Stamateas, Bernardo
Ahora mis ojos te ven : 9 días con Job / Bernardo Stamateas. - 1a ed. - Ciudad
Autónoma de Buenos Aires : Presencia de Dios, 2022.
Libro digital, PDF
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8463-31-5
1. Espiritualidad Cristiana. I. Título.
CDD 248.4
Ahora mis ojos te ven
- 9 días con Job -
Bernardo Stamateas
- 1° edición -
Presencia de Dios
José Bonifacio 332, Caballito,
Buenos Aires, Argentina.
Tél.: (54011) 4924-1690
www.presenciadedios.com
Edición: Silvana Freddi / María Stamateas
Diseño de tapa y diagramación: Creativos Presencia
©Ediciones Presencia 2022
No se permite la reproducción parcial o total de este libro, en cualquier
forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante foto-
copias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del
editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
Índice
Introducción:
Solo haber vivido el dolor indescriptible te abre el libro 5
1. Toda mi vida son escenas de tierra-cielo-tierra-cielo 8
Ejercicio: “La adoración trae el favor” 16
2. La trama de todo mi libro es la adoración;
si lo adoraré a Él o no 18
3. Cuando estamos mal, hacemos muchas cosas,
pero recuerda que ¡lo primero es adorar! 29
Ejercicio: “Declaro que tu nombre está cercano” 38
4. Mis tres amigos 40
5. Cuando me callé, Dios empezó a hablarme 49
6 . Me empezó a hablar de Su grandeza 59
7. El silencio de Dios 69
3
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
8. Ser una fuente de inpiración 75
Ejercicio: “La alabanza es la puerta” 78
9. El doble: llegó la promoción 80
Ejercicio: “Danzar, o Sachag” 89
Conclusión 90
4
Introducción
SOLO HABER VIVIDO EL DOLOR
INDESCRIPTIBLE TE ABRE EL LIBRO
¡Hola! Soy Bernardo; estoy sentado a los pies de un sufriente,
Job, quien atravesó todo el dolor que uno pueda imaginar. Per-
dió a todos sus hijos, que murieron de imprevisto para no verlos
nunca más. Su historia es de un dolor indescriptible. Su histo-
ria está pavimentada de sufrimiento inenarrable. Mi amigo,
leer su vida nos conmueve y ponerse en sus zapatos e imaginar
la muerte de todos nuestros hijos, solo pensarlo, angustia. El
perdió a sus diez hijos. Medita en eso.
Perdió su casa, su dinero y otras cosas menores, que no son
nada en comparación con el dolor del amor por los suyos. La
mujer lo abandonó y una enfermedad tocó su cuerpo. Si nada
se compara al dolor del corazón y, si además le sumamos todas
las otras pérdidas, no hay palabras para describirlo.
¿Por qué te digo esto? Leí muchos comentarios sobre Job, con
explicaciones del tipo “Cinco motivos que producen el sufri-
miento”, o, “¿Por qué Dios nos trata así?”, etc. Todas elabo-
raciones intelectuales, como tratando de resolver una novela
5
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
policial; como si al “encontrar” respuestas intelectuales, uno
pudiera decir: “Bueno, a Job le pasó esto y esto y a ti Dios te
está tratando también, así que sigue adelante”. Así fue que me
senté a los pies del doliente y dejé que el Espíritu Santo me
ministrara a través de Job. Pedí perdón por tomarlo como “un
libro de estudio” o como “principios para salir del dolor”. Por
otro lado, observé que solo quienes han perdido seres queridos,
y sufrido dolores indescriptibles, es a quienes se les abre el libro
para comprender. Comparar a Job con los problemas domés-
ticos (“Me despidieron del trabajo”, “Me separé”, “Me duele
el pie”, etc.), es no entender en absoluto del mensaje de Dios
en este libro. De manera que no compares tus dolores con Job;
sería faltarle el respeto a quien vio morir a sus hijos y perdió
todo, absolutamente todo. Lo vuelvo a decir: solo quienes han
caminado por el dolor indescriptible podrán caminar corazón
a corazón con Job; los demás sentémonos en humildad para
dejar que él nos comparta su experiencia para tomar, con reco-
gimiento, algo para nosotros.
He aprendido a leer el libro con reverencia. Su historia de sufri-
miento sin límites me hace oír, escuchar, lo que tiene para en-
señarme dejando de lado mis opiniones, como las de los cuatro
amigos de Job, y permitir que Dios me hable. Mi amigo, si has
pasado por grandes dolores, el libro te será abierto fácilmente;
dirás: “Sí, yo sé lo que es eso”. Si tus dolores son menores com-
parados con estos, en humildad recibe el calor del amor de Dios
mientras caminamos juntos.
6
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
¿Estás listo?
Te presento, pues, a Job.
¡Señor, háblanos por medio de él!
SOY JOB, ¡BIENVENIDO!
Hola, mi amigo, bienvenido a mi historia. La escribí por pedi-
do de nuestro buen Dios, con detalles, para que ahora mi vida
pueda ser para la tuya un “mapa”, un puente, una brújula.
Sí; lo sé. Si estás sufriendo o has sufrido, nadie puede entender
tu dolor. Lo sé. El dolor es único e interno; nadie nunca podrá
sentir lo que nosotros sentimos. Pero, ¿sabes algo?, sufrí, y mu-
cho, lo cual me da autoridad para compartir lo que “aprendí”
en esos largos e interminables casi diez meses. A medida que
te comparta mi experiencia, el Espíritu Santo aplicará eso a tu
vida. Deja que Él lo haga, yo solo te compartiré lo mío.
Te comparto mi historia habiendo salido ya de ella, habiendo
sido “liberado” de todo dolor. Te contaré todo desde mi nuevo
día. Tal vez estás transitando algo parecido a mi historia, o no;
valora mis palabras, son las de una persona que sufrió y vio el
Trono.
¿Listo?
7
1
TODA MI VIDA SON ESCENAS DE
TIERRA-CIELO-TIERRA-CIELO
Para entender mi vida (te confieso que todo esto lo aprendí
luego de la “gran lección” al final de mi prueba; pero ya te lo
contaré; ten paciencia), esta es la llave. Es verdad que mi vida se
puede “leer “desde muchas perspectivas, pero aquí te mostra-
ré una especial. Sé que has experimentado “Comunión Diaria”
y “7 Días en el Lugar Secreto”, y que has vivido “Alivio y libe-
ración”, “Cúbreme”, etc. Es por eso que sé que estás en aguas
profundas, por lo tanto, lo entenderás con claridad.
Todo mi libro está presentado en escenas y analizaremos cada
una de ellas durante este caminar juntos.
1. Primera Escena: lo que sucede en la tierra: 1:1-5.
2. Segunda Escena: lo que sucede en el cielo: 1:6-12.
3. Tercera Escena: lo que sucede en la tierra: 1:13-22.
4. Cuarta Escena: lo que sucede en el cielo: 2:1-6.
5. Quinta Escena: lo que sucede en la tierra: 2:7 hasta el ca-
pítulo 37.
6. Sexta Escena: lo que sucede en el cielo: capítulo 38 hasta
42:1-6.
7. Séptima Escena: lo que sucede en la tierra: 42:7-17.
8
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Lee despacio; iremos escena por escena, pero en el interín hay
mucho para compartirte. Permite que tu espíritu absorba todo
y el Espíritu Santo te ministrará a través de mi relato.
1. Escena en la tierra: 1:1-5
Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre per-
fecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete
hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos,
quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos cria-
dos; y era aquel varón más grande que todos los orientales. E iban
sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y en-
viaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen
con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del
convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y
ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía
Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra
Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días”.
Si lees, verás que mi libro comienza diciendo que era varón jus-
to y perfecto, que era próspero sin medida ¡y me consideraban
el varón “más grande” de todo oriente! Sí, mi vida estaba “llena
de cielo”. Mis hijos, buenos, se divertían y yo ofrecía sacrificios
en el Altar por ellos. Vivían, a pesar de tener pecados como
todos, agradando a Dios.
Yo amaba a Dios con todo mi corazón. Literalmente, “el cielo
estaba en la tierra” y mi “tierra fue transformada en cielo”.
9
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
2. Escena en el cielo: 1:6-12
¡Ahora vayamos arriba!
Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios,
entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De
dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la
tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has consi-
derado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondien-
do Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le
has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo
de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumen-
tado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que
tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo
Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; so-
lamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de
Jehová.
Mientas yo en la tierra amaba a Dios, en la corte celestial había
movimiento. El Padre convocó a toda su creación angelical
allí, y también se presentó Satanás. Dios le preguntó de dónde
venía y respondió: “De rodear la tierra y andar por ella”.
Permíteme, mi amigo, hacer un paréntesis en este punto. Esa
es la vida del enemigo: “andar”, pues no tiene morada fija, no
tiene donde “sentarse y descansar”. Su vida es solo eso: “dar
vueltas”. Pero sucedió algo (de lo que yo me enteré luego):
¡Dios me presentó en la corte celestial! Sí, estoy entusiasmado,
así que te lo diré ahora.
10
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
3. El consejo celestial
Hay en el cielo un momento donde se produce “el día de la au-
diencia o la sala de asamblea celestial o el tribunal de justicia”.
Dice el Salmo 82:1 que Dios preside el consejo celestial entre los
dioses, dicta sentencia. Dios convocó a toda la creación y, entre
la creación, también estuvo Satanás. Todo lo creado obedece a
la voz del Creador. En estas asambleas, cuando Dios convoca,
toda la creación debe asistir. “No es que Satanás se filtró, ni
tampoco que ocupa un lugar, sino que debe rendir su misión
frente a la convocatoria del gran Creador”. Es allí, en la corte
celestial, que Dios da los decretos y anuncia Su voluntad. Es allí
donde Dios anunció que yo, Job, sería “exhibido” como un mo-
delo de la gracia en la corte celestial. Satanás inmediatamente
argumentó que yo, Job, en realidad, estaba por conveniencia.
Estaba rodeado de bendiciones y cercado, por lo que le pidió al
Creador que quitara el cerco. Lo que el enemigo no entendía
era que el cerco no eran las bendiciones, sino una persona: la
gracia, el Hijo.
En ese tribunal celestial, se anuncian decretos y decisiones y
los hijos de Dios somos exhibidos con alegría por el Padre. El
Salmo 103, en los versículos 19 al 21, dice que Dios está en Su
trono, domina sobre todos y los ángeles obedecen Su mandato.
Yo, Job, no había visto la corte celestial. Claro, mi amigo, una
vez que tuve la visión al final de mi prueba, comprendí en el es-
píritu todo lo que estaba sucediendo. Es por eso que mi historia
fue “ordenada”. Ahora puedo contártela ya desde el capítulo 1
y narrarte la escena celestial; pero no olvides, mi amigo, que
11
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
esto fue un descubrimiento que tuve después. Por eso, cuanto
antes tengas la visión de la corte celestial, más gloria habrá en
tu vida. La dimensión del cielo es un gobierno y hay un Tro-
no. Allí hay voces, decretos, truenos, poder, adoración, ¡todo!
Siglos después, el apóstol Juan se permitió entrar “en la corte
celestial” y observar cómo funciona. Sí, en el cielo se intercala
la adoración con los decretos; lo podemos ver en Apocalipsis
donde hay once escenas de adoración intercaladas en medio de
decretos, órdenes y mandatos. Moisés, al subir al monte (dice
que luego subió más alto aun), entró en la corte celestial y vio
el diseño del Tabernáculo. A David se le permitió entrar en la
corte celestial y ver con detalles toda la adoración que rodeaba
el Trono. Y a mí, humildemente, al final de mi prueba, se me
permitió ver lo mismo también; pero te lo contaré luego… Es
demasiado sublime para expresarlo en pocas palabras.
Hay un cambio en las asambleas y en la corte celestial a partir
de la resurrección. Ahora habrá un cambio en el “gabinete”,
dado que solo la creación que ama al Señor será convocada; el
enemigo y sus huestes ya no tendrán lugar; ellos ahora inter-
vendrán, pero lo harán desde la tierra. Día y noche gritarán
hacia las esferas celestiales, pero nunca más tendrán acceso.
Cristo resucitado trajo un cambio en la corte celestial. El Após-
tol Pablo lo vio en el espíritu; entonces, dijo que despojó a los
principados y potestades de su autoridad y ahora, ya en el cielo,
no hay ninguna acusación hacia los hijos de Dios.
12
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
El Padre estaba “orgulloso de mí”. ¿Sabías que Dios Padre pre-
senta a Sus escogidos y habla de ellos en las cortes celestiales?
Lo hace con orgullo, tal como un padre les presenta a sus hijos
a otras personas, con un amor ilimitado.
En los capítulos 1 y 2 de mi libro, vemos que Dios declara “Mi
siervo Job” tres veces. Pero, mi amigo, te mostraré un secreto
aquí: ¿Sabes cómo Él me presentó? Él vio la Cruz en mí. Él dijo
de mí que yo era:
Varón perfecto
Recto Temeroso de Dios
Apartado del mal
¡El Padre vio la Cruz en mí! ¡Él vio a Cristo en mí! Mi amigo, la
adoración trae la ganancia en tu vida. Trae la Cruz, al Rey, so-
bre tu vida. Lo que Él es te cubre. Él, Cristo, es varón perfecto,
recto, temeroso y apartado del mal.
Ahora entiendes por qué, cuando lo adoras, todo Cristo cae en
tu vida y ya no sabes “Cuándo eres tú y cuando es Él”. ¡Son uno!
13
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Claro; el diablo no entendió esto. Él solo me vio a mí, a Job, no
vio la gracia sobre mí. Todo lo que yo vivía era por la gracia de-
rramada; porque ya sabes, mi amigo, que “la adoración trae el
cielo a la tierra”, ¡y la tierra se trasforma en un pedazo de cielo!
Detente un minuto… ¿Sabes qué ve el Padre ahora mismo al
mirarte? ¡Ve la Cruz sobre ti! ¡Aleluya! ¿Le adoramos ahora?
Satanás fue humillado. El lanzó una acusación sobre mí (que
es la única que tiene y siempre arroja sobre todos) y dijo que yo
tenía la gracia o era un adorador a causa de “los beneficios”; a
causa de “las bendiciones”. Observa sus palabras en Job 1:8-
10, pues quiero mostrarte un detalle importante. Hay algunas
versiones que dicen así:
Y Jehová dijo a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job que
no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de
Dios y apartado del mal?”.
¿Ves dónde termina la pregunta? Sin embargo, la traducción
correcta del original no es así, pues Dios afirmó sobre mí.
Observa:
El Señor añadió: “¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no
hay otro como él: es un hombre justo, honrado y respetuoso de Dios,
y vive apartado del mal”.
¿Lo ves? Dios estaba haciendo un decreto sobre mi vida, no una
pregunta.
14
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Aclarado esto, continuemos. El enemigo trató de humillar a
Dios en medio de la corte celestial. Así que lanzó el desafío en
el v.11:
“Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no
blasfema contra ti en tu misma presencia”.
¡Él dijo que yo maldeciría al mismo Dios! Aquí, mi hermano,
está la llave del libro de mi vida.
Te propongo que hagamos juntos un Ejercicio glorioso. Te lo
explico a continuación.
15
EJERCICIO:
“LA ADORACIÓN TRAE EL FAVOR”
Dice el Salmo 22:3:
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
La palabra alabanza es, en el idioma original, “tehila” que es la
adoración que sale del corazón; son palabras dulces de amor,
de intimidad, que Él pone en nuestro corazón para adorarlo. Y
cuando esto sucede, La Palabra dice que Él “habita”, se entro-
niza, lo cual significa que Él trae Su trono, Su poder, Su rugido.
Es decir que activa Su favor.
El ejercicio consiste en adorarlo, cuando Él te lo indique, con
“tehila”, disfrutándolo. Luego de hacerlo, cuando Él te diga,
harás declaraciones acerca de Su favor en tu vida.
He aquí algunas:
• “Tu favor me rodea como un escudo. Estoy protegido por tu
Presencia contra todo”.
• “Tu favor es mi corona; regalos y bendiciones me llegan hoy de
Tu parte”.
16
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
• “Mis hijos están llenos de Tu favor; serán distinguidos y
bendecidos”.
• “Hoy es el tiempo de favor para mi vida: milagros vienen a mi
vida; recursos inesperados suceden hoy”.
• “Tu favor me llevará hoy por caminos de victorias sin límites”.
Adora y, cuando Él te diga, suelta la declaración de favor. Y
cuando veas el milagro, ¡vuelve a adorarlo!
17
2
LA TRAMA DE TODO MI LIBRO ES LA
ADORACIÓN; SI LO ADORARÉ A ÉL O NO
Mi amigo, para entender mi vida, debes entender el núcleo
de todo. Si no, no me comprenderás. Mi historia no tiene que
ver con el sufrimiento. ¡Aunque vaya si sufrí! No tiene que ver
con perder mi casa y mi trabajo, ni aun con el abandono de mi
mujer. No. Menos con mi enfermedad. Tampoco el tema cen-
tral es el diablo. No. Toda la trama consiste en que, si Dios me
quitaba todo, yo lo bendeciría a Él o no. El mismo diablo dijo
que, si se me sacaba todo, yo maldeciría a mi Dios.
“No te sirve porque te ama, sino por lo que le das (recursos).
Sácale los recursos y veremos qué sucede”. Es decir, argumen-
taba el enemigo, que mi amor por Él se debía a los recursos, no
a la Fuente.
La fuente es mi amor a Él; los recursos, lo que Él me da, las
bendiciones. ¿Seguiría yo adorando si perdía TODOS, absolu-
tamente todos, mis recursos? ¿Afectivos, materiales, de salud,
etc.?
Adoración… De eso se trata mi vida. Mi amigo, te comparto
exactamente lo que el diablo dijo sobre mí antes de perderlo
todo (luego te contaré cómo me fue revelado todo esto).
18
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Así que comenzó el primer round (te lo dejo tal cual lo escribí
para que sigas cada palabra en 1:13-19).
1º ROUND: PERDER TODO
Así comenzó el primer round: Dios, molesto contra el enemigo
y con “orgullo” en mí. Sí, como te dije, no fue una apuesta entre
Dios y el diablo y yo era el conejillo de indias. No es así (aunque
algunos hayan leído de ese modo mi vida, están equivocados).
¡Él estaba seguro de mí, orgulloso de mí, firme, porque el Padre
veía al Hijo en mí! No había mérito en mí; solo mi corazón lo
adoraba; nada más y nada menos. Yo era un adorador. Y eso era
porque lo amaba.
El enemigo salió rápidamente y, de golpe, un pueblo enemigo
mató a mis criados. Mientras me estaban contando esta des-
gracia, otro asistente me relató cómo el fuego mató a todos mis
animales. Y cuando aún no terminaba, vino otro y me dijo que
los caldeos mataron a los criados y los camellos. Imagínate,
no terminaba de acomodarme a una desgracia que venía otra
detrás. ¡Sí, una detrás de la otra! (1:15-17), pero el golpe más
fuerte fue el último.
… y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados
a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia”. Aún
estaba este hablando, cuando vino otro que dijo: “Fuego de Dios
cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió;
solamente escapé yo para darte la noticia”.
19
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Todavía estaba este hablando, y vino otro que dijo: “Los caldeos
hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se
los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente
escapé yo para darte la noticia”.
Job 1:19:
… y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro
esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y
solamente escapé yo para darte la noticia.
Un viento sopló sobre la casa de mis hijos y todos murieron.
No podía creerlo, toda mi vida se derrumbó, todo desapareció
de un momento para otro. ¡Nunca me imaginé vivir algo así,
nunca! Pero la gracia estaba sobre mí; la Cruz seguía en mí. Así
que me levanté, me afeité, rompí mi manto en señal de dolor,
y hablé (vv. 20-21).
Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se
postró en tierra y adoró, y dijo: “Desnudo salí del vientre de mi ma-
dre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre
de Jehová bendito”.
Adoré. No había nada más para hacer. Solo lo que siempre hice:
amarlo a Él.
Me puse de pie y luego me postré. ¡Activé el cielo en la tie-
rra cuando mi tierra era el mismo infierno! Solo Su gracia me
20
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
sostuvo a mí, y esa misma gracia sostiene a cada hijo amado.
Caí postrado. ¿Lo has hecho eso en tu vida?
Yo no sabía que el enemigo fue humillado y derrotado. No me
fue revelado sino hasta el final de mi prueba.
¡No hay palabras para describir todo lo que sentí y del impacto
de una pérdida tras otra! ¡Una sucesión de hechos tremendos!
Todavía no me recuperaba de una calamidad que la siguiente
venía. Todo mi mundo se derrumbó. Yo sé, mi amigo, que has
sufrido, pero mira mi vida… Tal vez hayas leído las palabras
de mis pérdidas y hayas dicho: “¡Señor, perdóname por mis
quejas”. Así que me afeité, rasgué mi manto, me postré en tie-
rra y adoré. Y dije: “Desnudo salí del vientre de mi madre y
desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; bendito sea
Su nombre”.
Aprendí, mi amigo, que un tema es “adorar” (es decir, “ahora
me siento bien y adoro; ahora me siento mal y no adoro”) y otra
es “ser un adorador”. Al perder todo solo lo vi a Él.
Yo adoré “su Nombre”, quién es Él; no adoré por Sus “obras”
porque estas no las entendía en absoluto. Pero me paré en Él,
en Su amor, en Su persona. Lo que Él es nunca cambia. Las cri-
sis son duras; las circunstancias cambian, pero Él no. Cuando
pases por momentos difíciles, dile: “Tú eres bueno, Tú eres
amor” y deja que la adoración fluya. Yo bendije el Nombre,
no la situación. El Nombre es Su carácter, no Sus obras. No lo
olvides.
21
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Leemos en el Salmo 148:13: Alaben el nombre de Jehová, porque
solo su nombre es enaltecido.
Su Nombre, Su Persona. Puedes ahora adorar Su Nombre…
Me gusta cómo lo dijo un amigo mío que sufrió mucho; mi
biografía lo ayudó a atravesar sus dolores. Mi amigo David dice
en el Salmo 27:4: Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para con-
templar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Aquí te dejo una lista de David, quien hizo lo mismo que yo:
solo ver Su Nombre cuando no podemos ver nada más, cuando
no hay más motivos para cantar o agradecer… Solo míralo a Él.
¿Lo declaramos en voz alta?
• El Señor es un escudo (Salmo 3:3).
• Mi fuente de seguridad (Salmo 4:8).
• Mi Rey (Salmo 5:2).
• El Juez (Salmo 7:8).
• Mi refugio (Salmo 9:9).
• El ayudante de los huérfanos (Salmo 10:14).
• El Rey para siempre (Salmo 10:16).
• El Señor es justo (Salmo 11:7).
• Dios es mi fortaleza, roca (Salmo 18:1-2).
• Mi libertador (Salmo 18:2).
• Mi apoyo (Salmo 18:18).
• Mi Redentor (Salmo 19:14).
22
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
• El es mi Pastor (Salmo 23:1).
• El Rey de gloria (Salmo 24:7).
• El Señor de los ejércitos (Salmo 24:10).
• El Dios de mi salvación (Salmo 25:5).
• Mi luz y mi salvación (Salmo 27:1).
• Mi fuerza y escudo (Salmo 28:7).
• Él es el Dios de la gloria (Salmo 29:3).
• El Señor Dios de la verdad (Salmo 31:5).
• El Dios viviente (Salmo 42:2).
• Mi ayuda en problemas (Salmo 46:1).
• El Rey sobre toda la tierra (Salmo 47:2).
Lo que el enemigo no vio es que era la gracia la que estaba sobre
mí. No las bendiciones. Cuando perdí absolutamente todo,
adoré. Nunca intentes hacerlo porque no podrás. Cuando el
dolor y el sufrimiento golpean la vida, no son las fuerzas hu-
manas las que te llevarán a adorar, sino el Hijo que vive en ti. Su
gracia fluirá en tu vida llevándote a adorar nuevamente.
En una oportunidad, un hombre escapaba de su país, perse-
guido por ser cristiano y tomado de la mano de su hijo; había
perdido absolutamente todo. En aquel momento lo llamó un
amigo para preguntarle cómo estaba y él le respondió: “Bien,
Dios sigue cuidándonos”. En medio de un dolor y de la persecu-
ción y de haber perdido todo, solo la gracia pondrá palabras de
adoración. Es verdad que es muy fácil adorar cuando cruzamos
23
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
el mar. Dice La Palabra que María sacó el pandero y todos ado-
raron. Pero también debemos aprender a adorar antes de cru-
zar el mar y, aun, cuando el mar no se abre delante de nosotros.
2º ROUND
Pero dejemos la tierra y pasemos al cielo nuevamente. Al otro
día hubo una nueva reunión en la corte celestial. ¡Era el mo-
mento en el que todos vieran cómo la gracia me sostuvo! Sa-
tanás se presentó (no podía ser de otra manera); pero ahora, el
mal perdedor redobló la apuesta. Dios le dijo (2:3):
Y Jehová dijo a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job, que
no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de
Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun
cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?”.
El Padre le dijo, humillándolo, que su desafío malvado era hue-
co y vacío. Pero este redobló la apuesta y sacó una carta más.
Dijo que yo era un adorador porque todavía estaba bien de
salud. Observa sus palabras (2:5-6):
“Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si
no blasfema contra ti en tu misma presencia”. Y Jehová dijo a Sata-
nás: “He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida”.
24
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
¡El Padre estaba seguro de Su gracia en mí! Él estaba orgulloso
de mi amor a Él. Lo autorizó delante de millones de ángeles, se
estaba anunciando lo que haría la Cruz del Calvario con cada
hijo suyo. ¡Traería victoria sobre la tierra! Sobre las pérdidas y
los dolores. ¡Era un mensaje celestial de la redención! El enemi-
go no tiene luz; le fue quitada cuando fue expulsado; la luz del
trono no brilla más sobre él; por eso es el padre de las tinieblas
y nunca entenderá nada más de la gloria de Dios. Mi amigo, lee
mi vida como señal de la redención gloriosa del Hijo. Entonces
serás libre de todo.
Así que ahora bajemos a la tierra nuevamente. El mismo ene-
migo tocó mi cuerpo con una sarna por todos lados; era tanto
el dolor que me aparté en medio de un basurero y me rascaba
con un pedazo de vasija de barro.
En este segundo round ahora se sumaba, además del dolor
emocional por la pérdida de mis hijos, el dolor físico. Mira
algunos de los síntomas que tuve en esta terrible enfermedad:
tuve costras (7:5), mis encías al desnudo y los huesos pega-
dos a la piel (19:20), náuseas (6:7), palpitaciones (7:4), reuma
(30:17), llagas, etc. Perdí el apetito y padecí insomnio. Mi car-
ne estaba infestada de gusanos y polvo. La sarna drenaba con-
tinuamente mi piel que comenzó a desgastarse, consumida.
Perdí los dientes, mi piel se ennegreció; tuve fiebre intensa y
una drástica pérdida de peso.
Solo, tirado en un basurero, se acercó mi mujer, llena de dolor
y derribada por completo, y me dijo que maldijera a Dios y me
25
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
muriera. La comprendo; todo estaba derrumbado; ella sabía
que yo era íntegro, que amaba a Dios, pero ella estaba sin hijos,
con un marido desfigurado, sin dinero y solo en un estercole-
ro. Ahora mi vida empezaba a acercase a su mismo final. Ella
me dijo: “Maldice a Dios” (2:9). ¿Lo ves, mi amigo? Esto era el
núcleo de todo. ¿Adoraré o maldeciré? Pero le respondí que no
estaba bien decir eso (2:10):
Y él le dijo: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas,
has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo
recibiremos?”. En todo esto no pecó Job con sus labios.
Recibo todo de Dios. Nuevamente no sabía, pero adoré. Mi
segundo round fue de un golpe mortal al enemigo. ¿Sabes, mi
amigo? ¡No apareció más!
• La corte celestial festejó.
• Los ángeles cantaron.
• Dios se puso de pie.
• El enemigo fue vencido por la gracia que sostiene.
Sé, mi amigo, que pensaste: “Si a mí se me murieran mis hijos,
no creo que adorase, postrándome a Él”. Sí, claro; solo pensarlo
trae dolor. Pero te digo algo; no fui yo, no fueron mis fuerzas.
Fue Él sosteniéndome en medio de mi peor momento. La gra-
cia me sostuvo.
26
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Un gran apóstol lo padeció también y expresó: “Cuando soy
débil, entonces soy fuerte”. Creo que lo aprendió de mí. El mis-
mo modelo de la Cruz sostenido es lo que vivieron Pablo, Moi-
sés, David, tú y yo… Todos. No hay otro sostén que Su gracia.
No es nuestra fuerza. Solo póstrate y adora Su Nombre. Lo que
sigue ahora son muchos capítulos donde vemos lo que sucede
en la tierra.
Adorar en momentos difíciles
El primer libro en orden cronológico de La Biblia es Job. Este es
un “mapa” de adoración en momentos difíciles que le sirvió de
guía a Abraham, José, Moisés, David y, hoy, a nosotros.
Job perdió sus negocios, su familia, su salud; ¡lo perdió todo! Y
dice el relato bíblico que “Adoró el nombre de Él”.
Cuando estés pasando por un momento difícil, adora Su Nom-
bre; es decir, lo que Él es.
Sabemos que la adoración trae el cielo a la tierra.
A continuación, un modelo:
“Señor, no entiendo qué está sucediendo ahora, pero sé que
eres fiel; sé que eres justo; sé que eres bueno; sé que eres grande.
A pesar de estos momentos, te adoro por lo que eres. Bendigo
Tu Nombre”.
27
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Recuerda a lo largo del día que estás bajo Cristo, bajo la Cruz,
bajo la gracia; y es esta última la que te llevará a adorarlo, no tus
“fuerzas” o tu “deseo”.
Job tenía cuatro características que, en realidad, representan
al mismo Cristo sobre él, sobre su vida. Job triunfó porque la
Cruz estaba sobre él.
Perfecto
Recto Temeroso de Dios
Apartado del pecado
¡La misma gracia hoy está también sobre mí! Me sostendrá;
me dará una experiencia con Él y traerá una nueva visión del
Trono a la tierra. Y un aumento duplicado de victorias habrá
para nosotros.
28
3
CUANDO ESTAMOS MAL, HACEMOS
MUCHAS COSAS, PERO RECUERDA QUE
¡LO PRIMERO ES ADORAR!
Todos pasamos por pruebas; todos tenemos historias que ha-
rían llorar a muchos. Sí, lo sé, mi amigo. Cuando el dolor golpea
o entra en nuestra vida, todo se derrumba y allí recurrimos a
nuestro “botiquín” de actividades espirituales.
Te nombro algunas que conozco:
• Pedir oración a la mayor cantidad de personas posible.
• Orar, reprender y gritarle al enemigo.
• Buscar un milagro en donde sea.
• Preguntarnos: “¿Por qué? ¿Dónde estás, Señor?”. Es un tor-
bellino mental.
• Empezar a congregarnos como nunca antes, leer Las Escri-
turas raudamente, etc., etc.
Adorar es la trama. La adoración trae el cielo a la tierra y trans-
forma la tierra en un trozo de cielo. Ahora que todo terminó, te
puedo enseñar algo de adoración celestial.
Lo primero que me fue quitado fueron los animales (ovejas,
bueyes, etc., 1:3). Mi hacienda era de siete mil ovejas, tres mil
29
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y mu-
chísimos criados. “Era aquel varón más grande que todos los
orientales”. Los bueyes y las asnas fueron lo primero que perdí.
Dicen los vv. 1:14-15:
… y vino un mensajero a Job, y le dijo: “Estaban arando los bueyes,
y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los
tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé
yo para darte la noticia”.
Con esos animales yo hacía adoración por mí y por mi familia.
¿Lo ves? Todo se trata de adoración. Mi amigo, por favor, re-
cuerda que estoy hablando ya fuera de todo lo que me sucedió;
si me hubieses preguntado en el momento en el que me ocu-
rrió, ¡no habría sabido qué decirte! ¡No veía nada de esto!
¿Sabes qué fue lo primero que Dios me reestableció? ¡Sí! ¡Los
animales! ¡Me dio un suministro mayor de adoración! ¡Mi ado-
ración fue expandida a nuevas formas y profundidades! Él me
dio catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes
y mil asnas (42:12).
Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque
tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil
asnas.
También aprendí algo sobre la adoración en tiempos del inicio
de la creación. ¡El mismo Señor me enseñó (en 38:4-7) que
30
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
todo fue creado en medio de la adoración angelical por millares
y millares!
Leemos en Job 38:4-7:
¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber,
si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O
quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus
bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las
estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?.
Me gusta como lo dijo un autor comparando la música de la
tierra con lo que David vio. ¡Sí; mi amigo David se inspiró en
mí! ¡Y Dios también le mostró lo mismo! (al igual que te lo
mostrará a ti, mi amigo).
“La Orquesta Filarmónica de Viena es la sinfonía más grande
e importante en el mundo con ciento treinta y cuatro músicos.
La segunda más grande es la Filarmónica de Berlín con ciento
doce músicos. Las demás que se encuentran entre las diez pri-
meras son la Orquesta de París con ciento once, la Orquesta
Sinfónica de Chicago con ciento diez, la Filarmónica de Nueva
York con ciento nueve, la Orquesta de Cleveland con ciento
ocho la Compañía Real de Ópera de Londres con ciento seis,
la Filarmónica de Los Ángeles con ciento cinco, la Orquesta de
Filadelfia con ciento cuatro y la Orquesta Sinfónica de Boston
con noventa y ocho. Si combináramos todos estos músicos en
una gran sinfonía, habría mil noventa y siete participantes.
31
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Luego agregaríamos a este número a los miembros de las si-
guientes treinta orquestas más grandes del mundo (cada una
con, al menos, ochenta músicos) y tendríamos una sinfonía
extraordinaria que constaría de más de tres mil quinientos
músicos. Sin embargo, nos quedaríamos cortos por algunos
cientos de músicos comparado con los cuatro mil que empleó
David para su adoración (véase 1 Crónicas 23:5). ¡David fue
claramente un adorador extravagante!”.
Dice 1 Crónicas 23:5: Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil
para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho
para tributar alabanzas.
Cuando adoré, no era “Lo acepto y punto”, o “Me resigno y
canto una canción”; o, como diciendo “Es así y ya”. ¡No! Adorar
es traer el Trono a la tierra.
A. SOBRE EL DESPOJO MATERIAL
Fui despojado de todo; primeramente, de mis posesiones. El
mismo diablo dijo (11): “Toca lo que posee y verás si no blasfema”.
Con cuanto esfuerzo vamos adquiriendo cosas materiales: la
casa, el auto, la ropa, etc. Y luego perder todo de repente, vio-
lenta y absolutamente todo.
Aprendí, mi amigo, que, a medida de que vamos adquiero obje-
tos materiales, debemos soltarlos sin apegarnos a ellos como si
fuesen eternos. Sí; sé que sabes esto, ¡pero otra cosa es “apren-
derlo” luego de perder algo! Dile al Señor: “Gracias por esto
32
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
que me regalaste; lo voy a disfrutar intensamente; lo voy a go-
zar en Tu presencia. Te lo entrego ya para que, cuando tenga
que salir de mi vida, salga en paz”. No hagas monumentos de
las posesiones. Todo apego me hace infeliz porque TODO ES
TEMPORAL. ¡Y el miedo a perder lo que tenemos no nos deja
disfrutar! Soltar no es descuidar; hay que cuidar, sí; pero sin
apegarnos.
Cuando tengo algo y no puedo soltarlo, no soy su dueño, soy su
esclavo. ¡Todas las cosas son temporales y saldrán de nuestra
vida! ¡Todo tiene un tiempo de vida útil que se termina cuando
se pierde, se rompe, o nos morimos! ¿Por qué perdemos cosas?
¿Por qué se muere gente? ¡Porque todo es temporal! Aprendí,
a pesar del dolor, que tengo la capacidad de seguir viviendo sin
posesiones. ¡Soltar es ser libre interiormente! Todo aquello con
lo que estamos obsesionados debemos soltarlo. Perdemos los
recursos, pero nunca la Fuente. Y esa misma Fuente que nos
dio esos recursos nos dará otros.
B. LOS DOS TIPOS DE DOLOR: POR
HACER EL MAL Y POR HACER EL BIEN
Fui un hombre honesto y temeroso del mal, que amaba a Dios
con todo el corazón, y, a pesar de ello, me sobrevinieron pérdi-
das y sufrimientos.
¿Qué hice de malo? ¿Por qué la gente buena sufre? ¿Sabes que
algunos comentaristas de mi vida dicen que sufrí “Porque
33
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
tenía temor” y, al decir lo que temía, eso me sobrevino? ¡No
es así! Mis amigos me dijeron que sufría porque había pecado;
otros dicen que era orgulloso; otros que temía por mis hijos,
etc. Nada de eso es correcto. Dios mismo le dijo al diablo que
“No había otro como él apartado del mal” (1:8). Claro que en
mi vida había pecado, como en la tuya y en la de todos; pero
no sufrí por ser malo, sino por hacer el bien. En realidad, el su-
frimiento fue una trama sobre adoración. Ya te ampliaré más
sobre eso. Aprendí que, a veces, sufrimos por lo malo. Sí, es ver-
dad. Le mentimos a nuestra pareja, cometemos adulterio, ro-
bos, engaños, etc., y eso trae consecuencias a nuestro espíritu y,
muchas veces, a todas las áreas. Son dolores por lo malo que no
sirven en absoluto. Es la cosecha de la mentira, del engaño, etc.
Pero el dolor por hacer lo bueno es un dolor de parto; es el dolor
por hacer lo justo y lo bueno. Si hay pecado en tu vida, díselo
a Dios ahora; y, si no hay, no te castigues. Sufres por hacer lo
bueno, no lo malo. No dejes que nadie te acuse.
El dolor puede venir de las ramificaciones de nuestros pecados
escondidos. Mentir, engañar, etc., siempre trae consecuencias
y derrumbamiento en nuestra vida. Es allí que el arrepenti-
miento es la puerta de entrada a un aumento de Dios. Otros
dolores nos ayudan a despertar como al hijo pródigo. Tocar
fondo y sufrir nos ayuda a volver y a entender las prioridades
de la vida. Otros dolores se deben a nuestra naturaleza caída;
el mal natural nos toca. Más allá de los orígenes que podamos
teorizar, algo es seguro, mi amigo, y es que siempre el dolor
34
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
traerá una poda a tu alma, a la fuerza de la carne y a la voz del
yo.
C. MI SOLILOQUIO
Mi amigo, todo el capítulo 3 hablé yo solo. Lo primero que
hice fue maldecir el día que nací; me habría gustado no haber
nacido. ¿Te sucedió alguna vez? Después se expresó todo mi
lamento: “¡Me habría gustado que mis padres no me hubiesen
concebido y, luego al nacer, también me pregunté por qué no
me morí!”. Terminé mi lamento diciendo que anhelaba la
muerte, pero esta no llegaba. Había tenido tanto dolor que
parecía no terminar nunca. No es que me quisiera quitar la
vida, sino que eran gemidos sin descanso por mi dolor.
Y quiero compartir algo más, déjame contarte cómo mis
amigos “interpretaban el tema”. Busca amigos que “en lugar de
hablarte a ti de Dios, le hablen a Dios de ti”. No permitas que
te rodeen “expertos” en el dolor. Cuando llegaron a verme mis
tres amigos, yo estaba en un basurero rascándome las llagas de
mi piel cancerosa con un trozo de vasija.
¡Estuvieron siete días en silencio! Lloraron y lloré. Estuvieron
siete días sin hablarme. Era el tiempo del duelo que se hacía por
alguien muerto, el “silencio castigador”. A pesar de mi dolor
indescriptible, su compañía silenciosa era una manera más de
sentirme invisible para ellos.
35
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Mira tu reloj ahora y espera un minuto en silencio. ¡Verás cómo
parece una eternidad! Hazlo por favor. Solo observa el reloj en
silencio durante un minuto...
¿Lo hiciste? ¡Fueron siete días! ¡Imagínate! Silencio, dolor y
llanto.
Hasta que… hablaron. Mi amigo, siempre aparecen personas
que son teólogos o expertos en el dolor. Mira lo que dijo cada
uno de ellos. Todos tenían el mismo argumento: “Si sufres es
porque algo malo hiciste”.
Luego de una semana sin hablar, abrí mi boca y maldije. Sí,
mi amigo, así como lo lees. Maldije el día en el que nací. ¡No
lo maldije a Él! Maldije el día de mi nacimiento y luego me
pregunté por qué no morí al nacer y por qué no podía morir en
ese momento.
Volví la mirada hacia mí, por lo que todo un extenso capítulo
(3) es mi hablar. Allí expreso mi dolor, mi deseo de morir (no
de suicidarme; nunca pensé en eso), mi oscuridad. Léelo, por
favor. ¿Sabes? Dios no dijo nada, Él solo me escuchó. No me
juzgó ni me condenó. Solo me dejó hablar.
¿Te sucedió? Es verdad; soy un adorador, con dolor, con tris-
teza, pero adorador aún. El rey David, creo que después de un
día muy difícil que tuvo, dijo algo similar: “Estoy débil hoy,
pero sigo siendo ungido”. El vio todo su mundo desmoronarse
y aceptó su debilidad, pero le puso fecha: dijo “Hoy”. Lo más
36
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
poderoso es que ¡su debilidad no anuló el ungimiento celestial
de la gracia derramada sobre él!
¿Sabías que incluso tus peores palabras expresadas con tanto
dolor no han anulado la gracia en tu vida?
¡Aleluya!
37
TE PROPONGO QUE HAGAMOS JUNTOS
OTRO EJERCICIO GLORIOSO:
“Declaro que Tu nombre está cercano”
Asaf escribió: “Te damos gracias, oh Dios; te damos gracias, y
cercano está tu nombre” (Salmo 75:1).
El Ejercicio consiste en que, cada día, podamos declarar el
nombre de Dios. Elige uno de los aquí citados o todos. Y cada
día, declara que Su nombre está cercano.
Luego, comparte con alguien el testimonio de lo que Él hizo.
• Abogado, Resurrección y Vida, Pastor, Justo Juez.
• Santo, Señor de Señores, Gran Rey sobre todos los dioses.
• Siervo, Varón de dolores, La Roca, Nuestro siempre Presen-
te Auxilio.
• Sumo Sacerdote, Agua Viva, Pan de Vida, Mesías Admi-
rable.
• Consejero, Dios Todopoderoso, Padre Eterno, Príncipe de
Paz.
• Alfa y Omega, Autor y Perfeccionador de nuestra Fe, YO
SOY.
• Maestro, Mediador, Hijo Amado, Hijo de Dios, Buen Pas-
tor.
• Roca de nuestra Salvación, Luz del Mundo, La Palabra.
38
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
• Principal Piedra del Ángulo, Esposo, Profeta, Libertador,
Recompensador, Redentor, Restaurador, Emmanuel, Profe-
ta, Cordero de Dios.
39
4
MIS TRES AMIGOS
Mis tres amigos vinieron de lejos. Cuando me vieron, lloraron
porque no me podían reconocer por el dolor y por estar desfi-
gurado. Durante siete días se quedaron en silencio... no había
nada para decir. Yo no tenía Las Escrituras, como tienes tú, mi
amigo, ni mujer, ni amigos para recibir aliento profético. Solo
mi intimidad con Él.
a. Mi amigo Elifaz
Leemos en Job 4:5-6 y 8:
Más ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; y cuando
ha llegado hasta ti, te turbas. ¿No es tu temor a Dios tu confianza?
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos? Como yo he visto,
los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.
“Todo lo que te sucedió es porque sembraste pecado y cose-
chaste muerte. Pecaste”. Esa era su teoría. Es decir, si eres bue-
no, te va bien; si eres malo, te va mal. “No es nada”: dice el que
no te entiende. “Bueno, se murió; ya pasó; no llores que eso es
debilidad (7).
40
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Elifaz me dio una palabra profética (4:12-19) y apeló a su visón,
diciendo que era un ángel que se le apareció. Pero yo, Job, le dije
que fue un demonio. ¡No me pude quedar callado y le pedí que
me dijera en qué había pecado! “Muéstrame”, pero él no tenía
nada específico, sino solo una teoría; yo era quien sufría dolor.
Continúa en los vv. 12-19:
El asunto también me era a mí oculto; mas mi oído ha percibido
algo de ello. En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el
sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor,
que estremeció todos mis huesos; y al pasar un espíritu por delante
de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Paróse delante de mis
ojos un fantasma, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:
“¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que
el que lo hizo? He aquí, en sus siervos no confía, y notó necedad en
sus ángeles; ¡cuánto más en los que habitan en casas de barro, cuyos
cimientos están en el polvo, y que serán quebrantados por la polilla!
Elifaz se burló de mí, Job, para que clamara a Dios por ayuda
(5:1). También dijeron de Cristo en Su muerte: “Él confió en
Dios; líbrelo ahora, si le quiere” (Mateo 27:43).
En el momento en que más necesitaba a mis amigos, me falla-
ron.
Lo mismo le ocurrió a Jesús. En Su arresto, Sus amigos lo aban-
donaron. De manera similar, el Señor fue acusado falsamente
41
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
por testigos falsos en Su juicio ante el sumo sacerdote. Job se
lamentó: “¿Por qué escondes tu rostro y me consideras como tu
enemigo?” (v. 13:24). Esto nos recuerda el clamor de Jesús en
la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.
Tanto Job como Jesús hicieron la pregunta del por qué.
b. Mi otro amigo Bildad no quiso ser menos y recurrió a la
tradición
Dice en Job 8:4: Porque pregunta ahora a las generaciones pasa-
das, y disponte para inquirir a los padres de ellas.
Me dijo: “No eres tú, es porque tus hijos pecaron”. ¡Me dijo que
lo que me sucedía no era disciplina, sino justicia! Que debía
arrepentirme y volver a Dios. También usó una frase que a
muchos les gusta repetir: “Si tu primer estado fue pequeño, tu
postrer estado será grande; arrepiéntete”. ¡No me quedé calla-
do, no podía! El dolor, la bronca y el malestar salían por cada
uno de mis poros. Le contesté que no había hecho nada malo.
c. Mi otro amigo Zofar fue la teología y apeló a la sabiduría
Dice en Job 11:6:
“… Y te declarara los secretos de la sabiduría, que son de doble valor
que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado me-
nos de lo que tu iniquidad merece”.
42
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Lo que me dijo también fue muy duro: “Eres un inicuo, dale
gracias porque tendría que haber sido peor”. ¡También le dije:
“Dime en qué”! Pero no podía.
Así, sin darme cuenta, me involucré en un ciclo de palabrería.
Esto que te comparto es el primer ciclo. ¡Y siguen otros tres
ciclos! Ellos siguieron repitiendo su argumento. ¡Fueron tres
discursos! Y yo, igual… ¡Cuánto tiempo perdido! No todo lo
que me decían estaba mal; algunas de las cosas que ellos me
dijeron eran buenas, pero mezcladas con agresiones hacia mí.
Todos pensaban lo mismo: “Si sufres es porque pecaste”; pero
cada uno tenía sus particularidades en las que se apoyaban.
Dios me habló “en medio de” mi dolor, no “luego de” mi dolor.
Él sufre en mi sufrir. El dolor no tiene la última palabra.
Yo sentí que Dios tenía ira contra mí y me consideró como uno
de sus enemigos (19:11). ¿Te sucedió en medio del dolor decir
cualquier necedad? Es por eso que luego me arrepentí.
Dios me dijo más tarde: “¿Quién es éste que oscurece el consejo con
palabras sin conocimiento?” (38:2).
d. Eliú
Enojado, emitió su largo discurso, conmigo, con los otros tres
compañeros. “Te hiciste el tonto (5:3-4), yo que tú, buscaría a
Dios (5:8)”. En los vv.3-4 dijo:
43
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije
su habitación. Sus hijos estarán lejos de la seguridad; en la puerta
serán quebrantados”.
Y en el v. 8: “Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él
mi causa.
¡Se enojó cuatro veces! No tienen experiencia, pero hablan
igual. Dios se enojó con los amigos. Leemos en Job 42:7: “Y
aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová
dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compa-
ñeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job”.
Pero esto te lo contaré más adelante.
Eliú: “Dios está tratándote para moldearte; cállate y Dios te
enseñará”. Él estaba enojado por todo lo que Job decía. Le ha-
bla de la grandeza de Dios y dice que, si nos arrepentimos de
nuestros pecados, Dios nos librará”.
Cómo Dios trató mi dolor
Mi amigo, como ves, todo mi libro es un constante diálogo con
mis amigos. Mi hablar no se detuvo. Dios me dejó. Solo me
observaba y oía. Mis extensos diálogos “gastaron” un poco de
mi angustia interminable e indescriptible. A pesar de haber-
le “ganado por noqueada” al enemigo, el dolor seguía aún en
mí. Mi amigo, voy a responderte algunas preguntas que te has
44
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
hecho o te han hecho alguna vez. Esta es mi experiencia, lo que
viví y aprendí, sé que te ministrará. Te pido que leas lentamente
y medites guiado por Él.
Mi espíritu se fue abriendo
En todos esos diálogos (38 capítulos de diálogos), vas a descu-
brir algo: que Dios fue haciendo sin intervenir directamente.
Él fue guiándolo porque al que tiene la gracia de Dios no lo
suelta. Aunque no oigas que Dios te responda, la gracia sigue
en ti. Aunque esté callado el Señor, Él sigue en ti. No te olvides
de eso. Aunque hayas maldecido tu día, Dios sigue en tu vida.
Cuando leas mi biografía, a lo largo de tantos capítulos y pa-
labras, verás algo que me sucedió. Mi espíritu se iba abriendo
poco a poco. El dolor, muchas veces, cierra tu espíritu, tu alma
e incluso tu cuerpo; nos volvemos como un bebé que quiere
regresar al útero y desaparecer.
Cuando me sucedió todo, “Maldije mi día de nacimiento” (3:1),
me volví al origen de mi vida y dije: “Mejor no haber nacido; si
no hubiese nacido, no sufriría todo lo que sufro”. Toda mi vida
estaba “cerrada”. Mis amigos comenzaron a “explicarme por
qué me había sucedido eso” y yo les discutí codo a codo. Uno
puede mostrar por afuera que está “abierto”, pero por dentro
estar cerrado. Así como Jonás le anunció a Dios: “Yo iré”, ¡pero
por dentro era lo que menos quería hacer! Es como la gente
que no puede adorar, levantar sus manos, danzar, gritar una
45
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
alabanza; están “cerrados” en su cuerpo y este expresa lo que
les sucede en el espíritu.
Lo natural, lo exterior, muchas veces expresa lo que sucede por
dentro: “No estoy de acuerdo”, “Me opongo”, “Eso no es así,
discutámoslo”, etc. Todos conocemos a personas que no son
dóciles, sencillas. Escuchan un mensaje como miran un pro-
grama de TV; leen La Palabra tal como leen el diario y recha-
zan todo lo nuevo de Él. Son combativos, opositores, algunos
por orgullo y otros por dolor. Yo estaba a la defensiva. Todo el
capítulo 7, durante 21 versículos, le hablé a Dios sin parar. Le
pregunté: “¿Hasta cuándo”, “¿Por qué?”, “¿Qué?”. Hablé todo
lo que pude; estaba cerrado. Pero, al seguir hablando, me di
cuenta de que, si uno se endurece contra Dios, no le irá bien
(9: 4). Y al terminar el diálogo, le dije (13:15): “Aunque él me
matare, en él esperaré”. En el v. 14:6 me abrí más y expresé: “Si
tú lo abandonares, él dejará de ser”.
Dice en Job 23:10: “Más él conoce mi camino; me probará, y saldré
como el oro”. Sí; vi un rayo de esperanza en mi dolor. ¿Sabes, mi
amigo? Siempre me mantuve frente a Dios. Sin saberlo, la luz
de Su amor lentamente comenzaba a brillar en mi espíritu. Sé
que hay personas que reciben milagros rápidamente; lo mío
no fue así. Mi milagro fue un caminar con Él, lento, paso a
paso. No me dio el milagro instantáneo; solo tomó mi mano y
caminó conmigo. Y, aunque yo hablé sin parar en ese camino,
Su dulce luz de a poco iba creciendo sin que yo me diera cuenta.
¿Te sucedió eso?
46
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Hasta que llegó lo máximo con Él (que luego te lo compartiré).
Mira tu mano y ciérrala... Así tu cuerpo protege a tu espíri-
tu (simbolizado por la palma); ahora lentamente abre los de-
dos... Lentamente. Ahora la palma se ve perfectamente. Así
me sucedió.
Fue un caminar donde mi espíritu creció; se ensanchó; se abrió;
se expandió. Eso hace el dolor: nos da miseria; nos vuelve dó-
ciles, sensibles. Pero más allá de eso, todo mi ser interior creció
como nunca había sucedido. Mi amigo, mira hacia atrás cómo
tu espíritu fue abriéndose a lo nuevo de Él, a un aumento de
Él; cómo tu corazón fue ensanchado como “la arena del mar”.
Más dulzura, más sensibilidad, más amor, más apertura a Él…
Sí; todos vamos de aumento en aumento de Cristo en nosotros,
y Dios usará todo (el dolor, las bendiciones, Su trato, la gente,
etc.), para expandirnos internamente para que su Hijo crezca
y crezca más.
Usa “tu invierno” como un momento de poda para poder llevar
al Altar todo “lo escondido” que Él te muestre.
El yo se exhibe; la gracia es sencilla, simple, dócil.
El yo busca lo suyo; la gracia busca dar.
El yo quiere gobernar; la gracia busca adorar.
El yo recibe la gloria; la gracia da gloria.
A veces, Dios aplaza el juicio para promover luego. ¿Por qué? ¡Es
una pregunta sin respuesta! Pero hay otra que me acompañó:
47
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“¿Hasta cuándo?”, “¿Por qué no obras?”. Me preguntaba cuán-
do acabaría todo ese momento tan duro sobre mí y por qué, si
Él era bueno, no obraba YA. ¿Por qué esa demora? ¿Es que le
gustaba verme sufrir así?
Fui podado. Sí; despojado de todo. Pensaba que Su justicia no
ejercida era porque algo andaba mal en mí, o ¡algo andaba mal
en Dios! Medía Su eternidad en mi “chronos humano”. ¿Por qué
no había algo para “acortar” el tiempo? Aprendí de la justicia
diferida. Mi amigo, sé que tú también le has dicho: “¡No es jus-
to; no haces justicia!”. ¡Yo también lo hice por muchos meses! Y
no entendía que la justicia sería diferida. Sí, a veces Dios quita
el dolor de golpe, así como resucitó a Lázaro; y otras veces, no.
Pero luego de ser promovido en Su gloria (luego te explicaré
esta experiencia gloriosa que resolvió todo), entendí que Dios
sí hará justicia con los suyos. Descansa en Él.
Tu espíritu se ensanchó en medio del dolor.
Te propongo, tal como ya hemos hecho, que hagas otro Ejerci-
cio glorioso.
Comienza a adorar durante varios minutos, y luego ora por
las personas que Dios ponga en tu corazón y los temas que Él
te indique sobre esas personas. Bendice, perdona y cubre con
amor a todos.
Termina adorando nuevamente.
48
5
CUANDO ME CALLÉ, DIOS
EMPEZÓ A HABLARME
Job habló, habló y habló durante 38 capítulos... ¡Y después di-
cen que los hombres no hablamos! Habló, habló y habló. Cuan-
do se calló, Dios le habló a él. Acá hay una segunda enseñanza:
cuando te calles, Dios te va a hablar.
“¿Por qué, Padre? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Yo no entien-
do...”. Y Dios está en silencio.
Cuando te calles, Dios te va a hablar. Pero no es fácil callarse en
el dolor. Dios no le dijo: “Deja de hablar”, solo esperó. Eso me
gusta del Señor. No le dijo: “¡No maldigas el día!”.
Ahora, uno piensa que a Job le pasó todo eso por decir: “Lo que
temí me sobrevino”. ¡No! No es que él tuvo miedo y el miedo lo
ató y se cumplió la autoprofecía. Como cuando nos dicen, por
ejemplo, “Si tienes miedo, te vas a morir de eso que temes”. No.
No es eso. El nudo de la cuestión es: “Si le quitas todo, no va a
adorar; te adora porque tiene todo”. De eso se trata la vida. No
es el miedo. “No te va a adorar. Sácale todo y no te va a adorar”.
Un autor afirma que hoy podría ocurrir lo contrario. Una per-
sona no tiene nada y el diablo le dice a Dios: “Dale todo a ver
49
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
si te adora”. Porque hay Jobs “al reverso” que no tienen nada y,
cuando Dios les da el auto, la casa, etc., “desaparecen” de todo
lo espiritual. “No puedo estar en el Equipo. No me puedo con-
gregar porque tengo trabajo. Hasta acá, pero yo Lo amo, eh”.
Cuando me calle, Dios me va a hablar.
Dios le empezó a hablar a Job y le preguntó: “¿Dónde estabas
tú cuando yo creé las estrellas? ¿Sabes cómo es el hipopótamo?
¿Dominaste alguna vez un cocodrilo? ¿Sabes cómo es el com-
ponente de la nieve?”. Le hizo preguntas de biología, meteoro-
logía, geología, zoología, etc. Y Job solo respondía que no. Pero
no lo estaba regañando, sino que le estaba diciendo: “Mira,
ensancha Mi Nombre”.
El dolor trata de empequeñecer el Nombre de Dios. Pero Dios
va a hablar, cara a cara, y va a ensanchar Su Nombre en tu vida.
Te va a decir: “Yo soy grande, Yo soy poderoso. Yo sigo gober-
nando. Yo sigo siendo Rey”. Te va a llenar de Él porque te está
preparando para el final.
El final: ¿Por qué sufre el bueno?
Cuando Job calló, Dios le empezó a decir: “Yo soy grande. Yo
soy poderoso”. No le estaba reprochando nada; sino que afir-
ma: “Job, ensánchate, te estoy dando más Cristo”. Lo mismo
que estamos haciendo en Presencia de Dios: comer La Palabra.
Nosotros no seguimos ni al pastor Bernardo ni a la pastora
Alejandra. No; acá seguimos a Cristo. Cristo tiene que crecer,
no el pastor de turno. Cristo tiene que crecer. Por eso, estamos
50
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
comiendo a Cristo, aprendiendo a Cristo. Cristo tiene que ser
exaltado. Cristo tiene que aumentar. Cristo tiene que ser el
centro. No tu líder, ni tu Equipo, ni tu iglesia. ¡Cristo!
¿Por qué Dios no le dijo a Job: “Te voy a explicar por qué su-
fres?”. Porque Dios nunca te va a dar una explicación para el
dolor. La explicación que cualquiera te pueda dar te va a gene-
rar diez interrogantes más. Por ejemplo, si yo te dijera: “Estás
sufriendo porque Dios está produciendo humildad”, tú segui-
rías preguntando y repreguntando y así…
Dice el v. 38:1: “Entonces respondió Jehová a Job desde una tor-
menta”.
Sí, Él me habló. Fue cuando callé. Cuando me detuve. Cuando
gasté todas mis palabras y opiniones y debates. Allí, Él me ha-
bló y supe que siempre había estado conmigo; pero ahora me
hizo oír su voz. Mis amigos, David, Moisés y todos los demás,
aprendieron lo mismo.
Callar delante de Él...
¿Qué hizo Dios después de que le habló? Vino con un torbe-
llino, una tormenta. Bajó del trono, tomó a Job, lo introdujo
en la tormenta y lo llevó al cielo. Allí él tuvo una experiencia
privada, personal y específica con el Trono de Dios.
En medio de tus peores momentos, ni Elifaz, ni Bildad, ni
Eliú te van a satisfacer. Va a ser la voz de Dios la que vendrá a
51
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
buscarte para darte y envolverte en una experiencia del espíri-
tu privada, personal y única que preparó entre Él y tú.
Es una cita privada, una experiencia tan gloriosa que vas a de-
clarar, como Job: “De oídas yo te había oído, pero ahora mis
ojos han visto Tu Trono, han visto el cielo, te han visto a Ti”.
Esa experiencia que Dios te da es única, es privada, es tuya. Na-
die te la puede quitar. Por eso, Job dijo: “Yo hablaba lo que no
entendía. Pero ahora mis ojos te ven”. Eso es literal: “Ahora yo
veo porque vi el cielo”. Probablemente vio el consejo celestial.
Dios le mostró todo.
—Job, ¿sabes lo que ocurrió? Yo hablé de ti. Yo hice un decreto.
Yo te di a Cristo. Cristo está sobre ti. Por eso me adoraste y
noqueaste al diablo.
—¿No me digas?
—¡Claro! Y Satanás vino después con la sarna. Pero tú venciste
porque Yo sabía que, donde está el Hijo, somos más que vence-
dores. Después maldijiste y hablaste un montón de tonterías.
Pero no importa; Yo te esperé. Y esperé. Y, cuando ya no pu-
diste más, te hablé, te ensanché Mi poder y te envolví con Mi
amor”.
En los momentos de dolor Dios no te da palabras, sino La
Palabra.
—Padre, ¿por qué me has desamparado? —preguntó Jesús.
52
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Dios no le habló. Porque en los momentos de dolor no hay pa-
labras. Hay abrazo, hay Presencia, hay amor, hay experiencias
sobrenaturales donde la gloria te envuelve.
Tú no lo puedes explicar.
Job no explicó la experiencia.
Yo sé por qué no lo podía explicar. Pero él dijo algo: “Ahora mis
ojos han visto todo”.
Dios te va a dar esas experiencias. Te va a hacer ir al cielo para
ver el Trono, para experimentar Su amor, para ver Su gloria.
Pablo dijo: “Yo me fui al cielo... No, no lo puedo explicar. Fue
hermoso. Él me envolvió”.
Y eso es privado. Es el trato privado de Dios. Entonces, cuando
alguien nos cuenta que Dios lo trató de tal manera, le decimos
“Amén”. Porque ese es Su trato privado.
Dios no nos va a dejar morirnos. Él vendrá por nosotros. Por-
que la gracia nunca nos ha desamparado. Y Él vendrá con una
experiencia de tormenta, de truenos. Porque en el Trono hay
truenos, relámpagos, poder, gloria... Dios te va a dar algo que
te hará decir: “Yo ahora sé que ni la vida ni la muerte, ni lo pre-
sente ni lo porvenir, ni lo alto ni lo bajo, nada me puede separar
del amor de Dios. Yo lo experimenté”.
53
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
¡Dios me va a dar una experiencia espiritual más grande que mi
experiencia terrenal!
De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
(Job 42:6)
APRENDÍ A DEJAR EN EL ALTAR MIS
OPINIONES Y A ENTRAR EN SILENCIO
Yo estaba lleno de mí mismo, de mis opiniones, de mis ideas,
de mi manera de hacer las cosas. Sí, todo mi libro, si lo ves,
es “un diálogo que parece interminable”. Son 33 capítulos de
diálogos y diálogos. Si miras, verás que es casi todo un diálogo
con amigos. Ellos opinan y yo, Job, argumento; ellos vuelven a
opinar y yo, Job, vuelvo a responder. A lo largo de todo el libro,
verás esos ciclos de conversaciones. Aquí hay algo poderoso
que entendí: solo cuando me callé, cuando hice silencio, ¡es
que Dios comenzó a hablarme! Él me mostró Su grandeza a lo
largo de tres capítulos (38 al 41) y en el capítulo 42 expresé: “De
oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven”.
Solo mi silencio permitió que pudiera escuchar la voz de Dios.
El tiempo que permanezco delante de Él es mucho más que el
tiempo que paso delante de los hombres. Otros aprendieron de
mi experiencia y lo escribieron con sus palabras. Por ejemplo,
Charles Spurgeon:
54
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“Cuando no podamos ver el rostro de Dios,
estemos seguros bajo la sombra de sus alas”.
Una mujer que también aprendió de mi vida fue Madame
Guyon y lo expresó con hermosura: “Después recomendaría
a todos que, cuando hayáis terminado de orar, permanecer du-
rante un rato más largo en un silencio respetuoso; no busquéis
nada de Dios durante estos momentos silenciosos excepto
amarle y agradarle. Un siervo que coloca toda su diligencia en
su trabajo solo por la recompensa no es digno de tal recompen-
sa. Vete entonces a tu lugar de oración no solo para disfrutar de
los deleites espirituales, sino simplemente para agradar al Pa-
dre. Mantendrá tu espíritu en tranquilidad y en consolación”.
Otra sierva que aprendió fue Mechthild von Magdeburg quien
lo enunció así:
“Dios viene a mí en las horas de silencio, como el rocío matinal
a las flores de verano”.
John Bunyan dijo:
“En la oración es mejor tener un corazón sin palabras que pa-
labras sin corazón”.
Si mis amigos Elifaz, Bildad, Zofar y Eliú, en lugar de discu-
tir conmigo y tratar de explicar mi enfermedad y las pérdidas
que había tenido, hubiesen orado por mí, probablemente todo
55
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
habría cambiado y tendríamos muchos capítulos menos de
discusiones.
¿Por qué Dios está en silencio? ¡Porque el hombre habla! To-
dos hablamos hasta que nos detenemos y allí habla Dios. Solo
cuando detengo mi alma, Dios habla. Si quiero que Dios me
hable, debo dejar de hablar yo. Mi amigo, Su silencio es Su voz,
es la voz de Su Presencia. Quédate en espera; deja que Él te en-
cuentre y te abrace; lo hizo conmigo y lo hará contigo también.
Y eso es lo que le tenemos que pedir al Señor: una experiencia
con Él. Cada día. Dile: “Abrázame. Envuélveme. Quiero verte,
quiero tocarte”.
Por eso, Job es el modelo y el prototipo de Cristo. Si haces un
listado entre las similitudes de Job y Cristo, verás que Job es un
prototipo del Hijo, que dejó la gloria del cielo, perdió todo y
descendió a lo más bajo para morir por ti y por mí en la Cruz. Él
preguntó: “¿Por qué me dejaste?”, y el Padre lo envolvió con Su
amor. Al tercer día resucitó y hoy es Rey de gloria. Todo aquel
que cree en Él no se pierde, pues tiene la vida de Dios.
¿Sabes cómo terminó Job? Con el doble. Dios le devolvió todo.
Quiero compartirte algo: Job escribió su libro y, cuando yo es-
taba escribiendo este que tienes en tus manos, me encontré con
que él estaba hablando; él mismo, en primera persona, estaba
contando su historia. Job te dice: “Mi amigo, quiero que sepas
mi final. Mi final fue aumento. Mi final fue victoria. Mi final
56
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
fue el doble. Todos los animales me fueron duplicados. Dios te
va a duplicar todo; te va a dar el doble”.
Job compuso nuevamente su vida afectiva y tuvo diez hijos
más. Es verdad, los hijos no se reemplazan; Dios deja cicatrices.
Pero Él le volvió a dar una nueva oportunidad.
Tres de las hijas representan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Le dio el doble de todo; lo elevó. Entonces, yo te digo esto: el
libro de Job es un libro de victoria.
Job no tenía los Salmos ni ningún otro libro sagrado. No tenía
amigos. Lo único que tenía era a Dios. Y él nos dejó su testa-
mento para decirnos: “Tú que estás pasando un mal momento,
¿sabes cuál va a ser tu final? Que Dios se te va a manifestar y
te va a envolver, te va a hablar, te va a llenar y te va a restaurar.
Porque el que camina con la gracia se cae, pero se vuelve a le-
vantar. ¡Se cae, pero se vuelve a levantar! ¡Se cae, pero se vuelve
a levantar!”.
Job era recto, perfecto, temeroso y apartado del mal. Si unimos
estas características, forman la Cruz.
Perfecto
Recto Temeroso de Dios
Apartado del pecado
57
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Pero Dios despojó a Job; permitió la muerte y las pérdidas del
trabajo, de los amigos, de la familia y de la salud. Todo en el
Altar.
Señor, mi vida va al Altar. Mi familia va al Altar. Mis amigos
van al Altar. Mis recursos van al Altar. Y allí mueren. Yo los
dejo en Tu Altar. No solo dejamos lo malo; también dejamos
lo bueno.
Job es el camino de la Cruz.
Mi amigo, mientas estés hablando con Elifaz, Bildad y Zofar,
mientras hables de otros y con otros, opines y oigas opiniones,
no tendrás revelación de aguas profundas. Fue cuando yo me
callé, cuando dejé de opinar, de hablar de otros y de mí, que Él
apareció. Mientras uno está opinando, sea para exaltar o criti-
car, no importa, su corazón estará puesto en lo terrenal. Pero
cuando dejes en el Altar las opiniones de todo y de todos, un
aumento de Él sin medida vendrá a tu espíritu y serás ensan-
chado como nunca lo has vivido hasta ahora.
Te propongo algo… ¿Te quedas en silencio disfrutando de Su
Persona?
58
6
ME EMPEZÓ A HABLAR DE SU
GRANDEZA
Dios comenzó a hacerme preguntas al espíritu. Sus palabras
no son, como dicen algunos, porque “estaba enojado” o como
un padre demandante que quiere mostrar su grandeza. Me
recordó Su poder e inmensidad. Si el dolor te empequeñece,
te encierra, te mete hacia adentro, Su voz te libera. ¿Sabes, mi
amigo? Aprendí algo poderoso: cuando Él me hablaba, yo no
estaba en la tierra, ¡sino en el cielo!
José no salió de la cárcel “declarando a los gritos”, sino man-
teniendo la intimidad con Él. Párate como José frente a Dios.
Él siempre habla desde Su Trono, desde el cielo. Me llevó a Su
misma Presencia. Y allí me hizo estas preguntas; lee luego, por
favor, los capítulos 38 al 41. Te comparto algunas.
Me hizo preguntas sobre la creación para mostrarme Su gran-
deza: los límites de los océanos, el encanto del alba, el misterio
del abismo y la muerte, el clima, la majestad de los astros, los
secretos de la vida animal que dirigen al halcón y al águila…
¡No sabes nada! ¿Quién eres? ¿Dónde estabas? ¿Qué sabes? ¡No
puedes manejar al hipopótamo y al cocodrilo! De manera que
vi que debía dejar de buscar “el por qué” y “verlo a Él”.
59
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Puedo decir, tomando las palabras de mi amigo David, que
“para mí es más valiosa Tu enseñanza, que millares de mone-
das de oro.” Fui derribado en mis opiniones y en la búsqueda
del árbol del conocimiento, para comer de Él: del árbol de la
vida. Beber Su agua, comer Su pan, experimentar el calor de
Su fuego. ¿Sabes? Él me corrigió “en privado”, en muchas co-
sas, con todo lo que me dijo. Así es Su Palabra; ella ordena mis
pasos.
¿Sabes qué dije? Dice Job 42:1-4:
Respondió Job a Jehová, y dijo: “Yo conozco que todo lo puedes, y que
no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el
consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no enten-
día; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás”.
Por favor, léelo en voz alta. ¡Mis palabras son mi siembra en tu
vida ahora!
Pero no terminó todo allí; todo mi mundo fue ensanchado con
Su voz.
60
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
CUANDO ÉL ME HABLÓ, ME DIO NO SOLO
PALABRAS, SINO UNA VISIÓN
Él me dio una visión del Trono. Fue tan glorioso, que declaré
(42:5):
De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.
La tormenta perfecta
Apareció de golpe, sin aviso, una tormenta divina de amor que
absorbió la tormenta humana de mi dolor. Mi amigo, no fui el
único. Le sucedió lo mismo a Ezequiel, a Elías, a Moisés en la
montaña. Y, seguramente, a ti también. En la tormenta Él me
habló, pero no solo lo oí, sino que lo VI. Y dije: “Cosas demasia-
do maravillosas para mí” (42:3).
Aprendí que Él es fiel sin importar si puedo ver o no cómo lo es.
Dios es fiel, y punto.
La experiencia la produce Él, no tú. Dios se estaba mostrando
mucho más grande de lo que yo, Job, me podría haber imagi-
nado. Y, cuando vi eso, me humillé. Humildad no es algo que
“yo produzco” o un mérito propio (“cuán humilde soy”), sino
ver Su grandeza y que esta produzca la humildad en nuestro co-
razón. En esa tormenta, me mostró Sus planes. Me contó que
había un consejo celestial y el diablo se presentó porque Dios
hizo un decreto sobre mi vida de que la gracia estaba en mí, de
que Él estaba orgulloso de mí y de que Él sabía que yo era un
61
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
adorador. No sé si recuerdas la historia cuando a Israel cuatro
mil soldados le fueron muertos. Se juntó el consejo de ancianos
y dijeron: “Nos mataron cuatro mil soldados, ¿qué vamos a
hacer?”. Entonces uno respondió: “Tenemos el Arca del pacto”.
“Buena idea”, dijo otro. “El Arca del pacto es la Presencia de
Dios”, agregó un tercero. “Escúchenme, ¿recuerdan que Josué
llevaba el Arca, gritaron y los muros se cayeron? ¡Llevemos el
Arca!”, propuso otro. “¡Sí! ¡Vamos a hacer eso!”, dijeron todos.
Así que fueron a la guerra contra los filisteos, vieron la Presen-
cia y los derrotaron.
Ellos hablaron sobre sus planes y luego le pidieron a Dios que
los respaldara. Mi amiago, primero búscalo a Él y deja que Él te
dicte Sus planes. Entonces así caminarás en sabiduría. Habla
más con Él y vive menos “armado de planes humanos”.
ESTOY CERCADO
Al comienzo, el mismo enemigo le dijo a Dios que yo estaba
cercado. Lo que no vio es que el cerco era una Persona; pero el
diablo vio un cerco en mí, en mi casa y en mis animales. Es de-
cir que vio muchos cercos. Entonces le pidió a Dios que me qui-
tara el cerco, la protección, y vería cómo yo lo maldeciría a Él.
Dios estuvo de acuerdo. Lo que el diablo no sabía es que todos
los cercos caerían, pero que hay un cerco en mi vida que nunca
nadie lo puede remover. ¿Cuál es? Es Él abrazándome: el Padre
y el Hijo en un abrazo de amor, y yo en el medio de ellos.
62
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Estaba rodeado de Su favor. ¡David lo vio! Abraham dijo: “Me
has rodeado con un escudo”. Ese escudo es el Señor, el Padre y
el Hijo. Es por ello que ni la vida ni la muerte nos podrán sepa-
rar del cerco eterno del amor del Señor en Cristo Jesús. ¡Ni la
muerte! Cuando fui llevado a la tormenta, yo, Job, experimen-
té y vi Su abrazo. Una cosa es saber, y otra, vivir que el Señor
venga, te abrace y sientas en Su abrazo que no te ha dejado, ni
te ha desamparado. ¡Es un abrazo de amor, un cerco divino que
solo Él nos puede dar!
Ahora mis ojos te ven. Sí, lo vi, pero no fue un “ver intelectual”.
¡Fue literal!
Él me habló desde un torbellino, desede una tormenta, ¡pero
esa tormenta me arrastró a mí también! ¡Yo entré en esa tor-
menta celestial! ¡Entré en Su Trono lleno de truenos, voces y
gloria! Prepárate, mi amigo, para entrar en tu tormenta ce-
lestial de amor. No me contestó mis preguntas sobre el “por
qué”. ¿Sabes qué aprendí? Que cualquier respuesta intelectual
al dolor, solo traerá más y más preguntas.
Si alguien me hubiese dicho que mi sufrimiento me haría más
humilde, le habría retrucado: “¿Y no podría ser más humilde
por otro medio?”. O, como escuché tantas veces: “Hay algo que
te quiere enseñar”. Sí, perfecto, pero ¿perdiendo diez hijos?
¿No podría hacérmelo entender de otra manera?
¿Comprendes? Cualquier respuesta intelectual en este plano
caído me traería más dolor y más preguntas. Se debe a que “¿por
qué?” es una pregunta que no tiene respuesta” intelectual.
63
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
¿Entonces? Dios me respondió a través de una experiencia con
Él.
Lo explica una amiga mía llamada Joni Tada: “Dios no me
sanó; Él me abrazó, me puso cerca de Él”. ¿No fue exactamente
lo mismo que hizo con su Hijo en la Cruz? Cuando Él preguntó:
“Padre, ¿por qué me has desamparado?”, el Padre no respondió
porque, en momentos de dolor, no necesitamos respuestas sino
Presencia.
Vi que el sufrimiento no es un problema a resolver; ni mi vida
ni ninguna otra son una trama psicológica a resolver, sino son
una historia de amor e intimidad con Él.
Cuando digo “visión de Él”, estoy creando una experiencia de
gloria más grande que la experiencia terrenal de dolor. Es ser
absorbido por Él, ser uno con Él. Es rodearme de Su amor de tal
manera que las palabras no hacen falta. Dios no da respuestas
teóricas. Él me dio la VERDAD; no verdades. Él me dio al Hijo,
la gracia. No le respondió a mi mente, sino a mi corazón. Vi el
cuadro tierra-cielo y fui el primero en entender las dimensio-
nes de ambos y cómo trabajan juntas.
APRENDÍ QUE EL DOLOR ES UNA CITA
PRIVADA CON ÉL
Aunque te digan: “Dios está tratando tu vida así y así”, eso no
servirá. Entra en Su Presencia y deja que Él te responda con Su
amor de manera específica; que te envuelva. Y, si te da alguna
64
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“explicación”, o “cómo ese dolor será un don para sanar a otros”
(o la respuesta que fuere), debe ser solo para ti y nadie más. Re-
cuerda: Su amor será la respuesta siempre.
¡Yo pude ver las escenas del cielo! Pude entender qué sucedía
allí arriba mientras yo vivía aquí abajo; entendí que la adora-
ción era todo y cómo el Padre habló de mí con “orgullo” en la
corte celestial.
Un amigo mío llamado Asaf escribió un precioso Salmo. A él
también le ocurrió algo similar y escribió que, cuando entró
en la Presencia, tuvo “respuesta”. Solo la cita privada y la expe-
riencia de Su amor nos sanan. Léelo, es el Salmo 73.
Mantén tu foco en Él. Mi vida, en realidad, se trata de Él.
Él nunca me dejó, Su silencio no fue abandono.
Dice el Salmo 27:4:
Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; que esté yo en la
casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermo-
sura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Luego de estar en el Trono, de verlo, de oírlo, de tener una cita
privada con Él, de ser ministrado por Él directamente, de dar-
me una “experiencia a mi medida”, bajé a la tierra y mira qué
sucedió. Dios me dijo que estaba molesto con mis amigos y sus
discursos vacíos y llenos de opiniones. ¿Sabes qué? ¡Me dijo que
adore con ellos! ¡Claro! ¿Qué otra cosa? Dice Job 42:8-9:
65
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo
Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por
vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosa-
mente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi
siervo Job”. Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar
naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la ora-
ción de Job.
Adoración y oración. ¿Recuerdas qué hicieron Pablo y Silas
en la cárcel? “Oraron- adoraron” ¡Ambas cosas en una! Ellos
fueron aumentados por mi experiencia celestial.
¡Wow! La adoración es como una joya multifacética que brilla
en muchas direcciones. Al igual que un astronauta que tiene
un entrenamiento de ocho años para entrar en “otra dimen-
sión” donde hay gases, temperatura y gravedad. Cambia su ali-
mentación, su vestimenta, su físico, etc. y se prepara de manera
especial para entrar en otro ambiente. Así es la adoración. Pero
aquí hay algo que te quiero dejar al final de mi libro. Por favor,
tenlo presente siempre en tu vida. Este final no es: “fueron
felices y fin”. No, ¡este final debe ser tu camino siempre! Debes
saber que vencerás el dolor de la tierra porque, aun en los peo-
res momentos, habla la gracia sobre tu vida. Hasta que un día
toda la maldad y el dolor serán quitados para siempre.
66
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Mira lo que dice el v. 42:10:
Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus
amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
SU GOZO ES MI FORTALEZA
Si lo vemos a Él en Su gozo, estaremos adorando como en el
cielo.
Todos los hombres de Dios vieron la alegría del Señor: David,
Nehemías, Habacuc, Sofonías, etc.
Vamos a pedirle una visión de Él, viéndolo en toda Su alegría
y gozo.
Seguiremos el mapa “alabántico” del Salmo 100:4:
1. Entrad por sus puertas con acción de gracias (Todah).
Dale gracias a Dios por todo lo que Él ponga en tu corazón.
2. Por sus atrios con alabanza (Tehila).
Dale palabras de amor y de intimidad a Él. ¡Fluye!
3. Alabadle (Yadah).
Levanta tus manos y dale todo lo que Él te diga que le des
recibiendo lo que Él te da.
67
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
4. Bendecid su nombre (Barak).
Rinde tu vida, arrodíllate, inclínate y dile: “Mi vida es
Tuya”.
En cada experiencia, busca el gozo de Él.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, (todah) por sus
atrios con alabanza (tehila). ¡Alabadle; (yadah) bendecid
(barak) su nombre!
(Salmo 100:4)
68
7
EL SILENCIO DE DIOS
¿Qué nos sucede al pasar por un momento inexplicable? Mi
amigo, ¿con cuál de estas frases te identificas en momentos de
oscuridad en tu vida? ¿Cuál le dices a Dios, Señor, ¿por qué?
• Explícame.
• Quiero sentirte.
• Quiero entender.
• Señor, ¿qué debo hacer?
• Señor, ¡háblame!
• Señor, ¿qué anda mal en mí?
• Señor, dame una señal que estás aquí conmigo.
Dios dice: “No te responderé ninguna de esas preguntas” (que
básicamente es una sola: “¿Me das una respuesta?”).
Creer en Él, a pesar del silencio, es un camino que todos atra-
vesaremos, mi amigo.
La respuesta no es “de” Dios, sino que ¡“es” Dios mismo!
No son unas palabras, sino La Palabra.
69
Ebook adquirido por Sandra
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Es la PRESENCIA EXPERIMENTADA en mí, que es más
grande que las explicaciones, los pensamientos o las ideas.
Dios sabe lo que necesitamos y no es información, sino a Él
mismo; una relación más profunda con Él, verlo a Él.
Hebreos 1:1: El Padre ahora nos habla “literalmente en el Hijo”
dice el original griego. Es decir que el Hijo es Su hablar. Él me
enseña Cristo y una Persona crece en mí; no un saber. Dios usa
el silencio para formar al Hijo dentro de mí. Todo Su propósito
es que lo vea a Él. Es decir que Él siempre estuvo trabajando en
mí. Una cosa es “oír palabras” (“Dios me dijo a, b, c, d”) y otra
es experimentar a una Persona, al Hijo. Ese es el hablar de Dios.
Dios no te dará “algo”, sino a Él mismo. Comprendí que Dios
no me dijo “algo”, sino que lo que Él me dio fue más grande: SU
MISMO HIJO EN MÍ. Una comunión interna aumentó en mí.
Así yo, Job, dejé de preguntar. ¡Yo no pequé! Dios le dijo al mis-
mo diablo que todos los ataques hacia mí fueron “sin causa”;
nada de todo mi dolor fue por castigo. Las pruebas que viví no
tuvieron nada que ver con las acciones que realicé. Todo fue
para que Cristo fuera revelado más en mí.
Dios mismo dijo que yo “había hablado lo correcto de Él” en
muchas circunstancias; pero una cosa es “saber “de Dios y otra,
experimentarlo “a” Él.
Nunca lo olvides: la única respuesta a la pregunta “¿Por qué?”
es ver a Dios.
70
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
El silencio no es causa de la ausencia de Dios, sino que, por
el contrario, en el silencio se puede sentir Su Presencia sin la
limitación de las palabras humanas. Sin embargo, como ya he-
mos visto, el silencio de Dios no es un silencio despojado, sino
un silencio lleno de la Presencia divina que nos revela que Él
está hablando. No indica la ausencia de Dios, sino que Él obra
mediante ese silencio. Todo lo que Él hace comienza prime-
ro ADENTRO, en el interior de las personas; y luego trabaja
AFUERA.
En consecuencia, la obra de Dios en Su pueblo comienza con
fe en Cristo. Nunca comienza con obras externas. Si leemos la
conclusión del juicio de Job, encontramos la razón del silencio
de Dios: Job no necesitaba información ni respuestas. Nece-
sitaba una revelación de Él mismo. Tal es nuestro caso: Dios
nos quiere revelar a Cristo. La información y el conocimiento
doctrinal nunca lograrán eso. Y la revelación de sí mismo que
Dios da durará mucho más allá de la prueba que se usó para
producirla; será eterna. A pesar de Job admitir que no puede
ver a Dios, ahora se da cuenta de que no necesita verlo, porque
Él sí lo ve . Y eso no solo es suficiente, sino que es, de hecho, el
lugar donde Dios nos llevará a cada uno de nosotros para que
tengamos una fe más pura. Cuando no puedo ver a Dios, puedo
descansar en el hecho de que Él me ve a mí.
Cuando La Biblia habla de “pruebas”, no se refiere a que Dios
ponga a las personas en cierta situación para ver si tienen fe.
Tampoco se trata de que Él juegue un juego, algo así como ex-
tender una soga y desafiarnos a saltar por encima de ella. No.
71
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Más bien, el significado central de una prueba es que la fe está
siendo refinada, purificada e, incluso, edificada. Así, las prue-
bas no son un castigo. Son el amor de Dios expresado en que Él
nos está sacando de nuestra relación limitada con Él mismo a
una de mayor libertad.
El griego aquí significa: “nos habló EN SU HIJO”. Incluso po-
dría traducirse como: “Nos ha hablado como Hijo”.
Cuando Dios no habla, cuando está en silencio, no significa
que esté ausente. No olvides nunca esto; escríbelo en tu cora-
zón: “Silencio no es ausencia”. También recuerda: “Silencio no
es indiferencia”.
En momentos de silencio Dios no nos da ninguna “pista” o
“señal” que está con nosotros; así aprendemos a creerle a pesar
de no ver nada, de no sentir nada, de no oír nada.
Son los momentos en los que nada parece funcionar. Ni orar, ni
adorar, ni servir, ni ayunar. ¡Nada! Pero, si seguimos “perseve-
rantes” en Él, al final vendrá “la tormenta” de la experiencia. El
silencio es un “camino divino” que nos está llevando a la expe-
riencia de Él. Mientras caminamos con Él, todo va muriendo y
quedando en el camino; paso a paso, vamos siendo despojados.
Moisés esperó cuarenta años caminando hasta ver la expe-
riencia. Abraham caminó veintiséis años mientras esperaba
un hijo. José, diecisiete años. David, trece. Y yo, Job, caminé un
año. A veces, el camino es de meses; otras veces, de semanas;
y otras, de días. Pero son todos caminos de silencio. Me alegra
72
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
saber que mi experiencia, como te dije, “inspiró” a quienes te
acabo de nombrar y sé que tu vida también lo será.
En el capítulo 1, estaba elevado, bendecido; pero luego pasé
por el DESPOJO. Capa por capa, todo lo que me sostenía y me
alegraba se fue cayendo. Mi hombre exterior fue consumido,
demolido. Y, cuando ya “morí” totalmente, Él vino en Su tor-
menta, me envolvió en todo su esplandor y fui nuevamente au-
mentado. ¡Sí! Recibí el doble de todo; pero lo más importante
no es eso, sino el aumento de Él en mí, lo que “gané de Él” en
mi vida, que jamás podría explicar en palabras. Él se dio a Sí
mismo, cuando yo fui dado a Él.
Perder mi vida, dejar que la semilla “caiga a tierra y muera”, eso
hice cuando adoré por primera vez. Caí como una semilla. No
me rendí al sarmiento que tenía, sino a Él.
Su fidelidad va más allá de si lo “siento” o no, de si “entiendo” lo
que está haciendo o no. Su fidelidad está basada en Quién es Él.
No me rendí al dolor; me rendí a Él.
No me rendí al sufrimiento; me rendí a Él mientras sufría.
Así, Dios no se me reveló porque sufría, sino que se me reveló
a Sí mismo.
Nuestra prueba de fe es con el fin de que Cristo sea revelado en
nosotros y podamos ser edificados en la fe en Él.
Mi amigo, te di ahora lo que no tenía: el final de la historia. Yo
lo descubrí luego de un largo caminar y tuve la experiencia con
73
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Él. Ahora tú corres con “ventaja” porque sabes qué es lo que
sucederá en el camino, pero… eso no evitará tu proceso y tu
experiencia personal.
Recuerda que Dios sabe qué está haciendo contigo
No lo olvides: yo me perdí a mí mismo; fui despojado en el ca-
mino del silencio; luego lo experimenté a Él y entré en un nivel
elevado de Cristo en mí. Fue más que perder algo material, o
aun afectivo; yo perdí mi vida. Cuando entonces me rendí a Él,
lo vi a Él mismo. La visión de la que te hablo es más que “una
visión de la mente”; es más que “una sensación”. Es una expe-
riencia interna de gloria. Llegué a mi nada y vi Su todo. Entendí
que Su silencio era Su voz, Su “hablar” sobre mí. No es tener
información, ni tampoco saber qué hacer y qué no hacer, sino
verlo a Él; una revelación interna de Él en mí.
Quise oírlo “por fuera de mí” y lo experimenté “dentro de mí”.
Tuve una revelación mayor de Él dentro de mí. A eso me llevó al
camino del sufrimiento. Fui llevado a una relación más íntima
con Él. Entendí que no había “una cura” para mi dolor, pero sí
que Dios le dio un “propósito” a todo eso. Esperaba una “in-
formación” sobre mi dolor y lo que Dios me dio fue un “parto”
donde Él nació aumentado en mí. Al comienzo de mi prueba,
yo no lo veía a Él y pensé que Él tampoco me veía. Luego supe
que Él me veía, aunque yo no; hasta que al final nos vimos en
un mismo mirar y fuimos uno. Perdí todo, pero lo que gané de
Él nunca se perderá.
74
8
SER UNA FUENTE DE INPIRACIÓN
Recuerda, mi amigo, que yo viví antes de Abraham, de Moisés,
de Israel, etc. ¡Yo soy el primer libro — el más antiguo de la Bi-
blia— que se escribió! ¡No Génesis! Fui quien tuvo revelación
de nuestro buen Dios y en la cual Abraham, Moisés, David y
todos los demás se inspiraron. Mi vida fue usada para inspirar
a otros.
Fui un “modelo”, un prototipo. Debo decirte algo: no hay en la
Biblia nadie más que haya sufrido así. Fui elegido para ser un
modelo. En realidad, una figura de lo que nuestro Señor sufrió
por nosotros en la Cruz. Él sí sufrió; lo mío es solo una sombra
de aquello. Tu vida será un modelo para otros. Tu vida inspirará
a otros.
Joni Tada… Ella está cuadripléjica y pinta con su boca. Nues-
tro Padre Dios la ha usado para sanar y bendecir la vida de mi-
llones de personas. Ella sigue aún sin caminar, pero ha levanta-
do desde su silla de rueda millones de vidas caídas y corazones
rotos. Cuando uno mira su vida no sanada y cómo, desde allí,
ella ministra poder y paz, uno exclama: “¡Wow! ¿De qué me
quejo?”. Te comparto algunas de sus experiencias; medita en
ellas, por favor:
75
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
“... Nos quedaremos maravillados al ver la parte superior del
tapiz y cómo Dios ha bordado bellamente cada circunstancia
en un patrón para nuestro bien y Su gloria”.
“Él ha elegido no curarme, sino abrazarme. Cuanto más inten-
so es el dolor, más cerca está su abrazo”.
“Acepta tu debilidad y verás cuánta es la fuerza de Dios en ti.
Cuanto más débiles nos sentimos, más nos apoyamos en Dios.
Y cuanto más nos inclinamos, más fuertes crecemos”.
“Cuando nos duele, Dios no siempre nos da muchas palabras;
nos da La Palabra; La Palabra se hizo carne y conoce íntima-
mente nuestro dolor y sufrimiento. Eso es lo que más ayuda”.
“Sé que tu vida no está en este extremo de dolor, pero tus dolo-
res, por mayores o menores que sean, serán un don para sanar
a otros. Te mirarán y, al verte, verán al Dios que adoras. Al ver a
otros sanados, algo de tu historia estará siendo sanada por Él”.
¡Aleluya!
No hay que idealizar ni exaltar el dolor; tampoco verlo como
un “regalo”. Nos preguntamos “¿Por qué a mí?” ya que no cues-
ta aceptar el sufrimiento como parte de la vida. Por eso, bus-
camos la explicación al problema y surge la pregunta, porque
no queremos sufrir. Mi amigo, el dolor es una pregunta que no
tiene respuesta, dado que aun cuando nos dijeran que “Alguien
se murió por a, b o c”, el dolor no cedería. El “¿Por qué?” no nos
permite resolver el problema. No es útil responder esta pregun-
ta porque nos hace mirar atrás y al sufrimiento lo resolvemos
76
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
mirando hacia adelante. Cuestionar nos hace perder tiempo y
no nos permite aceptar el problema y sobrellevarlo. El por qué
nos demora el vivir de aquí en más. Cambiemos la pregunta
por: “Señor, muéstrame tu Trono; abrázame con Tu Presencia.
Te adoro. No entiendo nada… Hay dolor en mí, pero confío en
Tu Nombre”.
Dios corrige en privado y nos defiende en público
Observa, a continuación, estos dos versículos:
Job 38:2: ¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin
sabiduría?
Job 42:7: Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras
a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: “Mi ira se encendió contra ti y
tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como
mi siervo Job”.
En el primer verso, Dios dice que yo hablaba confundido; que
hablaba lo que no entendía. Y en el segundo, vemos a Dios
hablándoles a mis amigos y diciéndoles que yo hablé correc-
tamente de Él. Siempre Él nos corregirá en privado y seguirá
tratándonos; pero delante de otros nos defenderá.
77
TE PROPONGO HACER OTRO EJERCICIO
HERMOSO… LA ALABANZA ES LA
PUERTA SE TITULA
Dice Isaías 60:18:
“A tus muros llamarás salvación, y a tus puertas alabanza”.
Cuando lo adoro, entro, como por una “ puerta”, a Su Lugar
Santo, a Su Trono, y allí Dios me da una experiencia de Él. Me
da más de Su Hijo; me da un aumento de Cristo en mí. Entro
a Su Presencia por una “puerta”: mi alabanza, mi adoración.
Y entonces, mi adoración trae esa “puerta abierta” del cielo a
la tierra.
Por eso dice también Isaías 60:18:
“Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni
de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y
conducidos a ti sus reyes”.
Dijo D. Prince: “Si vas a orar diez minutos, adora ocho y ora
dos”.
Cuando lo adoramos, se abren las puertas para recibir más de
Él y para que esas puertas traigan más aquí a la tierra.
78
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Job, luego de adorar, obtuvo:
• Una experiencia con Él.
• El doble en su salud, familia, trabajo, y resultados.
¡Esta semana, adoremos y abramos una puerta en el cielo y en la
tierra!
79
9
EL DOBLE: LLEGÓ LA PROMOCIÓN
Mi amigo, primero fue la visión del Trono, de la respuesta a mi
vida en mi cita privada; y luego el cielo bajó a la tierra. ¡Sí, la
adoración trae el cielo a la tierra!
Recibe en tu espíritu esto: “El doble de todas las cosas”. Yo
recibí catorce mil ovejas, seiscientos camellos, cien yuntas de
bueyes y cien asnas. Transcurrió un año, el más difícil de mi
vida, ¡pero hubo victoria al final!
No solo debemos buscar “consuelo”, sino también “el doble”.
Sé que en medio del dolor es difícil, ¡pero adora! Párate en mi
experiencia y recibe el doble tú también. ¡La Cruz, la gracia,
siempre dan mucho más que lo que entendemos! Leemos en
Job 42:10:
Jehová quitó la cautividad de Job cuando oraba por sus amigos.
Mi cautividad (así la llama Dios), mi “prisión”, fui liberado de
ella.
Primero fue la experiencia con Él y luego vino “la bendición”.
No te olvides este principio.
80
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
El Señor derramó una doble bendición sobre su vida. Cuentan
los vv. 42:10-13 que Dios le dio el doble de todo a Job.
a. Sus posesiones
Doble de ovejas.
Doble de camellos.
Doble de bueyes.
Doble de burros.
Isaías 61:7 declara:
“En lugar de tu vergüenza tendrás doble honor, y en lugar de con-
fusión ellos se regocijarán en su porción. Por tanto, en su tierra
poseerán el doble; gozo perpetuo será de ellos”.
b. Sus hijos
Solo le dio diez hijos. ¿Por qué? Porque, para Dios, Job no per-
dió a sus hijos; estos estaban en Él; los seguía teniendo. Solo le
sumó, a los que ya tenía, diez más.
Le dio la misma cantidad que había perdido: siete hijos y tres
hijas.
Job: “No los perdí, siguen vivos en mí”.
81
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Pero aún hay que leer más de “cantidad”. Dios le dio una eleva-
ción interior, un aumento de Cristo.
A través de las bendiciones de Dios, fue reincorporado a su
anterior lugar de honor y ascendido a un lugar de mayor in-
fluencia que antes, experimentando así AUMENTO SOCIAL.
c. Su sanidad física y salud
Restauración y restitución. Escuchemos a Job:
Amigo, así como me vino una pérdida tras otra y el dolor y el
sufrimiento vinieron a mi vida, así también vendrá la victoria
sobre tu vida. El doble en todas las áreas. Todo junto. Me suce-
dió. Esta es la promesa: atravesaremos el dolor, el sufrimiento,
en victoria. Es verdad que quedarán cicatrices. Hay cosas que
se pueden reemplazar, pero hay pérdidas afectivas que nunca
se podrán reemplazar. Jacob rindió toda su vida. Dios le dejó la
cicatriz. Lo mismo le ocurrió a Pablo, que llevaba en su cuer-
po marcas. Y todos nosotros tenemos cicatrices. Al igual que
nuestro Señor, quien “entró” en nuestro dolor. Lo comprendió
y lo vivió para poder llevarlo a la Cruz. Se quedó por la eterni-
dad con las cicatrices de Su amor.
Estas cicatrices son las heridas sanadas. Sabemos que un día,
en la eternidad, el dolor y el sufrimiento desaparecerán para
siempre. Mientras tanto, caminamos sabiendo que debemos
pasar por momentos difíciles. Sin embargo, también vendrán
días de restitución y de restauración. El doble es tu herencia.
82
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Aprendí en mi prueba que justicia retardada no significa justi-
cia denegada. Muchas veces, Él no nos habla, pero permanece
Su presencia en silencio observándonos y acompañándonos en
nuestro dolor. Y llega un momento en el que viene la tormen-
ta, el torbellino, y es allí donde produce un aumento de Él en
nosotros.
Satanás acusó a Job ante el Señor diciendo que solo obedecía
a Dios porque le convenía. Dios quiere que los creyentes obe-
dezcamos Su Voz, no para obtener bendiciones o evitar maldi-
ciones, sino porque lo amamos. Yo, Job, lo amé tanto cuando
perdí todo, como cuando recibí el doble. Mi amor a Él siguió
intacto.
d. Sus tres hijas
Las hijas de Job representan a la Novia del tiempo último, del
fin. “Y el Espíritu y la novia dicen: ‘¡Ven!’” (Apocalipsis 22:17).
Leemos que “su padre les dio una herencia entre sus herma-
nos”. Jemima representa a la Novia de Cristo (iglesia), en su
plena madurez y hermosura. Cesia es una bella fragancia. Ke-
ren-hapuc se puede traducir como “rayo” y tiene otro uso bíbli-
co interesante. Se traduce también como “gemas de colores”.
La novia de Cristo será gloriosa ante todo el cielo y toda la
tierra.
Luego del doble, vino toda la familia y comieron PAN. Y me
consolaron. Cada uno me dio una pieza de moneda y un anillo
83
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
de oro. Es material, pero ¡es un símbolo del aumento de Cristo
en tu vida!
Mi amigo, mira la Cruz, observa a Cristo y ¡disfruta de Él!
Dios te dice:
“Mi Hijo, en la Cruz, me preguntó: ‘¿Por qué me has desam-
parado?’. No respondí... Es que en los momentos de dolor no
hacen falta explicaciones, sino presencia... Mi Presencia.
Él sufría por amor; yo esperaba, sufriendo por amor. El plan
de salvación que ambos preparamos para ti desde la eternidad
estaba en marcha.
En Su silencio y en Mi silencio, Él cargó con toda la maldad
humana para que hoy accedas a la vida eterna. Y, aunque no
respondí en palabras al clamor de la Cruz, Mi Hijo sí expresó
luego: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’.
• Él siempre confió en Mi Presencia.
• Él supo, aun en el peor momento, que siempre estuve.
• Lo mismo, contigo; mira hacia atrás…
• Cuando las cosas iban bien y te bendije, ¿viste Mi mano
allí?
• Cuando el trabajo era próspero, ¿viste Mi mano allí?
• Cuando tus hijos jugaban riéndose, ¿viste Mi mano allí?
• Cuando tenías salud para correr y saltar, ¿viste Mi mano
allí?
84
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
• Cuando el sol salió y respirabas nuevamente, ¿viste Mi
mano allí?
• Y cuando… Y cuando... Y cuando...
Lo viste. ¡Sí! Recuerda siempre, pase lo que pase, en Mis manos
está tu vida.
Jeanne Guyon (1648–1717) lo expresa así:
“Te amo, Señor, pero no con un amor mío, porque no tengo
para darte. Te amo, Señor, pero todo el amor es Tuyo; porque
con Tu amor te amo. Soy nada, y me gozo en ser vaciada, perdi-
da y absorbida en Ti”.
Mi vida fue una sombra de Su vida: Job-Jesús
Mi vida de dolor te llevará a Él. Cuando estés pasando, como
yo, Job, por mucho dolor, por valles, vuelve siempre a Él. Mira
la cruz. Míralo a Él allí.
Busca más Cristo. Habla más de Cristo que de la gente. Habla
más de Cristo que de tus problemas. Busca más Cristo que
cosas. Da más Cristo que consejos. Él entró en mi sufrimiento,
lo vivió, lo padeció y lo venció. Ese mismo sufrimiento lo llevó
cargando a la Cruz; allí lo entregó al Padre y, al resucitar, se
quedó con las “cicatrices” para recordarnos que nuestro dolor
ahora es vencido por medio de Él. Cuando leas mi vida, ve-
rás paralelos entre Job y Jesús. Son “destellos” similares para
85
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
llevarte a Él. Recuerda, cuando lees mi libro o cualquiera de La
Biblia, siempre velo a Él; si lo haces, todo te será abierto hacia
la luz divina.
A mí, Job, no se me nombran padres, apellido ni nada; así Cris-
to, el Eterno, sin comienzo ni fin.
Pasé por un dolor indescriptible; Él, igual, sumándole el peca-
do de todos.
Yo era santo y perfecto en mi generación; Él es y será santo por
todas las generaciones.
Muy pocos pueden mirar mi vida y decir: “Yo sufrí más que
Job”; nadie puede mirar la Cruz y decir: “Yo sufrí más que
Jesús”.
No había pecado en mí; no sufrí como castigo; el Santo, subió
a la Cruz sin haber pecado jamás.
¿Sabes que mi dolor terminó en victoria?; así Su dolor terminó
en resurrección y vida para todos los que lo amamos.
Yo le pregunté al Padre por qué me estaba desamparando; el
Santo en la Cruz dijo lo mismo y ambos fuimos abrazados por
Su mirada amorosa y Sus brazos de amor eterno.
En mi peor momento, todos mis amigos me fallaron y otros me
dejaron; de la misma manera, Él estuvo solo, allí, en la Cruz.
Yo fui acusado falsamente; Él fue perseguido y acusado.
86
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
Al salir de mi dolor, fui intercesor de mis amigos; ¡Él ahora
intercede por todos nosotros!
Espero, mi amigo, que mi vida te conduzca a verlo solo a Él.
Algunos creen erróneamente que me “estudian” a mí y no ven
la Presencia de nuestro Señor en cada minuto de mi vida.
Ahora, allí donde estás, detente, vuelve a la Cruz, míralo,
contémplalo…
Dijo H. Taylor: “Déjalo todo en las manos que fueron heridas
por ti”.
¡Adóralo!
Piensa en todas las cosas acerca de nuestro maravilloso Señor
que son tan gloriosas:
• Nehemías 9:5: Su nombre es glorioso.
• Salmo 66:2: Gloriosa es Su alabanza.
• Salmo 111:3: Su obra es gloriosa.
• Salmo 145:5: Su majestad es gloriosa.
• Salmo 145:12: Su reino es glorioso.
• Jeremías 17:12: Su Trono es glorioso.
• Lucas 13:17: Sus hechos son gloriosos.
• Romanos 8:21: Su libertad es gloriosa.
• 2 Corintios 3:8: Su ministerio es glorioso.
• 2 Corintios 3:9-11: Sus pactos son gloriosos.
87
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
• Efesios 1:18: Su herencia es gloriosa.
• Efesios 5:27: Su Iglesia es gloriosa.
• Filipenses 3:21: Su Cuerpo es glorioso.
• Colesenses 1:11: Su poder es glorioso.
• 1 Timoteo 1:11: Su Evangelio es glorioso.
• Tito 2:13: Su regreso es glorioso.
• Judas 1:14: Su Presencia es gloriosa.
88
TE PROPONGO UN EJERCICIO
GLORIOSO: DANZAR, O SACHAG.
Dice el Salmo 149:3 que alabemos al Señor con danza.
Danzar es mover mi cuerpo, adorando. Danzo cuando Él
me lo indica, haciéndolo para Él y olvidándome de que estoy
danzando.
El ejercicio consiste en que, a lo largo del día, o mientras cami-
nas, escuches adoración y adores con movimientos espontá-
neos que expresen libertad y gozo.
Además, en el momento en el que estés a solas, en tu lugar
secreto, sin nadie mirándote ni escuchándote, con otra adora-
ción, danza para Él, expresando movimiento, libertad y gozo.
Olvidándote de todo y entrando en el cielo, ¡deja que Él te
dirija!
¡El cielo vendrá a la tierra!
Sachag es danzar; significa “reír, jugar, danzar, alegrarse”. Así
lo hizo David para Él.
¿Lo hacemos también nosotros?
89
Conclusión
Mi amigo, llegamos al final.
El capítulo 1 y el capítulo 42 podríamos decir que son el prin-
cipio y el fin. En el principio Job está próspero, bendecido,
creciendo; y en el último capítulo, igual, como un ciclo que se
repite. Desde la cima, Job irá al valle para volver a subir a una
nueva cima; y este ciclo es el ciclo en el que todos vivimos.
No tenemos que leer el capítulo 42 como un premio: “¡Muy
bien, Job, te portaste bien, aquí te doy un premio!”. No; sino
como un ciclo de avance y de crecimiento; el justo cae y vuelve
a levantarse; vuelve a caerse y vuelve a levantarse.
DIOS ESTÁ ESCRIBIENDO TU HISTORIA
Si yo, Job, hubiese escrito mi libro, lo habría hecho de 10 ca-
pítulos, no de 42. Yo lo habría acortado a unos pocos capítu-
los, y ya. Pero Dios lo hizo extenso porque es Él el que está
escribiendo.
Mi amigo, Dios quiere escribir tu biografía y está narrando tu
historia. Él no hace cuentos breves ni aburridos.
90
Ahora mis ojos te ven / 9 días con Job
¿Cuántos han visto el capítulo de una serie que finaliza en lo
mejor? Uno dice: “Tengo que ver el capítulo siguiente; no me
puedo quedar con la intriga, sin saber el final”.
Dios está escribiendo tu historia. De igual manera, la historia
de tu vida tiene drama, suspenso, momentos divertidos y de
acción.
Ahora tu testimonio será un poder que Él te entregó para ben-
decir a muchos, como lo fue mi vida.
¿Estás listo para compartirla como yo te compartí mi vida?
Tu amigo, Job.
91
d