Pleno.
Sentencia 52/2022
EXP. N.° 02217-2021-PHC/TC
CUSCO
RENE AGUSTÍN
ESCALANTE ZÚÑIGA
RAZÓN DE RELATORÍA
En la sesión del Pleno del Tribunal Constitucional, de fecha 17 de febrero de
2022, los magistrados Ferrero Costa, Sardón de Taboada, Miranda Canales y
Ledesma Narváez (con fundamento de voto) han emitido la sentencia que
resuelve:
1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda respecto a lo expuesto
en el fundamento 4, supra.
2. Declarar INFUNDADA la demanda respecto a la alegada
vulneración del derecho a la pluralidad de instancia.
Asimismo, el magistrado Espinosa-Saldaña Barrera votó en fecha posterior
coincidiendo con el sentido de la ponencia.
Por su parte, el magistrado Blume Fortini emitió un voto singular declarando
fundada la demanda.
La Secretaría del Pleno deja constancia de que la presente razón encabeza la
sentencia y los votos antes referido, y que los magistrados intervinientes en el
Pleno firman digitalmente al pie de esta razón en señal de conformidad.
Flavio Reátegui Apaza
Secretario Relator
SS.
FERRERO COSTA
SARDÓN DE TABOADA
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
LEDESMA NARVÁEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
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RENE AGUSTÍN ESCALANTE
ZÚÑIGA
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 17 días del mes de febrero de 2022, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los magistrados Ferrero Costa, Sardón de Taboada,
Miranda Canales, Blume Fortini y Ledesma Narváez, pronuncia la siguiente
sentencia, con el fundamento de voto de la magistrada Ledesma Narváez y el
voto singular del magistrado Blume Fortini, que se agregan. Se deja constancia
que el magistrado Espinosa-Saldaña Barrera votó en fecha posterior.
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don René Agustín
Escalante Zúñiga contra la resolución de fojas 37, de fecha 1 de junio de 2021,
expedida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de
Justicia de Cusco, que declaró improcedente in limine la demanda de habeas
corpus de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 28 de abril de 2021, don René Agustín Escalante Zúñiga
interpone demanda de habeas corpus (f. 2) y la dirige contra el juez del Cuarto
Juzgado Penal Unipersonal de Cusco. Alega la vulneración de los derechos al
debido proceso, de defensa, a la pluralidad de instancia y a la libertad personal.
El recurrente cuestiona la sentencia, Resolución 9, de fecha 11 de
noviembre de 2019, por la que fue condenado a cuatro años de pena privativa de
la libertad, suspendida en su ejecución por el término de tres años, como autor
del delito contra la seguridad pública, en la modalidad de delitos contra los
medios de transporte, comunicación y otros servicios públicos, subtipo
entorpecimiento al normal funcionamiento de los servicios públicos, en grado
consumado (Expediente 04664-2017-54), porque dicha sentencia habría
vulnerado sus derechos de defensa y a la pluralidad de instancia.
El recurrente refiere que, del 6 al 8 de junio de 2017, se entrevistó con el
gerente y el subgerente sobre las construcciones en la avenida Túpac Amaru y
las inmediaciones de su vivienda; que, a raíz de esas entrevistas, se le llamó la
atención al encargado jefe de la obra, don Américo Froilán Olivera Pimienta, por
haber cerrado el paso o acceso al paradero de la Urbanización la Florida de la
Avenida Túpac Amaru bajada derecha, al construir un muro de contención entre
las dos pistas; que ante ello, el mencionado jefe de la obra sorprendió a la
procuradora pública de la Municipalidad Provincial del Cusco para que lo
denuncie por hechos que nunca constató ni fue informada técnicamente sobre el
desarrollo de la obra en la Avenida Túpac Amaru, y que en la actualidad el
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paradero construido de fierro se encuentra en su lugar de origen, conforme a los
planos que el gerente y subgerente de la obra en su momento le mostraron; y que
pese a ello, la fiscal hizo suya la denuncia y fue condenado por un delito
inexistente. Añade que en la intervención que le realizó un patrullero de la
Policía Nacional del Perú no hubo protocolo alguno, por lo cual tuvo que
solicitar la intervención de otro efectivo policial para que levante un acta de
constatación en la que se deje constancia de las omisiones legales en que los
efectivos de la patrulla habían incurrido. Y, en el proceso penal en varias
oportunidades se suspendió la visualización de los videos que acreditarían su
falta de responsabilidad, toda vez que no existió la interrupción de los vehículos
en ningún instante y en las veredas concluidas las personas transitan libremente.
Finalmente, sostiene que la cuestionada sentencia condenatoria le priva de su
derecho de defensa en segunda instancia, toda vez que su recurso de apelación
fue declarado inadmisible.
El procurador público adjunto a cargo de los asuntos judiciales del Poder
Judicial se apersona ante la primera y segunda instancia (f. 22 y 33).
El Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Cusco, con fecha 28
de abril de 2021 (f. 8), declaró improcedente in limine la demanda, al considerar
que no se ha sustentado adecuadamente de qué forma la sentencia condenatoria
vulneró el derecho a impugnar del recurrente, toda vez que se convocó a la
audiencia de apelación de sentencia para el 10 de enero de 2020, pero la defensa
del recurrente no acudió pese a estar debidamente notificada, lo que motivó que
su recurso de apelación sea declarado inadmisible; por lo que la sentencia
cuestionada no es firme.
La Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia
del Cusco confirmó la apelada, por estimar que no se advierte alguna
vulneración al derecho a la pluralidad de instancia, toda vez que ni el recurrente,
ni su abogado defensor, acudieron a la audiencia de apelación de sentencia, pese
a que se les notificó la Resolución 13 de fecha 3 de enero de 2020, en la que se
señala la fecha y hora de realización de la referida audiencia. Además, aduce de
que no corresponde a la judicatura constitucional realizar un reexamen o
revaloración de los medios de prueba referidos por el recurrente al cuestionar el
proceso penal que se le siguió, toda vez que ello es de competencia de un juez
ordinario.
FUNDAMENTOS
Delimitación del petitorio
1. La demanda cuestiona la sentencia, Resolución 9, de fecha 11 de
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noviembre de 2019, por la que don René Agustín Escalante Zúñiga fue
condenado a cuatro años de pena privativa de la libertad, suspendida en su
ejecución por el término de tres años, como autor del delito contra la
seguridad pública, en la modalidad de delitos contra los medios de
transporte, comunicación y otros servicios públicos, subtipo
entorpecimiento al normal funcionamiento de los servicios públicos, en
grado consumado (Expediente 04664-2017-54). Se alega la vulneración de
los derechos al debido proceso, de defensa, a la pluralidad de instancia y a
la libertad personal.
Análisis del caso
2. La Constitución Política del Perú establece en el artículo 200, inciso 1, que
mediante el habeas corpus se protege tanto la libertad individual como los
derechos conexos a ella; no obstante, no cualquier reclamo que alegue
afectación del derecho a la libertad individual o derechos conexos puede
reputarse efectivamente como tal y merecer tutela, pues para ello es
necesario analizar previamente si tales actos denunciados vulneran el
contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por el
habeas corpus.
3. Este Tribunal en reiterada jurisprudencia, ha precisado que la subsunción
de los hechos, los juicios de reproche penal de culpabilidad o
inculpabilidad, así como la valoración de las pruebas penales y su
suficiencia, no están referidos en forma directa al contenido
constitucionalmente protegido del derecho a la libertad personal, y es
materia de análisis de la judicatura ordinaria.
4. En ese sentido, no corresponde evaluar los argumentos del recurrente
sobre su alegada falta de responsabilidad penal. Por consiguiente, dado que
la reclamación del recurrente, en este extremo, no está referida al
contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por el
habeas corpus, resulta de aplicación el artículo 7, inciso 1, del nuevo
Código Procesal Constitucional.
5. La Constitución reconoce el derecho de defensa en su artículo 139, inciso
14, en virtud del cual se garantiza que los justiciables, en la protección de
sus derechos y obligaciones, cualquiera que sea su naturaleza (civil,
mercantil, penal, laboral, etc.), no queden en estado de indefensión. El
contenido constitucionalmente protegido del derecho de defensa queda
afectado cuando, en el seno de un proceso judicial, cualquiera de las partes
resulta impedida, por actos concretos de los órganos judiciales, de ejercer
los medios necesarios, suficientes y eficaces para defender sus derechos e
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intereses legítimos. Sin embargo, no cualquier imposibilidad de ejercer
esos medios produce un estado de indefensión que atenta contra el
contenido constitucionalmente protegido de dicho derecho, sino que es
constitucionalmente relevante cuando se genera una indebida y arbitraria
actuación del órgano que investiga o juzga al individuo (Sentencias 00582-
2006-PA/TC, 05175-2007-PHC/TC).
6. Este Tribunal, con relación al contenido del derecho a la pluralidad de la
instancia, tiene establecido que se trata de un derecho fundamental que
tiene por objeto garantizar que las personas, naturales o jurídicas, que
participen en un proceso judicial tengan la oportunidad de que lo resuelto
por un órgano jurisdiccional sea revisado por un órgano superior de la
misma naturaleza, siempre que se haya hecho uso de los medios
impugnatorios pertinentes, formulados dentro del plazo legal. El derecho a
la doble instancia reconoce de manera expresa el derecho de todo
justiciable de recurrir una sentencia que pone fin a la instancia,
especialmente cuando ella es condenatoria (Sentencias 05108-2008-
PA/TC; 05019-2009-PHC/TC). En esa medida, el derecho a la pluralidad
de la instancia guarda también conexión estrecha con el derecho
fundamental de defensa, reconocido en el artículo 139, inciso 14, de la
Constitución.
7. Debe tenerse presente también que el Tribunal ha considerado que el
derecho a la pluralidad de la instancia es uno de configuración legal, lo que
implica que es al legislador al que corresponde crear y/o determinar los
requisitos que se debe cumplir para que estos sean admitidos, así como
establecer el procedimiento que se deba seguir. Sin embargo, ello no
permite que se puedan establecer condiciones o requisitos para que en
realidad se busque el disuadir o impedir la interposición de los recursos.
8. El Tribunal en la Sentencia 02964-2011-PHC/TC, destacó que en el
supuesto establecido en el artículo 423, inciso 3, del nuevo Código
Procesal Penal, solo se declarará inadmisible el recurso de apelación
cuando, además de la ausencia del imputado, también se aprecie la
ausencia del abogado defensor a la audiencia de apelación; de lo contrario,
la sola presencia de este último basta para admitir el recurso y llevar
adelante el debate contradictorio en la audiencia de apelación.
9. Este Tribunal aprecia de lo expuesto por las instancias inferiores, a fojas 9
y 40 de autos, que contra la sentencia condenatoria, Resolución 9, de fecha
11 de noviembre de 2019, el recurrente presentó recurso de apelación, que
fue concedido por el Cuarto Juzgado Penal Unipersonal de Cusco.
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Posteriormente, la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte
Superior de Justicia de Cusco, mediante Resolución 13, de fecha 3 de
enero de 2020, notificó al recurrente de que el 10 de enero de 2020 se
realizaría la audiencia de apelación de sentencia, pero ni el recurrente ni su
abogado defensor asistieron a la referida audiencia. Asimismo, no se
aprecia en autos que hayan justificado dicha inasistencia. Por dicha razón
y, en aplicación del artículo 423, inciso 3 del nuevo Código Procesal
Penal, mediante Resolución 14 se declaró inadmisible el recurso de
apelación de la cuestionada sentencia.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que
le confiere la Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda respecto a lo expuesto en el
fundamento 4, supra.
2. Declarar INFUNDADA la demanda respecto a la alegada vulneración
del derecho a la pluralidad de instancia.
Publíquese y notifíquese.
SS.
FERRERO COSTA
SARDÓN DE TABOADA
MIRANDA CANALES
LEDESMA NARVÁEZ
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ZÚÑIGA
FUNDAMENTO DE VOTO DE LA MAGISTRADA LEDESMA
NARVÁEZ
En el presente caso coincido con el sentido de la ponencia, que resuelve declarar
improcedente e infundada la demanda; Sin embargo, me aparto de lo señalado en
el fundamento 8 teniendo en consideración las precisiones que a continuación
efectúo en relación con la participación del apelante en la audiencia de
apelación:
1. El artículo 423º del NCPP, en su inciso 3, establece que si el acusado
recurrente no concurre injustificadamente a la audiencia, se declarará la
inadmisibilidad del recurso que interpuso. De igual manera se procederá si
no concurre el Fiscal cuando es parte recurrente.
2. A propósito de esta disposición, en la sentencia recaída en el Expediente
N.º 2964-2011-HC, el Tribunal Constitucional entendió que una
interpretación correcta de la misma, que no suponga la afectación del
derecho a la pluralidad de instancia, es aquella que solo declara
inadmisible el recurso de apelación cuando, además de la ausencia del
imputado, también se aprecie la ausencia del abogado defensor a la
audiencia de apelación, toda vez que la sola presencia de este último basta
para admitir el recurso y llevar adelante el debate.
3. Como manifesté en casos anteriores, disiento de tal interpretación pues, a
mi juicio, cuando la norma contenida en el citado inciso 3 del artículo 423º
impone como requisito la presencia del acusado en la audiencia de
apelación para la admisión del recurso impugnatorio, precisa una exigencia
constitucionalmente válida toda vez que busca “consolidar la vigencia de
principios procesales y procedimentales de primer orden: contradicción
efectiva –que integra la garantía de defensa procesal–, inmediación y
oralidad –que integran la garantía del debido proceso– (Cfr. Recurso de
Apelación de la Sala Penal Permanente Nº 02-2009/La Libertad), en la
medida que el Juicio de Apelación de Sentencia importa un nuevo juicio
oral donde las garantías procesales tienen que ser respetadas. Pero también
es una exigencia constitucionalmente válida porque la norma se funda en
el presupuesto de que el derecho a recurrir encuentra fundamento en el
principio de autonomía y en el interés subjetivo del acusado.
4. Sobre el interés directo de la parte, es necesario precisar que este
presupuesto resulta ser el más importante ya que sin la voluntad de la parte
para recurrir una decisión judicial que le causa agravio, cualquier intento
que pueda ejercer un tercero en su defensa pero sin su anuencia, carecerá
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de sentido. Y así lo ha entendido la norma procesal penal cuando en su
artículo 424º advierte la posibilidad de que las partes interesadas, en la
audiencia misma de apelación, puedan formular su desistimiento.
5. Cuando se trata de apelación de sentencias, la ley procesal ha regulado un
pequeño procedimiento que permite el ofrecimiento y actuación de
determinados medios de prueba en la audiencia de apelación, asumiendo
que si el acusado recurrente no concurre injustificadamente a la audiencia
de apelación, en la que ha ofrecido pruebas, se declarará la inadmisibilidad
del recurso que interpuso.
6. El efecto legal es razonable, pues, si se promueve una revisión de la
sentencia y luego se ofrece medios de prueba para ser apreciados por la
instancia revisora, es vital que quien ofrece dicha prueba participe de la
actuación de ésta, como parte de su carga probatoria; no asumir una
posición como la que se expone, es invisibilizar y restar de contenido al
ejercicio de la autonomía privada en el derecho a recurrir, pues si bien en
un primer momento se permite que sea el abogado defensor de la parte el
que la promueva, el sostenimiento de esta impugnación pasa porque el
acusado recurrente confirme dicha actividad de su defensa, con la mera
concurrencia a la audiencia de ley. Tampoco se podría asumir que se
afecta el derecho de recurrir, al proceder conforme lo establece el artículo
423º inciso 3 del NCPP, pues la impugnación ya se ha promovido, fruto de
ello el juez revisor ha asumido la competencia para conocer la sentencia
cuestionada y apreciar los medios de prueba que se ofrecen para tal fin; sin
embargo, es vital tener la clara evidencia que esta impugnación oficiosa
promovida por su defensa técnica, es como consecuencia de la
impugnación de la propia beneficiada que se sujeta y asume todos los
efectos de la revisión promovida por su defensa técnica.
Acerca de la constitucionalidad del Nuevo Código Procesal Constitucional
7. Por otro lado, teniendo en cuenta que en el presente caso se aplica el
Nuevo Código Procesal Constitucional, Ley 31307, publicado en el diario
oficial El Peruano el 23 de julio de 2021, es mi deber de jueza
constitucional dejar constancia de que dicha ley es manifiestamente
contraria a la Constitución y que cuando ha sido sometida a control del
Tribunal Constitucional mediante un proceso de inconstitucionalidad
[Expedientes 00025-2021-PI/TC y 00028-2021-PI/TC], tres magistrados,
en una motivación sin ningún sustento y tan sólo de tres párrafos, han
hecho posible que dicha ley, pese a su inconstitucionalidad, se aplique sin
ningún cuestionamiento.
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8. En otras palabras, el poder de los votos y no el de las razones jurídicas ha
caracterizado la historia de esta ley: el Poder Legislativo tenía los votos,
así es que sin mayor deliberación e incumpliendo su propio reglamento,
aprobó la ley.
9. Luego, el Tribunal Constitucional, con tres votos que no tenían mayor
justificación y alegando un argumento sin fundamento, convalidó dicho
accionar del Poder Legislativo.
10. Serán la ciudadanía, la opinión pública o la academia, entre otros, los que
emitirán su punto de vista crítico para que estas situaciones no se repitan.
11. Un Código Procesal Constitucional, que se debería constituir en una de las
leyes más importantes del ordenamiento jurídico peruano, dado que regula
los procesos de defensa de los derechos fundamentales y el control del
poder, tiene hoy una versión que está vigente por el poder de los votos
y no de las razones jurídicas. Es claro que ello deslegitima el Estado de
Derecho y en especial la justicia constitucional.
12. Este nuevo código es inconstitucional, irrefutablemente, por vicios
formales (más allá de los vicios materiales). Lo voy a exponer de modo
breve: La Ley 31307, Nuevo Código Procesal Constitucional, por ser una
Ley Orgánica (artículo 200 de la Constitución), no de debió ser exonerada
del dictamen de comisión.
13. El artículo 73 del Reglamento del Congreso regula las etapas del
procedimiento legislativo así como la excepción para que la Junta de
Portavoces pueda exonerar a algunas etapas de tal procedimiento, pero
además, y esto es lo más relevante, establece de modo expreso que “Esta
excepción no se aplica a iniciativas de reforma constitucional, de leyes
orgánicas ni de iniciativas sobre materia tributaria o presupuestal”.
14. Asimismo, concordante con el artículo antes citado, el artículo 31-A,
inciso 2, del Reglamento del Congreso de la República, regula, entre otras
competencias de la Junta de Portavoces, “La exoneración, previa
presentación de escrito sustentado del Grupo Parlamentario solicitante y
con la aprobación de los tres quintos de los miembros del Congreso allí
representados, de los trámites de envío a comisiones y prepublicación”, y
luego, expresamente, establece que “Esta regla no se aplica a iniciativas
de reforma constitucional, de leyes orgánicas ni de iniciativas que
propongan normas sobre materia tributaria o presupuestal, de conformidad
con lo que establece el artículo 73 del Reglamento del Congreso”.
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15. Como se aprecia, el Reglamento del Congreso, en tanto norma que forma
parte del bloque de constitucionalidad, dispone que en los casos de leyes
orgánicas, la Junta de Portavoces no puede exonerar del envío a
comisiones en ningún supuesto.
16. En el caso de las observaciones del Presidente de la República a la
autógrafa de una proposición aprobada, éstas “se tramitan como
cualquier proposición” [de ley] (artículo 79 del Reglamento del
Congreso).
17. Por tanto, ante las observaciones del Presidente de la República a una
proposición de ley correspondía tramitarla como cualquier proposición de
ley y, como parte de dicho trámite, enviarla a la respectiva comisión,
resultando prohibido que la Junta de Portavoces exonere del trámite de
envío a comisión cuando se trata de leyes orgánicas.
18. En el caso del Nuevo Código Procesal Constitucional, mediante sesión
virtual de la Junta de Portavoces celebrada el 12 de julio de 2021 se acordó
exonerar del dictamen a las observaciones formuladas por el Poder
ecutivo a la utógrafa de Ley, pese a que se trataba de una ley orgánica.
19. Esta exoneración resultaba claramente contraria al propio Reglamento del
Congreso y con ello al respectivo bloque de constitucionalidad, por lo que
correspondía declarar la inconstitucionalidad del Nuevo Código Procesal
Constitucional por haber incurrido en vicios formales. El Congreso de la
República no respetó el procedimiento de formación de la ley que el
mismo fijó.
20. Carece de fundamento el argumento de los tres magistrados que salvaron
esta ley. Ellos sostienen que conforme al último párrafo del artículo 79 del
Reglamento del Congreso, el trámite de una autógrafa de ley observada
por el Presidente de la República debe pasar a comisión sólo si fue
exonerada inicialmente de dicho trámite, de modo que en el caso del
Nuevo Código Procesal Constitucional, al haber pasado ya por una
comisión dictaminadora [antes de su primera votación], podía exonerarse a
la autógrafa observada de dicho código.
21. Este argumento de los tres magistrados es incorrecto pues dicho párrafo es
aplicable sólo cuando se trata de leyes distintas a las leyes orgánicas o de
reforma constitucional, entre otras.
22. Lo digo una vez más. En el caso de las leyes orgánicas la Junta de
Portavoces del Congreso de la República está prohibida de exonerar el
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envío a comisiones. Las observaciones del Presidente de la República a la
autógrafa del Nuevo Código Procesal Constitucional debieron recibir un
dictamen de la comisión respectiva y, por tratarse de una ley orgánica, no
podían ser objeto de ninguna exoneración sobre el trámite a comisión.
23. Pese a la manifiesta inconstitucionalidad del Nuevo Código Procesal
Constitucional y atendiendo a que, formalmente, una sentencia del
Tribunal Constitucional, con el voto de tres magistrados, ha convalidado,
en abstracto y por razones de forma, dicho código, debo proceder a
aplicarlo en el caso de autos, reservándome el pronunciamiento en los
casos que por razones de fondo se pueda realizar el respectivo control de
constitucionalidad.
S.
LEDESMA NARVÁEZ
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ZÚÑIGA
VOTO DEL MAGISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
Concuerdo con el sentido de la ponencia presentada en este caso
concreto, en virtud de los argumentos que allí se encuentran expresados.
S.
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO ERNESTO BLUME FORTINI
EN EL QUE OPINA QUE DEBE DECLARARSE FUNDADA LA
DEMANDA POR HABERSE VULNERADO EL DERECHO
FUNDAMENTAL A LA PLURALIDAD DE INSTANCIAS
Con el debido respeto por la opinión de mis colegas magistrados, considero que
debe declararse FUNDADA la demanda, por haberse vulnerado el derecho
fundamental a la pluralidad de instancias.
A mi juicio la aplicación del apercibimiento contenido en el numeral 3 del
artículo 423 del Código Procesal Penal, dispositivo legal que dispone declarar
inadmisible el recurso de apelación si el recurrente no acude a la denominada
“audiencia de apelación” a pesar de haber interpuesto oportunamente su recurso
de apelación contra la sentencia de primera instancia, no solo es inconstitucional
sino también inconvencional, por contradecir abiertamente los tratados
internacionales sobre derechos humanos y la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que ha delineado el
contenido convencionalmente protegido del derecho fundamental a la pluralidad
de instancias.
La fundamentación del presente voto singular la realizo de acuerdo al siguiente
esquema:
1. El derecho fundamental a la pluralidad de instancias
2. Análisis del caso
3. El sentido de mi voto
1. El derecho fundamental a la pluralidad de instancias
1.1. El derecho fundamental a la pluralidad de instancias, reconocido en el
artículo 139, inciso 6, de la Constitución, constituye uno de los pilares en
los que se cimenta el Estado Constitucional peruano, el cual debe ser
respetuoso de la primacía normativa de la Constitución y garante de la
vigencia efectiva de los derechos fundamentales, que considera a la
persona humana como un valor supremo anterior y superior al propio
Estado y que, por tanto, condiciona todo su accionar.
1.2. Tal derecho fundamental ha sido consagrado en instrumentos
internacionales ratificados por el Estado Peruano, los que, por
consiguiente, forman parte del Derecho interno; tales como la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, cuyo artículo 8, inciso 2, literal h)
establece literalmente que “Durante el proceso, toda persona tiene derecho,
en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas (…) derecho de
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recurrir el fallo ante uez o tribunal superior”; y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, cuyo artículo 14, inciso 5 contempla
expresamente que “Toda persona declarada culpable de un delito tendrá
derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean
sometidos a un Tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley”.
1.3. Empero, la posibilidad de configurarlo legalmente no implica vaciar
completamente de contenido el referido derecho constitucional por vía
legislativa, estipulando requisitos irrazonables que, de no ser cumplidos,
finalmente impedirán un pronunciamiento por parte de la instancia de
revisión, sino, por el contrario, facilitar su cabal ejercicio mediante un
recurso sencillo y libre de formalidades y requisitos, más allá del plazo en
que puede ser utilizado por el justiciable afectado. A este respecto, la
propia Corte IDH ha señalado que “Si bien los stados tienen un margen
de apreciación para regular el ejercicio de ese recurso, no pueden
establecer restricciones o requisitos que infrinjan la esencia misma del
derecho a recurrir el fallo (…) no basta con la existencia formal de los
recursos sino que éstos deben ser eficaces, es decir, deben dar resultados o
respuestas al fin para el cual fueron concebidos” (cfr. Caso Herrera Ulloa
vs Costa Rica, sentencia del 2 de julio de 2004, párrafo 161).
1.4. Asimismo, tal Corte ha hecho suyo el criterio del Comité de Derechos
Humanos establecido en los casos M. Sineiro Fernández c. España
(1007/2001), dictamen del 7 de agosto de 2003, párrafos 7 y 8; y Gómez
Vásquez c. España (701/1996), dictamen del 20 de julio de 2000, párrafo
11.1 m, en el sentido que “(…) la inexistencia de la posibilidad de que el
fallo condenatorio y la pena del autor fueran revisadas íntegramente, como
se desprende de la propia sentencia de casación (…), limitándose dicha
revisión a los aspectos formales o legales de la sentencia, no cumple con
las garantías que exige el párrafo 5, artículo 14 del Pacto. Por
consiguiente, al autor le fue denegado el derecho a la revisión del fallo
condenatorio y de la propia pena, en violación del párrafo 5 del Pacto.”
(cfr. Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, sentencia del 2 de julio de 2004,
párrafo 166).
1.5. No solo eso, la Corte IDH ha afirmado en otros de sus casos que en tanto
las garantías judiciales buscan que quien esté incurso en un proceso no sea
sometido a decisiones arbitrarias, “(…) el derecho a recurrir el fallo no
podría ser efectivo si no se garantiza respeto de todo aquél que es
condenado, ya que la condena es la manifestación del ejercicio del poder
punitivo del stado” (cfr. Caso Mohamed vs. Argentina, sentencia del 23
de noviembre de 2012, párrafo 92). Es decir, como quiera que una
sentencia condenatoria refleja en su cabal dimensión el poder punitivo del
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Estado, debe tenerse un mayor celo al protegerse los derechos procesales
de aquel que es condenado en un proceso, lo que implica garantizar
escrupulosamente la revisión del fallo condenatorio a través del respectivo
pronunciamiento del superior jerárquico. Lo mismo ocurre con la revisión
de resoluciones que ordenan la prisión preventiva, que implican la pérdida
de libertad del procesado.
1.6. Enfatizo en este punto, que constituye un imperativo para los operadores
de justicia el interpretar los derechos conforme a los tratados
internacionales sobre derechos humanos y la jurisprudencia supranacional
dictada al respecto, según lo señala la Cuarta Disposición Final y
Transitoria de la Constitución peruana, que a la letra preceptúa “Las
normas relativas a los derechos y las libertades que la Constitución
reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración Universal de
Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las
mismas materias ratificadas por el Perú”; y el artículo V del Título
Preliminar del Código Procesal Constitucional, que expresamente dispone:
“ l contenido y alcances de los derechos constitucionales protegidos por
los procesos regulados en el presente Código deben interpretarse de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos, los
tratados sobre derechos humanos, así como de las decisiones adoptadas
por los tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos
según tratados de los que el Perú es parte”.
1.7. Vale decir, que el Estado peruano, al aplicar el Derecho a través de sus
órganos de justicia, se encuentra obligado a interpretarlo de conformidad
con los instrumentos internacionales sobre derechos humanos y la
jurisprudencia de las cortes internacionales correspondientes. Esto no es
otra cosa que el sometimiento del Estado peruano al Derecho
Convencional, en tanto parte suscriptora de tratados internacionales sobre
Derechos Humanos y, por tanto, respetuosa de los mismos y de las
decisiones de los tribunales internacionales que trazan el contenido
protegido de tales derechos.
1.8. A nivel interno, y en armonía con los convenios internacionales antes
referidos, debo añadir que el Tribunal Constitucional en reiterada,
abundante y uniforme jurisprudencia, ha sostenido que el derecho
fundamental a la pluralidad de instancias forma parte inherente del derecho
fundamental al debido proceso, consagrado en el artículo 139, inciso 6, de
la Constitución (cfr. SSTC 1243-2008-PHC/TC, fundamento 2; 5019-
2009-PHC/TC, fundamento 2; 2596-2010-PA/TC, fundamento 4; entre
otras); y, en relación a su contenido, ha establecido que se trata de un
derecho fundamental que “(…) tiene por objeto garantizar que las
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personas, naturales o jurídicas, que participen en un proceso judicial
tengan la oportunidad de que lo resuelto por un órgano jurisdiccional sea
revisado por un órgano superior de la misma naturaleza, siempre que se
haya hecho uso de los medios impugnatorios pertinentes, formulados
dentro del plazo legal” (cfr. RRTC 3261-2005-PA, fundamento 3; 5108-
2008-PA, fundamento 5; 5415-2008-PA, fundamento 6; y STC 0607-
2009-PA, fundamento 51). En ese orden, debe advertirse que el derecho a
la pluralidad de instancias guarda también conexión estrecha con el
derecho fundamental de defensa, reconocido en el artículo 139, inciso 14
de la misma Carta Fundamental.
1.9. Sentado esto, agrego que si bien el Tribunal Constitucional ha indicado
que el derecho a la pluralidad es uno de configuración legal (cfr. SSTC
5194-2005-PA/TC, fundamento 4; 10490-2006-PA/TC, fundamento 11;
6476-2008-PA/TC, fundamento 7), recalco que esto no significa, en modo
alguno, que el legislador ordinario, al regular los requisitos para su
ejercicio, lo deje sin contenido o lo limite irrazonablemente,
contraviniendo así la voluntad del legislador constituyente, titular de la
voluntad originaria, suprema y soberana. Se trata entonces de verificar en
cada caso si lo regulado se encuentra dentro del marco de lo
“constitucionalmente posible”, o si, por el contrario, lo previsto legalmente
resulta arbitrario en todos los sentidos interpretativos, en cuyo caso
corresponde a la justicia constitucional utilizar los mecanismos correctivos
necesarios para restablecer el pleno goce del derecho fundamental
afectado.
2. Análisis del caso
2.1 En el presente caso, a partir de la lectura de las resoluciones emitidas por
las instancias judiciales precedentes (fojas 8 y 37), se aprecia que mediante
Resolución 14 emitida en el Expediente 4664-2017 se declaró inadmisible
el recurso de apelación interpuesto por el demandante René Agustín
Escalante Zúñiga contra la sentencia que le condenó a cuatro años de pena
privativa de la libertad en calidad de suspendida, por la comisión del delito
de entorpecimiento al funcionamiento de servicios públicos, al no haber
asistido a la audiencia de apelación en aplicación del artículo 423, inciso 3,
del Código Procesal Penal.
2.2 El precitado artículo 423 del Código Procesal Penal, referido al trámite de
apelación de las sentencias, prevé lo siguiente:
“Artículo 423 Emplazamiento para la audiencia de apelación.-
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1. Decidida la admisibilidad de la prueba ofrecida, en ese mismo
auto se convocará a las partes, incluso a los imputados no
recurrentes, para la audiencia de apelación.
2. Es obligatoria la asistencia del Fiscal y del imputado
recurrente, así como de todos los imputados recurridos en
caso la impugnación fuere interpuesta por el Fiscal.
3. Si el acusado recurrente no concurre injustificadamente a la
audiencia, se declarará la inadmisibilidad del recurso que
interpuso. De igual manera se procederá si no concurre el
Fiscal cuando es parte recurrente.
4. Si los imputados son partes recurridas, su inasistencia no
impedirá la realización de la audiencia, sin perjuicio de
disponer su conducción coactiva y declararlos reos
contumaces.
5. Es, asimismo, obligatoria la concurrencia de las partes
privadas si ellas únicamente han interpuesto el recurso, bajo
sanción de declaración de inadmisibilidad de la apelación; y,
6. Si la apelación en su conjunto sólo se refiere al objeto civil del
proceso, no es obligatoria la concurrencia del imputado ni del
tercero civil.”
2.3 Como se aprecia, el Código Procesal Penal ha creado la figura procesal de
la “audiencia de apelación”, diligencia procesal que se realiza en segunda
instancia, con posterioridad a la apelación de sentencia y en la que se da a
las partes la oportunidad para desistirse total o parcialmente de la
apelación interpuesta o para ratificar los motivos de la apelación; se actúan
las pruebas admitidas; se da lectura a los informes periciales; se exponen
los alegatos; entre otros.
2.4 En caso el recurrente no acuda a tal diligencia, sea el acusado u otra parte,
el numeral 3 del artículo 423 citado contiene un apercibimiento según el
cual, ante tal hecho, será declarado inadmisible el recurso de apelación
interpuesto. Es decir, el referido numeral regula un potencial rechazo del
recurso de apelación interpuesto y concedido en la instancia inferior, que
se hace efectivo ante la inconcurrencia injustificada del apelante a la
denominada audiencia de apelación.
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2.5 Como está dicho, el derecho fundamental a la pluralidad de instancias está
reconocido expresamente en el artículo 139, inciso 6), de la Constitución.
A ello debe añadirse que, a criterio del Tribunal Constitucional, pertenece
prima facie al contenido constitucionalmente protegido del derecho
fundamental a la pluralidad de instancias, el derecho de toda persona a un
recurso eficaz contra:
“a) La sentencia que le imponga una condena penal.
b) La resolución judicial que le imponga directamente una medida
seria de coerción personal.
c) La sentencia emitida en un proceso distinto del penal, a menos
que haya sido emitida por un órgano jurisdiccional colegiado y no
limite el contenido esencial de algún derecho fundamental.
d) La resolución judicial emitida en un proceso distinto del penal,
con vocación de poner fin al proceso, a menos que haya sido
emitida por un órgano jurisdiccional colegiado y no limite el
contenido esencial de algún derecho fundamental.” (Cfr. STC
4235-2010-PHC/TC)
En tal virtud, todo desarrollo legislativo de los derechos constitucionales
presupone, para su validez, el que se respete el contenido
constitucionalmente protegido del derecho de que se trate; es decir, que no
se desnaturalice el referido derecho objeto de desarrollo.
2.6 Queda claro entonces que el legislador en su labor legislativa queda
prohibido de afectar el contenido constitucionalmente protegido del
derecho sobre el que pretende alguna regulación, adoleciendo de vicio de
inconstitucionalidad toda limitación o todo condicionamiento a su cabal y
pleno ejercicio. Al respecto, es censurable que bajo el argumento de la
“configuración legal del derecho fundamental”, lo que en el fondo se hace
es vaciar de contenido la norma constitucional y limitar el ejercicio del
derecho constitucional que la misma Constitución consagra sin
condicionamiento ni limitación alguna. Más aun tratándose de derechos
recogidos por la normativa supranacional y, específicamente, la
Convención Americana de Derechos Humanos.
2.7 En ese orden de ideas y conforme lo he señalado con anterioridad (cfr. FV
de la STC 07683-2013-PHC/TC, entre otros), considero que el exigir la
presencia física del imputado en la audiencia de apelación de sentencia,
como lo dispone el numeral 3 del artículo 423 del Código Procesal Penal,
bajo apercibimiento de declararse inadmisible el medio impugnatorio
interpuesto, resulta una medida irrazonable y desproporcionada, que
contraviene el contenido constitucional y convencionalmente protegido del
derecho fundamental a la pluralidad de instancias, pues la aplicación de un
apercibimiento que impide la obtención de un pronunciamiento del
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superior jerárquico no garantiza de ninguna manera el pleno goce de este
derecho; hecho que es más grave aún si se tiene en cuenta que nos
encontramos en procesos penales en los que se deslindan
responsabilidades respecto de conductas tipificadas como delitos, que
finalmente pueden conllevar a una pena privativa de la libertad de la
persona procesada. Es precisamente en estos casos, en los que, repito, se
observa a cabalidad el poder punitivo del Estado, que se deben brindar
mayores garantías a los justiciables y no entorpecer el proceso con
requisitos legales que resultan inoficiosos, insubstanciales y
contraproducentes, como el previsto en el citado numeral 3 del artículo
423 del Código Procesal Penal; numeral que, a la luz de todo lo expresado,
resulta no solo inconstitucional sino inconvencional por entrar en abierta
contravención de los tratados internacionales antes descritos y de la
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que
también ha sido citada.
2.8 Así las cosas, corresponde declarar nula la Resolución 14 emitida en el
Expediente 4664-2017; y, como consecuencia de esto, debe reprogramarse
la audiencia de apelación de sentencia en una fecha próxima y, sin
perjuicio de que acuda o no el recurrente a tal audiencia, emitirse la
correspondiente sentencia de segunda instancia.
3. El sentido de mi voto
Mi voto es porque se declare FUNDADA la demanda por haberse acreditado la
vulneración del derecho constitucional a la pluralidad de instancias; NULA la
Resolución 14 emitida en el Expediente 4664-2017; y, en consecuencia, SE
ORDENE remitir los actuados del proceso penal al superior jerárquico para que
emita el pronunciamiento correspondiente.
S.
BLUME FORTINI