Metáfora
Las metáforas son una figura retórica que expresa una realidad o concepto por medio de una
realidad o concepto diferentes con los que guarda cierta semejanza. En otras palabras, se trata
de un uso figurado del lenguaje que expresa una comparación entre dos realidades o conceptos
similares entre sí, como la expresión “piel de porcelana” para referirse a una piel blanca y suave.
Básicamente, las metáforas están formadas por tres partes fundamentales: el término real, el
imaginativo y la conexión. El término real hace referencia a la realidad o concepto que quiere
describirse y el imaginativo a la realidad o concepto con el que se compara. Por su parte, la
conexión es la relación vehicular entre el término real y el imaginativo, es decir, el término que
permite la comparación.
Metáfora común. También conocida como metáfora simple o impura, relaciona de manera
directa el término real con el imaginativo. Como por ejemplo en los casos: “es un manojo de
nervios” o “el tiempo es oro”.
Metáfora pura. En este tipo de metáfora el término imaginativo sustituye completamente al
término real. Ejemplo de esta metáfora son: “tiene una piedra en el pecho” o “atardecer de la
vida”.
Metáfora preposicional. En estas metáforas, el término real está relacionado al término
imaginativo por medio de una preposición, como en los casos: “ojos de fuego” o “cabellos de
oro”.
Metáfora aposicional. Se trata de una expresión metafórica en la que no existe nexo entre el
término real y el imaginativo. Ejemplos de estas metáforas son: “juventud, divino tesoro” o “la
lluvia, llanto del cielo”.
Metáfora negativa. Básicamente, las metáforas negativas son aquellas que incluyen un adverbio
de negación. Ejemplos son estos casos: “niños no, ángeles” y “estrellas, no ojos”.