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SDMA en diagnóstico de enfermedad renal canina

Este documento evalúa la utilidad clínica del marcador SDMA (dimetil arginina simétrica) en el diagnóstico de la enfermedad renal crónica en perros. El estudio encontró que la SDMA fue más sensible y específica que la creatinina en el diagnóstico de la ERC, y que dos perros con ERC tuvieron SDMA elevada a pesar de tener creatinina y urea normales. Los resultados muestran que la SDMA podría mejorar el tratamiento y esperanza de vida de los pacientes con ERC al ser un mar

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SDMA en diagnóstico de enfermedad renal canina

Este documento evalúa la utilidad clínica del marcador SDMA (dimetil arginina simétrica) en el diagnóstico de la enfermedad renal crónica en perros. El estudio encontró que la SDMA fue más sensible y específica que la creatinina en el diagnóstico de la ERC, y que dos perros con ERC tuvieron SDMA elevada a pesar de tener creatinina y urea normales. Los resultados muestran que la SDMA podría mejorar el tratamiento y esperanza de vida de los pacientes con ERC al ser un mar

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Evaluación de la utilidad clínica del marcador SDMA (dimetil arginina

simétrica) en el diagnóstico de la enfermedad renal crónica en perros

Evaluation of clinical utility of SDMA in the diagnosis of the chronic


kidney disease in dogs

Autor/es:

Diego Lengua Lengua

Director/es:

Laura Navarro Combalía

Facultad de Veterinaria

2017

1
Índice
1) Resumen .............................................................................................................................................. 3
2) Introducción......................................................................................................................................... 5
a) La enfermedad renal crónica (ERC) en el perro............................................................................... 5
i) Importancia actual de la ERC ...................................................................................................... 5
ii) Definición de ERC ........................................................................................................................ 5
iii) Etiopatogenia .............................................................................................................................. 5
iv) Signos y hallazgos clínicos ........................................................................................................... 6
v) Pruebas diagnósticas para evaluar la función renal .................................................................... 7
vi) Estadiaje de la ERC .................................................................................................................... 11
vi) Manejo y tratamiento de la ERC ............................................................................................... 13
b) Novedades en el diagnóstico de la ERC en el perro ...................................................................... 14
i) Nuevos marcadores investigados ............................................................................................. 14
ii) SDMA ........................................................................................................................................ 15
3) Justificación y objetivos ..................................................................................................................... 18
4) Material y métodos ........................................................................................................................... 19
a) Población de estudio ..................................................................................................................... 19
b) Toma y procesado de muestras .................................................................................................... 19
c) Análisis estadístico ........................................................................................................................ 20
5) Resultados y discusión ....................................................................................................................... 21
6) Conclusiones ...................................................................................................................................... 24
7) Valoración personal ........................................................................................................................... 25
8) Bibliografía ......................................................................................................................................... 26
9) Anexo ................................................................................................................................................. 29

2
1) Resumen

La dimetilarginina simétrica (SDMA) ha sido propuesta recientemente como un buen marcador


indirecto de la tasa de filtración glomerular en perros. El objetivo de este trabajo es hacer una
revisión sobre éste y otros marcadores de enfermedad renal y valorar su utilidad clínica en el
diagnóstico de la enfermedad renal crónica (ERC) en el perro comparándola con los marcadores
tradicionales. El estudio se realizó en 13 perros con signos clínicos o hallazgos biopatológicos
compatibles con ERC que acudieron al servicio de Nefrología y Urología del Hospital Veterinario
de la Universidad de Zaragoza. El 85% de los perros incluidos fue diagnosticado de ERC. Solo en
dos animales los signos clínicos fueron atribuidos a otras enfermedades, de los cuales ninguno
tuvo la SDMA alta. Todos los perros azotémicos tuvieron las concentraciones de SDMA (𝑋̅=24,5
µg/dl) por encima del nivel de referencia (≥14µg/dl). Dos de los perros sin azotemia tuvieron la
SDMA elevada, siendo clasificados como IRIS I. El análisis estadístico mostró correlación
significativa entre la SDMA y la creatinina (r=0,794; p=0,006), la SDMA y el fósforo (r=0,705;
p=0,015), la creatinina y el fósforo (r=0,636; p=0,0276), la creatinina y la urea (r=0,751; p=0,009).
Estadísticamente no se demostró influencia de los factores propios del individuo como sexo,
edad o peso sobre los marcadores estudiados aunque en los casos en los que se hizo
seguimiento, se observó que la creatinina estaba influenciada por el peso, mientras que la SDMA
no.

Los resultados muestran que la SDMA pareció ser más sensible, precoz y específica que la
creatinina en el diagnóstico de la ERC en el perro, por lo que su uso podría mejorar el tratamiento
y esperanza de vida de estos pacientes. Además, refleja también la importancia de emplear
todas las pruebas diagnósticas disponibles debido al carácter dinámico de la ERC.

3
Abstract

Symmetric dimethliarginine (SDMA) has recently been proposed as a good indirect biomarker of
glomerular filtration rate in dogs. The objective of this study was make a review of the diagnosis
of canine chronic kidney disease (CKD) and assess the clinical utility of SDMA and comparing it
with other traditional biomarkers. The study was performed with 13 dogs with clinical signs or
biopathological findings compatible with CKD which arrived at service of Nefrology and Urology
of Veterinary Hospital of Zaragoza University. 85% dogs of this study was diagnosed of CKD. Only
in two dogs the clinical signs was attributed to other disease. All azotemic dogs had
concentration of SDMA above the reference level (𝑋̅ =24,5 µg/dl; reference level ≤ 14µg/dl).
None of the dogs which was diagnosed with other disease had the SDMA concentration above
the reference level. Two of the dogs with CKD had the SDMA concentration higher than the
reference level but urea and creatinine was in the reference range, being staged as a IRIS I. The
statisical analysis showed significant correlation between SDMA and creatinine (r=0,794;
p=0,006), SDMA and phosphorus (r=0,705; p=0,015), creatinine and phosphorus (r=0,636;
p=0,0276) and creatinine and urea (r=0,751; p=0,009). Statistically, none of the biomarkers were
influenced by individual factors like age, sex or weight. However, in two cases in which a
monitoring of the progression of this disease was performed, we can observed that creatinine,
but not SDMA, was influenced by the body weight variations. The results of this study show that
SDMA seemed to be more sensitive and specific than traditional biomarkers in the diagnosis of
dogs with CKD, consequently, SDMA could improve the therapeutic management and the life
expectancy of this patients. In addition, also is revealed the importance of using all the available
diagnostic tests due to the dynamic character of CKD.

4
2) Introducción

a) La enfermedad renal crónica (ERC) en el perro

i) Importancia actual de la ERC

La enfermedad renal crónica (ERC) es un motivo frecuente de consulta en la clínica veterinaria,


siendo la patología renal más prevalente, presentándose con una tasa en la especie canina entre
el 1,5% hasta el 10% en pacientes geriátricos de más de 10 años 5. Además de la edad, existen
numerosos factores predisponentes como puede ser la existencia de enfermedades infecciosas
como la leishmaniasis, erlichiosis, dirofiliarosis, etc., que hace que en las áreas endémicas la
prevalencia de la ERC se dispare. Por todo ello, es importante conocer bien las características de
la enfermedad para poder actuar correctamente cuando se presente un caso.

ii) Definición de ERC

Las principales funciones del riñón son filtrar la sangre eliminando productos de desecho y
mantener el equilibrio hidroelectrolítico del organismo a través de la formación de la orina. La
pérdida o alteración de estas funciones se denomina fallo renal, que puede ser agudo o crónico.
Cuando los riñones tienen algún daño en su estructura se denomina enfermedad renal, que
puede estar o no asociado a un fallo renal.
Así pues, la enfermedad renal crónica se define como la situación en la cual durante 2 o 3 meses
hay o bien una disminución de la tasa de filtración glomerular (TFG) mayor del 50% o bien se
evidencia una lesión renal mediante biopsia, visualización directa, técnicas de imagen o pruebas
laboratoriales.

iii) Etiopatogenia

La unidad funcional básica del riñón es la nefrona. Las nefronas son unidades independientes las
unas de las otras que se encargar de realizar el filtrado a través del glomérulo y absorber y/o
reabsorber sustancias en los túbulos. Las nefronas se forman durante la embriogénesis a partir
del mesonefros intermedio aproximadamente en el primer mes de gestación y durante toda la
vida del animal el número de estas no podrán aumentar debido a que no tienen capacidad de
regeneración 26. Cuando se produce un daño renal y el número de nefronas disminuye por uno
u otro motivo el riñón compensa la pérdida de tasa de filtración glomerular aumentando la tasa
filtración individual de las nefronas que no se han dañado formándose las denominadas
5
“supernefronas”. Esto se produce mediante el aumento del eje renina-angiotensina-aldosterona
que provoca hipertensión y a nivel del glomérulo una vasoconstricción de la arteriola eferente,
lo que genera un aumento de la presión intraglomerular, aumentando el filtrado.
Además, la angiotensina II induce la síntesis de factores de crecimiento como el TGF-beta que
inhibe la degradación de la matriz extraglomerlar y promueve la síntesis de proteínas fibróticas.
Todo esto va a traducirse histológicamente en la aparición de glomeruloesclerosis y fibrosis
túbulointersticial.
El aumento de presión intraglomerular además provoca daños en la membrana de filtración
glomerular haciendo que pasen mayor cantidad de proteínas a través del glomérulo y que con
el tiempo las proteínas del filtrado sean de mayor tamaño. Estas proteínas plasmáticas en el
glomérulo pueden acumularse y estimular la proliferación celular mesangial aumentando la
matriz. Además, excesivas cantidades de proteína en el filtrado glomerular pueden ser tóxicas
para las células epiteliales de los túbulos renales 9.
Debido a que la glomeruloesclerosis es una lesión irreversible y el tejido renal no tiene capacidad
de regeneración el proceso será irreversible además de progresivo debido a que la presión
intraglomerular va aumentando a medida que el cuadro avanza y las proteínas filtradas
perpetúan la lesión renal.
La pérdida de las nefronas conlleva pues a una pérdida de la capacidad de los riñones para
realizar sus funciones normales, esto conduce a que el animal tenga problemas para mantener
la composición del líquido extracelular, tenga alterada la excreción y reabsorción de sustancias,
la activación de vitamina D y también la síntesis de eritropoyetina, produciéndose las
alteraciones clínicas y hallazgos biopatológicos que caracterizan la enfermedad renal crónica.

iv) Signos y hallazgos clínicos

La enfermedad renal crónica provoca una gran variedad de síntomas que no siempre van a estar
presentes en el mismo paciente. La primera función que se pierde es la capacidad de concentrar
la orina, lo que conduce a la aparición de poliuria/polidipsia. Esto hace que el paciente tienda a
la deshidratación y a que se produzcan alteraciones electrolíticas, especialmente la
hipopotasemia.
En la exploración física de los animales se puede observar una condición corporal pobre
acompañada de un historial de pérdida de peso. La palpación abdominal revela riñones
disminuidos de tamaño e irregulares, aunque en algunas causas como podría ser linfosarcoma
renal podrían estar aumentados de tamaño.

6
La disminución de la tasa de filtración glomerular puede provocar un aumento de toxinas
urémicas en sangre, que serán responsables del cuadro urémico caracterizado por la presencia
de úlceras orales, estomatitis, halitosis, diarrea, náuseas y vómitos. Los vómitos también pueden
ser de debidos a la gastritis secundaria debida a una mayor producción de ácido gástrico
consecuencia de la hipergastrinemia que aparece cuando disminuye el aclaramiento plasmático
de la gastrina.
La uremia además de provocar síntomas gastrointestinales puede ser responsable de
alteraciones neurológicas. La encefalopatía urémica cursa con síntomas como letargia, estupor,
ataxia, temblores, desorientación y coma.
El estímulo del eje renina-angiotensina-aldosterona provoca una hipertensión arterial que
puede manifestarse de diversas maneras en el animal. Los órganos más sensibles a la subida de
la presión arterial son el corazón, el cerebro y el ojo. Los signos clínicos que se pueden observar
en un paciente con hipertensión son variables, frecuentemente aparecen lesiones oculares
(hifema o desprendimientos de retina) e hipertrofia del ventrículo izquierdo.
La incapacidad del glomérulo para retener las proteínas se traducirá en hipoproteinemia,
pudiendo conducir a un síndrome nefrótico, caracterizado por hipoalbuminemia, proteinuria,
hiperlipemia y edema intersticial o extravasación de líquidos como la ascitis o el hidrotórax.
En pacientes en estadios avanzados de ERC se puede observar problemas óseos como
osteodistrofia, dolor óseo o retraso en el crecimiento debido al hiperparatiroidismo renal
secundario.
En la hematología se puede encontrar anemia normocítica y normocrómica no regenerativa
debido al déficit de eritropoyetina y alteraciones en la serie blanca dependiendo de la causa que
haya provocado la ERC (linfoma, enfermedades infecciosas, etc.).
En cuanto a la bioquímica sanguínea, además de los marcadores renales que se explicarán
posteriormente, podemos encontrar frecuentemente aumentado el fosforo debido a un menor
aclaramiento plasmático de este por el riñón. La amilasa y la lipasa también pueden estar
aumentadas por el motivo anterior. La hiperfosfatemia puede desencadenar en
hiperparatiroidismo renal secundario, también podemos ver alteraciones en el calcio sérico
(generalmente hipocalcemia) e hipopotasemia.

v) Pruebas diagnósticas para evaluar la función renal

La prueba diagnóstica más sensible y específica para evidenciar la existencia de una enfermedad
renal crónica, atendiendo a su definición, es la que nos permite demostrar una disminución de
la tasa de filtración glomerular durante un período de tiempo de 2 o 3 meses.
7
Las pruebas de aclaramiento plasmático describen la relación entre la velocidad de transferencia
de una sustancia y su concentración en orina y/o plasma, expresándose en ml/kg/min. Estas
pruebas son consideradas “Gold Standard” porque evalúan la función glomerular directamente.
Los valores de referencia para la tasa de filtración glomerular en perros sanos se ha establecido
que son de 2-5 ml/kg/min pudiendo variar según la raza, peso y también de la sustancia utilizada
por eso es importante utilizar la prueba más específica posible. Hay que tener en cuenta que al
principio de la enfermedad renal los mecanismos de compensación pueden provocar un
aumento de la tasa de filtración de glomerular y por tanto un resultado negativo no permite
descartar la existencia de enfermedad renal y hay que volver a evaluar al paciente en unos
meses.
Para que una sustancia puede ser utilizada para realizar pruebas de aclaramiento plasmático
debe ser exclusivamente eliminada por el riñón, además debe ser filtrada enteramente en el
glomérulo y no puede ser excretada ni reabsorbida en los túbulos y no debe unirse a proteínas
plasmáticas. Entre estas sustancias tenemos la inulina, la creatinina exógena, el iohexol y los
isótopos radioactivos. Los isótopos radioactivos no son aplicables en la clínica de pequeños
animales puesto que para realizar estas pruebas se necesita de infraestructuras en donde se
permita realizar la medicina nuclear. Las pruebas de aclaramiento plasmático se hacían
tradicionalmente midiendo la concentración de la sustancia en orina y sangre, esto era un
problema ya que la recolección de orina era engorrosa y se alargaba mucho en el tiempo, por
eso se desarrollaron nuevos métodos en los que solo se requería la extracción de sangre. La
desventaja de estos métodos es su escasa aplicación práctica en la clínica debido a la dificultad
en la metodología y coste 12,20.
La existencia de moléculas endógenas que actúan de marcadores indirectos de la filtración
glomerular facilita al clínico la estimación de la TFG 3.
Históricamente la creatinina ha sido elegida como el biomarcador indirecto más fiable de la tasa
de filtración glomerular. La principal desventaja de este marcador es que su aumento por encima
del intervalo de referencia solo se produce cuando ya hay un 75% del tejido renal afectado8.
Además, la relación entre la creatinina y la tasa de filtración glomerular representa una
hipérbola (Figura 1) de modo que en estadios iniciales de la lesión renal no se verá aumento de
creatinina en sangre si no hay un descenso importante en la tasa de filtración glomerular
mientras que en los estadios más avanzados, la concentración de creatinina es más sensible a la
disminución de la TFG, esto se traduce en que la concentración de creatinina no es un buen
indicador precoz de daño renal.

8
FIGURA I. EXTRAÍDO DE MANUAL DE UROLOGÍA Y NEFROLOGÍA CANINA Y FELINA (2010) – C ORTADELLAS , O.

Además, los niveles de creatinina están influenciados por algunos factores extrarenales,
especialmente por la masa muscular ya que es una molécula de origen muscular, animales
musculados tienen mayor concentración, así como también puede estar influenciada por la dieta
o el tamaño del perro en el que algunos estudios han demostrado que puede haber diferencias
significativas en su concentración11. También se ha demostrado que la raza Greyhound puede
tener niveles de creatinina más elevados que el resto de razas16.
También las técnicas para su medición pueden influir en los valores. El método Jaffé es el
empleado por la mayoría de los laboratorios, sin embargo, hay estudios que sugieren que otros
compuestos que no son la creatinina pueden contribuir a aumentar los valores de su detección
en un 45-50%23. Todo esto hace que, a pesar de ser hasta ahora el biomarcador más importante
para evaluar la función renal, no sea el único criterio a tener en cuenta a la hora de diagnosticar
un animal de ERC, especialmente debido a su falta de precocidad diagnóstica.
Otro indicador que se utiliza tradicionalmente para evaluar la función renal es la urea. La urea
se excreta exclusivamente a través de los riñones, pero es incluso menos específica que la
creatinina al estar influenciada por mayor cantidad de factores extrarenales como la dieta, la
existencia de fiebre, infecciones, estado del hígado, etc.
La determinación de la densidad de la orina es una técnica muy fácil de realizar por los
veterinarios en la clínica diaria a través de la refractometría. Con ella valoramos la capacidad del
riñón para concentrar la orina. Esta se ve alterada cuando hay una pérdida de aproximadamente
el 66% del tejido renal funcional por lo que tampoco es muy precoz. Los animales con ERC suelen
tener orinas isostenúricas (1008-1012) porque el riñón no puede concentrar ni diluir la orina y
ésta tiene la misma densidad que el filtrado glomerular. Además, otro inconveniente es que está

9
influenciada por otros factores externos como puede ser la dieta por esto la especificidad de la
prueba no es alta.
También son útiles las técnicas que nos permiten detectar un daño renal antes de que se
produzca el fallo renal. La cuantificación de proteínas en orina puede ayudar a detectar una
lesión renal siempre y cuando se descarten causas extrarenales de proteinuria. La proteína en
orina se puede evaluar por métodos semicuantitivos a través de tiras colorimétricas de orina o
bien por métodos cuantitativos laboratoriales. Un episodio puntual de proteinuria puede ser
fisiológico (debido a estrés, temperaturas extremas, cambios en nivel de ejercicio, etc.) por eso
la proteinuria patológica es considerada cuando se detecta una excesiva cantidad de proteína
en orina en al menos 2 determinaciones con un intervalo de dos semanas. Hay que tener en
cuenta que en riñones terminales la proteinuria puede disminuir puesto que el número de
nefronas funcionales también disminuyen, es por esto por lo que se debe interpretar junto con
otros parámetros como la creatinina urinaria.
En la práctica clínica empleamos el cociente proteína urinaria en relación con la creatinina en
orina (UPC). El UPC nos indica la cantidad de proteína en relación la cantidad de creatinina
filtrada por el riñón, por lo cual es el método más fiable para evaluar la cantidad de proteína que
se pierde por éste. Para que el UPC sea fiable, debemos descartar previamente otras causas de
proteinuria extrarenal como por ejemplo infecciones del tracto urinario. Un UPC mayor de 0’5
indica que la proteinuria es patológica. La barrera de filtración glomerular está compuesta por
un endotelio fenestrado, glicocálix, membrana basal glomerular trilaminar y los podocitos. Las
proteínas de menos de 60 kDa pueden pasar por la membrana, pero el túbulo en condiciones
normales es capaz de reabsorber la proteína filtrada. Así pues, cuando hay un daño en el
glomérulo se incrementa su permeabilidad y hay una mayor cantidad de proteínas en orina,
pero un daño en el túbulo con el glomérulo sano también puede provocar proteinuria. La
diferencia principal será que mientras que en una glomerulopatía las proteínas en orina serán
de media y alta densidad, las proteínas en una tubulopatía serán de baja densidad13. Podemos
sospechar de la presencia de una glomerulopatía cuando el UPC sea mayor de 2, no pudiendo
diferenciar el origen del daño renal cuando éste sea mayor de 0,5[9].
La microalbuminuria se define como un aumento de albumina en orina respecto a los niveles
fisiológicos, pero son niveles tan bajos que no pueden ser detectados por una tira colorimétrica
habitual. La microalbuminuria es capaz de detectar más precozmente enfermedades que
afectan al glomérulo en comparación con la albuminuria franca. Aunque su uso es habitual en
medicina humana, no hay existencia de tests sensibles y específicos en medicina veterinaria9.

10
Las técnicas por imagen, especialmente la ecografía, se consolidan como una gran ayuda a la
hora de diagnosticar enfermos renales crónicos y en algunas ocasiones determinar la causa de
la enfermedad renal. El riñón de un ERC se puede ver durante la exploración ecográfica más
pequeño y con una pérdida de la definición cortico-medular, aunque estos cambios no son
exclusivos de la enfermedad renal hay que descartar otras causas2,5.
Otras técnicas por imagen más novedosas como la urografía excretora están contraindicadas en
casos sugestivos de enfermedad renal crónica por el riesgo que entrañan para el paciente debido
a la dificultad para eliminar el medio de contraste de la circulación, si bien cambios en el
nefrograma como alteración de número, en la opacidad, en el tamaño y/o forma de los riñones
pueden ayudar a identificar lesión renal que puede o no ser causa de ERC5.
Por último, la biopsia renal puede ser una herramienta útil en pacientes con ERC en estadios
iniciales en los cuales saber la causa que lo provoca puede cambiar el pronóstico y manejo de la
enfermedad. La decisión de someter a un paciente a una biopsia renal debe tomarse con cautela
puesto que es un procedimiento complicado y no libre de inconvenientes ya que hay que
someter al animal a anestesia general y se está causando un daño en el riñón a la hora de extraer
la muestra. Otros inconvenientes que hay que tener en cuenta a la hora de hacer una biopsia
renal es que no todas las enfermedades pueden provocar cambios a nivel histológico (cambios
circulatorios, algunas enfermedades tubulares como síndrome de Fanconi, acidosis tubular
renal, etc.) y que las lesiones localizadas pueden provocar muchos falsos negativos si
puncionamos en la zona sana5.
Por todo lo anterior, el diagnóstico de la enfermedad renal crónica se tiene que apoyar en varios
criterios clínicos y pruebas diagnósticas ya que es un proceso muy dinámico y variable.

vi) Estadiaje de la ERC

Una vez se ha diagnosticado al enfermo renal crónico se debe proceder a estadiarlo puesto que
el manejo, tratamiento y pronóstico va a ser diferente atendiendo al estadio en el que esté
clasificado. Según la Sociedad Internacional de Interés Renal (IRIS) hay 4 estadios en la
enfermedad renal crónica que se clasifican atendiendo a las concentraciones de creatinina en
sangre (tabla I).
El estadio I es el más inicial en el que el animal aún no tiene azotemia, pero hay otros signos o
hallazgos que indican enfermedad renal como una baja densidad urinaria, etc. El resto de los
estadios incluyen animales azotémicos. El estadio es mayor conforme más grave es la
enfermedad renal.

11
Tabla I. Extraída de la guía de la IRIS para la estadificación de los pacientes con ERC.

Cada estadio se debe subclasificar según la existencia de proteinuria o no (Tabla II), y según la
existencia de presión arterial sistémica y del valor de esta (Tabla III).

Tabla II. Extraída de la guía de la IRIS para la estadificación de los pacientes con ERC

12
Tabla III. Extraída de la Guía para la IRIS para la estadificación de los pacientes con ERC

vi) Manejo y tratamiento de la ERC

El tratamiento de la ERC se basa en manejo nutricional y el uso y combinación de diversos


fármacos en caso de que sea necesario. El tratamiento dependerá del estadio en el que se
encuentre el animal y en la existencia de otros signos concurrentes como hipertensión o
proteinuria. Es por esto por lo que el estadiaje de un enfermo renal es tan importante.
Antes de cualquier tratamiento se debe corregir la deshidratación del paciente si la hay,
mediante el uso de fluidoterapia subcutánea o intravenosa si es necesario, así como
proporcional al animal agua fresca a su disposición.
En animales proteinuricos, es importante disminuir la pérdida de proteínas utilizando dieta renal
y fármacos del grupo de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) como
el benaceprilo. En el caso de que la proteinuria no se corrija se debe utilizar en combinación
antagonistas de los receptores de la angiotensina (ARB) como por ejemplo el telmisartán.
En el tratamiento de la hipertensión el fármaco de elección en el perro es el amlodipino cuyo
efecto se puede reforzar en combinación con los IECA o ARB14.
En la tabla siguiente (Tabla IV) se puede ver cómo dependiendo del estadio en el que esté el
paciente la estrategia de tratamiento será diferente. Pacientes con un estadio inicial pueden ser
sometidos a tratamiento específico si se encuentra la causa que ha desencadenado la
enfermedad renal mientras que generalmente el tratamiento de los signos clínicos en estos
pacientes no es necesaria puesto que aún no existen. Por el contrario, en pacientes más
avanzados, el tratamiento específico no es tan importante puesto que la lesión renal ya se ha
instaurado irreversiblemente mientras que los signos clínicos son muy acusados y urgen ser
tratados.

13
Tabla IV: Guía de tratamiento para la ERC
Estrategias IRIS I IRIS II IRIS III IRIS IV
Tratamiento +++ +++ ++ +
específico
Tratamiento ++ +++ +++ +
nefroprotector
Tratamiento de + + + +++
signos clínicos

b) Novedades en el diagnóstico de la ERC en el perro

i) Nuevos marcadores investigados

Debido a que ninguno de los métodos diagnósticos hasta ahora utilizados es 100% sensible y
específico de la ERC, se sigue investigando para poder encontrar nuevos marcadores que
permitan al clínico poder llegar a un diagnóstico claro, y sobre todo precoz cuando se enfrente
a un caso de enfermedad renal crónica.

Proteínas de baja peso molecular se han investigado para estimar de forma indirecta la TFG
como la B-2 microglobulina, la alfamicroglobulina, la cistacina C o la SDMA del que se hablará
más adelante. Las dos primeras han sido estudiadas como marcadores renales teniendo mayor
precocidad que la creatinina, el principal problema de estas moléculas es que ha sido
demostrado también que su concentración en plasma puede estar influenciado por causas
extrarenales como problemas hepáticos, inflamación, infección, etc. por lo que la especificad de
las pruebas es limitada28.
La cistatina C es una proteína que se elimina por filtración glomerular exclusivamente por lo que
se convierte en un marcador endógeno de gran valor a la hora de diagnosticar daño renal.
Estudios previos han demostrado que tiene una sensibilidad mayor a la creatinina además de
ser más precoz1.
Otros nuevos marcadores pueden ayudar en el diagnóstico de la enfermedad renal como
pueden ser el Retinol-Binding-Protein (RBP) o la lipocalina asociada a la gelatinasa de los
neutrófilos (NGAL).
La RBP es filtrada por el glomérulo renal y posteriormente es reabsorbida en el túbulo proximal.
Cuando hay algún daño en las células del epitelio tubular proximal aparecen concentraciones
anormales de RBP en orina ya que no se pueden reabsorber. Es una molécula pues que indica y

14
puede dar ideas de dónde existe daño en el riñón, pero su especificidad es baja ya que está
afectada por numerosos factores extrarenales principalmente de origen hepático6.
El N-GAL es una proteína presente en los neutrófilos, utilizada principalmente para demostrar
que existe un daño renal, consolidándose como un marcador de daño renal agudo ya que sus
concentraciones aumentan en orina cuando las células del epitelio tubular sufren alguna lesión.
Las concentraciones de esta proteína en orina son elevadas tanto en pacientes con ERC o en
pacientes con daño renal agudo pero las de estos últimos son significativamente más altas
pudiendo servir su determinación para diferenciar ambos procesos 4,28,15.

ii) SDMA

La SDMA es una molécula descubierta en 1970 mientras se investigaba la patogenicidad de la


ADMA en patologías de origen cardíaco en pacientes humanos. La SDMA es un aminoácido no
proteinogénico, derivado del metabolismo de la arginina, isómero estructural de la
dimetilarginina asimétrica (ADMA), que tiene un grupo metilo posicionado en cada extremo
nitrógeno terminal de guanidina19.
En medicina humana se han descubierto numerosos genes llamados PRMT que codifican para
enzimas que se encargan de metilar la arginina y producir ADMA o SDMA. Las PRMT de tipo II
son las encargadas de producir el SDMA en el núcleo de todas las células, metilando los residuos
de arginina producto de la degradación de las proteínas intranucleares21. Las Peptidyl arginine
deimiase (PADs) pueden bloquear la metilación de los residuos de arginina convirtiéndolos en
citrulina.
Las concentraciones intracelulares de SDMA son más elevadas en tejidos como el riñón, hígado
páncreas o bazo, son intermedias en corazón y pulmón y bajas en el cerebro.
Una vez formado el SDMA sale al medio extracelular a través de un trasportador catiónico de
aminoácidos. Al contrario que su isómero el ADMA, que se hidroliza por una enzima específica,
la dimetilarginina dimetilaminodriloasa, no se conocen enzimas que participen en el
metabolismo de la SDMA, aunque en humana se ha descubierto que la alanina-glioxilato
aminostransferasa 2 (AGTX2) puede convertir este residuo en ácido valérico. La AGTX2 es una
enzima que se expresa principalmente en el riñón29.
Al ser una molécula de bajo peso molecular (202g/mol) y carga positiva, una vez en sangre el
SDMA sufre excreción urinaria, eliminándose en no menos del 90% por esta vía, y siendo sus
niveles en sangre muy dependientes de la tasa de filtración glomerular, además los túbulos
renales no participan en la eliminación de la molécula y tampoco son capaces de reabsorberla27.
15
Debido a su metabolismo la SDMA aumentará cuando la TFG se vea reducida. Numerosos
estudios en medicina humana demuestran que existe correlación entre la concentración de
SDMA en orina y sangre y el grado de disfunción renal. Aun así, también se han reportado casos
en humana con elevadas concentraciones de SDMA en sangre en otras enfermedades como
hipertensión, hepatitis, glaucoma, malaria, hipertiroidismo etc., si bien podría deberse a que en
todas estas situaciones puede haber una reducción del flujo renal30,10.
Recientes investigaciones en medicina veterinaria también han demostrado correlación del nivel
de SDMA en sangre con el aclaramiento plasmático de creatinina en gatos30 o en perros19 , así
como correlación con otros marcadores de enfermedad renal, principalmente la creatinina19 , lo
que parece indicar que la SDMA es un buen marcador renal y su uso se está empezando a
extender en la práctica clínica. Por todo esto la IRIS ha añadido la determinación de este
marcador entre sus recomendaciones para el diagnóstico y estadiaje de la ERC en el perro.
En veterinaria es ya un marcador utilizado para la clínica felina, siendo además más precoz que
en el perro debido a que las concentraciones de SDMA en el gato son más sensibles a una
disminución de la TFG que en el perro, en consecuencia, con una disminución de la filtración
renal muy baja se consigue que el SDMA se eleve por encima del intervalo de referencia10.
El valor de referencia para perros se ha situado en 14µg/dl. Para establecer el rango fisiológico
de esta molécula en suero se midió y comparó el nivel de SDMA en sangre entre un grupo de
perros sanos y otro de perros enfermos con enfermedad renal crónica diagnosticada por biopsia.
Ningún perro enfermo con la creatinina elevada tenía la concentración sérica de SDMA por
debajo de 14µg/dl25.
Niveles superiores de 14µg/dl hacen suponer la sospecha de daño renal, correspondiéndose en
una disminución de la tasa de filtración glomerular de un 20% aproximadamente24.
Parece que la SDMA no se ve influenciada por demasiados factores extra-renales. Diversos
estudios han demostrado que las concentraciones de SDMA son independientes del sexo o raza,
aunque sí se ha demostrado que los niveles de este marcador pueden variar con la dieta, sobre
todo con la cantidad de ácidos grasos en la dieta y su origen, disminuyendo los niveles séricos
cuando se aumenta la cantidad de aceites de pescado. Los niveles de creatinina no variaban, por
eso mismo se sugiere que el SDMA puede ser un buen marcador para monitorizar el tratamiento
nutricional en pacientes renales11. Otro estudio contradice el anterior, sugiriendo que el SDMA
no es útil para evaluar el seguimiento de la enfermedad puesto que sus concentraciones en
sangre no siempre bajan cuando son tratados al igual como pasa con la creatinina22.

16
También se ha demostrado que en animales sanos tratados con IECAs los niveles de SDMA en
sangre no varían18, por lo que harían falta otros estudios en pacientes con ERC tratados con IECA
para dilucidar si esta molécula puede servir para el seguimiento o no de la ERC.
Se ha comprobado también que los niveles de SDMA pueden ser mayores si el animal ha
realizado ejercicio físico previo 17.
Los niveles de este marcador pueden ser ligeramente más elevados (aproximadamente 1µg/dl
mayor) en cachorros. En perros sanos de raza Greyhound los niveles de SDMA pueden ser
superiores al igual que los de creatinina16 aunque otros estudios demuestran que los
Greyhounds no tienen la TFG disminuida 7 así pues el motivo de la elevación de estos marcadores
no está claro.
Por otro lado, en pacientes con enfermedad renal avanzada, el SDMA podría reflejar el grado de
daño renal mejor que la creatinina puesto que en estos pacientes la pérdida de masa muscular
infravaloraría la severidad del proceso si solo tuviésemos en cuenta los valores de creatinina.
Se ha demostrado que las concentraciones de SDMA suben una media de 9,8 meses antes que
las concentraciones de creatinina en pacientes con daño renal, lo que hace posible un
diagnóstico más precoz de la ERC y por tanto un mejor manejo en las fases iniciales alargando
así la esperanza de vida del paciente y su calidad de vida 10.
Por estas ventajas, su precocidad y especificidad al no relacionarse con la masa muscular del
individuo la IRIS ya ha propuesto incluir las concentraciones de SDMA en el estadiaje del
enfermo renal, de modo que en pacientes con estadio de riesgo si el animal muestra valores
mayores de 14 µg/dL puede ser clasificado como estadio 1 aunque no disponga de ningún signo
clínico más.
Los animales IRIS 2 con baja condición corporal y un SDMA igual o superior a 25 µg/dL podrían
ser tratados como animales IRIS-3 y los animales con IRIS 3 con baja condición corporal y un
SDMA igual o superior a 45 µg/dL pueden ser tratados como IRIS 4. Esto es debido a que las
concentraciones de creatinina en estos animales pueden haber infraestimado el grado de
disfunción renal.

17
3) Justificación y objetivos

La ERC es una patología de alta prevalencia en la especie canina en el valle del Ebro debido a
que estamos en una zona endémica de enfermedades de transmisión vectorial (leishmaniosis,
erlichiosis, etc) que frecuentemente producen lesión renal. Además, fuera de las áreas
endémicas, el aumento de la esperanza de vida de los perros los hace especialmente
susceptibles de sufrir esta patología ya que es una enfermedad típica de perros geriátricos.
Debido a que la ERC no tiene cura y es un proceso degenerativo es importante diagnosticarla
cuanto antes para poder enlentecer la progresión de la enfermedad en fases con el mayor
porcentaje de masa renal funcional posible para que la esperanza y calidad de vida del paciente
sea la mejor posible. Hasta el momento, aún no se ha descubierto ningún método diagnostico
100% sensible y específico para esta patología a pesar de la gran cantidad de marcadores y
pruebas diseñadas con este fin. Los marcadores tradicionales de filtración glomerular, como la
urea y la creatinina, tienen la desventaja de ser poco precoces ya que elevan sus resultados
cuando el riñón pierde el 75% de la masa renal funcional. Recientes estudios sobre diagnóstico
de enfermedad renal en el perro señalan a la SDMA como un marcador indirecto de la TFG más
sensible y específico que los tradicionalmente empleados, ya que es capaz de detectar
reducciones en la TFG del 20-30% y no parece estar tan influenciado por factores extra-renales24,
si bien su empleo en la práctica clínica no se ha extendido todavía y no hay una amplia
experiencia en su uso, ya que ha sido recientemente puesto a disposición de los clínicos por
laboratorios veterinarios.

Así pues, los objetivos de este trabajo son:

1. Evaluar la utilidad clínica de la SDMA en perros con signos clínicos compatibles con ERC.
2. Comparar su capacidad diagnóstica con otros marcadores tradicionales de enfermedad
renal como la creatinina, urea, densidad urinaria y el ratio proteína/creatinina en orina
(UPC).

18
4) Material y métodos

a) Población de estudio

Se incluyeron perros con signos clínicos o alteraciones biopatológicas compatibles con una ERC
que fueron atendidos en el servicio de Nefrología y Urología del Hospital Veterinario de la
Universidad de Zaragoza durante el periodo de octubre de 2016 hasta junio de 2017.

Finalmente, la población del estudio incluyó de 13 perros de los cuales 10 fueron hembras y 3
fueron machos (Anexo, gráfica I). De las hembras, el 60% estaban esterilizadas mientras que
todos los machos habían sido esterilizados. La edad media de la población fue de 11 años, siendo
el perro más joven de 1 año y el más mayor de 16 años, además, el 84% de la población eran
perros mayores de 7 años (12 animales) siendo el resto perros con una edad igual o inferior a 7
(Anexo, gráfica III). En cuanto a la raza, la raza Yorkshire fue la más representada, con cuatro
animales (30,7% de la población), seguido de los mestizos con tres animales incluidos en el
estudio (23% de la población). Otras razas incluidas en el estudio fueron el Beagle, el Schnauzer,
el Mastín, el Braco y el Pastor Alemán, todas ellas representadas por un individuo (Anexo, gráfica
II). El peso medio de la población fue de 15,03 kg con un intervalo entre 1,7 y 44 kg. Tres animales
pesaron menos de 5 kg, tres animales pesaron entre 5 y 15 kg y siete animales tuvieron un peso
superior a 15 kg (Anexo, gráfica IV).

De todos los animales del estudio, 10 pertenecieron finalmente al grupo de ERC, 2 al grupo de
otras patologías y solo un animal no obtuvo un diagnóstico definitivo en el momento de finalizar
este trabajo.

b) Toma y procesado de muestras

Las muestras necesarias para el estudio fueron de sangre y orina, y se extrajeron a los animales
en ayunas de 12 horas para evitar la lipemia que podría alterar el análisis bioquímico. Las
muestras necesarias para el estudio fueron sangre y orina. Las muestras de sangre se obtuvieron
por venopunción de la vena cefálica o yugular de los animales durante la consulta. La sangre
obtenida se transfirió a un tubo sin anticoagulante para obtener el suero y realizar el análisis
bioquímico y otra parte de la muestra a un tubo con EDTA para realizar la hematología. Del suero
obtenido se separó un alícuota con al menos 0,5ml de suero, que se congeló a -20ºC hasta su
posterior envío a los laboratorios IDDEX para el análisis por espectofotometría del marcador

19
SDMA, teniendo en cuenta que los estudios demuestran que la SDMA en suero o plasma es
estable a temperatura ambiente durante 4 días, 14 días refrigerada y durante 1 año si la muestra
ha sido congelada19.

El análisis bioquímico, el análisis hematológico y el urianálisis se realizaron en el Laboratorio del


HVZ. La bioquímica completa que incluía la creatinina, urea, fósforo y electrolitos se realizó con
el analizador bioquímico CATALYST ONE (IDEXX) y la hematología con el analizador PROCYTE DX
(IDEXX) combinándose con el estudio microscópico del frotis sanguíneo.

La obtención de orina se realizó por recogida directa por el propietario, sondaje o cistocentesis.
El urianálisis, que se realizó dentro de las 4 horas posteriores a la recolección o extracción,
consistió en la determinación de la densidad urinaria por refractometría, la realización de una
tira reactiva de orina (URANO Test) y la evaluación microscópica del sedimento urinario tras la
centrifugación de la orina. El UPC se determinó con el analizador CATALYST ONE (IDEXX) a partir
del sobrenadante de la orina centrifugada.

La presión arterial se midió por el método Doppler y la ecografía se realizó por especialistas en
el servició de Ecografía del HVZ.

c) Análisis estadístico

La estadística descriptiva y el análisis de inferencia se realizó con los programas Statview 5.0 y
el PSPP 0.10.2 para Windows.

El test de Shapiro-Wilk se empleó para determinar la normalidad o no de la distribución de los


marcadores en la población estudio. En caso de distribución normal, se utilizó la T de Student
para comprar dos medias mientras que para comparar más de dos medias se utilizó el ANOVA.
En caso de distribución no normal, se utilizó el test de Mann-Whitney para comparar dos medias
mientras que para comparar más de dos medias se utilizó el test de Kolmogorov-Smirnov.

Para detectar asociación o influencia entre variables cualitativas se empleó el método Chi
Cuadrado. Para detectar correlaciones entre los marcadores se utilizó el Spearman test. La
significación estadística se estableció cuando p<0,05, siendo muy significativa cuando p<0,01.

20
5) Resultados y discusión

De todos los animales presentados con las características mencionadas anteriormente, 10


animales fueron diagnosticados finalmente de ERC, del resto, uno no tuvo diagnóstico definitivo
en el momento de terminar el estudio (caso C) y 2 fueron diagnosticados de otras patologías
(caso B y E). Ambos casos se incluyeron en el estudio por tener la densidad urinaria baja y ser
animales con edad avanzada y riesgo de padecer una ERC. Sin embargo, a lo largo del abordaje
diagnóstico se revelaron otras patologías que eran la causa de los signos que presentaban. La
hipercalcemia asociada a los tumores de mama (caso B) y la cortisolemia y elevación de
corticoides crónica (caso E) fueron probablemente la causa de la hipostenuria ya que interfieren
en la unión de la ADH a los receptores tubulares y por tanto a la capacidad de estos para
concentrar la orina a pesar de que no hay una verdadera lesión renal. En el caso C, además de
hipostenuria, se detectaron hallazgos ecográficos anormales en la ecografía. Esto puede ser
debido a que a medida que aumenta la edad del animal pueden producirse en el riñón cambios
a nivel histológico de esclerosis que no necesariamente se traducen en una pérdida de la función
renal, esto se traduciría de forma que, aunque la ecografía sea una prueba muy importante en
la detección de la ERC, no presenta una especificidad del 100% y sus resultados deben ser
interpretados con cautela. La ecografía tampoco demostró tener una sensibilidad del 100% en
el estudio puesto que uno de los animales con ERC (caso M) tuvo una exploración ecográfica
normal y este animal solo pudo ser diagnosticado atendiendo a sus concentraciones de SDMA.
Ninguna de las variables estudiadas demostró tener influencia sobre la presencia o no de
alteraciones ecográficas.

Ninguno de los perros en los que no se detectó finalmente enfermedad renal tuvo
concentraciones elevadas de SDMA. Esto podría indicar una alta especificidad del marcador si
bien otros estudios con mayor cantidad de animales sin ERC serían necesarios para demostrar
esta afirmación.

De los diez animales con ERC, cuatro resultaron ser azotémicos ( 𝑋̅ 𝑢𝑟𝑒𝑎 =64mg/dl y 𝑋̅
creatinina=2,48mg/dl) y se encontraron en un estadio IRIS III y seis animales fueron no
azotémicos (𝑋̅ 𝑢𝑟𝑒𝑎 =11,87mg/dl y 𝑋̅ creatinina=1,18mg/dl) y se clasificaron como IRIS I (Anexo,
gráficas V y VI).

Todos los perros con azotemia tuvieron la SDMA elevada. Las concentraciones medias de SDMA
(𝑋̅=24,5µg/dl), de creatinina (𝑋̅=2,48mg/dl), de urea (𝑋̅=64mg/dl) y de fósforo (𝑋̅=5,5mg/dl)

21
fueron significativamente más elevadas en los animales azotémicos respecto a los no azotémicos
(Anexo, tabla VIII).

En el grupo de perros con ERC no azotémicos, dos de ellos (caso H y caso M) tuvieron la SDMA
elevada. Sin embargo, cuatro animales de este grupo y con evidencias en los hallazgos
biopatológicos de padecer ERC (IRIS I), obtuvieron unos resultados de SDMA normales. En estos
casos el diagnóstico de ERC se basó en la existencia de una orina isostenúrica (densidad=1008-
1012) que indica que el riñón ha perdido la capacidad para concentrar y diluir la orina (con varias
mediciones seriadas y descartando otras causas de densidad urinaria baja) y/o por la existencia
de proteinuria persistente (habiéndose descartado causas extra-renales) y/o por la presencia de
signos ecográficos compatibles con ERC. Recientes investigaciones10,19,24 han demostrado que la
SDMA es un marcador fiable de la tasa de filtración glomerular, más sensible y precoz que la
creatinina. Aunque nuestros resultados muestran que la SDMA tuvo una mayor precocidad
diagnóstica que la creatinina, no fue un marcador 100% sensible para detectar enfermedad renal
en nuestra población. Además, ponen de manifiesto la necesidad de realizar más pruebas
diagnósticas que apoyen el diagnóstico definitivo de ERC en el perro, especialmente dificultoso
en sus estadios iniciales, ya que un diagnóstico precoz mejora el manejo terapéutico del animal
y alarga su esperanza de vida ya que se corrigen antes los mecanismos de compensación del
riñón y ralentizan el proceso de esclerosis.

La SDMA se correlacionó significativamente con la creatinina (r=0,794; p=0,006) y con el fósforo


(r=0,705; p=0,015). Así mismo la creatinina se correlacionó con la urea (r=0,751; p=0,009) y el
fósforo (r=0,636; p=0,0276). Las diferencias entre medias de SDMA, creatinina, fósforo y urea
fueron significativas entre los animales azotémicos y no azotémicos (Tabla VIII). Estos hallazgos
sugieren que la SDMA puede ser un buen marcador en la progresión de un enfermo renal
crónico. Conforme aumenta la creatinina, y el fósforo, la SDMA también aumenta, lo que se
relaciona con una mayor pérdida de tejido renal funcional y mayor deterioro renal.

De hecho, en cuatro de los animales del estudio se pudo realizar un seguimiento de la


enfermedad y medir los marcadores tres meses después del diagnóstico (Anexo, tabla VII). Se
pudo observar como en uno de ellos (caso I) la SDMA fue aumentando conforme empeoraba la
enfermedad y por el contrario la creatinina disminuyó, esto es debido a que en el transcurso de
la enfermedad los pacientes pierden masa muscular y por tanto la liberación de creatinina desde
el tejido muscular a la sangre también es menor. Por otro lado, la SDMA disminuyó y la creatinina
aumento en el caso H en el que se había diagnosticado de una agenesia renal y una pielonefritis.
En este caso la SDMA disminuyó al resolverse la pielonefritis y la creatinina aumentó debido a
que era un animal en crecimiento y la masa muscular del animal aumentó también. Estos casos
22
evidencian el inconveniente de la creatinina, que a diferencia de la SDMA, se ve influenciada por
la masa muscular del individuo y otros factores extra-renales como se ha demostrado en otros
estudios11.

El análisis estadístico respecto a la relación de factores extra-renales sobre los marcadores


estudiados no reveló que existiera una influencia estadísticamente significativa entre la edad,
género y peso y la SDMA. Esto se ve respaldado por otros estudios en los cuales no muestran
diferencias significativas entre individuos de peso, género o edad diferente y sus
concentraciones de SDMA21,28. Además, tampoco se muestra influencia de estos factores sobre
la concentración de creatinina, urea, fósforo, densidad urinaria y UPC. Esto contrasta con los
resultados obtenidos hasta ahora en otros estudios en los cuales la concentración de creatinina
en sangre está muy influenciada por el peso del animal11. La explicación a nuestros resultados
podría deberse al bajo número de individuos estudiados.

Finalmente, también se demostró influencia de la existencia de azotemia sobre la hipertensión


arterial (V de M-W=2,5; p=0,039), lo que sugiere que a medida que avanza la enfermedad renal
a estadios más avanzados la hipertensión arterial suele ser una complicación frecuente. De las
nueve mediciones de presión arterial que se hicieron, solo cuatro animales resultaron ser
hipertensos. De los animales con hipertensión, el caso D presentaba un riesgo moderado,
mientras que el resto de animales con hipertensión presentaban un riesgo alto de sufrir
complicaciones. La importancia de medir la presión arterial en animales con ERC no radica en su
utilidad para el diagnóstico si no que como ya se ha dicho anteriormente, su resultado será un
factor pronóstico en caso de confirmarse la enfermedad. Además, pese a la influencia de la
azotemia en la existencia de hipertensión, al realizar el test de Spearman para ver la correlación
entre la concentración de creatinina y la PAS, éste no demostró correlación significativa entre
estas medidas (p=0,122). Esto puede deberse a que, aunque la existencia de hipertensión
arterial se deba en muchos casos a un fallo renal, ni el aumento de la PAS ni la disminución de
filtración glomerular suceden a la vez y evolucionan a la misma velocidad.

23
6) Conclusiones

De los resultados de este estudio se desprende que el nuevo marcador SDMA fue sensible y
específico para detectar enfermedad renal en nuestra población canina y según nuestros
resultados fue más precoz en la detección de la ERC y más sensible y específico en el seguimiento
de animales con enfermedad renal con complicaciones que hacían imposible o dificultaban el
uso de otros marcadores.

La SDMA es un marcador útil en el protocolo diagnóstico de la ERC del perro, si bien debido al
carácter dinámico de la enfermedad, el diagnóstico de la ERC tiene que basarse en el empleo de
todas las pruebas y marcadores disponibles y en la evaluación conjunta de sus resultados.

Conclusion

The results of this study shows that the new biomarker SDMA seemed to be earlier and more
sensitive and specific than creatinine to detect renal disease in our canine population. However,
it was not able to dectect all animals with CKD. In addition SDMA was useful in monitoring dogs
with CKD and complications which made impossible the use of traditional biomarkers.

SDMA could be a useful biomarker in the clinical practice for diagnostic and monitoring of renal
disease in dogs, however the diagnosis of CKD must be based on the evaluation of the set of
results of different biomarkers and techniques, due to dynamic character of the disease

24
7) Valoración personal

Personalmente la realización del trabajo de Fin de Grado ha sido muy satisfactoria.


Primeramente, el tema elegido era de mi interés y me ha agradado el conocer más sobre el tema
y aclarar muchas de las dudas que tenía al respecto antes de comenzar con el trabajo. En
segundo lugar, familiarizarme con un marcador que aún no es de uso habitual en las clínicas de
pequeños animales, como es la SDMA y en general con el resto de marcadores sobre los que se
ha tratado en el trabajo me puede servir de ayuda para en un futuro poder enfrentarme a un
caso de ERC con mayor probabilidad de éxito. Por otra parte, he aprendido a recolectar
información de fuentes fiables, usar bases de datos y otros recursos informáticos al tener que
revisar gran cantidad de bibliografía. Finalmente, el uso de la estadística, que ya había olvidado,
y la interpretación de todos los datos considero que es muy importante, no solo para poder
aplicarla si alguna vez es necesario sino también para poder entender mejor los artículos y
estudios científicos que a partir de ahora se me presenten.

25
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28
9) Anexo

Gráfico I: Descripción de la población por sexo

Sexo

Machos Hembras

Gráfico 2: Descripción de la población por raza

Razas

Yorkshire Mestizo Schnauzer


Braco Pastor Aleman Beagle
Cocker Bull Terrier Mastin

Gráfico III y IV: Descripción de la población por edad y peso

Edad
12

10

0-7 años Más de 7 años

29
Gráfico IV: Descripción de la población por peso

Peso
8
7
6
5
4
3
2
1
0

Menos de 5kg 5-15 kg Más de 15 kg

Gráfico V: Descripción de población con ERC según existencia de azotemia o no

Animales con ERC

Azotemicos No azotémicos

Gráfico VI: Descripción de la población según sus estadios clínicos

Perros con ERC


7

0
IRIS I IRIS II IRIS III IRIS IV

Perros con ERC

30
31
Tabla VI: Correlación entre marcadores. Las correlaciones marcadas con (*) son las que tienen un p<0,05
y por tanto son significativas.

Correlación SDMA Crea. Urea P K Densidad UPC PAS

SDMA 0’794* 0’552 0’703 0’316 -0’074 -0,2 0,309


Creatinina 0’794* 0’751* 0’636* 0’386 0’005 -0’045 0’515

Urea 0’552 0’751* 0’409 0’198 -0’067 0’294 0’542


P 0’703 0’636* 0’409 -0’002 0’03 -0’033 0’036
K 0’316 0’386 0’198 -0’002 0’299 -0’0397 0’471

Densidad -0’074 0’005 -0’067 0’03 0’299 -0’112 0’085


UPC -0’2 -0’045 0’294 -0’033 -0’0397 -0’112 0’250

PAS 0,309 0’515 0’542 0’036 0’471 0’085 0’250

Tabla VII: Evolución de distintos casos tomadas las mediciones con 6 meses de diferencia.

Caso Peso SDMA Crea Urea Densidad UPC Diagnóstico

17 15 0,8 9 1025 Pielonefritis


y agenesia
H 24 13 1,3 17 1040 0,05
renal
24 10 1,3 17 1030

I 3,3 15 2,2 57 1015 2,85 ERC IRIS III

3,3 21 3,1 49 1916 5,1

1,7 33 2,5 130 1012 1,29 ERC IRIS III


L 1,7 39 1,4 80 1012 1,46

1,7 49 1,9 129 1010


J 7,5 16 2,6 39 1010 1,56 ERC IRIS III
7,5 21 2,4 48 1019 0,32

Tabla VIII: Comparación entre las medias de los marcadores de los perros con ERC azotémicos y no
azotémicos. En asterisco (*) la concentración media de los marcadores que fue significativamente más
elevada en el grupo de los perros azotémicos respecto al de los no azotémicos

SDMA* Creatinina* Urea* Fósforo* Densidad UPC

Azotémicos 24,5 2,48 64 5,5 1012,6 1,2


(n=4)

No azotémicos 9,29 1,18 11,87 3,83 1015,38 1,08


(n=6)

32
33

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