Etimológicamente antropología Del griego antiguo anthropos ("hombre") y logos
("conocimiento"), (estudio); conocimiento del ser humano.
La antropología basa todo su potencial de producción de conocimiento en la
facultad que poseemos los seres humanos para hacer inteligible el
comportamiento de los seres humanos. Por eso, la antropología es una
ciencia social refl exiva. Una parte fundamental de esa refl exividad consiste
en el reconocimiento de que la habilidad interpretativa del investigador no
puede desarrollarse en solitario; sino que depende crucialmente de la
incorporación de las voces y experiencias de las personas. Así considerada,
la antropología es una ciencia basada en el diálogo sociocultural, lo que la
convierte en una disciplina con grandes posibilidades de aplicación a las
situaciones que los propios agentes sociales consideran como
problemáticas.
La antropología es el estudio del ser humano desde una
perspectiva holística (integral), que toma en cuenta tanto sus rasgos
más físicos y animales, como los que componen su cultura y su
civilización. Su nombre proviene de los vocablos griegos anthropos,
“hombre”, y logos, “conocimiento”, de modo que se la puede definir
como el estudio de la humanidad.
La antropología se aboca al estudio del ser humano, cuyos temas resultan muy variados
y altamente conectados. Muchas veces, para conocer un solo tema es necesario
investigar otros en el transcurso de una investigación. Por ejemplo, para responder a la
pregunta ¿cómo se alimentan las personas que viven en la selva Lacandona?, un
antropólogo tendría que atender a diversos subtemas: especies animales y vegetales
que son originarias de la selva Lacandona, cómo obtienen estos organismos las
personas, cómo los preparan, quiénes consiguen y preparan los alimentos, ¿comen
cosas que no provienen de la selva?, entre otras preguntas que podrían surgir en el
camino. [...] |
Objeto de estudio de la antropología
El objeto de estudio de la antropología es la humanidad como un todo. Dicho
así, puede resultar un poco vago, ya que el fenómeno humano es infinitamente
complejo, y depende siempre del modo en que lo encaremos.
Sin embargo, la antropología aspira a lograr una perspectiva integradora de todo
ello, que permita estudiar al ser humano en el marco de su cultura y sociedad,
reconociéndolo al mismo tiempo como un producto de ellas, es decir,
la Antropología es el estudio del Hombre. La Medicina es el estudio de las enfermedades
del Hombre siendo su finalidad estudiar, diagnosticar, prevenir, tratar a historia misma de su
civilización y su especie.
Propone la antropología médica incorporar en los análisis el contexto a partir de
considerar que la incidencia de determinadas enfermedades se enlaza con una dimensión
sociohistórica. Así, desde tomar la desigualdad, la pobreza y otros procesos sociales
como factores, advertimos la repercusión directa o indirecta que esto tiene en el estado de
salud de los individuos. Desde esta aproximación, la medicina social también tiene
elementos similares, puesto que considera al ambiente y determinados hábitos como los
causantes de ciertas enfermedades y padecimientos en los conjuntos sociales.
Historia de la antropología
La antropología en tanto ciencia formal es relativamente reciente. Sin embargo, el
interés por las diferentes manifestaciones culturales y sociales existe desde
tiempos antiguos y ancestrales. Incluso las civilizaciones expansivas e imperiales
de la Antigüedad Clásica se interesaron por comprender qué es lo que nos hace
humanos y cómo se alcanzó la diversidad cultural y social.
Pensadores griegos como Hipócrates (460-377 a. C.) o Aristóteles (384-322 a. C.)
dejaron importantes anotaciones respecto a la diversidad humana y propusieron
modos de abordar esta temática, que podían tomar en cuenta ciertos rasgos
físicos como el tamaño y la forma del cráneo, por ejemplo.
Recién el explorador Francois Auguste Péron (1775-1810) empleó por
primera vez la palabra “antropología”, con su sentido moderno. Lo hizo durante
su paso por Australia, y como parte de su obra Voyage de découvertes aux Terres
Australes (“Viaje de descubrimientos por las tierras australes”), en la que registró
muchos datos sobre los aborígenes de Tasmania, que poco después fueron
exterminados por los colonos europeos.
En esa época, Europa había iniciado su expansión colonial por el globo entero,
encontrándose con numerosas culturas diferentes a las que estudió con ojo crítico
y espíritu naturalista, como si de animales se tratara. De allí nació la etnografía y
se sentaron las bases para el posterior surgimiento de la antropología, durante el
siglo XIX.
La aparición de la Teoría evolucionista y del método científico, además, contribuyó
a la idea de que una ciencia de las sociedades del ser humano era posible, en
esos mismos términos. Así, la antropología pudo iniciar su independencia del
conjunto de la Historia natural (hoy biología).
Esa primera mirada antropológica y etnológica estaba fuertemente
influenciada por el positivismo y por la idea de identidad nacional, es conocida
como el Modelo antropológico clásico. A mediados del siglo XX (alrededor de
1960) fue abandonada en favor de un nuevo modelo que abría el campo de la
antropología a nuevas experiencias y consideraciones sociales.
Campos de estudio
Como dijimos al inicio, la antropología abarca cuatro principales campos de
estudio:
Antropología biológica o física. Resultado del cruzamiento entre
antropología y biología, centra su perspectiva sobre el ser humano en los
asuntos evolutivos y en la variabilidad biológica, tanto presente como pasada.
Su abordaje del fenómeno humano está fuertemente anclado, como es
evidente, en lo natural y lo físico, al punto de estudiar también otros primates
no humanos para componer una mirada biocultural.
Antropología sociocultural. Cuya perspectiva en torno al fenómeno humano
parte de sus aspectos culturales, es decir:
sus costumbres, mitos, valores, normas, creencias y relatos. También
considera sus aspectos sociales, esto es: sus formas de acción y organización,
conflictos, contradicciones y demás aspectos de la vida compartida.
Comprende al ser humano como un animal social, que habita
en comunidades más o menos organizadas en cuyo seno se desarrolla una
forma de pensamiento y comportamiento común, que es la cultura. Este campo
puede dividirse a su vez en dos vertientes:
La antropología cultural. Surgida en los Estados Unidos, como resultado
del cisma que se produjo entre antropólogos sociales y culturales en el siglo
XX, cuyo interés se centra más en lo cultural que en lo social.
La antropología social. Típicamente británica, que prefiere hacer hincapié
en la perspectiva social.
Arqueología. Considerada en Estados Unidos como un subcampo
antropológico y en Europa como una disciplina autónoma, se centra en el
estudio de los cambios ocurridos a lo largo de la prehistoria y la historia
humanas, a través de la interpretación de los restos encontrados y
conservados a lo largo de los años. Utiliza diversas técnicas de excavación,
preservación y análisis de las muestras.
Antropología lingüística. O lingüística antropológica, es el punto de
encuentro de ambas disciplinas, cuyo interés en el ser humano se centra en los
aspectos vinculados al lenguaje. Aspira a comprender las dinámicas de cambio
que el lenguaje ha sufrido a lo largo del tiempo, como sistema de
representación y comunicación, y también como un conjunto de prácticas
culturales.
Ramas de la antropología
Estas áreas de acción de la antropología engendran un conjunto enorme de ramas
y subramas, como pueden ser:
Antropología física. Sus principales ramas son:
Antropología forense. Dedicada a la identificación y al estudio de los
restos humanos esqueléticos o preservados, para
obtener conclusiones respecto a las condiciones de vida del sujeto fallecido
y, por ende, de sus orígenes, cuando no de su motivo de muerte. Al ser tan
amplio el objeto de estudio de la antropología, vale la pena dividirla en subdisciplinas, y
entonces tenemos a la antropología social que estudia la expresión cultural de grupos
humanos contemporáneos; por ejemplo, un antropólogo social se interesaría por la
ejecución de un ritual, los mitos de una sociedad o la manera en que se llevan a cabo
ciertas actividades de comercio.
Antropología genética. Cuyo campo de estudio es la evolución de los
homínidos y especies vecinas, a través de la comprensión del ADN.
Paleoantropología. También llamada paleontología humana, se dedica al
estudio de la humanidad primitiva y sus procesos de evolución, a partir de
los restos fósiles y arqueológicos hallados hoy en día.
Antropología sociocultural. Sus principales ramas son:
Antropología urbana. Centrada en el estudio de la vida en las ciudades y
de sus fenómenos propios, como la pobreza, la marginalidad, las clases
sociales, etc.
Antropología de la religión. Cuyo campo de estudio se centra en las
grandes tradiciones religiosas, sean cultos, iglesias, tradiciones místicas,
etc.
Antropología filosófica. Que como su nombre sugiere se centra en la
reflexión en torno a lo que el ser humano es, echando mano a
la información respecto a su historia, su naturaleza, etc.
Antropología económica. Cuyo principal campo de interés es la
producción, el comercio y las finanzas, entendido todo como una actividad
exclusivamente humana y profundamente determinante en nuestra historia
y nuestros modos de socializar.
Arqueología. Sus principales ramas son:
Arqueoastronomía. Fruto de la convivencia de ambas disciplinas, se
especializa en el estudio de las teorías astronómicas y cosmológicas de las
culturas antiguas, a juzgar por los restos hallados de observatorios y
calendarios.
Arqueología subacuática. Encargada de adaptar a los entornos acuáticos
(lagos, océanos, ríos) el ejercicio de la arqueología.
Antropología evolucionista. Consistente en una mirada interdisciplinaria
al origen de los modos de socialización y de las facciones físicas humanas,
a partir de las evidencias arqueológicas.
Antropología y sociología
Por mucho tiempo la sociología y la antropología fueron esencialmente un
mismo campo de estudio, dado que ambas estudian al ser humano, su
cultura y sus modelos de sociedades.
Sin embargo, actualmente se las distingue porque poseen enfoques
realmente distintos: por ejemplo, la antropología y la sociología echan mano
a otras ciencias sociales para complementar sus estudios, pero la primera
también lo hace con a algunas ciencias puras, como la biología, para
fundamentar sus perspectivas.
Ello se debe a que los antropólogos prefieren el enfoque cualitativo
antes que cuantitativo, que les permite obtener conclusiones científicas
respecto al modo en que el ser humano construye sus culturas. En
cambio, la sociología enmarca sus conclusiones dentro de una
sociedad determinada, de un modo menos amplio y abarcativo que la
antropología.
Origen de la antropología
La reflexión sobre la sociedad, el hombre y su comportamiento tiene sus
antecedentes desde la Antigüedad Clásica a través del pensamiento de los
grandes filósofos, especialmente el griego Heródoto, considerado el padre de la
historia y la antropología.
También pueden señalarse como antecedentes los relatos de viajeros, misioneros
y comerciantes sobre los hábitos de los nativos de las tierras descubiertas tras los
viajes de Colón y otros navegantes alrededor del globo.
A partir del siglo XVIII, gracias a las inquietudes del movimiento de la Ilustración,
se impulsa el estudio tanto de las ciencias como de las humanidades, y en ellas,
las investigaciones en el ámbito social y cultural comienzan a ganar espacio. En
ese contexto, los debates sobre la condición humana fueron muy importantes para
el desarrollo de los estudios antropológicos.
Sin embargo, la antropología como campo específico de estudio tiene su
origen en la segunda mitad del siglo XIX al igual que la sociología. Se
diferenciaba de esta y otras áreas de estudio humanístico en el hecho de que,
para entonces, la antropología se abocaba a la investigación de sociedades
remotas, ajenas culturalmente a la sociedad occidental, que eran consideradas
"simples" o "primitivas".
La antropología y su importancia en la medicina
Siendo la medicina una ciencia social y humanista que se ocupa de precaver y curar las
enfermedades, necesita de la antropología ya que esta estudia al ser humano en su totalidad,
incluyendo los aspectos biológicos y socioculturales. Uno de los campos antropológicos de mayor
importancia para la medicina es la Antropología Física, que se ocupa principalmente de la
evolución del ser humano y la biología humana. Con el desarrollo de la Antropología Física se
fueron perfeccionando las técnicas para medir el color de la piel y los ojos, la textura del cabello, el
tipo sanguíneo, la capacidad craneana y otros caracteres importantes para el estudio de la
medicina. Para poder entender mejor la importancia de la antropología en la medicina ahora se
habla de Antropología Médica, que aborda los fenómenos relacionados con la salud y la
enfermedad. A través de la Antropología, la cual tiene un carácter global y comparativo, nos
podemos percatar de que el estudio de la salud y la enfermedad necesita tener en cuenta no sólo
factores biológicos sino también sociales, culturales, económicos, psicológicos, entre otros.
Además, los médicos y antropólogos combinan los enfoques biológicos y genéticos con datos
culturales y sociales para estudiar diferentes enfermedades. El conocimiento del profesional que
ha adoptado la antropología es de fundamental importancia para la medicina ya el paciente no se
ve como un objeto de estudio, sino que el enfermo es comprendido, respetado y apreciado como
se merece todo ser humano. Por lo tanto, el médico antropológico debe tener verdadera vocación
por la medicina; una bien lograda formación científica; sensibilidad para atender al hombre
enfermo, comprender el sentido de sus palabras y silencios, sus gestos y reticencias; condiciones
de humanidad; reconocimiento de la persona, de la dignidad humana y de la libertad; y formación
cultural general. El profesional de la salud debe identificarse de tal modo con el paciente,
entendiendo que él como persona también está comprometido en la tarea médica, desde que
como persona, él también va a necesitar atención médica en algún momento de su vida.
Importancia y aplicación de la antropología
Los estudios antropológicos son importantes porque nos ayudan a comprender a otros grupos
humanos que no comparten nuestra cosmovisión, o tradiciones; así se fomenta el respeto a la
diferencia y a valorar la diversidad humana en el mundo.
Conocer a otros grupos humanos también permite diseñar y aplicar políticas públicas o destinar
recursos de manera más efectiva. Por ejemplo, si el gobierno de algún país busca ayudar a una
comunidad indígena con asuntos de vivienda, tendría que investigar qué tipo de materiales usa la
gente para construir sus casas de manera tradicional y cómo distribuyen el espacio; esto es
importante porque una casa de cemento y bloque con el techo plano no sería lo más adecuado en
un clima selvático donde llueve mucho y la humedad es alta, una vivienda así mantendría el calor lo
que propiciaría la proliferación de organismos como hongos.
En cambio, la vivienda tradicional, hecha de material perecedero como varas de carrizo y un techo
inclinado cubierto con hojas de palma resulta la más adecuada, aunque parezca “anticuada” o
“incómoda” porque esta permite el flujo de aire, que el agua escurra y no se acumule en el techo
además de que los materiales se encuentran más accesibles en el entorno, a muy bajo costo y la
construcción es más rápida y sencilla que el otro tipo de casa. Entonces, conocer cómo viven las
personas, sus necesidades y preocupaciones nos permite entender que esas viviendas no son
“anticuadas” sino que representan la mejor opción dadas sus circunstancias. Conocer al otro no
sólo nos facilita la empatía, también nos lleva a apreciar otras formas de vida. [...] | vía [Link]
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