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Transformacion Del Agro Peruano. Emergencia, Reactivación y Reformas para Una Agricultura 4.0 - 2030

Este documento discute la necesidad de una reforma estructural del sector agrario peruano para enfrentar problemas estructurales como la fragmentación, falta de acceso al agua y baja productividad. Propone consolidar una política agraria que fortalezca a las organizaciones de productores y empresas. También sugiere modernizar la transformación digital y tecnológica, mejorar la comercialización y crear un sistema financiero agrario que articule fondos públicos y privados. El objetivo final es que el agro peruano del 2030 sea competitivo y genere prosper

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Transformacion Del Agro Peruano. Emergencia, Reactivación y Reformas para Una Agricultura 4.0 - 2030

Este documento discute la necesidad de una reforma estructural del sector agrario peruano para enfrentar problemas estructurales como la fragmentación, falta de acceso al agua y baja productividad. Propone consolidar una política agraria que fortalezca a las organizaciones de productores y empresas. También sugiere modernizar la transformación digital y tecnológica, mejorar la comercialización y crear un sistema financiero agrario que articule fondos públicos y privados. El objetivo final es que el agro peruano del 2030 sea competitivo y genere prosper

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TRANSFORMACION DEL AGRO PERUANO.

Emergencia, reactivación y reformas para una agricultura 4.0 – 2030

Ing. Rómulo Antúnez Antúnez


Director Ejecutivo de PLANAGRO

El sector agrario peruano no ha logrado consolidar una política pública de Estado desde la Reforma
Agraria de Velasco. Para la agricultura familiar se aplica una “política social” con programas sociales de
entrega directa de bonos tanto para enfrentar problemas coyunturales y estructurales; como la fertilización
de suelos (compra de urea) o déficit hídrico producto de la escasez de lluvias (menor disponibilidad) por
efectos de cambio climático y por la creciente demanda de agua para múltiples usos que requieren
políticas seriamente articulados con todos los niveles de la administración pública y sectores.
Una política agraria no puede seguir considerando a la pequeña agricultura y ganadería familiar como
“programa social” entregando bonos (huanuchay, fertibono, bono sequía) conducidos desde el MIDAGRI
y para la gran agricultura -agricultura de exportación- implementando “programas de tipo económico” con
subvenciones (inversión en infraestructura hidráulico, tecnología, etc), incentivos y promociones diversas
conducidos desde el Ministerio de Economía Finanzas MEF o Ministerio de la Producción - PRODUCE,
cuyas acciones contribuyen en la fragmentación de la agricultura, ganadería y desarrollo forestal y se
sigue abriendo brechas entre la agricultura próspera de agroexportación y la agricultura familiar que
produce alimentos para el Perú.
El País requiere consolidar una política agraria para enfrentar por lo menos 6 problemas estructurales
clave. Una de ellas, debe enfrentar la fragmentación de la sociedad agraria nacional, implementado
acciones deliberadas de fortalecimiento dirigido a las organizaciones de productores (cooperativas o
asociaciones) gremios agrarios (regantes, cafetaleros, campesinos, agroexportadores) y empresas o
gremios empresariales, cuya finalidad debe ser la interlocución directa y propositiva entre el MIDAGRI y
una sociedad agraria propositiva como el de la Plataforma Nacional del Agro PLANAGRO cuya propuesta
legislativa y de política se encuentra en el ejecutivo y en el Congreso de la República con un proyecto de
Ley para la transformación del agro que debe ser debatido y aprobado en el plazo más breve.
La estructura institucional del MIDAGRI no es adecuada para enfrentar la emergencia actual (compra de
urea, financiamiento, sequía), menos para diseñar e implementar acciones de reactivación con destrabe
de inversiones (Chavimochic, Majes, PSI), o para la intervención agresiva para mejorar productividad y
orientación de la producción de la campaña agrícola 2023-2024, adecuación de un sistema de
financiamiento de corto plazo con créditos accesibles entre otros productos financieros que articulen
financiamiento público y privado y mucho menos para promover una política seria de transformación o
reforma que el sector agrario requiere con urgencia para dar solución a los problemas estructurales, lo
cual requiere la reforma institucional del MIDAGRI que le permita enfrentar problemas coyunturales y
estructurales con solvencia institucional para liderar la transformación del agro y el desarrollo rural.
El acceso al agua de riego es uno de los principales problemas estructurales que impacta más a la
pequeña agricultura y limita el desarrollo de la agroexportación por la creciente demanda de recursos
hídricos y reducción frecuente de la disponibilidad de agua por el cambio climático, la contaminación de
fuentes y corrientes de agua y degradación de ecosistemas hídricos; impactan en la seguridad hídrica
especialmente relacionadas a la escasa inversión en la retención de agua de lluvia (métodos ancestrales
y modernos), inversión en sistemas regulación y conducción y tecnificación del riego para usar
eficientemente la escasa agua que llega al huerto del pequeño agricultor o al fundo del agroexportador,
que además requiere la modernización de la Autoridad Nacional del Agua ANA para mejorar la
administración del agua, recuperar ecosistemas hídricos y explorar nuevas fuentes sostenibles de agua
subterráneas, trasvase, tratamiento de pleamar, desalinización y descontaminación de ríos con metales
pesados y residuos urbanos.
La transformación digital y tecnológica del proceso productivo agrícola, ganadero y forestal en la pequeña
agricultura no ha cambiado desde la reforma agraria de Velasco, mientras tanto en el agro próspero
agroexportador ha avanzado en el manejo y fertilización de los suelos con menor dependencia de
fertilizantes e insecticidas industriales (NPK), así como el uso de semillas y genética mejorada ganadero y
forestal que garantizan altos rendimientos, manejo moderno agrícola de las parcelas y de su proceso
vegetativo, cosechas, procesamiento primario moderno e industrialización agraria que en el proceso
genere empleo masivo y bienestar para el territorio rural incluyendo las ciudades agrarias para que las
poblaciones relacionados a la agricultura aseguren su prosperidad y desarrollo en sus localidades y
territorios, en un entorno digital que aprovecha tecnología moderna de inteligencia artificial aplicado a la
agricultura.
El empobrecimiento de los productores de agricultura familiar y la rentabilidad de la producción en el
mercado nacional y global, debe enfrentar la articulación del productor agrario al mercado, para ello, el
MIDAGRI y el Estado peruano debe especializar mercados agrarios locales, nacional y global, y cambiar
las condiciones actuales de intermediación buitre que carga entre 250% a mil por ciento (1000%) de
costos por logística, administración, transporte con utilidades desmedidas generando ingentes ganancias
para el comercializador y pobreza persistente del productor agrario y presión en los altos precios de los
alimentos que provocan dificultades en la accesibilidad de alimentos especialmente de poblaciones
pobres de las periferias de las ciudades del Perú cuya inseguridad alimentaria es de preocupación
permanente.
La transformación o reforma del agro peruano tiene que estar acompañado de un sistema financiero
agrario que debe articular financiamiento público y privado para atender la diversidad de necesidades y
condiciones financieras por productos agrarios y adaptados a productores y territorios mediante créditos
con recursos frescos (agroperu, agrobanco), incentivos, subvenciones, fondos de garantía, rescate
financiero, entre otros productos financieros que movilice recursos públicos y privados nacionales y
permita importar recursos de otros mercados financieros externos relacionados a fondos climáticos que
podrían ingresar al Perú con intereses y costos administrativos accesibles para todo tipo de productor
agrario peruano y promover la capitalización especialmente del pequeño agricultor valorizando sus
activos como la propiedad de la tierra, licencias de uso de agua, articulación al mercado, entre otras
activos relacionados a la actividad agraria y territorio.
El agro peruano requiere una reforma estructural, que atienda una agenda transformadora de la
agricultura familiar y agroexportadora liderada por el MIDAGRI, que permita asegurar agua en el huerto
del agricultor familiar o en el fundo del agroexportador, con una agricultura regenerativa 4.0, modernizar el
proceso productivo requiere una transformación digital y tecnológica desde la preparación y recuperación
de suelos, la semilla o material genético, proceso productivo para garantizar el máximo rendimiento que
permita procesamiento primario y la industrialización para generar valor agregado en el territorio rural
El agro peruano del 2030, debe estar en condiciones de competir en mejores condiciones dentro del
mercado local, nacional o global que a la vez oriente las utilidades para capitalizar a los productores,
garantice el acceso y calidad al consumidor; todo ello con un sistema financiero agrario que articule
recursos financieros públicos para garantizar las condiciones del territorio para que el capital privado
dinamice la economía y el empleo en un territorio donde la organización de los productores en diversos
espacios tanto de agricultura familiar o agroexportador sean los que darán soporte a la reforma del agro y
tenga impacto en la prosperidad del productor y la seguridad alimentaria de los 33 millones de peruanos
con alimentos saludables y accesibles.
Piura, 21 de diciembre 2022

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