados y amados.
5. Participar en los diversos acontecimientos importantes sea como
ermita o parroquia, y hoy casas misión.
6. Lugar de la Nueva Evangelización donde se logren formar los
discípulos misioneros a través de un itinerario formativo.
7. Organizar los diversos momentos de encuentro con Jesucristo a
través de su Palabra, Sacramentos especialmente en la Eucaristía
8. Llegar a un mayor número de hermanos y acercarlos a la Iglesia para
engendrar en ellos una fe más comprometida y madura
9. Promover los diversos momentos importantes para la Iglesia (Virgen
de Guadalupe, Posadas, Navidad, Cuaresma, Pascua, vigilias de
adoración, misiones, retiros, grupos juveniles y de adolescentes)
10. Hacer participar a todas las familias que viven en torno a la casa
misión para que nadie se sienta excluido y descartado (enfermos).
Llegar a las periferias existenciales para hacer de la casa misión, casa
y escuela de la comunión.

invitación a todos a ser misioneros, ¿cómo?)


1. Convicción: Serena y feliz de que soy querido por un cariño infinito de
Dios. Necesitamos descubrir o vivenciar que cada persona es querida y
amada por Dios (esto da confianza y seguridad)
2. La vida como Don: darse cuenta que la vida sólo crece cuando la
comunicamos (se da), o simplemente se debilita (esto invita a dejar de
“cuidar de lo mío” para dar a otro lo que tengo).
3. Una fe Encarnada: Convencerse que el Evangelio responde a las
necesidades más profundas del “ser hombre”. Desde el fondo del
corazón, el hombre clama el Evangelio de Jesús.
4. Mirada Crítica a la luz de la fe: las ofertas del mundo están llenas de
límites y mentiras, hay que saber detectar y captar cuando hay engaño
(se ofrece algo infinito, pero esas propuestas no están capacitadas para
dar lo que la oferta propone). Aquí radica la propuesta liberadora del
Evangelio, el saber dar respuestas a las diferentes necesidades y
manifestando que es posible vivir de otra manera, con la convicción
que nuestra propuesta es capaz, está hecha para dar lo infinito.

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5. Espíritu Contemplativo: Recuperar la capacidad de detenerse
(despertar el sentido de asombro, dejando que Dios nos sorprenda, de
una manera muy especial en su Palabra, encontrando en ella la
hermosura de los detalles, es como dos novios que siempre se admiran
el uno del otro. Podemos preguntarnos: ¿Qué habrá en mí que no me
deja ver esta hermosura?)
6. Despertar el deseo: “De estar cerca de Jesús y con El cerca de
todos”. El Evangelio de Jesús es la relación de Jesús con el pueblo, con
su gente (junto a los pecadores, al ciego de nacimiento, al leproso, al
mudo, a la mujer que le querían apedrear, y otros). De allí que todo
discípulo debe procurar cultivar el deseo de saber estar cerca de los
otros, de saber estar cerca de los otros. Aquí radica la mística de saber
buscar a todos; gustar de esta mística es la clave de hoy, por ello la
contradicción de contemplarlo, pero no querer estar con la gente.
7. Disponibilidad: El Misionero es aquel que pone a disposición para la
construcción del Reino de Dios: toda su Persona, tiempo y talento. Para
ello necesitamos alimentar una decisión: “Señor te entrego mi
tiempo”. Si esta entrega no está siempre habrá motivos para
dedicarnos a nuestro pequeño mundo. La Conferencia en Aparecida ha
insistido mucho en esto, hay que buscar salir de mi mundillo y estar
cerca de los demás.
8. Alimentar la convicción: El Misionero tiene que alimentar la convicción
interna del gran valor que posee cada ser humano. Hay veces que
escuchamos: “¿éstos, merecen mi tiempo, o son persona que no
merecen mi tiempo?”. Nunca debemos olvidar que un ser humano,
cada ser humano tiene un valor infinito, no porque sea lindo, agradable,
sino porque es una criatura amad por Dios, por ella murió Cristo y por
ello es infinitamente sagrada, y sólo por esto merece mi tiempo y hasta
mi vida. Por eso, aunque sea que he gastado mi vida sólo por una
persona, he ampliado mi tarea, porque ella tiene un valor sagrado.
9. Redescubrir la acción del Espíritu Santo: Hay que redescubrir que el
Espíritu Santo continúa actuando en la historia del hombre y en ella
produce fruto. Hoy se nos mete en el corazón la idea que las fuerzas del
mal son más poderosas, lo cual nos desanima; pero no debemos olvidar
nunca que el Espíritu Santo hoy continúa actuando, trabajando
misteriosamente y nos sobrepasa. Un acto de entrega generosa a lo
mejor no logra nada que yo pueda ver aquí, pero esto se mete en el
centro del mundo y produce un fruto allá donde no puedo contarlo
ni verlo y por eso mismo siempre produce el fruto. Hoy el gran
desafío es no perder el sentido del misterio (Rm. 12,1), no lo debemos
perder.
10. ¡¡¡Convicción que Jesús está vivo!!! Resucitado: Resurrección no es
sólo que Jesús no murió, sino que se metió en el centro de la historia y
del mundo y por ello esa Vida da vueltas por todos lados (es como la

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primavera, aunque le corten un brote, surge más allá), y esa Vida no la
podemos sujetar. Por ello sólo hace falta un acto de entrega para hacer
florecer vida.

Quehacer de los anfitriones

a) El misionero es el hombre- líder, guía de sus hermanos en la fe.


b) El misionero actúa con urgencia en la misión.
c) El misionero se entrega sin cálculo ni medida, con audacia e
intrepidez.
d) El misionero trabaja con método, disciplina y deseo de superación
constante.
e) El misionero fundamenta su fe en la resurrección de Cristo.
f) El misionero cuida la fe católica de sus hermanos y lucha por
incrementarla en su propia vida.

Compromiso (Reflexión)

1. ¿Cómo podemos dar respuesta a los desafíos escuchados?


2. ¿Qué aspectos necesitamos potenciar en nuestra formación y en
nuestra labor formativa?
3. Y ¿cuáles necesitamos incorporar para alcanzar y realizar una
formación integral?
4. ¿Qué acciones o medios necesitamos poner para conseguirlo?

Dinámica para entregar los estandartes por cada casa misión.

Para profundizar:

Los caminos de la misión

Los laicos son misioneros

Espiritualidad Misionera

II. Las cualidades de los apóstoles de la Nueva Evangelización

Para salir a predicar el Evangelio es necesario ante todo formar un corazón


apostólico. Y hay que recordar que se es apóstol desde dentro.

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Se es apóstol, como lo fue San Pablo, por vocación, porque Cristo nos ha
llamado a extender su Reino, porque la vocación cristiana es
esencialmente vocación al apostolado, porque quien ha renacido como
hombre nuevo en Cristo por el bautismo, se compromete a dar testimonio
de Él ante los demás. Se es apóstol en la medida en que el hombre está
unido a Cristo por la gracia, y se identifica con su misión redentora.

La urgencia del apostolado viene desde dentro, desde el amor que cada
uno de ustedes profese a Cristo en su corazón. Ser apóstol es, pues, un
componente esencial del ser cristiano. Por ello, predicar el Evangelio no es
una tarea más al lado de otras muchas. Es la misión en torno a la cual el
cristiano debe polarizar su vida. No se es apóstol por horas o por días. O se
es apóstol o no se es. O se tiene mensaje o no se tiene.

Para formar un corazón de apóstol, les aconsejo que pasen largos ratos a
los pies de Cristo Eucaristía.

Sólo el amor a Cristo da la fuerza para "salir de sí mismo". Salir de sí: ésta es
la condición indispensable para "salir a predicar".

El mejor apóstol es quien logra ser una imagen de Cristo. Entonces la vida
misma es predicación y la evangelización es el testimonio de una vida
plenamente fundada en el Evangelio.

Movido por el amor a Cristo, el apóstol es luchador, es militante. El apóstol


concibe su misión como una lucha constante contra las fuerzas del mal
que existen tanto dentro como fuera de él. Es el Señor quien da la fuerza
para pelear en este combate. Y es Él también quien da la victoria y la
recompensa.

El apóstol es magnánimo. Sabe que ha sido llamado por Cristo para cosas
grandes y que no tiene tiempo para detenerse en lamentaciones o
pequeñeces, ni puede distraerse en lo que no sea esencial. El apóstol debe
tener ante todo un gran corazón en donde quepa todo el mundo, pues a
todo el mundo ha sido enviado a predicar. Su espíritu ha de estar siempre
a la altura de la misión encomendada. Grandes deben ser sus aspiraciones,
grandes sus deseos de lucha, grande su capacidad de amar y de donarse.

El apóstol es tenaz, fuerte y perseverante. El apóstol ha de ser tenaz para


no desistir del esfuerzo; fuerte para combatir sin desmayo hasta el final,
hasta el "todo está consumado"; perseverante para no dejarse vencer por

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el capricho o la veleidad. Sólo una voluntad firme y bien disciplinada,
fundada en el señorío de los sentimientos y emociones, podrá perseverar
hasta lograr el objetivo.

La lucha será continua. Toda la vida hay que combatir. Por ello, se
necesitan apóstoles convencidos de la necesidad de la laboriosidad y de la
paciencia como componentes intrínsecos de su misión; hombres
habituados a la tenacidad esforzada.

El apóstol es realista. El apóstol no puede dejar de ver con claridad cuál es


la situación real del campo que le toca evangelizar, ni la de su propia vida,
ni las circunstancias concretas en que debe de trabajar. Trabajar con
realismo es trabajar con inteligencia, apoyándose en el conocimiento de
las dificultades que entraña la consecución de los objetivos y de los
elementos positivos con que cuenta para lograrlos.

El apóstol es eficaz en su labor. La eficacia del apóstol viene del hecho de


que se compromete a hacer todo lo posible, humanamente hablando,
para cumplir con la misión que Cristo le confía. No se detiene ante costos
ni sacrificios. Para él no existen obstáculos infranqueables. Sabe que debe
poner al servicio del Reino sus mejores talentos y que la causa del
Evangelio no le permite trabajos ni rendimientos a medias.

El apóstol es organizado. Trabaja siempre de manera sistemática,


ciñéndose a un programa que él mismo se ha trazado. La organización
permite al apóstol rendir al máximo en su trabajo pues trabajar es el arte
de la eficacia. Todo esto requiere reflexionar antes de actuar, trazar
objetivos, analizar dificultades, planear estrategias, proponer soluciones,
ponerlas en acción y evaluar los resultados.

El apóstol está atento a las oportunidades. No pierde la mínima


oportunidad que le prepara la providencia para hacer el bien y difundir el
mensaje de Cristo.

El apóstol es sobrenatural en sus aspiraciones. Al apóstol no le basta la


visión humana de la realidad. Debe saber percibir la presencia misteriosa
de Dios que lo invita continuamente a lazarse más allá de lo que parecería
humanamente aconsejable. Emprende obras de envergadura basado en
la convicción de que Dios le dará las gracias para realizarlas. Las
aspiraciones y los criterios del apóstol no son los de este mundo. Son los

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del Evangelio. Quien vive así tiene asegurado el triunfo y contagia a los
demás su convicción.

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Common questions

Con tecnología de IA

The mission of evangelization is structured around the formation of disciples as a fundamental component. The emphasis is on sharing the encounter with Christ and witnessing this experience personally and communally. Disciple formation involves creating spaces for growth in faith and community, facilitating encounters with Christ through sacraments, especially the Eucharist, and encouraging participation in liturgical and apostolic actions. These actions support the spiritual maturity needed to evangelize effectively. The mission is also reinforced by organized, systematic efforts to evangelize within the parish and broader community contexts, demonstrating a holistic approach to faith formation and missionary activity .

Hope is a central theme in the Church's mission, embodied in the narrative of the Jubilee and the call for an unwavering commitment to faith in challenging times. The idea is to inspire a renewal and awakening towards a hopeful vision of the future, reinforcing the trust and rebirth within the Church community. This call to hope is aligned with the broader aim of strengthening faith and living out Christian charity, helping the faithful navigate societal challenges and remaining resolutely focused on the vision of life promised by the Gospel .

Strengthening formation among the lay faithful involves providing robust doctrinal, pastoral, and spiritual training, alongside practical guidance for participating in the Church's evangelizing mission. This formation ensures that laypersons are prepared to witness the faith in various life sectors and confidently engage in liturgical and apostolic actions. By empowering the laity in this manner, the Church broadens its evangelistic reach, reinforcing a comprehensive and inclusive mission that effectively spreads the Gospel and transforms society according to Christian values .

The Church's mission and identity are intrinsically linked to its teaching on community and communion through its role as a sign of unity. The mission emphasizes building ecclesial communities that mirror the unity of the faithful, striving for communion with each other and with God. This involves cultivating a spirituality of communion, openness to ecumenical and interreligious dialogue, and forming communities that live the faith in a communal context. By doing so, the Church fulfills its mission to be a living and dynamic network of faith that evangelizes and transforms society .

Essential qualities for apostles in the New Evangelization include being deeply rooted in love for Christ, which empowers them to spread the Gospel effectively. Apostles must be committed to a continuous struggle against evil, exhibiting a magnanimous spirit, persistence, and realism. They should be organized, disciplined, and strategically proactive in their efforts. Additionally, apostles need to capitalize on opportunities for evangelism and possess aspirations that transcend human limitations, guided by supernatural faith and hope. These traits ensure they are effective and inspiring messengers of the Gospel .

Laypeople are incorporated into Christ through baptism, forming the people of God and participating in Christ's functions as priest, prophet, and king. They fulfill their mission primarily through the testimony of their lives and secondarily through actions in evangelization, liturgy, and other forms of apostolate. To do so responsibly, they need solid doctrinal, pastoral, spiritual formation, and adequate accompaniment. Laypeople also hold a significant role in the apostolic mission by engaging in the Church's pastoral action, as indicated by the need for their involvement under the guidance of pastors .

Synodality is intended to enhance the pastoral activities of the Church by promoting communal discernment and participation in the Church's mission. It seeks to fortify and manifest a common journey towards unity within the Church's diversity, aligning with the goals of new evangelization. By rediscovering the universal call to participatory responsibility, synodality fosters the Church's role as a sign and instrument of unity in diversity .

To combat secularization and foster community, pastoral strategies emphasize forming small, dynamic communities that live out the Church's mission intimately with shared life ideals and increased evangelistic engagement. By creating places like house missions, the Church encourages community evangelization and deeper personal encounters with Christ. These strategies include organizing liturgical engagements, fostering communal prayer, and enabling active community participation in church activities, thereby countering secular hostilities and drawing in those indifferent or alienated from the Church .

In the pastoral framework, the 'house mission' plays a critical role as a microcosm of the Church's evangelizing mission, serving both as a vibrant ecclesial community and a center of evangelization. It acts as a place for familial faith experiences, community formation, and evangelization within society. The house mission is intended to be a living cell of the Church, where individuals deepen their understanding of the faith, experience Christian life, participate in the liturgical life, and engage in apostolic action. It functions as both a center for personal spiritual growth and an engine for broader community evangelization efforts .

These pastoral themes reflect the Church's mission by encouraging a disciplined alignment with divine purpose ('obedience to will'), fostering a robust and lively confidence in the promises of faith ('intense faith' and 'lively hope'), and translating love into tangible actions ('operative charity'). These elements are designed to invigorate believers' spiritual lives, guide them through the demands of the Gospel, and help them contribute to the Church's evangelizing efforts. They embody how faith is lived out actively within the community, aiming to strengthen believers' resolve to live authentically Christian lives .

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