Revolución Burguesa: Orígenes y Conceptos
Revolución Burguesa: Orígenes y Conceptos
TRANSFORMAR EL MUNDO
Revoluciones burguesas
y revolución social
Prólogo de
JOSEP FONTANA
Traducción de
JUANMARI MADARlAGA
PASADO& PRESENTE
BARCELONA
1·
t
EL CONCEPTO DE «REVOLUCIÓN»:
DE LA TRADICIÓN A LA MODERNIDAD
fundización de un concepto ya existente al que no se había dado nom- bien de pensadores anteriores que no eran en absoluto «fuentes y com-
bre hasta muy recientemente; como la dictadura del proletariado, fue ponentes,, del marxismo, o de contemporáneos de Marx y Engels que
8
fruto de una intervención política en aquel mismo periodo, en el que se unieron a tradiciones intelectuales muy diferentes. Spinoza desem-
distinguir dos tipos diferentes de revolución social y clarificar la rela- peñó ese papel para Althusser, Rousseau para Colletti, Pascal para
c;ión entre ellas era de importancia práctica inmediata para el movi- Goldmann y Leopardi para Timpanaro. Pero si pensamos en el papel
miento obrero. Sin embargo, a diferencia de esos dos conceptos, el de desempeñado por Darwin para Kautsky, por Hegel para Lukács y por
la revolución burguesa no fue desarrollado con mucho detalle por los Maquiavelo para Gramsci, es evidente que la tradición marxista clásica
propios Marx y Engels. no era inmune a esa misma tendencia. En cada caso, la búsqueda de
Los historiadores revisionistas, sobre todo de la Guerra Civil In- soluciones premarxistas o no-marxistas a problemas contemporáneos
glesa y la Revolución Francesa, rechazan el concepto de revolución mostraba una renuencia a aceptar que el marxismo hubiera trascendi-
burguesa arguyendo que Marx y Engels trataron retrospectivamente do por completo posiciones anteriores. No es mi intención, por tanto,
como revoluciones sociales acontecimientos que sus predecesore§ teó- ofrecer la obra de James Harrington, Sir James Steuart o Antoine Bar-
ricos contemplaban de forma muy diferente, al menos antes de la Re- nave, por ejemplo, como un nuevo conjunto de complementos necesa-
volución Francesa y quizá incluso después. 6 De hecho, no obstante, rios para completar la tradición marxista, ya que, aunque considero a
los pensadores de la Ilustración desarrollaron una comprensión mate- esos tres pensadores los teóricos más importantes de la revolución so-
rialista del cambio social revolucionario mucho antes de la Revolución cial en general hasta Marx y Engels, su obra a ese respecto ha quedado
Francesa. En este contexto, para entender el concepto de revolución ya subsumida en el materialismo histórico. Sin embargo, dado el es-
burguesa heredado y desarrollado por Marx y Engels puede servir de fuerzo de recientes modas intelectuales por negarlo o por reconocerlo
ayuda el consejo ofrecido por Antonio Gramsci en relación con la obra únicamente como algo a lamentar, ningún estudio de este tipo podría
de Benedetto Croce: eludir un examen de su contribución. Es evidente que se podría decir
mucho más sobre el pensamiento político de esas y otras figuras men-
Si uno desea estudiar el nacimiento de una concepción del mundo que cionadas más adelante, tanto en general como en relación con la for-
nunca fue expuesta sistemáticamente por su fundador (y cuya coherencia mación del marxismo; pero aquí solo me ocuparé de su contribución al
esencial hay que buscar además, no en cada escrito individual, ni siquiera desarrollo del concepto que acabó denominándose «revolución bur-
en toda una serie de escritos, sino en todo el desarrollo de la obra intelec- guesa,,. La importancia relativa atribuida habitualmente a otros auto-
tual multiforme en la que están implícitos los elementos de esa concep- res en las historias convencionales del pensamiento político no tienen
ción) hay que realizar antes un detallado trabajo filológico preliminar. por tanto una correspondencia exacta con su importancia para esta dis-
[... ] Es necesario, antes de nada, reconstruir el proceso de desarrollo in-
cusión. Para nuestro propósito, Harrington es más relevante que Loc-
telectual del pensador en cuestión a fin de clarificar los elementos que
iban a permanecer estables y "permanentes,,; con otras palabras, aquellos
ke, Steuart más que Ricardo y Barnave más que Rousseau.
que fueron asumidos o adaptados como pensamientos propios, distintos
y superiores al «material,, que había estudiado anteriormente y que le
sirvió como estímulo. Solo esos elementos forman parte esencial del pro-
ceso de desarrollo. 7 EXPERIENCIA, CONCIENCIA Y CONCEPTOS
Hay sin duda ciertos peligros a evitar en el discernimiento de los U no de los principios básicos del materialismo histórico es que ciertas
«elementos estables y permanentes,, que iban a entrar a formar parte formas de conciencia no existen desde siempre en la historia humana,
del pensamiento de Marx y Engels. Una de las características de lo que sino que solo se hacen posibles tras el surgimiento de nuevas condiciones
Perry Anderson llama «tradición marxista occidental,, fue la tendencia materiales de las que la gente puede entonces cobrar conciencia;9 esta
a complementar el materialismo histórico con conceptos extraídos, acaba expresándose en palabras, o como explicaba Geoffrey de Ste.
L
•
Croix, «si los griegos no "tenían una palabra" para algo de lo que quere- retrotraer sus modelos hacia el pasado en busca de fenómenos que pudie-
mos hablar, sería saludable tener en cuenta que ese fenómeno podía muy ran adecuarse a ellos. El historiador, en cambio, debe trabajar más estre-
chamente ligado a su material y ser más receptivo al contenido de las ca-
bien no existir en tiempos de los griegos, o al menos no en la misma for-
tegorías empleadas en el pasado.
ma que hoy día».'° Para los antiguos griegos o romanos habría sido por
ejemplo imposible entender lo que desde finales del siglo xrx conocemos
como «economía»; tampoco el título de la obra con la que se instituyó ese Según Clark, ni la rebelión ni la revolución «tenían durante los si-
término, Principies ofEconomics ( r 890), de Alfred Marshall, ni sus cate- glos XVII y xvm el mismo significado que ahora». En particular, la
gorías básicas como «trabajo» o «capital» se pueden traducir tal cual al idea de revolución como «un reto fundamental a la legitimidad de las
griego o latín antiguos. Moses Finley escribe que los antiguos «carecían estructuras sociales, incluidas las pautas de jerarquía o estratificación y
del concepto de "economía" tal como lo entendemos nosotros, y afonio- el derecho a la propiedad o el control económico» es simplemente
ri [...] carecían de los elementos conceptuales que constituyen conjunta- ,,anacrónica». Su categoría preferida es la de "rebelión,,, que está (<des-
mente lo que llamamos ahora "la economía">,.' 1 Pero también es cierto provista de tales connotaciones", y prefiere explicarla en términos de
lo contrario: algunas de las cosas para las que los griegos tenían palabras religión, como asegura que hacían también los propios participantes.' 5
son casi imposibles de traducir con precisión a las lenguas actuales. Se- Es cierto que la explicación más popular en la época de los aconteci-
gún Alasdair Maclntyre, la distancia entre los términos utilizados en el mientos sucedidos entre 1640 y 1660 los atribuía a disputas sobre reli-
mundo de Homero y los nuestros no es una cuestíón de traducción, sino gión; sin embargo, ese argumento presenta al menos tres problemas.
de «diferencia entre dos formas de vida social»." En primer lugar, Clark pide «atención a la religión como religión
El objeto de investigación de Maclntyre era la moralidad, y argu- y no como sublimación de alguna otra cosa,,. ' 6 Sin embargo, como es-
mentaba que no podemos entender fácilmente lo que significaba lapa- cribe James Holstun, «¿puede uno imaginar alguna frase más ajena a
labra griega agathos, que se suele traducir inadecuadamente como «el William Laud, o William Prynne, o William Walwyn, o cualquier
bien»; ·pero ese mismo argumento es susceptible de una aplicación más otra persona del siglo XVII que "la religión como religión"?,,.'' En una
general, ya que, como sugiere el ejemplo griego, algunas formas socia- época, el siglo xvn, en la que prácticamente cualquier cuestión, ya fue-
les y las categorías que utilizamos al respecto corresponden esp~~ífica- ra política, social o económica, se discutía en términos religiosos, un
mente al capitalismo; pueden proporcionarnos una intuición de formas método histórico que consistiera en prestar únicamente atención a lo
más antiguas ( como decía Marx, «la anatomía humana puede ayudar- que la gente decía de sí misma llevaría obligadamente a la conclusión
1 nos a entender la anatomía del mono»);' 3 pero su identificación con de que nadie tenía ningún interés fuera de la religión, lo que sería con-
formas anteriores, empleándolas sin prestar atención al contexto histó- siderado como una posición bastante extremada hasta por el reveren-
rico, sería más un extravío que una directriz a seguir. dísimo arzobispo de Canterbury. De hecho, mucho antes de la Guerra
Comienzo por ahí porque, irónicamente, el tipo de enfoque ahistó- Civil Inglesa se había expresado la opinión de que la religión era un
rico que acabo de criticar es el que se suele reprochar a los marxistas en artificio con el que la Iglesia Católica Romana encubría su apoyo a los
relación con la revolución burguesa. J. G. A. Pocock, por ejemplo, nos poderes terrenales: «Es opinión del Papa y todos los cardenales, e in-
dice: «Los seres humanos no pueden hacer lo que no tienen medios de cluso de Erasmo, que toda la religión es una fábula, pero que debe pre-
decir que han hecho, y lo que hacen debe responder en parte a lo que servarse a fin de que se mantengan el poder real y la monarquía papal;
pueden decir y concebir». ' 4 Pocock no es un revisionista y sus intere- esas instituciones, piensan, se vendrían abajo sin el temor que induce la
ses se sitúan en otro campo; pero J onathan Clark sí lo es, y adopta esa religión, y sería imposible obligar a la gente corriente a realizar sus ta-
misma posición en relación con la Guerra Civil Inglesa: reas,,. ' 8 Quien escribía esto era alemán, pero no era Friedrich Engels,
sino Martín Lutero. Las delicadas sensibilidades de los revisionistas
Podemos dejar a los sociólogos la construcción de modelos de institucio- modernos pueden por supuesto sentirse ofendidas por los términos vi-
nes o procesos (capitalismo, clase, partido, revolución), y si así lo desean gorosamente funcionales, por no decir conspirativos, con los que Lu-
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38 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE «REVOLUCIÓN>> 39
tero expresaba su opinión sobre el papel de la religión en mantener la de suponer recurrir a una palabra existente y darle un nuevo significa-
estabilidad social, pero difícilmente se puede considerar esa opinión do.'' Tomemos como ejemplo el término «Estado,,. Los estados como
como imposición retrospectiva de categorías contemporáneas. Yendo autoridades públicas supremas por encima de las sociedades que gober-
más directamente al tema que nos ocupa, consideremos dos obras pu- naban existían desde cinco milenios antes de que surgiera finalmente el
blicadas en Inglaterra en r 6 í 1, tenidas ambas ahora como clásicos del concepto actual entre mediados del siglo xm y principios del xvn. La
pensamiento político, en las que sus autores presentaron opiniones palabra (procedente del latín estatus) solo se empezó a utilizar en el senti-
diametralmente opuestas sobre la relación entre autoridad religiosa y do actual hacia finales de ese periodo, tras haberse referido antes a la
seglar. U no de ellos argumentaba que debían fusionarse o al menos condición de un gobernante o reino particular (uso que todavía sobrevi-
entrelazarse, «ya que no es difícil reconciliar nuestra obediencia a Dios ve en el discurso anual del presidente de Estados Unidos sobre el «estado
con nuestra obediencia al soberano civil, que si no es cristiano es in- de la Unión,,). Quentin Skinner argumenta que hubo cuatro precondi-
fiel,,. Y allí donde el soberano es cristiano -proseguía-, «no puede ciones para esos desarrollos conceptuales y terminológicos. El más in-
haber contradicción entre las Leyes de Dios y las Leyes de una Comu- mediato fue la separación entre la política y la filosofía moral como te-
nidad [Commonwea!th] Cristiana,,. El otro argumentaba que el sobera- mas distintos, que a su vez expresaba desplazamientos ideológicos
no o rey, por definición «niega las Escrituras y el verdadero Dios de la anteriores; la aceptación de que la autoridad política dentro de un terri-
justicia, aunque reza y predica las Escrituras y mantiene fiestas y días torio debía ser independiente de cualquier control externo, de que tal
de acción de gracias como disfraz para ocultar al pueblo su opresión, autoridad no podía ser cuestionada por rivales internos, y de que el do-
con lo que se muestra en realidad como gran Anticristo y modelo de minio de la política debía excluir otras consideraciones, y sobre todo la
iniquidad, que hace la guerra contra Cristo y sus santos bajo la preten- de la religión.'4 Lo que Skinner no explica es por qué comenzaron a cam-
sión de adorarlos,,. El primer autor es Thomas Hobbes, argumentando biar los supuestos sobre la naturaleza del poder público, y la respuesta a
que la causa de la Guerra Civil fue la resistencia popular a someterse a esa pregunta solo se podría encontrar fuera de los textos que examina tan
la legítima autoridad eclesiástica asociada al monarca. '9 El segundo es detalladamente, en el mundo social en el que fueron escritos. ' 5 El proce-
Gerrard Winstanley, proclamando que la Guerra Civil fue una res- so por el que el «Estado,, entró en el vocabulario moderno comenzó con
puesta popular necesaria a un monarca que justificaba su opresión in- el impacto del campo social, que hizo a la gente pensar de un modo nue-
vocando la falsa autoridad de las Escrituras y una hipócrita observan- vo sobre las instituciones políticas, luego desarrollar un nuevo concepto
cia religiosa. w Es interesante señalar que entre ambos autores era el para expresar esos pensamientos, y finalmente cambiar el significado de
demócrata Winstanley el que se tomaba más en serio la doctrina reli- un término ya existente para expresar ese concepto, que entonces revela-
giosa, mientras que el autócrata Hobbes dedicó muchas páginas a ata- ba retrospectivamente la existencia del Estado en periodos históricos an-
car los aspectos irracionales de la religión - a este respecto es una fi- teriores al de ese descubrimiento. Como veremos, hay semejanzas nota-
gura de la Ilustración mientras que Winstanley no lo es--, pero lo que bles entre la evolución del significado del término «Estado,, y la del
le interesaba principalmente de la doctrina era el aliento que podía término «revolución,,: el uso actual del primero fue en último término
prestar a la obediencia al Estado." La cuestión, en cualquier caso, es una respuesta al ascenso de lo que más tarde se llamó absolutismo; el del
que ambos consideraban la religión como irrefutablemente política, segundo es esencialmente producto de la lucha contra él. Pero en ambos
aparte de lo que pudiera significar íntimamente para cada uno de ellos. casos las nuevas condiciones y nuevas experiencias no solo hicieron po-
En segundo lugar, lo que preocupa a los marxistas no es simplemen- sible, sino también necesaria, la formación de nuevos conceptos y de un
te la conciencia, el pensamiento o el lenguaje, sino la experiencia social nuevo vocabulario con el que expresarlos; y en ambos casos el proceso
que les precede y los hace nacer. Como dice Christopher Hill, «la gente fue largo. Pasaron tres siglos entre Li LiYres dou Tresor ( 1260-67) de
puede experimentar las cosas antes de inventar un nombre para ellas; Brunetto Latini, donde se plantea por primera vez la noción de la política
quizá cabe decir que no se pueden nombrar hasta haberlas experimenta- como tema específico, y Les Six LiYres de la République ( I 576) de Jean
do,,." Y como señala también Hill, el proceso de nombrar las cosas pue- Bodin, que se basaba en la premisa de que las instituciones políticas de-
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bían estar separadas de los gobernantes y los gobernados. Un intervalo ciedad de clases, sino también que eran muy conscientes de ello: «Le-
semejante separa las referencias casi contemporáneas de Benedetto Var- jos de ser una aberración anacrónica limitada a Marx y sus secuaces, el
chi a la revolución florentina de 1 52 7 en su Storia Fiorentina ( c. 1 540, concepto de clase económica como factor básico de la diferenciación
pub!. en 1721), cuando ese término todavía era nuevo, y laHistoire de la de la sociedad griega y la definición de sus divisiones políticas se co-
révolution d'Angleterre depuis Charles I a Charles II (2 vols., 1826-1827) rresponde de manera sorprendente con la opinión expresada por los
de Fran~ois Guizot, cuando el autor podía esperar que sus lectores no propios griegos; Aristóteles, el gran experto en sociología y política de
solo supieran lo que quería decir con la palabra revolución, sino también la ciudad griega, siempre procedía sobre la base de un análisis de clase
que estuvieran de acuerdo en que Inglaterra había pasado por esa expe- y daba por descontado que los hombres actuaban, ya fuera política-
riencia entre 1640 y 1660. mente o en otros terrenos, según su posición económica,,. 27 Grecia y
En tercer lugar, en la época de la Guerra Civil Inglesa ya había Roma no eran obviamente las únicas sociedades del mundo antiguo
autores que utilizaban el término «revolución» en el sentido que Clark divididas en clases sociales, pero sí eran las únicas en las que las distin-
llama «socio-estructural». La estrategia de Clark en relación con ese tas clases sociales podían debatir públicamente sus intereses opuestos
inconveniente hecho es arrumbar a esos autores a una nota a pie de sobre la base de la ciudadanía común: esta era la condición indispensa-
página: «Pese a los escritos de pioneros como James Harrington [...] y ble para el surgimiento de la actividad específica de la política, que
Gregory King [... ], no deberíamos exagerar la voluntad o capacidad de aparece por primera vez en esas sociedades. ' 8 Pero si los antiguos grie-
la mayoría de los ingleses de los siglos xvn y xvm para pensar sobre gos y romanos ya disponían del concepto de «clase», ¿disponían tam-
su sociedad en términos estructurales». ' 6 Ciertamente deberíamos evi- bién del concepto de «revolución»?
tar la exageración, pero dado que no se puede acusar razonablemente a Antes del surgimiento de las ciudades-Estado griegas, el concepto
esos autores de fabulación, ¿quizá su explicación para lo que había su- de revolución era esencialmente indistinguible del de rebelión. En
cedido estaba inspirada en los cambios que habían apreciado en la es- Egipto, por ejemplo, el monarca encamaba no solo la legitimidad, sino
tructura social? Puede que ellos mismos exageraran el alcance de esos también la ordenación divina; era garante no solo de la estabilidad so-
cambios, por supuesto, pero es difícil entender cómo p'odrían haber cial, sino del propio orden cósmico contra el caos que resultaría de cual-
llegado a esas opiniones sin alguna base en la realidad. Además, allí quier intento victorioso de derrocarlo por parte de un usurpador. Sin
donde aparece en el registro histórico un nuevo concepto no religioso, embargo, la usurpación se intentó con éxito en muchas ocasiones, parti-
al principio como posición minoritaria pero luego con frecuencia cada cularmente entre la unificación de los reinos del norte y del sur bajo
1 vez mayor y en cada vez más países en condiciones similares a las de Menes y en las postrimerías del Imperio Nuevo. Si el usurpador tenía
aquellas en las que se expresó por primera vez, tenemos seguramente éxito, el derrocamiento del monarca anterior era presentado por la bu-
derecho a tratarlas como más significativas que las opiniones conven- rocracia sacerdotal, por supuesto, no como una fractura del orden cós-
cionales u ortodoxas con las que habían roto. El concepto de revolu- mico, sino como la necesaria sustitución de un gobernante débil por
ción social pertenece a esa categoría. otro fuerte, y el propio éxito de este último permitía deducir la hostili-
dad de los dioses hacia el primero. Aunque existen algunas indicaciones
de que sectores del pueblo podrían haber participado en algunos actos de
rebelión, su impacto social parece que fue mínimo, por más que un
LA REVOLUCIÓN COMO TRADICIÓN: cambio de gobernante suponía a veces la adoración de dioses nuevos o
EL CICLO DE LAS CONSTITUCIONES diferentes: Set en lugar de Horus, o Atón en lugar de Amón. ' 9
En las discusiones griegas y romanas se daba por supuesto que la
Algunos conceptos han existido desde los orígenes del pensamiento sociedad permanecería esencialmente idéntica bajo cualesquiera cam-
político. Comenzando por «las categorías empleadas por los antiguos bios de régimen. Tanto en griego como en latín hay palabras que se
griegos», Ste. Croix pudo concluir que estos no solo vivían en una so- pueden entender, dependiendo del contexto, como un levantamiento
42 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE <'REVOLUCIÓN>> 43
(neoterismos; res novae) o una guerra civil (stasis, emfilios pofemos; be- tanto al tipo de repetición eterna en la que decía que creían los griegos
llum civilis) que podían dar lugar a un cambio de régimen o de consti- como a la reencarnación de las almas, aunque no podía entender lapo-
tución. Sin embargo solo había un número limitado de posibles regí- sibilidad de un cambio social fundamental mejor que los pensadores
menes constitucionales.'º En las exposiciones clásicas estos se sucedían con los que polemizaba. 31 Creía que había habido progreso en la ciu-
. cíclicamente o estaban siempre disponibles como alternativas, pero en dad terrenal (el mundo), pero que sus límites se habían alcanzado al
ningún caso había más de seis, o incluso tres, cada uno de ellos con dos establecerse la Iglesia cristiana; el único cambio significativo quepo-
aspectos según que se ejercieran justa o injustamente: monarquía y ti- dían esperar los mortales era el de ser admitidos en la ciudad de Dios,
ranía, aristocracia y oligarquía, democracia y anarquía u oclocracia destino para el que estaban predestinados o no.
(gobierno de la muchedumbre )Y Pero ya se entendieran esos tipos de Pero si bien el concepto político de revolución no nació del pensa-
régimen como infinitamente recurrentes o como conjunto de opciones miento cristiano, puede que sí lo hiciera el de reforma. Entre 1190 y
posibles, en ningún momento consideraron los antiguos griegos o ro- 1195 el abate cisterciense Gioacchino da Fiore reinterpretó las Escritu-
manos la posibilidad de que surgiera un régimen nuevo sobre la base ras, y en particular el Libro de la Revelación (Apocalipsis), revisando
de una reconstitución radical de su sociedad: los cambios eran pura- la periodización de Agustín. Según él, la historia del mundo se podía
mente políticos y siempre revocables. Para concebir la noción actual dividir en tres etapas: la edad del Padre o de la ley, desde Adán hasta
de revolución tenía que darse la posibilidad de un cambio irreversible a Abraham; la edad del Hijo o del Evangelio, desde Elías hasta Cristo; y
un nuevo tipo de sociedad. Como dice Finley, «no había una transfe- la edad del Espíritu, desde San Benito hasta el reinado y derrocamiento
rencia revolucionaria de poder a una nueva clase (o clases) porque no del Anticristo. Esa doctrina no tenía pretensiones políticamente radi-
había nuevas clases,,, y por consiguiente: «en ningún momento y en cales -<le hecho, fue bien acogida por varios papas-; sin embargo,
ningún lugar de la antigüedad clásica[... ] hubo un cambio genuino de inspiró varios movimientos milenaristas en tierras alemanas e italia-
la naturaleza de clase del Estado,,. 3' La prioridad que Finley otorga a la nas, cuyos seguidores pretendían desempeñar un papel más activo en
clase más que al Estado me parece, a mí al menos, que capta la esencia la implantación de la era del Espíritu de lo que el piadoso ermitaño
de una revolución social mucho más que la afirmación, apoyada por pretendía.3 6 Eric Hobsbawm ha argumentado que Joaquín propuso de
ejemplo por Fred Halliday, de que «ningún concepto de revolución hecho la primera distinción entre reforma y revolución, en la medida
era posible antes de que surgiera el Estado moderno,,, posición que en que las dos primeras épocas suponían «la regulación equitativa de
demoraría su emergencia hasta la Revolución Francesa.33 las relaciones sociales en una sociedad imperfecta,,, mientras que la
La tradición cristiana se oponía a la teoría cíclica del mundo clási- tercera suponía «el reino de la libertad, que es la sociedad perfecta,,. 37
co. En su De civitate Dei contra paganos, escrito tras el saqueo de Roma La cuestión clave a este respecto es, no obstante, que aunque la refor-
por Alarico en el año 41 o de la e. c., el obispo Agustín de Hipona acu- ma de las instituciones existentes era posible sobre la tierra, la revolu-
saba a Platón de creer que «la misma ciudad, la misma escuela, los mis- ción no lo era, al menos hasta el Apocalipsis que señalaría el fin de los
mos discípulos, han aparecido una vez tras otra y así seguirá sucedien- días: la acción humana solo podía apresurar la llegada del otro mundo,
do hasta el fin de los siglos,,. Agustín era quizá consciente de que eso no la transformación de este.
no era lo que Platón ni ningún otro de los pensadores griegos creían Los orígenes del pensamiento político moderno en el Renacimien-
realmente: al hablar de ciclos querían decir que la humanidad estaba to partieron de una reafirmación de la posición precristiana encuadra-
condenada a repetir los mismos procesos políticos, no los mismos da en el redescubrimiento del pensamiento clásico. Como señala Skin-
acontecimientos. Es sin embargo esta última posición la que Agustín ner, ya en I 379 los estudiosos citaban en apoyo de sus tesis un pasaje
descarta como evidentemente absurda, porque supondría que las al- del Eclesiastés ( «no hay nada nuevo bajo el so],,) explícitamente recha-
mas ya alojadas en el cielo o el infierno regresarían al mundo desde su zado por Agustín. A diferencia de este, «los humanistas[... ] recupera-
eterna salvación o condena. 34 Puede no obstante que Agustín fuera la ron la afirmación realizada originalmente por Aristóteles en el Libro V
primera persona en emplear el término «revolución» para referirse de la Política y reiterada por Polibio y Cicerón, de que se puede mos-
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44 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE «REVOLUCIÓNn 4í
trar que el curso de los acontecimientos humanos procede en una serie obra no guarda relación con los aspectos sociales o económicos del
de ciclos recurrentes».3 8 En la obra de Niccolo Machiavelli a principios proceso y no era un portavoz de la burguesía emergente. Maquiavelo
del siglo xvr se puede constatar hasta qué punto los mayores pensado- criticaba el feudalismo únicamente debido a sus defectos políticos, que
res políticos del Renacimiento permanecían encerrados en las catego- acertadamente veía como causa de la debilidad y desunión que sufría la
rías clásicas que habían redescubierto: península italiana. Su exposición de las razones por las que algunos
príncipes italianos fueron depuestos insiste en fallos técnicos tales
Porque el Pn'ncipado fácilmente se convierte en Tiranía; desde la Aristo- como «una debilidad común con respecto a su organización militar» o
cracia es fácil la transición a la Oligarquía; la Democracia se convierte sin la incapacidad para atraer o mantener el apoyo suficiente: «Algunos de
dificultad en Anarquía. Así que cualquiera que organice una república ellos despertaron la hostilidad del pueblo, o si tenían al pueblo de su
basada en una de las tres primeras formas de gobierno, establecerá algo parte, no sabían cómo mantener la lealtad de los nobles». 43 En ningún
que solo durará durante un tiempo, ya que no hay forma de evitar que se momento sugiere que fuera necesario desmantelar la nobleza, o con
convierta en su contrario, del mismo modo que la virtud se convierte fá- otras palabras, un cambio en la dirección de clase de los estados italia-
cilmente en vicio.
nos. Tampoco defiende la forma absolutista del Estado feudal que fue
característica de la transición. Gramsci escribió en una ocasión que
Según Maquiavelo, ese «es el ciclo por el que pasa toda república,, Maquiavelo «entendía que solo una monarquía absoluta podía resolver
a menos que el proceso se interrumpa por la conquista a manos de un los problemas de su época», 44 pero según Gopal Balakrishnan afirma-
«Estado vecino mejor organizado»; pero sobre la base de su propio ar- ciones de ese tipo ,mo se sostienen»:
gumento, cualquier Estado sucesor sería parecidamente susceptible
de sufrir el mismo deterioro en su forma de gobiemo.J9 Su concepto de Ya que su concepción del Estado insistía tan acentuadamente en la per-
revolución sigue siendo por lo tanto tradicional, como en este pasa- sonalidad del gobernante o de la institución gobernante que no era capaz
je deElpríncipe dirigido a su patrón, Lorenzo el Magnífico: «No hay que de captar o anticipar la naturaleza dual del absolutismo moderno, carac-
maravillarse de que hasta ahora ninguno de cuantos italianos he citado terizado a la vez por la hipóstasis en la figura del monarca y una incipien-
haya sido capaz de llevar a cumplido término lo que cabe esperar de te despersonalización --(<burocratizadón,,...._ de la jurisdicción feudal.
vuestra esclarecida estirpe. Si en las numerosas revoluciones de nues-
tro país y en tantas maniobras guerreras pareció siempre que se había De hecho, al menos uno de los principales practicantes posteriores
extinguido la antigua virtud militar de los italianos, provenía esto de del absolutismo estaba convencido de que Maquiavelo pensaba en una
que no eran buenas sus instituciones y de no haber nadie que supiera forma de Estado bastante diferente. De este modo, Balakrishnan con-
inventar otras nuevas,,. 4º tinúa: «En su crítica de El Príncipe, escrita más de dos siglos después,
Varios autores han presentado a Maquiavelo como una figura más Federico el Grande de Prusia mostró sin dificultad lo alejado que esta-
moderna de lo que sugieren esos pasajes. En sus últimos escritos Louis ba Maquiavelo de cualquier comprensión de la escala territorial, la ar-
Althusser comentaba que Maquiavelo pretendía superar la fragmenta- quitectura institucional y la ética aristocrática del mundo dinástico del
ción feudal de los estados italianos. 4 ' El bolchevique Lev Kamenev es- absolutismo, un orden erigido en todas partes sobre los cimientos de
taba seguramente más acertado cuando escribió sobre el teórico flo- una plebe aquiescente y desarmada de campesinos y burgueses». 45 De
rentino: «Su obra más famosa, El Príncipe, no es un estudio de los hecho, la razón de lo que Althusser llama «la soledad de Maquiavelo»
diversos grupos sociales que han conquistado el poder[ ... ] Se ocupa reside en el hecho de que era el único que defendía en su época una
más bien de los mecanismos de la lucha por el poder en el seno de un forma de Estado (el «Nuevo Principado») cuya base socioeconómica
estrecho grupo social, en el periodo de la transición del feudalismo al había dejado de existir en Italia y todavía no había nacido en ningún
capitalismo». 4' Esta última cláusula es potencialmente equívoca: Ma- otro sitio. 46
quiavelo escribió ciertamente al comienzo de esa transición, pero su
.L,,,
46 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE "REVOLUCIÓN>> 47
LA REVOLUCIÓN COMO MODERNIDAD: europea. Como escribió John Locke a principios de la década de 1680,
PROGRESO, RESISTENCIA Y PROPIEDAD «en el principio todo el mundo fue América,,. 47 El otro fue la revolu-
ción científica, que en muchos aspectos fue alentada por los requeri-
El término «revolución" se había utilizado desde la Edad Media para mientos de los subsiguiente exploradores y conquistadores, en parti-
referirse al movimiento cíclico de los cuerpos celestes en torno a la tie- cular en cuanto a medios fiables de navegación. En 1620 Sir Francis
rra, y a partir de la obra de Copérnico y Galileo, al de la tierra en torno Bacon vinculó esos dos aspectos en una metáfora extraída del ciclo vi-
al sol. Fue en ese sentido de regreso a un punto de partida como co- tal humano que más adelante repetirían muchos otros. En palabras de
menzó a incorporar la noción tradicional del ciclo de constituciones, Bacon, los ancianos poseen más conocimiento y juicio que los jóvenes
heredado por el Renacimiento de los antiguos griegos. No es una coin- «y del mismo modo es razonable que se esperen mayores cosas de nues-
cidencia que su uso comenzara a darse en las ciudades-Estado italia- tra época que de los tiempos antiguos, viendo que es la edad madura
nas, en las que no solo se dio el primer renacimiento en Europa de las del mundo enriquecido y cuajado de innumerables experiencias y ob-
prácticas astronómicas árabes, sino también una larga serie de insurrec- servaciones».48
ciones populares que llevaban ocasionalmente al derrocamiento de los En el prefacio a una obra de 1647 en la que explicaba uno de sus
gobiernos comunales. Las insurrecciones contra la oligarquía de Siena experimentos ( sobre el vacío), Blaise Pascal contrastaba humanos e in-
en 1 3 55 y los alzamientos en favor y en contra de los Medid en Floren- sectos. Una abeja, observaba, «fabrica ese hexágono exactamente del
cia en 1494, 1512 y 1 52 7 fueron todos ellos descritos por los contem- mismo modo la primera vez que la última", pero «no sucede así en el
poráneos como «revoluciones" en ese sentido. Pero a finales del si- caso del hombre[ ...] es ignorante durante la primera época de su vida,
glo xvr el uso del término comenzó a generalizarse: el ensayista Michel pero nunca deja de aprender a medida que crece, porque tiene la venta-
de Montaigne lo utilizó en relación con las guerras francesas de reli- ja no solo de su propia experiencia sino de la de sus predecesores, siem-
gión en su ensayo de 159 5 De l'institution des enfans;* un tal Alessan- pre mantiene en su memoria el conocimiento adquirido, y el de los an-
dro Giraffi la aplicó a un levantamiento relativamente exitoso en Ná- tiguos está siempre a su disposición en los libros que dejaron,,. Según
poles contra el dominio español en 1647, en un libro escrito aquel esa noción de la historia, los antiguos «constituyen de hecho la infancia
mismo año y traducido al inglés en 1650. ** Sin embargo, para esa época del hombre,,. 49
el término había cobrado un significado adicional: ya no indicaba sim- Cuando la ciencia comenzó a modificar la percepción del mundo,
plemente el regreso a un punto de origen político, sino un movimiento la metáfora originalmente astronómica de la «revolución" comenzó a
irreversible más allá de él, impulsado por los cambios sociales subya- perder sus asociaciones cíclicas:
centes. Había tres condiciones intelectuales previas para el surgimien-
to del concepto de revolución social en ese sentido. La rueda de la fortuna ya no gira recorriendo un curso fijo, sino que cada
La primera era una nueva forma de contemplar la historia humana, una de sus revoluciones significa un salto a un nuevo plano y una escapa-
que reconocía la existencia del progreso secular. A este respecto fue- da de su órbita predestinada. La rueda se transforma en una piedra gi-
ron decisivos dos acontecimientos: el primero fue el descubrimiento, gantesca que una vez trasladada hasta la cumbre de la montaña, no retro-
cede hacia atrás, sino que sigue adelante desde ese nuevo nivel que ha
sometimiento y en algunos casos exterminio de los pueblos indígenas
alcanzado. íº
de las Américas, que parecían ofrecer un ejemplo contemporáneo de lo
que podría haber sido en un periodo anterior la organización social
J onathan Israel alude a René Descartes para mostrar cómo la «re-
volución,, llegó a significar «no solo un cambio lineal, fundamental e
* En realidad no fue Montaigne quien empleó la palabra revolution sino su tra- irreversible, no solo la autoemancipación que permite liberarse de los
ductor al inglés, John Florio, en 1603. (N. del t.)
grilletes intelectuales y culturales del pasado, sino también[ ... ] algo que
..,. Le Rivolutioni di Napoli~ descriue da! signar Alessandro Giraffi~ con pienissimo
ragguaglio d'ogni successo e trattai secreti e palesi. (N. del t.) lo cambia todo,,. Y del mismo modo que la revolución, con su antiguo
•
48 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE ,,REVOLUCIÓN>> 49
significado, se había empleado en un sentido más general, lo mismo su- cuando la era clásica del feudalismo militar daba paso a la del absolu-
cedió con su nuevo significado. Entre 1670 y 1720 en particular, tismo. Pero precisamente porque en Escocia no se había realizado esa
transición, gran parte de lo que Craig escribió sobre el feudalismo mi-
la idea de <ffevolución" como algo que abarca y brota del cambio en los litar no era una descripción retrospectiva sino contemporánea, como
conceptos fundamentales sobre los que se basa la sociedad, ocupó pronto
los acontecimientos confirmarían en varias ocasiones durante los cien-
el centro de la vida política e institucional europea, así como de la inte-
to cincuenta años siguientes. En algunos pasajes Craig intenta reducir
lectual y cultural, desde que la supremacía intelectual de las categorías
su importancia: «En Escocia, donde las tenencias militares han pasado
tradicionales -autoridad religiosa, primacía y pautas de aprendizaje es-
tablecidas desde hacía mucho tiempo, además de formas gubernamenta- de moda y las concesiones feudales [del rey a los señores] se han con-
les y administrativas tan arraigadas como la "monarquía de derecho di- vertido en objeto de comercio y beneficio, se ha olvidado completa-
vino», la ,,antigua constitución» y la ley consuetudinaria-, resultó tan mente el juramento [de vasallaje] feudal, aunque nuestros vasallos si-
cuestionada por la revolución conceptual de finales del siglo xvn -im- guen sometidos a las obligaciones de lealtad,,." Sin embargo, socava
plícitamente al menos-, como la astronomía, la física, la alquimia, la su propio argumento en dos sentidos. Primero, la lealtad requiere que
magia y la medicina tradicionales. 51 el vasallo proteja «la vida o persona[... ] honor y reputación,, de su se-
ñor; si este pide a sus vasallos que participen en una «acción armada»,
El reconocimiento del desarrollo que se había producido en la his- no necesita ejercer ninguna presión especial, «porque el servicio mili-
toria tuvo como correlato social el descubrimiento o más bien el dis- tar difiere de todos los demás tipos de servicio feudal en que es ( como
cernimiento y la caracterización del feudalismo. Al parecer el término bien sabe todo vasallo) la condición esencial de su tenencia,,. En se-
«feudalidad» o «feudalismo», se utilizó por primera vez en I í 1 í; hasta gundo lugar, los señores feudales podían otorgar en ocasiones una car-
entonces los juristas-contables («feudistas") encargados de llevar el re- ta conocida como fuero que confería la posesión perpetua hereditaria a
gistro de la hacienda de sus señores, como el Líber Feodorum, se basa- los vasallos, como compensación de una gran donación inicial, un
ban: en el íus faudale que recogía toda una serie de disposiciones legales pago posterior y una suma fija anual. Sin embargo, según Craig, inclu-
establecidas tras las invasiones bárbaras, que se extendieron desde so si se hubiera renunciado a las tierras, «es importante recordar que se
Lombardía hacia el norte y oeste siendo adoptadas finalmente por los supone que un feudo es propio a menos que se demuestre por los tér-
normandos que conquistaron Inglaterra en el siglo x1; se trataba pues minos de su investidura que su carácter propio o genuino se ha modifi-
de un concepto legal más que político, social o económico. El calvinis- cado,,; <,propio» significa en este contexto ,<militan,. 54 Todavía en 168 1
ta Fran~ois Hotman fue quizá el primero en proclamar, en su libro Sir James Dalrymple, primer vizconde de Stair, escribía en una nueva
Francogallía ( 1 573), la libertad de los estamentos franceses con respec- codificación del derecho feudal existente, muy influida por Craig, que
to al monarca, supuestamente derivada de los usos germánicos, si bien el intercambio del servicio de armas por la tenencia de tierras «es el
la cuestión de si tal juridicidad provenía del derecho romano o de un derecho más propiamente feudal que tenemos; por lo que, aunque la
derecho germánico alternativo siguió siendo muy debatida por otros tenencia no aparezca o esté poco clara, el servicio de armas se sobreen-
pensadores franceses como Jacques Cujas, o a principios del siglo xvn tiende,,.'' Lo que eso significaba en la práctica, aparte de esas obras de
por sus seguidores escoceses como Sir Thomas Craig." teoría jurídica, fue expresado con admirable claridad y concisión a
Craig fue consejero legal de Jacobo VI de Escocia antes de su acce- principios del siglo xvm por Macdonell de Keppoch, quien cuando se
so al trono inglés en 1603 y le dedicó una importante obra sobre el de- le preguntó por el tamaño de su servidumbre, respondió simplemente:
recho feudal, Ius faudale, que no se publicó hasta casi cincuenta años «Puedo convocar y mandar a quinientos hombres,,. 56 •
después de su muerte en 1608. Como han señalado varias autoridades, En Inglaterra hubo que esperar hasta poco antes de la Guerra Civil
no es tanto un análisis del derecho escocés durante el periodo feudal para que el tema se discutiera con profundidad parecida. La figura cla-
como una codificación del derecho feudal en general, aunque con refe- ve a este respecto fue Sir Henry Spelman, aunque su obra no se publicó
rencia especial a Escocia, que solo era posible retrospectivamente, hasta la Restauración y no alcanzó gran difusión hasta bastante más
50 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE «REVOLUCIÓNn ji
tarde. Independientemente de Craig, Spelman estudió la combinación De las tres tradiciones cristianas, la calvinista era en cualquier caso
de la tenencia de tierras y el servicio de armas como constitutiva del la más dispuesta a poner en práctica su teoría. Ante la hostilidad de al-
derecho feudal, pretendiendo demostrar, naturalmente, que no se daba gunos estados a la Reforma, los calvinistas extrajeron dos conclusio-
en la Inglaterra sajona y atribuyendo su origen a «las naciones germa- nes: la primera era que la Iglesia debía ser libre del control del Estado,
. nas y septentrionales», en concreto a la concesión de tierras a la noble- y la segunda que allí donde los gobernantes no estaban dispuestos a
za francesa por Hugo Capero en 988 para reforzar su facción dinástica, permitir esa disociación, particularmente donde oprimían a los protes-
adoptada por los normandos e impuesta en Inglaterra tras la conquista tantes, debían ser derrocados, lo que sugería que un cambio político
de I 066.'7 Como sugiere esa referencia, la teoría de Spelman fue la permanente a mejor, aunque solo fuera para asegurar la pureza de la
base de una de las primeras discusiones sustanciales sobre el «yugo organización eclesial, era a la vez deseable y posible. En la década de
normando» que supuestamente había impuesto tras la invasión el dere- 1570 los pensadores hugonotes franceses habían secularizado la teoría
cho feudal existente; 58 en Inglaterra, a diferencia de Escocia, el con- del derecho a la resistencia, de forma que esta ya no dependía del ca-
cepto de «derecho feudal» tenía pues connotaciones negativas, lo que rácter más o menos pecaminoso del gobernante, sino de los derechos
reflejaba las grandes diferencias en el desarrollo socioeé:onómico al- naturales y la soberanía del pueblo. 6 ' Por primera vez, aunque cierta-
canzado en esos dos países a mediados del siglo XVII. mente no la última, se planteaba así una cuestión clave, la de la identi-
La segunda condición, más directamente política, para el asenta- dad del «pueblo».
miento del concepto de revolución social fue la aparición de una teoría Hotman era hugonote y había escrito su Francogallia antes de la
secular del derecho a la resistencia. A principios de la modernidad todas masacre de San Bartolomé en 1 572, pero al parecer ese acontecimiento
las teorías patricias de la resistencia provenían en último término de los le animó a publicarlo al año siguiente y le dio al propio libro una gran
movimientos conciliares surgidos en la Iglesia a partir del Cisma de resonancia, ya que no se ocupaba únicamente de investigar los oríge-
1378, cuando la pugna entre distintos aspirantes rivales al papado cues- nes de las libertades francesas, sino de justificar su oposición al monar-
tionaron, por decirlo suavemente, la noción de obediencia a una autori- ca a fin de protegerlas. Sin embargo, tal como procuró clarificar en
dad suprema de toda la cristiandad. Varios concilios generales, en parti- ediciones posteriores de su libro, cuando hablaba del «pueblo» (popu-
cular el de Constanza (1414-18), proclamaron que este estaba por lus) se refería más bien a los organismos parlamentarios a escala nacio-
encima del papa, que solo era algo así como un primer ministro; el Con- nal ( Cortes, Parliament, États, Dieta, Sejm ... ) o más en general «al
cilio «ecuménico» representaba la autoridad de Cristo sobre la tierra y pueblo en sus asambleas», lo que limitaba enormemente la aplicabili-
sobre el conjunto de la Iglesia. Aunque el movimiento conciliar fue de- dad del término. 6' De forma parecida, el teórico escocés George Bu-
rrotado por el papado en el Concilio General de Basilea ( 14 3 1-4 5), la chanan ofreció en The Rightofthe Kingdom ofScotland (1579) la justi-
teoría subyacente permaneció viva en las universidades del norte y el ficación ideológica de la deposición en 1 567 de la reina María, teniendo
oeste de Europa. Más importante aún es que la subordinación del papa no obstante buen cuidado en distinguir entre la «chusma» o el «vulgo»,
al concilio comenzó a aplicarse igualmente en el terreno de la política y cuya participación no era deseable, y los «súbditos adecuados» o «los
en las relaciones entre los monarcas y sus súbditos. 59 Así pues, como ha mejores», en los que se podía y se debía confiar y que resultaron ser,
subrayado Quentin Skinner, no habría una teoría de la resistencia espe- como solía suceder en la teoría política escocesa antes de la década de
cíficamente calvinista, ya que tanto luteranos como calvinistas acepta- 1640, los señores feudales. 6 J Pero aunque la teoría se podía utilizar
ban esencialmente el mismo derecho romano y la misma filosofía moral para justificar la resistencia de las fuerzas de clase feudales frente a las
escolástica que sus predecesores y adversarios católicos. Sk.inner ha se- limitaciones absolutistas de su poder, igualmente podía ser utilizada
ñalado, en el contexto de la teoría política escocesa, la influencia del ca- por clases no feudales o posfeudales que se oponían al absolutismo por
tólico John Major sobre el protestante George Buchanan; los teóricos razones muy diferentes. En 1643 el puritano William Prynne, que no
calvinistas intentaron a su vez ganarse a los católicos apelando a una era precisamente el más radical de los parlamentaristas ingleses, recu-
tradición que estos últimos reconocían como legítima. 60 rrió a los argumentos de los católicos conciliaristas en su libro The So-
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52 TRANSFORMAR EL MUNDO EL CONCEPTO DE ,,REVOLUCIÓN" 53
veraigne Power of Parliaments and Kingdoms para demostrar que era La diferencia más clara entre los dos países era que, aunque en am-
legítimo resistirse por la fuerza al rey. 64 En 1649 Oliver Cromwell citó bos casos el capitalismo precedió a sus respectivas revoluciones, la
«los principios de[ ...] Buchanan» en apoyo de su decisión de ejecutar a neerlandesa fue una guerra de liberación contra el dominio exterior de
aquel Hombre Sanguinario, Carlos Estuardo. 61 la España de los Habsburgo. «La resistencia contra Felipe II se presen-
El descubrimiento de que la sociedad humana había progresado y tó esencialmente corno una defensa de la libertad amenazada por el an-
podía seguir haciéndolo, así como la proclamación de que los súbditos sia de poder y las ambiciones tiránicas de su gobierno.» 7 ' Los argu-
tenían derecho a oponerse por las armas a la monarquía absolutista en mentos de los pensadores políticos neerlandeses procedían de tres
nombre de la soberanía popular -por ambiguamente que se definiera fuentes principales, todas ellas tradicionales: Aristóteles, los republica-
esta- fueron en último término consecuencias mediatas del desarro- nos romanos clásicos y el Viejo Testamento. No es sorprendente por
llo capitalista. La tercera condición para la consolidación del concepto tanto que su discusión todavía girara en torno a la elección de alterna-
de revolución social fue el propio desarrollo capitalista, o más bien el tivas políticas: «La monarquía de los romanos todavía estaría en plena
reconocimiento de que estaba surgiendo un nuevo sistema social, to- gloria y poder -clamaba un panfleto anónimo de 1 582-, Atenas no
davía innominado, que acabaría llamándose capitalismo. habría sido derrotada, ninguna ciudad habría caído en la desolación, si
La Guerra de Flandes durante ochenta años (1568-1648) contra el sus súbditos y gobernantes hubieran seguido siendo piadosos y mu-
imperio español, que se suele considerar con razón como la primera re- tuamente fielesn.7' El objetivo de la República solo se entendía corno
volución burguesa victoriosa, estaba llegando a mediados de la década revolución en el sentido preexistente de regreso a una etapa anterior de
de 1640 a su fase final, lo que indicaba que se había producido el tipo de libertad política. Según Israel, hasta Baruch Espinosa, en muchos as-
movimiento irreversible sugerido por la noción de revolución social. pectos el pensador más radical de principios de la Ilustración, exhorta-
Las Siete Provincias Unidas de los Países Bajos (Republiek der Zeven ba a no extraer conclusiones generales de la rebelión neerlandesa, afir-
Verenigde Nederlanden) e Inglaterra compartían tantos rasgos sociales mando que solo restauraba la situación anterior a la opresión del
que sus gobiernos respectivos llegaron a considerar seriamente durante dominio español. Para él «era una revolución victoriosa y totalmente
la década de 1650 la posibilidad de una «unión intrínseca». 66 Pero según justificada, no debido a ningún derecho general o conveniencia de re-
parece fue en las Provincias Unidas donde se registró por primera vez, sistir frente a los tiranos, sino simplemente porque Holanda no era una
en la década de 1630, el uso del término «capitalista», y donde en la de monarquía y nunca había estado sometida a un monarca soberano,
1690 se había aceptado suficientemente como para que su Parlamento sino que su soberanía siempre había correspondido allí a los Staten
[Staten-Generaa~ señalara a los capitalistas como un grupo específico al [parlamentos]». 73 Por consiguiente, las teorías políticas que surgieron
que se podían exigir impuestos más altos que a los demás ciudadanos. 67 de la rebelión neerlandesa, en particular las de Hugo Grocio [Huig de
En la Revolución de 1688, escribe Lisa Jardine, «Inglaterra y Holanda Groot], se ocupaban menos de caracterizar la relación entre distintas
estaban ya tan estrechamente entrelazadas cultural, intelectual, dinásti- clases sociales y formas de propiedad privada que de los derechos del
ca y políticamente, que la invasión fue más que otra cosa una fusión»; 68 Estado sobre sus ciudadanos y con respecto a otros estados. De hecho,
los dos estados siguieron avanzando en paralelo durante el siglo si- los escritos de Grocio constituyen todavía hoy la base legitimadora
guiente. Anthony Ashley Cooper, Lord Shaftesbury, escribió en 1707: para la teoría de la «guerra justan. 74
«Existe una poderosa luz que se extiende sobre el mundo, especialmente Algunos autores intentaron relacionar la naturaleza económica de
sobre esas dos naciones, Inglaterra y Holanda, en torno a las que giran la sociedad neerlandesa con su oposición al dominio absolutista u otras
ahora los asuntos de Europa; y si el cielo envía pronto una paz adecuada formas de gobierno monárquico. Durante la década de 1660 el écono-
a los grandes éxitos que hemos obtenido, bien puede ser que las letras y rnista y hombre de negocios republicano Pieter de la Court escribió
el conocimiento avancen en mayor proporción aún que antes». 69 Pero sobre Holanda que «la prosperidad de la manufactura, la pesca, la na-
pese a esas semejanzas y vínculos, el nuevo significado de la palabra vegación y el tráfico [esto es, el comercio], de los que esta provincia
«revolución" no surgió en los Países Bajos sino en Inglaterra. 70 subsiste[... ] producirá inexorablemente grandes, fuertes, populosas y
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