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El Enfoque Socio Político o Crítico

Este documento describe dos enfoques en la didáctica. El enfoque socio-político o crítico se centra en la oposición a la neutralidad política y los valores conservadores, y ve la enseñanza como una actividad que debe generar conflictos para transformar estructuras y luchar contra la injusticia. El enfoque profesional-indagador de la complejidad emergente ve la enseñanza como una profesión basada en la indagación continua para comprender una sociedad cambiante, considerando la complejidad de los contextos educativos.
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El Enfoque Socio Político o Crítico

Este documento describe dos enfoques en la didáctica. El enfoque socio-político o crítico se centra en la oposición a la neutralidad política y los valores conservadores, y ve la enseñanza como una actividad que debe generar conflictos para transformar estructuras y luchar contra la injusticia. El enfoque profesional-indagador de la complejidad emergente ve la enseñanza como una profesión basada en la indagación continua para comprender una sociedad cambiante, considerando la complejidad de los contextos educativos.
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El enfoque

Socio-político
o crítico
El enfoque socio-político o crítico.

Este enfoque ha caracterizado una opción didáctica y especialmente


curricular, en la que entre otros autores Apple (1986) y Pokewitz (1988) han
sintetizado una de sus visiones en el marco de Estados Unidos, mientras en el
resto del Continente, especialmente Freire (1978), ha centrado su estudio en
la construcción del saber educativo en contextos de exclusión, que recuerdan
la necesaria interculturalidad anteriormente referida y los retos característicos
del paradigma emergente, sin embargo optan por una opción política
característica de la oposición al poder, coherente con un modelo de docente
militante-político. Los autores citados coinciden en la frontal oposición a la
neutralidad política y a los valores conservadores.

La actividad de enseñanza es una actividad social problematizadora y


generadora de conflictos, que han de ser emergidos y aprovechados como un
factor de análisis y de necesario enfoque para transformar las estructuras
globalizadoras imperantes, reencontrando los nuevos valores y devolviendo a
la enseñanza su verdadero poder transformador de resistencia y de lucha
contra la injusticia.

La investigación ha de ser la base de la emancipación y del núcleo de un nuevo


discurso de intereses práctico-creadores en una conciencia de reflexión y
ética social. Este paradigma aglutina a los teóricos de la crítica y de la
liberación socioeconómica, proponiendo una prevalencia de enfoques supra
estructurales y políticos, orientados a la crítica del poder.

La enseñanza es una actividad crítico-conflictiva que ha de poner de


manifiesto la fuerza de los poderes y de los grupos predominantes en el marco
globalizador, buscando desde la coherencia del profesorado una nueva visión
de lo local, la antiglobalización y los peligros de una Naturaleza herida y de
difícil recuperación. La tarea docente ha de reflejar los auténticos problemas
del mundo en conflicto de civilizaciones y de marcos abiertos al dominio de
unos pocos ante una gran mayoría, casi indefensa y poco organizada, siendo
necesario revitalizar el papel de los Organismos mundiales que sirvan a todos
los seres humanos y que actúen con prudencia ante los grandes retos de un
mundo de intervención sesgada y con grandes limitaciones.

La enseñanza se enfocará a trabajar un currículum ligado a tales problemas,


comprometido con su solución y abierto a una concreta intervención y a la
emergencia de un nuevo orden, que atienda a los menos favorecidos y más
marginados, debiendo el sistema, al menos el público, recuperar el servicio y
la búsqueda de la mejora y profunda igualdad, la convivencia en el conflicto y
la transformación de las estructuras y del discurso del docente para los que
más lo necesitan, trabajando y un plan de plena formación en igualdad real de
oportunidades para todas las personas, recordando lo básico y las grandes
capacidades de todos los estudiantes, generando las actividades de
enseñanza aprendizaje y adaptados seriamente a ellos.

Se promueve una escuela para todas las personas con el reconocimiento del
esfuerzo en un nuevo y solidario espacio de comunidades de coaprendizaje.
Su gran limitación es el sesgo-sociopolítico de la propia acción de enseñanza
y la ausencia de una reconocida y plena adaptación de ella a cada persona,
comunidad y núcleo de desarrollo, así como la perseverancia en la valoración
del conflicto y su emergencia como una línea base de transformación y
creación de verdaderas condiciones para resolver las dificultades.
Profesional-indagadora: de la complejidad-emergente.

La amplitud de perspectivas y de situaciones que atañen a la realidad


educativa demandan una concepción del profesorado basada en:

– La profesionalidad, generadora del saber específico y de las competencias


más representativas para entender en todas sus dimensiones los procesos de
enseñanza-aprendizaje y los proyectos culturales que le sirven de contexto y
transformación existencial.

– La indagación, vertebrada por la actitud de búsqueda continua y apertura


ante las necesidades y expectativas cambiantes e impactantes de una
sociedad tecnológica y de gran interdependencia, difícil de valorar y
comprender en la amplitud de la multiculturalidad y el conflicto entre culturas.

– La complejidad emergente, derivada de las nuevas opciones culturales, la


identidad de valores esenciales (solidaridad, justicia, equidad, respeto y
cuidado del medio, etc.) en continua evolución que reclaman una visión
creadora y transformadora, ante la incertidumbre y multi transformaciones de
espacios de vida y acción cada vez más extensas y distantes de parámetros
aceptables de calidad de vida.

La Didáctica incorpora esta complejidad emergente y plantea una reflexión


integrada en el conjunto de las Ciencias Sociales, pero con una identidad
humanista, porque la naturaleza de los seres humanos a los que pretende
apoyar y potenciar en su proyecto de auto y codesarrollo personal, social y
proyectivo, han de orientar los procesos de desarrollo integral.

El paradigma de la complejidad emergente aporta a la didáctica nuevas


visiones y especialmente el compromiso de toma de decisiones desde una
perspectiva holística, que requiere tener en cuenta la totalidad de los
componentes de los procesos educativos, singularmente de los
condicionantes del proceso de enseñanza aprendizaje, como tal objeto de
estudio valorado en la interrelación de macro contextos (culturales-
interculturales, sociales y de opciones económicas que promueven la
autonomía en un marco de conciencia solidaria) y de los micro contextos, que
atañe a la comarca y distritos territoriales (ciudades) con entidad y relevancia
social-histórica (Medina y cols., 2008).

La complejidad deviene tanto de la gran interdependencia de un universo en


continuo cambio y adaptación, como de la amplitud transformadora de cada
pluriculturalidad educativa, redes de escuelas y comunidades de co-
aprendizaje, sintetizadas en la emergencia de interacciones de cada aula-
salón de clase, entendida como núcleo de cultura y ecosistema multi-
relacional, que construye un clima propio de trabajo fruto de las reflexiones y
diferentes percepciones-representaciones de docente/s y estudiantes en el
aula, convertida en el microsistema más influyente para los niños y niñas que
se forman en colaboración con el profesorado y colegas de aula con los que
construyen un grupo humano de singular implicación para sí y su futuro
relacional, presencial y cibernético.

La Didáctica desarrollada con la orientación de este paradigma interacciona


con los restantes campos de conocimiento, especialmente los humanísticos
para encontrar respuestas, que puedan aplicarse con justificación a la mejora
de los procesos de enseñanza-aprendizaje y al desarrollo de las escuelas, los
docentes y las comunidades, dado que no es posible la solución de los micro
problemas formativos del aula sin situarlos en una visión de amplitud
interdependiente.

La formación de los estudiantes en un nuevo milenio no es la respuesta a


preguntas pasadas, aunque de ellas debemos partir para afianzar la identidad
personal y comunitaria, sino abiertos a la conciencia universal, a los modos
creativos de atender los valores y formas de relación que necesariamente son
nuevas tanto por la fuerza de la virtualidad- interrelacionadora, como por la
inexcusable búsqueda y recuperación de lo más valioso de los seres humanos.

¿Qué papel concierne al saber didáctico?

Propiciar las teorías, modelos y visiones que mejor faciliten la comprensión e


interpretación de la realidad formativa y la valoración de las decisiones más
adecuadas para entender a cada estudiante en sus intereses y deseos, a la vez
que construir en el aula un clima de satisfacción y dedicación a la tarea que
promueva la educación y la estimación empática de todas las personas.

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