Diagnóstico de Tuberculosis: Desde Lo Tradicional Hasta El Desarrollo Actual
Diagnóstico de Tuberculosis: Desde Lo Tradicional Hasta El Desarrollo Actual
Diagnóstico de tuberculosis:
desde lo tradicional hasta el
desarrollo actual
Diagnosis of tuberculosis: from the traditional
to the present development
Resumen: la tuberculosis es un problema de salud pública que afecta a millones de personas, siendo
la cuarta causa de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo. En su más reciente reporte, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que la infección tuberculosa es curable con
un tratamiento adecuado; sin embargo, es una necesidad la detección precoz de casos y la mejora del
diagnóstico como medida de control. En esta revisión se presenta una recopilación de los métodos de
detección de tuberculosis desde los tradicionales hasta las nuevas alternativas en desarrollo. Como
métodos convencionales de diagnóstico para la detección de la tuberculosis se han usado el examen
directo con coloración de esputo y el cultivo para determinar la presencia de la micobacteria;
estos métodos presentan desventajas importantes que afectan la sensibilidad y tiempo para el
diagnósti- co. Recientes avances en pruebas rápidas incluyen el desarrollo de técnicas moleculares e
inmunoen- sayos que pueden detectar micobacterias resistentes a antibióticos y anticuerpos de la
respuesta inmune del hospedero. Sin embargo, esta enfermedad no cuenta con una prueba de
diagnóstico precisa que permita la detección y el diagnóstico rápido con la mínima pérdida de
pacientes. Frente a estos retos, en la actualidad se encuentran en desarrollo nuevas pruebas basadas
en biosensores mediante el uso de biomarcadores adecuados de la enfermedad.
1
Ingeniera Química, MSc en Biotecnología, candidata a PhD en Biotecnología, Universidad Nacional de Colombia,
sede Medellín. Docente-Investigador, Universidad EIA. Envigado, Colombia.
2
Ingeniero Electrónico, MSc en Ingeniería, PhD en Ingeniería Electrónica. Docente-Investigador, Universidad EIA y Universidad
CES. Envigado, Colombia.
3
Química, PhD en Química. Profesora-Investigadora, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Medellín,
Colombia. 4 Bioingeniera, Especialista en Gestión Metrológica Industrial, MSc en Ingeniería Biomédica. Investigadora, Universidad
EIA. Envigado, Colombia. Correspondencia: Calle 25 Sur 42-73. Teléfono: 57 4 354 90 90 ext. 688. Correo electrónico:
[Link]@[Link]
5
Ingeniera Biomédica. Investigadora, Universidad EIA. Envigado, Colombia.
6
Ingeniero Electrónico, PhD en Ingeniería Electrónica. Docente-Investigador, Universidad EIA. Envigado, Colombia.
7
Médico, Especialista en Microbiología Médica, PhD en Ciencias Médicas. Investigador, Unidad de Bacteriología y
Micobacterias, Corporación para Investigaciones Biológicas (CIB)-Universidad Pontifica Bolivariana (UPB). Medellín,
Colombia.
a tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo Mycobacterium tubercu- losis,
L que afecta frecuentemente a los seres humanos y representa altas tasas de morbi- mortalidad, por lo
que es considerada un problema de salud pública en el mundo [1]. Algunos estudios han mostrado que
la tuberculosis aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón [2], el cual representa, a su vez, la causa
de muerte más común entre las enfermedades no trans- misibles, aportando 1.824.701 muertes en el
2012 [3]. En los últimos años, algunos factores de riesgo tales como la desnutrición, el tabaquismo, la
inmunosupresión por la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la diabetes, el
alcoholismo y el bajo nivel socioeco-
nómico han influido en el aumento del número de infectados con tuberculosis [4].
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó para el año 2014 alrededor de 9.600.000 casos
nuevos y 1.500.000 de muertes, siendo este número inaceptable dado que la mayoría de casos son
prevenibles con un diagnóstico rápido y el comienzo de un tratamiento oportu- no y adecuado. A
principios de los noventa, la Organización Mundial de la Salud estableció la estrategia «Alto a la
Tuberculosis», basada en el enfoque DOTS (del inglés, Direct Observed Treatment Short-Course)
para abordar los principales problemas que plantea la enfermedad y controlar la diseminación. Con la
implementación de esta estrategia para el 2014, la tasa de mortalidad y prevalencia de la tuberculosis
disminuyó en un 47% y 42%, respectivamente, en relación a 1990 [1]. No obstante, el progreso no fue
suficiente para cumplir con las metas propuestas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el año 2015 y 2050, donde se esperaba una
reducción de la prevalencia y la mortalidad por tuberculosis en un 50% en el año 2015 con respecto a
1990 y un índice de prevalencia significativamente bajo para el año 2050 (menos de un caso por cada
millón de
personas por año) [5]. Para alcanzar el cumplimiento de esta última meta, la tasa de incidencia de
tuberculosis debe disminuir en promedio un 16% por año en los próximos 40 años [6]; sin embargo,
el promedio de reducción fue de 1,5% por año entre 2000 y 2014 [1].
Con el fin de acelerar el progreso en la lucha contra la epidemia global de tuberculosis, la Asam- blea de la
Organización Mundial de la Salud adoptó en mayo de 2014 la estrategia «Fin a la TB», la cual establece una
reducción del 80% en la tasa de incidencia y una disminución del 90% en el número de muertes por
tuberculosis para el año 2030, con respecto a los valores presentados en 2015. Esta estrategia se basa
en tres pilares de acción: la atención y prevención integrada centrada en el paciente, la definición de
políticas y sistemas que permitan la prevención y la atención de la enfermedad y la intensificación en la
investigación e innovación orientada al des- cubrimiento y desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas,
intervenciones y estrategias [7].
Los avances en el diagnóstico de la tuberculosis están relacionados con el desarrollo de técnicas basadas en
la biología molecular, las cuales suministran resultados en horas y, comparados con los métodos
tradicionales de diagnóstico, tienen ventajas notables [8]. No obstante, la imple- mentación de estos
métodos a gran escala se ve limitada por su alto costo y la exigencia del uso de equipos sofisticados
que necesitan calibración y mantenimiento constante, suministro eléctrico estable y continuo, aire
acondicionado, entre otros. Muchos de estos requerimientos no están disponibles en las regiones
geográficas aisladas y de difícil acceso, donde el diagnóstico de la enfermedad continúa siendo mediante la
coloración de esputo y el cultivo; técnicas usadas tradicionalmente y por décadas, cuyos resultados demoran
días y su confirmación semanas o meses. Por lo tanto, se ha generado la necesidad de buscar nuevas
alternativas de detección y el desarrollo de nuevos sistemas de diagnóstico que sean eficientes, de fácil
manejo, asequibles y aplicables en zonas endémicas que no cuentan con laboratorios especializados
[9].
Una de las alternativas para el posible mejoramiento, respecto a los métodos tradicionales, de algunas de las
características requeridas para el diagnóstico de la tuberculosis como la porta- bilidad, el tiempo de
respuesta, la especificidad, la sensibilidad y la relación costo-beneficio, ha sido el desarrollo de biosensores
[10]. La presente revisión describe, en términos generales, la patogénesis de la tuberculosis y resume los
principales métodos de detección desde los más tradicionales, como la baciloscopia y el cultivo, hasta los
más actuales, como las técnicas mole- culares, conduciendo a la necesidad de encontrar biomarcadores
específicos de la enfermedad y el planteamiento de técnicas novedosas para el diagnóstico como los
biosensores. Final- mente, se presenta una visión general de los avances en el desarrollo y las perspectivas
de las técnicas de detección y se resalta la necesidad de financiar la investigación de nuevos métodos de
diagnóstico para la tuberculosis.
Mycobacterium tuberculosis:
agente patógeno causante de la enfermedad
El género Mycobacterium está integrado por cerca de 150 especies de bacilos que tienen varios
grados de patogenicidad y virulencia en los humanos [11], los cuales se caracterizan por tener una
pared celular rica en lípidos que retiene el colorante carbol fucsina, incluso en la presencia de
alcohol ácido. La tuberculosis es causada por diferentes especies de mi- cobacterias que forman parte
de un complejo denominadas colectivamente como bacilos
Mycobacterium tuberculosis, conocido como bacilo de Koch, es una bacteria aerobia estricta y de
lenta multiplicación. La envoltura celular de esta micobacteria se caracteriza por la presencia de una
variedad de lípidos complejos que constituyen el 60% de su peso total, lo cual le confiere una baja
permeabilidad, lo que contribuye a la dificultad para combatir las enfermedades micobacterianas,
dotando al organismo con resistencia innata a los agentes terapéuticos y a las defensas del hospedero
[13]. La tuberculosis se puede desarrollar como una infección latente o una enfermedad activa; la
forma latente implica un estado reversi- ble de la bacteria en el cual las células pueden permanecer
largo tiempo sin dividirse [14], mientras que la enfermedad activa corresponde a la forma sintomática
en la que los bacilos tuberculosos se replican causando daños en los tejidos. La enfermedad se puede
contraer cuando un individuo inhala los núcleos goticulares dispersos en el aire, los cuales contienen
los bacilos, provenientes de un paciente con tuberculosis pulmonar activa, expulsados al toser,
estornudar, hablar o escupir [15].
Los datos reportados por la Organización Mundial de la Salud indican que aproximadamen- te tres
mil millones de personas en el mundo tienen la infección latente de tuberculosis y sólo una
pequeña proporción (5% al 15%) desarrollará la forma activa de la enfermedad durante el transcurso
de su vida. Sin embargo, la probabilidad de desarrollar tuberculosis es mucho más alta para las
personas infectadas por el VIH por el compromiso de su siste- ma inmunitario [1]. De acuerdo a las
condiciones ambientales y genéticas del hospedero como la inmunosupresión [16,17], las variaciones en
la hemaglutinina de unión a la heparina (HBHA; del inglés, Heparin-binding hemagglutinin) de la
micobacteria [18] y el genotipo de ciertas cepas como el Beijing [19], se puede dar la diseminación de
los bacilos de Mycobac- terium tuberculosis a los pulmones (tuberculosis pulmonar) o a otros sitios del
organismo del hospedero (tuberculosis extrapulmonar) [20], tales como los ganglios linfáticos, la
pleura, el tejido cutáneo, el abdomen, el sistema gastrointestinal y los huesos [21]. En 2013, la Orga-
nización Mundial de la Salud reportó 4.600.000 casos de tuberculosis pulmonar y 800.000 de
tuberculosis extrapulmonar, respecto a los 5.400.000 de pacientes que presentaron la enfermedad por
primera vez [22].
Las pruebas existentes para el diagnóstico de la tuberculosis varían en sensibilidad, espe- cificidad,
velocidad en la entrega de resultados y costo. A continuación se describen, de manera general, las
técnicas de detección tradicionales como la prueba de la tuberculina, la baciloscopia y el cultivo, y los
desarrollos más recientes como los métodos moleculares y los serodiagnósticos.
La PPD es una prueba relativamente fácil de implementar; además, requiere escasa tecno- logía, es
asequible y fácil de interpretar. Esta prueba es útil para identificar a individuos con alto riesgo de
enfermarse con tuberculosis, como aquellos con infección por el VIH o perso- nas que están en
contacto con pacientes con tuberculosis activa. No obstante, esta prueba no es útil para el
diagnóstico preciso de la enfermedad y a menudo es engañosa debido a que presenta resultados
falsos negativos y falsos positivos. Al momento del diagnóstico la prueba es falsa negativa entre el
10% y el 47% de los pacientes con enfermedad activa. La probabilidad de reacciones falsas negativas
aumenta con el grado de la enfermedad y la edad del individuo, incluso más del 95% de los pacientes
a los que se les efectúa la prueba después de un mes o más de tratamiento presentan un resultado positivo.
En casos de coin- fección por VIH, un porcentaje mucho mayor de pacientes con enfermedad
activa tendrá un resultado de la prueba falsa negativa [27].
Baciloscopia y cultivo
La baciloscopia es la prueba más ampliamente usada en el mundo para el diagnóstico de la
tuberculosis, la cual se caracteriza por ser sencilla y rápida para detectar la presencia del bacilo mediante
valoración microscópica de una muestra de la lesión. La muestra más examinada es el esputo, por
corresponder a una lesión pulmonar que se relaciona con el tipo tuberculosis pulmonar, que es la más
frecuente. Dado que la enfermedad se puede manifestar en cualquier órgano, con menor frecuencia puede
requerirse la valoración de muestras muy variadas tales como: orina, líquido cefalorraquídeo, pleural
o ascítico, sangre, pus de cavidades abiertas y biopsias. Estas muestras de lesiones extrapulmonares
deben ser procesadas siempre de manera adicional por cultivo [28]. No obstante, la baciloscopia de
esputo no es una prueba específica para Mycobacterium tuberculosis debido a que todas las
micobacterias son bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAR), es decir, que tienen la propiedad de captar en
su pared la fucsina fenicada (color fucsia) o auramina (color amarillo fluorescente) y retenerla aún con la
acción de decolo- rantes como la mezcla de ácido y alcohol (véase figura 2) [29].
Figura 2. Baciloscopia de esputo teñida con Ziehl-Neelsen (A) positiva (+++) y (B) negativa para bacilos ácido alcohol resistentes
(BAAR). Cortesía de la Escuela de Microbiología, Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.
La coloración de Ziehl-Neelsen en extendido o frotis de la muestra es la técnica más apropiada para ser
utilizada en todos los laboratorios de los países de América Latina, recomendada por la Organización
Mundial de la Salud y la Unión Internacional Contra la Tuberculosis y Enferme- dades Respiratorias por ser
la que asegura resultados reproducibles con un entrenamiento re- lativamente simple y con un bajo costo
para su implementación [30]. Entre los inconvenientes de la baciloscopia se encuentra que tiene baja
sensibilidad y la detección requiere un mínimo de carga bacilar por muestra de 5.000 a 10.000
bacilos/mL para arrojar un diagnóstico positivo. La sensibilidad informada de un frotis único de esputo es
del 22% al 43%, presentando un au- mento de la tasa de detección cuando se analizan dos o tres frotis en
dos días, por lo que sólo alrededor del 50% al 70% de los pacientes con tuberculosis pulmonar activa tienen
extendidos positivos [31]. Para que la baciloscopia sea una buena herramienta de diagnóstico y control
de la enfermedad, además de la calidad técnica es necesaria la calidad de los registros, de los informes del
laboratorio y el análisis de la información que produce el laboratorio [32,33].
Por su parte, el cultivo de micobacterias es en la actualidad la prueba estándar de referen- cia para el
diagnóstico de la infección por ser una prueba sencilla en su implementación y económica. La técnica
consiste en cultivar la muestra de los pacientes en medios de cultivo específicos como el Löwenstein-
Jensen en el que, en caso de ser positiva, se debe observar el crecimiento de colonias de color blanco a
crema, secas, rugosas, opacas, polimorfas y de dimensiones variables cuando el medio es sólido (véase
figura 3) o turbidez si es líquido, seguido de la confirmación morfológica por microscopía a partir del
cultivo. Una desventaja de esta prueba radica en el crecimiento lento de Mycobacterium
tuberculosis, ya que puede transcurrir mucho tiempo desde el momento en que se obtiene la
muestra hasta el que se observa algún crecimiento (cultivo líquido de cinco a 10 días, sólido de
cuatro a ocho semanas), favoreciendo la diseminación de la bacteria en el caso de pacientes activos
sin tratamiento [34]. Por otra parte, los medios de cultivo son susceptibles a la contaminación,
ocasionando aún más retraso en el diagnóstico. Otro requerimiento importante para la realización de
cultivos es la infraestructura sofisticada de los laboratorios de bioseguridad,
generalmente de nivel III [35,36].
Figura 3. Cultivo de esputo en medio de Löwenstein-Jensen. Colonias de (A) Mycobacterium tuberculosis y (B) Myco-
bacterium no-tuberculosis. Cortesía de la Escuela de Microbiología, Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.
Ante estas desventajas se han planteado nuevas alternativas para sustituir los cultivos tradi- cionales con
sistemas de radiocultivo líquido automatizado, en los cuales se emplea como única fuente de carbono el
Palmitato-C14. Estos sistemas funcionan detectando los desechos metabólicos gaseosos radioactivos, que
se generan entre 10 y 15 días de cultivo, indicando el crecimiento de la bacteria [37]. Este método
posibilita una detección más rápida, pues puede detectar crecimiento del bacilo en una semana en
pacientes con frotis positivo y en dos semanas en aquellos con frotis negativo; además, es un método
más sensible que el cultivo convencional (70% a 95% frente a 60% a 80%). Sin embargo, el empleo
de estos sistemas se ha visto limitado por las dificultades asociadas con la disposición final de los
radioisótopos generados [38].
En respuesta a estos inconvenientes se han generado sistemas no radiométricos tales como el sistema
automatizado BacT/ALERT® MB (BioMérieux, Marcy-l’Étoile, Francia) y el tubo indicador de
crecimiento micobacteriano, los cuales presentan niveles de eficiencia dife- rentes y funcionan
midiendo cambios en la presión de gases, el consumo de oxígeno y la
producción de CO2, ya sea de forma fluorimétrica o colorimétrica. De forma general, estos sistemas
permiten detectar micobacterias en 14 días y en la mayoría de las muestras hasta en 21 días. La
desventaja sigue siendo el largo tiempo para establecer el diagnóstico y los altos costos, que limitan
su uso en los países de mayor prevalencia de la enfermedad pero de escasos recursos [39].
La técnica de cultivo de micobacterias es muy sensible, permitiendo identificar muy pocas mi-
cobacterias por muestra [39] y el límite de detección es de unos 100 micobacterias/mL, mucho más sensible
que la baciloscopia. Además, posibilita la identificación de especies micobacteria- nas por medio de ciertas
características como las propiedades bioquímicas. La baciloscopia, por su parte, no puede diferenciar en
forma confiable entre las diferentes micobacterias patógenas y no patógenas, que son todas BAAR y de
morfología similar. Es por esto que para el diagnósti- co de la tuberculosis, tanto la sensibilidad como la
especificidad de los métodos de cultivos son mucho mejores comparados con la baciloscopia [40].
Técnicas moleculares
Las técnicas moleculares se constituyen en los
avances más recientes y validados para el
diagnóstico de la tuberculosis. Estas
pruebas permiten incluso la tipifi- cación de
las micobacterias en aquellas muestras donde
los métodos de cultivo y otras técnicas
convencionales de de- tección son negativas.
Todas las pruebas moleculares tienen tres
etapas generales para su desarrollo: a)
extracción de áci- dos nucleicos, que debe
realizarse en un laboratorio nivel III de
bioseguridad (du-
ración 24 a 48 horas), b) amplificación,
donde los ácidos nucleicos de la muestra son Figura 4. Identificación de especies de micobacterias utilizando la
amplificados mediante la reacción en cadena técnica de PRA-hsp65. La amplificación del gen de la proteí- na de
choque térmico hsp65 y su posterior digestión con dos enzimas de
de la polimerasa PCR (del inglés, Polymerase restricción (BstEII y HaeIII ) generan fragmentos de ADN cuyo número
Chain Reaction) de forma que pueda ser y tamaño son característicos de las especies de micobacterias más
comunes. Carriles 1: Mycobacterium kan- sasii; carriles 2.
detectada (duración de tres a cuatro horas) y Mycobacterium gordonae; carriles 3: Mycobacte- rium confluentis;
c) detección, que incluye el uso de las carriles 4 y 8: Mycobacterium abscessus; carriles 5, 6 y 7:
técnicas de electroforesis, ensayos de Mycobacterium fortuitum.
hibridación empleando son-
das y la detección en tiempo real (duración cuatro horas) [41]. Además, se pueden utilizar en la
identificación de especies mediante la técnica de análisis de restricción de productos de PCR (PRA; del
inglés, PCR-restriction enzyme analysis)-hsp65 (véase figura 4) [42].
pueden utilizar directamente para la detección [43]. Utilizando una técnica molecular con la reacción
en cadena de la polimerasa se puede obtener una sensibilidad del 95% y una especi- ficidad del 98% para
muestras de frotis positivo y una sensibilidad del 48% al 53% en las mues- tras de esputo con frotis
negativos, lo que significa que la tasa de resultados falsos positivos y negativos puede ser muy baja [44].
La mayor ventaja de este tipo de pruebas es su rapidez, ya que se obtienen resultados en un lapso de
tres días comparadas con el cultivo que puede tardar semanas [45].
La desventaja de las técnicas moleculares radica en la necesidad de equipos robustos y com- plejos, así
como de personal altamente capacitado para realizar las pruebas, lo que dificulta su uso en sitios de baja y
mediana infraestructura; además, las muestras generalmente deben ser sometidas a un proceso de
amplificación antes de la hibridación para aumentar su sensibilidad, incrementando la probabilidad de
contaminación. Por último, este método no diferencia entre los bacilos vivos y los muertos, por lo que
no es un método apto para hacer seguimiento en pacientes en tratamiento [46,47]. Por otra parte, la
innovación en este tipo de tecnología basa- da en la reacción en cadena de la polimerasa ha transformado
el diagnóstico del VIH y se está aplicando, cada vez más, para el diagnóstico de la tuberculosis.
En términos de costos, el precio de una prueba tipo reacción en cadena de la polimerasa para VIH ha
disminuido desde que salió al mercado por primera vez. En el 2005, el precio medio mínimo era de
US$31 y para el 2012 fue de US$21. Esta disminución en costos permite que el desarrollo de las
técnicas moleculares para la tuberculosis sea cada vez más probable [48,49]. En general, las técnicas
moleculares han presentado grandes avances en el diagnóstico de la tuberculosis en los últimos años; en el
2010, la Organización Mundial de la Salud avaló la primera prueba molecular rápida que puede ser
usada simultáneamente para la detección de tuberculosis pulmonar y tuberculosis resistente al antibiótico
rifampicina, conocida como Xpert MTB/Rif® (Cepheid, California, Estados Unidos). La sensibilidad de esta
prueba es mucho mejor que la baciloscopia de esputo y comparable a la del cultivo en medio sólido.
Para el 2015 se esperan resultados de estudios realizados con esta prueba específica, con la posibilidad de
ser usada para el diagnóstico de la tuberculosis pulmonar, extrapulmonar y pediátrica [50].
Métodos serológicos
Desde hace varias décadas se han realizado esfuerzos para lograr desarrollar una prueba diag- nóstica para
la tuberculosis activa basada en la detección de anticuerpos, aunque ninguna prue- ba ha alcanzado una
adecuada sensibilidad y especificidad. La técnica de ELISA (del inglés, En- zyme Linked Immuno
Sorbent Assay) se ha utilizado para detectar anticuerpos frente a diversos antígenos purificados tales
como CFP-10 (del inglés, 10-kDa Culture Filtrate Protein), ESAT-6 (del inglés, 6-kDa Early Secreted
Antigenic Target), MTB81 y 38kDa, o complejos de antígenos crudos de Mycobacterium tuberculosis
como la PPD [51,52], pero el poco conocimiento en cuanto a la dinámica de aparición de los
anticuerpos, su duración y permanencia después de haber sido curada la enfermedad, las reacciones
cruzadas y la ausencia de información relacio- nada con la regulación y expresión genética de
Mycobacterium tuberculosis en diferentes esta- dios de la enfermedad, hacen difícil la interpretación de
los resultados. La sensibilidad de estas pruebas puede variar de acuerdo al antígeno del patógeno
utilizado y el nivel de prevalencia de la enfermedad.
En la figura 5 se esquematizan las etapas en el desarrollo de una ELISA para la detección sero- lógica de la
tuberculosis. Los mayores valores de sensibilidad para estas pruebas se han logrado usando muestras de
tuberculosis pulmonar con frotis positivo (20% al 60%), lo que dificulta el manejo clínico; además, la
sensibilidad disminuye aún más cuando las muestras corresponden a frotis negativos (véase tabla 1) o con
tuberculosis extrapulmonar, que son los casos donde se requiere apoyo diagnóstico de otro tipo
[53,54].
A
Células B Células de
mieloma Multiclones Subclones +
Fusión
Hibridoma
1. Inmunización de 2. Ensayo de fusión 3. Ensayo de sobrenadantes 4. Clonación y obtención de 5. Purificación de anticuerpos
ratones con el antígeno celular de cultivo y selección de clones productores de monoclonales anti-antígeno de
de Mycobacterium hibridomas productores de anticuerpos monoclonales Mycobacterium tuberculosis y
tuberculosis anticuerpos entígeno de anti-antígeno de selección frente al antígeno de
Mycobacterium tuberculosis Mycobacterium tuberculosis Mycobacterium tuberculosis
AcMo +
muestra Muestra paciente
AgMtb: antígeno de
Tapizado de AgMtb Mycobacterium tuberculosis
Anticuerpos secundarios
conjugados con enzima
Figura 5. Producción de anticuerpos monoclonales para su uso en ELISA competitiva. A. Producción de anticuerpos
monoclonales frente a un antígeno de Mycrobacterium tuberculosis y B. Formato de ELISA competitiva para detección de
antígenos de Mycobacterium tuberculosis usando anticuerpos monoclonales. Cortesía de la Línea de biomarcadores, Grupo de
Investigación en Ingeniería Biomédica EIA-CES (GIBEC), Medellín, Colombia.
Modificaciones
postraduccionales
Conformación
Degradación
Secreción
Activación
Splicing alternativo
Micro ARNs
Edición ARN
Complejid
Estabilidad ARN
Estructura ARN
Epigenética
Inserciones/delecciones
Variantes alélicas
Pseudogenes
Sistema biológico
Figura 6. Clasificación de los principales biomarcadores encontrados en sistemas biológicos y las ómicas involucradas para el estudio
de los mecanismos reguladores de estas biomoléculas implicados durante los procesos fisiológicos o patológicos.
En 2012, la Fundación Bill & Melinda Gates (BMGF) invirtió US$7.700.000 en 10 donaciones
centradas en el descubrimiento de biomarcadores para el diagnóstico de tuberculosis, con po- tencial para
ser usados en una prueba simple para la detección de la tuberculosis comparable con la prueba de
embarazo comercial; sin embargo, se necesitan de esfuerzos adicionales para acelerar este progreso [58,59].
Actualmente, existen más de 40 estuches comerciales disponi- bles para detectar biomarcadores para
tuberculosis, los cuales usan una variedad de antígenos tales como LAM (lipoarabinomanano), ESAT-6,
CFP-10, 38kDa, 16kDa, 6kDa, entre otros. Entre las pruebas inmunodiagnósticas más conocidas se
encuentran MycoDotTM (Mossman As- sociates Inc., Massachusetts, Estados Unidos), con una sensibilidad
del 93% y una especificidad del 95% para la detección de LAM, Rapid Test TB (Quorum Diagnostics Inc.,
Ontario, Canadá) (véase figura 7), con una sensibilidad del 25% y una especificidad del 87% para el
antígeno
38kDa, y anti-A60 IgG (Anda Biologicals, Strasbourg, Francia) con una sensibilidad del 81% y una
especificidad del 88%, que utiliza un complejo antigénico. Estos ensayos han presentado inconvenientes
cuando existe coinfección con el VIH, encontrándose que su sensibilidad decae más o menos a la mitad en
la presencia del virus. Además, las infecciones por micobacterias no tuberculosas pueden causar
reacciones cruzadas y con ello una consecuente pérdida de la especificidad, lo que lleva a un incremento en
la cantidad de falsos negativos en áreas de alta prevalencia [60].
Antígeno marcado
Antígeno (unido)
Figura 7. Esquema del funcionamiento de la prueba rápida para tuberculosis (Rapid Test TB, Quorum Diagnostics Inc., Ontario,
Canadá).
Un biosensor puede ser definido como un dispositivo analítico que utiliza reacciones bioquími- cas
específicas mediadas por biomoléculas (bioreceptores), tejidos, organelas o células enteras acoplados o
inmovilizados a un transductor capaz de transformar una interacción bioquímica en una señal mediable
y cuantificable [61,62]. Existen diversos tipos de transductores y su uso depende de la aplicación y los
parámetros que se quieran medir; los transductores potencio- métricos detectan los cambios del
potencial ante corrientes constantes, los amperométricos detectan cambios en la corriente bajo
potenciales constantes, los ópticos detectan cambios en la transmisión de la luz, los térmicos detectan
cambios de temperatura y los piezoeléctricos, como las microbalanzas de cuarzo (QCM; del inglés,
Quartz Crystal Microbalance), detectan cambios de masa superficiales (véase figura 8). Cuando el
componente biológico inmovilizado sobre la superficie de un transductor es un inmunoreactivo, el
biosensor se conoce como inmunosensor [63,64].
Anticuerpos
anti-Mycobacterium BIOSENSOR RESPUESTA
tuberculosis
SEÑAL
RECEPTOR TRASDUCTOR
Antígeno de
Mycobacterium
QCM
tuberculosis
Interacción
Equilibrio
FRECUEN
FRECUEN
FRECUEN
Disociación
Antígeno de
Mycobacterium Anticuerpo de la
tuberculosis respuesta inmune
la constante dieléctrica y la conductividad. Usando esta misma tecnología, Hiatt y Cliffel (2012) [66]
lograron detectar el antígeno lipoarabinomanano (LAM) y el bacilo completo a concentraciones
de 8,7x106 células/mL con anti- LAM y 8,7x10 5 células/mL con anti- Mycobacterium
tuberculosis.
En otro trabajo Ren y colaboradores (2008) [67] desarrollaron una plataforma de detec- ción de
Mycobacterium tuberculosis basada en la tecnología piezoeléctrica, utilizando un sis- tema sensor
con un cristal de cuarzo piezoeléctrico multicanal en serie (MSPQC; del inglés, Multi-Channel Series
Piezoelectric Quartz Cristal). Este sistema consiste en una plataforma de detección multimuestras,
acoplado a un microprocesador con salida de datos, usando un transductor oscilador recubierto con
plata. Este sistema detectó productos volátiles (NH3 y CO2) liberados como resultado del
crecimiento de la bacteria, los cuales fueron absorbidos por el hidróxido de potasio (KOH),
ocasionando una variación de frecuencia. Comparando los resultados obtenidos con este sistema y una
prueba convencional como BACTECTM, MGITTM y Lowenstein–Jensen, la tecnología del cristal de cuarzo
piezoeléctrico multicanal en serie es más económica (menos de US$ 1.000 para la configuración y
US$ 4,2 por ensayo); sin embargo, requiere de dos a cuatro días para el cultivo de Mycobacte- rium
tuberculosis, así como del pretratamiento de las muestras para eliminar la contamina- ción potencial
con otras bacterias.
Otro desarrollo importante es el biosensor de resonancia magnética nuclear a base de chip (NMR; del
inglés, Chip-nuclear Magnetic Resonance) que puede detectar Mycobacterium tuberculosis presente
en muestras de esputo sin tratar en un tiempo de 30 minutos. Esta tecnología utiliza partículas
magnéticas recubiertas con anticuerpos específicos contra los biomarcadores diana, requiere pequeños
volúmenes de muestra (5 µL a 10 µL) y presenta tiempos de respuestas realmente cortos. En cuanto a
costos se puede decir que el biosen- sor de resonancia magnética nuclear cuesta menos de US$ 200 y
el microchip desechable cuesta alrededor de US$ 1, lo que convierte a esta tecnología en una
potencialmente adecuada para ser implementada en regiones con pocos recursos [69,70].
Los inmunosensores enzimáticos son uno de los métodos más comunes para el diagnósti- co de la
tuberculosis. En el trabajo de Díaz-Gonzalez y colaboradores (2005) [71] se usó un dispositivo que
trabajaba con el principio de ELISA en el formato sándwich para la de-
Otro tipo de sensor electroquímico fue desarrollado para la detección de ADN genómico de
Mycobacterium tuberculosis basado en el doble etiquetado de nanopartículas de oro con fosfatasa
alcalina y oligonucleótidos de ADN específicos. Este método presentó un límite de detección de
1,25 ng/mL para la detección de ADN de Mycobacterium tuberculosis con una sensibilidad y
especificidad comparables a la reacción en cadena de la polimerasa a partir de muestras de esputo.
Los requisitos para el desarrollo de esta técnica siguen siendo rigurosos, tales como los múltiples
lavados, el control de la temperatura y los largos tiempos de incubación [72].
En la tabla 2 se resumen y comparan los biosensores antes descritos encontrados hasta hoy para la
detección de Mycobacterium tuberculosis, mostrando el biomarcador o el analito selec- cionado y el
límite de detección reportado para cada uno de ellos [73].
Finalmente, en la tabla 3 se resumen algunas características de los diversos tipos de pruebas diagnósticas
conocidas para la detección de la tuberculosis, presentando las ventajas y desven- tajas de cada ensayo.
TREK Sensititre
Trek Diagnostic Usa una placa de microdilución en En desarrollo, con estudios de campo en
MYCOTB MIC plate
Systems Inc., Estados seco que contiene antibióticos análisis
Unidos liofilizados para la determinación
Thermo Fisher de las concentraciones inhibitorias
Scientific Inc., Estados mínimas para medicamentos anti-
Unidos tuberculosis
Componentes orgánicos volátiles
BreathLink Menssana Research
Componentes orgánicos volátiles
En desarrollo, con estudios de
Inc., Estados Unidos
factibilidad, pero ha recibido re-
gistro de conformidad Europea
(del inglés, European Conformity),
mandatorio para los productos
que van a ser vendidos en la
Unión Europea
Prototype breathalyzer Next Dimensions Te- Para determinar la tuberculosis En desarrollo
devicechnology Inc., Estados activa y la tuberculosis resistente Continúa la financiación por la Unidosa medicamentosFundación Bill &
(BMGF) para
Tabla 5. Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para nuevos métodos de diag- nósticos de tuberculo
Métodos evaluados por la Organización Mundial de la Salud pendientes de aprobación por falta de evidencia
Tecnologías moleculares
TB LAMP. Eiken Chemical Co.,Ltd., Japón
Genotype MTBDRsl. Hain Lifescience GmbH, Alemania
Métodos que se encuentran en el mercado que no han sido evaluados por la Organización Mundial de la Salud
Tecnologías moleculares
iCubate System. iCubate Inc., Estados Unidos
TB drug resistance array. Capital Bio Corp., China
EasyNAT TB. Ustar Biotechnologies Ltd., China
Truelab/Truenat MTB. Molbio/Bigtec Diagnostics, India
Tecnologías no moleculares
Alere Determine TB-LAM. Alere Inc., Estados Unidos
Técnicas evaluadas por la por la Organización Mundial de la Salud, no recomendadas
Serodiagnósticos comerciales
Ensayos de liberación de interferón-gamma para la detección de tuberculosis activa
Tecnologías avaladas y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud
Tecnologías moleculares
Xpert MTB/RIF®. Cepheid Inc., Estados Unidos
INNO-LiPA®. Innogenetics N.V., Bélgica
Microscopía
Ziehl-Neelsen y métodos de microscopía fluorescente
nóstico de la tuberculosis en 2014 fue de US$ 65.371.547 [77]. Sin embargo, el Plan Mundial para
Detener la Tuberculosis (The Global Plan to Stop TB), 2011-2015, estimó un valor de presupuesto
requerido para este tipo de investigaciones de US$[Link].000 anuales [78], estableciendo una
brecha económica que se refleja en la frecuencia e impacto de los desarrollos en esta área.
Actualmente, las entidades que financian la mayoría de las investi- gaciones en el diagnóstico de la
tuberculosis son los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de los Estados Unidos/Instituto
Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), la Fundación Bill & Melinda Gates
(BMGF), la empresa privada Otsuka Pharmaceutical y la Comisión Europea [77].
Conclusiones
La identificación de los casos activos de tuberculosis es la clave para resolver el problema de salud
pública que representa hoy en día esta enfermedad. Las técnicas tradicionales que se han usado por décadas
para la detección de la tuberculosis requieren ser actualizadas y mejoradas, de manera que beneficien
principalmente a la población de regiones endémicas vulnerables. Una de las principales dificultades
para el control de la tuberculosis es la falta de un diagnóstico rápido, que se refleja con los altos índices de
mortalidad ocasionados por esta enfermedad aún con la existencia de tratamientos efectivos
antituberculosos.
Un aporte importante a esta problemática proviene del desarrollo y aplicación de la tecnología de los
biosensores, la cual viene tomando fuerza en los últimos años, convirtiéndose en una de las áreas de
investigación emergentes más prometedoras para la detección rápida de Myco- bacterium tuberculosis.
No obstante, esta tecnología, como muchas otras mencionadas, debe enfrentar numerosos desafíos antes de
ser constituida como un nuevo método de diagnóstico validado y recomendado por la Organización
Mundial de la Salud tales como la miniaturización, la portabilidad y la disminución de costos de los
dispositivos, el aumento de la capacidad de adaptación y la flexibilidad para la detección multianalito
(caso de la coinfección con el VIH), el aumento de la sensibilidad y la especificidad, y la reducción de
reacciones cruzadas con matrices biológicas, entre otros.
Bibliografía
1. World Health Organization. Global tuberculo- sis
report 2015 (ed 20a). Francia: World Health CP, et al. Pulmonary tuberculosis increases the risk
Organization; 2015. of lung cancer: a population-based cohort study.
Cancer 2011; 117: 618-624.
2. Wu CY, Hu HY, Pu CY, Huang N, Shen HC, Li
3. Stewart BW, Wild CP. World Cancer Report
30. Frieden TR. Tuberculosis: Detección de casos, identification of mycobacteria in the clinical lab-
tratamiento y vigilancia. Preguntas y respuestas: Kurt oratory. Rev Inst Med Trop Sao Paulo 2001; 43: 25-
Toman (ed 2a). Washington D.C., Estados Unidos: 28.
Organización Panamericana de la Salud; 2006.
43. Katoch V. Advances in Molecular Diagnosis of
31. American Thoracic Society, Centers for Di- Tuberculosis. MJAFI 2003; 59.
sease Control and Prevention. Diagnostic
Standards and Classification of Tuberculosis in Adults 44. Mallard K, McNerney R, Crampin AC, Houben
and Children. This official statement of the R, Ndlovu R, Munthali L, et al. Molecular de-
tection of mixed infections of Mycobacterium
American Thoracic Society and the Centers for
tuberculosis strains in sputum samples from pa- tients
Disease Control and Prevention was adopt- ed by
in Karonga District, Malawi. J Clin Microbiol 2010;
the ATS Board of Directors, July 1999. This
48: 4512-4518.
statement was endorsed by the Council of the
Infectious Disease Society of America, Sep- tember 45. Puerto G, Castro CM, Ribón W. Reacción en
1999. Am J Respir Crit Care Med 2000; 161: 1376- cadena de la polimerasa: una contribución para el
1395. diagnóstico de la tuberculosis extrapulmonar y de las
32. Chan ED, Heifets L, Iseman MD. Immunologic micobacteriosis. Infectio 2007; 11: 97-100.
diagnosis of tuberculosis: a review. Tuber Lung Dis 46. Tiwari RP, Hattikudur NS, Bharmal RN, Kar-
2000; 80: 131-140. tikeyan S, Deshmukh NM, Bisen PS. Modern
33. Perkins MD, Roscigno G, Zumla A. Progress to- approaches to a rapid diagnosis of tuberculosis:
promises and challenges ahead. Tuberculosis (Edinb)
wards improved tuberculosis diagnostics for de-
2007; 87: 193-201.
veloping countries. Lancet 2006; 367: 942-943.
34. Organización Panamericana de la Salud. Manual 47. Pai M, Kalantri S, Dheda K. New tools and
para el diagnóstico bacteriológico de la tubercu- losis. emerging technologies for the diagnosis of tu-
Parte 2. Cultivo; 2008. berculosis: part II. Active tuberculosis and drug
resistance. Expert Rev Mol Diagn 2006; 6: 423- 432.
35. Frieden TR, Sterling TR, Munsiff SS, Watt CJ,
Dye C. Tuberculosis. Lancet 2003; 362: 887- 899. 48. World Health Organization, United Nations
Children’s Fund, Joint United Nations Pro-
36. Cascante JA, Pascal I, Eguía VM, Hueto J. gramme on HIV/AIDS (UNAIDS), Médecins
Diag- nóstico de la infección tuberculosa. An Sist Sans Frontières. Sources and prices of selected
Sanit Navar 2007; 30: 49-65. medicines and diagnostics for people living with
HIV/AIDS (ed 6a). Francia; 2005.
37. Hepple P, Ford N, McNerney R. Microscopy
compared to culture for the diagnosis of tuber- 49. Clayden P, Collins S, Daniels C, Frick M, Harr-
culosis in induced sputum samples: a systematic ington M, Horn T, et al. 2013 Pipeline report:
review. Int J Tuberc Lung Dis 2012; 16: 579-588. HIV, hepatitis C virus (HCV), and tuberculosis (TB)
drugs, diagnostics, vaccines, preventive technologies,
38. Heifetes LB, Good RC. Current Laboratory research toward a cure, and im- mune-based and gene
methods for the diagnosis of tuberculosis. En: therapies in development: HIV i-Base/Treatment
Bloom BM, ed. Tuberculosis: Pathogenesis, pro- Action Group; 2013.
tection and control. Washington D.C., Estados
Unidos: ASM Press; 1994: 85-110. 50. Steingart KR, Sohn H, Schiller I, Kloda LA,
Boehme CC, Pai M, et al. Xpert(R) MTB/RIF
39. Solórzano RF, Varela-Martínez C. Métodos assay for pulmonary tuberculosis and rifampicin
Diagnósticos en Tuberculosis: lo convencional y lo resistance in adults. Cochrane Database Syst Rev 2013;
nuevo. Rev Med Hondur 2006; 74: 93-101. 1: 1-131.
40. Reino Unido de Gran Bretaña, Department 51. Simonney N, Labrousse H, Ternynck T, Lagran-
of Health, Public Health England. Molecu- ge PH. Recycling of ELISA plates for the serolog- ical
lar diagnosis of tuberculosis: Information for diagnosis of tuberculosis using a Mycobac- terium
healthcare professionals. Londres, Reino Unido. 2015. tuberculosis-specific glycolipid antigen. J Immunol
Disponible: [Link] Methods 1996; 199: 101-105.
ment/uploads/system/uploads/attachment_data/
file/489198/Molecular_diagnosis_of_tuberculo- 52. Moran AJ, Treit JD, Whitney JL, Abomoelak B,
sis_for_healthcare_professionals.pdf. Consulta- do: Houghton R, Skeiky YA, et al. Assessment of the
agosto 2015. serodiagnostic potential of nine novel pro- teins from
Mycobacterium tuberculosis. FEMS Microbiol Lett
41. Bekmurzayeva A, Sypabekova M, Kanayeva D. 2001; 198: 31-36.
Tuberculosis diagnosis using immunodominant,
secreted antigens of Mycobacterium tuberculo- sis. 53. Abebe F, Holm-Hansen C, Wiker HG, Bjune
Tuberculosis (Edinb) 2013; 93: 381-388. G. Progress in serodiagnosis of Mycobacterium
tuberculosis infection. Scand J Immunol 2007; 66: 176-
42. da Silva CF, Ueki SY, Geiger Dde C, Leao SC. 191.
hsp65 PCR-restriction enzyme analysis (PRA) for
54. Laal S, Skeiky YAW. Immune-Based Methods.
64. Anjum V, Pundir C. Biosensors: Future Analyti- 78. World Health Organization, Stop TB Partner-
cal Tools. Sensors Transd J 2007; 76: 937-944. ship. The global plan to stop TB 2011–2015.
Ginebra, Suiza: WHO Press. 2010. Disponible:
65. He F, Zhang L. Rapid diagnosis of M. tuberculo- [Link]
sis using a piezoelectric immunosensor. Anal Sci plan/tb_globalplantostoptb2011-[Link]. Con-
2002; 18: 397-401. sultado: agosto 2015.
66. Hiatt LA, Cliffel DE. Real-time Recognition of