RESEÑA: EN BUSCA DE LOS NEANDERTALES
ESTUDIANTE: KAREN KATHYANA ROSALES HERNANDEZ
DOCENTE: DARIO CAMPOS RODRIGUEZ
MATERIA: ANTIGUA I
Allen W. Johnson y Timothy Earle
LA EVOLUCIÓN DE LAS SOCIEDADES
DESDE LOS GRUPOS CA Z A D O R E S-R E C O L E C T O R E S
AL ESTADO AGRARIO
El libro es un relato del paleo antropólogo Christopher Stringer y el arqueólogo Clive Gamble en
el cual han unido sus esfuerzos para ofrecernos la solución a la gran pregunta que ha estado en
nuestra sociedad y desde el momento que nacemos en nuestra mente: nuestros orígenes.
Basándose en la genética, el registro arqueológico y la comparación anatómica, consideran que
nuestra especie surgió en la periferia del tronco de homo erectus y en la región conocida como
África, el texto se centra en las diferencias entre neandertales y humanos modernos, y como
fueron parte de una sustitución de poblaciones que, aunque no iguales a nosotros eran humanos,
no hombres-mono, y representaban una marca distinta que pusieron los cimientos en los que el
desarrollo del hombre se impulsó. Según indican las evidencias actuales, los neandertales
vivieron hace entre 230.000 y 30.000 años, su mundo estaba circunscrito a Eurasia, desde las
montañas de Uzbekistan, en el este, hasta la meseta ibérica en el oeste. Los neandertales no
estaban aislados; no fueron la única población humana sobre la faz de la Tierra durante aquel
periodo de 200.000 años, estaban acompañados tanto al sur como hacia el este en África y Asia,
mientras que El Nuevo Mundo permanecía deshabitado. Los neandertales poseían un cráneo de
paredes gruesas, achatado y alargado, con arcos superciliares marcados, en contraste con los
cráneos más redondeados del hombre moderno, con las paredes óseas más delgadas. Disponían
de una alta capacidad craneal y de una fuerte musculatura adaptada a su forma de vida cazadora-
recolectora en un medio ambiente que con frecuencia era extremadamente frío. Eran grupos
reducidos, con baja densidad de población y hay pruebas de que eran cazadores hábiles, aunque
también se dedicaron a la pesca. La recolección tuvo un papel muy destacado en la obtención de
alimento, casi al mismo nivel que la caza. Con ellos aparecen las primeras muestras de prácticas
religiosas, al enterrar a los muertos.
El descubrimiento en 1856 de un esqueleto parcial en la cueva de Feldhofer en el valle del
Neander, Alemania, fue el inicio de la paleoantropología pese a que ya antes se habían producido
hallazgos de este tipo. William King, identifico el hallazgo como el tipo de una nueva especie de
hombre, Homo neanderthalensis, y se les dio reconocimiento a otros hallazgos de aquel mismo
grupo fósil. Después de este descubrimientó los arqueólogos han desenterrado numerosos
esqueletos neandertalenses, que ayudaron al desarrollo del estudio de estos grupos primitivos.
En manuscritos medievales del autor romano Plinio se encontraron ilustraciones de razas
monstruosas, que comparten numerosos rasgos con las descripciones de los neandertales; como
que su cabeza no estaba situada en lo alto del cuerpo sino sobre su pecho, andaban desnudos y
sostenían garrotes. A lo largo de los años se han creado diversas representaciones del neandertal,
dándoles aspectos exagerados y cómicos. Aunque no existen todavía evidencias arqueológicas
que permitan afirmar que los neandertales portaban mazos o andaban desnudos. Las feroces
descripciones de los neandertales, efectuadas en la primera mitad del siglo XX, reflejan el exilio
del linaje humano que sufrieron los neandertales a manos de científicos que negaban la relación
de estos seres primitivos con los humanos modernos y ejercieron una influencia en la opinión
pública, de que los neandertales eran estúpidos y moralmente degenerados por la sencilla razón
de que parecen estúpidos. Estas ilustraciones a lo largo de los años sobre los neandertales han
hecho que sean más conocidos socialmente y aunque muchos se niegan a aceptar que eran
nuestros antepasados generan dudas y a veces respuestas sobre nuestra procedencia.
En el libro los autores presentan una series de hipótesis que se han generado a lo largo de los
años, algunas son: Según Thorne y Wolpoff, los neandertales fueron de hecho ancestros de los
europeos modernos, pero el flujo génico pudo haber importado del exterior algunas d las
características de estos europeos modernos; ´´La hipótesis de espectro´´, de Weiner y Campbell,
sostiene que la variabilidad existió en el pasado del mismo modo que existe hoy entre las
poblaciones modernas, y que los neandertales habrían contribuido a la evolución de los hombres
modernos; Modelo de sustitución de poblaciones, Henri Vallois, opino que los cromañones
europeos habrían derivado mas bien de ciertos ancestro de arcos supraorbitarios menudos y
constitución grácil, su linaje habría coexistido con el de los neandertales, que eran a su vez
producto evolutivo de formas primitivas, este modelo permitía que los neandertales fueran
reemplazados por sus sucesores y que Europa conservara su papel de región central para el
origen de los humanos modernos; El modelo de dispersión de África, William Howells, en el
modelo del Arca de Noe postula la existencia de una única población ancestral que residía en una
sola región del mundo, y sostiene que todas las gentes modernas derivaron de este grupo
ancestral común, selecciona a África como lugar original de los humanos modernos y no
atribuye papel ancestral alguno a los neandertales. Las investigaciones parecen apuntar cada vez
mas hacia África como el continente en que los humanos modernos aparecieron en primer lugar,
aparentemente, dejaron África hace mas de 1 millón de años y dieron origen a varias poblaciones
regionales, de las que los neandertales constituyen solo un ejemplo, los modernos-parecidos
físicamente a nosotros-aparecieron mucho mas tarde, probablemente hace menos de 150.000
años. El interés por los neandertales, por lo tanto, afecta a estos tanto como a nosotros y a una
cuestión fundamental: la de donde trazar la línea de la humanidad.
La Era Glaciar, es un punto que el autor aborda al examinar las evidencias existentes en Europa
sobre una temprana colonización humana; el comprende que la geología de la Era Glaciar es de
gran importancia ya que puede ayudar a reconstruir los hábitats que ocuparon los hombres
arcaicos y los modernos, con los datos aportados por huesos de animales, granos de polen,
sedimentos, insectos, moluscos y otros materiales se permite obtener una imagen de inestable
valor sobre los modos de vida de los humanos a nivel local; las evidencias legadas por los
sucesivos avances de los casquetes de hielo permitirían deducir una secuencia de fluctuaciones
climáticas de larga duración y la oportunidad de examinar las fuerzas que subyacen a la
evolución humana. La marcada inestabilidad del clima en la Era Glacial se conjugo para
instrumentar una fuerte presión selectiva sobre la robusta anatomía de los europeos arcaicos de
los que descienden los neandertales, los animales empezaron a desplazarse hacia los afluentes de
agua en la primera fase, en la segunda el nivel del mar subió y en la tercera reinaban condiciones
más húmedas, en ciertas áreas las condiciones eran mas estables. Hace entre 50.000 y 25.000
años estos lagos rebosaban de agua y peces que actuaron de imán para el asentamiento humano,
como demuestran los utensilios, fuegos de campamentos y ocasionales sepulturas descubiertas a
orillas del antiguo lago Mungo.
La fase final de la glaciación intensa, modifico radicalmente el panorama. En el intervalo
comprendido entre los 30.000 y los 20.000 años atrás, el rápido crecimiento de los casquetes
continentales y de montaña llevo a una caída global del nivel del mar. En Eurasia las gentes se
dedicaron sobre todo a la caza del reno y del caballo, mientras que al otro extremo en cuevas
ocupadas durante el apogeo de la glaciación en Europa.
En el libro también se trata el tema de los recursos en el mundo neandertal, sobre la gran
importancia que tenían los recursos animales para la supervivencia, aunque no se alberguen
dudas sobre el consumo de vegetales cuando estos se hallaban al alcance de la mano, se deduce
que el criterio para la ocupación de hábitats estacionales residía esencialmente en la explotación
de los recursos animales. En el libro se examinan los conjuntos faunísticos excavados en cada
yacimiento y se descubrió que los carnívoros, especialmente aquellos que hibernan en
madrigueras son mas comunes en el centro del mundo neandertal, esto explicaría porque los
esqueletos neandertales han sido hallados en las regiones donde se asentaban estos animales.
La mayoría de los paleo antropólogos aceptan que los neandertales evolucionaron a partir de
ciertos antepasados europeos de Pleistoceno medio, ya fueran estos una forma tardía de Homo
erectus o una forma de dicha especie. Lo que esta claro es que antes de que finalizara el
Pleistoceno medio se había completado ya el desarrollo de un gran numero de los atributos
faciales, craneales y mandibulares que iban a caracterizar el tipo neandertal. No obstante, varios
investigadores juzgan probable que el origen de los neandertales se remonte incluso a un
momento anterior del Pleistoceno medio y que sus raíces deban buscarse en el seno de
poblaciones representadas por hallazgos fósiles encontrados en Inglaterra, Alemania, Francia,
España y Grecia.
A partir de cierto momento, hace 30.000 años, desaparece todo rastro de los neandertales, la
alternativa popular de su desaparición es una sustitución abrupta de los neandertales y es la causa
de su supervivencia. África es el único continente donde las evidencias anatómicas y genéticas
sugieren la existencia del equivalente a una ´´fase neandertal´´ en el abolengo de los humanos
modernos, es mas probable que los neandertales hallan tenido un progresivo desplazamiento
hacia entornos marginales y menos favorables causaron su desaparición. El autor da a entender
que se pueden suponer muchos caminos distintos llevaron a un mismo resultado final, se apunta
a la idea de que la sustitución de los neandertales por parte de los modernos constituye la única
explicación a tales diferencias de conducta, dada la falta de evidencias sobre un supuesto cambio
gradual desde un modo de vida a otro.
El autor concluye el libro diciendo que debemos regocijarnos de nuestra rica y variada
prehistoria, debemos aceptar que somos parte de un ciclo de desarrollo humano y que
posiblemente no somos el producto final y el hombre seguirá evolucionando, tanto en su
pensamiento como en su físico.