0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas2 páginas

Intelecto y Razón

El documento resume la distinción que hace Santo Tomás de Aquino entre el intellectus y la ratio en el conocimiento humano. El intellectus conoce de forma directa e intuitiva, mientras que la ratio conoce de forma discursiva, pasando de un concepto a otro. Aunque la ratio llega a conocer lo que el intellectus ya conoce, el conocimiento humano parte de los principios del intellectus y termina en la comprensión intuitiva del intellectus. La ratio tiene una función mediadora a través del razonamiento, pero depende del intellectus tanto en su punto de partida como
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas2 páginas

Intelecto y Razón

El documento resume la distinción que hace Santo Tomás de Aquino entre el intellectus y la ratio en el conocimiento humano. El intellectus conoce de forma directa e intuitiva, mientras que la ratio conoce de forma discursiva, pasando de un concepto a otro. Aunque la ratio llega a conocer lo que el intellectus ya conoce, el conocimiento humano parte de los principios del intellectus y termina en la comprensión intuitiva del intellectus. La ratio tiene una función mediadora a través del razonamiento, pero depende del intellectus tanto en su punto de partida como
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTELECTO Y RAZÓN

1
En S. Tomás de Aquino se trata de dos modos de operar de la potencia racional
humana.
“[...] el intellectus y la ratio difieren en cuanto al modo de conocer; a saber,
porque el intellectus conoce con una intuición simple, la ratio empero
discurriendo de una cosa a otra. Pero la ratio solamente por el discurso
llega a conocer aquello que el intellectus conoce sin discurso, a saber, lo
universal. Por lo tanto, es el mismo objeto el que se propone a la parte
apetitiva, tanto por parte de la ratio, como por parte del intellectus. [...]”1.
El intellectus conoce con una simple visión penetrante del objeto, en cambio la
ratio, pasando de una cosa a otra. Por eso la ratio tiene una función mediadora,
propia del razonamiento y de la composición y división. Pero aquello a lo que la
ratio llega es captado por el intellectus que ve la verdad que se ofrece en un juicio,
o la conclusión de un razonamiento.
Al tratar sobre la diferencia entre el ángel y el alma humana, afirma:
“[…] en el hombre hay intellectus […] porque su conocimiento es
intelectual solo según el término y según el principio. Según el principio,
porque conoce sin indagación e inmediatamente los primeros principios
[…] según el término, porque la inquisición de la razón se termina en el [
acto] intelectivo de lo real; y así no tiene al intellectus como naturaleza
propia, sino por cierta participación […]”2.
El conocimiento humano parte y termina en el intellectus: parte de los principios
del hábito intellectus y termina en la intelección de lo real; entendiendo por
intelección, la penetración simple en lo que las cosas son.
Los actos de la ratio son cogitatio, inquisitio, collatio y discursus.

Cogitatio es un movimiento que, como tal, implica el paso de la potencia al acto,


o sea, es un acto intermedio, no completo. Inquisitio es el acto que busca
elementos diversos para ser reunidos en un juicio o un razonamiento; es la
investigación. Collatio, que compara y reúne dichos elementos. Finalmente, el
acto propio de la ratio es el discursus; es un movimiento, un proceso que necesita
esencialmente de la sucesión temporal ligada a un espacio en el cual se
desarrolla. Opera cum continuo et tempore. La sucesión no se da solamente de
acto a acto (esta situación también pertenece al intellectus creado o finito), sino
también dentro de cada acto; es decir se suceden actos parciales dentro de una

1
Summa Theologiae I, q. 59 a. 1 ad 1.
2
Super Sententiarum II, d. 3 q. 1 a. 6 ad 2.

Beatriz Reyes Oribe


Cátedra de Historia de la Filosofía Medieval
misma operación. La causa es que hay una dependencia de los órganos corpóreos
2
para conocer. En la ratio hay una imperfección de parte de la operación, que
implica siempre movimiento; y una imperfección de parte del objeto, que es algo
común. Esto último es así porque la perfección del conocimiento está en conocer
lo real del modo que es, y no como se encuentra en el cognoscente; por el
contrario, la razón capta la esencia de modo universal y necesita abstraerla de lo
sensible.

Los actos del intellectus son la intuición y la contemplación de la verdad. Esto


último se da formalmente en el juicio. El intellectus se caracteriza por conocer
sine continuo et tempore, por una simple visión o intuición, de modo inmediato.

Pertenecen al intellectus tanto las verdades evidentes para todos, es decir los
primeros principios, como las que son evidentes sólo para los sabios. También le
corresponden los juicios de experiencia. También le pertenecen los conceptos,
aunque estén mediados por el proceso de abstracción y conversión.

El punto central de las relaciones del intellectus y la ratio está en que el primero
es principio y término de la otra. El intellectus es causa eficiente del movimiento
de la ratio y ella desarrolla con su discurso las conclusiones, que están contenidas
implícita y virtualmente en los principios del intellectus. Las conclusiones están
en potencia en los principios y por el discurso pasan al acto. Por esto el intellectus
es principio de la ratio. Por otra parte, el intellectus es término por dos motivos:
1) los juicios conclusivos le pertenecen, aunque sean mediados por el trabajo de
la razón; 2) porque al final de un razonamiento puede resolverse la conclusión en
los principios. La ratio parte de la evidencia de los principios y debe volver a ellos
para tener certeza de la conclusión.

Por todo esto se puede decir que la ratio realiza un movimiento circular, que
parte de los principios y concepciones del intellectus, para volver a él, viendo las
conclusiones o viendo las conclusiones en los principios.

Beatriz Reyes Oribe


Cátedra de Historia de la Filosofía Medieval

También podría gustarte