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Resumen Proyectivas

Este documento trata sobre los enfoques epistemológicos y metodológicos de las técnicas proyectivas en Argentina. Explica los inicios de estas técnicas en el país y los principales autores que contribuyeron a su desarrollo desde la década de 1930. También analiza las reflexiones explícitas sobre la cuestión epistemológica y metodológica de autores como Frank de Verthelyi, Caride de Mizes y Liliana Schwartz de Scafati.
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Resumen Proyectivas

Este documento trata sobre los enfoques epistemológicos y metodológicos de las técnicas proyectivas en Argentina. Explica los inicios de estas técnicas en el país y los principales autores que contribuyeron a su desarrollo desde la década de 1930. También analiza las reflexiones explícitas sobre la cuestión epistemológica y metodológica de autores como Frank de Verthelyi, Caride de Mizes y Liliana Schwartz de Scafati.
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RESUMEN PROYECTIVAS

TEORICOS

UNIDAD 1

Las técnicas proyectivas: un abordaje epistemo-metodológico- VECCIA

Técnicas proyectivas: Consideramos a estos instrumentos, herramientas privilegiadas al interior de un


real proceso de investigación, que nos otorga la posibilidad de conocer y comprender a un sujeto en su
singularidad, siendo la personalidad el constructo teórico que nos permite sistematizar ese
conocimiento.

Abordajes epistemo-metodológicos en Psicología Proyectiva argentina

Los Pioneros

Desde finales de la década del 30 hasta la apertura de las primeras carreras de psicología, es posible
observar publicaciones en revistas científicas y capítulos de libros referentes específicamente al Test de
Rorschach.

A su vez, en 1946 se publica el texto Los Test: Manual de Técnicas de Exploración Psicológica con autoría
de Béla Székely, en donde se destina un tomo a las Técnicas Proyectivas, contando con colaboradores
como Ricardo Moreno, Pedro DAlfonso y Nuria Cortada de Cohan, en donde se introducen exposiciones
referentes a otros test proyectivos como el TAT (Test de Apercepción Temática), técnicas gráficas,
además del Rorschach.

También puede apreciarse, en esa época, traducciones e importaciones de libros como Las técnicas
proyectivas de Bell (1948) y El Rorschach desde el punto de vista Psicoanalítico de Baer Bahía, en 1949.

Iniciando la segunda mitad del siglo es posible vislumbrar la Perspectiva psicodiagnóstica, vinculada
íntimamente a las Técnicas Proyectivas,

Referente a la cuestión epistemometodológica en estos inicios, se pueden apreciar, en las distintas


ediciones del libro Los Test, de Béla Székely, afirmaciones brindadas por los autores, sobre los requisitos
para que el examinador pueda interpretar adecuadamente los resultados. En esa línea se enfatizan
atributos como el de la “intuición clínica, la “experiencia clínica” o “una preparación humanística,
científica y psicológica básica suficiente”.

Las reflexiones epistemo-metodológicas explícitas

En un texto llamado “Dos Psicologías” (1964), Bernstein marca posición frente al cuestionamiento de la
cientificidad de las Técnicas Proyectivas “...una metodología rigurosa pero poco fecunda es una amenaza
contra la creatividad psicológica” (p. 59). Más adelante afirma: Los test proyectivos requieren
interpretación y su eficacia depende, en grado decisivo, de la competencia del intérprete”

Frank de Verthelyi reconoce a Siquier de Ocampo y a García Arzeno como dos ineludibles referentes en
la disciplina, quienes realizaron “...un pasaje de la preocupación por las técnicas en tanto instrumentos,
hacia el diagnóstico como proceso”. Es destacable el papel que le brindan las autoras al encuadre en
tanto aspecto esencial que se establece como fondo sobre el cual emerge la dinámica procesual,
enfatizando también la importancia del vínculo que tiene lugar en el encuentro con el paciente
Continuando con abordajes explícitos de la cuestión epistemológica y metodológica en la disciplina, son
relevantes los trabajos realizados por la misma Frank de Verthelyi (1972) y Caride de Mizes (1981). La
primera de ellas reflexiona acerca de la validez y confiabilidad de las técnicas proyectivas y se pregunta
si muchas de las falencias que los detractores atribuían a estos instrumentos no podrían considerarse
virtudes de las mismas. Enuncia: “para algunos autores, encontrar desacuerdos en estudios de [validez
de criterio en afirmaciones nosológicas] más bien hablaría de la riqueza de las Técnicas Proyectivas, cuya
información compleja no puede ser reducida a simples categorías diagnósticas, siempre
empobrecedoras”

“Las Técnicas Proyectivas son instrumentos que, por sí solos, no brindan más que datos, y estos datos sólo
cobran sentido cuando son analizados e interpretados por el psicólogo. El manejo interpretativo de
materiales clínicos no se basa en la aplicación de ninguna regla mecánica, sino que descansa,
fundamentalmente, en la habilidad del psicólogo para encontrar e integrar indicios significativos”

“...ningún dato es significativo por sí mismo sino en relación con todos los demás”

“el logro de una adecuada validación en técnicas proyectivas requiere de una operacionalización del
concepto teórico que no desvirtúe su originalidad y riqueza, una manipulación correcta que no sea tan
artificiosa como para crear situaciones que finalmente reflejen más la manipulación que las variables que
se desea medir...” (Frank de Verthelyi)

Caride de Mizes señala: “...ambos métodos, nomotético e ideográfico, no son excluyentes sino que se
complementan y se prestan mutuo apoyo. De alguna manera el método proyectivo favorecería esta
integración [...] si de hecho el objetivo de los métodos proyectivos es dar cuenta de la personalidad,
entendida esta como unidad e integración [...] no puede de ninguna manera prestarse al tipo de
verificación matemática que, en aras del conocimiento científico, propician sus detractores”

A partir de los años 90, las Técnicas Proyectivas en las producciones científicoacadémicas empiezan a ser
pensadas desde un lugar operativo privilegiado en la construcción de hipótesis diagnósticoevaluativas.
Se incorpora una revisión de los instrumentos y se trabaja en la adaptación y baremización para la
contribución a las pautas interpretativas

Precisando los acontecimientos relevantes en las teorizaciones relativos a la perspectiva epistemo-


metodológicas sobre las técnicas Proyectivas en Argentina, no podemos dejar de nombrar el trabajo de
Liliana Schwartz de Scafati (1988). Desde su tesis doctoral sistematiza aspectos ontológicos,
epistemológicos y metodológicos en el abordaje de las Técnicas Proyectivas Verbales

Continuando en la línea temporal, es determinante la publicación de Lectura del Psicodiagnóstico


(Lunazzi, 1992). Con un enfoque klimovskiano, la autora se adentra en definir al psicodiagnóstico como
un “proceso de investigación”, que debe ejecutarse con los parámetros del método hipotético-
deductivo, a los fines de asegurar “la rigurosidad de un trabajo científico” (p. 37). Enfatiza: “de lo que
necesitamos ocuparnos es de cómo construir juicios clínicos confiables en el arte científico del
psicodiagnóstico”

En 1997 Teresa Veccia publica el método psicodiagnóstico y el ejercicio profesional del psicólogo.
Rescátala importancia de "... formular juicios clínicos sólidos, válidos y bien fundamentados, basados en
evidencia suficiente” (p. 32). Expresa su desaprobación al hecho de que “se pretende dignificar la
totalidad de los instrumentos psicológicos con la varita mágica de la estadística...”
Los fundamentos epistemológicos

Las conceptualizaciones que a continuación se presentarán, se enmarcan en la Tesis Ternarista que


desarrolla Juan Samaja, superadora, de reduccionismos aún vigentes.

 La Tesis Ternarista y el Objeto Modelo

“Toda labor científica comienza siempre con una tarea: la construcción de un Objeto Modelo que reduce
la complejidad del universo de covariaciones posibles, sin perder demasiada información relevante sobre
las interacciones”.

"Ninguna investigación se inicia con la intelección vacía, ni con la intuición sensorial ciega” (Samaja,
2000). De este modo, el epistemólogo expresa la insuficiencia del empirismo o apriorismo, inducción o
deducción, para dar cuenta, por sí mismos, del complejo proceso de conocimiento que tiene lugar dentro
de la ciencia.

Lo que se pretende establecer es que, allí cuando se conoce, se da una interacción dialéctica entre
ambos términos, siendo el sujeto cognoscente el protagonista de este proceso. Se trate de
operacionalizaciones, se trate de esquemas de pensamientos, ambos dan cuenta de la íntima vinculación
entre aquello captable por los sentidos y lo elaborado por el pensamiento. No sería admisible concebir
un proceso de conocimiento sin uno de estos componentes. La acción de conocer se nutre de ambos
pero no como elementos secuenciales, sino como dos caras de una praxis en la cual estos aspectos solo
pueden distiguirse por una abstracción posterior, porque en la realidad su entrelazamiento es esencial.

Conocer implica la modelización de la experiencia y la operacionalización del concepto, en tanto


acciones de un sujeto que intenta comprender su mundo.

Así, podemos comenzar a pensar el psicodiagnóstico como un proceso de investigación que tiene por
objetivo la construcción de conocimientos acerca del consultante.

Será nuestro caudal experiencial y teórico el que dará estatus de operacionalizaciones a la evidencia
empírica. Lo captado por nuestros sentidos será asimismo lo que atraerá los constructos teóricos que se
requieran para trascender su expresión particular y reflejar un modo de funcionamiento psíquico. Las
Técnicas Proyectivas serán aquellos mediatizadores en este proceso: su valor es justamente catalizar
esta articulación empírico- teórica y permitir acciones deliberadas, por parte del profesional, de acuerdo
a sus objetivos diagnósticos.

Lógicas del conocimiento

Lunazzi: La autora brinda protagonismo al método hipotético-deductivo a través del cual “quedan
refutadas o confirmadas total o parcialmente las hipótesis formuladas [...] una determinada expresión
[...] ‘oscura’, [...] se verá así ‘develada’ o explicada a través de ciertas afirmaciones que a su vez implican
estrategias y predicciones operacionales”. El planteo se basa en mostrar que las conclusiones
diagnósticas derivadas del proceso han sido hipótesis que se han sostenido frente a los intentos de
refutación, contrastando con la evidencia empírica sus afirmaciones.

Esquemáticamente: Teoría + Hipótesis Consecuencia

• AFIRMACIÓN TEÓRICA “En la fobia las tendencias hostiles se desplazan a objetos externos
proyectando en ellos cualidades siniestras”

•HIPÓTESIS | “Juan es fóbico”


•CONSECUENCIA OBSERVACIONAL (Si ambas premisas son verdaderas) debo encontrar contenidos
siniestros en la producción del sujeto

Teniendo una hipótesis ya elaborada, la teoría me dice qué observables debo esperar encontrarme para
ratificar la misma. Esta lógica garantiza la fortaleza de las hipótesis, abona su validez y contribuye a la
rigurosidad de este tan particular proceso de investigación.

1. Una misma tendencia psicológica puede expresarse en observables diferentes y hasta opuestos. Por
ejemplo: La formación reactiva es un mecanismo de defensa que se expresa por una actitud o hábito
psicológico de sentido opuesto a un deseo reprimido y que se ha constituido como reacción contra este.

2. Idénticos observables pueden remitir a diferentes variables psicológicas. Ejemplificando: Dentro de las
pautas formales de las Técnicas Gráficas, el tamaño inusualmente grande remite a: • Agresividad y
tendencias al acting out (Hammer; Koppitz; Machover; Urban). • Tendencias expansivas, eufóricas (Bell;
Koppitz; Machover; Urban). • Sentimientos de constricción ambiental (sentimientos de frustración y
amenaza del ambiente) con fantasías sobrecompensatorias concomitantes (Hammer). • Posible
organicidad y/o retardo mental (Machover; Urban).

En segundo lugar, y el más relevante: antes de contrastar la hipótesis debemos construirla.

Si observamos nuevamente la estructura formal de la deducción, veremos que la hipótesis es premisa


dentro de la inferencia. En tanto tal, es un apriori del proceso de justificación. La pregunta necesaria es
cómo obtiene el psicólogo las afirmaciones que deberá someter al escrutinio de la evidencia. Así, una de
las tesis centrales que defenderemos es: no cualquier afirmación es una hipótesis.

Dicho de otro modo, la operatoria de la generación de conjeturas no refiere a una enunciación al azar
primero, para luego valorar su consistencia. Tampoco se producen hipótesis por ensayo y error. Existe un
complejo proceso cognitivo-inferencial que tiene lugar para llegar a enunciar una hipótesis. Se trata de
una lógica propia de este proceso constructivo de conocimientos, inherente a la instancia de
descubrimiento, que complementa, articula y da sentido a la mecánica deductiva-argumentativa: la
abducción.

Esta operatoria refleja en su lógica lo expresado en la posición epistemológica: es la interacción dialéctica


entre lo teórico y lo empírico lo que permite la construcción cognoscitiva. El salto a lo novedoso, a
aquello que en sí mismo no está contenido en ninguna premisa como tal, pero que se origina de la
interacción entre ellas, implica un sacrificio: la conclusión no es necesaria sino probable

La hipótesis requiere no solo atravesar y resistir mecanismos de contrastación que demuestren su


validez, sino de operaciones de articulación con otras hipótesis a través de las cuales profundiza su
sentido, enriquece y se resignifica a sí misma y a otras hipótesis.

No se trata de una inferencia aditiva, tampoco de “a mayor cantidad, mayor validez”, propia de lógicas
conjuntistas como la inducción. Se trata de un trazado de relaciones de diferentes rasgos, cuya singular
constelación resignifica, de manera única, a cada una de las hipótesis que han emergido de los diferentes
observables

El proceso psicodiagnóstico: un dispositivo para conocer

¿Qué es un proceso? Se denomina como tal “al conjunto de fases sucesivas de un fenómeno natural o
de una operación artificial”
“Es un término que remite a dinámico, cambiante y continuo. Todo proceso está compuesto por una
serie de fases, las cuales se derivan unas de otras, se influyen mutuamente y se correlacionan

A su vez, está relacionado con el término de procedimiento que remite a un conjunto de acciones
preestablecidas para arribar a un objetivo. En general, todo proceso de investigación implica una serie
de transformaciones, que comienzan a ocurrir a cierta cosa en un cierto estado inicial, hasta que,
finalmente, se alcanza un cierto estado en que aquella cosa se ha cambiado”

Los componentes de todo proceso implican


un estado inicial de las cosas junto a ciertas
condiciones de realización. Los cursos de
acción, que contienen operaciones de
transformación sobre la cosa inicial, tienden
a la extinción del proceso al alcanzar un
producto.

Todo proceso de investigación ubica el estado de cosas inicial en un problema que debe ser resuelto. La
pregunta de investigación emerge en un contexto determinado, atravesada por saberes previos.
Contenida por estas condiciones de realización, se da lugar a ciertos procedimientos para construir
nuevos saberes, así como para demostrar y justificar su vigencia, pertinencia y potencia pragmática de
los anteriores. Los conocimientos que se establecen como resultado aspiran a ser válidos, eficaces y
superadores de los previos. Al pensar específicamente en el proceso psico diagnóstico, fácilmente se
evidencian los aspectos mencionados.

De este modo, contamos con una demanda inicial del propio consultante o un tercero, que abre una
problematización. El modo de resolver estas preguntas estará condicionado por diferentes variables que
determinarán los modos de abordaje: los tiempos a disposición, las técnicas que se utilicen, los espacios
físicos con los que se cuente, el destinatario final del informe, las propias experiencias y formación del
profesional, teñirán toda acción del psicólogo e incidirán en la producción del sujeto.

Los instrumentos de exploración


permitirán al psicólogo hacer evidente, y
de manera controlada, ciertos
observables que requiere para responder
a las preguntas que dieron origen al
proceso. Pero será el propio
psicodiagnosticador quien deberá captar,
articular y leer los datos para poder decir
acerca del sujeto

“Los instrumentos psicométricos y proyectivos están preparados para detectar aspectos de la dinámica
y estructura de la personalidad. Sin embargo no muestran inmediatamente las características del sujeto.
Las conclusiones diagnósticas no son afirmaciones irrefutables que hayan sido reveladas a través del
proceso de exploración y evaluación psicológica. Son elaboraciones del profesional que han sido
construidas con el uso de técnicas y por medio de un complejo proceso inferencial que ha tenido en
cuenta constelaciones de observables iluminados con la teoría y la experiencia de quien los piensa”

La rigurosidad del proceso psicodiagnótico

Los instrumentos proyectivos son herramientas para construir datos y contrastar hipótesis, pero sus
resultados no son equivalentes a las conclusiones diagnósticas

Al respecto se ha desarrollado el concepto de Juicio clínico (de Duarte, 1980). Ha sido trascendental su
teorización, ya que explícita un proceso de transformación de los datos para arribar a conclusiones
válidas. De este modo, se declara la existencia de diversas operaciones (técnicas e inferenciales)
realizadas por el psicólogo sobre aquello que han podido evidenciar los instrumentos. Sin embargo,
acorde con las bases epistemológicas presentadas anteriormente, podría indicarse que este proceso
tiene lugar no solo al momento de corroborar hipótesis, sino al momento mismo de su construcción

La rigurosidad científica del proceso psicodiagnóstico debe tener miramientos por regulaciones que
hacen a la administración técnica cuanto a la interpretación de los resultados. Así, los observables
requieren un exhaustivo trabajo interpretativo. Sin embargo, esa materia prima para la interpretación
debe atravesar un filtro de calidad a partir de la evaluación de los procedimientos de los cuales proviene.

La noción de control de variables y el concepto ampliado de encuadre

En la bibliografía tradicional, el encuadre ha sido vinculado a aquel marco fijo que contenía la
variabilidad del proceso. La noción refiere al mantenimiento como constante de ciertas variables que
participan del psicodiagnóstico. “El encuadre funciona como una especie de estandarización de la
situación estímulo que ofrecemos al entrevistado, y con ello no pretendemos que deje de actuar como
estímulo para él, sino que deje de oscilar como variable para el entrevistador”

Entendiendo el psicodiagnóstico como proceso de investigación, el encuadre asume el papel del


dispositivo metodológico por excelencia que permite un control riguroso del proceso, por medio del cual
el psicólogo, en tanto investigador, manipula, controla, implementa y evalúa variables a los fines de que
emerjan de manera observable características de personalidad del sujeto.

Acerca de la rigurosidad en la interpretación

Aquello que se obtiene por medio de la interpretación de los resultados de las técnicas son hipótesis y
las mismas son construcciones realizadas por el psicodiagnosticador.

1. Si se deben construir no están dadas, y requieren un plus en su elaboración que no está contenido
en la información precedente sino que es aportado por el propio psicólogo.
2. Que las conclusiones serán probablemente verdaderas: se podrá predicar mayor o menor grado de
profundidad en las hipótesis, mayor o menor grado de abarcabilidad de fenómenos, mayor o menor
nivel de abstracción, mayor o menor sustento empírico, mayor o menor eficacia pronostica, pero su
cualidad de provisionalidad persistirá.

¿Qué es una hipótesis? Cuando se construye una hipótesis se afirma una vinculación entre un
observable (empiria) y una variable (constructo teórico).Tal observable no es azaroso, sino aquel que
remite a un inobservable psíquico y en tanto tal asume el estatus de indicador. Por su parte, el
constructo teórico tampoco es cualquiera: se hace relevante y es convocado al pensamiento del
psicólogo, porque el componente empírico lo reclama.
Se evidencia la estructura lógica de la abducción como proceso inferencial que subyace a la construcción
de hipótesis.

El proceso de construcción de hipótesis. Desde los observables a las conclusiones diagnósticas

El psicodiagnosticador contará con un enorme caudal de información proveniente de los resultados del
análisis de las diferentes técnicas. Sin embargo, solo algunos observables serán recortados como
significativos y utilizados a los fines interpretativos.

En este punto el lector podría con toda razón argumentar que según las Leyes del Determinismo Psíquico
y la Proyección toda manifestación del sujeto podría adquirir el estatuto de indicador, y estaría en lo
correcto. Pero, para que así lo haga, el profesional debe poder explicitar a partir de qué procedimientos y
en función de qué constructos teóricos, ese observable particular se vincula con una variable psíquica.

Sintéticamente expresado, hemos propuesto seis condiciones por los cuales los observables sobresalen
del fondo y permitiendo la construcción de un dato.

Los observables puede tornarse significativos, e iniciar su camino a transformarse en indicadores de


acuerdo a:

• Ser relevantes en relación a otros sujetos de la misma población. Cuando rescatamos el hecho de que
el sujeto dibujó la figura humana comenzando por los pies, lo hacemos teniendo en cuenta una
frecuencia que muestra una regularidad en su población de referencia. En general los sujetos adultos
tienen una secuencia que va de la cabeza a los pies

• Ser relevantes en función del propio despliegue del sujeto: fundamentalmente se refiere a aquellos
observables que resaltan por su propia insistencia a lo largo del encuentro con el sujeto. Cuando el
consultante reitera temas, tópicos o conductas los mismos emergen y marcan su presencia y demandan
un sentido. En este punto, también es relevante aquello que resulta inesperado justamente en función
del propio despliegue del sujeto

• Ser relevantes en función de los objetivos del psicodiagnóstico: existen ciertas manifestaciones que se
tornan relevantes de acuerdo a los motivos y metas del proceso. El modo de vestir puede ser relevante
cuando se pretende brindar respuesta a una consulta de adecuación de perfil para un puesto laboral, y
puede no serlo así en el ámbito clínico.

• Ser relevantes en función de lo contextual y epocal.

• Ser relevantes en función de la edad cronológica del sujeto: Es uno de los más evidentes ejes de
recortes. Ejemplificando: No se rescatará de la misma manera el pedido de jugar en sesión si es realizado
por un niño que por un adulto.

• Ser relevantes en función de las características del estímulo: es esencial. En este caso, como un buen
ejemplo, podemos pensar la diferencia que existe al encontrar un fracaso en la lámina V o en la lámina IX
del Test de Rorschach, teniendo en cuenta el modo en que cada una facilita la interpretación de la
mancha de acuerdo a su esquema formal, tal como la casuística lo demuestra.

Frente a estos ejes, sería adecuado agregar el mayor y más determinante de los mecanismos de
selección y jerarquización de datos: el fenómeno transferencial. En función del vínculo muchos
observables son rescatados exclusivamente por la captación del psicólogo que participa de la situación.
De esto modo es indispensable marcar un aspecto que discrepa con algunas posiciones tradicionales
cientificistas: la presencia del psicólogo en tanto observador participante, como parte del campo que
emerge en la situación de psicodiagnóstico, es esencial. No se trata de una variable a neutralizar. Su
presencia y su vivencia es fuente de dato fundamental, ya que conforma la dinámica a partir de la cual
emerge el sujeto con su conflictiva, con sus recursos, con su personalidad total en un aquí y ahora. No
podríamos conocer al sujeto del modo holístico y profundo en que se pretende sin la posibilidad de que
el psicodiagnosticador se sumerja en el fenómeno vincular.

De los observables a las hipótesis presuntivas

El mismo hecho de recortar implica un proceso interpretativo.

La teoría se hace lugar iluminando el camino a partir de hipótesis genéricas. Se denomina así a aquellas
inferencias iniciales que se realizan de acuerdo a los aportes de los autores en la sistematización del
análisis de técnicas. Ejemplo: Emplazamiento superior

1. Nivel alto de energía o nivel bajo de energía con defensas compensatorias o sobrecompensatorias
(Buck, Machover).

2. Nivel alto de aspiraciones; gran esfuerzo para alcanzar metas difíciles (Buck, Urban).

3. Gran uso de la fantasía; búsqueda de satisfacciones en la fantasía y no en la realidad (Buck; Corman,


Hammer, Urban).

4. Personas distantes, psicológica o socialmente inaccesibles (Buck; Hammer; Urban).

5. Predominio de intelectualidad o imaginación.

Así, el psicólogo que ha considerado significativo un observable comienza a acotar posibles


significaciones de acuerdo a lo que la teoría de la técnica ofrece.

La insistencia de un observable tampoco puede brindarle guía. En el caso del ejemplo, que el
emplazamiento superior sea constante en todas las producciones gráficas del consultante, solo permite
el recorte del observable. Enfatiza una significación por insistencia en su propio despliegue, pero nada
dice acerca del sentido particular que tal expresión asume en él.

Así como para poder encontrar un sentido a una palabra, es necesario incluirla en una oración que nos
permita leer la red de relaciones posibles y captar algo de su sentido específico, en este caso es
necesario que ese indicador sea articulado con otros indicadores diferentes.

A partir de lo anterior, y de la articulación de indicadores, de entre todas las posibles hipótesis genérico-
teóricas, una de ellas queda más iluminada (n° 3), se hace más probable. El psicólogo ya está en
condiciones de construir una hipótesis presuntiva, novedosa y específica para ese sujeto. Siguiendo con
el ejemplo, podría ser: “El sujeto presenta indicadores de invasión de la fantasía sobre su actividad
ideacional y sus conductas".

Así, no se trata de unir un observable a un valor de variable, o dicho de manera más simple, de
interpretar linealmente una conducta como si se tratase de un reflejo de lo psíquico inobservable. El
trabajo interpretativo requiere un esfuerzo constructivo dado por la singularidad del consultante y por
los objetivos del psicodiagnóstico que pretenden rescatar esa singularidad.
Un significante requiere otro significante para la apertura al sentido. Un
indicador requiere otro indicador para expresar aquello a lo que remite.
De este modo, si las hipótesis presuntivas son producto de la
constelación de indicadores, será la constelación de hipótesis
presuntivas la que dará lugar a las hipótesis diagnósticas, expresando,
de manera cada vez más nítida, la dinámica y funcionamiento psíquico.
Cuando estas hipótesis diagnósticas, potentes y fortalecidas por las
exigencias empíricas como teóricas a las que se las ha sometido, puedan
ser articuladas con los objetivos del psicodiagnóstico que originaron el
proceso y permitir la elaboración de un pronóstico, alcanzarán el estatuto
de conclusiones diagnósticas.

El proceso psicodiagnóstico como un dispositivo multidiseño

De la noción de tipos de estudio a posiciones metodológicas

. Definiremos este concepto como una configuración particular de objetivos, actitud del psicólogo en
relación a la empiria-teoría y cierto punto de evolución de las hipótesis. No refieren a una línea
cronológica, más bien lógica, aunque pueda primar más una que la otra según se trate del inicio o el final
del proceso. Se encuentran interrelacionadas en todo momento y alternan constantemente en la
búsqueda de la comprensión de una subjetividad singular.

a. Posición exploratoria-descriptiva: la generación de hipótesis

El inicio de todo proceso de investigación está dado por un problema o preguntas. La demanda que se
realiza al profesional psicólogo, sea de una institución educativa, otro profesional de la salud, un posible
empleador del sujeto, un juez, etc., vehiculiza esta pregunta, la cual será la guía de esta investigación.
Propias de todo estudio cualitativo son la importancia de la claridad y la adecuada formulación en estos
interrogantes iniciales. Sin embargo, la respuesta debe construirse. Ya manifestamos el papel de la
abducción en la generación de hipótesis. La conjetura, en tanto respuesta acerca del funcionamiento
psíquico del consultante, debe ser elaborada a lo largo del proceso. Descartada queda la idea de que las
conclusiones diagnósticas son enunciados que el psicodiagnosticador afirma al azar, y luego intentará
corroborar o refutar. No cualquier afirmación sobre el psiquismo del sujeto es una hipótesis en
psicodiagnóstico.

El proceso inferencial comienza desde el mismo momento en que se produce el primer contacto con el
consultante.

En investigación social existe una gran controversia respecto a las investigaciones y sus diferencias de
acuerdo al lugar que ocupan las hipótesis. Existen aquellos modelos metodológicos que indican que toda
investigación científica debe partir de hipótesis. Es posible encontrar otros que consideran que siempre
se parte de algún supuesto previo, pero prefieren reservar el nombre de hipótesis para las predicciones
operacionales que pueden hacerse respecto a un fenómeno.
Por su parte también se puede identificar a aquellos que dividen los estudios científicos distinguiendo los
que tienen la hipótesis como principio de aquellos otros en los cuales la/s hipótesis es/son objetivo:
exploratorios-descriptivos por una parte, descriptivos-correlacionales y explicativos por otra son las
denominaciones más frecuentes para nombrarlos diferencialmente.

Se considera la hipótesis como un proceso inherente a toda investigación. En tanto tal, siempre se
encuentra en movimiento. Es un fenómeno dinámico. No es posible concebir un proceso de
construcción de conocimiento que no se asiente en alguna hipótesis, aunque esta nunca es una
afirmación definitiva. Es por esto que se torna enriquecedor distinguir puntos de evolución de las
hipótesis más que señalar dicotómicamente su presencia o ausencia. Retomando así la noción de
posición metodológica, la primera de ellas puede caracterizarse:

• En cuanto a la actitud del psicólogo: presenta una gran apertura a lo empírico. Reconoce sus
categorías previas pero intenta dejarlas en suspenso, priorizando la captación sensible. El psicólogo
intenta no buscar deliberadamente el encaje entre lo que observa-escucha y lo que conoce
teóricamente. Apertura a lo emergente como regularidad en los observables. Preeminencia de lo
descriptivo- fenoménico por sobre lo teórico-conceptual.

• En cuanto a los objetivos: sin duda es la construcción de las hipótesis presuntivas.

• En tanto fase evolutiva de las hipótesis: se trata de las hipótesis presuntivas o protohipótesis. Son
afirmaciones que enuncian alguna característica o cualidad de conducta, basada en alguno/s de los
criterios de significación expuestos en el párrafo anterior. Son las primeras aproximaciones, aún deben
ser sometidas a contrastación.

b. Acerca de la explicación en psicodiagnóstico: corroboración, justificación y articulación teórica

El proceso de construcción de hipótesis es uno de los objetivos más importantes del psicodiagnóstico.

En el proceso psicodiagnóstico, ambos aspectos se entrelazan constantemente en un movimiento


inferencial que establece a la hipótesis como destino y como premisa en una dinámica cognitiva
compleja. Ya se había señalado la naturaleza lógica del proceso: “La justificación del psicodiagnóstico es
deductiva, sin embargo el acto de arribar a las hipótesis, es abductivo”. Para poder demostrar las
razones por las cuales, dada tal evidencia empírica, es posible sustentar o bien refutar una afirmación
diagnóstica, previamente debe haberse afirmado algo. Para derivar consecuencias observacionales de
una premisa-conjetura (he aquí lo que se realiza vía deductiva) previamente debo haber afirmado tal
hipótesis (construcción vía abductiva). Como se explicó en los párrafos precedentes, la hipótesis
diagnóstica es aquella protohipótesis o hipótesis presuntiva que ha sido sometida al escrutinio de:

1. evidencia empírica (recurrencias y convergencias [contrastación]);

2. la argumentación racional (justificación);

3. la articulación teórica (explicación y comprensión).

En tanto hipótesis, nunca abandona su carácter de probable, sin embargo ha atravesado suficientes
exigencias como para poder avanzar en el camino a convertirse en conclusión diagnóstica y permitir
predicciones (pronóstico). En el momento de la explicación, ya no se busca solamente enunciar una
regularidad, sino que se coteja la misma con otras regularidades. En este mecanismo de comparación y
articulación, ciertas hipótesis pueden desecharse por ser contradictorias o por no hallarse suficiente
evidencia para seguir sustentándolas. Por su parte, en esta instancia, se intenta “poner aprueba” las
protohipótesis, a partir de ciertos mecanismos deliberados de contrastación.

También, es propio de este momento articular los diferente observables con conceptos psicológicos,
dando cuenta de las causas (en taño historia formativa de las modalidades y características del
psiquismo) y consecuencias (pronóstico). Así, esta posición se describe:

• En cuanto a la actitud del psicólogo-. una tendencia constante a reescribir los observables en
términos conceptuales. Vincula esencialmente las regularidades empíricas dadas en el área conductual
en afirmaciones sobre el psiquismo y la personalidad. Exige a cada enunciado psicológico un elevado
correlato empírico, proveniente de diferentes fuentes. Predice y deriva consecuencias lógicas de las
hipótesis construidas.

• En cuanto a los objetivos: justifica las hipótesis y explica los comportamientos en función de una
descripción clara, coherente y rigurosamente conceptual de su objeto de estudio.

• En tanto fase evolutiva de las hipótesis: hipótesis en plena transformación y proceso para afirmarse
como hipótesis diagnósticas.

c. Sobre la metodología interpretativa: el sentido y la comprensión

Sin embargo para poder acceder al estatuto de conclusión diagnóstica, desde esta perspectiva, debe
irremediablemente haber atravesado la mirada hermenéutica.

• Será válida una hipótesis que remita a un comportamiento en tanto indicador, siempre que la misma
haya sido valorada también desde el significado que tal conducta posee para el propio sujeto que lo
protagoniza.

• Una hipótesis sobre el psiquismo de un sujeto adquirirá su valor específico en función del resto de las
afirmaciones a las que se vincule. La singular integración entre las conclusiones diagnósticas dará lugar a
una constelación de datos como totalidad. En tanto tal, cada uno de los enunciados respecto a las
cualidades y modalidades de funcionamiento psíquico se verán dotadas de un sentido único, en función
del resto de las afirmaciones a partir de las cuales quedan resignificadas.

Así, la hermenéutica toma su lugar, opera desde dos ejes:

1) a partir de la búsqueda del sentido que cada conducta asume para el propio sujeto-entrevistado; 2)
la búsqueda del valor significante que tiene cada conclusión diagnóstica en función de la totalidad
que queda establecida por la configuración de sentido inédita y única que se ha conformado a partir
de la articulación de todas las afirmaciones parciales sobre el sujeto en singular.

Sintetizando esta posición metodológica:

• En cuanto a la actitud del psicólogo: un ejercicio de lectura e interpretación, en la búsqueda de la


significación que asume cada hipótesis en el caso concreto. Jerarquización de lo único, irrepetible e
inédito del sujeto

• En cuanto a los objetivos: la comprensión de sujeto y la estricta enunciación de las hipótesis


diagnósticas, en una articulación rigurosa entre lo observadoescuchado, los modelos teóricos y la
singularidad del consultante.
• En tanto fase evolutiva de las hipótesis: Pueden ser llamadas conclusiones diagnósticas, ya que son
hipótesis que han atravesado los tamices de la contestación empírica, la explicación y la comprensión y
pueden ser, ahora sí, articuladas con la demanda.

Repensando los conceptos de recurrencias y convergencias

Duarte ha definido recurrencias como “reiteración de un mismo indicador en varias zonas de un mismo
gráfico o en gráficos diversos” (p. 40). La noción de convergencia es definida como “la reiteración de una
secuencia dinámica que se expresa a través de indicadores disímiles y en algunos casos opuestos” (Frank
de Verthelyi en Lunazzi, 1992, p. 40).

Por su parte Celener (2003) agrega: “Para establecer relaciones y llegar a conclusiones, el proceso
interpretativo sigue los caminos: -De la adición: de esta forma las respuestas son asimiladas en forma
aditiva, agrupadas sobre la base de la similitud de significados: recurrencias.

-De la diversidad y hasta oposición de los mismos: convergencia. Se hace necesario, luego de las
disquisiciones metodológicas realizadas en este capítulo, distinguir la recurrencia de observable
(insistencia de un mismo tema, conducta, etc.) de la recurrencia de hipótesis (la misma tendencia
psíquica expresada desde distintos indicadores).

La mera insistencia de lo idéntico no permite avanzar en la comprensión del sujeto, porque no puede
más que ofrecernos la tentación de realizar una generalización empírica, la cual, en muchas ocasiones,
hace peligrarla verosimilitud de las hipótesis.

Ya Duarte (1990) lo expresaba a su manera: “La inferencia clínica depende en parte del hallazgo de
significados similares, de denominadores comunes que subyacen a mensajes aparentemente disímiles”
(p. 4). De este modo, la articulación de las diversas expresiones del sujeto recurriendo en un mismo
sentido es indispensable para la construcción diagnóstica.

Asimismo y desde este enfoque, la convergencia podemos entenderla como un tipo específico de
constelación de hipótesis, caso en el cual las mismas afirman tendencias opuestas del psiquismo
evidenciando los términos del conflicto. Precisemos el asunto: los observables contradictorios
simplemente marcarían una particularidad en el despliegue del sujeto, que permitirá el recorte
significativo (criterio de significación de los datos basado en el despliegue del propio sujeto), pero en sí
mismos requieren atravesar el trabajo interpretativo para dar cuenta de una dinámica psíquica. Para
ejemplificar: si un sujeto es respetuoso al hablar, tiene consideración porque el entrevistador entienda lo
que pretende transmitir, habla de sus relaciones con cualidades gratificantes, genera un clima ameno de
intercambio, marca una tendencia en su modalidad vincular que no puede ponerse en cuestión por el
simple hecho de que cuente una anécdota en la cual insultó a alguien. En todo caso mostrará un modo
no rígido de actuar con los demás. El psicólogo rescatará probablemente este observable y tratará de
brindarle un sentido, pero, en sí mismo, no puede demarcarnos los términos del conflicto intrapsíquico.

Ahora bien, un sujeto que se muestra amable, franco, remite a y describe relaciones placenteras con los
demás, no obstante genera en el entrevistador desconfianza y hostilidad; en las técnicas gráficas brinda
asociaciones e historias que expresan climas de tranquilidad y satisfacción, con contenidos alegres pero
su producción gráfica está remarcada, tiene tamaño grande, sus líneas son dentadas, hay descargas
motrices y figuras sombreadas y grotescas. La situación en técnicas temáticas se reitera, ya que los
contenidos expresados verbalmente son agradables, las interacciones proyectadas sobre percepciones
humanas son de colaboración y las acciones placenteras, aunque menciona aislada pero insistentemente
contenidos siniestros. Estos no son meros observables contradictorios, son indicadores que remiten a
construcciones hipotéticas que reflejan tendencias contradictorias en el despliegue psicodinámico. Es
clara la insistencia del conflicto en las manifestaciones del sujeto. Es posible afirmar que la convergencia
debe ser recurrente, debe insistir la oposición y contradicción en las distintas técnicas.

Sendín, M. C. (2000) “Diagnóstico psicológico: bases conceptuales y guía práctica en los


contextos clínico y educativo” – Cap. 2: Bases conceptuales y definición del proceso
diagnóstico.

¿Psicodiagnóstico o evaluación psicológica?

La palabra psicodiagnóstico se refiere a un conocimiento diacrónico de los aspectos más relevantes del
funcionamiento psíquico.

Assessment alude al diagnóstico o evaluación de sujetos (individualmente o en grupo) y se utiliza para


hablar de evaluación psicológica propiamente dicha, mientras que evaluation supone la atribución de un
valor a un objeto de estudio: proyecto, programa, organización, servicios asistenciales, etc.

El término evaluación siempre se usará en este texto en el sentido de assessment y se emplearán


indistintamente los términos evaluación, psicodiagnóstico y diagnóstico psicológico como referidos al
proceso mediante el cual se accede al estudio de las características psicológicas de un sujeto, en un
determinado contexto y con unos objetivos concretos.

El diagnóstico psicológico como proceso

El diagnóstico psicológico se entiende actualmente como un proceso. Ello supone la inclusión


comprehensiva de una serie de fases, de diversas fuentes informativas y de muestras diferentes de
conducta, con una especial atención a las interacciones que se producen entre distintos sistemas
relacionales. El profesional se enfrenta, a lo largo de todo este proceso, a una gran cantidad de variables
que interactúan entre sí. No sólo debe registrarlas, sino también integrarlas y elaborarlas, de manera
que alcancen una significación psicológica.

1) Transformación de las conductas del sujeto evaluado, verbales, no verbales, gráficas o de resolución
de problemas, observables en una entrevista o prueba psicológica, en un indicador de prueba
significativo. Se trata de una lectura de la conducta en el contexto de una técnica o prueba.

2) Transformación del indicador de prueba en un signo o indicador psicológico. Se traduce la muestra


de conducta al contexto del funcionamiento global de ese sujeto; dicho de otro modo, se realiza una
lectura psicológica de los datos.

3) Integración de ese indicador psicológico con otros indicadores observables en el resto del proceso
diagnóstico, elaboración de hipótesis, contraste de las mismas mediante validaciones cruzadas y
formulación de conclusiones. Se produce así el paso del dato empírico al nivel conceptual.

En el caso del diagnóstico de niños o adolescentes la labor es aún más difícil, ya que no existe un solo
sujeto, sino varios. Siempre están presentes el menor y sus padres; a veces, incluso más miembros de la
familia, y todos ellos interactúan y se influyen mutuamente, entre sí y con el evaluador.

Variables derivadas del sujeto

Cabe destacar como más relevantes a tener en cuenta:


 El grado de motivación.  Los antecedentes anamnésicos.  Las características de personalidad.  El
nivel sociocultural.  El tipo y grado de patología.  La edad y el sexo.

Variables derivadas del evaluador

Las dificultades personales del técnico van a estar interfiriendo en el estilo de relación que éste sea capaz
de establecer con los evaluados.

 El nivel de expectativas.  Los refuerzos y el condicionamiento verbal durante las entrevistas.  El nivel
de formación.  El estatus profesional.  Las características de su personalidad.  Algunas
particularidades físicas, como raza, sexo y edad.

Análisis de la interacción

Los conceptos freudianos de transferencia y contratransferencia, referidos a todo aquello que terapeuta
y paciente se transmiten y provocan mutuamente, a menudo de manera inconsciente, pueden ser
aplicados también a la situación diagnóstica. Se trata de una serie de apreciaciones subjetivas que
influyen en la captación de los mutuos mensajes, y con frecuencia, de falsas representaciones de la
realidad interpersonal que pueden ser positivas o negativas, según las atribuciones realizadas y los
afectos desplazados sean de uno y otro signo. Dicho de otro modo, los intercambios que se producen en
la situación diagnóstica conllevan habitualmente distorsiones, y estas proceden tanto del sujeto como
del evaluador.

La teoría de la comunicación también ha contribuido a precisar varias características generales de las


interacciones humanas y algunas de sus disfunciones. Según este enfoque, los mensajes interindividuales
presentan siempre un aspecto de contenido y un apescto relacional, a la vez que dos formas básicas de
ser transmitidos:

 Verbal: signos lingüísticos.

 No verbal: - Signos paralingüísticos, como el tono de voz, el ritmo, las pausas y los giros sintácticos. -
Signos no lingüísticos, como las posturas, gestos, movimientos corporales y expresiones faciales.

Ambas formas de expresión se califican o descalifican mutuamente, de modo que un determinado


mensaje es congruente cuando los dos canales, verbal y no verbal, refuerzan su significado, e
incongruente si uno de ellos contradice al otro. Tanto evaluador como evaluado pueden tener
dificultados sus procesos comunicativos y presentar disfunciones en este campo.

1) La negación o rechazo de la escucha, que no permite captar las peculiaridades del interlocutor y
bloquea la transmisión significativa.

2) La fragmentación de los mensajes, que provoca la incorporación parcial de la información, recogiendo


algunos aspectos e ignorando otros.

3) La dificultad para crear una atmósfera propicia para que se produzca una comunicación fluida, lo que
habitualmente se denomina el logro de un buen rapport

Variables derivadas de los modelos teóricos de referencia

Las variables derivadas de los modelos teóricos influyen en:


 El tipo de objetivos.  La selección de datos relevantes.  La elección de técnicas exploratorias.  La
interpretación de los resultados

Cada profesional suele tener como referente al menos una teoría psicológica y este hecho le conduce, de
manera casi automática a:  Registrar preferentemente un tipo determinado de información.  Formular
un tipo determinado de hipótesis.  Elegir un tipo determinado de técnicas para la recogida y análisis de
los datos. En definitiva, tiene la tendencia a obtener conclusiones que concuerden con su modelo previo.
El marco o supuestos teóricos guía, orienta y da sentido a la tarea pero a la vez introducen sesgos.

Variables derivadas de las técnicas utilizadas

Algunas características del material empleado van a influir directamente en el nivel de ejecución que el
sujeto consiga, como por ejemplo:

 El tiempo de consignas y tareas planteadas.  Los tiempos de ejecución.  La adaptación de los


reactivos al nivel sociocultural del sujeto.  La información previa sobre las tareas propuestas.

Discriminación entre datos esenciales y accesorios: influencia de las teorías y técnicas utilizadas Dado
que la cantidad de información que se genera durante un diagnóstico es enorme, se hace necesario
reducir y simplificar los datos para poder realizar con ellos una síntesis significativa, pero esta tarea ha de
hacerse teniendo, al mismo tiempo, sumo cuidado en no depreciar o perder elementos básicos

Al seleccionar la información existe en los técnicos una fuerte tendencia a registrar como significativos
sólo aquellos aspectos que así son considerados por su propia orientación teórica y a despreciar otros
que, según esa misma orientación, no aparecen connotados como tales. De este modo, con mucha
facilidad se producen sesgos en el procesamiento de los datos. Esto no significa que se desaconseje la
adscripción a un marco teórico concreto, cuestión absolutamente necesaria, sino solamente que se
intente tener en cuenta la influencia que ejerce, para evitar en la mayor medida posible una significación
excesiva.

Variables derivadas del contexto institucional

Muchos aspectos de la evaluación aparecen interferidos por el propio contexto, entre ellos se pueden
citar:  Los objetivos.  La selección de información relevante.  Las actitudes recíprocas.  El grado de
cooperación del sujeto. El valuado no tiene, habitualmente, la misma actitud cuando es él quien solicita
ayuda de modo voluntario, hecho común en la situación clínica, que cuando es examinado por motivos
judiciales, escolares o para selección de personal.

De este modo, en la interpretación de los datos se han de tener necesariamente en cuenta estar
variables moduladoras, pues una misma conducta prueba de tener distintos significados según el
contexto en que aparezca.

Variables ecológicas

También es necesario considerar una serie de aspectos del ambiente físico en que el diagnóstico se
realiza:  La iluminación.  El nivel de ruido.  La hora del examen.  La adecuación del mobiliario a las
características del sujeto.  El tiempo disponible.
Variables derivadas del contexto social

Tanto los evaluadores como los evaluados viven inmersos en un tipo particular de sociedad, en un
momento histórico concreto, donde se ha llegado a un nivel de conocimiento específico, con una
adscripción o pertenencia a un determinado estrato socio-cultural y en la cual existe una serie de
coordenadas que aportan marcos de referencia o modelos de relación entre sus miembros.

A través del propio proceso de socialización se adquieren y mantienen creencias, prejuicios, estereotipos
y actitudes socialmente determinados, que influyen, casi siempre de manera no explícita, en la forma de
interpretar los hechos y elaborar los juicios.

Aunque estos aspectos son difícilmente controlables, el reconocimiento de su existencia ayuda a aceptar
las propias limitaciones y adoptar posturas menos dogmáticas.

Complejidad de las fuentes informativas

En el complicado proceso interactivo al que llamamos psicodiagnóstico se producen varios tipos de


informaciones que habrán de integrarse:

 Datos derivados de observaciones directas del comportamiento de un individuo o grupo, realizadas


por el evaluador o por personas del entorno del sujeto, como padres, educadores, etc.  Datos derivados
de la propia interacción y estilos comunicativos a lo largo de las sucesivas entrevistas.  Datos derivados
de las pruebas psicológicas.  Elaboraciones, inferencias y juicios que surgen de los sucesivos contrastes
a los que se somete la información,

Otras fuentes de error

a) Sesgos en la información aportada por los sujetos: Otro elemento introductor de sesgos en las
conclusiones diagnósticas lo constituye el hecho incuestionable de tener que trabajar con la información
que proporcionan los sujetos, con todos los desajustes y distorsiones, deliberados o no, que pueda
presentar. Al mismo tiempo, no se debe olvidar que cuanto menos cuantificable y preciso sea el dato
aportado, más posibilidades existirán que se produzcan deformaciones o elaboraciones personales en
esa información y se desfiguren los hechos. Siempre que sea posible, hay que intentar contrastar los
datos que se consideren relevantes a través de varias vías. Si es posible, el evaluador puede efectuar
observaciones directas, que proporcionan información muy precisa, no sólo acerca de la persona
evaluada, sino también de los contextos en los que se realizan las observaciones. Este tipo de registros
consume mucho tiempo y requiere una cuidados definición previa de las características de las conductas
a observar, como: frecuencia, duración, intensidad, variables asociadas, etc. además la presencia de un
observador puede alterar la situación, de tal manera que se modifique artificialmente la conducta del
individuo.

b) Uso inadecuado de los instrumentos de medida psicológica: Los tests representan una recopilación
predeterminada de tareas y permiten que estas sean presentadas a todos los individuos de una manera
estandarizada, con la posibilidad de comparar las ejecuciones de un sujeto con la de muchos otros.
Intentan homogeneizar los datos a registrar y los sitemas de registro de los mismos, así como limitar el
impacto de los factores subjetivos en la interpretación de los datos. Sin embargo, también las pruebas de
medida psicológica pueden presentar inadecuaciones, sobre todo si se utilizan de un modo aislado,
concreto y rutinario.

c) Escaso esfuerzo en la validación de hipótesis: Aceptando que se trabaja siempre con un cierto
margen de incertidumbre y que no es posible absolutizar los resultados, la principal conclusión que se
deriva es que tal margen se reducirá siempre de manera proporcional al esfuerzo que se invierta en el
contraste y validación de las informaciones procedentes de las distintas fuentes.

Proceso de generación y confirmación de hipótesis

Se habla de la evaluación como proceso de confirmación de hipótesis, entendiéndola como un conjunto


de estrategias mediante las cuales se va cotejando la información procedente de distintas fuentes,
realizando validaciones cruzadas y elevando a la categoría de conclusiones sólo aquellos aspectos que
resulten confirmados por un cúmulo de datos convergentes.

Proceso de toma de decisiones

Otra forma de describir el diagnóstico es como un proceso de toma de decisiones, en el que el evaluador
debe decidir, en función de las características de cada caso

 Qué aspectos evaluar.  Cómo evaluarlos.  A qué personas del entorno del sujeto tener en cuenta
como significativas para comprender su funcionamiento psicológico, y en particular, los motivos que
originaron la demanda de ayuda.  Cómo panificar la intervención más adecuada para cada caso, si esta
fuera necesaria. La determinación acerca de si un tratamiento psicológico está o no indicado y su
planificación es uno de los objetos básicos de todo proceso diagnóstico.

Cálculo de probabilidades

El proceso diagnóstico consiste también en la obtención de una serie de conclusiones, cotejadas a través
de cálculos de probabilidades.

Se trata de un proceso que se ha desarrollado, históricamente, a través de una doble vía:

a) Fenomenológica: En ella se trata de describir el modo particular de experiencia y conducta del


evaluado y su relación con el entorno, orientándose a recoger las características individuales y
propugnando una visión holística.

b) Sintomatológica o de criterios: Según esta vía se seleccionan algunos aspectos, de la amplia gama de
datos disponibles, a los que se dota de una especial significación; con ello se ganará en rigor y precisión,
aunque a expensas de una mayor simplificación reductiva.

Intento de definición del proceso diagnóstico

La evaluación psicológica se contempla como un proceso que consiste en la recopilación de


informaciones relativas a repertorios de comportamientos, funcionamiento cognitivo, estados
emocionales y estilos relacionales de una persona. Implica frecuentemente a más de un individuo,
pudiendo tener como objeto a una pareja, familia, u otro colectivo que funcione como sistema
interactivo.

La información recogida se integra, contrasta, selecciona y procesa en sucesivos pasos hasta convertirla
en una descripción significativa del funcionamiento psicológico del evaluado.

El producto final de todo este proceso puede cubrir distintos objetivos como:

 Establecer un cuadro diagnóstico.  Describir el funcionamiento psíquico en sus diferentes aspectos. 


Elegir y diseñar técnicas de intervención.  Orientar.  Seleccionar sujetos.  Establecer la línea/base de
determinadas dimensiones con la que comparar cambios ulteriores.
En el ejercicio de estas tareas, el evaluador debe tomar una serie de decisiones, en función de la
información disponible, entre ellas:

 Llevar a cabo el proceso completo o suprimir la fase de aplicación de pruebas.  Determinar las áreas
de funcionamiento psicológico que requieren una exploración más detallada.  Seleccionar los
instrumentos de medida a utilizar.  Definir el grado de severidad de los problemas planteados. 
Precisar la necesidad o no de intervención ulterior.  Elegir y diseñar dicha intervención.

La evaluación psicológica se puede definir como un encuentro interpersonal que se realiza mediante un
proceso modulado por numerosas variables y sus interacciones, a lo largo del cual el técnico va
transformando progresivamente los datos empíricos hasta llegar a un análisis conceptual que permita
una planificación de la intervención. Hace referencia a una situación procesual, dinámica, interactiva y
proveedora de elementos para diseñar intervenciones encaminadas a producir cambios. Desde esta
perspectiva se asume también que en la evaluación psicológica quedan incluidos el evaluador, el(los)
evaluados(s) y lo evaluado, y que se trata de un conjunto de procedimientos que se van articulando a
través de distintas fases y tareas.

TEXTO SENDIN- Encuadre, objetivos y fases del proceso diagnóstico

Todo diagnóstico psicológico ha de enmarcarse en unas dimensiones espaciotemporales e interactivas


concretas y perseguir unos fines específicos, que deben estar previamente conceptualizados por el
evaluador. Además, el trabajo evaluativo como un proceso diacrónico compuesto por fases sucesivas e
interrelacionadas

DIFERENCIAS Y CONEXIONES ENTRE EVALUACIÓN E INTERVENCIÓN

Existen diferencias marcadas entre ambos, sobre todo en relación al marco en que tienen lugar y a los
fines que persiguen;

a) En cuanto al marco o encuadre en que se desarrollan, son distintos:

• El tiempo. • Los roles de los implicados. • Los límites existentes.

b) En cuanto a los fines u objetivos prioritarios que se pretenden lograr también aparecen diferencias: •
Descripción y planificación en el caso del diagnóstico. • Modificación en el caso de la intervención

Aunque aún no están totalmente definidos, durante el diagnóstico parecen actuar factores que pueden
tener valor terapéutico y, del mismo modo, en el tratamiento aparecen datos que presentan valor
diagnóstico.

La finalidad del diagnóstico no es producir cambios en el funcionamiento psicológico de un sujeto ,


aunque en ocasiones se producen, a veces incluso de manera muy significativa. El individuo parece
reaccionar a las variables interpersonales movilizadas durante todo el proceso evaluativo y, en bastantes
ocasiones, éstas actúan como disparadores o estímulos interactivos para la puesta en marcha de sus
propios recursos que, consecuentemente, le ayudan a buscar por sí mismo nuevas formas de abordaje
para sus dificultades.

En este sentido, la evaluación psicológica podría también entenderse como una especie de primer
escalón de la intervención psicológica o como una especie de intervención preventiva, sobre todo en el
caso ya citado de menores en situaciones de riesgo. La mayoría de los autores aceptan actualmente que
evaluación e intervención representan dos procesos diferentes pero complementarios, en cuya
interacción, el diagnóstico funciona, fundamentalmente, como un sistema de validación de la
intervención. No obstante, como en toda relación complementaria, la influencia entre diagnóstico y
tratamiento no es unidireccional, sino recíproca, de manera que también los datos derivados del
tratamiento pueden servir como validadores de la evaluación.

La evaluación psicológica representa, por tanto, un proceso que, a la vez que permite la planificación de
la intervención, pone posteriormente de relieve y contrasta la magnitud de sus efectos. Es decir, a
través del proceso diagnóstico se toman decisiones sobre el tipo, secuencia y objetivos del plan de
tratamiento y, a posteriori, son también las técnicas evaluativas las encargadas de valorar los cambios
producidos. El diagnóstico se puede considerar, pues, como una necesidad y un requisito antes de
proceder a la intervención y, en una fase ulterior, como una vía de comprobación de la efectividad de la
misma.

a) Establecer, mediante un diagnóstico inicial, la línea base o situación de la que parte un sujeto y
diseñar, en función de sus propias características y recursos, el tipo de intervención más ajustada a los
mismos.

b) Aplicar la intervención o programa elegidos durante el tiempo que se considere necesario, lo cual,
en la mayoría de los casos, se puede prever de manera bastante aproximada.

c) Realizar, al final de la intervención o en momentos específicos, si ésta es a largo plazo y se quiere ir


comprobando su evolución, un nuevo diagnóstico para valorar los resultados. El contraste de los datos
sucesivos con la línea base permite obtener conclusiones acerca de su efectividad.

Como señala Fernández-Ballesteros (1998): “Intervenir sin haber previamente evaluado lleva consigo
intervenir sin poder valorar el cambio producido, lo cual transciende las exigencias científicas y se
adentra en el terreno ético de la práctica profesional”

ENCUADRE DEL PROCESO DIAGNÓSTICO

La situación diagnóstica se caracteriza por ofrecer un marco o encuadre específico, prefijado y


constante para todos los sujetos, que se detallará en el siguiente apartado. Cabe subrayar, no obstante,
que el mantenimiento de una situación estándar no es sinónimo de rigidez absoluta, pues se permiten
ligeras variaciones adaptativas para ajustarse a las necesidades de cada caso.

Tal encuentro ha de enmarcarse en un encuadre específico, donde los roles están suficientemente
definidos y según los cuales:

a) Una persona, grupo familiar, profesores, etc., realizan una demanda.

b) Otra, el evaluador, acepta la petición y se compromete a ofrecerles un tipo específico de ayuda, con
unos límites bastante precisos.

Elementos constantes: El hecho de fijar un encuadre o marco definido de trabajo significa que siempre se
van a mantener constantes determinadas variables que intervienen en el propio proceso, como:

• La aclaración de los respectivos roles. • El lugar de los encuentros. • El tiempo y número previsible de
entrevistas. • Los objetivos, naturaleza y límites de la tarea.

No dejar lugar a ambigüedades o falsas expectativas, pero dejando un margen de flexibilidad para llevar
a cabo ligeras adaptaciones que determinados casos pueden requerir.
Elementos adaptables

Expresado en otros términos, si bien la mayoría de los elementos del encuadre son fijos e idénticos para
todos los sujetos, un pequeño número de ellos puede variar según las circunstancias de cada caso, a fin
de ajustar el marco del proceso a las características específicas del evaluado, como, por ejemplo:

• El número de personas implicadas. • El número de entrevistas necesarias. • El tipo de pruebas a


aplicar. • La presencia de dificultades específicas en el sujeto, que pueden lentificar la ejecución o exigir
otras modificaciones.

Así, por ejemplo, el número total de entrevistas necesarias para cumplimentar un proceso evaluativo
completo no se puede determinar previamente con exactitud, porque depende de la complejidad y
fluidez de la información aportada, pero se puede (y se debe) especificar dentro de un intervalo o rango,
en el cual estará comprendido el número requerido, habitualmente entre tres y cinco. De este modo,
dado que el marco de trabajo se mantiene prácticamente estable para todos los casos, se crea una
situación estándar que permite también observar las variaciones interindividuales en cuanto a las
modalidades de adaptación de cada sujeto a la misma.

Aclaraciones básicas

En la definición del encuadre, cuestión imprescindible en el primer contacto con el sujeto, tanto en el
contexto clínico como en el pedagógico, el psicólogo debe asegurarse de que quede suficientemente
explicado:

• En qué va a consistir la evaluación. • Cuáles son sus fines y límites, es decir, qué se espera y qué no se
espera lograr. • Qué utilidad puede reportar este proceso al sujeto. • Además, b ay que garantizar al
sujeto la confidencialidad y ofrecerle un protocolo de consentimiento informado, si fuera necesario

OBJETIVOS DIAGNÓSTICOS

Al hablar de los objetivos diagnósticos, es necesario repetir que se está hablando de un proceso
interactivo o encuentro interpersonal. En el contexto clínico el evaluador se hace cargo de una demanda
de ayuda psicológica y, en el pedagógico, este proceso constituye el mejor procedimiento disponible
para recopilar información de manera rápida y sistemática, a fin de planificar las adaptaciones que un
alumno requiere del sistema escolar. Los objetivos de la evaluación tienen que ser enunciados, pues, en
referencia a los elementos ya señalados en la definición del propio proceso. Como también se ha
explicado, este encuentro evaluador-evaluado no es algo puntual y sin conexiones entre las sucesivas
entrevistas, sino todo lo contrario. Se compone de una serie de fases o etapas

Preguntas previas

Así pues, si esta conceptualización del psicodiagnóstico como un proceso interactivo resulta aceptable,
habrá que preguntarse en cada caso antes de iniciarlo:

• Si es o no necesario. • Qué utilidad puede reportar al sujeto. • Qué fines se persiguen con su puesta en
marcha.

Si el profesional no es capaz de responder satisfactoriamente a estas cuestiones, probablemente no sea


adecuado realizarlo, pues ello significa que no se tiene una idea lo suficientemente clara de lo que el
diagnóstico significa y puede aportar, en ese momento, al sujeto. Si, por el contrario, se pueden
contestar, se inicia el proceso intentando alcanzar la serie de objetivos jerarquizados que se expone a
continuación. En orden a aportar la mayor claridad posible, tales objetivos se han dividido en principales
y secúndanos

I. Objetivos principales

Representan los fines básicos de todo proceso diagnóstico o, por expresarlo de un modo más
categórico, aquellos aspectos de ineludible cumplimiento en todos los casos.

Los objetivos principales de todo diagnóstico psicológico son dos: 1) una descripción/comprensión del
caso lo más amplia posible, y 2) una planificación de la intervención.

1) Descripción/comprensión del caso lo más amplia posible

Dicho en otros términos, aunque el diagnóstico sea individual, no puede ser individualista, sino
contemplar siempre los contextos inmediatos con los que el sujeto interactúa. Para cumplir este
objetivo, hay que integrar toda la gama de informaciones que, procedentes de distintas fuentes,
permitan identificar y definir dos grupos de aspectos del funcionamiento del sujeto:

a) disfuncionales, y b) adaptativos.

a) Detección de los aspectos disfuncionales. Pueden ser explícitos e implícitos y estar presentes tanto en
el sujeto como en su entorno inmediato. Se trata de identificar todos aquellos factores que intervienen
en la generación y mantenimiento de las dificultades y que presentan, a menudo, efectos acumulativos.

b) Detección de los recursos adaptativos potenciales. Igual que los anteriores, pueden aparecer tanto en
la persona evaluada como en su entorno. Su descubrimiento es extremadamente útil, a fin de que
puedan servir como referencia y ser instrumentalizados para favorecer cambios y apoyar el proceso de
intervención.

Con esta insistencia en la integración de aspectos disfuncionales y adaptativos se pretende comunicar


que un diagnóstico es incompleto si solo registra los conflictos, deficiencias o disfunciones de un sujeto.
Así concebida, la evaluación solo cubriría una función clasificatoria y estática, dando como resultado, en
el mejor de los casos, una especie de “retrato robot” de la patología psíquica. Que también es posible
utilizar los instrumentos de medida para recopilar información sobre los aspectos “saludables'’ del
sujeto.

Se podría decir, simplificando mucho, que toda intervención clínica o psicoeducativa se basa en un
esfuerzo colaborativo entre el técnico y el potencial saludable del sujeto, aunque éste se encuentre
infrautilizado, es decir, consiste en aumentar la salud psíquica más que en curar una enfermedad.

Se introduce así un concepto dinámico en la evaluación psicológica, que se comentará con mayor detalle
al enunciar el objetivo siguiente y que supone entender el diagnóstico como proveedor de elementos
para el diseño de una intervención lo más ajustada posible a las características de cada individuo. Los
resultados de un proceso evaluativo son mucho más útiles si logran aportar una visión integrada de los
aspectos saludables y conflictivos de un individuo y su entorno, es decir, una síntesis de sus puntos
débiles y fuertes pues ello ofrece en el ámbito clínico:

• Mayor precisión para la selección y el diseño de la intervención con ese sujeto. • Información sobre
programas preventivos que pueden asociarse al tratamiento. • Información pronóstica, con una
valoración de los obstáculos a superar en cada caso para evitar interrupciones prematuras.
Por otra parte, la conjunción de los aspectos disfuncionales y adaptativos con que cuentan el evaluado y
su contexto, permite definir y comprender mejor:

• Lo que le está ocurriendo. • Los motivos que provocaron la situación actual. 72 • Los intentos previos
de solucionar los problemas. • Las probabilidades de introducir cambios en su funcionamiento.

Todos estos aspectos serán esenciales para establecer la línea base, secuenciar los objetivos a cumplir y
desarrollar las adaptaciones curriculares que cada alumno requiera.

2) Planificación de la intervención

La elaboración de toda la información diagnóstica ha de servir también para planificar el tipo de


intervención más adecuada, ya que permite conocer con bastante exactitud y, con ello, tomar
decisiones ajustadas, acerca de:

• La modalidad terapéutica o programa psicopedagógico de elección. • La posible combinación o


sucesión de varias modalidades. • Los obstáculos y limitaciones que se pueden prever desde el inicio. •
Las prioridades o secuencia en el abordaje de los problemas del sujeto. • Los recursos, del propio sujeto
y de su entorno, que habrá que intentar movilizar para lograr un cambio significativo. • Los indicadores
pronósticos.

La síntesis de todas estas informaciones hace posible seleccionar con mayor garantía el tipo de
intervención más adaptado a las características y circunstancias de cada caso.

II. Objetivos secundarios

Se trata de aspectos más difíciles de describir en términos conceptuales, debido a que aún se
desconocen muchos de los efectos que se generan en una relación interpersonal compleja y, con ello, se
está lejos todavía de poder ejercer un control eficaz sobre los mismos. No obstante, dado que todo
evaluador sensible y con cierta experiencia puede registrar su existencia, se citarán aquí los tres de más
fácil constatación:

1) el ofrecer una experiencia de relación interpersonal cooperativa, 2) la instrumentalización indirecta


de recursos potenciales, y 3) la recopilación de informaciones con valor pronóstico.

1) Ofrecer una experiencia de relación interpersonal cooperativa: el psicodiagnóstico representa una


situación interactiva peculiar, donde el sujeto (a veces por primera vez en su vida) no se siente juzgado,
sino escuchado y aceptado con todas sus dificultades y donde se le devuelve una descripción de su
funcionamiento psicológico que, con frecuencia, le resulta útil para aumentar su capacidad de reflexión y
autoconocimiento. Es lo que, como ya se apuntó, podría considerarse una experiencia emocional
correctora.

2) Instrumentalización indirecta de los recursos potenciales: Se puede producir a través de muchas de


las actividades que se solicitan habitualmente a los evaluados durante el proceso diagnóstico para
recopilar información. Tales actividades ayudan, indirecta y simultáneamente, a incrementar su
capacidad de observación y análisis de las situaciones.

Así, parecen funcionar como elementos importantes en dicha instrumentalización:

• La petición de autorregistros o descripciones detalladas de acontecimientos pasados y presentes. • La


co-responsabilización en la resolución de los problemas. Cabe recordar que. en la conceptualización que
se ha ofrecido sobre la evaluación, el psicólogo no se presenta como un “experto-mago”, sino como un
acompañante cualificado que necesita contar con la ayuda de todos los implicados. • La valoración del
esfuerzo y la transmisión de confianza en sus posibilidades. que suponen un cambio con respecto al
sistema de refuerzo social al que muchos sujetos habían estado habituados. • La conexión de aspectos
del funcionamiento psicológico con las consecuencias conductuales que generan los motivos de la
demanda, conexión que. a menudo, no había sido percibida anteriormente

3) Recopilación de informaciones con valor pronóstico: Se produce usualmente mediante el registro, a


través de la actuación del sujeto durante todo el proceso diagnóstico, de una serie de informaciones
cualitativas que representan indicadores de motivación y de pronóstico favorable, ambos relacionados
con las posibilidades de cambio o potencial de modificabilidad que el caso presenta.

1. INDICADORES DE MOTIVACIÓN. En función del nivel de esfuerzo para aportar datos y del grado de
implicación personal en el proceso que presente el sujeto evaluado, se podrán derivar hipótesis
prospectivas, favorables o desfavorables, registrando la aparición de:

a) Conductas cooperativas: aporte de autoregistros; respeto a las citas; recuperación de recuerdos; etc.
b) Respuestas ajustadas a las demandas de cada momento: actitud inicial acorde con una situación
nueva; adecuación a las distintas tareas de las pruebas; etc. c) Receptividad para comprender el
feedback relacional: cambios a lo largo del proceso de una cierta reserva inicial a una mayor fluidez en
sucesivas entrevistas.

Evidentemente, la lectura de este tipo de información cualitativa lleva aparejado un mayor riesgo de
error, pues no son aspectos fácilmente definibles y ohjetivables, sino que se inscriben en el sistema
interactivo interpersonal, del que el propio evaluador forma parte. Además, a menudo pasan
desapercibidos, al no tratarse de mensajes explícitos sino pertenecientes, en gran parte, a la
comunicación analógica (comunicación procedimental o actuada

2. INDICADORES DE PRONÓSTICO FAVORABLE. Teniendo en cuenta todas estas limitaciones, que exigen
suma prudencia en el registro y lectura de este tipo de datos, se señalarán algunos elementos cuya
presencia continuada y conjunta a lo largo del proceso diagnóstico permite interpretarlos como
indicadores de pronóstico favorable. Su aparición se relaciona habitualmente con la existencia de
recursos adaptativos, con una alta motivación para iniciar procesos de cambio y, en definitiva, con lo que
se podría denominar el 'potencial de modificabilidad” de un sujeto y/o sistema

Inversamente, su ausencia conjunta apunta casi siempre a la hipótesis de un pronóstico desfavorable.


Los indicadores de pronóstico favorable que se han podido definir hasta ahora con mayor precisión
surgen, sobre todo, de los procesos comunicativos tanto digitales como analógicos (o tanto simbólicos
como procedimentales). Entre ellos se pueden destacar los siguientes:

a) Respeto por el encuadre y grado de colaboración a lo largo de todo el proceso. b) Buen nivel de
desarrollo intelectual. c) Responsividad afectiva o capacidad para registrar y expresar emociones. d)
Plasticidad/flexibilidad para adecuar y modificar actitudes a lo largo del proceso. e)
Permeabilidad/sensibilidad para utilizar el proceso de introspección de manera ajustada a las exigencias
externas y acorde con la conexión entre los motivos explícitos e implícitos de la demanda. f) Nivel
aceptable de estructuración del entorno. g) Síntomas de instauración reciente (menos de un año de
presentación) y asociados con cambios externos que pudieran haber actuado como desencadenantes.

Dada su dificultad de valoración, se pasa a revisar cada uno de estos elementos con mayor detenimiento:
a) Respeto por el encuadre y grado de colaboración a lo largo de todo el proceso. • La puntualidad. • El
mantenimiento de las citas. • El aporte de autorregistros o tareas de recuperación de recuerdos.

b) Buen nivel de desarrollo intelectual. Este indicador solo funciona como tal en el contexto clínico y
referido a tratamientos de terapia psicológica, ya que en el ámbito escolar la presencia de limitaciones
intelectuales se plantea con mayor frecuencia y no obstaculiza la aplicación de un programa
psicopedagógico. El pronóstico será, en principio, tanto más favorable cuanto más se sitúe el sujeto por
encima de la media, pues, para la efectividad de la mayoría de las intervenciones psicológicas se requiere
el uso de procesos cognitivos muy elaborados.

c) Responsividad afectiva o capacidad para registrar y expresar emociones. La atonía afectiva o la falta de
respuesta persistente a estímulos emocionales, señalan casi siempre graves perturbaciones y hacen muy
difícil el establecimiento de una relación o rapport productivo durante la evaluación y, previsiblemente,
el de un vínculo terapéutico posterior.

d) Plasticidad/flexibilidad para adecuar y modificar actitudes a lo largo del proceso. La secuencia


actitudinal habitual consistirá en que el sujeto se encuentre bastante incómodo al inicio del diagnóstico,
sobre todo al comenzar la primera entrevista, y esta actitud vaya dejando paso a un comportamiento
más relajado y espontáneo, a medida que se vaya familiarizando con la situación.

e) Permeabilidad/sensibilidad para utilizar el proceso de introspección de manera ajustada a las


exigencias externas y acorde con la conexión entre los motivos explícitos e implícitos de la demanda. Se
observará sobre todo por la aparición de asociaciones espontáneas y/o generalizaciones a otros campos,
concordantes con las informaciones que se vayan intercambiando.

f) Nivel aceptable de estructuración del entorno. Se trata de un indicador muy importante, sobre todo en
los casos de menores, ya que los medios familiares muy desestructurados o caóticos ofrecen muchos
menos apoyos para co-responsabilizarse, iniciar y sostener cambios, lo que redunda en perjuicios para la
intervención ulterior.

g) Síntomas de instauración reciente (menos de un año de presentación) y asociados con cambios


externos que pudieran haber actuado como desencadenantes o, al menos, como circunstancias
favorecedoras. En estos casos, se trata generalmente de reacciones adaptativas ante eventos
estresantes, que suelen ser fácilmente modificables dado que responden a situaciones externas
generadoras de tensión.

3. INTEGRACIÓN DE LOS INDICADORES.

si el evaluador registra varios de estos indicadores a lo largo del proceso evaluativo, podrá emitir la
hipótesis de pronóstico favorable, al entender que su presencia conjunta representa una actitud flexible
y adaptativa, un alto grado de motivación para el cambio y una buena capacidad para el trabajo
elaborativo por parte del sujeto. Viceversa, su ausencia global señalará, casi siempre, serias dificultades y
fuertes resistencias a la introducción de modificaciones significativas. No obstante, tales hipótesis
estarán sujetas, como cualquier otra, a ulteriores contrastes con el resto del material.

III. Objetivos específicos del ámbito educativo

Es necesario destacar que la evaluación en este contexto es un proceso multifacético que incluye el
diseño de las adaptaciones del curriculum ordinario que cada niño requiere, para que sus peculiaridades
puedan ser atendidas lo mejor posible durante su escolarización. Ello exige cubrir unos objetivos
particulares, entre los cuales se han seleccionado cuatro como más relevantes:
1) la identificación de sujetos con necesidades educativas especiales, 2) la ubicación escolar, 3) la
planificación del programa educativo, y 4) la evaluación de la eficacia del mismo.

1) Identificación de sujetos con necesidades educativas especiales Se trata de un objetivo de tipo


básicamente preventivo, cuyo logro va encaminado a detectar, lo más precozmente posible, las
disfunciones incipientes o incluso potenciales. Es decir, a discriminar alumnos que, previsiblemente, van
a requerir servicios escolares adicionales, como:

• Apoyos temporales. • Adaptaciones del curriculum ordinario. • Enseñanza especializada. • Necesidad


de derivación a determinados servicios extraescolares como ocurre, por ejemplo, con la detección de
problemas visuales, auditivos, psicológicos, etc., que exigen un examen detenido por parte de otros
especialistas.

En el primero de ellos, los sujetos acuden habitualmente cuando ya se ha detectado algún tipo de
problema y solicitan ayuda para solucionarlo. Al psicólogo clínico le corresponde delimitar, definir y
valorar ese problema, pero no puede diagnosticar a los sujetos antes de que acudan a consulta. En el
segundo, en nuestro medio social toda la población infantil asiste obligatoriamente a la escuela. Por
tanto, el sistema escolar es un contexto privilegiado para identificar de manera precoz a los alumnos que
pueden llegar a requerir apoyos especiales o derivación a otros servicios, incluidos los de salud mental.

Los errores más frecuentes en el trabajo de identificación pueden ser de tres tipos:

1) AUSENCIA DE IDENTIFICACIÓN. Supone que algunos niños con dificultades no sean detectados a
tiempo y no reciban la ayuda necesaria. Son los llamados “falsos negativos”.

2) IDENTIFICACIONES FALSAS. Son los “falsos positivos” o alumnos diagnosticados incorrectamente como
disfuncionales, lo cual produce alarmas, etiquetaciones y/o intervenciones innecesarias. Como ejemplo
se puede citar la asignación a un niño de padecer limitaciones intelectuales o trastornos de aprendizaje
cuando, en realidad, su bajo rendimiento está motivado por déficits institucionales: • Métodos
pedagógicos inadecuados. • Historia escolar previa ineficaz. • Conflictos profesor-familia.

3) ERRORES EN LA EVALUACIÓN. Se trata de identificaciones genéricas que no afinan lo suficiente o que


confunden unos problemas con otros de manifestación semejante. Este sería el caso, por ejemplo, de la
confusión por parte del evaluador entre problemas afectivos o de atención y déficit intelectual. Los
errores en el diagnóstico diferencial son acumulativos, al introducir sesgos en el diseño del programa a
aplicar.

2) Ubicación escolar de los sujetos

El logro de este objetivo incluye la identificación, la selección y, finalmente, la mejor ubicación escolar
posible de los sujetos que van a requerir una respuesta educativa diferente a la ordinaria. Es decir, de
aquéllos alumnos con algún tipo de excepcionalidad, en el sentido de presentar un déficit o un superávit
significativos. Para determinar, tanto las dificultades madurativas, generalizadas o específicas, como la
presencia de altas capacidades en un niño y poder ofrecerle, consecuentemente las óptimas condiciones
para el desarrollo de su proceso de aprendizaje, parece necesario un diagnóstico cuidadoso y
comprehensivo de las propias características del niño y de sus circunstancias familiares y escolares.

• Disponibilidad de recursos en el centro escolar. • Grado de voluntarismo del profesorado. • Ordenes


administrativas confusas o alejadas de la realidad.
La necesidad de introducir mejoras en esta situación, implica que los psicólogos escolares tendrían que
contar con una adecuada formación en diagnóstico, para poder participar activamente en la toma de
decisiones sobre la ubicación y el futuro escolar de los alumnos.

Una lectura circular apunta, en cambio, a la co-responsabilización de todos los implicados, de manera
que cuando un alumno no aprende o no consigue adaptarse al sistema escolar, las dificultades suelen
estar, a la vez:

a) En el propio niño. b) En su familia. c) En su escuela: maestro, dirección, equipo psicopedagógico, etc.


d) En la sociedad a la que pertenece.

3) Planificación del programa educativo

Representa un objetivo semejante al de la planificación de la intervención psicológica en el ámbito


clínico; por tanto, se trata de un objetivo prioritario para las evaluaciones en el contexto educativo. El
diseño de programas específicos para individuos o grupos ha de fundamentarse en los datos procedentes
de un estudio previo y detallado de sus características psicológicas, que asegure un ajuste óptimo entre
éstas y los fines, secuencia, materiales y estrategias de los aprendizajes. Por todo ello, la detección y
ubicación de un sujeto son insuficientes para justificar un proceso diagnóstico en el ambiente escolar, si
no van acompañadas de un diseño sobre lo que se debe hacer a continuación para facilitar su desarrollo
psicopedagógico y sobre cómo hacerlo. Los datos obtenidos en la evaluación han de proporcionar
también información acerca de qué se va a enseñar y cómo ha de enseñarse a cada individuo. Con
respecto a la decisión de qué enseñara un niño, hay que tener en cuenta al menos dos aspectos.
Primero, lo que el niño ha aprendido antes del inicio del programa de enseñanza, es decir, su línea-base.
Segundo, lo que ese niño habrá de adquirir durante y al finalizar una etapa de enseñanza, es decir, los
objetivos intermedios y el objetivo terminal de aprendizaje. La diferencia entre ambos puntos extremos,
línea-base y objetivo final, marca el contenido de la instrucción.

En relación a cómo enseñar, hay que considerar factores como: • Sistemas de presentación de los
materiales. • Ritmo de los aprendizajes. • Secuencia de los aprendizajes • Organización de los contenidos
del programa instruccional.

4) Evaluación de los programas y del progreso individual

Aunque, como ya se ha señalado, no se profundizará en otras modalidades de la evaluación en el ámbito


pedagógico, es importante volver a recordar que los resultados de un diagnóstico inicial son útiles
también en muchos otros campos, como la evaluación longitudinal del progreso de los alumnos y la
evaluación de los propios programas psicopedagógicos en distintos momentos de su aplicación

• Respaldar las decisiones educativas. • Evaluar la eficacia de las mismas. • Sentar las bases para una
investigación psicopedagógica continuada.

En la escuela se combinan las circunstancias óptimas para llevar a cabo el circuito evaluación-
intervención-reevaluación.

El hecho de supervisar de manera objetiva los logros de un alumno a lo largo de períodos amplios de su
escolaridad no sólo aporta datos que redundan en su propio beneficio, sino que permite ampliar la
información a otros campos que ofrecen múltiples posibilidades de cara al futuro, como por ejemplo:

• Obtener datos generalizadles a otros alumnos. • Corregir errores de diseño de los programas. •
Efectuar estudios longitudinales.
Asimismo, es importante destacar que, en el ámbito pedagógico, pequeños sesgos en el proceso de
evaluación pueden tener como resultado, por sus efectos acumulativos, grandes errores

• Tipo de muestras de conducta que recogen. • Materiales que utilizan. • Exactitud de sus mediciones. •
Confección de sus datos normativos

FASES DEL PROCESO DIAGNÓSTICO

Las fases de la evaluación psicológica pueden abordarse en dos sentidos: a) teórico y b) práctico.

a) Fases en sentido teórico

Con ello se hace referencia a las fases de elaboración teórica, pasos o secuencia de actividades que el
profesional debe llevar a cabo y que, en esencia, son las mismas que las que utiliza un investigador en
cualquier área de conocimiento:

Recopilación de información —» Formulación de hipótesis—> Verificación o contraste de las mismas


—» Derivación de conclusiones.

La elaboración de una síntesis significativa de las conclusiones y su comunicación. Tal comunicación ha


de hacerse al sujeto y, en su caso, al derivador, con el objeto de dar respuesta a los fines para los que la
evaluación se ha realizado

• Descripción. • Comprensión. • Pronóstico. • Orientación y/o propuesta de intervención.

b) Fases en sentido práctico

Todas estas características constituyen el segundo de los sentidos en que se utiliza la noción de fases. A
tal fin, el proceso diagnóstico se planifica también, a nivel práctico, en distintas etapas, siguiendo una
secuencia específica que se expondrá a continuación. La conceptualización del diagnóstico como un
proceso implica la idea de que se trata de un procedimiento que comprende una serie de momentos
diferentes y sucesivos relacionados entre sí, cuyas peculiaridades constituyen y otorgan sentido a todo el
conjunto. No se trata, pues, de un encuentro puntual con un sujeto o familia, sino de varios, en sucesivos
“episodios”, a través de los cuales se van recogiendo distintos tipos de información. Ello permite que el
funcionamiento del individuo pueda irse observando diacrónicamente, en distintas situaciones y
momentos, lo cual aumentará, cuantitativa y cualitativamente, el muestreo o recogida de conductas,
respuestas y actitudes ante campos estimulares interactivos que presentan un cierto grado de
modificabilidad.

Fases básicas

Las tres fases básicas a través de las cuales se desarrolla un psicodiagnóstico son las siguientes:

1) Entrevista inicial.

2) Entrevistas de aplicación de pruebas psicológicas.

3) Entrevista de comunicación de resultados, que incluye la confección de un informe escrito.

Todas ellas presentan aspectos diferenciales y objetivos específicos pero, al mismo tiempo, íntimas
conexiones recíprocas, formando un conjunto inseparable. Para avanzar eficazmente en esta secuencia,
no se puede pasar a la fase siguiente con expectativas de lograr sus objetivos si no se han cubierto los
objetivos de la anterior. A la vez, las informaciones recogidas en cada una revierten y retroalimentan las
obtenidas en las demás

Habitualmente, son necesarias todas estas fases para cubrir los objetivos básicos de un diagnóstico
pero, en ciertas ocasiones, dependiendo de los resultados de la entrevista inicial, del tipo de información
obtenida por otras fuentes y/o de las características de la demanda, estará indicado alargar, acortar o
incluso eliminar la fase de aplicación de pruebas psicológicas, si no se consideran necesarios sus aportes.
En cambio, la primera y la última fase, resultan siempre imprescindibles para poder efectuar un proceso
diagnóstico completo.

Enfoque conceptual psicodinámico del Diagnóstico Psicológico: la necesidad de un marco


teórico integrador. Autor: Prof. Lic. Teresa A. Veccia

Se plantea la necesidad de establecer un marco conceptual para el Psicodiagnóstico (en adelante PD), en
el que puedan integrarse diversas teorías sobre la personalidad, las cuales se han ido desarrollando y
ampliando en los últimos años. El PD es un método científico (y no una teoría) aplicado al estudio de la
personalidad. Sin embargo usa procedimientos semejantes a los que se emplean en la construcción de
teorías: recopilación y evaluación de datos, formulación y contrastación de hipótesis, definición de
conceptos y variables.

El concepto de modelo.

Se trata de un constructo o instrumento epistemológico en el que se encuentran representados tanto


los datos empíricos como los postulados teóricos que les sirven de contexto.

Dice, por ejemplo, que en ciencia un modelo no es un objeto a representar (como en el arte) sino un
resultado, que representa tanto a la teoría (sistema de referencia) como a los observables o datos
empíricos (sistema referido). Para construir ese modelo deben seleccionarse algunas variables y
desecharse otras. Un modelo sólo da cuenta de un sector limitado del fenómeno que se estudia. Por
otro lado, el resultado no es estático sino dinámico, es decir que los modelos pueden crecer y
complejizarse hasta convertirse a veces en verdaderas teorías.

Todo modelo simplifica y esquematiza la realidad que representa. No es en sí mismo una teoría ni una
explicación de los hechos. Una teoría debe dar cuenta de una mayor cantidad de hechos. En este caso,
por ejemplo, la teoría psicoanalítica es mucho más que un modelo de la personalidad. El modelo es para
la teoría una especie de andamiaje o estructura provisoria que permite formular hipótesis (contexto de
descubrimiento) y pasar luego a contrastarlas (contexto de verificación)

Toma el ejemplo del capítulo Vil de la Interpretación de los Sueños y explica que el modelo teórico que
Freud desarrolla allí considera a su vez por modelos analógicos a teorías como la hidrodinámica, la
termodinámica, o incluso la fisiología neuronal. Es decir que una teoría puede servir inclusive como
“modelo” de otra.

En el caso del PD, que constituye una intervención inicial necesaria para poder resolver las siguientes,
debe aclararse con qué modelo de la personalidad se está trabajando. O sea qué variables se
considerarán y cuáles se dejarán afuera al formular la hipótesis diagnóstica.
Modelos en evaluación psicológica

Ha habido tantos modelos como corrientes del pensamiento psicológico y lo peor es que nunca se
pusieron de acuerdo; es decir que primó la divergencia antes que la complementariedad entre los
mismos.

Según Kirchner, Forns y Torres (1998) la evaluación psicológica consiste en el análisis de la conducta
humana con finalidad predictiva, explicativa o modificadora.

A partir de este posicionamiento, las autoras referidas brindan un panorama amplio y sistemático acerca
de los modelos que creen han influido en la evaluación psicológica y en las técnicas derivadas de ellos. Y
así distinguen:

a) los modelos centrados en la persona (personologicistas ), que atienden a los factores individuales de
índole biológica, emocional o psico- afectiva, cognitiva, etc. como determinantes de la conducta.

b) los modelos centrados en variables situacionales (situacionalistas), que consideran el ambiente o


contexto como determinantes de la conducta por ejemplo el conductismo.

c) los modelos que defienden la idea de que persona y ambiente se condicionan mutuamente y
analizan la interacción persona-situación {interaccionistas).

Respecto de las dos primeras clasificaciones, debe aclararse que las posturas extremas en ellas remiten
al mito de una “mente aislada”, o bien a la concepción del sujeto como mero receptor pasivo de las
influencias del ambiente o la situación. Las posturas menos extremas, en cambio, contemplan un
centramiento del modelo que no excluye totalmente variables de la persona o de la situación. Dentro
de los modelos centrados en la persona se agrupa al modelo de los rasgos, al modelo psicoanalítico y al
fenomenológico.

Para los enfoques centrados en la persona, la conducta constituye solamente un signo, y la evaluación
debe interpretar la personalidad como el resultado de variables intra-organísmicas que subyacen al
comportamiento observable

Para los biologicistas, el organismo es una entidad anatomo-fisiológica (sistema nervioso, sistema
endocrino, etc.) que regula la conducta. Para los autores psicodinámicos el organismo sería el aparato
psíquico y su organización en instancias, los deseos y elaboraciones mentales y defensivas que derivan
de la dinámica intra-psíquica la cual regula y controla la conducta. Los teóricos del rasgo consideran la
existencia de factores y estilos estructurales de la personalidad que determinan el comportamiento y
que se expresan en dimensiones o categorías: neuroticismo, extraversión, introversión, sociabilidad,
aislamiento, etc. Estos rasgos serían de origen hereditario y biológico. Finalmente, para los
fenomenológicos el organismo es un vehículo de experiencias vividas que conforman la esencia de la
persona y su percepción del mundo exterior. Los modelos situacionalistas e interaccionistas discuten
que el papel de la personalidad sea el determinante primario del [Link] interaccionistas,
por su lado, tuvieron serias dificultades a la hora de aislar y recortar variables debido a la complejidad y
amplitud de los factores que entrarían en interacción.

Según nuestra opinión, el momento actual pone por delante el desafío de hallar enfoques integradores,
no en pos de un ideal estético de “equilibrio y armonía” que pueda funcionar como fachada de
posiciones eclecticistas, sino con vistas a la asunción de un esquema referencial teórico y operativo que
permita a los psicólogos desarrollar sus prácticas ampliando la visión del sujeto como persona integrada
y total. Creemos que la labor del evaluador se empobrece tanto si parte de una afiliación teórica
dogmática y excluyente como si adopta una posición ecléctica, desesperándose por buscar resultados y
conciliar forzadamente teorías que solucionen la demanda.

El modelo psicodinámico y el PD.

Según Maganto y Avila Espada en el modelo psicodinámico convergen modelos teóricos explicativos de
base psicoanalítica, aunque el psicoanálisis no es la única teoría explicativa que da cuenta de su quehacer
clínico ni sus técnicas son las mismas del tratamiento psicoanalítico convencional, por lo que dicha
convergencia ha quedado bien reflejada en la expresión “de orientación psicoanalítica”. Entre los
presupuestos conceptuales que este modelo comparte con el Psicoanálisis sólo enumeraremos algunos,
aconsejando al lector el recorrido completo del artículo de referencia.

1) La unión entre teoría y práctica.

2) La búsqueda del porqué del síntoma o causa del malestar.

3) El concepto de infancia como tiempo de integración de la estructura (aparato psíquico) del sujeto a
través de la construcción de los vínculos intersubjetivos entre el sujeto y sus cuidadores o primeras
figuras de apego. El desarrollo no es considerado desde una perspectiva cronológica sino que se centra
en lo psíquico-estructural, a

4) La sexualidad infantil: las teorías que elabora el niño sobre el origen de la vida y la diferencia de los
sexos provienen de la proyección de sus experiencias iniciales en la interpretación de los datos.

5) El concepto de trauma y su vinculación con la neurosis

6) El concepto de síntoma y el funcionamiento del inconsciente.

¿Qué es entonces un PD de acuerdo a este modelo?

De acuerdo a este modelo el PD se caracteriza por:

1) Una relación entre Entrevistado y Entrevistador con un encuadre explícito e implícito que le es
característico y que lo diferencia de la labor terapéutica a la vez que constituye un puente o preparación
para la misma.

2) El establecimiento de dicha relación parte de una demanda que puede provenir de distintas áreas de
aplicación de la Psicología (clinica- educacionaljudicial-etc).

3) y se desarrolla como un proceso que comprende fases o etapas.

4) Este método se aplica para la descripción, comprensión y explicación de la personalidad de un


individuo o de una unidad de análisis (grupo pequeño o familia). Pero no se trata de un individuo a-
contextuado sino que toma en cuenta conocimientos e informaciones provenientes de los diversos
contextos

5) El PD tiene un por qué y un para qué: su objeto de estudio es la personalidad del entrevistado, su
organización psíquica y las conductas y expresiones funcionales y disfuncionales que la caracterizan con
el objetivo de decidir futuras intervenciones que aporten soluciones a la queja o malestar particular de
quien lo solicita o para quien haya sido solicitado. Sabemos que la personalidad no es un observable sino
un “constructo” de la ciencia psicológica.
El PD pone énfasis en estas diferencias y marcas particulares que hacen de cada individuo humano un ser
único e irrepetible pero para descubrirlas es menester también conocer las tendencias normativas
grupales. Cuando hacemos referencia al PD con enfoque psicodinámico, implicamos los términos de
dinámica y estructura de la personalidad. Por dinámica entendemos la presencia de conflictos entre
tendencias o motivaciones contrapuestas. Los conflictos pueden ser tanto intra como inter-sistémicos. La
estructura, en cambio, hace referencia a los elementos que componen una organización psíquica y a las
pautas o leyes de funcionamiento que relacionan los distintos elementos entre sí.

La necesidad de un enfoque conceptual para el estudio de la personalidad se comprende en relación al


requerimiento de una base teórica y teórico-técnica para el uso combinado de instrumentos de
evaluación que permitan recoger datos medibles y no medidles acerca de la estructura y el
funcionamiento de la personalidad. El enfoque conceptual psicodinámico, llamado también Psicología de
Orientación Psicoanalítica, propone la pluralidad metodológica y acepta el uso de técnicas cuantitativas
y cualitativas, la inclusión de herramientas estadísticas y el trabajo con otras disciplinas tales como las
neurociencias, las teorías cognitivas, la teoría del procesamiento de la información, la etología, etc.

Los siguientes factores serían de interés común al enfoque psicodinámico y a otros enfoques
psicoanalíticos

- la causalidad de los fenómenos psíquicos que implica la búsqueda del origen de los trastornos y el por
qué de los síntomas o las fallas en la integración de la identidad

- la consideración de la transferencia como la actualización de los vínculos intersubjetivos más


significativos en el aquí y ahora de la relación planteada con el psicólogo la vinculación entre diagnóstico
y tratamiento

Un PD incluye entrevistas iniciales y una combinación de técnicas auxiliares de las mismas, los
instrumentos psicométricos y los proyectivos. La aplicación de este método de estudio de la
personalidad se basa en una planificación o estrategia diagnóstica que el psicólogo diseña de acuerdo a
la demanda planteada y al sujeto sobre el que se despliega la intervención.

Las nociones de síntoma y de inconsciente están fuertemente ligadas en la teoría psicoanalítica. El


síntoma se produce por la represión de un deseo inconsciente, el cual encuentra una salida disfrazada en
situaciones tales como la disfunción corporal, un trastorno del aprendizaje, la alteración en las relaciones
interpersonales, en los ideales, en el placer que se obtiene en el devenir vital, en los logros y el trabajo,
etc. Al modelo psicodinámico le interesa trabajar con el doble registro de lo manifiesto y lo latente,
atendiendo a su permanente interacción. La queja manifiesta y el deseo inconsciente que la sostiene,
porque lo que se oculta, lo que se disfraza, niega o se transforma en lo contrario finalmente produce el
malestar que origina la demanda.

Existen fuertes diferencias entre tratar a la queja o demanda que verbaliza el paciente como síntoma, o
bien en buscar su comprensión por fuera de la misma, entroncándola en la historia y en la estructura del
sujeto sobre quien opera el dispositivo diagnóstico. El diagnóstico que caracteriza al modelo
psicodinámico de la personalidad es idiográfico, es decir: se ocupa del estudio en profundidad de un
solo individuo para sólo desde allí interesarse por lo nomotético

Según AE podría entenderse la tarea diagnóstica en tres sentidos:

uno referido al diagnóstico formal, en el que se responde a una clasificación nosológica de acuerdo al
manual en uso (el ICD-10 o el DSM-IV); otro, más amplio, que correspondería a la formulación
diagnóstica, es decir a las conclusiones sobre las causas de un problema; el tercer sentido refiere al
proceso diagnóstico, entendiendo por éste los procedimientos que utilizan los psicólogos para obtener
los datos, las fuentes de los mismos, los modos en que los profesionales los combinan e integran y las
inferencias que se deducen de ellos. El foco de atención es siempre la singularidad e idiosincrasia del
sujeto, por eso se llama ideográfico. A diferencia de otros modelos no se trataría aquí de “paquetes” o
programas aplicables a muchos sujetos sino que es la singularidad de cada ser humano la que articula y
ordena la relación terapéutica. La conclusión diagnóstica define qué tipo de estructura subyace a la
personalidad del sujeto y la especificidad de los síntomas se relaciona con el diagnóstico psicopatológico
ideográfico.

Para ello deben valorarse no solo un punto de vista dinámico y estructural sino también genético. El
punto de vista genético se refiere a la historia del desarrollo particular del sujeto. Las condiciones de
accesibilidad terapéutica en el enfoque psicodinámico son:

- La existencia de una demanda personal, esto es, una representación más o menos clara o conciencia
del malestar y sufrimiento.

- Que el sujeto se sienta involucrado o implicado en el problema del cual se queja (la implicación del
sujeto conlleva su responsabilidad).

- Deseo de cambio y expectativas en torno a recibir ayuda.

Las técnicas psicométricas y proyectivas: características y modelos implicados.

Trataremos brevemente en este apartado las principales diferencias entre las técnicas psicométricas y
las técnicas proyectivas. Estas últimas aparecen básicamente asimiladas al modelo conceptual
psicoanalítico, pero debemos hacer notar que ambos tipos de técnicas encaran la evaluación de la
personalidad dentro del enfoque centrado en variables intra-sujeto.

La Entrevista cualquiera sea su diseño y grado de estructuración, constituye el instrumento inicial y


fundamental para el correcto planteamiento de la estrategia diagnóstica.

La evaluación psicológica centrada en los rasgos busca la cuantificación de estas dimensiones (atributos,
capacidades, factores de carácter, etc.) de la personalidad con la finalidad de resaltar las diferencias
individuales en relación a cómo se distribuyen en la población. Se trata de los aspectos psicológicos
comparables en la personalidad de los sujetos. Los desarrollos de la psicometría y sus formulaciones
teóricas corresponden a este modelo.

Según el modelo de los rasgos esta persona podría clasificarse como introvertida y perseverante en sus
motivaciones. Ahora bien, ¿sería posible hallar estos factores generales presentes en su conducta en
todas las situaciones que le toca vivir? ¿Existe consistencia y estabilidad en el comportamiento? ¿Qué
ocurriría si frente a situaciones diversas a la evaluada descubrimos que nuestro personaje reacciona
expansivamente, buscando el consenso de los demás, expresando su bronca y rebelándose frente a una
situación que considera injusta, etc.? ¿Se echará por tierra la correlación hallada? ¿Es la situación o el
ambiente, y no la personalidad (entendida como una estructura estable de rasgos), lo que determina la
conducta? ¿Cómo se relacionan consistencia, estabilidad y cambio? ¿Serian iguales todos los
introvertidos y perseverantes? ¿Dónde queda entonces lo idiosincrásico de cada personalidad? Si bien el
modelo de los rasgos tiene limitaciones, su aplicación sigue siendo difundida porque provee de una
instancia inicial descriptiva de acercamiento a la personalidad del entrevistado, una instancia fácil y
rápida y en general bien recibida por los consultantes.
El modelo psicodinámico se basa fundamentalmente en el psicoanálisis, aunque no excluye otras
teorías explicativas del quehacer clínico. Según Avila Espada: “Toda técnica que, aunque susceptible de
tratamiento psicométrico total o parcial, permita recoger respuestas subjetivas narrativas, expresivas o
gráficas, puede ser utilizada desde el punto de vista psicodinámico”

¿Qué son pues las Técnicas Provectivas (en adelante TP)?

Se trata de técnicas estandarizadas cuyos estímulos (palabras, frases, láminas con diversas figuras,
preguntas, dibujos o construcciones) se caracterizan por su alta ambigüedad; es decir, por presentar
muy pocas pautas culturales y un campo inestructurado o de escasa estructuración, frente al cual
reacciona la personalidad total del entrevistado adjudicándoles sus propios significados, creencias,
valores, conocimientos, sentimientos, conflictos, etc.

Se diferencian en este sentido de las técnicas psicométricas que en general exploran recortes más
reducidos y sistemáticos. Se basan en un concepto de proyección derivado pero no equivalente al de la
teoría psicoanalítica, para la cual la proyección es un mecanismo de defensa que implica representar en
el exterior contenidos inaceptables en el mundo interno con el fin de aliviar la angustia, el dolor o la
culpa. El concepto de proyección que aplican se acercaría más al de “externalización” siendo los propios
sujetos los que “interpretan” los estímulos y le adjudican una forma o “gestalt” particular.

Para Avila Espada, las TP servirían en realidad como “reactivos” de entrevistas instrumentalizadas útiles
para propiciar la asociación libre, el lenguaje simbólico, y el conocimiento del mundo interno del sujeto.
Serían instrumentos dirigidos a generar hipótesis más que para contrastarlas. Se trata de técnicas
cualitativas y no cuantitativas, por lo tanto la exagerada búsqueda de psicometrización de las mismas
podría alterar su verdadero aporte: no debemos pedirles que den cuenta de aquello para lo que no han
sido creadas.

El enfoque psicodinámico nos brinda un esquema conceptual coherente y lo bastante flexible como
para que podamos justificar los comportamientos que observamos. Los “rasgos” son explicados por el
psicoanálisis como identificaciones parciales o secundarias que conforman el carácter y en los que se
hallan las huellas de anteriores relaciones objétales. Las técnicas psicométricas han logrado
operacionalizar muchas de estas definiciones teóricas.

Así trazos de un dibujo realizados con excesiva presión, bordes angulosos y tamaños agrandados podrán
captarse como indicadores de la expresión de agresividad de un sujeto. A su vez esta expresión agresiva
podrá justificarse en la presencia de un conflicto entre amor y odio a un mismo objeto (ambivalencia) en
el cual uno de los polos ha sido suprimido. El sujeto puede no estar consciente de este conflicto y puede
no estarlo tampoco de sus expresiones de hostilidad.

En el caso de que tanto la técnica psicométrica como la proyectiva arrojen evidencias sobre las
expresiones de hostilidad del sujeto, se logrará una confluencia que permitirá fortalecer la hipótesis en
cuestión la cual deberá ser a su vez contrastada en el contexto futuro de la intervención terapéutica.
Para resumir diremos que todo test o técnica de recolección de datos parte de hipótesis teóricas aunque
éstas no se hayan explicitado.

Toda conducta es expresión o vehículo de una personalidad, intermediaria entre ésta y el medio o
contexto en el que se desarrolla, de modo que sería deseable plantear un enfoque de la evaluación que
pueda integrar diversos tipos de datos.
Metodología. Estrategia diagnóstica.

1) Entrevista Inicial Semi-dirigida: porque le permite un paneo amplio y general de los significados que
el sujeto atribuye a su situación y a sus síntomas. Significados que, por otro lado, el consultante parece
no haber podido expresar amplia y genuinamente a ninguna persona de su entorno. ¿Cómo define el
sujeto su propio malestar? ¿cuáles son los aspectos positivos y negativos de sí mismo que puede
ponderar? ¿cómo evalúa la situación que ha vivido y el contexto en el que ha irrumpido el síntoma? ¿a
quienes considera sus “otros significativos” y cómo cree que ellos lo perciben y lo valoran a él? ¿cuáles
son las fantasías y temores que asocia con la crisis padecida? ¿qué espera o teme? ¿qué grado de
apertura tiene (o de expectativas de cambio) respecto de la ayuda que pueda recibir?

2) A partir de los resultados de la entrevista inicial, la profesional decide aplicar técnicas que le permitan
inferir el tipo de ansiedad que el sujeto presenta (si es un estado transitorio o un rasgo latente de su
estructura de personalidad) y la intensidad de su depresión clínica. Comenzará por este tipo de técnicas
además porque ha observado recelo y reticencia en el entrevistado toda vez que ella lo ha interrogado
sobre aspectos diferentes a la crisis vivida.

3) Con el objetivo de situar los resultados obtenidos quiere saber cuál es la estructura de personalidad
del entrevistado y cuáles son los conflictos que dominan su vida afectiva, la amplitud y cualidad de sus
relaciones interpersonales, sus motivaciones e intereses, sus valores, etc. Para ello administrará algunas
pruebas gráficas (el HTP-P o test de la casa-árbol- persona, la técnica del dibujo de la Familia Actual y
Prospectiva, el Rorschach y el Test de Relaciones Objétales).

4) Finalmente concertará una última entrevista en la que irá retomando todas las comprensiones que
fue construyendo sobre su entrevistado y que ha ido comunicándole parcialmente, con el objetivo de
contrastar sus hipótesis y observar si como producto de sus intervenciones el paciente pudo ampliar la
conciencia de su propio malestar implicándose en la crisis padecida y comenzando a relacionarla con sus
desencadenantes y con la historia vivida, con los significados que ha atribuido a sus éxitos y sus fracasos.
Además esta instancia le permitirá observar si se ha modificado la relación establecida con ella y si se ha
ampliado la expresión de sus fantasías y afectos contradictorios.

5) Después de despedir al paciente, comenzará a redactar el informe que enviará al Psiquiatra, tratando
de fundamentar en él cómo el estrés asociado a la situación laboral se relaciona con la crisis en la
personalidad de su consultante. Brindará un panorama de los aspectos funcionales y disfuncionales de su
personalidad y orientará respecto de la mejor ayuda posible que pueda recibir. En esto consiste un
psicodiagnóstico psicodinámicamente orientado.

TEORICOS- UNIDAD 2

Introducción a las Técnicas Proyectivas: Bases teóricas y empíricas Alejandro Ávila Espada

5.1 Breve revisión histórica

En este capítulo vamos a desarrollar una breve introducción teóricoconceptual y metodológica al


complejo ámbito de las Técnicas Proyectivas, uno de los campos más polémicos del Psicodiagnóstico.
Durante décadas -e incluso en el momento presente- las Técnicas Proyectivas2 han ocupado el lugar
privilegiado de la escena psicodiagnóstica, siendo los instrumentos de elección rutinaria para una gran
variedad de necesidades de evaluación, bien clínicas o no

Iniciaremos por ello nuestra revisión haciendo una breve consideración del nacimiento y desarrollo de
las TP, desde principios de siglo hasta la actualidad. El principal antecedente de las Técnicas Proyectivas
lo encontramos en el método de la asociación de palabras e ideas que ya era conocido y venía siendo
utilizado en autoexperimentos desde los laboratorios de Wundt y Galton, pero los primeros trabajos que
hacen referencia específica a su posible valor diagnóstico son los Estudios de Asociación Diagnóstica
publicados por C.G. Jung entre 1906 y 1909. Tal como recoge Pichot (1984) fue Eugen Bleuler (1906)
quien puso énfasis en el estudio de la totalidad de la conducta representada en cada acto particular,
determinado por la experiencia. Este objetivo (la conducta como totalidad) va a estar presente y a
constituir la posición oficial, basamento del acercamiento proyectivo al estudio de la personalidad hasta
los años sesenta.

Pero el hito fundacional de las TP radica en el método ideado por Hermann Rorschach (1884-1922).
Influido por los trabajos de Bleuler y Jung, cuyas ideas sobre el papel de la tarea de asociación de
palabras determinaron la ulterior preparación de su obra "Psychodiagnostik" (1920), estuvo siempre
interesado en las producciones artísticas de los pacientes mentales. Rorschach fue induciendo a sus
pacientes a pintar utilizando el método de las manchas de tinta, técnica que era ya conocida y usada con
propósitos y formas diversas desde 1857. La aportación original de Rorschach fue la de unir el método de
las manchas con las ideas de Jung y Bleuler sobre el papel de la asociación, poniendo el énfasis no en la
interpretación de los contenidos de las asociaciones o en la imaginación, sino en las respuestas mismas,
en cuanto determinadas por la percepción.

Rorschach entendía la percepción como dependiente de la estructura subyacente de la personalidad y de


sus desviaciones patológicas. Rorschach, en el prólogo a su obra "Psychodiagnostik", señalaba que su
trabajo era meramente empírico; que los hallazgos se derivaban de observaciones objetivas y no de
presupuestos teóricos

Concluyó que las percepciones visuales eran registradas en el inconsciente como imágenes kinestésicas
latentes que podían ser reactivadas, ya que según hipotetizaba Rorschach el aparato humano para
asimilar las experiencias estaba más repleto que lo necesario para la vida diaria. Tal reactivación
implicaba la experiencia de percepciones corporales kinestésicas conscientes y/o su traducción en
imágenes ópticas. Rorschach creía que su test serviría para proyectar estas imágenes kinestésicas
activadas, percibidas como respuestas

Su concepto fundamental, el erlebnistypus (tipo vivencial), implicaba un núcleo inconsciente y estable de


la personalidad, que estaba continuamente afectado y modulado por las experiencias cotidianas de la
persona.

En esa época existe ya un núcleo de investigadores en Suiza y Alemania sobre el método de Rorschach, y
el interés que se despierta hacía esta nueva clase de técnicas comienza a plasmarse en trabajos como el
de Henry A. Murray (1935) que da origen al TAT, técnica con la que se va a introducir una perspectiva
interaccional en la que la conducta es vista como una resultante de la interacción de las necesidades del
sujeto con las presiones ambientales, y en aportaciones como la de R. B. Cattell quien sienta los
principios metodológicos para el desarrollo de un "test objetivo de proyección"

Fue Lawrence Frank quien acuñó la expresión "Técnicas Proyectivas" en un trabajo publicado en 1939:
"Projective Methods for the Study of Personality", para denominar a un conjunto de métodos de
diagnóstico, ya en uso, y para caracterizar a un determinado acercamiento al estudio de la conducta, en
el que las TP eran la “vía regia” al inconsciente. Las TP quedaban caracterizadas desde ese momento y
eran conocidas como una serie de métodos de evaluación de la personalidad en los que el sujeto da
respuestas libremente a series de estímulos tales como manchas de tinta, láminas o frases incompletas,
basados en el supuesto de que las personas proyectan en sus respuestas sus percepciones, sentimientos,
estilos o conflictos, en línea con lo que Murray denominó los "Rayos X de la personalidad”.

La década de los años cuarenta conoce el momento de máxima expansión, apogeo y creación de
métodos proyectivos. En 1942 se publica la versión inglesa del libro de Rorschach, y en ese mismo año
Klopfer y Kelley dan a la luz la primera monografía anglosajona sobre el test de Rorschach, seguida
prontamente por la importante obra de Beck (1944, 1946). A comienzos de los años cincuenta ya se han
difundido extraordinariamente las cuatro técnicas proyectivas básicas: El Rorschach, el Test de
Apercepción Temática (TAT), el Test de Frases Incompletas (SCT) y el Test del Dibujo de la Figura Humana
(DAP); aparecen además los primeros Manuales sobre las TP: El libro de Bell (1948) -el primer manual
descriptivo de las diferentes técnicas- el de Abt y Bellak (1950), quienes desarrollan los fundamentos
teóricos del acercamiento proyectivo, la obra colectiva de Rapaport (1946) que tendrá una enorme
trascendencia al proponer la primera batería psicodiagnóstica, y la obra compilada por los Anderson
(1952) en la que aparecen las primeras revisiones críticas a los métodos proyectivos

El descontento y las críticas que van haciéndose oír ya en los años cincuenta hacia los conceptos y
fundamentos teóricos (sobre la naturaleza de la proyección, principalmente), las exigencias de
cumplimiento de las propiedades psicométricas básicas (validez y fiabilidad), los problemas de la
administración de los tests (influencias del examinador y de la situación), la relativa ausencia de datos
normativos, la dudosa y en cualquier caso dificultosa distinción entre las distintas poblaciones clínicas,
son todos ellos temas que van a cristalizar en las duras críticas (Véase por ejemplo a Eysenck, 1959) e
importantes replanteamientos que tienen lugar en los años sesenta. Las obras de Murstein (1963) y
Zubin, Eron y Schumer (1965), entre otros muchos trabajos vienen a replantear totalmente la escena de
las TP.

Así se llega a lo que Weiner (1972) ha denominado "el momento más bajo de la historia del
psicodiagnóstico", en el que crece la desilusión y se pierde el interés en un sector de los psicólogos
clínicos tanto por las tareas diagnósticas en sí, como por sus técnicas fundamentales hasta entonces: los
métodos proyectivos

5.2 Percepción, Proyección e Hipótesis Proyectivas

A la hora de establecer la fundamentación teórica y conceptual de las TP es obligado referirnos in


extenso a algunos conceptos y modelos que sobre la percepción, la personalidad, y sus relaciones se han
formulado. Tal como se ha señalado en la breve revisión histórica, las primeras articulaciones teóricas
que intentan aportar un basamento teórico a las TP reposan en conceptos tales como proceso asociativo,
conducta como totalidad, y procesos y mecanismos inconscientes tales como la proyección. Las
influencias que predominan en su primera época (años 30) señalan al naciente psicoanálisis y a la
psicología de la gestalt como los marcos de referencia últimos a los que remitirse en el intento de
otorgar un respaldo unitario y coherente para los nuevos métodos que van a inundar la escena de la
clínica y a constituir el primer bagaje metodológico del psicodiagnóstico.

Si hay que elegir un foco de interés y punto de vista común para todos los acercamientos que se han
realizado a las TP es la consideración de que estudiar la percepción y/o su proceso es un medio para
evaluar la personalidad.

5.3 Las hipótesis y conceptos sobre la proyección

5.3.1 Hipótesis proyectiva clásica:


Representada, entre otros, por las formulaciones de Frank (1939) quién como ya hemos citado utilizó
por vez primera la expresión Técnicas Proyectivas'.

"Podemos acercarnos a la personalidad e inducir al individuo a revelar su manera de organizar la


experiencia dándole un campo (objetos, materiales, experiencias) con relativamente pocas pautas
culturales y estructura para que su personalidad pueda proyectar sobre este campo plástico su manera
de ver la vida, sus significados, sentidos, pautas y especialmente sus sentimientos. De este modo
elidíamos la proyección del mundo privado de la personalidad del individuo porque él ha tenido que
organizar el campo, interpretar el material y reaccionar afectivamente a el"

El concepto de proyección aparece aquí corno eje explicativo. Frank en este texto está ya utilizando un
concepto de proyección que no se ciñe exclusivamente a la acepción psicoanalítica, sino que intenta
articular dicha perspectiva con el modelo lewiniano de la conducta, en cuanto proceso de organización
del campo perceptivo.

En un principio, ligada a la perspectiva psicoanalítica que se le dio al Rorschach en sus comienzos, la


proyección fué entendida (en la principal acepción utilizada por Freud [1895, 1896] en el Manuscrito de
la Paranoia y otros trabajos posteriores) como una defensa primaria que constituye el abuso de un
mecanismo normal consistente en buscar en el exterior el origen de un displacer, descrita por él en la
Paranoia, y habiendo sido definida como la "Operación por medio de la cual el sujeto expulsa de sí y
localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso 'objetos', que no reconoce o
rechaza en sí mismo"

La utilización de este concepto psicoanalítico de proyección para describir en base a él los procesos que
tienen lugar en las respuestas proyectivas fué criticado desde el principio, ya que confundía la proyección
ordinaria (o proyección que utilizan los sujetos en su vida diaria) con el comportamiento evocado ante
los estímulos proyectivos. Así Henry A. Murray, en su prólogo al libro de los Anderson (1951), señala el
uso erróneo que en general se hace del concepto freudiano, ya que en las TP la adscripción de
contenidos a los estímulos es tanto consciente como no, de aspectos favorables o desfavorables, bien del
Self o del entorno.

El propio Frank, en un trabajo posterior (1948) nos habla de la proyección como de una distorsión y
modificación activa que el individuo hace sobre los estímulos, personas y situaciones del entorno, y más
tarde (1960) revisa sus posiciones incluyendo diversas dudas sobre el supuesto de que el material
proyectivo sea expresión de la proyección psicoanalítica y del inconsciente

La perspectiva psicoanalítica sobre la proyección coexiste, casi desde el inicio de la utilización de las TP,
con otras concepciones, fundiéndose con ellas frecuentemente.

Según Warren (1933) la proyección es "La adscripción a otras personas por un individuo de una
experiencia similar a la suya propia". Para Rielarían (1937) la proyección consistía en "adscribir procesos
mentales en los que no se reconoce su origen personal a situaciones o personas del mundo externo".
Para Drever (1951, revisada por Wallerstein. 1964) la proyección es "La interpretación de situaciones y
sucesos, desde la lectura que de ellos hace nuestros sentimientos y experiencias". English y English en su
conocido diccionario (1958) incluyen además de la acepción psicoanalítica la siguiente definición: "El
proceso de percibir un estímulo objetivo de acuerdo con los intereses, expectativas, miedos y deseos
personales".
Es con las revisiones críticas que se realizan en los años sesenta cuando se viene a redefinir el proceso de
proyección que sucede ante las pruebas que reciben tal nombre. Así en la obra de Zubin. Eron y Schumer
(1965) la proyección es vista de la siguiente manera:

"Un proceso por el cual el sujeto, cuando se le presentan un conjunto de estímulos ambiguos o semi-
ambiguos y se le pide que de sentido, orden o significado a los mismos, lo hace basándose en el
reservorio de sus propias necesidades, emociones, sentimientos e incluso su nivel de conocimientos. La
proyección no tiene necesariamente que implicar componentes defensivos, inconscientes, inaceptables
o de evitación de la ansiedad"

Holmes (1968) en una excelente revisión crítica de los trabajos habidos hasta ese momento construye
una tipología de la proyección en base a dos dimensiones-criterios: 1) Si el sujeto es consciente o no de la
posesión del contenido proyectado, y 2) Si el sujeto proyecta un rasgo determinado que posee o bien
uno diferente o complementario del anterior.

Holmes, a la vista de las principales investigaciones realizadas sobre la proyección hasta ese momento
(1968), ofrece dos conclusiones que creemos importante reseñar:

a) Hay clara evidencia positiva de que se da la proyección de rasgos propios o com plementarios de los
sujetos, cuando los sujetos son conscientes de poseer tales rasgos (Proyecciones atributiva y
complementaria).

b) No se ha obtenido evidencia alguna para apoyar la existencia de los tipos de proyección resultantes de
rasgos de los que los sujetos no son conscientes.

Estas conclusiones vienen nuevamente a plantear algo que ya se venía enunciando desde finales de los
años cuarenta. La dudosa naturaleza inconsciente per se de los contenidos de las respuestas de los
sujetos ante los estímulos proyectivos. Tal como señala Semeonoff (1976) toda percepción , en el sentido
de toma de conciencia, puede decirse que incluye un elemento de proyección, pero -en nuestra opinión-
esto no quiere decir que la proyección lo sea de contenidos única o básicamente inconscientes, sino más
bien de lo contrario, aunque no por ello se pueda eludir la presencia de componentes inconscientes en
las respuestas proyectivas.

5.3.2 Hipótesis holistica-funcional:

Abt -junto a Bellak- (1950) realizó una aproximación que se situó como ecléctica entre las primeras
posiciones de Frank y los primeros proyectivistas, y las crecientes exigencias de los procedimientos
psicométricos y empíricos, denominándola teoría holista y funcional de la personalidad, basándose para
ella en que toda conducta es activa, propositiva, orientada a los objetivos, y que para evaluarla o
comprenderla es necesaria una aproximación holista.

'proyección' es sustituida por los conceptos de apercepción y distorsión aperceptiva, dando origen al
enfoque conocido como 'percepciónpersonalidad'. Los contenidos básicos de esta aproximación holista
son:

a) La personalidad es vista como un proceso dinámico y motivacional

b) Este proceso es una constante interacción entre el entorno físico y socio-cultural y el estado e
intensidad de las necesidades
c) La teoría del campo, el pensamiento psicoanalítico y el enfoque genético- histórico son los más
apropiados para el estudio de este proceso; y

d) La personalidad debe ser vista como un 'todo'.

5.3.3 Hipótesis de la desviación:

Para Berg (1959) la tendencia a producir respuestas desviadas (representativas de un individuo dado) es
una característica general del individuo. Por ello la tendencia a la desviación se reflejará en diversas
áreas de la conducta (críticas o no).

señala que pueden ser tanto hereditarias, aprendidas, como reflejos de estados orgánicos o fisiológicos,
bien estos factores aislados o en combinación. Para Berg, cualquier estímulo que elicita respuestas
desviadas es relevante, independientemente de su contenido.

La teoría perceptiva de la desviación sintetiza el acercamiento más característico de los años sesenta y
setenta. Zubin lo describe así:

"Podemos limitarnos a las desviaciones de lo que es esperable en la porción comunicable del mundo
personal, es decir, el tipo de respuesta perceptual única (desviada) que caracteriza al individuo (...) Así las
técnicas proyectivas pueden ser vistas como el intento de estudiar las desviaciones personales de las
pautas de respuesta que emergen como elementos comunes en los mundos personales de la mayoría de
la gente"

5.3.4 Hipótesis del nivel de adaptación:

Murstein (1959) ha sugerido, siguiendo la teoría del nivel de adaptación formulada por Helson (1948),
que las respuestas a las TP pueden ser consideradas en términos de tres clases de estímulos:

a) El estímulo como foco de atención: De ello se deriva el estudio minucioso de las propiedades
estimulares de los tests proyectivos.

b) Todo estímulo en el campo que forma el contexto o fondo: De ello se deriva el estudio del contexto de
la situación de test.

c) Los residuos de las experiencias anteriores: Las características de personalidad del sujeto.

Para instrumentar esta hipótesis Murstein utiliza algunos conceptos cuya consideración es relevante: La
ambigüedad del estímulo (Kenny, 1953) 227 o la variedad de significados que pueden ser atribuidos al
estímulo; La estructura del estímulo o propiedades físicas del contenido del estímulo; El concepto de
trascendencia formulado por Weisskopf (1950) operaciona- liza una medida de las unidades de
significado que en las respuestas pro- yectivas van más allá de lo meramente descriptivo. En esta
perspectiva las respuestas de los sujetos a las TP son consideradas en base a su multideter- minación por
las distintas clases de estímulos

La hipótesis del nivel de adaptación puede converger con la hipótesis de la desviación, ya que como
señala Murstein la alta ambigüedad de los estímulos proyectivos incrementa la relativa influencia de las
diferencias individuales en la percepción.

5.3.5 Hipótesis de los estados directivos:


En los años cincuenta y sesenta se realizan numerosas investigaciones que giran en torno a una idea
central: El proceso perceptivo está dirigido y modulado por 'estados' o 'condiciones' específicas del
organismo del sujeto.

Murphy, Bruner, Postman, McGinnies, etc):

a) Las necesidades corporales (p. ej.: el hambre) influyen en lo que se percibe, pero no queda claro cómo
o por qué tiene lugar.

b) Los aprendizajes anteriores, en particular los premios y castigos asociados con la percepción de un
estímulo, determinan la percepción de dicho estímulo

c) Los valores, determinados mediante un criterio externo, están relacionados con la velocidad de
reconocimiento de ciertas palabras y la estimación del tamaño y brillo de los objetos

d) Los estímulos impactantes (en tareas de reconocimiento de palabras presentadas


taquistoscópicamente) son reconocidas después de un intervalo de tiempo mayor que las palabras
neutras (Defensa perceptiva) y son percibidos erróneamente (Respuesta precognitiva) antes que como
son, de acuerdo a la tendencia a eliminar lo que tiene de impactante. Un efecto opuesto a la Defensa
perceptiva (Sensibilización o vigilancia perceptiva) ha sido descrito bajo ciertas condiciones
experimentales.

e) Se ha sugerido (G. Klein y cois.) que características amplias de personalidad estén relacionadas con el
estilo, modo o manera de percibir

f) G. Murphy y cois, han planteado la existencia de un mecanismo mediador entre el 228 estado
motivacional ante el estímulo y la respuesta perceptiva

g) Se han obtenido evidencias sobre la subcepción, es decir la discriminación entre estímulos sin
conciencia de ello, lo cual es probablemente el adecuado corolario a los conceptos de 'defensa' y
'vigilancia' perceptivas. Se describen así dos procesos perceptivos hipotéticos: El subliminal y el
supraliminal.

h) La 'teoría de la expectación' o hipótesis formulada por Bruner (1951,1957), es precursora de ulteriores


modelos cognitivos de procesamiento de la información, aspecto igualmente evidente en Kenny (1954) y
otros muchos investigadores de los estímulos proyectivos; Perspectivas posteriores como el enfoque
microgené- tico y su teoría percepto-genética (Kragh y Smith, 1970) no han recibido suficiente apoyo
experimental hasta el presente.

La conclusión que emerge del grupo de investigaciones reseñadas es de la de resaltar la no existencia de


evidencias claras acerca de 'cómo' se da la relación entre percepción y personalidad

Zubin señala: "Nuestra posición es considerar que las respuestas a las TP no son (o quizás son 'más que')
respuestas perceptivas”

Zubin resume su postura así: "Las respuestas proyectivas caen dentro de la categoría de R2. No son
perceptivas pero pueden ser función de Rl, la cual puede tener o no componentes perceptivos

Para la escuela soviética (Burlachuk, 1984) el mecanismo que tiene lugar en las TP se basa en el concepto
de ustanovska (Set, orientación, disposición); la explicación de este concepto la tomamos de Burlachuk:
"El surgimiento de una percepción estructurada terminada es posible solamente después de la
formación de la ustanovska que corresponde a esta percepción. La percepción es el proceso de
realización de la ustanovka creada. Ante la interpretación del estímulo débilmente estructurado,
específico para el enfoque proyectivo, surge la ustanovka de la percepción, la cual posee una
determinada estructura. En esta ustanovka puede intervenir la relación con experiencias pasadas, con
ustano- vkas fijadas en el pasado que se reactualizan. De esta forma (...) pueden revelarse
particularidades de la estructura de la personalidad"

El proceso de la percepción es considerado un proceso activo, portador de un carácter personal. El


'experimento proyectivo' es definido como el proceso en el que el sentido personal, las actitudes y
ustanovkas se desvelan en las particularidades de la actividad perceptiva

5.3.7 Hipótesis de la situación experimental:

Supone considerar a las TP como una situación experimental en la que se controlan ciertas variables,
observando los efectos de ciertas manipulaciones que se introducen sobre las respuestas producidas. Se
trata de adaptar la situación proyectiva al esquema E - O - R.

Desde esta posición se han definido las condiciones que han de cumplir el Rorschach y el TAT para ser
considerados 'experimentos psicológicos'

5.3.8 Hipótesis cognitivo-experimental:

En las últimas décadas los estudios sobre procesamiento de la información visual humana han dado lugar
a un modelo perceptivo derivado de los hallazgos experimentales, construido sobre conceptos tales
como: Amplitud de aprehensión, almacenamiento visual, enmascaramiento, rastreo y codificación,
almacenamiento a largo plazo, recuperación

Con la articulación de los diferentes elementos del proceso perceptivo descritos disponemos de un
modelo explicativo sobre el manejo de la información contenida en el estímulo visual, desde su entrada
hasta su salida, y con el que podemos enunciar respuestas a la pregunta: ¿Qué percibe el perceptor?;
Algunas de las principales evidencias obtenidas son:

a) Hay persistencia de la visión que sigue a la entrada de información , es decir el icón tiene una
duración determinada. La amplia información de entrada recogida a través de múltiples canales que
funcionan simultáneamente se mantiene durante un corto periodo de tiempo sin sufrir ninguna
elaboración ni transformación (a partir del modelo de Broadbent, 1958).

b) Las dimensiones físicas del estímulo quedan aisladas de la manera antes citada de las dimensiones
asociativas traídas por ulteriores mecanismos de elaboración.

c) El proceso perceptivo se puede controlar mediante técnicas de enmascaramiento.

d) La información contenida en una respuesta (en el momento del primer almacenamiento) dependerá
del tiempo que el receptor haya tenido para proceder a la codificación.

Queda así establecido, y esto es coincidente con lo señalado por Zubin, que hay que distinguir entre lo
percibido y lo informado. Las diferencias existentes entre las respuestas de los distintos sujetos ante los
estímulos proyectivos se producen en cuanto a lo informado siendo que lo percibido depende de las
propiedades del estímulo
No es lo mismo considerar -como viene haciéndose frecuentemente- que los sujetos difieren en la
percepción de ciertas características formales (forma, color, etc.) de los estímulos que sus respuestas
idiosincrásicas sean función de un proceso de elaboración, evocación y asociación verbal, mediado por
un proceso de complejas multideterminaciones

Aunque es prematuro enunciarlo así, es probable que los hallazgos de la psicología cognitiva
experimental sirvan para que las TP varíen su foco de atención, abandonando en cierta medida a la
percepción y centrándose en los procesos complejos de pensamiento, lingüísticos y motores que están
implicados en las respuestas

Así se conceptualiza a las TP no como tests o técnicas de evaluación que deben cumplir ciertos requisitos
en cuanto instrumentos de medida que son, sino como tareas mediadoras que sirven a los examinadores
y sujetos para obtener ciertos datos o informaciones sobre aspectos de la conducta.

5.3.9 Nuevas tendencias: la hipótesis evolutiva

A propósito del Rorschach, Martin Leichtman ha desarrollado una hipótesis que podemos caracterizar
como "evolutiva” basada en las siguientes premisas:

1. El Rorschach (y por analogía las restantes técnicas aperceptivas) es considerado una “tarea
perceptiva”.

2. La “tarea Rorschach" induce a percibir erróneamente la lámina, que como señala 232 Weiner (1986)
“que sólo es una mancha de tinta”.

3. Las “teorías perceptivas” son insostenibles, tanto teórica como metodológicamente, y en todo caso no
pueden explicar el proceso en el que se fundamenta la técnica proyectiva.

4. Las explicaciones alternativas (p.e. para el Rorschach) son insatisfactorias, bien como test de
imaginación, proyección, asociación, entrevista no estructurada).

5. En el caso del Rorschah, podemos verlo como una “tarea de representación visual".

6. Las concepciones representacionales integran las diversas teorías existentes.

7. Tratando el Rorschach como una tarea de representación visual se facilita una mejor comprensión de
las cualidades distintivas de sus estímulos.

8. Las teorías de la representación están más de acuerdo con las vías tácitas en la que sujetos y
examinadores interpretan el Rorschach.

9. Las teorías de la representación facilitan una mejor fundamentación para los procedimientos de
valoración de las respuestas.

10. Las teorías de la representación no exigen cambios en la interpretación del significado de los
determinantes específicos (v.g. en el caso del Rorschach).

11. Las teorías de la representación dan cuenta mejor del proceso evolutivo a través del cual se
construyen las respuestas.

Con esta posición se evita un justificacionismo -quizás excesivobasado en las teorías perceptivas, y el
énfasis se traslada a la actividad representacional a través de la cual se construye evolutivamente la
respuesta al estímulo proyectivo, en este caso el Rorschach.
5.4 Nuevas perspectivas aplicadas

5.4.1 Perspectiva cognitiva aplicada

Con independencia de las perspectivas de investigación antes comentadas, se ha desarrollado desde


finales de los setenta una perspectiva ’cognitiva' para la utilización y análisis de los métodos proyectivos

Sobel (1981) ha definido el 'instrumento proyectivo-cognitivo' como: "un método derivado


secuencialmente para muestrear la conducta de solución de problemas de un individuo, su repertorio de
habilidades de enfrentamiento y su estilo auto-instruccional, aplicado a una tarea o tema vital específico,
limitado situacionalmente"

En esta perspectiva la 'proyección' es entendida como la manifestación de conductas encubiertas del


paciente, en relación con estímulos pictóricos que le son relevantes. La utilización de métodos
proyectivos -los tradicionales u otros 'hechos a medida'- no es para obtener medidas en base a
instrumentos de pretensión objetivadora, sino como tareas facilitadoras de componentes o aspectos de
la conducta difícilmente accesibles por métodos directos

Por el contrario, de esta clase de instrumentos se espera que puedan detectar estructuras tales como
auto-instrucciones o creencias irracionales, tanto en su organización en pautas globales, consistentes
como respuestas específicas y cambiantes:

5.4.2 Perspectiva existencial-humanista:

Una perspectiva relativamente reciente para la utilización de las TP, que ha sido sistematizada en los
años ochenta, surge de los enfoques humanistas y existenciales sobre la personalidad, la psicoterapia y la
clínica, La personalidad, vista desde este enfoque, connota la experiencia de la persona-en-el-mundo.

"Los evaluados están interesados en una descripción de su propia experiencia. la cual comparte con él un
evaluador, con la clara comprensión de que el evaluado sabe más sobre sí mismo que el evaluador (...) La
evaluación es para el evaluado más que para el evaluador"

Para Dana "Las técnicas proyectivas nos ayudan a conceptual izar la experiencia de las demás personas,
sistemática y consistentemente y para comunicar nuestro entendimiento de sus experiencias"

5.5 Propiedades psicométricas de las Técnicas Proyectivas

Las exigencias psicométricas de validez y fiabilidad para las TP ha sido uno de los tópicos más
controvertidos de estos instrumentos. Durante el periodo de 1935 a 1950 se realizan numerosos
estudios que intentan probar la validez y fiabilidad del Rorschach, TAT y SCT obteniéndose tanto
evidencias positivas como negativas, en ningún caso concluyentes

Para ello hay que partir de definir sí es adecuado teóricamente exigir a las TP, en las que no se han
seguido los criterios psicométricos para su construcción, que cumplan las propiedades clásicas de
fiabilidad de consistencia interna, test-retest, de las formas paralelas o bien la validez criterial
(concurrente y predictiva), discriminativa e incremental, etc. Se consideran hitos relevantes en el estudio
de estos problemas las siguientes aportaciones

Más allá de los epítetos altisonantes, Eysenck se centra en señalar el deficiente cumplimiento que las TP
tienen de las exigencias psicométricas básicas, a saber:
1) La ausencia de una justificación teórica adecuada de que las respuestas proyectivas tengan que ver
con la 'personalidad' o los rasgos idiosincráticos de los sujetos.

2) La baja fiabilidad Ínter e intra jueces a la hora de valorar los protocolos, debida a las deficiencias de los
sistemas de valoración e interpretación.

3) Los malos resultados obtenidos en los estudios de validez, que le llevan a decir: "A más rigor en los
estudios de validez, menores coeficientes de validez emergen" (1959).

4) La gran amplitud y número de variables medidas por los instrumentos proyectivos, que dificulta
extraordinariamente su control.

5) La gran cantidad de variables extrañas, contaminantes o distorsionantes de la situación proyectiva y


que afectan a los resultados: 'Estados' del sujeto, influencias del examinador (sexo, raza, actitudes, etc.),
de las diferentes instrucciones de administración, del control consciente y/o voluntario efectuado por los
sujetos sobre sus respuestas -y por tanto la posibilidad de su falsificación

Ainsworth planteó que el proceso de validación de las técnicas proyectivas debía parecerse más al
proceso científico común de validación de hipótesis que al de validación psicométrica de un test.
Ainsworth señala como hipótesis básica de las técnicas proyectivas el que la estructura dinámica del
individuo (personalidad) determina el modo en que el individuo percibe su mundo. Esta estructura sería
revelada a través de procesos simbólicos, entre ellos la elaboración verbal realizada por los sujetos a
partir de su peculiar percepción. Ains- worth afirmaba que las producciones realizadas por los sujetos
ante las técnicas proyectivas eran observaciones cualitativas que habían de ser transformadas en una
clase de información utilizable para la comprensión y predicción de la conducta del sujeto. Es decir, que
se necesitaba de una transformación para poder efectuar comparaciones y establecer relaciones
cuantitativas.

Este trabajo de Ainsworth, sin embargo, no produjo realmente un cambio metodológico en las
investigaciones, sino más bien el que se abandonase la realización de estudios hechos al 'modo clásico' o
ingenuo, que consideraba sin más a las TP como si fuesen instrumentos genuinamente psicométricos

Cada vez con más frecuencia se ha ido imponiendo la necesidad de interpretar el significado de las
respuestas proyectivas en un contexto complejo de interdeterminaciones significantes, ceñido al aquí y
ahora de la situación proyectiva.

La cuestión de la fiabilidad no es menos compleja. ¿Hasta qué punto puede exigirse una elevada
fiabilidad test-retest? La tópica respuesta de la 'consistencia' de los rasgos de la personalidad no aclara
realmente nada, y menos si se tiene en cuenta la infinidad de influencias o condiciones situacionales a las
que las TP han demostrado ser sensibles. Por otra parte cada vez se espera más que las respuestas
proyectivas puedan ser utilizadas precisamente por su valor para detectar aspectos situacionales. Queda
así una compleja distinción y armonización entre la capacidad de las TP para recoger aquellos rasgos más
invariantes en los sujetos y su sensibilidad para detectar estados transitorios de interés, por ejemplo,
clínico.

Sus esfuerzos vienen representados por las siguientes soluciones y propuestas:

a) El estudio del valor estimular de los materiales - estímulo proyectivos: láminas. instrucciones, etc.
b) La estandarización de las condiciones de administración, lo que incluye el control sobre los estímulos,
el proceso recogida de las respuesta, y las variables intervinientes de la situación de examen
(distorsiones influidas por los examinadores, sujetos, situaciones y sus interacciones).

c) La obtención de datos normativos que permitan conocer suficientemente las pautas de respuesta a los
estímulos por parte de diferentes poblaciones de interés.

d) La utilización de sistemas de valoración y análisis de las respuestas que sometan a suficiente control la
subjetividad de los jueces o puntuadores.

e) La interpretación de los resultados dentro de un contexto de contrastación con evidencias


procedentes de otro tipo de aproximaciones al estudio de la conducta.

Buena parte de estas exigencias han ido siendo abordadas en las dos últimas décadas, si bien puede
afirmarse que queda mucho por hacer para que se pueda considerar que las principales TP cumplen las
exigencias básicas. Hay que resaltar, que como en todo proceso de inferencia, no se trata sólo de la
adecuación del método, sino también de la 'honradez' del evaluador

Cabe extraer las siguientes conclusiones sobre la validez y fiabilidad de las TP:

1) No tiene ningún sentido pretender validar una prueba proyectiva como un 'todo'. No pueden
admitirse afirmaciones tales como: El Rorschach es válido y fiable, o bien lo contrario. Tales expresiones
deben ser sustituidas por otras del tipo siguiente: La prueba de Rorschach, administrada de acuerdo a las
normas del sistema valorada según el procedimiento y los criterios, referida a las normas de la población,
se ha mostrado válida para predecir (tales variables comportamentales en cuales situaciones)

2) Cada instrumento proyectivo posee características y problemas propios. Es dudosa la relativa unicidad
de componentes para las distintas pruebas proyectivas. Esto significa, al menos, que las evidencias
(positivas o negativas) de validez y fiabilidad no pueden ser extrapoladas de unos instrumentos a otros,
como tampoco -con frecuencia- mucho más allá de las condiciones experimentales en las que fueron
obtenidas.

3) En las investigaciones realizadas o que puedan realizarse es necesario tener en cuenta para una más
adecuada valoración la modulación que introducen variables intervinientes tales como edad, sexo,
maduración fisiológica, nivel educativo y socioeconómico así corno las interacciones de todos estos
factores.

4) Uno de los problemas más importantes deviene del establecimiento de los criterios para valorar las
respuestas proyectivas (y por ende las propias técnicas). Se ha demostrado repetidamente inadecuado el
uso de criterios nosológicos estáticos, tales como entidades diagnósticas precisas.

5) El problema de la validez ha de abordarse mediante múltiples métodos combinados. Widiger y


Maitland Schilling (1980) han elaborado un interesante modelo para la validación conceptual del
Rorschach que incluye: a) la explicación de la red nomológica; b) la determinación de los observables; c)
la construcción del Diseño de investigación que evalúe óptimamente la validez de la ubicación del
instrumento en la red

Tal diseño incluiría: Validación convergente y discriminante; validación cruzada; conclusión negativa
inequívoca. Una vez establecida la validez conceptual habrían de obtenerse ciertos objetivos prácticos: 1)
tener validez substantiva (clínica); 2) poseer validez incremental: ¿Qué aportan significativamente las TP
respecto de otros tests? 3) obtener datos de tasas base y razones de selección (falsos positivos y
negativos); 4) utilizar muestras representativas; 5) hacer un uso limitado de la inferencia estadística. Este
modelo puede ser extrapolable al resto de los instrumentos proyectivos.

6) No deben utilizarse las respuestas específicas de un sujeto ante un ítem (estímulo proyectivo) como
base suficiente para la evaluación psicológica, a menos que conste evidencia de la validez de tal
inferencia

7) No deben contraponerse ni considerarse excluyentes los usos clínicos y actuariales de las TP. Una
actuación combinada de procedimientos clínicos y actuariales puede optimizar su praxis. La validez y
fiabilidad de las TP depende prioritariamente de un uso contextual adecuado, en el que se utilicen
combinadas toda clase de evidencias

5.6 Clasificación de las Técnicas Proyectivas

La primera clasificación de las TP la realizó Frank en su artículo programático (1939). Frank utilizó 5
categorías para esbozar su clasificación; Estas fueron:

a) Constitutiva: Se refiere a situaciones en la que el sujeto impone una estructura sobre un material
todavía inestructurado

b) Constructiva: Se refiere a materiales prediseñados, susceptibles de que se construya con ellos.


Ejemplos son los mosaicos, y en cierta medida el Machover.

c) Interpretativa: Respuestas en las que el sujeto adscribe significados a situaciones 239 estimulares.
Ejemplos: TAT y SCT.

d) Catártica: Por sus efectos. Ejemplo: El juego,

e) Refractaria: Fenómenos descritos por Allport como aspectos expresivos de la conducta. Ejemplos: La
grafolo- gía, el PMK , etc

Lindzey (1949) listó 6 esquemas y clases de criterios diferentes de clasificación para las Técnicas
Proyectivas: a) Por los atributos del material de test. b) Por las técnicas empleadas en su construcción
(racional versus empírica). c) Por la forma de interpretar el test (análisis formal versus análisis de
contenido). d) Por el propósito del test. e) Por la forma de administración del test (colectivo versus
individual). f) Por el tipo de respuesta que elicita (construcción de historias, asociación, etc.

Lindzey sugirió el último criterio como el más adecuado para intentar una clasificación sistemática. Un
ensayo parecido lo realiza Semeonoff (1976), quien las clasifica así: a) En función del estímulo: verbal;
visual; concreto; Otras modalidades. b) En función de la respuesta: asociación; interpretación;
manipulación; elección. c) En función del objetivo: descripción; diagnosis; terapia.

Utilizando una combinación de los criterios de Lindzey y Semeonoff, presentamos a continuación una
clasificación para recoger las principales TP que siguen vigentes:

1. Técnicas racionales de asociación verbal: 1.a - Asociación de palabras: WAT - Rapaport, Gill y Schafer
(1946) 1.b - Frases Incompletas: SCT - Rotter (1950) 1.c - Relatos incompletos: Fábulas de Düss - Düss
(1940) 1.d - Tests desiderativos: Bestiario - Zazzo (1950); Cuestionario Desiderativo (Celener. 1978;
1993) 1.e - Autobiografía y recuerdos tempranos: EM - Bruhn (1984)

2. Técnicas visuales interpretativas:


2.a - Racionales escasamente estructuradas: Rorschach - Rorschach (1920) Z - Zulliger (1954) DMT –
Kragh

2.b - Racionales moderadamente estructuradas: TAT - Murray (1935) PFT - Rosenzweig (1945) CAT -
Bellak (1949) Blacky Pictures - Blum (1950) Patte Noire - Comían (1961) ORT - Phillipson (1964) GAT -
Wolk y Wolk (1966) SAT- Bellak (1973)- TEMAS-Costantino (1981) ‘ CAST-Schneider (1995) “Erase una
vez..” - Fagulha (1993) Walker Visuals - Walicer (1995)

2.c - Empíricas: HIT-Holtzman (1960)

3. Técnicas racionales de ejecución gráfica:

Figura Humana - Goodenough (1931) DAP - Machover (1949) Dibujo de la familia - Corman (1961) Test
del Árbol - Koch (1949) HTP- Buck (1949)

5.7 Conclusiones y perspectivas

El estatus actual de las TP en la evaluación clínica queda suficientemente recogido y expresado en la


última edición de los Estándares para Tests Psicológicos y Educativos de la A.P.A. (1985): "Las técnicas
proyectivas y muchas técnicas de entrevista y de observación conductual son usadas muy
frecuentemente como ayuda en la evaluación clínica y en la selección del tratamiento. Cada uno de estos
métodos arroja múltiples hipótesis sobre la conducta del sujeto, en las varias situaciones en las que
surge, y cada una de dichas hipótesis es modificable en función de ulterior información. Cuando se usa
una de estas medidas las interpretaciones son juzgadas por su contribución total a la comprensión clínica
del individuo más que por la validez de cada hipótesis"

Se trata, como el lector podrá considerar, de una perspectiva más modesta que la pretensión que
muchos clínicos tuvieron originalmente, al considerar -en expresión de Murray y Menninger- que las TP
serían los 'rayos X' de la personalidad.

Sí las TP se despojan de los 'mitos' que las han acompañado durante años, y son vistas de una manera
más objetiva, como procedimientos para obtener información básicamente de naturaleza consciente
('muestras' complejas del pensamiento, lenguaje y motricidad), que es valorada y utilizada en su
contexto de origen, con la participación del sujeto en su adecuada relativización, pueden pertenecer
lícitamente al bagaje metodológico del psicólogo actual, preferentemente del clínico.

El método psicodiagnóstico y el ejercicio profesional del psicólogo- VECCIA

Algunas cuestiones acerca DEL MÉTODO PSICODIAGNÓSTICO

El método Psicodiagnóstico es una de las formas que asume la Evaluación Psicológica en Psicología
clínica. Casullo lo ha definido como “el estudio descriptivo, comprensivo y explicativo de los
comportamientos de los sujetos y grupos humanos en relación con los contextos socioculturales
específicos en los que concretan sus existencias cotidianas y con sus particulares historias de vida, fruto
de circunstancias personales y sociohistóricas concretas”.

Por nuestra parte, creemos que dichos comportamientos y expresiones humanas poseen una
organización propia en cada individuo, que es más o menos estable, y que se desarrolla a lo largo de cada
existencia atravesando las distintas etapas vitales. A ella corresponde el concepto de personalidad. La
personalidad es un constructo de la ciencia, y ha sido objeto de permanente interés y preocupación
para distintas teorías psicológicas.

Dentro de ella, el método psicodiagnóstico ofrece una combinación de recursos técnicos de riqueza
práctica y conceptual que nos permite abordar, el estudio de la personalidad.

Entre las teorías psicológicas que le sirven de marco de referencia se destacan:

El Psicoanálisis, la Teoría de la Gestalt, la Teoría de la Comunicación y las Teorías Cognitivas . La aplicación


del Psicodiagnóstico supone el estudio en profundidad de las respuestas que uno, o varios, sujetos dan al
enfrentar estímulos diversos, a lo largo de las sucesivas etapas en que se desarrolla el proceso, llegando
así a obtenerse una muestra del funcionamiento de su personalidad global. Dispone de un encuadre
propio que incluye la consideración de su duración, limitada en el tiempo, a un número que
generalmente no supera las 5 ó 6 entrevistas, la definición anticipada al consultante o entrevistado de
los roles previstos, y el registro y control de la variable transferencial que necesariamente emerge en el
vínculo planteado y constituye la muestra in vivo del funcionamiento relacional e interrelacional del
sujeto investigado

Diremos entonces que un Psicodiagnóstico es una combinación racional y estratégica de distintos


instrumentos y auxiliares técnicos que se aplican con fines de “verificación diagnóstica” y con el objeto
de tomar decisiones frente al problema planteado por la demanda.

El Psicodiagnóstico estudia tanto las características internas del sujeto, su estructura psíquica, como su
peculiar inserción grupal, social e institucional. El contexto que él construye tanto como el que le es
dado, su situación. Al respecto resulta interesante el desarrollo que hace Fiorini del concepto de
situación.3 Sería para él, un espacio en el que van convergiendo diferentes series causales, diferentes
series de fenómenos que configuran una situación crítica (entendamos que diagnóstico es siempre
diagnóstico de una crisis), las series pueden ser familiar / corporal/ evolutiva / laboral / social, etc

En conjunto, estas series (corporal - familiar - evolutiva - prospectiva - social y clínica) tienen en común el
que el aparato psíquico circula por todas ellas, gesta todas las series que menciona. Eiorini representa el
enfoque multidimensional de la Psiquiatría Dinámica, que se corresponde bastante con nuestra manera
de encarar el Psicodiagnóstico. Digamos entonces que el diagnóstico o los diagnósticos de la Psicología
difieren tanto del diagnóstico médico (en singular) como del que es propio del Psicoanálisis en el
desarrollo de la cura

Por ahora planteamos que el Psicodiagnóstico tiene como objetivo la evaluación de la personalidad de
un sujeto en una situación determinada. Para ello puede valerse de distintas técnicas o artefactos:
Entrevistas, técnicas proyectivas, psicométricas, objetivas, etc. combinadas estratégicamente según la
situación planteada.

Hacer un psicodiagnóstico y confeccionar el informe pertinente tanto para el área clínica, como para las
demás áreas de incumbencia profesional (laboral, forense, educacional) supone primero delimitar y
precisar la demanda que lo origina, el interés explícito y/o implícito del demandante (médicos, jueces,
consultoras de selección de personal, directivos de una empresa, educadores, etc.); segundo, encontrar
la combinación adecuada de los instrumentos idóneos en función de la pregunta planteada, de las
motivaciones del sujeto y de las afinidades y habilidades del Entrevistador, que seguramente habrá
desarrollado mayor pericia e interés por algunos de estos auxiliares, aquellos que en su experiencia le
hayan aportado mayor riqueza diagnóstica.
El ejercicio del Psicodiagnóstico implica siempre una intervención sobre el sujeto investigado, como tal
requiere de ciertas consideraciones previas que hacen a la honestidad intelectual con que cada
profesional se plantee cuál es el marco ético, antropológico, ideológico, que prefiere darle a su práctica.

El concepto de personalidad Según Koldobsky

La personalidad puede considerarse como "la integración de la vida psíquico - conductal - relacional del
individuo, o simplemente como un constructo de la ciencia para explicar la forma más o menos estable
que tienen los individuos, a lo largo de la vida para conducir- se, pensar, sentir y relacionarse con los
demás

Un interés particular consiste en estudiarla en relación con los procesos de la enfermedad psíquica, o
cuando ella misma se constituye en desorden o trastorno mental.

Con el desarrollo de las distintas teorías y la superación de ciertos localismos intelectuales las
definiciones alcanzaron también una cualidad más integrativa producto de la superación de viejas
polémicas.

En la obra mencionada de Koldobsky hay una referencia a Millón (1980), autor de varios cuestionarios y
técnicas objetivas para estudiar la personalidad, que resulta interesante y según la cual dicho autor
entiende la personalidad como un “modelo complejo de características psicológicas profundas, que son
generalmente inconscientes, que no pueden ser erradicadas y que se expresan automáticamente en
cada faceta del funcionamiento individual. Sus rasgos emergen de una complicada matriz de
disposiciones biológicas, del aprendizaje y la experiencia, y comprende y abarca el modelo distintivo
individual de percibir, razonar y enfrentar las situaciones y los otros”. Bellak, asimila la personalidad al
sistema del yo y plantea que las Técnicas Proyectivas encontrarían aquí su fundamentación teórica, en
una Psicología del Yo que se articule con las teorías sobre el Aprendizaje.

El método Psicodiagnóstico y el concepto de Diagnóstico

Para la Psicología El estudio de la personalidad que propone el método Psicodiagnóstico para el área
clínica debe ayudar a resolver cuáles son los abordajes terapéuticos más adecuados para cada sujeto (o
grupo) en particular, y en la situación que atraviesa

El método Psicodiagnóstico se diferencia tanto del Diagnóstico médico psiquiátrico como del
propiamente psicoanalítico que se desarrolla a lo largo de la cura. Propone una combinación de
técnicas auxiliares que complementan la Entrevista Clínica inicial. Dentro de ella, las Técnicas Proyectivas
han aportado al estudio de la personalidad desde un enfoque ideográfico; las Técnicas Objetivas y
Psicométricas lo han hecho desde una perspectiva nomotética. La primera opción plantea el estudio de
un individuo tan profundamente como sea posible, aun a costo de no poder generalizar. La segunda,
enfoca el desarrollo de leyes generales comunes a todos los individuos, aunque de esta manera se pierda
la peculiaridad de cada uno.

Hoy en día pareciera que ambas formas son necesarias para una comprensión acabada del sujeto.
Prima una perspectiva interaccionista y pluralista

Los instrumentos auxiliares que posee la Psicología, correctamente usados, deberían aportar con eficacia
en la elaboración de las distintas hipótesis diagnósticas. Para Bellak “un diagnóstico es una hipótesis
heurística concerniente a: (a) una variedad de relaciones causales (por ejemplo entre el presente y el
pasado, entre varios fenómenos aislados y una base común); (b) la psicodinamia; y (c) la estructura (por
ejemplo en la organización de las funciones del Yo y la adaptación general)".
Los resultados de las pruebas deben integrarse al cuadro total y esa integración sólo puede hacerla el
Psicólogo Clínico. El determinismo psicológico significa que las respuestas tienen una causa y un sentido
dinámicos, en interacción con determinismos sociales y biológicos. La sobredeterminación, pues cada
parte de la respuesta proyectada en el estímulo tiene más de un significado, responde a diferentes
niveles de organización de la personalidad. De manera semejante, todo acto psicológico es el resultado
de una serie de procesos psicológicos diferentes. La continuidad de la personalidad básica a partir de su
“cristalización”.

Introducción a las técnicas proyectivas: BÚSQUEDA DE UNA ADECUADA FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Viene a cuento recordar que la palabra “Psicodiagnóstico” la empleó por primera vez Rorschach, el
genial creador del método que lleva su nombre, cuando en 1921 dio a conocer su test para el estudio de
la percepción y la asociación ideativa: el “Psicodiagnóstico de Rorschach”

Aplicados en el marco de una sucesión relativamente breve de entrevistas, con un contrato peculiar,
propio, y con un encuadre que lo diferencia, en parte, de la tarea terapéutica. A esto llamamos
psicodiagnóstico. Pero permítaseme aclarar que en la administración de técnicas que exploran la
personalidad de los consultantes, halla su lugar y su razón la intervención del psicólogo clínico. Hecho
éste que nos lleva a reflexionar una vez más sobre el “efecto” terapéutico que el psicoadiagnóstico tiene,
en primer lugar, hacia el interior del proceso mismo, como un espacio ofrecido al sujeto para ponerse en
contacto con aspectos propios hasta ese momento escindidos, y que salen a la luz dentro de la cadena
asociativa que se ofrece (en imágenes o ideas) como respuesta a cada estímulo en particular. Y en
segundo lugar, la posibilidad de articular una pregunta sobre su “sí-mismo” que comprenda estos
aspectos apartados de la consciencia o cuya conexión se alteró.

En muchos casos, la instancia psicodiagnóstica opera como un espacio que favorece la articulación de la
demanda terapéutica, alcanzando así un lugar dentro de las prácticas de prevención. El interés del
psicodiagnóstico está centrado en la variable “sujeto”, ya sea que se trate del funcionamiento individual,
o “de la percepción que dicho sujeto exprese acerca de su funcionamiento intersubjetivo”. De esta
manera, resultan diferenciables los conceptos de “Psicodiagnóstico y Evaluación psicológica”, a veces
superpuestos. El segundo es más general y abarcativo: comprende también el estudio de las
interacciones sujeto-medio, y el de las variables situacionales

Creemos sin embargo, que esta reivindicación del sujeto, de la subjetividad, sería imposible de admitir
sin una consideración del “contexto” y de la “historia”, como coordenadas ineludibles en su
construcción. Así pues, presentarles a ustedes este sector del saber psicológico, “los métodos
proyectivos”, nos da ocasión una vez más de abrirnos al porvenir de nuestra “ilusión” científica, la
Psicología

Volviendo al tema que nos ocupa: las T.P. mismas conformaron una “ilusión”: nacidas para responder a
una Psicología atomística y nomotética, donde el sujeto se perdía entre estadísticas y leyes generales del
comportamiento, su ambición fue la del estudio y comprensión “objetivos” de la personalidad individual,
en forma global. No como una suma de rasgos o funciones sino como una “gestalten”, una estructura en
desarrollo, una organización general del pensamiento, la conducta y la afectividad. Se debe a Allport
(1937) el siguiente planteo.

Abt en 1959 lanzó su propuesta para fundar una “Psicología proyectiva” que se planteaba como una
superación científica, tanto del Psicoanálisis, como de la Psicología de la Conducta.
Un intento de articularlo con las hipótesis expuestas a verificación de experimentos orientados a
reproducir la conducta humana, plenamente aprobados por la ciencia oficial occidental.

Así pues las T.P. fueron la piedra del escándalo: trataban de acercar dos maneras opuestas de pensar
al hombre: una psicología nomotética, descriptiva del comportamiento común o general de los seres
humanos, inscripta dentro del método experimental. Y otra, ideográfica, holística, interesada en la
personalidad individual, como organización global, en desarrollo, y como escenario de fuerzas en
conflicto (dinámica).

Veamos un ejemplo: Juan se ha sentido maltratado en su infancia por un padre agresivo y autoritario,
contra el cual trataba infructuosamente de rebelarse. Es probable que, frente a José, que es su jefe en la
empresa, reaccione anticipadamente de una manera desafiante o sometida, “reforzando” en José las
propias respuestas autoritarias, o agresivas. En este caso la proyección otorga un sentido defensivo,
tanto a la percepción de los estímulos actuales (órdenes de José-respuestas de Juan) como a la expresión
imaginaria de los afectos displacenteros asociados a dichas ideas (contenido de la cadena asociativa).

En este proceso podemos hallar:

a) Un aspecto “adaptativo”: pues Juan se acomoda a una situación real, y esto es en parte función
de un estímulo capaz de provocar tales conductas
b) Un aspecto “proyectivo”: pues constituye una de las interpretaciones posibles del estímulo; y
c) Un aspecto “expresivo” en la medida en que Juan interpreta su situación con su “estilo personal”

Las T.P. son pues, técnicas que, partiendo de estímulos perceptivos provocan la expresión de una
respuesta, que es resultado de la interpretación particular que el sujeto ha dado al estímulo. Y en cada
respuesta se supone que se proyecta la personalidad total del sujeto...Por todo lo expuesto, las T.P. han
sido también llamadas Técnicas expresivas de la personalidad, o Técnicas interpretativas.

Hemos dicho que en cada una de estas “interpretaciones” del estímulo, en cada conducta expresada en
respuesta al mismo, es la personalidad toda la que se expresa, la organización total de la personalidad.
Por eso, los datos o “indicadores” que se recolectan con las técnicas no son nada en sí mismos, en
forma aislada, sino que su valor depende de la relación con los demás datos. La lectura de los resultados
obtenidos a partir de la aplicación de técnicas proyectivas, demanda, exige, un trabajo de intuición,
correlación e inferencia.

Con datos indicadores que se parecen a ladrillos sueltos, construimos un edificio; las paredes son las
hipótesis. De entre ellas vamos a recortar las llamadas “Hipótesis Diagnósticas”.

Muchos y prestigiosos autores han cuestionado los resultados de la Psicología Proyectiva porque no ha
logrado buenas respuestas teóricas, no alcanzó una teoría de la personalidad completa y explicativa, sino
que sólo se lograron niveles descriptivos de su funcionamiento; ni tampoco las prometidas articulaciones
entre los dos cuerpos teóricos arriba mencionados.

Hoy en día y gracias a ellos, podemos decir que el funcionamiento humano opera en dos sentidos, en
dos dimensiones:

a) una perceptiva; y b) una proyectiva.

Gracias a su función perceptiva, el sujeto puede “reconocer” la estructura o la organización de una


situación estímulo (incluyendo la imagen siempre que ésta preexista como parte del propio estímulo).
Aquí pueden aplicarse las leyes de la Gestalt y de la Psicología de la Forma. Pero en el proceso proyectivo
la cuestión no es sólo percibir (reconocer) sino, además, otorgar una organización a lo que no lo tiene,
crear una imagen, una estructura. Tal es el caso del Test de Rorschach (1921), por ejemplo, y del Test de
relaciones objétales de Phillipson (1955), en los que si bien el estímulo es figurativo y lo es más
claramente en el segundo caso, no por ello deja de ser “ambiguo”.

Todo proceso proyectivo parte de una dimensión “perceptiva consciente”. Y agrega un aspecto
proyectivo contenido en la asociación de ideas, recuerdos, imágenes, que provoca el estímulo, y que se
expresa en formas y contenidos peculiares, propios de cada sujeto, de su fantasía. Así pues consideramos
dentro de un proceso proyectivo los siguientes elementos:

o La Ambigüedad de la situación estímulo.


o La naturaleza Perceptiva del imput.
o La naturaleza cognitiva de la tarea solicitada al sujeto.
o La implicación del sujeto en el proceso subyacente a la tarea solicitada

Historia y caracterización DE LAS TÉCNICAS PROYECTIVAS Relevancia de su conocimiento en el desarrollo


DEL EJERCICIO PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO Teresa Ana Veccia

Las T.P. tienen su auge en las décadas del ’50 y del ’60, a partir de los enunciados y postulados básicos
de la Psicología Proyectiva que fue fundada en [Link]., y cuenta entre sus representantes destacados a
Murray (creador del Test de Apercepción Temática), Rapaport, Frank, Bellak, etc. Este movimiento
levantó sus banderas de protesta contra el experimentalismo vigente y el conductismo, postulando la
necesidad de una comprensión global, holística de la personalidad, tanto desde el punto de vista de su
expresión y funcionamiento manifiesto, como de sus motivaciones inconscientes. Constituyó un intento
por articular las observaciones y descripciones de la conducta, que había hecho la Teoría del aprendizaje,
con ciertos postulados básicos del Psicoanálisis, en referencia al funcionamiento del aparato psíquico, a
sus psicodinamismos.

Así las T.P. llegaron a ser instrumentos auxiliares considerados útiles para los procesos de verificación
diagnóstica, complementando a través de sus investigaciones sobre segmentos estandarizados de la
conducta, el estudio exploratorio y más artesanal que corresponde a las entrevistas psicológicas
preliminares, con fines diagnósticos.

“Estamos convencidos de que ninguna técnica o test por sí mismo resuelve una evaluación psicológica,
sea cual sea el área de aplicación desde donde se formule la demanda"

Ellas tienen menos posibilidades de ser respaldadas por la ciencia estadística para tornarse más objetivas
y científicas según la opinión de ciertos autores. Es decir que, aparentemente, sufren el embate de dos
frentes opositores: por un lado los requerimientos de medida y mayor predictibilidad, y por otro, la idea
que caracteriza a ciertos sectores del pensamiento psicoanalítico de que su aplicación e interpretación
deforma y tergiversa el pensamiento psicoanalítico puro

En nuestro país, la ley de Ejercicio Profesional del psicólogo establece el uso de instrumentos propios de
la Psicología en cualquiera de las áreas de incumbencia profesional (clínica, educacional, laboral y
forense). Y los instrumentos auxiliares con que contamos hasta hoy los psicólogos, para explorar,
describir y diagnosticar, son las Técnicas psicométricas, objetivas y proyectivas de personalidad

Las técnicas, los tests, son caminos indirectos, pero el campo fundamental de investigación clínica se
estructura en la Entrevista, en el diálogo abierto entre entrevistado y entrevistador. En segundo lugar
nos interesa acompañarlos en el aprendizaje de la difícil tarea de formular juicios clínicos sólidos, válidos
y bien fundamentados, basados en evidencia suficiente.

Creo que el eje que permitió tal éxito en escasos cuatro años (me refiero al período '86-’90) se centró en:
La concepción de la Evaluación Psicológica como categoría más amplia, dentro de la cual quedaban
subsumidas las T.P. y las T. Psicométricas, como auxiliares para la toma de decisiones; el rol profesional
entendido en su variante de consulta y asesoramiento y el estudio de las características distintivas de
dicho rol en las diferentes áreas de incumbencia: clínica, laboral, educacional y forense.

Se recuperaba así en la enseñanza el enfoque propuesto por Ocampo-Arzeno, que consideraban al


diagnóstico como un proceso y delimitaban el campo y el rol del psicólogo, diferenciándolo del testista y
del psicoanalista. En aquel momento, se pusieron de relieve los aspectos transferenciales jugados tanto
en las entrevistas preliminares como en aquellas orientadas a la administración de tests.

Se pretende dignificar la totalidad de los instrumentos psicológicos con la varita mágica de la


estadística. Los nuevos aires parecen desestimar cada vez más aquel concepto de psicodiagnóstico como
proceso, que ocurre también en una escena latente, inconsciente, marcada por la fantasía transferencial
que circula entre un entrevistador, “la mancha más inestructurada"

Los instrumentos valen en tanto demuestren, pues, sus cualidades psicométricas. El énfasis se pondrá en
realizar diagnósticos con criterios de validez internacional, al estilo del DSM.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM) es una clasificación empírica
que se ha dado la Psiquiatría para optimizar sus diagnósticos. Consiste en una agrupación de signos y
síntomas que considera la evolución del paciente. Su aparición marcó una ruptura con las clasificaciones
anteriores porque permite que una persona sea ubicada simultáneamente en varios casilleros de la
nosografía, no en uno u otro, en forma excluyente. Uno de los problemas mayores al investigar la
personalidad individual es el de cómo evaluarla y clasificarla, porque un individuo puede tener más de un
desorden de personalidad cuando se usan estos diagnósticos por categorías. Así lo señaló O. Kernberg en
su crítica al DSM III al plantear que sólo ofrecía criterios conductuales y no rasgos de personalidad
basados en la organización psicológica intrapsíquica.

Revisión de los conceptos de Personalidad y Proyección. Diferencias entre Técnicas Psicométricas y


Proyectivas Autora: Prof. Lic. Teresa Ana Veccia.

El MÉTODO PSICODIAGNÓSTICO

Tiene como objetivo "la descripción, comprensión y explicación de la personalidad del consultante". A
este planteo inicial que introduce la materia en curso le sigue generalmente este otro: "las técnicas
proyectivas nos resultan auxiliares o complementos útiles de la Entrevista diagnóstica cuando se
aborda el estudio de la personalidad".

I. En torno al concepto de personalidad.

En primer lugar diremos que el término "personalidad" alude a una cualidad supuesta en las "personas",
señala una serie de características acerca de cómo son y cómo se comportan, aquello que las
particulariza, lo que las hace diferentes unas de otras. Y también alude a una unidad, una condición
global y única de la expresión subjetiva.

A partir de este origen etimológico "persona" se con-funde con personalidad y la personalidad queda
subsumida al "personaje" (en lengua inglesa "character") en tanto y en cuanto los espectadores "creían"
que la verdadera esencia de la persona que tenían adelante estaba dada por la apariencia y la voz del
actor. En resumen, se produce una identificación de la persona con aquello que hace o aquello que
quiere hacer creer a los demás que es.

La persona apela a lo íntimo, a lo interior y específicamente humano, en esta segunda línea de


significado la persona se identifica con lo que es. Así, la noción de persona atraviesa la Edad Media, llega
hasta la Modernidad e ingresa en ella como portadora de derechos y deberes, de valores, espíritu,
racionalidad y voluntad.

De esta forma se diferencia cada vez más de "individuo" término ligado al orden natural y a la especie.
Aquí observamos una de las raíces más importantes de la controversia generada en torno de este
concepto: lo fijo y determinado versus la libertad y la trascendencia

Históricamente la Psicología ha oscilado entre estos dos extremos: el de adoptar planteos inmanentistas
y esencialistas considerando al individuo como una mónada de existencia relativamente autónoma en
relación al medio social. O el de plantearse la personalidad como totalmente determinada por la
sociedad hasta diluirse en una "sociología del Yo".

El primer caso lo abarca la teoría de que el hombre nace como un libro ya escrito y el proceso vital
consiste en ir pasando las páginas. El segundo está representado por la idea de que el ser humano llega a
la vida como un papel en blanco que se va cubriendo con las sucesivas experiencias hasta conformar la
textura de su personalidad.

La tercera posibilidad, que podría superar la controversia, es una combinación de las dos anteriores. La
personalidad está en el hombre como el árbol en la semilla, pero así como el árbol se desarrolla de
distinto modo según las condiciones del suelo y el clima, también las disposiciones innatas de la
personalidad se desenvuelven de acuerdo con las condiciones del ambiente.

Necesitamos diferenciarnos de nuestros "semejantes" y a la vez conocerlos y comprenderlos, para poder


monitorear nuestros intercambios y eliminar la incertidumbre y la ansiedad en nuestra vida de relación

Es decir, que los distintos papeles o roles sociales van determinando que ciertas características de la
personalidad se vuelvan "esperables", confiables. Mientras que su ausencia es juzgada como apartando
al individuo de la "norma" del grupo al que pertenece. Si se lleva al extremo esta postura tendríamos que
la personalidad depende del juicio de las mayorías. Otros rasgos se atribuyen también a las personas
según su edad o momento vital (teorías evolutivas), por ejemplo: se espera de un anciano que haga una
vida más tranquila o sosegada, y aquellos que exhiben rasgos marcadamente activos en la esfera social,
sexual, etc. despiertan curiosidad y a veces rechazo.

De hecho la palabra "personaje" ha ido ganando terreno en nuestro lenguaje cotidiano, y cuando
queremos destacar la singularidad de alguien que se diferencia un poco de los demás, del término
medio, (y a veces de nosotros mismos en el caso de que creamos encarnar la "norma" o el patrón de
medida), decimos: "Fulano es todo un personaje". Corremos el riesgo de que toda diferencia
interindividual en una cultura cada vez más masificada como la nuestra, haga del otro, o de cada uno de
nosotros, un "personaje". Así, la ficción se funde con la realidad de la persona y la impronta personal se
caricaturiza

En cambio el concepto de carácter se relaciona mejor con la "impronta", aquella del "genio y figura
hasta la sepultura" de nuestro acervo popular. Alude a las disposiciones profundas, a la firmeza
estructural, a lo inmodificable. Entre estas polaridades se ha debatido la psicología sin llegar a una
definición integrada

Podríamos decir que hay un conjunto de cualidades que definen lo "personológico" desde la psicología
occidental:

► La personalidad tiene un carácter holístico. Es un concepto esencialmente sintético e integrador de lo


interno y lo externo, de lo social y lo individual, de lo afectivo y lo cognitivo.

► La personalidad es un producto tardío del desarrollo psíquico del sujeto. Como configuración
subjetiva queda conformada al final de la adolescencia

► La personalidad es un componente central de la constitución del sujeto. Es el sujeto quien ejerce la


función reguladora a través de la personalidad. La personalidad es un mecanismo de regulación del
sujeto.

Sin embargo si quisiéramos avanzar un poco más adelante nos encontraríamos con una multiplicidad de
enfoques apabullante. Siendo tan amplia la ambigüedad y la dispersión entorno al concepto de
personalidad, nos parece que la vía consiste en hallar conexiones entre distintas teorías.

El interés por la personalidad es para la Psicología una cuestión central, atraviesa todos sus campos de
aplicación.

En esta materia proponemos al método Psicodiagnóstico como una vía científica y empíricamente
contrastable para el estudio de la personalidad que, si bien no es en sí mismo una teoría ni las produce
automáticamente, nos aporta los datos y las hipótesis necesarios para irlas construyendo.

Para despejar algunas de estas cuestiones he propuesto aquí primero una reflexión acerca del constructo
personalidad. A continuación expondré algunos de los principales enfoques con que contamos
actualmente para abordar su estudio.

II. Los Modelos o teorías de la personalidad.

Esta dispersión "babeliana" ha llevado a decir que cada psicólogo tiene una definición propia de la
personalidad munido de la cual aborda (aún sin ser del 6 todo conciente de ello), la cotidianeidad de su
quehacer

La necesidad de definir qué se entiende por personalidad, esto es, el sentido último de sostener este
concepto dentro de la Psicología, se origina en el interés por explicar las diferencias individuales en las
conductas de los seres humanos. Incluso podríamos decir que en su base se encuentra el debate
filosófico acerca del yo, toda vez que se plantea la pregunta acerca de su autonomía versus la coerción
social enajenante.

Por otro lado, el interés por la personalidad y las diferencias individuales no resulta desinteresado ni
solamente abstracto ya que impacta fuertemente en el campo clínico del ejercicio profesional pues
repercute directamente en la posibilidad de diseñar abordajes terapéuticos apropiados para cada
persona en particular.

Las clasificaciones psicopatológicas dan cuenta de los aspectos perturbados de la conducta causados por
desequilibrios de la personalidad, pero no explican cómo y por qué cada ser humano reacciona de una
manera particular frente a los conflictos que debe enfrentar. Lo contrario sería suponer que existe la
posibilidad de aplicar un mismo programa a todas las personas clasificadas como psicóticas, neuróticas,
fronterizas, etc

Pero además el estudio de la personalidad es imprescindible también en otros campos distintos a la


clínica tales como el de la salud y el desarrollo, o en las interfases con otras disciplinas: las enfermedades
psicosomáticas, los problemas del aprendizaje, el desarrollo del potencial creativo, la peculiaridades de la
vida laboral, las difíciles relaciones entre la salud psíquica y el orden social y jurídico, etc. Podemos decir
entonces que la Psicología de la Personalidad es una sub-disciplina dentro de la Psicología.

La personalidad no es un objeto observable sino una construcción de nuestra mente, la inferimos a partir
de datos, de observables. Para conceptualizarla mejor hemos dispuesto de "modelos" o articulaciones
entre conceptos, cuya función sería la de un esquema simplificado de la realidad que intentan
representar (Bleger, 1986).

Los modelos (teorías) más influyentes acerca de la personalidad han sido:

a) El modelo de los rasgos


b) b) El modelo psicoanalítico
c) c) El modelo biologicista o constitucionalista
d) d) El modelo conductista
e) e) El modelo fenomenológico o humanista

Nos ocuparemos aquí, de los dos primeros por considerar que han sido los que mayores aportes hechos
al estudio de la personalidad siempre que ésta sea entendida como estructura o configuración única de
rasgos y disposiciones propios de cada individuo en particular cuyo origen inconsciente determina las
dinámicas de funcionamiento interno y externo de cada sujeto.

Los rasgos constituyen un número pequeño de grandes disposiciones o tendencias a pensar, sentir y
actuar de determinada e idiosincrásica manera. La siguiente definición correspondería al modelo de los
rasgos:

"La personalidad es una configuración de factores más o menos estables que determinan que la
conducta sea consistente en distintas ocasiones y diferente de la conducta que otras personas
mostrarían en situaciones comparables"

La estructura de la personalidad puede estudiarse a través de métodos cuantitativos calculando la


correlación entre diferentes rasgos. Estos rasgos son medidos a partir de comportamientos más o menos
frecuentes o habituales que varían en forma inter-individual. Los cuestionarios, inventarios o escalas son
situaciones estandarizadas que revelan, a través del informe verbal del propio sujeto, la distribución de
rasgos dentro de su personalidad y las diferencias respecto de otros sujetos pertenecientes a su mismo
grupo o a grupos diferentes( diferencias intra e interculturales).

Un ejemplo del interés en clasificar las conductas y aislar las unidades funcionales a las que pueden
reducirse lo constituye el "análisis factorial" aplicado al estudio de la personalidad.

Es decir, el grado en que determinados factores intervienen en la variabilidad de las conductas. Los
factores son entidades matemáticas a las que debe asignarse una significación psicológica. El análisis
factorial es un método y no una teoría de la personalidad.

Es necesario reflexionar aquí sobre el papel que el lenguaje desempeña en todos estos métodos. El
lenguaje con su riqueza y ambigüedad es el que conforma las categorías, que son calificativos que se
atribuyen a grupos de comportamientos a los que se ha "nombrado" de determinada manera también. Y
por otro lado, las conclusiones o resultados se obtienen a partir de las respuestas verbales de los sujetos
estudiados a las categorías que son "construcciones hipotéticas". Esto llevó a J. Bruner a decir que
conociendo el lenguaje y los mitos de una sociedad en particular podría predecirse la conducta individual
de sus miembros, aún sin conocerlos a ellos directamente

Para medir un constructo como el de "ansiedad" por ejemplo se utiliza la diferencia entre estado-rasgo
(Cattell): se trabaja con la autopercepción del sujeto que contesta una serie de items acerca de aspectos
habituales de su conducta. De ello se infiere la presencia de un estado ansioso o de la ansiedad como
rasgo de la personalidad. Los estados son afectos y actitudes relativamente transitorios y provocados. Se
deben a circunstancias situacionales y son contemporáneos a ellas. Los rasgos en cambio combinan un
amplio rango de características estables y 9 orientaciones.

Las categorías de rasgos (ej: introvertido-extrovertido) sirven para ayudarnos a definir una estructura,
una organización y para ordenar la masa enorme de información que recibimos de la persona
entrevistada.

En relación a este enfoque surgen algunos problemas: uno se refiere a que la misma estructura de rasgos
explicaría la conducta la cual a su vez se explica por la estructura. Otro problema es el de probar la
consistencia de la conducta a lo largo del tiempo (estabilidad) lo cual resulta necesario para establecer
cualquier predicción bajo este enfoque. Y, finalmente, queda por resolver qué ocurre cuando se hallan
dos protocolos con idéntica distribución de rasgos, ¿nos habilita a pensar que hay dos personalidades
idénticas?, si es así ¿cómo sostenemos que cada personalidad es única?. Sus ventajas: la sistemática
operacionalización de variables, el planteo de las diferencias entre estados y rasgos, la amplitud de
aspectos abarcados que pueden ser medidos y correlacionados, y, por último, la posibilidad de adecuar
esta medida para trabajar con distintos marcos conceptuales dado que los rasgos son descriptivos y no
explicativos de la conducta.

En cuanto al modelo psicoanalítico, dijimos que muestra actualmente un estado de profundo debate y
revisión de ciertas premisas que si bien representaron importantes "insights" de Freud en el contexto
histórico y cultural de su época, actualmente merecen revisión.

Si bien el término personalidad no fue muy utilizado por Freud, es innegable que las grandes hipótesis de
la Metapsicología freudiana han contribuido grandemente a la comprensión de los desequilibrios de la
personalidad incluso de algunas de sus "perturbaciones" cotidianas o "normales" como los lapsus, los
actos fallidos, el olvido de nombres propios, etc.

La concepción freudiana del hombre como sujeto dividido entre la satisfacción de sus pulsiones y
necesidades primarias y la sujeción a las normas e ideales de su grupo social ha explicado como ninguna
otra teoría el sufrimiento y malestar del sujeto de la Modernidad. Digamos que el Psicoanálisis contiene
un modelo de la personalidad pero es mucho más que eso: es una teoría (o un conjunto articulado de
ellas) acerca de la subjetividad. La obra freudiana contiene a dos modelos que han contribuido a la teoría
de la personalidad implícita en ella. Ellos son el modelo topográfico y el modelo estructural.

a) Modelo topográfico

A partir del estudio de los sueños el psicoanálisis consideró de gran importancia el conocimiento sobre
los procesos mentales inconscientes y planteó dos tipos de pensamiento: el pensamiento lógico, realista
y socialmente ajustado que recibe el nombre de pensamiento de proceso secundario y corresponde al
sistema preconsciente-consciente. El otro, que se manifiesta más claramente en los procesos del sueño y
en los síntomas, se llamó pensamiento de proceso primario y corresponde al sistema inconsciente. En el
funcionamiento de proceso primario no hay una ausencia de sentido sino un deslizamiento incesante de
éste. Los mecanismos que intervienen son el desplazamiento y la condensación. Este tipo de
pensamiento puede saltar de un tema a otro sin guardar lógica o coherencia, no reconoce el paso del
tiempo ni se ajusta a las exigencias de la realidad consensuada. Constituye la imposición de de la
expresión pulsional sin indicio de socialización.

b) Modelo estructural

En él se expone la estructura subyacente de la personalidad y su división en instancias (corresponde a la


segunda tópica), Ello-Yo y Super-Yo, que resultan correlacionadas:

1) El Ello corresponde a la base biológica y hereditaria, la sede de las necesidades y de las pulsiones
(triebs) y el origen de la energía mental.

2) El Yo podría definirse como la instancia que conduce al placer de los deseos y necesidades pero de
forma demorada esto es mediatizada por el lenguaje y la capacidad simbólica del sujeto. Las funciones
del Yo son: pensar-sintetizar-organizar-controlar la actividad física e instrumentar los mecanismos
defensivos.

3) El Super-Yo deriva del Yo y representa la censura social, la autoconciencia, la adaptación y el


sometimiento a las normas y estándares morales de la sociedad o grupo en el que cada sujeto se
desarrolla. Los ideales que se unen a la conciencia.

Los conflictos de la personalidad pueden entonces ocurrir entre instancias y/o entre deseos y catexias
contrapuestas que intentan inhibirlos o hacerlos desaparecer (enterrarlos a través de la represión) con el
objetivo de que el sujeto se socialice adaptándose a la sociedad y la cultura en la que se desarrolla.

No podríamos extender este breve resumen en la consideración de cada uno pero sí recordamos al lector
que dentro del Psicoanálisis puede encontrar versiones distintas de la personalidad y del psiquismo.
Algunas se agrupan dentro de la teoría del impulso-conflicto-defensa 1 2 y otras (posteriores a Freud)
dentro del marco de las relaciones objetales.

►A continuación brindaremos nuestra Propuesta de definición integradora:

La personalidad puede entenderse como una organización única e idiosincrásica de cada sujeto que le
permite interactuar con los otros humanos y no humanos, y que se ve influenciada permanentemente
por los entornos en los que dicho sujeto se desarrolla (familiar, social, cultural, político, económico). Su
base es biológica y su desarrollo (personificación) es posible a partir de la trama vincular que la origina y
sostiene. El desarrollo de la personalidad, su complejización en múltiples facetas que le permiten una
mayor versatilidad, flexibilidad y eficacia en la adaptación y selección de ambientes y situaciones, la
búsqueda de escenarios que permitan las acciones más eficaces para el sujeto en sus procesos de toma
de decisiones, y el despliegue de sus potencialidades (consecuencia de la incorporación del ejercicio
continuado de la imaginación en tanto búsqueda de alternativas y mundos posibles), sólo resulta posible
en y a partir del diálogo intersubjetivo.

Por otro lado la personalidad como constructo en el que convergen y se integran aportes del
psicoanálisis tanto como de las teorías cognitivas, puede pensarse como disponiendo de dos aspectos
en permanente conexión e interpenetración: uno manifiesto y otro latente. Pero no solamente referidos
a los procesos de la memoria que se vuelven disponibles o se inhiben (reprimen) sino a la manifestación
de la acción y a la presencia latente de la misma en los guiones que la preceden y determinan desde la
fantasía

Por fin la personalidad se desarrolla a partir del deseo y la necesidad (términos que deben diferenciarse)
y en una variedad de procesamientos cambiantes y fluidos (corrientes representacionales) que permiten
construir/deconstruir/reconstruir el propio proyecto de vida a lo largo de los años y las diferentes crisis
vitales.

El cambio de la personalidad es posible en la medida en que cada sujeto se piense y se historice, lo


contrario, una autopercepción estática e inmutable conduce a la enfermedad psíquica o somática.

La importancia de un test* o técnica psicológica para el estudio de la personalidad se obtiene de los


siguientes niveles o status alcanzados:

o Status científico: prioritariamente definido por sus propiedades psicométricas (validez y


confiabilidad).
o Status clínico: lo que los clínicos pueden hacer con los datos que obtienen con ella, a qué propósitos
sirve, cual es su utilidad clínica (muchas veces se contrapone al anterior) Status profesional: la
extensión de su uso y la naturaleza de las actitudes prevalecientes hacia el instrumento.

Las TP han mantenido un alto status clínico y profesional aunque el status científico de muchas de ellas
necesita aún mayor investigación. Tienen ya más de 80 años de existencia y deben su nombre a
Lawrence Frank quien en 1939 acuñó el término de métodos proyectivos para un grupo de técnicas ya
existentes:

- Test de Asociación de Palabras, creada en 1904 por Jung (Zurich) investiga a través de una lista de
palabras inductoras los complejos inconscientes reprimidos.

- Psicod¡agnóstico de Rorschach(1921) Rorschach ( Zurich) creó el famoso Test de las Manchas de Tinta,
esta técnica consta de una serie de láminas que se construyeron volcando tinta de diversos colores y
matices sobre papeles. Se le muestra al sujeto cada una de las láminas y se le pide que configure lo que
percibe, que diga lo que ve en la mancha. Pensaba que su método podría revelar la personalidad y
distinguir entre personalidades sanas y enfermas, buscaba el diagnóstico diferencial.

- En 1935 Murray (EEUU) creó el Test de Apercepción Temática, que consiste en láminas con figuras de
personas en diversas situaciones y el pedido de una historia con lo que se ve en las láminas de acuerdo a
la escena o la situación planteada. Murray estaba interesado en los contenidos de la fantasía como
reveladores de la dinámica de la personalidad: sus necesidades, motivaciones, conflictos, sentimientos y
valores.

L. Frank empleó el concepto de "proyección", tomándolo del psicoanálisis, pero no en los términos en
que la teoría psicoanalítica lo usaba.

Según este planteo "podemos acercarnos a la personalidad e inducir al individuo a revelar su manera de
organizar la experiencia dándole un campo de objetos con pocas pautas culturales para que la
personalidad pueda así proyectar sobre ese campo práctico su manera de ver la vida, sus significados,
sentidos, pautas y especialmente sus sentimientos". De este modo, decía Frank, "provocamos la
proyección del mundo privado de la personalidad del individuo porque él es el que ha tenido que
organizar el campo, interpretar el material y reaccionar afectivamente a él"
El planteo de Frank resultaba confuso ya que se designaba como proyección a los procesos normales con
que cada sujeto organizaba y daba sentido a los estímulos que se le presentaban.

Zubin en 1965 revisa este concepto de Proyección y plantea que "es un proceso por el cual el sujeto,
cuando se le presenta un conjunto de estímulos ambiguos o semi-ambiguos y se le pide que les de
sentido, orden lo hace basándose en el reservorio de sus propias necesidades, emociones, sentimientos
e incluso nivel de conocimiento. La proyección no tiene necesariamente que implicar componentes
defensivos"

La diferencia entre un cuestionario de personalidad y una técnica proyectiva, es que la técnica


proyectiva debido su estímulo semi- estructurado y al mayor margen de libertad de respuesta, ofrece
más oportunidades que las psicométricas, para que aparezcan elementos preconcientes e
inconcientes. El sondeo aquí no es directo, no se le pregunta al sujeto cuantas veces en el día se siente
ansioso o si eso le ocurre frente a la presencia de otras personas, en situaciones nuevas, etc. El sondeo es
indirecto, el sujeto desconoce qué es lo que está evaluando el Psicólogo y puede brindar un significado
propio de acuerdo a su personalidad y a su historia. Estas técnicas son multidimensionales, no enfocan
una única dimensión de la personalidad, por eso las TP son consideradas como de "banda ancha" debido
a la gran cantidad de información que recogen.

Toda respuesta al material es significativa, no hay una parte aprovechable y otra desechable, y será
entendida como un signo de la personalidad en sí misma, vale decir que si el sujeto todavía no respondió
a la lámina que yo le muestro y empieza a decir: "Que feo, estos dibujos son horribles...etc.", estos
comentarios que son expresiones críticas de la lámina, de todas maneras son significativos ya que están
dando indicios de la personalidad del sujeto. Pero, además, tomamos en cuenta que un solo indicador no
da cuenta de la personalidad del sujeto, sino que a esto se llega a partir de un análisis interrelacional de
los distintos indicios, y de los resultados de las distintas técnicas. La lectura es integradora y cualitativa.
Las TP han sido llamadas también interpretativas

Finalmente resumimos lo que entendemos por Proceso Proyectivo, es decir el proceso que da lugar a la
respuesta proyectiva, en él intervienen:

- La ambigüedad de los estímulos (incluido el propio evaluador y sus características de personalidad)

- La naturaleza perceptiva del input

- La naturaleza cognitiva de la tarea solicitada al sujeto

- Los aspectos psicolingüísticos que operan en la organización de la respuesta y en la información de lo


percibido.

- La implicación del sujeto ( su historia, su dinámica y su estructura) en el proceso subyacente a la tarea


solicitada

- Los elementos o variables contextúales en la aplicación técnica.


TEORICOS- UNIDAD 3

FICHA DE ORIENTACIÓN PARA LA PRÁCTICA DE PSICODIAGNÓSTICO CON NIÑOS. REDACCIÓN A CARGO


DE: LIC. FANY ALICIA MALADESKY.

Características del ambiente físico:

Nos referimos a las características esenciales del lugar en el que se llevarán a cabo las entrevistas, éste
debe ser seleccionado por el alumno (nunca en la casa u oficina de la familia del niño, ni en un lugar
público como bares, plazas, etc.)

El lugar en donde se llevarán a cabo los encuentros debe guardar determinadas características: ser
silencioso, luminoso, contar con una mesa y sillas para todos los que participen. Cuando se llevan a cabo
las entrevistas en lugares altos con salida al exterior, estos deben poseer la protección adecuada (rejas),
o en su defecto, las persianas bajas.

Qué debemos tener en cuenta para seleccionar la familia?

• Que la edad del niño elegido se encuentre entre los seis y los nueve años • Que el alumno o
entrevistador no tenga una relación directa de conocimiento con esa familia • Que el niño no se
encuentre realizando actualmente un tratamiento psicológico • Que ningún miembro de la familia posea
una patología grave o esté atravesando una situación de duelo reciente. • Aunque los padres estén
separados, es condición indispensable que los dos firmen el consentimiento para la tarea (autorización).

1) Pre- Entrevista

Es el primer contacto telefónico o personal con la familia del niño. En esta presentación, el alumno debe
informar a la familia:

 Su nombre.  El nombre de la persona que le facilitó el contacto o el teléfono.  Su condición de


estudiante de la materia Teoría y Técnica de Exploración y Diagnóstico Mod. II Cat. II en la carrera de
Psicología de la Universidad de Buenos Aires, que le solicita esta actividad, que forma parte de su
aprendizaje y de tareas de investigación del equipo de cátedra.  Qué consistirá en tres encuentros de
aproximadamente noventa minutos cada uno en los que realizarán distintas actividades. La primera
reunión será con ambos padres simultáneamente sin el niño “Entrevista a Padres”. El niño debe estar
informado acerca de esta entrevista. Los padres deberán transmitirle que han aceptado realizar un
trabajo con un alumno de la Universidad que consistirá en tres encuentros, el primero solamente con los
papás y los otros dos con el niño en los cuales éste realizará diferentes tareas como dibujar y jugar. 
Explicitar a la familia que no se realizarán devoluciones de resultados o conclusiones de las tareas debido
a su condición de alumno.  Garantizar confidencialidad y anonimato.  Mencionará lugar y convendrá
horarios y frecuencia de los encuentros (aproximadamente cada 15 días).

Aclaraciones básicas para el alumno entrevistador:

En los dos siguientes encuentros, que serán con el niño, deberá administrar: Hora de Juego Individual
Diagnóstica, dos Técnicas Gráficas H.T.P (Test de la casa-árbol-persona) y F.K.A. (Test de la Familia
Kinética Actual) y una Técnica Verbal C.A.T-A (Test de Apercepción Temática Infantil). El niño puede ser
llevado a la entrevista por uno de los padres o un adulto de su confianza, que aguardará en el lugar de
espera hasta que el niño finalice la tarea con el entrevistador.

2) Primer Encuentro: Entrevista a padres


Luego de saludarlos comienza la tarea explicándoles nuevamente que es alumno de la Facultad de
Psicología de la UBA, que cursa la materia T. y Técnica... y necesita para aprobar dicha materia hacer un
trabajo práctico. Que se va a reunir la primera vez con ellos (padres), y luego tendrá dos encuentros con
el niño, de alrededor de 60 a 90 minutos (de acuerdo al tiempo que le lleve la tarea). Estos encuentros se
realizarán cada dos semanas, aproximadamente. Les recuerda que no podrá dar los resultados, porque
es un alumno en período de aprendizaje. Reitera la confidencialidad y el anonimato. En el caso que el
entrevistador grabe la entrevista, para hacerlo, antes debe pedir permiso a los padres. Luego pedirá la
firma del consentimiento para todos los encuentros, es requisito indispensable que firmen ambos
padres, escribir los datos solicitados y delante de ellos, en ese momento, colocar dicha autorización en
un sobre y cerrarlo (que quede pegado). Luego se pasa a preguntar los datos de filiación: nombre (sin
apellido), edad, escolaridad alcanzada y ocupación de cada una de las personas que viven con el niño y
del niño también (genograma, composición familiar).

Esta entrevista es vincular y semidirigida.

El objetivo de esta entrevista es que ambos padres armen la historia del niño desde que deciden tener
un bebé (cómo estaba la pareja en ese momento, por qué quieren tener el bebé, etc.) hasta la
actualidad.

Antes del cierre de la entrevista, que no durará más de 90 minutos, se les pregunta si quieren agregar
algo y cómo se han sentido durante la tarea. Se les vuelve a decir que el próximo encuentro será solo con
el niño, y el adulto que lo lleve tendrá que esperar en una sala contigua hasta que el niño finalice.

3) Segundo Encuentro (primera entrevista con el niño)

Se administrará la Hora de Juego Individual Diagnóstica y el H.T.P:

En caso que el niño no responda o lo haga erróneamente, el entrevistador le informará de qué se trata
este encuentro con palabras sencillas, acordes a la edad del entrevistado. (Ya se mencionó en la
entrevista a padres, lo que éstos debían transmitirle al niño, se repite esto). Luego el entrevistador invita
al niño a pasar a la sala de juego. Al ingresar se le da la siguiente consigna: (Los juguetes deben estar
sobre la mesa y la caja abierta) “Yo preparé estos materiales para que hagas lo que quieras, siempre que
no te lastimes y no dañes lo que hay aquí. Te voy a observar y voy a tomar nota para entender cómo es
un niño de tu edad. Vamos a estar juntos alrededor de una hora”.

El entrevistador sólo puede participar en la actividad lúdica cuando el niño lo invita y le indica qué es lo
que tiene que hacer (el rol asignado en ese juego y cómo llevarlo a cabo). El alumno administrador debe
observar y tratar de entender todo lo que hace el niño y lo que él siente. No debe entender esta tarea
como si él fuera un participante espontáneo tomando iniciativa en el juego, sino observar y esperar
aunque el niño no juegue. Cinco minutos antes de finalizar la HORA DE JUEGO INDIVIDUAL
DIAGNÓSTICA, se le avisa al niño que ya concluyó el tiempo de juego y que tiene que guardar el material
en la caja. En el caso que se resista y no quiera, el entrevistador reitera y empieza a guardar él las cosas
en la caja y coloca la tapa.

Registro: El alumno entrevistador registra lo que el niño dice y hace. Deberá agregar las distintas
emociones y sensaciones que fue sintiendo durante el desarrollo de la entrevista (aspectos
contratransferenciales).

Armado de la caja: La caja de cartón deberá contener elementos estructurados y no estructurados. Estos
serán:
■ Elementos no estructurados: Lápiz negro, hojas en blanco, sacapuntas, lápices de colores, tijera
(punta roma), piolín, papel glasé, voligoma, plastilina no tóxica, cinta Scotch, trapitos o pedacitos de tela,
ladrillos de encastre (una bolsita), cubos de madera (opcional).

■ Elementos estructurados: Platitos, tacitas de té, cucharitas, familia de animales, animales salvajes.

Cajas con juegos de azar y de reglas: Oca, Lotería, Ludo, Damas, etc. Tomar en cuenta la edad y el género
del niño a fin de incorporar algún elemento en particular, como por ejemplo muñecos, si es una niña o
autitos si es un varón. En la entrevista a padres ya se ha preguntado cuál es el juego y juguete preferido
del niño, si está dentro de las posibilidades del entrevistador, este tratará de incluirlo en la caja (por ej.
figuritas, rompecabezas, etc.).

Técnica Gráfica: HTP (Test casa-árbol-persona)

Se le dice al niño: “Ahora pasaremos a hacer otra tarea”

Se coloca una hoja tamaño carta o A 4 sobre la mesa frente al niño, lápiz negro, la goma se tiene del lado
del entrevistador, al igual que un sacapuntas. La hoja se pone sobre la mesa en forma apaisada.
Consigna: “Te voy a pedir que dibujes una casa”. Ante cualquier pregunta sobre tipo de casa, etc., se le
responde: “Como vos quieras o como vos desees”.

“Te pido que dibujes aquí un árbol”. Por último, se le entrega una tercera hoja en forma vertical y se le
dice: “Te pido, por último, que dibujes una persona lo más completa posible”. Si el niño dibuja la persona
haciendo palotes, se le pide que la haga completa.

Si pregunta si la tiene que hacer entera a la persona, se le dice que sí, que la dibuje completa. Una vez
finalizado, se le vuelven a presentar los gráficos (de a uno por vez) para proponer una serie de
asociaciones. Se le muestra primero el dibujo de la Casa y se le pregunta: “¿Podrías armar un cuento con
este dibujo?”.

Luego: “¿Le podrías poner un título al cuento?” En el caso que el niño no relate el cuento, no hable, se le
puede preguntar: “¿Quién vive en esta casa?” “¿Cómo son los que viven en la casa?” “¿Qué hacen?”, etc.

Se pasa luego a mostrar el gráfico del árbol y se pregunta: “¿Podrías armar un cuento con este dibujo?”.
Después: “Le podrías poner un título al cuento” En el caso que el niño no relate el cuento, no hable, se le
puede preguntar: “¿Qué edad tiene?” “¿Cómo se siente?” “¿Qué es lo que más te gusta qué no?”, etc.

Por último se le muestra el gráfico de la persona y se pasa al momento de asociaciones. Se le pregunta:


“¿Podrías armar un cuento con este dibujo?”. Luego: “¿Le podrías poner un título al cuento?

En el caso que el niño no relate el cuento, no hable, se le puede preguntar: “¿Cómo se llama?” “¿Quién
es?” “¿Cómo se siente?” Si hay tiempo, se le puede llegar a pedir que arme un cuento con los tres
dibujos. Cierre de la entrevista con el niño.

“Hasta aquí llegamos en este primer encuentro, ¿cómo te sentiste? “Yo me voy comunicar por teléfono
con tu mamá (o papá), para combinar un segundo encuentro dentro de dos semanas. En este
realizaremos otras tareas”.

Tiempo máximo de la entrevista con el niño: 90 minutos.

4) Segunda Entrevista con el Niño


Administrará la Técnica Gráfica: Familia Kinética Actual y el C.A.T.-

Aclaraciones básicas para el alumno entrevistador: Al retomar el vínculo con el niño, primero el
entrevistador puede preguntarle cómo le fue en estos días, si quiere contarnos algo. Luego al finalizar
este diálogo el alumno coloca hoja carta o A 4 (debe ser el mismo tamaño que se utilizó para el H.T.P)
apaisada, lápiz negro (goma y sacapuntas del lado del entrevistador).

Familia Kinética Actual Consigna: “Dibujé a tu familia haciendo algo” Ante la pregunta sobre a quién
dibujar le debe responder “los que vos consideres tu familia”. Si el niño no comprende cuando se le dice
“haciendo algo” o “familia”, hay que aclararle las dudas que tenga y registrar esa situación

Cuando el niño no se incluye en el dibujo hay que preguntarle “¿están todos?”. Esto deberá tenerse en
cuenta en el análisis e interpretación posterior. Si el niño responde “no falta nadie”, se induce su
inclusión diciéndole “¿y vos?”. Si aun dándose cuenta, no se incluye, se le propone que lo haga. Si se
rehúsa, se registra la conducta y no se insiste

Cabe consignar que si se gráfica a si mismo en el reverso de la hoja que está utilizando, se acepta sin
comentarios. Una vez que terminó el dibujo, se le pide que “ponga quién es cada uno y lo que está
haciendo”. En el caso que se trabaje con niños que no manejan la lecto-escritura (alrededor de 6 años) el
entrevistador deberá preguntar y escribirlo él. Si el niño escribe los nombres únicamente, se le pregunta
quién es cada uno. En el registro consignar comentarios desde que comienza hasta que finaliza la tarea
(lo que dice y lo que hace, secuencia y tiempo total).

Al finalizar el dibujo se guarda el gráfico y el entrevistador deberá sacar el material del CATA. Las láminas
deben estar previamente ordenadas cara para abajo, de la 1 a la 10. El CAT- A es una técnica temática de
apercepción infantil, que consiste en 10 láminas con imágenes, de las cuales 8 están antropomorfizadas
(en actitud humana el escenario y la acción) y 2 en escenas genuinas. Consigna: “Te voy a mostrar
algunos dibujos, desearía que hagas un cuento con cada uno, donde me digas qué pasó antes, qué pasa
ahora y que pasará después”

Consignar tiempo de reacción y tiempo por lámina

Aclaraciones básicas para el alumno entrevistador: Ninguno de los dos encuentros con el niño se puede
grabar, pero es importante poder registrar la acción, el comportamiento y los dichos textualmente.

5) Cierre del Proceso Psicodiagnóstico

Al finalizar de este tercer y último encuentro, se procede a agradecer la colaboración tanto del niño
como de los padres. Le dirá al niño: > “Como te había explicado anteriormente este fue nuestro último
encuentro y el trabajo ha terminado. > ¿Cómo te sentiste?, luego que responda: ¿Qué es lo que más te
gustó hacer? y ¿Qué es lo que menos te gustó?

“Por mi parte ha sido una experiencia muy valiosa, puesto que me han ayudado enormemente a
aprender la aplicación de las técnicas y llevar a cabo el trabajo que debía presentar a la cátedra de la
Facultad. Les agradezco mucho la dedicación y compromiso de todos ustedes. Muchas gracias”

FALTA TEXTO DE

Diagnostico en Niños. Vínculos y Prevención (pp. 18-30). Buenos Aires, Argentina, Editorial Lugar

Validez y confiabilidad del instrumento. En Veccia, T. et al. (2ª Edición) Diagnóstico de la Personalidad.
Desarrollos Actuales y Estrategias Combinadas (pp.11- 40). Buenos Aires, Argentina, Editorial Lugar.
Maladesky, F. A. (2004). Pre-Entrevista y Entrevista a Padres. En Maladesky, F. A. (1ª Edición)

PRE-ENTREVISTA

Es un pedido de consulta. Es el comienzo del proceso de devolución. En este primer acercamiento tiene
que quedar en claro:

 Hora, día, lugar de la entrevista


 Nombre y apellido del derivante
 Nombre, apellido y número de teléfono de los consultantes
 Solo los padres pueden recurrir a la entrevista
 Que si bien el niño no concurre a la primer entrevista, tiene que estar enterado
 Que si no pueden concurrir, dejen un mensaje

ENTREVISTA A PADRES

Es una entrevista semi-dirigida.

Tiene que trabajar disociado instrumentalmente, es decir, debe en parte actuar con una identificación
proyectiva con los entrevistados y en parte quedar fuera de esto, para entender y organizar lo que le
sucede frente a esta experiencia.

Tiene que ubicarse en su rol de entrevistador, resolviendo ansiedades como bloqueos que puedan
aparecer durante toda la tarea.

Se da una transferencia y una contratransferencia, que determina el manejo que hace el profesional de
sus reactualizaciones icc durante la tarea, entendiendo y no actuando sus afectos. Hay dos posibilidades:
o entiende lo que acontece, y puede crear luego una estrategia adecuada o no se da cuenta de lo que
acontece, se contraidentifica y pierde el control de la entrevista empujado por sus propias situaciones no
resultas. Actúa la contratransferencia en vez de entenderla.

Hay que tener en cuenta que no todo lo que nos informan es como lo relatan. Se tendrán en cuenta los
olvidos voluntarios e involuntarios de temas que no pueden ser puestos en palabras en el comienzo de
esta tarea.

Ya cuando se saluda, se los observa para visulizar algo de su exterior que llame la atención. Ej. Prolijidad

Tomar algunos datos brevemente: dirección, edad, ocupación, estudios, grupo familiar y luego se les
dice “los escucho”.

Se tendrá en cuenta como indicador que puedan o no plantear de entrada la problemática que los trajo a
la entrevista. Fijarse quién de los dos lo enuncia, como, que hace el otro, si piensa parecido o no. Es
importante ver el grado de encuentro y desencuentro.

Luego preguntar todo lo que tenga que ver con la problemática o sintomatología. Cuando comenzó, ante
que situaciones se repite, que piensan de eso, con que lo relacionan

No solo se observa lo que dicen, sino también el lenguaje corporal, que podría indicar defensa del
displacer, angustia. Fijarse en qué momento se producen los bloqueos, si se acentúan, si son continuos o
intermitentes.
Hay que lograr distender esas tensiones con serenidad. No hay que destruir las resistencias, sino
acompañarlos hasta que ellos comiences a resolverlas.

El problema por el cual se consulta es la fantasía consciente de enfermedad. Esta, debe ser verbalizada
pues evita un incremente de la ansiedad que dificulta el desarrollo de la entrevista.

A través de las preguntas se irá armando la historia del niño. Entender modelo familiar con el que viene
el papa y la mama. No se debe cuestionar esto.

Averiguar cómo estaba la pareja en el momento en que deciden buscar un niño y porque. Preguntar
sobre el embarazo. Averiguar relación madre-bebe, padre-bebe desde el comienzo de este periodo ya
que las emociones de la mujer embarazada impactan en el feto.

Preguntar respuesta frente al embarazo, si fue deseado o no, si hubo consenso, como lo decidieron,
como fue para cada uno la experiencia. Luego preguntar si fue rechazado, a través de fantasías o
intentos de aborto, que sintieron, si tuvieron dificultad, si la madre fue acompañada por su pareja, como
manejaron ambos la ambivalencia que se siente durante el embarazo, como fueron las relaciones
sexuales durante el embarazo

PARTO

Preguntar si llego a término, si fue inducido o natural, que anestesia se utilizo, si la madre estaba
acompañada, contenido, como fue el primer contacto con el bebe (mama-teta-bebe) y cuando, como
reacciono el padre.

El amor y el cuidado apenas producido el parto son factores decisivos para atenuar el dolor que provoca
al pequeño su nacimiento.

LACTANCIA

Preguntar Fue materna o mamadera, el bebe tenia reflejos de succión, se prendió bien al pecho, cuantas
horas después de nacer, preparo el pezón antes del nacimiento, cual fue le ritmo de alimentación,
cuánto tiempo mamaba

Hay que preguntar qué dificultades había en la alimentación porque cuando los bebes no quieren comer
o vomitan habitualmente y no tiene ningún problema orgánico, nos indica que el bebe no soporta ser el
que debe contener a una mama ansiosa. Si recibe inadecuadamente los alimentos, no pone en aviso de
las dificultades en la relaciones tempranas con sus padres.

Preguntar: hasta que edad le dio el pecho, si no pudo como le daba la mamadera, como lo sostenía,
cuanto tardaba en alimentarse, que sentía, como acepto el bebe los cambios y los desprendimientos

MOTRICIDAD

Preguntar: gateo y a qué edad, a qué edad camino, como le enseñaron, tiene alguna dificultad

LENGUAJE

Preguntar Cuando empezó a hablar, como aprendió, tiene alguna dificultado

DENTICION

Preguntar Cuando comenzó, que trastornos tuvo


CONTROL DE ESFINTERES

Preguntar A qué edad se efectuó, como se le transmitió el aprendizaje, hubo castigos, limites y cuales

DESCANSO Y SUEÑO

Preguntar Duerme solo, con quien. A partir de qué edad duerme solo, cual es el horario, cuantas horas

Cuando tiene insomnio y ocurre continuadamente nos avisa que el beeb ha internalizado a una mama
poco tranquilizador, se siente perseguido y no puede descansar.

COMUNICACIÓN

Preguntar Como se enojaba el bebe, como se angustiaba, como reconocían cuanto trnia hambre, frio o
calor, como se daban cuenta que estaba enfermo

Hay que recordar que el bebe solo se comunica via sonrisa, llanto, vomito, mirada, expresiones
corporales, enfermedad.

EDUCACION FORMAL

Preguntar si Fue al jardín, a que edad. Cuales fueron los motivos para enviarlo, como reacción, como
eligieron el jardín, hay problemas de conducta o aprendizaje, hubo cambios de escuela, es aceptado
socialmente por los otros, a que juega, tolera perder.

INFORMACION SEXUAL

Preguntar Que información sexual tiene, quien se la dio y cuando. Como respondió, cuando se baña, con
quien

Es necesario que el niño no sea sobre estimulado, por ej, bañándose con la mama el papa o el hermano
mayor

JUEGO

Preguntar Cómo juega, con quien, a que, cual es su juguete favorito

También se indagara sobre mudanzas, accidentes, operaciones, enfermedades. Es importante que


describa un día a día desde que se levanta hasta que se va a dormir. También un fin de semana y el día
de cumpleaños. Nos muestra así el tipo de interacción vincular que se produce, como juega con cada
integrante de su familia, como ejercen el rol.

Hay que observar cómo actúan los padres, se contradicen, se denigraron, se respetaron, se dieron
espacios mutuamente, como tomaron el lugar, estuvieron ambos presentes o no.

Cuando la sintomatología del niño no responde a una patología orgánica, sino que obedece a una
problemática emocional, el niño es el emergente del grupo familiar. Estos nos muestra que algo anda
mal en la interacción familiar.

Luego, debe hacerse una interpretación y análisis de toda la información recabada y con los datos se
puede comenzar a armar una hipótesis.
Teoría y práctica de la entrevista Su aplicación en procesos diagnósticos. Validez y
confiabilidad del instrumento TERESA ANA VECCIA

I. Introducción a la técnica

La entrevista es el más complejo y sofisticado de los instrumentos con que cuenta el psicólogo para
explorar, evaluar y operar en los distintos campos de aplicación de su disciplina

1. “Entrevista”

Según el Diccionario de la Real Academia Española (1992), el vocablo “entrevista” significa la vista,
concurrencia y conferencia de dos o más personas en lugar determinado para tratar de resolver un
negocio. Y la acción de “entrevistar” es explicada como: - mantener una conversación con una o varias
personas, sobre ciertos extremos, para informar al público de sus respuestas. - tener una conversación
con una o varias personas para un fin determinado.

Vemos entonces que semánticamente el término implica un intercambio presencial entre dos o más
personas y una direccionalidad o propósito planteado de antemano, con la consecuente expectativa de
resolución por parte de los actores involucrados. Tal como lo señala Ocampo (1999) en toda entrevista
existe un común acuerdo entre las partes, un consentimiento recíproco por el cual una de ellas puede
preguntar y la otra responder

Otra característica común al “género entrevista” es que se desarrolla en base a una estructuración
constante entre dos roles: el de Entrevistador y el de Entrevistado. Dicha estructura la diferencia de
otros tipos de intercambios, como por ejemplo, una conversación entre amigos. Finalmente, sé señala el
aspecto dialógico, el habla de la entrevista, y el requerimiento de la participación real de las partes, es
decir, su modalidad presencial.

Destacamos al comienzo que el Psicólogo desarrolla su práctica de entrevistar en los diferentes campos
de aplicación de su disciplina. Sin embargo no lo hace de igual manera en cada uno de ellos, Tomemos
como ejemplo la Entrevista Laboral, propia de los procesos de selección de personal, en empresas e
instituciones. En ella, la mayoría de los expertos busca evaluar las competencias diferenciales del
candidato. Se procede a un análisis de su trayectoria laboral, basado en hechos concretos o resolución de
situaciones, y dirigido a lograr un mejor posicionamiento del candidato.

En estas situaciones las personas suelen presentarse con la sensación de estar rindiendo un examen, se
preguntan cuál es la mejor imagen de sí mismas que pueden dar para “convencer” al selector y obtener
el puesto. Como actualmente ser convocado para una entrevista de trabajo es el sueño de muchos, la
situación se torna altamente ansiógena y los sujetos libran una batalla interior para no mostrar o dejar
traslucir los aspectos considerados más débiles o menos “exitosos” de la propia personalidad.

Se espera en ellas, de! entrevistado, la manifestación de logros y no de problemas o conflictos, por lo


tanto la dinámica de dicha entrevista será diferente a aquella que se lleve adelante con una persona que
acuda a la consulta clínica y en la que por el contrario el tema a desarrollar sea lo que “anda mal”, lo
“desadaptativo”, el motivo de su sufrimiento

2. “Diagnóstico”

La Entrevista Psicológica adquiere diferentes características según los objetivos y el contexto donde se
desarrolla. Si el objetivo es el diagnóstico de la personalidad pueden plantearse los siguientes propósitos:
- Conocer el padecimiento actual del consultante. - Relacionarlo y contextuarlo con el momento vital que
atraviesa. - Reconstruir con él la historia de su padecimiento. - Tener una visión probable de lo que podrá
ocurrir en los primeros momentos de la terapia. Estos objetivos están al servicio de la investigación de la
“dinámica” de la personalidad del Entrevistado. De acuerdo a su formulación en la Teoría Psicoanalítica,
implica la consideración de los fenómenos psíquicos como resultado del conflicto y la oposición entre
fuerzas de origen pulsional

Inferimos la organización profunda de la personalidad a partir de la observación y registro de los datos


concretos y los indicadores relevantes, en el desarrollo de la interacción con el Entrevistado

El término “diagnóstico” designó en sus orígenes los hechos y los actos de reconocer y discernir, y
configuró un campo significativo atinente a un modo de conocer consistente en separar y discriminar las
notas de lo cognoscible. Diagnosticar era, en efecto, “discernir, esto es, conocer racionalmente de modo
lúcido y perspicaz.. penetrando en lo cognoscible, y enunciarlo diciendo algo.''

Demasiado ligado primero a las creencias naturalistas y a la actitud clasificatoria de un entomólogo, el


diagnóstico se consideró, dentro de la Psicología, como una mala herencia médica o una mala herencia
psiquiátrica, en el sentido más formalista y menos dinámico de la psiquiatría clásica. Se consideró al
diagnóstico como sinónimo de un reconocimiento fijo, al estilo de una fotografía con cámara fija como
planteaba Cronbach (1970) al caracterizar las técnicas objetivas. Una cosificación del conocimiento, una
manera arbitraria de encasillar a las personas

Para la Psiquiatría contemporánea, la aplicación de pautas ordenadoras europeas, o norteamericanas,


como el Manual de Diagnóstico Estadístico, el DSM IV por ejemplo, resultó en parte superadora ya que
las clasificaciones pueden hacerse en varios ejes a la vez (en realidad exige un diagnóstico según 5 ejes),
a diferencia del modo clásico en el que una persona entraba en uno u otro casillero de forma excluyente.
El diagnóstico de la personalidad más frecuente es el de “desorden de la personalidad”, los pacientes
que cumplen los criterios de un desorden a menudo cumplen los de un segundo, y hasta un tercero
también. Esto ocurre porque el diseño del DSM se pensó como ateo- rico para evitar controversias
ideológicas, es decir que la relación entre los modelos se basa en la observación empírica; si ésta se
demuestra incorrecta no hay alternativa.

3. Pronóstico

Se ha señalado anteriormente la complejidad del quehacer diagnóstico en la práctica clínica asistencial.


Consideraré ahora brevemente su faceta aledaña, el pronóstico. Si diagnosticar implica por su propio
origen semántico, discernir, no es menos cierto que llevarlo adelante supone proceder de acuerdo a ese
discernimiento, decidir, a partir del reconocimiento de ciertos signos, si existe o no enfermedad y de qué
enfermedad se trata y establecer un pronóstico que, en el caso de la Psicología clínica, consiste en una
conjetura o predicción probabilística del curso que tomará la perturbación y de las posibilidades de
cambio a partir de la intervención terapéutica. La tarea diagnóstica conlleva, pues, un “para qué”.

Con el fin de adecuar nuestra oferta de tratamiento, saber cuál es el abordaje terapéutico apropiado
para cada paciente en particular (terapia breve, prolongada, individual, de pareja, grupal, de grupo
familiar, con qué frecuencia, si puede ser de orientación analítica, cognitivo-conductual, sistémica, con
medicación paralela, etc.), y de acuerdo a la situación que atraviesa. O bien, de tomar la decisión de no
realizar ningún tratamiento.

En la práctica clínica de la Psicología, el diagnóstico no es una meta en sí misma, como tampoco lo es


para el médico, el psiquiatra o el psicoanalista, cada uno de los cuales aplicará los instrumentos propios
de su disciplina o especialidad, con vistas a tomar una decisión respecto de la dirección que imprimirá a
sus futuras intervenciones. En este sentido, si bien diagnosticar supone partir siempre de una
clasificación de signos, debe también incluir una consideración del funcionamiento total de la
organización psíquica del entrevistado que permita pronosticar sus posibilidades de cambio. Para ello,
aquellos “índices o indicadores” que se han separado en un primer momento, deberán volver a
reunirse e integrarse para dar cuenta de las conductas y comportamientos del entrevistado, no solo de
aquellas consideradas como “desviadas” de la norma sino también de las que se ciñen a ella. Esto
permite trabajar la “hipótesis pronostica” tomando en cuenta los recursos del Yo (cognitivos, afectivos,
del relacionamiento interpersonal), y las posibilidades de cambio psíquico condicionadas por su historia y
su estructura

En síntesis, diremos, que el estudio de la personalidad con fines diagnósticos y pronosticos, para la
indicación de un tratamiento, debe ofrecemos:

1) La descripción de la conducta normal y habitual junto con la más desviada o “anormal". Pero a ello
debe agregarse

2) La explicación de los objetivos y consecuencias de dichas conductas. Se requiere comprender los


significados, contextúales de las conductas,

3) No sólo las limitaciones del paciente, sino también sus posibilidades de cambio.

4) Debe haber un marco teórico de referencia que sea capaz de explicar la cohesión entre los distintos
aspectos de la conducta del paciente,

II. La Entrevista Diagnóstica como parte de un proceso

Ya sea como única intermediación técnica, o combinada con pruebas psicológicas, La entrevista debe
estudiarse como unidad dentro de un proceso reflexivo construido sobre la base de un vínculo entre
consultante y consultor.

En la transmisión de nuestra práctica como Entrevistadores, poníamos el acento en dos ejes:

1) La consideración de la Entrevista como un instrumento propio del método clínico que debía ser
combinado con otros instrumentos (pruebas psicológicas) para alcanzar un diagnóstico “objetivo” de la
personalidad.

2) La Entrevista como parte de un proceso Psicodiagnóstico, que se desarrolla en etapas sobre la base
del vínculo construido entre el Entrevistador y el Entrevistado, en un contexto situacional específico: la
“situación proyectiva”, que admite la inclusión de otros intermediarios técnicos

Según Bleger (1973) no hay observación pura ni observador totalmente objetivo, y la máxima objetividad
se alcanza incluyéndolo como variable que condiciona el fenómeno observado. Para Bleger la Entrevista
constituye un campo específico de conocimiento en el que juegan fuerzas en conflicto (dinámica) propias
de la historia del Entrevistado y de la relación inaugurada con el Entrevistador. Se refiere a los
fenómenos transferenciales, la actualización de pautas de conducta interpersonal, sentimientos e ideas
inconscientes, que se establecieron en el curso de su desarrollo y que el entrevistado vivencia y actúa en
relación al entrevistador. De acuerdo a ellos, le asigna roles al entrevistador y se comporta en función de
los mismos. Por su parte, el entrevistador reacciona frente a dichas manifestaciones: estos son los
fenómenos contratransferenciales que constituyen el efecto que las antedichas manifestaciones tienen
sobre su propia organización de la personalidad.
Definieron al Psicodiagnóstico como un proceso desarrollado en etapas y destinado a explicar, de
acuerdo a la Teoría Psicoanalítica de M. Klein, la dinámica del caso, integrándolo en un cuadro total que
comprendiera aspectos enfermos y adaptativos de la conducta del Entrevistado, y abriendo de esta
manera el camino para elaboraciones y desarrollos posteriores. Diferenciaban la Entrevista Inicial (a la
que consideraban una técnica más y no “la” técnica por excelencia del método clínico), de las Entrevistas
“para” la administración de tests, y dentro de ellos consideraban las Técnicas Proyectivas (TAT, TRO,
Rorschach, Gráficos) como insustituibles a la hora de llevar a cabo un diagnóstico y pronóstico del
consultante.

El modelo de Entrevista Psicodinámica y semidirigida planteado por dichas autoras se caracteriza por:

a) Un momento inicial con técnica directiva para la presentación mutua, aclaración del encuadre,
registro de los datos de filiación, etc

b) Un segundo momento más libre, para que el entrevistado exprese su motivo de consulta, y c) Un
momento final una vez agotado el discurso espontáneo del paciente, en el que se direccionaban las
preguntas, y/o los pedidos de aclaración o desarrollos sobre temas inconclusos, de acuerdo a una guía
temática que exploraba el funcionamiento de la personalidad por áreas (familia, amistades, pareja,
trabajo, hobbies, creencias religiosas, valores morales o concepciones políticas, etc.).

Esta entrevista inicial permite formular hipótesis a partir de la autopresentación del consultante en
respuesta a la consigna inicial: “Hábleme de usted/vos”, y del estudio cualitativo de las respuestas a la
exploración llevada a cabo en base a una “guía temática” establecida de antemano. El estudio se centra
en el Motivo de Consulta (manifiesto y latente).

A partir de sus primeras hipótesis, formuladas con los indicadores registrados en la primera entrevista, el
Psicólogo diseña su estrategia y planifica la batería de técnicas auxiliares que incluirá en cada caso en
particular y de acuerdo a la demanda planteada. A lo largo de todo el proceso el Entrevistador asume la
tarea ética (Veccia y otros, 2002) de ir comunicando sus comprensiones al entrevistado (aspecto del rol
llamado comúnmente “devolución” y que alude a la necesidad de reintegrar aspectos proyectados del
funcionamiento psíquico del consultante a través de sucesivas síntesis construidas entre ambos). La
Entrevista, dentro de esta consideración es un paso previo a la implementación de técnicas, pero el peso
de 1a garantía científica del diagnóstico no recae tanto en ella sino en la integración llevada a cabo entre
ella y los resultados de los tests, a partir de la implementación de una estrategia combinada.

III. Validez y Confiabilidad de la Entrevista

Cada Entrevista es una unidad con apertura y cierre, pero pertenece a una cadena secuencial de un
proceso de desarrollo reflexivo que llevan a cabo una o más personas con un profesional experto que la
conduce para dilucidar en qué consiste el sufrimiento de las mismas y cómo propender a la ampliación
de su capacidad de autoconocimiento

Cronbach (1970), considera a la Entrevista y a las Técnicas Proyectivas como instrumentos de “banda
ancha”, por la gran amplitud y diversidad de datos que permiten recoger en poco tiempo. En cambio,
los tests de “banda estrecha” como los cuestionarios y escalas, permiten medir rasgos concretos y
específicos (por ejemplo, temores, ansiedad, respuesta al estrés, etc.), y por lo tanto es más fácil
adecuarlos a los criterios psicométricos de validez y confiabilidad
Empero tal como lo plantea Avila Espada, es preciso recordar que la validez no puede ser establecida con
independencia de los siguientes criterios: - los objetivos de la entrevista. - El contexto en el que se
realiza. - El sistema teórico o marco referencial del investigador.

Es válido todo método que detecte lo que se pretende investigar. Pero si lo que perseguimos es
describir, comprender y explicar la dinámica y estructura de la personalidad del entrevistado de acuerdo
a la Psicología Psicoanalítica, los hechos no son de observación simple sino que están determinados por
la teoría, por lo tanto, para que el método sea válido deberá ser consistente tanto con los hechos
observados como con la teoría en la que pretende apoyarse

Recordemos que el modelo psicoanalítico de la personalidad fue producto de la interacción entre la


observación clínica y la elaboración de la teoría. La observación clínica daba lugar a la elaboración de
teorías referentes a los principios o hipótesis generales de mayor nivel de abstracción que podían aclarar
la relación entre los fenómenos observados.

Freud conduce el interrogatorio en base a preguntas cerradas y semidirigidas que se centran primero en
el motivo de consulta; Los ahogos que sufría Catalina y que él clasifica como “ataques de angustia”,
descartando de entrada su origen orgánico. Luego dirige la exploración a lograr que la muchacha llevase
a la conciencia los recuerdos de la “escena traumática” que supone dieron lugar a los mismos. Lo hace
guiado por una hipótesis: “La angustia se me había revelado muchas veces, tratándose de sujetos
femeninos jóvenes, como una consecuencia del horror que acomete a un espíritu virginal cuando surge
por vez primera ante sus ojos el mundo de la sexualidad’’

En nuestro medio y ya dentro de los desarrollos posteriores de la teoría, fue David Liberman uno de los
primeros en advertir la necesidad de abordar de modo más sistemático el estudio de las entrevistas
previas a la iniciación de tratamientos analíticos, marcando la diferencia entre la etapa diagnóstica y la
terapéutica.

Lo hizo planteando que el objetivo de las Entrevistas iniciales era la formulación de las hipótesis
diagnósticas y las hipótesis predictivas, de modo de tener una visión probable de lo que podría ocurrir
en los primeros momentos de la terapia.

Es conveniente tener por lo menos dos entrevistas previas, porque en la primera el paciente suele venir
con una expectativa armada, y frente al impacto de ver frustrada dicha expectativa se empobrece su
repertorio habitual de respuestas frente a los estímulos originados en la entrevista. Es necesario, por lo
tanto, un estudio individual y comparativo de lo que ocurre en ambas entrevistas y de las inferencias
acerca de la elaboración entre y durante las mismas.

En el caso específico de la metodología psicodiagnóstica disponemos de una o más entrevistas iniciales;


entrevistas con inclusión de tests y técnicas psicométricos y proyectivos; y entrevistas de cierre y
síntesis al final del proceso. En todas ellas se aplica el método de recurrencias y convergencias entre
indicadores con la finalidad de basar las hipótesis en suficiente evidencia

En cuanto a la confiabilidad de un instrumento, ésta consiste en el grado de identidad entre las distintos
resultados al aplicarlo un mismo investigador (o varios diferentes) en repetidas ocasiones sobre un
mismo sujeto o situación. La confiabilidad será alta si los resultados logrados son coincidentes o si los
investigadores pueden dar cuenta de las diferencias en forma consistente.

El problema radica en el sesgo causado por la visión propia de cada entrevistador. En este sentido los
tests psicométricos y los cuestionarios por su carácter extrínseco, serían más confiables pero menos
válidos por su distancia con los hechos clínicos. Las Técnicas Proyectivas aumentan en algunos casos la
validez pero resultan menos confiables

Según Abraham, R. F., (2001), al no haber convenciones ni directrices en el momento de la recogida de


información, ni en el momento de interpretarla y usar términos abstractos (metapsicológicos), es
imposible someter a comprobación empírica los resultados obtenidos

Dentro de la Psicología Clínica la entrevista es la técnica de evaluación más utilizada y muchas veces el
único instrumento de evaluación que aplica el profesional. Sin embargo para aplicarla se requiere de una
adecuada formación teórica y práctica, un prolongado entrenamiento, y permanente investigación para
ampliar sus bases teóricas y metodológicas.

IV. Encuadre de la Entrevista

Otro problema referido a la práctica con entrevistas es el del encuadre, muy distinto en el ámbito
privado y en las instituciones. Al respecto podríamos diferenciar al menos tres variables del encuadre
que adoptan características distintivas según el ámbito de que se trate:

- Lugar

- Tiempo (duración/ frecuencia)

- Honorarios

En cuanto al lugar o espacio físico en el que se desarrolla la entrevista, un consultorio privado ofrecerá
en principio un marco de mayor intimidad, una ambientación con pocos muebles (escritorio, sillas,
sillones y/ o diván) será suficiente y unas luces tenues no perturbadoras. Todo ello en función de la
moderación de los estímulos que coadyuva para que sea el paciente quien estructure el “campo de la
entrevista”

La institución pública, por caso el hospital, mostrará un encuadre más plástico. El paciente deberá
atravesar diversos lugares, recorrer la institución y tratar probablemente con empleados administrativos
antes de llegar al consultorio del Psicólogo, muchas veces sumando a su natural ansiedad la de tener que
sortear verdaderos laberintos edilicios o atravesar salas médicas, cruzar pabellones, etc. Generalmente
los consultorios están pegados unos a otros y a veces separados sólo por tabiques delgados, con lo cual
la intimidad ofrecida será menor. Además pueden ocurrir interrupciones por parte del personal de
enfermería o maestranza o de los propios médicos cuando los consultorios son usados con múltiples
funciones. Aun así es posible desarrollar la entrevista y favorecer la concentración necesaria pero habrá
que estar alerta a las reacciones del entrevistado frente a los frecuentes imponderables y considerarlas
dentro del contexto de la investigación que se lleva a cabo.

Vale decir que las limitaciones edilicias o de aprovechamiento habitacional de los ámbitos
institucionales, pueden transformarse en “aliados” de la evaluación diagnóstica. Una Entrevista
psicológica clínica es una situación de campo en la que influyen múltiples factores:

- Si se desarrolla en un consultorio privado, la idealización y desplazamientos del entrevistado se dirigen


a la persona y personalidad del Entrevistador, y al escenario de su consultorio, no importa la escuela en
que aquél se haya formado. La “transferencia” es de persona a persona. - Si se desarrolla en el
consultorio de una institución privada o pública. La transferencia es también “institucional”. El
Entrevistador puede resultar un individuo anónimo para el entrevistado.
En cuanto al tiempo de duración lo ideal serían entrevistas iniciales de alrededor de una hora a hora y
media ya que es mucha la información a recabar y el trabajo de observación. La duración estimativa de
las entrevistas, incluso las iniciales, deben comunicarse al entrevistado desde el inicio para que él
disponga de las prevenciones necesarias. Cuando se trata de un Psicodiagnóstico con inclusión de
pruebas psicológicas también deberá explicitarse la posibilidad de que dicho tiempo se vea aumentado.
Cuanto más explícito es el encuadre mayor es la posibilidad de investigar la variable dependiente y la
adaptabilidad del consultante al mismo}

La frecuencia en el caso de las entrevistas diagnósticas no debe ser inferior a una por semana ya que es
necesario valorar los cambios en el entrevistado durante un lapso razonable de tiempo. Pero tampoco
conviene estirar el lapso entre una y otra ya que así se perdería el hilo conductor del discurso y se vería
afectado el desarrollo del vínculo recién iniciado.

El rol del Entrevistador

Desearía ampliar aquí algunas ideas anteriormente expuestas: el psicólogo clínico es un observador
participante, su sola presencia modifica el campo de observación. Debe ser especialmente consciente de
esta participación y de las variables que introduce y que son parte de su personalidad. Por ejemplo
cuando introduce cambios de horarios, alteraciones en las consignas, o abandonos del rol técnico.

Para operar con mayor eficacia existe un mecanismo llamado “disociación instrumental” que significa
que se identifica parcialmente con el entrevistado, comprende su situación empáticamente . Pero a la
vez se mantiene como observador del consultante, de sí mismo y del vínculo que se va construyendo
entre ambos, con el fin de mantener el ejercicio de rol que es una de las variables fijas del encuadre. Por
ejemplo si atiende a una persona que ha llegado muy angustiada y con manifestaciones de llanto debido
a una situación traumática que ha padecido, el entrevistador debe permitir esta expresión, acompañarlo
pero no involucrarse afectivamente con él.

El Entrevistador acomete varias tareas simultáneas: Escucha y Observa mientras en el “fondo” de su


mente aparecen asociaciones, pensamientos, fantasías, recuerdos, relacionados con lo que manifiestan
los Entrevistados. Aspectos de su experiencia profesional general y experiencias personales . Este
proceso es en parte activo: observa-escucha, elabora síntesis, construye hipótesis provisionales,
formula nuevas preguntas para comprobar las hipótesis, modificarlas o desecharlas. Y en parte pasivo
ya que deja evolucionar y desplegar el discurso, tolera la ansiedad, mantiene una actitud receptiva .
Aquí el concepto de “escucha” debe ser considerado en un sentido diferente a una mera actitud pasiva,
ya que ella debe permitir la intervención oportuna del psicólogo. Dichas intervenciones lograrán que el
discurso se modifique, se amplíe y asuma un nuevo sentido para el entrevistado. Y deben ser siempre
formuladas de manera clara, en un lenguaje de nivel acorde a la comprensión y/ o entendimiento del
sujeto y a la situación planteada.

El psicoanalista tiene que ser un excelente observador, (....) es un ser eminentemente activo y en primer
lugar observador. Esa es la primera acción activa, el primer gesto activo es observar. El segundo gesto
activo es entender el sentido de las palabras o del dibujo, o de la plastilina si es un niño!, del movimiento
del cuerpo ya sea un adulto, o no!, En fin... tomar sentido, dar sentido, el psicoanalista es un generador
de sentidos.

Observar y dar sentido, no son más que preliminares que conducen a la acción, al gesto que va a ser
culminante, y decisivo y que va definir que este operador es un psicoanalista. Ese gesto, es el gesto de
una escucha muy concentrada, en el fantasma que habita el paciente. ¿Qué quiere decir una escucha
muy concentrada en el fantasma que habita el paciente? Quiere decir que el analista ha comenzado por
observar, ha seguido por dar sentido, para llegar a ese punto en el que él, está más allá del sentido,
trasciende al sentido para percibir, quizás en un primer tiempo, inconscientemente, y luego
conscientemente, percibir los fantasmas, que son la producción del inconsciente del paciente: Esto es,
para mí, lo esencial del acto analítico.”

De acuerdo a nuestra propia experiencia y marco teórico diríamos que en la práctica del
psicodiagnóstico la atención del Entrevistador se “concentra” en:

a) El contenido y la forma manifiesta del discurso, lo que dice el paciente, cómo lo dice, su
conducta, ¡o que expresa gestualmente, b) El contenido latente que subyace al texto manifiesto,
y que corresponde a las fantasías inconscientes de relaciones de objeto y c) La interacción entre
ambos.

Perfil del Experto Experto es el profesional que posee una metodología técnica que le permite arribar a
los objetivos planteados.

Según Ezpeleta (2001) existen una serie de habilidades generales necesarias para la buena ejecución de
la ED que pueden ser aprendidas. Entre ellas se encuentran las habilidades comu- nicacionales y la
capacidad de establecer una buena relación con el entrevistado (rapport).

Las tareas de diagnóstico y psicoterapia no son excluyentes y es deseable que un buen psicólogo clínico
reciba entrenamiento en ambas. Probablemente la especialización en la administración de técnicas
auxiliares contribuya a forjar un perfil del psicólogo que lo desvincula de la pregunta crucial en la clínica
que es: ¿para qué formular hipótesis diagnósticas?, ¿cuál es el objetivo de utilizar refinados instrumentos
diagnósticos? La respuesta según mi opinión es que dicha especialización debe volcarse en el correcto
asesoramiento y orientación terapéuticos. No se trata de diagnosticar por una ambición meramente
clasificatoria sino diagnosticar para planificar nuevas intervenciones en pos de ayudar al paciente a
comprenderse a sí mismo y a elaborar los recursos que le permitan enfrentar los obligatorios conflictos
de la vida.

La flexibilidad en los procesos de pensamiento y empatia resultan indispensables para este perfil
profesional, la rapidez de las síntesis y la capacidad de análisis, la habilidad verbal para registrar el código
particular del examinado y usar metáforas, analogías, expresiones y giros verbales que tornen
comprensibles sus señalamientos, su actitud atenta pero no reconcentrada o evasiva, permite al
entrevistado ir experimentando la confianza básica y el rapport necesarios. El Entrevistador debe brindar
una imagen de estabilidad. Las primeras entrevistas son siempre exploratorias en un doble sentido: el
/los entrevistado/s exploran también cómo somos, quieren descubrir nuestros códigos, qué aprobamos y
qué no, cuáles son nuestros valores, etc

Formación del Experto:

En síntesis, las condiciones para elaborar informes útiles sobre la organización de personalidad del
entrevistado o del grupo evaluado son:

1) psicoterapia personal 2) conocimientos y formación teórico-práctica actualizada y constante 3)


training especializado 4) práctica en investigación con los distintos modelos de instrumento 5)
supervisión de los casos.

A las habilidades generales mencionadas, se agrega el conocimiento del propio perfil, es decir, de las
características personales del Entrevistador.
Dentro del perfil personal incluye variables tales como los modos o funciones de la comunicación que se
manifestarían a través de diferentes dimensiones. El autor resume aquellas que le parecen relevantes y
advierte que dichas dimensiones se representan como un continuo que admite todos los términos
medios. De ellas citaremos las que por nuestra parte consideramos de mayor relevancia para la tarea
psicodiagnóstica, a saber:

1) Función Instruccional, referida a las acciones que fijan los alcances y límites de la relación establecida
con el paciente, la distancia entre ellos y los intercambios considerados legítimos dentro de esa relación.
Sus dimensiones relevantes son: Rigidez versus flexibilidad; Asimetría marcada versus asimetría
moderada.

2) Función Atencional, tradicionalmente llamada “función de escucha”, (y sobre la que ya nos hemos
referido en párrafos anteriores) para la que el autor contempla las siguientes dimensiones: Activa versus
receptiva; Concentrada versus abierta. 1) Función Operativa, son las acciones llevadas a cabo para
cumplir con el plan de tareas. El estilo personal influye en el cumplimiento de las mismas de manera
diversa: Directivo versus Persuasivo; Lógico (literal) versus Retórico (figurado). 2) Función de compromiso
vincular, abierta en dos direcciones: a) Compromiso interpersonal: se manifiesta en dos extremos que
son Proximidad versus Distancia. b) Compromiso intrapersonal: se trata del compromiso que el
profesional experimenta con su trabajo en relación con el resto de las áreas de su vida, y puede
describirse como Focalizado versus Extendido. En el primer caso el profesional involucra pocos aspectos
de su vida personal en términos de tiempo, relaciones familiares y personales, expectativas económicas y
de prestigio personal, etc

V. Distintos tipos y modelos de Entrevista

1) La entrevista de “evaluación o diagnóstico”: sus principales objetivos son la categorización,


clasificación o valoración, que permita tomar decisiones como por ejemplo la asignación adecuada del
tratamiento.

2) La entrevista de “consejo u orientación”: puede ser la única intervención y sus características estarán
determinadas por el “contexto” o la clase de orientación focalizada en las “necesidades del consultante”
(una aplicación frecuente de la misma se da en el campo de la orientación psicológica familiar, y en el
área educacional).

3) La entrevista terapéutica: el objetivo es la aplicación del tratamiento y se lleva a cabo mediante un


proceso de entrevistas.

4) La entrevista de ‘‘investigación”: funciona para la recogida de información, contexto en el que se


efectúan observaciones, o introducen “tratamientos experimentales” sometiendo a control simultáneo
variables del comportamiento. Aquí la entrevista es una técnica dentro de un diseño experimental.

5) La entrevista “focalizada”: en ella existe un foco de interés que guía la exploración, puede tratarse de
una evaluación, de un pronóstico en situaciones de urgencia o crisis

Existen dos tipos de situaciones en las que la Entrevista psicológica debe forzosamente hacerse
Operativa. Una de ellas es ante situaciones vividas por el paciente como traumáticas, ya sea porque
irrumpen sorpresivamente provocando un monto de angustia para el cual el Yo no contaba con los
mecanismos de defensa indispensables, o bien porque se trata de un Yo disminuido previamente en su
capacidad de asimilación.
Es imperioso hacerles relatar enseguida lo ocurrido, pues de no ser así podrían reprimirlo o disociarlo en
la conciencia, y esto va a dar lugar a lo que se llama “neuro- , sis de guerra”, o “neurosis traumática”. Se
hace necesario por lo tanto, el relato de lo ocurrido tratando de traer a la conciencia la mayor cantidad
de detalles posibles aunque sean muy dolorosos o siniestros. La intervención del Entrevistador debe
apuntar a la explicitación de las ansiedades provocadas.

Una rápida intervención psicológica puede impedir que la perturbación dé paso a una inadecuada
reorganización psíquica que altere por ejemplo el normal desarrollo post-operatorio.

La semi-dirección de una Entrevista supone momentos de mayor y menor estructuración y tácticas


específicas, pero no llega a ser un interrogatorio con preguntas cerradas. Las preguntas e
intervenciones son semi-estructuradas, mantienen un nivel bastante amplio de generalidad o
ambigüedad, por ejemplo, “¿cómo se relaciona Usted con sus padres? ¿Podría explicarme un poco más
en qué situaciones se siente Usted tratado con indiferencia o no tomado en cuenta por los demás?
¿Usted mencionó casi al pasar ciertas dificultades en el estudio, cuáles son, en qué consisten?”

La primera fase de la exploración comienza con el contacto previo telefónico, el pedido de consulta, y la
primera exposición del motivo de consulta.

Esta primera exploración se centra en los aspectos verbales y no verbales del discurso del entrevistado:
cómo es, cómo se presenta, su vestimenta, gestos, mirada, silencios. Por dónde empieza su
autopresentación, en quién la centra, en sí mismo o en otros. Si habla de su presente o de su pasado,
qué temáticas aborda y cómo lo hace. Si relata síntomas, vivencias, con qué lenguaje, si busca ser
comprendido por el Entrevistador, si empieza por el cuerpo, la mente, sus relaciones con otros. Qué
“personajes” aparecen en su relato y cómo los trata, como los define: son absolutamente “buenos” o
“malos”, tienen diferentes aspectos, lo perjudican siempre, son benévolos, qué grado de ambivalencia y
frustración tolera en sus relaciones, cómo se refiere a la realidad externa, al país, a su grupo, comunidad,
etc. Qué dice de su trabajo, si lo tiene o no, cómo lo considera, cuáles logros expresa, cuáles
frustraciones, cómo son sus relaciones laborales, si acepta reflexionar sobre sí mismo, cómo lo hace, si es
derivado o “mandado” por otro, quién y de qué manera, si está medicado, cual es la medicación, cuánto
hace que la toma, y qué significado personal le atribuye.

- Evaluación de la situación habitual del paciente y sus rasgos de personalidad. Implica el estudio de la
motivación, estilo de vida, visión de sí mismo, de los demás y del mundo, visión global del medio físico
donde vive y se desenvuelve el paciente, ubicación, confort, acceso a negocios, centros comunitarios e
iglesias. Dónde vive el paciente, el fugar que tiene para sí, la violencia del medio, la tolerancia del
paciente a esa violencia (muchos pacientes no salen por temores), el nivel de ruido, si tiene mucha o
poca privacidad, la ancianidad, la pobreza, que muchas veces restringen el acceso a la salud, la diversión
o el culto

- La información acerca de las relaciones interpersonales. Conocer el medio ambiente social permite
conjeturar acerca de las posibilidades de estrés o sostén que provienen de ese entorno humano. Su
manejo o modificación puede constituirse en una forma de ayuda a| paciente.

- Interrogatorio acerca de las actividades habituales. Conocer si las actividades habituales son
estresantes o gratificantes. El estrés ocupacional puede estar relacionado con cambios en el trabajo, la
relación con compañeros de trabajo, la pérdida real o imaginada de capacidades. También influyen las
fluctuaciones económicas, las cargas laborales, la relación con superiores,
-Evaluación del estado financiero o legal. La falta de recursos para el cuidado de la salud o la falta de
medios económicos para vivir generan altos niveles de estrés que pueden provocar estados patológicos o
mantenerlos. También es importante averiguar si está involucrado en algún tipo de litigio por injurias
reales o percibidas como reales. I

“ ¿Por qué ahora? Exploración del problema actual que lo trae a la consulta, es decir, del valor del factor
desencadenante de la consulta. Existen pacientes que esperan un largo tiempo por temor, otros tienen
tendencia a sufrir en silencio, buscan otros tipos de ayuda, no tienen conciencia plena de su situación: en
estos casos hay ego sintonía

La evaluación de la estructura de la personalidad debe complementarse con la historia de modificaciones


y cambios en el Entrevistado para prever sus posibilidades de cambio psíquico y su accesibilidad
terapéutica. (Veccia, 1994, 1998). La formulación de preguntas, pedidos de explicaciones,
confrontaciones y señalamientos, que son frecuentes en la entrevista depende del objetivo que guía la
investigación, del estilo comunicacional del Psicólogo, y del impacto que en su personalidad produce la
organización del psiquismo del entrevistado y su propia modalidad comunicativa

A partir de las intervenciones del Entrevistador puede evaluarse la “capacidad terapéutica” del
entrevistado: la forma en que los Entrevistados reciben nuestras hipótesis y lo que hacen con ellas, el
interés que puedan movilizar por los fenómenos relaciónales y emocionales, los giros favorables en la
relación de objeto a lo largo de la Entrevista son indicadores de su capacidad para aprovechar la
experiencia, evolucionar, tolerar la ansiedad, de la elasticidad o rigidez de sus defensas, de su estructura,
etc.

Uno de los errores más frecuentes consiste en que el consultor aplique rutinariamente técnicas de
entrevista sin considerar el carácter diferente de cada consulta. En este caso el Entrevistador actúa como
teniendo “a priori“ el conocimiento del Entrevistado, y utiliza un modelo fijo de Entrevista que aplica a
todos por igual.

Ningún esquema rígido es positivo en la Entrevista

La pregunta del Entrevistador, si está bien instrumentada puede ser un puente en la relación que se
busca establecer con el Entrevistado.

Los distintos diseños de Entrevista responden a las diversas teorías y modelos de la Personalidad que
fueron surgiendo dentro de la Psicología clínica

En los procesos diagnósticos en base a Entrevistas, y entendiendo que el método psico- diagnóstico sería
un caso especial dentro de ellos, podrían discriminarse las siguientes fases o momentos:

a) Primera entrevista de apertura y recolección de datos. b) Elaboración de los datos obtenidos y


apertura de nuevos datos. c) Reelaboración combinatoria. d) Entrevista final de síntesis y cierre.

VII. Entrevista Estructural según Kernberg

Sobre la ED se fueron elaborando nuevos desarrollos, producto de sucesivas investigaciones en el campo


clínico. Así, Otto Kernberg (1978) en su libro “Trastornos graves de la personalidad” presenta lo que él
llama un diseño de segunda generación respecto de la entrevista diagnóstica tradicional, de enfoque
dinámico.
La línea de pensamiento del autor se encuentra dentro de la Psicología psicoanalítica y se caracteriza por
el intento de articular tres desarrollos teóricos diferentes pero según él, complementarios:

a) La Teoría de los instintos o pulsiones (S. Freud).


b) b) La Teoría de las Relaciones Objetales (Melanie Klein).
c) c) La Psicología psicoanalítica del Yo (H. Hartmann).

Su objetivo es el diagnóstico de la organización estructural intrapsíquica, y busca establecer diagnósticos


diferenciales entre las estructuras neurótica, psicótica y borderline (organizaciones limítrofes). Se realiza
enfocando la relación o interacción Experto-paciente en el aquí y ahora de la Entrevista. Por medio de
este método se investigan tres características estructurales:

1) Presencia o ausencia de Prueba de realidad. 2) La identidad y su difusión. 3) Las operaciones


defensivas (primitivas o avanzadas).

La “Entrevista Estructural” diseñada por Kernberg presenta un desarrollo en tres fases:

1) Fase Inicial

La investigación de los síntomas: ¿qué dificultades tuvo o tiene el Entrevistado? ¿Cómo llegó a la
consulta? Dejando a cargo del paciente la descripción de sus sufrimientos o problemas. En esta primera
etapa explora la Prueba de Realidad y la Conciencia de Enfermedad. Se interroga sobre los motivos de
consulta, dificultades, problemas. Si se tiene información de otras fuentes se lo hace saber al paciente en
forma indirecta pidiéndole aclaración sobre éstos temas.

Objetivo: evaluar la conciencia de enfermedad, la necesidad real o manifiesta de tratamiento, las


expectativas reales o fantaseadas de tratamiento, las posibles reacciones del paciente frente a una
recomendación terapéutica. El primer paso del test de realidad consiste en detectar si habla libremente
o no, tiene habilidad para recordar, preguntar y responder, sensorio claro, buena memoria y adecuado
nivel de inteligencia. La exploración se dirige a evaluar cómo se describe el paciente o describe su
personalidad.

En este punto se comparten las impresiones con el paciente y se le pregunta si puede percibir lo que el
Entrevistador ha experimentado como extraño o desafiante. Este es un nuevo indicador de la Prueba de
realidad. Si no aparece pérdida de la prueba de realidad se pasa a la segunda fase. Si aparece, y/ o se
combina con alteración de la identidad debe buscarse el diagnóstico diferencial entre psicosis orgánica o
funcional.

2) Fase Media

En la segunda fase la consigna es: “Ahora me gustaría saber más de Ud. como persona... la forma en que
se percibe Ud. mismo, y cómo piensa que lo perciben los demás” ...explorando los rasgos de carácter y
sus posibles patologías. Los pacientes con organización neurótica conservan la P. de Realidad, tienen una
identidad integrada, y mecanismos de defensa centrados en la represión.

Desde este momento comienzan a investigarse los rasgos patológicos del carácter: las dificultades en las
relaciones interpersonales, entre el ajuste al medio social y las necesidades psicológicas internas. En esta
etapa se pretende conocer más al paciente como persona: cómo se percibe y cómo siente que lo ven los
otros significativos

3) Fase final. Terminación


En la tercera etapa aborda la investigación de los vínculos que estableció y establece el Entrevistado con
su entorno humano, los otros significativos: “Me gustaría que me diga algo sobre las personas más
importantes en su vida”..

Después de la tercera fase se aborda la investigación de “puntos adicionales”. Su pregunta es: “¿qué
piensa Ud. que yo debería haberle preguntado y no lo he hecho todavía?”. Esta es la fase de terminación.
Aquí el paciente puede dar nueva información que considere importante o bien, aportar mayores
reflexiones sobre temas ya explorados. Es un tiempo suplementario para que el Entrevistado haga
preguntas y el Entrevistador responda; o para manejar ansiedades o complicaciones inesperadas

Se proponen claramente ciertas intervenciones:

a) Clarificaciones de aspectos confusos o poco desarrollados del discurso del paciente. b)


Confrontaciones entre aspectos contradictorios. c) Interpretaciones, en los exclusivos momentos en que
sean necesarias y siempre sobre la relación transferencial establecida.

La propuesta de Kemberg revela, pues, una de las más interesantes modalidades de articulación del
marco de referencia psicoanalítico, la Psicopatología, y la Entrevista Diagnóstica. Para finalizar y
volviendo al estudio de nuestra Entrevista semidirigida en Psicodiagnós- tico, nos interesa remarcar que,
si bien existe en ella cierto “plan de preguntas” previo que abarca las áreas a investigar (y en este sentido
la Entrevista Semidirigida es también un tipo de Entrevista pautada) no es menos cierto que deben
respetarse los ciclos asociativos espontáneos del paciente sin frenarlos abruptamente con nuevos temas
o preguntas. Con esto estamos implicando que el objetivo es conocer hechos históricos de la vida del
paciente, y conocerlos tal como los ha vivenciado, El Entrevistado no informa hechos totalmente
“objetivos”. Su objetividad es relativa. Informa el resultado de una elaboración que ha llevado a cabo
sobre dichos sucesos. En cuanto a la “realidad externa”, está siempre en función de su “realidad
interna”, podríamos decir que comunica “apercepciones” o interpretaciones de esa realidad. (Bellak,
1990). Siendo que, por otro lado, dicha realidad interna varía según el momento vital y las circunstancias
que atraviesa el Entrevistado. El proceso psicodiagnóstico es pues un proceso dinámico, transferencial-
contratransferencial. Debido a sus características surgen valiosos elementos diagnósticos acerca de los
sistemas de relaciones objetales primitivos activados en el vínculo establecido con el Entrevistador,

En síntesis:

En una Entrevista Psicológica con fines diagnósticos no sólo hallamos un intercambio de palabras” entre
dos sujetos con roles asimétricos. Tambien emergen los fenómenos derivados de la actualización de
relaciones humanas pasadas con su fuerte carga emocional agregada. En la presencia recíproca de
Entrevistado y Entrevistador, se produce el fenómeno de la transferencia. Adoptamos el criterio según el
cual, este fenómeno está presente en toda situación interpersonal y no se restringe únicamente al
ámbito terapéutico (es necesario diferenciarlo del concepto de “neurosis de transferencia” descubierto
también por Freud). Las “señales” o indicios del Entrevistado en este sentido, impactan sobre el
Entrevistador y, a veces, lo privan de ser”enteramente objetivó" y lo obligan a re-organizar su propia
personalidad. El origen de las manifestaciones transferenciales es inconsciente y no es controlable. El
Entrevistador puede llegar a expresar todo tipo de ideas o respuestas “desatinadas”, nerviosismos,
simpatías o rechazos; en fin, conductas que lo sorprenderán a él mismo cuando logre reconstruir con
más distancia la experiencia y/o con la ayuda terapéutica

El método psicodiagnóstico consiste en una sucesión de entrevistas semidirigidas. En las fases de


apertura y cierre el diálogo entre Entrevistado y Entrevistador se lleva a cabo sin intermediarios,
mientras que en el desarrollo de las etapas medias la técnica se adaptará al uso de instrumentos
auxiliares combinados

Dentro de las Técnicas Proyectivas auxiliares en el estudio de estos fenómenos; específicos en la


Entrevista, contamos con el Test de Relaciones Objetales de Herbert Phillipson (1990), uno de los más
elaborados instrumentos de evaluación de la personalidad

POWER POINTS PRÁCTICOS

PSICODIAGNOSTICO

Proceso de recopilación y evaluación de datos y de elaboración de hipótesis

Enfoque psicodinámico e integrador

El proceso parte de una DEMANDA O MOTIVO DE CONSULTA que puede provenir de diferentes áreas de
aplicación de la psicología (judicial, clínica, educativa)

Su objetivo es dar respuesta a la demanda y orientar respecto del tratamiento si es indicado

PERFIL DEL EXPERTO:

• Habilidades comunicacionales.

• Capacidad para establecer un buen rapport.

• Flexibilidad en los procesos de pensamiento.

• Capacidad de análisis y síntesis.

• Actitud atenta pero no evasiva.

• Formación especializada.

• Práctica en investigación con los instrumentos que utiliza.

• Actualización.

• Psicoterapia personal

ENTREVISTAS

MODELOS DE ENTREVISTA

 ESTRUCTURADA: Las preguntas son pautadas (modelo: encuesta)

 LIBRE: el Edo. desarrolla los temas de los que desea hablar con poca o nula intervención del
Edor. (modelo: asociación libre)

 SEMI ESTRUCTURADA: tiene distintas fases:


 Momento inicial: presentación, encuadre, datos de filiación, etc.

 Momento libre: el Edo. despliega el motivo de consulta.

 Momento final: el Edor. hace preguntas, pide aclaraciones, explora áreas que el Edo. no
mencionó espontáneamente, etc.

Preentrevista:

contacto telefónico. Motivo de consulta. Encuadre.

• 1ª entrevista (relevo observaciones de la conducta no verbal: vestimenta, gestos, miradas,


silencios).

• Datos de filiación:

 Edad

 Escolaridad (podría dar cuenta de recursos cognitivos)

 Ocupación (potencial y capacidad).

 Estudio y trabajo (elección vocacional).

Grupo conviviente y datos del grupo familiar (dependencia/independencia/vínculos)

Autopresentación En el trabajo de campo se despliega a partir de la intervención “Hablame sobre vos”.


Es importante atender al área o temática por donde comienza a presentarse.

En clínica: Indagación respecto del síntoma (motivo de consulta manifiesto): momento de iniciación,
frecuencia, por qué consulta ahora.

• FAMILIA DE ORIGEN identidad, identificaciones (a qué figuras), relación actual (mantiene


situaciones infantiles, con qué beneficio), modelos vinculares (dominio, sumisión, cooperación).

• FAMILIA ACTUAL (coherencia o discrepancia con la familia de origen en su modalidad de


organización y distribución de roles, grado de autonomía).

• PAREJA (características, parejas anteriores, constancia o labilidad. Intentar detectar incidencia de


la conflictiva edípica, caracterización del objeto elegido, tipo de vínculo que establece, rol que
desempeña, qué espera del otro, necesidades que desea satisfacer, manejo de crisis)

• SEXUALIDAD (capacidad para integrar aspectos afectivos sexuales dentro de la pareja, o los
disocia. Relacionar con momento evolutivo).

• AMISTADES (capacidad para establecer vínculos exogámicos, manejo de las emociones en estas
relaciones (rivalidad, celos, competencia, envidia, capacidad de empatía, dependencia), roles
asignados-asumidos, capacidad de vínculos duraderos y de aceptación de cambios).

• OCIO Y TIEMPO LIBRE (intereses, solo o con otros, activo o pasivo, capacidad sublimatoria)

• SALUD (si hubo problemas agudos o hay problemas crónicos y si influyen de alguna manera en la
imagen corporal, estrategias para afrontarlos o no, manifestaciones en el cuerpo).
• SITUACIONES TRAUMATICAS (capacidad para afrontar las pérdidas, tolerancia a la frustración,
fortaleza yoica).

ENTREVISTA: ANÁLISIS

1. Conducta adaptativa: ajuste a la situación de entrevista y encuadre. Arreglo, cuidado,


vestimenta. Acercamiento al entrevistador. Lenguaje corporal, gestos, posturas.

2. Aspectos de la personalidad:

a) COGNITIVOS E INTELECTUALES

b) AFECTIVOS Y EMOCIONALES.

c) DINÁMICOS

a) COGNITIVOS E INTELECTUALES

• Tipo de pensamiento: abarcador detallista, analítico, sintético, abstracto, concreto, etc.

• Recursos cognitivos: lógica, grado de claridad o confusión del pensamiento, capacidad de


organización, de planificación, de anticipación, etc.

• Originalidad en el pensamiento: capacidad de pensar originalmente con basamento en la


realidad.

• Ritmo de pensamiento: lentificado, acelerado, con variaciones, etc.

• Amplitud de intereses: variados, limitados, etc.

b) AFECTIVOS Y EMOCIONALES:

• Sentimientos respecto de sí mismo, adecuación, inadecuación, logro de identidad,


autoafirmación.

• Expresión de los afectos: los expresa, es indiferente, es vulnerable, se desorganiza frente a lo


afectivo. Angustia, ansiedad, situaciones que las despiertan, calidad.

• Reacción frente al stress emocional – recursos de afrontamiento: cómo responde frente a


situaciones de stress, capacidad de enfrentar los problemas, grado de recuperación ante los
mismos, grado de adaptación frente a situaciones nuevas.

• Control de impulsos, plasticidad para tolerarlos

3) ASPECTOS DINAMICOS:

• Conflictos significativos.

• Defensas: qué conjunto de defensas predominan, ante qué situaciones, son adaptativas,
ineficaces, rígidas.

• Capacidad de insight, posibilidades de cambio, vínculo establecido con el entrevistador

• Vínculos y relaciones objetales en los distintos espacios sociales: cómo son las interacciones:
Acercamiento: cooperación, dependencia, competencia, agresión unilateral, agresión mutua,
control, contacto unilateral, defensa.

Alejamiento: huida, replegamiento, separación, muerte, abandono

RECORDAR PARA LA ENTREVISTA:

 Utilizar un lenguaje claro para el entrevistado

 No realizar señalamientos ni interpretaciones

 No hacer cambios bruscos de temas

 Aplicar la neutralidad valorativa

 Aplicar la disociación instrumental

 Pedir aclaraciones sobre expresiones confusas, poco definidas, muy amplias o inespecíficas
(“tengo ataque de pánico”, “me llevo bien”, “todo mal con mi papá”)

TECNICAS PROYECTIVAS GRÁFICAS- HTP

ALGUNAS TECNICAS PROYECTIVAS GRÁFICAS

 Dibujo libre.

 HTP (House – Tree – Person, Casa – Árbol – Persona) (Buck y Warren)

 Figura humana (Karen Machover).

 Dos personas (Jaime Bernstein).

 FKA y FKP (Familia Kinetica Actual y Prospectiva).

 Persona bajo la lluvia.

 Persona con arma (Morocho Vázquez)

 Test del paisaje (Guberman y Boffa)

SE ADMINISTRAN LAS TECNICAS.

LUEGO HAY UN CUESTIONARIO POSTERIOR RESPECTO A EL GRAFICO DE LA CASA, LA PERSONA Y EL


ARBOL.

ANÁLISIS DE LAS TÉCNICAS GRÁFICAS

Aproximación general:

• ¿Se adecuó a la situación de entrevista?

• ¿Se adecuó a la consigna? (acepta – rechaza)

• ¿Manejó bien los materiales?


1° Paso: IMPRESIÓN GESTÁLTICA:

Primer impacto que nos despierta el dibujo

• ¿Es armónico o grotesco?

• ¿Es integrado o desintegrado?

• ¿Es estático o en movimiento?

• ¿Pobre o rico en detalles?

• ¿Es adecuado para la edad?

2° Paso: ANÁLISIS DE PAUTAS FORMALES-------- ES EL CÓMO DIBUJA

Se definen como la sistematización del aspecto gráfico a partir del cual pueden recrearse los
movimientos y las características de personalidad del Sujeto independientemente del tipo de dibujo que
se trate. El análisis formal se relaciona con los aspectos más estables de la personalidad y constituyen la
parte más estructural del dibujo

• Tamaño: el tamaño nos indicará su autoestima y autoexpansividad. Es grande cuando


ocupa más de las 2/3 partes de la hoja
• Movimiento: se asocia a actividad, iniciativa y capacidad de empatía
• Emplazamiento: Es el lugar de la hoja elegido para dibujar
• Trazo: si hay preferencia por la dirección vertical, se relaciona con determinación e
hiperactividad. Si hay preferencia por la dirección horizontal, se relaciona con debilidad y
predominio de la fantasía. En cuanto al tipo, puede ser ancho (denota energía y
vitalidad) o fino (característico de sujetos con alta sensibilidad).
• Presión: Es la fuerza de apoyo que la mano imprime al lápiz y se relaciona con el nivel
energético del sujeto
• Secuencia: permite observar los rasgos estructurales del conflicto y la defensa
• Detalles: pueden ser excesivos, escasos, adecuados o inadecuados
• Simetría: Las fallas en la simetría se relacionan con la inadecuación de los sentimientos
de seguridad en la vida emocional.
• Sombreado: si generan la idea de profundidad y/o relieve, se puede inferir actividad,
expansión y vitalidad en el sujeto. Si ensucian al dibujo o lo tacha, de acuerdo a las zonas
en donde aparezca, se relaciona con altos montos de ansiedad en relación al área
sombreada. 
• Borrado: en forma excesiva refiere incertidumbre, indecisión, autoinsatisfacción. Las
áreas borradas se estimaran como zonas de conflicto. Las tachaduras implican montos
de ansiedad elevados, dificultades para planificar la tarea y bajo nivel de tolerancia.

3° Paso: ANALISIS DE LAS PAUTAS DE CONTENIDO------ ES EL QÚE DIBUJA

Estudian los fenómenos más específicos concernientes a los aspectos psicodinámicos de cada sujeto

ANALISIS DE LAS PAUTAS DE CONTENIDO DEL GRAFICO DE LA PERSONA:


• PERSONA: Nos permite captar la imagen del sí mismo del sujeto, su autoconcepto y esquema
corporal. Puede motivar la representación de un autorretrato, del Ideal del yo o de una persona
significativa. Fijarse orientación a derecha (futuro) o izquierda (pasado).
• Cabeza: es por lo general lo primero que se dibuja. Es el centro de la función intelectual, de la
imaginación y representa el concepto de yo. ´Pueden ser grandes (deseos de poder, vanidad,
narcisismo) o pequeñas (inadecuación intelectual) en relación al resto del cuerpo
• Pelo: infiere vitalidad, capacidad de seducción
• Cuello: es el vínculo entre lo intelectual y lo afectivo
• Tronco: tiene dos significaciones. La parte superior, remite a la afectividad y la emoción; la parte
inferior a la sexualidad.
• Cara: será referente de los estados emocionales, formas de contacto social y modalidad de las
emociones implicadas en el contacto con los otros y el concepto del yo.
• Ojos: su omisión revela asilamiento social, tendencia a negar los problemas y escapar refugiándose
en la fantasía
• Boca: como línea recta, tendencia verbal sádico-agresiva; como línea cóncava indica pasividad y
complacencia, como línea convexa, amargura. El dibujo de bocas abiertas o rotas habla de dificultad
para lograr introyecciones adecuadas y dependencia. Los labios muy marcados refieren dependencia
oral
• Nariz: puede funcionar como símbolo fálico
• Orejas: no son habituales.
• Mentón: se relaciona con fuerza y determinación, propios de caracteres enérgicos
• Barba o bigotes: puede indicar dificultades o inadecuación sexual, implicando una búsqueda
compensatoria de virilidad.
• Genitales: la aparición en el dibujo de los genitales es un signo de patología, angustia por el cuerpo y
pobre control de los impulsos
• Brazos y manos: instrumentos para operar en la realidad, la parte del cuerpo que establece
contactos y que hace cosas. Representan los recursos del yo para instrumentalizar las necesidades
internas en relación con los elementos del mundo externo
• Manos y dedos: indican la capacidad de tomar al mundo, de orientarse en él. Implican la
manipulación y el contacto con los objetos
• Dedos: largos o reforzados, puños cerrados, dedos tipo garra, dedos como líneas rectas, son índices
de agresividad. Su ausencia indica represión insuficiente de los impulsos y retracción, incapacidad
para la acción, inutilidad y dependencia. Las manos ocultas indican evasión, las enguantadas control
y disimulo.
• Piernas y pies: representan el sostén y la base del sujeto, el desplazamiento y la direccionalidad.
• Vestimenta: representa el aspecto social y normativo, de adaptación a las normas.

ANALASIS DE LAS PAUTAS DE CONTENIDO DEL GRAFICO DE LA CASA:

Por medio de la casa abordaremos el estudio de las relaciones familiares (pasado, presente y futuro
deseado) y el sí mismo

• Techo: representa la parte ideacional, lo intelectual, el área de la fantasía. Se equipara a la vida


mental y el tamaño del techo revelará el grado en que el sujeto dedica su tiempo a la fantasía y
recurre a ella en busca de satisfacciones.
• Paredes: representan los límites yo no-yo y se relacionan con el grado de fortaleza del yo y de la
personalidad
• Puertas y ventanas: representarán las relaciones con el mundo externo, las formas de contacto que
el sujeto mantiene con el ambiente.
• Chimenea: si le sale humo denso, inferimos tensión interna en el individuo por conflictos en la
situación hogareña. Si está inclinado es índice de presiones ambientales.
• Accesorios: si son abundantes refieren falta de seguridad.
• Senderos: proporcionados y que conducen a la puerta indican cierto control y tacto en las relaciones
• Perspectiva: vista de «pájaro» hay rechazo de la situación hogareña y los valores que allí se manejan.
Implica sentimientos de superioridad y rebelión contra los valores tradicionales. Si es vista desde
abajo, refiere sentimientos de rechazo e inferioridad en la situación familiar, sentimientos de
desvalorización, inadecuación y baja autoestima. El perfil absoluto (sólo se ve el costado de la casa)
es observable en sujetos distantes, oposicionistas e inaccesibles desde el punto de vista
interpersonal

ANÁLISIS DE LAS PAUTAS DE CONTENIDO DEL GRAFICO DEL ÁRBOL

Representa la imagen más inconciente de sí mismo y de las relaciones con el ambiente.

Koch habla de la línea de desarrollo del árbol, desde las raíces hasta la copa, equiparándolo al desarrollo
psíquico del sujeto. La parte inferior corresponde a las experiencias más tempranas y las más actuales se
relacionan con la parte superior.

Buck plantea que cuanto más abajo encontremos cicatrices o agujeros en el tronco, más tempranas han
sido las experiencias traumatizantes.

• Copa: nos lleva a inferir sobre el área de la fantasía e ideación del sujeto, de acuerdo al tamaño que
se le adjudique, sombreados, etc. Las hojas dibujadas como espinas son índices de agresión.
• Ramas: representan los recursos que el individuo cree poseer para operar en la realidad y obtener
satisfacciones del medio.
• Tronco:El tronco representa el yo y su fortaleza como así también los límites entre el sí mismo y el
mundo externo
• Raíces: representan el contacto con la realidad.

RECURRENCIAS Y CONVERGENCIAS

Método de recurrencias y convergencias


La recurrencia es la reiteración de un mismo indicador en varias zonas de un mismo grafico o en gráficos
diversos. Puede darse tanto en las pautas formales como las de contenido.

La convergencia es la reiteración de una secuencia dinámica (impulso y defensa) pero se expresa a través
de indicadores disímiles, a veces opuestos, pero que sin embargo, expresan una misma conflictiva. 
Este método permite integrar y jerarquizar el material dentro del cuadro total de la personalidad del
sujeto.
TÉCNICAS PROYECTIVAS GRÁFICAS

TEST DE LAS DOS PERSONAS

Bernstein (1964): evaluación de los aspecto vinculares

Test de las dos personas:

Representación del sí mismo.

Identidad en general.

Identidad sexual.

Vivencia del esquema corporal.

Objetivación de la “pareja interna”: imagen de la pareja que necesita

Tipo de vínculo fantaseado (CC e Icc)

CRITERIOS DE ANALISIS

TEST DE LA FAMILIA KINETICA ACTUAL

Burns y Kaufman (1972) publican «Los Dibujos Kinéticos de la Familia como técnica psicodianóstica».

Consigna:

«Haz un dibujo de todos los miembros de tu familia, incluso tú, haciendo algo. Trata de dibujar toda la
persona, no caricaturas ni bosquejos. Recuerda, dibuja a todos haciendo algo, con algún tipo de
movimiento».

Agregan el «pedido de acción» y hacen referencia a la propia familia del sujeto.


Además de obtener material significativo respecto de la dinámica y la estructura de personalidad del
sujeto, provee datos sobre las relaciones vinculares fantaseadas con su grupo familiar. Se puede
también obtener información sobre la interacción grupal, administrándolo con técnica de consenso.

Dentro de las técnicas gráficas es conveniente ubicarlo después del Dibujo Libre, H.T.P. y Dos Personas,
ya que promueve mayor ansiedad por hacer referencia directa al propio grupo familiar.

CONSIGNA PARA LA CARPETA (tomada de los desarrollos de Renata Frank de Vertherlyi):

“Ahora te pediré, por favor, que dibujes a tu familia, haciendo algo”.

Al finalizar, se le pregunta si están todos, se le solicita que les coloque un nombre, el grado de
parentesco (quién es cada uno), la edad, y qué se encuentra realizando cada uno.

TEST DE LA FAMILIA KINETICA PROSPECTIVA

CONSIGNA PARA LA CARPETA (tomada de los desarrollos de Renata Frank de Vertherlyi):

“Ahora te voy a pedir que dibujes a tu familia haciendo algo, tal como te la imaginas

dentro de cinco años”.

Al finalizar, se le pregunta si están todos, se le solicita que les coloque un nombre, el grado de
parentesco (quién es cada uno), la edad, y qué se encuentra realizando cada uno.

El tiempo elegido de 5 años permite representar los cambios como propios con su carga afectiva.

Observamos el deseo, lo potencial, el grado de capacidad que tiene el sujeto para conectarse con lo real
y lo posible.

Nos permite inferir el grado de aceptación o rechazo con que vivencia los vínculos familiares presentes y
las formas que utiliza para cambiarlos.

Comparando FKA y FKP inferimos fantasías de crecimiento, presencia o ausencia de cambios.

Es esperable que haya cambios sin que se modifiquen los elementos básicos de su identidad y la de su
familia.

CRITERIOS DE ANÁLISIS

1) Comportamiento del sujeto durante la tarea y con el entrevistador.

• Lo que dice.

• Lo que hace.

• Recursos para responder a la consigna.

• Transferencia.

• Estilo (sereno, impulsivo, ansioso, persecutorio, etc.)

2) Aspectos formales del gráfico.

• Tamaño
• Emplazamiento

• Presión

• Trazo

• Movimiento

• Secuencia

• Simetría

3) Secuencia.

¿A quién dibuja primero?

¿En qué orden dibuja a los otros?

¿Qué acción está realizando cada uno y con quién?

Ritmo de trabajo y tiempo que implica la realización de cada personaje.

4) Inclusiones, adiciones, omisiones.

El sujeto nos muestra cómo organiza su familia, qué miembros incluye y cuáles elimina o adiciona.

Grado de claridad sobre la familiar nuclear y extendida.

Si el entrevistado se incluye es de mejor pronóstico que si no lo hace, aún con nuestra sugerencia.

5) Manejo del espacio general, individual y compartido.

Utilización racional del espacio.

Espacio individual o compartido que le otorga a cada miembro de la familia.

Forma en que la interacción entre las personas está facilitada u obstaculizada.

6) Análisis de cada personaje.

Utilizaremos los indicadores formales y de contenido de la figura humana.

Agregar la acción implica objetos, escenarios.

Grado de completud, complejidad e integración de cada figura y entre sí.

Diferencias de tratamiento con respecto al sexo, edad y rol.

7) Acciones y roles.

Quiénes interactúan y haciendo qué.

Modos de interacción y roles fantaseados que se les adjudica.

Es esperable coincidencia entre lo que dibuja y la acción.

Sentimientos de los personajes.


Tipos de actividades (individuales, grupales, secundarias, complementarias).

Grado de distancia y diferenciación entre los miembros.

Acción predominante: intelectual, corporal, social

8) Escenografía.

Observar los objetos que incluye y si son necesarios para la actividad.

El exceso o la ausencia de objetos puede indicar falta de identidad individual o grupal

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