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ACSP02. Clase2

Este documento presenta una clase sobre la conquista de América y la formación del orden colonial. Explica que hubo diversas perspectivas sobre la conquista y las causas del dominio español. También analiza cómo se estructuró el dominio colonial, distinguiendo entre etapas. Finalmente, discute la necesidad de reexaminar críticamente cómo se enseña este tema en la escuela primaria.

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ACSP02. Clase2

Este documento presenta una clase sobre la conquista de América y la formación del orden colonial. Explica que hubo diversas perspectivas sobre la conquista y las causas del dominio español. También analiza cómo se estructuró el dominio colonial, distinguiendo entre etapas. Finalmente, discute la necesidad de reexaminar críticamente cómo se enseña este tema en la escuela primaria.

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Actualización Académica en Ciencias Sociales para el Nivel Primario

Módulo 2: La enseñanza de la historia de los pueblos originarios, la conquista y la resistencia

Clase 2. La conquista de América: diversas perspectivas y


explicaciones. La conformación de un orden colonial (parte
1)
Los contenidos de este módulo son una reelaboración de las clases realizadas por
Nicolás Kogan para la Especialización en Enseñanza de las Ciencias Sociales en la
escuela primaria (Buenos Aires: Ministerio de Educación y Deportes de la Nación,
año 2016).

Para introducirnos a la complejidad de la conquista


Comenzamos la clase 2 de este módulo, en la que profundizaremos en torno a dos de los procesos
que más han atraído la mirada de historiadoras/es, investigadoras/es, especialistas en ciencias
sociales e integrantes del mundo de la cultura: la conquista y colonización de América y la posterior
conformación de un orden colonial en el territorio. Esperamos que este recorrido les resulte
provechoso e interesante.

Para comenzar, debemos reconocer la enorme trascendencia del acontecimiento de la conquista,


pues se trató del contacto entre culturas y sociedades con una extensa historia que se ignoraban
completamente. Cada una de las sociedades que entraron en contacto habitaba espacios del mundo
que nunca habían sido explorados por la otra. En esta clase, trataremos de comprender las diversas
causas de este proceso de conquista y colonización, así como abordar las diversas explicaciones que
se han dado en relación a cómo fue posible para los europeos (los españoles, en nuestro caso
particular) someter y dominar a tantas sociedades en un territorio tan amplio y establecer las bases
de un dominio colonial tan duradero.

1
Además, trataremos de dar cuenta de algunos de los debates y discusiones que tienen los y las
especialistas que se dedican a investigar el proceso de conquista y colonización y analizar
críticamente los modos en que tradicionalmente se enseña este contenido en la escuela.

Por otra parte, en esta clase comenzaremos a abordar cómo se conformó el orden colonial.
Exploraremos diversas dimensiones a partir de las cuales se estructuró el dominio colonizador.
distinguiendo diferentes etapas o momentos del período colonial. De esta manera, contribuiremos a
pensar la existencia de periodizaciones internas y algunas categorías o conceptos para abordar la
temporalidad.

El acontecimiento evocado cada 12 de octubre en las escuelas tiene un significado


mucho más profundo que el de haber sido el primer contacto entre europeos y
americanos que dio inicio a la colonización. Se trata de un punto de inflexión en el
trayecto de toda la historia humana. Los y las invitamos a leer el modo en que
entiende la cuestión el historiador Steve Stern:

“El año 1492 evoca un simbolismo poderoso. Es claro que el simbolismo es


particularmente poderoso para aquellos pueblos cuya memoria histórica los vincula
directamente con las fuerzas desatadas en 1492. Para los americanos indígenas, los
latinoamericanos, las minorías de ascendencia hispánica o latina, y los españoles y
portugueses esta vinculación es muy fuerte. El año 1492 simboliza un viraje decisorio
del destino histórico: para los amerindios significa el desgraciado cambio de una
historia independiente por una historia de colonización; para los ibéricos, la violenta
embestida de un capítulo de su historia que les granjeó la controvertida reputación
de imperialistas; para los latinoamericanos y la diáspora latina, el doloroso
nacimiento de diferentes culturas a partir de enfrentamientos de poder entre
europeos ibéricos, americanos indígenas, africanos y el amplio espectro de los
descendientes que mantuvieron o entremezclaron los principales grupos raciales.

Sin embargo, el alcance de este simbolismo va más allá de las Américas y de los
descendientes de quienes fueron más directamente afectados. La llegada de Colón a
América simboliza una reconfiguración histórica de dimensión mundial. La fusión de

2
las historias de los nativos americanos y de los europeos en una sola historia marcó
el comienzo del fin de estadios aislados del drama humano. Los parámetros
continentales y subcontinentales de la lucha y las acciones humanas, de los logros y
fracasos, se extendieron a un escenario de poder y confirmación mundial. […]

Asimismo, el año 1492 simboliza los albores de un ascenso mundial sin parangón de
la civilización europea, sus inventos científicos, su poder y su influencia cultural no
alcanzaban a eclipsar a los de las civilizaciones que habían desarrollado sus propias
‘edades de oro’ en Asia, África, el Medio Oriente y las Américas. La civilización y el
poder humanos tenían dimensiones continentales o subcontinentales, la vida en alta
mar se desarrollaba en estrecha relación con las masas de tierra, Occidente no era
necesariamente superior o dominante. Después de 1492, la civilización europea
comenzó su escalada hacia un dominio único desde el punto de vista
intercontinental e incluso mundial y emprendió la transición hacia el capitalismo,
cuyas transformaciones y vínculos económicos cruzaron varios océanos y
continentes”.
Stern, S. (1992). “Paradigmas de la conquista: Historia, historiografía y política”. En Boletín del
Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. E. Ravignani”. Tercera Serie. Núm. 6, pp. 7-8.

Para preguntarse

Intentemos preguntarnos desde la perspectiva de Steve Stern: ¿Qué significado


tuvieron los acontecimientos de 1492 para los indígenas? ¿Cuál es el alcance y
simbolismo más abarcador que le otorga a aquel año?

3
A propósito de la conmemoración del Día del respeto a la diversidad cultural

Hasta hace algunos años, y especialmente en la escuela primaria, las efemérides


funcionaron como organizadoras de la enseñanza de la Historia. Estas se
encontraban permeadas fuertemente por componentes emocionales y afectivos,
centradas en la presentación de "buenos y malos" y en un discurso principalmente
moralizante, basado en la pretensión de homogeneizar la identidad de la nación.
Esto suprimió cualquier historia alternativa posible, invisibilizando ideas, luchas o
proyectos que no llegaron a concretarse. Hubo sucesos, entonces, que se
definieron como hitos de la construcción de la nacionalidad y de la identidad, y su
relato vertebró explícita o implícitamente la formación de un ciudadano por
adhesión.

La efeméride del 12 de octubre resulta paradigmática en muchos sentidos.


Tradicionalmente, en la conmemoración se reproducía el relato estereotipado de
las peripecias de Cristóbal Colón y sus tres carabelas y la presentación de los
hechos distinguiendo a los “buenos" y los malos” desde una perspectiva muy
ligada al evolucionismo y a miradas reduccionistas de la historia.

Hace tiempo que se está cuestionando la visión y la función tradicional de las


efemérides, partiendo de la necesidad de promover análisis críticos de los hechos
y las actitudes de los sujetos que participaron de esa historia, estableciendo
relaciones causales entre los sucesos e incorporando la noción de conflicto y de
grupos con distintos intereses y puntos de vista en el interior de una sociedad,
entendiendo que todas estas cuestiones son clave para comprender y explicar
procesos históricos.

Veamos, entonces, que nos propone al respecto Mariana Lewkowicz,


coordinadora de la Actualización Académica en Ciencias Sociales para el Nivel

4
Primario: [Link]

Les proponemos pensar en las celebraciones que hayan presenciado en sus


escuelas en relación al Día del respeto a la diversidad cultural. A partir de ello, los
y las invitamos a reflexionar en torno a los siguientes interrogantes:

● ¿Qué hechos o sucesos se presentaron y de qué manera fueron


contados?
● ¿Qué actores sociales aparecieron y cuáles se encontraron ausentes?
● ¿Cuál fue el tratamiento que se le dio a esos actores sociales?
● ¿Identificaron miradas esencialistas o estereotipadas de los pueblos
originarios? ¿Cuáles?

El documento “Abriendo sentidos 12 de octubre” elaborado por la Dirección de


Currícula y Enseñanza de la CABA ofrece una serie de propuestas para la
conmemoración del Día del respeto de la diversidad cultural que intentan dar
cuenta de un sentido renovado para las efemérides. El documento está
disponible en [Link]

Las causas del triunfo español


El emblemático primer viaje de Colón, que arribó a las costas de las Antillas el 12 de octubre de
1492, fue el primero de una serie de cuatro viajes que realizó. Colón falleció sin saber que había
arribado a un continente distinto del que imaginaba y tampoco tuvo oportunidad de recorrer más
que una porción acotada del mismo. A lo largo del siglo XVI, se sucedieron numerosos y variados

5
primeros contactos entre europeos y americanos. Los otros dos nombres paradigmáticos de la
conquista española son los de Hernán Cortés y Francisco Pizarro, porque se trató de los jefes de las
expediciones que lograron imponer la autoridad europea sobre los dos grandes Estados indígenas
que existían al momento de su llegada. Cortés entró en contacto con los aztecas de Mesoamérica en
1519 y Pizarro con los incas de la región andina en América del Sur en 1532. Además, numerosas
regiones de América habitadas por una pluralidad enorme de comunidades indígenas tuvieron sus
primeros contactos con colonizadores europeos en distintos lugares y momentos. Es decir que la
conquista y colonización de América por parte de España fue un proceso que se desplegó a lo
largo de un tiempo muy amplio y no se trató de un acontecimiento concretado de una sola vez en
1492.

La noción de proceso

La noción de proceso en las explicaciones de historia es muy importante. Se trata de


un concepto que permite abordar una serie de acontecimientos variados ocurridos
en diversos momentos, separados, a veces, por años, décadas o siglos pero que, sin
embargo, se encuentran conectados entre sí por estar ligados a una misma clase de
problemas y cuestiones; a un mismo fenómeno. Es decir, por formar parte de un
mismo proceso. La partida de Colón del Puerto de Palos y el descuartizamiento de
Túpac Amaru II en 1781 están separados por casi trescientos años y miles de
kilómetros. Sin embargo, los/as historiadores/as pueden vincular estos
acontecimientos, protagonizados por individuos que nunca se conocieron, en el
largo proceso de la colonización española del continente americano.

Las explicaciones que historiadores/as han generado para entender la conquista española de
América son variadas. Sin embargo, hay un elemento que subyace al conjunto de los intentos que se
han realizado por interpretarla. Hay un aspecto que han resaltado muchos/as investigadores/as
cuando se formularon la siguiente pregunta: ¿de qué modo los expedicionarios que partieron en
algunos barcos (no se trató de una gran flota en ninguno de los viajes iniciales) y pertrechados con
algunos armamentos (no se trató de un ejército profesional en ninguno de los primeros viajes)

6
lograron, tras un viaje de miles de kilómetros, internarse en un territorio que ignoraban y doblegar,
en algunos casos, a sociedades muy complejas o Estados muy poderosos? Ese aspecto o elemento
que está presente en muchas explicaciones es la idea de una superioridad cultural. En efecto, un
enorme número de textos de historia explicativos de la conquista expresan de forma explícita y
abierta, o solapada y sutil, que los españoles lograron conquistar y colonizar gran parte del
continente americano debido a la portación de alguna forma de superioridad sobre los indígenas
americanos.

Son varias las formas de la “superioridad” como argumento explicativo de la conquista.


Recordemos que, desde los primeros viajes patrocinados por la Corona a través de los acuerdos de
las Capitulaciones (que se asemejaban a los firmados con los adelantados que combatían contra los
árabes de la península) se dotó de un carácter sagrado y misional a la empresa colonizadora. Las
bulas emitidas por el Papa Alejandro VI y el texto del Requerimiento escrito por el jurista Palacios
Rubios volvían a hacer hincapié en el mandato divino que impulsaba los viajes colonizadores. A
partir de estas intervenciones y de los primeros contactos con las sociedades indígenas, muchos
europeos cristianos comenzaron a caracterizar a los indígenas americanos como seres idólatras e
impíos que adoraban a varios dioses y no habían entrado en contacto con la verdadera divinidad. De
este modo se justificaba la presencia española y el sometimiento de los indios a las nuevas
autoridades que cumplirían una función evangelizadora. Así se construyó el primero y más relevante
de los argumentos de superioridad europea sobre las sociedades indígenas. Sobre la base de esta
primera definición se acoplaron nuevas caracterizaciones: los indígenas fueron definidos como
bárbaros, salvajes, violentos, incultos, sanguinarios, haraganes.

Algunos/as historiadores/as realizaron una operación intelectual por la cual tomaron distancia de
las crónicas de los protagonistas, evitando las adjetivaciones y procurando realizar una lectura
desapasionada de la conquista. Sin embargo, en el momento de explicar las causas de la imposición
del dominio español, recurrieron a argumentos organizados en torno a alguna forma de
superioridad cultural. Así fue que se planteó el predominio en el terreno militar (superioridad de los
armamentos, capacidad estratégica y táctica para los enfrentamientos), algún atributo de la
personalidad de los protagonistas (mayor audacia de los europeos, mayor capacidad de interpretar
signos que ofrecieran pistas sobre las debilidades del otro) y/o, fundamentalmente, la diferencia del

7
legado de un proceso civilizatorio que se remontaba a la antigüedad clásica occidental que se
impuso sobre integrantes de culturas ágrafas y “menos desarrolladas”.

En las últimas décadas, sobre todo en vísperas de la conmemoración en 1992 del V centenario del
primer viaje de Colón, desde algunos centros académicos se le dio impulso a una visión que intentó
relativizar y matizar la violencia y el sometimiento político, militar, económico, cultural y social que
inauguró la conquista española en el continente americano. Esa perspectiva se sintetizó en la
acuñación del término “encuentro” para hacer referencia a la invasión. Es decir, desde este punto
de vista, en 1492 no se habría producido el inicio de la conquista y la colonización sino el “primer
encuentro entre culturas diversas”.

Otras posibles explicaciones


La atención que decidimos poner en las conquistas de las sociedades inca y azteca por parte de los
colonizadores españoles tiene que ver con cuestiones que analizamos en la clase anterior. Se trata,
como vimos, de las dos sociedades indígenas que generaron formas de organización estatal y
desplegaron un desarrollo complejo en múltiples dimensiones (económica, técnica, artística,
arquitectónica, militar). Por ese motivo es que el impacto de su sometimiento y la magnitud del
interrogante acerca de las razones que permitieron a un grupo reducido de conquistadores lograrlo
(en términos numéricos respecto de la estructura demográfica y la capacidad organizativa de la que
disponían estos Estados) son mucho más grandes. La presunta superioridad cultural que habría
permitido el triunfo de los españoles no es, sin embargo, la única vía posible para comprender el
proceso.

Existen, también, explicaciones que han enfatizado o resaltado otros elementos y factores como los
determinantes. Concretamente se trata del reconocimiento de que, en el momento en que se
produjo la invasión liderada por Cortés en México y la que encabezó Pizarro en Perú, ambos
Estados, el inca y el azteca, estaban atravesando períodos difíciles caracterizados por profundos
conflictos internos. En efecto, en su trayecto desde la costa atlántica hasta la ciudad de
Tenochtitlán, Cortés pudo capitalizar el apoyo de numerosas comunidades sometidas al poder de
los mexicas/aztecas que contribuyeron a facilitar el camino de los conquistadores hacia el centro

8
político del Estado indígena. Por su parte, la entrada de Pizarro en el territorio del Tawantinsuyu
coincidió con un momento de enfrentamientos internos entre aspirantes a la sucesión del fallecido
líder Huayna Cápac. Se trató, entonces, de un contexto de vulnerabilidad del Estado incaico
originado por una crisis sucesoria que impedía la generación de una resistencia firme a los invasores
españoles. La consideración de estos factores relativiza el argumento de la superioridad “natural” o
“esencial” de los europeos sobre los americanos. En cambio, se señala que ciertas contingencias
coadyuvaron al desenlace del sometimiento y la colonización.

El problema de los anacronismos

Las explicaciones que ponen el acento en la existencia de cualidades más aptas de


los conquistadores europeos en relación con las de las poblaciones indígenas
comportan otra cuestión problemática: tienden a alimentar las lecturas que
sostienen la idea de la inevitabilidad de ciertos acontecimientos de la historia. Si
los españoles tenían atributos y aptitudes, como la audacia y la ambición, y los jefes
indígenas se caracterizaban por la insensatez y la imprevisión, parecería obvio e
inevitable que se produjera el desenlace que efectivamente ocurrió. El problema de
pensar de este modo es que no se atiende a las contingencias y a la
imprevisibilidad de los acontecimientos. Desde la mirada actual (que nos permite
conocer, por ejemplo, que existió un régimen de dominación colonial que se
extendió a lo largo de tres siglos en casi todo el continente americano) se proyectan
sobre el pasado ideas e interpretaciones de las conductas de los y las protagonistas
perdiendo de vista, muchas veces, que esos sujetos actuaban desde una posición
desprovista de las lecturas que generamos nosotros/as en nuestro presente. Es
decir, cuando Atahualpa y Pizarro se encontraron en la plaza de Cajamarca aquel día
de noviembre de 1532 ni uno ni otro eran conscientes de la sucesión de
acontecimientos que sobrevendrían durante los trescientos años posteriores ni era
posible que imaginaran la validez del concepto “régimen colonial” que utilizamos

9
nosotros para definir el proceso en el que se inscribe el acontecimiento de aquel
encuentro.

Es importante estar prevenidos frente a las lecturas que buscan en los datos del
pasado una confirmación de lo que sabemos que terminó ocurriendo y derivando
en el presente. Por otra parte, es importante señalar que en los primeros años de la
conquista de los grandes Estados indígenas existieron acontecimientos y situaciones
que hicieron zozobrar la pretensión española de asentar un dominio duradero. En
efecto, luego de su entrada en Tenochtitlán, Cortés y sus seguidores afrontaron la
denominada “Noche triste” (el término con el que pasó a la posteridad aquel
acontecimiento está consustanciado con la perspectiva de los conquistadores) en la
que los integrantes de la sociedad mexica/azteca intervinieron en defensa de sus
tierras y recursos contra los conquistadores. Por su parte, tras la prisión de
Atahualpa, Pizarro y los conquistadores del Perú vieron peligrar sus pretensiones
colonialistas cuando Manco Inca organizó hombres y recursos en la fundación de un
Estado neoinca al norte del Cuzco. Es decir que, durante el desenvolvimiento del
proceso de conquista, sus protagonistas no tenían certezas acerca del desenlace
que nosotros sí conocemos.

La conformación de un orden colonial


La construcción de un verdadero orden colonial tampoco fue un hecho que se dio de una vez y para
siempre. Consistió en un largo proceso con avances, retrocesos y múltiples conflictos internos. El
sistema colonial español que se fue configurando a lo largo del tiempo se desplegó en varios planos
o dimensiones. En el ámbito político se estructuró un régimen organizado a partir de numerosas
instituciones y cargos. En el aspecto económico estableció un sistema de explotación del trabajo
indígena y de esclavos africanos en plantaciones, haciendas, minas y ciudades que permitió extraer
enormes riquezas acumuladas por los sectores dominantes de la sociedad colonial. En el orden
social y cultural se estructuró un régimen de castas que definía claramente la posición de cada
individuo dentro de la sociedad y se afianzó el poder de la iglesia como institución central en la

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conformación de valores, símbolos y modos de representación de los fenómenos sociales y
naturales. Además, todos los habitantes de las colonias estuvieron sometidos al régimen de
monopolio comercial que implicaba un rígido control de los puertos, rutas y mercados
autorizados para los intercambios.

El conocimiento histórico y la conquista de América

Un aspecto importante a considerar en relación con la manera en que se construye


conocimiento sobre las sociedades, para poder acercarnos de un modo más
profundo a la complejidad de los procesos históricos, tiene que ver con evitar los
anacronismos (como ya se mencionó), las naturalizaciones, las descripciones
estereotipadas y las perspectivas esencialistas. Sobre estos puntos anticipamos
algunas ideas en la primera clase de este módulo.

Es frecuente advertir en muchos relatos sobre la conquista de América, que


circulan por fuera y por dentro del ámbito educativo, una caracterización de la
época colonial como una especie de foto fija en la que no se reconocen
transformaciones internas. Desde este tipo de caracterizaciones, el período de
dominio español sobre las sociedades indígenas del continente —que se extendió,
por lo menos, a lo largo de tres siglos—, habría tenido más o menos la misma
forma en todo ese tiempo. Ahora bien, las distintas sociedades que coexistieron a
lo largo del período colonial atravesaron muchas transformaciones.

Por otro lado, el tiempo transcurrido entre la finalización de aquel período y


nuestro presente ha permitido que los y las historiadores/as produzcan nuevas
reconstrucciones de distintos aspectos de las sociedades de aquel tiempo. Por ese
motivo, la imagen que tenemos de aquella etapa no puede describirse siempre a
partir de los mismos rasgos como si tuviera una naturaleza o una esencia
inalterable.

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Es importante considerar que los procesos históricos, las épocas del pasado, las
culturas, los modos de ser, estar y vincularse que tienen los y las integrantes de las
sociedades carecen de características inmutables que las definan porque se van
haciendo y transformando en el devenir del tiempo. Por otra parte, además, las
explicaciones de esos procesos, épocas, culturas y modos de ser, estar y vincularse
también son dinámicas y atraviesan cambios. El conocimiento que tenemos
disponible actualmente sobre el dominio español de los pueblos indígenas es
mucho más amplio que hace unas décadas atrás y sigue generando controversias
entre los y las especialistas.

La conquista “privada”
Como advertimos anteriormente, la Corona firmó una serie de acuerdos con el navegante Cristóbal
Colón, acuerdos que recibieron el nombre de Capitulaciones. Se trataba de un contrato entre un
Estado o reino y un individuo particular por el cual se establecían y distribuían funciones, roles,
prerrogativas, responsabilidades y beneficios. Acuerdos similares firmaron los conquistadores
Hernán Cortés y Francisco Pizarro y muchos otros expedicionarios y navegantes que ofrecían sus
servicios a la corte para ampliar las exploraciones y los dominios coloniales.

Desde la perspectiva de los integrantes de la corte, estos acuerdos fueron muy provechosos en las
primeras décadas del dominio sobre el continente americano debido a que les permitían delegar los
riesgos de las empresas exploradoras en individuos privados que actuaban “en su nombre”. Aunque
los contratos obligaban a los reyes a ceder beneficios económicos y políticos a los expedicionarios,
siempre incluían especificaciones sobre el patrocinio que la Corona hacía de los viajes y, por
consiguiente, sobre la jurisdicción soberana que tendría sobre los territorios descubiertos. La mayor
parte de los acuerdos que empezaron a firmarse a partir del siglo XVI recibieron el nombre de
contratos de encomienda.

12
La encomienda era un contrato entre tres partes (Corona, conquistador e
indígenas), pero firmados solamente por las dos primeras. La Corona y un particular
—que se convertiría en encomendero— acordaban una distribución de roles,
funciones y potestades.

El encomendero/conquistador podía ejercer funciones políticas en el territorio


explorado y apropiarse de una porción de los bienes y riqueza que consiguiera en
su estadía en América. Al mismo tiempo se le asignaba “en encomienda” el control
y el poder sobre aquellos indígenas que se encontraran en el territorio apropiado.
Los “indios encomendados” debían obedecer al encomendero y este podía exigir
que trabajen en diversas tareas como mano de obra. La Corona, por su parte, si
bien delegaba estos beneficios y potestades, le exigía al encomendero que
cumpliera con la obligación de evangelizar a los indígenas y también el respeto a la
soberanía superior del Estado monárquico. De acuerdo al contrato de encomienda
todas las atribuciones que el encomendero tenía en América estaban por debajo de
la jerarquía de la Corona que ejercía un dominio político formal sobre todas las
tierras descubiertas.

Conflictos dentro del sector colonizador


Sin embargo, a pesar de la claridad de las limitaciones que tenía el poder de cada parte, existieron
situaciones conflictivas originadas en la pretensión que algunos conquistadores tuvieron de ampliar
su capacidad de dominio político en el nuevo continente. A lo largo del siglo XVI varios
encomenderos e integrantes de expediciones colonizadoras que acordaron la realización de viajes
patrocinados por la Corona intentaron ampliar sus atribuciones de mando desconociendo la
autoridad de la corte castellana. La distancia entre las colonias y la metrópoli (medida no solo en
kilómetros, sino en el elemento más concreto del tiempo que demandaba cada viaje que
transportaba personas, bienes e información) sumada al hecho de que nunca, a lo largo de todo el
período colonial, un monarca (rey o reina) visitó sus dominios transatlánticos, incentivaron a

13
algunos de ellos a desobedecer el poder formal de la corte y erigirse en portadores de soberanía
privada sobre los territorios americanos que controlaban.

Soberanía privada o poder político privado: consiste en el ejercicio por parte de


un individuo de atributos de poder propios de un Estado. Se trata del ejercicio de
un control o dominio que una persona posee sobre una jurisdicción con
capacidad de mando expresada de diversas maneras (estableciendo impuestos,
ejerciendo poder de policía, administrando justicia, legislando).

En un primer momento, a pesar de entrar en conocimiento de la indisciplina de algunos


conquistadores, la Corona consintió varias acciones de rebeldía debido a que no contaba con los
recursos y la infraestructura necesarios para establecer instituciones sólidas que ejercieran una
presencia más leal a los intereses de la corte. Por esta razón, algunos/as historiadores/as
denominan a la etapa que transcurrió en las primeras décadas posteriores a 1492 como el período
de la conquista privada. Es decir que, frente a la ausencia de un Estado colonial firme que ejerciera
claramente su soberanía en el territorio colonial, la corte delegó en individuos privados la función
de descubrir, explorar, dominar y controlar, aun cuando algunos de estos sujetos rivalizaran con los
monarcas.

El debate sobre las encomiendas

El misionero dominico Fray Bartolomé de las Casas había arribado a América con el


objetivo de evangelizar, del mismo modo que muchísimos otros integrantes de las
órdenes religiosas cristianas. En su estadía en diversos territorios del dominio
español pudo comprobar no solamente el trato inhumano que los encomenderos le
propinaban a los indígenas que explotaban laboralmente, sino también los
enfrentamientos y las ambiciones de poder de muchos conquistadores que
derivaban en el desconocimiento de la autoridad de la Corona. A partir de sus

14
convicciones religiosas y la sensibilidad frente a los tratos recibidos por los indios
intervino con crónicas, relatos y fundamentaciones del modo en que debía
enderezarse el rumbo de la presencia española en América. Es decir: Las Casas no
cuestionaba la validez ni el derecho castellano y eclesiástico a asentarse en el
“nuevo” continente y “tutelar” a sus habitantes originarios, pero sí se enfrentó a
quienes consideraban que podía explotarse a los indígenas como si se tratara de
“bestias inhumanas”. A partir de su intervención se originó un profundo debate
teórico, jurídico y filosófico sobre la encomienda y la legalidad de la colonización. Su
principal adversario fue el clérigo Juan Ginés de Sepúlveda, quien consentía y
defendía el papel que estaban ejerciendo los encomenderos como agentes
“civilizadores” y legítimos representantes de la Corona. Los argumentos de Las Casas
fueron uno de los elementos que incidieron en la definición y el inicio de una nueva
etapa en la colonización española de América que dejaría de estar marcada por la
lógica de la conquista privada para pasar a estar organizada en torno a las
instituciones de un Estado colonial.

Algunas conclusiones
En esta clase comenzamos reflexionando sobre el significado y las causas de la conquista y
colonización de América. Vimos, por un lado, que para comprender el proceso de la conquista de
América es necesario ampliar la escala temporal y espacial. Es decir, la comprensión de las causas se
puede realizar en la medida en que se miren alternativamente los procesos políticos, económicos y
culturales que se venían desplegando en Europa, así como aquellos que estaban atravesando las
sociedades americanas en un período que excede en muchos años al primer viaje de Colón tanto
hacia atrás como hacia adelante.

Por otra parte, si bien existe un consenso generalizado en torno a la trascendencia de este proceso
histórico pudimos apreciar, a lo largo de esta clase, que existen diversas perspectivas y posiciones
en relación con su explicación y caracterización. La legitimación de las acciones impulsadas por la
Corona española comenzó en el mismo momento en que se producían los acontecimientos políticos

15
y militares. El discurso religioso avalado por la propia sede romana de la iglesia cristiana cumplió un
papel esencial construyendo sentidos en torno a la idea de una superioridad natural de la cultura
europea en relación con los indígenas americanos. Sin embargo, en el terreno de la historiografía
también se han desplegado interpretaciones basadas en argumentos que le daban sustento y
respaldo a la idea de un “grado más alto de desarrollo civilizatorio” de los colonizadores expresado
de diversas maneras. Sobre la base de ese señalamiento varios/as historiadores/as, sin justificar
abiertamente el sometimiento, intentan entender las razones de la conquista presentando algunos
hechos como inevitables. Otras perspectivas, en cambio, intentaron abordar el proceso atendiendo
a las contingencias y sin dar por sentada la existencia de supuestos atributos de la cultura europea
que explicaran por sí mismos la conquista.

Sumado a esto, en esta clase pudimos reflexionar respecto de que el período colonial que se inició
con el primer viaje de Colón en 1492, y que se extendió por mucho tiempo, no fue uniforme,
inmutable o estático. Por el contrario: a lo largo de los siglos que duró la presencia dominadora de
España en América se produjeron cambios, transformaciones y movimientos en los modos y las
estrategias de poder. En la próxima clase continuaremos analizando qué transformaciones se
desarrollaron en el orden colonial luego de esta primera etapa de conquista “privada” y las
consecuencias políticas, económicas y sociales que estas transformaciones acarrearon en el espacio
americano.

¡Hasta la próxima clase!

Actividades

1. Lectura de fuentes en la enseñanza


Los/as invitamos a ingresar al siguiente dossier de fuentes y recursos para
comprender el proceso de la conquista de América, publicado en el aula, en
el que podrán encontrar mapas, documentos, testimonios e imágenes, es
decir, fuentes que ilustran y brindan elementos para pensar sobre la situación

16
en Europa, las características de los primeros contactos, las razones de la
conquista. Su recorrido y lectura les permitirá imaginar y comprender el
contexto de la conquista y enriquecer las ideas para abordar la enseñanza de
estos temas en la escuela.

A partir de la lectura de las fuentes analizadas en el dossier les proponemos


pensar ¿qué fragmentos de las mismas podrían incluirse en el marco de una
propuesta de enseñanza en el área de Ciencias Sociales? Comenten en el foro
"Fuentes para la enseñanza de la conquista de América" qué fuente del
dossier seleccionaron, compartan los fragmentos que les hayan resultado
interesantes y justifiquen, en no más de 300 palabras, por qué la incluirían al
abordar estos temas en el aula. Para desarrollar la justificación, retomen los
contenidos desarrollados a lo largo de esta clase.

El empleo de fuentes primarias en la enseñanza de las Ciencias Sociales,


particularmente en relación con contenidos de Historia, es una estrategia muy
aconsejable por varias razones. En primer lugar, porque consiste en una operación
novedosa que representa un cambio respecto de las modalidades más tradicionales
de enseñanza (exposiciones orales, lectura de textos expositivos, resolución de
preguntas). Proponer la lectura de documentos provenientes del mismo período que
se está analizando y generados por protagonistas directos de los procesos
estudiados no solamente puede despertar interés en los contenidos de la propuesta
de enseñanza sino que, además, vincula al estudiante con uno de los modos de
producción de conocimiento de los especialistas (historiadores/as u otros
investigadores/as de las ciencias sociales). En ese sentido, la idea de acercar fuentes
primarias a los y las alumnos/as no implica pretender que se conviertan en
pequeños/as historiadores/as, pero sí que puedan generar una posición empática
con la perspectiva del protagonista que está expresando sus ideas e intereses en el

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documento. Al mismo tiempo, la lectura de documentos o fuentes primarias
contribuye a la construcción de una conciencia histórica capaz de identificar algunas
diferencias fundamentales entre los modos de expresarse, los valores y las ideas que
circulan en diferentes épocas. Las fuentes primarias que se presentan en esta clase
están relacionadas con esos propósitos.

Material de lectura
● Kogan, N. (2016). Dossier de fuentes y recursos para la comprensión de la Conquista de
América. Especialización en Enseñanza de las Ciencias sociales en la escuela primaria.
Buenos Aires: Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.

● Wolman, S. (2009). 12 de octubre. Abriendo sentidos. Aportes para la enseñanza. Escuela


Primaria. Ministerio de Educación. Bs. As. Gobierno de la Ciudad. Disponible en:
[Link]

Bibliografía de referencia
● Barnadas, J. M. (1990). “La Iglesia en la Hispanoamérica colonial”. En Leslie Bethell. Historia
de América Latina. Barcelona, Cambridge University Press-Editorial Crítica, HAL, tomo 2, pp.
185-207.

● Brading, D. A. (1991). Orbe Indiano. De la monarquía católica a la república criolla, México,


F.C.E. Cap. 3: “El profeta desarmado”, pp. 75-97 y Cap. 4: "El gran debate", pp. 98-121.

● Elliott, J. H. (1990). “La conquista española y las colonias de América”. En Leslie Bethell (ed.).
Historia de América Latina. Barcelona, Cambridge University Press-Editorial Crítica, Tomo 1,
pp.125-169.

● Lockhart, J. (1982). El mundo hispanoperuano 1532-1560, México, F.C.E. Cap. II “Los


encomenderos y los mayordomos”, pp. 20-47.

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● Stern, S. (1992). “Paradigmas de la conquista: Historia, historiografía y política”. En Boletín
del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. E. Ravignani”. Tercera Serie. Núm. 6, pp.
7-8.

● Todorov, T. (1992). La conquista de América. El problema del otro. México, Siglo XXI. Cap. 2:
“Conquistar”, pp. 59-136.

● Wallerstein, I. (1979). El moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes


de la economía-mundo europea en el siglo XVI. México, Siglo XXI. Cap.1: "Preludio medieval",
pp. 21-89.

Créditos 
Autor: Nicolás Kogan. Reelaboración: Daniela Neil.

Cómo citar este texto: 

Área de Ciencias Sociales, INFD (2022). Clase Nro. 2: La conquista de América: diversas perspectivas y
explicaciones. La conformación de un orden colonial (parte 1). La enseñanza de la historia de los pueblos
originarios, la conquista y la resistencia. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación. 

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