ANATOMÍA DEL RIÑÓN
Macroscópicamente
Los riñones humanos son dos vísceras de color pardo-rojizo, y contornos lisos, que se localizan
en la parte posterior del peritoneo, junto a la columna vertebral, y están rodeados por
abundante tejido fibro-adiposo.
Tienen forma de alubia y en el centro de su borde medial cóncavo aparece una profunda
depresión denominada hilio. Los riñones miden en el adulto unos 11 cm de alto por 6 cm de
ancho y 3 cm de grosor, situándose la porción más alta a nivel de la parte superior de la
decimosegunda vértebra dorsal y la más baja, a la altura de la tércera vértebra lumbar. el riñón
izquierdo está un poco más elevado que el derecho. Su peso oscila, aproximadamente, entre
150 y 160 g en el hombre, siendo ligeramente menor en la mujer.
El hilio renal está limitado por dos labios, uno anterior y otro posterior y se continúa con una
cavidad denominada seno renal que se extiende hacia el interior. El resto del seno renal está
relleno de tejido fibroadiposo. En una visión anterior de los riñones se observa la vena renal en
primer plano, tras ella aparece la arteria renal, localizándose la pelvis renal por detrás de los
grandes vasos.
Las paredes del seno renal están tapizadas por tejido conjuntivo de la cápsula renal y
presentan numerosas protrusiones denominadas papilas renales.
La pelvis del uréter se divide en dos o tres grandes ramas, que se conocen como cálices
mayores y, a su vez, cada uno de éstos se bifurca en varias ramas más cortas o cálices
menores. Existen en total de 7 a 14 cálices menores
La grasa y el tejido conjuntivo fibroso perirrenales se condensan formando una envoltura
llamada fascia renal, que, además, otorga al riñón puntos de anclaje con las estructuras
cercanas. Finalmente, las vísceras vecinas las que influyen decisivamente para que el riñón se
mantenga en la posición correcta.
Estructura general del riñón
Cuando se observa el corte de un riñón hemiseccionado, se aprecian dos zonas fácilmente
distinguibles a simple vista:
una externa o corteza, de coloración rojo-pardusca
interna o médula, más pálida.
CORTEZA RENAL: forma un arco de tejido situado inmediatamente bajo la cápsula.
Del córtex surgen proyecciones, que se sitúan entre las unidades individuales de la médula,
denominadas columnas de Bertin.
MÉDULA RENAL: está formada por unidades de aspecto cónico, con la base hacia la corteza,
denominadas pirámides medulares.
En el riñón humano existen entre 12 y 18 pirámides medulares.
Vascularización renal
La vascularización renal se lleva a cabo a través de las arterias renales. Éstas se originan en la
aorta abdominal inmediatamente caudales al origen de la arteria mesentérica superior. Las
arterias renales principales discurren posteriores a las venas renales correspondientes. La
arteria renal derecha, además, se encuentra posterior a la vena cava inferior. Las arterias
renales se dividen en anterior y posterior. Cada una de éstas se ramifica en las arterias
segmentarias, que van desde el hilio hacia el seno renal. Las segmentarias se dividen en
interlobulares y de éstas se originan las arcuatas.
HISTOLOGÍA
Unidad Morfofuncional
La unidad morfo-funcional del riñón es la nefrona. En un hombre adulto existen de 1,5 a 2
millones de nefronas repartidas por toda la corteza renal, y en ellas se pueden distinguir dos
componentes principales:
El glomérulo
Sistema tubular córtico-medular
Se reconocen cuatro subdivisiones en la porción tubular de la nefrona:
El túbulo proximal
El túbulo intermedio (constituido por una parte de lo que clásicamente se ha
denominado como asa de Henle),
El túbulo distal
Sistema colector.
Finalmente, El extremo ciego de la porción proximal del sistema tubular forma
una estructura hueca, de finas paredes epiteliales, denominada cápsula de Bowman. La
concavidad externa de dicha cápsula está ocupada por el ovillo capilar glomerular, y el
conjunto compuesto por este ovillo más la cápsula de Bowman se conoce como corpúsculo
renal, estructura que, junto al sistema tubular, completa la nefrona.
SECRECIÓN Y ABSORCIÓN DE LA NEFRONA
La función de la nefrona es mantener la homeostasis de los fluidos del cuerpo por medio de la
excreción de productos de desecho en la orina. La anatomía de la nefrona está especializada
para producir orina a partir de la sangre a través de 4 procesos principales: filtración,
reabsorción, secreción y excreción.
La filtración ocurre en el corpúsculo renal de la nefrona, y puedes volver a repasar este
proceso ya que fue descrito anteriormente.
La reabsorción y secreción son actividades que ocurren en el sistema tubular renal de
las nefronas. Estos procesos ajustan las sustancias que se excretan y las que se
conservan en el cuerpo.
La reabsorción es el proceso mediante el cual el agua y las moléculas que se pierden
de la sangre durante la filtración se reabsorben nuevamente en los capilares que
rodean la nefrona.
La secreción es cuando el agua y las moléculas salen de los capilares peritubulares y
entran (o vuelven a entrar) al filtrado de la orina. El producto restante, la orina, es
entonces excretado desde el riñón por medio de los uréteres.
IMPORTANTE: son procesos minuciosamente controlados, mediante los cuales las células
epiteliales de cada segmento del sistema tubular reabsorben y secretan diferentes sustancias
para lograr el máximo control sobre la concentración de la orina. La regulación de estos
procesos incluyen: un mecanismo pasivo (sistema de intercambio a contracorriente), nervioso
(sistema nervioso simpático) y hormonal (angiotensina, aldosterona y hormona antidiurética).
Sistema de túbulos renales
El sistema tubular es la parte de la nefrona que transforma el ultrafiltrado glomerular
en orina al absorber las moléculas necesarias y secretar las sustancias innecesarias y de
desecho. Consta de tres partes:
Túbulo proximal: túbulos contorneados proximales y túbulo recto proximal
Asa de Henle: ramas ascendente y descendente
Túbulo distal: túbulo recto distal y túbulo contorneado distal
Sistema colector
Está formado por una serie de tubos que transportan la orina desde la nefrona hacia los cálices
menores. Varios tubos contorneados distales de nefronas adyacentes drenan en un conducto
colector por medio de tubulos conectores/colectores. Los conductos colectores entonces
viajan a través de la médula del riñón, convergiendo en el vértice de cada pirámide renal. Aquí,
varios conductos se fusionan para formar un solo conducto papilar grande (de Bellini), que se
abre dentro del cáliz menor a través del área cribosa.
Los conductos colectores se denominan:
Conductos colectores corticales
Conductos colectores medulares
Conductos papilares
Los conductos colectores son el lugar de última oportunidad para la reabsorción de agua y
electrolitos del ultrafiltrado, lo que concentra aún más la orina, particularmente bajo la
influencia de la hormona antidiurética (ADH). No se produce más reabsorción más allá de los
conductos colectores medulares.