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Tesis y finalidad del ensayo argumentativo

El autor expresa su desacuerdo con que personas con poco talento reciban mucha atención y ganancias, mientras que otros con mayores méritos pasan desapercibidos. Argumenta que en la cultura actual, dominada por los medios masivos y los gustos de las masas, se glorifica a figuras mediocres en lugar de reconocer a quienes realmente mejoran vidas. Plantea que el espectáculo ha destruido la relación entre mérito y recompensa, lo que considera una injusticia.

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Tesis y finalidad del ensayo argumentativo

El autor expresa su desacuerdo con que personas con poco talento reciban mucha atención y ganancias, mientras que otros con mayores méritos pasan desapercibidos. Argumenta que en la cultura actual, dominada por los medios masivos y los gustos de las masas, se glorifica a figuras mediocres en lugar de reconocer a quienes realmente mejoran vidas. Plantea que el espectáculo ha destruido la relación entre mérito y recompensa, lo que considera una injusticia.

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ESTRUCTURA DEL TEXTO ARGUMENTATIVO

1. Como en el trabajo intelectual, se parte siempre de problemas que es necesario


resolver y para los cuales hay que buscar una solución. Todo problema, en ciencia, se
convierte en tema de reflexión e investigación, lo cual lleva al investigador (estudiante,
científico, escritor, etc.) a plantearse preguntas o interrogantes acerca de sus posibles
causas y características.

2. A partir de su conocimiento sobre el tema, el investigador o ensayista (cuando esa


reflexión es reportada en un texto) intenta dar una serie de respuestas posibles. Es decir,
elabora hipótesis o conjeturas, que permitan una explicación o solución conceptual
del problema. Una de estas conjeturas, la que tiene más fuerza para el autor, adquiere el
carácter de tesis o juicio
personal (en el caso del ensayo) que se puede demostrar. Ella aparece en el texto
expresada en forma más o menos clara, en una proposición principal que se debe
validar.

3. Para demostrar o argumentar la tesis (o proposición principal), el autor elabora otras


proposiciones subsidiarias (secundarias o complementarias de la proposición
principal), basadas en diferentes estrategias, como la utilización de ejemplos, la cita de
datos históricos o estadísticos, las explicaciones, las comparaciones, las citas o
referencias (textuales o contextuales), etc. De esta manera, a través de los
razonamientos se llega a deducir una que, de alguna forma, constituye un
esclarecimiento para el problema o la duda inicial.
Veamos una gráfica o esquema del procedimiento, para elaborar un ensayo
argumentativo.
ANÁLISIS DE UN TEXTO ARGUMENTATIVO (Ensayo)
Admito que puede ser pura envidia, pero hay un fenómeno típico de la cultura
contemporánea que no me logro tragar: que ciertas personas con talentos elementales
conquisten la atención y la reverencia de las multitudes, que ganen por consiguiente
cifras exorbitantes cada mes, y sobre todo, que a su lado pasen completamente
inadvertidas personas con méritos muy superiores. Me explico: un cantante de rock
gana muchísimo más y es mucho más famoso que un gran médico. Un buen tenista se
gana en una final de Gran Slam lo mismo que le da a un premio Nobel de física o de
química por el trabajo de toda su vida y más de lo que se gana un profesor en toda su
carrera universitaria. O un ejemplo más cercano: una cantante como Shakira —con
talento, sin duda— es más famosa y gana en un mes lo que se gana en diez años un
compositor serio de música, no digamos culta ni clásica (que se ofenden), sino
simplemente más elaborada, compleja y más difícil de componer.
No caigo en la trampa de creer que una persona vale según lo que gana, pero en un
mundo dominado por el mercado, donde el patrón del éxito se mide sobre todo en
dólares, señalar el factor de los ingreso es ineludible. Y el gran negocio del espectáculo
(en el que los empresarios se ganan millonadas) ha destruido por completo la relación
que idealmente debería existir entre mérito y recompensa.
La cultura contemporánea, dominada por los medios de comunicación masiva y por los
gustos fáciles y caprichosos de las multitudes, tiende a glorificar; a convertir en ídolos, a
figuras apenas mediocres. Una actriz de telenovela, que tuvo la suerte de ser dotada por
la naturaleza o por el cirujano plástico de una nariz perfecta o un pecho rebosante, es
tratada en las revistas como si fuera una diosa. Pero esa misma revista, salvo rarísimas
excepciones, jamás se ocuparía de una bióloga que salva vidas humanas o de un
geólogo que previene desastres o de un historiador que logra ver más allá de lo
puramente anecdótico. Un futbolista con buen amague de cintura recibe más aplausos
en un minuto que un gran matemático toda la vida o que un misionero después de treinta
años de sacrificios en la selva. Ya sé que el matemático y el misionero no están
esperando aplausos y que el premio para ellos consiste en superar sus propios retos o en
ayudar al prójimo y conquistarse el cielo, pero no deja de ser injusto.
También son ridículos los precios que alcanzan algunas obras artísticas, sin relación
alguna con el talento, el esfuerzo y ni siquiera con la calidad. La fama de unos pocos
escritores y pintores puede ser merecida, pero es también desmesurada si se la compara
con el casi absoluto anonimato de otros creadores no menos importantes. Gracias a
cierto esnobismo alimentado por los negociantes (agentes literarios, corredores de arte,
editoriales, galeristas, etcétera), también su fama llega a los estúpidos niveles de la
farándula.
Mientras tanto, las personas que realmente transforman y mejoran nuestras vidas, un
inventor, un biólogo, un ingeniero nuclear o un matemático, arrastran una existencia
anónima, gris, silenciosa y casi siempre solitaria. Todo el mundo conoce el nombre de
diez actrices, de tres tenistas, de ocho cantantes, de once futbolistas, ¿pero cuántos de
nosotros sabemos los nombres de siquiera tres científicos de nuestros días? Es mucho
más probable que sepan los nombres de cinco escritores o de cinco pintores, pero no de
las personas que han mejorado definitivamente nuestros trajines cotidianos con vacunas,
electricidad, motores, aviación, teléfonos, computadores... Incluso los mismos inventos
que han posibilitado esta cultura de masas (radio y televisión) son creaciones casi
anónimas, cuyos héroes son desconocidos para la mayoría. Como si los seres humanos
no fuéramos capaces de distinguir lo verdaderamente importante, como si nos
quedáramos en lo superficial, en la bulla, en el espectáculo, en los colorines de la
farándula.
Definitivamente, no me puedo tragar estas aberraciones de la cultura de masas
contemporánea. Aunque reconozco, repito, que puede ser pura envidia. Pero, eso sí,
envidia no en el sentido de “pesar por el bien ajeno”, sino más bien de pesar por el poco
bien que se les hace —o se les reconoce— a otros que se lo merecían mucho más.
Aunque, bien pensado, nadie se merece esa idolatría que reciben en estos tiempos las
estrellas de la farándula.
Héctor Abad Faciolince
(Tomado del periódico El Colombiano)
2. Hagamos un comentario general del escrito, teniendo en cuento las pautas que hemos
seguido en cursos anteriores para lo lectura comprensiva de un texto. Por ejemplo: ¿A
qué área de la realidad o de la actividad humana se refiere?, ¿cuál es la idea general que
plantea?, ¿cómo podría clasificarse este escrito (es una narración, uno descripción, una
exposición)?
3. Detengámonos en el último aspecto y precisemos lo siguiente:
3.1. Se trata de la exposición y sustentación (desarrollo argumentativo) del punto de
vista del autor respecto al tema:
 Al comienzo, Abad Fociolince expresa que le es difícil aceptar que ciertas
personas con muy poco talento conquisten la preferencia de las multitudes y ganen
millones de dólares, mientras que otros con talentos superiores pasan inadvertidas.
 A continuación deja ver cómo siente que lo anterior constituye un problema,
dado que —aunque no es verdad que una persona valga por lo que gana— en el mundo
actual, dominado por el mercado, el éxito se mide por los dólares que se ganen, y
porque el espectáculo, que es un gran negocio, ha destruido la relación que debería
existir entre los méritos o valores de uno persona y lo recompensa que recibe por ello.
 Lo anterior constituye uno conclusión en torno al problema inicial, la cual da
paso o lo elaboración de una hipótesis o conjetura.
3.2. En una segunda parte del texto se presenta, entonces, la hipótesis (o suposición) del
autor, como respuesta tentativa al problema. Esta es que la cultura contemporánea,
dominada por los medios de comunicación masiva y por el gusto fácil y caprichoso de
las muchedumbres, termina endiosando o convirtiendo en verdaderos ídolos a personas
apenas mediocres. Esta hipótesis se convierte así en tesis o proposición afirmativa que
va a defender el resto del artículo.

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