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Olvido de Carlos Medellín Forero

Este documento contiene varios poemas cortos que tratan temas como el amor, la nostalgia, la soledad y la política. El primer poema habla sobre olvidar a un amor pasado a través de recuerdos sensoriales. El segundo poema expresa ansiedad por un amor presente. Los poemas siguientes expresan sentimientos de afecto y compromiso político hacia un amor. El último poema trata sobre una conversación fallida con un amor del pasado.
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Olvido de Carlos Medellín Forero

Este documento contiene varios poemas cortos que tratan temas como el amor, la nostalgia, la soledad y la política. El primer poema habla sobre olvidar a un amor pasado a través de recuerdos sensoriales. El segundo poema expresa ansiedad por un amor presente. Los poemas siguientes expresan sentimientos de afecto y compromiso político hacia un amor. El último poema trata sobre una conversación fallida con un amor del pasado.
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OLVIDO (CARLOS JOSÉ MEDELLÍN FORERO) Nadie rebaje a lágrima o reproche

esta declaración de la maestría


de Dios, que con magnífica ironía
Se me olvidó tu nombre,
me dio a la vez los libros y la noche.
no recuerdo si te llamabas luz o enredadera,
pero sé que eras agua
porque mis manos tiemblan cuando llueve.
Se me olvidó tu rostro y tu pestaña
y tu piel por mi boca transitada (continuación...)
cuando caímos bajo los cipreses De esta ciudad de libros hizo dueños
vencidos por el viento,
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
pero sé que eras luna
leer en las bibliotecas de los sueños
porque cuando la noche se aproxima
se me rompen los ojos los insensatos párrafos que ceden
de tanto querer verte en la ventana.
Se me olvidó tu voz, y tu palabra, las albas a su afán. En vano el día
pero sé que eres música les prodiga sus libros infinitos,
porque cuando las horas se disuelven arduos como los arduos manuscritos
entre los manantiales de la sangre que perecieron en Alejandría.
mi corazón te canta.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
EL AMENAZADO (JORGE LUIS BORGES) muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
Es el amor. Tendré que cultarme o que huir. de esta alta y honda biblioteca ciega.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño
atroz. Enciclopedias, atlas, el Oriente
La hermosa máscara ha cambiado, pero como y el Occidente, siglos, dinastías,
siempre es la única. símbolos, cosmos y cosmogonías
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de brindan los muros, pero inútilmente.
las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras Lento en mi sombra, la penumbra hueca
que usó el áspero Norte para cantar sus mares y exploro con el báculo indeciso,
sus espadas, yo, que me figuraba el Paraíso
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las bajo la especie de una biblioteca.
cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra Algo, que ciertamente no se nombra
militar de mis muertos, la noche intemporal, el con la palabra azar, rige estas cosas;
sabor del sueño? otro ya recibió en otras borrosas
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tardes los muchos libros y la sombra.
tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el Al errar por las lentas galerías
hombre se suelo sentir con vago horror sagrado
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que soy el otro, el muerto, que habrá dado
que miran por las ventanas, pero la sombra no ha los mismos pasos en los mismos días.
traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír ¿Cuál de los dos escribe este poema
tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en de un yo plural y de una sola sombra?
lo sucesivo. ¿Qué importa la palabra que me nombra
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas si es indiviso y uno el anatema?
magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Groussac o Borges, miro este querido
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. mundo que se deforma y que se apaga
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) en una pálida ceniza vaga
El nombre de una mujer me delata. que se parece al sueño y al olvido.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

BIENVENIDA (MARIO BENEDETTI)


POEMA DE LOS DONES(JORGE LUIS BORGES)
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda tus ojos son mi conjuro
ni más fuerte contra la mala jornada
ni más dócil te quiero por tu mirada
ni más cauta que mira y siembra futuro
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme tu boca que es tuya y mía
te hubiera sorprendido a vos también tu boca no se equivoca
quizá porque sabes te quiero porque tu boca
cómo te pienso y te enumero sabe gritar rebeldía

después de todo la nostalgia existe si te quiero es porque sos


aunque no lloremos en los andenes fantasmales mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
(continuación...)
y por tu rostro sincero
ni sobre las almohadas de candor
y tu paso vagabundo
ni bajo el cielo opaco
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie (continuación...)

tu rostro es la vanguardia y porque amor no es aureola


tal vez llega primero ni cándida moraleja
porque lo pinto en las paredes y porque somos pareja
con trazos invisibles y seguros que sabe que no está sola

no olvides que tu rostro te quiero en mi paraíso


me mira como pueblo es decir que en mi país
sonríe y rabia y canta la gente viva feliz
como pueblo aunque no tenga permiso
y eso te da una lumbre
inapagable si te quiero es porque sos
ahora no tengo dudas mi amor mi cómplice y todo
vas a llegar distinta y con señales y en la calle codo a codo
con nuevas somos mucho más que dos.
con hondura
con franqueza
HAGAMOS UN TRATO (MARIO BENEDETTI)
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas. Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
TE QUIERO (MARIO BENEDETTI) o hasta diez
sino contar
Tus manos son mi caricia conmigo
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos si alguna vez
trabajan por la justicia advierte
que la miro a los ojos
si te quiero es porque sos y una veta de amor
mi amor mi cómplice y todo reconoce en los míos
y en la calle codo a codo no alerte sus fusiles
somos mucho más que dos
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe A SOLAS (ISMAEL ENRIQUE)
usted puede contar
conmigo ¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza:
si otras veces Habla a mi corazón como otros días...
me encuentra ¡Pero no!... ¿qué dirías?
huraño sin motivo ¿Qué podrías decir a mi tristeza?
no piense qué flojera No intentes disculparte... ¡todo es vano!
igual puede contar Ya murieron las rosas en el huerto;
conmigo el campo verde lo secó el verano,
y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.
pero hagamos un trato
Amor arrepentido,
yo quisiera contar ave que quieres regresar al nido
con usted al través de la escarcha y las neblinas;
es tan lindo amor que vienes aterido y yerto,
saber que usted existe ¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto!
uno se siente vivo ¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!
y cuando digo esto
quiero decir contar ¿A qué has venido? ¿Para qué volviste?
aunque sea hasta dos ¿Qué buscas?... ¡Nadie habrá de responderte!
aunque sea hasta cinco Está sola mi alma, y estoy triste,
no ya para que acuda inmensamente triste hasta la muerte.
presurosa en mi auxilio Todas las ilusiones que te amaron,
las que quisieron compartir tu suerte,
sino para saber
mucho tiempo en la sombra te esperaron,
a ciencia cierta
y se fueron... ¡cansadas de no verte!
que usted sabe que puede
contar conmigo. Cuando por vez primera
en mi camino te encontré, reía
13 DE POEMAS DE AMOR (DARIO JARAMILLO)
en los campos la alegre primavera...
Primero está la soledad. toda esa luz, aromas y armonía.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza; Hoy... ¡todo cuán distinto! Paso a paso
que solamente tu respiración te acompaña, y solo voy por la desierta vía.
que siempre bailarás con tu sombra, Nave sin rumbo entre revueltas olas
que esa tiniebla eres tú. pensando en las tristezas del ocaso,
y en las tristezas de las almas solas.

Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que En torno la mirada no columbra


agriarse con tu sino solitario; sino aspereza y páramos sombríos;
déjalo esperar sin esperanza los nidos en la nieve están vacíos,
que el amor es un regalo que algún día llega por sí y la estrella que amamos ya no alumbra
solo. el azul de tus sueños y los míos.

Partiste para ignota lontananza


Pero primero está la soledad, cuando empezaba a descender la sombra.
y tú estás solo, ...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza,
tú estás solo con tu pecado original -contigo ¡pero ya mi esperanza no te nombra!
mismo-.
Acaso una noche, a las nueve, ¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina está el ara, y la historia yace trunca.
dentro de ti, ¡Ya para que esperar que irradie el día!
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso; ¡Ya para que decirnos: Todavía!
pero no olvides, especialmente entonces, Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad Dices que eres la misma; que en tu pecho
y luego nada la dulce llama de otros tiempos arde;
que el nido del amor no esta desecho,
y después, si ha de llegar, está el amor.
que para amarnos otra vez, no es tarde.
Y, ya lo ves, del largo viaje
¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda regresé más puro y más fuerte,
echó en mi corazón fuertes raíces. porque dormí toda una noche
Ya la fe de otros años no me escuda... en las rodillas de la muerte.
Quedó de sueños mi ilusión desnuda,
¡y no puedo creer lo que me dices! Porque yo miraba en tus ojos
un cielo de cosas pasadas,
¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada, como en el alma de las grutas
mi fe en tu amor perdida, se ven ciudades encantadas.
es ansia de una nave destrozada,
¡ancla en el fondo de la mar caída! Y porque vi tu clara imagen,
entre un nimbo de luz serena,
Anhelos de un amor, castos risueños, como jamás, a ojos mortales,
ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden! se apareció visión terrena.
¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden...
¡Ya los cubre el sudario de mis sueños! Volver a verte era un oscuro
presentimiento que tenía
Hace tiempo se fue la primavera... de hallarte ajena, y sin embargo
¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío! seguir creyendo que eras mía.
Ave fue nuestro amor, ave viajera,
¡y las aves se van cuando hace frío!

VOLVER A VERTE (RAFAEL MAYA) REGLAS DE JUEGO PARA LOS HOMBRE QUE
QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES
Volver a verte no era sólo (GIOCONDA BELLI)
un ligero y constante empeño,
sino anudar, dentro del alma, I
el hilo roto del ensueño. El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
Volver a verte era un oscuro encontrar la profundidad de mis ojos
presentimiento que tenía y conocer la que anida en mí,
de hallarte ajena, y sin embargo la golondrina
seguir creyendo que eras mía. transparente de la ternura.
Volver a verte era el milagro II
de una dulce convalescencia
El hombre que me ame
cuando todo, al alma desnuda,
no querrá poseerme como una mercancía,
vuelve más bello de la ausencia.
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
Volver a verte, tras la noche
con el mismo amor
impenetrable del abismo,
con que yo estaré al lado suyo.
era hallar en tus ojos una
imagen vieja de mi mismo. III
El amor del hombre que me ame
Y encontrar, en el hondo pasado,
será fuerte como los árboles de ceibo,
días más bellos y mejores,
protector y seguro como ellos,
como esa carta en cuyos pliegues
limpio como una mañana de diciembre.
se conservan algunas flores.
IV
Volver a verte era mostrarme
El hombre que me ame
la pena que está congelada,
no dudará de mi sonrisa
como bruma de tarde hermosa,
ni temerá la abundancia de mi pelo
en el azul de tu mirada.
respetará la tristeza, el silencio separados
y con caricias tocará mi vientre como guitarra como seres de distinta estatura
para que brote música y alegría
XI
desde el fondo de mi cuerpo.
El amor de mi hombre
V
no querrá rotularme o etiquetarme,
El hombre que me ame me dará aire, espacio,
podrá encontrar en mí alimento para crecer y ser mejor,
la hamaca para descansar como una Revolución
el pesado fardo de sus preocupaciones que hace de cada día
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos, el comienzo de una nueva victoria.
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.
VI LOS HERALDOS NEGROS (CESAR VALLEJO)
El hombre que me ame
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
hará poesía con su vida,
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
construyendo cada día
la resaca de todo lo sufrido
con la mirada puesta en el futuro.
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!
VII
Por sobre todas las cosas, Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
el hombre que me ame en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
deberá amar al pueblo Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
no como una abstracta palabra o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
(continuación...) de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos
ante quien rendir homenaje con acciones
quema.
y dar la vida si necesario.
VIII
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos,
El hombre que me ame como
reconocerá mi rostro en la trinchera cuando por sobre el hombro nos llama una
rodilla en tierra me amará palmada;
mientras los dos disparamos juntos vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
contra el enemigo. se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
IX
El amor de mi hombre Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!zx
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del LA PALABRA (PABLO NERUDA)
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero— Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las
o hacer rótulos en lo alto de los edificios palabras las que cantan, las que suben y bajan…
proclamando su derecho a sentir Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las
el más hermoso y humano de los sentimientos. persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las
palabras… Las inesperadas… Las que
X glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que
El amor de mi hombre de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
(continuación...)
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron piedras de colores, saltan como platinados peces,
son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas
palabras… Son tan hermosas que las quiero poner Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando Mi alma no se contenta con haberla perdido.
van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, Como para acercarla mi mirada la busca.
me preparo frente al plato, las siento cristalinas, Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como La misma noche que hace blanquear los mismos
frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… árboles.
Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me (continuación…)
las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto…
Las dejo como estalactitas en mi poema, como Nosotros, los de entonces, ya no somos los
pedacitos de madera bruñida, como carbón, como mismos.
restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
en la palabra… Una idea entera se cambia porque Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
sentó como una reinita adentro de una frase que Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
lo que se les fue agregando de tanto rodar por el Porque en noches como ésta la tuve entre mis
río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser brazos,
raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven mi alma no se contenta con haberla perdido.
en el féretro escondido y en la flor apenas Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa,
comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
lengua heredamos de los conquistadores
torvos… Estos andaban a zancadas por las SONATINA (RUBÉN DARÍO)
tremendas cordilleras, por las Américas
encrespadas, buscando patatas, butifarras,
frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos La princesa está pálida en su silla de oro,
traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban está mudo el teclado de su clave sonoro,
quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos,
de las herraduras, como piedrecitas, las palabras El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
luminosas que se quedaron aquí Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… y vestido de rojo piruetea el bufón.
Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron La princesa no ríe, la princesa no siente;
el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… la princesa persigue por el cielo de Oriente
Nos dejaron las palabras la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de


China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
POEMA XX (PABLO NERUDA) ¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
El viento de la noche gira en el cielo y canta. quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. saludar a los lirios con los versos de mayo
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y están tristes las flores por la flor de la corte,
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules! Pues a su continua ternura
Está presa en sus oros, está presa en sus tules, una pasión violenta unía.
en la jaula de mármol del palacio real; En un peplo de gasa pura
el palacio soberbio que vigilan los guardas, una bacante se envolvía…
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal. En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé…
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! Y te mató, triste y pequeño,
(La princesa está triste. La princesa está pálida.) falto de luz, falto de fe…
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
(continuación…) Cuando quiero llorar, no lloro…
(La princesa está pálida. La princesa está triste.) y a veces lloro sin querer…
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
Otra juzgó que era mi boca
-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-; el estuche de su pasión;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina, y que me roería, loca,
en el cinto la espada y en la mano el azor, con sus dientes el corazón.
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
Poniendo en un amor de exceso
a encenderte los labios con un beso de amor».
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

JUVENTUD DIVINO TESORO (RUBÉN DARÍO) y de nuestra carne ligera


imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
Juventud, divino tesoro, y la carne acaban también…
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro Juventud, divino tesoro,
y a veces lloro sin querer ¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
Plural ha sido la celeste y a veces lloro sin querer.
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, ¡Y las demás! En tantos
en este mundo de duelo y de aflicción. climas, en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
Miraba como el alba pura; fantasmas de mi corazón.
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura En vano busqué a la princesa
hecha de noche y de dolor. que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
Yo era tímido como un niño. ¡Ya no hay princesa que cantar!
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño, Mas a pesar del tiempo
Herodías y Salomé… terco, mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco a los
Juventud, divino tesoro, rosales del jardín…
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro… Juventud, divino tesoro,
y a veces lloro sin querer… ¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
Y más consoladora y más y a veces lloro sin querer…
halagadora y expresiva, ¡Mas es mía el Alba de oro!
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.
CENIZAS (ALEJANDRA PIZARNIK) Lo que yo más amaba
Y tú por que yo era
La noche se astilló de estrellas El que te amaba más.
mirándome alucinada Pero de nosotros dos
el aire arroja odio Tú pierdes más que yo:
embellecido su rostro Porque yo podré amar a otros
con música. Como te amaba a ti,
Pero a ti no te amarán
Pronto nos iremos Como te amaba yo.

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa BESOS (GABRIELA MISTRAL)
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves Hay besos que pronuncian por sí solos
y hay pavor pero no lágrimas. la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
¿Qué haré conmigo? hay besos que se dan con la memoria.

Porque a Ti te debo lo que soy Hay besos silenciosos, besos nobles


hay besos enigmáticos, sinceros
Pero no tengo mañana hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Porque a Ti te...
Hay besos que calcinan y que hieren,
La noche sufre. hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
COMO LATAS DE CERVEZA (ERNESTO
CARDENAL) Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
como latas de cerveza vacías y colillas hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
de cigarros apagados, han sido mis días.
Hay besos perfumados, besos tibios
como figuras que pasan por una pantalla de que palpitan en íntimos anhelos,
televisión hay besos que en los labios dejan huellas
y desaparecen, así ha sido mi vida. como un campo de sol entre dos hielos.

como los automóviles que pasaban rápidos por las Hay besos que parecen azucenas
carreteras por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
con risas de muchachas y música de radios… hay besos maldecidos y perjuros.
y la belleza pasó rápida, como el modelo de los
autos Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
y las canciones de las radios que pasan de moda. mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas, Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
risas en fotos marchitas, boletos rotos, en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
y el aserrín con que al amanecer barrieron los
bares. (continuación...)

AL PERDERTE (ERNESTO CARDENAL) Hay besos que producen desvaríos


Al perderte... de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
Al perderte yo a ti inventados por mí, para tu boca.
Tu y yo hemos perdido:
Yo por que tú eras Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos Callado, al oscurecer,
que solo nuestros labios han probado. me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible; a la que murió de amor.
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos. VERSOS SENCILLOS (JOSÉ MARTÍ)
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso Yo soy un hombre sincero
te vi celoso imaginando agravios, De donde crece la palma.
te suspendí en mis brazos... vibró un beso, Y antes de morirme quiero
y qué viste después...? Sangre en mis labios. Echar mis versos del alma.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos Yo vengo de todas partes,


son de impasible corazón de roca, Y hacia todas partes voy:
yo te enseñé a besar con besos míos Arte soy entre las artes,
inventados por mí, para tu boca. En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños


De las yerbas y las flores,
LA NIÑA DE GUATEMALA (JOSÉ MARTÍ) Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor: Yo he visto en la noche oscura
la niña de Guatemala, Llover sobre mi cabeza
la que se murió de amor. Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda Alas nacer vi en los hombros
y de jazmín; la enterramos De las mujeres hermosas:
en una caja de seda... Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.
Ella dio al desmemoriado
He visto vivir a un hombre
una almohadilla de olor;
Con el puñal al costado,
él volvió, volvió casado;
Sin decir jamás el nombre
ella se murió de amor.
De aquélla que lo ha matado.
Iban cargándola en andas Rápida como un reflejo,
obispos y embajadores; Dos veces vi el alma, dos:
detrás iba el pueblo en tandas, Cuando murió el pobre viejo,
todo cargado de flores... Cuando ella me dijo adiós.

Ella, por volverlo a ver, Temblé una vez -en la reja,


salió a verlo al mirador; A la entrada de la viña,-
él volvió con su mujer, Cuando la bárbara abeja
ella se murió de amor. Picó en la frente a mi niña.

Como de bronce candente, Gocé una vez, de tal suerte


al beso de despedida, Que gocé cual nunca: cuando
era su frente -¡la frente (Continuación…)
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río, La sentencia de mi muerte


la sacó muerta el doctor; Leyó el alcalde llorando.
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor. Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Allí, en la bóveda helada, Y no es un suspiro. -es
la pusieron en dos bancos: Que mi hijo va a despertar.
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
Si dicen que del joyero Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca, 1
Tome la joya mejor, Sujeta entre tus manos esta cabeza loca; 2
Tomo a un amigo sincero Dame a beber veneno, el malvado veneno 3
Y pongo a un lado el amor. Que te moja los labios a pesar de ser
bueno. 4
Yo he Visto al águila herida Pero no me preguntes, no me preguntes
Volar al azul sereno, nada 5
Y morir en su guarida De porqué lloré tanto en la noche pasada; 6
La víbora del veneno. Las mujeres lloramos sin saber, porque
Yo sé bien que cuando el mundo sí: 7
Cede, lívido, al descanso, Es esto de los llantos pasaje baladí. 8
Sobre el silencio profundo Bien se ve que tenemos adentro un mar
Murmura el arroyo manso. oculto, 9
Un mar un poco torpe, ligeramente
Yo he puesto la mano osada estulto. 10
De horror y júbilo yerta, Que se asoma a los ojos con bastante
Sobre la estrella apagada frecuencia 11
Que cayó frente a mi puerta. y hasta lo manejamos con una dúctil
ciencia. 12
Oculto en mi pecho bravo No preguntes, amado, lo debes
La pena que me lo hiere: sospechar, 13
El hijo de un pueblo esclavo En la noche pasada no estaba quieto el
Vive por él, calla y muere. mar, 14
Nada más. Tempestades que las trae y las
Todo es hermoso y constante,
lleva 15
Todo es música y razón,
Un viento que nos marca cada vez costa
Y todo, como el diamante,
nueva. 16
Antes que luz es carbón.
Sí, vanas mariposas sobre jardín de
Yo sé que el necio se entierra Enero, 17
Con gran lujo y con gran llanto, – Nuestro interior es todo sin equilibrio y
Y que no hay fruta en la tierra huero. 18
Como la del camposanto. Luz de cristalería, fruto de carnaval 19
Decorado en escamas de serpientes del
Callo, y entiendo, y me quito mal. 20
La pompa del rimador: Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el
Cuelgo de un árbol marchito poeta. 21
Mi muceta de doctor. Movilidad absurda de inconsciente
coqueta. 22
Deseamos y gustamos la miel de cada
HOMBRE PEQUEÑITO (ALFONSINA STORNI) copa. 23
(continuación…)
Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar... Y en el cerebro habernos un poquito de
Yo soy el canario, hombre pequeñito, estopa. 24
déjame saltar. Bien; no, no me preguntes. Torpeza de
mujer, 25
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, Capricho, amado mío, capricho debe
hombre pequeñito que jaula me das. ser. 26
Digo pequeñito porque no me entiendes, Oh, déjame que ría... ¿No ves qué tarde
ni me entenderás. hermosa? 27
Espínate las manos y córtame esa rosa. 
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora, REDONDILLAS (SOR JUANA INÉS DE LA
no me pidas más. CRUZ)
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
CAPRICHO (ALFONSINA STORNI) de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual de la culpa que tenéis?
solicitáis su desdén, Queredlas cual las hacéis
¿por qué queréis que obren bien o hacedlas cual las buscáis.
si las incitáis al mal?
(continuación…)
Cambatís su resistencia
y luego, con gravedad, Dejad de solicitar,
decís que fue liviandad y después, con más razón,
lo que hizo la diligencia. acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco Bien con muchas armas fundo
el niño que pone el coco que lidia vuestra arrogancia,
y luego le tiene miedo. pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais, SONETO DE FIDELIDAD (VÍNICIUS DE MORAES)
y en la posesión, Lucrecia.
Sobre todo, para mi amor estaré atento
¿Qué humor puede ser más raro Antes, y con tal celo, y siempre, y tanto
que el que, falto de consejo, Que aun enfrente del mayor encanto
él mismo empaña el espejo, De él se encante más mi pensamiento.
y siente que no esté claro?
Quiero vivirlo en cada vano momento
Con el favor y desdén Y en su honor he de esparcir mi canto
tenéis condición igual, Y reír mi risa y derramar mi llanto
quejándoos, si os tratan mal, A su pesar o a su contento.
burlándoos, si os quieren bien.
Y así, cuando más tarde me busque
Quién sabe que muerte, angustia de quien vive
Siempre tan necios andáis
Quién sabe que soledad, fin de quien ama
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel Que pueda yo decirme del amor (que tuve):
y a otra por fácil culpáis. Que no sea inmortal, puesto que es llama,
Pero que sea infinito mientras dure.
¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
ARTE POÉTICA (VICENTE HUIDOBRO)
Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere, Que el verso sea como una llave
bien haya la que no os quiere Que abra mil puertas.
y quejaos en hora buena. Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Dan vuestras amantes penas Y el alma del oyente quede temblando.
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
las queréis hallar muy buenas. El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
¿Cuál mayor culpa ha tenido El músculo cuelga,
en una pasión errada: Como recuerdo, en los museos;
la que cae de rogada, Mas no por eso tenemos menos fuerza:
o el que ruega de caído? El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga: Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
la que peca por la paga, Hacedla florecer en el poema ;
o el que paga por pecar?
Sólo para nosotros
Pues ¿para qué os espantáis Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios. no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
RESUMEN DE OTOÑO (JULIO CORTÁZAR) Les preocupa el amor. Los amorosos
En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del viven al día, no pueden hacer más, no saben.
recuerdo. Siempre se están yendo,
Asombra a veces que el fervor del tiempo siempre, hacia alguna parte.
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; Esperan,
que la belleza, tan breve en su violento amor no esperan nada, pero esperan.
nos guarde un eco en el descenso de la noche.
Saben que nunca han de encontrar.
Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, El amor es la prórroga perpetua,
el corazón amontonado y ese sabor de polvo siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
que fue rosa o camino. Los amorosos son los insaciables,
El vuelo excede el ala. los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Sin humildad, saber que esto que resta
fue ganado a la sombra por obra de silencio; Tienen serpientes en lugar de brazos.
que la rama en la mano, que la lágrima oscura Las venas del cuello se les hinchan
son heredad, el hombre con su historia, también como serpientes para asfixiarlos.
la lámpara que alumbra. Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
UNA CARTA DE AMOR (JULIO CORTÁZAR) Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo Los amorosos son locos, sólo locos,
porque en el fondo es todo, sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
como un perro que pasa, una colina, temblorosos, hambrientos,
esas cosas de nada, cotidianas, a cazar fantasmas.
espiga y cabellera y dos terrones, Se ríen de las gentes que lo saben todo,
el olor de tu cuerpo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
lo que decís de cualquier cosa, de las que creen en el amor
conmigo o contra mía, como una lámpara de inagotable aceite.

todo eso es tan poco, Los amorosos juegan a coger el agua,


yo lo quiero de vos porque te quiero. a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Que mires más allá de mí, Nadie ha de resignarse.
que me ames con violenta prescindencia Dicen que nadie ha de resignarse.
del mañana, que el grito Los amorosos se avergüenzan de toda
de tu entrega se estrelle conformación.
en la cara de un jefe de oficina, Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y que el placer que juntos inventamos y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
sea otro signo de la libertad. en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
LOS AMOROSOS (JAIME SABINES)
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
Los amorosos callan. a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
El amor es el silencio más fino, complacidas,
el más tembloroso, el más insoportable. a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos buscan, Los amorosos se ponen a cantar entre labios
los amorosos son los que abandonan, una canción no aprendida,
son los que cambian, los que olvidan. y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
EXILIO (ALEJANDRA PISARNIK)

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