EJERCICIOS PRÁCTICOS DE ORATORIA
Ejercicio Práctico 1
Objetivo: planificación del tema y del tiempo.
1. Te proponemos que tomes un cronómetro, marques un minuto y
elijas el tema sobre el que podrías hablar durante este tiempo.
Cualquier tema es válido, desde cómo ir al supermercado desde tu
casa hasta la Ley Orgánica de la Universidad. Antes de hacerlo
registrá de manera espontánea en un papel qué cosas dirías y en
qué orden.
2. Luego te parás frente al espejo y mientras activás el cronómetro
comenzás a hablar sobre lo que planificaste. Si podés grabarte
mucho mejor, la idea es que se priorice la claridad del tema y cómo
vos estás vinculado con el mismo.
3. Evaluación: ¿Demoraste más o menos de un minuto? Si tenías
mucho más que decir y no te alcanzó el tiempo deberías reorganizar
de nuevo el discurso y priorizar el contenido. Si te sobró el tiempo es
porque o fuiste muy rápido o faltó contenido para dar mayor claridad
al discurso.
Ejercicio Práctico 2
Objetivo: planificación efectiva.
1. Recomendale al público una película inolvidable, una música
conmovedora, un libro genial, una serie de TV o una publicidad
original.
2. Seleccioná lo que vas a recomendar y planificá tu discurso
organizándolo en las tres partes que debe incluir: un inicio, un
desarrollo y un cierre.
3. Prácticá con un público real. Pediles que sean críticos y que te digan
sus impresiones.
Ejercicio Práctico 3
Objetivo: aproximación a la lectura expresiva.
1. Primero, leé en silencio el poema que sigue a continuación (Al
perderte).
2. Después leélo en voz alta, procurando darle expresividad.
3. Por último, Leélo dirigiéndote a un público imaginario con entonación
y volumen de voz adecuados.
Destierro
Ante las puertas bien cerradas,
Sobre un río de olvido, va la canción antigua.
Una luz lejos piensa
Como a través de un cielo.
Todos acaso duermen
Mientras él lleva su destino a solas.
Fatiga de estar vivo, de estar muerto,
Con frío en vez de sangre,
Con frío que sonríe insinuando
Por las aceras apagadas.
Le abandona la noche y la aurora lo encuentra,
Tras sus huellas la sombra tenazmente.
Ejercicio práctico 4
Objetivo: lectura expresiva y entonación de la voz.
1. Primero, leé de diversas maneras las citas incluidas a continuación.
2. Después, marcá los vocablos que desees enfatizar para darles
expresividad.
3. Finalmente, volvé a leer en voz alta cada cita con entonación y
volumen de voz adecuados.
“Preparar un discurso significa reunir los pensamientos propios, las ideas
propias, las convicciones propias, las necesidades… La verdadera
preparación consiste en extraer algo de nosotros mismos”. Dale Carneggie.
“Cualquiera sea el lenguaje que empleemos, nunca lograremos decir otra
cosa que lo que somos”. Emerson.
“Cuando no se habla de las cosas con una emoción llena de amor, lo que se
dice no vale la pena de ser referido”. Goethe.
“La mayoría de la gente se enferma de no saber decir lo que ve o lo que
piensa”. Fernando Pessoa.
Ejercicio práctico 5
Objetivo: Vocalización y uso de la memoria como apoyo en la dicción.
1. Te pedimos que leas trabalenguas en voz alta, despacio y
pronunciando claramente las palabras que componen el texto.
2. Luego, te sugerimos que te memorices uno practicando el tiempo
que sea necesario.
3. Para finalizar, debes recitar de memoria las veces que sea necesario
hasta dominar su pronunciación.
Ejercicio práctico 6
Objetivo: Lectura expresiva y manejo de la gestualidad (elementos
paraverbales).
1. Buscáte un compañero/a para leer en duplas el cuento “Basura” que
está a continuación.
2. Practiquen de pie, planificando los movimientos, las miradas y la
gestualidad.
Cuento: “Basura” (título original "Lixo") cuento de Luis Fernando Veríssimo.
Traducción de Paula Vera.
Se encuentran dos vecinos en el contenedor. Cada uno con su bolsa de
basura. Es la primera vez que se hablan.
Él - Buenos días…
Ella - Buenos días.
Él - La señora es del 610?
Ella - Y, el señor del 612?
Él - Sí.
Ella - Yo aún no lo conocía personalmente...
Él - De hecho...
Ella - Disculpe mi atrevimiento, pero he visto su basura...
Él - ¿Mi qué?
Ella - Su basura.
Él - Ah...
Ella - Me he dado cuenta que nunca es mucha. Su familia debe ser pequeña...
Él - En realidad sólo soy yo.
Ella - Mmmmmm. Me di cuenta también que usted usa mucha comida
enlatada.
Él - Es que yo tengo que hacer mi propia comida. Y como no sé cocinar.
Ella - Entiendo.
Él - Y usted también...
Ella - Puede tutearme.
Él - También perdone mi atrevimiento, pero he visto algunos restos de comida
en su basura. Champiñones, cosas así...
Ella - Es que me gusta mucho cocinar. Hacer platos diferentes. Pero como
vivo sola, a veces sobra...
Él - Usted... perdón ¿Tú no tienes familia?
Ella - Tengo, pero no son de aquí.
Él - Son de Espírito Santo.
Ella - ¿Cómo lo sabe?
Él - Veo unos sobres en su basura. De Espírito Santo.
Ella - Claro. Mi madre me escribe todas las semanas.
Él - ¿Ella es profesora?
Ella - ¡Esto es increíble! ¿Cómo adivinó?
Él - Por la letra del sobre. Pensé que era letra de profesora.
Ella - Usted no recibe muchas cartas. A juzgar por su basura.
Él - Así es.
Ella - Pero, el otro día tenía un sobre de telegrama arrugado.
Él - Así fue.
Ella - ¿Malas noticias?
Él - Mi padre. Murió.
Ella - Lo siento mucho.
Él - Él ya estaba viejito. Allá en el Sur. Hacía mucho tiempo que no nos
veíamos.
Ella - ¿Fue por eso que volviste a fumar?
Él - ¿Cómo es que sabes?
Ella - De un día para otro comenzaron a aparecer paquetes de cigarrillos
arrugados en su basura.
Él - Es cierto. Pero conseguí dejarlo de nuevo.
Ella - Yo, gracias a Dios, nunca fumé.
Él - Ya lo sé. Pero he visto unos vidriecitos de pastillas en su basura...
Ella - Tranquilizantes. Fue una fase. Ya pasó.
Él - ¿Peleaste con tu novio, no es verdad?
Ella - ¿Eso, también lo descubriste en la basura?
Él - Primero el buqué de flores, con la tarjetita, tirado en la basura. Después,
muchos pañuelitos de papel.
Ella - Es que lloré mucho, pero ya pasó.
Él - Pero incluso hoy vi unos pañuelitos...
Ella - Es que estoy un poquito resfriada.
Él - Ah.
Ella - Veo muchos crucigramas en tu basura.
Él - Claro. Sí. Bien. Me quedo solo en casa. No salgo mucho. Tú me
entiendes.
Ella - ¿Novia?
Él - No.
Ella - Pero hace unos días tenías una fotografía de una mujer en tu basura.
Parecía bonita.
Él - Estuve limpiando unos cajones. Cosa del pasado.
Ella - No rasgaste la foto. Eso significa que, en el fondo, tú quieres que ella
vuelva.
Él - ¡Tú estás analizando mi basura!
Ella - No puedo negar que tu basura me interesó.
Él - Qué divertido. Cuando escudriñé tu basura, decidí que quería conocerte.
Creo que fue la poesía.
Ella - ¡No! ¿Viste mis poemas?
Él - Vi y me gustaron mucho.
Ella - Pero, ¡si son tan malos!
Él - Si tú creías que eran realmente malos, los habrías rasgado. Y sólo
estaban doblados.
Ella - Si yo supiera que los ibas a leer...
Él - Sólo no los guardé porque, al final, los estaría robando. Si bien que, no
sé: ¿la basura de la persona aún es propiedad de ella?
Ella - Creo que no. Basura es de dominio público.
Él - Tienes razón. A través de la basura, lo particular se vuelve público. Lo
que sobra de nuestra vida privada se integra con las sobras de los demás.
La basura es comunitaria. Es nuestra parte más social. ¿Esto será así?
Ella - Bueno, ahí estás yendo harto lejos con la basura. Creo que...
Él - Ayer, en tu basura...
Ella - ¿Qué?
Él - ¿Me equivoqué o eran cáscaras de camarón?
Ella - Acertaste. Compré unos camarones enormes y los descasqué.
Él - ¡Me encantan los camarones!
Ella - Los descasqué, pero aún no los comí. Quien sabe, tal vez podamos...
Él - ¿Cenar juntos?
Ella - Por qué no.
Él - No quiero darte trabajo.
Ella - No es ningún trabajo.
Él - Pero vas a ensuciar tu cocina.
Ella - Tonterías. En un instante limpio todo y pongo los restos en la basura.
Él - ¿En tu basura o en la mía?