SUMARIO
SEGURIDAD HUMANA
TEMA 2 - SEGURIDAD HUMANA
1. INTRODUCCIÓN
2. SEGURIDAD HUMANA
3. LOS DERECHOS Y LA SEGURIDAD HUMANA
4. LA DOBLE TRIADA DE LA SEGURIDAD HUMANA
5. DERECHOS HUMANOS, DESARROLLO HUMANO Y SEGURIDAD HUMANA
6. SEGURIDAD HUMANA, SEGURIDAD ESTATAL Y SEGURIDAD HUMANA
7. VULNERABILIDADES DE LA SEGURIDAD HUMANA
8. VULNERABILIDADES ECONÓMICO-SOCIALES
9. VULNERABILIDADES RELACIONADAS CON LA INTEGRACIÓN SOCIAL
10. VULNERABILIDADES POLÍTICO-INSTITUCIONALES
11. VULNERABILIDADES DE LA SEGURIDAD INTERNACIONAL (Tradicionales)
12. VULNERABILIDAD DE LA SEGURIDAD INTERNA
13. VULNERABILIDADES AMBIENTALES
14. NUEVAS AMENAZAS PARA LA SEGURIDAD HUMANA.
15. ESTABLECIENDO POLÍTICAS Y CURSOS DE ACCIÓN EN SEGURIDAD HUMANA.
16. CONCLUSIONES
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SEGURIDAD HUMANA
TEMA 2 - SEGURIDAD HUMANA
1. INTRODUCCIÓN
La SEGURIDAD HUMANA se desarrolla como concepto integral de seguridad. Mientras la
noción SEGURIDAD NACIONAL apunta a la seguridad y defensa de un Estado o nación, la
seguridad humana se centra en el usuario final de la seguridad, el ser humano. Por tanto,
en el concepto de seguridad humana no basta con proteger al Estado para proteger al ser
humano, es necesario también incorporar resguardos que protejan al ser humano de abusos
por parte del Estado.
Uno de los puntos de partida en la consideración de la seguridad humana fue el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de su Informe sobre el
Desarrollo Humano de 1994 (que entre otras cosas estableció el índice de desarrollo
humano o IDH); en él se introdujo el argumento de que la mejor forma de luchar contra la
inseguridad global es garantizar la libertad o ausencia de necesidad y miedo.
Actualmente el concepto de seguridad humana ha alcanzado el nivel de estudios
universitarios, asociado a los estudios sobre globalización, relaciones internacionales y
derechos humanos.
De igual forma, la Seguridad Humana comienza a tomar forma en la Conferencia ministerial
de la Red de Seguridad Humana celebrada Noruega, el 20 de mayo de 1999.
El compromiso con el derecho humanitario y los derechos humanos es la base para el
fomento de la seguridad humana.
La SEGURIDAD HUMANA se promueve en cada país mediante la protección y defensa de
los derechos humanos, del estado de derecho, del sistema de gobierno democrático y de las
estructuras democráticas, una cultura de la paz y la solución pacífica de los conflictos.
Los organismos internacionales creados por los Estados para construir un orden mundial
justo y pacífico, principalmente las Naciones Unidas en su función de mantener la paz y la
seguridad internacional como se establece en su Carta, deben responder a las necesidades
de seguridad de las personas.
Para fomentar la seguridad humana es necesario promover el desarrollo humano sostenible
mediante la paliación de la pobreza absoluta, la prestación de servicios sociales básicos para
todos, y el logro de objetivos de desarrollo centrado en las personas.
Se requerirán políticas internacionales innovadoras para hacer frente a las causas de
inseguridad, aliviar los síntomas y prevenir la reaparición de las amenazas que afectan la
vida diaria de millones de personas.
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2. SEGURIDAD HUMANA
Un mundo libre del temor y libre de necesidad es el objetivo que en el plano de la seguridad
ha planteado las Naciones Unidas en su Informe del Milenio, lograrlo conlleva reconocer que
el sistema internacional ha cambiado de manera fundamental en los últimos años y que con
ello se manifiesta la necesidad de elaborar enfoques y perspectivas innovadores que nos
permitan dar cuenta de estos cambios y responder a nuevos desafíos, de allí que la ONU
decidiera que el análisis del concepto debería ser abordado por la Asamblea General.
Durante el período de la guerra fría primaron los conceptos de seguridad en relación con el
Estado, desde un punto de vista eminentemente militar. En la actualidad se aprecia una
transición hacia un concepto de seguridad más amplio que permita lograr la paz, la
estabilidad internacional y la protección de los individuos y las comunidades. A mediados de
los noventa ha surgido con fuerza el concepto de seguridad humana que pone el acento en
la protección de las personas. Uno de los cambios que más ha influido en el desarrollo del
concepto de seguridad humana es el nuevo carácter de los conflictos internacionales, los
que en su gran mayoría son de tipo interestatal.
No obstante, según el informe del Panel de Alto Nivel sobre Amenazas, Riesgos y otro
Desafíos, presidido por A. Panyarachun, señala que “si bien la ONU dio origen al concepto
sobre seguridad humana, demostraron estar mal preparadas para promocionarla”. Mas
aun en un mundo de vulnerabilidades mutuas.
Otro de los factores que ha contribuido a este cambio de perspectiva en materia de
seguridad se vincula con la complejidad de los problemas mundiales y sus repercusiones
sobre millones de personas. Hoy en día existen amenazas muy distintas del ataque militar
contra el propio territorio, entre ellas los riesgos ambientales, la delincuencia
internacional, el narcotráfico y el terrorismo. Todo ello supone cambios trascendentales de
la noción básica de soberanía y demuestra que las capacidades nacionales son insuficientes
para afrontar los principales problemas.
Los principales cambios y tendencias del Sistema Internacional global que influyen en la
forma en que observamos y analizamos los nuevos desafíos en materia de seguridad y que
han dado lugar a una nueva conceptualización son:
1. El fin del conflicto bipolar por la desaparición de la Unión Soviética.
2. Nuevas relaciones de poder: [Link]. única superpotencia
3. El impacto de la mundialización en diversos ámbitos y la interdependencia.
4. Cambios en las dimensiones de tiempo y espacio.
5. Reducción de las capacidades estatales.
6. Aumento de los conflictos intra-nacionales.
7. Nuevos actores internacionales.
8. Nuevas amenazas a la seguridad de carácter global.
9. Brechas en el desarrollo.
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El fin de la Guerra Fría propició un cambio esencial en el clima global de la seguridad
internacional. El número de guerra decreció rápidamente, el número de conflictos armados
declinó en más de un 40% desde los inicios de los años 90. Cabe destacar que en estas
guerras el 90% de los que mueren son civiles.
Algunas de las tendencias que se perfilaban en la posguerra fría quedaron truncadas con los
atentados del terrorismo global que atacó primero a los [Link]. en el 2001, para proseguir
con una cadena de atentados en las capitales europeas y de Asia. La respuesta de [Link].
cuestionó el derecho internacional y la institucionalidad multilateral. El unilateralismo
radical está generando una gran polarización doméstica en [Link]. y un creciente rechazo
en el exterior, fomentando el antiamericanismo.
En América Latina el fin de la guerra fría coincidió con los procesos de democratización y
pacificación que tuvieron lugar en algunos países de América del Sur y Central. Al hablar del
nuevo escenario de seguridad en las Américas es necesario tomar en cuenta al menos 7
tendencias:
I. América Latina y el Caribe han tenido, y tienen, una posición marginal en los asuntos
estratégicos mundiales
II. América Latina ha consolidado una política de desarme en lo referido a armas de
destrucción masiva
III. América Latina y el Caribe exhiben un bajo gasto militar en comparación con el resto del
mundo
IV. La institucionalidad en materia de seguridad internacional en América Latina y el Caribe
es débil.
V. América Latina ha alcanzado un consenso en torno a un marco conceptual común en
seguridad
VI. Conflictividad interna / los conflictos domésticos priman por sobre los interestatales
VII. Los Estados Unidos fueron el actor principal en el ámbito regional y hemisférico durante
la guerra fría y continúan siéndolo hoy.
3. LOS DERECHOS Y LA SEGURIDAD HUMANA
El miedo nos quita la libertad. Sin libertad se pierde la dignidad y la justicia. Con ellos se
pierden los derechos. La Seguridad Humana presupone el derecho a tener derechos. La
mejor forma de asegurar que todas las personas puedan tener y ejercer sus derechos son los
sistemas democráticos, en especial aquellos que tienen capacidades de gobernabilidad y de
ejercer un buen gobierno.
La democracia es el sistema político que potencia el ejercicio de los derechos de las personas
y facilita la resolución de los conflictos y las diferencias de intereses de forma pacífica e
institucionalizada. El grado de desarrollo democrático puede ser una importante medida de
la seguridad humana. Ello porque: Los sistemas democráticos están mejor preparados para
que las autoridades gubernamentales sean fiscalizadas en materias de derechos humanos.
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Existe una correlación entre democracias débiles y deficitarias con una inhibición del
desarrollo económico.
En las democracias la habilidad para establecer la agenda vía persuasión, descentraliza el
poder, otorga capacidades a los ciudadanos quienes se involucran en los procesos
democráticos.
La SEGURIDAD HUMANA es complementaria de la seguridad estatal, no la reemplaza, este
es un aspecto esencial del concepto. “Proporcionar protección y medios a la persona
consiste por lo tanto en crear verdaderas posibilidades de que la persona pueda vivir con
seguridad y con dignidad. Vista desde ese enfoque, la seguridad humana refuerza la
seguridad del Estado, pero no lo sustituye”. De igual forma la seguridad humana reafirma
y potencia la aplicación del Derecho Humanitario.
La COMISIÓN DE SEGURIDAD HUMANA, establece una definición que indica que
“SEGURIDAD HUMANA consiste en proteger la esencia vital de todas las vidas humanas
de una forma que realce las libertades humanas y la plena realización del ser humano.
Significa proteger las libertades fundamentales: libertades que constituyen la esencia de
la vida. Significa proteger al ser humano contra las situaciones y amenazas críticas
(graves) y omnipresentes (generalizadas). Significa utilizar procesos que se basan en la
fortaleza y las aspiraciones del ser humano.” El secretario General de la ONU resume esta
visión en un “mundo libre de temor y libre de necesidad”.
Esta es una definición que recoge preocupaciones universales y que posee una fuerte
vinculación e incidencia con fenómenos económicos, ligados al desarrollo, a temas socio
culturales. Con esta perspectiva, la operacionalización es dificultosa, así como el concordar
una agenda de acción coherente, con prioridades y evaluable. De allí que un grupo de países
con “pensamiento similar”, en materias internacionales, constituyeran la Red de Seguridad
Humana, en mayo de 1999. De los países que la componen del hemisferio participan Canadá,
Chile y Costa Rica. La Red no ha establecido una definición y, dentro de ella, hay países que
reafirma una perspectiva muy amplia y otros que definen una con una importante
focalización. Los primeros tienden a incluir con importante énfasis los problemas de las
“necesidades materiales”, y los segundos focalizan en alcanzar un mundo libre de temor. Es
decir, los primeros otorgan prioridad al desarrollo humano y los segundos en las
vulnerabilidades derivadas de las amenazas de carácter más restringido.
En La Unión Europea se ha resaltado que se debe construir una política de seguridad que
aborde simultáneamente la seguridad estatal y la seguridad humana. La razón para ello es
legal, fundada en la Declaración de los Derechos Humanos y ética. Luego de este informe y
para avanzar en las opciones de políticas se encargó un nuevo documento referido a
tecnología espacial que poseen usos duales; el estudio parte de la base que es necesario
asumir un nuevo paradigma de seguridad. Ello tanto desde la perspectiva de los nuevos
acercamientos como desde la perspectiva que aportan las experiencias concretas de las
recientes intervenciones europeas.
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Todo lo anterior refuerza la necesidad del uso de tecnologías espaciales, ellas son
indispensables, como fuentes de información de multiuso. Los países del Cono sur se ubican
en una visión más restringida de la seguridad, es decir, separar la agenda del desarrollo de
aquella de dice relación con la de defensa y seguridad interior. Más aún, diferencian
fuertemente entre estas dos últimas, las que responden a marcos normativos diferenciados.
De esta forma, se evita “militarizar” la agenda del desarrollo y las respuestas a las demandas
y protestas sociales.
La III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, celebrada en Québec, en
el año 2001, destacó en su declaración la necesidad de abordar los temas y desafíos relativos
al mejoramiento del acceso a la educación, aliviar la pobreza, y fortalecer los derechos
humanos, la integración regional y la democracia. Allí se reconoció la necesidad de
“incrementar la seguridad humana”.
La Conferencia Especial sobre Seguridad en las Américas, desarrollada por la Organización
de Estados Americanos, México, en octubre 2003, logró establecer consensos
fundamentales en la materia. Allí, los países del hemisferio, suscribieron la Declaración
sobre Seguridad en las Américas, en la que concordaron principios y valores compartidos,
así como enfoques comunes. También reafirmaron compromisos y acciones de cooperación
y abordaron cuestiones institucionales.
En lo referido a la seguridad humana, al carácter multidimensional de los desafíos y las
respuestas, destaco los siguientes párrafos de la Declaración:
En nuestro hemisferio, en nuestra condición de Estados democráticos comprometidos con
los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA, reafirmamos que el
fundamento y razón de ser de la seguridad es la protección de la persona humana. La
seguridad se fortalece cuando profundizamos su dimensión humana. Las condiciones de
la seguridad humana mejoran mediante el pleno respeto de la dignidad, los derechos
humanos y las libertades fundamentales de las personas, así como mediante la promoción
del desarrollo económico y social, la inclusión social, la educación y la lucha contra la
pobreza, las enfermedades y el hambre. Las amenazas, preocupaciones y otros desafíos
a la seguridad en el hemisferio son de naturaleza diversa y alcance multidimensional y el
concepto y los enfoques tradicionales deben ampliarse para abarcar amenazas nuevas y
no tradicionales, que incluyen aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y
ambientales.
Las amenazas tradicionales a la seguridad y sus mecanismos para enfrentarlas siguen
siendo importantes y pueden ser de naturaleza distinta a las nuevas amenazas,
preocupaciones y otros desafíos a la seguridad y a los mecanismos de cooperación para
hacerles frente.”
Del análisis de la Declaración y a manera de una breve síntesis se han destacado cuatro
puntos que son los más relevantes:
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1ro. El nuevo escenario de seguridad global requiere respuestas cooperativas; tanto, las
amenazas tradicionales, en el actual contexto global e interdependiente, como la
emergencia de nuevas amenazas evidencian la necesidad del multilateralismo. Este se
manifiesta en la definición y el diseño de bienes públicos internacionales.
Los valores compartidos que se reconocen y expresa la Declaración muestran hacia donde
debemos avanzar en esos bienes públicos internacionales.
La Declaración reafirma el compromiso cooperativo, el sentido solidario y la acción colectiva
de las Américas en este campo, por lo tanto, la Declaración sustenta y apoya el
multilateralismo, con ello deslegitima el unilateralismo y reafirma el derecho internacional.
De igual forma la resolución de los problemas de la pobreza y el desarrollo requieren de la
cooperación y el multilateralismo. En este sentido, la demanda por una mayor coordinación
de las entidades del sistema internacional para actuar sobre la situación económica y social
de América Latina, constituye una forma efectiva para enfrentar la pobreza, situación de
vulnerabilidad que potencia las nuevas amenazas.
2do. La democracia y el respeto a los derechos humanos son el eje para la paz y la
estabilidad en las Américas. La Declaración reafirma el peso de la democracia y el
compromiso en la defensa de los derechos humanos como el valor de los principios que
orientan las acciones colectivas y la solidaridad. La Declaración también advierte sobre las
vulnerabilidades. La Asamblea General de la OEA, celebrada en Santiago en el 2003, destacó
la importancia de la gobernabilidad democrática.
Es urgente después de esta Declaración y tomando en consideración otros acuerdos de la
OEA, construir un Plan de Acción para la gobernabilidad democrática en las Américas. Esta
es una tarea urgente que demandan las sociedades y pueblos con mira a coadyuvar a
mitigar la brecha social y temas de inequidad asociados, así como sus efectos en calidad de
vida de las personas y en las expresiones políticas. La consolidación de la democracia y el
reforzamiento de las capacidades para enfrentar las nuevas amenazas pasan por priorizar
el combate a la pobreza y el impulso de acuerdos de integración y cooperación en la región.
Esto emerge como un fuerte consenso de los gobiernos y delegaciones participantes en la
Conferencia Especial.
3ro. La agenda tradicional y la nueva agenda son crecientemente transnacionales y
multidimensionales. Esto demanda una visión y acción global, pero a la vez una comprensión
en problemas locales. Necesitamos comprender de mejor manera el vínculo entre lo local y
lo global. En este sentido los temas tradicionales siguen siendo importantes. En 17
oportunidades usó la fuerza en las Américas en la década del noventa y aún hay más de 16
contenciosos abiertos en temas tradicionales, ligados a fronteras. La nueva agenda de
inseguridad demanda una acción multilateral de carácter multidimensional y eso lo recoge
plenamente la Declaración. Dada la importancia de la nueva agenda, los ministros de
Relaciones Exteriores y delegados a la Conferencia Especial de Seguridad destacaron la
necesidad de evitar las “SECURITIZACIÓN” de la agenda del desarrollo. Es así como el
Canciller mexicano Ernesto Derbez, fue enfático al señalar “no buscamos, ni podríamos
aceptar la militarización de la OEA”.
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4to. Se constató una nueva arquitectura internacional de seguridad. Esto significa
reconocer la complejidad de los vínculos globales, regionales, subregionales y bilaterales. La
Declaración reafirma los roles de las nuevas entidades, el CICTE, CICAD, por citar dos nuevas
entidades.
Junto a ellas se desarrollan procesos sustantivos para la paz y la estabilidad, como son las
de medidas de confianza mutua, la transparencia o la metodología para hacer homologable
el gasto militar y a partir de allí proponer opciones para su reducción, de tal forma que se
puedan destinar mayores recursos a la agenda del desarrollo. En este sentido el
reconocimiento de esta arquitectura flexible crea una perspectiva estratégica en las
Américas define un sentido de acción concertada en un marco institucional definido y que
efectiviza la cooperación.
El rol de los países del Caribe ha sido crucial, la incorporación de la multidimensional y el
aporte de la Declaración de Bridgetown quedarán como un eje central en este documento
que sintetiza los consensos en seguridad en las Américas. En el transcurso de la VII
Conferencia Ministerial de Defensa de las Américas, el secretario general de la OEA, destacó
la inconveniencia de ampliar e identificar todos los problemas de nuestra región bajo el
concepto de inseguridad. Para destacar, que es necesario usar de manera distintiva los
conceptos de defensa y seguridad, en donde corresponden a funciones estatales distintas.
Al mirar los desarrollos del concepto de seguridad humana, podemos afirmar que este nuevo
concepto aún en proceso de conformación; es una forma de ver el mundo y la seguridad;
pone el foco en las personas. Las claves del concepto presuponen algunas condiciones
esenciales, la principal es que las personas son sujetos de derechos que deben asegurarlos
los diversos actores nacionales e internacionales.
En definitiva, presupone condiciones políticas, sociales, económicas, culturales para ejercer
los derechos y la libertad. Para ello se debe contar con un Estado o un sistema internacional
eficiente que sea capaz de garantizar esos derechos.
Entre las características relevantes del concepto de seguridad humana están:
a) Es inclusivo, integrador y multidimensional.
b) Reafirma a la cooperación y el multilateralismo.
c) Establece una visión global e Inter regiones de carácter comprehensivo.
d) Pone el foco en las personas y en las vulnerabilidades no tradicionales.
e) Posee poca focalización, por su fuerza holística.
f) Tiende a incluir a la agenda del desarrollo en la agenda de la seguridad, con ello la
“securitiza”.
4. LA DOBLE TRIADA DE LA SEGURIDAD HUMANA
La SEGURIDAD HUMANA se relaciona directamente con una serie de conceptos asociados,
con los cuales se vincula, relaciona y liga.
En la PRIMERA TRIADA, estos conceptos también están centrados en la persona, ellos son:
los derechos humanos y el desarrollo humano.
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La SEGUNDA TRIADA está vinculada más directamente con los conceptos de seguridad, con
el de la seguridad estatal y con la seguridad internacional.
5. DERECHOS HUMANOS, DESARROLLO HUMANO Y SEGURIDAD HUMANA
La seguridad humana como idea es un útil suplemento de la perspectiva expansionista del
desarrollo humano al prestar directamente atención a lo que a veces se denomina “riesgos
negativos”. Las inseguridades que amenazan la supervivencia humana o la seguridad de la
vida cotidiana, o que ponen en peligro la dignidad natural del hombre y de la mujer, o que
exponen al ser humano a la incertidumbre de la enfermedad y de la peste, o que someten a
personas vulnerables a una penuria repentina causada por descenso de la actividad
económica, exigen que se preste especial atención a los peligros de la privación repentina.
La seguridad humana requiere protección contra esos peligros, y la habilitación de la
persona para que pueda enfrentarse con ellos y superarlos, de ser posible.
Hay una complementariedad análoga entre los conceptos de derechos humanos y de
seguridad humana. Pocos conceptos se ven invocados con tanta frecuencia en los debates
políticos contemporáneos como el de los derechos humanos.
Hay algo profundamente atractivo en la idea de que todas las personas, dondequiera que
estén en el mundo, independientemente de su ciudadanía o de su situación, poseen algunos
derechos fundamentales que los demás deben respetar. El interés moral de los derechos
humanos se ha venido utilizando para fines diversos, desde la resistencia contra la tortura y
el encarcelamiento arbitrario hasta la exigencia de que se ponga fin al hambre y a la
desigualdad del trato dado a la mujer.
6. SEGURIDAD HUMANA, SEGURIDAD ESTATAL Y SEGURIDAD HUMANA
Uno de los principales retos intelectuales e institucionales consiste en establecer una
concatenación conceptual desde la seguridad humana hacia la seguridad internacional,
pasando por la seguridad estatal. La forma en que se establezca esta relación permitirá
satisfacer de manera simultánea las necesidades de seguridad mundial, nacional y de las
personas y los pueblos. Por otra parte, permitirá poner mejor en práctica medidas
relacionadas con la seguridad humana.
La característica primordial de los nuevos conflictos internacionales, centrada en problemas
interestatales, pone de manifiesto la necesidad de definir de manera más adecuada la
interrelación de estos tres niveles, sobre todo teniendo en cuenta el impacto de la
mundialización.
Las nuevas amenazas poseen un carácter transnacional y multidimensionales participan
actores y agentes que en la mayoría de los casos no representan a una nación o no se sitúan
en un territorio estatal claramente delimitado.
Por otra parte, los riesgos y vulnerabilidades que afectan la seguridad de una nación, inciden
simultáneamente en el contexto de la mundialización y la interdependencia en más de un
Estado y por lo tanto no pueden resolverse exclusivamente dentro de sus propias fronteras.
Las guerras también han cambiado radicalmente.
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En su gran mayoría ya no son entre Estados, los conflictos son de carácter interestatal y
tienen consecuencias interestatales. Sus orígenes y sus motivaciones son más de carácter
étnico, religioso o relacionados con la autodeterminación que derivados de contenciosos
relativos a fronteras o intereses estatales. Los actores no estatales cobran más importancia.
También aumentan las demandas dirigidas a los organismos internacionales, interestatales
y no gubernamentales, y consecuentemente se reducen las capacidades de los Estados, en
especial, los de menor poder relativo. La seguridad humana se centra en la protección de la
persona y las comunidades.
Este concepto tiene un carácter integrado y multidimensional. Comprende dimensiones más
locales, aunque éstas respondan a problemáticas que afectan a grandes masas humanas.
También abarca temáticas de dimensión planetaria que afectan a la humanidad en su
conjunto (SIDA, SARS, medio ambiente, etc.).
En ambos casos se trata de temas no abordados tradicionalmente en los otros dos niveles
(seguridad nacional y seguridad internacional). Es decir, el foco se desplaza desde el Estado
a las personas; la cuestión fundamental es la protección de las personas y pueblos más allá
de la circunstancia estatal.
La satisfacción de las condiciones relacionadas con la seguridad humana sólo se alcanzará
de manera simultánea con las condiciones de satisfacción de seguridad estatal e
internacional.
En definitiva, una crisis internacional es simultáneamente una crisis estatal y de seguridad
humana. De igual forma, una crisis en el Estado se transforma en una crisis humanitaria y
en una crisis internacional, y una crisis en la seguridad humana es simultáneamente una
crisis estatal e internacional. De allí la necesidad de construir una perspectiva holística.
No obstante, para evitar el peligro de ampliación excesiva señalado anteriormente, es
necesario establecer un foco o un elemento que permita articular el concepto de seguridad
humana en las distintas dimensiones y niveles en los que se expresa.
Del mismo modo, una perspectiva holística o integrada permite establecer una vinculación
adecuada en la trilogía conceptual.
A nuestro juicio, el elemento estructural y coyuntural que permite comprender de mejor
manera este fenómeno y articularlo está referido a la violencia, en este sentido, cabe
considerar tanto las condiciones en las cuales se expresa como los actores que la ejercen.
La consideración analítica de este fenómeno puede ser llevada a cabo con mayor facilidad
si se consideran tres aspectos principales:
a) Las condiciones que propician la violencia
b) Los actores que ejercen la violencia.
c) Las medidas de prevención para evitar el desencadenamiento de la violencia
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La acción conjunta para prevenir el uso de la fuerza reafirma el derecho internacional y
genera mayores espacios para la acción concertada, distinguir la violencia como eje permite
lograr una comprensión amplia de los fenómenos que la condicionan y obtener respuestas
específicas para determinar cuándo o en qué casos el uso de la violencia legítima es lo más
adecuado y en cuáles se debe recurrir a otros instrumentos.
La militarización de las respuestas conlleva un espiral ascendente de violencia que es difícil
de detener. Por el contrario, la adopción de medidas preventivas limita los espacios en los
cuales se materializan las condiciones favorables para la violencia.
7. VULNERABILIDADES DE LA SEGURIDAD HUMANA
En el caso latinoamericano, las principales vulnerabilidades a la seguridad humana se
vinculan a un conjunto de circunstancias entre las que se destacan: la debilidad de la
democracia, el aumento de la pobreza y la inequidad, y en forma creciente la violencia
urbana y la criminalidad. Si bien se han hecho esfuerzos multilaterales, gubernamentales, y
de la sociedad civil para atender aquellas vulnerabilidades, todavía existe un largo camino
que recorrer y múltiples obstáculos por superar. Seis son las áreas fundamentales en las que
se podrían generar amenazas a la seguridad humana en el contexto de los países
latinoamericanos:
8. VULNERABILIDADES ECONÓMICO-SOCIALES
Las vulnerabilidades económicas y sociales son el reflejo de la creciente incapacidad de los
sistemas de producción, comercio y finanzas para solucionar los problemas que afectan a
las personas en forma más inmediata, fundamentalmente la pobreza, la distribución del
ingreso y en forma creciente el desempleo. Desde la óptica de la seguridad humana, es
indispensable encontrar las herramientas más indicadas para hacer frente a estas
inseguridades. En este sentido se ha subrayado la necesidad de reiterar el principio de
“crecimiento con equidad” e incorporar el de “crisis con seguridad”. Es decir, generar y
estimular la creación de mecanismos que protejan a las personas en situaciones adversas
de peligros, inflación, desempleo y crisis fiscales.
Al examinar algunos indicadores para América Latina se observan bajas tasas de
crecimiento y mayor vulnerabilidad frente a las turbulencias de la economía internacional,
incremento de la deuda externa y altas tasas de desempleo. Esto último da lugar a un cuadro
de incertidumbre económica para los países de la región. Adicionalmente, desde el punto
de vista social se observa un incremento en los niveles de pobreza, estancamiento en
materia de marginalidad social, aumento de la brecha entre ricos y pobres, y bajos niveles
de gasto en materia social en algunos países.
9. VULNERABILIDADES RELACIONADAS CON LA INTEGRACIÓN SOCIAL
La persistencia de altos niveles de pobreza en la región, unida a la debilidad de las
instituciones democráticas, afecta seriamente la integración social de sectores
tradicionalmente excluidos y que sufren de graves discriminaciones. Los sectores
particularmente vulnerables en América Latina corresponden a los grupos étnicos y a los
inmigrantes. La sufren de manera más intensa las inseguridades en los ámbitos económicos,
sociales e inclusive culturales.
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En esta sección mostraremos algunos ejemplos de esa exclusión. Se examinará en forma
más detallada el tema de la migración, cuestión que aparece como fundamental en la
temática de la inseguridad humana en los planos internacional y regional. También se
considerará la brecha digital como fuente de inseguridad humana.
10. VULNERABILIDADES POLÍTICO-INSTITUCIONALES
En América Latina y el Caribe la democracia ha resultado ser el sistema político más
adecuado para alcanzar las metas de un mundo libre de temor y necesidad. La región posee
un historial desastroso de violaciones de los derechos humanos y de los derechos políticos
durante los períodos dictatoriales, cuando primó la doctrina de la seguridad nacional. Por
esto es importante consolidar la democracia, como sistema que privilegia el diálogo y la
concertación de políticas, para la resolución de las disputas y la promoción de los derechos
humanos entre los diversos actores y agentes de la sociedad. Las democracias de América
Latina tienden a ser débiles. Salvo contadas excepciones, se observan en general serias
deficiencias político- institucionales en los países de la región que se manifiestan en la
recurrencia de crisis, la indebida intervención de las fuerzas armadas en asuntos de política
interna en algunos países, la falta de respeto por las garantías básicas y los derechos
políticos y civiles, altos índices de corrupción y violencia institucionalizada. Como resultado
de esto no es extraño observar una profunda desconfianza hacia los partidos políticos y una
crisis de representatividad de los mismos.
11. VULNERABILIDADES DE LA SEGURIDAD INTERNACIONAL (Tradicionales)
En la región los conflictos tradicionales, asociados a la inseguridad, esta esencialmente
ligados a la falta de resolución de algunos contenciosos limítrofes. Existen más de una
docena de situaciones fronterizas abiertas. El último conflicto, con uso de la fuerza, de
importancia ligado a esta variable fue la guerra entre Ecuador y Perú a fines de 1995 e inicios
de 1996. Su resolución requirió de una importante acción mediadora regional desarrollada
por la OEA y los países garantes: Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos. El desarrollo de
Medidas de Confianza Mutua y de Seguridad ha permitido tener una mejor comunicación y
alejar los riesgos de percepciones erróneas. También en la región latinoamericana se
manifiestan conflictos con uso de la fuerza, esencialmente en Colombia, por la presencia de
guerrillas y grupos alzados en armas contra el gobierno. Es un conflicto que tiene una
duración de más de 50 años, y sobre el cual se debate de manera importante su calificación:
si es una guerra civil, una guerra terrorista, una guerra narco-terrorista, etc. Uno de los
mayores impactos está en el desborde de inestabilidad hacia los países vecinos y el grave
impacto nacional en términos de la población desplazada.
Adicionalmente podemos destacar las amenazas transnacionales a la seguridad. Entre estas
se destacan el narcotráfico y el crimen organizado. Este incluye lavado de dinero, secuestros,
tráficos de armas y de personas. Todos los cuales afectan la seguridad de las personas y
erosionan las capacidades del estado.
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Considerando la naturaleza de estas amenazas, su carácter transnacional y
multidimensional se reafirman las perspectivas que indican que sólo sobre la base de la
cooperación internacional efectiva y constante será posible hacerles frente y lograr
reducirlas de manera importante.
12. VULNERABILIDAD DE LA SEGURIDAD INTERNA
La violencia social y el aumento de la criminalidad han llegado a ser uno de los problemas
más acuciantes para los gobiernos de América Latina y el Caribe.
La pobreza y la inequidad, unidas a la falta de integración y cohesión social abren
oportunidades para que expresiones violentas de la criminalidad se manifiesten con cada
vez más fuerza en las principales ciudades de la región.
El desempleo, en especial el juvenil, la falta de políticas públicas destinadas a integrar la
población joven, la falta de esperanzas y de oportunidades para este sector, en un contexto
de degradación de una cultura de la legalidad, unido a la mayor facilidad de acceso a las
ramas livianas han aumentado las tasas de homicidios. A lo anterior se suma una débil
organización policial. Por otro lado, frente a este panorama, en algunos países han
resurgido grupos que promueven la limpieza social por medio de escuadrones de la muerte
ligados normalmente a las fuerzas represivas, en una de las formas más graves de
violaciones a los derechos humanos.
13. VULNERABILIDADES AMBIENTALES
La existencia de una crisis ambiental mundial ha sido destacada profusamente en los últimos
años. También se ha subrayado que es un problema de escala planetaria cuyos orígenes son
fundamentalmente humanos y no naturales. La deforestación resultante de la explotación
extrema de los bosques reduce la capa vegetal, menoscaba la variabilidad genética y
fomenta la erosión aluvial y la desertificación.
La escasez de agua también es un problema grave para el desarrollo futuro. El consumo de
agua aumentó a un ritmo superior al doble de la tasa de crecimiento de la población durante
el siglo XX. Cuatro de cada diez habitantes del mundo viven en zonas donde escasea el agua.
Es posible que en 2025 no menos de dos tercios de la población mundial, estimada en 5.500
millones de personas, vivan en países con escasez grave de agua.
El contexto de pérdida de bosques y de especies vegetales, de escasez de agua y de sequía
se entrelaza generalmente con desastres sociopolíticos como conflictos armados y
migraciones forzosas, que exacerban la degradación, erosión, y desertificación de los suelos.
La pérdida resultante de superficie cultivable contribuye en gran medida a una de las
principales amenazas que afectan la seguridad de las personas, la seguridad alimentaria,
también se incrementan los eventos climáticos extremos, huracanes y desertificación.
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14. NUEVAS AMENAZAS PARA LA SEGURIDAD HUMANA.
Cada una de las vulnerabilidades puede transformarse en una amenaza efectiva con
impacto sobre la seguridad humana en la región. Las amenazas de carácter tradicional
poseen una baja probabilidad de ocurrencia, sin embargo, es necesario desarrollar y
perfeccionar las medidas de confianza mutua para evitar errores de interpretación.
Con relación a las nuevas amenazas, la Conferencia Especial sobre Seguridad destacó siete.
En efecto en la Declaración, ya citada se señalan de manera expresa las amenazas
siguientes:
I. La seguridad de los Estados del hemisferio se ve afectada, en diferente forma, por
amenazas tradicionales y por las siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y otros
desafíos de naturaleza diversa;
II. El terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las
drogas, la corrupción, el lavado de activos, el tráfico ilícito de armas y las conexiones entre
ellos;
III. La pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la población, que
también afectan la estabilidad y la democracia. La pobreza extrema erosiona la cohesión
social y vulnera la seguridad de los Estados;
IV. Los desastres naturales y los de origen humano, el VIH/SIDA y otras enfermedades,
otros riesgos a la salud y el deterioro del medio ambiente;
V. El tráfico ilícito de personas;
VI. Los ataques a la seguridad cibernética;
VII. La posibilidad de que surja un daño en el caso de un accidente o incidente durante el
transporte marítimo de materiales potencialmente peligrosos, incluidos el petróleo,
material radioactivo y desechos tóxicos; y
VIII. La posibilidad del acceso, posesión y uso de armas de destrucción en masa y sus
medios vectores por terroristas.
Corresponde a los foros especializados de la OEA, interamericanos e internacionales
desarrollar la cooperación para enfrentar estas nuevas amenazas, preocupaciones y otros
desafíos con base en los instrumentos y mecanismos aplicables”. Este conjunto de amenazas
se expresa de manera multidimensional y exigen respuestas cooperativas.
15. ESTABLECIENDO POLÍTICAS Y CURSOS DE ACCIÓN EN SEGURIDAD HUMANA.
En las Américas se han adoptado una serie de compromisos en materias de seguridad que
buscan desarrollar acciones frente a las 7 amenazas establecidas como más en general en
otras áreas conexas. La decisión de enviar un contingente de la región, formado por Brasil,
Argentina y Chile, a estabilizar primero y luego a garantizar las elecciones libres en Haití,
marcan una acción cooperativa de la mayor importancia para proteger a la población
haitiana.
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En ese contexto, 8 países de la región participaron activamente en el contingente
internacional: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú y Uruguay. Haití
se encontraba al borde de la guerra civil, en el país más pobre del hemisferio occidental con
una institucionalidad destruida.
Se han logrado importantes avances en lo político institucional, con la elección democrática
del nuevo gobierno. La tarea es generar las bases para una reconstrucción que requiere de
recursos provenientes de la cooperación internacional. Esta tarea puede ser vista en el
contexto de un compromiso mayor con las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y como
una situación que debería ser analizada por la recién creada Comisión de la Paz de la ONU.
El concepto de Seguridad Humana también ha sido incorporado en las definiciones de la
política de defensa, en el caso de Ecuador y es parte de las definiciones de la política
internacional de Chile. La presidenta Bachelet lo reafirmó en su discurso en la ONU en la VII
Conferencia de ministros de Defensa, Nicaragua, octubre 2006, seis países de la región
indicaron que la seguridad humana constituye un objetivo o la orientación de sus políticas
nacionales. Los compromisos asumidos en materias desminado, como parte de la
Convención de Ottawa, y de destrucción de minas antipersonales busca establecer en el
hemisferio una zona libre de este tipo de armas.
En relación con el terrorismo la región suscribió la Convención Interamericana contra el
Terrorismo. Los países de la región han coordinado mejor sus políticas en esta materia y no
se percibe que desde la región puedan surgir amenazas efectivas del terrorismo de alcance
global. Esto se liga con compromisos de aumentar la seguridad Aero-portuaria.
Los países de la región son signatarios de la Convención de Palermo. Sin embargo, en el
combate al crimen organizado se perciben aun importantes déficits. La región también
suscribió una convención para el control de drogas.
Un tema donde también existe una normativa región, pero que se ha transformado en una
amenaza efectiva es el de las armas livianas. El tráfico está asociado a situaciones de
conflicto y posconflicto, y las facilidades que ha encontrado el crimen organizado para
acceder a ellas. Esto incide fuertemente en las altas tasas de homicidios dolosos. El
fenómeno de las maras en Centroamérica estaba erosionando a estados muy débiles,
generando graves amenazas a la gobernabilidad y la estabilidad nacional y regional.
16. CONCLUSIONES
La debilidad de las democracias y las dificultades de gobernabilidad inciden fuertemente en
migraciones internacionales y en desplazados internos. A la vez, abren espacios a la
ilegalidad y a la emergencia de las nuevas amenazas transnacionales. Las carencias
democráticas dificultan la tarea de reducir la pobreza y la inequidad; y ello incide más
ingobernabilidad, más violencia en las ciudades y en el incremento de áreas de riesgo.
Un mundo humano donde las personas puedan vivir con seguridad y dignidad, sin pobreza
y desesperanza, es aún un sueño para muchos y debería ser una realidad para todos. En un
mundo así, a cada individuo se le garantizaría una vida sin temor y sin necesidades, con
igualdad de oportunidades para desarrollar plenamente su potencial humano.
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Construir la seguridad humana es esencial para lograr este objetivo. Esencialmente, la
seguridad humana significa una vida libre de amenazas profundas a los derechos de las
personas, a su seguridad o incluso a sus propias vidas.
La seguridad humana se ha transformado tanto en una nueva medida de la seguridad
mundial como en un nuevo plan para la acción mundial. La seguridad es el sello distintivo
de una vida sin temor, mientras que el bienestar es el objetivo de una vida sin necesidades.
La seguridad humana y el desarrollo humano son por lo tanto dos caras de la misma
moneda, que se refuerzan y conducen mutuamente a un ambiente propicio para ambos.
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