Misal Hispano-Mozárabe: Guía Litúrgica
Misal Hispano-Mozárabe: Guía Litúrgica
HISPANO-MOZÁRABE
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MISAL HISPANO-MOZÁRABE
MADRID
A.D. MMXI
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NOTA PREVIA
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PRENOTANDOS
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PRESENTACIÓN
Con fecha 18 de diciembre de 1991, Solemnidad de Santa María,
fiesta de honda raigambre toledana, se presentaba el primer
volumen del Misal Hispano-Mozárabe revisado.
Contenía ese primer volumen el Ordo Missæ y la parte eucológica
del temporal. A continuación, en tomo aparte, salía el leccionario
correspondiente bajo el título de «Liber Commicus».
En los Prenotandos, capítulo tercero, composición del Misal, se
indicaban las partes que la versión revisada del Misal Hispano-
Mozárabe había de comprender:
1. Calendario.
2. Ordinario de la Misa.
3. Propio del tiempo, dividido en varias secciones:
a) del I Domingo de Adviento a la fiesta de la Aparición del Señor (6
de enero);
b) del I Domingo de Cuaresma al Miércoles Santo;
c) Triduo Pascual;
d) del Domingo de Resurrección a Pentecostés;
e) Domingos de Cotidiano.
4. Propio de Santos.
5. Común de Santos.
6. Misas de Difuntos.
7. Misas votivas.
La parte hasta ahora publicada es la contenida en los puntos
números 2 y 3 de la anterior enumeración. Salen ahora los restantes.
CALENDARIO
Parece que hubiera debido preceder a toda la publicación, dado el
número que se le asignó. Pero más que de calendario, quizá debiera
hablarse de Santoral. Porque el ciclo del tiempo ya sigue por sí
mismo un orden lógico, que se va desarrollando sin referencia
explícita al calendario civil. Y por eso se publica en esta posición.
Para la formación del Santoral se han tenido en cuenta los diversos
calendarios antiguos que se han conservado, comparándolos entre
ellos y con los calendarios publicados en las ediciones de Cisneros y
Lorenzana, siguiendo el criterio de la mayor coincidencia para la
asignación de la fecha.
Se han pretendido conservar los titulares que aparecían al menos en
dos de los calendarios clásicos, renunciando a su inclusión cuando se
trataba de invocaciones poco conocidas o de difícil lectura de los
7
códices. Se ha prescindido de las diversas referencias a sucesos
bíblicos que figuran en algunos de los calendarios conservados. Se
ha prescindido también de santos más modernos, incluso santos
españoles de amplio reconocimiento universal, sin que por eso
pretenda excluirse su celebración en el rito hispánico. Nada impide
que se pueda celebrar la fiesta de Santa Teresa, o de San Ignacio de
Loyola, por ejemplo, el día que les señala el calendario universal,
tomando los textos variables del común más apropiado.
No todos los santos que se han incluido en el calendario tienen misa
propia. También éstos deberán celebrarse con alguna de las misas
comunes de Santos que entran en el número 5.
PROPIO DE LOS SANTOS
Se han recogido las misas propias de Santos publicadas en los
misales impresos, completándolos, cuando se ha podido, con otras
contenidas en los códices, que la revisión de Cisneros no había
recogido.
En algún caso se ha prescindido de alguna de estas misas, por su
deficiente conservación, que las hacía ininteligibles tal como se
encontraban, sin que los esfuerzos para adaptarlas hayan tenido feliz
resultado. En otros casos esos intentos han podido cuajar en
propuesta viable.
COMÚN DE LOS SANTOS
Para los casos en que no existe propio, se han recogido las misas
comunes que ya aparecían en los misales impresos, cambiando
algún título que parecía incorrecto con respecto al contenido,
ordenándolos, suprimiendo partes que se repetían. En cuanto al
leccionario, se ha hecho más variado, utilizando elementos de la
tradición A.
MISAS DE DIFUNTOS
El mismo trabajo se ha realizado con las misas de difuntos,
comparando las impresas con las enteras o fragmentarias que se
encuentran en los códices, coordinando títulos y reduciendo la
amplitud de algunos de esos títulos que podían causar perplejidad
en quien se acerca a ellos por primera vez.
MISAS PARA DIVERSAS NECESIDADES
A pesar de la indicación «Misas votivas» en los «Prenotandos»
número 143, ha parecido más conveniente titularlos «Misas para
diversas necesidades»
8
No se han recogido todas las que se encontraban -algunas parecían
no del todo acordes con los conceptos actuales de la Pastoral- y sólo
las que puedan tener aplicación a determinadas circunstancias,
considerando que para una mayor adecuación siempre se podrá
hallar algún formulario en el rito romano.
Queda así completada la publicación del Misal Hispano-Mozárabe
revisado. Con ello esperamos dar satisfacción a tantos como han
encontrado ya en la parte temporal las riquezas extraordinarias de
esta Liturgia, y han empezado a celebrarla en diversas ocasiones con
la licencia de su Ordinario y con nuestro beneplácito, y esperan
ahora poder extender su devoción a la celebración de los Santos.
También aquí encontrará catequesis abundantes, movimientos de
afectos y motivos de esperanza, «hasta que el Señor vuelva
gloriosamente desde el cielo».
Toledo, 23 de enero, solemnidad de San Ildefonso, del año 1994.
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NORMAS SOBRE EL AÑO LITÚRGICO
Y SOBRE EL CALENDARIO
EN EL RITO HISPANO-MOZÁRABE
CAPÍTULO I
EL AÑO LITÚRGICO
1. El Año Litúrgico Hispano Mozárabe se rige por los principios
enunciados en la constitución Sacrosanctum Concilium (nn. 102-
111); teniendo presente lo dispuesto en SC nn. 3 y 4) sobre el Año
Litúrgico y el Calendario, si bien posee unas disposiciones de orden
práctico propias, que derivan de su original tradición y de su
peculiar sentido litúrgico.
2. Dos son los polos fundamentales de este Año Litúrgico: El
domingo, declarado día de la Resurrección y especial día festivo,
desde que el cuerpo del Señor resucitó y se adelantó como cabeza a
la Iglesia[1]. Y la Pascua, primera de todas las festividades[2], en la
que no sólo se evoca el recuerdo de la muerte y resurrección de
Cristo, sino que se examina todo cuanto sobre él se atestigua
respecto al sentido último de los sacramentos y sobre el comienzo de
una nueva vida, porque en la Pascua, por nosotros Cristo fue
inmolado[3].
Posee este Año Litúrgico otras Solemnidades y Festividades como:
Navidad y Aparición, precedido por un tiempo de expectación, el
Adviento, día de Ramos, la Cena del Señor (Jueves Santo), el
Parasceve (Viernes Santo), Pentecostés, y fiestas de justos como las
de Santa María o de los otros Santos, ya locales, ya foráneos,
encabezados por los Apóstoles y los Mártires.
Los tiempos penitenciales o días de Letanías preparan para las
grandes Solemnidades, destacando entre éstos la Cuaresma[4].
Todo ello de modo que conmemorando los misterios de la
Redención se abra el acceso a las riquezas del poder santificador y de
los méritos de Cristo, para que misteriosamente presentes en todo
tiempo, puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de
la gracia de la salvación[5].
10
TÍTULO I. LOS DÍAS LITÚRGICOS
I El día litúrgico
3. Los diversos días del año son consagrados a Dios mediante las
celebraciones litúrgicas del Pueblo de Dios, que en la tradición
hispana son: las Vísperas, el Matutino y la Misa[6], sólo en los
tiempos penitenciales se añaden las horas menores de Tercia, Sexta
y Nona.
El día litúrgico comienza al anochecer, hora de las Vísperas, y se
extiende hasta un nuevo atardecer. Ahora bien, los domingos y otras
Solemnidades se prolongan con unas segundas Vísperas, irradiando
su luz sobre el día siguiente.
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TÍTULO II. DEL CICLO TEMPORAL
8. A lo largo del ciclo temporal se celebra el entero Misterio de
Cristo, que comienza con la gozosa espera de su Nacimiento y
Aparición, intensificada por el gozo de la Encarnación en el seno de
Santa María (18 de diciembre), que culmina con los días Santos de
Pascua y Pentecostés y que se extiende hasta los días de la espera de
su venida definitiva[7].
9. El tiempo de Adviento consta de seis semanas: el primer domingo
es el que cae entre el 13 y el 19 de noviembre, el más próximo a la
festividad de San Acisclo.
Sus textos, de tono festivo, están encaminados a suscitar la alegre
esperanza de la Venida del Señor.
10. A la Solemnidad de la Navidad del Señor, el 25 de diciembre,
sigue la de la Circuncisión, el primer día de enero, y la de la
Aparición, el día sexto de ese mismo mes.
11. El primer domingo tras la Aparición del Señor empieza el ciclo de
los domingos «de Cotidiano», que se interrumpirá el I Domingo de
Cuaresma y proseguirá desde Pentecostés hasta el I Domingo de
Adviento.
12. La Cuaresma empieza con el Domingo «In Carnes Tollendas»,
exactamente siete semanas antes de la Pascua. Oscila entre el 11 de
febrero y el 14 de marzo. La Misa de este domingo es todavía festiva.
Todas las demás Misas de este tiempo tanto dominicales como
feriales, están dominadas por un profundo sentido penitencial. A
partir del IV Domingo, al tema de la penitencia eclesial se une el de
la Pasión del Señor.
Durante la Cuaresma queda rigurosamente prohibida la celebración
de fiestas en honor de los Santos[8].
13. Para el Triduo Sacro, Jueves de la Cena del Señor, Viernes de la
Pasión y Muerte y Vigilia Pascual, el ciclo bienal —Año I y Año II—
nos ofrece dos modelos y concepciones complementarios de la
Semana Santa Hispano-Mozárabe, cada una con entidad y
coherencia propia.
14. El Tiempo Pascual comienza con la Solemne Octava de Pascua,
una entera semana con formularios propios. En el Tiempo Pascual
cobran especial resonancia las Misas dominicales que se repiten a lo
largo de la semana que sigue. En él se sitúan las fiestas de la
Ascensión y Pentecostés.
12
15. A lo largo del año se celebran ciertos días de ayuno. El dos de
enero cuenta con una Misa «In Initio Anni», que recuerda el antiguo
ayuno de comienzo de año que precedía a la fiesta de la Aparición
del Señor. También la fiesta de Pentecostés se ve precedida por un
día preparatorio y una Vigilia; Letanía de Pentecostés. Del mismo
modo la fiesta de san Cipriano —14 de septiembre— y la de san
Martín —11 de noviembre—, según antiquísima tradición, van
precedidas de un día de preparación, con tono penitencial, las
Letanías, que cuentan con formularios propios.
CAPÍTULO II
EL CALENDARIO
16. Si algo llama la atención al tratar de recoger la tradición de los
diversos Calendarios Hispano-Mozárabes es la variedad de los
mismos, sobre todo en lo referente al Santoral: diversidad de épocas
y diversidad entre Calendarios locales y generales.
17. La nueva ordenación del Calendario General Hispano-Mozárabe
ha pretendido devolver al mismo su más pura configuración propia,
libre de influencias que hayan podido dañar su particular
personalidad; al mismo tiempo se ha deseado cumplir los mandatos
del Concilio Vaticano II, en su Constitución sobre la Liturgia,
tendentes a garantizar la superioridad del Temporal y de los
Misterio de la Salvación frente al Ciclo Santoral[9]. Todo ello
conforme al Decreto de la Congregación para el Culto Divino que
confirma la nueva edición del Misal Hispano-Mozárabe[10].
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Las celebraciones de los Patronos o Titulares de una diócesis,
territorio, pueblo o ciudad, una iglesia o una institución, inscritas en
el presente calendario, en tales lugares o instituciones se
considerarán Solemnidades —si se trata del Patrono principal de un
lugar; Titular de la propia iglesia; Fundador o Patrono principal de
la institución— o Festividades —si se trata del Patrono principal de
la diócesis, nación, región o provincia— si es que contaban con un
grado inferior de solemnización.
Además, pensando tanto en Santos de las diversas familias religiosas
como en Santos importantes en la vida de Iglesias Particulares o de
la Iglesia Universal, que por su época no posean textos propios o no
aparecen en las fuentes de este Calendario, se prevé puedan ser
celebrados, en el día libre más cercano, anterior o posterior, salvas
las normas sobre el Año Litúrgico de este Rito[13].
20. La inscripción de nuevas festividades en el Calendario tendrá
que ser confirmada por la Santa Sede a petición del Ordinario del
lugar, previa aprobación del Ordinario del Arzobispado de Toledo,
pensando siempre en la utilidad espiritual de los fieles y evitando
sobrecargar o desfigurar el Nuevo Calendario.
14
I
1. Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
2. Natividad y Aparición del Señor, Ascensión, Pentecostés y demás
Solemnidades del Señor.
3. Domingos.
4. Ferias de la Octava de Pascua y Ferias de Cuaresma.
II
5. Solemnidades de la Santísima Virgen María y de los Santos. El día
y el aniversario de la Dedicación de una iglesia en la misma iglesia.
6. Festividades de la Santísima Virgen María y de los Santos.
7. Propios, Misas Rituales y Exequiales
III
8. Comunes, celebraciones de santos no inscritos en el Calendario
Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe y Misas de difuntos no
exequiales.
9. Ferias de Adviento, Navidad, Pascua y tiempo «de Cotidiano».
23. Cuando una Solemnidad de la Santísima Virgen María o de un
Santo coincida con un domingo o un día de precedencia en la Tabla
se traslada dicha Solemnidad[14].
24. Si en un mismo día concurren varias celebraciones, el Oficio se
celebra de la que ocupe lugar preferente en la Tabla de Días
Litúrgicos.
25. Cuando en el mismo día hubieran de celebrarse las Vísperas del
Oficio en curso y las Primeras Vísperas del día siguiente, prevalecen
las Vísperas de la celebración que en la Tabla de los días litúrgicos
ocupe lugar preferente; en caso de igualdad, se prefieren las Vísperas
del día siguiente.
26. Si se desea celebrar alguna fiesta de este Calendario fuera de su
día como indicada para una verdadera necesidad, se podrá hacer
ateniéndose a lo expuesto en los números 7 y 19 de estas Normas.
15
Notas:
[1] Cfr. SAN ISIDORO DE SEVILLA, Etymologiarum VI, 18,19-20 editado
por J. Oroz, vol I, Madrid 1982, p. 608.
[2] Cfr. Ídem VI, 18, 3. J. Oroz, vol I, p. 604.
[3] Cfr. Ídem VI, 17, 13-14. J. Oroz, vol I, pp. 600 y 602.
[4] Cfr. SAN ISIDORO DE SEVILLA, De Ecclesiasticis Officiis, Lib. I,
caps. 37 a 43. PL 83, 771-776.
[5] Cfr.Sacrosanctum Concilium, n. 102.
[6] Cfr.Concilio Toledo XI canon 3. En Concilios Visigóticos e Hispano-
Romanos, ed. J. Vives, Barcelona-Madrid 1963, 29, 14 p. 356.
[7] Cfr.Sacrosanctum Concilium, n. 102.
[8] Así se tenía por norma en la Liturgia Hispana desde antiguo tal y
como se lee en el canon 1º del X Concilio de Toledo (656) al tratar de la
celebración de la fiesta de la Madre del Señor (25 de marzo). En: Concilios
Visigóticos e Hispano-Romanos, ed. J. Vives, Barcelona-Madrid 1963, 27,
1-4. pp. 308-310.
[9] Cfr.Sacrosanctum Concilium, n. 108 y 111.
[10] Decreto de la Congregación para el Culto Divino del 17 de julio de
1988, en Notitiæ 267 (1988) 671-672.
[11] Cfr.Sacrosanctum Concilium, n. 104 y 111b.
[12] Vid. «Prænotanda» del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe nn. 158-159.
[13] Vid. n.7 (Que excluye las celebraciones de Santos durante la
Cuaresma y que pide que cuando se celebren tales memorias se tomen
todos los textos del formulario del Común más apropiado).
[14] Vid. n.4
16
1. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA DEL RITO
a) Origen y formación
17
literatura latina, y que logró mantenerse en las zonas más latinizadas
de la Península, a pesar de las sucesivas invasiones y de las guerras
entre invasores.
18
consagra a la liturgia diecisiete de sus cánones, volverán a ocuparse
de liturgia varios de los concilios toledanos del siglo VII.
19
convierte en patrimonio común. Pero cada una de las iglesias
metropolitanas lo ordena a su propio modo.
Esto explicará que en las fuentes que han llegado hasta nosotros
deba reconocerse la existencia de dos tradiciones distintas (Cf. nn.
15-16) y que, en manuscritos de una misma tradición, se verifiquen
divergencias de composición de una cierta importancia.
b) Período mozárabe
10. La invasión de los árabes que en pocos años, del 711 al 719,
ocuparon casi por entero la Península Ibérica, interrumpió
bruscamente el proceso evolutivo del rito hispánico.
20
11. Los emigrados que se habían refugiado en la Septimania,
armados y dirigidos por los jefes militares del Reino de los Francos,
en 782 habían liberado las dos vertientes de los Pirineos orientales.
Desde allí reconquistarían sucesivamente los condados de la Marca
Hispánica , y éstos formarían Cataluña. En la zona liberada se
instalaron varios monasterios benedictinos que introdujeron el rito
romano.
21
14. Los que, hallándose en la España ocupada por los árabes, querían
permanecer fieles a la religión de sus padres, para poder celebrar el
culto cristiano o participar en él, tenían que pagar un tributo
especial a las autoridades locales. Estos recibieron el nombre de
«mozárabes».
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Varios indicios inducen a identificar en la tradición B la liturgia tal
como se celebraba en la iglesia metropolitana de la provincia Bética,
la sede de san Leandro y san Isidoro, que los emigrantes del sur
habrían llevado consigo a Toledo, y que habrían celosamente
observado en la parroquia dedicada a las mártires sevillanas.
23
LXXXV. Posteriormente el Cardenal Francisco Antonio de
Lorenzana, arzobispo de Toledo, publicó, también en Roma, el año
1804, una nueva edición corregida del misal, bajo el nombre de
Missale Gothicum secundum regulam beati Isidori Hispalensis
episcopi .
24
II. ESTRUCTURA DE LA MISA
1. ESQUEMA GLOBAL
A) Liturgia de la Palabra;
B) Plegaria Eucarística;
C) Rito de Comunión.
25
24. Se puede, pues, describir así la sucesión de las partes en la
estructura de la Misa hispánica:
Parte introductoria
LITURGIA DE LA PALABRA
Ofertorio - Dípticos - Signo de la Paz
PLEGARIA EUCARÍSTICA
RITO DE LA COMUNIÓN
2. PARTE INTRODUCTORIA
a) Prælegendum
26
b) El himno «Gloria in excelsis»
c ) El Trisagio
27
Siendo el primer texto eucológico que el sacerdote dirige a Dios en
nombre de la Iglesia, abre efectivamente la celebración. La oración
reúne las aspiraciones de todos los que están allí presentes, y en
cierto modo declara que la comunidad queda constituida en
asamblea celebrante.
3. LA LITURGIA DE LA PALABRA
28
San Isidoro atribuye a san Leandro la composición de un repertorio
de psallenda.
a) El «Sacrificium»
29
cultual en el templo, los que evocan la liturgia celeste que se celebra
ante el Cordero inmolado.
41. Entre todos los cantos de la Misa hispánica, el Sacrificium era sin
duda el más extenso, y al que, desde el primer momento, se otorgó
mayor importancia, en cuanto pieza musical. Sobrepasaba
ciertamente el espacio de tiempo necesario para la función ritual que
cubría.
b) La «Oratio Admonitionis»
30
Por lo tanto, la función de la Prœfatio - Oratio Admonitionis es la de
preparar la asamblea a ejercer el don de la oración en la gran
plegaria universal que va a comenzar.
c) Los Dípticos
31
47. De un elemento universal y antiquísimo de la celebración
eucarística, la plegaria litánica de intercesión por las necesidades de
la Iglesia y de la humanidad, se formaron los dípticos. La aparición
de los dípticos coincide históricamente con la composición escrita de
las primeras anáforas, en el siglo III.
50. Una de las versiones más arcaicas que se han conservado de los
dípticos es precisamente la de la tradición B del rito hispánico. El
uso de palabras y expresiones típicas del latín cristiano de un
período muy determinado y resonancias de los mismos en las cartas
de san Cipriano de Cartago y en las actas del martirio de san
Fructuoso de Tarragona indicarían su procedencia de las iglesias del
África latina, y acreditarían además su uso en España durante el
mismo siglo III.
32
51. Cuando, en el siglo VI, se llegó a la estructuración definitiva de la
Misa hispánica, se tenía plena conciencia de la antigüedad y
venerabilidad de esa serie de dípticos. Los textos de nueva invención
servirán para acompañar y mantener en el lugar eminente que le
corresponde esa sagrada reliquia de la tradición.
d) La oración «Alia»
33
mencionados nominalmente, los Santos, los difuntos, el Papa, los
obispos, sino también las personas, de las que se ha hecho memoria
en cuanto enfermos, prisioneros, peregrinos, miembros de la
asamblea allí presentes o de otras iglesias.
f) Signo de la paz
No fue necesario recurrir a medio alguno esta vez para que el rito de
la Paz apareciera como un signo manifiesto de la comunión eclesial
que se había profesado. La prosecución inalterada de un sistema en
el que se suceden, con ritmo vivaz y tranquilo, las oraciones del
sacerdote, las intervenciones diaconales y la adhesión del pueblo en
sus respuestas, contribuye sin duda a que no se advierta solución de
continuidad entre los dípticos y la paz.
a) El principio de variabilidad
34
un canon fijo. Pero la primera parte del canon, el prefacio, gozaría de
la máxima variabilidad.
Diálogo
ILLATIO
Sanctus
Oración POST S ANCTUS
Relato de la Institución
Oración POST P RIDIE
Doxología
35
enseguida, al de Dios Creador, se añade el atributo de Dios
Redentor: el Ser inmenso, que todo lo contiene en sí mismo, ha
tenido misericordia del hombre caído y ha dispuesto su salvación.
En los textos más típicos de la eucología romana, los que pueden ser
considerados ejemplares clásicos de la misma, la parte expositiva se
restringía habitualmente a un solo período, compuesto de dos, tres o
cuatro miembros. Cada miembro contenía una afirmación, una tesis;
la segunda era consecuencia de la primera, la tercera de la segunda y
así sucesivamente.
36
inequívoca a que se llegaba era que efectivamente, es justo y
saludable dar gracias a Dios en todo lugar y en todo momento.
c) La «Illatio» hispánica
37
66. Como en todas las demás liturgias, la Plegaria Eucarística va
precedida de un diálogo entre el celebrante y la asamblea.
38
69. El protocolo inicial de la Illatio no es fijo, como en el rito
romano. Aunque se repitan allí casi siempre los mismos conceptos,
su formulación varía de un texto a otro.
d) El Sanctus
39
72. La anáfora de las Constituciones Apostólicas le añadió
Benedictus in sæcula. Amen. No es imposible que ese nuevo
elemento provenga de Ez 3, 12: Benedicta gloria Domini de loco suo,
frase que se encuentra en un contexto muy semejante al de Is 6, 3.
En tal caso coincidiría con un canto sinagogal, las llamadas «18
Bendiciones».
75. Otros temas que recurren con cierta frecuencia en la oración Post
Sanctus son el de la glorificación celeste, como resonancia del canto
40
que le ha precedido y el del nuevo sacrificio: Cristo, con su
institución, ha modificado irreversible-mente las leyes culturales
precedentes. El único sacrificio válido, desde su muerte, es el suyo; y
éste es el que la Iglesia, cumpliendo su mandato, debe ofrecer.
f) El Relato de la Institución
41
Otros textos, en cambio, suponen en Cristo una actitud pasiva y el
tradebatur se transforma en tradiderunt, deduxerunt,
apprehenderunt eum.
42
Algunas fuentes galicanas aducen explícitamente la variante quam
pro nostra salute o quam pro nostra omniumque salute.
43
83. En la de la Post Sanctus, se aplica incluso una asimilación
morfológica que no se observa en las demás fórmulas de enlace.
44
La glosa paulina ejercerá un notable influjo en la tradición litúrgica
posterior.
86. Cada una de las anáforas orientales, desde las más antiguas a las
más evolucionadas, posee su propia redacción del Relato de la
Institución, distinta de las demás. La diversidad redaccional
sistemática afecta incluso a las palabras de Cristo.
45
de la Institución, le añadió al final una versión reelaborada de la
glosa paulina: Mandans quo que et dicens ad eos: Hæc
quotiescumque feceritis, in meam commemorationem facietis.
Mortem meam prædicabitis, resurrectionem meam annuntiabitis,
adventum meum sperabitis, donec iterum de cælis veniam ad vos.
Fórmulas muy parecidas a ésta se encuentran en muchas anáforas
orientales.
46
Pero, por encima de esos problemas marginales, las tres fuentes
demuestran, sin dejar lugar a dudas, que el Relato de la Institución,
en el rito hispánico, estaba tomado casi literalmente de 1Cor 11, 23-
26. Se habría sustituído la frase in qua nocte tradebatur por qui
pridie quam pateretur y se le habría añadido al final in claritate de
cælis.
47
El Amén del pueblo equivale a una respuesta de obediencia: la
disponibilidad a cumplir el mandato. Es lo que explicitará a veces la
liturgia hispánica en sus Post Pridie o la liturgia galicana en sus Post
Mysterium: Hæc igitur præcepta servantes - Hæc facimus, Domine,
passionem tuam commemorantes - Facimus, Domine lesu Christe,
quod præecepisti.
48
poética de Daniel, que el mismo Jesús citó ante el sanedrín: de cælis.
El otro elemento se refiere a la dignidad en que aparecerá, como
soberano del universo, a dextris virtutis Dei, in maiestate sua, que la
locución hispánica sintetiza in claritate.
También esa locución nos lleva a la liturgia del Africa latina del siglo
III. La carta LXIII de san Cipriano, refiriéndose siempre a la
Eucaristía, concluye precisamente con estas palabras: ut cum in
claritate sua et maiestati cælesti venire cœperit, inveniat nos tenere
quod monuit, observare quod docuit, facere quod fecit.
g) La anámnesis
97. Frente a otros vocablos griegos, que sirven también para traducir
la palabra hebraica que significa «memorial» y que se refieren a
monumentos materiales, visibles, erigidos en memoria, la palabra
utilizada por san Pablo, anámnesis, indica una acción mental,
invisible. La memoria viva de adhesión y glorificación del Señor
tiene que ser actuada cada vez. Es un acto de fe, por el que, ante el
pan y el vino ofrecidos, visibles, se reconoce y se proclama la
realidad invisible de la Muerte de Cristo: su cuerpo destrozado, su
sangre derramada.
49
in sacrificiis omnibus facimus, passio est enim Domini sacrificium
quod offerimus.
50
o en el proceso de evolución literaria de una misma anáfora, habían
contribuido ya a una comprensión más profunda del significado y de
la función de la anámnesis, en sí misma y en relación con el Relato
de la Institución, por una parte, y con la epíclesis, por otra. Cada
redacción representaba el intento de una nueva interpretación de los
datos tradicionales.
102. Por otra parte, otros dos términos correlativos en san Pablo, IN
MEAM COMMEMORATIONEM - ANNUNTIABITIS, sugerían a la
tradición posterior la descomposición del concepto de «memoria»
en una multiplicidad de matices.
51
señalaba ya san Pablo al trazar el proceso entre commemoratio y
annuntiabitis.
105. Pero la invención más atrevida y genial que los ritos galicano e
hispánico aportan, en este sentido, es la configuración indicativa de
la anámnesis. Al objeto del OFFERIMUS sobreponen el objeto del
MEMORES ; es decir, ante el pan y el vino, la Iglesia señala la
realidad significada y proclamada en la memoria: Credimus,
Domine, credimus in hac confractione tui corporis et effusione tui
sanguinis nos esse redemptos… -Habentes igitur ante oculos,
omnipotens Pater, tantœ passionis triumphos, supplices exoramus
ut Pascha hoc, quod Dominus noster Iesus Christus Filius tuus
hostiam, Deus Pater, qua tibi reconciliatus est mundus. Hoc est
corpus illud quod pependit in cruce, hic etiam sanguis qui sacro
profluxit ex latere…
h) La epíclesis
52
esfuerzo de interpretación, análogo al de la anámnesis, fueron más
modestos.
53
i) La doxología
54
Como el texto análogo galicano, aprovecha de la doxología romana
sólo la primera parte, la que describe el proceso de la acción de Dios
relativa a la Eucaristía, desde la creación hasta el præstas nobis de la
comunión. La versión hispánica depende directamente del texto
romano. Lo demuestra la presencia del verbo vivificas, que la versión
galicana había omitido, y la simple concatenación de las fases de la
acción divina, como en el original romano.
6. RITO DE LA COMUNIÓN
55
fe, el Padrenuestro y la bendición, guía el ánimo de los fieles a recibir
provechosamente el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Tradición A Tradición B
Confractio Credimus
Credimus Confractio
56
a) Profesión de fe
57
fracción del pan. La razón, por la que el concilio establece que el
símbolo sea recitado antes del Padrenuestro, priusquam dominica
dicatur oratio, es más profunda.
b) La Fracción
58
en el desierto» se convertía ahora en el cuerpo del mismo Jesús, que
sería quebrantado, en la Pasión, para salvación de los hombres.
Tuvo que ser en esa época, a mediados del siglo VII, cuando se
efectuó la transposición de los siete nombres al pan consagrado de la
Eucaristía y, concretamente, en el momento de la fracción.
59
por este mismo motivo, se ponía le relieve el aspecto cristológico de
su contenido.
c) El Padrenuestro
60
El texto Ad Orationem Dominicam, compuesto sobre argumentos de
la fiesta o del tiempo litúrgico, no lleva fórmula de conclusión. Sus
últimas palabras, que a menudo son proclamaverimus e terris,
introducen directamente la primera petición Pater noster qui es in
cælis. A cada una de las ocho peticiones del Padrenuestro, recitadas
por el celebrante, todos los demás responden Amén.
61
la tradición universal, con el que se intentaba suscitar en los fieles
una profunda aspiración a la santidad, que les hiciera más dignos de
acercarse a la Eucaristía.
e) La Bendición
f) La Comunión
62
Con un título análogo al de Ad accedentes, el rito ambrosiano llama
al canto de comunión Transitorium. En cambio, el rito galicano le da
el nombre de Trecanum, refiriéndose probablemente al número 33
del Salmo. De hecho, el Salmo 33, Benedicam Dominum in omni
tempore, fue, en la tradición litúrgica universal el más antiguo
cántico de comunión. El canto común Ad accedentes lleva la
antífona Gustate et videte quam suavis est Dominus y está
compuesto con otros versículos del mismo Salmo 33.
63
sunt. In nomine Domini nostri Iesu Christi votum nostrum sit
acceptum cum pace.
64
III. COMPOSICIÓN DEL MISAL
1. Calendario.
2. Ordinario de la Misa.
3. Propio del tiempo, dividido en varias secciones:
4. Propio de Santos.
5. Común de Santos.
6. Misas de Difuntos.
7. Misas votivas.
65
146. La revisión del Ordinario de la Misa se ha fundado en el de la
tradición B, que era ya el del Misal de 1500, pero se han integrado en
el mismo preciosos elementos de la tradición A.
66
151. El tiempo de Adviento consta de seis semanas: el primer
domingo es el que cae entre el 13 y el 19 de noviembre.
67
Durante la Cuaresma queda rigurosamente prohibida la celebración
de fiestas del Señor o en honor de los Santos.
68
estructura misma de la celebración. Cada una de las dos tradiciones
representa una distinta interpretación de los datos tradicionales que,
en evolución paralela, han producido realizaciones diversas de las
celebraciones particulares de la Semana Santa.
69
IV. NORMAS DE APLICACIÓN DEL MISAL
70
Se impartirá asimismo una instrucción previa a los que van a asistir
a la celebración.
165. Pueden utilizarse los ornamentos del rito romano o del rito del
lugar. Sin embargo, téngase presente que, en los períodos visigótico
y mozárabe, el diácono vestía sólo alba y estola.
71
durante el Triduo Pascual, Domingo de Pascua, Ascensión,
Pentecostés y en la fiesta de Santa María, el 18 de diciembre.
72
CALENDARIO
73
74
CALENDARIO
HISPANO MOZÁRABE
ENERO
75
FEBRERO
01.
02.
03.
04.
05. Santa Ágata, virgen y mártir memoria
06.
07. Santa Dorotea, virgen y mártir memoria
08.
09.
10.
11.
12. SANTA EULALIA DE BARCELONA,
VIRGEN Y MÁRTIR FIESTA
13.
14. San Valentín, presbítero y mártir
15. San Onésimo, discípulo de san Pablo
16.
17.
18.
19. San Pantaleón, mártir
20.
21. San Hilario, obispo
22. CÁTEDRA DE SAN PEDRO, APÓSTOL FIESTA
23.
24. SAN MATÍAS, APÓSTOL FIESTA
25.
26.
27.
28.
76
MARZO
77
ABRIL
01.
02.
03.
04.
05.
06.
07.
08.
09.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16. Santa Engracia
y los dieciocho mártires de Zaragoza memoria
17.
18.
19.
20.
21.
22.
23.
24. San Gregorio, obispo
San Jorge, mártir
25. SAN MARCOS, EVANGELISTA FIESTA
26. San Timoteo, discípulo de san Pablo
27.
28. San Prudencio, obispo y mártir
29.
30.
78
MAYO
79
JUNIO
80
JULIO
81
AGOSTO
82
SEPTIEMBRE
01.
02. San Antonino, mártir
03.
04.
05.
06.
07.
08.
09.
10.
11.
12.
13. Letanías de la víspera de san Cipriano, obispo memoria
14. SAN CIPRIANO, OBISPO FIESTA
15.
16. Santa Eufemia, virgen y mártir memoria
17.
18.
19.
20. Santa Cándida, virgen y mártir memoria
21. SAN MATEO, APÓSTOL FIESTA
22. Santos Mauricio y compañeros mártires
23. Santa Tecla, virgen y mártir
24. Degollación de san Juan, mártir memoria
25.
26. San Eusebio, obispo
27. Santos Adolfo y Juan, mártires
28. San Miguel, arcángel memoria
29.
30. San Jerónimo, presbítero memoria
83
OCTUBRE
84
NOVIEMBRE
01.
02.
03.
04.
05.
06.
07.
08.
09.
10. Letanías de la víspera de san Martín, obispo memoria
11. SAN MARTÍN, OBISPO FIESTA
12. San Emiliano, abad memoria
13.
14.
15. SAN EUGENIO DE TOLEDO, OBISPO FIESTA
16.
17. SAN ACISCLO, MÁRTIR FIESTA
18. San Romano, mártir memoria
19.
20. San Crispín, obispo memoria
21. San Longinos, mártir
22. San Cecilia, virgen y mártir memoria
23. San Clemente, papa y mártir memoria
24.
25.
26.
27. Santos Facundo y Primitivo, mártires
28. San Caprasio, obispo y mártir
29. San Saturnino, obispo y mártir memoria
30. SAN ANDRÉS, APÓSTOL FIESTA
85
DICIEMBRE
01.
02.
03.
04.
05.
06. Santos Apolonio y compañeros mártires
07. San Nicolás, obispo
San Ambrosio, obispo
08. LA INMACULADA CONCEPCIÓN
DE SANTA MARIA VIRGEN SOLEMNIDAD
09. SANTA LEOCADIA, VIRGEN Y CONFESORA FIESTA
10. SANTA EULALIA DE MÉRIDA, VIRGEN Y MÁRTIR FIESTA
11. San Pablo, confesor
12. Santa Lucía, virgen y mártir
13.
14. Santos Justo y Abundio, mártires memoria
15.
16.
17. Santos Alejandro y compañeros mártires
18. SANTA MARÍA SOLEMNIDAD
19.
20.
21. SANTO TOMÁS, APÓSTOL FIESTA
22. SAN ISIDORO DE SEVILLA, OBISPO SOLEMNIDAD
23.
24.
25. NATIVIDAD DEL SEÑOR SOLEMNIDAD
26. SAN ESTEBAN, DIÁCONO Y MÁRTIR FIESTA
27. Santa Eugenia, virgen y mártir memoria
28. SANTIAGO HERMANO DEL SEÑOR, APÓSTOL FIESTA
29. SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA FIESTA
30. SANTIAGO HERMANO DE SAN JUAN, APÓSTOL FIESTA
31. Santa Columba, virgen y mártir memoria
86
PROPIO DEL TIEMPO
87
88
TIEMPO DE ADVIENTO
89
90
DOMINGO I DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
Oh Dios, tú quisiste anunciar la llegada de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo, por medio de los coros celestiales ,
y por el pregón de los ángeles: “Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”,
manifestarlo a quienes lo aclamaban;
concédenos que,
en esta celebración de la resurrección del Señor,
se incremente la paz devuelta a la tierra
y se mantenga el amor de la caridad fraterna.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
ahora que esperamos gozosos
la venida de nuestro Señor Jesucristo
imploremos con más fervor la omnipotencia de Dios Padre,
para que purifique nuestros corazones
y conserve incontaminados nuestros cuerpos.
Que él suscite en las almas de los fieles
el deseo de buscar con toda fidelidad
lo que puede ser de provecho para la salvación.
Esperemos con ánimo sereno a aquél que ha de venir
y que ha sido exaltado
por encima de todos los principados y potestades.
Seamos solícitos en todo momento
Para merecer el favor del que ha de venir en gloria
para juzgar a los vivos y a los muertos,
según creemos y confiamos.
R. Amén.
91
Él que vive y reina con el Padre y con el Espíritu Santo,
un Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Te pedimos, Señor Jesucristo,
que el amor de tu venida permanezca de tal modo en nosotros
que nuestros corazones nunca se aparten de ti.
Haz que ya ahora estemos inscritos en el cielo
para no quedar confundidos,
cuando vengas a juzgar el mundo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Te pedimos, Señor Jesucristo,
que el amor de tu venida permanezca de tal modo en nosotros
que nuestros corazones nunca se aparten de ti.
Haz que ya ahora estemos inscritos en el cielo
para no quedar confundidos,
cuando vengas a juzgar el mundo.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, Dios omnipotente,
tú, para redimir al género humano
quisiste enviamos a tu Hijo,
igual a ti en la esencia y la eternidad,
el cual, anunciado por el ángel,
se hizo hombre en el seno de la Virgen María;
antes de la llegada de este mismo Hijo tuyo,
te dignaste destinar a Juan como precursor,
92
para que, por la predicación de la verdad en el desierto,
el pueblo, arrepentido de sus antiguos pecados,
obtuviese el perdón,
y así el mundo fuese digno de alcanzar
la plenitud de la gracia por medio del nuevo hombre de Dios
portador de la buena noticia del reino de la divina Trinidad.
En este tiempo en que esperamos la venida de tu Unigénito
concédenos el mismo don de la paz,
que te dignaste conceder en los tiempos pasados.
En el encuentro que esperamos, dígnate asociarnos
para recibir el premio, a aquellos que,
en los comienzos de la fe,
fueron lavados por Juan en el Jordán,
con las aguas de penitencia
y después bautizados por tu Hijo
en el Espíritu Santo y el fuego.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro;
a quien Juan, amigo fiel, precedió naciendo,
precedió predicando en el desierto,
precedió bautizando;
al preparar el camino del juez y del redentor,
convocó a los pecadores a la penitencia,
y, a fin de ganar un pueblo para el Salvador,
bautizó en el Jordán
a los que confesaban sus propios pecados.
Él no confería a los hombres
la gracia de una total renovación,
sino que les animaba a esperar
la presencia del piadosísimo Salvador.
93
No perdonaba por si mismo los pecados de los que acudían a él,
sino que prometía para más adelante
la remisión de las culpas a los que creyesen;
así, quienes se sumergían en las aguas de la penitencia
debían esperar el remedio del perdón de aquél que había de venir,
y llegaría lleno del don de la gracia y de la verdad.
Cristo, pues, fue bautizado por Juan,
con agua visible y Espíritu invisible.
Todos eran guiados por la obediencia a la misericordia,
por el hijo de la estéril al Hijo de la Virgen,
por Juan, hombre grande, a Cristo, hombre Dios.
Al cual adoran los ángeles y los arcángeles,
los tronos, las dominaciones y las potestades, diciendo así:
POST SANCTUS
Santo y glorioso es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
de quien creemos que, en el pasado, se hizo hombre
para la salvación del género humano,
y ahora esperamos que venga como juez,
junto con todos sus santos,
en la magnificencia de su gloria.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor Jesucristo,
santifica esta víctima viva con la gloria de tu venida,
para que cuantos participamos de ella
quedemos libres de pecado
y podamos recibir sin cesar tu gracia.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
94
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Palabra del Padre,
que te has hecho carne para acampar entre nosotros,
concédenos que,
quienes creemos en tu venida y esperamos tu retorno,
nos veamos limpios de toda mancha de pecado,
cuando proclamemos desde la tierra
la oración que nos has enseñado:
BENEDICTIO
Que el Hijo de Dios ilumine con el resplandor de su venida
a quienes se ha dignado redimir con el precio de su sangre.
R. Amén.
Que él os provea de la fuerza de la paz
y os enriquezca con abundantes gracias.
R. Amén.
Que sea siempre vuestro protector aquel Señor
que el Padre ha constituido vencedor de la tribu de Judá.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
95
DOMINGO II DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
(cf. DOMINGO I DE ADVIENTO, p. 1)
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
al acercarnos a la mesa del Dios todopoderoso y temible,
ofrezcamos con gran gozo al Señor Dios nuestro
un sacrificio puro,
porque se ha dignado anunciar a todos
la venida de su Hijo por medio de Juan el Bautista.
Él hablaba así:
“Detrás de mí viene el que puede más que yo,
y yo no merezco desatarle la sandalia.
A quienes yo bautizo con agua,
él los bautizará con Espíritu Santo y fuego,
porque él es el Hijo de Dios,
que el príncipe del ejército celestial anunció
que vendría al mundo pasando por el seno de la Virgen santa.”
Pidamos pues a Dios Padre que este sacrificio
que ofrecemos en la solemnidad del adviento de su Hijo,
pueda ser aceptable en su presencia,
sin que tenga en cuenta nuestros pecados.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Señor,
que se alegren los cielos y salte de gozo la tierra,
porque la Palabra hecha carne
habita en las entrañas de la Virgen santa;
con su venida toda la tierra es redimida de la cautividad,
a la que estaba sometida por la trasgresión de Adán,
como en un averno tenebroso.
Ahora se conmueven los mares
y todo lo que hay en ellos;
96
los montes y todos los árboles del bosque se regocijan,
porque el Señor, hecho hombre,
se ha dignado venir del cielo al mundo
por medio de la bienaventurada Virgen María.
Por este su adviento te pedimos, Dios todopoderoso,
que absuelvas de los vínculos del pecado
la fragilidad de nuestra carne
y salgas al encuentro de esta familia tuya
con la abundancia de tu misericordia.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesucristo,
creemos que has de venir como juez,
a ti que, hace ya tiempo,
en la primera venida de tu gloria,
te dignaste venir en humildad a causa de nuestros pecados;
te pedimos, que,
cuando llegue la segunda venida de tu clemencia,
una vez perdonados los pecados,
hagas escribir nuestros nombres
junto con los de los santos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Jesús, fortaleza de nuestra debilidad,
tú eres la piedra verdadera que se desprendió de la montaña
sin intervención de mano alguna
y se extendió por toda la redondez de la tierra;
colma nuestros corazones con el don de la paz y de la gracia,
97
para que, quienes celebramos la solemnidad de tu encarnación,
por el bien de la paz
nos veamos libres de la pena
que podríamos merecer en el juicio futuro.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo
y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es digno y justo, necesario y saludable
proclamar las maravillas del adviento de nuestro Señor Jesucristo.
Él había de nacer entre los hombres
y por los hombres tal como anunció el mensajero celeste,
tal como escuchó la Virgen terrena cuando fue saludada,
tal como el Espíritu Santo lo llevó a cabo
cuando descendió en su seno.
A fin de que con la promesa de Gabriel,
con la fe de María, y con la acción del Espíritu de Dios,
la seguridad siguiera al saludo angélico,
la verdad llevase a cumplimiento la promesa,
y la virginidad se reconociese fecundada
gracias a la potencia del Altísimo.
El ángel dijo:
«He aquí que concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo».
María respondió: «¿Cómo será eso?»
Pero, porque respondió no dudando sino creyendo,
el Espíritu Santo realizó lo que había prometido el ángel.
Virgen antes de concebir
y virgen siempre incluso después del parto,
concibió a su Dios primero en su mente,
después en su seno.
La Virgen, llena de la gracia de Dios,
fue la primera en acoger la salvación del mundo,
y por eso es la verdadera Madre del Hijo de Dios,
al que adoran los ángeles, los tronos,
las dominaciones y las potestades diciendo así:
98
POST SANCTUS
Santo y glorioso es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
de quien creemos que, en el pasado, se hizo hombre
para la salvación del género humano,
y ahora esperamos que venga como juez,
junto con todos sus santos,
en la magnificencia de su gloria.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios, tanto amaste al mundo
que entregaste a tu Hijo único por el mundo;
acepta esta oblación santificándola,
y concédenos los dones de tu bendición,
para que quienes presentamos estas santas ofrendas
al recordar el misterio de tu encarnación,
quedemos limpios de toda iniquidad
por medio de este santo sacrificio.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Fortaleceos, manos débiles,
robusteceos, vacilantes, alegraos y no temáis.
Alzad vuestras manos hacia el Señor
y disponed vuestros corazones,
porque está ya cerca nuestra redención.
Aquél, cuya encarnación nos redimió
y cuyo solemne nacimiento nos iluminó,
99
nos enseñó también
el modo como debíamos orar siempre, diciendo:
BENEDICTIO
El Hijo unigénito de Dios,
que, al encarnarse en el mundo iluminó a los ciegos,
conceda a vuestros corazones la inteligencia espiritual.
R. Amén.
Aquél que, naciendo de la Virgen, cumplió la ley,
lleve a cabo en vosotros cuanto prometió por su gracia.
R. Amén.
Que podáis contemplar sin confusión
el rostro de aquél a quien amáis,
celebrando la solemnidad de su encarnación.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
100
DOMINGO III DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
(cf. DOMINGO I DE ADVIENTO, p. 1)
ORATIO ADMONITIONIS
Te pedimos, Señor Jesucristo,
que, en tu venida,
se fortalezcan los corazones de tus fieles
y que en tu nombre se afiancen las rodillas vacilantes.
Que con tu visita se curen las heridas de los enfermos,
y con tu contacto se iluminen los ojos de los ciegos.
Que bajo tu dirección se consoliden los pasos de los cojos,
y por tu misericordia se desaten los vínculos de los pecados.
A quienes ves acoger ahora con ardiente devoción
la venida de tu encarnación, un día místicamente realizada,
concédeles llegar con el espíritu lleno de gozo
ante ti en la segunda venida de tu juicio,
y hazlos entrar a gozar de la felicidad del paraíso.
Que por tu clemencia se vean libres de las penas eternas
y sean llamados a participar de la vida eterna,
para cantar, una vez coronados, el himno de tu gloria.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor Jesucristo, un día tú viniste casi escondido;
cuando aparezcas con toda tu gloria
asiste propicio a tu pueblo para librarlo
del dominio de los impíos, del yugo de los pecados.
Que tu pueblo te sirva en la justicia,
a ti que le has salvado de la opresión de todo mal.
R. Amén.
101
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Cristo, Hijo de Dios,
tu encarnación renovó el mundo,
tu nombre fue anunciado por la voz de ángeles,
escribe el nombre de los oferentes en el cielo
dónde tú mismo los has precedido con tu cuerpo,
para que cuantos redimiste por la gracia de tu primer adviento,
en el examen del segundo adviento
no se vean castigados con la pena del suplicio.
Escúchanos al pedir el descanso para los fieles difuntos,
y así mismo concédenos que podamos gozar con ellos
de la eterna compañía de los bienaventurados.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, Dios todopoderoso,
Cristo Jesús, rey de la gloria,
que eres la paz definitiva y la caridad eterna;
ilumina nuestro interior, te lo pedimos,
con el esplendor de tu paz,
y purifica nuestra conciencia
con la dulzura de tu amor,
para que sosegados te esperemos a ti, autor de la paz,
y en las contrariedades de esta vida
tengamos en ti un custodio y un protector.
Haz que, amparados bajo tu protección,
amemos de tal modo la conservación de la paz,
que cuando vuelvas en tu adviento glorioso como justo juez
102
podamos alcanzar el gozo de la eterna felicidad.
R. Amén.
Porque él es nuestra paz, caridad indivisible,
que vive y reina sobre todo por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, digno y honroso,
Señor Jesucristo, Dios nuestro,
recordar con esta solemne celebración la venida de tu gloria
y el misterio de tu nacimiento en la carne,
y proclamar con ánimo alegre
la magnificencia de nuestra salvación
manifestada en tan grandes acontecimientos.
Pero, ¿quién podrá cantar las justas alabanzas que mereces,
si al contemplar tus obras
ni se pueden enumerar tus maravillas
ni ensalzar debidamente toda tu potencia?
Ninguna fórmula de fe se atrevería a expresar
cuán grande o cómo eres,
porque tu magnitud y tu manera de ser
no las puede conocer la sabiduría.
Si la capacidad de la mente humana
no logra abarcar tu inmensidad,
esto muestra que hemos de creer con simplicidad
y proclamar en verdad la Trinidad en la divinidad,
así como tu omnipotencia.
Tú, pues, Dios clementísimo,
multiplica el crecimiento de la verdadera fe en nuestro ánimo,
y restaura cada vez más en nosotros
la forma de tu imagen y semejanza.
Así, tal como creemos que viniste hace tiempo
para remedio de los estaban bajo cautiverio,
que podamos verte venir con majestad, con toda firmeza,
en tu segunda venida, habiendo obtenido el perdón de los pecados.
Concédelo, oh Dios nuestro,
tú que eres la unidad estable y la Trinidad indivisa,
a quien no cesan de alabar
las legiones múltiples e inefables del cielo,
103
todos los millares de ángeles y arcángeles,
con los ancianos y las fuerzas, los tronos y las dominaciones;
a quien ensalzan los cuatro animales provistos de seis alas,
llenos de ojos por dentro y por fuera,
que junto con los querubines cantan el himno nuevo,
alabando y diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
no nacido por deseo de varón
sino concebido por obra de tu Espíritu, oh Dios Padre.
Él, por la venida de su encarnación,
dio al mundo la nueva luz de la fe,
reabriendo el camino cerrado por la culpa del primer hombre.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios, tanto amaste al mundo
que entregaste a tu Hijo único por el mundo;
acepta esta oblación santificándola,
y concédenos los dones de tu bendición,
para que quienes presentamos estas santas ofrendas
al recordar el misterio de tu encarnación,
quedemos limpios de toda iniquidad
por medio de este santo sacrificio.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
104
AD ORATIONEM DOMINICAM
Señor Jesucristo,
tú que por nosotros quisiste nacer de una Virgen
y nos diste el encargo de orar,
escucha propicio lo que te pedimos siguiendo tu enseñanza
haz que seamos enriquecidos
con el don del Espíritu Santo
quienes celebramos con gran veneración tu encarnación:
BENEDICTIO
El Dios de la paz santifique en vistas a la perfección
a quienes celebráis con alegría el misterio de su encarnación.
R. Amén.
Aquél que quiso nacer de una Virgen
convierta en ofrenda agradable vuestro cuerpo y vuestro espíritu.
R. Amén.
Para que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo
se conserven sin mancha hasta su venida.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
105
DOMINGO IV DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
(cf. DOMINGO I DE ADVIENTO, p. 1)
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
conviene recordar siempre con gozo espiritual
la venida de nuestro Señor y Redentor,
anunciada desde hace muchísimo tiempo,
por medio de los antiguos padres, patriarcas y profetas,
y realizada más tarde para nuestra salvación.
Pero de modo especial conviene celebrarla con toda solemnidad
en estos días que recurren de nuevo cada año.
Transcurrido un año entero,
sabemos que está ya muy cerca aquel día esclarecido
en que el Señor nació por nosotros de la Virgen;
es justo pues que, recordando con devoción su venida,
desde ahora, con alegría y ánimo festivo,
nos dispongamos a la celebración de tan venerable solemnidad.
R. Amén.
Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo
que en Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, por la palabra de tus profetas
prometiste la venida de tu Unigénito,
hecho hombre por nosotros
y nacido de la Virgen María,
y, ahora, en estos últimos tiempos cumpliste lo prometido;
quienes creemos, declaramos y predicamos
que ya vino para redimir el mundo,
y que esperamos que vuelva de nuevo para el juicio,
haz que cuando llegue podamos contemplarle sin inquietud.
R. Amén.
106
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Al conmemorar a tus santos, oh Señor,
no olvidamos a los patriarcas y profetas,
ya que por medio de ellos se manifestó al mundo tu venida.
Recordamos también a tus apóstoles,
que obtuvieron la gracia de contemplar con sus ojos
la venida anunciada por los profetas y patriarcas.
Hacemos memoria también de tus santos mártires,
que, confesando tu venida, oh Señor y Redentor,
no dudaron en luchar hasta la muerte por la verdad.
Además mencionamos el nombre de tus fieles
que perseveran en la peregrinación de esta existencia,
pidiéndote que, durante su vida,
les guíes a la perfección de que gozan ya cerca de ti tus santos
que has introducido en la mansión celestial.
No olvidamos tampoco a los difuntos,
que participaron de nuestra condición y de nuestra fe,
y te pedimos, oh Dios de inmensa bondad,
que les concedas el consuelo del descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo Señor,
con tú venida la paz fue devuelta a la tierra,
la paz fue comunicada a los hombres de buena voluntad;
te pedimos que así como en tu primer adviento
viniste a nosotros en tu humanidad
y te dignaste reconciliar el mundo contigo en la paz,
107
ahora, reconciliados por ti,
haz que permanezcamos constantemente en tu paz.
Para que, en tu segunda venida,
cuando volverás con majestad y gloria,
puedas hacer herederos de la paz eterna
a quienes invitas a guardar intacto
el depósito de tu paz.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias, Padre todopoderoso,
por tu generosa clemencia para con nosotros,
por la cual siempre podemos proclamar tus alabanzas.
Tú, que nos habías creado movido por tu habitual bondad,
quisiste, por tu desinteresada compasión,
salvarnos de la muerte,
cuando fuimos engañados por la astucia de la serpiente antigua,
y así anunciaste desde muy antiguo a tu Hijo,
al que querías enviar hecho hombre por nosotros,
indicando que vendría a la tierra y nacería de la Virgen.
Por medio de tus santos profetas
señalaste el advenimiento de su natividad
de modo que aquél que había sido prometido
y que fue esperado durante mucho tiempo,
causase un gozo inmenso al mundo
al presentarse en la plenitud de los tiempos.
Y así como, por tu piedad y misericordia,
no permitiste que se perdiera tu criatura,
sino que restauraste lo que había perecido,
por la humilde venida de tu Hijo, nuestro Señor,
te pedimos y te rogamos,
que lo que has encontrado, reparado y recuperado,
lo protejas, lo custodias, lo cures, lo defiendes, lo liberes,
de modo que cuando llegue la temible segunda venida
en la que juzgará a aquellos que lo juzgaron,
108
juntamente con aquellos por los que fue juzgado,
encuentre de tal manera dispuestos a los que ha redimido,
a los que adquirió con el precio de su sangre,
que puedan ser su posesión por toda la eternidad.
De este modo, contigo y con el Espíritu Santo,
será ensalzado siempre con el afecto jubiloso de los redimidos
y con un canto como el de los ángeles y arcángeles
que alaban y dicen:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
el que viene en nombre del Señor, Rey de Israel.
Vino ya en humildad,
y ha de volver aún en la magnificencia de su majestad.
Vino para ser juzgado en el mundo,
y ha de velar de nuevo para juzgar el mundo.
Vino para redimir de la muerte a los que predestinaba a la vida,
y ha de venir aún para premiar a los que ha redimido.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Celebramos, oh Señor,
el memorial de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que, al venir a nuestro mundo,
asumió la naturaleza humana;
para redimir a los hombres que había creado
padeció la pasión de la cruz en vista de la salvación de todos;
para superar y derrotar la muerte que nos es debida
aceptó por nosotros la muerte que no merecía en modo alguno;
saqueó el infierno reservado a los impíos,
y, al resucitar, se llevó consigo al cielo
a los santos que estaban allí retenidos;
regresando al cielo nos indicó el sendero
por el que podemos también nosotros subir al cielo;
al volver de nuevo para juzgar a vivos y muertos,
intimará a los malvados y pecadores el suplicio eterno
y a sus fieles, que hayan observado sus preceptos,
los hará partícipes de la gloria de su eternidad.
Por él te rogamos, oh Padre supremo,
que aceptes complacido de nuestras manos
109
el sacrificio de reconciliación que te ofrecemos;
desde tu trono celeste acógelo con mirada serena y bendícelo,
de modo que cuantos participemos de esta oblación
alcancemos la salud y el remedio del ansia y del cuerpo.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Dios altísimo y todopoderoso, Padre sin principio
tú quisiste que la venida de tu Unigénito, hecho hombre,
fuese el remedio para obtener nuestra reconciliación,
a fin de que recibiéramos por él la gracia de la adopción.
Sin comienzo y antes de todos los siglos,
engendrado por ti e igual a ti por su naturaleza divina,
por él hemos sido adoptados como hijos,
a pesar de que, por nuestros méritos,
no merecíamos ni ser siervos;
haz que podamos celebrar tan gran solemnidad
diciendo y proclamando sin dificultad:
BENEDICTIO
Repose sobre vosotros la serena mirada de la gracia divina,
y os ilumine el advenimiento de Jesucristo,
nuestro Señor y Salvador.
R. Amén.
Que no se aparte de vuestros corazones
aquél que se dignó nacer del seno de la Virgen Madre.
R. Amén.
Que él permanezca pacífico en vuestro pecho,
y establezca en vosotros su morada
junto con el Padre y el Espíritu Santo.
R. Amén.
110
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
111
DOMINGO V DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
(cf. DOMINGO I DE ADVIENTO, p. 1)
ORATIO ADMONITIONIS
Estad alegres, queridos hermanos, os lo pido,
y levantad hacia el cielo vuestros corazones,
porque nuestra redención está ya cercana.
Preparad en vuestros corazones la senda del Señor
para que, cuando llegue, os otorgue sus eternos dones.
R. Amén.
Porque es muy misericordioso nuestro Señor Jesucristo,
que vive con el Padre y reina con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Está ya cercano, Señor, el día de tu venida;
concédenos que, antes de tu llegada,
podamos purificamos de todo contagio de delito.
Te pedimos que borres en nosotros
todo lo que deberías condenar en el juicio último,
de modo, que cuando vengas como justo juez,
no encuentres nada en nosotros que merezca ser condenado.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesús, Dios nuestro,
haz que, quienes esperamos confiadamente tu venida,
no seamos merecedores de la condenación eterna.
112
Que con tu llegada se conceda a los oferentes el perdón
y a los difuntos el descanso perpetuo.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo, Redentor y Dios nuestro,
haz que habite en nuestro espíritu
aquella paz que los ángeles cantaron cuando tú naciste.
De modo que, cuando tenga lugar tu nueva venida,
fortalecidos por tu gracia,
podamos contemplar la magnificencia de tu aparición.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,
que por su encarnación llevó a cabo la salvación del mundo
y por su pasión hizo posible la redención del hombre creado.
Te pedimos, Padre todopoderoso,
que quien nos redimió de la tinieblas del infierno
nos conduzca ahora al premio.
Él, que recibió de la Virgen su humanidad,
purifique a los hombres de todo pecado.
Que nos restituya purificados ante tu majestad
quien por su sangre nos reconcilió contigo.
113
Que en el juicio de su segunda venida
nos justifique aquél que en la primera
nos dio el don de su gracia.
Que venga bien dispuesto para juzgar
aquél que apareció humilde al entrar en el tiempo.
Que se muestre manso en el juicio
aquél que un día se hizo presente discretamente,
y al que alaban todos los ángeles diciendo:
POST SANCTUS
Santo, bendito y glorioso es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
en su primera venida nos redimió por su gracia,
y cuando vuelva por segunda vez con sus ángeles,
nos dará el reino que nos prometió.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Ven, Señor, perdona los pecados de tu pueblo,
y acepta aplacado estas ofrendas
que te presentamos por nuestro pecados,
de modo que al recibirlas
queden perdonados nuestros delitos,
y podamos esperar sin temor la gloria de tu venida.
R. Amén.
Concédelo, Señor Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo eres un solo Dios,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Creemos, Señor,
que viniste a esta tierra por nuestra salvación;
confesamos que has de volver para el último juicio.
114
Por esta razón proclamamos con confianza lo que nos enseñaste:
BENEDICTIO
Que el Señor os santifique
con la gloria de su venida.
R. Amén.
Que él desate todos vuestros vínculos
ante de su llegada.
R. Amén.
Para que, libres de las ataduras del pecado,
esperéis sin temor su última venida.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
115
DOMINGO VI DE ADVIENTO
ORATIO POST GLORIAM
(cf. DOMINGO I DE ADVIENTO, p. 1)
ORATIO ADMONITIONIS
Señor Jesucristo,
al celebrar los sagrados misterios de tu adviento,
humildemente te dirigimos nuestras preces,
para que, a quienes redimiste
en la encarnación de tu primera venida,
los corones de gloria en tu segunda aparición.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Te pedimos, Señor,
que fortalezcas siempre nuestra fe sincera en tu encarnación,
de modo que, consolidados en tu amor,
nunca pueda vencernos el astuto enemigo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Dios eterno y todopoderoso,
luz de los fieles y guía de los hombres,
tú nos santificas por tu Palabra hecha carne
que nació de la Virgen María;
haz que descienda sobre nosotros la fuerza de tu Espíritu Santo
y nos cubra la misericordia del Altísimo.
R. Amén.
116
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Concédenos, Señor, la unidad de tu caridad,
de modo que un mismo vínculo de amor
mantenga unidos sin interrupción
a quienes enriquecen los sacramentos de la única fe.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación alabarte,
oh Dios y Señor nuestro,
porque tú no apartaste la magnitud de tu amor
de la miseria de nuestra humillación,
sino que, compadecido de nuestros errores,
enviaste a tu Unigénito
como víctima y redención de nuestra debilidad,
para que nos abriera la puerta de la vida eterna
y nos librara de toda sujeción del seductor maligno
y, confortados con la fuerza de su ayuda,
nos reconciliara contigo por el ejercicio de obras santas.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle, unánimes diciendo:
POST SANCTUS
Proclamando en verdad la omnipotencia de tu Trinidad
enriquécenos, Señor, con la confesión constante de tu nombre;
117
del mismo modo que los querubines y serafines
te cantan sin cesar, haz que,
encendidos con el fuego del Espíritu Santo,
celebremos con espíritu renovado
el sacrificio que has instituido.
Porque tú eres el Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Renovando los misterios que nos has enseñado, Señor,
te rogamos que santifiques la ofrenda de este sacrificio,
de modo que, abundando la gracia de tu santificación,
quede purificado de todo delito
el corazón de los que lo reciban.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Levántate, Señor, y muestra tu fuerza,
despierta tu poder para defendernos.
Mira compadecido la presunción de nuestro corazón,
y, en medio de las angustias de las actuales dificultades,
muéstranos tu bondad paterna:
BENEDICTIO
Señor Jesucristo, que otorgaste tu Espíritu a tus discípulos,
concede a tu Iglesia universal sus gracias y dones.
R. Amén.
Que quienes han renacido por el agua y el Espíritu,
por su gracia, estén siempre revestidos de ti.
R. Amén.
118
Que abunde en ellos
la caridad comunicada por el Espíritu Santo
de modo que cubra y supere toda la multitud de los pecados.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
119
120
TIEMPO DE NAVIDAD
121
122
NATIVIDAD DEL SEÑOR
ORATIO POST GLORIAM
Gloria por siempre a ti, Padre y Señor supremo,
porque hoy te has dignado enviarnos desde el cielo
a nuestro Señor Jesucristo como Salvador,
a quien habías anunciado desde antiguo
por los vaticinios de los profetas
y ahora lo has mostrado nacido de la Virgen María.
Hoy, por nosotros ha sido puesto en el pesebre
el pan de la vida eterna,
y ha sido confiada a la tierra una gran luz.
Hoy ha sido mostrada la paz de los habitantes del cielo
y a todos se nos ha concedido el don de la eternidad.
Hoy se nos ha descubierto un tesoro divino
y la luz revelada por el Espíritu Santo ha sido devuelta a todos.
Ahora ha aparecido en el mundo la luz verdadera,
él que es médico de los ciegos
y curación de los paralíticos,
fuerza de los enfermizos
y vigor de los débiles.
Hoy ha sido mostrada la auténtica resurrección de los muertos,
el camino, la verdad y la vida de los vivientes.
Te pedimos pues, oh Dios nuestro, Trinidad verdadera,
que a cuantos has dado recibir el gozo de tu nacimiento,
nos concedas, por esta celebración anual,
llevar una vida inmaculada.
Que después de superar los límites de esta vida presente
alcancemos reunirnos con todos los santos
en la patria gloriosa del cielo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
123
ORATIO ADMONITIONIS
Éste es el tiempo favorable, éste es el día de salvación.
La luz se ha dejado ver en la tierra:
salgamos de las tinieblas.
Nuestro defensor ha bajado del cielo:
actuemos como conviene.
El Redentor ha aparecido en el mundo:
exultemos por nuestra libertad.
Ha venido el médico cerca de los enfermos:
mostremos nuestras llagas.
El pan vivo ha sido dado a los creyentes:
no dudemos en tomarlo.
Una fuente inagotable ha brotado para los fieles:
llenemos nuestras almas.
Que su misericordia, su poder y su gracia,
nos hagan permanecer en el camino de la fe,
en el culto de la justicia,
en la estabilidad de la recta confesión
y en la estima de la castidad,
de modo que nuestras almas aparezcan
fructificando para él y no secándose.
Que en tal estado nuestra vida dé frutos y nos deleite,
gracias al que ha entrado en nuestra naturaleza,
no en nuestro pecado,
el que al nacer permanece Dios en nosotros
y ha aparecido para morir por nosotros.
R. Amén.
Él que vive y reina con el Padre y con el Espíritu Santo,
un Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Te invocamos, te alabamos, te suplicamos, oh Señor Jesucristo,
a ti, que eres Dios que salva de muchas maneras a los hombres,
a ti que eres hombre de gran poder en Dios,
para que nos asistas, nos perdones
y seas misericordioso e indulgente con nosotros;
suscita en el corazón deseos dignos de cumplirse,
pon en nuestra boca palabras que estés dispuesto a escuchar,
permítenos hacer obras que puedas bendecir.
124
No pedimos que repitas para nosotros
aquel nacimiento corporal tuyo,
que ya hace tiempo tuvo lugar,
sino que pedimos ser incorporados a tu invisible divinidad.
Lo que María realizó entonces en la carne y de modo singular,
lo pueda hacer ahora espiritualmente la Iglesia:
que te conciba una fe indefectible,
que te dé a luz un espíritu libre de toda corrupción,
que el alma se acoja siempre cubierta por la sombra del Altísimo.
No te apartes de nosotros sino más bien precédenos.
Sé realmente nuestro Emmanuel, nuestro Dios con nosotros.
Dígnate permanecer en nosotros y luchar en favor nuestro.
Si tú luchas, podremos vencer.
Desata, te lo pedimos, las inmundas fajas de los pecados,
tú, que, por causa de nuestros crímenes,
aceptaste ser envuelto en la sordidez de unos pañales.
Tu leche alimente a los párvulos de tu Iglesia;
así como un delicado manjar de verduras alimenta a los enfermos
para que cada día aumenten sus fuerzas
y puedan recibir un sustento más fuerte y sólido.
Que de esta manera obtengamos una voluntad purificada
y una fe verdaderamente firme,
y, contando con tu auxilio,
podamos llegar a la vida perfecta.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Nosotros, indignos siervos tuyos y sacerdotes de poco valer,
a quienes corresponde inmolar víctimas espirituales
ante tu tremenda majestad,
te ofrecemos, oh Dios, la oblación inmaculada,
que el seno materno de una virginidad sin tacha engendró,
la castidad dio a luz,
la santificación hizo nacer
y la integridad derramó;
125
es una oblación, que vive inmolada
y viviendo es inmolada sin cesar;
es una oblación única para aplacar a Dios,
porque es Dios mismo.
A ti, Padre supremo, te la ofrecemos por tu Iglesia santa,
por la justificación del mundo pecador,
por la purificación de nuestras almas,
por la salud de todos los enfermos
y por el descanso y el perdón de los fieles difuntos,
para que, cuando dejemos esta triste mansión terrestre,
podamos gozar felizmente de la compañía de los justos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios excelso y a la vez hombre humilde, oh Jesucristo,
profundamente inclinados te suplicamos
que concedas, aumentes, perfecciones y guardes aquella paz
que, en el momento de tu ascensión,
recomendaste como señal distintiva de los tuyos.
Gracias a tu poder, sea tal la paz dentro de tus muros
y la abundancia en tus casas,
que los abrazos no encubran ningún veneno oculto;
la paz que ofreciste a los hombres de buena voluntad,
tal como dice el canto de los ángeles,
nos haga mensajeros e hijos de la paz en este día de tu nacimiento.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
126
ILLATIO
Es digno y justo que tributemos
tantas alabanzas como podamos
a tu omnipotencia y a tu bondad,
oh Padre clementísimo,
porque, en un tiempo dado, después de largos siglos,
en este día, nació para nosotros Jesucristo,
aunque existía desde siempre para ti y para sí mismo.
Tu Unigénito, Señor de su madre, se hizo hijo de su esclava,
y el nacido de María se convirtió en fruto de la Iglesia;
a aquél a quien aquella dio a luz, ésta lo recibió;
el que por aquella se hizo pequeño,
por ésta crece de modo admirable.
María engendró la salvación de los pueblos,
la Iglesia a los pueblos.
Aquella llevó en su vientre a la vida, ésta el bautismo.
En los miembros de aquella Cristo tomo carne,
en las aguas de ésta nos revestimos de Cristo.
Por aquella el que ya existía nació,
por ésta el que se había perdido ha sido encontrado.
En aquella el redentor de los pueblos recibió la vida,
en ésta los pueblos reciben la vida.
Por aquella vino el que iba a quitar los pecados,
por ésta ha quitado los pecados por los que vino.
Por aquella nos lloró, por ésta nos ha curado.
En aquella se hizo niño, en ésta gigante.
Allí hubo llanto, aquí triunfo.
Por aquella se manifestó como criatura,
por ésta ha subyugado a los reinos.
A aquella le encantó la alegría del niño,
a ésta la enamora la fidelidad del esposo.
Sigue el purísimo intercambio de un amor precioso.
El esposo, es decir Cristo, ha dado a su esposa, la Iglesia,
el don de las aguas vivas,
para que se lavase en ellas una sola vez para agradarle.
Le ha dado el óleo de júbilo,
como oloroso ungüento de crisma con que ungirse.
La ha llamado a sentarse a su mesa,
la ha alimentado con flor de harina,
la ha saciado con el vino agradable.
La ha vestido con el manto de justicia,
y con ropajes dorados por las diversas virtudes.
127
Ha entregado su vida por ella,
y el que ha de reinar vencedor le ha otorgado como dote
los despojos de la muerte que asumió y a la que venció.
Él mismo se ha dado a ella como alimento, bebida y vestido;
le ha prometido que se le dará como reino eterno
y le ha ofrecido como recompensa
sentarla a su derecha como reina.
Ha concedido a la Iglesia cuanto había concedido a su Madre:
ser fecunda, sin ser violada;
dar a luz, permaneciendo intacta,
a él una vez, a los demás siempre;
recostarse como esposa en el tálamo de la belleza
y multiplicar los hijos en el seno amoroso;
ser prolífica por sus hijos
sin haberse manchado por la concupiscencia.
Así la Iglesia, en él y por él enriquecida,
devuelve con humildad sus dones a su esposo y Señor,
ofreciendo como si fuese algo propio
aquello en que ha creído, el ejemplo de aquél que tanto amó,
la entrega de sí mismo,
de aquél que pudo lo que quiso y quiso lo que pudo.
Él le ha dado a modo de rosas a los mártires,
como si fuesen azucenas a las vírgenes,
como violetas a los continentes.
Y ella, a través de los apóstoles, servidores de su voluntad,
les hace llegar esta misma oblación preparada con su esfuerzo.
Por eso, estando ahora a su derecha,
gozando de estabilidad feliz y gloriosa,
confiesa y alaba con todos los ángeles,
a aquél que reina contigo, Padre todopoderoso,
y con el Espíritu Santo, y dice:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que ha venido del cielo para convivir en la tierra;
se ha hecho hombre para acampar entre nosotros.
El mismo Señor y Redentor eterno.
128
POST PRIDIE
De acuerdo con cuanto nos has dado
y siguiendo tu precepto, Señor,
presentamos sobre tu altar el sacrificio del pan y del vino,
pidiendo de la inmensa bondad de tu amor
que, gracias al mismo Espíritu,
por el que la virginidad incólume te concibió según la carne,
la Trinidad indivisible santifique estas ofrendas;
y así, cuando las recibamos con veneración y no sin temblor,
desaparezca cuanto de malo pueda existir en el alma
y ya no vuelva a reproducirse en modo alguno.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida, las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Al que mostró el Camino por el que hemos de avanzar,
al que enseñó la Vida que hemos de proclamar,
al que estableció la Verdad que hemos de observar,
a ti, oh Padre supremo, con corazón conmovido,
clamamos desde la tierra:
BENEDICTIO
Nuestro Señor Jesucristo,
que, antaño, en el día de hoy se dignó nacer por nosotros,
os purifique por su nacimiento.
R. Amén.
El que aceptando hacerse niño,
se revistió con los vulgares lienzos de la humanidad,
os adorne con los vestidos de las virtudes celestiales.
R. Amén.
129
Que sea alimento interior de vuestros corazones aquél
que, acostado en el pesebre,
quiso mostrarse como la comida de los creyentes.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Señor, dando gracias te pedimos
que el cuerpo y la sangre de tu Hijo, nuestro Señor,
no sea para nosotros motivo de juicio
sino que nos aproveche como remedio de alma y cuerpo
y nos obtenga la plenitud del consuelo constante.
R. Amén.
Nos lo conceda tu clemencia,
Dios bondadoso y admirable,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
130
CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR
ORATIO POST GLORIAM
Oh Dios, que te has dignado hacerte hombre,
algo menor que los ángeles,
para rehacer, al aceptar la naturaleza humana,
una condición que habías creado recta
y coronar de gloria y honor la obra de tus manos;
míranos propicio y ya que has querido
hacerte partícipe de nuestra humanidad,
comunícanos la riqueza de tu propia divinidad,
adornando la obra de tus manos con el esplendor de la divinidad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
con toda la intensidad de nuestros deseos,
pidamos a Dios,
que sabe cuánto nos conviene alabarle constantemente,
nos otorgue hoy su alegría
en la solemne presentación del Redentor,
nuestro Señor Jesucristo, su Hijo;
de forma que la celebración del misterio de su encarnación
para redimirnos y salvarnos
nos llene del gozo que nunca ha de acabarse
y de propósitos que no han de quedar incumplidos;
para que, dedicándonos con diligencia a nuestras ocupaciones,
alcancemos ser partícipes de los gozos celestiales.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
131
ALIA
Perfecta sabiduría del Padre ingénito,
derrámate sobre nuestras almas como don celestial
sin reparar en nuestras ofensas y concédenos
lo que por tu misma inspiración andamos buscando.
Te rogamos que circuncides nuestros corazones y nuestros oídos,
tú que por nosotros no tuviste a menos
jugar con las sonajas de la infancia;
de forma que, como quisiste que se cumpliera en tu carne,
al pie de la letra, la ley de la circuncisión temporal,
así, cumpliendo diariamente tu misión de salvarnos,
limpies nuestro interior de toda ansia inmoderada de deleites.
Que tu leche nutra a estos pequeñuelos,
ya que por nuestra redención tú mismo quisiste hacerte pequeño;
y, así como te prestaste a todo esto
sin que tu omnipotencia sufriera detrimento alguno,
así nuestra fe, robustecida por tu grandeza,
no sufra nunca fallo alguno,
asentada en el fundamento de tu gracia.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesucristo, que asumiste la mortalidad humana
para acabar con nuestra muerte,
que recibiste en tu carne el yugo de la ley
para quitarlo de la nuestra,
que fuiste circuncidado en tu cuerpo de carne
para limpiar nuestros corazones
sin necesidad de heridas corporales,
de forma que la circuncisión espiritual
aprovechara a uno y otro sexo, puesto que tú,
saliendo como el esposo del tálamo virginal de tu Madre,
incluiste al hombre y a la mujer en el misterio de la encarnación,
tomando cuerpo de varón, pero nacido de mujer.
132
Por eso, en tu presentación, lo mismo te alaba
la veneranda ancianidad de Simeón
que la edad avanzada y limpia de Ana,
idéntica en sus canas la condición del varón y de la mujer.
Te pedimos que, al celebrar solemnemente
el día sagrado de tu circuncisión,
escuches propicio nuestras súplicas,
recibas y santifiques el sacrificio que te ofrecemos,
y lleves al descanso de los elegidos las almas de los difuntos
que te hemos presentado.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo, meta de la ley para la salvación de todo creyente
y punto de partida para todos los buenos,
que te has convertido en piedra angular
para todos los que provienen de la circuncisión y del prepucio,
según las figuras antiguas,
cuando Jacob puso de almohada una piedra ungida.
También Abraham lo simboliza en sí mismo
cuando muestra que unos vienen de la circuncisión y otros de la fe
para formar de las dos razas un solo pueblo para Dios.
Te suplicamos que hagas cumplidores de tus preceptos
a aquellos en cuyo favor tú cumpliste los preceptos de la ley
para que no tuvieran que someterse a ella;
de forma que, recibidos en tu paz,
gocemos en paz de tu majestad propicia.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
133
ILLATIO
Es digno y justo que te alabemos con las debidas aclamaciones
a ti, Dios de sabiduría inefable e inmensa,
cuando principalmente en este día recordamos la circuncisión
que en tu infancia quisiste sufrir por nosotros,
aunque no podamos ensalzar dignamente tu poder omnipotente.
No habías creado ninguna cosa superflua
en la humanidad asumida
para tener que someterte a la circuncisión,
pero quisiste dejar bien claro que no se puede transgredir la ley
cuando tú, Señor de la ley, habías nacido bajo la ley.
Pues todo lo que dispusiste que se revelara a los hombres
por medio de figuras transitorias,
permitiste que se cumpliera en ti mismo al pie de la letra.
Pero a nosotros, que hemos alcanzado la edad adulta
por la verdad del Evangelio,
nos has provisto de sacramentos más dignos;
por eso la circuncisión de nuestros corazones
no se imprime por medio del cuchillo,
sino que se realiza por dedicación espiritual.
Despojémonos de aquellas pieles en las que fue envuelto Adán
cuando fue expulsado de la felicidad del paraíso
y condenado a la muerte,
para que, recortando los deseos carnales
por la virtud de la continencia
nos desprendamos, no de la piel corporal,
sino de la envoltura de la confusión.
Retorne la virginidad de cuerpo y alma al paraíso,
de donde fue eliminada la corrupción del pecado.
Para destacar mejor estas revelaciones,
se presenta en el templo aquel anciano Simeón,
falto ya de vigor corporal, pero robustecido por la santidad de vida,
y estrechando en sus brazos seniles la grandeza de aquel niño,
da testimonio de que ha visto al Salvador.
También Ana, cuyo nombre se traduce por “gracia”,
gloriosa en su ancianidad por el esplendor de su continencia,
proclama como un heraldo la presencia del Señor.
Se ofrecen después en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones,
para que, en la figura de estas limpias aves,
comprendamos con ejemplos evidentes
que hay que ofrecer a Dios la pureza de alma y cuerpo,
134
y que no nos apeguemos a la tierra sino que, con estos sacrificios
que deseamos ver aceptados, volemos constantemente hacia el cielo.
Por todas estas maravillas, todos los ángeles y potestades celestes
a ti, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo,
con los querubines y serafines te aclaman sin cesar, diciendo:
POST SANCTUS
Que tú eres incomparablemente Santo, Señor,
lo reconoce toda criatura, confesando además
que todas las cosas son por ti creadas y santificadas.
Por eso, así como nos mandas ser santos como tú eres Santo,
en este día de la Circuncisión de tu Unigénito te pedimos
que nos santifiques a nosotros
y a los sacrificios que, indignos, te ofrecemos.
Por Cristo, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios, autor y origen de toda criatura,
que te dignaste justificar la circuncisión desde la fe
y por la propia fe justificaste también el prepucio,
haz que tu Iglesia, que permanece unida a ti
por el ofrecimiento de esta Hostia,
sea circuncidada de todos los vicios
y renovada en su alegría espiritual.
Bendícenos a nosotros, tus siervos,
y a estos sacrificios que te ofrecemos,
tú que te has hecho víctima y te ofreces solo por todos.
R. Amén.
135
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hijo Unigénito de Dios, que, deseando vernos circuncidados
no de cuerpo, sino de corazón,
has cumplido íntegramente con el precepto de la circuncisión
al recibir la naturaleza humana;
corta y separa con la espada de tu palabra todo lo que no sea tuyo
y cíñenos, por tu clemencia,
con la fortaleza de las acciones espirituales.
Así fortalecidos podremos dirigirnos al Padre,
implorando, como nos ordenaste:
BENEDICTIO
El Señor Jesucristo, que para cumplir la ley,
al asumir nuestra carne, se sometió a la circuncisión corporal,
aparte de vuestros corazones los halagos de la tentación.
R. Amén.
El que fue recibido en los brazos del justo Simeón
os asocie a sí para alegraros con su bendición perpetua.
R. Amén.
De forma que, recortados vuestros vicios de cuerpo y alma,
podáis llegar sin confusión a él, que, para confirmar las promesas
hechas a los patriarcas, aceptó la servidumbre de la circuncisión.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Te damos gracias, Señor, y te pedimos
que el cuerpo y la sangre de tu Hijo, nuestro Señor,
no resulte para nosotros materia de juicio
sino que nos sirva para bienestar de cuerpo y alma,
y nos dé cada día completa consolación.
R. Amén.
Nos lo conceda tu clemencia, Dios bondadoso y admirable,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
136
AL COMIENZO DEL AÑO
Misa “in Caput Anni”
ORATIO POST GLORIAM
Éste es nuestro justo, el que esperábamos,
el profeta que anuncia la fe,
a quien nos acercamos pues se nos ha manifestado por gracia;
solicitemos la clemencia de aquél
que se ha entregado del todo por nosotros
para que nos salve y perdone los pecados de su pueblo.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos muy amados,
con las ofrendas que presentamos humildemente,
consagremos a Dios el nuevo año
que está a punto de empezar y que hoy nos disponemos a acoger.
Pidamos que, Cristo, Señor y cabeza de todo poder,
nos conceda vivir el año próximo con integridad de espíritu
y que ante sus ojos benignos podamos complacerle en todo.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, tú eres siempre el mismo y tus años no se acaban;
concédenos pasar el nuevo año con voluntad decidida de servirte,
de modo que no nos veamos privados de los bienes necesarios
y cumplamos tu divina voluntad con diligente fervor.
R. Amén.
137
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Cristo, que eres el alfa y la omega, el principio y el fin,
bendice este sacrificio que te presentamos por el año próximo,
y escribe en el libro de la vida los nombres de quienes te lo ofrecen
para que los difuntos alcancen el reposo eterno;
que cuantos recibimos con espíritu festivo
el comienzo del año nuevo,
podamos vivirlo todo entero
permaneciendo fieles en tu servicio.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, bendice con amor el curso de este año
de modo que la tierra rezume fertilidad
y, nosotros los que estamos en este valle de lágrimas,
obtengamos paz y consolación en abundancia.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina, Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
138
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
El cual, nacido de ti, Dios Padre, antes del tiempo
juntamente contigo y con el Espíritu Santo dio origen al tiempo,
y en el curso del mismo quiso nacer del seno de la Virgen María.
Él, eterno como es, ha establecido la sucesión de los años
durante los cuales el mundo se va desarrollando.
Y ha dado al curso de cada año una inconfundible variedad,
gracias a las distintas y determinadas etapas de la órbita solar.
Hoy celebramos el final de un año y el comienzo de otro
ofreciendo este sacrificio al Dios vivo,
agradecidos por el año que termina y por el inicio del nuevo.
Ahora, que un santo y común fervor
nos ha reunido para la oración,
te presentamos, Dios Padre, nuestras humildes preces;
tú que consagraste el curso del tiempo con el nacimiento de tu Hijo,
concédenos un año de paz
y que podamos dedicar sus días a tu servicio.
Llena la tierra con sus frutos,
libra nuestros cuerpos de la enfermedad
y a nuestras almas del pecado.
Aparta los contratiempos, destruye el poder del enemigo,
líbranos de la indigencia,
aleja de nuestro país toda clase de mal.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
al que, en la unidad de la Trinidad,
los Tronos, las Dominaciones y las Potestades
alaban sin cesar diciendo así:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
él nos inspira cruzar con alabanzas el umbral del nuevo año;
él nos mueve a la compunción, para que nos agrade
ocupar nuestro tiempo en su divino servicio.
Jesucristo es en verdad
nuestro Salvador y nuestro Señor,
139
él es quien consagra el tiempo y el creador de los siglos.
El mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Deseosos de agradarte, Dios todopoderoso,
con la oblación de este sacrificio
te pedimos que te dignes aceptar con indulgencia
esta víctima que te presentamos;
que quienes anhelamos ser santificados por ti
en el comienzo del nuevo año,
podamos alegrarnos de vivirlo practicando buenas obras.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Señor, tú eres el gran día de los ángeles
y en cambio te hiciste pequeño en el día de los hombres;
eras Palabra de Dios antes de todos los tiempos,
y fuiste Palabra hecha carne en el tiempo oportuno;
siendo el creador del sol, quisiste vivir bajo el sol;
concédenos alabarte dignamente
en este día con esta solemne reunión de tu Iglesia.
Tú que has querido consagrar el comienzo del año
con estas primicias de nuestra oración,
haz que durante el transcurso del tiempo,
podamos servirte con palabras y obras que te sean agradables.
Así, cumpliendo cuanto nos has mandado
oramos desde la tierra diciendo:
140
BENEDICTIO
Que cuantos eleváis alabanzas a Dios
en el comienzo del nuevo año,
confortados con la ayuda del Salvador,
podáis llegar a su fin sin pecado.
R. Amén.
Que el mismo Redentor nuestro
os conceda transcurrir este año con paz y alegría
de tal modo que vuestro corazón
permanezca siempre bien dispuesto.
R. Amén.
Que gracias a la bendición
del que hizo el cielo y la tierra,
cuanto iniciáis ahora con lágrimas,
lo terminéis después con cánticos espirituales.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Demos gracias a la eterna Trinidad,
saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que nos redimió con el elevado precio de su Sangre.
Pidamos, pues, que por la fuerza de estos sacramentos,
nos veamos libres de la maldad de este mundo.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo,
glorioso en la Trinidad, un solo Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
141
APARICIÓN DEL SEÑOR
ORATIO POST GLORIAM
Rey de todos los siglos, Cristo, Dios altísimo,
que nacido de una virgen en tiempos del rey Herodes
fuiste manifestado por un astro a los Magos que te buscaban;
que se manifieste en nosotros tu fuerza inexpugnable
para rechazar al príncipe de las tinieblas;
que resplandezca en nosotros el fulgor de tu majestad
de forma que no tropecemos, al buscarte,
con sombra alguna de error,
así podremos verte sin demora y gozar de tu contemplación.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Pongamos en juego, queridos hermanos,
toda la potencia de nuestra caridad para alabar a Dios,
nuestro Salvador y Redentor,
despertemos nuestra esperanza
y brote espontánea la devota confesión de nuestra fe.
Él nos ha querido dar a entender por su nacimiento
que corresponde a su aceptación de nuestra naturaleza
su otra naturaleza, común con el Padre ingénito.
Porque el Verbo encarnado, al darnos a conocer a Dios,
muestra el origen de su primera generación
al mismo tiempo que su nacimiento de la Virgen.
Cristo está dotado del mismo poder divino que le engendró,
como dio a conocer en su nacimiento una nueva estrella,
que es testimonio de su poder y disipa la oscuridad.
El que viene a la tierra nacido de mujer, por la vía común del parto,
no deja de poseer el cielo con el mismo derecho que el Padre;
y ese resplandor de la nueva estrella creada,
que manifiesta su condición divina,
es testimonio para el Niño, anuncio para el mundo,
142
milagro para los reyes, gozo para los pastores,
estupor para los gentiles, don para los creyentes
y temor para la crueldad de Herodes.
A su fulgor temblaron los impíos,
saltaron de gozo los llamados,
se postraron en adoración los humildes.
A su claridad se pusieron en marcha los que habían de salvarse
y se quedó mudo de terror del que había de perderse.
Así, por el brillo celestial de una nueva luminaria,
fue iluminada la fe y cegada la perfidia.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, que para aliviar los pesares de esta vida
nos has proporcionado los diversos consuelos y gozos de tus dones,
por los que todos los años celebramos estos días señalados,
y, como en la presente festividad,
te presentamos solemnemente las ofrendas de tu Iglesia.
Por eso hemos celebrado recientemente
el nacimiento del Señor, nuestro Salvador,
que, engendrado por ti fuera del tiempo,
es anterior a todos los tiempos y fundador de todos los siglos.
Después vino el día octavo, el de la circuncisión,
señalado por la luz de tu Unigénito,
y también lo recordamos con igual observancia
y lo hemos santificado con sacrificios solemnes.
Ahora celebramos el día de la Epifanía,
que revela la divinidad del nacido,
ensalzando los diversos prodigios que señalaron la llegada al mundo
de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque mandó desde el cielo
la estrella que anunciaba su nacimiento,
y la hizo marchar delante de los magos estupefactos
hasta la cuna de su humana infancia.
Porque entró en el cauce del Jordán para santificar con su bautismo
las aguas que habían de bautizar a todas las naciones;
143
allí donde diste a entender,
por el Espíritu que volaba en forma de paloma,
que Él era tu Hijo unigénito y amado
y además lo expresaste con tu paterna voz.
Porque efectuó su primer milagro en Caná de Galilea,
enseñando, en alto y admirable sacramento,
que había venido desde los siglos a desposarse con la Iglesia
y que la fe verdadera había de trasmutarse
en el vino de la prudencia y de la espiritual sabiduría.
Y así, proclamada nuestra fe
por estas tres manifestaciones de tus maravillas,
que concurren en la solemnidad de hoy,
nuestro Señor Jesucristo es al mismo tiempo
obra viva de tu poder y anuncio de nuestra salvación.
Por eso, Señor, de acuerdo con estas tres grandes maravillas,
permanezca en nosotros la integridad de la gracia espiritual,
saboreemos en nuestros corazones el vino de la prudencia
y brille en nosotros la estrella de la santidad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Mira propicio, Señor, los dones de tu Iglesia,
en los que no se ofrecen oro, incienso y mirra,
sino que es tu Unigénito el que en esos mismos dones
se significa, se ofrece, se inmola y se recibe.
Danos los gozos eternos a quienes los ofrecemos
y concede a los difuntos el descanso de los elegidos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
144
AD PACEM
Cristo, que viniendo en humildad a los hombres,
eres proclamado Dios por la estrella,
derrama tu gracia en nuestros corazones de forma que tu Iglesia,
que hoy celebra entre aclamaciones la fiesta de tu aparición,
permanezca constantemente consolidada por la paz.
Para que mantenga aquí con cuidadosa devoción
las obras de caridad y llegue luego gozosa para recibir tu premio
hasta ti, que en otro tiempo quisiste ser manifestado
por un astro maravilloso para mostrarnos el camino de la salvación.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es digno y justo, Señor Jesucristo,
alabar tu omnipotencia siempre y en todo momento,
y venerarte desde lo más íntimo de nuestro ser;
especialmente en esta festividad, en la que se celebran
tan diversas manifestaciones de tus maravillas.
Y aunque estas pocas consideraciones,
que de entre muchas pretendemos entresacar,
sean más preciosas por lo que significan que por los mismos hechos
y nos ocurra, por eso, que lo que la mente no alcanza
no lo puedan expresar los labios,
conviene, sin embargo, recordar algunas cosas que,
aunque sea superficialmente, están abiertas a la contemplación.
Pues en este día apareció la estrella
que da testimonio de tu encarnación,
de brillo rutilante, luz lechosa, de plácido aspecto,
propicia a la esperanza, admirable en su novedad,
de profundo significado,
cuyo gran resplandor sorprendió de repente
la atenta curiosidad de los caldeos,
y siguiendo sus antiguas creencias, según los usos babilónicos,
145
los magos perspicaces se dieron cuenta
de que estaban envueltos en tinieblas al discutir las características
de los astros visibles, mientras desconocían al autor de la luz.
Y ya no pretendieron seguir descubriendo entre los seres celestiales
a aquellos hombres de ceño fruncido que eran los dioses de Asiria,
puesto que, por disposición del cielo,
ya podían buscar entre los hombres
a la divinidad que debían adorar.
Se añade a esto que entraste en las aguas de Jordán
para santificarlas,
para ejemplo de humildad y no por necesidad del pecado.
Y se oyó la voz del Padre que testificaba a favor de su Hijo,
y el Espíritu de gracia septiforme se asentó sobre el nuevo Adán;
de donde dimana que el Bautista
mostrara a aquel en quien él podía ser bautizado.
No fue más ilustrado este mismo Jordán en siglos anteriores,
cuando sus aguas, perdidas unas en el mar
y formando las otras un alto muro amenazante,
permitieron a las tribus atravesarlo a pie enjuto
con plena seguridad.
Se llenan, además, las tinajas de agua –agua y no vino–,
y al imperio de tu voz, el agua es ya zumo de los racimos
y nace una vendimia de las tinajas.
No fue menor milagro en otro tiempo
que tu largueza hiciera brotar un río caudaloso de la árida peña;
pues no es más sacar con la sola palabra líquidos de lo seco
que prestar sabor al agua insípida.
También con cinco panes y dos peces
alimentaste a cinco mil hombres en el desierto
haciendo con el poder de tu bendición que tan gran muchedumbre,
que hubieran precisado de grandes provisiones
para tomar un bocado,
pudiera saciarse con tan pequeña cantidad,
de forma que, al crecer cada pedazo de la mano a la boca,
incrementándose en su propia disminución,
pudieran recogerse más pedazos
de los que habían sido aportados para el convite;
por obra de tu omnipotencia, en exaltación de tu gloria,
que alaban constantemente todos los ángeles
clamando sin cesar:
146
POST SANCTUS
Verdaderamente eres santo y bendito, oh Dios,
que has honrado la observancia de este día,
haciéndolo triplemente venerable
por tu aceptación, iluminación y manifestación.
Hazte presente en estas solemnidades
y acepta la oración de tu pueblo,
ya que has consagrado esta celebración
con el mismo nombre de aceptación.
Ilumina al pueblo que se dedica a tu culto, puesto que has ilustrado
este día con el mismo nombre de manifestación.
Haz brillar en nuestras almas la luz de tu verdad,
puesto que has querido que esta fiesta lleve el nombre de claridad.
Porque tú eres Dios y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Aparece, Señor, date a conocer,
como apareciste manifestado en tu humanidad, nacido de la Virgen,
encontrado por los pastores, conocido en tu poder;
manifestado en la estrella, adorado en la ofrenda de dones;
señalado en el río, objeto de fe,
acepto en la nube, proclamado ante el Juez,
para que, por la gracia de la sagrada solemnidad,
tu Iglesia reciba ahora los gozos
como aceptó antes los misterios.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida, las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
147
AD ORATIONEM DOMINICAM
Cristo Dios, que, al salir del seno virginal,
apareciste hoy en el mundo como una luz nueva,
reconocido en la estrella y adorado en los dones;
sácianos con el panal de miel de tus buenas palabras,
adecuadas oraciones y piadosas respuestas;
para que la dulzura de sentirnos escuchados
nos sirva de salud de alma y cuerpo,
y para que, gustando y comprobando
la seguridad de tu presencia, Señor,
no volvamos a desviarnos hacia la amargura del mundo,
sino que, pendientes de tus palabras celestiales,
con el alma y el corazón invoquemos por ti al Padre
desde la tierra:
BENEDICTIO
Jesucristo, nuestro Rey, que provocó con su nacimiento
el terror del rey impío, reine en vosotros con sus virtudes.
R. Amén.
Como su señal apareció a los magos con la estrella radiante,
su gracia os ilumine sin cesar.
R. Amén.
Os comunique la inteligencia de lo espiritual
el que convirtió la natural insipidez del agua
en sabor de vino generoso.
R. Amén.
Y como alimentó a miles de personas con un poco de pan,
enriquezca vuestros corazones con el alimento de su doctrina.
R. Amén.
Que nos conceda la auténtica inocencia
el que quiso manifestar por la paloma
la pacífica sencillez del Espíritu Santo.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
148
COMPLETURIA
Te damos gracias, Señor, y te pedimos
que el cuerpo y la sangre de tu Hijo, nuestro Señor,
no venga a ser para nosotros materia de juicio,
sino que nos sirva para curación de cuerpo y alma,
dándonos cada día el consuelo que procede de ti.
R. Amén.
Nos lo conceda tu clemencia,
Dios bondadoso y admirable,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
149
ANUNCIO SOLEMNE
DE LAS FIESTAS PASCUALES
Queridos hermanos:
En la revelación del nacimiento corporal
de Nuestro Señor Jesucristo,
y ante tantos signos de su presencia,
os anunciamos la solemnidad de la Pascua.
Así, pues, amados hermanos
que os habéis reunido en la iglesia de Dios
para celebrar el día de la Aparición
del Señor Nuestro Jesucristo,
tened presente su Muerte gloriosa.
150
TIEMPO DE CUARESMA
151
152
LUNES DE LA
SEMANA I DE CUARESMA
—COMIENZO DEL AYUNO—
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
con sincera confesión y un adecuado sacrificio
consagremos el comienzo de la presente Cuaresma,
abrazando las normas establecidas de la abstinencia.
Pidamos de la bondad del Señor
que santifique de tal manera el comienzo de nuestro ayuno
que nos conceda la gracia de ser escuchados.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Santifica, oh Dios, el comienzo de nuestra abstinencia
y acepta la sinceridad de nuestra confesión.
Para que de este modo nos veamos libres de nuestros pecados
y podamos llevar a cabo este tiempo de ayuno saludable.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Recibe, Señor, las plegarias de los oferentes,
y lleva a buen término este tiempo de abstinencia que empezamos,
concediendo a los vivos abstenerse
153
tanto de manjares como de vicios,
y a los difuntos que puedan alcanzar
la mansión de la luz eterna.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios inmenso, autor de la luz eterna,
te pedimos que moderes nuestro cuerpo por la abstinencia
y llenes nuestros corazones con tu paz.
Que por el ayuno nuestro cuerpo se purifique
y, tanto nuestro comienzo como nuestro final,
por el amor alcancen el galardón.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario que te demos gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
Él es el pan de vida, el alimento de gracia
y sustento de nuestra debilidad.
Quienes lo comen no tiene más hambre
y cuantos tienen sed de él quedan saciados por los torrentes
que manan de sus mismas entrañas.
Su deseo aleja el hambre;
su amor extingue la sed;
su presencia nutre la pureza.
154
Por él te pedimos, oh Dios Padre,
que, en este camino que empezamos,
tu mirada descanse sobre nosotros,
para que no haya doblez en nuestros corazones,
ni dañemos a nuestros amigos con engaños,
ni nuestra vida ceda a la tentación de la gula,
ni se manche por consentir a deseos carnales,
ni sucumba aplastada bajo el peso del ayuno,
ni se exponga a los atractivos de la vanidad,
ni caiga en el desorden del odio,
ni se hunda en lo más bajo por los estímulos de las riquezas.
Más bien, oh Dios Padre, cólmanos de tu dulzura
y haz que observemos con todo fervor tus mandamientos.
Santifica con tu bendición este comienzo de nuestros ayunos
de tal modo que puedas recompensarnos
una vez llegados al término de los mismos,
a la celebración de la pasión.
Que de tal manera observemos con fidelidad
la abstinencia de estos días
que, cuando lleguemos al final de este tiempo,
podamos alabarte proclamando y diciendo así:
POST SANCTUS
En verdad es santo nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
y glorioso por encima de toda ponderación.
Bajo él, los fuertes se derrumban
y los que se humillan son enaltecidos,
los que presumen de sí mismos
son estrellados por tierra
y los que no confían en sí mismos
son llevados al cielo.
Él es el camino de salvación para los que empiezan
y galardón fecundo para los que se acercan al final.
Que él, oh Dios Padre,
interceda siempre ante ti por nosotros,
por quienes entregó su vida.
Con su ayuda llevemos a término los ayunos que empezamos,
de modo que podamos llegar,
con el espíritu purificado,
155
a la celebración de su pasión.
Él que es Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Santifica, oh Dios Padre,
esta víctima viva que te ofrecemos
y hazla resplandecer mirándola con rostro benigno.
Que una vez la hayamos recibido
nuestra carne y nuestro espíritu
queden enriquecidos con tal abstinencia espiritual
que el atractivo de la gula no nos hunda jamás en el abismo.
Que fortalecidos por el rigor de la moderación espiritual,
iniciemos estos días de la santa Cuaresma con santos deseos,
de modo que podamos alegramos de terminarlos
con frutos de buenas obras.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida,
las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Cristo, vida nuestra, vid verdadera, saciedad eterna,
alimenta nuestra abstinencia.
Danos tu dulzura,
para que, saciados por ella y con el corazón contrito,
completemos sin desfallecer
el esfuerzo de los próximos ayunos
y, en este comienzo de nuestra abstinencia,
alcancemos ser oídos por ti:
156
BENEDICTIO
El Señor todopoderoso, que es camino, verdad y vida,
bendiga a quienes os disponéis a iniciar esta senda.
R. Amén.
Aquél que por toda la eternidad es un solo Dios
y reina con el Padre y el Espíritu Santo,
aparte toda vanidad de vuestros comienzos y fines.
R. Amén.
Que quienes, siguiendo su inspiración,
dais comienzo a estos ayunos,
por él podáis alcanzar el galardón de concluirlos.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que, así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
157
MIÉRCOLES DE LA
SEMANA I DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
conscientes de que hemos entrado en los días solemnes
dedicados a la memoria de la Pasión del Señor,
comportémonos con humildad, mantengamos la moderación.
Que nadie se deleite en los placeres del mundo
ni se deje abatir por las contrariedades:
para que comenzando a relativizar
las realidades temporales buenas o malas,
podamos en verdad practicar la abstinencia
a lo largo de cuarenta días y cuarenta noches,
y, terminada la cuaresma de esta vida
alcancemos la vida eterna que no conoce fin.
Ahora pidamos al Señor,
con toda la devoción de nuestro espíritu,
que ahora nos ayude con su gracia
y nos proteja con su misericordia,
de modo que siempre corramos
tras las promesas del cielo.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso,
que, por tu inmensa compasión,
no rechazas a los que te suplican con espíritu recto,
escúchanos y atiende benigno nuestras oraciones.
Haz dignas de ti las plegarias,
que te ofrecemos, humildes y suplicantes,
y mira de buen ánimo los deseos de nuestro corazón.
158
Concede, Señor, que nuestra práctica cuaresmal
aparezca irreprochable ante ti,
de modo que nunca nos opriman las insidias del diablo;
sino que seamos limpios y libres de nuestros pecados,
bien dispuestos de alma y cuerpo,
para servir a tu altar sin menoscabo alguno.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Ante tu altar, oh Señor,
presentamos las plegarias y las prácticas cuaresmales de tus fieles:
te pedimos con humilde súplica
que, en la observancia de este ayuno cuaresmal,
aceptes de tal manera el servicio de tus siervos
que todos los fieles sientan el beneficio de esta ofrenda
y las almas de los difuntos se vean consoladas
con la dulzura de la bienaventuranza otorgada.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Apaga, Señor, en nosotros
todos los deseos de la concupiscencia carnal
mediante la fuerza de la santa abstinencia;
extirpa de nuestros corazones todos los vicios
para que tu amor eterno pueda permanecer en nosotros.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
159
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias, Padre todopoderoso,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
En quien el príncipe de la muerte nada halló que le perteneciera
porque siempre supo practicar el ayuno saludable;
él se ha convertido en la suprema norma de justicia
para quienes desean vivir con moderación y sobriedad,
él enseñó que pueden ser rechazados los espíritus malignos
cuando se ejercita el espíritu con ayunos y oraciones.
Por esto, cuando fue crucificado, la tierra se estremeció,
la corrupción no tocó al que asumió la muerte,
el mundo creyó en el resucitado,
el ejército celeste adoró al que ascendía
y una voz de ángeles anunció al que ha de volver.
Por esto, todos los ángeles
no cesan de alabarle, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que ayunó cuarenta días y cuarenta noches
y al final sintió hambre;
él pudo prolongar su ayuno tantos días porque era Dios,
y sintió hambre porque en verdad se había hecho hombre.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, al ofrecerte las plegarias que acompañan estos dones
en la celebración del tiempo cuaresmal,
con corazón suplicante y ánimo decidido,
te pedimos, confiando en tu misericordia,
que sea aceptable ante tu majestad
esta oblación que, indignos, te presentamos;
que, enriquecida por la abundancia de tu bendición,
160
al recibirla en nuestros pechos
limpie nuestra alma de todo rastro de pecado
y obtenga el remedio para nuestro espíritu
y salud de nuestro cuerpo.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados,
sabéis que Dios, en el antiguo Testamento,
quería que se le ofrecieran los diezmos de todo;
y sabéis también que estos días de cuaresma
vienen a ser como los diezmos de nuestra vida, de cada año,
que hemos de ofrecer a Dios;
pidiendo pues perdón de nuestros pecados
mantengámonos constantes y unánimes
en el ejercicio del ayuno y de la oración;
y recordando la oración del Señor,
con el corazón y la boca digamos desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor confirme vuestros corazones en el temor de su nombre
y santifique el obsequio de vuestra abstinencia cuaresmal.
R. Amén.
Él se digne perdonar todos vuestros pecados
a quienes os esforzáis en la práctica del ayuno.
R. Amén.
Que podáis prepararle, por medio de la abstinencia,
una mansión pura, vosotros que lleváis en la frente el signo de la fe.
R. Amén.
161
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
162
VIERNES DE LA
SEMANA I DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Dios todopoderoso,
te presentamos nuestras humildes súplicas:
Tú no te alegraste por el daño que recibió tu obra
cuando el primer hombre fue engañado,
sino que le concediste el gozo salvador de la victoria;
para que, dejando de lado al autor del delito,
esto mismo arrancara el estímulo del pecado en sus descendientes.
Tú quisiste que al vencer la abstinencia con el ayuno,
se ocasionara la ruina de aquel enemigo
que sacó su fuerza de la caída en la gula ante la comida;
de este modo la maliciosa sugestión de la serpiente
será pisoteada con el remedio del ayuno,
si la observancia del precepto supera al instinto de la voluntad;
tomando la fortaleza saludable de la continencia,
y posponiendo el consentimiento a la glotonería,
será aplastada la cabeza del dragón que indujo al error primero.
Por tanto, Señor,
ya que sin ti nos consta que no podemos ni escapar ni vencer,
actúa tú en nosotros y por nosotros;
de manera que entre el Adán que pereció en el Paraíso
y aquél que vivió en el desierto,
nosotros no imitemos al que fue el primero
sino al que es el mejor;
y teniendo más en consideración la excelencia de la misión
que la mera precedencia en el tiempo,
sea imitado en primer lugar el que fue segundo.
Viva en nosotros de tal modo su provechoso ejemplo
que en el tiempo de santificarnos con el ayuno,
liberados por el vencedor con la templanza,
nuestra naturaleza guarde tal abstinencia
que no acabe arruinada por la incontinencia.
R. Amén.
163
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Ven a libramos, Señor Dios de los ejércitos,
y lo que nuestro nefasto enemigo, experto en el arte de dañar,
haya podido infiltrar con sugestivas imaginaciones
en el fondo de nuestro deseo,
por la fuerza de la cruz y la realidad de la redención,
cancélalo para no incurrir en la tremenda sentencia.
Que a nosotros, que nos encontramos como en un paraíso
en medio de la variedad de bienes que has creado,
no nos cautive lo que es malo pero que parece dulce a los ojos;
y que la mente, corrompida por la sugerencia engañosa,
no busque el gusto de lo prohibido.
Que el espíritu conserve su entereza varonil con la virtud probada,
y no se vea engañado por el consejo de la femenina fragilidad,
es decir, que no siga la concupiscencia de la carne.
Señor, que quien peca escuche tu voz
y tema al verse desnudo ante tus ojos;
y que, confundido por el conocimiento de su estado,
se esconda de tu rostro terrible con el velo de la penitencia.
Así, temeroso por la reprensión del que le acusa,
se espante por lo que oye para corregirse de su pecado.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
164
POST NOMINA
Recibe, Señor, la fe de los que ayunan
y la suplicante devoción de los oferentes;
que quienes te imploramos dedicándote este ayuno
obtengamos los remedios necesarios
tanto para nosotros como para los fieles difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Jesús, tú que das la vida perenne,
haz que sea aceptable ante tu mirada nuestro ayuno:
que el sacrificio ofrecido en estos días
conforte la debilidad de nuestro cuerpo y nuestra alma
y obtenga el don del amor perfecto.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso.
Después de que tu criatura, el hombre,
cayese en la trasgresión del precepto,
sucumbiendo a la apetencia de un manjar engañoso,
y fuese expulsado de la morada de la alegría,
tú nos diste en tu Hijo el verdadero pan,
que da la vida al ser comido
165
para que por la transmisión del pecado,
la ley no atenazara a su abatida descendencia.
Él, bajando del cielo,
llenó con la gracia de su confesión el interior de los fieles
y por el poder de su palabra ofreció alimento,
sin reparar en el precio;
así enseñó a buscarlo mediante un ayuno aceptable,
para que no se desee la sujeción a la comida,
sino a los mandamientos;
solamente si tiene una fe pura,
la frugalidad obtendrá la victoria
y sólo quien se siente redimido por la palabra,
vivirá, si puede creer en esa palabra.
Gracias a la fe sabrá que es su alimento
el mismo que fue su precio;
con la oblación de su cuerpo y de su sangre,
el que era la vida se entregó para la vida,
a fin de redimir a la vida;
por esto permanezcamos en él
para que él permanezca en nosotros.
Así conservó la potencia de la divinidad,
así manifestó la gracia de su amor,
para que en virtud de este alimento
viviesen por siempre aquellos a los que había llamado,
si quieren vivir en él los que por él han sido alimentados.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle cada día, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y glorioso es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
que nos da el vigor para sostener nuestro esfuerzo,
cuando otorga la abundancia de su dulzura a nuestra abstinencia.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Aparta de nuestro corazón, Señor, todo tropiezo
y acepta el sacrificio de este ayuno que te ofrecemos;
que, purificados de nuestros delitos
por la recepción de estos sacramentos,
166
podamos encontrar cerca de ti el premio de la abstinencia
y alcanzar el honor de las virtudes del espíritu.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Redentor nuestro, Dios fortísimo,
que ves nuestra disposición a la contrición,
haz que este ayuno te sea aceptable:
que quienes te reconocemos como nuestro Padre
seamos escuchados por ti con afecto paternal:
BENEDICTIO
El Señor santifique vuestros corazones y vuestros cuerpos
y os conceda que podáis servirle por medio de la abstinencia.
R. Amén.
Que con su ayuda podáis evitar cuanto es ilícito
quienes, siguiendo su inspiración, practicáis la ascesis del ayuno.
R. Amén.
Que os haga participar en el banquete espiritual
aquél que intercede ante el Padre por nuestros pecados.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
167
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
168
DOMINGO II DE CUARESMA
MISA DE LA SAMARITANA
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
considerando con solicitud y atención
el misterio de nuestra redención,
os invito a glorificar a nuestro Salvador
según nuestras posibilidades:
ofrezcamos el sacrificio vivo
a él que ha querido formarse una iglesia
de entre las naciones.
Nosotros, llamados a la fe de entre los hombres,
veámonos representados
en aquella mujer samaritana del Evangelio, figura de los gentiles,
y, por ella, ofrezcamos a Dios por nosotros
el sacrificio de un corazón quebrantado.
Él que se ha dignado ayudar al mundo envejecido por el pecado
atenderá a quienes le suplican.
Él que ha asumido nuestra debilidad
dará el remedio eficaz a nuestras preces.
Él que, fatigado, se sentó junto al pozo,
dará oído a las peticiones.
Nos enseñará cómo orar de modo justo,
el que inspiró a la mujer samaritana para que creyera.
Aquél que, cuando quiso, se compadeció
de los que estaban a punto de perecer,
concederá a los redimidos el premio en la eterna bienaventuranza.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Jesús, Señor y Redentor nuestro,
que, para salvar al género humano,
en la última etapa de la historia,
169
bajaste hasta lo más profundo de nuestra miseria;
conserva y santifica en la unidad de la santa fe
a tu Iglesia, que salvaste de la oscura lobreguez del pozo
para unirla a ti por la gracia.
Concede a cuantos permanecen en ella
que, así como por la fe se acercaron a ti,
puedan ver saciada su sed en el cielo;
que seamos introducidos en el reino de la vida eterna por ti,
de quien hemos recibido la luz de la fe.
Concédenos a los sedientos poder beber de la fuente eterna,
de tal manera que nunca más tengamos sed.
Purifica nuestro corazón de toda tenebrosa oscuridad de error,
para que no se cierre sobre nosotros la boca del pozo.
Que te encontremos a ti, oh Cristo, esperándonos junto al pozo,
los que por nuestra culpa hemos incurrido en pecado;
que cuando, ciegos, nos deslicemos en el mal,
nos veamos sostenidos por el don de tu gracia.
Aparta de nuestros corazones
la persistente malicia de nuestra vida anterior,
tú que, con la fuerza renovadora del Espíritu,
has iniciado la obra de la fe en la samaritana.
Señor Jesús, tú que eres bueno,
concédenos, te lo pedimos, vivir estos días
con el espíritu lleno de santos deseos,
y, como diste a la samaritana el don de la fe,
podamos conocerte en verdad;
que, con tu ayuda, en estos días santos,
no nos manchen las pasiones,
no nos domine la malicia,
no nos divida el pecado;
más bien, congregados en la unidad de la santa fe,
protegidos e iluminados por la acción el Espíritu Santo,
seamos purificados de nuestros delitos,
para que, al llegar la solemnidad de Pascua,
celebremos con fervor el misterio de nuestra redención,
y, realmente redimidos, nos alegre la luz eterna.
R. Amén.
170
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Cristo, Hijo de Dios vivo,
la mujer samaritana mereció conocer tu poder,
creer en ti con un corazón casto
y anunciar tu nombre al volver a la ciudad;
haz que nuestros nombres queden escritos en el cielo
tal como el nombre de tu gloria,
se hizo célebre entre el pueblo de Samaría,
por razón de tus obras divinas.
Concédenos también, Dios santo,
que cuántos creemos y confesamos
el nombre de tu santísima Trinidad,
no merezcamos nunca los suplicios eternos.
Que todos los que han sido llamados a la fe,
que de ti hemos recibido,
nos veamos libres del fuego eterno;
que cuantos, en esta vida, mantuvieron intacto el depósito de la fe,
puedan saciarse con el premio gozoso de la vida eterna.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Salvador del mundo, Palabra del eterno Padre,
después de aceptar la fe de la mujer,
invitado por los samaritanos, permaneciste con ellos dos días,
recomendando así simbólicamente el doble precepto
del amor a Dios y al prójimo:
purifica nuestro corazón de todo crimen
y de la ceguera de toda ignorancia;
171
Concédenos lo mismo que diste a ellos,
para prepararte en nosotros una digna morada:
que mantengamos con fidelidad el amor al prójimo,
de modo que podamos acercarnos a ti;
y conozcamos perfectamente tu caridad,
para poder alcanzar el gozo de la vida eterna.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
El cual, viniendo del cielo para salvar al género humano,
se sentó junto al pozo, sediento y fatigado, como está escrito.
Él mostraba así la realidad de su naturaleza humana,
ya que había asumido nuestro cuerpo mortal,
aunque en él habitaba corporalmente la plenitud de la divinidad.
En efecto, creemos que si se muestra fatigado por el camino
es por razón de la debilidad de su carne.
Salió a recorrer su camino para dejar constancia de su encarnación.
Aunque él se cansaba por razón de su naturaleza humana,
no nos permite sin embargo ser débiles a causa de su debilidad.
Pues cuánto más débil aparecía, más fuerte era en favor nuestro:
puesto que, con su abatimiento,
vino a sacar el mundo del poder de las tinieblas,
se sentó, tuvo sed, y pidió agua a la mujer.
Él, hecho hombre, se había rebajado,
y, sentado junto al pozo, hablaba con la mujer.
Tenía sed de agua, y pidió su fe.
En aquella mujer, la fe que buscaba y pedía, la obtuvo;
y así, cuando llegaron los discípulos, pudo decir de ella:
“Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.”
Él, que había suscitado en ella el don de la fe,
reclamaba que le diese agua para beber;
172
él, que la abrasaba con el fuego de su amor,
sediento, le pedía bebida para calmar su sed.
Por eso, nosotros, ante tan gran prodigio,
¿qué podemos ofrecerte, Dios santo, inmaculado y piadoso,
sino una conciencia limpia
y una voluntad totalmente disponible para tu amor?
Ofreciendo a tu nombre una víctima pura,
te pedimos y suplicamos: obra en nosotros la salvación,
tú que suscitaste la fe en aquella mujer,
Extirpa de nosotros los vicios de la carne,
tú que la libraste del engaño de la idolatría.
Que experimentemos tu bondad en el juicio futuro,
tal como ella te encontró dispuesto al perdón.
Obra tuya somos, no podemos salvarnos sino por ti.
Ayúdanos, tú que eres la verdadera redención,
la plenitud del amor infinito.
No permitas que se pierda lo que es tuyo.
A los que diste la naturaleza racional,
concédeles la gloria eterna,
de modo que cuantos te alabamos en esta vida,
podamos glorificarte aún más en la felicidad eterna.
Tú eres nuestro Dios, no nos alejes de tu rostro,
y mira a los que creaste con inmerecida misericordia;
de modo que, al final de nuestra existencia,
después de haber obtenido el perdón
de lo merecido por nuestras culpas
y habiendo hallado gracia en tu presencia,
nos veamos libres de la mortal profundidad
del pozo de nuestros pecados
abandonando el cántaro de nuestros malos deseos
y podamos entrar en la eterna ciudad de Jerusalén,
donde, junto con todos los santos,
podamos celebrar tu nombre, proclamando y diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
cuya sola presencia causa la muerte del pecado.
Nadie puede presentarse ante él
permaneciendo en su malicia.
173
Así, aquella mujer le vio de cerca
y entendió de modo admirable las palabras que pronunciaba;
habiendo conocido realmente quién era Jesús,
abandonó el cántaro de los vicios,
y yendo a la ciudad, no pudo callar
el prodigio de la potencia que había experimentado.
A nuestro Señor y Salvador,
sea dada la gloria, la alabanza y el honor,
a él, por cuyo poder caen las redes del pecado,
y se enmienda la vida después de la caída.
Ofrezcámosle, en la medida de nuestras posibilidades,
el sacrificio de un corazón quebrantado,
ya que, como él mismo ha dicho,
es el único modo de obtener su favor.
Él es el Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios, tú enviaste el Espíritu santificador
al corazón de la mujer samaritana,
para que creyera en ti,
para que, bajo su inspiración, te reconociese,
para que pudiera proclamar fielmente
la potencia de tu majestad
Envía desde el cielo tu Espíritu Santo,
para santificar estas ofrendas,
para que sean acogidos nuestros deseos,
para perdonar nuestros delitos,
para que cuantos participen de este sacrificio
obtengan el perdón de los pecados
y el gozo eterno del premio que no tiene fin.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
174
AD ORATIONEM DOMINICAM
Fuente de vida eterna, Jesús, Hijo de Dios Padre,
danos siempre el agua viva,
da a los sedientos la vida eterna,
para que tu Reino permanezca en nosotros.
Tú, Cristo, escúchanos desde el cielo, junto con el Padre,
a quien invocamos en la tierra, tal como nos enseñaste:
BENEDICTIO
Cristo, Hijo Unigénito de Dios,
que se dignó despertar la fe en la mujer samaritana
avive en vosotros la sed de su amor.
R. Amén.
El mismo Redentor
que la dispuso para recibir la llamada al Reino
obre en vosotros de tal manera que obtengáis la eterna recompensa.
R. Amén.
El que dio a los discípulos el precepto de orar,
os escuche cuando lo invoquéis en cualquier momento.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
175
LUNES DE LA
SEMANA II DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
presentemos al Señor, que es la verdadera Trinidad,
nuestras sumisas y humildes plegarias,
por nuestros deslices y pecados,
de modo que, teniendo en cuenta más los anhelos que los méritos,
todo cuanto suscita en nuestras almas
la seducción de los malos pensamientos,
la vanidad de los deseos mundanos,
la atracción de las pasiones carnales,
—tanto por propia voluntad como por malas influencias—
nos lo perdone su misericordia
purificándonos de nuestros pecados ocultos
y absolviéndonos de los ajenos.
Que él obre la perfecta purificación de nuestras almas
durante este tiempo de ayuno ya prescrito
y que nos sometamos a su observancia tan asiduamente
que, compadecido, aparte de nuestro espíritu
todo cuanto turba nuestros pensamientos
y mancha nuestras voluntades.
R. Amén.
Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo
que en la Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Atiende misericordioso, Señor,
a quienes sirven a tu majestad
y que tu voluntad esté dispuesta al perdón,
por la súplicas que se te dirigen.
Mortifica en nosotros los deseos de los sentimientos mundanos
y acepta el sacrificio de alabanza por la contrición del corazón.
176
Estos ayunos que se nos proponen, por tu misericordia,
hagan manifiestos los dones de tu perdón
y cancelen las maldades de nuestros pecados;
edúcanos por la observancia de la disciplina
de modo que resistamos mejor las insidias del enemigo,
y que por la moderación de la continencia
podamos regresar al lugar de donde nos expulsó
la intemperancia de la gula.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acoge propicio, oh Señor, los deseos de tus fieles
y escucha las plegarias de los que se abstienen;
que la carne y el espíritu, mortificados por el ayuno,
puedan alcanzar tu misericordia,
de modo que concedas a los vivos una vida favorable
y a los difuntos la gloria sempiterna.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios, fuente de la paz y origen del amor puro,
concédenos que te alabemos de verdad con tambores y danzas;
que cuantos te celebramos
por la abstinencia de la carne mortificada,
te alabemos juntos con una sola voz
por la concordia del amor mutuo.
R. Amén.
177
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es digno y hermoso darte gracias
y ofrecerte un sacrificio espiritual,
a ti, Dios eterno, Padre todopoderoso,
por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro;
a ti, que perdonas a los mortales,
concedes a los pecadores contar tus justicias,
y aceptas benévolo que con nuestros labios
recordemos tu alianza.
Tu Hijo, no solamente se ofreció por nosotros,
sino que nos mandó ser ofrecido por nosotros
en los misterios de su cuerpo y de su sangre.
para que alcancemos el perdón
por medio de lo mismo que nos da la vida,
y nos ofrezcamos a ti sin cesar
por medio de lo que te ofrecemos.
Al celebrar este venerable misterio de tu sacrificio,
pedimos de tu piedad, oh Dios único en la Trinidad,
que aceptes como oblación agradable los ayunos
que humildemente te ofrecemos,
y que recibas como víctima de propiciación
esta práctica espontánea de nuestra penitencia.
Al aceptarla en tu misericordia,
dispón nuestros corazones
para la observancia de tus mandamientos,
de tal manera que,
quienes hemos saboreado la dulzura de tu suavidad,
no seamos dominados por el consentimiento en el pecado.
Te pedimos que para mortificar los vicios
nos des el bien de la perseverancia,
y para cumplir tu ley ayudes nuestra debilidad,
oh Cristo, Señor omnipotente, infinito, inmenso y eterno,
a quien alaban juntos los ángeles y arcángeles, diciendo:
178
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que es el restaurador de la vida eterna
y la redención de la fragilidad humana.
Pues él, por el rigor de la abstinencia,
condujo hasta la salvación de la vida eterna
a nuestra naturaleza mortal
que, por la gula del primer hombre,
fue castigada con la muerte.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios excelso,
acuérdate de nuestro ayuno
para que te sea agradable nuestro sacrificio,
y, al recibirlo, lleguemos a ser una ofrenda viva.
Que nuestro interior sea fortalecido
con la gracia del Espíritu
y la práctica de nuestro ayuno,
oh Señor, obtenga tu bendición.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Dios, dador y creador de la vida humana,
acepta el clamor de nuestra alabanza
y santifica con el don de tu gracia nuestros ayunos;
que la plegaria que nos enseñaste a pronunciar
abra para nosotros las puertas del perdón.
179
Oh Dios excelso,
acuérdate de nuestro ayuno
para que te sea agradable nuestro sacrificio,
y, al recibirlo, lleguemos a ser una ofrenda viva.
Que nuestro interior sea fortalecido
con la gracia del Espíritu
y la práctica de nuestro ayuno,
oh Señor, obtenga tu bendición.
Siguiendo tu mandamiento decimos:
BENEDICTIO
Que Dios acepte la ofrenda de vuestro ayuno
y os llene con el don del Espíritu Santo.
R. Amén.
Que le agrade también vuestra contrición
y la probidad de vuestra abstinencia
os lleve al reino del cielo.
R. Amén.
Que os sacie el manjar espiritual de aquél
a quien deseáis agradar con vuestro ayuno corporal.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios,
que es glorificado en la Trinidad
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
180
VIERNES DE LA
SEMANA II DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
con oración unánime pidamos a Dios, Rey todopoderoso,
inspirador de la fe y de las normas católicas,
que reciba las plegarias y los ayunos venerables
que ofrecemos devotamente
con actitud humilde y corazón contrito,
con el amor que, ante todo y sobre todo, recomienda y enseña.
Que, a nosotros, sus siervos, perdonados todos los pecados,
nos conceda poder entrar sin dificultad en el paraíso del cielo.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios,
por ti nos ejercitamos con la abstinencia corporal
para vencer la malicia del espíritu;
infunde en nuestros corazones aquella dulzura sin par
que hace desear la vida bienaventurada.
Que no sorprenda a quienes ayunan
la amargura de la ira repentina,
ni les quede en el fondo del alma
nada de los pensamientos malos.
Acuérdate de este sacrificio que te ofrecemos
y concede generoso la misericordia que te pedimos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
181
POST NOMINA
Escucha, Señor, las plegarias de los oferentes,
para que nuestro ayuno sea agradable en tu presencia.
Del mismo modo que borras nuestros pecados,
concede también el perdón a los fieles difuntos,
de modo que puedan gozar de la alegría eterna
en la compañía de los bienaventurados.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios todopoderoso,
concede a tu familia el perdón de los pecados
y la purificación del espíritu;
y, mientras observamos con la debida devoción
los días del ayuno venerable,
haz que obtengamos felizmente la paz y la misericordia
que te pedimos con fe sincera.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte siempre gracias,
a ti, Padre todopoderoso,
y a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,
en quien se sustenta la fe de los que ayunan,
por quien aumenta su esperanza y su caridad se refuerza.
182
Él es el pan vivo y verdadero,
es principio de eternidad y manjar de los fuertes.
Él es tu Palabra, por la cual todo ha sido hecho:
es pan, no sólo para las almas de los hombres,
sino también para los mismos ángeles.
Sostenido por el alimento de este pan,
Moisés, tu siervo, al recibir la ley,
ayunó cuarenta días y cuarenta noches,
privándose de manjares carnales
para estar más dispuesto a acoger tu suavidad;
mantenido en vida y fortalecido por tu palabra,
en su espíritu bebía de tu dulzura y recibía tu luz en su rostro.
Por esta razón no sintió hambre,
e incluso olvidó los manjares terrenales;
porque la revelación de tu magnificencia lo glorificaba
y, por la gracia del Espíritu Santo,
tu palabra lo alimentaba interiormente.
Tú no dejas de administrar este pan
y nos exhortas para que lo comamos sin desfallecer.
Alimentarnos de esta carne, nos fortalece,
y beber de esta sangre, nos purifica.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de aclamar cada día diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que por el don de su misericordia
renueva la debilidad de nuestra carne,
afligida por el esfuerzo de la abstinencia asumida.
Él es quien ahora nos sustenta durante la prueba,
mientras esperamos el don de la bienaventuranza prometida.
El mismo Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Dios, Padre todopoderoso,
que entregaste a tu Hijo por todos nosotros,
no perdonándolo a él para perdonarnos a nosotros por él;
no tengas en cuenta nuestros pecados
183
y que este ayuno que te ofrecemos
se convierta en ofrenda saludable.
Te pedimos que descienda del cielo tu potencia,
y nos purifique por la recepción de estos sacramentos;
que esta misma oblación que te ofrecemos
manifieste el don de tu santificación.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Ten piedad de nosotros, Hijo de David,
para que no desfallezcamos durante el camino,
ni sucumbamos bajo el peso de la prueba,
ni lleguemos con las manos vacías a la patria.
Aplacado por el sacrificio de nuestra abstinencia,
escucha la voz de nuestra confesión,
mientras te decimos con toda nuestra fuerza desde la tierra:
BENEDICTIO
Jesús, Hijo de Dios, que es el pan vivo,
socorra vuestra pobreza con gracias espirituales.
R. Amén.
Corrobore vuestro espíritu con indicaciones saludables,
limpie de todo vicio vuestro cuerpo, acepte vuestras plegarias,
y, bendiciéndolo, santifique vuestro ayuno.
R. Amén.
Que podáis ser felices en todo
por la gracia de aquél a quien ofrecéis
la humilde oblación de la abstinencia.
R. Amén.
184
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
185
VIERNES DE LA
SEMANA III DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
recordando la enseñanza del evangelio,
ofrezcamos a Dios un sacrificio aceptable,
después de haber ungido lo más íntimo de nuestro corazón
con el bálsamo de la misericordia,
y de haber lavado la faz del alma
con la nitidez del agua espiritual.
Presentémonos con el corazón quebrantado,
no con el semblante demudado,
ayunemos no para ser vistos por los hombres,
sino únicamente por Dios,
no alteremos nuestro rostro con apariencias de tristeza
al modo de los hipócritas,
sino que del corazón afligido
brote una pura y auténtica alegría;
para que, interiormente humillados
y manifestando el gozo profundo del alma,
observemos el ayuno tal como el Señor nos lo ha ordenado.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios todopoderoso y eterno,
que, en los ejemplos de tu Unigénito,
nos has mostrado un modelo de humildad;
para que, cuanto realizó él en su ayuno ininterrumpido,
nosotros lo imitemos en determinados días
según la posibilidad de nuestras fuerzas;
te pedimos que robustezcas nuestra fragilidad;
da eficacia a nuestros débiles esfuerzos,
para que, evitando los atractivos del pecado,
186
podamos ofrecerte el holocausto de un corazón contrito
cuyo suave aroma pueda complacerte.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios,
deseando extirpar eficazmente el pecado de tu pueblo,
nos enseñaste que la práctica del ayuno
es la salvación de los que se abstienen;
concédenos que por nuestro ayuno,
alcancemos la salvación del alma
el dominio de nuestro cuerpo
y la remisión de todos nuestros pecados.
Que esta práctica penitencial sea de provecho a tu pueblo
de tal manera que seamos atendidos
cuando te pedimos por los miembros de la Iglesia universal
y por la humanidad entera;
y así, mientras suplicamos por todos,
podamos obtener con más eficacia
la salvación de los que viven,
y el eterno descanso de los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Concédenos, Dios todopoderoso,
santificar siempre con los sagrados misterios
la práctica venerable de nuestros ayunos
y celebrarla con el corazón purificado y lleno de paz.
R. Amén.
187
Porque tú eres nuestra paz,
caridad indivisible;
que vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
Él es el camino, la verdad y la vida;
el principio, la palabra, la sabiduría, la plenitud,
la inocencia, la caridad y la luz.
Él se ha rebajado al asumir nuestra condición humana,
permaneciendo glorioso en su divinidad;
fue ejemplo de paciencia el que plasmó a la criatura;
tuvo hambre, no aparente,
sino como consecuencia natural del ayuno;
el Hijo de Dios se enfrentó con el tentador
cuando sentía la necesidad de pan,
y, dado que no le engañaba lo que es falso o fingido
el que es la verdad misma confundió al que mentía.
Él, que es alimento de los hambrientos, padeció hambre,
él, que no conoce principio ni fin,
saciará a los necesitados en la vida eterna,
y para comunicarnos su inmortalidad
quiso hacerse, él también, mortal.
A él alaban todos los ángeles, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que nos ha enseñado la saludable práctica de la abstinencia;
por quien, mediante la oración,
rechazaremos el asalto del enemigo,
y, purificados de los pecados,
serviremos en santidad y justicia.
Cristo, Señor y Redentor eterno.
188
POST PRIDIE
Desde tu trono de gloria,
descienda, Señor, tu bendición
para que quede santificada la oblación de nuestro ayuno;
y recibamos como prenda de santidad
este sacrificio que tu bendices.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Escucha, Señor, la voz de nuestra plegaria
y acepta propicio la oblación de nuestro ayuno:
de manera que siempre nos seas favorable
cuando te invoquemos, Padre piadoso, diciendo:
BENEDICTIO
El Señor todopoderoso os proteja con su gracia,
sacie vuestra hambre con su alimento espiritual
y os haga coherederos con todos sus santos.
R. Amén.
Calme vuestra sed con los ríos de su justicia
e infunda en vuestro espíritu el gusto renovado de su dulzura.
R. Amén.
Que con el cuerpo mortificado y el espíritu renovado,
merezcáis ser santificados con los dones celestiales.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios,
que reina en la Trinidad,
y permanece por los siglos de los siglos.
R. Amén.
189
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
190
DOMINGO IV DE CUARESMA
MISA A LA MITAD DE LA FIESTA
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
aguardando la dichosa esperanza
de la pasión y resurrección del Hijo de Dios,
y la manifestación de la gloria del bendito Salvador,
nuestro Señor Jesucristo,
robusteced vuestros ánimos
y no os espantéis de la tarea que os queda por hacer
a los que deseáis con empeño
llegar a la celebración de la Pascua del Señor
En la mitad del santo tiempo de Cuaresma,
acometed confiados el esfuerzo que os espera,
quienes habéis llevado a buen término
el peso de la abstinencia ya trascurrida.
Jesús, que por nosotros se ha hecho débil,
dará a los cansados la fortaleza.
Él mismo que os concedió iniciar lo ya realizado,
os dará poder completar lo que está por venir.
Ayudará a los hijos
el que nos hace desear la gracia de su pasión.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, creador y restaurador de la vida humana,
renueva en nosotros nuestras fuerzas desgastadas,
que no podemos reparar por nosotros mismos.
Concede que quienes, por tu gracia,
hemos llegado a la mitad de la cuaresma,
podamos llegar con redoblado fervor
al día del gozo pascual.
Dios bueno, haz que, en la práctica del ayuno,
seamos alimentados con el pan de lágrimas,
191
para que, despojados del hombre viejo,
podamos llegar renovados a la santa Pascua.
Suscita en nosotros el deseo de contemplarte,
para que, reinando tú en nuestros corazones,
no temamos las dificultades presentes
y busquemos ardientemente
el premio de la dichosa esperanza.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesús,
en la mitad de estos días de saludable abstinencia,
te ofrecemos el sacrificio de nuestra redención.
Te pedimos que la oblación de esta ofrenda agradable
obtenga para los vivientes aumento de gracias espirituales
y para los difuntos el descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor Jesucristo, fue en verdad admirable
tu enseñanza en el templo a mitad de la fiesta;
concédenos meditar asiduamente tu doctrina
y encomendar especialmente a nuestra memoria
cuanto nos conduzca al amor fraterno,
sin sombra alguna de enemistad,
y cuanto estimule en nosotros
un ardiente deseo de tu caridad.
R. Amén.
192
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno;
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
193
y veamos en la gloria de Dios
a Aquel que es la prenda de nuestra condición humana,
haz que nuestros cuerpos sean glorificados por Cristo,
tal como veremos en la gloria de su divinidad
al que es la cabeza de los que han sido salvados;
nosotros que somos miembros de nuestra cabeza,
por los dones recibidos de su gracia,
elevemos a Jesucristo, nuestro Señor
el himno de nuestra redención:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que, por su pasión y su cruz,
cancela el peso de nuestros pecados
y pone término a nuestras culpas
por la oblación de su único sacrificio;
así, fortalecidos por esta esperanza,
pidamos de buena fe lo que no es nocivo a la salvación
y ofrezcamos lo que sabemos que le agrada.
Pongamos en él nuestra esperanza
confiando en su misericordia.
Él que, con los dones de su amor,
nos ha hecho llegar a la mitad de la cuaresma,
nos permita participar ahora sin culpa del cáliz de su pasión
y nos haga llegar a la solemnidad de la Pascua,
purificados de nuestros pecados.
El mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Jesús, Hijo de Dios, que eres nuestro defensor,
nacido del Padre antes del tiempo,
e Hijo de la Virgen en el tiempo:
acepta este sacrificio que te ofrecemos
en la mitad de este tiempo de Cuaresma.
Por ti sean santificadas estas ofrendas;
por ti queden perdonados nuestros delitos;
por ti todos obtengan la deseada felicidad
de las eternas promesas.
R. Amén.
194
Concédelo, Señor Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo,
eres un solo Dios en todo,
que creas para nosotros todas estas cosas
y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
para que sean bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Cristo,
tú eres el creador y el redentor de todas las criaturas;
repara nuestros ánimos cansados
por la fuerza de tu poder;
y ya que, guiados por ti,
hemos transcurrido estos pasados días de abstinencia,
ayúdanos para que podamos cumplir con diligencia
lo que nos queda de nuestro servicio cuaresmal.
Por esto mereces la alabanza debida
por el bien que has iniciado
y para ti son las muestras de honor y agradecimiento
por cuanto haces en la mitad o al final de este tiempo.
En la mitad de los ejercicios cuaresmales,
te pedimos que aceptes esta oración
que hacemos siguiendo tus preceptos,
y concédenos, por la misma,
no dejarnos abatir por las dificultades presentes
y poder ser reconfortados por la alegría que esperamos:
BENEDICTIO
Cristo, Hijo de Dios, que, en la mitad de la fiesta,
suscitó admiración por su enseñanza en el templo,
os purifique de todas las consecuencias del pecado.
R. Amén.
195
En la mitad del ejercicio cuaresmal
él os permita obtener lo que pedís,
para que podáis llegar a la santa Pascua
con el fruto de vuestras buenas obras.
R. Amén.
El que os ayudó a pasar la primera parte de la Cuaresma
os continúe asistiendo para que llevéis a término
lo que os queda de esta práctica cuaresmal.
R. Amén.
Os lo conceda la misericordia de Dios, nuestro Dios,
que, con el Padre y el Espíritu Santo, es un solo Dios,
digno de ser alabado por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
196
MIÉRCOLES DE LA
SEMANA IV DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Vosotros, reunión del pueblo del Señor,
asamblea de los fieles cristianos,
desahogad ante el Señor vuestros corazones,
exponed vuestros problemas, cumplid vuestras promesas.
Pues aquél que mira con atención el afecto de vuestra petición
aceptará la ofrenda de este ayuno.
Cuanto más nos humillemos bajo la mano del Dios potente
más nos ayudará a levantamos en el momento de la tribulación.
R. Amén.
Por la clemencia de la misma divinidad, que en Trinidad,
un solo Dios, vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Jesús, Hijo de Dios,
a ti, que te agrada el sacrificio de un corazón quebrantado
te pedimos que perdones nuestras ofensas.
Otórganos la voluntad de la abstinencia
y alcanzar la fuerza para ayunar.
Que seamos sostenidos por un propósito decidido
y mostremos una verdadera fuerza de ánimo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
197
POST NOMINA
Santifica, oh Dios Padre, los deseos de los oferentes,
y muéstrate propicio a las plegarias de los que ayunan,
de modo que los fieles difuntos alcancen
el lugar de la eterna bienaventuranza.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Que tu paz, oh Señor,
nos fortalezca en lo más íntimo de nuestro corazón
acompañe la santificación de los que ayunan
y sirva de expiación de los delitos a los que no ayunan.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario
darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
En la medida en que el ayuno nos purifica,
nos adherimos más fácilmente a Cristo
y nos acercamos a sus ángeles.
Por el ayuno y la oración
se revelan los signos de las realidades celestiales
y son vencidas las fuertes tentaciones del maligno.
Por ellos, es vivificada el alma
y son dominados los instintos de la carne;
al mostrar el hombre exteriormente el deseo de abstenerse,
por la oración accede más fácilmente en su interior
a las realidades del cielo.
198
Porque tú eres el Dios supremo,
humildemente te presentamos nuestras súplicas
para que estas prácticas se observen ordenadamente
y se lleven a cabo con admirable ánimo;
que por este ayuno que practicamos
o por las oraciones que te presentamos,
nos veamos libres de todos las pruebas del enemigo,
de modo que limpios de todo mal
y observando tus preceptos te aclamemos siempre y digamos:
POST SANCTUS
Santo y admirable es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que nos inculcó no mostrar ante los hombres nuestro ayuno
para que no utilicemos indebidamente lo que es bueno,
buscando alabanzas transitorias en esta vida fugaz.
Pues no tendrían una retribución futura
quienes admitiesen ahora el premio de la vanidad.
Por esto te pedimos, Dios y Padre generoso,
nos concedas que nuestro ayuno esté lejos de la vanidad,
y no recibamos la recompensa que pueden dar ahora los hombres,
sino la que dará después en la asamblea de los santos.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Expresando en tu presencia el deseo de nuestro corazón,
bendice, te lo pedimos, estas ofrendas que te presentamos
de modo que quienes participen de ellas, superada la abstinencia,
sean fortalecidos por su virtud, y adquirida nueva fuerza,
se inflamen en deseos celestiales.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
199
AD ORATIONEM DOMINICAM
Señor Jesucristo,
con tu palabra nos alimentas cuando tenemos hambre
y con tu conversación nos reanimas cuando tenemos sed.
Santifica con la abundancia de tu gracia nuestro ayuno
y escucha desde lo alto del cielo nuestra voz
que, siguiendo tu mandato, elevamos desde la tierra:
BENEDICTIO
Que el Señor todopoderoso
os asocie a él por la pureza del ayuno,
y lleguéis a ser una cosa con él por el afecto del corazón.
R. Amén.
Que podáis tener como recompensa
a aquél mismo que os acompaña en la lucha.
R. Amén.
Que vuestro ayuno sea recompensado
por aquél que os concede el crecimiento en la fe.
R. Amén.
Con la ayuda del Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo,
un solo Dios, es glorificado por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
200
SÁBADO DE LA
SEMANA IV DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Con todo cuidado, hermanos amados,
hemos de observar la devota práctica de los ayunos
y la lucha contra el diablo noche y día,
como un combate cotidiano con extranjeros;
porque aquél que no pudo engañar con sus obras,
con pensamientos malos lo revuelve todo;
y el que no pudo tentar al que estaba en vela,
solicita al que duerme con ilusiones falsas.
Que nadie quebrante el ayuno ni lo desprecie,
pues cuando llegue nuestro Señor Jesucristo
saciará a los que encuentre vigilantes.
R. Amén.
Por la gracia de la piedad
de aquél que es bendito por los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor, hemos oído y hemos conocido
como, por la abstinencia del sagrado ayuno,
nuestros padres recibieron la recompensa de sus esfuerzos.
Por el ayuno, Moisés fue considerado amigo fiel de tu majestad.
Por el ayuno, Elías, fue llevado vivo al paraíso,
arrebatado por un carro de fuego y rodeado de llamas.
Por la continuidad de este ayuno cuaresmal,
el enemigo tentador fue vencido por Cristo.
Por el ayuno Juan resplandeció de modo especial en el desierto.
Por esto te pedimos, oh Dios santísimo,
que nos permitas observar con empeño esta práctica saludable
de modo que podamos alcanzar las promesas de la eterna felicidad.
R. Amén.
201
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Te pedimos, Señor, que concedas benévolo tu gracia
a quienes, por causa de nuestros pecados,
humillamos los cuerpos con el ayuno;
que, por medio de él, podamos impetrar auxilio saludable
tanto para los vivos como para los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios todopoderoso,
que nuestra alma se dilate en una paz duradera
y nuestro cuerpo te obedezca por la sobriedad de la abstinencia,
de modo que sirviéndote ambos con fidelidad
sean recompensados con el don de tu amor.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
202
ILLATIO
Es digno y justo, necesario y saludable darte gracias siempre,
Dios eterno y todopoderoso,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
El cual, ayunando, obtuvo un glorioso triunfo sobre el diablo
y con su ejemplo mostró a sus soldados la forma de luchar.
El Dios y Señor de todo
ayunó cuarenta días y cuarenta noches,
mostrando que el Dios verdadero
había asumido la naturaleza humana
y reparando con su ayuno lo que perdió Adán comiendo.
Atacó el diablo al hijo de la Virgen,
ignorando que era el Unigénito de Dios.
Y aunque con su antigua astucia y con las mismas mañas
con que hizo caer al primer Adán
pensaba seducir también al segundo,
no pudo sin embargo salir con su empeño,
ni ningún tipo de engaño valió para tan esforzado paladín.
Ayunó cuarenta días y cuarenta noches y al final sintió hambre,
aquél que, a lo largo de cuarenta años,
alimentó abundantemente a las multitudes con pan del cielo.
Éste es el que confiado en su propia fuerza luchó con el diablo,
el príncipe de las tinieblas:
y, una vez vencido, exaltó hasta el cielo el trofeo de la victoria.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarte, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que recompensa la vida de los abstinentes
y la conversión de los arrepentidos,
él que es alimento de los que ayunan
y pan inagotable de los ángeles.
Ahora pues, oh Dios Padre,
ya que él es aquél por quien se da comida a los hambrientos,
te pedimos y rogamos que por él nos concedas
que podamos complacerte por medio del ayuno
203
y te ofrezcamos como es debido
el sacrificio de nuestra abstinencia.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, al presentarte la ofrenda de este sacrificio,
acoge el ayuno que humildemente te ofrecemos,
santifica esta oblación y con la fecundidad de tu bendición
repara la aridez de los que participarán de ella.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida,
las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Es sobremanera agradable el tiempo solemne de los ayunos
por el que los hombres vivificados son llevados al cielo.
Concédenos, oh Cristo Dios, observar siempre
cuanto nos hace ser escuchados por ti más fácilmente
porque, siguiendo tus enseñanzas, decimos:
BENEDICTIO
Dios, de quien procede una copiosa misericordia,
por el ayuno os purifique interiormente.
R. Amén.
El que no conoce alteración en su divina naturaleza,
con goces espirituales conforte vuestra debilidad.
R. Amén.
Que vuestros corazones tengan hambre y sed
de aquél a quien se dirigen las plegarias de vuestra abstinencia.
R. Amén.
204
Os lo conceda la misericordia de aquél,
que en Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
205
JUEVES DE LA
SEMANA V DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Ésta es, queridos hermanos,
la oblación salvadora que, ofrecida por nosotros,
pone fin a todos los pecados.
Por esta razón conviene prepararse para celebrarla
con una sincera revisión de nuestra conciencia
y la recomendable aflicción de nuestros ayunos;
si ofrecemos con corazón quebrantado
la abstinencia que practicamos,
por este sacrificio seremos salvados por el benigno Redentor.
R. Amén.
Por la gracia del amor de aquél que en la Trinidad,
un solo Dios, vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Te pedimos, oh Cristo Dios y Señor nuestro,
que santifiques este nuestro ayuno,
de modo que se desvanezcan los pecados
y nuestra vida se afiance cada día más en la virtud.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acepta, Señor, la contrición de nuestro espíritu,
y concede que cuanto ofrecemos te sea tan agradable
que los corazones de los que ayunan
estén llenos de virtud y no de vanidad,
que no los guíe la gula sino la moderación,
que no les domine la pasión sino la pureza.
206
Te pedimos con insistencia que concedas
a toda la Iglesia católica el don del perdón
y, a quienes descansan ya en la paz del Señor,
la compañía con todos los elegidos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor Jesús, renueva nuestras almas
con la riqueza de tu dulzura y la abundancia de la mutua caridad.
Que nuestro ayuno contribuya de tal manera al amor
que todas nuestras peticiones sean aceptadas en tu presencia.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
Que él nos libre de todo mal
a cuantos le seguimos a través de las tribulaciones de esta vida,
mortificados por el ayuno,
afligidos por las desgracias,
quebrantados por los tropiezos,
o abatidos por toda clase de dificultades,
de modo que nos remunere con el don de la eternidad.
Por esto concédenos, oh Dios Padre,
que nuestra carne asimile la disciplina de la abstinencia,
de modo que alcance después la libertad de la gloria eterna.
207
Que el alma sepa mantenerse
constante en las tribulaciones
a fin de alcanzar el galardón de la vida.
Así, viviendo rectamente y llegando felizmente a ti,
con todos los santos podamos
cantar juntos este himno y decir así:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
por quien la carne árida es ahora restaurada por el ayuno,
y después recibirá la recompensa acumulada.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Bendice, Señor, la ofrenda de nuestra abstinencia;
fija tu mirada en la realización de las peticiones.
Al aceptar este sacrificio,
concede a quienes participarán del mismo,
la expiación de sus pecados y la abundancia de tu bendición.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Jesús, acompáñanos en el camino de la vida,
para que no nos comportemos con tibieza,
ni se nos embote la mente con el vicio o la bebida,
ni seamos ahogados por las preocupaciones de este mundo.
Más bien haz que, con ayunos y vigilias,
esperemos con amor los días de tu pasión,
de modo que puedas complacerte en nosotros;
208
y ahora, al repetir las palabras que nos enseñaste,
concédenos el don de tu gracia.
Siguiendo tu mandato nos atrevemos a decir:
BENEDICTIO
La gracia del Señor, al ver la rectitud de vuestra intención,
santifique la moderación de vuestro ayuno.
R. Amén.
Que aquél a quien buscáis agradar por la abstinencia,
os enriquezca también con dones eternos.
R. Amén.
Que os santifique en el cuerpo y en el espíritu,
de modo que podáis celebrar con los corazones purificados
la próxima solemnidad de la Pascua.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones,
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
209
VIERNES DE LA
SEMANA V DE CUARESMA
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amadísimos:
De acuerdo con el precepto de nuestro Señor y Salvador,
estemos atentos a no hacer gala de nuestra observancia
delante de los hombres no sea que,
fijándose en nuestro ayuno
puedan ungirnos con el aceite de la adulación.
Estamos convencidos ahora
que está presente en nuestro interior
aquél que puede premiar cuanto pueda merecer recompensa.
Así, desde el fondo de nuestro corazón
en la medida en que sea posible,
presentemos al Señor nuestros esfuerzos espirituales,
para que su reino permanezca siempre dentro de nosotros.
R. Amén.
Por la misericordia de nuestro Señor Jesucristo,
que es Dios en la Trinidad
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Cristo,
tú nos enseñaste que con el ayuno y la oración
se pueden vencer las insidias del espíritu enemigo,
aparta de nosotros el ímpetu de las pasiones
y reprime las de la gula;
de manera que, nuestro cuerpo
que había cedido, por avidez,
a la seducción de los vicios por la abstinencia,
se someta de nuevo a ti.
R. Amén.
210
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios, inmortal y eterno,
acoge clemente los deseos de los oferentes,
para que la celebración de este sacrificio
haga agradable la plegaria de nuestro tiempo cuaresmal
y obtenga la plenitud de la vida eterna
para todos los fieles difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Cristo, tú eres el origen y el autor del amor puro,
te pedimos que nos concedas la abundancia de tu paz
durante nuestras prácticas cuaresmales,
de manera que te agrademos por el ayuno
y deseemos poder estar unidos a ti.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz,
caridad indivisible;
que vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias, Señor,
Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
211
Él, con su ayuda refuerza el cuerpo;
él, con su palabra enriquece el alma;
él se manifestó en visión al profeta Daniel
después que ayunara tres semanas.
Por el ayuno mereció ver su faz aquél que,
en el cautiverio, en modo alguno faltó a sus leyes.
Porque estas cosas acaecen no por esfuerzo humano
sino únicamente por el don de la divina gracia,
por esto te pedimos, oh Dios,
que seas para nosotros luz y salvación.
Haz que, por medio de tu gracia,
podamos comprender cómo hemos de comportamos,
y que, también con la ayuda de tu gracia,
pongamos por obra lo que nos has hecho entender,
de modo que, con todo el ejército de los ángeles,
proclamemos y digamos:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que es nuestro consuelo en el esfuerzo
y nos promete la herencia eterna.
Por él, Padre todopoderoso,
elevamos hacia ti nuestras plegarias;
al santificar nuestros ayunos,
concédenos la vida eterna,
intercediendo aquél a quien,
al ofrecerse por nosotros,
aceptaste como sacrificio vivo.
Cristo, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Te pedimos, Señor,
que santifiques este sacrificio,
ofrecido en el tiempo cuaresmal;
que suponga, para quienes lo recibirán,
enmienda de las costumbres, perdón de los pecados,
y les obtenga también la posibilidad
de tener parte en la herencia de la gloria celeste.
R. Amén.
212
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Acuérdate Señor, que somos barro
y mira nuestro espíritu quebrantado;
si la debilidad de nuestra carne nos abate,
que el ejercicio espiritual del ayuno
nos ayude a levantarnos hasta el cielo.
Si caemos por culpa nuestra
que tu gracia nos ayude a levantarnos:
BENEDICTIO
El Señor todopoderoso os purifique por el amor
a quienes dispone espiritualmente por la abstinencia.
R. Amén.
El que os ha llevado a privaros de los alimentos
os conceda gozar con él del premio de la felicidad eterna.
R. Amén.
Que podáis producir abundantes frutos espirituales
vosotros que, por medio del ayuno,
procuráis vencer las pasiones de la carne.
R. Amén.
Con el auxilio de la misericordia divina,
de aquél que, en la Trinidad, único Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
213
COMPLETURIA
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones
ya que te has dignado darnos
la Eucaristía de tu sagrado cuerpo;
de forma que así como somos reconfortados
por la recepción de los alimentos,
merezcamos también saciarnos de felicidad
con tus dones espirituales.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
214
TIEMPO DE PASCUA
215
216
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
TRISAGIUM
217
R. Apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.
POST GLORIAM
R. Amén.
R. Amén.
Aleluya.
V. Envió el Señor redención a su pueblo,
mandó para siempre su alianza.
Santo y terrible es su nombre.
R. Aleluya.
218
V. Díganlo los redimidos por el Señor,
los redimidos de la mano del enemigo.
ORATIO ADMONITIONIS
219
que la caída en el vicio fue contumacia del creado
y no negligencia del Creador.
Ahora séame permitido preguntarte:
Habiéndote ya redimido mi Señor,
¿por dónde, transgresor extraño,
empezó a sobornarte el diablo?
¿Acaso la hechura contrajo la ruina de tu cuerpo
en las manos del Hacedor?
Hubieras sido constante en tus miembros
si no hubieses sido inconstante en observar los preceptos.
El tentador ganó tu voluntad,
en la cual consistía tu mayor dignidad.
Exigió la sumisión de tu libre albedrío,
ya que libre fuiste creado.
Mira cómo no debes culpar al Señor,
sino que es culpa de tu albedrío si pereciste.
Digo esto, Dios omnipotente,
confesando la maldad del viejo hombre,
sin dejar de agradecer por el presente estado de libertad.
No hubiera sido el hombre reducido a cautiverio,
de no haber sido dueño de su libertad.
Y en esto también, oh árbitro bondadoso,
confesando la grandeza de tu poder
y el atrevimiento de nuestra presunción,
te rogamos y pedimos
que de tal modo nos hagas conformar
el juicio con tus mandamientos,
que en adelante ni nos guste ni nos sea lícito pecar.
R. Amén.
Concédelo, Señor,
que en la Trinidad, un solo Dios,
vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
220
Lo viejo perdió ya su oprobio;
la muerte se aguijón; la prisión, al reo;
al condenado, la cadena.
No se rebele en nosotros la sangre
alegando su derecho criminoso y parricida para dominarnos.
El hombre es quien perdió;
el que rescató es Dios hecho hombre.
Mayor piedad te exigió, Señor,
nuestra calamidad, de lo que había perdido
la desenfrenada libertad de los primeros padres.
Entonces se nos dijo habíamos de ser siervos; ahora, hijos.
Entonces, se prometía a los obedientes la inmortalidad;
ahora, se les acrecienta también la dignidad.
Entonces, que habíamos de disfrutar de delicias;
ahora, que hemos de convivir con los ángeles.
Entonces, que habíamos de vivir con la criatura;
ahora que hemos de reinar con el Creador.
Entonces, que habíamos de huir del diablo;
ahora, que ha de estarnos sumiso.
Entonces, que tuviésemos cuidado de los mandamientos;
ahora, se nos previene del aparato del juicio.
Entonces, se inculcaba el temor en la Ley;
ahora, lo persuade el corazón.
Entonces, no pudimos alcanzar el Paraíso por causa de la culpa;
ahora podemos esperar el cielo por la gracia.
Mejor, pues, mucho mejor hemos venido
a estar después de la ruina.
Por lo cual, humildísimos, rogamos sin cesar que,
hasta tanto estemos del todo bien por tu curación,
no quites de nuestras llagas la medicina.
R. Amén.
R. Amén.
221
POST NOMINA
R. Amén.
R. Amén.
AD PACEM
222
resucitemos también nosotros por tu gracia,
viviendo bien y santamente y consintiendo en tu paz
antes de nuestra muerte.
Y así como te presentamos,
como obsequio en tan gran festividad,
algunos de entre nosotros vestidos de blanco,
así, por tu indulgencia,
vueltos más blancos que la nieve,
y limpios, y saciados por la dulcedumbre del doble amor,
carezcamos de la negrura de todo crimen.
R. Amén.
R. Amén.
ILLATIO
223
POST SANCTUS
Verdaderamente santo,
verdaderamente bendito es nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, al cual lloramos muerto hace tres días,
gozándonos hoy de verle resucitado
del sepulcro por su propia virtud.
POST PRIDIE
R. Amén.
224
y nos las das, así bendecidas por ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
BENEDICTIO
R. Amén.
R. Amén.
R. Amén.
225
Por el auxilio de la misericordia de aquel
que vive con Dios Padre,
y reina con el Espíritu Santo, un solo Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
V. Vosotros no temáis,
ya sé que buscáis a Jesús el crucificado:
No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
226
COMPLETURIA
R. Amén.
R. Amén.
227
SÁBADO ANTERIOR A LA
OCTAVA DE PASCUA
formulario segundo
ORATIO ADMONITIONIS
Amadísimos hermanos,
reunidos para celebrar el misterio de la resurrección,
impetremos la misericordia de nuestro Redentor,
para que cuantos nos alegramos de su resurrección,
podamos ser coronados junto con todos los santos
el día de su última venida.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Por ti, Señor,
y con motivo de tu resurrección,
entonamos nuestros cantos de alabanza;
te pedimos que, así como te dignaste aceptar la muerte
228
y resucitar al tercer día, por nosotros, pecadores,
nos concedas ser perdonados de todas nuestra culpas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Eterno Hijo de Dios,
que por nosotros aceptaste la muerte de cruz
y, al tercer día, resucitaste vivo de entre los muertos,
acepta benigno este gozoso sacrificio pascual
que hoy te presentamos.
Que la victoria de tu resurrección,
obtenga para los vivientes la muerte de los vicios
y, en los difuntos, evite el castigo merecido.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios todopoderoso,
concede a nuestro corazón la verdadera alegría,
para que, en este día de salvación,
renovada la alianza de tu amistad,
evitemos cualquier forma de engaño.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
229
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación
cantar con entusiasmo y gozo tus alabanzas,
oh Señor Dios nuestro,
porque eres digno de ser admirado
por haber redimido al género humano
y haberlo hecho en este día,
el mayor de todos los tiempos,
cuando la muerte cruel ha sido destruida
y brilla el misterio de la santa resurrección.
En este día, tu Hijo unigénito,
para ser el primogénito de entre los muertos,
para glorificar en sí mismo
nuestra naturaleza humana que había asumido,
resucitó con la misma potencia con que murió.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito eres en verdad, Cristo Redentor,
que desataste los vínculos de nuestros pecados
y, triunfando sobre el infierno,
regresaste libre a tu trono celestial.
Cristo Señor y redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, creemos cuanto has instituido
para que nosotros lo celebremos.
Por esto te pedimos que,
quienes venimos a tu presencia en este tiempo pascual
merezcamos un día la compañía de los ángeles.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
230
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Dios todopoderoso y eterno,
por nuestra redención enviaste a tu Hijo,
que es la Palabra eterna,
y fue engendrado en el seno virginal de María,
para que, revestido de nuestra carne,
nos librase de la carga de nuestros pecados.
Ten piedad de nosotros,
de modo que, podamos decir desde la tierra,
la oración que él mismo se dignó enseñarnos:
BENEDICTIO
Que Dios todopoderoso, dador de la vida eterna,
en este día glorioso de su resurrección,
os bendiga con generosidad.
R. Amén.
Que él os ilumine con la luz de su gloria
y llene vuestro espíritu de la alegría pascual.
R. Amén.
Que, purificados de todas vuestras culpas,
os haga dignos de participar en los sacramentos pascuales.
R. Amén.
Os lo conceda aquél, que en Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
231
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
232
DOMINGO EN LA OCTAVA DE PASCUA
ORATIO POST GLORIAM
Para ti entonamos cantos de gloria, Señor Dios nuestro,
y pedimos la acción de tu poder,
para que así como te has dignado
morir por nosotros, pecadores,
y al tercer día de tu glorificación
te apareciste en la grandeza de la resurrección,
también nosotros, liberados por ti,
merezcamos poseer el gozo eterno,
como nos precedió el ejemplo de la verdadera Resurrección.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Acabados, queridos hermanos,
los días favorables de la solemnidad sagrada,
más que concluir, seguimos manifestando en nosotros
los efectos de tantos caminos de purificación
ya andados al celebrar a Dios como guía;
que obtengamos la garantía
de la esperanza de los bienes futuros.
Oremos, pues,
para que este legado de las fiestas presentes
lleve hasta el Padre clementísimo nuestros deseos,
de modo que las renovadas alegrías
del sacrificio impetratorio anual
nos consigan el don perenne de su vida.
R. Amén.
Siendo rey Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
233
ALIA
Oh Hijo engendrado del Creador increado,
que en él nos recuerdas
la dedicación a ti en este octavo día,
en el que te presentaste ante la mirada de los discípulos
para que tocaran.
Conviene que este día sea contado
el primero de entre los días,
si bien al ser octavo tiene su curso después del séptimo;
porque en dicho día,
al resucitar admirablemente de entre los muertos
saliendo del sepulcro,
entraste incomparablemente a donde estaban los discípulos
mientras las puertas permanecían cerradas.
Sin duda se embellece así el comienzo y el culmen de la Pascua
con admirables sacramentos,
infundiendo tu resurrección miedo a los que te custodiaban,
y confortando tu manifestación
los corazones vacilantes de los discípulos.
Pedimos, pues, que la fe con la que en ti creemos,
los que nos sentimos imbuidos en estos sacramentos,
nos presente ilesos ante ti después de este siglo.
Que no nazca en nosotros ni la duda,
ni el desinterés, ni el error,
ni crezcan en nosotros disputas innecesarias.
Conserva en tu nombre
a los que has redimido con tu preciosa sangre.
Mueve nuestros sentidos para que nuestro corazón
sea considerado digno de entrar en tu contemplación.
Quédate siempre en medio de nosotros,
tú que hoy te presentaste en medio de tus discípulos
anunciando la paz.
Y tú que infundiste el Espíritu de vida en ellos,
dígnate otorgarnos el mismo Espíritu de paz,
de modo que la sagrada Pascua,
que ofrecimos en los caminos recorridos hasta el séptimo día,
sea llevada a término a lo largo de este octavo día
por el presente sacrificio.
234
Para que en este día,
en el que comenzamos a profundizar el misterio de tu resurrección,
llevemos hasta el fin el sacramento legítimo de la Pascua presente.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
La resurrección gloriosa de tu Cristo, Señor,
dibujó estos días que celebramos en alegría,
y la doctrina apostólica nos los dejó
para que los celebremos de generación en generación.
Los que en pie ante tu presencia majestuosa, Padre clementísimo,
celebramos la Pascua verdadera,
exigimos mediante la constate súplica
que el esposo eterno permanezca con nosotros.
Líbranos también a nosotros y a tu familia de toda desgracia,
del escándalo y de los días adversos.
Prepáranos la mesa del venerable altar,
en torno a la que nos reuniremos como linaje del rey espléndido;
para que al ofrecer la libación propiciatoria
en favor nuestro y de tus siervos
merezcamos ser escuchados ante ti
tanto en la oración por los vivos como por los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Cristo Hijo de Dios,
que entrando a donde estaban los discípulos
reunidos con las puertas cerradas,
235
los confirmas en la paz eterna:
otorga en estas solemnidades a esta muchedumbre obediente,
escapar al vicio del odio,
y conservar sinceramente la concordia de la verdadera caridad.
De modo que nosotros tus discípulos,
transformados por tu amor,
honremos las solemnes celebraciones pascuales
con aquellos sacrificios,
por los que merezcamos ser purificados de nuestros errores.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor,
maestro universal, imagen de doctrina ofrecida en humildad,
y esplendor manifestador de la deidad por la potencia divina.
El cual se dignó morir en la debilidad de la carne,
y resucitó por la fuerza divina del Espíritu Santo.
El cual, de modos diversos y con múltiples pruebas,
se presentó vivo ante sus discípulos
para que lo pudieran ver, tocar y dialogar con él,
y no se creyese que había quedado en el limbo
la carne asumida en cuanto hombre.
El cual, al octavo día de su resurrección,
se apareció a sus discípulos
que por miedo a los judíos
estaban en casa con las puertas cerradas,
y destruyó de este modo cualquier duda de nuestra incredulidad.
Al presentarse de improviso
en medio de los que allí estaban sentados,
creyeron que se trataba de la aparición de un espíritu,
pues sólo un espíritu es capaz de entrar
236
estando las puertas cerradas.
Al descubrir que sus corazones estaban turbados,
se dirigió al que hasta entonces lo negaba,
ante tan desconcertante inquietud,
para que tocase con las manos el costado perforado por la lanza
y contemplase en la palma de sus manos el agujero de los clavos;
de modo que no decayese por culpa de tan perniciosa incredulidad,
sino que se alegrase por la pronta confesión.
Siendo así que éste creyó al ver,
con su palabra declaró que son más felices
los que creen sin haber visto.
En verdad Dios es fiel en sus palabras,
y bondadoso en todas sus acciones.
Prometió y enseñó que iba a padecer y a resucitar;
no desvaneció los vaticinios de la ley,
sino que los llevó a cumplimiento.
¿Quién podrá narrar en su amplitud estos milagros:
que un hombre verdadero y firme
entre con su cuerpo en una casa con las puertas cerradas,
o pueda caminar sin mojarse los pies
sobre la superficie móvil y débil de las aguas?
La forma corpórea no le supuso obstáculo para entrar por la puerta,
y el peso de la carne no le impidió transitar por el mar
sin mojarse los pies.
Dios es grande en sus maravillas,
pues quien al entrar en el útero virginal pudo salir del mismo,
permaneciendo intactos los cerrojos de la castidad,
se introdujo sin daño alguno en el limbo
y resucitó sin verse dañado por la corrupción de la carne.
Al cual los ángeles y arcángeles
no cesan de aclamar noche y día a una sola voz, diciendo:
POST SANCTUS
En verdad es santo y bendito
nuestro Señor Jesucristo tu Hijo.
El cual, al visitar a los discípulos
que se encontraban reunidos con las puertas cerradas,
entró manifestando que es Dios,
y como dudaban de la veracidad de su cuerpo,
pidió pan y comió para mostrar que era hombre verdadero.
Realizó aquello de modo sorprendente,
y esto misericordiosamente.
237
Aquello para glorificar el poder de la divinidad;
esto para certificar la realidad de la carne.
Convenía que aquéllos le vieran en ambas naturalezas,
a quien les sería mandado predicar
como mediador entre Dios y los hombres.
Ofreciéndole en sencillez el panal de miel
nos hablaron por medio de dones místicos enseñándonos así su fe.
Así como la materia simple del panal
está confeccionada con dos cosas materiales,
de igual modo se cree que la única persona de Cristo
está constituida de dos naturalezas.
Porque él mismo es Señor y redentor eterno.
POST PRIDIE
Hacemos, Padre,
conmemoración de nuestro Señor Jesucristo tu Hijo,
que nos redimió con su muerte
y nos levantó con su resurrección;
el cual hoy se apareció a los discípulos
estando reunidos con las puertas cerradas
y se mostró a uno de ellos que dudaba
para que le tocase el cuerpo con las manos.
Así pues, Dios Padre, te pedimos por medio de él
que santifiques estos dones con aquel mismo Espíritu
que infundiste un día a los discípulos creyentes;
y así nosotros, al participar en su sacrificio,
recibiremos el don de la santidad,
como aquéllos recibieron la palabra de la predicación
que tu les infundiste.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
238
AD ORATIONEM DOMINICAM
Vosotros todos,
pueblo de Dios reunido
para celebrar las solemnidades de la alegría pascual,
os sintáis robustecidos en lo más profundo de vuestro ser
por aquella paz con la que hoy fueron confirmados
los corazones de los discípulos
al entrar el Señor estando las puertas cerradas,
de modo que mientras realizamos
este servicio de los sacramentos pascuales,
pacificados por la sangre de la cruz, proclamemos desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo el Señor, que al octavo día después de la resurrección
se apareció a sus discípulos
mientras estaban reunidos con las puertas cerradas,
permita que, anulados los impedimentos de vuestra ignorancia,
lo podáis contemplar con vuestros sentidos.
R. Amén.
Y aquél que hoy al soplar sobre los discípulos
les entregó el Espíritu Santo,
paseando su mirada sobre vosotros
os conceda el don de la gracia celestial.
R. Amén.
Para que los que concluís
con sincera devoción la solemnidad pascual,
por medio de la fe recta y de las obras
gocéis de una felicidad sin fin junto a Dios.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
239
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
240
DOMINGO III DE PASCUA
ORATIO POST GLORIAM
Tú mereces una excelsa alabanza en el cielo,
a ti te glorifica desde la tierra la Iglesia,
y el clamor de esta asamblea eleva un himno hacia lo alto.
Te pedimos, pues, Dios todopoderoso,
que así como cantamos solemnemente tus alabanzas
aceptes benignamente la voz de nuestras oraciones.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Oremos, hermanos amados,
a Cristo Dios, Hijo de Dios
que por amor al hombre,
no sólo se ha dignado hacerse hombre,
sino que ha querido ser crucificado.
Que él nos libre por su poder,
del peso de las imperfecciones humanas,
vencidas las fuerzas de la maldad del mundo,
y nos haga vivir en la cruz de su voluntaria crucifixión;
que nos conceda poderle servir como a él le place
de manera que ni nos estorbe el peso de la tribulación,
ni una desidiosa seguridad nos lleve a la indolencia.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor Jesucristo,
que has muerto para volver a la vida,
que has sido sepultado para resucitar,
tú que con tu muerte salvas a los difuntos
241
y clavado en la cruz nos obtienes el perdón,
acoge nuestras plegarias
con aquel amor que te ha llevado a sufrir lo indecible
y pon término a nuestras tribulaciones.
Apiádate de los que has perdonado;
que quienes nos sentimos oprimidos
por el recuerdo de las culpas cometidas,
te hallemos de nuevo dispuesto a perdonamos con misericordia,
y, alcanzada la paz del espíritu,
podamos disfrutar de las ventajas de bienes más altos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
A ti, Señor Jesucristo, que iluminas este día,
y nos has hecho llegar a la santa fiesta de tu resurrección,
te pedimos por esta solemne celebración,
que la oblación que se te ofrece
en el sacramento de tu Cuerpo divino,
nos sea de provecho ante ti
ya que ha sido instituida por voluntad divina.
Derrama tu santidad sobre toda la Iglesia
y concede el premio a los que ofrecen este sacrificio,
el perdón a los que lo consagran
y la salvación eterna a los que han de recibirlo.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
242
AD PACEM
Te pedimos, Unigénito Hijo de Dios,
que enriquezcas con el don de la paz y del amor
a los redimidos con tu sagrada sangre.
Que quienes confesamos que resucitaste verdaderamente
podamos resucitar después de la muerte,
no para el castigo sino para la gloria.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación
darte siempre gracias por tu bondad,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo,
Rey sempiterno que reina contigo,
que, por nuestra salvación,
ha soportado tantas y tan grandes pruebas.
Fue sometido a juicio por los judíos
el que ha de juzgar a vivos y muertos.
Fue emplazado ante el tribunal de un magistrado
aquél cuya temible corte son los cielos inmensos.
Sufrió que su faz fuese mojada con salivazos
el que poco antes, con su saliva,
abrió los ojos al ciego de nacimiento.
Se dejó coronar de espinas,
quién ornó con coronas celestes a los mártires.
Aceptó que le ofreciesen a beber hiel y vinagre mezclados,
el que hizo brotar miel de la dura roca para saciar a su pueblo.
Dejó que la lanza penetrara en su costado,
aquél cuya espada venció a los infiernos.
Consintió que sus manos y sus pies
fuesen atravesados por clavos,
quién, con sus manos, hizo la bóveda del cielo.
243
Descendido de la cruz, quiso ser sepultado,
el que resucita a los muertos con su palabra.
Él mismo nos mandó ser ofrecido por nosotros,
para que ya no se derramara sobre el altar
la sangre de animales irracionales.
Él mismo se ha dignado ser sacerdote y víctima,
por quien todos los creyentes han de alcanzar la vida eterna.
Por esto, todos los ángeles y los santos
no cesan de alabarle, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
tu Unigénito, nuestro Señor y médico.
El cual, no sólo suprimió la dolencia
que nos aquejaba una vez desterrados del paraíso,
sino que además, con su potestad divina,
lleno de compasión en su amor,
venció a la muerte merecida
por el error de nuestro primer padre.
Viviendo, nos indicó el modo de comportarnos
y muriendo nos concedió la remisión de los pecados.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Tú, oh Cristo,
te has ofrecido en sacrificio a Dios Padre por nosotros,
con tu sangre has restablecido la paz entre la tierra y el cielo,
con tu resurrección nos enseñas
a esperar la vida eterna;
muéstrate aplacado por esta ofrenda y dígnate bendecirla.
Que esta víctima que te ofrecemos
rebose de la plenitud de tu bendición de tal manera
que cuantos celebran la fiesta de tu resurrección
obtengan el remedio deseado.
R. Amén.
244
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Redentor y Creador nuestro,
cuya carne no conoció la corrupción en el sepulcro,
sino que resucitó llena de gloria por la potencia de Dios Padre.
Destruye benigno en nosotros
las heridas de la corrupción de la carne
y cíñenos con el cíngulo de la gloriosa castidad,
para que, superados los incentivos del pecado,
proclamemos desde la tierra las palabras que nos enseñaste:
BENEDICTIO
La cruz de nuestro Señor Jesucristo
sea vuestra gloria.
R. Amén.
Su sangre sea siempre para vosotros
la verdadera salvación.
R. Amén.
Su resurrección sea vuestro honor eterno.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
245
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
246
DOMINGO IV DE PASCUA
ORATIO POST GLORIAM
Señor Jesucristo,
después de haber sido colgado de la cruz
y de haber aceptado la muerte,
fuiste glorificado por la fuerza de la resurrección,
concédenos poder alcanzar el premio de nuestra redención
y celebrar los misterios de la pasión que sufriste
de modo que, en la gloria del Resucitado,
podamos alegrarnos desde ahora con los ángeles.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Ofrezcamos, queridos hermanos, los panes de la proposición
quienes deseamos acercarnos a la mesa del Dios todopoderoso:
lejos de avergonzarnos ante los pueblos por la muerte de Cristo,
deseemos alegrarnos por su resurrección gloriosa.
Que no aparezca ninguna sombra de desesperación,
más bien la mente contemple con serenidad la luz de la fe.
Caminemos con sencillez por la senda de la vida temporal,
para que cuando Cristo venga a visitarnos,
no encuentre a nadie en la duda
ni tenga que acusar a los incrédulos.
Practiquemos la hospitalidad de modo adecuado
para recibir un premio en el cielo.
Preparemos en un corazón limpio un lugar para acoger a Cristo,
y edifiquemos en nosotros la mansión de la sabiduría,
para que, al conocerlo todos en la fracción del pan,
y adorarlo con sencillez en la gloria eterna de Dios Padre,
se digne manifestar su resurrección.
Este día transcurrirá con alegría
si nuestra devoción religiosa concuerda con la solemnidad.
R. Amén.
247
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo es un único Dios,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios bendito y Padre del universo, creador de todo,
que estableciste para cada cosa leyes sujetas a cambio,
quedando libre de toda ley de la naturaleza,
tú que destruyes la muerte, debilitas al diablo,
extingues la maldad, concedes la santificación
llevas a término la inmortalidad y excluyes la debilidad,
y adaptas tu inmensidad sin límites
para santificar las almas de tus fieles.
Tú, para alejar los errores de este mundo
y reprimir cualquier forma de la potencia maligna,
quisiste que participase de nuestra débil naturaleza
el Verbo, que es tu fuerza y tu sabiduría,
tu Hijo Jesucristo, nuestro Dios y Señor.
Por medio de él te damos gracias
por este verdadero y completo día de Pascua,
que llevó a cabo con su preciosa Pasión
para la salvación del género humano;
en este día bajó a los infiernos, venció a la muerte
confundió al diablo y deshizo las leyes del infierno;
en su condición de hombre, que abandonó por razón de la muerte,
había de resucitar consigo a toda la naturaleza humana.
Por esto concédenos, Padre todopoderoso,
que proclamando, de generación en generación,
santo y memorable este día,
lo celebremos no con la amargura de los ácimos viejos
ni con la levadura de la precedente corrupción,
sino con la nueva y sincera aspersión de la renacida inocencia
liberados y regenerados, santificados y coronados.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
248
POST NOMINA
Oh Dios, tú suprimiste de raíz la muerte en tus elegidos
al proclamarte como la muerte del mismo infierno,
y salvarás de la cárcel del averno
a quienes reconocerás como tuyos por su fe y sus acciones;
concede a esta asamblea de cristianos,
que te aclaman en esta solemnidad de tu resurrección,
adherirse de modo indefectible a los preceptos de tu ley
y anhelar sin cesar el fervor de tu dulzura.
Haz que puedas reconocernos siempre como tus obreros
y, libres de toda pena eterna,
nos lleves a la felicidad de la segunda resurrección.
Que cuantos celebramos con este sacrificio
el gozo de tu resurrección,
podamos un día contemplar tu majestad invisible
y que ésta se manifieste también como descanso
a las almas de los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo Dios, que fuiste colgado entre malhechores,
soportando la infamia de la cruz;
concédenos la constancia que lleva a la vida perfecta,
para que gracias a la caridad con que amaste al mundo
hasta abrazar por él la misma muerte,
seamos hallados perfectos con tu gracia.
Y así, imitando los ejemplos de tu pasión
soportemos los escándalos que sobrevengan
y, por la sangre de tu cruz, que lo pacifica todo,
merezcamos ser miembros tuyos, que eres nuestra cabeza.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
249
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es digno y justo darte gracias y alabarte
a ti que permaneces en el Padre reinando con el Espíritu Santo,
a ti que, por el grande y admirable misterio de tu amor,
manifestado en la carne, justificado en el Espíritu,
visto de los ángeles, predicado a las naciones,
creído en este mundo, exaltado a la gloria,
nos libraste de los peligros del infierno.
Distribuyendo los dones de la unción y de la gracia divina,
nos invitas a la dignidad sacerdotal
y a la distinción de la noble realeza,
como una raza elegida y un pueblo adquirido;
asociándote al género humano
y habiéndote dignado asumir nuestra misma naturaleza,
justo por los injustos, piadoso por los impíos,
colgado por razón de las culpas ajenas,
nos reconciliaste con Dios.
Con tu humildad nos levantas,
con tus afrentas nos honras,
con tus heridas nos sanas,
con tu muerte nos vivificas.
Anulando cualquier derecho
que la muerte tuviese sobre nosotros,
borrando y aniquilando el protocolo que nos era contrario,
dilatas la esperanza de nuestra libertad
hasta la felicidad de la gracia celestial.
Con las primicias de tu victoria y de tu resurrección
nos invitas a los dones de la felicidad eterna.
Deseoso de llevar al cielo a los redimidos,
subes a Dios Padre como precursor de nuestra llamada,
de modo que, como redentor en la tierra e intercesor en el cielo,
liberes por tu pasión a los esclavizados
y defiendas con tu intervención a los cautivos;
además admítelos a la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre,
no sólo para recibirla sino también para ser consagrados
por la gracia de la santidad que otorga,
250
de modo que podamos ofrecer a Dios Padre y a ti
el sacrificio del pan y del vino instituido por ti;
y, aunque no poseen la calidad conveniente,
por razón de su misma inconsistencia como criaturas,
que adquieran su adecuada potencia por la bendición espiritual.
Habiendo recibido por ella un comienzo de imitación evangélica,
y aprendiendo los misterios de los secretos celestiales,
proclamemos las alabanzas que los ángeles y arcángeles te cantan
para gloria del Padre junto con el Espíritu Santo,
imitando la felicidad de los espíritus celestes,
diciendo junto con los serafines:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo:
que, al morir, destruyó las duras mazmorras del infierno
y, al resucitar, nos abrió las puertas del reino del cielo.
Cristo, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Hacemos memoria, Señor,
de la pasión de nuestro Señor Jesucristo:
que, ofreciéndose a ti en el árbol de la cruz
como verdadero sacrificio,
después de quebrantar las puertas del averno,
al tercer día, con su cuerpo glorificado,
regresó vivo de entre los muertos,
y se apareció a sus discípulos triunfante.
Y así, por su muerte, te pedimos y rogamos
que quieras mostrarte benigno ante este sacrificio,
de modo que todos aquellos por los que se ofrece
se vean limpios de la levadura de la maldad
y, en la novedad del Espíritu,
puedan celebrar los sacramentos del gozo pascual.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
251
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Dios todopoderoso y eterno,
para nuestra redención enviaste a tu Hijo,
que es tu palabra, que fue engendrado en el seno virginal,
para asumir nuestra naturaleza
y librarnos de los vínculos de los pecados;
él asumió el sufrimiento de la cruz, soportó diversas torturas,
nos salvó por su pasión, y nos redimió con su resurrección.
Ten misericordia de nosotros, para que podamos repetir
la oración que él mismo nos enseñó:
BENEDICTIO
Que Dios todopoderoso, dispensador de los bienes eternos,
os bendiga copiosamente en este día de su resurrección.
R. Amén.
Que os ilumine con el resplandor de su gloria
y llene vuestro espíritu con la alegría pascual.
R. Amén.
Que, purificados de las manchas de la conciencia,
os haga dignos por medio de los sacramentos pascuales.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
252
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
253
Domingo V de Pascua
formulario segundo
ORATIO ADMONITIONIS
Éste es el día en que actuó el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Éste es el día que las tinieblas no lograron apagar.
Éste es el día que no ha estado precedido
por ningún otro ni le pondrá término ninguna noche.
Éste es el día durante el cual el que camina no tropieza.
Éste es el día que nunca nada podrá hacer olvidar,
ni el paso de los siglos lo podrá obscurecer.
El que permanece siempre con el Padre,
nos ilumina hoy con resplandor inmortal
al resurgir victorioso de la muerte.
Que él llene nuestra mente,
que lo proclamen nuestras palabras,
que lo adore nuestro espíritu,
que lo glorifiquemos y lo llevemos en el cuerpo;
pidámosle con oración constante
que a quienes libró del dominio de la primera muerte
y les devolvió la libertad por la cruz y la pasión de su carne,
no les permita ser presa de la ruina de la segunda muerte.
R. Amén.
254
Él, que posee contigo una misma e igual esencia,
Dios por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Alegrémonos y gloriémonos en el Señor, queridos hermanos,
pues, al celebrar una vez más esta gran solemnidad,
brilla la nueva luz del tiempo santo
y resplandecen los luminosos días del tiempo pascual.
Ofreciendo con toda justicia preces de alabanza a Dios Padre,
demos muestras de la dilección de su amor,
procurando estar unidos por la caridad mutua;
que él ilumina a los creyentes
con la gloria de su pasión y de su resurrección,
y nos conceda benigno celebrar esta solemnidad en paz,
libres de preocupaciones mundanas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesucristo todopoderoso,
sabemos que eres el creador de las almas y de los cuerpos,
confesamos que serás el juez de vivos y muertos,
conocemos que el cielo, la tierra y el infierno
se estremecen en tu presencia.
Transcribe en las páginas del cielo
los nombres que han sido mencionados
por tus diáconos y cantores;
escribe nuestros nombres con tu dedo en el libro de la vida,
tal y como escribiste la ley.
R. Amén.
255
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor santo, en tu poder está toda nuestra dicha,
concede a tus siervos la confianza en medio del mundo,
la alegría en la paz,
lo necesario para vivir,
la perseverancia en la fe,
la pureza en la castidad,
la sabiduría en la religión,
y una santa y humilde reverencia en el temor del Señor.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
te es debido en verdad
y además es conveniente para nosotros,
que, con un mismo sentimiento de fidelidad,
con un único amor y una intensidad semejante,
te alabemos, Padre todopoderoso,
junto con tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Es conveniente que se preste una igual pleitesía
donde existe una misma dignidad.
Al asumir tu Hijo el cuerpo mortal,
Se manifestó la fuerza de la caridad,
no la pobreza porque no se sometió por honor sino por amor,
quiso mostrar así su amor, no su valor;
en el mundo que perecía no buscó lo que podía engrandecerle
sino que asumió lo que le permitía mostrarse obediente.
256
Aceptó lo terrenal sin dejar lo celestial.
Penetró en el seno de su madre sin dejar el trono.
Ciertamente no podía rebajarse más en lo ínfimo
aquél que no podía de ningún modo crecer en grandeza.
Se mostró satisfecho de ser enviado aquél que se dignó venir.
De esta manera no se manifestaron dos voluntades poderosas
sino una sola potencia,
en cuanto es propio de Dios tener un Hijo igual.
Por su Hijo, oh hombre, Dios te oyó,
te sintió, te creyó, te probó, te conoció.
El mediador asumió la injusticia en la medida que podía soportarla.
Así, Dios se dignó revestirse de la misma carne
que no desdeñó en confeccionar.
Así por deferencia del Señor,
el que se dignó crear la carne,
se hizo idóneo para revestirse con ella.
No podía tener un redentor diferente
el que había merecido un tal hacedor;
en el que, superando lo viejo, todo lo hace nuevo.
Para quienes el día fue causa de peligro,
les ofreció una noche de libertad.
No teme el cambio de los tiempos
aquél que está libre del poder de las tinieblas.
Por esto es evidente que convenía
que Cristo tuviese la misma naturaleza de Dios y del hombre;
así puede restaurar lo que estaba corrompido;
su cruz salva, su sangre renueva, su carne vivifica
a todo el género humano.
La más sublime prerrogativa de poder
es que santificase el sufrimiento la gloria del que supo soportarlo.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle cada día, diciendo unánimes:
POST SANCTUS
Santo y grandioso es en verdad tu nombre glorioso,
por el cual todo ha sido creado
en el cielo y en la tierra,
en el mar y en todos los abismos.
A ti los patriarcas, los profetas y los apóstoles,
los mártires y todos los santos te dan gracias,
como hacemos también nosotros,
257
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso.
Te pedimos que aceptes complacido el sacrificio espiritual
y la ofrenda pura que te presentamos.
Que descienda sobre ella para santificarla
la misma bendición que dispuso y pronunció tu Hijo.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Hemos proclamado abiertamente y nunca callaremos
que tu, oh Cristo, padeciste por la redención de los pecadores,
resucitaste para la salvación de los bienaventurados,
subiste al cielo en virtud del precio que pagaste,
y que volverás para ser juez de vivos y muertos.
Conscientes de todo eso, Señor,
te ofrecemos estos dones a fin de que, al recibirlos,
nos obtengan la salvación
y, por tu bondad, cuando llegue aquel día terrible
sea para nosotros más propicio.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida, las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Purifícanos, Señor, con estos santos dones
y que la participación en este sacramento nos conceda la salvación.
Amémonos con estas armas del Señor
y rodeémonos de defensas que salvan.
Purifica nuestros corazones y nuestros labios
para que, limpios de corazón y de cuerpo podamos decirte:
258
BENEDICTIO
Prepara para ti, Señor, un pueblo
libre de todo pecado y de toda concupiscencia.
R. Amén.
Haz que todos te sirvan con fidelidad
y se complazcan en las buenas obras.
R. Amén.
Que estén sometidos siempre a tu voluntad
y no se aparten de tus mandamientos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
259
DOMINGO VI DE PASCUA
ORATIO POST GLORIAM
Para ti entonamos cantos de gloria,
Señor Dios nuestro,
y pedimos la acción de tu poder,
para que así como te has dignado
morir por nosotros, pecadores,
y al tercer día de tu glorificación
te apareciste en la grandeza de la resurrección,
también nosotros, liberados por ti,
merezcamos poseer el gozo eterno,
como nos precedió el ejemplo de la verdadera Resurrección.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
siempre la voluntad debe estar orientada hacia Dios con solicitud,
hacia al Señor con acción de gracias.
Pero sobre todo ahora, al celebrar este misterio,
la mente debe ser más ardiente,
la esperanza más dispuesta,
la fe más viva;
debe de exultar con gozo celeste y religioso
y con comedida alegría,
y desplegar ante la presencia del Señor
el afecto del corazón piadoso.
Si alguien se halla postrado por dejadez o inercia,
al menos en este día, imitando a su Señor,
levántese de la realidad y bajeza terrestre.
Este es el día en que actuó el Señor de todo,
principio de la gloria y de los elementos,
inicio de vida y de salvación.
Reconozca a su Creador el mundo creado en este día
y entienda el hombre que en este mismo día ha sido liberado.
260
Alégrense los cielos, goce la tierra;
aprendan los vivos cómo evitar la muerte.
Comience la luz a ser más brillante,
el sol más resplandeciente,
e ilumine el tiempo de la resurrección
ya que estuvo escondido en la hora de la pasión.
La oración fiel por todos los miembros de la Iglesia
por todas las iglesias,
así como las celebraciones sagradas,
sean una confiada interpelación lejos de cualquier duda;
que el amor misericordioso invocado en esta celebración
manifieste toda su eficacia en el futuro.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo es un único Dios,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Padre todopoderoso,
cuanto de espiritual puede existir en nosotros,
como don de la creación o gracia de la redención,
así como la grandeza de los acontecimientos
predisponen eficazmente para servirte sin descanso;
para poderte presentar sobre todo en este tiempo,
plegarias y deseos con gran devoción,
puesto que tu bondad nada necesita,
dígnate concedemos lo que conviene ofrecerte;
porque es mayor derroche de gracia restaurar lo perdido
que crear lo que había de existir.
En realidad, creados o no, la culpa no existía antes que el juez,
y la materia no era anterior al Creador.
En efecto, que después de ofendido
te mostraras en verdad misericordioso
y que la vasija rota por la precipitación de los pecadores
la recuperases, debidamente consolidada, en tus manos,
¿no es acaso motivo para proclamar y dar testimonio
de generación en generación de que en el amor no tienes límites,
que en la misericordia eres inmenso,
y en tu bondad inenarrable?
261
Por esto te pedimos que a quienes concediste ya
los beneficios de la condición humana y de la redención,
les concedas también el perdón de sus pecados.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Cristo, que muriendo destruiste el imperio de la muerte
y resucitando diste a los indignos la esperanza de la resurrección;
concédenos que esta oblación que te ofrecemos,
obtenga la destrucción de nuestros delitos
y nos prepare el camino para levantarnos de nuestras culpas.
Que esta celebración obtenga
gozo en el cielo y seguridad en la tierra,
perdón para los vivos y descanso para los difuntos;
y concede al pueblo cristiano un gran amor a la cruz,
en este día, en que regresaste victorioso del infierno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Conserva, Señor, en tu paz
a quienes redimiste con la abundante efusión de tu sangre;
libra de todo tropiezo a aquellos
por los que estuviste clavado en la cruz;
haz dignos, por medio de obras de caridad,
a quienes, guiándolos con tu gracia, adoptaste como hijos.
Que cuantos celebramos la victoria de tu resurrección,
al resurgir en el momento del último juicio,
seamos colocados a tu derecha con las ovejas para ser coronados.
R. Amén.
262
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario
que alabemos la potencia de tu poder, oh Señor,
y reconozcamos en el Hijo
la plenitud de la majestad del Padre.
263
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
en quien, al ser crucificado,
se manifestó realmente la debilidad de su carne,
y, en quien, mientras vivió,
permaneció escondida la fuerza de la divinidad.
Como hombre poseía lo que es propio del hombre
en su auténtica naturaleza humana;
y como Dios lo que es propio de Dios,
en la autenticidad de la sustancia divina,.
Demostró la realidad de su cuerpo al ser herido,
su impasibilidad en la fuerza que lo sostuvo,
y apareció en la muerte como mortal.
Así, experimentando la muerte, pudo vencerla muriendo,
y pudo asegurar la vida a los fieles sufriendo
y resucitando de entre los muertos.
El mismo Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios Padre,
esta es la víctima santa y saludable,
que reconcilió al mundo contigo.
Este cuerpo es el que colgó de la cruz.
Esta sangre es la que manó abundante de su costado.
Por tanto, dando gracias por tu gran amor,
porque nos redimiste con la muerte de tu Hijo
y nos has salvado con su resurrección,
humildemente te rogamos, Dios de bondad,
que hagas descender sobre estas ofrendas
la bendición de tu Espíritu Santo
y santifiques las almas de quienes participarán de ellas,
para que, purificados de la mancha de las culpas,
podamos alegramos sin medida en este día de la resurrección.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
264
las llenas † de vida, las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Levántanos en tu presencia, Dios todopoderoso,
en quien vivimos, a quien nos hemos consagrado,
de quién hemos recibido el bien de nuestra salvación,
es don tuyo nuestra celebración,
favor tuyo la vida de los creyentes,
rescate tuyo la resurrección de los muertos.
Hazte presente en los sacrificios que estableciste,
en las alegrías que nos has procurado,
tú que con la resurrección de tu Hijo
confirmaste la esperanza de nuestra resurrección y redención.
Conserva en nosotros este don tuyo
entre todo y por encima de todo;
que en este día de la resurrección del Señor,
entonando cantos dignos de ti
podamos decirte desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo Señor, que para ser exaltado fue clavado en la cruz,
al ser coronado haga triunfar vuestra humildad.
R. Amén.
Aquél cuyo cuerpo no conoció la corrupción en el sepulcro,
aleje de vosotros todas los deseos desordenados del carne.
R. Amén.
Que podáis vivir por toda la eternidad con aquél
a quien con toda fidelidad creéis resucitado.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
265
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
266
DOMINGO VII DE PASCUA
DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
alegrémonos todos externa e internamente
por el cumplimiento del misterio pascual.
No lloremos más por las vigilias pasadas
con los guardianes del sepulcro del sagrado cuerpo,
antes bien asociemos nuestra alegría con la de los ángeles
que anuncian al Salvador resucitado.
Pues nos ha dispensado de rendirle honras fúnebres
el que volviendo al Padre,
deja sin sentido la vela ante el sepulcro vacío.
Estemos ciertos del cumplimiento de nuestra esperanza,
pues el que, volviendo al cielo,
llevó consigo a los que habían sido cautivos,
dará a los hombres los dones prometidos.
R. Amén.
267
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Cristo Dios, ascendiendo al cielo
substrajiste tu presencia corporal a tus discípulos,
concede que te amemos en espíritu
quienes ahora no te vemos en la carne,
pero te esperamos confiadamente para el juicio.
Crea en nosotros un corazón nuevo y un espíritu recto,
para que quienes celebramos la solemnidad de tu Ascensión,
podamos recibir de ti el Espíritu Santo que nos tienes prometido.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Hijo de Dios, has ascendido al cielo, junto al Padre,
por esto se alegran los que has creado.
Te pedimos, con corazón quebrantado y humilde,
que nos envíes al Espíritu prometido
y otorgues a los difuntos el don del descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, que has ascendido al cielo llevando contigo
a los que habían sido cautivos,
concede a los hombres el don de la paz eterna.
268
Aunque, al subir a los cielos,
ocultaste tu cuerpo a la vista de los hombres,
dígnate penetrar benignamente en nuestros corazones.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre Santo, Dios omnipotente y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
El cual nos retiró la presencia de su naturaleza corporal
para que aprendiéramos a amarle espiritualmente
y mandó a sus discípulos que se mantuvieran recogidos
en la intimidad de su corazón
hasta ser confirmados por la presencia del Espíritu Santo
que había de venir sobre ellos.
A él, que con el Padre y el Hijo
es un solo Dios y reina eternamente,
todos los ángeles le sirven, cantando a una voz, diciendo así:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que, llevado en brazos de los ángeles,
subió al cielo
y ahora está sentado a la derecha del Padre.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Cristo, que sin abandonar a los hombres,
subiste al cielo,
mira a los que deseamos tu presencia;
269
a ti, que has introducido en el cielo, como prenda,
el cuerpo que quisiste
te pedimos y suplicamos
que nos concedas el consuelo del Espíritu Santo.
Santifica con su presencia ahora estos dones que te presentamos,
e ilumina la intimidad de nuestros corazones.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Dios, Hijo de Dios,
que ascendiendo al Padre,
prometiste de viva voz,
que habías de volver de nuevo a nosotros,
ven y pon tu morada entre nosotros,
manifestándote a quienes ordenaste rezar así desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo Señor, que, después de ascender al cielo,
está sentado ahora a la derecha del Padre, sea vuestro amparo.
R. Amén.
Él, que hizo subir al cielo la naturaleza humana glorificada,
no permita que vuestro cuerpo sea dominado por las bajas pasiones.
R. Amén.
Que habiendo contemplado la gloria del que ha subido al cielo,
no seamos condenados cuando vuelva para juzgar.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
270
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
271
SÁBADO ANTERIOR A PENTECOSTÉS
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
en verdad siempre han de ser intensas las plegarias,
la unanimidad, la caridad y el puro afecto del amor fraterno.
Pero sobre todo ahora la amargura de los odios
ha de ser extirpada de nuestros corazones,
en este momento en que esperamos la venida del Espíritu Santo
y hemos de preparar una luminosa morada al Señor que viene.
Porque nuestros padres y doctores,
en cuyos corazones o entrañas Dios omnipotente
infundió este don de la recompensa prometida,
para que recordásemos este gran día unidos en armonía,
mientras esperaban la visita del Espíritu Santo
ofrecían a Dios su caridad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Llénanos, oh Dios, con el Espíritu Santo
con el cual hemos sido sellados,
y por quien somos ungidos
en vista de la salvación,
para que este mismo Espíritu, anticipándose,
hoy nos limpie de todo pecado en su misericordia
y más nos glorifique con sus dones.
Que hoy borre las manchas y mañana distribuya sus dones.
Que abra hoy nuestra boca para los cantos de júbilo
y mañana la disponga para proclamar tus portentos.
Que hoy actúe ya en nosotros,
purificándonos de todo pecado,
para que penetre en verdad en nuestros corazones.
R. Amén.
272
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Envía, oh Señor, el Espíritu de adopción
por el que te llamamos: «Abba, Padre»,
para que confesemos que tu eres en verdad
el Padre de tu Unigénito,
y conozcamos que entre los hijos de Dios
no hay otro semejante a él.
Él no ha sido adoptado por ti,
sino que es consubstancial contigo por generación,
no es semejante a ti por gracia sino igual por naturaleza.
Por este inviolable misterio de la fe,
concédenos que,
cuando el Señor regrese dichoso en su gloria,
salgamos a su encuentro junto con aquellos hermanos nuestros,
de quienes hacemos memoria ante el altar con temor,
que, renacidos por el don del Espíritu Santo,
han dejado ya esta vida.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios eterno,
al aceptar las oblaciones de los oferentes,
crea en nosotros un espíritu fervoroso y rico en el amor,
para que, manteniendo la unidad del Espíritu
con el vínculo de la paz,
podamos ya ahora en esta vida llenamos
con aquel don que esperamos
descienda sobre nosotros desde el cielo.
R. Amén.
273
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario
que el cielo y la tierra te alaben, a ti que eres Dios.
Por medio de tu Espíritu,
nos enseñas a dejar de lado lo terreno
y preferir lo que viene de ti,
a dominar por medio de ayunos la carne rebelde,
a purificar nuestros corazones con continua compunción,
a no dejamos ilusionar por los éxitos
ni abatir por las contrariedades;
a esperar en la promesa de la verdad,
aguardar la consolación del Espíritu,
y atender con paciencia la venida del Paráclito.
Y así, preparándonos para recibir el gozo de tus promesas,
te pedimos que descienda sobre nosotros
la potencia de tu gracia y la bendición del Espíritu Santo.
Renovados y purificados por él,
haz que te alabemos y glorifiquemos
junto con el que reina contigo y con el Padre,
participando de la misma divinidad, y digamos así:
POST SANCTUS
Santo y bendito eres en verdad, Señor Jesucristo,
que prometiste damos el don de aquel Espíritu
a quien confesamos igual en la esencia al Padre y a ti,
Porque tú eres el Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo,
desciende benigno sobre estas oblaciones;
tú, que fuiste prometido por el Padre,
274
santifica los corazones humanos cuando vengas
y concede en abundancia los dones prometidos
a los que ves que te están esperando.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Descienda sobre nosotros, Señor, el Espíritu Santo;
que por medio de él y con él
llegues a poseer nuestros corazones debidamente purificados
y aceptes la plegaria instituida por ti.
Así podrás acoger nuestras peticiones
no por nosotros mismos, sino por él,
y también por él y no por nosotros perdonarás nuestros pecados.
Él, que contigo y con el Padre reina en la igualdad,
intercediendo por nosotros,
nos hace clamar hacia ti desde la tierra, diciendo:
BENEDICTIO
El Espíritu Santo purifique de sus pecados
a quienes esperan su venida.
R. Amén.
Que llene con sus dones
a quienes sabe que lo aguardan.
R. Amén.
Para que, cuando venga, llene con su santidad
a quienes esperamos con ansia su llegada.
R. Amén.
275
Por la gracia del amor de aquél
que en Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Señor, al concluir la celebración de nuestro servicio
en esta santa solemnidad,
te damos gracias y te alabamos
porque hemos recibido el don de tu misericordia.
Te pedimos, oh Dios, que nos limpies de todo pecado
y nos permitas alegrarnos siempre cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
276
Domingo de Pentecostés
TRISAGIUM
277
R. Santo Inmortal, que eres Salvador inmaculado,
apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.
POST GLORIAM
Oh Espíritu Santo
que procedes del Padre y del Hijo,
enséñanos a practicar la verdad.
De forma que nos asocies en el amor invisible
a aquellos de quienes tan inefablemente procedes.
R. Amén.
R. Amén.
SACRIFICIUM He 2,1-7
278
ORATIO ADMONITIONIS
R. Amén.
R. Amén.
ALIA
279
penitentes, paciente con los pecadores, conciliador a los herejes,
custodio de las doncellas, defensor de las viudas, protector de los
huérfanos, vindicador de los oprimidos, consolador de los afligidos,
guía a los vacilantes.
R. Amén.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Señor, que por la virtud de tu Espíritu confundiste las lenguas de
aquellos que edificaban la torre de la antigua soberbia y luego en la
novedad de la Iglesia naciente te serviste de esa multiplicidad de
lenguas para signo de tu presencia, de modo que lo que había sido
castigo se convirtiera en don, para construir la fe con lo mismo que
había destruido la vanidad, otorga a esta asamblea de tu familia la
venida del Espíritu Santo que prometes y das. Que destruya en
nosotros los deseos contrarios y edifique el mérito de la santidad.
R. Amén.
280
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Alzamos nuestra voz, Señor, ensalzando tus maravillas y por eso nos
sentimos llenos con aquella infusión del Espíritu Santo, que en otro
tiempo, por dos veces, concediste a tus discípulos. Una cuando,
antes de tu Ascensión, clavó en sus corazones el amor al prójimo,
otra cuando después, enviado desde el cielo, imprimió
profundamente en ellos tu caridad.
R. Amén.
R. Amén.
ILLATIO
281
¿Quién se atreverá a callar con ocasión de la venida del Espíritu
Santo, cuando a través de tus Apóstoles las lenguas todas de la
gentilidad están hablando?
¿Quién podrá describir de qué admirable modo en este día, con las
lenguas de fuego fue distribuido a los discípulos el conocimiento de
todas las lenguas del mundo, de modo que, hablando el latino con el
hebreo, el griego con el egipcio, el escita con el indio, mientras cada
uno habla su lengua entiende la del otro?
Estas son, sin duda, las siete gradas de tu templo, por las que se sube
al reino de los cielos. Este es el año quincuagésimo de la indulgencia
que en otro tiempo se predicaba en leyes figurativas. Este es el fruto
de las mieses nuevas, que hoy se manda ofrecer. Porque, aunque sea
eterno, anterior a los siglos, para nosotros es nuevo cuando se
manifiesta.
282
Ni carece de misterio el hecho de que se nos infunda este don diez
días después de la Ascensión de tu Hijo, pues con ello se muestra
que éste es el denario prometido por el Padre de familia a los
cultivadores de la viña.
POST SANCTUS
Este es aquel ungüento con que Cristo fue ungido por el Padre,
significado por aquel antiguo crisma que confería a los sacerdotes el
carácter de profetas y reyes, manteniendo la imagen del único
verdadero Rey, Sacerdote y Profeta, Cristo, Nuestro Señor y redentor
eterno.
283
POST PRIDIE
R. Amén.
R. Amén.
AD ORATIÓNEM DOMINICAM
BENEDICTIO
284
en lenguas de fuego,
limpie vuestros corazones de los malos hábitos.
R. Amén.
R. Amén.
R. Amén.
R. Amén.
285
V. Vosotros no temáis,
ya sé que buscáis a Jesús el crucificado,
No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
COMPLETURIA
R. Amén.
R. Amén.
286
DOMINGOS “DE COTIDIANO”
287
288
DOMINGO I DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú eres nuestra gloria, Dios nuestro,
aclamado y cantado sin interrupción
por los ángeles en el cielo,
mientras aquí eres celebrado solemne y sinceramente;
concédenos, por tu inmensa bondad,
vernos libres de todo mal y poder proclamar siempre tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos:
Con el espíritu bien dispuesto para la solemne liturgia,
celebremos los días del Señor,
establecidos según las leyes de nuestra santa fe;
no les dediquemos una menguada atención
por el hecho de ser bastante frecuentes;
que no nos interese menos su celebración
porque retornan repetidamente.
Todos deberíamos desear estos momentos
en los que se invita a la debilidad humana
a participar en tan grande y venerable misterio,
por el cual Dios se digna aceptar
el sacrificio que le ofrece el hombre.
El Dios inmortal, a quien alcanzamos por la fe,
entra en comunión con nosotros, pobres mortales,
y, aceptando la oblación del pan y del vino,
nos los devuelve de nuevo a los fieles,
como cuerpo y sangre de Cristo,
mediante la acción de gracias santificadora;
y mientras la bendición celeste vivifica a la criatura visible,
el Creador invisible penetra en el interior de los creyentes,
y, de esta manera, quiere que se le ofrezca lo que consagró
289
o que se le devuelva lo que generosamente entregó,
a fin de que le sea dado lo que exige para nuestra salvación
y esto mismo nos ayude a alcanzar la felicidad prometida.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, a quien hemos de adorar y alabar
en todo momento y sin interrupción;
aunque por negligencia no hayamos sido fieles
a nuestro deber de darte culto continuamente,
concédenos que, al menos en los días del Señor
te celebremos con diligencia;
que disminuya la preocupación por lo mundano,
desaparezca la causa del pecado,
se refuerce el vigor de la fe,
e impere la gracia del sacramento;
que el hombre asuma la responsabilidad
de ofrecerte lo que sólo a ti es debido;
de modo que mientras se complace
en la alegría del día del Señor,
no se vea oprimido por tareas onerosas.
El que se halla dominado por sus vicios
y fatigado por la servidumbre de sus placeres,
encuentre alivio para su tristeza,
y el que soporta las consecuencias de su libre albedrío
se ejercite en todo lo bueno y abandone todo lo malo;
que vele asiduo en la plegaria y huya lejos del pecado;
que su espíritu se serene gracias a este cambio saludable,
de manera que recobre fuerzas, si aspira a lo mejor,
y que, al menos deje algún lugar a las buenas obras,
aunque no sepa perseverar siempre en ellas.
R. Amén.
290
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
En este solemne servicio que te ofrecemos, Señor,
suplicamos humildemente de tu omnipotencia,
que habiéndonos concedido la protección de todos tus santos
aceptes con clemencia las oblaciones de tu pueblo
y las bendigas generosamente;
concede la prosperidad a los vivientes,
el refrigerio y el descanso a los difuntos;
y que cuanto ha sido presentado como muestra de devoción,
podamos recibirlo santificado como remedio de salvación.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios todopoderoso,
tú nos enseñaste que todo puede ser mantenido
con el bien de la humildad y la práctica de la caridad,
vuelve tus ojos hacia los miembros de tu Iglesia,
y cuanto puede haber sido dañado
por la rivalidad o por la indignación
renuévalo y disponlo en tu paz.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
291
ILLATIO
Es justo y necesario, Dios todopoderoso,
manifestarte la fe de nuestro corazón,
la confesión de nuestros labios,
la devoción de nuestra alabanza,
la obediencia de nuestra voluntad,
bienes que tú mismo te has dignado dejar a nuestro albedrío.
Ojalá te sirvamos tan asiduamente como es debido,
con tanto empeño cuanto mayor es el beneficio recibido,
y siempre con tanta diligencia
cuanto es abundante la gracia en que vivimos,
de modo que podamos devolverte algo
quienes todo lo hemos recibido.
Haces al hombre para ti,
aunque no te cansas al llevar a cabo la obra;
te mueve la piedad, pero la necesidad no te fatiga;
con tus manos gloriosas formas el cuerpo humano,
impones al barro la imagen de la divinidad,
modelas el rostro, diferencias los miembros;
le inspiras el aliento de tu boca
y lo vivificas con el alma racional.
Antes, sin embargo, preparaste la estructura del mundo,
juntando todos los encantos del universo,
en los que introduces a aquél a quien no sólo hiciste,
sino que quisiste hacerlo amable para ti;
para que te sirviera tranquilamente
en medio de la abundancia de todo género de bienes
y para que se conociese a sí mismo como señor
por la razón, no por la ociosidad,
y como deudor de la felicidad a Dios, no a su esfuerzo;
pues al hombre se le impuso la ley del precepto
para que la mente no desconociera el buen sentido;
se le dijo lo que estaba mandado, lo que debía evitar,
para que no ignorase lo que ocurriría
si no respetaba lo que había aprendido.
Pero, aunque la autoridad del que manda
pasó a castigar la temeridad
y la pena de muerte siguió a la falta de la concupiscencia,
el afecto del amor se volvió en favor del condenado;
mejor que el hecho de haberlo creado
fue que la misericordia quisiese salvarlo.
292
Asimismo demostraste más indulgencia al perdonar la injuria
que al recriminar el pecado;
pues no se había necesitado tanta bondad
para hacer existir a lo que no era,
como se necesitó para liberar al que no lo deseaba.
No perdonas al Hijo, sino que perdonas al culpable,
cuando aquél se entrega a la muerte libremente
y consiente en dejarse crucificar,
seguro en su divinidad
y consciente de que el amor libera redimiendo,
sin que la impiedad destruya al Redentor..
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarlo cada día, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que, a pesar de su condición divina,
se despojó de su rango tornando la condición de esclavo,
cuando se encarnó en las entrañas de la Virgen,
y, ocultando su divinidad, asumió nuestra debilidad.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Al hacer memoria de tus preceptos, Señor,
y ofrecerte la oblación de nuestro sacrificio,
te suplicamos con humildad e insistencia
que descienda sobre estos dones la abundancia de tu Espíritu;
para que, cuando los recibamos de tu altar santificados,
nos alegremos de todo corazón
con la fuerza de tu bendición, y libres de nuestros pecados.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
293
AD ORATIONEM DOMINICAM
Amados hermanos:
Quienes amamos a Dios pidamos de su bondad
que lleve a cabo en nosotros la obra de su amor,
para que, llenos de la divina gracia,
podamos repetir desde la tierra la oración del Señor,
que expresa la esperanza de nuestra salvación:
BENEDICTIO
El Señor os bendiga copiosa y generosamente
y os confirme en la esperanza del reino de los cielos.
R. Amén.
Que cuanto améis durante esta vida
no sea obstáculo para obtener la herencia del cielo
R. Amén.
Que podáis recibir los bienes necesarios
para agradar siempre a Dios omnipotente.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
294
DOMINGO II DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
ORATIO ADMONITIONIS
Si creemos, amados hermanos,
que es de Dios lo que estamos haciendo,
desechemos absolutamente los intentos
y deseos de agradar a los hombres.
Presentemos a Dios, si no una ofrenda agradable,
sí al menos las voces llorosas de la penitencia.
No debemos venir aquí
sin la vergüenza de creernos libres de toda culpa,
sino que debemos reunirnos [al menos los domingos]
como en presencia de un Juez terrible y con temor;
de ningún modo pensemos
que Dios ha olvidado nuestras acciones
porque no las castiga en el presente;
tal vez somos dejados para las últimas penas,
ya que no merecemos ser ahora corregidos.
Si, pues, somos hijos,
que los azotes paternales sean para nosotros
más dulces que la miel.
Si somos siervos dispuestos,
no debemos comer sin apreciarlo el pan de nuestro amo.
295
Meditando cada cual su situación, como conviene a todos,
o bien debemos llorar, si hemos caído,
o bien preocuparnos por los demás,
por la gracia del Señor, por la cual estamos fortalecidos.
R. Amén.
Por las inefables maravillas de nuestro Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios sin principio,
que hiciste las cosas eternas en los principios,
tú fundaste las cosas perpetuas,
tú que eres perpetuo sin condición,
a ti te pedimos
con oraciones nacidas del amor de nuestro corazón:
que concediéndonos el perdón en este mundo presente,
nos hagas dignos de la misericordia eterna;
y que mientras tienes misericordia
perdones en nosotros aquello que en nosotros encuentras
y de lo cual siempre tienes misericordia.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Mira, Señor todopoderoso,
la devoción de los fieles de tu pueblo
y recibe con agrado este ofrecimiento.
Te pedimos que para nosotros la conmemoración de tus santos
sirva de tal modo como sufragio, que imploremos por sus méritos
no sólo la ayuda para los que viven,
sino también el descanso de los difuntos.
R. Amén.
296
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios,
suma de todos los bienes, y amor sin defecto de todos los santos,
concédenos a todos nosotros la concordia en la buena voluntad,
para que siempre sigamos y cumplamos en paz tus preceptos.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación,
que nosotros demos siempre gracias a tu piedad,
Dios todopoderoso,
y celebrar en tu nombre los misterios
de todas las solemnidades y ofrecerte este sacrificio,
que ninguna palabra puede alabar como se debe,
pues es sencillo de ofrecer por el pueblo,
y agradable al consumirlo.
Aquí no hay balido de ovejas, ni mugido de toros,
ni voz de las aves bajo el peso de la muerte
que produzca desasosiego;
no hay temor de la sangre, ni molestia por el derramamiento;
sino que esta oblación es tan maravillosa y espléndida,
que, siendo incruenta, se la come viva;
pues, aunque se come un verdadero cuerpo
y se bebe una sangre muy verdadera,
no se sufre ningún miedo,
porque en esta comida y bebida espiritual
se administra la salvación de las almas.
297
Pues nuestro bendito Señor Jesucristo tu Hijo,
al venir en tu nombre,
mandó que se te ofreciera este sacrificio,
por lo que nosotros, obedeciendo este mandato,
recordamos lo que ordenó y lo que hizo.
A quien con razón alaban contigo y con el Espíritu Santo
los seres celestes y terrestres, los Querubines y Serafines
con incesante voz proclaman diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
él es la fe de los patriarcas,
la plenitud de la ley,
el tabernáculo de la verdad,
la predicación de los profetas,
el maestro de los apóstoles,
el padre de todos los creyentes,
la firmeza de los débiles,
la fuerza de los enfermos,
la redención de los cautivos,
la heredad de los redimidos,
la salud de los que viven,
la vida de los que mueren;
fue él quien, siendo el verdadero sacerdote de Dios,
instituyó un nuevo género de sacrificio,
se ofreció a ti como ofrenda agradable,
y nos mandó a nosotros ofrecerla.
Cristo, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Siendo acreedores de nuestra vida, Señor,
por la religiosa confesión de la muerte de tu Unigénito,
proclamamos con segura fe
su resurrección y ascensión a los cielos;
y confesamos que ha de venir de nuevo
a juzgar a cada cual según sus méritos,
a los que, aunque tiemblen por sus pecados,
confían en tu misericordia.
Por ello te pedimos humildemente
que santifiques esta oblación
298
con la efusión de tu Espíritu Santo
a fin de que quede plenamente transformada
en el cuerpo y la sangre de tu Hijo nuestro Señor;
para que, por esta ofrenda
por la que recordamos que hemos sido redimidos,
merezcamos también
ser purificados de nuestros pecados
y partícipes de tu perdón.
Tú eres el médico, nosotros estamos enfermos;
tú eres misericordioso, y nosotros miserables;
así pues, ya que no te escondemos nuestras llagas,
cúranos por estos sacrificios
por los que te sientes complacido.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida, las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Recordando los preceptos del Señor, amados hermanos,
vamos a decir las palabras de la oración del Señor,
y a pedir con humildad a su majestad,
que olvidándose con misericordia de nuestros pecados,
por el don de su gracia santifique
nuestros cuerpos y nuestros corazones;
así, purificados de toda mancha de pecado,
podremos decir desde la tierra con confiada voz:
299
BENEDICTIO
Que os llene la bendición de Dios todopoderoso,
por cuya preciosa sangre habéis sido redimidos.
R. Amén.
Os llene su gracia indeficiente,
por la que se deja ver su poder inefable.
R. Amén.
Y a quienes concede en este mundo la condición de nacer,
conceda en el reino eterno la mansión donde se vive sin fin.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre demos
gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
300
DOMINGO III DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
ORATIO ADMONITIONIS
Amadísimos hermanos:
A fin de obtener la misericordia del Señor,
oremos con todo nuestro espíritu,
y presentemos a Dios, por quien queremos ser escuchados,
los sentimientos y deseos unánimes de nuestra comunidad;
que la Iglesia católica,
cual madre de nuestros intereses y esfuerzos,
acoja en su amor los propósitos de todos,
para dispensar a todos los bienes anhelados.
Que sea una por la confesión de la fe,
numerosa por la extensión;
única por sus sacramentos, no por ser de un solo lugar;
esparcida, pero no dividida;
ilustre en sus sacerdotes, prudente en sus doctores,
pacífica en la fraternidad,
santa en sus ministros, intachable en sus servicios,
íntegra en sus vírgenes, provechosa en sus viudas,
fecunda en sus creyentes, libre entre las naciones,
cuidadosa para con los enfermos, perdonada en los penitentes,
clemente hacia los extraviados, rica para con los necesitados,
humilde con los pobres, generosa gracias a los ricos.
301
Así, colmada de todo bien,
tenga autoridad en nosotros y para nosotros,
pueda recobrar a los que busca y conserve a los que ha recobrado.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de nuestro Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, tu clemencia es inefable, tu piedad sin límites,
tu misericordia infinita, tu grandeza incalculable,
si te enojas es para corregir, si castigas es para hacer volver,
si acusas es para la enmienda, si invitas es para demostrar tu amor,
si golpeas es para no destruir:
acoge con generosidad las oraciones de tu pueblo
y atiende propicio;
dado que conoces lo que merecemos y lo que soportamos,
concédenos lo que te pedimos en tu nombre;
que, por la fuerza de tu diestra,
nos veamos libres de las acechanzas del enemigo,
el cual, movido por su envidia,
no cesa de atentar contra nuestra alma,
y podamos así ser admitidos en tu reino.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acoge, Señor, nuestras súplicas y las oblaciones de tus siervos
y hazte presente con tu potencia;
que ninguna petición caiga en el vacío
y ningún deseo quede desoído;
que cuanto cada uno ha ofrecido en honor de tu nombre
sirva para la salvación de todos los vivientes
y obtenga el descanso para todos los difuntos.
R. Amén.
302
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor Dios, Padre todopoderoso,
escucha nuestras plegarias
y concédenos la plenitud del amor y de la paz,
que todos cuantos confiamos en tu misericordia,
vivamos para siempre en la esperanza y el amor.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario alabarte siempre,
Dios eterno y omnipotente,
y darte gracias sin cesar con todas nuestras fuerzas,
a ti, que con tu Unigénito Hijo, Señor nuestro,
y con el Espíritu Santo,
eres un único Dios en tres personas
y un sólo Señor en la trinidad.
Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste
lo afirmamos también sin distinción
de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y también del Espíritu Santo;
de modo que, confesando la verdadera y eterna divinidad,
adoramos lo que es propio de cada persona divina,
la unidad en la majestad y la igualdad en la divinidad.
Por ti, único y verdadero Dios, la fe adquiere constancia;
por ti la debilidad obtiene la fortaleza,
y, cuanto es despiadado en las persecuciones
y terrible en la muerte,
303
lo haces superar felizmente
con la confesión de tu nombre.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarte, diciendo:
POST SANCTUS
Santo eres en verdad, Señor,
y muy por encima de la santidad de tus elegidos;
a ti todos los seres del cielo y de la tierra
te alaban y confiesan como Señor suyo;
tú eres el que obtiene el perdón de los pecados
a todos tus fieles.
Señor Dios y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Santifica, Señor, los dones que te hemos presentado,
y acoge benigno las oraciones de tus fieles;
acepta lo que te ha sido ofrecido
y santifica bondadoso a los oferentes.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Amados hermanos,
proclamando a Dios, autor de nuestra vida
y sabiendo que el Señor es el creador de todas las cosas,
imploremos su benevolencia
con humilde confesión y solícita plegaria;
que él, clemente, perdone nuestros pecados,
y nos permita invocarle siempre,
con todo el afecto de nuestro corazón, diciendo así:
304
BENEDICTIO
La bendición del Señor os acompañe en todo lugar
y os mantenga siempre unidos a él.
R. Amén.
Que os salve con su bendición
aquél que se ha dignado crearos con su poder.
R. Amén.
Que él os permita vivir de tal manera
que os haga coherederos de los méritos de los santos.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Mientras gustamos, Señor,
la plenitud de tu suavidad y dulzura,
te pedimos que tu presencia realice en nosotros
el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
los siglos de los siglos.
R. Amén.
305
DOMINGO IV DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados, al acercarnos al misterio del Señor,
debemos reconocer públicamente nuestros pecados,
si no queremos ser castigados cuando llegue el juicio;
hemos de humillarnos delante de los hombres,
si deseamos ser glorificados en presencia de los ángeles;
debemos llorar mientras estamos en esta vida,
si pretendemos reinar con Cristo;
hemos de desestimar los honores temporales,
si queremos alcanzar la gloria eterna.
Todo esto lo hemos de buscar con acciones, no con palabras;
no expresándolo con los labios, sino con nuestras lágrimas;
no son los vestidos lo que hemos de cambiar,
sino nuestras conciencias;
debemos contar nuestras culpas y no nuestros cabellos.
El testimonio de nuestra fe hemos de darlo
no con el porte exterior sino con nuestras buenas obras.
No se ha de cubrir con pieles de oveja la rapacidad del lobo,
que con fingida mansedumbre,
mientras parece acariciar al crédulo, le saca las entrañas.
No hay que ocultar tras paredes blanqueadas
306
la corrupción del hediondo cadáver,
no sea que mientras se admira
la falsa belleza del esplendor externo,
la malicia corrompa el interior.
Que el pequeño panal de miel no contenga hiel funesta,
no sea que al gustar con agrado el falaz sabor,
disimulado con el atractivo de la suavidad,
se convierta en amargura de corazón
la amistad con los malvados.
Temamos a Dios, testigo oculto en nuestra conciencia
y juez declarado en el momento del examen.
No busca nuestra confesión porque ignore algo,
sino para tratar con misericordia al que confiesa;
conocedor del pecado cometido secretamente,
no quiere imponer el castigo al acusado.
Así, la piedad absuelve a los humildes
y la severidad castiga a los contumaces.
R. Amén.
Él, que es un solo Dios en la Trinidad,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Soportamos,
Señor, el peso de nuestros pecados
con la cabeza inclinada y el corazón compungido;
y los que antes no queríamos reconocer nuestras culpas,
apenas hemos aprendido a arrepentirnos
ante el inminente castigo.
Pero tú, Señor,
que amansaste a las fieras en el foso
y enfriaste las llamas en medio del horno,
levanta tu mano para asistirnos
y concédenos tu segura ayuda en la aflicción;
que la fuerza de tu misericordia enderece
a los abatidos por el peso de sus culpas.
Y si por causa de nuestros pecados nos vemos humillados,
que la incansable bondad de tu misericordia nos levante;
307
y así, quienes se sienten oprimidos por sus muchas culpas,
se vean perdonados por tu amorosa generosidad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Dios todopoderoso y eterno,
en tu clemencia nos invitas a la vida eterna
por la confesión de tu nombre
y por el sacramento del bautismo;
concede que la presencia de tu poder
acompañe nuestras plegarias
y acepta benigno los dones de los que te suplican,
para que éstos alcancen la gracia que santifica
y los difuntos obtengan el descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, creador de la paz y dador de la caridad indivisible,
haz que permanezcamos ligados por el vínculo del amor
y estrechamente unidos en el bien de la concordia;
de manera que los pacíficos perseveren en la paz
y los desavenidos, por la gracia de tu misericordia,
se conviertan al amor verdadero.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
308
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre Santo, Dios omnipotente y eterno;
por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro;
que contigo y con el Espíritu Santo
al principio del tiempo creó la luz,
extendió el cielo con potencia,
estableció la tierra con sabiduría,
dividió las aguas con inteligencia,
y creó en ellas todos los seres;
finalmente, creando al hombre a su imagen y semejanza,
le infundió la vida racional.
Y ahora, Señor,
a ti que eres el creador del género humano
y, por la sangre que derramó tu Hijo hecho hombre,
eres también el redentor de todos los que creen en ti,
a ti las potestades te temen y te sirven todas las potencias;
a ti el ilustre coro de los ancianos
y todo el ejército de los ángeles te alaban.
Para ti los querubines y serafines,
con el rumor de sus alas al volar,
repiten el cántico de aclamación,
entonando tres veces el himno de la eterna alabanza,
diciendo sin cesar:
POST SANCTUS
Santo y glorioso eres en verdad, Señor y Dios nuestro.
Te veneran en el cielo los ángeles y en la tierra los hombres;
y mientras en lo alto es glorificada tu majestad,
aquí abajo se multiplica el poder de tu fuerza.
Aquí se presta el servicio de los hombres,
allí se dilata el gozo de los espíritus.
Elevemos nuestras plegarias a Cristo salvador
a quien, como hemos aprendido,
celebramos por causa de su muerte redentora.
Cristo Señor y Redentor eterno.
309
POST PRIDIE
Tenemos, Señor, el viático que nos has dejado,
pero esperamos con toda la fuerza de nuestro deseo
el cumplimiento de tus promesas;
pues quienes hemos recibido como alimento aquel cuerpo
con que te humillaste en la tierra,
deseamos verte en el cuerpo con que has sido glorificado.
Ahora vemos confusamente como en un espejo,
entonces podremos ver cara a cara tu gloria,
allí donde nadie buscará comida,
porque no habrá quien tenga hambre;
nadie acogerá a un peregrino,
porque todos vivirán en la patria;
nadie visitará a un enfermo,
allí donde subsista la herencia de la salud eterna;
nadie cubrirá a un desnudo,
porque todos estarán revestidos de luz perpetua;
nadie enterrará a un muerto,
allí donde todos viven para siempre.
Ahora tú, Señor, santifica estos dones que hemos de tomar,
para que al recibirlos merezcamos alcanzar los premios eternos.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados,
supliquemos de la clemencia de Dios Padre,
que nosotros, sus indignos siervos,
podamos recibir como remedio de nuestra alma
el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo,
y beber, sin culpa alguna, su preciosa sangre.
Así, permaneciendo en nuestros corazones
su amor misericordioso,
310
podamos repetir desde la tierra
la oración que él mismo enseñó a sus apóstoles:
BENEDICTIO
Que Dios todopoderoso os purifique de vuestros pecados
y os santifique con su bendición.
R. Amén.
Que el Señor os llene con el don de sus virtudes espirituales
y os haga perseverar en vuestro buen propósito.
R. Amén.
Que el Señor acepte vuestra humildad
y os enriquezca con la gracia de su amor.
R. Amén.
Él, que es un solo Dios en la Trinidad,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Mientras gustamos, Señor,
la plenitud de tu suavidad y dulzura,
te pedimos que tu presencia realice en nosotros
el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
los siglos de los siglos.
R. Amén.
311
DOMINGO V DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados:
reunidos para adorar solemnemente
al poderoso Creador del universo,
nosotros que somos su pueblo predestinado,
debidamente postrados ante él,
invoquemos al Padre bondadoso,
para que, como acostumbra,
nos conceda el bien en lugar del mal,
escuche a sus hijos en el día de la tribulación,
no permita que los inocentes sean maltratados,
sino que consienta a todos verse libres;
otorgue a los gobernantes la justicia con la verdad y la clemencia,
conceda a los pueblos la concordia con la paz;
que quienes han de mandar lo hagan sin forzar a los súbditos
de modo que éstos obedezcan sin murmuración;
que los ricos aprendan a no amar las riquezas perecederas
sino que, por medio de buenas obras, adquieran bienes eternos.
Que él tenga cuidado de los pobres, vista a los desnudos
y proteja a los que no tienen amparo.
312
Que haga regresar de su exilio a los refugiados,
y libre de ataduras a quienes suspiran en la cárcel.
Sea para los huérfanos auxilio cotidiano
y consolador benigno y compasivo de las viudas apenadas.
Que no falte la acostumbrada y benéfica lluvia
para que la tierra, bien regada, dé sus frutos abundantes.
Que nos ayude a velar constantes en la oración
y a ofrecer con frecuencia este sacrificio
para la remisión de los pecados.
R. Amén.
Por la misericordia de aquél
que es un solo Dios en la Trinidad,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, tu sabes que la vida de los aquí presentes
está sometida a toda clase de necesidades;
escucha los deseos de los que te suplican
y atiende las plegarias de los creyentes.
Si la salud de los familiares se ve en peligro
por una indisposición del cuerpo o del espíritu,
tu mano consoladora aparte el dolor del afligido
o la enfermedad del doliente.
Si amenaza la cólera o el enojo del juez,
que se haga presente el poder que calma a los superiores
y procura la libertad de los súbditos.
Si una intención siniestra empuja a litigar
a los que no van de acuerdo,
que una benévola concordia apacigüe a los contrincantes.
Si hay que soportar las incomodidades de un largo camino,
que acompañe vigilante el ángel custodio.
Él aleje a los espíritus malvados, a la presa de la fiera,
el error del camino, la calamidad de la emboscada,
la insidia del ladrón, la violencia del bandolero.
Si alguien ha de viajar por razón de negocios,
tú, guía invisible, haz sentir tu protección.
Que el legítimo deseo de beneficio
no empañe la rectitud de su mente;
313
que no sufra accidentes en el camino.
Que pueda alegrarse por el buen resultado obtenido
y sobre todo por haber sido fiel a la propia conciencia.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso,
que conoces los corazones de todos
y examinas con diligencia lo que se te pide,
te pedimos que acojas y atiendas con amor
no sólo las plegarias que formulamos
sino incluso nuestros más ocultos deseos.
Cuando nos reunimos para pedirte algo,
tú lo sabes todo antes de que hablemos.
Ofrecemos pues nuestras súplicas
por las necesidades de los pobres,
por las dificultades de los jóvenes,
por los daños de los vencidos,
por la seguridad de los viajeros,
por el alivio y el descanso de los fieles difuntos,
y por los que emprenden viajes peligrosos
para que se mantengan fuertes en las dificultades.
Que la fiebre y cualquier otra dolencia
se alejen de los enfermos,
que la tentación del espíritu del mal no haga mella en nadie;
que a todos ayude tu consuelo saludable
y les proteja la ayuda del cielo.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
314
AD PACEM
Oh Dios, tú, al subir a la derecha del Padre,
con autoridad evangélica nos mandaste observar la paz;
concédenos generoso tu paz,
de modo que, evitando las discordias fáciles,
logremos perseverar en el arduo camino del cielo.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias,
Señor, Dios nuestro.
Tú, al alma caída y agobiada por el remordimiento
no sólo le restituyes la dignidad perdida
y la restauras en el precedente esplendor,
sino que la haces participar en la gloria del cielo,
perdonando la culpa del pecado
y condonando la pena de la muerte eterna.
No te movió a realizar todas estas cosas
la realidad de nuestra pequeñez,
sino la inclinación de tu amor eterno.
Tú, pues, destruyendo sus cadenas,
diste la libertad al hombre esclavizado y afligido,
y por medio de un fiador lo redimiste
de la ley de la muerte que le oprimía:
enviaste a tu único Hijo y Señor nuestro,
que, para salvarnos, como precio de este comercio
entregó generoso su sangre;
él, que en el cielo recibe todo honor,
aunque nos veía indignos, se entregó por nosotros,
sometiéndose a las afrentas y aceptando todos los ultrajes,
para que la naturaleza humana que asumió al nacer,
quedara salvada gracias a su muerte.
315
Por él te pedimos y suplicamos
que aceptes la ofrenda de esta oblación pura,
que te presentamos como sacrificio sobre este altar;
atiende a las plegarias de los oferentes;
bendice con la plenitud de la gracia,
cual verdadero sacerdote, esta auténtica víctima;
que estos alimentos temporales sean sacramento de inmortalidad,
y, por su bondad intrínseca, nos obtengan la salud
de las enfermedades del cuerpo y de las dolencias del espíritu.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
al que justamente todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabar, diciendo:
POST SANCTUS
Santo es en verdad y admirable en el cielo
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
por quien te ofrecemos humildemente,
a ti, Dios Padre todopoderoso,
este sacrificio de alabanza
y la sincera piedad de nuestro corazón.
No se da muerte aquí,
entre horribles mugidos de ganado,
a una triste víctima o a un toro,
ni se inmola un cabrito del rebaño;
sino que se ofrece la oblación que instituyó
el verdadero Señor y Sacerdote omnipotente.
Cristo Dios y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Santifica, Señor, tu altar con la bendición de tu mano,
y, en la esperanza de la resurrección,
hazte presente en nuestro interior por la alegría y la gracia;
a todos cuantos te sirven inspírales aquellos deseos
que ha de agradarte conceder;
mira lleno de ternura a tu pueblo
y admítelo a recibir la gracia que salva.
Perdona a los que reconocen su pecado,
protege a los que están alegres
y consuela con tu clemencia a los que están tristes.
R. Amén.
316
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados,
al disponernos a recitar la oración dominical,
que ninguna preocupación secular ocupe nuestras mentes,
nada torpe, superficial o vano nos salga al paso;
más bien, arrepentidos de los pecados cometidos
y pidiendo perdón de antemano por lo que pueda ocurrir,
con temor y confianza digamos desde la tierra:
BENEDICTIO
La gracia de la bendición del Señor os proteja siempre
y os guarde de todo mal.
R. Amén.
El Señor os purifique de toda culpa de pecado
y os conceda poderle agradar por siempre.
R. Amén.
El Señor os salga al encuentro bien dispuesto
y os otorgue de verdad el don de su bendición.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
317
COMPLETURIA
Saciados por el Cuerpo y la Sangre de tu Cristo,
te damos gracias, Señor,
rogándote con humildad y devoción
que merezcamos tenerte siempre propicio,
ya que tú eres el médico y el sustento de las almas.
R. Amén.
Porque eres Dios piadoso y rico en misericordia,
y vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
318
DOMINGO VI DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú eres nuestra gloria, Dios nuestro,
aclamado y cantado sin interrupción por los ángeles en el cielo,
mientras aquí eres celebrado solemne y sinceramente;
concédenos, por tu inmensa bondad, vernos libres de todo mal
y poder proclamar siempre tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
al dirigirnos a Dios, conocedor de todos los secretos,
pidámosle, ante todo, la debida disposición para orar con fervor
y presentarle nuestras ofrendas espirituales.
Que nuestro espíritu, al rezar, no sea negligente ni falso;
que no estemos interiormente desprovistos
de un vigoroso y santo deseo,
ni creamos que basta recitar dignas plegarias,
usando con ligereza las palabras,
mientras entretenemos inmoderadas pasiones.
Que el Señor nos conceda, en la veracidad de nuestra fe,
comprender lo que hemos dicho;
no sea que, llevados por el ansia de humanas alabanzas,
deseemos en nuestro interior
algo diferente de lo que decimos con las palabras,
y, al no corresponder nuestros labios a nuestros sentimientos,
hagan inútiles nuestras voces
como el sonido de un címbalo o el tañido del bronce.
Que Dios piadoso se digne concedernos su amor
e inspire nuestra conciencia y nuestras palabras;
no descuidemos la oración a causa de las preocupaciones,
no busquemos sino lo que pedimos con la voz;
319
que nuestra confesión ante Dios responda de verdad
a lo aparece ante los hombres.
R. Amén.
Con la ayuda de la clemencia divina
de aquél que, único Dios en la Trinidad,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Escúchanos, Señor, Dios nuestro,
y, olvidando las faltas de los hombres,
acuérdate solamente de tu misericordia.
Escúchanos, te lo pedimos,
tú que nos soportas cuando pecamos,
nos aconsejas la enmienda, nos permites suplicar;
con paciencia, esperas que volvamos arrepentidos,
con justicia, suscitas el temor del juicio futuro,
con misericordia, nos ofreces poder evitar la muerte.
Que, en tu presencia, obtengan favor nuestros sacrificios,
perdón nuestros pecados, curación nuestras heridas,
piedad nuestros suspiros, consuelo nuestras adversidades,
solaz nuestras lamentaciones, paz nuestro tiempo,
dignidad el ejercicio de nuestro deber,
cumplimiento nuestros deseos.
Que la oración alcance su efecto,
la contrición tranquilidad, los sacramentos consagración;
que el sacrificio dé frutos de santidad,
la angustia desaparezca ante la seguridad,
la bendición asegure la salud;
de modo que, en todo momento,
con la abundancia de los dones de tu gracia,
reanimes al pueblo y alegres al sacerdote.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
320
POST NOMINA
Dígnate mirar con benignidad, Señor,
la oblación de tu familia y acoge con clemencia sus oraciones;
para que, llenos del don de tu gracia,
los vivientes alcancen ayuda para esta vida
y los difuntos obtengan el descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, que amas la concordia
y habitas en los corazones pacíficos;
te pedimos que nos otorgues una paz auténtica,
y a todos los creyentes una mutua caridad;
haz que los abrazos sean leales, las conversaciones, sinceras;
que nadie alimente enemistades ni en público ni en privado;
que no odien a sus hermanos
los que han aprendido a amarte a ti, como a su creador.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Dios omnipotente,
darte gracias, por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
el cual, sin dejar de compartir contigo
la inmutable condición divina,
asumió la naturaleza humana
y canceló el pecado cometido por el hombre;
321
constituido el último Adán, vivificó con el Espíritu a aquellos
a quienes el primer Adán había causado la muerte
como castigo del pecado.
Por su obediencia reconcilió contigo, eterno Dios y Padre,
a cuantos por la trasgresión del primer padre
habían sido privados de la comunión con la vida divina;
por el excepcional remedio de su encarnación,
de su pasión y de su sangre,
restituyó a la humanidad renovada la dignidad
de la que fue excluida por la vieja debilidad.
Todo esto lo realizó tomando la condición de hombre
aquél que nunca se vio privado de tu potencia;
se hizo hombre para salvar a los hombres
sin dejar de ser Dios;
conservó su naturaleza divina
mientras reconciliaba a los hombres gratuitamente;
se hizo semejante a nosotros
sin cesar jamás de compartir tu dignidad, oh Padre;
al asumir la humanidad se puso al frente de los hombres
sin perder su condición divina.
Por esto, todos los ángeles no cesan de alabarle,
diciendo así:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo,
tu Unigénito y nuestro primogénito;
primogénito por la gracia, unigénito por naturaleza;
primogénito porque no hay nadie antes de él,
unigénito porque no hay nadie después de él;
el cual, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
permaneciendo perfecto como tú
y siendo verdaderamente uno de los nuestros.
El mismo Señor y Redentor eterno.
322
POST PRIDIE
Al celebrar el memorial
de la pasión, de la muerte y de la resurrección
de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
te pedimos, Padre todopoderoso,
que aceptes propicio, santifiques y bendigas
estos dones que hemos ofrecido sobre tu altar
y concedas a cuantos los reciban
alcanzar la salvación eterna.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados, aunque sean muchos nuestros pecados
no hemos de desconfiar de la misericordia de Dios,
si tratamos de convertirnos con todas nuestras fuerzas;
ya que él se deja ganar por un corazón humilde
y por la confesión de nuestros labios más que con víctimas;
humillémonos pues ante él y con todo el afecto de nuestro corazón,
digamos desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor os bendiga y, en su bondad, se digne santificaros.
R. Amén.
Consolide vuestra fe con la promesa de los bienes celestes
y alimente vuestra esperanza
con la abundancia de los bienes presentes.
R. Amén.
323
Que os glorifique con el premio de la vida eterna
el que os ha redimido con el precio de su pasión.
R. Amén.
Él que en la Trinidad es el único Dios,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Demos gracias a la eterna Trinidad,
saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
cuya sangre nos redimió a precio elevado.
Pedimos, pues, que por la fuerza de tus sacramentos,
salgamos ilesos de este mundo malvado.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo,
glorioso en la Trinidad, un solo Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
324
DOMINGO VII DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Oh Cristo, gloria nuestra,
te ofrecemos la suprema alabanza que sólo tu mereces;
acepta benigno nuestro homenaje
y haz que, en tu monte santo,
tengamos parte en la comunión de los santos
y con ellos entremos por la puerta del reino del cielo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Reunidos para celebrar los sagrados misterios,
y heridos por el peso oculto de nuestra conciencia,
deploremos de tal manera los pecados pasados,
en el presente no los cometamos más
y, con solicitud, nos guardemos de las asechanzas futuras.
Merece un severo castigo el cometer de nuevo un pecado,
después de haber pedido perdón.
Que nadie ceda pues a los malos pensamientos,
ni se deleite en deseos pecaminosos;
evitemos las malas conversaciones
y cumplamos con presteza la voluntad de Dios.
Que en nuestras obras resplandezca la castidad,
la gravedad en nuestras palabras,
la humildad en nuestras oraciones
y la sinceridad en nuestra prácticas religiosas.
Junto con nuestro sacrificio
presentemos la ofrenda de nuestras lágrimas,
para que podamos alegrarnos de ver colmados
nuestros deseos de bien.
R. Amén.
325
Por las inefables maravillas de nuestro Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios, Padre todopoderoso, con redoblada súplica te pedimos
que, por tu benigna grandeza, guardes a tus siervos y a tus siervas:
líbralos de los insidiosos ardides del adversario,
defiéndelos, día y noche, para que el astuto enemigo
no los domine ni en el cuerpo ni en el espíritu;
que las preocupaciones materiales no los desvíen,
sino que la luz verdadera de tu Hijo
les mantenga atentos para acoger el resplandor del espíritu.
Gobierna y rige con celestial sosiego a tu Iglesia,
fundamento de la verdad,
para que no sucumba ante las presiones del mundo
ni al escándalo de las divisiones innecesarias.
Haz que quienes ocupan los primeros puestos
estén cimentados en la fe católica,
dedicados de lleno a sus obligaciones,
esclarecidos por su piedad,
sosegados por su paciencia, tranquilos en la paz,
y conserva en el bien a todo el universo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acepta benigno, Dios clementísimo, nuestras oblaciones
y acoge propicio las súplicas de los oferentes.
Te las presenta en tu santa Iglesia católica
el ministerio de tus sacerdotes,
en honor y en conmemoración de tus santos,
para alejar cualquier desastre o calamidad
y obtener la salvación de los pueblos,
para evitar todo peligro de muerte,
326
para la reconciliación y el perdón de los pecados,
para alcanzar el consuelo de la paz
y concédenos poder llevar una vida intachable.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, clemente, tú eres la paz verdadera y la caridad indivisible:
concédenos a todos una paz perfecta;
para que observemos en la tranquilidad tus preceptos
y alcancemos la vida que no tiene fin.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
La inmensidad de su divinidad
llena el universo de modo tan inmutable
que está presente entera en cada una de las criaturas
y su plenitud habita en todas.
No disminuye en lo pequeño, ni aumenta en lo grande;
no queda limitada por el tiempo, ni se ciñe a una cantidad;
no empezó en un primer momento, ni conoce un término final.
Por ella todo hombre ha sido creado para la justicia sin pecado
y después de la ruina de la culpa
ha sido reparado por el sacrificio purísimo de Cristo.
A quien, en la unidad de la Trinidad, alaban el cielo y la tierra,
proclamando y repitiendo, con agradable melodía, el himno:
327
POST SANCTUS
La mente humana, oh Dios,
iluminada por tu misericordia,
sea capaz de acoger la doctrina y la gracia
de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo Unigénito,
por quien hemos sido creados y redimidos;
él es el Creador de los siglos, el libertador de los creyentes:
Él, humillado hasta la muerte y una muerte de cruz,
quiso padecer por nosotros sin dejar de reinar contigo,
siendo a la vez sacerdote y víctima.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Al cumplir y observar el mandato de tu Unigénito,
te pedimos, Padre todopoderoso,
que infundas tu Espíritu santificador
sobre estos dones presentados sobre tu altar.
Que por la acción de este misterio celeste e invisible,
este pan sea la carne y este cáliz la sangre de Cristo,
gracia para quienes los ofrecen
y remedio para cuantos los reciben.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Al prepararnos, hermanos amados,
a recibir en nuestro cuerpo mortal el sacrificio celestial
y a acoger como huésped a Dios en nuestro interior,
purifiquemos nuestras conciencias de toda mancha,
de modo que no quede en nosotros nada falso o soberbio;
sino que manteniéndonos en la humildad y practicando el amor,
328
se refuerce nuestra fraternidad,
por la participación en el cuerpo y la sangre del Señor,
y con gran confianza podamos decir desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor escuche la oración de vuestra humildad
y os dé el premio de la salvación eterna.
R. Amén.
Que Dios os sea propicio en todo tiempo y lugar
y os alegréis de poderlo alabar.
R. Amén.
Dios clemente perdone todos vuestros pecados
y os haga llegar a la gloria sempiterna.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Saciados por el Cuerpo y la Sangre de tu Cristo,
te damos gracias, Señor, rogándote con humildad y devoción
que merezcamos tenerte siempre propicio,
ya que tú eres el médico y el sustento de las almas.
R. Amén.
Porque eres Dios piadoso y rico en misericordia,
y vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
329
DOMINGO VIII DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Oh Cristo, gloria nuestra,
te ofrecemos la suprema alabanza que sólo tu mereces;
acepta benigno nuestro homenaje
y haz que, en tu monte santo,
tengamos parte en la comunión de los santos
y con ellos entremos por la puerta del reino del cielo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados:
apartarse de nuestro Dios es sucumbir, convertirse a él es resucitar,
alejarse de él es morir, permanecer en él es vivir y mantenerse,
volver hacia él es renacer;
nadie lo busca sin ser aconsejado por la razón,
nadie lo encuentra si no tiene el corazón limpio,
nadie lo pierde si no es engañado por el error;
oremos suplicando con insistentes plegarias
que se haga presente, cuando se le busque,
y que no esté ausente cuando se le invoca,
sino que se deje sentir en nuestro espíritu
por la voluntad de su amor.
R. Amén.
Por la gracia del amor de aquél
que es un solo Dios en la Trinidad,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor Dios, tú quieres que, sin cesar, te recemos,
y, en tu bondad, concedes que podamos invocarte,
330
tú que alientas los buenos deseos
y nada deniegas a los que llevan una vida honrada;
inspira anticipadamente lo que deseas escuchar
para poder realizar lo que te agrada;
concédenos lo que deseas amar en nosotros
para que puedas siempre escucharnos.
Concede que las aspiraciones sean sinceras;
los deseos, santos;
los servicios, eficaces;
los secretos, respetados;
las palabras, humildes;
las conversaciones, agradables;
las alabanzas, infatigables;
que las plegarias sean puras;
las peticiones, convenientes;
las súplicas, justas;
los ruegos, tenaces;
los encomios, constantes;
que, invocado por todos nosotros,
nos concedas a todos cuanto es necesario
para alcanzar la vida eterna.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Dios eterno y todopoderoso,
te pedimos que atiendas propicio
las plegarias de los que te suplicamos,
y aceptes benigno nuestra humilde oblación;
concede, Señor, que este sacrificio que te ofrecemos,
sea provechoso para todos nosotros
y obtenga el descanso eterno para todos los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
331
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor todopoderoso,
de quien proviene el bien de la humildad
y el ardor de la caridad,
concédenos crecer en el amor y en la sencillez,
de manera que, humildes y pacíficos,
nos alegremos de vivir en el amor a Dios y al prójimo.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Señor,
orar e invocarte siempre, a ti, que, desde el principio,
escuchas con bondad las plegarias de tus siervos
y te muestras propicio;
anticipas tus beneficios a cuantos te invocan,
realizas gestas maravillosas y no niegas tu perdón,
otorgas siempre tu amor y muestras tu providencia.
Así, cuando Moisés te suplicó
con las manos extendidas, imagen de la cruz,
en Amalec venció al diablo;
así, cuando Josué invocó al Señor,
por la fuerza del nombre divino,
prolongó el día hasta vencer al enemigo,
tal como nuestro Jesús, la luz verdadera que había de venir,
crecería siempre más hasta destruir las tinieblas;
así, Samuel, después de haber orado,
aterrorizó los duros corazones del pueblo
con un vendaval y los conmovió con truenos
dando testimonio anticipado de Cristo,
quien haría resonar las amonestaciones evangélicas;
332
así David, cantor de himnos,
con la gracia de la oración hizo más dulce el canto de los salmos;
así cuando Salomón dedicó el templo del Señor
mientras oraba con las manos extendidas
también él indicó de alguna manera el signo de la cruz;
así Asaph y Josafat, nobles reyes,
que guiaban al pueblo de Dios con toda piedad,
derrotaron más con la plegaria que con las armas
a numerosas huestes de enemigos;
así Ezequías, mientras entre lágrimas
volvía de la muerte a la vida,
convirtió las horas del ocaso del sol en un amanecer.
Así Elías, en cuya boca parecía estar la llave del firmamento,
con la oración cerró y abrió el cielo;
así Eliseo, devolvió la vida al difunto con la plegaria,
cuando recostado trataba de reanimar los miembros inertes;
así Jonás, hundido en el mar y devorado por el pez,
no cesó ni un momento en la oración,
de modo que ni el monstruo ni la tempestad pudieron dañar
a quien suplicaba desde el antro de las intrincadas entrañas;
así los tres jóvenes orantes no sintieron el fuego que los rodeaba
y la armonía de la plegaria pudo vencer
al estrepitoso crepitar de la llamas;
así Daniel en el foso por medio de la oración
contuvo las ávidas fauces y las bocas decididas de los leones.
Así nuestro Señor Jesucristo,
fiel en todas sus palabras y santo en todas sus acciones.
dio a los que le siguen una norma para orar,
en la cual consiste toda la salvación;
así ordenó a los apóstoles orar sin desfallecer nunca;
así prometió a cuantos suplican con fidelidad y amor
concederles lo que pidan con fe en la oración;
así, no sólo encomendó sus discípulos al Padre,
orando antes de la pasión,
sino que también, durante la pasión, oró por sus enemigos;
así, exaltado a la derecha de Dios, reina por siempre
y por nosotros intercede sin cesar.
333
A él, contigo, oh Padre, y en la unidad del Espíritu Santo,
el innumerable ejército de los cielos
alaba, respeta, suplica, adora, glorifica,
honra, venera, exalta como Creador,
y con incansable encomio bendice,
ensalza, confiesa y dice:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
que, desechando la deficiencia de los sacrificios impuros,
instituyó el rito simplicísimo de la nueva sanción,
y con estas santas celebraciones enseñó a sus discípulos
a vivir en pura inocencia
y a ofrecerte sólo a ti, oh Dios, el sacrificio de alabanza.
El mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, nos alegramos en tus alabanzas,
creyendo todas las obras portentosas
de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
y confesando su encarnación y la potencia de su divinidad;
al ofrecerte el sacrificio de alabanza,
suplicamos de tu clemencia,
oh Dios, inmensa Trinidad e infinita majestad,
que esta oblación, depositada sobre tu santo altar,
sea agradable en tu presencia
y aceptable como expiación de nuestros pecados;
dígnate benedecirla enviando tu santo Espíritu septiforme,
de manera que tú, oh Dios, te manifiestes en ella;
para que, si alguien toma parte en ella,
con tu bendición le concedas remedio en esta vida
y pueda obtener después la vida eterna.
R. Amén.
334
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados,
seamos solícitos de nuestra salvación ante Dios,
cuantos no estamos seguros de la eficacia de nuestros méritos;
y, como a todos nos es necesario el perdón del Redentor
para impetrar su misericordia
digamos unánimemente desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor clementísimo,
en cuya mano está todo progreso,
os conceda crecer siempre en la caridad y en la paz.
R. Amén.
Sed unánimes y concordes en las buenas acciones,
para que nunca os desviéis de los preceptos del Señor.
R. Amén.
Vuestro espíritu permanezca firme en el temor del Señor,
y os guíe siempre su misericordia.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
335
COMPLETURIA
Demos gracias a la eterna Trinidad,
saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
cuya sangre nos redimió a precio elevado.
Pedimos, pues, que por la fuerza de tus sacramentos,
salgamos ilesos de este mundo malvado.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo,
glorioso en la Trinidad, un solo Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
336
DOMINGO IX DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
La multitud de los ángeles te alaba en el cielo, Señor;
que te glorifique desde la tierra cuanto ha sido creado por ti;
tú, ensalzado por las turbas celestiales,
complácete en el culto que te rinden los hombres.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados, respetando el orden debido,
ante todo oremos a Dios por nuestros pecados,
por si algo inquieta nuestros pensamientos,
por si algo ha sido motivo de vanidad mundana
y tienen remordimientos los arrepentidos;
que, al menos aquí sea vencida la astucia del diablo
cuando se implora la clemencia de Dios omnipotente.
R. Amén.
Por la condescendencia del amor de aquél
que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, que por la potencia de tu Hijo
y distribuyendo los dones del Espíritu Santo
has vencido la maldad del antiguo devastador;
concédenos, te lo pedimos,
que tu diestra reprima
a quién maquina hacernos daño.
R. Amén.
337
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios y Padre, te pedimos que acojas
los deseos de cuantos te suplican;
para que, al ser aceptada la oblación de los vivos,
los fieles difuntos obtengan el descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
A quienes has concedido ser hijos adoptivos
haznos, Señor, hijos de la paz;
para que viviendo pacíficamente en la tierra
podamos alcanzar la herencia eterna prometida.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación
alabarte siempre y darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno;
que eres único en la divinidad y trino en la majestad,
338
inseparable por naturaleza,
indisoluble en cuanto a persona,
Dios único pero no solitario,
unidad triple y trinidad simple,
sabiduría múltiple,
unidad sin confusión,
distinción sin separación,
a quién confesamos uno en la sustancia
y proclamamos trino en las personas:
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
que eres reconocido trino en la unidad
y adorado uno en la trinidad.
A quien los ángeles y arcángeles
alaban unánimes diciendo:
POST SANCTUS
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
el Señor es Dios, él nos ilumina.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Santifica, Señor, esta ofrenda,
alegra a los que te sirven,
da esplendor a esta iglesia, embellece a los altares,
conduce a tu pueblo, cura la enfermedad,
socorre en la necesidad, acepta las plegarias;
que todos, libres de la astucia del maligno,
no teman al que prepara insidias
sino al que ofrece la salvación.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
339
AD ORATIONEM DOMINICAM
Para cumplir el precepto de orar
que Cristo encargó a sus discípulos,
también nosotros, hermanos, con corazón ferviente,
proclamemos desde la tierra:
BENEDICTIO
Dios, vuestro hacedor,
renueve en vosotros la dignidad original en que os creó.
R. Amén.
El mismo Redentor conserve cuanto ha operado la gracia
con la cual os ha redimido.
R. Amén.
Él, que será el juez de todos,
no deba condenaros por ningún pecado en el juicio futuro.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Al libar el cáliz de la Pasión del Señor,
gustando la suavidad del cuerpo sacrosanto,
démosle las debidas alabanzas y gracias,
con la alegría desbordante que rezuma de su casa.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
340
DOMINGO X DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
La multitud de los ángeles te alaba en el cielo, Señor;
que te glorifique desde la tierra cuanto ha sido creado por ti;
tú, ensalzado por las turbas celestiales,
complácete en el culto que te rinden los hombres.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Oremos, hermanos amados, a Dios,
que se complace en la fe y el servicio de su Iglesia,
para que, conservándonos en ella,
seamos su posesión, y nos haga entrar en los goces eternos.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios,
que es glorificado en la Trinidad
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, que has querido que tu Iglesia crezca
en medio de las dificultades,
vence la soberbia de los que atentan contra ella
y haz que se sometan a la unidad de tu verdad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
341
POST NOMINA
Acepta, Padre amoroso
el sacrificio que te ofrece tu pueblo,
de modo que otorgues tu favor a los vivos
y el descanso eterno a los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Concédenos, Señor, el consuelo de tu paz
para que podamos vivir libres del enemigo en esta vida,
y después eternamente felices en el cielo.
R. Amén.
Por ti, Dios nuestro,
que eres la paz verdadera y la caridad perpetua,
y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Padre omnipotente,
darte gracias, por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
verdadero y eterno Pontífice,
único sacerdote sin mancha de pecado.
Te ofrecemos, no sólo por las culpas del pueblo
sino también por nuestras propias ofensas,
la víctima que te hace propicio,
cuya sangre purifica el corazón de todos los hombres;
para que los pecados cometidos por fragilidad de la carne
queden perdonados por la intercesión del sumo sacerdote.
A quien todos los ángeles con razón
no cesan de aclamar, diciendo:
342
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
en cuyo nombre te ofrecemos esta sagrada oblación,
rogando que aceptes de buen grado cuanto te presentamos
y lo bendigas con el don de tu Espíritu Santo.
Dios, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Bendice, Señor, esta oblación
que ofrecemos en honor de tu nombre,
santifica el espíritu de los que han de recibirla
y purifica su voluntad.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Teniendo presentes nuestros pecados, hermanos amados,
dirijamos al Señor oraciones con lágrimas:
de modo que limpios de nuestras culpas,
clamemos a él desde la tierra de todo corazón:
BENEDICTIO
Cristo Señor, que es la vida de los hombres mortales,
os perdone todo rastro de pecado.
R. Amén.
Que os revista con el esplendor de las virtudes
y os haga coherederos de los santos.
R. Amén.
343
Recomendados por la fe y las buenas acciones,
podáis llegar inmaculados a la herencia eterna.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Nutridos con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre
demos gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud de tal alimento,
perseveremos aquí en costumbres santas
y consigamos la gloria en el reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
344
DOMINGO XI DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
La multitud de los ángeles te alaba en el cielo, Señor;
que te glorifique desde la tierra cuanto ha sido creado por ti;
tú, ensalzado por las turbas celestiales,
complácete en el culto que te rinden los hombres.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Oremos, queridos hermanos, al Señor todopoderoso.
Él nos inspire cómo hemos de orar
de modo que pueda otorgarnos el premio de la inmortalidad.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios,
que reina en la Trinidad,
y permanece por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, tú has querido compartir nuestra debilidad,
haz que podamos participar de tu reino;
concede tener parte en tu gloria
a aquellos a quienes te hiciste cercano
al asumir la naturaleza humana.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
345
POST NOMINA
Mira, Señor todopoderoso,
la devoción de los fieles de tu pueblo
y recibe con agrado este ofrecimiento.
Te pedimos que para nosotros
la conmemoración de tus santos
sirva de tal modo como sufragio,
que imploremos por sus méritos
no sólo la ayuda para los que viven,
sino también el descanso de los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Acrecienta en nosotros, Señor,
el bien de la humildad y el celo de la caridad;
para que, viviendo en la paz,
podamos ofrecerte el fruto de la justicia.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Padre omnipotente, que tu pueblo,
redimido por la sangre de tu único Hijo, cante tus alabanzas.
Con el fin de que los hombres, obra tuya,
no quedasen en cautiverio definitivamente,
diste a tu único Hijo para que los sustituyese,
y, aceptando la injuria de la cruz,
devolviese la vida al hombre perdido.
346
Por eso, todos los ángeles y los santos
no cesan de alabarte, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
sólo él es la vida de los hombres
y la inmortalidad de los redimidos.
El mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Te pedimos, Señor, que santifiques
esta víctima ofrecida en honor de tu nombre,
y que cuantos participaremos de ella
obtengamos la herencia eterna.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Recordando la enseñanza del Señor, amados hermanos,
desde la tierra elevamos hacia el cielo la oración,
que Cristo enseñó a sus discípulos, para orar siempre al Padre:
BENEDICTIO
La fe, por la que creéis en Cristo,
os conduzca al reino de los cielos.
R. Amén.
La esperanza, por la que confiáis alcanzar los bienes eternos,
os haga soportar las dificultades presentes con paciencia.
R. Amén.
347
El amor inagotable os obtenga ahora el favor de los hombres
y después la compañía de los santos.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Alimentados con el Cuerpo de Cristo
y santificados con su Sangre
demos gracias a Dios, Padre todopoderoso,
para que en virtud del tal alimento,
vivamos ahora en santidad
y consigamos la gloria del reino venidero.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia
de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
348
DOMINGO XII DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
La multitud de los ángeles te alaba en el cielo, Señor;
que te glorifique desde la tierra cuanto ha sido creado por ti;
tú, ensalzado por las turbas celestiales,
complácete en el culto que te rinden los hombres.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados, acerquémonos unánimes y concordes
al sagrado altar del Señor, Rey eterno;
roguemos al Señor que no tiene principio ni fin,
que perdone nuestros pecados con su misericordia
y quiera hacer llegar nuestras plegarias
al bondadosísimo reino de su grandeza.
R. Amén.
Con la ayuda de la clemencia divina,
del único Dios que en la Trinidad
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Altísimo e inefable Dios,
tú prefieres atender a los corazones más que a las palabras,
tú consideras el espíritu antes que la edad,
tú quieres ser temido no con los labios sino con un corazón puro,
tú, para que no perezcamos,
nos abrazas con tu benévola compasión;
más aún, bajo la sombra de tus alas
acoges a los desgraciados;
dígnate purificar nuestros corazones
de las manchas de los pecados;
349
para que limpios de toda culpa
y libres de las preocupaciones mundanas,
merezcamos ser templo del Espíritu Santo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios, que te complaces en la paz de tus fieles,
concede la paz a tus siervos;
y con tu bondadosa piedad ordena los actos
de aquellos que buscan servirte.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Acrecienta en nosotros, Señor,
el bien de la humildad y el celo de la caridad;
para que, viviendo en la paz,
podamos ofrecerte el fruto de la justicia.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
350
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación
ofrecerte el sacrificio de alabanza,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno;
por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Lo que prefiguró Abel,
lo que mostró el cordero pascual,
lo que celebró Abrahán,
lo que manifestó Melquisedec,
se ha cumplido en Jesucristo nuestro Señor,
verdadero Cordero y Sacerdote eterno.
Por todo esto los querubines se alegran,
los serafines se glorían santamente con gozo,
los veinticuatro ancianos
y los seres llenos de ojos y con seis alas,
llenos de júbilo, en el cielo,
entonan juntos con vigor un himno, diciendo:
POST SANCTUS
Te alaban, Señor, todas las potencias del cielo
y la innumerable multitud de tus santos;
todas las criaturas te sirven
y te acompaña el coro de los santos ángeles.
Por Cristo Señor nuestro y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Acepta, Señor todopoderoso,
el sacrificio que te ofrecemos;
dígnate bendecir y santificar, para nuestro bien,
los dones presentados sobre tu altar.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
351
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Inclinémonos ante el Señor, hermanos amados,
con un corazón humillado
y confesando nuestros pecados al clementísimo Creador,
digamos con insistencia desde esta tierra:
BENEDICTIO
El Señor todopoderoso,
que se ha dignado crearos de la nada,
os otorgue su bendición.
R. Amén.
Sane vuestra debilidad
el que es vuestro único Señor y Redentor.
R. Amén.
Que siempre cuide de vosotros
aquél en quien está la plenitud de vuestra salvación.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Demos gracias a la eterna Trinidad,
saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
cuya Sangre nos redimió a precio elevado.
Pedimos, pues, que por la fuerza de tus sacramentos,
salgamos ilesos de este mundo malvado.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
352
DOMINGO XIII DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú mereces una excelsa alabanza en el cielo,
a ti te glorifica desde la tierra la Iglesia,
y el clamor de esta asamblea eleva un himno hacia lo alto.
Te pedimos, pues, Dios todopoderoso,
que así como cantamos solemnemente tus alabanzas
acojas con benignidad la voz de nuestras oraciones.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
roguemos devotamente a Dios, eternidad de los ángeles,
paz de los bienaventurados y vida de los fieles;
ya que comprendemos por su inspiración
que hemos de invocarlo con sinceridad,
de modo que podamos obtener con su ayuda
cuanto le pedimos con fe.
R. Amén.
Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo
que en Trinidad, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, uno e inmenso,
que reparas ahora con tanta misericordia
las deficiencias de los que hemos caído;
tú que llamaste poderosamente a la existencia
a los que no éramos;
concede a tu santa Iglesia católica conservar siempre incólume
la plenitud de la fe que le has confiado,
353
y, compasivo, haz que la recuperen
quienes la hayan perdido por su modo de actuar;
de manera que por la fe puedan alcanzar la vida eterna
y por las buenas obras el esplendor de la gloria.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Nosotros, siervos tuyos, humildes y devotos,
venimos a suplicarte, oh Dios eterno y bien inagotable:
ya que dispusiste que en la santa Iglesia
se pudiese obtener la felicidad eterna para los fieles
y el perdón para los pecadores,
concede a quienes viven en ella permanecer sin falta
y a los difuntos que, gracias a nuestros sufragios,
se vean libres de las penas merecidas,
de modo que los vivientes te glorifiquen de palabra y de obra
y el reposo de los difuntos aumente la alegría eterna.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Dios eterno,
tú eres la paz indestructible y el premio de la paz perpetua,
tú estableciste con los ángeles una alianza de paz
y concediste a los hombres la posibilidad
de poder llegar a ser copartícipes suyos;
concédenos, a quienes somos tus hijos,
poder vivir pacíficamente en el tiempo
y alcanzar la paz de la eternidad;
354
de manera que,
mientras pasan los años con el anhelo de la paz,
obtengamos la posesión perpetua del reino de la paz.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario que te bendigamos,
glorifiquemos y alabemos
con nuestras voces sin cesar y con toda devoción,
Dios temible de gran poder,
Señor admirable de abundante misericordia;
tú has unido a ti a la santa Iglesia católica
por medio de la celebración de los misterios de su redención,
llevando a cabo así lo que decidiste desde toda la eternidad.
Herida por el contagio de la ajena perfidia,
con razón se adhiere a ti, amándote y siguiéndote,
e invocándote en sus dificultades;
cuando celebra el sacramento de este singular sacrificio,
mientras mantiene la verdadera fe
por el don recibido del Espíritu Santo,
te ruega que alejes de su integridad
toda oposición y a todos los que la combaten,
que cierres la boca de quienes dicen falsedades contra su verdad,
y quebrantes cualquier fuerza que se le oponga,
ya insinuando calumnias ya propalando falsedades,
ya resistiendo a lo que es recto ya perturbando lo que empieza,
ya atacando a la dignidad de la recta fe y el bien obrar;
que no se levante o cause daño
ninguna boca ensoberbecida por su elocuencia,
ninguna mano cargada de armas,
ninguna tentación insistente o violenta,
ningún poder con intención de herir o capaz de espantar,
y que el malvado no pueda prevalecer.
355
Sino que, aniquilados y destruidos todos los adversarios,
pueda servirte en esta vida con serena libertad,
tal como ahora, anunciando tu verdad,
junto con todo el ejército celestial,
canta y proclama este himno de alabanza
diciendo sinceramente:
POST SANCTUS
Santo, glorioso y lleno de amor eres en verdad,
Jesucristo, Hijo de Dios vivo y Señor Unigénito;
que, permaneciendo con el Padre,
determinaste, desde toda la eternidad,
unirte con la Iglesia congregada de entre los pueblos,
y plasmaste en verdad el misterio de esta unión
en este sacramento de tu cuerpo y de tu sangre;
para vincularla realmente a ti
la purificaste con el agua del bautismo,
la embelleciste con el óleo de la unción,
la saciaste con el pan de tu cuerpo
y la alegraste con el vino de tu sangre derramada;
tú mismo fuiste su Redentor,
tú te convertiste en el precio de su rescate.
No diste por ella una prenda de gran valor,
que a su vez hubiera de ser purificada de toda caducidad,
pues lo que debía ser comprado
no podía decaer por la podredumbre de lo viejo
ni por la suciedad de lo vulgar;
sino que te has dado tú mismo, eterno e inmortal,
y la has redimido humillándote hasta muerte,
para librarla del poder del infierno
y configurarla según la gloria de tu inmortalidad
y de la bienaventuranza eterna;
así, manteniendo sin cesar el recuerdo de todos estos beneficios,
la Iglesia, con fe y sincero agradecimiento,
conmemora las palabras de tu institución y de su redención.
El mismo Señor y Redentor eterno.
356
POST PRIDIE
Señor, no presentamos ante tu altar nuestros méritos
sino la oblación de nuestro sacrificio;
imploramos la gloria de tu inmensa misericordia,
para que sea nuestro culto espiritual
la poderosísima bondad de tu amor,
—que por todos se ofrece,
si hay alguno que merezca recibirlo—;
y, que por esta entrañable misericordia de tu divina caridad,
nuestra oblación nos obtenga la remisión de los pecados;
y sea víctima viva, agradable a ti, santa y bendita.
Sea un sacrificio de justicia,
cuyo olor de suavidad suba hasta el cielo,
y también un holocausto ardiente por el fuego de la fe,
distribuido entre todos los miembros del pueblo;
que nos obtenga el patrocinio de todos los santos
y por sus validísimas oraciones
se nos conceda la gracia de la ayuda celestial.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Hermanos amados,
que la intención de nuestro espíritu humillado
permanezca constantemente dirigida a Dios
pidiendo perdón por nuestras faltas de cada día;
con el corazón lleno de fe, fervientes por la devoción,
clamemos con toda sinceridad desde la tierra:
357
BENEDICTIO
El Señor Jesucristo, generoso dador de gracias,
os conceda el remedio de su bendición.
R. Amén.
Que él borre generoso todo el mal que habéis cometido
y os conceda el perdón que le pedís.
R. Amén.
Que por la concesión de su clemencia y del perdón de las faltas
podáis tener parte en el reino de su gloria eterna.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Al libar el cáliz de la Pasión del Señor,
gustando la suavidad del cuerpo sacrosanto,
démosle las debidas alabanzas y gracias,
con la alegría desbordante que rezuma de su casa.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
358
DOMINGO XIV DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú mereces una excelsa alabanza en el cielo,
a ti te glorifica desde la tierra la Iglesia,
y el clamor de esta asamblea eleva un himno hacia lo alto.
Te pedimos, pues, Dios todopoderoso,
que así como cantamos solemnemente tus alabanzas
acojas con benignidad la voz de nuestras oraciones.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
supliquemos a Dios Padre con insistente plegaria
para que, por medio de la oración,
nos conceda la confianza de obtener lo que pedimos.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de Dios,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Escucha, Señor, la ferviente oración de tu familia
y acepta benigno el sacrificio que te ofrecemos
por la remisión de nuestros pecados.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
359
POST NOMINA
Acoge propicio, Señor,
las plegarias de los que te ofrecen este sacrificio
y concede benigno el descanso eterno a los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo Dios, desata los nudos de nuestros pecados
y concédenos vivir unidos
en aquella paz que tú mismo nos has enseñado.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios,
por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo,
con el cual vives en una sola e igual esencia,
Dios en la unidad del Espíritu Santo
que reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Dios Padre omnipotente
que las criaturas terrestres y celestes
te canten un himno de alabanza,
porque nos redimiste mediante la sangre de tu Unigénito
y, por su muerte, nos reconciliaste contigo,
para que seamos herederos del reino de aquél
que ha asumido nuestra humanidad.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle constantemente, diciendo:
360
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
a quien alaban juntos el cielo y la tierra,
él es el Cordero de Dios y quita el pecado del mundo.
El mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Oh Dios, al ofrecerte el sacrificio de alabanza
te pedimos que aceptes nuestra oblación
y que santifiques a los que te la presentan;
de modo que, participando de ella, alcancen la herencia eterna.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oremos al Señor, amados hermanos,
para que se deje conmover por nuestras súplicas;
levantemos con sinceridad nuestras manos y nuestro espíritu,
mientras proclamamos desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor os proteja en todo momento.
R. Amén.
Atienda a vuestras plegarias
y perdone vuestros pecados.
R. Amén.
361
Que os conceda cuanto pedís
y aleje de vosotros lo que teméis.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Mientras gustamos, Señor,
la plenitud de tu suavidad y dulzura,
te pedimos que tu presencia realice en nosotros
el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
362
DOMINGO XV DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú mereces una excelsa alabanza en el cielo,
a ti te glorifica desde la tierra la Iglesia,
y el clamor de esta asamblea eleva un himno hacia lo alto.
Te pedimos, pues, Dios todopoderoso,
que así como cantamos solemnemente tus alabanzas
acojas con benignidad la voz de nuestras oraciones.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Perdona, Señor, todos nuestros pecados
y libra de la injusticia nuestra vida.
Graves son nuestras culpas, pero tú, según tu misericordia,
aleja los castigos que hayamos podido merecer;
de modo que, aplacada tu cólera, podamos enmendar
cuanto de menos recto puedas ver nosotros.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de nuestro Señor,
que todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Escucha, Señor, nuestras súplicas
y asiste benigno a tu familia;
aunque el peso de nuestras culpas nos aleja de ti,
que tu amor no abandone a los que has redimido y hecho tuyos.
Haznos conocer el anuncio del Evangelio
y alcanzar la vida eterna.
R. Amén.
363
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acoge, Señor, te lo pedimos,
nuestras oraciones de cada día, que presentamos ante tu altar.
Dígnate aceptar la humildad de nuestra confesión
dado que, día y noche, pedimos con insistencia,
oh Dios, la piedad de tu gran misericordia:
por tu Iglesia católica,
para que te dignes protegerla de todo mal;
por los que nos gobiernan,
para que puedan asegurar la paz y la justicia;
por los obispos, para que, en el ejercicio de sus funciones,
se vean libres de las insidias del enemigo;
por los ministros de la Iglesia y por todo el pueblo,
para que, por tu gran misericordia, Señor,
te dignes librarlos de cualquier adversidad;
por las almas de los fieles que descansan en paz,
para que obtengan el perdón de sus pecados;
y, para que la salud acompañe a todos los vivos,
por intercesión de los santos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Con insistentes plegarias imploramos tu misericordia, oh Señor,
porque tú das la paz, eres la verdadera paz,
pacificas el universo;
y todos los que permanecen en tu paz
perseveran haciendo el bien.
R. Amén.
364
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
Padre sin principio, omnipotente Dios nuestro,
que te demos gracias;
tú, con tu Hijo unigénito, nuestro Señor, y con el Espíritu Santo,
eres un único Dios en la diversidad de tus personas
y uno sólo, Señor, en la naturaleza divina.
Lo que afirmamos de tu Hijo,
lo creemos también del Espíritu Santo sin distinción;
confesando la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos lo que es propio de cada persona divina
y la igualdad en la majestad.
Por esto, a ti, único Dios en tres personas
el cielo y la tierra no cesan de alabarte, diciendo:
POST SANCTUS
En verdad, Señor, tú eres santo y Señor,
el cielo y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.
Se hizo carne y acampó entre nosotros,
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Te damos gracias, Señor, te damos gracias
y creemos que por causa de nuestro pecado
sufriste muerte corporal en el suplicio,
y, por la salvación de todos,
destruido el poder de la muerte,
regresaste a la sagrada mansión del Padre celestial
entre el júbilo de los ángeles.
Te pedimos y rogamos, como siempre,
que aceptes benigno
las oblaciones presentadas por tus siervos
365
y nos las distribuyas
santificadas por la acción de tu Espíritu Santo;
para que, al purificar nuestros corazones
con la comunión de tu cuerpo y de tu sangre,
aceptes nuestras súplicas como ofrenda agradable.
R. Amén.
Concédelo, Señor Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo, eres un solo Dios,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Señor, danos la paz, concédenos la caridad,
distribuye tu gracia, para que, llenos de confianza,
podamos repetir, como nos enseñaste:
BENEDICTIO
Bendice, Señor, a esta familia tuya,
y a los que confiesan tu perdón, no les niegues la libertad.
R. Amén.
Concédeles participar en la vida inmortal
y la esperanza de alcanzar lo que has prometido.
R. Amén.
Para que, firmes en la solidez de la vida eterna,
eviten todo pecado en las contrariedades de esta vida.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
366
COMPLETURIA
Saciados por el Cuerpo y la Sangre de tu Cristo,
te damos gracias, Señor,
rogándote con humildad y devoción
que merezcamos tenerte siempre propicio,
ya que tú eres el médico y el sustento de las almas.
R. Amén.
Porque eres Dios piadoso y rico en misericordia,
y vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
367
DOMINGO XVI DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Tú mereces una excelsa alabanza en el cielo,
a ti te glorifica desde la tierra la Iglesia,
y el clamor de esta asamblea eleva un himno hacia lo alto.
Te pedimos, pues, Dios todopoderoso,
que así como cantamos solemnemente tus alabanzas
acojas con benignidad la voz de nuestras oraciones.
R. Amén.
Por la gracia de tu amor, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Te rogamos, Señor,
que acojas benigno las plegarias de tu Iglesia;
para que, superadas todas las adversidades,
te sirva con segura libertad.
R. Amén.
Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina,
cuyo reino permanece inviolable por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios omnipotente y eterno,
tú nos sostienes con la doctrina de tu Evangelio;
te pedimos que concedas a todos tus fieles
poner en práctica lo que escuchan
al serles anunciada tu buena nueva.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
368
POST NOMINA
Te pedimos, Señor,
que continúes obrando en favor nuestro
tus prodigios, siempre admirables;
concediendo el perdón a los culpables
y tus favores a los que no los merecen.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Concede, Señor, a tus hijos
que se apliquen a obedecer tus mandatos
y mantengan la paz que tú has recomendado.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
es en verdad nuestro deber y salvación
darte gracias siempre, aquí y en todas partes
y ofrecerte sacrificios espirituales,
Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno;
por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
por quien los ángeles alaban a tu majestad,
los dominaciones la adoran,
la acatan llenas de temor las potestades;
los coros y las fuerzas de los cielos
junto con los bienaventurados serafines
la celebran compartiendo una misma alegría.
369
Te rogamos que, con sus alabanzas,
recibas también las nuestras,
cuando te decimos con humilde confesión:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que, engendrado por el Espíritu Santo,
se ha dignado habitar en el seno virginal de su madre
y revestirse de un cuerpo mortal,
para salvarnos a nosotros, pecadores, en la tierra;
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
En esta solemne acción de gracias,
Dios omnipotente y piadoso,
te pedimos y suplicamos que aceptes los dones ofrecidos,
los bendigas, los santifiques, los distribuyas
y con ellos otorgues a tus siervos
tu abundante misericordia.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Instruidos por la enseñanza divina
y siguiendo los preceptos saludables,
nos atrevemos a decir, porque has querido mandárnoslo:
370
BENEDICTIO
El Señor os bendiga y os guarde.
R. Amén.
El Señor haga brilla su rostro sobre vosotros
y os conceda su favor.
R. Amén.
Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Mientras gustamos, Señor,
la plenitud de tu suavidad y dulzura,
te pedimos que tu presencia realice en nosotros
el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
los siglos de los siglos.
R. Amén.
371
DOMINGO XVII DE COTIDIANO
ORATIO POST GLORIAM
Los ángeles te glorifican en el cielo, Señor,
y en la tierra los hombres te piden la paz.
Ten piedad de nosotros, tú que quitas el pecado del mundo;
e intercede por nuestros pecados,
Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R. Amén.
A ti, Cristo, que vives, con el Padre y el Espíritu Santo,
como único Dios en la Trinidad,
y eres glorificado por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados:
al entrar juntos en su santuario de la tienda de la alianza,
si queremos encomendar nuestro sacrificio a Dios,
no dudemos en inmolar víctimas por medio de la misericordia;
entonces es fiel la oblación del pan y del vino,
entonces tiene lugar la auténtica remisión de los pecados
cuando se observa la piedad por Dios
o se ayuda al hermano de todo corazón.
Sembremos pues misericordia para poderla cosechar
y, repartiendo a los pobres los bienes transitorios,
mientras vivimos en esta tierra,
hagamos que Cristo sea deudor nuestro en el cielo;
demos comida a los hambrientos, a los sedientos bebida,
vistamos a los desnudos, visitemos a los enfermos,
el peregrino sea siempre recibido en nuestras casas,
consolemos asiduamente a los que suspiran en las cárceles,
libremos a los pobres de las injusticias,
defendamos a los huérfanos y a las viudas,
perdonemos las ofensas a quienes nos han ofendido
para que podamos pedir con confianza ser perdonados;
anunciemos el camino de la verdad a los que se han desviado
y a los no creyentes la penitencia que salva;
procuremos encaminar hacia la salvación a todos los pecadores,
372
de manera que cuando el Señor, clemente y compasivo,
se digne venir a nuestro encuentro,
podamos ofrecerle con un corazón limpio el sacrificio eterno.
R. Amén.
Por la misericordia de la divinidad
del que es un sólo Dios en la Trinidad
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, juez benigno de la casa de Israel,
no nos trates según nuestros pecados.
¿Quién podría salvarse?
Ya que la misericordia y la verdad se abrazan,
que sean reconciliados contigo aquellos a quienes la verdad
debía recomendar a la misericordia.
Te pedimos, Dios todopoderoso,
que mires benigno estas oblaciones,
depositadas sobre tu altar celestial
entre cantos de alabanza y aclamación;
para mostrar que eres bueno con los hijos de los hombres,
escucha clemente las oraciones de cada uno.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Después de haber recordado los nombres de los oferentes,
adoremos humildemente a nuestro Señor todopoderoso
y generoso dispensador de gracia,
para que escuche propicio a aquellos cuya fe no admite dudas,
conceda la salud a los enfermos,
a los penitentes el remedio del perdón,
corrija a cuantos se han equivocado,
conceda que se afiance la paz,
373
aleje las enfermedades, evite las guerras,
otorgue buen tiempo y abundantes cosechas.
Que los sacerdotes vivan concordes,
los responsables de las naciones tengan paz,
los religiosos se esfuercen en alcanzar la santidad,
el pueblo viva con moderación,
los catecúmenos puedan llegar al bautismo,
los penitentes alcancen el fruto del perdón,
y los fieles difuntos obtengan el descanso eterno
por la intercesión de los santos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios que nos haces habitar concordes en una misma casa,
concede a todos una paz serena y la caridad fraterna;
que los abrazos sean amistosos,
los deseos favorables, las conversaciones sinceras,
que nadie tenga enemigos ni declarados ni ocultos;
que no sea capaz de odiar al hermano
quien desea amar al Salvador.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario,
en gran manera santo y piadoso,
que los ingratos te demos gracias a ti, digno de toda alabanza
y principio gratuito de la misericordia;
374
a ti que nos permites cantar agradecidos tus alabanzas
así como darte gracias;
a ti que inspiras lo que es voluntad tuya
y que nos haces pedir lo que sabes nos vas a dar;
a ti que mueves nuestras voluntades para hacer lo que conviene,
y que nos haces desear lo que nos mandas;
a ti que siempre empujas los esfuerzos de los débiles hacia lo mejor
y nos invitas a obedecer con espíritu humilde
los preceptos celestiales.
Porque en ti cada día vivimos, nos movemos y existimos;
tú no te sientes obligado a castigarnos
en el momento en que cometemos nuestros pecados,
sino que, esperando el arrepentimiento,
das muestra de una paciencia indefectible.
Hasta que, una vez convertidos, alcancemos la vida
y, junto con los santos ángeles,
podamos ofrecerte el fruto de la debida alabanza, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
santo entre los santos y el más bendito entre los bienaventurados;
que consagró el corazón de los patriarcas con la plenitud de la fe,
y, cual victoriosísimo príncipe,
adornó con la corona de justicia las victorias de los mártires.
Él es el premio de todos los confesores,
y devuelve la vida a los que estén en las tinieblas de la muerte;
él es el Restaurador del universo
y, después de vencer a la muerte, el Redentor de los hombres;
él, habiéndose revestido de un cuerpo,
destruyó el desastre de la terrible muerte,
al morir obtuvo la victoria en la lucha,
y resucitando victorioso y triunfante
regresó junto al trono del Padre;
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso,
creemos que Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro
375
se hizo hombre por nuestra salvación,
permaneciendo siempre igual a ti
en la sustancia de la divinidad;
por él te pedimos y suplicamos
que aceptes y bendigas estos dones y sacrificios puros
que te ofrecemos por tu santa Iglesia católica,
para que le concedas la paz, extendida en el mundo entero;
también te pedimos, Señor, que te acuerdes de tus siervos:
bendice y acepta haciendo espiritual su ofrenda,
que es imagen y semejanza del cuerpo y de la sangre
de Jesucristo, tu Hijo, Señor y Redentor nuestro.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Señor Dios todopoderoso,
otorga siempre el auxilio de tu misericordia
a quienes te lo pedimos
y acepta benigno el sacrificio
que te ofrecemos con la habitual devoción.
Sabemos, oh Señor piadoso, que no quieres la muerte del pecador,
más bien nos amonestas por la voz de los profetas
para que nos convirtamos y vivamos;
por eso, Dios todopoderoso,
tú desde el cielo aceptas como un holocausto
el testimonio de nuestra vida,
te pedimos que acojas con complacencia
el gemido de nuestro corazón
y te sea agradable la confesión de nuestros labios,
para que podamos proclamarte dignamente:
376
BENEDICTIO
El Señor os bendiga con una bendición eterna
y perdone todos vuestros pecados.
R. Amén.
Que él, en su bondad, os absuelva de vuestras ofensas
y escuche vuestras plegarias con buena voluntad.
R. Amén.
Que por su clemencia os libre de todos los males
y os haga progresar siempre en el bien.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Demos gracias a la eterna Trinidad,
saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
cuya sangre nos redimió a precio elevado.
Pedimos, pues, que por la fuerza de tus sacramentos,
salgamos ilesos de este mundo malvado.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
377
378
PROPIO Y COMÚN DE SANTOS
379
380
18 de diciembre
SANTA MARÍA
Solemnidad
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos, alcemos nuestros ojos al cielo
para ver la gloria de nuestro Salvador:
cómo ensalza a la Virgen para que le conciba,
cómo premia a la Madre cuando le da a luz.
Él se ha hecho al mismo tiempo don e hijo:
infundido en ella le otorga lo que a ella le falta,
nacido de ella no se lleva lo que a ella le ha dado.
No le priva del honor de llevarlo en su seno
ni la entristece con los dolores del parto.
Acalla el gemido materno cuando va a nacer
y deja que se manifieste la ternura hacia el ya nacido.
Pues no estaría bien que gimiera de dolor
la que alumbraba el gozo de todo el universo,
o que el origen de la alegría conociera la opresión del dolor.
381
En lo profundo del corazón,
la fe acoge con calor el anuncio del ángel,
el oído recibe la palabra que no deja lugar a dudas
y la seguridad de su fe queda confirmada
con la esperanza de que Dios tiene poder
para cumplir lo que promete.
Así el alma concibe lo que la fe le enseña,
así el espíritu alcanza en plenitud lo que ha elegido.
No nos diferencia de nuestro Redentor
la verdad de su naturaleza humana, sino su poder.
¡Oh inefable acción de Dios!
Dentro se experimenta el crecimiento del poder divino,
y fuera no se pierde la perfecta virginidad.
El Hijo unigénito de Dios sale de las entrañas maternas
sin abrir la vía natural del parto.
Al ser concebido y al ser alumbrado
sella el seno de la virgen y lo deja intacto.
En esto, por lo que se refiere a nuestra salvación,
la misma naturaleza humana resulta una victoria,
pues con este parto ha vencido al enemigo
no menos que lo hará con el duro combate,
y es que por el misterio de su concepción
el enemigo se ha dado cuenta
de que el que nace viene para reinar.
Un hombre de tal categoría
tiene poder de dar la vida
con la que va a dotar a los demás;
y no la ha recibido de nadie,
sino que la tiene por sí mismo.
Nadie se extrañe de que al nacer acoja a los que creó,
si antes de nacer era dueño de los que redimió.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
382
ALIA
Señor Jesucristo,
tú eres el Verbo que te has hecho carne
de manera que el seno virginal te concibiera
por la sombra del Altísimo
y para darte a luz no tuviera que abrirse
la puerta del cuerpo materno.
Acepta benigno nuestro culto en esta solemnidad
y penetra bondadoso en nuestro corazón.
Que sólo tú tengas entrada a la mansión,
que para ti solo hemos preparado,
para que complaciéndote tú mismo
en la pureza de nuestras almas
te dignes ser guardián de tu propia obra
y mores en ella perpetuamente.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Hijo eterno de Dios,
que entraste en el seno de tu madre virginal sin romperlo
y lo abriste sin quebrantar sus sellos,
acepta bondadoso este sacrificio que te ofrecemos
al celebrar el misterio de tu encarnación,
y concédenos a los que vivimos en este mundo
la salud del alma y del cuerpo
y a los difuntos la felicidad del descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
383
AD PACEM
Cristo, Verbo del Padre,
que te hiciste carne para habitar entre nosotros,
penetra nuestros sentidos,
para que los redimidos por el misterio de tu encarnación,
permanezcamos unidos con el vínculo perpetuo de la paz.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario que te demos gracias,
Padre todopoderoso,
con tal que des antes a tus deudores
lo que tienen que devolverte
por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro.
Nacido de ti, Dios Padre,
sin principio, y contigo coeterno,
sin diferencia ni mutación,
igual a ti en todo, no por adopción, sino por generación,
no por gracia, sino por naturaleza,
Descendió por misericordia
al seno de la Virgen elegida y santificada,
y nacido inefablemente sin ninguna mancha de pecado,
instituyó para nosotros este día
que con tanta devoción celebramos.
Hecho hombre para redimir a los hombres,
salió como un rayo de luz purísima del pudoroso seno virginal.
El ángel anunció que iba a ser concebido,
fue concebido en el misterio de una fe singular,
y nació sin ningún pecado.
Sólo él tuvo una concepción nueva e inusitada,
de la que no se deriva la muerte,
y un parto virginal sin dolor para su madre.
Solamente él fue concebido admirablemente sin concurso de varón
y pudo nacer felizmente sin inclinación a la muerte.
384
Por eso, el mismo Salvador nuestro,
tu Unigénito, que contigo y el Espíritu Santo reina siempre,
es alabado sin cesar por los que viven en el cielo
y por las potestades angélicas, cuando dicen:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Él confirió a la Virgen la castidad,
y no privó a su madre de la gloria de la virginidad.
Quiso nacer de ella por nosotros,
y por nuestra redención no dudó en aceptar la muerte.
Él es Cristo, Señor y Redentor nuestro.
POST PRIDIE
Proclamamos, Señor, lo que creemos,
no nos lo callamos, suplicándote de todo corazón
que así como has concedido a tu madre ser madre y virgen,
concedas a tu Iglesia ser incorrupto por la fe
y fecunda por la castidad.
Y que la dulzura de tu gracia santifique de tal modo esta ofrenda,
que conceda a los que van a recibirla
la salud de cuerpo y el perdón de los pecados.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oremos, queridos hermanos, a Dios,
cuya inmensidad divina no puede ser abarcada
y que es Dios y Padre sin principio.
385
Que este Padre,
que quiso que su Hijo naciera del seno de la virgen madre,
nos libre de toda mancha de la carne y de la sangre.
Así como la Virgen, cubierta por la sombra divina,
concibió y dio a luz,
también nosotros, encendidos por la divina inspiración,
profesemos públicamente
lo que hemos concebido del Espíritu Santo,
a quien recibimos por la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo,
y digamos:
BENEDICTIO
Nuestro Señor Jesucristo,
que en la plenitud de los tiempos nació de la Virgen,
brille en vuestro corazón con el resplandor de la virginidad de María.
R. Amén.
Y el que por el anuncio del ángel entró en el seno de la Virgen
os instruya y os fortalezca
con la celebración sacramental de este misterio.
R. Amén.
Para que los que celebráis hoy con toda devoción
la fiesta de su concepción virginal,
lleguéis a la Navidad de nuestro Redentor
con ánimo alegre y con limpio corazón.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
386
COMPLETURIA
Gracias te damos, Señor Dios,
y todos los días te alabarnos a ti
que nos has hecho llegar a esta solemnidad.
Haz que podamos celebrar
el día de tu anunciación por muchos años,
en paz y tranquilidad, con tu pueblo fiel.
R. Amén.
Por la gracia de tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
387
26 de diciembre
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
en primer lugar nos conviene a todos
que tenga la precedencia la cruz de Cristo,
que contiene las primicias de todos los mártires,
bajo una misma forma de sufrimientos,
pues Cristo existió conforme a nosotros,
pero no igual, en una carne semejante a la del pecado.
En cuanto a los hombres que son nuestros semejantes
por condición, nacimiento, ley o suerte,
el mártir Esteban fue el primero que entró en esta senda,
venció la dureza de este arduo camino,
obtuvo el galardón merecido por esta opción,
y mostró cómo seguir al que es Dios y hombre.
388
Ciertamente Cristo existió antes que Esteban,
pero después de Cristo Esteban fue el primero.
Éste hombre llevó a cabo, ayudado por Dios, lo que hizo Cristo,
aquel otro hombre unido a Dios.
Cristo precedió a su siervo, éste a los demás consiervos.
Aquél actuó en favor de todos como maestro,
éste de modo individual a causa del maestro.
Esteban consumó su propio martirio, Cristo el de muchos.
Esteban no estuvo privado de gloria,
Cristo abrió para todos el acceso a la gloria.
Honremos con fe perfecta al testigo y alabemos al autor,
y reconozcamos a cada uno lo que le corresponde,
de modo que, llenos del deseo de instarles,
nos sea provechosa la ayuda de uno y el ejemplo del otro,
si es que servimos como conviene
tanto al Señor como al protomártir.
R. Amén.
Que lo conceda aquél, que vive con el Padre
y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor Jesucristo, te bendecimos y te alabamos,
a ti que hiciste a tu mártir Esteban
gracias a tu imitación tan santo y tan perfecto,
que es raro y difícil encontrar,
incluso entre los demás santos,
alguno que soporte de tal manera
los sufrimientos de la persecución
que no abrigue ningún deseo de venganza
contra sus perseguidores
y, que pida audazmente en medio del martirio
el perdón del castigo de aquellos
cuya maldad experimentaba bajo las piedras.
En efecto, cuando lo lapidaban
elevaba sus plegarias a Dios por ellos:
“Señor Jesús, no les tengas en cuenta este pecado”.
Luchaban la aversión a los padecimientos con el perdón.
Aquéllos querían hacer daño, éste no devolver odio.
Aquéllos no cejar en causar dolor, éste pedir por los enemigos.
389
En definitiva, había en la benignidad del mártir
lo que no existía en la voluntad de los verdugos:
no quería que fuesen castigados
aquellos que le procuraban la corona.
Esta tan gloriosa piedad y tan perfecta benignidad,
que le inducía a pedir de este modo por ellos,
favorezca los deseos del pueblo creyente,
conforte la esperanza de los fieles,
ayude en las necesidades de quienes confían,
obtenga el perdón de los que suplican,
y vele por la unidad de la Iglesia y la paz del pueblo católico.
Obtenga siempre lo que pide para los humildes
aquél que oraba por los enemigos mientras lo lapidaban.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Señor Jesucristo, que concediste la eterna recompensa
a san Esteban, tu primer mártir, cuando fue lapidado,
mira con rostro sereno este sacrificio nuestro
y, por las plegarias de este mártir,
que en su tiempo confutó la incredulidad de los judíos,
concede a tus siervos, tanto a los vivos como a los difuntos,
el perdón de los pecados.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, tú consagraste en el ministerio levítico,
por la elección de tus apóstoles y la imposición de las manos,
a Esteban, lleno de gracia y fortaleza,
390
concede que quienes hemos sido admitidos
a la gracia de tu llamada,
seamos hijos de la paz
y mantengamos la senda del amor perfecto.
Que tu gracia, que, en el mártir Esteban,
puso los cimientos de la verdadera predicación,
realmente multiplique y alimente en nosotros
la paz y la caridad.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, hermoso y conveniente,
que te ofrezcamos una víctima de alabanza
y, que al llegar de nuevo su fiesta anual,
celebremos un solemne sacrificio de alabanza,
en el día del santo mártir Esteban.
A quien nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
eligió por su gracia, educó con su doctrina,
confirmó con su potencia,
para que obtuviese el galardón entre los diáconos,
el reino entre los discípulos
y el primer lugar entre los mártires.
Él, que anunciaba con decisión a los extraviados
la Palabra de la verdad,
se dedicó a sostener la causa
de la que según su entender dependía la victoria,
de modo que, reprochando a los judíos el reato de su impiedad,
aunque no lograba corregir a los descarriados,
no temía a los encolerizados;
sabiendo que en ambos casos
proclamaría la justicia con provecho,
tanto si ellos, arrepintiéndose,
aceptaban la salvación que se les ofrecía,
como si, excitada su hostilidad, daban ocasión al martirio.
391
Con tal decisión estaba en juego
el amor a Cristo y a los hermanos,
pues, o bien optaba
por el gozo de la conversión de sus conciudadanos
o por el premio que llevaría consigo soportar sus torturas.
No buscaba su propio honor por medio del delito de otros,
pero veía que ambas posibilidades
no estaban exentas de gloria para sí mismo,
tanto si predicando la verdad se ganaba a otros,
como si un perseguidor le infligía la muerte a causa de la verdad.
Conocía su situación, meditaba sobre su deber;
como sabía que era un altar, se preparaba como víctima.
Repleto del Espíritu Santo, rebosaba de fuerza sagrada,
deseoso de beber el mismo cáliz que él distribuía.
Estaba en medio de gentes
conocedores de que a los siervos
no se les perdona tras la muerte del Señor
puesto que se había llegado incluso al asesinato del Señor
tras la muerte de los siervos.
¡Oh grandísimo deseo del amor del Señor!
¿No lo es acaso el querer ser inmolado por el Señor
y confesar entre los homicidas con inquebrantable devoción
el amor de aquél que fue muerto?
Sabía que, muriendo, estaría unido
a aquél de quien se habría sentido separado quedando en vida.
Tenía claro el precepto del maestro,
que le enseñaba que no es digno de ser su discípulo
quien no le siga llevando a cuestas su cruz.
Quería llegar a donde estaba el Señor,
aquél que deseaba mantener lo que éste había mandado,
y no falló en su convicción cuando llegó el momento.
He aquí que atacaron con piedras a Esteban
aquellos que tropezaron con Cristo como con una piedra.
Esto hizo el furor impío, empujado por el ciego error.
Se arrojaron sobre el que les enseñaba
y sucumbieron sin creer.
El mismo que fue para ellos piedra de escándalo,
se convirtió en corona del martirio para Esteban.
Por esto con razón,
entre los coros de los ángeles y de las virtudes celestiales,
te canta sin cesar el himno de la debida alabanza, diciendo:
392
POST SANCTUS
Santo y glorioso en el cielo
es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que se dignó coronar, una vez consumado su martirio,
al protomártir y diácono Esteban,
el cual, escogido por los apóstoles,
como uno de los siete destinados al ministerio,
fue el primero en alcanzar en solitario el martirio por Cristo.
Aceptó ser lapidado bajo las pedradas de los malvados
para poder llegar más fácilmente a la piedra preciosa.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Dios Padre todopoderoso,
después de la entrega de tu Hijo como víctima viva,
aceptaste a Esteban como primer mártir;
concédenos, siguiendo su ejemplo,
ser sacrificio de reconciliación y oblación pura.
Así, mientras nos ofrecemos con espíritu contrito,
haz que recibamos, santificadas por ti,
estas oblaciones para la remisión de los pecados.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Eterno Hijo de Dios, Señor Dios,
a quien Esteban, cuando era lapidado
invocaba para que acogieras su espíritu,
mientras, puesto de rodillas, oraba por sus enemigos;
haz que en ti y llenos de fe amemos a los amigos,
y pidamos con toda sinceridad por nuestros enemigos.
Que perdonemos de corazón a los que nos han ofendido
y, proclamemos desde la tierra con confianza lo que tu mandaste:
393
BENEDICTIO
Cristo, Hijo de Dios, por cuyo nombre el mártir Esteban,
aun siendo inocente, fue lapidado os dé fortaleza
contra los ataques de los demonios que os acechan.
R. Amén.
Aquél que, una vez consumado el martirio,
llevó hasta el cielo al que oró por sus enemigos,
os conceda que podáis llegar sin obstáculos
a él después de la muerte.
R. Amén.
Que vuestra alma pueda llegar allí mismo,
donde el santo mártir pedía
que fuese conducido su espíritu terminada esta vida,
a fin de gozar para siempre.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Mientras gustamos, Señor,
la plenitud de tu suavidad y dulzura,
te pedimos que tu presencia realice en nosotros
el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
los siglos de los siglos.
R. Amén.
394
30 de diciembre
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
a quienes sabemos que Jesús nos llama a seguirlo,
como llamó al bienaventurado apóstol Santiago,
cuando estaba remendando las redes en su barca
ahora nos amonesta y nos enseña con su doctrina espiritual,
que no titubeemos por nada los que suplicamos llenos de fe;
roguemos con intensidad y compunción al mismo Señor
para que nuestra súplica ante él merezca ser atendida,
tal como el mismo apóstol enseñó.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia de aquél,
que vive con Dios Padre y reina con el Espíritu Santo,
siendo un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Cristo, tu fuerza y potencia resplandecieron
de modo tan admirable en tu apóstol Santiago,
que logró dominar en tu nombre
395
a las fuerzas del maligno que le insidiaban;
defiende a la Iglesia de los ataques de los adversarios,
para que, venciendo las contrariedades
con la fuerza del Espíritu,
ponga en práctica la doctrina de aquél
cuyo ejemplar martirio enaltece en este día.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Jesús bueno, en el aniversario de tu apóstol Santiago
recibe los deseos de los oferentes
y concede el descanso a las almas de los difuntos,
por la intercesión de aquél
que con su doctrina amonestó a las doce tribus,
concede a los vivientes y a los difuntos el favor de tu amor.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor Jesús, permanezcan vivas en nosotros las enseñanzas
de tu apóstol Santiago,
que nos recuerda que es dichoso
el que sabe soportar las tentaciones que sobrevengan;
de modo que,
mientras toleramos con paciencia las dificultades presentes,
ahora y por siempre, vivamos contigo en paz y amor.
R. Amén.
396
Concédelo, oh Dios, por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
En cuyo nombre el escogido Santiago
al ser llevado al martirio,
curó a un paralítico que le llamaba
y este milagro conmovió de tal manera
el corazón de aquél que se burlaba de él,
que, instruido en los misterios de la fe,
pudo llegar a la gloria del martirio.
Pues, Santiago, después de haber confesado a tu Hijo,
recibió la muerte al serle cortada la cabeza,
llegando así en paz hasta aquél
por el cual sostuvo este martirio.
Éste es tu Hijo unigénito,
que dio su vida como rescate en favor de muchos.
Por él, oh Dios Padre, dígnate perdonar nuestros pecados.
Por esto, la multitud de la milicia celestial
no cesa de alabarte, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
al que Santiago siguió, después de dejar a su padre Zebedeo,
y, amándolo con todo ahínco,
llegó a ser uno de los elegidos durante su vida,
puro de conciencia y seguro en su doctrina.
Al final demostró su sabiduría
con sus obrar al morir decapitado en testimonio de Cristo
quien por él y por todos los demás entregó su vida.
Cristo Señor y Redentor eterno.
397
POST PRIDIE
Somete, Señor, nuestras cervices a tu yugo,
de modo que llevemos con espíritu decidido tu carga,
que es ligera para los que aman,
del mismo modo que el apóstol Santiago,
llevando una cuerda al cuello,
fue llevado al martirio con alegría;
te pedimos que santificando lo que te ofrecemos
nos llenes de tu bendición al participar de este sacrificio.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
El apóstol Santiago nos amonesta diciendo
que si alguien necesita sabiduría te la pida,
ya que la das generosamente a todos y sin recriminación;
dado que deseamos llegar hasta ti por medio de Cristo,
tu fuerza y tu sabiduría, así deseamos comportarnos;
pedimos pues tu clemencia,
por medio de aquél que es nuestro intercesor,
para que nos hagas llegar hasta ti
y pueda entrar hasta tu presencia
la oración que nos enseñó el Señor Jesús
y que repetimos desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo Dios, Hijo de Dios Padre,
a quien Santiago siguió con toda la decisión de su voluntad
después de haber dejado a su padre en la nave,
os permita seguir sin desfallecer sus huellas.
R. Amén.
398
El que, por medio de su apóstol,
convirtió a la fe a los adoradores de los demonios,
os conceda amarle en la verdad,
venciendo los valores falaces de este mundo.
R. Amén.
Que quienes celebráis hoy el martirio del apóstol
recibáis la recompensa de su protección.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Se ha llenado nuestra boca de gozo
y nuestra lengua de cantares.
El Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, Señor nuestro,
que hemos recibido, se adhieran a nuestras entrañas
y nos guarden para la vida eterna,
a fin de que toda nuestra vida aquí en la tierra
sea como un anticipo de la vida celestial.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
399
23 de enero
ORATIO ADMONITIONIS
Al acercarnos a la santa mesa del Señor, hermanos amados,
supliquemos unánimes a nuestro Dios,
para que él que en su inmenso amor justifica a los pecadores,
por los méritos de san Ildefonso,
perdone propicio la abundancia de nuestras faltas.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Clementísimo, eterno y todopoderoso Señor,
creador de todas las criaturas,
te bendecimos y te alabamos,
al recordar el triunfo de san Ildefonso,
al que diste la corona de la inmortalidad
a causa de sus luchas por el honor de tu nombre.
400
Que, por su intercesión,
tu inmensa clemencia acoja nuestra plegarias
y, teniendo en cuenta su oración, perdones nuestros pecados,
tú que preparas un lugar en el cielo para todos tus elegidos.
Mira también con benignidad nuestro humilde servicio,
y ten misericordia de tus siervos y de todo el pueblo cristiano,
de manera que, cancelados todos sus errores,
se vean protegidos por tu gran bondad;
que en esta vida se vean libres de todo mal,
y puedan un día llegar a tu presencia sin quedar confundidos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios, Señor y dominador de todo,
esperanza indefectible de los creyentes,
que viniste no para perder sino para salvar a los pecadores,
suplicamos humildemente de tu potencia
que por los méritos de san Ildefonso,
nos purifiques de todos nuestros pecados;
y así como él se alegra junto con los ángeles en el cielo,
de modo semejante nos hagas dignos de estar en tu presencia;
que él interceda por nosotros ante ti
y obtenga de tu misericordia el descanso eterno
para todos los fieles difuntos.
Ten misericordia también de mí
y de todos aquellos por los que te suplicamos;
concede la felicidad eterna a nosotros y a todos los difuntos,
para que, libres de las penas del infierno
encuentren lugar en el seno de Abrahán
y en el momento de la resurrección
puedan gozar junto con los coros de los ángeles.
R. Amén.
401
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, con tu acostumbrada bondad,
asiste a tu santa Iglesia católica y,
por intercesión de san Ildefonso, concédele una paz estable;
acepta este sacrificio que te ofrecemos
y asegúranos una paz constante.
Dígnate, Señor, aceptar las oblaciones de los fieles,
remedia las dolencias de los enfermos,
y, por tu intervención, haz que recuperen la salud
y, ya repuestos, puedan vivir según tus mandamientos.
Además te pido humildemente
que cuantos viven aterrorizados por el miedo,
afligidos por la indigencia o angustiados por la tribulación,
oprimidos por la enfermedad o sometidos a penas,
cargados de deudas o vejados por cualquier prueba
se vean libres por la inmensidad de tu amor,
restablecidos por la mejora de su conducta
y fortalecidos por tu continuo consuelo.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los, siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
En verdad es justo y necesario, Padre todopoderoso,
es nuestro deber y salvación darte gracias,
y ofrecerte sacrificios espirituales
por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
cuya salvación se ha extendido por todo el universo
y cuya gloria es cantada por todos los pueblos.
402
Él se escogió a san Ildefonso
enriqueciéndolo de amor y de fe;
no le negó lo que pedían sus labios,
de modo que cuanto creía en su corazón
y proclamó con sus labios
le permitió contemplarlo gozoso en el cielo.
Él nos alienta en nuestras luchas,
hasta el punto de poder nosotros alentar en cualquier lucha
a todos aquellos que se fían de él
y por él no sucumben en la tentación.
Él nos ofrece las armas de la justicia,
nos pone el yelmo de la salvación,
para que no nos ensoberbezcamos en la prosperidad
ni nos desanimemos en la contrariedad;
para que no nos hieran los dardos del espíritu maligno
ni las saetas de nuestro adversario,
sino que, así, más bien las contrariedades de la vida
nos preparen para adquirir la gloria del cielo
y las tribulaciones de este mundo
nos dispongan a los premios eternos.
Por él te rogamos, oh Dios altísimo,
que acojas con la acostumbrada bondad la plegaria de tu Iglesia
y aceptes esta oblación que te ofrecemos
en honor de san Ildefonso;
que sirva para disminuir y moderar los sufrimientos de tus siervos
y de todos los fieles que están atribulados.
Ya ahora, Señor, vuelve hacia nosotros con afecto tu mirada
y aparta de nosotros con un gesto misericordioso lo
que la crueldad de los malvados anuncia,
lo que la malicia de los inicuos intenta,
lo que la hostilidad amaga en los consejos de los malos,
las consecuencias de un juicio o de una sentencia,
lo que se ha urdido en una conspiración,
lo que se ha inventado con una calumnia,
lo que merecen las propias malas acciones,
las consecuencias de los engaños de los demás,
lo que ya no podemos sostener,
lo que nos hace sufrir,
lo que nos lleva al límite de lo soportable.
No apliques tu justicia al tener que juzgamos,
sino más bien manifiesta tu bondad ante nuestras injusticias.
No nos abrumes con tus castigos,
403
no nos humilles con tus azotes,
no nos rechaces a causa de la murmuración,
no nos dejes perder por una excesiva tolerancia.
Más bien, por la tribulación pruébanos, por la piedad levántanos,
por la misericordia sostennos,
de manera que, a salvo de los ataques del enemigo
y libres de la presente tribulación,
te confesemos y alabemos a ti,
que eres un sólo Dios en la Trinidad
con un único y concorde canto, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad,
amable y magnífico el Nombre de tu gloria, Dios todopoderoso,
que con tu Palabra creaste todo
en el cielo y en la tierra, en el mar y en todos los abismos.
Tú, el más admirable de todos los santos
eres adorado en la tierra y eres alabado en el cielo
más glorioso que todos los ángeles.
Tú nos pruebas ahora por medio de la tribulación,
nos enseñas con las asechanzas de los enemigos
y nos refrenas con las contrariedades de los que nos hieren,
para que tras el dolor lleguemos al descanso,
y después del trabajo obtengamos el premio.
Oh Dios y Padre, que tu Hijo te presente este sacrificio,
que él lo haga recomendable,
que él se interese por nuestras plegarias,
que él libere y redima de todas sus tribulaciones
a todos tus fieles hijos oprimidos y probados
y que tu gracia les obtenga cuanto antes la ayuda necesaria.
Por Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Padre todopoderoso,
nosotros permanecemos fieles a los preceptos de Cristo,
nos acordamos de lo que ha mandado
y recordamos lo que él ha hecho.
Tú, desde el cielo, muéstrate propicio a los tuyos,
y acepta con amor misericordioso nuestro sacrificio,
que te ofrecemos al celebrar a san Ildefonso;
descienda la plenitud de tu majestad desde el trono del cielo
404
para santificar esta oblación,
y que esta víctima purifique completamente
hasta lo más íntimo de nuestro espíritu.
Acepta las ofrendas de tu siervo san Ildefonso
y de todos los fieles que peregrinan por esta vida:
protégelos constantemente con tu mano.
Tú que eres la verdad y la vida,
haz que caminen siempre en tu verdad
y no les permitas apartarse del camino recto.
Concédeles perseverancia y protección,
la eficacia de su actividad y el acierto de un buen criterio,
de tal manera que no les causen problemas
las dificultades de la vida,
ni las contradicciones de sus opositores,
sino que, preservados de todo mal,
precedidos y protegidos por tu santo ángel,
puedan llegar a la meta que desean.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Habiendo ofrecido el misterio de este sacrificio
para tu alabanza y por nuestra salvación,
concédenos recibir la plenitud de tu gracia,
pues si bien no encontramos nuestros merecimientos,
conocemos sin embargo tus preceptos,
y por eso nos atrevemos a aclamarte, diciendo:
405
BENEDICTIO
Cristo Señor, el invicto vencedor,
que en la vida de sus santos permanece admirable,
con su acostumbrada bondad os ayude en el esfuerzo
y os consuele en vuestro servicio.
R. Amén.
El Señor, que encontró a san Ildefonso victorioso en el combate,
os conceda también poderle ser agradables.
R. Amén.
Que cuantos hoy celebráis con devoción esta fiesta,
podáis tener parte con él en el reino eterno.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Invocamos tu bondad, Padre clementísimo,
pidiéndote que recibas con agrado
la acción sagrada que hoy hemos celebrado
en honor de tu santo confesor Ildefonso.
Y, así como a él lo coronaste de gloria,
concédenos a nosotros por su intercesión,
el perdón y la remisión de todas nuestras culpas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
406
16 de abril
SANTA ENGRACIA
Y LOS DIECIOCHO MÁRTIRES DE ZARAGOZA
Memoria
POST GLORIAM
Señor Dios omnipotente,
nuestro gozo, nuestra salvación,
nuestra fortaleza y perfección,
te rogamos nos concedas la alegría de participar
en esta fiesta que tanto te complace
de tu mártir Engracia y los dieciocho mártires de Zaragoza,
y por ello cantar para siempre tus alabanzas,
como corresponde a los justos.
R/. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Celebrando, queridos hermanos, la fiesta solemne de este día que
nos trae la alegría que ya estábamos deseando, y en el que nos
disponemos a rendir nuevos homenajes a los santos que aquí
reposan, alegrémonos en Cristo con gozo exultante, ofreciéndole
dichosos nuestros votos, a él que trae la alegría a los tristes; porque
lo que en otro tiempo nos quitó neciamente la dominación visigoda,
que era como una paganía bajo la fe, nos lo devolvió, bajo su divina
inspiración, la fidelidad vuelta a Cristo. La cual, brotando de la raíz
del acebuche, como renuevos de frondoso olivo, produce para Cristo
frutos perfumados, y aunque se separó no a causa de la fe, sino por
violentas disensiones, ha vuelto a asentarse en la fe, atraído por la
sagrada devoción.
Pues era entonces ficticia la fe de aquella nación, ahora es firme,
entonces falsa, ahora verdadera, entonces corrompida, ahora pura; y
quien mantuvo la herejía, con la pérdida que supone la división,
ahora muestra su integración en la unidad aunque se mantenga la
407
distinción en los nombres; porque el corruptor de la verdad había
inficionado a la gente ignorante con el veneno de la disensión, pero
ahora ese pueblo arde en la fe como incienso perfumado.
R/. Amén.
ALIA
A ti, Cristo Jesús omnipotente, te veneramos con plena entrega del
alma, a ti, Señor de todos, rendimos nuestro obsequio, como leales
servidores, a ti, coeterno con el Padre santo y el Santo Espíritu,
mientras permanece en cada uno de vosotros una misma y
sempiterna divinidad, confesando un solo Dios indiviso en la
Trinidad, te alabamos, y te bendecimos, llenos de gozo.
Tú, inflamando en tu fuego con multiforme misericordia, los
corazones de tus mártires, los hiciste testigos de tu verdad. Propio de
ellos fue aborrecer más el sacrilegio que la cárcel, buscar los
sufrimientos más que temerlos, alcanzar la muerte más que evitarla,
tu amor anidó sin duda en sus almas, por lo que no temieron el daño
corporal.
Por eso, entre las demás magníficas ciudades que ilustra la sangre
derramada de los santos, te has dignado conceder la primacía a esta
pequeña ciudad, de forma que apenas la misma cabeza de todos en
el sacerdocio, la ínclita Roma, pueda superar en el número de
mártires a nuestra Zaragoza, pues aquella es ciertamente la cabeza
con el doble triunfo de los santos Apóstoles, pero ésta, uno de los
miembros, conserva en un solo túmulo, los cuerpos de diecinueve
mártires victoriosos.
Cuya intercesión en tu presencia, defendió muchas veces a los
ciudadanos del asedio y derrotó a los enemigos, poniéndolos en fuga.
No nos lleva, Señor, a narrar estas cosas la hinchazón de la jactancia,
ni nos lo exige el viento de la vanidad, sino el celo de tu amor que
nos obliga a proclamar tus alabanzas; porque todas estas cosas no
han sido llevadas a cabo por nosotros, nos las ha concedido tu
misericordia. Aquí, en efecto, merecen ser oídos los que ruegan con
oración de súplica, aquí se otorga el gozo a los atribulados, la
seguridad a los angustiados, la medicina a los enfermos, salud
completa a los orates furiosos; complaciéndote en otorgar las
peticiones de los mártires, impartes con tu poder remedios a los
oprimidos.
408
Recuerda, pues, sus méritos para que no recuerdes nuestros errores;
ellos nos traigan, por tu largueza, lo tuyo, después de presentarte lo
nuestro, y así, por su intervención, tu gracia nos haga sobrepasar la
naturaleza humana, para que nuestra alma, con el cuerpo, te sirva
sin mengua, y el adversario se avergüence de ser vencido siempre
por tus siervos.
R/. Amén.
POST NOMINA
Señor, esta devoción de tu pueblo, que desea verse protegido en la
tierra por el patrocinio de los mártires zaragozanos, te pide
sumisamente que estos nombres de oferentes que acabamos de
recitar cumpliendo nuestro ministerio, tú, que eres rico en
misericordia, te dignes escribirlos en el libro sellado con siete sellos,
para que tu inmensa majestad, de bondad infinita, conceda aquí a
los presentes dones múltiples, y en la eternidad los otorgue
centuplicados, atendiendo con amplia y piadosa benevolencia a las
almas de los que descansan.
R/. Amén.
AD PACEM
Dios omnipotente, tu paz que supera todo sentido, custodie
incólumes nuestros cuerpos y almas, para que en presencia de tu
tremenda majestad, cuando vengas para juzgar a todos, no haya en
nosotros nada malo ni disonante, que pueda alterar tu rostro en el
juicio; sino que, disfrutando por la ayuda de los santos aquí
presentes, del felicísimo descanso de la paz, merezcamos unirnos a
tus elegidos y a las virtudes celestiales, en la Jerusalén de los cielos.
R/. Amén.
409
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo
y reinas con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
ILLATIO
Es verdaderamente equitativo, Señor, que te rindamos gracias
incesantes y, sabiendo que tu grandeza es infinita, digno y justísimo
en sumo grado inmolarse magníficas ofrendas laudatorias, hasta
donde tú mismo nos lo hagas posible. Que para eso has prevenido
para los pueblos, en cada lugar, la ayuda de los mártires, para que
cada comunidad cristiana quedara protegida con especial defensa. Y
también en esta nuestra Zaragoza concediste para su custodia estos
dieciocho mártires enterrados en un solo sepulcro, aparte de aquel
rebaño innumerable de inmolados que, según la tradición, sacrificó
la furiosa locura.
¿Quién podrá explicar, Señor, los desastres de aquel tiempo y los
actos funerarios, cuando tantos ciudadanos de uno y otro sexo, por
ser cristianos fueron obligados a salir de la ciudad, para ser
entregados a un tropel de crueles sicarios, que con espadas y puñales
van sembrando el campo de cadáveres? Así la simplicidad de los
corderos sucumbió a la rapacidad de los lobos, y toda aquella
sacrificada multitud de santos llenaron con sus cuerpos un
anchísimo campo, esparcidos como vellones de lana trasquilado.
Entre tantas magníficas masas de sentenciados, las profundas
cárceles retenían a estos dieciocho varones, cargados de cadenas,
surcados sus cuerpos por los azotes y lacerados por las incisiones de
los verdugos, pero no los aterró la rabia de las fieras, no los
vencieron los tormentos sufridos, ni siquiera en el último momento
la muerte hizo temblar a ninguno de ellos; la misma confianza
tuvieron todos cuando los apresaron, la misma confesión cuando les
interrogaron, la misma constancia ante las amenazas, la misma
firmeza ante los tormentos, la misma tenacidad cuando los
condenaron, la misma victoria después del martirio.
Sigue después aquella hermosísima compañera de los santos, la
virgen Engracia, que con ser del sexo débil, tuvo arrestos para acudir
al combate de los varones; ningún tormento fue suficiente para
arrastrarla a la apostasía. Se cansaron los verdugos, fallaron los
suplicios, cuando el perseguidor se avergüenza de que los tormentos
no puedan acabar con los viriles arrestos de una mujer, después de
cortarle el pezón de un pecho, simula perdonar a la que ya no podía
410
vencer. Ofreció su alma al cielo y entregó su cuerpo al sepulcro,
dejándonos como Elías la señal de su manto, que muestra a nuestros
ojos un indicio de su santidad y de su victoria. Así la sagrada
envoltura del alma, separada en el sarcófago, que no en el lugar,
diferente en el sexo, que no en el ánimo, es sepultada bajo los techos
del mismo templo, para que tuvieran igual sepultura los que
tuvieron igual palma de victoria.
Así este glorioso número de dieciocho mártires, con la gloriosa
virgen, alcanzan los campos floridos del paraíso, gozosos de haber
comprado grandes cosas a bajo precio, de haber cambiado la alegría
por la tristeza, de haber recibido el descanso a cambio del tormento,
de haber ganado la vida en lugar de la muerte, la gloria a cambio del
sufrimiento, la victoria en lugar de la condena. Ahora, por fin,
nosotros tenemos los huesos, tú los méritos, nosotros los
retribuimos con ofrendas, tú con premios, nosotros les ofrecemos
reverencia, tú, corona.
A quien con toda razón, todos los ángeles y arcángeles no cesan de
alabar cada día, diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, a
quien pertenecen estos diecinueve guerreros de la milicia celestial, a
los que vistió de púrpura la sagrada sangre, y que llevando sus
triunfos hasta los astros, alcanzaron las mansiones celestes:
Suceso, con próspero suceso, Matutino, brillando como el lucero
matutino de la resurrección, Publio, arrebatando el trofeo al
enemigo del pueblo, Félix, felicísimo en sus méritos, Frontonio,
llevando en su frente el signo de Cristo, Fausto, con la alegría de la
fe, Optato, alcanzando la victoria a la que optaba, Urbano, sublime
en la urbe celestial, Januario, que traspasa las puertas de la vida
eterna, Marcial, que combatió marcialmente, Casiano, perfumado de
mística casia, Lupercio, que arrebata su presa al lobo rapaz,
Apodemio, ejerciendo su derecho de vuelta a la patria, Evodio, en el
evo de la dicha perenne, Ceciliano, que no conoce la ceguera,
Primitivo, el primero entre los atletas celestiales, Julio, rechazando a
la familia Julia, Quintiliano, jugando en la más alta cima de la
oratoria.
Después de éstos, por gracia de Dios, Engracia, asociada a los
dieciocho en el vigor varonil, se hace con ellos partícipe de los cielos.
Todos, recibidos ya en las mansiones celestiales, y anotados en el
sagrado pupitre, siguen al Cordero por doquier, envueltos en níveas
clámides.
411
Por eso te pedimos, Dios omnipotente, que, por su intervención,
santifiques estas ofrendas con la bendición del Espíritu Santo, y
libres de los lazos del pecado a todo el pueblo que así te lo suplica.
Por Cristo, Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Estas son, Señor, las auténticas ofrendas del nuevo Testamento, por
las que, reconciliando contigo al género humano, se han borrado los
crímenes de todo el mundo. Este doble don obtenido de ti, que te
ofreció Melquisedec, aquel sacerdote tipo, como a Señor del cielo,
como un pronóstico de lo que nosotros debíamos ofrecerte en la
realidad.
Santifique, te ruego, estos sacrificios que te ofrecemos, el Espíritu
Santo, que procede de ti y del Padre, y los haga plenamente
conformes con tu cuerpo y sangre, para que estos tres elementos,
cuerpo, sangre y agua, por los que somos lavados, apacentados y
sanados, expulsen al momento las enfermedades de quienes los
reciban y nos apliquen la salud que nunca se acaba.
R/. Amén.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las
llenas de vida y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por
los siglos de los siglos.
R/. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Escucha, Señor, las voces y súplicas de tu pueblo,
no por el mérito de los que te piden,
sino a causa de los santos aquí presentes,
cuando a ti, según tus enseñanzas,
clamamos todos desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo, el Señor, por cuyo amor la mártir Engracia,
asociada al número de los dieciocho santos,
aceptó una lucha varonil,
haga que superéis, por sus méritos,
los deleites de la carne y de la sangre.
R/. Amén.
412
Y el que no la separó de los demás
ni en el alma ni en el cuerpo,
nunca consienta que os separéis de él,
ni siquiera con un solo acto,
ni que seáis confundidos en el juicio,
viéndoos apartados de él.
R/. Amén.
COMPLETURIA
Gracias te damos, Señor, una vez saciados con tus dones, mientras
imploramos suplicantes tu misericordia, por la intercesión de tu
mártir Engracia y de los dieciocho mártires de Zaragoza, para que tu
gracia nos libre poderosamente de todo mal, y nos permita gozarnos
siempre en tus alabanzas.
R/. Amén.
413
3 de mayo
ORATIO ADMONITIONIS
Queridos hermanos,
gloriémonos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo,
y, con el corazón lleno de alegría,
con toda reverencia y gozo espiritual,
celebremos la solemnidad de este día.
Nuestro Señor y Salvador, para nuestra salvación,
estuvo colgado en la Cruz y en ella venció al diablo;
en la altitud de esta misma Cruz
fueron suspendidos los delitos del primer hombre
y las manos que ofrecieron a la boca la comida prohibida
fueron atravesadas por la dureza de los clavos.
Por esta Cruz, el apetito de la concupiscencia desordenada,
que suscitó la aparente dulzura del árbol,
fue vencido con la amargura de la hiel,
y el deseo de la gula, al que engañó el atractivo del fruto,
fue refrenado por la aspereza del vinagre.
414
Por esta Cruz, el veneno que la serpiente
brindó a los primeros hombres,
fue expurgado del pecho de los fieles
por la medicina que brotó del costado de Cristo.
Finalmente, por esta Cruz, la confesión del nombre de Cristo
restauró sin duda al hombre
expulsado del Paraíso por haber desobedecido al precepto.
R. Amén.
Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina en la Trinidad, un solo Dios,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor Jesucristo, suspendido en el patíbulo de la Cruz,
en la condición de esclavo que asumiste,
te dirigiste al Padre con las palabras apropiadas,
y, a pesar de que te sentías abandonado,
lo aclamaste para no apartarte de él;
le pediste que otorgara su perdón
a sus inicuos y criminales perseguidores;
y le pediste que aceptase tu espíritu
en sus gloriosas manos que solamente tú conocías.
Por eso, nosotros, tus pequeños siervos,
que seguimos la senda indicada por tus palabras,
humildemente imploramos tu clemencia:
lo que entonces te atrevías a pedir al Padre,
desde el abajamiento de la asumida condición humana,
ahora, que junto con la misma,
disfrutas de la plenitud del poder divino,
dígnate conceder lo que te pedimos:
que no abandones nunca a tu Iglesia católica,
a la que redimiste con tu sangre preciosa,
que a nosotros que hemos venido, aunque indignos,
para celebrar la solemnidad de tu santa Cruz,
nos concedas el perdón de todos nuestros pecados;
con humilde plegaria te rogamos también que,
siempre en tu presencia,
nos recibas, custodies y bendigas.
415
Tú que te dignaste justificar la confesión
del malhechor crucificado contigo
aumenta la fe de los que rectamente creen en ti,
multiplícala y consérvala con tu acostumbrado amor.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios, sabemos que no es posible expresar
y apreciar como eres;
concédenos que, en la medida
en que nuestra naturaleza humana puede percibirlo,
podamos estimarte y proclamarlo convenientemente.
Acepta con benevolencia las oraciones y los sacrificios de todos;
y ya que en el día de tu Cruz y de tu Pasión
hiciste salir los cuerpos de los santos
del sepulcro en el que descansaban,
no permitas que las almas de tus fieles
queden detenidas en la profundidad del abismo,
sino que les concedas alegrarse en el descanso de tus elegidos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor Jesucristo, Mediador entre Dios y los hombres,
tú, por la sangre de tu cruz, te dignaste pacificar a todos los seres,
los del cielo y los de la tierra;
tu piedad ha erigido como testimonio de tu pasión
lo que, al comienzo de tu nacimiento según la carne,
el Ángel anunció y proclamó el ejército celestial:
416
“Gloria a Dios en el cielo para siempre,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.
Y así, después del triunfo de la Cruz,
tu bondad recomendó y otorgó a tus discípulos
que demostraran que son en realidad tus ministros
si guardan entre sí la perfecta concordia de la paz.
Concede pues, Señor,
a quienes llevan en su frente el signo de la Cruz,
que mantengan con sus hermanos una auténtica y sincera caridad
y nos permitas vivir reconciliados con el beso santo.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es digno y justo, es necesario y saludable darte gracias,
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso,
cumplir con nuestro deber de ofrecerte sacrificios
y elevar sin cesar nuestras voces de alabanza;
para recordar, ante tu admirable clemencia
lo acaecido en tiempos pasados,
y de modo especial proponer el ejemplo de los dos Adanes,
el que habitó en el paraíso y el que es el redentor del género humano.
Aquel fue el primero, pero éste es mejor.
Aquel fue terreno, éste celeste.
Aquel hecho de barro, éste concebido por la palabra.
Entonces, por instigación del diablo, Eva fue engañada;
ahora, por el anuncio del ángel, María es glorificada.
Entonces, por envidia de la serpiente,
el hombre, que había sido creado, pereció;
ahora, por misericordia del redentor,
el hombre que había perecido es liberado.
Aquel, por haber trasgredido la ley, perdió el paraíso,
éste, por la pasión de la Cruz, ha adquirido el mundo.
Aquel sucumbió a la muerte por comer del árbol prohibido,
éste, por el triunfo de la Cruz gloriosa, venció a la muerte.
Aquel, al reconocer su pecado, se escondió bajo un árbol,
éste, a causa de nuestros pecados, fue elevado en la Cruz.
417
Entonces por la falta de comer del árbol prohibido,
se enfrió el sol al mediodía;
ahora, en la manifestación de la santa Cruz,
al mediodía, se esconde el sol.
Entonces, el hombre que no guardaba el precepto,
fue expulsado del paraíso;
ahora, el malhechor que confiesa a Cristo como Señor,
es introducido en el paraíso.
Por esto, humildemente te rogamos y suplicamos,
Padre clementísimo,
que por el signo admirable de la ínclita Cruz
y por el admirable reino de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
nos permitas celebrar con espiritual alegría y equilibrado gozo
este día, en que conmemoramos la festividad de su Cruz,
y, junto con las alabanzas de los coros celestiales,
admitas la pequeñez de nuestras voces,
mientras repetimos humildemente:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que por nuestros pecados
se entregó en manos de los impíos para ser crucificado.
Él, por nosotros, extendió sus propias manos en la Cruz.
Él, por el misterio de la Cruz rechazó
a los principados y autoridades contrarias,
y clavando en la misma Cruz los pecados de todo el género humano,
se ofreció a ti como víctima inmaculada
y a nosotros, sus humildes siervos, nos mandó
que, en su memoria, le ofreciéramos sin cesar.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Recordamos, Padre todopoderoso,
y mantenemos con toda fidelidad lo que recibimos:
el inefable misterio de la natividad
de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
el admirable triunfo obtenido en la Cruz destruyendo a la muerte,
y la gloriosa ascensión a los cielos después de su Pasión en la Cruz.
418
Creemos también en el inmenso e inefable,
coeterno y consustancial origen de ti y de tu Hijo;
al que confesamos igualmente como el que ha de venir
como juez de vivos y muertos.
Por esto te pedimos, tremendo y clementísimo Padre,
que santifiques y bendigas por el signo de la Cruz,
esta víctima que te ofrecemos como cuerpo y sangre de tu Hijo;
recíbela y acéptala en el signo de la Cruz,
distribúyela, benévolo, y concédela, benigno a nosotros, tus siervos,
que hemos sido signados con el signo de la Cruz.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Te damos gracias a ti, Dios eterno y todopoderoso,
y a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que nos redimió por la sangre de su Cruz,
que, desde la Cruz, te pidió perdón por todos nuestros pecados;
y que, antes de padecer en la Cruz,
enseñó a sus discípulos a orar y a decir:
BENEDICTIO
Cristo Señor, que, con las manos extendidas,
estuvo colgado de la Cruz, os purifique de todo pecado.
R. Amén.
Que os colme del vino de la prudencia,
aquel que, colgado de la Cruz, hubo de probar la bebida de vinagre.
R. Amén.
419
Que por la Cruz del Crucificado,
cuantos celebran la solemnidad de la santa Cruz,
puedan ser salvados ahora y siempre.
R. Amén.
Por nuestro Señor Jesucristo,
que, en la Trinidad es el único Dios,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Cristo Jesús, tú asumiste la forma de nuestra mortalidad,
y quisiste soportar la injuria de nuestra muerte y de la Cruz,
concédenos que, protegidos por la fuerza de tu Cruz,
podamos vencer los ardides del enemigo.
R. Amén.
Que lo conceda aquel que vive y reina
con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
420
24 de junio
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados, el Señor, nuestro Dios,
nos restituye la anhelada alegría de nuestra esperanza,
con la celebración del nacimiento de Juan, su precursor,
la lámpara que precede a la verdadera luz;
con el retorno de su fiesta
vuelve a florecer la alegría de aquellos momentos
en que, toda criatura, al conocer la venida Señor
se llenó de gozo junto con nosotros.
El mismo que nos invita a la festividad anual
del nacimiento de Juan, su precursor,
nos conceda igualmente llegar a su Navidad
con provecho de toda su santa Iglesia y sin daño espiritual.
Él, que en el nacimiento de tan gran profeta
se dignó manifestamos su nombre antes que su esplendor
y mostramos su elección antes que su concepción,
conceda a sus humildes siervos
poner en práctica la palabra de su santa predicación.
Porque el heraldo admirable,
que había de preceder al Señor y preparar su camino,
421
recibió de él un elogio antes de que pudiese hablar,
para que, ya antes de nacer, fuese enaltecido
por el mismo a quien, después de su nacimiento,
había de mostrar como digno de encomio.
Oremos, pues, con corazón rendido y lleno de humildad,
para que el Señor, Dios nuestro,
ponga de manifiesto en nosotros
todo lo que la infidelidad mantiene oculto en nuestro interior,
todo lo que por la oscuridad de un falaz temor
ahoga la gracia de sus promesas.
Él nos conceda que el nacimiento del enviado que le precedió
llene nuestra boca de alabanzas,
confirme nuestro corazón en la fe,
con su voz enderece nuestro camino,
con la verdad nos impida temer la muerte,
y aquél que mostró el Cordero de Dios, esperado por todos,
implore para su pueblo la gracia de saberlo reconocer.
Que su alabanza esté en nuestros labios
de modo que quienes cantamos en su solemnidad
podamos comprender su misión.
R. Amén.
Concédelo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios todopoderoso, con alabanzas y oraciones,
celebramos hoy el nacimiento de san Juan,
motivo de gozo para todos los pueblos;
al venerar los dones de tu abundante gracia,
mientras proclamamos al que te precedió,
pedirnos la intercesión del que supo agradarte.
Él, ya antes de nacer anunció al creador de todo,
para ser testigo de tu gloria al comienzo de su vida
y dar a conocer al Señor de la luz antes de abrir sus ojos.
Mientras se estaba formando en el seno de su madre,
reconoció la voz de la madre del Señor cuando saludaba,
y, saltando alegremente, lleno de devoción,
respondió gozoso con su movimiento.
422
El que había de nacer para servir al Evangelio,
ya antes de ver la luz indicó a la madre su misión.
El que había de predicar la conversión,
penalizó con la pérdida de la voz la falta de fe del padre;
la boca que fue cerrada por la incredulidad de su mente,
que dudó en aceptar la profecía,
fue abierta por el que había de profetizar
la fe de la salvación que llegaba.
Llenos de gozo, Señor,
en esta solemnidad del día de su nacimiento,
te ofrecemos este sacrificio pacífico,
para que aceptes benigno, enviando a tu santo ángel,
el ejercicio de nuestro servicio sacerdotal;
haz que creamos lo que has prometido,
prediquemos lo que creemos
y no perdamos lo que predicamos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Cristo Jesús, tú quisiste nacer de un seno virginal
y formaste en una madre anciana a tu precursor Juan,
al que constituiste como lámpara ardiente en tu templo;
haz que brillemos en tu Iglesia por el ardor de la fe
y la disposición para enseñar,
por las obras de caridad y la perfección de la humildad,
por la aplicación a la oración y la práctica de la castidad.
Acepta ahora estas oblaciones que te ofrece el pueblo fiel,
y concede a todos la ayuda que necesitan;
por este sacrificio otorga el gozo espiritual a los vivos
y a los difuntos la remisión de sus penas,
gracias a la intercesión de aquél que te preparó el camino
y mostró a los corazones de los incrédulos
los inicios de la salvación que nos ofreces.
R. Amén.
423
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, que por la predicación de tu precursor Juan
mostraste la oculta significación de las figuras
con la plena manifestación de la verdad,
concédenos la iluminación de la inteligencia
y la claridad de la paz perenne,
para que, al recibir gracia por gracia,
nos gloriemos de tal manera en esta renovación
que permanezcamos unidos en la caridad
y no nos perdamos en antiguas disensiones.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Padre todopoderoso, darte gracias,
porque tú, siempre atento a la salvación humana,
tanto en la creación al principio como en la posterior reparación,
para que no nos hallase desprevenidos tan gran acontecimiento,
destinaste a Juan, como escogido mensajero
para anunciar la venida de tu Hijo.
El que había de recordamos sus maravillas,
se mostró ya admirable por su mismo nacimiento
y con su manifestación preparó a los pueblos ignorantes
para aceptar la grandeza de lo que había de venir.
El que anunciaría a Cristo fue anunciado por un ángel;
el que predicaría al pueblo, es revelado en el templo,
conocido por la fama antes de aparecer en el tiempo.
424
Así se llevó a cabo el designio de tu voluntad:
el que fue prometido a sus padres durante la oblación del incienso,
es enviado a los pueblos para que lleguen a conocer la luz;
el precursor de la Palabra impone silencio a los incrédulos
y antes de llevar a cabo su misión, con la mudez de su padre,
pregonaba los futuros excesos de la infidelidad.
En efecto, hablaba a la antigua opinión,
para que el nombre del nuevo heredero,
impedido por las tradiciones paternas,
desligase la lengua de los fieles
en vistas a la doctrina superior del Evangelio.
He aquí que se alegra en el seno, para conmover,
ya desde las entrañas maternas,
los corazones de los que han de renacer
con la predicación del Rey que viene.
Juan se estremece de gozo,
para que el padre, mudo por el rechazo de la promesa,
convencido por el gesto del hijo,
diese testimonio de la misión que se le encomendaba.
Profetiza en espíritu, da testimonio del Evangelio,
es ministro del bautismo, enseña al pueblo,
habita en la soledad, progresa en el desierto.
Prepara el sendero al que es camino,
anuncia que ha de venir el mismo por el que vino,
y no esconde que el que le seguirá es anterior a él.
Era espejo de la luz,
comienzo del bautismo,
testimonio de la verdad;
de manera que, después de los signos de la realidad,
mostrase la realidad de los signos en la plenitud de Cristo.
Mensajero de salvación, imitador de la pasión;
como profeta se puso al servicio del bautismo,
como Bautista al del martirio;
porque con la palabra de su predicación
anunció y mostró a Cristo, el Hijo de Dios,
que había de venir para la redención del mundo,
y con el derramamiento de su sangre
dio testimonio del amor que le tenía.
Por esto, todos los ejércitos celestiales,
con los ángeles y arcángeles, alegrándose con los serafines,
cantan el himno de tu alabanza, diciendo:
425
POST SANCTUS
Santo y bendito eres en verdad, Señor Dios todopoderoso,
unidad sin confusión y diversidad inseparable,
unidad de la Trinidad y Trinidad de la suprema unidad.
Tú, aunque impasible, te compadeces de tus obras
y en tu misericordia, para dar a conocer al Salvador,
no dudas en enviar a tu siervo Juan, precursor del camino,
lámpara que anuncia la luz, pregonero del Juez,
voz de la Palabra, amigo del Esposo.
Por esto nosotros, por tus dones y sus beneficios,
al presentarte la oblación de este sacrificio
te pedimos que lo aceptes benigno y lo bendigas
con tu acostumbrada bondad;
que quienes te lo ofrecemos con sincera y humilde devoción,
recordando a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,
seamos transformados a su imagen.
Por el mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor Jesucristo,
has restablecido con tu gracia a los hombres de poca fe
y te has manifestado a ellos con constantes pruebas.
Te anunció el santo doctor Juan,
tan incomparable por su santidad
como por sus singulares enseñanzas
él ofrecía la fuente del bautismo a los sedientos,
pero sin dejar lugar a dudas proclamaba tu inminente venida.
Él bajó al agua para purificar a los cuerpos,
pero eras tú el esperado para redimir las almas de los hombres.
Por su voz conocimos que tú, Señor, eres el Unigénito,
manifestado en un cuerpo de carne, de quien nos dijo:
“Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
Juan es aquel a quien diste un nombre antes de su concepción,
a quien llenaste con el Espíritu Santo antes de su nacimiento,
el que con su concepción puso fin a la esterilidad de su madre
y con su nacimiento desató la lengua de su padre.
426
Te pedimos, Señor,
que te dignes aceptar y bendecir esta nuestra oblación,
tal como te complaciste en bendecir
la ofrenda de tu siervo el justo Abel.
R. Amén.
Concédelo, Señor Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo, eres un solo Dios,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Dios, por tu precursor y mártir san Juan,
diste la luz del bautismo a todos los hombres,
para que la infidelidad de los pueblos,
que traía consigo el seguimiento de prácticas profanas,
quedase borrada por la regeneración celestial.
Concede, por la intercesión de tan gran profeta,
que cuanto nos ha concedido el baño de la conciencia pura
nos aproveche de tal manera que,
siguiendo las enseñanzas salvadoras,
podamos decir desde la tierra:
BENEDICTIO
El Señor Jesucristo, que en el nacimiento de su precursor Juan
ha dado a muchos una gran alegría, vencida cualquier tentación,
os conceda la remisión de todos los pecados.
R. Amén.
Él conceda que, en la voz de quines oran,
esté presente aquella misma fuerza
que, con la pronunciación del nombre de Juan,
desligó entonces la lengua de su padre.
R. Amén.
427
Y, del mismo modo que al nacer Juan,
fue concedida a su madre la fecundidad,
así la abundancia de la fe llene vuestro espíritu
para que produzca abundantes frutos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Oh Dios, tú diste el hijo de la promesa, Juan,
a Isabel y a su esposo, incapaces de engendrar.
Él, estando aún encerrado en las entrañas de su madre,
saludó proféticamente a Dios que habitaba en el seno de la Virgen;
te pedimos y te rogamos que,
así como por su predicación
abriste a los creyentes la puerta del reino de los cielos,
por su intercesión, nos hagas llegar a tu gloria.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
428
26 de junio
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
celebremos con atentas plegarias y ensalcemos con entusiasmo
las excelencias de este preclaro y glorioso día,
consagrado para nosotros por la sangre del mártir san Pelayo;
hoy se consumó su pasión y él fue enaltecido por sus méritos;
en este día el bienaventurado mártir
se despojó del vestido de su cuerpo y recibió la gloria del cielo.
Llamado de entre el número de los creyentes,
nacido de familia cristiana,
al morir por Cristo subió hasta el trono celestial.
Él sufrió las angustias de la cárcel,
sujeto con el peso de los hierros,
pero no cedió a las lisonjas de este mundo,
sino que, en su lugar, escogió el reino
que no conocerá término por toda la eternidad.
En él está apagado el deseo de esta existencia,
había cesado el amor del mundo,
porque no sucumbió ante ningún tipo de frivolidad terrena.
429
Encerrado en las mazmorras,
mientras sus compañeros vivían entre placeres,
él conservaba intacto su propio cuerpo,
y dirigía sin cesar, sólo a Dios, los ojos de su espíritu.
Amados, invoquemos a este santo
como protector ante Dios para que podamos obtener,
gracias a sus plegarias,
aquello que nuestros méritos no nos permiten alcanzar
y nuestros pecados habituales nos arrebatan.
Dejemos pues el mal que hemos cometido
viviendo según las instigaciones del maligno
y apartándonos de los preceptos del Señor.
Y ya que no podemos confiar en nuestros méritos,
pidamos la intercesión de este mártir
que, segado por la espada, obtuvo la felicidad eterna.
R. Amén.
Con la ayuda de la misericordia del mismo Señor nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios todopoderoso y eterno,
que sin exigir méritos precedentes
llamas a ti a los pecadores
y llenas con tu misericordia a tus siervos,
concédenos siempre como abogado nuestro al mártir san Pelayo,
que fue tu testigo y obtuvo alcanzar
el premio incomparable al derramar su sangre por ti.
Que, por tu gracia, obtenga el cuidado de la grey de tus fieles,
aquél que no dudó aceptar el sufrimiento del martirio,
y no calló la verdad ante el despiadado príncipe,
gloriándose únicamente del nombre de tu Hijo,
que él interceda sin cesar por nosotros en tu presencia.
De manera que, entre las dificultades de la vida,
nos veamos libres de pecado
y no estemos enredados con los halagos que decepcionan.
Que por medio de este mártir tuyo nos seas siempre propicio,
oh Señor, para que multipliques los bienes de los oferentes
y te dignes, con tu acostumbrada bondad,
aumentar los frutos de la tierra.
430
No permitas que caigamos en el error
ni que nos veamos atraídos por el mal,
quienes no podemos en absoluto superar nuestros peores vicios.
Por esto te suplicamos que nos seas siempre benigno,
tú que nos has creado a tu imagen
y por el baño bautismal nos renovaste.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Acoge benigno, Dios inmenso, las súplicas de tu Iglesia
que solicita la protección de tu mártir Pelayo
y que ahora con alegría presenta sus ofrendas sobre tu altar.
Hay, sin embargo, quien no deja de suspirar,
otro vierte lágrimas por la compunción de su espíritu;
éste, en cambio, simplemente ora,
aquél no deja de postrarse rostro en tierra.
Pero tú, Dios nuestro, penetras los espíritus
y examinas las conciencias de cada uno.
Por esto te pedimos que hagas grato a tus ojos
cuanto puede ofrecerte de cualquier modo
la humana miseria que se arrepiente.
En verdad, ¿quien de nosotros con la conciencia desnuda
podría sostenerse ante ti, ante quien tiemblan los santos
y la gran asamblea de los bienaventurados?
Así que te pedimos y te rogamos con humildad,
que nos disponga tu misericordia
concediéndonos la gracia de la conversión
y que dé a los difuntos el descanso eterno.
Que llegue tu favor incansable a cuantos,
temblorosos ante tu presencia
ves que están sometidos a su condición mortal.
R. Amén.
431
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Señor, nos acercamos a ti, nosotros, pobres siervos sacerdotes,
que, por exigencia de nuestra misma función,
estamos obligados a encomendar a todos los fieles;
ya que no podemos alegar méritos propios de ningún modo,
que, al menos evitemos, con tu ayuda, los antiguos pecados.
Escucha, te pedimos, las plegarias de tu Iglesia,
que, fiel a tu voluntad, celebra la gloria de tu mártir Pelayo,
y acoge las oraciones de cada uno de nosotros,
tú que te dignaste llamar a gozar de tu presencia
a este mártir tuyo que rechazó el pecado.
Que presente ante ti nuestra plegaria
aquel que te fue grato por su martirio.
Que ayude a los pobres con su plegaria,
que libre siempre a los desvalidos
el que te confesó ante el soberano infiel.
En verdad, ¿quién de nosotros, con ligereza,
se atreverá a levantar los ojos hasta ti,
dado que nos oprime la corrupción de nuestra conciencia,
nuestras caídas nos arrastran,
las feas costumbres nos doblegan torpemente,
la reacción lenta de nuestra alma no permite que nos levantemos
y lo que es peor, nos incita abiertamente
a hacer lo que no es lícito?
Con espíritu humillado,
te rogamos que a todos nos asista el mismo protector
y que, por tu benignidad, vuelvan a la paz los que se han alejado
y los pacíficos mantengan la unidad inquebrantable de la caridad.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
432
ILLATIO
Es justo, Dios todopoderoso, es en verdad hermoso y santo,
es muy necesario y siempre muy conveniente para nosotros
darte gracias por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por quien este santo mártir Pelayo
no se dejó arrastrar en el torbellino de los pecados
ni cedió a la ignominia de los placeres,
sino que se mantuvo siempre intrépido
quién, ya antes del martirio, te servía con espléndido vigor.
Nacido en la región occidental,
era Galicia la tierra de sus antepasados,
pero fue en Córdoba dónde, por permisión de Cristo,
sufrió nobilísimo martirio.
Y dado que, por oculto y secreto designio de Dios,
los elegidos son llevados al cielo por diversos caminos,
por una serie de razones y coincidencias
le tocó a este tu mártir, nuestro patrono,
padecer en su cuerpo precisamente en la ciudad de Córdoba,
para gloria de la misma.
Un pariente de este Pelayo, el obispo Ermogio,
estaba encarcelado en Córdoba,
y para escapar de los peligros de la mazmorra
entregó como rehén a este niño y discípulo.
Así, al salir aquél, ocupó su lugar en la cárcel Pelayo,
que había de dar testimonio de la verdad;
aherrojado con el peso de las cadenas,
en cierto modo preveía el martirio que le esperaba,
mientras su espíritu, con frecuencia, se elevaba hasta el cielo.
Y si bien, humanamente hablando, deseaba regresar a su patria,
sin embargo no cejaba en modo alguno en su austero rigor,
ya que consideraba la cárcel como una ardua penitencia
y se aplicaba cada día a la salmodia,
pues poseía en su interior tu gracia, oh Cristo, que lo iluminaba.
Aquello que tú hacías resonar en el fondo de sus entrañas:
«Escucha, hijo, mira, el Rey se ha prendado de tu belleza»,
fue lo mismo que el impúdico tirano, abiertamente,
se atrevió a pedirle,
pensando que se plegaría a sus deseos.
Pero él permaneció valeroso,
porque tú no dejabas de estar presente en él;
así, al ser llamado e invitado a renegar de Cristo,
inmediatamente despreció los reinos
433
que se le ofrecían y con voz decidida
predicó a Cristo, Señor nuestro:
«Conserva, le dijo, oh rey, todas tus dádivas para ti
y para tus siervos perdidos,
porque a mí no me es posible consentir a tus propuestas
pues en mi interior está el que me enseña.
Porque yo tengo un Dios, al cual tú, miserable, ignoras,
ante quien toda rodilla se dobla,
el cual prometió a los santos el reino celestial
y a los pecadores el suplicio eterno.
Y como es cierto que hemos de llegar al reino
pasando por muchas tribulaciones, estoy preparado,
puedes mostrarme qué clase de muerte has escogido».
El rey le respondió: «Muchacho, o niegas a Cristo,
o tus miembros caerán bajo la espada
y exhalarás tu espíritu en medio de duros tormentos».
Y san Pelayo repuso:
«Soy, fui y seré cristiano, por esta razón no temo morir».
Firme en su postura, soportó muchos tormentos,
mientras la espada iba cercenando todos sus miembros,
y así su espíritu entró en los cielos,
ya que en medio del suplicio no dejó de confesar a Cristo.
Oh verdadero mártir en el cielo,
tú que fuiste testigo en la tierra,
sé valedor compasivo de nuestras plegarias.
Que por ti el pecador alcance la penitencia,
el ignorante la doctrina, el enfermo el restablecimiento,
y el difunto el descanso eterno.
Cuanto te pedimos humildemente, oh Dios eterno,
concédenoslo propicio por este tu santo mártir,
escucha con clemencia nuestros ruegos
y acoge benigno estas ofrendas que te presentamos.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarte cada día, diciendo así:
POST SANCTUS
Este himno es cantado por los ángeles en el cielo
y también por todos los santos, Señor.
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que dio fortaleza a san Pelayo para que no temiera morir,
434
ni callara la verdad al ser interrogado.
El soberano trataba de persuadirlo
para que aceptase las ingentes riquezas de su reino
y negase a Cristo plegándose así a las seducciones del rey;
pero tu santo, que ya antes había sido divinamente iluminado
le respondió con valerosa rectitud de espíritu:
«Estoy dispuesto a morir
antes que negar a Cristo, mi Señor.
Todo lo transitorio que me muestras, oh rey, no lo amo,
porque deseo alcanzar el reino eterno.
Todas estas cosas son ligeras como el viento
y no deseo lo que puedas proporcionarme
porque vivo unido espiritualmente a Dios,
que me ha enseñado con muchas razones
a mantener intacto mi cuerpo y mi espíritu.
Por esto, para mí, morir es una ganancia, y vivir un premio:
el interminable galardón que Cristo
ha prometido dar a todos los santos».
Él que murió por ti, Señor,
no sólo ha merecido compartir el reino contigo
sino que también ha obtenido en la Iglesia un puesto eminente.
Consiguió el honor de un sepulcro
aquél a quien el tirano condenó a ser pasto de animales.
Postrados te pedimos, Dios eterno, que concedas
el patrocinio de este mártir tuyo al pueblo católico.
Te pedimos, por su intercesión,
que santifiques estas ofrendas que te presentamos
y enriquezcas las oblaciones depositadas sobre el altar.
De tal manera que todos cuantos participen de ellas
se vean librados por ti de toda adversidad.
Por Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Ven, Espíritu Santo,
desciende sobre esta oblación que te ofrece toda la Iglesia
en honor de la santa pasión de tu mártir Pelayo.
Protegido por ti superó todos los sufrimientos,
venció todas las amenazas, no temió la espada,
por esto obtuvo reinar contigo por toda la eternidad.
Este es tu siervo, Señor, distinguido en la lucha,
prudente en la vida, en la doctrina invencible,
435
en la muerte loable, enaltecido hasta el reino.
Por él te pedimos que nos seas propicio,
que nos libres de la mano del maligno
y nos hagas participar de tu reino.
Tú sabes, Señor, cuanto nos acecha el antiguo enemigo,
que no pueda ganar para sí a ninguno de nosotros
a quienes nuestra única madre la Iglesia
se gloría de haber lavado con el baño de la regeneración.
Florezca en nosotros la gracia del don eterno
por el que son santificadas estas ofrendas,
y por el que, una vez santificadas, son recibidas.
Que tu sacrificio produzca fruto en nuestros corazones,
tal como obtuvo la corona para el santo mártir Pelayo.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Dios todopoderoso,
recibe las plegarias de esta fiel asamblea
que cada día se postra humildemente ante tu presencia;
ahora que celebra con rendida devoción
a tu beatísimo mártir Pelayo,
concédele que interceda ante ti por ella
el mismo a quien tú te dignaste conceder la palma del martirio.
Ablanda, te pedimos, nuestros duros corazones
y riega nuestra aridez con tu abundante y generosa bendición.
Concédenos que nuestra vida consista en servirte con libertad,
apartados de aquellas malas costumbres
que constantemente nos llevan hacia lo que no es lícito;
líbranos de la mano del enemigo
y consérvanos siempre bajo tu protección.
No alejes de tu mirada a quienes con tu acostumbrada bondad
has enseñado a orar y a decir desde la tierra:
436
BENEDICTIO
Cristo Señor,
que os ha librado de la condena de la muerte,
os permita participar
en los méritos del beatísimo mártir Pelayo.
R. Amén.
COMPLETURIA
Después de haber gustado
el cuerpo y la sangre de Cristo, nuestro Dios y Señor,
en la celebración en honor de san Pelayo,
adoremos la unidad de la santa Trinidad,
para que nos conceda siempre tener hambre de una fe más plena
y tener sed de justicia.
Así, confortados por su acción,
damos gracias de todo corazón,
para que este sacramento que hemos recibido
nos sirva como remedio y no como motivo de condena.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
437
29 de junio
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
recordando las muchas y variadas gestas
de los grandes apóstoles Pedro y Pablo
que no pueden ser narradas tal y como merecerían;
y celebrando hoy su supremo y glorioso martirio
que conviene festejar con devoción cada año,
oremos a Dios, que es la suprema alabanza
de éstos y de todos los santos;
así como por medio de ellos ante todo es él
quien ha de ser alabado con gran encomio,
de modo semejante creamos
que la intercesión de estos santos puede hacérnoslo propicio.
Él, acogiendo sus asiduas súplicas,
proteja a la Iglesia que en ellos eligió,
edificó, llenó de dones e instruyó.
Que los embates de la tempestad no puedan con ella,
fundada sobre una sólida piedra.
438
Que los trastornos causados por tristes herejías,
no hagan prevalecer contra ella las puertas del infierno,
que los príncipes de las tinieblas, humillados, se retiren,
para que, abiertas de par en par las puertas de la eternidad
pueda entrar en nosotros, como en su propio templo,
el único Señor de los ejércitos, el Rey de la gloria celeste.
Él aleje, con la voz de la palabra perenne,
las jactanciosas amenazas de los perseguidores,
que atemorizan a los fieles,
y les salga al paso con su tremenda majestad
radiante de los destellos de una luz nueva;
que les muestre cómo, al asumir nuestra humanidad,
conduce hacia si a quienes creen en él,
confirme que tiene puestos los ojos en los sufrimientos
que sus fieles padecen por su nombre,
pues él mismo compartió los dolores por nosotros,
y haga sentir que considera hecho contra sí mismo
cuanto maquinan los impíos
contra los que se precian del nombre de cristianos.
Que todos, por la gracia del brazo salvador de Dios,
puedan alegrarse por el hecho de vivir junto con nosotros
según la confesión de Pedro y la predicación de Pablo.
R. Amén.
Que se digne concederlo aquél cuyo reino e imperio
permanecen sin término por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Señor, tú, en tiempos diferentes, diste el don de la vocación
a tus santos apóstoles Pedro y Pablo
y los coronaste con el mérito del martirio en el mismo día.
La fe admirable que ambos manifestaron antes de su muerte
llevó a uno a recibir las llaves del reino de los cielos
y al otro a penetrar hasta el tercer cielo;
aquél fue constituido juez de los creyentes, y se le dio el derecho
de hacer entrar a los buenos y excluir a los malos;
éste, llevado en éxtasis más allá de las nubes a un lugar retirado,
como futuro doctor de las gentes,
pudo saciarse con inefables palabras de los secretos divinos;
439
lo que no llegarían a experimentar otros santos
estos merecieron pasarlo.
Haz que nos protejan, pues nos los has dado como maestros;
que obtengamos el perdón por la intercesión de aquellos
que, con sus enseñanzas, nos guían por el camino de tu gracia.
Como Pedro, el número de nuestros pecados
se vea superado por la abundancia maravillosa del perdón;
Como Pablo, la palabra de Cristo
nos abra con la luz de la verdad
el camino bloqueado por la perfidia.
En aquél se nos conceda no ser engullidos
por las olas variables de la vida mundana;
en éste, no ser mordidos por la antigua serpiente.
Que nos salvemos, evitando el naufragio de los malos
y sin sufrir las heridas del veneno de la víbora,
gracias a aquél que salvó a Pedro de las olas del mar
y venció en Pablo el poder de la serpiente.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Oh Dios, a tus Apóstoles cuya solemnidad hoy celebramos,
diste nombres ilustres como signo de su vocación a la santidad:
uno fue llamado Pedro, el otro Pablo;
aquél utilizó el apodo que le pusiste, éste cambió su nombre.
Concédenos, por su plegaria e intercesión,
que, dejando atrás la realidad de nuestra naturaleza
y superando las exigencias de la carne y de la sangre
nos comportemos como corresponde a quienes
hemos recibido el nombre de hijos tuyos.
Que así entremos en el ámbito del espíritu
y abandonemos el afecto carnal;
que merezcamos poseer las virtudes sacerdotales
quienes hemos sido elegidos
para poder ejercer el oficio del sacerdocio.
440
Acepta complacido, oh Cristo,
estas oblaciones de los católicos
como aceptaste lo que pescó y preparó Pedro con su mano;
y enriquecerlas con la bendición,
que saldría de la boca de Pablo, a quien te dignaste hablar.
Por la intercesión de ambos, concede a todos una alegría saludable;
que Pedro haga siempre su oficio de pastor y Pablo enseñe,
dirigiendo a todos hacia Dios mediante la necesaria conversión;
puesto que la gracia recibida para el ejercicio de su función
permite también a aquél enseñar y a éste apacentar.
Que los dos apóstoles intercedan también
por las almas de los difuntos cuyos nombres hemos recordado,
para que obtengan el perdón de todos sus pecados.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Creador y Redentor todopoderoso,
que para la conversión de los pueblos
y la reconciliación de los penitentes,
diste dos magníficos ejemplos:
las cartas de Pablo y las lágrimas de Pedro;
no los apartó de tu gracia
ni la persecución que aquél sufrió por amor a tu ley,
ni la negación de éste que causó el temor de la muerte.
Concede, te lo pedimos,
enmendarnos después de las equivocaciones,
llorar después de las culpas,
recuperar la gracia después de las lágrimas;
ante tu tribunal salgan a favor de los que han errado
Pablo, al cual no perjudicó lo que no había ignorado,
y Pedro, para quien no fue obstáculo lo que negó.
Tu misericordia puede curarnos de tal manera
que no se noten las heridas recibidas,
restaurarnos de modo que el enemigo
no pueda alegrarse de que cayéramos,
441
y restablecernos hasta tal punto que los más fuertes
no puedan pensar que hemos sido débiles.
Que tu majestad, al perdonarnos,
borre también la conciencia de pecado
ya que no ha querido mantener el castigo;
nos conceda la concordia de la unanimidad
y la paz para el tiempo presente;
nos haga permanecer unidos en la caridad
y, por tu gracia, apartados de las insidias del mundo.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo
y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Padre todopoderoso
darte gracias con todas las fuerzas,
por la abundante gloria de tus apóstoles Pedro y Pablo,
que les concediste por tu gran amor
en forma de gracias muy diferentes;
los hiciste discípulos de tu Unigénito y maestros de los pueblos.
Ellos, a causa de la predicación del Evangelio,
aunque presidan en el reino de los cielos,
fueron encerrados en la estrechez de la prisión.
Recibieron la potestad de perdonar los pecados
y son amarrados con cadenas de hierro.
Realizan curaciones, y soportan enfermedades.
Someten a los demonios, y son flagelados por los hombres.
Alejan a la muerte, y huyen ante los perseguidores.
Caminan sobre el mar, y se fatigan en el trabajo.
Trasladan montes con su palabra
y se ganan su comida con el trabajo de sus manos.
Los que han de juzgar a los ángeles,
son sometidos a interrogatorios.
Viven con Dios, y corren peligros en el mundo.
Cristo, al final de su vida, les sirve y lava sus pies,
y sus rostros son abofeteadas por las manos de sus ultrajadores.
442
Nada dejaron de aguantar quienes soportaban las dificultades,
nada faltó en la corona de los vencedores.
Si nos preguntamos qué sufrimientos aguantaron en los tormentos
para dar testimonio de la verdad de la fe,
debemos reconocer que su martirio a menudo fue agobiante;
si se trata de gestas maravillosas,
hicieron por Cristo, cuanto había hecho el mismo Cristo;
si se trata de penalidades
soportaron todo lo que la condición mortal imponía,
lo mismo que Cristo aceptó voluntariamente la muerte:
ellos por la fuerza de Cristo, éste por su propia fuerza.
Probaron la misma doctrina con la autoridad del Maestro
aunque no igual que él.
Pedro cumplió a su tiempo
lo que había prometido antes de tiempo.
Entregó su vida por Aquél que no había creído negar;
se dejó llevar por la ligereza de su espíritu, impulsado por el amor,
sin calcular lo que decía y sin entender
que el siervo no podía dar su vida por su Señor
antes de que el Señor entregase la suya por su siervo.
No rehusó ser crucificado,
pero no se atrevió a ser colgado del mismo modo.
Cristo murió levantado, Pedro cabeza abajo;
aquél para mostrar la sublime majestad del que subía,
éste para indicar la humilde fragilidad que se abajaba.
Pablo se dejó llevar también por un no menor afecto
cuando se atrevió a decir:
«Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir».
Ofreció de buen grado a los golpes del furioso verdugo
su cuello sometido al yugo de Cristo
y perdió la cabeza de su propio cuerpo
en favor de la Cabeza del cuerpo que es la Iglesia.
Los dos soldados de Dios se repartieron
el vestido de la pasión del Señor,
uno por el patíbulo y el otro por la espada;
Pedro en la crucifixión, Pablo al derramar la sangre.
Ambos tuvieron un género de muerte distinto,
pero no lo era el amor que demostraron al morir;
alégrese en su doctrina la Iglesia católica,
con su celebración la religiosidad de todos,
en sus santuarios la ciudad de Roma,
por su protección todos los cristianos.
443
Todo esto lo has llevado a cabo tú, Señor,
que fuiste anunciado por los profetas, adorado por los ángeles,
y manifestado a todo el mundo por la luz de los apóstoles.
Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarle, diciendo:
POST SANCTUS
¡Hosanna en el cielo!
Cristo, Hijo de Dios, tú mismo eres excelso en lo alto del cielo
y humilde en la realidad de la tierra.
Manifestando la verdad por medio del apóstol Pedro,
tú destruiste el brumoso prestigio de la magia de que presumía.
El cual, deseoso de elevarse y moverse por los cielos,
engañado por una ilusión diabólica,
cuanto más lo elevó a las alturas la jactancia,
tanto más grave fue su caída;
ignoraba que, sólo manteniendo la loable confesión de Pedro
y la fe profesada por Pablo,
podría entrar por la puerta del cielo, cuyas llaves guardaba Pedro.
Olvidaba también aquella severa sentencia
por la cual se castigó con la muerte corporal a Ananías y Safira,
quienes, por haber mentido contra el Espíritu Santo,
se habían hecho reos de prevaricación y perfidia.
De modo semejante,
Pablo castigó con una justa ceguera al mago Elimas,
que, ignorando su autoridad en el Evangelio,
contradecía su doctrina;
asimismo al espíritu charlatán que oprimía a una joven
le impuso con energía que la abandonase.
Estos celestiales atletas lucharon denodadamente
por el nombre de Jesús, por la divinidad del Salvador,
por la manifestación de Cristo,
gracias a la fuerza sobrenatural
que les otorgó la clemencia divina.
Por Cristo Señor y Redentor eterno.
444
POST PRIDIE
Cristo, Señor Dios nuestro,
te pedimos que inspires nuestra oración,
ya que, a causa de la magnitud de tus misterios,
nos falta la penetración en la mirada,
la claridad en el entendimiento, el vigor en la alabanza,
la palabra justa en la expresión.
¿Quién puede proclamar de modo apto y conveniente
el amor sin medida con el cual nos has redimido?
Para decirlo de alguna manera,
¿por qué te dignaste abajarte hasta hacerte hombre,
por qué decidiste enviar a los apóstoles que elegiste
para la conversión salvadora de todos los pueblos;
por qué quisiste distinguir de modo especial
a Pedro y a Pablo entre tus discípulos?
Ya que no podemos repasar de modo conveniente,
por indignidad de vida y corrupción de naturaleza,
toda esta realidad inmensa,
en la celebración de esta solemne liturgia,
pedimos a tu inestimable majestad, oh Todopoderoso,
que, por intercesión de tus dos santos apóstoles,
nuestros protectores,
aceptes y bendigas el sacrificio que hoy te ofrecemos.
Dígnate enriquecerlo con tu santa e inapelable gracia,
de modo que, recibido en el interior de quienes comulgarán,
les obtenga la expiación de los pecados,
asegure la incolumidad del cuerpo y del espíritu
y sea guardia y protección en esta peligrosa vida.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
445
AD ORATIONEM DOMINICAM
Celebrando el recuerdo anual de la muerte
de los santos apóstoles,
que tanto vale a tus ojos, Señor, alabamos tu gloria;
porque estas lámparas preciosas que has encendido tú,
luz verdadera que no conoce ocaso,
iluminan no sólo cuando son leídas
sino también cuando son celebradas.
Ellos son los dos olivos y los dos candelabros de oro
que están en tu presencia.
A toda la tierra ha alcanzado su pregón;
mientras acoges nuestro devoto servicio,
te pedimos que nos concedas por su intercesión,
el espíritu de plegaria, que nos permita clamar desde la tierra:
BENEDICTIO
Dios todopoderoso,
que concede a los necesitados el remedio de su amor,
os otorgue las lágrimas de Pedro
para purificaros de toda mancha de pecado.
R. Amén.
Que os conceda, por medio de la doctrina de Pablo,
poder adquirir la sabiduría de la Palabra.
R. Amén.
Que Pedro por su arrepentimiento y Pablo por su doctrina
os hagan llegar a la vida eterna.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
446
COMPLETURIA
Señor Jesucristo, tú te dignaste consagrar
a Pedro y a Pablo, que lucharon denodadamente,
a uno por la cruz y al otro por la espada;
les diste una caridad inconmovible,
para que, por tu amor aquél aceptase la muerte de cruz
y éste recibiese el golpe de la espada;
concédenos que, de modo semejante,
caminando en pos de tu amor
con Pedro entremos en el misterio de la cruz,
y Pablo nos defienda siempre con la espada de la palabra espiritual.
Que por la cruz de Cristo evitemos el castigo del infierno
y por la espada del Espíritu entremos en lo íntimo del cielo.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
447
29 de septiembre
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
con un mismo deseo y unidos en el afecto,
imploremos la mirada del rey supremo,
cuya inmensa grandeza no puede ensalzar la lengua humana,
porque la capacidad del corazón es pequeña
para abarcar los juicios de la divina majestad.
Lo único que se concede a nuestro deseo
es que acudamos a esta santa celebración llenos de fervor
y con el corazón postrado pidamos ayuda para nuestra redención,
pues nos conforta la intercesión del primer heraldo de la salvación.
Celebramos y acogemos la solemne festividad de este día
dedicado al arcángel san Miguel,
el cual, gozando de la presencia de Dios,
obtiene del gran Rey poder servir como protector al pueblo fiel.
448
Por su intercesión, oh Dios altísimo,
concédenos que podamos agradarte siempre
ya que por su ayuda nos permites permanecer en tu servicio;
y así, aquél que escogiste como príncipe de las milicias angélicas,
permanezca como protector para defender a todo tu pueblo.
R. Amén.
Que lo conceda aquél a quien ha sido dado todo el poder
y que vive con Dios Padre y reina con el Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Amados hermanos,
hoy ha amanecido para nosotros la fiesta de san Miguel,
el gran enviado de Dios, en quien nuestros antepasados,
desde hace mucho tiempo confiaron con razón.
Pues, como es uno de los ángeles más importantes,
los cristianos mostraron gran interés en tenerlo de su lado
y disponer plenamente de su intercesión
y la de sus compañeros.
Cuando, a la hora de crear el universo,
el Dios uno y trino, Majestad eterna,
creó los ejércitos de los ángeles, su primera obra,
a la que llamó luz,
el ángel más excelente, destinado a ser el preferido de todos,
engreído de soberbia,
cayó a lo más hondo por su monstruosa maldad.
Un juicio ejemplar trajo la perdición para el culpable;
en cambio, a los que permanecieron fieles
en el servicio de Dios les dio el reino y la dicha para siempre.
Muy dura fue la condena de los delincuentes,
mas otro tanto creció en firmeza la fidelidad de los restantes.
El que no quiso mantenerse humilde,
perdió su honor y pereció;
los otros, en cambio, permanecen encumbrados en la gloria,
y en servir a Dios está su grandeza.
Así fue como el ángel rebelde, privado de la dicha eterna,
se convirtió en enemigo al acecho de la humanidad
para que este débil amasijo de barro
no consiguiera el honroso puesto que él había perdido.
449
Engañó primero a la que vio de sexo débil
y por ella hizo llegar el veneno mortal
al rudo e incauto varón.
Esta culpa de nuestro primer padre trajo consigo un justo castigo
y a él quedó amarrada también la descendencia
que de ellos brotó.
Pero el amor del Creador y Señor salió vencedor
frente a la trampa ingeniosa de la astuta serpiente,
y frente al pecado cometido por el trasgresor,
perdonó por piedad al que en justicia
había condenado por su culpa,
e hizo voluntariamente heredero del cielo
al que había creado en el paraíso para que fuera feliz.
Porque, de no haber sido desobediente, el primer hombre,
una vez creado, debería ser el compañero de los ángeles.
Pero cuando hizo caso del que le engañaba
y se apartó de los mandatos del Creador,
perdió el derecho a esa compañía.
Mas ahora, gracias a la palabra de Dios Padre todopoderoso,
la única que de la Trinidad tomó carne humana,
ha quedado restablecido en ese derecho.
En la encarnación, los ángeles proclamaron su gloria
y anunciaron que los hombres, a quienes Dios ama,
habían de asociárseles, alabando también al Señor.
En esta milicia de los ángeles,
Miguel sobresale por encima de todos
en el cumplimiento de su servicio:
honrar al autor de su existencia en ordenado concierto
y presentar al Creador las oraciones del pueblo de Dios.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Habiendo recordado los nombres de tus siervos,
imploramos de tu piedad el don de la misericordia,
de modo que por medio de tu mensajero san Miguel
450
lleguen hasta ti nuestras plegarias;
que él nos enseñe lo que hemos de pedir
y presente nuestras súplicas ante tu presencia,
solicitando protección para los vivos
y obteniendo el descanso eterno para los difuntos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cristo, Hijo de Dios,
por el misterio de tu encarnación reparaste la ausencia de paz
que el maligno espíritu de la maldad
había introducido entre los ángeles y los hombres;
así los ángeles que no cayeron en pecado,
y que consideraban a los hombres desterrados
por causa del pecado,
los reconocen ahora, reformados por ti,
como consiervos en la gracia.
Redimidos pues por tan gran obra de salvación,
te pedimos que no recaigamos engañados en el antiguo lazo,
sino que conservemos por la fe y las obras
la renovación que supone el bautismo
de modo que nos esforcemos en permanecer unidos
con la cohorte de todos tus santos ángeles.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios, por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual vives en una sola e igual esencia
Dios en la unidad del Espíritu Santo
que reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
451
ILLATIO
Es justo y necesario,
ciertamente digno y hermoso alabarte, oh Trinidad indivisa,
único Dios de una sola naturaleza con distintas personas,
a cuyo imperio está sujeta toda la creación,
que rinde el debido culto a tu poder creador.
Nosotros somos los más pequeños de todas las criaturas,
pero, en la medida de nuestra posibilidad,
deseamos acudir ante aquél que nos creó y nos redimió
y, aunque no sea como debería ser, porque podemos poco,
presentemos con todo la ofrenda de la alabanza
en la medida que nuestras fuerzas lo permitan.
Cuando al comienzo de los siglos, Dios Padre,
con el Hijo y el Espíritu Santo, organizaba el universo,
determinó elegir de entre todo lo creado
a los ángeles como a los principales,
y a ellos les dio el nombre de luz
pues están rodeados del resplandor de una luz indeficiente.
Pero el primero de entre los ángeles creados,
condecorado por el don de la gloria,
por no atribuir este don a aquel de quien lo había recibido,
sino que, engreído, se sublevó,
descendió por debajo de todo lo creado.
Y Miguel recibió con humildad su lugar de gloria,
que no de soberbia,
para que fuese sublimado a aquel excelso trono
el que supo atribuir a su Creador todo cuanto era.
Ni aún así aquel ángel infiel y apóstata
se sometió una vez condenado,
sino que, lleno de malicia,
envidiando la felicidad de nuestros primeros padres
aconsejándoles el mal,
los unió a los tormentos de los ángeles caídos,
privándoles de las alegrías del paraíso.
Pero volvió la piedad a quienes abrumaba el peso de su miseria,
de modo que el mismo Creador se movió a renovar al joven caído,
a quien antes había creado del barro.
Y la suprema clemencia promete someter al engañador
a la prueba de los hombres para que, aumentada su malicia,
fuese oprimido más atrozmente en el juicio divino.
Para inferirle la muerte dice que mandará a Miguel
a fin de que perezca con rigor
452
el príncipe de la soberbia por quien, humilde,
se propone permanecer en servicio del Creador.
Enviado del cielo,
arrojará al infierno al inicuo enemigo, una vez vencido,
y él permanecerá victorioso.
Ved cómo la soberbia se derrumba
y la humildad se mantiene firme;
la soberbia condenada perece en el infierno
y la humildad perfecta es elevada a la gloria de los cielos.
Aprended, os ruego, hermanos amados,
cuánto vale la humildad perseverante,
la cual, si se somete al Creador,
en todo y siempre, sostenida con su gracia,
participa del nombre de Cristo.
Miguel quiere decir: “¿Quién como Dios?”
Nadie se atreva a hacer lo que Dios hace:
cuando fue enviado, en nombre del Señor,
para vencer a las potestades aéreas
mereció por adopción participar de su nombre.
Pensad hermanos amados con mucha atención,
qué profunda yace la soberbia
y cuánto brilla la humildad en las alturas.
Y no creo que se os comunique sin razón especial
lo que antes ha sido predicado por los profetas.
Oíd, reconoced, adornaos con las buenas obras.
Y así mostraos como ministros de Dios
para que merezcáis ser agregados a sus ángeles,
cuya solemnidad queréis celebrar.
Pues nuestro Dios y Señor
nos promete la compañía de sus ángeles,
con tal que le agrademos con las buenas obras.
El concede obras dignas a los indignos
y reina en los cielos glorioso sobre todas las cosas.
A él no cesan de aclamar con razón todos los ángeles,
cada día diciendo:
POST SANCTUS
Santo entre los santos
y glorioso en todo eres en verdad, oh Hijo de Dios,
que resplandeces por encima del gran número de ángeles,
a quien alaban multitudes de santos ricamente revestidos.
Tú concediste a tu mensajero Miguel la gracia de la primacía
453
y lo estableciste como defensor de tu pueblo;
te pedimos ser defendidos por él en esta vida
y después de la muerte tener parte en el número de los santos.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Recordamos, oh Cristo Dios, el misterio de tu gloriosa pasión,
por el que, derrotadas las fuerzas del mal,
nos haces triunfar de su malicia con el estandarte de la cruz,
pues, mientras tú, nuestra cabeza, eras exaltado en el madero,
se nos abrían de par en par las puertas cerradas de la vida.
Tu humanidad, aunque tomada de la tierra,
es ahora coeterna por los siglos con el Padre y el Espíritu Santo.
A ti clamamos con gemidos, te exponemos nuestros deseos,
y te manifestamos muestras aflicciones.
Tú conoces lo que deseamos, pues nos ha hecho de la nada;
nos acusarnos de nuestros pecados ante ti,
a quien casi no nos atrevemos a levantar los ojos.
Por eso suplicamos con toda humildad
que nuestra plegarias merezcan tener como valedor
a tu arcángel san Miguel,
y que por su intercesión los fieles obtengan de ti la paz.
Por él alcancemos tiempos tranquilos y bienestar.
Por él la Iglesia católica se mantenga firme y estable
y los incrédulos encuentren motivos válidos para creer.
Por él, el orden episcopal se vea enriquecido
y prefiera las virtudes a los honores.
Por él el clero florezca en santidad
y en los monjes la firmeza en su propósito.
Por él, los príncipes sean moderados en sus leyes
y la fidelidad de los pueblos
se fortalezca con la ayuda de la fe católica.
Por él, los cónyuges alcancen la continencia
y las vírgenes la perseverancia.
Por él, la mente soberbia se domine por la humildad
y los pecadores desesperados
obtengan el consuelo de la esperanza.
Por él, los mismos pecadores vengan a la penitencia,
los reos al perdón, los violentos a la misericordia
y los airados a la paciencia.
Por él, alcancen el perdón los vencidos, los cautivos la libertad
454
y las viudas y huérfanos protección.
Por él, alcancen los marineros un viaje feliz
y la mar propicia y los náufragos el puerto deseado.
Por él, el desterrado pueda volver a su patria.
Por él, los que están enemistados obtengan la paz
y los que viven en la concordia perseveren en la caridad.
Por él los enfermos obtengan los remedios necesarios
y los difuntos gocen del descanso eterno.
Y así por él, tu bondad nos conceda todo lo que pedimos,
de modo que, superadas las insidias del adversario,
podamos alegrarnos en la patria del cielo.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
A Cristo, Hijo de Dios, que con su palabra nos enseñó
que cada persona tiene asignado
un ángel custodio para su defensa,
pidámosle que,
permaneciendo siempre con nosotros el ángel de la paz
quede lejos aquel ángel que un tiempo fue autor de iniquidad;
haz que, purificado el corazón y el cuerpo,
merezcamos acercarnos para ser santificados
al sacramento de su cuerpo y su sangre.
Y así inclinemos el oído del corazón a sus preceptos,
de modo que podamos siempre con confianza
clamar desde la tierra:
BENEDICTIO
Que os bendiga y tenga misericordia de vosotros
nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo y Rey eterno.
R. Amén.
455
Que envíe a su santo ángel, el príncipe Miguel,
para que guarde vuestros cuerpos y vuestras almas.
R. Amén.
Permanezca con vosotros la paz de nuestro Señor Jesucristo,
para que procedáis en la luz de la paz
y seáis contados en el número de los santos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Padre clementísimo,
imploramos humildemente de tu misericordia
que hagas tuyo este solemne sacrificio
que celebramos en honor de tu santo arcángel.
Y, así como a él lo coronaste de gloria,
concédenos a nosotros por su intercesión,
el perdón y la remisión de todas nuestras culpas.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
456
16 de noviembre
ORATIO ADMONITIONIS
Celebrando, hermanos queridos, la gran solemnidad del beatísimo
Acisclo, tributemos a la divina omnipotencia las mayores alabanzas y
gracias por el triunfo de su mártir, y al mismo tiempo y con igual
afecto, oremos con la mayor humildad, para que podamos consumar
felizmente nuestra propia lucha. Supliquemos también con
insistencia a su generosa bondad, para que lo mismo que a nuestro
mártir le concedió no sólo el mérito y la dignidad de su martirio,
sino también el amor ardiente para arrostrarlo, también a nosotros,
como nos ha dignificado con la gracia de su adopción, nos revista de
santidad, para que alcancemos su misma dignidad.
Y acabada la lucha de este mundo, nos conceda por el beneficio de su
indulgencia, alcanzar el brillo del amor inextinguible.
Y como según el don concedido, él rechazó los premios de esta vida,
para dedicarse a la gloria perenne de la futura, así por su gracia, para
que nosotros despreciemos con firme decisión los atractivos de este
mundo, y esperemos con felicidad los gozos sempiternos, nos preste
fortaleza la intercesión ante Dios de este mártir, desde cuya
festividad empezamos a celebrar el glorioso adviento del Dios
humanado.
R. Amén.
457
Porque es infinita la misericordia del mismo Dios nuestro,
que vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios sempiterno, glorioso y admirable en tus santos,
mira propicio, te rogamos, esta asamblea de tu pueblo fiel,
que se congrega para alabarte unánimemente,
en recuerdo de tu mártir Acisclo.
Y acoge con bondad, como Padre piadoso,
a todos los que piadosamente se acercan a ti.
Colma el corazón de todos con el don del espíritu generoso
y quítanos el vicio del temor esterilizante,
para que aprendamos a ofrecer nuestra vida
por la verdad sin vacilación alguna,
y nos apresuremos a obtener la gloria celestial sin omitir esfuerzo.
Mira, pues, con rostro sereno, esta pura ofrenda del sacrificio
salvador,
no ocultes tu rostro a nuestras súplicas,
muéstranos tu largueza en la remuneración,
en atención a los méritos de tu mártir Acisclo;
y en el día de tu venida, muéstranos propicio tu faz adorable.
R. Amén.
POST NOMINA
Qué admirable resulta hoy, Señor,
a los ojos de tu pueblo,
la palma victoriosa de tu mártir Acisclo,
cuando se celebra el día glorioso de su festividad,
iluminado por el inicio de tu adviento
y los títulos de su martirio.
Por eso invocamos, Señor, tu clemencia,
para que su sangre derramada
obtenga el perdón de los pecados,
458
lo mismo de los oferentes que de los difuntos,
y la llegada de tu gloria ilumine nuestras almas.
R. Amén.
AD PACEM
Que permanezca, Señor, tu paz en tus siervos,
la paz que en otro tiempo se manifestó plenamente a tus elegidos.
Para que lo mismo que por ella tu santo mártir Acisclo
ardía en el ansia de tu venida
y soportaba los azotes que le dieron en su martirio,
así también nosotros, fortalecidos por la misma paz,
superemos los atractivos de la carne, y celebremos la llegada
de tu encarnación, con corazón devoto.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y equitativo, digno y hermoso, que siempre te demos
gracias, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro.
Que dio a su santo Acisclo una doble corona, acumulando en él
admirablemente, el honor de sus méritos y la dignidad del martirio.
Él siguió al Señor Salvador con toda diligencia desde el principio de
su conversión, despreciando a los impíos encarnizados en su furor
sacrílego.
Pues corría ligero hacia la meta, sin atender a los halagos del mundo,
para alcanzar la corona de la claridad perpetua.
Sufrió el destierro, soportó los oprobios,
con la mira puesta solamente en no perder la victoria celestial.
459
¡Oh dichosa pasión del santo mártir, que pisó la cabeza de la
engañosa serpiente y ofreció el holocausto de su propia sangre!
Prefirió que le cortaran la cabeza que iba unida a miembros
mortales, para poder insertarse en una cabeza sempiterna
y proclamar así, con los demás santos, la santa gloria del Señor.
A quien con razón, todos los Ángeles y Arcángeles
no cesan de aclamar, diciendo:
POST SANCTUS
Verdaderamente es santo,
verdaderamente bendito y admirable,
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que adornó a su glorioso mártir Acisclo
con las flores de las virtudes
y lo ensalzó con la gloria del martirio.
Rogamos, pues, Dios Padre,
que por sus méritos,
obtengamos la perseverancia en el bien obrar,
cuando, según costumbre,
desde su festividad,
empezamos con alabanzas
el glorioso adviento de tu Hijo.
Por el mismo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Este sacrificio que hoy te ofrecemos,
quede santificado, Dios omnipotente,
por la iluminación de tu adviento.
Así podremos todos celebrar
la festividad anual de este día de tu mártir Acisclo,
obtener por su intercesión
el perdón de nuestros pecados,
y, liberados de nuestras faltas
por la recepción de estos sacramentos,
alcanzar gozosamente tu Reino.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las
llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios
nuestro, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
460
AD ORATIONEM DOMINICAM
A todos nosotros, Señor,
los que esperamos con temor tu venida,
nos conforte y dé ánimos aquel Espíritu de verdad,
por el que tu mártir Acisclo
fue confortado en el combate de su martirio.
Para que como este mismo mártir,
por el mismo espíritu que lo sostenía,
mereció después de consumar su martirio,
la compañía de los santos,
nosotros, por su intercesión,
podamos obtener el perdón de nuestros pecados,
y exclamar desde la tierra
con aquellas palabras que tú nos enseñaste:
BENEDICTIO
Todos los que celebráis la fiesta del mártir Acisclo
comenzando las alabanzas
de los divinos misterios de la Encarnación
que en breve hemos de celebrar,
quedéis bendecidos con el don del espíritu generoso.
R. Amén.
461
COMPLETURIA
Señor Dios omnipotente,
que eres vida y salvación de tus fieles,
de quien creemos que has de venir como verdadero juez,
muéstrate propicio.
Que al ofrecerte esta oblación
por nuestra salvación y la de los nuestros,
y en expiación de nuestros pecados,
en honor de tu santo mártir Acisclo,
sintamos cómo se derrama sobre nosotros
la ayuda de tu misericordia.
De forma que los que hemos sido alimentados
a la mesa de tu banquete,
por el don de tu gracia
merezcamos conseguir el premio sempiterno.
R. Amén.
462
MISAS COMUNES
463
464
COMÚN DE SANTA MARÍA VIRGEN
ORATIO POST GLORIAM
Proclamen tu grandeza,
oh Dios, todas tus criaturas:
Tú eres su creador
y te dignaste ennoblecer tanto a la naturaleza humana
que asumiste un cuerpo mortal
al descansar en el seno purísimo de la Virgen María.
Te pedimos que nos concedas la honestidad del cuerpo y del alma
por intercesión de aquella a quien otorgaste permanecer
virgen intacta y pura incluso después del parto.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Elevemos suplicantes nuestras manos
a la misericordia de Dios todopoderoso,
quien por su limpia belleza interior
ha escogido a la Virgen María
para engendrar a su Hijo Unigénito, salvación del mundo.
Que la santísima Virgen y Madre
nos conceda el auxilio de su protección.
Cuanto digan sus labios rezumantes de dulzura
será escuchado más fácilmente por su Hijo,
autor de la inmensa clemencia.
Oh María, esposa de Dios,
insiste ante la bondad del Padre y del Hijo,
para que, compadecido de nuestra miseria,
vuelva hacia nosotros su mirada misericordiosa;
que con ella nos limpie de pecado y libre de los delitos,
alivie a los que han caído bajo el fardo de sus culpas
y los absuelva del peso de los castigos.
Oh Virgen fecunda de admirable pureza,
intercede ante tu Hijo para que nos ayude.
465
Sin tu plegaria, perecemos, oh María,
nos vemos hundidos en el profundo abismo del pecado,
si no contamos con la intervención salvadora de tu Hijo;
extiende pues tus manos piadosas a los desvalidos,
confirma a los débiles, conforta a los decaídos
y escucha con benevolencia los deseos de los que te alaban.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios todopoderoso, digno de ser adorado y temido,
que, con providencia inefable, diriges el curso del universo,
pesas con la balanza las aguas insondables,
haces que se adapten los elementos a sus funciones
y mandas que subsistan los cuerpos que ellos componen;
muestras así lo extraordinario de tus portentos
no sólo en lo grande sino también en lo pequeño.
Pero habría parecido poco para tu majestad
crear el universo e imponerle sus leyes,
si al hombre, al que sirven todas las creaturas,
no lo hubieses renovado reparando su caída.
En efecto, cayó Eva, causando nuestra aflicción,
¿Qué mayor desgracia para nosotros, sus descendientes?
¡Pero que felicidad más grande
que tú cubrieses con la plenitud de tu gracia a María!
Engendró aquélla a los débiles que deberían perecer,
concibió ésta al Dios hecho hombre,
reparador de la antigua desgracia.
Cayó el hombre, reo de una infeliz culpa,
de María hemos recibido un hombre
que es el Dios, redentor nuestro.
Que la hermosa esposa de Dios Padre,
Madre del Hijo de Dios, escogida desde muy antiguo,
interceda piadosa orando por nosotros para que,
perdonados nuestros pecados, con María y de todo corazón
466
alabemos al Padre con el Hijo y el Espíritu Santo
y adoremos sin cesar al Dios uno en la Trinidad
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
A ti, oh Dios, Hijo de Dios,
te veneramos por los grandes dones de tu gracia,
aunque no somos capaces de agradecer con palabras justas
el misterio de tu santísima Encarnación,
cuando en las entrañas de tu Madre Virgen
comenzó la alianza de la salvación del género humano;
haz, por su intercesión,
que podamos alcanzar la gloria del cielo,
tú que no desdeñaste permanecer en su interior,
bello por su pureza,
y con admirable providencia estableciste trato y relación
entre los hombres y los espíritus celestes.
Por los santísimos méritos de María,
te pedimos suplicantes que limpies el corazón de tus fieles
de toda sucia mancha terrenal
y visitando nuestros corazones los llenes con tu gracia,
de manera que concedas el descanso a las almas de los difuntos
y la paz a los vivientes.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
467
AD PACEM
Ten piedad de tu pueblo, oh Señor, ten piedad,
tú que, por la bondad de tu inmenso amor,
quisiste asumir nuestra naturaleza mortal
y soportar el suplicio de la cruz;
tú que, mientras colgabas del leño por nuestras culpas,
confiaste tu Madre Virgen al discípulo virgen;
te pedimos que no permanezcas enojado
a causa de todos nuestros pecados;
según la generosidad de tu perdón,
concédenos, mediante la gracia de tu paz,
que mientras estemos en esta vida,
sepamos soportar con paciencia la adversidad
y gocemos con sobria paz de la prosperidad.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario que con todas nuestras fuerzas
demos incesantes gracias al Dios supremo e inmortal,
y a Jesucristo, su Hijo eterno,
quien por obra del Espíritu Santo,
fue concebido por la gloriosa y santa Virgen María
y nació de nuevo, por nuestra salvación;
él, de la descendencia de David, según la carne,
escogió a una Virgen purísima
de la que habría de nacer tal como habían anunciado los profetas.
Esta Virgen regia, no se complace en la altivez
sino que prefiere lo humilde;
saludada por el anuncio del ángel
no se exalta en lo profundo de su corazón;
se turba al sentirse alabada sin entregarse al gozo;
ella, por la fe, engendró a Dios en su mente
antes que corporalmente en su seno;
en el Hijo nacido adora al Creador,
a quien el homenaje de los ángeles
468
proclama más que simple hombre;
pues se manifestó a los pastores aquél
que no fue reconocido por los corazones endurecidos de los sabios;
la inusitada estrella que brilla en el firmamento
informa a los reyes y los precede,
señalándoles el camino hasta el Salvador,
que, llorando en el pesebre,
hizo inclinar los cetros reales;
él no causó molestia alguna a su madre
mientras estuvo en sus entrañas,
sino que llenó su espíritu con admirable alegría.
En el parto pudo admirarse de permanecer Virgen,
en el Hijo pudo alegrarse de ser la madre del Altísimo,
la Virgen amamantaba a aquél
por quien recibe el alimento todo hombre.
Oh Todopoderoso, tus obras admirables te enaltecen,
pues al redimir realizaste mayores proezas que al crear.
Nos creaste con tu sabiduría,
nos redimiste con tu misericordia,
por esto mereces que te cantemos
como te aclama el ejército de los ángeles
y te adoran con alabanzas unánimes las almas de los justos,
diciendo:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo,
que, apiadándose de su Madre santísima,
procuró un guardián virgen a la virginal pureza
de aquélla que es celebrada en la tierra por los hombres
pero a quien los ángeles celebran aún más en el cielo.
Ella que engendró siendo consciente de los misterios divinos,
no ignorando el mal,
consolaba a los apóstoles en sus amarguras,
y revelaba a los discípulos
los secretos espirituales de su Hijo.
De ella manaba una oración más dulce que la miel,
en la cual cooperaba con la Madre del Señor
la magnanimidad de su Hijo,
que vive y todo lo gobierna con el Padre y el Espíritu Santo,
Cristo Señor y Redentor eterno.
469
POST PRIDIE
Con tu luz clara, Cristo Jesús,
disipa las brumas de nuestro espíritu.
Pedimos ser ayudados por los méritos de tu Madre virgen;
y, protegidos por ella,
te suplicamos que santifiques estas ofrendas
para que, al recibirlas, nos purifiquen de nuestros delitos
y nos ayuden a dirigimos hacia tus promesas.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida,
las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Dios de los ejércitos,
protector incansable de la Iglesia, tu esposa,
la que vivificas con los dones de tu gracia,
a través de tu gloriosa Virgen Madre,
Por su amorosa intercesión,
te pedimos que nos concedas observar tus mandamientos
y que, con corazón puro, tal como nos mandaste,
podamos orar desde la tierra diciendo:
BENEDICTIO
Dios misericordioso
por aquel mismo amor que tuvo a su Madre Virgen,
os conceda su ayuda para llegar a la vida eterna.
R. Amén.
Él, que es fuente de gracias, os infunda aquellos dones
que os hagan aceptables en su presencia.
R. Amén.
470
Y que os otorgue la dulzura de la paz
que os permita progresar en el seno de la madre Iglesia.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Hemos recibido, Señor, el alimento salvador
de tu cuerpo y de tu sangre;
te pedimos, por intercesión de la gloriosa Virgen María,
que este sacramento fortalezca nuestro espíritu y nuestro cuerpo
de manera que nos disponga para alcanzar la vida eterna.
R. Amén.
Por la gracia de la misericordia de aquél
que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
471
COMÚN DE UN APÓSTOL
ORATIO POST GLORIAM
Oh Dios, a tu santo apóstol N.
le concediste querer y poder subir
por los duros escalones del martirio;
tú otorgas la voluntad inicial, tú haces eficaz el esfuerzo.
Escucha a tus hijos
y concédenos el inicio de una ferviente devoción
y facilítanos llevarla a buen término.
R. Amén.
Por tu gran bondad, Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Amados hermanos,
celebrando la festividad de san N., apóstol y mártir,
ofrezcamos un sacrificio de alabanza a Dios,
Salvador y Señor nuestro,
y abrámosle los secretos de nuestro corazón y de nuestra mente,
para que aquél que es el autor de su victoria
se muestre propicio a nuestras plegarias.
Amados hermanos, entre la multitud de los santos
éste es el que merece nuestras alabanzas;
hemos de celebrarlo con honor
a causa de sus coloquios con nuestro Señor y Salvador,
pues aunque no hubiese muerto derramando su sangre,
merecería ser honrado por poseer la doctrina de su Señor.
472
como el haber progresado en la gloria de la fe
hasta el punto de derramar la sangre por amor del Señor.
Y así todo lo que había visto hacer al Maestro
él lo repitió para dejar ejemplo a todos.
ALIA
Oh Cristo, maestro de todos los apóstoles y guías de la Iglesia,
dígnate ser propicio a quienes nos hemos reunido hoy
para celebrar la fiesta de tu apóstol y mártir san N.
Haznos seguir fielmente su doctrina,
haznos amables y dóciles,
de manera que no seamos tenidos por extraños
a aquél de quien sabemos fue un egregio guía en la fe.
Que nuestra esperanza obtenga el premio de la gloria junto con él,
que, después de brillar por la doctrina como maestro,
mereció alcanzar el martirio.
Que la Iglesia resplandezca gracias a su enseñanza
que sigue siendo objeto de una gloriosa predicación.
473
aquél que cimentó a la Iglesia con su doctrina.
Él, que gobierna con su predicación a la Iglesia
como una nave entre las olas del mar,
obtenga para los gobernantes la discreción,
la perseverancia para las vírgenes,
la disciplina para los ministros sagrados,
el dominio de sí mismos para los laicos,
la constancia para los que trabajan por la fe.
Haz, Señor, que cuantos, animados por su victoria,
celebramos su festividad,
perdonados nuestros pecados por sus méritos,
podamos llegar hasta ti después de la muerte.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Tú, Señor, que eres fiel en todas tus palabras
y santo en todas tus obras,
atiende con tu acostumbrada piedad
a quienes celebramos la festividad de tu apóstol san N.
Tú que le diste, por medio del Espíritu Santo,
la potestad de expulsar a los demonios,
haz que tengamos siempre para ti
un corazón limpio y un espíritu recto.
474
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Tú, oh Cristo, que eres la paz inagotable y la fuente de todo bien,
tú que diste a tus discípulos tu paz,
dígnate infundirla abundantemente en nuestros corazones;
de modo que no la demos como acostumbra a darla el mundo,
sino que, conviviendo pacíficamente,
evitemos apartarnos de tus mandamientos
ya sea por mala voluntad o simplemente por olvido;
y que arraigados en el amor a Dios y al prójimo,
podamos ser hallados perfectos
en el cumplimiento de tus mandamientos;
que el ósculo de paz que intercambiamos nos haga amar la paz
y que por la paz podamos llegar hasta ti sin pecado.
Que la dulzura de la paz venza en nosotros
la amargura del odio, y la caridad cubra todos nuestros pecados,
de modo que la paz de Dios, que eres tú mismo,
y que supera todo conocimiento,
suprima en nosotros cualquier forma de enemistad,
y, dejando de lado todo temor, nos conceda el gozo del amor.
Que afianzados siempre en la paz,
por las plegarias de tu apóstol y mártir N.,
por ella alcancemos la gloria del cielo.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, Padre todopoderoso,
es muy conveniente y hermoso
darte gracias, a ti y a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,
475
que, siendo contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios,
al llegar la plenitud de los tiempos
para redimir a tus siervos se hizo hombre,
y muriendo y resucitando nos dejó
un admirable ejemplo de paciencia.
476
y siguiendo el ejemplo de Cristo, el Señor,
aún siendo poderoso en virtudes,
se entregó en manos de sus potentes perseguidores.
Murió por Cristo, pero vive para testimoniar la verdad,
y se alegra con los coros de los santos
y los ejércitos celestiales y proclama sin cesar y dice:
POST SANCTUS
En verdad eres santo y glorioso en tus santos, Cristo Dios.
Tú, para redimir a tus siervos, soportaste el ultraje de la pasión
y enalteces con la gloria eterna a los santos que han perseverado;
les das el querer y el poder morir voluntariamente por ti
así como soportar toda clase de sufrimientos
para poder ser coronados con una diadema de hermosura;
para que quienes han rechazado al mundo gocen de ti,
que eres la luz de su vida y de su muerte.
Porque tú eres el Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Padre todopoderoso, amigo y protector de tus santos,
en honor de tu santo apóstol N.,
presentamos y depositamos sobre tu altar
la ofrenda del pan y del vino,
instituida por tu Hijo unigénito, Señor nuestro,
para que reciba la efusión de tu Espíritu.
Que el Espíritu Santo se digne santificarla
y, una vez consagrada,
la reconozca tu Hijo Unigénito, el mismo que la instituyó.
Que cuantos tomaremos parte en este sacrificio,
no merezcamos castigo por nuestro atrevimiento,
sino que por nuestra buena disposición
obtengamos poder alcanzar el premio.
Que lleguemos sin daño a la presencia de tu gloria
cuantos participamos en esta oblación
instituida por tu Hijo, Cristo Señor nuestro.
R. Amén.
Concédelo, Padre sin principio,
por tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo
por quien creas todas estas cosas
477
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Todos vosotros que formáis esta comunidad eclesial
y habéis oído la paciencia y la fortaleza
del apóstol y mártir san N.,
aguzad conmigo la mirada espiritual
y consideremos atentamente el valor de la renuncia del mundo.
Son ofrecidas riquezas pero se rechazan;
se da la posibilidad de vengarse de los perseguidores,
pero no se acepta.
De ahí que se alcance y se detenga
la facultad de subyugar a los demonios.
No se puede vencer al diablo
sino renunciando al mundo y a todas sus riquezas.
BENEDICTIO
Cristo, Hijo unigénito de Dios Padre,
que concedió a su santo apóstol N.
la potestad de someter a los espíritus malignos,
os proteja con su gracia y os conforte con su Espíritu.
R. Amén.
Aquél que le concedió abrazar la pobreza,
dejando de lado las riquezas materiales,
os haga felizmente pasar de esta vida temporal a la eterna.
R. Amén.
478
Que quienes, por amor suyo, celebráis el recuerdo de este santo,
podáis un día gozar con él en la presencia de Dios.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Oh Dios, bajo tu altar, el apóstol san N.
descansa en paz y recibe la blanca vestidura del amor;
tú, que eres fiel a tus promesas,
dígnate contarnos entre el número de tus servidores.
Que nuestra vida pueda alcanzar tu misericordia
si nuestra muerte no mereciese la corona.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
479
COMÚN DE UN MÁRTIR I
ORATIO POST GLORIAM
Oh Dios, tú eres la fuerza invencible
y el vigor indestructible de los santos;
muestra tu fidelidad en tus mártires,
entre los que tu santo mártir N.
resplandece por su paciencia vencedora;
haz crecer pues con perenne felicidad
a la Iglesia que te alaba, en medio de sus combates;
para que honrando con toda devoción al santo mártir,
obtenga de ti junto con él, la gloria de la santidad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Hermanos amados,
supliquemos humildemente a Dios, dador del premio eterno,
que se digne aceptar el sacrificio
que hoy ofrecemos en honor de su santo mártir N.;
que acepte con clemencia nuestras oraciones
de modo que perdone todos nuestros pecados.
Que Dios, Padre todopoderoso,
que en su momento se dignó otorgar a su santo mártir
la palma de la victoria,
nos conceda cuanto le pedimos ahora
y nos confiera el galardón de la vida eterna.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
480
ALIA
Dios todopoderoso,
mientras ofrecemos a tu majestad las alabanzas
que entonamos en esta fiesta
en honor de tu santo mártir N.,
cuyo glorioso nacimiento para el cielo celebramos hoy,
suplicamos con toda humildad a ti,
favorable y generoso,
que seamos auxiliados siempre por la intercesión de aquél
cuyos méritos estamos celebrando.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Al venerar el combate de tu santo mártir N.,
oh Dios, Trinidad eterna,
pedimos tu benevolencia
y te implorarnos humildemente
que escuches nuestras plegarias
y perdones todos nuestros pecados.
Que la devoción de los oferentes te sea agradable
para que los difuntos alcancen el descanso eterno.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Cólmanos, Señor, con la gracia de tu paz y de tu dulzura,
y haz que, venerando devotamente este día
el triunfo de tu mártir N.,
progresemos en el amor que él confirmó con su muerte.
481
Que quienes honramos a este santo con nuestras alabanzas
obtengamos por su intercesión crecer en la caridad.
R. Amén.
Concédelo, oh Dios, por el autor de la paz y del amor,
nuestro Señor Jesucristo,
con el cual eres una sola e igual esencia
en la unidad del Espíritu Santo que reina,
Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario, es en verdad nuestro deber y salvación,
alabarte a ti, Trinidad sin confusión
e indivisible majestad de una única esencia,
Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, fuente de felicidad eterna,
de quien sabemos que no necesitas muestras de servicio de nadie.
Por Cristo, tu santo mártir N.
venció con sabiduría los errores del mundo,
con paciencia superó el miedo
y por eso fue tan grande y tan magnífico lo que hizo.
Siguió al Cordero y venció al león.
Cuando el perseguidor se ensañaba, el león rugía.
Pero como, con el Cordero, ponía su esperanza en el cielo,
el león era despreciado en la tierra.
Es que contemplaba a aquél que destruyó la muerte con su
muerte,
estuvo clavado en el madero, derramó su sangre y redimió al mundo.
Con razón todos los ángeles y arcángeles
no cesan de aclamar cada día diciendo así:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Él hizo subir hoy al cielo el alma de su testigo N.,
después que hubo vencido al mundo;
de modo que quien fue afligido por los tormentos
pudiese rozar de las alegrías eternas;
482
y aquél que imitó la pasión del Señor
participe ahora en el reino celestial.
Por sus méritos, oh Dios altísimo,
pon término a los delitos y fin a los escándalos.
Que quienes veneramos a tu mártir N.,
superadas todas las adversidades,
podamos tener parte en su gloria.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Señor, siguiendo tus mandamientos,
hemos colocado sobre tu altar esta ofrenda de pan y de vino,
y, en la conmemoración de tu santo N.,
junto con esta oblación, tal como dispusiste,
te presentamos las oraciones elevadas por todo tu pueblo,
no confiando en nuestros méritos sino por razón de nuestro oficio.
Te pedimos, Dios todopoderoso,
por la inmensa bondad de tu misericordia,
que la Trinidad indivisible santifique estas ofrendas
por el mismo Espíritu que realizó tu encarnación
en la virginidad intacta de María.
R. Amén.
Concédelo, Señor Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo, eres un solo Dios,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
y las haces tan buenas, las santificas,
las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Sabemos bien, Señor, que en tu Iglesia
el recuerdo del justo será perpetuo,
por esto te ofrecemos este sacrificio
no tanto para su bien sino para el nuestro.
Te pedimos que así como le diste el triunfo en el combate
hagas triunfar nuestros buenos deseos por esta celebración.
483
Por su intercesión acoge el clamor de nuestra voz,
que, siguiendo tus enseñanzas, dice desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo Señor, que infundió en su mártir N.
la fuerza para sufrir,
os conceda la paciencia necesaria
contra los estímulos del pecado.
R. Amén.
Que quien, una vez superado el martirio,
le concedió la corona,
os otorgue, después del combate de esta vida,
el gozo prometido.
R. Amén.
Que cuantos celebráis hoy
tan solemnemente este gran mártir,
después de vuestra muerte, podáis gozar junto a él
de la felicidad del reino del cielo.
R. Amén.
Por la gracia del amor de aquél
que es bendito por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Concédenos, Señor,
poder seguir las huellas del santo mártir N.;
que por su intercesión rechacemos el engaño del diablo
y, auxiliados por su protección,
podamos gozar de la dulzura del Señor en el país de la vida.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
484
COMÚN DE VARIOS MÁRTIRES II
ORATIO POST GLORIAM
Señor, Dios todopoderoso,
tú eres nuestra alegría y salvación, fuerza y justicia.
Te pedimos,
poder alcanzar el feliz destino de tus santos mártires N. y N.,
y allí, como corresponde a los justos,
cantar perpetuamente tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Dios todopoderoso, invocamos la grandeza de tu poder eterno,
para que, por los méritos de los santos mártires N. y N.
y los de todos los demás santos, nos hagas ser como ellos:
compañeros suyos por la fe, iguales en la devoción,
valerosos en las contrariedades,
semejantes en la resurrección de los bienaventurados.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Llenos de alegría, Señor,
celebramos la festividad de tus mártires N. y N.,
cuya fidelidad paralizó al soberbio enemigo de la fe.
Ahora viven alegres en la morada eterna
y gozan felices en la patria gloriosa.
R. Amén.
485
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Después de haber alabado a los mártires,
después del servicio de los oferentes,
después de haber recordado a los difuntos,
te pedimos, Señor, tu paz;
concede benigno la paz.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Tú diste a los apóstoles tu paz para que la conservasen.
Haz, Señor, que conservemos siempre
grabada en nuestros corazones la paz
que, en tu nombre, nos damos con nuestros labios.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias, Dios todopoderoso,
por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.
A quien contemplan con rostro radiante
todos los mártires y todos los confesores.
Por la confesión de su nombre
486
ofrecen su cuello a las manos de los malvados
para poder disfrutar por siempre en la compañía de los santos.
Son azotados, pero se alegran;
saben por quien padecen, pero, con la ayuda de Dios,
por ése mismo no sienten sus padecimientos.
Son atormentados en la tierra, pero se alegran en el cielo.
Por esto con razón,
todo el ejército de las milicias angélicas,
en esta confesión de tus mártires N. y N.
no cesa de exaltar tu grandeza día y noche, diciendo así:
POST SANCTUS
Santo es en verdad el Señor.
Llenos están los cielos y la tierra de la gloria de su majestad;
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Tus siervos, humildes sacerdotes,
presentan ante tu altar esta víctima saludable.
Te pedimos que, desde tu trono celestial,
tú que eres benigno e indulgente, la mires con agrado;
tú que eres misericordioso, la acojas;
tú que eres santo, la santifiques;
tú que eres bendito, la bendigas
y la repartas entre nosotros tus siervos una vez santificada.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
487
AD ORATIONEM DOMINICAM
Educados por las enseñanzas divinas
y formados por los preceptos saludables,
nos atrevemos a decir desde la tierra:
BENEDICTIO
Cristo Señor, el vencedor invencible,
que en la pasión de sus mártires se mostró admirable,
os ayude con su habitual bondad en las pruebas
y os consuele en el cumplimiento de vuestro deber.
R. Amén.
El mismo que les concedió salir vencedores en el combate,
haga que vuestra vida sea agradable ante sus ojos.
R. Amén.
Que podáis compartir en el reino de los cielos
la gloria de aquellos cuya fiesta celebráis ahora.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Cristo, nuestro Dios,
que, con el Padre y el Espíritu Santo es un solo Dios,
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Colmados con tus dones, te damos gracias, Señor,
e imploramos humildes tu misericordia
por la intercesión de tus mártires N. y N.;
para que tu gracia nos libre de todo mal
y nos permita alegramos cantando tus alabanzas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
488
COMÚN DE UN CONFESOR
ORATIO POST GLORIAM
Al celebrar solemnemente, Señor,
cada año la memoria de tu confesor N.,
cólmanos con tu gracia celestial,
para que quienes con devoción nos esforzamos en festejarlo
podamos contar siempre con su guía y gozar de su protección.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORATIO ADMONITIONIS
Celebremos con las debidas alabanzas,
hermanos muy queridos,
este día, que para nosotros es digno de la mayor veneración,
en la cual el confesor N. fue llamado a la gloria eterna
después de haber profesado de palabra
la fe que encerraba en su corazón,
e imploremos la clemencia de Dios omnipotente,
para que quien llevó hoy a su confesor al cielo,
nos justifique de nuestros pecados a nosotros,
que creemos en él y lo proclamamos,
y así, los que en este día
veneramos la solemnidad de su confesor,
podamos llegar a la gloria de la confesión.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Oh Dios, que premias la fe de tus confesores,
y dispones la voluntad para confesarte;
mira propicio las ofrendas que te ofrecemos
489
en la festividad de tu confesor N.
para que, quienes al celebrar su memoria
te confesamos nuestros pecados,
obtengamos, por su medio, tu perdón.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
POST NOMINA
Cristo, Hijo de Dios,
que te aplacas por el testimonio de una mente santa,
y no aceptas sacrificios cruentos,
haz grato el deseo de los oferentes
y da a los difuntos la participación en la suerte de los santos,
para que, en esta conmemoración de tu confesor N.,
aceptes los testimonios de los vivos
y concedas el descanso eterno a los espíritus de los muertos.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Oh Dios, corona de los que confiesan tu nombre,
acaba con las discordias
y llénanos a todos nosotros con el don de aquella paz tuya
por la que resplandeció tu confesor N.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los, siglos de los siglos.
R. Amén.
490
ILLATIO
Es digno y justo que te demos gracias,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor, que es premio a la santidad,
árbol de vida, palma de victoria.
Él premia la fe íntegra de sus santos confesores,
no separada del martirio, sino bien unida a él,
con una victoria semejante a la del martirio;
porque aunque no hayan alcanzado la muerte martirial
derramando su sangre,
no se diferencian de los mártires en su fortaleza.
Pues al mismo enemigo que aquéllos vencen en lucha abierta,
lo derrotan éstos en su interior.
y al que aquéllos vencen externamente, por sus heridas abiertas,
le dan éstos muerte en su interior, resistiendo espiritualmente,
y luchando contra el príncipe de las tinieblas
y las seducciones de las potestades espirituales,
de manera que, purificados por la tribulación temporal,
merecen recibir por su confesión
lo que los mártires alcanzan por su sangre.
Creemos y confesamos también
que lo realizó con entrega plena este varón,
realmente bienaventurado,
que te amó toda su vida,
abrazó tu presencia en su interior
y te predicó con su doctrina.
Compartiendo la dignidad de los santos confesores,
ha logrado el triunfo a ellos reservado
porque no se avergonzó de ser testigo
de tu Hijo Unigénito ante los hombres,
ensalzando con sus labios tu poder.
Al mismo Señor y Salvador nuestro,
a quien alaban los ángeles y los arcángeles, diciendo:
POST SANCTUS
Santo eres en verdad, bueno y admirable,
Señor y Dios nuestro,
que en este día renuevas la gloria de tu confesor N.,
suscitando en nosotros el deseo de imitarle.
De forma que, al honrar al que te agradó por su testimonio,
491
avivemos nuestra devoción
y todas las alabanzas que le tributamos
sean para nosotros causa de salvación.
Al ofrecerte, pues,
estos dones en la conmemoración de tan excelso varón,
te rogamos que, lo mismo que hoy recibiste su alma
en la confesión de tu nombre,
nos concedas a nosotros
la voluntad de profesar nuestra fe sinceramente.
Por Cristo, Señor y Redentor nuestro.
POST PRIDIE
Al recordar a tu confesor N.
que no dejó de confesarte en las adversidades,
te agradó con sus obras, te buscó en la oración
y te encontró en la santidad,
te rogamos suplicantes
que penetres profundamente con tu bendición
estas ofrendas que te presentamos en su honor,
perdones los pecados de quienes las reciban
y los eleves a la gloria
por haber confesado tu nombre entre los hombres.
R. Amén.
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas † de vida y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Cristo Dios, que por medio de las palabras del apóstol
nos enseñas que la confesión de la fe nos salva;
contribuyan, pues, a salvarnos las oraciones de tu confesor,
para que, merezcamos ser escuchados por ti,
cuando te invocamos desde la tierra
proclamando con los labios la fe que llevamos en el corazón:
492
BENEDICTIO
Nuestro Señor Jesucristo,
que es la recompensa de quienes confiesan su nombre,
por la intercesión de su confesor N. os dote con el don de la fe.
R. Amén.
Os confirme en vuestra profesión de fe
como a él le dio el premio de la fidelidad.
R. Amén.
Para que imitando el ejemplo de tan gran confesor,
merezcáis llegar al cielo prometido.
R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
COMPLETURIA
Invocamos tu bondad, Padre clementísimo,
pidiéndote que recibas con agrado
la acción sagrada que hoy hemos celebrado
en honor de tu santo confesor N.
Y, así como a él lo coronaste de gloria,
concédenos a nosotros por su intercesión,
el perdón y la remisión de todas nuestras culpas.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito y vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
493
MISA DE DIFUNTOS
(adaptada para varios difuntos)
ORATIO ADMONITIONIS
Dios clemente y misericordioso,
tú gobiernas a los vivos y a los muertos,
y prefieres más el amor que reclamar el juicio;
por eso, oh Dios todopoderoso,
te pedimos que, en tu inefable bondad,
escuches nuestras pobres plegarias,
y, según tu acostumbrada piedad,
concedas que nuestros familiares y amigos
por los que ofrecemos este sacrificio,
se vean libres de las penas eternas
y, recibidos en el seno de Abrahán,
puedan gozar siempre de su compañía.
R. Amén.
Con la ayuda de tu diestra, Dios nuestro,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ALIA
Dios eterno, invocamos con insistencia tu misericordia,
para que concedas el eterno descanso
a nuestros familiares y amigos difuntos;
según tu acostumbrada bondad perdónales todos los pecados,
que hayan podido contraer a causa de su fragilidad.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R. Amén.
494
POST NOMINA
Oh Dios de piedad, dígnate aceptar las ofrendas
que tus siervos te ofrecen por tus hijos difuntos;
y por intercesión de tus Santos
reciban el don de tu misericordia y obtengan el reposo eterno,
de modo que puedan vivir en su compañía,
gozando para siempre de la felicidad eterna.
R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos.
R. Amén.
AD PACEM
Concédenos, Dios todopoderoso,
el don de la concordia y el premio de la paz;
y a tu hijos que murieron en Cristo
concédeles el descanso eterno.
En tu misericordia, dígnate santificar
esta oblación que te ofrecemos;
perdona todos nuestros pecados
y concédenos la concordia de la paz.
R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera,
caridad indivisible;
tú, que vives contigo mismo
y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ILLATIO
Es justo y necesario darte gracias y alabarte, Dios todopoderoso,
que existes desde siempre y permaneces para siempre;
y que nos redimiste por la preciosa sangre
de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Te pedimos humildemente, Dios omnipotente,
que, así como redimiste a tus hijos
495
por la gracias del bautismo mientras vivían
ahora, que ya los has llamado a tu presencia,
con tu acostumbrada misericordia,
les perdones todos sus pecados
y los conduzcas a la mansión de los santos.
Te lo pedimos por Aquel a quien todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabar constantemente, diciendo:
POST SANCTUS
Santo, bendito y glorioso, piadoso y lleno de misericordia
es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
pues siempre asiste a los indignos
con la grandiosidad de su clemencia
y en todo momento está disponible
para quienes carecen de méritos.
Por esta razón te pedimos, Dios santo,
que, perdonando todos sus pecados,
ilumines con luz celestial
a nuestros familiares y amigos difuntos.
Y si quedaron manchados por algún mal de la tierra,
queden limpios por el perdón de tu misericordia,
por Cristo Señor y Redentor eterno.
POST PRIDIE
Creemos, Señor Jesucristo,
que quieres que nos alimentemos con tu cuerpo
y permanezcamos fieles a ti.
Haz que el alimento que tomaremos,
sirva para la remisión de nuestros pecados,
y que nuestra carne esté sujeta al espíritu,
y, evitando toda rebelión,
se mantenga en pacífica sumisión.
R. Amén.
Concédelo, oh Cristo, Dios nuestro,
que eres la redención de nuestras almas,
el descanso de todos los fieles difuntos,
y reinas con Dios Padre y Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
496
AD ORATIONEM DOMINICAM
Oh Dios, que en la unidad no estás solo
y eres reconocido en tres personas
que permanecen estrechamente unidas,
escucha benigno a quienes te suplican,
de modo que quien esté ligado por algún mal
quede libre por la gracia de la confesión,
cuando proclamemos desde la tierra:
BENEDICTIO
Te pedimos, Dios todopoderoso,
por el alma de nuestros familiares y amigos
que recordamos hoy;
bendícenos a nosotros
y concédeles a ellos el descanso eterno.
R. Amén.
Haz que puedan gozar en tu reino
junto con todos los santos patriarcas y profetas.
R. Amén.
Perdónales todas sus culpas,
de modo que,
recibiendo tu plena indulgencia,
puedan alegrarse
de haber hallado tu perdón.
R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro,
que eres bendito
y vives y todo lo gobiernas,
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
497
COMPLETURIA
Señor Jesucristo,
concluida la celebración de este sacrificio,
en el que hemos recibido el alimento de la vida espiritual
que dimana de tu Encarnación,
te pedimos que nos concedas
ser saciados de inefables delicias cuando vuelvas glorioso.
R. Amén.
Porque tuyo es el imperio, Dios bendito,
que todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
498
ORDINARIO DE LA MISA
499
500
† RITOS INICIALES †
501
4. A continuación, excepto en las misas feriales de todo el año y también los
domingos de Cuaresma, se canta el himno «Gloria a Dios en el cielo»
G
LORIA A DIOS en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,
sólo tu Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
6. Después, el sacerdote, con las manos extendidas, recita la oración después del
Gloria (ORATIO POST GLORIAM).
502
† LITURGIA DE LA PALABRA †
7. El sacerdote saluda al pueblo diciendo mientras extiende las manos:
10. En las principales fiestas de los mártires puede leerse aquí la parte final de su
“Passio” y a continuación el Cántico de Daniel llamado “Benedictiones”.
Lectura de la carta…
503
El Señor esté siempre con vosotros.
15. Terminada ésta, el coro canta las LAUDES (ALELUYA), con toda la asamblea en
pie. Y concluida esta aclamación todos se sientan.
504
† LITURGIA DE LA EUCARISTÍA †
17. El diácono extiende el corporal sobre el altar y coloca sobre él la patena con el
pan, echa vino y un poco de agua en el cáliz y lo coloca igualmente sobre el
corporal. El sacerdote, inclinado ante el altar, puede decir en secreto la siguiente
oración:
18. El sacerdote inciensa las ofrendas y el altar; se lava las manos en silencio junto
al altar y vuelve con el diácono a la sede.
19. Concluido el canto y puestos todos en pie, el sacerdote, desde la sede, con las
manos juntas, exhorta al pueblo con la monición sacerdotal (ORATIO
ADMONITIONIS – PRIMERA ORACIÓN).
20. El sacerdote, con las manos juntas, exhorta al pueblo a la oración diciendo:
Oremos.
Y la asamblea aclama:
505
21. El diácono recita el Díptico por la Iglesia:
22. El sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración entre los dípticos (ALIA
– SEGUNDA ORACIÓN).
506
Otro diácono continúa:
507
El primer diácono continúa:
24. El sacerdote, con las manos extendidas, concluye con la oración después de
los dípticos (POST NOMINA – TERCERA ORACIÓN).
25. El sacerdote dice, con las manos extendidas, la oración de la paz (AD PACEM –
CUARTA ORACIÓN).
508
26. El sacerdote extiende las manos sobre el pueblo y dice:
28. El sacerdote con los ministros, y los fieles entre sí, se dan el saludo de la paz,
mientras el coro entona el canto de paz (CANTUS AD PACEM).
509
† PLEGARIA EUCARÍSTICA †
29. El sacerdote se acerca al altar y, vuelto hacia Oriente con las manos juntas,
dice:
El sacerdote continúa:
30. El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la acción de gracias
(ILLATIO – QUINTA ORACIÓN)
S
anto, Santo, Santo, Señor Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu majestad gloriosa.
Hosanna al Hijo de David.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Hágios, Hágios, Hágios, Kýrie o Theós.
32. El sacerdote, con las manos extendidas, continúa con la oración después del
Santo (POST SANCTUS –SEXTA ORACIÓN (I)).
33. Junta las manos, y en inmediata conexión con su final prosigue con el relato
de la Institución:
510
El cual, la víspera de su pasión, tomó pan,
T
OMAD Y COMED: ESTO ES MI CUERPO
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.
CUANTAS VECES LO COMÁIS,
HACEDLO EN MEMORIA MÍA.
Accípite et manducáte:
Hoc est Corpus meum
quod pro vobis tradétuR.
Quotiescúmque manducavéritis,
hoc fácite in meam commemoratiónem.
E
STE ES EL CÁLIZ
DE LA NUEVA ALIANZA EN MI SANGRE,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS
Y POR TODOS LOS HOMBRES
EN REMISIÓN DE LOS PECADOS.
CUANTAS VECES LO BEBÁIS,
HACEDLO EN MEMORIA MÍA.
511
Deja el cáliz sobre el altar y, con las manos extendidas, dice:
34. El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la Invocación (POST
PRIDIE – SEXTA ORACIÓN (II)).
al decir «las llenas de vida», hace la señal de la cruz sobre los dones sagrados
512
† RITO DE LA COMUNIÓN †
36. El sacerdote, con las manos juntas, exhorta al pueblo diciendo:
C
REEMOS EN UN SOLO DIOS Padre todopoderoso,
hacedor del cielo y de la tierra,
creador de todo lo visible y lo invisible.
Y en un solo Señor nuestro Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
nacido, no hecho, omoúsion con el Padre,
es decir, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho, en el cielo y en la tierra.
Que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
(Todos se inclinan hasta las palabras… y se hizo hombre)
513
FRACCIÓN DEL PAN
CORPORATIO
encarnación
1
CIRCUNCISIO GLORIA
circuncisión gloria
3 8
APARITIO REGNUM
aparición reino
4 9
PASSIO
pasión
5
514
39. Prosigue sin interrupción, con las manos extendidas:
515
40. El sacerdote eleva un poco la patena y el cáliz, mostrándolos al pueblo, y dice:
516
El sacerdote, con las manos juntas, concluye con la siguiente fórmula, a no ser
que en el Propio se indique una conclusión peculiar:
44. El sacerdote distribuye a los fieles el sacramento del Cuerpo del Señor,
diciendo a cada uno:
517
Durante la distribución de la comunión se canta el canto de comunión (CANTUS AD
ACCEDENTES), si en el Propio no se indica una fórmula peculiar, se utiliza la
siguiente:
46. Después, el sacerdote, de pie y con las manos extendidas, desde el altar, recita
la oración final (COMPLETURIA).
518
COMPLETURIÆ
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
519
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
520
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
521
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
522
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
523
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
Protegiéndonos tu misericordia,
oh Dios nuestro,
que vives y todo lo gobiernas
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
524
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
525
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
526
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
O bien:
R. Amén.
R. Amén.
527
† CONCLUSIÓN †
47. El sacerdote saluda al pueblo diciendo mientras extiende las manos:
528
APÉNDICE
529
530
REFERENCIAS BÍBLICAS PARA LA LITURGIA DE LA PALABRA
TIEMPO DE ADVIENTO
Año I
Profecía: Is 10,33-11,10
Psallendum: Sal 147,16-17
Apóstol: Rom 15,14-29
Evangelio: Lc 3,1-18
Laudes: Sal 19,3
Año II
Profecía: Is 2,1-5;4,2-3
Psallendum: Sal 71,3-4.1
Apóstol: Rom 11,25-31
Evangelio: Mt 3,1-11
Laudes: Sal 46,2
Año I
Profecía: Is 51,7-12
Psallendum: Sal 79,3.2
Apóstol: Rom 13,1-8
Evangelio: Mt 11,2-15
Laudes: Sal 84,7
Año II
Profecía: Is 28,16-17;29,17-24
Psallendum: Sal 79,3.2
Apóstol: 1Cor 4,1-5
Evangelio: Mt 11,2-15
Laudes: Sal 32,3
531
Tercer Domingo de Adviento
Año I
Profecía: Is 51,1-6
Psallendum: Sal 84,8.7
Apóstol: Rom 11,25-36
Evangelio: Mt 21,1-17
Laudes: Sal 32,3
Año II
Profecía: Ez 36,6-11
Psallendum: Sal 95,12-13.1
Apóstol: Col 3,4-11
Evangelio: Mt 21,1-9
Laudes: Sal 99,1
Años I y II
Profecía: Is 24,16-23
Psallendum: Sal 95,12-13.1
Apóstol: 1Cor 15,22-31
Evangelio: Mc 12,38-13,33
Laudes: Sal 79,2
Año I
Profecía: Is 16,1-5
Psallendum: Sal 84,10b.11-13
Apóstol: 1Tes 5,14-23
Evangelio: Lc 17,20-24
Laudes: Sal 79,15
Año II
532
Sexto Domingo de Adviento
Año I
Profecía: Is 35,1-10
Psallendum: Sal 71,3-4.1
Apóstol: 2Tes 2,1-14
Evangelio: Mc 1,1-8
Laudes: Sal 94,1
Año II
Profecía: Is 35,1-2
Psallendum: Sal 147,16-17
Apóstol: Flp 4,4-7
Evangelio: Lc 3,1-18
Laudes: Sal 32,3
Año I
Profecía: Is 8,23-9,6
Psallendum: Sal 2,7-8
Apóstol: Heb 1,1-12
Evangelio: Lc 2,6-20
Laudes: Sal 110,9
Año II
Profecía: Is 7,10-16;8,23-9,6
Psallendum: Sal 2,7-8
Apóstol: Heb 1,1-12
Evangelio: Lc 2,1-20
Laudes: Sal 110,9
Año I
Profecía: Is 48,12-20
Psallendum: Sal 97,2-4
Apóstol: Flp3,1-8
Evangelio: Lc 2,21-40
Laudes: Sal 46,2
533
Año II
Año I
Profecía: Is 49,1-6
Psallendum: Sal 47,11-12
Apóstol: Heb 6,13-7,3
Evangelio: Jn 1,1-17
Laudes: Sal 101,16
Año II
Año I
Profecía: Is 60,1-6.9-14b.18-19
Psallendum: Sal 65,4-5
Apóstol: Gál 3,27-4,7
Evangelio: Mt 2,1-23
Laudes: Sal 148,3
Año II
534
TIEMPO DE CUARESMA
535
Viernes de la primera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 29,1-15
Lectura histórica: Gén 31,17-44
Threni: Jer 9,18; Is 22,4;21,3-4; Jer 4,31
Apóstol: Sant 2,1-13
Evangelio: Jn 2,12-23
Laudes: Sal 103,33-34
Sábado de la primera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 29,19-30
Lectura histórica: Gén 33,1-20
Psallendum: Sal 33,23.20
Apóstol: Sant 2,21-26
Evangelio: Jn 3,16-21
Laudes: Sal 112,1-2
536
Evangelio: Jn 5,19a.31-38
Laudes: Sal 146,1.3.7a
Jueves de la segunda semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 28,6-13
Lectura histórica: Éx 5,1-23
Psallendum: Sal 120,1-2
Apóstol: Sant 5,1-6
Evangelio: Jn 5,19a.39-6,2
Laudes: Sal 68,31-32
Viernes de la segunda semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 18,15-21
Lectura histórica: Éx 13,3-22
Threni: Job 15,14-16;10,9;14,15-17
Apóstol: Sant 5,7-15
Evangelio: Jn 6,3-14
Laudes: Sal 108,30-31
Sábado de la segunda semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 28,14-28
Lectura histórica: Éx 14,1-14
Psallendum: Sal 139,5b.9b
Apóstol: Sant 5,16-20
Evangelio: Jn 6,15-23
Laudes: Sal 139,2-5a
537
Apóstol: 1Pe 1,13-25a
Evangelio: Jn 6,30-35
Laudes: Sal 62,4.5-6
Miércoles de la tercera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 21,22-31
Lectura histórica: Jue 1,1-26
Threni: Job 7,20-21.7.19-21.16
Apóstol: 1Pe 2,25-3,9
Evangelio: Jn 6,35-40
Laudes: Sal 70,23a.22a
Jueves de la tercera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 22,17-29
Lectura histórica: Jue 2,6-23
Psallendum: Sal 7,7b-8a.10a
Apóstol: 1Pe 4,7-11
Evangelio: Jn 6,41-47
Laudes: Sal 102,1-2
Viernes de la tercera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 9,1-3.8-13;8,11-12
Lectura histórica: Jue 16,4-31
Threni: Lam 1,18; Is 47,6; Lam 1,5;4,11;1,4;3,3-4.7-8
Apóstol: 1Pe 4,13-19
Evangelio: Jn 8,2-11
Laudes: Sal 103,33-34
Sábado de la tercera semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 25,2-12
Lectura histórica: Jue 21,1-25
Psallendum: Sal 33,23.20
Apóstol: 1Pe 5,5-11
Evangelio: Jn 6,43.48-58
Laudes: Sal 112,1-2
538
Psallendum: Sal 37,16-17a.18
Apóstol: 2Pe 1,1-11
Evangelio: Jn 6,53.58-63a
Laudes: Sal 135,1-2a
Martes de la cuarta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 15,22-33
Lectura histórica: 1Sam 6,1-19
Psallendum: Sal 119,1-2
Apóstol: 2Pe 1,12-21
Evangelio: Jn 6,61a.63b-70
Laudes: Sal 104,1a.4
Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 13,14-21
Lectura histórica: 1Sam 12,1-23
Threni: Lam 1,11.9.8; Job 16,11; Lam 2,16;1,8
Apóstol: 2Pe 2,1-8
Evangelio: Jn 7,32-38
Laudes: Sal 146,1.3.7a
Jueves de la cuarta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 12,5-15
Lectura histórica: 1Sam 6,1-19
Psallendum: Sal 119,1-2
Apóstol: 2Pe 1,12-21
Evangelio: Jn 6,61a.63b-70
Laudes: Sal 104,1a.4
Viernes de la cuarta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 26,18-28
Lectura histórica: 1Sam 16,1-12
Threni: Job 16,7a.8.10-11.13-14
Apóstol: 2Pe 3,3-9
Evangelio: Jn 8,21-30
Laudes: Sal 108,30-31
Sábado de la cuarta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 24,15-25
Lectura histórica: 1Sam 20,11-21,1
Psallendum: Sal 139,5b.9b
Apóstol: 2Pe 3,10-18
Evangelio: Jn 8,31-59
Laudes: Sal 139,2-5a
539
Quinto Domingo de Cuaresma, misa de Lázaro
Lectura sapiencial: Si 47,24-29;
Lectura histórica: 1Sam 26,1-24
Psallendum: Sal 37,22.8.18.20b-21
Apóstol: 1Jn 5,16-20
Evangelio: Jn 11,1-52
Laudes: Sal 139,2-5a
Lunes de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 48,1-23
Lectura histórica: 1Sam 27,1-12
Psallendum: Sal 101,14-15
Apóstol: 1Jn 1,10-2,6
Evangelio: Jn 10,1-16
Laudes: Sal 21,24.27
Martes de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 10,26-34
Lectura histórica: 2Sam 6,1-23
Psallendum: Sal 132,1-2
Apóstol: 1Jn 2,7-17
Evangelio: Jn 10,17-21
Laudes: Sal 62,4.5-6
Miércoles de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Prov 23,1-8.12-14
Lectura histórica: 2Sam 7,1-19
Threni: Job 30,1.9-10.12-13.16
Apóstol: 1Jn 2,18-29
Evangelio: Jn 10,22-42
Laudes: Sal 70,23a.22a
Jueves de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 37,20-30
Lectura histórica: 2Sam 9,1-13
Psallendum: Sal 7,7b-8a.10a
Apóstol: 1Jn 3,1-17
Evangelio: Jn 12,20-28
Laudes: Sal 102,1-2
Viernes de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 44,1;46,16-23
Lectura histórica: 2Sam 24,2-15
Threni: Jer 11,18-20;18,23
Apóstol: 1Jn 3,18-24
Evangelio: Jn 12,29-36
Laudes: Sal 103,33-34
540
Sábado de la quinta semana de Cuaresma
Lectura sapiencial: Si 44,1-15
Lectura histórica: 1Re 2,1-11
Psallendum: Sal 33,23.20
Apóstol: 1Jn 4,1-6
Evangelio: Jn 12,37-50
Laudes: Sal 112,1-2
SEMANA SANTA
Domingo de Ramos
Lectura sapiencial: Si 3,2-17
Lectura histórica: Dt 11,18-32
Psallendum: Sal 33,12.2-4.6.23.9
Apóstol: Gál 1,3-12
Evangelio: Jn 11,55-12,13
Laudes:
Año I: Sal 135,1-2
Año II: Sal 145,1b-2a
Lunes Santo
Lectura sapiencial: Si 3,18-24
Lectura histórica: 2Re 2,1-14
Psallendum: Sal 139,9b.2-3
Apóstol: 1Jn 4,7-16
Evangelio: Jn 7,43-8,2
Laudes: Sal 117,14.13
Martes Santo
Lectura sapiencial: Si 18,1-12
Lectura histórica: 2Re 4,8-37
Psallendum: Sal 108,24-26.22.31
Apóstol: 1Jn 4,16-5,4
Evangelio: Jn 8,12-20
Laudes: Sal 118,121.122
Miércoles Santo
Lectura sapiencial: Si 46,6-21
Lectura histórica: 2Re 5,1-14
Threni: Lam 1,12;4,11-13;1,16; Jer 9,18; Lam 1,22
Apóstol: 1Jn 5,5-15
Evangelio: Mt 26,2-16
Laudes: Sal 17,2b-3a
541
TRIDUO PASCUAL
Año I
Año II
542
Lectio duodecima: Dan 3,1-24.46-51
Benedictiones: Dan 3,52.57.84.87.88
543
DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN A PENTECOSTÉS
Año I
Profecía: Ap 1,1-8
Psallendum: Sal 117,16.24
Apóstol: He 2,29-39
Evangelio: Jn 20,1-18
Laudes: Sal 110,9
Año II
Profecía: Ap 1,9-18
Psallendum: Sal 138,18.1-2
Apóstol: 1Cor 15,1-11.20-22
Evangelio: Lc 24,1-12
Laudes: Mt 28,6-7
Lunes de Pascua
Años I y II
Profecía: Ap 2,1-7
Psallendum: Sal 146,1.5
Apóstol: He 1,15-26
Evangelio: Mc 16,9-20
Laudes: Sal 117,24
544
Martes de Pascua.
Desprendimiento de los bautizados de sus vestiduras blancas
Años I y II
Profecía: Ap 2,8-11
Psallendum: Sal 3,6-7
Apóstol: He 2,42-47
Evangelio: Lc 24,13-35
Laudes: Sal 99,2
Miércoles de Pascua
Años I y II
Profecía: Ap 2,12
Psallendum: Sal 113,1.11
Apóstol: He 3,1-9
Evangelio: Lc 24,36-46
Laudes: Sal 76,14-15
Jueves de Pascua
Años I y II
Profecía: Ap 2,18-29
Psallendum: Sal 28,3.11
Apóstol: He 3,12-19
Evangelio: Lc 24,46-53
Laudes: Sal 103,10
Viernes de Pascua
Años I y II
Profecía: Ap 3,1-6
Psallendum: Sal 113,20-21
Apóstol: He 3,19,26
Evangelio: Jn 21,1-14
Laudes: Sal 105,4
Sábado de Pascua
Años I y II
Profecía: Ap 3,14-22
Psallendum: Sal 103,24
545
Apóstol: He 10,25-43
Evangelio: Jn 21,15-19a
Laudes: Sof 3,8
Año I
Profecía: Ap 5,1-13
Psallendum: Sal 8,2-3
Apóstol: He 13,26-39
Evangelio: Jn 20,19-31
Laudes: Lc 24,36
Año II
Profecía: Ap 7,2-12
Psallendum: Sal 71,18-19;105,48
Apóstol: He 8,26-40
Evangelio: Jn 20,19-31
Laudes: Lc 24,36
Año I
Profecía: Ap 3,7-13
Psallendum: Sal 46,7-8
Apóstol: He 4,5-12
Evangelio: Jn 5,1-18
Laudes: Sal 99,2
Año II
Profecía: Ap 21,9-23
Psallendum: Sal 3,6-7
Apóstol: He 9,1-22
Evangelio: Mt 14,22-32;8,26
Laudes: Sof 3,8
Año I
Profecía: Ap 14,1-7
Psallendum: Sal 65,1.2.8
Apóstol: He 4,13-22
546
Evangelio: Jn 4,45-54
Laudes: Sal 105,4
Año II
Profecía: Ap 10,1-11
Psallendum: Sal 97,2-3
Apóstol: He 8,14-25
Evangelio: Jn 13,33-14,13
Laudes: Sal 32,3
Año I
Profecía: Ap 19,11-16
Psallendum: Sal 46,7-8
Apóstol: He 4,23-31
Evangelio: Lc 8,41-9,2
Laudes: Sal 105,4
Año II
Profecía: Ap 19,5-10
Psallendum: Sal 138,18.1-2
Apóstol: He 4,32-5,11
Evangelio: Jn 15,1-15
Laudes: Sal 32,3
Año I
Profecía: Ap 22,1-5
Psallendum: Sal 65,1.2.8
Apóstol: He 5,12-32
Evangelio: Mc 2,13-22
Laudes: Sal 134,3
Año II
Profecía: Ap 8,2-5;20,11;12,1-9;21,1-2.11a.13;22,3b.4a
Psallendum: Sal 28,11.4-5a
Apóstol: He 9,32-42
Evangelio: Jn 16,19-33
Laudes: Sal 109,4
547
Ascensión del Señor
Año I
Profecía: Ap 4,1-11
Psallendum: Ef 4,8; Sal 67,19.25
Apóstol: He 1,1-11
Evangelio: Jn 16,5-22
Laudes: Sal 46,6
Año II
Año I
Profecía: Ap 7,9-12
Psallendum: Sal 54,6-7
Apóstol: He 14,7-17
Evangelio: Mc 9,14-29
Laudes: Sal 17,17; Ef 1,20
Año II
Profecía: Ap 4,2-4.10-11
Psallendum: Sal 46,2.6
Apóstol: Ef 4,7-10
Evangelio: Mc 16,15-20
Laudes: Sal 88,14
Años I y II
Profecía: Ap 1,16-20
Psallendum: Sal 78,8-9
Apóstol: Ef 4,23-5,2
Evangelio: Mt 15,32-38
Laudes: Sal 105,4
548
Vigilia del sábado antes de Pentecostés
Año I
Año II
Profecía: Is 61,1-5
Psallendum: Sal 103,4.30-31
Apóstol: 1Cor 12,1-13
Evangelio: Jn 14,23-31
Laudes: Sal 50,14
Domingo de Pentecostés
Año I
Profecía: Ap 22,6-17
Psallendum: Sal 103,30-31
Apóstol: He 2,1-21
Evangelio: Jn 14,15-27
Laudes: Sal 50,14
Año II
Profecía: Jl 2,21-3,2
Psallendum: Sal 50,14.12
Apóstol: He 2,1-21
Evangelio: Jn 15,26-27;16,12-15;17,1-3.11.21-22.24-26
Laudes: Sal 103,30
549
DOMINGOS "DE COTIDIANO"
I Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 6,1-13
Psallendum: Sal 7,12.18
Apóstol: Rom 2,11-29
Evangelio: Mt 5,17-26
Laudes: Sal 7,3
II Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 5,8-16
Psallendum: Sal 9,2-3
Apóstol: Rom 6,12-18
Evangelio: Mt 4,18-23
Laudes: Sal 18,2
IV Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 40,27-31
Psallendum: Sal 98,4-5
Apóstol: Rom 11,32-36
550
Evangelio: Mt 8, 14-26
Laudes: Sal 20,2
V Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 48,12-15
Psallendum: Sal 12,6
Apóstol: Rom 12,1-16
Evangelio: Mt 24,3-36
Laudes: Sal 21-23
VI Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 48,16-21
Psallendum: Sal 16,5-6
Apóstol: 1Cor 1,17-22
Evangelio: Mt 7,12-21
Laudes: Sal 23,1
IX Domingo de Cotidiano
Profecía: Is 46,10-13
Psallendum: Sal 27,4
Apóstol: Rom 13,10-14
Evangelio: Mc 10,17-31
Laudes: Sal 27,9;32,3
X Domingo de Cotidiano
Profecía: Jer 7,1-7
Psallendum: Sal 25,6-8
Apóstol: 1Cor 1,3-9
Evangelio: Mc 10,46-52
Laudes: Sal 32,3
XI Domingo de Cotidiano
Profecía: Jer 31,31-34
551
Psallendum: Sal 26,9-10
Apóstol: 1Cor 3,16-23
Evangelio: Lc 4,31-5,7
Laudes: Sal 39,2-3
XV Domingo de Cotidiano
Profecía: Jer 5,20-6,1
Psallendum: Sal 38,8.13
Apóstol: 2Cor 13,7-11
Evangelio: Lc 7,1-16
Laudes: Sal 68,33
552
XVIII Domingo de Cotidiano
Profecía: Jer 22,13-19
Psallendum: Sal 54,7.6
Apóstol: Ga 5,14-6,2
Evangelio: Lc 16,19-17,4
Laudes: Sal 77,1
XX Domingo de Cotidiano
Profecía: Jer 30,3.7-17
Psallendum: Sal 59,13-14
Apóstol: Ef 5,1-8
Evangelio: Lc 17,11-19
Laudes: SaI 79,15
553
Evangelio: Lc 18,18-30
Laudes: SaI 101,22
554
Psallendum: Sal 85,17.1-2
Apóstol: Col 3,16-17
Evangelio: Lc 2 1,1-4
Laudes: Sal 147,12
555
PROPIO DE LOS SANTOS
ENERO
3 de enero
EN EL DÍA DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA.
Solemnidad
Se toma del Común de un confesor
7 de enero
En el día de los santos Julián y Basilisa, mártires.
Memoria
Profecía: Sab 3,1-9
Psallendum: Sal 65,12.10-11
Apóstol: Heb 11,33-12,2
Evangelio: Se toma del Común de varios mártires
Laudes: Sal 32,1
8 de enero
EN EL DÍA DEL MARTIRIO DE LOS NIÑOS DE BELÉN (INOCENTES).
Fiesta
Profecía: Jer 31,15-20
Psallendum: Sal 78,10.3
Apóstol: Heb 2,9-3,2
Evangelio: Mt 2,16-23
Laudes: Sal 25,6
9 de enero
En el día de los cuarenta santos Mártires de Sebaste.
Memoria
Profecía: Se toma del Común de varios mártires
Psallendum: Se toma del Común de varios mártires
Apóstol: Se toma del Común de varios mártires
Evangelio: Lc 21,8-19
Laudes: Sal 139,14
12 de enero
En el día de san Victoriano, confesor.
Se toma del Común de un confesor
556
14 de enero
EN EL DÍA DE SAN JULIÁN, OBISPO DE TOLEDO.
Fiesta
Se toma del día de san Ildefonso, o del Común de un confesor.
16 de enero
En el día de san Marcelo, papa.
Se toma del Común de un pontífice y mártir
En el día de san Quirico, obispo.
Se toma del Común de un confesor
17 de enero
En el día de san Antonio, anacoreta.
Se toma del Común de un confesor
18 de enero
En el día de san Sulpicio, obispo.
Se toma del Común de un confesor
19 de enero
En el día de san Sebastián, mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
20 de enero
En el día de santa Inés, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
21 de enero
EN EL DÍA DE LOS SANTOS FRUCTUOSO, AUGURIO Y EULOGIO,
MÁRTIRES.
Fiesta
Profecía: Dan 3,91-100
Psallendum: Sal 65,12.10-11
Apóstol: Heb 11,33-34
Evangelio: Mt 18,18-20
Laudes:
Allelúia
V/. Ambulábunt sancti gaudéntes, velut agni pleni páscua..
R/. Allelúia.
557
22 de enero
EN EL DÍA DE SAN VICENTE, DIÁCONO Y MÁRTIR.
Fiesta
Profecía: Is 43,1-7;44,2-4
Psallendum: Sal 68,2.3
Apóstol: 2Cor 11,16-31
Evangelio: Jn 12,24-26
Laudes: Sal 68,2
23 de enero
EN EL DÍA DE SAN ILDEFONSO, OBISPO DE TOLEDO.
Solemnidad
Profecía: Prov 10,27-11,4
Psallendum: Sal 29,5;28,2
Apóstol: Heb 11,33-34
Evangelio: Mt 18,18-20
Laudes: Sal 115,15
24 de enero
En el día de los santos Babil y los tres niños, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
26 de enero
En el día de santa Paula, eremita.
Se toma del Común de una virgen o del Común de una confesora.
28 de enero
En el día de san Tirso, mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
558
FEBRERO
5 de febrero
En el día de santa Águeda, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
7 de febrero
En el día de santa Dorotea, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
12 de febrero
EN EL DÍA DE SANTA EULALIA DE BARCELONA, VIRGEN Y MÁRTIR.
Fiesta
Se toma del Común de una virgen y mártir
14 de febrero
En el día de san Valentín, presbítero y mártir.
Se toma del Común de un mártir
15 de febrero
En el día de san Onésimo, discipulo de san Pablo.
Se toma del Común de un confesor
19 de febrero
En el día de san Pantaleón, mártir.
Se toma del Común de un mártir
21 de febrero
En el día de san Hilario, obispo.
Se toma del Común de un confesor
22 de febrero
EN EL DÍA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO, APÓSTOL
Fiesta
Profecía: Is 32,1.3-9.15-18
Psallendum: Sal 26,6.3
Apóstol: 1Pe 5,1-5
Evangelio: Mt 16,13-19
Laudes: Sal 93,12
559
24 de febrero
EN EL DÍA DE SAN MATÍAS, APÓSTOL
Fiesta
Profecía: Sab 4,7-15
Psallendum: Sal 36,30-31
Apóstol: He 1,15-26
Evangelio: Jn 12,24-26;13,16-17.20;14,6-13; Lc 8,22.26.27
Laudes: Sal 149,5
560
MARZO
1 de marzo
En el día de san Nicéforo, mártir.
Se toma del Común de un mártir
3 de marzo
En el día de los santos Emeterio y Celedonio, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
7 de marzo
En el día de las santas Perpetua y Felicidad, mártires.
Se toma del Común de varias vírgenes y mártires
12 de marzo
En el día de san Gregorio, papa.
Se toma del Común de un confesor
13 de marzo
EN EL DÍA DE SAN LEANDRO, OBISPO DE SEVILLA.
Fiesta
Se toma del día de san Ildefonso, o del Común de un confesor
14 de marzo
En el día de los santos Rodrigo y Salomón, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
561
ABRIL
16 de abril
En el día de santa Engracia y los dieciocho mártires de Zaragoza.
Memoria
Profecía: Sab 18,1.3-4;19,9
Psallendum: Sal 43,18-19.8
Apóstol: Heb 11,13-16
Evangelio: Mt 25,31-46
Laudes: Sal 115,15
24 de abril
En el día de san Gregorio, obispo.
Se toma del Común de un confesor
En el día de san Jorge, mártir.
Se toma del Común de un mártir
25 de abril
EN EL DÍA DE SAN MARCOS, EVANGELISTA.
Fiesta
Se toma del Común de un apóstol
26 de abril
En el día de san Timoteo, discípulo de san Pablo.
Se toma del Común de un confesor
28 de abril
En el día de san Prudencio, obispo y mártir.
Se toma del Común de un pontífice y mártir
562
MAYO
1 de mayo
EN EL DÍA DE LOS SANTOS TORCUATO Y COMPAÑEROS, OBISPOS Y
MÁRTIRES.
Fiesta
Profecía: Ap 7,9-10
Psallendum: Sal 18,5.4
Apóstol: Heb 10,32-38
Evangelio: Lc 10,1-20
Laudes: Sal 32,1
2 de mayo
En el día de san Félix, diacono y mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
3 de mayo
EN EL DÍA DE LA INVENCIÓN DE LA SANTA CRUZ.
Fiesta
Profecía: Ap 21,10.9;22,1-5
Psallendum: Sal 95,10-11
Apóstol: Flp 2,5-11
Evangelio: Jn 3,1-17
Laudes: Col 1,20
5 de mayo
EN EL DÍA DE SAN FELIPE, APÓSTOL.
Fiesta
Se toma del Común de un apóstol
21 de mayo
En el día de san Mancio, mártir.
Se toma del Común de un mártir
23 de mayo
En el día de san Desiderio, obispo y mártir.
Se toma del Común de un pontífice y mártir
563
JUNIO
1 de junio
En el día de los santos Eulogio, presbítero y Leocricia, virgen, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
13 de junio
En el día de los santos Quirico y Julita, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
16 de junio
En el día de los santos Adrián, Natalia y compañeros mártires.
Memoria
Profecía: Prov 4,18;31,10-23.25-29.31
Psallendum: Sal 65,12.10-11
Apóstol: Rom 8,12-21
Evangelio: Mt 5,1-12
Laudes: Sal 83,5
18 de junio
En el día de los santos Ciríaco y Paula, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
19 de junio
En el día de los santos Gervasio y Protasio, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
22 de junio
En el día de san Paulino de Nola, obispo.
Se toma del Común de un confesor
564
24 de junio
EN EL DÍA DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.
Solemnidad
Profecía: Jer 1,4-12.17-19
Psallendum: Sal 21,10-11;70,6
Apóstol: Gál 4,22-5,1
Evangelio: Lc 1,5-25.39-45.56-80
Laudes: Jn 5,35
26 de junio
En el día de san Pelayo, mártir.
Memoria
Profecía: Si 32,27-33,1
Psallendum: Sal 68,2.3
Apóstol: 2Tim 4,17-18
Evangelio: Mt 24,45-47
Laudes: Is 42,1
27 de junio
En el día de san Zoilo, mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
28 de junio
En el día de santa Juliana, virgen y mártir.
Se toma del Común de una virgen y mártir
29 de junio
EN EL DÍA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, APÓSTOLES.
Solemnidad
Profecía: Ap 10,8.10;11,1.3.4.15
Psallendum: Sal 18,5.4
Apóstol: 1Cor 4,9-15
Evangelio: Mt 10,1-8
Laudes: Sal 31,11
565
JULIO
1 de julio
EN EL DÍA DE LOS SANTOS SIMÓN Y JUDAS, APÓSTOLES.
Fiesta
Profecía: Si 44,2-15
Psallendum: Sal 18,5.4
Apóstol: Ef 1,2-14
Evangelio: Jn 15,7-16
Laudes: Sal 31,11
10 de julio
En el día de san Cristóbal, mártir.
Memoria
Profecía: Sab 3,1-9
Psallendum: Sal 29,5;28,2
Apóstol: 2Cor 1,1-7
Evangelio: Mt 10,16-22
Laudes: Is 51,3.12
11 de julio
En el día de san Benito, abad.
Se toma del Común de un confesor
12 de julio
En el día de santa Marciana, virgen y mártir.
Memoria
Profecía: Is 54,1-8
Psallendum: Sal 60,9.4
Apóstol: Ef 2,13-22
Evangelio: Mt 14,3-9
Laudes: Sal 7,3
14 de julio
En el día de san Teodoro, mártir.
Se toma del Común de un mártir
17 de julio
EN EL DÍA DE LAS SANTAS JUSTA Y RUFINA,
VÍRGENES Y MÁRTIRES.
Fiesta
Profecía: Si 39,17-21
Psallendum: Sal 118,49-52
Apóstol: 2Cor 4,5-15
566
Evangelio: Mt 25,1-13.31
Laudes: Sal 44,10.12
18 de julio
En el día de santa Marina, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
19 de julio
En el día de san Esperato y compañero, mártires.
Memoria
Profecía: Sab 5,15-16.1-5
Psallendum: Sal 91,13-14.2
Apóstol: 2Cor 1,8-14
Evangelio: Mt 5,1-12
Laudes: Sal 32,1
21 de julio
En el día de san Víctor, mártir.
Se toma del Común de un mártir
22 de julio
En el día de santa María Magdalena, confesora.
Memoria
Profecía: Prov 31,10-31
Psallendum: Sal 70,22.24
Apóstol: Rom 10,8-13
Evangelio: Lc 7,36-50
Laudes: Sal 47,12
24 de julio
EN EL DÍA DE SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL.
Fiesta
Todo como en la fiesta de san Clemente, papa y mártir, excepto:
Psallendum: Sal 36,30-31
25 de julio
En el día de san Cucufate, mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
26 de julio
En el día de santa Cristina, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
567
AGOSTO
1 de agosto
En el día de san Félix de Gerona, mártir.
Memoria
Profecía: Si 31,8-11
Psallendum: Sal 34,23.3
Apóstol: 2Tim 4,17-18
Evangelio: Mt 25,14-25
Laudes: Jer 1,8
2 de agosto
En el día de las santas Centola y Helena, vírgenes y mártires.
Se toma del Común de varias vírgenes y mártires
6 de agosto
EN EL DÍA DE LOS SANTOS JUSTO Y PASTOR, MÁRTIRES.
Fiesta
Profecía: Sab 10,17-21
Psallendum: Sal 8,3-4
Apóstol: 1Cor 3,1-2.7; Ap 1,6
Evangelio: Mc 10,13-16
Laudes: Sal 112,1-2
7 de agosto
En el día de san Mamés, mártir.
Memoria
Profecía: Is 42,1-4
Psallendum: Sal 91,13.11
Apóstol: 2Tim 4,17-18
Evangelio: Mt 24,45-47
Laudes: Ap 3,12
10 de agosto
En el día de santos Sixto y Lorenzo, mártires.
Memoria
Profecía: Si 31,5-11
Psallendum: Sal 123,7.1-3
Apóstol: 2Cor 9,6-13
Evangelio: Mt 6,19-33
Laudes: Is 51,3.12
568
13 de agosto
En el día de san Hipólito, mártir.
Memoria
Se toma del Común de un mártir
15 de agosto
EN EL DÍA DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARIA VIRGEN.
Solemnidad
Profecía: Cant 1,8.9.15;2,10-12.13.14;3,6;4,1.4.7-8.12-13;6,9-10;8,5.6
Psallendum: Sal 44,5
Apóstol: 2Cor 10,17-11,2
Evangelio: Lc 10,38-42;11,27-28
Laudes: Sal 44,10
23 de agosto
En el día de los santos Claudio y compañeros mártires.
Se toma del Común de varios mártires
25 de agosto
En el día de san Genesio, mártir.
Memoria
Profecía: Sab 10,10-14.17-18
Psallendum: Sal 111,7-8
Apóstol: Gál 3,5-12
Evangelio: Mt 16,24-26; Lc 9,26-27
Laudes: Sal 118,86
26 de agosto
En el día de san Geroncio, obispo.
Memoria
Se toma del Común de un confesor
28 de agosto
En el día de san Agustín, obispo.
Memoria
Profecía: Si 31,8-11
Psallendum: Sal 118,97-98.101.51
Apóstol: Rom 10,8-13
Evangelio: Mt 11,25-30
Laudes: Sal 93,12
569
SEPTIEMBRE
2 de septiembre
En el día de san Antolín, mártir.
Se toma del Común de un mártir
13 de septiembre
Letanías de la víspera de san Cipriano, obispo
Memoria
Lectura sapiencial: Prov 7,1-4
Profecía: Lev 19,1-3.9-18.31-36
Psallendum: Sal 118,49-50.51-52
Apóstol: Ef 5,15-20
Evangelio: Lc 15,1-10
Laudes: Sal 149,5
14 de septiembre
EN EL DÍA DE SAN CIPRIANO, OBISPO.
Fiesta
Profecía: Si 44,20.21;50,1-25
Psallendum: Sal 20,4.2
Apóstol: 2Tim 1,8-14
Evangelio: Mt 5,14-19
Laudes: Sal 109,4
16 de septiembre
En el día de santa Eufemia, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
20 de septiembre
En el día de santa Cándida, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
21 de septiembre
EN EL DÍA DE SAN MATEO, APÓSTOL.
Fiesta
Se toma del Común de un apóstol
22 de septiembre
En el día de los santos Mauricio y compañeros mártires.
Se toma del Común de varios mártires
570
23 de septiembre
En el día de santa Tecla, virgen y mártir.
Se toma del Común de una virgen y mártir
24 de septiembre
En el día de la Degollación de san Juan, mártir.
Memoria
Profecía: Jer 33,1-2.3-4.10-11
Psallendum: Sal 141,8;143,9-10
Apóstol: Heb 11,24-28.36-40;12,1-2
Evangelio: Mt 14,1-14
Laudes: Sal 118,46
26 de septiembre
En el día de san Eusebio, obispo.
Se toma del Común de un confesor
27 de septiembre
En el día de los santos Adolfo y Juan, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
29 de septiembre
En el día de san Miguel, arcángel.
Memoria
Profecía: Dan 7,13-13.26-27;9,24-25;12,1-4
Psallendum: Sal 146,4;103,31.4
Apóstol: 1Tes 5,1-10
Evangelio: Lc 17,20-37;18,1;21,34-36
Laudes: Sal 79,15
30 de septiembre
En el día de san Jerónimo, presbítero.
Memoria
Se toma del Común de un confesor
571
OCTUBRE
1 de octubre
En el día de los santos Verísimo, Máxima y Julia, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
7 de octubre
En el día de los santos Sergio y Baco, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
9 de octubre
En el día de los santos Dionisio y compañeros mártires.
Se toma del Común de varios mártires
13 de octubre
En el día de los santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires.
Memoria
Profecía: Sab 16,1-7
Psallendum: Sal 65,12.10-11
Apóstol: 2Cor 1,2-7
Evangelio: Mt 10,26-32;18,20
Laudes:
Allelúia
V/. Ambulábunt sancti gaudéntes sicut agni pleni páscua.
R/. Allelúia.
18 de octubre
EN EL DÍA DE SAN LUCAS, EVANGELISTA.
Fiesta
Se toma del Común de un apóstol
20 de octubre
En el día de santa Irene, virgen y mártir.
Se toma del Común de una virgen y mártir
21 de octubre
En el día de las santas Nunilona y Alodia, vírgenes y mártires.
Se toma del Común de varios mártires
572
22 de octubre
En el día de los santos Cosme y Damián, mártires.
Memoria
Profecía: Sab 11,2-4
Psallendum: Sal 59,13-14
Apóstol: Rom 8,28-39
Evangelio: Lc 6,12-23
Laudes:
Allelúia
V/. Hæc est domus Dómini, ubi hábitant sancti, hæc est Ierúsalem
perfécta.
R/. Allelúia.
23 de octubre
En el día de los santos Servando y Germán, mártires.
Memoria
Profecía: Sab 11,2-4;10,17-20
Psallendum: Sal 67,36.29
Apóstol: Rom 5,1-11
Evangelio: Mt 25,31-46
Laudes: Sal 117,25
28 de octubre
EN EL DÍA DE LOS SANTOS HERMANOS
VICENTE, SABINA Y CRISTETA, MÁRTIRES.
Fiesta
Se toma del Común de varios mártires
30 de octubre
En el día de san Marcelo, mártir.
Se toma del Común de un mártir
31 de octubre
En el día de los santos Claudio, Lupercio y Victorio, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
573
NOVIEMBRE
10 de noviembre
Letanías de la víspera de san Martín, obispo
Memoria
Lectura sapiencial: Prov 7,1-4
Profecía: Lev 26,5-7
Psallendum: Sal 78,9.10
Apóstol: 2Cor 12,14-15.19-21;13,1-7
Evangelio: Mt 14,15-21
Laudes: Sal 148,1
11 de noviembre
EN EL DÍA DE SAN MARTÍN, OBISPO.
Fiesta
Profecía: Si 51,1-4
Psallendum: Sal 111,5-6.9
Apóstol: 1Tim 6,11-14
Evangelio: Mt 10,32-39
Laudes: Sal 117,28
12 de noviembre
En el día de san Emiliano, abad.
Memoria
Profecía: Si 51,1-4
Psallendum: Sal 70,22.24
Apóstol: Rom 10,8-13
Evangelio: Mt 11,25-30
Laudes: Sal 74,10
15 de noviembre
EN EL DÍA DE SAN EUGENIO, OBISPO DE TOLEDO.
Fiesta
Se toma del día de san Ildefonso, arzobispo de Toledo o del Común de un
confesor.
17 de noviembre
EN EL DÍA DE SAN ACISCLO, MÁRTIR.
Fiesta
Profecía: Dn 7,13-14;12,1-4
Psallendum: Sal 123,7.1-3
Apóstol: 1Tes 5,1-10
Evangelio: Lc 17,20-36;21,34-36
Laudes: Is 51,11-12
574
18 de noviembre
En el día de san Román, mártir.
Memoria
Profecía: Is 61,6-9
Psallendum: Sal 65,12.10-11
Apóstol: 2Cor 1,2-7
Evangelio: Lc 6,20-23;22,28-30
Laudes: Sal 115,15
20 de noviembre
En el día de san Crispín, obispo.
Memoria
Se toma del Común de un confesor
21 de noviembre
En el día de san Longinos, mártir.
Se toma del Común de un mártir
22 de noviembre
En el día de santa Cecilia, virgen y mártir.
Memoria
Profecía: Jer 31,3-7
Psallendum: Sal 47,11-12
Apóstol: Col 1,12-22
Evangelio: Mt 13,44-52
Laudes: Sof 3,14
23 de noviembre
En el día de san Clemente, papa y mártir.
Memoria
Profecía: Sab 4,7-15
Psallendum: Sal 68,2-3
Apóstol: 2Tim 2,1-10
Evangelio: Jn 12,24-26;13,16-17.20;14,6.12-13; Lc 8,22.26.27
Laudes:
Allelúia
V/. Impúlsus sum in altitúdinem maris, abýssys vallávit me; el liberávit
me Deus meus, qui est benedíctus in sæcula
R/. Allelúia.
27 de noviembre
En el día de los santos Facundo y Primitivo, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
575
28 de noviembre
En el día de san Caprasio, obispo y mártir.
Se toma del Común de un mártir
29 de noviembre
En el día de san Saturnino, obispo y mártir.
Memoria
Profecía: Si 44,20-21;45,8-9;50,4-14.16-18
Psallendum: Sal 36,24-25
Apóstol: 2Tim 3,16-17;4,5-8
Evangelio: Lc 19,12-27;8,8
Laudes: Ap 3,12
30 de noviembre
EN EL DÍA DE SAN ANDRÉS, APÓSTOL.
Fiesta
Profecía: Sab 9,17;10,4-6;14,5.7;16,8
Psallendum: Sal 91,13.11
Apóstol: Gál 2,19-20;6,9-18
Evangelio: Mt 16,24-25
Laudes: Is 42,1
576
DICIEMBRE
6 de diciembre
En el día de san Apolonio y compañeros, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
7 de diciembre
En el día de san Nicolás, obispo.
Se toma del Común de un confesor
8 de diciembre
EN EL DÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
DE SANTA MARIA VIRGEN.
Solemnidad
Profecía: Prov 8,22-33
Psallendum: Sal 44,5-6
Apóstol: Gál 3,27-4,7
Evangelio: Lc 11,27-28
Laudes:
Allelúia
V/. Immaculáta Concéptio tua, Dei génitrix Virgo, gáudium anuntiábit
univérso mundo.
R/. Allelúia.
9 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTA LEOCADIA, VIRGEN Y CONFESORA.
Fiesta
Profecía: Jer 31,2-7
Psallendum: Sal 70,22.24
Apóstol: Rom 10,8-13
Evangelio: Mt 10,32-39
Laudes: Sal 117,28
10 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTA EULALIA DE MÉRIDA, VIRGEN Y MÁRTIR.
Fiesta
Profecía: Si 24,1-4.17-31
Psallendum: Sal 44,11-12.2-3
Apóstol: 2Cor 10,17-11,6
Evangelio: Mt 13,44-52
Laudes: Sof 3,14
577
11 de diciembre
En el día de san Pablo, confesor.
Se toma del Común de un confesor
12 de diciembre
En el día de santa Lucía, virgen y mártir.
Se toma del Común de una virgen y mártir
14 de diciembre
En el día de los santos Justo y Abundio, mártires.
Memoria
Se toma del Común de varios mártires
17 de diciembre
En el día de los santos Alejandro y compañeros, mártires.
Se toma del Común de varios mártires
18 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTA MARIA.
Solemnidad
Profecía: Miq 4,1-3.5-8;5,1-4
Psallendum: Sal 86,5-6
Apóstol: Gál 3,27-4,7
Evangelio: Lc 1,26-38.46-55
Laudes: Sal 44,10
21 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTO TOMÁS, APÓSTOL.
Fiesta
Profecía: Sab 4,7-15
Psallendum: Sal 20,4.2
Apóstol: Col 1,24-29
Evangelio: Jn 20,24-29
Laudes: Sal 118,46
22 de diciembre
EN EL DÍA DE SAN ISIDORO, OBISPO DE SEVILLA.
Solemnidad
Se toma del día de san Ildefonso, arzobispo de Toledo o del Común de un
confesor.
26 de diciembre
EN EL DÍA DE SAN ESTEBAN, DIÁCONO Y MÁRTIR.
Fiesta
Profecía: 1Re 21,1-29
Psallendum: Sal 36,30-31
578
Apóstol: He 6,1-15;7,1-2.51-60;8,1-4
Evangelio: Mt 23,1-9.25-39
Laudes: Sal 93,12
27 de diciembre
En el día de santa Eugenia, virgen y mártir.
Memoria
Se toma del Común de una virgen y mártir
28 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTIAGO HERMANO DEL SEÑOR, APÓSTOL.
Fiesta
Profecía: Sab 18,20-24
Psallendum: Sal 36,30.33
Apóstol: 1Tim 1,18-2,7
Evangelio: Jn 12,24-26;13,16-17.20;14,6.12-13; Lc 8,22.26.27
Laudes: Sal 93,12-13
29 de diciembre
EN EL DÍA DE SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA.
Fiesta
Profecía: Sab 10,10-11.17-18
Psallendum: Sal 64,5.2-3
Apóstol: 2Cor 5,1-5
Evangelio: Jn 21,15-24
Laudes: Sal 144,21
30 de diciembre
EN EL DÍA DE SANTIAGO HERMANO DE SAN JUAN, APÓSTOL.
Fiesta
Profecía: Sab 18,20-24
Psallendum: Sal 9,10-11
Apóstol: 1Tim 1,18-2,7
Evangelio: Jn 12,24-26;13,16-17.20;14,6.12-13; Lc 8,22.26.27
Laudes: Sal 93,12
31 de diciembre
En el día de santa Columba, virgen y mártir.
Memoria
Profecía: Is 54,1-3
Psallendum: Sal 44,11-12.2-3
Apóstol: 1Cor 7,37-40
Evangelio: Lc 10,38-42
Laudes: Sal 147,12
579
COMÚN DE LOS SANTOS
Laudes:
Allelúia
V/. Virgo post partum Dei gratíssima coniux, gaude, cunctórum mater
fidélium.
R/. Allelúia.
Común de un apóstol
Profecía: Si 14,1-2.22;15,1-3.4-6
Psallendum: Sal 91,13.11
Apóstol: Gál 6,9-18
Evangelio: Mt 28,18-20
Laudes: Sal 144,21
Común de un mártir - I
Profecía: Si 14,1-2.22;15,1-3.4-6
Psallendum: Sal 20,4.2-3
Apóstol: Gál 6,9-18
Evangelio: Mt 16,24-26; Lc 9,26-27
Laudes: Sal 93,12
Común de un mártir - II
Profecía: Is 43,1-3.4-5;44,2-4
Psallendum: Sal 111,7-8
Apóstol: 2Cor 11,19-30
Evangelio: Lc 19,12-27;8,8
Laudes: Is 42,1
580
Común de un pontífice mártir
Profecía: Sab 18,20-24
Psallendum: Sal 1,1.2.3
Apóstol: 2Tim 2,1-10
Evangelio: Jn 12,24-26;13,16-17.20;14,6.12-13; Lc 8,22.26.27
Laudes: Sal 149,5
Común de un confesor
Profecía: Is 42,1-4
Psallendum: Sal 70,22-24
Apóstol: 1Tim 6,7-14
Evangelio: Lc 12,35-40
Laudes: Sal 117,28;110,1
581
Evangelio: Lc 10,38-42
Laudes: Sof 3,14
Común de santos I
Profecía: Sab 10,10-14
Psallendum: Sal 91,13.11
Apóstol: Col 1,24-29
Evangelio: Mt 24,45-47
Laudes: Sal 117,28
Común de santos II
Profecía: Si 32,27-33,1
Psallendum: Sal 70,22.24
Apóstol: Heb 10,32-38
Evangelio: Mt 25,14-23
Laudes: Sal 32,1
582
Común de santos IV
Profecía: Is 41,8-13
Psallendum: Sal 36,30-31
Apóstol: Flp 3,7-12
Evangelio: Mt 24,37-44
Laudes: Sal 93,12
Común de difuntos
Por un difunto I
Profecía: Job 7,1-6; 14,5-15
Psallendum: Sal 142, 1-2.6
Apóstol: 1Cor 15,51-57
Evangelio: Jn 5,21-24
Laudes: Sal 56,2
Por un difunto II
Profecía: Job 7,11-16;19,23-27
Psallendum: Gén 30,26-27.33;32,9
Apóstol: 1Tes 4,13-18
Evangelio: Jn 11,21-27
Laudes:
Allelúia
V/. Ánimam quiescéntem, sancte Dómine, de inférno érue; paradíso
restítue.
R/. Allelúia.
583
Laudes:
Allelúia
V/. Réquiem ætérnam da ei (vel eis), Dómine, et lux perpétua lúceat
illi (vel illis).
R/. Allelúia.
Laudes:
Allelúia
V/. Ánimam quiescéntium, sancte Dómine, de inférno érue; paradíso
restítue.
R/. Allelúia.
584
LA MISA
EN EL RITO HISPANO-MOZÁRABE
585
elementos esenciales —tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo
repartió (cf. Lc 22, 19a; 1Co 11, 23-24 ) —, verificó este mandato de
forma diversa según su propia personalidad e idiosincrasia,
influenciada además por factores culturales e históricos. El mismo
proceso siguieron los diferentes sacramentos, la oración comunitaria
(oficio divino) y la organización del calendario (año litúrgico). De
este modo fueron surgiendo las diferentes formas de celebración,
esto es, los diferentes ritos litúrgicos.
586
embargo, aunque en el concilio IV de Toledo (año 633) los obispos
aceptaron unificar todos los ritos litúrgicos de la misa, los oficios y
los sacramentos, esta unidad celebrativa no tomaría cuerpo hasta
finales del siglo VII cuando se efectuó la compilación de los libros
litúrgicos, labor atribuida a san Julián de Toledo.
Tan sólo pervivió el rito hispano entre los cristianos que se hallaban
en la España ocupada por los árabes. Esta población tenía que pagar
un tributo especial a las autoridades locales para mantenerse fiel a la
religión de sus padres y celebrar el culto cristiano o participar en él.
Los cristianos que no convivieron con los árabes, designaron a estos
cristianos con el nombre de mozárabes, esto es, arabizados. Al
liberar la ciudad de Toledo (año 1085), el rey Alfonso VI concedió a
los mozárabes, en reconocimiento a sus méritos, el privilegio de
poder seguir celebrando la fe con su rito propio en las seis
parroquias existentes entonces en Toledo. Sin embargo, en las
nuevas parroquias que se erigieron en esa ciudad se instauró el rito
romano.
587
El cardenal Cisneros, que tomó posesión de la sede arzobispal de
Toledo en el año 1495, habiendo considerado los valores inherentes
a la liturgia hispano-mozárabe, percibió su evidente peligro de
desaparición. Para salvarla instituyó la capilla mozárabe en la iglesia
catedral, a fin de que se celebre la misa y el oficio todos los días
según el antiguo rito. También ordenó al canónigo Alfonso Ortiz que
preparara la edición impresa del Misal y del Breviario. Así, el año
1500, vio la luz el Missale mixtum secundum regulam beati Isidori,
dictum mozarabes y en 1502 el Breviarium secundum regulam beati
Isidori.
II. NOMBRE
Hispano
588
la península Ibérica -lugar donde había nacido y se había forjado-
era conocida con el nombre de Hispania.
Visigótico/gótico
Mozárabe
Toledano
Isidoriano
Hispano-mozárabe
589
«hispano-mozárabe». «Hispano» porque es la denominación más
válida de entre todas las posibles. «Mozárabe» para reconocer el
mérito de las comunidades cristianas que lo conservaron en medio
de un ambiente hostil como fue el de la dominación árabe.
Lugar de la celebración
Santuario o presbiterio
Nave
La nave era el lugar que ocupaban los fieles. En la parte inicial, como
encabezando la asamblea, se situaban los ministros menores: coro,
lectores, acólitos e incluso los diáconos. Esta parte inicial de la nave
recibía el nombre de púlpito y estaba enmarcada de algún modo,
generalmente por cancelas.
590
Nartex
Atrio
El atrio era un patio con columnas situado a los pies de la iglesia que
daba acceso a ésta.
Baptisterio
Ornamentos litúrgicos
Los diáconos visten túnica, que no tiene por que ser necesariamente
blanca, y estola que pende sobre el hombro izquierdo colgando por
delante y por detrás, estando sujeta en la parte derecha de la cintura.
El rito hispano-mozárabe no conoció el uso de dalmática por parte
de los diáconos; parece que la llevaba el obispo bajo la casulla.
591
Ritos iniciales
Liturgia de la palabra
592
A la proclamación del evangelio sigue, si procede, la homilía.
Plegaria eucarística
593
acción de gracias, conocida como illatio, que unas veces está dirigida
a Dios Padre y otras a Jesucristo.
Rito de la comunión
Por una parte, mediante la recitación del Credo, el rezo del Padre
nuestro y la bendición del pueblo, se pretende preparar a los fieles
para recibir la eucaristía.
Por otra parte, mediante la fracción del pan que se hace antes del
Padre nuestro, acompañada por un canto, el ad confraccionem, se
preparan los dones eucarísticos para su distribución.
594
La celebración finaliza con el saludo del sacerdote y la despedida del
diácono.
Sencillez
595
Por otra parte, en los dípticos que recita el diácono, los fieles
intercalan una respuesta litánica. También interviene la asamblea
para recitar el Credo o cantar el Gloria, el Hagios o el Santo.
Riqueza eucológica
596
diálogo introductorio, el relato de la institución y la conclusión
doxológica son fijos. Pues, en el resto de ritos la plegaria eucarística
es siempre fija, e incluso en algunos única, como ocurrió en el rito
romano hasta el Misal de 1970.
597
de la misma, en la illatio, como ocurre en otras liturgias, sino que se
extiende a toda la plegaria. Además, la acción de gracias no se limita
solamente a la muerte y resurrección del Señor, sino que se fija
también en las diversas maravillas obradas por Dios o en el conjunto
de los dones recibidos del Señor. Así, por ejemplo, se contempla y se
da gracias por la maravilla que Dios realizó por medio de la
maternidad y virginidad de María que se pone en paralelo con la
maternidad y divinidad de la Iglesia (plegaria eucarística de
Navidad), a través del encuentro de Jesús con la samaritana
(plegaria eucarística del domingo II de Cuaresma), del milagro de
dar la vista al ciego de nacimiento (plegaria eucarística del domingo
III de Cuaresma), de la resurrección de Lázaro (plegaria eucarística
del domingo IV de Cuaresma) o ante las maravillas realizadas en los
santos (plegarias eucarísticas de los diferentes santos).
Abundancia de lecturas
598
Aleluya como conclusión de la liturgia de la palabra
Dípticos
599
Rito de la paz
Credo
600
consagrados, era además una operación práctica y necesaria para
poder distribuir la comunión.
Bendición
601
Comunión bajo las dos especies
602
momento han sido publicados dos: el Misal y el Liber commicus. El
Misal comprende dos volúmenes, ambos en latín: el primero,
editado en 1991, contiene, además del ordinario de la misa, todas las
oraciones —eucología— para celebrar el ciclo temporal del año
litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua, Cotidiano), así
como el texto de los cantos propios de cada celebración; el segundo,
que vio la luz en 1994, recoge los mismos elementos que el anterior
pero esta vez pertenecen a las fiestas de santos inscritas en el
calendario litúrgico del rito hispano-mozárabe. También el Liber
commicus, que contiene tanto el texto latino de las lecturas bíblicas
de la misa como el de los cantos propios de la liturgia de la palabra,
consta de dos tomos y, al igual que el Misal, el primero está
destinado al ciclo temporal y el segundo al santoral; se publicaron en
1991 y 1995 respectivamente. Además, en 1991, se editó en un
fascículo independiente, denominado Oferencio (Oferencium), el
ordinario de la misa en castellano y en latín.
Misal
Liber commicus
603
Evangeliario
Oferencio (Oferencium)
Liber misticus
Antiphonarium
Pasionario
604
Liber sermonum
Tradición A
Tradición B
605
Diferencias entre ambas tradiciones
Las diferencias existentes entre las dos tradiciones litúrgicas del rito
hispano-mozárabe son numerosas. Sin embargo, aunque a veces
elementos de la misa, de los sacramentos o del oficio varíen en
orden, contenido o número, estas diferencias no afectan a la
estructura fundamental del rito.
606
VII. LOS CONCILIOS HISPANO-VISIGÓTICOS Y LA MISA HISPANO-MOZÁRABE
607
importancia radica, según podemos leer en el canon 2 de sus actas,
en que pretende unificar las celebraciones litúrgicas (misa, oficio
divino y sacramentos) de quienes están unidos por una misma fe y
un mismo reino. Así, también se evitaría que la diversidad en las
celebraciones litúrgicas, dado que la liturgia es expresión de la fe,
pueda parecer un error cismático, convirtiéndose en un motivo de
escándalo.
Las actas del concilio III de Braga del año 675, en el primer canon
recuerdan que en la misa no se puede sustituir el vino por leche o
por granos de uva y que tampoco se puede dar, para comulgar, el
pan eucarístico impregnado en vino, como se hace en el rito
bizantino.
Ad accedentes
608
Ad confractionem
Ad orationem dominicam
Ad pacem
Alia
Anáfora
Anámnesis
Antiphonarium
609
se ofrecía un repertorio variado de cantos alternativos para los
domingos de Cotidiano, los sacramentos, el común de santos y las
celebraciones sacramentales y votivas.
Año litúrgico
Apostolus
Asamblea
Benedictio
Benedictiones
Breviario
610
Completuria
Conmixtión
Dípticos
Doxología
Epíclesis
611
Escuela hispalense
Escuela tarraconense
Escuela toledana
Eucología
Evangeliario
612
Evangelium
Gótica/o, liturgia/rito
Hagios
Hispana/o, liturgia/rito
Illatio/inlatio
613
Inmixtión
Véase: conmixtión.
Isidoriana/o, liturgia/rito
Laudes
Libelli
Liber commicus
Liber missarum
Véase: Misal.
614
Liber misticus
Liber sermonum
Libro litúrgico
Manuale
Véase: Misal.
Memorial
Véase: anámnesis.
Misal
615
Mozárabe, liturgia/rito
Oferencio (Oferencium)
Oficio divino
Oratio admonitionis
616
éste. Tomando pie de alguno de los elementos del Gloria, reúne las
aspiraciones de los fieles presentes y constituye, en cierto modo, la
asamblea celebrante. En las misas feriales de todo el año y también
en los domingos de Cuaresma se suprime, juntamente con el himno
Gloria a Dios en el cielo, esta oración.
Pasionario
Plegaria eucarística
Post nomina
Post pridie
617
también se pide la acción de este mismo Espíritu en la asamblea
(epíclesis «de comunión»).
Post Sanctus
Praelegendum
Prenotandos
Prophetia
Psallendum
618
Relato de la institución
Rito
Rito litúrgico
Sacrificium
Sanctus
Threni
619
Cuaresma y expresa en tono dramático la penitencia de la Iglesia y
los sufrimientos de Cristo en su pasión. El texto, que varía cada día,
procede de pasajes del los libros de las Lamentaciones, de Job y de
Isaías. Está compuesto por una antífona y varios versos.
Toledana/o, liturgia/rito
Trisagio
Visigótica/o, liturgia/rito
620
ÍNDICE
621
622
Presentación .................................................................................. 007
Prenotandos ................................................................................... 017
Calendario ...................................................................................... 075
Tiempo de Adviento
Tiempo de Navidad
Tiempo de Cuaresma
Tiempo de Pascua
623
Domingo III .......................................................................... 241
Domingo IV ........................................................................... 247
Domingo V (form. Segundo) ................................................ 254
Domingo VI .......................................................................... 260
Domingo VII (después de la Ascensión) .............................. 267
Sábado anterior a Pentecostés .............................................. 272
Domingo de Pentecostés ...................................................... 277
18 de diciembre
Santa María ........................................................................... 381
26 de diciembre
San Esteban ......................................................................... 388
30 de diciembre
Santiago, apóstol ................................................................... 395
23 de enero
San Ildefonso ....................................................................... 400
16 de abril
Santa Engracia y los dieciocho mártires de Zaragoza ......... 407
3 de mayo
Invención de la Santa Cruz ................................................... 414
624
24 de junio
Natividad de San Juan Bautista ........................................... 421
26 de junio
San Pelayo ............................................................................ 429
29 de junio
San Pedro y San Pablo ......................................................... 438
29 de septiembre
San Miguel ........................................................................... 448
16 de noviembre
San Acisclo ............................................................................ 457
Misas Comunes
Apéndices
625
626
191