Confección de
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Primera edición,
• junio de 2002
Segunda edición,
• abril de 2012
© Copyright by
editorial hammurabi s.r.1.
Talcahuano 481 -4° piso
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concept design
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Esta edición de 500 ejemplares,
más sobrante para reposición
se terminó de imprimir
en el mes de abril de 2012
en los talleres gráficos «St Gráfico»
San Antonio 834, Buenos Aires -Argentina
Hecho el depósito de ley 11.723
Derechos reservados
Prohibida su reproducción total o parcial
Impreso en Argentina/ Printed in Argentina
ISBN: 978-950-741-567-8
Díaz, Eduardo A.
• Confección de escritos y otras piezas procesales
2ª ed., Buenos Aires, Hammurabi, 2012
456 ps., 23 x 16 cm. (actuación profesional; 1 / Eduardo A. Díaz)
ISBN: 978-950-741-567-8
1. Derecho Procesal. l. Título
CDD347.05 Fecha de catalogación: 19/12/2011
Eduardo A. Díaz
Confección de
escritos y otras
piezas procesales
Qué decir y cómo decirlo
Dificultades de la comunicación procesal escrita.
Modo de razonar. Reglas de redacción.
El estilo forense. Contenido
y estructura del escrito.
Modelos explicados
2ª edición actualiza da yampliada
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JosE LUIS DEPALMA ♦ EDITOR
A mis padres,
por el esfuerzo en educar a sus hijos
Cuando no hay capacidad de expresión
se achica el pensamiento
PEDRO LUIS BARCIA
Presidente de la Academia Argentina de Letras
Cuando uno es joven, enseiia con el cuerpo.
Cuando es adulto, con la sabiduría.
Cuando muere, enseiía con su legado
General CHOI HONG Hr
Palabras previas ala segunda edición
Cuando hace unos mios se publicó la primera edición de esta obra, tuve
un deseo ferviente: que algún día llegase a ser un "clásico" en el tenia.
Hoy, agotada la tirada inicial, circunstancia que abre paso a esta segun-
da edición actualizada y aumentada, comienza a cristalizarse aquella aspi-
ración. La obra fue m,uy bien recibida por los jóvenes colegas, como así tam-
bién por los estudiantes universitarios, principalmente por aquellos a pun-
to de egresar de las aulas, por hallarse cursando materias más consustan-
ciadas con el ejercicio de la profesión. También he tenido la satisfacción de
saber que el libro fue elegido para integrar la bibliografía de diferentes cur-
sos, amén de la tradicional recomendación "boca a boca".
Ante tanwiio logro, no podía niás que recoger el guante y aparecer ahora
con más temas, además de actualizar los ya existentes. No he corregido una
sola idea de las vertidas originariamente, en la inteligencia de que no era ne-
cesario. A lo largo de estos mios he releído el primer trabajo en más de una
ocasión, y en ninguna de ellas he notado falencias que justificasen enmen-
dar su contenido.
La novedad es que, a despecho de la postura asumida en la primera edi-
ción, he incorporado modelos de los escritos esenciales del proceso, como lo
son la demanda, reconvención, sus contestaciones, ofrecimiento de prueba,
alegato, fundamentación de recursos, y de otras piezas procesales que, sin
ser escritos en sentido estricto, integran los expedientes y son de constante
uso por el abogado: pliego de posiciones, interrogatorio para testigos, conve-
nios, cédula, oficio, mandamiento, testimonio, edicto, certificado y exhorto.
¿Por qué esta incorporación? ¿No dije en la primera edición que no transcri-
bía modelos, "pues para esto alcanza con las obras ya existentes"? La razón
está en el plus, en el "valor agregado" que se puso a nuestros modelos en re-
lación a lo que tradicionalmente ofrecen "las obras ya existentes", y que es el
análisis y explicación del qué, cómo y por qué se escribe de la manera en que
10 Palabras previas a la segunda edición
se lo hace. Además, porque la denianda de este tipo de material supera am-
pliamente a la oferta, ya que no existe aún suficiente bibliografía que ayude
a los noveles abogados en el difícil camino del ejercicio profesional, de la
práctica, circunstancia que desde ya alcanza, en particulm~ a lo relaciona-
do con la escritura forense.
Queda entonces la obra estructurada -idealmente- en dos sectores o
momentos. Uno, especie de parte general, comprende los capítulos I a N y
está formado con los contenidos de la primera edición, ampliados con temas
como "Escrito eficaz y escrito inoficioso", "Pautas gramaticales y estilísticas
para una buena redacción" (a cargo de Gabriela Mocea), "Consecuencias de
no cumplir los recaudos de los escritos", "Responsabilidad del abogado",
"Casos particulares" (simple anotación en el expediente, escrito adhesivo,
recurso extraordinario), entre otros. La otra división, al estilo de parte espe-
cial, aborda en particular "Modelos de escritos esenciales" (Capítulo V) y
"Modelos de otras piezas procesales" (Capítulo VI, elaborado por Javier A.
Cornejo e Ignacio Anzoategui).
Con el nuevo material incorporado queremos brindar al colega más he-
rramientas que le permitan comprender mejor el fenómeno de la escritura
forense, que lo lleven a captar la trascendencia de esta actividad, y que ello
le genere ansias de aprender más sobre ella y así, un día, ser libre en la ta-
rea. Como dice GabrielaMocca en su colaboración "las normas de escritura,
como todo arte, se aprenden para luego jugar con ellas, desafiarlas, sin per-
derlas de vista".
Gracias a los lectores de la primera edición por la confianza brindada,
que posibilita este renovado y superador intento. Y gracias a quienes tienen
ahora, en sus manos, este libro, pues nos dan la energía necesaria para con-
tinuar en este largo y sinuoso camino de dar a los demás lo mejor de noso-
tros.
EDUARDO A. DIAZ
Palabras previas ala primera edición
Siempre me llamó la atención que las obras clásicas de práctica procesal
se circunscribieran a una compilación de modelos de escritos. Mi extraiieza
era en un doble sentido: por un lado, porque la aludida práctica no se redu-
ce a hacer escritos;por otro, en atención a que dicha literatura exhibía mues-
trarios, pero no orientaba al profesional sobre las reglas de esta importante
actividad abogadil. Importancia que, recordenws, proviene, primero, del
hecho de que en el proceso civil (al que apuntamos en este trabajo), por regla
general, el acto es lo que de él se dice en el escrito, v. gr., si enuncio ªapelo" no
habrá reposición; y segundo, de que para la eficacia (de derecho o de hecho)
del acto procesal, el papel que lo contiene debe reunir los requisitos de fondo
y forma previstos para la pieza, v. gr., el monto reclarnado en la demanda o
las firmas en todo escrito.
Para completar un poco ese vacío (llenado a niedias por no muchos inten-
tos doctrinarios, de entre los cuales destaco una serie de breves obras de En-
rique Falcón sobre cómo hacer distintos escritos fundamentales del proce-
so), desde la cátedra, especialmente la de Formación Profesional de la Fa-
cultad de Derecho de la UBA (el famoso Práctico) y la de los Talleres que dic-
té en el Colegio de Abogados de San Martín, hice especial hincapié en la en-
seiianza de aquellas reglas. Y ahora propongo a mis colegas estas líneas, que
amplían y profundizan el material de aquellos cursos.
Ellas tratan sobre los escritos en general, ninguno en particular, más allá
de que la guía será la demanda, verdadero modelo de la escritura forense.
He aquí, tal vez, una virtud (si es que alguna tiene) del trabajo, pues se ana-
lizan, elaboran y presentan aspectos comunes, pautas válidas para todo es-
crito de todo proceso.
Comienza ubicándonos en el principio de escritura vigente en nuestro or-
denamiento adjetivo civil, para luego describir la realidad de la comunica-
ción escritor-lector forenses, y los inconvenientes que ella depara. Continúa
12 Palabras previas
con el qué decir en el escrito, cuál es su contenido esencial: hechos, derecho,
postulación, con el agregado, a nivel introductorio, de un tema no muy fre-
cuente en este tipo de literatura jurídica: el modo de razonar antecedente del
texto. Sigue con el cómo decÍl~ o sea la nianera de plasmar aquel contenido.
El cómo decir abarca tres aspectos: estructura u organización del escrito (en-
cabezamiento, núcleo, cierre), estilo de la redacción (sencillez, claridad, con-
cisión, precisión, gravedad), aspecto del documento (papel, márgenes, espa-
ciado, resaltadores, etcétera).
Se citan la legislación vigente en la materia, doctrina y jurisprudencia.
Hay numerosos ejemplos, pero no transcripción íntegra de modelos, pues
para esto alcanza con las obras ya existentes.
La intención es proporcionar elementos de fondo y de forma que ayuden
al abogado a enfocar la confección de estos documentos. El lector tendrá su
propio método de pensary hacer escritos, mas el conocimiento de cuáles pau-
tas rigen, y el porqué de ellas, le permitirá, por un lado, adquirir cierta au-
tonomía y estilo personal, y por otro, mejorar su chance de presentar escritos
eficaces, aspecto decisivo a la hora de actuar en el proceso.
Restan los agradecimientos. Vayan ellos a mis alumnos, quienes con su
presencia y halagos me indujeron a escribir. Y a todos aquellos autores que
con su sencillez y grandeza de palabra, son modelo para mí en esta difícil ta-
rea de llegar a otro. Y a mi familia, por su paciencia y tolerancia. Y a Ud., lec-
t01~ que me da su voto de confianza. Espero no defraudarlo, así el círculo se
habrá cerrado.
EDUARDO A. DIAZ
Introducción
Confeccionar un escrito judicial es una actividad grave y compleja. Gra-
ve en cuanto seria y de consecuencias importantes; compleja, pues no con-
siste sólo en redactar un texto, sino que es más: comprende acondicionar la
exterioridad o fachada de la pieza, lograr una buena comunicación con sus
destinatarios, cumplir con todos los requisitos de forma y fondo para lograr
la validez y/o eficacia de la presentación, aspectos éstos de la tarea que no le
van en zaga a la redacción propiamente dicha.
Hacer bien un escrito puede no resultar fácil para el abogado. Confluyen
junto a la complejidad apuntada, factores de índole subjetiva, entre los que
podemos citar: carencia de vocabulario (jurídico y común), desconocimien-
to de las normas legales aplicables al asunto contenido en el escrito, confu-
sión sobre el objeto o finalidad del acto a realizar con él, falta de tiempo, no
tener un orden o guía acerca de qué y cómo exponer. Trataremos aquí sobre
las principales de estas causas, pero desde una faz positiva: lo que hay que
hacer y tener en cuenta en la composición de la pieza.
Hablaremos en este volumen de los escritos en general, no de alguno en
especial. No obstante, en muchas ocasiones nuestra guía será la denwnda,
paradigma del escrito forense.
Indice general
Palabras previas a la segunda edición _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 9
Palabras previas a la primera edición______________________ 11
Introducción _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 13
Capítulo[
COMUNICACION, ESCRITURA Y PROCESO
§ l. Generalidades _________________ _____ ______________ 25
§ 2. Principios procesales de escritura y oralidad _..., _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 26
§ 3. Vigencia del principio de escritura en los códigos procesales nacio-
nal y bonaerense___________________________________ 27
§ 4. La comunicación en el proceso _________________________ 28
a) Desarrollo de la comunicación lingüística _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 28
b) Sujetos de la comunicación procesal escrita _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 29
l. Elabogadoproductordeescritos __________________ 29
2. La realidad de la emisión de resoluciones judiciales. El su-
balterno del juez receptor del mensaje _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 31
e) Dificultades en la comunicación procesal escrita _ _ _ _ _ _ _ _ _ 35
l. El emisor ignora al receptor______________________ 36
2. El emisor escribe mal __________ ________________ 37
3. El emisor transmite un mensaje incompleto o poco explícito 37
4. Problemas en el receptor ________________________ 38
5. Las circunstancias ---------------------------~ 39
Capítuloll
EL ESCRITO PROCESAL
§ 5. Concepto ________________ __________ ______________ 43
16 Indice general
§ 6. Tiposdeescritos _________ ________________________ 44
a) Fundamentales_________________________________ 45
b) Accidentales______________________ ____________ 45
l. De trámite: impulsivos y acondicionadores _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 46
2. Cuasifundamentales __________________________ 47
§ 7. Escritoeficazyescritoinoficioso________ _______________ 48
Capítulo III
QUE DECIR EN UN ESCRITO
§ 8. El funcionamiento o estructura de la norma jurídica __ _ _ _ _ _ _ _ 54
§ 9. El escrito debe reflejar la estructura de la norma _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ 56
§ 10. El modo de razonar antecedente del texto _ __ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ 59
a) Esquema primario del razonamiento: el silogismo práctico _ _ 60
b) Cada escrito es la documentación de un caso resuelto por el abo-
gado_________________________________________ 69
§ 11. La argumentación jurídica____________________________ 73
§ 12. Contenido especial de ciertos escritos _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ 77
CapítuloIV
COMO DECIR EN UN ESCRITO
§ 13. Organización común a todo escrito ___ ___ __________ ______ 81
a) Encabezamiento ________________ _____ ___________ 82
l. Título ------------------------------------- 86
2. Introducción -------------------------------- 87
I. Identidad y carácter de quien realiza el acto procesal _ _ 88
II. Carátula y número del expediente _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 88
III. Domicilio constituido __ __ _ _ _ __ _ ____ ___ __ _ __ _ 89
IV. Letrado patrocinante _ _ ___ _ _ __ _ _ _ __ ___ __ ___ _ 91
v. Otras menciones___________________________ 92
b) Núcleo _______________________ _____ ___________ 93
l. Postulación __ _ ____________ __ _____ _____ ______ 94
I. Ubicación. «Objeto»y«petitorio» _______________ 95
II. Modo expresivo. Postulación expresa e implícita _ _ _ _ 97
III. Una vuelta al «petitorio» ___ _______ _____ ______ 102
2. Hechos ______ ________________________ ______ 104
I. Hechos «extraprocesales» e «intraprocesales» _ _ _ _ _ _ 104
II. Alegación de los hechos pertinentes _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 105
III. Ubicación________________________________ 110
rv. Modo expresivo. Narración y descripción. Afirmación_ 111
Indice general·, 17
3. Derecho ___________________________________ _ 115
l. Carga flexible----------------------------- 115
n. Ubicación _______________________________ _ 118
III. Modo expresivo. Citas ______________________ _ 119
e) Cierre ______________________________________ _ 121
l. Frase de cierre ------------------------------- 121
2. Firmas ------------------------------------ 122
!. De la parte ______________________________ _ 123
II. Del abogado _____________________________ _ 124
III. Una excepción a las reglas: los escritos de mero trámite 127
3. Otrosí ------------------------------------- 129
§ 14. Reglas de la redacción forense ___ ----:--------- _________ _ 131
a) Sencillez _____________________________________ _ 133
b) Precisión ___________________________________ _ 135
l. Ambigüedad _______________________________ _ 136
2. Vaguedad---------------------------------- 137
e) Concisión ____________________________________ _ 138
d) Claridad _____________________________________ _ 141
l. Orden------------------------------------- 144
2. Signos ortográficos ---------------------------- 146
e) Gravedad ------------------------------------- 147
{) Pautas gramaticales y estilísticas para una buena redacción (o
cómo corregir esc1itos) ___________________________ _ 149
l. Redacción en tres etapas _______________________ _ 150
2. Relectura y reescritura. El proceso de corrección ______ _ 151
l. Análisis sintáctico ________________________ _ 153
II. Plano semántico __________________________ _ 154
II.l. Adecuación __________________________ _ 154
II.2. Coherencia __________________________ _ 154
II.3. Cohesión ---------------------------- 156
ª· Recurrencia _______________________ _ 156
b. Concordancia ______________________ _ 158
c. Conexión ______________________ _ 159
III. Puntuación y ortografía _____________________ _ 160
IV. Corrección de estilo _______________________ _ 161
v. Plano retórico ____ _ 162
3. Conclusión ______ _ 162
§ 15. Aspecto de la pieza --------------------------------- 163
a) Mediosparaescribir ___________ ________________ 165
b) Maneras de presentar la escritura ___________________ 166
e) Copias --------------------------------------- 175
§ 16. Consecuencias de no cumplir los recaudos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 181
a) En el encabezamiento y en el aspecto del escrito _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 181
18 Indice general
b) Respecto de los componentes del núcleo ______________ _ 184
e) Firmas y copias. Remisión ________________________ _ 187
d) Responsabilidad del abogado ______________________ _ 187
• Jurisprudencia
190
§ 17. Casos particulares _________________ __________ ___ ___ 196
a) Peticiones mediante simple anotación en el expediente _ _ _ _ _ 196
b) Escrito adhesivo ___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 198
7
e) Recurso extraordinario federal y queja por su denegación _ _ 199
§ 18. Recomendaciones finales_____________________________ 205
a) Tenga ideas claras _ __________ __ _____ _ __ ____ ___ ___ 205
b) Cumpla la trilogía _ ____________ __ _ _____ ____ ___ __ _ 205
e) Verifique las particularidades ______________________ 205
d) Atienda siempre las reglas de redacción _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 205
e) Coloque lo esencial en primer plano___________________ 206
{) Refiérase a circunstancias concretas __________ -.- _ _ _ _ _ _ 206
g) Deseche lo inútil del estilo forense____________________ 207
h) Respete la estructura del encabezamiento y haga atractiva la
lectura __ ___ __ __ __ _ __ _ _ _ __ ___ ____ _ __ __ __ _ __ _ _ _ ,207
i) Corrija los escritos_______________________________ 207
j) Escriba con tiempo suficiente __________ ___ _______ ___ 208
h) Tenga un buen expediente «testigo»___________________ 208
l) No olvide las copias __ ___ ___ ______________________ 209
m,) Termine de escribir y firme_________________________ 209
Capítulo V
MODELOS DE ESCRITOS ESENCIALES
§ 19. Demanda---------------------------------------- 214
a) Generalidades ___ _____ _ __ _____ _________________ 214
b) Modelo de demanda______________________________ 217
e) Análisis _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 221
l. Encabezamiento______________________________ 221
I. Título __________ _____ ___________________ 222
II. Introducción ________________________ _____ 222
2. Personería__________________________________ 223
r. Representación ____________________ _______ 223
II. Nombre y domicilio real del actor _______________ 226
3. Objeto ______ __ __________ _______ _____ _______ 229
I. Resumen de la pretensión _ ___________________ 230
II. Nombre y domicilio real del demandado _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 234
Indice general 19
4. Hechos ------------------------------------ 239
I. Hechosconducentes ________________________ 243
II. Selección de los hechos. La entrevista profesional _ _ _ 244
III. Verificación del presupuesto fáctico ____ _ . .:. _ _ _ _ _ _ _ 245
IV. Hechos especiales. Necesidad de interconsulta _ _ _ _ _ 246
v. Exposición ______ _ __ ___ ____________ _______ 247
5. Prueba. Remisión_____________________________ 247
6. Derecho. Remisión ____ ________ ______ _____ _____ 247
7. Otros capítulos posibles _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 248
8. Petitorio. Cierre _ _:_____________________________ 248
§ 20. Excepciones previas y contestación a la demanda ______ :.. ____ _ 250
a) Generalidades--------------------------------- 250
b) Modelo de excepciones previas y contestación de la demanda _ 259
e) Análisis _____________________________________ _ 262
l. Encabezamiento _____________________________ _ 262
2. Objeto ____________________________________ _ 262
3. Excepciones previas __________________________ _ 263
4. Contestación a la demanda _____________________ _ 265
I. Reconocimientos ynegaciones ________________ _ 267
II. Hechos defensivos _________________________ _ 271
5. Otros capítulos posibles _______________________ _ 273
§ 21. Reconvención y su contestación _______________________ _ 274
a) Generalidades-------------------~------------- 274
b) Modelo.Análisis: remisión ________________________ _ 277
§ 22. Ofrecimiento de medios de prueba _____________________ _ 281
a) Generalidades--------------------------------- 281
b) Modelo ______________________________________ _ 296
e) Análisis _____________________________________ _ 298
l. Documental ________________________________ _ 298
I. Se ofrecen documentos, no sólo instrumentos _____ _ 299
II. Documentos en poder de la parte y de terceros _____ _ 300
III. Documento público y privado _________________ _ 301
IV. Fotocopias ______________________________ _ 302
v. Documento en idioma extranjero ______________ _ 303
2. De informes ________________________________ _ 303
I. Informes en sentido propio e impropio ___________ _ 304
II. Qué y a quién se pide _______________________ _ 304
3. De confesión_________________________________ 305
r. No hay que formular las posiciones______________ 305
rr. Quiénes pueden ser citados a confesar _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 306
4. De testigos__________________________________ 307
I. Quiénes pueden ser ofrecidos__________________ 309
20 Indice general
n. Requisitos ------------------------------- 310
II.l. Indicarlos extremos que quieren probarse_____ 310
II.2. Datos que identifiquen al testigo____________ 311
II.3. Número de testigos _____________________ 312
II.4. Testigos que declararán fuera del lugar deljuicio_ _ 313
5. Deperitos ---------------------------------- 313
I. Formular los puntos de pericia. Designar consultor téc-
nico _______________________ ------------- 314
n. Indicar la especialización del perito. Listas de peritos.
Idóneos --------------------------------- 315
III. Indicar los documentos indubitados en la pericial cali-
gráfica _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 318
IV. Planos, exámenes científicos, reconstrucción de los he-
chos, consultas científicas o técnicas_____________ 318
6. Reconocimientojudicial ------------------------ 319
§ 23. Alegato ----------------------------------------- 320
a) Generalidades --------------------------------- 320
b) Modelo de alegato ------------------------------- 326
e) Análisis -------------------------------------- 330
l. Síntesis del litigio----------------------------- 331
2. Análisis de la prueba producida ____ _______________ 334
3. Conclusión_____________________________ ____ 338
§ 24. Fundamentación de recursos -------------------------- 339
a) Generalidades --------------------------------- 339
b) Modelo de fundamentación de recursos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 346
e) Análisis ____________ ------------------------- 350
l. Introducción. Aspectos que se impugnan _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 350
2. Crítica concreta y razonada de la resolución. Sus en-ores _ _ 353
3. Petición: el efecto jurídico pretendido _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 363
Capítulo VI
MODELOS DE OTRAS PIEZAS PROCESALES
§ 25. Pliego de posiciones_________________________________ 367
- Forma usual de redactar las posiciones. Examen de sus requi-
~tos __ -------------------------------------- 375
§ 26. Interrogatorio para testigos--------------------------- 377
- La pregunta sugestiva. Tipos de preguntas. Expresiones esté-
riles ----------------------------------------- 381
§ 27. Convenios conciliatorios y transaccionales _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 387
Indice general. 21
§ 28. Cédula------------------~----------------------- 390
a) Firma de la cédula _____ -------------------------- 392
b) Cédulaley22.172 ------------------------------- 393
e) Contenido de la cédula____________________________ 395
§ 29. Oficio ____________ -----------------------------__ 399
· a) Oficio ley 22.172 dirigido a un tribunal de otrajurisdicción __ 405
b) Oficio ley 22.172 dirigido a quien debe cumplir la medida orde-
nada por el juez_________________________________ 408
§ 30. Testimonio ____________________ ___________________ 410
§ 31. Mandamiento------------------------------------- 419
- Mandamiento ley22.172 __________________________ 425
§ 32. Edicto ---------------------------------------- __ 432
§ 33. Certificado--------------------------------------- 437
§ 34. Exhorto --------------------------------------- 438
Bibliografía general _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 44 7
Capítulo 1
Comunicación, escritura lproceso
-§l-
GENERALIDADES
La doctrina mayoritariamente caracteriza al proceso judicial co-
mo una secuencia relacionada y teleológica de actos 1. Estos actos, lle-
vados a cabo por los distintos sujetos que intervienen en el debate ju-
dicial -juez, partes, terceros-, son los llamados actos procesales,
especie del género acto jurídico.
Fiel a su naturaleza, el acto procesal es voluntario (art. 944, Cód.
Civil). Esta voluntad tiene que manifestarse formalmente, es decir,
observar ciertas solemnidades exclusivamente admitidas por la ley
como expresión de aquélla, so pena de resultar ineficaz (arts. 913, 916,
973, Cód. Civil). Entre los requisitos que constituyen la forma del ac-
1 Entre otras definiciones destacamos las siguientes: "Conjunto de actos recípro-
camente coordinados entre sí de acuerdo con reglas preestablecidas, que conducen a la
creación de una norma individual destinada a regir un determinado aspecto de la con-
ducta del sujeto o sujetos, ajenos al órgano, que han requerido la intervención de éste en
un caso concreto, así como la conducta del sujeto o sujetos, también extraños al órgano,
frente a quienes se ha requerido esa intervención" (Palacio, Derecho procesal civil, ed.
1994, t. I, p. 227); "Secuencia o serie de actos que se desenvuelven progresivamente, con
el objeto de resolver, mediante juicio de la autoridad, el conflicto sometido a su decisión"
(Couture, Fundamentos del derecho procesal civil, 3ª ed., 1997, p. 122); "Existe proceso
siempre que el efecto jurídico no se alcance con un solo acto, sino mediante un conjunto
de actos, cuando cada uno de ellos no pueda dejar de coordinarse a los demás para la ob-
tención de la finalidad" (Carnelutti, Francesco, Sistema de derecho procesal civil, t. I, p.
48, cit. por Palacio,Derecho procesal civil, ed. 1994, t. I, p. 226).
26 EDUARDO A. DIAZ
to procesal, a saber, condiciones de tiempo, lugar y modo, será a este
último al que nos dedicaremos.
El proceso judicial, en cuanto fenómeno físico, real, en el que ac-
túan distintas personas que manifiestan su voluntad y se comunican
entre sí a través de la realización de los actos que lo componen, tiene
un nwdo de expresión, un lenguaje particular: el idioma nacional en
la singular forma de decir de los hombres de derecho. Es el que se ha
dado en llamar estilo forense 2.
-§2-
PRINCIPIOS PROCESALES DE ESCRITURA Y ORALIDAD
El medio de expresión del lenguaje procesal ha oscilado, en las dis-
tintas legislaciones y épocas, entre la palabra escrita y la oral. La doc-
trina eleva esta circunstancia expresiva del proceso al rango de prin-
cipio; se habla así de principio de oralidad y principio de escritura.
El principio de oralidad, según expresa Couture, es aquel en cuya
virtud los actos procesales se realizan a viva voz, normalmente en
audiencia, reduciéndose las piezas escritas a lo indispensable. Por
oposición, el principio de escritura determina que sea la forma escri-
ta la preponderante en el proceso, con un mínimo de actuación oral 3.
Peyrano conceptualiza al proceso oral no como aquel en que lama-
yor cantidad de actos se formaliza por signos fónicos, sino como el que
culmina con una audiencia en cuyo curso se producen ante el órgano
jurisdiccional todas las probanzas que por su naturaleza sea posible
diligenciar en ese acto, así como las alegaciones finales de las partes.
Esto con la previsión de que la sentencia definitiva será pronunciada
dentro de un breve plazo a contar desde la celebración de aquélla 4.
Larga es la discusión entre partidarios de uno y otro principio. Los
oralistas argumentan a su favor: más celeridad del trámite, debido a
2 Con el adjetivo forense destacamos el que es propio de los abogados que se desem-
peñan en el foro, es decir actuando en los tribunales. Este estilo puede llegar a ser dis-
tinto del que usa el abogado en otros campos de la profesión: científico, docente, legisla-
tivo, etcétera.
3 Couture, Fundamentos del derecho procesal civil, 3ª ed., 1997, p. 199.
4 Peyrano, El proceso civil. Principios y fundamentos, ed. 197 8, p. 303 y siguientes.
Confección de ·escritos y otras piezas procesales 27
la concentración de actos y eliminación de traslados; mayor publici-
dad del proceso; una Justicia más cercana a la realidad de los hechos,
como resultado de la inmediación entre los justiciables y demás ele-
mentos de la causa con el juzgador. Los escriturarías sostienen en su
beneficio: la lentitud, en la praxis, del proceso oral; el peligro que el
abuso de la retórica pueda significar para el dictado de resoluciones
justas; el proceder más meditado que conlleva la reducción a escritu-
ra de los actos -tanto para las partes como para el juez-; la necesi-
dad de judicatura especializada que la oralidad supone 5.
La importancia de la disputa no es meramente dogmática, ni se-
cundaria. La adopción de uno u otro sistema condiciona la estructura
de todo el proceso, por ejemplo, la oralidad se asocia a la instancia úni-
ca con tribunal colegiado, mientras que la escritura posibilita acceder
a segunda-o tercera-instancia, con tribunal de grado unipersonal.
-§3-
VIGENCIA DEL PRINCIPIO DE ESCRITURA
EN LOS CODIGOS PROCESALES NACIONAL Y BONAERENSE
El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación tanto como el de
la Provincia de Buenos Aires, adoptan el idioma nacional como len-
guaje 6 del proceso (arts. 115, CPCC-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.); y a
la escritura como medio de expresión de la voluntad de los sujetos
participantes en el debate judicial.
Si bien el principio no surge expresamente de los respectivos códi-
gos (no hay una norma categórica que mencione su vigencia), se lo in-
fiere al estar dispuesto este medio gráfico para los principales actos
deljuicio: la demanda (arts. 330,CPCC-Nación yCPcc-Prov. Bs.As.);
su contestación (art. 356, ap. 3º, CPCC-Nación, 354, ap. 3º, CPCC-Prov.
Bs.As.); resoluciones judiciales (arts.160 y ss., CPcc-Nación y CPCC-
Prov. Bs. As.); recursos (v. gr., arts. 239, 245, 246, CPcc-Nación y
5 Sobre esta controversia, recomendamos la lectura de una pequefia pero fasci-
nante obra: Oderigo, El lenguaje del proceso, ed. 1961.
6 Aquí lenguaje se usa en su sentido de "lengua de un país". Está también la otra
acepción, "modo particular de hablar de un grupo de personas", lenguaje forense, que es
la involucrada en el contexto general de este trabajo.
28 EDUARDO A. DIAZ
CPCC-Prov. Bs.As.); demandas incidentales (arts.177, CPCC-Nación
y CPcc-Prov. Bs.As.), etcétera. Además, ambos cuerpos legales legis-
lan, en el correspondiente Capítulo II del Título III de la Parte Gene-
ral, titulado "Escritos" (arts. 118 a 124, CPcc-Nación y CPcc-Prov.
Bs.As.), acerca de los requisitos que deben reunir los mismos.
De manera excepcional se permite la manifestación verbal: interpo-
sición del recurso de apelación (arts. 245, CPCC-Nación y CPcc-Prov.
Bs.As.), informe in voce (arts. 264, CPcc-Nación; 259, CPCC-Prov. Bs.
As.) y, en general, las actuaciones que se cumplen en audiencia-con-
fesión de partes, declaración de testigos, dictamen y explicación de
perito, promoción de incidentes y recursos, sus contestaciones, etcé-
tera-. No obstante, en todos estos casos, de lo expresado oralmente
se deja constancia escrita (arts. 125, ap. 5º, 245, CPCC-Nación y CPCC-
Prov. Bs.As.), fenómeno conocido como oralidad actuada.
Este principio escriturario hace que el aspecto físico del proceso se
represente en la cosa expediente: dossier o carpeta en la que se acu-
mulan los sucesivos actos gráficos 7.
El acto procesal que no cumpla con estos requisitos de escritura e
idioma será considerado por el tribunal como no hecho 8.
-§4-
LA COMUNICACION EN EL PROCESO
a - Desarrollo de la comunicación lingüística
Toda relación con otras personas nos mueve a comunicarnos a tra-
vés del lenguaje. La relación procesal no escapa entonces a esta con-
clusión.
Los escritos de los justiciables son mensajes directos al magistra-
do: se encabezan "Sr. Juez", lo que indica claramente que a él se le es-
tá diciendo algo. Y son también 1nensajes indirectos a los demás par-
7 Para el tema véase Díaz, El expediente judicial, ed. 2004.
8 "Cuando se presentaren docu,nentos en idioma extranjero, deberá acompaiiarse
su traducción realizada por traductor público 111,atriculado" (arts. 123, CPcc-Nación y
CPCC-Prov. Bs.As.).
Confección de·,escritos y otras piezas procesales 29
ticipantes del proceso: no hay duda que piezas como la demanda o su
contestación se confeccionan teniendo en cuenta que serán puestas
en conocimiento de la contraparte para que actúe en consecuencia. Y
las resoluciones judiciales, si bien no dicen "Sres. Partes", en general
son la respuesta a sus escritos, y siempre son notificadas a los litigan-
tes, circunstancias éstas que no dejan dudas sobre la recíproca comu-
nicación.
Resulta importante conocer el desarrollo de la comunicación para
identificar algunos problemas que pueden surgir. En la comunica-
ción intervienen los siguientes elementos 9:
1. Ernisor. Es quien habla o escribe el mensaje.
2. Mensaje. Es el contenido, expresado en forma oral o escrita por el emisor.
3. Receptor. Es quien escucha o lee, e interpreta el mensaje.
4. Referentes. Son las personas, hechos, ideas, lugares, etcétera que 'men-
ciona el mensaje. Son todos los datos que se toman de la realidad para
conformar el mensaje.
5. Código. Es el lenguaje utilizado.
6. Canal. Es el medio a través del cual se transmite el mensaje: ondas
acústicas en la oralidad; signos gráficos en la escritura.
7. Circunstancias. Son el tiempo y el lugar en que se produce el mensaje.
b - Sujetos de la comunicación procesal escrita
1- El abogado productor de escritos
En general, la actividad del abogado en el procedimiento judicial es
de doble naturaleza. Una, preponderantemente activa, consistente
en generar actos procedimentales lato sensu. Puede ser positiva (v.gr.,
demandar, apelar, pedir nulidades), o negativa (v. gr., no contestar la
demanda, no impulsar el procedimiento) 10 . La otra, pasiva, es de con-
9 En este tema seguiremos a Fierro de De Luca-Jorge deAbdala,Redacción de es-
critos públicos, ed. 1985, p. 15 y siguientes.
lO Cfr. Podetti, Derecho procesal civil, comercial y laboral, t. II, "Tratado de los ac-
tos procesales", ed. 1955, p. 183.
30 EDUARDO A. DIAZ
trol y vigilancia de la tramitación de la causa (v. gr., vigilar la correc-
ta emisión de resoluciones, la producción de una prueba) para adver-
tir cualquier alternativa que afecte el interés de su parte y actuar en
consecuencia, seguramente produciendo algún acto (recurrir la reso-
lución incorrecta, oponerse a la producción del medio de prueba o pe-
dir su negligencia).
Sentada esta idea básica conviene aclarar en qué consiste la acti-
vidad generadora de actos puesta en cabeza del letrado.
Para la ley, es el justiciable, el litigante, quien lleva a cabo el acto
jurídico y, por lo tanto, soporta sus efectos (salvo alguna excepción,
v. gr., arts. 45 del CPcc-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.). El es quien, de
derecho, pide una indemnización de daños, interpone un recurso,
plantea la nulidad de un acto, solicita la devolución de un documento
suyo que obra én el expediente, será liberado por la sentencia absolu-
toria o deberá pagar la condena. El es la parte, el sujeto de la relación
procesal. Su voluntad es la que se manifiesta en la firma del abogado
apoderado (arts. 49, CPcc-NaciónyCPcc-Prov. Bs.As.), yen la rúbri-
ca propia cuando interviene con la asistencia de un patrocinante (arts.
56, Cpcc-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.; 1012, Cód. Civil).
No obstante, es el abogado quien establece, en el trámite de la cau-
sa, qué hacer, cómo y cuándo. En consecuencia, él produce los escri-
tos contenedores de los actos a realizar, cuyos efectos recaerán sobre
su cliente 11 . El curial es el técnico, el idóneo en utilizar las formas
procesales. El patrocinado o el mandante sólo fijarán, y no siempre,
la política del asunto, el fin al que quiere arribar: cumplir lo requeri-
do por el demandante, desalojar al inquilino, obtener el divorcio. Mas
el posterior manejo del trámite, de la táctica y estrategia utilizables
para alcanzar aquel objetivo, la solución de los distintos casos o pro-
blemas que el proceso presentará (véase infra, § 10, b), corresponden
al profesional. Con esta finalidad produce actos idóneos (al menos
desde su perspectiva), por regla general plasmados en sendos escri-
tos. En la mayoría de los casos (por no decir en todos), el cliente inter-
11 Sin pe1juicio de que el letrado pueda intervenir por derecho propio en ciertas al-
ternativas de la causa seguida entre otros, en calidad de parte restringida, es decir par-
te en lo que atañe a su limitado interés. Es lo que ocunse, por ejemplo, cuando le regulan
honorarios, o se trata de su remoción, o le aplican una sanción.
Confección de'.escritos y otras piezas procesales 31
viene únicamente firmando esos e.scritos, emanados de la voluntad
de su letrado, e incluso si éste actúa como apoderado ni siquiera es
necesaria dicha intervención.
2 - La realidad de la emisión de resoluciones judiciales.
El subalterno del juez receptor del mensaje
Los escritos de la parte se destinan aljuez, quien debe pronunciar-
se decidiendo sobre el asunto que constituye su objeto a través de re-
soluciones de distinta especie según la naturaleza del tema que se le
propuso: v. gr., una pretensión de desalojo será decidida con la sen-
tencia definitiva; la de nulidad de un acto del proceso o la de rechazo
de la caducidad articulada, mediante sendas sentencias interlocuto-
rias; la autorización a un tercero para consultar el expediente, inte-
grada con la providencia simple téngase presente (arts. 34, ap. 3º, 160
y ss., CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs. As.) 12 .
Se manifiestan a lo largo de toda la causa y prácticamente para to-
das sus~vicisitudes las reglas expresadas desde antiguo en los axio-
mas nenia iudex sine acto re y ne procedat iudex ex officio (no hay juez
que actúe sin parte que se lo ruegue); si bien este principio admite ex-
cepciones, porque en algunos ámbitos el magistrado puede actuar
motu proprio, de oficio, sin atenerse estrictamente a los postulados
del principio dispositivo 13 , lo cierto es que, salvo en los procesos de fa-
12 La intervención obligada del juez a través de sus resoluciones se debe a que el
proceso es un instrumento creado por el Estado que nace, se instruye y finaliza bajo la
dirección (art. 34.5º) o por obra del órgano judicial-cfr. Podetti, Derecho procesal civil,
c01nercial y laboral, t. II, "Tratado de los actos procesales", ed. 1955, nota 10, ps. 192 y
387-. "La dirección del proceso ( ... ) está implícita en todas las etapas de aquél para ase-
gurar una más rápida y mejor justicia" (CNCiv., SalaH, 17/4/97,LL, 1997-E 340).
Art. 50. Reglamento para la Justicia Nacional: "Sin resolución del tribunal pertinen-
te no podrá devolverse por secretaría ningún escrito, aunque adoleciera de cualquier de-
fecto de forma o la petición fuera improcedente".
13 Los principales ámbitos comunes a todo tipo de proceso civil, en los que el juez
puede o debe actuar oficiosamente son: las funciones ordenatoria e instructoria (arts. 36
y 484, CPcc-Nación), impulsora(arts. 36,316,359,482), sancionadora(arts. 34.5º,d, 35,
37, 45, 163.8º), y revocadora de las providencias simples aún no notificadas (elaboración
doctrinal); los deberes de saneamiento (arts. 34.5º, b, 172) y aclaratorio (arts. 36.62,
166.1º); sobre el tema puede consultarse la excelente obra de Peyrano, El proceso civil.
Principios y fundamentos, ed. 1978, especialmente caps. III y rv. A su vez, á1nbito espe-
cífico en el que se presenta una mayor actividad oficiosa (atenuación del principio dis-
32 EDUARDO A. DIAZ
mili a 14, rara vez ejercen estas atribuciones 15 . Si consideramos un ex-
pediente cualquiera veremos una sucesión de piezas escritas en las
cuales las partes (o en su caso terceros) piden o afirman algo aljuez y
éste, o sus funcionarios subordinados habilitados, responden dictan-
do resoluciones.
Casi todo lo que el justiciable persiga obtener en el seno de una
causa, desde lo primordial (que se condene a quien no cumple una
obligación) hasta lo secundario (se exima a la parte de acompañar co-
pias para traslado), se consigue por intermedio del órgano judicial
que así lo resuelva, mas previo requerimiento del interesado. La re-
gla nema iudex se lleva así, de hecho y excesivamente, hasta sus últi-
mas consecuencias en la vida diaria tribunalicia.
Con estas afirmaciones queremos resaltar la necesaria relación
existente entre escrito de parte-resolución judicial 16. Desde la pers-
pectiva del tema que ahora nos ocupa, esta relación significa que el
mensaje (escrito) del emisor (abogado) tendrá por receptor a quien
decidirá el asunto (resolución) puesto en el papel. Obsérvese que no
positivo, acrecentamiento del de autoridad), es el proceso de familia; para esta materia,
Kielmanovich, Procesos de familia, ed. 1998.
14 "El encumbramiento deljuez como sujeto de potestades exorbitantes dentro del
proceso, se manifiesta, según es sabido, a través de la asunción de concretas y amplia-
das atribuciones, que van desde la esfera de comando, gobierno o dirección del trámite,
pasando por los mayores poderes de instrucción de la causa y la c01Telativa discreciona-
lidad (libertad) en la apreciación probatoria. Todo bajo el común denominador del ejer-
cicio oficioso, sin necesidad de rogación, de verdaderos poderes -deberes" (Berizonce, La
tipicidad del proceso de familia y su refiejo en la tutela cautelar y anticipatoria, en "Re-
vista de Derecho Procesal", nQ 1, p. 146).
15
Sobre la parquedad de los jueces en ejercer las facultades oficiosas que la ley po-
ne en su cabeza, están vigentes las palabras de Lascano: "... ello se debe pura y simple-
mente a la inercia, abulia o comodidad de los magistrados. Para poder hacer uso de esas
facultades se requiere seguir la marcha del proceso, estar en contacto con las partes, re-
cibir personalmente la prueba, etcétera, y como es sabido, nada de eso hace el juez, com-
penetrado, tal vez exageradamente, del espíritu individualista del Código de Procedi-
mientos Civiles" (Lascano,El principio dispositivo enel proceso moderno, en "Revista de
Derecho Procesal", p. 11, cit. por Peyrano, El proceso civil. Principios y fundamentos, ed.
1978,nota21,ps. 74y75).
16
El completo desa1Tol10 de esta relación en el proceso judicial, sus formas de ma-
nifestarse y consecuencias, puede verse en Díaz,Actuación del abogado en una causa ju-
dicial, ed. 2007.
Confección de e!fcritos y otras piezas procesales 33
decimos que el receptor será el juez, sino quien decida el asunto. ¿Y
quién resuelve las cuestiones que se suscitan en una causajudicial?
La respuesta tiene un aspecto de derecho y otro de hecho, que serán
analizados a continuación.
Los arts. 34 del CPcc-Nación y del CPCC-Prov. Bs.As. establecen
como deber del juez dictar las providencias simples, las sentencias
interlocutorias y la sentencia definitiva de la causa.
Asu vez, el art. 38 del CPcc-Nación, en su nuevo texto a partir de la
lev 25 .488 de modificación al Código Procesal 17 haciendo una especie
d; delegación, autoriza al secretario al conferir vistas y traslados, fir-
mar las providencias de mero trámite, y en la etapa probatoria firmar
todas las providencias simples que no impliquen pronunciarse sobre
la admisibilidad o caducidad de la prueba. Por otro lado, el nuevo art.
38 bis incorporado por la reforma, pone en cabeza del prosecretario
administrativo o jefe de despacho o quien desempeñe cargo equiva-
lente, firmar las providencias simples que dispongan agregar docu-
mentos o actuaciones al expediente, y las que ordenen remitir las cau-
sas a los ministerios públicos, representantes del Fisco y demás fun-
. cionarios que intervengan como parte. Por último, el art. 38 del CPcc-
Prov. Bs.As. impone al secretario la misma función providente que el
ordenamiento nacional atribuye al prosecretario, y firmar las provi-
dencias simples que dispongan devolver escritos presentados fuera
de plazo o sin copias, y las que manden dar vista de liquidaciones.
Asu turno, una norma inferior, el Reglamento para la Justicia Na-
cional Civil (RJNC), dice que es función de los prosecretarios admi-
nistrativos proyectar el despacho diario, y de los oficiales mayores in-
formar los proyectos de las providencias simples (art.133). Respecto
de las providencias simples, esta distribución legal de tareas funcio-
na en realidad de la siguiente manera: los empleados autorizados por
elRJNC, u otros de menor jerarquía (según la disponibilidad de gen-
te y necesidades de trabajo de cada tribunal) las esbozan, son ellos los
en
12 autores intelectuales de este tipo de resolución 18 . Luego, el secretario
i'i:
ü
en
w
w
o
z
o
ü 17
ü
w
Sancionada el 24/10/01, promulgada de hecho el 19/11/01, publicada en el Bole-
u.
z tín Oficial el 22/11/01.
o
ü 18
1
Por lo general, el número del expediente determina quién lleva la causa, es de-
C\J cir cuál empleado proyecta el despacho, v. gr., los que terminan en O, 1 y 2, correspon-
34 EDUARDOA.DIAZ
o el juez, según que la providencia encuadre o no en los supuestos del
mencionado art. 38, son los encargados de firmarla-desde luego ba-
jo un previo control de lo proyectado-. Aquí es dónde se advierte un
quiebre del sistema; por las múltiples tareas que cumple el magistra-
do, y especialmente el secretario, así como por la gran cantidad de
causas que tramitan en cada tribunal, la revisión es defectuosa, y a
veces hasta inexistente 19 .
Concluimos de lo anterior, en referencia a las hwnildes pero ma-
yoritarias y muchas veces trascendentes providencias simples 20 ,
que al faltar le al proyecto su debido control, en la práctica son dicta-
das por empleados subalternos del autorizado por la ley a emitirlas,
subordinados que carecen del conocimiento, capacidad y experiencia
de éste 21 .
den a "Pedro", si lo es en 3, 4 y 5, a "José". Algunas veces, la división es por especie de
juicio, v. gT., los ejecutivos a "Pedro", las sucesiones a "José"; otras, por tipo de providen-
cia, v. gr., los primeros despachos a "Pedro", los decretos de subasta a "José". Es frecuen-
te que quien proyecta la providencia, coloque la inicial de su nombre a continuación de la
fecha de la resolución: "Buenos Aires, 20 de agosto de 2000. P.Atento lo peticionado ... ".
19 La fiscalización, en la medida en que se cumple, incumbe mayormente al secre-
tario, quien revisa todos los proyectos, firma los que a él le corresponden y deja en el des-
pacho del juez los que éste debe suscribir. Pero además de dicha función, este funciona-
rio cumple muchas otras, y de importancia; entre ellas: toma audiencias, atiende al pú-
blico que así lo requiere, vela por el buen funcionamiento de las distintas oficinas del tii-
bunal, y también proyecta sentencias. En cierta ocasión, nos confesaba un secretario,
que sólo controlaba los proyectos emanados de uno de los tres despachantes del Juzga-
do, pues no tenía tiempo para hacerlo de otra manera: únicamente fiscalizaba la tarea
del despachante que le merecía menos confianza.
20 Mientras que en una causa hay una sola sentencia definitiva de primera instan-
cia, y unas pocas (o quizá ninguna) sentencias interlocutorias, hay cientos de providen-
cias simples. Muchas de ellas, son de singular importancia, v. gr., "cúmplase con el art.
120, CPCC bajo el apercibimiento allí dispuesto", "por extemporáneo desglósese el es-
crito y devuélvase al presentante", "declárase la cuestión de puro derecho", "no ha lu-
gar". Acerca de la significación de las providencias simples, véase Eisner, Complejidad
de las llanwdas providencias simples, LL, 1989-A-833.
21 La realidad del sistema judicial argentino (bajos sueldos, poca infraestructura,
ausencia de personal, falta de cursos de capacitación, etcétera) hace que muchas veces
los cargos sean ocupados por personas no suficientemente idóneas para la función. Sa-
bemos de proyectistas de providencias simples que ni siquiera estudian abogacía o ca-
nera afín. Desempeñan su tarea como una labor "administrativa" más que jurídica; ca-
recen del "crite1io jurídico" necesario para resolver un sinfín de situaciones procesales.
Confección de éscritos y otras piezas procesales 35
De acuerdo a las necesidades y circunstancias de trabajo del tribu-
nal, este modus operandi también puede presentarse para la emi-
sión de sentencias interlocutorias, y por qué no, para algunas senten-
cias definitivas.
Hace tiempo ya anticipaba Carrió: "Urgidos por la creciente canti-
dad de expedientes y por la escasez del tiempo necesario para resol-
verlos bien, no pocos magistrados recurren a una indebida delega-
ción en el personal inferior, de suerte que muchas de las sentencias
que firman son redactadas por subordinados, en cuya rectitud e ido-
neidad confían. Por todo esto, que merecería mucho mayor desarro-
llo, suele ocurrir que se dicten demasiados fallos erróneos, para de-
sazón de los litigantes y abogados que padecen sus consecuencias" 22 .
Gordillo a su vez cuenta una experiencia propia: "Así, un juez pe-
nal de primera instancia provincial nos dijo hace un cuarto de siglo
algo que también decía en público. A su juzgado entraban ocho mil
causas por año: sus alternativas eran renunciar, trabajar hasta en-
fermarse y morir, o delegar justicia. Sus palabras fueron: elijo para
mí las causas de narcotráfico, los peores homicidios, etcétera, y en lo
demás trato de que los empleados de mi juzgado hagan la mejor jus-
ticia que puedan" 23 .
El mecanismo descripto supone que la gran mayoría de los escri-
tos de una causa tienen por primer-y último- receptor, no al juez,
ni al secretario, sino a personas distintas, con aptitudes -y actitu-
des- depreciadas en relación a las del magistrado y funcionario ju-
dicial; circunstancias éstas que harán conveniente tomar algunos re-
caudos al confeccionar los escritos, tal como veremos a continuación.
c - Dificultades en la comunicación procesal escrita
Muchas veces, aunque emisoryreceptortenganlas mejores inten-
ciones, la comunicación se ve afectada por algún inconveniente. Si se
produce alguna situación de esta naturaleza no se habrá logrado el
principal objetivo: obtener una comunicación eficaz. ·
22
Carrió, Cónw fundar un recurso, ed. 1992, p. 16.
23
Gordillo, Cómo leer una sentencia, en "Actualidad en el Derecho Público", nº 14,
año 6, segunda época, sep.-dic. 2000, p. 35.
36 EDUARDOA.DIAZ
La comunicación eficaz es aquella en la cual el mensaje que quie-
re dar el emisor llega claro al receptor: "que el tribunal nos entienda",
es una de las metas que esperamos alcanzar cuando confeccionamos
un escrito -la otra es que nos dé la razón-.
Si el lector no nos comprende, no entenderá nuestros argumentos,
circunstancia que puede llevar al rechazo de nuestras postulaciones.
Creemos que gran parte de los problemas que interfieren en la co-
municación procesal provienen del emisor. Sin perjuicio de volver so-
bre el tema más adelante, mencionaremos ahora, a grandes rasgos,
los principales inconvenientes en esta interacción.
1 - El emisor ignora al receptor
U no de los principales errores consiste en que el emisor ignora al
receptor. Este tiene intereses y limitaciones que aquél debe conocer
y tomar en cuenta en el momento de comunicarse, y que varían según
quien sea este lector. Sobre esto último, sabemos que la lectura de los
escritos judiciales se reparte entre eljuez, funcionarios subalternos,
y meros escribientes. Cada una de estas personas tiene distintas ap-
titudes -y actitudes- para encarar un escrito, que influyen en la
captación del mensaje objeto del acto comunicante.
¿Qué datos necesita el receptor que se le expliciten en el escrito?
¿De qué forma -en qué orden- espera que se los presenten? ¿Qué
vocabulario maneja? ¿Cómo lograr captar su atención?
Afirma la filóloga MiriamAlvarez: "En todo proceso comunicativo,
la ordenación del material temático que se pretende transmitir de-
pende de qué sabemos, pero también de lo que creemos que saben
nuestros receptores (o interlocutores). Por eso es necesario tener en
cuenta nociones de pragmática, esto es, conocer las intenciones de los
lectores a quienes va dirigido en última instancia el texto. Los deseos
del hablante,junto con los correspondientes del receptor, son condi-
cionantes de la distribución informativa del discurso" 24 .
La otra cara de esta moneda está dada por los problemas que se
presentan en el receptor, tema complementario del que estamos ana-
lizando, y que más abajo veremos.
24 Alvarez, M., Tipos de escrito II: Exposición y argwnentación, 3ª ed., 1997, p. 8.
Confección de escritos y otras piezas procesales 37
2 - El emisor escribe mal
El inconveniente se visualiza en el elemento "código", pero se ori-
gina en el emisor.
Oraciones excesivamente largas que acumulan muchas ideas,
abuso de construcciones sustantivas y verboidales que entorpecen la
comprensión (plano sintáctico); pobreza de vocabulario, inexactitud,
imprecisión en el uso de las palabras, frases rebuscadas, repeticio-
nes (plano léxico) y mal uso de los signos ortográficos (plano ortográ-
fico), son ejemplos de fallas que, seguramente, interferirán en la
comprensión del mensaje. ·
3 - El emisor transmite un mensaje incompleto
o poco explícito
El emisor explica pobremente los datos del elemento "mensaje", o
directamente omite todos o algún dato. En el ámbito forense, los prin-
cipales referentes son tres: lo que se pide aljuez, los hechos y el derecho
que rigen el caso y justifican la postulación. Sobre la enorme impor-
tancia de esta trilogía en la escritura forense, véase el Capítulo III.
Por ejemplo, un caso típico: "atento el estado de autos, pido ... "; en
esta frase, de uso frecuente en la comunicación forense, vemos que el
emisor 25 no especifica cuáles circunstancias (datos) procesales son
las que configuran el estado de autos que justifica su petición. El re-
ceptor deberá esforzarse en buscar él mismo esos elementos, o en re-
cordarlos -y hasta suponerlos-, alternativas todas que aumentan
la posibilidad de captar mal el mensaje.
Es mejor, entonces, darle todo servido al lector, por ejemplo:
Notificada y firme la sentencia de remate -ver cédulas de fs. 80 y
85-, trabado embargo sobre el inmueble propiedad del ejecutado
-ver constancias de la anotación de la medida a fs. 50-, inicio la
etapa de cumplimiento de aquélla. A tal fin pido ...
En este segundo mensaje no sólo se mencionan los datos que jus-
tifican el requerimiento sino que se individualiza cómo y dónde
corroborarlos; al lector le bastará con remitirse a las fojas indi-
25 El tribunal también suele utilizarla: "Atento el estado de autos, no ha lugar".
38 EDUARDO A. DIAZ
cadas. La falla mencionada suele deberse tanto a pereza del emi-
sor en escribir, como a desconocimiento de la necesidad (o conve-
niencia, según el caso) de aportar esos datos, o del dato en sí.
4- Problemas en el receptor
Hemos visto cuál es la realidad del despacho judicial; a partir de
ella nos preguntamos: ¿Quién leerá mi escrito? ¿Eljuez o un mero es-
cribiente? En un noventa por ciento de los casos será este último.
El escribiente tiene menos experiencia, menor conocimiento, ma-
yor dificultad de razonamiento y comprensión jurídicos que el magis-
trado. Este menor grado de aptitud suya nos llevará, por ejemplo, a re-
cordarle al escribiente, citándosela, la elemental legislación aplicable
al caso, o el significado de reglas básicas como el pacta sunt servanda.
En otras ocasiones, también nos moverá a razonar en el escrito,
paso por paso, como llevando de la mano al receptor en el discurrir,
mecanismo que podrá obviarse (aunque no siempre) cuando el lector
es el magistrado; probablemente nos cuidaremos de utilizar con el
empleado un vocabulario más sencillo, más entendible a la primera
lectura, guardando nuestras aspiraciones de mayor vuelo para las
piezas que tienen por destinatario al juez.
Pero también el escribiente puede tener (creemos que de hecho es
así) menor interés y responsabilidad en su tarea, lo que influye sobre
su actitud hacia el escrito.
Su cargo de menor jerarquía (que implica deberes de menor enti-
dad que los del magistrado); tomar su actividad sólo como un trabajo
y no como una función social; la disconformidad salarial; su edad (la
mayor parte son gente menor de treinta años) que genera, natural-
mente, muchos otros focos de atención vital distintos a los de la juris-
dicción (estudio, deporte, noviazgo, etcétera), son todos factores, en-
tre otros, que aumentan la posibilidad de desatención o desidia al
momento de despachar. Esta realidad tiene que conducir al curial a
preocuparse por captar mejor la atención de este interlocutor, hacer-
le más fácil la lectura: por ejemplo, destacarle ideas-negrita, subra-
yado, mayúsculas-; hacer elucubraciones sencillas; textos más cor-
tos; presentación de los temas en la forma estandarizada, etcétera.
En cuanto al magistrado, hombre al fin, tampoco escapa a las hu-
manas flaquezas. Sobre ellas, y de la precaución que deben generar
Confección de 'es.critos y otras piezas procesales 39
en el abogado, reproducimos, a modo de síntesis, estas palabras de
Carrió: "También hay que estar advertido y preparado frente a un di-
latado espectro de convicciones, ideologías, prejuicios, resentimien-
tos no personales, etcétera, así como frente a otras actitudes del juez,
igualmente más concretas o específicas, en comparación con su obs-
tinación o terquedad. Hay que estar advertido y preparado acerca de
eso cuando se trata de interponer y fundar un recurso de revocatoria
contra la decisión de un juez marcado por algunos de esos estigmas
psicológicos o valorativos más circunscriptos. Ello es condición nece-
saria para que el recurso tenga una dosis mínima de viabilidad prác-
tica ( ... ) el recurrente debe evitar que sus argumentos disparen de-
terminados reflejos del juez y éste se sienta inclinado, de manera ca-
si automática, a rechazar el recurso con la ciega convicción y denue-
do propios de un cruzado" 26 .
5 - Las circunstancias
Las condiciones (tiempo, lugar, medios) bajo las que se escribe y se
lee influyen muchas veces para emitir y/o recibir bien el mensaje.No
es lo mismo preparar hoy a las 20:00 hs. un memorial cuya presenta-
ción vence mañana a las 9:30 hs., que confeccionarlo con la antela-
ción suficiente como para atender mejor la primer elaboración, y lue-
go, controlarlo y corregirlo. Por el lado del tribunal, un incómodo
puesto de trabajo (oficina calurosa, poco espacio, escasez de aire y
luz, etcétera), así como un escritorio atiborrado de expedientes para
despachar y la multiplicidad de tareas que suele recaer sobre las dis-
tintas personas que lo integran, son algunos de los factores circuns-
tanciales de una lectura depreciada.
26 Carrió, Cómo fundar un recurso, ed. 1992, p. 40 y siguientes.
Capítulo 11
EI escrito procesa 1
§5-
CONCEPTO
Definiremos la palabra escrito, en su acepción corriente, como
cualquier representación de ideas por medio de letras u otros signos
convencionales sobre el papel.
Con este alcance, las resoluciones judiciales son escritos.
Pero en su significación forense, más rigurosa que la anterior, se
denomina escrito al documento emanado de los justiciables, dirigido
al tribunal, en el cual se peticiona o manifiesta algo relacionado con
una causajudicial, con alguno de sus elementos: pretensiones y opo-
siciones, sujetos, procedimiento. Es continente, y el acto procesal
contenido.
De este modo, y repitiendo un ejemplo brindado por Carlo Carli,
carecería de tal carácter el escrito firmado por la parte, dirigido al
juez, diciéndole que le desea felices fiestas, pues si bien desde el pun-
to de vista formal parecería que se trata de un escrito forense, en rea-
lidad no lo es porque carece de un contenido procesal; la jurisdicción
está para administrar justicia no para observar reglas de cortesía.
El concepto dado muestra el objeto de este trabajo, que es la con-
fección de piezas a cargo de las partes -rectius, de sus abogados-,
no la que incumbe a los órganos de la jurisdicción.No obstante, vere-
mos que muchos de los postulados de la redacción forense son aplica-
bles a ambas especies.
44 EDUARDOA.DIAZ
-§6-
TIPOS DE ESCRITOS
No todos los actos de las partes persiguen la misma finalidad. Te-
niendo en cuenta esta característica, los diferenciamos en funda-
mentales y accidentales; a estos últimos en cuasifundamentales y de
trámite; y a su vez los de trámite en impulsivos y acondicionadores.
El escrito, continente del acto, comparte su naturaleza. Hay escri-
tos mixtos, es decir llevan actos de distinta especie, v. gr., en el mismo
papel se ofrece prueba-como veremos, acto fundamental de la pri-
mera instancia principal- y se constituye nuevo domicilio procesal
-acto accidental, de trámite, acondicionador- 1.
• Tipos de escritos
Demanda
Reconvención
~F_un_d_a_m_e_nt_a_le_s_:----'------i¡ Sus contestaciones
H
1
Alegato
y otros
Tipos ~ Pedido de rebeldía
de
Cuasifundamentales,
escritos 1----- ~: Aclaratoria de sentencia
por ejemplo
==============:::::
1
1
1
- '¡
1~IRecusac1on
.,
1
Impulsivos, 1
/ Pedido de pasar de una etapa
Accidentales
por ejemplo --------l a otra del proceso
'----~----'
De trámite ¡; Pedido de reserva de documentación
• •
Acond1c1onadores, 1
1
H.~====================~
Constituye nuevo domicilio procesal
~ Se reserve expediente
1
por ejemplo
'---------'' '~----------~
1 Cuando un mismo escrito contiene dos actos procesales, distintos e independien-
tes, su consideración debe seguir los principios de la divisibilidad -CNCiv., Sala B,
10/12/65,LL, 122-932-.
Confección de 'eséritos y otras piezas procesales 45
a - Fundamentales
Los actos (escritos) fundamentales son los establecidos en la ley
como normales o necesarios para lograr la finalidad de dirimir a tra-
vés del órgano jurisdiccional el conflicto causa de la instancia princi-
pal, incidental o recursiva. Con ellos se introduce la cuestión al deba-
te, se la prueba, se alega sobre las circunstancias de hecho y de dere-
cho que la conforman 2. Se refieren directa o indirectamente, dicen
algo, sobre el tema involucrado en la instancia.
Están predispuestos con carácter permanente, es decir, fijos en un
lugar o momento del procedimiento, pero puede el litigante no llevar-
los a cabo. Así, por ejemplo, el ofrecimiento de prueba o el alegato se
disponen legalmente de antemano para que la parte los realice en de-
terminada oportunidad, pero pueden omitirse debido a que su pro-
ducción no constituye una obligación sino una carga del litigante.
Los actos de esta especie de la primera instancia principal están
contemplados en la parte especial de los códigos adjetivos nacional y
bonaerense, por especie de proceso: ordinario; sumario; sumarísimo;
ejecución de sentencia; ejecutivo; especiales; sucesorio; voluntarios.
Amodo de ejemplo, citamos los del juicio ordinario: demanda, re-
convención, oposición de excepciones previas, y sus contestaciones;
ofrecimiento de los medios de prueba, y los actos para producirla; el
alegato (véase Capítulo V,§ 23).
Los fundamentales pertenecientes a la instancia originaria inci-
dental ya las recursivas, se plasman en la parte general de aquellos
códigos. Son los de la incidental: demanda; su contestación; ofreci-
miento de prueba; y actos para producirla.
De las recursivas, mencionamos sólo los de la apelación en rela-
ción con efecto inmediato, por ser el fenómeno mayoritario: interpo-
sición; fundamentación; y respuesta al memorial.
b - Accidentales
Frente, ojunto, a esos actos que se presentan como indispensables
-puesto que forman la estructura básica, mínima, de las instan-
2 Guardan similitud con los actos que Podetti llama "de instrucción", tendientes a
preparar la decisión mediante la controversia y aportación del material de conocimien-
to (Tratado de los actos procesales, ed. 1995, p.183).
46 EDUARDOA.DIAZ
cias 3- están los accidentales, no necesarios pero sí presentes de con-
tinuo en la realidad de la causa.
Son accidentales, por exclusión, todos los que no son fundamenta-
les. A diferencia de los fundamentales -relativamente pocos, y de
contenido más preciso referido a la cuestión de fondo debatida en la
instancia- los accidentales abundan en el expediente y llevan va-
riados temas, encontrando entre ellos:
l. Actos puramente diligenciales del procedimiento, denomina-
dos actos de trámite.
2. Otros actos que, sin ser de trámite, tampoco cumplen la función
o no tienen la normalidad de los actos fundamentales, que lla-
mamos actos cuasifundamentales.
Existe un sinfín de circunstancias procesales o extraprocesales
que necesitan tener acceso a la causa, y que no encuentran cabida en
el marco de los actos fundamentales. Por ejemplo, ante el fracaso de
la notificación del traslado de la demanda porque el demandado no
vive en el domicilio denunciado por el actor, éste deberá realizar una
presentación que impulse el procedimiento, v. gr., escrito denuncian-
do nuevo domicilio, pidiendo se requieran informes a entes públicos,
o nueva notificación bajo responsabilidad. Este acto (escrito) de par-
te, fundado en una circunstancia extraprocesal (desconocimiento del
domicilio), será un acto accidental; otro caso: la parte designa nuevo
letrado patrocinante por renuncia del anterior; aquí es un aconteci-
miento procesal (la renuncia del profesional en el expediente) el cau-
sante del escrito nombrando nuevo abogado, que es otro verdadero
acto (escrito) accidental.
1 - De trámite: impulsivos y acondicionadores
Los escritos de trámite impulsivos tienen por finalidad inmediata
desarrollar el procedimiento, impelerlo hacia la sentencia final: por
3 La condición de "indispensable" no se refiere a su efectiva realización por la par-
te-quién, como ya vimos, puede o no llevarlo a cabo- sino a su previsión en el íter pro-
cedimental a fin de asegurar la vigencia de la garantía de defensa enjuicio del derecho
sustancial o procesal hecho valer en la instancia.
Confección de escritos y otras piezas procesales 47
ejemplo, pedido de traslado omitido por el tribunal; que se ordene un
medio probatorio no proveído oportunamente; cualquiera de las pe-
ticiones aludidas en el ejemplo anterior de la notificación del trasla-
do de la demanda y, en general, continuar la causa según su estado
-v. gr., se abra a prueba, se pongan autos para alegar, se dicte sen-
tencia-, etcétera.
Si bien los escritos fundamentales también impulsan la instancia,
no es ése su norte inmediato, sino instruirla.
Los de trámite acondicionadores propenden a un mejor, correcto o
regular funcionamiento de la instancia. Así, por ejemplo, efectuar un
pedido de reserva de documentación (Acordada CSJN, 14/7/59), de
préstamo del expediente (arts. 127, CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs.
As.); de que se formen cuadernos de prueba (art. 338, CPCC-Nación);
autorización a determinadas personas a consultar el expediente
(art. 63,RJN); constitución de nuevo domicilio procesal (arts. 40 y-41,
CPcc-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.) y el nombramiento de nuevo abo-
gado en el ejemplo antes mencionado, entre tantos otros.
2 - Cuasifundamentales
Los cuasifundamentales encierran cuestiones que por su impor-
tancia, por los efectos que producen, no pueden catalogarse de mero
trámite, pero tampoco cumplen la función de los fundamentales. Po-
nemos de ejemplo el pedido de rebeldía (arts. 59, CPCC-Nación y
CPCC-Prov. Bs.As.); de sanción disciplinaria (arts. 35, CPCC-Nación y
CPcc-Prov. Bs. As.); aclaratoria de la sentencia (arts. 166, inc. 2º,
CPcc-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.) y recusación (siempre que no ge-
nere incidente, arts. 14 y ss., CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.).
Pero también entran en esta categoría aquellos actos que no obs-
tante tener la fundamental virtud de poner fin a la instancia, no son
el medio normal previsto para ese fin. Tal es el caso del desistimien-
to (arts. 304y305, CPcc-NaciónyCPcc-Prov. Bs.As.); la transacción
(arts. 308, CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.), y la conciliación (arts.
309, CPcc-NaciónyCPCC-Prov. Bs.As.). No incluimos el allanamien-
to porque no evita la producción del modo normal sentencia; tampo-
co el pedido de caducidad porque este acto configura una demanda
(acto fundamental) de la instancia incidental que se abre con su in-
terposición.
48 EDUARDO A. DIAZ
-§7-
ESCRITO EFICAZ Y ESCRITO INOFICIOSO
Reputaremos eficaz al escrito que, reuniendo los requisitos de for-
ma y contenido (condiciones que iremos viendo a lo largo de este tra-
bajo) indispensables para tutelar íntegTamente los intereses que se
defienden, resulta apto para provocar una resolución judicial que se
pronuncie sobre la postulación en él esgrimida.
No es necesario que la decisión del juez haga lugar al requerimien-
to de la parte, puede que no sea así por el simple motivo de que al liti-
gante no le asista la razón (según el criterio del juez, como tantas ve-
ces sucede): no obstante el "no ha lugar", la pieza ha sido hábil para
provocar una resolución congruente con lo requerido en ella, permi-
tió que el juez lleve a cabo lo que se conoce con el nombre de juicio de
fundabilidad, 1nérito, oprocedencia 4.
Por el contrario, será inoficioso el escrito que, por carecer de algu-
no de aquellos recaudos, no permita este juicio sobre el fondo del
asunto llevado a conocimiento del tribunal. Este emite unjuicio de
admisibilidad negativo: falta algún requisito, lo que impide aden-
trarse a resolver lo peticionado 5• Se trata de un documento inútil pa-
ra alcanzar el primer fin buscado por el litigante, cual es que el juez
se pronuncie sobre nuestro requerimiento (el segundo será que nos
dé la razón, pero sin el primero no habrá segundo). Por ejemplo, ante
un escrito pidiendo la rebeldía del demandado, que adolece del vicio.
de no reunir los requisitos impuestos por el art. 46 delRJN, en vez de
resolverse "Ha lugar" o "No ha lugar" (juicio de fundabilidad) se des-
pacha "Cúmplase con el art. 46 del Reglamento para la Justicia Na-
cional y se proveerá" (juicio de admisibilidad negativo).
4 Mediante él, el juez analiza si los hechos del caso, y el derecho aplicable, dan la
razón al litigante en lo que pide. Véase in extenso en Díaz,Actuación del abogado en una
causa judicial, ed. 2007, ps. 102 y ss. y 245 y siguientes.
5 El proveyente evalúa si concurren los llamados requisitos de admisibilidad del
acto procesal contenido en la pieza, entre los cuales está el que se lleve a cabo por escri-
to, y que éste reúna los requisitos pertinentes. Si eljuicio de admisibilidad es positivo,
dará lugar a que se formule eljuicio de fundabilidad. En cambio, si aquél es negativo,
impedirá la realización del segundo. Véase in extenso en Díaz, Actuación del abogado en
una causa judicial, ed. 2007, ps. 102 y ss. y 245 y siguientes.
Confección de escritos y otras piezas procesales 49
Las consecuencias perjudiciales del escrito inoficioso pueden ser
variadas, según qué defecto presente. Aunque las trataremos duran-
te el desarrollo de la obra, a título de ejemplo adelantamos algunas.
Así, en el caso dado en el párrafo anterior, sólo se habrá perdido tiem-
po. Pero hay resultados más gravosos: el escrito que carezca de la fir-
ma de la parte será reputado inexistente; puede llegar a tenerse por
no presentado el escrito que no lleve firma de letrado patrocinante o
al que le falten las copias de los arts. 120 del CPcc-Nación y CPCC-
Prov. Bs.As.; la expresión de agravios que no sea una crítica concreta
y razonada de la sentencia apelada hará que el recurso sea declarado
desierto; si en la contestación de demanda se hace una negativa gene-
ral de los hechos expuestos en la demanda, en lugar de hacérsela res-
pecto de cada uno de ellos, el juez podrá tenerlos por ciertos al momen-
to de sentenciar.
Además de los efectos perjudiciales que el escrito inoficioso conlle-
va para la parte, los produce también al abogado. Por un lado, genera
su responsabilidad por mala praxis. Imaginemos que se tenga por no
contestada la demanda por haberse omitido acompañar una copia del
escrito para la contraparte; o que se declare desierto el recurso de ape-
lación, contra la sentencia que condena al cliente, por carecer el escri-
to de expresión de agravios del contenido mínimo para ser tenido por
tal. Será el letrado el único obligado a responder por estas faltas téc-
nicas profesionales (véase infra, § 16, d).
Por otro lado, el escrito inoficioso le retacea honorarios al curial.
Así lo disponen las leyes arancelarias nacional y bonaerense. Dice al
respecto el art. 3º de la ley 21.839: "La actividad profesional de los
abogados y procuradores se presume de carácter oneroso, en la ,nedi-
da de su oficiosidad ... ". La ley provincial 8904 es más clara: "Los tra-
bajos y escritos notoriamente inoficiosos no serán considerados a los
efectos de la regulación de honorarios" (art. 30); y va más allá: "No
procederá la regulación de honorarios en favor de los profesionales
apoderados opatrocinantes de la parte que hubiere incurrido en plus
petición inexcusable, si ade_más se calificare, por resolución fundada,
de maliciosa o temeraria la conducta de aquéllos" (art. 52).
En el sentido apuntado, la jurisprudencia ha dicho, por ejemplo,
que si el profesional que presentó un escrito sin firma no subsanó el
defecto con anterioridad a la revocación de su mandato, mal puede
pretender que se le retribuya por la presentación del mismo, toda vez
50 EDUARDO A. DIAZ
que si una presentación inoficiosa no puede ser objeto de regulación,
menos aún puede conseguirse aquel fin con un escrito que carece de
todo efecto jurídico 6; corresponde declarar inoficioso, a los efectos re-
gulatorios, al escrito que evidencia una manifiesta ausencia de fun-
damentos válidos para sustentar los recursos extraordinarios dedu-
cidos 7; se considera inoficiosa, y por tanto sin derecho a regulación de
honorarios, la actuación profesional carente de toda utilidad para lo-
grar el efecto perseguido con su realización 8, la inidónea para alcan-
zar los fines que perseguía 9; la descalificación por inoficiosos de es-
critos presentados en los expedientes comprende a aquellas tareas
inútiles, superfluas o que quiebran el encadenamiento lógico-jurídi-
co del proceso y, por ende, no merecen retribución, habida cuenta que
su inconducen~ia hace funcionar en el vacío los presuntos servicios
profesionales y, naturalmente, evaden esta consecuencia los traba-
jos que pese a su idoneidad no logran éxito 10 .
6 Cám. 1ª Apel. Civ. y Com. Mar del Plata, Sala II, 13/9/01, Juba, B1403807.
7 SCBA, 26/6/84, Juba, B4201.
8 CSJN, 3/4/01, CSJN-Fallos, 324:919.
9 CNFed. Civ. y Com., Sala II, 30/5/00, ED, 189-32.
10 Cám. Apel. Civ. y Com. Azul, Sala I, 23/9/98, Juba, B1050363.
Capítulo 111
Qué decir en un escrito
Uno de los principales problemas del novel abogado en tren de es-
cribir tiene que ver con el contenido de la obra en cierne, y es no saber
qué temas poner en ella, ni qué ideas expresar.
Este contenido es de doble índole, cualquiera sea la especie de es-
crito. Por un lado, hay uno esencial, que hace a la sustancia del acto
que se realiza, v. gr., un memorial; una demanda; un acuse de rebel-
dí&. Por otro, hay un contenido circunstancial, compuesto por parti-
cularidades subjetivas (persona que realiza el acto; abogado que lo
patrocina) y objetivas (causa en la que se lleva a cabo el acto; domici-
lio constituido, etcétera) del acto.
Persona que realiza
~
el acto y si lo hace por
Particularidades derecho propio o ajeno
--
Circunstancial
subjetivas
y Abogado patrocinante
1
(reflejado en el sector -
"Encabezamiento")
1 Particularidades
rl Causa en la que se actúa
1
1
1
objetivas
Y
t-----¡
Domicilio constituido
n
Contenido del escrito 1
Hechos 1
Esencial
(reflejado en el sector Derecho
1 1
"Núcleo")
y
1
Postulación
1
54 EDUARDO A. DIAZ
El contenido circunstancial se refleja en lo que se denomina enca-
bezamiento del escrito, según veremos más adelante. El contenido
esencial aparece en el sector que llamamos núcleo.
Adelantamos que este contenido esencial está conformado por tres
ítems básicos: hechos, derecho y postulación, tema que será tratado
luego.
Para entender el por qué de la tríada esencial hechos, derecho y
postulación, hay que recordar cómo funciona la norma jurídica.
-§S-
EL FUNCIONAMIENTO O ESTRUCTURA
DE LA NORMA JURIDICA
El derecho regula la conducta humana. Esta, entendida como ma-
nera de conducirse, incluye tanto el hacer (acción) como el no hacer
(omisión). Acción y omisión son términos que refieren hechos: el rea-
lizado y el esperado, respectivamente.
La norma jurídica, sea de derecho sustancial o procesal, funciona,
entonces, así: dada cierta circunstancia fáctica, corresponde deter-
minada consecuenciajurídica. Veamos dos ejemplos: el primero, de
derecho sustancial, como la falta de pago del alquiler (hecho) que
causa la extinción del contrato de locación, y debe el deudor restituir
inmediatamente la cosa (consecuencia); el segundo, de derecho pro-
cesal, en el que si el demandado debidamente citado al juicio no se
presenta (hecho), puede ser declarado rebelde (consecuencia).
Refiriéndonos especialmente a la norma procesal 1, destacamos
que las circunstancias de facto y sus efectos, se encuentran plasma-
das -directa o indirectamente- en un extenso conjunto de normas
que no se circunscriben al Código Procesal sino que abarcan a otro
importante número de disposiciones generales escritas: v. gr., regla-
mentos; acordadas; resoluciones de los tribunales superiores, etcéte-
ra 2. Este plexo normativo se completa con la jurisprudencia (normas
1 Nos interesa particularmente el precepto procesal porque es el que rige la mayo-
ria de las situaciones generadoras de escritos forenses.
2 En el orden nacional, el Reglamento para la Justicia Nacional, Reglamento de
cada Fuero, acordadas dela CSJN, leyes 22.172, 23.898, 21.839, 10.996, entre otras. Es-
Confección de.escritos y otras piezas procesales 55
contenidas en las sentencias judiciales), y en menor grado con la cos-
tumbre procesal. Estas últimas fuentes llenan las lagunas de la ley
escrita, aclaran sus oscuridades y determinan sus verdaderos requi-
sitos y alcances.
Le toca al letrado conocer y estudiar este derecho, e inferir de él el
material para sus escritos 3.
En el campo del derecho civil, sea material o formal, si la conse-
cuenciajurídica no se realiza espontáneamente por sus destinatarios,
el interesado en que se cumpla debe pedir tutela a la Jurisdicción, pa-
ra que sea ésta quien, a través de un acto de autoridad (dictado de una
resolución: sentencia definitiva, interlocutoria o providencia simple,
según el caso), actúe el ordenjurídico sustantivo o adjetivo.
tas y otras importantes fuentes formales suelen aparecer como Apéndice de los códigos
procesales publicados por las editoriales jurídicas de nuestro medio.
Todo nuestro régimen jurídico se apoya en la norma escrita, característica que alcan-
za al proceso y su procedimiento, aún en cuestiones que podrían calificarse de meramen-
te formales o secundarias, como ser estas dos del Reglamento para la Justicia Nacional:
"Las providencias de trámite podrán ser suscriptas con media firma. En las demás ac-
tuaciones deberá emplearse la firma entera. Ambas serán aclaradas al pie con sello de
goma ... " (art. 37); "Los expedientes(. .. ) se llevarán bien cosidos y foliados con exclusión
de broches metálicos ... " (art. 54).
3 Básicamente dos son las maneras de operar en este estado. Una, el abogado ela-
bora directamente la presentación porque conoce de antemano el Derecho, entonces sa-
be que en la circunstancia "A" debe perseguir el efecto "B". Otra, muy frecuente, es "ade-
lantar" una conclusión sobre el acto a realizar, y luego corroborar la existencia de una
norma que ampare dicha solución. Si no obstante la pre o post búsqueda normativa no
se halla precepto alguno que contemple el intríngulis que el abogado debe resolver, de-
berá éste acudir a la propia construcción jurídica, que se apoyará, la más de las veces, en
la analogía, la Justicia, la lógica, el sentido común, los principios generales del derecho.
De estos últimos destacamos, como "telón de fondo", el de que todo lo que no está prohi-
bido está pennitido; conforme a él, siempre que el profesional entienda que lo que pedi-
rá o manifestará al tribunal no es palmariamente ilícito, aunque desconozca norma al-
guna que abarque expresamente la realización de ese acto, debe partir de la premisa que
sí cabe hacerlo.
Amén de todo lo dicho, pensamos que es fundamental para el profesional conocer an-
ticipadamente el derecho procesal, por dos motivos principales. En primer lugar, porque
al ser el proceso el ámbito casi necesario de actuación del abogado, constantemente de-
berá utilizar los conceptos, categorías y preceptos de esta rama jurídica; en segundo lu-
gar, porque gran parte de los actos de la causa judicial deben concretarse en plazos cor-
tos, brevedad que no da demasiado margen para conocer y estudiar "sobre la marcha" el
tema pertinente.
56 EDUARDO A. DIAZ
En el primer ejemplo que dimos, deberá el locador solicitar al juez
que condene a desalojar el inmueble (pretensión material, introduci-
da en el escrito fundamental "demanda", que se resolverá en la sen-
tencia definitiva); en el segundo ejemplo, el actor tendrá que pedir
que se declare rebelde al demandado (petición procesal, hecha en un
escrito cuasifundamental, a decidirs~ mediante una providencia sim-
ple o por sentencia interlocutoria, según la postura que se adopte so-
bre la naturaleza jurídica de esta resolución).
La naturaleza de gran parte de los derechos materiales involucra-
dos en el proceso civil, hace que rija a su respecto el principio dispo-
sitivo, en cuya virtud:
1. Los litigantes pueden no ejercer o abdicar -total o parcial-
mente-de aquellos derechos, así como de los procesales (pues
éstos son instrumentales respecto de los otros); por ello, la ne-
cesidad de que postulen al juez lo que pretenden, precisando el
alcance del reclamo.
2. Los litigantes deben aportar los hechos y, eventualmente, la
prueba, para que el juzgador decida el asunto; el juez civil, a di-
ferencia del penal, no es investigador.
-§9-
EL ESCRITO DEBE REFLEJAR
LA ESTRUCTURA DE LA NORMA
De acuerdo a las ideas precedentes, el justiciable tiene la carga de
pedir al juez que aplique a cierta relación jurídica (de derecho sus-
tancial o procesal) la consecuencia legal que, según él entiende, le co-
rresponde. Para ello, le indicará cuál es, a su parecer, la norma que
establece dicha consecuencia, le expondrá los hechos sucedidos que
justifican su petición, y en ciertos casos también ofrecerá prueba pa-
ra acreditar esa situación fáctica. Tenemos así los tres elementos bá-
sicos del escrito: hechos, derecho, postulación; «dado A debe ser B, lo
que así pido».
La demanda, prototipo del escrito judicial, debe contener "la cosa
demandada, designándola con toda exactitud", "la petición en térmi-
Confección de escritos y otras piezas procesales 57
nos claros y positivos", "los hechos en que se funde, explicados clara-
mente", "el derecho expuesto sucintamente, evitando repeticiones in-
necesarias" (arts. 330, CPcc-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.).
Tras este modelo se alinean, con diferente grado de intensidad, to-
dos los demás escritos, sean fundamentales o accidentales.
Veamos algunos ejemplos, tomados de la ley procesal:
1. Contestada la demanda o la reconvención, o vencido el plazo
para hacerlo, resueltas las excepciones previas, si se hubiesen
alegado hechos conducentes acerca de los cuales no hubiese
conformidad entre las partes (hechos), pido al juez que reciba
la causa a prueba (consecuencia), según lo autorizan los arts.
359 del CPCC-Nación y arts. 357 y 358 del CPcc-Prov. Bs ..As.; o
desestimadas en su caso las excepciones previas, no h~biendo
hechos controvertidos (hechos) ,pido al juez que declare la cues-
tión de puro derecho (consecuencia), según lo autoriza el art.
487 del CPcc-Prov. Bs.As. (derecho).
2. Tramitándose simultáneamente dos procesos que reúnan las
condiciones previstas en la norma (hechos), cabe solicitar su
acumulación (efecto), conforme los arts. 188 del CPCC-Nación y
del CPcc-Prov. Bs.As. (derecho).
3. Los arts.169ysiguientesdelCPcc-NaciónydelCPCC-Prov. Bs.
As. (derecho) prevén que un vicio formal de cierta envergadura
presente en un acto procesal (hechos) conlleva su nulidad (efec-
to), lo que así puedo peticionar.
4. Existiendo un motivo que lo justifique (hechos) corresponde dar
en préstamo el expediente (efecto), conforme a los arts. 127 del
CPcc-Nación y del Código provincial (derecho).
5. Establecen los arts. 121 del CPCC-Nación y del CPCC-Prov. Bs.
As. (derecho), que si los documentos agregados al expediente
son extensos o numerosos o asimismo de dificultosa reproduc-
ción (hechos), procede solicitar que eljuez exima de acompa-
ñar copias para traslado (efecto).
6. A falta de documentos indubitados, o por su insuficiencia (he-
chos), corresponde formar cuerpo de escritura para adverar un
documento (efecto), arts. 394 del CPCC-Nación y 392 del CPCC-
Prov. Bs.As. (derecho).
58 EDUARDO A. DIAZ
7. Establece el art. 36 del RJN (derecho) que si nuestra causa es
de las previstas en la norma (hechos), es dable concederle pre-
ferente despacho (efecto), lo que así podemos requerir.
El escrito del justiciable y la resoluciónjudicial tienen la misma
estructura: dado A es B; sólo que mientras el juez ordena, manda
que se cumpla la consecuencia jurídica, el justiciable pide, ruega,
que así sea.
Esto se manifiesta en el diferente modo de hablar de uno y otro su-
jeto: ''pido se agregue el documento" escribe el litigante, "agréguese",
contesta imperativamente el magistrado.
"Pido traslado/ córrase traslado", "solicito embargo/ trábese em-
bargo", ''peticiono se intime de pago/ intímese de pago", "demando el
pago/ condeno a pagar", son algunos ejemplos más de esta dualidad
de la expresión forense 4 .
Por eso, salvo esa diferencia en la forma de decir, todo escrito debe
ser un proyecto de resolución: la querida por el litigante. Así, por
ejemplo, el abogado bien diría "contestada la demanda, no existien-
do hechos controvertidos (hechos), conforme lo dispone el art. 359 del
CPCC-Nación (derecho), pido se declare la cuestión de puro derecho
(postulación); y el tribunal mantener idéntico texto en su resolución,
pero sustituyendo la expresión "pido se declare" por "declaro".
Si bien luego veremos que el despliegue de la tríada hechos, de-
recho,postulación no es estrictamente necesario en todo escrito pa-
ra que la pieza sea eficaz 5 , sí afirmamos que es conveniente dicha
disposición. Siempre servirá, por un lado, de guía al lector, le ayu-
dará mostrándole el ca,nino; por otro, será útil para aclarar las ide-
as del abogado en tren de escribir, a la par de entrenarlo hasta que
se le haga costumbre esta clara manera de presentar los asuntos al
tribunal.
4 En algunos escritos se leen frases tales como "cumplo lo pedido por V. S.", expre-
sión equivocada toda vez que vuestra señoría no pide, manda.
5 En ocasiones faltará la petición, por ejemplo, "desisto de la acción"; en otras, no
se invocará el derecho, en virtud de que el juez lo sabe (iura novit curia); algunas veces,
especialmente en los escritos de trárnite, no se expresarán los hechos, quedan sobreen-
tendidos, como sucede cuando se usa la fórmula elíptica "atento el estado de autos".
Confección de, escritos y otras piezas procesales 59
-§10-
EL MODO DE RAZONAR ANTECEDENTE
DEL TEXTO
Dijimos anteriormente que la norma jurídica, sea de derecho sus-
tancial o procesal, funciona de la siguiente manera: ante cierta cir-
cunstancia fáctica, corresponde determinada consecuencia jurídica,
es decirdadoA, debe ser B.
Jueces y abogados trabajan con las normas. Si bien lo hacen con
distinta finalidad, el modo de operar con ellas es similar: captan he-
chos de una determinada realidad, los enmarcan en el ordenamiento
jurídico, y sacan de ello una conclusión. Por eso tanto la resolución ju-
dicial como el escrito reflejan, en su medida, aquel funcionamiento 6.
También sostuvimos que el escrito, en muchos casos, no es ni más
ni menos que un proyecto de resolución. En efecto, de algún modo, los
abogados escribimos en el papel la resolución que buscamos, la que
queremos dicte el tribunal. La redacción de ambas piezas, entonces,
fácilmente se asemeja, excepto en la conclusión del texto, en la que
mientras que la parte pide, ruega que se conceda el efecto jurídico
normativo, eljuez manda, ordena que se produzca.
Pero debemos tener presente que lo expresado en el papel no es
otra cosa que hacer explícita, total o parcialmente, una operación
mental del redactor 7 . Por eso, conocer y entender este fenómeno de
la inteligencia, antecedente del texto, nos ayudará a redactar nues-
tros escritos. Corresponde, para ello, profundizar un tanto las nocio-
nes precedentes.
6 Este mecanismo no está explícito en las providencias simples, v. gr., "cúmplase
con el art.120, Cód. Procesal", y tampoco en ciertos escritos, v. gr., "pido se abra la causa
a prueba", mas no por ello es inexistente: operó en la mente del sujeto que decidió (em-
pleado, funcionario,juez) y en la del abogado que pidió.
7 Advertimos que no siempre la resolución y el escrito sacan a la luz todos los pro-
cesos mentales ocurridos en su autor, como ser el preconcepto del juez acerca del dere-
cho que le asiste al litigante sobre la base de la impresión personal que le causó al verlo
en una audiencia (vulgarmente "portación de cara"). Es probable que se expliciten úni-
camente los sustantivos, los principales, aquellos que la ley impone como requisitos del
acto. Por razones obvias, nuestro trabajo apunta a esto último: el razonamiento volcado
al papel.
60 EDUARDO A. DIAZ
"La redacción no es rnera ejecución, sino también concepción de un
orden que se construye. Sin duda, los que piensan bien se expresan
. es
b1en; ~ t a es 1a reg1a .. ." 8.
a - Esquema primario del razonamiento:
el silogismo práctico
Corolario de las afirmaciones precedentes es que el rnecanisrno in-
telectual del proveyente -para generar una decisión-y el del abo-
gado (para generar una postulación), que se volcarán en los respecti-
vos papeles del expediente, lejos de ser diferentes, son similares, sal-
vo la dosis propia de parcialidad que tendrá el escrito partidario.
Los abogados tenernos -seguirnos- el rnisrno rnodo básico de ra-
zonar que el juzgador. Aunque no nos guste, así debe ser, para que
nuestros actos durante el proceso sean eficaces. Coincidimos con
Ghirardi quien, refiriéndose a la labor profética del abogado -por-
que predice lo que el juez dirá en su sentencia-, sostiene: "Pues bien:
la confianza radica en el estudio preciso del problema, en el conoci-
miento profundo del derecho y en la investigación del hecho o acto
acaecido( ... ) Con esos elementos se encuentran habilitados los abo-
gados para resolver el problema y suponer que los jueces han de ra-
zonar ante el caso concreto, de idéntica o similar manera. En otras
palabras, interesa, por sobre todo, la conclusión de la sentencia judi-
cial. Acudimos siempre, en abstracto o en la realidad, al rnodo de ra-
zonar de los jueces ... " 9. Alcalá-Zamora entiende que: "Incluso, con
una estimación práctica y utilitaria en el sentido rnás elevado de es-
tos adjetivos, lo interesante es el fallo, porque es el fin, corno remate
y corno objeto, de cada proceso seguido; y es natural que al fin se en-
caminen y subordinen los medios preparatorios, que son las alega-
ciones. Corno consecuencia de ello rnás debe la dialéctica de los abo-
gados inspirarse en lajudicial que ésta en aquélla" 10 .
8 Bielsa, Los conceptos jurídicos y su terminología, 3ª ed., 1987, p. 216.
9 Ghirardi, Lógica del proceso judicial, 2ª ed., 1992, p. 13.
10 Alcalá-Zamora, Dialéctica y táctica forenses III. Los silogismos de alegación y los
del fallo, JA, 1948-II-50 y 51.
Confección df! escritos y otras piezas procesales 61
¿Cómo piensan, qué elucubraciones mentales hacen el abogado
(para definir la postulación que introducirá al proceso), y el prove-
yente (para resolver dicha cuestión)?
La forma básica, primera, de pensar un asunto a postular-decidir,
es silogística. El silogismo es un razonamiento deductivo que cons-
ta de tres proposiciones, la última de las cuales, llamada conclusión,
se deduce de las otras, llamadas respectivamente premisa 1nayor y
premisa menor, en relación a la extensión de los términos que con-
tienen 11.
Llevado esto a nuestro terreno, la premisa 1nayor está conforma-
da por la norma jurídica, el derecho; la premisa menor por los hechos
del caso concreto; y la conclusión, por la postulación (escrito) o deci-
sión (resolución) del asunto:
Premisa mayor ________ Derecho
Premisa menor ________ Hechos
Conclusión ___________ Postulación/ Decisión
Calamandrei decía que: "La ley es un juicio hipotético de carácter
general que vincula un efecto jurídico a un posible evento: 'Si se rea-
liza un caso del tipo a, se produce el efecto jurídico b'. Aquí, dice el
juez, se verifica en concreto un caso que tiene los caracteres del tipo
a; por tanto declaro que debo producir en concreto el efecto jurídico b.
Por consecuencia, todo el trabajo del juez se reduce a encontrar la
coincidencia entre un caso concreto y la hipótesis establecida en for-
ma abstracta por la norma, o sea, de acuerdo con la conocida termi-
nología escolástica, la coincidencia entre la 'hipótesis real' y la 'hipó-
tesis legal'" 12 .
Alcalá-Zamora enseñaba: "Bajo sus externas, destacadas e impre-
sionantes diferencias, hay entre las alegaciones y los fallos, entre los
trabajos del abogado y la resolución deljuez-que por algo es también
aquéllo-una coincidencia esencial, sostenida sobre la armazón silo-
gística y en torno a la misma ( ... ) La interna y esencial coincidencia
obedece a que, bajo externos y diferentes estilos, hay en todo trabajo
11 Diccionario Lexis 22, ed. 1976, t. 19, p. 5390.
12 Calamandrei, Proceso y democracia, ed. 1960, p. 71.
62 EDUARDO A. DIAZ
forense una labor silogística, encaminada a apreciar si los hechos del
proceso entran o no, y en qué medida, dentro del supuesto de la norma
aplicable, y por tanto si ha de serles o no la solución dictada previa-
mente por el legislador. Habrá, pues, en cada proceso tantos silogis-
mos de alegación y de fallo como cuestiones; y en rigor, más que éstas,
por haber algunos previos o porque la complejidad de algún problema,
indivisible en el pedimento como en el pronunciamiento, exija desen-
volver y estimar aquél en varios silogismos" 13 .
Gómez y Bruera afirman que "en aquellos países que cuentan con
una legislación escrita y sistematizada-es decir, los de Europa con-
tinental y América Latina- el razonamiento utilizado generalmen-
te por los jueces se asemeja al deductivo.
La norma general que se refiere al caso -obligatoria para los jue-
ces en estos ordenamientos- constituye una de las premisas del ra-
zonamiento; la descripción del caso ajuzgar, la otra premisa y la sen-
tencia es el enunciado que surge de extraer lo implicado por las pre-
misas, es decir, la conclusión del razonamiento" 14.
Veamos cómo funciona este esquema en dos casos, ambos expues-
tos según se trate del razonamiento partidario o judicial.
El primero de los casos es de derecho sustancial, hecho valer por el
abogado mediante el escrito fundmnental "demanda", y resuelto pro-
bablemente por el juez, mediante una sentencia definitiva; el segun-
do caso, es de derecho procesal, introducido por el letrado mediante
un escrito de trámite, y despachado casi seguro por un empleado, a
través de una providencia simple:
• PRIMER CASO
1 - Esquenia partidario
Premisa nwyor
Todo acto a título oneroso celebrado por el deudor insolvente,
en perjuicio o en fraude de los derechos de su acreedor de fecha
anterior al acto del deudor, si cuenta con la complicidad del ter-
13 Alcalá-Zamora, Dialéctica y táctica forenses III. Los silogisnws de alegación y los
del fallo, JA, 1948-II-49 y 50.
14 Gómez - Bruera,Análisis del lenguaje jurídico, 2ª ed., 2000, p. 152.
Confección de.,escritos y otras piezas procesales 63
cero con quien contrató, puede revocarse a pedido del acreedor
(arts. 961, 962, 968 y eones., Cód. Civil).
Premisa menor
Afirmo queA vendió a C un inmueble, en las condiciones previs-
tas en la norma, tal como probaré durante el proceso.
Conclusión
En consecuencia,pido se haga lugar a la demanda de B, decre-
tándose la revocación de la compraventa entre Ay C, en la me-
dida del crédito del demandante.
2 - Esquemajudicial
Prenúsa niayor
Todo acto a título oneroso celebrado por el deudor insolvente, en
perjuicio o en fraude de los derechos de su acreedor de fecha an-
terior al acto del deudor, si cuenta con la complicidad del terce-
ro con quien contrató, puede revocarse a pedido del acreedor
(arts. 961, 962, 968 y eones., Cód. Civil).
Prenúsa menor
Tengo por cierto que A vendió a C un inmueble, en las condicio-
nes previstas en la norma.
Conclusión
En conclusión, fallo: haciendo lugar a la demanda de B, decre-
tando la revocación de la compraventa entre Ay C, en la medi-
da del crédito del demandante.
• SEGUNDO CASO
1 - Esquema partidario
Prenúsa niayor
No es obligatorio acompañar copias para traslado de documen-
tos cuya reproducción sea dificultosa por su número, extensión,
u otra razón atendible (art. 121, Cód. Procesal).
Premisa nienor
Con la demanda se acompañan cientos de recibos, y fotografías
de difícil reproducción.
64 EDUARDO A. DIAZ
Conclusión
Pido se exima a esta parte de acompañar copias de dichos docu-
mentos.
2 - Esquemajudicial
Premisa mayor
No es obligatorio acompañar copias para traslado de documen-
tos cuya reproducción sea dificultosa por su número, extensión,
u otra razón atendible (art. 121, Cód. Procesal).
Premisa menor
Con la demanda se acompañan cientos de recibos, y fotografías
de difícil reproducción.
Conclusión
Atento lo solicitado, se exime a la parte actora de acompañar co-
pias de dichos documentos, pudiendo la demandada consultar
los originales en Secretaría.
Este esquema intelectual está positivizado, para los actos de par-
te, en los ya citados arts. 330 del CPCC-Nación y del CPCC-Prov. Bs.
As.: "el derecho expuesto sucintamente", "los hechos en que se funde,
explicados claramente", "la petición en ténninos claros y positivos".
Y para las resoluciones, en los arts. 163 y 161 del Cpcc-Nación y
del CPcc-Prov. Bs. As., que definen la estructura de la sentencia es-
crita. El primero menciona entre los requisitos de la sentencia defi-
nitiva a "los fundamentos y la aplicación de la ley ... "(inc. 5º), y "la de-
cisión expresa, positiva y precisa, de conformidad con las pretensio-
nes deducidas en el juicio, calificadas según correspondiere por ley,
declarando el derecho de los litigantes y condenando o absolviendo de
la demanda y reconvención ... " (inc. 6º). El inc. 5º (que junto al inc. 4º
forman el sector de la sentencia conocido como considerandos) inclu-
ye la selección de los hechos que se consideran probados a la luz de las
pruebas producidas (fijación de los hechos a través de la valoración
de los medios probatorios) 15 , así como la interpretación del derecho.
15 Art. 386, Cpcc-Nación: "Salvo disposición legal en contrario, los jueces formarán
su convicción respecto de la prueba, de conforinidad con las reglas de la sana crítica. No
Confección de ~scritos y otras piezas procesales 65
Entonces, en los considerandos el juez sienta las premisas mayor y
menor del silogismo. El inc. 6º, instante de la sentencia llamado fallo
0 decisión propiamente dicho, constituye la conclusión del razona-
miento silogístico 16 .
En concordancia con lo expuesto, es doctrina de la Corte Suprema
calificar de arbitraria 17 a la sentencia que no constituye una deriva-
ción razonada del derecho vigente 18 aplicado 19 a las circunstancias
comprobadas de la causa 2°.
Si bien los códigos procesales mencionados sólo relacionan este
modo de razonar con las sentencias definitivas e interlocutorias, no
por ello la génesis de las providencias si.mples están marginadas de
él. Simplemente ocurre que para estas últimas el proveyente se en-
cuentra legalmente eximido de volcar su razonamiento en el papel 21 .
Hasta aquí, el modo básico -primario- de pensar para postular-
res·olver. Pero la cosa no es tan sencilla como parece.
En efecto, por un lado, la conducta de las personas objeto. de apli-
cación del derecho, es cambiante, vivaz, no siempre sumisa a ser me-
dida a través de moldes rígidos. Por otro lado, el abogado y el prove-
yente, hombres al fin, se encuentran sometidos a elementos axiológi-
tendrán el deber de expresar en la sentencia la valoración de todas las pruebas produci-
das, sino únicamente de las que fueren esenciales y decisivas para el fallo de la causa".
16 Art. 248, Ley Orgánica del Poder Judicial de España, n2 6/1985: "Las sentencias
se formularán expresando, tras un encabezamiento, en pán-afos separados y numera-
dos, los antecedentes de hecho, hechos probados, en su caso, los fundamentos de derecho
y, por último, el fallo".
17 CSJN, 12/9/96, "López, Ricardo c. Panificación.Argentina S.A.",LL, 1997-B-237;
ídem, 6/5/97, "Zorrilla, Francisco", LL, ejemplar del 26/12/97, p. 26; sum. 96.533, entre
tantos otros.
18 La voz "vigente", que significa "válido", implica la correcta elección e interpreta-
en
g ción de las normas.
a: 19 Subsunciónjmidica.
ü
en
w
w 20 El vocablo "circunstancias" comprende a pretensiones, sujetos y hechos; "com-
o
z
o probadas" alude a la valoración de los medios de prueba.
G
ü 21 Arts. 160, CPCC-Nación y CPCC-Prou. Bs.As.: "Las providencias simples sólo tien-
ll:z
o den, sin sustanciación, al desarrollo del proceso u ordenan actos de 1nera ejecución. No
ü
1
requieren otras formalidades que su expresión por escrito, indicación de fecha y lugar, y
C') la firnw del juez o presidente del tribunal, o del secretario, en su caso".
66 EDUARDO A. DIAZ
cos, sociológicos, religiosos, económicos, políticos y de índole similar
que influyen en sus acciones. ·
Lo anterior significa, primero, que el derecho, tal como lo utilizan
estos operadores, no es una herramienta meramente especulativa,
sino práctica, es decir que se aplica a conductas humanas en un caso
concreto, singular, vitalmente histórico y, como tal, abierto a la reali-
dad de la vida. Y segundo, implica que los factores que intervienen en
la génesis de las postulaciones partidarias y de las decisiones j udicia-
les no son sólo -o siempre- racionales al estilo matemático.
Estas características han causado un alzamiento, al menos de cier-
to sector doctrinario, contra la aplicación -en el terreno judicial, y
que nosotros extendemos al partidario- del silogismo formal, es de-
cir el propio de las ciencias formales, como la física y la matemática 22 .
En este orden, Carlos Massini sostiene lo siguiente: "La ciencia del
derecho, que tiene por objeto la ordenación justa del obrar humano
social, escapa, por principio, al modelo físico-matemático. El obrar
humano que es materia de la ordenación jurídica, es un obrar libre y,
por tanto, contingente y, en buena medida, imprevisible. Pero no sólo
es contingente e irrepetible sino que por tratarse de un obrar orienta-
do hacia la perfección societaria del hombre, es esencialmente valio-
so o, más precisamente, calificable desde un punto de vista axiológico
o valorativo. Estas características requieren, de parte del orden jurí-
dico normativo, una plasticidad en los conceptos y una flexibilidad en
las aplicaciones, que hacen imposible el intento de formalizarlo es-
trictamente según los parámetros de la lógica matemática" 23 •
22
La actitud "matematizante" del pensamiento judicial fue sostenida por el racio-
nalismo de la escuela de la exégesis. Al respecto nos dice Bernardino Montejano (h): "Es-
ta mentalidad, que sacrifica la justicia al culto de la ley, introduce en el campo del dere-
cho,junto con el método deductivo, una actitud matematizante o geométrica, totalmen-
te reñida con lamate1iajurídica y con el método clásico.Así, a partir del angostamiento
del vocablo 'derecho', reducido a la ley escrita, los artículos del Código, como afirmaba
Liard, serán teoremas y el verdadero jurista será un 'geómetra'. El modelo matemático
y geométrico para la construcción jurídica es aún hoy propuesto entre nosotros por Se-
bastián Soler ... "("Filosofía de la función judicial", en Guzmán Brito y otros, La función
judicial, p. 10).
23
Massini, "Introducción a la lógica judicial", en Guzmán Brito y otros, La función
judicial, ed. 1981, p. 37.
Confección de 'f!SCritos y otras piezas procesales 67
Es cierto lo que dice este autor. Abogado y juez no son matemáticos
que se ven constreñidos intelectualmente por premisas necesaria-
mente verdaderas -axiomas- que imponen también necesaria-
mente una sola conclusión. La naturaleza del asunto, la eventuali-
dad, la variabilidad de lo jurídico, impide alcanzar la precisión de las
matemáticas.
¿Esto significa que debe descartarse la estructura silogística? No-
sotros pensamos que no. Como sostiene Calamandrei, la idea del si-
logismo no es equivocada sino incompleta y unilateral 24 . Los mismos
autores que impugnan la vigencia del silogismo formal, no obstante,
terminan reconociendo que hay en el pensamiento judicial una es-
tructura silogística, aunque hablan de otro silogismo: el prudencial,
o práctico-prudencial.
¿En qué se diferencia éste del otro? Primeramente, en que el silo-
gismo del tipo que se presenta en las ciencias formales se forma .con
premisas que enuncian verdades incontrovertibles, axiomas (premi-
sas fuertes), que no dejan margen para la conclusión (pues no esta-
mos en presencia de un abanico de posibilidades entre las cuales ele-
gir sino ante una inferen_cia necesaria que conduce a una sola solu-
ción posible) 25 ; mientras que en el silogismo práctico las premisas
son opiniones (premisas débiles), y quienes las construyen deben ar-
güir y fundamentar su validez, que será siempre más o menos subje-
tiva, y que podrá ser contestada porlos demás sujetos intervinientes
en el proceso 26 .
En segundo lugar, se distinguen, pues en el silogismo práctico no
hay únicamente un proceso deductivo (propio de la ciencia formal),
24 Calamandrei, Proceso y democracia, ed. 1960, ps. 75 y 76.
25 Así como en un teorema, a partir de un postulado indemostrable y mediante la
aplicación del razonamiento deductivo, se llega a la solución conecta, la que no puede
ser sino una (Massini, "Introducción a la lógica judicial", en Guzmán Brito y otros, La
función judicial, ed. 1981, p. 31).
26 Los partidarios de él acuden a la lógica dialéctica deAristóteles, método por el que
se puede formar toda clase de silogismos sobre todo género de cuestiones, partiendo de
proposiciones simplemente probables. La adhesión a estas premisas probables, por sus
destinatarios, se logra a través de la argumentación, en virtud del convencimiento y per-
suasión que la tesis comporta al ser fundamentada. El tema excede nuestro cometido,
motivo por el cual recomendamos consultar las obras de los autores citados en el texto.
68 EDUARDOA.DIAZ
sino que tanto para formar las premisas como para concluir la deci-
sión se emplean inducciones, inferencias, argumentaciones (a con-
trario, por analogía, a fortiori, etcétera), y elementos extra-lógicos,
como las valoraciones: v. gr., aplicar conceptos como buena fe, buen
padre de familia, equidad, conlleva un juicio axiológico del operador.
En esta línea, Ghirardi afirma: "Pese a lo antiguo y discutido del
tema, cuando leemos una sentencia judicial, no podemos evitar pen-
sar en una estructura silogística, de naturaleza muy compleja, que
podría ser llamada silogismo práctico-prudencial. Pero, a medida
que calamos más hondo, observamos que, en el proceso de razona-
miento del juez, se utilizan todos los métodos que nos enseña la lógi-
ca (... )Ala par de valoraciones, hay deducciones, inducciones, infe-
rencias, razonamientos por analogía, etcétera. Toda esta carne está
insertada en-una columna vertebral que da la forma y cuya estructu-
ra idealizada es silogística. Pero para llegar a ella es preciso primero
fijar las premisas, siendo esta tarea la que realmente es ardua y con-
sume las energías del juez(. .. ) La realidad muestra algo mucho más
complejo, mucho más trabajado, si bien -en el trasfondo- pensa-
mos siempre que la estructura vertebral es silogística. Y que en la
búsqueda de las premisas hay inducciones, deducciones, inferen-
cias, argumentaciones, etcétera, no pretendemos negarlo" 27.
Y más adelante, al analizar una sentencia en la cual el juzgador se
abstiene de producir el fallo definitivo sólo con los elementos lógicos
que la estructura silogística le suministra, pues introduce el factor ex-
tra-lógico equidad para conceder algo al actor cuya demanda -con-
forme aquellos elementos puramente formales-debe ser rechazada,
este autor agrega: "No es, pues, la sentencia un simple silogismo; si
bien hay algo en su estructura que lo conforma, la situación es mucho
más compleja. Sería erróneo decir que sólo es un silogismo; pero sería
más desacertado decir que nada tiene que ver con la forma silogística.
Los caminos para llegar a la justicia son de difícil acceso. El ánimo del
juez persigue un valor y cuando se encuentra en la instancia de la
gran decisión, de la macro-decisión, del nudo final que cierra la red,
siente prudencialmente que no ha alcanzado el valor que anhela. In-
troduce, entonces, un elemento extra-lógico, como lo es el de la equi-
27
Ghirardi,Lógica del proceso judicial, 2ª ed., 1992, ps. 60 y61.
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 69
dad en nuestro caso ( ... ) La irrupción del nuevo elemento cambia el re-
sultado y la conclusión. El juez se apoya en estos lugares y atenúa el
rechazo de la demanda con un resarcimiento en nombre de la equidad.
Y, para ello, se apoya en otra norma legal (art. 907, Cód. Civil argenti-
no). Desde ahí en adelante, el razonamiento tiende a asumir de nue-
vo la forma silogística porque ha hecho pie en la equidad, que el orde-
namiento jurídico contempla. El juez ha concluido su silogismo prác-
.
tico-pru dencia
. l . . ."2s .
b - Cada escrito es la documentación
de un caso resuelto por el abogado
Coincidimos con Ghirardi en que fijar las premisas es la labor cen-
tral y verdaderamente ardua del autor del acto procesal a instru-
mentarse en el escrito o en la resolución.
En el ámbito que nos ocupa, el letrado desarrolla esta tarea irite-
lectual cuando debe realizar alguna actuación en el proceso: v. gr.,
iniciarlo; darle impulso; acondicionar el procedimiento; defenderse,
etcétera.
El escrito, punto de partida de estas actuaciones procesales, es a la
vez punto de llegada; concluye el estudio y la solución de lo que seco-
noce en el ámbito abogadil como caso, asunto, que puede ser de dere-
cho sustancial o procesal, según la naturaleza de las normas que uti-
licemos para la tarea. En efecto, cronológicamente, el letrado prime-
ro tiene ante sí una situación que le plantea un intríngulis, nudo que
debe resolver, y luego obra en consecuencia. A veces se pierde un po-
co el eje; se debate acerca de "qué poner" en el escrito cuando prime-
ramente hay que centrarse en "cómo resuelvo esta situación o proble-
ma que el procedimiento me presenta". Definido este interrogante, el
contenido del escrito quedará patente.
Un caso es un estado de cosas que de algún modo afecta el interés
que el abogado patrocina, situación a cuyo respecto debe tomarse una
determinación (qué pedir al tribunal) a la luz del ordenamiento jurí-
dico. Tuvimos ocasión de exponer en otro lugar 29 que la actividad
28
Ghirardi, Lógica del proceso judicial, 2ª ed., 1992, p. 76.
29 Díaz, "Resolver casos, quid de la labor forense del abogado", en Cónw resolver ca-
sos, Eduardo A. Díaz (dir.), ed. 2006, ps.15 a 72.
70 EDUARDOA.DIAZ
sustancial del abogado, que ejerce su función patrocinando y/o repre-
sentando a los justiciables en causas judiciales, es resolver casos 3°.
Sucintamente decimos que el profesional conoce los hechos del caso,
los subsume dentro del orden jurídico (para lo cual interpreta el dere-
cho) y saca una conclusión o solución: determina qué derecho asiste
a su cliente, "dónde está parado", cuál consecuencia jurídica pedirá
que el tribunal declare. Así, vemos que durante el desarrollo del pro-
ceso, dentro de él, acaecerán innumerables situaciones de hecho (en
su mayoría formadas por actos procesales; en menor medida por he-
chos procesales, como ser la pérdida del expediente, la ofensa vertida
en un escrito), que necesitarán ser resueltas por el abogado, esto es,
encuadrarlas jurídicamente y sacar de ello una conclusión. Por ejem-
plo, ¿qué hacer frente a dos procesos idénticos que tramitan en dis-
tintos tribunales?, ¿y cuando ha transcurrido cierto tiempo sin que se
impulse la causa?, ¿y si el demandado ha sido notificado de la deman-
da y no se presentó a estar a derecho?, ¿y cuando un acto procesal con-
tiene un vicio en la forma de concretarse?
Llegada la hora, será el escrito el vehículo del interés que se pre-
tende sostener. Y esta pieza no reflejará otra cosa que el esquema
que sirvió para estudiar y definir el caso: hechos, derecho, conclusión,
elementos éstos del asunto que se ordenarán en una estructura silo-
gística.
En un momento inicial de tratamiento del caso-aquel que deter-
minará si el cliente tiene razón, es decir si puede obtener lo que pre-
tende, y si no tiene alguna pretensión concreta saber qué derecho le
asiste ocuál consecuencia jurídica se sigue de la situación existente-
el abogado,al igual que eljuez cuando construye su sentencia, tiene
dos frentes principales sobre los que actuar: hechos y derecho 31 . Ge-
neralmente, el primer elemento del caso con el que se conecta el abo-
30 "Cualquiera haya de ser el modo de desempeño del profesional: magistrado o
funcionario judicial, funcionario público, abogado de empresa, abogado asesor o litigan-
te, siempre lo principal o central de su trabajo será resolver, o ayudar a resolver, casos o
problemas concretos" (Gordillo, El método en derecho, ed. 2001, p. 23).
31 Existe un tercer aspecto a tener en cuenta: la prueba, pero éste se refiere a los he-
chos, lo que nos vuelve. al binomio original. La prueba de los hechos es tema de capital
importancia, que excede el objeto de esta obra. No obstante, más adelante sentamos al-
gunas pautas al respecto.
Confección de escritos y otras piezas procesales 71
gado son los hechos. El cliente cuenta una historia, narra sucesos; o
bien el material fáctico llega a conocimiento del curial a través del ex-
pediente, porque emana directamente de un proceso en trámite.
Vnhecho es un acontecimiento, un suceso, una cosa que ocurre. Si
bien existen distintos tipos de hechos, en el proceso se trata mayor-
mente con los que acaecen en el mundo sensible (hechos reales) y fue-
ra de la mente humana (hechos objetivos).
El letrado debe seleccionar de entre ellos los que interesan para la
solución ("su" solución) del caso, los denominados hechos pertinentes
0 conducentes, que son los que luego se afirmarán en el escrito (y
eventualmente se probarán) para que conduzcan al logro de una re-
solución favorable (arts. 330, CPcc-Nación yCPcc-Prov. Bs.As.; 359,
CPCC-Nación y 358, CPCC-Prov. Bs.As.).
Destacando la importancia de los hechos en el caso, Gordillo afirma
que "lo decisivo en todo caso es siempre lograr percibir y relacionar
todos los hechos, seleccionando la información relevante y pertinen-
te, y distinguiendo la que lo es en menor medida, o carece por último
de importancia" 32 .
¿Y cuáles son estos hechos que importan para la solución del caso?
Tienen esta condición los que forman el presupuesto fáctico de la/s
norma/s que el abogado elige como fundamento de su solución (arg.
arts. 377, CPcc-Nacióny375, CPcc-Prov. Bs.As.), norma que invoca-
rá más tarde en el escrito como basamento legal de su·postulación
(arts. 330, CPcc-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.).
Para seleccionar del orden jurídico la norma (ley, jurisprudencia,
costumbre, doctrina) adecuada, se debe desentrañar su significado,
determinar su alcance. Para ello, se acude a la operación denomina-
da interpretación del derecho, en alguna de sus variantes, v. gr.,gra-
matical, exegética, teleológica, histórica, «a contrario», «a fortiori», por
analogía 33 . El alcance de una ley puede estar ya fijado por la juris-
prudencia o doctrina, pero sucede también que la cuestión consista
en la hermenéutica de estas dos últimas fuentes. A veces, la interpre-
tación tiene que hacerse sin contar con antecedentes, por ejemplo,
cuando se trata de leyes nuevas o se le quiere otorgar a la norma un
32
Gordillo,El método en derecho, ed. 2001, p. 69.
33
Algunos autores los tratan como tipos de argwnentos.
72 EDUARDO A. DIAZ
significado distinto al que unánimemente se le concede; en este caso
el letrado hará su propia exégesis.
Vemos así que hechos y derecho están íntimamente relacionados.
Las normas jurídicas que el profesional considera aplicables al caso
las selecciona en función de los hechos conocidos, y éstos adquieren
significado en función de aquéllas. Ambos elementos van y vienen
constantemente, sin que sea posible, muchas veces, establecer la pre-
lación entre ambos. Operan en la mente del abogado sin ataduras a
esquemas rígidos.
Si el letrado, de antemano, conoce el derecho que, según su pare-
cer, rige el caso, y el material fáctico es claro, inmediatamente adver-
tirá los hechos conducentes y los acomodará en el molde de las insti-
tuciones jurídicas, v. gr., esto es un contrato de locación, una de cuyas
principales Óbligaciones -el pago del precio- no fue cumplida, lo
que autoriza a dar por resuelto el negocio, lo que así se pedirá al juez.
Son casos prístinos, sencillos, en los cuales el derecho aplicable sur-
ge sin dilema en la mente del profesional, permitiendo la selección in-
mediata de los hechos pertinentes. Son los llamados, por la doctrina,
casos fáciles.
Pero hay otros asuntos que no son tan simples, denominados casos
difíciles, producto muchas veces de las características del orden nor-
mativo-v. gr., numeroso; complejo; ambiguo; vago-, y en ocasiones
fruto de circunstancias propias del material fáctico (v.gr., insuficien-
cia de los datos conocidos por el profesional; elementos contradicto-
rios; naturaleza eminentemente técnica, científica o artística de los
hechos que requieren la apreciación de un experto). Tendrá entonces
el letrado que profundizar el análisis de la legislación, de la jurispru-
dencia y de la doctrina sobre el punto, o examinar más detenidamen-
te los hechos, según el caso, y recién entonces concluir definitivamen-
te un pronóstico.
En resumen, el manejo de los elementos del caso muestra mayor-
mente una primera captación como al unísono de hechos y derecho,
mediante la cual elaboramos una suerte de primera o provisoria solu-
ción del caso (provisional asentamiento de premisas y conclusión). Si
éste es de meridiana claridad, en el mismo momento podemos trans-
formar la solución provisoria en definitiva. En cambio, si el asunto
conlleva complejidad, volveremos a sus componentes para profundi-
zar el análisis y ratificar o rectificar la conclusión provisoria. Esta-
Confección de e$critos y otras piezas procesales 73
blecidas definitivamente las premisas por el abogado, la conclusión
(postulación del futuro escrito) la deduce a través de la estructura si-
logística.
Mas en la práctica también sucede que los asuntos se resuelven no
a partir de las premisas (hechos y derecho), sino de la conclusión (pos-
tulación). Esto ocurre, por ejemplo, en los casos en que el cliente, sin
reparar en las circunstancias imperantes, directamente requiere un
resultado, v. gr., "quiero que quede sin efecto este contrato", "deseo
divorciarme".
Más allá de alguna cuestión moral o ética que este tipo de planteo
pueda generar, si el curial acepta el trabajo, deberá empezar al revés
la construcción del silogismo: la conclusión (pretensión de que el juez
"declare resuelto con causa el contrato", "decrete el divorcio") no será
el producto de una natural deducción de las premisas sino que, por el
contrario, será el punto de partida para construirlas. Esta edifica-
ción inversa del silogismo, por ser tal, es decir contra natura, llevará
en ocasiones al curial a un esfuerzo extra para descubrir o crear ar-
gumentaciones que den fundamento suficiente a las premisas, y que
así su conclusión resulte atendible a los ojos del tribunal.
En resumen, cada escrito de parte conlleva un caso, sustancial o
procesal, previamente resuelto por el abogado. Por ello, no es menor
la tarea de volcar correctamente en el papel las premisas y conclu-
sión que componen la solución del asunto. Como afirma Gordillo: "El
soporte material de la obra intelectual del abogado es así una versión
escrita que puede ser decisiva" 34 .
§11-
LA ARGUMENTACION JURIDICA
El núcleo del discurso jurídico, sea escrito u oral, es la argumenta-
ción.
En general, argumentar consiste en aportar razones para defen-
deruna opinión. Es convencer a un receptor o auditorio para que pien-
34
Gordillo, El método en derecho, ed. 2001, p. 24.
74 EDUARDO A. DIAZ
se de una determinada forma. Se utiliza, normalmente, para desa-
rrollar temas que se prestan a controversia 35 .
Recordemos que en el silogismo práctico -manera propia de dis-
currir de los abogados, base de nuestros escritos- las premisas que
lo forman no son axiomas (premisas fuertes) sino opiniones (premi-
sas débiles), razón por la cual se debe argüir y fundamentar su vali-
dez, que será siempre más o menos subjetiva, y que podrá ser contes-
tada por los demás sujetos intervinientes en el proceso.
El fin de la argumentación jurídica no es buscar la adhesión a una
tesis porque sea verdadera, sino porque resulta verosímil y acepta-
ble para aquél a quien está destinada; el discurso argumentativo es
siempre "una puesta en escena" para otros 36 . Mediante ella el aboga-
do se dirige alqs demás sujetos del proceso, especialmente aljuez, pa-
ra convencerlos de la bondad de sus postulaciones. Las técnicas de la
persuasión ocupan, entonces, un papel importante en los escritos
procesales, ya que, en ocasiones, la opinión defendida no puede veri-
ficarse como si se tratara de un experimento científico, sino que ha de
apoyarse en ideas lógicamente aceptables.
La primera y básica argumentación de un caso es la que se presen-
ta sencillamente en el papel a través del despliegue de los hechos, el
derecho y la postulación; decimos así a nuestro auditorio (juez, escri-
biente, abogado): "Sres., debe producirse este determinado efecto ju-
rídico (tesis y conclusión a la vez, véase infra, penúltimo párrafo),
pues han acaecido estos sucesos y porque existe tal norma (cuerpo ar-
gwnentativo, véase infra, penúltimo párrafo)". Si se trata de un caso
fácil-no presenta a priori controversias en cuanto al modo en que fue
solucionado, existe "uniformidad de criterio", "pacífica doctrina y ju-
risprudencia", expresiones estas que dan cuenta de que hay una solu -
ción generalmente aceptada-, quizá esto alcance para convencer al
receptor del discurso. Pero la complejidad, novedad, ambigüedad del
asunto, puede llevar a que se vayan originando otros estadios o gra-
dos de argumentación, más complejos y/o específicos, principalmente
35 Alvarez, M., Tipos de escrito JI. Exposición y argumentación, 3ª ed., 1997, p. 25 y
siguientes.
36 Alvarez, G., La enseñanza del discurso jurídico oral y escrito en la Carrera de Abo-
gacía, en "Academia. Revista sobre Enseñanza del Derecho", año 6, nQ 11, 2008, p. 146.
Confección de escritos y otras piezas procesales 75
sobre dos aspectos: el acaecimiento o no de los sucesos descriptos, y la
bondad de la interpretación legal que propiciamos. Aquí, es conve-
niente que el abogado despliegue un razonamiento o fundamentación
especial y expreso, ad hoc para el intrincado tema; engarzando él las
razones una a una, haciendo más explícitas las condiciones de causa-
lidad, coherencia y no contradicción que, como veremos, aquellas de-
ben reunir; ponemos de ejemplo, las demandas y piezas análogas des-
plegadas en los juicios que se iniciaron a raíz del descalabro económi-
co y de las leyes de emergencia surgidos en nuestro país en 2002 (co-
rralito financiero): páginas y páginas dedicadas exclusivamente a
fundamentar jurídicamente la constitucionalidad o inconstituciona-
lidad de leyes, actos y decretos. Esta argumentación especial, extra,
puede ser tanto sobre el tema de fondo o central del caso (el ejemplo
anterior), como sobre otro, accesorio a él, por ejemplo, la competen-
cia del juez de la causa, la procedencia de la citación de un tercero al
juicio, etcétera.
Se puede argumentar, entonces, sobre los hechos y sobre el dere-
cho. Acerca de los primeros, entendemos que la argumentación gira-
. rá en torno a que ellos sucedieron tal como se han manifestado en el
juicio. Dicho de otro modo, las partes tratarán de crear en el magis-
trado la convicción de que son ciertos los hechos expuestos en la de-
manda, su contestación, o piezas análogas. Esta argumentación se-
rá posible una vez superada la etapa introductoria de la instancia
principal o incidental, y producida la prueba, pues sólo a la luz de las
probanzas realizadas los abogados estarán en condiciones de "dar ra-
zones" o argumentos sobre la certeza de los hechos. El alegato es, en-
tonces, el escrito procesal por excelencia para argumentar sobre los
hechos (véase infra, § 23). Y en los procesos en que no está prevista
esta pieza, o cuando se trate de meros pedidos de trámite, la ocasión
para argumentar sobre ellos será indirecta, cuando se recurra la re-
solución que no hizo lugar a nuestro requerimiento, a través del es-
crito de fundamentación del recurso (véase infra, § 24).
Según Perelman, el razonamiento o argumentación que se refiere
a la prueba de los hechos no tiene nada específicamente jurídico. Cae
dentro del campo del razonamiento en general, pero no es estricta-
mente de lógica jurídica. Lajuridicidad de la argumentación aparece
cuando se trata de calificar los hechos del caso, es decir, subsumirlos
en una categoría legal, pues aquí el hecho entra en contacto con el de-
76 EDUARDO A. DIAZ
recho. Esta subsunción sí es un problema específico de lógica jurídica.
Por eso, toda argumentación jurídica se refiere siempre a la interpre-
tación de la ley; y distingue, en consecuencia, trece tipos de argumen-
tación que se refieren a los problemas que suscita la premisa mayor,
esto es, la interpretación de la norma legal: a contrario,por analogía,
a fortiori, a completudine, a coherentia,psicológico, histórico, apagó-
gico, teleológico, económico, ab exemplo, sistemático, naturalista 37.
Los estudiosos de la argumentación sostienen que para ser ésta
aceptable debe reunir algunos caracteres:
l. Ser coherente, es decir, todos los argumentos que apoyan una
premisa débil deben ser compatibles entre sí.
2. Los argumentos no deben ser contradictorios (principio lógico
de no-contradicción).
3. Ser lo más completa posible.
4. Ser constringente, esto es, no dejar otro camino a la razón 38 .
Los textos argumentativos poseen una organización peculiar, las
categorías sobre las que se fundamenta son premisas y conclusiones.
Desde el punto de vista de la lógica, se tiene en cuenta la noción de
causalidad, que proporciona un orden objetivo, sea cual sea el tema
sobre el que verse la argumentación, y desde la perspectiva de la dia-
léctica, el texto de la argumentación se mueve sobre las probabilida-
des, nunca sobre certezas. La tesis, el cuerpo argumentativo y la con-
clusión son los elementos que constituyen generalmente una árgu-
mentación.
Falcón señala que: "El argumento se presenta a través de dos vías:
1) La fundamentación. 2) La refutación. Es corriente que la argu-
mentación, al tratarse de cuestiones complejas, utilice ambos cami-
nos en forma conjunta. Mientras que la fundamentación construye
tesis eslabonando razones en forma sucesiva y montadas una sobre
otra para arribar a la conclusión (tesis); la refutación consiste en de-
mostrar que determinada la tesis, ésta está sentada sobre bases fal-
sas, ya sea por falacias, paralogismos o sofismas (vicios de la argu-
37 Perelman, Chaim, cit. por Ghirardi,Lógica del procesojudicial, 2ª ed., 1992, p. 48.
38
Ghirardi, Lógica del proceso judicial, 2ª ed., 1992, ps. 46 y 47.
Confección dé.escritos y otras piezas procesales 77
mentación), o porque cada razonamiento no es antecedente del que
sigue de modo tal que se crea una secuencia cortada y sin ilación.
También la refutación puede atacar la referencia sujeto-objeto, o
idea-objeto, de donde se concluye que si bien el razonamiento puede
estar válidamente formulado, no parte de la realidad o no es aplica-
ble a ella" 39 .
-§12-
CONTENIDO ESPECIAL DE CIERTOS ESCRITOS
Amén del contenido genérico, común a todo escrito, que acabamos
de explicar, hay que tener en cuenta que algunos requieren manifes-
taciones específicas, propias, sin las cuales pueden llegar a resultar
ineficaces (véase supra,§ 7).
Estos casos están diseminados a lo largo de los códigos procesales,
enquistados en algunos institutos adjetivos, circunstancia que obli-
ga al abogado a recorrer dichos cuerpos rituales para conocerlos.
Dejando de lado los escritos esenciales que analizaremos en el Ca-
pítulo V, aquí podemos dar como ejemplo el pedido de nulidad de un
acto procesal, que deberá expresar el perjuicio sufrido y las defensas
que no se han podido oponer, so pena de rechazarse in limine la peti-
ción (arts. 172,173, CPcc-Nación yCPCC-Prov. Bs.As.) 4º; la deducción
del recurso de queja, en el que habrán de formularse las indicaciones
y acompañarse las copias correspondientes (arts. 283, CPcc-Nación;
276, CPCC-Prov. Bs. As.) 41; la excepción de falsedad o inhabilidad de
39 Falcón, Cómo hacer una denwnda, ed. 1997, ps. 82 y 83.
40 "Si al plantear el incidente de nulidad de una notificación no se especificó cuáles
eran las defensas que el incidentista se vio privado de oponer, resulta obvio que el mis-
mo debe ser desestimado" (CNCiv., Sala E, 19/12/97, JA, 2001-I, síntesis). "La mera in-
vocación de la afectación del derecho de defensa enjuicio es insuficiente para cumplir
con el requisito previsto en el art. 172 del Cód. Procesal para la promoción del incidente
de nulidad, cual es la necesidad de expresar fehacientemente las defensas que no se pu-
dieron oponer-del dictamen de la fiscal que la Cámara hace suyo-" (CNCom., Sala B,
15/8/03,DJ, 2003-3-556).
41
"Si al interponer el recurso de queja el recurrente no acompaña copia de la reso-
lución que se recurre, sino únicamente de la que deniega el recurso, tal omisión lo torna
inadmisible" (CNCiv., Sala B, 1/3/96, elDial-AEEC3).
78 EDUARDO A. DIAZ
título del juicio ejecutivo en el régimen nacional, las cuales son "inad-
misibles si no se ha negado la existencia de la deuda" (art. 544, inc.
4º, CPcc-Nación) 42 ; el recurso extraordinario nacional de inaplicabi-
lidad de ley, que será inadmisible si en su escrito no se cumplen los
señalamientos que exige el art. 292 del Cód. Procesal 43 ; el escrito de
interposición del recurso extraordinario federal y del de queja por de-
negación de éste, que han de reunir los requisitos exigidos por la
Acordada CSJN 4/07, so pena de ser declarado inadmisible (véase in-
fra, § 17, e).
42 "La excepción de inhabilidad de título es viable en el caso de que se cuestione la
idoneidad jurídica de aquél, sea porque no figura entre los mencionados por la ley o por-
que no reúne los requisitos a que ésta condiciona su fuerza ejecutiva, o porque el ejecu-
tante o ejecutado carecen de legitimación sustancial en razón de no ser las personas que
figuran en el título como acreedor o deudor, pero es improcedente cuando no se niega la
existencia de la deuda o cuando se la niega mediante la sola manifestación" (CNCiv., Sa-
la E, 29/9/98, fallo 49.325, ED, 183-64).
43 "En el recurso de inaplicabilidad de ley, el tribunal se encuentra impedido de mo-
dificar los alcances con que ha sido articulada la cuestión, dada la carga impuesta al re-
clamante por el art. 292 del Cód. Procesal, de señalar 'en términos precisos'la existen-
cia de contradicción y el límite genérico de conocimiento establecido en el art. 271 del
mismo cuerpo legal" (CNCom.,enpleno, 12/6/87,LL, 1987-C-386).
Capítulo IV
Cómo decir en un escrito
§13-
ORGANIZACION COMUNA TODO ESCRITO
En este capítulo trataremos lo relativo a la manera en que se hace
un escrito.
Se abarcarán distintos aspectos de la tarea, que resumidamente
son éstos: organización común a todo escrito, el estilo de redacción fo-
rense y el aspecto de la pieza.
Todo escrito forense tiene un primer grado de organización idénti-
co, una estructura genérica compuesta de las siguientes partes: en-
cabezamiento, núcleo y cierre.
Sobre el tema, MiriamAlvarez afirma: "Evidentemente la distri-
bución del contenido en los escritos jurídicos es sumamente impor-
tante. Los textos jurídicos en su doble vertiente (los emitidos por los
legisladores y los que corresponden a la justicia) presentan una orga-
nización preestablecida. Tanto en los textos 'legales', como en aque-
llos otros derivados de la aplicación de la ley, se ha de seguir un esque-
ma completamente fijado por el uso continuado, y por la tradición, en
definitiva. Al igual que en los textos administrativos, no hay lugar
para la improvisación o la expresión individual. La distribución del
contenido se sirve, entre otros recursos, de las fórmulas estereotipa-
das. Estas formas convencionales o clichés cumplen una función de-
marcativa fundamental. Su empleo no es ocioso, ya que contribuyen
a delimitar las partes en que se estructura cada escrito, produciendo
al mismo tiempo la cohesión entre ellas. Facilitan, además, el proce-
82 EDUARDO A. DIAZ
so de recepción e interpretación, puesto que ayudan a identificar de
formajnmediata las distintas partes del texto. Y es que la especial y
rígida configuración del escrito jurídico viene determinada, en últi-
ma instancia, por factores pragmático-comunicativos" 1.
Más adelante continúa diciendo: "Respecto de los textos jurídicos
producidos en el ejercicio de la justicia, existe un modelo que general-
mente se suele mantener. Precisamente la eficacia del escrito viene
garantizada por el uso continuado de esta disposición del contenido,
para obtener así una satisfactoria exposición y posterior compren-
sión del problema o asunto tratado. Independientemente del tipo de
escrito que se tome en consideración, las pautas generales que se ob-
servan en la disposición del contenido del mismo son las siguientes
(... )una introducción( ... ) la exposición de los hechos( ... ) la funda-
mentación legal (... ) la petición final ... "2 .
Como veremos infra en el Modelo de organización de un escrito, la
introducción que menciona esta autora es lo que nosotros llamamos
encabezamiento, y los hechos, fundamentación legal y petición final,
quedan comprendidos en nuestro núcleo.
a - Encabezamiento
En el orden nacional este sector está previsto en el art. 47 delRJN,
que dice: "Todo escrito debe encabezarse con la expresión de su objeto,
el nbmbre de quien lo presenta, su domicilio constituido y la enuncia-
ción precisa de la carátula del expediente. Las personas que actúen por
terceros, deberán expresar, además, en cada escrito el nombre comple-
to de todos sus representados y del letrado patrocinante si lo hubiera".
La Res. 132/05 del Consejo de la Magistratura dispuso que en la
constitución de los domicilios en sus escritos y presentaciones, los le-
trados deberán incluir la zona de notificación que les corresponda, y
recomendó a los letrados que consignen el teléfono de su Estudio o
aquel en el que puedan ser ubicados.
1 Alvarez, M., Tipos de escrito III. Epístola,~ administrativo y jurídico, 2ª ed.,
1997,p. 50.
2 Alvarez, M., Tipos de escrito III. Epistolar, administrativo y jurídico, 2ª ed.,
1997, p. 51.
Confección de escritos y otras piezas procesales 83
• MODELO DE ORGANIZACION DE UN ESCRITO
CONTESTA TRASLADO DE REPOSICION: RECURSOS INADMISIBLES
Sr. Juez: Encabezamiento
Eduardo A. Diaz, por la actora, manteniendo el domicilio constituido en Virrey del
Pino 248, Piso 3, Oto. 2', Capital Federal. en autos "Pérez. Josefina Araceli c. Rodrí-
guez. Salvador slejecución de alquileres· digo:
ConJesto el traslado del recurso interpuesto a fs. 3951396.
Es inadmisible dicha revocatoria, asi como la apelación subsidiaria, porque fal-
o ta un requisito esencial de la impugnación: el perjuicio al recurrenle.
En electo, surge del escrito recursivo que el impugnanle n~ invoca perjuicio per-
sonal alguno, sino que sale a defender supuestos derechos ajenos: el de la compra-
dora del inmueble subastado y el del otro acreedor embargante.
Estos dos párrafos del referido libelo patentizan, a modo de ejemplo, la postura ► Núcleo
protectora de terceros asumida por el recurrenle:
•... toda vez que la decisión de V. S. afecta intereses de terceros con mejor de-
recho ... esta presentación se encuentra habilitada ... " (punto 2, tercer párrafo).
•... frente a la orden de pago de V. S. corresponde impugnar la misma, por
o afectar no sólo los derechos de la tercera adquirente, sino también los dere-
chos que asisten a fa aclara en los autos caratulados ·LEMOINE, LILIA ELE-
NA c. IACOVO, SALVADOR SIEJECUC/ON DE ALQUILERES" que tramitan
por ante este mismo juzgado y secretaría"(punI0 2, noveno párrafo).
Por la razón apuntada, los recursos de revocatoria y de apelación subsidiaria se
tornan inadmisibles. En consecuencia, no debe V. S. hacerles lugar. Lo que asi pido.
Con imposición de costas al recurrente.
Proveer de conformidad que SERA JUSTICIA. ► Cierre
;)::~:\'---·-
• EDUARDO A. DIAZ
Abogado
CPACF T' 31 F' 283
Con variantes según quien lo presente y a quien se dirija, este mo-
mento del escrito se plasma en el papel así:
ÜFRECE PRUEBA
Sr.Juez:
Ricardo Fernández, por derecho propio, con domicilio constituido en
Virrey Del Pino 2428, Capital Federal (zona de notificación 194), con el
patrocinio del Dr. Eduardo Adolfo Díaz (teléfono 4555-3333), en autos
"Fernández, Ricardo c. Pérez, José s/Reivindicación" (expte. 111/01),
digo: ........................................................................................................ .
84 EDUARDO A. DIAZ
EXPRESA AGRAVIOS
Excma. Cámara:
Eduardo Adolfo Díaz (teléfono 4555-3333), letrado apoderado de la
parte actora, manteniendo el domicilio constituido y zona de notifica-
ción de fs. 6, en autos "Fernández, Ricardo c. Pérez, José s/Reivindica-
ción" (expte. 111/01), digo: .................................................................... .
Una regla semejante contiene el art. 118, ap. 2º del Código ritual
bonaerense. Además, encontramos en el ámbito provincial dos dispo-
siciones de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires referi-
das al tema, que son el Acuerdo 2514/92 con su modificación de fecha
4 de abril de 2_001 3, y el Acuerdo 3397/08 4.
3 Sobre el tema que ahora nos interesa, establece: "La Plata, 22 de diciembre de
1992 (... )considerando:(. .. ) puede advertirse la reiterada falta de cumplimiento al de-
ber de consignar en cada escrito el nombre y rol procesal de la persona representada y la
indicación del domicilio constituido, pretendiendo sustituirlos con frases tan inútiles co-
mo 'por la representación acreditada y manteniendo el domicilio constituido'. Esta prác-
tica viciosa entorpece la adecuada administración de justicia, al obligar a magistrados
y funcionarios a tediosas revisaciones de las causas con el solo objeto de determinar a las
personas representadas y la localización de los domicilios, provocando pérdidas de tiem-
po útil y desmedro de la celeridad, además de contribuir a la formación de incidentes de
nulidad(. .. ) acuerda: I. Escritos judiciales. 1: 'Cuando los profesionales actúen en re-
presentación de terceros o por derecho propio, al comienzo de cada escrito deberán con-
signar, con claridad, sus nombres y apellidos, número de CUIT, tomo y folio de inscripción
en la matrícula, carátula completa del juicio, mención de la parte a quien representan o
por quienes peticionan e indicación expresa del domicilio constituido. También deberán
consignar los datos vinculados al cumplimiento de sus obligaciones previsionales e impo-
sitivas (... ) 3. La mención precisa de las personas representadas y el domicilio constitui-
do debe ser consignada en cada escrito que se presente y únicamente podrá ser sustitui-
da con la referencia expresa de la foja de la causa en la que constan tales circunstancias
(. .. ) 4. Requerir a los señores magistrados y funcionarios exijan el estricto cumplimien-
to de lo dispuesto en los artículos precedentes y en el art. 118 del Cód. Proc. Civ. y Com. A
tal efecto, deberá instruirse al personal de las respectivas mesas de entradas para que ve-
rifiquen, ante cada presentación, la efectiva satisfacción de dichos requisitos y, en su ca-
so, solicitar a quien presente el escrito que complete los datos faltantes. El cumplimiento
de estas directivas no deberá afectar innecesariamente los intereses de los litigantes ... ".
4 Reglamenta el Régimen de Receptorías de Expedientes, Archivos del Poder Ju-
dicial y Mandamientos y Notificaciones. Su art. 50 trata de las "Normas para la inicia-
ción de causas", es decir que se aplica sólo a las demandas, y dice: "Normas para la ini-
ciación de causas. a) Escrito de inicio. Requisitos: Todos los escritos de inicio de causas,
además de ajustarse a las disposiciones del Acuerdo 2514/93, deberán encabezarse con
Confección de 'escritos y otras piezas procesales 85
Entonces, en la provincia de Buenos Aires, el encabezamiento de
los escritos en general, y de la demanda en particular, se presentan
respectivamente del siguiente modo:
FUNDAMENTA RECURSO
Sr.Juez:
Ricardo Alberto Fernández, CALZ TºVI Fº 171, CUIT 20-11553282-1,
Responsable Monotributo, legajo previsional 3645 7/3, Ingresos Brutos
Convenio Multilateral 901-19827 4-0, apoderado de la actora, con do-
micilio constituido enAmoedo 123, Quilmes, provincia de Buenos Ai-
res, en autos "Díaz, Eduardo A. c. Pérez, José s/Reivindicación", digo: ...
SUMARIO
Actor: Consorcio de Propietarios Edificio Mar I de Villa Ge-
sell, provincia de Buenos Aires.
Demandado: Pérez, Héctor Gumersindo.
Materia: Ejecución de expensas.
Documentos: Reglamento de Copropiedad y Administración, certi-
ficados de deuda, poder general judicial, informe de
dominio, bono, boleta de pago de tasa de justicia, so-
bretasa y anticipo ius previsional.
Copias: De la demanda, poder, certificado de deuda.
Juegos: Uno para intimar.
Señor Juez:
_Eduardo Adolfo Díaz, abogado (CATL Tº I, Fº 17), CUIT 20-1515
3382-1, Responsable Monotributo, legajo previsional 37437/3, Ingre-
sos Brutos Convenio Multilateral 901-19884 7-0, por la representación
que más adelante invoco, constituyendo domicilio en calle 9, nº 91, La
Plata, provincia de Buenos Aires, digo: ............................................... .
En el encabezamiento distinguimos dos fragmentos, que son: el tí-
tulo y la introducción.
un sumario en el que se consignará los nombres de las partes, objeto de juicio y si se so-
licitan medidas urgentes".
86 EDUARDO A. DIAZ
AMPLIA PRETENSION CONTRA NUEVOS PROPIETARIOS. ► Título
SE LOS INTIME DE PAGO Y SE TRABE EMBARGO. DESIGNA PATROCINANTE
Sr. Juez:
► Destinatario
Eduardo A. Oíaz, por la aclora. con domicilio constituido en Virrey del Pino 248,
Piso 3. Oto. 2'. Capilal Federal, en autos ·Consorcio de propietarios Av. Córdoba
133135 c. Pérez. Antonio y otro siEjecucián de expensas· digo: ► Presentación
Amplio esta ejecución contra José Fernández y Pedro Pérez ...
o
1 -Título
Título es la palabra o frase que se pone al inicio del escrito, en la
parte superior de la hoja, generalmente en mayúscula, que indica el
asunto contenido en la pieza.
Según vimos, los posibles destinatarios de nuestra redacción ten-
drán poco tiempo y mucho trabajo como para dedicarse exhaustiva-
mente a su lectura. Un buen título puede hacer innecesario un con-
tacto profundo con el texto, siendo frases bien expresivas del acto que
se realiza las siguientes: «SE ABRA APRUEBA»' «APELA SENTENCIA DEFI-
NITIVA», «INICIA ETAPA DE CUMPLIMIENTO DE LA SENTENCIA DE REMATE:
SE ORDENEN INFORMESART. 576, CPCC».
Falcón dice que el título hace las veces de índice de libro, que faci-
lita una búsqueda y ubicación más rápida de los temas 5.
El título debe ser claro y completo. Tiene que asimilarse al titular
de un periódico, que nos permite saber «de un vistazo» lo esencial de
la información. Es frecuente ver títulos como «SOLICITA», «PETICIONA»,
«MANIFIESTA», inservibles para la finalidad de abreviar o facilitar la
lectura, puesto que nada anticipan sobre el contenido del escrito. Tí-
tulos como éstos son una perogrullada, ya que siempre se pide o ma-
nifiesta algo en las presentaciones partidarias.
Imaginemos que nos encomiendan patrocinar una causa en trá-
mite. Para continuar el proceso como corresponde, deberemos anali-
zar el expediente para enterarnos del estado de las actuaciones. Cos-
tosa será esta tarea si a cada paso nos encontramos con escritos vaga
y genéricamente titulados «SE PROVEA», « so LICITA», pues esto nos lle-
vará a detenernos en la lectura de cada pieza partidaria a fin de ave-
5 Falcón, Cónw hacer una denwnda, ed. 1997, p. 16.
Confección de éscritos y otras piezas procesales 87
riguar si su contenido interesa a nuestro cometido, con la consiguien-
te pérdida de tiempo y esfuerzo que ello significa.
No hay que escatimar palabras por el prurito de extenderse dema-
siado. Conviene que el título abarque dos o tres renglones si el conte-
nido del documento lo requiere.
Pero cuidado, el título sólo tiene carácter indicativo, secundario 6,
lo que vale es lo que se dice dentro del núcleo del escrito. Ante diver-
gencias entre título y núcleo, la jurisprudencia ha dado valor a éste
último. Así, se ha dicho que poco importa que en el encabezamiento
del escrito se haya colocado el vocablo "apela" a continuación de la ex-
presión "plantea nulidad", porque el título de los escritos es secunda-
rio y tiene el solo efecto de resumir su contenido,' puesto que lo único
que tiene valor es este último 7; si del escrito no Sl.Jlge que se haya in-
terpuesto apelación subsidiaria alguna y solam_eñt,e se hace alusión
a una pretendida reserva, pero se ha omitido deducir el recurso en
forma clara, precisa y concreta, siendo irrelevante_i::al efecto, lamen-
ción contenida en el título del escrito citado donde fe.,p.lude a la inter-
posición del recurso, dado que el título referido es de carácter secun-
dario y al solo efecto de resumir su contenido, y lo tj.nico que tiene va-
lor es éste, debe declararse mal concedida la apelafüón 8.
2 - Introducción
A continuación del título, en renglón aparte, se menciona el desti-
natario de la pieza: "Sr. Juez", "Excelentísin1a Cámara" 9, "Excelen-
tísima Corte Suprema de Justicia".
Luego, en el siguiente renglón, quien habla en el escrito hace sa-
ber una serie de circunstancias o datos que enmarcan el acto proce-
sal intentado (véanse modelos anteriores): v. gr., su nombre; si inter-
viene por un derecho propio o en representación de otro; la causa en
la que actúa; asimismo, debe manifestar el domicilio procesal consti-
tuido (arts. 40 a 42, CPCC-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.), e identificar
al abogado que lo patrocina.
6 CNCom., SalaD, 28/6173,LL, 153-27.
7 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala III, 13/6/95, Juba, B352330.
8 Cám. Apel. Civ. y Com. Quilmes, Sala I, 3/12/96, Juba, B2900472.
9 "Las cámaras tendrán el tratamiento de Excelentísima Cámara" (art. 93, ley
1893).
88 EDUARDO A. DIAZ
I - Identidad y carácter de quien realiza el acto procesal
La persona que se presenta es importante, pues el tribunal, ante
cada escrito, realiza el llamado juicio de admisibilidad, el cual com-
prende, entre otros aspectos, el análisis de la legitimación 10 y de la
personería 11 de quien realiza el acto. Dicho de otro modo, el prove-
yente del escrito se preguntará: ¿está legitimado el presentante pa-
ra llevar a cabo el acto contenido en la pieza?; ¿es capaz? Quien se pre-
senta actuando por otro, ¿acreditó fehacientemente tal condición?
Pero no alcanzará la sola mención del nombre y carácter del pre-
sentante sino que, como veremos luego (infra, pto. e, 2), será indis-
pensable su firma puesta al pie del escrito, la cual prevalecerá fren-
te a alguna divergencia con lo expresado en la introducción 12 .
Pese a que los textos legales exigen a quien actúa por un tercero
expresar el nombre completo del representado, lo cierto es que casi
siempre se utiliza la elipsis "Eduardo A. Pérez,por la actora ... ", ex-
presión que no está mal, siempre que no genere confusión; por ejem-
plo, si la parte actora es una sola persona, no habrá duda alguna a
quien representa el ponente, pero la situación cambia si hubiera va-
rios sujetos en calidad de demandantes ¿por cuál de ellos se actúa?
Lo que sí constituye siempre una práctica incorrecta, es decir, «por
la representación acreditada en autos».
II - Carátula y núniero del expediente
La mención de la carátula del expediente en el que se actúa es
fundamental 13 . Si por error se omite esta designación, el escrito de-
10 Aptitud para ser sujeto activo o pasivo de una pretensión determinada.
11 Comprende la capacidad procesal, y la representación suficiente cuando se ac-
túa por otros (art. 347, inc. 2Q, CPcc-Nación).
12 "No resulta procedente la excepción de falta de personería de los padres de una
menor emancipada por matrimonio antes de entablar juicio, si no obstante no figurar en
el encabezamiento, ella misma firmó el escrito de demanda" (Cám. Apel. Civ. y Com. San
Nicolás, Sala I, 6/6/00, Juba, B855706).
13 La carátula existe luego de presentada la demanda en la oficina con-espondien-
te (Mesa de Entradas de la Cámara, en el orden nacional, Receptoría de Expedientes, en
Provincia de Buenos Aires) para que le adjudiquen un Juzgado al caso. Resulta obvio,
entonces, que el requisito de mencionar la carátula no rige para aquel escrito iniciadór
del proceso judicial.
Confección de·(!scritos y otras piezas procesales 89
bería quedar sin despachar hasta tanto el presentante, por escrito
aparte, subsane el error. Aunque también podría interpretarse, se-
gún las circunstancias, que el acto no se llevó a cabo, que el mismo es
inexistente.
Sucede a veces, que hay más de un expediente caratulado idénti-
ca o parecidamente, v. gr., dos ejecuciones de expensas del mismo in-
mueble y contra el mismo propietario, pero por períodos distintos, ca-
so en el que las carátulas serán exactamente iguales "Consorcio ... c.
Pérez, José s/Ejecución expensas"; o unjuicio de desalojo y el correla-
tivo cobro de alquileres, ambos del mismo inmueble, dirigidos contra
el mismo sujeto-locatario-, en cuyas carátulas lo único que cam-
biará será el objeto: "s/Desalojo", "s/Ejecución alquileres".
El acto procesal debe entenderse realizado en la causa indicada en
el escrito. Veamos a continuación este caso (no tan teórico como pue-
de parecer). En un desalojo y ejecución de alquileres se dictaron las
respectivas sentencias; la parte tiene ánimo de apelar sólo la del Eje-
cutivo, pero si el papel que instrumenta el recurso, al mencionar la
carátula, dice "s/Desalojo", lamentablemente deberá entenderse que
la impugnación es contra la sentencia del juicio de conocimiento. El
recurrente se quedará sin apelación en el cobro de alquileres, salvo
que aún le quede plazo para presentar correctamente otra pieza.
A fin de evitar problemas derivados de un error en la mención de
la causa, recomendamos: primero, prestar atención a esta parte de la
tarea, pues su automatismo genera distracción en el escritor; y se-
gundo, agregar en el encabezamiento el número del expediente, al
menos en los casos de semejanza o identidad de carátulas.
En el ordenamiento nacional, la indicación del número del expe-
diente y el año de inicio de la causa es obligatoria para el caso en que
el escrito quiera entregarse no en el tribunal de la causa sino en una
mesa receptora de escritos (art. 76, RJNC, y Resolución de la Cáma-
ra Nacional de Apelaciones en lo Civil del 14/6/01). En la provincia
de Buenos Aires, en cambio, no es necesario (arts. 32 y 33, Acuerdo
3397/08, y 22 de su Anexo I).
III Donúcilio constituido
Toda persona que litigue por su propio derecho o en representación
de tercero, tiene la carga de constituir un domicilio dentro del períme-
90 EDUARDO A. DIAZ
tro de la ciudad que sea asiento del respectivo juzgado o tribunal. Es-
te requisito se cumplirá en el primer escrito que presente o audiencia
a que concurra, si es ésta la primera diligencia en que interviene (arts.
40, CPcc-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.). Es el denominado domicilio
procesal, o constituido en lajerga forense. Normalmente, este domi-
cilio es el del bufete del abogado, que de esta manera puede controlar
mejor la marcha del proceso.
En las mismas ocasiones se deberá denunciar el domicilio real
(arts. 40, CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.).
Con posterioridad a este primer acto, en cada uno de los sucesivos
escritos ha de reiterarse el domicilio constituido. Esta regla tiene por
finalidad evitar problemas a la hora de realizar notificaciones por cé-
dula, inconvenientes que pueden generar nulidades.
Volvamos ál caso del abogado encargado de proseguir una causa
ya iniciada, cuyo expediente va por el tercer cuerpo. Supongamos que
el próximo paso a cumplir es librar una cédula a una de las partes, y
que el último escrito del futuro notificado no menciona el domicilio
constituido, ni tampoco lo hace-el penúltimo, ni el antepenúltimo(. .. )
Deberemos recorrer hoja por hoja las actuaciones para ver en cuál de
ellas se dignó la contraparte a cumplir con esta exigencia. No servirá
ir directamente al escrito liminar (demanda o su contestación), ya que
puede existir un posterior cambio de domicilio. En la misma situación
se halla el órgano judicial cuando tiene que notificar de oficio una re-
solución, v. gr., la sentencia enjuicio ordinario (arts. 485, CPCC-Na-
ción; 483, CPCC-Prov. Bs.As.). En este ir y venir por el expediente po-
demos cometer un error, tomar un domicilio constituido equivocado
(quizá fue modificado y no lo advertimos), dirigir ahí una notificación
por cédula, hacer avanzar el proceso sobre la base de esta notificación,
hasta que en algún momento se presenta la contraparte pidiendo la
nulidad de todo lo actuado a partir de la notificación viciada. Se per-
dió tiempo y esfuerzo.
No se cumple con la exigencia usando la arraigada pero imperti-
nente expresión "manteniendo el domicilio ya constituido" 14. Debe
14 No procede decretar la nulidad de una notificación si el supuesto vicio es produc-
to del incumplimiento a la obligación impuesta por el art. 118, inc. 2Q del CPcc-Prov. Bs.
As. de consignar el domicilio constituido en cada escrito que se presente, pues la situación
Confección de (j!Scritos y otras piezas procesales 91
indicarse precisamente calle y número, o mencionar la foja del escri-
to en el que se constituyó domicilio, variante ésta que también faci-
lita -parcialmente a veces 15- la ubicación del dato a quien lo ne-
cesite.
La acción constituir es única, se agota en la ocasión-el escrito en
que se lleva a cabo-. Por eso, no es gramaticalmente correcto usar
luego, en los escritos posteriores a aquel en que se constituyó domici-
lio, la forma verbal "constituyendo domicilio en ... ", pues el gerundio
da a entender que en cada pieza se ejecuta la acción constituir, lo que
puede hacer pensar que se está constituyendo un nuevo domicilio,
cuando en realidad no es así.
N Letrado patrocinante
Identificar al letrado patrocinante hace al cumplimiento del re-
quisito de patrocinio obligatorio (arts. 56, CPcc-Nación y CPcc-Prov.
Bs.As.), y además permitirá imputarle al profesional, oportunamen-
te, derechos (v. gr., honorarios) 16 , obligaciones (v. gr., costas) 17 , y de-
beres (lealtad, buena fe) 18 .
planteada como consecuencia de soslayar dicha obligación mediante la p1:áctica de expre-
sar que se mantiene el domicilio constituido (que obliga al órgano jurisdiccional a la te-
diosa tarea de revisar el expediente para ubicar dicho domicilio) manifiesta una falta de
colaboración con la laborjudicial y debe ser soportada por quien la provocó (SCBA, 2/5/89,
"Albornoz, Angel Al cides y otra c. Comercio Rogelio Héctor y otros s/Daños y pe1juicios",
Ac. 40 .207, DJBA, 1989-136-250, extraído del sistema Lex Doctor, Jurisprudencia de la
provincia de Buenos Aires, voz "resoluciones judiciales").
15
La finalidad se cumplirá a medias si, por ejemplo, está en movimiento un cuarto
cuerpo del expediente y el domicilio se constituyó en una pieza del primer cuerpo: debe-
rá consultarse este último, con la consabida molestia que, a veces, su búsqueda ocasio-
na tanto a letrados como a los agentes del tribunal.
16 Art. 6º, ley 21.839: "Para fijar el monto del honorario, se tendrán en cuenta las si-
guientes pautas: ... d) el mérito de la labor profesional apreciada por la calidad, eficacia
y extensión del trabajo ... "; art. 16, decr.-ley 8904/77 de la provincia de Buenos Aires: "Pa-
ra regular los honorarios, se tendrán en cuenta: ... b) el valor, motivo y calidad jurídica
de la labor desarrollada ... ".
17
Arts. 52, CPcc-Nación y CPcc-Prov. Bs.As.; 42, ley nacional 21.839; 42, inc. c),
decr.-ley provincial 8904/77.
18
Arts. 45, CPCC-Nación y CPCC-Prov. Bs.As.
92 EDUARDO A. DIAZ
Generalmente este ítem se cumple aclarando el profesional su fir-
ma puesta al pie del escrito -nombre, tomo y folio de inscripción en
la matrícula, conf. a los arts. 46 delRJN, y 2º del Acuerdo 2514/92 de
la Suprema Corte de Buenos Aires-.
En la provincia de Buenos Aires se ha establecido: "Los jueces y tri-
bunales, no proveerán los escritos de profesionales que no consignen es-
critos a máquina o impresos con sellos, sus n01nbres, apellidos, tomo y
folio, o número de inscripción en la matrícula, a su comienzo y al pie de
la firma, o contiguos a ella; y que no traigan la indicación precisa de la
representación que ejercen" (art. 95, ley 5177 sobre Ejercicio de laAbo-
gacía y Procuración, t.o. por decr. 2888/01). Pero no confundir: la ex-
presión "no proveerán" no significa "se tendrá como no presentado"
el escrito (esta consecuencia se podría dar si lo que falta es la firma
del abogado, no su identificación, véase infra, pto. c, 2), sino simple-
mente que se demorará la resolución congruente con lo peticionado
hasta tanto se subsane el error, v. gr., "Cúmplase con la Acordada
2514/92 y se proveerá"; "Previo a proveer lo que en derecho corres-
ponda, aclárese la firma del letrado".
Al igual que sucede con la persona del litigante, no es suficiente la
mera mención del abogado patrocinante sino que es indispensable su
firma. Mientras que un error u omisión al consignar la identidad del
letrado no conllevaría a mayores sanciones que un "previamente
aclárese" o solución parecida, la falta de su firma puede acarrear la
inadmisibilidad del acto (véase infra, ap. c, 2).
V - Otras nienciones
Vimos que la res. 132/05 del Consejo de la Magistratura del Poder
Judicial de la Nación dispuso que en la constitución de los domicilios
en sus escritos y presentaciones, los letrados deberán incluir la zona
de notificación que les corresponda (obligatorio), y recomendó a los
letrados que consignen el teléfono de su Estudio o aquel en el que
puedan ser ubicados (facultativo).
También que en el régimen bonaerense, es requisito -que suele
incluirse en el encabezamiento del escrito, pero podría estar en otro
lugar, por ejemplo, en el sello aclaratorio de la firma del profesio-
nal-. consignar el número de CUITy los datos del abogado vincula-
dos al cumplimiento de sus obligaciones previsionales -número de
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 93
afiliado a la Caja de Previsión Social- e impositivas -Ingresos Bru-
tos, IVA-.
Sólo agregaremos, para el supuesto que el escrito quiera dejarse
en una mesa receptora de escritos, que es condición" ... indicar en su
parte superior izquierda la sala ojuzgado a que está dirigido, atesta-
ción que será firmada por el profesional que suscribe el escrito" (art.
76,RJN) 19 ; " ... deberán contener en lugar visible en el margen supe-
rior izquierdo del instrumento y de las copias que se acompañen el
Juzgado o Tribunal de destino. Si se tratare de escritos con venci-
miento en las cuatro primeras horas, se consignará además la frase
'Con vencimiento'" (art. 2º del Anexo I, Acuerdo 3397/08 ). El error en
la designación del tribunal al cual va dirigido el escrito puede aca-
rrear graves consecuencias, como ser la inadmisibilidad del acto con-
tenido en la pieza: corresponde declarar la deserción del recurso de
apelación, si la expresión de agravios fue presentada en la mesa.re-
ceptora de escritos, pero consignándose que debía ser remitido al juz-
gado de primera instancia, de ahí que la fecha del cargo que usó el
funcionario autorizado de la Secretaría actuaria no tiene ningún va-
lor en la segunda instancia a los efectos de considerar si el escrito se
presentó en plazo 20 . Aunque en sentido contrario se ha decidido que
si la mesa receptora de escritos equivale a una prolongación de lasco-
rrespondientes a los juzgados de Primera Instancia y a las salas de la
Cámara Civil y si los escritos de expresión de agravios pueden ser
presentados indistintamente ante las salas intervinientes o en la
mencionada mesa, el error en la anotación marginal es ineficaz para
modificar la naturaleza de la presentación y el tiempo en que se llevó
acabo 21 .
b -Núcleo
Es el sector primordial del escrito, pues aquí se manifiesta lavo-
luntad del justiciable de actuar en un determinado sentido, es decir,
se concreta el acto procesal.
19 En la práctica, el requisito de firmar la atestación no se cumple ni se exige.
2º CNCiv., SalaF, 6/5/02,LL, 2002-E-747.
21 CSJN, 4/7/03, JA, 2003-IV-820.
94 EDUARDOA.DIAZ
en autos ·Consorcio de propietarios Av. Córdoba 133135 c. Pérez. Antoniv s1Ejecu-
ción de expensas· digo:
o Tal corno surge del informe de dominio que acompaño, el demandado Antonio Pé- ► Hechos
rez transfirió el inmueble cuyas expensas se ejecutan a sus hijos. Margarita Pérez y
Máximo Pérez, domiciliados en Libertad 42, Capital Federal.
De acuerdo a lo dispuesto en el art. 331 del Código Procesal. amplio esta ejecu-
► Derecho
ción contra los nuevos propietarios.
Pido entonces, se ordene intimar de pago a los ahora ejecutados. librándose al
efecto el mandamiento de estilo. Además. por la suma de esta ejecución, se trabe ► Postulación
embargo sobre el inmueble de su propiedad matricula 11-111 de Capital Federal.
Proveer de conformidad que SERA JUSTICIA.
-·;..,.,.-:-··.
,/
EDUARDO A. 0/AZ
Abogado
CPACF T' 31 F' 283
Un escrito puede materializar uno o más actos, y ser ellos de distin-
ta o igual naturaleza.Así, v. gr., la pieza inicial de unjuicio ordinario
llevará los actos fundamentales demandar -pretensión principal-,
y ofrecimiento de prueba, sin perjuicio de otros, como ser, solicitud de
medida cautelar, recusar al 1nagistrado (actos cuasifundamentales ),
pedir que se exima de ac01npañar copias para traslado, autorizar a
una persona a consultar el expediente (actos de trámite).
El núcleo desarrolla el contenido esencial del escrito, es decir des-
pliega la tríada hechos, derecho, postulación, respecto de cada acto
instrumentado. Es aquí dónde, mayormente, se pone de manifiesto
la concordancia advertida por Calamandrei entre la "hipótesis le-
gal", es decir, la descripta en la norma, y la "hipótesis real", esto es, la
realidad de las cosas (véase supra, § 1O, a). Se patentiza así la presen-
cia de los ya vistos requisitos de fundabilidad, 1nérito o procedencia
de la postulación (véase supra,§ 7).
Pese al orden en que los enumeramos, nos referiremos primero a
la postulación, pues ella suele iniciar este tramo del escrito.
1- Postulación
Es el requerimiento que se hace al magistrado, es aquello que se le
reclama; es el efecto jurídico que el justiciable persigue obtener a tra-
Confección de ~scritos y otras piezas procesales 95
vés de una decisión judicial. Comprende tanto el objeto de las preten-
siones u oposiciones (principal, incidental, recursiva) corno los meros
pedidos o solicitudes 22 . ·
Es la cosa demandada, la petición, que los arts. 330 del CPCC-Na-
ción y CPCC-Prov. Bs.As. mencionan corno requisitos de la demanda 23 .
Larazón de ser de la postulación es, ya lo vimos anteriormente,
que el procedimiento civil se forrnay avanza a pedido de parte.
I - Ubicación. «Objeto» y «petitorio»
La postulación generalmente encabeza el núcleo, pues da claridad
comenzar mencionando el efecto buscado, para dar luego entrada a
los hechos y el derecho que fundan el requerimiento:
... a V.S. digo:
Pido se decrete la nulidad de la notificación del traslado de la deman-
da, de acuerdo con los hechos y el derecho que paso a exponer......... .
En el escrito complejo (aquel en el cual se realizan varios actos, o
es extenso), la postulación suele constituir una subdivisión del libe-
lo, comúnmente titulada "objeto":
22 Pretensión es la postulación que se resuelve por el tribunal mediante sentencia
definitiva o interlocutoria, por lo general-aunque no necesariamente-luego de segui-
do un trámite complejo (compuesto de varios actos desde la postulación hasta la deci-
sión), por ejemplo, la pretensión hecha valer en una demanda principal o incidente, o la
que se lleva a cabo en un memorial. La mera solicitud opedido, en cambio, se decide me-
diante providencia simple, y se lo hace inmediatamente, sin más trámite, v. gr., pido un
desglose y el tribunal hace lugar o no.
23 "La cosa demandada es la pretensión concreta, esto es, lo que queremos que se
resuelva en la sentencia a nuestro favor, indicándolo a través del lenguaje jmidico ade-
cuado al caso" (Falcón, Cómo hacer una demanda, ed. 1997, p. 49). "Designación preci-
sa de aquello que se reclama" (Carli, La demanda civil, 3ª reimpr., 1983, p. 81). "El obje-
to de la pretensión (petitum,J es el efecto jmidico que mediante ella se persigue y puede
ser considerado desde dos aspectos: el inmediato y el mediato. El primero es la clase de
pronunciamiento que se reclama (condena, declaración, ejecución, etcétera), y el segun-
do el bien de la vida sobre el cual debe recaer el pronunciamiento pedido (v. gr., la suma
de dinero o el inmueble cuya restitución se solicita ... )" (Palacio, Manual de derecho pro-
cesal civil, 18ª ed., 2004, p. 351).
96 EDUARDO A. DIAZ
... a VS. digo:
I. ÜBJETO
Solicito se decrete la caducidad de la instancia; en subsidio, se decla-
re la nulidad de la notificación del traslado de la demanda; en subsi-
dio, se deje sin efecto la resolución que imprime al proceso el trámite
deljuicio sumario.
También en estos escritos complejos es costumbre repetir la postu-
lación al final del escrito, por lo general bajo el título "petitorio". Es-
ta última sección suele aprovecharse para colocar, además de la pos-
tulación central, otras secundarias. Dice Palacio que: "En la práctica
la petición se formula al comienzo del respectivo escrito y se reitera
en la parte final, a modo de síntesis de las manifestaciones expuestas
en la demanda" 24 . Volveremos sobre el tema.
Por el contrario, si es un escrito simple, breve -calidades que ge-
neralmente tienen los que denominamos de trámite-la postulación
comúnmente se une sin solución de continuidad a los otros dos ele-
mentos, ubicándose al principio o al final de la unión, formando todos
un solo pasaje:
... a VS. digo: ... a V.S. digo:
Solicito se abra la causa a prue- Por existir hechos controverti-
ba, atento existir hechos contro- dos, conforme lo autoriza el art.
vertidos (art. 359 del Código Pro- 359 del Cód. Procesal Civil y Co-
cesal Civil y Comercial) ............. .. mercial, pido se abra la causa a
prueba ....................................... .
Es de estilo presentar las postulaciones, si son varias, ordenadas.
Si todas tienen el mismo rango, v. gr., postulaciones principales -no
subsidiarias-, conviene colocarlas en el orden lógico o temporal en
que deben ser consideradas por el tribunal:
24
Palacio, Manual de derecho procesal civil, 18ª ed., 2004, p. 351.
Confección de ef!critos y otras piezas procesales 97
... digo:
Recuso a V.S. sin expresión de causa; interpongo excepción de pres-
cripción parcial (períodos enero 1995 a diciembre 1996); contesto de-
manda, solicitando su total rechazo.
Si a las postulaciones principales se acumulan postulaciones sub-
sidiarias (principio de eventualidad 25), o accesorias, estas dos últi-
mas irán después de aquéllas:
... a V.S. digo: ... a V.S. digo:
... Se condene a pagar el capital ... Opongo excepción de cosa juz-
adeudado, más sus intereses .... gada; en subsidio contesto de-
manda, solicitando el total recha-
zo de la pretensión actora .........._
Sin perjuicio de lo expuesto, es factible que el escritor ubique la
· postulación en cualquier sector del documento, pues lo esencial es
que esté (véase la postura jurisprudencial amplia sobre peticiones
implícitas mencionada al final del próximo parágrafo). Pero es de
buena práctica hacerlo del modo explicado, aunque más no sea por
una sencilla razón: el lector de la pieza la buscará en los lugares ha-
bituales, y podría suceder que, al no encontrarla ahí, le pase desaper-
cibida una postulación expuesta en otro pasaje del escrito.
II - Modo expresivo. Postulación expresa e implícita
Pido, solicito, peticiono son los términos más usados para postu-
lar. Otros posibles verbos sinónimos son requerir, recabar, rogar, su-
plicar, postular, etcétera.
en
~
ii:
ü
(J)
w 25 El principio de eventualidad establece que todos los medios de ataque o de defen-
w
o sa deben plantearse conjuntamente, al unísono, aunque resulten contradictorios entre
z
o sí, para que uno entre a jugar ad eventum, es decir, para el caso que el otro no funcione.
ü
ü
!l:z Por ejemplo, el demandado por la devolución de una suma de dinero dada en préstamo,
o bien podría defenderse sosteniendo: 1) Nada le debo, pues no me prestó el dinero; 2)A
ü
1
todo evento (o en subsidio), si me lo prestó, se lo devolví; 3)A todo evento, si no se lo de-
'<:t volví, prescribió la acción.
98 EDUARDO A. DJAZ
Demandar y pretender tienen un ámbito de aplicación bastante
preciso en el derecho procesal, motivo por el que se recomienda limi-
tar su utilización a los supuestos pertinentes.
La realidad muestra que ciertos escritos no tienen una postula-
ción escrita, expresada en el papel, v. gr., cuando se dice "constituyo
nuevo domicilio procesal".
En este caso, en 1ugar de una frase exhortativa se utiliza una enun-
ciativa 26.
Veamos un escrito en estas dos variantes:
• Modo enunciativo • Modo exhortativo
... a V.S. digo: ... a V.S. digo:
ÜBJETO ÜBJETO
Planteo caducidad de la instan- Solicito se decrete la caducidad
cia; en subsidio; nulidad de la no- de la instancia; en subsidio, se
tificación del traslado de la de- declare la nulidad de la notifica-
manda; en subsidio, interpongo ción del traslado de la demanda;
reposición contra la providencia en subsidio, se deje sin efecto la
que imprime al proceso el trámi- resolución que imprime al proce-
te deljuicio sumario. so el trámite deljuicio sumario.
Como se advierte, en el modo enunciativo no hay ruego, no existe
requerimiento. ¿Esto significa que en algunas presentaciones de par-
te no hay postulación? Pensamos que siempre la hay, lo único que en
algunos casos está expresa -modo exhortativo-y en otros implíci-
ta -modo enunciativo-.
¿En qué casos se usa la exhortación (postulación expresa), v. gr.,
''pido se libre cédula", y en cuáles alcanza la mera enunciación (pos-
tulación implícita), v. gr., "designo nuevo letrado"?
26 En gramática, dentro de la clasificación de las oraciones según el nwdus o acti-
tud subjetiva del hablante, se encuentran estos tipos enunciativa (que expone, declara
o interpreta) y exhortativa (inducir con palabras, razones y ruegos a que se haga o deje
de hacer algo).
Confección de e~critos y otras piezas procesales 99
Nosotros advertimos al menos dos hipótesis qu~ sirven para dar
respuesta al interrogante. Una, es aquella en la que el efecto jurídico
establecido por la norma aplicable al caso, se produce ipso facto, de
pleno derecho, por la sola existencia de la situación fáctica.
Se trata de ciertas cuestiones de procedimiento, en las cuales so-
bresale la figura del juez como director del proceso, rol que le impone
aplicar la consecuencia legal sin necesidad de una petición expresa
deljusticiable 27 .
Veamos algunos ejemplos:
l. No es indispensable que el actor pida -pese a que siempre lo
hace-que "se corra traslado de la demanda", pues el art. 338
del CPcc-Nación legisla que "presentada la demanda en la for-
ma prescripta, el juez dará traslado de ella al demandado".
2. Basta con que la parte manifieste "recuso sin expresión de cau-
sa"-para que el magistrado declare el efecto pertinente "me in-
hibo de entender en estas actuaciones. Pasen, en el orden de
turno, aljuez que corresponda" (art. 16, CPcc-Nación).
3. La mera enunciación "desisto del derecho", provocará de por sí
la consecuencia "doy por terminado el proceso. Archívense las
actuaciones" (art. 305, CPCC-Nación).
La otra hipótesis para responder a nuestra pregunta, parecida a
la anterior pero no idéntica, dice que algunos actos tienen una postu-
lación genérica predeterminada y conocida, circunstancia que hace
que pueda omitirse un pedido expreso sobre la aplicación de la conse-
cuencia legal prevista en la norma que rige el caso, pues ya está so-
breentendido.
Estos actos que decimos tienen un contenido genérico preestable-
cido, suelen ser nominados, es decir, tienen un nombre propio que los
identifica, v. gr., "alegar", "oponer excepciones", "contestar deman-
da" (a diferencia de otros, innominados, porque no tienen una desig-
nación como aquéllos, sino que se los individualiza con la sustancia
del pedido o enunciación que en ellos se hace, por ejemplo, "solicito
que se libre nueva cédula", "constituyo nuevo domicilio").
27
Adviértase: sin necesidad de petición, no de presentación del justiciable.
100 EDUARDO A. DIAZ
Unos ejemplos aclararán la idea:
l. Demandar es incoar una pretensión de sentencia contra el de-
mandado, naturaleza que permite tan sólo enunciar en el libe-
lo "demando por daños y perjuicios", en vez de "pido se condene
al demandado a indemnizar los daños y perjuicios".
2. Apelar es alzarse contra una resolución para que el Superior
la modifique en el sentido querido por el apelante, esencia que
torna innecesario pedir "se deje sin efecto la decisión del a quo
y en su lugar se dicte sentencia que haga lugar al recurso",
bastando aquí el enunciado apelo y el que resulte de la "crítica
concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante con-
sidere equivocadas" (arts. 265, CPCC-Nación y 260, CPCC-Prov.
Bs.As.);
En los supuestos de postulación ilnplícita debe presumirse que el
justiciable tácitamente requiere el efecto automático -primera hi-
pótesis- o sobreentendido -segunda hipótesis- que por derecho
corresponda.
La doctrina procesal ha elaborado la categoría de las "peticiones
implícitas", si bien con un alcance de la expresión no del todo coinci-
dente con el que acabamos de dar. Seiian aquellas que se entienden
deducidas aunque no estén mencionadas concretamente, que pueden
derivarse de otras circunstancias expuestas en el libelo. Se advierten
dos tendencias acerca de su admisión: una, que la rechaza, rigurosa
en la aplicación del requisito de designar con exactitud la cosa deman-
dada; la otra, que sustenta un criterio más flexible, permisivo de las
mencionadas peticiones implícitas. Veamos algunos fallos relaciona-
dos, sobre todo, con el objeto de la pretensión esgrimida en la deman-
da, pero cuyas conclusiones pueden extenderse a las demás postula-
ciones del proceso.
En la primera línea, se ha sostenido que debe rechazarse una de-
manda iniciada por el actor donde pareciera reclamar los daños y per-
juicios que se le ocasionaron por incumplimiento contractual -en el
caso, por la frustrada compra de un vehículo-, sin que de ella surja
que solicita la resolución del contrato-pese a que lo alega luego en el
escrito de apelación-, pues, en la demanda debe designarse con to-
da exactitud la cosa demandada, utilizándose términos claros y pre-
Confección de es,critos y otras piezas procesales 101
cisos 28 . Cuando los intereses no han sido pedidos al demandar, este
reclamo no puede suplirse con la cita del art. 521 del Cód. Civil, ya
que el art. 320, en sus incs. 3º y 6º del CPcc-Prov. Bs.As. impone al de-
mandante la obligación de designar con claridad la cosa demandada
y efectuar su petición en términos claros y positivos, y es de acuerdo a
éstos que debe dictarse la sentencia, de modo que la petición respecto
a los intereses debe ser expresa y pecaría de incongruencia la senten-
cia que los aplicara sin haber sido pedidos 29 . Sólo corresponde que la
demandada abone a la accionante un resarcimiento en concepto de
lucro cesante por la rescisión intempestiva e injustificada del contra-
to de servicio de marketing promocional, •Y no una indemnización en
concepto de daño emergente, toda vez que aquélla se limitó a reque-
rir "la suma pendiente de pago", sin probar en ninguna parte del plei-
to el daño concreto que habría sufrido 30 . La exactitud y claridad en la
descripción del objeto demandado impide la admisión como regla ge-
neral de las peticiones implícitas o genéricas 31 ; así como de las pre-
tensiones condicionales, es decir, aquellas que supeditan su reclamo
a la comprobación de su procedencia en el período de prueba 32 ; y la
· insuficiencia no puede ser suplida por los puntos del cuestionario pe-
ricial ni por el resultado de tal medida probatoria 33 .
Dentro de la segunda líneajurisprudencial, no tan estricta como
la primera, se ha dicho que a pesar de la aparente rigidez del princi-
pio del art. 330, inc. 3º del CPCC-Nación, no siempre es necesaria una
designación absolutamente exacta y precisa que lleve a subordinar el
derecho a un ritualismo impropio de la espiritualización del derecho:
lo que la ley quiere es que se individualice aquello que se reclama, pe-
ro no exige una "descripción" precisa, exacta o exhaustiva de la "cosa
reclamada", la cual puede resultar de la "exposición de hechos" o de la
documentación que se acompañe con la demanda 34. Si en el escrito de
28 Cám. Apel. Civ. y Com. Lomas de Zamora, Sala I, 27/3/01, Juba, B2550202.
29 Cám.Apel. Civ. y Com. San Isidro, Sala I, 16/9/03, Juba, Bl 701202.
3° CNCom., SalaA, 17/6/04,LL, 2004-D-976.
31 Cám. Apel. Civ. y Com. Morón, Sala II, 1/8/94, elDial-WB983.
32 Cám.Apel. Civ. y Com. Morón, Sala II, 1/5/95, elDial-W9Cll.
33 CNAT, SalaI, 28/4/03,DT, 2003-B-1540.
34 Cám.Apel. Civ. y Com. Pergamino, 24/8/95, Juba, B2800468. Dice Carli sobre la
relatividad del principio de identificar la "cosa demandada" en la demanda: "A pesar de
102 EDUARDO A. DIAZ
demanda el actor transcribió doctrina y jurisprudencia relativas a la
privación de uso del automóvil, y al ofrecer la prueba pericial, solici-
tó que el experto se expidiera respecto del tiempo de duración de los
arreglos, lo cual el perito efectivamente hizo en su dictamen, no ca-
be sino concluir que tal rubro fue reclamado y la indemnización del
mismo fue bien concedida 35 . Las expresiones "Establezca el perito las
afecciones y lesiones morfológicas y funcionales, de carácter físico y
psíquico que padezca el actor"; "Diagnóstico y pronóstico de las le-
siones físicas y psíquicas sufridas por el actor"; "Establezca el peri-
to las disfuncionalidades físicas y psíquicas, temporarias o perma-
nentes ... ", autorizan válidamente a entender que la demanda tam-
bién está dirigida a que se compensen las secuelas psíquicas que el
evento dañoso hubiere producido al accionante (doctr. art. 330, CPCC-
N ación )36 . Si la demandada invoca en la contrademanda hechos con-
figurativos de injurias graves omitiendo la mención de esa casual,
nada obsta para que el juez la considere opuesta, en virtud de la fa-
cultad de que dispone el magistrado para calificar correctamente las
acciones y defensas opuestas por las partes 37 .
No obstante la existencia de esta posición más permisiva que la an-
terior, conviene que el abogado obre de la manera que mejor proteja
los intereses que patrocina y, en consecuencia, defina siempre clara-
mente su postulación, y quede así a salvo del criterio de un juez que co-
mulgue con una interpretación estricta de esta exigencia de la escri-
tura forense.
III - Una vuelta al «petitorio»
Dijimos antes que la postulación suele encabezar (objeto) y termi-
nar (petitorio) el núcleo del escrito. ¿Esto significa que el petitorio es
la aparente rigidez del principio, no siempre es necesaria una designación exacta y pre-
cisa que lleve a subordinar el derecho a un ritualismo impropio de la espüitualización
del derecho: lo que la ley quiere es que se individualice aquello que se reclama, pero no
exige una 'descripción' precisa, exacta o exhaustiva de la 'cosa reclamada', la cual puede
resultar de la 'exposición de los hechos' o de la documentación que se acompañe con la de-
manda, o de la prueba" (La denwnda civil, 3ª reimpr., 1983, p. 81).
35 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala III, 22/3/93, Juba, B351976.
36 Cám. Apel. Civ. y Com. Quilmes, Sala I, 20/3/97, Juba, B2900278.
37 CNCiv., SalaK, 15/7/96,LL, 1997-D-322.
Confección de escritos y otras piezas procesales 103
reiteración del objeto? ¿Qué función cumple aquél? Analicemos un
petitorio típico, el de la demanda:
VII. PETITORIO
Por lo expuesto pido a VS.:
l. Me tenga por presentado, parte y constituido el domicilio procesal.
2. Corra traslado de la demanda, por el plazo y bajo apercibimiento
de ley.
3. Tenga por ofrecida la prueba.
4. Me exima de acompañar copias de la documentación para trasla-
do, atento ser dificultosa su reproducdón (art. 121, CPCC).
5. Oportunamente dicte sentencia condenando al demandado a deso-
cupar el inmueble, bajo apercibimiento de lanzamiento; con costas.
Si se observa con detenimiento este caso, podrá concluirse que só-
lo el pedido hecho en el apartado 4 tiene razón de ser, pues la inclu-
sión de los otros en este capítulo es redundante. En efecto, los apar-
. tados numerados 1 a 3 son innecesarios toda vez que el juez se pro-
nunciará sobre dichos asuntos sin necesidad de que la parte lo pida:
son supuestos de los que dimos en llamar de efecto autoniático (para
los apartados 1 y 3 alcanza con los enunciados ''XX demando a ZZ",
"constituyo domicilio", "ofrezco prueba", expuestos seguramente, tal
como es costumbre, en otro lugar de la pieza; y para el 2 es suficiente
con la mera interposición de la demanda). A su vez, la postulación
identificada con el 5 seguramente es reiterativa de lo expresado en el
objeto del escrito, lugar este último donde se habrá manifestado "de-
mando aZZ por desalojo del inmueble sito en ... " o fórmula parecida.
Pese a la repetición apuntada, que por sí sola tornaría improce-
dente la inclusión delpetitorio 38 , casi siempre los escritos, al menos
los de cierta extensión o importancia, llevan este capítulo.¿ Cuál pue-
de ser el motivo? Pensamos que uno de ellos-quizá el principal pa-
ra mantener este esquema de escritura- es ayudar al proveyente
dándole la guía o resumen para el despacho que debe emitir, sobre to-
38 Exigir idéntica doble enunciación configuraría ritualismo, formulismo, desvia-
ciones éstas de la fonna procesal.
104 EDUARDO A. DIAZ
do cuando son varios los puntos sobre los que debe pronunciarse el
decreto judicial.
Recordemos lo que antes dijimos: por un lado, el escrito debe ser el
proyecto de la resolución que queremos se dicte; por otro, la realidad
del despacho judicial-quién lo hace, bajo qué condiciones- nos lle-
va a extremar los recaudos para evitar resoluciones con errores.
Otra razón para sustentar el petitorio es que constituye el lugar o
momento para hacer postulaciones secundarias que no tuvieron en
el escrito una sección aparte que las contemplara: en nuestro ejem-
plo, el referido en el apartado 4.
2-Hechos
Un hecho es un acontecimiento, un suceso, algo que ocurre. Si bien
existen distintos tipos de hechos, en el proceso se trata mayormente
con los que acaecen en el mundo sensible (hechos reales) y fuera de la
mente humana (hechos objetivos) 39 .
I - Hechos «extraprocesales» e «intraprocesales»
Nosotros distinguimos entre hechos extraprocesales e intraproce-
sales.
Los primeros son los que ocurren fuera del procedimiento, los de la
"vida diaria" de las personas, aunque luego tengan incidencia en
aquél, por ejemplo, las circunstancias de un accidente automovilísti-
co, las vicisitudes de la relación matrimonial, las condiciones de la for-
mación y ruptura de un contrato, etcétera. Imperan en el caso sustan-
cial (véase supra,§ 10, b), y llegan a conocimiento del letrado, en un
primer momento y como primera aproximación, a través del cliente,
quien en una o varias entrevistas cuenta su historia, narra los suce-
sos que enmarcan su problema. Constituyen uno de los elementos de
la pretensión que se esgrime en la demanda: su causa.
Los segundos, intraprocesales, propios del caso procesal, acaecen
dentro del procedimiento, por y para él, de ahí su esencia adjetiva, co-
mo ser la falta de contestación a la demanda, la notificación de una
resolución a las partes, las distintas posturas de actor y demandado
39 Falcón, Cómo hacer una denwnda, ed. 1997, p. 54.
Confección de escritos y otras piezas procesales 105
que configuran los hechos controvertidos del juicio, el error del juez
en su sentencia, casi todos conformados por actos procesales, sin per-
juicio de algún que otro hecho propiamente dicho, v. gr., la pérdida del
expediente, una injuria vertida por el litigante. Por referirse a situa-
ciones problemáticas de un proceso en trámite, llegan al saber del cu-
rial no por intermedio del cliente sino a través de las actuaciones de
lacausa 40.
La importancia de la división extraprocesal-intraprocesal es do-
ble. Por un lado, radica en la prueba de estos sucesos: mientras que
el primero necesitará, para ser tenido como cierto por el juez, de me-
dios distintos al expediente judicial (v. gr., testigos, instrumentos pú-
blicos o privados, informes) 41 , el segundo quedará suficientemente
acreditado, en la gran mayoría de los casos, con las actuaciones judi-
ciales, con las constancias de la causa, esto es, con el expediente 42 .
Por otro lado, la clasificación se relaciona con la carga de expresar
claramente en el escrito la situación fáctica que justifica el pedido del
justiciable; en el hecho extraprocesal, será de ineludible cumplimien-
to, entretanto que en el intraprocesal podrá obviarse en determina-
dos casos, como veremos a continuación.
¿Por qué hay que mencionar en el escrito el presupuesto de hecho
involucrado en el asunto llevado a consideración del tribunal? Tra-
tándose de hechos extraprocesales, debido a que ocurren fuera del
ámbito del expediente y, por lo tanto, el magistrado los desconoce: "lo
que no está en el expediente no está en el mundo", reza un antiguo
proverbio forense. Las partes tienen la carga, manifestación del
principio dispositivo, de invocarlos -y eventualmente probarlos,
art. 377, CPCC-Nación; 375, CPCC-Prov. Bs.As.-. Eljuez civil, a dife-
rencia del juez penal, no es investigador, por lo que rigen en estos ca-
sos, ineludiblemente, las normas de los arts. 330, inc. 4º del CPcc-Na-
40 Las actuaciones de la causa se conocen de tres modos básicos: consulta del.expe-
diente; realización personal de alguna actividad por el abogado, v. gr., participación en
audiencia, dejar nota en el libro de asistencia; y recepción de algún medio de comunica-
ción, v. gr., cédula, mandamiento, oficio.
41
En cada caso deberá el abogado determinar qué hechos debe probar y cuáles es-
tán exentos de esta carga.
42 Conviene en estos supuestos que la parte identifique en su escrito las fojas del
expediente en las que se encuentran las constancias que acreditan los hechos.
106 EDUARDO A. DIAZ
ción y del CPCC-Prov. Bs.As.: el escrito contendrá "los hechos en que
se funde, explicados clara,nente" 43 .
En cambio, cuando están en juego hechos intraprocesales, debe-
mos distinguir dos hipótesis:
a) Cuando forman parte de una situación que devendrá inciden-
te, es decir, que estarán contenidos en una demanda inciden-
tal, o en su responde; en este caso, la carga de expresarlos conti-
núa inevitable. Dicen al respecto los arts. 178 del CPCC-Nación
y del CPCC-Prov. Bs.As. que "el escrito en que se planteare el in-
cidente deberá ser fundado clara y concretamente en los hechos
y en el derecho ... ". La importancia de la cuestión, y el debido
ejercicio del derecho de defensa por la contraparte, corolario
del principio de contradicción o bilateralidad de la audiencia,
justifican mantener la solución. Lo mismo sucede en los recur-
sos, cuya procedencia depende del hecho "error judicial en la
resolución impugnada"; la fundamentación del ataque "deberá
contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo
que el apelante considere equivocadas ... " (arts. 265, CPcc-Na-
ción; 260, CPCC-Prov. Bs.As.), es decir expresar claramente có-
mo se configura aquella situación fáctica.
b) Cuando los hechos intraprocesales se refieren a cuestiones de
trámite, el juez, como director del proceso, tiene facultad para
ver motu proprio si se encuentra reunida la circunstancia fác-
tica contemplada en la norma aplicable, por ende, puede el ma-
gistrado evocar por sí los hechos y corroborar su ocurrencia en
el expediente, sin necesidad de que el litigante los describa. Por
esto se admiten y despachan escritos que sólo llevan postula-
43 Para los hechos que han de exponerse en la demanda y su contestación, rigen dos
principios o teorías, llamados de individualización y de sustanciación. Nos dice Carli que
la primera "sostiene que no es necesario un relato minucioso de los hechos, sino que bas-
ta con indicar (individualizar) la relación jurídica que ha dado lugar al litigio"; la segun-
da, en cambio, requiere "que la demanda contenga una narración de los hechos, más o me-
nos detallada, según las circunstancias del litigio, sobre los cuales deberá expedirse el de-
mandado reconociéndolos o negándolos" (La demanda civil, 3ª reimpr., 1983, p. 83). La
sustanciación sólo impera en los procesos de conocimiento, pues en los de ejecución bas-
ta con que la demanda mencione la relación, por ejemplo: "falta de pago del pagaré firma-
do por el demandado", "cumplimiento de la sentencia de condena cuyo testimonio se
acompaña".
Confección de es9ritos y otras piezas procesales 107
ción, por ejemplo, "Solicito la rebeldía del demandado"; "Pido
se abra la causa a prueba". Es aquí donde el justiciable puede
obviar la invocación de los sucesos sin perjuicio alguno para él;
al igual que sucede con la postulación, hay hechos implícitos.
Una n1anera clásica de omitir es utilizar la típica frase forense,
elíptica, "atento el estado de autos pido ... ", la cual reemplaza la
descripción precisa de los hechos que conforman dicho "estado
de autos" -aunque en puridad, de acuerdo con lo expuesto, al-
canzaría con la sola postulación: pido se abra a prueba; pido se
pongan los autos para alegar;pido se dicte sentencia-.
No obstante esta posibilidad de soslayar el elemento fáctico,
recomendamos, en la medida de lo posible, no usarla, y en su lu-
gar desplegar el ítem, pues servirá como entrenamiento al jo-
ven escritor y como ayuda al ocupado lector.
II -Alegación de los hechos pertinentes
Los hechos que deben alegarse son los pertinentes, los conducen-
. tes, es decir los que son atinentes a la cuestión que se ventila (arg.
arts. 359, CPcc-Nación; 358, CPCC-Prov. Bs.As.); y los que tienen es-
ta condición son los que forman el presupuesto fáctico de la norma
que el justiciable invocare como fundamento de su postulación (arg.
arts. 377, CPcc-Nación; 375, CPCC-Prov. Bs.As.).
Reiteramos algunos ejemplos ya vistos en otro momento:
l. La parte con domicilio conocido, debidamente citada, que no
comparece durante el plazo de citación ... , es el presupuesto de
hecho de los arts. 59 del CPcc-Nación y del CPCC-Prov. Bs.As.,
que autoriza a pedir la rebeldía.
2. Que la de1nanda o reconvención estén contestadas, o haya ven-
cido el plazo para hacerlo, que hayan sido resueltas las excep-
ciones previas, y que se hubiesen alegado hechos conducentes
acerca de los cuales no hubiese conformidad entre las partes, es
el antecedente de hecho de los arts. 359 del CPCC-Nación y 357
y 358 del CPcc-Prov. Bs.As., que habilitan a pedir aljuez que
reciba la causa a prueba.
3. El trámite simultáneo de dos procesos que reúnan las condicio-
nes previstas en la norma, es la premisa fáctica de los arts. 188
108 EDUARDOA.DIAZ
del CPcc-Nación y del CPcc-Prov. Bs.As., aplicable al pedido de
acumulación de ambos juicios.
Si bien la tipificación de los hechos en las normas es generalmen-
te cerrada (hechos exhaustivamente descriptos), existen disposicio-
nes de tipo abierto, es decir, en las cuales la situación fáctica que ha-
bilita la aplicación de la consecuencia legal está de algún modo inde-
terminada, o está mencionada de manera genérica, motivo por el
cual quedará a criterio de los sujetos del proceso definir, en el caso es-
pecífico, el contenido de la figura 44 .
Por ejemplo, los arts. 127 del CPcc-Nación y del CPcc-Prov. Bs.As.
autorizan el préstamo del expediente, entre otros casos, "cuando el
juez lo dispusiere por resolución fundada". Vernos aquí que la conse-
cuencia "préstamo del expediente" no tiene la descripción de una es-
pecífica situación de hecho que la habilite, sino que la pertinencia de
esta última queda librada al criterio del juez. Hay un vacío fáctico.
Entonces, podrá el abogado llenar este hueco, describiendo en su es-
crito la razonable (a su entender) situación material que se le presen-
ta para pedir el préstamo, v. gr., que lo han nombrado nuevo letrado
en una causa extensa y compleja y necesita interiorizarse de las ac-
tuaciones para cumplir eficazmente su cometido. Lo mismo sucede,
entre otros supuestos, con el tipo de los arts. 121 del CPCC-Nación y
del Cpcc-Prov. Bs.As., que eximen de acompañar copia de documen-
tos por "cualquier otra razón atendible"; con la hipótesis del art. 125
del CPCC-Prov. Bs.As. que autoriza en las audiencias a vedar la pu-
blicidad "atendiendo alas circunstancias del caso", o a señalarlas con
una anticipación menor a tres días "por razones especiales que exi-
gieren mayor brevedad". Estas "circunstancias", "razones especia-
les", son situaciones de hecho que quedan libradas a una posterior
precisión, por el abogado cuando pide y por el juez cuando resuelve:
si ambas coinciden, "ha lugar", caso contrario, "no ha lugar".
Pasemos a otro aspecto de los hechos pertinentes. Sucede a veces
que, alejándose el escritor de lo que son propia y objetivamente los
44 La razón de ser de esta estructura normativa es que muchas veces la realidad ex-
cede cualquier captación a priori. En consecuencia, debe darse a los operadores jurídi-
cos un margen de autonomía para moverse acorde a dicha realidad.
Confección de escritos y otras piezas procesales 109
hechos contenidos en las normas jurídicas que apoyan una defensa o
ataque, vuelca en el papel palabras efectistas, es decir que buscan
producir efecto o impresión en el ánimo del lector. Se acude a este re-
sorte "anímico" tratando de evitar un desenlace perjudicial para los
intereses patrocinados, a través de manifestaciones que hacen hin-
capié en hechos cuya finalidad es netamente de corte emocional o
sentimental. Por ejemplo, cuando en un proceso de desalojo los ocu-
pantes demandados alegan dificultad para conseguir vivienda, que
siempre fueron buenos inquilinos, falta de contemplación del loca-
dor, etcétera. Como afirma Gordillo, "la escritura jurídica oscila en-
tre quienes se proponen persuadir y conmover" 45 , sin olvidarse de los
que sólo quieren distraer.
Sin poner en tela de juicio la sinceridad de estas expresiones, nos
toca analizar qué valor tienen, si son o no eficaces para obtener una
resolución judicial favorable. Nosotros opinamos que, por principio,
esta clase de declaraciones no pueden conseguir, en nuestro ejemplo,
que el ocupante ilegal mantenga la tenencia de la cosa, cuando los he-
chos que contienen no están previstos normativamente como causa
para mantenerse en la ocupación del bien. Parafraseando a Falcón,
nuestros jueces no se impresionan por el lenguaje de los escritos sino
por los hechos y el derecho del caso. No obstante, les concedemos a
esos intentos otros efectos, quizá también significativos para el liti-
gante que los hace, por ejemplo, que el tribunal, "tocado" por la situa-
ción descripta-y probablemente ante la incertidumbre de su since-
ridad-, convoque a una audiencia entre las partes para tratar de ha-
llar una salida que aminore un tanto los efectos perniciosos para
quien invocó la situación pesadumbrosa, salida que en nuestra hipó-
tesis posiblemente sería arribar a un acuerdo sobre la desocupación
del inmueble, por el cual se conceda para su entrega un plazo razona-
ble para ambas partes.
En fin, si bien es cierto que en ocasiones es ventajoso acentuar al-
gún pormenor, buscando conmover, el escritor forense "debe cuidar
no exceder la licencia poética en el relato de los hechos" 46 .
45 Gordillo,El método en derecho, ed. 2001, p.102.
46 Gordillo,El método en derecho, ed. 2001, p. 173.
110 EDUARDO A. DIAZ
III - Ubicación
Generalmente la mención de los hechos sigue a la postulación he-
cha al inicio del núcleo, expresándose en párrafo aparte:
... a V.S. digo:
Pido se decrete la nulidad de la notificación del traslado de la deman-
da, de acuerdo con los hechos y el derecho que paso a exponer.
Surge de la cédula de notificación de traslado de la demanda (obrante
a fs. 20), que fue entregada en el domicilio de calle Perú 134, Capital
Federal.
Ahora bien, mi mandante, demandado en autos, hace diez años que
tiene su domicilio real en la calle Paraguay nº 550 de esta Ciudad.
Excepto que se trate, como dijimos, de escritos simples, breves, en
los cuales los elementos hechos, derecho y postulación se unen sin so-
1ución de continuidad, conformando un solo bloque, ubicándose en
cualquier posición dentro de él:
... a V.S. digo:
Por existir hechos controvertidos, pido se abra la causa a prueba (art .
. 359, Cód. Proc. Civ. y Com.).
Si es un escrito complejo, los hechos-y también el derecho, así co-
mo la prueba si corresponde ofrecerla- frecuentemente componen
un subcapítulo de la pieza, por lo general titulado:
... a V.S. digo:
I. OBJETO
Demando por divorcio vincular a Juan Pérez, de acuerdo con los he-
chos y el derecho que a continuación expongo.
II. HECHOS
Contraje matrimonio con el demandado el día ..................................... .
... a V.S. digo:
Opongo excepción de cosa juzgada; en subsidio, contesto demanda,
solicitando el total rechazo de la pretensión actora.
Confección de éscritos y otras piezas procesales 111
I. EXCEPCION DE COSA JUZGADA
A. Hechos
·················································································································
B. Derecho
·················································································································
C. Prueba
II. CONTESTA DEMANDA
A. Hechos
B. Derecho
C. Prueba
N - Modo expresivo. Narración y descripción. Afinnación
Los tipos de discurso utilizados para exponer los hechos son, por
excelencia, la narración y la descripción.
Narrar es relatar un(os) hecho(s) que se ha(n) producido a lo largo
del tiempo. La narración fija las acciones que acontecen en el suceder
temporal, relacionadas con unos personajes y encaminadas a un de-
terminado desenlace. Cuenta con palabras los sucesos que los seres
realizan.
Las fases de la narración son:
l. Presentación de la acción, de los personajes y del ambiente.
2. Nudo o desarrollo de los hechos.
3. Desenlace o solución de la situación planteada.
Como se trata de mostrar acciones, de comunicar hechos sucedi-
dos, es normal que predomine el empleo de verbos sobre cualquier
otro tipo de palabras. Y, como además se trata de yuxtaponer o subor-
dinar diferentes períodos temporales, es lógico también que haya
que poner especial atención en la utilización de las formas verbales,
ya que de ello dependerá que se logre o no la perspectiva en la narra-
ción. La predicación es la estructura sintáctica más adecuada para
expresar la progresión y el movimiento típicos de la narración 47 .
47
Alvarez, M., Ti,pos de escritos l. Narración y descripción, ed. 1996, ps. 17, 20, 34
y35.
112 EDUARDO A. DIAZ
En la redacción forense, la narración se usa para contar historias
de vida, no para referir sucesos técnicos procedimentales (para los
cuales impera la descripción). Historias de vida son, por lo general,
las que se plasman en la demanda, la reconvención, sus contestacio-
nes, constituidas por hechos extraprocesales: v. gr., la crisis de la re-
lación matrimonial que desemboca en la pretensión de divorcio; el ac-
cidente que genera el reclamo de daños y perjuicios; los vaivenes del
nexo locativo que lleva a pedir el desalojo, etcétera. El orden exposi-
tivo es, por lo general, el cronológico.
Sobre los hechos de la demanda, Falcón enseña: "En principio la
exposición de los hechos es una narración. Se comienza indicando las
circunstancias de tiempo y de lugar por las que actor y demandado se
ligan por una relación jurídica, o por los que el actor se ve lesionado
por un acto u omisión de la otra parte. La presentación de esta prime-
ra parte contiene normalmente descripciones que ubican al lector,
como si estuviera viendo un cuadro o una fotografía( ... ) Ubicados el
actor, el demandado y los hechos que los han ligado en la relación ju-
rídica, pasaremos a la segunda parte, al nudo de la historia. Aquí se
cuenta el desarrollo de la relación, es decir, cómo se van conformando
o desarrollando las circunstancias que integran el cuadro original-
mente presentado, ya sea por las modificaciones que se producen en
las relaciones por integración de nuevos elementos, por desenvolvi-
miento de las mismas, etcétera, que se agregan, y constituyen la pre-
misa donde se asientan las conclusiones. Por último, viene el desenla-
ce o conclusión, del que surge la lesión jurídica y la responsabilidad,
culpa o imputabilidad por la que se reclama ante lajurisdicción" 48 •
Siguiendo las pautas anteriores, el capítulo hechos de un libelo
bien puede escindirse en subcapítulos, por ejemplo:
III. HECHOS
A. Vínculo con el demandado: el contrato
B. Desarrollo de la relación: primeras irregularidades
C. Incumplimiento total y definitivo
48 Falcón, Cónw hacer una demanda, ed. 1997, p. 58.
Confección de ~scritos y otras piezas procesales 113
Describir, por su parte, es representar a personas, cosas, o situa-
ciones por medio del lenguaje.
Tradicionalmente se la define como una pintura hecha con pala-
bras, pues una buena descripción es aquella que provoca en el recep-
tor una impresión semejante a la sensible, de tal forma que ve men-
talmente la realidad descripta.
Se distinguen tres fases en el proceso descriptivo:
l. Observación (de lo que se pretende describir).
2. Reflexión (considerar y valorar los datos recibidos mediante la
observación, rescatando lo esencial y desechando lo superfluo).
3. Expresión.
En los textos descriptivos suelen predominar los nombres, sustan-
tivos y adjetivos, puesto que la referencia a objetos es superior a la de
las acciones.
La estructura sintáctica atributiva se a viene mejor que la predica-
ción al carácter estático de la descripción.
La descripción prevalece para referir hechos intraprocesales, es
decir sucesos del procedimiento, de algún modo de carácter técnico.
En estos casos, de ordinario no se relatan historias, sino que se dice
de un estado de cosas.
Por ejemplo, para oponer una excepción de falta de personería,
describimos la disimilitud entre el nombre de quien se presenta en la
causa y el de quien aparece como apoderado en el poder:
Se presenta el doctor Juan Pérez invocando la representación de la
parte actora. Sin embargo, del poder agregado a fs. 40 no surge dicha
personería, pues está extendido sólo a favor del doctor José García.
Otro ejemplo: escrito planteando caducidad de instancia, cuyo
texto únicamente define,pinta, la situación de autos:
Afs. 50 luce la providencia de fecha 20/3/99, la cual ordenó correr tras-
lado del incidente deducido por la demandada. Nada más se hizo des-
de entonces.
Transcurrió, así, con holgura, el plazo previsto para decretar la cadu-
cidad de la instancia incidental.
114 EDUARDO A. DIAZ
Pese a que presentarnos a la narración y a la descripción corno mo-
dos aplicables en ámbitos diversos, la realidad muestra que rara vez
se presentan en su forma pura.
En efecto, los textos narrativos son mixtos, pues incluyen la des-
cripción corno forma expresiva imprescindible. La descripción está
en la urdimbre rnisrna de la narración, porque es el medio adecuado
para caracterizar a personajes y a arnbientes 49 .
Asu vez, la descripción técnica puede emplearse para una explica-
ción que conlleve el paso del tiempo. En este caso, la descripción está
marcada de aspectos sustancialmente narrativos, y ocurre cuando se
describen acontecimientos históricos o procesos en los que intervie-
ne el factor tiempo 5°.
En síntesis, la narración o la descripción predominan enlamen-
ción de los hechos en un escrito forense, pero no son excluyentes una
de la otra.
La redacción de los hechos, al igual que la de las restantes partes
del escrito forense, ha de ser concreta (sin rodeos), lo rnás concisa po-
sible (sinredundancias, pero sin que nada falte), sobria (obviar las
intenciones literarias), clara (lenguaje entendible, sin oscuridades o
conceptos ambiguos).
Los hechos se exponen mediante proposiciones afirmativas, que
son las que dan por cierto que algo sucedió o no sucedió: "el demanda-
do embistió rni automóvil", "no firmé documento alguno".
Los hechos no se plantean en tono interrogativo: "¿córno habrá su-
cedido el accidente?"; ni dubitativo: "no estoy seguro si el demanda-
do pagó la suma reclamada en este proceso".
Esta regla tiene que ver con la función probatoria del juez en la
causa civil; no es investigadora de los hechos, sino corroborativa de
las proposiciones de los justiciables. Sólo puede confirmarse lo que
ha sido afirmado 51 .
49 Alvarez, M., Tipos de escritos I. Narración y descripción, ed. 1996, p. 22.
50 Alvarez, M., Tipos de escritos JI. Exposición y argumentación, 3ª ed., 1997, p. 15.
51 "Los hechos que son objeto de prueba deben, en el proceso civil, haber sido afir-
mados por las partes. El juez civil no investiga ni averigua, sino que verifica las afirma-
ciones de los litigantes" (Arazi, La prueba en el proceso civil. Teoría y práctica, ed. 1998,
p. 30).
Confección de e'sci-itos y otras piezas procesales 115
3- Derecho
En la acepción que nos interesa, derecho es el conjunto de normas
que regula la conducta de los individuos de una sociedad. Está forma-
do por la ley en sentido amplio -concepto que incluye a toda disposi-
ción general escrita, aunque no emane del Poder Legislativo, v. gr.,
Reglamento para la Justicia Nacional, Acordadas de la Corte Supre-
ma de Justicia de la Nación-, lajurisprudencia, la costumbre y los
principios generales. Si bien para muchos la doctrina no es derecho,
nosotros aquí la consideraremos como si lo fuera, puesto que los le-
trados la utilizamos en nuestros escritos de la misma manera y con
igual finalidad con que usamos de las fuentes indiscutidas.
I - Carga flexible
El art. 330, inc. 5º del CPcc-Nación al igual que el art. 330 del CPCC-
Prov. Bs.As. sienta la regla: el derecho debe exponerse sucintamen-
te, evitando repeticiones innecesarias. Nos dice Falcón que "el dere-
cho citado sirve para completar el marco y fijar primariamente cuál
es la norma que se considera lesionada, o que nos concede la posibili-
dad de reparación judicial, sobre la que se asienta la pretensión" 52 .
Desde ya se invocará el derecho que avala nuestra postulación, el
que exprese como consecuencia jurídica el efecto que pretendemos
obtener. Si de normas generales se trata, debemos tener en cuenta
las supranacionales 53 , constitucionales, legales y reglamentarias.
En relación con la jurisprudencia, principiaremos, si existen, por
los fallos plenarios, en razón de su obligatoriedad para los tribunales
inferiores. Luego, es ventajoso invocar los fallos de la Cámara del
mismo fuero y jurisdicción territorial en los que tramitanuestra cau-
sa, pues si bien para los jueces de grado no son obligatorios -salvo
los citados plenarios-, causan seguimiento por ejemplaridad 54 . Co-
52 Falcón, Cónw hacer una denwnda, ed. 1997, p. 64.
53 Cada vez más, son como la "marea creciente. Penetra en los estuarios y sube por
los 1ios. No puede ser detenida" (Lord Denning, The discipline of Law, Butterworths,
Londres, 1979, p. 19, cit. por Gordillo,El método en derecho, ed. 2001, p. 81).
54 La calidad de "ejemplar" de un fallo puede deberse a distintos motivos, que van
desde la excelencia de la decisión hasta razones puramente prácticas. Piénsese, por
116 EDUARDO A. DIAZ
mo sostiene Gordillo, "los tribunales suelen ser sensibles a la cita de
su propia jurisprudencia" 55 .
El mismo efecto ejemplar tienen las sentencias de la Corte Supre-
ma o del Superior Tribunal de cada provincia. A falta, o como comple-
mento de esta jurisprudencia, servirá la de otros tribunales, aunque
éstos sean de otras jurisdicciones, pues el antecedente siempre dará
a entender que "unjuez comparte mi opinión".
Pero la carga de invocar el derecho no es rígida ni inflexible. En
efecto, por imperio del principio iura novit curia ("eljuez conoce el de-
recho")56, el error y hasta la omisión de la cita legal deben suplirse
por el magistrado: el juez decidirá igualmente el asunto, subsumien-
do los hechos en la norma jurídica correspondiente 57 . Por eso, el in-
cumplimiento de este imperativo del propio interés no genera, de de-
recho, consecuencia negativa alguna para la parte, excepto en el su-
puesto de intentarse, en el orden nacional, el recurso de inaplicabili-
dad de la ley, cuya admisibilidad está supeditada a la invocación pre-
via del precedente judicial 58 .
ejemplo, en un Departamento Judicial del Gran Buenos Aires, dónde la Cámara Civil
consta de dos Salas. Si éstas opinan coincidentemente sobre un tema, ellnferior, cono-
cedor de esta postura, posiblemente ajuste a ella su decisión, en la inteligencia que, de
no hacerlo, y si la parte apela su resolución, será inevitablemente revocada por el Supe-
rior. Al proceder así ab initio, sin esperar el recurso del justiciable, se habrá ganado
tiempo, pues siempre el resultado final hubiera coincidido con la doctrina de la Cámara;
también favorecerá el prestigio del a quo, ya que la Cámara, ante un ataque al decisorio,
lo confirmará, es decir le dará el "visto bueno" a la labor del juez de primera instancia.
55 Gordillo,El método en derecho, ed. 2001, p. 178.
56 En realidad, el juez no conoce todo el derecho, pero sí tiene el deber de procurar-
se dicho conocimiento. Dispone para ello de los medios materiales necesarios y de una
formación adecuada.
57 "Corresponde al tribunal la calificación de la acción iura novit curia, de confor-
midad con los hechos expuestos por las partes y su prueba" (CNCiv., Sala C, 8/10/91, LL,
1992-B-246). "No es objetable el cambio de la fundamentación de la sentencia, de la apo-
yatura normativa invocada por el pretensor, pues tal mutación constituye el efecto de un
cometido atribuido al órgano decisor por el art. 163, inc. 6º del Cód. Procesal, el suminis-
tro del derecho aplicable para calificar la pretensión" (CNCom., Sala B, 17/6/94, JA,
1995-Iv, síntesis).
58 Art. 288, CPcc-Nación: "El recurso de inaplicabilidad de la ley sólo será adnúsi-
ble contra la sentencia definitiva que contradiga la doctrina ~stablecida por alguna de
Confección de escritos y otras piezas procesales 117
En ese sentido dúctil, se sostiene que la falta de mención del dere-
cho en la demanda no autoriza al demandado a oponer la excepción
de defecto legal 59. Sin embargo, recordamos alguna providencia en
la que, previo a admitirse la demanda, se intimó al actor a cumplir el
requisito.
Pero si bien de derecho ningún efecto perjudicial sufrirá el incum-
plidor, de hecho sí puede soportarlo. Recordemos lo que dimos en lla-
mar la realidad del despacho judicial, circunstancia ésta que hace
que la mayoría de nuestros escritos tengan por destinatario no al juez,
sino a un empleado judicial de categoría menor, por lo tanto con me-
nos sapiencia jurídica y menos compromiso con la función de proveer
que el magistrado.
Necesitará el subordinado, las más de las veces, una guía que lo
ubique no sólo en la norma aplicable, sino en la interpretación que
ella merece de parte de los jueces y doctrinarios, sobre todo en cues-
tiones dudosas o controvertidas 60 • Gordillo aconseja citar jurispru-
dencia sólo si ella es escasa, contradictoria, problemática, no tenien-
do sentido hacerlo si ella es uniforme y establecida, ya que el tribunal
la conoce mejor que uno y es preferible darle al proveyente un mar-
gen de libertad para que use la norma que estime conveniente 61.
Evitaremos así que por impericia (no saber), y/o desidia (no bus-
car), y/o fuerza mayor (no poder) el proveyente yerre en la subsun-
ciónjurídica. Igualmente, el propiojuez, cuando sea el receptor, dará
la bienvenida a la cita legal pertinente, toda vez que, hombre al fin,
la duda y la escasez de tiempo también lo tocan. El juez sabe(. .. ) pe-
ro mejor lo ayudamos.
las salas de la cámara en los diez mios anteriores a la fecha del fallo recurrido, y siempre
que el precedente se hubiere invocado con anterioridad a su pronunciamiento ... ".
59 Carli,La denwnda civil, 3ªreimpr., 1983, p. 86; Fenochietto-Arazi, Código Pro-
cesal Civil y Comercial de la Nación. Conientado, anotado y concordado, ed. 1993, t. 2,
p.159.
60 Una regla de oro para el profesional es la siguiente: no quedarse nunca, por más
claro que parezca, con el alcance que surge de la interpretación literal del texto de una
disposición escrita. Corroborarlo siempre con el significado que le atribuye doctrina y/o
jurisprudencia. Se evitará así el letrado sorpresas desagradables.
61 Gordillo, El método en derecho, ed. 2001, p. 178.
118 EDUARDO A. DIAZ
Si bien la calificación legal de la acción es labor propia del juez y el
actor no está obligado a su designación técnica, ni a la mención de las
normas pertinentes, es sin duda conveniente que lo haga para facili-
tar la funciónjudicial y el mejor encauzamiento del litigio 6 2 .
En síntesis, por las razones apuntadas o, aunque más no sea para
ubicarse mejor el letrado en la relación hechos-derecho del caso, con-
viene fundamentar jurídicamente las presentaciones.
II - Ubicación
Al igual que sucede con los hechos y la postulación, en escritos
complejos el derecho suele ser una subdivisión del libelo. Más arriba
ya lo graficamos.
Pero también es frecuente que este elemento no se presente apar-
te, sino que se incorpore en el capítulo hechos, ubicándose general-
mente cada cita legal al final del párrafo en el que se cuentan los su-
cesos con los que ella se relaciona, a modo de conclusión jurídica:
... y además de estas agresiones psíquicas, mi cónyuge me pegaba con
frecuencia. Todas las conductas descriptas constituyen injurias, que
autorizan el divorcio [CNCiv., SalaA, 20/8/90,LL, 1991-A-234].
... Es cierto que esta parte no realizó actividad impulsora alguna des-
de hace una año, pero también lo es que el demandado no opuso excep-
ciones en la ejecución.
Y esta última circunstancia impide que se pueda decretar la caducidad
de instancia pretendida [CNCom., Sala A, 20/8/90, LL, 1991-A-234].
Esta modalidad de intercalar hechos y derecho tiene la ventaja de
mostrarle al lector, rápida y claramente, el nexo entre ambos compo-
nentes. A favor de ella traemos la opinión de Kenney F. Hegland: "Re-
nuncie a la idea de una separación radical entre 'hecho' y' derecho', su-
gerida en el modelo tradicional que impone reseñar primero los he-
chos y después abordar el derecho. Tenemos aquí un problema del ti-
62 Del voto del doctor Capón Filas, Cám. Fed. Rosario, Sala A, 23/12/76, Digesto Ju-
rídico 2, Derecho procesal, t. IX, p. 780.
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 119
pode la gallina y el huevo. Si no se sabe algo acerca del problema legal
que debe resolverse, el lector no conocerá el significado de los hechos
que el abogado está mencionando" 63 . Pero este estilo debe usarse con
precaución; demasiadas o extensas citas cortarán el hilo de la narra-
ción o descripción, con las consiguientes desventajas que ello importa
para la comprensión de la historia y de sus hechos relevantes.
III - Modo expresivo. Citas
La manera de expresar la normativa aplicable varía. Si es legisla-
ción positiva, lo común es indicar simplemente de qué ley se trata, y
los artículos que rigen específicamente el caso, sin transcribirlos 64 ,
por ejemplo:
"conforme lo dispone el art. 59, CPCC, pido se declare rebelde al de-
mandado".
"Derecho: Rigen en la especie los arts. 1640, 1647 y 1650 del Cód. Ci-
vil; y arts. 209, 320, 486 y subsiguientes del Código Procesal".
Igual modo sintético se utiliza, en principio, para citar jurispru-
dencia y doctrina, por ejemplo:
"El plazo de caducidad de la instancia no corre durante el tiempo que
el expediente estuvo justificadamente afuera del tribunal" [CSJN,
20/6/96, "Miedzylewski c. Provincia de BuenosAires",ED, 174-676].
Ala jurisprudencia y a la doctrina se las reproduce textualmente
-lo transcripto va entre comillas-, o se hace su paráfrasis 65 , men-
63 Hegland, Manual de prácticas y técnicas procesales, ed. 1995, p. 60.
64 "La transcripción normativa hace fatigosa la lectura, y su consulta es algo que
hará necesariamente y por su cuenta, la copiemos o no, la aut01idad administrativa oju-
dicial que habrá de decidir(. .. ) Por lo tanto, podemos aligerar el esc1ito de citas que pue-
den ser superfluas ... " (Gordillo,El método enderecho, ed. 2001, p.178).
65 Paráfrasis significa "explicación o interpretación de un texto". El esc1itor dice
con sus palabras las ideas del fallo o doctrina parafraseados.
120 EDUARDO A. DIAZ
cionándose en todos los casos los datos que permitan al lector recono-
cerlas y consultarlas. Estos serán, por lo menos, identidad del autor
del fallo o de la doctrina, y nombre de la obra jurídica de la cual se ex-
trajo, con mención precisa de la página en que se ubica 66 . Como ejem-
plo, véanse las citas hechas en este trabajo.
Rafael Bielsa resume los preceptos relativos a las citas o el modo
de hacerlas, como sigue:
1. Toda cita debe ser justificada, necesaria u oportuna. Debe de-
terminarse con la fuente directa, es decir, transcribirse el títu-
lo de la obra, edición, volumen o tomo, y página y parágrafo. Si
la obra citada está en una revista, recopilación, etcétera, esta
última debe citarse con los mismos datos.
2. Es precepto elemental el de la comprobación directa (leer lo
que se cita). Si la cita es de segunda mano, debe advertirse, pa-
ra evitar la responsabilidad respecto del lector.
3. Cuando la materia de la cita es discutible o su interpretación
no es fácil, es necesario transcribirla.
4. Tratándose de fallos judiciales debe citarse el caso y la fecha,
además del tribunal. Es anómalo citar la simple recopilación o
diario jurisprudencial, v. gr., "Gaceta del Foro", tomo y página.
5. Todo libro, artículo, etcétera, debe citarse en el idioma en que
está escrito, a menos que se trate de una traducción. El empleo
de abreviaturas debe ser sobrio y metódico. No debe omitirse la
cita de la edición 67 .
66 Constituye infracción ética del abogado hacer citas falsas. Establece al respecto
el Código de Etica del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, en su Capítu-
lo 7 titulado "Deberes fundamentales respecto de la administración de justicia", art. 24:
"Es falta ética efectuar citas doctrinarias o jurisprudenciales inexistentes, o expresar-
las en forma tal que falseen la opinión o el fallo invocados, o realizar falsas transcripcio-
nes de resoluciones judiciales o escritos del contrario". "Conesponde la aplicación de la
sanción de multa a quien plasmó en un escrito judicial una cita doctrinaria que no co-
nesponde con la realidad, pues no se trata de una simple interpretación e1Tónea de la
misma sino lisa y llanamente de su dolosa tergiversación" (CNCom., Sala A, 13/4/00, "N.
P. c. H. E. J.",LL, ejemplar del 15/9/00, extraído del sitio www.scba.gov.ar/fana).
67 Bielsa, Los conceptos jurídicos y su tenninología, 3ª ed., 1987, p. 296.
Confección de escritos y otras piezas procesales 121
Con mayor frecuencia de la esperada se ve en los escritos una fra-
se tan típica como inservible, que dice más o menos así: "fundo mi
pretensión en las normas del Código Civil, y en la doctrina y jurispru-
dencia aplicables al caso", expresión que por su amplitud, no cumple
para nada la finalidad perseguida con la exigencia de invocar el de-
recho; sólo hace perder el tiempo a quien la escribe.
e - Cierre
Es la última instancia de redacción del escrito, la terminación de
la pieza. Los componentes de este sector son: la frase de cierre, las fir-
mas, y el otrosí.
Por la razón apuntada. los recursos de revocatoria y de apelación subsidiaria se
tornan inadmisibles. En consecuencia. no debe V.S. hacerles lugar. Lo que asi pido.
Con imposición de costas al recurrente.
o Proveer de conformidad que SERA JUSTICIA
► Frase de cierre
CARLOS A.
Abogado
DOMINGUEZ
► Firma
CPACF I' 22 F; 11
OTROS/: Se constituye nuevo domicilio procesal en la calle Vicente López 101 O.
► Otrosí
Oficina 40. Capital Federal.
A.
►
CARLOS 00MINGUEZ
Abogado
Firma
CPACFT- 22 F• 11
1 - Frase de cierre
Es el conjunto de palabras que tienen el sentido y la finalidad de
dar por terminada la redacción del escrito.
Se utiliza una clásica y antigua expresión forense que se pone lue-
go del núcleo, en renglón aparte: "proveer de conformidad que será
Justicia", o "proveer conforme a derecho, que será justo". Pero no es
122 EDUARDO A. DIAZ
ella requisito del escrito sino un convencionalismo, una tradición, un
modismo, motivo por el cual su modificación o ausencia-como la de
cualquier otra frase de cierre- en nada perjudica al acto realizado.
Sobre el uso que de ella se hacía en el antiguo procedimiento civil es-
pañol, da cuenta el siguiente párrafo: "La cláusula que contiene la
súplica, o en que se pide al juez mande o declare lo que se solicite en
la demanda, y que se inserta por lo regular al fin de ésta, después de
haber expuesto los puntos de hechos y los fundamentos de derecho en
que se apoya la acción que se entabla, tiene por objeto determinar
más breve y sucintamente lo que se pide e implorar el oficio del juez.
Acompaña a esta cláusula la de pido justicia, que tiene por objetivo,
según dice Febrero, suplir todos los defectos subsanables que pueda
tener la demanda, por lo que es conveniente no omitirla (aunque al-
gunos creen que es superflua, puesto que el juez debe administrar
justicia aunque no se pida), porque revela la buena fe en el litigante,
quien en el hecho de pedir justicia, demuestra que quiere todo y sólo
aquello que sea conforme a derecho. Esta cláusula es útil, dice Hevia
Bolaños, porque con ella se implora el oficio del juez y se puede con-
denar de oficio aunque la parte no lo pida(. .. ) y por obrar muchos
efectos esta cláusula nunca se ha de omitir ni debe ser omitida ... " 68 .
Desde ya que en nuestro régimen procesal actual esta frase de nin-
guna manera posibilita "suplir todos los defectos subsanables que
pueda tener la demanda", ni "revela buena fe en el litigante", y me-
nos permite "condenar de oficio aunque la parte no lo pida".
2 - Firmas
A diferencia de la frase de cierre, las firmas son componentes ine-
ludibles del escrito: omitirlas determina la inexistencia del acto pro-
cesal que se quería concretar en el escrito.
Cuando se actúa por derecho propio, los escritos deben firmarse
por la parte y, si en ellos se sustentan o controvierten derechos, tam-
bién por su letrado patrocinante. Tal como veremos, estas exigencias
resultan del art. 1012 del Cód. Civil y de los arts. 56 del CPcc-Nación
y del CPcc-Prov. Es. As., respectivamente. Cuando la parte actúa por
68 De Vicente y Caravantes, 'D·atado histórico, crítico filosófico de los procedilnien-
tosjudiciales en materia civil, según la nueva Ley de Enjuiciwniento, ed. 1856, t. II, p. 30.
Confección de l?:scritos y otras piezas procesales 123
apoderado 69 , éste ocupa su lugar, por ende, firma por ella 70 . Si el le-
trado es a la vez patrocinante y apoderado, firma sólo él.
Las firmas deben estar al pie del escrito, dándole final para ratifi-
car su contenido 71 . Suelen hacerlo la parte, a la derecha, y el abogado,
a la izquierda; mas esta distribución no tiene importancia alguna.
I - De la parte
Si falta la firma de la parte, o del apoderado en su caso, el acto no
existe, directamente, sin más trámite. Esta solución se apoya en el
art. 1O12 del Cód. Civil: "La firma de las partes es una condición esen-
cial para la existencia de todo acto bajo forma privada. Ella no puede
ser reemplazada por signos ni por las iniciales de los nombres o ape-
llidos". La jurisprudencia es uniforme al respecto 72 . Al escrito así vi-
69 Véanse ley nacional 10.996, y ley provincial 5177.
70 "No cabe la intimación del art. 57 del Cód. Procesal cuando la parte actúa por me-
dio de apoderado, pues corresponde a éste, como mandataiio judicial, suscribir en nom-
bre y representación de su poderdante" (CNCiv., Sala K, 30/9/98, Lexis, nº l 0/38 7).
71 "Es inexistente el acto cuando el presentan te haya insertado su firma en la par-
te superior del encabezamiento del esc1ito, pues en dicho lugar habitualmente no se fir-
man los escritos judiciales, sino en su pie, lo que importaría una ratificación del conte-
nido que antecede" (CNCiv., Sala K, 30/9/98, Lexis, nQ 10/387).
72 "Es inexistente, por ausencia de un requisito esencial, la presentación judicial ca-
rente de firma alguna, por lo que conesponde sin más trámite tenerlo por no presentado
y ordenar su desglose para su poste1ior entrega al interesado. La posibilidad de intimar
a la parte que omitió firmar el esc1ito presentado para suplir el eITor incUffido importa-
ría pronogar el plazo conferido por la ley a los contendientes para el cumplimiento de los
actos procesales, lo que resulta inadmisible" (CNCiv., Sala K, 30/9/98, JA, 1999-III-32).
"La firma de la parte litigante que actúa por derecho propio es un requisito formal indis-
pensable del esc1ito, debiendo ser ella verdadera, es decir, emanar del propio interesado,
sin que tal condición de autenticidad pueda válidamente quedar librada a manifestacio-
nes poste1iores o al reconocimiento de quien sostiene que susc1ibe la pieza. La falta de au-
tenticidad de las firmas insertadas en las presentaciones de las partes enjuicio no cons-
tituye una inegularidad procesal en sentido estricto susceptible de convalidación. El es-
c1ito presentado enjuicio sin firma carece de eficacia, no produce efecto alguno y ningu-
na trascendencia tiene la poste1ior ratificación del interesado" (CNCiv., Sala C, 4/8/98,
LL, 1999-B-82). "El escrito de interposición de la queja que carece de la firma del presen-
tante se encuentra desprovisto de toda eficacia jurídica y corresponde devolverlo a la le-
trada que lo suscribe" (CSJN, 17/10/89, CSJN-Fallos, 315 :919 ). "Que la firma de las par-
tes constituye condición esencial para la existencia del acto; y en tal sentido, los escritos
judiciales deben contener-si se litiga por derecho propio-, la firma del peticionaiio y la
de su letrado patrocinante (arts. 951,988, 1012 y eones., Cód. Civil; 56 y 118, inc. 3º, Cód.
Procesal; CSJN-Fallos, 246:279; SCBA, Ac. 35.560, 26/2/85, Ac. 34.243, 13/8/85; Ac.
124 EDUARDO A. DIAZ
ciado el tribunal debería despacharle algo parecido a esto: "Carecien-
do de firma del legitimado, se tiene por no realizado el acto. En conse-
cuencia, desglósese el escrito y devuélvase al presentante". Imagine
el lector las consecuencias si el escrito en danza es, por ejemplo, la con-
testación a la demanda. De hecho, sólo habrá oportunidad de salvar
el acto si queda aún pendiente parte del plazo para su realización,
tiempo en el que se podrá presentar un nuevo escrito correctamente
firmado, v. gr., en nuestra hipótesis de contestación de demanda, si el
escrito viciado se presentó en el décimo día del plazo de quince, la pro-
videncia que lo tiene por no presentado salió el duodécimo día, y el
nuevo escrito, firmado, se deja en el tribunal el día quince 73 . Pero se
aprecia fácilmente que es un supuesto difícil de darse cuando el letra-
do opera al límite del vencimiento de los plazos (que es lo habitual).
II - Del abogado
Dispone el art. 56 del CPcc-Nación: "Los jueces no proveerán nin-
gún escrito de demanda o excepciones y sus contestaciones, alegatos o
expresiones de agravios, ni aquellos en que se promuevan incidentes
0 se pida nulidad de actuaciones y, en general, los que sustenten o con-
troviertan derechos, ya sea en procesos de jurisdicción voluntaria o
contenciosa, si no llevan firma de letrado.
No se admitirá tampoco la presentación de pliegos de posiciones ni
de interrogatorios que no lleven firma de letrado, ni la promoción de
cuestiones, de cualquier naturaleza, en las audiencias, ni su contes-
tación, si la parte que las promueve o contesta no está acompaiiada de
letrado patrocinante".
Por su lado, el art. 56 del CPcc-Prov. Bs.As. establece: "Salvo lo
dispuesto en los arts. 87 y 88 de la ley 5177, respecto de los procura-
41.125, 27/9/88; esta Sala, causas nº 1118, RSI 72/97; nº 1247, RSI 100/97; Palacio, Dere-
cho procesal civil, t. rv, p. 90;Morello-Sosa-Berizonce, Código ... , t. II-B, p. 55lyss.). En
mérito de ello, la falta de firma del fallido en el escrito de interposición del recurso de ape-
lación (fs. 251), determina su inexistencia, dejando sin sustento la intervención de este
tribunal" (Cám. Apel. Civ. y Com. Quilmes, Sala II, 9/3/00, Juba, B2950793).
73 "Es extemporánea la subsanación efectuada una vez vencido el plazo legal, si lo
hubiere, para realizar el acto procesal de que se trata" (CNCiv., Sala B, 3/3/94, Lexis, nº
10/6552). "La parte sólo podrá suscribir el libelo válidamente mientras no hubiera fene-
cido el plazo legal para efectuar la presentaciónjudicial" (CNCiv., Sala B, 12/11/97, JA,
2000-I, síntesis).
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 125
dores, los jueces no proveerán ningún escrito de demanda, excepcio-
nes y sus contestaciones, alegatos, expresiones de agravios, pliegos de
posiciones o interrogatorios, ni aquellos en que se promuevan inci-
dentes o se pida nulidad de actuaciones, y en general, los que susten-
ten o controviertan derechos, ya sean de jurisdicción voluntaria o con-
tenciosa, si no llevan firma de letrado" 74 . Asu vez, la ley bonaerense
5177 enumera excepciones a la necesidad de asistencia letrada, dis-
poniendo en el art. 70 que: ((El ejercicio de la profesión de procurador,
comprende las siguientes funciones: ... 2) Presentar con su sola finna
aquellos escritos que tengan por objeto activar el procedilniento, acu-
sar rebeldía, deducir recursos de apelación y en general, los de mero
trámite"; y en el art. 71 que: ((Los procuradores podrán prescindir de
dirección letrada en los juicios ejecutivos y de desalojamiento, 1nien-
tras no se opongan excepciones o defensa, con excepción de los juicios
ejecutivos hipotecarios, las actuaciones en las audiencias y los inci-
dentes en que haya contienda entre partes".
De acuerdo con estas normas, cuyas enumeraciones no son taxa-
tivas sino meramente enunciativas 75 , el principio general es que
necesariamente llevarán firma de abogado los escritos "que susten-
ten o controviertan derechos", de ahí que se haya admitido, por ejem-
plo, un escrito de allanamiento total sin suscribir por curial, por
entenderse que con dicho acto no se controvierten ni sostienen dere-
chos 76 ; lo mismo para el escrito en el que se recusa sin causa 77 , se
ofrece prueba 78 , se instrumenta una transacción 79 , se interpone
74 Pensamos que luego de la nueva ordenación del texto de la ley 5177 (publicada
28/10/01-3V12/01,BOPBAnQ24.415), la referencia alosarts. 87 y 88 que hace el art. 56
del ritual bonaerense ha quedado desajustada, correspondiendo que lo sea a los actua-
les arts. 70 y 71 de aquella ley.
75 SCBA, 18/6/91,Ac. 44.337,AyS, 1991-II-196.
76 CNCom., SalaB,LL, 1975-882, sum. 32.609.
77 CNCom., Sala B, 3/3/71, "La Foresta S.C.A. c. De Tommaso s/Ejecución", Lex
Doctor,jurisprudencia nacional, voz "escritos".
78 CNCom., Sala B, 28/10/77, "Lazcano, Roberto c. Ginastera de Herrera, Luisa y
otros/Disolución de sociedad",LexDoctor,jurisprudencia nacional, voz "escritos".
79 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 30/6/88, "Parisi de Clerc, Angela c.
Milano, Miguel Carmelo s/Cobro de alquileres", B 65.192, RSI, 276-88-I, Lex Doctor,
jurisprudencia provincia de Buenos Aires, voz "escritos".
126 EDUARDO A. DIAZ
recurso de apelación 8°, se limita a constituir domicilio y darse por
intimado de pago 81 .
Si la necesaria signatura del abogado patrocinante es la ausente,
también se tendrá como no presentado el escrito, pero a diferencia de
lo que sucede con la falta de firma de parte, aquí hay una "chance" de
salvar el acto subsanando el error.
En efecto, el art. 57 del CPCC-Nación establece: "Se tendrá por no
presentado y se devolverá al firmante sin más trámite ni recursos, to-
do escrito que debiendo llevar finna de letrado no la tuviese, si dentro
del segundo día de notificada por ministerio de la ley la providencia
que exige el cumpliniiento de ese requisito no fuese suplida la omisión.
Ello tendrá lugar suscribiendo un abogado el 1nismo escrito ante el se-
cretario o el oficial primero, quien certificará en el expediente esta cir-
cunstancia, opor la ratificación que por separado se hiciere con firma
de letrado)).
El art. 57 del CPcc-Prov. Bs.As. es similar, con la única diferencia
que el plazo concedido para salvar el error es de 24 horas.
Como se aprecia, hay dos formas de arreglar el desacierto, siempre
dentro del plazo fijado por el art. 57, el cual se contará a partir de la
notificación de la providencia cuyo texto puede ser el siguiente:
"Cúmplase con el art. 56 bajo el apercibimiento dispuesto por el art.
57". Una manera de sanear es presentando un escrito, con firma de
abogado, en el que la parte ratifique el acto inicialmente viciado; la
otra, mediante diligencia personal del letradÓ en el tribunal, en la
cual suscribirá el escrito que carece de su firma. En este último caso,
el abogado anunciará su intención en la mesa de entradas del tribu-
nal, y a continuación se le hará firmar la pieza y se dejará constancia
de ello en el expediente, diligencia que generalmente lleva a cabo un
empleado del tribunal, y luego tendrá la intervención del secretario
u oficial primero.
Finalmente, parte de la doctrina establece una distinción teórica
de importantes consecuencias prácticas entre la falta de firma de la
8° Cám.Apel. Civ.yCom. SanMartín, 18/3/93, "BianchideConde,Haydéec. Trans-
porte Lope de Vegas/Daños y perjuicios", www.scba.gou.ar/juba/; Rivas, ']}·atado de los
recursos ordinarios y el proceso en las instancias superiores, ed. 1991, t. 1, p. 396.
81 CNCom., Sala E, 20/8/86, LL, 1987-A-654.
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 127
parte y la del letrado. Sostiene que la primera conlleva la inexisten-
cia del acto, mientras que la segunda acarrea su nulidad. Por ende,
aquélla no es susceptible de ser convalidada por la voluntad de las
partes, no necesita declaraciónjudicial expresa alguna, y sus efectos
pueden aplicarse de oficio sin límite temporal alguno, en cualquier
estado de la causa 82. Todo lo contrario sucede con la nulidad, enten-
diéndose sobre la ausencia de firma letrada que "si no se advierte la
o1nisión de la firma, las actuaciones que se produzcan no son nulas
por esa sola razón si medió consentimiento de los interesados. Es que
la falta de firma de letrado en los escritos que deben llevarla no apa-
reja la nulidad de las declaraciones o actos procesales que con ese de-
fecto produzcan o concluyan las partes, pues, si el juez no dispuso
subsanarla y aquéllas consintieron el procedimiento, se operó la pre-
clusión que obsta a una posterior impugnación" 83 . Nada de esto pue-
de ocurrir en caso de ausencia de firma de la parte, es decir, de inexis-
tencia del acto. Así, se ha dicho que si no se firmó la demanda, y ello
no fue advertido por el juez al proveerla, pero luego fue descubierto el
error, debe considerarse a aquélla un acto inexistente, lo que deter-
mina la nulidad de todo lo actuado con posterioridad 84.
En otro orden de cosas, el abogado es el responsable de la veraci-
dad de las firmas puestas en el escrito (véase infra, § 16, d).
III Una excepción a las reglas: los escritos de mero trámite
No obstante que, por regla, el abogado que es mero patrocinante
carece de legitimación para firmar por sí solo un escrito (pues él no es
82 "La declaración de inexistencia de un acto procesal, fundada en la falsedad de
la firma que luce en el escrito puede ser efectuada sin límite temporal alguno, aun de
oficio" (CNCiv., Sala G, 27/4/94,Lexis, nº 10/6537). "El escrito carente de firma es un ac-
to jurídico inexistente y ajeno, como tal, a cualquier posibilidad de convalidación pos-
terior" (CNCiv., Sala B, 3/3/94, Lexis, nº 10/6552). "Careciendo el escrito de la firma de
la parte, tal presentación no constituye un acto jurídico atribuible a aquélla y, por en-
de, no resulta susceptible de convalidación, confirmación o saneamiento, circunstan-
cia que puede ser declarada incluso de oficio y en cualquier tiempo" (CNCiv., Sala H,
30/4/97, Lexis, nº 10/2406).
83 González de Rossello, en Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Con-
cordado con los códigos provinciales. Análisis doctrinal y jurisprudencial, Elena I. Hi-
ghton - BeatrizA.Areán (dirs.), ed. 2004, t.1, p. 938.
84 Cám. Apel. Civ. y Com. Quilmes, 19/8/97, elDial-WECES.
128 EDUARDO A. DIAz
parte en el proceso 85 ), desde antiguo impera en el foro una excepción
a este temperamento, pues en general se admiten piezas suscriptas
únicamente por el profesional patrocinante, cuando se trata de reite-
rar un pedido ya efectuado con firma de la parte, o de escritos que im-
porten un obligado impulso de carácter ritual y no contengan ele-
mentos susceptibles de generar discusión jurídica, v. gr., el escrito
mediante el cual se acompañan informes de organismos oficiales so-
bre el domicilio del accionado y se pide simplemente el avance del trá-
mite86. En conclusión, esta tendencia también acepta que sean fir-
mados tan sólo por el letrado los llamados pedidos de mero trámite;
hasta se llegó a admitir un escrito carente de toda firma, pues se li-
mitaba a cumplir el art. 120 87 . La legislación bonaerense se enroló en
esta línea a través de la ley 13.419 del 20 de enero de 2006, modifica-
dora del art. s·a de la ley 5177 sobre Ejercicio y Reglamentación de las
Profesiones de Abogado y Procurador, al incorporar como función del
abogado "Presentar con su sola firma los escritos de mero trámite" 88 .
85
"La ausencia de la firma de la parte en una presentación efectuada ante el órga-
no jurisdiccional exhibe la falta de un insoslayable requisito visceral para considerar
que se está frente a un acto procesal debiendo refutarse a dicho escrito como inexisten-
te (art. 118, inc. 32, Cód. Procesal). Dicha situación no se modifica por la circunstancia de
que un letrado aparezca suscribiéndolo, por cuanto su carácter de patrocinante no suple
la omisión padecida por quien lo encabezara 'por su propio derecho'" (Cám. 2ª Apel. Civ.
y Com. La Plata, Sala I, 24/8/92, Juba, B251119).
86 CNCom., Sala B, 23/4/97,LL, ejemplar del 8/7/97.
87 "Resulta improcedente decretar la nulidad de un escrito que carece de firma si
simplemente se reduce su objeto a dar cumplimiento a un proveído anterior del magis-
trado de primera instancia, en los términos del art. 120 del Cód. Procesal, pues para ello
no resulta exigencia esencial la firma de la parte que suscribió el escrito anterior-co-
mo su copia-"(CNCiv., Sala H, 2/11/00,LL, 2001-B-763).
88 "Dispone el art. 56, inc. e) de la ley 5177, reformado por la ley 13.419 (BO,
19/1/06) que los letrados están habilitados para presentar con su sola firma los escritos
de mero trámite. Escritos de mero trámite son aquellos que sirven para impulsar el pro-
cedimiento y solicitar medidas de ejecución, que no requieren copias ni sustanciación
(traslado a la contraria) y en los que el magistrado, para proveer los mismos, ha de dictar
una providencia simple (art. 160, Cód. Procesal). Como la acepción española de la pala-
bra 'puro y simple, que no tiene mezcla de otra cosa'. El letrado puede constituir nuevo do-
miclio, puede impulsar el proceso denunciando nuevo domicilio para notificar, puede pe-
dir un mandamiento, el libramiento de oficios, entre otras cosas. Todo lo que sea impulso
o ejecución, entra dentro del mero trámite. En la duda debe interpretarse, que está auto-
rizado a solicitar la providencia. No obstante ello, no es de mero trámite la interposición
de un recurso ordinario o extraordinario" (Cám. Apel. Civ. y Com. La Matanza, Sala II,
Confección de es~ritos y otras piezas procesales 129
Extendiendo más este permiso, y como parte del proceso de infor-
matización y agilización de las causas judiciales que se está comen-
zando a llevar a cabo en distintos fueros, en algunos de éstos en la ac-
tualidad se admite que se envíen por e-mail peticiones de mero trá-
mite. El juzgado las imprime, las agrega al expediente, y las despa-
cha. Falta así toda firma al pedido, no está exteriorizada la voluntad
del litigante ni la de su abogado, por ende, no habría acto jurídico pro-
cesal de petición ¿Cómo entender entonces que el juzgado lo despa-
che? Pensamos que la principal razón es porque los actos de mero trá-
mite están incluidos dentro de las facultades de obrar oficiosas del
juez, quien es el director del proceso (arts. 34, inc. 5º, y 36, inc. 1º,
CPCC-Nación), y en tal carácter podría haber actuado en tales hipó-
tesis aun sin petición de la parte89 .
Otra cuestión es determinar cuáles son las peticiones de mero trá-
mite. La cosa no es muy clara, pues carecemos de definiciones lega-
les o doctrinarias precisas sobre ellas, es pura casuística forense
("cada maestrillo con su librillo"). Creemos que sería conveniente
extender la práctica imperante en algún que otro juzgado, consis-
. tente en publicar en sus mesas de entrada un listado con los temas a
los que les reconoce tal naturaleza. Mientras esto no suceda, ante la
incertidumbre acerca del destino que correrá el. escrito vía e-mail,
por ahora los abogados seguimos mayormente confeccionándolos,
firmándolos y entregándolos en las mesas de entrada.
3- Otrosí
Es un adverbio que significa "además". Es un párrafo adicional
que se usa cuando, cerrado el escrito, queremos agregarle algo.
11/4/06, Juba, B3400794). Sobre cuáles son escritos de niero trámite, puede verse Sosa,
(/)
¡2 El abogado patrocinante y los escritos de mero trámite, LLBA, 2006-701 y siguientes.
1i:
ü
!/)
w 89 La falta de firma puede ser subsanada antes del vencimiento del término a que
w
Cl
z el acto estaba sometido. Si no se subsana el defecto, el acto resulta inexistente y caen
o todos los actos procesales posteriores que sean consecuencia del mismo. Este efecto no
ü
ü
w
lL
se aplica cuando se refiere a actos cuya presentación es eventual para la parte, no con-
z
o tienen un interés jurídico particular, sólo tienden al desarrollo del proceso y pueden ser
ü
1
realizados de oficio por el juez y no crean indefensión (Cám. 1ª Apel. Civ., 1ª Circ., Men-
lO doza, 23/3/99,elDial-MC62B).
130 EDUARDO A. DIAZ
Si la pieza aún no se firmó, se lo hace una sola vez, a continuación
del otrosí 90. ·
Proveer de conformidad, que será Justicia.
Otrosí: también solicito que ................................................................. .
Firmas: .................................................................................................. .
Si el otrosí se agrega ya firmado el escrito, debe suscribirse nueva-
mente a su pie.
Proveer de conformidad, que será Justicia.
Firmas: .................................................................................................. .
Otrosi:, t am·b·,
1en so1·1c1·to que ................................................................. .
Firmas: .................................................................................................. .
Interpretamos que antiguamente se usaba para tratar temas ac-
cesorios, tal como se desprende del siguiente párrafo: "Además de las
cláusulas expuestas, suelen agregarse al final o al pie de la demanda
otras cláusulas que contienen peticiones secundarias o de un interés
accesorio, aunque referentes a lo principal, que es objeto de aquélla.
Tales son, que se declare el solicitante por pobre en aquel pleito, que
se proceda al embargo de bienes del contrario, etcétera. Estas cláu-
sulas se llamanotrosíes, por principiar con este adverbio antiguo que
significa además o además de esto. Los otrosíes se hallan autorizados
por el art. 256 de la Ley de Enjuiciamiento" 91 .
Hoy día, los temas accesorios comúnmente se tratan en el cuerpo
del escrito y no bajo el título otrosí, sino con el que les es propio, v. gr.,
"embargo", "prueba anticipada", etcétera. Por eso, el otrosí general-
mente queda para los temas olvidados, sin perjuicio de su uso a pro-
90 La suscripción hecha al final de un escrito judicial en un otro sí digo, legitima
toda la presentación, más allá de que por tal forma la redacción podría llevar dos firmas
(Cám.1ª Apel. Civ. yCom. La Plata, SalaII, 4/4/95, "A. deR.,M. c. C., H. F. s/Reg. de vi-
sitas", RSI, 203-95-I,Juba; en igual sentido, CNCiv., SalaK, 15/4/03,DJ, 2003-2-387).
91 De Vicente y Caravantes, Tratado histórico, crítico filosófico de los procediniien-
tosjudiciales en nwteria civil, según la nueva Ley de Enjuicia1niento, ed. 1856, p. 36.
Confección de e~critos y otras piezas procesales 131
pósito, por ejemplo, si se quiere resaltar un tema, efecto que se logra
por su colocación fuera del cuerpo principal de la escritura.
-§14-
REGLAS DE LA REDACCION FORENSE
Redactar, etimológicamente, significa compilar o poner en orden;
en un sentido aún más preciso, consiste en expresar por escrito los
pensamientos o conocimientos ordenados con anterioridad 92 .
Comúnmente la expresión escrita difiere de la oral. Mientras que
casi siempre hablamos con descuido, escribimos con cuidado. El ha-
blar es automático, el escribir es reflexivo. El individuo pierde la con-
fianza con el lenguaje, pero se familiariza con él tan pronto toma una
pluma.
Como manifiesta Clavell Borrás: "Al hablar exteriorizamos lo que
tenemos dentro; al escribir ordenamos nuestras ideas, elaboramos lo
que estaba incompleto dentro de nosotros. La conciencia de esa fun-
ción ordenadora y creadora del lenguaje escrito es condición esencial
· para una buena redacción" 93 .
Según Bielsa: "La redacción es, pues, la obra total o íntegra, o sea
que lo comprende todo: gramática, lógica y retórica. Pero esa obra to-
tal se divide en operaciones parciales, por lo que supone una cons-
trucción, y en ella la gramática tiene un papel esencial. Si la cons-
trucción es acertada o lógica, la redacción también lo será; con mate-
riales bien dispuestos, la obra se hará bien. La redacción de una ley o
de un reglamento, de una sentencia o laudo, de un escrito, demanda,
alegato y cualquiera otra forma de defensa de derechos, consiste,
pues, en una ordenación lógica de conceptos, expresados en cláusu-
las construidas con claridad, precisión y unidad" 94 .
Y seguimos nuevamente a Clavell Borrás, quien afirma 95 : "Re-
dactar es un hábito que-al igual que todos los demás, como comer y
92 Vivaldi, Curso de redacción. Teoría y práctica de la composición y estilo, 26ª ed.,
1998,p.14.
93
Claven Borrás, Cónw redactar mejor, 3ª ed., 1992, p. 13.
94 Bielsa, Los conceptos jurídicos y su ternúnología, 3ª ed., 1987, p. 216.
95 Claven Borrás, Cómo redactar 1nejor, 3ª ed., 1992, p. 11.
132 EDUARDO A. DIAZ
respirar- no se mejora con buenos propósitos sino sólo con ideas cla-
ras y con métodos racionales".
Hay consenso en sostener que las reglas de la redacción no litera-
ria 96 , que incluye a la forense, son, con alguna variante, la claridad,
concisión, sencillez y precisión. Compartimos la opinión, pero con la
salvedad de que dichas pautas expresan, en el terreno procesal, lo
que debe ser, no lo que es, puesto que a diario verificamos que la ex-
presión forense no reúne tales condiciones. Digámoslo directamente:
opinamos, en contra de la creencia popular, que los abogados escribi-
mos mal. "El lenguaje jurídico (dice MiriamAlvarez) es un lenguaje
especializado, que pretende responder a las necesidades reales de la
vida en comunidad. Dada la importancia que los textos jurídicos po-
seen para los ciudadanos en determinadas ocasiones, el lenguaje que
los sustenta debería estar caracterizado por la sencillez y precisión,
para que pudiera ser fácilmente comprensible. No obstante, 'el len-
guaje jurídico' (como afirma Gregorio Salvador) 'acaba siendo rebus-
cado, nebuloso, ambiguo'" 97 . Coincide Chiappini, para quien "los pro-
fesionales del derecho, salvo esas excepciones que confirman y no po-
nen en crisis la regla, escribimos con multitud de defectos: en orden
a la sintaxis, la gramática, la semántica misma o castizo significado
de las palabras, y etcétera (creyendo incluso que lo más patético de
todo esto suele estar, precisamente, en ese 'etcétera'). Mala cosa esa,
ya que el lenguaje es nuestro 'instrumento'. Que sea correcto, que sea
conciso, que sea didáctico, son las mínimas aspiraciones. Que trate
de ser elegante resulta un esfuerzo que vale la pena acometer" 98 .
96 Al decir de Clavell Bon-ás, mientras el literato se propone transmitir con emo-
ción a los demás su propio mundo de sentimientos e imágenes, el no literato busca expo-
ner lúcidamente sus ideas sobre cosas reales o sobre concepciones abstractas. Si para el
literato lo esencial es la fidelidad a su mundo de emociones, para el no literato es expo-
ner, no con frialdad pero sí con estricta precisión, sus propios razonamientos. El litera-
to puede expresarse con metáforas u otras figuras literarias, mientras que el no literato
debe respetar las reglas gramaticales porque ellas dan a los demás la seguridad de que
la palabra empleada corresponde exactamente a un concepto bien definido (Cómo re-
dactar niejor, 3ª ed., 1992, p. 25).
97 Alvarez, M., Tipos de escrito III. Epistola,~ administrativo y jurídico, 2ª ed.,
1997,p. 52.
98 Chiappini, ¿Contestación "a" (o "de'') la demanda?,JA, 1989-III-875.
Confección de escritos y otras piezas procesales 133
Una antigua nota periodística da cuenta de la situación: "Un profe-
sor de la Universidad de Yale solía decir que sólo había dos problemas
con la forma en que escriben los abogados: estilo y contenido. Más
allá de las bromas -que persisten desde que surgió la profesión de
abogado hace cuatro siglos- el problema con la verborrea que se aso-
cia con los documentos legales causa serios problemas" 99 .
No es ésta una obra sobre gramática, ni quien escribe es experto en
la materia, motivos por los cuales las próximas consideraciones sólo
tienen por finalidad advertir al potencial escritor sobre errores usua-
les de la escritura, así como hacerlo reflexionar acerca de la impor-
tancia de adentrarse nuevamente al mundo de la redacción (ingresa-
mos a él cuando fuimos a la escuela), y profundizar los métodos racio-
nales que mejorarán el hábito de redactar.
Hecha esta introducción, pasemos a ver las citadas condiciones
que deben verificarse en la redacción forense, a saber: sencillez, pre-
cisión, concisión, claridad, gravedad.
a - Sencillez
El lenguaje sencillo es el simple, carente de adornos o artificios, es
el fácil de entender.
El abogado utiliza en sus escritos tanto el lenguaje común, cotidia-
no, como el técnico o especializado propio del derecho 100 . Sin que exis-
ta muchas veces una separación tajante entre ambos, puede decirse
que el primero cobra mayor importancia cuando el escritor se refiere
a hechos, cuando cuenta sucesos, por ejemplo, la redacción de la his-
toria en que se apoya la pretensión de divorcio. El segundo, en cambio,
prima en la expresión del derecho, en los momentos en que prevalece
la argumentaciónjurídica, v. gr., en una expresión de agravios, un ale-
gato, o cuando se fundamenta jurídicamente una pretensión.
99 Schmitt, Entre abogados. Si lo lee tres veces y no lo entiende, tal vez lo escribió un
abogado, diario "La Nación", ejemplar del 29/8/95.
100 Los escritos jmidicos materializan uno de los lenguajes llamados especiales o
sectoriales (Alvarez, M., Tipos de escrito III. Epístola,~ administrativo y jurídico, 2ª ed.,
1997, p. 49); Bielsa considera que, tomando en cuenta la división tripartita del lenguaje
en vulgar, literario y técnico, eljurídico pertenece a este último (Los conceptos jurídicos
y su tenninología, 3ª ed., 1987, p. 4).
EDUARDO A. DIAZ
134
La sencillez que debe caracterizar al escrito forense no significa,
desde ya, desdeñar el vocabulario propio del derecho, formado éste
por conceptos cuyos significados muchas veces no sólo difieren delco-
rrespondiente al mismo vocablo del lenguaje común (v. gr.,posesión,
mandamiento, autos) sino que hasta resultan inaccesibles para quien
nooperaenelmundojurídico(v. gr., usucapión,faltade legitimación).
Pero aun en este ámbito especializado debe regir, en lo posible, re-
sidualmente, la simplicidad.
El gran jurista argentino Alfredo Colmo nos recuerda en su libro
La Justicia que: "El lenguaje jurídico que no tienda a ser popular, sin
degenerar en vulgar y chabacano, tiene que ser un mal lenguaje. Ten-
drá propiedad técnica, gramatical o lo que fuere, para que resulte
efectivamente castellano y casto, sin llegar por eso al rebuscado alam-
bicamiento de vocablos desusados o culteranos" 101 . Desde otro lugar,
pero en el mismo sentido, el reputado procesalista de la primera mi-
tad del siglo XX, de Nueva York, Francis L. Wellman, dice en su libro
Cómo ganar los juicios, acerca de los escritos forenses: "Me preocupo
de establecer los hechos con sencillez y justicia, empleando un len-
guaje claro, sin rebuscamientos" 102 .
La naturalidad y sencillez del habla cotidiana, en terrenos como
éste, en el cual la mayoría se "empantana" entre fórmulas y frases he-
chas, da también un toque de originalidad al texto, cortando la ruti-
na de la expresión.
Aquí la fórmula parece ser no utilizar giros rebuscados ni palabras
inusuales, y enriquecer el vocabulario, pues "es más fácil encontrar
la palabra justa dentro de un vocabulario amplio y ágil que en otro es-
caso y rígido" 103 . Justamente sobre el uso de términos y expresiones
por los abogados en sus escritos y alegatos, Cifuentes afirma que
"... se suelen emplear hasta el cansancio palabras y expresiones idio-
máticas carentes de sostén en la lengua castellana y hasta hispanoa-
mericana, y que tampoco pertenecen a la especialidad de la materia";
y más adelante aconseja" ... el uso de las metáforas deber ser en el de-
sarrollo científico no muy excesivo o expansivo, pues la ciencia, y laju-
lül Cita extraída de la obra deAdip, Reglas de estilo y táctica forense, ed. 1994, p. 14.
102 Adip, Reglas de estilo y táctica forense, ed. 1994, p. 16.
103 Clavell Bon-ás, Cómo redactar niejor, 3ª ed., 1992, p. 33.
Confección de escritos y otras piezas procesales 135
rídica lo es, requiere de cierta precisión y exactitud en la comunica-
ción de sus postulados y desarrollos explicativos" 104 .
Un obstáculo para la sencillez puede provenir del uso de expresio-
nes en latín, propias de aforismos, máximas, adagios, y otras locucio-
nes similares que nos llegan del derecho romano. Si bien sirven por
su concisión, brevedad y elegancia de enunciación, la mayoría no son
muy conocidas, factor éste que puede dificultar al lector su entendi-
miento. Además, algunas de estas expresiones tienen varios signifi-
cados, por ejemplo, ratio legis, que puede ser un principio superior de
derecho, del cual deriva una disposición que es su consecuencia, o
bien, el objeto práctico que se propone el legislador, o la voluntad del
legislador objetivada en la ley 105 . Recomendamos, entonces, un uso
moderado de esta herramienta; en lo posible, hacer la cita directa-
mente en nuestro idioma, v. gr., "la posesión vale título", pero si se
prefiere mantener su lengua original, a la par traducirla 106.
La manifiesta extravagancia del lenguaje utilizado resulta incon-
ciliable con la forma y el normal contenido que deben exhibir los es-
critos judiciales 107.
b - Precisión
Precisión significa justeza, exactitud. Cada palabra, cada oración,
debe tener en el contexto una sola interpretación posible; y ésta debe
coincidir con la idea que se quiere expresar.
La anibigüedad y la vaguedad son patologías, tanto del lenguaje
común como del jurídico, que atentan contra la precisión. Acerca de
ellas hablan claramente Astrid Gómez y Olga María Bruera 108, a
quienes seguiremos en el tema.
104 Cifuentes,Algunas reflexiones críticas sobre el uso del idioma, LL, 2006-B-1264.
105 Fernández Gianotti, Repertorio de expresiones latinas, LL, 1980-C-1034. •
106 Sobre locuciones, máximas y aforismos, y sus expresiones latinas, recomenda-
mos, además de la obra referida en la nota anteiior, a Bielsa, Los conceptos jurídicos y su
terminología, Capítulo VII, "Los aforismos jurídicos y su utilidad", 3ª ed., 1987; y Caba-
nellas, Repertorio jurídico de principios generales del derecho, locuciones, niáxinws y
. aforisnws latinos y castellanos, 4ª ed. ampliada por Ana María Cabanellas, 1992.
107 Tiib. Disc. Colegio Público deAbogados, Sala I, 27/10/87,LL, 1988-B-567.
lOS Cfr. Gómez - Bruera,Análisis del lenguaje jurídico, 2ª ed., 2000.
EDUARDO A. DIAZ
136
1 - Ambigüedad
U na palabra, una frase o una oración, son ambiguas cuando tie-
nen más de un significado, es decir que el lector puede interpretarlas
en más de un sentido. Por ejemplo, el significado de la palabra "dere-
cho" no es el mismo en los enunciados "mi cliente tiene derecho" y "el
derecho procesal es instrumental respecto del derecho sustancial";
en el primer caso significa facultad, potestad, mientras que en el se-
gundo es conjunto de leyes, ordenamiento jurídico.
Por su parte, la expresión "le pegó mientras caminaba" permite
dos lecturas: quien caminaba era el agresor; quien lo hacía era la víc-
tima 109.
Pero no sólo las palabras que nombran objetos son ambiguas, sino
también las que sirven de nexo lógico entre dos o más oraciones. Por
ejemplo, la conectiva "y" es verbalizada en el lenguaje natural me-
diante la disyunción "o", y ésta tiene dos sentidos: uno, incluyente, y
otro, excluyente.Así, en el enunciado "permitido comer o beber en es-
te salón", se puede dudar acerca de si están permitidas las dos con-
ductas simultáneamente, o si por el contrario, se puede realizar al-
guna de las dos siempre que se abstenga de realizar la otra no.
Hay diversos modos de eliminar la ambigüedad. Cuando se trata
de una palabra, uno de ellos es el contexto en que el término ambiguo
aparece. Así, por ejemplo, si la palabra acciones aparece en la expre-
sión "vendió sus acciones en la Bolsa", no tendría sentido pensar que
se refiere a la enajenación de la "facultad de concurrir a la Justicia a
hacer valer sus derechos".
Otro modo de erradicarla es estipular cuál de los diversos signifi-
cados que la palabra tiene va a usarse en la situación, v. gr., "hoy es-
tudiaremos derecho, entendiendo por derecho el conjunto de normas
jurídicas que rigen una comunidad determinada".
En el supuesto de frases u oraciones, como su ambigüedad resulta,
la más de las veces, no de una característica propia del lenguaje (co-
mo acaece con la ambigüedad en las palabras) 111 , sino de una mala
109 La ambigüedad de la frase u oración se denomina anfibología.
no Sobre el alcance de la tan usada expresión "y/o" en el escrito de demanda, véase
infra, § 19, e, 3, II.
111 El lenguaje jurídico es una clase del lenguaje natural, por lo tanto la ambigüe-
dad es una característica propia de él.
Confección de escritos y otras piezas procesales 137
construcción gramatical de la expresión, deberá corregirse esta últi-
ma para hacer desaparecer el defecto. Así, la expresión que antes pu-
simos de ejemplo ("le pegó mientras caminaba") puede rearmarse del
siguiente modo: "mientras caminaba la víctima, el agresor le pegó".
2-Vaguedad
Este es un problema del lenguaje distinto al de la ambigüedad,
que se presenta cuando el campo de referencia semántico de una pa-
labra (los objetos nombrados por ella) es impreciso.
Hay palabras que se refieren, sin duda alguna, a ciertos objetos,
que no se aplican a otros, pero que es dudoso si se aplican a algunos.
El caso paradigmático de vaguedad es aquel en el que son imprecisos
los límites del campo de aplicación de la palabra, problema que se
presenta especialmente con aquellas palabras que nombran conti-
nuos, como por ejemplo, alto, bajo,joven, 1naduro. Sin duda puéde
aplicarse la palabra alto a un hombre de 1,90 mts., y no a uno de 1,40
mts. Pero ¿cuál es la medida exacta en que puede comenzar a usarse?
Otra forma de vaguedad se produce debido a que, respecto a algu-
nas palabras, no sabemos con exactitud cuáles son sus característi-
cas definitorias. Por ejemplo, si leemos las definiciones de delito da-
das por Carrara, Garófalo y Beling, concluiremos que no hay coinci-
dencia entre ellas en las características elegidas como definitorias de
la palabra delito. Asílas cosas, ¿qué cualidades debe tener un acto pa-
ra ser denominado delito? La vaguedad se elimina de dos maneras
básicas. Una, excluyendo el uso del término vago, reemplazándolo
por otro que sin duda se refiere al objeto en cuestión. Otra, fijando ar-
bitrariamente los límites del campo de referencia semántica de lapa-
labra, por ejemplo, "delito es acción típica, antijurídica, culpable, so-
metida a una adecuada sanción penal y que llena las condiciones ob-
jetivas de punibilidad. Por tanto, este acto es delito".
Respecto de la precisión-repetimos la regla dada para la senci-
llez- se debe enriquecer el vocabulario común para facilitar encon-
trar la palabra justa; y le agregamos estas otras reglas:
1. Conocer perfectamente el alcance de la terminología jurídica,
pues no es lo mismo hablar de tenencia que de posesión, de ca-
ducidad que de prescripción, de personería que de legitimación,
de suspensión que de interrupción.
138 EDUARDO A. DIAZ
2. Respetar las reglas sintácticas de la redacción, para evitar la
ambigüedad de la oración.
e - Concisión
Concisión es brevedad. El escrito forense ha de ser lacónico, sin
que por ello le falte algo. El abogado debe ir derecho a las cosas cuan-
do escribe, sin rodeos ni sobrecarga de palabras. Los factores tiempo
y eficacia así lo imponen. Los sujetos del tribunal tienen mucho tra-
bajo y poco tiempo para leer.
Los escritos extensos corren el riesgo de quedar cajoneados a la es-
pera de que el despachante esté de ánimo para entenderse con una
pieza a la que a priori, de sólo verla, consideradensa,pesada. Y cuan-
do la enfrente) perderá eficacia la lectura si el contenido del escrito es
un 20 ó 30% esencial y el resto es superfluo y sobreabundante, pues
deberá el lector desentraiiar lo sustancial, con el riesgo de no adver-
tir su totalidad.
Pero entiéndase bien. No decimos que se omitan argumentos, he-
chos o peticiones. Simplemente que se los haga valer del modo más
breve posible. Por la concisión nunca se deben sacrificar ideas impor-
tantes ni aclaraciones convenientes.
Un viejo magistrado, cuenta el jurista españolAngel Ossorio en El
alma de la toga, daba este consejo a unjoven abogado: "Sé breve, que
la brevedad es el manjar preferido de los jueces" 112 . Recientemente,
un juez camarista nos manifestó, recordando un fallo de la Suprema
Corte de la Provincia de Buenos Aires, que el litigante que escribe de-
masiado puede ser que no tenga razón en lo que pretende, pues quien
sí la tiene no necesita de mucho para hacerla evidente. Alcalá-Zamo-
ra predecía que "los escritos voluminosos, retóricos y abrumadores
no sabemos quién los leerá por delegación, si es que alguien tiene la
paciencia de leerlos sin cansancio, y la serenidad de estudiarlos sin
desconfianza" 113 .
Chiappini patentiza: "En primer lugar, los jueces, creo, no tienen
paciencia ni tiempo para leer los escritos kilométricos. Repudian
112 Adip, Reglas de estilo y táctica forense, ed. 1994, p. 12.
11 3 Alcalá-Zamora, Dialéctica y táctica forenses III. Los silogismos de alegación y
los del fallo, JA, 1948-II-51.
Confección de ese.ritos y otras piezas procesales 139
cuando uno no puede aligerar la sintaxis o eludir el rosario de los si-
nónimos, esa desdichada e inflacionaria lápida de los escritos. Si el li-
tigante tiene razón, puede entonces sintetizarla: reiterar es tentar al
principio hedónico, en cuanto el placer repetido tiene una parábola,
un clímax, y un descenso hacia el abismo. El escrito tiene así que fa-
cilitar la lectura en el acto" 114 .
y luego conjetura que "las extensiones de los escritos judiciales
-y valiente descubrimiento- guardan una directa y no demasiada
secreta relación con el tipo de acto procesal y con la entidad de la cues-
tión en juego. Así las cosas, demandas y alegatos suelen ser los pesa-
dos carros de asalto contra la cordura y el tiempo de los demás. El
cuatro no es como su congénere el siete un número fatigadamente ca-
balístico.No obstante, parece que tiene que ser muy especial el asun-
to para que un escrito judicial allegado a uno u otro estrado exceda de
esa cuantía de cuatro páginas. Y si finalmente el caso fue especial, es
porque, acaso, nosotros lo enmascaramos así" 115 .
Calamandrei, en su Elogio a los jueces, aconseja a los abogados: "La
brevedad de las defensas escritas y orales (los abogados no lo apren-
.· deremos nunca) es acaso el medio más seguro para ganar los pleitos;
en efecto, el juez que no se ve constreñido a la lectura cansador a de
abultados memoriales o a escuchar bostezando interminables discur-
sos, presta atención con la cabeza despejada a las pocas cosas que lee
o escucha, no tiene que hacer complicados resúmenes para compren-
derlas y la gratitud hacia el defensor que ha reducido su trabajo al
mínimo, lo induce a darle la razón aunque no la tenga. La brevedad y
la claridad, cuando consiguen ir juntas son los medios seguros para
corromper honestamente al juez" 116 .
Suele suceder que los abogados se esmeran en ejercer del mejor
modo posible la defensa de los derechos del cliente, y creen que los es-
critos más extensos son los que resultan más adecuados, porque brin-
dan mayores argumentaciones. Sin embargo, cuando esas piezas al-
114 Chiappini, "Los escritos jurídicos y la brevedad", en Cuestiones de derecho pro-
cesal civil, ed.1988, p. 129.
115 Chiappini, "Los escritos jurídicos y la brevedad", en Cuestiones de derecho pro-
cesal civil, ed. 1988, p. 130.
116 Calamandrei, Elogio a los jueces, p. 85, cit. por Martínez Crespo, Nosotros los
abogados, ed.1995, p. 115.
140 EDUARDO A. DIAZ
canzan una extensión desmesurada, en lugar de favorecer la defen-
sa, la obstaculizan, pues supone para el tribunal un gran esfuerzo, en
miras a desentrañar esas alegaciones muy frondosas, que suelen os-
curecer el cielo de la Justicia, dificultando la comprensión 117 .
Son defectos contrarios a la concisión las redundancias, giros, y
muletillas 118 .
Redundancia es sobra o exceso de palabras. La redundancia no
agrega nada; se limita a repetir lo ya expresado. Puede suprimirse sin
que se pierda algo esencial del texto. Decía ya en el siglo XVI el escritor
español Juan de Valdés, en su libro Diálogo de las lenguas: "Hay que
decir lo que se quiere con el menor número de palabras, de manera
que no se pueda quitar una sola sin menoscabar el sentido, la efica-
cia o la elegancia" 119 .
Como ejemplo de sobreabundancia recordamos esta expresión,
leída en un escrito de contestación de demanda:
"En el carácter invocado ut supra, siguiendo expresas instrucciones de
mi mandante, en legal tiempo y forma vengo a contestar la demanda".
Bastaba aquí con decir "contesto la demanda".Adviértase asimis-
mo cómo la palabrería preliminar demoró la información esencial:
que hay una defensa contra la pretensión actora.
Los giros gramaticales son frases o conjunto de palabras que se
utilizan en situaciones en las cuales alcanza con una sola palabra.
Veamos algunos ejemplos: "así fue la manera en que ocurrió el hecho"
por "así fue cómo ocurrió el hecho"; "el suceso a que se hizo 1nención"
por "el suceso mencionado"; "la situación patrimonial que atraviesa
el demandado" por "la situación patrimonial del demandado"; "fue a
su domicilio con el objeto de solucionar la cuestión" por "fue a su do-
micilio a solucionar la cuestión".
La muletilla es una palabra o frase que se repite por hábito vicio-
so, v. gr., "en atención a", "el hecho de que", "en lo que hace a", "vengo
a". Destacamos como muletillas algunas frecuentes expresiones fo-
117 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 28/7/94, Juba, B251462.
118 Clavell Bon-ás, Cómo redactar mejor, 3ª ed., 1992, p. 59.
119 Adip, Reglas de estilo y táctica forense, ed. 1994, p. 13.
Confección de escritos y otras piezas procesales 141
renses vacías de significado, que se usan de relleno, para redondear
0 completar un texto a nuestro oído, tales como "en legal tiempo y for-
ma", "atento el estado de autos", "conforme lo expuesto". Decimos
que son vacías porque nada agregan al significado de lo que se quie-
re decir; así, en lugar de la típica frase "en legal tiempo y forma ven-
go a contestar la demanda" puede mencionarse directamente "con-
testo la demanda", pues que el acto procesal se haya realizado en
tiempo y forma no depende de que así lo exprese eljusticiable sino de
las condiciones formales y temporales del escrito.
En igual sentido, puede sustituirse "atento el estado de autos in-
. terpongo recurso de apelación" por "apelo", puesto que la referencia
al "estado de autos" es innecesaria; siempre un acto se entiende rea-
lizado de acuerdo a las constancias de la causa -según la visión del
justiciable-. Por idénticas razones puedo sencillamente decir "pido"
sin tener que anteponerle "conforme a lo expuesto", y así en tantas
otras situaciones.
Determina Miriam Alvarez como rasgo morfosintáctico del escri-
to jurídico: "La reiterada aparición de locuciones prepositivas y ad-
verbiales, que proporcionan ese particular carácter del texto jurídi-
co, pues contribuyen a retrasar la información, modulando con lenti-
tud el ritmo de la prosa jurídica" 12 º.
Junto a éstas, se utilizan con mucha frecuencia también las locu-
ciones "nominales" y "preposicionales"-por la presente, a tenor de lo
dispuesto, conforme a, habida cuenta de, en virtud de, de conformi-
dad con, al mnparo de, en cumplimiento de, de acuerdo con- 121 .
d - Claridad
Hablar claro en el proceso es carga de los litigantes. Como afirma
Alterini 122 , el derecho no ampara al redactor ambiguo, y una de las
maneras de reaccionar frente a él es interpretando las palabras en
contra de sus intereses. Entonces, en situaciones en que la inteligen-
cia de los términos no pueda concluirse de la redacción ni de otras cir-
12 º El destacado es nuestro.
121 Alvarez, M., Tipos de escrito III. Epistolar, administrativo y jurídico, 2ª ed.,
1997,p. 53.
122 Alterini, Cómo redactar un contrato, ed. 1998, p. 20.
142 EDUARDO A. DIAZ
cunstancias de la causa, la falta de claridad será interpretada en con-
tra del autor de la oscuridad 123 .
Se llegó a decidir que los manifiestos y penosos desatinos ortográ-
ficos y sintácticos que padece un escrito lo tornan inadmisible 124 .
Puede afirmarse-sin hesitación-que la "claridad discursiva" es un
presupuesto indispensable de cualquier argumentación legítima,
apotegma que tiene especial significación en el ámbito forense, donde
impera la dialéctica y la retórica.
YaAristóteles en su clásica obra Retórica destacaba a la claridad den-
tro de las cinco virtudes esenciales de la expresión, consistente en ele-
gir las fórmulas o expresiones más aptas para que el discurso haga
patente lo que se quiere decir. En tal sentido, la claridad apunta a
erradicar la ambigüedad y la vaguedad expresiva, de modo que entre
ambos rectores se posibilite el diálogo en un mismo plano lingüístico.
En directa relación con lo expuesto, a los fines de alcanzar una reali-
zación ideal del espacio argumental en el proceso, ineludiblemente se
requiere que todos sus protagonistas respeten lo que -desde la doc-
trina- se ha dado en llamar "principio clare loqui", o "principio del
favor argumentativo prima facie".
Este último "aparece como una suerte de regla de hermenéutica argu-
mentativa por la cual, como personas razonables que son -o deberían
serlo- quienes están argumentando, se impone que los argumentos
utilizados por ellos sean claros, evidentes y explícitos. De tal manera,
123 La excepción de defecto legal, prevista en el art. 347, inc. 52 del CPCC-Nación, es
procedente cuando el escrito de demanda interpuesto no reúne las solemnidades y con-
diciones de claridad impuestas por el art. 330 del citado ordenamiento, resultando aqué-
lla ininteligible, como consecuencia de imprecisiones, ambigüedades u omisiones que
impiden u obstaculizan el ejercicio de la defensa del demandado (CNFed. Civ. y Com.,
Sala rv, 4/6/98, "Martínez, Ricardo M. y otros c. Estado Nacional",LL, 1999-B-39, sum.
98.424, extraído del sitio www.scba.gou.ar/fana); no puede determinar la nulidad del fa-
llo la falta de consideración de una cuestión que no fue planteada en forma clara y eficien-
te en el escrito de demanda (SCBA, 30/10/84, L. 33.449, "Cruz, Osvaldo F. c. Pomotex
SAIC s/Despido", LL, 1985-D-55 7; DJBA, 128-146); la finalidad que persigue la defensa
de defecto legal es la de evitar que la supuesta oscuridad, omisión o error de la demanda
impidan su contestación o la dificulten de tal modo que resulte agraviado el derecho de
defensa de la accionada, supuesto que no se verifica en la especie en tanto, no obstante las
omisiones en que incurre el esc1ito inicial, del texto del responde surge con claiidad que
la Fiscalía de Estado ha sabido cuál era el Derecho administrativo que se denunciaba co-
mo vulnerado (SCBA, 1/10/96, "Mangini, Pedro c. Prov. Bs.As. s/Demanda contencioso
administrativa", Juba, B53.824).
124 CNCom., SalaD, 22/12/89,JA, 1990-IV-445.
Confección de escritos y otras piezas procesales 143
que no resulta posible que se argumente, como tampoco que se inter-
prete ésta, por los canales que resulten o parezcan contradictorios,
entimemáticos, oscuros u opuestos al sentido común, como lo que
habitualmente acontece o con lo que la práctica corriente ordena"
(Andruet,Armando S.,Aplicación del principio de cooperación diná-
niica en la argumentación jurídica, en "Revista de Derecho Procesal",
Sentencia I, Rubinzal - Culzoni, Santa Fe, 2007, p. 159). Por vía de
consecuencia, "se puede afirmar que se desprecian las argumentacio-
nes que tienen elementos ocultos o crípticos y que habrán de poder
constituirse ulteriormente como emboscadas para los otros argu-
mentantes" (ob. cit., p. 161).
Así, puede entonces sostenerse que el principio argumental sub exa-
men impone a todos los sujetos intervinientes en el proceso un inelu-
dible deber de ser claro al tiempo de asumir una determinada posición
discursiva, de modo de aventar equívocos, anfibologías, o confusiones
en sus destinatarios.
Ocurre que, sólo de cumplirse con el postulado de claridad se hace cog-
noscible el contenido de un argumento, de modo que es un requisito
inexcusable para habilitar su ulterior inspección. De lo expuesto se
sigue que la explicación clara no sólo tiende a respetar principios
basales del proceso, como son el de moralidad y buena fe procesal, sino
que tiene raíces constitucionales por cuanto alcanza la defensa enjui-
cio (art. 18, Const. Nacional).
La aludida regla argumental encuentra en nuestro ordenamiento ad-
jetivo expresa consagración, ya que determinadas coyunturas proce-
dimentales reclaman a las partes-de manera positiva-que se ex-
presen con particular claridad, es decir, que se hable claro (clare lo-
qui); y en el supuesto de no hacerlo, quedará el litigante respectivo su-
mido en el riesgo de soportar una situación procesal desventajosa (... )
Por caso, la carga de demandar en términos claros (art. 175, inc. 4º,
Cód. Procesal, al igual que el art. 330, inc. 3º del Cód. Procesal na-
cional), o de contestar la postulación en iguales condiciones (art. 192,
Cód. Procesal). De allí que se le asigne a la regla bajo la lupa, la natu-
raleza de "carga procesal" desde el prisma de los litigantes 125.
La claridad de la escritura forense resulta, entre otras causas, de
su sencillez, precisión y concisión. Pero a estos factores debemos
125 TS Córdoba, Sala Civ. y Com., 5/5/11, elDial-AA 7039. Véase Peyrano, Del "cla-
re loqui" (hablar claro) en materia procesal,LL, 1992-B-1159.
144 EDUARDO A. DIAZ
agregar otros: el orden y la correcta utilización de los signos ortográ-
ficos, cuestiones que abordaremos en los próximos parágrafos.
1 - Orden
El orden-la disciplina- primero es de las ideas, luego, de lama-
nera de enunciarlas.
· Bielsa afirma que: "La redacción no es mera ejecución, sino tam-
bién concepción de un orden que se construye. Sin duda, los que pien-
san bien se expresan bien; ésta es la regla; pero, como toda regla,
también ésta tiene excepciones; es decir, que se puede tener una no-
ción general, precisa, clara, de una doctrina, de un propósito, de un
hecho sucedido, y, luego de eso, al manifestar esa noción o idea por es-
crito, expresarla de manera impropia, confusa, incompleta, inele-
gante"126. Y a éontinuación sostiene que la redacciónjurídica "con-
siste, pues, en una ordenación lógica de conceptos, expresados en
cláusulas construidas con claridad, precisión y unidad" 127 .
Repasaremos algunos conceptos que ayudan al segundo momento
del orden, el de la expresión 128 .
Las ideas se enuncian mediante palabras, ligadas éstas en forma
de oración, de proposición, o de construcción. Para armar una frase
hay que tener en cuenta el orden sintáctico, el orden lógico y la cons-
trucción armoniosa.
El orden sintáctico de los elementos de la oración es, según su fun-
ción gramatical: 1º) el sujeto; 2º) el verbo; 3º) el atributo o los com-
plementos: a) directo; b) indirecto; c) circunstancial.
Es decir, primero el sujeto, segundo el predicado. Pero hay que
destacar que la frase en español no está sometida a reglas inflexibles:
goza de holgura y libertad. En este sentido, sus elementos pueden te-
ner distinta ubicación, de acuerdo al interés del lector-es usual an-
teponer la palabra más expresiva-. El orden sintáctico sirve, enton-
ces, para los casos de duda;
El orden lógico de las palabras está gobernado más por el interés
psicológico del escritor, que por el orden sintáctico. Dicho de otro mo-
126 Bielsa, Los conceptos jurídicos y su terminología, 3ª ed., 1987, p. 215. ·
127 Bielsa, Los conceptos jurídicos y su terminología, 3ª ed., 1987, p. 216.
) 28 Seguiremos en este tema a Vivaldi, Curso de redacción. Teoría y práctica de la
composición y estilo, 26ª ed., 1998, p. 75 y siguientes.
Confección de escritos y otras piezas procesales 145
do, al escribir se sigue el orden del pensamiento. La regla de cons-
trucción lógica dice que para la debida claridad de la frase, conviene
que el orden de las palabras se someta al orden de las ideas.
Para lograr una construcción armoniosa, se dan las siguientes
pautas:
1. Ante la duda, es preferible mantener el orden sintáctico.
2. Ligar la idea inicial de una frase a la idea final de la frase pre-
cedente o a la idea general-dominante- del párrafo.
3. Los modificativos-vocablos o frases que alteran de algún mo-
do el sentido del pensamiento, v. gr., apenas; entonces; luego;
en seguida; sin embargo - deben colocarse lo más cerca posi-
ble de la palabra o frase que modifican.
4. Para unir las oraciones emplee el enlace más adecuado a la re-
lación que quiere establecer entre ellas. Estas partículas de-en-
lace o conectores, son las preposiciones (a, con, de, desde, entre,
hasta, por, según, etcétera) y las conjunciones (por ejemplo, de
causa: porque, como, puesto que, etcétera; de finalidad: para
que, a fin de que, etcétera; adversativas: pero, aunque, sino, sin
embargo, etcétera).
5. En general conviene utilizar frases no muy extensas, no obs-
tante, pueden alternarse frases cortas con alguna larga para
que lo escrito resulte variado, armonioso 129 .
6. En las enunciaciones es preferible siempre el indicativo al sub-
juntivo, el presente al futuro, los tiempos simples a los com-
puestos.
7. Para lograr la unidad de la redacción Bielsa propone ordenar
jerárquicamente los conceptos: el concepto principal domina y
da cohesión a los demás. Para no debilitar esta unidad, deben
evitarse las disgresiones, las expresiones incidentales (inci-
sos). Sin embargo, cuando la aclaración o explicación es breve,
conviene intercalarla en la cláusula.
129 Destaca MiriamAlvarez que la utilización de secuencias oracionales muy exten-
sas y la escasez de conectores, que tipifican al escrito jurídico, repercute directamente en
su interpretación, "pues obliga al receptor a mantenerse en constante 'alerta', para lograr
el matiz semántico adecuado en cada caso, y así interpretar correctamente el escrito" (Ti-
pos de escrito III. Epistola,~ adniinistrativo y jurídico, 2ª ed., 1997, p. 53).
146 EDUARDO A. DIAZ
8. Colocar en su justo lugar los incisos, o sea, aquellas palabras o
grupo de palabras que se intercalan en la línea gramatical pa-
, ra completar, aclarar o enfatizar lo que se expresa. Lo caracte-
rístico del inciso es que puede suprimirse sin que se altere el
sentido de la oración.
9. No tema repetir una palabra si ella es la adecuada para expre-
sar una idea; tratándose de vocabulario jurídico, en muchos ca-
sos reiterar el término no será optativo, sino obligatorio.
Se ha llegado a sostener que la ausencia de orden lógico y razonada
concatenación de argumentos en los escritos manifiesta algún grado
de ineptitud profesional 13 º.
2 - Signos ortográficos
El acento y los signos de puntuación (punto, coma, punto y coma,
dos puntos, puntos suspensivos, comillas, raya, paréntesis, guión,
signos de admiración, signos de interrogación) son para una mejor
comprensión del texto. Intercalados en la escritura, son hitos que
ayudan a nuestra mente a seguir el pensamiento del escritor.
Cualquier gramática elemental nos da suficientes reglas sobre el
uso de ellos. Aquí baste decir que un acento o una coma mal colocados
pueden cambiar totalmente el sentido de la expresión. Por ejemplo,
"el pago", "él pagó"; "los testigos que estaban en el lugar del accidente
vieron al responsable", "los testigos, que estaban en el lugar del acci-
dente, vieron al responsable" (en el primer caso, determinamos cuá-
les fueron los testigos que vieron al responsable: sólo los que estaban
en el lugar; en el segundo, explicamos, con un inciso entre comas, dón-
de estaban todos los testigos).
Para mostrar la importancia del tema, en la obra de Vivaldi, Curso
de redacción, citada en este trabajo, se invita al lector a suprimir en
una página todo signo de puntuación, e intentar, después, su lectura.
A modo de cierre, nosotros proponemos un trabajo parecido. Trans-
cribimos a continuación un entretenido ejercicio que tuvimos ocasión
de realizar en un taller de escritura.
Hágalo y saque sus conclusiones.
13 ° CNFed. Cont.Adm., SalaIII, 31/7/90,LL, 1990-E-13.
Confección de e·scritos y otras piezas procesales 147
"¿Quién fue?
En el crudo invierno de 1969, un 30 de junio, para ser más exactos, fa-
lleció el empresario Régulo Cattanzaro, principal accionista de la fir-
ma 'Tomate-la SRL', en circunstancias sospechosas: fue muerto con
un abrelatas.Nada en la próspera carrera del exitoso hombre de em-
presa hacía sospechar un suicidio.
La investigación oficial condujo las pistas, en primer lugar, hacia su
viuda y principal heredera, Raquel Sforza, quien -según versiones
de su suegra- en más de una oportunidad habría amenazado con
deshacerse del occiso 'triturándolo'. Esta versión fue desmentida ca-
lurosamente por el mayordomo, Gastón, quien, según la servidumbre
de la casa, estaría secretamente enamorado de Raquel Sforza y, ni
bien fue hallado el cadáver de su señor, habría murmurado: 'Yo le ad-
vertí que no siguiera insultando'.
Ante estas declaraciones del personal de servicio, se procedió a inte.:
rrogar al mayordomo, quien derivó la investigación hacia los socios de
Cattanzaro en 'Tomate-la SRL', quienes, de ser cierta la versión del
criado, tenían serias diferencias con el difunto por su forma autorita-
ria de conducir la empresa de jugo de tomate en lata.
Veinte años después, el juez a cargo de la causa dejó sobre el escritorio
de su secretario la siguiente nota, para que éste redactara el fallo: 'Si
declarare culpable a la viuda de Cattanzaro Raquel Sforza no sería
una decisión acertada responsabilizar al mayordomo de la casa en el
crimen no estarían implicados los socios del occiso en el negocio si es-
toy en lo cierto'.
El pobre secretario está desesperado: ¡faltan todos los signos de pun-
tuación y algunos acentos! Resignado toma una lapicera dispuesto a
agregarlos. Pero no es tan sencillo, según qué signos y dónde los pon-
ga, el fallo del juez declarará culpables a unos u otros. El secretario
puntuó de siete maneras distintas la nota del juez y no está seguro de
que no haya más. Según por cuál de las versiones opte, unos u otros de
los sospechosos dormirán largo tiempo entre rejas ¿Cuántas versio-
nes encuentra usted y cuáles son?".
e - Gravedad
La redacción forense, por su importancia, debe ser grave, es decir
seria, austera, elevada y prudente.
El ejercicio de la abogacía tiene un carácter solemne y severo.
148 EDUARDO A. DIAZ
Al respecto dice Adip: "La majestad de la Justicia tiene una nota
distintiva que es innata: la gravedad. El rostro de la Justicia es serio,
como el de JESUCRISTO. No ríe nunca. Su actitud es serena, trascen-
dente y reservada. El abogado debe actuar a tono con su carácter" 131 .
Llevada esta característica a la redacción, significa, entre otras
cosas:
1. Exponer la verdad en los escritos, entendido esto como nomen-
tir, no desfigurar la realidad, no inducir a error al magistra-
do132_
2. No ofender con las palabras, sea al magistrado 133 o a cualquie-
ra de las otras personas que intervienen en el proceso, especial-
mente al_adversario y su letrado 134.
131 Adip,Reglas de estilo y táctica forense, ed. 1994, p. 20.
132 Recordemos que el letrado es auxiliar o colaborador del juez. El Código de Etica
del Colegio de Abogados de la Capital Federal, en su Capítulo 3, "Deberes fundamenta-
les inherentes al ejercicio de la abogacía", art. 1O, determina que es deber del abogado: "a)
Utilizar las reglas de derecho para la solución de todo conflicto, fundamentado en los
principios de lealtad, probidad y buena fe ... ". En la provincia de BuenosAires, la ley 5827
sobre Organización de la Justicia, califica al abogado de "auxiliar de la administración de
justicia" (art. 3º); y la ley 5177 de ejercicio de la abogacía lo categoriza "colaborador del
juez y en servicio de la justicia". Por otro lado, se decidió que si bien el letrado no es res-
ponsable de las manifestaciones de su cliente, cuando los hechos alegados son de fácil
comprobación y la naturaleza del pleito autoriza a presumir su falsa invocación con el
único objeto de dilatar el juicio, aquél debe investigarlos antes de suscribir el escrito que
los contiene, o bien expresar claramente que enuncia tales supuestos fácticos bajo exclu-
siva responsabilidad del cliente (CNCiv., Sala D, 18/12/96, "Mann,Armando c. Romero,
Víctor s/Desalojo", LL, 1997-E-151, 95.948-S, extraído del sitio www.scba.gou.ar/fana).
133 El art. 35 del CPcc-Nación, reformado por la ley 25.488 impone como deber del
juez (antes era "facultad") mandar testar toda frase injuriosa o redactada en términos
indecorosos u ofensivos, a la parque aplicar co1Tecciones disciplinarias a sus autores. El
Código bonaerense establece igual función judicial disciplinaria pero, a diferencia del
nuevo régimen nacional, lo hace como facultad. A su vez, el Código de Etica del Colegio
de Abogados de la Capital Federal, en su Capítulo 7, "Deberes fundamentales respecto
de la administración de justicia", art. 22, establece que será falta ética: "a) No guardar
un estilo adecuado a la jerarquía profesional en las actuaciones ante el poder jurisdic-
cional y órganos administrativos; b) IncuITir en procesos o actuaciones en expresiones
agraviantes respecto de magistrados, funcionarios o empleados ... ".
134 Contiene términos indecorosos y ofensivos el escrito en el que el profesional ma-
nifiesta que "dona los honorarios que pudieren co1Tesponderle al colega, para que pro-
ceda a adquirir un libro sobre ética entre profesionales" (CNCom., Sala B, 22/5/98, "F. S.
Confección de éscritos y otras piezas procesales 149
3. Abstenerse de expresiones pedantes, soberbias, por el contra-
rio, mantener un estilo humilde de manifestar.
4. Ser discreto en la revelación de los hechos, para no perjudicar
innecesariamente a alguien; divulgar estrictamente los suce-
sos pertinentes al objeto del proceso.
f - Pautas gramaticales y estilísticas
para una buena redacción (o cómo corregir escritos) *
El objeto de estas líneas será plantear de forma general algunos
consejos de redacción, que más allá de su utilidad para cualquier ti-
po de escritura, se aplican a la forense.
Antes de empezar, sería conveniente retomar algunas de las cues-
tiones sobre las cuales se reflexionó al comienzo del presente libro.
Había sido mencionado que un escrito procesal se inscribe en el mar-
co de un esquema comunicativo cuya forma básica corresponde a la
siguiente representación:
Referente
A
1
~-Em_iso_r_~ --C-an_a_l _,►- _M_e_n_sa_j_e
~I ~ --C-an_a_l- '.►-
1 ~
~R_ec_e_pt_o_r
~I
M. s/Pedido de quiebra por J. R.", JA, 1998-III-425, extraído del sitio www.scba.gou.ar/
fanal); hablar en un escrito de "gavilla de profesionales" en relación a la persona del le-
trado de la parte actora constituye una injuria, lo cual determina que la pretensión de
resarcimiento por daño moral incoada por el letrado ofendido sea acogida (CNCiv., Sala
L, 21/6/00, "G. M. c. R. F. G. s/Sumario",ED, ejemplar del 10/11/00, 3-50421, extraído del
sitio www.scba.gou.ar/fana). Por su parte, el Código de Etica del Colegio deAbogados de
la Capital Federal, en su Capítulo 5, "Deberes fundamentales del abogado re$pecto de
sus colegas", art. 14, dice: "Todo abogado debe respetar la dignidad de sus colegas y ha-
cer que se la respete. No debe compartir la maledicencia del cliente hacia su anterior
abogado ni respecto del que represente o patrocine a la contraparte. Debe abstenerse de
expresiones indebidas o injuriosas respecto de sus colegas, así como aludir a anteceden-
tes personales, ideológicos, políticos, religiosos o raciales que puedan resultar ofensivos
o discriminatorios. Los sentimientos hostiles que puedan existir entre los clientes no de-
ben influir en la conducta y disposición de los abogados entre sí".
* Apartado elaborado por Gabriela Mocea, correctora de estilo.
150 EDUARDO A. DIAZ
En todo circuito comunicacional, puede observarse que alguno de
estos componentes está enfatizado, lo cual define una determinada
función del lenguaje predominante en la intención comunicativa.
En un escrito judicial podríamos pensar que dos de estos componen-
tes se destacan por sobre el resto: primordialmente, ha de notarse
que la función del lenguaje más importante de nuestro circuito es la
apelativa, es decir, aquella que se centra, a la hora de desarrollar el
mensaje, en el receptor: es a él a quien solicitamos, informamos, ape-
lamos. En segundo lugar, deberíamos citar la función referencial
(énfasis en el referente) ya que, como hemos podido observar, un com-
pleto desarrollo de los hechos y una correcta invocación del derecho,
son las herramientas idóneas para lograr el favor y la atención del
receptor.
También habíamos notado con anterioridad, que pueden identifi-
carse algunos obstáculos que entorpecen la comunicación procesal: la
ignorancia, por parte del emisor, de quién será el receptor auténtico,
la multiplicidad de receptores (el juez, un escribiente, las otras par-
tes), las circunstancias que afectan tanto al emisor como al receptor
(competencias de conocimiento general y específico en la materia, de-
terminaciones psicológicas, posturas ideológicas y culturales, etcéte-
ra) y, por último, aquellos inconvenientes que residen en el mensaje y
que se originan en el emisor.
Muchas de estas dificultades, debemos admitir que son de comple-
ja y hasta de imposible solución: el emisor no puede interceder en las
circunstancias del receptor, y, en pocas ocasiones (lo cual significa un
verdadero reto), en las propias. De esto se desprende la importancia
que tiene en la eficiencia del proceso comunicativo un mensaje bien
escrito, claro y correcto.
Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, podemos afirmar que
nuestros esfuerzos se encuentran delimitados por este marco; es por
eso que brindaremos algunas pautas generales para pensar, desde el
punto de vista gramatical y también estilístico, qué ·es lo que hace
que un texto esté bien redactado, sea fluido y eficaz.
1 - Redacción en tres etapas
Una aclaración inicial: toda tentativa de esquematización segui-
da estrictamente puede resultar arbitraria y, en última instancia,
Confección de et1critos y otras piezas procesales 151
atentar contra el ejercicio creativo de la escritura. Lo que intentare-
mos brindar no son rnás que algunas pautas o consejos que pueden ha-
cer las veces de guía; esta guía debería cumplir un papel orientativo y
en el proceso de su comprensión, esperarnos, enriquecedor.
Para empezar, pues, deberíamos pensar el proceso de redacción en
tres etapas o momentos bien diferenciados. Primero, antes de enfren-
tar cualquier escrito, conviene realizar un esquema de lo que preten-
demos transmitir; luego, pasar a la redacción y, por último, la etapa
más compleja, el rnornento de la reescritura. Desde luego, este proce-
dimiento debería acotarse en lo que denominarnos "escritos de trámi-
te", aquellos que son simples y breves, pero debe tenerse en cuenta ne-
cesariamente a la hora de redactar piezas rnás complejas, extensas y
esenciales, los llamados "escritos fundamentales".
Algunas cuestiones a tener en cuenta para el trazado del esquema
primero: en este rnornento, se esbozan las líneas generales del escrito.
Se planea la estrategia, se piensa en el método rnás apropiado para lo-
grar los objetivos planteados. Se sientan los hechos arnencionar, laju-
risprudencia a citarse y demás elementos que se han visto y se verán
· a lo largo del presente libro.
En este punto del proceso es importante cerciorarse de que el peti-
torio o conclusión se desprenda de lo expuesto, que la progresión sea,
a priori, lógica, que no haya quedado afuera ninguna información im-
portante y que no se incluya otra inútil.
Luego, podernos pasar a la redacción, la que consistirá simple-
mente en el desan·ollo de los puntos esbozados en el esquema.
Posteriormente, realizaremos la corrección del escrito.
2 - Relectura y reescritura.
El proceso de corrección
Esta es la etapa rnás importante y compleja del proceso de redac-
ción. Al finalizar cualquier trabajo escrito, debernos reservarnos el
tiempo suficiente para releer el texto y reescribir, modificar y corre-
gir aquello que consideremos necesario.
Pero la pregunta sería: ¿qué elementos se deben tener en cuenta a
la hora de la relectura?
La presente propuesta consiste, por un lado, en la formulación de
un camino, una guía de interrogaciones para hacerle al texto; y por
152 EDUARDO A. DIAZ
otro, a partir de las posibles observaciones, pretendemos brindar al-
gunas herramientas para rectificar lo que sea necesario. Si bien, al co-
mienzo, puede resultar engorroso, es posible, con práctica, identifi-
car de forma cada vez más rápida ciertos vicios en nuestros textos y
aprender a corregirlos.
Nuevamente resaltamos que si bien estas pautas están siendo pen-
sadas para los escritos forenses, son en realidad aplicables a cual-
quier tipo de escritura. Reqactar bien es un arte que toda persona pue-
de lograr con la práctica.
Para empezar a ensayar un proceso de corrección, pensaremos, en
un principio, en un plan hipotético de cinco relecturas.
Imaginemos que un texto es una combinación de palabras desar-
ticuladas. Podríamos identificar dos dimensiones en él: una sintácti-
ca, que se refiere al orden específico en el cual se combinan estos dis-
tintos elementos; y una se1nántica, que alude al grado de sentido que
es posible extraer de aquella combinación. Las dos primeras relectu-
ras que realizaremos tienen que ver con estas dos dimensiones. En la
primera, revisaremos la sintaxis (I); constataremos que el texto no
tenga errores graves en el orden en el que disponemos nuestras pala-
bras. La segunda relectura será de índole semántica (II); allí, anali-
zaremos el nivel de sentido que es posible extraer del texto.
Luego de esta revisión, pasaremos a corregir la puntuación y la or-
tografía (III), base de cualquier texto bien consolidado. En la cuarta
lectura, se "mejorará" la redacción; es decir, una vez asegurados de
que no existen errores, se corregirá el estilo para potenciar aún más
las facultades del texto (IV). Por último, se hará enfoque en el plano re-
tórico del escrito (v), teniendo en cuenta los objetivos propuestos en el
esquema.
Luego de estas cinco correcciones, sería conveniente realizar una
última relectura final, teniendo en cuenta todos los planos incorpora-
dos, intentando una lectura objetiva e imparcial y realizando los últi-
. mos ajustes.
Desde luego, esto es sólo un ejercicio, pero es interesante realizar-
lo. Con el tiempo y la práctica, algunos de estos planos pueden incor-
porarse a la etapa de redacción o, claro está, pueden revisarse de una
forma menos metódica. De todas maneras, daremos una recorrida
por estos cinco puntos para reflexionar qué aspectos debemos tener
en cuenta en cada uno de ellos.
Confección de e,scritos y otras piezas procesales 153
I -Análisis sintáctico
La sintaxis es la parte de la gramática que enseña a coordinar y
unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos 135 .
Lo primero que debemos tener en consideración en nuestro texto
es si la combinación de las palabras en oraciones y párrafos es inteli-
gible. Ya hemos hablado un poco de esto con anterioridad en el pre-
sente libro (véase§ 14, d, 1). Como allí se indica, si bien existe un or-
den preferencial en la organización de una oración (sujeto-predicado,
y dentro del predicado, verbo, objeto directo, indirecto y luego cir-
cunstancial), el castellano hereda del latín su flexibilidad a la hora
de armar los enunciados. No obstante;de no utilizar esta disposi-
ción sintáctica, es bueno reflexionar acerca de las razones de esta mo-
dificación, aunque no se base más que en una elección estilística o de
preponderancia sobre alguna cuestión.
Por supuesto que las oraciones no siempre son tan sencillas y tie-
nen muchos más elementos que los mencionados. Las oraciones com-
plejas pueden constar de oraciones coordinadas, subordinadas y pro-
posiciones incluidas.
Ejemplo de oración compleja:
El secretario se levantó y el muchacho, luego de ser cuestionado, afir-
mó que no tenía más infonnación.
En este ejemplo, hay dos oraciones coordinadas ("el secretario se
levantó" y ''el 1nuchacho, luego de ser cuestionado, afinnó que no tenía
más información"), unidas por el conector copulativo 'y". Dentro de la
segunda coordinada, hay dos proposiciones: "luego de ser cuestiona-
do" (que cumple la función de circunstancial de tiempo: responde a la
pregunta "¿cuándo lo dijo?") y "que no tenía más información" (que
cumple la función de objeto o complemento directo, es decir, puede ser
reemplazada por la palabra "lo": "lo dijo").
Este tipo de oraciones son las más comunes, de otra manera el len-
guaje sería muy pobre y estaría plagado de repeticiones. Pero no es
conveniente abusar de las oraciones muy extensas, ni de las proposi-
ciones incluidas. La lectura debe resultar fluida y clara, y para ello no
135 Real Academia Española, Diccionario de la lengua espaiíola, 21ª ed., 1992.
154 EDUARDO A. DIAZ
hay mejor indicador que una lectura concienzuda. Muy a menudo, las
frases muy largas corren peligro de "perder en el camino" alguna par-
te fundamental de la construcción, como puede ser el sujeto o el verbo
principal; esto constituye un error mucho más común de lo que podría
pensarse:
La tarea, que fue llevada a cabo por los representantes de las Asocia-
ciones Civiles, Organismos Estatales y Empresas Privadas, con el apo-
yo de la sociedad en general, que recibió la propuesta con entusiasmo.
II - Plano semántico
En lo que hace a la interpretación, diremos que para poder extraer
sentido de un escrito, existen tres propiedades que son los pilares de
un texto bien organizado: la adecuación, la coherencia y la cohesión.
Estos son los rasgos específicos que convierten en texto comunicati-
vo a un conjunto disperso de enunciados; un texto será adecuado, co-
herente y cohesivo si es posible extraer de él un sentido y si posee, asi-
mismo, una organización identificable.
II.1 -Adecuación
La adecuación de un texto depende del grado de respeto por par-
te del emisor, de las normas sociales, lingüísticas y circunstanciales
que rodean el acto comunicativo.
Un texto es adecuado si:
l. El emisor se adapta al receptor o a los receptores para quienes
está dirigido el texto (no es lo 1nismo una nota al juez que a una
contraparte; de igual 1nanera, es distinto dirigirse a un docen-
te que a un colega).
2. El contenido se adapta al tema y al objetivo para el que ha sido
escrito.
3. La redacción se adapta a las circunstancias del circuito comuni-
cacional (es conveniente para la situación espacio-temporal en
la que éste se produce, asume las normas del grupo social, utili-
za un lenguaje específico o general, formal o informal, etcétera).
II.2 - Coherencia
La coherencia de un texto está dada por el grado de organización
alrededor de un tema central que da unidad a todas las partes. Se di-
Confección de e.,scritos y otras piezas procesales 155
ce que un texto es incoherente cuando, en el universo planteado, no
es posible encontrar una ilación temática:
Mañana iré al supermercado, cuando Jorge regó las plantas y fueron
a Córdoba el verano pasado.
Es importante subrayar que cada género discursivo tiene una es-
tructuración propia de la información (la estructura de un cuento es
distinta a la de una argumentación, o una crónica periodística; igual-
mente, una carta documento tiene una organización distinta a la de
un escrito procesal, etcétera). Pero siempre debe existir un criterio
consciente que sostenga la progresión temática.
La coherencia general establece cuál es la información que comu-
nicará el texto y de qué manera. Desde luego, esta dimensión debe te-
nerse en cuenta a la hora de trazar el esquema original; pero a la _ho-
ra de corregir el texto, podemos considerar los siguientes aspectos
para constatar si un texto es coherente:
l. Cantidad de infonnación. ¿Está presente en el texto toda la in-
formación que consignamos previamente como relevante o im-
prescindible? En un texto coherente no debe haber informa-
ción excesiva, inclusión de elementos que no vengan al caso ni
repetición de datos, así como no debe faltar información clave,
no se deben dar por supuestos conocimientos específicos en el
receptor ni deben hallarse "lagunas" en el relato. La selección
de la información para un texto depende de factores contextua-
les: el propósito del emisor, los conocimientos previos asumidos
del receptor, el tipo de mensaje, las convenciones y las rutinas
establecidas, etcétera.
2. Calidad de la información. Las ideas deben estar desarrolla-
das de forma completa y comprensible, bien fundamentadas y
ejemplificadas si fuera pertinente.
3. Estructuración de la infonnación. La información debe tener
una progresión lógica. La elección debe ser claramente identi-
ficable: puede ser cronológica, espacial si es descriptiva, argu-
mentativa, etcétera. Cada párrafo debe ser independiente
aunque luego pueda ser retomado para la conclusión. El emisor
debe mantenerse durante todo el relato (no fluctuar de la pri-
156 EDUARDO A. DIAZ
mera a la tercera persona) y no debe perderse la coherencia en
el tiempo verbal: si el texto está estructurado en tiempo pre-
sente, no puede oscilar al pasado o al futuro, ni zigzaguear en-
tre el modo indicativo y el subjuntivo.
II.3 - Cohesión
Se entiende por cohesión el nivel de articulación que guardan los
segmentos de un texto entre sí y su poder de conformar una trama:
un texto puede ser coherente pero no cohesivo si, a pesar de atenerse
a un eje temático, no puedo establecer relaciones explícitas entre sus
diversas partes, o se me presentan como enunciados independientes
unos de otros.
Jorge regó las plantas. Las plantas son verdes. El verde es el color de
la esperanza. Las plantas eran muchas.
No es lo mismo que:
Jorge regó la gran cantidad de plantas verdes como el color de la espe-
ranza.
Debemos tener presentes tres recursos lingüísticos que definen el
grado de cohesión de un texto: la recurrencia, la concordancia y la co-
nexión.
a. Recurrencia
Las oraciones suelen retomar elementos anteriores en el texto, de
forma de mantener un mismo referente. Una posibilidad de recu-
rrencia es, simplemente, la repetición:
Tomare1nos el té. El té puede ser negro o de jazmín.
La repetición excesiva, sin embargo, muchas veces termina por
causar confusión o cansancio en el receptor; existen numerosos recur-
sos denominados procedimientos de referencia o anáfora que se utili-
zan para reemplazar el referente por elementos equivalentes. Estos
elementos necesitan de la presencia cercana y explícita de su referen-
te para poder ser reinterpretados. De su ausencia o lejanía en el texto
resulta la dificultad en la comprensión de éste y su falta de cohesión.
Confección de e~critos y otras piezas procesales 157
Aquí presentaremos algunos tipos de sustitución,junto con algu-
nos ejemplos:
- Pron01ninalización. Se reemplaza el referente por un pronom-
bre personal:
Mi primo volvió de viaje. Lo iré a visitar. (Lo= Iré a visitar a rni
primo).
Teresa no podrá venir mañana. Su ausencia es inevitable. (Su
ausencia= la ausencia de Teresa).
- Profonnas léxicas. Existen palabras que pueden reemplazar a
otras de forma genérica. ·
El verbo "hacer" puede reemplazar a cualquier otro verbo:
Ayer no pude terminar las tareas, hoy lo haré.
Las palabras "cosa" "cuestión" "suJ· eto" "obieto" "pe ~sorra"
' ' ' J ' I '
pueden reemplazar de forma genérica a muchos otros sustan-
tivos.
Sobre la 1nesa había una cajita musical. El 1nuchacho tmnó el
objeto entre sus manos.
- Sustitución léxica. Reemplaza al referente por palabras o gru-
pos de palabras de equivalente o igual significado.
"Un día caminaba por la calle y encontré un perro muy agresi-
vo". (Referente)
"El cachorro trató de atacanne pero pude escapar". (Hipónimo:
palabras de significado restringido con la que se puede concre-
tar a otra de significado más amplio).
"'Este animal es muy peligroso', pensé". (Hiperónimo: aquella
palabra cuyo significado engloba el de otra u otras).
"Recuerdo que el can era negro y marrón". (Sinónimo: palabra
de significado equivalente al del referente).
"Sus fauces furiosas se acercaron rápidamente". (Sinécdoque:
nombrar una parte por el todo).
- Elipsis. Una elipsis consiste en la ausencia del referente. En la
operación de recuperar esa omisión, se explicita la recurrencia.
Suele evidenciarse a través de un sujeto tácito, o reemplazarse
por una coma en el caso de los verbos.
"Jorge y María se conocen desde hace aiíos. Fueron juntos al co-
legio". ("Jorge y María fueronjuntos al colegio").
"Primero irán los chicos. Luego, Manuel". ("Luego irá Manuel").
158 EDUARDOA.DIAZ
b. Concordancia
Es la correspondencia entre los accidentes gramaticales (género,
número y persona) de los distintos elementos de una oración. Se pue-
den distinguir dos tipos de concordancia, la nominal y la verbal.
La concordancia nominal es la coincidencia de género y número
entre:
- El sustantivo y el artículo o el adjetivo que lo acompañan: las
copas llenas; el vaso vacío, etcétera.
- Entre los pronombres y sus referentes: la iré a visitar a mi ami-
ga; les presté el juguete a los chicos, etcétera.
- Entre el sujeto y el predicativo subjetivo que modifica al verbo:
ella es muy hermosa; los libros estaban destruidos.
La concordancia verbal es la correspondencia entre la persona del
sujeto y la conjugación del verbo principal de una oración. Esta es
una de las reglas más importantes del castellano y su trasgresión es
un error muy común. Además, identificar las formas sustantivas y
verbales cuya declinación resulta coincidente es la manera ideal de
reconocer sin lugar a dudas el sujeto.
En una oración breve no debería causar mayor problema, pero es
muy usual que en una oración un poco más extensa, se pierda de vis-
ta cuál es el sujeto y, en consecuencia, el verbo esté mal conjugado:
La tarea, que fue llevada a cabo por los representantes de las Asocia-
ciones Civiles, Organisnws Estatales y Empresas Privadas, conta-
ron con el apoyo de la sociedad en general, que recibió la propuesta con
entusiasmo.
Existen numerosísimos casos específicos, excepciones y reglas que
regulan la concordancia: cómo concordar las palabras "agua" o "área",
que son femeninas, pero se utilizan con un artículo masculino; qué
género utilizar cuando coordinamos dos sustantivos, uno masculino
y otro femenino; cómo conjugar los verbos que afectan a sustantivos
colectivos Gauría, gente, etcétera) y muchos otros casos.Aquí sólo ha-
blaremos de la importancia de la concordancia en la cohesión y pos-
terior compresión y fluidez de un texto, y dejaremos la inquietud pa-
ra la consulta de libros más especializados en la materia.
Confección de escritos y otras piezas procesales 159
c. Conexión
Entre las diversas partículas del texto debe existir una relación
lógica. Esta relación se suele explicitar a través de los conectores. Es
muy importante utilizar el conector correcto para evitar confundir
al receptor del mensaje. A continuación, se ofrece una pequeña lista
con los conectores más comunes y su correcto uso. Es muy común
utilizar un nexo equivocado porque tiene un sonido similar o por cos-
tumbre heredada (por ejemplo: "a razón de que ... " en los escritos ju-
rídicos); o también que, por hábito, se utilice una y otra vez el mismo
conector. Lo más conveniente, entonces, es establecer claramente la
relación lógica y luego buscar en la siguiente lista el conector más
adecuado:
Causalidad Porque, entonces, en consecuencia, por consiguiente, por lo tanto,
por ello, por lo cual, por esta causa, ya que, dado que, etcétera.
Finalidad Para, con el propósito de, con el objeto de, a fin de, en procura de, a
efecto de, etcétera.
Adición/ ampliación Añadamos a esto, además, de la misma manera, conjuntamente,
también, sin duda, asimismo, etcétera.
Secuencia Anteriormente, después, posteriormente, a continuación, luego,
ahora, actualmente, mientras, simultáneamente, etcétera.
Condición Si, siempre y cuando, en caso de que, siempre que, con la condición
de que, etcétera.
Concesión Pero, si bien, pese a que, sin embargo, aun cuando, aunque, a pesar
de que, empero, etcétera.
Manera o modo/ cita Así, conforme a, tal como, según, así como, etcétera.
Contraste Adiferencia de, no obstante, en oposición a, al contrario, ahora bien,
en cambio, contrariamente, etcétera.
Ejemplificación Así, de este modo, en otras palabras, es decir, esto es, por ejemplo,
para ejemplificar, o sea, etcétera.
Enumeración En primer lugar, segundo, tercero, etcétera.
Previamente, a continuación, anteriormente, luego, a posteriori, por
último, para terminar, en fin, por fin, en último término, etcétera.
Conclusión Finalmente, por último, en definitiva, para terminar, para concluir,
sintetizando, etcétera.
Enfasis Es más, más aún, ciertamente, sobre todo, destaquemos que, lo que
es más importante, resaltemos que, incluso, aún, etcétera.
Topicalización En cuanto a, por lo que se refiera a, en lo que respecta a, en lo con-
cerniente a, a propósito de, etcétera.
160 EDUARDO A. D IAZ
III - Puntuación y ortografía
Realizada la corrección sintáctica y semántica, es el momento de
revisar la puntuación y la ortografía. No hay mucho más que decir
aquí que lo que se dijo anteriormente (véase§ 14, d, 2). Sólo repetire-
mos que es preciso reflexionar minuciosamente acerca del uso de los
signos de puntuación en el texto producido, cuidar que su uso no con-
tradiga lo que se quiere efectivamente expresar y que contribuya a
una lectura fluida. Tal vez, en cuanto a lo que a la coma se refiere, po-
demos recordar que:
- Entre el sujeto y el predicado jamás debe ir coma:
"Después de la negociación, el notario, se retiró a sus oficinas".
- Por lo general, no se utiliza coma antes de "y" (cuando la coma
tiene valor copulativo o enumerativo):
"El amarillo, el rojo, y el azul son colores primarios".
- Los circunstanciales que modifican al verbo van entre comas,
así como también la aposición y los vocativos.
"El docente a cargo, Licenciado Rojas, tomará los exáménes". (Aposi-
ción).
"Usted notará, Doctor, que la temperatura está subiendo". (Vocati-
vo).
"Le prestó una caja, luego de la mudanza, para que guardara todos
los papeles". (Circunstancial de tiempo).
Los ejemplos anteriores tienen el objeto de repasar algunos de los
errores más comunes. No hay mucho más que decir al respecto, sólo
insistir en la importancia de estos pequeños signos que colaboran ac-
tivamente en la construcción del significado del texto.
Por lo que a la ortografía se refiere, además de lo ya dicho (esto es,
la inversión de significado entre el uso del acento o su ausencia, o
también entre una letra de más o de menos, v. gr., hecho y echo), dire-
mos que esta clase de errores tiene incidencia directa en el ánimo del
receptor.
Un texto con faltas ortográficas y notacionales, sin sangría aplica-
da, sin mayúsculas o sin acentos en las mayúsculas, etcétera, puede
predisponer de manera negativa a aquel que recibirá el escrito que
es,justamente, lo que está a nuestro alcance evitar.
Confección de es~ritos y otras piezas procesales 161
IV - Corrección de estilo
La corrección de estilo se suele dar en un nivel que no corresponde
al del error gramatical, pero sí al logro de una redacción más fluida y,
acaso, más bella. En este marco, es conveniente evitar el exceso de
gerundios (habiendo, teniendo, estando, etcétera), evitar las oracio-
nes largas y confusas, eludir la repetición excesiva de palabras, al-
ternar los conectores, simplificar las construcciones enredadas, evi-
tar ambigüedades, etcétera.
Podemos ver algunos ejemplos de corrección de estilo:
"Le pegó mientras caminaba".
Siendo que el texto permite dos lecturas, y eligiendo una de las dos
opciones, sería más conveniente:
"Mientras la víctima descendía del auto, fue agredida por el acusado", .
o "El acusado golpeó a la víctima mientras esta última descendía del
vehículo".
Otro caso:
"Por los doscientos aiios que se cumplen de la Revolución de Mayo, se
planean nwnerosos homenajes a la patria que se llevarán a cabo en to-
do el país".
Podría ser:
':A doscientos afias de la Revolución de Mayo, se planean numerosos
homenajes en todo el país".
En cada ejemplo, se puede observar cómo una frase puede ser ex-
presada de más de una manera; todas pueden ser gramaticalmente
correctas, pero percibir cuál es la forma más conveniente de transmi-
tir una determinada información es algo que se logra con la práctica
y la observación atenta.
CJ)
g Otro punto importante es ser muy cuidadoso con el léxico utiliza-
a:
u
(/)
w
do. A la hora de escoger una palabra debemos conocer su significado
w
o preciso. Ante la menor duda acerca de un término, siempre podemos
z
o consultar un diccionario: una pérdida de tiempo antes de entregar
ü
u
w
u.
z un escrito es preferible a un problema ulterior por una palabra mal
o
ü aplicada. O bien, siempre podemos acudir a términos cuya acepción
1
co nos resulte más cercana y confiable. Por otro lado, también debe te-
162 EDUARDO A. DIAZ
nerse en cuenta que todas las palabras transportan, además de su
significado principal y literal (denotación), un significado secunda-
rio, que transmite valor subjetivo al término (connotación). Es por
eso que aunque dos vocablos puedan significar lo mismo, existen di-
ferencias abismales entre el uso de uno u otro, v. gr., anciano o viejo,
alcohólico o borracho, etcétera.
V - Plano retórico
Aristóteles define la retórica como "la facultad de conocer en cada
caso aquello que puede persuadir" 136. U na vez finalizado el análisis
formal de nuestra redacción, tal vez sea conveniente realizar una lec-
tura tomando por un momento el lugar del receptor. Habíamos men-
cionado más arriba que el escrito procesal tiene una función apelati-
va, es decir, pretende obtener algo del receptor, aunque más no sea su
atención y su beneplácito. Luego de una lectura pragmática, ¿pode-
mos decir que nuestro texto tiene potencial persuasivo? ¿Puede resul-
tar eficaz? ¿Tiene en cuenta de forma implícita a todos los receptores
posibles?
Por último, si volviéramos al primer esquema: ¿podríamos con-
cluir que se logró desarrollar todos los puntos insinuados en el pro-
yecto? ¿El esquema resultó apropiado y comprensible? ¿Resulta efec-
tivo a los objetivos primarios o es necesario profundizar sobre alguna
cuestión?
3 - Conclusión
Existen muchas maneras de construir un buen texto; cada uno,
desde luego, desarrollará con el tiempo un estilo personal. La mejor
forma de lograr una buena escritura es a través de la práctica y del
análisis. Y, por supuesto, también y no menos importante, de la lec-
tura. La lectura de textos forenses, es decir, cómo otros han resuelto
los conflictos retóricos que se nos presentan, y la lectura literaria, el
uso poético de la lengua.
Tal vez, después de un tiempo, podamos recordar estas pautas co-
mo un lejano punto de partida; las normas de escritura, como todo ar-
te, se aprenden para luego jugar con ellas, desafiarlas, sin perderlas
de vista.
136 Aristóteles, Retórica I, ed. 1994, 1355b.
Confección de es.critos y otras piezas procesales 163
-§15-
ASPECTO DE LA PIEZA
El aspecto exterior del escrito también es unítema considerar por
el escritor procesal.
Normas positivas y usos forenses establecen una serie de requisi-
tos y sugerencias relativos a la apariencia del texto, a su fachada. Es-
ta regulación tiende, sobre todo, a facilitar la lectura-y por ende, la
comprensión-del escrito; su cumplimiento contribuye a la claridad
de la comunicación. También aporta a la estética de la act11ación pro-
cesal: hay que hacer al texto visualmente atractivo, para que al lec-
tor le resulte ameno-o al menos no desagradable- abordarlo.
Aquí nos referiremos a los medios para escribir: máquina, tinta, y
papel; y a la manera de presentar la escritura: márgenes, espacio en-
tre líneas, caracteres de la letra, división en capítulos, títulos, resal-
tadores. También a las copias de los escritos.
Primero transcribiremos las principales normas positivas que los
tratan, para luego ceñirnos a comentar los puntos en los cuales exista
. alguna circunstancia que así lo justifique. De entre estas disposicio-
nes destacamos, por su amplitud y claridad, elAcuerdo 2514/92 de la
Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires. Si bien se trata de
una norma provincial, las condiciones que instituye son, por su perti-
nencia, trasladables al ámbito nacional, y de hecho así ocurre, puesto
que en esta jurisdicción también se cumplen dichas reglas (aunque
con valor de uso, no de ley escrita). Por eso, servirá de guía a nuestro
postrer comentario.
En el orden nacional, el Reglamento para la Justicia Nacional se
ocupa parcialmente del tema. Dice su art. 46: "En todos los escritos
deberá emplearse exclusivmnente tinta negra ... Será admisible la
presentación de escritos en formularios impresos o fotocopiados me-
diante procedimientos que permitan su fácil lectura. Dichos escritos
suscritos en fonna corriente deberán tener fondo blanco y caracteres
negros suficientemente indelebles".
El Reglamento para la Justicia Comercial complementa la dispo-
sición anterior, pues en su art. 161 dispone que todo escrito deberá
presentarse en papel tamaño oficio marginado del modo usual, o es-
crito dejándose márgenes similares, con texto de hasta veintisiete lí-
neas por página; la escritura se extenderá sobre ambas caras de la
164 EDUARDO A. DIAZ
hoja, o en caso contrario, únicamente sobre los anversos o frentes; pe-
ro en cualquier caso los caracteres empleados deberán ser de fácil lec-
tura e impresos indeleblemente en tinta negra.
Similar disposición tendrán las providencias del tribunal. Las fir-
mas serán siempre aclaradas al pie, debiendo consignar los abogados
y procuradores el folio y tomo de su inscripción. Los secretarios no da -
rán curso a peticiones formuladas en escritos que no reúnan los re-
quisitos arriba especificados, hasta tanto no se acompañe copia de
los mismos que cumpla con dichas exigencias.
En el régimen bonaerense está, por un lado, el art. 118 del CPCC-
Prou. Bs. As., y por otro el nombrado Acuerdo 2514/92 de la Suprema
Corte de la Provincia de Buenos Aires. El primero establece: "Para la
redacción de los escritos regirán las siguientes normas: 1) confeccio-
narse con tintá negra o azul negra, manuscritos o a máquina, en ca-
racteres legibles y sin claros ... ".
El Acuerdo abarca aún más:
"La Plata, 22 de diciembre de 1992. Visto( ... ) considerando( ... ) que
también es necesario adecuar las reglamentaciones vigentes al cre-
ciente uso de computadoras personales para la confección de escritos y
resoluciones judiciales, habiéndose observado reiteradamente que
han sido realizados sin mantener el espaciado doble y, en algunas oca-
siones, anulando el reverso de los mismos (dejándolos en blanco); he-
chos que dificultan su lectura o producen un innecesario aumento en
el volumen de los expedientes(. .. ) acuerda(. .. ) 4. Requerir a los seño-
res magistrados y funcionarios exijan el estricto cumplimiento de lo
dispuesto en los artículos precedentes y en el art. 118 del CPCC. A tal
efecto, deberá instruirse al personal de las respectivas mesas de entra-
das para que verifiquen, ante cada presentación, la efectiva satisfac-
ción de dichos requisitos y, en su caso, solicitar a quien presente el es-
crito que complete los datos faltan tes. El cumplimiento de estas direc-
tivas no deberá afectar innecesariamente los intereses de los litigan-
tes. 5. Deberá utilizarse para la confección de los escritos papel obra
primera alisado (Norma IRAM 3100) de 7Ogramos, como mínimo. Las
medidas sugeridas, con el objeto de lograr uniformidad en los expe-
dientes, serán de 29, 7 cms de largo por 21 cms de ancho (Norma IRAM
3001, Formato Final "A4"). Deberá observarse un espaciado doble con
un máximo de 30 líneas por carilla y utilizarse tanto el anverso como el
reverso de cada hoja. Deberá dejarse, como mínimo, un margen iz-
quierdo de 5 cms, un margen derecho de 1,5 cms (los que se invertirán
Confección de escritos y otras piezas procesales 165
en el reverso), un margen superior de 5 cms, y un margen inferior de 2
cms. Podrá escribirse en una densidad de 1Oó 12 caracteres por pulga-
da (2,54 cms) y éstos no podrán tener un cuerpo o tamaño inferior a 12
puntos por pulgada. Podrán utilizarse hojas de arrastre continuo en
tanto satisfagan las especificaciones anteriores, eliminándose las ti-
ras laterales perforadas. 6. Las reglas del artículo anterior rigen para
los originales de los escritos que deban agregarse al expediente. Las
copias para traslado, en tanto mantengan idéntico contenido al del ori-
ginal, pueden confeccionarse a simple faz ... ".
a - Medios para escribir
La máquina de escribir, la computadora y la fotocopiadora, son los
artefactos utilizados en la confección de escritos.
El manuscrito, si bien está permitido, no es habitual. Se usa excep-
cionalmente, en situaciones en las que el abogado aprovecha su pre-
sencia en el tribunal paraganar tie1npo, como sucede con los escritos
breves que se hacen al pie del mostrador de la mesa de entradas del
tribunal, casi siempre relacionados con la compulsa de las actuacio-
. nes -v. gr., para sacar de paralizado el expediente, para un escueto
"reitera pedido" por una solicitud no despachada-; o con aquellos es-
critos que se producen al final de una audiencia, que instrumentan
actos vinculados con su resultado y que, por distintas razones, no se
formularon verbalmente en aquélla (v.gr., fracasada la audiencia por
no haber comparecido los testigos, se pide la caducidad de dicha prue-
ba), o para realizar pedidos mediante simple anotación en el expe-
diente (véase infra, § 17, a).
El papel comúnmente usado es el de fondo blanco, y a despecho de
la norma provincial, de tamaño oficio-216 x 356 mm-. El gramaje
70 es el mínimo para lograr una textura suficientemente fuerte y no
transparente de la hoja.
No se puede utilizar papel de fax, pues en él los caracteres se bo-
rran, y en consecuencia se atentaría contra el requisito de legibles
(art. 118, CPcc-Prov. Bs. As.) y suficientemente indelebles (art. 46,
RJN) que deben tener 137 . En cambio, se permite la fotocopia, no sólo
137 "Es ineficaz el escrito transmitido por fax, medio que no puede admitirse por ca-
recer del debido resguardo de las formas exigibles en los escritos judiciales" (SCBA,
27/8/91,Lexis, nº 14/60176).
166 EDUARDOA.DIAZ
para que sirva de copia sino también como original, pero desde ya sus-
. cripto corrientemente; aunque se ha resuelto que, formalmente, la
demanda presentada sobre la base de un escrito tipo, mimeografiado,
carece de la seriedad que impone la actuación de los justiciables ante
la jurisdicción 138 .
La tinta negra y azul negra favorecen la lectura porque son las que
menos cansan la vista.
b - Maneras de presentar la escritura
Las hojas deben usarse tanto en su anverso como en el reverso. Ra-
zones de economía de papel (evitar expedientes voluminosos) y de se-
guridad (prevenir agregados, sustituciones, etcétera) así lo impo-
nen. Sin embargo, hemos visto presentaciones que no cumplían este
requisito, sin que hayan merecido observación del tribunal. Reco-
mendamos, si en algún caso se emplea sólo el frente del papel, inha-
bilitar el dorso con una o dos líneas cruzadas.
La amplitud de los márgenes izquierdo (derecho en el reverso) y
superior del papel tiene su razón de ser.
El primero, sirve para que la pieza, una vez agregada al expedien-
te, tenga suficiente vista como para ser apreciada toda sin dificultad,
sin necesidad de tironear del expediente, evitando así el deterioro de
las actuaciones; el segundo, para que en él se hagan anotaciones
(v. gr., la foliatura, nota de desglose, etcétera).
El espacio doble entre líneas, y cuerpo sugeridos en la norma bo-
naerense para las letras, son los que facilitan la lectura 139 .
... sigue b - Maneras de presentar la escritura en p.171.
138 Cám.1ª Apel. Civ. yCom. San Isidro, Sala I, 7/8/80,LL, 1980-D-401.
139 "El escrito no guarda estilo, si su carencia de interlineado afecta la legibilidad y
deteriora la actitud de respeto que los litigantes deben al tribunal" (CNCom., Sala D,
9/3/83, JA, 1984-I, síntesis). "La forma de presentación de los escritos (por la accionada)
no se acomodan y divergen con incidencia negativa de cuanto es estilo forense, con men-
gua de la directiva del art. 118 del Cód. Procesal. El sistema adoptado no cumple con la
exigencia de caracteres 'legibles', 'sin claros'y 'con máquina'. Dicha forma de presenta-
ción de escritos no sólo es inadecuada sino que a veces torna verdaderamente penosa la
labor de seguirlos para decidir conforme a sus términos o propuestas" (Cám.Apel. Civ. y
Com. Lomas de Zamora, SalaI, 27/10/88,Lexis, nQ 14/1490).
Confección de escritos y otras piezas procesales 167
• MODELO N9- l
(Anverso del escrito con márgenes izquierdo de 5 cms; derecho de 1,5 cms;
superior de 5 cms, e inferior de 2 cms).
CONTESTA TRASLADO DE TERCERIA: SE L:A DESESTIME
Sr. Juez:
Analía Martínez, con el patrocinio del Dr. Eduardo A. Díaz, con domicilio cons-
tituido a fs. 45, en autos "Martínez, Analía c. Salvador, Luis s/Sumario" digo:
Contesto el traslado de la presentación de fs. 389/394, solicitando su rechazo.
Los fundamentos de mi pedido son los siguientes. acum11lados uno en subsidio del
llli.Q: 1) extemporaneidad de la tercería; 2) la enajenación del bien embargado en au-
o tos, a favor del hoy tercerista, es inoponible al ejecutante; 3) deben indemnizarse al
acreedor embargante los perjuicios resultantes de la transferencia; 4) la enajenación
referida fue un acto simulado, hecho en fraude de los derechos del ejecutante, por
ende inexistente.
Paso a tratar cada uno de los fundamentos.
l. TERCERIA INTEMPESTIVA
La tercería en cuestión se dedujo fuera de término. En efecto, reza el art. 97,
CPCC que ella debe deducirse "antes de que se pague al acreedor''. Pues bien, con-
forme surge de fs. 387, el 9/5/01 la actora retiró el cheque librado en autos. La pre-
o sentación de Is. 389/394, llevada a cabo el 14/5/01, resulta así extemporánea.
No enerva e esta conclusión el recurso deducido a fs. 395/396 por el codeman-
dado Garateche, pues el mismo es a todas luces inadmisible -ver mi escrito del
29/5/01-. La resolución que oportunamente así lo declare cristalizará la situación de
"juicio pagado y terminado" que tenía esta causa al momento de deducirse la tercería.
11. LA ENAJENACION ES INOPONIBLE AL EMBARGANTE
Esta parte ya tuvo oportunidad de pronunciarse ampliamente sobre el tema en
sus presentaciones de Is. 256/257 (capítulo 1), y del 12/3/01 (capítulo 11).
En mérito a la brevedad, doy aquí por reproducidos los argumentos, doctrina y
jurisprudencia allí expuestos.
De entre ellos destaco el siguiente:
168 EDUARDO A. DIAZ
• MODELON'12
(Reverso del escrito con márgenes izquierdo de 1,5 cms; derecho de 5 cms;
superior de 5 cms, e inferior de 2 cms).
"El efecto del embargo es, además de la especificación de los bienes afectados
por la expropiación, el 'estacionar', o sea hacer índisponíbles por todo el tiempo que
dura el embargo, esos bienes, de manera que eventuales actos de disposición pos-
teriores al embargo sean relativamente ineficaces, o sea, inoponibles al acreedor
embargante (y a los otros acreedores eventualmente intervinientes). Tiene analogía
con el secuestro conservatorio" (Highton, Elena Inés, Venta del inmueble embarga-
do, LL, 1985-C-1193 y subsiguientes, acápite V, p. 1198, citando fallos de la CS de
Tucumán, ADLA, 27-392; LL, 106-295).
La doctrina de estos fallos fue seguida en un caso similar al nuestro: autos "Su- o
cesión de Sánchez, Joaquín c. Alonso, Aníbal s/Ejecución de alquileres". En efecto,
en esta causa el adquirente solicitó levantamiento de embargo depositando el im-
porte anotado en el Registro de la Propiedad, actualizado desde la fecha de inscrip-
ción. Esta solicitud fue rechazada en ambas instancias, pues se consideró insufi-
ciente el depósito en tanto no cubría el monto total de la deuda reclamada que ex-
cedía el consignado registralmente ya que -con oosterioridad a la traba de la me-
dida y la enaienación del inmueble- la ejecución se había ampliado oor el venci-
miento de nuevos períodos de alquiler.
Dijo el Juez de grado en "Sánchez c. Alonso": o
•... ql efecto (del embargo) es más extenso pues la cosa sigue en la misma
condición y, por ende el adquirente queda sometido a la consecuencia respectiva
en el caso la sentencia dictada en autos.
Es por ello que la única manera de asegurarse el levantamiento del embargo,
sería en el caso, depositando el monto de la deuda establecida en autos. con todos
sus accesorios. pues lo contrario implicaría burlar los derechos del acreedor que en
el caso lleva más de cinco años tratando de cobrar su acreencia ... .. , ·
Se alzó contra esta resolución el adquirente, sosteniendo -entre otras cosas-
que no debía hacerse cargo de las ampliaciones posteriores.
1 Juzgado Nacional Civil 68, 21/12/92.
Confección de escritos y otras piezas procesales 169
• MoDELON'23
(Texto en cuerpo de 12 puntos por pulgada e interlineado doble, con san-
gría).
CONTESTA TRASLADO DE TERCERIA: SE LA DESESTIME
Sr. Juez:
Analía Martínez, con el patrocinio del Dr. Eduardo A. Díaz, con domicilio cons-
tituido a fs. 45, en autos "Martínez, Analía c. Salvador, Luis s/Sumario" digo:
Contesto el traslado de la presentación de fs. 389/394, solicitando su rechazo.
Los fundamentos de mi pedido son los siguientes. acumulados uno en subsidio del
Qtr.Q: 1) extemporaneidad de la tercería; 2) la enajenación del bien embargado en au-
o tos, a favor del hoy tercerista, es inoponible al ejecutante; 3) deben indemnizarse al
acreedor embargante los perjuicios resultantes de la transferencia; 4) la enajenación
referida fue un acto simulado, hecho en fraude de los derechos del ejecutante, por
ende inexistente.
Paso a tratar cada uno de los fundamentos.
l. TERCERIA INTEMPESTIVA
La tercería en cuestión se dedujo fuera de término. En efecto, reza el art. 97,
CPCC que ella debe deducirse "antes de que se pague al acreedor~ Pues bien, con-
forme surge de fs. 387, el 9/5/01 la actora retiró el cheque librado en autos. La pre-
o sentación de fs. 389/394, llevada a cabo el 14/5/01, resulta así extemporánea.
No enerva e esta conclusión el recurso deducido a fs. 395/396 por el codeman-
dado Garateche, pues el mismo es a todas luces inadmisible -ver mi escrito del
29/5/01-. La resolución que oportunamente así lo declare cristalizará la situación de
"juicio pagado y terminado" que tenía esta causa al momento de deducirse la tercería.
11. LA ENAJENACION ES INOPONIBLE AL EMBARGANTE
Esta parte ya tuvo oportunidad de pronunciarse ampliamente sobre el tema en
sus presentaciones de fs. 256/257 (capítulo 1), y del 12/3/01 (capítulo 11).
En mérito a la brevedad, doy aquí por reproducidos los argumentos, doctrina y
jurisprudencia allí expuestos.
De entre ellos destaco el siguiente:
170 EDUARDOA.DIAZ
• MODELON24
(Texto en cuerpo de 11 puntos por pulgada e interlineado simple, sin san-
gría).
CONTESTA TRASLADO DE TERCERIA: SE LA DESESTIME
Sr. Juez:
Analía Martínez, con el patrocinio del Dr. Eduardo A. Díaz, con domicilio constituido
a fs. 45, en autos "Martínez, Analía c. Salvador, Luis s/Sumario" digo:
Contesto el traslado de la presentación de fs. 389/394, solicitando su rechazo. Los
fundamentos de mi pedido son los siguientes, acumulados uno en subsidio del otro:
1) extemporaneidad de la tercería; 2) la enajenación del bien embargado en autos,
a favor del hoy tercerista, es inoponible al ejecutante; 3) deben indemnizarse al
acreedor embargante los perjuicios resultantes de la transferencia; 4) la enajenación
referida fue un acto simulado, hecho en fraude de los derechos del ejecutante, por
ende inexistente.
o Paso a tratar cada uno de los fundamentos.
l. TERCERIA INTEMPESTIVA
La tercería en cuestión se dedujo fuera de término. En efecto, reza el art. 97, CPCC
que ella debe deducirse "antes de que se pague al acreedor'·. Pues bien, conforme
surge de Is. 387, el 9/5/01 la actora retiró el cheque librado en autos. La presenta-
ción de Is. 389/394, llevada a cabo el 14/5/01, resulta así extemporánea.
No enerva e esta conclusión el recurso deducido a Is. 395/396 por el codemandado
Garateche, pues el mismo es a todas luces inadmisible (ver mi escrito del 29/5/01). La
resolución que oportunamente así lo declare cristalizará la situación de "juicio pagado
y terminado" que tenía esta causa al momento de deducirse la tercería. ·
11. LA ENAJENACION ES INOPONIBLE AL EMBARGANTE
Esta parte ya tuvo oportunidad de pronunciarse ampliamente sobre el tema en sus
presentaciones de Is. 256/257 (capítulo 1), y del 12/3/01 (capítulo 11).
En mérito a la brevedad, doy aquí por reproducidos los argumentos, doctrina y juris-
o prudencia allí expuestos.
De entre ellos destaco el siguiente:
"El efecto del embargo es, además de la especificación de los bienes afectados por
la expropiación, et ·estacionar', o sea hacer indisponibles por todo el tiempo que du-
ra el embargo, esos bienes, de manera que eventuales actos de disposición poste-
riores al embargo sean relativamente ineficaces, o sea, inoponibtes al acreedor em-
bargante (y a tos otros acreedores eventualmente intervinientes). Tiene analogía con
el secuestro conservatorio"-Highton, Elena Inés, Venta del inmueble embargado.
LL, 1985-C-1193 y subsiguientes, acápite V, p. 1198, citando fallos de la CS de Tu-
cumán, ADLA, 27-392; LL, 106-295-.
La doctrina de estos fallos fue seguida en un caso similar al nuestro: autos "Suce-
sión de Sánchez, Joaquín c. Alonso, Aníbal s/Ejecución de alquileres". En efecto, en
esta causa al adquirente solicitó levantamiento de embargo depositando el importe
anotado en el Registro de la Propiedad, actualizado desde la fecha de inscripción.
Esta solicitud fue rechazada en ambas instancias, pues se consideró insuficiente el
depósito en tanto no cubría el monto total de la deuda reclamada que excedía el
consignado reqistralmente ya que -con posterioridad a la traba de la medida y la
enaienación del inmueble- la eiecución se había ampliado por el vencimiento de
nuevos períodos de alquiler.
Confección de escritos y otras piezas procesales 171
:.. continúa b -Maneras de presentar la escritura.
La sangría (que consiste en empezar un renglón más adentro que
los otros de la plana) se impone al iniciarse un párrafo luego de un .
punto y aparte.
Dividir los escritos complejos en capítulos y subcapítulos, y titu-
larlos bien, ayuda al receptor del mensaje a captarlo mejor; pero tam-
bién sirve al emisor, pues la tarea intelectual de escindir el tema en
sus aspectos importantes contribuye a aclarar las ideas.
Capítulos y títulos guían ordenadamente al lector de un tema a
otro dentro del texto, permiten leer sólo la parte de la pieza que inte-
resa, y favorecen remisiones en otros escritos (v. gr., "véase la deman-
da, Capítulo III, apartado A, punto 2").
Además, luce muy distinto a la vista -y por lo tanto al ánimo del
lector- un escrito así estructurado, que otro en el que las palabras. se
acumulan sin solución de continuidad.
SE PRESENTA. CONTESTA DEMANDA. RECONVIENE
Sr.Juez:
Eduardo A. Díaz, por la parte demandada, con domicilio real en Liber-
tad 492, Capital Federal, donde también constituye el procesal, con el
patrocinio del Dr. Ricardo Fernández (CPACF T lF 1), en autos "Pé-
rez, Anselmo c. García, Inés s/Daños y pe1juicios" digo:
l. PERSONERIA
II. CONTESTA DEMANDA
En el carácter invocado contesto la demanda.
Es cierto que el demandado es el propietario del vehículo patente
DBB 443. Es cierto que al momento del accidente él no conducía el au-
tomóvil. No es cierto que el accidente se produjo como manifiesta el
actor en su demanda. No es cierto que el vehículo del accionado circu-
lara a excesiva velocidad. Tampoco lo es que careciera de luces y que
circulara de contramano. Desconozco la documentación acompañada
por la actora, excepto la carta documento que menciona como remiti-
da a mi persona.
Lo realmente acontecido es que el día del hecho, a las 20.30 hs mi man-
dante se encontraba en su domicilio cuando recibió la noticia del acci-
dente ..................................................................................................... .
172 EDUARDO A. DIAZ
SE PRESENTA. CONTESTA DEMANDA. RECONVIENE
Sr.Juez:
Eduardo A. Díaz, por la parte demandada, con domicilio real en Liber-
tad 492, Capital Federal, donde también constituye el procesal, con el
patrocinio del Dr. Ricardo Fernández (CPACF T 1 F 1), en autos "Pé-
rez, Anselmo c. García, Inés s/Daños y perjuicios" digo:
l. PERSONERIA
II. CONTESTA DEMANDA
A. Respuesta a los hechos de la demanda
l. Reconocimientos
2. Negaciones
B. Negación de documentos
C. Hechos de la defensa
Al respecto Carrió nos enseña cómo presentar o disponer el escri-
to de expresión de agravios, que debe hacerse "de modo que su distri-
bución en capítulos, subcapítulos, puntos, etcétera, adecuadamente
titulados, más abundante subtitulado, frecuentes resúmenes, unidos
a un uso generoso del signo de puntuación conocido como 'punto y
aparte', diferencien en todo lo posible a una expresión de agravios, for-
malmente bien armada, de una escritura pública. Se sabe muy bien
que el estilo notarial es, entre nosotros, un ejemplo mayúsculo de di-
fícil y tediosa legibilidad; no hay que imitarlo" 14 º.
A su vez, Falcón dice acerca de la demanda: "Cada sector debe lle-
var un título que lo identifique, de modo que pueda verse claramen-
te la disposición de la demanda. Los títulos (que no son obligatorios)
son variados a gusto de quien los redacta, pero deben identificar el
contenido del párrafo a que se refieren en forma simple: I. Actor, II.
Demandado, etcétera" 141 .
Conviene identificar las divisiones no sólo con títulos, sino tam-
bién con algún medio de identificación correlativo (v. gr., números, le-
14 º Carrió, Cómo fundar un recurso, ed. 1992, p. 59.
141 Falcón, Cónw hacer una dem,anda, ed. 1997, p. 47.
Confección de e$critos y otras piezas procesales 173
tras, etcétera). No hay ninguno preestablecido, queda a criterio del es-
critor. Nosotros utilizamos números y letras alternativamente, en el
siguiente orden: capítulos en números romanos, subcapítulos en le-
tras mayúsculas, puntos del subcapítulo en números arábigos, sub-
puntos en letras minúsculas; luego, si hay que hacer más escisiones,
números con paréntesis, letras minúsculas con paréntesis.
IV. OPONE EXCEPCION DE FALTA DE LEGITIMACION
A. Hechos
B. Prueba
l. Documental
a. Se acompaña
1) Contrato
2) Cartas documento
a) nQ20306789
b) nQ 55644 798
b. En poder de tercero
Falcón 142 dice que conviene registrar las partes en números roma-
nos, las divisiones dentro de esas partes en números arábigos y las
subdivisiones en letras. Recuerda también este autor el método lla-
mado decimal, en el cual cada sector se distingue por números arábi-
gos y cada párrafo dentro del sector se indica, a su vez, con el número
arábigo y luego de un punto un subnúmero:
l. OPONE EXCEPCION DE FALTA DE LEGITIMACION
1.1. Hechos
1.2. Prueba
1.2.1. Documental
1.2.2. Informativa
142 Falcón, Cónw hacer una demanda, ed. 1997, p. 47.
174 EDUARDO A. DIAZ
• MODELON25
(Escrito utilizando resaltadores para destacar textos).
Pasemos ahora a tratar cada argumento defensivo.
1) NO HUBO COMPRAVENTA
De la propia prueba documental arrimada por la tercerista surge que existió en-
tre ella García y Moro un contrato de mandato. por el cual se la autorizaba a reali-
zar actos jurídicos en nombre y representación de los mandantes. Este acto dista
mucho de ser una compraventa. El mandato, así como el uso del inmueble, pudie-
o ron haber sido dados a la tercerista por una relación de confianza, de amistad, en
pago de alguna deuda, para burlar derechos de terceros, etcétera.
Que existan recibos de servicios, facturas, etcétera a nombre de la tercerista,
nada acredita sobre el dominio de la cosa, puesto que la ocupación del inmueble por
ella -si es que existió- puede deberse, por ejemplo, a un comodato, o al uso del
bien a cambio de su cuidado.
Del mismo modo que la tercerista dice que adquirió la cosa (y no se instrumen-
tó el acto), bien podría haberla recibido en locación (y tampoco se hubiese instrumen-
tado), o en comodato (ídem), o por un pacto "innominado", como ser la tercerista
o construía sobre el terreno de García, y cuando se vendiese el inmueble se repartían
el precio (pacto "innominado" que tampoco se habría instrumentado).
2) NO HUBO ESCRITURA
Aun en el supuesto de que se entendiese que la finalidad de la relación entre
tercerista y dueños fue la de transferir el dominio. este traspaso de la propiedad de
ninguna manera se concretó pues no se hizo la correspondiente escritura pública
(arts. 1184 y 1185, Código Civil). Al respecto, se ha dicho claramente:
"En nuestro derecho positivo ... la escritura no es ya un requisito formal
del contrato de compraventa, sino solamente uno de los requisitos de la trans-
misión de la propiedad... Cumplida la escrituración ... e inscripta ella en el Re-
gistro de la Propiedad, el dominio queda transferido ... ".
Confección de escritos y otras piezas procesales 175
Los resaltadores buscan un específico impacto visual de palabras
0 frases que nos interesan sobremanera. Subrayar, cambiar el tipo de
letra (v. gr., utilizar la cursiva, poner en negrilla), cambiar los már-
genes de un párrafo, son formas habituales de destacar pasajes del
texto. Complementan a nivel visual el énfasis intelectual de las ideas
-este último se logra a través de la correcta redacción-(véase su-
pra, Modelo nº 5). Pero no hay que abusar de este recurso. Si a cada pa-
so algo se resalta, esta frecuencia hará que lo destacado pase final-
mente inadvertido.
c - Copias
El abogado debe hacer copias de los escritos que confecciona. Al
menos una, para que quede en su poder, y en ciertas ocasiones algu-
nas más, destinadas a las otras partes intervinientes en el proceso.
Pasemos revista a ambas especies.
La primer categoría es la copia para sí. Las características del pro-
ceso escrito imponen que el letrado lleve en su Estudio un expedien-
te testigo o paralelo al original radicado en el tribunal. Esta segunda
· carpeta se forma con las copias de los escritos (propios y ajenos), de
las resoluciones y demás documentos que obran en el dossier oficial.
La importancia del expediente testigo es doble.
Por un lado, nos informa sobre el desarrollo y contenido del proce-
so; por otro, sus constancias serán el material que ofreceremos en
una eventual reconstrucción del expediente (arts. 129, CPcc-Nación
y CPCC-Prov. Bs.As.).
Entonces, para formar este expediente privado, y en lo que a los es-
critos propios se refiere 143 , el abogado confecciona una copia del ins-
trumento, y la hace sellar, datar y firmar al momento de entregar el
escrito original en el Juzgado o en la Mesa Receptora de Escritos (a
modo de acuse de recibo) 144 .
143 De los escritos presentados en el expediente por las otras partes, y alcanzados
por el régimen de los arts. 120 del CPCC-Nación y del CPCC-Prov. Bs.As. -que veremos
en el próximo pánafo-, retiramos del tribunal las copias que aquellas oportunamente
acompañaron.
144 Acordada CSJN 51/89: "... Acordaron: 1º) Disponer que a requerimiento verbal
de las partes o sus letrados los tribunales de las distintas instancias deberán firmar, se-
llar y datar las copias de los escritos que les sean presentados. 2º) Hacer saber que cuan-
176 EDUARDO A. DIAZ
La segunda especie de copia es la prevista para que obre en poder
de las demás partes actuantes en la causa judicial, conocida en la jer-
ga forense como "copia para traslado" o "copia art. 120". Se confeccio-
na y se deja en el tribunal junto con el escrito original, para que opor-
tunamente sea retirada por sus destinatarios o agregada a cédulas o
mandamientos a ellos dirigidos, lo que les permitirá contar con los
elementos necesarios para ejercer mejor su derecho de defensa, v. gr.,
contestar un traslado, además de posibilitarles tener un duplicado
de las principales piezas del juicio en miras a una posible reconstruc-
ción del expediente. Por la importancia que reviste la entrega de es-
ta copia en el tribunal (trascendencia que a continuación veremos) se
deja constancia de ella en el cargo judicial que se coloca en el escrito
original 145 .
A diferencia de la copia hecha para sí, ésta tiene un régimen legal
preciso y riguroso. Dice el art. 120 del CPCC-Nación: "De todo escrito
de que deba darse traslado y de sus contestaciones, de los que tengan
por objeto ofrecer prueba, promover incidentes o constituir nuevo do-
micilio y de los documentos con ellos agregados, deberán acompaiiar-
se tantas copias firmadas como partes intervengan, salvo que hayan
unificado la representación. Se tendrá por no presentado el escrito o el
documento según el caso, y se devolverá al presentante sin más trámi-
te ni recurso, salvo la petición ante el juez que autoriza el art. 38, si den-
tro de los dos días siguientes a los de la notificación, por ministerio de
la ley, de la providencia que exige el cumplimiento del requisito esta-
do la extensión o número de las piezas impida efectuar el cotejo en el momento de la pre-
sentación, se dejará constancia del contenido del escrito y del número de fojas. 3º) Recor-
dar a los tribunales y secretarios la vigencia del art. 163, inc. 7º de la ley 1893"; a su vez
dice el art. 163 de la ley 1893: "Las funciones de los secretarios serán: ... 7º) dar recibo de
los documentos que les entregaren los interesados, siempre que éstos lo soliciten ... ".
145 Arts. 124, CPCC-Nación y CPcc-Prov. Bs.As. El cargo está compuesto por un se-
llo manual o mecánico, en el que figuran fecha y hora, identificación del tribunal, y un
espacio para anotar si el escrito se presenta con copias y con firma de letrado (cfr. arts.
56, CPcc-Nación y CPCC. -Prov. Bs.As.), constancias éstas autorizadas por el Oficial Pri-
mero. El cargo constituye instrumento público; por lo tanto, el error que se le achaque
sólo podrá hacerse valer por vía de acción de falsedad (arts. 992 y 993, Cód. Civil), no al-
canzando la mera prueba en contrario, ya que lo actuado goza de la autenticidad que le
da la intervención del funcionario público judicial (CNCiv., Sala A, 10/11/90, LL, 1991-
B-235; CNCom., Sala A, 18/5/69, LL, 134-577).
Confección de es·critos y otras piezas procesales 177
blecido en el párrafo anterior, no fuere suplida la omisión. Las copias
podrán ser finnadas, indistinta1nente, por las partes, sus apoderados
o letrados que intervengan en el juicio. Deberán glosarse al expedien-
te, salvo que por su volumen, fonnato u otras características resultare
dificultoso o inconveniente, en cuyo caso se conservarán ordenada-
mente en la secretaría. Sólo serán entregadas a la parte interesada, su
apoderado o letrado que intervengan en el juicio, con nota de recibo.
Cuando deban agregarse a cédulas, oficios o exhortos, las copias se
desglosarán dejando constancia de esa circunstancia. La reglwnenta-
ción de superintendencia establecerá los plazos durante los cuales de-
ben conservarse las copias glosadas al expediente o reservadas en la
secretaría". El plazo de conservación de estas copias en el tribunal es
de sesenta días, transcurrido el cual sin que hayan sido retiradas, se
destruyen (Acordada CSJN del 20/12/67; art. 253, RJNC).
Por su lado, el art.120 del CPcc-Prov. Bs.As., más escueto, dispo-
ne: "De todo escrito de que deba darse vista o traslado, de sus contesta-
ciones y de los que tengan por objeto ofrecerprueba, pr01nover inciden-
tes, o constituir nuevo domicilio, y de los documentos con ellos agrega-
dos, deberán acompaiiarse tantas copias finnadas como partes inter-
vengan. No cumplido este requisito, ni subsanada la 01nisión dentro
del día siguiente, se tendrá por no presentado el escrito o el documen-
to, en su caso, sin que se requiera intimación previa, y se dispondrá su
devolución al interesado, dejándose constancia en el expediente. La
regla1nentación de superintendencia establecerá los plazos durante
los cuales deben conservarse las copias en secretaría".
De acuerdo con la normativa vigente, estas copias constituyen un
verdadero recaudo de forma del escrito 146 .
Destacamos de las citadas disposiciones los aspectos que nos inte-
resan:
1. Los escritos que exigen copia son aquellos de los cuales deba
darse traslado y de sus contestaciones, de los que tengan por
objeto ofrecer prueba, promover incidentes o constituir nuevo
domicilio, y de los documentos con ellos acompañados.
146 Fenocchieto -Arazi, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Com,enta-
do y concordado con el Código Procesal Civil y Coniercial de la Provincia de Buenos Ai-
res, ed. 1993, t. 1, p. 442.
178 EDUARDO A. DIAZ
2. Se deben acompañar "tantas copias firmadas como partes in-
t ervengan."
3. Pueden firmar las copias, indistintamente, la parte, su apode-
rado, o el letrado que intervenga en eljuicio. Si bien esta posibi-
lidad está legislada únicamente en el Código nacional, no ve-
mos inconveniente alguno en extenderla al régimen provincial,
tomando en cuenta el carácter secundario que la jurisprudencia
otorga a este requisito, tal como veremos luego.
4. Existe una importante sanción para el supuesto de omitirse
acompañar las copias, que es "tener por no presentado el escri-
to" 147_
Al igual que sucede con la presentación hecha sin patrocinio letra-
do, el tribunal debe abstenerse de proveer la solicitud del litigante, e
intimar a que se subsane la omisión de copias en el plazo fijado, bajo
apercibimiento de tenerlo por no presentado.
La gravedad de la consecuencia legal hizo que algunos autores ta-
charan al precepto de inconstitucional 148 . Otros, ven en la expresión
"según el caso" contenida en el art. 120 la puerta de la discrecionali-
dad del juez para disculpar la omisión, aunque agregan que la tole-
rancia debe ser excepcional 149 .
Asu vez, una líneajurisprudencial interpreta de manera amplia
la norma aludida, mitigando así sus gravosos efectos. En este senti-
do, se ha dicho que:
1. El art. 120 del CPCC-Prov. Bs. As. debe interpretarse en armo-
nía con los dispositivos específicos que rigen según el acto pro-
147 Imaginemos que se trata del escrito de contestación de demanda: el justiciable
se habrá quedado sin defensa, casi equivalente a perder el pleito.
148 Eisner, El problenw de las copias que se deben acompwiar enjuicio civil y los
graves efectos de su omisión, LL, 147-1273.
149 Miguens, en Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Concordado con
los códigos provinciales. Análisis doctrinal y jurisprudencial, Elena I. Highton- Beatriz
A.Areán (dirs.), ed. 2004, t. 2, p. 801.Aunque en sentido contrario se sostiene que la ex-
presión "según el caso" a continuación de la frase "se tendrá por no presentado el escri-
to o documento" no tiene otro sentido que precisar las consecuencias previstas en la nor-
ma que serán aplicables respecto de la pieza cuya copia fuera omitida-el escrito o el do-
cumento-, no resultando pertinente vincularla con otros aspectos de la decisión que le
cabe tomar al tribunal (CNFed. Cont. Adm., Sala II, 17/7/92, elDial-AH1A6).
Confección de escritos y otras piezas procesales 179
cesal de que se trate, pues si la omisión de copias no afectó el de-
recho de defensa de la contraria, aplicar la sanción implicaría
incurrir en un claro exceso ritual inconciliable con el sentido de
justicia 15 º. Así, a diferencia del caso en que se presenta un es-
crito de los que se debe dar vista o traslado, la sanción no se apli-
ca cuando se omiten copias de un escrito de contestación, pues
ellas no son necesarias para ejercer un derecho por la contraria
sino simplemente para que disponga de un duplicado 15 1; o aún
tratándose de un escrito del cual hay que correr traslado, si és-
te fue contestado pese a la omisión 152 ; o si no existe parte inte-
resada en contestarlo 153 , o si el traslado se notifica por cédula
-como ser el de la demanda-, pues la copia puede tranquila-
mente acompañarse al momento de librar la cédula sin que ello
ocasione perjuicio alguno 154 .
2. El número de copias necesario será el de aquellos que debán
contestar el traslado, independientemente de otros componen-
tes del proceso 155 ; no correspondiendo adjuntar dos juegos de
copias si se trata de codemandados que han actuado siempre
juntos 156 .
3. Si el juez no ejerce oportunamente -a renglón seguido de pre-
sentado el escrito-la facultad que le concede el art. 120, el de-
mandado sólo puede pedir la suspensión del término para con-
15° Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 2/5/90, "Hurtado de Benítez c. Lo-
cría, Jorges/Cobro de pesos", extraído del sitio www.scba.gov/juba, voces "copias" y "es-
crito".
151 CNCiv., SalaL, 12/8/99, "Duarte,Diegoc. O.S.P.E.R.y H.",LL, l999-E-566;JA,
2000-III-12; Cám. 2ª Apel. Civ.yCom.LaPlata,SalaI, 1/8/91, "Farisano,Ramónc.Am-
herd de Carrascosa, Marías/Consignación de alquileres", extraído del sitio www.scba.
gou/juba, voces "copias" y "escrito".
152 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 13/10/92, "R. V. c. G. M. J. s/Alimen-
tos", extraído del sitio www.scba.gov/juba, voces "copias" y"escrito".
153 CSJN, 19/10/99, "Piave S.R.L. s/Concurso preventivo", CSJN-Fallos, 322:2497.
154 CNFed. Cont.Adm., Sala II, 25/6/98, elDial-AH2l64; CNCiv., Sala E, 25/11/68,
LL, 135-1160; CNCom., Sala C, 26/5/69,LL, 138-949.
155 SCBA, 5/2/81,ED, 94-264; Cám. lª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 27/8/98,
"Coronel, Guillermo c. Larralde, Juan s/Daños y perjuicios", extraído del sitio www.sc-
ba.gov/juba, voces "copias" y "escrito".
156 CNCiv., SalaA, 20/2/69,LL, 134-1100.
180 EDUARDO A. DIAZ
testar la acción 157 , y la intimación ya no se notifica por minis-
terio de la ley sino por cédula 158 .
4. La firma en la copia no es un requisito esencial, sino secunda-
rio 159 , motivo por el cual es suficiente firmarla una sola vez, no
siendo necesario que lo sea en cada una de sus hojas 160 , y las
deficiencias en este aspecto pueden dar lugar a la suspensión
del plazo para contestar el traslado, mas no a tener el escrito
por no presentado 161 .
5. En el régimen bonaerense el plazo para acompañar las copias
oportunamente omitidas corre no a partir de la presentación
del escrito (tal como puede desprenderse de una interpretación
literal del texto), sino de la notificación ministerio legis de la
providencia que da cuenta de la omisión 162 .
Pero se ha de ser cauteloso, pues esta tendencia judicial morigera-
dora no es unánime. Así, se sostiene que corresponde declarar desier-
to el recurso de apelación si el recurrente no cumple lo preceptuado por
el art.120 163 , y devolver el escrito que contesta el memorial si se acom-
pañó sin copias 164 ; siendo la exigencia del art. 120 una carga insosla-
yable 165 , imperativa y precisa 166 . Y en el régimen bonaerense, si no se
157 SCBA, 5/9/72,LL, l49-l83;DJBA, 97-105.
158 CNFed. Civ. y Com., Sala III, 18/4/00, "Martínez, Elsa c. C. N.A. S. yotro",LL,
10/4/91; CNCom., Sala D, 8/2/00, "Banco Medefín UNB S.A. c. Primera Junta S.R.L.",
JA, 2001-II-15.
159 Cám.1ª Apel. Civ. y Com. Mar del Plata, Sala II, 14/2/95, "Marti, Blanca c. Spi-
netto, Martha s/Ejecución hipotecaria"; Cám. 1ª Apel. Civ. y Com. Mar del Plata, Sala I,
16/3/99, "D'Urso, Humberto c. Ferraro, Sebastián s/Desalojo", extraídos del sitio
www.scba.gov/juba, voces "copias" y "escrito".
16º CNCom., SalaA, 23/2/70,LL, 140-793.
161 CNCiv., Sala F, 6/8/75, LL, 1976-A-515.
162 SCBA, 4/10/88, Ac. 39.740; Cám. 1ª Apel. Civ. y Com. Mar del Plata, Sala II,
10/3/87, "Casa Radar S.A.C.I. c. Palferro, Daniel José s/Ejecución", extraídos del sitio
www.scba.gov/juba, voces "copias" y "escrito".
163 Cám. Apel. Civ. San Martín, Sala II, 30/6/93, elDial-W1238F.
164 CNFed. Cont.Adm., SalaII, 17/7/92,elDial-AH1A5.
165 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I, 7/4/94, elDial-WB5B0.
166 Cám. Apel. Civ. y Com. Quilmes, 24/3/98, elDial-Wl0669.
Confección de escritos y otras piezas procesales 181
acompañó copia ni se suplió la omisión dentro del día siguiente, co-
rresponde tener por no presentado el escrito sin intimación previa 167 .
Conviene, entonces, cumplir a rajatabla el art.120 del Código ad-
jetivo.
-§16-
CONSECUENCIAS DE NO CUMPLIR LOS RECAUDOS
Trataremos ahora las consecuencias que se derivan de la ausencia
o defectos en los requisitos vistos para los escritos, y su incidencia en
el ámbito de la responsabilidad del abogado.
a - En el encabezamiento y en el aspecto del escrito
Las consecuencias de la inobservancia de los que llamamos recau-
dos circunstanciales del escrito-esto es, los de su encabezaniiento-·
deben ser apreciadas sin rigor extremo.
Compartimos la opinión de Miguens, quien entiende que "cuando
se verifica una falencia formal en los escritos hay que ser sumamente
· cuidadoso en lo que a las exigencias para su cumplimiento se refiere.
Encontrar el justo medio muchas veces puede ser arduo, pero nunca
debe perderse de vista la idea madre, fundamental, de que el derecho
procesal es una eficaz herramienta para la tutela del derecho sustan-
cial y que, por ello, éste tiene preeminencia sobre aquél" 168 .A este ar-
gumento sumamos el de la falta de una sanción expresa para varios
de los supuestos en análisis 169.
Del mismo modo, la jurisprudencia sostiene que los recaudos exi-
gidos por el art. 118 del CPcc-Prov. Bs. As. lo son para el buen orden
de las causas, pero a excepción de la falta de firma de los escritos, no
167
Cám. 1ª Apel. Civ. y Com. Mar del Plata, Sala I, 28/9/93, Juba, B1350445.
168 Miguens, en Código Procesal Civil y C01nercial de la Nación. Concordado con
los códigos provinciales. Análisis doctrinal y jurisprudencia!, Elena I. Highton - Beatriz
A.Areán (dirs.), ed. 2004, t. 2, p. 773.
169 "El error material consistente en consignar equivocadamente la carátula del
expediente no es suficiente para negarle validez a la presentación, pues no está previs-
ta dicha sanción para el defecto indicado" -Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala I,
22/6/93, Lexis, nº 14/38512-. En igual sentido, Cám. Apel. Civ. y Com. Resistencia,
17/8/93, elDial-ARB3D.
182 EDUARDOA.DIAZ
configuran motivo de nulidad 17 º; y que no corresponde establecer
criterios rígidos de interpretación en cuanto a la validez de los escri-
tos judiciales cuando median situaciones de error manifiestamente
justificables 17 1; si en la contestación a la demanda se consignó por
error la representación de una persona que no estaba demandada en
el expediente-en el caso, se utilizó un modelo de contestación utili-
zado en otro juicio-, pero que guarda una estricta relación con lo que
es materia del escrito inicial, ello constituye un error formal que no
autoriza a declarar la rebeldía de la demandada, pues en definitiva
la demanda fue contestada en tiempo oportuno, en la causa y tribu-
nal correctos; una solución contraria importaría admitir un exceso
ritual manifiesto que cobraría primacía sobre la verdad jurídica ob-
jetiva 172 ; siguiendo un criterio de interpretación no riguroso, se ha
considerado error excusable el consignar la carátula del expediente
principal en un incidente 173 ; se le ha asignado validez a la presenta-
ción que indica "daños y perjuicios" cuando debe decir "interdicto de
retener", toda vez que las restantes referencias y datos a que hace
mención el escrito coinciden cabalmente con las constancias de las
actuaciones en las que se actúa 174 .
Pero en la vereda opuesta, también se ha decidido que las peticio-
nes que se formulan ante los órganos jurisdiccionales deben estar re-
vestidas de las formalidades exigidas por las leyes correspondientes,
porque de otro modo son inhábiles para impulsar el procedimiento,
preservar los derechos de las partes o suplir el cumplimiento de las
cargas procesales, ya sea que se actúe deliberadamente o por error
material 175 .
17° Cám.Apel. Civ. yCom. San Isidro, 25/9/90,elDial-W6C9D.
171 Cám.Apel. Civ. y Com. Resistencia, 17/8/93, elDial-ARB3D.
172 CNCiv., Sala F, 17/6/98, LL, 1998-F-159. "No corresponde declarar la rebeldía
de quien presentó la contestación de la demanda en la mesa receptora de escritos, aun-
que haya incurrido en un error al consignar el nombre y apellido de la parte actora, pe-
ro no el del demandado, si identificó el número de expediente y el del juzgado en el cual
tramitaban las actuaciones" (CNCiv., Sala C, 14/7/04, elDial-AE1F3F).
173 Cám. Apel. Civ. y Com. Resistencia, 17/8/93, elDial-ARB3D.
174 Cám. 2ª Apel. Civ. y Com. La Plata, Sala 1, 22/6/93,Lexis, n2 14/38512.
175 SCBA, 5/4/88,Lexis, n2 14/43782.
Confección de es<;ritos y otras piezas procesales 183
En conclusión, antes que negarle validez a la presentación quepa-
dezca algún error en este sector del escrito, el tribunal deberá inter-
pretar la situación de un modo amplio que permita salvar el acto, evi-
tando caer en formalismos excesivos que no sirvan a los intereses de
las partes ni a los fines del derecho procesal. El deber impuesto alma-
gistrado por el art. 34, ap. 5º, b) del Cód. Procesal, es una herramien-
ta útil para ello 176 . Así, por ejemplo, si no se pone título al escrito, o
no se indica el domicilio constituido, se intimará a la parte a cumplir
en lo sucesivo con el art. 46 del RJN, bajo apercibimiento de no des-
pacharle el escrito que contenga una nueva irregularidad; la omisión
del nombre del presentante, o de la carátula del expediente, si no
puede ser saneada de alguna manera por el tribunal a través de otras
circunstancias del acto, v. gr., firma aclarada, contenido del escrito, a
lo sumo deberá significar que el escrito quede, con el cargo puesto, a
la espera de que el propio interesado corrija el yerro, hecho lo cual la
presentación pasará "a despacho".
Queda al margen de esta solución benigna el defecto consistente
en indicar mal el tribunal al cual va dirigido un escrito cuando éste se
deja en una mesa receptora, pues como vimos(§ 13, a, 2, V), ello pue-
de determinar su ineficacia.
Lo mismo vale para un aspecto o fachada inapropiados del texto.
Quizá ello no traiga consecuencia alguna; a diario se producen infrac-
ciones de esta índole sin que reciban atención del tribunal. Pero a ve-
ces puede llegar a producir efectos desfavorables para el infractor.
Estos pueden ser de hecho, v. gr., el despachante "deja para des-
pués" la lectura del escrito que luce denso (extenso, a espaciado sim-
ple, caracteres de letra pequeños, sin sangrías, párrafos largos, etcé-
tera); o la desprolijidad dificulta la lectura, y por tanto, el entendi-
miento, lo que puede hacer peligrar una correcta decisión sobre el
asunto en danza.
176 Art. 34, CPCC-Nación: "Son deberes de los jueces ... 5) Dirigir el procedirniento,
debiendo, dentro de los línútes expresamente establecidos en este Código: ... b) Se,iala,~
antes de dar trámite a cualquier petición, los defectos u onúsiones de que adolezca, orde-
nando que se subsanen dentro del plazo que fije, y disponer de oficio toda diligencia que
fuere necesaria para evitar o sanear nulidades". En forma análoga dispone el art. 34 del
CPcc-Prov. Es. As., pero sin hacer mención a "evitar" nulidades.
184 EDUARDO A. DIAZ
Pero también la falta puede acarrear efectos negativos de derecho,
v. gr., no se decide un pedido hasta tanto se subsane alguna deficien-
cia de esta ínqole: "cúmplase con el art. 46 delRJN y se proveerá"; "se
hace saber al presentante que deberá cumplir en lo sucesivo con el
art. 46 delRJN, bajo apercibimiento de no despachársele los escritos
que no reúnan sus requisitos". Vimos ya que el Reglamento para la
Justicia Nacional Comercial impone que los secretarios no darán
curso a peticiones formuladas en escritos que no reúnan los requisi-
tos pertinentes. Sin perjuicio de otras consecuencias legales de ma-
yor envergadura, como aquella en la que un tribunal bonaerense con-
sideró al autor de la presentación infractor al deber de colaboración
con la jurisdicción, tuvo en cuenta la falta a los fines arancelarios,
formuló al profesional un severo llamado de atención, y comunicó lo
actuado al Colegio de Abogados a los fines correspondientes (posible
sanción por falta ética) 177 .
b - Respecto de los componentes del núcleo
Recordamos que el error u omisión en la invocación del derecho no
produce perjuicio alguno, producto de la vigencia del principio iura
novit curia, y salvedad hecha del recurso de inaplicabilidad de la ley
nacional. Sin embargo, por las razones oportunamente apuntadas
(ubicarse mejor el letrado en la relación hechos - derecho del caso, y
ayudar al lector) conviene fundar brevemente en derecho las presen-
taciones, sobre todo en cuestiones dudosas o controvertidas.
177 "La expresión de agravios se diagramó arracimando más de cincuenta renglo-
nes en cada carilla, haciendo así difícil e ingrata la tarea de su lectura, infringiendo su
redactor el deber de colaboración con la jurisdicción (art. 59, inc. 1º, ley 5177) y desde-
ñando con el desprolijo estilo el respeto y consideración debidos a los destinatarios de
la pieza. Las acordadas de la Suprema Corte y los usos forenses, a los fines de compo-
ner con los escritos un expediente judicial, han elaborado formas elementales que con-
sisten, no sólo en la claridad y precisión de las peticiones, sino, además, en una presen-
tación legible, con un número de renglones adecuado a la seriedad del obrar en justicia
(res. 339 y 373 de 1967). Al margen de que conforme al inc. {) del art. 16 del decr.-ley
8904/77 se tiene en cuenta ese quehacer a los fines arancelarios, debe formularse un se-
vero llamado de atención al profesional para que en sus futuras actuaciones observe el
debido estilo forense, lo que se comunicará al Colegio de Abogados con copia del presen-
teAcuerdo, a los fines pertinentes" (Cám.Apel. Civ. y Com. San Isidro, Sala II, 13/11/92,
Juba, Bl 750155).
Confección de es,critos y otras piezas procesales 185
En cuanto a la exposición de los hechos, la demanda principal o in-
cidental que no la